Gobierno de Martín Rodríguez

Biografía de Nicasio Oroño Gestión Como Gobernador de Santa Fe

Nicasio Oroño , Gobernador de Santa Fe
Biografía y Gestión Política

El 1º de agosto de 1864, hace ya más de ciento cincuenta años, el diputado nacional por Santa Fe, Nicasio Oroño, fustigaba la pena de azotes, reclamando su supressión de las costumbres militares de la época.

El diputado Gutiérrez defendía el sistema de castigo tan común dentro de la milicia diciendo: «este castigo, ‘infamante’, al decir del diputado Oroño es necesario en nuestro Ejército, teniendo en cuenta que la mayor parte de nuestros soldados son ladrones o asesinos, no como en Francia que cuenta con un Ejército de honor…» a lo que el diputado Oroño responde:

«… el promotor de la sublevación que tuvo lugar en el sur de Santa Fe fue un individuo a quien no hacía mucho se le habían aplicado dos mil azotes. ¡Dos mil azotes en el cuerpo de un hombre en un país que aspira a imitar a los pueblos más libres de la tierra! ¡Oh, Señor, esto es horrible! Es indigno de un pueblo cristiano.

Ni en Brasil se trata a la desgraciada raza negra con la crueldad que nosotros empleamos con nuestros compañeros de glorias y de fatigas. Y este castigo, es tanto más injusto, tanto más repugnante a la Constitución si se tiene presente que estos soldados, cuyos miembros se despedazan a azotes, son tal vez padres de familia que han sido arrebatados del hogar por la injusticia de un juez o por la violencia de un comisario.

Es sabido señor, cómo se hacen soldados entre nosotros. Se arrebatan de sus casas a los pobres paisanos, cuyo delito es haber nacido en la humilde condición de gaucho, para llevarlos a servir sin sueldo, desnudos, y muchas veces sin el alimento necesario; y cuando logran escapar de la cárcel, porque para ellos el campamento es la cárcel, y son aprehendidos, se les devuelve en azotes las horas de libertad que han ganado».

Así defendía Nicasio Oroño a los gauchos en la memorable sesión de diputados, él, que era hijo de un general del Ejército, que supo actuar él mismo como oficial del Ejército en más de una batalla, conocía muy bien el tema. Oroño fue propulsor de el reconocimiento de Rosario como ciudad, y de que se le diese una administración propia; ocupó dos veces la jefatura política de Rosario, fue gobernador de Santa Fe, diputado provincial, presidente de la legislatura provincial, diputado nacional y senador de la Nación por Santa Fe, además de ocupar otros cargos del gobierno.

Su personalidad lo llevó a ser protagonista de los hechos nacionales en general y santafesinos en particular de toda la segunda mitad del siglo pasado, y a él se deben muchas de las iniciativas que llevarían a la Provincia de Santa Fe a ocupar el lugar de privilegio que desde entonces ostenta en el concierto de provincias argentinas.

SU VIDA: Al nacer, en Coronda, Nicasio Oroño, su padre (Santiago) había sido ascendido al grado de sargento primero de las milicias de Estanislao López; corría por entonces el mes de julio de 1825. Santiago Oroño se destacó por su valor en el enfrentamiento que las tropas de López tuvieron con las de Ramírez —caudillo entrerriano— en 1821, mereciendo una felicitación por su acción en combate. Participó en la batalla del Puente de Márquez en 1829, y con el grado de teniente forma parte de la expedición a Córdoba en 1831. Asciende a capitán tras enfrentarse con los indios en 1936 al frente de un grupo de voluntarios.

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(Coronda, Argentina; 20 de julio de 1825 – Santa Fe; 12 de octubre de 1904)

Ese mismo año el gobierno de la Provincia le dona una fracción en Coronda para que instale un establecimiento de campo qué sirva al sostén de su familia. Al morir Estanislao López, Nicasio Oroño forma parte de las fuerzas que sostienen al gobierno de Domingo Cullen, contra el ataque de Juan Pablo López, quien vence; entonces Oroño huye a Santiago del Estero, donde ya se encuentra Cullen. Cuando el gobernador de Santiago, Felipe Ibarra, entrega a Domingo Cullen al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, Oroño, que por entonces ha alcanzado el grado de comandante, logra huir, atravesando solo los territorios de Córdoba, Santiago, Santa Fe y Chaco, para lograr por fin unirse a los ejércitos de Juan Lavalle en Corrientes.

Nicasio es muy joven, cuando su madre, Juana Baigorri, por temor a represalias del gobierno, decide tras-ladarse a la ciudad de Paraná, donde se instala con sus tres hijos. Nicasio, el mayor, obtiene un trabajo en la confitería y casa de billar de Belbey, y con lo que gana atiende a la mantención de su familia.

Mientras tanto su padre, junto a Lavalle, interviene en la batalla de Don Cirstóbal y Sauce Grande, y acompaña al general unitario en la frustrada marcha sobre Buenos Aires y la desesperada campaña que termina en Famaillá, donde es herido de bala y arma blanca. En Salta deja a Lavalle para, cruzando el Chaco volver a Corrientes donde se une a las tropas que organiza el Gral. Paz. Participa en la batalla de CaaGuazú destacándose por su valor, y luego de esto pide que su hijo Nicasio viaje a Corrientes, donde podrá vivir con relativa seguridad. Nicasio Oroño trabaja entonces como empleado en la tienda de José María Aguilar.

Después de la derrota de Arroyo Grande, el coronel Oroño, acompañado por su hijo se radica en San Borja, Brasil; allí Nicasio trabaja como dependiente de comercio y pulpero sosteniendo con sus ingresos a su padre y su madre. Intentan una vez más la aventura militar incorporándose padre e hijo al Ejército del Gral. Paz que organiza el gobernador correntino Joaquín Madariaga, pero la empresa no tiene éxito y deben retornar a Brassil.

En 1848, Nicasio Oroño conoce al Gral. Urquiza y muchos años después lo relataba así: «Yo, que de un modo inesperado y casual había tenido oportunidad de conocerlo fui portador de una carta dirigida por él al coronel Oroño, emigrado en Brasil, en la que se le ofrecía un asilo en Entre Ríos y toda la protección que pudiese necesitar, recomendándome a mí, especialmente, que no dejara de venir, porque había simpatizado conmigo y deseaba protegerme».

A partir de entonces, Nicasio Oroño trabaja en el saladero Santa Cándida, y tam. bien en la pulpería del establecimiento, ubicado en las cercanías de Concepción del Uruguay. Allí entablé amistad con Martín Ruiz Moreno y Ricardo López Jordán.

En la batalla de Caseros, Nicasio Oroño, con el grado de teniente, lucha al lado de su amigo López Jordán integrando la división de santafesinos que comanda su padre. Después del triunfo de Caseros, se instala en Rosario, donde su padre, ahora coronel mayor (grado equivalente al de general) en jefe del Comando de la Frontera Sud y Oeste de Santa Fe.

Rosario. – En 1854, Oroño escribe a Urquiza planteando la incoherencia que significa que a dos años de ser declarada ciudad, Rosario siguiese gobernada por un juez de Paz: «… cuando Rosario era una villa, podía ser gobernada por un juez de campaña, pero hoy que se ha hecho una ciudad de importancia; que su población e intereses crecen de un modo asombroso; que marcha a convertirse en un emporio de riqueza nacional; hoy que su puerto y aduana son nacionales, debiendo venir aquí a proveerse de mercaderías las provincias interiores de la Confederaración; y que esta ciudad es también asiento de la principal sucursal del Banco Nacional, es un delirio que pueda continuar con su antiguo orden de cosas en la parte gubernamental y económica de este departamento».

Urquiza sugiere al gobernador Crespo que adopte medidas, y tras alguna presión, el 11 de agosto de 1854 se dicta un decreto organizando la administración política de Rosario, tres días después se nombró jefe político al brigadier Benjamín Virasoro, a pesar de que Urquiza había propuesto para el cargo a Nicasio Oroño. Este, de todas maneras, a partir de la nueva administración ocupó puestos de relevante importancias, destacándose particularmente su gestión como administrador de la Aduana. En enero de 1855 debe renovarse el jefe político (cargo que se ejercía por un año) y el gobernador José María Cullen, tras consultar con algunos personajes locales, nombra a Nicasio Oroño quien asume en los últimos días de febrero del mismo año.

Durante su gestión, a pesar de necesitar para concretar muchas decisiones de la aprobación del gobierno provincial, Oroño logró poner en práctica una serie de medidas como: formación de un cuerpo de serenos, iniciación del relleno de la laguna Sánchez —muy cercana al centro—, construcción del cementerio público; apertura de un nuevo hospital; habilitación de una lotería semanal cuyo producto se destinó a ayudar a los inválidos de la ciudad; denominación de las calles que aun no tenían nombre; numeración para la localización de las fincas, colocación de lámparas de reververo en la zona céntrica; construcción de un mercado público; creación de un nuevo templo católico; tendido de puentes en el arroyo Saladillo y otros puntos; construcción de un monumento conmemorativo de la Constitución de 1853; confección de un plano general de la ciudad.

Durante su período de gobierno —un año— resolvió definitivamente el serio problema que se producía por superposición de títulos en la zona urbana, a raíz de defectos en la mesura. A esto se sumaron constantes trabajos de delincación, nivelación y desagüe. Paralelamente, en junio debe organizar un cuerpo de 200 hombres qe al mando del general Santiago Oroño repelen la invasión de indios que incursionaban al norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe.

El mismo sale al frente de este cuerpo para disolver grupos de emigrados porteños que intentan organizarse para invadir Buenos Aires. Terminado su mandato, se retira a Concepción del Uruguay para dedicarse a tareas rurales en sociedad con Urquiza. En 1856 es elegido diputado nacional, pero no acepta el nombramiento por serle imposible abandonar sus actividades particulares. En 1860 es elegido diputado provincial, ocupando la presidencia de la Asamblea Legislativa en 1862, año en que es elegido diputado nacional por Santa Fe.

OROÑO GOBERNADOR
A poco más de 50 días de asumir la gobernación el País se conmueve por la toma de 2 barcos argentinos por parte de fuerzas militares paraguayas. La población de Santa Fe en general, y de Rosario en particular, reaccionó apasionadamente, saliendo a las calles «para reclamar acción contra Paraguay: «no necesitamos de los porteños para vengar el honor nacional ultrajado» era la voz popular.

Oroño, desde Rosario, toma medidas inmediatas. «Me bastó saber que el honor de la Patria estaba comprometido. . . que fueran cuales fueran las causas políticas, un Ejército extranjero había invadido suelo argentino, cometiendo atropellos en las personas y bienes de sus habitantes, me bastó saber esto para empeñar todo mis esfuerzos en el éxito de nuestras armas». Inmediatamente se organizaron las tropas san-tafesinas que partieron hacia el frente; muchos de sus componentes eran voluntarios, aunque también se reclutaron hombres sin demasiadas consideraciones. Los batallones y regimientos santafesinos combatieron con heroísmo durante toda la campaña, regresando diezmados.

Queda como ejemplo dramático de la cantidad enorme de bajas que sufrieran en el asalto de Curupaytí, la muerte del joven abanderado Mariano Grandoli, de 17 años, que cayó en la trinchera a pocos días de haber enviado una carta a su madre donde rezaba «Mañana seremos diezmados por los paraguayos, pero yo he de saber morir defendiendo la bandera que me dieron».

Durante su gobierno prestó especial atención a lo colonización, formándose en ese período las colonias de: California, Corondina, Cayastá, Helvecia, Francesa, Inglesa o de los Galenses, Cantón Soledad, Tres de Febrero, Nueve de Julio, Sunchales y Cayastacito, entre otras. Creó nuevas escuelas, apoyó la formación universitaria de los jóvenes santafesinos, dispone la creación de un colegio modelo en Santa Fe.

Decreta la obligatoriedad de la instrucción pública en la Provincia. Además de haber sido un firme impulsador de la colonización y la educación en la Provincia, durante su mandato construyó caminos y puentes, se erigieron edificios públicos, se empedraron las primeras calles de Rosario, se iluminaron a gas las calles de Rosario y se dotó a la ciudad de una red de agua corriente. Reglamentó las profesiones, reorganizó el Poder Judicial. Su gestión de gobierno fue muy activa, nadie antes había hecho tanto en tan poco tiempo, claro que ese accionar estuvo formado por aciertos y errores, pero el balance resulta positivo.

Conflictos surgidos aparentemente por dos leyes que produjeron reacciones violentas en la sociedad santafesina: la de cementerios públicos y la de matrimonio civil, fueron desencadenando hechos políticos que se empa. rentaban con las campañas a la presidencia de la Nación. Como consecuencia de las luchas políticas que se desencadenaron, la Provincia termina siendo intervenida en 1868.

En abril de ese año, Oroño se instala en Buenos Aires incorporándose al Congreso como senador por Santa Fe; durante los nueve años de gestión 1868-1876, interviene prácticamente en todas las decisiones importantes de la Cámara, y al terminar su mandato, se encuentra casi arruinado; logra entonces, tras litigar con la Provincia, que le entreguen un campo en las cercanías de Coronda como indemnización polla confiscación de las tierras une eran propiedad de su padre, y allí funda «La Joaquina» —nombre que le pone a la estancia en homenaje a su esposa—.

Allí vivirá Oroño sus últimos años, interrumpidos por algunos desempeños públicos. Y allí escribirá sus obras «Una injusticia notoria» o sea la administración de justicia convertida en arma política en la Provincia de Santa Fe (1875) y «Lo que pasa en las Provincias» (1876).

SU MUERTE
Nicasio Oroño siempre fue protagonista de los grandes hechos nacionales. En 1902 vuelve al Congreso en calidad de diputado; en setiembre de 1904, estando en «La Joaquina», donde es víctima de un resfrío, decide volver a Buenos Aires para reintegrarse a su banca y para asistir a la asunción de la presidencia de su amigo Quintana; no hace caso a los consejos, ni al hecho de que no hay comodidades en el tren; viaja en un asiento de madera, llega muy enfermo a Buenos Aires, apenas logra llegar a su casa y cae en cama con bronconeumonía.

Muere el 12 de octubre, a las siete de la mañana, mientras la ciudad se apresta a festejar la asunción de la presidencia, ese día, de Manuel Quintana, quien había contado con Oroño para formar su gabinete presidencial.

Ver: Organización Política de Santa Fe

Fuente Consultada
Argentina, Mi País Ediciones RR Historia y Desarrollo de Santa Fe

Historia de la Provincia de Santa Fe Organizacion Política y Tratados

Historia de la Provincia de Santa Fe
Desde la Revolución de Mayo de 1810

SANTA FE FEDERALISTA: En los primeros años posteriores a la Revolución de Mayo de 1810, Santa Fe, como las demás provincias litoraleñas y de la mesopotamia argentina, se vio fuertemente influida por la personalidad de José Gervasio Artigas, quien preconizaba la independencia de estos territorios y su organización federal. Estanislao López, que luchó junto a las tropas de Artigas contra los brasileños dirigidos por el conde Holmberg, adquiría cada vez más prestigio en la zona, a la vez que se consolidaba en su ideario federalista.

En 1818 tras neutralizar la amenaza que presentaban los indios chaqueños para la ciudad y sus suburbios, López se autoproclamó gobernador de Santa Fe, cargo que ejerció hasta su muerte, 20 años después. Ayudado por Artigas, López hostigó reiteradamente a Buenos Aires, oponiéndose al centralismo del gobierno porteño.

El Directorio, decidido a terminar con Artigas y sus aliados, ordenó al Gral. San Martín que abandonara la campaña de los Andes y se dirigiese con sus tropas al litoral para aplaátar a los «rebeldes», pero San Martín no estaba dispuesto a distraer sus esfuerzos en luchas internas, por lo que desatendió las órdenes de Buenos Aires. El gobierno porteño, entendiendo que ha quedado en evidente inferioridad de fuerzas firma la paz en San Lorenzo en 1819.

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Pero Buenos Aires no aceptaba las ideas federales de la Liga de los Pueblos Libres, liderada por Artigas con el apoyo de López en Santa Fe y Ramírez en Entre Ríos, por lo que siguieron los enfrentamientos y las intrigas, hasta que por fin en 1820 cae el gobierno centrista de Buenos Aires y parece que se consolidará la paz entre las provincias y el puerto. Se firmó entonces el tratado de Pilar, pero la paz no habría de llegar hasta muchos años después.

En el combate de Gamonal, López vence a las tropas de Buenos Aires comandadas por Dorrego, imponiendo la firma de un nuevo tratado, el de Benegas, por el cual Santa Fe exige una indemnización por parte de Buenos Aires, que alcanza a 25.000 cabezas de ganado. Luego la lucha se produce entre los dirigentes federales. Primero, Ramírez derrota a Artigas y luego, en 1821, invade Santa Fe, a la altura de Coronda. Una vez más las fuerzas de López triunfan en un enfrentamiento en su territorio, y así se consolida como el líder federal indiscutido en todo el Litoral.

Bajo el gobierno de Rivadavia pareció que se alcanzaría la paz y la concordia entre las distintas provincias; el llamado a un Congreso Constituyente hizo que los gobiernos provinciales abrigaran la esperanza de obtener por fin una ley orgánica que estableciese condiciones equitativas entre todos los territorios que conformaban la nueva Nación. Pero cuando después de estériles debates, el gobierno de Rivadavia promulga una Constitución de fuerte carácter unitario, que evidentemente no estaba de acuerdo con el sentir de la mayoría de los representantes de provincias del interior, Santa Fe se integra a la Liga Provincial, formada por diez provincias en disidencia con la nueva ley elaborada.

Al caer Rivadavia y asumir Dorrego, éste cuenta con el apoyo santafesino. La ciudad de Santa Fe es elegida como sede de una nueva asamblea nacional que debería dar un «orden federal» al País, de acuerdo a lo que era el sentir de la mayoría de las provincias. Parecía que por fin llegaría al territorio nacional, pero un complot unitario depone a Dorrego, quien poco después es fusilado por el Gral. Lavalle, quien asume el gobierno bonaerense.

Estos hechos conmueven definitivamente el panorama político, los federales se organizan para resistir; López se constituye en comandante en jefe teniendo como segundo jefe a Juan Manuel de Rosas. Lavalle delega el gobierno y al frente de las fuerzas unitarias va a enfrentar a López en Santa Fe, territorio donde nunca había vencido; tampoco lo será en esta oportunidad, en que tras una serie de hábiles maniobras vence a las tropas de Lavalle en Puente de Márquez.

En 1831, con las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires, Santa Fe firma el Pacto del Litoral, cuyo texto, al decir del historiador Sal-días, presenta características de una verdadera Constitución Nacional.

El País es conmovido por las constantes luchas entre federales y unitarios. En Santa Fe, López mantiene su poder consolidado, pero no sale a intervenir en otras provincias. El General Paz, que ha obtenido éxitos resonantes para la causa unitaria se apresta a dar el golpe decisivo atacando Santa Fe. López, una vez más, encabeza las fuerzas federales, que han de enfrentarlo, pero la lucha no llega a producirse, pues el Gral. Paz cae prisionero al ser boleado su caballo.

La paz parecía consolidarse para Santa Fe. López era el indiscutido caudillo, y sus buenas relaciones con el gobernador de Buenos Aires garantizaban la estabilidad. Sin embargo, la tuberculosis acabaría con su vida a los 52 años, el 15 de junio de 1838, dejando en la provincia un vacío muy difícil de llenar.

Su primer sucesor en la gobernación fue Domingo Cullen , quien fue fusilado por orden de Rosas acusado de conspirar con los franceses que bloqueaban los puertos nacionales. A Cullen lo sucedió Juan Pablo López, hermano de Estanislao, apodado «Mascarilla», quien se resintió con Rosas cuando éste otorgó el mando de las fuerzas militares al Gral.

Oribe. Al sentirse desplazado, López aceptó negociar con Ferrer, gobernador co-rrentino que venía luchando para lograr un trato equitativo a las provincias del interior, gravar con impuestos a las manufacturas importadas, y toda una serie de medidas que permitiesen el desarrollo de las economías provinciales que se veían seriamente afectadas por la política económica seguida por Juan Manuel de Rosas, quien defendía la libertad aduanera, útil a los intereses porteños, pero muy negativa para las ciudades del interior.

En 1841, López firma con Ferré el tratado de Las Saladas, en el que ambos comprometían sus esfuerzos para derrocar al dictador porteño. Pero Juan Pablo López carecía de la capacidad militar de Estanislao; las tropas de Oribe entraron en 1842 en Santa Fe mientras el gobernador huía a Corrientes.

La paz tan ansiada no había llegado aún; en 1851, el Gral. Urquiza invade Santa Fe, depone a Urbano de Iriondo, delegado del general Pascual Echagüe y designa como gobernador interino a Domingo Crespo, siguiendo hacia el sur, pasando por Rosario en su camino hacia Buenos Aires. La batalla de Caseros puso fin al largo período rosista, aunque no a los conflictos internos.

Después del Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos, Urquiza convocó a un Congreso Constituyente, para lo cual se realizaron elecciones en muchas provincias a los efectos de enviar delegados. A pocos días de tener que comenzar las sesiones, estalló un foco opositor en la Ciudad de Buenos Aires.

La Asamblea Constituyente se reunió el 10 de noviembre de 1852, y como primera medida decidió mediar en el conflicto que hacía que Buenos Aires no enviase sus representantes. La mediación no dio resultados y la Asamblea continuó su labor hasta sancionar la Ley de Constitución Nacional el 10 de mayo de 1853, que rige a la Argentina hasta nuestros días.

Pero Buenos Aires se había levantado contra el interior, lo que provocaría nuevos enfrentamientos armados: el primer combate entre Buenos Aires y las fuerzas nacionales encabezadas por Urquiza se libró en Cepeda y significó una derrota total para los porteños, quienes firmaron con Urquiza un pacto de unión que fracasó a los pocos años. Santa Fe fue escenario de ¡a última gran batalla de las libradas durante la época de la organización nacional; el 17 de septiembre de 1861 se volvieron a enfrentar los ejércitos de Buenos Aires y los del resto de la Nación comandados por Urquiza, pero esta vez triunfaron las fuerzas bonaerenses, produciéndose el alejamiento de Urquiza y el fin de los grandes conflictos nacionales.

Después de este hecho hubo algunas luchas civiles, pero ya no alterarían básicamente la organización de la Nación. Santa Fe no volvió a participar en conflictos internos siendo sus territorios escenarios, únicamente, unos años más tarde, de las luchas contra los aborígenes, que sobre todo en el norte hostigaban frecuentemente a los colonos. El Censo confederal de 1858, registró una población de 41.261 habitantes, así distribuidos:

Rosario: 22.492
Capital: 10.744
San Jerónimo: 4.838
San José (Garay): 2.262
Otros Lugares: 925
TOTAL: 41.261

Es notable apreciar que por entonces Rosario, ciudad que se había ido desarrollando silenciosamente, duplicaba la población de la capital.

Al comenzar la segunda mitad del siglo XIX se inicia el período de la gran colonización. Trece años después de esta medición, en el censo de 1869, la población de la provincia se había multiplicado por 2,2 alcanzando 89.117 habitantes. El censo de 1895 muestra una multiplicación por 4,5, alcanzando entonces los 397.188 habitantes, y vuelve a duplicarse la población en menos de 20 años, tal como demuestra el censo de 1914 que contabiliza 899.640 habitantes. Esta fue la época de oro del poblamiento santafesino.

Fuente Consultada
Argentina, Mi País Ediciones RR Historia y Desarrollo de Santa Fe

Biografía de José María de Alvear Vida Política en el Río de la Plata

Biografía de Carlos María de Alvear

Nació en un pueblo de Misiones —San Ángel— el 25 de octubre de 1789. En 1802 ingresó en el Regimiento de Infantería de Buenos Aires y luego en el de Dragones. Al regresar a España, con su familia, las naves españolas en las que viajaba fueron atacadas por los ingleses (1804). Del incendio de la fragata en la que iban los Alvear solo se salvaron Carlos María y su padre —Diego de Alvear—.

Jose María de Alvear

Ambos van a Inglaterra como prisioneros y, en ese país, Carlos termina su educación. En 1806 va a España, donde entra en los Carabineros Reales. Regreso  a  Londres y allí conoce  a Francisco Miranda, promotor de la emancipación de las colonias españolas en América. Conoce allí a San Martín; con él y otros criollos regresa a Buenos Aires en 1812.

De inmediato se pone al servicio de su patria y San Martín lo nombra segundo jete del regimiento de Granaderos. Alvear organiza la filial argentina de la Logia Lautaro y preside el golpe de estado del 8 de octubre de 1812, con el fin de dar un camino nuevo a los destinos de la revolución de Mayo.

La consecuencia de este golpe fue la creación de la Asamblea del año 13, que presidió Alvear. Con este cargo aumenta su poder y comienza su rivalidad con San Martín. La Asamblea reemplaza al Triunvirato por el Directorio Unipersonal y nombra Director Supremo a Gervasio Posadas, tío de Alvear.

Alvear fue jefe de las fuerzas de Buenos Aires y reemplazó a Rondeau en la Banda Oriental cuando la acción se encontraba casi concluida; de modo que rindió a los realistas casi sin esfuerzo y se llevó los laureles del éxito. Luego organiza con éxito una campaña contra Artigas y después vuelve a reemplazar a Rondeau en el Ejército del Alto Perú. Pero no llega a tomar el mando esta vez porque los jefes del ejército se sublevan y Alvear, al saberlo, regresa a Buenos Aires. En ese momento renuncia Posadas y Alvear es elegido Director Supremo (1815).

Como comandante de las fuerzas patriotas en la Banda Oriental, Alvear rinde a los realistas en Montevideo en 1814. En enero de 1815 es nombrado director supremo: ordena la represión del caudillo oriental Artigas v busca un protectorado inglés. La sublevación de la vanguardia de las tropas en Fontezuelas precipita su caída y exilio antes de cumplir cuatro meses de mandato. Se traslada a Río de Janeiro, y luego a Montevideo, y traba alianzas para asumir la gobernaron de Buenos Aires. Triunfa en Cepeda el 10 de febrero de 1820, pero es derrotado por las  fuerzas de Dorrego, con apoyo de Rosas, en San Nicolás de los Arroyos. Comisionado en distintas misiones diplomáticas, negocia con el ministro inglés George Canning, el presidente de los Estados Unidos Monroe y el Libertador Bolívar.

Como tal tomó medidas enérgicas y algunas impopulares. La más impopular fue el ofrecimiento del Protectorado para el Río de la Plata a Gran Bretaña. La gestión, no pudo llevarse a cabo pero, al conocerce las gestiones en Buenos Aires, la opinión pública se puso totalmente en su contra.

Este hecho provocó la revolución de abril de 1815 que lo depuso. Desterrado, se dirigió a Brasil. Pero en 1820 tomó parte en la guerra entre los caudillos del Litoral y el Directorio que culminó en la batalla de Cepeda. Alvear deseaba lograr el gobierno de Buenos Aires, pero no lo consiguió; su actuación, en este sentido, culminó en San Nicolás, donde fue vencido por Dorrego, y pasó a Montevideo.

Regresa a Buenos Aires gracias a la Ley del Olvido. Realiza algunas misiones diplomáticas y, en 1826, el presidente Rivadavia —de quien había sido ministro de Guerra y Marina— le da el mando de las tropas en la guerra contra el Brasil, donde Alvear tuvo una actuación sobresaliente. Venció a los brasileños en las batallas de Bagé, Ombú, San Gabriel, Camacuá, Baxacay e Ituzaingó (20 de febrero de 1827). Pero cuando Dorrego asume el gobierno de Buenos Aires lo reemplaza en el cargo Lavalleja.

En 1838, viaja a Estados Unidos como ministro plenipotenciario; en ese cargo continúa hasta su muerte, acaecida en Nueva York el 3 de noviembre de 1852.

Fuente Consultada:
Mi País, Tu País Enciclopedia Argentinade la Escuela y El Hogar Fasc. N°125
Centro Editor de América Latina

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UNA COMPLETA BIOGRAFÍA DE SU VIDA Y SU COMPROMISO CON LA ENMACIPACIÓN AMERICANA

Nació en Santo Ángel de la Guarda, Misiones del Uruguay, el 25 de octubre de 1789, siendo sus padres don Diego de Alvear y Ponce de León, brigadier de la Real Armada, natural de Andalucía; y doña María Josefa Balbastro. Alvear nació mientras su padre estaba encargado de la demarcación ele límites entre españoles y portugueses en las colonias de ambas naciones.

Hizo sus primeros estudios en Porto Alegre y más tarde en Buenos Aires, donde el 16 de mayo de 1802 fue dado de alta como cadete del Regimiento de Infantería, pasando al de Dragones el 16 de julio del mismo año. En 1812 desembarcó en Buenos Aires junto a José de San Martín para sumarse a la causa de la emancipación americana. Junto a éste y con el grado de teniente de caballería creó el célebre regimiento de Granaderos a Caballo que participó en la batalla de San Lorenzo. 

Carlos Alvera General

En 1804 su padre resolvió trasladarse a la Península con toda su familia, en la expedición que salió del Río de la Plata, compuesta por las fragatas españolas «FAMA», «MEDEA», «FLORA» y «MERCEDES», que conducían 1.645.542 pesos fuertes y un rico cargamento.

La familia de don Diego de Alvear se embarcó en la «MERCEDES» y, cuando aquella expedición fue atacada por igual número de naves inglesas frente al cabo Santa María, el 5 de octubre de 1804, la fragata en que iba la familia Alvear se incendió, yéndose a pique, muriendo doña Josefa Balbastro y siete de sus hijos; salvándose su esposo y su hijo primogénito Carlos, gracias a que éste por su carácter indócil y travieso, había sido pasado de la «MERCEDES» al buque donde iba el padre separado del resto de la familia.

D. Diego de Alvear y su hijo Carlos permanecieron un tiempo prisioneros en Inglaterra . Carlos completó su educación en Londres y después sentó plaza en la brigada de Carabineros Reales, cuerpo de distinción en la Península, en el año 1806. Con él, el joven Alvear se halló en varias acciones contra los franceses invasores, especialmente en las de Talavera de la Reina, Yébenes y Ciudad Real.

En su actuación peninsular, Alvear contrajo relación con muchos hombres que tendrían figuración en la lucha por la independencia de América, como Carrera, Vigodet, etc. En Cádiz trabó relación con el teniente coronel José de San Martín, que lo inició en los secretos de la Logia Lautaro y en 1811 se trasladó de aquella ciudad a la de Londres, donde conoció al ilustre venezolano Francisco Miranda, dirigente principal de los que aspiraban a la independencia de las colonias de América.

Puesto de acuerdo con Zapiola, Chilavert, San Martín, el barón de Holmberg, etc., se embarcó con ellos en la fragata inglesa «JORGE CANNING», con la cual arribaron a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812. Acompañaba también a Alvear, su joven esposa, doña Carmen Quintanilla, hermosa andaluza, con la cual había contraído enlace poco antes, en España.

Apenas desembarcados, aquellos patriotas se apresuraron a ofrecer sus servicios al gobierno revolucionario.Una de las primeras preocupaciones de los recien llegados fue el establecimiento de la Logia Lautaro en Buenos Aires, análoga a la de los Caballeros Reales establecida en Europa.

Aquella institución tuvo resultado decisivos en la marcha de los negocios políticos en el Río de la Plata. Por otra parte, el Gobierno confió a San Martín la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, cuerpo en el cual Alvear obtuvo el empleo de sargento mayor, con fecha 17 de marzo de 1812, grado muy superior al que poseía en España, donde solo había llegado a alférez de Carabineros, que equivalía a uno más elevado en los cuerpos comunes.

Contribuyó a la organización y disciplina de los Granaderos a Caballo. Intervino también en los asuntos políticos y se le señala como uno de los inspiradores del movimiento de 8 de octubre de 1812, que cambió los hombres del Primer Triunvirato, y que salvó los verdaderos principios de Mayo, encaminándolos por la senda que habían marcado sus dirigentes. Alvear fue elegido suplente de uno de los triunviros nombrados a raíz del mencionado movimiento. Poco después fue designado Presidente de la Sociedad Patriótica Literaria y el 15 de diciembre de 1812 era promovido a teniente coronel de Granaderos a Caballo. Es justicia recordar que Alvear renunció a sus sueldos en beneficio del Estado.

Triunfante la revolución de octubre, San Martín y Alvear dirigieron el partido triunfante, y con la ayuda de la Logia Lautaro, se propusieron organizar definitivamente al país, promoviendo la reunión de la Asamblea General Constituyente, que se verificó a comienzos de 1813 y la que debía dar la Constitución a las Provincias Unidas del Río de la Plata.

En esta Asamblea, Alvear tuvo la representación de la provincia de Corrientes, y en ella fue elegido su primer Presidente. Fácil es deducir de este hecho, la preponderancia política que adquiría entonces, y la intervención personal que tuvo en los asuntos más resonantes de la época, sea en la reorganización de los poderes públicos y sanción de leyes fundamentales, sea en la dirección de las operaciones militares en la que fue factor de primera entidad. Es un caso excepcional el que presenta Alvear en aquellos momentos, pues apenas contaba 23 años cuando era la cabeza dirigente de los asuntos políticos de su Patria.

Pero esta preponderancia de Alvear en los negocios públicos, le apartó completamente de San Martín desde entonces; desunión a la que contribuyó poderosamente la diferencia de edad entre ambos y sobre todo, los conceptos totalmente distintos de San Martín con relación a Alvear, en los negocios públicos. El primero, con su victoria de San Lorenzo, acababa de probar a la Patria de que sus condiciones de soldado estaban a la altura de la fama adquirida en Europa. Alvear, por su parte, no se despreocupó de su carrera militar no obstante sus éxitos políticos y, el 4 de junio de 1813, se hacía nombrar coronel del Regimiento Nº 2 de Infantería.

Entretanto, Alvear pensó en alejar a San Martín de la Capital, y para ello sacó provecho de las derrotas sufridas por Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma haciéndolo relevar por San Martín . Se dice que cuando éste partió para Tucumán a recibirse de aquel comando, Alvear le acompañó hasta las afueras de la ciudad, y al despedir al futuro Capitán de los Andes, aquel murmuró lo suficientemente fuerte para que le oyeran los de su séquito: «Ya cayó el hombre» .

Pero San Martín, verdadero genio, al llegar a Tucumán y realizar un estudio concienzudo de la situación militar, comprendió que aquel no era el camino para llegar a Lima, objetivo que debía proponerse un general de su talla, ya que la ciudad de los Virreyes era la base principal del poderío hispano en América .

Solo su posesión daría a los patriotas la independencia definitiva, pues los triunfos efímeros que pudieran lograr los ejércitos de la Revolución, podrían ser en breve transformados en derrotas por las fuerzas reales que se organizasen en el centro de recursos de los españoles, esto es, en Lima. La capacidad del general San Martín y su genio, lo desviaron de la senda tortuosa en que pretendió encaminarlo su éx-amigo Alvear, ya que si hubiese insistido en avanzar por el Alto Perú, el fracaso habría sido la muerte de aquel hombre extraordinario.

Pero «el hombre no cayó«. Lástima grande es tener que registrar este episodio, dado que lo revela no solo ambicioso en extremo, sino también antipatriota al general Alvear, ya que pretendió hacer fracasar al hombre arquetipo de la Nación, no siéndole desconocido a Alvear que San Martín se había destacado en la Madre Patria con brillo inusitado, no obstante ser americano de origen.

Por su nombramiento de coronel del Nº 2, Alvear renunció a su banca en la Asamblea, convirtiendo a aquel Regimiento en un modelo de organización . Poco después diósele la comandancia general de las tropas destinadas a la defensa de la Capital, con el título de general en jefe de dicho ejército . Incansable en su obra Alvear prestó entonces su decidido apoyo a Larrea, que el 5 de noviembre de 1813 reemplazó a uno de los triunviros, en su empresa de organizar una escuadra para destruir la realista y poder dominar las aguas del Plata.

Contribuyó en esta obra disciplinando las tropas de tierra que estaban destinadas para tripular las unidades navales y reprimió en una oportunidad una sublevación de los tripulantes del bergantín «NANCY», que se habían revelado por querer hacérseles prestar servicios en un medio ambiente al que no estaban acostumbrados.

Designado su tío, don Gervasio Antonio Posadas, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 31 de enero de 1814 prestó a Alvear el máximo apoyo para que prosiguiese la preparación de las fuerzas que alistaba para reforzar las fuerzas sitiadoras de Montevideo. Alvear había establecido su campo de instrucción en Olivos, y allí disciplinó cuerpos de nueva creación, formados con esclavos libertados.

En mayo de 1814 fue nombrado comandante en jefe de la línea de Montevideo en substitución del general Rondeau, marchando para aquel destino a la cabeza de 1500 hombres y haciéndose cargo de su puesto el mismo día que Brown derrotaba a la escuadra española en aguas de Montevideo. El ejército sitiador, con los refuerzos recibidos, subió a 5.000 hombres, fuerza muy poderosa que el general Vigodet no se atrevió a resistir y, en tal virtud, el 20 de junio abrió negociaciones con su enemigo capitulando con todas sus fuerzas el día 23, en que Alvear hizo su entrada triunfal en la ciudad. En premio a su triunfo, el día 25 de aquel mes era promovido a brigadier efectivo con retención del mando del Nº 2 .

La noche misma de la capitulación supo Alvear que el caudillo Fernando Otorgues, teniente de Artigas, se había aproximado a la plaza y había escrito a los jefes de la fuerza capitulada invitándolos a unirse a él, tomar la campaña y declarar la guerra a los porteños. Alvear salió inmediatamente en busca del rebelde con una división ligera y el 25 lo batía completamente en Las Piedras. Como consecuencia de esta derrota, Artigas reconoció el Directorio en un solemne tratado.

La capitulación dio inmenso material de guerra para los ejércitos de la Patria, y ella traía aparejada la rendición de Romarate en el Uruguay y la conclusión de la guerra en la parte oriental. El 7 de julio, Alvear presentaba al Director Posadas las 8 banderas realistas tomadas. La Asamblea declaró a todos «beneméritos de la Patria en grado heroico» y acordó escudos y medallas con el lema: «La Patria reconocida a los libertadores de Montevideo«.

El Director Posadas ordenó que Alvear repasara el Uruguay para batir a Artigas que se acababa de sublevar y la fortuna favoreció al joven general, que derrotó al caudillo rebelde en Mercedes, en el Yí, en Minas y en el Alférez, obligando a Artigas a retirarse a los potreros de Arerunguá. y a su segundo Otorgues, a refugiarse en territorio portugués. Esta campaña fue breve, pero erizada de obstáculos, que Alvear supo escalar con suma habilidad y tino, pues el enemigo que debió combatir conocía el territorio palmo a palmo y poseía mejores medios de movilidad.

Poco después el Director Posadas designaba al general Alvear para comandar el Ejército del Alto Perú, en substitución del general Rondeau. El nuevo general en jefe se puso en camino para ocupar su puesto, pero al llegar a Córdoba supo que el 8 de diciembre de 1814 se había producido en Jujuy una asonada encabezada por los jefes de los cuerpos adictos a Rondeau, los que destituyeron a los que eran partidarios de Alvear, separándolos de sus regimientos o batallones y despachándolos para Buenos Aires.

Ante esta noticia, Alvear no creyó prudente continuar su viaje y regresó a esta Capital, donde el 9 de enero de 1815 renunció Posadas el cargo de Director Supremo, siendo reemplazado por el propio general Alvear. Este, al ocupar tan alto puesto, lanzó una enérgica proclama en la cual expresaba estar decidido a sostener su autoridad o a perecer en la demanda.

Su administración fue breve, y enfrentado contra muchos enemigos, dedicó sus energías a disciplinar el ejército de la Capital, pues en el Ejército del Norte tan pronto se tuvo conocimiento de la elevación de Alvear al poder supremo, se declararon sus jefes en hostilidad contra su autoridad, firmando un manifiesto redactado en Huacalerá, el 30 de enero de 1815, el cual lleva la firma de todos los más graduados.

Ante esta situación por demás grave, Alvear tomó la resolución de dejar impagas aquellas tropas; desorganizó la «Logia Lautaro«, porque le resultaba incómoda para gobernar con libertad; estuvo en sus planes malograr los esfuerzos de San Martín para organizar el Ejército de los Andes y hasta resolvió despojarlo del mando enviando como gobernador intendente de Cuyo al coronel Gregorio Perdriel.

Pero al llegar este a Mendoza, el Cabildo de esta ciudad resolvió el 21 de febrero de 1815 oficiar al Directorio haciéndole saber que era deseo unánime que el general San Martín prosiguiera desempeñando las funciones de Gobernador Intendente, porque así se ha creído que «convenía a la seguridad del Estado, (decía la solicitud), y a la tranquilidad de este País, que se halla inmediatamente amenazado por  el conquistador de Chile» .

Alvear, por decreto del 9 de marzo, aceptó la continuación de San Martín en su cargo, y recalcando que el relevo lo había dispuesto por haberlo solicitado el interesado por razones de salud, lo que no expresaba la resolución del 8 de febrero ordenando su reemplazo por Perdriel. Coincidió este relevo de San Martín con la llegada de José Miguel Carrera a Buenos Aires, enemigo mortal de aquel, y con el cual Alvear habíase relacionado en la Guerra Peninsular, como queda dicho.

Pero el más grave de los actos del gobierno del último fue el haber redactado dos notas el 25 de enero de 1815. firmadas por él y escritas por su ministro Nicolás Herrera, que las refrendó, dirigidas: una, al Ministro de Negocios Extranjeros de la Gran Bretaña; y la otra, a Lord Strangford, ministro inglés residente en Río de Janeiro, solicitando en su carácter de Director Supremo de las Provincias Unidas el Protectorado Británico: «Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés, y estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que la aflijen».

Antes de este párrafo, Alvear hacía una tristísima pintura de la situación interior del país, declarando a las Provincias inhábiles «para gobernarse por sí mismas», y que necesitaban de una mano exterior que las dirigiese y contuviese en la esfera del orden, antes que se precipiten en los horrores de la anarquía».

La nota dirigida a Lord Strangford iba acompañada de otra, de Mr Roberto Staepler, cónsul inglés en Buenos Aires, recomendando a aquel que atendiera con preferencia el pedido del Director Alvear.

Don Manuel José García fue comisionado especialmente para que se trasladara a Río de Janeiro, con el fin de entregar las comunicaciones de referencia. Estas permanecieron ignoradas hasta 1842, en poder de don Bernardino Rivadavia, a quien las entregara el doctor García en la capital carioca, pues el futuro gran Presidente se hallaba allí y el comisionado de Alvear antes de cumplir la misión que le llevaba a aquella ciudad, quiso oír la opinión autorizada del eminente estadista. Rivadavia, en conocimiento del contenido de las notas, aconsejó a García no entregarlas, limitándose este a celebrar una conferencia con Lord Strangford, en curso de la cual manifestó al representante británico que las Provincias Unidas pasaban por una situación erizada de dificultades y que esperaban que Inglaterra generosamente las ayudaría a salir del paso, si las circunstancias las obligaran a acudir a ella.

Rivadavia, sospechando el contenido de la nota que le entregó García, tuvo la dignidad de mantenerla cerrada y lacrada hasta que en el año citado, 1842, revisando su archivo con el doctor Florencio Várela, éste la encontró, la abrió y se enteró de su contenido que comunicó al después general Mitre, al Dr. Cañé (padre) y al señor Madero, en el curso del año 1843 .

El 30 de marzo de 1815 el Director Alvear declaró delincuente al general Artigas que había desconocido su autoridad, obligando a las tropas argentinas a evacuar la ciudad de Montevideo.

Esta resistencia a su gobierno también la sentía Alvear en sus proximidades, y creyó que remediaría esto con medidas por demás enérgicas, y al efecto, el sábado Santo hizo colgar en la horca, en la plaza, al capitán Ubeda, acusado de haber hablado mal del Director Supremo en un café; y se escapó de sufrir la misma pena otro oficial llamado Trejo, debido a la interposición de la esposa del general Alvear, doña Carmen Quintanilla.

Todo anunciaba el próximo fin de su gobierno: José Artigas había atravesado el Paraná y se dirigía sobre Buenos Aires. El Director envió tropas a su encuentro bajo el mando de los coroneles Ignacio Alvarez Thomas y Eusebio Valdenegro, los cuales al llegar a Fontezuelas (estancia de los Belernos, jurisdicción de la provincia de Buenos Aires), se sublevaron el 3 de abril, desconociendo la autoridad de Alvear. Este motín repercutió en todos los cuerpos de la Capital, en los que el día 15 estalló el movimiento que derribó al Director Supremo, nombrando en su reemplazo al general Rondeau, e interinamente, mientras este permaneciera en el Norte, al coronel Alvarez Thomas.

La reacción fue terrible no solo salieron desterrados Alvear y todos los de su familia, sino también multitud de otros dignos patriotas. Alvear, cuando vio todo perdido se refugió a bordo de un buque inglés que lo condujo a Río de Janeiro, donde fue bien recibido por el monarca lusitano, no obstante que allí el general Vigodet, que se hallaba de paso, insistiese para que Alvear le fuese entregado.

Pobre y cargado de familia, Alvear de Río de Janeiro se dirigió a Montevideo cuando creyó que la situación personal suya había mejorado algo. El I9 de agosto de 1819 escribió unas «Observaciones sobre la defensa de la provincia de Buenos Aires, amenazada por una invasión española al mando de Morillo». Desgraciadamente para él, en Montevideo Alvear se encontró con José Miguel Carrera y con el general Miguel Brayer. Con el primero se alió para incorporarse a los caudillos federales Estanislao López y Francisco Ramírez, cuando estos se lanzaron sobre la provincia de Buenos Aires.

A Alvear seguíanlo una cantidad de jefes y oficiales de su partido con los cuales tomó parte en la batalla de Cepeda, el 19 de febrero de 1820, en la que fue vencido el Director Supremo Rondeau, que había reemplazado a Pueyrredón en el cargo. López y Ramírez se aproximaron a Buenos Aires, acompañados por Alvear y Carrera. En la noche del 25 de marzo se dio cita en la plaza del Retiro con los 43 jefes y oficiales que le eran adictos y a las 1 0 se presentaba en el cuartel de los Aguerridos, allí situado, estando ausente en aquellos momentos el jefe que era el coronel Rolón. El segundo de este, comandante Anacleto Martínez, sorprendido, se puso a las órdenes de Alvear con su tropa.

Alvear permaneció en esa situación todo el día 26, pero en la mañana del 27, considerándose perdido, emprendió la retirada, pretendiendo llevarse los Aguerridos los cuales no quisieron seguirle. Apoyó su escapada en aquella emergencia, la división chilena de Carrera, que coronó las barrancas del Retiro y se opuso entre Alvear y sus perseguidores.

El 28 de junio de 1820 se halló en la batalla de la Cañada de la Cruz, en la cual Alvear aliado a López, vencieron al gobernador de Buenos Aires, general Soler Como consecuencia de esta victoria, López convocó una Junta de Representantes en la villa de Lujan el 19 de julio, la cual nombró a Alvear gobernador y capitán general de la Provincia. Pero el Cabildo de Buenos Aires desconoció la autoridad de Alvear, y en la Capital, tomó las riendas del poder el coronel Dorrego, cuya actitud impuso a López desistir de la campaña contra Buenos Aires; pero ni Alvear ni Carrera desistieron. Dorrego palió a campaña.

El 28 de julio, Alvear y Carrera se unían en San Nicolás, mientras que Estanislao López repasaba el Arroyo del Medio y regresaba a su provincia. El 2 de agosto, Dorrego caía sigilosamente sobre el campamento de los dos caudillos en San Nicolás y les ocasionaba un tremendo desastre. Carrera y Alvear se refugiaron en Santa Fe, pero al último, con el pretexto de ser responsable del desastre de San Nicolás, Estanislao López lo obligó a embarcarse con destino a la Banda Oriental. Alvear llegó nuevamente a Montevideo.

La Ley de Olvido de 1822 le permitió regresar a Buenos Aires y acogerse a ia reforma militar el 2 de julio de aquel año, retirándose a la vida privada. El 19 de marzo de 1823 fue llamado por el Gobierno para defender su autoridad, atacada tumultuariamente aquella noche, y al día siguiente apareció un comunicado diciendo que el «general Alvear había servido en defensa de la oausa del gobierno con su persona y consejo» .

En septiembre de 1824 fue designado Ministro Plenipotenciario ante la República de Colombia, puesto que no alcanzó a ocupar. El general Alvear, acompañado de su secretario, el coronel Tomás de Iriarte, se trasladó hasta los Estados Unidos en misión diplomática ante el Presidente Monroe, el cual lo recibió en audiencia, en la Casa Blanca, en Washington, el 14 de octubre de 1824; y al día siguiente tuvo entrevistas en las cuales el ilustre estadista expuso a Alvear la famosa Doctrina: «América para los americanos» .

El representante argentino agradeció profundamente a Monroe sus interesantes confidencias y le pidió explicase sus puntos de vista con relación a los estados de la América del Sur y a los propósitos de la Santa Alianza de Europa, lo que el gran Presidente explicó con toda amplitud, conmoviendo hondamente al representante argentino y a su secretario, único testigo.

En mayo del año siguiente fue nombrado Ministro Plenipotenciario cerca del Libertador Bolívar. Alvear partió llevando de Secretario a don Domingo de Oro, acompañándolo el doctor José Miguel Díaz Vélez en su gestión diplomática. El 7 de octubre de 1825, Alvear y Díaz Vélez llegaban a Potosí y fueron recibidos solemnemente por el Libertador de Colombia, iniciándose las negociaciones para la devolución de Tarija a las Provincias Unidas, lo que se logró y de la cual tomó posesión el joven Ciríaco Díaz Vélez que acompañaba a Alvear como edecán, el 17 de noviembre.

Reanudadas las conferencias, Bolívar se excusó de tomar partido a favor de la Argentina, contra el Brasil y teniendo que trasladarse aquél a Chuquisaca, invitó a los huéspedes que le acompañaran, lo que fue aceptado. Allí se renovaron las conferencias, pero sin obtener ningún resultado. El 2 de enero de 1826 el Libertador despedía en audiencia pública a los enviados de Buenos Aires, que regresaban a la Patria.

El 14 de agosto de 1826, el ilustre presidente Rivadavia designaba al general Alvear (que era su Ministro de Guerra y Marina desde el 8 de febrero del mismo) para mandar en jefe el Ejército Republicano de operaciones contra el Brasil, cargo del cual se recibió aquel el 31 del mismo mes. Despúes de el primer momento impartió una actividad y estableció una disciplina, que  estuvieron en contraste con la de su antecesor. Reorganizado el Ejército, el 26 de diciembre abandonaba el campamento del Arroyo Grande, para abrir la campaña.

El mismo día del mes de enero entraba en el puerto de Bagé. El 13 de febrero, el coronel La valle obtenía un triunfo en Bacacay y el 13, el general Mansilla, en el Ombú. contra la brigada del Benito Manuel Ribeiro. Pero el grueso del ejército de Barbacena se había refugiado a principios de febrero en la sierra de Camacuá, ocupando una posición defensiva formidable .

En una Junta de Guerra que convoca el general Alvear en la tarde del 4 de febrero, expone a sus subordinados el plan de su marcha estratégica para obligar a abandonar su fuerte posición y poder presentarle batalla campal. La maniobra de Alvear tiene pleno éxito y el 20 de febrero obtuvo en los campos de Ituzaingó una victoria táctica decisiva sobre su enemigo, pero desgraciadamente, pretextando el cansancio de los caballos, resolvió no perseguir al enemigo derrotado, lo que impidió que se recogieran los frutos de la victoria.

Algunos de sus generales propusieron una persecución tenaz, pero Alvear se opuso a ella y esta negativa, llevó hasta el extremo de que algunos de sus subordinados pensasen en un movimiento que cambiase el comando republicano. Por suerte este acto no se realizó y Alvear continuó en el mando. El 23 de abril se obtenía un nuevo triunfo, en Camacuá, sobre los imperiales mandados por el general Barreto. El 25 de mayo de 1827 nombraba al general José María Paz, jefe del E. M. G.

Habiendo renunciado el Presidente Rivadavia a su elevado cargo, fue reemplazado interinamente por don Vicente López y Planes y casi enseguida, por el coronel Dorrego. Este cambio de gobierno decidió al general Alvear a abandonar el comando en jefe del Ejército, el cual desde que empezó la estación frígida, se retiró a cuarteles de invierno en el Cerro Largo. Alvear delegó interinamente el mando en el jefe del E. M. G., general José María Paz, a mediados de julio de 1827, recibiendo al efecto orden del Gobierno hasta tanto el general Juan Antonio Lavalleja, que Vicente López designó para comandante en jefe, se recibiese del mismo. El 24 de julio el general Alvear se alejó definitivamente de las fuerzas cuyo comando había ejercido por espacio de un año, conduciéndolas a la victoria.

Designado el coronel Manuel Dorrego, gobernador y capitán general de la provincia de Buenos Aires el 13 de agosto de 1827, al constituirse la Legislatura el 14 de septiembre, presentó un mensaje (que se dice redactado por su Ministro del Interior, Dr. Manuel Moreno), el cual contenía numerosos cargos contra el desarrollo de las operaciones contra el Brasil.

El general Alvear contestó a aquel Mensaje, con su famosa «Exposición«, en la que refutaba muchísimas de las afirmaciones contenidas en el célebre documento. Tal Exposición es un libro de cerca de 200 páginas, y el ex-general en ella atacó a algunos de sus subordinados, los cuales no dejaron de contestar en algunos casos a las imputaciones que no siempre fueron justas.

Otros conflictos periodísticos se le presentaron al general Alvear, en premio a sus preocupaciones y responsabilidades en el comando del Ejército Republicano: Alvear acusó al editor del «Correo Político«, Miguel Rabeh’, ante los tribunales, pero como no pudo probar sus acusaciones, fue condenado a destierro y a ser privado de escribir por espacio de dos años. Sus partidarios militares eran perseguidos en todos los puntos de reunión en la ciudad, y sus defensores en la prensa eran atropellados y heridos en las calles. El propio general Alvear, al comienzo del año 1828 fue víctima de una tentativa de asesinato, tal era la saña que se tenía contra el vencedor en Jes campos de Ituzaingó.

No tuvo ninguna intervención en la revolución del 1« de diciembre de 1828 y elevado el general Lavalle a la suprema magistratura de la Provincia, el general Alvear fue designado Ministro de Guerra y Marina, el 4 de mayo de 1829, cargo que retuvo hasta el 4 de julio siguiente, en que renunció. El 10 de noviembre de 1832 fue designado enviado extraordinaria ante el gobierno de los Estados Unidos, pero no llegó a hacerse cargo de aquel puesto para el que fue nombrado más adelante don Manuel Moreno. Por decreto dictatorial de 17 de septiembre de 1835 fue dejado sin efecto el nombramiento de Alvear.

En mayo de 1838, el Dictador Rosas para alejarlo de la República, lo designó Ministro Plenipotenciario en los Estados Unidos de Norte América, Alvear partió para su destino en un buque en lastre, lo que se interpretó corrió un propósito adverso a lo que se proponía el gobierno dictatorial: afortunadamente llegó a Norte América con toda felicidad, país donde permaneció todo el tiempo de la tiranía rosista, desempeñando a satisfacción su misión diplomática, llegando, a ser en Washington el decano del Cuerpo diplomático acreditado ante aquel Gobierno.

En agosto de 1852 se hallaba en Nueva York sin haber sido relevado de sus funciones, cuando el Director Provisorio de la Confederación Argentina, general Urquiza, lo designó para representar la República ante el gobierno francés; pero el general Alvear no pudo hacerse cargo de su nuevo puesto a causa de sus años y de sus dolencias. Y en efecto, el 2 de noviembre de 1853 fallecía en la ciudad anteriormente nombrada, víctima de una pulmonía aguda.

Pocos meses después el almirante Guillermo Brown, no obstante sus 77 años, se embarcó para los Estados Unidos para ir en busca de los restos del ex-Mmistro de Guerra y Marina de la presidencia rivadaviana, que tanto calor y empuje puso al servicio del país en el ejercicio de aquel cargo para completar la creación de la escuadra que el veterano Almirante manejara con sin par habilidad en la guerra contra el Brasil: Brown pagaba así también, el descubrimiento de su persona hecho por el entonces coronel Carlos Alvear, cuando a comienzos de 1814, su tío, el Director Posadas le encargó trasladarse al puerto de esta ciudad para hallar un marino entre los buques mercantes allí fondeados, a quien se le pudiera confiar el mando de la escuadrilla con la cual pensaba disputarse el dominio de las aguas del Río de la Plata a las fuerzas navales españolas que se hallaban en Montevideo.

El coronel Alver tuvo ojo certero al elegir al entonces capitán mercante Guillermo Brown como el personaje necesario y, por este hallazgo, las generaciones argentinas deberán recordar con patriótico afecto la memoria del ilustre vencedor de Ituzaingó.

Los restos de Alvear llegaron a Buenos Aires en julio de 1854 . El insigne general José María Paz figuró en la Comisión que los recibió en el muelle; y el día 26 de aquel mes fueron depositados en el Cementerio de la Recoleta. El doctor Alsina saludó en el general Alvear al primer ciudadano que concibió el atrevido proyecto de derribar la dictadura rosista, aunque por una fatalidad no pudo tomar parte en la cruzada contra el mismo.

Si bien es cierto que el general Alvear cometió el error de no perseguir a los imperiales después de su espléndida victoria táctica en los campos de Ituzaingó, razón por la cual no obtuvo de la misma todos los frutos que debía producir, actitud que seguramente fue influenciada por algunos partes algo apresurados de varios de sus jefes subordinados señalando el cansancio extremo de las caballadas que de ellos dependían, un estudio profundo de aquella campaña, como la que ha realizado el autor de este trabajo con el fin de escribir la vida militar del general José María Paz que publicará con posterioridad a este Álbum Biográfico, permite afirmar que gracias a la extraordinaria energía que desplegó el general Alvear cuando recibió de manos del general Martín Rodríguez el comando supremo del ejército de operaciones, fue posible restablecer la disciplina y cortar de raíz la profunda anarquía que existía en un grupo de jefes, especialmente los orientales, la que amenazaba en forma grave el resultado de la campaña que iban a abrir las fuerzas republicanas.

Alvear reorganizó el ejército en forma altamente eficiente y dio enérgico impulso a las operaciones desde que estuvo en condiciones de iniciarlas, logrando batir a su adversario en todas partes y haciéndole evacuar, totalmente desmoralizado, la zona que ocupaba. El resultado favorable de aquella guerra se debe, sin discusión, a la habilidad de su eficiente comando.

El general Alvear fue hombre de un valor personal que rayaba en la intrepidez: en el 1er. tomo de la «Revista Nacional» , se lee un artículo titulado «Los palos de Alvear«, en el cual el autor del mismo relata el resultado de una pesada broma que le dieron tres personajes ingleses el domingo 5 de abril de 1812, recién llegado a Buenos Aires. Alvear se hallaba paseando sin armas por la calle de «Las Monjas», hoy San Martín, cuando tres morrudos británicos doblaron como torbellino la esquina próxima, lo atropellaron y lo voltearon, echando luego a reír y a celebrar el choque, cuando lo vieron en tierra.

Alvear con toda valentía les enrostró la grosería brutal, exigiéndoles una reparación inmediata. Los tres hercúleos ingleses siguiendo sus pifias iniciaron la retirada sin hacer caso a los desafíos de aquel que los seguía insistiendo en su demanda. Finalmente, los ingleses penetraron en la casa de doña María Luisa Ramos y Valle, donde tenían alquiladas dos piezas, y detrás de ellos Alvear, que renovó sus desafíos con igual resultado. Entonces llegaron dos ingleses más y poco después otros dos.

En vista del fracaso de su actitud, el joven militar fue a su casa, tomó su espada y regresó al domicilio de los británicos, propinándoles a los siete una tremenda paliza, no obstante que le arrojaban con todo lo que hallaban a su alcance. «Los siete «bravos, dice el autor, se rascaban y frotaban en el patio de la casa, hartos y repletos de golpes. Nunca se dieron mejores ni más merecidos palos!».

El 26 de julio de 1809, Alvear contrajo enlace en Cádiz con doña María del Carmen Sáenz de la Quintanilla y Camacho, nacido en Carmona, Sevilla, el 25 de octubre de 1793; hija de don Antonio Sáenz de la Quintanilla, natural del mismo lugar, coronel de los Reales Ejércitos, y de doña María Joaquina Camacho, nacida en el mismo punto. La viuda del general Alvear sobrevivió a éste hasta el 31 de marzo de 1867.

No obstante ser conocido generalmente con los nombres de Carlos María, Alvear fue bautizado con los de Carlos Gabino del Santo Ángel.

Fuente Consultada:
Biografías Argentinas y Sudamericanas – Jacinto Yaben – Editorial “Metropolis”

Tratado de Amistad Comercio y Navegacion con Inglaterra Objetivos

TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACIÓN: A principios de 1824 el gobierno del general Juan Gregorio de Las Heras recibió las cartas credenciales de Woodbine Parish, flamante cónsul general de Su Majestad Británica en el Río de la Plata. Quedó acreditado ante Bernardino Rivadavia, ministro de Relaciones Exteriores, en representación de George Canning, ministro de Asuntos Extranjeros de la Gran Bretaña, quien tiempo antes había presionado para que la Corona reconociera la independencia de las Provincias Unidas. Varios meses después de la presentación del cónsul, Canning le envió un proyecto de tratado de comercio que fue estudiado por Manuel José García, a cargo de las Relaciones Exteriores del país.

ANTECEDENTES: En diciembre de 1824 se reunió un nuevo Congreso, con la asistencia de representantes de todas las provincias. Para ese entonces, el general Juan Gregorio de Las Heras había sucedido a Martín Rodríguez en el gobierno de la provincia de Buenos Aires.

El Congreso, en ejercicio de las facultades legislativas hasta que se dictara una constitución, promulgó una serie de leyes que regularon, entre otras cuestiones. las relaciones entre las provincias y las de las provincias con el exterior.

En enero de 1825, la Ley Fundamental, además de ratificar la declaración de la independencia de las Provincias Unidas, estableció un sistema de convivencia y respeto recíproco que garantizaba las autonomías provinciales y declaró constituyente al congreso. De acuerdo con lo expresado por la Ley, las provincias se gobernarían por sus propias instituciones y no se establecería una constitución sin que previamente fuese aceptada por todas ellas. También, delegaba en forma provisoria el Poder Ejecutivo en el gobierno de Buenos Aires, principalmente para el desempeño de las relaciones exteriores. Esta facultad posibilitó la firma del tratado entre Buenos Aires e Inglaterra, en febrero de 1825, que contó con la aprobación del Congreso.

En enero de 1825, el Congreso sancionó la Ley Fundamental. En ella, los representantes declaraban la voluntad unánime de mantener unidas las provincias y asegurar su independencia. Declaraban que el Congreso era constituyente pero que la futura Constitución sólo sería válida después de la aprobación de todas las provincias.

El tratado, firmado en 1825, establecía la igualdad legal y política entre las Provincias Unidas y el Estado británico y, sobre todo, se orientaba a proteger los intereses comerciales ingleses. Uno de sus artículos establecía que «los habitantes de los dos países gozarán de la franquicia para llegar segura y libremente con sus buques y cargas a todos los parajes, puertos y ríos de dichos territorios a donde sea o pueda ser permitido a otros extranjeros llegar […] también alquilar y ocupar casas y almacenes para los fines de su tráfico y generalmente los comerciantes y traficantes de cada Nación respectivamente disfrutarán de la más completa protección y seguridad para su comercio, siempre sujetos a las leyes».

Otros artículos aseguraban a los súbditos británicos y a los ciudadanos argentinos, en cada nación, la exención del servicio militar y de empréstitos forzosos. El tratado se refería también a la libertad religiosa: el Estado rioplatense se comprometía a respetar y garantizar la libertad de conciencia y de culto a los súbditos británicos. La cuestión de la tolerancia religiosa generó debates y conflictos, antes y después de firmado el tratado, por la oposición de los sectores católicos más conservadores, principalmente los de las provincias del Interior, como La Rioja y Córdoba,

El Tratado de 1825:
De amistad, comercio y navegación, celebrado entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y S. M. B. Buenos Aires, 2 de Febrero de 1825

Publicado en «El Nacional», Nro. 12. del 10 de marzo de 1825.
[«El Nacional» fue uno de los tantos periódicos que aparecieron por entonces en Buenos Aires. Se publicó entre 1824 y 1826.]

Habiendo existido por muchos años un comercio extenso entre los Dominios de Su Magestad Británica y los Territorios de las Provincias Unidas del Río de la Plata, parece conveniente á la seguridad y fomento del mismo comercio, y en apoyo de una buena inteligencia entre Su Magestad y las expresadas Provincias Unidas, que sus relaciones ya existentes, sean formalmente reconocidas y confirmadas por medio de un Tratado de amistad, comercio y navegación. […]. Artículo 1° Habrá perpetua amistad entre los dominios y subditos de S. M. el Rey del Reino Unido de la Gran Bretaña é Irlanda y las Provincias Unidas del  Rio de la Plata y sus habitantes.

Art. 2° Habrá entre todos los territorios […] una reciproca libertad de comercio. […].

Art. 8° Todo comerciante, comandante de buque, y demás subditos de S, M. B., tendrán en todos los territorios de las dichas Provincias Unidas la misma libertad que los naturales de ellas para manejar sus propios asuntos. [… ].

Art. 9° En todo lo relativo á la carga y descarga de buques, seguridad de mercaderías, pertenencias y efectos, disposición de propiedades de toda clase, y denominación por venta, donación, cambio, ó de cualquier otro modo; como también á la administración de Justicia, los subditos y ciudadanos de las dos partes contratantes gozarán en sus respectivos dominios de los mismos privilegios, franquezas y derechos [… ] estarán exentos de todo servicio militar obligatorio, […]; y de todo empréstito forzoso, de exacciones ó requisiciones militares; […].

Art. 12. Los subditos de S. M. B. residentes en las Provincias Unidas del Rio de la Plata, no serán inquietados, perseguidos ni molestados por razón de su religión; más gozarán de una perfecta libertad de conciencia en ellas, […] también será permitido enterrar á los subditos de S. M. B. que murieren en los territorios de las dichas Provincias Unidas, en sus propios cementerios, […].

Art. 13. Los subditos de S. M. B. residentes en las Provincias Unidas […], tendrán el derecho de disponer libremente de sus propiedades. […].

Art. 14. Deseando S. M. B. ansiosamente la abolición total del comercio de esclavos, las Provincias Unidas del Rio de la Plata se obligan á cooperar con S. M. B. al complemento de obra tan benéfica, […].

Hecho en Buenos Aires, el día dos de Febrero en el año de Nuestro Señor, mil ochocientos veinte y cinco.
Manuel J. García – Woodbine Parish

tratado de amistad con inglaterra

Cada país signatario podía llegar con sus buques y cargas a todos los puertos, parajes y ríos del otro. Para que un buque se considerase encuadrado en las estipulaciones del tratado se requería que hubiera sido construido en territorio de la corona británica o en tierras argentinas y que fuese poseído, tripulado y matriculado por subditos de los estados signatarios. Puesto que las Provincias Unidas no tenían flota propia ni posibilidades de construirla, y ni siquiera contaban con una marinería experta en viajes de ultramar, sus comerciantes carecían de posibilidades reales de penetrar en los mercados británicos, de tal manera que, de hecho, el tratado abría de par en par las puertas del país a las manufacturas inglesas. De todos modos, no era mucho el margen de maniobra de que disponía la Argentina por ese entonces como para adoptar otra política: la búsqueda de nuevos rumbos dependía del resultado de los pleitos internos, y en ese momento privaban los intereses de los comerciantes bonaerenses.

Fuentes Consultadas:
Historia Argentina Santillana Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 La Nación Argentina Kapeluz
de Miretzky – Mur – Ribas  – Royo

Historia Emprestito Baring Brothers a Rivadavia Prestamo

Historia Empréstito Baring Brothers a Rivadavia

Empréstito de un millón de libras esterlinas con la Casa Baríng: Se contrató el 1 de julio de 1824 para la construcción del puerto de Buenos Aires, el establecimiento de pueblos en la nueva frontera, la fundación de tres ciudades sobre la costa entre Buenos Aires y el pueblo de Patagones y la instalación del servicio de agua corriente a la ciudad de Buenos Aires. Sólo llegaron a Buenos Aires unas 570.000 libras esterlinas, en su mayoría en letras de cambio. Ninguna de las obras previstas se realizó con ese dinero, que fue entregado al Banco de Descuento para que diera créditos a sus clientes. El Estado argentino terminó de pagar la deuda en 1904.

pretamos a argentina

ANTECEDENTES: Durante el gobierno de Rivadavia el ambiente de reformas (iniciado mientras era Ministro de Martín Rodríguez) trajo aparejada la necesidad de mejorar las condiciones de vida en la provincia de Buenos Aires, para lo cual se requería dinero.

La Junta de Representantes facultó al gobierno de Buenos Aires para negociar un empréstito de 1.000.000 de libras esterlinas con la firma Baring Brothers. El dinero se solicitó para restaurar el antiguo muelle, realizar instalaciones de agua corriente, mejorar las obras públicas y los pueblos de frontera.

Este empréstito representaba el inicio de una política de endeudamiento que tiene repercusiones hasta en la actualidad.

Para efectivizar el crédito, se dictó la ley de enfiteusis el 1° de junio de 1822, por la cual las tierras públicas no podían venderse, pues constituían la garantía del crédito al ser cedidas a largo plazo a campesinos quienes debían pagar un canon anual (prestación pecuniaria impuesta por el Estado). Con esta ley se pretendía fomentar la agricultura y la colonización.

Pero, en realidad, los fines de la ley fueron desvirtuados, pues las tierras, en su mayoría, pasaron a manos de latifundistas, quienes extendieron sus dominios y no fomentaron la agricultura, ya que la ganadería les resultaba más rentable. Además, no siempre se pagó el canon impuesto.

Al cabo de dos años de especulaciones, llegó el empréstito. Sólo se recibieron 560.000 libras ya que del monto original se dedujeron comisiones anticipadas y gastos de intermediarios.

Ese dinero nunca fue destinado para modernizar la ciudad de Buenos Aires, sino que sirvió para solventar los gastos de una guerra inminente con el Brasil. «

Bernardino Rivadavia

HISTORIA DEL PRIMER EMPRÉSTITO A ARGENTINA: Fue un día de invierno de 1822 cuando empezó la deuda externa. Su matriz fue un decreto de impreciso articulado. La parte que importa es la siguiente: «La Honorable Junta de Representantes de la provincia, usando la soberanía ordinaria y extraordinaria que reviste, ha acordado y decreta con todo el valor y fuerza de la ley lo siguiente:

«Artículo 1. Queda el gobierno facultado para negociar, dentro o fuera del país, un empréstito de tres o cuatro millones de pesos valor real…»

Largos 162 años después las borrosas estadísticas de que se dispone permiten verificar (o permitirían verificar) que la Argentina sólo se vio libre de deuda externa durante cuatro meses. Algunos expertos ubican ese tenue período hacia 1949. Otros descreen o relativizan su existencia.

Las piedras de la calle Florida
Ya en 1820 chocaban las ansias de hacer obras públicas con las escasas disponibilidades. Los economistas y los historiadores podrían explicar ese déficit con una multitud de datos. Pero un solo hecho sería suficiente: ese año de 1820 la provincia de Buenos Aires tuvo veintitantos gobiernos. Hacia 1822, Rivadavia mandó a desmantelar el precario muelle que entonces, temerosamente, entraba al río. Con las piedras hizo embaldosar Florida.

A favor y en contra
A favor de los empréstitos se ha dicho:
– Facilitan a los gobiernos un mejor aprovechamiento de los recurso, acelerándolos.
– Capitalizan al país con los resultados de la inversión a la que se dedican.
– Pueblan e incorporan a la economía los recursos naturales.
– Crean fuentes de trabajo.
– Es el recurso para alcanzar de inmediato
proyectos ambicionados.

La lista es tan incompleta como esta otra, en contra:
– La historia de los empréstitos demuestra que finalmente se los destina a alimentar burocracia o gastos militares.
– El endeudamiento provoca recelos en la población.
– Es una incitación al gasto sin disciplina.
– Somete al país a imposiciones del extranjero, directas o indirectas.

– Es el medio fácil para que los gobernantes empiecen obras sin arbitrar los medio idóneos y locales de financiación. De igual modo, el sonado empréstito Baring levantó acusaciones y aclaraciones, muchos autores criticaron que se lo hubiera negociado al 70 por ciento de su valor nominal (por cada 100 libras, la Baring entregaba solamente 70, que eran menos aún, deducidas comisiones y otras cargas). Cuando llegaron los fondos se designó una comisión que debía atender «los servicios de su entretenimiento», esto es, su inversión, administración, préstamos, pagos de intereses, etcétera. Y esos primeros servicios de entretenimiento resultaron prestarnos y descuentos de documentos a comerciantes e importadores, entre los que descollaban algunos nombres vinculados con la concertación del empréstito.

Luego pasarían a engrosar el capital del flamante Banco Nacional. Nunca tuvieron aplicación al destino que se había declarado: el muelle porteño, las aguas corrientes, las ciudades costeras. Aunque es cierto, también, que en seguida vendría la guerra con el Brasil y los mil días de bloqueo al puerto impuestos en enero de 1826; los 950 días del bloqueo francés del 38; los 650 días del anglofrancés del 45; los otros 350 días del otro bloqueo francés… Además, vino la guerra civil.

Hubo épocas de pago. En 1826, 27.392 libras como parte de pago de los intereses del segundo semestre. Penosamente se pagó en 1827.

Los gobiernos que siguieron no podrían cumplir. En 1837, después de un acuerdo, de una refinanciación, se reconocieron intereses atrasados por 1.641.000 libras. En 1824, cuando el empréstito llegó a Buenos Aires, hechas todas las deducciones y según los cálculos exhibidos por varios autores, sólo habían ingresado a la caja fuerte nacional 570.000 libras.

Las estadísticas oficiales sobre la deuda (interna y externa) son material notoriamente escaso, cuando no ausente. Pero ese déficit y esa dificultad han sido cubiertos por José García Vizcaíno en su documento-libro La deuda publica nacional.

Las cifras de la deuda prefiguraban ya la crisis que iría a estallar. Porque, además, el endeudamiento externo no se había parado. En 1868 se había contratado otro préstamo en Londres: se lo usó en la guerra del Paraguay. Otro, de 1871, se gestionó para obras públicas y se lo terminó gastando también en aquella guerra y otras, internas, contra Entre Ríos y Corrientes. Hubo otro refuerzo, en 1873.

La «comisión argentina»
Hacia el decenio de 1880, Buenos Aires conocía un crecimiento más febril que nunca; oleadas de inmigrantes y de capital eran atraídas desde Europa hacía aquella puerta, a una América nueva. Los Baring encabezaron una serie de empréstitos pero no tuvieron suficientemente en cuenta las condiciones internas de la Argentina.

En agosto de 1890, lord Lidderdale, gobernador del Banco de Inglaterra advirtió a la casa Baring «que estaba aceptando demasiadas letras de su agencia argentina. En noviembre los rumores sobre sus dificultades habían ya trascendido peligrosamente. Empezaron las consultas; ellas confirmaron —dice Sampson— la terrible noticia de que los Baring no habían logrado colocar sus títulos y efectos argentinos, y que tal vez habrían de suspender pagos a la semana siguiente.

En Buenos Aires, Pellegrini levantó un empréstito patriótico. Hizo una emisión de 50 millones, llevando el total del circulante a los 300 millones y creó el Banco Nación. Durante diez años más el país no volvió a emitir un solo peso. El déficit que en el ’91 había sido de 54 millones, cayó en el ’92 a 17. En julio del ’93 se firmaba el Acuerdo Romero: en él se incluyeron todas las deudas con el exterior. En ese acuerdo entraron 14 empréstitos por algo así como 44 millones de esterlinas. Hubo una rebaja de intereses. En la década del ’30 la Argentina empezó a caminar la senda inversa: rescatar deuda externa, achicarla. Entonces se hizo un empréstito de repatriación.

¡Cuatro meses sin deuda!
Vinieron los tiempos de la guerra. «Eran tiempos difíciles. Los ingleses compran pero no pueden pagar. La Argentina les vende al fiado durante todo el conflicto, mientras ellos bloquean las libras esterlinas con las que nos deberían pagar por el trigo y la carne que compran. A pesar de eso, la Argentina sigue pagando su deuda externa y aun en 1942 paga para repatriar una parte de ella», dice Antonio Brailovsky en su trabajo Historia de la deuda externa argentina, que publicó el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico.

En ese año de 1942 se propone que se emplee parte de lo que los ingleses deben en achicar deuda propia. La medida se aplica primero con cuentagotas. Luego con mayor amplitud. Al mismo tiempo la Argentina va entrando a un período político y económico sobre el que aún prevalecen notorias discusiones. «Cuando subió el peronismo al poder en 1946 —apunta Brailovsky—, quedaba una pequeña parte de deuda que fue rescatada casi totalmente en varias cuotas. A fines de 1949 no quedaba prácticamente nada. Con lo cual los argentinos se pasaron cuatro meses de su historia «sin deuda externa». Ese período de cuatro meses fue de enero a abril de 1950. En mayo se firmó el empréstito de 115 millones con el Eximbank.

Ocurre que si el Estado no tenía deuda, sí la había en el sector privado; se denunciaban 300 millones de deudas comerciales. Un equipo ya negociaba esta situación en el ’49. Resolvió que de las ventas argentinas a Estados Unidos se destinara el veinte por ciento para ir cancelando esas cuentas. Estados Unidos propuso entonces el empréstito. Fue a largo plazo, 15 años. Y como eran deudas de bancos privados, ellos mismos formaron una comisión que fue la que suscribió el crédito. Pero algo muy curioso pasó entonces: el Eximbank encaró un arqueo de las deudas y de los 300 millones de que se hablaba se descubrió que había en realidad deudas por 115.

Lentamente primero, más aceleradamente después, el país volvió a endeudarse. En 1973 se enteró de que la deuda bordeaba los 8.000 millones de dólares. Un año después orillaba los 10.000 millones. Entonces, casi sorpresivamente, la historia se aceleró hasta el vértigo: a fines de 1980 era de 27.000 largos millones.

Hoy, su arquitectura es tal que se vuelve a aquellas imprecisiones inaugurales del decreto de 1822; los cálculos dicen que es de 43.000 millones o de 46.000 millones. Y también, como entonces, como un signo fatal, esa deuda tampoco tuvo por destino enriquecer al país.

Roberto Fernández Tabeada
Adaptación del diario Clarín, 1984.

El Modelo Agroexportador de la Oligarquia Caracteristicas Argentina

Características del Modelo Agroexportador de la Oligarquía

Mil ochocientos ochenta  es un año clave en la historia argentina. Atrás quedaban resueltos los problemas críticos: la cuestión de la capital y la conquista del desierto. El país se hallaba en franco progreso. En tales condiciones, un hábil político —Roca— llega al poder a  la vez que continuara la labor de sus antecesores en el orden del progreso material, será típico representante de una generación ilustrada  progresista, aunque con fuerte tendencia a convertirse en oligarquía y con vínculos cada a la vez mas poderosos con el capital extranjero. En 1890 su sucesor debió hacer frente a una peligroso crisis que hizo tambalear el poder de la elite gobernante.

trabajo en el campo durante el modelo agroexportador

PERÍODO 1880-1890 UN PAÍS AGRARIO

Un nuevo panorama se ofreció para el país a partir de 1880. Se simbolizó en el lema del gobierno de Roca: Paz y administración. Se impuso la ley y la Constitución sobre cualquier divergencia interna, con lo que se consiguió fomentar el desarrollo económico y la organización del Estado.

Esto pudo hacerse porque la conquista del deserto dio las seguridades necesarias para el poblamiento y la producción, y porque la federalización de Buenos Aires afirmó la autoridad del gobierno nacional.

El país se presentó entonces en condiciones de entrar en la órbita del comercio mundial. Lo hizo como proveedor de materias primas de una potencia mundial: Inglaterra.A la vez que exportaba los productos de la tierra, la nación debía importar la mayoría de las manufacturas para uso interno. Este esquema si bien proporcionó al país momentos dede prosperidad, creaba una situación de dependenciaa de la economía extranjera.

La política económica se orientó sobre las bases del fomento de la inmigración y la inversión de capitales extranjeros. A raíz de la nueva política el país experimentógrandes transformaciones: aumento de tierras disponibles a consecuencia de la conquista del desierto; formación de grandes latifundios; generalización en el uso del alambrado para la delimitación de los campos; cría racional del ganado con la introducción de la mestízación aumentó de la cría del ovino estimulada por las demandas de lana; empleo de la industria del frío en la exportación de carnes; difusión del ferrocarril, creando vías de comunicación convergentes hacia el puerto de Buenos Aires: y como consecuencia. se produjo una rápida valorización de la tierra

Para lograr una efectiva producción era necesario fomentar la inmigración. El Estado realizó en tal sentido una activa propaganda ofreciendo seguridades: paz interna y posibilidades de trabajo.

La mayoría de los inmigrantes provino de Italia y España; en general su afincamiento no se produjo en el campo sino en los centros urbanos. Una de las causas de este hecho fue la existencia de grandes latifundios que impidieron la entrega de la tierra en propiedad a los colonos. Por su parte. las colonias agrícolas existentes no alcanzaron a absorber la masa inmigrada. Muchos de ellos se ubicaron en las estancias, donde reemplazaron al gaucho.

LAS CARACTERÍSTICAS DEL MODELO AGRARIO EXPORTADOR

Las características que definieron al modelo agrario exportador fueron las siguientes:

La dependencia económica del mercado externo. La condición de Argentina como país periférico de la economía-mundo capitalista dio lugar a que los centros industrializados europeos tuvieran poder de decisión sobre la organización de la producción argentina. En el mercado mundial se fijaban los precios de los productos y se decidía el destino de las inversiones de capitales. De este modo, indirectamente, se determinaba qué productos convenía producir en el país.

El latifundio como unidad de producción agropecuaria. La casi totalidad de la producción destinada a la exportación se obtenía en grandes propiedades rurales ubicadas en la región pampeana.

La intervención del Estado. La fuerte expansión de la demanda mundial de productos agropecuarios de clima templado y la disposición en nuestro país de tierras fértiles para esta producción, no eran condiciones suficientes para posibilitar el crecimiento de la producción y de las exportaciones agropecuarias. El Estado tuvo un papel decisivo para asegurar el funcionamiento del modelo agrario exportador. Sus acciones más importantes fueron: garantizar la libre circulación de bienes y capitales, favorecer la expansión de la red de transportes y otras obras de infraestructura facilitar la puesta en producción de las nuevas tierras de frontera, estimular la inmigración extranjera para obtener fuerza de trabajo, y organizar unsistenia jurídico y monetario.

La participación de capitales extranjeros. Las inversiones de capitales extranjeros fueron un sustento indispensable para el desarrollo del modelo agrario exportador. Estos capitales estuvieron destinados a realizar las obras que facilitaban el transporte y la comercialización de los productos argentinos en él mercado internacional. El mayor volumen de las inversiones de capital —de origen inglés—permitió la expansión del ferrocarril y la modernización del puerto de la ciudad de Buenos Aires. Las inversiones extranjeras también se destinaron a fundar bancos y empresas exportadoras que realizaban los negocios de compra y venta. Y, finalmente, fueron capitales ingleses los que instalaron los primeros frigoríficos que permitieron que la producción ganadera de carnes y sus derivados llegara a los mercados europeos con mejor calidad y, por lo tanto, obtuviera mayor precio. En algunas de estas actividades, los capitalistas ingleses se fueron asociando con capitalistas argentinos.

La inmigración extranjera. Hacia 1860, la escasez de mano de obra en la zona pampeana planteaba un obstáculo para iniciar la explotación de las tierras. El problema no podía resolverse esperando el crecimiento vegetativo de la población existente, y la población de otras regiones del país también era escasa y se caracterizaba por su inmovilidad. La solución se encontró en la incorporación de fuertes contingentes migratorios del exterior. Entre 1857 y 1914, del saldo inmigratorio neto de 3.300.000 personas, el 90% se radicó en la región pampeana, pero sólo una cuarta parte —800 mil— quedaron en las zonas rurales.

El desequilibrio regional. Las producciones destinadas a la exportación se obtenían, fundamentalmente, de la región pampeana del país. Y en el interior de ésta, Buenos Aires y su puerto fueron el núcleo que centralizó los intercambios con el mercado internacional. Por esta razón, también en ese núcleo se concentraron los grupos de mayor poder económico y los centros de decisión política que trabajaban por el mantenimiento de este modelo económico que los beneficiaba. Por estas razones, en las otras regiones del país, las economías extrapampeanas, cuyas producciones no se destinaban al mercado internacional, comenzaron a depender de la economía pampeana. Este fue el caso, por ejemplo, de la producción de azúcar en Tucumán y de vinos en Mendoza, destinada al abastecimiento del mercado interno.

El fortalecimiento de este modelo de organización de la economía y la sociedad, consolidó el dominio de un grupo social sobre el conjunto de la sociedad. Los terratenientes exportadores se fueron constituyendo en el grupo de capitalistas agrarios, y actuaron asociados con capitalistas extranjeros.

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea

Ver: La Agricultura Con El Modelo Exportador de 1880

Ley Fundamental Gobierno de Rivadavia

Ley Fundamental – Gobierno de Rivadavia

LEY FUNDAMENTAL: Concluido el gobierno de Martín Rodríguez, se designó en su reemplazo al general Juan Gregorio de Las Heras, distinguida figura de las luchas por la independencia.Las Heras convocó un Congreso General Constituyente que se inauguró el 16 de diciembre de 1824, al que concurrieron veintiséis diputados provinciales, de los cuales ocho representaban a Buenos Aires.

general Juan Gregorio de Las Heras

general Juan Gregorio de Las Heras

El 23 de enero de 1825 el congreso dictó la Ley Fundamental, por la que se declaraba soberano para entender en todos los asuntos relativos a la organización nacional y para dictar una nueva constitución que debía ser aprobada por los gobiernos del interior. Hasta que dicha constitución se promulgara, cada provincia continuaría con su gobierno y sus leyes propias.

La Ley Fundamental, respetuosa de las autonomías provinciales, fue aceptada por todos los caudillos del interior que tan bravamente habían defendido la causa del federalismo.

Ley fundamental

El congreso general de las Provincias Unidas del Río de la Plata ha acordado y decreta lo siguiente.

Art. 1. Las Provincias del Río de la Plata reunidas en congreso reproducen por medio de sus diputados, y del modo mas solemne, el pacto con que se ligaron desde el momento en que sacudiendo el yugo de la antigua dominación española se constituyeron en nación independiente, y protestan de nuevo emplear todas sus fuerzas, y todos sus recursos para afianzar su independencia nacional, y cuanto pueda contribuir á la felicidad general.

2. El congreso general de las Provincias Unidas del Río de la Plata es, y se declara constituyente.

3. Por ahora, y hasta la promulgación de la constitución, que ha de reorganizar el estado, las provincias se regirán interiormente por sus propias instituciones.

4. Cuanto concierne á los objetos de la independencia, integridad, seguridad, defensa, y prosperidad nacional es del resorte privativo del congreso general.

5. El congreso expedirá progresivamente las disposiciones que se hicieren indispensables sobre los objetos mencionados en el artículo anterior.

6. La constitución, que sancionare el congreso será ofrecida oportunamente a la consideración de las provincias, y no será promulgada, ni establecida hasta que haya sido aceptada, 7. Por ahora, y hasta la elección del poder ejecutivo nacional, queda este provisoriamente encomendado al gobierno de Buenos Aires con las facultades siguientes:

1- Desempeñar todo lo concerniente á negocios extrangeros. nombramiento, y recepción de ministros, y autorización de los nombrados.

2- Celebrar tratados, los que no podrá ratificar sin obtener previamente especial autorización del congreso.

3- Ejecutar y comunicar á los demás gobiernos todas las resoluciones que el congreso espida en orden á los objetos mencionados en el artículo 4.

4- Elevar a la consideración del congreso las medidas que estime convenientes para la mejor espedicion de los negocios del estado.

Publicada en «El Nacional». Buenos Aires. 27 de enero de 1825.

Fuentes Consultadas:
Historia Argentina Santillana Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 La Nación Argentina Kapeluz
de Miretzky – Mur – Ribas  – Royo.

Resumen De Historia Argentina Confederacion Rosista Gobierno Rosas

Resumen de Historia Argentina: Confederación Rosista, Gobierno de Rosas

Capítulo 5 (I): La Confederación Rosista:

Hacia Un Equilibrio Político:

  • Se disuelve el Congreso y Dorrego es ahora el nuevo gobernador de Buenos Aires. Comienza un período frágil e inestable de equilibrio político de signo federal
  • Dorrego quiere cuanto antes concretar acuerdos entre las provincias para organizar definitivamente la organización institucional del país. Se intenta un primer Congreso en la ciudad de Santa Fe pero no se logra la unidad nacional, asistieron 9 provincias y sólo se ratificó la paz con Brasil que recién se iniciaba luego de la batalla de Ituzaingó.
  • Por otra parte Buenos Aires tenía serios problemas económicos debido a la guerra con Brasil, y deseaban conseguir el orden cuanto antes, pero Dorrego quería continuar la lucha con el país vecino, obstaculizando de esta manera los planes de los porteños. Juan Manuel de Rosas, jefe de la milicias desde 1827 y José Manuel García le restan apoyo a Dorrego, llevándolo a una posición de debilidad y de aislamiento político.
  • A su vez Lavalle regresaba con su ejército desde el norte del país y viendo la débil posición del gobernador, decide generar un golpe de estado, tomando el poder y destituye a Dorrego. Mas tarde Dorrego es fusilado por órdenes de Lavalle en Navarro, provocando una indignada reacción popular tanto de los propios unitarios como de los federales.
  • La Convención creada en Santa Fe durante el Congreso, se declara soberana y repudia la actitud de Lavalle y lo enfrenta con u ejército bajo las ordenes del Brigadier López y Juan M. De Rosas, derrotándolo en Puente Marqués.
  • Lavalle pacta con Rosas en Cañuelas y deciden forma un nuevo gobierno con la participación de ambas facciones políticas.
  • Llegado el momento de votar se producen nuevos disturbios y Lavalle debió retirarse a Uruguay, luego de un nuevo pacto, el de Barracas.
  • Viamonte fue elegido como nuevo gobernador de los porteños, restituyendo la Legislatura que había sido anulada por Lavalle. (como se decía en aquella época: «fue un arreglo entre porteños»)
  • La misma Legislatura resolvió en 1829, que se eligiera a J.M. de Rosas como nuevo gobernador otorgándole Facultades Extraordinarias, hasta tanto no se supere la crisis y el caos institucional de la provincia.(Facul. Extraordinarias significa que podía dictar leyes sin la aprobación de la Legislatura)
  • Con Rosas al gobierno asciende al poder un nuevo grupo de hacendados, saladista, grandes comerciantes, ganaderos, estancieros, terratenientes autonomistas y conservadores, que desplaza al tradicional conjunto de hombres liberales que habían gobernado desde 1810. (medianos y pequeños comerciantes, militares, intelectuales, profesionales)
  • Rosas comenzó con un primer período de gobierno que duró 3 años, desde 1829 a 1832.

Primer Gobierno de Rosas:

  • Fue llamado el Restaurador de la Leyes, e impuso un régimen dictatorial.
  • Exigió un culto a su persona, obligando a colgar su retrato en todos los actos públicos e instituciones oficiales.
  • Impuso la obligación de utilizar una cinta punzó a todos los empleados provinciales.
  • Cuidó los intereses comerciales de todo este nuevo grupo de hombres mercantilistas, que nunca pensaron en repartir los beneficios de la aduana con el resto de las provincias del país.
  • Bajo su «especial» federalismo logró controlar la situación, ordenar el caos social para reiniciar la actividad económica.
  • Consolidó su poder haciendo uso de actitudes violentas y tiránicas, combatiendo a todos sus opositores políticos y a su vez trasmitiendo el miedo social, sobre todo en las clases más necesitadas, lo que le permitió manejar a su antojo a todo este sector.
  • Amenazó, censuró, sacrificó y desterró a todos los rivales disidentes, apodándolos indiscriminadamente de: «Salvajes Unitarios». Su lema era: Federación o Muerte».
  • Restringió la libertad de prensa y de opinión. Clausuró a aquellos periódicos que de alguna manera disentían con su forma de gobernar.
  • Gobernó y organizó el país como si fuera un patrón de estancia, protegiendo a sus súbitos pero sometiéndolos.
  • Relegó la educación de todos los habitantes, dejando esta función en manos de la Iglesia.
  • No promovió la industrialización y se resistió a las innovaciones tecnológicas.

(Ver Vida de Juan Manuel de Rosas)

Situación En El Interior del País: (ampliar: Formación de la Liga Unitaria)

  • El Gral. José M. Paz volvía al igual que Lavalle de la guerra con Brasil y depuso al gobernador de Córdoba, Busto, librando una batalla en San Roque.
  • Facundo Quiroga salió a la defensa del gobernador cordobés pero también fue vencido en La Tablada y Oncativo.
  • En 1830 las provincias del interior formaron la Liga Unitaria subordinada al poder militar del José María Paz.
  • Como alternativa de defensa las provincias del litoral se reunieron en Santa Fe y formaron una alianza ofensiva – defensiva firmándose el Pacto Federal.
  • En 1831 el país estaba dividido en dos bloques: La Liga Unitaria
    Federación o Muerte
  • Al poco tiempo una partida de hombres del Brigadier López tomó por sorpresa al Gral. Paz, cayendo éste prisionero y debilitando notablemente la unión y organización de la Liga Unitaria.
  • Se restituye la gobernación federal en Córdoba y demás provincias. Vicente Reynafé fue el nuevo gobernador de Córdoba, pues Busto había fallecido.
  • Los restos del ejército unitario quedó en manos de Lamadrid, gobernador de Tucumán, que se trasladó a esta provincia. Allí fue derrotado por Quiroga en la batalla de Ciudadela.
  • Heredia fue el nuevo gobernador federal de Tucumán.
  • De esta manera comienza un periodo de estabilidad institucional federal en la república, lo que le permitió conseguir cierto crecimiento económico en algunas zonas como fue el caso de las provincias litoraleñas.
  • A pesar de haberse logrado la estabilidad política Rosas siempre se negó a la organización constitucional del país, aduciendo que aún las provincias no estaban maduras políticamente como para manejarse con autonomía.

Las provincias del interior le exigían al gobierno central: (Corrientes mediante el diputado Pedro Ferré, fue una de las que con más vehemencia defendió esta postura)

  • Reparto equitativo de las ganancias de los impuestos aduaneros.
  • Libre navegación de los ríos interiores, Paraná y Uruguay.
  • Reglamentar el comercio exterior, protegiendo algunas industrias.

Como la discusión provincias-gobierno porteño se ponía cada vez más difícil, se decidió formar una Comisión Representativa de los gobierno provinciales para que a corto plazo reunidos en un Congreso Federal se reglamentase todos los pedidos. Lamentablemente esta Comisión no pudo convocar a las provincias y finalmente fue disuelta. De esta manera triunfó la estrategia rosista, y ha partir de este momento hasta su caída definitiva en 1852, el gobierno de Rosas basó su mandato sobre los diversos acuerdos estipulados en el Pacto Federal. Fue el único documento legal para imponer la unidad política sin Constitución, bajo el creciente predominio porteño.

Buenos Aires manejaba las relaciones exteriores (pues representaba a todas las provincias) y poseía el poder militar, pues comandaba el ejército nacional.

En 1832 luego de un corto período de orden político y económico, la Legislatura porteño vio favorable volver a la legalidad y consideró innecesario seguir otorgándole las facultades extraordinarias a Rosas.

Rosas se aleja del gobierno provincial para llevar a cabo una expedición al sur del país para ampliar las fronteras nacionales, combatiendo a las tribus indias que dominaban todas esas zonas poniendo en peligro los bienes de los habitantes sureños.

Balcarse fue el nuevo gobernador de Buenos Aires, por supuesto aliado de Juan M. De Rosas.

La Expedición de Rosas: (ampliar este tema)

  • Se realizó con el apoyo de otras provincias como Córdoba, San Juan, San Luis y Mendoza.
  • También tuvo apoyo económico de los grandes terratenientes y ganaderos amigo de Juan Manuel
  • Comenzó en 1833 hasta 1834, haciendo retroceder a los indígenas más hacia el sur.
  • Recorrió los ríos Limay, Negro y Neuquén, y concertó paz con algunos grupos de indios menos guerreros como los pampas, y los tehuelches. Usó políticas de amistad mediante la entrega temporal de regalos y ayuda económicas.
  • Se conquistaron 2900 leguas cuadradas.
  • La Legislatura autorizó el reparto entre oficiales de una parte de los territorios conquistados, por ejemplo a Rosas se le entregó la isla Choele-Choel.
  • Algunas provincias no pudieron mantener el control de las tierras ganadas, debido a que la crisis económica no les permitía mantener sus ejércitos.

Situación En Buenos Aires (1833-1834)

  • Rosas desde el sur mantenía correspondencia fluida con sus aliados en Buenos Aires, dirigidos fundamentalmente por su señora Encarnación Ezcurra.
  • En Buenos Aires se formaron dos grupos políticos dentro del partido federal:
  1. a) los cismáticos o lomos negros que apoyaban a Balcarce, de orientación liberal, constitucionalista y popular.(Dorrego también era de esta tendencia, conocida como Federales doctrinarios, para él el federalismo era la garantía del régimen republicano y de la libertad, y era el mejor camino para estimular la cultura, la educación y la riqueza de un país).
  2. b) los apostólicos de orientación conservadora rosista, contraria a la tolerancia religiosa.
  • Las luchas internas entre estas facciones llevó al derrocamiento de Balcarce y la asunción del nuevo gobernador Viamonte.
  • Encarnación Escurra formó un grupo político en apoyo a su marido llamado: La Sociedad Popular Restauradora que a su vez se apoyaba en el poder violento de un ala de choque conocida como Mazorca.
  • Por otra parte, Quiroga fue asesinado por los hermanos Reynafé, durante un viaje, en Barranca Yaco, ciudad de Córdoba.
  • Estas inestabilidades políticas crearon las condiciones para que la Legislatura porteña nuevamente otorgue a Rosas, ya ahora, la suma del poder público hasta tanto el gobernador lo crea necesario.
  • Rosas acepta la gobernación con la condición que se realice un plebiscito en la ciudad de Bs.As. que convalidara el otorgamiento de la suma del poder público.
  • Casi 10000 personas votaron, y sólo 8 se opusieron a tal medida, de esta manera Rosas asume todo el poder sin limitaciones y por tiempo ilimitado. Sobre este poder, durante los próximos 17 años, organizó un nuevo orden político y social en la provincia y resto del país.
  • Rosas tenía mucho prestigio debido a su exitosa campaña militar que tiempo atrás había obtenido en la lucha contra el indio para ampliar las fronteras.
  • El 1ro. De enero de 1833 llegó a las islas Malvinas la corbeta inglesa Clío, que amparada de sus poderosos cañones hizo desalojar a las fuerzas argentinas , muy inferiores en número, y tomó posesión de las islas en nombre de su Majestad Británica. A partir de ahí toda negociación y denuncias fueron inútiles.(ampliar sobre este acontecimiento)

Segundo Período de Gobierno de Juan Manuel de Rosas:

  • Este período se caracterizó por el progresivo sometimiento y subordinación del resto del país a su política de gobierno.
  • Después de la muerte de Quiroga en 1835 y la de López en 1838, los proyecto federales de los caudillos provinciales se fueron desvaneciendo y Rosas quedó como único caudillo nacional, dueño de todo el poder político, militar y económico.
  • Consolidado su poder ahora sólo se dedica a extender su hegemonía política al resto de las provincias, aprovechando la docilidad de los otros gobernadores provinciales.
  • En Santa Fe tuvo el apoyo de Juan Pablo López, hijo de Estanilao, en Entre Ríos, lo apoyó el gobernador Pascual Echague, y así también logró el apoyo de San Juan, Córdoba, Mendoza, San Luis, Catamarca y La Rioja, en cada provincia había un servidor de su política.
  • La situación en el Norte era un poco más difícil de resolver, y trató por cualquier medio de someter estas zonas a su política autocrática por ejemplo, debido a la gran influencia que tenía el gobernador de Tucumán, Alejandro Heredia, sobre Santiago del Estero, Salta y Jujuy, Rosas decide declararle la guerra Bolivia, para recuperar la provincia de Tarija, pero en realidad su deseo era colocar las fuerzas de la confederación al mando de Heredia y tratar de este modo de anular su predominio sobre las provincias del Interior distrayéndolo de su función de caudillo. Otra causa de la guerra a Bolivia es que Rosas sospechaba que el mariscal boliviano Santa Cruz, ayudaba a los exiliados unitarios argentinos.
  • También realizó una estricta purga de funcionarios militares, eclesiásticos y civiles tratando de garantizar la estabilidad de su régimen.

Algunas Reacciones Contra Rosas: (ampliar sobre este tema)

Conflictos Internos:

  • Entre 1838 y 1839, el gobernador de Corrientes, ayudado por el gobernador de Santa Fe, Domingo Cullen y el presidente de la Banda Oriental, Fructuoso Rivera encabezan un alzamiento, pero que fue controlado por Pascual Echague, gobernador entrerriano fiel a Rosas. Murieron Cullen y Berón de Astrada.
  • Una conspiración en Buenos Aires encabezada por Ramón Maza y su padre (actual presidente de la Legislatura), fue descubierta y sus cabecillas asesinados.
  • Algunos estancieros en el sur de la provincia se sublevaron contra el régimen y fueron vencidos, fusilados y degollados, colocando sus cabezas a punta de pica, como era la costumbre del sistema.
  • En 1839, Lavalle, radicado en Uruguay, y apoyado por orientales y franceses, desembarca en Entre Ríos y avanza hacia Corrientes para fortalecer su ejército, debido a una mala decisión en su dirigencia, el general Manuel Oribe, lo alcanza y lo derrota en Quebracho Herrado en 1840. Lavalle alcanza a huir hacia el norte y es nuevamente derrotado en Famaillá, sigue escapando camino a Bolivia hasta que finalmente fue muerto por un balazo.
  • En el norte se había formado una Coalición para luchar contra Rosas, al mando de Marco Avellaneda, gobernador de Tucumán, pero estando el ejército de Oribe, logra desbaratar todos los planes y toma prisionero a Avellaneda, el cual fue degollado en Metán. También su cabeza fue exhibida a punta de pica.
  • José María Paz, que había logrado escapar de la prisión en Santa Fe y más tarde de la del Cabildo de Luján, se puso a las órdenes del gobernador correntino Ferré, organiza un ejército que es derrotado por Pascual Echagüe. Disgustado con Ferré, Paz se retira Uruguay. Paz queda a cargo de proteger la banda oriental.
  • Por otro lado Rivera forma un nuevo ejército, que junto a las fuerzas de Paz, deciden atacar a Rosas, pero Oribe, que volvía triunfante del norte, derrota totalmente a las fuerzas revolucionarias, abrigándolos a regresar a la Banda Oriental.
  • Madariaga toma el gobierno de Corriente, pero Urquiza por orden de Rosas, ataca logra un acuerdo, firmado en 1846, llamado Tratado de Alcaraz, de esta manera Corriente ingresa a la Confederación rosista. Rosas no acepta los términos del tratado y obliga a Urquiza a que lo someta, pedido que no acata y provoca la ruptura de Entre Ríos con el dictador. (ver Fracasos de la Oposición)

Conflictos Externos:

  • En 1837 debido al auge que tomaba el puerto de Montevideo, Rosas impuso fuertes impuestos a los productos desembarcados en Buenos Aires, que antes hayan pasado por Montevideo. Además exigió la incorporación de los franceses a las fuerzas argentinas, medida que provocó la protesta del gobierno francés.(los ingleses estaban exceptuados) La protesta fue rechazada por Rosas, y como réplica la escuadra francesa bloquea el Río de la Plata y toma la isla Martín García. Este conflicto duró dos años y finalmente es levantado el bloqueo y por su parte Rosas debe pagar los gastos de la guerra y eximir del servicio militar a estos extranjeros.
  • Rosas mas tarde logra sitiar Montevideo, junto a Oribe. Dispuso además impedir la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay, medida que iba en contra de los intereses franceses y británicos, que sumado al no pago de una deuda con Inglaterra, provocó un nuevo conflicto. Las escuadras bloquearon nuevamente el Río de la Plata, e ingresaron a río Paraná con 11 barcos, y en la Vuelta de Obligado fueron interceptados por la fuerzas rosistas al mando de Lucio Mancilla, provocando una gran pérdida a las fuerzas extranjeras, pero que no lograron detener su avance hacia otros puertos internos. Mas tarde se levantó el bloqueo luego de arduas negociaciones.

LA DICTADURA DE ROSAS
Caudillo del pueblo o dictado

La dictadura de Rosas tuvo los defectos que tiene la casi totalidad de las dictaduras: en primer lugar, la muerte de los partidos y la persecución tenaz de los opositores. Nadie negará que Rosas no admitió libertades políticas durante su gobierno. En segundo lugar, el encumbramiento de una clase social y el hundimiento de otra.

El dictador necesita que una gran parte del pueblo lo ayude y cuando no puede apoyarse en la aristocracia se apoya en la democracia. Rosas concurría a los bailes de negros y adulaba a las clases bajas y a la gente de los campos. En tercer lugar, la invención de una guerra para justificar las medidas fuertes. Cuando una dictadura teme tambalearse busca una guerra exterior o inventa graves levantamientos internos.

El ejército en pie está al servicio del dictador. Rosas explotó la guerra contra los indios, en el desierto, y luego la llamada guerra contra Francia. En varias oportunidades Rosas pudo hacer la «paz con Francia; pero se negó a elle para poder seguir combatiendo a los unitarios. En cuarto lugar, la creador, de guardias pretorianas o ejército; personales que son el sostén armado del propio partido en contra de todo; los demás partidos. En quinto lugar el endiosamiento del dictador. Su retrato se hallaba en los altares de nuestras iglesias y nunca prohibió que se lo adulase hasta tal extremo.

Raro es el dictador que no sea víctima de su propia dictadura. Por lo común también mueren en el destierro. La vida de Rosas no sorprende a los historiadores europeos que conocen a fondo la historia de las dictaduras. En ella se encuentran —repetimos— todos los defectos de las dictaduras vulgares.

ENRIQUE DE GANDÍA, ROSAS, PRIMER DICTADOR ARGENTO

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
PRIMERAS COLONIAS AGRÍCOLAS EN LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA

Nota en el Bicentenario Fasc. N° 3 Período 1850-1869 Por JULIO DJENDEREDJIAN, Historiador

Nos avisan de Entre Ríos que el señor Cuyas y Sampere ha propuesto al general Urquiza la fundación de una colonia con inmigrantes extranjeros. Esta propuesta se suma a otras más que han estado sonando en los últimos años. Las colonias no son en sí cosa mala, pero creemos que como están planteadas no irán a ninguna parte.

En general las propone algún amigo del caudillo de la respectiva provincia, con pocos o ningunos fondos. Se las quiere instalar en tierras fronterizas peligrosas, vecinas a otras provincias o a los indígenas; serán apoyo de guarniciones militares, a las cuales venderán sus productos.

Están así pensadas para satisfacer la principal ocupación de nuestros caudillos, que es matarse unos a otros; como ellos necesitan ejércitos, los hombres van a la guerra y no a trabajar el campo, salvo para cuidar sus vacas y hacer cueros, que es lo que menos esfuerzo cuesta.

Entonces, sólo extranjeros exentos de servicio militar pueden cultivar el trigo que se consume en esas provincias, que ellas deben importar, dependiendo así sus alimentos básicos de que exista paz relativa y libre circulación por los ríos, lo que nadie puede hoy garantizar.

No analizamos otros disparates que aparecen en esos proyectos: traslado de miles y miles de personas al medio de la tierra de los indios, aisladas de todo, sin siquiera un rancho donde dormir, cuando en sus pueblos de Europa contaban con casa, iglesia, vecinos, teatro, club social, biblioteca y demás. Para ellos sería lo mismo que deportarlos a la Siberia.

Las colonias van a funcionar el día en que seamos algo más que un conjunto de provincias autónomas pensando en hacerse la guerra. Van a funcionar cuando se entienda que deben ser la base de un cambio cualitativo en las condiciones y en la forma de producir. Van a funcionar cuando puedan vender sus productos en mercados principales, y no en una guarnición de pobres soldados cuya paga se efectiviza tarde y nunca.

Van a funcionar cuando podamos diseminarlas por zonas de frontera pero acompañadas de vías de comunicación rápidas y eficientes. En suma, van a ayudarnos a construir un mercado nacional, cuando nuestros gobernantes se den cuenta de que ello es imprescindible. Nadie pide que esas colonias hagan que el país llegue algún día a exportar trigo o maíz además de cueros; eso es una utopía absoluta. Pero la idea es que por lo menos el trigo y la harina que produzcan permitan cubrir el consumo local, y dejemos de importarlos.

Fuente: Colecci´pn El Bicentenario Período 1850-1869 Fasc. N° 3 – Presidencia de la Nación –

CRÓNICA DE LA ÉPOCA: LAS REGLAS DEL CAPITALISMO
Se impone en el país el sistema al que David Ricardo y Adam Smith llamaron división internacional del trabajo.

El mundo cambia y nosotros cambiamos con el mundo. La Confederación Argentínaforma parte del conjunto de naciones prósperas que miran al futuro con gran optimismo. La Revolución Industrial y la Revolución Francesa fueron el comienzo de un gran cambio, que también llega a nuestras tierras.

La política es otra, también la vida social y los sistemas económicos. Hoy en día la producción tiene un rol central en la economía mundial y el capitalismo es el sistema que se impuso para quedarse. El desarrollo de los países más importantes produjo transformaciones económicas profundas y de alto impacto en el resto del globo.

Es notable el aumento en la producción quetrajeron muchos inventos y adelantos tecnológicos aplicados al transporte la comunicación y la industria. Gracias a la utilización de la máquina de vapor para los barcos y los ferrocarriles, se integraron pueblos, que de otro modo quedaban aislados y no recibían mercaderías y tampoco visitantes con quienes pudieran intercambiar ideas.

Es indudable que comienza una nueva etapa, en la que todas las na-cionesestarán integradas. La economía mundial se está organizando de acuerdo con lo que David Ricardoy Adam Smith llamaron división internacional del trabajo. Los países más avanzados seespecializan en la producción de bienes industriales y el resto se acopla intercambiando materias primas y alimentos.

PRODUCCION DE MATERIA PRIMA: En esta división internacional del trabajo, la Confederación Argentina se perfila como una gran proveedora de materias primas. Cerealescomoeltrigo, la avena, el centeno, el girasol y el maíz se encuentran entre los ¡nsumos que caracterizan a nuestro país. Así también ocurre con textiles como la lana y con la carne de bovinos, ovinosy porcinos.

En el mercado internacional se reconoce la alta calidad de estas materias primas, generadas por la bondad de las tierras fértiles de las provincias, que son óptimas para la agricultura y la ganadería. Por lo tanto, las posibilidades de exportarlasson muy buenas y se avizoran grandes oportunidades en el horizonte de abrir la economía local al mundo.

No obstante, hay vocesen disidencia que desaconsejan que ocupemos este espacio en el intercambio internacional. De acuerdo con estas opiniones, implicaría una fuerte dependencia que podría perjudicarnos al necesitar exportar y, al mlsmotiempo, descuidarel desarrollo industrial. SI nos viéramos en la posición decomprar en el extranjero la mayoría de los productos Industriales y de alta tecnología, con su elevado valor agregado, tendríamos que compensarlo con enormes exportaciones para equilibrar la balanza comercial.

Fuente: El Bicentenario Período 1850-1869 Fasc. N° 3 – Presidencia de la Nación –

La Anarquia Argentina Organizacion Constitucional de Argentina

La Anarquía Argentina: Organización Constitucional de Argentina

Capítulo 4: La Anarquía y Una Organización Postergada

organizacion nacional argentina

En 1819 el Congreso aprueba una Constitución de carácter centralista y promonárquica , es decir, se quería crear el marco adecuado para la coronación del duque de Luca, Carlos Borbón, generando esta actitud, un amplio rechazo por parte de las provincias.

  • Este descontento hizo que Pueyrredón deba renunciar de su cargo de Director, para ser reemplazado por Rondeau , aunque el Congreso siguió igual con su proyecto de una monarquía constitucional.
  • Rondeau pide ayuda a las fuerzas portuguesas que estaban en la Banda Oriental, para someter a las provincias del Litoral que se oponían a esta política.
  • San Martín se encontraba con su ejército en los Andes y se opone  a participar de las guerras civiles en las Provincias Unidas (Acta De Rancagua)
  • El ejército del Norte también se niega a auxiliar al gobierno en estas guerras internas (Juan Busto y José Paz encabezaban la sublevación en Arequito)

 Por todo lo antedicho, el gobierno central se encontraba en una situación de total debilidad, por lo tanto las fuerzas del Litoral comandadas por Francisco Ramírez y Estanilao López atacan y derrotan al ejército porteño en la Batalla de Cepeda, en Febrero de 1820, disolviendo el Congreso y exigiendo la renuncia del Director Rondeau.(el último director)

 Surgió así una nueva entidad política: la provincia de Buenos Aires, que como tal firmó el Tratado del Pilar, con la provincias de Entre Ríos y Santa Fe.

Este tratado reconocía:

  • Como forma de gobierno la representativa y federal.
  • La libre navegación del los ríos Paraná y Uruguay.
  • La organización federal se postergaba hasta un próximo encuentro de diputados elegidos por el pueblo.

 Luego del combate se publicaron las actas secretas del Congreso donde constaban las intensiones de establecer una monarquía. Derrumbado el gobierno central, se produjo una fragmentación del poder, que se expresó con la formación de las provincias autónomas dirigidas por distintos caudillos locales, pero que nunca se abandonó el proyecto de crear una nación unificada.

 Las provincias ahora eran como estado independientes y dictaron su propia constitución o estatuto de tipo republicano y representativo y se eliminaron los Cabildos de etapa colonial.

Estos estatutos incluían pautas como:

  • la organización del estado
  • sistema de justicia
  • sistema electoral de sus representantes
  • defensa armada
  • acuñación de monedas
  • finanzas de obras públicas
  • derechos, obligaciones y garantías de sus habitantes.
  • Religiones permitidas
  • Relaciones exteriores

 La intensión de estas constituciones era justamente las de establecer una serie de medidas legales y jurídicas para el permitir el desarrollo normal y pacífico de todas las actividades que hacían al crecimiento de cada provincia.

Estos estatutos no alcanzaron el objetivo deseado ya que existían muchas disidencias internas entre diversas facciones locales, por lo tanto esta circunstancia hizo que nacieran en cada provincias hombres con gran capacidad de mando y lucha que tomaron el control de esta desorganización interna y trataron de sacar a su provincia del estancamiento político y económico por el que pasaban.

 De todas maneras a pesar del intento de reconstruir económicamente a las provincias, estas no tuvieron el auge deseado, ya que dependían prácticamente de la política económica de la poderosa Buenos Aires, que tenía por completo el control de entrada y salida de mercaderías por su puerto local.

Las provincias del litoral trataron de recuperarse a través de la cría de ganado vacuno, y mediante el Pacto de Benegas, Bs.As. le entregó 25.000 vacunos a Santa Fe.

 Corrientes diversificó un poco más sus actividades, dedicándose al cultivo de yerba mate y tabaco (cigarros), pero sus productos debieron competir con todos los importados desde Brasil y Paraguay.

Un problema que tenían las provincias del interior fue su lejanía de los centros consumidores (y la mala calidad de los caminos), ya que los fletes eran muy caros y consecuentemente encarecían los precios de los productos, que por lo tanto no podían competir con los de industria europea.

Se trato entonces de buscar mercados más cercanos como Chile para la zona de cuyo y Perú y Bolivia para las zona del noroeste, pero la estrechez de demanda de esas zona se opuso al crecimiento de todas estas actividades comerciales. También la tecnología de fabricación de aquella época era muy obsoleta frente a las utilizadas por las potencias extranjeras.

Mendoza, producía vinos y aguardiente y más tarde reemplazó esta actividad por el cultivo de alfalfa y trigo.

Córdoba criaba ganado y se dedicaba a la venta de tejidos de lana.

Tucumán y Santiago del Estero vendían ganado vacuno u mular.

En Catamarca el tejido textil de algodón decayó totalmente y esta actividad desapareció.

El permanente problema y origen de diversos reclamos por parte de  todas las provincias a Buenos Aires, fue el reparto equitativo de los ingresos de dinero generado por el control portuario, situación que solo era posible con la formación de un gobierno común a nivel nacional. Lógicamente el gobierno de Bs.As. aprovechó esta ventajosa situación llevándola a una situación de predominio sobre el resto del país.

Buenos Aires:

  • Desarrolló la ganadería en forma extensiva.
  • Se desarrolló la industria del saladero (tajaso: para alimentar esclavos)
  • Se exportaron grandes cantidades de cueros.
  • Existían buenos caminos hasta su puerto, además las distancias eran muy cortas.
  • Gozaba de la totalidad de los ingresos de la Aduana generados por el cobro de derechos de las importaciones y exportaciones a través de su puerto.

 Martín Rodríguez asumió al gobierno en 1821, y tuvo como Ministro de Gobierno a Bernardino Ribadavia, el cual creó una serie de medidas para modernizar el estado y la sociedad bonaerense.

  • En 1822, se firmó el Tratado del Cuadrilátero donde se consolidaba la armonía entre las provincias del Litoral y Buenos Aires. También se trataba de evitar la realización del Congreso en Córdoba convocado por Bustos.
  • Se aprobó la «ley del olvido» y se permitió el regreso de aquellos políticos desterrados.
  • Reorganizó el ejército y el clero.
  • Suprimió el Cabildo y el Consulado.
  • Tramitó un préstamo a Inglaterra por 1.000.000 de libras para obras públicas, fundamentalmente el puerto, que nunca se realizaría.(Sólo llegaron  560.000 libras, fue la primer deuda externa del país)
  • Se instaló agua corriente.
  • Se fundaron nuevas ciudades sobre la costa atlántica.
  • Fundó el banco de Descuentos para prestar dinero a los agricultores y ganaderos.
  • Organizó le sistema de enfiteusis, por lo que se arrendaba grandes extensiones de tierra para aquellos que deseaban trabajarlas.(estas tierras estaban como garantía del empréstito pedido a Inglaterra)
  • Los muertos no fueron más enterrados en iglesias y se construyeron cementerios.
  • Se realizaron estudios de aprovechamiento de ríos.
  • Introdujo los primeros lanares de raza merino.
  • Creó numerosas escuelas primaria.
  • Cooperó con la Universidad de Buenos Aires, cuya gestión había comenzado con Pueyrredón.
  • Organizó la Sociedad de Beneficencia para asistir a los mas desvalidos y la puso en manos femeninas.
  • Eliminó el diezmo a la iglesia.
  • Creó el Colegio Secundario de Ciencias Morales.

 Luego de Martín Rodríguez, le continuó como gobernado Juan Gregorio Las Heras, y durante su mandato se aprobó la Ley Fundamental, donde se:

  • Ratificó la independencia de las Provincias Unidas.
  • Reconocía la autonomía de la provincias.
  • Se iba a establecer una Constitución Nacional con el aporte de todas las provincias.
  • El gobierno de Bs.As. podía intervenir en las Relaciones Exteriores. Esto permitió firmar con Inglaterra un tratado de «amistad, navegación y comercio» entre ambos países.

En 1825 Buenos Aires se transformó en el principal centro comercial del país, como así también fue la principal región ganadera y agrícola. Todos su productos, como carnes, cueros, lanas, semillas eran exportados a través de su puerto.

 Guerra Con Brasil:

  • En 1822 Brasil se independizó de Portugal
  • Su emperador Pedro I incorporó la Banda Oriental a su territorio y la llamó provincia Cisplatina.
  • En 1825 un grupo de orientales, («los 33 orientales«) comandados por Lavalleja, cruza el Río de la Plata, rumbo a Montevideo y se unen a otros ejércitos revolucionarios.
  • Obtienen unos triunfos y logran sustraerla del dominio brasileño.
  • Un Congreso en La Florida nombra gobernador a Lavalleja y proclama la incorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas.
  • El conocimiento de este hecho produjo la indignación de Brasil el cual le declaró la guerra a la P.U.

Consecuencias:

  • La declaración de la guerra por parte de Brasil aceleró las tendencias de un gobierno unitario, cuyo principal líder era Rivadavia.
  • Con la excusa de la guerra se aprobó la Ley de Presidencia, donde se creó un Poder Ejecutivo de una sola persona y secundado por 5 ministros. Rivadavia era ahora presidente.
  • Rivadavia presenta un proyecto de ley para fijar la capital del país en Buenos Aires y también su residencia. Además el gobierno central podía disponer de la Aduana, Bancos, y Puertos, como así también del ejército y tesoro provincial quedaba en manos del gobierno central.
  • Cesaba las autoridades provinciales y la provincia quedaba en manos de l Congreso hasta una próxima organización nacional.
  • Las Heras renuncia bajo protesta.

Todas estas medidas más las de enfiteusis generaron una gran oposición por parte de las provincias a este gobierno, que nuevamente estaba ignorando los acuerdos preestablecidos.

Por otro lado la guerra con Brasil continuaba, las tropas locales iban ganando terreno al mando de Martín Rodríguez y Alvear y por otra parte Guillermo Brown al mando de las tropas navales consiguió varios triunfos, como: Juncal, Punta Lara, Quilmes, Los Pozos, etc. aunque Brasil seguía controlando el mar, hasta que llegó a bloquear el puerto argentino, generando problemas económicos ya que el comercio ultra marítimo se redujo notablemente, aumentando a su vez el endeudamiento del estado.

En 1827 se obtuvo una importante victoria sobre los brasileños, en la batalla de Ituzaingó. A partir de ésta se comenzaron las negociaciones de paz a cargo del ministro Manuel J. García.

A pesar de la victoria argentina el tratado preliminar firmado por García reconocía los derechos de Brasil sobre la Banda Oriental, lo que provocó una generalizada indignación. Además la Constitución unitaria y antidemocrática de 1826 seguía siendo cada vez más criticada, por lo que Rivadavia tuvo que renunciar y emprendió el camino a destierro, al igual que muchos otros próceres.

Buenos Aires retomó su autonomía y Dorrego fue el nuevo gobernador, quien se encargó de la Relaciones Exteriores. Finalmente en 1830 la Banda Oriental (18 de Julio) fue reconocida como un país libre y soberano, pudiendo dictar su propia constitución en la ciudad de Montevideo.

Caida de Dorrego Primer Gobierno de Rosas Juan Manuel

Caída de Dorrego – Primer Gobierno de Juan Manuel de Rosas 

¿QUIÉN ERA JUAN MANUEL DE ROSAS?
JOHN LYNCH. Juan Manuel de Rosas. Buenos Aires, Emecé, 1984.
Juan Manuel de Rosas“Era ya un caudillo antes de ser elegido gobernador. Comenzó en la estancia, aprendió el negocio desde el extremo inicial,  y avanzó desde allí. Fue un pionero en la expansión de las propiedades rurales y la cría de ganado, empezando algunos años antes de que se produjera el gran empuje hacia el sur, a partir de 1820. [Rosas] no era un terrateniente ausentista; era un estanciero trabajador, que actuaba en todas las fases de la cría de ganado.

Y fue así como tuvo contacto directo con los gauchos, delincuentes, indios y otros habitantes de las pampas, un poco para reclutarlos para sus estancias, otro poco a fin de movilizarlos para sus milicias. Rosas ejercía autoridad no sólo sobre sus propios peones, sino también sobre las masas rurales más allá de los límites de sus propiedades privadas […]. Tenía mayor experiencia militar que cualquier otro estanciero […] para el reclutamiento de tropas, el entrenamiento y el control de las milicias. Era la dimensión militar desde los inicios de la carrera de Rosas lo que le daba ventajas con respecto a sus rivales. Rosas no era solamente una creación de los hechos; él los producía. No sólo representaba a otros; él los conducía.”

La persecución de Dorrego y su fusilamiento en Navarro (provincia de Buenos Aires) provocaron indignación en las filas federales y una creciente reacción popular contra Lavalle y su partido.

Ante la difícil situación, la Convención se proclamó autoridad nacional soberana, repudió el golpe militar de Lavalle y el asesinato de Dorrego. También decidió enfrentar a Lavalle con un ejército bajo las órdenes del gobernador santafesino Estanislao López.

Por su parte, Juan Manuel de Rosas —comandante general de milicias desde julio de 1827— sumó sus fuerzas a las de López. La derrota de Lavalle ante López y Rosas en Puente de Márquez, en abril de 1829, debilitó al grupo unitario porteño.

Al mismo tiempo, se produjeron levantamientos de la población de la campaña bonaerense, que, invocando como jefe a Rosas, amenazaba con entrar a Buenos Aires junto con grupos de indígenas pampas.

En estas circunstancias, Lavalle pactó con Rosas, en Cañuelas (en junio de 1829), el cese de las hostilidades y la formación de un gobierno provisional con representantes de ambas facciones. Las elecciones ocasionaron nuevos enfrentamientos y, por un nuevo pacto —el de Barracas—, Lavalle se retiró al Uruguay y Juan José Viamonte fue elegido gobernador interino de la provincia. Era, como lo consideraron los mismos protagonistas, “un arreglo entre porteños”.

La Junta de Representantes que había acompañado a Dorrego en el gobierno, disuelta por Lavalle, fue restablecida por Viamonte. El 6 de diciembre de 1829, los legisladores eligieron gobernador a Rosas y le otorgaron “facultades extraordinarias” —la posibilidad de dictar las leyes que considerase necesarias sin el acuerdo de la Legislatura— para restablecer el orden en la provincia.

La llegada de Rosas al gobierno de Buenos Aires —estanciero, saladerista y comandante general de milicias— significó el ascenso de un sector conservador y autonomista y el desplazamiento de la elite urbana tradicional —grupo de profesionales, militares y comerciantes, cercano al liberalismo— que había controlado el poder desde la Revolución de Mayo hasta la caída de Rivadavia. Así, el gobierno de Rosas, que se extendió por veinte años —de 1829 a 1832 y de 1835 a 1852—, expresó el ascenso al poder político de la elite terrateniente vinculada a la producción ganadera y al comercio.

Esta nueva elite, que algunos llaman mercantil-ganadera, fue acrecentando su poder económico gracias al crecimiento de la economía ganadera de exportación y del comercio exterior. Este grupo estaba integrado por antiguos hacendados, comerciantes urbanos —que, a la mercantil, agregaron la lucrativa actividad ganadera— y, en menor medida, funcionarios y militares poseedores de tierra y ganado. Entre esos comerciantes-ganaderos se hallaban quienes en la década del ‘20 habían obtenido grandes extensiones en enfiteusis.

Rosas representó y dirigió los intereses particulares de los grupos dominantes de Buenos Aires -que se negaban a compartir los ingresos aduaneros porteños con las demás provincias—. Logró, a la vez, mantener, bajo la bandera del federalismo, el orden social necesario para el desarrollo de las actividades económicas y la autonomía de la provincia.

Al mismo tiempo, Rosas explotó su influencia sobre los sectores populares y  aprovechó el temor que inspiraban en las clases propietarias, para alinearlas de su lado. La amenaza, la censura y el uso de la fuerza contra rivales, opositores y disidentes fueron también recursos corrientes para  mantener la cohesión y el control del régimen que a partir de esa fecha dominará por dos décadas consecutivas.

Gobierno de Dorrego La Guerra Brasil-Argentina Anarquia en Argentina

Gobierno de Dorrego – La Guerra Brasil Vs Argentina – Anarquía en Argentina

El Gobierno de Manuel Dorrego

dorrego generalTras la disolución del Congreso, el panorama rioplatense presentaba un nuevo equilibrio político, frágil e inestable, de signo federal. Después de la renuncia de Rivadavia, el Congreso devolvió la autonomía a la ciudad y a la provincia de Buenos Aires.

En agosto de 1827 la Junta de Representantes de la provincia eligió gobernado y a Manuel Dorrego quien, por mandato del Congreso, quedó encargado de las relaciones exteriores.

En otro orden de cosas, en el Interior, Bustos y Quiroga manifestaban aspiraciones hegemónicas. Al mismo tiempo, en Buenos Aires, el gobernador federal Manuel Dorrego gestionaba una serie de acuerdos con las demás provincias, para impulsar la reunión de una convención con el fin de establecer las bases para la realización de un nuevo congreso, que organizaría institucionalmente el país.

Los pactos firmados entre Buenos Aires y las provincias litorales establecieron que la convención se reuniría en la ciudad de Santa Fe. Esta decisión frustró las pretensiones cordobesas de ser el eje organizador de este provisorio sistema institucional.

La Convención de Santa Fe se reunió a fines de julio de 1828 y contó con la asistencia de nueve provincias (no participaron ni Corrientes ni Salta, por motivos diferentes, y Córdoba se retiró de las sesiones luego de que fuera rechazado su proyecto de otorgar atribuciones constituyentes a la Convención). La labor de la Convención fue pobre y prácticamente se limitó a ratificar el tratado de paz firmado con el Brasil en agosto de ese año.

A pesar de su defensa de los principios del federalismo Dorrego no tenía el apoyo de los caudillos del interior porque lo consideraban un defensor de los intereses de Buenos Aires. Por otro lado, los terratenientes y hacendados de la campaña y los grandes comerciantes de la ciudad de Buenos Aires, tampoco lo apoyaron. Dorrego tenía la adhesión de numerosos grupos de trabajadores urbanos, pero sus intentos de continuar la guerra con el Brasil se oponían a la paz a cualquier precio que necesitaban los grupos económicos más poderosos de Buenos Aires.

En Buenos Aires estalló una nueva crisis política que —junto con la crítica situación económica y financiera, consecuencia de la guerra con el Brasil— debilitó la posición de Dorrego. La resistencia del gobernador a poner fin a la guerra le había restado apoyos en su provincia, incluso dentro del partido federal, donde el sector más conservador —entre ellos, Manuel J. García y Juan Manuel de Rosas— se había agrupado en su contra. El progresivo aislamiento político de Dorrego culminó en su derrocamiento, alentado por sectores unitarios que aspiraban a recuperar el poder. El retomo a Buenos Aires de las tropas que habían actuado en la guerra con el Brasil permitió al grupo unitario llevar a cabo sus planes.

Sin el apoyo de los federales del interior ni de los de Buenos Aires, Dorrego fue vencido por el general Juan Lavalle, quien encabezó una revolución militar fue nombrado gobernador de Buenos Aires.

La sublevación comenzó a causa del descontento de los jefes y oficiales del ejército que regresaba del Brasil: éstos pensaban que el ejército era la única fuerza que podía organizar al país y se propusieron hacerse cargo del gobierno.

Los unitarios porteños se unieron a Lavalle con el objetivo de eliminar a Dorrego, hecho que también convenía a los intereses de los autonomistas bonaerenses. Sin embargo la alianza entre los unitarios porteños y los oficiales del ejército regular no contaba con apoyo interno ni internacional. Sobre todo porque la crisis que originó tenía consecuencias negativas para el comercio.

Los comerciantes y hacendados porteños se veían perjudicados por la ruptura de las comunicaciones con el interior y por el alzamiento de la campaña, puesto que ambos hechos interrumpían las importaciones y exportaciones. Los diplomáticos extranjeros —especialmente los ingleses— estaban de acuerdo con los importadores y exportadores locales en que un triunfo federal, o un acuerdo de Lavalle con los federales de Buenos Aires, era el camino hacia la paz.

BIOGRAFÍA DE DORREGO:

Nació en Buenos Aires el 11 de junio de 1787. Estudia en el Colegio de San Carlos y, complicado en la sedición contra el virrey Liniers el 10 de enero de 1809, emigra a Santiago de Chile, donde termina estudios de jurisprudencia. En 1810 participa de la revolución chilena y es capitán de granaderos. En 1811 cruza la cordillera, es incorporado al Ejército del Norte, tiene una intervención destacada en Suipacha, Tucumán y Salta y es nombrado jefe de la reserva patriota.

Por problemas disciplinarios es encausado pero tras las derrotas de Vilcapugio y Ayohúma, es reincorporado como jefe de retaguardia y comandante de la infantería montada. Poco después San Martín lo apercibe y confina en Santiago del Estero.

En 1815 lucha en la Banda Oriental y el Litoral. Es ascendido a coronel y se casa con Angela Baudrix, con quien tendrá dos hijas.

Por sus posiciones antimonárquicas, en noviembre de 1816 es desterrado. En Baltimore, Estados Unidos, se reúne con otros exiliados: Manuel Moreno, Chiclana, Agrelo, French y Marino.

En 1820 recupera su empleo militar y cobra los sueldos correspondientes al tiempo del exilio. En abril asume la comandancia militar de Buenos Aires y en julio es nombrado gobernador interino, hasta que, en septiembre, lo reemplaza Martín Rodríguez. Dorrego se retira a su estancia en Areco y luego se exilia en la Banda Oriental. Regresa en mayo de 1822 y en septiembre de 1823 es electo legislador provincial.

A mediados de 1825 participa con Alvear y José M. Díaz Vélez de la misión diplomática que entrevista a Bolívar. Desde las páginas del periódico El Tribuno lanza su campaña en favor del régimen republicano federal y se destaca como orador de los federales en el Congreso Constituyente.

El 13 de agosto de 1827 asume la gobernación de la provincia de Buenos Aires y el 5 de septiembre de 1828 firma el tratado de paz con el Brasil. E! ejército, con Lavalle a la cabeza, marcha sobre Buenos Aires y lo derroca.

Luego de un combate es capturado en Navarro. Lavalle lo fusila el 13 de diciembre de 1828. Un año después, sus restos reciben sepultura en el Cementerio de la Recoleta, con demostraciones populares de aprecio y gran ceremonia, presidida por el nuevo gobernador, Juan Manuel de Rosas. Casi veinte años después, el 21 de octubre de 1847, el Restaurador otorgó una subvención mensual a la viuda, que luego Sarmiento transfirió a su hija.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

La Guerra Con Brasil Causas Los 33 orientales Lavalleja y Oribe

La Guerra Con Brasil Causas Los 33 orientales Lavalleja y Oribe

LA GUERRA CON BRASIL

LavallejaLa guerra con el Brasil se desencadenó en diciembre de 1825, luego de que el Congreso aceptó la incorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas. Brasil controlaba Montevideo, Maldonado y Colonia y, muy pronto, su flota bloqueó el Río de la Plata. Las fuerzas militares argentinas —que incluían a las orientales conducidas por Lavalleja (imagen)—, comandadas por el general Alvear, llevaron adelante la guerra en el territorio oriental y en Río Grande. Tras sucesivos enfrentamientos, ese ejército, compuesto por unos 8.000 hombres, derrotó a las fuerzas brasileñas en Ituzaingó.

CAUSAS DE LA GUERRA CON BRASIL:

La provincia oriental había sido incorporada al Brasil el 30 de junio de 1821 con el nombre de provincia Cisplatina, pero a partir de la revolución de 1825, iniciada por Juan Antonio Lavalleja y el acaudalado patriota Pedro Trápani, coexisten dos gobiernos: uno, el de la provincia Oriental; el otro, dependiente del Brasil.

LA CRUZADA DE LOS 33 ORIENTALES. Juan Antonio Lavalleja inició la Cruzada Libertador, con el tácito consentimiento de los gobiernos de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, y la ayuda de 100 000 pesos de la sociedad bonaerense Salieron de San Isidro y el 19 de abril de 1852 desembarcaron en la playa de la Agraciada. sin ser vistos por los barcos brasileños que patrullaban el río.Acompañaban al jefe oriental, Manuel Lavalleja y Manuel Oribe, agregándose luego de iniciadas las operaciones Fructuoso Rivera, hasta poco tiempo antes al servicio del Brasil.

Los 33 orientales lograron la participación de casi todos los habitantes del Uruguay, llegando sus tropas pocos días después a Montevideo, iniciando el sitio de la ciudad desde el Cerrito. El 14 de julio se instaló en la Florida el primer gobierno oriental y el 25 de agosto una asamblea, reunida en la misma ciudad, declaró que “el voto general, decidido y constante de la Provincia Oriental era por la unidad con las demás Provincias Argentinas a que siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce”.

Esta declaración creó una grave situación, ya que anunciaba una posible guerra entre Brasil y las Provincias Unidas.

PRIMEROS TRIUNFOS DE LOS ORIENTALES: Mientras tanto, los buques brasileños ejercían el control del río Uruguay, impidiendo la ayuda de las provincias del litoral argentino. Rivera obtuvo la primera victoria de importancia en la batalla del Rincón (24 de septiembre de 1825).

Las comunicaciones entre Montevideo y colonia fueron cortadas por los patriotas. El 12 de octubre los ejércitos se encontraron de nuevo en la llanura de Sarandi. Lavalleja venció a los brasileños dirigidos por Bentos Manuel Ribeíro.

Este triunfo influyó para que el Congreso de Buenos Aires votara la Ley de Incorporación de la Provincia Oriental a las Provincias Unidas. Este anuncio y la declaración de la Asamblea Oriental fueron enviados al Brasil. Su respuesta del 10 de diciembre fue la declaración de guerra.

LA POSICIÓN DE INGLATERRA. Gran Bretaña aparecía deseando la paz para favorecer su comercio. Se tiene la impresión de que Canning alentaba la esperanza de formar con la Banda Oriental un estado-tapón; independiente tanto de las Provincias Unidas como del Brasil. Cuando las autoridades navales de Brasil anunciaron el bloqueo de Buenos Aires, la comunidad mercantil inglesa suplicó a su cónsul Parish que procurara negociar el cese de esa situación.Además, a medida que la armada brasileña acentuaba el bloqueo, se insinuaba un nuevo peligro para los intereses británicos: Estados Unidos de América intentaba también introducirse en el comercio con el Plata.

Tras sucesivos enfrentamientos, ese ejército, compuesto por unos 8.000 hombres, derrotó a las fuerzas brasileñas enItuzaingó. Al no poder consolidar esta victoria, las fuerzas de Alvear se debilitaron, y la indisciplina y las deserciones favorecieron la recuperación del enemigo.

Mientras tanto, la flota brasileña bloqueaba el puerto de Buenos Aires y perjudicaba sus intereses económicos al impedir las exportaciones. El almirante Brown, comandante de la flota argentina, enfrentó a la poderosa armada del Brasil. La prolongación de la guerra creaba serios conflictos al gobierno de las Provincias Unidas los que, sumados a la crisis política interna, restaban apoyo al esfuerzo bélico.

Tras el repudio a las gestiones de Manuel José García, las negociaciones de paz fueron retomadas, en 1828, por el gobierno de Manuel Dorrego, en quien el Congreso había delegado el manejo de las relaciones exteriores antes de su disolución.

Los generales Tomás Guido y Juan Ramón Balcarce fueron enviados al Brasil para pactar la paz (agosto de 1828) —aplaudida por los ganaderos bonaerenses y los ingleses—, que reconocía la independencia de la Banda Oriental. En 1830, la República Oriental del Uruguay dictó su constitución.

CAUSAS DE LA GUERRA: Los portugueses habían invadido y anexado a su territorio la provincia de la Banda Oriental, en 1821. Al año siguiente, al declararse la independencia de Brasil, un sector del ejército portugués que ocupaba esa provincia, se plegó al movimiento independentista, en tanto que otro permaneció fiel a la metrópolis. Esta división interna ofreció la oportunidad para que un grupo de orientales, con la ayuda del gobierno de Buenos Aires, intentara reconquistar la Banda Oriental.

El Congreso de las Provincias Unidas aceptó su incorporación en 1825, y esta decisión dio comienzo a la guerra con Brasil. Tras duros combates librados entre las fuerzas brasileñas y rioplatenses, el gobierno inglés, que quería la finalización de la guerra para reiniciar sus transacciones comerciales, se ofreció a mediar. Luego de varios intentos fallidos de negociación, el conflicto terminó con la declaración de la independencia de la Banda Oriental, en 1828.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

Presidencia de Rivadavia Ley de Presidencia de 1826 Resumen Historia

Presidencia de Rivadavia – Ley de Presidencia de 1826 – Resumen e Historia

LA PRESIDENCIA DE RIVADAVIA

A Rivadavia le cabe el honor de haber sido el primer presidente constitucional del país, razón por la cual el sillón presidencial lleva su nombre. Ello no impide que, tanto por sus medidas como por el modo arrogante con que las presentó, sea uno de los protagonistas más polémicos de nuestra historia. Participó desde un primer momento en el proceso independentista.

Influyó desde una segunda línea en los diversos gobiernos patrios e integró misiones diplomáticas para instalar un rey europeo en las nuevas tierras. Pero alcanzó notoriedad al tratar de imponer, a través de sucesivas constituciones y reglamentos provisorios, un modelo centralizado de gobierno a todo el país con la hegemonía de Buenos Aires. La resistencia del interior a ese proyecto sumió al país en la anarquía.

Bernardino RivadaviaLa guerra contra el Brasil justificó la creación de un Poder Ejecutivo nacional a cargo de un Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata antes de la sanción y aceptación de la Constitución. En febrero de 1826, Bernardino Rivadavia fue elegido para el cargo y asumió como presidente.

Sus primeras iniciativas ante el Congreso fueron la creación de un Banco Nacional y un Ejército Nacional. La gestión de gobierno de Rivadavia enfrentó fuertes oposiciones.

La ley de capitalización de la ciudad de Buenos Aires —presentada por Rivadavia y aprobada por el Congreso— generó la oposición de los grupos porteños más tradicionales —grandes comerciantes y ex funcionarios de la administración colonial—  la de los hacendados de la provincia.

Estos grupos no estaban dispuestos a permitir que la ciudad y el puerto de Buenos Aires —principal fuente de ingresos— dejaran de pertenecer a la provincia. Además, la ley no respetaba la autonomía provincial de Buenos Aires al poner bajo la autoridad del Poder Ejecutivo central el resto del territorio provincial hasta la organización de las nuevas autoridades.

Por otro lado, Rivadavia también enfrentó la oposición de muchos gobiernos provinciales luego de la sanción de la Constitución, en diciembre de 1826. Ésta fue rechazada por la mayoría de las provincias porque —como la de 1819— proponía explícitamente que era el presidente quien elegía al gobernador de cada provincia y que éstos dependían directamente del presidente de la República.

Además debido a la incorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas, Brasil declaró la guerra a las Provincias Unidas. El Congreso Nacional le declaró la guerra a Brasil.

El ejército al mando de Carlos María de Alvear, obtuvo una serie de triunfos y el almirante Guillermo Brown, a través de su acción naval, logró el levantamiento del bloqueo a Buenos Aires, luego de triunfar en Punta Lara, Los Pozos, Martín García y Juncal.

Las preocupaciones de la lucha interior, sumadas a las del conflicto con el Brasil, forzaron a Rivadavia a tomar una decisión. Por tal motivo, poco después de obtenido el triunfo de Ituzaingó, envió en misión diplomática a Río de Janeiro al Dr. Manuel José García, con órdenes precisas de negociar la paz.

Como consecuencia de las gestiones realizadas, el gobierno de Buenos Aires debía reconocer la soberanía imperial sobre la Banda Oriental, retirar sus tropas y pagar una indemnización por los perjuicios que los corsarios argentinos habían ocasionado al comercio brasileño.

Al conocerse en Buenos Aires los términos del tratado» estalló la indignación popular y, aun cuando Rivadavia rechazó el convenio, era evidente que su situación se había vuelto insostenible y que no le quedaba otro recurso que alejarse del poder.

El 27 de junio de 1827, a poco más de un año y cuatro meses de haber asumido la presidencia de la República, Rivadavia presentó su renuncia y, como tantos otros argentinos ilustres, emprendió el camino del destierro.

Fracasó así el intento de organizar un Estado centralizado, con una autoridad que controlara un ejército, un tesoro, una administración y un territorio.

Rivadavia se retiró definitivamente de la vida pública. En 1829 parte hacia Francia, dejando a su familia en Buenos Aires. En Paría vuelve a su oficio de traductor. Pasan por sus manos «La Democracia en América» de Tocqueville; «Los viajes» y «El arte de criar gusanos de seda» de Dándolo.

En 1834 decide regresar a Buenos Aires. Pero el gobierno de Viamonte le impide desembarcar. Su mujer y su hijo Martín, que lo esperaban en el puerto, suben al barco y se suman al exilio de Rivadavia.

Los hijos mayores, Benito y Bernardino, tienen otros planes: se han sumado a la causa federal y están luchando para que Juan Manuel de Rosas asuma definitivamente el poder.

Bernardino Rivadavia (1780-1845) fue el primer presidente constitucional argentino. Ejerció ese cargo entre el 8 de febrero de 1826 y el 7 de Julio de1827.
Antes había sido secretario de Guerra del Primer Triunvirato y ministro de Gobierno y Delaciones Exteriores del gobernador de sueños Aires, Martín Rodríguez.
Se educó en el Real Colegio de San Carlos (Buenos Aires). No completó sus estudios pero, gracias a sus viajes, pudo conocer en forma personal al pensador Inglés Jeremías Bentham, padre del utilitarismo, cuyas ideas compartía.

Discurso al asumir como ministro de Gobierno de Martín Rodríguez (1821)
«La provincia de Buenos Aires debe plegarse sobre sí misma, mejorar su administración interior en todos los ramos; con su ejemplo, llamar al orden los pueblos hermanos; y con los recursos que cuenta dentro de sus límites, darse aquella importancia con que deberá presentarse cuando llegue la oportunidad deseada de formar una nación».

Carta a su amigo, el pensador inglés Jeremías Bentham (1818)
«¡Qué grande y gloriosa es vuestra patria!, mi querido amigo. Cuando considero la marcha que ella sola ha hecho seguir al pensamiento humano, descubro un admirable acuerdo con la naturaleza que parece haberla destacado del resto del mundo a propósito».


Discurso ante el Congreso proponiendo la capitalización de Buenos Aires
«Esta base es dar a todos los pueblos una cabeza, un punto capital que regle a todos y sobre el que todos se apoyen; sin ella, no hay organización en las cosas, ni subordinación en las personas y lo que más funesto será, que los intereses queden sin un centro (…); y al efecto es preciso que todo lo que forme la capital sea exclusivamente nacional».

Principales artículos de la Constitución de 1826
Artículo 1. La Nación Argentina es para siempre libre e independiente de toda dominación extranjera.

Artículo 7. La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa, republicana, consolidada en unidad de régimen.

Artículo 8. Delega al efecto el ejercicio de su soberanía en los tres altos poderes, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, bajo las restricciones expresadas en esta Constitución.

Artículo 68. El Poder Ejecutivo de la Nación se confía y encarga a una sola persona, bajo el título de Presidente de la República Argentina.

Fuente Consultada: La Voz de los Argentinos  Fascículo N°4 La Nación Ilustrada

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez

El Congreso de 1824 -Ley Fundamental Objetivos y Desarrollo

Congreso de 1824 – Ley Fundamental – Objetivos y Desarrollo

anarquia en argentinaintroducción: -Afirmación del espíritu democrático- Al cabo de veinte años de vida independiente el país no había logrado su organización y estabilidad. Las provincias rechazan todos los intentos unitarios, no aceptan la pérdida de su autonomía, ni están dispuestas a admitir la hegemonía de Buenos Aires.

El sentido de libertad inculcado por España y el celo por las autonomías locales se mantienen vivos. Las provincias no se han organizado como nación, pero el espíritu y sentimiento nacional están presentes en ellas.

Las luchas entre provincias, a esta altura de nuestra historia ya han costado más víctimas que la guerra de la independencia. Unitarios y federales merecen nuestro respeto. Todos eran hombres con pasiones y con intereses, pero supieron ofrecer a la patria lo mejor de sí mismos y defender con heroísmo sus ideas.

Los unitarios, gran parte de ellos deslumhrados por ideas importadas de otros países, no supieron captar la realidad y pretendieron implantar en el país un sistema que no estaba de acuerdo con su sentir, ni con sus tradiciones. El pueblo de la Nación estaba dispuesto a hacer valer su voluntad, a no renunciar a su poder soberano. Es esta su afirmación de espíritu democrático.

LA HISTORIA: El intento unitario de organizar el país bajo un régimen centralista ocupó los años que siguieron a la próspera administración de Martín Rodríguez. Un conflicto exterior, la guerra con el Brasil, resultado de la expansión imperialista de aquel Estado, creó una nueva situación sin contribuir a afianzar la unidad nacional quebrada por el enfrentamiento de unitarios y federales. En tal medio se desarrolló la presidencia de Rivadavia, plena de proyectos progresistas, no siempre ajustados a su tiempo.

El fracaso del Congreso de Córdoba demostró la importancia y la fuerza de Buenos Aires. La organización nacional debía partir de ella y algunas provincias así lo entendieron. Además la amenaza del avance portugués aceleró la reunión del proyectado congreso de representantes de las Provincias Unidas, pues era necesario un gobierno que pudiera hacer frente al conflicto.

En los dos últimos años la situación del país había cambiado. Artigas. Ramírez y Carrera habían desaparecido. López y Bustos ejercían en sus provincias un gobierno fuerte y estable tratando de contemporizar con Buenos Aires: la prosperidad porteña era reconocida en el país. A principios de 1824 el ministro Rivadavia presenta a la Legislatura un proyecto de ley, sancionado el 27 de febrero, por el que se convocaron oficialmente a los pueblos a la reunión de un congreso. También,casi por unanimidad fue elegida Buenos Aires como sede del Congreso.

El 2 de abril de 1824, al terminar el mandato de Martín Rodríguez, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires eligió como gobernador de la misma a Juan Gregorio Las Heras. eficaz colaborador de San Martín en sus campañas. Intentó conservar los mismos ministros de la anterior administración y sólo Rivadavia no aceptó continuar en el cargo y  el 26 de junio se embarcó para Europa.

LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES: En momentos en que iba a iniciar sus sesiones el Congreso, la Legislatura porteña en defensa de los intereses locales, el 15 de noviembre de 1824 sancionó una ley por la cual se reservaba el derecho de aceptar o no la constitución que se redactase. Además, la provincia señalaba que se regiría del mismo modo y bajo las mismas formas como lo había hecho hasta ese momento. Las provincias reprodujeron esta lev con respecto a sus propios gobiernos, y esas cláusulas fueron la condición precisa y el limite que se puso a las facultades del Congreso.

CONGRESO GENERAL CONSTITUYENTE DE 1824

El 1 de diciembre de 1824 había ya en Buenos Aires número suficiente de diputados como para inaugurar las sesiones del Congreso General Constituyente. Buenos Aires se atribuyó nueve diputados, de acuerdo con su población estimada en 135.000 habitantes con la proporción establecida por el reglamento. Todas las provincias enviaron sus representantes, incluso Misiones, Banda Oriental y Tarija. Cuarenta diputados constituyeron el Congreso, que comenzó a sesionar el 16 de diciembre bajo la presidencia de Manuel A. Castro. diputado por Buenos Aires. y la vicepresidencia de Narciso Laprida, diputado por San Juan. La Rioja demoró el envio de su representante debido a la pobreza del verano.

En diciembre de 1824 comenzó a sesionar en Buenos Aires y las resoluciones que adoptó estuvieron estrechamente relacionadas con el desarrollo que tuvo el conflicto con el Brasil. Durante los primeros meses, el acuerdo entre las provincias pareció posible.

En enero de 1825, el Congreso sancionó la Ley Fundamental. En ella, los representantes declaraban la voluntad unánime de mantener unidas las provincias y asegurar su independencia. Declaraban que el Congreso era constituyente pero que la futura Constitución sólo sería válida después de la aprobación de todas las provincias.

Encomendaban en forma provisional al gobierno de Buenos Aires el manejo de las relaciones exteriores, y al mismo tiempo afirmaban el principio de las autonomías provinciales, ya que el gobierno de las provincias continuaba a cargo de sus propias instituciones hasta la aceptación de la nueva Constitución. Pero la iniciación de la guerra contra el Brasil hizo necesarias rápidas resoluciones.

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DEBATE SOBRE LA FORMA DE GOBIERNO EN EL CONGRESO DE 1824

— La Junta de Representantes de Buenos Aires eligió el 2 de mayo de 1820 a Ramos Mejía, de definidas tendencias unitarias como gobernador provisorio.El 16 los jefes y oficiales del ejército invocando la «voluntad de los pueblos de la campaña» repusieron a Soler como Capitán General y lo hicieron proclamar Gobernador por el Cabildo de Lujan. Ramos Mejía renunció.

Los representantes no le aceptaron la renuncia pero le ordenaron entregar el mando al Cabildo. El día 20 de mayo existían en Buenos Aires tres gobernadores: Soler, Ramos Mejía y el Cabildo. Contrasta esta situación de Buenos Aires, con la estabilidad que van logrando las provincias bajo el gobierno de los caudillos.

— Soler, nombrado Gobernador por la Junta de Representantes duró pocos días. Entregó el gobierno provisoriamente a Dorrego y fue al frente de las tropas para oponerse a López que avanzaba sobre Buenos Aires. Fue derrotado en la Cañada de la Cruz.

— López convocó en Luján a los representantes de los pueblos de campaña que eligieron a Alvear como gobernador de la Provincia. Los representantes de la ciudad eligieron como tal a Dorrego.

— Dorrego derrotó a Alvear en San Nicolás, y a López en Pavón.

— La Junta de Representantes convocada por Dorrego eligió gobernador a Martín Rodríguez, amigo de Rosas, cuya actuación en la defensa de la ciudad y luego como je fe de las milicias del sur aumentaba día a día su prestigio.

— Martín Rodríguez gobernó en tranquilidad y prosperidad hasta 1824. Rivadavia de ideas liberales y progresistas fue su ministro de gobierno.

— En enero de 1822 Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes firman en Santa Fe el tratado del CUDRILATERO, para «asegurar una paz firme, verdadera amistad y unión permanente».Establecía este tratado que cualquiera de las provincias firmantes podía convocar un Congreso Gen ral. – La provincia de Buenos Aires convocó este Congreso General que inició sus sesiones el 16 de diciembre de 1824. Enviaron representantes todas las provincias, incluidas Misiones, Tarija y la Banda Oriental.

El 23 de enero de 1825 el Congreso sancionó LA LEY FUNDAMENTAL.

En ella:

a) se adoptaba oficialmente el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata;
b) se estatuía que las provincias debían regirse por sus propias instituciones;
c) establecía que la constitución antes de sancionarse debía ser sometida a la consideración de las provincias;
d) encargaba provisoriamente el manejo de las relaciones internacionales al gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

La ley Fundamental tuvo buena acogida en las provincias.

— Declara la guerra con el Brasil, Bedoya presentó un proyecto de crear «un ejecutivo permanente con carácter nacional».

El proyecto fue aprobado y se conoce con el nombre de Ley de Presidencia.

El día 6 de febrero de 1826 el Congreso eligió Presidente a Rivadavia. El nombramiento produjo malestar en las provincias por cuanto se había violado la ley fundamental y se había elegido presidente «para toda la nación» antes de que la constitución hubiese sido sancionada. Rivadavia por sus ideas liberales y unitarias no era bien visto en el interior.

Sucedía que mientras el sentimiento del país era casi uniformemente federal y tradicionalista, los miembros del congreso, perteneciente al grupo culto nutrido de ideas europeas, era liberal, centralista y unitario.

— En marzo de 1826 fue aprobada una ley de capitalización de Buenos Aires, que motivó el descontento tanto de los federales de Buenos Aires, como del interior.

— El Congreso se dedicó a preparar la constitución. Se hizo previa consulta a las Provincias sobre la forma de gobierno. Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Mendoza, San Juan y Santiago del Estero se pronunciaron por el régimen federal;Tucumán, Salta, Jujuy y La Rioja por el unitario. Las restantes provincias excepto Buenos Aires y Misiones que no contestaron, por lo que resolviese el congreso.

— El 24 de diciembre fue aprobada la Constitución que establecía «la forma representativa, republicana, consolidada en unidad de régimen». De ella dice Ravignani: «…obra llena de sabias disposiciones, pero que contenía una falla capital, el sistema unitario en contra de la opinión de los pueblos».

— La constitución para su vigencia debía ser aprobada por cada provincia. Fueron enviados comisionados a las distintas provincias pero la constitución fue unánimemente rechazada.

— Rivadavia presentó su renuncia ante la indignación popular cuando se conoció la Convención Preliminar de Paz, firmada con él Brasil.

El Congreso aceptó la renuncia de Rivadavia, encargó al gobierno de la Provincia de Buenos Aires la dirección de la guerra y las relaciones internacionales y se declaró disuelto a sí mismo.

— La situación de la Nación interna y externamente era desastrosa.

— Dorrego, gobernador de Buenos Aires, tomó la dirección de la guerra con el Brasil y las relaciones diplomáticas del país. Las provincias recuperaban su autonomía plena.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Tratado del Cuadrilatero Navegacion de los Rios Parana y Uruguay

Tratado del Cuadrilatero: Navegación de los Ríos Paraná y Uruguay

Buenos Aires experimentaba un desarrollo económico creciente como resultado de la expansión de la ganadería y de las exportaciones de productos pecuarios (derivados de la ganadería). Su gobierno no compartía, por el momento, el objetivo de organizar el país en una nueva unidad política. Sostenía que las provincias se debían unir, como Estados independientes y soberanos, en un pacto de confederación; y cada una debía organizarse constitucionalmente y mejorar su economía para obtener las rentas necesarias para pagar los gastos de su administración.

Francisco RamirezDesaparecido Ramírez. los gobernadores de Buenos Aires. Santa Fe. Entre Ríos y Corrientes enviaron a Santa Fe a sus representantes quienes el 25 de enero de 1822 firmaron el Tratado del Cuadrilátero. (imagen izq: Ramírez)

Sus disposiciones fundamentales estipulaban: la unión de las cuatro provincias; la asistencia recíproca ante ataque o invasión extranjera ; la aprobación de las demás contratantes para que una signataria del tratado declarase la guerra a otra provincia; el retiro de los diputados enviados por las firmantes al congreso de Córdoba la convocatoria a un nuevo congreso, cuando fuera factible, invitando a concurrir a las demás provincias, el reconocimiento de la autonomía de Misiones.

En enero de 1822, los gobernadores de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos Corrientes firmaron el  Tratado del Cuadrilátero. En él se establecía una alianza ofensiva y defensiva que se reafirmaban los propósitos de cooperación defensa mutua en caso de agresión externa. Frente a la amenaza del avance del Brasil en la Banda Oriental, el tema de la organización política del país quedó en un segundo plano.

El acuerdo garantizaba de manera manifiesta la libre navegación de los ríos Los comerciantes de los puertos fluviales querían recibir los cargamentos del exterior en sus propios muelles, sin que ninguna provincia pudiera imponer tributo sobre la mercadería. Es decir, trataban de no pagar tributo de tránsito a la provincia de Buenos Aires; libre navegación para ellos significaba comercio directo con el exterior o contacto libre con naves extranjeras.

Rivadavia no estaba dispuesto a permitir esta evasión de impuestos para Buenos Aires. La prohibición de la libertad de tránsito por los ríos se transformó en un recurso político que se usó con frecuencia.

En el orden político el tratado significó el triunfo de Buenos Aires: se retiraba apoyo al Congreso reunido en Córdoba y no se hacia referencia al sistema federal que propiciaban las demás provincias.

Por el artículo 1º, las provincias contratantes se comprometían a asegurar «una paz firme, verdadera amistad y unión permanente».

El artículo 2º garantizaba la integridad del territorio «si los españoles y portugueses o cualquier otro poder extranjero» lo invadiese. El artículo siguiente fijaba, en forma provisoria, los límites de Entre Ríos y Corrientes. El 89 aseguraba la libre navegación de los ríos y el comercio interprovincial.

El articulo 13º respondía a la orientación política seguida por el gobierno de Buenos Aires, pues desligaba a las provincias signatarias de «su concurrencia al diminuto Congreso reunido en Córdoba», disposición que contrariaba lo dispuesto anteriormente por el tratado de Benegas.

El artículo 14º estipulaba que cualquiera de las partes contratantes podía convocar un Congreso General «si creyese ser llegada la oportunidad de instalarse».

PROYECTOS PARA LA UNIDAD NACIONAL
PRINCIPALES PACTOS INTERPROVINCIALES 1820-1831

Objetivos fundamentales:
-Ratificar lá unidad nacional.
-Sancionar una Constitución federal.
-Defenderse de ataques extranjeros (agresión portuguesa).

Circunstanciales:
— Concluir las luchas interprovinciales.
— Solucionar los problemas derivados de los límites territoriales, navegación de los ríos, comercio é impuestos aduaneros.

Tratado del Pilar de febrero de 182o:
— Firmado entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.
— Esta provincias se obligan a organizar el país bajo el sistema republicano federal.
— Con estos propósitos debía reunirse un Congreso en San Lorenzo (Santa Fe).

Tratado de Benegas
24 de noviembre de 1820
— Firrmado entre Buenos Aires y Santa Fe.
— Concertó la paz entre las provincias signatarias.
— Al cabo de dos meses, debía reunirse un Congreso general en Córdoba.

Tratado del Cuadrilátero 25 de enero de 1.822
— Firmado entre Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes.
— Concertó la paz entre las provincias signatarias.
— Se comprometían a defender sus territorios frente a cualquier ataque extranjero.
— No concurrir al Congreso general de Córdoba.

Pacto Federal 4 de enero de 1831
— Firmado entre Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes.
— Disponía organizar el país bajo el sistema republicano federal.
— Concertaba una alianza militar defensiva y ofensiva contra toda agresión interna o externa.
— Invitaba a las provincias a reunirse en un Congreso general federativo.

CUADRO SINOPTICO

CUADRO SINOPTICO TRATADOS CON LOS CAUDILLOS

Gobierno de Martin Rodriguez La Feliz Experiencia Rivadavia Ministro

Gobierno de Martín Rodriguez -La Feliz Experiencia

Gobierno de Martín Rodríguez

Los años que van de 1820 a 1824 presentan en Buenos Aires características propias. El antiguo grupo directoral caído en Cepeda. recuperó nuevamente el poder e inicio una política tendiente a afirmar sus bases locales para luego organizar la nación según sus tendencias. Un notable progreso material caracterizó la vida de la provincia porteña y la puso en condiciones de encabezar un nuevo intento hacia la organización institucional del país.

El triunfo federal de 1820 sobre Buenos Aires sólo fue parcial: esta provincia no perdió la base real de su poder —el dominio del puerto y la aduana— al tiempo que dentro de ella triunfaba, con Martín Rodríguez. la causa centralista.

Si bien la necesidad de llegar a la paz condujo a los políticos porteños a firmar el Tratado de Benegas (24 de noviembre de 1820), la reunión de un congreso nacional no convenía al grupo dirigente de Buenos Aires, pues no estaba en condiciones de imponer su actitud al país.

La gente que acompañaba a Rodríguez en el gobierno seguía creyendo en las virtudes de un régimen centralizado; con la llegada de Bernardino Rivadavia al gabinete (agosto de 1821) la línea de acción quedó definida: buscar por todos los medios el fracaso de la reunión que se celebraba en Córdoba, y elevar en todos los órdenes el nivel de la provincia para convertirla en sólido pilar de la organización nacional.

Desde fines de 1820, Martín Rodríguez fue el gobernador de la provincia de Buenos Aires y Bernardino Rivadavia su ministro de gobierno. Desde ese cargo, Rivadavia puso en práctica un conjunto de medidas que favorecieron la expansión ganadera en la provincia de Buenos Aires.

El llamado Partido del Orden mediante la introducción de una serie de reformas condujo a un periodo de «paz y progreso» que los contemporáneos calificaron de: «La feliz experiencia de Buenos Aires». Para ello nombró a ministros capaces: Bernardino Rivadavia y Manuel García, quienes comenzaron un extenso programa de reformas que incluían la distribución de tierras públicas, el desarrollo de la agricultura, la ganadería y la minería, las reformas militares; también crearon la Universidad de Buenos Aires, el Museo de Historia Natural, fundaron la ciudad de Tandil (provincia de Buenos Aires), establecieron fuertes, reorganizaron los servicios policiales, etc.. Rodríguez, que debió su nombramiento como gobernador, al menos en parte, al apoyo de Juan Manuel de Rosas, también firmó el Tratado de Benegas con el caudillo Estanislao López, por el cual se dispuso una tregua entre Buenos Aires y las provincias mesopotámicas.

Con el objeto de aumentar la representación de los hacendados en el gobierno de la provincia —con los votos de sus peones— sancionó una ley de elecciones que consagraba el principio de sufragio universal.

También se sancionaron un conjunto de leyes relacionadas con el avance de la frontera y el disciplinamiento de la mano de obra rural (ley de vagos, de administración de justicia por jueces de paz en distritos rurales). Durante su gobierno también comenzó la entrega de tierras a través del sistema de enfiteusis.

Además, Rivadavia eliminó algunos privilegios que la Iglesia mantenía desde la época colonial, y propuso reformas en el ejército para lograr disciplina y eficacia. Aumentó el número de las escuelas primarias; modernizó los programas y métodos de estudios del bachillerato, y fundó la Universidad de Buenos Aires.

El grupo ilustrado que apoyaba la acción de Rivadavia estaba integrado por Julián Segundo de Agüero, Juan Cruz Varela, Esteban de Luca, Manuel Moreno y Cosme Argerich, entre otros. Todos eran miembros de la Sociedad Literaria y expresaban sus ideas a través de los periódicos “El Argos” y “La Abeja Argentina”.

OBRA DE RIVADAVIA COMO MINISTRO: Desde el cargo de ministro de Gobierno, el «Mulato» así apodado, se empeña en darle instituciones estables a Buenos Aires. Suprime el cabildo, creando en su reemplazo un sistema de policía y juzgados de paz. La reforma incluye la reducción de la planta de militares, muy gravosa para la economía.

La más controvertida fue la del clero; reduce a cuatro el número de conventos autorizados en la ciudad, suprime el diezmo y confisca numerosos bienes a la Iglesia, compensando con un sueldo a los prelados y párrocos. El presbítero Antonio Sáenz, rivadaviano, funda en 1821 la Universidad de Buenos Aires en la Manzana de las Luces, implementando las carreras de Derecho y Medicina.

Organiza una Sociedad de Beneficencia que se ocupa de las escuelas de niñas, el Hospital de Mujeres y la Casa Cuna, delegándola en Mariquita Sánchez. La cultura en la llamada experiencia rivadaviana, apunta al refinamiento de la élite gobernante. El público aplaude las óperas de Rossini, Donizetti y Mozart; Angelina Patti, de gran belleza y agradable voz, es junto a Trinidad Guevara la artista más importante. Impulsa la educación popular e intensifica la vacunación antivariólica de los niños que se educan en las escuelas públicas de cada provincia.

Organiza la administración de Correos y hace empedrar por primera vez la ciudad. Decreta como fiesta patria el 9 de julio. Con el objeto de intensificar los cultivos, el gobierno promueve la ley de Enfiteusis, la cual permite arrendar a los particulares, las tierras públicas que no se pueden vender por el empréstito Baring Brothers.

Rivadavia tenía como objetivo extender a todas las Provincias Unidas el proyecto que estaba implementando como ministro de la provincia de Buenos Aires para lograr así su unificación. Por tal motivo propuso nuevas medidas:

En lo político:
1- Dictó la ley electoral (14-8-1821), en la cual se establecía el voto universal y cantado, sólo reservado a los hombres. Se impuso, además, como requisito para ser candidato, ser mayor de 25 años y poseer un inmueble.
2- Otorgó permiso para retornar al territorio a los exiliados por causas políticas.
3- Dictó la ley de supresión de cabildos (24-12-1821).
4- Dispuso que la justicia ordinaria fuera impartida por jueces de primera instancia y en cada parroquia se designara un juez de paz.
5- Dictó leyes protectoras de las libertades individuales, tales como: libertad de imprenta, seguridad individual y defensa de la propiedad privada.
6- Restauró las fuerzas militares a fin de capacitarlas.
7- Debilitó el poder eclesiástico, impidiendo que sus miembros se juzgaran a sí mismos en caso de cometer algún delito, y que recibieran el diezmo de parte de sus fieles. Debieron, además, transferir bienes a la Provincia.

En lo cultural:
1- Revalorizó la educación a través de la creación de escuelas.
2- Creó la Universidad de Buenos Aires.
3- Fundó la Sociedad Literaria, institución que publicaría los diarios Argos y La Abeja Argentina.
4- Creó La Sociedad Filarmónica.
5- Fundó la Academia de Dibujo y Pintura.
6- Fundó el laboratorio de Física y Química, entre otras instituciones.

En lo económico:
1- Creó el Banco de Descuento, institución constituida por un grupo de capitalistas, entre los que se puede mencionar a Juan José Anchorena, Castex, Obligado, Acevedo y Míguez. La oligarquía porteña se acerca al poder. Los ganaderos fomentan la exportación de cueros hacia Gran Bretaña y la importación de productos de fabricación inglesa.
2- Creó la Bolsa mercantil y la Caja de Ahorros.
3- Promocionó la actividad agrícola, fomentando además la inmigración europea.

LA FRONTERA PAMPEANA HASTA  1828: En el sur el limite con los territorios en poder del indio trazaba  un arco desde cordillera de los andes hasta el litoral atlántico, cortando el sur de Mendoza, San Luis, Córdoba y el extremo meridional de Santa Fe, para luego recorrer la provincia de Buenos Aires aproximadamente a lo largo del río Salado. Como ya se ha señalado poco fue lo que pudo hacerse en este terreno en la primera década posterior a la Revolución. Los esfuerzos militares de los gobiernos nacionales en ese período debieron volcarse casi totalmente en las campañas de la Independencia.

Entre 1823 y 1824 el gobernador bonaerense Martín Rodríguez, aprovechando la relativa paz lograda después de los sucesos de 1820, incursionó con varias expediciones armadas en la pampa bonaerense, llegando hasta las inmediaciones de Bahía Blanca y logrando fundar el Fuerte Independencia y delinear el el futuro pueblo de Tandil. Los intereses de los estancieros porteños, entre los que se contaba el mismo gobernador, eran uno de los motores de estos avances, generalmente bien recibidos por la prensa de la época y la opinión.

 Uno de los que se destacaron en esas cuestiones fijes el influyente hacendado Juan Manuel de Rosas. Su acción como jefe de milicias rurales y hábil negociador con los caciques de la pampa fue una de las bases de su popularidad y prestigio. A su iniciativa como comandante militar de la campaña -durante el gobierno de Dorrego- se debió la construcción de la Fortaleza Protectora Argentina, fundamento de Bahía Blanca, en 1828. La frontera era un límite «permeable», no necesariamente regido por los usos de la guerra. Tribus «amigas» -aunque lo fueran de modo temporal- negociaban con los pobladores; bandidos y desertores solían, por otra parte, buscar refugio en las tolderías. En las guerras civiles de la época lanceros indígenas participaron -con sus propios métodos, que incluían el saqueo- en las contiendas nacionales.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 Historia de una Nación Miretzky y Otros
Breve Historia de los Argentinos de Felix Luna
La Historia-Argentina y el Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vazquez