Guerra Ruso-Japonesa

El Imperialismo Japonés Causas y Desarrollo Guerra con Rusia

RESUMEN: EL EXPANSIONISMO JAPONES
GUERRA CON RUSIA

Despúes de la famosa Era Meiji, donde Japón logra una importante reforma tecnológica y militar, podemos decir a niveles muy profundos, que este país no cambió con la rapidez con que se modernizó. En los años setenta del siglo XIX introdujeron maquinaria mecánica en la industria de la seda (a pesar de lo cual en los años noventa del mismo siglo más de la mitad de la seda hilada en Japón todavía se procesaba a mano) y a comienzos de los noventa Japón creó una nueva industria algodonera (que sólo contó con la centésima parte de la cantidad de husos empleados en Gran Bretaña a las mismas fechas).

Hacia 1900 comenzó el crecimiento industrial realmente acelerado. Fue acompañado por el desarrollo de la minería: los 5 millones de toneladas de carbón producidos en 1895 se elevaron a 21 millones en 1913. En aquellos años se triplicó la producción de seda cruda y se multiplicó más de seis veces la producción de hilo de algodón. En 1914 Japón estaba más industrializado que cualquier otro país asiático y había comenzado a elevarse constantemente el porcentaje de población que vivía en ciudades de más de cien mil habitantes.

De todas maneras guiado con mano segura por un emperador todopoderoso, favorecido por un notable desarrollo industrial de cuya fuerza daban un ejemplo al mundo los trusts Mitsui y Mitsubishi, seguro de su ejército modernizado, el Japón puede emprender su expansión.

Aquel pueblo que había vivido, durante largo tiempo, replegado sobre sí mismo, hasta el punto de haber prohibido, en otras épocas, la construcción de navios de alta mar, se sentía ahora impulsado por una vocación de grandeza. La expansión además, se había hecho imprescindible poi el desarrollo de su industria, que necesitaba materias primas y mercados. (Fuente Consultada:Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts)

La guerra chino-japonesa de 1894-95 había sido la primera manifestación de aquel nuevo imperialismo. El ejército japonés había aplastadc al chino, con lo que el Japón había puesto pie en Corea. Pero ¿quién habría podido pensar que, ante un poderoso ejército europeo, los japoneses hubieran podido resistir? La guerra ruso-japonesa iba a dar una respuesta escalofriante a tal pregunta.

Las ambiciones rusas y las japonesas miraban a una provincia china: Manchuria. Fracasados en sus intentos balcánicos, los rusos, al emprender la construcción del Transiberiano, habían iniciado el camino de la ocupación de Siberia, en dirección al Pacífico.

Comenzaban, pues, una marcha hacia el Este, comparable a la que los americanos habían realizado con su conquista del Oeste. Cuando China se desmembró, los rusos habían conquistado ya posiciones ventajosas: Manchuria estaba en su zona de influencia y la explotación de aquella provincia avanzaba paralelamente a la construcción del Transmanchuriano. Aprovechando la rebelión de los boxers, los rusos habían ocupado también militarmente Manchuria, a pesar de la protesta de las grandes potencias, entre ellas el Japón.

LA GUERRA RUSO-JAPONESA
En 1902, el Japón se alió con Inglaterra: era una brecha en el bloque de las potencias occidentales, fenómeno del que China no había acertado a aprovecharse nunca. Seguro de la benévola neutralidad inglesa, Japón se sentía capaz de actuar. Francia no se atrevería a intervenir enemistándose con Inglaterra.

El Japón propuso a los rusos que abandonasen Manchuria, a cambio de la garantía de que los japoneses tampoco intentarían penetrar en aquel territorio. Los rusos no podían, naturalmente, aceptar, sin contrapartida, el abandono de un territorio que, de hecho, ocupaban ya. Poco a poco, iba perfilándose una guerra que el pueblo japonés, por otra parte, deseaba.

Acorazados Rusos Hundidos

El 6 de febrero de 1904, quedaron rotas todas las relaciones diplomáticas, y, tres días después, sin declaración de guerra, el almirante Togo atacaba a la flota rusa en Port Arthur.

Muchos barcos rusos fueron hundidos y la fio ta quedó bloqueada, permitiendo así a los transportes de tropas japoneses actuar con toda tranquilidad. El máximo esfuerzo de guerra se centró entonces en el continente. En mayo, los japoneses atravesaron el río Yalu, que separa a Corea y Manchuria.

Al mismo tiempo, desembarcaron en la isla de Liao-Tung, cerca de Port Arthur. Los ejércitos avanzaron tan rápidamente, que amenazaron con capturar a la flota rusa; ésta intentó una salida para llegar a Vladivostok, pero inútilmente.

El 2 de enero di 1905, Port Arthur cayó, y la flota rusa tuvo que hundirse. En marzo de 1905, las tropas rusas, cercadas, hubieron de evacúa) Mukden. Aquella serie de reveses adquirio un aspecto más sorprendente aún, con mo tivo de la batalla naval de Tchushima. En octubre de 1904, el almirantazgo ruso había enviado como refuerzo una escuadra del Báltico. Después de ocho meses de un viaje realizado en las peores condiciones, aquella flota llegó ante las islas Tchushima. El almirante Togo la esperaba. En dos horas, la flota rusa fue destruida: un éxito fulminante del pequeño nipón ante el gigante ruso.

El Tratado de Portsmouth, en los Estados Unidos, concedía al Japón el sur de la isla Sajalin, Corea y el derecho de vigilancia sobre el Transmanchuriano.

EL PELIGRO AMARILLO: La victoria japonesa había asombrado al mundo occidental, que, según parecía, había jugado al aprendiz de brujo: había educado al Japón, desencadenando fuerzas que ahora no podía controlar. ¿Qué pasaría cuando, como el Japón, se occidentalizasen todas las masas asiáticas? Para Occidente, 1905 era el comienzo de lo que se llamaría el «peligro amarillo».

El Japón había demostrado que era posible liberarse del dominio de los blancos, y Occidente empezó a temer al Japón. Inglaterra temía verse amenazada en China; los Estados Unidos, en las Filipinas. Este temor se manifestó especialmente en los Estados Unidos, donde se prohibió la inmigración japonesa y donde la venta de productos japoneses encontró muchos obstáculos. Pero el Japón necesitaba, a toda costa, salidas para una población excesivamente numerosa, por lo que colonizó Corea y aceleró la infiltración de elementos nipones en Manchuria.

Aquellos importantes progresos no fueron fáciles, sino que encontraron las dificultades inherentes a toda sociedad en rápido desarrollo y cuyos cuadros sociales, morales o intelectuales habían entrado en crisis: debilidad de los campesinos, cuyos ingresos no llegan a alcanzar» el aumento de precios de la ciudad, e incremento de la inmoralidad y de la corrupción. Incluso el cuadro familiar sufrió los trastornos propios de la emancipación lenta, pero continua, de la mujer.

ALGO MAS SOBRE EL IMPERIALISMO JAPONÉS…

Los países orientales tuvieron que aceptar que Japón había logrado una verdadera transformación y que era una potencia militar…A partir de la década de 1870 los japonenes obligaron a los coreanos a abrie tres puertos e intercambiar representaciones diplomáticas. Como Corea era una dependencia china, fue todo un reto al gran imperio amarillo. En 1894 los japonenes atacaron China y la derrotaron tan profundamente (para sorpresa de los observadores extranjeros) que ésta tuvo que aceptar una paz humillante, reconocer la independencia de Corea y entregar Formosa y varias islas más a Japón.

Pocos años más tarde, en 1902, hubo una clara señal de la flamante relevancia diplomática del país: por primera vez, en más de un siglo, Gran Bretaña firmó una alianza en tiempos de paz… con Japón. En 1904 Japón llegó a la culminación de su primera etapa de expansión cuando entró en guerra con Rusia. Los nipones estaban convencidos de que los rusos pretendían Corea, la isla largo tiempo codiciada.

Una de las señales de peligro consistió en que los rusos arrendaron a China una base naval en Port Arthur, lo que los situó al alcance tanto de Corea como de Pekín; si China se derrumbaba totalmente (como parecía probable), estarían bien situados para intervenir.

Los japoneses decidieron asestar el primer golpe y, por primera vez desde la Edad Media, los no europeos derrotaron a los europeos en una guerra de gran envergadura. Por el tratado de paz firmado en 1905, los japoneses no sólo obtuvieron la dominación de Corea, sino de Manchuria del Sur, región importante por sus recursos económicos. Y en 1910 se anexionaron formalmente Corea. (Fuente: Historia Universal Ilustrada Tomo II de John ;. Roberts)

Por tanto, en un período muy breve los japoneses invirtieron completamente su situación de los años sesenta del siglo XIX. Al tomar hábilmente prestados conocimientos del extranjero, se equiparon en tanto potencia mundial de primera magnitud y llegaron a dominar el Lejano Oriente.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

La Guerras en el Siglo XX: Conflictos Belicos Del Siglo XX

CONFLITOS BÉLICOS DEL SIGLO XX

conflictos medio oriente

TEMAS TRATADOS:

1-Guerra en Yugoslavia
2-Guerra Israel-Líbano
3-Guerra Afganistán
4-Invasión a Irán
5-Guerra de Irak
6-Masacre de Srebrenica
7-Slobodan Milosevic
8-Cuando Falla la Política
9-Guerra China-India

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LAS GUERRAS DEL SIGLO XX: El siglo XX fue sin duda el más sangriento de la historia de la humanidad. La primera mitad del siglo estuvo caracterizada por las dos guerras mundiales (1914-1918 y 1939-1945), en las cuales el impresionante avance tecnológico alrededor del desarrollo de armas cada vez más letales tuvo como resultado un grado de violencia desconocida hasta entonces.

En estos años surgieron las armas de destrucción masiva que, siendo inicialmente químicas, evolucionaron hasta llegar a los artefactos nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Durante los últimos cincuenta años el mundo vivió la llamada Guerra Fría, en la cual las naciones se dividieron en dos bloques liderados por la OTAN (1949) y el Pacto de Varsovia (1955) que, no estando dispuestos a enfrentarse en una guerra- nuclear, dirimieron sus intereses en los países periféricos.

Hasta la caída del Muro de Berlín (1989), la guerras revolucionarias y de descolonización fueron una constante, dando lugar al surgimiento de lo que más tarde se conocería como Conflictos de Baja Intensidad.

La historia de fines de siglo permite visualizar dos tendencias bien marcadas en la evolución del conflicto. Por un lado, las asimetrías tecnológicas resultarán decisivas en su definición. El conflicto armado internacional en que participen las potencias de primer orden estará caracterizado por la «precisión quirúrgica» de las operaciones militares.

La Guerra de Malvinas, y las más recientes del Golfo y Kosovo, demostraron que quienes poseen el desarrollo tecnológico de última generación detentaron el poder necesario para triunfar casi sin pérdidas humanas y en poco tiempo.

Por otro lado, aquellos que no pueden acceder a dichas tecnologías deberán emplear los medios tradicionales, debiendo recordarse que algunos estados no cuentan siquiera con medios del tipo de los que se emplearon en la Segunda Guerra Mundial. No faltarán otros que buscarán equilibrar esa asimetría repotenciando viejos métodos, como la guerrilla o el terrorismo, pero con nuevos medios, tales como armas de destrucción masiva de origen químico, bacteriológico o nuclear. El mundo, además, se ha vuelto más complejo.

Se ha incrementado el número y tipo de actores internacionales. Fenómenos como el terrorismo, las narcoacciones o el crimen organizado, entre otras amenazas, han alcanzado un nivel de desarrollo que, en algunos casos, pone en peligro la seguridad misma de las naciones involucradas. Para hacer aún más complejo este cuadro de situación, las armas nucleares están no sólo en manos de las potencias mundiales sino también en poder de otros estados.

El progreso que trajo el siglo XX no ha dado respuestas a los problemas esenciales del hombre y la sociedad. El conflicto armado, lejos de desaparecer o regularse, sólo ha ampliado la gama de actores y herramientas. Al decir del general Eric de la Maisonneuve, estamos ante la «metamorfosis de la violencia».

LA PEOR TRAGEDIA EN LA HISTORIA DE LAS GUERRAS
«Little Boy» arrasa una ciudad

A las 2,45 de la madrugada del 6 de agosto, el B-29 Enola Gay despegó de Tinian. El avión, pilotado por el coronel Tibbets y bautizado con el nombre de su madre, casi agotó la pista con su pesada carga. La bomba se montó en el aire para evitar un accidente nuclear en el despegue.

Con un avión de instrumentos y otro fotográfico, el Enola Gay puso rumbo al Japón y Tibbets informó a la tripulación: «Esto es para la historia, así que cuidad vuestro lenguaje. Llevamos la primera bomba atómica».

Tres aviones meteorológicos habían salido por delante para observar las ciudades objetivo: Hiroshima, Kokura y Nagasaki. Poco después de las 7,25 de la mañana, Tibbets recibió un mensaje en clave del avión meteorológico del comandante Claude Eatherly, el Straight Flush, comunicándole que el cielo estaba despejado sobre Hiroshima.

El Enola Gay llegó a la ciudad a 9.600 metros de altura sin interferencia alguna: Japón no podía desperdiciar cazas por unos cuantos aviones a gran altura. A las 8,15 de la mañana más 17 segundos se lanzó la bomba.

A las 8,16 los tripulantes, que llevaban gafas especiales para protegerse los ojos, vieron el resplandor púrpura. «Dios mío», dijo el copiloto, el capitán Robert A. Lewis, «¿qué hemos hecho?»

Tres días después, Japón recibió otros dos golpes terribles. A la una de la madrugada, hora de Tokio, del 9 de agosto, la Unión Soviética atacó al ejército japonés en Manchuria. Diez horas después, mientras los aturdidos miembros del Consejo Supremo de Guerra japonés se reunían en Tokio para estudiar el deseo expresado por Hirohito de que cesaran las hostilidades, la bomba de plutonio «Fat Man» estallaba sobre Urakami, suburbio de Nagasaki.

El bombardero había fallado el objetivo en casi cinco kilómetros, pero las estimaciones sobre el número de muertos oscilaban entre 38.000 y casi el doble.

Incluso después de Nagasaki, el emperador tuvo que enfrentarse con sus altos consejeros militares y sufrir una breve revuelta en su nombre de los miembros de la Guardia Imperial, antes de poder aceptar los términos de rendición de los aliados. El 15 de agosto, el emperador pronunció por radio un discurso sin precedentes , dirigiéndose a la nación con dolor y resignación. El 2 de septiembre día de la victoria sobre Japón, se firmo oficialmente la rendición a bordo del acorazado Missouri, en la bahía de Tokio.