Guerra Siete Años

La Guerra de los Siete Años Causas y Consecuencias Francia Inglaterra

La Guerra de los Siete Años Causas y Consecuencias

En Inglaterra, William Pitt ocupa en 1756 el puesto de primer ministro. Es la primera vez que un primer ministro representa exclusivamente los intereses de la City, es decir, de los comerciantes y financieros.

En justa correspondencia, su objetivo era la construcción de un imperio inglés y la obtención de la hegemonía sobre el comercio mundial. Pero en Norteamérica y en la India chocó con Francia.

Especialmente en Norteamérica, los grandes territorios franceses que se extendían desde Nueva Orleans hasta Quebec (Canadá) asfixiaban a las trece colonias inglesas.

guerra de los siete años

Mientras Federico vencía a los franceses en el continente, Pitt coordinaba las acciones por mar. El blanco de sus ataques ya no era Francia, sino el comercio francés, para lo que se sirvió de la red de información de los comerciante ingleses.

En África se apoderó de Dakar, convirtiéndola en base del comercio de caucho y esclavos; en Canadá se apoderó de Montreal Quebec y las convirtió en campamentos base del comercio de pesca y pieles; en la India, la Compañía de las Indias orientales echó a los franceses por su propia iniciativa, mientras Pitt bloqueaba las rutas comerciales del este de Asia y se adueñaba del comercio de té con China —desde entonces los ingleses ya no bebieron café, sino té, porque resultaba más barato—.

Los franceses perdieron su dominio sobre el mundo, pues sus gobiernos consideraban más importantes sus rivalidades dinásticas en Europa que la política de ultramar; por el contrario, los ingleses se hicieron con el dominio del mundo, pues su gobierno parlamentario representaba ya los intereses comerciales de los capitalistas.

La India, Canadá y todo el territorio hasta el Misisipí, desde Nueva Orleans a Florida, pasó a manos de los ingleses. Federico el Grande fue el cofttndador del Imperio británico.

Yen 1763, finalizada la guerra de los Siete Años, comienza la modernidad. ¿Por qué? La guerra había preparado el escenario en el que ahora tiene lugar una extraordinaria aceleración del tiempo, y este proceso conduce a una cuádruple revolución.

1. La eliminación de Francia como rival colonial elimina también los peligros a los que antes estaban expuestas las colonias inglesas. Ahora ya no necesitan que se las proteja ni que se las defienda de nadie. En otras palabras: venciendo a Francia en la guerra de los Siete Años, los propios ingleses han hecho desaparecer la única razón por la que las colonias permitían ser gobernadas desde Inglaterra.

En 1776, sólo trece años después de la victoria de Inglaterra, las trece colonias americanas de Inglaterra declaran su independencia. Junto a Prusia, nace ahora otra gran potencia mundial: Estados Unidos. Pero esta Declaración de independencia significa al mismo tiempo una revolución: los norteamericanos —descendientes de los puritanos— vuelven a negar su obediencia al Rey La guerra de Independencia es también una guerra de siete años y dura desde 1776 hasta 1783, aunque en realidad es una guerra civil con un océano por medio y en ambos lados hay leales y rebeldes.

En Inglaterra, los rebeldes se sientan en el Parlamento, por ejemplo Pitt el Viejo, el dramaturgo Richard Sheridan, el vividor Charles Fox y el ensayista político Edmund Burke, y pronuncian fulminantes discursos en favor de la libertad de los norteamericanos y contra la tiranía del gobierno. Trece años antes de la Revolución francesa comienza la Revolución americana. La Declaración de independencia contiene la Declaración de los Derechos del Hombre en un inglés excelente: Villiold lhese truths to be self-evident: that ah men are created equal; (hat thev are endowed their Greatar with certain malienabie rights, that among these are lfe, liberty an.d tli.epursuit of happiness… » («Consideramos evidentes las siguientes verdades: que todos los hombres han sido creados iguales; que su Creador los ha dotado de ciertos derechos inalienables; entre ellos el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad»).

2. La victoria de Inglaterra en la guerra de los Siete Años su dominio sobre el comercio mundial prepararon la Revolución industrial. Para ello resultaban necesarios tres ingredientes: grandes mercados, gigantescos capitales producción de energías titánicas con las que hacer funcionar las máquinas.

Con la invención y el posterior perfeccionamiento de la máquina de vapor por parte de James Watt a partir de 1765, se cerraba el circulo que empezaría a transformar cada vez más rápidamente el mundo: como la máquina de vapor —a diferencia de la electricidad— concentraba su energía en un lugar, las máquinas también debían concentrarse en un lugar, lo mismo que los hombres que las manejaban. Así surgía el sistema industrial y después ya nada sería como antes: asistirnos al nacimiento de un nuevo tipo de infierno. El capitalismo estaba ahí.

En este sistema, grandes capitales hacían que inmensas cantidades de energía se concentraran para poner en funcionamiento muchas máquinas, que eran manejadas al mismo tiempo por muchos hombres con el fin de producir masivamente unos productos destinados a gigantescos mercados, y volver así a obtener enormes capitales. Una vez puesto en marcha, el proceso se aceleró por sí mismo, y los maestros manufactureros, que hasta entonces estaban al frente de las fábricas, fueron sustituidos progresivamente por los propietarios de los capitales. Este sistema industrial hizo posible la peor forma de explotación desde las canteras de Siracusa las minas de plata de Potosí: los trabajadores ya no se organizaban en gremios, por lo que estaban des-protegidos; trabajaban por un sueldo de hambre durante diez o doce horas diarias, en condiciones sanitarias deplorables, y vivían en chabolas. Esta situación motivaría la formación de los sindicatos y la crítica de Marx al capitalismo.

— La celeridad con la que se transforman las condiciones de vida de la gente da origen a la revolución cultural que llamamos Romanticismo. Esta época comienza alrededor de 1760 y la mejor forma de comprenderla es atendiendo a las nuevas formas de experiencia que trae consigo la transformación de los conceptos fundamentales.

— Es fundamental la nueva forma de experimentar el tiempo: las transformaciones técnicas hacen que las cosas cotidianas también envejezcan rápidamente. Así, la propia infancia «pertenece al pasado», vive sólo en el recuerdo. Se descubre la nostalgia, un sentimiento romántico. De este modo se descubre también la «infancia» como dimensión propia de la experiencia que favorece la comprensión, y se descubre el amor materno.

— Como todo cambia, ahora aparece «la» historia. Hasta entonces sólo había habido historias en plural, stories. En principio, éstas eran repetibles e ilustraban la permanencia de las normas morales, por ejemplo, «Cuanto mayor es la subida, mayor es la caída». Por eso se podía aprender de la historia. Ahora surge el nombre colectivo «historia» en el sentido (la historia Universal, una historia que progresa y en la que nada se repite, pues todo cambia. Esta idea implica enormes consecuencias.

La historia se convierte en la idea rectora. Al concebirla como progreso, se hacen depender de ella todas las esperanzas que hasta entonces se ligaban a la religión. La historia tiene una meta: la salvación de la humanidad como realización de la utopía.

Todo ello conduce a la aparición de las ideologías. El final de la religión anuncia la época de las ideologías y las guerras ideológicas del siglo XX resucitan las guerras religiosas del siglo XVIII.

— Como la historia no se repite, se siente por vez primera que la historia de la humanidad es única, lo que confiere valor a la idea de originalidad. El concepto «individuo» (que significa propiamente «indiviso») significa ahora «original». Cada individuo vive el mundo a su manera, como se expresa de forma muy clara en el arte y en la poesía. De este modo la teoría del arte adquiere una nueva base. Anteriormente, el arte era una imitación de la naturaleza conforme a las reglas dadas por los clásicos; ahora, la originalidad prohíbe la imitación. Por lo tanto, el artista ya no imita el mundo, sino que crea uno nuevo: el artista se convierte en creador, y crea del mismo modo que Dios: libremente. Es concebido corno el hermano pequeño de Dios: es un genio.

— Corno todos los individuos son originales, todos tienen el mismo valor. Ya no hay distintas clases (le individuos más o menos valiosos. Así pues la división de la humanidad en clases sociales —nobleza, clero, burguesía , campesinos— se vuelve problemática. Todo esto no son más que divisiones introducidas arbitrariamente por los hombres y contrarias a la naturaleza humana. Ahora, el concepto de naturaleza se opone al de sociedad falsa. La naturaleza es buena (algo que en Alemania los Verdes siguiente creyendo: aunque los lobos se comen a los corderos, ellos son unos románticos). Se descubren los pueblos primitivos, como los indios y a parece la idea del «buen salvaje».

La Revolución francesa quiere restaurar el orden natural, por lo que quita de en medio todo aquello que considera un invento de la sociedad. Se venera a la diosa Naturaleza, se pretende que las fronteras sean naturales, como el Rin (lo que los alemanes no consideran tan natural); se suprimen las antiguas provincias y los nuevos departamentos reciben nombres de accidentes geográficos, como por ejemplo los ríos; se da a los meses del año nombres como «mes del calor» (termidor) o «mes de la niebla» (brumario). Desde el punto de vista político, lo decisivo es que todos los hombres tienen «derechos naturales» como «libertad, igualdad…». Si estos derechos son violados, los hombres pueden recurrir a la revolución. Y para poder vivir todo esto, la poesía romántica invoca a la naturaleza, a la buena, como caja de resonancia del alma humana. Sumergiéndose en la naturaleza, el alma se purifica de toda la suciedad que se le ha adherido en su trato con la sociedad. La sociedad es mala, es un mundo de hipocresía en el que se pierde la identidad y la autenticidad. En ella, el ser humano se pierde y se enajena, excepto cuando encuentra un alma aÍin con la que compartir su soledad, esto es, el amor.

— La intimidad del amor se convierte en el sustituto de la sociedad, que todo lo falsifica. El amor es una esfera en la que el ser humano puede ser él mismo; por eso, su medio de comunicación no es ya el lenguaje manido, sino un lenguaje especial situado más allá del lenguaje: el sentimiento. Los sentimientos no se pueden fingir, son siempre auténticos (y quien los finge, quien por ejemplo se casa por dinero, es considerado un inmoral). Así pues, el sentimiento se convierte en el santo y seña de la época.

Por más paradójico que pueda parecer, en la Ilustración razón y sentimiento todavía no se oponen entre sí: el sentimiento es tan natural como la razón. La oposición surgirá después, cuando la razón torne las riendas y dañe el sentimiento. Hay un hombre que con su excéntrica carrera y su exhibicionismo espiritual ha contribuido más que ningún otro a la difusión del concepto de sentimiento: Jean-Jacques Rousseau (1712-1778).

Con su Emilio, Rousseau escribió el manual de educación alternativo para el niño no corrompido por la sociedad (aunque él metió a sus hijos en un orfanato), se desnudó espiritualmente en sus confesiones e hizo que toda Europa supiera cuánto le dolía ser un rebelde solitario, un paria y un proscrito. Puesto que de algún modo todos se sentían solos, Europa compartió su sentir.

Roussean inspiró la Revolución francesa y el Werther de Goethe, introdi4jo el «dolor cósmico» y el concepto de <volonté générale> (voluntad general). Debido a su oscuridad, este concepto se convirtió en un arma peligrosa durante la Revolución francesa. Le sucedió algo similar a lo que después le ocurriría al «interés objetivo del proletariado». Todos pretextaron estar actuando en su nombre, y de este modo justificaron sus crímenes.

PARA SABER MAS…
causas de la Guerra de los Siete Años (1756-1763)

Entre los motivos principales del conflicto que estalló a mediados de siglo, debemos señalar:
La rivalidad por lograr la hegemonía continental. Austria, Francia, Rusia y el Imperio se enfrentan con Prusia.

La competencia por el control del comercio y las posesiones ultramarinas entre Inglaterra, Francia y España.

En 1756 comienza la guerra entre Francia e Inglaterra. En los dos primeros años, los triunfos son franceses; posteriormente, Inglaterra logra recuperarse.

Guillermo Pitt, integrante del gobierno inglés, traza un plan para revertir la desfavorable situación de su país en la guerra. Ayuda monetariamente a Prusia en su enfrentamiento continental y concentra su esfuerzo bélico en el mar.

Finalmente, Inglaterra y Prusia son las potencias vencedoras.
En 1763, se firma la Paz de París:
– Francia cede Canadá a Gran Bretaña y Luisiana a España.
– España entrega Florida a Inglaterra.

La guerra resultó ventajosa para Inglaterra mientras que Francia sufrió importantes pérdidas territoriales coloniales. Por la Paz de Hubertsburgo (1763), que pone fin al conflicto en el continente, se afirma la posición de Prusia como nueva potencia. Como consecuencia imprevista de esta guerra, en un futuro cercano, Francia y España apoyarán la independencia de las colonias inglesas de Norteamérica (una forma de desquite contra Inglaterra).

Fuente Consultada: La Cultura de Dietrich Schwanitz

Biografia de Juana de Arco Historia de su Vida y Canonizacion

Biografía de Juana de Arco – Historia de su Vida

Una muchacha francesa, al frente de un poderoso ejército, consigue derrotar el 8 de mayo de 1429 a los ingleses y levantar el cerco de Orleáns. Sin embargo, dos años después es condenada a muerte por la Inquisición.

La heroína que salvó a Francia de la derrota frente a los ingleses fue Juana de Arco.

Esta campesina analfabeta se había presentado a los 17 años ante el futuro Carlos VII para anunciarle que su misión consistía en hacerle coronar rey y expulsar a los ingleses de Francia.

«Eres el verdadero hijo del rey y por mi seréis consagrado y coronado en Reims», le dijo.

Después le pidió A que la pusiera al frente del ejército ya que Dios le había encomendado esa tarea.

El delfín aceptó armarla caballero, le brindó una armadura y la puso al mando de su ejército.

BIOGRAFIA E HISTORIA

Juana de Arco (1412-1431) es la heroína nacional y santa patrona de Francia. En un momento crítico, su llamado unió a la nación, io que permitió un giro decisivo, favorable a Francia, en la Guerra de los Cien Años que enfrentó a su país con Inglaterra entre 1337 y 1453.

De familia campesina, cuando tenía trece años creyó haber oído, repetidamente, la voz de Dios. En otras oportunidades aseguró haber visto a san Miguel y a las primeras mártires santa Catalina de Alejandría y santa Margarita, cuyas voces la acompañarían durante el resto de su vida.

A principios de 1429, cuando los ingleses estaban cerca de tomar Orleans, lo que facilitaría su intención de coronar un rey inglés en Francia, las voces la exhortaron a ayudar al Delfín, que más tarde sería el rey de Francia Carlos VII.

Juana lo convenció de que ella era portadora de una misión divina, la de salvar a Francia.

Con el respaldo de un grupo de teólogos, se le concedió el mando de tropas. Juana dirigió al ejército francés en la batalla de Patay, un triunfo decisivo, y liberó Orleans.

Sin embargo, poco después se enfrentó con su rey, que no quería continuar la lucha contra Inglaterra.

Por ese motivo fue capturada por soldados de Borgoña, quienes la entregaron a sus aliados ingleses para someterla a un tribunal eclesiástico en Ruán que la juzgó por cargos de herejía —por su creencia de que era directamente responsable ante Dios y no ante la Iglesia católica—, maldad, por vestir ropas masculinas y brujería, y la condenó a muerte.

Como Juana confesó y se arrepintió de sus errores, la sentencia fue conmutada a cadena perpetua. Cuando regresó a la prisión volvió a vestir como hombre, por lo que fue nuevamente condenada por relapsa (herética reincidente).

Murió el 30 de mayo de 1431, quemada en la hoguera en la plaza de Ruán, cuando aún no había cumplido veinte años.

Cuando todo hacía prever la total caída del territorio francés en manos de los ingleses, surgió una figura extraordinaria: Juana de Arco.

Fue canonizada en 1920 por el papa Benedicto XV. Su fiesta se celebra el 30 de mayo, día de su ejecución.

Aquel exceso de miserias había despertado el patriotismo JUANA DE ARCO de los franceses. Por todo el reino empezaba a manifestarse un odio violento contra los ingleses. El sentimiento patriótico, apenas nacido, encontró su más sublime expresión en una joven llamada Juana de Arco.

HISTORIA DE JUANA EN FRANCIA: Había nacido el 6 de enero de 1412 en Domrémy-les-Greux, lugar situado en el límite de la Campaña y la Lorena. Era la tercera hija de un matrimonio de labradores acomodados.

Hacia los trece años de edad comenzó a tener visiones deslumbradoras, en las que oía voces divinas que le aconsejaban fuese buena y piadosa, puesto que era la elegida para «salvar a Francia y hacer consagrar al Delfín» (Carlos VII).

Juana tenía trece años, cuando oyó una VOZ que le decía «Sé buena y prudente y ve a menudo a la iglesia«.

Después tuvo varias visiones vió, en medio de un gran resplandor, primero al arcángel San Miguel; más tarde a Santa Margarita y a Santa Catalina. El arcángel le habló « de la gran piedad que había en el reino de Francia » y le dió orden de ir a Francia.

Las visiones fueron cada vez más frecuentes y las órdenes cada vez más apremiantes. En la época en que Orleáns estaba sitiado, el arcángel y las Santas le ordenaron marchar.

El 10 de mayo de 1428 presentóse al señor de Baudricourt, capitán de las fuerzas que guarnecían Vaucouleurs, quien no hizo el menor caso de las palabras de Juana, considerándolas fruto de «folies de fillette» (locuras de chiquilla).

Por segunda vez Juana compareció ante Baudricourt diciéndole: -«Mi Señor, a quien pertenece el reino de Francia, me ha ordenado que llegue hasta el Delfín para que lo haga consagrar y ser rey, a despecho de sus enemigos.»

Después de muchas vicisitudes pudo comparecer ante el delfín Carlos VII.

Se la introdujo de noche en un gran salón iluminado con antorchas y en el que se hallaban congregadas multitud de personas.

Entre ellas y ataviado con la mayor sencillez se hallaba el incrédulo Carlos VII.

Juana, que jamás había visto al Delfín, se adentró entre los grupos de caballeros y doblando la rodilla ante el príncipe exclamó:

-«Dios os dé buena vida, gentil Delfín. En nombre de Dios os pido me deis gente armada y obligaré a los ingleses a levantar el sitio de Orleans y os llevaré a coronar en Reims, pues es voluntad divina que los ingleses se vayan a su país y que vos seáis rey de Francia.»

Las palabras de Juana de Arco se cumplieron. En once días obligó a levantar el sitio de Orleans.

La noticia despertó en toda Francia oleadas de entusiasmo y en señal de júbilo fueron encendidas hogueras en las cumbres de las montañas.

Guerra de los Cien Años: Biografia de Juana de Arco Proceso IglesiaInmediatamente de levantado el sitio de Orleáns, Juana quiso conducir a Carlos (imagen izquierda) a Reims para hacerlo consagrar. Carlos, mal aconsejado, vaciló casi dos meses, y solamente cuando Juana obtuvo la brillante victoria de Patay el 18 de junio contra Talbot, uno de los más célebres jefes ingleses, fué cuando se decidió a hacer el viaje. Aunque el país entre el Loira y Reims, estaba en manos de los borgoñones, después de haber tomado a Troyes al paso, Carlos entraba el 16 de julio en Reims, y el domingo 17 de julio era consagrado en la iglesia catedral. Ya sabemos cuán grande era la importancia política y religiosa de esa ceremonia. En adelante, Carlos era indiscutiblemente como se lo decía Juana, « verdadero rey a quien debía pertenecer el reino de Francia. »

Después, las victorias se sucedieron sin interrupción: en Patay fue derrotado un cuerpo de ejército inglés, los franceses recuperaron las ciudades de Gien, Auxerre, Troyes, Chalons…

Carlos VII fue ungido y coronado rey en la catedral de Reims y durante la ceremonia Juana estaba de pie, cerca del altar, con su estandarte blanco, bordado con lises de oro y en el que campeaban los nombres de Jesús y María.

Hubiera sido necesario marchar inmediatamente sobre Paris y aprovechar el desconcierto que la maravillosa audacia de Juana de Arco habla causado a los ingleses y a sus partidarios; no obstante, a pesar de la opinión de la heroína se retardó la marcha, y el ataque de París no se efectuó sino el 8 de septiembre.

Juana fue herida frente a la puerta de San Honorato cuyas fortificaciones avanzadas había tomado ya.

A la fuerza, hicieron que se retirara del combate, y, a pesar de sus ruegos, no la permitieron al día siguiente hacer de nuevo una tentativa cuyo buen éxito hubiera sido cierto.

Esta fue, otra vez, obra de los favoritos de Carlos VII, que temían la influencia que Juana y sus compañeros de victoria pudieran ejercer sobre el rey, y que estaban celosos de su gloria.

Las victorias continuaron, pero las intrigas y envidias se alzaron en torno de Juana; el rey, que era desconfiado, sombrío y melancólico, dejó pasar en completa inacción todo aquel invierno.

Juana de Arco, deseosa de acabar con los ingleses, marchó al sitio de Compiegne en el que fue hecha prisionera.

Los ingleses celebraron la prisión de la doncella con un solemne Te Deum.

Mientras tanto, Carlos VII, faltando al honor y al agradecimiento, abandonó por completo a su salvadora, vendida por Juan de Luxemburgo a los ingleses en 135.000 francos.

Los ingleses buscaron enseguida los medios de atribuirle un proceso. No les bastaba tenerla en prisión, era preciso acabar con su prestigio; y puesto que ella había  anunciado que Dios quería limpiar de ingleses a Francia, era necesario probar que no era enviada de Dios, demostrar que su misión era una impostura y sus voces y visiones obras diabólicas.

Del mismo golpe quebrantarían la confianza que los franceses tenían en lvictoria final y deshonrarían al rey Carlos, que se había  asociado a una hija de Satanás.

Los ingleses encontraron un cómplice en el obispo de Beauvais Pedro Cauchón, una de las figuras más repugnantes e infames de la historia.

El proceso fue una escandalosa parodia de la justicia «Vosotros escribís todo lo que hay contra mi, decía un día Juana a sus jueces, pero no queréis escribir lo que hay en favor mío.«

El obispo Cauchon, afiliado al partido inglés, hizo incoar proceso eclesiástico contra Juana. Los interrogatorios duraron largos meses.

El texto de aquel proceso, que todavía se conserva, demuestra la serie continuada de maquinaciones puestas en juego para condenarla. Fue sentenciada a muerte en la hoguera por «herética, relapsa, apóstata e idólatra».

El proceso que duró cuatro meses, fue una larga pasión; Juana estaba encerrada en un calabozo, con grillos en los pies todo el día, y por la noche atada a un poste con una gruesa cadena.

Sus jueces la interrogaban durante largas horas, a veces tres horas por la mañana y tres por la tarde, haciéndole preguntas capciosas y tendiéndole lazos que su robusto buen sentido y la sencillez de su alma y de su fe le permitieron esquivar siempre.

El día 30 de mayo de 1431, Juana de Arco fue sacada de la cárcel para ser quemada en la Plaza del Mercado Viejo de la ciudad de Ruan.

La pira era más alta que de costumbre a fin de prolongar los tormentos, cosa que al propio verdugo pareció muy mal.

Cuando le anunciaron que le había llegado la hora de morir y que iba a perecer en la hoguera, aquella niña de diez y nueve años tuvo un instante de desesperación.

Se puso a gritar doloridamente y a mesarse los cabellos.

Pero cuando llegó al sitio del suplicio recobró su entereza y su heroísmo.

Proclamó de nuevo, a la faz de los ingleses exasperados, que las voces que oyó y las visiones que tuvo eran de Dios.

Pidió una cruz, que fueron a buscar a la iglesia inmediata, y rogó que la tuvieran alzada para poder verla. Cuando las llamas empezaron a subir, invocó de nuevo a sus santas y a San Miguel: expiró pronunciando dulcemente el nombre de Jesús.

Los ingleses hicieron arrojar sus cenizas al Sena.

Cuando las llamas rodearon su cuerpo, después de haber besado con gran fervor y repetidamente el crucifijo, exclamó: – ¡Jesús! ¡Jesús!… Éstas fueron sus últimas palabras.

Juana tenía sólo 18 años. El cuerpo de la mártir quedó consumido por las llamas y sus cenizas fueron arrojadas al Sena.

Las victorias de Juana de Arco señalaron el fin de la dominación inglesa en Francia.

El impulso que dió a la liberación de su patria fue tal que no acabó con su muerte y los ingleses fueron expulsados de Francia, en la que sólo conservaron el puerto de Calais. La Guerra de los Cien Años había terminado.

El mismo Carlos VII, al recobrar la ciudad de Ruan mandó revisar el proceso de Juana de Arco, que fue declarado injusto. Era lo menos que podía hacer.

En nuestros días la «Doncella de Orleans» es venerada en los altares como Patrona de Francia.

Fue canonizada en 1920 por el papa Benedicto XV. Su fiesta se celebra el 30 de mayo, día de su ejecución.

¿POR QUE OIA VOCES?:  Veinticinco años después de su muerte, la Iglesia revisó su caso y la declaró inocente. Fue canonizada en 1920 por el papa Benedicto XV. Hasta aquí, la historia.

Pasemos ahora a revisar ciertas cuestiones: uno de los aspectos fundamentales de la historia de Juana de Arco es que oía voces, un rasgo que suele asociarse con los trastornos mentales.

Surge entonces la pregunta: ¿Juana de Arco fue una enferma mental?

Para responder esto es necesario ver más detalladamente la naturaleza de la psicosis y sus experiencias.

Juana de Arco decía oír voces que le hablaban, diciéndole que era una mujer especial y que tenía por delante una misión encomendada por Dios.

No sabemos nada acerca de su conducta en ese momento, pero es posible que se halle implicado un elemento de euforia.

Como Juana seguía convencida de que la voz provenía de Dios, hacía según le dictaba la voz, y se comportaba de manera tan obsesiva como eficiente, logrando obtener triunfos en el campo de batalla.

¿Cómo encajan estos rasgos con la enfermedad mental?.

La esquizofrenia se caracteriza por la desintegración de la personalidad.

Las voces suelen hablar en tomo a la persona afectada, y son voces persecutorias.

El enfermo podrá pensar que es una persona especial o que ha sido elegido para una misión, pero los efectos en la motivación suelen ser negativos.

A largo plazo, el paciente se recuperará y verá sus experiencias como alucinaciones, o el mal puede recrudecer hasta un estado de verdadera incapacidad.

Las ilusiones rara vez persisten en una personalidad intacta, e incluso en ese caso la tensión provocaría una recaída más severa.

La psicosis maníaca depresiva es básicamente un trastorno de la conducta. Podemos dejar de lado la depresión, pero ¿es posible que Juana de Arco haya sido una maníaca?

Los trastornos de la conducta son la euforia o irritabilidad ante voces que ‘hablan a’ en lugar de’en torno al’ paciente. Hay incapacidad de concentración, súbito cambio de ideas en la mitad de las frases y un eventual agotamiento.

La depresión, que suele durar más, es un resultado común.

Como conclusión, parece poco probable que Juana sufriera de un trastorno mental, tal como lo entendemos hoy.Tal vez estaba inmersa en la religiosidad de su tiempo. Una joven de origen campesino consustanciada con un ideal importante.

En cualquier caso, lo más importante es que la gente de su época no vio en ella a una loca; admiraron y siguieron a la «Doncella de Orleans» hasta convertirla en la heroína nacional. (Fuente: Grandes Pestes de la Historia – Editorial El Ateneo – Frederick Cartwright )

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Ampliación: Uno de los aspectos fundamentales de la historia de Juana de Arco es que oía voces. Sin embargo, sabemos que se trata de un rasgo que suele asociarse con los trastornos mentales.

Así, surge la pregunta ¿Era Juana de Arco una enferma mental?

Para responder esto es necesario ver más detalladamente la naturaleza de la psicosis y sus experiencias.

Juana de Arco decía que oía voces que le hablaban, diciéndole que era una mujer especial y que tenía por delante una misión.

No sabemos nada acerca de su conducta en ese momento, pero es posible que se halle implicado un elemento de euforia.

Más tarde en su vida, Juana de Arco seguía convencida de que la voz provenía de Dios.

Hacía según le dictábala voz, y se comportaba de manera tan obsesiva como eficiente, logrando obtener triunfos en el campo de batalla, tras haber derrotado a los ingleses.

¿Cómo encajan estos rasgos con la enfermedad mental? La esquizofrenia se caracteriza por la desintegración de la personalidad. Las voces suelen hablar en torno a la persona afectada, y son voces persecutorias.

El enfermo podrá pensar que es una persona especial o que ha sido elegido para una misión, pero los efectos en la motivación suelen ser negativos.

A largo plazo, el paciente se recuperará y verá sus experiencias como alucinaciones, o el mal puede recrudecer hasta un estado de verdadera incapacidad.

Las ilusiones rara vez persisten en una personalidad intacta, e incluso en ese caso la tensión provocaría una recaída más severa.

La psicosis maníaca depresiva, es básicamente un trastorno de la conducta. Podemos dejar de lado la depresión, pero ¿es posible que Juana de Arco haya sido ana maníaca?.

Los trastornos de la conducta son la euforia o irritabilidad ante voces que ¡hablan a en lugar de en torno al paciente

Hay incapacidad de concentración, súbito cambio de ideas en la mitad de las frases, y un eventual agotamiento.

La depresión, que suele durar más, es un resultado común.

Como conclusión, parecería poco probable que Juana sufriera de un trastorno; mental, tai como lo entendemos hoy.

Tal vez estaba inmersa en la religiosidad de su tiempo. Una joven del campo con un ideal por algo grande.

Tal vez más importante es que la gente de su época no vieron en ella a una loca, sino que la admiraron y siguieron sus pasos.

ALGO MAS… Mientras la figura de Juana crecía, Carlos VII era coronado rey en Reinas. Su segundo gran desafío personal estaba cumplido.

Pero algunos dicen que por su personalidad temeraria, Juana no se dio por satisfecha y por eso intentó la liberación de París, en 1430.

No pudo doblegar al invasor y en consecuencia puso su mira en Compiegne, donde fue capturada por las fuerzas borgoñesas.

Sufrió un largo cautiverio, durante el cual fue sometida a múltiples penurias e intentó frustrados escapes.

No hay constancias de que Carlos VII haya ordenado rescatarla, o al menos, intentado comprar su libertad.

Hasta se especuló con que el propio monarca hubiera sido quien facilitó su captura, temiendo lo creciente de su fama.

Así, la suerte de Juana quedó echada.

Fue juzgada por un tribunal eclesiástico francés aliado de los ingleses, que la encontró culpable, entre otros cargos, de herejía.

Se le ofreció el perdón si admitía que era falso su nexo con lo divino. Entonces Juana dudó, temió y se desdijo.

Pero al día siguiente, reafirmó su testimonio.

El 30 de mayo de 1431, día en que la iglesia católica celebra su festividad, y con apenas 19 años, Juana fue quemada viva en su propia tierra a manos de las fuerzas invasoras que ella había combatido.

Pero aquella hoguera que acabaría con su vida no pudo extinguir su historia, que desde aquel día se convertiría en leyenda.

Baste recordar que en 1920, a modo de veredicto definitivo, la Iglesia Católica la canonizó como Santa Juana.