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Efectos de la Contaminacion del Aire y del Suelo Sus Consecuencias

Efectos de la Contaminación del Aire y del Suelo

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EL PLANETA TIERRA EN PELIGRO:

La atmósfera rodea a la biosfera aislándola en el espacio. La constituyen una mezcla de gases: nitrógeno (N) en un 78%, oxígeno (O) en un 21%, dióxido de carbono (CO2) en un 0,03% ó 0,04%, gases raros (argón, ozono, kriptón, helio) en un 1% y otros cuerpos como las impurezas, productos de la vida sobre la superficie de la Tierra. Veamos de qué modo atentamos contra ella.

Ventajas para la vida
La atmósfera favorece la vida del hombre, proporcionándole la cantidad de aire que necesita para vivir; asegurando el normal funcionamiento del organismo; y por último, filtrando las radiaciones del Sol, que si llegaran a la Tierra imposibilitarían la vida. Sin embargo, pese a que la atmósfera es tan generosa, nosotros no siempre respondemos del mismo modo y así alteramos su composición. ? Por qué sucede esto? En algunos, por enrarecimiento, que se produce por disminución de la cantidad de oxígeno en ambientes cerrados, llenos de gente, y poco ventilados, con acumulación de partículas de polvo y microorganismos. Igual, la atmósfera se purifica naturalmente con el agua de lluvia, los vientos, la acción del Sol y la renovación del aire.

Alteraciones del aire
Una de ellas se produce por efectos de la contaminación, que es la incorporación a la atmósfera de sustancias capaces de alterar el ecosistema y las características de la vida humana. En la contaminación de la atmósfera intervienen:

• El CO2 (dióxido de carbono), que es producto de combustiones industriales. Su acumulación produce aumento de la temperatura terrestre, con destrucción del equilibrio ecológico.

• El CO (monóxido de carbono), que es producto de combustiones incompletas (gases de los motores de vehículos y de industrias).

• El SO, (dióxido de sulfuro), producto de combustiones de azufre (domésticas o fabriles); su acumulación afecta al aparato respiratorio, a las plantaciones, etc.

• Óxidos de nitrógeno provenientes de combustiones de motores de aviones, incendios de bosques, que afectan las vías respiratorias.

• Radiaciones provocadas por la producción de energía atómica. Estas radiaciones pueden provocar en organismos tumores malignos y alteraciones en los genes cromosómicos.

• El smog, que es la «ocupación» de la atmósfera por contaminantes, producto de la actividad industrial mal controlada por el hombre. Este no sólo puede enfermar, sino llevar a la muerte.

Durante muchísimo tiempo los hombres poco hicieron para conservar los recursos naturales del planeta. Los bosques fueron devastados, a muchos ríos se los convirtió en canales sin vida. El agua, el suelo y el aire pasaron a acarrear desechos industriales o domésticos y fueron contaminados. Muchas especies animales y vegetales fueron cruelmente reducidas y otras están en peligro de extinción…

Los mares amenazados
El terrible deterioro de los mares —uno de los más importantes ecosistemas del planeta— causado por los puertos, los diques, las descargas domésticas e industriales de desechos, los dragados, la depredación de la flora y la fauna, la explotación, extracción y transporte de petróleo crudo, constituyen una grave y continua amenaza.

¿Qué es el efecto invernadero ?
Los gases producidos por la combustión de energía fósil (petróleo crudo, gas y carbón), las emisiones provocadas por la actividad industrial, la deforestación (sobre todo en zonas tropicales), los basurales, entre otros, provocan el aumento de la temperatura promedio de la Tierra —fenómeno conocido como calentamiento global o efecto invernadero— debido a que obstruyen el pasaje de la radiación térmica de la superficie terrestre, elevando peligrosamente la temperatura en las capas bajas de la atmósfera. Por este motivo podría cambiar el clima del planeta en los próximos años.

Si no se reducen definitivamente estas emisiones (a fin de evitar el efecto invernadero) la superficie de la Tierra habrá aumentado su temperatura en ¡nada más ni nada menos que 50 °C!. Además los océanos acrecentarán su nivel, morirán los bosques subtropicales y boreales, se degradará el agua potable y las sequías e inundaciones azotarán a la población mundial.

El famoso «agujero» de ozono
En la atmósfera hay una capa de ozono (oxígeno triatómico) que rodea a la Tierra y protege a los seres vivos de los rayos ultravioletas del sol. La reducción de esta capa provoca grandes daños sobre la piel humana, la agricultura y los ecosistemas. Los principales agentes de esa reducción se considera que son los compuestos de cloro, flúor y bromo, en especial los clorofluorocarbonos (CFCs) que se utilizan en aerosoles y acondicionadores de aire. A esa reducción de la capa de ozono se lo conoce como «agujero», otra amenaza para nuestro planeta.

La temible «lluvia acida»
Constituye una de las amenazas ecológicas provocadas por el hombre, más grave para el planeta. Es causada por la combustión del carbón mineral, y del petróleo y sus derivados, que producen polucionantes (contaminantes) que, en contacto con el vapor de agua de la atmósfera y a través de reacciones químicas, pueden generar peligrosas sustancias acidas, dando origen así a la llamada lluvia acida.

Avanza la desertificación
Más de una tercera parte de las tierras del planeta se ven amenazadas por la desertificación (transformación de los terrenos fértiles en desiertos). Este proceso puede ser natural (climático) o causado por el hombre que —sin pensar en las, consecuencias— realiza un mal manejo de las tareas agrícolas, ganaderas, mineras y forestales explotando sin piedad los recursos naturales del suelo y del subsuelo.
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 Se vienen grandes deshielos!

Unido al efecto invernadero, se comprobó la elevación de 0.18 °C en la temperatura promedio mundial, desde comienzos del siglo hasta ahora, con mayores olas de calor verificadas en la década del 80. Un último elemento surgió cuando los científicos de la NASA compararon las fotos obtenidas por el satélite meteorológico Nimbus en un período de 15 años. Ellos descubrieron que el perímetro de mar de hielo alrededor de los polos está disminuyendo.

El aire más caliente provoca mayor evaporación del agua del mar, un volumen mayor de nubes y el consecuente aumento de las lluvias, y altera el régimen de los vientos. El resultado sería lluvias más intensas en áreas hoy desérticas, como el norte de África y el NE de Brasil; en regiones hoy fértiles, como el medio oeste de los EE.UU., se presentaría falta de agua; y la disminución del hielo polar aumentaría el nivel del mar, inundando islas y áreas costeras. En una pronóstico más drástico y nefasto, Holanda, Bangladesh, Miami, Río de Janeiro y parte de New York desaparecerían del mapa.

¿Qué es la basura tóxica?

Se llama así a la acumulación de desechos domésticos e industriales no biodegradables y de residuos de combustible nuclear (basura atómica). Sobre el suelo, en el subsuelo, en la atmósfera y en las aguas continentales y marítimas desprende sustancias tóxicas, no asimiladas por la naturaleza, y provoca daños al medio ambiente y enfermedades a los seres humanos.

Las sustancias no biodegradables están presentes en plásticos, productos de limpieza, tintes y disolventes, en insecticidas y productos electroeléctricos, y en la radiactividad desprendida por el uranio y otros metales atómicos, como el cesio, utilizados en usinas, armas nucleares y equipamientos médicos.

Lamentablemente basura tóxica se halla no sólo en los países desarrollados, donde el uso de los productos desechables es común, sino también en las regiones de vías de desarrollo, que no disponen de tecnologías adecuadas al tratamiento de esos peligrosos residuos químicos.

Muchos de los productos desechables, entre ellos los plásticos, permanecen casi indefinidamente contaminando el medio ambiente. Por ejemplo, los pañales descartables tardan medio siglo para descomponerse. Los mares, océanos y manglares han servido como depósitos para esos residuos a lo largo del tiempo. El Mediterráneo es, históricamente, la región más afectada.

¡Residuo atómico!
El residuo atómico consiste en basura venenosa formada por sustancias radiactivas (yodo, cesio, uranio, plutonio, entre otras) que resulta del propio funcionamiento de los reactores nucleares. En la actualidad, existen 418 usinas nucleares en funcionamiento, 85 en construcción y 17 en etapa de proyecto. La mayor parte de ellas está situada en los países del este europeo. En Rusia hay amenaza radiactiva en casi todas las partes.

En el litoral de la repúblicas bálticas, se puede decir que el agua es inflamable, pues en el fondo del mar reposa la chatarra de submarinos nucleares. Desde 1983 los desechos en el mar y en la atmósfera están prohibidos. Pero hasta hoy no se encontró un lugar seguro para almacenar esas sustancias tóxicas, que continúan radiactivas durante miles de años, provocando daños al medio ambiente y enfermedades en los seres humanos (como cáncer y alteraciones genéticas).

La alternativa más segura, recomendada por los científicos, es la colocación de esos desperdicios en tambores o recipientes impermeables de concreto, a prueba de radiación y enterrados en el subsuelo en terrenos estables.

ALGO MAS…

Una forma de contaminación minos conocida es la que provocan los ruidos. Este fenómeno es particularmente intenso en las grandes ciudades. Para controlar la intensidad de ruido se ha introducido el decibelimetro (del inglés bell, campana).

Téngase, en cuenta que el límite inferior ce oído humano se sitúa en torno a los 10 db y que los sonidos por encima de los 90 db pueden provocar daños en el oído, mientras que por encima de 120 db provoca dolor. El ruido que molesta a las personas proviene en gran parte de las fábricas, los martillos neumáticos, los aeropuertos y ¿ tráfico de vehículos, especialmente en algunas horas del día y en zonas de intensa circulación.

Un grave peligro para el hombre para el medio ambiente lo supone e aumento de la radiactividad de la atmósfera, que puede tener consecuencias gravísimas sobre los huesos, la sangre y sobre todo los caracteres genéticos. Los mismos efectos se producen en la vida acuática. Un primer problema está relacionado con la posibilidad de que se produzca un escape de sustancias radiactivas contenidas en el reactor de la central nuclear.

Otro problema está relacionadc con el vertido de los residuos radiactivos (escorias). El combustible agotado, que se repone periódicamente, continúa siendo peligroso durante muchísimo tiempo (miles de años  es por tanto necesario depositarlo en lugares seguros, protegido de todos los daños posibles.

Por desgracia, la. escorias radiactivas a menudo se descargan en el fondo de los océanos. Mientras los contenedores continúan herméticamente cerrados, no despiertan preocupaciones; a veces no obstante, los contenedores tienen pérdidas y, gracias a las corrientes marinas, pueden subir a la superficie causando enormes daños a las comunidades acuáticas.

Los animales más sensibles a la radiactividad son los cordados; les siguen los crustáceos, los moluscos y los protozoos En fechas relativamente recientes, el problema de las pérdidas radiactivas salió a la palestra a causa de los graves incidentes acaecidos en las centrales atómicas (como la tristemente conocida de Chernobil). (Fuente Consultada: Enciclopedia Temática ESPASA)

Tecnologías Para Predecir Desastres Naturales Deteccion y Ayuda

Tecnologías Para Predecir Desastres

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LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS PARA PREDECIR DESASTRES NATURALES: Para la detección y prevención de los desastres naturales, las sociedades cuentan con la tecnología.

De esta manera, la década de 1990 ha sido declarada en la XII Asamblea General de las Naciones Unidas, como Década Internacional para la reducción de las Desastres Naturales (DIRDN). Así, con la ayuda de las nuevas tecnologías, como la espacial (satélites de teledetección), la de las comunicaciones (telemática) y la de los censores.

Por su parte, gran cantidad de científicos (meteorólogos, vulcanólogos, etcétera) están dedicados a estudiar como se originan y desarrollan estos fenómenos. Su objetivo es tomar las medidas necesarias con el fin de aminorar los efectos de los desastres naturales y educar a la población para afrontarlos y contrarrestarlos en la medida de lo posible.

La contribución de la tecnología en la prevención de los desastres es notable: por un lado, a través de las imágenes satelitales se puede conocer la cartografía de las zonas de riesgo como por ejemplo, de las áreas fácilmente inundables. Incluso, los satélites de percepción remota, que utilizan técnicas fotográficas con rayos infrarrojos, pueden emplearse para detectar modificaciones en la densidad de la vegetación en zonas proclives a las sequías. También hay satélites meteorológicos que permiten la predicción y seguimiento de las tormentas tropicales.

Por otro lado, por medio de satélites, como el GPG —que es controlado por la estación espacial National Aeronautics and Space Administration (NASA)—, se pueden medir los desplazamientos de las placas tectónicas, aunque sean milimétricos, lo que permite advertir sobre una futura actividad sísmica o volcánica.

Asimismo, la NASA ha desarrollado un escáner térmico multiespectral de infrarrojos (TIMS) que opera desde un avión y puede detectar los cambios en la temperatura del magma de los volcanes. Esta información resulta sumamente útil para predecir sus erupciones o seguir la evolución de las nubes eruptivas.

En este sentido, EEUU es considerado uno de los países más adelantados con respecto a la detección de los movimientos sísmicos. Este país cuenta con un sistema de sismógrafos digitales computadorizados que han sido instalados en diferentes puntos del sur del Estado de California, que proporciona información muy precisa sobre temblores percibidos en cualquier parte del planeta. Además, EEUU presta especial atención a este fenómeno en el sudoeste de su territorio debido a la presencia de la falla de San Andrés, que recorre California de norte a sur a lo largo de 1.000 kilómetros. Esta falla marca el límite principal entre las placas del océano Pacífico y la de América del Norte.

La placa del Pacífico se desplaza hacia el noroeste a razón de cinco centímetros por año, por lo que en esta zona de contacto se producen, con relativa frecuencia, pequeños sismos. Sin embargo, algunas veces, la presión se acumula durante años hasta que un gran terremoto la libera. Ejemplo de ello fue el que sacudió la ciudad de San Francisco en 1906.

Actualmente, los sisrnólogos pronostican en esta zona un gran terremoto los próximos veinte años, al que denominan Big One, que podría ocasionar la separación de la zona costera del territorio continental. Varias ciudades, como San Francisco o Los Ángeles, podrían desaparecer bajo los escombros.

En prevención de desastres naturales no sólo se involucran los Estados y sus comunidades científicas, sino también los organismos internacionales como la ONU. Las Naciones Unidas patrocinan redes de computadoras destinadas a la prevención de desastres: Unienet y el Banco de Datos sobre Desastres son dos de los más importantes.

Unienet es una red de computadoras que permite a todas las personas del mundo que se ocupan de desastres mantenerse en contacto. Disponiendo en un instante de antecedentes e información operativa relacionada con ellos. Además, funciona en forma conjunta con los organismos de las Naciones Unidas y otras organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales.

El Banco de Datos sobre Desastres contiene más de 5.000 descripciones de desastres desde 1900 hasta la actualidad. Allí figuran la asiduidad con que se presentan, las zonas más afectadas por ellos, etcétera, a fin de crear los mecanismos para su prevención.

LOS DESAFÍOS PARA EL SIGLO XXI

Con frecuencia, los desastres naturales destruye los esfuerzos y las inversiones de muchos años. Por ello, Los desafíos para este siglo son:

• reducir la pérdida de vidas humanas y de bienes económicos mediante La información y la educación de la comunidad mundial acerca de cómo prepararse contra los desastres;

• emprender un esfuerzo mundial concertado para La formulación de programas y estrategias con el fin de reducir el nivel de vulnerabilidad de Las sociedades ante este tipo de desastres, teniendo en cuenta las diferencias culturales y económicas entre las naciones;

• compartir La tecnología entre los países y capacitar a los profesionales de los países en desarrollo para que puedan utilizarla;

• considerar los gastos en la prevención de los desastres como parte del proceso de desarrollo de un país, y tratar especialmente de que los gobiernos de los países más pobres Lo incluyan en sus presupuestos.

ALGO MAS…

En plena temporada de huracanes y con el doloroso recuerdo de los recientes desastres naturales ocurridos en la región, varios países de América Latina y el Caribe están organizando una red nacional de información computarizada para coordinar futuros esfuerzos de ayuda.

La base de datos, denominada Sistema de Información de Emergencia (Emergency Information System – EIS), contiene información y mapas, y fue diseñada por Research Alternatives, Inc., firma establecida en la zona suburbana de Washington, D.C. El sistema mantiene un inventario de hospitales, escuelas, instalaciones de servicios públicos, industrias y zonas residenciales. Funciona de la siguiente manera: si una determinada zona se ve amenazada por inundaciones, en la pantalla de la computadora pueden observase mapas de los distintos distritos, con símbolos que representan los edificios más importantes y otros detalles como el número de estudiantes o de pacientes que podría ser necesario evacuar. Los organismos intervinientes pueden intercambiar por teléfono o por radio la información obtenida de los mapas, coordinando así su acción en casos de emergencia.

No es casualidad que entre los primeros países que instalaron el sistema figuren varios que se vieron afectados por el huracán Gilbert, la catástrofe que en el mes de septiembre de 1988  dejó un saldo de más de 300 muertos y ocasionó daños por 2.000 millones de dólares en once países de la región.

«Después del huracán Gilbert, en algunos casos se necesitaron días y aun semanas solamente para llegar a ciertos lugares y ver qué había ocurrido con la gente», explica Hugh Cholmondeley, representante de Jamaica en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que ahora colabora en el EIS. «El sistema manual tradicional para obtener información y coordinar los esfuerzos de rescate simplemente resultaba insuficiente para enfrentar un desastre de esta magnitud».

La introducción del EIS en los países en desarrollo se encontraba en una etapa experimental cuando la Organización de los Estados Americanos y el gobierno de Jamaica lo pusieron apresuradamente en práctica a los pocos días de que el huracán Gilbert asolara la isla. En el término de seis semanas se introdujeron las terminales del EIS y se adiestró al personal de una docena de ministerios, empresas de servicios públicos y organismos de ayuda. Desde entonces, se ha iniciado la instalación inicial del sistema en Costa Rica y Honduras, víctimas del huracán Joan, ocurrido poco después del Gilbert. Está estudiándose asimismo la instalación del sistema en Ecuador, Perú, Colombia, Barbados y el Caribe oriental, zonas también vulnerables a desastres naturales.

sistema de proteccion y ayuda

«Como el sistema se puso en funcionamiento durante una emergencia verdadera, quienes participaron en las tareas de rescate tuvieron que examinar muy cuidadosamente la forma de utilizarlo. Por eso fue aceptado con tanta rapidez», sostiene Jan Vermeiren, coordinador de las actividades del Proyecto Desastres Naturales en el Caribe, que inició el EIS.

Se estima que entre 1983 y 1986, los desastres naturales, tales como huracanes, terremotos, Inundaciones y erupciones volcánicas, produjeron daños por un valor de 12.500 millones de dólares en América Latina y el Caribe.

DAVID EINHORN En Américas vol. 41, N° 2, 1989

Fenomenos del Niño y la Niña Causas y Consecuencias

Fenómenos del Niño y la Niña Cauas y Consecuencias

Históricamente, los pescadores de las costas del Perú y del Ecuador han denominado «El Niño» a una corriente cálida que aparece anualmente hacia la época de Navidad cerca de la costa, y que ocasiona una disminución en la pesca durante algunos meses.

Sin embargo, en algunos años, ese calentamiento es muy marcado y no solo afecta a los pescadores sino que también implica grandes lluvias o graves sequías en diversas partes del mundo.

Esto se produce cuando la corriente de El Niño aparece en conjunción con el fenómeno atmosférico de la Oscilación del Sur.

Actualmente, los científicos reservan el nombre de El Niño para hacer referencia a estos últimos eventos catastróficos de gran impacto en la sociedad y los ecosistemas.

La influencia del fenómeno de El Niño en los climas regionales es tal, que solo es superada por la del paso de las estaciones.

LOS FENÓMENOS DE EL NIÑO Y LA NIÑA:

El Niño y La Niña son los nombres de dos fenómenos atmosféricos-oceánicos que se presentan cíclicamente en períodos variables de 2 a 7 años.

Tienen mayor incidencia en el océano Pacífico y sus alrededores, a la latitud del ecuador. Sus efectos son de alcance regional y global, pues transforman el estado del clima de casi toda la Tierra.

Por ejemplo, durante el episodio de El Niño 1997-98 la temperatura en Mongolia alcanzó los 42°C y las precipitaciones en el centro de Europa ocasionaron una de las mayores inundaciones del siglo.

Este fenómeno afecta severamente la vida social, económica y política de los países, alterando su ciclo productivo y el crecimiento económico-social.

En las áreas normalmente húmedas se originan prolongadas sequías, en las zonas áridas se producen torrenciales lluvias y olas de frío o de calor en distintos lugares del mundo.

Por lo general, esto representa graves pérdidas en las actividades económicas, sobre todo en las actividades primarias, por lo que afectan mucho más a los países en desarrollo donde éstas constituyen la base de su economía. Por ejemplo:

• las sequías, aumentan la mortandad del ganado y los incendios forestales que contaminan el ambiente y provocan pérdida de la biodiversidad;

• las lluvias torrenciales provocan graves inundaciones y aluviones de barro y rocas;

• el aumento de la temperatura de las aguas aleja de algunos bancos pesqueros especies ictícolas muy importantes por su valor comercial por lo que se perjudica la actividad pesquera;

• otra actividad afectada es el turismo, fuente de ingreso para estos países.

Ahora bien, ¿Cómo es la circulación atmosférica-oceánica en tiempos normales?

Los vientos alisios soplan de Este a Oeste y arrastran las aguas cálidas superficiales del océano Pacífico hacia su sector occidental. Por esta razón, en las costas asiáticas y australianas, el mar se encuentra alrededor de 50 cm. más alto y con 70 C a 90 C más de temperatura que en las costas americanas. Esto provoca que:

• frente a las costas del Sudeste Asiático, durante el verano, haya mayor evaporación de las aguas. Los vientos monzónicos transportan la humedad provocando las lluvias sobre el continente, y permiten la práctica de la agricultura intensiva, que proporciona el alimento de millones de personas;

• frente a las costas americanas, donde circulan las corrientes frías de California y de Humboldt, se dificulta la evaporación. Esto produce que el clima en las costas sea árido y que las aguas cálidas superficiales sean de poco espesor. Este proceso permite el ascenso de las aguas profundas con los nutrientes que alimentan a la abundante fauna marina, generando una de las áreas pesqueras más productivas del mundo.

Entonces, ¿Qué sucede cuando se presenta El Niño?

Cuando El Niño se presenta se produce una alteración en la presión atmosférica sobre el océano Pacífico, que disminuye cerca de Tahití y aumenta al norte de Australia.

Los vientos alisios se debilitan o incluso desaparecen provocando, tanto en la atmósfera como en los océanos, grandes anomalías. Los vientos alisios no tienen fuerza para arrastrar las aguas cálidas superficiales hacia las costas asiáticas, entonces regresan a las costas americanas formando la contracorriente El Niño. Ello origina efectos atmosféricos y oceánicos contrarios a los tiempos normales.

Es decir, en las costas asiáticas aparecen las sequías, los incendios en los bosques, etcétera. A su vez, en las costas americanas se desatan grandes temporales tropicales, que acarrean aluviones e inundaciones.

Finalmente, ¿Qué pasa cuando aparece La Niña?

La niña por su parte, origina un mecanismo inverso al que produjo El Niño: la presión atmosférica sube en Tahití y baja en Australia, restableciendo la dirección de la circulación normal pero con más fuerza.

Los vientos alisios soplan con más intensidad que la normal y arrastran hacia el Pacífico occidental mayor volumen de agua, provocando que aflore más cantidad de agua fría en el Pacífico oriental.

Esto produce precipitaciones superiores a las normales en Asia, Australia e inclusive en África del Sur. Mientras tanto, desciende la temperatura sobre las costas americanas y aumenta la aridez y la frecuencia de los huracanes en la planicie central de Estados Unidos.

CONSECUENCIAS SOBRE LA PESCA: Existe un hecho aun mas dramático que El Niño y los cambios climáticos, que está afectando intensamente a las poblaciones de peces. Y es la paradoja que, a medida que las existencias de peces fueron declinando, la industria pesquera desarrolló técnicas cada vez más sofisticadas de localización y captura.

Estas innovaciones, si bien redundaron en incrementos temporarios del rendimiento de la pesca, terminaron por disminuir global-mente las poblaciones.

Peor aún, algunas de esas técnicas, como las empleadas en la pesca del atún, provocaron la mortandad generalizada de delfines, ballenas y toda clase de aves marinas, como los albatros.

Algunas de las principales técnicas modernas de pesca y sus efectos inmediatos en la fauna marina son:

• Redes de deriva largas. Están prohibidas, pero todavía se utilizan. Animales como las tortugas marinas, los pelícanos, los delfines y las ballenas quedan fácilmente atrapados en ellas.

• Parejas de arrastreros. Están prohibidas, pero algunos países las utilizan. Es un sistema de pesca demasiado drástico por su efecto general sobre la población de peces.

• Detección por satélite. Permite maniobrar en forma precisa en los lugares en que los peces forman grandes cardúmenes.

• Sonar. Detecta directamente los cardúmenes, pero interfiere a los delfines y a otros animales marinos.

• Radar. Los barcos navegan y pescan en medio de densas nieblas.

• Palangres. Se extienden más de 100 km y contienen miles de anzuelos con cebo, los cuales acarrean muchas víctimas accidentales.

• Redes atuneras. Se utilizan muy superficialmente y, para localizar a estos peces, se sigue a los delfines, lo que provoca una gran mortandad de su población.

Otros hechos graves son la saturación pesquera, las prácticas de pesca destructiva y la contaminación terrestre y marítima, que están destruyendo las áreas más ricas en biodiversidad de peces del mundo: los arrecifes de coral. Los que corren mayor peligro están en Asia sudorienta!, así como en el índico, el Caribe y el Mar Rojo.

El informe «Arrecifes en riesgo» es una iniciativa conjunta del WRI (World Resources Institute, o Instituto de Recursos Mundiales), junto con el Centro Internacional para la Administración de Recursos Vivos Acuáticos y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), destinado a controlar urgentemente esta destrucción. El infome de este grupo muestra que el 58% de los arrecifes se halla en peligro.

«Arrecifes en riesgo» está estudiando cómo preservar estos ecosistemas sin sacrificar el desarrollo económico, creando parques marinos y zonas protegidas (ya hay cuatrocientos en todo el mundo).

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PARA SABER MAS…

El fenómeno de El Niño debe entenderse como una interacción entre el océano y la atmósfera: la corriente de El Niño representa el componente oceánico y la Oscilación del Sur, el componente atmosférico. Por eso, en realidad su nombre más apropiado es El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por su sigla en inglés).

En el sector occidental del océano Pacífico tropical, la temperatura del mar normalmente es de alrededor de 29 °C, la presión atmosférica es baja y la precipitación abundante, mientras que en el Pacífico oriental,—unos 15.000 km hacia el este—, la situación es muy diferente: el agua es fría (21 a 26 °C) por efecto de la surgencia de aguas frías (corriente de Humboldt), la presión es alta y la precipitación, escasa.

Este gradiente en la temperatura de la superficie del mar a lo largo del ecuador está vinculado a la circulación de los vientos alisios del oeste (que fluyen desde las altas hacia las bajas presiones).

Durante un evento de El Niño, los vientos alisios del Oeste se debilitan (e incluso pueden cambiar de dirección) y en consecuencia, también lo hace la surgencia de aguas frías típica de la costa occidental americana.

Las aguas cálidas del Pacífico occidental se desplazan hacia el Este y acompañando estos cambios en la superficie del mar, la región de baja presión también se corre hacia el Este.

El resultado es un desplazamiento en la localización de la zona de lluvias en el Pacífico tropical, desde Indonesia hacia las costas áridas del Perú y el Ecuador.

Los cambios en la presión atmosférica están vinculados a la Oscilación del Sur, que es una fluctuación de la presión entre lugares ubicados en el este y oeste del océano Pacífico (por ejemplo, cuando la presión sube en el Este, baja en el Oeste y viceversa). Así queda demostrado cómo los cambios en el mar inducen cambios en la atmósfera, que a su vez implicarán nuevos ajustes en el mar.

En un principio se creía que el calentamiento de las aguas (que pueden elevar su temperatura unos 2 °C en promedio) se restringía exclusivamente a las costas del Perú y el Ecuador, pero en realidad se extiende a todo el Pacífico tropical (un cuarto de la circunferencia terrestre).

Toda esta masa de agua cálida humedece y eleva la temperatura del aire que está por encima de ella.

Cuando este aire asciende, forma grandes nubes que producen lluvias y liberan calor en la atmósfera.

Este calentamiento de la atmósfera en el trópico afecta la circulación atmosférica global y ocasiona anomalías climáticas en lugares distantes (llamadas teleconexiones).

Los eventos del fenómeno de El Niño tienen una duración promedio de 12-18 meses y se presentan con intervalos que fluctúan entre los 2 y 7 años.

El término El Niño está asociado a la fase cálida del ENSO, mientras que su fase opuesta, o fase fría, fue denominada «La Niña»

En los eventos de La Niña, las aguas del Pacífico tropical tienen temperaturas inferiores a lo normal y las anomalías climáticas asociadas son esencialmente opuestas a las observadas durante la fase cálida (por ejemplo, las regiones que experimentan grandes lluvias durante El Niño, padecen sequías durante La Niña).

Si bien todavía los científicos no han podido determinar cuáles son los mecanismos que disparan El Niño, se han producido grandes avances en su pronosticación.

El océano Pacífico tropical y la atmósfera que está por encima interactúan. Cambios en la intensidad de los vientos alisios a lo largo del ecuador inducen cambios en las corrientes oceánicas que a su vez inducen cambios en la temperatura de la superficie del mar; estos alteran la distribución de las precipitaciones, lo que produce modificaciones en la intensidad de los alisios, y así sucesivamente…

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ASI SE GESTA EL FENÓMENO «NIÑO»

El océano Pacífico es como una gran pileta que oscila entre dos estados muy extremos. Los vientos alisios que soplan habltualmente sobre el Pacífico tropical provocan una acumulación de agua caliente en la zona oeste.

Entre otras cosas, esta acumulación de agua cálida es responsable de un declive de alrededor de 50 centímetros, de oeste a este, en la superficie del océano.

Esta situación, caracterizada por alisios fuertes y un océano muy inclinado, se llama La Niña.

Cuando los alisios, imprevisiblemente, se debilitan el agua caliente que está acumulada sobre el borde oeste pierde equilibrio porque al disminuir la fuerza del viento nada la sostiene.

Entonces comienza a fluir masivamente del oeste hacia el este. Mientras tanto, los alisios siguen calmos y crece la temperatura del Pacífico central, lo que favorece la formación de ciclones.

En tres meses, la masa cálida llega a las costas de América del Sur y provoca precipitaciones mucho más voluminosas que las habituales. A esta situación se la llama El Niño, caracterizada por un océano playo de este a oeste.

En los meses siguientes, los alisios comienzan a aumentar hasta que crean nuevamente las condiciones de La Niña y comienza otra vez el ciclo.

esquema formacion de fenomeno niño y niña

Los vientos alisios desequilibran el océano Pacífico: la acumulación de agua cálida provoca un declive de oeste a este de aproximadamente 50 centímetros -La Niña- y cuando la masa cálida llega a América causando altas precipitaciones -El Niño- el océano está playo de este a oeste.

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Fuerzas del Interior de la Tierra-Efectos Tsunamis, Sismos, Vulcanismo

Efectos de las Fuerzas del Interior de la Tierra: Tsunamis Sismos Vulcanismo

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Desde la antigüedad, el hombre ha considerado que los movimientos sísmicos y el vulcanismo se encuentran entre los fenómenos naturales más temibles para su vida y sus bienes.

Esto se debe a la rapidez de su aparición y a la violencia de las sacudidas que, en segundos, transforman una ciudad en un cúmulo de ruinas.

Se originan por el desplazamiento de las placas de la corteza terrestre, que en sus movimientos de reacomodamiento liberan energía.

Esta se transmite por medio de ondas que llegan a la superficie provocando la actividad sísmica u originando manifestaciones volcánicas.

Por ello estos proceso se presentan en las zonas de contacto entre las placas.

Existen seis placas litosféricas principales y varias secundarias que se intercalan entre ellas.

Las principales coinciden con las grandes masas continentales u oceánicas, de las que toman el nombre.

Las placas litosféricas son las siguientes: la africana, la americana, la euroasiática, la indoaustraliana, la pacífica y la antartica.

Las secundarias, de tamaño mucho menor que las principales, son, entre otras, la placa de las Filipinas, la de Nazca o la arábiga.

Las áreas en que las distintas placas litosféricas entran en contacto entre sí son zonas inestables de la corteza terrestre, en las que tiene lugar multitud de fenómenos geológicos, sobre todo terremotos, vulcanismo activo y formación de grandes cordilleras.

Una de estas áreas, la de mayor inestabilidad del mundo, es aquella en la que coinciden la placa euroasiática y la placa pacífica, que se desplazan en sentido contrario.

En las zonas de contacto entre dos placas litosféricas que se alejan se forman los llamados bordes divergentes, que se caracterizan por un vulcanismo muy activo, cuya consecuencia más importante es la acumulador, de basaltos en los fondos submarinos.

Estos bordes divergentes están situados por lo general en las zonas oceánicas medias y en ellos la actividad sísmica es relativamente poco importante.

Se denominan también bordes constructivos, porque en ellos tiene lugar la constante renovación de la corteza terrestre.

En las zonas donde las placas litosféricas se acercan aparecen los bordes convergentes o destructivos, así llamados porque en ellos tiene lugar la destrucción de la corteza terrestre.

En efecto, cuando dos placas entran en contacto, una de ellas se hunde en dirección a la astenosfera, dando lugar a un área de sub-ducción, es decir, a un área en la que desaparece parte de una placa litosférica.

La placa que se hunde provoca importantes rozamientos e intensas presiones en la que queda por encima de ella, por lo que estos bordes convergentes son zonas muy propicias a los terremotos y a la aparición de cordilleras.

La subducción provoca asimismo la producción de magma, que alimenta el vulcanismo activo.

A fin de perfeccionar la protección antisísmica en el mundo se deben instalar más estaciones sismológicas.

También resulta útil la preparación de un mapa de zonas de mayor frecuencia de sismos para poder aplicar las ordenanzas de construcción antisísmica o, por lo menos, métodos simples que permitan reforzar las viviendas existentes.

Para ello se necesita la ayuda internacional, sobre todo en los países en desarrollo.

Los Movimientos Sísmicos

Los observatorios registran más de 100.000 temblores cada año, es decir, un promedio de uno cada cinço minutos, pero no se da el alerta porque la gran mayoría no causa daños a la población.

Se consideran riesgosos sólo los movimientos bruscos de mayor intensidad que se producen en la corteza terrestre.

Si su epicentro se localiza en los continentes, se los denomina terremotos.

Si la sacudida es en los fondos marinos se origina un maremoto, que es una agitación muy violenta de las aguas del mar.

El aumento de la población y la tendencia a la concentración urbana en áreas vulnerables a estos fenómenos incrementan los riesgos, especialmente en el cinturón de fuego del Pacífico.

Se denomina así al cinturón de volcanes y movimientos sísmicos que rodean a la placa pacífica.

En éste, y en menor medida en la cuenca mediterránea , se libera el 80% de energía sísmica total

La intensidad de los sismos se mide con el sismógrafo y se utiliza la escala de Richter (1 a 9).

Indica por medio de ondas la cantidad de energía liberada desde el hipocentro, o sea el foco real del movimiento.

Existe otra escala denominada Mercalli modificada, que va de o a 12 y evalúa la intensidad del sismo de acuerdo con los daños causados.

Los terremotos destructivos son aquellos que registran una intensidad de grado 8 a 10, pero el daño provocado depende en gran parte del desarrollo económico de la región, de acuerdo con la calidad de los materiales de construcción utilizados.

Los Tsunamis

Los tsunamis se originan, generalmente, por el desplazamiento de placas de la corteza terrestre en el fondo marino.

También se pueden presentar por la caída de meteoritos. Se los ha registrado en todos los océanos, aunque la mayoría de ellos se presentan en el Pacífico.

El tsunami de 1896 en la costa japonesa de Sanriko, levantó olas enormes que arrasaron el litoral a lo largo de más de 1.000 kilómetros, y ocasionaron la muerte a más de 27.000 personas.

El fenómeno es registrado por los sistemas de detección y alerta con bastante anticipación, lo que permite transmitir la información a la población.

Estados Unidos tiene colocado un sistema de alerta permanente contra los tsunamis en Honolulu (islas Hawai) y controla toda la cuenca del Pacífico.

La potencia destructora de los tsunamis se debe a la velocidad con que se desplazan (alrededor de 800 km/h), y a la altura que puede alcanzar la ola cuando impacta contra las costas (de 20 a 30 metros), por lo que son muy peligrosas para las poblaciones que allí residen.

Al avanzar sobre el continente socavan edificios, puentes, arrastran autos o embarcaciones, etcétera.

Entre los países más afectados por los tsunamis se encuentra Japón debido a la alta densidad de población que habita en las zonas costeras bajas.

Por este motivo se construyeron rompeolas a la entrada de las bahías y puertos, además de realizar plantaciones de pinos.

Todas estas medidas son simples paliativos, porque la fuerza que hay detrás de estas olas es muy difícil y costosa de contrarrestar con medidas de ingeniería.

AMPLIACIÓN:

Como decíamos antes, un gran terremoto submarino siguen frecuentemente oleadas de marea llamadas «tsunami», que algunas veces alcanzan una altura de veinte metros o más; el tiempo que media entre la sacudida y la llegada de las olas marinas destructora: varía de unos minutos a varias horas 3 depende de la distancia de su origen a la costa.

Las olas de marea, que no se notan en alta mar, se desarrollan con mayor intensidad en las bahías poco profundas y de gran embocadura, pero sor casi insignificantes a lo largo de las costas rectas y de gran profundidad.

Muchos de los terremotos que tienen su origen lejos de la costa del Pacífico de Alaska y de la América Central y del Sur han ido acompañados de grandes olas de marea.

Efectos de un tsunami

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Este fenómeno, que muchas veces ocasiona mayores daños que el mismo terremoto, no es muy destructor a lo largo de las costas de algunos países como los Estados Unidos.

El gran terremoto del 18 de abril de 1906 produje en las aguas de la bahía de San Francisco varias perturbaciones, pero muv pequeñas, que se registraron claramente en el indicador de mareas del Presidio, siendo la subida y bajada del mar solamente 15 centímetros en unos cuarenta minutos.

Ahora bien, el período o períodos de la ola, según se ha observado, en un lugar determinado de una costa, es constante en todas las ondas de marea, independientemente de su origen o causa, pues una onda de marea destructora consiste simplemente en el aumento de movimiento del agua, que más o menos siempre existe, producido por fuerte terremoto submarino o erupción, una tormenta o algún otro agente.

Una ola de marea sísmica está causada por los movimientos que se comunican desde el fondo del mar a la masa de agua sobrepuesta, y tendrá lugar una gran agitación en el agua cuando el foco del terremoto esté en el mismo fondo del mar o a una profundidad muy pe quena de él, acompañada de ciertos cambios en el perfil del fondo del mar.

Los «tsunamis» que siguieron al gran terremoto del Japón del 23 de diciembre de 1854, se extendieron a través del Pacífico y alcanzaron a San Francisco, que está a una distancia de 8.398 kilómetros del origen del mismo fenómeno, en un intervalo de doce horas y cuarenta minutos, dejando señales en los diagramas del indicador de mareas del Presidio, y también en San Diego y Astoria.

Cuando tuvo lugar esta sacudida, la fragata rusa Diana, anclada en el puerto de Shimoda, fué destruida por el «tsunami». De la tripulación de este buque malaventurado aprendieron los japoneses el arte de la construcción de buques modernos.

Los Terremotos:

Los terremotos, también llamados sismos, son intensas sacudidas de la corteza terrestre que e producen a partir de un punto situado en el interior de la Tierra, el foco o hipocentro, que tiene su reflejo en un punto de la corteza terrestre, llamado epicentro, a partir del cual se expanden las ondas sísmicas, que hacen temblar la tierra.

Los terremotos son fenómenos de intensidad muy variable. Los hay que sólo son registrados por aparatos muy sensibles, pero en los casos más extremos pueden llegar a causar enormes daños, que incluyen la destrucción de ciudades enteras, de vías de comunicación y de instalaciones de suministro, la abertura de grietas en la superficie terrestre, etc.

Los terremotos se evalúan por medio de dos escalas. La de Mercalli mide su intensidad en 12 grados, que van desde el terremoto imperceptible para los seres humanos al que provoca las mayores destrucciones. La de Richter mide la magnitud de los sismos en 10 grados que se basan en las mediciones obtenidas por los sismógrafos.

En el mar, la fuerza liberada por las sacudidas de la corteza provoca la aparición de grandes olas, los maremotos o tsunamis, que pueden devastar regiones costeras situadas a miles de kilómetros del lugar donde se han formado.

Los disturbios sísmicos, es decir, los temblores de tierra, son los resultados de esfuerzos subterráneos, que se están desarrollando durante un período de tiempo considerable, y una gran sacudida en una región sísmica ocurre solamente una vez en muchos años o aun en muchos siglos.

Por consiguiente, cuando va a iniciarse un temblor de tierra, la corteza terrestre, en las proximidades, se halla en un estado crítico, y debe ser ésta muy sensible a los efectos de los cambios de presión atmosférica, de la cantidad de precipitación de lluvia y nieve, de la variación de peso del agua de mar en los movimientos de la marea, etc.

Estos agentes externos, que constituyen las causas secundarias de los terremotos, tienen evidentemente una relación ím portante con los fenómenos sísmicos cuando amenaza un temblor de tierra. Es, por ejemplo, muy concebible que la frecuencia de los terremotos en Tokio esté relacionada con la precipitación de lluvia y nieve a lo largo de la costa noroeste de la isla principal (Japón), donde se deposita una gran cantidad de humedad durante los meses de invierno. Y, en efecto, se ha encontrado que esta es la causa, pues la frecuencia sísmica y la cantidad de precipitación varían allí de año en año con un estrecho paralelismo.Aunque los terremotos son fenómenos terribles y aparentemente misteriosos, están en cierto modo regidos por leyes muy sencillas.

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Uno de los efectos más sorprendentes del temblor de tierra de Santa Bárbara, fue la forma de ser derribada la fachada lateral de este hotel. Las alcobas quedaron, prácticamente, intactas, sin que el mobiliario fuera apenas movido de su sitio.

Así, pues, a un gran terremoto siguen invariablemente otros más pequeños, cuyo número puede llegar hasta cientos o aun miles y que pueden continuar durante meses o años. Estos terremotos secundarios, o «réplicas», son naturales y necesarios para restablecer el estado de equilibrio de la región perturbada en el origen del fenómeno, y su variación media de tiempo se puede representar por una sencilla fórmula matemática.

El profesor Omori calculó para el gran terremoto del Japón Central (Mino-Owari) una ecuación em pírica basada sencillamente en la frecuencia de las réplicas, que, con unos apa ratos, se registraron en Gifu, durante los cinco primeros días que siguieron a la catástrofe, y así llegó a concluir que esas pequeñas sacudidas continuarían en aquella ciudad por lo menos durante diez años, con un número total de 4.000.

El movimiento de la corteza terrestre, que, en general, consiste en varias series de ondas de diferente amplitud y período, se puede dividir en dos clases, a saber, el sensible y el insensible. Estos se distinguen algunas veces por macrosísmicos y microsísmicos, aun que algunos sismólogos han empleado estos términos en un sentido completa mente distinto. La amplitud de algunas vibraciones de los movimientos insensibles es tan grande, o mayor aún, que la de las vibraciones de los terremotos locales pequeños, pero sensibles; son in sensibles solamente porque su período es muy largo, y, por consiguiente, su aceleración pequeña.

Aun cuando de hecho no sintamos un terremoto, el suelo, generalmente se está moviendo insensiblemente Estos movimientos se pueden dividir en dos clases, según sean o no de origen sismico. Las vibraciones no debidas a terremotos se han llamado «oscilaciones pulsátiles», mientras que las otras son aquellas que se deben a terremotos muy lejanos, o a otros cercanos, pero ligeros.

Las oscilaciones pulsátiles se manifiestan muy marcadamente en sitios como Tokio u Osaka, situados en una llanura extensa de formación reciente, y, generalmente, acompañan el efecto de un ciclón sensible a una distancia de unos mil kilómetros.

En la ciudad de Tokfo los terremotos son relativamente raros, mientras que las oscilaciones pulsátiles son muy frecuentes; y, por otra parte, hay a menudo sacudidas locales cuando estas oscilaciones llegan a un estado de mínima actividad.

Las vibraciones de un terremoto, aun orando son muy intensas, cesan de ser sensibles a grandes distancias del origen del fenómeno. Sin embargo, el movimiento sísmico se esparce por todo el mundo, y puede ser registrado por sismómetros sensibles.

En efecto, las ondas de un gran terremoto, que a menudo duran de tres a cinco horas, llegan a un lugar determinado de las tres distintas maneras que siguen primero, el movimiento propagado por el camino más corto de la superficie; segundo, la onda propagada en la dirección opuesta que llega al lugar señalado después de haber pasado la antípoda del origen, y tercero, la repetición de la primera onda volviendo al lugar señalado después de haber pasado por la antipoda de éste.

Las vibraciones, pues, que constituyen la parte principal o más activa del terremoto, tienen una velocidad de 3,3 kilometros por segundo, y no necesitan más que tres horas veinte minutos cuarenta y seis segundos para dar la vuelta completa a la Tierra.

Vulcanismo:

Más de un 10% de la población mundial puede sufrir una catástrofe por vulcanismo. Se calcula que en lasuperficie terrestre hay alrededor de 1.500 volcanes potencialmente activos, de los cuales alrededor de 500 entraron en actividad en el curso del siglo XX y cerca de 70 continúan en actividad, aunque son muy escasos los que entran en erupción.

La erupción del volcán, o sea, el derrame de lava incandescente (entre 9.000 ºC y 12.000 ºC), arrasa con todo lo que encuentra a su paso y provoca graves incendios. Cuando la lava se enfría, se solidifica y forma las rocas ígneas.

La superficie terrestre queda petrificada y tarda muchos años en volver a formarse sobre ella la capa de suelo donde el hombre pueda practicar la actividad agrícola-ganadera o forestal.

Por ejemplo, se calcula que tardó aproximadamente 50 años la recuperación de la flora y la fauna en la isla Krakatoa, en Indonesia, cuando el volcán homónimo entró en 1883 en erupción y su lava la cubrió por completo.

Vista Corte de un Volcán

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También se pueden presentar fenómenos anteriores o posteriores a la salida de lava, como la liberación de gases tóxicos, la diseminación de cenizas volcánicas, ríos de agua caliente y aluviones de barro que se presentan por el derretimiento de las nieves del cono volcánico.

Por dichas razones se evita el asentamiento de población en estas áreas.

Ejemplo de ello fue el volcán El Nevado del Ruiz, en Colombia.

Cuando entró en erupción, la noche del 13 de noviembre de 1985, derritió la capa de nieve que tenía en su cráter por lo que el agua y posteriormente la lava ocuparon los cauces de los ríos y avanzaron a una velocidad de alrededor de 30 Km./h sobre las ciudades de Armero y Chinchina.

Causó alrededor de 25.000 muertos, más de 5.000 heridos y la destrucción de aproximadamente 6.000 viviendas.

Otro caso preocupante es el del volcán Popocatépetl, en México, que comenzó su actividad en el año 1994 y amenaza a más de veinte millones de personas que viven en 100 km a la redonda.

En el encuentro de la Unión Geofísica Americana, en 1998 en Estados Unidos, un equipo de vulcanólogos de Hawaii presentó un sistema de alerta denominado Hot Spot (Punto caliente) porque localiza las anomalías térmicas por medio de colectores infrarrojos.

Este sistema se basa en la observación permanente de doce puntos volcánicos ubicados en el océano Pacífico, en las islas Hawaii, en las islas Galápagos, en la isla deMonserrat, en el norte de Chile y en México.

La información es tomada por dos satélites geoestacionarios de estudio del medio ambiente (GOES), que pertenecen a la Agencia Norteamericana de Observación Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Los registros llegan a los científicos de los observatorios terrestres, vía Internet, en minutos, lo que permite transmitir la alarma a la población con algunas horas de anticipación.

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Desastres Naturales  –   Fuerzas Internas –   Causas Meteorológicas   –   Nuevas Tecnologías  –   Prevención

Los Tsunamis: los movimientos de las capas que conforman la corteza terrestre ocasionan los sismos o terremotos, no sólo en la parte continental sino también en las profundidades de los océanos. Cuando se dan en las profundidades de los océanos, descargan grandes cantidades de energía que forman olas gigantescas que se estrellan violentamente sobre las costas, formando los llamados Tsunamís.

Estos desplazamientos, de enormes cantidades de agua, alcanzan velocidades de 900 Km. por hora y olas que miden varios metros de altura. Muchos se originan en los alrededores de la costa pacifica, debido a la actividad sísmica que en las profundidades de este océano se presenta. Anteriormente, este fenómeno era atribuido a las fuerzas gravitacionales existentes entre la Tierra y su satélite natural: la Luna, que dan lugar a las mareas.

LOS DESASTRES NATURALES

Cuando los fenómenos naturales superan un límite de normalidad.

El viento, las olas y toda la dinámica natural nos muestran la compleja interrelación que existe entre la litósfera, hidrósfera, atmósfera y biósfera. Gran parte de esa dinámica son para los seres humanos casi imperceptibles, como la erosión y la sedimentación producidas por el viento, los ríos, los glaciares, etcétera. Sin embargo, hay momentos en los cuales el comportamiento de los elementos naturales se vuelve violento, como los movimientos sísmicos y las erupciones volcánicas, poniendo en riesgo las sociedades, sus bienes y sus actividades.

Un movimiento sísmico, un huracán o cualquier otro fenómeno extremo de la naturaleza se convierte en desastre o catástrofe cuando ocasiona pérdidas humanas o económicas. Es decir, se denomina “Desastre Natural” sólo cuando el problema social o económico es detonado por un fenómeno de la naturaleza. Loe Golden dice “… un peligro latente se convierte en desastre si ocurre donde vive gente”.

Las consecuencias de los desastres naturales no deben mirarse únicamente desde el punto de vista de las vidas que se pierden, sino también desde el punto de vista económico, porque constituyen un obstáculo para el desarrollo económico y social de la región, especialmente en los países en desarrollo.

En ellos, un desastre puede ocasionar una reducción del Producto Bruto Nacional (PBN) por varios años. Por ejemplo, una inundación arrastra la capa fértil del suelo y tarda años en recuperarse. Se ha calculado que las pérdidas del PBN debidas a los desastres pueden ser, en proporción, 20 veces mayores en los países en desarrollo que en las naciones más adelantadas.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) ha calculado que la sequía registrada en los años 70 en El Sahel (África) redujo a la mitad el PBN de los países del área: Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania, Níger y Senegal.

Los desastres pueden tener consecuencias tardías, es decir que sólo se pueden evaluar a lo largo de varios años. Una sequía o una inundación pueden afectar la economía de la región o de un país de manera tal que repercuta en la calidad de vida y en la salud de su población por varios años, incluso décadas. Según la Oficina del Coordinador de las Naciones Unidas para el Socorro en Casos de Desastre (UNDRO), las inundaciones registradas en 1972 en Filipinas, retrasaron los esfuerzos de desarrollo del país entre tres y cinco años.

Una de las causas más importantes de la lentitud en el proceso de recuperación y reconstrucción de los países en desarrollo y subdesarrollados después de un desastre, es porque no cuentan con un alto porcentaje de bienes asegurados como los países desarrollados.

El huracán Andrew que azotó a Estados Unidos en 1992, ocasionó 30.000 millones de dólares de pérdidas, pero el 75% corrieron a cargo de compañías aseguradoras. En cambio, las inundaciones y deslizamientos de tierras que asolaron China en 1996, provocaron un perjuicio económico de 24.000 millones de dólares, pero sus seguros no alcanzaron a cubrir ni el 2% de las pérdidas.

Además, pasado el fenómeno, las víctimas no sólo necesitan ayuda material sino también apoyo psicológico. Los estudios demuestran un elevado aumento de casos de estados depresivos, personas con problemas relacionados con el consumo de alcohol y drogas, e incluso un preocupante incremento de la tasa de suicidios.

Un punto a tener en cuenta es que los desastres o catástrofes originados por fenómenos naturales son cada vez mayores y acarrean pérdidas millonarias. Los científicos que observan, registran y analizan la dinámica natural afirman que la frecuencia de los casos extremos no ha aumentado considerablemente. La magnitud de la problemática parte del aumento de la población mundial y de la pobreza. Los riesgos tanto físicos (lesiones y muertes) como sociales y económicas son agravados por el dónde y el cómo construye el hombre sus viviendas.

En la actualidad, al menos un cuarto de la humanidad vive en zonas vulnerables a los desastres, sobre todo en los países en desarrollo y subdesarrollados. En ellos, la gente asienta sus viviendas en lugares propensos a sufrir estas catástrofes.

Por ejemplo, en las zonas de montañas, los sectores de escasos recursos, construyen en las laderas, donde los aludes pueden arrastrar pueblos enteros, como sucedió en El Nevado del Ruiz (Colombia), o como recientemente (Enero de 2011) en Brasil, donde un alud cobró más de 600 vidas.
Otro ejemplo a analizar, son las viviendas asentadas en las riberas de ríos. En los momentos en que los mismos aumentan su caudal, desbordan y producen graves inundaciones.

Un facto a tener en cuenta es la falta de conciencia y cuidado del Medio Ambiente que se materializa en la Desforestación y en la Contaminación agravando los efectos de los fenómenos naturales.

Las selvas taladas de las laderas de las montañas favorecen las avalanchas o aludes, y sus sedimentos rellenan los cauces de los ríos, haciendo que desborden con mayor frecuencia, pero cobrándose miles de vidas.

CLASES DE DESASTRES NATURALES 

Se han clasificado más de 20 riesgos capaces de producir desastres. Abarcan desde terremotos hasta nieblas y brumas, pero los más importantes son:

Hidrológicos: oleajes tempestuosos, tsunamis

Meteorológicos:    inundaciones, huracanes, ciclones, tifones, tornados, sequías, heladas, granizadas, olas de frío o de calor, nevadas o temporales de invierno.

Geofísicos:    movimientos sísmicos y vulcanismo, avalanchas, derrumbes, aluviones, aludes.

Biológicos:   marea roja (aparición en la superficie de las aguas de mejillones, almejas, etc. que son portadores de toxinas y alteran la cadena trófica)

Amenaza natural y amenaza tecnológica
Se pueden distinguir dos grandes tipos de amenazas: las naturales y las tecnológicas.

La amenaza o peligro natural tiene su origen en fenómenos propios de la dinámica terrestre. Como la naturaleza es dinámica, existe toda una gama, de eventos físicos generados en el interior de la Tierra, en la atmósfera, en la hidrosfera (o en las interacciones de sus elementos) que pueden constituir amenazas.

Los seres humanos no intervienen en su ocurrencia, si bien muchas veces un manejo inadecuado de los ecosistemas puede generar una potenciación de los efectos negativos del evento, natural peligroso. Ejemplos que ilustran este último ,caso son el relleno de áreas pantanosas, que aumenta la amenaza sísmica o la deforestación en las altas cuencas fluviales, lo que a su vez aumenta la amenaza de inundaciones.

La amenaza o peligro tecnológico se origina en acciones humanas. Se trata de eventos que ocurren a partir de la falta de control en la manipulación de cualquier tipo de sistema tecnológico: una industria química, una central hidroeléctrica, una central nuclear, una estación de servicio, un automóvil. También se incluyen en este rubro los casos de vertimiento de sustancias peligrosas (químicos, tóxicos, plaguicidas, petróleo, etc.) que amenazan la integridad de un grupo social.

¿Quiénes y cómo estudian la amenaza?
Al analizar las amenazas, estamos poniendo la atención en los eventos detonantes del desastre. Estamos hablando de fenómenos tales como inundaciones, terremotos, accidentes químicos, etcétera, que son estudiados por geólogos, hidrólogos, vulcanólogos, ingenieros civiles.

Estos científicos evalúan las características y dinámicas específicas de cada amenaza, como por ejemplo:

  1. a) para la amenaza de inundación; el régimen hídrico y la morfología de las áreas inundables;
    b) para terremotos y erupciones volcánicas; la estructura geológica del área, la existencia de sismos anteriores, la susceptibilidad a la ocurrencia de sismos y la presencia de fallas;
    c) para los accidentes químicos; las características del material que se almacena en las industrias, del proceso de producción y del proceso de almacenamiento de las sustancias.

Se debe tener en cuenta, además, que muchas veces una localidad se encuentra enfrentada a varios peligros, lo cual obliga a un esfuerzo conjunto para conocer la mejor forma de responder a su ocurrencia. Un ejemplo de este tipo lo constituyen los sismos que pueden provocar explosiones e incendios en plantas industriales o rupturas en las redes domiciliarias de gas.

Fuente Consultada:
Geografía La Organización del Espacio Mundial  Serie Libros Con Libros Estrada Polimodal
Maravillas del Mundo de Luis Azlún
Días negros Para La Humanidad Paz Valdés Lira
La Historia de las Cosas Annie Leonard

Tragedia Ecologica del Lago Chad Catastrofe Ambiental

Tragedia Ecologica del Lago Chad 

Ecología y medio ambiente, un poco de historia: LAS EXPLORACIONES espaciales han permitido conocer las reales dimensiones de las catástrofes ecológicas en nuestro planeta.

En junio de 1993, el satélite Landsat obtuvo informaciones que señalan que la tasa de deforestación del Amazonas brasileño la zona forestal tropical más grande del mundo) fue de aproximadamente 15.000 km2 por año entre 1978 y 1988, y su mayor efecto fue sobre la diversidad biológica.

Sobre el mismo tema, el sociobiólogo Edward O. Wilson, de la Universidad de Harvard, y estudioso de la sobrevivencia de las especies, afirma que hoy desaparecen 27.000 especies al año, 74 al día y tres cada hora, a pesar de lo cual aún faltan siglos para que se extingan todas las especies.

Nadie sabe con certeza cuántas especies existen hoy, pero se han catalogado cerca de 1,4 millones, de las cuales más de la mitad son insectos, 250 mil son plantas superiores, 9.000 son aves y 4.000 corresponden a mamíferos.

Según los cálculos de Wilson, al paso que va la humanidad, el 20% de las especies existentes se van a extinguir en los próximos 30 años, lo que representa un promedio alarmante.

Otro de los problemas que preocupan en relación al medio ambiente es el de la capa de ozono, que registra una disminución de concentración cada vez mayor que debilita su función.

El récord en la disminución de la capa de ozono se produjo durante 1993 sobre la Antártida, con una cobertura de 9 millones de millas cuadradas.

Ese mismo año, y de acuerdo con el Protocolo de Montreal, a las naciones en desarrollo se les pidió abandonar totalmente, para el año 2010, el uso de sustancias que agoten el ozono.

Un grupo internacional de importantes compañías electrónicas y aeroespaciales, en cooperación con el Banco Mundial y la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU., emprendió en octubre de 1993 esfuerzos para eliminar el uso de solventes que agotan el ozono en Brasil, China, Malasia, México, Tailandia, Turquía, Corea y Taiwán.

El foro mundial llamado Cumbre para la Tierra, realizado en Río de Janeiro, Brasil, en 1992, constituyó un acontecimiento sin precedentes.

Ahí se dieron cita una gran cantidad de jefes de gobierno, y la atención del mundo se centró en los serios problemas de pobreza y medio ambiente que enfrenta la comunidad mundial; esta reunión culminó con la formulación del Programa 21.

En él se consigna la imperiosa necesidad de solucionar problemas como el hambre, la pobreza, la enfermedad, el analfabetismo y también el incesante deterioro de los ecosistemas de los cuales dependemos para sobrevivir.

Una de las conclusiones a las que se llegaron fue que, para obtener un futuro más próspero y seguro, es indispensable el trabajo en conjunto de todas las naciones en forma equilibrada en lo que respecta al medio ambiente y desarrollo.

El Programa 21, aprobado en la Cumbre para la Tierra, traduce la existencia de un consenso mundial y la determinación política al más alto nivel para favorecer la cooperación en materia de medio ambiente y desarrollo, para así enfrentar los desafíos que nos deparará el siglo XXI.

Al Gore, en su afamado libro «La Verdad Incómoda«, explica sobre los efectos de la desaparición del lago Chad. Es un lago poco profundo que se encuentra, situado en la frontera entre Chad, Níger, Nigeria y Camerún, en África.

Su capacidad ha ido menguando con el paso del tiempo y debido, sin duda, a la desertización provocada por la cercanía del desierto del Sahara y por la captación de aguas para irrigación de cultivos.

TRAGEDIA DEL LAGO CHAD

«Hace solamente cuarenta años, el lago Chad era tan grande como el lago Erie. Pero ahora, a causa de la disminución de las precipitaciones y de su uso cada vez más intenso por parte de los humanos, ha quedado reducido a un veinteavo de su tamaño original.

Con todo, en la actualidad hay más gente que depende del lago Chad de la que nunca antes ha habido, a pesar de que las dunas ya cubren su lecho seco.

Su destino es tristemente característico de una parte del mundo en la cual el cambio climático puede medirse no sólo en términos de aumentos de temperatura, sino también en vidas perdidas.

La desaparición del lago ha llevado a la eliminación de las pesquerías y los cultivos, lo cual ha obligado a desplazarse a millones de personas y puesto en peligro a muchas más.

Cuando estaba lleno, el lago Chad era el sexto más grande del mundo y se hallaba entre las fronteras de Chad, Nigeria, Camerún y Níger. La gente dependía de sus aguas para el riego de los cultivos, la pesca, el ganado y el agua para beber. N’guigmi, una ciudad de Níger a la que el lago Chad alguna vez abrazó por tres de sus flancos, se encuentra ahora a casi cien kilómetros del agua.

Las barcas pesqueras y los taxis acuáticos están varados de forma permanente. Chad y Malafator, en Nigeria, han sufrido destinos similares.

Al seguir las aguas en retroceso hasta Camerún, los pescadores nigerianos causaron escaramuzas militares y disputas legales internacionales. Cuando los granjeros comenzaron a labrar el lecho del que otrora había sido el lago, se produjeron luchas por los derechos de propiedad.

Mientras el lago Chad se secaba, un periodo de sequías particularmente intensas preparaba el escenario para la violencia que estalló en el cercano Darfur, una región sudanesa desgarrada por la guerra. Al norte y al oeste, Marruecos, Túnez y Libia pierden cada uno mil kilómetros cuadrados de tierras productivas al año como consecuencia de la desertización.

Y hacia el sur, en Malawi, cinco millones de personas estuvieron en peligro de morir de hambre en 2005, cuando los granjeros sembraron según el calendario, pero las lluvias nunca llegaron. La mayoría de los africanos aún depende, literalmente, de los frutos de su trabajo: cuando las cosechas fracasan, todo se viene abajo.

Se prevé que estos problemas se agravarán. Los científicos han predicho que para el final de este siglo, la gente de muchas ciudades africanas perderá entre un cuarto y la mitad del caudal fluvial que necesita para sobrevivir.

En particular, durante los años secos, veinte millones de personas podrían perder las cosechas que los alimentan.

El Delta del Okavango, en Botsuana, famoso por su exuberancia, podría perder tres cuartas partes del agua que contiene, poniendo en peligro una reserva de más de cuatrocientas cincuenta especies de aves, elefantes y predadores. La fauna salvaje africana atrae visitantes de todo el mundo y su pérdida destruiría el principal motor económico de la región, es decir, el turismo.

En ocasiones, en los debates que surgen alrededor de la mitigación de la hambruna, se da a entender que son los propios africanos quienes se la han buscado, por culpa de la corrupción o la mala administración.

Pero a medida que comprendemos más profundamente el cambio climático, se hace más visible que los verdaderos culpables somos nosotros.

EE.UU. emite alrededor de un cuarto de los gases invernadero del mundo, en tanto que todo el continente africano es responsable solamente del 5%.

De igual modo que no podemos ver realmente los gases invernadero a menudo, y desde una distancia tan grande, tampoco vemos su impacto. Pero ya es momento de aceptar con frialdad y honestidad nuestro papel en este creciente desastre. Hemos contribuido a construir el sufrimiento de África y tenemos la obligación moral de acabar con él.»