Hambre en Etiopía

EL HAMBRE EN EL CONGO, ÁFRICA

EL HAMBRE EN EL CONGO, ÁFRICA

Muchos niños se encuentran en alto riesgo de inanición en el oriente de la República Democrática del Congo, según advirtió el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Los cinco años de guerra civil han tenido un efecto drástico en la vida de la población local, afirmó este ente de la Organización de las Naciones Unidas. Representantes del PMA encontraron, durante una visita a un hospital local, a niños con síntomas de desnutrición grave.

Una reciente nota en el diario New Yor Time, explica el hambre en el Congo de la siguiente y desgarradora manera:

HAMBRE EN EL CONGO, ÁFRICAKINSHASA, República Democrática del CongoHoy comerán los hermanos mayores: Cynthia, de 15 años, y Guellor, de 13. Mañana, tocará el turno a los pequeños, Bénédicte, Josiane y Manassé, de 3, 6 y 9 años, respectivamente.

Por supuesto, los pequeños armarán un escándalo. «Claro, piden comida, pero no tenemos», dijo su madre, Ghislaine Berbok, policía quien percibe 50 dólares al mes. Se les dará un poco de pan en el desayuno, pero nada más.«En la noche, se sienten débiles», señaló. «Pero no hay nada que podamos hacer».

Los Berbok practican un ritual familiar que en Kinshasa es casi tan común como los techos de metal corrugado y las calles de terracería: el «corte de energía», como irónicamente lo llaman los residentes de la capital, de unos 10 millones de habitantes. Algunos días, algunos niños comen y otros no. En otros días, todos los niños comen y los adultos no.

El término «corte de energía» –délestage, en francés- se utiliza con la intención de evocar otra rutina odiada de la vida citadina: los apagones escalonados. Délestage es universalmente utilizado en el África de habla francesa para describir estos apagones decretados por el Estado, pero cuando se aplica al racionamiento de comida, ilustra un frío cálculo de supervivencia que un jefe de familia debe imponer dolorosamente al resto.

Aunque los residentes de Kinshasa a menudo se reúnen en esquinas bulliciosas para debatir sobre política, su lucha cotidiana podría ayudar a explicar por qué la capital no experimentó continuas manifestaciones masivas luego de que fueron anunciados los polémicos resultados electorales, el mes pasado. Ocurrieron protestas y enfrentamientos callejeros de manera esporádica, pero el margen de supervivencia en la ciudad es tan reducido como para que la mayoría de la gente se manifieste tanto tiempo.

 «La gente en Kinshasa es tan pobre, que vive al día», expresó Théodore Tréfon, investigador en el Museo Real para África Central, en Bélgica. «Simplemente no tienen los medios para movilizarse durante mucho tiempo».

Más allá de eso, el gobierno deja poco espacio para las expresiones de descontento popular. Human Rights Watch indicó que los soldados congoleses han ultimado a por lo menos 24 personas y han detenido a docenas más tras los comicios fallidos que llevaron al presidente Joseph Kabila de vuelta al poder.

El racionamiento de alimentos no es algo nuevo en Congo, un país rico en minerales y paisajes verdes, y sin embargo, también uno de los más hambrientos del mundo. El país se sitúa en el último lugar del índice Global del Hambre 2011, una medición de la desnutrición y la nutrición infantil compilada por el instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, y ha empeorado. Se considera que la mitad del país está mal alimentada.

Eric Tollens, experto en nutrición en Congo, en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, culpó al «abandono total de la agricultura por parte del gobierno», que está obsesionado con la extracción de minerales valiosos, como el cobre y el cobalto. Menos del 1 por ciento del presupuesto nacional de Congo, apuntó, se destina a la agricultura.

Los donadores extranjeros financian «todos los proyectos agrícolas», dijo, y «enormes cantidades de alimento» son importadas en esta rica tierra, lo que vuelve costosa a la comida.

Al citar dos naciones subsaharianas que perpetuamente se tambalean al borde de la hambruna, aseveró: «es peor que en Níger o Somalia».

En el hogar encabezado por Elisa Luzingu y su cuñada Marie Bumba -el esposo de Luzingu está desempleado- los niños oscilan entre los 7 y 17 años. Délestage significa que no comen tres días por semana. «Mis hijos estudian, así que es muy difícil», comentó Luzingu.

En los días en que no comen, agregó Bumba, los niños «andan muy cansados y hambrientos».

 

Hambre en Sahel África Sequia, Langostas Arrasan Cosechas en África

Hambre en Sahel África – Langostas Arrasan Cosechas en África

El caso del Sahel: El hambre en el mundo en general y en la zona del Sahel en especial no es una catástrofe con un claro desencadenante. Se trata de una calamidad insidiosa que se ha convertido en un estado permanente, y que a lo largo de los años ha evolucionado en tragedia humana. Sahel, en árabe, significa «costa» u «orilla». Fue el botánico francés Auguste Chevalier (1873-1956) quien hacia 1900 generalizó este término para la zona que incluye el borde meridional del Sahara.

Se trata de un área semiárida de transición entre el desierto y la sabana, que se extiende a través de África desde el Atlántico hasta el mar Rojo y una pequeña parte del océano Índico. Rigurosos períodos de sequía en este territorio han tenido consecuencias terribles para la población, que con intervalos de tan sólo unos pocos años padece continuas hambrunas.

Hambre en Sahel Africa Sequia, Langostas Arrasan Cosechas en AfricaEsta situación de hambrunas crónicas es común a un grupa de países de la zona del Sahel: Senegal, Malí, Mauritania, Burkina Fasso, Níger y Chad.

Estos países tienen condiciones climáticas y naturales parecidas y son víctimas de la ofensiva del desierto, que ya ha devorada la mitad de su territorio. Tienen un pasado colonial común y la mayoría continúan prisioneras en el embrollo de la dependencia neocolonial.

Los rasgas sociales, geográficas, climatológicas e históricas de este grupo de países permite afirmar que el problema del hambre tiene los mismas orígenes en todos (con variaciones insignificantes).

Y hay diversas elementos de carácter social que aún lo hacen más grave.

En la mencionada región se registra una reducción constante de la población rural, mientras que la productividad del trabaja agraria no tan sólo no crece, sino que incluso tiende a disminuir.

Otra ejemplo alarmante es el abandona del campo par parte de la juventud, hecha que priva a la agricultura de la mano de abra can más rendimiento.

Entre el resto de causas importantes de las crisis alimenticias en el área saheliana, hay que citar también el clima desfavorable, la escasa fertilidad del suelo tropical y el problema del agua, porque no hay sistema de irrigación y el Estado concede poca atención a este factor.

De todas formas, y pese a la importancia que tienen los factores climatológicas y naturales, éstas no llegan a ser decisivos.

Con un verdadera interés internacional y un esfuerza par parte de las países ricas se podrían financiar proyectas para impedir la desertización del suela y fomentar el aprovechamiento del agua. Convendría, también, que hubiera un verdadero cambia en las estructuras económicas mundiales y unas nuevas relaciones en el comercio internacional que eliminaran la dependencia de los países subdesarrollados.

El hambre, un mal extendido
En el África moderna el hambre es un mal muy extendido. Muchos países del continente no están en condiciones de producir suficientes alimentos para su población. Por ello, sus habitantes están supeditados a las importaciones, para las que a su vez no se dispone de suficientes medios financieros.

Eso significa que dependen de la benevolencia de las naciones ricas industrializadas que les apoyan en forma de ayuda al desarrollo. Pero la ayuda al desarrollo no es meramente altruista, es también un negocio, ya que se devuelve con un pago de intereses continuo.

Algunos de los factores que sobre todo en la zona del Sahel han desempeñado una y otra vez un papel decisivo son las sequías, la aridez del suelo, ya de por sí muy seco, las oscilaciones del clima, la erosión y los ataques de parásitos, en especial las bandadas de langostas; todo ello produce la pérdida continua de las cosechas con catastróficas consecuencias para la población.

A esas condiciones naturales que el ser humano se ha visto obligado a afrontar allí desde siempre, se unen otras causas importantes de la escasez de alimentos, como es por ejemplo la inestabilidad política con enfrentamientos armados, sobre todo guerras civiles en las que el hambre se emplea intencionadamente como estrategia bélica. Pero también la corrupción y la mala economía unidas a una política comercial desastrosa para la agricultura africana son elementos clave del hambre y el sufrimiento de la gente.

En otras partes del continente negro también resulta entre tanto decisiva la epidemia de sida, que al diezmar a gran parte de la población trabajadora tiene efectos económicos sobre la agricultura y por lo tanto sobre la alimentación de los habitantes. Según datos de la ONU, desde 1985 han perecido 7 millones de agricultores en 25 países africanos; otros 15 millones de personas están amenazados de muerte.

Entre la sabana húmeda y el Sahara
La zona del Sahel abarca un territorio de 3 millones de km2. El cinturón seco se extiende desde el Atlántico hasta el mar Rojo y una pequeña franja del océano Índico. En esa zona se encuentran diferentes regiones (por ejemplo, el norte de Senegal, el sur de Malí) de diez estados: Senegal, Mauritania, Malí, Burkina Faso. Níger, Nigeria, Chad, Sudán, Etiopía y Eritrea, que, sin excepción, se cuentan entre los más pobres del mundo. El borde meridional de la zona del Sahel forma la sabana espinosa, que luego pasa a ser la sabana seca y después la húmeda, la cual se une finalmente por el sur a la selva tropical.

El borde septentrional de la zona del Sahel llega hasta el Sahara y tiene por tanto un clima cálido y seco. Según esta distribución, los diferentes territorios reciben más o menos precipitaciones, que oscilan entre los 20 mm. al norte y los 500 mm. al sur, sobre todo en época de monzón, de los meses de junio a septiembre.

Desde comienzos de la década de 1960, esas precipitaciones son cada vez menores y el Sahara avanza insidiosamente hacia el sur. La temperatura media es relativamente alta, unos 20 ºC, por lo que la escasa lluvia que cae en los pocos meses húmedos sufre una fuerte evaporación. La propia tierra absorbe muy poca humedad. Las consecuencias son las sequías, la pérdida de cosechas y el hambre.

Exceso de población y de pastoreo
Las escasas precipitaciones de las últimas décadas por una parte y la enorme explosión demográfica por otra, unidas a la existencia de ganados cada vez mayores, han causado un excesivo pastoreo en la ya de por sí parca vegetación. El número de reses, que ha aumentado intensamente, se come las pocas plantas con raíz incluida. Además, los animales pisotean el suelo duro y seco, que se hace más denso y por tanto más propenso a que el viento arrastre su capa superior; el desierto se expande.

De vez en cuando ha habido períodos más ricos en lluvia, por lo que los campesinos, que en principio eran nómadas, ya no se trasladan con sus ganados en pos de la humedad, como hacían en siglos anteriores, y en cambio se fían de las perforaciones de pozos.

También las zonas de cultivo se extienden cada vez más hacia el árido norte, haciendo necesario el riego artificial. Como consecuencia, también aquí se ha perforado una cantidad jada vez mayor de pozos y, lo que es peor, sin planificación, algo que con el paso del tiempo produce una reducción drástica del agua freática. El equilibrio ecológico de ese cinturón seco se ha alterado sensiblemente, lo que ocasiona el avance de la desertización, es decir, del Sahara. 3ntre 1968 y 1973 especialmente, así como de 1982 a 1984, esto condujo a la catástrofe.

El hambre y las enfermedades infecciosas costaron la vida a miles de personas. Muchos de los Tuareg que vivían en el Sahel se trasladaron al sur tras perder sus ganados y se instalaron en las míseras periferias de las ciudades del borde meridional de esa zona.

El sector agrícola en el mundo ha tenido en 2007 una producción record de 2.300 millones de toneladas, un 4% más que el año anterior. Desde 1961 la producción mundial de cereales se ha triplicado, mientras que la población se ha duplicado. Las personas consumimos menos de la mitad de esta producción mundial, la mayor parte se utiliza para consumo animal, y cada vez más, para biocombustibles.

«Hemos permitido que los alimentos sean transformados de algo que alimenta a las personas y les asegura el sustento, en una simple mercancía para la especulación y los negocios», indica Grain. La última gran hambruna de la franja del Sahel fue en 2005. Se trata de «emergencias cíclicas», predecibles, que no surgen por sorpresa y que pueden evitarse con los recursos que la humanidad tiene en el siglo XXI. Un asunto de ética y desarrollo humano.

Sin lluvia no hay cosecha ni dinero, sólo hambre: El responsable a nivel internacional de los programas de alimentación y de la distribución de Hambre en Sahel Africa alimentos es Naciones Unidas. Toda persona debería disponer diariamente de 2100 calorías.

En períodos de hambruna eso supone tener que llevar a los territorios afectados, con la mayor brevedad, toneladas de alimentos en forma de arroz o maíz, lentejas, alubias, aceite y cantidades más pequeñas de sal y azúcar. Ello crea, entre otras cosas, un gran problema de logística.

El transporte por los territorios en guerra es a menudo imposible por cuestiones de seguridad; la consecuencia es una inminente escasez de alimentos. Niños y ancianos sufren desnutrición crónica

. La situación es alarmante en Níger, pero también en Malí, Mauritania o Burkina Faso, y las reservas están agotadas.

En las últimas décadas no son tantas las personas que han muerto de hambre en sí, aunque debilitadas por el hambre y la continua desnutrición y a causa de las secuelas de infecciones como la tuberculosis, el tifus y últimamente el cólera han muerto cientos de miles. También ha muerto el ganado; sólo en Mauritania se perdieron 1,6 millones de reses y hubo que traer nuevos rebaños.

La zona del Sahel se ha extendido en los últimos años hasta las islas de Cabo Verde. El poder colonial portugués taló la madera de todas las islas dando lugar a la erosión del suelo, y donde no hay árboles cada vez llueve menos. También Gambia, antigua colonia británica, está amenazada por la desertización. Cada vez se pierden más cosechas.

La Desnutrición en África Causas del Subderarrollo y Hambre

Causas de la Desnutrición en África

ANTECEDENTES: El mundo poscolonial empezó a gestarse una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial y tuvo su gran momento inicial en 1947, con la independencia de la India. A partir de entonces, se vinieron abajo los fundamentos geopolíticos del orden colonial establecidos por Europa desde el siglo XVI. Pronto aparecieron algunas de las características más significativas del nuevo período: la ola de emancipación en Asia y África, los nacionalismos del Tercer Mundo que se cobijaron a la sombra de la política de bloques marcada por la Guerra Fría, el grupo de los Países No Alineados y la inmigración hacia los países industrializados.

La alternativa socialista al neoliberalismo occidental dio marcha a la primera etapa del movimiento anticolonialista, pero la caída del comunismo dejó paso al pesimismo poscolonial y a la teoría ejemplar, en muchos casos, de que modernización era igual a occidentaliza-ción. El subdesarrollo se convirtió en uno de los problemas estructurales más graves de la mayoría de los países africanos, asiáticos y sujetos a una asfixiante dependencia económica y social de los países más desarrollados.

A falta del colonialismo clásico, se impuso el neocolonialismo. La teoría poscolonial, utilizada como arma crítica a partir de la década de 1980, trató diversos aspectos de las sociedades que sufrieron el colonialismo y tuvo gran popularidad en los medios académicos de Estados Unidos, especialmente en los estudios de antropología, etnología, historia y literatura.

Las crisis cíclicas africanas: En los últimos años el epicentro de la crisis alimenticia el mundo en desarrollo se ha trasladado del sur de Asia continente africano. La sequía en África: Hacia mediados de la década de los años ochenta la situación adquirió dimensiones especialmente graves en los países del Sahel, Etiopía, Sudán y algunos Estados del sur de África.

África muere de hambre: Cuarenta millones de personas en África sufren de hambruna a consecuencia de las sequías que afectan al continente. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) los países del Cuerno de África y del sur del continente necesitan asistencia de manera urgente. Sólo en Etiopía y Eritrea entre 10 y 14 millones dependen de la ayuda internacional. Sólo en el cuerno de África hay más de 10 millones de personas afectadas. «Si los donantes responden con rapidez estamos a tiempo de evitar una catástrofe humana de graves proporciones», aseguró James T. Morris director del Programa Mundial de Alimentos.  «Si no se toman medidas, el año próximo asistiremos a una devastadora oleada de sufrimiento y muerte», (Fuente Consultada: 2002, BBC)

Según datos de la ONU, en la zona del Sahel el grado de autoabastecimiento alimentario se redujo del 98% al 65% en 1973 y al 55% en 1985. En la región saheliana, 4 de cada 10 niños y 6 de cada 10 mujeres embarazadas sufren anemia como consecuencia de la subalimentación crónica. En el año 1970 a cada africano le correspondía una media de 220 kg de alimentos básicos por año, mientras que ahora es sólo de 180 kg. Además, allí donde no se alcanzan formas de siniestro catastrófico, el hambre está presente de una manera «latente».

niños africanos comiendo

Conclusiones del Simposio Internacional sobre
«El hambre en los países afro-asiáticos; problemas pendientes de solución», celebrado en Praga en 1985


La falta de alimentos en el Tercer Mundo:
Entre los problemas socioeconómicos que hay que resolver en los países que se acaban de
independizar en las últimas décadas. destaca el de los alimentos por sus efectos particularmente dramáticos. Muchos datos la demuestran: en el mundo en vías de desarrollo hay más de 1.000 millones de personas que sufren hambre, desnutrición o subalimentación. mientras que el valor de los alimentos que se consumen, calculado en calorías per cápita y en contenido proteínico es. respectivamente, un 50% y un 100-200% más bajo que en los Estados capitalistas industrializados.

Sobre el fondo de la profunda desigualdad económica y social que existe en la mayoría de los países del área considerada, la penuria absoluta de alimentos hace que el hambre sea un fenómeno crónico que afecta a millones de personas, sobre todo a los sectores más pobres de la población. Veamos algunos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): a principios de los años setenta el total de los que sufrían hambre era de 400 millones, y en 1980 llegaba ya a los 500 millones.

A medio decenio actual esta cifra oscila entre los 600 y los 700 millones. Se toma como criterio de hambre el grado extremo determinado por el “nivel crítico» de las necesidades energéticas del organismo humano, es decir, un nivel mínimo que sólo permite subsistir al lado de la muerte por inanición.

Las causas del hambre

Muchos de los nuevos países que se independizaron en las décadas del 60 y 70 de las potencias coloniales europeas presentaban un cuadro desalentador, con una economía dependiente de la exportación de productos agrícolas y materias primas, una mínima industrialización, escasa infraestructura, altos índices de analfabetismo, elevado crecimiento demográfico, subalimentación, enfermedades… En medio de un clima internacional marcado por la Guerra Fría, estaban abocados irremediablemente a inclinarse por uno de los dos bloques mundiales. Alarmados por la situación en el mundo, sobre todo tras la guerra de Corea, tomaron la iniciativa de mantenerse alejados del enfrentamiento Este-Oeste. Poco a poco, la neutralidad pasiva se convirtió en un activo no alineamiento. El Tercer Mundo, término acuñado en la década de 1950 para marcar distancias con respecto a los otros dos mundos, el capitalista y el comunista, engloba a los países menos desarrollados de África, Asia y Latinoamérica.

[…] Las causas que impiden dar solución al problema alimenticio hay que buscarlas en la dependencia económica respecto a los centros capitalistas, en las crisis cíclicas que sufre el sistema capitalista y en la explotación de sus recursos humanos y naturales con medios neocolanialistas. Uno de los obstáculos más serios que imposibilita el autoabastecimiento alimenticio del Tercer Mundo es la división del trabajo, en la esfera de la producción de alimentos, entre los Estados capitalistas industrializados y los países en desarrollo. Alrededor de 100 consorcios transnacionales controlan, de hecho, todo el agrobusiness, y tienen la agricultura de decenas de países sometida a sus intereses.

Como resultado, la agricultura del Tercer Mundo produce mercancías que no pueden cubrir las necesidades alimenticias de la población, pero que tienen una fuerte demanda en el mercado capitalista mundial. He aquí lo que escribe el experto norteamericano Albert L. Huebner: “Existe la opinión de que África es una especie de esponja que sólo puede subsistir gracias a la ayuda alimenticia masiva y directa del exterior. Pero, de hecho, es una fuente rica y perenne de productos que consumen diariamente los países desarrollados: carne, legumbres, té, café, cacao, azúcar e incluso flores naturales para adornar las mesas de las comidas”.

La situación de subdesarrollo imperante en muchos países del Tercer Mundo se debía tanto a la ausencia de estructuras económicas y sociales adecuadas para el desarrollo como ala dependencia económica y social heredada de la etapa colonialista. A ello se sumaba la falta de cuadros dirigentes experimentados, el poco peso de las clases medias y la inestabilidad política. Por si fuera poco, el Tercer Mundo se convirtió con frecuencia en el escenario de las rivalidades y conflictos que enfrentaban a las grandes potencias.

El hambre en el mundo: La FAO considera que el mínimo alimenticio vital para un individuo adulto está en torno a las 2.500 kilo/calorías y los 60 gramos de proteínas diarias y que son imprescindibles al menos 1.500 kilo/calorías diarias para mantener la vida. En más de 60 países del mundo, las calorías disponibles son inferiores a las mínimas necesidades de superviviencia. En 1989, el suministro diario apenas llegaba a las 1.700 kilo/calorías en países como Mozambique, Etiopía o Chad, mientras en los países ricos, superaba las 3.400. Los países donde existen estos problemas están situados en el área del Tercer Mundo y la inmensa mayoría corresponden al continente africano.

Fuente Consultada:
Revista TIME – Historia del Siglo XX – La Descolonización de África –