Hambrunas en el Mundo

Trufas Negras Y Blancas Cultivo y Recolección de trufas Produccion

Trufas Negras Y Blancas
Cultivo y Recolección de trufas Produccion

Las trufas constituyen un género de hongos que, a pesar de incluir pocas especies, crecen en casi todos los países de temperatura demente. Prefieren, sobre todo, los suelos arenosos y arcillosos. Sus más grandes amigos son las encinas y los castaños. Huyen de la claridad del día y vegetan en la tierra, a una profundidad de 15 a 20 cm., en donde se reproducen, como los demás hongos, por medio del micelio.

TRUFASLa trufa se caracteriza por un receptáculo carnoso, más o menos globuloso, de superficie lisa o con verrugas, compacto en su interior, indehiscente (esto quiere decir que está sólidamente encerrado en sí mismo, que no se abre espontáneamente), y que presenta esporas encerradas en esporangios redondos u ovoides.

Cuando es grande, está recubierta, en general, de verrugas prismáticas más o menos salientes. Pues este ser tan exquisito no hace gala de ninguna coquetería. Si se la corta, presenta a la vista una carne jaspeada recorrida por dos minúsculos sistemas de venas blancas, grises o de otro color que puede variar.

La trufa gris (Lycoperdon tuber sibarium peidomontam), llamada también trufa de ajo, es redonda, alargada y de superficie lisa. Se la emplea a menudo como condimento. Se la encuentra principalmente en Italia, en las regiones piamontesas de Acqui, de Alba, de Mondovi, de Chieri… Llegada a su madurez, exhala un exquisito aroma apreciado por todos los olfatos, aun los más delicados. Se produce su aparición (si es que puede emplearse esta palabra tratándose de un habitante que se esconde en el subsuelo) en el mes de julio (nos referimos a Europa, que es donde abundan), pero solamente el tiempo le conferirá esas preciosas cualidades que la hacen tan cara a los más exigentes “gourmets”. Pierde, así, toda discreción, pues su aroma se expande fuera de la tierra, delatando su presencia.

Los egipcios ya las conocían y eran muy apreciadas en su cocina. Las comían rebozadas en grasa y cocidas en papillote. Los griegos y los romanos les atribuían virtudes afrodisíacas, más que gastronómicas. En la Edad Media eran vistas como una manifestación del demonio debido a su color negro y a su aspecto amorfo, al lugar donde se encontraban (bosques de brujas y hechiceros) y al hecho de ser afrodisíacas. Razones de peso para que cayeran en el olvido, prueba que queda patente en los libros de cocina de la época, donde no aparece como ingrediente de ninguna receta.

La trufa negra (Lycoperdon tuber síbarium nigrum) debe su fama a la exquisitez de su gusto. Cuando es joven se llama trufa blanca, y hay que respetar su existencia, pues no está en edad de ser comida; pero al lograr su perfecto estado de madurez constituye una de las maravillas de la naturaleza. Crece entre octubre y febrero (Europa), como la trufa colorada (Lycoperdon tuber sibarium), cuyo aroma agresivo la hace menos apetecible que las otras. En ciertas regiones se encuentran también trufas pardas de piel lisa, cuyo olor recuerda el almizcle.

En Sicilia crece una trufa globulosa, blanca como la nieve (Niveum), que enriquece muchos platos regionales. Actualmente se cultiva también en las provincias del Norte de Italia. El Sudeste de Francia es muy renombrado como gran productor de trufas; se encuentran también en Alsacia y en el Delfinado; pero las trufas que enorgullecen a Francia son las de Quercy o de Périgord.

Su Búsqueda: Para buscarlas se emplean comúnmente perros de caza o cerdos, en razón de la sensibilidad de su olfato. El inconveniente principal es que el cerdo, al percibir el olor de las trufas, se abalanza sobre ellas para devorarlas, siendo necesaria mucha atención para impedírselo. Después de haber sido recogidas se conservan en tierra o en arena seca.

Busqueda de trufas con cerdos

Otra forma muy conveniente de presentarlas es conservadas en grasa. Los faraones conocían ya las trufas y las servían en sus banquetes, mientras que los romanos las hacían traer de Libia para sus festines. Los atenienses las comían crudas, o cocinadas bajo la ceniza y envueltas en tocino, pero acompañadas siempre con vino de Chio.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

UN VERRUGOSO y subterráneo honguito es uno de los manjares más caros y de mayor demanda en el mundo. Es la trufa francesa de Périgord, cuyo exquisito aroma y delicado sabor de almizcle han sido apreciados por los gourmets desde la época de los romanos. La trufa de Périgord tradicional, que se mezcla en rebanaditas con el paté de hígado de ganso, es negra, pero existe una variedad blanca, aún más rara.

Encontrar trufas es un arte. Los esquivos hongos crecen a cierta profundidad del subsuelo, entre las raíces del roble. En la superficie hay muy pocas señales que guíen al buscador de trufas, fuera de una grieta en el suelo producida por un espécimen muy grande, o la nube de las pequeñas y amarillas moscas de la trufa, las cuales depositan sus huevecillos sobre el hongo y le sirven diseminando sus esporas.

Pero es más fácil localizar la trufa por el olfato, y los mejores detectores son los cerdos, si bien les siguen de cerca perros especialmente entrenados. Los sabuesos de trufas de la provincia de Piamonte, al norte de Italia, donde se halla una fina trufa blanca, son muy hábiles. En Rusia, cabras e incluso oseznos participan en la búsqueda.

Desafortunadamente, los hongos, que requieren de siete años para madurar, sólo resultan comestibles durante una semana. Se los puede guardar en aceite, o congelar, pero las trufas en conserva pierden mucho de su extraordinario aroma. Los precios varían desde 880 dólares por kilo de trufas negras de Périgord hasta más de 2 330 dólares por kilo de la variedad blanca. Con estos precios, una rebanada de pastel de trufas de la variedad negra costaría cerca de 44 dólares, y 110 dólares si fuera de la blanca.

Video Sobre El Mundo de las Trufas

(Fuente Consultada: Sabía Ud. Que…? Rearder´d Degest)

Historia de la Papa Propiedades Cultivo y Recolección Origen La Papa

Historia de la Papa Propiedades, Cultivo y Recolección

En el año 1541, unos oficiales españoles que exploraban el territorio peruano se sorprendieron ante unos sembrados desconocidos para ellos. En efecto, ante sus ojos se extendían, hasta donde la vista alcanzaba, unas plantas pequeñas, de hojas ligeramente plateadas, con flores blancas y bayas amarillas.

Pensando que estas plantas se cultivaban por sus frutos, probaron las pequeñas bayas (no más grandes que una nuez); las encontraron muy amargas, y su jugo viscoso les dejó en la boca una impresión tan desagradable, que no dudaron fueran tóxicas, y creyeron que los indígenas las usaban para emponzoñar sus flechas.

Alarmados por semejante descubrimiento, que les hacía ver a los pacíficos indios del Perú como peligrosos enemigos, decidieron destruir las plantaciones.

Pero cuando días más tarde volvieron al lugar, encontraron a mujeres y niños ocupados en la cosecha, y se asombraron muchísimo al ver que arrancaban las plantas y luego las quemaban, pues no era por las bayas que los indígenas las cultivaban, sino por una especie de tubérculo parduzco próximo a las raíces. A la hora del almuerzo, algunas mujeres pusieron a cocinar estos misteriosos tubérculos en unas marmitas llenas de agua. Los españoles se aproximaron y pidieron probar esta extraña. comida, que los peruanos llamaban “pappa”.

La papa se cultiva en más de 100 países, en clima templado, subtropical y tropical. Es esencialmente un «cultivo de clima templado», para cuya producción la temperatura representa el límite principal: las temperaturas inferiores a 10° C y superiores a 30° inhiben decididamente el desarrollo del tubérculo, mientras que la mejor producción ocurre donde la temperatura diaria se mantiene en promedio de 18° a 20° C.

La encontraron mucho más agradable de lo que suponían y comieron hasta quedar satisfechos. Los españoles llevaron a su país algunos tubérculos; los plantaron y observaron que se aclimataban fácilmente.

Gracias a la papa, el pueblo español, empobrecido por las guerras de Felipe II, pudo luchar contra el hambre. No fueron necesarios más de veinte años para que el cultivo de esta planta exótica se extendiera por toda la península ibérica. En el año 1565, el capitán inglés J. Hawkins intentó introducir la papa en Irlanda, pero no tuvo éxito.

En 1568, Inglaterra brindó mejor acogida a estos tubérculos, importados por Francisco Drake a su regreso de América del Norte, y pronto se los cultivó en el sur del territorio. En 1592, Gaspar Bauhin alentó a unos cuantos agricultores franceses, que lograron un gran éxito con el nuevo cultivo. Pero pronto se extendió la noticia de que la papa era un alimento peligroso, con lo cual se abandonaron los ensayos.

Parece que el mismo rumor se propago del otro lado de la Mancha, ya que sólo en el siglo XV se cultivó definitivamente la papa en Gran Bretaña, adonde el almirante Walter Raleigh había llevado nuevas variedades. Según Humboldt, la papa no fue cultivada en gran escala sino a partir de 1717 en Sajonia, de 1728 en Escocia y de 1738 en Prusia. Respecto a Francia, el precioso tubérculo era aún una rareza en 1763.

Sólo veinte años más tarde su uso se extendió. Algunos franceses la llamaron “parmentiére”, ya que es al empeño del farmacéutico Parmentier a quien deben su difusión. Deseoso de popularizar la papa, el rey de Francia Luis XIII pidió a los nobles que ludieran su flor en el ojal y cultivaran esta planta en sus posesiones. La papa (Solanum tuberosum) . pertenece a la familia de las solanáceas. Se reproduce por semillas o por tubérculos.

Las variedades nuevas se logran por semillas, pero por este procedimiento se demora mucho tiempo en obtener el producto. El segundo procedimiento se practica plantando el tubérculo entero o trozos de éste, siempre que cada uno tenga el brote correspondiente. La planta se desarrolla en dos direcciones: por encima de la tierra, las ramas se adornan de pequeñas hojas y más tarde de florecillas blancas, amarillas o violetas, que dan frutos (o bayas) verduscos o amarillentos, llenos de pepitas minúsculas.

Las papas semilla por lo general son el insumo más costoso en la producción de papas, y representa del 30% al 50% de los costos de producción. En las partes del mundo en desarrollo donde no hay un sistema oficial de suministro de semillas, los agricultores han creado sus propios métodos de selección de los tubérculos semilla: venden las papas más grandes para obtener efectivo, consumen en casa las de tamaño medio y conservan las más pequeñas como futuro material de siembra.

Al mismo tiempo, las raíces se alargan y desarrollan los estolones, que son particularmente ricos mi almidón y en sustancias nitrogenadas. Existen numerosas variedades de papas: según su forma, son redondas, cilíndricas o achatadas; por su color, son blancas, amarillas, rosadas, rojas o violetas, y según la época de maduración, son precoces, semiprecoces o tardías… Para la reproducción por tubérculo se emplean en general papas del año anterior, cuidadosamente seleccionadas.

Cuando se practica la siembra, se mezclan semillas de dos tipos diferentes. La siembra se efectúa en tierras cuidadosamente preparadas, a una profundidad de 25 cm. y en pequeños surcos paralelos que inmediatamente se recubren de tierra. Protegidas del frío, las yemas crecerán a expensas del tubérculo que las nutre; pronto la plantita emergerá de la tierra, y comenzará a desarrollarse.

Ahora comienzan los peligros: las heladas y los vientos cálidos, que resecan las plantas, son igualmente temibles; un minúsculo hongo parásito amenaza a los tubérculos, los atrae y los transforma en una masa manchada y dura como la piedra, pues les absorbe toda el agua; las dóríforas, coleópteros de alas amarillas y rojas, con rayas negras, atacan con encarnizada voracidad las plantas de patata. Si el agricultor no está atento, puede llegar a perder toda su cosecha.


Imagen de:http://www.potato2008.org/es/lapapa/cultivo

Para arrancar las papas se elige el tiempo seco, con el fin de poder separarlas más cómodamente de la tierra que ]as envuelve. La papa se aclimata en casi todos los terrenos y se la puede cultivar en todas las regiones donde crecen los cereales. Esta característica ha hecho posible la siembra de papas hasta en Islandia.

PLAGAS Y ENFERMEDADES
Los cultivadores de popas tienen que luchar con un gran número de plagas y enfermedades. Puesto que son un alimento tan importante, hay regulaciones estrictas en relación con estas plagas y enfermedades. La más grave de todas ellas es lo enfermedad producida por hongos, denominada «mildiu» (también añublo, gangrena, niebla, etc.). El hambre que padeció Irlanda, en 1846, fue debido o la pérdida de la cosecha, atacada por esta plaga. Los primeros síntomas son la aparición de puntos pálidos en las hojas.

Estos puntos aumentan de tamaño y número, volviéndose color pardo. La formación de tubérculos se detiene, cuando está afectada alrededor de las tres cuartas partes de la hoja. Pocos campos escapan por completo al ataque del mildiu, aunque el grado de ataque depende del clima.

Una estación húmeda favorece el hongo, y puede haber un 75 % de mildiu a mediados de verano. La mitad de la cosecha se pierde entonces. Si su difusión no alcanza el 75 % en el último mes estival, las pérdidas son menores, ya que el crecimiento se’ detiene, normalmente, en esta época. Las hojas afectadas producen gran cantidad de esporas que infectan las plantas próximas y también caen al suelo.

Las esporas pueden infectar los tubérculos y, en este caso, la enfermedad se transmite al año siguiente. El cortado o quemado de la planta, antes de que progrese demasiado, reduce el riesgo de que se infecten los tubérculos. También es beneficioso rociar las hojas con un fungicida, cuando, se noten los primeros síntomas de la enfermedad (caldo bórdeles, «zinebe», caldo sulfocúprico). Es bien sabido que las papas que proceden de la misma simiente durante varios años degeneran y dan pequeños rendimientos. Los responsables son varios «virus» que, gradualmente, s« multiplican en las plantas.

El pulgón esparce los virus de planta en planta. En regiones septentrionales, las enfermedades debidas a virus se pueden remediar, ya que los áfidos no pueden vivir allí, por lo que dichas enfermedades son raras en esos lugares.

La «sarna verrugosa» o «sarna negra» determina que los tubérculos presenten protuberancias que los hace poco aceptables. Muchas variedades de papas son inmunes a esta enfermedad, que es producida por un hongo microscópico, y, por tanto, en las regiones donde se ha registrado la plaga sólo se deben sembrar dichas variedades. La plaga más importante es la «anguilulosis«, producida por el nemátodo llamado «gusano de la raíz de la papa», que ataca las raíces y debilita la planta.

Es común que las plantas se agosten en un día. Las raíces infectadas se cubren de una fina capa blanca o parda de puntitos, que no son más que quistes con muchos huevos. Los quistes pueden sobrevivir en el suelo durante varios años, y no deben cultivarse papas en la tierra infectada, por lo menos, en seis años. La desinfección de la tierra y una adecuada rotación de cosechas pueden evitar la proliferación de grandes cantidades de gusanos de la raíz.

El «escarabajo de la papa» es una plaga importante en América, de donde es originario, y en algunas regiones de Europa. Los escarabajos y sus gorgojos se alimentan de las hojas, por lo que toda la planta puede llegar a ser destruida.

En la Argentina, la papa es atacada, además, por otros insectos, tales como el bicho moro, la vaquita de San Antonio, la «pulguilla», diversas chinches, el alquiche, el gorgojo, el grillotopo, la «polilla de la papa», el gusano blanco (larva del bicho torito), y el «gusano alambre» (larva de diversos elatéridos).

PARA SABER MAS…
FUTURO CERCANO: LA PAPA PODRÍA SALVAR DEL HAMBRE AL MUNDO

En la mayoría de los países, la papa se considera una hortaliza común y corriente, ideal para absorber salsas y llenar el estómago. Sin embargo, se trata de uno de los alimentos más energéticos que existen y de alto valor nutricional (contiene carbohidratos, proteínas y aminoácidos esenciales). Es muy rica en potasio y nos protege de enfermedades cardiovasculares. En promedio, una papa contiene la mitad del requerimiento diario recomendado de vitamina C.

A lo largo de un año y bajo los auspicios de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), expertos de todo el mundo se reunieron para instaurar el Año de la Papa. Se convencieron entonces de su asombroso potencial: ¡este alimento podría ayudar a evitar el hambre de millones de personas asoladas por la pobreza en los países que cuentan con menos recursos!

Se calcula que para el año 2030 la población mundial crecerá en más de 100 millones de habitantes por año, y el 95 por ciento de esas personas vivirá en naciones pobres.

Una solución sencilla es aumentar la producción de papa. «La papa es el producto agrícola ideal para zonas con tierras de baja calidad pero con mano de obra abundante», afirma NeBambi Lutaladio, especialista en hortalizas de raíz y tubérculos de la FAO. «La papa crece rápidamente, tolera climas extremos y necesita muy pocos fertilizantes». Millones de campesinos ya han duplicado su producción de papas en los últimos 30 años.

La tendencia va en aumento. Ahora, el desafío es ayudar a los pequeños productores para que lleven sus cosechas a los mercados nacionales e internacionales. A diferencia de los cereales, la papa no es objeto de especulación en los mercados agrícolas mundiales: su precio depende de la oferta y de la demanda locales.

La papa, pues, podría proveer un suministro alimentario constante para los consumidores más vulnerables.
Perú ha declarado su intención de reducir la cantidad de trigo importado, que es muy caro, y estimula a su población a consumir pan de harina de papa. La India tiene planes de duplicar su producción de papa en los próximos cinco a 10 años, con el fin de aliviar la pobreza en la región noreste del país.

En China, la hortaliza podría convertirse en el producto agrícola alimenticio dominante en las tierras de cultivo. Y en Sudáfrica, McCain, el mayor productor del mundo de productos derivados de la papa, prevé la producción futura de éstas en forma deshidratada, y enriquecidas con macro y micronutrientes.

La papa forma parte esencial de una alimentación nutritiva, su comercialización es barata y su precio es accesible para la población más pobre. Más universal que nunca, la papa es el alimento del futuro. (Fuente Consultada: Revista Selecciones Julio 2009)

AMPLIACIÓN DEL TEMA: Actualmente, la papa o patata es un alimento importante en la dieta humana. Oriunda de América del Sur, se cultivó durante centenares de años, en Chile, Bolivia y Perú. Los españoles la introdujeron en Europa en el siglo XVI. La papa, solanum tuberosum, está relacionada con la dulcamara y la berenjena de la misma familia de las solanáceas. La planta suele tener una altura de medio metro, con flores pequeñas de color blanco o violeta pálido y corola en forma de estrella de cinco puntas.

Los tallos subterráneos engruesan y forman tubérculos, que constituyen las verdaderas papas. Éstos contienen alimentos de reserva, almidón y proteínas. Y cada uno de ellos presenta yemas que pueden originar nuevas plantas al año siguiente. Las flores de la papa producen semillas, aunque la cosecha comercial se obtiene de los tubérculos de la temporada anterior. La semilla se usa solamente cuando se trata de obtener variedades nuevas.

Como medio de propagación de la papa se usan los tubérculos de pequeño tamaño. Cada uno posee un NÚMERO de yemas u «ojos», que constituye un pequeño brote y puede dar lugar a un vástago completo. Si se cortase cada «ojo» con una parte del tubérculo y se plantase, podría producir una nueva planta. Se hacen germinar los tubérculos antes de plantarlos. Se los esparce sobre bandejas y se los coloca a unos 4°C.

Esto favorece el crecimiento de las yemas y pueden ganarse unas dos semanas de tiempo, aumentando, además, el rendimiento. Existen muchas variedades de papas, divididas por su tamaño, forma, color, época de maduración, etc. Por la época pueden ser tempranas, semitempranas, semitardías y tardías. Se cultiva en zonas de clima preferentemente templado y algo fresco. Se plantan casi siempre en surcos hechos con el arado, después de remover bien y rastrillar la tierra.

Los surcos deben estar separados entre sí unos 60-70 cm. Las papas se plantan en el surco cada 35 cm, según el tamaño. Teniendo esto en cuenta, se necesitan cerca de dos toneladas de papas por hectárea. Crecen en cualquier tipo de terreno, aunque se obtienen las mejores calidades en suelos sueltos, profundos, permeables y ricos en materia orgánica. La cosecha media alcanza unas 20 toneladas por hectárea. Y llega hasta 35 toneladas en los años buenos.

La época de siembra depende de la estación y del clima. En América del Sur se extiende de agosto a marzo. Las cosechas se efectúan desde febrero hasta junio. Las variedades tempranas pueden sembrarse antes, en regiones abrigadas. Después de sembrar los tubérculos germinados en los surcos, éstos se tapan haciendo un nuevo surco entre dos de los anteriores. Dos semanas después, se rastrilla el terreno, para eliminar las malas hierbas.

El cultivo entre surcos impide el brote de nuevas hierbas y cuando las plantas miden unos 30 cm de altura, se remueve el terreno nuevamente con el arado; así quedan eficazmente cubiertos los tubérculos. Los que asoman en la superficie se tornan verdes y no pueden comerse. La recolección de las variedades tempranas comienza alrededor de fines de primavera. Y la de la cosecha normal, hacia el final del verano. Generalmente, las variedades tempranas se recogen a mano. Éste era el único método de recolección en tiempos pasados. La cosecha normal se efectúa con máquinas, de las que existen diversos modelos.

En muchos países se utiliza el volteador de papas, una máquina con espigones giratorios que esparcen los tubérculos sobre la superficie de la tierra. Esta máquina trabaja con rapidez, aunque puede dañar los tubérculos. Existen cavadoras elevadoras y cosechadoras automáticas, aunque solamente pueden usarse en terrenos sin piedras. Las variedades tempranas y algunas normales se venden inmediatamente aunque la mayor parte de la cosecha se almacena, para consumirla en otoño e invierno. El lugar de almacenamiento debe ser seco, bien ventilado, fresco y con poca luz. En algunos países se conservan en silos, o se embolsan a medida que se van juntando y se guardan en galpones. El valor principal de la papa reside en su condición de alimento de la población humana. El arte culinario ha creado diversas maneras de cocinarla y servirla.

En algunos países (por ejemplo, Irlanda), la harina de papa se utiliza para fabricar tipos especiales de pan. Durante la Segunda Guerra Mundial, la harina de papa seca constituyó importante reserva alimenticia. Los tubérculos pequeños y los dañados se usan para alimentar el ganado.

Existe gran número de plagas y enfermedades contra las que deben luchar los cultivadores. En la Argentina, la papa sufre el ataque de INSECTOS, tales como el bicho moro, la vaquita de San Antonio, la pulguilia, diversas chinches, el alquiche, el gorgojo, el grillotopo y el «gusano alambre»

Trabajo enviado por el colaborador:
Sergio J. Pellizzi, basado en Enciclopedia ALFATEMATINA N°56

UNA ANÉCDOTA HISTÓRICA DE Carlos Fisa en su libro «Historias de la Historia«:

«Durante la Guerra de los 30 Años , un francés llamado Antonio Agustín Parmentier cayó prisionero y, alojado en casa de un médico o farmacéutico alemán, hubo de alimentarse de patatas como todo el mundo. Estómago agradecido, a su vuelta a Francia procuró hacer propaganda del tubérculo. En un principio la patata no interesó más que como producto farmacéutico. Parmentier explicó que, durante su cautiverio, se le ocurrió hervir las patatas, y una vez hervidas descubrió que eran el mejor sustitutivo del pan. Como máximo argumento expuso que «si los puercos las comen, también las pueden comer los humanos». En 1776, siendo farmacéutico de los Inválidos de París, cultivó unas huertas de patata. El rey Luis XVI, en una de sus visitas, vió unas flores que desconocía y preguntó qué eran.

—Son la locura de Parmentier, que imagina que esta planta puede servir de alimento a los pobres.

Pero 1767, 1768 y 1769 fueron años de hambre. Parmentier publicó una memoria sobre el consumo de la patata, avalado por Turgot, Condorcet, Buffon e incluso Voltaire. El 24 de agosto de 1768 fue el día de la consagración real de la patata: Luis XVI visitó el terreno donde estaban plantadas y Parmentier le ofreció algunas flores, que el rey se puso en la casaca. Todos los cortesanos quisieron hacer lo mismo, y la flor de la patata se puso de moda. Algunos, incluso, se dedicaron a cultivar patatas en invernadero. Pero eso era privativo de la nobleza, que rechazaba las patatas para comer, lo mismo que el pueblo bajo, que exigía pan y no aceptaba el nuevo alimento. Parmentier pidió entonces al rey que unos soldados custodiaran los huertos donde cultivaba sus patatas.

Una noche, los soldados se retiraron y la gente del pueblo se lanzó a robar patatas. Creía que estaban reservadas á los nobles, y ello, sumado al atractivo de lo prohibido, hizo el resto. El 21 de octubre de 1787 se sirvió la célebre cena de los Inválidos, en que todos los platos eran a base de patatas. Incluso el aguardiente era producto de la destilación del tubérculo.

De todos modos, se consideraba como sucedáneo del pan. Fueron necesarios el advenimiento del Imperio y el bloqueo de Francia a causa de las guerras napoleónicas para que en este país triunfase la hoy popular patata.»