Hipólito Irigoyen

Agustin P. Justo Gobierno, Biografia Politica y Economia

Gobierno y Biografia de Justo Agustin P.

Siendo el general Uriburu presidente de facto de Argentina y ante los rumores de conspiración en las fuerzas armadas y sintiéndose enfermo, el dispuso convocar a elecciones para el 8 de noviembre de 1931, a fin de poner término al período revolucionario.

A los comicios para la elección presidencial concurrieron dos coaliciones de partidos: la Concordancia (formada por la unión de los conservadores o demócratas nacionales con los radicales antipersonaiistas y los socialistas independientes), que proclamó al general Agustín P. Justo y al doctor Julio A. Rocahijo del general homónimo—, y la Alianza Civil (unión de socialistas con demócratas progresistas), que sostuvo a Lisandro de la Torre-Nicolás Repetto.

El partido Radical personalista proclamó al binomio Marcelo T. de Alvear-Adolfo Güemes, pero en acuerdo de ministros el presidente Uriburu los declaró inhabilitados para figurar como candidatos. Por esta resolución, el radicalismo —que contaba con gran apoyo popular— retiró todas sus candidaturas a los puestos en el gobierno de todo el país y proclamó la abstención política.

Efectuadas las elecciones y realizado el escrutinio, se impuso la fórmula presidencial oficialista de la Concordancia: Justo-Roca

ANTECEDENTES:
La crisis mundial y sus consecuencias en la Argentina
Argentina sufrió los efectos de la gran depresión económica mundial.

Las exportaciones se vieron sumamente disminuidas, lo que obligó a limitar severamente las importaciones.

Decayó la actividad productiva y en consecuencia aumentó el desempleo.

El Gobierno estableció un rígido control del comercio exterior seleccionando los productos que podían ingresar al país como los combustibles y los productos químicos, entre otros.

Parte de lo comprado fue sustituido por el gran desarrollo de la na ciento industria nacional, sobre todo la de la alimentación y la textil.

La limitación de las importaciones se prolongó durante la Segunda Guerra Mundial.

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Vida de Agustin P. Justo: Nació un 26 de febrero de 1876 en Concepción del Uruguay, por entonces capital de Entre Rios. Con tres años su familia se trasla a Buenos Aires.

gobierno de Agustin P Justo

El niño estudió un año en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y a los 11 se incorporó al Colegio Militar, del que egresó el 9 de enero de 1892 con el segundo promedio de su promoción y como alférez de artillería.

El inicio de los estudios militares provocó tres años de distanciamiento entre padre e hijo. En julio de 1890, el joven cadete había intervenido en la Revolución del Parque junto a un grupo de treinta y tres camaradas, desconociendo a las autoridades naturales.

Se encontró allí con José Félix Uriburu, su primo Juan Bautista Justo, once años mayor que él y más tarde fundador del socialismo argentino, su tío Juan Felipe y Nicolás Repetto, todos nucleados alrededor de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen.

Poco tiempo después, fue amnistiado y se reincorporó al Colegio Militar. Durante la década del noventa Justo tendrá varios destinos que lo llevarán a San Juan, La Pampa y San Luis.

Desde enero de 1896 es oficial del arma de ingenieros en la División Técnica del Estado Mayor del Ejército, cuando lo sorprende la muerte de su padre.

Al año siguiente ingresa en la carrera de ingeniería civil en la Facultad de Ciencias Exactas y se gradúa en 1903 junto con una carnada de oficiales caracterizada por una sólida formación cultural; entre ellos, Pablo Nogués, Enrique Mosconi y Alonso Baldrich.

En 1904, con el grado de capitán, obtiene el reconocimiento como ingeniero militar.

Para entonces llevaba cuatro años de matrimonio con Ana Ber-nal. La ceremonia se había celebrado en diciembre de 1900 y el general Enrique Mosconi había sido testigo del enlace.

La pareja vivía en el viejo Palermo, cerca del arroyo Maldonado, barrio «orillero» en esa época. Tendrán siete hijos, de los cuales varios fallecerán en la infancia.

El primogénito, Liborio, será el más recordado. Conocido por sus seudónimos de «Quebracho» y «Lobodón Garra», en la década del treinta adherirá al marxismo, por un tiempo participará del movimiento trotskista latinoamericano y proseguirá luego su labor de investigador y escritor de izquierda, por lo que se sucederán los desencuentros con su padre.

Ascendido a mayor en 1906, Agustín P. Justo ocupó la cátedra de Matemática en el Colegio Militar y fue docente de Telemetría y Telegrafía óptica en la Escuela de Tiro.

Fue segundo jefe del batallón de ferrocarrileros, subdirector de la Escuela de Tiro, a cuyo frente dirigió la campaña de instrucción en Sierra de la Ventana en 1908, y subdirector del Colegio Militar en octubre de 1913, con el grado de coronel.

Hombre laborioso, disciplinado y versátil, resultaba un conversador de trato afable que mostraba gran curiosidad intelectual, en especial en lo relativo a temas de historia. Confesaba sentir una especial admiración por la personalidad de Julio A. Roca, el Zorro, de quien más de una vez intentará copiar fórmulas y tácticas.

Desde 1908 la familia se había instalado en las cercanías de Campo de Mayo, en la localidad de Bella Vista.

Entre 1914 y 1915, Justo comandó la Cuarta Brigada de Artillería y alcanzó la dirección del Colegio Militar. Siete promociones de oficiales fueron moldeadas bajo su supervisión.

Justo no disimulaba su oposición a Yrigoyen, y en 1920, en un discurso a los cadetes cuestionó abiertamente la política del Presidente y generó fuertes polémicas.

Al año, durante los homenajes por el centenario del nacimiento de Bartolomé Mitre, transformó la conmemoración en un acto opositor al gobierno.

Fuente:Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX-Deleis-Titto-Arguindeguy Editorial Aguilar

PRESIDENCIA DE AGUSTÍN P. JUSTO (1932-1938)

La gestión presidencial: A la edad de 56 años, el general Justo asumió el mando el 20 de febrero de 1932 y en esta forma reanudó el normal funcionamiento de sus instituciones.

El presidente dispuso seguir una política de conciliación y una de sus primeras disposiciones fue el levantamiento del estado de sitio.

La situación financiera era delicada, por cuanto el gobierno provisional no había llegado a controlar el déficit económico.

La crisis mundial continuaba perjudicando a nuestro país y había originado el alza de las tarifas aduaneras y el cierre de importantes mercados del extranjero.

El gobierno tomó una serie de medidas, entre ellas modernizó el sistema rentístico y aplicó por primera vez el impuesto a los réditos, creó el Banco Central de la República y levantó un empréstito interno de carácter patriótico.

La dependencia económica de nuestro país con Gran Bretaña y la política proteccionista adoptada por esta última nación después dé la Conferencia de Ottawa (mediados de 1932) agravaron el problema económico argentino.

En efecto: en la citada asamblea, dicha potencia manifestó que de preferencia se abastecería con productos de sus propios dominios, con lógica exclusión de los países extranjeros.

Esta disposición provocó inquietud en nuestro gobierno y en los círculos ganaderos, por cuanto Gran Bretaña se surtía particularmente de carnes argentinas.

El general Justo dispuso que partiera hacia Londres una comisión presidida por Julio A. Roca, a fin de gestionar un convenio comercial con Gran Bretaña. Después de difíciles tramitaciones se firmó en Londres el tratado Roca-Runciman, así llamado por los funcionarios que representaron a los dos países.

El convenio resultó muy beneficioso para la potencia europea, que pasó a controlar el 85 % de la exportación de nuestras carnes y además se aseguraba un «benévolo tratamiento» para los capitales británicos invertidos en la Argentina.

La firma del tratado provocó intensos debates en el Congreso Nacional —se recuerda la oposición del senador Lisandro de la Torre—, aunque fue aprobado.

El gobierno aplicó un plan económico intervencionista y dispuso regular oficialmente la producción. Se creó la Junta Nacional de Carnes, la Reguladora de Granos, la de la Industria Lechera y la Reguladora de Vinos.

La decisión con que fueron encarados los difíciles problemas de la crisis —más el aporte de las buenas cosechas y el impulso del trabajo— permitió obtener el éxito deseado a fines de 1936.

Entre las realizaciones progresistas de la presidencia del general Justo merecen citarse: la instalación de una amplia red de elevadores de granos, el impulso dado a la explotación petrolífera, la creación de la Dirección Nacional de Vialidad, que construyó gran cantidad de caminos pavimentados —entre ellos el de Buenos Aires a Mar del Plata—, la inauguración de importantes obras públicas, como la Plaza de la República y la avenida 9 de Julio; la habilitación de nuevas líneas de subterráneos, etc.

En el orden social se promulgaron leyes relativas a indemnizaciones por despido, a vacaciones pagas y al descanso el sábado por la tarde.

Las relaciones exteriores: En el orden internacional, la Argentina desarrolló una intensa acción diplomática.

El general Justo se trasladó al Brasil y más tarde —en 1935— el presidente de esa nación, doctor Getulio Vargas, llegó a nuestro país. También fue huésped del pueblo argentino el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, quien arribó a Buenos Aires en 1936.

El ministro Carlos Saavedra Lamas dirigió la política exterior en eí transcurso de la presidencia del general Justo. En 1932 se inició la llamada «guerra del Chaco» entre Paraguay y Bolivia, países que disputaban territorios chaqueños.

El protocolo que puso fin a la lucha se firmó en Buenos Aires, en junio de 1935. Por su destacada actuación diplomática en favor del cese de las hostilidades, Saavedra Lamas obtuvo el Premio Nobel de la Paz, del año 1936.

En 1934 se realizó en Buenos Aires el XXX Congreso Eucarístico Internacional, al que asistió como legado del Pontífice el entonces cardenal Eugenio Facelli (más tarde Pío XII) y que contó con la adhesión de millares de fieles de nuestro país y también del extranjero.

La renovación presidencial
Cuando se aproximó la fecha en que se debía proceder a renovar las autoridades nacionales, el panorama político se presentaba sombrío y confuso.

El general Justo y el partido oficial de la Concordancia sostuvieron la candidatura del doctor Roberto M. Ortiz, radical antipersonalista, cuya fórmula se completó con un conservador, el doctor Ramón S. Castillo, para el cargo de vicepresidente.

La Unión Cívica Radical presentó el binomio Marcelo T. de Alvear-Enrique Mosca. Realizadas las elecciones se impuso la fórmula oficialista: Ortiz-Castillo.

La otra cara del gobierno de Justo era la inauguración de obras públicas. La extensión de la red vial fue notable y se construyeron más de treinta mil kilómetros de caminos, financiados con un impuesto a las naftas decretado durante el gobierno de Uriburu y llevados adelante por la Dirección Nacional de Vialidad.

obelisco en construccion

Bajo la intendencia de Mariano de Vedia y Mitre, la Capital logró buena parte de su perfil moderno: se construyó el Obelisco, se inició la avenida 9 de Julio y el distrito federal marcó su límite, circundado por la avenida General Paz.

colegio militar el palomar

Durante el sexenio comenzó la construcción del Colegio Militar en El Palomar (imagen arriba) , de la Escuela de Aviación de Córdoba, del edificio del Ministerio de Guerra y el Hospital Militar en terrenos de Campo de Mayo.

SINTESIS DE SU GOBIERNO:

Desarrolló una inteligente y activa política exterior. Fue oficialmente al Brasil; visita devuelta por el Presidente de ese país, Gelulio Vargas.

En ambos casos hubo gran despliegue de cordialidad. Contribuyó al restablecimiento de la paz entre Bolivia y Paraguay, que se disputaron la posesión del Chaco en sangrientas batallas.

A ese efecto, Justo convocó un Congreso Panamericano en Buenos Aires. En 1934 se reunió en esta ciudad el 32° Congreso Eucarístico Internacional, presidido por el Cardenal Eugenio Pacelli (futuro Papa Pío XII), con gran afluencia de fieles y prelados de todas partes del mundo.

En 1936 visitó por primera vez la Argentina un Presidente de los Estados Unidos: Franklin Delano Roosevelt, recibido por el Congreso en sesión extraordinaria. Justo intervino los precios de los productos de la ganadería y la agricultura.

Envió a Europa al vicepresidente, que con gran habilidad consiguió mantener abierto el mercado de sames con Gran Bretaña en
las condiciones estipuladas por el tratado Roca-Runciman.

Entre otras valiosas decisiones de esta presidencia, cabe citar: creación del «Banco Central de la República», de Dirección Nacional de Vialidad y de la Comisión Nacional de Cultura. Implantó además el impuesto a la renta

Constituyó el Fondo Nacional de Caminos con un impuesto especial a la nafta,cuyos ingresos debían invertirse en obras publicaste vialidad, nacionales y provincialesInauguró el puente entre Paso de los Libres y Uruguayana, en Brasil.

Muy discutidas en su momento, el conjunto de medidas económicas adoptadas por Justo sacaron al país de la crisis aguda del año ’30 y, aunque los sectores desposeídos se mantuvieron en la marginación, los índices macroeconómicos mejoraron.

Se creó la Dirección de Parques Nacionales, y la gestión de Pablo Nogués en los Ferrocarriles del Estado y la conducción de Ricardo Silveyra en YPF fueron eficaces.

Estos logros dieron a Justo una imagen de buen administrador. No obstante, de no mediar fraude, era difícil la continuidad conservadora.

La Concordancia, controlada por Justo, frente a los comicios de 1937 optó por «abdicar» en un antipersonalista, dejando la candidatura vicepresidencial para el PDN. Así surgió la fórmula continuista de Roberto Ortiz -el ministro de Hacienda– y el jurista Ramón Castillo, por entonces ministro del Interior.

La dupla salió a enfrentar a la ya proclamada fórmula socialista Nicolás Repetto-Arturo Orgaz y al binomio radical formado por Marcelo T. de Alvear-Enrique Mosca.

Alvear se burló de las giras electorales y las reiteradas inauguraciones del Presidente: «El general Justo está paseando el cadáver de su presidencia»; pero le fallará el pronóstico. Con proscripciones y fraudes, Ortiz y Castillo recibirán los atributos presidenciales y se instalarán en la Casa Rosada el 20 de febrero de 1938.

Pocos días antes, Justo recibió la noticia de la muerte de su hijo Eduardo en un accidente aéreo.

En diciembre de 1942 fallece su esposa y la salud del general decae rápidamente, para morir en enero de 1943, pocos meses antes de un nuevo golpe que cambiaría los destinos de Argentina.

Ver: La Decada Infame

Fuentes Consultadas:
Historia 3 La Argentina y el Mundo de José C. Astolfi – Editorial Kapelusz
Historia 5 Instituciones Políticas y Sociales de Argentina desde 1810 de José Cosmelli Ibañez – Editorial Troquel

Biografia de Nestor Kirchner Presidente de Argentina Historia Politica

Biografía de Nestor Kirchner Presidente de Argentina

Néstor Kirchner: El sueño de un hombre político

En la mañana del 27 de octubre de 2010, los sueños de un hombre que intentaba continuar con su labor en pos de mejorar la situación social y política de la Argentina quedaron truncados, cuando la muerte, sin anunciarse, le arrebató el último suspiro de vida.

Desde hacía muchas décadas no se observaba en la Argentina, y en el mundo, un duelo tan profundo y triste como el que envolvió las calles del país cuando los medios de prensa anunciaron la muerte del ex presidente argentino Nestor Kirchner.

Similar a lo que sucedió con grandes figuras de antaño, la zona circundante a la Casa Rosada fue invadida por miles de personas que deambularon cabizbajas y casi sin rumbo por las calles que rodean este representativo edificio, y mientras aguardaban la llegada de los restos del ex presidente argentino, se pudieron escuchar los lamentos, y la inagotable inquietud sin respuesta: «Por qué te fuiste?».

Muchos se sintieron huérfanos, precisamente en un momento en que el país necesitaba de los cambios que Nestor Kirchner había planificado para esta gran nación. Se rumoreo incluso que él tenía planeado volver a presentarse como candidato a la presidencia de Argentina para los comicios que tendrán lugar en 2011.

No obstante, la luz de esperanza ha quedado encendida, para todos aquellos que depositaron su confianza en el ex mandatario, y que ahora ven a su mujer, la actual presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kichner, como el legado más importante de su carrera política.

Nestor Kirchner había nacido un 25 de febrero de 1950 en la ciudad de Río Gallegos, centro capitalino de la hermosa provincia patagónica de Santa Cruz. Segundo hijo del matrimonio conformado por un argentino, homónimo del pequeño Néstor, y una chilena descendiente de croatas llamada María Ostoić, compartió su feliz infancia junto a sus hermanas Alicia y María Cristina.

Su familia poseía un nivel económico medio, perteneciente a aquel desaparecido grupo social que conformaban las familias de clase media, por lo que el pequeño Néstor fue educado en prestigiosas escuelas públicas de aquella localidad de Río Gallegos, donde realizó los estudios primarios y secundarios.

El interés político llegó muy temprano a su vida, como solía suceder frecuentemente entre los jóvenes adolescentes en aquellas lejanas épocas, que sentían la necesidad de participar activamente en los cambios que requería el país.

Así fue que Néstor se inició en política convirtiéndose en militante activo del Movimiento Justicialista, dentro del grupo de la Juventud Peronista, cuyos miembros se caracterizaban por mantener una ideología de izquierda que se oponía firmemente al entonces gobierno militar de la llamada Revolución Argentina.

Sus ansias por cambiar el futuro del país y poner en práctica sus incipientes utopías de juventud, lo llevaron a abandonar Rio Gallegos para realizar los estudios en la carrera de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata, logrando convertirse en abogado en el año 1976.

Su permanente postura política lo llevo a ser detenido en varias oportunidades, e incluso a principios del año 1976, durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, fue encarcelado junto a su amigo, el director Héctor Olivera, por el lapso de un mes en la ciudad de Río Gallegos.

En medio del contexto nacional a raíz del denominado Proceso de Reorganización Nacional, Néstor decidió regresar definitivamente a su ciudad natal, pero esta vez acompañado de su joven esposa Cristina Fernández, a quien conoció mientras llevaba a cabo sus estudios en La Plata.

Durante un período de tiempo, Néstor Kirchner decidió abandonar su militancia política, y dedicarse exclusivamente a ejercer su profesión, en vistas de las dificultadas que habían comenzado a surgir para los seguidores del régimen de Perón.

Sin embargo, sus ideas y sueños continuaban presentes en su mente, moldeándose para dar lugar a un renovado hombre de política, que regresó a las filas del Justicialismo cuando nuestro país retornó a la democracia, en el año 1983 con el gobierno de Raúl Alfonsín.

Fue precisamente durante ese año, que Néstor Kirchner se desenvolvió como funcionario del gobierno de su provincia natal, convirtiéndose posteriormente en presidente de la Caja de Previsión Social de la región.

Sus ideal y proyectos no tardaron en ser considerados demasiado controvertidos por sus pares y superiores, por lo que fue inmediatamente forzado a renunciar a su cargo de presidente en la Caja de Previsión Social a raíz de las estrategias financieras propuestas, que se contradecían con los proyectos del entonces gobernador de la provincia de Santa Cruz.

Muchos expertos consideran que fue precisamente este episodio el que le permitió a Kirchner dar su primer paso fuerte en el ámbito político, debido a que a partir de dicha controversia comenzó a ser reconocido por la opinión pública de su región.

Pocos años después de aquel incidente, puntualmente en 1987, Néstor logró convertirse en el intendente municipal de la ciudad de Río Gallegos, gestión que se extendió hasta 1991, y que le dio la oportunidad de hacer conocer sus ideales, logrando por supuesto un fuerte apoyo de la población, que en 1991 no dudó en convertirlo, mediante su voto, en gobernador de la provincia de Santa Cruz, manteniéndose en dicho cargo hasta el 2003.

Su desempeño como gobernador le valió la admiración popular, pero al mismo tiempo la generación de enemigos políticos, que ya vislumbraban un contrincante poderoso y fuerte que podía derrumbar sus ambiciones políticas.

Si bien su labor en el cargo ha sido en varias oportunidades criticada por los más destacados analistas políticos, quienes aseguran que la gestión de Néstor Kirchner en la gobernación de Santa Cruz no distó demasiado del desenvolvimiento llevado a cabo por otros gobernadores peronistas, lo cierto es que el pueblo reconoció en él a un hombre joven que podía ofrecer grandes oportunidades para su país.

Durante su mandato como gobernador, si bien existen algunos aspectos criticables, lo cierto es que logró mantener el equilibrio económico de la región, e incluso alcanzar el superávit fiscal.

No obstante fue criticado en reiteradas oportunidades, debido a su política comercial, que alentaba las inversiones extranjeras en la zona, en el ámbito del turismo y la minería, por lo que fue acusado de beneficiarse de las regalías petroleras de la provincia.

Cuando en el año 1995, Néstor Kirchner volvió a presentarse como candidato para la gobernación de Santa Cruz, y mediante la figura legal de reelección mediante las reformas a la Constitución Provincial, continúo en su cargo hasta el año 2003, logrando así dos mandatos consecutivos.

Te invitamos a leer la segunda parte de la historia de este informe, en el artículo titulado «Néstor Kirchner: El Presidente de los Argentinos».

Nestor Kirchner Presidente de Argentina

Néstor Kirchner: El Presidente de los Argentinos

Después de haber demostrado un desenvolvimiento eficaz dentro de los años que duró su mandato en la gobernación de la Provincia de Santa Cruz, el doctor Néstor Kirchner fue tentado por los representantes de su partido político para presentarse como candidato a la presidencia de la nación, en la elecciones que tuvieron lugar en 2003.

Luego de los sucesos acaecidos durante el gobierno de Fernando De La Rua, de quien todos recuerdan su escape mediante un helicóptero que partió desde las terrazas de la Casa Rosada, y el posterior gobierno interino a cargo de Eduardo Duhalde, que ante lo sucedido se convirtió en senador en ejercicio de la Presidencia, vislumbraban un futuro comicio plagado de necesidades planteadas desde un pueblo cansado de la corrupción y el desgaste político.

Para presentarse como candidato a las elecciones presidenciales, Néstor Kirchner debió luchar con diferentes figuras provenientes del propio Partido Justicialista, que deseaban presentarse en los comicios para ocupar el mayor cargo. Entre ellos se encontraban el ex presidente Carlos Menem, los gobernadores de las provincias de Córdoba, José Manuel de la Sota, de Salta, Juan Carlos Romero, y de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá.

Antes de las elecciones internas del Partido Justicialista que llevarían a la definición del candidato a presidente, el mandatario interino Eduardo Duhalde, que en esos momentos era una de las figuras más importantes del movimiento, intentó apoyar a distintos candidatos, en primer lugar a Carlos Reutemann, luego a José Manuel De La Sota, para finalmente llegar a un acuerdo con Néstor Kirchner, y poner su voto a favor para el gobernador de Santa Cruz.

No obstante, a pesar de contar con el apoyo de Duhalde, aparecieron dentro del partido diferentes propuestas que lograron el apoyo de distintos sectores, por lo que surgieron tres figuras que competían por la candidatura: Néstor Kirchner, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá.

Ante esta difícil situación, los congresistas del Partido Justicialista decidieron solucionar el conflicto a través de la suspensión de las elecciones internas, y permitiendo que los tres precandidatos se presentaran a la elección general.

Si bien en un principio Néstor mantenía una posición desfavorable en las encuestas, ya que la opinión pública no conocía lo suficiente al candidato, lo cierto es que su perfil público comenzó a crecer rápida y exponencialmente en el momento en que se comenzó a trazar una figura política que lo definía como un verdadero socialdemócrata, diferenciándose de esta manera con el resto de las estrategias políticas que habían sido aplicadas hasta el momento.

Poniendo en primer plano a la sociedad, en relación a la producción, la justicia, la educación, el trabajo, la equidad y la salud, Néstor Kirchner logró una popularidad inmediata, que se tradujo rápidamente en el cariño del pueblo, que había depositado sus esperanzas en este nuevo personaje polìtico.

Finalmente, el 27 de abril de 2003, Néstor Kirchner se presentó como candidato a la presidencia de la nación a través del llamado Frente para la Victoria, obteniendo sólo el 22% de los votos, y quedando en segundo lugar después de Carlos Menem con el 24%.

Debido a que ninguno de los dos candidatos alcanzó el mínimo necesario para acceder a la presidencia, ya que se requieren el 45% de los votos, por lo que Kirchner y Menem debían volver a disputarse el cargo a través de un ballotage, pero el mismo jamás tuvo lugar, debido a que Menem decidió renunciar a su candidatura.

De esta manera, Néstor Kirchner se convirtió en el Presidente de los Argentinos, realizando su juramente ante el Congreso de la Nación el 25 de mayo de 2003, cargo que ocupó hasta el año 2007.

A partir de la asunción de Kirchner, el presidente comenzó a desarrollar una política económica diseñada bajo las pautas establecidas por la estrategia del Roberto Lavagna, quien continúo en su cargo de ministro de economía, en el cual había sido asignado durante el gobierno interino de Eduardo Duhalde.

Entre otros aspectos, esta política económica mantenía la devaluación de la moneda, a través de la participación permanente del Banco Central con la compra de divisas. Por otra parte, las exportaciones lograron permitir un notable crecimiento económico. Asimismo se estableció un acuerdo para canjear la deuda soberana por nuevos bonos indexados por la inflación y el índice de crecimiento económico.

Por otro lado, Kirchner resolvió cancelar la totalidad de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, por un monto de 9.810 millones de dólares, con el fin de terminar con la presión de este organismo sobre las políticas económicas nacionales.

Gracias a estos mecanismos y métodos, en los inicios de la presidencia de Néstor Kirchner fue posible la disminución en los índices de pobreza y desempleo.

No obstante, existen diversas opiniones al respecto, ya que muchos especialistas en la materia suelen señalar que el crecimiento económico registrado en el país no guarda relación con las políticas económicas adoptadas por el presidente Kirchner, sino simplemente con el escenario mundial y sus tendencias.

Por su parte, los expertos que suelen apoyar la labor de Kirchner en el poder, aseguran que el cambio radical que se vivió en país a principios de este siglo están íntimamente relacionados con la política económica implementada por el mandatario, que logró convertir a Argentina en uno de los país más estables de la región.

Pero a manera de homenaje, no sólo cabe recordar su arduo trabajo par mejorar el aspecto económico del país, ya que además Néstor Kirchner fue un promotor permanente de los Derechos Humanos, la educación, la salud y el bienestar social.

Gracias a su estrategia de gobierno, Néstor logró el apoyo de importantes figuras políticas de todo el mundo, como por ejemplo Lula, de Brasil, Evo Morales de Bolivia, Michelle Bachelet de Chile, Rafael Correa de Ecuador y Hugo Chávez de Venezuela, entre otros, y al mismo tiempo se supo ganar poderosos enemigos como el ex presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.

Llegando al término de su mandato, Néstor Kirchner decidió no volverse a postular como candidato en las elecciones de 2007, dejando este lugar a su esposa, en aquel momento senadora Cristina Fernández, quien el 10 de diciembre de 2007 asumió como presidente de la nación para continuar con la labor iniciada por su marido y compañero de toda la vida.

Fuente Consultada: Graciela Marker