Historia de la FAVE

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Principales Yacimientos Arqueológicos de Egipto

ORIGEN DEL PUEBLO DE EGIPTO: Los antiguos egipcios llamaban a su país kemet, «la tierra negra», para diferenciarlo del desierto o deshret, «la tierra roja» que lo rodeaba y se llamaban sí mismos remet-en-kemet, «el pueblo de la tierra negra». La tierra negra era la tierra cultivable, el fértil limo que el Nilo depositaba durante la inundación anual hasta donde podían llegar sus aguas. Durante la Era Terciaria (hace unos 45 millones de años) Egipto estaba completamente cubierto por el mar de Tetis.

Cuando al final de esta era, durante el Oligoceno, los grandes impulsos orogénicos llevaron a la formación de las cadenas himalaya y alpina, las aguas del antiguo mar se retiraron la cuenca del Mediterráneo, dando lugar a que emergiera el territorio correspondiente al Sahara y a Egipto.

Cuando se inició la Era Cuaternaria, en el Pleistoceno, se formó el sistema de los grandes lagos ecuatoriales y se instauraron las condiciones climáticas que llevarían al nacimiento del futuro Nilo. El río se originó debido a la unión de dos grandes ríos, el Nilo Blanco y el Nilo Azul, que se encontraron en Sudán, donde está situada la ciudad actual de Jartum. El Nilo Blanco drena los grandes lagos (el lago Victoria, el lago Eduardo y el lago Jorge) y tiene un régimen hidrográfico casi constante.

El Nilo Azul, con el Atbara, drena en cambio las montañas de Etiopía sometidas a la influencia de las lluvias monzónicas que incrementan enormemente su caudal al término de la estación primaveral. De este mecanismo nace el particular régimen del Nilo que tanto influyó en el desarrollo de la civilización.

Durante su larguísimo curso hacia el Mediterráneo, las aguas del futuro Nilo recortaron las blandas calcáreas terciarias que formaban el antiguo fondo del mar de Tetis y excavaron un amplio valle. Sin embargo, el río primitivo encontró durante su trayecto hacia el mar algunos puntos en los que emergían rocas más resistentes que las rocas marinas, formadas por los antiquísimos granitos que constituían el escudo continental: nacieron así las seis cataratas (palabra de origen griego que significa «cascada») que aparecen en su curso.

El Nilo, tras un trayecto de unos seis mil kilómetros de longitud y a medida que se acerca al mar, se abre en abanico y se subdivide en diversos brazos formando lo que los griegos denominaron Delta a causa de la semejanza entre la letra de su alfabeto y la disposición de los brazos secundarios del río. Al este y al oeste del Nilo se extienden el Desierto Oriental o Arábigí (montañoso), que desciende hacia el Mar Rojo, y el Desierto Occidental o Libio (arenoso), que constituye el borde oriental del Sahara y que se interrumpe, a unos doscientos kilómetros de distancia del Nilo, debido a una serie de depresiones lenticulares, toscamente alineadas en dirección paralela al río y que constituyen los oasis.

Sin el Nilo, Egipto hubiera sido un desierto en el cual hubieran podido sobrevivir, sin duda alguna, las comunidades nómadas, como en el Sahara, pero donde nunca hubiera podido desarrollarse una civilización milenaria.

Al principio del Holoceno, hace unos diez mil años, el Nilo discurría majestuoso por el denominado «Sahara verde», el actual territorio desértico que, a causa del clima entonces mucho más húmedo (debido a los episodios glaciales del Cuaternario), estaba constituido por una inmensa sabana poblada por búfalos y gacelas, elefantes y cebras. Las inundaciones anuales del río eran enormes, pero cuando las aguas se retiraban, una miríada de lagos, marismas y pantanos aparecían diseminados aquí y allá en las tierras emergentes: allí habitaban los cocodrilos, los hipopótamos y toda clase de peces y aves.

En este ambiente extremadamente favorable, se movían las primeras comunidades de cazadores-recolectores que empezaron a domesticar a los animales y a cultivar las plantas, practicando junto a la caza y la recolección, el pastoreo, la cría de animales y la agricultura. El clima y la naturaleza favorecían los desplazamientos tanto a través de aquel desierto, que luego se convertiría en un obstáculo insuperable, como a lo largo del eje del río: las materias primas y las ideas se intercambiaban con igual frecuencia.

Hacia el 5000 a.C., cuando el clima empezó a hacerse cada vez más árido hasta parecerse al actual, la población, luchando constantemente por su supervivencia, buscó refugio en el Valle del Nilo que les ofrecía condiciones de vida más favorables. Nacieron así los primeros conglomerados protourbanos que se establecieron en dos áreas del país: al norte y al sur. En el sur, los asentamientos tuvieron lugar en una región situada en la parte montañosa de la futura ciudad de Tebas; en el norte, en la parte occidental del delta del Nilo y en El Fayum, región verde originada por la presencia de un brazo del Nilo que discurre sobre una vasta depresión formando el lago Qarun.

Los dos grupos se desarrollaron de forma diversa e independiente y dieron una impronta dual a Egipto, que por esta razón pronto se denominará «el país doble» o «las dos tierras»: dualidad que se encuentra también en la contraposición desde el punto de vista físico entre kemet y deshret.

En estas primitivas comunidades la vida no podía desarrollarse sin un orden y una organización social que para los cazadores-recolectores era superfina. Así se fue definiendo la figura del jefe que después se transformaría en rey: es decir, el individuo que garantizaba la supervivencia de su pueblo, que organizaba el trabajo y la defensa contra los enemigos externos.

La aparición del un rey y la de un poder centralizado en Egipto fueron los elementos que permitieron la formación del estado dinástico. El Nilo fue el elemento unificador de este estado: el río aseguraba durante todo el año el agua vital que ya no procedía del cielo.

Los antiguos egipcios basaron sus estaciones y la distribución de los trabajos en el ritmo de las inundaciones: a mediados de julio, cuando Sothis volvía a brillar en el cielo matutino, el dios Cnum de cabeza de carnero abría las puertas de su inmensa caverna al fondo de la primera catarata y dejaba salir las aguas: se iniciaba entonces la estación akhet (la inundación) que duraba hasta finales de septiembre.

Luego, cuando las aguas se retiraban y volvían a su cuenca empezaba la estación peret, durante la cual tenían lugar la siembra, la fase germinativa (noviembre-marzo) y finalmente el momento de la maduración de los cereales y de la recolección, que se llevaba a cabo entre los meses de abril y junio, durante la estación shemu.

A menudo las inundaciones del Nilo eran irregulares, mientras que el cultivo de hortalizas y legumbres requería una cantidad de agua de distribución regular; además, los dos principales cereales que se cultivaban, el trigo y la cebada, no bastaban para asegurar la subsistencia de las distintas comunidades. Por esta razón, muy pronto fue necesario «domesticar» las aguas del río, como se había hecho con los animales en tiempos remotos.

Los egipcios proyectaron y construyeron diques y canales probablemente desde el periodo predinástico, como parece indicar un relieve en la maza del rey Escorpión, en el que un hombre trabaja en la excavación de una canalización.

Al propio tiempo, la autoridad central personificada en el rey se dedicaba a organizar graneros y almacenes para la conservación de los alimentos: un sistema complejo que requería la existencia de una administración eficaz.

Como es natural, la primitiva economía de caza, pesca y recolección que se practicaba en el río, en los estanques y en los numerosísimos pantanos de grandes dimensiones, nunca se abandonó y continuó siendo una parte muy importante del sostén de las poblaciones del Valle del Nilo. El gran río no sólo aseguraba el alimento a los egipcios: en un país desértico en el que solamente era posible vivir en las proximidades de sus orillas, el Nilo fue desde los tiempos más remotos la única vía de comunicación y de transporte.

En las cerámicas pintadas durante el periodo denominado Nagadiense íí (nombre de un lugar que se encontraba en la región de Abido), son muy numerosas las representaciones de embarcaciones, algunas de ellas con velas. Viajar y desplazarse significaba automáticamente navegar: una navegación facilitada por la corriente cuando se trataba de descender el río en dirección norte y con unos vientos que soplan sobre todo de norte a sur, cuando se trataba de remontar el río.

En la escritura jeroglífica el viaje se representaba de dos maneras distintas según la dirección en la que se efectuaba: el jeroglífico, una vela, indicaba un desplazamiento hacia el sur, mientras que una embarcación a remo, significaba un movimiento realizado hacia el norte, a favor de la corriente.

Gracias al brazo principal del río como a la red de canales y brazos secundarios de las proximidades del Delta, los egipcios poseían una envidiable facilidad de transporte y unas conexiones tan eficaces, que en toda su historia jamás construyeron carreteras.

Este sistema de comunicación fluvial fue, indudablemente, un factor determinante en la formación del estado unitario y al propio tiempo dificultó la penetración de elementos externos en un territorio que no poseía vías de comunicación por tierra, defendido al este y al oeste por el desierto y al norte por las marismas del Delta.

Desde la Prehistoria, el Valle del Nilo fue una especie de gran pasillo que comunicaba pueblos y culturas muy alejados, una vía longitudinal que unía el África ecuatorial con el Mediterráneo. Desde el punto de vista filosófico y religioso, los egipcios concibieron el mundo a imagen de su valle, una tierra que se desarrolla verticalmente desde el sur hacia el norte, una tierra que surge de las aguas, así como de las aguas del Nun, el Océano Primordial, surgieron la tierra y el cielo.

Dinastías de Egipto

Fuente Consultada: Grandes Civilizaciones del Pasado Tomo I Egipto Alberto Siliotti

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Historia de la Facultad de Veterinaria y Agronomia de Esperanza FAVE

Historia de la Facultad de Veterinaria y Agronomia de Esperanza FAVE

Con el traspaso al Estado Nacional de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de Esperanza que desde su fundación dependía de la Universidad Católica de Santa Fe, se cierra una instancia critica en la historia de la Casa de altos estudios en la que estuvo en juego el mantenimiento de sus actividades por los motivos de público conocimiento.

Las intensas gestiones que se venían realizando con apoyo de las fuerzas vivas de la ciudad y autoridades de la población toda, y naturalmente de los estudiantes y con el valioso aporte del gobierno provincial, culminaron exitosamente ayer -jueves 17- en las últimas horas de la tarde con la firma del Presidente de la Nación, Teniente Gral.

Alejandro Agustín Lanusse, del decreto N° 4526. El mismo en sustancia aprueba la oportuna resolución del Consejo de Rectores de Universidades Nacionales que aconsejaba la estatización de la FAVE. Ésta, en consecuencia, pasará desde ahora de la Universidad nacional del Litoral.

Se encontraban en Buenos Aires al momento de la firma del decreto citado, el Ministro de Agricultura y Ganadería de la Provincia, Dr. Horacio C. Cursack, que había entrevistado por ese motivo a su colega de Cultura y Educación de la Nación, Dr. Gustavo Malek; y el Prof. y Secretario de la FAVE, Sr. Francisco Rosciani, quien también había viajado con similar objetivo.

La noticia del importante hecho fue comunicada al Gobernador de la Provincia, Sánchez Almeyda por el Ministro Cursack. Inmediatamente el Primer Mandatario Provincial puso en conocimiento de lo mismo a la esposa del Dr. Gursack la que a su vez informó a El Colono del acontecimiento. De inmediato dimos cabida en nuestra pizarra al anuncio que concitó por largo tiempo la atención del público. Al mismo tiempo, los estudiantes daban rienda suelta a su alegría por el logro de la trascendente medida del gobierno nacional.

SUBSIDIO
Según buenas fuentes, se recibió un subsidio de 50 millones viejos para posibilitar la inmediata reactivación de las actividades en la Facultad.

REGRESO DE LOS ALUMNOS
Los cinco colectivos con alumnos de distintos cursos arribaron a la ciudad tras permanecer en Buenos Aires tres días.

CARAVANA
Por la ciudad, acompañados por Bomberos Voluntarios, los estudiantes y vecinos exteriorizaron su satisfacción por la medida. Recorrieron caites, se detuvieron frente a la redacción de El Colono, desconcentrándose en forma pacífica.

UN POCO DE HISTORIA
La Facultad de Agronomía y Veterinaria de Esperanza vino a llenar una necesidad fundamental no sólo de la ciudad y zona sino del país todo, visto la necesidad de contar con los recursos humanos capaces de promover e! avance tecnológico nacional en las áreas específicas.

Surgen posteriormente una serie de problemas que colocan a la Facultad en trances de cerrar sus puertas lo que de inmediato concita la movilización de alumnos, profesores y de las propias autoridades de la Casa en procura de soluciones que salven para Esperanza y para los intereses del país, este importante establecimiento educativo. Y a esa lucha incesante se sumó plenamente la ciudad que no quiere ver perderse una conquista que por sobre todos sus valores técnicos, didácticos y humanos, se suman motivaciones espirituales que troncan con los antecedentes de orden históricos que hacemos referencia en la presente exposición.

A propósito de valores, es dable destacar las comisiones que se han formado a través de las distintas organizaciones locales para entrevistar a las más altas autoridades nacionales para concretar el definitivo traspaso de la FAVE a la UNL y la aprobación de ampliación de presupuesto de la misma para la inmediata reapertura de la casa de altos estudios.

El lunes viajó a Capital Federal una delegación encabezada por el intendente de Esperanza, Arq. Jorge Zurbriggen, y el Sr. Rafael Pilatti, vice presidente a cargo de la presidencia del Cicae, para agregarse a otra comisión integrada por los profesores Bayo y Rosciani de la FAVE, que arribaron en la mañana del martes 15, junto a 230 alumnos que ocupaban cinco colectivos, dispuestos a llevar su inquietud al Presidente de la Nación sobre los motivos de este viaje que tuvo resonancia en todos los niveles. A esa presencia se sumaron las gestiones realizadas por el General Sánchez Almeyda y el Ministro Cursack.

Así comienza lo que podríamos calificar como una verdadera odisea en pro de una conquista que aparecía como improbable.

Siguiendo e! orden cronológico de lo realizado, la comisión de Prensa y Propaganda de la FAVE cumplió una ardua tarea en distintos medios periodísticos de Buenos Aires logrando entrevistas en canales de televisión y radios, además de notas gráficas para los medios porteños.

Frente a la Casa Rosada, la manifestación realizada por los alumnos despertó la atención de los transeúntes, que inquirían sobre los motivos de la concentración recogiendo volantes con diversas leyendas de! reclamo. Las comisiones se dirigieron luego al Ministerio de Hacienda de la Nación, tratando de entrevistar al titular de esa cartera, Dr. Jorge Wehbe, gestión que no prosperó tras varias horas de espera. No obstante, se pudo conocer una nota del Ministro donde no autoriza reajuste presupuestario para la UNL. Allí culminaba la primera parte de las muchas gestiones realizadas.

En tanto, se aguardaba una entrevista con el Gral. Panullo, Secretario Privado de la Presidencia de la Nación informándose cerca del mediodía que la misma no tendría efecto. La comisión se trasladaba luego de agotadas las tratativas de entrevistarse con e! Dr. Wehbe, al Ministerio de Educación y Cultura en la esperanza de conseguir la estatización.

Conocida la situación, distintos Subsecretarios de la repartición se abocaron rápidamente a buscar un principio de solución al problema. Al llegar la delegación esperancina al despacho del Dr. Rodríguez, que estuvo en julio del 72 en nuestra ciudad y visitó la FAVE, el gobernador Sánchez Almeyda y el Ministro Horacio Cursack mantenían una importante conversación telefónica con los Ministros Wehbe y Malek, titulares de Hacienda y Educación y Cultura respectivamente, tratando de lograr un acuerdo concreto respecto a! problema de la Facultad de Esperanza.

Luego de esta conversación, la delegación esperancina fue informada por el Cont. Hugo Ale siendo éstas sus palabras: «En primer término, expresó que el Ministro Wehbe ha reiterado por nota y por segunda vez consecutiva, que no existe posibilidad alguna para ampliar el presupuesto para la UNL».

En tanto, el funcionario de Educación y Cultura aseguró que traspasada la FAVE a la Universidad Nacional del Litoral, el rectorado está obligado a reabrir en forma inmediata la misma y lograr soluciones a los problemas económicos planteados.

Finalmente, con la firma del decreto n° 4526 se abre un nuevo panorama de expectativas favorables en una situación que había creado inquietud.

Al crearse las carreras de Agronomía y Veterinaria en la UNL, el estudiantado volvió a las aulas el 28 de mayo de 1973, tras participar de un acto institucional.

En la ocasión se descubrió una placa que simboliza el hecho: «La Facultad se estatizó por el Movimiento Estudiantil». Asimismo se entregaron medallas a los que acompañaron activamente, en calidad de reconocimiento, a las personas cuya actuación fueron acompañando el proceso de estatización de la FAVE: el ex intendente municipal, Arq. Jorge Zurbriggen; los profesores Rosciani y Bayo; y el señor-Miguel Barco.

Finalmente se dio lectura al acta de constitución de la Junta -que se hizo cargo de la FAVE- integrada por persona! docente (Victorino Bayo), no docente (Francisco Rosciani) y los estudiantes Bellezze y Debona, por Agronomía, y Churruarin y Senn por Veterinaria.

Fuente Consultada: Diario Local El Colono Del Oeste Edición de: 17-05-2013

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