Historia de las Ciudades

El Planeamiento Urbano Las Grandes Ciudades Ordenamiento

El Planeamiento Urbano Para El Ordenamiento de las Grandes Ciudades

EL PROBLEMA URBANO: En nuestro tiempo, ciudad y vida urbana son dos términos interdependientes: por un lado expresan el triunfo del hombre sobre la Naturaleza en su constante lucha por el dominio de ésta, y, por el otro, paradójicamente, el modo de vida propio de las urbes modernas ha ido divorciando al hombre en forma creciente de su necesaria relación de disfrute de la Naturaleza.

El sol, al aire puro, una playa, el verde de los campos, comienzan a transformarse en ansiados deleites que, nunca, el esperado fin de semana logra satisfacer, menos aún cuando esta búsqueda significa una verdadera competencia con muchedumbres y caravanas interminables.

Las condiciones actuales de la vida ciudadana, tanto en los aspectos físicos como de higiene y salubridad, conducen al planteo del problema urbano en su conjunto. La formulación de Le Corbusier -«La ciudad que dispone de la velocidad dispone de éxito»- resulta hoy de un acentuado simplismo como para definir adecuadamente la complejidad de la vida en las ciudades.

arquitecto le cobusierSi bien la ciudad ha contribuido al incremento del número y la frecuencia de los contactos e intercambios entre individuos y grupos distintos en su seno, también ha servido para debilitar la profundidad de esas mismas relaciones, incluso a nivel de la propia familia.

Las ciudades continúan aumentando su caudal humano y, al mismo tiempo, prosiguen su crecimiento edilicio y de servicios. Hoy en día, el 70% de los estadounidenses, por ejemplo, se concentra en grandes centros urbanos, y la mitad délas mayores ciudades del globo pertenecen a los países en vías de desarrollo.

De continuar, pues, el actual ritmo de urbanización, la mayoría de la población mundial estará concentrada para fines del siglo XX en ciudades de más de 100.000 habitantes. Este panorama contrasta con la tranquila vida pueblerina o rural y señala la acumulación de oportunidades sociales, económicas y culturales.

El surgimiento de las urbes reconoce sus antecedentes más lejanos en las villas que hacia fines de la Edad Media comienzan a agrupar en su seno a comunidades autosuficientes en cuanto a bienes y servicios.

Sólo a partir de mediados del siglo XIX, con la modificación de la estructura de trabajo y de las técnicas productivas, cobra formas definitivas la ciudad contemporánea: este proceso se acompaño de cambios sustanciales en el modo y con ten ido de las relaciones de los habitantes de la ciudad y del campo.

Es la organización industrial, con asiento en las urbes, la que da lugar y sirve de sustento al drenaje de elementos humanos que emigran hacia las capitales nacionales y provinciales.

Algunos de los factores fundamentales en la consideración del problema urbano son el déficit habitacional, la relación de la vivienda con el ambiente todo y, también, las relaciones de las viviendas con sus servicios y las de las primeras entresí. Hasta el momento, las propuestas y experimentos llevados a la práctica no han bastado para resolver una cuestión que, en muchas partes de! mundo, tiene características endémicas y alarmantes, pues está íntimamente ligada con la densidad de población y el desarrollo económico-social de la nación como entidad.

Frente a este cúmulo y entrecruzamiento de problemas de raíces dispares surgió un movimiento inspirado en la racionalización del uso del suelo, como forma de terminar con la confusión del crecimiento urbano caótico y para reubicar el habitat del hombre en conjunción con la Naturaleza.

Uno de los principales impulsores fue el arquitecto y diseñador Le Corbusier (1887-1966), quien participó en. las tareas realizadas por los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna). Entre las primeras proposiciones figuraba la de construir viviendas miniaturizadas en a/tura que facilitaran la concentración urbana, evolucionando luego hacia la idea de entidades formalmente unitarias, donde cada habitación, con su equipamiento mínimo, no sería sino espacio vital donde desarrollar una parte de la vida cotidiana.

Así, una ciudad podía pensarse dentro de una concepción unificada y eso lo intentó Le Corbusier al proponer un modelo teórico para una ciudad de unos tres millones de habitantes.

PLANEAMIENTO URBANO: El planeamiento urbano consiste en el diseño de un modelo, por parte de las autoridades gubernamentales pertinentes, para la construcción de ciudades o pueblos, o para la adaptación de los ya existentes, de acuerdo con sus necesidades y funciones específicas.

Entre los años 3000 y 2000 a.C., en el valle del Indo, se preveían alcantarillas y desagües. Los romanos, mucho tiempo después, construyeron ciudades con un foro central y cerca de él, los baños públicos y edilicios; fueron, además, los maestros en la construcción de acueductos, los cuales perduran hasta hoy.

En la Edad Media, como las ciudades estaban amuralladas para defenderse de ataques enemigos, la población iba creciendo sin contar con agua potable ni cloacas, lo cual favorecía la proliferación de plagas y enfermedades.

Tras la Revolución Industrial, surgió el problema de la contaminación del aire a gran escala, si bien aumentaron las redes de suministro de agua, desagües y alcantarillados. Cuando se alejó a las fábricas de las zonas pobladas, fue mayor el uso del automóvil y de otros medios de transporte, lo que llevó a la construcción de nuevos caminos pavimentados.

El planeamiento urbano debe ser lo suficientemente flexible para poder adaptar a las ciudades al cambio de ideas y modos de vida. Pero, ¿se está cumpliendo actualmente con las normas mínimas del planeamiento urbano? En un mundo en el que nunca se había construido tanto, ¿nos encaminarnos, paradójicamente, hacia una “desurbanización” ocasionada por el crecimiento anárquico de las grandes aglomeraciones?

Unos 1.300 millones de personas viven actualmente en las ciudades del Tercer Mundo. Esta población urbana es superior a la de Europa, América del Norte y Japón reunidos, y es muy probable que en los próximos diez años aumente en unos 500 millones más. Mientras los gobiernos y organizaciones asistenciales estudian las estrategias adecuadas, la población de ciudades como Karachi y Bombay se incrementará anualmente en más de 300.000 habitantes, la de San Pablo en más de 400.000 y la de la zona metropolitana de la ciudad de México en más de 500.000. La población de decenas de centros urbanos pequeños experimentará también un rápido crecimiento.

Pese a las enormes diferencias entre las sociedades, las culturas y las economías, que las construyen y configuran, actualmente las ciudades se están pareciendo unas a otras, mucho más que en la época colonial en que fueron fundadas. Obviamente, los problemas urbanos merecen mayor atención.

Una de las razones del escaso éxito conseguido por las políticas gubernamentales en la gestión del crecimiento urbano y el mejoramiento de las condiciones de vida es que los gobiernos no comprenden cabalmente cómo funcionan las ciudades, cómo se ganan la vida las personas y los hogares de bajos recursos, cómo utilizan su tiempo los distintos grupos sociales y qué papel pueden desempeñar las organizaciones familiares y comunitarias. No se salvarán vidas humanas ni mejorarán las condiciones sanitarias si la mayor parte de los fondos públicos se dedican a burocracias en plena expansión, dejando a los hospitales y los dispensarios sin los equipos y suministros básicos.

El suministro de agua potable, saneamiento, alcantarillado y la recolección de residuos, la pavimentación de las calles, los sistemas de atención médica y otros servicios de primera necesidad podrían facilitarse eficazmente y a bajo costo si se aprovecharan los recursos locales, y si las autoridades municipales trabajasen en conjunto con los grupos de bajos ingresos y sus organizaciones comunitarias. El encauzamiento de mayores recursos para la satisfacción de las necesidades de los grupos más desfavorecidos no significa necesariamente desviar hacia los núcleos urbanos fondos destinados a las zonas rurales, sino más bien aprovechar mejor los recursos existentes.

Fuentes: “La ciudad desbordada” por Wolf Tochtermann; “Los sin techo”, por Jorge E. Hardoy y David Satterthwaite, UNESCO, 1991. 

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