Historia de Praga

Historia de Varsovia Desarrollo, Población y Arquitectura Polonia

Historia de Varsovia

Varsovia no alcanzó la categoría de ciudad hasta el siglo XIII, a partir del cual fue adquiriendo importancia. En 1596 se convirtió en la capital de Polonia. La ciudad fue saqueada en numerosas ocasiones, aunque siempre volvían a reconstruirla. En la actualidad se extiende sobre las dos orillas del Vístula, y cuenta con más de un millón de habitantes. Al lado de numerosos monumentos históricos se alzan infinidad de edificios de estilo soviético. Varsovia es la segunda ciudad industrial de Polonia.

Varsovia, capital de Polonia, no llegó a la categoría de ciudad hasta fines del siglo XIII. En aquellos tiempos estaba rodeada de una muralla provista de dos puertas y de numerosas torres. A mediados del siglo XIV Varsovia era ya una ciudad importante, que se convirtió en la capital del ducado de Mazovia, incorporado a Polonia en 1526. Pocos años más tarde se construía el primer puente permanente sobre el Vístula.

A partir de este momento, Varsovia se convirtió en un importante centro de relaciones comerciales entre Polonia y Lituania. Por decisión del rey Segismundo III, Varsovia fue proclamada capital de Polonia en marzo de 1596. Contaba en aquel entonces con 15.000 habitantes.

Stare Miasto, su casco antiguo, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Esta parte de la ciudad, de estilo medieval, quedó destruida tras el levantamiento de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial

En 1655, el rey de Suecia declaró la guerra a Polonia y los ejércitos suecos destruyeron e incendiaron la ciudad; pero poco después era reconstruida por entero. Conoció su mayor extensión en el siglo XVIII, durante el reinado de Estanislao II Poniatowski, que reinó de 1764 a 1795. En 1794, los habitantes de Varsovia, capitaneados por Jan Kilinski, se sublevaron contra la ocupación rusa y defendieron heroicamente la ciudad, asediada a la vez por rusos y prusianos. De 1796 a 1806 Varsovia soportó el yugo de la ocupación prusiana.

Durante este período, la población, que había llegado a alcanzar la cifra de 116.000 habitantes, bajó a 65.000. En 1807, liberada por Napoleón de la dominación prusiana, la ciudad fue elevada al rango de capital del ducado de Varsovia. Menos de diez años más tarde fue también la capital del «reino del Congreso» bajo el control del zar de Rusia, que era también rey de Polonia.

De 1815 a 1830 la ciudad conoció un período de auge industrial. Pero en noviembre de 1830, la clausura de la universidad de Varsovia y de la Sociedad de Ciencias fue la señal para que estallara una revuelta contra los rusos, que éstos consiguieron reprimir al cabo de un año.

En 1863 estalló una nueva revuelta, también sin resultado, puesto que la ocupación rusa se mantuvo. A pesar de estos disturbios, Varsovia siguió creciendo; en 1872 tenía 276.000 habitantes y se había convertido en un importante nudo de comunicaciones ferroviarias y centro de intercambio comercial entre Rusia y Occidente.

Durante el año 1905 se sucedieron de nuevo las algaradas; pero los rusos no abandonaron la ciudad hasta 1915. Durante la primera guerra mundial los alemanes ocuparon el país, que pasó por un período en verdad desastroso. El 11 de noviembre de 1918, Varsovia se convirtió de nuevo en la capital de una Polonia resucitada.

La ciudad fue tomada de nuevo por los alemanes el 27 de setiembre de 1939, luego de aplastar la heroica resistencia organizada por el burgomaestre Stefan Starzinski. El «ghetto» o barrio judío fue arrasado en abril de 1943. En agosto del año siguiente, al acercarse los rusos a la ciudad, estalló un nuevo alzamiento general dirigido por el jefe de la resistencia Tadeusz Bor Komorowski.

Para vengarse, los batallones de las SS, apodados por los polacos «arquitectos de la devastación», destruyeron lo poco que permanecía en pie de Varsovia, de la que apenas quedó un montón de ruinas. Cayeron más de cien mil hombres, y únicamente el barrio de Praga, en la orilla derecha del Vístula, fue respetado en mayor o menor grado. A principios de 1945 entraba en Varsovia el ejército rojo al mando de Rokossovsky.

Después de la guerra la ciudad fue reconstruida rápidamente, tomando como modelo los cuadros del pintor veneciano del siglo XVIII Canaletto el Joven. La reconstrucción se hizo con la máxima fidelidad, de modo que Varsovia es, probablemente, la única ciudad del mundo que posee monumentos históricos nuevos.

palacio de cultura de varsovia

También posee edificios de tipo moderno, como el Palacio de la Cultura (arriba), que es el más alto de toda Polonia (226 m). Fue un regalo de la Unión Soviética.

En octubre de 1956 Varsovia fue de nuevo teatro de un levantamiento, esta vez sin efusión de sangre, cuyo principal protagonista fue Ladislao Gomulka, adalid del partido comunista.

En la actualidad, Varsovia es una ciudad de casi dos millones de habitantes (2.000.000) y centro económico del valle del Vístula.

Está situada en la encrucijada de importantes vías de comunicación y unida al mar Báltico por el Vístula. Después de la segunda guerra mundial, Varsovia tardó mucho tiempo en tomar parte en el levantamiento económico del país, pues antes hubo de consagrarse a su propia reconstrucción. Sólo después las pocas fábricas que quedaban en pie pudieron ser dotadas de equipo moderno.

También se construyeron algunas nuevas en virtud de la política de descentralización preconizada en el sector industrial. En efecto, la descentralización tiende a repartir por todo el país, dentro de lo posible, los centros industriales. Después de Lodz, Varsovia es la mayor ciudad industrial de Polonia, especializada principalmente en la fabricación de automóviles y tractores.

Varsovia está situada en el lugar exacto en que la gran línea de comunicación Berlín-Moscú atraviesa el Vístula. La ciudad se divide en dos partes: en la orilla izquierda, la genuina Varsovia, que representa los dos tercios de la superficie total de este núcleo urbano, y a la derecha, el distrito de Praga. Tres puentes unen ambos sectores.

Stare Miasto, la ciudad antigua, se halla en la orilla izquierda, y a su alrededor creció Nowe Miasto, que engloba el antiguo barrio judío, y numerosos palacios y edificios públicos entre los que cabe destacar el teatro, el Ayuntamiento y los edificios universitarios.

La población de Varsovia, con 1.300.000 habitantes en 1939, ¡descendió en 1945 a 12.000 habitantes! Pero hoy en día ha vuelto a pasar del millón, lo que ha enfrentado a la ciudad con un grave problema de alojamiento. Para resolverlo se han construido grandes bloques residenciales inspirados en la arquitectura soviética. Varsovia hasta ña caída del muro, deseaba ser una ciudad socialista organizada de modo racional.

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Historia de Praga Capital de la Republica Checa

Historia de Praga

Praga empezó a formarse a partir del siglo IX alrededor de dos castillos que se alzan en las orillas del Moldau. La ciudad se convirtió progresivamente en un importante centro comercial y cultural.

Hoy día Praga es una ciudad moderna, y sus industrias emplean abundante mano de obra. Es también centro de transición entre el Este y el Oeste. Cuenta con numerosos monumentos históricos, como la catedral de San Vito.

Praga (en checo, Praha), fue la capital de la antigua Checoslovaquia, hoy separada entre Eslovaquia y República Checa, siendo capital de esta última.

Empezó a formarse en el siglo IX alrededor de dos viejos castillos levantados sobre dos cerros pequeños situados a derecha e izquierda del Moldau, el Hradcany y el Vysehrad. Esos dos castillos eran la residencia de los príncipes y, más tarde, de los reyes de Bohemia.

En la orilla derecha se formó un mercadillo para el abastecimiento de las casas particulares de los alrededores.

De este mercado salió, a la larga, Stare Mesto (ciudad vieja), mientras que Nove Mesto, o ciudad nueva, fue construida durante el reinado de Carlos IV, rey de Bohemia y emperador del Sacro Romano Imperio (1346-1378).

Ya en esta época vivían en la ciudad gran número de judíos que organizaron en ella un gueto y construyeron una de las más antiguas sinagogas de Europa y un gran cementerio judío.

En el siglo XIV, Praga era uno de los núcleos importantes de Europa central, de gran actividad comercial y también foco de propagación de la cultura, gracias a la universidad que creara Carlos IV.

Juan Huss, que criticó a la Iglesia y el modo en que vivían los eclesiásticos, estudió en esta universidad. Sus acusaciones hechas públicamente y las medidas que contra él tomó la Iglesia, provocaron la guerra de los husitas, durante la cual Praga luchó en las filas de los insurrectos.

Durante el reinado de Jorge de Podebrady, y con la dinastía de los Jagellon, la importancia de la ciudad no dejó de aumentar y sus reyes la dotaron de numerosas iglesias y otros edificios cuyo estilo correspondía al último período del gótico.

Al correr del tiempo fue creciendo la oposición a los Habsburgo, que se convirtieron en reyes de Bohemia a la muerte de Luis II de Hungría y querían imponer en Bohemia la religión católica.

A la postre, esta oposición provocó la «Defenestración de Praga» (23 de mayo de 1618), en el transcurso de la cual dos funcionarios imperiales fueron lanzados a través de una ventana del Palacio Real.

Este incidente originó la guerra de los Treinta Años, durante la cual los checos fueron batidos en la Montaña Blanca (1620), y determinado número de nobles checos, así como algunos burgueses, ejecutados públicamente (1621).

Acto seguido empezó a tomar forma la supremacía germánica, y Praga declinó: 2.000 familias influyentes emigraron. En 1648, al término de la guerra de los Treinta Años, las tropas suecas ocuparon gran parte de la ciudad.

Durante la guerra de los Siete Años (a mediados del siglo XVIII), Praga se encontró de nuevo en el centro de la actualidad. Federico el Grande, rey de Prusia, obtuvo en Praga su primera victoria sobre los austríacos.

Mercaderes y nobles extranjeros, principalmente alemanes, españoles e italianos, vinieron a establecerse en Praga, donde mandaron edificar suntuosos palacios y espléndidas iglesias en estilo barroco, que era el que estaba de moda en aquel tiempo.

La revolución industrial del siglo XIX fue sumamente provechosa para la ciudad, que creció rápidamente y se convirtió en el centro de un movimiento cultural nacionalista que ambicionaba resucitar el patrimonio nacional checo.

La ola de revoluciones que se extendió sobre Europa en 1848 no perdonó a la ciudad de Praga, aunque  los  generales  austríacos reprimieron la sedición. Pero el sentimiento nacional se hacía, día a día, más preciso, y en 1861 los checos ganaron por mayoría la administración de la ciudad.

Finalmente, en 1918, Praga se convirtió en la capital de la República de Checoslovaquia y a finales del siglo XX Capital de la República Checa.

En marzo de 1939, los soldados de Hitler ocupaban la ciudad. Un levantamiento general de los habitantes de Praga terminó con la ocupación el 5 de mayo de 1945, pero cuatro días más tarde entraba en la ciudad el ejército soviético.

Praga pasa en la actualidad del millón de habitantes. Este aumento de la población se explica en parte por el abandono del campo, que fue muy intenso, especialmente después de 1945, cuando empezaron a montarse nuevas industrias en la periferia de las ciudades.

Desde el punto de vista económico, Praga ocupa una situación muy favorable, en el lugar en que coinciden diferentes regiones naturales.

La mayoría de las industrias son altamente especializadas; los checoslovacos cuentan con fábricas de turbinas, de camiones, de aviones y de aparatos de medida.

Praga es asimismo el centro de la industria química, dedicándose especial atención a la fabricación de productos farmacéuticos y cosméticos.

Las industrias alimentaria y textil han experimentado gran incremento, al igual que la industria gráfica, los talleres para el trabajo del cuero y la fotografía.

Praga es un centro importante de la red ferroviaria, situada en el empalme entre Occidente y la Unión Soviética. Por otro lado, líneas aéreas regulares la unen con el mundo entero.

El hecho de que, desde el fin de la segunda guerra mundial, Berlín haya dejado de existir como centro de vías internacionales de comunicación, ha favorecido el desarrollo de Praga.

La capital checa es centro importante de enseñanza artística, y posee numerosos museos en los que pueden admirarse las obras de grandes maestros de la pintura (Durero, Rubens, Rembrandt, Ingres, Delacroix, entre otros).

También se halla en Praga la más antigua universidad de Europa central y una biblioteca que contiene preciosos manuscritos y magníficos incunables.

Como en la mayoría de las ciudades de Checoslovaquia, las casas de Praga son generalmente de un solo piso.

Al reconstruir la ciudad se intentó conservar su aspecto histórico, y por ello se respetó el aspecto exterior de las fachadas; pero la instalación interior es moderna.

Desde lo alto de las colinas del Petrin se obtiene una vista maravillosa de la ciudad y de su castillo, que es en la actualidad la residencia del presidente de Checoslovaquia.

Muchos extranjeros y personajes célebres describieron el encanto de Praga, entre ellos el geógrafo Humboldt, los compositores Bach y Mozart y el poeta Goethe. El compositor checo Sme-tana describió el Moldau en un célebre poema sinfónico.

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