Historia del Calzado

Historia del Calzado y Su Evolución Tipos y Partes del Zapato

Historia del Calzado y Su Evolución

Resguardarnos los pies del rigor del clima y del suelo constituye una necesidad menos apremiante que la del vestido. Los pueblos primitivos iban descalzos. Y en los lugares donde les era penoso andar así idearon el modo de proteger la planta del pie, mediante un pedazo de cuero convenientemente atado. Así se inventó el calzado en las primeras edades humanas.

En su forma más rústica el calzado se reduce a abarcas de cuero crudo sujetas a la planta del pie mediante correas. De aquí se derivaron las sandalias (del latín «sandálium»), que a nuestro parecer es el tipo de calzado más generalizado en la historia de la humanidad. Lo usaron egipcios, sumerios, hebreos, asirios, griegos y romanos. . . y todavía se sigue usando.

Otro tipo bastante simple de calzado es el zueco o almadreña (del latín «soccus»), Que consiste en un zapato de madera de una sola pieza, como los que usan los campesinos holandeses. En la ex Indochina las mujeres los llevan con las puntas bien levantadas. En Japón los fabrican con madera de cerezo y los llaman «guetas».

Ya se comprende que la enorme variedad de calzados creados por los pueblos responde no sólo a su adelanto técnico, sino también a la materia prima disponible y a las características que quiera conferírseles como signo representativo de importancia, poder, riqueza y buen gusto. Es común encontrar, en una misma civilización, gente descalza, con sandalias y con zapatos más o menos suntuosos.

El zapato, que sólo llega hasta el tobillo, es el modelo más acabado del calzado de todas las épocas. Puede tener tacón, para andar con el talón más levantado. La zapatilla es un tipo ligero de zapato, con suela liviana. Para andar dentro de casa suele usarse un tipo de zapatillas sin talón, llamado chinela. El pantuflo (del francés «pantoufle») es un modelo de chinelas sin orejas ni talón. Para preservar de la lluvia los zapatos, usamos chanclos, que antes eran de madera o corcho, y en la actualidad, de goma.

La bota es un calzado que además del pie cubre parte de la pierna, y comúnmente es de cuero. Si no pasa de media pantorrilla se le dice botín, o zapata. El borceguí (del flamenco «brosekin») es abierto por delante, se ajusta con cordones y llega más arriba del tobillo. En distintos pueblos, con los zapatos se usan polainas (de «poulanne», piel de Polonia), especie de media calza de cuero o paño que protege desde el empeine hasta la rodilla.

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EL CALZADO EN LA ANTIGÜEDAD
Por aquello de que la moda tiene sus inexcrutables reversiones, pudiera ser de interés conocer algunos modelos de sandalias y zapatos de los tantos que usaban nuestros antecesores egipcios, sumerios, hebreos, cretenses y demás civilizaciones antiguas. Así por ejemplo, los asirios usaban sandalias con talón y una anilla de cuero por la que pasaban el dedo gordo del pie.

En Atenas los hombres solían usar sandalias, botas y zapatos negros de tacón alto; y las mujeres preferían, en su calzado, los colores vivos como la púrpura. También inventaron los griegos los coturnos (del latín «cothurnus»), especie de altos borceguíes que ajustaban por delante con un cordón. Los romanos tenían una especie de botines altos que ajustaban con correas dejando al aire los dedos de los pies.

Se llamaban cálceos (del latín «calceus»), nombre del cual deriva la palabra «calzado». Dentro de casa usaban sandalias y los soldados, una especie de borceguíes guarnecidos con clavos, llamados coligas.

Los persas también usaban botas («yizmé»), chinelas de piel («kechs») y botines de paño encarnado («chorab»).

EN EL MEDIOEVO EUROPEO
Para lucimiento de la nobleza se crearon hacia el siglo XII botas altas que cubrían toda la pierna y otras con el borde ancho y vuelto hacia abajo. También se usaron zapatos con punta muy larga, hebillas y altísimos tacones. En 1365 el rey de Francia prohibió la confección de zapatos con punta aguda y retorcida.

El escarpe es la pieza de las armaduras con que cubrían el pie: especie de zapato blindado que prolongaba la espinillera, protectora de la pierna. La plebe seguía usando, mientras tanto, zuecos, sandalias y alpargatas (del morisco «albargat», derivado de «abarca»), confeccionadas con cáñamo.

EN AMÉRICA PRECOLOMBINA
Dos tipos.principales de calzado encontramos en los indios americanos: la sandalia y el mocasín. Las sandalias son propias de las culturas superiores occidentales. Los toltecas las confeccionaban con fibra de henequén (variedad de maguey), y los reyes las usaban con calcetines.

Los aztecas las llamaron «cactli». Las confeccionaban con fibras vegetales y con piel. Algunas tenían taloneras y se ataban con correas entrelazadas que en otros casos llegaban hasta la rodilla («cozehuatl»). Los indios mexicanos usan todavía una sandalia típica: el «huarache».

En el imperio incaico la sandalia se llamó «usuta», de donde derivó el nombre más generalizado de «ojota» con que se la conoce en la región andina. Se confeccionaba con una doble plantilla de piel de llama y cordones de vivos colores. El inca usaba usutas de lana blanca.

Algunos pueblos de llanura de América del Norte fabricaban abarcas, polainas y mocasines de pieles, lo mismo que los onas y yamanas de Tierra del Fuego. Estos últimos hacían sus mocasines con piel de foca, recogiendo los bordes y atándolos encima del empeine.

Los patagones los confeccionaban con piel de guanaco y hacían mullido su interior poniéndole paja; lo que les daba enorme tamaño. Por eso se supone que su impresión plantar en la arena pudo contribuir a hacer creer a los primeros españoles que eran gigantes, y a bautizarlos «patagones».

Después de la conquista, los araucanos y los mestizos empezaron a confeccionar sus famosas botas de potro con el cuero, crudo y bien sobado, del corvejón de los caballares cimarrones que poblaban la pampa argentina.

COMO SE PREPARA EL CUERO DEL CALZADO
Elijamos antes que nada el material adecuado al calzado que nos proponemos construir. Un chapín para baile conviene que sea de suela muy suave y forrado de tafilete (derivado del berberisco «tafilelt»), es decir, de piel muy delgada.

Algo más grueso es el cordobán —nombre derivado de Córdoba (España)—, donde se curtía esta piel de cabra. Para la suela buscaremos cuero fuerte y bien adobado; en cambio el empeine requiere una cabritilla blanda (piel adobada de animal pequeño: cabrito o cordero).

Para que el cuero esté en condiciones de ser utilizado, previamente ha debido ser curtido. ¿En qué consiste el curtimiento?.

Es una industria antiquísima que adereza las pieles volviéndolas elásticas y durables, con un tratamiento en base a ciertas sustancias llamadas «curtientes» que, en contacto con los albuminoides de la piel, la vuelven inalterable. El cuero bien curtido, no sólo no se descompone, sino que, en condiciones normales, conserva toda su flexibilidad.

La piel se sala apenas es extraída del animal. Una vez en la curtiduría se procede a reblandecerla y a eliminar de ella el pelo, la sal y los residuos de grasa.

Después sigue el curtimiento propiamente dicho que puede ser vegetal (cueros para suela), mineral (para empeine) o graso, con aceite de pescado  (pieles gamuzadas).

En el primer caso las pieles se hacen pasar durante doce días, por otros tantos recipientes que contienen distintos líquidos curtientes preparados con tanino: sustancia astringente extraída de ciertos árboles como el quebracho colorado. Luego las pieles, siempre sumergidas en el líquido, son agitadas durante unas veinte horas en cubas giratorias. El tratamiento con curtientes minerales no difiere sino en la composición del líquido, que en este caso contiene sales de alumbre y de cinc.

Después la piel es estirada mediante rodillos mecánicos, se la aceita ligeramente y se pone a secar. Posteriormente es prensada bajo fuerte presión o martillada mecánicamente, cepillada y remitida a los almacenes.

La piel-que se destina al empeine de los zapatos, en cambio, después de la curtiembre es desacidificada y raspada para que alcance el espesor deseado. Luego se la tiñe por inmersión en tinturas especiales y se la engrasa.

LAS ZAPATERIA
Las pieles delgadas que se destinan al empeine y las gruesas para las suelas son cortadas en moldes especiales, cosidas y encoladas. Hay máquinas adecuadas para coser los forros, las distintas partes del empeine y éste con la suela (vira).

Finalmente el zapato es martillado sobre la horma, estirado y lustrado. Y ya queda listo para la venta. ¿ Sobre qué base se determinan las «medidas» 34, 35. „., 39, 40…, 41, etc., con que se marcan los zapatos? Son puntos franceses que equivalen a 2/3 de cm. Así, por ejemplo, la medida 30 de calzado equivale a 20 centímetros.

IMAGENES DE LOS CALZADOS A TRAVÉS DEL TIEMPO

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calzados en la historia

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