Historias de Vida

Reinado de Carlos X de Francia Biografía y Gobierno

BIOGRAFÍA Y GOBIERNO DE CARLOS X DE FRANCIA

La restauración monarquica en Europa de 1815, sufrió una leve transformación al morir Luis XVIII en 1824 y llegar al trono Carlos X. Carlos X (1757-1836) era nieto de Luis XV y hermano menor de Luis XVI, y fue  rey de Francia durante 6 años, desde 1824-1830. Se le conocía como Carlos Felipe, conde de Artois, hasta que fue proclamado rey. Fue uno de los líderes durante la Revolución Francesa.

Posteriormente residió en Gran Bretaña (1795-1814). Tras la ascensión de Luis XVIII al trono francés (1814), Carlos regresó a Francia, donde encabezó al reaccionario partido ultramonárquico. El favoritismo hacia la Iglesia católica y la aristocracia que caracterizó su reinado levantó un gran rechazo en el pueblo. Atacado internamente por todos, pensó que una aventura guerrera fuera de Europa afianzaría su poder, sin enemistarlo con los demás soberanos europeos.

Así concibió la expedición a Argelia y al norte de África. Sin embargo, para realizarla debió desafiar la amenaza de Inglaterra, cuya posición era predominante en el Mediterráneo. De todas maneras, el resto de Europa veía con benevolencia esta acción francesa que, cualquiera que fuera su resultado, limitaría el absorbente y cada vez más extenso poderío inglés.

La aventura no fue secundada por el pueblo francés y la burguesía mantuvo su oposición al rey, quien limitó más la libertad de prensa, lo que condujo a la revolución en 1830, conocida como la Revolución de Julio. La revolución ganó la calle, se enarboló nuevamente la bandera tricolor y Carlos X debió huir del país.

Revolución de 1830: En la ciudad de París estalla un movimiento revolucionario que obliga a abdicar al rey francés de la Casa de Borbón, Carlos X, antes de extenderse a otros países europeos. Aunque los dirigentes más radicales propugnan la instauración del régimen republicano, los liberales defienden la continuación de la monarquía, si bien limitada en sus poderes, en la persona de Luis Felipe, duque de Orleans, que poco después será proclamado rey de Francia por la Asamblea Nacional.

carlos x de francia

El rey francés Carlos X sucedió a su hermano Luis XVIII en 1824 y acentuó la política reaccionaria de la restauración monárquica.  En el retrato  aparece Carlos X con la vestimenta propia de la consagración regia.

Carlos X a sus 67 años de edad, como nuevo rey conservaba del gran señor del Antiguo Régimen los modales y los principios. Su esbelta figura, sus aristocráticas maneras y su elegancia eran legendarias. Aferrado a las prerrogativas reales más que a nada, se hizo consagrar en Reims con el mayor ceremonial.

Contrario a toda reforma, estaba completamente decidido a continuar con la política reaccionaria; pero su falta de inteligencia, su mediocridad y su testarudez terminarían por perderle. Villéle siguió en su puesto y trató de consolidar la mayoría ultra para satisfacer a su nuevo soberano. Ligó más estrechamente el clero al Gobierno, haciendo votar la ley sobre el sacrilegio, que penaba severamente los ultrajes a la Iglesia. Y se aseguró el apoyo de los defensores del Antiguo Régimen haciendo votar la ley de los mil millones en favor de los emigrados, que indemnizaba a todos los que habían visto confiscados sus bienes por la Revolución.

Estas leyes irritaron a la oposición, que manifestó su hostilidad de diversas maneras: los entierros de liberales como el general Foy, Manuel y La Rochefoucault-Liancourt sirvieron de pretexto para que se reunieran inmensas multitudes, que chocaron violentamente con la policía.

En la Cámara, los constitucionales, con Royer-Collard a la cabeza, formaron un bloque con los liberales, los galicanos, e incluso con «la punta», grupo de oposición de extrema derecha, dirigido por La Bourdonnaye y Chateaubriand. Villéle pensó poner fin al desorden que provocaban, disolviendo la Cámara «retrouvée» para anticipar las elecciones, pero éstas arruinaron sus esperanzas: todos los oposicionistas se habían unido en la sociedad denominada «Ayúdate a ti mismo, y el cielo te ayudará», dirigida por Guizot; su propaganda fue tal, que consiguieron sacar 250 diputados contra los 200 que obtuvieron los partidarios del Gobierno.

Considerando lo ocurrido, Villéle presentó su dimisión al rey, en enero de 1828. Carlos X se halló, pues, ante una Cámara ingobernable, la mayoría de cuyos diputados le era hostil. Comenzó por contemporizar, y puso en el ministerio del Interior al vizconde de Martignac, un constitucional de derecha, partidario del acercamiento a los liberales. Todos sus proyectos de ley fueron rechazados por la Cámara de Diputados, y Carlos X se sirvió de estos fracasos para destituir a Martignac, en agosto de 1829, y confió el ministerio a uno de sus amigos ultras, el príncipe de Polignac. El nuevo ministro, hijo de la favorita de María Antonieta, y jefe de la emigración, se rodeó de ultras, todos hostiles a la Carta Constitucional.

1830: LAS «TRES GLORIOSAS»
Junto a los republicanos, que atacaban al régimen en sus periódicos «La Tribune» y «La Jeune France», apareció una nueva corriente de oposición, formada alrededor del duque de Orleáns; sus partidarios, entre los que se encontraban Talleyrand, Carrel, Mignet y Thiers —estos dos últimos, directores del periódico «Le National»—, eran realistas moderados, preocupados, sobre todo, por los intereses de la burguesía; la República les atemorizaba tanto como la vuelta del Antiguo Régimen, y soñaban con una monarquía a la inglesa, en la que el poder estuviera repartido entre el rey y las Cámaras. Ante la amplitud de la agitación, el soberano acabó por convocar a las Cámaras en marzo de 1830.

Las acusaciones y las amenazas proferidas por él en el discurso de la Corona contra los oposicionistas, no intimidaron en absoluto a éstos; en la contestación, votada por 221 diputados, se proclamaba solemnemente el derecho de los franceses a discutir los intereses públicos, y se acusaba al rey de violar abiertamente la Carta. Ante tanta jactancia, Polignac hizo disolver la Cámara y fijó la fecha de las nuevas elecciones para el mes de junio o julio.

Raras veces una campaña electoral conoció una animación semejante. El Gobierno depuró los ministerios, censuró los periódicos, hizo que interviniese el clero e incluso el rey, que dirigió un solemne llamamiento a los franceses. Pero la oposición no se mostró menos activa, y, pese a los obstáculos, consiguió un triunfo sin precedentes, obteniendo 274 diputados.

El Gobierno no tenía más que una alternativa: aceptar lo ocurrido, o apelar a la fuerza. Carlos X hizo que se recurriera al artículo 14 de la Carta, que le permitía promulgar ordenanzas con fuerza de ley; así, el 25 de julio, firmó, en el castillo de Sainr-Cloud, las cuatro famosas ordenanzas que iban a desencadenar la revolución.

La primera de ellas sometía la prensa, «instrumento de desorden y de sedición», a una censura rígida, y ningún periódico podría publicarse sin autorización previa, renovable cada tres meses, bajo pena de ser secuestrado. La segunda decretaba la disolución de la nueva Cámara, debido a las maniobras que «habían engañado y extraviado a los electores».

La tercera concedía el derecho de voto sólo a los ciudadanos franceses que pagasen contribución territorial y el impuesto personal y mobiliario, descartando así a muchos comerciantes, industriales y miembros de profesiones liberales juzgados muy hostiles al régimen. Por último, la cuarta disponía que las nuevas elecciones se celebrasen en septiembre.

Los periodistas fueron los primeros en reaccionar: el 26 de julio, firmaron un llamamiento redactado por Thiers, en el que declaraban que publicarían sus periódicos sin petición de autorización previa, «ya que el Gobierno había perdido el carácter legal que obliga a la obediencia». Aquel atardecer, se manifestaron obreros, impresores y estudiantes al grito de «¡Abajo los ministros!». Al día siguiente, obreros y artesanos de los barrios populares se unieron a ellos, y se levantaron las primeras barricadas en las calles de la capital. Cuando, el día 28, llegó a París la noticia del nombramiento del mariscal Marmont (que había traicionado al emperador en 1814) como jefe del ejército, miles de hombres y mujeres se echaron a la calle, y, portando banderas tricolores al frente, ocuparon el barrio de Saint-Antoine, y después el Ayuntamiento y Notre-Dame.

El joven republicano Cavaignac se apoderó, con ayuda de los alumnos de la Escuela Politécnica, de varios cuarteles y distribuyó armas a la población. Los regimientos reales que no se habían pasado al lado de los insurgentes fueron aplastados en pocas horas; el Louvre y las Tullerías fueron sitiados; Marmont, derrotado, tuvo que evacuar París. El pueblo por sí solo, y en tres jornadas —las «tres gloriosas»—, había barrido a una monarquía execrada.

LA VICTORIA FINAL DE LOS ORLEANISTAS
Cuando la victoria del pueblo fue indudable, los diputados de la oposición comprendieron que no era posible ningún compromiso con Carlos X; así, cuando éste, consciente, al fin, de los peligros que corría, les envió emisarios para darles cuenta de que retiraba las ordenanzas promulgadas, aquéllos se negaron a recibirlos. Hostiles a Carlos X, estos ricos burgueses no lo eran menos a la república democrática. Supieron aprovecharse, hábilmente, de una situación que les era favorable; en efecto, el partido republicano no tenía ni jefes de prestigio, ni un programa coherente, ni arraigo profundo en el pueblo.

Ellos, en cambio, tenían un candidato y un programa, pero era necesario actuar con rapidez; reunidos en la tarde del 29, en casa del banquero Laffitte, con los jefes orleanistas nombraron una comisión municipal de cinco miembros, encargada de administrar provisionalmente París; después, por la noche, hicieron cubrir las calles de la capital con carteles donde se trazaba un retrato elogioso del duque de Orleáns, partidario de las conquistas de la Revolución, de la Carta Constitucional y de la bandera tricolor. Y les fue fácil, en las primeras horas de a tarde del día 30, convencer a los diputados y a los pares de que enviaran una delegación a Luis Felipe para ofrecerle la lugartenencia general del reino, hábil solución que descartaba la República y no imponía aún la monarquía.

Aunque Carlos X no había abdicado todavía, Luis Felipe respondió favorablemente a la proposición. Aprovechándose de las rivalidades entre los republicanos y los bonapartistas, los orleanistas organizaron, el día 31, un gran cortejo que, a través de las calles de París obstruidas por las barricadas, condujo a Luis Felipe, triunfalmente, de su residenica del Palais Royal al Ayuntamiento. Aunque primeramente hostil, la masa acabó por dejarse convencer y aplaudió hasta con entusiasmo cuando el príncipe, acompañado por el viejo La Fayette, ganado por el partido orleanista, apareció en el balcón, envuelto en una bandera tricolor.

Para evitar lo peor, Carlos X abdicó en favor de su nieto, el duque de Burdeos, hijo póstumo del duque de Berry, y rogó a Luis Felipe que asumiera la regencia; pero éste se negó e hizo un llamamiento a los parisienses para que marcharan sobre Rambouillet, refugio del viejo soberano. Entonces, el rey huyó a Inglaterra, dejando el trono vacante. El 3 de agosto, las Cámaras ofrecieron a Luis Felipe el título de rey de los franceses, a condición de que aceptara la revisión de la Carta y que prestara juramento ante ellas. Así terminó el período de la Restauración.

La toma de Argelia, unos días antes de la revolución, la excelente situación económica de Francia, la paz mantenida desde hacía quince años, no habían sido bastantes para salvar a un régimen cuyos excesos le habían hecho muy impopular.

Fuente Consultadas:
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher LLoyd
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo X La Revolución Industrial
Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
La Revolución Industrial M.J. Mijailov

Grandes Escritores de la Historia:Cronologia de Su Obras Literatura

Grandes Escritores de la Historia
Cronología de Grandes Obras de la Literatura

Autor FechaOrigenObra Clave

Homero s.VIII a.C. Grecia Poesía Odisea (s.VIII a.C.)

Esquilo c. 525-456 a.C. Grecia Teatro Los siete contra Tebas (c. 467 a.C.)

Sófocles c. 496-406 a.C. Grecia Teatro Antígona (0.442 a.C.)

Eurípides c.484-406 a.C. Grecia Teatro Medea (c. 431 a.C.)

Aristófanes 0.448-388 a.C. Grecia Teatro Las ranas (0.405 a.C.)

Valmiki c. 400-200 a.C. India Poesía Ramayana (c 400-200 a.C.)

Virgilio 70-19 a.C. Roma Poesía Eneida (c. 29-19 a.C.)

Ovidio 43a.C.-c.17d.C. Roma Poesía Las metamorfosis (8 d.C.)

Murasaki Shlkibu c. 978-1014 Japón Narrativa La historia de Genji (C.1001-1010)

Dante Alighierl 1265-1321 Italia Poesía Divina comedia (C. 1321)

Petrarca 1304-1374 Italia Poesía Cancionero (1327-1368)

Geoffrey Chaucer 1343-1400 Inglaterra Poesía Cuentos de Canterbury (1387-1400)

Miguel de Cervantes 1547-1616 España Narrativa/ poesía/ teatro Don Quijote (1605)

Wllllam Shakespeare 1564-1616 Inglaterra Teatro/ poesía Romeo y Julieta (1591-1595)

John Milton 1608-1674  Inglaterra Poesía El paraíso perdido (1667)

Moliere 1622-1673 Francia Teatro El misántropo (1666)

Jean Racine 1639-1699 Francia Teatro Fedra (1677)

Jonathan Swift 1667-1745 Irlanda Narrativa/ ensayo Los viajes de Gulliver (1/26)

Cao Xueqin Johann c. 1715-1763 China Narrativa Sueño en el pabellón rojo (1791)

Johann Wolfgang von Goethe 1749-1832 Alemania Narrativa/ teatro Fausto (1808)

William Wordsworth 1770-1850 Gran Bretaña Poesía El preludio (1799)

Jane Austen 1775-1817 Gran Bretaña Narrativa Orgullo y prejuicio (1813)

John Keats 1795-1821 Gran Bretaña Poesía Endymion (1818)

Aleksandr Pushkin 1799-1837 Rusia Poesía/ narrativa Eugenio Onegin (1828)

Honoré de Balzac 1799-1850 Francia Narrativa La comedia humana (1827-1847)

Alexandre Dumas 1802-1870 Francia Narrativa Los tres mosqueteros (1802-1870)

Víctor Hugo 1802-1885 Francia Narrativa Los miserables (1862)

Ralph Waldo Emerson 1803-1882 EE.UU. Ensayo/ poesía La conducta de la vida (1860)

Hans Christian Andersen 1805-1882 Dinamarca Narrativa Cuentos de hadas (1835-1837)

Henry Longfeltow 1807-1875 EE.UU. Poesía Hiawatha (1855)

Charles Dickens 1812-1870 Gran Bretaña Narrativa Grandes esperanzas (1860-1861)

Iván Turgénev 1818-1883 Rusia Narrativa/ teatro Padres e hijos (1862)

George Eliot 1819-1880 Gran Bretaña Narrativa El molino del Floss (1860)

Walt Whitman 1819-1892 EE.UU. Poesía Hojas de hierba (1855-1889)

Gustave Flaubert 1821-1880 Francia Narrativa Madame Bovary (1857)

Fiódor Dostoyevski 1821-1881 Rusia Narrativa Crimen y castigo (1866)

Henriklbsen 1828-1906 Noruega Teatro Peer Gynt (1867)

León Tolstói 1828-1910 Rusia Narrativa Guerra y paz (1865-1869)

Mark Twain 1835-1910 EE.UU. Narrativa Huckleberry Finn (1885)

Thomas Hardy 1840-1928 Gran Bretaña Narrativa Tess, la de los d’Urberville (1891)

Henry James 1843-1916 EE. UU. Narrativa Las bostonianas (1886)

August Strindberg 1849-1912 Suecia Teatro La danza de la muerte (1901)

George Bernard Shaw 1856-1950 Irlanda Teatro Hombre y superhombre (1903)

Joseph Conrad 1857-1924 Polonia Narrativa El corazón de las tinieblas (1902)

Antón Chéjov 1860-1904 Rusia Teatro El jardín de los cerezos (1904)

Rabindranath Tagore 1861-1941 India Poesía/ teatro Gítanjali (1912)

Edith Wharton 1862-1937 EE.UU. Narrativa La edad de la inocencia (1920)

William Butler Yeats 1865-1939 Irlanda Poesía Los cisnes salvajes de Coole (1917)

Marcel Proust 1871-1922 Francia Narrativa En busca del tiempo perdido (1912-1927)

Robert Frost 1874-1963 EE.UU. Poesía Intervalos en la montaña (1916)

Thomas Mann 1875-1955 Alemania Narrativa La muerte en Venecia (1913)

Hermann Hesse 1877-1962 Alemania Narrativa El juego de tos abalorios (1945)

James Joyce 1882-1941 Irlanda Narrativa Ulises (1922)

Virginia Woolf 1882-1941 Gran Bretaña Narrativa La señora Dalloway (1925)

Franz Kafka 1883-1924 Checoslovaquia Narrativa La metamorfosis (1916)

D. H. Lawrence 1885-1930 Gran Bretaña Narrativa Hijos y amantes (1913)

Ezra Round 1885-1972 EE.UU. Poesía Cantos (1915-1962)

T. S. Eliot 1888-1965 EE.UU. Poesía/ teatro La tierra baldía (1922)

Karel Capek 1890-1938 Checoslovaquia Teatro R.U.R. (1920)

Boris Pasternak 1890-1960 Rusia Narrativa Doctor Zhivago (1957)

Mijaíl Bulgákov 1891-1940 Rusia Narrativa El maestro y Margarita (1928)

William Faulkner 1897-1962 EE.UU. Narrativa El ruido y la furia (1929)

Bertolt Brecht 1898-1956 Alemania Teatro Madre Coraje y sus hijos (1938)

Federico García Lorca 1898-1936 España Poesía/ teatro La casa de Bernarda Alba (1936)

Ernest Hemingway 1899-1961 EE.UU. Narrativa El viejo y el mar (1952)

Vladimir Nabokov 1899-1977 Rusia Narrativa Lolita (1958)

Jorge Luis Borges 1899-1986 Argentina Narrativa El Aleph (1949)

John Steinbeck 1902-1968 EE.UU. Narrativa Las uvas de la ira (1939)

George Orwell 1903-1950 Gran Bretaña Narrativa 1984 (1949)

Samuel Beckett 1906-1989 Irlanda Teatro/ narrativa Esperando a Godot (1954)

W. H. Auden 1907-1973 Gran Bretaña Poesía El mar y el espejo (1944)

Naguib Mahfouz 1911-2006 Egipto Narrativa Trilogía de El Cairo (1956-1957)

Albert Camus 1913-1960 Francia Narrativa La peste (1947)

Saúl Bellow 1905-2005 Canada Narrativa El legado de Humboldt (1975)

Arthur Miller 1915-2005 EE.UU. Teatro Muerte de un viajante (1946)

Camilo José Cela 1916-2002 España Narrativa La colmena (1951)

Aleksandr Solzhenitsyn 1918-2008 Rusia Narrativa Un día en la vida de Iván Denísovich (1962)

Iris Murdoch 1919.1999 Gran Bretaña Narrativa El mar, el mar (1978)

Yukio Mishima 1925-1970 lapón Narrativa El mar de la fertilidad (1965-1970)

Dario Fo 1926- Italia Teatro Muerte accidental de un anarquista (1970)

Gabriel García Márquez 1928- Colombia Narrativa Cien años de soledad (1967)

Milán Kundera 1929- Checoslovaquia Narrativa La insoportable levedad del ser (1984)

Harold Pinter 1930-2008 Gran Bretaña Teatro La fiesta de cumpleaños (1958)

Toni Morrison 1931- EE.UU. Narrativa Beloved (1987)

V.S. Naipaul 1932- Trinidad Narrativa Una casa para Mr. Biswas (1971)

Philip Roth 1933- EE. UU. Narrativa El lamento de Portnoy (1972)

Wole Soyinka 1934- Nigeria Teatro/poesía La danza del bosque (1960)

Mario Vargas Llosa 1936- Perú Narrativa La ciudad y los perros (1962)

Seamus Heaney 1939- Irlanda Poesía Puerta a las tinieblas (1969)

Cronologia Compositores de Musica Clasica Mejores Obras de Opera

Cronología Compositores de Música Clásica Mejores

CompositorFechaOrigenObra Clave
Guillaumede Machaut c. 1300-1377 Francia Ars Nova; De toutes flours.
ThomasTallis c. 1505-1585 Inglaterra Medieval; Spem in alium nunquam habui.
Gíovanní Piertuigi da Palestrina c. 1525-1594 Italia Renacimiento; Missa brevis.
William Byrd c. 1540-1623 Inglaterra Renacimiento; Great service.
Claudio Monteverdi c. 1567-1643 Italia Barroco; L’Orfeo.
Henry Purcell c. 1659-1695 Inglaterra Barroco; Dido y Eneas.
Antonio Vivaldi 1678-1741 Italia Barroco; Las cuatro estaciones.                                                    Escuchar  
George Friedrich Handel 1685-1759 Alemania Barroco; El Mesías.                                                   Escuchar
Johann Sebastian Bach 1685-1750 Alemania Barroco; El clave bien temperado.                                 Escuchar
Franzjoseph Haydn 1732-1809 Austria Clásica; Cuarteto de cuerda op. 63, Amanecer.                      Escuchar
Wolfgang Amadeus Mozart 1756-1791 Austria Clásica; La flauta mágica, Réquiem                            Escuchar
Ludwigvan Beethoven 1770-1827 Alemania Clásica; Sinfonía N° 5; Sinfonía N° 9 (Himno de la alegría).   Escuchar
Gioachino Rossini 1792-1868 Italia Ópera romántica; El barbero de Sevilla.
Franz Schubert 1797-1828 Austria Romántica; Quinteto de piano, La trucha.
Héctor Berlioz 1803-1869 Francia Romántica; Los troyanos.
Félix Mendelssohn 1809-1847 Alemania Romántica; Concierto para violín.
Frédéric Chopin 1810-1849 Polonia Romántica; Marcha fúnebre.
Robert Schumann 1810-1856 Alemania Romántica; Carnaval.
Franz Liszt 1811-1886 Hungría Romántica; Sonata en si menor.
Giuseppe Verdi 1813-1901 Italia Ópera romántica; La traviata; Réquiem.
Richard Wagner 1813-1883 Alemania Ópera Romántica; El Anillo de los Nibelungos; Tristán e Isolda
Antón Bruckner 1824-1896 Austria Romántica; Te Deum.
Johann Strauss 1825-1899 Austria Ópera romántica; El murciélago.
Johannes Brahms 1833-1897 Alemania Romántica; Un réquiem alemán.
Camilte Saint-Saens 1835-1921 Francia Romántica; Danza macabra.
Piotr Tchaikovsky 1840-1893 Rusia Romántica; Cascanueces; El lago de los cisnes.
Antonín Dvorak 1841-1904 Checoslovaquia Romántica; Sinfonía N° 9 en mi menor, Sinfonía del nuevo mundo.
Edvard Grieg 1843-1907 Noruega Romántica; Suite Holberg.
Edward Elgar 1857-1934 Gran Bretaña Romántica; Pompa y circunstancia.
Giacomo Puccini 1858-1924 Italia Ópera romántica; La bohéme.
Gustav Mahler 1860-1911 Austria Romántica; La canción de la tierra.
Claude Debussy 1862-1918 Francia Romántica/Moderna; La mar.
Richard Strauss 1864-1949 Alemania Romántica; Una vida de héroe.
Jean Sibelius 1865-1957 Finlandia Romántica/Moderna; Sinfonía N° 5.
Ralph Vaughan Williams 1872-1958 Gran Bretaña Romántica/Moderna; Sinfonía antártica.
Sergéi Rachmaninov 1873-1943 Rusia Romántica; Concierto para piano N° 2.
Arnold Schonberg 1874-1951 Austria Moderna; Pierrot Lunaire.
Charles Ivés 1874-1954 EE.UU. Moderna; Tres lugares de Nueva Inglaterra.
Maurice Ravel 1875-1937 Francia Romántica/Moderna; Concierto para piano en sol mayor.
Manuel de Falla 1876-1946 España Romántica/Moderna; El amor brujo; El sombrero de tres picos.
Béla Bartók 1881-1945 Hungría Moderna; Concierto para orquesta.
Igor Stravinski 1882-1971 Rusia Moderna; La carrera del libertino; Consagración de la primavera.
Sergéi Prokófiev 1891-1953 Rusia Moderna; Romeo y Julieta.
George Gershwin 1898-1937 EE.UU. Moderna; Un americano en París.
Kurt Weill 1900-1950 Alemania Moderna; La ópera de tres peniques.
Aaron Copland 1900-1990 EE.UU. Moderna; Primavera en los Apalaches.
Dmitri Shostakóvich 1906-1975 Rusia Moderna; Sinfonía N° 5.
Benjamín Britten 1913-1976 Gran Bretaña Moderna; Muerte en Venecia.
Leonard Bernstein 1918-1990 EE.UU. Moderna; West Side Story, Cándido.
Toru Takemitsu 1930-1996 Japón; Moderna; Pasos de Noviembre

La Crucifixion en Roma :Castigo de Morir en la Cruz, El Ritual

La Crucifixión en Roma Castigo de Crucificar Morir en la Cruz

El cristianismo se funda en un hecho: la figura de Jesús, su vida terrestre y, lo que es más importante, la creencia de que Jesús vive y no ha muerto, porque es Hijo de Dios.

Ésta es la nota original de la religión cristiana, pues sin excluir el judaísmo, el cristianismo es la única religión que desborda la Historia por lo trascendental de su contenido y se encarna en una persona que no solamente transmite una doctrina, sino que se presenta ella misma como la verdad y la justicia vivientes.

Es cierto que otras religiones tuvieron fundadores a los cuales sus contemporáneos pudieron ver con los ojos y tocar con las manos, pero ninguno de esos predicadores religiosos, Mahoma, Buda, Zoroastro, etc., se propuso a sí mismo como objeto de la fe de sus discípulos.

Todos predicaban una doctrina que no atañía a su propia persona; eran simplemente enviados, profetas o siervos de Dios.

Jesús es el Maestro que se da a sí mismo como objeto de nuestra fe; no se presenta como un personaje histórico, sino como verdadero Dios.

jesucristoTESTIMONIOS SOBRE JESÚS:

El conocimiento acerca de Jesús se basa en los cuatro Evangelios.

Sin embargo, algunas referencias contemporáneas de otras fuentes revelan que hay un reconocimiento de Jesús entre personas que despreciaban el cristianismo.

El más antiguo escritor romano que menciona a Cristo fue un gobernador de Asia Menor llamado Plinio, que escribió al emperador Trajano, en el año 112 d.C., y describía los enjuiciamientos a cristianos y señalaba que “acostumbraban reunirse al anochecer para recitar un himno antifonal a Cristo, como a un dios”.

Años después el historiador romano Tácito escribió que el nombre cristianos “deriva de Cristo, quien fue condenado por Poncio Pilato durante el reinado de Tiberio”.

La más desconcertante referencia no bíblica proviene del historiador judío Flavio Josefo, cuyas Antigüedades Judías las incluyen el siguiente pasaje:

“Por ese tiempo vivía Jesús, un hombre sabio, si es que puede llamársele un hombre, porque él era el hacedor de actos extraordinarios y maestro de los hombres que con gusto recibían la verdad.

Se ganó a muchos judíos y muchos griegos.

El era el Mesías.

Cuando Pilato […] lo sentenció a ser crucificado, aquellos que desde un principio lo habían amado no dejaron de hacerlo.

Al tercer día apareció ante ellos, vivo, ya que los profetas de Dios hablan pronosticado ésta y otras maravillas acerca de él.

Y la tribu de los cristianos, llamados así por Cristo, hasta nuestros días no se ha extinguido.”.

Las opiniones sobre este pasaje son muy diversas.

Es tan explícito al calificar a Jesús de Mesías que muchos expertos consideran que algún escritor cristiano insertó esta y otras frases favorables a los cristianos.

Otros eruditos, cristianos y judíos, concluyen que aunque el pasaje contenga algunas alteraciones y adiciones, representa esencialmente lo escrito por Flavio Josefa, que de alguna forma da testimonio del Jesús histórico.

• ► LA CRUCIFIXIÓN:

Descubrimientos arqueológicos en Israel han arrojado luz para comprender la naturaleza del horrible jesus crucificadosuplicio de la crucifixión.

Era una forma de ejecución empleada en Persia y Cartago, y que fue adoptada por los romanos poco antes del inicio de la Era Cristiana.

Se crucificaba a esclavos, ladrones y delincuentes políticos; pero muy rara vez a algún ciudadano del imperio. (Debido a esto, Pablo, que era ciudadano romano, fue muerto por decapitación.)

Estas ejecuciones eran tan espantosas que los escritores se abstuvieron de describirlas y los pintores rara vez las representaron.

En la tradición judía el método de ejecución más usual era la lapidación, aunque a veces se colgaba al reo de un árbol, como advertencia a otros.

Originalmente, el patíbulo era sólo un poste, pero luego se le agregó un madero transversal para formar una T o una cruz.

Probablemente en el Gólgota había postes permanentes y a los ejecutados ahí, como Jesús, se les obligaba a llevar a cuestas el travesaño, que luego era insertado en una ranura del poste.

Los brazos del condenado eran atados o clavados al travesaño.

Como las palmas de las manos no soportarían el peso del cuerpo al elevarse, los largos clavos de hierro utilizados por los carpinteros romanos atravesaban las muñecas del crucificado.

La víctima apoyaba en un peldaño los pies que eran atados o clavados al poste.

En 1968 fue encontrado en Jerusalén el esqueleto de un joven que murió por crucifixión en el siglo y los clavos le atravesaban las muñecas, pero sólo uno se había usado para clavar los talones.

La posición de la víctima es incierta, pero los eruditos opinan que era con las piernas unidas e inclinadas a un lado o posiblemente con las rodillas separadas.

La víctima, torcida de esa manera y colgando como un peso muerto, apenas si podía respirar.

El dióxido de carbono se acumulaba en la sangre, y el corazón se forzaba cada vez más.

Ante la inmovilidad y la falta de oxígeno, se producían violentos espasmos musculares.

Debilitado por la fatiga y el hambre, el crucificado era, además, presa de las inclemencias del tiempo, de las picaduras de insectos y de las burlas y abusos físicos de los espectadores.

Un paro cardiaco o la asfixia causaba la muerte.

La rotura de las piernas aceleraba la muerte, porque la víctima ya no podía elevarse para llevar aire a sus pulmones.

COSTUMBRE FUNERARIAS.

Entre los hebreos una sepultura adecuada era una forma importante de mostrar el respeto a los tumba sagradamuertos.

Desearle a un enemigo morir insepulto era una maldición.

Por los pecados del rey Joaquín contra Dios, el profeta Jeremías le pronosticó que “será enterrado como un asno: será arrastrado y tirado fuera de las puertas de Jerusalén” (Jer. 22:19).

Cuando los hijos de Saúl fueron colgados por los filisteos y los cadáveres quedaron expuestos a los buitres.

Rispa, la madre de ellos, vigiló los insepultos cuerpos durante meses y luchó contra aves y fieras, hasta que el rey David dio sepultura a los restos.

Las familias más afortunadas poseían una cueva funeraria cavada en roca suave, en las afueras de la dudad.

Envuelto en un sudario, el cadáver por enterrar era llevado en andas hasta la tumba y colocado en una repisa dentro de la cueva.

No se usaba féretro. Junto al cuerpo se colocaban algunos objetos personales.

En otros sitios de la cueva yacían los restos de antepasados; así, el difunto “dormía con sus padres”.

Cuando sólo quedaba el esqueleto, éste era llevado a un osario, situado en otro sitio de la tumba.

Esto dejaba lugar para el cadáver de otro miembro de la familia.

El sepulcro familiar era un símbolo de la continuidad de un clan.

Nehemías, que languidecía en el exilio en Persia. suplicó que le permitieran regresar a Judá, a “la dudad de las tumbas de mis padres” (Neh. 2:5).

Las familias que no podían sufragar el costo de una cueva cavaban fosas para sus muertos o simplemente cubrían el cadáver con piedras y tierra.

Para los menesterosos se cavaban enormes fosas comunes.

Los israelitas no acostumbraban embalsamar los cadáveres, aunque silos lavaban y a veces los ungían con óleos, hierbas aromáticas o perfumes.

El entierro se efectuaba al día siguiente del deceso.

Debido a lo caluroso del clima, la descomposición era inmediata y en pocos días ya estaba avanzada, como se afirma en el caso de Lázaro, el amigo de Jesús.

Aunque las tumbas se sellaban, no se permitía ninguna al oeste de Jerusalén, debido a que de allí soplaban los vientos prevalecientes.

La incineración era condenada como idolatría por la tradición rabínica y no se practicaba en el pueblo de Israel, salvo por excepción.

Al ser llevado el cadáver del ser querido a su tumba, lo seguía una procesión de parientes, amigos y sirvientes, todos profiriendo lamentos y llanto.

Las familias acomodadas contrataban plañideras duchas “entonar lamentos sobre nosotros» (Jer. 9:17).

Flavio Josefo, el historiador del siglo I d.C., señala la costumbre de que “todo el que pasaba cuando un muerto era sepultado debía acompañar al funeral y unirse a lamentaciones”.

En Números y el Deuteronomio se menciona que el duelo por la muerte de Aarón y Moisés duró días, todos ellos celebrados con llantos de los hijos de Israel.

Como conquistaron america los españoles? La Conquista de America

¿Cómo conquistaron América los Españoles?-La Conquista de América

conquista de américa

• ► LA EXPANSIÓN EUROPEA:

A finales del siglo XV los europeos navegaron por el mundo en todas direcciones.

Los pioneros fueron los portugueses que, en un puñado de buques, se aventuraron hacia el sur a lo largo de la costa occidental de África a mediados del siglo XV; el proceso se aceleró con los viajes que inauguraron la época de Cristóbal Colón a América y de Vasco da Gama al Océano índico alrededor de 1490.

Muy pronto se unieron a la aventura otros estados europeos y, ya para terminar el siglo XVIII, habían creado una red de comercio global dominada por los barcos y las fuerzas occidentales.

En menos de trescientos años, la época europea de exploración cambió el concepto del mundo.

En algunas regiones, como en América y las islas de las especias, destruyó las civilizaciones indígenas y el establishment de las colonias europeas.

En otras, como en África, India y las regiones del continente del sureste asiático, quedaron los regímenes nativos intactos, pero hubo un fuerte efecto en las sociedades locales y los modelos de comercio regional.

Con el tiempo, muchos observadores europeos tuvieron de este proceso una opinión favorable.

Creían que no sólo se había llevado riqueza por medio del comercio mundial e intercambiado cultivos y descubrimientos entre el Viejo y el Nuevo Mundo, sino que también habían llevado a los «pueblos paganos» el mensaje de Jesucristo.

No hay duda de que la conquista de América y la expansión hacia el resto del mundo hizo aflorar lo peor y algo de lo mejor de la civilización europea.

El saqueo ambicioso de los recursos y la represión brutal y la esclavitud apenas fueron equilibrados con los intentos de crear nuevas instituciones, convertir los nativos al cristianismo y atender los derechos de los pueblos indígenas.

En cualquiel caso los europeos habían empezado a cambia el mundo.

LA CONQUISTA DE AMERICA:

Al norte de las ciudades mayas, en las montañas del centro de México, el comandante militar español, Hernán Cortés, halló en 1519 una gran ciudad, la capital azteca de Tenochtitlán, construida en la mitad de un lago que tenía por lo menos 200.000 habitantes, y que se hallaba en el apogeo de su gloria.

Los curtidos soldados españoles decían que Tenochtitlán con sus pirámides brillantemente pintadas y las anchas calzadas que unían la isla urbanizada con las orillas del lago, era tan magnífica como Roma o Constantinopla.

Los españoles habrían de destruirla, por supuesto, pero nadie ha sostenido hasta ahora que las conquistas sean hermosas.

Aunque las civilizaciones precolombinas ostentaban grandes ciudades; muchos otros logros, adolecían de ciertas ventajas clave que facilitaron la conquista española. Cuatro de las más importantes fueron:

1- La pólvora:

Los europeos, como los árabes y los turcos, la obtuvieron de los chinos. Pero este avance tecnológico, que se había extendido por Asia y Europa, no había cruzado el océano hasta que los españoles lo llevaron a América.

2- El hierro:

Aunque varias culturas americanas lograron trabajar el metal en forma espléndida hacia el siglo dieciséis, ninguna aprendió, a fabricar armas de fuego. Las armas de hierro y acero (mezcla de hierro y carbón), eran más sólidas y durables que las de los indígenas.

3- El caballo:

No había caballos en América. Lo más parecido a un caballo en cualquier cultura americana del siglo dieciséis era la llama, que los incas suramericanos usaban como bestia de carga. Nadie confundiría  llama con un caballo de batalla.

4-La inmunidad:

Ésta fue probablemente la mayor desventaja. Los europeos llevaban consigo enfermedades que no habían cruzado antes el océano, y los indígenas no poseían defensas contra ellas.

PARA SABER MAS….

Los españoles no llevaron adelante sus acciones de conquista de un modo improvisado, por el contrario, es posible establecer algunas características comunes entre la conquista de los aztecas y la de los incas.

Esto permite sañalar la existencia de una verdadera táctica.

La misma se caracterizó por:

• El establecimiento de alianzas con grupos locales

-por ejemplo, con los que buscaban liberarse de la dominación azteca- o el aprovechamiento de las divisiones internas -como las que existían entre los incas-, ocasionadas en la lucha por el [poder]. De esta manera, lograban conseguir hombres para incorporar a sus ejércitos.

• El control de jefes indígenas,

como una forma de dominar a los pueblos que estaban subordinados a ellos.

•  La superioridad en armamento,

espadas de acero contra lanzas de obsidiana, armaduras de metal contra túnicas forradas de algodón, armas de fuego (arcabuces) contra arcos y flechas, caballería contra un ejército a pie.

•  La obtención de intérpretes

indígenas que hicieran de traductores e informantes.

• El aprovechamiento de las creencias

indígenas para atemorizarlos, realizando acciones espectaculares, como destruir sus templos o ídolos.

LOS ABORÍGENES HOY…

La mayoría de los pueblos indígenas en América Latina desciende de las grandes civilizaciones azteca, maya e inca.

Se estima que existen 34 millones de indígenas en América Latina y el Caribe.

Bolivia es el país que cuenta con la proporción más alta de indígenas (56,8%).

Si bien los diferentes gobiernos de América Latina realizaron un esfuerzo para lograr cambios culturales en estas poblaciones, en la actualidad los indios siguen afectados por la pobreza y tienen bajas tasas de alfabetización y escolaridad.

Los indios jóvenes son sinónimo de esperanza.

Son los más instruidos y los que están intentando reafirmar sus raíces culturales.

También existen organismos internacionales que intentan contribuir al desarrollo indígena frente a dificultades como las siguientes: carecer de derechos de propiedad de tierras; no tener programas de asistencia técnica y de capacitación; no poder acceder al crédito para emprender pequeños proyectos.

Es necesario reducir el nivel de pobreza que están sufriendo los pueblos indígenas de América Latina.

Hay que darles más posibilidades de educación porque es una manera de brindarles herramientas para luchar por salir de la pobreza.

El Decameron de Bocaccio:Retrato de la Época de Peste y Miseria

El Decameron de Bocaccio:Retrato de la Época de Peste y Miseria

En el año 1330, la peste bubónica (también llamada Peste Negra, transmitido por la pulga) se expandió desde Asia por el norte de África, Europa y Oriente Medio.

Estaba causada por una bacteria conocida con el nombre de Yersina pestis.

Este microbio normalmente infecta a las ratas y pasa de las ratas a otros animales a través de las pulgas, que también pican a los humanos.

Es posible que las malas cosechas de China dieran pie al brote epidémico.

Las ratas abandonaron los campos para buscar comida en los lugares que habitaban los humanos y con ellas vinieron las pulgas.

Las pulgas picaron al huésped humano, que caía enfermo y contagiaba la enfermedad al toser y expulsar esputo infectado.

Cuando la peste bubónica llegaba, la víctima sufría un aumento de temperatura.

El ritmo cardíaco se aceleraba y empezaban los dolores de cabeza y musculares.

Entonces, los nódulos linfáticos se inflamaban.

Lo siguiente eran las hemorragias subcutáneas, que eran las que mostraban esos puntos negros por los que se le puso el terrible nombre de la Peste Negra.

La víctima acababa desarrollado una neumonía.

Durante un periodo de veinte años, desde 1330 hasta 1350, la peste bubónica mató a un tercio de la población europea.

Biografia de Boccaccio Giovanni Escritor Humanista – BIOGRAFÍAS e HISTORIA  UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

LA PESTE NEGRA:

Los europeos del siglo catorce contemplaban el mundo con nuevos ojos y consideraban las tierras lejanas deseables, dignas de conocer y acaso de adquirir.

Con todo, antes de que los europeos salieran realmente y comenzaran a conquistar ese mundo, debían tener en casa suficiente bienestar personal para construir un mercado descentralizado de artículos de lujo foráneos.

Pero, cosa extraña, fue necesaria una enfermedad terrible y la muerte en gran escala para que dicho mercado encontrara una base firme.

La peste negra, devastadora epidemia de peste bubónica y sus variedades, se originó probablemente en las estribaciones de la cordillera asiática del Himalaya, pero en el siglo catorce algo, tal vez el crecimiento del mercado, provocó su diseminación.

Los agentes portadores eran las pulgas de las ratas.

A donde la gente viaja, y en especial si lleva comida allá van las ratas y sus parásitos.

Al morir una rata, sus pulgas pasaban a otra.

Y si no había otra rata a mano, las pulgas ensayaban un huésped menos apetecible.

Cuando los huéspedes eran seres humanos, enfermaban terriblemente y morían con rapidez en su mayoría.

Las manchas negruzcas que aparecían bajo la piel eran llamadas bubones, y por eso la enfermedad fue denominada peste bubónica. Una epidemia de neumonía, variedad todavía más peligrosa de la enfermedad, se propagaba de una persona a otra a través del aire.

La plaga mató a miles de chinos en 1333, y se extendió hacia el occidente.

Hacia 1347 llegó a Constantinopla y desde allí llegó a Europa.

La muerte negra fue una de las calamidades naturales más  terroríficas de toda la Edad Media.

Se ha calculado que del 25 al 50 por ciento de la población murió conforme la plaga se extendía por toda Europa, entre los años 1347 y 1351.

Esta descripción contemporánea de la gran plaga está tomada del prefacio a la obra El Decamerón, del autor italiano del siglo XIV, Giovanni Boccaccio.

Boccaccio Escribe El Decameron Retrato de la Época Peste Negra

Giovanni Boccaccio, El Decamerón

En el año de nuestro Señor de 1348, la plaga mortífera irrumpió en la gran ciudad de Florencia, la más bella de las ciudades italianas.

Ya sea por la intervención de los cuerpos celestes o debido a nuestras propias iniquidades, que la justa ira de Dios buscó enmendar, la plaga surgió en el este algunos años antes, provocando la muerte de incontables seres humanos.

Se difundió sin freno de un lugar a otro, hasta que —desafortunadamente— se precipitó sobre el oeste.

Ningún conocimiento, ni previsión humana alguna fueron de provecho en contra de ella, a pesar de que se escogieron funcionarios en activo para que limpiaran la ciudad de mucha suciedad, y de que a los enfermos se les prohibió la entrada, al tiempo que se difundían consejos para la preservación de la salud.

Tampoco sirvieron las humildes súplicas.

No una, sino muchas veces, se ordenaron en forma de procesiones y de otros modos, con el fin de que los creyentes apaciguaran a Dios; pero, a pesar de todo, cerca de la primavera de ese año la plaga comenzó a mostrar sus estragos…

No se manifestó como en el este, donde, si un hombre sangraba por la nariz, era un aviso seguro de su inevitable muerte.

En el comienzo de la enfermedad los hombres y las mujeres se veían afligidos por una especie de hinchazón en la ingle o debajo de las axilas que, a veces, alcanzaba el tamaño de una manzana o un huevo.

Algunas de estas inflamaciones eran más grandes, otras más pequeñas, y se les llamaba comúnmente forúnculos.

Desde esos dos puntos de partida, los forúnculos comenzaban poco a poco a esparcirse y aparecer, en general, por todo el cuerpo.

Después, la manifestación de la enfermedad cambiaba a puntos negros o lívidos en los brazos, los muslos y en toda la persona.

Muchas de estas manchas eran grandes y estaban separadas, otras eran pequeñas y se apiñaban.

Al igual que los forúnculos —que eran y seguían siendo una segura indicación de la muerte próxima— estas manchas tenían el mismo significado para cualquier persona en que hubieran aparecido.

Ni el consejo de los médicos, ni la virtud de medicina ninguna parecían ayudar o beneficiar a la curación de esas enfermedades.

De hecho,… no sólo muy pocos se recuperaban, sino casi todos morían a los tres días de la aparición de los signos; algunos más pronto, otros más tarde…

La virulencia de la plaga fue máxima, ya que los enfermos la transmitían a los sanos mediante el contacto, de manera no distinta a como se propaga el fuego cuando se le acercan cosas secas o grasosas.

Pero el mal era todavía peor.

No sólo la conversación y la familiaridad con los enfermos extendía la enfermedad e, incluso, causaba la muerte, sino que, al parecer, el simple contacto con la ropa o con cualquier objeto que el enfermo hubiera tocado o usado transmitía la pestilencia…

Más lastimosas eran las circunstancias de la gente común y, en gran parte, de la clase media, ya que estaba confinada a sus casas con la esperanza de estar seguros, u obligados por la pobreza; y restringidos a sus propias secciones, diariamente caían enfermos por miles.

Allí, privados de ayuda o de cuidados, morían sin salvación.

Muchos exhalaron su último suspiro en las calles, de día o de noche; gran cantidad murió en sus casas, y era sólo por el hedor de sus cuerpos putrefactos como anunciaban su muerte a sus vecinos. Por todas partes la ciudad estaba llena de cadáveres…

Se llevaba tal cantidad de cuerpos a las iglesias cada día, que el suelo consagrado no resultaba suficiente para albergarlos, en particular, de acuerdo con la antigua costumbre de dar a cada cuerpo su lugar individual.

Se cavaron grandes zanjas en los atestados atrios, y los cadáveres recién llegados se apilaban adentro, capa sobre capa, como la mercancía en la bodega de una nave.

Se cubrían con un poco de tierra los cuerpos de cada estrato, y se procedía así hasta que la zanja se llenara hasta arriba.

LA RATA: TIPOS Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS

la rata

Se supone que la rata negra procede de los desiertos de Arabia, en donde llevaba una vida libre.

Parece que se asoció al hombre, aproximadamente, en el siglo VII, y que su difusión principal por Europa se debió a los Cruzados, aunque, por otra parte, hay pruebas de que la conocían los griegos y romanos; porque se han conservado representaciones artísticas de ella.

La rata gris, originaria de Asia Central, invade Europa, y poco después América, en el siglo XVIII, a través de la flota rusa que visitaba los puertos escandinavos; también hay testimonios del cruce directo del Volga, a nado, de grandes conjuntos de ratas, probablemente en busca de alimento.

Sin embargo, existe controversia en este punto, puesto que las mismas emigraciones masivas las refleja; Aelian en su trabajo «De Natura Animalium», escrito en el siglo II.

Sea cual fuere la época de llegada de la rata gris a Europa, es incuestionable que su difusión sólo pudo llegar a ser importante cuando encontró un ambiente adecuado, es decir, con la existencia de la gran urbe provista de un alcantarillado complejo, y propicio para la proliferación de estos roedores; tal situación se dio, aproximadamente, a partir del siglo XVIII.

El ratón es conocido desde los tiempos históricos más remotos, pues aparece en el arte y la literatura de los griegos y de los romanos, e incluso puede que su nombre latino (Mus) sea una derivación del vocablo sánscrito musha. Se asigna su procedencia al Asia Central.

tipos de ratas

 

Enlace Externo:Resumen del Decameron

Los Turcos en el Mediterraneo Buscar Nuevas Rutas Para El Comercio

Los Turcos en el Mediterraneo – Buscar Nuevas Rutas Para El Comercio

Europa oriental estaba amenazada en mayor medida por el avance constante de los turcos otomanos.

Por siglos, el Imperio Bizantino había servido, por supuesto, como amortiguador entre los musulmanes de Medio Oriente y los latinos de occidente.

Constantinopla fue severamente debilitada por el saqueo de 1204 y por la ocupación del oeste.

Aunque la dinastía de los Paleólogos (1260-1453) trató de restablecer el poder bizantino en los Balcanes, después de la caída del Imperio Latino, la amenaza de los turcos finalmente condenó al imperio que había tenido una larga duración.

En el siglo XIII los turcos otomanos se extendieron con rapidez, comenzando en el nordeste de Asia Menor, apropiándose de las tierras de los turcos seléucidas y del Imperio Bizantino.

LOS TURCOS EN EL MEDITERRANEO

En 1345 evitaron Constantinopla y se dirigieron a los Balcanes, los cuales conquistaron a finales de ese siglo.

Por último, en 1453, la gran ciudad de Constantinopla cayó en manos de los turcos tras un sitio de varios meses.

Después de consolidar su poder, los turcos se prepararon para ejercer renovadas presiones contra occidente, tanto en el Mediterráneo como en el valle del Danubio, rumbo a Viena.

A finales del siglo XV amenazaban Hungría, Austria, Bohemia y Polonia.

El sacro emperador romano, Carlos V, se convirtió en su más acérrimo enemigo del siglo XVI.

El Imperio Otomano

La formación del Imperio Turco alcanzó su auge en el siglo XV, cuando el clan de los otomanos, también musulmanes, unió un vasto conjunto de tierras, surgiendo así el Imperio Otomano.

El poder otomano prevaleció hasta el siglo veinte.

En su apogeo, el imperio adelantó incursiones significativas en Europa oriental. La animosidad actual entre musulmanes bosnios y cristianos serbios tiene sus raíces en los avances turcos hacia Occidente.

La ubicación geográfica de los otomanos, entre Europa occidental y los tesoros del Lejano Oriente codiciados por los europeos, se convirtió en motivación adicional del nuevo modo de pensar acerca de cómo ir de un sitio a otro en un mundo cada vez más extenso.

La presencia turca, duplicada por el dominio del Mediterráneo de Génova y Venecia, hizo reflexionar a otros europeos acerca de la posibilidad de buscar por mar rutas propias de la seda.

Un barco velero podía transportar más carga que los camellos.

El problema residía, sin embargo, en que nadie sabía cómo ir de Europa a Asia oriental por vía marítima.

La necesidad, según dicen, es la madre de la invención.

Acaso era avaricia más que necesidad, pero este anhelo por encontrar un nuevo camino para ir a buscar los tesoros, de cualquier manera, fue el origen de una nueva era: la de los imperios europeos.

Portugueses, holandeses, españoles e ingleses deseaban su porción del mercado asiático, y comenzaron a explorar como nunca antes.

El primero en arriesgarse en una intrépida marcha europea hacia Asia, Cristóbal Colón, no halló lo que buscaba, pero se dio de bruces con América, que pronto se convertiría en un lucrativo mercado de esclavos, útiles para el cultivo de valiosos productos como el tabaco y el azúcar.

Como los europeos conocían cada vez mejor los mares africanos y sabían conseguir esclavos, la red se volvía más amplia y gruesa, con más y más cabos.

Europa compra especias a Oriente Pimienta Nuez Seda Canela

Europa compra especias a Oriente: Pimienta, Nuez, Seda, Canela

RUTA DE LA SEDA

Desde tiempo atrás los europeos se sentían atraídos por las tierras fuera de Europa. De hecho, en la Edad Media floreció mucha literatura imaginaria sobre «otros mundos» y de otras tierras eran más aterradoras donde  «habitan gigantes de 8.5 a 9 metros de estatura… Y comen carne humana con más gusto que cualquier otra carne»; y en las tierras lejanas del norte vivían «mujeres totalmente crueles y malvadas que llevan piedras preciosas en sus ojos. Y son tan especiales que si miran con ira a cualquier  hombre lo matan en seguida con la mirada».

Aunque el control musulmán de Asia Central impidió que Europa tuviera contacto con los países de lejano oriente, las conquistas de los mongoles en el siglo XIII reabrieron las puertas. Los viajes medievales más famosos al oriente los realizaron los Polo de Venecia. Nicolás y Mafeo, comerciantes de esa ciudad, acompañados por Marco, hijo de Nicolás, emprendieron el largo viaje hacia la corte del gran gobernante mongol Kublai Kan (1259-1294) en 1271.

Un relato de las experiencias de Marco, los Viajes, fue el más informativo de todas las descripciones de Asia hechas por los viajeros europeos medievales. Otros siguieron el ejemplo de los Polo, pero en el siglo XIV, las conquistas de los turcos y luego el resquebrajamiento del imperio mongol redujeron el tránsito occidental a Oriente.

Con el cierre de las rutas terrestres, numerosos europeos se interesaron en llegar a Asia por mar para tener acceso a las especias y otros artículos preciosos de la región. Cristóbal Colón tenía una copia de los Viajes de Marco Polo cuando comenzó los preparativos de su travesía, que marcaría una época, por el océano Atlántico.

Un motivo económico, largamente acariciado en el Renacimiento, era una de las causas de la expansión europea. Comerciantes, aventureros y funcionarios gubernamentales tenían grandes esperanzas de encontrar metales preciosos y nuevas áreas de comercio, en particular de acceso más directo a las especias del Oriente, que seguían llegando a Europa por los intermediarios árabes, pero su costo era exorbitante. Muchos exploradores y conquistadores europeos no dudaron en expresar su deseo de obtener ganancias materiales.

El tránsito de caravanas a través de Asia Central era relativamente seguro y el intercambio de bienes entre China, Asia y con el tiempo Europa fue cobrando una importancia creciente. El comercio de productos chinos se amplió a Roma y poco a poco se introdujo en la cultura de Occidente, y viceversa.

Esta vía comercial se apodó la Ruta de la Seda porque el artículo que más se exportó desde China fue la seda, un tejido desconocido en Occidente antes de la apertura de las rutas comerciales. Otros productos chinos, como las cerámicas esmaltadas, el marfil, el jade, las pieles y el té no tardaron en ganar popularidad y exportarse.

La calidad de los productos chinos era alta debido a los eficaces procesos de elaboración usados en el país. Los chinos habían inventado un método más eficaz de trabajar el hierro, con hornos capaces de arder a temperaturas más elevadas, gracias a lo cual se obtenía un hierro de mayor calidad.

Dividían la mano de obra de modo que los artesanos se especializaban solo en un aspecto del proceso de producción, y con ello aumentaban la calidad y la cantidad. También fueron los inventores de la producción del papel. Sin embargo, por la Ruta de la Seda no solo transitaban artículos comerciales, sino que también se propiciaban los intercambios culturales y así el budismo se abrió camino hasta China.

Comercio entre Europa y Oriente Especias Pimienta Canela Nuez Seda

Comercio entre Europa y Oriente: Especias Pimienta, Canela, Nuez, Seda

comercio con oriente

Al igual que los árabes y otras culturas, los europeos se enfrentaron entre sí, pero su pugna tomó también la forma de una carrera por la riqueza.

Sabían que podían lograr gran prosperidad en el comercio en particular el comercio con Asia.

Varios factores incrementaron el deseo europeo hacia un mayor comercio con Oriente:

1-Algunos europeos pudieron saborear un tentador abrebocas de el lujo asiático — hermosos tejidos y especias jamás probadas en Occidente — durante las Cruzadas (centenares de años de exploraciones militares cristianas contra Palestina, dominada por los cos selyúcidas), que comenzaron en el siglo once.

2- Un vasto Imperio Mongol euro-asiático, que abarcaba desde el -Negro hasta China, abrió nuevas rutas septentrionales para los mercaderes, facilitando el acceso a bienes orientales en Occidente

3-Un libro sobre China (Viajes de Marco Polo), escrito en el siglo por un mercader de Venecia, ciudad-estado italiana, acrecenté interés en el lejano Oriente, lugar que parecía demasiado fabuloso
para ser real.

4- Finalmente, y por extraño que parezca, una terrible plaga ayudó en el siglo catorce a crear un mercado para los exóticos productos orientales.

Antes de poder crear ese mercado, los europeos necesitaban superar obstáculos de orden cultural y geográfico: debían encontrar el modo de traer cargamentos desde la lejana India y la fantástica China.

El Imperio Otomano, gobernado por una dinastía turca separada de la anterior selyúcida, controlaba las rutas terrestres orientales; además, sólo los barcos veleros estaban en capacidad de transportar el volumen de candas que los soñadores europeos tenían en mente, pero nadie sabía en Europa cómo llegar a Asia oriental por mar; necesitaban rutas rn mas, y su búsqueda produjo un mundo surcado en todas direcciones nuevas interconexiones culturales.

►China

En 1514, una flota portuguesa ancló fuera de las costas de China. Éste fue el primer contacto directo entre el Imperio Chino y Europa, desde los viajes de Marco Polo doscientos años antes.

En ese momento, los chinos pensaron poco en el hecho.

Al parecer, China estaba en la cúspide de su poder como la civilización más magnificente sobre la faz de la tierra.

Su dominio se extendía desde las estepas de Asia Central hasta el mar de China y desde el Desierto de Gobi hasta los bosques lluviosos tropicales del sureste asiático.

Desde la perspectiva del imponente trono imperial de Beijing se podía considerar a los europeos como una forma poco común de bárbaros.

Para el gobernante chino, los de todos los otros países eran simple y sencillamente «los hermanos más jóvenes» del emperador chino, quien era el Hijo del Cielo.

En la época en que los portugueses llegaron a las costas chinas, la dinastía Ming, que rigió de 1369 a 1644, ya había iniciado una nueva era de grandeza.

Bajo una serie de gobernantes poderosos, China extendió su dominio hasta Mongolia y Asia Central, y por un breve periodo reconquistó Vietnam.

A lo largo de la frontera norte reforzó la Gran Muralla e hizo las paces con las tribus nómadas, con las que había tenido conflictos durante siglos. Pero los días de la dinastía Ming estaban contados.

Después de un periodo de prosperidad y crecimiento, los Ming empezaron a declinar.

A finales del siglo XVI, una serie de gobernantes débiles originó una época de corrupción en el gobierno.

Como siempre, los problemas internos fueron de la mano con los disturbios en la frontera norte.

Los Ming habían intentado llegar a acuerdos con las tribus de la frontera aliándose con ellas.

Una de las alianzas fue con los manchúes, que vivían al norte de la Gran Muralla en la región que hoy se conoce como Manchuria.

En 1644, los manchúes destronaron al último emperador Ming y declararon la creación de una nueva dinastía que se llamaría Qing (Ch’ing, puro).

Los Qing tuvieron al principio una serie de gobernantes poderosos que pacificaron el país, corrigieren los errores sociales y económicos más graves y restauraron la paz y la prosperidad.

Dos monarcas Qing, Kangxi y Qianlong, gobernaron para bien de China por más de un siglo, desde mediados del XVII hasta finales del XVIII.

A ellos se debe en gran medida la grandeza de la China de la época manchú.

UNA CARTA DIRIGIDA AL REY DE TOKIN:

El rey de Francia Luis XIV en 1681 envió una carta al rey de Tokin solicitando permiso para que los misioneros católicos hagan su labor en Vietnam,…el rey de Tokin declinó de manera diplomática su pedido.

Altísimo, excelentísimo, poderosísimo y magnánimo príncipe, nuestro muy querido y buen amigo, ¡que Dios os conceda la gracia de incrementar vuestra grandiosidad con un buen final!

Oímos de nuestros súbditos que están en vuestro reino qué protección habéis acordado darles. Apreciamos mucho esto, pues guardamos para vos toda la estima que uno puede tener para un príncipe tan ilustre por su valor militar, como por la loable justicia que ejercéis en vuestro reino…

Puesto que la guerra que libramos por varios años, en la que toda Europa se unió en contra nuestra, impedía que nuestras naves partieran hacia las Indias; en estos tiempos, cuando estamos en paz tras haber ganado varias victorias y ampliado nuestro territorio mediante la conquista de varios lugares importantes, hemos dado inmediatamente órdenes a la Royal Company para que se establezca en vuestro reino tan pronto como sea factible… Hemos girado órdenes para que os hagan llegar varios regalos que creímos serían agradables para vos.

Pero lo que más deseamos en el mundo, para vosotros y vuestro reino, es que se les dé a aquellos súbditos vuestros, que ya han abrazado la ley del único y verdadero Dios del cielo y de la Tierra, la libertad de profesarla, pues esta ley es la máxima, la más noble y la más sagrada y, sobre todo, la más adecuada para que haya reyes que reinen absolutamente sobre el pueblo.

Los Judios en Francia de la Edad Media

Los Judios y Cátaros – Masacres y Matanzas en FranciaEl diablo es judio, en la edad media

El Diablo es Judío

Hitler no inventó nada.

Desde hace dos mil años, los judíos son los imperdonables asesinos de Jesús y los culpables de todas las culpas.

¿Cómo?. ¿Que Jesús era judío?.

¿Y judíos eran también los doce apóstoles y los cuatro evangelistas?

¿Cómo dice?.

No puede ser.

Las verdades reveladas están más allá de la duda: en las sinagogas el Diablo dicta clase, y los judíos se dedican desde siempre a profanar hostias, a envenenar aguas benditas, a provocar bancarrotas y a sembrar pestes.

Inglaterra los expulsó, sin dejar ni uno, en el año 1290, pero eso no impidió que Marlowe y Shakespeare, que quizá no habían visto un judío en su vida, crearan personajes obedientes a la caricatura del parásito chupasangre y el avaro usurero.

Acusados de servir al Maligno, estos malditos anduvieron los siglos de expulsión en expulsión y de matanza en matanza.

Después de Inglaterra, fueron sucesivamente echados de Francia, Austria, España, Portugal y numerosas ciudades suizas, alemanas e italianas.

En España habían vivido durante trece siglos.

Se llevaron las llaves de sus casas.

Hay quienes las tienen todavía.

La colosal carnicería organizada por Hitler culminó una larga historia.

La caza de judíos ha sido siempre un deporte europeo.

Ahora los palestinos, que jamás lo practicaron, pagan la cuenta

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

Ver: Persecuciones a Judios en la Edad Media

Biografía de Moliere Obra Literaria y Teatral Actor Francés

Biografía de Moliere y Obra Literaria y Teatral

Moliere es el creador de la gran comedia francesa nació en París probablemente en enero de 1622, pues del día 15 es su partida de bautismo en la parroquia de San Eustaquio.

Su familia pertenecía a la burguesía acomodada, ya que tanto su abuelo paterno como materno eran maestros tapiceros de bastante consideración.

Juan Bautista, hijo de Juan Poquelin y de María Cressé, recibió una educación muy cuidadosa en el colegio de Clermont, dirigido por los jesuítas, cuyas aulas eran concurridas entonces por ios hijos de las mejores familias de París.

En este centro de enseñanza Moliere adquirió una buena cultura clásica y francesa. La tradición refiere que fue uno de los discípulos del filósofo Gassendi, restaurador de las doctrinas epicúreas y adversario de Descartes.

Lo cierto es que estudió filosofía con aprovechamiento. Luego cursó de pura fórmula la carrera de derecho, pues su intención era continuar el negocio de su padre, quien en 1631 había sido nombrado tapicero de cámara del rey.

Moliere

SINTESIS BIOGRAFICA: Comediógrafo y actor francés, nace y muere en París. Aunque es conocido por su seudónimo, su verdadero nombre es Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673).

Se le considera uno de los máximos representantes del clasicismo francés. Estudia con los jesuítas en el colegio de Clermont.  Fracasa en su intento por establecer el Illustre Théátre en Rouen.

En 1645 inicia con su compañía de teatro una gira por la provincia francesa, con una duración de trece años. Aunque tiene numerosas dificultades, es durante este período cuando Moliere adquiere renombre como comediógrafo.

A su regreso a París en 1658, su protector es el rey Luis XIV. Con la acertada descripción y acción de sus personajes, logra establecer tipos universales y perennes.

Su obra se distingue por la perfección técnica, la intriga dramática, el moralismo y el epicureanismo, enfrentando los personajes a sus propios viciosy desvarios, que, a su vez, les crean profundos conflictos con la sociedad. Satiriza la aristocracia y la burguesía de la época.

Así se aprecia en El avaro (1668), en la que capta las características universales del personaje; El hipócrita (1669); Don Juan; Tartufo (1664) y en El misántropo (1666). Otras de sus obras son Los amantes (1670);El burgués gentilhombre (1670), en el que representa la persecución del reconocimiento social, y El enfermo imaginario (1673).

Fallece mientras representaenescena la muerte del protagonista de dicha obra

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HISTORIA Y BIOGRAFIA: Moliere,  seudónimo de Jean Baptiste Poquelin: Gran poeta cómico francés, nació en París en enero de 1622 y murió en la misma ciudad el 17 de febrero de 1673.

El siglo del rey de Francia, Luis XIV, no sólo vió el surgimiento de dos grandes poetas como Corneilie y Juan Racine, que pueden ser comparados con los mayores dramaturgos de la antigua Grecia, sino que fue también fue el siglo de Moliere.

Actor, director escénico y dramaturgo, de nombre Jean-Baptiste Poquelin, dedicó su vida al teatro.

Hizo de la comedia un género propio, otorgándole un sello de nobleza, alejado de la farsa de sus inicios. quizá el mejor comediógrafo francés, creó una amplia galería de personajes cómicos a través de los cuales exponía los vicios de la sociedad de su época.

Confrontaba a su público con profundas observaciones y satirizaba el autoengaño y el seguimiento ciego de las convenciones sociales.

biografia de moliere

Moliere, fue ignorado en Francia durante toda la época de las guerras civiles. Obtuvo luego por sus obras la protección de la familia real y la estima de los más grandes literatos de su época.

Hijo de un rico burgués parisiense, nieto y sobrino-nieto de tapiceros emparentados  con una ilustre familia de músicos, los Mazuel,  cuando Jean Batipste  Poquelin  nació   en   1622, nada parecía predisponerlo hacia el teatro.

Educado en uno de los establecimientos más afamados de París, el colegio jesuita de Clermont (actual  liceo   Louis-le-Grand).

 Sus condiscípulos eran hijos de familias nobles; no necesitó mayor esfuerzo para apropiarse sus distinguidos modales, disponiéndose para caricaturizar algún día cuanto observaba de risueño a su alrededor.

Habiendo egresado de ese colegio, fue enviado a estudiar derecho a Orleáns.

Allí se graduó de abogado en 1643, pero sentía poca inclinación por los asuntos forenses y volvió a París, donde su padre ya se alegraba prematuramente de poder iniciarlo en los secretos de su arte, el más noble de todos.

Fue sin duda un duro golpe enterarse, por boca del propio hijo, que, pesando bien las cosas, no creía que la vida pudiera tener para él ningún atractivo si no la dedicaba al teatro.

Y, efectivamente, pronto se inició como actor de comedias. Adoptó entonces el seudónimo de Moliere, para no deshonrar el nombre de su familia.

Moliere actor

Molière, dramaturgo del siglo XVII, quizá el mejor comediógrafo francés, creó una amplia galería de personajes cómicos a través de los cuales exponía los vicios de la sociedad de su época. Superando la comedia tradicional, enfrentaba a su público con profundas observaciones y satirizaba el autoengaño y el seguimiento ciego de las convenciones sociales.

Juntamente con los Béjart y algunos amigos fundó el Ilustre Teatro. Se constituyó el conjunto el 30 de junio de 1643. Alquilaron un local cerca de la Porte de Nesle, y ofrecieron la premiére a comienzos del año 1644.

El repertorio incluía principalmente tragedias, aunque no había quizás entre ellos ningún actor trágico. Poco duró el Ilustre Teatro; el genio de su inspirador no se había manifestado aún, y la empresa fracasó rotundamente.

A fines del año 1646 el desafortunado comediante abandona París y lleva durante doce años una vida ambulante.

Se le encuentra en 1648 en Nantes, en Limoges —donde seguramente conoció al auténtico Señor de Pourceaugnac—, en Burdeos, en Tolosa; en 1651, en París, siguen desconociéndolo; en 1653, en Lyon; allí estrena su primera comedia, en cinco actos y en verso, El atolondrado, y en Pezenas actúa ante uno de sus condiscípulos de Clermont, el príncipe de Conti.

Este, según se cuenta le ofreció el puesto de secretario privado, para ayudarle a restablecer sus finanzas. Moliere rehusó, y gracias a su negativa conocemos hoy las obras maestras de su genio.

En 1654 está en Montpellier. En los años siguientes su troupe recorrerá sobre todo las ciudades del valle del Ródano y del Languedoc. Pero ya en 1657, sale hacia el norte de Francia; en 1658 se presenta en Ruán, y desde ahí vuelve a París.

Ya ha escrito un gran número de farsas y de comedias: El médico enamorado, Los celos del ridículo —primer esbozo de Jorge Dandín—, El médico volador, El despecho amoroso.

El príncipe de Conti lo presentó a Monsieur, hermano de Luis XIV. En la Sala de Guardia del Louvre fue armado un tablado, donde Moliere pudo interpretar sus obras.

La primera fue Nicomedes. Al término de la misma, el director-actor, adelantándose hasta el auditorio, solicitó la venia para presentar una pieza breve de su repertorio que ya era conocida en las provincias. El rey dio su consentimiento, y pudo así verse por primera vez en París El médico enamorado.

Monsieur, hermano del rey, tomó a Moliere bajo su protección y obtuvo para él la autorización de compartir el teatro del Petit-Bourbon con los comediantes italianos, a quienes años atrás se había asignado aquel edificio. Luis XIV les autorizó para que fijaran su residencia en París tomando el título de Troupe de Monsieur, quedando de este modo fundado lo que andando el tiempo habría de llamarse Comedia Francesa.

Muy pronto recibió Moliere el premio a sus esfuerzos, pues se le autorizó a compartir el teatro del Petit-Bourbon con los comediantes italianos; los dos conjuntos debían presentarse alternativamente.

El 18 de noviembre de 1659 estrena Las preciosas ridiculas, que queda prohibida por unos días, debido a la influencia de algún cortesano.

En 1661 hace su aparición en el Palais-Royal, que Richelieu acaba de construir y le ha sido asignado.

Allí interpreta Don Juan García de Navarra, estruendoso fracaso, del que se recupera la compañía con el éxito clamoroso de La escuela de los maridos. El mismo año, en la fiesta que Fouquet ofrece a su soberano, Moliere presenta El impertinente.

En menos de veinticinco años escribió treinta obras, entre las que citaremos solamente: La escuela de las mujeres (1662), El casamiento forzoso, extraído de Rabelais   (1664),  Don Juan   (1665),  El misántropo (1666), Anfitrión (1668), El avaro (1668), Tartufo (1669), El burgués gentilhombre (1670), Los engaños de Scapin (1671), Las mujeres sabias (1672), El enfermo imaginario (1673).

Moliere casó con Armande Béjart; veinticinco años más joven que él, y que desempeñaba el papel de criada intrigante en las comedias. La coquetería de esta mujer envenenó la vida de su marido, pero enriqueció  con  esta  experiencia  el  genio  del  escritor.

Armande Béjart Mujer de Moliere

Moliere casó con Armande Béjart;

El célebre autor cómico soportó toda clase de disgustos, aun en la época en que el rey le otorgaba su protección y su gloria se afirmaba. Las contrariedades empezaron con el estreno de La escuela de las mujeres, que lo enemistaron con muchos personajes de la corte.

Para justificar su violenta sátira escribió La crítica de «La escuela de las mujeres», con la cual no hizo sino avivar el odio que sus adversarios hubieran querido disimular tras el desprecio. Pero, ¿acaso lo lo habrían logrado? Moliere tenía mucho talento y un conocimiento demasiado profundo de aquella sociedad.

La representación de Tartufo (1669) en Versalles motivó un escándalo de tal magnitud que se prohibió su exhibición en público.

En 1667 pudo presentarla nuevamente, pero el primer presidente del Parlamento impartió orden de suspender el ciclo. Luis XIV se encontraba en Flandes.

Moliere envió ante él a dos compañeros a fin de protestar por la inicua decisión. Pasaron dos años antes de que el rey autorizara expresamente las representaciones (1671). Ya no le quedaban a Moliere más que cuatro años de vida.

A pesar de saberse enfermo, no cuidaba su salud. Un día, en un banquete de la corte, el rey le preguntó: «Usted tiene un médico, ¿qué hace, pues?» «Señor —contestó Moliere—, charlamos largamente, me receta medicinas, yo no las tomo, y voy sanando.»

Su última obra fue El enfermo imaginario, en la que se burlaba de los médicos y sus medicinas.

En la cuarta representación fue presa de un súbito malestar. Era, en la ceremonia final, el momento preciso del «juro»; al pronunciarlo, Moliere tuvo un vómito de sangre; lo llevaron a su habitación. El sacerdote, que él había pedido, llegó tarde. Eran las diez de la noche del 17 de febrero de 1673.

Moliere fue el mago francés de la comedia. Se le reprochó haber atacado ciertos tipos más abstractos que reales: libertinos, devotos, escritores, gente de la corte, de trazos exageradamente fuertes; sin embargo, no hizo sino inspirarse en los hombres y la vida que lo rodeaba, y sólo fustigó el vicio, del que ofreció un retrato casi simbólico.

Así pudo decirse que Harpagón representa a la avaricia más que al avaro. Podría igualmente decirse que Tartufo es la hipocresía más que el impostor.

Se quiso hacer fama de la pretendida maldad y la hipocondría de Moliere. Pero se olvidaban entonces las anécdotas, tantas veces citadas, y que ponen de manifiesto su piedad y su generosidad.

Un día, Barón vino a decirle que un actor de provincia solicitaba su ayuda para unirse a los suyos. Era un tal Mondorge, tiempo atrás compañero del célebre autor. «¿Cuánto crees que debe dársele?», preguntó a Barón.

«Cuatro doblas», contestó éste sin pensar. «Toma las cuatro doblas, de mi parte, y dale estas veinte más de tu parte», y aún agregó a esto un hermoso traje.

Son innumerables los juicios que en Francia y en el extranjero han venido a atestiguar el genio de Moliere. Goethe ha reconocido su deuda hacia él.

Saint-Beuve, Taine, Brunetiére, han manifestado su admiración sin reservas; Luciano Guitry, Jouvet, Dullin, Raimu, entre tantos, han interpretado a Moliere; Sarah Bernhardt quiso ser Dorine, y en la Comedia Francesa, que es el teatro de Moliere por antonomasia, dos actores trágicos de fama, Mounet Sully y Max, tuvieron a honra desempeñar en Don Juan el papel muy breve del mendigo.

Como director escénico tenía mucho talento, lo que demostró en cerca de 2.500 representaciones entre 1658 y 1673.

La influencia sobre sus comediantes se evidenciaba por medio de la fidelidad que le demostraban, rechazando la mayoría de las propuestas de sus competidores.

En El impromptu de Versalles, comedia escrita en 1663, explicó sus principios estéticos y demostró un gran sentido de la dirección de actores y de la puesta en escena. Era común, por ejemplo, que creara personajes pensando en quienes los encarnarían.

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Henri Martin, célebre historiador, ha hecho una observación que ningún crítico anteriormente había apuntado. Moliere ha revolucionado profundamente la sociedad con sus ideas innovadoras, en particular las que conciernen a la condición de la mujer. «Las antiguas máximas judías y romanas acerca de la inferioridad y la sumisión de la mujer reciben un ataque por vía del ridículo y de la razón», dice Martin, y agrega más adelante: «Una libertad verdadera, una igualdad digna, una auténtica sociedad en el matrimonio: tal es el ideal humano que el poeta propone.» Sin embargo, el feminismo de Moliere no ha llegado hasta aprobar a las mujeres sabias. Tal vez no preveía entonces ilustres ejemplos como Madame Curie.

Recordemos, para terminar este artículo, los versos que Voltaire dedicó a la memoria de Moliere:

Tú fuiste el pintor de Francia;
Nuestros burgueses con sus tontos prejuicios,
Nuestros envanecidos marquesitos,
Nuestros letrados siempre bien puestos,
En tus obras veían sus retratos,
Y los hubieras enmendado…  

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El teatro en tiempos de Moliere: Cuando Moliere regresó a París en 1658, el teatro estaba dominado por el género de la tragedia, en la que reinaba Corneille desde el éxito de El Cid, veintiún años antes. Moliere habría querido lucirse en la tragedia, pero sus intentos fueron infructuosos, como su puesta en escena del Alejandro de Racine. Por su lado, la comedia se reducía a un acto, confundiéndose con la farsa, retomando elementos ya sea de la comedia de intriga al estilo italiano, o bien, de la comedia de capa y espada al estilo español, a pesar de las tentativas originales de Pierre Corneille en sus inicios.

Moliere reconcilió las dos tradiciones y las superó, inspirándose sobre todo en la comme-dia dell’arte italiana. Desde finales del siglo XVI, esta última influenció profundamente al teatro francés: le aportó tipos de personaje sobre los cuales los actores podían variar hasta el infinito (el sirviente o el arlequín, el anciano pedante o avaro…), un nuevo sentido de expresión corporal (morisquetas, gestos, acrobacias…) y una inclinación por la puesta en escena que podía llegar hasta la improvisación.

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OBRA ARTÍSTICA DE MOLIERE: Sus aficiones y pasiones le llevaron al teatro; fue actor y autor y adquirió poco a poco celebridad por sus comedias L’Étourdi (El aturdido) (1653), Le Dépit Amoureux (El despecho de amor) (1656) y Les Precieuses Ridicales (Las preciosas ridículas) (1659), en las que alborea la verdadera comedia francesa, en que se exhiben y satirizan las costumbres y los caracteres con un diálogo vivaz y humorístico.

En Le Tartuíe (El impostor) (1664), que fue representada ante el propio Luis XIV en Versalles y que no pudo serlo públicamente hasta 1669, se hace una exposición magistral de la hipocresía. L’École des maris y L’École des íemmes promovieron grandes discusiones y causaron algunos  sinsabores  al  autor (1662). Le Misanthrope  (El misántropo)   (1666), contribuyó a elevar más aún la fama de Moliere. L’Avare (El avaro) (1669), Le Bourgeois Gentilhomme (El burgués gentilhombre) (1670), Les Femmes Savantes (Las mujeres sabias) (1672), Le Malade imagimaire (El enfermo imaginario) (1673) y Le Medecin malgré lui (El médico a pesar suyo) (1666), rebosan espíritu de fina y sagaz observación y vis cómica. Moliere pinta en sus obras con toda fidelidad la vida humana y ellas reflejan las costumbres, modas y gustos de la época y son modelo, al par que de verismo, de gracia satírica.

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CRONOLOGÍA DE SU VIDA:

1622 Nacimiento en París de Jean- Baptiste Poquelin, el 15 de enero.

1637 El Cid de Corneille.

1643 Jean-Baptiste Poquelin renuncia al cargopaternal de «tapicero ordinario del rey».Fundación del Illustre-Théátre.

1644 Primera aparición del nombre  artístico de Moliere.

1645 Gira de Moliere a provincias luego del fracaso del Illustre-Théátre.

1658 Llegada de la compañía de Moliere a París y primera representación ante el rey.

1660 Sganarelle o El Cornudo imaginario. 

1661 Inicio del reinado personal de Luis XIV.  

1662 Matrimonio de Moliere con Armande Béjart (hija o hermana de Madeleine). La escuela de las mujeres.

1663 Querella de La escuela de las mujeres: Moliere escribe La crítica de la escuela de las mujeres y El impromptu de Versalles.

1664 Fiesta de los Placeres de la Isla encantada en Versalles. Representación de Tartufo en  Versalles. Moliere monta La Tebaida, primera obra de Racine.

1665  Don Juan. La compañía de Moliere llega a ser la Troupe del rey.

1666 El misántropo. El médico a palos.

1667 Moliere cae gravemente enfermo.

1668 Amphltryon. Primera compilación de las Fábulas de La Fontaine.

1669 El señor de Pourceaugnac. Tartufo es representado en Saint-Germain para el rey.

1670 El burgués gentilhombre.  

1672 Muerte de Madeleine Béjart. Las mujeres sabias.    

1673 El enfermo imaginario. Muerte de Moliere, el 17 de febrero.

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica
Hicieron Historia Tomo I Entrada Moliere Editorial Larousse
Lo Se Todo Tomo II Editorial CODEX

Moliere: Y por si el azote de las pestes fuera poco castigo, el miedo a la enfermedad se convirtió en una nueva enfermedad. En Inglaterra, los médicos atendían pacientes que se creían frágiles como cacharros de barro y se apartaban de la gente por no chocar y romperse; y en Francia, Moliére dedicó al enfermo imaginario la última de las obras que creó, dirigió y actuó.

Burlándose de sus propias manías y obsesiones, Moliére se tomaba el pelo. Él representaba al personaje principal: hundido en los almohadones de su sillón, envuelto en pieles, el gorro hasta las orejas, se sometía a continuas sangrías, purgas y lavativas, recetadas por los médicos que le diagnosticaban hidrodipepsia, dispepsia, apepsia, lientería, disentería, hidropesía, hipocondría, hipocresía…

Hacía poco que la obra había sido estrenada, y con éxito, cuando una tarde todo el elenco le suplicó que suspendiera la función. Moliére estaba muy enfermo, enfermo de veras y no por fiebre de la imaginación. Respiraba poco, tosía mucho, y apenas si podía hablar y caminar.

¿Suspender la función? Ni se tomó el trabajo de contestar. Sus compañeros lo estaban invitando a traicionar el reino donde había nacido y sido, desde el día aquel en que dejó de ser quien era y se convirtió en Moliére para divertir a la buena gente.

Y esa noche, el enfermo imaginario hizo reír más que nunca al público que llenaba la sala. Y la risa, por Moliére escrita y actuada, lo alzó por encima de sus penurias y de su pánico de morir, y gracias a la risa, que de todo se reía, esa noche hizo el mejor trabajo de su vida.

Tosió hasta romperse el pecho, pero no olvidó ni una palabra de sus largos parlamentos, y cuando vomitó sangre y cayó al suelo el público creyó, o supo, que la muerte era parte de la obra, y lo ovacionó mientras el telón caía con él.

Fuente: Espejos de Eduardo Galeano

Ver: Biografia de La Fontaine Jean

 

Santo Tomas Moro decapitado por Enrique VIII (n.i.)

Santo Tomas Moro decapitado por Enrique VIII- Iglesia AnglicanaSanto Tomas Moro, muere decapitado por el Rey Enrique VIII

Tomás Moro: A Tomás Moro sí lo entendieron, y quizás eso le costó la vida. En 1535, Enrique VIII, el rey glotón, exhibió su cabeza en una pica alzada sobre el río Támesis.

Veinte años antes, el decapitado había escrito un libro que contaba las costumbres de una isla llamada Utopía, donde la propie­dad era común, el dinero no existía y no había pobreza ni riqueza.

Por boca de su personaje, un viajero regresado de América, Tomás Moro expresaba sus propias, peligrosas, ideas:

*    Sobre las guerras: Los ladrones son a veces galantes solda­dos, los soldados suelen ser valientes ladrones. Las dos profesiones tienen mucho en común.

*    Sobre el robo: Ningún castigo, por severo que sea, impedirá que la gente robe si ése es su único medio de conseguir comida.

*    Sobre la pena de muerte: Me parece muy injusto robarla vida de un hombre porque él ha robado algún dinero. Nada en el mundo tiene tanto valor como la vida humana. La justicia extrema es una extrema injuria. Ustedes fabrican a los ladrones y después los castigan.

*    Sobre el dinero: Tan fácil sería satisfacer las necesidades de la vida de todos, si esta sagrada cosa llamada dinero, que se supone inventada para remediarlas, no fuera realmente lo único que lo impide.

*    Sobre la propiedad privada: Hasta que no desaparezca la propiedad, no habrá una justa ni igualitaria distribución de las cosas, ni el mundo podrá ser felizmente gobernado.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

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Simón Rodriguez el Maestro de Bolivar y las Ideas Republicanas

Simón Rodriguez – Maestro de Bolivar – Ideas Republicanas simón rodriguez

Predicó en el desierto y murió solo.

Simón Rodríguez, que había sido maestro de Bolívar, anduvo medio siglo por los caminos de América, a lomo de muía, fundando escuelas y diciendo lo que nadie quería escuchar.

Un incendio se llevó casi todos sus papeles.

Simón Bolivar

simón bolivar

Éstas son algunas de las palabras que sobrevivieron.

* Sobre la independencia:

Somos independientes, pero no libres. Hágase algo por unos pobres pueblos que han venido a ser menos libres que antes.

Antes tenían un rey pastor, que no se los comía sino después de muertos. Ahora se los come vivos el primero que llega.

* Sobre el colonialismo mental:

La sabiduría de Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son, en América, dos enemigos de la libertad de pensar Nada quieren las nuevas repúblicas admitir, que no traiga el pase… limiten la originalidad, ya que tratan de imitar todo!

* Sobre el colonialismo comercial:

Unos toman por prosperidad el ver sus puertos llenos de barcos… ajenos, y sus casas convertidas en almacenes de efectos… ajenos.

Cada día llega una remesa de ropa hecha, y hasta de gorras para los indios.

– En breve se verán paquetitos dorados, con las armas de la corona, conteniendo greda preparada «por un nuevo proceder», para los muchachos acostumbrados a comer tierra.

* Sobre la educación popular:

Mandar recitar de memoria lo que no se entiende, es hacer papagayos. Enseñen a los niños a ser preguntones, para que se acostumbren a obedecer a la razón: no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre como los estúpidos.

Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

Ideas Republicanas y Democráticas de Mayo de 1810

Primer Emperador de China: Unificador de China Antigua

Primer Emperador de China – Antigua Muralla Chinachin shi huang, muralla china

China se llama China por Chin Shi Huang, que fue su primer emperador.

El fundó a sangre y fuego la nación, hasta entonces despedazada en reinos enemigos, le impuso una lengua común y un común sistema de pesas y medidas, y creo una moneda nacional única, hecha de bronce con un agujerito en el centro.

Y para proteger sus dominios alzó la Gran Muralla, una infinita cresta de piedra que atraviesa el mapa y sigue siendo, dos mil doscientos años después, la defensa militar más visitada del mundo.

Pero estas minucias nunca le quitaron el sueño.

La obra de su vida fue su muerte: su sepultura, su palacio de después.

Comenzó la construcción el día que se sentó en el trono, a los trece años de su edad, y año tras año el mausoleo fue creciendo, hasta ser más grande que una ciudad.

También creció el ejército que iba a custodiarlo, más de siete mil jinetes y soldados de infantería, con sus uniformes del color de la sangre y sus negras corazas. Esos guerreros de barro, que ahora asombran al mundo, habían sido modelados por los mejores escultores.

Nacían a salvo de la vejez y eran incapaces de traición.

El monumento funerario era trabajo de presos, que extenuados morían y eran arrojados al desierto.

El emperador dirigía la obra hasta en los más mínimos detalles y exigía más y más. Estaba muy apurado.

Varias veces sus enemigos habían intentado matarlo, y él tenía pánico de morir sin sepultura. Viajaba disfrazado, y cada noche dormía en un lugar diferente.

Y llegó el día en que la colosal tarea terminó.

El ejército estaba completo.

El gigantesco mausoleo también, y era una obra maestra.

Cualquier cambio ofendería su perfección.

Entonces, cuando el emperador estaba por cumplir medio siglo de vida, vino la muerte a buscarlo y se dejó llevar.

El gran teatro estaba listo, el telón se alzaba, la función comenzaba.

Él no podía faltar a la cita.

Ésa era una ópera para una sola voz.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

Incendio del Templo de Artemisa en Efeso Destruccion Templo Asia Menor

Incendio del Templo de Artemisa en Efeso – Asia MenorIncendio Templo de Efeso

La desaparición de una de las maravillas del mundo: En el año 356 a.C. residía en Grecia un joven que hasta entonces había vivido en el más absoluto anonimato, pero cuyo nombre acabaría muy pronto en boca de todos.

El motivo: prendió fuego a una de las siete maravillas del mundo antiguo, el templo de Artemisa en Efeso, que acabó reducido a un montón de cenizas y escombros. Hoy en día resulta casi imposible imaginar las extraordinarias dimensiones de esta imponente construcción. El historiador y cronista romano Plinio el Viejo, lo describió como un templo colosal cuya superficie era cuatro veces mayor que la del Partenón ateniense y cuyas ciento veintisiete columnas estaban parcialmente decoradas con hermosos relieves.

Los expertos consideraban estas afirmaciones meras exageraciones hasta que el ingeniero británico J.T. Wood descubrió en la actual Aia Soluk el lugar en el que antiguamente se erigía el Artemisión (conocido también como templo de Diana).

Cuando fue interrogado por la razón que le había empujado a cometer semejante atrocidad, el pirómano simplemente respondió que quería hacerse famoso. Y efectivamente lo consiguió: el atroz despropósito de este loco pasaría a la historia, y su nombre, Eróstrato, se utiliza desde entonces para designar a todo aquel que comete un crimen por puro afán de notoriedad.

El templo fue posteriormente reconstruido, pero, seiscientos años después, los dioses decidieron acabar definitivamente con esta maravilla del mundo antiguo. Los restos de la construcción acabaron sepultados bajo tierra para siempre.

La Papisa Juana,Papa Mujer Secreto de la Iglesia Católica,Historia

La Papisa Juana,Papa Mujer Secreto de la Iglesia Católica,Historia

Segun una leyenda que transcurrió entre los siglos IX y XI una mujer llamada Juana ocupó el trono papal. Existen diversos relatos y versiones, por lo que se transformó en un enigma o bien en un secreto importante de la iglesia.

Para algunos nació en Inglaterra y para otros en Alemania. Muy enamorada de un monje, ambos huyeron a Atenas, ella disfrazada de hombre.

Al morir su pareja, estudió para sacerdote y con tiempo debido a su conocimiento y pasión por el amor a Cristo se transformó en cardenal y mas tarde sucedió al Papa León IV (847-855) en el trono, con el nombre de Juan VIII.

Su pontificio duró casi 3 años, cuando en una procesión dió a luz un hijo y el su secreto fue develado. Murió durante el parto.

Historia de la Papisa Juana, papa mujer

• La Papisa Juana:

Roma, siglo IX: Los habitantes de la ciudad están atemorizados por la plaga de langostas: no sólo destruyen los cultivos sino que los millones de cadáveres de insectos contaminan el aire causando innumerables muertes por intoxicación entre los animales e incluso entre las personas.

Desesperados, los ciudadanos salen a las calles exigiendo la presencia del papa, que desde hace meses no ha sido visto en público.

Finalmente el papa comparece ante los romanos para contrarrestar con sus plegarias la aparente ira divina.

La procesión parte de la plaza de San Pedro en dirección a Letrán, cuando de repente, en un callejón, sucede algo espantoso: inesperadamente el papa cae al suelo y, en mitad de la calle, da a luz un niño.

El papa es una mujer!

La multitud, enfurecida, arrastra a madre e hijo hacia los muros de la dudad donde los apedrean hasta la muerte.

Algunos cronistas de la época sostienen que la papisa era natural de Mainz, Alemania (otros en cambio afirman que nació en Inglaterra), y se dice que estudió en Atenas disfrazada de hombre.

Gradas a su erudición fue ascendiendo hasta llegar a las más altas instancias de la iglesia católica y, en el año 855, tras la muerte de León IV, se convirtió en papa con el nombre de Juan VIII.

Su pontificado duró dos años, siete meses y cuatro días.

Por lo visto nadie conocía la auténtica identidad del papa excepto su ayuda de cámara, con el que supuestamente mantenía una apasionada relación amorosa.

Según parece gradas a la sotana pudo ocultar el embarazo sin problemas.

Aunque la Iglesia católica considera que esta historia obedece tan sólo a una leyenda, existen indicios que nos hacen sospechar que realmente existió una papisa Juana: no sólo se encontró una estatua de una mujer con su hijo y una placa conmemorativa en el lugar en el que se habría producido el parto, sino que, por orden del Santo Padre, el callejón en cuestión fue eliminado para siempre del recorrido de las procesiones.

Además, en el siglo XV se incluyó un busto en la galería de los papas de la catedral de Siena con la inscripción: «Juan VIII, una mujer de origen inglés» donde permaneció hasta que fue sustituido en el siglo XX por una estatua del papa Zacarías.

Sin embargo, la que considero la prueba más fehaciente de la existencia de una papisa es, precisamente, la silla de mármol que se utilizó desde el año 1099 hasta el siglo XVI para la ceremonia de apertura de un nuevo pontificado.

En el centro del asiento se había dispuesto un agujero circular a través del cual se debían verificar los atributos masculinos del nuevo candidato.

¡Nunca más debía repetirse un caso como el de la papisa Juana!

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Enlace Externo:El Enigma de la Papisa Juana

Las Indulgencias del Papa Leon X Medicis Reaccion de Lutero 95 tesis

Las Indulgencias del Papa León X – Reacción de Lutero 95 tesisINDULGENCIAS León X

El «costo» de las  indulgencia:

El Papa León X (en realidad Giovanni de Medici, 1475-1521) fue uno de los pontífices más derrochadores, con diferencia, del Renacimiento y ha pasado a la historia del arte como generoso mecenas de Donato Bramante y Rafael.

Asimismo las costosas guerras en las que participó y su debilidad por el lujo y la opulencia, así como el mantenimiento de sus innumerables protegidos, consumían grandes cantidades de dinero, de manera que siempre se encontraba inmerso en una desenfrenada búsqueda de nuevas formas de conseguir financiación.

Cuando se hizo cargo de la construcción de la basílica de San Pedro de Roma, un proyecto que estaba destinado a devorar cantidades inmensas del preciado metal, le vino en mente un negocio extremadamente lucrativo que ya había puesto en práctica su predecesor, Julio II, pero que todavía podía ser perfeccionado: la venta de indulgencias.

Las indulgencias, según la doctrina de la iglesia católica, consisten en la «remisión de la pena temporal» por los pecados cometidos a través de la realización de ciertas acciones como la oración o las buenas obras.

Sin embargo a finales del siglo XII la concesión de indulgencias se había convertido en gran medida en un privilegio del papa que utilizaba para mejorar sus finanzas y durante la Edad Media se instauró dentro de la jerarquía eclesiástica el conocido como «negocio de las indulgencias».

Por aquel entonces los clérigos se dedicaban a conceder indulgencias a cambio de dinero y afirmaban estar en condiciones de perdonar los pecados sin necesidad de que existiera un arrepentimiento del pecador llegando incluso a otorgar indulgencias por adelantado en previsión de futuras faltas.

El monje dominico Johannes Tetzel

Los predicadores de indulgencias recorrían los pueblos y ciudades ofreciendo sus servidos como si fueran barberos o limpiabotas. Uno de los más «famosos» fue el monje dominico Johannes Tetzel que, gracias a su facilidad de palabra, fue designado directamente por el pontífice para esta labor y que popularizó el pareado:

«Tan pronto como una moneda en los cofres suena,
un alma del purgatorio escapa de su pena. »

Muy pronto se demostró que el pontífice había acertado de pleno: el negocio de las indulgencias resultó extremadamente rentable.

Los fieles creían que con su dinero podían limpiar sus almas y que las ofrendas económicas servían para complacer a Dios.

Las monedas de oro y plata debían ser trasladadas a Roma en pesadas cajas, pero, como dice un refrán popular: más vale prevenir que tener que lamentar.

A nadie se le había ocurrido pensar en las consecuencias que esta práctica podía acarrear a la larga y, dada la situación, no tardó en aparecer alguien que se rebeló contra esta costumbre de poner precio a los pecados y vender el perdón: el monje agustino Martín Lutero.

El treinta y uno de octubre de 1517 publicó en Wittenberg (Alemania) sus Noventa y cinco tesis contra la venta de indulgencias y el dogmatismo religioso desencadenando con ello la Reforma Protestante, un gran cisma en el seno de la iglesia que desembocó en la guerra de los Treinta Años.

A León X, que desdeñó las actividades de Lutero considerándolas «la pataleta de un monje», no tuvo ocasión de presenciar la derrota de la Iglesia católica, pues la muerte le sobrevino en 1521.