Huesos de los Miembros Músculos

Etapas del Desarrollo Fisico del Ser Humano Sus Caracteristicas

Etapas del Desarrollo Físico del Ser Humano
Sus Características

El crecimiento comienza en el momento de la concepción y continúa en progresivo aumento durante los seis primeros meses del embarazo. A partir de entonces se vuelve más lento, durante un período que abarca la primera infancia y la niñez, hasta el breve aumento de ritmo que se produce durante la pubertad. Por lo que hace a la talla, el crecimiento se detiene hacia los veinte años.

La mayor parte del primer ciclo de crecimiento ocurre por división celular, pero a continuación se vuelve progresivamente más importante el crecimiento de las propias células, una vez que éstas disponen de todos sus complementos. Por ello es tan importante cualquier daño al feto durante su desarrollo, ya que tendrá graves consecuencias a largo plazo en el proceso de crecimiento.

El crecimiento en el útero y durante el primer año de vida depende casi enteramente de la nutrición. Los bebés crecen más rápido si se los alimenta más y los niños desnutridos sufren una desventaja en esta etapa del crecimiento infantil, ya que ésta contribuye a casi la mitad del total del crecimiento del ser humano.

El Crecimiento en la Infancia

Hacia el final del primer año de vida postnatal, el control del proceso cambia de la dependencia de la nutrición a la dependencia del aumento de la secreción de la hormona del crecimiento . La hormona del crecimiento es segregada por la glándula pituitaria y el ritmo al que crecen los niños depende de la cantidad de hormona segregada: los niños altos se convierten en adultos altos al crecer regularmente a un ritmo más rápido que sus compañeros más bajos.

El crecimiento durante la infancia continúa a un ritmo que disminuye lentamente hasta interrumpirse al comienzo de la pubertad. El aumento de la estatura durante toda la infancia es similar al que se produce durante el primer año. Sin embargo, la cantidad y el ritmo del crecimiento durante la pubertad determinan la estatura adulta de hombres y mujeres.

La Pubertad

Durante el duodécimo año de vida aparecen las características sexuales secundarias en el 50% de los chicos y chicas. En las chicas, éstas incluyen el crecimiento de los pechos, y en los chicos el crecimiento de los testículos y, más tarde, la adquisición de la voz grave y el crecimiento del vello axilar y púbico en ambos sexos. En el 3% de los niños, este desarrollo se produce antes de los 9 años, y en el 97% de los casos aparece alguna característica sexual secundaria hacia los 14 años.

En cuanto los ovarios comienzan a segregar suficiente estrógeno como para estimular el desarrollo de las mamas (el primer cambio en la pubertad femenina), el ritmo de crecimiento aumenta como resultado del simultáneo aumento de la secreción de hormona del crecimiento. A esta edad, la estatura alcanzada por niños y niñas es prácticamente la misma, de modo que las niñas comienzan su crecimiento a partir de una talla promedio de 1,40 m. Durante la pubertad femenina se agregan otros 20 centímetros a esta estatura.

En este período las chicas crecen a un ritmo cada vez más intenso durante unos dieciocho meses; luego, el ritmo comienza a disminuir. Hacia ese momento, las cantidades fluctuantes de estrógeno han producido un engrasamiento de las paredes del útero, de manera que la disminución del estrógeno produce un desprendimiento de los tejidos, junto a la pérdida de sangre. Los intervalos entre las primeras reglas tienen escasa importancia biológica, porque la ovulación no se regulariza hasta al menos 18 meses después.

Las características sexuales secundarias aparecen en los varones más o menos al mismo tiempo que el crecimiento de los pechos en las niñas. El crecimiento de los primeros sigue la misma curva (en desaceleración) propia de la infancia durante los dos primeros años de desarrollo de la pubertad, y alcanzan una altura media de 1,50 m, antes de que comience la etapa de crecimiento de la pubertad.

Dado que la tes tosterona producida por los testículos es un estimulante del crecimiento más potente que el estrógeno, el punto culminante del ritmo de crecimiento de los niños es superior al de las niñas, pero dura menos tiempo. Mientras que los primeros comienzan a crecer dos años más tarde que las muchachas, dejan de crecer sólo un año más tarde, a los 16, en lugar de a los 15 como las chicas.

etapas del desarrollo humano: infancia-madurez-vejez

La altura de un niño al año de edad es casi igual al aumento de su estatura durante el resto de la infancia, y la altura a los dos años es casi la mitad de su estatura adulta. El ritmo de crecimiento disminuye al año de edad, pero vuelve a acelerarse en la pubertad. A pesar de que la mayoría de los chicos y chicas comienzan la pubertad (la aparición de las características sexuales secundarias) a los 12 o 13 años, el crecimiento adolescente comienza dos años antes en las niñas. Como promedio, las muchachas alcanzarán su estatura adulta a los 15 años y los chicos a los 16.

La etapa masculina de crecimiento añade aproximadamente 25 centímetros en altura, de modo que la altura final en los hombres es, en promedio, 12,6 centímetros superior a la de las mujeres adultas. Esto se debe básicamente a la prolongación del crecimiento infantil en el hombre, y no al componente del desarrollo de la pubertad, que es sólo ligeramente superior en los chicos.

En cuanto comienza la secreción de testosterona en los testículos, comienza la espermatogénesis (producción de espermatozoides) en los tubos seminíferos. La testosterona también estimula el desarrollo muscular y el crecimiento de vello en el cuerpo, por ejemplo, en el pecho.

LA PUBERTAD EN LA MUJER

El período de la vida que conduce al niño desde su infancia hasta el estado adulto se denomina pubertad (de la palabra latina pubes: pelo). En efecto, entre otras características sexuales, es en este momento de la vida cuando aparece el vello púbico.

Los primeros signos de la pubertad se observan generalmente hacia los once años. Es la llamada fase pubescente, aunque en realidad habríamos de matizar: el origen racial, el clima, la herencia familiar, las condiciones de vida, de higiene, de alimentación, pueden adelantar o retrasar esta fecha. En los países tropicales, por ejemplo, las jóvenes son más precoces, mientras que en los países nórdicos su desarrollo se produce más lentamente.
Las primeras reglas aparecen generalmente entre los once y quince años, siendo los trece la edad media.

Los dos o tres años siguientes constituyen el período pubescente, durante el cual pueden producirse numerosas perturbaciones en el ciclo menstrual. Se ignora todavía cómo la glándula hipófisis, responsable de este proceso, se pone a segregar las hormonas que van a estimular la función ovárica.
pubertad precoz, pubertad tardía
Que una joven bien desarrollada tenga sus reglas antes de la media establecida, dentro de los límites ya indicados, no es obligatoriamente el signo de una anomalía. Puede tratarse de una pubertad precoz, aunque completamente normal.

En otros casos puede aparecer —a veces en los primeros años de vida— una vellosidad púbica, por ejemplo, o un desarrollo mamario precoces. Estas variaciones pueden ser absolutamente benignas, pero ésto no podrá comprobarse hasta que hayan sido practicados serios exámenes médicos y una larga vigilancia de su evolución.

Los retrasos pubescentes, pubertad simplemente distinta o ausencia de pubertad normal, pueden ser consecuencia de una insuficiencia de las glándulas sexuales. Pero a veces se deben a causas mucho más ocultas, psíquicas por ejemplo. En el primer caso, cuando existe una insuficiencia de las glándulas sexuales, los exámenes médicos permitirán al doctor prescribir un tratamiento apropiado. En el segundo caso, cuando el retraso se debe a una causa psíquica, bastará generalmente con dejar que los acontecimientos se desarrollen a su ritmo, si bien en ocasiones será necesario recurrir a la psicoterapia.

EXÁMENES GINECOLÓGICOS

Las aprensiones que una mujer puede experimentar frente a un examen del ginecólogo son comprensibles pero injustificadas.

Es difícil combatir los reflejos de pudor que las costumbres y educación han impuesto tradicionalmente a la mujer. Sin embargo, a este respecto, nuestra era está conociendo un cierto tipo de revolución: las cuestiones sexuales no están ya rodeadas de ese halo de misterio. La sexología, la información sexual, han hecho ceder muchas resistencias; se habla del sexo, se descubre el cuerpo con mayor facilidad en casa y en las playas.

Todo esto contribuye a disminuir la angustia que puede sentirse al acudir a un examen ginecológico. La evolución de las costumbres en ese sentido se produce en interés de la mujer, que acudirá a la consulta con más libertad y menos prejuicios.

A diferencia del hombre, las mujeres están sometidas con frecuencia a trastornos, molestias, fatigas, pequeños malestares diversos cuyo origen ha ae buscarse en el funcionamiento de sus órganos genitales. Deberán por ello ser examinados y su evolución seguida con regularidad por un especialista.
Si las aprensiones son irreprimibles y conllevan un cierto nerviosismo, el ginecólogo prescribirá un sedante antes de la consulta.

LA FORMACIÓN DE LOS SENOS

LA FUNCIÓN PRIMORDIAL DE LOS SENOS: Las glándulas mamarias no son un privilegio exclusivo de la mujer; por un extraño designio de la naturaleza, estas mismas glándulas se encuentran también en el hombre, aunque sólo en la mujer alcanzan su pleno desarrollo y no se activan hasta finalizado el embarazo. Si bien el desarrollo de las glándulas mamarias se produce ya desde el estado fetal, prolongándose durante toda la infancia hasta la pubertad, su desarrollo se desencadena y acelera repentinamente al iniciarse la función ovulatoria.

el seno de la mujer

El desarrollo de los senos en una jovencita es el signo anticipador de la transformación que va a experimentar su cuerpo, disponiéndose para la procreación. Generalmente precede a la aparición de vello en el pubis y axilas y las primeras reglas, consecuencia de la primera ovulación. Los senos aparecen entre los nueve y los trece años, siendo la edad media los once años y medio. Todas estas transformaciones dependen de las hormonas sexuales segregadas por los ovarios, a su vez bajo el control del hipotálamo y la hipófisis.

En algunas ocasiones, tanto si es niño como niña, se produce en el recién nacido un desarrollo temporal de los senos, frecuentemente acompañado por el derrame de un líquido muy similar a la leche llamado, vestigios de una vieja tradición, leche de bruja. Ello es debido a que, desde el estado fetal, las glándulas mamarias alcanzan ya un desarrollo lo suficientemente importante como para permitirles ser sensibles a los estrógenos, hormonas maternas elevadas durante el embarazo.

Este sorprendente fenómeno nos recuerda desde los albores de la vida la función de los senos: la lactación.

En la cima de los senos se encuentra la protuberancia del pezón. Existen en él de diez a doce orificios de donde mana la leche al recién nacido. Está sostenido por fibras musculares que le estimulan a dilatarse o contraerse. La piel que rodea el pezón, particularmente fina y delicada, es coloreada, de una tonalidad rosácea en las rubias y pelirrojas, y marrón en las morenas.

Se trata de la aréola, cuya dimensión media es de 4 a 5 centímetros de diámetro, aunque en algunas mujeres puede ser mucho mayor. Su color se oscurece notablemente al comienzo del embarazo. La superficie de la aréola está sembrada de pequeñas protuberancias, cuyo tamaño se aproxima a la cabeza de un alfiler, y de las que nace un vello muy fino, apenas perceptible.

Bajo la epidermis de los senos existen cantidad de pequeñas glándulas, como racimos de uva. De cada una de ellas parte un estrecho canal que recoge la leche; el conjunto de estos canales va a parar a canales más importantes, que desembocan en el pezón. Entre los glóbulos de las glándulas se encuentra un tejido de sostén y una cierta cantidad de grasa, que varía considerablemente de una mujer a otra.

En cuanto a la leche misma, su materia prima es el extracto de la sangre que riega abundantemeníe los senos, y su producción depende de la acción de las hormonas segregadas por la hipófisis, de manera especial la prolactina. La preparación para la función de la lactancia durante el embarazo, es la que confiere a los senos su pleno desarrollo.

Finalmente, aunque no es un detalle secundario, el seno constituye una zona erógena privilegiada; durante el acto sexual, su comportamiento difiere de una mujer a otra; generalmente se hincha y endurece, al tiempo que el pezón se eleva por erección.

LA MENSTRUACIÓN:

El hombre es entre los mamíferos la especie más numerosa de la tierra, y la única que se encuentra en continua expansión; ésto es debido a su gran actividad sexual y a su excepcional fecundidad. En la mayoría de los mamíferos, con excepción hecha de algunos primates, las hembras no son fecundas más que una o dos veces por año, en el momento del celo; la mujer lo es todos los meses, es decir, de seis a doce veces más.

En suma, si en la gran lucha por la vida el hombre, ese animal tan frágil, no ha sido eliminado por selección natural, se debe sin duda al desarrollo de su cerebro y, por consiguiente, a su inteligencia. Pero ante todo, a ese asombroso perfeccionamiento experimentado en el sistema de reproducción que constituyen el ciclo ovárico y el ciclo menstrual.

Estos dos términos cubren un mismo fenómeno, pero no son sinónimos: se llama ciclo ovárico a la maduración de óvulos por el ovario, y ciclo Menstrual, la vuelta periódica de las reglas.

Cantidad y fluidez: Es evidentemente difícil evaluar la cantidad de sangre perdida en el curso de las reglas, aunque puede estimarse en unos 750 gramos aproximadamente. Pero, aun permaneciendo dentro de los límites normales, una mujer puede perder dos veces más o dos veces menos. Por otra parte, el líquido de las reglas no se compone únicamente de sangre: aparte de los restos desprendidos de la mucosa, contiene también una mayor o menor cantidad de serosidad, líquido bastante parecido al agua salada que lo diluye.

Habitualmente, el flujo menstrual permanece fluido. Pero puede ocurrir que sea muy abundante, en cuyo caso la sangre no ha tenido tiempo de sufrir las modificaciones internas que la hacen incoagulable; se observa entonces la formación de coágulos. Todas las afecciones genitales acompañadas de abundantes pérdidas de sangre (pólipos, fibromas, trastornos glandulares, aborto) se acompañan de eliminación de coágulos.

Duración de la Menstruación: La mayoría de las mujeres tienen pérdidas durante tres o cuatro días, aunque algunas sangran sólo durante dos días y otras, por el contrario, durante una semana, aun tratántose en ambos casos de reglas perfectamente normales. Sin embargo, se consideran insuficientes aquellas que no duran más que un día, máximo dos, mientras que las reglas cuya duración supera la semana son consideradas como demasiado largas.

En general, el derrame es más abundante durante el primer y segundo días, disminuyendo después gradualmente; en algunos casos se interrumpe por un día durante la regla, para reanudarse seguidamente.

La duración y cantidad de las reglas no depende únicamente de los ovarios. En efecto, el equilibrio de las otras glándulas, la salud de todo el cuerpo, el psi-quismo, la higiene de la vida, tienen una gran influencia sobre la duración de las mismas.

Duración del ciclo menstrual: El primer día del ciclo es el primer día de la regla. La duración del ciclo es el número de días trascurridos entre este primer día y el primer día de la regla siguiente, éste último excluido. El 50 % de las mujeres tienen un ciclo cuya duración media es de veintiocho días, aunque sólo excepcionalmente se da una reguridad absoluta (una rigurosa exactitud implicaría que las reglas aparecieran regularmente el mismo día de la semana, siempre un martes por ejemplo, ya que veintiocho días componen cuatro semanas). En realidad, los ciclos suelen ser de veintisiete, veintiocho o veintinueve días. El resto de las mujeres conocen un ciclo cuya duración varía de veinticinco a treinta días. Según Schro-eder el ciclo se considera fisiológico, es decir, normal, cuando dura más de 25 días y menos de 35.

LA PUBERTAD EN EL HOMBRE:

Después de la determinación genética a nivel del óvulo fecundado y de la formación de los órganos genitales en la etapa fetal, la pubertad es la última fase de la diferenciación sexual. Doce a quince años han transcurrido entre las dos primeras y la última.

En el niño, las transformaciones más visibles son la aparición de los caracteres sexuales secundarios y el desarrollo de los órganos genitales externo. La verga crece en grosor y longitud, los testículos aumentan de volumen, al tiempo que comienzan a asegurar su doble función: primeras emisiones de esperma, primeras secreciones de testosterona. El desarrollo de la próstata y vesículas seminales no es visible.

Pubertad precoz, pubertad tardía: La hipósfisis, que por mediación de las hormonas sexuales se encuentra en el origen de la madurez pubis-cente, se pone a secretar las hormonas F.S.H. y L.H. en un momento dado, según un código preestablecido que todavía sigue siendo indescifrable.
Puede ocurrir que el proceso se desencadene antes de lo habitual. Esta precocidad carece de transcendencia, siempre y cuando el desarrollo del joven y su maduración ósea se produzcan con normalidad.

En general, las pubertades tardías no presentan ningún carácter patológico, desde el punto de vista fisiológico. Las dificultades que a veces se presentan son, ante todo, de orden psicológico. El joven de dieciséis o diecisiete años cuyo aspecto sigue siendo infantil, soporta con dificultad tener que competir con sus compañeros de apariencia más adulta. Será preciso cuidar que no se desarrolle en él un sentimiento de inferioridad, que le obligaría a adoptar un comportamiento de fracaso.

Bien entendido, es aconsejable que el desarrollo de un adolescente sea vigilado por un médico. En el caso de ausencia de pubertad normal especialmente, es necesario verificar que la causa no radica en un trastorno de las funciones hipofisarias y genital: los controles hormonales pueden ser aquí muy útiles.

El acné: Este pequeño trastorno, propio de la edad ingrata, es un efecto de la actividad hormonal en la fase pubescente: los andrógenos estimulan las glándulas sebáceas. De ahí que el acné no se produzca durante la infancia, y que desaparezca con el descenso de la actividad glandular. Existen diversos tratamientos que pueden atenuar el acné, y hasta eliminarlo por completo.

Dudas y conflictos de la pubertad

Los conflictos inconscientes: El período de la pubertad puede ser muy difícil para un adolescente mal informado, particularmente en los casos en que haya sufrido represiones o prohibiciones en materia de relaciones sexuales precoces, sin haber recibido explicación ninguna o, en todo caso, una radical desaprobación. Tanto en el niño como en la niña, la culpabilidad, vergüenza y aversión que corren el riesgo de concebir en ese momento, pueden ser catastróficas.

En el niño no se produce el fenómeno de anorexia mental (rechazo sistemático de ingerir alimentos), tan típico en la niña pubiscente, aunque pueden observarse otros trastornos, como el exhibicionismo. Con frecuencia, las depresiones y neurosis de fracaso que se manifiestan a esta edad, suelen también ser consecuencia de estos conflictos inconscientes.

El autoerotismo y la masturbación: Frecuente en la edad de la pubertad (90% de los niños y 25% de las niñas practican la masturbación), el autoerotismo ha sido considerado durante mucho tiempo como una enfermedad grave; se pensaba incluso, que estas prácticas solitarias eran el origen de todas las enfermedades y desórdenes. Estos prejuicios han sido muy combatidos.

El adolescente occidental cuenta con muy pocos medios a su alcance para satisfacer las exigencias de su instinto. Aun rodeando las relaciones sexuales precoces con más indulgencia o simple comprensión, el hombre joven de nuestra sociedad, ocupado por mucho tiempo todavía en sus estudios y aprendizajes, mantenido en una situación de dependencia económica y de irresponsabilidad, experimentará necesariamente dificultades de todos los órdenes para emprender una relación sentimental y sexual satisfactoria.

El placer solitario es para el adolescente no solamente una solución de espera, sino una etapa de su evolución sexual. En la actualidad se reconoce que cualquier oposición o prohibición sería contraproducente y perjudicial.

La homosexualidad: Se sabe que las tendencias homosexuales (del griego «homos»: parecido), son frecuentes en el momento de la pubertad, tanto en las niñas como en los niños. En general, estas relaciones particulares entre personas del mismo sexo suelen ser únicamente platónicas, aunque puede ocurrir que algunas se acompañen de relaciones sexuales.

Como el autoerotismo, a menudo son una manera de satisfacer un impulso demasiado fuerte. Son también la manifestación del narcisismo de esta edad; se ama a alguien semejante a uno mismo, otro yo, en el cual se proyecta una imagen ideal del propio yo. En la mayor parte de los casos, estas prácticas se abandonan al llegar a la edad adulta. Sin embargo, como explica Freud, «es hacia la edad de la pubertad cuando un ser toma posiciones a favor o en contra de la homosexualidad». En este momento pueden declararse homosexualidades más duraderas.

Estas «desviaciones» temporales o permanentes plantean evidentemente un delicado problema para padres y educadores. La moral habitual que las condena sin reserva es hoy muy contestada.

EL APARATO REPRODUCTOR

aparato reproductor femenino y masculino

Ampliar: Aparato Reproductor Femenino

Ampliar: Aparato Reproductor Masculino

LA VEJEZ

Los cambios físicos asociados con la vejez se han estudiado mucho menos que los de la infancia. Es evidente que las personas mayores se vuelven más delgadas y arrugadas, a causa de la pérdida de la elasticidad de la epidermis y de la grasa subcutánea (bajo la piel); de menor estatura, debido a la compresión de las vértebras, y más vulnerables a las enfermedades.

Pero no hay normas comparables con las establecidas durante la infancia para apreciar la evolución de los individuos durante el proceso de envejecimiento, ya que éste sigue derroteros mucho más singulares. Sin embargo, a medida que aumenta la longevidad promedio, se vuelve cada vez más importante poder contar con estas normas.

La Mujer:La Menopausia

En nuestros días, la vejez no es recibida como el signo de una sabiduría lentamente adquirida, de una venerable autoridad consecuencia y resultado de largos años de experiencia. Es frecuentemente una edad de soledad, de miseria, que suele afrontarse con miedo; el abuelo no es ya el centro y alma de la familia. La aprensión frente a la vejez puede nacer muy temprano en la mujer, debido a las alteraciones que se producen en su cuerpo hacia los cincuenta años.

La menopausia, en efecto, pone el acento sobre el carácter irreversible del envejecimiento. Por otra parte, algunos psicólogos consideran que la desaparición de una función con la que la mujer se ha visto obligada a contar durante tanto tiempo, puede ser vivida, inconscientemente o no, como una castración.

Para finalizar, la sexualidad y la fecundidad han sido confundidas por tantos años, que cuando la menopausia se avecina, todavía hoy muchas mujeres temen perder su sexualidad y no experimentar ni proporcionar placer alguno.

Y sin embargo, desde el pundo de vista de la especie, la menopausia es una regulación muy sana: se sabe de hecho que los riesgos de anomalías congénitas en el niño aumentan con la edad de la madre.

La menopausia es el envejecimiento de los ovarios, que se esclerosan progresivamente con el paso del tiempo.
La irregularidad del ciclo menstrual es la primera consecuencia, seguida de la desaparición definitiva de las reglas.

La mujer nace con los folículos ováricos —en los cuales se desarrollan los óvulos— que necesitará durante toda la vida. Los folículos desaparecen a un ritmo proporcional al número de folículos que quedan: rápidamente al principio y luego cada vez más lentamente. Al nacer, la mujer tiene cerca de un millón de folículos ováricos, que disminuyen hasta unos 100.000 hacia la edad en que comienza la menstruación. Dado que se necesitan unos veinte folículos ováricos en cada menstruación (de los cuales sólo uno es seleccionado para ovular) en promedio, la mujer necesita unos 250 folículos al año por cada año de vida fértil.

La edad promedio de la menopausia es a los 51 años, de modo que hay una sobreabundancia de folículos presentes en las mujeres al nacer. La menopausia en las mujeres no está determinada por la utilización de los folículos en el ciclo menstrual sino por el proceso de su desaparición. Este proceso está, hasta cierto punto, influido por circunstancias del medio ambiente. Por ejemplo, la edad del comienzo de la menopausia es menor en las mujeres fumadoras que en las no fumadoras.

Se ha considerado que la brusca disminución de la secreción de estrógeno en las mujeres durante la menopausia es el origen de muchos síntomas, si bien los únicos que pueden asociarse con una deficiente secreción de estrógeno son las sofocaciones, la sequedad vaginal y los cambios en la piel, la osteoporosis (pérdida de la densidad de los huesos, los cuales son más propensos a las fracturas) y un aumento en el ritmo de desarrollo de la arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias).

Estos cambios pueden provocar graves síntomas psicológicos y físicos, razón por la cual son tan importantes las terapias hormonales de sustitución en las mujeres en edad posmenopáusica.

Ahora que la esperanza de vida ha aumentado notablemente, una mujer puede vivir tres o más décadas después de la menopausia, años durante los cuales se desarrollan los efectos de la disminución de estrógeno. Los hombres padecen menos gravemente los cambios hormonales, dado que la disminución de la concentración de hormonas sexuales masculinas se da a lo largo de un período mucho más largo.

EL HOMBRE: LA ANDROPAUSIA

Muchas veces se quisiera encontrar en el hombre un equivalente a la menopausia femenina. En realidad, la naturaleza presenta equilibrios diferentes a los que reclama nuestra lógica.

Mientras que en la mujer se constata una efectiva disminución de las funciones reproductoras tras la menopausia, en el hombre no se observa más que una disminución progresiva. Esta disminución comienza muy temprano, unos años antes de la pubertad: la producción de espermatozoides disminuye, las células sexuales pierden su movilidad, lo que por otra parte no tiene influencia alguna sobre la actividad sexual propiamente dicha.

Sin embargo, en el hombre subsiste casi siempre una posibilidad, mínima pero innegable, de transmitir la vida. Hay que añadir que la curva de disminución de las funciones hormonales que estimulan la actividad de los testículos, y que ejercen una cierta influencia sobre los deseos sexuales, acusa variaciones muy sensibles de un individuo a otro. Es por tanto totalmente imposible fijar la edad media en que la función genética del macho se ve afectada por una cierta incapacidad.

Los hombres experimentan los efectos manifiestos de un cambio de edad hacia la cincuentena; a esa edad se producen con frecuencia sudores intempestivos, palpitaciones, dolores de cabeza; aparecen cambios en el equilibrio emocional, y una marcada sensibilidad a la fatiga. Estos síntomas no están particularmente vinculados a un debilitamiento de la función genital, sino más bien al envejecimiento de todo el organismo.

Después de la edad madura, el aspecto exterior se modifica, aunque ésto no es más que el signo exterior de un importante cambio que se está produciendo a nivel de las células; en efecto, las células llamadas activas experimentan una regresión, mientras que las células que constituyen los tejidos de sostén, los depósitos de grasa, proliferan. Hay que añadir que este envejecimiento no se produce en todos los órganos simultáneamente: de ahí las notables diferencias que se registran de un individuo a otro.

La sexualidad del hombre mayor: Según el Dr. Kinsey, tanto en el hombre como en la mujer la sexualidad alcanza su máxima intensidad entre los veinticinco y los veintinueve años, disminuyendo después progresivamente hasta los setenta, en que es muy rara.

Hacia los cuarenta y cinco años se observa, sin embargo, una exaltación de la función psicosexual en ambos sexos.

De hecho, el problema sexual en las personas de cierta edad es un problema fundamentalmente social, mucho más grave de lo que aparenta. El informe Simón, titulado El Comportamiento Sexual de las Francesas, sólo concierne a las menores de sesenta años: la existencia misma de una posible sexualidad parece denegada a los sexagenarios y sus mayores. Sin embargo, los criterios sobre esta cuestión han comenzado a evolucionar.

Sea lo que fuere, es cierto que algunos de los procesos de envejecimiento que generalmente sobrevienen en las edades tardías, pueden disminuir el deseo sexual: en ellos se incluyen especialmente los deterioros cerebrales producidos por deficiencias en glucosa y oxígeno. Por otra parte, con la edad pueden producirse otros trastornos sexuales, como el exhibicionismo y la pedofilia (amor por los jóvenes). Estos fenómenos están relacionados con ciertas neurosis que se manifiestan en esta etapa tardía de la vida.

Ver: Problemas de la Vejez

Ver: El Poder de la Risa

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Guinnes
– Editorial La Nación – Entrada: El Desarrollo Fisico
Enciclopedia El Universo de la Familia Ediciones del Virreinato S.A. Tomo II – El Cuerpo de la Mujer y del Hombre

Biografía de Comte Augusto – Origen de la Sociología Como Ciencia

VIDA DE AUGUSTO COMTE Y EL NACIMIENTO DE LA SOCIOLOGÍA:

Auguste Comte (1798-1857)fue un pensador y filósofo,  estableció las bases de una nueva ciencia social, la sociología. En su afán de comprender científicamente la evolución de las sociedades, inició una de las grandes aventuras intelectuales de su siglo. Si Herodoto fue llamado «el padre de la Historia», por haber sido el primero en dar a sus relatos sobre la Antigüedad un carácter orgánico y sistematizado, el filósofo positivista francés Augusto Comte podría ser considerado «el padre de la Sociología». Fue, en efecto, el creador de la ciencia sociológica, a la cual empezó por darle el nombre que ahora la distingue, encuadrándola, con exactitud, dentro de ciertos y determinados límites.

La consideración ordenada de los problemas sociales se remonta a lejanos tiempos. Varios fueron los pueblos de la Antigüedad cuyos filósofos tomaron en cuenta las relaciones que podían establecerse entre los seres humanos al vivir en comunidad, pero la Sociología, como ciencia sistemáticamente organizada, sólo nació a comienzos del siglo XVIII por obra del positivista francés Augusto Comte (1798-1857).

Es cierto que hubo otros autores, como el político florentino Nicolás Maquiavelo (1469-1527) o el pensador inglés Tomas Hobbes (1588-1679), que anticiparon -durante los siglos XVI y XVII– sus curiosas y a veces muy kiscutibles ideas sobre Estado, sociedad, gobierno y relaciones humanas. Pero fueron manifestaciones esporádicas y de carácter localista, hechas para corresponder a determinados hechos o circunstancias.

Durante el Humanismo, Bacon (1561-1626) y Descartes (1596-1650) bregaron, entre otros, por organizar metodológicamente el sentido de la vida en sociedad. Los enciclopedistas aprovecharon el significado político de tales conceptos, que la Revolución Francesa trató de sintetizar en su lema: «Libertad, Igualdad, Fraternidad».

Todo esto fue anterior a Comte y a su doctrina. Por otra parte, a fines también del siglo XVIII y comienzos del XIX, el filósofo alemán Jorge Guillermo Hegel (1770-1831) impuso el principio de lo que él llamó «idea» básica, identificando a la materia con el espíritu a través de un proceso dialéctico desarrollado en tres pasos: tesis, antítesis y síntesis.

Más tarde, con la emancipación del Tercer Estado o Clase Media, surgieron los impulsos del Socialismo, que’ trató de elevar la situación de los obreros, del proletariado. Roberto Owen (1771-1858) organizó, en Inglaterra, las primeras sociedades cooperativas de producción y consumo. Por la misma época, en 1848, Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) redactaron el «Manifiesto del Partido Comunista«. Posteriormente, en 1867, el primero de los nombrados expuso su doctrina socioeconómica en «El capital».

Además del aporte brindado por los historiadores, filósofos, estadistas y políticos que tomaron parte activa en la integración de conocimientos, teorías y conceptos acordes con la nueva disciplina, hay que considerar, también, la importante colaboración de quienes –en el terreno de las Matemáticas, de la Geografía, de la Física, de la Biología y de otras materias afines– determinaron las leyes que rigen la marcha del Universo y, en consecuencia, del ser humano.

Estas normas, sumadas a los datos y elementos brindados por la Antropología, la Ética, la Etnografía, la Jurisprudencia, la Psicología y demás asignaturas humanísticas, fueron agrupándose hasta constituir una ciencia independiente: la Sociología, que nació de la tentativa de unificar dichos conocimientos en un momento especial del proceso histórico: cuando las relaciones tradicionales entre los hombres se vieron conmovidas por la llamada «revolución industrial».

Augusto Comte, el iniciador
Augusto Comte llamó Sociología al estudio de las relaciones humanas. Estructuró el vocablo combinando dos palabras latinas: socius (que significa socio o compañero) y logos (tratado), debido a que la nueva disciplina se ocuparía de los seres humanos cuando viven como compañeros, en sociedad.

El filósofo nació en Montpellier el 18 de enero de 1798, y falleció en París el 5 de setiembre de 1857.  En el liceo de su ciudad natal, al que ingresó como interno en 1807, todos los profesores reconocían al joven Auguste Comte sus cualidades intelectuales particularmente brillantes.

Su padre, Louis Comte, era funcionario en la tesorería municipal. Inculcó a su hijo los principios de un catolicismo ferviente y de un apego indefectible a la monarquía. Pero el joven recibiría muy poca influencia paterna y confesaría más tarde haber dejado de creer en Dios en el liceo, aun cuando iba a quedar profundamente marcado por un cierto misticismo.

Su madre, Rosalie Boyer, lo cobijaba con un afecto que él jamás olvidaría. En octubre de 1814, Auguste Comte, que tenía tan sólo dieciséis años de edad, fue admitido en la Escuela politécnica, donde permaneció no más de dos años, hasta abril de 1816, antes de que el prestigioso establecimiento fuese cerrado en forma provisional por razones políticas. Mas tarde  actuaría como profesor en ese instituto.

augusto comte y la sociología

Auguste Comte (1798-1857), filósofo francés, considerado el fundador del positivismo y de la sociología. La filosofía positivista de Auguste Comte abandonó la especulación de lo sobrenatural en favor de la investigación científica. Según él, el conocimiento de todos los temas, desde la astronomía a la sociología, debería venir de la correlación de la evidencia empírica. El estudio sistemático de Comte de la estática y dinámica de la sociedad sentó las bases de la sociología moderna, que al principio llamó física social.

Tuvo por amigo a Claudio Enrique de Rouvroy, conde de Saint-Simón (1760-1825), idealista obsesionado por la reorganización social europea y cuyas ideas influyeron grandemente en el socialismo moderno. Saint-Simón, que admiraba las extraordinarias dotes intelectuales de Comte, lo tuvo, durante cierto tiempo, como secretario, haciéndolo colaborar, además, en Le Froducteur, órgano oficial del saint-simonismo.

Pero cuando, poco después, el revolucionario aristócrata se trasladó a EE.UU., donde combatió junto a Washington, Comte se independizó, volcándose por entero hacia la Sociología y el positivismo filosófico. Basó sus conocimientos en lo real, que es exacto y demostrable. Tales conocimientos los agrupó en una especie de religión científica y humana, suprema filosofía del saber.

La «ley de los tres estados»: En contacto con Saint-Simón, Auguste Comte se familiarizó con el pensamiento social, al que aportó su experiencia científica. Nació entonces en él la certidumbre de que a una sociedad «teológica y militar» le debía seguir una sociedad científica e industrial, a cuyo advenimiento comenzó a trabajar con fervor.

El sistema que elaboró se basaba en la afirmación de la «ley de los tres estados», la cual hace que se sucedan, en la percepción humana del mundo y de sus fenómenos, tres métodos distintos. El primero, el método teológico, consiste en explicar el mundo por «la acción directa y continua de agentes sobrenaturales más o menos numerosos».

En el segundo método, llamado metafísico,«los agentes sobrenaturales son reemplazados por fuerzas abstractas».

Finalmente, por el tercer método –el que Comte llama científico o positivo– «el ser humano renuncia a buscar el origen y el destino del universo y a conocer las causas íntimas de los fenómenos, para dedicarse únicamente a descubrir, por el uso bien combinado del razonamiento y de la observación, sus leyes efectivas; es decir, sus relaciones invariables de sucesión y de similitud».

Para Comte, se trataba nada menos que de establecer leyes a las que todos los fenómenos estarían sometidos y, precisando sus relaciones, de controlar científicamente la evolución social.

El método comtiano para determinar si un objeto es «positivo» (o sea real, verdadero) tuvo como base los principios expuestos, doscientos años antes, por el filósofo y matemático francés Renato Descartes. Ambos aconsejaron la división de cualquier problema en tantas partes como fuera posible (Análisis), reconstruyendo luego tales unidades para obtener de nuevo la primera (Síntesis). Por otro lado, convenía tener de las cosas una visión previa, para apreciarlas sincrética, globalmente.

La Sociología, según Comte, debía ajustarse, con exactitud, a este proceso. Además, toda ella obedecía a leyes que estaban en relación directa con las del mundo físico. Desde el punto de vista político, las ideas de Augusto Comte fluctuaron entre ciertos principios conservadores y algunas normas de cambio y renovación. Comte deseaba un progreso basado en el orden; creía que las transformaciones son necesarias, pero realizadas en paz y sin violencias.

Estableció diferencias entre la «estática social» y la «dinámica social», pero sostuvo que ambas deberían corresponderse para lograr un adecuado equilibrio. El lema básico de su doctrina fue: «El amor, por principio; el orden, por base; el progreso, por fin».

Lejos de permanecer encerrado en una torre de marfil, Auguste Comte tuvo la preocupación de mejorar la sociedad de su época; sin embargo, su vida íntima sufriría las desventuras. Su fracaso más vergonzoso fue su matrimonio civil, en febrero de 1825, con Caroline Massin, una prostituta del Palais-Royal que él se propuso reeducar. Ésta le hizo la vida difícil, protagonizando múltiples escapadas y afectando su ya frágil salud mental.

Desde 1826, Comte estuvo internado en la clínica del doctor Esquirol durante seis largos meses, pero que no bastaron para sanarlo. El año siguiente intentó suicidarse, lanzándose al Sena, sin lograr su objetivo al ser rescatado por un guardia real que se hallaba en el lugar.

Muchos años despúes Auguste Comte conoció a Clotilde de Vaux, por intermedio de su hermano Maximilien. Iniciaron una correspondencia intensa, reflejo de un amor apasionado y platónico. Clotilde apoyó con entusiasmo los trabajos de Comte e incluso colaboró en el proyecto de una novela, Wilhelmine, que quedaría inconclusa, pues ella muere en 1846. A su muerte, Comte le prometió, como a todos los verdaderos servidores de la Humanidad, «la eternidad subjetiva».

Comte, durante algunos años fue secretario particular del teórico socialista Claude Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, cuya influencia quedaría reflejada en algunas de sus obras. Los últimos años del pensador francés quedaron marcados por la alienación mental, debida a las crisis de locura en las que se sumía durante prolongados intervalos de tiempo. Murió en 1857.

Comte aconsejaba la división de cualquier problema en tantas partes como fuera posible. Es lo que se llama análisis. Una vez estudiadas, se vuelven a reunir para obtener una visión sintética. También afirmaba  que convenía apreciar las cosas previamente en forma global, para tener de ellas una visión sincrética.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1798 Nacimiento de Isidore Auguste Marie Francois Xavier Comte en Montpellier.
1807 Comte ingresa como interno en  el liceo de Montpellier.
1813 Publicación del Tratado elemental  de estadística de Monge.
1814 Saint-Simón publica la Reorganización de la sociedad europea.
Comte   ingresa en la Escuela politécnica.
1817 Comte, secretario de Salnt-Simon.
1825 Matrimonio con Caroline Massin.
1826 Primer curso de filosofía positiva.
1827 Comte intenta suicidarse.
1830 Publicación del primer volumen del   curso de filosofía positiva.
1832 Comte es nombrado pasante de análisis y   de matemáticas en la Escuela politécnica.
1842 Publicación del sexto y último volumen del Curso de filosofía positiva.
1844 John Stuart Mill ayuda a Comte  económicamente.
1845 Comte conoce a Clotilde de Vaux.
1846 Muerte de Clotilde.
1848 Comte funda la Sociedad positivista.
1851 Primer volumen del Sistema de política positiva.
Comte aprueba el golpe de Estado de Luis
Napoleón Bonaparte del 2 de diciembre.
1852 Publicación del Catecismo positivista.
1857 Muerte de Auguste Comte.

Fuente Consultadas:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°8 y 12 Editorial Cuántica
Hicieron Historia Tomo II Entrada: Augusto Comte Edit. Larousse

Bacterias Que Comen Metales Microorganimos Combaten La Lluvia Ácida

Bacterias Que Comen Metales: Microorganismos Combaten La Lluvia Ácida

Las primeras células que aparecieron sobre la tierra fueron, seguramente, muy parecidas a las que hoy constituyen un grupo de microorganismos unicelulares que incluyen las bacterias y las cianobacterias. Éstas células, denominadas procariotas, carecen de núcleo celular, es decir que el material genético se encuentra libre en el citoplasma, no están compartimentadas (en el citoplasma no hay organelas, salvo en los ribosomas).

Son organismos muy pequeños, sencillos, pertenecientes a tiempos muy remotos; por esto en ellas no se desarrollan ni la mitosis (división celular indirecta), ni la meiosis (Tipo especial de división celular).

Las bacterias pueden vivir en cualquier lugar de la tierra, desde lugares cálidos a fríos.  También pueden encontrarse libres en la tierra o en el agua, a veces en el aire o habitar dentro de un ser vivo; nutriéndose en cualquiera de los casos de forma muy variadas.

Bacterias que ‘comen» metales

La industria metalúrgica, y en particular la de las técnicas de galvanizado, elimina al ambiente residuos, entre los que se encuentran los metales pesados como el níquel y el cadmio.

Estos metales constituyen la fuente de contaminación más importante de toda la biosfera, en especial de las aguas: su impacto ambiental es superior al que provocan los compuestos clorados y los residuos radiactivos juntos. Los metales pesados se encuentran diseminados en bajas concentraciones por todas partes, y su eliminación por métodos físicos o químicos resulta muy dificultosa.

Por otro lado, en el sorprendente mundo bacteriano existen bacterias capaces de «comer» petróleo, azufre, metano, y una gran variedad de sustancias químicas, entre ellas el hierro (en realidad, lo que hacen es incorporar y metabolizar estas sustancias).

Esta propiedad de algunas bacterias puede utilizarse para limpiar el ambiente, en especial las aguas contaminadas, pero en el caso de los metales pesados, hasta hace poco tiempo no podía ser aprovechada, ya que el níquel y el cadmio son residuos totalmente indigeribles e indestructibles. La única solución era filtrarlos para su condensación y posterior almacenamiento en un lugar seguro.

En 1996, un grupo de investigadores españoles, encabezados por el doctor Víctor De Lorenzo, logró crear mediante técnicas de ingeniería genética una bacteria útil para afrontar este problema y, de paso, inventó una tecnología que podría servir también para «cosechar» metales preciosos.

La idea inicial en la que se inspira el trabajo de estos investigadores es que cualquier bacteria es capaz de retener metales, debido a que tienen muchas cargas eléctricas negativas en el exterior de su envoltura; esta habilidad natural no es suficiente, pero se puede incrementar por ingeniería genética.

El experimento consiste en introducir en el material genético de las bacterias Escherichia coli un grupo de genes para que las bacterias produzcan una pequeña molécula de la membrana. Esta molécula, llamada polihistidina, tiene mucha avidez por «enganchar» metales pesados.

Al tener esta molécula en su membrana, las bacterias son capaces de retener diez veces más cantidad de átomos del metal que lo esperado. El inconveniente de la técnica es que las bacterias modificadas crecen con facilidad en el ámbito del laboratorio, pero difícilmente lo hacen en el medio natural. La idea para sortear este problema es recolectar bacterias del medio natural, modificarlas genéticamente y volverlas al medio para que limpien el agua contaminada.

BACTERIAS QUE COMBATEN LA LLUVIA ÁCIDA

La lluvia acida se debe principalmente a la formación de óxidos de carbono, nitrógeno y azufre que, en contacto con el agua, se convierten en ácidos que contaminan la atmósfera.

Provoca numerosos efectos perjudiciales; eleva la acidez de las aguas de los ríos y lagos afectando la flora y la fauna vinculadas a ellos; acidifica y desmineraliza los suelos, disuelve metales que contaminan las aguas, deteriora bosques y cultivos y también afecta materiales de construcción, etcétera.

Los óxidos de azufre provienen de diferentes fuentes de emisión: de las erupciones volcánicas, de los incendios de bosques y, sobre todo, de los procesos industriales metalúrgicos y de la combustión de combustibles fósiles. La concentración natural en la atmósfera de óxidos de azufre -cuya fórmula es SO (donde x puede ser 2 o 3)- es muy baja: varía entre 0,001 a 0,01 ppm (partes por millón).

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), es tolerable una concentración inferior a 0,03 ppm de promedio anual o 0,14 ppm de promedio diario (que corresponde a una concentración aproximada de 365 mg de óxido por metro cúbico de aire).

Lamentablemente, hoy en día, en la mayoría de los centros urbanos con alta densidad de población se superan estos márgenes, con el consiguiente riesgo para la salud humana. El dióxido de azufre es soluble en las partes húmedas del sistema respiratorio. Se absorbe en las vías respiratorias superiores y provoca su irritación y -si se encuentra en altas concentraciones- produce edemas pulmonares. Estos efectos semas notorios en ancianos, niños y personas con afecciones cardiovasculares y respiratorias.

Estudios científicos realizados por organismos internacionales han comprobado que una exposición prolongada a este gas puede incrementar la mortalidad por enfermedades respiratorias agudas. Además, ambos gases afectan a los asmáticos y/o personas que padecen de bronquitis crónica.

Durante los procesos metalúrgicos (mediante los cuales se preparan metales a partir de minerales, en general en forma de sulfuros) en la etapa de tostadón, se obtiene un óxido del metal que luego se reduce con carbono y dióxido de azufre gaseoso (SO.).

Este gas, en contacto con el oxígeno, se transforma en trióxido de azufre, S03 (g), que luego se combina con el agua para dar ácido sulfúrico (H2S04), proceso que se representa mediante las siguientes ecuaciones:

2 S02 + 02 ——–► 2 S03
S03 + H20 ——–► H2S04

El ácido sulfúrico es uno de los componentes de la lluvia acida, de allí que resulta imprescindible tratar de impedir la emisión de dióxido de azufre a la atmósfera. Se ha propuesto como solución a este problema utilizar las técnicas hidrometalúrgicas -recuperación de los metales de soluciones acuosas- pero presentan el inconveniente de que también producen cierta contaminación ambiental. En la combustión de combustibles fósiles, se oxidan compuestos inorgánicos y orgánicos de azufre, liberando también dióxido de azufre.

Las naftas presentan una cantidad variable de azufre, que luego de la combustión se convertirá en óxidos y más tarde precipitará como ácido sulfúrico en la lluvia acida. Además, el azufre se deposita sobre los metales, que actúan como catalizadores de escape de los vehículos que funcionan con nafta (platino, iridio, rodio), impidiendo la acción descontaminante de los mismos.

Esta contaminación podría evitarse eliminando los compuestos de azufre antes de realizar la combustión, pero resulta muy costoso.

La biotecnología aporta para estos casos una efectiva solución, algo lenta, sí, pero menos contaminante y más económica.

Las bacterias del género Thiobacillus, en particular las especies Thiobacillus ferrooxidans y Thiobacillus thiooxidans, son capaces de catalizar la oxidación de los compuestos reducidos de azufre a la forma sulfato
(so42-).

Estos microorganismos se encuentran, precisamente, en las minas de carbón que contienen sustancias azufradas y en las regiones mineras con alta presencia de azufre. Para la recuperación de metales a partir de los sulfuras propios, si los sulfates de los metales son insolubles es posible reemplazar el proceso metalúrgico por la denominada biolixiviación, mediante la cual se produce azufre elementa! y se logra la disolución del metal como ion positivo, por un mecanismo denominado directo. Las bacterias favorecen la oxidación del azufre hasta sulfato.

Cuando el mineral contiene hierro, se usa el Thiobacillus ferrooxidans que, como su nombre lo indica, cataliza la oxidación del catión ferroso (Fe2+) a catión férrico (Fe3+). El Fe3+ formado oxida el sulfuro metálico, se libera el azufre y se forma otra vez el Fe2+; el mecanismo es indirecto ya que el microorganismo no actúa sobre el sulfuro. El proceso resulta cíclico, porque el Fe2+ puede ser reutiliza-do por la bacteria para ser oxidado.

En los combustibles fósiles, el compuesto sulfurado más abundante es la pirita (FeS2). En estos casos, ambos Thiobacillus oxidan el azufre y el hierro e impiden la formación de dióxido de azufre. También intervienen en la oxidación del azufre hasta sulfato en los compuestos orgánicos sulfurados (como el tiofeno). En estos procesos, las bacterias se ponen en contacto con el carbón antes de la combustión del mismo, evitando así la lluvia acida.

Sitios de Internet:
http://www.bp.com/saw/spanish/resource/acidunk
http://www.doc.mmu.ac.uk/aric/index

Fuente Consultadas:

Bacterias Constitucion Microorganismos que atacan el cuerpo humano

Bacterias: Constitución, Microorganismos que Atacan el Cuerpo Humano

Las bacterias son organismos procariotas unicelulares pertenecientes al reino Monera. Existen tres grandes grupos de bacterias: eubacterias, cianobacterias, y arqueobacterias

Las primeras células que aparecieron sobre la tierra fueron, seguramente, muy parecidas a las que hoy constituyen un grupo de microorganismos unicelulares que incluyen las bacterias y las cianobacterias.  Estas células, denominadas procariotas, carecen de núcleo celular, es decir que el material genético se encuentra libre en el citoplasma, no están compartimentadas (en el citoplasma no hay organelas, salvo en los ribosomas).

Son organismos muy pequeños, sencillos, pertenecientes a tiempos muy remotos; por esto en ellas no se desarrollan ni la mitosis (división celular indirecta), ni la meiosis (Tipo especial de división celular).

Las bacterias pueden vivir en cualquier lugar de la tierra, desde lugares cálidos a fríos.  También pueden encontrarse libres en la tierra o en el agua, a veces en el aire o habitar dentro de un ser vivo; nutriéndose en cualquiera de los casos de forma muy variadas.

Eubacterias: En este grupo, podemos distinguir los siguientes tipos: cocos, bacilos, espirilos y vibriones.  Los cocos típicos son esféricos y pueden vivir aislados o formando grupos; los bacilos tienen forma de bastón y se desplazan gracias a pequeños flagelos; los espirilos  tienen forma de espiral y para desplazarse giran el cuerpo alrededor del eje de la espira; y los vibriones tiene el cuerpo celular corto y en forma de coma.

Sin embargo, cualquiera de las bacterias consta de los siguientes elementos: membrana plasmática, pared bacteriana, cápsula, citoplasma, material del núcleo, flagelos, fimbrias y Pili.

La primera de ellas, es una envoltura que protege y define el interior celular (citoplasma), ella se denomina membrana plasmática. Esta presenta una cadena de repliegues (mesosomas), cuya función es fijar el material genético, dirigir su duplicación y por lo tanto llevar a cabo la respiración.  La superficie de esta membrana esta constituida desde el punto de vista químico, en su gran mayoría por lípidos.

Cabe aclarar, que esta membrana esta protegida, por lo que conocemos por pared bacteriana. La misma esta compuesta por moléculas de azúcar características de las especies bacterias, llamadas peptidoqlucanos. Atendiendo a la estructura de esta pared, podemos distinguir dos grandes grupos de bacterias: gramposistivas o monoestratificada (que se tiñen con el colorante violeta de genciana) las cuales son perceptibles al daño de la lisozima.  Y por otra parte, el grupo de las gramnegativas o biestratificadas (que no realizan lo anterior) las cuales presentan dos capas, compuesta la más externa de ellas por lipoproteínas y lipopolísacáridos, lo que genera que no penetre la lisozima.

En general, la función primordial de toda pared celular (sea cual sea su clasificación) es la de dar rigidez a la célula y regular los procesos de intercambio de partículas por medio de la osmosis.

Otro de los elementos pertenecientes a las bacterias, es aquella que tiene como destino regular la entrada y salida ya sea de nutrientes, agua o de iones.  Actuando a su vez como reserva de alimentos.  Es lo que se denomina cápsula, cuya composición básicamente es por glúcidos como la glucosa, ácido urónico y acetilglucosamina.

Esta cápsula además permite a través de su estructura, la asociación de una bacterias con otras lo que forma colonias gracias a que posee gran cantidad de agua.  Actuando también como protectora de las bacterias frente al ataque de los bacteriófagos y de las células fagocíticas, y por último como la reserva de alimento para las mismas.

Dentro del mundo de los microbios, las bacterias y los virus son dos formas de vida dispares. Las primeras son organismos compuestos por una célula muy primitiva, ya que no posee núcleo, aunque se reproducen por sí solas. Bajo las condiciones adecuadas, pueden convertirse en millones en pocas horas por simples divisiones. Por el contrario, un virus es una criatura en el límite de lo que se considera vida.

No es otra cosa que un fragmento de ADN -o ARN- dentro de una cápsula. Cuando el virus entra en contacto con la célula, se pega a ésta y le inyecta su material genético. Este ADN secuestra la maquinaria celular para hacer copias de sí mismo y formar nuevos virus. La célula es una fábrica de virus.

Pero para que funcione, el agente viral debe hallar una puerta de entrada específica, esto es, un receptor que le abra paso. Así, las células sin ese receptor adecuado no pueden ser infectadas. Por eso, el virus de la polio sólo infecta a los seres humanos y a los primates más cercanos.

Es espacio interior de las células (es decir, el contenido que se encuentra por dentro de la membrana plasmática) se denomina citoplasma.  Este contiene una única organela celular, los ribosomas; divididos en dos subunidades. La primera 30S compuesta por ARN y 21 proteínas y la segunda, que es mayor que subunidad anterior, 50S compuesta por ARN y 34 proteínas.  Además de los ribosomas, es decir de estos orgánulos responsables de la síntesis de proteínas, el citoplasma contiene gránulos que almacenan glicógeno, lípidos o compuestos fosfatos.

Otra característica común a todas las células es el material genético, el cual es el encargado de dictar las características del organismo y se las transmite a sus descendientes. El ADN circular, es la única molécula que lo compone junto a la bicaleriaria sin proteínas historias asociadas.

Por otra parte, en algunas bacterias pueden existir lo que se denomina Plasmidios (es decir, pequeñas cuantías de ADN), lo cual su replicación será totalmente independiente al cromosoma bacteriano.  La importancia que se le atribuye a los plasmidios es la portación que los mismos hacen de la información genética para la lucha contra los antibióticos.

La zona basal y un tallo, es la composición de los flagelos; cuyo número fluctúan entre uno y cien. De esta composición, las fijaciones de la estructura a la célula bacteriana, se localizan en la zona basal; mientras que en el tallo se encuentran las hebras helicoidales de proteínas, tales como la elastina (que permite el traslado de las bacterias) y la flagelina.

Por último, encontramos las estructuras huecas que rodean en su totalidad a las gramnegativas; ellos son los pillis (involucrados en la conjunción y apareamiento de estas bacterias) y las fimbria (que se utilizan para adherirse a distintas superficies).

En consecuencia, con alrededor de 1600 especies, la eubacterias pueden presentar todas las rutas metabólicas existentes. Entonces clasificándolas según la utilización de oxígeno por parte de la misma para su metabolismo, podemos encontrar aquellas que si lo emplean, denominadas aerobias y aquellas que no lo necesitan denominadas anaerobicas.

Se denominan bacterias autótrofas a aquellas cuya alimentación se realiza con material inorgánico y la fuente de energía es el sol la energía química. Estas bacterias aprovechan la energía que se desprende de la oxidación de ciertos compuestos entre las que se pueden citar las bacterias del suelo, las ciclo del nitrógeno y las ciclo del azufre.

Por otro lado también existen las bacterias autótrofas fotosintéticas como las sulfobacterias verdes que realizan la fotosíntesis gracias a la bacterioclotofila, que absorbe la luz infrarroja. En este proceso no se utiliza agua , sino sulfuro de hidrógeno, y no se desprende oxigeno. Por su parte las bacterias heterótrofas se nutren gracias a compuestos orgánicos elaborados por otros organismos. Este tipo de bacterias llamadas saprofitas  y llevan a cabo la descomposición mediante fermentación y putrefacción de materia orgánica por lo que tienen un alto interés ecológicos e industrial.

Otras bacterias heterótrofas pueden vivir en simbiosis con otros organismos sin causarles daño o bien provocando alguna alteración en el organismo donde viven, como es el caso de las bacterias patógenas. Las bacterias pueden soportar condiciones ambientales adversas de sequedad, temperatura, agentes químicos, etc.

Su reproducción puede ser asexual, mediante bipartición, o parasexual, mediante la transformación, transducción o conjugación. En la bipartición la pared crece hasta establecer un tabique que separa a las dos células hijas; simultáneamente se produce la división del ADN. La transformación consiste en un intercambio de material genético entre dos bacterias.

Este mecanismo explica la resistencia de las bacterias a los antibióticos, pues una célula es capaz de asimilar el material genético disperso en el medio. La transducción supone un a.porte de material genético de una bacteria a otra gracias a la intervención de un virus.

La conjugación es un proceso en el que una bacteria dona material genético a otra gracias a la acción de los pili que rodean toda su estructura. En la clase Escherichia Coli, existen células denominadas F+, pues poseen el plasmido F, que se puede intercambiar con las células que no lo poseen, o células F-.

Cianobacterias: Son microalgas gramnegativas, también llamadas algas azules. En su estructura carecen de celulosa y son capaces de soportar condiciones extremas de salinidad, temperatura y ph Su hábitat suele ser las lagunas. lagos, cortezas de los árboles e incluso encanes. Pueden ser de color verde azulado gracias a la presencia de clorofila aunque otras presentan un color rojizo, púrpura o pardo debido a la presencia de otros pigmentos momo la fícoeritrina.

Este tipo de bacterias no poseen membrana nuclear ni los demás orgánulos Realizan la fotosíntesis gracias a unas laminillas interiores que contienen clorofila, ficocianina y toda la maquinaria enzimática necesaria para llevar a cabo este proceso.

Su pared celular es muy resistente y esta constituida por grandes moléculas compuestas por la unión de polisacáridos y polipéptidos Algunas de ellas presentan un mecanismo de defensa frente a la depredación de los peces, que consiste en la elaboración de Lina vaina alrededor de ellas que contiene pigmentos y toxinas.

Desde el punto de vista metabólico existen cianobacterias autótrofas fotosintéticas, que presentan la misma clorofila que las plantas superiores, usan el agua y desprenden oxígeno. Las cianobacterias son las responsables de la  formación de la capa de ozono que rodea nuestro planeta.

En los arrozales del sureste asiático existen cianobacterias capaces de fijar nitrógeno, lo que hace posible sucesivas cosechas sin tener que aportar este elemento en forma de fertilizantes. Otras características de las cianobacterias es que pueden formar relaciones simbióticas con los hongos para formar los líquenes, no poseen flagelos y sus movimientos pueden ser oscilatorios o por deslizamiento por el sustrato.

Su reproducción es únicamente asexual, por el mecanismo de fisión binaria. Como producto de esto tipo de reproducción se pueden formar esporas de resistencia, cuando las condiciones ambientales son adversas, que permanecen en estado de lactancia hasta que las condiciones pueden permitir el desarrollo de nuevas colonias.

Arqueobacterias: Este tipo de bacterias se distingue de los anteriores porque carecen de peptídoglucanos en su pared celular. Se adaptan mediante diferentes condiciones metabólicas a sobrevivir en las condiciones más extremas. En ellas se pueden distinguir varios grupos

• Las halobacterias, que viven en condiciones de extrema salinidad y son usadas para curar el pescado

• Las metanogenas, que pueden producir metano en condiciones de anaerobiosis, a partir de anhídrido carbónico e hidrógeno, Se pueden adaptar a sobrevivir en el aparato digestivo de algunos animales, y en el fondo de los pantanos y en las ciénagas.

• Las termoacidófilas, que pueden sobrevivir en aguas sulfurosas termales y, por tanto, en condiciones extremas en cimacio a temperatura y ácidos del medro Debido a las condiciones extremas del hábitat de este tipo de bacterias, algunos estudios sobre la aparición de la vida en la Tierra afirman que las arqueobacterias formaban parte de los primeros pobladores.

Fuente Consultadas: El Elixir de la Muerte Raúl A. Alzogaray (Ciencia que Ladra…) – Diccionario Espasa Calpe – Wikipedia

Funcion del Aparato Reproductor Masculino Resumen Descriptivo

Función del Aparato Reproductor Masculino Resumen Descriptivo

El aparato genital masculino
Funcionamiento del Aparato Reproductor Masculino Sistema Genital – Dibujo

El aparato genital masculino, situado en la porción inferior de la pelvis ósea, tiene en su última porción una función triple: es el órgano de la cópula, está destinado a perpetuar la especie, mediante la emisión de espermatozoides y pertenece también al aparato urinario, para la expulsión de orina.

Consta de dos glándulas llamadas testículos, de forma ovoidea y situadas dentro de unas cubiertas denominadas bolsas. Los testículos tienen una secreción externa, que es el esperma, formado por los espermatozoides, y un líquido viscoso que les sirve de vehículo; y una secreción interna, que es la hormona testicular. Los espermatozoides son las células sexuales del varón, destinadas a unirse con los óvulos del ovario de la mujer y producir el nuevo ser.

En cada eyaculación normal fe expulsan unos 200 o 300 millones de espermatozoides, por lo que en la vida sexual del hombre se cuentan por billones. Desde que se producen en el interior del testículo hasta que salen por el pene en el momento de la emisión, los espermatozoide han de recorrer un largo trayecto, que puede observarse en la figura adjunta del  aparato sexual masculino. Tienen una gran movilidad, y la rapidez de su movimiento es, aproximadamente, de 3 a 3,5 mm. por minuto.

La relación entre la velocidad con que se desplazan y la longitud de los mismos es, aproximadamente,  la misma que existe entre la estatura de un hombre y la velocidad con que éste avanza cuando camina a paso normal; o sea, aproximadamente unos 75 metros por minuto. Por lo tanto, con arreglo a su longitud, el trayecto que tiene que recorre el espermatozoide desde su punto de origen hasta el sitio en que encuentra al óvulo es proporcional al de un hombre que recorriera 170 kilómetros.

Aunque la totalidad de ese camino no sea recorrido sólo gracias al propio movimiento del espermatozoide, ya que en el interior de los órganos sexuales existen fuerzas impulsoras que desempeñan cierto papel, es, no obstante, admirable que una célula relativamente aislada tenga que recorrer tan largo trayecto luchando contra toda clase de obstáculos, pues aunque la vía genital esté adaptada para recibirlos, si los espermatozoides no tienen la necesaria vitalidad, el organismo dispone de medios adecuados para eliminarlos. Afortunadamente para la especie, sólo los espermatozoides mejor dotados alcanzan la meta, a pesar de lo cual su número e: suficientemente elevado para asegurar la fecundación.

El hecho de que los testículos estén situados en las bolsas y no en el interior del abdomen, se debe a que las temperaturas elevadas, incluso los 37°, disminuye movilidad y el poder fecundante de estas células, y por lo tanto, mediante su situación anatómica en el exterior del cuerpo, esta temperatura se mantiene – -nivel favorable.

Tanto es así, que en el nuevo ser en desarrollo (o sea, en el embrión) los testículos se originan en la región lumbar y descienden normalmente en el curso del desarrollo para ir a ocupar las bolsas; pero si esta emigración queda dificultada por cualquier causa, que en este momento no nos corresponde analizar, y el testículo permanece en el interior del abdomen (anomalía que se conoce con el nombre de criptorquidia), se produce esterilidad: debiéndose aconsejar en el niño afecto de criptorquidia la visita a un especialista y posiblemente la intervención, destinada a reponer los testículos en las bolsas.

Refiriéndonos ahora a la secreción interna del testículo, o sea a la hormona testicular, ésta es la responsable del desarrollo de las características masculinas, favoreciendo el crecimiento y las funciones de los órganos sexuales, dependiendo la erección del pene y la eyaculación de una producción adecuada de hormona testicular o testosterona. Precisamente al llegar a la pubertad, la secreción de testosterona aumenta, como signo del despertar de la actividad genital.

La existencia en los testículos de un factor responsable de las características masculinas fue demostrada en 1786 por John Hunter, el cual llevó a cabo experimentos de castración en pájaros y gallos demostrando que éstos perdían su virilidad y que la recuperaban posteriormente mediante injertos de testículo. Incluso, con este fundamento, se ha utilizado en los laboratorios médicos y farmacológicos la prueba de observar el crecimiento de la cresta del capón para determinar la acción virilizante de un preparado hormonal. Actualmente, la hormona testicular se obtiene en los laboratorios por síntesis y, en igual cantidad, su actividad es mucho mayor que la natural.

El aparato genital masculino

A continuación de los testículos, se observan los conductos deferentes. Sobre el borde superior de los testículos se adapta la parte ancha del conducto deferente, llamada epidídimo; éste se continúa en forma de un conducto cilíndrico, de unos cuarenta y cinco centímetros de longitud, que atraviesa el conducto inguinal, formando parte del llamado cordón espermático conjuntamente con arterias y venas, y al llegar cerca de la vejiga de la orina, los conductos deferentes derecho e izquierdo se unen en un solo conducto y van a terminar en la uretra, precisamente en la porción de la misma que está en contacto con una glándula masculina llamada próstata.

De todas formas, a los conductos deferentes se les unen, unos dos centímetros antes de terminar, las vesículas seminales, que se pueden comparar a pequeñas, cavidades alargadas donde se acumulan los espermatozoides, y en donde, para muchos autores, se destruyen gran cantidad de ellos, precisamente los menos aptos. Obsérvese el dibujo del aparato genital masculino que se acompaña, el cual facilita la comprensión del texto a las personas no avezadas a la terminología anatómica.

La uretra, en el hombre, tiene función urogenital. Por un lado es continuación de la vejiga de la orina, y por lo tanto sirve como desagüe de la misma en la emisión de orina; y por otro lado, en ella desembocan, como más arriba se ha dicho, los conductos deferentes y a ella van a parar, en el momento del coito, los espermatozoides que, desde el testículo, lugar de su formación, ascienden por los conductos deferentes; algunos se acumulan en las vesículas seminales y el resto sigue por la uretra hasta su eyaculación.

En el hombre, la uretra suele ser considerada en tres porciones: una que está rodeada por la próstata y en la cual desembocan una serie de pequeñas glándulas de secreción viscosa que contribuyen a formar el líquido espermático; otra porción, de características membranosas, en donde se encuentra el esfínter de la uretra que regula el buen funcionamiento de la misma; y finalmente, la tercera porción, la visible, es el pene. En él se observan unas masas musculares con cavidades que en la relación sexual se llenan de sangre y contribuyen a su erección. Son los dos cuerpos cavernosos y el cuerpo esponjoso. En estado fláccido son delgadas y vacías; su aumento de volumen por la excitación sexual produce la erección y el aumento de volumen del pene.

Espermatozoide

Representación de un espermatozoide. Esta célula producida en el testículo tiene una longitud de unas cinco centésimas de milímetro y presenta tres partes claramente diferenciadas: cabeza, segmento intermedio y cola. La más importante es la cabeza, en la que se halla el núcleo, y cuya parte anterior dispone de un borde cortante que al aplicarse contra el óvulo secciona su superficie y facilita la penetración del espermatozoide en su interior. Al fusionarse la célula masculina con la femenina (óvulo) tiene lugar la fecundación, dando lugar al huevo, que, a pesar de estar formado por una sola
célula, dará origen al nuevo ser.

Precisamente es el erotismo, con su complejo mecanismo psicofisiológico, lo que influye sobre la erección. En la cópula podemos distinguir una fase precopulatoria en la que la intensidad del deseo sexual produce variaciones en la circulación de la sangre, responsable como ya se ha dicho de la erección y del aumento de las secreciones glandulares, produciéndose una tumescencia del órgano. En terminología psicosexual se denomina contrectación a la tendencia al contacto corporal, al abrazo amoroso, y amplexación, a la de fundirse con la pareja en el acto sexual. Ya en plena cópula, aquella tendencia obliga a la introducción o inmisión del pene en la vagina de la mujer y a la necesidad y deseo de efectuar unos movimientos confricatorios alternativos del cuerpo y del miembro que terminan en el orgasmo.

El orgasmo es una sensación de placer que se presenta al final del coito y que en el hombre se acompaña de eyaculación, con pérdida parcial de la conciencia, tensión muscular, congestión de la cara y sudoración. Después del orgasmo, aparece una relajación del cuerpo y del instinto; o sea, una relajación somato-psíquica con tendencia a la ternura.

Ver: Etapas del Desarrollo Fisico del Ser Humano

Fuente Consultada: El Libro de Vida Sexual López Ibor

Funcionamiento del Aparato Reproductor Femenino Resumen Sistema

Funcionamiento del Aparato Reproductor Femenino – Resumen 

El aparato genital femenino
El aparato genital femenino está alojado dentro del abdomen, en el fondo de la cavidad pelviana. La pelvis de la mujer está especialmente adaptada por su forma y configuración a la eventualidad del embarazo y del parto. Las paredes de la pelvis están formadas por los huesos coxales y el sacro, unidos mediante ligamentos y recubiertos a su vez por músculos. Los músculos que forman el suelo de la pelvis y cierran por abajo la cavidad abdominal son los llamados músculos del periné, que están atravesados de atrás hacia delante por el recto, con el orificio anal, por la vagina y por la uretra.

Naturalmente, en el hombre, y aunque no lo hayamos mencionado específicamente, dada su menor importancia, el periné consta de un orificio menos, estando atravesado solamente por el recto, con el ano, y por la uretra. Todas las visceras del abdomen, y también los órganos genitales de la mujer están recubiertos por una membrana serosa brillante y lisa, denominada peritoneo.

El aparato genital femenino tiene dos glándulas importantes denominadas ovarios. Estos se sitúan en una concavidad denominada foseta ovárica y que se encuentra a los lados de las paredes de la pelvis, uno a la derecha y otro a la izquierda. Son del tamaño de una almendra con cascara y tienen bastante movilidad, por lo que, cuando se explora a una mujer para diagnosticar cualquier posible enfermedad genital, no se encuentran siempre en el mismo sitio, aunque sus variaciones no sobrepasan lógicamente el área más o menos grande de la foseta ovárica.

El ovario es la glándula productora de las células sexuales femeninas (o sea, los óvulos) y de una secreción interna, que son las hormonas femeninas, principalmente la foliculina y la hormona del cuerpo amarillo o luteína.

El óvulo es, pues, la célula sexual de la mujer. Se origina en el ovario a partir de células más sencillas, que se van desarrollando hasta alcanzar un tamaño bastante considerable, unas 200 mieras (0,2 mm), siendo por tanto la célula de mayor tamaño en la especie humana. Tiene los elementos característicos de toda célula (membrana, protoplasma y núcleo), y presenta en su formación y desarrollo diferencias fundamentales con los espermatozoides del hombre.

El proceso de formación de espermatozoides es continuo y se prolonga desde la pubertad hasta la vejez; por el contrario, el proceso de formación de óvulos es cíclico, periódico, madurando, en condiciones de normalidad, un óvulo cada mes. Se calcula que un ovario de recién nacida contiene unos 400.000 óvulos sin madurar en los llamados folículos primitivos. Este número sería excesivo si su único destino fuese el de proveer mensualmente a la mujer (durante la época de la fertilidad) de un óvulo maduro, apto para ser fecundado.

En términos generales, desde la pubertad hasta la menopausia, de los 12 a los 47 o 50 años, puede necesitar la mujer unas 450 células ovulares. Una gran cantidad de óvulos no se dedican, pues, a perpetuar la especie, sino que quedan como encargados de mantener la femineidad, formando parte del complejo mecanismo hormonal.

Cada mes, alrededor de los 12 o 14 días después de la última menstruación, se ha desarrollado un óvulo en una cavidad del ovario llamada quiste folicular, cuyas paredes se adelgazan progresivamente hasta estallar, con lo cual el óvulo es expulsado hacia las trompas; por allí pasa al útero, donde este óvulo será fecundado, con lo cual se establece un embarazo; o bien se destruirá y desaparecerá, repitiéndose periódicamente este ciclo de forma constante.

Pero este ciclo no es tan sencillo como se ha descrito; y desde luego el procese de maduración es mucho más complejo en la mujer que en el hombre. Para comprenderlo bien es necesario, antes de describir las hormonas del ovario y su mecanismo de actuación, completar la descripción del aparato genital femenino.

A continuación de los ovarios se encuentran las trompas uterinas o trompas de Falopio, que son dos conductos de unos 12 cm de longitud que van a terminar arlos ángulos del útero. Los extremos de las trompas que se relacionan con los ovarios son anchos y presentan una serie de franjas u hojas que se adaptan al ovario en el momento en que se rompe el quiste folicular; de esta forma evitan que el óvulo expulsado caiga en la cavidad abdominal y le obligan a que siga, por el contrario, por las trompas hasta el útero, que es su destino lógico.

El útero es un órgano impar, muscular, situado en la porción inferior del abdomen, entre la vejiga de la orina y el recto, y en forma de pera aplastada de delante atrás. Presenta un cuerpo, un istmo y un cuello. El cuerpo y el istmo son intraabdominales, el cuello lo veremos asomar a la vagina, y todo el útero se mantiene en posición mediante una serie de ligamentos que le permiten, no obstante, cierta movilidad.

Si se observa detenidamente el útero o matriz, se verá también que tiene la forma de un triángulo, con la base arriba, a cuyos extremos llegan las trompas, y con el vértice abajo, que representa al cuello que se continúa con la vagina. Forma el lecho y envoltura del huevo cuando existe embarazo y lo protege hasta su completo desarrollo, siendo en el momento del parto el elemento más eficaz para la expulsión del nuevo ser.

La musculatura de sus paredes es, pues, sumamente extensible, lo que le permite aumentar en varias veces su tamaño para dar cabida al feto; también es excitable, lo que facilita las contracciones del parto en el momento de la expulsión.

El último tramo del conducto genital está representado por la vagina, conducto músculo membranoso muy extensible, como se requiere para el acto del parto, ya que permite el paso de la cabeza fetal. También es el órgano de la cópula, pues en la vagina se introduce el pene del hombre quedando depositado allí, en el primer momento, después del orgasmo masculino, el líquido seminal con los espermatozoides. La vagina se adhiere, por su extremidad superior o profunda, al útero, concretamente al cuello del útero, y por su extremidad inferior, anterior o superficial, se abre en el orificio que forma la vulva.

La vulva es el orificio terminal de la vagina y comprende diversas formaciones, todas ellas superficiales y accesibles visualmente con la mujer en posición ginecológica, que consiste en colocar a la mujer echada sobre la mesa de exploración y con los muslos separados. Rodeando al orificio vulvar están los labios menores, dos repliegues cutáneos que se juntan inferiormente formando la horquilla y superiormente resguardando la terminación de la uretra femenina. La uretra en la mujer tiene una misión exclusivamente urinaria y sólo comprende la parte membranosa, careciendo de la parte prostática y de pene, que son atributos exclusivos del hombre.

Por encima de la vulva y del orificio de la uretra, existe un órgano eréctil llamado clítoris que está formado por cuerpos cavernosos, a semejanza del pene del hombre en cuanto a su constitución y funcionamiento, pero muy distinto si se relaciona por el tamaño.

El clítoris, por afluencia de sangre durante las caricias que preceden al coito y en el coito mismo, aumenta de tamaño; incluso por su sola estimulación puede llegar a producirse el orgasmo de la mujer. Alrededor de los labios menores existen una serie de glándulas cuya secreción aumenta mediante el estímulo erótico para facilitar la cópula.

La zona externa de la vulva está limitada por los labios mayores, que siendo cutáneos y cubiertos de pelo son más o menos prominentes, según el tejido grasoso que encierran. La porción de piel que recubre los huesos pubianos recibe el nombre de Monte de Venus: está cubierta por pelos abundantes cuya distribución, más o menos femenina, puede ayudar a catalogar a la mujer en normal, hipoplásica (si son escasos) o viriloide (cuando aumentan y son de distribución masculina).

Si se considera todo lo descrito sobre la anatomía del aparato genital femenino se observará que la posibilidad de una cópula fecundante y de la expulsión del fruto exige la existencia de un orificio que comunique los ovarios con el exterior. Esta comunicación es filiforme en las zonas profundas, ya que sólo ha de permitir e; paso del huevo en sus primeras fases, y va aumentando hacia el exterior para permitir el paso del feto a través de la vagina en el momento del parto.

La existencia de este orificio en la parte inferior del cuerpo de la mujer plantea la posibilidad de una infección. Los pelos que recubren los grandes labios y el Monte de Venus son el primer elemento protector de una epidermis sensible, ayudándoles en esa protección los músculos de la vagina, de la vulva y del periné, que normalmente mantiene, cerrado el orificio vulvo vaginal.

En la niña, y también en la mujer virgen adulta, existe una membrana llamada himen que solamente tiene un pequeño orificio y que cierra el vestíbulo vulvar, resultando la cavidad vaginal puramente virtual, por contactar las paredes de la vagina; la protección del himen hace que la entrada de líquidos, por ejemplo en el baño, sea prácticamente nula.

En la mujer con vida sexual activa o que ha tenido hijos, la vagina se comunica con el exterior, y por lo tanto la entrada de gérmenes es constante, no obstante lo cual las infecciones son raras mediante la acción defensiva de la secreción vaginal. La autodefensa de la vagina se ejerce gracias al bacilo de Doderlein, que se halla en el medio vaginal en condiciones de normalidad y que tiene eficaz acción microbicida por la acidez que comunica a las secreciones; cuando existe una infección, el bacilo de Doderlein tiende a desaparecer y a variar la acidez del medio vaginal.

vagina, aparato reproducto femenino
Conjunto de los órganos genitales externos de la mujer que constituyen la vulva.
En el grabado se hallan separados los labios mayores y menores que normalmente están en contacto


Al tratar del aparato genital de la mujer es necesario mencionar las mamas. Éstas son habitualmente dos, pero en algunos casos raros se pueden describir mamas aberrantes situadas en el mismo tórax, e incluso existe un caso en que se veía una mama en la cara interna del muslo izquierdo. Descansan sobre los músculos pectorales y en su cara anterior se encuentran la aréola, de piel más oscura, y el pezón, en el vértice del cual se abren los conductos galactóforos.

 

El atractivo que ejercen las mamas como órgano sexual es debido, entre otras causas, a que son el indicio corporal más evidente de la normalidad endocrina y juvenil de la mujer. Hay que tener en cuenta que la seducción se ejerce a través de los sentidos, primeramente por la vista, después por el tacto, perdiendo importancia en el hombre el papel del olfato.

La belleza es un poderoso excitante sexual para el hombre, pero en la mujer ejerce más atracción la inteligencia del varón. Cuanto más culta es, más se amplía en ella este concepto de inteligencia. Por esta causa, la juventud no es tan importante en el hombre; en cambio, el hombre busca en la mujer cualidades más plásticas. Quizás es una confirmación de lo anterior el hecho de que las mamas pierden su valor sexual cuando cumplen su verdadera función de lactar, aunque sean perfectas; no obstante, con la tendencia actual de abandono de la lactancia materna, adquiere más auge el valor erótico de las mamas.

Esta estructura genital de la mujer tiene como finalidad la procreación de un nuevo ser y su perfecto desarrollo; pero también tiene como misión ser el órgano de la cópula. El coito se logra por la introducción del pene en erección en la cavidad vaginal, lo cual estimula las terminaciones sensoriales de los genitales externos, primordialmente del clitoris, provocando todo ello una complicada respuesta refleja de los centros nerviosos que ocasionan el orgasmo. El orgasmo de la mujer es más complejo que el del hombre.

Decíamos que en éste existía una congestión venosa y una respuesta, que era la erección, seguida de orgasmo y eyaculación. En la mujer, su orgasmo va precedido de una fase de excitación de duración muy variable; después viene una fase de respuesta, que culmina con el orgasmo, y, finalmente, va seguida de la fase de resolución sexual.

En la fase de excitación se produce una erección de los pezones y congestión venosa en toda la mama; congestión venosa y erección del clitoris, que puede llegar a aumentar hasta tres veces su tamaño: congestión de labios mayores y menores y aumento de las secreciones vaginales, de su pared y de sus glándulas.

En el orgasmo, se contrae la vagina en su tercio externo, unas 4 a 10 veces en el intervalo de medio segundo a un segundo; se contrae el útero fuertemente y en grandes excitaciones pueden contraerse el esfínter rectal y la musculatura pelviana o del resto del cuerpo en convulsiones espásticas. En la fase de resolución, cede rápidamente la congestión sexual, se acorta la vagina y desciende el útero, siendo el clitoris el órgano que más tarda en volver a su estado de reposo.

A semejanza de lo que ya hemos dicho sobre la producción de hormonas en el testículo, en la mujer los ovarios son los principales productores de hormonas que controlan el ciclo sexual. Fue demostrado en 1896 por primera vez por Knauer que logró restablecer el ciclo femenino, en animales previamente castrados, mediante el trasplante de ovario.

Y Marshall y Jolly obtenían en 1906 los mismos resultados mediante la inyección de extractos ováricos acuosos. Una contribución fundamental a solucionar el problema de las hormonas femeninas fue proporcionada por Aschheim y Zondeck en 1927, al descubrir que la orina de las mujeres embarazadas contiene gran cantidad de estas hormonas; a partir de esta orina. Doisy y Thayer consiguieron en 1929 la obtención de hormona pura y cristalizada.

Ver: Etapas del Desarrollo Fisico del Ser Humano

Fuente Consultada: El Libro de Vida Sexual López Ibor