IDH en Argentina

La Democracia como Forma de Gobierno del Pueblo Principios

La Democracia como Forma de Gobierno

No cualquier clase de Estado es garantía de la vigencia de los derechos. Hay algunos que vulneran estos derechos, por ejemplo al consagrar desigualdades jurídicas varones y mujeres o a! establecer limitaciones a la libertad de expresión o de circulación.

El llamado Estado de Derecho es el que consagra jurídicamente la existencia de los derechos humanos. Se caracteriza por el imperio de la ley, la división de poderes, la legalidad de la administración y consagración constitucional.

En el momento de su surgimiento histórico, quienes promovían la creación de las instituciones del Estado de Derecho pensaban en garantizar los derechos civiles frente a los gobiernos, especialmente frente a las monarquías. Posteriormente, el reconocimiento de los derechos sociales condujo a una modificación profunda en las cuestiones en las que los Estados debían intervenir y en las formas en que podían hacerlo. Por ejemplo, el reconocimiento del derecho a una vivienda digna hizo que los Estados tuvieran políticas sobre el tema que, en algunos casos, se implementaron a través del otorgamiento de créditos hipotecarios.

La atención de un conjunto muy amplio y diverso de demandas sociales exige un gran esfuerzo por parte de los Estados, tanto en lo que se refiere al financiamiento como a la eficiencia y a la equidad en la provisión de los servicios. En materia de financiamiento, tienen que encontrar un equilibrio entre la carga impositiva y el mantenimiento de niveles de ganancia empresaria que permitan la inversión y el crecimiento.

En cuanto a la equidad y a la eficacia, deben desarrollar la capacidad para identificar y atender los problemas sociales; para eso, deben asegurar que todos los habitantes estén bien cubiertos en sus necesidades fundamentales y procurar la compensación de las desigualdades educativas, económicas y sociales.

Para concretar los derechos sociales, los distintos países aplican políticas que varían en su alcance, de acuerdo con las prioridades de cada sociedad y los recursos con los que cuentan. En un extremo, algunos países del norte de Europa han desarrollado políticas sociales de carácter universal, dirigidas a todos los habitantes y con un espectro muy grande de servicios —seguros de salud y de desempleo, sistemas educativos de alta cobertura y calidad, amplios sistemas de jubilaciones y pensiones, etc.—. Para sostener estos servicios, los Estados cobran altos impuestos. En el otro extremo, los países más pobres del planeta se caracterizan por muy baja cobertura y calidad de los servicios sociales.

¿QUÉ ES LA DEMOCRACIA: La palabra “democracia” significa etimológicamente gobierno del pueblo. Proviene de dos vocablos griegos: “demos”, pueblo, y “kratos”, gobierno.

La democracia como forma de gobierno se caracteriza porque en ella el poder público reside en la totalidad da los ciudadanos. Mientras la monarquía es el gobierno de uno solo, y la aristocracia el de una minoría que se considera integrada por los mejores, la democracia, en cambio, es el gobierno del pueblo, por el pueblo y  para el pueblo, según la definición de Abraham Lincoln.

Pero la democracia no es sólo una forma de gobierno, es también y sobre todo un estilo de vida basado en el respeto de la libertad , la dignidad de la persona humana.

Algunos afirman que la democracia consiste en entregar el gobierno del Estado a la mayoría sin tener en cuenta qué piensa y qué se propone esa mayoría. Según esto, el Estado democrático debe ser neutral frente a todas las ideologías. Así se explica que, en Alemania, una mayoría antidemocrática se apoderase, en 1933, del Estado democrático, para ponerlo al servicio de sus planes.

Este modo de concebir la democracia no es exacto. La democracia no es indiferente a las concepciones políticas. La democracia tiene una concepción política propia, para ella lo más importante es la libertad.

Actualmente Suiza es una confederación donde cinco cantones conservan todavía la antigua costumbre de celebrar sus debates al aire libre. En estas asambleas generales, llamadas “Landsgemeinde” y cuyo orden se remonta a la Edad Media, se eligen las autoridades y se actualiza la legislación. Tienen lugar el primer domingo de mayo. Los habitantes se reúnen en amplios prados y, a la hora fijada, se ubican en torno de un tinglado de madera. La fotografía muestra una asamblea realizada en el cantón de Glarus.

democracia, votar

Los instrumentos de la democracia son: el sufragio universal y los partidos políticos.

A. – Sufragio universal:

El sufragio es un procedimiento destinado a conocer la opinión de la ciudadanía y a realizar la elección de los representantes del pueblo. La persona mediante el voto expresa su voluntad acerca de determinado candidato e implícitamente su preferencia hacia determinada orientación política.

El sufragio es universal cuando el derecho de votar se concede a todos; es restringido cuando el derecho de votar se reserva para los ciudadanos que reúnen ciertas condiciones.

El sufragio universal tomado así, como se ejerce actualmente: cada individuo un voto, ha sido objeto de numerosas críticas y oposiciones. Se lo ha juzgado una ficción: ordinariamente un gran número de ciudadanos, los menores de 18 años, en algunos países las mujeres, quedan excluidos del derecho de votar; contrario a la realidad viva del consorcio humano: iguala y equipara a todos los individuos que en realidad no son tales; al sabio con el ignorante, al padre de familia honesto y con grandes responsabilidades sobre sus hombros con el jovenzuelo irresponsable y calavera, etc. Tampoco tiene en cuenta los grupos sociales menores que tendrían derecho a influir, como tales, en la vida pública.

El grave peligro del sufragio universal igualitario, es además de su degeneración demagógica, de que una turba mayoritaria irresponsable imponga con sus votos, regímenes de gobierno que están en las antípodas de la democracia. En 1933 una mayoría impuso en Alemania un régimen antidemocrático.

B. – Partidos políticos:

Los partidos políticos son agrupaciones de ciudadanos empeñados en hacer triunfar un determinado programa de gobierno, que consideran beneficioso para el adelanto del país.

También es esencial a la democracia la presencia de partidos políticos. De la divergencia de ideas y programas pueden surgir medios más aptos para lograr el bien común. La pluralidad de partidos es un efecto natural de la vida social si se desenvuelve bajo el signo de la libertad. El partido único es la muerte de la democracia.

Es la organización de la sociedad y un modo de vivir que considera al hombre centro de la vida social y política y lo respeta en todos sus derechos. Es más importante este segundo aspecto que el primero. En efecto, puede tener un Estado una forma jurídica de gobierno monárquica y no obstante la actuación de su gobierno y el enfoque de la vida ciudadana ser eminentemente democrático. Un ejemplo: Inglaterra. Por el contrario, pudo haber en la antigua Grecia algún gobierno cuya estructura fuese democrática y no obstante no ser demo ciático el estilo o forma de vida. No puede ser llamada demo cracia una sociedad con tantos millares de esclavos y basada en la desigualdad jurídica de sus miembros.

Las bases indispensables de la vida democrática son la igual dad jurídica de todos los ciudadanos ante la ley, el resped» a los derechos esenciales de la persona humana.

DEMOCRACIA PURA Y REPRESENTATIVA

La democracia, como forma de gobierno, puede ser directa o pura e indirecta o representativa.

La democracia DIRECTA, llamada también PURA, es aquella en la que los ciudadanos gobiernan directamente y no a través de representantes.

La democracia directa fue posible en las ciudades griegas, especialmente en Atenas. Eran comunidades muy reducidas y homogéneas donde la totalidad de los ciudadanos, reunidos en asambleas, participaban en el gobierno de la cosa pública.

Actualmente la democracia directa se conserva en algunos cantones suizos pero tiene un valor más simbólico que real.

En la democracia INDIRECTA O REPRESENTATIVA, en cambio, los ciudadanos gobiernan por medio de representantes que ellos mismos eligen, como ocurre en nuestro país, donde “el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por la Constitución”, según lo establece el artículo 22 de la misma.

La democracia representativa es propia de los Estados modernos, donde sería imposible reunir a todos los ciudadanos en una asamblea para deliberar y donde los asuntos públicos son tan complejos.

Juan Jacobo Rousseau, el gran teórico de la democracia, influido por el ejemplo de la democracia antigua y de los pequeños cantones suizos, consideraba que la democracia sólo podía sex directa. “La soberanía —dice— no puede ser representada, por la misma razón que no puede ser enajenada; consiste esencialmente en la voluntad general, y la voluntad general no se representa: es ella misma o es otra, no hay término medio.”

Por eso, para Rousseau, “los diputados del pueblo no son ni deben ser representantes; no son más que comisionados, no pueden decidir nada. Toda ley que el pueblo en persona no ha ratificado es nula; no es una ley”.

Actualmente existe una tercer forma de democracia. Es la democracia semidirecta o mixta. Se llama DEMOCRACIA SEMIDIRECTA aquella en que la democracia representativa se combina con ciertas formas de democracia directa como el referendum, la iniciativa, el veto y el plebiscito.

El ESTILO DE VIDA DEMOCRÁTICO: La democracia es algo más que un sistema político. Es fácil visualizar la vigencia de la organización democrática cuando vemos que hay elecciones libres, división de poderes, rotación de funcionarios y respeto por las garantías individuales. Pero esto es sólo un aspecto, el más formal. El sistema democrático se nutre de ciertos valores y principios que inspiran las estructuras de la sociedad y se reflejan en la vida cotidiana de todos. La democracia implica conciencia de ciudadanía, libertad para actuar y responsabilidad. Esto supone una elevada base moral. Se exige menos para ser súbdito, la persona sólo se limita a obedecer. La democracia supone ventajas (garantías, libertad, tolerancia) pero requiere que todos asuman los valores democráticos como propios.

LA DEMOCRACIA COMO EXPRESIÓN DE PAZ:

La paz ha sido definida como la tranquilidad en el orden. Es clásica la sentencia «opus justitiae pax«: la paz es obra y resultado de la justicia.

Para que exista paz es menester que exista orden y justicia.

La paz entre los hombres implica:

1. la paz social interna, la disminución de las tensiones y conflictos entre los distintos sectores y grupos de cada comunidad.
2. la paz entre las naciones, el establecimiento de un orden internacional que respete los derechos de cada pueblo y sea expresión de solidaridad humana.

La concepción democrática aspira al establecimiento de la paz social dentro de cada comunidad, para lo cual se basa:

1. en el reconocimiento de los derechos y libertades de los individuos y grupos sociales;
2. la búsqueda de la justicia social que a todos haga partícipes de los beneficios económicos, sociales y culturales;
3. el establecimiento de un orden jurídico que armonice los derechos de todos y solvente los posibles conflictos;
4. el respeto a la diversidad de ideas y opiniones;
5. el poder político que debe lograr el bien común ordenando las libertades y no suprimiéndolas.

Para lograr la paz internacional cuenta con el reconocimiento de los derechos de los pueblos y su capacidad de autodeterminación y con el apoyo dado a los organismos internacionales para la solución pacífica de los conflictos.

En 1945 fue creada la Organización de las Naciones Unidas con el fin de preservar la paz tan difícilmente lograda. Su objeto es el mantenimiento y conservación de la paz entre las naciones integrantes, fomentando las relaciones amistosas basadas en el principio de la igualdad jurídica, mutuo respeto, y cooperación en todos los sectores de la convivencia humana.

EL SENTIDO CIVIL: Civil significa ciudadano, lo que es propio de la cualidad de ciudadano.

La democracia tiene un sentido eminentemente civil por cuanto se fundamenta en el reconocimiento de la ciudadanía activa y su ejercicio responsable por todos los miembros de la comunidad.

En los regímenes democráticos son los ciudadanos quienes, escogiendo entre los diversos partidos y candidatos, designan a los gobernantes, eligen a sus representantes y se reservan, a través del derecho de crítica, la capacidad de controlar la acción gubernamental.

Por eso una democracia no puede funcionar correctamente donde los ciudadanos no se sienten responsables de la marcha de la comunidad o no están dispuestos a asumir las obligaciones correspondientes.

En los regímenes totalitarios la participación ciudadana es anulada o sumamente restringida. En su lugar se instauran regímenes de fuerza, con el apoyo, en la mayor parte de ellos, de las fuerzas militares.

LA DEMOCRACIA MODERNA

En el siglo I a. de J. C., Roma abandonó la forma de gobierno republicana y se inició el Imperio. Los ideales democráticos desaparecen por varios siglos. Durante la Edad Media existen movimientos de oposición al poder absoluto de una persona o de un grupo sobre el resto de los habitantes.
Así, encontramos las llamadas democracias campesinas como la de Islandia, cuyo primer Parlamento se reunió en 930, y la de los cantones suizos, en el siglo XIII.

Algunos pensadores medievales (Guillermo de Occam u Ockham, Marsilio de Padua, Nicolás de Cusa, Altusio) desarrollaron concepciones sobre la soberanía popular totalmente revolucionarias para su tiempo y que fueron admitidas siglos después por autores como Thomas Hobbes, Locke y Rousseau.

Muy importante, como antecedente de la democracia moderna, es el papel que desempeñan los municipios, cuyos concejos resultan de elecciones populares.

A partir del siglo XI, los habitantes de las ciudades europeas se beneficiaron con el renacimiento del comercio, favorecido sobre todo por las Cruzadas.

Pero los habitantes de las ciudades, los burgueses, dependían de un señor que les cobraba impuestos y tributos, con frecuencia exagerados o injustos.

Para conservar lo que habían ganado y poder ganar más aún, los burgueses quisieron limitar la autoridad de sus señores. Para ello, se unieron y obtuvieron de sus señores, unas veces mediante luchas sangrientas, otras dándoles dinero, ciertas libertades o franquicias que se consignaban en un acta llamada carta o fuero. En ciertas regiones, los burgueses lograron el derecho de gobernarse por ellos mismos, como se gobernaban los ciudadanos de Atenas y de Roma en la antigüedad. Constituyeron, pues, verdaderas repúblicas.

Si los ciudadanos y los gobernantes no practican los principios democráticos, la organización política no deja de ser una formalidad; tiene pocas posibilidades de profundizarse y mejorar la vida de los habitantes de un país. Los principios son el sustento moral de la democracia, la base sobre la cual la comunidad puede desarrollarse. Aunque puedan parecer conocidos, conviene tenerlos presentes: libertad, respeto a la ley, honestidad y transparencia.

Este derecho que tuvieron los burgueses de gobernarse por sí mismos, se extendió, siglos después en ciertos países, a todos los ciudadanos del Estado. En Inglaterra, Estados Unidos y Francia, los ciudadanos se dieron sus propios gobiernos y de este modo nació la democracia moderna basada en la libertad, en la igualdad y de la fraternidad.

LA LIBERTAD: Libertad es el poder que el hombre necesita para vencer las arbitrariedades de los gobiernos, la incultura, la miseria, la Intemperancia, la enfermedad y todos los obstáculos que se opongan al acrecentamiento de su personalidad Libertad es el poder que necesita una nación para defender su soberanía exterior e interior, para que sus destinos queden en manos de los representantes que sus ciudadanos elijan libremente, y no sean así patrimonio de ningún poder extranjero, ni de ninguna familia, persona ni clase. Libertad es el sentimiento de responsabilidad individual y colectiva, que obliga a los individuos y a las colectividades al cumplimiento de sus respectivos deberes.


Igualdad es el establecimiento de un régimen jurídico en que se ofrezca a todos los hombres iguales posibilidades sociales para su desenvolvimiento; en que pueda realizarse aquella aspiración del siglo XVIII expresada en la frase “abrir carrera al talento’, y que tendía a que la dirección de la vida de un país en sus diversas manifestaciones políticas, económicas y culturales estuviese en manos de las personas más capacitadas para la función directora, y no en la de quienes no pudiesen alegar otro mérito que el de pertenecer a una familia o una clase social determinadas; en que todos los hombres tengan el deber nacional de trabajar; en que por medio de una organización económica inspirada en la justicia y de un sistema de seguros sociales, se garanticen a todos los ciudadanos cumplidores de sus deberes cívicos los medios necesarios para que puedan tener una existencia digna.

Fraternidad es el sentimiento de humanidad en su grado más elevado, el principio de la igualdad jurídica de todos los hombres sin distinción de razas, y de todos los Estados, el derecho igual de todas las patrias a la libertad y a la justicia, el deber de todo hombre de acrecentar en su patria las fuerzas de la libertad y de la justicia, y el ideal de la paz universal, sustentado sobre la idea de una sociedad democrática de naciones que regule con normas jurídicas la vida exterior de los Estados.

LEYES DE LA DEMOCRACIA
Denominamos «leyes de la democracia» a los principios generales que caracterizan este sistema de gobierno. Las fundamentales son:

LA PARTICIPACIÓN POPULAR. La ciudadanía ejerce el gobierno, ya sea en forma directa (en los casos de democracia directa) o por medio de sus representantes libremente elegidos a través del sufragio (en los casos de democracia representativa).

PREDOMINIO DE LA VOLUNTAD DE LA MAYORÍA. El concepto de mayoría es variable. Se dice que un sector tiene «mayoría simple» cuando es el más numeroso pero no alcanza a superar el 50% del total. En cambio, cuando un sector o partido supera el 50% del total de votantes, se dice que logró «mayoría absoluta».

RESPETO POR LAS MINORÍAS Y TOLERANCIA DE IDEAS Y CREENCIAS. En el concepto actual de democracia el predominio de las mayorías debe complementarse con la protección de los derechos de las minorías.

Este principio se refiere a las minorías políticas y a las minorías sociales, culturales o religiosas. Las primeras suelen ser transitorias, como ocurre con partidos políticos cuyo número de seguidores puede variar de una época a otra. Las segundas tienen un carácter más permanente; es el caso de las minorías raciales, por ejemplo. En estos casos es esencial asegurar su protección evitando la tiranización .de las minorías por una mayoría estable. Esa protección se logra mediante normas especiales tales como las que aseguran la libertad de cultos, proscriben la discriminación racial, etcétera.

VIGENCIA DEL PLURALISMO POLÍTICO. La plenitud de la democracia sólo es posible a través de la libre existencia de partidos políticos.

VIGENCIA DE LA LIBERTAD Y RESPETO POR LOS DERECHOS HUMANOS. Ésta es una de las características que definen a la democracia moderna como algo más amplio que un sistema político: es también una forma de vida.

La democracia adopta dos formas de gobierno
Una democracia puede ser parlamentaría o presidencialista.

En el presidencialismo:
• Los poderes que componen la estructura del gobierno se rigen por el principio de la separación de poderes. Los poderes actúan y se integran de manera independiente.
• El Poder Ejecutivo es ejercido por una sola persona: el Presidente de la Nación.
• El pueblo elige a los integrantes de los Poderes Legislativo y Ejecutivo a través del sufragio universal.
• El Presidente y los legisladores, una vez que han sido electos, permanecen en sus funciones hasta la finalización del término del mandato establecido en la Constitución.
Nuestra Constitución adopta el presidencialismo como forma de gobierno. Este sistema también impera en Estados Unidos, los países latinoamericanos casi en su totalidad, Filipinas, etcétera.

En el parlamentarismo:
• El principio de separación de poderes no es tan rígido como en el presidencialismo. Entre los poderes políticos del Estado se produce una suerte de colaboración. Por ejemplo, el voto de confianza del Parlamento es necesario para que se constituya el gabinete de gobierno.
• El Poder Ejecutivo es ejercido por varias personas, es colegiado.
• Sólo los integrantes del Parlamento son elegidos directamente por el pueblo. El Poder Ejecutivo surge del Parlamento y, por lo tanto, debe contar con su confianza para gobernar.
• El término del mandato de los legisladores y de los miembros del Poder Ejecutivo puede concluir antes de lo estipulado.
Este sistema ha sido adoptado por Gran Bretaña, Japón, Israel, Canadá, etcétera.

cuadro democracia

gobierno autocrático: aquel que presenta el poder concentrado en un solo hombre u órgano, que permanece en el poder por la fuerza o por herencia y sobre el cual no se ejerce ningún tipo de control. poderes políticos del Estado: son los órganos encargados de tomar las decisiones que hacen al rumbo político del Estado. Ellos son los poderes Legislativo y Ejecutivo.

Las diferencias con un régimen autocrático: Características muy distintas de las señaladas son las de los gobiernos autocráticos. En ellos quien ejerce el poder es «siempre superior al orden social y por consiguiente irresponsable de por sí».

En las autocracias rige generalmente el principio del secreto de gobierno. El gobierno monopoliza la influencia sobre las masas y existe una tendencia coactiva hacia la unanimidad o, como se ha dicho, una «pasión por la unanimidad».

En un régimen democrático no debe existir esa «pasión por la unanimidad», sino una saludable convivencia dentro de las discrepancias. Una convivencia donde la crítica dentro del sistema -como ha dicho el pensador contemporáneo Karl Popper- «constituye la vida misma de la democracia».

Formas de Gobierno Democráticos Representativos:
El parlamentarismo

El parlamentarismo se caracteriza porque los ciudadanos eligen directamente a los representantes que integran el Poder Legislativo o Parlamento y estos son los que eligen, entre sus miembros, a quienes componen el gobierno o gabinete.

El gabinete está encabezado por el Primer Ministro que ejerce las funciones de Jefe de Gobierno. En general, es el líder del partido político que ha logrado obtener la mayoría de las bancas en el Parlamento o bien el líder de uno de los partidos políticos que ha llegado a un acuerdo con los otros partidos o mediante una coalición de gobierno entre varios partidos.

Lo característico de esta forma de gobierno es que el Primer Ministro permanecerá en el poder mientras tenga el respaldo del Parlamento o hasta que, en las próximas elecciones, cambie la mayoría parlamentaria. Pero también, tiene la atribución de disolver el Parlamento y convocar a nuevas elecciones si advierte que ya no cuenta con el respaldo parlamentario suficiente. De esta forma, tanto el gobierno como el parlamento se controlan mutuamente.

En esta forma de gobierno, los proyectos de ley surgen del Poder Ejecutivo y son aprobados casi automáticamente por el Parlamento, ya que existe una clara mayoría que respalda al gobierno.

El presidencialismo: En esta forma de gobierno, los ciudadanos eligen tanto a los miembros del Poder Legislativo o Congreso y al representante del Poder Ejecutivo o Presidente. En este caso, el Presidente cumple la función de Jefe de Estado y de gobierno, por lo que tiene a su cargo la conducción política del país: nombra a sus colaboradores o ministros, representa a la nación frente a otros países y dura en su mandato el tiempo preestablecido por la Constitución. La Argentina es un ejemplo de presidencialismo.

Bajo esta forma de gobierno, ni el presidente ni los ministros forman parte del Congreso y tampoco pueden disolverlo. Sin embargo, este sí puede destituir al presidente mediante un procedimiento conocido como juicio político, aunque este recurso se utiliza excepcionalmente.

A diferencia de lo que ocurre en la forma de gobierno parlamentaria, los proyectos de ley pueden surgir tanto a partir de los legisladores como del presidente y su aprobación no es automática ya que puede existir o no una mayoría legislativa que respalde al gobierno.

LECTURA COMPLEMENTARIA:
La democracia de Masas: «Todo régimen de gobierno necesita del dominio en alguna forma, pues para su desempeño siempre se deben colocar en manos de alguien poderes imperativos. El poder de mando puede tener una modesta apariencia y el jefe puede considerarse como un ‘servidor’ de los dominados. Esto ocurre casi siempre en el llamado gobierno directamente democrático. Se llama democrático por dos razones que no coinciden necesariamente:

1) porque se basa en la suposición de que todo el mundo está en principio igualmente calificado para la dirección de asuntos comunes;
2) porque reduce a lo mínimo el alcance del poder de mando.

En tal régimen. !as funciones de gobierno se tran miten simplemente mediante un sistema de turnos o se ejercen mediante suertes o por elección directa durante un breve período, reservándose a los miembros de la comunidad todas las decisiones importantes y correspondiendo a los funcionarios sólo la preparación y ejecución de las disposiciones, así como la dirección de asuntos corrientes de acuerdo con los decretos establecidos por la asamblea de los miembros. Siguen el anterior esquema el régimen de gobierno de muchas entidades privadas, de algunas entidades políticas […] lo hacen las comunidades rurales suizas y los municipios de Estados Unidos […].

Con la aparición de la lucha de los partidos por el poder, la democracia di-‘ recta pierde necesariamente su carácter específico, que contiene la ‘dominación’ sólo en germen. Pues todo partido es una organización que lucha específicamente por el dominio y, por consiguiente, tiene la tendencia -a veces oculta- a organizarse expresamente de acuerdo con las formas de dominación […].

Las condiciones que rigen el gobierno en las organizaciones formadas por masas son radicalmente distintas de las que rigen el gobierno de las asociaciones basadas en la relación personal o de vecindad. Cuando se trata de un gobierno de masas, el concepto de la ‘democracia’ altera de tal forma su sentido sociológico que sería absurdo buscar la misma realidad bajo aquel mismo nombre común. El desarrollo cuantitativo y cualitativo dé las tareas de gobierno, que exige una superioridad técnica a causa de la creciente necesidad del entrenamiento y de la experiencia favorece inevitablemente la continuidad, por lo menos de hecho, de una parte de los funcionarios […].»

Max Weber. Economía’ y Sociedad. FCE, México, 1994.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica
Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI UNICEF – UNDP – Ministerio de Educación , Ciencia y tecnología
Sociedad en Red EGB 9 A-Z Editora

Historia del Código Civil Argentino de Velez Sarsfield

Historia del Código Civil Argentino

En agosto de 1852, el presidente Urquiza —desde la sede del gobierno en la ciudad de Paraná— dictó la primera medida tendiente a designar una comisión, para que redactara un Código Civil ,a fin de poner término a la confusa legislación española vigente hasta esa época. Los deseos del gobernante no se concretaron, debido a los problemas políticos que agitaban al país.

La Constitución Nacional de 1853 estableció en su artículo 24° que correspondía al Congreso «promover la reforma de la actual legislación en todos sus ramos»; además —artículo 67, inciso 11— dispuso que el Congreso redactara los códigos Civil, Comercial, Penal y de Minería.

En noviembre de 1854, una ley del Congreso dispuso la creación de una comisión codificadora, pero las contingencias políticas volvieron a desbaratar el intento. Recién bajo la presidencia de Mitre, comenzó la labor efectiva.
La ley del 6 de junio de 1863 autorizó al Poder Ejecutivo a nombrar comisiones para que se dedicaran a la tarea, y en octubre del año siguiente el general Mitre designó al doctor Dalmacio Vélez Sársfield —no a una comisión— para que redactara el proyecto de Código Civil.

El citado jurisconsulto trabajó con empeño, y en agosto de 1869 envió al ministro de Instrucción Pública la última parte del proyecto, quien lo presentó a consideración del Congreso Nacional. Esta asamblea lo aprobó a «libro cerrado» —sin discusión previa— por ley N° 340, del 29 de setiembre de 1869- El Código Civil entró en vigor el 1° de enero de 1871. Contiene 4.085 artículos y comprende dos Títulos preliminares y cuatro libros.

ANTECEDENTES: Napoleón es justamente famoso por sus grandes conquistas militares, pero debería serlo aún más por su excelente obra de legislador. A él, efectivamente, corresponde el mérito de haber ideado e: primer código moderno, que después se utilizó como modelo en todo el mundo (a excepción de los países de lengua anglosajona). Con este código, que se terminó de redactar en el año 1800, pero que no entró en vigor hasta el 1804, podemos decir que Napoleón estableció las bases del Estado moderno.

El Código Napoleónico suscitó, en el momento de su aparición, una ola de indecible entusiasmo, y no tardó en ser objeto, como suele decirse, de una auténtica «veneración mística»; incluso llegó a ser puesto en verso y de él se hicieron muchas ediciones, anteriores a su entrada en vigor. Todo esto puede hacer en nuestro tiempo, pero no debe olvidar cuál era la situación de la justicia en aquella época.

codigo civil fraces

El «Code Civil des Franeais», que ha pasado a la historia como «Code Napoleón», entró en vigor con la Ley de 30-Ventoso-XII (21 de marzo de 1804) y fue seguido, en 1807, por el «Code de proeédure civile», en 1808 por e! «Code de eommerce» y el «Code d’ instruetíon críminelle» y, finalmente, en 1810, por el «Code penal».

LA UTILIDAD PRÁCTICA DE LOS CÓDIGOS
Antes de la codificación, las normas jurídicas (es decir: las normas que regulan la conducta de todo ciudadano) se había acumulado, siglo tras siglo, en muchos y muy diversos documentos: constituciones, fueros, decretos, edictos, pragmáticas, sentencias, ordenamientos, leyes, anales y muchos más, que no es del caso citar. En una palabra: un verdadero caos jurídico. Para darnos una idea de cómo estaban las cosas, baste decir que los procesos duraban decenios, siempre de tribunal en tribunal, y que incluso era difícil establecer a qué jueces correspondía la competencia. El Código Napoleónico vino a poner fin a todo esto, reuniendo en un solo texto, de forma clara y orgánica, las normas fundamentales que regulaban las relaciones más usuales entre los ciudadanos.

LA CODIFICACIÓN ARGENTINA
La Constitución de la República Argentina, sancionada en 1853, impuso al Congreso la obligación de legalizar varios códigos de fondo. En cumplimiento de esa disposición (art. 67, inc. 11) se dictó la ley N° 36 del 6 de junio de 1863, por la cual el Congreso autorizó al Poder Ejecutivo a nombrar comisiones encargadas de sancionar códigos. Comenzó así la etapa de codificación en nuestro país.

Bartolomé Mitre, presidente de la Nación en aquel tiempo, encomendó al doctor Dalmacio Vélez Sarsfield la tarea de redactar el Código Civil. Éste fue presentado al Congreso y aprobado a libro cerrado durante la, presidencia de Sarmiento, y comenzó a regir el primer día del año 1871. Además de los títulos preliminares referentes a las leyes y a los modos de contar los intervalos de derecho, consta de cuatro libros.

El primero se refiere a las personas y a las relaciones de familia; el segundo trata de los derechos personales en las relaciones civiles (obligaciones y contratos); el tercero, de los derechos reales, y el cuarto contiene disposiciones comunes a los derechos reales y personales (transmisión de los derechos por muerte de las personas, concurrencia de los acreedores contra los bienes de un deudor común, adquisición y pérdida de los derechos por transcurso del tiempo).

Después de su sanción fueron dictadas muchísimas leyes; unas para modificarlo (ley 11.357, sobre los derechos civiles de la mujer, por ejemplo), y otras para tratar temas no legislados en él (por ejemplo, lo referente al régimen de la propiedad horizontal, ley 13.512).

El primer Código de Comercio que tuvo la República Argentina se sancionó en la provincia de Buenos Aires, años antes que el Código Civil. Fueron sus redactores el mismo Vélez Sarsfield y el doctor Eduardo Acevedo. El 10 de setiembre de 1862 se adoptó este código provincial en toda la Nación. En 1899 fue reemplazado por otro código, redactado sobre la base de proyectos de Sixto Villegas, Vicente Quesada y Lisandro Segovia. La parte correspondiente a Quiebras sufrió modificaciones en el año 1902 y en 1933.

En materia penal la codificación argentina se inició con el proyecto encargado al doctor Carlos Tejedor. Posteriormente, una comisión, integrada por los doctores Villegas, Ugarriza y García, sometió el Proyecto Tejedor a una prolija revisión y su trabajo fue finalmente sancionado como código nacional a fines de 1886, y comenzó a regir el 1° de enero de 1887.

En 1922 fue reformado por la ley 11.179, que constituye nuestro actual Código Penal. Hace poco tiempo fue parcialmente modificado al aprobarse las reformas redactadas por el jurisconsulto doctor Sebastián Soler.

El Código Penal argentino tiene más de 300 artículos y está dividido en dos partes. La primera contiene disposiciones generales, y la segunda se refiere a los delitos en particular.

En la Argentina existen también otros códigos, como los de procedimiento, el de Minería, el de Derecho Aeronáutico, etc. Existen también materias que reúnen características distintivas del resto de la legislación, y quizá fuera conveniente codificarlas, como el Derecho Laboral, y el referente a la navegación, contenido hoy en e! Código de Comercio.

El Código Civil entró en vigor el 1° de enero de 1871.
Contiene 4.085 artículos y comprende dos Títulos preliminares y cuatro libros.
El Primer Titulo Preliminar trata de las leyes en general, su formación, sanción y promulgación.
El Segando Titulo Preliminar dispone aplicar el calendario gregoriano para contar «los intervalos de derecho».
El Libro Primero comprende dos secciones: en la primera se ocupa de las personas, y en la segunda, de la familia.
El Libro Segundo trata en la primera sección de las obligaciones en general, y en la segunda, de los actos jurídicos.
El Libro Tercero se ocupa de las cosas, su clasificación y de los derechos reales.
El Libro Cuarto trata en la primera sección de las sucesiones, en la segunda de los privilegios, y en la tercera de las prescripciones.
Las principales fuentes del trabajo de Vélez Sársfield son el Código de Napoleón y el redactado para su país por el jurisconsulto brasileño Teixeira Freitas.
El Código Civil ha sufrido a través de los años diversas modificaciones.

El Código de Comercio
Después de la Revolución de Mayo y hasta 1862, la justicia comercial continuó rigiéndose por el Consulado, organismo que actuaba de acuerdo con las llamadas «ordenanzas de Bilbao».
En 1856, la provincia de Buenos Aires —separada de la Confederación—, por intermedio de su gobernador Valentín Alsina, encomendó a los doctores Dalmacio Vélez Sársfield y Eduardo Acevedo la redacción de un Código de Comercio. Este trabajo fue presentado a la Legislatura, que lo aprobó en octubre de 1859. Más tarde, cuando la provincia de Buenos Aires se incorporó a la Confederación, dicho código fue nacionalizado.

El Código de Comercio comprende cuatro libros.
El Libro Primero se ocupa del comercio en general.
El Libro Segando de los contratos comerciales.
El Libro Tercero de los derechos y obligaciones que resultan de la navegación.
El Libro Cuarto de las quiebras de los comerciantes.

El Código de Minería
El Código de Minería se basó en un proyecto del Dr. Enrigue Rodríguez, nprobado por el Congreso de la Nación de 1886 y que comenzó a regir el 1° de moyo del año siguiente. Con el transcurso del tiempo, este código primitivo fus objeto de diversas reformas para adaptarlo a las necesidades del país.

El Código de Minería comprende dieciséis títulos, divididos en secciones y un título final. Como su nombre lo indica, el mencionado código se ocupa de los yacimientos mineros, el sistema de concesión, el régimen legal del petróleo y otros hidrocarburos, etc.

El Código Penal
Si bien la legislación penal española se continuó aplicando en nuestro país hasta cincuenta años después de producida la Revolución de Mayo, conviene aclarar que a partir de 1810 los gobiernos patrios tomaron algunas medidas referentes al tema que nos ocupa.

El Presidente Mitre, en cumplimiento de una ley especial designó al doctor Carlos Tejedor para que redactara un proyecto de Código Penal. Terminado el trabajo, una comisión examinadora le introdujo modificaciones y recién en 1886 fue aprobado el primer Código Penal argentino.
El Código que rige actualmente entró en vigor en abril de 1922, sobre la base de un proyecto del doctor Rodolfo Moreno, que sufrió numerosas modificaciones.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 3 período 1850-1869

Dalmacio Velez Sarsfield

Dalmacio Velez Sarsfield

Dalmacio Vélez Sársfield
(1800-1875) Abogado de profesión, actuó como diputado en el Congreso de 1824-1827. Redactó el Código de Comercio —con el Dr. Eduardo Acevedo— y luego su obra fundamental, el Código Civil, que comenzó a regir en enero de 1871.

El destacado jurisconsulto es el autor del Código Civil que aprobó el Congreso y que ya entró en vigor. Una de sus colaboradoras más cercanas fue Aurelia, su hija.

Por encargo del ex presidente Bartolomé Mitre, el jurisconsulto Dalmacio Vélez Sarsfield finalizó este año la redacción del Código Civil, labor que le llevó cuatro años y dos meses de trabajo.

Para tan encomiable tarea, Vélez Sarsfield no recurrió a colaboradores sino simplemente a algunos amanuenses que se encargaron de pasar en limpio sus borradores. Algunos de ellos fueron su hija Aurelia, Victorino de la Plaza y Eduardo Díaz de Vivar. Para encarar el inmenso trabajo se recluyó en una quinta de su propiedad, ubicada a pocos kilómetros de la ciudad. Desde allí iba enviando los escritos al Poder Ejecutivo. En 1865 terminó y entregó el libro I, las dos primeras secciones del libro II en 1866, la tercera sección de ese libro a principios de 1867, el libro III en 1868 y este año culminó con el libro IV.

Con el código completo, el presidente Domingo Sarmiento envió el pasado 25 de agosto una nota al Congreso propiciando la ley que pusiera en vigor el proyecto del Código Civil. La Cámara de Diputados aprobó el proyecto el 22 de septiembre, luego de que fueran rechazadas diferentes propuestas de aplazamiento y objeciones al tratamiento a libro cerrado.

Vélez Sarsfield se doctoró en Derecho en 1823 en la Universidad de Córdoba. Fue diputado por San Luis en el Congreso Constituyente que redactó la Constitución de 1826 y se exilió en Montevideo durante el mandato de Rosas. Tras la caída del Restaurador fue elegido diputado a la legislatura de Buenos Aires y posteriormente fue nombrado ministro de Estado y luego de Hacienda durante la presidencia de Mitre. Hasta que inició la labor que acaba de finalizar.

La sanción del Código Civil supone un gran avance respecto del régimen legal aún vigente, caracterizado por su dispersión y falta de cohesión, lo que lleva a que se haga difícil tanto su conocimiento como su aplicación.

Conceptos de Educacion Civica La Vida en Democracia Libertad Humana

Conceptos de Educación Cívica – La Vida en Democracia

La democracia es mucho más que un sistema político donde el pueblo elige a los gobernantes. Para que se realice plenamente, es necesario que los ciudadanos practiquen un estilo de vida basado en el bien común, el respeto mutuo y la solidaridad. Una sociedad que no respeta los principios éticos en la vida diaria corre ú riesgo de corromperse y desaparecer.

Desde que somos pequeños tenemos experiencias que nos van enseñando lo que significa mandar y obedecer, aprendemos a escuchar si somos escuchados, a expresar nuestras opiniones y fundamentarlas si crecemos en un clima de libertad, a respetar a los demás si somos respetados, a tolerar o a reprimir según nuestras propias vivencias, a condenar y a castigar.

Muchas de las relaciones que se establecen en la familia y en la escuela -entre niños o adolescentes y adultos- son relaciones asimétricas, pues unos tienen una mayor cuota de poder, que les concede el paso de los años y su ubicación en la institución, y los otros se están formando.

A través de esas relaciones aprendemos ciertos modelos de autoridad, de relaciones de mando y obediencia, de expresión de acuerdos o desacuerdos, disensos, de manejos de espacios de poder. Se puede pensar si en la casa, en la escuela o en el trabajo uno es dueño, autor y gestor de su propia vida.

Así entendida, la educación para la democracia no se aprende sólo a través de un libro o de una materia en la escuela; la educación democrática, cívica-política o ciudadana, debe traducirse en un modo de vida en la escuela y debe enseñarse a través de todas y cada una de las actividades escolares.

Aprender a ser democráticos requiere un largo proceso que implica esfuerzos por respetar y ser tolerante con los demás, así como compartir y promover las leyes, que se han construido entre todos. Elegir representantes que sean auténticamente representativos de planteos democráticos no es sencillo.

Debemos ser capaces de controlar efectivamente el cumplimiento de las funciones delegadas, para lo cual tenemos que formarnos a partir de nuestras experiencias de vida en la familias, en la escuela y en la vida democrática.

¿QUÉ ES UNA SOCIEDAD?

No es sencillo definir con precisión el término sociedad, a pesar de que se utiliza constantemente. Ya se ha señalado que los hombres viven asociados en grupos compartiendo una vida en común.

Por lo tanto, se considerará que la sociedad se compone por todos los individuos y los grupos que ellos originan a lo largo de sus vidas. Pero, además, es necesario incluir las diversas instituciones económicas, políticas, educacionales, familiares, religiosas, etc., organizadas por los hombres para el desarrollo de sus actividades y para establecer las normas de conducta aceptadas por el uso y la costumbre. Este último aspecto es muy importante.

Se refiere a todo aquello que instintivamente provoca el rechazo de los individuos.

En este sentido, es muy probable que la mayoría de los hombres desaprueben un asesinato, un robo, una violación, etc.; ya que se poseen valores que se transmiten culturalmente de generación en generación en una sociedad y originaron las leyes escritas. Sin embargo, no todas las leyes que regulan el comportamiento de los individuos se basan sobre sanciones establecidas por la costumbre.

Por otra parte, estos valores, actitudes y leyes no son estáticos en una sociedad sino que cambian generando continuidades y rupturas a lo largo del tiempo. Estos cambios no se realizan de igual modo y en el mismo momento en todos los individuos y grupos que la componen, lo que lleva a algunos a cuestionar el orden existente y a reclamar por un cambio en la organización social.

En conclusión, la sociedad no es un conjunto ordenado y armónico sino, que por el contrario, presenta conflictos y discordancias ya que los hombres no sólo viven juntos sino que establecen entre ellos y con los distintos grupos todo tipo de relaciones, espontáneas u organizadas y, a veces, muy complejas que estallan en conflictos.

EL HOMBRE COMO SER SOCIAL
El hombre y la sociedad

Una de las características naturales del hombre es su tendencia a vivir en sociedad. Esto lo han observado diferentes pensadores, como Aristóteles en el siglo IV a.C., o Juan Jacobo Rousseau en el XVIII d.C, en su libro El Contrato Social.

Desde que el hombre buscó la ayuda de los hombres, ya sea para cazar, defenderse o reproducirse, surge el ser social. De hecho, desde su época primitiva, por su tendencia natural liara la sobrevivencia de la especie, el hombre vivió en pequeñas agrupaciones; se trataba de tribus nómadas, y sólo hace diez mil anos, cuando se descubrió la agricultura, el hombre se torna sedentario y se empiezan a formar los primeros pueblos que no son más que agrupaciones mayores de seres humanos, que mediante la mutua cooperación pasan de mejor manera su existencia.

A partir de su nacimiento, el hombre muestra características biológicas que le imponen la necesidad de vivir en sociedad, pues nace tan desvalido físicamente, que su sobrevivencia es casi imposible sin sus padres. Después se desarrolla, aprende, y poco a poco nota que puede valerse por sí mismo. Luego reconoce que llega a esa etapa porque tuvo apoyo de sus mayores, quedando así ligado racionalmente a ellos y posteriormente también adquiere un instinto de protección para sus hijos.

El hombre se diferencia de otros animales sociales en que produce algo para la sociedad; ese algo es la capacidad de crear, de trabajar para el bien común; es el de producir instrumentos de trabajo que faciliten la labor y obtener más fácilmente sus satisfactores.

Surgió así una incipiente división del trabajo, ya que el hombre por sí solo no era capaz de producir todas las cosas que necesitaba y todo el trabajo realizado tenía que ser social por necesidad, unos producían armas, otros cazaban, otros más velaban por la seguridad de la horda, etcétera.

Cuando el hombre pasa de ser un animal solitario y salvaje a ser un animal social, suceden varias cosas que marcan el surgimiento de la sociedad. Hay mucha similitud entre el hombre y varios tipos de animales, por ejemplo, las abejas, las hormigas, etcétera, ambos forman sociedades, pero existen diferencias muy notables entre ambas, como son las de crear cultura y construir herramientas para el trabajo, mientras las otras construyen sólo por instinto.

Las primeras sociedades se construyeron bajo los siguientes principios:

a) Respeto y protección mutua
b) Medio de comunicación común
c) Cultura similar con todos sus símbolos, tradiciones, costumbres, etcétera
d) Límite geográfico de dominio

Estos principios nos sirven para comprender de alguna forma las definiciones modernas de la sociedad tales como:
Sociedad es la coexistencia humana organizada.
Una sociedad es el agregado organizado de individuos que siguen un mismo modo de vivir.
La unión durable y dinámica entre personas, familias y grupos mediante la comunicación de todos dentro de una misma cultura, para lograr los fines de la vida colectiva, mediante la división del trabajo y los papeles, de acuerdo con la regulación de todas las actividades a través de normas de conducta impuesta bajo el control de una autoridad.

La sociedad y su dinámica
‘lodos desempeñamos un papel importante y diverso en la sociedad al relacionarnos en sus diferentes facetas, por ejemplo, el maestro con su grupo de alumnos tiene un papel, con sus compañeros asume otro y con su familia, uno más; es decir, actúa o desempeña roles diferentes según le corresponde en cada grupo.

Augusto Comte, el fundador de la Sociología, fue el primero en usar la palabra dinámica que tomó de la Física para hacer ver que la sociedad como organismo vivo que es, está en continuo proceso de cambio como lo está todo el Universo y que los fenómenos sociales se debían estudiar dentro de la dinámica del cambio, para la mejor comprensión del proceso histórico, ya que las instituciones, la familia y los modos de producción, están sufriendo continuas alteraciones.

Ahora se sabe que las especies no son fijas, que el hombre todavía es un ser inacabado, que la evolución sigue y seguirá actuando, que de las especies actuales surgirán nuevas y que lo único que podría considerarse inalterable es el cambio y aun éste a su vez cambia, pues se acelera o se retarda.

En fin, el ser humano al vivir en sociedad, se ve en la necesidad de organizarse en todos sentidos, creando estructuras sociales diversas y dinámicas, entidades éstas como la forma propia que observa cada cultura para organizar su convivencia: familia, trabajo, educación, gobierno, ciudad, etcétera.

LA VIDA EN DEMOCRACIA
Vivir juntos en democracia – Participación Popular y Respeto Por La Minorías

A lo largo de los tiempos y en la diversidad de las civilizaciones, las sociedades humanas han experimentado muchos tipos de organización política. Hoy intentamos realizar el «vivir juntos» en el marco de la democracia. Ésta no llena plenamente las expectativas de los hombres pero, en su tipo occidental, basado en el equilibrio de poderes y en la soberanía de un pueblo de ciudadanos iguales en derecho, se presenta como el modelo más humanizante, aunque sea necesario regenerarlo constantemente.

Desde hace medio siglo el hálito democrático se va imponiendo en más Estados y campos en detrimento de los regímenes totalitarios. La democracia triunfa en los espíritus y ya casi no la cuestionan sino ideologías apegadas al pasado o reaccionarias que no aceptan realmente la igualdad de los hombres ni su vocación por la libertad y la fraternidad social.

Sin embargo, la democracia engendra demasiado a menudo en quienes la heredan desencanto y melancolía. Parece afectada de envejecimiento y anemia; revela algunas de sus limitaciones y debilidades. Demasiados ciudadanos se transforman en consumidores que reclaman siempre más derechos y aceptan siempre menos deberes compartidos.

Porque la democracia no es un don de la naturaleza ni un saber definitivo, sino el resultado de combates librados en sucesivas generaciones, que cada generación está llamada a retomar y continuar por su cuenta.
La principal causa de la fragilidad de nuestras democracias reside en esta invasión de individualismo extremo, del «cada uno para sí mismo», fruto de un liberalismo que rechaza cualquier obligación y de la permisividad generalizada que pregona que cada uno puede hacer lo que le plazca.

Otra causa se puede encontrar en la exacerbación de las diferencias, en estos reflejos de identidad o étnicos de grupos que al sentirse amenazados o ignorados recurren a la violencia, quieren asfixiar y excluir a los demás. Para evitar esos encierros, una política activa transforma esas diversidades en formas de integración social y mezcla cultural.

La democracia necesita virtudes para sus dirigentes al igual que para los ciudadanos. Necesita de una ética basada en un sistema de valores esenciales: libertad, justicia, igual dignidad para las personas; lo que llamamos el respeto de los derechos humanos. Se impone prestar atención a ciertos tipos de funcionamiento democrático que parecen socavar esas mismas virtudes necesarias para la democracia: es particularmente el caso cuando se considera que una decisión es válida por el solo hecho de ser fruto de una votación mayoritaria.

Es asimismo urgente comprender que los derechos de cada uno constituyen los deberes de todos. El concepto de ciudadanía, del que hoy tanto se habla, no se reduce simplemente a controlar, a intervalos regulares, a los responsables políticos elegidos al ritmo de sucesivas elecciones. Todos llevamos en nosotros una fecundidad social que hay que valorizar. Pasar del estadio de simple ciudadano al de actor es un objetivo importante.

La política es obra de todos. Es en vano esperar de la clase política, de los empresarios, de los miembros de la policía, de los jueces y de quienes tienen el poder, un civismo distinto al del resto de la población. No hay verdadera democracia sin comportamientos verdaderamente democráticos: aprender a conocer y a reconocer al otro; dar preferencia al debate antes que a la lucha; desarrollar el diálogo y el sentido del compromiso; desterrar el uso de la violencia y la mentira.

«Rehabilitar la Política», documento escrito por los obispos católicos de Francia, en mayo de 1999.

POLÍTICA Y CONFLICTOS: Se suele afirmar que La vida social supone necesariamente la existencia de conflictos. Cuando éstos se dan en nuestras relaciones más cercanas, intentamos darles respuestas individuales, respondiendo a Lo que nuestra conciencia nos dicta como lo más justo o más conveniente para nosotros.

Pero cuando el conflicto se da entre grupos o sectores de una sociedad, la situación es más compleja. Ya no alcanza nuestra decisión individual: necesitamos ponernos de acuerdo  con otros y organizamos para lograr nuestros objetivos. En ese intento de organización se van conformando grupos que diseñan estrategias para obtener poder y lograr, de ese modo, los objetivos cas se proponen. Aquí es donde tiene su aparición la política.

Porque existen los conflictos entre las personas, existe la política. Esta no seria la causa de aquéllos sino su consecuencia. Es un intento por Lograr que los conflictos y las diferencias de intereses encuentren un cauce que evite que sean destructivos. A través de la política, las personas buscan que los antagonismos se resuelvan sin destruir a La sociedad misma.

Para ello, se crean instituciones que regulan la vida de La comunidad y que median entre los individuos o grupos enfrentados, A lo largo de la historia, los hombres han procurado regular la lucha por el poder. A menudo, quienes b ejercieron pretendieron implementar reglas de juego que permitieran controlar y ocultar los conflictos y reprimir a quienes tuvieran intenciones de ponerlos a la Luz.

Las reglas de juego democráticas, por el contrario, permita que se reconozcan, que sean públicos, y alientan su resolución de manera parifica a través del acuerdo y del diálogo.

Por ello, puede ser que en democracia tengamos la sensación de ove existen más problemas o conflictos que en otras formas de organización social.

LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA: Las formas en que Los ciudadanos gravitan en las decisiones que se refieren a lo público son variadas: el voto, la manifestación en las calles, la huelga, la opinión a través de los medios de comunicación y de las encuestas.

Sin embargo’, pareciera ser que aún la capacidad de la ciudadanía para formar parte de la toma de decisiones es limitada. ¿Cómo lograr una real y eficiente intervención de los ciudadanos en la esfera política? ¿Cómo recuperar y revitalizar el espacio político-público?

La democratización de la sociedad requiere que Las personas puedan tener experiencia de poder. Esto significa que deben tener ocasiones para ejercer «poder» y, en otro sentido, deben «poder» lograr algo de lo que demandan. Si las personas nunca desempeñan algún tipo de poder institucional, si siempre delegan en otros las decisiones que los afectan y si nunca logran nada de lo que requieren, ¿en qué sentido podemos afirmar que estas personas «participan»?

La participación es la mejor escuela para la ciudadanía. El debate y la deliberación amplían los horizontes de la información y de las opciones, y hacen que la sociedad se vuelva cada vez más igualitaria. Para eso se deberían generar instituciones facilitadoras de esta participación y amplificadoras de la democracia.

En realidad, ya se han creado mecanismos idóneos como la Iniciativa Popular, el Referéndum Obligatorio, la Consulta Popular, el Presupuesto Participativo, las Audiencias Públicas, pero son poco usados, o sólo cuando los gobiernos lo requieren, en forma circunstancial. Si fueran puestos en práctica en forma frecuente, se estaría dando un paso importante en el camino de la democratización de nuestra sociedad.

MAYORÍAS Y MINORÍAS. DERECHOS Y DEBERES DE UNAS Y OTRAS:

El poder es patrimonio del pueblo, los gobernantes deben ser designados por él y en su gestión deben realizar la voluntad popular. Tales son los postulados democráticos. Pero la voluntad del pueblo no es unánime, ni en la designación de los gobernantes, ni en la visión de los problemas que afectan a la comunidad.

En la práctica, en una sociedad democrática, no queda otra solución, sino que los gobernantes sean elegidos por las mayorías y en su gestión se conformen a la voluntad mayoritaria, y que los distintos grupos minoritarios estén representados en el parlamento y puedan expresar sus ideas y sus críticas a la acción gubernamental.

La democracia se convierte así en gobierno de mayorías, representación de todos los sectores, respeto a las minorías, libertad de crítica y de expresión.
El acatamiento de las mayorías y el respeto a las minorías son esenciales a la democracia. No basta el acatamiento a las mayorías, porque las mayorías por sí mismas, no son fuente de justicia ni de razón.

También las mayorías pueden ser totalitarias y negar los derechos fundamentales de las minorías. La mayor parte de las dictaduras han contado con el apoyo de una voluntad mayoritaria.

Ni la más absoluta mayoría puede hacer que lo injusto se convierta en justo, ni lo ilícito, en lícito. No tiene derecho para negar a nadie el goce de sus libertades y derechos.

No puede funcionar un sistema democrático si las mayorías no respetan a las minorías, y si las minorías no acatan y colaboran lealmente con las mayorías. No pueden las mayorías valerse de su poder para oprimir a las minorías. Ni pueden las minorías valerse de su derecho de oposición y de crítica para desprestigiar injustamente, para injuriar u obstaculizar a los gobernantes.

El sistema democrático para funcionar eficazmente exige que la totalidad moral del cuerpo ciudadano esté de acuerdo con él. Sólo así puede lograrse armonía y eficiencia.

En las sociedades verdaderamente democráticas todos están de acuerdo, también las minorías, en que al gobierno surgido de las mayorías les corresponde legítimamente el poder y están dispuestos a colaborar con él para bien de la comunidad.

Virtudes Cardinales Para La Vida en Democracia

Fuente Consultada:
Formación Cívica Editorial Stella
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI UNICEF – UNDP – Ministerio de Educación , Ciencia y tecnología

VALORES  HUMANOS PARA LA VIDA EN DEMOCRACIA

valores humanos sinceridad generocidad paciencia