Impacto de los Descubrimientos Geográficos

El Impacto Ambiental En La Historia de la Humanidad Resumen

Resumen del Impacto Ambiental En La Historia de la Humanidad

El medio ambiente, como sabemos, constituye el entorno vital y, aplicado al ser humano, se puede definir como el conjunto de factores fisicoquímicos, biológicos, estéticos, culturales y económicos que interaccionan con él y la comunidad en que vive. Este concepto implica directa e íntimamente al ser humano no sólo en el ámbito espacial, sino también en el temporal, ya que el uso que la humanidad hace de determinado espacio se relaciona con su herencia cultural e histórica.

El medio ambiente provee al ser humano de materias pilmas y energía para su desarrollo sobre el planeta. Pero como indicamos en el capítulo 11, sólo una parte de esos recursos es renovable, y su tratamiento debe ser cuidadoso para evitar situaciones irreversibles.

El hombre, en el transcurso de los milenios, ha modificado sin cesar el ambiente físico y biológico en el que vive: ha construido ciudades y canales, ha excavado galerías para procurarse energía, ha descendido al subsuelo para buscar carbono, petróleo, metano y uranio; ha roturado terrenos esteparios e inmensos territorios forestales; ha matado innumerables animales terrestres y marinos para satisfacer sus necesidades alimentarias.

Si, por una parte, su acción ha contribuido a mejorar las condiciones de vida de la humanidad, por otra ha provocado enormes y graves trastornos ambientales. Especialmente durante las últimas décadas, de resultas del gran desarrollo industrial, el hombre ha causado distintas formas de contaminación del ambiente.

Aire, agua y suelos están gravemente afectados; la radioactividad está alcanzando niveles alarmantes en grandes zonas del mundo. La contaminación acústica ha aumentado mucho en las grandes ciudades y llega a provocar daños al oído; más frecuentes son, no obstante, los perjuicios extraauditivos: sobre los sistemas nervioso y endocrino, sobre el estado psicológico y sobre los aparatos respiratorio y cardiovascular.

Las causas de la degradación ambiental no acaban ahí: la explotación de los recursos naturales se efectúa de un modo irracional, sin preocuparse por distinguir entre recursos renovables y recursos no renovables; la deforestación salvaje, además de destruir estos hábitats, provoca la erosión y su secuela: pérdida de la capacidad de retención hídrica de los suelos, desprendimientos de tierras, inundaciones; el avance de los desiertos elimina terrenos fértiles.

El uso indiscriminado de abonos y pesticidas ha envenenado ríos y mares. Pero hoy el hombre se ve obligado a contar con una disponibilidad limirada en cuanto a fuentes de energía. La escasez de los recursos exige una gestión racional del patrimonio natural a disposición del hombre.

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A lo largo de la historia de la humanidad se produjeron cambios sustanciales en la forma de valorar el medio ambiente que no se han dado por igual ni han sido los mismos en todo el planeta, y que han tenido gran influencia sobre las culturas y religiones de los diferentes lugares.

A modo de simplificación, estos cambios se pueden englobar en cuatro etapas: una primera de yugo (la naturaleza domina al hombre); otra de exploración y enfrentamiento en igualdad de condiciones; otra en que se ejerce progresivo control (el hombre domina a la naturaleza), y una cuarta y última etapa abierta que podrá ser de destrucción o de integración.

1. El hombre dominado por la naturaleza

homo habilis

El primer homínido, Homo habilis, era un organismo que competía con otras especies por el alimento y el abrigo y que no contaba con grandes ventajas sobre el resto de los seres vivos. Éstos representaban para nuestros ancestros o bien enemigos, recursos o le eran indiferentes.

Pero cuando Homo erectus comenzó a dominar el fuego y «doblegó» el bosque, la incipiente humanidad explotó los recursos con más eficacia, en la medida justa para satisfacer sus necesidades sin producir la desaparición de las especies, de un modo que hoy se llamaría sustentable. Más tarde, Homo sapiens neanderthalensis perfeccionaría las herramientas, los utensilios, como arpones y lanzas, y comenzaría a aventajar paulatinamente a otras especies, explotando mejor los recursos.

2. El hombre como testigo de la naturaleza

arte rupestre un toro

Con el hombre moderno, Homo sapiens sapiens, comenzó la etapa de análisis y observación de la naturaleza. Aunque también pudo haber comenzado en esta etapa la primera clara evidencia de impacto ambiental, por ejemplo, con la extinción de algunas especies de mamíferos al llegar los primitivos pobladores humanos a América.

El hombre moderno pudo luchar de igual a igual con la naturaleza y hasta «tomarse un tiempo» para contemplarla y recrearla en sus pinturas rupestres. Y a medida que fue ejerciendo cierto grado de control, como lo hizo con el desarrollo de la agricultura y de ¡a ganadería hace 10.000 años a.C. (Revolución Neolítica), pasó paulatinamente de una situación de enfrentamiento a otra de yuxtaposición.

Este período corresponde a momentos clave de la civilización que permitieron desarrollar la curiosidad de los naturalistas, quienes dirigieron su atención a la multitud de organismos y procesos que hay en la naturaleza, aunque sin interés por conocer la Interacción de nuestra especie con los ecosistemas ni considerar el desarrollo, y duró hasta la época de los grandes inventos.

3. El hombre domina a la naturaleza

torres de petroleo

El desarrollo de la civilización trajo aparejada una gradual transformación de los ecosistemas, y ya en la antigua Grecia se originaron problemas ambientales de erosión, desertlficación y contaminación por excesivo uso de fertilizantes. Pero estos procesos comenzaron a agravarse al comienzo de la Revolución Industrial, cuando empezaron a explotarse como fuentes de energía el petróleo, el carbón y el gas natural, dando comienzo así al deterioro de la calidad del agua y del aire.

Más tarde, con la construcción de represas hidroeléctricas, el desarrollo de las centrales nucleares, el crecimiento de las ciudades, el creciente uso de nuevas tecnologías aplicadas a todas las actividades humanas, etc., comenzó una etapa en que el hombre sojuzgó completamente a la naturaleza, llegando a hacer peligrar su existencia.

4. El hombre ¿destruirá a la naturaleza o se integrará con ella?

incendio forestal

El ser humano ha llevado al medio ambiente hasta un colapso casi total, al punto de producirse una paulatina y continua pérdida de la biodiversidad. Las actividades humanas contaminan cada vez más el aire, el agua y el suelo, cambian el paisaje, agotan muchos recursos minerales, forestales y energéticos, deterioran la capa de ozono y producen un cambio climático global.

En este contexto, el reconocimiento de que la humanidad es un elemento más de la naturaleza resulta fundamental y comienza a despertar en muchas conciencias. El futuro del planeta dependerá del comportamiento actual de nuestra especie. El incesante crecimiento del consumo de recursos debe ser sustituido por otro cada vez más sostenible y equilibrado.

Fuente Consultada:
Biologia y Ciencias de la Tierra Editorial Santillana Polimodal Cuniglio, Barderi, Bilenca, Granieri y Otros
Enciclopedia Temática Espasa – La Ecologia –

Formacion de los Estados Modernos:Alemania,Inglaterra,España

Los Estados Modernos en Europa Occidental

Los campesinos agobiados de cargas, cansados de una vida miserable, no soportan más las exigencias siempre en aumento del señor feudal. Las ciudades, ya muy prósperas con el desarrollo del artesanado, peligran por la codicia del señor. ¿Cómo librarse de él? Piensan entonces en fortificar la monarquía. El feudalismo va llegando a su fin. En la Baja Edad Media, la autoridad del rey aumenta lentamente. Los señores feudales, muchos de ellos más poderosos que el mismo soberano, se debilitan con sus luchas e intrigas.

Los grandes feudos desaparecen, se borran. Comienzan a dibujarse las naciones que serán gobernadas por el rey con poder absoluto. Estas naciones se llamarán España, Francia o Inglaterra. Habrá un rey de España, de Inglaterra, de Francia. El imperio alemán no cuenta en esta transformación; continúa dividido, disgregado por celosos e inquietos señores y pierde importancia.

Italia es un mosaico de ricas y turbulentas repúblicas burguesas. Sin unidad, no podrá competir con los nuevos reinos más fuertes y más ricos, con reyes todopoderosos. Rusia apenas se insinúa .. . ¿Cómo nacen estas naciones, es decir los futuros estados modernos?

Formación de los primeros estados

Durante los siglos XV y XVI, el mapa de Europa occidental comenzó a mostrar estados con territorios
cada vez más amplios unificados en torno de un poder central.

NUEVOS MEDIOS PARA CENTRALIZAR EL PODER:
El fin de la Edad Media fue un período de profundos cambios para la historia europea. Hasta ese momento, los fuertes localismos impedían la consolidación de los estados en la mayor parte del continente.

A mediados del siglo XV, comenzaron a desarrollarse monarquías centralizadas en algunos países europeos; es decir, estados que alcanzaron su unidad política en torno de la figura de un rey. Estas monarquías protegieron los intereses de los nobles urbanos y de los burgueses acomodados, pero no beneficiaron a las clases más pobres.

En ciertos casos, a estos reyes se les opusieron algunos sectores de la nobleza feudal, que no querían perder sus privilegios. Sin embargo, los monarcas lograron afirmar su autoridad frente a los localismos y consolidar lo que llamamos estado moderno, es decir un territorio delimitado y unificado, un poder centrado en el rey y una autoridad basada en la obediencia de todos los grupos sociales al monarca.

Para lograr esta centralización del poder, los reyes se valieron de cuatro elementos fundamentales:

• el derecho romano, que les brindó las normas jurídicas para una nueva organización del estado;
• una
burocracia al servicio del monarca, formada por un conjunto de funcionarios (secretarios, embajadores), de origen noble o burgués;
• un ejército permanente, compuesto por soldados a los que se pagaba por su tarea, llamados mercenarios;
impuestos obligatorios, pagados, sobre todo, por los campesinos y los habitantes de las ciudades, que permitieron solventar la burocracia y las guerras.

Si bien este estado moderno se consolidó en algunos países de Europa occidental (la Francia de Luis XI, la Inglaterra de Enrique VIII), otras regiones, como las actuales Alemania e Italia, no lograron esta unidad nacional. En España se produjo la unidad política del reino con el matrimonio de la reina Isabel de Castilla y el rey Fernando de Aragón -los Reyes Católicos-.

En 1492, los Reyes Católicos expulsaron a los moros de su último reducto en Granada y en 1512, con la anexión de Navarra, completaron la unificación. En 1492, la acción de los reyes posibilitó también el descubrimiento de América. España ingresó al siglo XVI con un reino unido y expandiéndose en el océano Atlántico. Fue el siglo de su mayor esplendor y de su predominio en Europa.

PARA SABER MAS…
LA EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE ESTADO

La idea del Estado que tenemos hoy es fruto de una evolución lentísima y secular. Sin remontarnos demasiado en el tiempo, podemos distinguir tres tipos diferentes de Estado que, en el curso de la historia, se han sucedido uno a otro: el Estado »patrimonial», el Estado «de policía» y el Estado «de derecho».

EL ESTADO «PATRIMONIAL»
Después de la caída del Imperio Romano y cuando, con la monarquía carolingia, se afirmó el sistema feudal, el soberano era dueño absoluto del Estado. Su voluntad era ley; era suyo el territorio nacional con todos los bienes que en él se encontraban; en cuanto a los habitantes —que no eran «ciudadanos», es decir, titulares de derechos, sino simples «súbditos»—, tenía sobre ellos poder de vida y muerte; con mucha frecuencia, el que deseaba concertar un contrato o tomar esposa debía pedir permiso al rey, y éste podía negárselo. Así, pues, no se reconocía a los súbditos ningún derecho, ni civil ni político. En otras palabras: territorio, bienes y súbditos constituían el patrimonio personal de un monarca, del mismo modo que, actualmente, uno de nosotros posee una casa o un automóvil. Debido a ello, a ese tipo de Estado se lo llamó «patrimonial». Por lo demás, la historia nos demuestra que en aquella época el soberano disponía del Estado como de una propiedad privada cualquiera: lo dejaba por testamento a un solo heredero o lo dividía entre sus hijos; confiscaba los bienes de un vasallo considerado infiel; asignaba tierras, casas y campesinos a quienes quería premiar, etcétera.

EL ESTADO «DE POLICÍA»
Con el ocaso del feudalismo terminó también el  Estado patrimonial, y se dio un paso adelante por el camino del progreso civil. En el siglo XVIII se afirmó como sistema de gobierno el «despotismo ilustrado» de María Teresa de Austria y de Federico II de Prusia.

En ese nuevo tipo de Estado, el soberano era siempre un monarca absoluto: no obstante, proclamaba solemnemente gobernar no por interés propio, sino por el bien del pueblo. Así, a Federico II de Prusia le gustaba autodefinirse como «primer servidor del Estado». Mas el pueblo no podía participar en el gobierno. No se celebraban elecciones y el poder permanecía en manos del soberano, quien nombraba y destituía, a su antojo, a los ministros y a otros funcionarios del Estado, sin tener que dar cuenta a nadie.

Por tanto, los habitantes seguían siendo considerados como «súbditos» y no como «ciudadanos». Pero, a diferencia de lo que sucedía en el Estado patrimonial, se les reconocían derechos civiles y podían disponer de lo suyo, etc., sin tener que pedir permiso al soberano. A este tipo de Estado se le llamó «de policía» porque, según los estudiosos de la época, policía correspondía a administración interior.

EL ESTADO «DE DERECHO»
Después de la Revolución Francesa y de los movimientos liberales del siglo XIX, la idea del listado sufrió una nueva trasformación y, en el siglo actual, se ha llegado, por fin, a la concepción moderna y justa del Estado de derecho.

¿Por qué «de derecho»? Porque todas las relaciones entre las personas y el Estado se regulan por el derecho y no por el arbitrio de un monarca absoluto, y porque la ley obliga también al Estado, que es el primero que debe respetarla.

En el Estado «de derecho» las personas ya no pertenecen al patrimonio personal de un emperador; ya no se las considera como subordinadas que no tienen derechos, pero sí el deber de obedecer las órdenes del soberano iluminado. Ya no hay súbditos, sino ciudadanos. Y decir «ciudadanos» quiere significar personas que tienen derechos civiles y políticos que el Estado no puede violar, sino que debe reconocerlos y tutelarlos.

Por lo tanto, los ciudadanos pueden participar activamente en la administración del Estado, eligiendo sus representantes para ocupar los cargos más importantes del mismo. Y no sólo eso: los ciudadanos representan, sin duda alguna, un: de los elementos que constituyen el Estado, desde el momento que el Estado, como ya dijimos, está formado, ante todo, por un «pueblo».

Fuente Consultada: Historia de Europa Moderna y América Colonial
Alonso/Elisalde/Vázquez