Japón y China

Origen de la Iglesia Ortodoxa Griega Resumen de sus Características

Resumen Origen De La Iglesia Ortodoxa Griega
Resumen de sus Características

La Iglesia griega ortodoxa. Desde época antigua se producen contrastes entre Oriente y Occidente : las sedes patriarcales que son de origen apostólico tienden a reivindicar su dignidad: Antioquía, Alejandría, etc., y, por otra parte, a medida que el centro del Imperio romano se desplaza hacia Oriente, se siente el deseo de convertir Constantinopla en la nueva Roma y existe el peligro de que se ligue el primado a vicisitudes políticas y que pueda pensarse en cambios radicales de la jurisdicción eclesiástica.

Los emperadores que residen en Oriente presionan sobre los papas; intervienen aquéllos en cuestiones eclesiásticas y a los papas les falta en algunos momentos la necesaria libertad para decidir con todas las garantías en delicadas cuestiones teológicas o disciplinares (Vigil, Honorio y Martín).

Se suceden las épocas de buen entendimiento y las de contrastes. En 725 la obstinada lucha de León el Isáurico contra las imágenes provoca una gran reacción en Occidente. Hacia la mitad del siglo IX, aunque Focio no pudo lograr ver legitimada por los papas su posición en la sede de Constantinopla, que en distintas ocasiones y con medios diversos obtuvo, y después de la excomunión de Focio, la comunión con Roma se restableció, pero faltó la cordialidad en las relaciones entre Constantinopla y Roma.

Una nueva ruptura tiene lugar hacia la mitad del siglo XI, cuando el papa León IX responde con la excomunión a una larga serie de acusaciones que Miguel Cerulario hace a los occidentales —quejas de la Iglesia de Oriente (la inclusión, p. ej., del Filioque en el Credo—es decir, que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como de un único principio y no sólo del Padre, a través del Hijo, como querían los griegos—). A partir de entonces el acuerdo entre griegos separados y Roma se ha logrado en muy pocas ocasiones. El peligro de los turcos estimula una unión con los griegos en el concilio de Florencia (1439). Poco después, reconciliaciones con armenios, jacobitas, monofisitas de Mesopotamia, etc.

Pero las uniones fueron efímeras. Ha habido siempre, sin embargo, grupos de católicos que, conservando peculiaridades y tradiciones venerandas, sobre todo ritos propios y uso de sus lenguas propias en la liturgia, han continuado unidos a Roma o han vuelto a la unidad: son los católicos de rito oriental (los maronitas, en el Líbano, con su liturgia en lengua siríaca y árabe han estado siempre unidos a Roma).

Entre los orientales separados hay grupos cuya fe no es ortodoxa (nestorianos y monofisitas) que no admiten la doctrina definida en los concilios de Efeso y Calcedonia, v. F) en territorios en relación con los antiguos patriarcados de Antioquía, Jerusalén y Alejandría, y ortodoxos cuya regla de fe está de acuerdo con los siete primeros concilios ecuménicos esparcidos por todas partes y más en conexión sobre todo con el patriarcado de Constantinopla (griegos, rusos, etc.).

Se observa una celebración de la Divina Liturgia por el Domingo de la Ortodoxa en la Iglesia de San Dionisio el Areopagita, en Atenas, por los miembros del santo sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Grecia. La Liturgia estuvo presidida por el arzobispo de Atenas, Jerónimo.

Pocas divergencias les separan en lo doctrinal de la Iglesia católica: la indicada cuestión sobre la procesión del Espíritu Santo; atribuyen la eficacia consacratoria en la Eucaristía, más que a la fórmula de la consagración, a las palabras que la siguen («epiclesis»); no creen en la inmediata retribución de los justos antes del juicio final: conciben el primado del Romano Pontífice más como de orden (primus ínter pares) que como de jurisdicción. Hay otros puntos de desacuerdo —sobre todo de orden disciplinar—de menor importancia.

La Iglesia ortodoxa acepta la doctrina de los siete sacramentos, a pesar de que nunca ha habido una autoridad final que haya limitado los sacramentos a este número. El más importante es el de la eucaristía; le siguen el bautismo (que se realiza por inmersión), la confirmación (que sigue al bautismo y se administra por la unción con el crisma), la penitencia, la ordenación sacerdotal, el matrimonio y la extremaunción. Algunos autores medievales incluían otros sacramentos, como la tonsura monástica, el entierro y la bendición del agua.

Celibato: La legislación canónica ortodoxa permite que hombres casados sean sacerdotes. Sin embargo, los obispos son elegidos entre los sacerdotes célibes o viudos.

Los motivos de la separación son más bien de orden histórico.

En la evolución histórica de la teología greco-rusa pueden distinguirse tres períodos: el primero (866-1289), desde Focio hasta las consecuencias de las tentativas de unión que siguen a las cruzadas y al concilio de Lyon (1274), está animado de un espíritu polémico y no está sistematizado. En el segundo (1289-1453) es notable la influencia de los teólogos latinos, especialmente de Santo Tomás. Hay dos tendencias: los palomitas (adversarios de los latinos—Gregorio Sinaita, que dio a conocer un método de oración llamado esicasmo, Gregorio Palamas, Nilo y Nicolás Cabasilas, Panareto—) y los antipalamitas (Barlaam, Demetrio Cidonio, etc.).

Se hacen Panoplias, una especie de Summas en las que la teología se presenta con una cierta unidad orgánica. En el tercero, a partir de la caída de Constantinopla, se distinguen especialmente los rusos. Se funda el patriarcado de Moscú y la escuela de Kiev (1589). Los rutenos se unen a Roma (1596). Con este motivo se inicia una polémica y, como consecuencia, se escriben obras teológicas. La doctrina de Santo Tomás goza de gran autoridad en este momento. La ortodoxia tiene que reaccionar frente al influjo protestante.

El patriarca de Constantinopla, Jeremías II señala los errores protestantes (1575) y corta el diálogo con ellos. Al carácter calvinista de la Confesión de Lucaris se oponen las Confesiones de fe de Pedro Moghila (Fallecido 1646) y Dositeo (Fallecido 1707), patriarcas de Kiev y Jerusalén. Por obra de Prokopovic (1681-1736) el luteranismo influye en Rusia.

Se producen reacciones con el deseo de volver a la teología tradicional: el conde Protasov (1836) logra el retorno a las Confesiones de Moghila y Dositeo y la teología rusa experimenta un notable empuje en todos los campos. Los últimos años están marcados por la necesidad de adaptarse a las nuevas circunstancias.

Fuente Consultada: FACTA Enciclopedia Sistematica –  Tomo 4 -Cultura – Ediciones RIALP S.A.

 

Origen del Calvinismo Historia y Características Resumen

Origen del Calvinismo
Resumen de la Reforma de Calvino

Se llama Calvinismo a la  teología cristiana del reformador de la Iglesia Juan Calvino, quien publicó un trabajo llamado Institución de la religión cristiana, (1536-1559) que tuvo mayor influencia en el desarrollo de las iglesias protestantes de la tradición reformada. La doctrina calvinista se basa en la tradición teológica paulina y agustiniana. Dentro de sus dogmas más importantes se incluye la creencia en la soberanía absoluta de Dios y la doctrina de la justificación sólo por medio de la fe.

Las posiciones de Calvino con respecto a la organización y la liturgia de la Iglesia eran más rupturistas y radicales que las de Lutero. Calvino no sólo rechazaba el obispado, sino también la decoración de las iglesias, las ceremonias y la música en los servicios. Así surgió el presbiterianismo, que impuso a los oficios un estilo austero, sencillo, circunspecto y profundamente espiritual. El movimiento tiene unos veinticuatro millones de adeptos en todo el mundo, la mayoría de los cuales se encuentra en Escocia, Holanda, Suiza y Estados Unidos.

Resultado de imagen para historiaybiografias.com calvinoCuando el Día de todos los Santos del año 1533, Nicolás Cop, rector de la Universidad de París, pronunció én la iglesia de los Maturinos un sermón lleno de máximas contrarias al dogma católico, nadie podía sospechar aún que semejante discurso era en realidad la obra de un simple estudiante, Juan Cauvin, llamado Calvino (Calvinus).

Éste acababa de abandonar sus estudios de derecho para emprender los de teología y, procedente de Bourges, había llegado recientemente a París. Las ideas de este joven teólogo, nacido en Noyón (Picardía) en 1509, de un padre bodeguero según algunos, notario apostólico según otros, estaban impregnadas de las de Martín Lutero, difundidas en ese entonces por toda Europa.

Al cabo de varios años de lucha, Calvino, por temor a la persecución, se refugió en Ginebra donde su doctrina, fundada sobre una moral severa, conquistó rápidamente numerosos adeptos, a pesar de ser, por otra parte, combatida con violencia. Mas, al partir de Francia, Calvino había dejado tras de sí gran número de discípulos más o menos declarados, cuya acción, reforzada por el centro ginebrino, habría de afianzarse merced al desorden en que se encontraba el país a la muerte de Francisco I.

Enrique II, sucesor de éste, encontró el reino dividido en dos facciones, que de las querellas religiosas habían desembocado en las querellas políticas: los católicos estaban alineados detrás del rey y la poderosa facción de los Guisa, los calvinistas detrás de los Borbones y los Conde.

Los protestantes de Francia, que habían adoptado el nombre de hugonotes, palabra proveniente del alemán eidgenossen (compañeros ligados por un juramento), tenían por aliado a un gran número de poderosos feudales.

Como los católicos habían solicitado el sostén de España, donde se desarrollaba la implacable reacción religiosa de Felipe II y de la Inquisición, los hugonotes se encontraban lógicamente atraídos hacia la órbita de la alianza inglesa.

Enrique II, durante su corto reinado, estuvo demasiado absorbido por las guerras que iniciara su antecesor, y no pudo consagrarse por entero al problema religioso; fue, no obstante, un intransigente defensor del culto francés único y, por el Edicto de Ecuén, publicado en 1559, ordenaba castigar con la muerte a todos los calvinistas.

Aunque perturbado por las dos graves derrotas de San Quintín y de Gravelinas, el reinado de Enrique II no fue nefasto para Francia; durante su transcurso los ingleses fueron definitivamente rechazados del continente; llegó también a su fin la querella dinástica que se prolongara por espacio de varios siglos y fue el mismo Enrique II quien puso término al conflicto entre Francia y España.

A su muerte, ocurrida a consecuencia de una herida que recibiera en el transcurso de un torneo, la separación entre los católicos y los hugonotes era más marcada que nunca.

El protestantismo contaba en Francia con 3 millones de adeptos. En el momento en que Francisco II, el hijo mayor de Enrique II, ascendió al trono, la situación se agravó repentinamente. El rey era un adolescente de 16 años, sometido por completo a la voluntad de su madre, Catalina de Médicis, y a la facción de los Guisa, cuya influencia, por otra parte, se hacía cada vez más peligrosa.

Francisco de Guisa, quien tuvo a su cargo la conducción de la guerra, era tío de María Estuardo, reina de Escocia, con quien Francisco II había casado en 1558. Su hermano, el Cardenal de Lorena, administraba la justicia y dirigía las finanzas. El despotismo de los Guisa impulsó a los hugonotes a organizar la conjuración que, descubierta, costó la vida a 12.000 de ellos.

A la muerte de Francisco II subió al trono su hermano Carlos IX, de sólo 10 años de edad. La regente, Catalina de Médicis, deseosa de reconciliar los dos partidos, convocó una asamblea de teólogos católicos y protestantes; ambos rechazaron el acuerdo. La regente suprimió los edictos lanzados contra los herejes, pero sus subditos, los católicos, la desaprobaron. El 1° de marzo de 1562, una sangrienta querella que enfrentó en Vassy a los partidarios del duque de Guisa y una treintena de protestantes, bastó para desencadenar la guerra civil.

La masacre de Vassy tuvo lugar en una granja, donde se habían reunido los protestantes, en esa pequeña ciudad del Mame; se reconoce aún el sitio en que se desarrollara esta siniestra tragedia.

Una de las innovaciones de Calvino fue el reconocimiento de una nueva figura, la del anciano, un seglar que participaba en los procesos democráticos de toma de decisiones de la Iglesia y como guía espiritual: era, pues, un sacerdote/ministro (originariamente sólo los varones podían cumplir este papel) sin haber sido ordenado. De hecho, el origen de la palabra «presbiteriano» procede del término griego presbíteros, que significaba «anciano». Según Calvino, y de acuerdo con los Hechos de los Apóstoles, en la Iglesia antigua existían ancianos seglares que eran considerados iguales a los obispos: «Nombraron también ancianos en cada iglesia y, haciendo oración y ayuno, los encomendaron al Señor, en quien habían depositado su fe».

CARACTERÍSTICAS

1.- El Calvinismo puede definirse como un sistema teológico cristiano protestante.

2.- No considera  al sacerdocio como un sacramento.

3.- Dentro de sus principios está el de declarar una creencia absoluta en Dios y su soberanía.

4.- Igualmente, a diferencia de la religión católica, para el Calvinismo, la salvación no es el resultado de la acumulación de obras buenas por parte del hombre, sino que se consigue simplemente por la fe en la gracia divida de Dios.

5.- Predestinación: el hombre nace destinado por Dios a la salvación o a la condenación.

6.- Toda actividad humana es bien vista por Dios (ej. Préstamos a interés), favoreciendo el desarrollo del capitalismo

7.-Los sacramentos y las indulgencias no tienen ningún valor.

8.-La presencia de Cristo en la Eucaristía no es ni siquiera simbólica.

9.-La salvación depende exclusivamente de la fe.

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 La obra mayor de Calvino jugó un papel decisivo en la difusión de las ideas del protestantismo.

La Institución de la religión cristiana: «Entregar una llave y apertura para dar acceso a todos los hijos de Dios a oír estrechamente la Escritura santa», tal era el deseo de Calvino cuando redactó, en latín, su Institución de la religión cristiana.

La obra, constantemente modificada y aumentada, cuya traducción francesa se publicó por primera vez en 1541, ofrece una vigorosa síntesis de posiciones avanzadas siguiendo el hilo de las controversias planteadas por Lutero, Zuinglio y otros teólogos que precedieron a Calvino en el establecimiento de una Iglesia reformada. La edición definitiva apareció en 1560.

En un estilo preciso, y en rigor totalmente didáctica, el autor encontró el tono justo para persuadir acerca de la legitimidad de sus tesis. El lenguaje de Calvino, que privilegió la claridad de la exposición con el fin de que las ideas estuvieran al servicio de la mayoría, hizo de la Institución una de las primeras y mayores obras del pensamiento religioso del protestantismo.

Durante unos treinta años, hasta su muerte en 1564, Juan Calvino se convirtió en el jefe de una Iglesia que, desde Ginebra, se difundió por toda Europa y se volvió enemiga de Roma, «la fatua de Nínive». La doctrina de Calvino, si bien dio pie a querellas que se convertirían en guerras religiosas, contribuyó también a forjar una nueva y desacralizada visión del mundo. Dios estaba tan alto y era tan poderoso y perfecto, que se manifestaba mucho más por la Palabra. Los milagros, los eclipses, las tempestades, los terremotos y otros monstruos y prodigios no eran el lenguaje de Dios. Por ello, Calvino no dejaría de fustigar a todos quienes, como los astrólogos, estuvieran sumidos en esa visión mágica y encantada del mundo, y buscaran presuntuosamente interpretar los signos y su sentido.

PARA SABER MAS…

Melanchthon, Zuinglio y Calvino. — Los tres principales promotores de la Reforma fueron Melanchthon, Zuinglio y Calvino. El primero, llamado realmente Felipe Schwarzerd, fue amigo y colaborador de Lutero, siendo el principal autor de la llamada Confesión de Augsburgo; asistió también a las conferencias de Ratisbona y redactó el acta conocida por el Interím de Augsburgo.

Ulrico Zuinglio, junto con Juan Hüssgen (Ecolampadio), implantaron el protestantismo en Suiza, dando origen a una guerra civil entre los cantones que aceptaron la nueva religión y los que permanecieron fieles al catolicismo, en la que pereció Zuinglio.

Le sucedió el francés Juan Calvino, hombre de sabiduría y agudeza de entendimiento, pero rígidamente fanático, que había abjurado públicamente del catolicismo en 1538, pasando a Ginebra, desde donde dirigió la instauración y desarrollo del protestantismo hasta su muerte, ocurrida en 1564. Calvino profesaba en la nueva confesión puntos de vista particulares que variaban de los sostenidos por los luteranos; sus partidarios se denominaron a sí mismos  calvinistas.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo II – El Calvinismo – Editorial CODEX

 

Primeros Pueblos Que Habitaron en Japón Cultura Jomon

LOS ORÍGENES DEL JAPÓN – CULTURA JOMON

¿De dónde provienen los japoneses? Numerosas controversias no han resuelto todavía el problema; los primeros ocupantes parecen ser los ainu, de raza blanca, progresivamente rechazados hacia el norte de Hondo y a la isla de Hokkaido donde actualmente no viven más que en algunas reservas. Después vendrían los pueblos altaicos por Manchuria y Corea, y los malayo-polinesios por el sur.

Los filólogos, a quienes la lengua japonesa plantea arduos problemas, han distinguido, efectivamente, en esta lengua elementos altaicos y austronesios. En cuanto a los arqueólogos, no han hecho más que volver a colocar el mundo de los sabios ante nuevos problemas, sin que ninguno de los elementos descubiertos por ellos pueda iluminar a sus colegas antropólogos. Pero la hipótesis que supone al Japón colonizado primeramente por elementos de los que descenderían los ainu y que fueron después rechazados hacia el norte por pueblos procedentes del sur de China, continúa teniendo numerosos defensores.

El Japón tuvo una industria neolítica llamada Jomon, fruto de una civilización de cazadores seminómadas que no conocían la agricultura y que está caracterizada por una alfarería decorada con improntas de fibra o de valvas, con una orla en forma de corazón y motivos con aletas de peces.

Esta alfarería evolucionó, en el Jomon medio, bajo nuevas influencias que llegaban por la cadena de islas de la Indochina septentrional. En su época reciente, el Jomon señaló grandes progresos técnicos: el barro de la cerámica es más fino y está mejor cocido, la industria lítica es testimonio de innovaciones y los parajes de asentamiento humano se multiplicaron, atestiguando una vida colectiva intensa. Esta cultura neolítica se esparció sobre toda la superficie del Japón. En una fase final de esta cultura aparece el empleo de una panoplia completa de armas de madera (lanzas, arcos, flechas).

cultuta jomon japon antiguo

La primera civilización importante fue la de los Jomon (en japonés, “huella de cuerdas”, c. 10000-300 a.C.). Se caracteriza por la fabricación de figuritas de arcilla llamadas dogu y vasijas decoradas con motivos que recuerdan a una cuerda, lo que dio origen a su nombre. Era una cultura de cazadores y agricultores que vivían en pequeñas comunidades en casas de madera o de paja, construidas en hoyos poco profundos para aprovechar el calor del suelo.

Hacia esta época, se introdujo el caballo en el Japón, acompañando, sin duda, a nuevos grupos étnicos invasores. La cultura Yayoi, que, según unos, no fue más que la prolongación del Jomon pero de civilización agrícola sedentaria, y, según otros, una cultura diferente aportada por conquistadores, sucedió a la era Jomon. Esta larga evolución neolítica terminó con el empleo del bronce en ciertas comarcas, mientras que en el norte del Japón la civilización de la piedra se prolongó hasta los alrededores del siglo X de nuestra- era. La historia política del Japón es la de la mayor parte de los países de Oriente y se resume en la metamorfosis de un pueblo fraccionado en múltiples comunidades, cada una de ellas ferozmente celosa de su independencia, en una nación fuerte y poderosa.

Para esto, el Japón siguió, en el plano interior, las mismas etapas que llevaron a la formación del Imperio chino o el de los Maurya en la India. En el plano exterior, el Japón practicó, hasta el siglo xix de nuestra era, una política particular de repliegue sobre sí mismo, pero no de un aislamiento negativo como se ha escrito demasiado frecuentemente: el Japón acogió en todos los tiempos las influencias extranjeras. Las asimiló y mezcló con su propio espíritu y sacó una síntesis que fue siempre específicamente nipona. Pero cuando una influencia nefasta trataba de subyugar al Japón, los japoneses la rechazaban sin escrúpulos.

LOS PRIMEROS EMPERADORES:
El clan del Yamato

Los jefes de clan ostentaban los poderes políticos y religiosos, y dominaban, además de sus familias muy extendidas a causa de la poligamia, las corporaciones de artesanos, pescadores, agricultores, tejedores, obreros especializados en trabajos en laca. El culto shinto unía los hombres a todos los elementos de la naturaleza: sol, tempestades, ríos, árboles, etc., poblados de espíritus vagos e influyentes, los Kami. Muy cerca ya de la era cristiana, treinta clanes de cada cien mantenían relaciones con los emperadores chinos de la dinastía Han que les concedieron el título de príncipes.

Los emigrados chinos y coreanos ayudaron al desarrollo económico y cultural. En la pequeña planicie de Yamato, al sur del actual Kioto, iba a prosperar la clase de la cual saldría la familia imperial. Su origen divino está rodeado de leyendas, cuidadosamente conservadas para mantener el prestigio de la dinastía. En los cielos del Sol Naciente, en el seno de un Panteón muy bien equipado, Izanagi, «el Hombre que Invita», e Izanami, «la Mujer que Invita», se unieron, y de sus amores nacieron las islas del Japón y el mar por el cual se diseminaron estas islas. He aquí que Izanami da a luz nuevamente: en un centelleo de llamas, aparece el Dios del Fuego; este parto aterrador arrebata la vida a la madre. Su esposo, abrumado de tristeza, vaga en busca del cadáver de su bienamada. Por encantamiento, lo descubre bajo la forma de un montón inmundo de materias putrefactas.

Horrorizado, Izanagi se precipita en un torrente y se purifica bajo una cascada de agua clara. Su cuerpo entero se transforma súbitamente; de sus miembros nacen multitud de dioses, de su ojo izquierdo surge el Sol, del derecho la Luna, y de su nariz, la tempestad, el tifón. Amaterasu, diosa del sol, hija de la pareja divina Izanagi e Izanami, envió a su nieto Jimmu Tenno a la isla de Kiushu; después de haber cruzado el mar interior, desembarcó en la llanura del Yamato y fundó, hacia el año 660 a. de J. C, el Imperio japonés.

En realidad, los historiadores desmienten la tradición y sitúan los comienzos de la expansión del clan de Yamato a principio de la era cristiana; los cuatro primeros siglos permanecen, además, en la oscuridad. Los sucesores de Jimmu, Suinin, Seimu y Chue, ayudados por otras familias más o menos ligadas a su dinastía, acometieron la empresa de rechazar a los ainus hacia el norte, y a los Kumaso, tribu de filiación indochina, hacia el sureste. De esta forma, el dominio de los Tenno pudo extenderse hasta convertirse en el más importante y más poderoso del Japón. Sus relaciones con Corea y China le aseguraron el apoyo de estos dos países, al tiempo que favorecían el comercio que enriqueció a los emperadores nipones.

La familia imperial, cuyos miembros estaban considerados como «seres superiores», de origen divino, consiguió imponer a los otros clanes su autoridad espiritual. Hacia el siglo ni, las buenas relaciones con el reino Shiragi de Corea (Costa Este) se envenenaron, y los Tenno de Yamato, aliados a los Kudara, hermanos y rivales de los Shiragi, se empeñaron en una guerra de tres siglos, que terminó con la derrota de los coreanos orientales. Poco antes de terminar las hostilidades, Keite Tenno, preconizando la unidad nacional frente a los peligros coreanos consiguió extender su poder político sobre todas las islas niponas.

Inmediatamente después de la victoria, los coreanos vencidos enviaron al archipiélago monjes budistas encargados de hacer negociaciones; en esta ocasión, propagaron las enseñanzas de Buda, que iban a transformar profundamente la cultura y la historia japonesas.

El Periodo Heian
Con la llegada de la dinastía Heian en 794 y un periodo de una paz y una prosperidad relativas, la cultura japonesa pudo al ñn florecer al margen de las influencias chinas. La corte imperial se trasladó a una nueva capital llamada Heiankyo, la «Ciudad de la Paz», que sería conocida posteriormente como Kioto.

En ella, los japoneses desarrollaron su caligrafía y sus propios e intricados rituales, por lo general centrados en las damas cortesanas. Hasta el año 1192, el Imperio Japonés mantuvo la estabilidad, sobre todo gracias a la influencia de la familia Fujiwara, una dinastía de asesores imperiales que lograron conservar su influencia en el trono entablando lazos matrimoniales con la línea imperial. Asegurándose de ser los padres de las consortes imperiales y los abuelos de los futuros emperadores, pudieron manipular la política de la corte.

El gobierno por debajo del emperador estaba organizado según el patrón chino, con un Consejo de Estado regido por los clanes más poderosos de Japón, el cual se ocupaba de los asuntos cotidianos. Estos clanes solían enzarzarse en disputas entre sí y, poco a poco, dos de ellos se perfilaron como dominantes: los Taira y los Minamoto. En el ocaso del Periodo Heian, ambos rivalizaban por el control del imperio. El estallido de la guerra civil marcó el fin del Primer Imperio Japonés.

Los sogunes
Cuando Minamoto no Yoritomo derrotó al clan de los Taira en 1185, se hizo con el trono con ayuda de su imponente fuerza militar integrada por guerreros samurai, soldados profesionales que en un principio fueron campesinos pero que finalmente acabaron formando una casta propia.

Al establecer una dictadura militar, Yoritomo se autoproclamó sogún. Un sogún era en esencia un cacique militar que gobernaba en nombre del emperador, si bien en realidad los emperadores eran poco más que figuras decorativas y durante este periodo fueron los sogunes quienes realmente dirigieron Japón. El emperador vivía de las rentas que generaban sus propias propiedades y recibía el respaldo de los, sogunes siempre que a cambio este les ofreciera el suyo. En caso contrario, era depuesto. Bajo el gobierno de los sogunes, las provincias de Japón recuperaron parte de su independencia y sus gobernantes, los daimios, ejercieron derechos feudales sobre sus súbditos y rindieron honores a los propios sogunes.

Los distintos sogunados establecieron alianzas de poder con clanes diferentes y vincularon su suerte a la de estos. Así, el primer sogunado, los Kamakura, perdió el poder en 1335 cuando cayó el clan Hojo. El gobierno de los sogunes se mantuvo como principal estructura política de Japón hasta mediados del siglo XIX, si bien con el tiempo los sogunes dejaron
de ser caciques feudales para devenir príncipes herederos y ejercer de virreyes.

Fuente Consultada
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III Los Orígenes de Japón
Atlas de la Historia Universal Desde los orígenes de la humanidad hasta nuestros días

Vida de los Campesinos en China Antigua El Trabajo Agrícola

VIDA EN LAS ALDEAS CHINAS: TRABAJO, COMIDA Y MATRIMONIO

Las masas campesinas chinas, que en di versas ocasiones se rebelaron contra el poder imperial y que de esta, forma elevaron, a veces, a uno de los suyos a ocupar las más altas funciones, no conocieron casi nunca la prosperidad. La miseria era, por contrario, su habitual modo de vivir.

Al comienzo de la historia china, el mundo  agrícola estaba organizado de una forma comunitaria, es decir, que ninguna tierra pertenecía a los que la trabajaban, ni a ningún terrateniente, sino al mismo Estado, y el emperador no era más que un administrador de esta riqueza. Pero muy pronto los emperadores comenzaron a donar propiedades a ciertos generales y funcionarios, en pago a los servicios prestados al trono. Estos recibían, al mismo tiempo que la tierra, a todos los campesinos que la trabajaban.

vida de los campesinos en china antigua

Las varias revoluciones campesinas consiguieron que el emperador distribuyera las tierras de los feudales a los mismos campesinos, pero otras tantas veces los terratenientes conseguían, al cabo de algunos años, recuperar sus bienes. Y si bien en la época de los Tang, cada campesino que alcanzaba la edad adulta debía, según la ley, recibir una parcela de tierra, la oposición de los señores feudales y la carencia de terrenos, impedían que este sistema funcionara. Los grandes propietarios aumentaban aún más sus dominios y, bajo los Tang, el conjunto de las tierras cultivables estaba en posesión de algunas familias que no representaban más de un cuatro o cinco por ciento de la población.

Los campesinos no eran más que siervos. Muy frecuentemente, los propietarios introducían en sus dominios, como mano de obra, a los emigrados que huían del hambre de tal o cual provincia. Estos, dichosos de encontrar una escudilla de arroz, costaban menos que los obreros agrícolas locales, que estaban intervenidos por el Estado y se hallaban sometidos a prestaciones imperiales, así como al reclutamiento militar.

Los campesinos carecían de ganado mayor, y casi todos los trabajos agrícolas se hacían por medio de los brazos del hombre. Las aldeas estaban situadas en las alturas, dominando los campos de labor y a resguardo de las inundaciones. Cerca de las casas, se extendían los huertos y los vergeles cargados de moreras (para la producción de la seda), así como una era apisonada: éste era el dominio de las mujeres. Los hombres trabajaban en los campos, en los arrozales y, por la noche, no volvían a las aldeas; pequeñas cabanas les albergaban durante toda la temporada del laboreo, del picado y repicado del arroz. Los niños iban, de vez en cuando, a llevarles los víveres.

Todas las mujeres del pueblo trabajaban en los huertos, o en los vergeles, o en el tejido de las piezas de seda, principal moneda de intercambio. Una o dos matronas se ocupaban, día y noche, de los niños. Así, las mujeres y los hombres formaban dos comunidades, separadas la mayor parte del tiempo, y este hecho llegó a ser el principio de la separación de sexos en las aldeas. El hombre tenía que escoger esposa en otro pueblo, porque el matrimonio servía, más que para fundar un hogar, para acercar a familias diferentes.

Las jóvenes casaderas dejaban a sus padres y a sus pueblos, e iban a la localidad de su esposo, aportando su dote. Toda una serie de prohibiciones, de «tabús», se les imponían a las jóvenes parejas, y sus relaciones conyugales requerían precauciones infinitas.
La mujer estaba protegida por la divinidad estelar de la Tejedora, y el hombre, por la del Boyero. Entre ellas, la Vía Láctea extendía una barrera sagrada que no podía ser franqueada más que dos veces al año.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo III

Historia de Japón en el Siglo XIX Transformación Industrial Militar

SIGLO XIX: JAPÓN SE OCCIDENTALIZA Y DESARROLLA SU INDUSTRIA

Luego de la victoriosa guerra contra China,  Japón acordó dar prioridad a las transformaciones, a la occidentalización del país. El  emperador trató, ante todo, de congraciarse con las potencias occidentales. Para ello, se esforzó en poner fin a los atentados contra los extranjeros y se preocupó de que los culpables fuesen ejecutados. Después comenzaron las reformas.

La tarea primordial era la de hacer desaparecer el feudalismo, principal obstáculo para la indispensable transformación económica. Los grandes señores feudales, los daimios, se dejaron convencer de la necesidad de abandonar sus privilegios feudales y de fundirse con la nobleza cortesana.

En 1868 sube al trono imperial Mutsuhito (1868-1912), que llamó a su reinado Meiji. Desde el poder se impone la occidentalización del todo el país, aboliendo el régimen feudal de los samurais y shogunes anterior

En compensación, pasaban a ser gobernadores de sus provincias y funcionarios imperiales. De igual modo, los caballeros, los samurais, y los templos fueron despojados, a cambio de pensiones. El abandono del feudalismo implicaba, desde luego, pesadas cargas para el Estado.

Por eso, gracias al empréstito conseguido en Londres, el gobierno propuso a los samurais la recuperación de sus pensiones, mediante la inversión inmediata de un capital. Los intereses pagados a Londres ofrecían el peligro de ser elevados también, pero se esperaba, con razón, que la masa de capitales puesta en manos de los daimios sería invertida en la economía, y que, de ese modo, en forma de impuestos, el Estado aumentaría sus recursos.

Envite audaz, pero operación grandiosa. No se puede menos de admirar aquella revolución pacífica, única, sin duda, en la historia del mundo. La economía agraria fue la primera en beneficiarse de la nueva organización. Los campesinos se convirtieron en propietarios de la tierra.

Al trabajar por su cuenta, aumentaron su rendimiento. Es verdad que los más débiles no pudieron resistir: muchos tuvieron que vender, y los últimos hijos de las familias ya no encontraron tierras. Estos desheredados tuvieron que refugiarse en las ciudades, ofreciendo así la mano de obra necesaria al desarrollo industrial: de este modo, se realizó, no sin miserias ni dificultades, el traslado de mano de obra, condición indispensable para toda revolución industrial.

Al principio, fue el Estado el que se encargó de la creación de la infraestructura. Por otra parte, sólo el Estado podía disponer de las enormes sumas de dinero necesarias para la realización de unas empresas cuya rentabilidad inmediata era más que dudosa.

Minas para la explortación de metales, grandes industrias, ferrocarriles, formación de obreros calificados, creación de una marina mercante: el Estado se ocupó de todo. Al mismo tiempo, la justicia, la administración, la enseñanza e incluso las costumbres se iban occidentalizando.

En 1871, se reorganizó el ejército nacional, llamado a sustituir a las tropas de clanes. A pesar de la oposición de los samurais, ofendidos al ver que el pueblo, al que ellos habían despreciado, podría combatir también, se estableció el servicio militar obligatorio para todos, si bien inculcando a los reclutas los principios morales que habían constituido el valor de los guerreros feudales y que ahora iban a mostrar su extraordinaria eficacia, pues los soldados japoneses pronto se convirtieron en el símbolo de la obediencia total y de la entrega hasta la muerte.

Estas características fueron puestas de manifiesto en la segunda guerra mundial, por los kamikazes, los voluntarios de la muerte. Un gran esfuerzo, indispensable para aquel pueblo insular, fue el dedicado a la marina, bajo la dirección de oficiales ingleses y de ingenieros franceses. Mientras tanto, para unificar al pueblo, desgarrado, sin duda, por la disolución de los lazos feudales tradicionales, se dio nuevo vigor a la religión nacional, el shintoísmo, con lo que el culto al emperador divinizado y el culto a los antepasados se convertían en el profundo elemento uni-ficador de la nación.

En 1889, en fin, seguro de la solidez de su obra, el emperador promulgó una Constitución, evidentemente inspirada en la Constitución prusiana, que otorgaba al emperador amplios poderes.

Continua: El Imperialismo Japonés

PARA SABER MAS…

En enero de 1860 zarpó de Yedo el Kanrin-Maru, un velero con motor a vapor, de cien caballos de potencia, que sólo había sido utilizado para maniobrar en puerto. Su tripulación fue la primera en cruzar a vela el Pacífico (ya que al cabo de cinco semanas atracó en San Francisco), y en pilotar un barco a través de semejante distancia. Ese logro extraordinario tuvo lugar apenas siete años después de que los japoneses vieran por primera vez un barco de vapor.

Posteriormente, un joven miembro de la tripulación escribió: «Creo que, sin excesivo orgullo, podemos jactarnos ante el mundo de tanto valor y pericia… A pesar de sus conquistas, Pedro el Grande de Rusia, que estudió náutica en Holanda, no pudo igualar la hazaña de los japoneses.»

El orgullo patriótico de aquel joven era fiel reflejo del de la mayoría de sus compatriotas. Entre los japoneses cultos existía el apasionado deseo de que su país no sufriera el mismo destino que chinos e indios, cuya inferioridad ante los «demonios extranjeros del mar» los obligó a soportar las injerencias de europeos y norteamericanos en sus asuntos internos. La travesía de la que tanto se enorgullecía aquel joven no sólo demostraba la disposición de los japoneses a tomar prestados conocimientos y tecnología, sino la rapidez con que sus compatriotas supieron aprovecharlos.

Japón cambió deprisa a lo largo de las décadas siguientes. Sus líderes comprendieron que no podían tomar prestada tecnología occidental y adaptarla a la sociedad japonesa sin introducir cambios en sus propias costumbres. El primer paso hacia la creación del estado nacional fue la abolición del viejo sistema semifeudal por el cual los clanes gobernaban grandes zonas del país en nombre del emperador. Luego adoptaron muchas instituciones de gobierno europeas. (Fuente Consultada:Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts)

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

La Ciudad de Dios en Ginebra de Calvino Reformador

La Ciudad de Dios en Ginebra del Reformador Calvino

LOS COMIENZOS DE CAL VINO
Nació en Noyon, Picardía, el 10 de julio de 1509, y era hijo de un hombre de negocios, que lo destinó siendo un niño a la Iglesia. ¡A los doce años disfrutaba ya de un beneficio eclesiástico! El clero de la ciudad lo miraba con benevolencia por lo bien dotado. Así, marcho a París a preparar una carrera que se le anunciaba muy brillante. Durante algunas semanas fue compañero de Ignacio de Loyola en el colegio de Montaigu.

Calvino, reformador religioso

En 1531, hallándose en la Universidad de Bourges, favorable a la Reforma, estableció conocimiento y recibió la influencia de un humanista luterano, el alemán Melchor Wolmar. Pero éste no consiguió apartar a Calvino de la Iglesia romana. Poco después murió su padre, Gerardo Chauvin, al cual, por hallarse enemistado con el capítulo de la catedral por una cuestión de sucesión, le fue negada la sepultura cristiana. Pero esta lamentable intransigencia tampoco precipitó la conversión del joven teólogo. De regreso a París, estudió letras y publicó su primera obra, un comentario sobre el De Clementia, de Séneca.

Simpatizaba con las ideas erasmistas y frecuentaba los medios favorables a la Reforma, que se habían desarrollado bajo la influencia del gran humanista Lefévre d’Etaples. Poco a poco, se acercó a las doctrinas de Lutero y de Zwinglio y, en 1534, rompió con la Iglesia romana y renunció a sus beneficios. El mismo año, las persecuciones lo alejaron del país y se refugió en Basilea.

LA INSTITUCIÓN CRISTIANA
En 1536, en Basilea, publicó la Institución cristiana, dedicada a Francisco I. En ella demostraba que los reformados se atenían al Evangelio puro, y hacían de las Escrituras la única fuente de la teología. Como Lutero o Zwinglio, afirmaba que sólo la fe del creyente y no las obras lo podían salvar. Pero, a diferencia de Lutero, apenas se interesó por la liturgia y las formas del culto, y, a diferencia de Zwinglio y otros reformados que conservaban cierto misticismo, su formación de humanista y de jurista lo alejaba del cristianismo medieval. La religión era, ante todo, la regla moral de los creyentes, que les imponía devolver a Dios lo que le pertenecía.

El hombre es débil, privado de libre albedrío y arrastrado al pecado, «todo suciedad y pestilencia». Sólo el sacrificio de Cristo lo puede salvar. La fe es un don de la Gracia Divina; no todos la reciben y no hay predestinación más que para un pequeño número de elegidos. Dios destina a unos a la vida eterna y a los demás a la condenación, «por su juicio oculto e incomprensible».

Como no sabemos quiénes son los elegidos, debemos trabajar por la salvación de todos. Cal vino no admitía más que dos sacramentos: el Bautismo y la Comunión simbólica; el culto se reducía a la oración, el sermón y el canto de los salmos. No debía haber ornamentos ni altar, ni crucifijo en los templos, servidos por pastores o ministros recluíados entre ellos, pero sometidos a las asambleas de fieles y a las autoridades.

PRIMERA ESTANCIA EN GINEBRA
Tanto como a su obra teológica, Calvino se entregó a la organización de su iglesia reformada. A pesar del inconveniente de su mala salud, no vacilaba en emprender peligrosos viajes, buscando lugares de asilo para los proscritos, y predicando. En julio de 1536, se dirige a Ginebra, donde su amigo Guillermo Farel lo retiene.

Este se había entregado con toda su alma a las nuevas ideas, pero faltaba en Ginebra un jefe capaz de organizar el nuevo protestantismo. De simple «lector» de las Escrituras, Calvino no tardó en imponerse; en 1537 sometió a la votación de los distintos consejos de la ciudad los artículos sobre el régimen de la Iglesia evangélica, la cual no debía ser una simple asamblea de eclesiásticos, sino una comunidad viviente y consciente, imagen perfecta del reino de Dios. El derecho de excomunión se convirtió en uno de los atributos asenciales de toda iglesia.

Una requisitoria tan firme no podía dejar de excitar los celos del poder civil, y Calvino y Farel entraron en conflicto con los magistrados, que los desterraron. Calvino se trasladó a Basilea y, después, a Estrasburgo, donde se casó con la viuda de un anabaptista belga, Idelette de Bure. En la ciudad se encontraban 1.500 refugiados franceses; Calvino los organizó y creó para ellos una liturgia francesa, perfeccionando su teología y participando en las asambleas de Francfort, Worms y Ratisbona. Pero en 1541 los ginebrinos volvieron a llamar a los que habían proscrito. Calvino se estableció en la ciudad donde residiría durante veintitrés años, hasta su muerte, intentando transformar Ginebra en un vasto convento laico.

LA CIUDAD DE DIOS
En efecto, desde 1541, hizo adoptar a la ciudad una serie de ordenanzas que servirían como modelo de experiencias políticas y sociales para las futuras comunidades calvinistas. Los ginebrinos deberían vestirse sin lujo, evitarían los bailes, moderarían su lenguaje, expurgando los estantes de su biblioteca de toda obra frivola, asistirían a numerosos oficios, aplicándose a mantener sus espíritus libres de todo lazo carnal, y vivirían en estado de oración silenciosa. En su deseo de modelar la vida de todos, Calvino chocó con la vieja burguesía.

Una verdadera «Fronda», dirigida por la familia del capitán general de la ciudad, Aimé Perrin, provocó disturbios y una dura represión. El arresto del español Miguel Servet, médico notable (había descubierto la circulación pulmonar de la sangre), fue el punto culminante de esta agitación. Servet había atacado a la Trinidad. Fue capturado durante un sermón del reformador, y quemado vivo en 1553. La facción de Perrin, comprometida en su favor, perdió definitivamente el poder.

Calvino había llegado al fin que se había propuesto. El Consistorio era el Consejo director de la Iglesia, formado por los simples fieles agrupados en torno a los pastores. En 1559, la creación de la Academia, última gran realización de Calvino, reunió a los mejores profesores de la época, encargados de la enseñanza de más de 1.200 estudiantes, futuros misioneros de la nueva religión.

Cuando, en 1564, murió Calvino, su Iglesia influía en Francia, Escocia y los Países Bajos. Mientras Lutero había sometido su Iglesia a los príncipes (el luteranismo contribuyó a forjar el carácter alemán de sumisión al Estado), el calvinismo formaba comunidades libres de tendencias independientes y democráticas, rebeldes a la autoridad, provocando una viva hostilidad de los soberanos, principalmente en Francia, donde la Reforma iba a provocar sangrientas guerras civiles.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo V La Gran Aventura del Hombre

Historia de la Iglesia Vetero Catolica

NUEVO LIBRO DEL PADRE ANDRÉS TIRADO

Introducción: Este trabajo es el desarrollo y el esforzó por unificar, un comienzo, una historia, una misión. Profundizar en la historia de la congregación del futuro (Iglesia Vetero Católica), su historia, su inicio y su desarrollo a lo largo de la cristiandad.

Queridos lectores este libro que escribo y que hoy les presento es la síntesis de mí alegría al pertenecer a tan hermoso movimiento religioso, diseminado por el mundo entero.

Tengo la felicidad que a través de estas páginas presente, la estructura e historia de la Iglesia, a la que pertenezco, la Iglesia Vetero – Católica.

Mas de 500.000 sacerdotes y un numero de 2000 Obispos a nivel mundial, componen este movimiento el cual, lo e clasificado como la congregación del futuro.

Dedicado a nuestro Padre celestial y nuestra mama, mamita hermosa María a la cual es mí amor y este escrito para ser luz en el camino espiritual de los que queremos llevar la misión de nuestro Señor Jesucristo, con amor, fe y respeto.

En especial por mí sacerdocio a Monseñor Gonzalo Jaramillo Hoyos y Monseñor Ernesto Beltrán, su luz a hecho realidad el poder de iluminar el camino de los que buscamos un sacerdocio de servicio y amor a Dios, a la humanidad, su vida, obra y sacrificio serán la antorcha esencial para las nuevas generaciones de Sacerdotes que buscaran seguir el legado de nuestro Señor Jesucristo, eterno y sumo sacerdote.

A todos mis compañeros de comunidad y de sacerdocio, a todos los sacerdotes del mundo y de todas las denominaciones y congregaciones, siendo que ser un verdadero sacerdote es lo más difícil para el ser humano, siendo que nuestra carga es de las más pesadas, los animo y les recuerdo que nuestro premio nos estará esperando al salir de esta morada terrenal a la eterna y hermosa morada celestial.

A todos mis amigos y personas que han creído en mí misión y sacerdocio, (a los niños, ya que ellos son el futuro esta de la humanidad). Siendo que en estos momentos de cambios tan dramáticos en la historia del hombre y la sociedad, han hecho que nosotros los sacerdotes seamos perseguidos y nuestro servicio olvidado.

A todos, que el Señor todo poderoso y eterno los bendigan y que este sencillo testimonio sea de luz y de sabiduría a todos.

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Con mucho cariño. PADRE ANDRÉS TIRADO

NOVEDAD:
Otro Nuevo Libro Para Descargar del Padre Tirado Año 2010

La Literatura Renacentista Caracteristicas

La Literatura Renacentista

En los orígenes de la Italia del Renacimiento (prerrenacimiento) se deseaba fervientemente vivir, estudiar, pensar y escribir como los antiguos griegos y romanos.

Por ello, los profesores, monjes, príncipes y mercaderes se disputaban los manuscritos antiguos y rivalizaban también en el afán de coleccionar sus comentarios.

El hombre volvió a renacer. La larga y oscura noche de la Edad Media dio paso a una de las épocas más luminosas de la historia: el Renacimiento.

El destino del hombre medieval, condenado a vivir en un «valle de lágrimas», conoció a mediados del siglo XV un nuevo camino de esperanza.

Se desató una verdadera fiebre por los «studia humanitatis» o humanismo; es decir, el estudio de todos los conocimientos que interesan al hombre.

En la Edad Media también existió este entusiasmo pero no se permitió que la filosofía y forma de vida de los antiguos influyeran en las generaciones medievales.

Se buscaban textos antiguos en su integridad» y se les agregaban comentarios eruditos.

El humanista además de interesarse por las obras de los escritores antiguos atesoraba objetos de arte antiguo, sacaba planos de las ruinas romanas, buscaba esculturas.

Para el estudio de la Biblia se recurrió a los textos hebreo y griego y a los comentarios de los Padres de la Iglesia.

La vida florecía, dejaba atrás los temores atávicos, se liberaba de los miedos que esclavizaron los cuerpos y las mentes. Fue un periodo irrepetible. Se asistió a una eclosión del arte y la cultura. Las ciudades embellecieron.

El mundo se convirtió, por fin, en un lugar habitable. Dios ya no era el centro del mundo. El hombre se había hecho con las riendas de su propio destino.

Se conoce con el nombre de Prerrenacimiento al movimiento cultural que tuvo lugar en Europa en el siglo XIV, como consecuencia del cambio de cosmovisión del hombre y como anticipo de la profunda transformación que se produjo en el siglo siguiente, debido al despertar de las artes, de las letras y de las ciencias, inspirado en los testimonios de la antigüedad clásica.

En síntesis, el Prerrenacimiento constituye una transición entre las manifestaciones culturales de la Edad Media, sustentadas en una concepción teocéntrica, y las nuevas expresiones surgidas en la Edad Moderna, basadas en la cosmovisión antropocéntrica.

En el campo de la literatura, Petrarca fue en gran parte responsable del surgimiento del humanismo, una escuela de pensamiento que aseguraba que el ser humano era intrínsecamente bueno, en oposición a la Iglesia, que lo concebía como un pecador que debe ser redimido.

Otras plumas ilustres fueron Dante, autor de La divina comedia, y Boccaccio, cuyo Decamerón inspiró muchos relatos de Shakespeare.

Dante AlighieriPetrarcaBoccacio

LOS HUMANISTAS DEL RENACIMIENTO

El movimiento humanista, iniciado en el siglo XV en Italia, se continuó en Europa durante el siglo XVI.

En Italia se empezaron a publicar colecciones impresas de obras literarias en latín. En las ceremonias solemnes, fue costumbre pronunciar un discurso en latín. Los poetas escribían poemas épicos, elegías, epigramas en latín.

Pero en el siglo XVI, los principales humanistas fueron los de Alemania y Francia.

El más célebre de todos, un holandés, Didier, que según costumbre de la época, había traducido su nombre al griego y se llamaba Erasmo, publicó una edición del nuevo Testamento en griego, que lo hizo admirar en toda Europa.

Fue llamado a Inglaterra por el arzobispo de Cantérbury, jefe de la Iglesia de Inglaterra.

Publicó en latín el Elogio de la estulticia, sátira contra la ignorancia y la superstición de los monjes y la pedantería de los doctores de las Universidades.

En Alemania, los humanistas fueron sobre todo profesores de Universidad.

Admiraban a los antiguos y menospreciaban su lengua materna. Traducían sus nombres alemanes al latín o al griego: Schwarzerde se hacía llamar «Melanchton»; Hausscheln. «OEcolampadio».

Se burlaban de los escoláticos y de sus discusiones en mal latín, se llamaban ellos mismos poetas y manifestaban no querer seguir más que a los antiguos.

El más conocido de los humanistas alemanes, Reu-chlin, había estudiado la Biblia en hebreo, lo que le valió una acusación de herejía, pero el Papa se puso de su parte.

Fue sostenido también por los «poetas» que escribían versos latinos. Orientó el estudio del griego en las Universidades alemanas. Hizo un diccionario griego y tradujo algunos autores griegos al latín.

En Francia, los humanistas fueron eruditos. Trabajaron menos en imitar a los autores antiguos que en comprenderlos.

Francisco I se dejó convencer para la creación en París de una escuela dedicada al estudio de los antiguos, de un modo distinto al que lo hacían los escolásticos de las Universidades.

La llamó «Colegio real», más tarde Colegio de Francia. Los profesores tenían el título de «lector real». Pero como no supo encontrar dinero, no creó más que algunas cátedras.

Los eruditos franceses trabajaron para hacer ediciones de los autores latinos y griegos, y diccionarios de las escuelas antiguas.

Se empezaron a imprimir libros en tamaños pequeños y comenzaron a ser leídos en otros lugares además de las Universidades.

Las obras de los clásicos fueron leídas desde ese momento, no sólo por los profesores, sino por los nobles, los burgueses instruidos y aun por señoras. Se leía, sobre todo, la traducción hecha por Amyot de Las vidas paralelas, de Plutarco.

LOS ESCRITORES EN ITALIA

Hubo a fines del siglo XV un nuevo Renacimiento de la literatura en Italia.

En Florencia apareció el prosista italiano más grande, Maquiavelo (1469-1527).

Estuvo primeramente empleado al servicio del Gobierno de Florencia, que le envió como legado cerca de los príncipes italianos.

Después de haberse retirado del servicio, estudio la Historia romana y publicó el libro que le hizo célebre en toda Europa, El Príncipe, Escribió en el idioma que se hablaba entonces en Florencia, y su libro ha sido modelo de la prosa italiana.

Ariosto (1474-1533), que había entrado al servicio del duque de Ferrara, escribió un gran poema épico en cuatro cantos, el Orlando furioso, cuyo protagonista es el progenitor de la familia de Este, a la que pertenecía el duque.

Más tarde. El Taso (1544-1595), que fue también a la Corte de Ferraría, escribió el último gran poema épico, la Jerusalén libertada. El héroe es Godofredo de Bouillon, que capitaneó la primera Cruzada.

El Tasso escribió también una novela pastoril, Aminta, cuyos personajes son pastores que hablan como señores y damas de la Corte.

Tuvo escrúpulos religiosos y envió su obra a Roma, a que la examinaran los cardenales. Se le reprochó haber empleado expresiones paganas, se volvió loco y permaneció recluido siete años.

Desde fines del siglo XVI, los italianos no produjeron más que parodias y églogas. Estas obras, que hoy ya no se leen tuvieron mucha fama en toda Europa y fueron imitadas en Inglaterra y en Francia.

LOS ESCRITORES EN FRANCIA

Durante toda la Edad Media, no se había dejado de escribir obras en francés.

Los dos escritores más grandes de la primera mitad del siglo XVI trabajaron en géneros enteramente franceses.

Marot (1495-1544), ayuda de cámara del rey, protegido de Francisco I, escribió gran número de pequeñas composiciones ligeras en que aparecía la gente de su tiempo y describía el campo con amor.

Convertido al protestantismo, publicó una traducción en verso de los Salmos que fue adoptada por los calvinistas franceses.

Rabealis (1495-1553), hijo de un burgués acomodado de Chinon, se hizo sacerdote, luego doctor en Medicina. Vivió en Montpelller y en Lyon, fue protegido por Francisco I y nombrado cura de Meudon.

Su gran obra, Gargantúa y Pantagruel, es una novela satírica en que, bajo la denominación de los gigantes, representó a la gente de su tiempo, colocando las escenas en su país natal.

Pero conocía bien los autores de la antigüedad y los admiraba mucho. Los cita con frecuencia y menosprecia el sistema de instrucción de la Edad Media, que llama «la niebla gótica».

A partir de Enrique II, los escritores franceses tuvieron tanto entusiasmo por la antigüedad que aspiraron a imitarla. Varios jóvenes residentes en París formaron un grupo que denominaron la Pléyade.

Eran nobles, magistrados, funcionarios, burgueses ricos. No se vendían aún bastantes libros para que el oficio de escritor pudiera subvenir a las necesidades de nadie.

Uno de ellos, Du Bellay, publicó en 1549 la Defensa e ilustración de la lengua francesa. Recomendaba que se escribiera en francés, pero quería que el francés tomase del latín y del griego las expresiones que le faltaban.

Era lo que llamaba «saquear a los autores antiguos para enriquecer la literatura francesa», con lo que resultaba incomprensible para el pueblo. Quería escribir, no para el público en general, sino para alguna gente culta.

Du Bellay rechazaba los géneros poéticos de la Edad Media y aconsejaba imitar las formas de las obras antiguas. Proponía hacet como los antiguos poemas épicos, u odas. Quería que, en lugar de tomar los asuntos de la vida corriente, aparecieran personajes históricos.

El más célebre escritor de la Pléyade, Ronsara (1524-1585), noble de la comarca de Vendóme, no permaneció más que seis meses en el colegio y pasó í ser paje en la Corte del rey.

Reanudó más tarde sus estudios y publicó primeramente Odas, luego Sonetos. Intentó escribir un poema épico, la Franciada, que nc terminó. Inventó nuevas rimas poéticas.

Sus poesías llenas de palabras desconocidas, no resultaban siempre claras para el público, pero contienen muchos pasaje; escritos en un francés sencillo y poético.

Durante las guerras de religión, el prosista más cé­lebre fue un católico, Miguel de Montaigne. Su padre era un comerciante rico de Burdeos, Eyquem, que ha­bía comprado el castillo de Montaigne, y del castillo había tomado el nombre; su madre era de familia ju­día.

Fue magistrado y alcalde de Burdeos, pero se re­tiró a su castillo para vivir tranquilo en su biblioteca. Escribió pequeños tratados de un género original que llamó los Ensayos (1580- 1588) .

En ellos expresa su opinión acerca de toda clase de cosas en un lenguaje familiar, lleno de citas de los autores griegos y la­tinos. Expresó sus ideas sin orden, como se le ocu­rrían, en forma muy original. Detestaba las discu­siones teológicas que dividían a los hombres de su época, y resumió su pensamiento en la siguiente pre­gunta: «¿Qué sé yo?».

LOS ESCRITORES EN INGLATERRA

Inglaterra había tenido algunos humanistas, pero escribían en latín. El más célebre fue el canciller Moro, conocido con el nombre latino de Morus, autor de la Utopía.

Los grandes escritores en inglés no aparecieron has­ta fines del siglo XVI, en el reinado de Isabel. Los poetas Sydney y Spenser, que tuvieron gran fama en su tiempo, no son leídos hoy. El teatro es lo que ha hecho grande a la literatura inglesa.

Los ingleses eran entonces muy aficionados a las representaciones teatrales. Se hacían con frecuencia, en las ciudades de Inglaterra, fiestas, con ocasión de las cuales cortejos con trajes brillantes atravesaban la ciudad formando cabalgata. Se habían formado varias compañías de comediantes.

La burguesía los tenía en mal concepto; el Municipio de Londres no permitió establecer un teatro en la ciudad. Pero se les dejaba dar representaciones en los arrabales.

Hacían sus comedias en una posada o en algún viejo convento abandonado, pero en ocasiones la reina los mandaba llamar para que actuaran ante ella.

Los jóvenes señores, que eran aficionados al teatro, los protegían e impedían que se prohibieran sus representaciones.

La masa del público ocupaba el patio y las galerías. Eran obreros, marinos, lacayos, aventureros que comían y bebían en la sala.

Se divertían, sobre todo, con las bufonadas de los payasos que aparecían en los entreactos. Los jóvenes nobles se sentaban en el escenario, y eran aficionados a los versos en rebuscado estilo, a la manera italiana.

Aquellas compañías de comediantes no tenían dinero para montar decoraciones. Por lo común se limitaban a poner un cartel para decir a los espectadores: «La escena tiene lugar en un jardín», o «La escena representa un palacio».

El público quería comedias nuevas. El director de la compañía las encargaba a los autores que las escribían con apresuramiento, copiándose muchas veces los unos a los otros. Las comedias quedaban manuscritas.

La mayor parte han desaparecido y no se sabe quiénes fueron sus autores.

Uno de ellos, Marlowe, que murió antes de los treinta años, dejó tragedias, una de las cuales, Fausto, ha conservado celebridad.

El más célebre de todos, Shakespeare (1574-1637) se considera como uno de los más grandes poetas del mundo.

Nació en familia de la clase media, vivió pobremente, se alistó como soldado, se hizo actor, luego autor. Escribió gran número de obras dramáticas que no se imprimieron hasta después de su muerte.

Eran comedias o historias, es decir, dramas trágicos cuyo asunto estaba tomado de la historia de Inglaterra, de las leyendas de la Edad Media, de la misma antigüedad.

Shakespeare había estudiado mucho a Plutarco en la traducción francesa, y a Montaigne, pero no había hecho estudios regulares. Situaba la acción de sus obras en todos los países, sin preocuparse por las épocas.

Ponía Bohemia a orillas del mar, cerca de la selva de las Ardeneas.

Representaba la ciudad griega de Efeso gobernada por un duque y en ella hacía aparecer un convento. Lo que le preocupaba, sobre todo, era crear personajes animados de grandes pasiones.

Como trabajaba a la vez para el público del patio y para los jóvenes señores, mezclaba bufonadas con escenas trágicas.

ALGO MAS…

Estaba de moda organizar bibliotecas; se trataba de reunir tesoros artísticos y literarios efectuando la búsqueda en todos los lugares donde pudieran ser hallados.

Se procuró hacer como los antiguos en todo; de imitar a la naturaleza, de cubrir a las ideas con el ropaje de una forma bella. Tales eran las exigencias del humanismo.

Mientras españoles y portugueses descubrían nuevos continentes y tierras, los galianos se preocupaban de redescubrir el mundo antiguo. Y a e£te apasionamiento se agregó, además, un fuerte sentimiento nacional.

La atención puesto en la naturaleza y en el hombre –como ya había ocurrido a fines de la Edad Media– estimuló los estudios científicos en forma experimental; se rechazó, cuando ello correspondía, la opinión de antiguos sabios.

La primera biblioteca pública de Europa

Creemos que merece un párrafo especial como prueba de la preocupación cultural de parte de los príncipes, un hecho de la historia de Fiorencia.

Nicolás Nicolini, uno de los más entusiastas bibliófilos de Florencia, murió lleno de deudas a causa de su afán de adquirir manuscritos antiguos.

Su casa siempre había estado abierta a los que querían consultar sus colecciones que, a su muerte, comprendían ochocientos volúmenes.

Siguiendo su deseo de que su biblioteca permaneciera accesible a todos, Cosme de Mediéis pagó las deudas y donó la misma al convento de San Marcos, para su uso público. Fue la primera biblioteca pública europea.

El humanismo y la religión

Sobre el contenido espiritual del movimiento humanista escribe el historiador holandés J. Huizinga (1872-1945):

«Los humanistas que eran verdaderos ateos o se hacían pasar por tales, no representan la esencia del Renacimiento.

Un examen profundo muestra claramente que el contenido espiritual del Renacimiento, pese a los elementos clásicos y paganos, era y permaneció cristiano, lo mismo que antes el arte medieval y más tarde la Contrarreforma.

Tanto si escogemos a pintores flamencos o italianos. . . observaremos que, incluso en el período barroco, las principales fuentes de inspiración del arte figurativo fueron escenas bíblicas».

Los Primeros Mecenas en la Edad Media

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

Pensamiento Renacentista La Ciencia en el Renacimiento Cientificos

Pensamiento Renacentista
La Ciencia en el Renacimiento

Al período comprendido entre los siglos XIV y XVI se lo denomina Renacimiento, porque los sabios y artistas de la época intentaban revivir las glorias de las antiguas civilizaciones griega y romana. Después de la caída del gran Imperio Romano se produjo un largo período de guerras en toda Europa.

El Renacimiento es fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. El nombre «renacimiento» se utilizó porque éste retomaba los elementos de la cultura clásica. El término simboliza la reactivación del conocimiento y el progreso tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, el interés por las artes, la política y las ciencias.

El hombre volvió a renacer. La larga y oscura noche de la Edad Media dio paso a una de las épocas más luminosas de la historia: el Renacimiento. El destino del hombre medieval, condenado a vivir en un «valle de lágrimas», conoció a mediados del siglo XV un nuevo camino de esperanza. La vida florecía, dejaba atrás los temores atávicos, se liberaba de los miedos que esclavizaron los cuerpos y las mentes. Fue un periodo irrepetible. Se asistió a una eclosión del arte y la cultura. Las ciudades embellecieron. El mundo se convirtió, por fin, en un lugar habitable. Dios ya no era el centro del mundo. El hombre se había hecho con las riendas de su propio destino.

El retorno a las fuentes clásicas Durante el Renacimiento, el mundo clásico grecorromano se considera digno de admiración. Por el contrario, la cultura medieval es vista como un paréntesis de oscurantismo y, en consecuencia, se la desprecia.

Se da gran importancia al estudio del griego y del latín para entender cabalmente las obras de los autores clásicos; sus escritos se difunden en un afán de reencuentro con la nueva valoración de la inteligencia del hombre y de su amor a la naturaleza.

También se valorará el canónico equilibrio entre forma y pensamiento. La literatura y el arte de la antigüedad clásica grecorromana renacen así con fuerza. La «eeva concepción del hombre

El hombre del Renacimiento aspiraba a gozar ampliamente de la vida presente y reclamaba la absoluta libertad de la razón para buscar la verdad y el mejor conocimiento del hombre y de la naturaleza. El hombre renacentista sintió curiosidad por todo y a todo aplicó la razón.

Si durante la época medieval la cultura había sido teocéntrica (su centro era Dios) y la teología había ocupado el interés de los intelectuales, en la época renacentista el centro de atención es el hombre. De ahí que se hable de cultura antropocéntrica. Consecuentemente, el individualismo, el afán de gloria y de perfección formal serán características de este periodo. El nuevo ideal de vida lo expresa Baltasar de Castiglione en El Cortesano (1528).

Durante la edad media, en la lucha por la supervivencia, la educación y el conocimiento fueron dejados de lado. La gente aceptaba su destino: obedecía a la Iglesia y a sus representantes sin dudar y sin sentir curiosidad por el mundo que la rodeaba. Los hombres del Renacimiento llamaron a este período Edad Oscura. Pero hacia el siglo XIV, Europa estaba más estabilizada políticamente.

Poco a poco, los gobiernos fueron consolidándose y los hombres comenzaron a comerciar y a acumular riquezas.

En esta sociedad mejor organizada, algunas personas empezaron a comparar su forma de pensar con la de los escritores clásicos.

Esto era particularmente interesante para los italianos, porque su tierra, en el pasado, había sido el corazón del imperio más grande del mundo. Era como descubrir la historia de una familia. Sabían perfectamente que estaban viviendo una época especial y fascinante.

Los sabios que estudiaban las obras clásicas querían que el hombre descubriera la belleza que había dentro de sí mismo y en la naturaleza, para que de esa forma venerara a Dios más plenamente. Las personas de dinero alentaban a los escultores y a los pintores para que llevaran esas ideas al arte. Por primera vez en siglos, los artistas comenzaron a retratar a la gente y a otros seres vivientes de una manera realista. El Renacimiento fue también una época de contrastes. La sociedad en su conjunto cambió muy lentamente.

Más allá de los pueblos y ciudades densamente poblados, había vastas extensiones de campo con escasos habitantes. Los campesinos llevaban una vida muy dura, lejos de los festines y torneos de los ricos y de los comerciantes adinerados.

La mayoría de la gente no conocía -y mucho menos entendía-acontecimientos tan importantes como el descubrimiento de América o la comprobación de que la Tierra no era el centro del universo. Pero el espíritu de seguridad y curiosidad que caracterizó al Renacimiento comenzó a afectar también a la gente común. Los campesinos se rebelaron contra los señores y los reyes.

Los sacerdotes humildes hablaban contra la riqueza y el poder del Papa en Roma. El hombre comenzó a saber más de sí mismo como persona y a hacer uso de su derecho de tener y expresar sus propias opiniones.

EN BUSCA DE LA VERDAD:
LA CIENCIA RENACENTISTA

Durante el Renacimiento hubo muy pocos científicos, según nuestro concepto actual de ellos, es decir, hombres especializados en química, física, zoología, biología, etc. «Ciencia» era el término romano que significaba «conocimiento» y los eruditos del Renacimiento estaban de acuerdo con ello.

Se refería a todo tipo de saber. Un científico era alguien que se dedicaba a leer libros antiguos o a hacer sus propios experimentos prácticos para aprender más cosas sobre el mundo que lo rodeaba. Poco a poco, muchos de estos científicos perdieron interés por los libros antiguos y se preocuparon por tratar de descubrir cosas por sí mismos. «Quema tus libros; observa y experimenta sin cesar», aconsejaba un científico del Renacimiento.

La teoría científica más revolucionaria de la época apareció en el campo de la astronomía (el estudio de las estrellas). Nicolás Copérnico observó los planetas y las estrellas durante más de 30 años y’ llegó a la conclusión de que en realidad la Tierra no era el centro del universo sino que se movía alrededor del Sol. Esto produjo un gran desconcierto, debido a que durante toda la Edad Media y gran parte del Renacimiento, se había aceptado que era el Sol el que giraba alrededor de la Tierra. La gente creía que la Tierra estaba en el medio de un universo perfectamente simétrico en cuyo centro exacto estaban Dios y la Iglesia.


Copérnico, contrario a las creencias comunes, afirmó que la Tierra se movía alrededor del Sol, como ilustra este cuadro.

La teoría de Copérnico surgió hacia fines del Renacimiento, a mediados del siglo XVI,y acabó con esa creencia tan arraigada. Por otra parte, provocó la ira de la Iglesia, porque destruía así su autoridad central. Setenta años después de la muerte de Copérnico y de la publicación de su libro «Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes», la Iglesia lo consideró hereje.

Muchos años más tarde, cuando Galileo publicó las descripciones de las estrellas y los planetas vistos a través de su telescopio y comprobó la teoría de Copérnico, también fue acusado de herejía y amenazado con la tortura si no se desdecía de lo que había escrito. Entretanto, otro astrónomo, Johann Kepler, había desbaratado aún más la idea de un mundo perfecto al afirmar que la Tierra no orbitaba al Sol en forma circular sino elíptica u oval.

El primer hombre del Renacimiento que publicó un estudio completo del cuerpo humano fue Andreas Vesalius, quien comenzó sus trabajos en París, aunque pasó la mayor parte de su vida en Italia. Cuando sólo tenía 29 años, escribió una obra magnífica llamada Los siete libros sobre la estructura del cuerpo humano, que contenía más de 270 bellas ilustraciones xilográficas en las que mostraba los huesos, los músculos, las venas y el corazón humano. Su estudio era otra muestra de la creciente curiosidad por la vida.

Durante el Renacimiento se produjeron varios adelantos en la industria y la tecnología. La imprenta, la minería, los astilleros y la metalurgia tuvieron un importante desarrollo. Comenzó a incrementarse el uso de los molinos de agua para extraer la que se acumulaba en las minas y para hacer funcionar las máquinas de los mismos molinos.

En muchas minas se extendieron vías para facilitar el movimiento de los carros tirados por caballos. Las armas de fuego fueron perfeccionándose lentamente, pero su uso seguía siendo peligroso. También se popularizaron los relojes y hacia el 1500, la mayoría de las ciudades de Europa tenían un reloj público. En esa época se inventó el reloj de cuerda, lo que hizo también posible la fabricación de los de bolsillo.

Sin embargo, hasta los príncipes preferían seguir aferrándose al pasado. Confiaban en los astrólogos que les predecían el futuro, ya que creían que podía ser controlado mediante conjuros mágicos. La búsqueda del secreto para transformar el metal común en oro fascinaba a todos los que querían hacerse ricos rápidamente.

Los alquimistas probaban todo tipo de fórmulas, la mayoría de los cuales eran tan extravagantes e inútiles como los brebajes de una bruja. Pero, a través de sus infructuosos esfuerzos para convertir los minerales de la tierra en oro, los alquimistas aprendieron muchísimo sobre éstos. Sus descubrimientos fueron útiles para los científicos que los sucedieron.

ALGO MAS SOBRE EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO. Durante los siglos de la Edad Media la Religión había guiado todo movimiento filosófico y científico. La decadencia de la Escolástica, llevada por un verbalismo exagerado, la influencia de pensadores árabes, sobre todo Averroes, y la interpretación naturalista de Aristóteles prepararon el camino de la ciencia renacentista.

Durante la Edad Media se habían producido posturas aisladas de libertad de pensamiento de cara a la realidad de la vida, como las sustentadas por Rogerio Bacon y Ramón Llull, incluso dentro del campo de la ortodoxia, pero dado el momento en que vivieron otros pensadores de los siglos XV y XVI.

La gran revolución científica del siglo XVII fue preparada por los hombres de ciencia del Renacimiento. Nicolás Copérnico (1473-1543) era un canónigo y médico polaco, cosas que en aquel tiempo eran compatibles. Ideó su teoría heliocéntrica, según la cual todos los planetas giraban alrededor del Sol. Esta teoría, que muchos espíritus juzgaron contraria a las Sagradas Escrituras y calificaron de heterodoxa, pronto se abrió camino.

Tres grandes pensadores la apoyaron y confirmaron con sus experiencias: Ticho Brahe, de nacionalidad danesa, que estudió los eclipses, Juan Kepler, que determinó las tres leyes fundamentales de la revolución planetaria, y Galileo Galilei, el más genial de los sabios renacentistas. Galileo (1564-1642) fue el constructor del primer telescopio con el cual estudió los astros. Invitada la Señora de Venecia a contemplar con su instrumento la entrada de los buques en el Gran Canal, quedó maravillada, pero muchos de sus compañeros se negaron a comprobar con sus propios ojos la realidad y prefirieron negarlo.

Galileo estudió las leyes del péndulo, inspirado por los movimientos de una lámpara que oscilaba en la catedral de Pisa, descubrió el anillo de Saturno y realizó numerosas investigaciones astronómicas. Ciego, perseguido y moralmente derrotado, tuvo que negar su fe en la teoría copernicana del heliocentrismo a instancias de la Inquisición. Anterior a él vivió Leonardo de Vinci (1452-1519) hombre inquieto, gran artista y también notable científico.

Sus dibujos sobre la posibilidad de conseguir que un hombre volara gracias a unas alas, su idea del tanque, y de numerosas máquinas nos muestran como una creación perfecta del hombre del Renacimiento. Entre los primeros químicos, tiznados aún de alquimistas, se encuentra Paracelso, suizo. Entre los médicos, el gran Vesalio, que fue el primero en practicar la disección y la vivisección, corriendo por esta razón peligro de perder la vida. Los descubrimientos anatómicos de Falopio de Modena y Bartolomé Eustaquio son recordados porque algunos órganos de nuestro cuerpo se conocen con sus nombres (trompas de Eustaquio, de Falopio, etc.).

Pero los dos investigadores más geniales en el campo de la Medicina fueron el español Miguel Servet (1511-1593), descubridor de la circulación pulmonar de la sangre, asesinado por el fanatismo de Calvino y el inglés Harvey, que estudió la circulación general del cuerpo humano y las funciones del corazón. Los descubrimientos y exploraciones en América reportaron un progreso extraordinario en el campo de la Geografía y la Historia Natural.

No es posible detallar el número de especies nuevas que se conocieron y el avance experimentado por la Cartografía, que pasó de los incompletos y limitados mapas medievales a los casi perfectos portulanos o mapas del Mediterráneo, y a los grandes mapa-mundis que lentamente iban reduciendo las áreas en blanco de los países recién descubiertos.

Las observaciones de Galileo, por ejemplo, permitieron perfeccionar los relojes; en Holanda la industria óptica se dedicó a la construcción de gafas, y en Venecia el arte del cristal y el espejo alcanzó gran perfección. La transformación de la vida cotidiana era patente y se experimentaba la sensación de vivir en un mundo renovado.

ALGO MAS…

A pesar de las sombras que puede presentar este período de la historia como consecuencia de las pasiones humanas descontroladas, se puede destacar la «virtus» de muchos personajes. Qué era la «virtud» («virtus», en latín). Su posesión significaba viva inteligencia, pasiones violentas, una voluntad indomable acompañada por una energía que todo lo vence.

El hombre del Renacimiento estaba dispuesto a aceptar su propio destino tanto en los momentos prósperos como en la adversidad. Su astucia se manifestaba a veces en hábiles maniobras políticas y en los artistas, en el refinamiento de sus obras. Todos los hombres destacados de esta época fueron artistas en cuanto modelaron su propia vida con caracteres poco comunes. Aunque el Renacimiento secularizó el poder del Papa, debilitó la antigua fe e introdujo un aire de costumbres paganas, no quiere decir que fuera hostil al Cristianismo como se explicó más arriba.
(Completar con el punto 1, b, sobre el «hacer» del hombre renacentista.)

LEONARDO DE VINCI, HOMBRE DE CIENCIA
Leonardo fue de una extraordinaria fecundidad en el terreno científico. Creador e inventor, investigó todas las ramas de
la ciencia. Tal vez llegase a descubrir el heliocentrismo y, ciertamente, inventó o presintió la dinámica, la geología, la anatomía moderna, la aviación, el submarino y el carro de combate. Estudió a los antiguos: Pitágoras a través de Ovidio, Aristóteles, Euclides y Arquímedes. Por otra parte, reflexionó profundamente sobre las doctrinas de la Escuela de París, especialmente de Alberto de Sajonia, discípulo de Juan Buridán.

Los parisienses habían trabajado, sobre todo, en la mecánica y, más concretamente, en la dinámica, repitiendo las explicaciones de Aristóteles y formulando la ley de la inercia: el movimiento impreso a un móvil es producido por el «ímpetus», fuerza proporcional a la velocidad del móvil, a su densidad y a su peso, y no —como pensaba Aristóteles— por la conmoción de las masas del aire. Pero la física parisiense había sido cualitativa y no cuantitativa.

Leonardo, para quien el mundo es reducible a matemáticas, como adepto de Pitágoras y Platón, siguió y superó a los parisienses, colocando en primer plano la noción de «cantidad»: «la proporción no se encuentra solamente en los números y las medidas, sino también en los sonidos, pesos, tiempos, posiciones y en cualquier fuerza existente». Estudió las leyes a que obedeceun proyectil lanzado por una pieza de artillería. Igualmente meditó sobre astronomía. La visión del mundo de Aristóteles, reposaba sobre la certeza de que todo conocimiento venía de los sentidos y que era preciso interpretarlo por la lógica formal; concebía al hombre y la Tierra como el centro del Universo.

La Tierra, en el centro del Cosmos, era un objeto extenso, sólido, en un reposo perfecto; las estrellas, sobre esferas transparentes, giraban alrededor de la Tierra, movidas por un «motor inmóvil» que se identifica, posteriormente, con el Dios de los cristianos. Leonardo demolió el cosmos aristotélico. Rechaza el geocentrismo: «la Tierra no está en medio del círculo del Sol, ni en medio del mundo, sino en medio de elementos que la acompañan y le están unidos».

Quizás adopte el heliocentrismo: «el Sol está inmóvil»; en todo caso, rechaza la doctrina corriente, según la cual el Sol giraba alrededor de la Tierra. Afirma la homogeneidad de los espacios celestes, negando luego el carácter excepcional de la Tierra en el Universo: «la Luna está vestida de sus elementos propios como nuestra Tierra, en otra parte del espacio», de modo que «si alguien se encontrase en la Tuna y mirase a la Tierra, ésta giraría para él alrededor de la Tuna y la iluminaría».

Más aún, demolió por completo las nociones de sustancia, esencia y cualidad, tan gratas a la filosofía aristotélica, y pensó en términos de tiempo, espacio, masa y energía, como todos los sabios posteriores; la pesantez y la ligereza no sonr.. para él, cualidades inherentes a las sustancias; son engendradas por la atracción y la repulsión de los elementos; son el producto de relaciones. Leonardo de Vinci se inscribe en el gran movimiento de ideas neoplatónicas y neopitagóricas, que, con Copérnico, plantea una concepción totalmente nueva del Universo y desemboca en nuestra Física matemática moderna.

Los Primeros Mecenas en la Edad Media

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

Biografia de Rembrandt Grandes Pintores de la Historia y Obras

Rembrandt Grandes Pintores de la Historia

Rembrandt Grandes Pintores de la Historia Una anécdota cuenta que en 1642, Rembrandt entregó una obra pintada por encargo. Se llamaba «La ronda de noche» (lo cual, resulta que no era ni redonda ni de noche).

El cliente lo rechazó, acusando al artista de «no tener su retrato pintado,» y además a un precio «demasiado alto».

En el debate que siguió, el pintor fue acusado por último, de «pintar sólo lo que él quería.»

Tal vez por eso Rembrandt se ha convertido en uno de los nombres más importantes en la historia del arte occidental.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA

• Nació en Leiden (Países Bajos), el 15 de julio de 1606.

• Asistió allí a la Escuela Latina y en 1620 ingresó en la Universidad local.

• En 1621 abandonó los estudios universitarios e inició su aprendizaje artístico.

• En 1624 continuó su carrera en Amsterdam (Países Bajos), en el taller del pintor Pieter Lastman, célebre por sus obras históricas. Durante este período se interesó por la temática religiosa y mitológica, y por los efectos de la iluminación.

• Al año siguiente abrió su propio taller de pintura en Leiden. En esa época pintó varios autorretratos y retratos de familia.

• Hacia 1628 adquirió mucha fama y esto le permitió tener varios discípulos a su cargo.

• En 1631 se instaló en Amsterdam y se casó con Saskia van Uylenborch. Comenzó a recibir numerosos encargos, sobre todo de retratos, lo que aumentó su fama y su fortuna al convertirse en el retratista de moda.

Última etapa
•  En 1632 realizó una de sus obras más famosas: «La lección de anatomía del doctor Tulp».

• Diez años después pintó «La ronda de noche», otra de sus obras más reconocidas.

• En 1656, enormes problemas económicos lo obligaron a rematar su casa, algunas de sus pinturas y su colección de arte y de antigüedades.

• Murió el 4 de octubre de 1669, en Amsterdam.

Además de pintor, Rembrandt fue un excelente grabador y dibujante. Su obra se caracterizó por un uso original del claroscuro (efectos de luz y sombras en la pintura y el dibujo) y por el empleo del color y del empaste en sus pinturas.

También tuvo el récord de pintar el mayor número de autorretratos (más de cien) en la historia del arte. Mientras vivió, gozó de eran fama como retratista y, luego de su muerte, su obra influyó en el estilo de muchos artistas posteriores.

Fuente:Ficha sobre la biografia de Rembrandt de Revista GENIOS

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UNA BIOGRAFIA MAS COMPLETA:

Rembrandt nació en Leiden el 15 de julio de 1606.

Su nombre completo era Rembrandt Harmenszoon van Rijn.

Su padre era molinero. A pesar de una familia humilde, Rembrandt van Rijn ha recibido una buena educación.

Asistió a la Universidad de Leiden en 1620, pero interrumpió sus estudios para dedicarse a la pintura.

Al año siguiente, estaba aprendiendo las técnicas de Jacob van en el estudio del pintor Swanenburg.

En 1623, se trasladó a Amsterdam y se convirtió en un discípulo de Pieter Lastman. Dos años más tarde, pintó su primer retrato conocido.

Volvió a Leiden en 1627, otros cuatro años.

Allí estableció su primer taller, iniciando la actividad artística intensa.

A partir de esta fecha varios grabados período.

Fue un intérprete excepcional de la naturaleza humana y un maestro de la técnica, no sólo pictórica sino también del dibujo y del grabado.

Su obra produjo un gran impacto en sus contemporáneos e influyó en el estilo de muchos artistas posteriores.

Es probable que no exista ningún pintor que haya igualado a Rembrandt en su utilización de los efectos del claroscuro o en el empaste vigoroso.

Al morir su padre en 1630, Rembrandt abandona Leiden y se instala en Amsterdam, obteniendo rápidamente un gran reconocimiento.

Al año siguiente pintó la famosa «Lección de anatomía del doctor Tulp», que le valió numerosos encargos de retratos y pinturas religiosas.

Ya famoso, Rembrandt se casó con Saskia Uylenburgh en 1634 con (quien tuvo un hijo, Tito).

La pareja se fue a vivir en una confortable casa en el barrio judío de Amsterdam.

El lugar se convirtió en el centro de reuniones sociales, recibiendo una hermosa colección de muebles antiguos y objetos.

Rembrandt empezó a tener muchos estudiantes y muchos clientes ricos.

Saskia murió en 1642.

Tres años más tarde, Stoffels Hendryckje comenzó a trabajar como niñera y se convirtió en la concubina de Rembrandt.

En 1654, Rembrandt tenía una hija ilegítima con ella, a quien llamó Cornelia. Que le causó gran escándalo.

En 1656, tras una serie de problemas en los negocios, que sumando a su vida ostentosa, Rembrandt se declaró en quiebra.

Dos años más tarde, todos sus activos fueron vendidos legalmente. En estas subastas, recogió el «Barba Autorretrato Rising» hoy en el Museo de Arte de São Paulo (MASP).

Rembrandt, siguió produciendo y algunas de las grandes obras pertenecientes a este periodo son La novia judía (1666), Los síndicos del gremio de pañeros (1661, Rijksmuseum, Amsterdam), Bathsheba (1654, Louvre, París), Jacob bendiciendo a Efraín y a Manasés (1656, Staatliche Gemäldegalerie, Kassel) y un autorretrato (1658, Frick Collection).

En 1660, Tito y Hendryckje abrieron una empresa para comercializar las obras del pintor. En 1663, Rembrandt perdió a su compañera pero  siguió solo realizando varias obras, incluyendo paisajes y autorretratos. También pintó retratos de Tito, uno de ellos (la pintura «San Mateo y el ángel», que está en el Louvre), el hijo aparece como Matthew.

Tito murió en 1668. Rembrandt pintó otros «Autorretrato», una composición dramática. Quizá no exista un artista que haya pintado tantos autorretratos (alrededor de 60). Rembrandt van Rijn de 63 años murió en la soledad y la miseria. Rembrandt pintó más de 600 cuadros y produjo numerosos dibujos y grabados.

PARA SABER MAS SOBRE LA VIDA DE ESTE ARTISTA…

Después que su padre aceptara que estudie pintura, ya que su intensión era que fuese médico, Rembrandt comenzó a practicar con toda su pasión, y hasta tenía modelos gratis, pues toda su familia se prestaba como modelo. Al poco tiempo tomó una gran fama por la zona y comenzaron a llegar desde Amsterdam, los primeros encargos de retratos. Amsterdam era una ciudad prometedora: Rembrandt dijo adiós al viejo molino, y se marchó; con la esperanza de confirmar su talento.

UN PERÍODO FELIZ

Los ricos burgueses y los comerciantes le encargaron en seguida que los retratara con sus vestidos austeros, sobre los que resaltaban las blancas e inmaculadas gorgueras. También acudían las mujeres, con los más elegantes vestidos: sabían que sus retratos serían admirados en las paredes de sus casas, y querían producir buen efecto. Pero a Rembrandt no le agradaba pintar cuadros de encargo: si no hubiera tenido necesidad de ganarse la vida habría pintado sólo para él, libremente.

Cuando pudo hacerlo, se inspiró en los episodios de la Biblia y creó grandes espectáculos, en los que vibran las Tuces y las sombras. Cuando quería desahogarse, se colocaba ante el espejo y se hacía su autorretrato: con sombreros emplumados, con gorros de felpa, con los peinados más extraños. De este modo, pudo tratar de reproducir las expresiones de un rostro, en todos sus matices.

Un día, en casa de unos conocidos, encontró a una joven rubia, de grandes ojos azules. Se llamaba Saskia van Uylenburgh; poco tiempo después, se convertiría en la señora Van Rijn. Saskia estaba acostumbrada a llevar una vida desahogada, y Rembrandt quiso poner a su disposición una casa que pareciera un palacio.

La compró en el barrio judío de Amsterdam y la montó con el más refinado lujo. No se dio por satisfecho: Saskia había de tener alhajas y pieles, las alhajas más espléndidas, ya que nada le parecía bastante precioso para ella. Rembrandt no lo pudo pagar todo al contado. Pero no le importó: contrajo deudas, trabajó día y noche para liquidarlas, para que Saskia fuera feliz. Su mujer le sonreía, reconocida, pero, en el fondo, a ella le bastaba con mucho menos.

Habría preferido que su esposo la dejase menos tiempo sola en aquel caserón y que estuviese menos entusiasmado por la pintura. En efecto, cuando pintaba, Rembrandt se olvidaba de todo, incluso de sus más caros afectos.

LA FORTUNA LE VUELVE LA ESPALDA

El período feliz duró poco. Comenzó para Rembrandt una larga serie de contrariedades. Sus tres primeros hijos murieron, uno tras otro, siendo aún pequeños. Saskia enfermó: Rembrandt hubiera sido presa de la desesperación, a no ser por su trabajo, que lo confortaba y le permitía realizar obras prodigiosas. Jamás pintor alguno supo conseguir una luz similar a la que vemos en sus cuadros y crear en torno a sus personajes tal atmósfera, hecha de luces y de sombras. Pero su originalidad empezó a desagradar a sus clientes.

Ellos, cuando se hacían un retrato, exigían, sobre todo, que fuese un fiel reflejo del modelo. Rembrandt, en cambio, lo que le importaba era que en e] retrato apareciera el carácter del personaje y, para ponerlo de manifiesto, a veces, debía alterar sus rasgos. Por esto, cuando pintó el gran cuadro «La ronda nocturna», dio lugar a una infinidad de protestas. Cada uno de los personajes representados había desembolsado cien florines, y se sentía con derecho a quejarse porque su rostro no había resultado «parecido». En la estimación de los buenos comerciantes, las «acciones» de Rembrandt se desvalorizaban rápidamente.

LA SOLEDAD

Saskia le dio otro hijo, Tito, en el que Rembrandt volvió a poner todas sus esperanzas. Pero entonces fue su mujer quien lo abandonó: murió en 1642, cuando Tito era todavía pequeño. La casa de Rembrandt se tornó triste y melancólica; la vida se le hizo cada vez más difícil, y el pintor se retrajo cada vez más.

Adquirió la costumbre de dar largos paseos solitarios a través de la ciudad y de las campiñas vecinas, durante los cuales hizo un gran número de esbozos: paisajes, caminos, casas. Las deudas, entre tanto, se acumulaban, ya que  Rembrandt no ganaba lo suficiente para saldarlas.

Sus cuadros se pagaban cada vez peor, no porque fueran menos bellos, sino porque sus conciudadanos no estaban ya en condiciones de apreciarlos: el arte de Rembrandt no era comerciable. Incluso sus discípulos consideraban que su pintura era demasiado atrevida y revolucionaria, y lo abandonaban para seguir a otros maestros más tradicionalistas.

Al fin llegó un día en que la bella casa del artista fue subastada por sus acreedores, y su admirable colección, que comprendía cuadros, esculturas, grabados y objetos de toda clase, puesta en venta. Era el año 1656. Rembrandt se vio obligado a retirarse a una vivienda menos que modesta.

Por fortuna, le quedaban Tito y Hendrickje, la fiel ama de llaves, que amaba a Tito como si fuese su hijo. Pero incluso éstos le llegaron a faltar; la muerte se los arrebató, uno tras otro. Su casa quedó vacía. Rembrandt era ya un pintor famosísimo, aunque sólo en el extranjero; a pesar de ello, se retiró a una voluntaria soledad, encerrándose en su casa, donde pintaba noche y día.

La gente decía que había permanecido insensible a todas las desgracias que le habían sobrevenido, pero no era verdad: lo que ocurría era que estaba dotado de una extraordinaria fortaleza de ánimo y de una fe inquebrantable en su pintura.

Con las primeras luces del alba, se encontraba ya ante su caballete; hacía un alto para tomar su frugalísima comida, y después continuaba pintando. Así prosiguió hasta su muerte, ocurrida el día 4 de octubre de 1669.

AMPLIACIÓN:

Pintor y grabador de origen holandés que cultivó todos los géneros, logrando una inigualable perfección en los retratos. Su evolución histórica pasó por varias etapas, de acuerdo con las diversas influencias y sus propias búsquedas de un estilo y una temática personal. Ya en la primera etapa de su carrera, que culmina hacia 1632, hizo retratos —sus modelos son los miembros de su familia— y escenas bíblicas; y ya en esas obras se advierte su talento para lograr efectos luminosos y la minuciosidad con que trabajaba la expresión de los rostros y los cuerpos de sus modelos.

Luego de esta primera etapa, creció su fama y recibió numerosos encargos; sus cuadros se vendían muy bien y él podía llevar una vida fastuosa y pródiga. En ese momento pintó gran diversidad de temas, afirmando en cada uno de ellos su rotunda originalidad; el claroscuro, que ya manejaba con maestría, se convirtió en un medio para expresar la dramatícidad de las composiciones.

Muchas de sus pinturas revelan la fruición con que el artista gozaba de los placeres del mundo, su alegría, su vitalidad. Pero hacia 1642 termina esta etapa de brillo y fastuosidad; en ese año muere su mujer y esto, unido a su madurez y a las preocupaciones que comienzan a perturbar su vida, inaugura otra etapa en su pintura. Entre 1643 y 1656 Rembrandt suavizó su fuerza expresiva; sus cuadros de esta época son de dimensiones moderadas, más intimistas y humanos.

Su vida privada ya no es tan alegre, tiene deudas y algunos de sus alumnos lo abandonan, de ahí que en sus pinturas ya no interesa tanto lo exterior, sino el alma, el interior de sus personajes; los dos últimos años de este período son sin embargo los mejores de su producción; el color y la composición de sus cuadros adquieren un relieve insuperable, toda su audacia y su poder expresivo están subordinados a la simplicidad de lo clásico. En esos cuadros encontramos a un Rembrandt que no se doblega ante las dificultades: su arte se mantiene entero, pero transformado por el sufrimiento.

Vuelto a sí mismo, el artista puede aún superar las limitaciones de la edad y el peso de sus penas para alcanzar en sus últimos cuadros, especialmente en El hijo pródigo, una dimensión universal.

Obras: La lección de anatomía del doctor Tulp, Tobías y su mujer, La Santa Familia, Pablo en la prisión, La huida a Egipto, Simeón en el templo, La ronda nocturna, Filósofo meditando, La familia del carpintero, El constructor de navíos y su mujer, Saskia en el papel de Flora, Diana y sus ninfas, Rapto de Ganímedes, El hombre del halcón, Mujer del abanico, Cristo en la columna, Jesús curando a los enfermos, Muchacha asomada a la ventana, Los peregrinos de Emaús, El hombre del casco de oro, El caballero polaco, Retrato de Juan Six, Buey desollado, Jacob bendiciendo a sus sobrinos, La prometida judía, Jeremías, Autorretratos, entre otras.

Religiones del Mundo Historia Los Cultos Mas Populares

LA RELIGIONES DEL MUNDO – CULTOS MAS POPULARES

INTRODUCCIÓN:  Todos los pueblos, desde los tiempos más remotos, han concebido creencias determinadas acerca de la divinidad, sentimientos de veneración y temor hacia lo sobrenatural y normas de conducta y prácticas rituales, tomando como objeto de su culto ya los cuerpos celestes, ya las fuerzas de la naturaleza, ya los antepasados, los espíritus u otros seres sobrehumanos.

Unas religiones son monoteístas y otras politeístas, según sea objeto de su culto uno o varios dioses. Algunas de ellas corporizan sus deidades en ídolos y fetiches. En ciertos pueblos antiguos y salvajes, el ritual implicó sacrificios humanos. Las religiones griega, romana y germánica han dejado una rica mitología en la civilización occidental.

Si qusieramos distribuir, en un mapa, las diversas religiones del mundo, reservaríamos alrededor de una docena de colores o marcas diferentes para señalar los grandes canales que parten de ese río caudaloso llamado Religión. Haciéndolo así, podríamos indicar lo fundamental; pero sin olvidar que de esos brazos o canales nacen, a su vez, otros afluentes, hasta formar un vastísimo delta, un verdadero laberinto, ya que cada culto presenta múltiples sectas y derivaciones.

Tampoco los colores podrían ser puros, ni los límites entre uno y otro sector terminantes; habría superposiciones, zonas imprecisas, lugares en blanco, dicotomías. Igualmente difícil es sintetizar, en cifras, el número de adeptos a tal o cual religión.

En los más actualizados cuadros sinópticos sobre los fieles de las principales religiones del mundo pueden verse cantidad de notas aclaratorias. Así, por ejemplo, se hace notar que las cifras correspondientes al Protestantismo fuera de Europa sólo incluyen a los fieles ortodoxos, es decir a los que, por concurrir a la iglesia, practican realmente esa religión y no, simplemente, a todos los bautizados.

Los totales, en este caso, serán siempre más bajos que los de otras religiones, cuyos cómputos fueron hechos de otro modo.

En el Japón, la religión más divulgada, el sintoísmo, vio disminuir el número de sus adeptos después de la última guerra mundial. Y no puede calcularse aún, en forma precisa, hasta que punto el régimen que impera actualmente en China logró desarraigar las religiones tradicionales.

Para ofrecer un panorama global sobre las principales religiones del mundo contemporáneo hay que empezar estableciendo que entre esas ramas fundamentales, cuyo número, según se dijo, puede fijarse en doce apartados –los cuales, sin duda, podrían también reducirse o ampliarse-, figuran las siguientes: católicos, protestante y ortodoxa (todas ellas cristianas), judía, islamita, hinduista, sintoísta (circunscripta al Japón y sus zonas de influencia directa), mazdeísta (cuyo núcleo, cada vez más exiguo, está en Persia), budista, confucionista, taoísta y una serie de cultos tribales, propios de algunos pueblos primitivos. Si se quisiera reducir a menos de doce el mínimo fijado, bastaría, por ejemplo, con unificar, bajo el nombre de Cristianismo, a los católicos, protestantes y ortodoxos, coincidiendo, así, con el afán ecuménico del Papa Juan XXIII y del segundo Concilio Vaticano.

mapa de religiones del mundo

Vamos a hablar sobre las que tienen o siguen más de 350 millones de fieles.

Los cristianos: El cristianismo es la religión con más seguidores, más de 2.000 millones, y nació del judaísmo hace casi 2.000 años. Todos los cristianos siguen las enseñanzas de Jesús de Nazaret, pero las entienden de maneras diferentes.

Los católicos, los más numerosos, son más de 1.200 millones y tienen como cabeza de su iglesia al papa, que reside en Roma, en el Vaticano. Pero otros cristianos no aceptan la autoridad del papa, como los evangélicos o los ortodoxos. El cristianismo es un elemento fundamental en nuestra cultura, clave para entender nuestro patrimonio artístico, entre otras cosas.

Los musulmanes: El islam es la segunda religión del mundo por número de fieles. Fue fundada por el profeta Mahoma (Muhammad en árabe) hace casi 1.400 años en Arabia, Los musulmanes son mayoritarios desde el norte de África hasta Indonesia. Los marroquíes, argelinos, tunecinos, mauritanos, son todos musulmanes.

Los hinduístas: El hinduismo es la religión mayoritaria en la India, y como la India es el segundo país más poblado del mundo detrás de China, los seguidores de esta religión son en la actualidad más de 800 millones.
El hinduismo no tiene un fundador ni un profeta: es una religión muy antigua cuyos primeros textos sagrados tienen más de 3.000 años de antigüedad.

Los budistas: El budismo tiene algo más de 350 millones de seguidores en el mundo. Es una religión fundada hace 2,500 años por Buda en la India. Aunque es principalmente una religión de Asia, hay también budistas en otros continentes.

Los no religiosos o ateos: Y esta lista no podría estar completa si al hablar de religiones no tuviésemos en cuenta a los que no tienen religión. Son difíciles de contar porque muchos de ellos aparecen también como miembros de alguna religión. En el mundo debe de haber 1,200 millones de no religiosos y ateos. Hay países como China o Rusia en los que la mayoría de la población no tiene religión.

DIOS UN SER SUPREMO: La palabra Dios deriva de la forma indoeuropea «dyevs», que se refería a la personificación de una existencia suprema, contrapuesta a la nada y cuyo vasto ámbito ira el cielo. Así lo entendieron mucHos pueblos de la Antigüedad precristiana y así lo toman en cuenta, todavía, casi todos los pueblos del mundo.

La teogonia, vocablo de origen griego, señala el concepto de un dios, casi siempre antropomórfico, es decir representado por una figura humana. En cambio, la cosmogonía apunta directamente hacia las fuerzas del universo el sol y la luna, el fuego y el agua, ís lluvia, el trueno, etc. Cada una de estas fuerzas; es un dios y los que creen en ellas, si pertenecen a grupos tribales las imaginan con ideas asociadas a sus posibles manifestaciones realistas.

El hombre primitivo entiende poco de abstracciones y, en consecuencia, a medida que la civilización perfecciona su cultura, supera también estas etapas de visualización, lisa y llana, de los fenómenos naturales, para concretarse primero en determinadas personificaciones y llegar, por último, a la abtracción ,a lo inmaterial.

Religión: ConfusionismoReligión: SintoísmoReligión: Islamismo

DIOS Y EL HOMBRE: El hombre se ha encontrado siempre rodeado de interrogantes. Para él la existencia es como un inmenso palacio a recorrer, en el que cada puerta que se abre muestra una nueva sala con nuevas puertas y, por tanto, con nuevas incógnitas. Siempre existe un «más allá» y un nuevo «por qué».

Los hombres primitivos, en el despertar de la razón, debieron sentirse sobrecogidos ante la grandiosidad de un mundo implacable que les rodeaba y experimentaron su impotencia ante el rayo, la lluvia, el frío extremo, la enfermedad y, sobre todo, la muerte.

En un mundo excesivamente hostil y difícil, en el que los animales, unidos a los elementos, podían más que el ser racional, escaso en número y débil en medios, éste debió comenzar a pensar en el por qué de su existencia y vio la implacable evolución del hombre desde su infancia hasta la senectud; cómo se sumían todos, incluso los jefes más poderosos, en la decadencia y en la extinción física para acabar en la muerte.

Entonces debió surgir la idea de que existían fuerzas más poderosas a las cuales el hombre se encontraba sometido y así nació la veneración hacia el Sol, padre de toda la vida, hacia el trueno, el rayo, la lluvia, etc., que dieron lugar a una proliferación de dioses, cuyo poder debía halagarse con dádivas y sacrificios, únicos medios de que así hiciesen la vida más llevadera a los indefensos mortales.
Y nació la Religión primitiva como una creencia en uno o múltiples seres superiores, generalmente invisibles, pero reales, implacables y crueles en muchos casos, bondadosos y sensibles a las ofrendas de los fieles y rencorosos con los indiferentes. En cada pueblo se perfiló una teoría religiosa distinta y se adoraron dioses nacionales y locales que muchas veces se parecían porque habían nacido de mitos comunes, de la entraña del sentir popular.

La leyenda se mezcló con las primitivas creencias religiosas, y así aparecen en las narraciones clásicas el dios que devora a sus propios hijos, los principios del Bien y del Mal que luchan sin tregua, etc. A través de los siglos, muchas religiones han desaparecido, se han abolido las más crueles y se han afianzado otras en grandes áreas geográficas. Pero en todas las regiones del Globo se ha manifestado el fenómeno religioso, relación del hombre con fuerzas superiores, con Dios. No se encuentra pueblo alguno que no crea y no practique alguna forma de religión, alguna creencia en el más allá. Considerada ésta como fenómeno humano, puede afirmarse que la Religión es universal.

El hombre ha buscado a Dios, al Creador, a la Razón Ultima de todas las cosas, a través de la multiplicidad (politeísmo) o, en fases más perfectas, en una concepción unitaria (monoteísmo). La idea de Revelación, de manifestación directa de la Divinidad al hombre, a través de la cual Dios da a conocer algunas verdades que por la luz de la razón natural se ignorarían siempre, nace en el pueblo judío y se mantiene en el cristianismo, pero no es ajena a otras formas religiosas aunque, naturalmente, la Revelación verdadera sólo puede ser una.

A veces el hombre cayó, como en muchos pueblos salvajes, en aberraciones infrahumanas. Los crueles sacrificios expiatorios se unieron a «tabúes», o prohibiciones insoportables, absurdos; pero en otras ocasiones, como en San Francisco de Asís, esta búsqueda de Dios ha dado a la Humanidad las páginas más hermosas de comprensión y amor. Max Müller decía que Religión es la facultad de sentir el infinito.

El hombre moderno, culto y consciente, busca una explicación armónica y completa del orbe. Los científicos, en un orden puramente material, intentan dar con un «campo único» que explique toda la ciencia hoy dividida en distintas parcelas. Pero más allá de la materia existe el mundo del espíritu y las grandes incógnitas que exigen una respuesta: ¿qué sentido tiene la vida?, ¿qué ocurre después de la muerte?, ¿qué es el Universo?, etc. El deseo de unidad es un impulso muy humano. La negación, la duda y las tinieblas repugnan al hombre que tiende a los grandes bienes supremos: la Verdad, la Bondad, la Belleza, la Justicia… El agnosticismo es una posición mental propia de los tiempos modernos en que el hombre se siente impotente y renuncia a la lucha.

Afirmar que sobre el más allá y de la divinidad nada podemos saber, que toda especulación es vana y que todo saber cierto en esta materia es pura ilusión, equivale a un negativismo semejante al que durante siglos ha imposibilitado el avance de la Ciencia material, como el de los que afirmaban: «El hombre nunca podrá volar.» «Sobre lo que ocurre en el cerebro nunca sabremos nada.» «Es imposible llegar a la Luna», etc.

El negativismo en materia religiosa no resuelve el gran problema, Hombre y Dios, sino que se limita a descartarlo, a dejarlo a un lado, lo cual no es hallar una solución. La posición religiosa, la fe, en cambio, satisface y proporciona un bienestar íntimo a quien la posee. El «yo confío en Dios» ha dado fuerza a innumerables generaciones para soportar dolores inmensos, realizar grandes trabajos y, lo que es más importante, vencerse y aniquilarse a sí mismo en bien de sus semejantes.

EN TODAS LAS RELIGIONES: El hombre no interpreta por igual el concepto de Ser Supremo, y en la diversidad de religiones se advierte la desorientación del que busca a ciegas. Los primeros navegantes que llegaron a las islas de la Polinesia se encontraron extrañamente sorprendidos al ver que pueblos que vivían una existencia paradisíaca, sin apenas rastro de civilización, creían, en cambio, en la existencia de un Dios único.

Entonces se suponía que todo salvaje era, por definición, un politeísta, un hombre sumido en la superstición y la magia. Y fue preciso formularse la pregunta de si la primera religión del hombre fue monoteísta, que al degenerar por diversas razones dio paso, en los pueblos más atrasados, a un fetichismo, a un politeísmo degradante.

Vemos cómo a través de los siglos las religiones politeístas, que admitían la existencia de muchos dioses, han cedido la primacía a las monoteístas (judaísmo, cristianismo, mahometanismo, etc.) en las cuales el primer dogma es la existencia de un Ser Supremo, único y todopoderoso.

A través de los distintos países es posible advertir las profundas diferencias de los hombres en su interpretación de Dios. Hay religiones en que el hombre parece ser el esclavo de un genio del mal al que es preciso aplacar constantemente con dádivas y sangre. En otras, toda la existencia es una prueba durísima que se ha de superar. Las religiones llamadas de vida, cuya manifestación más elevada es el cristianismo, son concepciones optimistas y nobles.

En ellas, Dios es el padre providente, lleno de amor, a quien se puede hablar y a quien se puede pedir con naturalidad porque está dispuesto a dar. «Pedid y se os dará.» En todas ellas existe un cuerpo de creencias que constituyen el dogma. Los misterios son inherentes al hecho religioso, porque el hombre admite con humildad que su inteligencia no puede abarcar el Universo entero, y una religión sin misterios sería sólo una explicación argumentada a la talla humana. Las relaciones del hombre con la divinidad se manifiestan en forma de ritos, es decir, de un culto que en su forma más perfecta implica un sacrificio.

La conducta humana respecto a Dios está regulada por una serie de preceptos o mandamientos que en algunas religiones, como la mahometana, son extremadamente minuciosos y hasta pueriles. El hombre, necesitado de tantas cosas que no están a su alcance, debe pedir y dar gracias, lo cual realiza a través de la oración. Rezan los monjes budistas y los frailes de la cartuja, y de un modo similar los hechiceros del Congo al impetrar la lluvia, pero hay un abismo entre los monjes tibetanos, que mueven mecánicamente los tambores de oraciones, y los monjes de Solernes, que cantan un Te Deum, conscientes de cada palabra, de cada nota.

La vida humana ha sufrido una gran evolución en un lapso inferior a los 10.000 años, y una de sus manifestaciones más influidas por este cambio ha sido la Religión. En los países civilizados es posible encontrar muchos agnósticos y algunos ateos que quizás no se han preocupado de profundizar en el fenómeno religioso, pero nos sorprendería dar con una persona que creyera en Ormuz o en Baal Moloch. Muchas religiones han desaparecido empujadas por las conquistas de la Ciencia que han demostrado lo absurdo de sus creencias. Otras han sido abatidas por persecuciones o se han disgregado en múltiples herejías.

En cambio, algunas se mantienen a través de los siglos quizás porque convienen y se adaptan a la idiosincrasia de los pueblos donde radican. El cristianismo ha demostrado la perfecta compatibilidad del Dogma con los avances de la Ciencia, y es en la actualidad la religión de los pueblos más civilizados de la Tierra y la que se halla en vías de mayor difusión.

LAS RELIGIONES DE LOS PUEBLOS TRIBALES:  La interpretación más admitida del por qué de las pinturas rupestres halladas en el interior de las cuevas habitadas por los hombres prehistóricos es que obedecían a motivos religiosos. El pintor del paleolítico rogaba a la divinidad que la caza le fuese propicia, y pintaba en el techo y en las paredes las figuras de los animales deseados.

Entre los pueblos que viven hoy sumidos en la Prehistoria encontramos una serie de manifestaciones análogas a las paleolíticas: ritos funerarios que revelan un cuidadoso culto a los muertos, lo cual supone una creencia en el más allá, en la supervivencia; una serie de tabúes, de prohibiciones; una colección de totems, de fetiches propicios o adversos, etc. La figura del sacerdote, del hechicero, del mago, aparece en todos los pueblos al lado de la del soberano o del jefe.

En todos los pueblos aquél goza de una influencia total y llega a ser temido por el propio conductor de la tribu. Entre los pueblos primitivos, uno de los más interesantes es el de los bantúes, radicado en África Central.

Éstos creen que existe un mundo invisible, pero real, que coexiste con nosotros y en el cual entramos a través de la muerte. En su idioma no existe una palabra para designar la religión porque todo en ellos es sentido religioso. Los animales y el hombre, aunque mueran, no dejan de existir porque su alma sobrevive. Así, un guerrero puede vencer a un leopardo si posee el espíritu de un león que se haya apoderado de él. La muerte de un familiar se acompaña de danzas, cánticos y una serie de ritos que ayudarán al agonizante a ingresar en el mundo invisible. La distinción entre las almas de los hombres buenos y las de aquéllos que se comportaron mal en vida, surge ya en pueblos como los Fangs del Gabón, que creen en un Otololan o «infierno de fuego».

La reverencia que los bantúes tienen para sus manes o fetiches, que son innumerables, no se confunde con la idea de un dios inaccesible, lejano y supremo a quien llaman amba, que significa «el que hace» o bien oza, «el que puede». Pero ellos siguen implorando a sus manes y esta idea oscura de Dios no basta a moverlos a rechazar sus supersticiones. En todos los pueblos salvajes, salvo rarísimas excepciones, la Familia y la Religión mantienen relaciones muy estrechas. El hecho de unirse a un hombre y una mujer para crear un hogar está rodeado de una serie de prohibiciones y ritos a veces complicadísimos.

La iniciación de los adolescentes y la entrada en la virilidad reviste caracteres sangrientos y dolorosos, pruebas de sangre y de fuego, en muchos lugares. La práctica de la circuncisión, por ejemplo, no es privativa del pueblo judío, sino que se observa en forma bastante más dura en Australia, Polinesia, muchos pueblos de Africa y algunas tribus de América. Livingstone, el gran explorador africano, decía, refiriéndose a los hotentotes: «por degradados que sean estos pueblos, no es necesario hablarles de Dios y de la vida futura, porque para ellos éstas son verdades completamente admitidas. Si les habláis de un muerto dicen que ha ido a Dios. Al amanecer abandonan sus chozas y mirando al Oriente dirigen una oración a Tsui Goa, el padre de los padres. La confusión de ideas (Dios-Sol) es lógica y propia de una mente primitiva». Los masais, que son pueblos pastores, tienen siempre en su boca el hombre de Dios, En Ngai, a pesar de que no sepan dónde está ni quién es.

Las mujeres rezan dos veces al día, y los hombres cuando hay sequía o enferma el ganado. La base o fundamento de las religiones de los pueblos primitivos parece residir en el miedo a lo desconocido. Los sacerdotes y magos se aprovechan de esta ignorancia y rodean sus ceremonias de iniciación, y sus rituales de una serie de cánticos, movimientos, adornos y sortilegios para enmascarar y «dramatizar» sus ceremonias.

Solamente los iniciados pueden llegar a los secretos de la Religión, los cuales si bien son celosamente guardados por los custodios del culto, se transmiten escrupulosamente de generación en generación. El totem es una manifestación universal de carácter religioso. Los pieles rojas ojilawais creían descender de una pareja de aves llegadas al Lago Superior y a las cuales el Gran Espíritu había convertido en seres humanos.

La identificación de cada tribu con un animal totémico llegaba a ser absoluta entre los pieles rojas, que adoraban realmente al águila, al búfalo, al buitre o al puma. Los hombres de las tribus Arunta, en Australia, tenían como totem el mosquito y no podía aplastarlo ni tan sólo ahuyentarlo. Los totems originan, de rechazo, el tabú, la prohibición. Existen innumerables y a veces inexplicables prohibiciones en las religiones de los pueblos primitivos. Cierta tribu australiana no podía beber agua tomándola en la palma de la mano, sino que debía recibirla de otra persona.

Los citados Arunta no podían mirar la Luna so pena de exponerse a morir en manos de un enemigo. Algunos totems son entes inanimados como la lluvia, el trueno, la arena, etc., aunque por lo general las tribus guerreras prefieren tener como totem a un animal. He aquí algunos totems de clanes pieles rojas americanos: Indios creeks: oso, ciervo, pantera, gato montés, castor, sapo, topo, lobo, etc. Indios iroqueses: tortuga, lobo, gamo, oso. Indios yuwas: búfalo, águila, lobo. El respeto de los hindúes se inclina hacia la vaca, cuya carne no comen porque está prohibido darles muerte; el de los bereberes hacia el cordero, cuya fiesta de Aidelmulú no es de origen árabe, sino más primitivo, y numerosas creencias arraigadas en la superstición popular, incluso en países cristianos (el gato negro, la buena suerte de las mariposas blancas, el horror a las lechuzas, etc.), son supervivencias de un totemismo universal primitivo. La idea de la muerte va también íntimamente unida a la Religión. Por esto el «culto a los muertos» es constante en todos los pueblos primitivos.

Los hombres de Neanderthal enterraban a sus familiares en cuclillas, rodeados de los enseres que les acompañaron en vida y con provisiones y alimentos para el gran viaje. Sin embargo, existe en el fondo del corazón humano una tendencia ancestral hacia el monoteísmo. La creencia en muchos dioses no llega a borrar el deseo, la necesidad de que exista un Dios más poderoso, un señor único, providente y eterno.
Así, cuando los primeros colonizadores llegaron a la Isla de Pascua, en la región más desconocida del Pacífico, se sorprendieron al constatar que los polinesios creían en un solo Dios a quien llamaban Tangalo, y más asombroso aún, esperaban la venida de un redentor, a quien conocían con el nombre de Rongo. Los dioses menores, los espíritus de la naturaleza, del mar y de las cosas, eran reverenciados como fuerzas sometidas al poder supremo de Tangalo. En la Isla de Pascua no existían templos, ni sacerdotes ni una organización religiosa con ritos determinados.
Los polinesios de aquel lugar vivían en la más completa libertad. Sin embargo, creían en un solo Dios y esperaban al Mesías. Cuando el hombre comienza a dejar constancia escrita de sus luchas, del nombre de sus jefes, de sus vicisitudes, es posible estudiar ya la evolución concreta de sus ideas sobre Dios, la otra vida y el destino del hombre.

Entramos en el mundo de las religiones históricas. Algunas de ellas desaparecieron sin dejar rastro, salvo el que puede admirarse en los museos. Otras, se transformaron y dieron lugar a las que subsisten en la actualidad. Los hombres que habitaron en el Próximo Oriente, desde Egipto hasta los confines de la India, con la salvedad del pueblo judío, se esforzaron en dar una explicación a los grandes interrogantes de la vida y el más allá creando religiones de terror, impresionantes, en las cuales el hombre era un ser sometido al poder tiránico y absoluto de dioses muchas veces malvados, exigentes y en ocasiones viciosos e implacables. La religión de los pueblos históricos primitivos constituía casi siempre una tortura moral, cuando no también física, para el desdichado creyente.

LA RELIGIÓN CATÓLICA:

Entre todas las religiones del mundo actual el catolicismo es, sin duda alguna, la que posee un cuerpo de doctrina mejor definido, más invariable, y al mismo tiempo una organización jerárquica más perfecta y completa. Su doctrina puede resumirse en un librito de poca extensión, el catecismo, y explica lógica y claramente la Creación, la esencia del hombre y el futuro. Dios existe, es eterno, inmenso, todopoderoso, providente, sapientísimo, es decir, perfecto. Dios creó el mundo y el hombre. A éste le hizo libre, compuesto de cuerpo y alma, destinado a salvarse y a gozar de una felicidad eterna después de la muerte.

La caída y pecado original de la primera pareja tuvieron por consecuencia la pérdida de los dones preternaturales y la condena a morir, a sufrir enfermedades, tentaciones, dolor y trabajo. Existe una Religión natural. Un hombre en estado salvaje, por su propia reflexión puede encontrar a Dios y saber qué cosas están bien y cuáles son los actos perversos. Pero Dios dio al hombre una Religión revelada, explicó ciertas verdades que el hombre por el solo ejercicio de su razón jamás podría llegar a conocer. Esta revelación se halla expresamente consignada en las Sagradas Escrituras, en el Antiguo Testamento.

Un pecado contra Dios no podía ser perdonado sino por el sacrificio de una víctima igual a Dios. Es esencial en el catolicismo el misterio de la Santísima Trinidad, un solo Dios, pero tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Hijo se convirtió en hombre y Jesús apareció en el mundo por dos razones principales: para morir y con su sacrificio hacer posible el perdón de la culpa original, y para revelar al mundo el Evangelio, la buena nueva, abriéndose así el Nuevo Testamento. Los signos con que se conoce la verdadera religión son las profecías y los milagros, hechos sobrenaturales, no explicables por razones científicas, los cuales no son contrarios a las leyes naturales, pero obran como si las suspendieran o modificaran. Las curaciones milagrosas de Lourdes y de Fátima no pueden explicarse científicamente, porque son obra de Dios.

Toda religión que no contuviera en su doctrina algún misterio sería demasiado humana. La católica se basa en el de la Trinidad, el de la Encarnación y Redención como principales. Admiten los mismos libros sagrados que existían en los tiempos anteriores a Jesús, pero añade los cuatro Evangelios que narran la vida del Maestro y los Hechos de los Apóstoles, cartas, etc., que constituyen en conjunto el Nuevo Testamento.

En los tiempos históricos los mártires dan testimonio, confiesan la verdad de la fe y su sangre tiene el valor de holocausto y de testificación. Cristo es el Hijo de Dios hecho hombre. Él instituyó la Iglesia y San Pedro fue el primer pontífice, y la línea de sus sucesores puede seguirse históricamente hasta la actualidad. La Iglesia es la barca del pescador, la piedra de salvación, y fuera de ella no hay sino discusiones, errores y tinieblas porque sólo en ella se da el Pentecostés eterno de la influencia del Espíritu Santo.

El Papa, vicario de Cristo en la tierra, reside en Roma y le asiste un Colegio de cardenales, supremas dignidades de la Iglesia, a modo de cuerpo consultivo ya que las últimas decisiones, inapelables e infalibles, corresponden al Pontífice. Los obispos son los representantes del Papa en las diócesis, y en ellas ejercen con plena autoridad su ministerio siendo los párrocos los jefes espirituales de cada pueblo. Junto al clero regular se hallan las Ordenes monásticas, misioneros, de enseñanza, hospitalarias, etcétera, variadísimas y cada una con reglamentaciones y obediencias propias.

La Religión enseña una serie de verdades que se han de creer. Constituyen el Dogma, el Credo, y se dirigen principalmente a la inteligencia. El hombre no puede mantenerse puro porque no es perfecto, su naturaleza propende al mal, al placer y a la decadencia. El pecado es la trasgresión de un mandamiento impuesto por Dios. Las normas de conducta expresadas en la Moral se dirigen con preferencia a la voluntad y al sentimiento.

La amistad de Dios se expresa en la gracia, un don sobrenatural que el señor no niega a quienes la piden sinceramente. El pecado lleva consigo la pérdida de la gracia y, por tanto, un castigo en la otra vida. Pero Dios es infinitamente misericordioso y perdona siempre que exista propósito y dolor. Para devolver al alma caída la gracia que perdió, existen los Sacramentos. Unos, como el bautismo, confieren la primera gracia. Sin haberlo recibido no se es cristiano, ni miembro de la Iglesia.

La penitencia borra los pecados; la confirmación nos hace soldados de Cristo; la extremaunción nos prepara para el gran tránsito; el matrimonio y el Orden nos confieren gracia de estado, para ayudarnos a vivir santamente una nueva vida. Pero el más sublime es la Eucaristía, por el cual Cristo Jesús, vivo y verdadero, entra en nosotros oculto bajo las especies del pan y el vino, y se une a nuestra alma de la que no se apartará mientras no cometamos un pecado. Vivir en gracia, perseverar, es la gran meta del cristiano. Por esto reza.

La oración es la comunicación del fiel con Dios o con alguno de sus intercesores: la Virgen, mediadora por excelencia, y los santos, varones ilustres que consiguieron la gloria por sus esfuerzos. Rezamos para dar gracias y para pedir lo que necesitemos siempre que sea para bien de nuestra salvación. La finalidad de todo cristiano en esta vida es vivir santamente para salvarse.

Conseguir la felicidad eterna es lo más importante. La religiosidad, la fe, la piedad, el amor al Creador, deben manifestarse por medio de un culto. No es necesario acudir al interior de grandes catedrales para rogar o alabar a Dios. esto puede hacerse en la soledad el desierto o in curriculum tuo, como dice el Evangelio, en el interior de nuestra casa; pero el culto externo, manifestado a veces con gran lujo y aparatosidad en procesiones o grandes fiestas, es la muestra más evidente de que la fe no es solamente patrimonio de cada uno, sino algo colectivo, que comparten todos los creyentes de un mismo pueblo, de una nación.

Los actos del culto son varios, pero el más importante es el sacrificio de la misa. Los fieles se reúnen en los templos y el sacerdote oficia la misa que celebra conjuntamente con los fieles. Éstos son parte activa en el gran drama. La misa consta de unas oraciones de entrada, lectura de epístolas de los apóstoles y de un fragmento del evangelio, enseñanza viva de la doctrina de Jesús.

Sigue un ofrecimiento, un ofertorio, en el cual el pueblo ofrece sus oraciones y el sacrificio que se va a consumar. El momento más importante de la misa es la consagración, en la cual, repitiendo el sacerdote las palabras de Jesús en la santa cena, el pan y el vino se convierten milagrosamente en el cuerpo y la sangre de Jesús.

La comunión es la participación de los fieles en esta unión íntima con Cristo. Los demás actos piadosos y de culto, procesiones, triduos, novenas, sermones, bautismos, bodas, etc., si bien son altamente laudables cuando se realizan con espíritu cristiano no pueden compararse con el gran sacrificio de la misa.

El cristiano no es un ente aislado, sino miembro de una iglesia dilatadísima. Una parte de ella se encuentra triunfante en la gloria. Otra, purga sus pecados, pero sabe que un día verá a dios, y otra, la de los fieles que vivimos, es la militante porque lucha para conseguir el premio eterno. Las buenas obras, las oraciones, los sacrificios, etc., merecen delante de Dios y sirven para perdonar parte de la pena de los pecados, pero el cristiano no pelea solo, sino que es miembro de un cuerpo místico.

Por la comunión de los santos, el fruto de las buenas obras puede beneficiar a todos y a cada uno de los fieles. La Iglesia, en los momentos actuales, se enfrenta con gravísimos problemas de los cuales, sin duda alguna, el más importante es el social. Pero una característica que a veces pasa inadvertida, referente a la Iglesia católica romana, es que para ella el tiempo, la violencia o la persecución no ejercen gran influencia. La persecución, a través de la experiencia de veinte siglos, resulta beneficiosa porque purifica y fortalece.

La violencia, ni en tiempo de Atila, Solimán o Napoleón, logró torcer los caminos del Papa, que no tiene divisiones militares, pero que ejerce su soberanía espiritual sobre centenares de millones de personas. Finalmente, el tiempo es para una iglesia eterna un factor secundario. Por esto las decisiones pontificias son lentas, ya que su misma continuidad le confiere una seguridad y una confianza que no puede existir en una sociedad puramente humana. En último término siempre es Dios, la Providencia, quien gobierna el mundo y dispone todas las cosas.
La entronización de Juan XXIII en 1958 provocó un cambio del Vaticano en la apreciación de los problemas contemporáneos. En 1962 convocó al vigésimo primer Concilio Ecuménico, segundo del Vaticano, y que fue clausurado en 1969 por Paulo VI. Este Concilio realizó importantes reformas litúrgicas y administrativas.

Paulo VI viajó a varios continentes en misión espiritual, llegando a Tierra Santa y la India en 1964, dictó un mensaje en la sede de las Naciones Unidas en los Estados Unidos en 1965, viajó a Portugal y Turquía en el año 1967 y, por último, en 1968 se dirigió a Colombia. Esta línea de apertura e integración ha sido continuada y acentuada por el Papa Juan Pablo II el cual ha visitado los lugares más recónditos de la Tierra llevando su mensaje de amor y paz.

Religiones del Mundo (Fuente Consultada: La Enciclopedia del Estudiante –  Tomo17)

 

La religion y los conflictos politicos y economicos

La religión y los conflictos politicos y economicos

La religión constituye un elemento esencial de la identidad cultural de muchos pueblos, pero en ocasiones determina la exclusión de los otros, lo que puede provocar conflictos.

La religión, identidad cultural de los pueblos

En muchas culturas, la religión es un elemento clave en la educación y, a la vez que niños y niñas aprenden a leer y también se les enseña las creencias básicas. Así la religión se utiliza como un medio más para explicar el mundo a los más pequeños.

En ocasiones esta educación religiosa no va acompañada también de una adecuada formación para respetar la diversidad. Puede entonces que surjan conflictos con personas de otras religiones y con una forma de entender el mundo diferente a la suya.

mapa de religiones del mundo

En muchas sociedades actuales, la religión es un ingrediente importante en la identidad cultural, que sirve para diferenciarse de los demás. Se trata de un elemento esencial que ha marcado el devenir de la historia de muchas naciones y que configura tradiciones y caracteristicas culturales.

Pero si ese valor de identidad se plantea como excluyente entonces podemos hallamos ante una fuente notable de conflictos, ya que la religión puede utilizarse como un medio para amplificar las diferencias que existen entre los grupos humanos, o para justificar las atrocidades de la violencia, la guerra y el terrorismo.

La religión, por sus caracteristicas especiales, puede servir para multiplicar el conflicto y convertirlo en un problema de difícil solución cuando las partes enfrentadas se fanatizan.

El ejemplo de las guerras de religión en Europa en la Edad Moderna.

Las sangrientas guerras de religión, que emprendieron cristianos de diversas confesiones entre los siglos XVI y asolaron Europa y son un ejemplo de cómo la religión puede servir de excusa para otros intereses.

Las causas de los enfrentamientos eran las ambiciones políticas y económicas de los diferentes estados europeo pero el trasfondo religioso permitía justificar las agresión y hacer más violenta y despiadada la guerra.

Por ejemplo, muchos príncipes y reyes alemanes y del norte de Europa vieron en el luteranismo el medio perfecto para librarse del control político del papa y sus aliados, y del pago de impuestos a la iglesia católica, así como un modo de acrecentar

sus propiedades y riquezas al confiscar los bienes y las tierras eclesiásticos. Por su parte, los reyes de países católicos consideraban que luchar contra los protestantes era un medio de mantener sometidos estos territorios.

Hubo muchos reformadores religiosos a lo largo de la Edad Media, pero no tuvieron los seguidores que muy pronto consiguió Lutero. En ese momento la religión sirvió como pretexto para marcar las diferencias, establecer nuevas identidades y justificar el conflicto. A la vez que se producían estas guerras por toda Europa, durante la Edad Moderna intentó eliminarse cualquier tipo de diferencia religiosa dentro de cada reino.

En España, la inquisición persiguió violentamente a todos los no católicos. Pero también los calvinistas fueron intolerantes y emplearon la violencia en Ginebra, los anglicanos en Inglaterra y los luteranos en los principados de Alemania. Polonia se mantuvo como nación católica precisamente para conservar su identidad frente a los pueblos que la rodeaban por el este y el oeste, y que a lo largo de la historia habían ocupado su territorio: en occidente, los alemanes luteranos y en oriente, los rusos ortodoxos. La Edad Moderna en Europa fue un período intolerante y sangriento, en el que se buscó la uniformidad religiosa a costa de perseguir y eliminar todo tipo de diferencia.

La pervivencia de los conflictos religiosos

En ocasiones se defiende la idea de que los grandes conflictos actuales son choques entre civilizaciones, caracterizadas por las opciones religiosas. Hay especialistas en política internacional que creen que las guerras del futuro tendrán como causa principal la religión y, sobre todo, destacará el enfrentamiento entre el islam y el cristianismo.

Esta información no concuerda con la importancia del diálogo interreligioso en el mundo actual, ni con el carácter de pretexto que la religión tiene en los enfrentamientos.

Hoy en día se producen aún conflictos que en un primer análisis parecen tener una causa religiosa. Pero hay que tener en cuenta que la religión sigue siendo un medio muy poderoso de distinguirse de otros, y que puede servir para marcar una frontera, para expulsar al diferente o para matar sin remordimientos.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo 17 – La Nación.

Las Mas importantes Religiones del mundo Historia y Origen

Las Mas importantes Religiones del Mundo Historia y Origen

religiones del mundo

Religión:Judaísmo – Religión: Cristianismo – Religión: – Islamismo – Religión: Budismo – Religión:Hinduismo

HISTORIA DE LAS RELIGIONES DEL MUNDO: Escuchamos decir muy seguido  que vivimos en una «aldea global», en la que todos somos vecinos y no podemos ignorar ni nuestros parecidos ni nuestras diferencias. Si somos diferentes en algo es precisamente en las religiones. Conocer las religiones de nuestros vecinos es comprenderlos mejor e identificarnos con ellos como miembros de una cultura mundial a la que todos aportamos algo. Si nos respetamos mutuamente, crearemos un mundo con menos conflictos.

Por eso nuestra actitud debe ser siempre la de la valoración del que piensa distinto, conscientes de que el que seamos diferentes no tiene por qué impedir la colaboración ni el enriquecimiento mutuo. Además, conocer cómo piensan otros puede ayudar a que comprendamos mejor cómo pensamos nosotros.

Incontables religiones, desde hace millares de siglos, han tratado de transmitir los mensajes de Él. Dios, Alá, Adonai, y sus diversas denominaciones convirtieron a las religiones en fenómenos que merecen un profundo análisis; desde el universo vecino del hombre hasta el del secreto que comprende y orienta su vida.

El análisis de cada una de ellas, en toda su complejidad, reconoce los aspectos que engalanan en un medio y en una época en particular. Estos hechos componen conjuntos de doctrinas disímiles. Allí se alojan infinidades de figuras muy diversas: dioses, ángeles, demonios, etc., que a los hombres le sirvieron y les sirven de mensajeros, que la hacen visible, que protegen su curso, que habitan su mundo, que cargan con la responsabilidad de sus lados oscuros.

Desde esta pagina podrás conocer cómo se formaron; desde la historia de la Iglesia hasta el origen de las principales religiones universales: el judaísmo, el cristianismo, y el Islam; la creación de otras religiones importantísimas, como el budismo, el hinduismo, el taoísmo; hasta aquellas que están muy presentes hoy día, como el New Age.

E! hombre, desde siempre, ha tenido la necesidad de creer en algo: tanto en él mismo como en un Dios, Centenas de religiones —también algunas sectas— existen en el mundo para unificar ideologías muy fuertes, basadas en las Sagradas Escrituras. Si algo tienen en común es que se caracterizan por hacer llegar el mensaje de Dios; para algunos, Mahoma; para otros, Jehová, y así.

Desde los pueblos primitivos hasta las naciones de hoy, las culturas han tenido la imperiosa necesidad de creer, de confiar su vida a los santos y a los dioses. Una vez que un individuo se interioriza en las creencias de cada religión puede llegar a la única conclusión, compartida: todas tienen algún dios que protege y castiga con la misma intensidad. Hasta se afirma que se trata del mismo: el Creador, el Todopoderoso.

Con el paso de los siglos y las dificultades que ha tenido la humanidad, los hombres siguen ansiosos por creer y pertenecer a un grupo con el que compartir algo más que ideas parecidas. Tanto sectas, como parasitólogos, falsos profetas, adivinadores, magos, gurúes, entre otros, aparecieron en la escena mundial tratando de saciar la sed de trascendencia en la que la humanidad no deja de pensar.

Hoy día, se observa con claridad la religión individualista —a la que muchos filósofos y religiones le dedicaron su estudio— basada en la creencia de cada individuo. Esto implica una mezcla de ideologías, ya sean religiosas, filosóficas como cientificistas.

Desde hace algún tiempo el consumo se convirtió en una gran actividad del hombre. Se consiguió, de esta manera, borrar la propia existencia. El ser humano olvidó quién es. Los centros comerciales se han transformado, para algunos, en los nuevos templos, y esto trajo aparejado un gran vacío en las personas.

A consecuencia, muchos se volcaron a los libros de autoayuda y a las filosofías orientales. Estas comentes consiguieron regresar al hombre al punto de partida: las religiones tradicionales.

En algunos países, católicos y judíos regresaron a las prácticas, pero a través de formas alternativas, con estilo propio. La búsqueda espiritual es inherente a lo humano; tiene que ver con el arte, con la búsqueda de sentido o con involucrar a Dios. En cambio, las religiones son formas institucionales que trabajan para preservarse a sí mismas, más que para servir a los fines para los que fueron creadas. Se puede asegurar que en la actualidad existe una gran tensión entre las formas institucionales de las religiones y las necesidades de las personas.

Han existido tantas religiones a lo largo de la historia, desde la Prehistoria a nuestros días, que no podemos conocerlas todas. Incluso en la actualidad hay religiones que nos son desconocidas, porque los grupos humanos que las practican, por ejemplo en la selva amazónica, no tienen contacto con el resto del mundo. Otras religiones nunca podremos conocerlas porque ha desaparecido toda la información sobre ellas y no tenemos documentación para recordarlas.

Dentro de las religiones de las que sise tiene información hay religiones que tienen seguidores en la mayoría de los países del mundo, como el cristianismo o el islam, mientras que otras concentran sus fieles en un solo país, como es el caso de la religión nacional de Japón, el síntoísmo. También hay religiones que han surgido hace muy poco tiempo, como la fe bahai, que fue fundada en el siglo XIX, mientras que otras son tan antiguas que se ha perdido el recuerdo de cuándo surgieron, como las religiones del norte de Siberia.

Hay religiones que casi han desaparecido y pocos son los fieles que continúen la práctica religiosa, como la religión griega, la romana o la de los celtas, pero que forman parte de nuestro patrimonio cultural. Otras tienen muy pocos seguidores en la actualidad, como el mazdeísmo, del que hay menos de un cuarto de millón de fieles, aunque en el pasado fue una religión floreciente en Asia. Y hay religiones con muchos fieles que cuentan con una abundante documentación de su pasado, por lo que podemos conocerlas bien.

RELIGIONES PRIMITIVAS: Se utiliza el término primitivo para denominar a las religiones anteriores a las que se llaman religiones universales. Estas últimas son, por ejemplo, el cristianismo y las grandes religiones asiáticas y aquellas que normalmente tienen escrituras y se las consideran abiertas para toda persona. Por lo tanto, la religión primitiva pertenece a una tribu que es consciente de que otros pueblos poseen dioses y sistemas propios. El término primitivo significa también primario o fundamental. Es común que las religiones primitivas tengan la creencia de encontrarse en un mundo de poderes o seres espirituales más fuertes que el hombre mismo. Estas religiones deciden que lo insólito está en las cualidades especiales de un ser humano. A este poder que se concibe como una multitud de espíritu que habita en toda clase de lugares o que vaga con libertad se lo denomina Mana.

Algunas de estas religiones veneran a unos poderes espirituales como dioses, que gobiernan un área particular del mundo o de la vida humana: como la casa, la agricultura, la guerra o la metalurgia. Los dioses más importantes tienen templos o santuarios con sacerdotes o fiestas especiales.

Diversas religiones primitivas presentan un único o supremo dios por encima de todos los demás poderes. A veces, incluso, se le concibe como un Dios Universal, que puede no tener templos, sacerdotes, un culto organizado o sacrificios, y por eso pasa fácilmente inadvertido para los que desconocen estas practicas.

Asimismo, una gran parte de los pueblos tribales cree que los espíritus de sus muertos siguen viviendo. Y a su vez estos muertos se relacionan con los que aún viven en este mundo. Pon ende, los vivos deben honran a los espíritus ancestrales y cortan con su protección y guía.

Las religiones primitivas dependen de mitos más que de escrituras y credos. Estos mitos no son simples cuentos sino langas historias que contienen la teología y la filosofía de la vida de toda una población. En ellas se puede encontrar una honda comprensión de la naturaleza humana y de los fundamentales problemas del hombre.

Los ritos son otro medio de comunicación entre los dos mundos —el de los vivos y el de los muertos—, y a veces están incorporados a los antiguos mitos. Las oraciones y ofrendas a los dioses son las prácticas más destacadas de estas manifestaciones; algunas oraciones resultan profundamente espirituales y pueden sen utilizadas en los cultos de las religiones universales; otras, solo piden prosperidad y bendiciones materiales.

No todos los pueblos hacen sacrificios a los dioses pero muchas religiones primitivas cuentan con sistemas definidos en que las ofrendas consisten en matan, liberado indican el alimento que se compartirá con el dios en un banquete de comunión.
Para realizar toda clase de actividad religiosa la mayoría de las religiones cuenta con un especialista, normalmente llamado—con una expresión anglosajona—Medicine Man. Este sujeto puede realizarlas actividades del sacerdote, del médium, del adivino, del curandero, del herborista, del chamán peno no la del brujo o la de un simple mago.

Aunque muchas religiones primitivas han desaparecido debido al desarrollo, en todos los ámbitos del mundo moderno, otras persistieron tenazmente y se adaptaron al cambio.

Es importante tener en cuenta que bajo ningún concepto se debe considerara estas como religiones infantiles de los pueblos salvajes; pon el contrario, son intentos serios de pueblos adultos pana crean y mantener un sistema espiritual capaz de ofrecer un apoyo tanto en la vida como en la muerte.

En el Paleolítico aparecen figuras femeninas muy obesas, en las que se destacan los senos, el vientre y las caderas, mientras que otras partes, como la cara, apenas están definidas. Se las ha llamado «Venus paleolíticas». Su nombre viene de las representaciones artísticas de Venus, la diosa romana del amor.  Venus de Willendorf, En el Paleolítico, parece que se utilizaban este tipo de figuras como representación de la fertilidad y de la abundancia.

Fuente Consultada:
La Historia del Cristianismo 2000 años de Fe Collins-Price
Historia de las Religiones Hofmann-Poirier
Enciclopedia del Estudiante Tomo 17 Religiones y Culturas.

El Yihad o Guerra Santa Religion Islamica Caracteristicas

Características del «Yihad» o Guerra Santa – Religión Islámica Musulmana

En el año 632, a la muerte de Mahoma, la mayor parte de Arabia se había convertido al islamismo. Fallecido el Profeta, se nombró califa (sucesor) al gentil, fiel y prematuramente envejecido Abu Bekr, suegro de Mahoma. Su carácter no se vio afectado por la elevación a lo que era realmente un reino, y siguió vendiendo sus telas en el mercado.

Pero mientras tanto sus comandantes iniciaron, con su bendición, la jihad (Guerra Santa) contra Siria, que por entonces era una provincia del imperio bizantino.

En una tremenda explosión de energía, los ejércitos musulmanes atravesaron los debilitados imperios bizantino y persa. Siria cayó en el año 635, Palestina y Mesopotamia en el 640, Egipto en el 642, Persia en el 643, Tripolitania en el 647 y Chipre en el 649. Abu Bekr había muerto tras un reinado de dos años y este vasto imperio se ganó bajo la dirección del colérico Ornar (que reinó de 634 a 644) y del anciano e incompetente Othman (644-656). Fueron los califas segundo y tercero, y ambos murieron asesinados, para seguir en este orden el cuarto califa Ali (656-661), yerno de Profeta, quien también fue asesinado, dando origen a nueva dinastía en el poder conocida como los Omeyas.

En el mapa de abajo podemos analizar la expasión árabe mediante la interpretación de la Guerra Santa, que se designa a toda aquella guerra que se hace por motivos religiosos contra los enemigos de una fe. Es un recurso extremo utilizado por los fundamentalistas de cualquier religión para justificar el uso de la violencia.

mapa expansion arabe

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El concepto de guerra santa es comúnmente confundido con el de yihad, si bien este último es un término mucho más amplio dentro de la doctrina islámica. La yihad se puede traducir al español como ‘esfuerzo’, y se refiere al deber sagrado de obrar para Alá y conforme a la doctrina de Mahoma.

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Las diferentes visiones que nos ofrece el islam en la actualidad deben llevar a una mayor profundización en su diversidad, sin tener en cuenta algunos aspectos de radicalidad, ni prejuzgar cierta apariencia sesgada de alguna de sus manifestaciones.

El yihad: La palabra yihad aparece mucho en los medios de comunicación, en referencia a grupos terroristas como el llamado «Yihad Islámica», que reivindica atentados que se cometen en Israel y en otros lugares.

También suele hablarse de yihad de modo más general para referirse a la «guerra santa», y hay quien llega a creer que todos los musulmanes están dispuestos a atacar a sus vecinos para que cambien su religión y abracen el islam, como un caso extremo de proselitismo.

El yihad es un elemento importante en la vida del creyente musulmán, y en árabe significa «esfuerzo». Se trata de una abreviatura cuya fórmula completa, que se emplea con frecuencia en el Corán, es «el esfuerzo en el camino de Alá». Para ello pueden emplearse diversos medios.

El primero es el esfuerzo en el auto perfeccionamiento, que para muchos musulmanes es el yihad más importante, y consiste en luchar contra las tendencias negativas para ser cada día mejor ante los ojos de Alá.

Otro es el esfuerzo militar contra los no musulmanes, cuando se trata de defender el territorio poblado por musulmanes contra los ataques enemigos, o a la hora de abrir al islam una zona que rechaza la invitación pacífica para que lo adopte. También existe el esfuerzo contra los musulmanes para combatir a los que no actúan de modo correcto buscando que cambien su actitud.

la guerar santa en la edad media

La época de Mahoma estuvo marcada por las guerras, dirigidas tanto contra los árabes politeístas como contra judíos y cristianos, pero también contra los que, tras haber aceptado el islam, habían cambiado de opinión y habían abandonado la comunidad musulmana.

En este contexto bélico, las referencias al yihad en el Corán se centran en el esfuerzo militar de expansión del islam y en el castigo de los que se habían pasado de bando.

He aquí algunos ejemplos: «Di a los infleles que si cesan [de enfrentarse] se /es perdonará lo pasado, pero si reinciden [1 combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda todo el culto a Alá» (Corán 8, 38-39)

«Combatid contra quienes, habiendo recibido la escritura [es decir, los judíos y los cristianos] no creen en Alá ni en el último día, ni prohíben lo que Alá y su enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera. Luchad hasta que, humillados, paguen el tributo.» (Corán 9, 29)

«Matad o los que asocian deidades a Alá [los politeístas] dondequiera que los encontréis, capturadles, sitiadles, tendedles emboscadas por todas las artes. Si se arrepienten, rezan la oración y dan limosna, dejadles en paz, Alá es compasivo, es misericordioso.» (Corán 9, 5)

Algunos grupos terroristas islamistas utilizan la religión según sus intereses y tergiversan el significado de yihad, con la finalidad de justificar sus acciones, que tienen como resultado el asesinato indiscriminado y el dolor de mucha gente. Consideran que quienes mueren realizando un acto terrorista son mártires del islam e irán directamente al paraíso.

Ese convencimiento convierte el terrorismo de estos grupos en terriblemente peligroso porque sus miembros son suicidas y no tienen miedo a perder la vida, ya que esperan ultima recompensa extraordinaria después de la muerte.

La victoria de Jomeini en 1979 cambió el rumbo del fundamentalismo islámico, hasta ese momento marginado, con sus dirigentes perseguidos e incluso ajusticiados o asesinados por las autoridades.

Radicalismos

Desde el baluarte iraní, Jomeini intentó consolidar una opción anti-occídental que superase la dicotomía chiitas-sunitas, presentando un nuevo enfrentamiento en el que los «reformistas» aparecían como el verdadero enemigo.

La guerra rano-iraquí resultó un paradigma del enfrentamiento entre la opción fundamentalista y un reformismo que buscaba su identificación en el militarismo expansivo y en el panarabismo político.

En otro extremo aparecen los integrismos, que presentan por lo menos dos vías. Por una parte, está el fundamentalismo ético y religioso pero teñido de pragmatismo en relación con occidente, que preconiza Arabia Saudí y que parece corresponderse con países enriquecidos con el petróleo.

Otro fundamentalismo, militante y radicalmente anti-occidental, ha surgido en países como Egipto, Argelia, Afganistán, Pakistán, o la Palestina ocupada, entre otros.

En estas zonas viven en la miseria amplios grupos de población, jóvenes sin expectativas, para los que el modo

de vida del primer mundo es inalcanzable. Buscan en los preceptos islámicos la seguridad que ofrece la tradición, y además el medio de canalizar la protesta frente a la injusticia, que se refleja en un odio hacia el no musulmán, tanto por su riqueza como por su calidad de infiel.

Sin embargo, esa violencia no se dirige hacía la escandalosa riqueza de ciertos países musulmanes protegidos por un particular fundamentalismo.

El problema palestino y la consolidación del estado de Israel como baluarte de los intereses occidentales en pleno territorio islámico han provocado un recrudecimiento del nacionalismo árabe, que muestra una gran diversidad de vías.

En la posición más radicalizada están los grupos fundamentalistas como Hezbolá o Yihad Islámica, Takfir o al-Qaeda, que están ahondando la tensión en tres zonas conflictivas, el Magreb, Palestina y Asia central.

El caso argelino también ha resultado muy complejo.

El espíritu de la guerra de la independencia se mantuvo vivo y el imparable ascenso del Frente Islámico de Salvación (FIS) y la descomposición del Frente de Liberación Nacional condujeron a una situación de guerra civil que durante los años noventa se cobró más de ciento veinte mil vidas.

La subida al poder de Abdelaziz Buterflika en 1999 ha estabilizado la situación.

El mundo islámico resulta así, por tanto, un complejo panorama en el que la religión y la geoestrategia se entremezclan creando un escenario de conflicto.

El caso de Palestina

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Turquía hizo de Palestina su base de operaciones contra Egipto, ocupado por Gran Bretaña. Al término del conflicto fue ocupada por las tropas británicas. Ya antes de la firma del armisticio, los británicos, en la llamada «Declaración Balfour» (2 de noviembre de 1917), preveían la posibilidad de crear en Palestina un hogar hebreo, aunque sin perjudicar en nada los intereses de las restantes comunidades confesionales del territorio.

En 1922, la Sociedad de Naciones otorgó el mandato de Palestina a Gran Bretaña, que favoreció el establecimiento en esta región de numerosos colonos judíos.

Las persecuciones nazis incrementaron la inmigración judía, frenada por la presión árabe sobre los británicos, lo cual originó actividades guerrilleras y terroristas de algunas organizaciones judías.

Gran Bretaña trasladó el conflicto a la ONU, que decidió en 1947 la partición de Palestina en dos estados independientes: uno hebreo y otro árabe, quedando Jerusalén bajo administración internacional. Árabes y judíos rechazaron el plan y, al término del mandato sobre Palestina y la retirada de las tropas británicas en 1948, los judíos proclamaron el estado de Israel.

Los estados árabes atacaron al nuevo país, pero fueron derrotados e Israel aumentó sus territorios a costa de ellos, quedando Jerusalén dividida entre árabes e israelíes (1949). Más de medio millón de árabes palestinos se refugiaron en los países vecinos.

Jordania se anexionó en 1950 los territorios al oeste del río Jordán, Cisjordania y el sector árabe de Jerusalén, mientras que Gaza quedó bajo administración egipcia.

En la tercera guerra árabe-israelí (1967), Israel ocupó Cisjordania y la península del Sinaí, hasta el canal de Suez.

En 1964 se creó la Organización para la Liberación de Palestina, OLP. Mediante la lucha guerrillera y terrorista, la OLP pretendía la desaparición del estado de Israel y la creación de un estado laico que englobara a árabes y judíos de Palestina.

La ONU reconoció a la OLP legítima representante del pueblo palestino y observadora permanente en la ONU. La política israelí de asentamientos en los territorios conquistados fue contestada por la OLP con bombardeos desde el sur del Líbano, lo que motivó la invasión de este país por fuerzas israelíes en 1982.

En diciembre de 1987 los palestinos de Gaza y Cisjordania iniciaron un movimiento de protesta, llamado «intifada», contra las fuerzas israelíes, al tiempo que Jordania renunciaba a la administración de Cisjordania.

En el Consejo Nacional de Argel, en noviembre de 1988, la OLP proclamó el estado palestino, condenó el terrorismo y aceptó las resoluciones 242 y 338 del Consejo

de Seguridad de la ONU, que reconocían a Israel. En 1991 se celebró en Madrid una conferencia internacional que reunió por primera vez a los representantes de Israel y de los palestinos.

Las negociaciones secretas en Oslo de la OLP con el gobierno de Rabin culminaron en el acuerdo firmado en Washington el 13 de septiembre de 1993. Los palestinos recibieron la administración autónoma de Gaza y la zona de Jericó en 1994, ampliada a toda Cisjordania en 1995.

En enero de 1996, las primeras elecciones en los territorios autónomos dieron un sólido apoyo a Yasser Arafat, elegido presidente de la Autoridad Nacional Palestina.

La muerte de Arafat el 11 de noviembre de 2004 y las posteriores elecciones a la presidencia de la autoridad palestina, junto con el proceso de retirada de algunos asentamientos de colonos judíos en Gaza y Cisjordania y la progresiva desactivación de las actividades terroristas son circunstancias favorables para que la viabilidad de un estado palestino sea cada vez más firme y cuente con un apoyo internacional más sólido.

La Meca es la ciudad santa del islam por excelencia, seguida de Medina y de Jerusalén. Está situada al oeste de Arabia Saudí, paso inevitable de las rutas comerciales. Esta circunstancia ha convertido a La Meca en un importante enclave desde antiguo.

La Meca: Desde que Mahoma cambió la quibla, que anteriormente se orientaba hacia Jerusalén, los musulmanes dirigen sus plegarias hacia La Meca cinco veces al día, por lo que su importancia es extraordinaria. El cuarto pilar del islam es precisamente la peregrinación mayor a La Meca.

Todo musulmán adulto que tenga las condiciones físicas y el respaldo económico necesarios debe realizada por lo menos una vez en su vida. Los musulmanes rememoran así el regreso de Mahoma a su ciudad natal el año en que murió, y a posesión ritual del que fue centro de culto preislámico, centrado en la Kaaba.

El rito exige de los peregrinos una serie de normas que comienzan por la vestimenta.

Deben ponerse un traje blanco de dos piezas sin ningún tipo de adorno. Esta sencillez suprime cualquier diferencia social entre ellos.

Además deben abstenerse del derramamiento de sangre y de actos como el de cortarse tas uñas o el pelo. No son extrañas las muertes de peregrinos ancianos, dado el esfuerzo físico y el duro clima de la zona.

En contra de lo que pueda parecer, se considera una bendición fallecer cumpliendo con esta obligación islámica, puesto que, según la tradición, se perdonan los pecados de! creyente.

El desarrollo de las comunicaciones y los transportes ha facilitado el cumplimiento de la peregrinación a los musulmanes de todos los lugares del planeta. Muestra de ello es la afluencia masiva a La Meca, donde se reúnen millones de personas todos los años.

La Kaaba

La Gran Mezquita, llamada Beit AIlah, que significa en árabe «la casa de Alá», contiene la Kaaba, un santuario cúbico y sin ventanas que según la tradición fue construido por el patriarca lbrahim, el Abraham de judíos y cristianos, y su hijo lsmait.

Las cuatro caras de este edificio se cubren con seda negra, que se renueva anualmente coincidiendo con la época de la peregrinación.

El «Tapiz Sagrado», denominación que recibe esta envoltura, tiene dos aberturas que permiten ver las piedras sagradas, entre las que destaca, por la especial devoción de la que es objeto, la Piedra Negra, situada en la esquina sur de la Kaaba.

Pasos de la peregrinación

La peregrinación a La Meca comienza en la Gran Mezquita. El musulmán debe dar siete vueltas alrededor de la Kaaba, en dirección contraria a las agujas del reloj. También debe comer siete veces entre los dos montículos cercanos al santuario, Safa y Marwa, en memoria, según la tradición, de Agar, esposa repudiada de Ibrahim, que buscó incansable una fuente para dar de beber a su hijo lsmail.

Luego ha de caminar ocho kilómetros sin parar hasta Mina y dieciséis hasta el monte Arafat, para permanecer allí meditando y escuchando el sermón de la tarde.

Al día siguiente, tiene que cubrir una etapa de ocho kilómetros hasta Muzdalifa, otra de igual distancia hasta Mina y la vuelta a La Meca. En la ciudad sagrada, emulando a lbrahím en su intento de sacrificar a su hijo lsmail por mandato divino, sacrifican un animal en honor de Alá, generalmente una oveja.

Finalmente, de nuevo dan una vuelta alrededor de la Kaaba. Esta peregrinación unifica en el esfuerzo cada año a musulmanes de todo el mundo y haberla cumplido está muy valorado socialmente al volver a sus lugares de origen.

El explorador inglés Richard F. Burton (1821-1890) es uno de los personajes más fascinantes del siglo XIX. Era un genio para el estudio de las lenguas, de las que llegó a dominar más de treinta.

Pero no se adaptaba a la vida en Inglaterra, por lo que primero vivió en la India y luego en África, donde formó parte de la expedición que descubrió los lagos en los que nace el río Nilo.

En Estados Unidos convivió con los mormones, estuvo en Brasil, y fue un infatigable viajero que recorrió todo el mundo.

En 1853, gracias a un disfraz, fue el primer occidental que entró en La Meca.

Esto le hubiera podido costar la vida, ya que asistir a la peregrinación o entrar tanto en La Meca como en Medina en cualquier momento está prohibido para los no musulmanes.

Sus libros de viajes le hicieron muy famoso, lo mismo que su traducción al inglés de Las muy una noches.

En esta colección de cuentos árabes, que ya circulaba oralmente en el siglo IX, aparecen personajes como Simbad, que realizó diferentes viajes enfrentándose a un unicornio, a un gigante y al ave roja, que era capaz de levantar a un elefante con sus garras.

También aparece Aladino que tenía un genio encerrado en una lámpara maravillosa y cuando lo liberaba le concedía deseos.

Otros cuentos de este libro son el de Ali Babá y los cuarenta ladrones, o el del pescador y el efrit, un demonio.

Thomas Edgard Lawrence (1888-1935), conocido como Lawrence de Arabia, fue un escritor y militar británico. Estudió lenguas clásicas y arqueología en Oxford.

Intervino en unas excavaciones en Siria y Mesopotamia que le posibilitaron un buen conocimiento de la lengua y las regiones árabes. Durante la I Guerra Mundial se incorporó al servicio secreto británico.

Su compenetración con el mundo árabe le permitió ejercer sobre él una gran influencia.

Condujo a las tribus de beduinos en lucha armada contra los turcos y posteriormente colocó al frente de los países árabes a dirigentes de plena confianza para el gobierno británico.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante (Santillana – La Nación) Tomo 17 Religiones y Cultura.

La Sharia Ley Sagrada de Religion Islamica Las Mujeres y Talibanes

La Sharia Ley Sagrada de Religión Islámica o Musulmana

La sharia se ha aplicado de modo tradicional, desde los orígenes del islam, en algunos países musulmanes como Arabia Saudí. Pero en otros, como Irán, se abandonó y, tras la revolución liderada por Jomeini en 1979, volvió a instaurarse.

Los fundamentos de la sharia

La sharia es para los musulmanes la ley divina que ordena las actividades del ser humano. Por tanto, en el islam tradicional la religión es la base del derecho. (imagen: una hoja del Corán)

La sharia procede de dos fuentes principales que regulan todo aquello que un musulmán puede o no puede hacer. Se trata del Corán y de la tradición.

El Corán es muy importante, puesto que en muchos casos índica claramente lo correcto y lo incorrecto. Pero, a veces, no es suficientemente preciso y se acude a la tradición, que está formada por la sunna, es decir, las costumbres de los primeros musulmanes, y por los hadices, los dichos de Mahoma no incluidos en el Corán.

Cuando se trata de problemas nuevos o difíciles, se recurre al dictamen de ciertos especialistas en derecho islámico, los alfaquíes, que resuelven los dilemas siguiendo las directrices de las diversas escuelas de derecho.

Por tanto, os criterios de aplicación de la sharia no son iguales en todos los países musulmanes. Además, en los países chiítas existe un sistema propio de aplicación de la sharia.

Por otra parte, como en la sharia también es importante el consenso de la comunidad de creyentes en tomo a un comportamiento o un asunto en particular, las diferencias locales son notables en el islam y, además, hay que tener en cuenta que entre los musulmanes no existe una institución que detente la autoridad religiosa sobre todos los creyentes.

La sharia en la actualidad

La predicación de Mahoma insiste en una serle de puntos principales que resultan dogmas de fe del islam y que constituyen la sharia.

Con el paso del tiempo estas directrices se fueron convirtiendo en normativas a la hora de enjuiciar una actuación concreta, con lo que el elenco de situaciones susceptibles de resolución «como lo hubieran hecho el Profeta o los primeros musulmanes» ha ido aumentando. En el islam fue necesario recurrir a otros criterios cuando la tradición y el Corán no bastaban.

Aunque el sistema puesto en práctica consistió en limitar en lo posible la libertad de elección para minimizar la innovación o bid`a, se toleró el razonamiento propio o ray, que en árabe significa «juicio subjetivo». No obstante, debía estar sustentado en dos pilares sólidos: el primero era la analogía, qiyas, que actúa por aproximación conceptual con situaciones bien establecidas, y el segundo era el consenso de la comunidad de creyentes, ijma, que siendo un todo no podía equivocarse, puesto que Dios velaba por su supervivencia.

Estas dos fuentes generaron una compleja jurisprudencia, que junto al Corán y la tradición consolidaba los pilares del derecho, usul al-fiq. Esta base guía a los alfaquíes o jurisconsultos para resolver problemas de índole legal-religiosa.

La sharia y la mujer

En los países en los que la sharla se ha convertido de nuevo en código legal, las mujeres han sentido de un modo temible costumbres discriminatorias que creían olvidadas, ya que, como se trata de leyes pensadas para épocas pasadas, resultan muy poco adecuadas en el mundo actual, donde las mujeres quieren y deben tener los mismos derechos que los varones. (ver: Caso de Amina Lawall)

En la sharla, ciertos comportamientos, sobre todo con respecto a las mujeres, como el adulterio, son penados severa y públicamente. Es conocida la lusha que existe, en países como Nigeria, contra una legislación religiosa que condena a una muerte terrible a quienes cometen adulterio.

La monogamia es la unión matrimonial legal entre una mujer y un hombre. La poligamia es la práctica que contempla más de un compañero. Tiene además dos variantes. La poliandria, que consiste en que una mujer se case con varios hombres, y la poliginia, que consiste en que un hombre se case con varias mujeres.

En el islam, se practica la poliginia y a un varón le está permitido tener hasta cuatro mujeres, aunque Mahoma podía de modo excepcional tener más.

En la actualidad, la gran mayoría de los musulmanes son monógamos e incluso la poliginia está prohibida en algunos países islámicos como, por ejemplo, en Túnez.

En el Corán se pone una condición para que un varón tenga varias esposas: que sea capaz de tratarlas a todas de modo igual. La clave para ilegalizar la poliginia la da entonces el propio Corán (azora 4, aleya 129): «No podréis ser equitativos con vuestras mujeres, aun si lo deseáis».

Algo más….
El grupo integrista islámico conocido como talibán surgió en Las escuelas coránicas de Pakistán. En su mayoría los talibanes pertenecen a la etnia pashtu y llegaron al poder en Afganistán en 1996. Desde entonces el gobierno impuso unas normas que restringían la vida de las mujeres.

Fueron obligadas a usar el burka y han sido golpeadas y apedreadas en público por no llevar el atuendo adecuado, aunque esto signifique simplemente no llevar el velo que debe cubrir los ojos. Estas medidas de control llegaron a un punto tan extremo que las ventanas de las casas debían prepararse para que nadie pudiera ver a las mujeres de la casa desde el exterior. Estaban obligadas a usar zapatos silenciosos y no podían expresarse libremente.

Durante los años del gobierno talibán, las mujeres tenían prohibido trabajar o salir a la calle sin la compañía de un hombre de su familia. Las mujeres con una carrera profesional, como médicos o abogadas, perdieron sus trabajos y se mantuvieron recluidas en sus casas.

La consecuencia directa fue que las familias donde no había ningún varón que aportara un sueldo estaban abocadas a mendigar o morir de hambre. Además, los hospitales y la atención sanitaria para mujeres eran escasos, ya que los médicos varones no podían atenderlas. Los casos de depresión aumentaron de forma alarmante entre las mujeres, al igual que el número de suicidios.

Muchas mujeres prefirieron quitarse la vida antes que vivir en la opresión y la injusticia. Este régimen político extremista estableció unas leyes ajenas a la cultura y a la tradición del país, alejadas incluso de cualquier otro fundamentalismo. Precisamente el islam es la razón que se ha utilizado como argumento para vulnerar los derechos humanos en Afganistán.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante (Santillana – La Nación) Tomo 17 Religiones y Cultura.

Costumbres Islamicas Religion Musulmana Charia y Yihad

Costumbres Islámicas de la Religión Musulmana

Las normas de comportamiento por las que se rigen los musulmanes proceden de las enseñanzas del Corán que reciben desde temprana edad en las escuelas coránicas y después en las madrazas.

 El aprendizaje del Corán:

En las escuelas coránicas se aprende el Corán desde una edad muy temprana, ya que se enseña a leer y a escribir a los alumnos al mismo tiempo que recitan largas estrofas del libro sagrado musulmán.

El Corán se caracteriza por un estilo complejo y su comprensión resulta difícil. Pero estos aspectos no han impedido desarrollar en sus lectores, musulmanes y no musulmanes, una absoluta fascinación por este libro. Aùn hoy se considera una de las obras clave en la historia de la humanidad.

En la actualidad la edición más utilizada, también para las traducciones, es la egipcia, que fue patrocinada por el rey Fuad I y publicada en 1923, en El Cairo.

El Corán, al-Qur’an, recibe su nombre del verbo árabe que significa «recitar», y es la recopilación de las palabras proféticas de Mahoma, predicadas desde el 610 al 632, y memorizadas por sus compañeros. El primer califa, Abu Bakr, encargó a Zayd ibn Tabit, secretario y pariente de Mahoma, y a un grupo de compañeros que se dedicasen a recuperar las diferentes versiones y a hacer una versión escrita.

La madraza

Reciben el nombre de madraza o medersa las escuelas de estudios superiores. Son centros que cuentan con una larga tradición en el mundo musulmán y tienen una gran importancia. ya que durante la Edad Media fueron clave como centros de saber y de cultura, de forma que se han considerado el precedente más inmediato de las universidades. (imagen: Madraza de Granada)

La estructura de estos centros suele organizarse en tomo a un patio central al que dan varias salas en las que se imparten las clases y los dormitorios de los alumnos. Es muy frecuente que tengan también un alminar, ya que habitualmente las madrazas tienen también su propia mezquita.

Una de las más importantes madrazas es la de Mustansiriya, edificada en el siglo XII en Bagdad por el califa Mustansir. En Fez (Marruecos) se encuentra la madraza Attarine, que alojaba a los alumnos que estudiaban en la mezquita Qarawiyin. Esta, que recibe el nombre de la ciudad tunecina de Kairuán, se fundó en el siglo x y se considera la más antigua universidad.

Otras construcciones relevantes son las madrazas de Mader-i-Sah en lsfahan (Irán) y la de Ben Yusuf en Marrakech (Marruecos).

Jesús y María en el Corán En el Corán aparecen referencias a María y a Jesús.

«Dimos a Moisés la Escritura y mandamos enviados después de él. Dimos o Jesús, hijo de María, los pruebas claras y le fortalecimos con el Espíritu Santo.» (2, 87).

«Cuando los ángeles dijeron: ¡María! Dios te anuncia la buena nueva de una palabra que procede de él. Su nombre es el ungido, Jesús, hijo de María. Dijo ella: ¡Señor! ¿Cómo puedo tener un hijo sí no me ha tocado mortal? Dijo: Así será. Dios crea lo que él quiere. Cuando decide algo, le dice tan solo: ¡Sé! Y es.» (3, 4547)

«Os ha prescrito (Mahoma) en materia de religión lo que ya había ordenado Noé, lo que nosotros te hemos revelado y lo que ya habíamos ordenado a Abraham, a Moisés y o Jesús: ¡Que rindáis culto y qué esto no os suya de motivo de división!»

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante (Santillana – La Nación) Tomo 17 Religiones y Cultura.

Contactos y cambios en la religiones etnicas

Contactos y cambios en la religiones étnicas

El cambio es inherente a los sistemas sociales y a sus religiones, pero las sociedades preliterarias han visto multiplicado este fenómeno como consecuencia del contacto con civilizaciones más complejas.

Conversión, desaparición y sincretismo

La fragilidad frente al contacto depende de numerosos factores, de tal modo que no por tratarse de una sociedad con un mayor grado de complejidad resiste mejor al reto del contacto. Así a sacralización del monarca y el carácter superior refrendado por la religión de los aristócratas polinesios se disolvieron con extraordinaria rapidez cuando aparecieron los occidentales que ponían en duda todo el armazón ideológico en el que se sustentaba tradicionalmente la desigualdad. (en la imagen un aborigen tupi-guarani).

La conversión o la desaparición de las antiguas creencias, de todos modos, no ha sido la única vía seguida, aunque sí la más frecuente en vista del número de fieles y la expansión territorial de las grandes religiones misioneras (Islam, cristianismo, budismo).

El contacto ha producido respuestas muy diversas que van desde el rechazo en forma de huida, como testifica el caso de los tupí-guaraní, o de reafirmación, como los cultos de cargo melanesios, o muchos movimientos de revitalización norteamericanos de vuelta a las raíces nativas. Por otro lado, también se ocasionan sincretismos diversos, de los que resultan los más conocidos los afro-cristianos, tanto en África como en el Caribe o Brasil.

Cabe considerar que el contacto data de las épocas más remotas y ha sido un factor de mutación religiosa innegable. Muchas sociedades, ante un reto específico, tomaban del exterior creencias y formas religiosas que respondían a esas nuevas necesidades. En otro casos resolvían la situación desde el interior, pero esta mutación cultural no solía poner en peligro el sistema social en sí. La situación es distinta cuando desde el exterior se proyecta presión que intenta modificar la ideología y la religión, y que se inserta dentro de un proyecto más ambicioso de control territorial o de aumento de influencia.

El mesianismo y el milenarismo

La insatisfacción que provoca la destrucción cultural se materializó en actitudes diversas entre las que destacan dos de índole religiosa: el mesianismo y el milenarismo.

El mesianismo es un modo de respuesta testificado en el judaísmo y que se basa en la esperanza de a vuelta de un líder, ungido por Yahvé, que hará retomar el antiguo podes Tiene relación con los movimientos liderados por personajes carismáticos que poseen poderes especiales y que se creen en condiciones de otorgar la salvación espiritual Y material a sus seguidores.

El milenarismo, que en algunos casos está relacionado con el anterior, es una actitud religiosa que toma su nombre del reino milenar prometido en el último libro bíblico cristiano y que tuvo hitos importantes en el movimiento que se produjo a finales del primer milenio en Europa, o en el umbral del ano 2000, cuando muchos visionan05 plantearon la esperanza de a llegada de un mundo perfecto, el reino de Jesucristo, que acabase con el injusto mundo del presente.

El milenarismo tupí-guarani población asentada en extensos territorios de Sudamérica, es ejemplar. El primer gran movimiento del que se tiene constancia se fecha en 1539.

Cultos de cargo

Un caso especialmente bien estudiado de movimiento milenarista de rechazo de los valores ideológicos occidentales aparece en Melanesia y se le ha dado la denominación de «culto de cargo».

P. Worsley demostró la ambigua actitud de los nativos hacia el mundo occidental. Por una parte, admiran profundamente los objetos materiales producidos en occidente, pero por otra parte se dan cuenta de que la aceptación de la religión extraña, y los cambios de costumbres que conlleva, no implica e! disfrute de esos espléndidos bienes.

Esa contradicción no resuelta por las explicaciones occidentales, que no pueden establecer argumentos convincentes para la existencia de la pobreza si no es desde una posición etnocéntrica, potencié el surgimiento de una explicación de índole religiosa, alternativa a la inculcada por las autoridades no nativas, según la cual los productos que disfrutaban los occidentales solamente podían ser producidos de modo sobrenatural. Surgieron profetas, ya desde finales del siglo XIX, que planteaban que eran los antepasados los que generaban la riqueza, y que los blancos, al haber debilitado a los indígenas haciéndoles renunciar a muchos de sus ritos de propiciación de los antepasados, interceptaban esos envíos.

El cargo, regalo de los antepasados, tenía que venir del más allá por un medio adecuado, y como en la ideología funeraria se establecía que los muertos embarcaban hacia la otra vida y tenían que hacer una travesía marítima, era por esa vía por la que se estimaba que deberían llegar de vuelta los objetos que desde allí enviaban.

La aparición de medios de transporte cada vez más inverosímiles para la mentalidad nativa y de algunas distribuciones de carácter propagandístico durante la Segunda Guerra Mundial provocaron la potenciación de las características más aberrantes del culto.

Frente al choque cultural destructivo que provocó la influencia europea, los profetas del cargo proponen volver a los cultos ancestrales, mostrando un desprecio profundo hacia todo lo occidental. Su plasmación más genuina es la desposesiòn religiosa que han ideado acerca de lo que realmente les atrae de occidente, que son los inalcanzables productos materiales.

El animismo en la actualidad: Al sur de las civilizaciones históricas de Egipto y de Etiopía, en la zona central del continente africano, aún viven pueblos que mantienen cultos animistas que han ido adaptando a sus circunstancias actuales. Se trata de creencias basadas en la idea de que cualquier ser vivo está dotado de alma (anima en latín). Esta concepción espiritualista influyó de forma determinante en el arte de pueblos africanos de vida sedentaria y cultura agrícola Las formas artísticas más destacadas son pequeñas esculturas y tallas de madera que eran utilizadas para el culto de los muertos y máscaras de carácter ritual, que hoy constituyen las señas de identidad de cada pueblo.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante (Santillana – La Nación) Tomo 17 Religiones y Cultura.

Religiones Monoteistas: Islamismo Judaismo Cristianismo

Religiones Monoteístas: Islamismo, Judaísmo , Cristianismo

La vida de los creyentes musulmanes está marcada por las oraciones, desde el nacimiento hasta el instante de la muerte. Es costumbre susurrar al oído de los recién nacidos frases del Corán, y también a los moribundos.

La práctica religiosa:

Es llamativa la homogeneidad de la vida religiosa a pesar de que el Islam no dispone de intermediarios notables entre Alá y los fieles, ya que los rituales como las abluciones o la oración diaria son personales y las jerarquías desaparecen frente a la práctica religiosa. En el Islam no hay sacerdotes y la relación del fiel con Alá es directa y sin intermediarios    

Los musulmanes creen que el hombre existe como exponente supremo de la creación de Alá y que debe construir su destino. El hombre es Libre en su voluntad y sus acciones y puede decidir seguir o no el camino que Alá le ha mostrado a través de su profeta Mahoma, pero, silo hace, forma parte de una comunidad extensa e identificada. Los cientos de millones de musulmanes que escuchan la llamada del almuédano se sienten hermanos y se reconocen mutuamente por su devoción a Alá.

Los pilares de la fe musulmana

La práctica religiosa musulmana gira en tomo a la oración, el ayuno, la limosna y la peregrinación. Se denominan «los cinco pilares de la fe» y tienen las siguientes características:

La chahada o «profesión de fe» es el primer pilar. Consiste en rezar la oración que resume la fe islámica: «No hay más divinidad que Alá y Mahoma es su profeta».

La ozalà u «oración» es el segundo pilar. Los musulmanes deben orar cada día cinco veces. Lo hacen al alba, al mediodía, a media tarde, al ocaso y por la noche, con la particularidad de tener que realizar cuatro posturas principales al tiempo que recitan la chahada y otras oraciones: de pie, inclinado, prosternado y sentado sobre los talones. Los almuédanos entonan el verso «Alá es grande» desde los alminares de las mezquitas y, al oírlo, todo musulmán sabe que es el tiempo de rezar y deja por unos momentos cualquier actividad que esté realizando.

Previamente antes de orar, los musulmanes tienen que purificarse por medio de la limpieza del cuerpo, como se expone en la aleya número 7 de la azora 5 del Corán:

(Creyentes!, cuando os dispongáis a hacer la azalá, lavaos el rostro y los brazos hasta el codo, pasad los manos por la cabeza y lavaos los pies hasta el tobillo

Los viernes, que es el día santo de los musulmanes, el rezo se hace de forma colectiva y obligatoria.

El sawn o «ayuno» es el tercer pilar. El cumplimiento del ayuno durante el ramadán, mes noveno del año, es una de las celebraciones islámicas más conocidas. Se trata del mes de ayuno y de reflexión religiosa a través de las lecturas del Corán y de los ritos establecidos.

El ayuno es obligatorio para todo musulmán adulto y está Prohibido comer, beber o fumar, desde que sale el sol hasta que se oculta. La elección de este mes se corresponde con el tiempo en el que Mahoma recibió la Primera revelación.

En la puesta del sol, que marca el final del ayuno diario, los musulmanes se reúnen para recitar el Corán y para comer.

Sistemas de préstamo islámicos: En la azora 2, aleya 275 del Corán se dice:

«Alá ha autorizado el comercio y prohibido la usura».

Siguiendo este precepto, de una manera ingeniosa se han ideado sistemas para prestar de un modo que no pueda equipararse a la usura. Así el sistema bancario islámico ha ideado las siguientes modalidades de préstamo:

Al mudaraba: El banco pone el capital y el cliente el esfuerzo para realizar un negocio o el desarrollo de una empresa. Ambos, banco y cliente, comparten beneficios y pérdidas, en caso de haberlos.

Al murabaha: El banco compra el producto que solícita el cliente y acuerda con él un precio. Se compromete a vendérselo a otro precio acordado, ganando el banco la diferencia.

Al musharaka: El banco y el cliente se hacen socios, aportan el mismo capital y asumen los mismos riesgos y beneficios según la siguiente proporción: un tercio para el banco, otro para el cliente y el tercero para amortizar el préstamo.

El día que acaba el ramadán, se realiza una fiesta con un menú especialmente cuidado. Como el calendario musulmán es lunar, el mes de ramadán puede coincidir con cualquier momento de nuestro calendario.

El hajj o «peregrinación mayor» es el cuarto pilar de la fe. Todo musulmán que tenga salud y recursos para afrontar un viaje a La Meca tiene el deber de realizar al menos una peregrinación en su vida a la ciudad sagrada.

El azaque o «limosna» es el quinto pilar. Es un deber para todo musulmán ayudar a quienes lo necesiten por medio de la solidaridad. En las comunidades sunitas se tiene que dar el 2,5 % de la riqueza acumulada cada año. Muchos fieles entregan el azaque a ONG musulmanas para ayudar a los desfavorecidos o a quien lo necesite.

La vida religiosa islámica y la plegaria marcan el ritmo del día, del año y de la existencia. Estas oraciones y rituales son los puentes de unión entre los musulmanes y Alá.

El pueblo hebreo y la primera concepción monoteísta

Los únicos antecedentes históricos de tentativas para establecer el culto a un solo dios, a excepción del originado en el pueblo hebreo, son, como se dijo, los fallidos experimentos del monarca egipcio Amenhotep IV, o Akenaton, en el siglo XIV a.C., y del reformador persa Zaratustra, en los siglos VII-VI a.C. El primero de ellos realizó una radical transformación religiosa al establecer el culto a un dios único -Atón-.

La cerrada oposición del politeísmo vigente originó la extinción de la experiencia a la muerte del innovador. Atón era concebido como creador, benefactor y mantenedor de todos los humanos y el mundo. Ahura Mazda fue el nombre que recibió la deidad única imaginada por Zaratustra, pero su monoteísmo no prosperó en virtud de que sus discípulos introdujeron cambios de importancia en la doctrina, convirtiéndola en una teología en la que el dios único original hallaba su contra-partida en un dios del mal -Angra Mayniu o Ahrimán-. La consecuencia de esta evolución fue el establecimiento de un dualismo y el fracaso del intento monoteísta.

La persistencia histórica de la concepción monoteísta, fuente de posteriores elaboraciones y piedra basal de la cultura occidental, funda su origen en el cuerpo de creencias y prácticas religiosas sostenidas por el pueblo hebreo. Su reducido tamaño, en comparación con lo masivo de los cultos politeístas de la antigüedad, se multiplica cuando se consideran los interminables padecimientos que debió sortear en el curso de su evolución.

La supervivencia del pueblo judío se expresa en la actualidad en el retorno a la «tierra prometida», concretada en el Estado de Israel, por una parte, y, por otra, en que el espíritu central de la idea monoteísta ha informado y contribuido a la aparición del cristianismo primero y del islamismo después. Y, aún más, constituye el soporte principal de la ausencia de cultos politeístas en la cultura occidental.

El Antiguo Testamento contiene los lineamientos fundamentales de este culto en sus primeros tiempos. Dios es presentado como un ser justiciero, temible e implacable, demostrado esto en situaciones como la expulsión de la primera pareja humana del Paraíso, el ocasionar el Diluvio Universal y preservar de éste a una sola familia, la de Noé, y la destrucción de ciudades víctimas de la corrupción, como Sodoma y Gomorra.

El nombre que recibe es Yahvé (el que es) y quizás fuese más temido que amado por su carácter de Dios vengativo y cruel, al cual, sin embargo, le ofrecían sacrificios como medio de conquistarlo. Por otra parte, Yahvé no era el Dios de todos los humanos sino tan sólo del pueblo hebreo, al que protegía contra el resto de los pueblos y esta situación determina el carácter de religión nacional del judaísmo.

Las distintas e innumerables persecuciones sufridas por los judíos a través de los tiempos y el modo como, casi milagrosamente, lograron sobrevivir, informan sobre un pueblo que conservó su identidad como tal a pesar de las vicisitudes que le tocó vivir, manteniendo y enriqueciendo en cuanta latitud se asentó una tradición histórica y cultural con varios milenios de antigüedad.

El cristianismo

Del interior mismo del judaísmo surge una nueva e inédita religión, que establece una transformación para los conceptos de sólida raigambre en la época; asi, las relaciones humanas basadas en el amor y la fraternidad, predicadas por Cristo, rompen con la práctica de la esclavitud y con la rígida división social vigente entonces. La doctrina enseñada por Cristo resulta un concepto diferente de la persona humana, ahora dignificada, y, a la vez, aunque el cristianismo no es un sistema filosófico sino esencialmente una religión, aporta soluciones nuevas a los problemas clásicos: una explicación de Dios, del mundo y del hombre.

El cristianismo concibe la Creación del mundo como salida de la nada por obra de Dios, concepción derivada del monoteísmo hebraico, pero que, en contrapartida del Dios cruel y vengativo, levanta la figura y la idea de un Dios lleno de misericordia, el Dios del Amor. Otras características esenciales del cristianismo, que lo diferencian del resto de las religiones, son su sentido universal, ecuménico, y el proselitismo o apostolado. Además, fe, caridad y esperanza fueron desde siempre sus tres pilares básicos. Los innumerables adherentes con que cuenta el cristianismo en e! mundo conternporáneo, así como su continuidad histórico-institucional, testimonian la importancia de uno de los ejes espirituales que orientan la cultura occidental y que, con el transcurso del tiempo, originaría desde su mismo seno el surgimiento de distintas expresiones y doctrinas, basadas todas en la figura de Jesucristo.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante (Santillana – La Nación) Tomo 17 Religiones y Cultura.

 

Religion de Japon Sintoismo Religiones Orientales Budismo Taoismo

Religión de Japón: Sintoísmo

Las religiones de India, China y Japón: Cuentan con un elevado número de fieles y son las más antiguas entre las religiones vivas del planeta. Sin embargo, son mal conocidas en occidente, tal vez por haberse difundido mediante síntesis idealizadas y traducciones poco rigurosas de sus textos sagrados.

Características comunes Las religiones de China y Japón tienen como característica común el sincretismo, es decir, la mezcla de varios sistemas de creencias y prácticas religiosas.  También tienen en común su gran antigüedad y el haber recibido la influencia del budismo, originario de la India. Otra característica compartida es su relación con las «civilizaciones originales», es decir, las que surgieron de manera independiente entre sí y crearon los primeros sistemas estatales complejos de la historia de la humanidad. Estas sociedades, como la mesopotámica y la egipcia, adoptaron formas políticas, económicas, ideológicas y religiosas que en muchos aspectos resultan semejantes, a pesar de la diversidad temporal y geográfica.

Igual que en Egipto o Mesopotamia, el gobernante se consideraba descendiente directo y representante de la divinidad.

En China al emperador se le llamaba «hijo del cielo». Representaba al ser humano y se le consideraba el punto medio entre el cielo y la tierra. Tenía que cuidar, con sus actos y con la ayuda de sus funcionarios, de que todo en su imperio se ajustase al orden (el tao). Lo más interesante y peculiar de esta creencia es que se ha mantenido hasta hace un siglo, constituyendo un ejemplo viviente de los sistemas religiosos ancestrales.

Mezcla de religiones (Para Ampliar Ver también Contacto y Cambios en la Religiones Etnicas)

En China se produjo una mezcla entre la religión ancestral china, la religión surgida de las enseñanzas de Confucio, el taoísmo y el budismo.

La religión ancestral del gobierno servía de justificación del poder imperial y perduró hasta 1912. El confucianismo como ideología es una religión del poder, orientada a la consecución del gobierno correcto.

El taoísmo es también una religión ancestral, aunque de carácter menos oficial, con un sentido profundamente filosófico.

El budismo, religión extranjera pero asimilada y adaptada a China, aporta su carácter de religión universalista. En Japón, la mezcla se produjo entre la religión nacional, el sintoísmo, y el budismo. que no llegó directamente desde la India, sino a través de China. En este sentido, hay destacar la importancia de China como foco de civilización, tanto con respecto a Japón como a Corea y otras zonas de Extremo Oriente.

Distribución de las religiones en China y Japón

En China, Japón y otros países del mismo entorno las religiones mayoritarias son la religión sincrética china, mezcla de taoísmo y confucianismo, y el sintoísmo. Esta última, religión nacional del Japón, no ha desbordado los límites del archipiélago, mientras que la religión sincrética china ha influido en países vecinos, simultáneamente con el hinduismo.

Así, el hinduismo es religión mayoritaria en Nepal y minoritaria en Sri Lanka, Bután y Bangladesh y la religión sincrética china es la práctica principal en Hong-Kong y Taiwán e incide en zonas con una fuerte inmigración china, especialmente en Singapur y Malasia. El confucianismo es la segunda religión en Corea del Sur, manteniendo algunas formas de culto que desaparecieron en China a comienzos de siglo.

La presencia del Islam también resulta muy significativa. El budismo, otra de las grandes religiones de Asia, mayoritaria en Indochina, Sri Lanka y en los aledaños del Himalaya (Bután, Tíbet), es también muy importante en Japón, aunque, por un fenómeno muy característico de este país, es común la doble práctica de budismo y sintoísmo.

Los cultos sincréticos y las nuevas religiones son importantes sobre todo en las dos Coreas, Vietnam y en Japón, donde el impacto de las nuevas religiones es muy notable, Tienen un fuerte crecimiento y suelen amalgamar creencias muy dispares: budistas, cristianas y taoístas. En los territorios selváticos de Laos, Vietnam, ambas Coreas o Indonesia se mantienen con fuerza los cultos ancestrales, Por último, el cristianismo tiene una presencia notable en dos zonas. En el gráfico se expresan estos datos en porcentajes. En Japón hay una zona bicolor que corresponde a creyentes de dos religiones.

Japón y El sintoísmo: El sintoísmo, religión nacional del Japón, es una amalgama de creencias y ritos ancestrales centrados en la adoración de fuerzas sobrenaturales denominadas Kami. Ha sobrevivido desde tiempos remotos hasta la actualidad, pero con el transcurso de los siglos ha experimentado innumerables adaptaciones y transformaciones.

Caracterización del sintoísmo

El nombre de la religión nacional del Japón, sintoísmo, se acuñó en el siglo VI, a partir de dos conceptos chinos, Shen y to. Shen, Shin en japonés, que significa espíritu o dios, y to, do en japonés, que significa vía o camino. Esta denominación servía para diferenciado del budismo (Butsudo o vía de Buda).

Los espíritus o dioses cuya adoración es la base del sintoísmo son las fuerzas sobrenaturales llamadas Kami, que son múltiples y variadas y que a lo largo de los siglos han aumentado en número y han experimentado numerosas mutaciones.

Las características más notables del sintoísmo son las siguientes:

a) La capacidad sincrética, es decir, la facilidad para adaptar o asimilar creencias de otras religiones con las que ha convivido, en especial el budismo.

b) Es una religión nacional que ha favorecido la creación de mitos propios, a la vez que se ha visto complementada por otras religiones, como el budismo y el confucianismo. Por su propia naturaleza ancestral, es arcaica y conservadora, pero ha pasado por cambios y adaptaciones a lo largo de la historia.

Fuentes escritas del sintoísmo El sintoísmo, al tratarse de una amalgama de creencias locales dispares, no posee textos canónicos de origen sacerdotal ya que no existía una clase sacerdotal organizada y jerarquizada que llevase las riendas del control ideológico. Sin embargo, en el siglo vil, el emperador Temmu (673-686) ordenó la recopilación y ordenación de las genealogías (Teiki) y las narraciones (Kyuji).

En el año 712, O No Yasumaro, erudito y estadista muerto en 723, escribió en un complejo japonés plagado de expresiones chinas el Kojiki (Narraciones de las Cosas Antiguas), donde narra la historia del Japón hasta el año 628 incluyendo relatos míticos. En el año 720 se compila en chino el Nihonshoki (Crónicas del Japón en el que trabajan el príncipe Tonen (676-735) y el estadista Fujiwara No Fubito (659-720). Resulta también importante para el estudio del sintoísmo el izumo Fudoki, compilado en 733 y el único de los Fudoki (informes locales encargados por la corte imperial de Nana) que se ha conservado entero.

Por último, aparecen datos religiosos de interés en las antologías de poemas del siglo VIII, el Koifuso de 751 y el Man’yoshu de 759, y en el En (Reglamentos de la era de Erigi). recopilado en 927.

La teología sintoísta: los Kami

Los Kami son seres sobrenaturales con un poder y una capacidad superiores a los del hombre, que residen o se materializan en objetos y seres. Su número es muy elevado y son difíciles de plasmar iconográficamente.

Se pueden condensar en tres grandes grupos, los Kami de la naturaleza y sus fuerzas, los Kami de los uji (linajes) y los Kami de individuos y de los antepasados.

Los Kami de la naturaleza son los más antiguos. Entre ellos están los árboles, especialmente los pinos y los grandes ejemplares. Del mismo modo, las montañas, las piedras (en especial las de formas extrañas), los lagos, los n’os eran también Kami.

Se consideran Kami los árboles que desarrollan formas raras en las que se incluyen también las miniaturas. Según los relatos mitológicos, en el pasado los árboles hablaban y trasmitían su sabiduría a los hombres que eran capaces de escuchados.

 Los animales, muy especialmente los grandes ejemplares, eran vistos como manifestaciones de Kami o como Kami ellos mismos (lobos, ciervos). En muchos casos eran ideados como seres favorables al hombre y se les invocaba para conseguir una mejor cosecha. El trueno, los astros o el viento eran también Kami venerados, resultando la naturaleza un ámbito poblado de seres sobrenaturales y generalmente benéficos. Se tendió también a identificar territorialmente a estas divinidades surgiendo Kami de campos de labor o de valles fértiles.

Los Kami de los linajes o uji surgieron de los Kami territoriales, que fueron modificando y ampliando su campo de acción hasta representar y proteger a los grupos allí asentados. El Japón primitivo se organizaba en linajes (uji); la pertenencia al uji se sustentaba en lazos de parentesco comunes, ya fueran biológicos o ficticios, en la aceptación de la jefatura del uji y en el culto de la divinidad protectora, el ujigami.

Cuando la organización social se hizo más compleja, ciertos sublinajes se vieron privilegiados y aumentaron su importancia Por otra parte, el linaje Yamato fije consolidando su superioridad frente al resto de los linajes del Japón. Reconocidos sus jefes como reyes por los chinos tras aceptar pagar tributos, el linaje Yamato aumentó su poder a partir del siglo III, controlando territorios extensos y comenzando a consolidar una ideología que sustentase su preeminencia Los soberanos Yamato decían originarse en Yimmu Tenno, el primer emperador del Japón, emparentado con los dioses, cuya vida es fechada en los relatos legendarios hacia el 660 ae.c.

A partir de la mitad del siglo VI comienzan a centralizar-se los cultos, en especial los festivales de primavera. y a regularse los rituales. El reino Yamato intenta controlar y canalizar la religión de los uji, vasallos por medio de una administración política unida estrechamente a lo religioso.

Los individuos excepcionales por su poder o sus capacidades son tenidos en vida por Kami, como, por ejemplo, el emperador. Tras la muerte también se convierten en Kamí algunos Personajes especialmente notorios, aunque no parece que existiese un culto de los antepasados tal y como se realizó en China. además, como consecuencia de que el mundo de la muerte y el culto funerario fueron facetas religiosas en las que se especializó el budismo a partir de su implantación, el conocimiento de los ritos fúnebres ancestrales se resiente. También la fecundidad estaba presidida por Kami que se materializaban en piedras i objetos que presentaban formas alusivas a los órganos sexuales masculinos.

Kamikaze: La palabra kamikaze, con la que se designa a los terroristas suicidas desde la Segunda Guerra Mundial es una palabra japonesa formada por komi (dios) y kaze (viento). Significa «viento divino» o «aliento de los dioses» y hace referencia a un tifón de gran violencia que en el siglo XII arrasó una flota mongol que pretendía invadir Japón.

Evolución del sintoísmo

Desde los cultos a la naturaleza del sintoísmo más arcaico hasta el sintoísmo moderno, que agrupa a centenares de doctrinas unidas por un fuerte sincretismo pero de gran diversidad, esta religión japonesa ha variado mucho con el paso de los siglos.

El sintoísmo antiguo

El sintoísmo antiguo, que ni siquiera llevaba el nombre de shinto, engloba a las religiones del Japón en la época previa al impacto del budismo y de los métodos de gobierno extranjeros.

Los cultos sintoístas más antiguos eran naturalistas, sin santuarios, centrados en ceremonias que se adaptaban al calendario agrícola. Existían especialistas en lo sagrado, pero no formaban una verdadera casta sacerdotal, sino que eran más bien chamanes capaces de atraer a los Kami y someterlos, y adivinos que utilizaban huesos y caparazones de tortuga y homoplatos de ciervo o decían conocer el futuro por la interpretación de presagios.

Las prácticas religiosas principales debieron de ser los matsuri, que eran ofrendas y ritos para implorar a los Kami. Constaban de una fase en la que se intentaba atraer al Kami, congraciarse con él mediante ofrendas de arroz o pescado y especialmente de sake (aguardiente de arroz tenido por una bebida de índole misteriosa), para implorarle favores o pedirle que desvelase el futuro. Estas ceremonias se realizaban junto con banquetes comunitarios, cuyos participantes caían en trances provocados por la ingestión de sake, y se acompañaban de procesiones (miyuki) y de enfrentamientos rituales: lucha con espada, carreras de caballos o tirar de una soga. Se cree que tenían la finalidad de unir al grupo y favorecer la toma de decisiones.

Boda Sintoísta en Japón

El sintoísmo imperial y shoguna

Desde el siglo VI hasta 1868 se desarrolla el sintoísmo imperial y shogunal, que acusa la influencia del confucianismo como forma política de justificación] del poder imperial y también recibe el influjo del budisífl01 con su carácter filosófico, su insistencia en la iconografías en el más allá y a muerte. El budismo resultó un resulto para el sintoísmo y se produjeron fuertes controversias en torno a la figura de Buda, entendido por sus detractores como un Kami extranjero y pernicioso.

El sintoísmo, frente a este reto, intentó adaptarse. Por ejemplo, los sutra budistas se utilizaban como poderosos conjuros y los monjes actuaban como chamanes capaces incluso de ayudar al muerto en su viaje al más allá.

Los dioses sintoístas terminan identificándose a partir del siglo XII con bodhisatvas, que cantan sutras budistas en los altares shinto. Incluso, a consecuencia de la influencia jesuita en los siglos XVI y XVII, surgió un sintoísmo sincrético con el cristianismo.

El soghunado, que fue la forma de gobierno que rigió en Japón desde 1192 hasta 1868, era un tipo de dictadura militar en la que los gobernantes efectivos eran shogunes, señores feudales guerreros, que nominalmente estaban bajo el mandato del emperador, aunque en realidad la función de este era puramente religiosa.

El sintoísmo de Estado

Desde el siglo XIV hasta 1868 hubo en Japón defensores del sintoísmo tradicional, libre del sincretismo budista, pero, en esa fecha cae el régimen del shogunado. Con el fin del shogunado se desarrolla un sintoísmo tradicional que defiende dos ideas fundamentales: la supremacía imperial y la superioridad del pueblo japonés sobre todas las naciones extranjeras, incluida la china.

Esta opción ideológica consolidó un ultranacionalismo que fue muy perjudicial para los países vecinos del Japón una vez que, a partir de 1868, el sintoísmo se convirtió en religión de estado.

Después de fluctuar entre la tolerancia y la represión de otras creencias para alinearse con las constituciones europeas, en 1 889 se optó por la libertad de culto. El estado, en teoría, no poseía una opción religiosa definida ni medios legítimos de represión contra las religiones extranjeras, como el budismo o el cristianismo. En la práctica, la consecuencia fue el surgimiento de tres sintoísmos diferentes.

En primer lugar estaba el sintoísmo de los templos (jinja shinto), que por una artimaña constitucional se decía no religioso y que el estado subvencionaba y controlaba nombrando a los sacerdotes y organizando las ceremonias tradicionales. Para no vulnerar la teórica libertad de culto, los sacerdotes sintoístas eran tenidos por funcionarios estatales. El sintoísmo se enseñaba en las escuelas y los maestros llevaban obligatoriamente a sus alumnos a sus ceremonias principales. Se divinizaron oficialmente numerosos emperadores antiguos y otros personajes políticos del pasado; destaca el culto al emperador OjinHachiman, que fue tomando el carácter de dios de la guerra y al que se dedicaron un gran número de templos a la par que el imperialismo militarista japonés se desarrollaba. El segundo sintoísmo fue el de la casa imperial (kohitsu shinto). Constaba de ceremonias muy arcaicas y, a pesar de ser de tipo familiar, influyó en el culto de los santuarios. En los años que van desde la restauración Meiji a la derrota en 1 945, Japón se entendió como una gran familia encabezada por el emperador y sus cultos.

El tercer sintoísmo, estimado como puramente religioso y equiparado al resto de las religiones del Japón, era el de los Nuevos Cultos (kyoha shinto). Eran nuevas religiones que utilizaban el prestigio y amparo del sintoísmo para desarrollar su mensaje religioso; trece de estos grupos fueron aceptados durante la época Meiji como religiones independientes y fueron inscritos en el registro oficial de cultos (ujiko-shirabe) que se realizaba de modo obligatorio en los templos sintoístas oficiales.

El sintoísmo actual: Con la legislación impuesta por los estadounidenses en 1946, se llegó a una real libertad de culto que ha favorecido una fragmentación religiosa extraordinaria en Japón.

Se estima que el abigarrado panorama de grupos religiosos japoneses actuales incluye varios miles de agrupaciones principales. Algunas son antiguas, como el Tenrikyo (Religión de la Sabiduría Divina), fundado en 1838 por la vidente extática Miki Nakayama (1798-1887), o el Omotokyo (Religión de la Gran Fuente), fundado por la vidente milenarista Nao Deguchi (1836-1918). Otras agrupaciones son posteriores en su fundación a la derrota japonesa y suelen insistir en amalgamar creencias tanto sintoístas como budistas o cristianas.

Muchas basan su práctica religiosa en la curación y las técnicas extáticas y entroncan con creencias populares muy arcaicas de índole chamánica. En un ámbito exclusivamente privado, se siguen manteniendo las ceremonias del shinto imperial. También continúa el sintoísmo de los santuarios, que tiene fuerte arraigo en las zonas agrícolas, las más tradicionales, y que sigue ofreciendo hoy en día un marco ceremonial de referencia a muchos japoneses. Se estiman sintoístas en la actualidad 100 millones de fieles, y entre 12 y 15 millones corresponden a alguno de los doscientos nuevos cultos principales.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante (Santillana – La Nación) Tomo 17 Religiones y Cultura.

 

Religiones de Australia y Oceania Baruya Tsembaga

Religiones de Australia y Oceanía: Baruya Tsembaga

Las religiones étnicas en Australia y Oceanía: En Australia y Oceanía perduran un número importante de grupos étnicos que mantienen formas religiosas ancestrales es la zona del mundo donde la colonización y el impacto moderno han sido más recientes.

Las religiones en Australia y el Pacífico: En Australia los grupos aborígenes desarrollaron formas religiosas centradas en la caza y en los cultos a los antepasados que daban cohesión a las agrupaciones humanas. Daban gran importancia al mundo de los sueños, que estimaban más real y más próximo a los dioses que el mundo de la vigilia, que estimaban imperfecto. El arte aborigen australiano, que todavía se realiza en la actualidad, tiene un importante significado religioso y sirve para mantener vivas las creencias ancestrales en su en ocasiones complicada adaptación al impacto del mundo moderno.

En Oceanía se distingue entre el ámbito de Melanesia, donde los rituales principales se centran en la propiciación de las cosechas y en el intercambio ritualizado de bienes y el ámbito de Polinesia donde los rituales más importantes se dedicaban a ensalzar el poder de los gobernantes. Resulta ejemplar el caso de Hawai donde los gobernantes eran tenidos por seres sobrenaturales. Así como en Melanesia no hay poderosos especialistas en la religión, en Polinesia existían importantes grupos de sacerdotes, y eran especialmente notables los que aconsejaban a los soberanos.

El ámbito de Papúa-Nueva Guinea resulta especialmente interesante pues se mantienen sociedades de agricultores muy poco influidas por el mundo moderno, como los baruya o los tsembaga que tomaremos como ejemplos.

Los baruya

Las sociedades preliterarias son muy variadas y en ellas la religión cumple una serie de funciones diversas. De entre los testimonios que han ido consolidando la etnografía y la antropología, el caso de los baruya de Papúa-Nueva Guinea es un ejemplo que demuestra que la ideología grupal está claramente sesgada hacia la dominación masculina y el sometimiento femenino. La mujer, si bien tenía un papel destacado en la horticultura y la porcinocultura quedaba rebajada comparativamente con la valoración que se daba a los grandes hombres como guerreros, chamanes, cazadores de casuarios (animal parecido al avestruz) o productores de sal, a cuyo nivel de realizaciones y prestigio jamás podía llegar ni SiqUr la más hábil de las mujeres. Solamente el estatus de chamana estaba abierto a la mujer. mientras los otros tres eran exclusivamente masculinos.

Muy interesante en la ideología baruya es el papel del cazador de casuarios, anima! a que independientemente de su sexo biológico se consideraba como encamación ce la feminidad en estado salvaje y esencialmente peligrosa.

Para el casuario no se podían emplear las técnicas habituales de caza, como el arco, había que conseguir matarlo sin efusión de sangre y por medio de trampas. El método de caza se decidía después de ingerir hongos alucinógenos y un sueño premonitorio revelaba al cazador el momento en el que se había producido la muerte del causario, cuya  carne era tabù para las mujeres y cuyas plumas servían entre otras finalidades para el tocado de los chamanes. La caza del casuario materializaba el poder del hombre extraordinario frente a la perversa feminidad.

El chamanismo baruya, por su parte, está abierto a hombres y mujeres, y miembros de ambos sexos pueden demostrar sus capacidades para vencer a enfermedad, la muerte, para proteger el grupo e incluso algunas mujeres pueden poseer un poder chamanico superior al de la mayoría de los chamanes hombres. Pero están imposibilitadas para realizar dos actividades fundamentales: una es llevar a cabo la guerra espiritual contra los enemigos, demostración del poder de los más grandes chamanes, y la otra es el descubrimiento de una chamana y su iniciación, que dura mucho menos tiempo que la de los chamanes y que solamente pueden dirigir los hombres.

De este modo, aun respetando la innegable capacidad de gestión de lo sobrenatural de las mujeres, los baruya consiguen someterlas por medio de la presión religiosa a la par que por otros medios menos sutiles.

Los tsembaga

Los tsembaga maring de Papúa-Nueva Guinea son horticultores y porcinocultores, como los baruya, y han desarrollado una serie de ceremonias dedicadas a los antepasados, ávidos de ofrendas de carne de cerdo, que tienen que ver directamente con la ecología y el control grupal sobre el territorio, La gran ceremonia se denomina kaiko y se realiza cuando las piaras, al cuidado de las mujeres, son lo suficientemente voluminosas como para resultar excesivamente competitivas con los humanos. Este Lipso de tiempo coincide con el ciclo de 1 2 a 20 anos que tarda el bosque en regenerarse y ser apto para la horticultura.

El bosque está simbolizado en su crecimiento por un árbol el rumbim, plantado actualmente al final de una guerra en la que el vencedor desaloja al vencido. Una vez que se regenera el bosque, se considera que los espíritus de los enemigos muertos han abandonado el territorio en litigio y los vencedores pueden empezar a cultivarlo.

Este rito, aunque complejo y de ciclo largo, resulta una estrategia eficaz para pautar la agresión: solo se puede guerrear tras realizar un kaiko, es decir, cada 12 o 20 años. El consumo de cerdos por el grupo que planea la agresión y sus aliados crea una red cruzada de agresiones de potencial amistad, y enemistad, en que se basan las alianzas militares.

Al mismo tiempo, la época de paz coincide coincide con el tiempo que tarda en regenerarse el bosque sometido a una horticultura intermitente. Por tanto, el ciclo guerrero-ritual cumple entre los tsembaga maring el papel de preservar el ecosistema de una presión  antrópica indiscriminada.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante (Santillana – La Nación) Tomo 17 Religiones y Cultura.