Juan José Castelli

Biografia de Zapiola Jose Matías

Biografía del Brigadier  Zapiola Jose Matías

Nació en Buenos Aires el 22 de marzo de 1780. Se educó en el Real Colegio de Nobles dé Madrid; ingresando luego al Departamento del Ferrol, donde se distinguió como estudiante y del cual egresó como Guardiamarina el l9 de enero de 1799, siendo promovido a Alférez de Fragata el 2 de octubre de 1802. A las órdenes de Alcalá Galiano, navegó en el Mar de las Antillas.

Prestó servicios en La Habana y más tarde, en 1805, fue destinado al Apostadero de Montevideo, donde sé hallaba en el momento de producirse el movimiento emancipador de Mayo. Descubierta su participación en el mismo, fue enviado a Cádiz, y allí se incorporó a la Logia Lautaro, establecida más tarde por él, San Martín y Alvear en el Río de la Plata. En la Península fue promovido a Alférez de Navio en mayo de 1811.

Zapiopla Jose Matias

Desde Cádiz, mantenía comunicación constante con los hombres de Buenos Aires comprometidos en la Revolución, haciendo además intensa propaganda entre los americanos residentes en España. Al ser descubierto se ocultó en un buque que zarpaba para Inglaterra, de donde viajó en la Fragata inglesa «George Canning», junto con San Martín, Alvear y otros patriotas, hacia Buenos Aires donde llegaron el 9 de marzo de 1812.

El 16 de ese mismo mes y año, fue nombrado Capitán de la primera compañía del Escuadrón de Granaderos a Caballo.

Habiendo marchado San Martín para tomar el mando del Ejército del Norte, Zapiola quedó al mando de los escuadrones 19 y 29 de Granaderos, en esta Capital. Al mando de estos escuadrones participó en la campaña de la Banda Oriental desde junio de 1814 a mediados de 1815, hallándose en la rendición de la plaza de Montevideo.

Junto con los escuadrones a su mando, formó parte del famoso cuerpo de Granaderos a Caballo que cruzó los Andes, para libertar a Chile. Allí se halló en la batalla de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, contribuyendo en primera línea al triunfo de las armas patriotas. La intervención de Zapiola en esta batalla fue realizada según manifiesta el mismo San Martín «Del modo más bravo y distinguido», mereciendo por ella la efectividad de Coronel del Regimiento de Granaderos a Caballo el 3 de octubre de 1817, a propuesta de San Martín.

Posteriormente participa brillantemente en la jomada de Maipú. Por esa actuación fue graduado Coronel por San Martín. A comienzos de 1819 regresa a Buenos Aires, el 19 de julio de ese año fue nombrado Comandante General interino de Marina, cargo que ejerció hasta el 31 de marzo del año siguiente. El 14 de agosto de 1820 volvió nuevamente a la Comandancia General de Marina y Matrícula y Capitanía de Puerto.

En 1821 tomó mando de la escuadrilla porteña que combatió al caudillo en-trerriano Ramírez, mandado por Monteverde. Zapiola confió al Teniente Rosales el mando de una división de lanchones y cañoneras, con la cual este último atacó a Monteverde en Colastiné, el 26 de julio; la división entrerriana fue derrotada, quedando muerto Monteverde y en poder de Rosales una goleta y dos lanchones.

Ajustada la paz con Buenos Aires, Zapiola y su escuadrilla regresaron a esta capital, y aquel reanudó sus funciones en la Comandancia General hasta el 30 de marzo de 1822.

El 9 de agosto de 1825 fue designado en la Comandar,cía General de Marina, en momentos de excepcional importancia, ante la inminenci ade ¡a guerra contra el Brasil. En dicha oportunidad, prestó servicios inapreciables en la preparación y organización de los elementos navales que fueron destinados a contrarrestar la acción naval brasileña. Siguió en este cargo hasta setiembre de 1827.

Formó parte como vocal del consejo de guerra que juzgó la conducta del Comandante Fournier, en agosto de 1827, acusado de haber apresado un bergantín inglés; hallándolo inocente.

De diciembre de 1828 a setiembre del 29 volvió a ser Comandante de Marina.

Durante la Dictadura de Rosas permaneció alejado de la vida pública y después de Caseros, el 5 de febrero de 1852 fue nombrado Comandante General de Marina y Capitán del Puerto, cargo que ejerció hasta el 1º de setiembre del mismo año.

Desde el 5 de mayo de 1857, al 10 de mayo de 1859 fue Ministro de Guerra y Marina del Gobernador Valentín Alsina. El 19 de mayo de 1859 fue ascendido a Brigadier General.

El 13 de noviembre de 1868 pasó a revistar en la «Lista de Guerreros de la Independencia» por Ley del 24 de setiembre de ese año.
Falleció en Buenos Aires el 27 de junio de 1874.

El juicio sereno de la posteridad, reconoce en la descollante personalidad militar y naval del Brigadier General Zapiola, a una de las glorias más puras de la fecunda historia militar de la República.

Biografía de Comodoro Py Luis Marino Argentino

Biografía de Comodoro Py Luís

Nació este bravo marino en Cataluña el día 22 de marzo de 1819 y desde muy chico se inició en la vida marinera. Arribó a Buenos Aires en 1843 y muy pronto ingreso a la escuadra que estaba al mando del Almirante Brown. Lo hizo en el pailebote «San Cala» bajo el mando del Coronel de Marina Nicolás Jorge. Intervino en algunas acciones contra la escuadra oriental y en hechos derivados del bloqueo que los ingleses y franceses sostenían contra Buenos Aires.

comodoro pyEn febrero de 1852 se produce la caída del Gobierno de Rosas y a los pocos meses se produce un conflicto entre Buenos Aires y el resto de las provincias argentinas agrupadas en la Confederación, por cuanto aquella provincia se negaba a ingresar a su seno debido a las condiciones que se le imponían. Luís Py pasó a formar parte de la escuadra de Buenos Aires.

A bordo del «General Pinto» que comandaba José Murature, intervino en acciones contra la escuadra de la Confederación.

En 1859 es ascendido a Capitán y le es asignado el comando del vapor «25 de Mayo». Prestaba servicios en el vapor «Constitución» e interviene con esa nave en el ataque a la ciudad de Rosario y en el combate librado frente a San Nicolás de los Arroyos, contra los barcos de la Confederación que comandaba Mariano Cordero, que con el correr del tiempo llegaría a ser Vicealmirante de nuestra Marina de Guerra.

El comportamiento de Py en esas acciones es muy destacado y el jefe de la escuadra de Buenos Aires en un informe que dirije a la superioridad, expresa con respecto a Py: «Digna es de mencionarse la excelente comportación que tuvo tanto en el ataque a la ciudad de Rosario como en el ataque frente a San Nicolás de los Arroyos con la escuadra enemiga.

Sus conocimientos en marina nada comunes han contribuido en mucho al buen éxito de esos dos combates, y si a esto se añade su bravura con los vastos conocimientos militares que posee, no debe extrañarse que el que firma lo recomienda eficazmente a ia consideración de Ud. Su moral y conducta intachable son otros tantos títulos que por sí lo recomiendan».

Los conceptos contenidos en este informe nos dan una cabal idea de las condiciones de este gran marino.

Al término de la lucha entre Buenos Aires y la Confederación que deriva luego en la organización definitiva de nuestra Patria, Py pasa a desempeñarse en la Capitanía del Puerto de Buenos Aires y al estallar la Guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay) pasa a comandar el buque más importante de la escuadra nacional, el vapor de guerra «Guardia Nacional».

En agosto de 1865 se halla a bordo de su buque el Comodoro Murature en calidad de Jefe de la Escuadra, y el 12 de agosto de ese año tiene lugar el forzamiento del Paso Cuevas, en aguas del río Paraná, que es defendido por cuarenta piezas de artillería paraguayas. El fuego que estas armas dispararon sobre ios barcos que se pusieron a su alcance, fue terrible y el «Guardia Nacional» sufrió averías de magnitud. Entre los muertos en esa acción se encontraba el propio hijo de Py, el Guardiamarina Enrique Py.

Corría el año 1878 cuando se tuvieron noticias en Buenos Aires de que la corbeta chilena «Magallanes» había procedido en Santa Cruz, en isla Leones, a llevar capturado a Punta Arenas al barco norteamericano «Devonshire». El gobierno argentino consideró semejante actitud un atentado a la soberanía nacional pues aquel barco norteamericano se hallaba en aguas de jurisdicción nacional cuando fue apresado.

Una división naval integrada por la Corbeta «Uruguay», monitor «Los Andes», bombarderas «Constitución» y «República» y cúter «Los Estados», que luego es apoyada por la goleta «Cabo de Hornos» que manda Piedra Buena», se dirige a Santa Cruz para defender la soberanía argentina en ese lugar.

De los buques que componen esa división únicamente la «Uruguay» era adecuado para navegaciones oceánicas; los buques restantes son buques de río y enviarlos al sur supone un gran riesgo. Es necesario buscar un aguerrido jefe que con medios tan escasos haga frente a la magna empresa y el Gobierno se decide por un bravo marino que tantas veces demostró su valor ante el peligro.

Es el Comodoro Luis Py el que comanda la división naval.

Luego de una azarosa navegación, no exenta de peligros, los buques argentinos llegan a Santa Cruz el 27 de noviembre de 1878. En esos momentos las naves chilenas habían abandonado la zona y Py dispuso el izamiento del pabellón nacional en las márgenes del río Santa Cruz. Con todos los hombres del ceremonial, el l9 de diciembre de 1878 fue izado el pabellón celeste y blanco en el lugar conocido por Cañadón de los Misioneros, y él fue el símbolo que desde entonces tremoló en esa región, afirmando que ella era tierra argentina.

La división naval de Py permaneció ejerciendo vigilancia en la zona hasta setiembre de 1879 y cabe señalar que a bordo de la corbeta «Uruguay», mientras se encontraba en Santa Cruz, se recibió el 17 de diciembre de 1878 la primera promoción de cadetes de la Escuela Naval Militar, integrada por cuatro alumnos.

De regreso a Buenos Aires es designado Director General de Talleres y Arsenales de Marina, cargo al que dedica todo su entusiasmo y conocimientos. En el desempeño del mismo falleció el 22 de febrero de 1884.

Biografía de Tomas Espora Coronel de Marina Argentino

BIOGRAFÍA DEL CORONEL DE MARINA TOMAS ESPORA

Espora nació en Buenos Aires el día 19 de setiembre de 1800. Era apenas un muchacho de quince años cuando se inicia en la vida marinera y lo hace en una escuela muy dura, dado que lo inicia en un viaje de corso y nada menos que a las órdenes de un jefe que se destaca por su coraje y audacia: el Capitán Hipólito Bouchard.

Corre el año 1815 cuando el gobierno dispone llevar a cabo un crucero corsario por las costas de Chile, Perú y Ecuador con el objeto de obstaculizar el comercio español en esa región. Está a cargo del Almirante Brown con la fragata «Hércules» y el bergantín «Santísima Trinidad», acompañado de la corbeta «Halcón» que comanda Bouchard. En este último buque viaja Espora.

Tomas Espora Los días 20 y 21 de enero de 1816 participó en el ataque que ¡as naves corsarias patriotas realizaron contra la fortaleza de El Callao. Forzaron la entrada al puerto y echaron a pique la fragata española «Fuente Hermosa».

El 9 de febrero de 1816 Espora participó en el ataque a Guayaquil, que estuvo a punto de caer en manos de los hombres de Brown.

De regreso en Buenos Aires, Espora se embarca como Oficial a bordo de la fragata «La Argentina», que era una nave española llamada «Consecuencia» de la cual se habían apoderado durante el crucero corsario, y cuando tenía 17 años inicia un glorioso viaje de corso que había de durar dos años. Iba otra vez bajo las órdenes de Bouchard.

Zarpó «La Argentina» de la Ensenada de Barragán en julio de 1817 y navegó por aguas del Atlántico, Indico y Pacífico. Atacaron buques negreros en Madagascar, rechazaron un ataque de piratas malayos, acosaron al comercio español en las islas Filipinas; en las islas Hawai rescataron la corbeta argentina «Santa Rosa» cuya tripulación se había sublevado.

Luego desembarcaron en Monterrey (México) y se apoderaron del fuerte que permaneció varios días en poder de Bouchard. Más tarde llevaron a cabo un ataque en Realejo (Nicaragua) apresando a dos buques españoles y destruyendo otros dos. Por último y dando por finalizado el viaje, «La Argentina» arribó a Valparaíso el 12 de julio de 1819.

El hecho de que durante el mismo sostuvieron trece acciones navales importantes y capturaron o destruyeron veintiséis buques, dá una ¡dea de la formación profesional del futuro Coronel de Marina Tomás Espora.

Cuando el General San Martín alistó a la Expedición Libertadora al Perú, Espora tomó parte de la misma. Luego fue Oficial de la Marina de Guerra Peruana formada por San Martín, y combatió para rendir la fortaleza de El Callao, último baluarte que los españoles sostuvieron en el Pacífico.

Espora regresó a Buenos Aires en el año 1825 y al poco tiempo se produjo la declaración de guerra con el Imperio del Brasil. De inmediato Espora pasó a formar parte de la escuadra al mando de Brown.

Durante el transcurso de ese conflicto, hubo dos acciones en las cuales Espora demostró un valor y audacia que rayaba en el heroísmo. Fueron ellas el asalto de las cañoneras a la Colonia que Brown llevó a cabo el 1» de marzo de 1826, con el objeto de apoderarse de la plaza. La otra acción fue el combate de Quilmes.

El asalto a la Colonia fue llevado a cabo con el uso de cañoneras (pequeñas embarcaciones armadas con un cañón) y para llevar a cabo la arriesgada empresa se solicitaron voluntarios, que fueron puestos a las órdenes de Espora y Rosales.

El ataque fue llevado a cabo durante la noche. Los brasileños avistaron a los pequeños buques y efectuaron fuertes descargas sobre ellos, no obstante lo cual Espora y Rosales continuaron avanzando y estos dos valerosos jefes lograron incendiar el bergantín brasileño «Real Pedro». En este asalto los hombres de Brown sufrieron grandes pérdidas y en el parte que pasó el Almirante detallando la acción, que prácticamente estuvo al mando de Espora, elogió la conducta del valiente oficial.

En el combate de Quilmes ocurrido el 30 de julio de 1826, Espora intervino en calidad de comandante de la fragata «25 de Mayo», buque insignia del Almirante Brown. Esta nave prácticamente sostuvo la mayor parte del encuentro soportando el fuego que le hacía una veintena de naves brasileñas, durante tres horas. Espora fue herido gravemente y una bala le arrancó de la mano su bocina de órdenes. Pide otra y continúa imperturbable dirigiendo la acción, solicitando además a los oficiales que en caso de que la nave fuera rendida al abordaje, echaran su cuerpo al mar para que no fuera trofeo de los enemigos de su Patria.

Cuando era ya «despojo ingobernable» — según la expresión del Almirante Brown — la «25 de Mayo» rodeada por las cañoneras se retiró del combate y entró a puerto, maltrecha y escorada, pero empavesada como en los días de gloria.

Así llegó a la rada en medio de la patriótica exaltación del pueblo. Espora recibió las más emocionadas pruebas de gratitud de la gente de Buenos Aires; está ensangrentado y es conducido entre ovaciones. Una verdadera multitud se congregó ante la casa donde había sido transportado el heroico marino y solo se disolvió cuando el parte médico anunció que Espora se recuperaría de sus heridas.

En la vida de Espora hay una acción naval que pone de manifiesto su personalidad y la escuela en la cual se había formado como marino. En marzo de 1828 al mando de la goleta «8 de febrero», secundado por la goleta «Unión», zarpó de Buenos Aires para colaborar con las operaciones del ejército nacional que estaba operando en las costas de Río Grande.

Ante la imposibilidad de establecer comunicaciones con ese ejército, Espora resolvió regresar y el 29 de mayo se hallaba en aguas de la bahía de Samborombón, cuando se encontró rodeado por la escuadra brasileña al mando del Capitán Oliveira, que bloqueaba la zona.

Ante ese hecho el bravo Espora se dirigió a su tripulación y les dijo: «Muchachos, ahí está el enemigo y aunque nuestras fuerzas sean desiguales vamos a enseñarles que somos dignos de mantener el nombre glorioso que lleva este buque…» y luego sigue expresando: «Marinos y soldados del «8 de febrero», solo los cobardes se rinden sin pelear, y aquí no reconozco sino argentinos y republicanos, compañeros: arrimen las mechas y ¡Viva la Patria! «

Entusiasmada la tripulación con la arenga y ejemplo de su bravo comandante contestan con fuego intensísimo a los disparos del adversario. La rotura del timón hizo quedar a la «8 de febrero» sin gobierno tornando la situación totalmente insostenible, pero Espora continuaba combatiendo aunque sus bajas son enormes en proporción al número de tripulantes y la munición está casi agotada.

Apenas caídas las primeras sombras, Espora convoca a junta de guerra y se resuelve evacuar a la tripulación en una jangada que es remolcada por un bote de la nave. En ella iban todos los tripulantes, la mayoría de los cuales estaban heridos, quedaron a bordo de la goleta «8 de febrero» Espora, su segundo comandante que era el Capitán Toll, sus respectivos asistentes y cuatro hombres que por la gravedad de sus heridas no habían podido ser transportados.

Al primer destello de sol, el día 30 de mayo de 1828, Espora saludó a la bandera con un disparo de cañón y de inmediato la arrió.

Poco después eran hechos prisioneros por los brasileños Espora y Toll y el jefe imperial Capitán Oliveira dijo: Oficiales que se han portado como los del «8 de febrero» no merecen ser prisioneros». Unos días después Espora y Toll fueron canjeados por dos destacados jefes de la marina imperial brasileña.

Espora ascendió a Coronel de Marina el 10 de octubre de 1828 y en noviembre de 1833 fué designado Comandante General de Marina, encomendándosele la Capitanía del Puerto de Buenos Aires. En el mes de julio de 1835 enfermó gravemente, falleciendo en Buenos Aires el 25 de ese mes. El glorioso Almirante Brown dijo ante su cadáver: «Considero la espada de este valiente oficial una de las primeras de América y más de una vez admiré su conducta en el peligro».

La vida de Espora, signada por el heroísmo y la aventura, por el sacrificado servicio al honor de la república, es una de las que mejor configuran una lección y que más acabadamente perfilan un ejemplo.

Orden Del Sol Condecoración Creada Por San Martin

CREACIÓN DE LA ORDEN DEL SOL DE PERÚ POR SAN MARTÍN

Un decreto de San Martín del 8 de octubre de 1821 creaba la máxima condecoración del Perú, la Orden del Sol, como «patrimonio de los guerreros libertadores, el premio de los ciudadanos virtuosos y la recompensa de todos los hombres beneméritos».

El 16 de diciembre, reunidos los agraciados en el Palacio de Gobierno de Lima, con la asistencia de todos los jefes del ejército acantonados hasta dos leguas de la capital, comenzó una imponente ceremonia.

Después de una alocución del secretario del Gran Consejo de la Orden, el general San Martín leyó tres veces la solemne fórmula del juramento: «¿Prometéis al Perú, y empeñáis vuestro honor que defenderéis su independencia de la de España y de toda potencia extranjera, que promoveréis la felicidad general de América y mantendréis el honor nacional, el espíritu de la Orden del Sol, y el honor recíproco de todos sus individuos?» Contestaron los agraciados: «Prometemos cumplirlos», y a continuación el Protector respondió: «Si así lo cumpliereis la patria os premie, y si no la infamia caiga sobre vuestros nombres, y el pueblo peruano os lo demande».

Al concluir el juramento se hizo una salva de artillería y de dos en dos comenzó la investidura con la condecoración de la Orden, sonando las bandas las marchas nacionales del Perú, Chile y las Provincias Unidas.

Finalizado el acto, San Martín y su comitiva se dirigieron a la iglesia de Santo Domingo, donde se cantó una misa solemne. Así concluyó la primera imposición de la Orden del Sol, puesta bajo la advocación de Santa Rosa de Lima y otorgada en tres categorías: fundadores, beneméritos y asociados.

Fueron acreedores a la primera, entre otros, Bernardo O’Higgins, Simón Bolívar, los generales Las Heras, Arenales y Luzuriaga, los coroneles Diego Paroissien y Tomás Guido, etc. Se estableció también que la categoría de fundador sólo podría ser concedida en el futuro a los generales que hubieran vencido al enemigo en una acción general o tomado una plaza, a los que por su valor hayan liberado una nueva provincia y a todos los ciudadanos por acciones eminentes o por salvar a la patria de un grave peligro.

De las tres categorías, los fundadores gozaban de los mayores privilegios, el «derecho de preferencia a las grandes dignidades del Estado y el tratamiento de Señoría con el dictado de honorable», y una pensión vitalicia, extensiva a sus hijos y nietos. Las dignidades de beneméritos y asociados eran, en cambio, exclusivamente personales.

La administración de la Orden estaba a cargo de un Gran Consejo, compuesto de un presidente, un vicepresidente y nueve fundadores que gozaban de una pensión anual de mil pesos.

orden del sol de peru

La condecoración de la Orden del Sol consistía, para los fundadores, en una banda blanca que bajando del hombro derecho al costado izquierdo se enlazaba terminando en dos borlas de oro, y una placa de este metal con las armas del Perú; los beneméritos gozaban de una medalla de oro colgada al cuello con cinta blanca, y los asociados, de una de plata pendiente al lado izquierdo del pecho de una cinta del mismo color.

La placa, en forma de estrella radiada, lleva en el centro las armas del Perú, y dentro de dos óvalos concéntricos de esmalte blanco y encarnado la inscripción:  Perú a sus libertadores, en letras de oro.

La Orden del Sol fue extinguida por ley del Congreso Constituyente peruano del 9 de marzo de 1825, que la consideró «poco conforme a las bases de la Constitución Política de la República».

Fuente: Revista Crónica Argentina Fasc. N°27 Edit. CODEX

Primera Escuadra Naval Creada por Guillermo Brown Sitio Montevideo

Primera Escuadra Naval Creada por Guillermo Brown

Brown simboliza toda la historia naval argentina, dice Bartolomé Mitre «No teníamos astilleros, ni maderas, ni marineros, ni nuestro carácter nos arrastraba a las aventuras del mar, ni nadie se imaginaba que sin esos elementos pudiéramos competir algún día sobre las aguas con potencias marítimas que enarbolaban en bosques de mástiles centenares de gallardetes. Este prodigio lo realizó el Almirante Brown en los momentos de mayor conflicto en las dos guerras nacionales que ha sostenido la Argentina».

Antecedentes: Artigas se retira del Sitio: Por una serie de desavenencias, iniciadas en abril cuando los diputados orientales fueron rechazados por la Asamblea de 1813, , determinaron que Artigas se retirase del sitio a Montevideo el 20 de enero de 1814. El director Posadas lo declaró fuera de la ley y puso a precio su cabeza, así como la de todos los jefes que le continuaran siendo adictos, por “traidores y enemigos de la patria”. Artigas se dirigió a Belén (le fueron fieles, entre otros, Femando Otorgués y Rivera) para procurar atraerse a Misiones, Corrientes y Entre Ríos.

Creación de la escuadra. Brown: El retiro de Artigas significó el debilitamiento de las fuerzas que sitiaban Montevideo, que prolongaba su defensa merced a los recursos que recibía por el puerto.

Entonces el gobierno de Buenos Aires, decidió completar las acciones terrestres con un bloqueo efectivo por agua. Para eso, era necesario crear una escuadra, pues desde la acción de San Nicolás  carecíamos de ella.

Fueron promotores de esta empresa, llevada a cabo durante el directorio de Posadas, Larrea (ministro de Hacienda), Alvear (que tenía influencias poderosas) y Guillermo Pío White (rico comerciante norteamericano, que invirtió en esto, toda su fortuna, muriendo pobre en 1842), que lograron convencer a Posadas de la necesidad de un bloqueo marítimo.

En menos de dos meses se formó y armó la escuadra destinada a luchar con los poderosos barcos españoles. Para ello compraron algunas naves que se encontraban ancladas en el puerto y contrataron marineros de buques mercantes extranjeros, a los que se unieron soldados criollos.

Fue elegido para dirigir las operaciones, el marino mercante irlandés Guillermo Brown, residente en Buenos Aires, que dedicó el resto de su vida al servicio de nuestra patria.

Los realistas enterados de estos preparativos, organizaron una escuadra al mando de Jacinto Romarate, que se situó en la isla Martín García. Brown zarpó de Buenos Aires y se dirigió a Martín García. Tenía más barcos, pero peor tripulación y una mala posición ante el enemigo, que estaba protegido por una batería situada en tierra (marzo de 1814). En un principio, los patriotas se encontraron en una situación crítica, pero merced a un audaz desembarco lograron poner en fuga a Romarate.

Brown dejó en la isla una guarnición y se dirigió a Colonia, pero no consiguió ayuda de Artigas y regresó a Buenos Aires. La acción de Martín García levantó el espíritu de los patriotas, que no consideraron ya tan temible a la escuadra realista; en adelante podrían enviar refuerzos a la Banda Oriental por agua, vía mucho más rápida que la terrestre.

Romarate se refugió en Arroyo de la China, donde recibió ayuda de los artiguistas. Buenos Aires intentó negociar la paz para poder dirigir sus fuerzas contra Artigas y contra Pezuela, pero Vigodet, alentado por las victorias de Pezuela en el Norte y por la actitud de Artigas, no aceptó.

Entonces Brown, bloqueó Montevideo (abril de 1814). Pero esta plaza no podía ‘whsistir sin ayuda exterior, y por eso intentaron romper el bloqueo con una escuadrilla al mando de Miguel de la Sierra. Brown simuló huir para atraerlos mar adentro y cortarles la retirada, al mismo tiempo que anulaba la acción de las baterías que había en tierra.

Se libró entonces el combate del Buceo (en mayo) en el que fueron venciendo los realistas, que huyeron, perseguidos por Brown hasta Montevideo; los patriotas continuaron el bloqueo.

Cuando la cómoda posición patriota presagiaba el fin de las hostilidades, Rondeau fue reemplazado por Alvear, que llegó con refuerzos, intimando a Vigodet para que aceptara una capitulación, que fue firmada el 23 de junio de 1814.

Alvear entró en Montevideo, iniciando luego la lucha contra Otorguez ,artiguista, que estaba acampado en Las Piedras y que fue vencido.

En julio, Posadas elevó el gobierno militar de Montevideo a intenIt íara colocar una autoridad fuerte frente a Artigas. Nicolás Rodríguez Peña fue nombrado gobernador intendente.

BROWN Y EL DOMINIO DEL RÍO DE LA PLATA: La historia de nuestra Marina de Guerra prácticamente se inicia con el accionar de esta escuadra. Tras el primer ensayo — aquella débil escuadrilla que al mando de Azopardo fue batida por las naves realistas frente a San Nicolás en 1811—, nuestros improvisados barcos de guerra sirvieron magníficamente a la patria a las órdenes del almirante Guillermo Brown.

Este extraordinario marino, irlandés de nacimiento, llegó al Río de la Plata un año después de la Revolución de Mayo. Hombre de mar por vocación, ofreció sus servicios a las fuerzas patriotas. Brown salió de Buenos Aires con sus barcos y desorientó a los marinos realistas. Logró dividir su escuadra y obtuvo una primera victoria en el combate de Martín García . Se presentó luego frente a Montevideo, y con hábiles maniobras atrajo a las naves enemigas lejos de la costa para evitar el fuego de las baterías de tierra. Las venció finalmente en combates parciales el 16 y 17 de mayo de 1814, frente al Buceo. El resultado fue decisivo. Los realistas perdieron el dominio de las aguas y Montevideo quedó completamente cercada por los patriotas.

PARA SABER MAS…
LAS PRIMERAS FUERZAS NAVALES ARGENTINAS

Al triunfar la revolución de Mayo e instalarse el gobierno provisional, la situación naval apareció como claramente desfavorable: los leales a. España conservaron en su poder la plaza rival de Montevideo y disponían allí de una. considerable flotilla integrada por unas treinta naves de mediano y pequeño porte que hostigaron a la ciudad de Buenos Aires e incursionaron por los ríos litorales en los primeros meses de la guerra por la Independencia.

El gobierno revolucionario, por su parte, contaba con pequeñas embarcaciones de escaso valor real. Entre fines de 1810 y principios de 1811 se trató de subsanar esa situación encomendando la tarea al vocal de la Junta Grande Francisco de Gurruchaga (ex combatiente en Trafalgar bajo el mando de Cisneros). Acondicionó embarcaciones precarias y recurrió principalmente a marinos de origen extranjero, y así logró armar una pequeña escuadrilla: la goleta «Invencible», el bergantín «25 de Mayo» y la balandra «Americana». Los comandaba el maltes Juan B. Azopardo y entre sus jefes se hallaba el francés Hipólito Bouchard. En conjunto sumaban 200 tripulantes y 33 piezas de artillería. Pero fueron derrotados por una fuerza española más potente en San Nicolás (marzo de 1811).

Mejor suerte le correspondió a la fuerza naval organizada en 1814 con destino al segundo sitio de Montevideo: conducida por el irlandés Guillermo Brown, la flamante marina argentina logró el dominio del estuario y batió exitosamente a los realistas en el combate de El Buceo (14 al 17 de mayo de 1814). En su parte al gobierno, Brown -tras reseñar los accidentes de la lucha y las bajas causadas al enemigo- afirmó; «Creo que de este modo las armas de la Patria han alcanzado completa victoria sobre una fuerza muy superior…». Esa «completa victoria» hizo así posible la captura de Montevideo, que fue estimada por José de San Martín como la mayor victoria obtenida hasta entonces por las armas emancipadoras. El factor naval fue también decisivo en la posterior expedición libertadora de San Martín al Perú.

La guerra de corso, recurso habitual en la época, fue también empleada contra la navegación realista. Las acciones más destacadas en este sentido fueron obra de los ya citados Brown y Bouchard. Este último, al mando de la fragata «La Argentina», realizó un viaje en torno del globo hostilizando el tráfico enemigo en el Pacífico. El gobierno concedió también patentes de corsario a marinos extranjeros que llevaron la guerra a España bajo pabellón celeste y blanco, sin haber tocado siquiera el puerto de Buenos Aires (fue el caso de los norteamericanos que operaron, por ejemplo, desde Baltimore).

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –