La Agricultura Argentina

La Carne en la Edad Media Consumo, Conservación y Preparación

La Carne en la Edad Media
Consumo, Conservación y Preparación

El interesantísimo y sugestivo libro de cocina que lleva el título casi prohibido de “Ars Magírica”, escrito por Jodocus Wilichius de Rossel, en la Prusia Oriental, y publicado en Zurich en 1563, dice que en la despensa de la dueña de casa la carne reclama el segundo lugar en orden de importancia, después del pan.

De las diferentes clases de carnes, Willichius pasa rápidamente sobre la ternera y la oveja por creer que son poco sanas y productoras de “bilis negra”.

El obispo Isidoro de Sevilla, que vivió en el siglo VII, no incluía los bueyes entre los animales que nos proporcionan carne. Hablando estrictamente, dice él, el término animal doméstico, se aplica a dos clases de seres: primeramente aquellos que son aptos como alimento humano, como la oveja y el cerdo, y segundo, los que son adecuados para el trabajo, como el buey y los caballos. El trabajo de los animales era tan valioso y necesario que los hombres de aquellos tiempos no se podían permitir el lujo de emplear sus mejores animales de tiro como comida.

Se hablaba  del buey como de “un buen arador y un fiel sirviente“, tan esencial para el bienestar humano que Hesíodo, el autor más sereno de nuestra profesión, afirma que “la familia consiste realmente del Marido, la Mujer y el Buey”. Otros autores hablan del buey como del “compañero del hombre en el trabajo del campo, y sirviente de Ceres”.

Los antiguos estimaban que a este animal debía protegérsele a todo trance de la violencia, y decretaron la pena capital “para cualquier persona que matara voluntariamente un buey”. En otras palabras, el buey como los caballos de las granjas en la época anterior a los tractores, era necesario para cultivar la tierra y era en tal grado el compañero del hombre, que en determinado tiempo fué castigado con la pena capital el matar voluntariamente a un buey.

Vegecio, nos cuenta los antecedentes de este asunto, diciéndonos que sin el buey no se podría haber cultivado el suelo, ni alimentado la raza humana. Las cosechas que mantenían vivo el mundo romano, eran producidas gracias al esfuerzo del buey y al arado. Todos los demás animales, incluso las gallinas, debían su comida al trabajo del ganado. Dice Vegecio, “¿de dónde podría haber sacado el genio del dueño y maestro de la Creación la cebada para los caballos, la comida para los perros o el alimento para los cerdos, si no hubiesen sido obtenidos gracias a la labor del buey?… En algunos pueblos se han usado en cierto grado las muías, los camellos y algunos pocos elefantes, pero no podría subsistir ninguna nación, si no tuviese ganado”.

En última instancia, el ganado se usaba para alimento, pero cuando ya habían pasado sus días de trabajo; las vacas, daban también un pequeño exceso de leche además de la que necesitaban los terneros, pero tanto la carne como la leche eran sustancias completamente secundarias. La cría y engorde del ganado con el objeto primario de obtener carne o leche, son adelantos muy modernos del mundo occidental. En la edad media, y no hay que decir, en la antigüedad, el ganado era únicamente bestia de tiro o bestia de carga.

la carne en la edad media

Preparación de la Carne en la Edad Media

La carne de cabra, dice Willichius, no es buena ni agradable. Mulas jóvenes, venado, gallinas, pájaros y pescados están entre los alimentos citados, pero el mejor de todos es el cerdo. Por supuesto cualquier clase de carne era muy difícil de conseguir y muy cara, pero podemos comprobar fácilmente que los cerdos de primavera no podían engordar mucho por sí mismos durante el verano, y en otoño ya se mataban para salarlos y tener la provisión anual de carne. Criados de esta forma, aquellos cerdos se parecían probablemente a los que se conocen en los estados del sur de Norteamérica con el nombre de lomo de jabalí, de ágil pie y suficientemente hambrientos.

Los galos eran grandes comedores de carne y que les gustaba extraordinariamente el cerdo. Los cerdos se dejan noche y día en los campos y son de un tamaño, fuerza y velocidad extraordinarios. Es tan peligroso encontrarse con uno de ellos, como con un lobo.

De acuerdo a Varrón el principal comercio que sostenían los Galos con Roma eran los jamones y la carne de cerdo salada. En efecto, los bosques inmensos que cubrían su país les permitía criar fácilmente y sin gasto gran número de estos animales, y probablemente este hecho tenía algo que ver con el respeto religioso que tenían por el roble, cuyo fruto es la bellota, buen alimento de estos animales.

Todas las consideraciones que llevaron a los atenienses a honrar el olivo que enriquecía con aceite y fruta su estéril territorio, son válidas para los antiguos Galos, que rinden los mismos honores a un árbol tan útil y que, después de haberlos alimentado directamente a ellos, servía para alimentar al animal que constituía su principal fuente de carne y su mayor riqueza.

Es probable que todas las tribus del norte criaran cerdos en los bosques, pues las selvas proporcionaban abundante comida y los cerdos requieren muy poco cuidado, dado que son muy fuertes y prolíficos. La gente común y los soldados comían cerdo, mientras que la gente rica —los obispos, los nobles y el mismo rey — criaban cerdos no sólo para aprovisionar su propia mesa, sino como fuente de ingresos.

En el día de San Martín, o por Navidad, era costumbre que las personas acomodadas mataran y salaran un cerdo para tener carne para todo el año siguiente; la gente que no podía hacer el gasto que demandaba matar un cerdo se asociaba con otros para repartirse un cerdo entre varios y salarlo para el invierno. En el siglo XIII el cerdo de Inglaterra tenía fama en todo el continente, y podemos estar seguros de que en todas las regiones donde existía el haya, se criaban cerdos.

Por supuesto, en las épocas en que la gente pasaba hambre, los animales domésticos iban también muy cortos de comida, y en no raras ocasiones morían de hambre. “Alimentarlos en invierno es lo que más tememos“, como decía el historiador Noel Chomell.

No se conseguía grano para los animales ni para las aves de corral y como el heno cultivado no había sido aún separado de la semilla, sólo se podía utilizar el pasto natural; por lo tanto la alimentación invernal del ganado, era completamente inadecuada. El olmo ático, dice Columella, da una hoja que es más dulce que la hoja del olmo de Italia y mucho más agradable para el ganado. Por esta razón recomienda que se planten tantos olmos áticos como sea posible.

Las hojas secas son evidentemente un mal sustituto del heno o incluso de la paja, pero cuando los animales casi mueren de hambre, ello es mejor que nada. El exceso de producción de comida por sobre de lo que se requería para proveer las necesidades mínimas de la vida de las personas, era muy pequeño, y los sufrimientos empezaban en cuanto este exceso era nulo.

Era desconocido el método de conservar los alimentos por la refrigeración y la carne que no podía comerse inmediatamente debía salarse. Por lo tanto el primer deber del campesino, cuando en otoño debía suspenderse el pastoreo, era matar y salar los animales que no podía alimentar durante el invierno; era indispensable, sin embargo, conservar algún ganado para cría y también el ganado para arar el año siguiente; para éstos, aparte de la pequeña cantidad de heno que se había podido ensilar, era preciso disponer de algo de paja, y además de la paja, Catón decía: “Dad al ganado hojas de olmo, álamo, roble e higuera mientras se conserven esas hojas … y recordad cuan largo es el invierno.”

Los animales no podían seguirse alimentando durante todo el invierno e irlos matando de tiempo en tiempo. En las condiciones reinantes, como dice Mr. Hallam, “cuando no había otra alternativa que la carne salada, era devorado con delicia incluso el más flaco venado”

La caza tenía el atractivo de un deporte, pero era principalmente el medio de obtener carne fresca: alimento que de otro modo no era fácil conseguir. Estos hechos explican, pues, el gran interés que se tomó la gente en las cacerías y en el arte de enseñar a cazar a los halcones, y sirven también de excusa de la severidad de las leyes relativas a la conservación de la caza.

alcones en la edad media

La cantidad de carne que se conseguía por estos métodos era muy pequeña, y la caza no era meramente un placer o una diversión, como es hoy en día: era también el medio de obtener alimentos, de tal manera que se comían todos los animales muertos, incluso hiles pájaros como garzas, alcaravanes, corvejones y otros varios que describe como de mala calidad y de difícil digestión.

Los alcaravanes, las garzas, las grullas, los chorlitos, las gaviotas, etc., se citan en el libro de Robert May, “The Accomplish’t Cook”, publicado en Londres en 1600 con recetas para sazonarlos y cocerlos adecuadamente. Las grullas eran consideradas como muy delicadas por los romanos , y la cigüeña era también aceptada en aquel tiempo, aun cuando el conde Grégoire dice que es detestable; Simeón Sethus, dice que comer grullas, produce melancolía, pero, añade que algunos creen que el meollo de sus huesos, mezclado con aceite de oliva ayuda a la memoria, lo cual puede creerse fácilmente, pues en una mesa actual este plato se consideraría inolvidable! Estos pájaros, dice él, deben tenerse un par de días colgados antes de comerlos.

El autor de “Le Ménagier de Paris”, escribe como si los mercados de París de su tiempo, estuviesen siempre aprovisionados de los mejores manjares; sin embargo, es notable que entre las aves de mesa incluya las grullas, las avutardas, los alcaravanes, los corvejones y las cigüeñas, de las cuales, como de cualquier otra clase de animal de agua, Bruyerinus dice que tienen una carne correosa, aunque puede hacerse más tierna teniéndola colgada algunos días, no obstante; algunas de estas aves no sólo son repulsivas al gusto sino que pueden, producir enfermedades, si se comen en abundancia.

En aquellos tiempos, sin embargo, cuando el sabor de la carne corrompida, o desagradable por cualquier otro motivo, se disfrazaba mediante el uso abundante de especias, las objeciones respecto del sabor de esas aves acuáticas, no eran tan fuertes como lo serían hoy día en una mesa moderna.

Se obtenía también, no obstante, algunas veces carne fresca. Aparentemente los hombres de los tiempos primitivos empleaban todas las carnes, verduras y pescados que usamos hoy en día, y además echaban mano de muchos artículos que ahora miramos con aversión. El autor Sala dice que cuando la comida era cara, los hombres comían lo que encontraban y, aparentemente, se ponía en el estofado cualquier cosa que creciera, incluso cosas que nadie hubiera probado antes.

De lo que encontraban para comer, comían hasta que quedaban satisfechos, con el resultado de que muchas personas sufrían grandes y graves trastornos.

De la carne, dice Sala:

Dada la extrema escasez de los otros alimentos, ahora se usan mucho los carnívoros, y creo que fué también práctica antigua, pues Galeno da a los hombres que han comido carne de león, el nombre de leoninos; otros comen osos, zorros y tejones; unos pocos prefieren los gatos, tanto los domésticos como los monteses, y son aún menos los que comen lobos, perros y ratones; hay también quien prefiere los gatitos recién nacidos a los cangrejos.

Se comen ratas de campo y también ratas de montaña (posiblemente marmotas), pero aquellos que están muy gordos por culpa de un apetito canino deben preferir una alimentación a base de frutas. Se comen también el puerco espín, el erizo y los pequeños cuises, llamados también conejillos de la India (quizá un tipo de rata), y al cual nosotros mismos no hacemos objeción. Los zorros en la época en que se alimentan de uvas se consideran una verdadera delicadeza, y por ello, entre los griegos, dice Galeno, era un manjar muy frecuente.

Esos animales carnívoros designados por Sala como “digitata” porque tienen garras no es comida agradable y raramente tenían un lugar en la mesa, pero hubo ocasiones en que no pudo elegirse cosa mejor para comer. Claro está que en un tiempo donde no existía la refrigeración artificial, ni transportes rápidos, ni se había concebido la necesidad de esterilizar los utensilios, etc., se han debido utilizar alimentos en un estado que hoy día consideraríamos incomible.

Las recetas para mejorar a la carne podrida no son cosa rara. Robert May, por ejemplo, en un libro de cocina muy conocido,30 en el cual se ven fuertes influencias de la tradición medieval, al mismo tiempo que en algunos aspectos abre las puertas a la cocina moderna, nos da un método para conservar el venado podrido.

Entiérreselo en el suelo envuelto en un lienzo limpio durante toda la noche, y así perderá toda la corrupción, el mal sabor y el mal olor.

Como salsa preservado ra para el venado corrompido, indica:

Hiérvase, agua, cerveza y vinagre de vino, a un mismo tiempo, junto con algunas hojas de laurel, tomillo, ajedrea, hinojo y romero, un puñado de cada clase, y cuando hierva métase adentro el venado, déjese hervir bien y sazónese como se dijo antes.

La carne debe guisarse de la siguiente manera:

Deshuésese y úntese la carne con una cantidad de grasa del tamaño del dedo meñique y sazónese con 60 gramos de pimienta, otros 60 de nuez moscada, y 120 gramos de sal; luego hágase un pastel poniendo en el fondo del mismo un poco de manteca, luego la carne, con el lado de adentro hacia abajo, recúbrase con una gruesa capa de condimento y termínese de recubrir con algunos clavos y una buena cantidad de manteca, tápese bien y póngase al horno.

Se recubría todo con masa de harina, para formar una empanada, que debía ser de harina de centeno “tamizada gruesa”; luego, el pastel debía mantenerse en el horno durante “8 ó 9 horas”. Es difícil comprender que pudiese “sobrevivir” a tal tratamiento un sabor cualquiera de la carne, fuese malo o bueno.

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

El Pan en la Edad Media Tipos, Elaboración, Receta e Historia

Historia del Pan en la Edad Media

El pan era, en la época antigua, la verdadera fuente de vida. Conserva “su primacía entre todas las cosas que nutren al hombre”. Nos cansamos de todos los demás alimentos, pero el del pan “es el último apetito que se pierde en caso de enfermedad, y el primero que se recupera en la convalecencia”.

Durante la vida del hombre, predomina por sobre todos los otros alimentos el consumo del pan. Era, indudablemente, una forma de vida muy diferente de la de los tiempos modernos, aquella en la cual, y durante largos períodos, el pan seco era el alimento principal; cuando, en realidad, el pan por sí solo constituía una comida suficiente, y todo lo que podía pedirse o esperarse; cuando el pan blanco era considerado, además, un lujo.

“Todos vivimos de pan y agua — decía San Jerónimo —, siendo ésta la práctica común y familiar, y no lo creemos cansador”. Los hombres de nuestra época llamarían a esta dieta, una pena carcelaria, y la considerarían de gran dureza. No obstante no necesitamos remontarnos a los tiempos de San Jerónimo ni a períodos más antiguos de los que la historia considera como muy recientes, para encontrar que la dieta predominante de pan era, además, un privilegio de los más afortunados.

El pan ha sido comido y disfrutado, en esta forma, durante largas épocas de la historia del hombre. ¿Y qué clase de pan era?. El pan mejor se hacía con harina fina de trigo, pero el trigo era a menudo muy caro, y en todo el continente europeo se usaba comúnmente el centeno. Existen dudas sobre si este cereal fué cultivado antiguamente. El historiador Bruyerinus duda de que el centeno fuese conocido por los hombres de la antigüedad, pero mucho antes del siglo XVI el centeno era bien conocido y se empleaba comúnmente.

Más tarde, a medida que aumentó la población y la miseria, el pan se hizo con cebada, mijo, avena, alforfón, arroz, porotos o alubias, guisantes, lupinos, lentejas, la corteza de diversos árboles y, en fin, de todo lo que se conseguía obtener. En las montañas de las Cevennes, el pan fué siempre escaso, de manera que incluso las personas que llevaban una vida confortable vivían en su mayoría de castañas y sólo podían comer pan los días de fiesta, y había indudablemente, muchos otros lugares, además de la región de las montañas Cevennes, en los cuales no se cultivaba fácilmente el cereal y, en consecuencia, sólo raramente se podía conseguir pan. Malthus nos cuenta que en Suecia, durante el verano de 1799, se hizo pan con la parte interior del abeto y acedera seca, sin otra mezcla de harina.

Aparte de los cereales citados, se empleaban otras substancias para hacer el pan o el potaje cuando la necesidad apremiaba. Existen, sin embargo, dos clases de bellotas, la amarga y la dulce. Posiblemente la clase amarga era más conocida en el norte de Italia, mientras que la especie dulce abundaba en Suiza y en otros países situados más al norte de Italia.

El empleo de las bellotas como alimento, se explicaría porque en su tiempo las bellotas se usaban todavía comúnmente en Italia para hacer pan y seguramente la especie humana haya comido más bellotas que trigo, pues el trigo es el alimento de sólo una de las cuatro grandes agrupaciones de seres humanos, o sea del grupo europeo-norteamericano. Los otros tres grupos, el chino-japonés, el indio (asiático) y los pueblos tropicales, no prestan mucha atención al trigo; centenares de millones de esa gente ni siquiera han oído hablar nunca de él.

pan medieval

Elaboracion del Pan en la Edad Media

El roble tiene la desventaja de que sobre él viven mucho mayor número de insectos que sobre cualquier otra especie de árboles cuyos enemigos hayan sido estudiados; pero su fruto, a menos que la cosecha se pierda por las plagas, es de importancia alimenticia para los animales domésticos, y por ello es útil a la humanidad, tanto directa como indirectamente. Además, hay bellotas que constituyen un alimento gelatinoso muy rico, que contiene del 18 al 25 % de aceite con buen valor nutritivo. La harina de bellotas es también muy fácil de trabajar y tiene mucho poder ligante, pues permite amasar conjuntamente un volumen varias veces mayor que el propio, de harina de maíz u otra substancia molida groseramente.

En la edad media no sabía nada sobre las técnicas para mejorar el gusto del pan  y por eso, el método para hacer pan de bellotas y otros substitutos de la harina, en tiempo de miseria, se da en la siguiente forma:

Cómo aumentar la cantidad de pan mediante las bellotas. El roble produce una almendra más dulce que la de cualquier otro árbol; es mayor, más abundante y más fácil de comer. El haya da también una nuez que es muy dulce y muy nutritiva. Para emplearlas en tiempo de necesidad, deben tratarse cuidadosamente de la manera que indicamos aquí, siempre que se desee aumentar el volumen del pan común.

Tómense siete kilos de bellotas y pónganse en una olla sobre el fuego con agua suficiente como para cubrir completamente las bellotas; cuando el agua esté casi hirviendo, empiécese a sacar con un cucharón o una espumadera las bellotas, las cuales se dejarán sobre el suelo y se aplastarán con los pies o de cualquier otra forma, para romperlas y librarlas de la cascara.

El agua de la olla no debe hervir, porque si el agua hierve sobre las bellotas, éstas no se cuecen; pero de cualquier forma, el agua debe estar muy caliente para que las bellotas se puedan pelar, y tan pronto como se les ha sacado la cascara se echan las bellotas en una olla con agua fría y se vuelven a poner al fuego procurando que las bellotas estén cubiertas por más de 10 centímetros de altura de agua; se añade a esa olla un puñado de ceniza del volumen aproximado de un huevo.

Cuando el agua tape apenas las bellotas, saqúese la olla del fuego, tírese el resto del agua, retírese la ceniza y póngase de nuevo la olla al fuego con la misma cantidad de agua que antes, añadiendo una bolsita en la que se han puesto media hogaza de pan, cuatro cabezas de ajo, la parte carnosa de diez o doce nueces, sesenta gramos de levadura y una ramita de salvia o de laurel.

Y cuando el agua se haya evaporado como la primera vez, cambíese el agua y repítase la misma operación, dejando siempre la bolsita adentro, hasta que las bellotas hayan perdido su acidez y su gusto amargo. Al final puede añadirse un poco de sal, alrededor de 30 gramos; no debe ponerse la sal en la bolsita para que las bellotas no se endurezcan demasiado, pues la sal parece dificultar la cocción de las bellotas.

Una vez terminada esta preparación y escurrida el agua, las bellotas se dejan enfriar y se trabajan con las manos hasta convertirla en una masa que se pasa a través de un tamiz con gran facilidad, pues en una hora se puede pasar una cantidad triple, o por lo menos doble, de la que hemos preparado. Una vez que se ha preparado la levadura en la forma usual, se añade ésta a la masa de bellotas que hemos pasado por el tamiz, y se añaden seis kilos de harina (aparte de un cuarto de kilo de harina que ya hemos empleado para preparar la levadura). Y así es como se hace este pan, después de dejarlo levantar de la manera usual.

En esta forma puede aumentarse la cantidad de pan, incluso cuando se hace con prisa. Si alguien pensara que el gasto de hacer este pan es muy grande, a causa del mucho fuego necesario, puede hacerse con menos fuego y con algo más de tiempo; y las bellotas pueden prepararse aun mejor, de la manera siguiente.

Después de haber tratado las bellotas en la forma descripta más arriba, eso es, después de haberlas hervido la primera vez y de haber sacado la ceniza, se las vuelve a poner en la olla con la bolsita llena de las especies antes citadas, y después de haber hervido una media hora y de escurrir el agua, échense las bellotas junto con la bolsita en una tina que tenga un agujero en el fondo, tapado con un corcho: se le pone agua hasta cubrir todas las bellotas; es decir, se sigue el método anterior y se continúa con el procedimiento empleado para sacar el amargor de las aceitunas.

Será suficiente cambiar el agua una vez por día, continuando este proceso hasta que hayan perdido todo el sabor amargo. Ello se consigue en seis u ocho días, más o menos, de acuerdo a la cantidad de bellotas. Por esta razón es conveniente poner gran cantidad de bellotas en estas tinas, porque cuanto más blandas se hacen, tanto más perfectas y puede incluso decirse, entonces, que el pan puede hacerse con mucha menos cantidad de harina. Y si las bellotas pierden muy lentamente el sabor amargo, pueden esparcirse en una tabla y hacerlas secar muy cuidadosamente al horno.

El horno debe estar muy poco más caliente que la temperatura de exposición al sol. De esta forma pueden convertirse en harina empleándolas como se ha descripto más arriba, sin que puedan dejar de ser un éxito.

Otros dos recursos, para el rico y para el pobre. Hay otros dos recursos para los tiempos en que agobia la necesidad; uno sirve para los ciudadanos ricos, y el otro para los pobres y desventurados.

Para los ricos: Cuando nos alcanza una gran escasez de cereales y no podemos continuar obteniendo pan blanco hecho de la mejor harina, para nuestros ciudadanos ricos, sepárese entonces solamente el salvado, y hágase el pan con trigo entero. Cuando incluso el trigo y la harina de grano entero son escasos en extremo, se puede emplear la cebada de cualquier especie, molida entera y haciendo con ella pan en la misma forma que lo hacen los judíos según su costumbre habitual, de acuerdo a la historia; o si no, se puede hacer el pan con mezcla de arroz y trigo, como es costumbre en la mayor parte de Oriente, en toda la India y en las islas del Japón, porque este pan nutre mucho y aumenta mucho de volumen.

Se puede hacer un pan bueno y digestivo del trigo sarraceno; este pan es más antiguo que el pan de trigo. Es por esta razón que los romanos llamaban a la harina “fariña” de “farro” que significa trigo.

El pan se puede hacer también de mijo, o de centeno, o de maíz, como es costumbre en Alemania.

Galeno y Oribasio mencionan el hecho de que en caso de necesidad, el pan puede hacerse con avena y mijo. Se ha hecho pan de cualquier clase de verduras y legumbres: haba panosa, garbanzos, alubias blancas, cerraja, cardo ajonjero, lentejas, guisantes, vezas y guijas, que pueden mezclarse con otras harinas según su abundancia. Dios reveló a Ezequiel estos diferentes panes, diciéndole: Toma trigo, cebada, habas, lentejas, mijo y vezas, junta estas seis cosas y haz pan con ellas, que podrá durar todo el tiempo que duermas.

El pan puede hacerse con mijo, con castañas, secas y pulverizadas, mezclado con cocimientos de zapallos, o calabazas, nabos y manzanas, junto con trigo. La provisión y conservación de estas cosas debe ser suficiente en todo momento, y el hombre prudente tendrá el debido respeto por ellas.

En Plasencia, la gente come “spaghetti” hervidos en agua, luego escurridos y puestos en vino. En la práctica esta gente bebe los “spaghetti” y obtiene de ellos gran vigor y alimento. En tiempo de necesidad se puede comer polenta en lugar de pan, porque satisface casi lo mismo. Esta polenta puede prepararse con leche de cualquier animal, con caldos calientes, y de cualquier clase de harina de las que hemos escrito anteriormente, de verduras, de castañas aromatizadas con manteca fresca, con queso hecho de leche de yegua, leche de vaca, leche de búfalo, leche de cabra o leche de oveja.

La polenta puede hacerse también con carne de vaca, de búfalo o de cualquier otro animal parecido. Puede prepararse en forma de panes que se dejan secar, se salan y pulverizan mezclándole un poco de pimienta o azafrán. Luego se cuece esta carne pulverizada en vino, vinagre, caldo, mosto de uva o agua, con las especies citadas en cantidad de una cucharada por persona, lo cual será suficiente para sustento de una persona durante un día. Esto nutre más que la leche, especialmente si se le ha mezclado harina de legumbres o de castañas.

Cuando hay abundancia de carne puede convertirse en pan después de sacarle los huesos y tendones. Empléese una tercera parte de harina y dos de carne, y hiérvase esto con trigo, sal, comino, etc., según el gusto y cuezase muy bien. También se puede hacer pan de pescado, como se hace en Escocia, y la gente de Sora en la India, cociendo el pescado al sol y luego pulverizándolo en forma de harina.

Finalmente el rico puede multiplicar y aumentar la cantidad de pan por el método citado más arriba, añadiendo tres kilos de arroz a treinta kilos de harina de trigo, pues se consigue un aumento de seis kilos por cada diez kilos de harina mezclada con uno de arroz. El trigo sarraceno produce casi el mismo aumento, si un kilo y medio de arroz es añadido a diez kilos de harina de trigo sarraceno.

Las habas pulverizadas, de la especie adecuada, producen un aumento razonable; igual hacen los garbanzos, las alubias, especialmente los frijoles, los guisantes, etc., todos los cuales aumentan la cantidad de pan y el peso de la harina de trigo. La harina hecha de castañas aumenta mucho el volumen, especialmente si se añaden a estas mezclas manzanas, nabos, peras, calabaza pulverizada, etc., todo lo cual ha sido pasado a través de un tamiz con un poco de sal, comino e hinojo para evitar que se pudra. Estas sugestiones son suficientes para ayuda de los ricos.

Para los pobres: Ahora bien, respecto de la gente pobre y miserable, con el fin de que pueda alimentarse y mantenerse con vida, con poco gasto, debemos asegurarnos de que tengan siempre buena levadura de harina de trigo para que el pan sea sano, ya que de otra manera el pan no levantaría, y el pan sin levadura es muy malo.

Hay qvie darles siempre un poco de queso de leche de cabra y salvado, y este afrecho debe mantenerse en la batidora tanto tiempo como sea posible para que quede muy desmenuzado y pueda ser fácilmente convertido en harina; cuando está mojado, con el salvado se puede hacer fácilmente pan. Los pobres deberán recoger toda la gramilla que puedan y después de lavarla y secarla completamente en el horno, la convertirán en harina, dejando solamente la paja y el heno para los animales.

Deberán mezclarle una cantidad de bellotas secas y harina de mijo y castañas, trigo sarraceno, vezas, lupinos, centeno y guisantes. Deberán conservar para ello las mezclas de granos que se da por lo general a las gallinas, y se mezclará con zapallo, lapas, melones cocidos, puestos en el horno con las semillas, pero con la corteza dividida en cuatro partes, pues todo esto constituye buen alimento y nos ayuda a luchar contra los estragos del hambre.

Se puede hacer, también, pan del aserrín fino de los árboles jóvenes, tales como el peral, el cerezo y sus cortezas, después de haberla secado en el horno y pulverizado. Se toma la misma cantidad de ese polvo que del polvo obtenido del mijo, y la misma cantidad de avena mondada y una olla llena de nabos pulverizados, todo ello pasado por un tamiz junto con hinojo una vez que ha fermentado. Este pan es muy bueno, una vez cocido, para sostenimiento de los pobres.

Puede hacerse otra clase de pan con los brotes de diversos árboles, si se cosechan verdes; se secan y se pulverizan. Estos brotes pueden ser de castaño o de roble. Pueden añadirse a cualquier clase de verdura o de cereal en las mismas cantidades y con una olla llena de harina de calabaza, que ha sido amasada, fermentada y hervida largo tiempo.

Puede hacerse pan de las raíces de diversas hierbas y verduras como son la alcachofa o alcaucil, cardos, ciclamen, gladiolo, las raíces de la col bien lavadas y secadas, con cantidad igual de afrecho o avena pelada o harina hecha de legumbres, o de trigo. Todo esto una vez bien cocido, es muy alimenticio.

También con bellotas, castañas, lupinos y raíces secas y pulverizadas, poniendo una tercera parte de legumbres o de trigo, una tercera parte de frutos o bellotas, la otra tercera parte de mijo, salvado o avena mondada añadiéndole en todos los casos una olla llena de nabos, manzanas, peras, trigo sarraceno, higos secos, raíces de col, pasas de uvas, y sesenta u ochenta gramos de sal, cien gramos de hinojo, o semilla de anís o comino, por cada cuarenta kilos de mezcla, cociendo bien a fondo el pan, pero sin dejarlo endurecer mucho, el hombre está preparado valientemente para luchar contra el hambre y la miseria.

Cómo hacer un excelente pan de las raíces de zumillo, llamado también barba de Aarón y otras raíces que contienen almidón. La preparación de los mismos ha sido indicada por un autor antiguo en la siguiente forma.

Primero: Las raíces que son grandes deben limpiarse de todas las partes sucias y sacarles la piel, y luego se cortan en pequeñas rebanadas delgadas, pues tanto más delgadas tanto más rápidamente podremos prepararlas; se meten después en agua, hirviendo tanto tiempo como sea necesario hasta que las raíces empiecen a ponerse dulces.

Luego se cambia el agua y se pone agua fresca para que continúen hirviendo hasta que el agua se endulce y que las raíces hayan perdido toda su acritud. Se sacan entonces y se extienden esparciéndolas sobre un cañamazo estirado en un marco y, cuando están secas, se muelen en un molino de mano, dándonos así una harina blanca y pura, que ya sea por sí sola o en mezcla con una tercera parte de harina de trigo nos proporcionan un pan hermoso y de rico sabor.

Esto tiene cierto buen sentido y gran probabilidad de que salga bien, porque la experiencia diaria nos enseña que se trata de un almidón tan hermoso, si no más, que el de nuestro trigo. Y por consiguiente sería deseable que se emplease cierto ingenio agrícola para plantar y multiplicar estas raíces, observando la naturaleza del suelo y lugar donde más prosperan. Y aún si falláramos en esta empresa, veríamos que nuestro trabajo nos es pagado ampliamente con sólo lograr convertirlo en almidón.

Pero aquí hay que recordar que la raíz debe recogerse cuando está bien rellena y en sazón, que es a fines de marzo y durante todo abril: porque una vez que ha empezado a germinar, y que la savia ha empezado a subir a las hojas, la raíz queda fruncida y pierde además muchas de sus virtudes. Sería también la ocasión de probar algo parecido con el nabo, del cual existe amplia producción y cuyo precio es igualmente muy razonable.

Pan y otros alimentos hechos de calabazas. Este alimento que es al mismo tiempo agradable y barato, hace también un pan muy sabroso si se le mezcla un poco de harina y sirve de alimento a gran número de personas con poco gasto. Y si se lo adereza con azúcar o alguna salsa puede considerarse como un plato delicado.

La manera de prepararlo es la descripta por Porta: se eligen las calabazas mayores y más duras, se cortan en rebanadas y se les saca la piel costrosa y dura y la parte interna o blanda, se introducen en agua hirviendo y se convierten en una pasta que luego se tamiza añadiéndole una tercera parte de harina para convertirlo en pan; cuanto más fresco se come, más agradable y delicado se encuentra.

Pero con el permiso de este autor: yo creo que lo encontraréis mejor y con mayores aplicaciones en forma pastosa, pues su cuerpo es eminentemente acuoso y se desvanece hasta quedar muy poca substancia si se intenta secarlo; esto lo digo a consecuencia de las pruebas que yo mismo he hecho, aun cuando quizá la planta de Ñapóles, que él llama Cucúrbita, puede ser de naturaleza diferente a nuestras calabazas.

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

 

Los Banquetes en la Antigua Roma Descripción y Características

Los Banquetes en la Antigua Roma

En Roma, como también en Grecia, el banquete, que suele comenzar sobre las tres de la tarde, puede durar hasta bien entrada la noche. Esto se explica porque en la Antigüedad reunirse para cenar era una de las formas más agradables de relación social. Era la mejor ocasión para estar con los amigos o para conocer gente nueva. En el banquete, además de comer y beber, hay muchos tipos de entretenimientos. Así suele haber recitaciones poéticas, audiciones musicales a cargo de artistas hábiles en tocar la lira o en cantar, juegos de azar, bufones o cómicos que hacen reír a los comensales, espectáculos de danza a cargo de muchachas o de bailarines afeminados. Incluso en los banquetes más ricos se reparten apophoreta, regalos de valor muy diverso distribuidos por sorteo.

La idea de un mundo hambriento contrasta tanto con la impresión que recibimos al leer los festines de Lúculo, o acerca del banquete de Trimalquión y de las descripciones que da Séneca de la liberalidad romana en los placeres de la mesa, que haremos bien en reflexionar acerca de que la escasez no afecta nunca a todas las personas de una población en el mismo grado. Voltaire da una notable descripción del hambre europea de 1691, cuando el pueblo francés sufría de falta de comida, en tanto que la realeza celebraba con Te Deums y regocijos las victorias militares.

El mundo no conoce la distribución equitativa del placer o del dolor. Aquéllos que están bien, soportan las privaciones más largo tiempo que los que están enfermos; los fuertes, mejor que los débiles; los que tienen recursos mejor que aquellos cuyos bienes son pocos o nulos.

Así fue también en Roma. Había unos que, mientras duraban sus fortunas, disfrutaban de la abundancia y se organizaban fiestas notables por sus excesos; pero la abundancia y los excesos no eran la vida común, pues tan notables como las descripciones del lujo y de la ostentación de tales fiestas son las descripciones de los huéspedes, que parecen haberse comportado como se comportarían, seguramente, hombres o animales que viviesen bajo el peso constante del temor a la miseria y que fuesen colocados ocasionalmente ante una mesa excesivamente abundante.

Las penurias y la excesiva abundancia han estado realmente tan relacionadas en la historia humana, que para comprender el significado del vicio de la gula, es necesario conocer lo que ha significado el hambre.

En el quinto libro del “Anden Régime“, de Taine, se encuentra una famosa y terrible descripción de las miserables condiciones en que se hallaba Francia durante el siglo XVIII; pero el relato de M. Taine es algo más que un capítulo de historia francesa, es la descripción de los sufrimientos de la edad antigua proyectados desde el pasado hasta contemplarlos con el conocimiento de los tiempos modernos.

En la Inglaterra del siglo XVIII, ya había empezado la abolición de los campos comunales, de manera que la cantidad de alimentos, junto con la población de Inglaterra, iban en aumento. En Francia, la agricultura de aquel tiempo era aún la misma agricultura sencilla y primitiva del siglo X, lo cual provocaba una inevitable comparación entre la miseria antigua y los métodos mucho mejores de cultivo que ya entonces empezaban a expandirse por todo el mundo.

Además, en esta época eran muchos los observadores, y se había popularizado la imprenta, de manera que pudieron obtenerse y conservarse informes y constancias que en una época más antigua habrían sido perdidos y olvidados. El libro de M. Taine constituye, por consiguiente, una valiosa introducción a la historia de toda Europa y al estudio de muchas épocas anteriores.

Entre los pueblos hambrientos de Francia, de Roma antigua y de otros países se daban, por cierto, grandes banquetes, al igual que sucedía entre otros pueblos, por ejemplo  los indios americanos; pero la comida parece haber sido el motivo principal, y la compañía era asunto de menor importancia.

comida en roma

Banquete Romano: Para entender mejor esta costumbre romana, debemos retroceder a sus orígenes. La tradición romana no era, inicialmente, la de realizar estos banquetes con el único fin de ostentar. Los hacían originalmente por dos motivos muy distintos: realizaban grandes cenas nocturnas como un momento sagrado para rendirle culto a los dioses y agradecerles los favores y, ocasionalmente, para que el páter familias o Señor de la casa, reafirme su autoridad en el hogar. En las bodas, cumpleaños o nacimientos, sin embargo, el alarde y la elegancia eran mayores en estas cenas. Aunque esta costumbre se realizaba por todos los romanos, sólo los más ricos podían hacer que sus celebraciones sean dignas de mención entre sus invitados.

Come y no lo mires“, dice lady Macbeth, y es así como comían usualmente los antiguos asistentes a un banquete. A esas reuniones venían muchos huéspedes procedentes de aquella situación exterior, oscura y sin esperanzas, que era la de la comunidad en general. ¿Qué podíamos esperar de personas en esas condiciones?.

Marcial satirizó un comensal que se llevó a su casa comida escondida bajos los pliegues de su toga,  pero el llevarse algo de comida a casa era una cosa muy común y bien sabida, de la cual dice Stuckius:

A los huéspedes que partían, se les repartía a menudo la comida sobrante de la fiesta; esa liberalidad por parte del anfitrión es digna de alabanza, especialmente cuando hay entre los invitados personas pobres y necesitadas. Por otro lado, es un acto de grosera ingratitud por parte de los huéspedes, el que, no contentos con el generoso festín de comida y bebida que han disfrutado, se lleven consigo toda la comida que cabe en sus manos, ya sea abierta o secretamente.

Decía un antiguo proverbio que “fuego en la cocina, significa comida“. Por consiguiente cerca de la entrada de una casa en la cual se veía humo o se sentían olores que hablaban de comida, se acostumbraba a juntar la gente esperando que cuando la puerta se abriese para dar paso al invitado saliente, algunos pudiesen escabullirse hacia adentro y llegar a la mesa donde quizá aun quedase comida; y esto, no solo lo hacían los pordioseros, sino los mismos amigos no invitados. El orgullo y el hambre no son buenos compañeros, y más de un hombre que precia en mucho su dignidad, no duda ni un momento en aparecer confundido con los pordioseros que se alimentan de las sobras frías y de los mendrugos de la Corte.

Platón, en su “Symposium”, habla de un proverbio — los hombres buenos, aun cuando no estén invitados, asisten a las fiestas de los hombres buenos . . . pues seguramente no debía ser completamente improbable que lograse entrar, especialmente si la persona era de posición, o un amigo o un pariente.

También los pordioseros que se ven obligados a pedir dinero y vituallas a las casas particulares, pueden venir. . . pues Homero enseñaba que los hombres necesitados que se introducen hasta nuestras mesas no deben ser echados ni tratados sin consideraciones, sino que por el contrario debe dárseles una porción de comida y de bebida.

Es difícil para nosotros comprender todo esto, viéndolo desde la época actual, y casi imposible además darnos cuenta de la situación real de una sociedad en que era tolerada tal conducta.

Quizá lo más difícil de entender es la acción de un hombre que ostenta y despilfarra la comida en un mundo lleno de miseria. Hubo, sin embargo, dos influencias que no han sido mencionadas a menudo y cuya importancia no puede despreciarse totalmente.

En primer lugar, al abolirse la antigua República Romana y establecerse el Imperio, los ciudadanos romanos vieron muy restringida su esfera de actividad independiente. Cuando para progresar en política se necesitó la aquiescencia del emperador, y cuando el éxito comercial o financiero atrajo la atención del gobierno, les pareció mucho mejor a los romanos el evitar cualquier actividad que los destacara y gastaron en placeres aquellas propiedades que disfrutaban sólo bajo una posesión relativamente insegura.

Sin embargo, los placeres en que podían gastar dinero, eran muy pocos. Se cuentan grandes historias acerca de las antiguas carreras de caballos, pero en una época en que la herradura era todavía desconocida, y los caballos de carrera no habían sido aún mejorados, eran imposibles los deportes que conocemos actualmente de cazar, disputar carreras o simplemente cabalgar.

El deporte de barcos de vela no existía, como se comprende, pues incluso el viajar era difícil, expuesto y peligroso. Más aún, como no existían las ciencias ni las matemáticas basadas en la notación por números árabes, ni existía papel, y los libros eran al mismo tiempo escasos y caros, el mundo ofrecía muy pocos recursos para la ocupación intelectual. Por consiguiente, las viviendas lujosas y los alimentos costosos constituían el único interés de aquellos que buscaban llenar su vida con placeres, ya que la holganza era casi obligatoria.

Plinio habla, quizá con un poco de ironía acerca de naciones que habían sido subyugadas, y cuyos ciudadanos tenían por consiguiente la libertad de dedicar sus pensamientos a la cocina, y Stuckius dice que los que mejor cocinaban eran los macedonios, los cuales, “ob infoelicitatum urbium subiugatarum” — a causa de la infelicidad de sus ciudades subyugadas a los romanos — practicaban el arte de preparar “obsonia” para los banquetes.

Los hombres nunca se habían dedicado a estas cosas en las épocas anteriores de libertad.

En segundo lugar, los banquetes del mundo antiguo no fueron en su origen meramente ocasiones para disfrutar en privado, sino reuniones de significado religioso y, hasta cierto punto, de importancia pública. No hay nadie, dice Stuckius, que tenga tan sólo un ligero conocimiento de la literatura antigua que no sepa que los festines y los sacrificios estaban íntimamente relacionados, no sólo entre los judíos sino también en otras naciones, de tal manera que era raro que se ofreciese un sacrificio sin que le siguiese un festín, y por otra parte los banquetes, tanto si eran públicos como privados, y tanto si estaban o no relacionados con los templos, iban siempre acompañados por ritos religiosos y ceremonias.

En los tiempos primitivos, por consiguiente, los cocineros eran sacerdotes y la carne servida en el banquete era la que se había cocinado ante el altar.

Mr. D. J. Medley en su artículo sobre la “Anglo-Norman Social Life“,hablando de las casas más importantes de Inglaterra, dice que, hace 700 años:

En la cocina común, construída de madera, el fuego debía estar colocado necesariamente en medio de la habitación. El asado era un procedimiento laborioso, aún cuando no imposible. Pero, de cualquier forma, la mayor parte de la carne se hervía; la cocina parece hacer servicio también de matadero; la carne se comía en verano, ya sea perfectamente fresca y procedente, diríamos, del cuchillo del matarife, o formaba parte de la conserva que se ponía en salmuera para su empleo durante el invierno.

En las viviendas más antiguas, el único hogar de la casa se hallaba en la cocina y en medio de la habitación, con una abertura o chimenea en la parte superior para que saliera el humo; este tipo de cocinas se siguió usando largo tiempo, incluso después de haberse suplementado con otros fogones con chimeneas a los costados de la habitación. En la habitación central de Penshurst Place, en Kent, se ha conservado un ejemplo perfecto de uno de estos fogones centrales”.

En las casas rurales de la antigüedad, la cocina era muy semejante a la cocina inglesa antigua, descripta por Mr. Medley. Era una gran habitación, dice Stuckius, con un cielo raso muy alto, para que el piso de encima no tuviese peligro de incendio y donde la familia podía reunirse convenientemente en cualquier estación del año; un lugar que era al mismo tiempo cocina y lugar de reunión de la familia y de los invitados, alrededor del fogón y del fuego dedicado a los dioses familiares, los lares.

Los hierros que soportaban los tizones podían considerarse en realidad como un altar sobre el que presidía el cocinero como un sacerdote.Los cocineros que conocían los ritos para los sacrificios, tanto para las festividades nupciales como para otras ocasiones, tenían gran autoridad y se los consideraba valiosísimos entre los griegos. Entre los romanos, los censores, cuya posición era de la mayor importancia, vestían de púrpura y usaban coronas ceremoniales, teniendo por obligación sacrificar la víctima con el hacha del sacrificio.

Mucho se ha escrito del honor y la dignidad del antiguo sacerdote cocinero, y muy pocos de los antiguos poetas, con la única excepción de Posidippus, se atrevieron nunca a presentar en escena a un cocinero que fuera esclavo.

El inmolar la víctima, observando los ritos sagrados, y el cocinar la carne, eran sólo una pequeña parte de los deberes de los cocineros, y se esperaba que apareciese también en la mesa del banquete para trinchar la carne y repartir su porción a cada invitado, observando siempre el rango y honor del huésped que servía.

Este deber, ejecutado al principio por el cocinero, podía ser también realizado por el huésped o por algún invitado eminente, “nam Lysandrum, eo quandoque perfunctum muñere, historia tradit“, pues la historia nos cuenta, dice Coelius Rhodiginus, que el mismo Lisandro realizó esta tarea de trinchar y distribuir la correspondiente porción a cada invitado; se ha dicho que en esta práctica debe encontrarse el origen de la frase “el Señor es mi porción y mi copa” que en variadas formas aparece a menudo en la Biblia, como también la referencia al reparto de pan a los hambrientos.

Cuando el alimento había sido ya distribuido y empezaba a levantarse el espíritu de camaradería, el nuevo aspecto importante del banquete lo adquiría la conversación general entre los presentes.

De la conversación durante las comidas, dice Stuckius que puede versar sobre cualquier cosa existente en la naturaleza e incluso de cosas sobre las cuales no sabe nada la naturaleza, pues, “quales sunt convivae tales plerunque etiam illorum solent esse sermones convivíales” — tal cual son los invitados, así son la mayor parte de sus charlas—, pero, añade él, la conversación debería estar siempre sujeta a la regla de que los tópicos desagradables deben ser proscriptos y buscados en cambio los temas agradables.

En la época en que Roma llevaba todavía una vida sencilla, cuando la reunión estaba a punto de disolverse se tiraba al fuego la lengua del animal sacrificado y se servía bebida como acto de reverencia a los dioses; otras veces como promesa de que nada de lo hecho o hablado en el banquete sería referido más tarde, y en otras ocasiones, en fin, como acto de gracias ofrecido a Mercurio, por el libre intercambio de la conversación.

El banquete tenía lugar en el triclinium (salón donde comían), iluminado con velas, y comenzaba luego de invocar a Júpiter y a los dioses domésticos. La cena consistía en aperitivos, platillos principales y postres.

Los antiguos festines eran muy frugales; consistían, probablemente, sólo de potaje y frutas, pero eran tanto más aceptables a los dioses a causa de su sencillez.

Cuando el imperio de Roma, empezó a aumentar el rico bienestar de la ciudad, el lujo fué en aumento y los banquetes perdieron sus características sencillas y algunos libros hablan sobre un banquete del emperador Heliogábalo:

Seiscientos cerebros de avestruz, con chícharos y granos de oro: éste fue uno de los platillos servidos en un banquete del emperador Heliogábalo. Se cuenta que en otra de sus fiestas cayeron tantos pétalos de rosa por las aberturas de los techos que varios comensales se asfixiaron. La  extravagancia de los banquetes romanos es legendaria, y aunque no todos los anfitriones eran tan licenciosos como Heliogábalo, las grandes cenas eran uno de los placeres en la vida de los hogares adinerados.

Mientras que los pobres se alimentaban con una dieta de pan y un polaje de trigo llamado puls, los ricos convirtieron los festines en un arte. Sus banquetes se prolongaban durante horas, desde las tres o cuatro de la tarde hasta la madrugada. Entre platillos, la fiesta era animada por acróbatas, bailarines, enanos, músicos y payasos.

Batallones de esclavos atendían a los comensales: les quitaban los zapatos al entrar y les calzaban sandalias; los ventilaban con abanicos de plumas de pavorreal para ahuyentar a las moscas; les lavaban las manos con agua perfumada, y servían deslumbrantes y aromáticos platillos en la mesa central. Se acostumbraba que los esclavos más bellos vertieran el vino y cortaran la comida, mientras que los huéspedes se reclinaban, a veces tres en un diván, posando el brazo izquierdo sobre una almohada.

Con tales comodidades, es sorprendente que los comensales debieran llevar sus propias servilletas. Un agraviado anfitrión dijo de un invitado: “Hermógenes nunca trae su propia servilleta a las cenas, pero siempre se las ingenia para llevárselas a casa.”

Fué recién después de la conquista de Asia y debido a la influencia de los pueblos orientales y de la vida muelle, que los romanos empezaron a adoptar la práctica de reclinarse durante sus comidas, una moda de la cual, dice Aldo Manutius, que indica la disolución de las costumbres de la sociedad en que prevalece y que en los individuos demuestra un grado de absorción por el placer que dificultosamente le permite convertirse en un hombre serio.

A los romanos les gustaba comer lirones. Se construían jaulas especiales donde estos roedores eran criados con pasteles, antes de ser engordados con nueces, bellotas y castañas, y servidos en vasijas de barro especialmente construidas. Los asistentes al festín se deleitan con variedades y entretenimientos de toda índole mientras beben y charlan en un ambiente distendido. Estos espectáculos varían según el poder adquisitivo de cada casa y los intereses de los patrocinadores por lo que no es posible hablar de un tipo de actuación estandarizada.

Es cierto que los hombres serios también se reclinaban, pero por lo menos hubo un hombre, Catón Uticensis, que rehusaba hacerlo. Cuando hubieron pasado de moda los antiguos y graves modales y el lujo tomó su lugar, el banquete perdió su significado y el empleo de cocinero perdió su dignidad, de manera que aquellas tareas ejecutadas en un tiempo por los hombres de mayor rango, fueron abandonadas, como dice Livio, a los esclavos más insignificantes.

Plauto en la “Aulularia”, nos cuenta cómo los cocineros esperaban en el mercado, para que los emplease aquel que tuviera que dar un banquete.

Después que el huésped ha comprado golosinas y empleado cocineros Busca también en el mercado los músicos que van a divertirlo.

A lo cual añade Balión, uno de los personajes de la obra de Plauto, “Pseudolus”:

Los que llaman a esto un mercado de cocineros, le dan un nombre estúpido Pues éste es un sitio para conseguir ladrones, que no cocineros.

Aparte de los cocineros que esperaban conseguir un empleo mientras aguardaban en las tabernas o en distracciones particulares, existían también traficantes de pescado, salchicheros, pescadores, vendedores de ungüento, molineros, instructores para el arte de trinchar, y muchos otros.

Todos los lujos, o lo que se creía que eran lujos estaban ahí en venta, hasta que Roma dejó de ser el lugar más rico del mundo, y el Imperio declinó a través de la tiranía, hasta un estado no muy lejano a la barbarie.

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

Historia del Animal de Tiro Uso de la Fuerza Animal y su Evolución

Historia del Animal de Tiro
Uso de la Fuerza Animal y su Evolución

La fuerza animal en la época clásica. Por supuesto, el caballo, el buey y otros animales han sido empleados para el tiro así como para carga o para cabalgar, desde las épocas más primitivas; pero, como dice el historiador Noéttes, los métodos empleados para enjaezar los animales de tiro impedían que los animales desarrollasen toda la fuerza que poseen.

Hace más de un siglo  ya se hablaba de que los romanos poseían un sistema muy malo para enjaezar sus caballos, aunque no describió los arneses romanos, ni apreció, quizá, cómo actuó este fracaso en el empleo de la fuerza animal sobre la civilización romana. Este es el tema que ha sido estudiado ahora por  Noéttes. Para atar los caballos, dice él, se desconocía el empleo de la pechera y de los tiros, y en lugar de esto, los caballos en parejas, llevaban un yugo de madera sobre la cruz, que cada caballo mantenía en su lugar por un cinto o cincha.

A este yugo se ataba la lanza del carro o carreta; el yugo y la cincha no resbalaban para atrás porque estaban asegurados por una correa, que M. des Noéttes llama apropiadamente una “correa – garrote”, que iba horizontalmente desde el yugo colocado sobre la cruz del caballo hacia adelante alrededor del cuello del animal. Acerca de este dispositivo dice el doctor Savoy:

La correa estaba formada por una cinta ancha de cuero sobado que formaba una “corbata” alrededor del cuello del animal, en el sitio donde la tráquea está casi junto a la piel, sin tener el menor contacto con la estructura ósea de la paleta y contituia un factor pernicioso que reducía la capacidad de tiro.

Tan pronto como el caballo empezaba a tirar de su carga, la correa que abrazaba el cuello empezaba a tironear e interfería tanto la circulación como la respiración. Esta correa en forma de garrote habría podido mantenerse separada de la tráquea del animal, mediante una tira que corriese hacia abajo entre las patas delanteras del caballo y se enganchase en la parte inferior de la cincha.

traccion a sangre antiguo carro

Parece que este dispositivo fue ensayado, pero con él sólo se logró descubrir que cualquier correa que mantuviese hacia abajo ese collar, disminuía necesariamente parte de la fuerza del tiro, y que además se ponía tan tensa cuando los caballos arrastraban una carga pesada que la fricción sobre la suave piel situada entre las patas, lastimaba a los animales y los inutilizaba en poco tiempo.

Por consiguiente, como esta correa en forma de garrote no era sostenida hacia abajo, el peso de la carga la mantenía siempre hacia arriba, obligando a los caballos a levantar sus cabezas en la posición característica de los dibujos antiguos. Con ello se echaba hacia atrás el centro de gravedad y hacía imposible que los caballos utilizasen todo su peso con el objeto de tirar de la carga.

Se podría haber aliviado ese trabajo si hubiese sido posible aumentar el número de animales de tiro enganchados a una carga, pero nunca se consiguió satisfactoriamente atar varios animales de costado y no se conocía método alguno por el cual un par de animales pudiese trabajar delante de otro par. La fuerza máxima de tiro estaba limitada, por consiguiente, al esfuerzo de un solo par de animales de tiro.

Para empeorar aun más las cosas, era desconocido el método de conducir dos caballos con un solo par de riendas. Había por lo tanto dos riendas para cada caballo y como ya eso era más de lo que puede manejar con facilidad un hombre solo, éste se arrollaba los extremos de las riendas alrededor del pecho, debajo de un cuchillo, con el cual, en un momento de necesidad, podían cortarse.

Arado tirado por bueyes

Arado tirado por bueyes

Este método de atar los caballos se ve bien en las ilustraciones que reproducimos aquí obtenidas del libro “Ancient Agyptian Paintings” publicado en 1937 por la Universidad de Chicago, que contiene copias de las pinturas de las tumbas egipcias. Las pinturas originales, copiadas en estas ilustraciones, fueron hechas alrededor de 1400 años antes de Jesucristo y según opinión de Noéttes el método de uncir los caballos, descripto en su libro, continuó hasta el siglo X de nuestra era, época en que la pechera rígida moderna fue inventada, probablemente, por un francés.

Estas pecheras, en su forma actual, están diseñadas frecuentemente en forma de dejar un espacio del ancho de tres dedos entre la tráquea del caballo y la almohadilla del collar. La pechera ancha que parece la solución más sencilla del problema, fue probablemente de origen inglés y creada en el siglo XII.

Las dificultades de los antiguos no estaban limitadas, sin embargo, a las guarniciones solas, porque tampoco no se había inventado todavía ningún sistema para proteger con herraduras los cascos o las pezuñas de los animales. Tanto los griegos como los romanos ensayaron unas botas “de fibra para cubrir las pezuñas o los cascos del caballo, las cuales eran atadas a las patas mediante correas; también se probó la llamada “hiposandalia” o “solea” constituidas por chapas de metal adheridas a una bota de cuero.

Estas innovaciones no tuvieron éxito y no quedó otra elección que emplear caballos que tuviesen cascos duros, si es que existía tal clase de caballos, o encontrar algún método para endurecer los cascos blandos, si es que era posible encontrar tal método. Se intentó dejar los caballos, fuera de las horas de trabajo, sobre pisos de piedra y también se intentó emplear la pez. San Isidoro de Sevilla, dice que el permanecer en los pantanos tiene un efecto endurecedor e indudablemente si los caballos se dejan en un terreno blando un tiempo suficiente, los cascos pueden curar.

El único método posible de proteger las patas de los caballos consiste en emplear herraduras clavadas al casco, y esto fue inventado aparentemente alrededor del siglo IX de esta era, apareciendo esta innovación al mismo tiempo en Bizancio y en la parte occidental de Europa.

Para los bueyes se usaban yugos de madera, no muy diferentes de los que se usan aun hoy día, pero como las pezuñas de los vacunos se lastiman más fácilmente en los caminos duros que no los sólidos cascos de los caballos, todas las ventajas que sacaban los bueyes de la colocación racional del yugo se perdía por las lesiones de las patas y, en conjunto, caballos y bueyes estaban reducidos al mismo nivel de ineficacia como animales de tiro.

Cuál era este nivel, se ve en la disposición “De Publico Cursu“, en el Código de Teodosio, que es la compilación de leyes anteriores publicado en los siglos V y VI.

Según este Código las cargas máximas que podían ser arrastradas tanto por caballos, muías o bueyes estaban limitadas a las siguientes:

Para una birola, vehículo ligero……………………………………………….. 70 kilos
Para una vereda, que llevaba viajeros o mercancías livianas … 108   “
Para un carro más pesado, el currus………………………………………… 215  
Para la rheda, pesado y lento ………………………………………………….  365   “
Para un transporte más pesado y aún más lento………………….  540   “

Es posible traducir el texto del Código de tal manera que estas cifras modernas sean algo mayores, pero de todas maneras M. Alfred Leger llama la atención hacia el hecho de que cuando no se consideraba la velocidad del animal éstos podían arrastrar pesos mayores aunque, añade, en el mejor de los casos las cargas eran tan insignificantes que una acémila daba casi el mismo rendimiento que cualquier vehículo. No obstante, toda la culpa de esta tracción ineficaz no se le puede dar al método deficiente de enganchar los caballos y las muías: los caminos eran también muy malos, las pendientes eran a veces muy empinadas, las alcantarillas eran débiles y los vehículos incómodos y bastos.

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La construcción de la rueda, del cubo de la misma y de su eje eran muy deficientes, pues su perfección estaba más allá de la habilidad mecánica de aquellos días. Por otro lado los caballos y el ganado antiguos eran indudablemente muy pequeños y raquíticos, como lo siguieron siendo en la edad media, a juzgar por las herraduras medioevales que se han encontrado en gran número a lo largo de las carreteras de aquellos tiempos, y como lo son todavía actualmente en Grecia y Siria, a menos de que hayan sido cruzados con ganado extranjero y cuidados por un ganadero que conozca por lo menos algo de nuestro sistema actual de alimentación y cuidados.

Por consiguiente, son muchas las consideraciones que confirman la afirmación de Noéttes respecto de que era desconocida en los tiempos antiguos una fuerza animal eficiente.

La fuerza motora animal, apenas existía en la antigüedad; las guarniciones antiguas eran infantiles y diferían de los métodos modernos no sólo en su aspecto, sino en los principios en que se fundaban, en cada una , de sus partes y en sus resultados positivos. En realidad, no se desarrollaron todas las posibilidades de la utilización de la fuerza animal hasta el siglo X después de Jesucristo. El paso desde el sistema antiguo al nuevo fue por consiguiente no sólo un gran beneficio para la humanidad, sino más aún, constituyó ni más ni menos que el amanecer de los tiempos modernos.

Parece, por lo tanto, que los hombres de la antigüedad y de las llamadas “edades oscuras” fueron incapaces, efectivamente, de usar la fuerza animal existente. Esto era algo muy serio, por que la cantidad de alimento que podía ser producida por el trabajo manual directo y la pequeña ayuda de esa fuerza animal que se podía conseguir, era insuficiente para llenar las necesidades de la población, y era necesario por lo tanto emplear esclavos para el trabajo que podría haber sido ejecutado por los animales.

La rueda hidráulica, por ejemplo, ha sido conocida de antiguo y fue usada para hacer girar las muelas de los molinos harineros; pero como el transporte a lomo de animal era insuficiente y no había otro tipo de transporte capaz de llevar a esos molinos el grano ni de distribuir a los consumidores la harina producida en dicho molino, la fuerza del agua sólo podía emplearse con ventaja para moler los cereales en aquellos pocos lugares donde la entrega al molino o la distribución de la harina podían hacerse por agua.

Por la misma razón la fuerza del agua no podía emplearse en los talleres o en las forjas, y la industria debía desarrollarse en lugares muy distantes uno del otro con gran pérdida de esfuerzos. En todos los distritos rurales, al asno, como animal que mejor prospera a pesar del mucho trabajo y del poco alimento y que afortunadamente está conformado con un cuello largo y altas espaldas, puede hacérsele tirar contra el yugo como un buey, y se utilizaba mucho para moler el grano, aunque la mayor parte del trabajo de moler el trigo debían hacerlo los hombres y era una de las tareas más duras que se conocía en el mundo antiguo.

En estas condiciones el esfuerzo humano se tuvo que enfrentar con tareas tan extraordinariamente pesadas, que su ejecución sólo podía realizarse en base al trabajo forzado. Sin la esclavitud, el desarrollo material de las civilizaciones que emergieron sucesivamente alrededor de la cuenca mediterránea no habría sido posible. Más aún, cuanto más elevada la civilización, tanto mayor fue el número de esclavos y tanto más severa su disciplina.

Las consideraciones morales no pesan contra la necesidad imperiosa. Era posible en aquel mundo antiguo abogar por el mejoramiento de las condiciones en que vivían los esclavos; pero no era posible suprimirlos porque eran la única fuerza motriz efectiva con que contaba la civilización antigua. Nadie sospechaba en ese tiempo que la cruel institución de la esclavitud humana pudiese llegar a ser abolida.

Si las lanzaderas trabajasen solas, decía Aristóteles, no necesitaríamos más los esclavos. Pero las lanzaderas no trabajan solas, y por lo tanto como la humanidad debe vestirse y alimentarse, los esclavos son necesarios.

La fuerza animal en la edad media. Si Noéttes está en lo cierto, el método moderno para utilizar la fuerza animal, apareció 800 años después de Jesucristo, con el uso de las herraduras clavadas al casco del animal de tiro y con la pechera rígida apoyada contra el pecho del animal — o, más tarde aún, con la pechera ancha que apoya sobre el pecho sin hacer presión sobre la tráquea—, y además con el empleo de los tiros, que constituyen la parte más importante de la guarnición, y con el conocimiento del método mediante el cual los animales de tiro pueden engancharse en fila, uno delante de otro, de tal forma que puedan utilizarse simultáneamente varios animales y poner todo su esfuerzo para arrastrar la carga a la cual han sido uncidos.

Por lo tanto estos acontecimientos de los siglos IX y X, o sea el descubrimiento de los medios por los cuales podía emplearse en toda su extensión la fuerza animal, divide la historia del mundo occidental en dos períodos distintos: el período de la labor manual y de la esclavitud, antes del siglo X y el período posterior al siglo X cuando mejores animales, con mejores guarniciones y vehículos, aliviaron a los hombres de los trabajos más pesados e iniciaron el movimiento que sustituyó a la esclavitud por la servitud, movimiento que después, con el empleo de las modernas herramientas, terminó por abolir la servitud.

Por esta vía el notable invento de la guarnición moderna hecho por un hombre o diversos hombres desconocidos, durante las tinieblas de las edades oscuras, cambió la faz del mundo; el cambiar los medios de producción tuvo por efecto un profundo cambio en nuestra organización social.

Uno de los mayores descubrimientos hechos por el hombre durante el curso de la larga historia de la humanidad, fue por lo tanto, según Noéttes, nada menos que atar esas correas, llamadas tiros, a un caballo y ponerle una pechera, cosas que permiten arrastrar fácilmente una carga. ¿Cómo pudo ser que un invento tan sencillo tardase tanto en llegar?.

Una de las cosas más extraordinarias, es que el hombre aprendiese primero a predecir los eclipses, que a enjaezar un caballo. Respecto del uso del agua y del viento para hacer girar las muelas de un molino, un historiador hacía notar:

Probablemente no tuvo que tomar mucho tiempo ni hubo necesidad de ningún gran genio para descubrir cosa tan útil y sencilla, aunque un molino de agua o un molino de viento es una maquinaria realmente complicada si la comparamos a los tiros y a la pechera de una guarnición, y, no obstante, por falta de estas correas, la humanidad vivió durante siglos bajo el azote de la esclavitud y en el temor de morir de hambre.

Es evidente que la mente del hombre fue muy lerda en comprender los aparatos mecánicos. Se cuentan cosas muy interesantes acerca de la ingeniosidad de Arquímedes durante la defensa de Siracusa, y César se mostró muy orgulloso por haber construido un puente sobre el Rin, pero pasaron siglos y siglos antes de que el mundo comprendiese la naturaleza y el valor de la ciencia física.

En 1750, el doctor Samuel Johnson decía:

La mayor gloría de Sócrates consiste en que con su enseñanza y ejemplo dirigió la inteligencia griega desde la vana persecución de la filosofía natural a la investigación de la moral; e hizo cambiar su preocupación por las estrellas y las mareas, las sustancias y el movimiento, por los problemas acerca de las diversas clases de virtud y de relaciones sociales.

Más de un siglo después, en 1860, le pareció a un observador bien capacitado para juzgar, que existiría un gran cambio en las maneras aceptadas de pensar si “la ciencia se coloca más a la par de la poesía y de la filosofía”, pero la ciencia es un recién llegado en el mundo intelectual. Los años recientes han visto una sorprendente modificación del punto de vista de los hombres, pero, con todo, el doctor Johnson no estaba totalmente equivocado, pues la primera condición para el adelanto intelectual consiste en poseer una fuerte fibra moral.

Si hubieran habido buenos medios de comunicación — muchos caballos buenos, herrados y enjaezados de tal manera que hubiesen podido arrastrar carros bien construidos y con gran carga — y hubiesen existido buenos caminos para viajar, habría sido posible llevar alimentos desde cualquier ciudad que tuviese más de los necesarios, si es que existió alguna vez ciudad tal, hasta otra que los necesitase; pero mientras todos los productos agrícolas tuvieron que ser obtenidos mediante la labor personal, sin abonos químicos, cuando la siega debía hacerse con hoz y la trilla con los métodos antiguos, mediante rodillos o pisando el grano con animales, y más tarde con el mayal, nunca pudo existir un margen satisfactorio de seguridad y fue muy poco común que existiese un exceso de cereales pàra vender.

 

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

Importancia del Arado en la Evolución de las Civilizaciones Agrícolas

Importancia del Arado en la Evolución de las Civilizaciones Agrícolas

La civilización agrícola. El desarrollo de los diferentes oficios recién empezó a aparecer claramente cuando el hombre se dio cuenta de que podía obtener más alimentos y artículos indispensables mediante la agricultura, que lo que sacaba de la vida de cazador, o de las ovejas o vacas con una vida nómada; probablemente ambos pasos, primero de la vida de cazador a la vida pastoral, y luego a la vida agrícola, fueron ocasionados en parte, como piensa Mr. Ross, por el hambre de una población creciente que acuciaba el problema de aquella humanidad indolente.

El aumento de alimentos mediante el cultivo significó viviendas firmemente asentadas para cuya construcción tuvieron que surgir carpinteros y albañiles. Pronto aparecieron los mecánicos para hacer los carros, los arados y los arneses. El hilado y el tejido asumieron nueva importancia, puesto que los mecánicos y los albañiles, deben ser vestidos y alimentados con los productos de las granjas. Monstequieu dice que la agricultura existe allí solamente donde hay “muchos inventos y mucha diversidad de conocimientos y siempre comprobamos que la ingeniosidad, las artes y un cierto sentido de la necesidad han progresado en forma armónica”.

Debe observarse, pues, no sólo que la diversidad de labores empezó conjuntamente con el aumento de la existencia de alimentos y otros artículos necesarios que la agricultura hizo posible, sino que el grado de diversificación estuvo limitado por el grado de eficiencia que alcanzaron los métodos agrícolas e industriales.

A medida que la agricultura fué teniendo más éxito los suministros aumentaron y se hizo posible, a medida que pasó el tiempo y los métodos mejoraron, que pudiesen ser alimentados, vestidos y aposentados gran número de artesanos. Por consiguiente empezaron a existir nuevas artes y la civilización se fué complicando cada vez más al recibir el campesino nuevas comodidades en compensación de sus productos, de los cuales vivía la comunidad.

Se ha dicho algunas veces que la civilización se debe a la búsqueda de alimentos realizada por el hombre hambriento, pero ello sólo es cierto del comienzo de la civilización. Un hombre medio muerto de hambre, no es productivo ni medita acerca de las artes, ni puede crear nada más complejo que los métodos elementales del hombre de los primeros tiempos.

A partir de estos métodos, sin embargo y bajo condiciones favorables, surgió la agricultura, que proporcionó mayor cantidad de alimentos y un grado suficiente de holganza que permitió al hombre ocupar su mente en el estudio de las posibilidades que tenía ante sí.

La sociedad agrícola, pues, según la frase de Malthus, es exactamente proporcional a la oportunidad de estudio que dan los productos sobrantes de la producción agrícola y si pudo existir una civilización sencilla que no se elevó de nivel durante los largos años transcurridos entre el siglo V antes de Jesucristo y el siglo XIX después de Jesucristo, la explicación reside en esa afirmación de Malthus, pues siendo exactamente proporcional está, asimismo, limitada exactamente.

Nuevos progresos son pues posibles obteniendo más tiempo libre, bajo condiciones favorables para el estudio, y en tal ambiente que se origine la ambición individual y aumenten los recursos individuales.

La historia del hombre,  empieza con la provisión de alimentos que es su necesidad primera y más apremiante. El alojamiento y los vestidos no se necesitan en todos los países y climas, pero el alimento es indispensable diariamente y en todo lugar.

Desde el primer día en que el hombre abrió sus ojos al mundo, supo del hambre y de la utilidad del alimento.

Cabría esperar, por lo tanto, que la agricultura fuese el tema, al cual el hombre hubiese dedicado sus mayores esfuerzos, y debiéramos encontrar en este terreno los primeros triunfos de su inteligencia. Desgraciadamente, el progreso de la agricultura ha sido tan lento durante la historia humana que ha sido llamada con razón el arte de la época progresiva del mundo. Además es muy difícil investigar los hechos concretos de su desarrollo. No existe una narración directa y continuada.

En la Europa moderna el primer progreso agrícola lo hicieron los árabes en el sur de España, cuyas conquistas, desde los siglos V a XI constituyen probablemente “el episodio más brillante de toda la historia de la agricultura”. Desde el siglo X al XV la mejor agricultura estuvo en el norte de Italia y después, hasta llegar a Inglaterra, pasó por Holanda; pero ni España, ni Italia, ni Holanda, nos han dejado relato alguno de las operaciones y métodos empleados.

El historiador Lord Macaulay hace notar que Venecia prosperó durante siglos sin que consten la memoria de un solo nombre célebre ni un solo acto generoso. No obstante, el valle del Po, del cual Venecia era el puerto, mantuvo encendida la lámpara de la civilización durante el período más sombrío de las épocas medioevales. Las humildes contribuciones de los hombres que mantenían vivas las artes de la agricultura y de la industria no proporcionaban material suficientemente brillante para las crónicas reales, y se ha perdido el recuerdo de muchos de sus progresos.

No sabemos los nombres de aquellos que hicieron tanto para la felicidad humana, ni las condiciones en que vivieron, pero sí podemos, con lo que sabemos de esos países, de sus habitantes y de los acontecimientos históricos que ahí se desarrollaron, ensamblar los fragmentos de una historia de interés apasionante.

Los países occidentales de Europa, están comparativamente muy desprovistos de productos naturales adecuados para la exportación, y el éxito que han conseguido estos países en el comercio proviene de la inteligencia y laboriosidad de sus habitantes. Las ventajas naturales derivadas de su situación geográfica habrían sido de mucho menos valor si la población no hubiese tenido tales cualidades en las que se destacan los venecianos, gcnoveses, marselleses y catalanes.

La Italia del Norte es un país bien irrigado, con ricos pastos, en que el ganado puede pacer todo el invierno; Holanda disfruta de una ventaja semejante por tener una estación forrajera tan larga y tan abundante en pasto que puede almacenarse una cantidad suficiente de heno para subvenir a las necesidades invernales, en ambos países, por consiguiente, es posible tener ganado en número adecuado para obtener energía suficiente para el cultivo de la tierra y para que contribuya además a la alimentación con leche, queso, manteca y carne.

Sin embargo, el trabajo del campo no rinde fáciles ganancias. En los suelos livianos el primer arado debe haber sido una rama angulosa,  y en otros lugares ha sido una azada adaptada, pero se deben a estas modestas herramientas los brillantes progresos que hicieron Las grandes civilizaciones agrícolas de Babilonia y Egipto.

el arado

Sobre los Arados: Son instrumentos de uso agrícola que se utiliza para abrir surcos y remover la tierra. Es una importante herramienta agrícola utilizada desde los tiempos prehistóricos. En los comienzos de la agricultura, las semillas solían arrojarse al suelo, donde crecían de manera anárquica. Con el tiempo, se descubrió que si la simiente se plantaba en hileras separadas, resultaba más fácil regar, escardar y cosechar.

En su forma más simple, el arado era un palo ahorquillado que se arrastraba por el suelo, abriendo un surco en el que se plantaban las semillas. Esta técnica aceleraba en gran medida la faena de la siembra. El arado se empleó por vez primera en Sumer hacia 3500 a. J.C. El instrumento podía empujarse o ser arrastrado por cuerdas que se ataban a una persona o a un animal. Algunos arados simples se usan todavía en suelos ligeros de algunas zonas en vías de desarrollo.

Por supuesto, estos arados livianos de las primeras épocas hubieran sido inútiles en tierras duras, dado que ya no eran muy eficaces ni aún en los suelos blandos. De ahí que los arados, hasta entonces hechos de madera, fuesen recubiertos en su punta con una pieza de hierro; como los esfuerzos eran grandes fué necesario emplear la madera más dura que existía y reforzarla todavía con abrazaderas allí donde era posible.

Los primeros arados de hierro aparecieron en el siglo III antes de Jesucristo, pero sólo con lentitud entraron en uso y en realidad nunca llegaron a desplazar completamente los arados de madera que todavía se emplean en los países atrasados.

Plinio dice que en Italia eran necesarias dos o tres parejas de bueyes para cada arado, aunque probablemente estas yuntas eran empleadas una tras otra, reemplazando con animales descansados la pareja exhausta por el trabajo precedente. Mr. Henry Row dice que en Inglaterra la “dotación” usual para un arado era de ocho bueyes y como para este tiempo ya el hombre había aprendido a usar mejor la energía animal, estos ocho bueyes eran uncidos unos tras de otros.

Se debió requerir un gran esfuerzo para guiar tal arado y ello nos explica que a menudo hayan sido necesarios los servicios de dos o tres hombres. En Escocia, hace sólo un par de siglos, se araba con seis a doce bueyes uncidos mediante cuerdas de paja, necesitándose cuatro hombres para llevar a cabo esa tarea.

Los bueyes tanto en la Inglaterra como en la Escocia medioevales eran débiles y raquíticos por falta de comida, pero también lo eran los hombres que los gobernaban y los que manejaban el arado. Por otra parte el buen trabajo es imposible si no colaboran el esfuerzo, la energía y la esperanza, y, por consiguiente, el trabajo rendía poco, como lo hace siempre el trabajo hecho de mala gana.

La situación de Escocia a principios del siglo XIX fué descripta perfectamente bien por el profesor David Low:

Está todavía en la memoria de los antiguos habitantes de Ayrshire el estado de primitiva rudeza en que se desenvolvía la agricultura de esta región. Las granjas eran apenas cabanas construidas con barro . .. No habia tierras aradas en descanso, ni cosecha de verduras, ni pastos segados, ni carros, ni carretas, ni silos.

Se cultivaban escasas y escuálidas raíces, apenas algunas hortalizas escocesas, con las cuales, junto con leche y avena, quedaba constituida la dieta popular … La tierra estaba exhausta debido a las cosechas continuas de avena tras avena, conformándose con tal de que se pudiera pagar la semilla y el trabajo y rindiese un pequeño sobrante de harina de avena para la subsistencia de la familia. Después llegaba a quedar en un estado de absoluta es • rilidad, cubierta de cardos, hasta que el reposo le permitía producir luego una escasa cosecha de maíz . . . Apenas había terrenos cercados, los caballos y el ganado eran atados con una cuerda durante los meses de verano o confiados a los cuidados de un pastor y su perro ovejero, el cual los mantenía en continuo movimiento ya que el hambre los impulsaba a salir de una región donde ya no quedaba pasto para continuar la depredación en los campos adyacentes.

El ganado casi se moría de hambre durante el invierno y en la primavera no era capaz de levantarse por sí solo; desde luego nunca alcanzaban un estado satisfactorio para llevarlos al mercado . . . Éste era el estado y las condiciones que reinaban no sólo en Ayrshire sino en gran parte de Escocia durante la primera mitad del reinado de Jorge III y más antiguamente en todos los tiempos que recuerda la gente más vieja de la región. Ayrshire, al mejorar las condiciones no sobrepasó los distritos semejantes, sino más bien quedó siempre algo atrás. Nada que merezca el nombre de mejora agrícola pudo realizarse hasta después del desastroso fin de la guerra norteamericana; la mayor parte del progreso ha tenido lugar desde el comienzo de este siglo, y aún casi todo en los últimos años.

Es una historia sorprendente. Para aquellos que conocen la Escocia de nuestros días, parece imposible; y no obstante las condiciones que describe el profesor Low no eran muy diferentes de las que prevalecían generalmente en Europa poco tiempo antes. Escocia resurgió lentamente después de los desastres de las Guerras Napoleónicas, pero sin duda alguna las otras partes de Europa también salieron con lentitud de esos desastres.

La siega, antes de los días de la maquinaria, se llevaba a cabo con una hoz, y antes de emplearse las trilladoras, el grano se separaba de la paja, ya sea mediante pesados cilindros o por acción del paso repetido de caballos o bueyes. Con una trilladora un hombre podía producir alrededor de cien kilos de trigo por día, y Loudon explica así este trabajo:

El esfuerzo era muy considerable y la severidad del trabajo casi excedía las fuerzas del hombre más fuerte, especialmente en las épocas desfavorables, cuando el grano se adhería pertinazmente a la espiga y sólo podía ser separado con gran dificultad. En estas épocas no se tenía en cuenta la gran energía necesaria sino más bien … lo que ocupaba su atención era la gran cantidad de granos inevitablemente perdidos.

Si a un granjero de hoy día se le entregase un palo curvado para arar o un arado pesado del tipo antiguo, un pico y una azada antiguos, una pala y un rastrillo, y se le dijese al mismo tiempo que no le será posible comprar cereales o algodón procedentes de los grandes campos cultivados con máquinas, ni carne, huevos o lana de los animales criados con los productos de tales campos, ni géneros hechos con los materiales tejidos en los telares mecánicos, miraría indudablemente su porvenir y el de su familia con una razonable preocupación.

Sin embargo, el mundo ha vivido en estas condiciones y medio muerto de hambre, hasta hace muy poco. Otro historiador John Arbuthnot, en sus tablas de medidas griegas y romanas, hace notar que el emperador Augusto no tenía vidrios en las ventanas de su palacio ni llevaba camisa, y aunque esta afirmación parece exagerar la rareza del cristal y de la tela en esa época, constituye esencialmente un retrato fiel de lo que sucedía, ateniéndonos a los hechos, en las condiciones usuales de vida de la antigüedad.

Lo que sucedía respecto de los alimentos en la Grecia y la Roma del período clásico, era también verdad, en diversos grados, al principio de la era cristiana y aun más adelante, durante toda la época medioeval y hasta fechas posteriores, incluso, a la Revolución Norteamericana.

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

La Patagonia Características Fauna Suelo Clima Recursos Naturales

LA PATAGONIA, Recursos Naturales
Fauna, Suelo, Clima

La Patagonia se extiende desde los 40° de latitud sur hasta el estrecho de Magallanes. Se trata de una meseta situada entre los Andes y la costa atlántica. Su clima es decididamente continental. La Patagonia es el país de los inmensos rebaños de ovejas, productores de lana y de carne. Los vigilan los famosos gauchos, que están al servicio de grandes estancias. El petróleo es la principal fuente de energía del país, aunque éste se halla en trance de utilizar la fuerza hidroeléctrica de sus ríos.

Argentina se extiende desde el trópico de Capricornio hasta los 50° de latitud sur, y presenta por ello gran diversidad de paisajes. Éstos evolucionan desde la sabana de carácter ecuatorial, en el norte, hasta un paisaje polar, la Tierra del Fuego, en el sur. La Patagonia se extiende del paralelo 40 hasta el estrecho de Magallanes.

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Mapar de la Patagonia: El subsuelo de Santa la Patagonia encierra riquezas incalculables, cuya explotación, que se traduce en grandes aportes a la economía del país, ha significado un cambio fundamental en la vida de lasprovincias sureñas. El necesario incremento de la misma requiere grandes inversiones, la implementación de moderna tecnología y un plan que respete escrupulosamente  las condiciones ecológicas.

Ampliar Este Tema: Flora, Fauna,Hidrografía y Población de la Región Patagónica

Si trasladáramos la Patagonia al hemisferio norte comprobaríamos que se encuentra prácticamente en la misma latitud que Francia. Y, sin embargo, la Patagonia está muy lejos de tener clima templado. Está formada por una meseta rocosa de una altura media de 300 a 400 m., situada al sur del río Colorado, entre los Andes, al oeste, y el océano Atlántico, al este. En esta meseta los ríos que proceden de las montañas han excavado profundas cortaduras y cañones.

¿Por qué tiene la Patagonia diferente clima que Francia, si la latitud es la misma? La razón principal es su situación en la vertiente interior de los Andes. Esta cordillera detiene los vientos del oeste, que suavizan la temperatura y provocan precipitaciones; cuando los vientos consiguen vencer el obstáculo de la montaña se han vuelto fríos y secos. La Patagonia tiene, pues, clima continental muy notable.

Además, las tempestades de arena no son raras, pues la meseta, que se compone de una base muy antigua, está recubierta de capas sabulosas terciarias. Su suelo no es estéril; la estepa de los desiertos constituye la vegetación espontánea del país.

A lo largo de la costa atlántica, la meseta domina con sus acantilados una delgada franja litoral. Aunque muy recortada, esta costa ofrece pocas posibilidades a la instalación de puertos. Algunas corrientes y fuertes mareas convierten dicha zona costera en poco segura para la navegación.

El aspecto general de la Patagonia argentina es el de una llanura de estepas escalonadas en una serie de abruptas terrazas, cubierta con una enorme capa de grava, casi desprovista de vegetación. Hacia los Andes la grava se ve sustituida por lavas porfíricas, graníticas y basálticas; la vida animal se hace más abundante y la vegetación más rica (hayas, coniferas).

Entre las principales depresiones que cortan transversalmente la meseta se cuentan el Gualicho, al S. de Río Negro; el Maquinchar, el Valcheta, el Senguer y el Deseado. Otras depresiones estuvieron ocupadas por lagos más o menos extensos, como el Yagagtoo, Musters y Colhuapi y otros situados al S. de Puerto Deseado.

La vertiente oriental es más cálida que la occidental, sobre todo en verano, por la influencia de la corriente ecuatorial del S. Hacia el O. se halla la región minera, que contiene yacimientos de oro, plata, cobre y lignito. Presenta una baja densidad de población, que se concentra sobre todo en ciudades como Neuquén, Comodoro Rivadavia, Trelew, San Carlos de Bariloche y Río Gallegos, entre otras. La región fue explorada por Magallanes en 1520.

Monte Fritz Roy en la Patagonia

La Patagonia posee reservas naturales que contienen gran diversidad de animales y plantas. Numerosos animales originarios de la pampa buscaron allí refugio. Éste es el caso del ñandú (Rhea americana), un ave corredora que mide 1,70 m. de altura; del guanaco, originario de Perú y pariente de la llama, aunque vive en estado salvaje, y del mará, llamado liebre de Patagonia o de las pampas.

La estepa patagónica
la estepa patagónica se extiende por el centro de Neuquén, centro-sur de Río Negro, casi la totalidad de Chubut, Santa Cruz y el norte de Tierra del Fuego, exceptuando la franja cordillerana. Se caracteriza por el dominlo de arbustos bajos de ramas cortas y hojas pequeñas, adaptados a la aridez y los fuertes vientos.Casi todas las especies vegetales se presentan agrupadas y compactas, formando una superficie uniforme y muy próxima al suelo. Se localizan arbustos como la llareta, el coirón, el neneo y la mata negra.
En el sector occidental de la meseta y el norte de Tierra del Fuego, donde la humedad es mayor, se desarrolla un manto ce gramíneas. En cuanto a la fauna, hay herbívoros como el guanaco y la mará o liebre patagónica, carnívoros como el zorro gris y el puma, y aves como las martinetas, el ñandú petlso y las perdices.

También encontramos allí al tuco-tuco, mamífero roedor apodado rata de peine a causa de los pelos resistentes que envuelven la base de sus uñas. El puma merodea igualmente por aquellos parajes. También se encuentran grandes colonias de pingüinos, mientras que las aguas rebosan de focas y de marsopas.

Tuco Tuco

Tuco-Tuco

fauna de la patagonia

Cuando los españoles que se habían establecido en Argentina llegaron hasta la Patagonia, encontraron en ella una población autóctona: los tehuelches, que vivían principalmente de la pesca y de la caza. Esos tehuelches han desaparecido por completo hoy día.

El desarrollo moderno de la Patagonia data de 1880. El territorio situado al sur del río Negro fue proclamado posesión argentina al término de una campaña militar contra los indios; mientras, algunos españoles e ingleses organizaban la cría de ganado lanar.

La Patagonia es el país de los grandes rebaños de ovejas, que vigilan los gauchos. Durante mucho tiempo esos hombres, que llevaban una vida nómada, se opusieron a cualquier intrusión en lo que consideraban sus dominios; pero hubieron de ceder.

Se construyeron líneas férreas que llegaban hasta muy adentro del país, y los grandes terratenientes españoles cercaron sus tierras con alambre espinoso. Así se puso fin a la vida errante de los gauchos, que pelearon encarnizadamente, a principios del siglo XIX, para rechazar a los invasores.

Esta lucha por la libertad se vio coronada por el éxito, y es todos los años motivo de conmemoración. Los gauchos del siglo XX están sindicados y trabajan al servicio de grandes estancias o empresas agrícolas. Sin embargo, han conservado sus canciones y su forma de vestir. A ellos se unieron, también, los inmigrantes que encontraron empleo   en   estas   explotaciones.

Las estancias, en la Patagonia, son generalmente muy grandes (1.000 ha. aproximadamente) y cuentan con varios millares de ovejas. En la época del esquileo reina allí una actividad febril. Las balas de lana son transportadas por camiones y ferrocarril a los puertos de la costa. Más de la mitad de la producción argentina de lana proviene de la Patagonia. Algunos cruces han permitido también obtener ejemplares destinados a la producción de carne.

En otoño principia la temporada en los grandes mataderos y frigoríficos de Río Gallegos, San Julián, Santa Cruz y Puerto Deseado. Las ovejas se encuentran principalmente en el sur, donde un clima más suave les permite encontrar hierba de mejor calidad.

El norte de la Patagonia, allí donde es posible irrigar las tierras, y el valle del río Negro, se dedican a la agricultura. Los campos se cultivan de manera intensiva y producen patatas y centeno. Los vergeles no son raros, y en algunas lomas bien preparadas se llega a encontrar hasta algún viñedo.

petroleo en la patagoniaEsta parte del país es naturalmente la menos poblada. Es una región magnífica en la que abundan los lagos; entre otros, el Nahuel Huapi, cuyo lugar de emplazamiento ha sido notablemente valorizado y convertido en un gran centro de turismo.

Recientemente se ha descubierto carbón en la Patagonia, aunque no de gran calidad. Los yacimientos están cerca de la frontera chilena. La industria carbonífera ocupa a unos seis mil obreros.

Económicamente, es más importante la explotación de los yacimientos de petróleo, cuyo principal centro es Comodoro Rivadavia, capital de la Patagonia. Los campos petrolíferos están situados a lo largo de la costa atlántica.

Hasta lo presente, sin embargo, resultan insuficientes para proveer a las necesidades del país, que ha de recurrir a la importación. Se están realizando grandes trabajos para construir junto a los ríos centrales hidroeléctricas.

Como en todo el territorio argentino, en la Patagonia las ciudades están emplazadas a lo largo de la costa o en la desembocadura de los ríos. Son, generalmente, poblaciones portuarias que se benefician de la riqueza del interior del país.

La Patagonia está llamada a representar un gran papel en la economía del país argentino, y hay puestas en ella grandes esperanzas, especialmente en el plano industrial.

CHIBUT: LAS BALLENAS EN LA  PENÍNSULA DE VALDÉS

La península Valdés, a la que se puede acceder desde Puerto Madryn, se extiende sobre una superficie de 3.620 km2. Sus 400 km de costa cambiante, templada, constituyen un paraíso para los pescadores y una de las mayores atracciones turísticas del país. Asombra recorrer el estrecho istmo Ameghino, que se interpone entre el golfo de San José, al norte, y el Nuevo, al sur, y une la península al resto del continente.

En ambos golfos se registran las mareas con mayor diferencia de nivel del mundo: cada cuatro horas, las aguas suben en uno y bajan en el otro, con un desnivel tan marcado, que se ha considerado a la península como la más extraordinaria fuente de energía mareomotriz, con un potencial eléctrico que urge aprovechar.

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Pero Valdés no es sólo uno de los accidentes geográficos más espectaculares de la Argentina: sus condiciones climáticas -su temperatura no excede los 30° C ni desciende por debajo del cero-, su topografía y su ubicación geográfica la convierten en una de las reservas de fauna más importantes del país y del mundo.

Las loberías y las elefanterías de Valdés, con poblaciones estables de más de 150.000 ejemplares, alternan con colonias de pingüinos de diferentes variedades, cuyo número supera los dos millones.

Como sí no bastara tanta belleza, como si tanta majestuosidad no fuese suficiente, entre los meses de junio y diciembre, convocadas por la gran concentración de plancton y krill que hay en las aguas y las temperaturas reinantes, ingresan majestuosamente a los golfos San José y Nuevo las ballenas francas, la variedad más antigua y de mayor tamaño que existe en el mundo. Cuesta creer cuando, en un extraño ballet, esas moles de más de 30 toneladas de peso emergen, saltan y caen de espaldas sobre el mar. No es una pirueta, sino todo un gesto de amor.

ACTIVIDADES AGROPECUARIAS. Más de la mitad de los terrenos sembrados están ocupados por plantaciones de hortalizas. Las tierras aptas para la agricultura en la provincia de Chubut se concentran en los valles cordilleranos y pre-cordilleranos, únicas áreas fértiles en las cuales es posible realizar cultivos de secano.

Tal es el caso de Maitén-Leleque, Epuyén, Cholila, Esquel-Trevelin, Tecka y Alto Río Senguer. Se trata de un recurso de localización limitada y escasa, que solamente puede ser ampliado mediante prácticas de riego, como las que habitualmente se aplican, por ejemplo, en el valle inferior del río Chubut y en Sarmiento, en el curso inferior del río Senguer.

La naturaleza de los pastizales de estas tierras las vuelve aptas para la actividad pecuaria. En el resto del territorio chubutense predomina la ganadería ovina extensiva.

SANTA CRUZ:
EL PETRÓLEO Y EL GAS. Estos productos se obtienen de las cuencas de San Jorge, al noreste, y de la Austral, al sur. La prospección y explotación de la cuenca de San Jorge se iniciaron en la zona costera, en Cañadón Seco, y posteriormente progresaron hacia el oeste y suroeste, en dirección a Pico Truncado, Coluel Kayke y Las Heras.

Los principales centros del área, con la excepción de Puerto Deseado, crecieron estrechamente relacionados con la expansión de la explotación. Los núcleos más estables son los relacionados con la planta depuradora y compresora de gas ubicada en la cabeza del gasoducto Pico Truncado-Buenos Aires, al que se ha conectado el proveniente de la cuenca Austral, desde Cerro Redondo, en 1973, y desde San Sebastián, en 1978.

En Cañadón Seco se encuentra también una planta compresora de gas relacionada con el primitivo gasoducto. En Caleta Olivia están emplazados los principales depósitos de petróleo y el puerto de salida de la producción de la cuenca.

Ya en el ámbito de la cuenca Austral, ios yacimientos de Cerro Redondo y El Cóndor, situados al sur de Río Gallegos, en las proximidades del límite con Chile, son de tipo estructural, lo que en gran medida reduce el carácter aleatorio de las perforaciones. Sin embargo, la producción de petróleo es reducida.

El gran potencial de la cuenca Austral es el gas, con reservas comprobadas de casi 100.000 millones de metros cúbicos en la cuenca Austral, mientras que las de San Jorge llegan a unos 45.000 millones. El yacimiento más importante es el de Posesión, al sur de Cerro Redondo.

Tanto la cuenca de San Jorge como la cuenca Austral comparten su carácter meramente extractivo, sin contar con ningún tipo de procesamiento industrial en el lugar. Este hecho representa un síntoma más de las condiciones en que se desenvuelve la economía de Santa Cruz.

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EL TURISMO: La inmensidad de la región y la grandiosidad y variedad de sus paisajes hacen de la Patagonia una zona para ser visitada todo el año. Cada estación tiene su encanto: los paisajes nevados del invierno, el rojo de las hojas del otoño, las flores multicolores de la primavera y el clima agradable del verano. En la última semana de marzo se lleva a cabo la Fiesta Nacional de la Manzana, en General Roca, Río Negro, donde se realiza la bendición de los frutos y se desarrollan manifestaciones culturales, espectáculos artísticos, competencias deportivas, desfile de carrozas y elección de la reina.

La costa atlántica recibe durante primavera y verano gran cantidad de turismo nacional e Internacional. Los balnearios de Las Grutas (Río Negro), Puerto Madryn (Chubut) y Rada Tilly (Santa Cruz) concentran gran afluencia de turistas.

En Puerto Madryn se localiza el área de observación de mamíferos marinos más grande de América del Sur. Las colonias de lobos y elefantes marinos son visitadas en la península Valdés. Desde el puerto salen lanchas destinadas a la observación cercana de ballenas de la especie franca austral. En Punta Tombo, a 80 km de Madryn, se visita el apostadero de pingüinos. Pueden practicarse el submarinismo y el snorkel. El 13 de diciembre se celebra en Comodoro Rivadavia la Fiesta Nacional del Petróleo.

En temporada, varios centros de deportes invernales atraen gran cantidad de visitantes nacionales y extranjeros. El Cerro Catedral, en San Carlos de Bariloche (Río Negro); el Cerro Bayo de Villa la Angostura; el Cerro Chapelco, cerca de San Martín de los Andes (Neuquén); La Hoya, en Esquel (Chubut) y Cerro Castor (Tierra del Fuego) son los más visitados. Todos tienen una infraestructura hotelera e instalaciones en las montañas de nivel internacional.

Además, se realizan excursiones dentro de los parques para navegar sus lagos y contemplar las montañas y sus bosques milenarios. Durante los meses de julio y agosto se celebran varias versiones de la Fiesta Nacional de la Nieve en todos los centros de esquí. El Parque Nacional Los Glaciares es una de las estrellas de la región.

Para contemplar las lenguas glaciarias en medio de una naturaleza sin igual, arriban turistas de todo el mundo. Los hielos azulados del glaciar Perito Moreno, de casi 4 km de frente y una altura de 80 m, se observan desde la orilla del lago Argentino. Cada cuatro años, el frente glaciario obstruye el Canal de los Témpanos y la fuerza del agua del Brazo Tristeza genera una gruta natural, cuya rotura es largamente esperada por todos, ya que constituye un espectáculo único de la naturaleza. En la Tierra del Fuego, Ushuaia, la ciudad del fin del mundo, se realizan cruceros entre los canales fueguinos y por el canal Beagle.

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Presidencia de Derqui Santiago La Confederación Argentina

DERQUI, PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA

Terminado el período presidencial de Urquiza; el 5 de marzo de 1860 asumió la primera magistratura el Dr. Santiago Derqui, cordobés, acompañado en la vicepresidencia por el general Juan Esteban Pedernera, oriundo de San Luis. La provincia de Buenos Aires, a su vez, eligió gobernador a Mitre y ambos estadistas suscribieron el 6 de junio un pacto que ratificaba lo establecido en el de San José de Flores.

Derqui Santiago

La presidencia de Dr. Derqui fue breve, debido a las luchas políticas entre Buenos Aires y la Confederación.

En noviembre de 1859 y en medio de las agitaciones de la guerra civil, se efectuaron las elecciones para reemplazar a Urquiza, quien terminaba su mandato.

Practicado el escrutinio, fue elegido presidente de las trece provincias de la Confederación, el Dr. Santiago Derqui y vicepresidente, el general Esteban Pedernera. Asumieron el mando el 5 de marzo de 1860.1 Integró su ministerio con los doctores Juan Pujol [Interior}, Tomás Arias (Hacienda), Emilio de Alvear (Relaciones Exteriores), José de Olmos (Justicia, Culto e Instrucción Pública) y el general Benjamín Victorica (Guerra y Marina).

En los primeros meses de su gestión gubernativa, la situación del país era tranquila, prueba de ello fue la reunión amistosa de Urquiza, Derqui y Mitre en el palacio San José, de Concepción del Uruguay (Entre Ríos))

Poco después, sin embargo, se produjo un nuevo rompimiento entre Buenos Aires y la Confederación. El Congreso de Paraná rechazó a los diputados bonaerenses, que habían sido elegidos según la ley provincial en lugar de serlo conforme las prescripciones de la Constitución nacional.

Y, para agravar aún más el conflicto, estalló en San Juan una revuelta durante la cual se dio muerte a su gobernador, el coronel José Virasoro, por lo que Derqui envió como comisionado al coronel Juan Saa -gobernador de San Luis-, quien venció a los revolucionarios en Pocitos y fusiló a su jefe, Antonino Aberastain.

El gobierno de Buenos Aires protestó enérgicamente por estas medidas, y la guerra quedó declarada. Ambos ejércitos -a las órdenes de Urquíza y de Mitre- se encontraron en los campos de Pavón, en la provincia de Santa Fe, el 17 de setiembre de 1861.

El combate fue favorable para las fuerzas bonaerenses, que avanzaron hasta Rosario. Ante la gravedad de la situación, Derqui se retiró a Montevideo y el vicepresidente Pedernera declaró en receso el gobierno nacional.

Mitre asumió entonces el poder con carácter provisorio y fue reconocido por todos los gobernadores provinciales, inclusive por Urquiza, a quien también se respetó como gobernador de Entre Ríos.

MITRE

Incorporación de Buenos Aires a la Confederación: Lograda la unión nacional, el gobierno se trasladó a Buenos Aires donde, el 25 de mayo de 1862, se inauguraron las sesiones del primer Congreso en el que estaban representadas las catorce provincias argentinas. ,En tales circunstancias se votó la llamada Ley de Compromiso, por (a que se disponía que las autoridades residirían en la ciudad de Buenos Aires por el término de cinco años, hasta que se resolviera definitivamente cuál sería la capital de la República. Bartolomé Mitre es el primer presidente de la República Argentina.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
SANTIAGO DERQUI
Fue de hecho y formalmente el primer presidente de la Nación Argentina, puesto que promulgó la reforma de 1860, con la presencia de Buenos Aires, y gobernó de acuerdo con ella. Había nacido en la ciudad de Córdoba el 9 de julio de 1810, en el hogar formado por don Manuel Derqui y doña Josefa Rodríguez. A los 22 años se graduó de doctor en jurisprudencia en la Universidad de su ciudad natal, en la que poco después se desempeñó como catedrático.

En 1835 era miembro de la Legislatura provincial, al producirse el asesinato de Juan Facundo Quiroga, hecho que se proyectó directamente en la vida política de Córdoba a través de los hermanos Reinafé. Derqui, que venía actuando en la provincia bajo la bandera del federalismo, ocupó cargos oficiales durante la administración de José Vicente Reinafé; también se recuerda su actuación como encargado del recurso de fuerza contra el obispo Lascano, en conflicto con el gobernador.

Cuando el 7 de agosto de 1835 el congreso de Córdoba dio por terminado el mandato de Reinafé, fue elegido gobernador Pedro Nolasco Rodríguez; pero el parentesco de éste con el anterior determinó su alejamiento, lo que abrió paso a un nuevo gobierno, que desempeñó el doctor Derqui, a quien le tocó designar los conjueces para juzgar a los Reinafé.

Posteriormente, al ser elegido gobernador, por presión de Rosas, el coronel Manuel López [alias Quebracho), y producida la captura de tres de los Reinafé, el doctor Derqui y Pedro Nolasco Rodríguez fueron remitidos a Buenos Aires, acusados de complicidad en el crimen. Tiempo después, Derqui fue puesto en libertad y tomó el camino del exilio.

En el Estado Oriental actuó al lado de Rivera, de quien fue secretario hasta el momento de ser designado en una misión ante el gobernador Ferré, de Corrientes, con quien formalizó un tratado de alianza contra Rosas. En esta provincia se desempeñó luego como secretario y auditor de guerra del general José María Paz, quien lo designó ministro.

Después de la derrota unitaria de Arroyo Grande buscó asilo en el Brasil.

AL LADO DE URQUIZA
Tras la caída de Rosas, en abril de 1852 el Director provisional Urquiza lo nombró en misión especial ante el gobierno del Paraguay, previa al reconocimiento de la independencia de aquella república. Poco después, el mismo Urquiza lo distinguió con una banca al Congreso Constituyente de Santa Fe, ocupando la vacante dejada por el doctor Barros Pazos, que renunció. Durante el gobierno constitucional de Urquiza fue interventor nacional en la provincia de San Juan y ministro de Instrucción Pública y del Interior.

Cuando en 1859 surgieron las candidaturas de Mariano Fragueiro, Salvador María del Carril y Derqui para la presidencia, Urquiza se decidió por este último. Acompañado por el general Juan Esteban Pedernera, pudo gobernar la Confederación durante dieciocho meses, es decir hasta la disolución del gobierno de Paraná, en noviembre de 1861.

En los últimos meses de su presidencia, se separó políticamente de Urquiza. El 20 de octubre de 1861, hizo una delegación de poder a nombre del general Juan Saá, uno de los jefes del interior que había luchado hasta el fin en Pavón. Pero el 5 de noviembre de 1861, ante la imposibilidad de apuntalar militarmente la Confederación, se alejó del país y se radicó en Montevideo.

Allí, a fines de 1863, asistió a los funerales realizados en memoria del general Ángel Vicente Peñaloza, según consignan las crónicas periodísticas de la época. Vivió pobremente en Montevideo hasta 1864, año en que pasó a Corrientes. En esta ciudad lo sorprendió la invasión paraguaya de abril de 1865.

En esta oportunidad, Derqui se negó a prestar toda colaboración al mariscal Francisco Solano López, pero se vio envuelto en un proceso que lo llevó a la cárcel, donde permaneció algunos meses. Tal era la pobreza en que se hallaba cuando ocurrió su muerte, el 5 de setiembre de 1867, que su viuda no pudo costear su entierro y fue necesario hacerlo, después de tres días, por suscripción popular.

ALGO MAS…

De su personalidad política y de su retrato físico se encuentra una hermosa silueta, publicada en la interesante obra “Memorias de un viejo“, que firma su autor con el pseudónimo de Víctor Gálvez.

En ella se describe al Dr. Derqui del modo siguiente:

“Era alto, cargado de hombros, caminaba con cierta dificultad como si no pudiese afirmar bien los pies; moreno de tez, nariz aguileña, pelo con pocas canas, frente despejada, ojos pequeños pero vivos.

Cierta contracción nerviosa en la boca le daba un aspecto raro. Paréceme que no usaba bigotes sino pequeñas patillas, cortas y siempre bien afeitado. Reía con frecuencia y mostraba sus dientes grandes y amarillentos.

Fumaba con exceso y tomaba mate de un modo incansable. Dicen que fue muy amigo de sus amigos, los que abusaron de su condescendencia más de uña vez. Desprendido, abierto, no conoció la avaricia y murió pobre, desdeñado y en el olvido más profundo…

El Dr. Derqui no era orador. Se expresaba con laconismo y su voz era desapacible, solo contestaba a las interpelaciones y no tomaba parte en el debate parlamentario. Creo que sus trabajos eran en su casa, en el ministerio por medio de sus amigos políticos. Conservaba sangre fría cuando hablaba en las cámaras, y su papel era solo el de informar, no discutía. Verdad es que contaba con amigos decididos ….

El Dr. Derqui era perezoso, leía novelas y gustaba de permanecer en cama hasta muy tarde y a veces días enteros. Han dicho sus enemigos que bebía pero esto es una calumnia: jamás le vi ebrio, y sus íntimos aseguran que no gustaba ni de la cerveza. Dicen que era muy parco para comer, y que solo cometía excesos durmiendo. De qué medios se valió para hacerse prestigioso no podemos decirlo.

El no era cortesano, no visitaba, no tenía esos atractivos que fascinan; pero le reconocían el mérito de la consecuencia con sus amigos. Fue muy cordobés y los cordobeses le fueron muy adictos.

Carecía de los dotes para administrar, no era laborioso; pero era activo y no le arredraban las dificultades. Fue interventor nacional muchas veces y esas intervenciones hicieron que su candidatura fuese muy apoyada por los gobiernos que fundó en las intervenciones……………………

Era miope y contraía los párpados para ver mejor; eso le daba un cierto aspecto de carácter, porque se dibujaban dos profundas arrugas que le dividían la frente de alto a abajo, y sus cejas pobladas se acentuaban más. El Dr. Derqui tenía una apariencia imponente, resuelta y audaz. Su perfil tenía mucho de característico. El hecho es que se supo imponer. Contó con muy buenos amigos, muy decididos y con enemigos muy apasionados.”

De su matrimonio con Modesta García de Cossio y Lagraña, nació su hijo Manuel, que fue gobernador de Corrientes desde el 25 de diciembre de 1877 hasta el 30 de julio del año siguiente, y doña Josefina, casada con Wenceslao Díaz Colodrero, actualmente en la más penosa miseria, situación que movido a legisladores nacionales en estos momentos (junio de 1935) a presentar proyectos de ley en las Cámaras tendientes a reparar tan injustificado olvido de la gratitud nacional, (La señora Josefa Derqui de Díaz Colódrero falleció en “Presidente Derqui”, provincia de Buenos Aires, el 14 de septiembre de 1936).

Esta noble anciana hace poco hizo la siguiente dramática declaración sobre los últimos años de su ilustre padre, que se hallaba en Corrientes en la época en que los paraguayos invadieron aquella provincia: “Allí estaba mi “padre, dice doña Josefina Derqui de Díaz Colodredo, alejado de toda actividad política. Tenía 56 años. Pasaba los días muy abatido, al lado de mi madre, que lo rodeaba con su inmensa ternura. ¡Muy abatido!. . . Hasta allí fueron a buscarlo con orden de expatriación. Fué cuando empezó a morir del todo …”

El Presidente Mitre lo sospechaba de favorecer la causa del tirano Solano López.

“¡Qué puñalada!, continúa la noble anciana. Ibamos a sentarnos a la mesa. Mi padre no quiso oir a nadie ni esperar nada. Inició en seguida las “gestiones para que lo condujera un barco francés a Montevideo. Salió a los “dos días, y volvió a los dos años para morir en su Patria. . .”

Hasta este punto llego la ingratitud de sus compatriotas con este ilustre ciudadano de la República Argentina, del cual el eminente general José María Paz tiene las más elocuentes frases de elogio, cuando lo recuerda en sus famosas Memorias Postumas.

Historia de la Confederación Argentina

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 Historia Argentina José Cosmelli Ibañez
Instituciones Políticas y Sociales desde 1810 Edit. Kapelusz
Revista Crónica Argentina Fasc. N°50 – CODEX –

Vida de los Primeros Colonizadores en Argentina Trabajo y Lucha

EL TRABAJO Y VIDA DE LOS COLONIZADORES

La pampa húmeda argentina, y dentro de ella, el centro-sur de la provincia de Santa Fe, eran un ámbito propicio para receptar hombres y negocios europeos. Las condiciones geográficas y climáticas, aptas para la producción primaria, fueron hábilmente acompañadas por una serie de políticas promovidas por los gobiernos provinciales que beneficiaron el proceso, tales como: legislación y acción de gobierno favorables al asentamiento de la inmigrado en el campo; recuperación de tierras en las fronteras, a través de campañas contra el indio y blanqueo de la situación catastral provincial, para un exacto conocimiento de las tierras de propiedad privada y de las de propiedad fiscal; legislación favorable a la radicación de capitales en bancos o de inversiones en el área de transportes (ferrocarriles), obras públicas (puertos) y comunicaciones; actualización constitucional y legislación modernizadora del estado, con el objeto de distribuir las crecientes funciones ante los cambios productivos operados, para lo cual se crearon organismos e instituciones que asumieron esas tareas.

inmigrantes en argentina

“En Santa Fe la colonización se opera de este modo: cualquier poseedor de unas leguas de tierra, pone un aviso en un diario, diciendo -que tal pedazo de terreno- cuyo plano publica y fija en las esquinas- es colonia; se llama la colonia tal, y los que quieran poblarla ahí la tienen. Se presenta un colono que no tiene más que sus dos brazos y el buen deseo de trabajar; llega a aquel pedazo de campo (en cualquier punto que este situado, desde Reconquista hasta la Teodolina se reproduce el fenómeno y el colonizador le entrega 20 cuadras cuadradas de tierra, diciéndole: dentro de cuatro años me pagarás su valor por cuartas partes anuales.

En ese mismo terreno el colonizador ha puesto una casa de comercio, donde se encuentra todo lo necesario, que fía al colono los artículos de consumo durante el primer año.

La primera sorpresa que espera al colono a su llegada allí (colono que no tiene, como he dicho, más que sus dos brazos es la de verse poseedor de veinte cuadras de terreno que ni había soñado tener, ya suya sin otra condición que la de trabajarla.

Encuentra allí todas las facilidades para su labor; el agua a cuatro, seis u ocho metros y madera en abundancia (la provincia de Santa Fe está cubierta de bosques, especialmente en el Norte),hace un rancho humilde y pobre, pero tiene el arado con cual roturar la tierra y trabaja.

El primer año, por mala que sea su cosecha, siempre alcanza a pagar la cuarta parte del insignificante valor de la concesión, cuyo precio varía de 300 a 500 pesos y 800 en las colonias ya formadas, y al año siguiente, el colono consigue generalmente pagarla toda.

El colono, hombre por lo general trabajador y honesto, tiene mujer y tiene hijos, allí la mujer y los hijos, no son señores, como en las grandes ciudades, origen casi siempre de gastos poco productivos, no; ellos también trabajan, cada uno en la esfera de sus fuerzas; la mujer, si no puede labrar la tierra, cuida las gallinas del corral, los niños los bueyes, Y el marido rompe la tierra; todos trabajan todos producen.

Aumentan cada año los consumos, pero también aumenta la producción y en una proporción mayor.
Antes de cuatro años el colono se ha hecho rico, si ha sido honesto y laborioso.

En esa legua cuadrada cada veinte cuadras superficiales, tiene una casa; se ha formado un núcleo de pueblo, y en ese núcleo de pueblo el primer edificio es una fonda, porque como la población es ambulante, allí es necesaria e indispensable; la segunda casa es una carpintería con herrería, y así se va formando un pueblo que muchas veces llega a ser ciudad, como lo son ya Esperanza, San Carlos, Pilar, Gálvez y Rafaela.

Respecto a las herrerías, permítaseme una pequeña disgresión. En Santa Fe, no se usan arados ingleses ni norteamericanos, ni franceses; allá no se trabaja sino con los hechos en la misma colonia, donde la reja del arado va a romper la tierra, que resultan mejores y más baratos que los extranjeros…

“El colono es esencialmente católico, o esencialmente deísta, cualquiera que sea su religión, por lo general, como nuestra inmigración pertenece a la raza latina, es católico. Son hombres acostumbrados a cumplir con sus deberes religiosos, y el día Domingo, que ellos santifican a su manera, de una o dos leguas o más, se dirigen al punto más cercano que tenga iglesia, para cumplir sus deberes religiosos.

El colono, acostumbrado a hacer perpetuamente la vida de familia, se traslada con su carro (que, entre paréntesis, ha sido hecho en la misma colonia), guiando él mismo sus caballitos, llevando a su lado a su familia, detrás los sirvientes o peones, y por último, hasta seguido de los perros de la casa.

Así se hace sus leguas y llega al punto en que hay iglesia, donde cumple sus deberes religiosos. En seguida van a festejar el día en el almacén más próximo; allí encuentran preparada una buena alimentación y, sobre todo, buen vino; pasan el resto del día en conversaciones, músicas y bailes, y cuando las sombras de la noche tiende su manto, recogen sus caballitos y regresan a sus hogares”.

CARRASCO, Gabriel: La provincia de Santa Fe y el territorio del Chaco.
Conferencia ante el Instituto Gcográfico Argentino

Adaptación de los Inmigrantes a Argentina Gringos y Criollos

SOCIEDAD ARGENTINA DEL SIGLO XIX: RELACIÓN INMIGRANTE-CRIOLLO

ANTECEDENTES: A partir de la inserción en el mundo  de nuetro país por el sistema de la división internacional del trabajo, comenzo una serie de transfomaciones sociales y económica en las provincias de nuestra Pampa Húmeda.

Europa transitaba un tiempo de expulsión de población que respondía a motivos de diferente índole: religiosos, económicos y más tarde, ideológicos. Inglaterra, por su parte, ya había sorteado las etapas iniciales de la revolución industrial, por lo que requería nuevos mercados donde pudiera adquirir las materias primas que ya no podía producir, vender sus manufacturas y colocar el excedente de capital que obtenía de su comercio.

La pampa húmeda, y dentro de ella, el centro-sur de la provincia de Santa Fe, eran un ámbito propicio para receptar hombres y negocios europeos. Las condiciones geográficas y climáticas, aptas para la producción primaria, fueron hábilmente acompañadas por una serie de políticas promovidas por los gobiernos provinciales que beneficiaron el proceso, tales como: legislación y acción de gobierno favorables al asentamiento de la inmigrado en el campo; recuperación de tierras en las fronteras, a través de campañas contra el indio y blanqueo de la situación catastral provincial, para un exacto conocimiento de las tierras de propiedad privada y de las de propiedad fiscal; legislación favorable a la radicación de capitales en bancos o de inversiones en el área de transportes (ferrocarriles), obras públicas (puertos) y comunicaciones; actualización constitucional y legislación modernizadora del estado, con el objeto de distribuir las crecientes funciones ante los cambios productivos operados, para lo cual se crearon organismos e instituciones que asumieron esas tareas.

Estos cambios no constituyeron el resultado de un plan orgánico previamente elaborado, sino que son producto de la combinación de factores internos y externos, estos últimos fundamentales, y de la comunión ideológica que existió en la élite dirigente y que rindió sus mejores frutos en la continuidad de las obras de gobierno.

Inmigrantes europeos trabjando en el campo

SIMBIOSIS CULTURAL CRIOLLO-GRINGO

“El proceso de simbiosis cultural que vivió la Argentina con la llegada de la inmigración fue largo y tuvo alternativas muy diferentes, según se analice el ambiente rural y el urbano, y varió también, en grupos de fácil adaptación a otros más cerrados y aferrados a sus hábitos de origen, que se resistieron a aceptar las costumbres de esta tierra.

Este intercambio definido como “préstamo y captura de elementos culturales”, en tanto ha sido considerado cora: un proceso, requirió tiempo, y para describir sus resultados, es conveniente ubicarse en los comienzos del siglo xx. la atención no en los grupos recientemente ingresados, sino en los descendientes de las primeras oleadas, los que ya han pasado el período de aclimatación, e incluso, en muchos de ellos que han nacido en este suelo.

La adecuación del gringo significó, en primer lugar, acondicionamiento al ambiente y luego, en relación a éste b incorporación de hábitos, modalidades, vestimenta, y hasta diversiones autóctonas, a los que enriqueció con pinceladas propias. De ésas merecen destacarse: la pérdida del temor al caballo, la afición al mate y, en algunos casos, la adquisición de destrezas como la de tirar el lazo. Comenzó a gustar de la carne asada, y, de sus ropas, abandonó los zapatones, los pantalones de frisa y la boina, trastocándolas por botas o alpargatas, bombachas y sombrero aludo, sólo que este último no era de fieltro sino de paja. Se sumó a las reuniones fogoneras, y entonces se empezó a escuchar en ellas el acordeón, a la vez que aprendió a pulsar la guitarra.

También el paisano argentino sufrió el impacto y asimiló elementos europeos -entre los de mayor importancia se encuentran los útiles de labranza-, ya que, siendo ésta una actividad que casi no se practicaba antes de la colonización gringa, al difundirse, fue necesario realizarla con los medios y en la forma que señalaba el gringo. Necesitó, entonces, amoldar su indumentaria a la nueva faena y para ello eliminó la incómoda bota de potro, el calzoncillo cribado y el chiripá.

El resultado de este intercambio no puede explicarse describiendo a gringos acriollados o gauchos agricultores; tal proceso llevó a la construcción de una nueva forma de vida, la del hombre argentino, y comprendió, además de los mencionados, aspectos esenciales de la vida humana.

Fueron idiosincrasias extremas, contrapuestas, que, al combinarse, atemperaron sus caracteres y así se explica que aquel criollo desinteresado por el dinero, y sin otra ambición que la de vivir como sabía, aprendiera la importancia de progresar mediante el trabajo y el ahorro, al ver los resultados obtenidos por el gringo por estos medios. También se habituó a una vida más sedentaria, y prestó mayor atención a su familia. A esta última la revalorizó como factor de progreso, gracias al sentido que le daba el colono a la cooperación familiar en el trabajo, y procuró también asegurarle el bienestar futuro.

El acercamiento entre los dos grupos se fue dando en forma paulatina, a medida que se vencían obstáculos, de los cuales el principal, fue una cierta desconfianza mutua, comprensible entre invasores e invadidos. Este sentimiento tuvo su explicación en la política excesivamente favaorable al extrbnjero frente a los derechos de los criollos, política a la que ambos grupos eran ajenos.

La primera etapa los mantuvo alejados, observándose; luego, una primordial necesidad habrá de acercarlos: la escuela; en ella, los hijos de ambos aprenderán a convivir. Luego llegarán los casamientos, estrechamiento que se vivió con dificultad pero que fundamenta! para vencer la tendencia endogámica en la que estaba cayendo el colono.
La escuela fue el elemento decisorio en el acercamiento de mentalidades: ella sirvió para difundir el sentimiento de amor por el suelo y fue la columna en que se sustentó la protección del idioma.

La trascendencia de la lengua en relación de la comunidades, aunque obvia, merece ser recalcada: las colonias tendieron, en un principio, a preservar sus lenguas originarias, educando a sus hijos en ellas. La provincia de Santa Fe será pionera, una vez más, de medidas gubernamentales vinculadas al proceso colonizador. Esta vez concurrirá en defensa de nuestro idioma, haciendolo de uso exclusivo y obligatorio en las escuelas de su esfera.

También en la vida política nacional habrá de reflejarse estos pasos, y, si en un principio se consideró como influencia de la inmigración, la gran apatía política de las décadas del ’70 al ’90, también se debe a ella, o mejor dicho, a sus frutos, la gran explosión política de la última década del siglo y el surgimiento de un movimiento de raíz y alcance nacional, la Unión Cívica Radical, en la cual se mezclan los hijos de ambos grupos en procura de ideales comunes.

El transcurso de esta relación y estrechamiento puede seguirse mediante la literatura y la música. El sainete, el drama rural y el tango, sirven de apoyo para su estudio”.

Fuente: Cechini de Dallo La Capital Rosario 16-04-1986

Historia Primeras Escuelas en Santa Fe Colegios y Profesores

LA EDUCACIÓN EN SANTA FE: PRIMEROS COLEGIOS Y PROFESORES

La Educación (1862 – 1890)
La cuestión educativa tuvo un sitio de importada en el programa político de los gobiernos provinciales entre 1862 y 1890; pero para ser justos en el análisis, debe decirse que las reformas educativas se iniciaron en 1853, y para 1857, ya existían en la provincia, 21 escuelas gratuitas.

En materia legislativa, debe considerarse en primer lugar la ley de 1866, que estableció la obligatoriedad de la instrucción primaria; quedó en ella esbozado el gran objetivo de este programa: “que uno de los principales deberes del gobierno es el de fomentar, por todos los medios posibles, la enseñanza primaria de la juventud y propagarla en todo el territorio de la provincia, encaminándola convenientemente a entrar en la carrera literaria b de las artes e industrias”.

primeras escuelas en santa fe

Ante la necesidad de satisfacer los requerimientos en materia de enseñanza secundaria, la provincia contó con el aporte de la gestión privada. En Rosario se abrió, en 1855, el primero de estos institutos a cargo de los profesores Laurino Puentes y Julio Bosch; luego el de Manuel Tristany y José Niklison y en 1856 el de Domingo Podestá y Francisco Saloni, con un plan de estudios humanístico y confesional. En 1860, surge la Escuela del Progreso, del Profesor M. Durand Sabayat, y en 1863 se inauguró el Liceo y Escuela de Artes y Oficios. Un relevamiento realizado en 1866, dio cuenta de la existencia de 12 colegios particulares.

En la ciudad de Santa Fe, 1861, se firmó un contrato entre el gobierno provincial y La Compañía de Jesús por el cual se acordó la reinstalación del Colegio de la Inmaculada Concepción. Esta decisión fue apoyada por todos los grupos políticos y el pueblo en general contribuyó económicamente para que fuera una realidad. Esta institución creció rápidamente en cantidad de alumnos y docentes y en fama, la que superó los límites del país, atrayendo a jóvenes uruguayos. La excelencia de la formación filosófica y científica con que egresaban los alumnos del Colegio, produjo cambios en todos ios órdenes de la cultura, la política y la justicia de Santa Fe.

La ley que se dictó en materia educativa en agosto de 1874, tuvo dos finalidades fundamentales; la primera, crear un verdadero sistema de normas y organismos destinados a la programación, la administración y control del servicio; y la segunda, a prever los recursos que lo sostendrían.

En el primer caso, aparecen los inspectores, las comisiones escolares con participación de los vecinos para mejorar la educación, y reiteró la condición de obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza, estableciendo el contralor y las penas para los padres o patrones que no cumplieren con ella. En 1876 se dio una reglamentación para el funcionamiento de las escuelas. Una nueva ley de 1884, reformuló las obligaciones de los estamentos que integraban el sistema educativo y creó el Consejo de Instrucción Primaria, para que ejerciera la conducción del mismo.

En noviembre de 1886, una nueva ley de educación común replanteó los temas inherentes a ella, con interesantes consideraciones sobre la enseñanza moral y religiosa, así como respecto de los establecimientos privados que funcionarían en el ámbito provincial.

La presencia de la escuela pública en las colonias había sido especialmente prevista en las normas sobre colonización, disponiendo que se prevea la escuela a partir de la traza misma de ia colonia, con la donación del terreno para edificaría, y, tras dos o tres años de existencia de la colonia, se creaba un cargo de maestro o preceptor que iniciaba la institución. La escuela cumplió así un papel fundamental en la integración de los colonos extranjeros, fue un aglutinante cultural entre los diversos grupos étnicos que poblaban por aquellos tiempos el territorio santafesino. Permitió generar un marco básico de formación e información, uniformando la lengua y brindando un ámbito de vinculación entre las nuevas generaciones de esa sociedad embrionaria.

Al respecto merece señalarse la medida dispuesta por el Gobernador José Gálvez ante la necesidad de contar en la provincia con un número importante de maestros con formación pedagógica; consistió, en primer lugar, en organizar anualmente, entre enero y marzo, una Asamblea de todos los maestros dei estado en ía capital provincial, con el objeto de estudiar y resolver los problemas referidos ai magisterio. Este sistema de conferencias pedagógicas se hacía accesible a todos los docentes interesados ya que se les daba un sobresueldo para gastos de viaje.

Otra medida de interés en materia de docentes fue la de traer maestros españoles para que se desempeñaran en la provincia, teniendo en cuenta, además de la formación pedagógica, la lengua y los principios religiosos comunes.

En cuanto a los estudios terciarios, la primera experiencia se debió al interés del Gobernador Simón de Iriondo que promovió la creación, siendo ministro de gobierno Cabal, en 1868, de las cátedras de derecho, en las aulas del Colegio de la Inmaculada, ley que hacía realidad una aspiración de la comunidad santafesina.

En 1869 inició su marcha este ciclo para el cual se buscaron profesores de valía de otras provincias y se adquirió un valioso caudal bibliográfico para los estudiantes. En 1875 se obtuvo el reconocimiento de las llamadas Facultades Mayores en el orden nacional, con el cual se posibilitaba a los egresados de éstas el aspirar al título de doctor en las universidades del país.

En 1877 ya estaba la idea entre los gobernantes santafesinos de crear sobre la base de esta carrera de jurisprudencia, una universidad provincial, pero, en los años siguientes todo siguió igual, con los estudios de derecho en franco progreso. En 1884, el Ministerio de Instrucción Pública de la Nación, ejercido por el Dr. Eduardo Wilde, le retiró al Colegio de la Inmaculada la autonomía educativa de que gozaba y por un informe especial, retiró también el reconocimiento de los títulos obtenidos en el colegio Jesuíta, ofreciendo la alternativa de que los alumnos se sometan a un tribunal, igual que los de otros institutos privados. Ante ello el rector del colegio decidió cerrarlo, quedando las facultades mayores sin sustento.

Esta experiencia de educación superior en la Provincia de Santa Fe, junto con otros antecedentes en materia de educación secundaria confesional, muestran a la dirigencia política santafesina (como católicos profesos progresistas) que los cambios socioeconómicos y políticos de los tiempos que se vivían, no estaban reñidos con la tradición religiosa y la fe católica.

En 1889 el Gobernador José Gálvez volvió sobre la cuestión de los estudios superiores y creó la Universidad de Santa Fe, que inauguró sus actividades en 1890.

Fuente Consultada:
Nueva Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe
Tomo I – SANTA FE – Ediciones Susamerica Santa Fe

El Juicio a las Juntas Militares Condena a los Dictadores Resumen

RESUMEN HISTÓRICO DEL JUICIO A LAS JUNTAS DE GOBIERNO EN ARGENTINA

El 24 de marzo de 1976 una Junta de Comandantes asumió el poder en Argentina. Designó como presidente a Jorge Rafael Videla, dispuso que el futuro gobierno lo compusieran la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea con igual participación y comenzó el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional que duraría de 1976 a 1983. A lo largo de esos años, pensar distinto podía costar la vida tanto del «subversivo» como de su entorno familiar y afectivo.

La Junta Militar además de imponer un sistema impuso también su propio lenguaje y para encubrir las acciones de secuestro, tortura y asesinato de ciudadanos inventó la figura de «los desaparecidos», asegurando que en lugar de víctimas había gente que desaparecía por propia voluntad.

La mayoría de los desaparecidos eran jóvenes menores de 35 años, obreros o estudiantes y, por lo general, se les detenía en su domicilio durante la noche. La guerra sucia se cobró la vida de 30.000 desaparecidos. Eran secuestrados que no estaban en ningún sitio, y de los que nada volvía a saberse; simplemente dejaban de existir.

En 1982 para el candidato a la presidencia por el partido radical, Dr. Raúl Alfonsín, la represión de la Junta Militar había sido un acto brutal y salvaje y era necesario que la Justicia juzgara a todos responsables y no la historia, encargada de revisar y analizar el pasado.

Tan pronto asumió Alfonsín, el gobierno hizo explícita su voluntad de indagar los crímenes cometidos por la dictadura -distinguiendo, sin embargo, entre las Fuerzas Armadas “como institución” y los miembros de las juntas militares-, al tiempo que abolía la censura y alentaba el retorno de intelectuales, artistas y científicos exiliados. Durante estos primeros años, se hicieron presentes en varias oportunidades los rumores de un golpe de Estado.

Por ejemplo, a comienzos de 1985, ante versiones golpistas, el gobierno organizó una movilización popular con el objetivo central de fortalecer el sistema.

Uno de los primeros actos del gobierno de Alfonsín fue la constitución de una comisión para investigar los crímenes de la dictadura. En 1984 comenzó la tarea de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), que tenía como objetivo reunir antecedentes y pruebas referidas a la represión ilegal y al terrorismo de Estado. Después de nueve meses de trabajo, bajo la dirección de Ernesto Sabato, la CONADEP entregó su informe, publicado más tarde con el título de Nunca Más, que probó casi 9.000 casos de desaparición forzada de personas.

JUICIO A las juntas militares argentina

En 1983, Alfonsín advirtió rápidamente que para concretar la democracia debía subordinar las FF.AA. al poder civil. Sin embargo, los militares no aceptaron las reglas de juego democráticas y en reiteradas oportunidades, distintos sectores del ejército se sublevaron: Semana Santa (1987), Monte Caseros (enero de 1988) y Villa Martelli (diciembre de 1988).

El 10 de diciembre, luego de los años del terrorismo de Estado, Raúl Alfonsín asumió la presidencia de la Nación. Su gobierno enfrentaba dos grandes grupos de problemas: la consolidación de la democracia y su difusión en todos los ámbitos de la sociedad, por un lado, y la relación con las Fuerzas Armadas, desacreditadas en su “razón de ser” por la reciente derrota a manos del ejército británico en el Atlántico Sur. Sobre el gobierno también pesa la herencia de la deuda externa.

El 15 de diciembre, Alfonsín sancionó los decretos 157/83 y 158/83. Por el primero, se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros. Por el segundo, se ordenaba procesar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), integrada por personalidades apartidarías como el escritor Ernesto Sabato, la militante por los derechos humanos Graciela Fernández Meijide o el rabino norteamericano residente en la Argentina Marshall T. Meyer, entre otros.

Su misión es la de relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones a los derechos humanos con el objetivo de fundar un juicio civil a las juntas militares. También ese día, Alfonsín envió al Congreso un proyecto de ley declarando nula la llamada Ley de Autoamnistía, dictada por el gobierno militar. Una semana después, el proyecto fue sancionado como Ley 23.040, la primera ley de la nueva etapa democrática.

El proceso de desmilitarización del Estado continuó durante la presidencia de Carlos Menem. El nuevo presidente logró la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil. Con su política de achicamiento del Estado, también redujo a ese grupo de poder y presión. En diciembre de 1990, se produjo el cuarto levantamiento carapintada, encabezado por Mohamed Seineldín.

El presidente impuso su autoridad y consiguió que los insurrectos fueran reprimidos por las fuerzas leales. Seineldín fue condenado a cadena perpetua. A partir de ese momento, los militares se alejaron de la práctica política.

Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, al cumplirse el plazo otorgado al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas para que procediera al juzgamiento de las tres primeras juntas militares sin que se avanzara sobre el tema, la causa pasó a la justicia civil. El paso no carecía de riesgos; la organización de las Fuerzas Armadas poco había variado en el año y medio transcurrido desde el retiro del gobierno militar, y continuaban convencidas de haber actuado correctamente.

Para la defensa de los imputados, había dos caminos de justificación de ls hechos, por un lado entender que había un estado de guerra en que era necesario implementar esos actos y medidas especiales y por el otro declarar como anticonstitucional el juicio, porque se los juzgabas fuera del ámbito militar.

El Tribunal estuvo compuesto por los jueces de la Cámara Federal Carlos Arslanian, Jorge Torlasco, Andrés DAlessio, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Valerga Aráoz y Guillermo Ledesma.

El juicio estuvo acotado a 711 casos testigo, porque solo fueron considerados los homicidios en los casos en que se encontraron los cuerpos y en que se podía demostrar que el asesinato había ocurrido por acciones u omisiones de los comandantes. De manera que el juicio no contempló el tema de los desaparecidos que continuaban en esa condición.

En la sala de audiencias se vivieron momentos muy dramáticos al escucharse los centenares de testimonios de los sobrevivientes y familiares de las víctimas.El gobierno trató de darle un perfil bajo a la difusión de los juicios. La televisión, estatal en su mayoría, nunca transmitió en vivo desde la sala del juicio y se limitó a transmitir unos pocos minutos por día de imágenes sin el audio original, que era reemplazado por la voz en off de un locutor que hacía una síntesis de lo declarado.

Esta actitud del gobierno contrastaba con la enorme difusión que tuvo el desarrollo del juicio en el mundo. Fue noticia de tapa de los principales diarios que enviaros sus corresponsales para seguir de cerca el proceso.

El 9 de diciembre de 1985 la Cámara dio a conocer las sentencias. En la fundamentación dejaron constancia que “se trató de un plan criminal organizado desde el Estado”.

Se dictaminó la prisión perpetua para Videla y Massera, 17 años de prisión para Viola, al almirante Lambruschini 8 años y 4 años para Agosti. Los cuatro restantes comandantes, Graffigna, Galtieri, Anaya y Lami Dozo fueron absueltos.

Junta Militar Argentina en 1976

La mayoría de los desaparecidos eran jóvenes menores de 35 años, obreros o estudiantes y, por lo general, se les detenía en su domicilio durante la noche. La guerra sucia se cobró la vida de 30.000 desaparecidos. Eran secuestrados que no estaban en ningún sitio, y de los que nada volvía a saberse; simplemente dejaban de existir.

El punto 40 de la sentencia contariaba la política de Alfonsín que quería dar por concluido los juicios y dejaba abierta la posibilidad de continuar investigando y juzgando hacia abajo en la jerarquía militar y condenar a los jefes de zonas y subzonas militares y a los ejecutores directos de la represión.

Todas las penas íueron acompañadas de inhabilitación absoluta perpetua y destitución; los camaristas ya habían decidido de antemano absolver a los cinco acusados restantes. En todos los cargos se había optado por condenar por medio de la ley más benigna. Los casos sólo se consideraron probados si existían tres pruebas indiciarías.

Se descartaron cargos, en algunos casos por razones paradójicas: no se condenó a nadie por falsedad ideológica, por ejemplo, porque en la inmensa mayoría de las respuestas a los hábeas corpus las policías y el Ministerio del Interior habían respondido mediante documentos sellados, pero sin forma legal. No se condenó por robo de bebés porque la Cámara consideró que el número de acusaciones no era suficiente para probar un método concertado. La pertinaz tarea de los organismos humanitarios, especialmente de Abuelas de Plaza de Mayo, no fue atendida.

Había ocurrido lo inimaginable: un tribunal civil había condenado la acción de quienes habían detentado el poder absoluto en la Argentina. El juicio más conmovedor y significativo de la historia nacional, cuyas audiencias habían durado 900 horas, que había reunido a 672 periodistas, 833 testigos (546 hombres y 287 mujeres, entre ellos 64 militares y 14 sacerdotes) y producido tres toneladas de expedientes de los que formaban parte 4.000 hábeas corpus o denuncias de desaparición de Capital Federal, 5.000 del interior del país y 4.000 reclamos diplomáticos, terminó el 9 de diciembre.

ALEGATO DEL FISCA STRASSERA

Fiscal StrasseraEste proceso ha significado, para quienes hemos tenido el doloroso privilegio de conocerlo íntimamente, una suerte de descenso a zonas tenebrosas del alma humana […]. No son las Fuerzas Armadas las que están en el banquillo de los acusados, sino personas concretas y determinadas a las que se endilgan delitos concretos y determinados.

No es el honor militar lo que está en juego, sino precisamente los actos reñidos con el honor militar!…]. Por todo ello, finalmente, este juicio y esta condena son importantes y necesarios para las víctimas que reclaman y los sobrevivientes que merecen esta reparación […]. Señores jueces: Quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria.

Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: NUNCA MÁS.

El diario del juicio. Buenos Aires, Perfil, 1986.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Estela de Carlotto, presidente de la abuelas de Plaza de Mayo.

DETENCIÓN DEL EXDICTADOR VIDELA POR ROBO DE BEBES

En el marco de la causa N° 1.284/85 del Juzgado Federal de San Isidro N°1, a cargo del juez federal Roberto Marquevich, en la que se investiga puntualmente la apropiación de dos menores por parte del matrimonio conformado por Norberto Afilio Bianco y Nilda Susana Wherly, dicho magistrado decretó el procesamiento de Videla y lo llamó a prestar declaración indagatoria en los términos del artículo 236 primera parte, del Código de Procedimientos en Materia Penal, Ley 2.372, por la implementación del plan sistemático de sustracción de menores, y dictó su prisión preventiva. También dispuso que la investigación de los hechos atribuidos al matrimonio Bianco-Wherly pasaran a tramitar por otro sumario.

En los considerandos de dicha resolución se expresa entre otras cosas que “a partir del desplazamiento de las autoridades constitucionales y la instalación del gobierno de facto el 24 de marzo de 1976, Jorge Rafael Videla en su calidad de comandante en jefe del Ejército Argentino ordenó un plan sistemático destinado al apoderamiento de menores, en el marco de las actividades de contrainsurgencia realizadas por la fuerza…”.

Fue el 15 de junio cuando el juez federal decidió convertir la detención de Videla en prisión preventiva por considerarlo ‘”prima facie” autor mediato penalmente responsable de los delitos de sustracción, ocultación y retención de un menor de diez años (cinco hechos) en concurso real con el delito falsificación ideológica de documento público destinado a acreditar la identidad de las personas (cuatro hechos) en concurso real con el delito de falsificación ideológica de documento público (nueve hechos), concurriendo estos dos últimos en forma ideal con el delito de supresión del estado civil de un menor de diez años (cinco hechos); previstos y reprimdos por los artículos 45, 54, 55, 139, inc.2, 146 y 293, 1er. y 2do. párrafo, del Código Penal”.

Si bien Videla pasó sólo un mes en la cárcel de Caseros, dado que por tener más de 70 años se le concedió luego la prisión domiciliaria, lo importante fue que esta medida fue dictada pese a la impunidad que impulsaban las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, sancionadas en 1986 y 1987, ya que había quedado fuera del alcance de las mismas el delito de apropiación de menores. Esto implicó que las Abuelas de Plaza de Mayo aprovecharan dicha fisura del sistema judicial para continuar con su inclaudicable lucha y lograr la condena de los responsables por la apropiación de sus nietos.

Fuente Consultada:
El Bicentenario Fasc. N° 9 período 1970-1989 y Fasc. N° 10 período 1990-2010
Cuatro Décadas de Historia Argentina (1966-2001) Dobaño – Lewkowicz
Historia La Argentina Contemporánea Polimodal A-Z Pigna-Dino-Mora-Bulacio-Cao

El sector terciario en la economia de un pais Actividad Terciaria

El sector terciario en la economía de un país

Al hablar de la economía de un país, nos referimos a los recursos que tiene ese país, a los bienes que produce, a los métodos de producción que emplea y al destino final de los bienes producidos. También designamos con el término economía las políticas económicas de los gobiernos, que intervienen, en mayor o menor medida, a la hora de establecer los sistemas productivos de un país, de fijar precios y salarios, de recaudar impuestos, de establecer ventajas o limitaciones, etc. El Estado, por ejemplo, puede crear y dirigir sus propias empresas, limitar la producción de un bien y fomentar la de otro, conceder ventajas para el establecimiento de industrias en una determinada región, conceder exenciones o ventajas fiscales.

Para estudiar metódicamente los bienes que produce un país, se suele dividir la economía en tres sectores:

—El sector primario, que abarca la agricultura, la ganadería, la pesca y la explotación forestal; esta última consiste en el aprovechamiento económico de los bosques para la obtención de madera, pasta de papel y algunas otras sustancias como resinas y caucho.

—El sector secundario, que engloba la minería y la industria.

—El sector terciario, que agrupa todas las demás actividades necesarias para el desarrollo de una sociedad: comercio, finanzas, transportes, turismo, enseñanza, sanidad, deportes, espectáculos, etc., consideradas desde un punto de vista económico, es decir, como productoras de riqueza.

EL SECTOR TERCIARIO:
Comprende todas aquellas actividades que no pueden incluirse ni en el sector primario ni en el secundario. Es, por tanto, un sector muy variado, que también recibe el nombre de sector de servicios, porque todas las actividades que engloba son servicios que se prestan entre sí las empresas o los individuos, como vender un producto, transportar una carga, ofrecer una habitación en un hotel, servir una cena en un restaurante, ser objeto de un reconocimiento médico, etc.

El terciario es el sector económico más importante en los países desarrollados y el que da trabajo a un mayor número de personas. En cambio, en los países en vías de desarrollo el sector económico más importante y el que ocupa mayor cantidad de población activa es el primario.

Dentro de este grupo tienen particular importancia el comercio y los transportes. Estos últimos dan lugar a la realización de grandes obras públicas, como la construcción de líneas de ferrocarril, carreteras, aeropuertos y puertos.

cuaro resumen sector terciario

Primeros Frigorificos Argentinos La Exportacion de Carnes Congeladas

Primeros Frigoríficos Argentinos
La Exportación de Carnes Congeladas

En 1879 apareció un elemento tecnológico que tuvo una enorme significación. Ese año un barco, Le Frigorifique, que producía frío artificial, transportó a Europa algunas toneladas de carne de oveja congelada. Se perdió una parte, porque se rompió una sección de la maquinaria, pero el resto llegó a Francia en buen estado y fue consumido.

Así empezó a solucionarse el viejo problema que había desvelado a los ganaderos desde la época de la colonia en adelante: cómo conservar la carne de la res. En tiempos de las vaquerías, la carne quedaba para alimento de los ratones o perros del campo. Después llegó la época de los saladeros: esa carne que antes se desperdiciaba, se comenzó a macerar, secar, salar y a enviarse en barricas a mercados que, si bien tenían un poder consumidor muy bajo, convertían de todos modos a los saladeros en un rubro exportador y permitieron la fundación de algunos donde se empleaban hasta varios miles de personas en diversas tareas.

LA EXPLOTACIÓN DE LA CARNE CONGELADA Y LOS PRIMEROS FRIGORÍFICOS EN ARGENTINAPero lo que verdaderamente se buscaba era cómo conservar la carne de un modo tal que su calidad no se resintiera y gustase al paladar europeo. Hacia 1870 la Sociedad Rural de la provincia de Buenos Aires ofreció un premio metálico muy importante para aquella persona que inventase una técnica que conservara la carne en esas condiciones.

Un francés, Charles Tellier (imagen izq.) , descubrió la forma de producir frío artificialmente. Fue a través del frío, entonce8, que la carne empezó a ser conservada y exportada, y lo que en 1879 era un experimento, tuvo luego una enorme significación dentro de la economía argentina.

La industria frigorífica se desarrolló en la Argentina en función del mercado europeo, principalmente el inglés. Desde la década del 70, los avances en las técnicas de refrigeración en los establecimientos y, sobre todo, en los barcos, posibilitaron la exportación ultramarina de carnes. Durante la década del ‘80 se instalaron en la Argentina los primeros frigoríficos: el de Eugenio Terrason, en San Nicolás, y elSansinena, en Avellaneda, ambos de capitales nacionales; The River Plate, en Campana, y Las Palmas, en Zárate, de capitales británicos. Estas cuatro empresas se repartieron el mercado de exportación a Inglaterra hasta 1902. En los años siguientes y hasta 1 907, las empresas inglesas tendieron a monopolizar ese mercado.

Los primeros embarques fueron sobre todo de carne ovina, que resistía mejor el traslado y se destinaba a una clientela de bajos recursos, mientras que el porcentaje de carne bovina congelada era poco significativo. Hasta 1900, el ganado que se exportaba a Inglaterra era principalmente ganado en pie. El cierre de las importaciones de ganado argentino por parte de Inglaterra, argumentando la existencia de aftosa, impulsó el desarrollo de la industria frigorífica y el incremento de las exportaciones de carne bovina congelada.

Muy pronto, la mayor demanda inglesa y los progresos técnicos que abarataron los costos del transporte permitieron aumentar las exportaciones de carne congelada, con lo que se llegó a superar a los EE.UU. como proveedor de carnes en el mercado londinense. Posteriormente, el retiro de ese país del mercado británico, a causa de su mayor consumo interno, llevó a los capitales norteamericanos a invertir en la industria frigorífica argentina.

El frigorífico Anglo instalado en Zárate. Los primeros frigoríficos fueron de capital británico. En 1882, E. Terrason construyó en San Nicolás de los Arroyos el primer frigorífico y al año siguiente se inició la exportación a Inglaterra de corderos congelados. En 1883, se estableció en Campana el segundo establecimiento frigorífico —perteneciente a la firma The River Plate Fresh Meat— que, en 1884, comenzó a elaborar carne vacuna congelada. En 18861, la firma James Nelson and Sons instaló en Ztírate el frigorífico Las Palmas. En 1885 se había instalado en Avellaneda la Compañía Sansinena de Carnes Congeladas, integrada por capitales argentinos.

En 1907, la firma Swift adquirió el frigorífico The Plata Cold Storage, en Berisso y, al año siguiente, Swift, Armour y Morris compraron La Blanca, en Avellaneda. Los norteamericanos introdujeron innovaciones tecnológicas en el procesamiento de la carne, que consistían en su enfriamiento —chilled— a 0.ºC, lo que daba como resultado mayor calidad y precios más bajos que los de la carne congelada a 30ºC. Las exportaciones dechilled se incrementaron, alentadas por la mayor demanda inglesa. Por otra parte, como la carne enfriada requería animales con menos grasa, se promovió un mayor refinamiento y cuidado del ganado.

La llegada del capital norteamericano a la industria frigorífica alteró la distribución de los beneficios de las exportaciones de carne, ya que ingleses y norteamericanos debieron repartirse el mercado. Por lo tanto, acordaron cuotas de exportación y, operando en conjunto, desplazaron a los frigoríficos de origen nacional, que destinaron su producción al mercado local.

LA EXPLOTACIÓN DE LA CARNE CONGELADA Y LOS PRIMEROS FRIGORÍFICOS EN ARGENTINAObreros en el interior de un frigorífico preparando carnes para la exportación. Los años 1900, 1901 y 1902 constituyen lo que puede llamarse la edad de oro de la industria frigorífica.

Durante esos años, sólo trabajaban tres frigoríficos que contaban con tecnología todavía primitiva, pero debido a la abundancia de ganado disponible, imponían al estanciero los precios y se aseguraban los mayores beneficios.

Más tarde se instalaron frigoríficos de capitales estadounidenses y comenzaron a desarrollar el sistema del enfriado, que abrió al vacuno de calidad un mercado más amplio pero mucho más exigente.

LOS BUQUES FRIGORÍFICOS: Cuando el vacuno parecía marchar al ocaso irremediable, buenas noticias sacuden la opinión pública: se formaba una compañía francesa dispuesta a explotar el invento de Terrier, consistente en conservar las carnes frescas dentro de cámaras mantenidas a 0°C por una corriente de aire seco, enfriada por evaporación de éteres vínicos.

Le Frígorífique, el buque equipado para la prueba, llegó a Buenos Aires para la Navidad de 1876 con carne fresca de reses muertas en Rúan tres meses antes. Se ofreció un banquete a bordo con esas carnes, y aunque su gusto no fuera muy recomendable se habló entusiastamente del sistema. Creíase llegado el momento de la tan anhelada valorización vacuna.

La Sociedad Rural hizo una colecta que unida a una donación del gobierno bonaerense permitió comprar un lote de novillos y cederlos a la empresa para su viaje de retorno. No pensaban los estancieros en el ovino, aunque sí la empresa, que con fondos provenientes de los cueros y sebo del lote obsequiado adquirió 200 capones. Tras azarosa travesía e inconvenientes con las máquinas, el cargamento llegó en malas condiciones.

En 1877 arribó otro barco, El Paraguay, equipado según el procedimiento Carré-Julien de congelar a -30 °C, sistema que aseguraba mejor resultado en esa época de tan poca experiencia. Esta vez el consabido banquete a bordo fue más placentero, pues la carne no tenía mal sabor. Anticipando el futuro próximo, el buque congeló varios miles de carneros y sólo unas pocas reses vacunas; el cargamento llegó en perfecto estado y tuvo buenas ventas. Pero las sociedades francesas no llegaron a concretar sus propósitos, faltas quizás de un mercado amplio. En cambio, capitales ingleses desarrollaron el sistema, tan útil para proveer a Gran Bretaña de la carne que necesitaba, y lo aplicaron primero al comercio con Australia (1880) y luego con la Argentina.

Fácil de explicar, abstracción hecha de cualquier inconveniente o ventaja momentáneos, resulta el triunfo de! sistema Carré-Julien sobre el método Tellier. Este último equivale al enfriado (chilled beefl de hoy, cuya preparación y consumo exige buena técnica y alto grado de armonía entre los diversos sectores intervinientes, para lograr que el producto —con vida no superior al mes y medio y siempre en cámaras frigoríficas— pueda llegar al consumo en plazo tan perentorio.

El sistema triunfante, en cambio, congelaba la carne hasta convertirla en bloque de hielo que se mantiene indefinidamente mientras dure el frío; una vez suspendido éste, el descongelamiento es lento y asegura la conservación por varios días más. Aunque la carne congelada no pueda competir en presentación y gusto con la enfriada, sus otras ventajas la hicieron triunfar. Deberían pasar bastantes años para que resurgiera el sistema, con plantas industrializadoras y sistemas distributivos adecuados.

Tomado de Horado Giberti, investigador argentino contemporáneo, Historia económica de la ganadería argentina.

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea Alonso-Elizalde-Vázquez

Educación Gobierno de Rivadavia Creacion de la Universidad de Bs.As.

Educación Gobierno de Rivadavia y La Creación de la Universidad de Buenos Aires

La llamada “época de Rivadavia“, incluyendo el ministerio ejercido por este discutido estadista bajo el mandato de Martín Rodríguez y su posterior -y efímera- presidencia, fue muy rica en iniciativas en el campo cultural y educativo. No es arriesgado sostener que Buenos Aires superó lo conocido hasta entonces y lo que siguió en la “época de Rosas”.

Educación Gobierno de Rivadavia PeriodismoLa más importante de las novedades del momento fue la creación de la Universidad de Buenos Aires, en agosto de 1821, bajo cuyo control quedó el resto de la enseñanza, en la primera de las “reformas educativas” de nuestra historia independiente.

Entre los primeros departamentos de la casa de altos estudios -que sería con el tiempo uno de los pilares de la educación y la cultura nacionales- se contaron los de medicina, jurisprudencia, ciencias sagradas, matemáticas y ciencias preparatorias. Su primer rector fue el presbítero Antonio Sáenz.

Un rol importante en la estructura educativa ocupó el antiguo Colegio de la Unión del Sur, convertido ahora en Colegio de Ciencias Morales (hoy Colegio Nacional de Buenos Aires), paso previo al ingreso en la Universidad.

Se trajeron laboratorios y otros elementos técnicos del exterior y se contrataron profesores. También se creó un sistema de becas que beneficiaba a estudiantes de las demás provincias.

Entre las instituciones surgidas en este marco, podemos nombrar el Departamento Topográfico, la Academia de Medicina, el Museo Público de Buenos Aires... Docentes especializados, ingenieros, artistas, taquígrafos (los primeros en trabajar en estas tierras), arribaron a lo largo de la década contratados por las autoridades o atraídos por beneficios inmigratorios.

Entre muchos otros nombres citemos al pintor saboyano Carlos Enrique Pellegrini y al litógrafo ginebrino César H. Bacle, quienes incrementaron, desde 1828, la iconografía local.

“Derechos del hombre…”
Floreció también la prensa periódica. En 1821, apareció El Argos de Buenos Aires. En él colaboraron Ignacio Núñez y Manuel Moreno, entre otros.

En sus páginas –como en las de La Abeja Argentina– solían publicarse novedades científicas y técnicas, por ejemplo, informes sobre los sistemas de telegrafía óptica aplicados en Europa. En 1823 apareció La Gaceta Mercantil, que tuvo carácter de diario y que subsistió hasta 1852.

La influyente colectividad inglesa residente en el país contó con un periódico en su idioma, The British Packett and Argentino News, editado con algunas interrupciones entre 1826 y 1858.

La proliferación de nuevos órganos de la prensa nacional fue constante: se sumaron 23 en 1825 en todo el país, siete de ese total siguieron editándose en 1826, año en que aparecieron más de treinta periódicos (la mayoría en Buenos Aires).

Esta característica se repitió en los años siguientes. Muchos de esos medios se implicaron en el debate en torno a la forma de gobierno: eran unitarios o federales. La violencia de esa prensa política parecía una reacción contra la ñoñería imperante en la colonia.

Al respecto escribió Arturo Capdevila: “En la era colonial solamente el panegírico y el ditirambo a las autoridades llegaba a la notoriedad de las letras de molde. Se vivía, de conformidad al apotegma general de la cortesanía, bajo el cetro de los mejores monarcas.

Con arreglo a este orden, los virreyes, gobernadores y demás funcionarios representaban en sus respectivas esferas aquella misma perfección. Por consiguiente, era de toda necesidad que se pasara por grados sucesivos al otro extremo: el de la invectiva, la negación y el ataque procaz…”.

En ese terreno descolló en los años rivadavianos aquel a quien el investigador Miguel A. Scenna describió como “un fraile de combate”, Fray Francisco Castañeda, enemigo feroz de Rivadavia y de los unitarios.

Entre los estrafalarios  títulos de los periódicos que libró  desde la imprenta, anótese éste: Derechos del hombre, o discursos histórico-místico-político-crítico-dogmáticos sobre los principios del Derecho político -sic-, impreso en Córdoba en 1825).

Entre los periódicos del interior, citemos El Cristiano Viejo (Córdoba, 1825), El Federal (Córdoba, 1826-1827), Vete portugués, que aquí no es (Santa Fe, 1828).

Por entonces varias provincias, como Tucumán, Corrientes y Salta, iniciaron la publicación oficial de sus respectivos Registros Oficiales. Además de la polémica política, eran centro de la atención periodística las notas de interés comercia! o cultural y los avisos. No así la noticia propiamente dicha, tal como se la entiende hoy.

Lejos quedaba el tiempo en que se contaba una única imprenta en el Plata…

Funcionaban en la capital las casas impresoras de Álvarez y Cía., Jones y Cía., la Imprenta del Estado, de la Independencia, la Imprenta Republicana, etcétera.

Todos estos talleres utilizaban prensas manuales de hierro, aptas para reducidos tirajes. Durante muchos años más, el volumen de los diarios o semanarios se redujo a cuatro páginas; en algunos casos la mitad de ellas cubiertas con avisos.

La adquisición por parte de los lectores se hacía por medio de suscripciones o en lugares fijos (en las mismas imprentas o en librerías).

Hacia 1826 se introdujo una novedad técnica europea de importancia: la litografía, nueva fuente de coloridos testimonios para la historia. La innovación se debió a la actividad del francés Jean Bautista Douville y de su pareja, Pillaut Laboisiére.

CREACION DE LA UNIVERSIDAD DE BS.AS.

Antecedentes de su creación.  El proyecto de establecer una universidad en la ciudad de Buenos Aires se remonta a la época colonial cuando, durante el gobierno de Vértiz, se pensó destinar a su sostenimiento las rentas producidas por los bienes que habían pertenecido a la Compañía de Jesús.

Pero su creación, dispuesta por Real Cédula de 1799, no llegó a efectuarse. Fue sólo en el Congreso de Tucumán donde adquirió forma y se concretó la idea de efectuar su fundación.

Juan Martín de Pueyrredón, en efecto, propuso al Congreso, el 18 de mayo de 1819, la erección provisional de una universidad.

A su juicio, no era posible demorarla — “sin grave perjuicio y escandalosa injusticia” —, ya que habían pasado los tiempos en que “como no era el interés de los virreyes el fomento de las ciencias en América, se contentaron con fundar el Colegio de San Carlos”, dejando sepultada en el olvido la iniciativa de crear una universidad.

universidad de buenos aires

El proyecto del Director Supremo fue aprobado por el Congreso, en sesión del 21 de mayo, previo estudio de una comisión que en su dictamen destacó que no era posible dilatar por más tiempo la fundación de un “establecimiento tan útil al país y tan deseado de estos habitantes, sin contar los mismos perjuicios y la misma injusticia de que tantas veces se han quejado”. Mas, los acontecimientos políticos y la anarquía imperante, que pronto llevaron a la disolución del Congreso y a la caída del Director, impidieron que la fundación pudiera realizarse.

El viejo anhelo sólo pudo concretarse durante la administración que, como gobernador de la provincia de Buenos Aires, presidió el general Martín Rodríguez.

Por decreto de fecha 16 de febrero de 1821, el presbítero Antonio Sáenz (1780-1825) —que por encargo de Pueyrredón había ajustado un concordato con el obispado y proyectado un reglamento para instalar la universidad— fue designado “comisionado del gobierno para establecer un estudio general”, con amplias facultades para proceder a la organización de los departamentos que integrarían dicha casa de estudios.

Para convertir en realidad el proyecto tantas veces postergado, Sáenz celebró un acuerdo con el Consulado por el cual se convino la transferencia al nuevo establecimiento de las aulas de matemáticas, pilotaje, comercio, inglés, francés y dibujo, y acordó que se reconocería, como catedráticos de la universidad a los profesores del Instituto Médico.

Poco después, redactó el proyecto de organización de los departamentos y solicitó al gobierno que procediera a designar los prefectos que habrían de presidirlos.

Por decreto de 13 de junio de 1821 se efectuaron los nombramientos de prefectos, que recayeron en las personas siguientes: Manuel Antonio de Castro, Departamento de la Academia de Jurisprudencia; Cristóbal Martín de Montúfar, Departamento de Medicina; José Valentín Gómez, Departamento de Ciencias Sagradas; Vicente Anastasio Echavarría, Departamento de Jurisprudencia; Felipe Senillosa, Departamento de Matemáticas; Bernardino Rivadavia, Departamento de Estudios Preparatorios.

El mismo decreto determinó, finalmente, que “la reunión de los prefectos con un padrino de cada facultad, que sería el doctor más antiguo de ella, compondrán el Tribunal Literario”, cuya presidencia correspondería al presbítero Sáenz como rector y cancelario de la universidad.

Constituido el Tribunal Literario, previo juramento de los prefectos ante el rector y de éste ante el ministro de gobierno, todo quedó preparado, el 7 de julio, para la inauguración de la universidad. Pero un cambio en la constitución del ministerio, que llevó a la cartera de gobierno a Bernardino Rivadavia, dio un nuevo impulso y espíritu a la creación, que no quedó como una fundación aislada sino pasó a integrar el cuadro general de las reformas culturales que se llevaron a cabo en ese momento histérico.

Erección y organización de la universidad. — El 9 de agosto de 1821 se dictó el Edicto de erección de la Universidad de Buenos Aires, suscripto por el gobernador Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia, documento importantísimo de nuestra historia cultural pues en él se sintentizaron ideas fundamentales sobre la estructura y función de la enseñanza superior.

Después de recordar los antecedentes de la creación —Real Cédula de 1799 y proyecto de Pueyrredón— el edicto señaló que, restablecida la tranquilidad luego de las agitaciones del año 1820, el gobierno debía cumplir uno de sus deberes primordiales: atender a la instrucción y educación públicas.

La fundación respondía, por tanto, no sólo a una necesidad de carácter docente; también tenía un sentido social y político: era una reacción de la cultura contra la barbarie. Esta interpretación anticipa, de acuerdo con la autorizada opinión de Ricardo Levene, “un aspecto de las contiendas civiles y de los agravios que realizó después la tiranía contra la universidad”.

Luego de reconocer al presbítero Sáenz como organizador de la nueva institución y mencionar las disposiciones por él adoptadas, el edicto erige una universidad, a la que reconoce la jerarquía, preeminencia y prerrogativas de las universidades mayores.

Los estatutos — agregaba — deberían señalar la autoridad y jurisdicción de la universidad, del Tribunal Literario y del rector. Pero, hasta tanto ellos fueran dictados, se autorizaba a los miembros de la universidad a “conocer y resolver en todos los casos y causas del fuero académico”. Finalmente, ponía a la institución en posesión “de todos los derechos, rentas, edificios, fincas y demás que han estado aplicados a los estudios públicos y se han servido para sus usos, funciones y dotación”.

Inaugurada solemnemente el 12 de agosto de 1821, los estudios de la universidad fueron organizados por decreto de 8 de febrero de 1822, que aprobó el plan y presupuesto preparados por el Dr. Sáenz, aunque les introdujo modificaciones debido a la escasez de fondos y urgencias porque atravesaba la provincia.

Seis departamentos integraban la universidad :

Departamento de Primeras Letras, que se componía de diez escuelas elementales de la ciudad y doce de la campaña.

Departamento de Estudios Preparatorios, constituido por cátedras de latín, francés, filosofía, físico-matemática y economía política.

Departamento de Ciencias Exactas, que comprendía una cátedra de dibujo y otra de geometría descriptiva y sus aplicaciones.

Departamento de Jurisprudencia, integrado por cátedras de derecho natural y de gentes y derecho civil.

Departamento de Medicina, formado por tres cátedras: instituciones médicas, instituciones quirúrgicas y clínica médica y quirúrgica.

Departamento de Ciencias Sagradas, que abarcaba las cátedras de escritura, dogma y cánones, pero cuya apertura quedó postergada hasta 1825.

Fundamental en la organización de la universidad fue el concebirla como promotora de un sistema general de educación pública, que abarcaba todos los grados de la enseñanza: la escuela primaria, la enseñanza secundaria y la educación superior.

A esta característica se añadió la tendencia a introducir una nueva orientación cultural, que alejase a la juventud de los estudios puramente teóricos, que hasta ese momento habían sido los predominantes.

La consagración del profesorado universitario a la ciencia y a la cátedra fue una preocupación fundamental de Rivadavia.

Reaccionando contra el método tradicional de enseñanza, que reducía la actuación del catedrático al dictado o al comentario de un texto, estableció por decreto de 6 de marzo de 1823, que cada profesor —como obligación inherente al cargo— debía preparar las lecciones de su curso para su publicación.

El curso debía constar de dos partes: la primera destinada a la exposición de la teoría o doctrina que se enseñaba, y la segunda dedicada a la historia de la respectiva facultad “desde su origen conocido hasta el presente”.

Esta medida, que implicaba el reconocimiento de la autoridad y jerarquía de los profesores, fue seguida por la afirmación del principio de libertad de cátedra al declararse, en julio del mismo año, que los catedráticos eran “independientes en todo lo relativo a sus cursos, por ser ellos los únicos responsables en esa materia”.

Estas disposiciones de Rivadavia originaron un importante movimiento bibliográfico didáctico, que iniciado en 1823 continuó hasta 1827.

Gracias a él han llegado hasta nosotros los cursos dictados por Avelino Díaz, Felipe Senillo-sa, Juan Manuel Fernández de Agüero, Pedro Somellera, Eusebio Agüero, Pedro Carta Molina y, en forma fragmentaria porque quedaron inéditos, los del Dr. Pedro Sáenz.

El texto de estos cursos profesados en los primeros años de vida de la universidad, permiten apreciar el contenido de ciencia en ese momento histórico y el aporte de la universidad misma a la ciencia.

 Ver También: Grupo Que Acompañaba a Rivadavia

Fuente Consultada:
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román
Los Oligarcas Juan J. Sabreli – La Historia Popular Tomo 15 – Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo
Argentinos de Jorge Lanata
Historia de la Cultura Argentina Artes-Letras-Ciencisa d e Manuel Horacio Solari Editorial ATENEO

Resumen de la Crisis del 1929 ó del 29 New Deal Caida de la Bolsa

GRAN DEPRESIÓN DE 1929: CAÍDA DE WALL STREET

La crisis económica mundial más importante en lo que va del siglo XX manifestó su primer síntoma con el Crack de la Bolsa de Nueva York, a fines de octubre de 1929. En los días que van del 24 al 29 de octubre de 1929 se produjo un gran pánico entre los inversiónistas con la consecuente super oferta de acciones, que motivó una gran caída en sus precios.

Debido a ello quebraron Bancos y empresas industriales, lo que marcó el comienzo de una gran desocupación. En 1930 la cantidad de desocupados en Estados Unidos de Norteamérica superaba los 17 millones, cifra que significaba el 30% de la población activa.

Esta crisis influyó para que se produjera un cambio de actitud en el mundo capitalista y se prestara mayor atención a la planificación estatal.

Este camino fue iniciado por Franklin Roosevelt con la aplicación del New Deal  que dio importancia a la planificación, cosa que se incrementó con la II Guerra mundial en 1939 y con la política económica mundial de post guerra y los distintos organismos de cooperación económica y financiera formados por distintos países.

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VEAMOS LA HISTORIA: El 24 de octubre de 1929 al mediodía, el crecimiento financiero de los años veinte yacía hecho pedazos en el suelo de la Bolsa de Nueva York. Miles de norteamericanos, desde viudas pobres hasta magnates, habían perdido sus salvavidas. Al final del día se habían suicidado once financistas.

Mirando hacia atrás, los signos que desembocarían en el «jueves negro» estaban escritos en las paredes. Los precios de las acciones habían subido más del doble desde 1925 y en setiembre el índice Dow Jones (una estimación del valor de las acciones principales) había alcanzado la marca récord de 381 en un mercado frenético.

Los indicios de una recesión económica mundial y las advertencias de los expertos de que las acciones estaban sobrevaluadas habían provocado que algunos inversores importantes empezaran a retirarse del mercado, pero el 19 de octubre el impulso de vender alcanzó proporciones alarmantes y los precios empezaron a caer.


Caída de la Bolsa de Wall Street: Si bien la Primera Guerra Mundial se desarrolló solamente en algunas regiones europeas, la crisis económica que se desencadenó luego de su finalización afectó a todo el planeta.

Esta crisis, que cuestionó entre las dos guerras mundiales, la supervivencia del sistema capitalista tal como se venía planteando hasta ese momento, tuvo su centro en los Estados Unidos y de alli se extendió al mundo.

Los desequilibros económicos: Luego de la Primera Guerra, los gobiernos de los diferentes países del mundo, tenían esperanzas en recuperar la prosperidad económica que habían disfrutado hasta 1914. Durante los años 1918-1919, parecía que estas expectativas se estaban cumpliendo, pero en 1920 comienza una crisis que hizo caer precios y expectativas.

Tanto los países anglosajones, como los que habían permanecido neutrales en la guerra, como Japón, ensayaron propuestas para volver a tener una economía sólida basada en una moneda estable, pero lo consiguieron solo parcialmente.

Sin embargo, en la caotica Alemania cayó totalmente el sistema monetario, con lo cual la moneda perdió su valor y terminó con el ahorro privado. Las empresas, entonces, debieron recurrir a los préstamos extranjeros para poder sobrevivir, circunstancia que colocó a Alemania, en los años siguientes, en una gran dependencia de los créditos externos. La situación no era muy diferente en la Unión Soviética y en los países del este europeo, pero en Polonia, Hungría y Austria, la moneda no perdió totalmente su valor.

A partir de 1924, la crisis se fue superando, y comenzó una nueva etapa de prosperidad que reanuda el crecimiento económico, a pesar que algunos precios de materias primas y alimentos básicos volvieron nuevamente a bajar, y que el desempleo se mantuvo alto. Estos desequilibraos llevarían a una nueva crisis, pero esta vez, más profunda.

Estados Unidos y el modelo de vida americano: La Primera Guerra Mundial había favorecido a los Estados Unidos de una manera espectacular, convirtiéndolo en el principal proveedor de materias primas y productos alimenticios e industriales. También era el principal acreedor del mundo, y su influencia en Europa era fundamental.

La guerra había traído también un importante crecimiento industrial que se calcula en un 15%, siendo los sectores más favorecidos aquellos relacionados con la industria bélica. La agricultura también se había beneficiado y las necesidades europeas de comerciar, convirtieron a la flota americana en la segunda marina mercante del mundo.

La prosperidad y el crecimiento que se inició en los primeros años de la década de 1920, fueron mucho más profundos y estables en los Estados Unidos. En esta época se consolidaron sectores industriales nuevos como la industria eléctrica , la química y la petroquímica, la aeronáutica, la automotriz, el cine y la radiofonía.

Como consecuencia de este desarrollo industrial sin precedentes, el sistema energético se renovó, sobre todo a partir del incremento del consumo de petróleo y electricidad.

La industria se hizo más eficiente al incorporarse el Taylorismo y el Fordismo como nuevas modalidades de producir y organizar el trabajo y la producción en serie se impuso. También se desarrollaron nuevas actividades relacionadas indirectamente con las nuevas industrias, como la construcción de carreteras, de aeropuertos, de viviendas de fin de semana, etc.

Como la competencia industrial era muy fuerte, aumentó la concentración empresarial, dando lugar a la formación de trusts.

La agricultura, por el contrario, no vivió un crecimiento similar, pues los precios agrícolas se mantuvieron por debajo de los precios industriales, generando un desequilibrio desfavorable al sector primario. Ante esto, muchos campesinos vendieron sus tierras por debajo del valor real y se fueron a las ciudades.

Sin embargo, la prosperidad indefinida y el optimismo se extendían por todas partes. Eran los años dorados del consumismo y de la exaltación nacionalista. Se creía alcanzada la meta de ser una sociedad opulenta.

El clima de confianza se tradujo en la compra de acciones de las empresas industriales por parte de un gran número de la población, siendo la Bolsa de Nueva York el centro de la economía mundial, a dónde llegaban capitales de todos los puntos del planeta.

A pesar de esto, como la economía mundial estaba en desequilibrio con respecto a los Estados Unidos, no se pudo generar una demanda suficiente que pudiese sustentar la expansión industrial. Esto dio lugar a que ya en 1925, se comenzase a acumular stock de diversos productos, dando lugar a la caída de los precios, al desempleo y a la pérdida de la capacidad adquisitiva de la población.

Hacia fines de la década, la compra de acciones de manera desenfrenada creció en un 90%. La especulación financiera hacía ganar dinero rapidamente, siendo el valor de las acciones ficiticios, ya que estaban por encima de su valor real. (La gente sacaba créditos en los bancos y ponía ese mismo dinero en la bolsa, a un interés mas alto de lo que pagaba)

La caída de la Bolsa de Nueva York:

EL PORQUE DE LA CRISIS: A medida que la prosperidad aumentaba, los empresarios buscaron nuevas negocios para invertir sus ganancias. Prestaban dinero a Alemania y a otros países e instalaban sus industrias en el extranjero (la Argentina y Brasil, entre otros).

También invertían en maquinarias que permitían aumentar la producción. Desde que advirtieron que tendrían dificultades para vender tanta mercadería, comenzaron a invertir en bienes de lujo, como joyas o yates, y en negocios especulativos.

La compra de acciones en la bolsa se fue transformando en uno los más rentables. Muchas veces, para comprar acciones, los empresarios pedían créditos a los bancos. Debido a que la ganancia de las acciones podía llegar a un 50% anual y el interés que debían pagar por los créditos bancarios era del 12%, los beneficios que obtenían eran enormes.

A fines de la década, la prosperidad, que antes estaba basada en el desarrollo industrial, pasó a depender de la especulación.

En 1928, algunos síntomas hacían prever que la economía estaba en peligro. Los ingresos de la población no habían subido tanto como para que el consumo siguiera creciendo.

Los almacenes estaban llenos de mercaderías que no podían ser vendidas y muchas fábricas comenzaron a despedir a sus trabajadores. Sin embargo, en la bolsa seguía la fiesta especulativa.

Los precios a que se vendían las acciones no reflejaban la situación económica real de las empresas. Aunque el crecimiento de muchas de ellas se había detenido, sus acciones seguían subiendo porque había una gran demanda de los especuladores. Nadie pudo o quiso darse cuenta de la gravedad de la situación.

Cuando en octubre de 1929 la Bolsa de Nueva York quebró, la crisis fue inevitable y se extendió al sistema bancario, a la industria, el comercio y al agro estadounidenses. Sus consecuencias se sintieron también en todo el mundo y perduraron hasta la Segunda Guerra Mundial.

El jueves 24 de octubre de 1929, se produjo el crash de la bolsa de Wall Street.

Más de 13.000.000 de títulos que cotizaban en baja no encontraron compradores y ocasionaron la ruina de miles de inversores, muchos de los cuales, habían comprado las acciones con créditos que ya no podrían pagar. (Foto:Una multitud aguarda para retirar sus depósitos)

Esto llevó a que la gente entrara en pánico, y quienes poseían dinero en cuentas bancarias corrieron a retirarlo.

Los bancos no eran capaces de hacer frente a tal magnitud de reintegros, y además, como en los Estados Unidos se había tratado de hacer frente al descenso de la demanda con una expansión del crédito a los ciudadanos comunes, se vieron desbordados por deudas incobrables.

Ante esto, se negaron a dar nuevos créditos y a refinanciar las deudas existentes, pero sin embargo, aproximadamente 600 bancos americanos quebraron.

A partir de ese momento se inició un período de contracción económica mundial, conocido como la “GRAN DEPRESiÓN”.

En los Estados Unidos, el descenso del consumo hizo que los stocks acumulados crecieran, las inversiones se paralizaran y muchas empresas tuviesen que cerrar sus puertas.

La caída de la actividad industrial supuso una desocupación generalizada, de tal manera que se calcula que hacia 1932, existían en los Estados Unidos cerca de 13.000.000 de desocupados.

La depresión trajo también penuria en el campo, pues muchos agricultores se arruinaron como consecuencia de la caída de los precios y de los mercados agrícolas. Como solución desesperada para poder pagar sus deudas, gran cantidad de trabajadores agrícolas vendieron sus tierras a precios irrisorios y se fueron a trabajar al oeste.

La pobreza no alcanzó solo a campesinos y obreros, sino que se extendió a empleados, profesionales y capitalistas arruinados.

Extensión de la crisis: Las conexiones existentes en la economía internacional, pero sobre todo la dependencia que de los Estados Unidos tenía la economía europea, hicieron que la Gran Depresión, se extendiera por todo el mundo.

La caída de los precios en América afectó a las industrias de otras partes del mundo que tenían precios superiores a los estadounidenses y que al no poder competir, vieron drásticamente reducidas sus exportaciones. Al mismo tiempo, la disminución de la demanda norteamericana, (y por ende, de sus importaciones), frenó las exportaciones de muchos países, con lo que disminuyó el comercio mundial.

Los Estados Unidos también trataron de repatriar capitales que habían invertido en diferentes países. Esto tuvo una especial repercusión en Alemania, que tenía cuantiosos créditos tomados a Norteamérica, pues ese país había sido prácticamente obligado a endeudarse para hacer frente a las reparaciones de guerra estipuladas en el Tratado de Versalles, las que debían ser pagadas en efectivo.

La crisis afectó también a Austria, Gran Bretaña, Francia, América Latina, el Sudeste Asiático, Australia, y muchos más, ya que salvo en la Unión Soviética, sus consecuencias repercutieron de una u otra manera en todo el planeta.

El 11 de diciembre de 1930, en la ciudad de Nueva York, el poderoso Banco de Estados Unidos se derrumbó, y destruyó los depósitos de medio millón de cuentahabientes. Sólo en 1931 se desplomaron unos 2,300 bancos. Innumerables fabricantes con exceso de existencias cerraron sus fábricas para reducir pérdidas. Entre 1930 y 1933 un promedio de 64,000 trabajadores por semana pasaron a engrosar la multitud de desempleados. En 1933, unos 13 millones de estadounidenses estaban sin empleo, y quienes lo conservaron vieron reducidos sus salarios. La producción industrial descendió hasta los niveles de 1916.

El New Deal: La crisis había llevado a replantear el rol del Estado en la economía de una nación. En marzo de 1933 asumió como presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, quien se fijó como principal objetivo reconstruir la economía de su país.

Para esto desarrolló un plan conocido como “New Deal”, que consistía en la regulación de la economía favoreciendo las inversiones, el crédito y el consumo, lo que permitiría reducir el desempleo. El gasto público debía orientarse a la seguridad social y a la educación.

El modelo estaba inspirado en las ideas del economista John Keynes que expuso sus principios en el libro “La teoría general del empleo, el interés y el dinero”.

Keynes sostenía los principios del liberalismo clásico, pero proponía la intervención del Estado en aquellos casos en que se viera perjudicado. Creía que una redistribución de los ingresos y el aumento de la tasa de empleo, reactivaría la economía. Nació así la teoría keynesiana.

Las medidas adoptadas por Roosevelt fueron: ayudar a los bancos, subvencionar a los agricultores, aumento de los salarios y reducción de las horas de trabajo, creación de nuevos puestos de trabajo en la administración pública y en obras públicas, lo que daría un fuerte impulso a la construcción y a sus industrias derivadas. También se establecieron planes de asistencia sanitaria y se organizó un nuevo sistema de jubilaciones y pensiones”

Los resultados del New Deal fueron desiguales, lográndose estabilización en lugar de crecimiento. No se logró el pleno empleo y la permanencia de un número alto de desocupados, hicieron de la década del 30. Un período de tensiones y enfrentamientos sociales.

LOS GOBIERNOS enmarcados en el New Deal (Nuevo Trato) del presidente Franklin Delano Roosevelt, desde 1933 hasta 1940, no lograron elevar el empleo ni la producción industrial norteamericana a los niveles que tenían en 1929. Sin embargo, gracias a la inversión pública y a la reestructuración casi total de la economía, pero sobre todo al liderazgo económico de Washington, el país quedó preparado para asumir el predominante papel internacional que le correspondió desempeñar en la Segunda Guerra Mundial y que trajo consigo la recuperación económica además de una gran victoria.

La necesidad de aumentar la producción debido a la guerra finalmente solucionó el problema de la cesantía. El esfuerzo económico que se requería para satisfacer las demandas de las fuerzas armadas y los aliados era gigantesco. La forma en que reaccionó la industria norteamericana abrió un espectro tan grande de posibilidades económicas que, al realizarse, crearía para los Estados Unidos una era de prosperidad y poder, sin precedentes.

Primer discurso de inauguración de F.D. Roosevelt el 4 de marzo de 1933
[…] Nuestra tarea prioritaria es hacer que la gente vuelva a trabajar. Esto se puede conseguir mediante un reclutamiento directo por parte del gobierno. […] Nosotros podemos facilitar la realización de este objetivo aumentando el precio de los productos agrícolas, y con éstos la capacidad adquisitiva de los agricultores.

Podemos facilitarlo insistiendo para que el gobierno federal, el de los Estados y los gobiernos locales se pongan a trabajar inmediatamente para reducir de una forma draconiana sus costes de funcionamiento. Podemos facilitarlo unificando las ayudas a las víctimas de la crisis. […] Podemos facilitarlo planificando y supervisando a nivel nacional todas las formas de transporte, de comunicaciones y de servicios que tienen claramente un carácter de interés público […].

Finalmente, en nuestro camino hacia la plena ocupación, necesitaremos llevar a cabo tres medidas destinadas a prevenir un retorno a los malos tiempos pasados: tendrá que haber una estricta vigilancia de todas las actividades bancarias, financieras y de inversiones; habrá que limitar las actividades de los que especulan con el dinero de los demás; habrá que asegurarse de que nuestra divisa sea a un tiempo adecuada y saneada. […]
Nuestras relaciones comerciales internacionales, aunque tienen mucha importancia, son, hoy, secundarias respecto a la necesidad de establecer una política nacional saneada […].

DEPRESIÓN MUNDIAL
La oleada de la depresión económica norteamericana sacudió a todo el mundo. Japón perdió el lucrativo mercado estadounidense para sus exportaciones de seda (que habían supuesto vitales ingresos para los agricultores y trabajadores de su industria textil).

Debido a la retirada de los préstamos norteamericanos, muchos gobiernos de Iberoamérica tuvieron que abandonar numerosos proyectos.

En Europa, la quiebra del Creditanstalt, el mayor de los bancos austríacos, en mayo de 1931, repercutió en muchos otros, que se vieron obligados a cerrar, incapaces de satisfacer sus obligaciones.

Los esfuerzos internacionales por ayudar al Creditanstalt sólo lograron agotar las necesarias reservas de otros bancos.

En Alemania estaban sin trabajo la mitad de los hombres en edades comprendidas entre 16 y 30 años. En Australia, el desempleo ascendió de menos del 10 por ciento en 1929 a más del 30 por ciento en 1932.

En el mundo, el número de los desocupados se elevaba a 30 millones. En las ciudades, el aguijón del hambre impulsaba a infinidad de hombres y mujeres a buscar alimento en los cubos de basura.

Mientras tanto, miles de hectáreas de grano se pudrían en los campos porque su recolección y transporte no resultaban económicos. En Brasil se quemaron, por la misma causa, miles de toneladas de café.

En septiembre de 1931, Gran Bretaña abolió la convertibilidad de la libra en oro; es decir, el patrón oro había sucumbido. Al protegerse las naciones con fuertes barreras arancelarias, cuotas de importación, devaluaciones de moneda y numerosos medios para amparar sus industrias, el comercio internacional se derrumbó. Las dificultades económicas acentuaron la insolidaridad de las naciones, cuando sólo la cooperación hubiera podido subsanar los males.

Paradójicamente, el auténtico estímulo para la recuperación económica provino del rearme alemán, cuyas larvadas raíces se hundían siniestramente en la sima de la Depresión. En términos de vidas y padecimientos, fue un estímulo cuyos abrumadores costes superarían cuanto la experiencia o la imaginación humanas pudieran concebir.

CRISIS MUNDIAL EN EL MUNDO

Las manifestaciones —como esta marcha de hombres sin trabajo organizada en Londres en 1930 (centro)— ponían de relieve ante la opinión pública la angustiosa situación. Inglaterra tenia en diciembre de 7930 dos millones y medio de parados.

Una imagen de la época, reclamos gráficos

EFECTO DE LA CRISIS EN AMERICA LATINA: Las guerras y las crisis tienen repercusiones ambivalentes. Por una parte, las destrucciones que acarrean pueden empobrecer a grandes potencias y arruinar el comercio internacional. Por otra, la ruptura económica pueda facilitar el “despegue” de algunos países.

Así, por ejemplo, los países latinoamericanos, no envueltos directamente en las dos Guerras Mundiales, encontraron en ellas la oportunidad de transformar su economía.

Durante este período América Latina incrementó sus exportaciones y acumuló considerables ingresos, al mismo tiempo que los países capitalistas centrales, plenamente implicados en estos conflictos, dedicaban todo su esfuerzo industrial a la producción de armamento y cesaban momentáneamente en su papel de exportadores de bienes de consumo directo.

En la década de 1920, aun con precios inestables y, a menudo, desfavorables, América Latina alcanzó un lugar importante en el mercado internacional gracias a la demanda, europea primero y estadounidense después, de materias primas.

De todos modos, el mundo occidental dominante tenía todavía en su activo las tres cuartas partes de la producción de minerales, y apenas dependía del resto del mundo para abastecerse de energía.

Incluso antes de estallar la crisis de 1929, el mercado de materias primas era muy inestable, sobre todo para América Latina, que perdió en parte su anterior diversificación comercial y se ligó más a la nueva economía dominante: Estados Unidos.

Entre 1910 y 1930, la coyuntura internacional fue favorable a Latinoamérica, pues se sostuvo la expansión de Brasil y los países del Plata, y mediante inversiones directas norteamericanas el crecimiento llegó a regiones hasta entonces muy atrasadas.

Aun así, la Gran Depresión, desencadenada en un momento en que el mundo ya era interdependiente, alcanzó tanto a los países pobres como a los ricos, pero no por igual.

En Latinoamérica las repercusiones de la crisis fueron mayores porque el continente estaba ya más abierto al comercio internacional y porque Estados Unidos -país donde se inició esta importante crisis económica- había sustituido a Gran Bretaña como principal proveedor de mercancías y capitales. Los efectos de la crisis alcanzaron de lleno a Argentina, Brasil y México: por una parte, los países ricos redujeron a una tercera parte sus compras en estas naciones; por otra, los movimientos de capital se interrumpieron.

Los efectos primordiales de la crisis fueron, pues, nocivos. Si bien, examinando la cuestión con más profundidad, se podría incluso afirmar que la crisis benefició al conjunto de América Latina, por cuanto el cierre del mercado internacional la indujo a industrializarse y a diversificar su producción.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
NOTA A CARGO DE SILVIA B. LÁZZARO Historiadora

Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

La crisis con epicentro en Wall Street impacta en todos los ámbitos de la economía capitalista, afectando tanto a los países industrializados como a los productores de materias primas. Los motivos de la amplia propagación son las gigantescas dimensiones asumidas por la producción industrial en Estados Unidos y los vínculos financieros que la posición dominante del dólar había creado en Europa, Canadá y América latina.

El mecanismo de mercado se desbarató provocando, por un lado, la implementación de formas de regulación ante la exigencia de generar renovados impulsos a la actividad económica y para recuperar el empleo y la demanda; y por otro, se produjo un reacomodamiento, fundamentalmente en los países centrales, que se caracterizó por adoptar claros perfiles proteccionistas. Se asistió a una quiebra del sistema multilateral de comercio y de pagos, cobrando fuerza procesos como la constitución de bloques, acuerdos bilaterales, devaluación monetaria, abandono del patrón oro, adopción de controles de cambio y el establecimiento de cuotas de importación.

El objetivo explícito de tales medidas tiende a desvincular los medios de pago y el nivel de la economía interna, de las fluctuaciones del balance de pagos y a posibilitar la adopción de estrategias monetarias y fiscales compensatorias que permitan contrarrestar los efectos de la crisis.

Las secuelas más inmediatas de esta situación son la disminución del comercio y del movimiento internacional de capitales, lo que implica una serie de consecuencias mutuamente condicionadas para las economías dependientes especializadas en la exportación de productos primarios: reducción de los volúmenes exportados; trastrocamiento de la corriente internacional de capitales; disminución del poder de fcpmpra de las exportaciones; empobrecimiento de las reservas, y profundización i del endeudamiento externo en tanto es ineludible equilibrar el déficit de la balanza de pagos.

Los vanos intentos por encontrar un acuerdo que regule las transacciones internacionales muestran hasta qué punto se deterioró la situación política.

Las economías latinoamericanas sufrieron de inmediato las secuelas de la crisis, surgiendo dos opciones para responder al crack económico global: una, fortalecer los vínculos comerciales con los países desarrollados con el propósito de compartir equitativamente el mercado y mantener el funcionamiento del modelo basado en la exportación/importación, en el contexto más general signado por la reducción de la demanda ocasionada por la crisis; otra, no necesariamente contrapuesta a la primera, iniciar un proceso de industrialización que tienda a superar la vulnerabilidad externa y a lograr una mayor autosuficiencia, sustituyendo importaciones tradicionales de Europa o Estados Unidos.

A causa de los efectos de la depresión sobre los sectores más concentrados se está registrando un desplazamiento general hacia la implementación de políticas económicas intervencionistas que estimulen la sustitución de importaciones y el incremento de la actividad industrial. E implica secuelas sociales complejas: el germen de una burguesía industrial, que no representa una amenaza potencial a la hegemonía de las clases tradicionales -sino que por el contrario contribuye a su diversificación, pero también a su cohesión en torno a la defensa de intereses compartidos-, y el crecimiento y fortalecimiento de los movimientos sindicales. En efecto, el apoyo y el control del trabajo se erigen en condición fundamental para la expansión industrial de forma rentable, emergiendo el trabajo organizado como un actor importante en la escena social.

La crisis del capitalismo liberal muestra la imposibilidad de que el Estado se siga manteniendo al margen del ámbito socioeconómico, pero también del político institucional. El desprestigio de las instituciones políticas del capitalismo liberal conduce al fortalecimiento de la propuesta corporativa en sus diferentes variantes (fuerzas armadas, Iglesia, sindicatos y organizaciones empresariales), cuya función será recibir y dar respuestas a las demandas que se generen.

La crisis es un mecanismo recurrente del sistema capitalista mismo y quizá pueda considerársela no íntegramente como un proceso de desequilibrio, sino por el contrario como una estrategia equilibradora; en tanto también es capaz de generar respaldo a la inversión, al crédito y al sistema banca-rio: políticas asistenciales e incremento de la obra pública como formas de reactivación de la economía.

Lo esencial es plantearnos como desafío aprehender los dilemas económicos que se generan y, más aún, discutir sus soluciones en el contexto de un sistema de producción capitalista complejo en su naturaleza y en el diagnóstico de sus problemáticas, susceptibles de continuos abordajes teóricos que nos deriven hacia el imprescindible debate.

Fuente: Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Bases del crecimiento economico de Argentina en 1880 Proyecto de Roca

A comienzos de la década que se inicia en 1880, las posibilidades económicas del país se asentaban sobre bases con las que toda la dirigencia argentina coincidía: ingreso al mercado mundial como productor de artículos primarios, transporte capaz de llevar a puerto esta producción, capitales para explotar los recursos naturales fundamentalmente la tierra e inmigración para paliar la escasez de mano de obra. Además, era indispensable terminar con la anarquía monetaria para unificar y prestigiar los medios de pago de la Nación.

La circunstancia internacional tendía a favorecer estos planes: en Europa existía un mercado de capitales ávidos de colocaciones con alto rendimiento; a su vez, la industria del viejo Continente, con exceso de producción, buscaba nuevos mercados y, al mismo tiempo, productos primarios para elaborar. Así, el momento del despegue económico del país se veía favorecido por una especial y tal vez irrepetible circunstancia.

Julio Argentino Roca  Presidente Argentino (1880-1186)

Julio Argentino Roca Presidente Argentino (1880-1186)

En qué consistía este proyecto?  En lo económico, la inserción de nuestro país en la división internacional del trabajo a partir de la producción de materias primas y alimentos y la importación de la mayor parte de los productos elaborados que se consumían en el mercado interno; en lo social, el tratar de cambiar usos nativos a través de la inmigración de mano de obra y tratando de europeizar nuestras costumbres; y en lo político, la conformación de un estado moderno a partir de instituciones a imitación de la Europa de fin de siglo con el propósito de ofrecer garantías a los capitales extranjeros que invertían en nuestro país.

Por otra parte Europa tiene necesidad de colocar un excedente de producción y de población, asimismo necesita de alimentos y de materias primas.

Para asegurar la ansiada meta del progreso, los distintos sectores le atribuían a la educación una relevancia singular queriendo alfabetizar a la masa de argentinos que vivían bajo un índice de analfabetización extraordinario, pero más necesaria fue la educación de la elite dirigente que debía pasar por la universidad si quería acceder a una posición destacada dentro de la carrera política para alcanzar el poder.

Esta generación aprendió que la libertad individual era el valor supremo que el Estado debía defender y que el librecambio comercial era el sustento de toda política económica, pero no advirtió que esa libertad era privilegio de los fuertes y en la Argentina los fuertes no fueron precisamente los nativos, que el librecambio solo servía para consolidar al capital extranjero y que los sagrados derechos y garantías eran solamente excusas para amparar a las compañías extranjeras cuando buscaban eludir los impuestos nacionales o no querían someterse a las leyes justas de la Nación.

La ideología que adoptó esta generación fue el reflejo de los sentimientos e intereses de los terratenientes, su gobierno fue el gobierno de los selectos y de los iluminados. Bajo su influjo Buenos Aires dejó de ser la gran aldea para transformarse en una urbe cosmopolita de carácter, como ya dijimos, europeizante ya que la educación universitaria a la que nos referimos anteriormente tenía que venir de Londres y Paris.

1234
Inmigración
Europea
Ingreso de
Capitales
Educación y
Alfabetización
Construcción de
Ferrocarriles

El positivismo fue su filosofía: orden y progreso. Este lema, que se lo debemos a Comté, fue la bandera de su accionar. Progreso significó crecimiento y modernización. Orden consistía en crear las condiciones de tranquilidad en las cuales debía encontrarse el pueblo para permitir la proyección del progreso sin pausa.

La segunda mitad del Siglo XIX trae el triunfo del capitalismo industrial y con ello el aumento de la demanda de materias primas. La mejora en los transportes permiten el traslado de millones de inmigrantes que van a satisfacer la creciente demanda de mayor producción. En este mundo de progreso y cambio se inserta la Argentina a través de la expansión de su producción agropecuaria produciéndose entonces el fenómeno de un extraordinario crecimiento en su economía pero para ello fue preciso conquistar la Pampa Húmeda expulsando al indio y sometiendo todo el territorio nacional a la voluntad del gobierno central, de esta manera indios y gauchos fueron sacrificados en beneficio del sistema.

La riqueza generada se derrocharía en la construcción de palacios, monumentos y lujo a la europea, se quería copia a París, que era el centro mundial del progreso y educación.

Esta generación fue un fenómeno cultural trascendente, fruto de la política educacional liberal, querido y logrado por un plan meditado. Sus hombres oscilaban en los 30 años de edad en consecuencia no habían vivido la época del federalismo. Conocieron como una única realidad nacional la de los gobiernos liberales posteriores a Pavón y se formaron en los Colegios Nacionales lo que les permitió pertenecer a los grupos privilegiados convirtiéndose en ilustrados a la europea y aptos para integrarse a la política, a la burocracia y al ejercicio de las profesiones liberales ocupando los mejores cargos.

Sin trabas morales para sus ambiciones dejaron de lado los principios éticos de sus antecesores y las costumbres tradicionales creando un nuevo estilo de vida, aprovecharon los empréstitos, los juegos de la Bolsa, el hipódromo y los naipes que se hicieron sus costumbres y le otorgaron dinero fácil que les permitió acceder al despilfarro, a las viviendas más suntuosas, a la vestimenta europea y gozar de todos los lujos.

Con ellos comenzó la corrupción fenómeno nuevo en el país, salvo algunos pocos casos anteriores. Esta generación fue ajena al sentir nacional, inescrupulosa, dilapidó la riqueza de la Nación empobreciendo al país y exaltando como únicos valores culturales los propios de Europa, logrando también imponer en el país el respeto sagrado al capital extranjero.

...pero crecer al fin!
Sobre estas grandes líneas se fueron desarrollando las formas del espectacular crecimiento argentino de la década de 1880. Aunque Roca y su sucesor, Juárez Celman, se diferenciaron en sus distintas concepciones sobre el papel que debía desempeñar el Estado Nacional en este proceso, puede decirse que éste se llevó a cabo de acuerdo a una ideología única: progreso a toda costa y sin reparar en precios.

Fue un crecimiento anárquico y descontrolado, pero su febril espectáculo cubría todas las dudas y amordazaba cualquier predicción agorera. Puede afirmarse que el principio era crecer de cualquier modo, pero crecer al fin… Tantas décadas habían demorado en concretarse las profecías de Rivadavia, Sarmiento, Alberdi y tantos otros sobre el venturoso futuro que le estaba reservado a la Argentina, que cuando empezó a palparse su evidencia toda palabra prudente sonó como una cobardía, toda actitud sensata pareció una negación del porvenir.

Por eso, el progreso de esos años se realizó en medio de un desorden monetario que las leyes de Roca no alcanzaron a superar totalmente, dado que su gobierno se encontraba agobiado por una deuda exterior cada vez más voluminosa y acuciante, una política crediticia incontrolada y un sistema bancario irresponsable.

Pero aun con todas estas fallas, el despegue argentino tuvo una inauguración asombrosa que podía cuantificarse en los contingentes de inmigrantes que llegaban anualmente, en los kilómetros de vías que se tendían, en las exportaciones de productos nobles y fácilmente colocables, en las obras y construcciones que, por momentos, hacían de las grandes ciudades argentinas un inmenso campamento como lo era, por otra parte, La Plata, a un paso de Buenos Aires.

Sobre todo, las fallas del crecimiento se cubrían con una fanática fe en el progreso argentino, que nacionales y extranjeros compartían por igual. La crisis de 1890 puso de manifiesto los errores y abusos de este proceso, pero no conmovió sus grandes bases ni sus presupuestos ideológicos, y sirvió para demostrar que, rectificando algunos de los desaciertos cometidos, el camino emprendido en 1880 era el de la grandeza y el enriquecimiento de esta tierra, cuya imagen ya se hacía legendaria en el Viejo Continente.

 

Reformas Neoliberales en el Gobierno de Menem

Reformas Neoliberales en el Gobierno de Menem

Carlos Saúl Menem provenía del justicialismo, al que él mismo definió alguna vez como una corriente política nacionalista, populista y cristiana. Durante la década en que fue presidente, entre 1989 y 1999, reconvirtió al movimiento nacional y popular peronista en una fuerza política neoliberal en lo económico y conservadora en lo político.

Este alejamiento ideológico de las bases doctrinarias peronistas le permitió forjar una alianza electoral que lo llevó dos veces a la presidencia. Esa coalición estuvo formada por las clases sociales populares (en particular, los trabajadores) que tradicionalmente apoyaron al justicialismo, y también por sus tradicionales enemigos: los productores rurales, los financistas internacionales, los grandes industriales y las clases sociales altas, en general.

El neoliberalismo: Durante la campaña presidencial, Menem había prometido una revolución productiva que comenzaría con un salariazo, al parecer, en la línea del viejo populismo. La política económica que implemento contradijo esos postulados. Por el contrario, adhirió a los principios de la economía de libre mercado; es decir, un modelo que considera que todas las actividades económicas dependen únicamente de la libre iniciativa de las personas, salvo aquellas que son inevitablemente inherentes al Estado, como la defensa nacional y el mantenimiento del orden público. En los hechos, la adopción de esta ideología implicó el abandono de la concepción del Estado de Bienestar, propia del peronismo tradicional.

 Carlos Menem

Carlos Menem, Presidente de Argentina (1989-1999)

La economía de libre mercado tomó fuerza particularmente desde principios de 1991 cuando, después de un nuevo estallido hiperinfla-cionario, se puso en marcha el llamado Plan de Convertibilidad.

El economista Pablo Gerchunoff caracterizó al Plan de Convertibilidad como una estrategia de auto atamiento; es decir, el Estado se comprometió a no intervenir en la economía, como si se hubiera atado las manos.

Lo hizo en dos planos.

1. En materia cambiaría, una ley fijó, estable y perdurablemente (solo otra ley podía modificarlo), un tipo de cambio en el cual un peso es igual a un dólar.
2. En materia monetaria, el Banco Central solo podía emitir un peso si disponía de un dólar en sus reservas.

Como cinco años antes, la clave era el tamaño del Estado. Se inició, entonces, una serie de apresuradas privatizaciones con reglas poco claras. Los teléfonos, por ejemplo, fueron entregados en condiciones oligopólicas (un reducido número de oferentes podía controlar el mercado) y, previamente, el Estado debió hacerse cargo de las deudas de la empresa estatal. Se demoró, asimismo, la creación de entes reguladores que controlaran el poder de mercado, a menudo monopólico, de las nuevas compañías privadas.

La reforma del Estado: privatizaciones, descentralización y reformas administrativa y tributaria:

En esta reforma se buscaba devolver al Estado la difícil tarea de establecer normas precisas y aceptables para el gran capital nacional, el capital extranjero y la banca acreedora. Desde el gobierno se implementaron las medidas tendientes a satisfacer las demandas de todos esos sectores, que casi nunca se llevaban bien entre sí. De esa forma, se aseguró la estabilidad económica y la paridad cambiaría. Las principales políticas económicas que se implementaron desde el gobierno en relación con la reforma del Estado fueron las siguientes:

a. Privatizaciones
Apuntaban a “achicar al Estado”. Para eso se vendieron al capital privado, nacional y extranjero, las empresas que manejaba el Estado. Canales de televisión, radios, ferrocarriles, transporte marítimo, transporte aéreo de pasajeros, teléfonos, gas, electricidad, servicio de agua potable y la empresa nacional de explotación de petróleo, entre otras, fueron vendidas en pocos años.

El Estado se comprometió a controlar las nuevas empresas privatizadas con los llamados “entes reguladores”, que no en todos los casos fueron exitosos y muchas veces intervinieron en favor de los nuevos propietarios y no de los usuarios-clientes.

b. Descentralización
Esta reforma apuntó a transferir actividades o funciones del Estado Nacional, como la salud y la educación, a las provincias. En algunas, a su vez. se descentralizaron y delegaron funciones a los municipios. En muchos casos, provincias con una base económica débil no pudieron hacerse cargo en forma eficiente de las nuevas tareas.

c. Reforma administrativa
En algunas áreas, como el Ministerio de Economía, se buscó la profesionalización de sus trabajadores y el reemplazo de algunos de baja calificación por otros de un mejor nivel técnico. En general, esta reforma estuvo supeditada a ahorrar gastos, de forma tal que se implementaron los llamados “retiros voluntarios”. El Estado pagaba una cifra de dinero para que el trabajador renunciara y se comprometiera a no volver a trabajar en la administración pública.

d. Reforma tributaria
Decidió atacar la evasión impositiva, pero no hubo muy buenos resultados porque se persiguió a los pequeños contribuyentes (comerciantes y profesionales independientes). Por otra parte, los grandes empresarios que pagaban eran siempre los mismos y a ellos les creaban nuevos impuestos en vez de evitar la evasión de los demás. Además, la Dirección General Impositiva (DGI) no se modernizó lo suficiente, lo que tornaba muy complicados los trámites vinculados al pago de impuestos.

La desregulación económica
Con este término se alude al cambio en la forma de control que realiza el Estado a las empresas. El Estado pasa a controlar o regular “menos” y de una manera más “libre”, es decir, dejando que los empresarios se guíen de acuerdo con los beneficios económicos que recibirán al producir bienes y servicios. Algunos de los elementos que se aplicaron para posibilitar la desregulación son los siguientes:

• Eliminación de algunos subsidios o beneficios económicos a algunas empresas. Las que se vieron más afectadas fueron las chicas y medianas.
• Eliminación de antiguos “entes reguladores”, como la Junta Nacional de Granos que imponía algunas restricciones a los empresarios.
• Menor atención a los problemas ambientales y a la calidad de los productos que se consumen.

La flexibilización laboral
Si bien no se pudo establecer una ley que flexibilice el trabajo, dicha flexibilización ya funciona en muchos lugares. Disminución de salarios, desaparición del aguinaldo, imposibilidad del trabajador de elegir la fecha de sus vacaciones, duración de la jornada de trabajo de más de diez horas y ser despedido sin cobrar indemnización fueron algunos de los cambios que se produjeron en la forma de contratación de los trabajadores.

El gobierno sostiene que la flexibilización es necesaria para que aumenten los puestos de trabajo, ya que contratar trabajadores en estas condiciones es más “fácil”. No obstante, la desocupación aumentó mucho. Lo que casi nadie pone en duda es que la flexibilización laboral beneficia económicamente a los empresarios porque reduce los costos.

La renegociación de la deuda externa: el Plan Brady
Este acuerdo, que se realizó con la banca acreedora, consistió en la disminución de un porcentaje pequeño de la deuda externa y en una reducción de la tasa de interés a cambio del compromiso de la Argentina de pagar puntualmente las “cuotas” de la deuda. La reducción de la deuda no fue significativa y en poco tiempo los intereses acumulados superaron largamente ese descuento.

Gran parte de lo obtenido por la privatización de las empresas estatales fue destinado al pago de la deuda externa y aún así esta siguió aumentando. A mediados de 1997, la deuda externa argentina ascendía a 98 mil millones de dólares. Cuando no se puede pagar la “cuota”, el FMI vuelve a prestar dinero a cambio de implementar políticas económicas destinadas a la reforma estructural que esa institución quiere que se aplique en la Argentina.

Fuente Consultada:
Sociedad Espacio y Cultura Siglo XX La Argentina en América y en Mundo
Tobio-Pipkin-Scaltritti – Kapeluz

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tena publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Mario Rapoport, economista e historiador.

Desde el punto de vista ideológico el neoliberalismo (una doctrina economica que declara el predominio absoluto de la economía de mercado) juega un rol importante a través de las reglas que brinda el llamado “Consenso de Washington”. Este recomienda políticas económicas cuyos ejes centrales son el control del gasto público y la discilplina fiscal, la liberalización del comercio y del sistema financiero, el fomento de la inversión extranjera, la privatización de las empresas públicas y la desregulación y reforma del Estado. Los gobiernos deben limitarse a fijar el marco que permita el libre juego de las fuerzas del mercado; sólo éste puede repartir de la mejor manera posible los recursos productivos, las inversiones y el trabajo.

Esas ideas coincidieron en la Argentina con la feroz crisis hiperinflacionaria, producto de la herencia del endeudamiento externo de la dictadura militar y del fracaso de las políticas implementadas por el gobierno de Alfonsín para superarlo, y favorecida por intereses empresariales. Se esperaba que la llegada de otro presidente justicialista, Carlos Menem, pudiera revertir la situación. Pero si en 1945 se produjo la confluencia entre un líder histórico como Perón, y vastos sectores obreros y populares, que dio impulso a la industrialización y sustanciales mejoras a los trabajadores, el año pasado se verificó un escenario diferente.

Menem ganó las elecciones presidenciales con el apoyo de una gran mayoría popular que aspiraba a un cambio de rumbo, creyendo en sus promesas de “salariazo” y “revolución productiva”. Pocos sabían que ya había establecido antes de llegar al poder una alianza con el establishment y la derecha neoliberal y estaba dispuesto a realizar políticas de signo contrario a las proclamadas. La derecha en la Argentina nunca tuvo un partido fuerte como para poder triunfar electoralmente y desde la década de 1930 llegó al gobierno gracias a golpes de Estado militares. Ahora, impuso sus ideas y, sobre todo, sus intereses al nuevo liderazgo justicialista, el llamado menemismo.

Se desplegó allí la etapa más importante del neoliberalismo en la Argentina. Se dictó una ley de convertibilidad que llevó al abandono de toda política monetaria y a la sobrevaluación del peso; se dio lugar a una apertura irrestricta de la economía; se liberalizaron los movimientos de capitales externos y el sector financiero; se apoyó la flexibilización laboral y el ajuste salarial, y se realizó la privatización de las principales empresas y activos públicos, cuyo resultado más lamentable fue la venta de la compañía petrolera estatal YPF, perdiendo el Estado un recurso estratégico clave para la economía nacional.

Muchas de esas privatizaciones, así como otras políticas del Gobierno, se realizaron por medio de actos de corrupción. Se incluyó también en este proceso la privatización de la previsión social, una de las causas principales del déficit fiscal en la Argentina. El predominio de las finanzas sobre el aparato productivo afectó singularmente al sector industrial cuya participación en el PBI podría caer más de diez puntos en la próxima década (del actual 27 por ciento a alrededor del 15 para 2002).

La clave del sistema resulta, sin duda, la convertibilidad de la moneda con un tipo de cambio fijo (un dólar igual a un peso), que funciona como el patn in oro del siglo XIX y contradice todas las otras med idas de liberalización.

En un sistema así, con apertura irrestricta de los mercados, la única forma de controlar el déficit externo y el déficit fiscal es aplicando políticas necesivas y de ajuste a la espera de un milagroso finjo de caí átales externos que compense la situación.

La falencia le ese proceso podrá observarse una vez agotadas las privatizaciones, que significan una importante pérdida del patrimonio nacional y que, junto a la venta de empresas privadas nacionales, dio lugar a una extranjerización sin precedentes de la economía sin que se ampliara su capacidad productiva. Sólo se benefician grandes grupos económicos extranjeros y nacionales, hasta que se produzca la caída final del modeló.

Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Mario Rapoport, economista e historiador.

Las dos caras de la moneda:
Por el Historiador Luis Alberto Romero
Cuadernillo de Historia Argentina El Bicentenario-Clarín

Otros países latinoamericanos adoptaron el giro neoliberal: Brasil, con Cardoso; Chile, con los presidentes de la Concertación, y Perú, con Fujimori. La guerra civil se acalló en El Salvador y la nueva guerrilla, que surgió en Chiapas, se adecuó al nuevo ambiente democrático.

El mismo optimismo imperaba entonces en Europa Occidental, que emprendió la ruta de la Unión Europea y el euro, y sobre todo en Alemania, que en 1990 se reunificó. En cambio, el bloque soviético se disgregó de manera conflictiva. De la URSS surgieron Rusia y muchas otras repúblicas; Checoslovaquia se partió en dos y Yugoslavia se dividió y entró en una guerra sangrienta, sólo aplacada por la intervención de la OTAN. La conciliación llegó a Sudáfrica, donde Mándela fue liberado y electo presidente, y también a Palestina, pero la guerra civil se ensañó en Somalia y en Sudán.

En los Estados Unidos comenzó la era Clinton y también un período recesivo de la economía. El flujo fácil de dólares se interrumpió y, en la Argentina, emergió la otra cara de la fiesta.

Las privatizaciones dejaron un tendal de desocupados, en momentos en que el Estado descuidaba la educación, la salud y la seguridad. Emergió un mundo de pobreza que se manifestó con protestas exasperadas, como los cortes de rutas. Por otra parte, la corrupción del gran cambio se hizo pública: hubo escándalos, como la venta de armas; crímenes, como el de María Soledad y Cabezas; atentados, como los de la AMIA y Río Tercero, y en todos los casos quedaba como secuela la sospecha de la connivencia y el encubrimiento, a veces revelados por la implacable cámara oculta.

Por entonces, la jefatura de Menem comenzó a ser cuestionada: dentro del justicialismo, por quienes se consideraban sus sucesores; por fuera, la oposición comenzó a tomar forma, en torno del radicalismo y del Frepaso, nueva fuerza de centro-izquierda. Unidas desde 1997 en la Alianza, ambas fuerzas ofrecieron una alternativa centrada en la honestidad y el respeto de las instituciones.

No cuestionaron, en cambio, la convertibilidad, considerada por todos la clave de la estabilidad. Pero la convertibilidad tambaleaba, y la protesta social crecía: tal la herencia de la Alianza, que en 1999 derrotó al justicialismo y ganó la presidencia.

 

Empresas Privatizadas en Argentina Historia Economica Menem Gobierno

Empresas Privatizadas en Argentina en el Gobierno Menem

Estado y economía
A mediados de la década de 1970, el Estado argentino fue perdiendo el perfil de Estado benefactor que lo había caracterizado desde mediados de siglo; la intervención directa en la economía y el desarrollo de políticas de protección social fueron tornándose cada vez más débiles.  La ruptura se puede registrar en la política económica adoptada por el gobierno de facto (1976) que, encuadrada dentro del liberalismo económico, impulsó la apertura económica, entre otras acciones.

Esto permitió una masiva importación de bienes, que afectó en gran medida a las industrias nacionales, que no podían competir con bienes importados más baratos. Posteriormente, ya restaurada la democracia, el liberalismo económico avanzó fuertemente en la década de 1990 con el proceso de reforma del Estado.

Las privatizaciones y los servicios
En los países en desarrollo, los servicios son en gran parte públicos. A raíz de la inestable situación económica que atraviesan los países en desarrollo, es muy común que dichos servicios sean insuficientes, obsoletos, caros para el usuario y arrojen pérdidas para el ente administrador. En nuestro país, en agosto de 1989, el Poder Ejecutivo Nacional sancionó la ley 23.696 de Reforma del Estado.

Entre otras cosas, en ella declara sn emergencia la prestación de los servicios públicos. En el período 1989-1993 se llevó a cabo un vasto programa de privatización de la mayoría de las empresas de servicios públicos nacionales.

El mecanismo de traspaso al sector privado se trató de una concesión destinada a brindar dichos servicios por un período de tiempo determinado. Este proceso comprendió a la mayoría de las empresas públicas del Estado y a una amplia franja de sectores económicos que van desde el servido telefónico, eléctrico, cíe agua y de gas hasta las industrias petroquímicas, navales y del acero, pasando por la concesión de los servicios de transporte aéreo, de ferrocarril, puertos y caminos, etc.

El Estado mantiene su función reguladora en materia de nivel y estructura tarifaria, calidad y continuidad del servicio, etc., a través de los llamados “entes reguladores”, entre ellos: Comisión Nacional de Telecomunicaciones, Ente Nacional Regulador de Electricidad, Ente Nacional Regulador del Gas, Comisión Nacional de Transporte Automotor, Comisión Nacional de Regulación Aerocomercial, Comisión Nacional de Correos y Telégrafos.

Economía en contexto
Entre las últimas décadas del siglo XX y los primeros años del siglo XXI, la economía argentina estuvo fuertemente marcada por varios procesos:

• Como en otros países se produjo una apertura económica, que buscaba insertarla en ‘:: mercados internacionales, y un proceso de integración regional, a través del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), Como consecuencia, las actividades orientadas a la exportación adquirieron renovada importancia.

• En la década de 1990 se profundizaron los cambios orientados por teorías económicas neoliberales, en particular la reforma del Estado que significó modificaciones en la forma como el Estado nacional y los Estados provinciales regulan las actividades económicas. través de esta reforma, se dio mayor protagonismo a las empresas privadas como sujetos organizadores de la economía.

• En 2001 se produjo una crisis económica y financiera que repercutió fuertemente en las condiciones de vida de la población. A partir de entonces, la devaluación de la moneda, as como otras orientaciones de la política económica, establecieron nuevos rumbos para la economía, que se tradujo en altas tasas de crecimiento de algunos sectores productivos.

La economía como conjunto
Las personas o las empresas producen bienes y servicios -que se venden y se compran- y, para hacerlo, no sólo establecen distintas relaciones en un área determinada sino también con otras áreas del país y del exterior. Empresas de distinto tipo y tamaño, personas en particular y también el Estado son quienes se encargan de organizar y llevar a cabo las actividades económicas. Este conjunto de relaciones complejas, que están reguladas tanto por normas legales como por los objetivos de las políticas específicas del Estado, conforman la economía del país.

PRIVATIZACIONES DE LA DÉCADA DE 1990:

Una vez aprobadas las leyes de Reforma del Estado y de Emergencia Económica se puso en marcha en la Argentina un activo plan de transferencias que, a través de distintas modalidades -venta, venta de acciones, concesiones a mediano y largo plazo, contratos de asociación- dejaría en manos privadas empresas industriales, comerciales y de servicios que hasta entonces estaban en poder del Estado nacional.

En pocos años también las provincias, para poder acogerse a los “beneficios” de los Pactos Fiscales, debieron emprender el mismo camino. Aun cuando la venta de activos sólo era una de las estrategias que se habían anunciado para convertir al Estado “grande y débil” en “pequeño y fuerte”, a poco de andar quedó claro que se trataba de la más significativa, y acaso de la única que se llevaría adelante hasta sus últimas consecuencias.

Como se ha señalado en el capítulo anterior, el menemismo, haciéndose eco de las sugerencias que llegaban desde el exterior desde ya hacía algunos años, encontró de este modo la clave que habría de resolver las contradicciones existentes entre los distintos grupos de poder locales e internacionales.

La subasta del patrimonio público -catalogado por algunos como “las joyas de la abuela” y por otros como “la hipoteca de la abuela”- auspiciaba la formación de consorcios que reunían a la cúpula empresaria local con los conglomerados extranjeros que operaban en el país, y también asociaban a la banca acreedora.

Con  la Ley de Reforma del Estado de 1989, se puso en marcha la privatización de distintas empresas estatales. La privatización se llevó a cabo mediante la venta -total o parcial- de las empresas o por la concesión a empresas privadas de la estación de servicios.

Muchas de las empresas pasaron a manos privadas, mayoritariamente grandes grupos económicos nacionales o extranjeros. Las privatizaciones de diferentes servicios implicaron, en general, que las empresas concesionarias realizaran inversiones para mejorar la prestación. Así se estipuló qué obras debían realizarse y los plazos requeridos para ello.

Para controlar y regular el cumplimiento :e los contratos de las privatizaciones se formaron organismos denominados “entes reguladores”.

En algunas áreas del país, en particular en aquellas cuyo desarrollo estuvo ligado a las actividades estatales, por ejemplo, la explotación petrolera en la Patagonia, la privatización tuvo efectos muy importantes. Allí, las empresas privadas que accedieron a la explotación de los yacimientos incorporaron innovaciones tecnológicas y de organización de la actividad.

Como consecuencia, se produjo un incremento en la producción y, a la vez, una reducción importante del personal hasta entonces ocupado. En la provincia de Chubut y Santa Cruz (en el área que corresponde a la cuenca del golfo San Jorge), por ejemplo, numerosos trabajadores perdieron su trabajo y tuvieron que emigrar con sus familias a otras zonas.

ALGUNAS EMPRESAS PRIVATIZADAS O CONCESIONADAS DENTRO DEL MARCO DE REFORMA DEL ESTADO ARGENTINO:

Aerolineas Argentinas Privatizada, avion

Aerolineas Argentinas Privatizada

Administración General de Puertos (A.G.P.) Privatizada
Aerolíneas Argentinas S.E.  Privatizada
Aeropuertos Concesionados
Agua y Energía Eléctrica S.E. / Sector Eléctrico Privatizada
Caja Nacional de Ahorro y Seguro Privatizada
Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA) Privatizada
Empresa Nacional de Correos y Telégrafos (ENCOTEL) Disuelta
Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL) Privatizada
Ferrocarriles Belgrano S.A., Ferrocarriles Argentinos S.A.
Ferrocarriles Metropolitanos S.A. Concesionados
Gas del Estado S.E. Privatizada
Hidroeléctrica Norpatagónica S.A.   HIDRONOR / Sector Eléctrico Privatizada
Hierro Patagónico de Sierra Grande S.A. Minera HIPASAM Privatizado
Obras Sanitarias de la Nación (O.S.N.) Concesionada
Polisur Sociedad Mixta Privatizado
Redes de Acceso a grandes ciudades Concesionadas
Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires (SEGBA) / Sector Eléctrico Privatizados
Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (SOMISA) Privatizada
Talleres Navales Dársena Norte S.A.C.I. y N. TANDANOR  Privatizados
Tanque Argentino Mediano S.E. TAMSE Disuelto
Tecnología Aeroespacial S.A. TEA Disuelta
Yacimientos Carboníferos Fiscales (Y.C.F.) Concesionados
Yacimientos Petrolíferos Fiscales S.E. (Y.P.F.) Privatizados

ENTES REGULADORES
• Autoridad Regulatoria Nuclear
• Comisión Nacional de Comunicaciones
• Comisión Nacional de Regulación del Transporte
• Ente Nacional Regulador de la Electricidad 1 Ente Nacional Regulador del Gas
• Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios
• Organismo Regulador de Seguridad de Presas Comahue
Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos

La Corte de Carlos Menem:

El diputado nacional Moisés Fontela realizó una presentación ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo Federal N° 2 solicitando, en función de algunas irregularidades, la suspensión de la privatización de Aerolíneas Argentinas. El Dr. Garzón Funes dio lugar al recurso de amparo, ordenando al Estado que resolviera la cuestión.

La apelación no se hizo esperar, aunque lamentablemente se utilizó una vía “excepcional” que colocaría en el centro de la escena a la Corte Suprema de Justicia. El Estado, a través del ministro R. Dromi, recurrió directamente a esta última que, en cuestión de días y alterando el orden normal de las instituciones, suspendió los efectos del fallo del juez federal de primera instancia. El per saltum permitió eludir un obstáculo y seguir adelante con la venta de la empresa estatal. El Poder Ejecutivo, agradecido. ¿La Justicia? Bien, gracias.


“Tiene la palabra el Sr. diputrucho…”

A fines de marzo de 1992 la Cámara de Diputados de la Nación sería el escenario de un hecho sin precedentes en la historia parlamentaria argentina. Se debía tratar el marco regulatorio de la privatización de Gas del Estado, pero el bloque radical había anticipado que no concurriría al recinto. El oficialismo debió esforzarse para reunir el quorum mínimo requerido para sesionar (130 diputados), aunque el sacrificio valió la pena, ya que consiguió que se aprobara el traspaso de la compañía a manos privadas.

Pero los periodistas del Congreso denunciaron ante el juez federal Néstor Blondi una pequeña anomalía: uno de los votantes no era diputado, sino “colaborador” de un diputado. Se trataba de Juan Abraham Kenan, vinculado al legislador justicialista Manuel Samid. El pobre Kenan argumentó que se había sentado en una banca porque se sentía “indispuesto”. No obstante, fue procesado por el delito de “usurpación de títulos y honores” y condenado a dos meses de prisión en suspenso e inhabilitación por cuatro meses para ejercer cargos públicos. La Justicia fue aún más dura con Samid -considerado “el instigador” de este ilícito-, condenándolo nada menos que a ocho meses de prisión en suspenso.

ALGO MAS SOBRE LA PRIVATIZACIÓN DE YPF:

De acuerdo con la ley sancionada en septiembre de 1992 comenzó la venta del paquete accionario de YPF. La ley transformó a YPF en una sociedad anónima, transfirió a las provincias los derechos sobre los hidrocarburos y les reconoció una deuda histórica. Este aspecto fue decisivo para volcar el apoyo de los legisladores justicialistas provenientes de las provincias petroleras.

Un 45% del paquete accionario fue vendido a particulares, en unos 3.000 millones de dólares. El 11% de las acciones fue destinado al rescate de unos 1.000 millones de dólares de la deuda pública. A fines del año, alrededor del 58% de las acciones estaba en manos privadas; el Estado nacional y las provincias retuvieron el 31%, y el restante 10% pasó a ser propiedad de los empleados. El proceso de privatización terminó en 1999, cuando la empresa española Repsol compró al Estado y a los particulares casi el 90% de las acciones. Así, el Estado perdió toda facultad de incidir en el manejo de la explotación petrolera.

Desde 1922, YPF había sido el emblema de la política petrolera del Estado. Estaba presente en todos los rincones del país. Asociada con el Automóvil Club Argentino, participó en la construcción de caminos y estaciones de servicio. También fue una suerte de segundo hogar para sus empleados, que gozaron de importantes beneficios.

La incorporación de empresas privadas a la explotación petrolera no modificó ese carácter fundacional de la empresa. Pero, a la vez, la planta de personal creció considerablemente. Sin embargo, desde 1976, por malas políticas estatales, la empresa se endeudó fuertemente. Finalmente, los gobiernos provinciales reclamaron su parte.

En manos privadas, hubo una gran reducción de personal. Los 37.000 empleados de 1987 eran apenas 10.000 en 1994, en parte por la racionalización interna y en parte por la transferencia a otras empresas de los trabajos de exploración y explotación. Los despidos tuvieron un efecto devastador en la gente que vivía de la empresa. Las indemnizaciones fueron un paliativo transitorio, pero en 1996 comenzó una protesta fuerte y sostenida. (Fuente:Menen y la reforma Laboral Cuadernillo de Historia Argentina Etapa: 1990-1999  Edit. Clarín)

Fuente Consultada:
Geografía de la Argentina La Nación Tomo 21
Geografía de la Argentina y del Mercosur en el Siglo XXI Polimodal  S. Sasone  C. Bertone de Daguerre
Grandes Debates de la Nacionales Página 12 Privatizaciones: Reforma del Estado

 

Reforma del Estado Argentino Privatizaciones de Empresas

Reforma del Estado Argentino Privatizaciones de Empresas

La Reforma es Estructural del Estado Argentino: La Reforma del Estado incluye la desregulación, la apertura comercial externa, la reducción de la inflación y de la incertidumbre, junto con la disminución del costo de capital, todas acciones orientadas a lograr un proceso de crecimiento económico sostenible a lo largo del tiempo, posibilitando un aumento de la productividad mediante la incorporación de tecnología y la modernización de la estructura económica.

parlamento argentino en la reforma del estado

Parlamento Argentino

A partir de 1990 la economía argentina comenzó un proceso de acelerada integración a la economía mundial. El resultado ha sido un incremento en la incorporación de maquinaria, capitales y tecnología. Entre 1990 y 1994, el PBI creció el 34,4%, el consumo el 39,3% y la inversión el 120,7% (Argentina en Crecimiento 1995-1999, Poder Ejecutivo Nacional). En 1995, la crisis mexicana (conocida como “efecto tequila”) frenó los cambios abordados. De todos modos, nuestro país continuó con su vinculación con el resto del mundo para integrarse en el marco de la globalización de las economías nacionales.

Llach (economista, nacido 1944)  señala que las raíz del malestar que condujeron al cambio de modelo hacia 1990 fueron varias. En primer lugar, la globalización y la crisis de les Estados nacionales; eso influyó pan aumentar las inversiones en los países emergentes, como es el caso de la Argentina.

En segundo lugar, la tercera ola tecnológica y la crisis de las empresas y del mundo del trabajo. En tal sentido, téngase en cuenta que la organización de las empresas debió ser informatizada y controlada por redes de subcontratos terciarizados.

En tercer lugar, la crisis del Estado Benefactor que hasta entonces se ocupaba de todos los servicios y era el empresario; esto generó un acelerado crecimiento del gasto público y no favorecía las inversiones privadas. En cuarto y último lugar, los Estados necesitaron organizarse en bloques de países para ampliar los mercados de consumo, como es el caso del Mercosur.

Las transformaciones que se han dado en el Estado nacional argentino a través de la historia se han reflejado en nuestro territorio a nivel nacional, regional, provincial y municipal, con una reformulación de sus funciones, entre las cuales encontramos las concernientes al equilibrio ecológico, la preservación del medio ambiente, la calidad de vida, la seguridad en la circulación, la afirmación del federalismo, la preservación del habitat, la formación de estructuras profesionales y eficientes en materia de política exterior, etc. La Argentina ingresó en 1991 a una etapa nueva regida por una economía abierta e integrada.

Nuevo rol del Estado
Uno de los grandes debates del fin del siglo en el mundo occidental y en la Argentina en particular, es el papel del Estado dentro del contexto de una economía cada vez más globalizada y privatizada. Hay acuerdo en que se debe promover el crecimiento económico, proteger a los consumidores y asegurar el acceso de los ciudadanos a la salud, la educación, la justicia y la seguridad. El orden internacional, el comercio, las ideologías, la tecnología y las comunicaciones son sólo algunas de las áreas más afectadas por el modelo neoliberal imperante en los noventa. Dentro de esa lista, el nuevo papel del Estado moderno está entre los temas más complejos.

La reforma del Estado Argentino fue un proceso rápido; en pocos años perdió las que eran sus principales funciones y ocupaciones, como por ejemplo la provisión de servicios públicos, y se transformaron algunas de sus tradicionales formas de intervención en la economía y en la sociedad. Desapareció el Estado empresario, se concretó la privatización de los servicios públicos y se establecieron límites a la intervención pública. Fue un cambio cuantitativo y cualitativo.

Algunos de los roles de este nuevo Estado son:

Relaciones entre Estado y mercado: Primero cabe consignar que hay tres tipos de mercados. El primer tipo abarca la producción de bienes y servicios en condiciones competitivas en general; en el segundo podría incluirse al sistema financiero, las comunicaciones y los combustibles, y en el tercero a la provisión de agua potable, la educación, la infraestructura social y la salud. El nuevo papel del Estado radica en k interacción con esos mercados y abarca un amplio espectro, desde la defensa pasiva de la competencia hasta la regulación directa de algunas actividades.

Defensa del ciudadano, en tanto consumidor y productor, en el ámbito del mercado La masiva privatización de los servicios públicos puso sobre el tapete una serie de problemáticas de regulación y de defensa del consumidor frente a las nuevas prestatarias privadas. El incremento de la calidad de los servicios públicos debe ser complementado con un aumento de la calidad de los derechos de los consumidores. La regulación de los servicios públicos y las políticas de defensa de la competencia constituyen uno de los pilares de las nueva; funciones del Estado.

Estado y sector productivo: El Estado está profundamente relacionado con el sector productivo aunque ya no come productor directo. Su nueva función es facilita: la integración, mejorar los eslabonamientos brindar asistencia tecnológica y comercial a los sectores que lo requieran y solucionar los problemas de acción colectiva del sector privado. El Estado cuenta con instrumentos para cumplir con ese papel: subsidios a la producción de sectores claves, organización de consorcios de exportación, financiamiento de la investigación, promoción de normas de calidad y capacitación del personal.

Dentro de este nuevo Estado hay actividades que le siguen siendo propias: la administración pública, la justicia, la salud, la ciencia y la educación. Además, debe ser un Estado social. Ahora bien, no puede dejar de reconocerse ya en el año 2000 que el Estado Benefactor está, con su desmantelamiento, en una profunda crisis: buena parte de la población está expuesta a alguna forma de exclusión social.

Otra tarea del Estado es monitorear la eficiencia del gasto social y del gasto público en general). El sistema impositivo y la administración tributaria constituyen la base sobre la que el Estado puede llevar adelante políticas con mayor equidad distributiva.

Áreas ClavesReformas
Marco internacionalAfianzamiento del predominio de los Estados Unidos, pero con un gran desarrollo de Asia Oriental. Globalización comercial, financiera y de inversiones, con bloques regionales. Crisis de los Estados nacionales y auge de las reformas económicas neoliberales.
Relaciones económicas
internacionales de la
Argentina
Economía abierta a comercio y a las inversiones. Predominio del americanismo, con centro en el Mercosur en un contexto de diversificación de las relaciones económicas internacionales e importancia creciente del comercio con Asia-Pacífico.
Instituciones políticasPlena vigencia de las instituciones políticas de la Constitución, reformada en 1994.
Desarrollo regional Internacionalización de las economías regionales y primera posibilidad cierta de desarrollo sostenible y “desde adentro” del Interior.
InfraestructuraTelecomunicaciones y aeronavegación como es centrales de la integración espacial. Gran desarrollo de a infraestructura urbana y regional.
Estructura productiva y sectores dinámicos Estructura productiva y sectores dinámicosDesarrollo diversificado en e sector primario y en los servicios. En la industria crecen todas las ramas, pero más especializadas y con mayor calidad. Cierto liderazgo de los complejos productivos basados en los recursos naturales. Desarrollo en biotecnología y software.
El Estado y la economíaEstado subsidiario, desregulación, privatización de los servicios públicos, creciente importancia del gasto social, tendencia al equilibrio fiscal. Servicios públicos de alta calidad en justicia, seguridad, salud-nutrición, educación, ciencia y técnica y políticas horizontales de competitividad.
Moneda y preciosRégimen de convertibilidad, moneda fuerte, estabilidad de los precios,  reforma del sistema financiero, desarrollo del ahorro y del mercado de capitales
Macroeconomía, crecimiento y ciclosTendencia al crecimiento sostenidamente alto, empujado por la conjunción de la globalización y la economía de oferta interna. Exposición a choques externos favorables (entradas de capitales 1991 – 1994) o desfavorables (caso del efecto tequila). Posterior tendencia a mayor independencia del resto del mundo por e aumento de ahorro público y privado.
Sociedad, empleo y distribución del ingresoMejora inicial de la distribución del ingreso. Posterior desmejora por efecto del ajuste estructura y de la crisis de 1995 con caída del nivel del empleo y fuerte aumento de desempleo; especial impacto en los sectores medios tradicionales.

MENSAJE DE MENEM A LA ASAMBLEA LEGISLATIVA

Carlos Menem ,impulsor de la reforma del estado

Carlos Menem ,impulsor de la reforma del estado

“(…) Desde el Estado nacional vamos a dar el ejemplo a través de una cirugía mayor, que va a extirpar de raíz males que son ancestrales e intolerables. Porque creemos en la justicia social, vamos a poner al Estado nacional al servicio de todo el pueblo argentino. Vamos a sentar las bases de un Estado para la defensa nacional y no para la defensa del delito y de la coima.

Vamos a refundar un Estado para el servicio del pueblo y no para el servicio de las burocracias, que siempre encuentran un problema para evitar una solución. (Aplausos.)

La eficacia social, la participación de toda la ciudadanía, la sana administración, el protagonismo del usuario y la anulación de toda clase de feudos serán instrumentos vitales para transformar a nuestro Estado, un Estado que agoniza como esclavo de unos pocos, en lugar de paliar las necesidades de quienes más sufren. (…) Todo aquello que puedan hacer por sí solos los particulares no lo hará el Estado nacional. Todo aquello que puedan hacer los municipios, no lo hará el Estado nacional. En esta auténtica cruzada que inauguro hoy en pos de la reconquista definitiva del sector estatal, quiero convocar muy especialmente a todos los trabajadores.

Deseo que sepan que estas reformas son, antes que nada, a favor de los más humildes, de sus mejores oportunidades de trabajo, de su dignidad personal y realización, de su protagonismo en la vida del país. (…) Seremos pragmáticos sin hacer del pragmatismo una ideología. Seremos prácticos sin hacer del realismo un dogma.

Seremos sensatos, sin olvidar que el desarrollo es el verdadero nombre de la paz. Para este gobierno el verdadero nacionalismo es el nacionalismo del crecimiento, de la riqueza, de la producción. Porque somos profundamente nacionales en la concepción de nuestra economía consideramos que no puede haber realización alguna en el marco del empobrecimiento, del atraso, del retroceso y del aislamiento internacional. (…)”

MENEM, CARLOS SAÚL, Mensaje a la Asamblea Legislativa, 8 de julio de 1989.
Congreso Nacional, Diario de Senadores de la Cámara de Senadores, pp. 1063

Fuente Consultada:
Geografía de la Argentina y del Mercosur en el Siglo XXI Polimodal  S. Sasone  C. Bertone de Daguerre

Sustitucion de Importaciones en Argentina Modelos Economicos Siglo XX

Sustitución de Importaciones en Argentina

El modelo fordista o de sustitución de importaciones (1935-1980)
A comienzos del siglo XX, la Argentina se convirtió en el primer exportador de maíz, trigo y lino. La prosperidad se vio interrumpida, por la Primera Guerra Mundial y especialmente por la “gran depresión” de 1929, fue influyó negativamente en su economía al reducir el comercio internacional.

El modelo agroexportador estaba organizando sobre la base de una doble dependencia: el sector más dinámico de la economía (la producción agropecuaria pampeana) dependía del exterior y las producciones regionales dependían, a su vez, de la marcha de la economía pampeana. En las primeras décadas del siglo XX se produjeron una serie de acontecimientos mundiales que alteraron notablemente el contexto internacional y, por lo tanto, afectaron las bases mismas del modelo agroexportador.

Entre esos acontecimientos se destacan las dos guerras mundiales (1914/1918 y 1939/1945) y la crisis del capitalismo mundial de 1929. Durante los períodos de guerra los países europeos (principales compradores de la Argentina) limitaron su demanda de alimentos y redujeron su capacidad de suministrar bienes industriales.

La crisis capitalista, desatada por la quiebra de la bolsa de Nueva York, se transmitió rápidamente a las economías europeas. El mercado mundial, del que dependía la economía argentina, redujo sensiblemente su capacidad de comprar los productos de exportación argentinos.

Estas condiciones llevaron al fin de la estructura agroexportadora e impulsaron el desarrollo de un proceso de industrialización conocido como “de sustitución de importaciones”, precisamente porque los bienes industriales que se compraban al exterior comenzaron a ser producidos en el país.

Los distintos gobiernos emprendieron una estrategia de sustitución de importaciones cuyo objetivo era el autoabastecimiento de alimentos y de productos industriales. Este es el modelo económico fordista (o Fordismo), que se caracterizó por el predominio de actividades de producción y servicios en gran escala, grandes conglomerados territoriales de población y producción y sistemas decisionales y organizacionales verticalizados, jerarquizados y centralizados.

fabricacion de autos nacionales

Se inició una nueva etapa, caracterizada por el crecimiento vigoroso de la industria argentina. Debe recordarse que el primer gran impulso hacia una industrialización ocurrió durante la Primera Guerra Mundial del siglo XX; cesó la importación de los numerosos bienes manufacturados de consumo suministrados por los países europeos y se inició, entonces, la industria argentina en Buenos Aires y en Rosario, donde había capitales, mano de obra y capacidad empresaria. Las causas que llevaron al desarrollo de la industrialización argentina fueron, en parte, internas y, en parte, externas.

Entre las primeras tuvo papel destacado la creciente disponibilidad de mano de obra debido al aumento de población, a la que el trabajo rural no podía ofrecer ocupación; y por otra parte, los modernos métodos de mecanización agrícola, que restaban posibilidad de aumentar el número de trabajadores rurales. La principal causa externa que impulsó la expansión industrial fueron los conflictos  bélicos mundiales, que restringieron o anularon la posibilidad de aprovisionamiento en el exterior de artículos industriales de gran consumo.

La industria argentina debió llenar ese vacío y pudo más tarde afianzarse gracias a su capacidad para satisfacer el mercado interno en las ramas llamadas de la industria liviana (tejidos, medicamentos, cosmética, alimentos, mecánica liviana, etc.).

Hacia 1950, el sector industrial dio más empleo y produjo mayor número de bienes que la tradicional actividad agrícola-ganadera de la Argentina. La década del 50 señala la puesta en marcha de la industria pesada y la de equipos (producción de maquinarias para la industria). Se consolidó el modelo fordista con la fabricación de automóviles “en serie” y continuó con la fabricación en serie de camiones, tractores, maquinaria agrícola, equipos ferroviarios, material aeronáutico, etcétera.

La producción de acero, una de las primeras industrias de base, fue llevada adelante mediante el Plan Siderúrgico Argentino (ley 12.987/47) y luego siguieron la industria química, la petroquímica, la del cemento portland, la de la madera, la del papel, etc. Pero pese a este crecimiento, la producción industrial estaba destinada casi exclusivamente al mercado interno; más del 95% de los envíos al exterior seguían siendo exportaciones tradicionales de productos agrícola-ganaderos.

Hacia 1960 el sector industrial contribuía más a la riqueza del Estado que el sector agropecuario. El país era bastante autosuficiente en cuanto a bienes de consumo, pero más dependiente en combustible y maquinaria pesada. En consecuencia, el gobierno invirtió significativamente en la explotación de petróleo y gas natural, en la producción de acero y en el desarrollo de la petroquímica y el transporte.

A mediados de los setenta, la Argentina producía la mayor parte de su petróleo, acero y automóviles, y también exportaba algunas manufacturas. El sector industrial pasó a representar el 38,3% del PBI en 1974.

El país generaba casi toda la energía que consumía y al mismo tiempo, era uno de los principales productores agropecuarios a escala mundial. Hubo una marcada recuperación impulsada por el fuerte avance de las exportaciones.

A partir de la década del 70 se produjeron algunos hechos de fuerte impacto para el modelo de producción fondista:1

) intenso proceso de desindustrialización, que supuso la reestructuración del capital en casi todos los sectores industriales por medio de la internacionalización de la producción (localización en países con mercados de trabajo favorables) en busca de mayores ganancias, menores costos y nuevos mercados;

2) difusión de innovaciones tecnológicas con la introducción del microprocesador que inicia la revolución informática;

3) terciarización de a economía basada en el aumento del sector privado; y

4) redefinición de la intervención del Estado, o sea el quiebre del modelo keynesiano que enfatiza las acciones del mercado por encima de las acciones del Estado para la toma de decisiones. La flexibilización de la producción, de los flujos de producción, de las fuerzas del mercado, de la mano de obra y de los procesos de  trabajo son realidades del mundo de hoy.

LOCALIZACIÓN INDUSTRIALY CAMBIOS DEMOGRÁFICOS
El desarrollo del modelo de industrialización por sustitución de importaciones tuvo importantes efectos sobre la organización del territorio. En particular, las inversiones industriales contribuyeron a valorizar algunas áreas del país, incrementando la concentración de la actividad económica y la ampliación de los desequilibrios regionales.

Varios factores influyeron para que las industrias se concentraran en el área pampeana. Por un lado, en esa área ya se encontraban los principales mercados de consumidores debido a que allí se concentró una parte importante de la población. La instalación cerca de los consumidores disminuía los costos de transporte de las empresas. Por otro lado, en esa área también se encontraban los principales puertos de importación.

uchos de los insumos que utilizaban las industrias eran importados, por lo tanto la ubicación cerca del puerto también permitía disminuir el costo de transporte. Esta circunstancia fue particularmente crítica en momentos en que se compraba al exterior el carbón empleado para abastecer a las fábricas. El área pampeana disponía también de suficiente mano de obra con los niveles de calificación requeridos por las industrias, al tiempo que sus ciudades ofrecían una variedad de servicios que las empresas precisaban para funcionar.

Todos estos factores, que se relacionan mutuamente, aumentaron el atractivo de Buenos Aires, del litoral fluvial (entre Santa Fe y La Plata) y de Córdoba, como áreas industriales.

Las principales excepciones a este patrón locacional estuvieron dadas por aquellas industrias que se orientaron hacia las fuentes de materias primas. Un caso notorio es el de la industria azucarera, debido a que la caña de azúcar debe ser industrializada rápidamente después de cortada para que no pierda sus propiedades. Así es como coincide el área de producción de la caña de azúcar (Tucumán, Jujuy y Salta) con el área de localización de los ingenios. En el caso de la industria vitivinícola también se produce esta asociación entre área de producción de la materia prima y área de transformación industrial.

Durante el período de sustitución de importaciones tuvo lugar el desarrollo de la red vial a partir de la sanción de la ley de vialidad, que creó un fondo para la construcción de caminos. Los primeros caminos tendieron a superponerse al tendido de las vías férreas, que ya unían a los principales centros urbanos. Comenzó a producirse una situación de competencia entre ambos modos, anulándose la posibilidad de generar un esquema complementario entre el transporte automotor y el ferroviario.Con la instalación de las primeras industrias automotrices,a fines de la década de 1950, se produjo un fuerte crecimiento del parque automotor y una mayor derivación de las inversiones hacia las rutas, en detrimento del sistema ferroviario.

Fuente Consultada:
Geografía de la Argentina y del Mercosur en el Siglo XXI Polimodal  S. Sasone  C. Bertone de Daguerre
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea
Geografía Argentina y del Mercosur Los Territorios en la Economía Globalizada- Editorial AIQUE Polimodal – Blanco-Férnandez-Gurevich