La Antártida Gobernantes del Mundo

El Macizo Alpino Características Ubicación Clima y Cultivos

El Macizo Alpino

Los Alpes, sistema montañoso de la época terciaria, forman un arco enorme que atraviesa Europa central. Constituye una verdadera línea de demarcación por lo que respecta a las aguas, el clima y asimismo entre diversos Estados y civilizaciones. El montañés ha conseguido aclimatarse a un medio poco hospitalario y su nivel de vida puede considerarse envidiable.

Los Alpes forman un inmenso arco en Europa central, que va del golfo de Génova a la llanura húngara. Este arco tiene una longitud de unos mil kilómetros y su anchura oscila entre los doscientos y los doscientos cincuenta kilómetros. La superficie total del macizo alpino es, poco más o menos, igual a la de Gran Bretaña.

Podríamos dividir los Alpes en dos partes: los Alpes centrales y los Bajos Alpes. Los Alpes centrales están constituidos por rocas cristalinas como el gneis y el granito. Los Bajos Alpes, por el contrario, tienen carácter eminentemente calcáreo.

La vasta región de plegamiento que son los Alpes apareció en la época terciaria. Las fuerzas tectónicas (es decir, los movimientos de la corteza terrestre) que dieron lugar a la formación de los Alpes empezaron a manifestarse en la época secundaria. Las capas sedimentarias que iban a formar los Alpes fueron plegadas, empujadas y, en determinados lugares, quebradas. De hecho, los Alpes nacieron del amontonamiento de capas superpuestas.

También suelen dividirse los Alpes en Alpes occidentales y Alpes orientales, separados por la cortadura del Rin, del lago de Constanza al puerto de Splügen, y por la depresión de la Maira y del lago de Como.

Los Alpes occidentales son más estrechos, más altos y menos accesibles que los Alpes orientales. La acción erosiva del agua y del hielo ha sido allí más importante. Ésta es la razón de que este sector sea el más espectacular, con el Mont-Blanc, el Valais y el Oberland bernés.

Los Alpes forman un vasto sistema montañoso en el medio de Europa, y hay que distinguirlos del relieve que les rodea. Durante mucho tiempo constituyeron una barrera infranqueable y han desempeñado un importante papel en el desarrollo de las poblaciones y en la dispersión de las corrientes de civilización.

Los Alpes son, en numerosos lugares, una verdadera línea de demarcación. En primer lugar por las aguas. Al examinar un mapa se ve claramente que esta cordillera separa varias cuencas, como las del Ródano, del Rin, del Danubio y del Po. Forman igualmente una línea de demarcación por lo que se refiere al clima, netamente diferenciado según se halle uno al norte o al sur del sistema. La diferencia es característica, y para darse cuenta de ella es suficiente recorrer la distancia que separa Basilea de Milán.

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Monte Rosa:Imponente macizo de los Alpes Peninos situado en la frontera entre Italia y Suiza, el Monte Rosa presenta numerosas elevaciones por encima de los 4.000 m de altitud, como la punta Dufour (4.634 m), la cima más elevada del grupo montañoso, coronada por vez primera en 1851 por parte de un grupo de alpinistas ingleses y guías suizas. Caracterizado por tener un paisaje alpino de incomparable belleza, en el que domina la presencia de numerosos glaciares perpetuos, el macizo del Monte Rosa alberga, en la base de sus escarpadas laderas, numerosas localidades turísticas dotadas de modernas instalaciones para acoger a quienes acuden a practicar los deportes de invierno.

En el lado norte, hasta el puerto del San Gotardo, es corriente que el cielo sea gris y las lluvias abundantes; pero apenas se ha traspuesto el puerto el cielo azul y soleado del mundo mediterráneo le da la bienvenida.

La vegetación es también muy distinta: en los flancos del norte domina el verde de los pastos y de los bosques, mientras que en el sur el color dominante es el gris y toman posesión del paisaje la landa y el matorral.

El macizo alpino separa igualmente a diversos Estados. Suiza y Austria, países montañosos por excelencia, tienen fronteras comunes con Francia, Alemania, República Checa, Eslovaquia, Italia y países de la ex Yugoslavia. Lenguas y culturas difieren igualmente: el mundo germánico se extiende al norte y la civilización latina al sur.

Los Alpes son una joya de la naturaleza. Cuando el hombre se halla en el corazón del macizo y al pie de sus picos, de varios miles de metros de altura, se siente infinitamente pequeño y literalmente aplastado por el paisaje. ¿Quién no se deja cautivar por el juego del agua de los torrentes que desciende de las alturas saltando de piedra en piedra ? ¿Y qué decir de los glaciares y los picos nevados que el sol hace relucir con brillo cegador?.

En todas partes, en la montaña, encontramos escombros que dan testimonio del incansable trabajo de zapa de las fuerzas de la naturaleza.

El hielo tiene uno de los principales papeles en este juego, ya que es el que hace estallar las rocas. La nieve, el hielo, el agua que procede de su fusión y su propio peso hacen que los escombros lleguen progresivamente a los lugares más bajos y a los valles, en donde se acumulan.

Aunque las regiones montañosas sean inhospitalarias, el hombre ha conseguido aclimatarse a ellas e incluso conseguir un alto nivel de vida. Suiza, por ejemplo, es indiscutiblemente un país muy próspero, y sus habitantes han conseguido acostumbrarse a las fantasías y a los caprichos de la naturaleza. Construyeron, generalmente, los pueblos y las ciudades en los valles, lo que facilitaba las comunicaciones y el intercambio.

Las casas se edificaban fuera del alcance de una súbita subida de las aguas. La mayoría de los grupos urbanos están edificados en la vertiente norte de los valles a fin de aprovechar al máximo las horas de sol.

Los cultivos se hallan dispersos en los valles, aunque remontan a veces las suaves pendientes de los primeros contrafuertes de las montañas, al menos en los lugares en que el suelo no es excesivamente húmedo; en caso contrario se convierten en pastos de ese heno tan buscado.

Hasta hace poco todas estas aglomeraciones tenían un carácter rural muy pronunciado y se bastaban a sí mismas.

Desde hace varios años los medios de comunicación modernos, sin embargo, han conquistado los Alpes, con lo que la situación ha cambiado radicalmente: las regiones alpinas han conquistado el mercado mundial debido a la calidad de sus productos lácteos.

De este modo, los quesos suizos y otros productos preparados con leche, como el chocolate, disfrutan de popularidad sobradamente merecida. La viticultura y la horticultura han aumentado considerablemente, al menos en los valles soleados y en las cercanías de las ciudades, en donde tienen el mercado asegurado.

El terreno montañoso, los suelos pobres y el frío clima impiden la actividad agrícola en Suiza. La agricultura está generalmente confinada a pequeñas explotaciones familiares, como este viñedo en los Alpes. En la imagen, el sistema de cultivos en terrazas permite a los agricultores aprovechar las abruptas laderas de las montañas.

Otra nueva posibilidad económica abierta a los habitantes de las montañas es el de la industria turística, en constante expansión. También hay que señalar las centrales hidroeléctricas y un sinfín de otras industrias.

Un tanteo histórico de las regiones alpinas resulta sintomático. Ha quedado probado que los Alpes, debido a la presencia del hielo, no fueron habitados hasta que terminó el pleistoceno. Se encontraron ciertos vestigios de la presencia humana que databan de fines del paleolítico. En cambio, el neolítico vio el nacimiento de comunidades en los Alpes, principalmente en sus proximidades como los lagos de Suiza y de Baviera.

En Italia y en Francia se descubrieron restos de ciudades lacustres (construidas sobre zampas). Es  igualmente  cierto   que  estos primeros habitantes de los Alpes vivían de la pesca, aunque también cultivaban la tierra y criaban ganado. El hombre se aventuró más tarde a adentrarse en la montaña, que habría de liberar sus secretos antes del término del período prehistórico.

Es curioso comprobar que los Alpes, incluso en los tiempos más remotos, fueron el refugio de varios grupos de población. Por ello encontramos en esa región, incluso en nuestros días, un grupo germánico, otro latino e incluso, al sureste, otro eslavo, y por ello también se da el curioso fenómeno de que en un pequeño país como Suiza se hablen cuatro idiomas: alemán, francés, italiano y romanche o retorromano.

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Trashumancia Concepto La Ganadería en las Montañas

Trashumancia Concepto
La Ganadería en las Montañas

La economía agrícola de las regiones montañosas se caracteriza por una forma especial de seminomadismo. Por ejemplo en Austria y Suiza, durante el verano, grupos de pastores conducen grandes rebaños a los pastos de alta montaña. Este fenómeno se da también en las regiones mediterráneas y recibe el nombre de trashumancia o trashumación. Pero en estas comarcas los rebaños trashumantes están formados por ovejas que abandonan unos terrenos pobres en los que la hierba está seca y escasea

El nomadismo es un modo de vida que tiende a desaparecer, ya sea por la introducción de nuevas técnicas, ya se deba a la expansión industrial. Sin embargo, existe todavía un seminomadismo del que forman parte las costumbres de los pastores en la montaña y la trashumación en las regiones mediterráneas.

En ninguno de ambos casos se trata de verdadero nomadismo, ya que únicamente se desplazan los rebaños bajo el cuidado de pastores designados por la comunidad. Según las estaciones, el ganado es trasladado a diversos pastos, a veces muy distantes unos de otros.

Este seminomadismo se presenta bajo dos modalidades. La primera la encontramos en las regiones montañosas como Suiza o Austria. Allí, desde los primeros días del verano, la gente reúne el ganado del pueblo que bajo la vigilancia de algunos pastores es trasladado a los pastos de altura. Las pendientes, bastante suaves y cubiertas de hierba, libres de rocas desnudas, constituyen excelentes pastos. Estos pastos de altura representan la quinta parte de la superficie total de Austria y Suiza.

trashumancia en la montaña

El traslado de los rebaños es un acontecimiento que la gente del pueblo acostumbra festejar. De todos los pueblos salen caminos que se dirigen a tales pastos, situados a una altura aproximada de 1.200 m. Gracias al clima húmedo, indispensable a su crecimiento, la hierba de estas praderas es excelente y jugosa.

Por lo general, los pastos de altura son propiedad colectiva de los habitantes del pueblo, que confían durante unos meses el cuidado de su ganado a un equipo de pastores. Mientras el ganado permanece en los pastos de alta montaña sus cuidadores no descienden al valle ni una sola vez, sino que se instalan en cabanas construidas a este propósito en aquellas alturas. Cuidan del ganado y se encargan de la preparación de los productos lácteos, entre los que figura el famoso queso de Gruyere.

Pero, al correr del tiempo, también en este dominio se adoptaron nuevas técnicas, principalmente después de la creación de las cooperativas lecheras, para que la leche procedente de los pastos de altura llegara al valle con la mayor rapidez posible. A tal efecto se instalaron en la montaña estaciones de bombeo y canalizaciones o «lacteoductos», a través de los cuales llegaba la leche hasta las lecherías.

En otros lugares se ha instalado una red de cables y tornos por medio de los cuales la leche, encerrada en recipientes apropiados, no cesa de viajar hasta el valle.

Pero no es únicamente en la producción de leche en lo que se ocupan estos pastores de alta montaña; también siegan el heno que en otoño ha de llenar ya los graneros de las granjas. Los campesinos emplean este heno de los pastos altos como forraje de invierno. Y no son únicamente las praderas de las montañas las únicas productoras de heno; también lo cultivan en las pendientes suaves de sus vertientes situadas a menor altura en la ruta de los pastos altos. Los llaman replats, y en ellos cultivan también otras plantas forrajeras.

Para transportar el heno desde los pastos altos al pueblo los montañeses idearon un método muy práctico: el heno, empacado en enormes fardos, es conducido hasta el valle por el vaivén continuo de una cadena sin fin. Sin embargo, a veces son los propios campesinos los que van a buscar el heno. Atados a una cuerda se dejan izar hasta el pasto en cuestión; luego, con una bala de heno colgada de la espalda, vuelven a bajar por el mismo camino. Éste es el medio de transporte que reproduce la ilustración.

También el queso es transportado al pueblo con regularidad; algunos hombres, especialmente designados para este trabajo, se presentan constantemente en los pastos altos, de los que regresan llevando a la espalda una gran rueda de queso sujeta sobre un cuévano.

La trashumación es otra forma de seminomadismo arraigada, principalmente, en los distritos montañosos del Mediterráneo en donde las precipitaciones son insuficientes para que la hierba crezca de modo normal. Ésta es la razón de que el ganado de estas regiones no sea bovino, sino ovino: corderos para carne, ovejas para la producción de leche, carneros que proporcionan lana, y cabras.

Podríamos definir la trashumación diciendo que es el desplazamiento, según la temporada, de los rebaños de una región a otra de la que la separan tierras de cultivo poco propicias al desplazamiento del ganado. Tampoco en esta ocasión nos encontramos con un fenómeno puro de nomadismo, ya que únicamente cambian de lugar los rebaños acompañados de algunos pastores.

Se podría creer que la trashumación es un fenómeno histórico, pero no es así; la trashumación existe todavía en Francia, aunque haya quien pretenda que se halla en franca regresión. Lo que sucede es que se ha modificado el método de transporte, pues los rebaños, que antaño se trasladaban a los nuevos pastos a pie, son transportados actualmente en camiones e incluso por ferrocarril.

De modo que sólo por azar puede verse en la actualidad, en la carretera, a un rebaño; de aquí la idea de que la trashumación está en vías de desaparecer. Por el contrario, esta práctica sigue viva en España, en Francia y en otros países.

Los rebaños se ponen en marcha al empezar la época seca, o sea, de fines de mayo a mitad de junio, aunque los grandes desplazamientos se realizan durante la segunda quincena de junio. Inician el regreso a fines de setiembre, y antes de que termine el mes de octubre todos los rebaños se han reintegrado a sus establos, pues han de estar de regreso antes de las primeras nevadas.

Sería imposible citar todas las comarcas en que las ovejas pacen durante el verano, por lo que nos limitaremos a citar algunos lugares a modo de ejemplo, especialmente algunos pastos importantes de los Alpes franceses. El lugar más indicado de los Alpes meridionales, el valle por excelencia para la trashumación, es el de Ubaye, aunque hay otros valles situados más al norte, también muy utilizados para este propósito. En efecto, en ellos, sobre capas de marga y arcilla, se encuentran pastos mucho más ricos.

También se practica la trashumación en el macizo central, en los Pirineos y en Córcega. De modo que este sistema sigue siendo una manifestación viva de la economía agrícola de Francia, sistema que en todas partes del país se ve enfrentado a dos problemas.

El primero de ellos y el menos serio es la escasez de pastores: ya no hay forma de encontrar quien esté dispuesto a vivir en la montaña durante meses con la única compañía de un inmenso rebaño.
El segundo problema es mucho más arduo y estriba en la dificultad de hallar terrenos apropiados en los que puedan pastar los rebaños durante la estación invernal.

En verano, las regiones montañosas, cuya población disminuye al igual que la cría local, ofrecen excelentes pastos provistos de abundante forraje; pero, en las llanuras inferiores, las zonas de cultivo desplazan cada vez más a las praderas y surge el problema de saber dónde encontrar el alimento necesario para pasar el invierno. Este problema, al que hasta el momento presente no se ha podido hallar solución, proporciona numerosos quebraderos de cabeza a los ovejeros del sur.

EN ARGENTINA: El norte de Neuquén  es una de las últimas regiones del mundo donde se practica la trashumancia de los rebaños, lo que consiste en el traslado de los animales a mediados de noviembre hacia los campos altos de la cordillera en busca de los pastos y el agua que le servirán de sustento a sus animales y en marzo y abril el regreso a los campos de invernada, también en busca de las pasturas para alimentar el ganado.

Aunque desconocida por muchos y valorada por pocos, la Trashumancia ha sido el eje cultural, social y económico del Norte de la Provincia de Neuquén por cientos de años, logrando mantenerse viva, gracias a su geografía y lejanía de los principales centros urbanos de la región.

Con la llegada de la época estival hacia mediados de Noviembre, los arrieros emprenden una larga caravana hacia los campos de cordillera, junto a toda su familia, animales mayores y menores, en busca de pastos tiernos y abundantes agua, donde pasan el verano hasta fines de Marzo.

Al ver cuan sacrificado y con cuanta dedicación realizan el trabajo estos “campesinos” nace la “Agrupación Gaucha Bajada del Veranador” conformada como institución no Gubernamental y sin fines de lucro dispuesta a rescatar las tradiciones de los crianceros. (Fuente: http://www.argentour.com)

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Avalanchas y Aludes de Nieve Causas y Tipos

Avalanchas y Aludes de Nieve
Causas y Tipos

Las regiones montañosas se ven en ocasiones afectadas por aterradoras catástrofes. Entre estos cataclismos naturales hemos de contar las avalanchas. Existen avalanchas de nieve seca, de nieve húmeda y avalanchas de glaciar. A veces cualquier insignificancia basta para que millares de toneladas de hielo y nieve se derrumben, sembrando a su paso la muerte y la destrucción.

También las avalanchas o aludes contribuyen a la formación de los glaciares. La nieve recién caída no puede permanecer pegada en espesas capas a lo largo de las paredes abruptas. También sucede que, después de un período de frío intenso, el sol proporciona el calor suficiente o bien empieza a soplar el foehn, y la nieve, las grandes masas de nieve, se ponen en movimiento y provocan una avalancha.

Podemos dividir las avalanchas en tres tipos: la avalancha de nieve seca, la de nieve húmeda y la de un glaciar. En el primer caso, la nieve acabada de caer resbala sobre una superficie que no le ofrece el menor agarre. Los aludes de nieve húmeda se producen cuando el agua resultante de la fusión de las capas superiores impregna el resto de la nieve. Finalmente, la avalancha de un glaciar se produce cuando el peso de la nieve hace resbalar un glaciar suspendido o agarrado a una pared relativamente abrupta.

Las avalanchas son fenómenos naturales extremadamente peligrosos que se producen siempre de modo imprevisto. Enormes masas de nieve, que a veces representan millones de toneladas, se desploman con un ruido atronador. En 1962, 3.500 peruanos murieron en menos de diez minutos sorprendidos y aplastados por un alud. La catástrofe se produjo el 10 de enero, en pleno verano peruano, en el flanco norte del Huascarán, que con sus 6.700 m es la cumbre más alta del país.

Gigantescos glaciares arrastran masas de hielo y de nieve hacia el valle. Normalmente, el hielo se funde en el límite de las nieves eternas y alimenta ríos torrentosos. Pero el calor que desprendía el sol decidió que en aquella ocasión las cosas sucedieran de otra forma, y el deshielo súbito provocado de este modo dislocó el glaciar en varios cientos de metros y las masas de hielo se pusieron en movimiento y aplastaron y destruyeron cuanto hallaron a su paso.

En unos minutos la muerte y la desolación se abatieron sobre un valle al que ningún peligro parecía amenazar, y pueblos inundados de sol quedaron al instante transformados en inmensas tumbas.

No menos de tres millones de toneladas de hielo y nieve se habían desprendido del glaciar a las 6.13 de la mañana; dos minutos más tarde había que deplorar ya ochocientas víctimas: los habitantes del pueblo situado al pie de la montaña. Algunas colinas desviaron el alud de su trayectoria y gracias a este milagro el pueblo de Yungay escapó a la destrucción.

A las 6.18 la avalancha llegó hasta el lugar en que se levantaba la población de Ranrahirca, que en un abrir y cerrar de ojos quedó transformada en un inmenso montón de ruinas bajo las que quedaron sepultadas unas dos mil setecientas personas.

Después de destrozar otros cuatro pueblos, la monstruosa masa se detuvo en las proximidades del río Santa: eran las 6.20; la catástrofe que acababa de causar daños inestimables y de arrebatar la vida a millares de personas había durado exactamente siete minutos. Estos siete minutos fueron suficientes para que recorriera una distancia de unos cuatro mil metros y para devastar uno de los valles más prósperos de los Andes peruanos.

La fuerza destructora de la naturaleza había sido de una potencia inimaginable, y los pocos supervivientes testigos de aquel desastre quedaron anonadados. Lo que más les llamó la atención, inmediatamente después de la catástrofe, fue el impresionante y mortal silencio que sucediera al ruido ensordecedor de la avalancha.

En todas partes se organizaron grupos de socorro que se declararon impotentes ante la magnitud de aquel desastre: la masa de hielo, nieve y ruinas alcanzaba un espesor que iba de los 30 a los 60 m. ¿Había acaso la esperanza de encontrar algún superviviente? A simple vista el espectáculo era de completa desolación. Pero encontraron a un niño al que la avalancha había arrastrado durante más de un kilómetro y que, milagrosamente, había escapado a la muerte.

En otro lugar algunas ovejas, únicas supervivientes de un enorme rebaño, soltaban sus lastimeros balidos. Los pocos que escaparon al desastre reunieron cuanto pudieron recuperar y abandonaron en el acto y para siempre aquella región tan próspera días antes.

Este alud ofreció a los especialistas una ocasión única de estudiar el modo de evitar, en lo futuro, una catástrofe semejante. Llegaron a aquellos lugares glaciólogos de todos los países y anotaron cuidadosamente cuantos datos consiguieron recoger. Técnicos y expertos estudian en la actualidad aquellos informes e intentan deducir de ellos las medidas de precaución que haya que tomar. La cuestión estriba en saber si tendrán éxito, incógnita a la que es difícil responder.

En 1965 fue Suiza la que sufrió las consecuencias de una avalancha que, si bien no provocó una catástrofe de la amplitud de la del Perú, arrebató la vida a unas ochenta personas. Todo empezó con una grieta abierta en el hielo; luego, súbitamente, la masa helada se separó y se desplomó sobre los barracones de los obreros ocupados en la construcción de una nueva presa de contención. La obra quedó cubierta por una capa de hielo de 80 m de espesor.

Los grupos de socorro llegaron casi inmediatamente, pero no había supervivientes. Por otra parte, el peligro de que se produjeran nuevos aludes era tan grande que hubo que suspender las operaciones de salvamento.

Sólo en 1951, perecieron en Suiza, a causa de las avalanchas, unas cuatrocientas personas. Por fortuna no todos los años se producen en los países montañosos tales catástrofes.

Numerosos son los factores que han de intervenir para que se produzca una avalancha, entre los que podemos mencionar la cantidad de nieve caída, la temperatura y la evolución del glaciar.

Cuando todos los elementos están presentes, el más pequeño incidente (por ejemplo, un disparo de fusil) puede provocar el cataclismo. Por esta razón se toman todas las medidas de precaución posibles, principalmente en primavera, que es cuando los riesgos de avalancha son más grandes.

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El Viento Foehn o Chinook Causas y Efectos Para la Agricultura

El Viento Foenh de los Alpes

La montaña es un mundo en sí misma. La altura trae consigo grandes diferencias en cuanto a temperatura y precipitaciones, variaciones que influyen poderosamente sobre la vegetación espontánea. Según la altura y la región en la que se halla el macizo montañoso, distinguimos varias zonas de vegetación. El viento tiene también un papel importante en la montaña. El foehn es un viento típico de los Alpes. En las montañas Rocosas sopla uno de parecidas características al que llaman chinook.

viento foehn

El viento foehn o föhn (nombre alemán tomado de un característico viento del norte de los Alpes) se produce en relieves montañosos cuando una masa de aire cálido y húmedo es forzada a ascender para salvar ese obstáculo.

Las grandes diferencias de altura hacen que uno encuentre varios tipos de climas en un país montañoso. Puede darse el caso de que haga calor en los valles y un frío agudo en las alturas. En ciertas regiones, y debido a la altura, están presentes todos los climas, desde el tropical hasta el verdadero frío ártico con vientos helados y nieves y hielo eternos.

La temperatura disminuye con la altura, y esta disminución puede establecerse en unos 0,5 a 0,7° por cada cien metros. Por ello, a cierta altura, la temperatura desciende por debajo de 0° C. Esta disminución de la temperatura modifica las condiciones e incluso las formas de vida.

La variación de la temperatura no es uniforme y difiere en los diferentes flancos de una misma montaña. Es fácil comprender que la vertiente expuesta al sol será menos fría que la que esté orientada hacia el norte. Esta característica recibe un nombre especial en cada uno de aquellos países en los que puede observarse. Así, en Francia dicen adret o endroit para referirse a la solana; en Alemania, Sonnenseite, y en Italia, adritto o indritto.

También el lado norte tiene su denominación: ubac o envers, en francés; Schattenseite, en alemán, y opaco o inverso, en italiano. No es sólo el clima lo que difiere según la orientación, sino también la vegetación: pueblos y campos en la parte soleada y bosques en la otra vertiente.

El viento desempeña igualmente un papel que es preciso tener en cuenta en el clima de la montaña. Durante el día el aire sube desde los valles en dirección a los altos picos fuertemente calentados por el sol: es el viento de los valles.

Cuando cae la noche y empieza a hacer más frío en la cumbre que en el valle, el aire frío, más pesado, desciende. Sopla entonces el viento de las alturas y no es raro que una espesa niebla invada todo el valle. Esta ascensión y descenso del aire se realizan, por lo general, de un modo progresivo.

Pero cuando el aire cae rápidamente a lo largo de una pendiente abrupta hablamos de un viento descendente. El foehn es uno de estos vientos descendentes cálidos. El foehn nace en las regiones mediterráneas, en donde reinan generalmente zonas de altas presiones, atraviesa los Alpes y se dirige a las regiones de bajas presiones de Europa central.

El viento, al principio húmedo y cálido, va perdiendo su calor y su humedad a medida que sube. Cuando ha alcanzado las cumbres de los Alpes se ha convertido en un viento frío y seco; pero se recalienta rápidamente, hasta el punto de adquirir una temperatura más elevada que la del lugar al que llega.

Esto le convierte en un viento peligroso, pues cuando sopla en primavera puede secarlo todo y aumentar notablemente el peligro de incendio en las regiones boscosas de Austria y Suiza. Ésta es la razón de que podamos leer, en la linde de los bosques, avisos como el siguiente: «Queda rigurosamente prohibido fumar cuando sopla el foehn».

También en primavera el foehn funde la nieve y provoca avalanchas e inundaciones que causan gran número de víctimas en los valles, pues el cauce de los ríos no basta para absorber la gran cantidad de agua que resulta de la fusión de la nieve.

Pero el foehn tiene también su lado bueno, y su calor ayuda a las cosechas a madurar; especialmente las vides que crecen en los valles y en los flancos de las montañas. Por otra parte, a los pastos de altura los libra rápidamente de la nieve que los cubre. Hay un proverbio que afirma que «dos días de foehn valen más que quince días de sol».

En las montañas Rocosas, en Norteamérica, sopla un viento de características parecidas al que llaman chinook, mientras, en la India existe el bohorok.

El agua tiene también una participación importante en los fenómenos climáticos de los Alpes. Las precipitaciones son, por lo general, abundantes, principalmente en las vertientes dirigidas hacia los vientos húmedos. Estas vertientes reciben de dos a tres veces más lluvia que la llanura. Paradójicamente, encontramos en países montañosos regiones en las que, prácticamente, nunca llueve porque las protegen las altas cumbres. Son verdaderas regiones desérticas.

El agua que cae sobre las vertientes expuestas alimenta numerosos torrentes, lagos y manantiales. En nuestra época el hombre utiliza esta agua para diversos fines; entre ellos, la producción de energía.

Es evidente que la vegetación varía según la altura, la temperatura y las precipitaciones. Prácticamente se puede dividir la vegetación espontánea en diversos niveles o pisos. La línea de demarcación entre cada una de estas zonas de vegetación depende, naturalmente, de la región y de si se halla situada sobre la vertiente sur o norte.

Al pie de la montaña y hasta una altura de varios cientos de metros encontramos principalmente asociaciones de plantas propias de la región. En el Congo, por ejemplo, o sea en el ecuador, es la selva ecuatorial. En las regiones templadas, bosques de árboles de hoja caduca.

En regiones muy pobladas, los cultivos y los pastos ocupan las pendientes inferiores y el hombre ha hecho desaparecer la vegetación espontánea. Más arriba vienen las fajas de asociaciones de plantas totalmente diferentes.

En el ecuador, y después de la selva virgen, encontramos asociaciones típicamente tropicales como la sabana y la estepa, y a continuación una zona de transición hacia las plantas de las regiones templadas. No encontramos las nieves eternas hasta rebasar los 4.000 m de altura.

Las zonas de vegetación difieren, naturalmente, en gran manera, según las regiones. En lo tocante a esto son típicas las fajas sucesivas de las mesetas y de las regiones montañosas de América central. Hasta los 1.200 m encontramos las «tierras calientes»: regiones cálidas y al mismo tiempo muy húmedas pobladas de densas selvas. La atmósfera, parecida a la de un baño turco, hace que la permanencia en aquellos lugares sea para el hombre malsana y muy penosa.

Vienen a continuación las «tierras templadas», que van hasta los 2.000 m. Las lluvias son allí menos abundantes y la selva se convierte progresivamente en una sabana boscosa y una sabana herbosa que en determinados lugares tiene las características de una estepa o de un desierto. Más arriba hallamos las «tierras frías», a las que por su clima y vegetación podemos clasificar entre las regiones templadas.

Pero en los flancos de los montes Virunga y Kivu, en el Congo, sucede de otro modo. En el Ruwenzori, por ejemplo, encontramos sabanas boscosas hasta los 2.000 m, aproximadamente; luego vienen los bambúes, y a partir de los 2.700 m encontramos plantas como los brezos, que nos hacen pensar en un clima más septentrional. Más arriba todavía, los pastos húmedos están salpicados de cruciferas y lobeliáceas que suben hasta los 4.000 metros.

En las regiones templadas las pendientes de las montañas, hasta los 800 m de altura, son zonas de cultivo a las que sigue la zona de los bosques: primero los robles, a los que siguen las hayas y luego los espinosos junto con los abetos y abedules. Una vez alcanzado el límite superior del cinturón forestal empiezan los pastos de altura (hasta 3.000 m); luego sigue la roca desnuda y finalmente la zona de las nieves eternas.

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El Cinturon de Fuego Zona de Mayor Actividad Volcánica del Planeta

El Cinturón de Fuego La Mayor Actividad Volcánica del Planeta

Los volcanes en actividad se encuentran principalmente en las zonas de ruptura, donde la corteza terrestre ofrece menos resistencia. Hay cuatro de estas zonas en la superficie de la tierra. Los terremotos son también manifestaciones del vulcanismo. Se manifiestan principalmente a lo largo de los ejes sísmicos. También ellos provocan inmensos desastres.

Gracias a las audaces observaciones de Harún Tazieff ha nacido, durante estos últimos años, una nueva ciencia: la vulcanología. Por medio de observaciones directas en los propios volcanes, el interior de la tierra nos descubre poco a poco sus secretos. También los terremotos han sido objeto de estudio. Éstos deben de ser provocados por el enorme calor del núcleo central de la tierra, que libera fuerzas que ejercen una potente presión sobre las capas geológicas cuyo desplazamiento provocan.

Es un error imaginar que los volcanes están repartidos por la superficie del globo de una manera arbitraria; al contrario, están repartidos en cuatro zonas que corresponden a las grandes zonas de ruptura que se produjeron en el transcurso de la era terciaria. En estas zonas de ruptura, en efecto, la corteza terrestre ofrece al empuje del magma una resistencia mucho menor.

La principal zona volcánica es el llamado «cinturón de fuego» del océano Pacífico. Comprende los macizos americanos con el monte San Elias, el Popocatépetl, el Chimborazo y el Aconcagua, entre otros. El rosario de las islas de Asia oriental, que se extiende desde la península de Kamchatka, en el norte, a las islas de la Sonda, las Nuevas Hébridas y Nueva Zelanda, en el sur, forman parte de él, junto con el volcán Erebus en el Antartico.

Al lado de este eje tenemos la dorsal del Atlántico, que va del Hecla, en Islandia, al pico del Teide en la isla de Tenerife.

La tercera zona volcánica está formada por el eje de África oriental, del que forman parte el Kenia, el Kilimanjaro y el Mufumbira. Finalmente tenemos el eje mediterráneo, que se extiende de las Antillas a las islas de la Sonda, atravesando Italia (Vesubio y Etna), Armenia (monte Ararat) y Persia (Damavend).

En el lugar en donde el eje mediterráneo corta el «cinturón de fuego» la actividad volcánica es particularmente intensa. En 1884, el volcán Krakatoa, que se alzaba en una isla del estrecho de la Sonda, estalló literalmente y los dos tercios de la isla desaparecieron en la violenta erupción.

Una erupción volcánica es un espectáculo inolvidable al que acompañan siempre, por desgracia,  irreparables  catástrofes.   El Vesubio, la Montaña Pelada, el Krakatoa y muchos otros volcanes sembraron por doquier la ruina y la muerte.

Una de las erupciones más célebres es la que sacudió al Vesubio allá por el año 79 de nuestra era, que destruyó por completo la ciudad de Pompeya y la enterró bajo sus cenizas. Hacia siglos que el Vesubio permanecía inactivo cuando empezó a estremecerse de repente. Durante varios días las cenizas y los lapilli no cesaron de caer sobre la ciudad, que quedó sepultada bajo una capa de casi seis metros de espesor.

La ciudad de St.Pierre, en la isla de la Martinica, corrió una suerte parecida. En 1902 surgió de un cráter desgarrado en la Montaña Pelada una inmensa nube de gases, cenizas, lavas sólidas y vapores incandescentes. Esta nube rodó a una velocidad de vértigo hacia la ciudad, calcinando y destruyendo cuanto encontraba, a su paso. Varios días después de la erupción el suelo estaba todavía tan caliente que era imposible desembarcar.

MAPA INDICANDO EL ANILLO DE FUEGO

anillo de fueo zona de maxima actividad volcanica

(Puede amplia este mapa)

Los volcanes de las islas Hawai constituyen igualmente un impresionante espectáculo cuando están en plena actividad. Parecen fuentes incandescentes en las que burbujea la lava en fusión. Especialmente por la noche, estas erupciones ofrecen un espectáculo fantástico, aunque aterrador. Único, asimismo, es el espectáculo del magma burbujeando sin interrupción en la boca del cráter luego que la erupción ha llegado a su fin.

A despecho de la amenaza permanente de erupción y de cataclismo, el hombre continúa fijando sus lares en las regiones volcánicas, ya que en ellas el suelo es particularmente fértil.

Las erupciones no son la única manifestación del volcanismo.

Hay también otros fenómenos como los movimientos sísmicos que prueban claramente que la tierra dista de haber alcanzado su estado estático.

El proceso de estabilización está ya muy avanzado en ciertos sectores de la corteza terrestre y los movimientos sísmicos son en ellos muy raros. Tomemos por ejemplo Bélgica y los Países Bajos, en donde el último temblor de tierra fue registrado en 1938, afortunadamente sin provocar estropicios.

Se define generalmente a los movimientos sísmicos o a los terremotos como «una perturbación brusca de la corteza terrestre cuyo origen natural se sitúa bajo la superficie de la tierra». El lugar de la superficie de la tierra situado justamente encima del origen del movimiento sísmico se llama epicentro.

No siempre es el propio seísmo el que provoca los mayores desastres, al menos directamente. Por ejemplo, en 1906 un tremendo terremoto sacudió San Francisco. Pero la destrucción de la ciudad se debió, más que al propio terremoto, al terrible incendio que se declaró por su causa.

Varios seísmos jalonaron la primera mitad del siglo XX, principalmente en Japón, que todos los años registra varios centenares de temblores de tierra. El terremoto que sacudió Tokio y Yokohama en 1923 fue particularmente violento. Balance: 150.000 víctimas y 350.000 viviendas derruidas. En 1927 un nuevo seísmo provocó una fortísima marejada alta a lo largo de las costas de Japón, ocasionando nuevos daños. Pero no es únicamente este país; también otros han sido víctimas de cataclismos debidos a los movimientos continuos de la corteza terrestre.

Desde 1960 hemos tenido que deplorar cuatro importantes terremotos. El seísmo que asoló Chile se extendió sobre una superficie que representa diez veces la de Bélgica. También en Irán varias ciudades fueron sometidas a tan dura prueba.

Tanto más cuanto que al choque principal siguieron varias sacudidas secundarias o «réplicas». En Marruecos la gran víctima fue la ciudad de Agadir: 50.000 personas quedaron sepultadas bajo los escombros de las casas que se derrumbaron. La violencia del choque se debió a que la ciudad estaba situada exactamente sobre el epicentro del terremoto. Europa también tuvo su parte en esas catástrofes, pues un temblor de tierra destruyó Skoplie en 1963.

También se han producido terremotos a lo largo del litoral e incluso bajo la superficie del mar. Provocan violentos remolinos del agua de los que resultan olas inmensas: los terribles tsunamis, ondas solitarias que al llegar a la costa pueden tener todavía una altura de 20 m y causar incalculables destrozos, pues esta inmensa masa de agua se precipita sobre la costa a la velocidad de 300 km por hora.

Contrariamente a lo que sucede con las erupciones volcánicas, a menudo precedidas de un sordo rugido, los temblores de tierra se producen bruscamente y sin previo aviso. Los choques más violentos se manifiestan principalmente en la prolongación de los ejes sísmicos, zonas de dislocación en las que las fuerzas tectónicas internas pueden manifestarse incluso hasta en la superficie. Desde este punto de vista, el «cinturón de fuego» del océano Pacífico es por ello la región más peligrosa. En esa zona se señalan, por término medio, de cuatro a cinco terremotos anuales.

A menudo los temblores de tierra son precursores o consecuencia de erupciones volcánicas. Pero no siempre provocan destrucciones ; a veces uno de esos temblores o erupciones da lugar al nacimiento de una nueva isla volcánica. Una de las islas que vieron la luz por este procedimiento fue la. que surgió de las profundidades^ del océano Atlántico, a lo largo de las costas de Islandia, hace unos años.

VULCANISMO: El estudio de las erupciones volcánicas, de los gases y de las lavas ha dado lugar, desde hace poco tiempo, al nacimiento de una nueva ciencia: la vulcanología. El precursor de ésta es sin lugar a dudas Harún Taziev.

Las consecuencias catastróficas de las erupciones volcánicas habían suscitado la atención de organismos internacionales como la UNESCO, que decidieron iniciar la lucha contra las fuerzas destructivas y brutales de la naturaleza.

vulcanismo

La UNESCO encargó a Taziev el examen de los volcanes. Este geólogo creó centros de observación, y con algunos científicos entrenados organizó varias expediciones. Sus estudios y experiencias nos permitirán prever las erupciones volcánicas eventuales en un punto cualquiera del globo.

Gracias a la intervención de la UNESCO y a la ayuda financiera de diversos países ha podido llevar a cabo, ayudado por sus compañeros de trabajo, un equipo especial que les permitió acercarse a los volcanes en actividad. Poseen también aparatos especiales para analizar los gases, los vapores y las lavas.

Cuando se produce una erupción, dondequiera que sea, el equipo vulcanológico se persona inmediatamente en aquel lugar para recoger gran cantidad de datos que contribuyen a descubrir los misteriosos secretos de los fenómenos que se producen en la corteza de la tierra y bajo ella.

Estos audaces sabios montaron sus laboratorios en el propio Estrómboli, en el Etna y en otros volcanes. Cuando, en 1957, surgió del mar a lo largo de las Azores el  Capelinhos, un nuevo volcan, Taziev disfrutó de un nuevo e interesante objeto de estudio. Pasó dos meses reuniendo gran cantidad de observaciones. La catástrofe de Agadir y una nueva isla volcánica surgida en aguas de Islandia le proporcionaron un excelente material de observación.

Vulcanólogos y sismólogos estudiaron la formación de esta isla, que duró varios días. Gracias a las audaces investigaciones de Taziev y de sus colaboradores, los hombres de ciencia empiezan a estar informados de lo que ocurre bajo la corteza terrestre.

Los geólogos admiten comúnmente que ésta no es muy espesa. Se compone esencialmente de sílice y de aluminio. De esta composición deriva el nombre de sial que los hombres de ciencia dan a la parte consolidada y superficial de la tierra, a la que también llaman litosfera. La composición del magma es diferente. Sus elementos principales son sílice y magnesio, y por ello lo llaman sima.

El magma constituye una masa incandescente (pirosfera). Se supone que, debido a la alta presión que reina en el interior de la tierra, esta «pasta» es espesa y viscosa. Pero este magma se fluidifica cuando entra en contacto con la atmósfera en el cráter de los volcanes. Gracias a las ondas provo-cadas por los seísmos, podemos hacernos asimismo una idea de lo que  es el núcleo terrestre.

Por medio de mediciones especiales se ha podido llegar a determinar que la densidad media del globo terráqueo es de 5,5. Como la densidad de cualquiera de las rocas conocidas no excede de 3, debemos deducir de ello que la del núcleo de la tierra es muy elevada, y se calcula que oscila entre 9 y 12. En la composición de este núcleo central (barisfera) entran metales pesados, principalmente níquel y hierro, y ésta es la razón de que lo llamen nife. El radio de este núcleo es de 3.500 km y se halla a una distancia de 2.900 kilómetros de la superficie de la tierra.

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Montañas Submarinas Nombres, Ubicación Dimensiones Caracteristicas

Características de las Montañas Submarinas

No son únicamente los continentes los que están dotados de relieve, sino también el fondo de los océanos. Éste se divide, según la profundidad, en zócalos continentales, mesetas submarinas y fosas submarinas. El fondo del mar está cubierto de materiales de desintegración. Durante períodos muy largos movimientos de la corteza terrestre modifican igualmente su  relieve.

 Más de la mitad de la superficie total de la tierra, los siete décimos para ser exactos, está cubierta por el agua de sus océanos y mares. El volumen del agua representa trece veces el de las tierras que emergen de su superficie.

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Los mares, al igual que las tierras, están repartidos sobre el globo de modo desigual por lo que se refiere a la latitud. En el hemisferio norte hay aproximadamente una vez y media más de agua que de tierra. El mar predomina todavía más en el hemisferio sur, en el que la proporción es de seis a uno, poco más o menos, en favor del elemento líquido.

Este desequilibrio entre el agua y la tierra es todavía más pronunciado cuando tomamos en cuenta su volumen.

El nivel del mar, que determina el trazado de las costas, permite conocer el volumen de las tierras emergidas tanto como el del agua de los océanos. Hay unos cien millones de kilómetros cúbicos de tierra por unos mil trescientos millones de kilómetros cúbicos de agua.

El punto más elevado del globo, la cima del monte Everest, se sitúa a 8.882 m por encima del nivel del mar. Las regiones que superan los 4.000 m de altitud son más bien raras. Por contra, en determinados lugares el fondo del océano alcanza la profundidad de 10.000 m (por ejemplo, en la fosa de Mindanao, cerca de las Filipinas), y un tercio del fondo submarino se sitúa por debajo de los 4.000 metros.

Igual que sucede en tierra firme, el fondo del mar presenta diferencias de relieve. Este relieve se divide en tres zonas: en primer lugar, la de los zócalos continentales; luego las mesetas submarinas, a una profundidad que oscila entre 3.000 y 6.000 m, y finalmente, a mayor profundidad, las fosas submarinas.

El zócalo continental, al que llaman también plataforma continental, es la continuación de la tierra firme bajo el nivel del mar. Se trata de un reborde que alcanza una profundidad de unos doscientos metros. Más allá de la isobata de este reborde empieza el talud, que desciende en pendiente a menudo abrupta hacia el fondo del mar y del océano. En este talud hay excavados muchos y profundos valles llamados cañones, que son a veces la prolongación de grandes ríos; por ejemplo, del Congo en África.

También hay valles submarinos que no tienen relación alguna con los ríos de la superficie. Estos cañones submarinos, que pueden tener una profundidad de 3.000 m, dan una configuración caprichosa a la zona limítrofe del relieve submarino.

Aquí entramos en la segunda subdivisión del relieve submarino: la de las mesetas. Éstas ocupan alrededor de los ocho décimos de la superficie total de los fondos marinos. Se les llama mesetas porque están formados por una llanura casi plana, de débil inclinación y poco accidentada. Estas mesetas terminan en un talud que se hunde todavía más profundamente y que conduce a las fosas marinas, cuya profundidad se sitúa entre los 6.000 y los 10.000 metros.

El relieve de cada océano depende de la configuración general de la cuenca oceánica y del relieve costero. En el océano Atlántico una dorsal medianera de unos mil quinientos metros separa dos grandes cuencas, cada una de ellas de una profundidad de 4.000 a 6.000 metros. En esas cuencas encontramos llanos volcánicos al lado de abismos más profundos, como la fosa de Puerto Rico (8.526 m).

El fondo del océano Pacífico está constituido esencialmente por mesetas submarinas, principalmente en el norte y sureste. Estas plataformas se extienden al suroeste de Nueva Zelanda en dirección a Australia e Indonesia.

Alrededor de estas mesetas se hallan las fosas submarinas: la de las Aleutianas (7.300 m), la de las Kuriles (8.500 m), la del Japón (9.430 m), la de las Filipinas (10.793 m), la de las islas Tonga y la situada al oeste de Chile. En fin, en la parte oriental del océano índico encontramos mesetas submarinas que se hacen más profundas en dirección a Australia y especialmente de las islas de la Sonda.

Las desigualdades del fondo marino están indicadas en los mapas por líneas llamadas isobáticas. La batimetría, ciencia que se ocupa en determinar los accidentes del relieve submarino, utiliza la sonda y aparatos de ultrasonidos o sondas acústicas.

Desde el punto de vista científico se distinguen sucesivamente: la zona litoral o desplaye, que es la parte de la costa situada entre la marea alta y la marea baja; la zona nerítica, o plataforma continental, que alcanza una profundidad de 200 m; la zona batial, que llega hasta los 1.000 m, y la zona abisal, que desciende a profundidades inconcebibles.

Esta última zona está situada lejos de los continentes. También la llaman a veces zona pelágica. Los experimentos realizados durante estos últimos decenios modificaron por completo la idea que se tenía de la configuración del fondo de los océanos.

De un día para otro se encuentran nuevas pruebas de que el fondo del mar está tan animado como el relieve de los continentes. También hallamos en él cordilleras con valles y crestas; se producen hundimientos y se forman mesetas, etc.

Gran cantidad de las islas que hay desperdigadas por los mares son las cumbres más altas de grandes volcanes o macizos submarinos. En el fondo del mar existen diversos escalones verticales que pueden sobrepasar los 1.000 m y cuya existencia se explica en razón de que las fuerzas destructivas son allí mucho menos potentes.

El océano Pacífico es el mayor y más profundo de los océanos. Su profundidad media es de 4.300 m, y el fondo aparece más torturado en las aguas de los archipiélagos que se extienden entre Indonesia y las Kuriles.

El fondo de los mares está cubierto en todas partes por sedimentos y materias de disgregación. La naturaleza de los sedimentos varía según la profundidad. A profundidades mayores de 200 m están constituidos por materias orgánicas.

Los fragmentos que llegan a los bajos fondos son muy pequeños, y las materias que los forman son la sílice o caliza y los restos de los esqueletos, así como las escamas de los animales de la zona pelágica o las miríadas de animálculos que viven en la superficie del mar. Este barro pelágico desciende hasta los 4.000 metros.

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Como se formaron las Montañas? Plegamientos y Subducción

Explicación:Formación de las Montañas-Plegamientos y Subducción-Efectos de la Erosión

Para cualquier observador de este planeta , las montañas son símbolos de inmensidad e inmutabilidad. Sin embargo, las montañas no son sino simples arrugas de la faz de la Tierra, arrugas que son socavadas y pulidas por las fuerzas erosivas del aire y del agua corriente. Sobre un globo de 90 metros de diámetro, modelado a escala, el Mont Blanc sería representado por una eminencia menor de 13 milímetros, y el Monte Everest, por otra de menos de 25 milímetros, y haciendo la proporción en un globo terráqueo, de los que se emplean en las escuelas, que no suelen tener más de 60 centímetros de diámetro, «todo el relieve de nuestro sistema orográfico podría ser grabado en el grueso de un naipe».

Cuando queremos calcular su longevidad probable, hallamos también que las montañas no son perdurables, sino que, proporcionalmente, cuentan muy pocos años de existencia. Algunos calculan que el gran macizo montañoso de los Andes tendrá una vida aproximada de 9.000.000 de años, lo cual en la vida del mundo equivale a un tiempo menor que la duración de una de nuestras noches.

Reconociendo su relativa pequeñez, y su mutabilidad ante los embates del tiempo, la ciencia geológica todavía considera reverentemente a las montañas como documentos rocosos de admirables fuerzas constructivas y destructivas, que han modelado y que continúan modelando la Tierra, y encuentra en la construcción y destrucción de las montañas la clave del mecanismo general de la transformación terrestre.

Una cuestión de las más interesantes y fascinadoras para la ciencia es el estudio del origen de las montañas. Aun siendo pequeñas como son, en comparación con el volumen de la Tierra, y efímeras si se las compara con el largo espacio de tiempo que hace que la Tierra existe, son, así y todo, hechos estructurales definidos que requieren explicación, dentro de algunas de las teorías del origen y formación de la Tierra.

Consideremos, en primer lugar, el carácter general geológico de las montañas y de las cordilleras. Tres clases de montañas es necesario distinguir.

Primeramente, aquellas que, como la de Roraima (Venezuela), parece que han sido formadas por la acción de las lluvias, socavando el suelo y denudándole a su alrededor. Estas pueden ser llamadas montañas de «denudación». Segundo, las montañas, tales como el Vesubio, que están formadas principalmente por las lavas. Estas deben llamarse montañas de «acumulación». Tercero, las que, como el Himalaya, están formadas por la agrupación de rocas sedimentarias. Estas deberán llamarse de «elevación». De las tres clases enumeradas, la tercera es la más importante de todas, ya que pertenecen a ella todas las grandes cadenas de montañas de la Tierra.

Nuestra tierra presenta lugares muy diferentes cuyo conjunto determina el relieve. Llanuras, mesetas y macizos montañosos forman parte de éste. Hay viejos macizos que han sido desgastados por la erosión durante un sinnúmero de siglos, y macizos jóvenes. El origen de los cambios en el relieve hay que atribuirlo a los movimientos de la corteza terrestre, que da lugar a pliegues y fallas.

La orogenia, es decir, el proceso de formación de una cordillera, está directamente relacionada con la tectónica de placas. Los movimientos que se producen en la corteza como consecuencia de las colisiones entre placas, y que son formadores de montañas, se llaman movimientos orogénicos.

En ellos se pueden originar plegamientos, fallas y abundantes terremotos, debido a que el desplazamiento preferente de las masas rocosas se produce de forma horizontal a causa de la fricción o del choque entre las placas.

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¿POR QUE SE FORMARON LAS MONTAÑAS?

SOBRE EL RELIEVE: Cuando se atraviesa un país de un extremo a otro se advierte con facilidad que la superficie de la tierra cambia constantemente: el terreno bajo de los llanos alterna con el accidentado de las regiones montañosas. Esta alternancia en los niveles constituye el relieve.

El relieve es uno de los elementos fundamentales de la geografía. Define la configuración de un país e influye en el clima, en la flora, en el régimen de sus ríos, en la distribución de la población e incluso en el modo de vivir de ésta.

Los accidentes del terreno pueden ser casi imperceptibles y alcanzar sólo unos metros, como sucede con las colinas de las regiones llanas, o bien elevarse varios miles de metros sobre el nivel del mar. Y lo mismo sucede con la profundidad de éste.

A menudo el fondo del mar es poco accidentado, pero en determinados lugares presenta abismos muy profundos que pueden alcanzar los 10.000 m. Así, las elevaciones, las diferencias de altitud y el declive constituyen el relieve.

Para determinar la altitud de cualquier lugar hay que medir la diferencia entre el nivel del mar, a partir de cero, y la situación de tal lugar. También podemos calcular la diferencia de altitud entre dos o más lugares, para lo cual basta establecer la diferencia aritmética entre las respectivas alturas.

Cuando la vertiente de un valle se eleva apreciablemente entre dos puntos decimos que la pendiente es empinada. Si, por el contrario, la subida es lenta decimos que es suave. El grado de inclinación de las pendientes va indicado en tantos por ciento en los mapas de carreteras. Si leemos, por ejemplo, en un punto de determinada ruta: 7 %, esto nos indica que tal carretera sube siete metros por cada ciento de recorrido.

Las principales formas que configuran el relieve son la llanura, la meseta y la montaña. La llanura es una región baja y unida en la que las diferencias de nivel resultan poco apreciables. Los ríos son anchos y lentos; apenas han excavado un lecho. Sin embargo, una región nunca es completamente llana; siempre tiene, aquí o allá, un pequeño desnivel, una colina.

Las mesetas son igualmente extensiones llanas o débilmente onduladas, aunque situadas a mayor altura que las llanuras; algunas incluso a miles de metros, como la meseta de Tíbet, a unos cuatro mil metros de altura. En las mesetas los ríos están siempre profundamente incrustados en el terreno, confiriendo a la región un aspecto pintoresco.

Las grandes cordilleras se forman por el choque de dos placas continentales. Pero, ¿cómo se produce la elevación de materiales? ¿Cambia la altitud de las montañas aunque cese el empuje de las placas?.

MONTAÑAS: Los geólogos dividen generalmente las montañas en dos grupos : las jóvenes y las viejas. Las montañas jóvenes son las más accidentadas y más elevadas; a menudo superan los 4.000 m. Basta mencionar los Andes, en América del Sur; las montañas Rocosas, en América del Norte; el Himalaya, en Asia, o los Alpes, en nuestro propio continente.

Estas montañas, altísimas y escarpadas, forman por lo general largas filas que se unen y constituyen cordilleras; reciben el calificativo de jóvenes porque no hace todavía mucho tiempo que están sometidas a la acción destructiva de la erosión. Tales montañas jóvenes están muy divididas, pues ciertas rocas se hallan ya profundamente señaladas por la erosión, mientras que otras, más duras, ofrecen mayor resistencia.

Las montañas llamadas viejas, por el contrario, hace ya de 200 a 400 millones de años que soportan la mordedura del sol, de la nieve, del agua y del viento y han quedado como si les hubiesen pasado un papel de lija: los picos agudos han sido transformados en cumbres redondeadas como cúpulas; por lo general sólo son el zócalo acampanado de una montaña antaño muy elevada. Por ello, estos viejos relieves reciben a veces la denominación de macizos.

Al llegar aquí es posible que te preguntes cómo ha podido formarse el relieve actual de la tierra. La respuesta es bastante complicada. Cuando examinamos el flanco de una montaña nos damos cuenta con facilidad de que está constituida por diferentes capas de piedras, a menudo deformadas y transformadas. Al pie de las pendientes  vemos  montones  de cascotes o rocas acumulados allí en el transcurso de los siglos. Asimismo nos damos cuenta con claridad de que en ello han intervenido fuerzas contrarias, constructivas y destructivas.

Las fuerzas constructivas se hallan en el seno de la corteza terrestre y son las que transforman la superficie de la tierra y provocan la constitución del relieve.

Las fuerzas destructivas, por el contrario, son exteriores y modelan y esculpen el relieve y acumulan los escombros.De todas formas, la acción de estas fuerzas es muy lenta; tanto, que apenas es apreciable. Lo que nosotros notamos es el resultado de un trabajo constante que ha durado millones de años.

Los movimientos que se han producido en la corteza terrestre han determinado, en el transcurso de los años, la estructura del suelo. Es decir, la disposición de las capas geológicas. No se sabe con exactitud cómo se producen tales movimientos, aunque son ellos los que han originado los pliegues y fallas, las erupciones volcánicas, los movimientos sísmicos y los terremotos.

En geología  considera que la mayor parte de las montañas se formaron por movimientos de la corteza terrestre.

El término ‘orogénesis’ significa origen o formación de las montañas (etimológicamente proviene de las palabras griegas oro, ‘montaña’, y génesis, ‘origen’), y hace alusión realmente a la formación de las cordilleras debido a las fuerzas internas o endógenas, es decir, tectónicas, tanto tangenciales como horizontales, bien sean de plegamiento, de fractura, etc.

1-POR SUBDUCCIÓN: Esta teoría fue estudiada por Tuzzo Wilson en 1964 y propuso un modelo que explicaba la apertura y cierra de una cuenca oceánica, en proceso cíclico.

En las cuencas oceánicas donde la sedimentación traía aparejada la acumulación de grandes cantidades de escombros, se han producido plegamientos. Esto tiene la siguiente explicación: todos los escombros producidos por la erosión terminan por ir a parar al fondo del mar. Allí se acumulan también otros materiales, principalmente esqueletos y escamas de los animales marinos. De este modo se forman en el fondo de los océanos varias capas.

Estas capas, de varios miles de metros de espesor, han sumergido el fondo del mar más profundamente en el magma líquido situado bajo la corteza terrestre. A consecuencia de esta inmersión de los fondos marinos las masas continentales se han acercado unas a otras provocando tremendas presiones laterales, y los escombros, los sedimentos, han sido comprimidos y plegados y luego inyectados en macizos montañosos. (Fenómeno de Subducción)

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Un ciclo orogénico completo se origina con el cierre de una cuenca oceánica por la aproximación entre masas
continentales. La compresión provoca el plegamiento de los sedimentos acumulados  en el fondo oceánico
y los incorpora a la cordillera. Cuando cesa la subducción, se produce una sutura y la cordillera queda expuesta
a la erosión. Los agentes geológicos acaban por suavizar el relieve.

La historia geológica de la tierra es una sucesión de períodos sedimentarios y períodos de plegamientos.

Ver: Una Animación Explicada

2-POR PLEGAMIENTOS: La transformación de la corteza terrestre se prosigue sin prisa pero sin pausa. Por su origen distinguimos los varios períodos de plegamientos, algunos en la era precámbrica y otros en la primaria, las fuerzas destructivas ejercieron su acción sobre ellos durante un período de doscientos a cuatrocientos millones de años.

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Una falla es la fractura de la corteza terrestre en dos o más bloques que origina el desplazamiento horizontal o vertical de éstos. Las fallas se originan debido a las presiones que ejercen los materiales incandescentes del interior de la Tierra. El plano de falla es la superficie casi llana a largo de la cual se produce la fractura y el desplazamiento de los bloques rocosos.

Un proceso común producido por la compresión horizontal es la deformación de la corteza en pliegues de diversa profundidad, o su fractura al originarse fallas. Las fallas están producidas también por movimientos verticales, suponen desplazamiento y dan lugar a enormes bloques levantados, llamados horsts, que aparecen como montañas, y bloques hundidos, que se presentan como graben (fosa tectónica) o valle. Una de las fallas más conocidas del planeta es la falla de San Andrés.

Estos plegamientos se han transformado en macizos como los de los Vosgos (Francia) , las Ardenas (Francia) , el macizo central francés, los Apalaches en América del Norte, las montañas del sur de Australia y otros.

Ahora podemos ir más lejos y preguntarnos cómo eran las cosas al principio, cuando la corteza terrestre acababa de formarse con el magma incandescente progresivamente enfriado. Aquí abordamos ya el terreno de la suposición pura y simple. De lo único que estamos seguros es de que la corteza terrestre flota sobre una masa de magma incandescente. En este dato se basa precisamente la teoría de Wegener referente a la deriva de los continentes.

Al principio, todos los continentes se hallaban soldados en un solo bloque. Más tarde este bloque se fracturó en diversos lugares, dando vida independiente a cuatro masas continentales en el hemisferio norte y a un vasto zócalo continental en el hemisferio sur. Estas masas derivaron y entre ellas surgieron los océanos, o sea, los geosinclinales colmados de sedimentos que más tarde provocaron los plegamientos.

Pero las fracturas desempeñan también su papel en la constitución del relieve. A causa de ellas algunas masas rocosas se han visto elevadas formando prominencias como las de los Vosgos y la de la Selva Negra, en tanto que otras partes se hundieron formando cárcavas como la del valle del Rin, entre estos mismos Vosgos y la Selva Negra.

Una falla es una solución de continuidad de las capas geológicas. Según que las rocas se desplacen en altitud o profundidad, se forman elevaciones o depresiones del terreno.

Ver: Una Animación Explicada

Las montañas formadas por la actividad volcánica son reconocibles porque suelen estar aisladas y presentar periódicamente un aspecto amenazador. Los más espectaculares y probablemente más característicos son los picos cónicos, o conos volcánicos, formados por lava y materiales volcánicos, como el monte Rainier y el monte Saint Helens en Estados Unidos; el monte Erebus en la Antártida; el Vesubio en Italia, el Licancábur en Sudamérica y el monte Fuji en Japón.

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Monte Saint Helens en Estados Unidos

LA EROSIÓN: Apenas la montaña se acaba de formar queda sometida a la acción de fuerzas destructivas. La erosión puede transformar un macizo entero en una penillanura, que será elevada a su vez y transformada en meseta o en montaña antigua. También pueden formarse las mesetas por acumulación de los materiales de disgregación. De esta manera se forman los llanos volcánicos.

Los sedimentos se depositan en el fondo del mar en capas horizontales. Bajo el peso de estas capas el fondo del océano se desploma en el magma incandescente. Es preciso no olvidar que la temperatura aumenta en relación a la profundidad. En general, 1° por cada 30 m. Debido a la elevada temperatura que reina en el fondo del mar las rocas depositadas se han vuelto plásticas y han sufrido transformaciones radicales. Se produce lo que llamamos un fenómeno de metamorfismo.

El fondo del mar es, evidentemente, la prolongación del continente terrestre. Debido al hundimiento del fondo marino las masas continentales se acercaron y las capas geológicas situadas entre esas masas fueron comprimidas y sometidas a fuertes presiones laterales que han terminado por provocar su plegamiento. Cada pliegue se compone de dos flancos y un eje. El eje es la línea según la cual las capas geológicas se han plegado.

Cuando los flancos del pliegue convergen hacia el eje, el pliegue adopta una forma convexa y entonces se habla de un anticlinal. Si, por el contrario, los flancos se alejan del eje, el pliegue es cóncavo y se le llama sinclinal. Según que el plano de separación de los dos flancos sea recto, inclinado o extendido, se habla de pliegues rectos, inclinados o tendidos. En determinados casos las presiones han sido tan fuertes que los flancos se han dislocado y han formado incluso fallas y zonas de ruptura.

En realidad, todos estos fenómenos se producen de manera harto más complicada de lo que nosotros hemos expuesto. De un examen realizado en la de los Alpes se deduce lo complejas que pueden llegar a ser semejantes formaciones. Las presiones que provocaron la formación del sistema alpino fueron más fuertes en el sur que en el norte. Como consecuencia de ello, los pliegues se inclinaron en la dirección norte y hubo gigantescos desplazamientos en el curso de los cuales los plega-mientos se superpusieron. De esta manera se constituyó la maravillosa cordillera alpina.

Cuanto más se aleja uno de la zona de presión tanto más regulares parecen los pliegues. En el Jura, por ejemplo, son muy regulares y adoptan la forma clásica. Allí, las cúspides de los pliegues forman «montes» separados unos de otros por «valles». El «monte» coincide con los plegamientos anticlinales, y el «valle», con las depresiones, es decir, con los sinclinales.

Normalmente, los ríos fluyen por un valle. Los afluentes que puedan surgir en los flancos de los anticlinales pueden, a la larga, abrirse paso a través de una montaña gracias a la erosión regresiva. De esta manera se forma una estrecha garganta, un corte transversal de la corteza terrestre.

En ocasiones se forman incluso valles encima de un pliegue o monte: es un valle anticlinal o vallejo.  Semejante  fenómeno  es conocido en geología con el nombre de inversión de relieve.

Al igual que los Alpes, el Himalaya, las montañas Rocosas y los Andes tienen una estructura más complicada que el Jura. En ellos encontramos todas las formaciones posibles, todos los pliegues, todas las clases de rocas y todas las capas, entremezcladas y superpuestas. Estas gigantescas cordilleras se componen principalmente de macizos cristalinos o metamórficos completamente englobados en pliegues sedimentarios. Estos zócalos cristalinos son precisamente los que han provocado la inclinación y el acarreo de los pliegues, de tal forma que las capas sucesivas se hallan superpuestas.

Apenas se acaba de formar un macizo montañoso, se encuentra ya sometido a la acción destructiva de toda clase de fuerzas. El conjunto adquiere a causa de ello una configuración festoneada. El material rocoso es de composición muy diversa. Algunas rocas ofrecen gran resistencia a la erosión y otras una resistencia casi nula. De este modo podemos explicarnos la formación de picos y cumbres puntiagudas que se elevan hacia el cielo. En estos casos, evidentemente, se trata de montañas jóvenes.

La erosión prosigue incansablemente, y lenta e inexorablemente acaba por desintegrar todo el macizo. A causa de los gigantescos valles que excavan los ríos y los glaciares, las cordilleras se ven divididas muy pronto en macizos independientes. Así, por ejemplo, en los Alpes podemos distinguir el macizo del Mont-Blanc, el del Pelvoux y muchos otros. Los valles que han dado lugar a la creación de estos macizos pertenecen a dos grupos: los valles transversales que se elevan hacia los pasos y unen entre ellos los valles longitudinales.

Las fuerzas erosivas no se limitan a desgastar la montaña, sino que acumulan los materiales de destrucción en la parte inferior.

De este modo se produce una nivelación. Ejemplo típico de este proceso es la meseta suiza o subalpina, constituida por materiales de disgregación procedentes de los Alpes y del Jura.

Cuando la erosión ejerce su acción destructiva sin interrupción, lo que queda finalmente de un imponente sistema montañoso es una penillanura, palabra que significa «país casi llano», pues aún subsisten, acá y acullá, puntos que ofrecieron mayor resistencia y que emergen del resto: son las colinas. La penillanura se eleva lentamente desde el mar hacia el interior del país. Los ríos que riegan semejantes regiones han alcanzado su perfil de equilibrio y dejan de ahondar en su lecho.

Sin embargo, bajo la corteza terrestre subsisten presiones y tensiones que continúan ejerciendo su acción. De modo que la mayor parte de las penillanuras han sido elevadas de nuevo. Así se formaron las mesetas y las montañas antiguas. Las Ardenas francesas y el macizo escandinavo, por ejemplo, tienen penillanuras elevadas.

Las mesetas y los macizos pueden ser de diferente tipo: «mesas», altiplanicies sedimentarias, mesetas de erosión, penillanuras levantadas y elevaciones del terreno. Un ejemplo típico de «mesa» es la del Colorado, que muestra en los flancos de los valles diversas capas rocosas horizontales. La cuenca parisiense es una altiplanicie sedimentaria ; es un zócalo antiguo que ha ido quedando cubierto por capas sedimentarias. Al elevarse el zócalo la cuenca se transformó en meseta.

Pero una meseta puede formarse de  otras maneras.  Principalmente por la acumulación de materiales de disgregación al pie de la montaña. A veces los materiales son de origen volcánico. Las mesetas que se originan en esta forma reciben la denominación de llanuras volcánicas.

De esta exposición sumaria se desprende que el relieve es una cosa complicada que se transforma y renueva constantemente bajo la acción de fuerzas aplicadas a la corteza terrestre.

Como el de los continentes, el relieve del fondo marino está sujeto a transformaciones, aunque éstas se producen en el transcurso de períodos extraordinariamente largos. Sin embargo, estos cambios no se deben precisamente a la erosión, sino a movimientos del terreno provocados por las fuerzas internas de la corteza terrestre.

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La Cuenca del Ruhr Zona Industrial del Acero y Carbón Aleman

Cuenca del Ruhr en Alemania
Producción de Hierro y Carbón

Entre el Lippe y el Ruhr, donde se unen el macizo esquistoso renano y la llanura de Westfalia, la cuenca del Ruhr se despliega de este a oeste en una extensión de unos cien kilómetros de largo por cuarenta de ancho. Desde el punto de vista geológico, estos 4.000 km2 corresponden a la mayor cuenca hullera  de Alemania e incluso de toda Europa. Entre Moers y Dortmund, bordeando este macizo herciniano, las ricas vetas de carbón se encuentran cerca de la superficie.

Es una de las regiones industriales más desarrolladas del mundo. El valle contiene grandes yacimientos de carbón graso y el distrito está atravesado por líneas ferroviarias y vías fluviales interiores, que comunican directamente, a través del Rin, con el océano Atlántico.

Gran parte del hierro y el acero que se produce en Alemania, así como de la maquinaria y otros productos derivados del metal y de la industria textil y química, se producen en esta región del Ruhr. Las ciudades industriales más importantes de la región son las de Essen, Düsseldorf y Dortmund. Otras menos importantes, también en la región de Ruhr, son las de Duisburgo, Oberhausen, Gelsenkirchen, Bochum y Wuppertal.

La historia de esta región, en la que el campo cede continuamente el sitio a gigantescas industrias y en la que los verdes ribazos han sido reemplazados por negruzcos escoriales, apenas tiene cien años. Sin embargo, sabemos que Carlomagno la consideraba ya como el centro de Occidente, y que el Ruhr se hizo muy pronto navegable. También sabemos que Westfalia fue la cuna de la Liga Anseática y que entonces entre el Rin y el Dortmund reinó una intensa actividad comercial.

La adhesión de Duisburgo y Wesel a la Liga Anseática en 1430, abrió el camino hacia los Países Bajos y el mar del Norte; de este modo se creó una de las principales arterias de la Europa comerciante.

Duisburgo ya era un importante puerto interior. Pero su revolución industrial no se manifestó hasta mediados del siglo XIX. Entonces se perforó por primera vez el revestimiento calizo margoso y se explotaron las vetas de carbón.

El ambiente medieval en que vivía la región se rompió bruscamente y los pozos de extracción no tardaron en modificar la apacible zona del Ruhr.

En pocos decenios, las pequeñas explotaciones artesanas fueron sustituidas por gigantescas industrias básicas. La región fue desfondada, se trazaron carreteras y vías férreas, y por todas partes surgieron diversas empresas, fábricas y altos hornos.

Finalmente, todos los eslabones se soldaron en una sola cadena, en un todo, hasta formar una inmensa aglomeración de 4.000 km2. En esta extensión apenas menor que Las Palmas de Gran Canaria, viven más de cinco millones de habitantes.

cuenca del ruhr alemania industrial

Vista aérea de un complejo industrial de transformación del carbón localizado en la cuenca del Ruhr, región que se extiende por el noroeste de Alemania. Con una superficie de unos 4.000 km2 y una población de más de seis millones de habitantes, esta región —cuyas señas de identidad histórico-geográfica hay que buscarlas en el enorme desarrollo industrial debido principalmente a la explotación de las grandes reservas de carbón fósil—, que es considerada una auténtica megalópolis, tiene una elevadísima densidad de población, en torno a los 1.200 habitantes por kilómetro cuadrado.

Para comprender mejor el significado mágico de la palabra Ruhrort, basta leer las siguientes cifras. De 370.000 toneladas de acero producidas por Alemania en 1875, 68 % procedían del Ruhr. Entonces Inglaterra ocupaba el primer lugar con 720.000 toneladas. Hacia 1900, Alemania fue en cabeza con una producción de 6.600.000 toneladas. Después de 1925 cedió el sitio a Estados Unidos.

En 1938 Alemania logró producir más de veintidós millones de toneladas y clasificarse otra vez en segundo lugar. Pero el fin de la segunda contienda mundial aportó un nuevo golpe a la industria siderúrgica alemana. La producción fue nula.

Totalmente arruinada por la guerra, Alemania logró, sin. embargo, volver a ser, en menos de veinte años, el tercer productor mundial de acero (después de Estados Unidos y la Unión Soviética). Este restablecimiento, que puede calificarse de milagro económico, se debe principalmente a la cuenca del Ruhr (totalmente reconstruida).

El gran desarrollo de las minas de carbón y de la industria pesada en la región data de la segunda mitad del siglo XIX. La industria del hierro y del acero se desarrolló a gran velocidad bajo la dirección de famosas empresas internacionales como Krupp, Thyssen y Stinnes. La enorme capacidad productiva de la región hizo que durante la I Guerra Mundial y nuevamente durante la II Guerra Mundial se convirtiera en el centro de la fabricación de productos bélicos de Alemania.

La presencia de carbón industrial, cuya producción anual es, actualmente, de 140.000.000 de toneladas, fue de vital importancia para la industrialización de la cuenca del Ruhr. Al principio se pudo explotar a cielo abierto, pero progresivamente hubo que recurrir a las vetas más profundas.

En 1960, la profundidad media de los pozos de extracción era de 760 m, lo que provocó un considerable aumento del precio de eoste por tonelada. Como el carbón se había encarecido, era más difícil hacer frente a la competencia de las demás fuentes de energía como el petróleo, la fuerza hidráulica y la energía nuclear.

Por este motivo, la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) decidió no sólo reducir el precio de coste, sino también cerrar las minas marginales o que trabajaban con pérdida. Al principio, este plan tropezó con problemas sociales.

Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), organismo supranacional europeo que regulaba los sectores del carbón y del acero de los países miembros. Su constitución se estableció oficialmente por el Tratado de París, firmado el 18 de abril de 1951, y se hizo efectiva el 10 de agosto de 1952. Los países signatarios eran Bélgica, Francia, República Federal de Alemania (RFA), Luxemburgo, Italia y los Países Bajos.

Una vez solucionados éstos, la cuenca del Ruhr obtuvo los primeros resultados favorables : gracias a los sistemas de extracción más perfeccionados, el rendimiento diario y por cabeza pasó de 1,6 a 2,2 toneladas. La creciente importancia de los subproductos (benzol, aceite lubricante, alquitrán y colorantes) salvó definitivamente a la industria del carbón.

Al principio, los pequeños yacimientos de hierro de la cuenca pudieron alimentar la naciente industria. Después fue preciso recurrir a Escandinavia, España, América del Norte o también a la región de Saltzgitter, en Alemania. Esto explica que a lo largo del Rin se hayan instalado numerosos altos hornos y que también allí se intente extraer carbón.

Para alimentar los altos hornos de la cuenca del Ruhr fue necesario establecer una red más densa de vías fluviales: se construyeron los canales   Rin-Herne, Rin-Weser, Dortmund-Ems y el del Mittelland.

Podríamos preguntarnos a qué debe Alemania haber alcanzado semejantes resultados apenas en cien años. La cuenca del Ruhr ha conseguido ganar la batalla siderúrgica y química mejor que Inglaterra (que, sin embargo, es la patria de los hornos Bessemer y Thomas, de la máquina de vapor y de la locomotora). Aparece una doble respuesta: el éxito se debe al suelo y al hombre. Alemania contaba con el más rico yacimiento de hulla y con importantes vías fluviales como el Rin.

Y también con ciudadanos capaces de desplegar una enorme energía. Por todas partes del mundo, allí donde hay industrias básicas por crear y explotar, encontramos con frecuencia a estos hombres originarios de la cuenca del Ruhr. Nombres como Thyssen y Krupp se han convertido en símbolos de la industria pesada. En efecto, la cuenca del Ruhr es algo más que una explotación industrial y de carbón; es, indudablemente, la región industrial más completa del mundo.

Al lado de las industrias de equipo, se ha empezado a trabajar el acero en todas sus aplicaciones, desde las más gigantescas máquinas hasta los objetos más pequeños. Algunos se preguntan qué ocurrirá el día de mañana. Hoy, las espléndidas ciudades modernas de esta comarca demuestran que está más viva que nunca.

ACTUALIDAD: Desde inicios del siglo XXI la minería está en declive desde hace décadas. El probable cierre total de las minas del Ruhr que representará el final de un sector clave en el capitalismo alemán, desde la la industrialización en el siglo XIX hasta el milagro económico de mediados del siglo XX.  Desde hace pocos años el  lugar quedó sin funcionar, pero mantenido como un simple testimonio de la era industrial y la época dorada del valle, se ha adaptado a las nuevas circunstancias y funciona como un espacio multiuso. Los visitantes no solo vienen a admirar el monumental complejo de estilo Bauhaus, sino que también pasean por el museo del Diseño que se ha instalado en el antiguo cuarto de calderas, o practican patinaje en hielo en los canales de la antigua planta de carbón coque. El plato fuerte del complejo Zollverein es el Museo del Valle del Ruhr.

//historiaybiografias.com/archivos_varios4/fuente_tomo2.jpg – El Hierro Alemán –

Los Continentes del Mundo Superficie, Poblacion y Recursos Africa

Los Continentes del Mundo Superficie, Población y Recursos

La vida en La Tierra surgió con compuestos orgánicos, luego, con organismos unicelulares, después con pluricelulares, vegetales y animales, hasta llegar al ser humano. Exteriormente la Tierra tiene el aspecto de un globo azulado. Su superficie, de 510.069.120 km2, tiene un 70% cubierto de agua, concentrada en mares y océanos. Ríos, lagos y otras formaciones hídricas, sólo representan el 3% de la masa liquida total, que es de 1 .420 millones de km3.

continentes

  Mapa Del Mundo: Planisferio

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AméricaEuropaAsia
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DERIVA DE LOS CONTINENTES: La actual estructura y posición de los continentes tiene una antigüedad de, por lo menos, 60 millones de años y continúa en transformación. Por ejemplo, América del Sur y África se alejan una de la otra a una velocidad de 7 cm. por año. Este fenómeno, denominado ‘deriva de los continentes’, es el resultado de un proceso de reconstrucción permanente de la corteza terrestre, que divide en varios bloques las capas tectónicas, separadas por  grandes grietas volcánicas en permanente actividad en el fondo del mar.

El globo terráqueo posee tres capas concéntricas: la corteza, el manto y el núcleo. Los continentes, las islas y el fondo del mar, forman la parte externa de la corteza terrestre, cuyo espesor varía entre 6 y 11 kilómetros, bajo los océanos: y entre 25 y 50 kilómetros en los continentes. Está formada por tres tipos .de rocas: ígneas, sedimentarías y metamórficas. El conjunto de rocas que componen la corteza es llamado litosfera.

El manto es una capa de textura pastosa de aprox. 2.900km de espesor, compuesta por silicio, oxígeno, aluminio, hierro y magnesio. Su temperatura va de 870 °C, junto a la corteza, a 2.200 °C, cerca de La parte externa del núcleo.

El núcleo está constituido por hierro y níquel derretidos. Su temperatura oscila entre 2.2000C, en la parte superior, y 5000 °C, en las regiones más profundas. La parte central está compuesta por hierro y níquel en estado sólido. El punto central del núcleo, y del globo, queda a 6.500km de la superficie.

EL relieve se formó a partir de agentes internos que son las fuerzas que están dentro de la Tierra, fundamentalmente por la desintegración radiactiva de determinados elementos bajo la corteza terrestre. Otras expresiones de estas fuerzas son el vulcanismo ó, el tectonismo y los movimientos sísmicos. Otros factores son provocados por agentes sobre la superficie terrestre, como vientos, lluvias, insolación, inundaciones y la acción humana.

CLIMA: Es la sucesión habitual de los tipos de tiempo atmosférico registrados en una región. Influyen temperatura, presión, humedad, régimen de vientos, relieve, corrientes marinas, vegetación y acción humana.

LOS CONTINENTES: Son extensiones de tierras emergidas, limitadas por las aguas de mares y océanos cubren 150.157.348 km², que corresponden al 29,3% de la superficie total del planeta. Hay seis continentes, con características físicas y humanas muy diferentes, Asía es el mayor de ellos, seguido de América, África, la Antártida, Europa y Oceanía,

En cuanto a la forma como están distribuidos, se observa una ubicación desigual de las tierras emergidas: En el norte, ocupan el 40,4% de la superficie de ese hemisferio, mientras que en el sur son sólo un 14,4% del área total, Las regiones polares también son distintas, pues mientras en el norte existe una gran depresión cubierta por el Océano Global Ártico, en el sur hay todo un continente cubierto de hielo, la Antártida.  Los continentes se distribuyen de forma desigual.

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DATOS ESTADÍSTICOS DE LOS CINCO CONTINENTES DEL PLANETA

AMERICA:

Continente: América

Superficie: 43.000.000 Km2

Población: 900.000,000 habitantes

Densidad: 17.21 habitantes por Km2

Sus Recursos Principales: Estados Unidos, México y Venezuela son grandes productores de petróleo.

Indicadores del I.D.H.: Ingreso per cápita:5.980 dls. Esperanza de vida: 67 años.

EUROPA:

Continente: Europa

Superficie: 10.404.000 km2

Población: 830.000.000 habitantes

Densidad: 47.90 habitantes por Km2

Sus Recursos Principales: Podemos decir que es el continente con mayor desarrollo industrial y con mejor calidad de agricultura y ganadería de bovinos.

Indicadores del I.D.H.: Ingreso per cápita:14.390 dls. Esperanza de vida: 71 años

ASIA:

Continente: Asia

Superficie: 43.750.000 Km2 

Población: 3.900.000.000 habitantes

Densidad: 71.14 habitantes por Km2

Sus Recursos Principales: La mayoría de la población se dedica a la agricultura, ya que son grandes productores de arroz. En China se extrae petróleo.

Indicadores del I.D.H.: Ingreso per cápita:7,930 dls. Esperanza de vida 60 años

AFRICA:

Continente: África

Superficie: 30.300.000 Km2

Población: 950.000.000 habitantes

Densidad: 21.19 habitantes por Km2

Sus Recursos Principales: Son grandes productores cacao y café, ya que la mayoría de la población han sido agricultores y pastores. De la selva también obtienen maderas preciosas. En Argelia y Libia se extrae petróleo.

Indicadores del I.D.H.: Ingreso per cápita:2.780 dls. Esperanza de vida: 55 Años

OCEANÍA:

Continente: Oceanía

Superficie: 8.940.000 km2

Población: 36.000.000 habitantes

Densidad: 2.96 habitantes por Km2

Sus Recursos Principales: Productos tropicales como caña de azúcar. Maderas preciosas y caucho. Producción industrial ganado ovino en Australia, industria alimentaria en nueva Zelandia.

Indicadores del I.D.H.: Ingreso per cápita:6.490 dls. Esperanza de vida: 65 Años

 

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Comparaciones Estadísticas entre Paises de America Del sur

COMPARACIÓN ENTRE LOS PAÍSES DE AMÉRICA DEL SUR

El país con…

Mayor superficieBrasil: 8.547.404 km²
Menor superficieUruguay: 176.215 km²
Más pobladoBrasil: 182.032.600 hab.
Menos pobladoGuyana: 702.100 hab.
Mayor densidad demográficaEcuador: 50 hab/km²
Menor densidad demográficaGuyana: 3,3 hab./Km²
Mayor crecimientoParaguay: 2,54%
Menor crecimientoGuyana: 0,44%
Mayor esperanza de vidaChile: 76,3 años
Menor esperanza de vidaGuyana: 63,1 años
Mayor mortalidad infantilBolivia: 56%
Menor mortalidad infantilUruguay: 14%
Mayor alfabetizaciónGuyana: 98,8%
Menor alfabetizaciónBolivia: 87,2%
Mayor cantidad de católicosBrasil: 90% aprox.160.000.000
Menor cantidad de católicos
Mayor PBIBrasil:502.509 millones de dólares
Menor PBIGuyana: 699 millones de dólares
Más jovenGuyana: 26 de mayo de 1966 (del Reino Unido)
Más viejoArgentina: 9 de julio de 1816 (de España)

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América Europa Asia Oceanía África Antártida