La Ciencia en Argentina

Las Enfermedades del Siglo XXI Futuros Desafios de la Medicina

LAS ENFERMEDADES DEL SIGLO XXI
Próximos Desafíos de la Medicina

1-Enfermedad Tuberculosis
2-Enfermedad SIDA
3-Enfermedad Malaria
4-Enfermedad Mal de Alzheimer
5-Enfermedad Cáncer
6-Enfermedad del Medio Ambiente
7-Enfermedad Cólera

Despertar en un futuro sin enfermedades seguirá siendo un sueño para el hombre. Al menos, en  el corto plazo, la medicina no podrá torcerle el brazo a ciertas afecciones que –por distintas razones– ganarán un lugar de predominio en este siglo XXI. Es cierto que, al trazar una comparación con  años anteriores, la expectativa de vida se fue elevando desde los 47 hasta los 76 años pero los tiempos que vendrán no presagian la falta de enfermedades ni mucho menos.

La mayoría de ellas reaparece por una cuestión que aparenta ser paradójica: esa misma medicina que ahora nos hace vivir hasta casi los ochenta es la que ha posibilitado un gran recrudecimiento de afecciones en esas frágiles edades. Las que no son antiguas, son enfermedades contemporáneas -como el SIDA- cuya proyección alcanzará niveles alarmantes en los próximos años. A las ya conocidas, se suman patologías propias del medio ambiente, culpas de la degradación de la atmósfera y otras cuestiones por el estilo.

¿Qué haremos, entretanto? Nuevos desafíos se presentan, y nuevas armas proporcionadas por la medicina habremos de tener para enfrentarlos. En nuestra historia del futuro podremos ganarle a las enfermedades siempre y cuando sepamos ciertos diagnósticos de ciertos problemas ahora mismo.

MEDICINA DEL FUTURO
A través de la cirugía endoscópica, una especialidad que actualmente ya se encarga de las tres cuartas partes de la intervenciones ginecológicas y muchas del sistema digestivo, se puede curar a «distancia». Por apenas cuatro pequeños «agujeros» de no más de 1 centímetro de diámetro se introducen una minicámara de video y un completo juego de pequeñísimos bisturíes, pinzas y demás Instrumental quirúrgico. Todos se telecontrolan desde afuera, mirando la pantalla del monitor de video. En esta misma línea están los tratamientos de angioplastia que destapan arterias cardíacas, remplazando a los tradicionales by-pass, sin tener que abrir el tórax.

Los ubicuos rayos láser no podían faltar en el maletín del médico del siglo XXI. Su alta energía los tiace extremadamente útiles para «vaporizar» tejidos enfermos, y eliminarlos más limpiamente que con un bisturí. Uno de sus usos más prometedores está en el campo de la oftalmología.

En una línea similar están los ultrasonidos, que hoy se usan para disolver «piedras» de la vesícula.

Otro cambio importante vendrá por la administración de los medicamentos. Adiós pinchazos y pastillas, en el futuro las drogas entrarán por la piel.

En forma de polvo o crema, las sustancias químicas vendrán impregnando un parche autoadhesivo que se adherirá en el hombro o en la cintura del paciente. Con este sistema las dosis pueden ser administradas con precisión y sin olvidos. Actualmente los laboratorios están ensayando parches que liberan nicotina, para ayudar a ¡os fumadores a dejar el vicio; y la liberación de hormonas, para remplazar a las pastillas anticonceptivas orales.

Ver: Avances en Medicina

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LA TUBERCULOSIS: Hasta la década del 40 la enfermedad provocada por el bacilo llamado Mycobacterium tuberculosis, era una de las incurables que más vidas clamaba cada año. Pero en 1942 los científicos comenzaron las primeras pruebas clínicas de algo que iba a revolucionar la medicina: los antibióticos. Con esta arma los médicos arrinconaron y prácticamente extinguieron los casos de pacientes tuberculosos. Pero «prácticamente» no quiere decir «totalmente». En las zonas pobres de los países marginales, el bacilo permaneció infectando endémicamente, rumiando su venganza.

Y a principios de la década del 80, reapareció pero ahora mostrando una despreocupada inmunidad ante el ataque de sus viejos enemigos, los antibióticos comunes. Así es como en el conjunto de países en desarrollo, durante 1991 aparecieron 7.280.000 casos de nuevos tuberculosos y murieron por su culpa 2.692.000 personas. Pero no sólo se la encuentra en los países pobres. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en Europa y Estados Unidos se producen 400.000 nuevos casos por año y unos 40.000 fallecen en el mismo período.

tuberculosis

Casos fatales de tuberculosis en los Estados Unidos. Los números indican miles de personas. En 1993 las proyecciones indican una mortalidad cercana a 35.000 personas sólo en Norteamérica.

PERSPECTIVAS: Luego de pensarse que este mal estaba controlado, la tuberculosis resurgió cerno el mayor problema de salud pública en los Estados Unidos. Son particularmente peligrosas las nuevas formas, conocidas como «multldrogaresistentes», de terrible Impacto en la población Indigente y con sida. En este último caso, la moralidad supera el 80%, y se produce de dos a tres meses luego del diagnóstico.

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SIDA: La historia de esta enfermedad es bien conocida. Apareció, primero tímidamente, entre grupos gays norteamericanos en 1981 y se la consideró una enfermedad circunscripta a los homosexuales. Tal vez por eso no se le dio mayor importancia, hasta que las cifras de infectados comenzaron a elevarse considerablemente. Para entonces los grupos de riesgo pasaron a ser los adictos a drogas intravenosas.

Y el mundo siguió dándose el lujo de ignorarlo. Pero el virus HIV no nos olvidó a nosotros y en la actualidad ya no existen «grupos de riesgo».

Cualquier persona sexualmente activa, hombre o mujer, heterosexual u homosexual puede contagiarse y contagiar si intercambia semen o sangre con una persona infectada. Las cifras marcan que en la actualidad hay unos 10.000.000 de portadores en el mundo y los pronósticos marcan que para el año 2000 habrá entre 40 y 120 millones de nuevos portadores del HIV. O sea prácticamente la suma de todos los habitantes de América del Sur, si le sacamos la gente de Brasil.

informacion de sida

PERSPECTIVAS: Un último estudio realizado en Baltimore, Estados Unidos, demostró que la mortalidad sobre 100.000 personas entre los 25 y 44 años subió -en los últimos dos años- de 381 a 453, revelando el impacto del HIV en esa franja de población. Mientras la vacuna antisida todavía se muestra como una posibilidad remota, la inmunoterapia genética es decir, insertar genes que, al contacto con el virus, exploten como bombas y destruyan la célula afectada aparece como un arma clave para luchar contra este mal en el futuro.

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LA MALARIA:  Los científicos sospechan que la primera infección de malaria ocurrió hace un millón de años atrás. Desde entonces este parásito ha convivido cóñ fes fíófñó éféctüs habitantes cíe ías zonas tropicales y húmedas. Sin embargo, recién en 1880 un médico francés descubrió que el responsable de esta enfermedad es un parásito conocido como Plasmodium. Para transmitirse de una a otra víctima, el Plasmodium utiliza una especie de «taxi» para trasladarse. La encargada de realizar esta función es la hembra del mosquito Anopheles.

Actualmente, sólo en África se producen 97 millones de nuevos casos por año. De ellos alrededor del 5% muere en poco tiempo. En el sudeste asiático hay 9 millones de casos. Y en Latinoamérica suman 1 millón, especialmente concentrados en Brasil y Paraguay.

informacion de la malaria

PERSPECTIVAS: Parece que esta ancestral enfermedad nos seguirá acompañando por más tiempo. Los métodos preventivos no alcanzan a reducir las áreas de dispersión del Plasmodium falciparum, al igual que la de los mosquitos anopheles. Actualmente, permanecer un mes en las «áreas de malaria» es casi una garantía de obtención áé la enfermedad.

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MAL DE ALZHEIMER: Esta enfermedad era, hasta hace 30 años, prácticamente desconocida. Es que está directamente asociada con la vejez, y es en los últimos años en que la cantidad de personas mayores se ha incrementado. De hecho este mal, englobado bajo las «demencias seniles», afecta a una de cada 9 personas mayores de 60 años.

Y a una de cada 5 mayores de 80. Si se tiene en cuenta que el 12,5% de la población total cruzo la sexta década de vida, se puede entender por que sólo en Estados Unidos aparecen 300.000 nuevos casos por año, y también por que el Mal de Alzheimer se ha convertido en la cuarta causa de muerte en los países desarrollados. Como con otras enfermedades «recientes», es muy poco lo que se sabe sobre su origen y sus causas.
Y también es poco lo que se puede hacer para tratarla.

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PERSPECTIVAS: Una bastanete reciente investigación publicada en prestigiosa revista médica The Lancet, pone de manifiesto la estrecha relación entre los mecanismos moleculares de la demencia senil y los iones de aluminio. Se hace necesario evitar el uso de utensilios fabricados con este metal y controlar su concentración en el agua de red, ya que no se biodegrada.

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EL CÁNCER: En los países del Primer Mundo, ataca a una de cada cuatro personas y mata a una de cada cinco. Esto le permite ser la segunda causa de muerte, luego de las afecciones cardiovasculares. Los tratamientos actuales son generalemnte poco efectivos, a menos que el tumor sea descubierto precozmente. De ahí se explica la importancia que tienen los chequeos médicos periódicos y regulares en la prevención de esta enfermedad. (ver: cáncer)

tumor maligno

PERSPECTIVAS: Un reciente estudio ha demostrado que en los últimos cinco años los casos de cáncer de estómago disminuyeron un 2% anual, el cáncer de pulmón bajó un punto en menores de 40 y aumentó dos en varones de más de 40, y ocho en mujeres mayores de 40. El cáncer de intestino disminuyó casi un 3% en menores de 50 años. El de próstata muestra una disminución de un 6 a un 2% anual. Finalmente, el estudio demostró que la reincidencia de cáncer de mama luego de cirugía se mantuvo constante en un 6%.

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ENFERMEDADES DEL MEDIO AMBIENTE: Cada vez hay más afecciones causadas por el deterioro del medio ambiente en que vivimos. En realidad técnicamente no podría afirmarse que las enfermedades son del medio ambiente sino que son consecuencia de la degradación, y que ésta se manifiesta a través de otras dolencias.

Un buen ejemplo es el aumento de los casos de melanomas (cáncer de piel), relacionados con la mayor incidencia de los rayos ultravioletas que llegan a la Tierra, debido a la disminución de la capa de ozono. Algo similar ocurre con los cánceres de pulmón debido a la polución de la ciudades, el número de chicos con problemas cerebrales debido al alto nivel de plomo que se acumula en sus sistemas circulatorios o las molestias generadas por los productos químicos que se utilizan a diario.

efectos de la contaminacion ambiental

PERSPECTIVAS: Las poluciones aérea y acuática se han transformado en los grandes enemigos de final de siglo. Las estadísticas más recientes confirman que las principales fuentes de agua potable llegaron a un punto crítico. Existe una nutrida agenda internacional para tratar, desde diferentes frentes, el problema de la «eutroficación antrópica», concepto con que la ecología se refiere a la inutilización de cuerpos de agua causada por la actividad humana.

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EL COLERA: El vibrión causante del cólera es una bacteria de origen marino. Puede entrar muy fácilmente al tomar agua contaminada o al comer algún alimento (pescado) que lleve consigo la bacteria. Luego se hace fuerte en las paredes del intestino grueso, y desparrama toxinas sobre las células que la componen. En 5 días empieza la diarrea acuosa, los calambres y los vómitos. En ese momento el enfermo puede llegar a perder hasta 7 litros de agua en 24 horas, sobreviniéndole la muerte por deshidratación. O por un paro cardíaco ya que el corazón no puede bombear una sangre cada vez más espesa.

sintomas del colera

Parece difícil pensar que una enfermedad típica de la Edad Media, volvería a asolar América del Sur. Es que desde hace 100 años el cólera está en retroceso en todo el mundo, y sólo se hacía fuerte en zonas extremadamente pobres y marginales de la India y de África. Pero el «vibrión colerae» desembarcó en Chimbóte, un puerto del Perú y se extendió por nuestras tierras.

PERSPECTIVAS: La principal esperanza contra esta enfermedad es, una nueva vacuna desarrollada en Estados Unidos, conocida como CVD 103-HgR, Resulta ser un 100% eficiente contra la diarrea colérica y tiene una efectividad de seis meses.

Ver: Colera en Argentina

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RECAMBIO DE GENES: Entre los nuevos tratamientos que promete la medicina del próximo siglo se anotan en primer lugar los recambios genéticos. Esto significa remplazar un gen humano defectuoso por otro que funcione correctamente. En realidad lo que se intenta hacia el futuro es mitigar o curar las cientos de enfermedades hereditarias causadas por la deficiencia de uno o varios genes. Si estos miembros defectuosos del genoma celular pudieran ser remplazados por genes de funcionamiento correcto, un diabético podría -por ejemplo- dejar sus diarias inyecciones de insulina. Otras enfermedades que están en la mira son el Síndrome de Lyme, el mal de Huntington y hasta podría trabajarse sobre el Síndrome de Down.

Ver: Terapia Genética

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Orígenes de la Ciencia Moderna y La Filosofía Renacentista

Orígenes de la Ciencia Moderna: Filósofos y Científicos

Si la primera parte del siglo XVII es un período de crisis en todos los campos, crisis que prolongan las conmociones del Renacimiento, en la segunda mitad del siglo se proyectan las tentativas de solución.

A la anarquía, a las luchas políticas y sociales, responde el ideal absolutista, el cual alcanza la perfección histórica con Luis XIV, que inspira tanto a los soberanos españoles como a los Estuardo, al emperador como a los pequeños príncipes alemanes.

Al caos y la confusión, nacidos de las ruinas del viejo sistema aristotélico como consecuencia de los trabajos y las investigaciones de Bacon y Galileo, se opone la tentativa de Descartes, buscando un nuevo método científico para elaborar una doctrina racional de conjunto del universo.

El ser humano siempre quiso saber qué ocurrió al principio de todo y, en consecuencia, no tuvo reparo en intentar ver más allá para encontrar la luz. Fue el italiano Galileo Galilei (1564-1642) quien preparó el camino de la ciencia moderna y supo convertir el catalejo del holandés Hans Lippershey (1570-1619) en un telescopio refractor para la observación de los cuerpos celestes en 1609, justo el mismo año en que el astrónomo alemán Johannes Kepler (1571-1630) presentaba sus primeras dos leyes del movimiento elíptico planetario en el libro Astronomía nova.

El físico y matemático inglés Isaac Newton (1642-1727), inventor del primer telescopio de reflexión en 1668, sentó las bases de la ciencia moderna con sus descubrimientos en óptica clásica (la naturaleza de la luz blanca o luz del Sol por medio de un prisma de cristal) y la mecánica clásica (la formulación de las tres leyes del movimiento y la ley de la gravitación universal). Además desarrolló el cálculo infinitesimal en el campo de la matemática pura.

Ya en la segunda década del siglo XX, el físico alemán Albert Einstein revolucionó el sistema del mundo newtoniano con la teoría general de la relatividad y dos predicciones fundamentales: la curvatura del espacio-tiempo alrededor de un cuerpo y el llamado efecto de arrastre de marco, por el que la Tierra, en su rotación, curva el espacio-tiempo. Poco después, el universo fue visto como un todo en expansión gracias a la teoría del Big Bang o Gran Explosión, que se ha establecido como la teoría cosmológica más aceptada.

En filosofía Descartes se lo considera como fundador de la filosofía moderna, quien tendrá una gran influencia después de su muerte (1650). A la copiosidad barroca del arte durante este período de transición, el clasicismo quiere imponer las reglas universales del buen gusto y de la mesura.

En todos los aspectos, tanto en el orden económico, con el mercantilismo estatal, como en el orden militar, en el que los ejércitos disciplinados por la monarquía absoluta quieren reemplazar a las bandas de mercenarios y a los condottieros, todavía dominantes en el trascurso de la Guerra de los Treinta Años, se pueden discernir los esfuerzos hacia el orden y la estabilización.

El triunfo no será más que aparente: detrás de las armoniosas fachadas clásicas y las magnificencias del arte oficial, aparecen, desde finales del siglo, otras crisis, otras con tradicciones que anuncian el período revolucionario de la «Ilustración».

DESCARTES Y EL FUNDAMENTO DEL RACIONALISMO
Renato (René) Descartes (1596-1650) pertenecía a la pequeña nobleza; después de haber cursado sólidos estudios eligió la carrera de oficial del ejército, sirviendo primeramente en Holanda, bajo las órdenes de Mauricio de Orange, y en Baviera, al comienzo de la Guerra de los Treinta Años.

No cesaba de meditar y trabajar en las matemáticas; en Alemania, en un cuchitril al lado de una estufa, tuvo la célebre «iluminación» que le reveló las ideas directrices de su filosofía. Después de una permanencia en Italia, se estableció en Holanda (1629), donde el pensamiento   podía   desenvolverse   más   libremente. Residió allí veinte años, interrumpidos por breves estancias en Francia, enteramente   consagrados   a   la   ciencia   y   a   la filosofía.

Filósofo René Descartes

 En el año 1637 apareció el «Discurso del Método», escrito en francés y no en latín como era costumbre en la época para este género de obras. Rápidamente célebre, admirado por la princesa Isabel, hija del Elector Palatino, fue invitado a Estocolmo por la reina Cristina, la cual le exigía que se levantara todos los días a las cinco de la mañana para enseñarle filosofía.  ¡Su actividad de reina no le debaja libre otros momentos! El duro clima sueco fue la causa de la pulmonía que llevó a la tumba a Descartes   a  los  cincuenta  y  cuatro  años.

Trató de sistematizar todos los conocimientos de su tiempo, de crear una ciencia universal explicando los fenómenos de la naturaleza por medio del razonamiento matemático. Sabio en todo, hizo investigaciones de óptica, creó la geometría analítica, se interesó por la fisiología.

Su método comenzó por la duda radical, la «tabla rasa» de las ideas recibidas, la repulsa del principio de autoridad, para comenzar a partir de la primera certeza resumida en la célebre fórmula: «Pienso, luego existo». Se ajusta a cuatro reglas esenciales:

1)no aceptar nunca, más que ideas claras y distintas, que la razón tenga por verdaderas;

2)dividir las dificultades en tantas partes como sean necesarias para resolverlas (análisis);

3)partir de lo simple para, llegar a lo complejo (síntesis);

4)examinar todo por completo para estar seguro de no omitir nada.

No es cuestión de examinar aquí al detalle una obra que aborda los problemas universales de las ciencias y de la filosofía. A pesar de que Descartes intentó demostrar que las ideas de perfección y de infinito no pudieron ser puestas en el hombre, imperfecto y limitado, más que por Dios, sus explicaciones rigurosamente deterministas del universo, del hombre y de sus pasiones, podían excluir la divinidad y por ello rápidamente se hizo sospechoso (a pesar del entusiasmo de Bossuet) a los ojos de ciertos teólogos.

Y es verdad que inspiró directamente a los materialistas del siglo siguiente. Pascal lo vio muy claro cuando escribió en sus «Pensamientos»: «No puedo perdonar a Descartes; hubiera querido poder prescindir de Dios en toda su filosofía; pero no pudo evitar hacerle dar un papirotazo, para poner al mundo en movimiento. Después de esto, Dios no sirve para nada».

Los contemporáneos se apasionaron por sus teorías sobre el pensamiento y la extensión, los torbellinos, la materia sutil, los animales-máquinas, etc… Por su tentativa de reconstrucción total de las leyes del universo, basándose en algunos principios, se ligaba al espíritu de ordenación del absolutismo. Por su método, principalmente la duda sistemática, abría el camino al pensamiento libre, aunque se defendía siempre de ser ateo. El cartesianismo iba a tener importantes derivaciones.

SPINOZA Y LEIBNIZ Entre los espíritus cultivados se mantenía numeroso contacos , por medio de los libros, viajes y las correspondencias. La lengua  francesa  se extendía  y  sustituía  al latín como lengua erudita, y las Provincias Unidas  eran  un punto  de  confluencia  de ideas.

Los grandes centros intelectuales se desplazaban:  primero fue Italia,  hasta comienzos del siglo xvn, después Francia, y, al final del siglo, los Países Bajos e Inglaterra, donde Newton y Locke iban a coronar los  progresos científicos  y filosóficos.

Las ciudades holandesas que habían albergado a Descartes, con sus universidades, sus imprentas, su burguesía mercantil activa y cosmopolita, y su liberalismo, eran favorables a la floración de las nuevas ideas. En Amsterdam   nació   Spinoza (1632-1677), descendiente de judíos portugueses emigrados. La audacia y la originalidad de su pensamiento, influido por Descartes, le indispuso con  su  ambiente  tradicional (su padre quería hacerle rabino), siendo arrojado de la sinagoga.

Excluido del judaísmo, quedó desde entonces libre e independiente, rechazando las cátedras de la universidad, porque temía verse obligado a abdicar de su independencia; prefería ganarse la vida en La Haya puliendo lentes. En este caso tampoco podemos dar más que una breve reseña de su filosofía, expuesta en varias obras (entre ellas el «Tratado teológico político» y la «Etica»). Siendo, a su manera, un místico panteísta, rechazaba toda religión revelada y denunciaba las incoherencias y las contradicciones del Antiguo Testamento, el cual, según él, no había sido dictado por Dios, sino hecho por judíos deseosos de mostrar su historia y su religión bajo cierto aspecto, en relación con las necesidades históricas.

Lo mismo que Descartes, intentó dar, sin dejar de criticar los puntos de su teoría, una vasta explicación del mundo basada en la mecánica y las matemáticas, obedeciendo a una rigurosa lógica de las leyes de la necesidad, en la que asimilaba a Dios con la sustancia infinita, con la Naturaleza. Negaba la existencia de un Dios personal y del libre albedrío. «Nosotros creemos ser libres porque ignoramos las cosas que nos gobiernan. Si se pudiera tener una idea absoluta del orden general que rige la Naturaleza, se comprobaría que cada cosa es tan necesaria como cada principio matemático».

Quería analizar las pasiones y los sentimientos «como si se tratara de líneas, de superficies, de volúmenes».

Alemania produjo otro gran genio en la persona de Leibniz (1646-1716), nacido en Leipzig, agregado al servicio del Elector de Maguncia y después al del duque de Hannover. Pasó cerca de cuatro años en París, donde trató de disuadir a Luis XIV de intervenir en Alemania. Independientemente de Newton, inventó el cálculo infinitesimal (1684).

Su compleja filosofía está basada en la teoría de las «mónadas», elementos, átomos de las cosas, todas diferentes, creadas por Dios, que es la mónada suprema y quien ha regulado el universo dentro de una armonía preestablecida, agrupando las cadenas infinitas de las mónadas y su movimiento. Diferentes, incompletos, frecuentemente contradictorios, rebasados hoy, pero llenos de intuiciones geniales, todos estos sistemas tienen un punto común: una explicación total, rigurosa, científica, de la Naturaleza y de sus fenómenos, de Dios, de la sustancia, del alma, etc..

En un siglo, los progresos son considerables: el pensamiento humano no se inclina ya ante los dogmas y las tradiciones recibidas, sino que busca libremente por medio de su crítica descubrir las leyes que rigen el universo, como ya lo habían intentado los grandes filósofos griegos.

PRINCIPIOS DE LA CIENCIA MODERNA
Muchos pensadores eran, al mismo tiempo que sabios, matemáticos notables. Paralelamente a su obra filosófica y religiosa, Blas Pascal (1623-1662) establecía las bases del cálculo de probabilidades, demostraba la densidad del aire según las hipótesis de Galileo y de Torricelli, inventaba el barómetro, exponía las propiedades del vacío y de los fluidos, así como las de las curvas.

Otros investigadores, igualmente científicos, profundizaron en los descubrimientos hechos a comienzos del siglo: en medicina, después del inglés Harvey, médico de los Estuardo (muerto en 1657), que había construido una teoría revolucionaria sobre la circulación de la sangre y el papel del corazón, el bolones Malpighi (1628-1694), gracias a los progresos del microscopio, analizaba el hígado, los ríñones, los corpúsculos del gusto, las redecillas de las arteriolas, y comenzaba el estudio de la estructura de los insectos.

El holandés Leuwenhoek descubría los erpermatozoides y los glóbulos rojos de la sangre. Los dos chocaban todavía con los prejuicios tenaces de las universidades, en las que reinaba el aristotelismo que había rechazado los descubrimientos de Harvey. Moliere, en su «Enfermo Imaginario», hará, por otra parte, una cruel sátira de los médicos retrógrados.

cientifico del renacimiento

Biografía
Copérnico
Biografía
Johanes Kepler
Biografía
Tycho Brahe
Biografía
Galileo Galilei

El mundo de lo infinitamente pequeño comienza a entreabrirse, aunque aún no sean más que tanteos en química y fisiología. Redi, médico del gran duque de Toscana, abordaba el problema de la «generación espontánea». Suponía que los gusanos no nacen «espontáneamente» de un trozo de carne en descomposición, sino de huevos que ponen moscas e insectos.

Sin embargo, la mayoría de la gente creía todavía en esta generación animal o vegetal, partiendo de pequeños elementos reunidos. El mismo Redi descubría las bolsas de veneno de la víbora, pero otros aseguraban que el envenenamiento era producido por los «espíritus animales» de la víbora que penetraban en la llaga hecha por la mordedura.

La ciencia comenzaba también a ocuparse de las máquinas: Pascal, Leibniz construían las primeras máquinas de calcular. Cristian Huygens (1629-1695) aplicaba a los relojes el movimiento del péndulo. Miembro de la Academia de Ciencias de París, pensionado por Luis XIV, tuvo que regresar a Holanda, su país natal, después de la Revocación del Edicto de Nantes.

Realizó importantes trabajos matemáticos, estudió la luz, presintió su estructura ondulatoria, desempeñó un papel decisivo en astronomía, tallando y puliendo los cristales de grandes lentes, lo que le permitió descubrir un satélite de Saturno, la nebulosa de Orion, así como el anillo de Saturno. Su ayudante, Dionisio Papin construyó la primera máquina de vapor en la que un émbolo se movía dentro de un cilindro (1687). Los ingleses iban a sacar aplicaciones prácticas para extraer el agua de las minas por medio de bombas. Por último, a finales de siglo, Newton formulaba las leyes de la gravitación universal.

«DIOS DIJO: HÁGASE NEWTON Y LA LUZ SE HIZO»

Esta cita del poeta Alexandre Pope muestra bien claro el entusiasmo que levantó el sistema de Newton, publicado en 1687 con el nombre de Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. Isaac Newton (1642-1727), alumno y después profesor de matemáticas de la Universidad de Cambridge, terminó su carrera como «inspector de Monedas» y presidente de la Real Sociedad; fue también miembro del Parlamento.

físico ingles Newton

Isaac Newton

A la edad de veintitrés años lanzó las bases del cálculo diferencial, necesario para investigaciones profundas y mejoró su técnica, mientras que Leibniz llegaba a los mismos resultados por un método diferente. Los dos sabios fueron mutuamente acusados de plagio, a pesar de que sus investigaciones eran independientes aunque casi simultáneas.

Las anotaciones de Leibniz eran, por lo demás, más eficaces y los franceses las adoptaron. La invención del cálculo diferencial  e  integral que se funda en la acumulación de las diferencias infinitamente pequeñas, había de permitir resolver los problemas que planteaban las matemáticas del espacio, con sus cambios de tiempo, de lugar, de masa, de velocidad, etc.. Newton se dedicó entonces a estudiar las cuestiones que sus predecesores habían dejado sin solución: ¿por qué los astros describen curvas en lugar de desplazarse según un movimiento rectilíneo? Se dice que fue la caída de una manzana lo que puso en marcha los mecanismos de su reflexión.

Necesitó veinte años para dar las pruebas de sus teorías sobre el movimiento y la gravitación universal, las cuales iban a ser unánimemente admitidas hasta Einstein.

Albert Eisntein

En el espacio vacío, los cuerpos ejercen una atracción mutua; la fuerza de atracción es tanto mayor cuanto menor es la distancia entre dos cuerpos y mayor la masa del cuerpo que ejerce la atracción, o, dicho de otro modo, esta fuerza es directamente proporcional al producto de las  masas  e  inversamente proporcional  al cuadrado de las distancias. Newton extendía a todo el universo los fenómenos que entonces se creían reservados a la Tierra, siendo el cielo teatro de misterios inaccesibles, como lo creía la Edad Media.

Obtuvo una formulación matemática, gracias al cálculo infinitesimal, y consiguió una comprobación en el estudio del movimiento y de la velocidad de la Luna. Estableció, igualmente, que a cada acción se opone igual reacción. Las teorías de Newton chocan con las de Descartes, el cual explicaba la interacción de los astros por medio de los famosos «torbellinos» que agitaban continuamente la «materia sutil» continua, en la que flotaban los cuerpos. A la publicación de «Principia» siguieron numerosas polémicas.

Los cartesianos afirmaban que este principio de atracción era un retroceso a las «cualidades» ocultas de Aristóteles y, a pesar de los argumentos newtonianos, que demostraban la imposibilidad de concebir el espacio celeste lleno de materia, incluso siendo muy fluida, se continuó negando durante largo tiempo la teoría de la gravitación, como lo hicieron Huygens, Leibniz, Fontenelle, Cassini, Réaumur y otros, hasta la confirmación cada vez más brillante que aportaron las experiencias en el transcurso del siglo XVIII. Newton aplicó también su genio al estudio de la luz, explicando por qué los rayos del sol se descomponen en diferentes colores a través de un prisma. Al margen del análisis espectral, hizo numerosos descubrimientos ópticos.

La fe de Newton permaneció viva. Su sistema no eliminaba la exigencia de una causa primera, de un agente todopoderoso «capaz de mover a su voluntad los cuerpos en su sensorium uniforme e infinito para formar y reformar las partes del universo». La ciencia aceptaba a Dios, que debía crear ininterrumpidamente el movimiento, sin el cual todo se pararía poco a poco por degradación de la enegría. Newton murió a la edad de ochenta y cuatro años, rodeado de inmenso respeto, después de haber abierto un campo ilimitado a los descubrimientos de física y matemáticas.
Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VII La Gran Aventura del Hombre

Transmision de la Enfermedad del Sueño Mosca Tse Tse

Transmisión de la Enfermedad del Sueño-Mosca Tse Tse

La enfermedad del sueño es uno de los más terribles morbos tropicales, y se da en una amplia zona que cruza el continente africano. Es una de las numerosas enfermedades —que afectan tanto al hombre como a los animales— causadas por diminutos parásitos protozoarios, llamados tripanosomas. A la infección que producen dichos parásitos se la llama, técnicamente, tripanosomiasis.

Gran parte de la pobreza y el atraso existentes en África se atribuye al azote de esta enfermedad, pues hace que hombres y animales estén muy lejos de expansionarse en la que podría ser, de otro modo, una buena tierra. Hay diversas especies de tripanosomas, pero no todas son dañinas.

Ratas, ovejas y otros animales que, a menudo, están infectados no muestran signos de la enfermedad. La mayoría de las tripanosomiasis se da sólo en áreas tropicales o subtropicales.

Tenemos ejemplos como la enfermedad del sueño (África), la enfermedad de Chagas-Mazza (América tropical), la nagana (una enfermedad africana que afecta a los animales) y la surra, grave enfermedad de animales ungulados, que ataca en las regiones tropicales y subtropicales. Casi todos los tripanosomas son trasmitidos por insectos.

EL PARÁSITO

 Enfermedad del Sueño parasito

Trypanosoma gambiense

Los trinanosomas son minúsculos protozoos de la clase flagelados o mastigóforos. Su forma típica se muestra en la figura, pero durante su vida sufre distintas variaciones. Mediante un flagelo y su membrana ondulante, los tripanosomas se mueven libremente en la sangre del vertebrado que los recibe. El alimento y el % oxígeno son absor’ idos a través de su capa exterior (película), y los productos de desecho siguen la misma ruta. La reproducción se efectúa por simple división en dos o más individuos, con lo que consiguen formar una  gran  población   muy  rápidamente.

LA ENFERMEDAD DEL SUEÑO
Existen dos modalidades de esta enfermedad: la gambiense (causada por el Trypanosoma gambiense) y la rhodesiense (causada por el Trypanosoma rhodesiense).

La forma gambiense es la más común en el norte y el oeste de la región, así como laf rhodesiense se da en el sur y en el este, pero alcanzando más extensión. Se cree que el hombre es la única víctima del T. gambiense.

La forma gambiense de la enfermedad del sueño es la menos peligrosa, y los individuos afectados pueden continuar su trabajo durante algún tiempo. Estos individuos son una fuente importante de reinfección.

La enfermedad del sueño rhodesiense es mucho más rápida y aguda.

Generalmente, los individuos afectados se recluyen en sus viviendas —alejados, por tanto, de las moscas tsetse trasmisoras de la enfermedad—, y no constituyen focos importantes de reinfección. Los parásitos residen (en apariencia, sin causar daño alguno) en distintos animales domésticos, y pasan al hombre a través de las moscas.

Transmisión de la Enfermedad del Sueño-Mosca Tse Tse

Área de Distribución de la enfermedad del sueño

La enfermedad se propaga principalmente por diversas especies de la mosca tsetse  (Glospina palpalis.  G. morsitans). Los parásitos entran en el torrente sanguíneo del mamífero cuando la mosca los inocula.

La región donde la mosca pica se inflama, y la víctima sufre un proceso febril a medida que los parásitos se multiplican en la sangre. La enfermedad ocasiona una pérdida de peso considerable, especialmente cuando se debe a la variedad rhodesiense.

Después, los tripanosomas alcanzan el cerebro y la médula, produciendo temblores y letargía, síntomas característicos de los que se deriva el nombre de enfermedad del sueño. Si no se trata rápidamente, esta enfermedad es mortal.

Las distintas etapas pueden durar algunos meses (años incluso, en la variedad gambiense) antes de que se produzca la muerte. Fármacos de distintos tipos (incluyendo compuestos de arsénico) han resultado eficaces en algunos casos; probablemente, todas las infecciones pueden curarse si se tratan con suficiente rapidez.

Como hemos dicho, la enfermedad es trasmitida por las moscas tsetse del género Glossina. Estos insectos se alimentan de sangre (hematófagos); si pican a una persona o a un animal infectados, adquieren el parásito y lo trasmiten a individuos sanos.

Otros insectos chupadores de sangre pueden trasmitir también, de este modo, la tripanosomiasis. Sin embargo, en general, los tripanosomas no se trasmiten directamente, sino que sufren una serie de cambios dentro del cuerpo de la mosca tsetse, antes de infectar una nueva víctima.

Los tripanosomas de la enfermedad del sueño pasan a lo largo del esófago del insecto junto con la sangre que constituye su alimento. Muchos de estos parásitos son destruidos en el proceso digestivo.

Algunos sobreviven y se establecen en el intestino. Allí se multiplican rápidamente y, al cabo de dos o tres semanas (según la temperatura), los tripanosomas aparecen en las glándulas salivales del insecto.

Es entonces cuando la mosca puede trasmitir los parásitos en el momento de alimentarse. Durante su permanencia en el insecto, los tripanosomas experimentan varias etapas. En el intestino presentan, generalmente, una forma alargada; los que alcanzan las glándulas salivales son más cortos y anchos. Estas son las formas que rein-fectan al hombre.

No todos los tripanosomas siguen el mismo proceso que los de la enfermedad del sueño. El T. brucei es bastante similar a los de ésta, pero el T. vivax no se desarrolla en el intestino. Para completar el ciclo, los parásitos deben finalizar adheridos en el interior de la trompa (proboscis). Allí se reproducen, para pasar al conducto salival (hipofaringe), a través del cual se introducen en la sangre de la nueva víctima.

El T. congolense se desarrolla en el intestino antes de pasar a la proboscis y al conducto salival. La enfermedad de Chagas-Mazza es causada por el T. cruzi, pero no la trasmite la mosca tsetse, sino otros insectos también chupadores de sangre.

En este caso, la vinchuca (Triatoma infestans). Los parásitos se desarrollan en el intestino del insecto y pasan al exterior con las heces. Entran en el cuerpo humano por cortes o rozaduras en la piel. A veces, otros tripanosomas trasportados por Ja mosca tsetse también siguen este camino.

Una mosca tsetse se alimenta de la sangre de un animal infectado. Los parásitos procedentes de la sangre del animal entran en el cuerpo de la mosca. Al mismo tiempo, nuevos parásitos pasan de la  mosca al animal, a través de sus glándulas salivales.

LA MOSCA TSETSE
Las moscas tsetse pertenecen al género Glossina. Aparecen sólo en África, más frecuentemente en el sur del Sahara. Sus zonas de dispersión están restringidas, sin embargo, a ciertas localidades, tales como bosques rodeados por agua. No es frecuente encontrarlas en poblados o espacios abiertos.

Mosca Tse Tse

La Glossina palpalis es la principal portadora de la enfermedad gambiense del sueño. La variedad de Rhodesia es trasmitida, principalmente, por la G. morsitans.

Esta especie también es portadora del T. brucei, que causa la nagana en el ganado. Las moscas tsetse son un poco mayores que las vulgares, y tienen color marrón.

Biológicamente, presentan ciertas peculiaridades, como la de no poner huevos. Cada diez días, la hembra da a luz una larva, ya crecida, que ha sido alimentada por secreciones internas.

Al abandonar el cuerpo de la madre, la recién nacida comienza inmediatamente a escarbar en el suelo, donde forma un abultamiento.

La mosca adulta emerge al cabo de algunas semanas, y emprende una vida en la que se alimenta diariamente de sangre.

La erradicación de la enfermedad del sueño está directamente relacionada con el exterminio de la mosca tsetse, que trasporta la enfermedad. Hay varios tipos  de moscas, que presentan hábitos ligeramente distintos.

Por tanto, el exterminio se hace difícil, y con ninguno de los métodos intentados hasta el momento se consiguió un éxito completo. Los insecticidas han reducido el número de moscas tsetse en algunas áreas, pero este método resulta caro y, por sí mismo, no del todo satisfactorio.

Se consiguieron éxitos combinándolo con la eliminación de matorrales. La limpieza de los alrededores de lagos y ríos suprime las umbrías propicias a la mosca tsetse. La Glossina morsitans ha sido exterminada en algunas regiones sacrificando antílopes y otros animales de los que el insecto dependía, en gran medida, en cuanto a su alimentación. La limpieza de la vegetación y de las viviendas parece ser el medio más satisfactorio para el control de la mosca.

Fuente Consultada
Revista TECNIRAMA N°128  Encilopedia de la Ciencia y la Tecnología – Enfermedad del Sueño –

Palomas Mas Utiles al Hombre Costumbres y Características

Palomas Mas Utiles al Hombre Costumbres y Características

COSTUMBRE DE VIDA: Muchas veces cuando paseamos por el campo o parques de la ciudad escuchamos un sonido raro , como una especie de rumor, como de una sierra,un sonido que viene de lo alto, normalmente de algún arbol o poste de luz. Cuando miramos observamos que son palomas, mejor dicho, los palomos, que arrullan.

Éste  es su modo de cortejo y galanteo. Estos animales tan gentiles no se contentan con mimar a su compañera con la voz; cada uno de ellos da vueltas a sU alrededor haciendo profundas inclinaciones y abre la cola en forma de abanico arrastrándola por el suelo, mientras levanta muy orondo la cabeza.

Sin embargo, el hambre las obliga a salir pronto del nido. Generalmente en parejas, las palomas se elevan velozmente en busca de alimento. Algunas se detienen en las plantas, de las que comen los verdes brotes; otras se posan sobre la tierra, en un campo sembrado, para picotear semillas de toda clase y otros alimentos.

Caminan ágilmente, moviendo a cada paso la cabeza a causa de sus patas demasiado cortas. Con su vista penetrante ven las semillas más pequeñas y, hasta si son afortunadas, un granito de sal, qwe enseguida tragan. Pero, ¡ay!, si el bocado es insto simultáneamente por dos o tres, levantan las alas e hinchando el buche se arrojan una contra otra. La voracidad las hace, prepotentes y malas. Después de haber comido necesitan beber.

Esto les es indispensable, porque las palomas ingieren muchas semillas sin  descortezar y para poder digerirlas deben ablandarlas. Se dirigen entonces a un curso de agua y, con un modo de beber distinto al de todos los otros pájaros, hunden el pico en el líquido y  lo  aspiran  a  largos sorbos.

Después, en bandadas, regresan a  los nidos y allí  descansan durante las horas más cálidas del día. Par la tarde salen de nuevo en busca de alimento, vuelven a dirigirse al abrevadero y se retiran al cobijo para pasar la noche. Así todos los días. Su modo de vida es muy regular y no les gusta cambiarlo. Esta característica las hace fácilmente domesticables. Se aficionan a su, nido en tal forma que siempre tratan de regresar cuando se han alijado de él.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS

paloma caracteristicas

Longitud:    30 a 50 cm.
Peso:  400 a 900 g.
Velocidad de vuelo: 50 a 100 Km. por hora
Duración de vida:  15 a 20 años

CLASIFICACIÓN DE LA PALOMA SILVESTRE
Especie:    Lívia
Género:    Columba
Familia:    Colúmbídos
Suborden:    Columbos
Orden: Columbiformes
Clase:  Aves
(La familia de los colúmbídos
incluye a las tórtolas.)

LOS PICHONES
Las palomas ponen cas: s:e:-pre dos huevos. Las puestas comprenden un mínimo de tres y un máximo de diez por año, según la raza. La tarea de empollar es dividida entre ambos genitores: comúnmente, el macho empolla de noche, la hembra de día.

A veces sucede que uno de los dos permanece demasiado tiempo fuera del nido; entonces el «cónyuge» va en busca del compañero y parece invitarlo a tomar su sitio. Si se niega, lo obliga a picotazos y aletazos.

Después de 17 ó 18 días de incubación, los pichones rompen la cascara del huevo y salen de la estrecha prisión. Generalmente son macho y hembra, y nacen ciegos y cubiertos solamente por un suave plumón amarillento.

Durante muchos días son mantenidos al abrigo del frío bajo las plumas de sus padres, que les prodigan solícitos cuidados. Al principio son alimentados con una especie de papilla láctea que se forma en el buche de los padres (leche de palomo) y que les vierten directamente en la garganta.

Después de los primeros ocho días, a esa papilla se mezcla algún grano semidigerido y ablandado. Poco a poco los pequeños son acostumbrados a ingerir las semillas enteras.

Bien pronto los polluelos engordan y se cubren de plumas. Al mes comienzan a efectuar pequeños vuelos y a seguir a sus padres.

USO DE PALOMAS MENSAJERAS: Casi todas las razas de palomas son capaces de orientarse y regresar a su nido. La paloma viajera, o mensajera, no constituye yna raza propiamente dicha. Puede volverse tal toda paloma que tenga grandes cualidades de voladora y  haya sido paciente y largamente adiestrada.

paloma mensajera

Paloma Mensajera

A menudo se realizan careras de palomas mensajeras, durante las cuales los inteligentes animales son llevados lejos de su nido, hasta 700 y también 1.000 kilómetros. Apenas puestos en libertad, levantan vuelo velozmente y durante un momento vuelan en círculo. Luego, decididamente, se dirigen hacia una determinada dirección, aquella en la cual se halla su nido. Su velocidad de vuelo puede alcanzar los 100 kilómetros por hora.

Durante horas y horas vuelan a una altura de 200 a 300 metros. Se detienen raramente; sólo el tiempo necesario para tomar unos sorbos de agua. Por su capacidad, la paloma mensajera ha sido empleada como «cartero alado». Se le coloca en una pata o sobre di dorso, de modo que quede bien asegurado, un tubito pequeño y liviano en el cual se halla el mensaje arrollado.

Se sabe que los antiguos egipcios se servían de las palomas mensajeras para enviar mensajes. Retrocediendo en el tiempo, nos enteramos por la Biblia que Noé, cuando flotaba con su arca sobre las aguas del diluvio, liberó a una paloma, que regresó trayendo ejfe pico una ramita de olivo.

Los griegos comunicaban á todas partes los nombres de los vencedores olímpicos, aprovechando también este singular instinto que la naturaleza dio a las palomas viajeras.

Los antiguos romanos fueron los primeros en utilizar estos animales para intercambiar mensajes en tiempo de guerra. Este empleo de la paloma mensajera se ha hecho aún durante la última Guerra Mundial.

LAS RAZAS:
Las especies de palomas son numerosas, y más las razas. Se hallan distribuidas en casi todas partes del mundo, particularmente en las zonas cálidas y templadas.

La mayor parte de las razas domésticas derivan de la paloma saxícola o paloma silvestre (Columba livia), que actualmente vive todavía en algunas zonas de la costa atlántica y en Asia.

Una raza curiosa es la buchona. Especialmente el machó perteneciente a esta raza ingiere aire con el cual llena su esófago. Entonces la cabeza desaparece detrás de la enorme pelota que ostenta en el pecho.

paloma buchon

Paloma Buchón

paloma domestica

Paloma Doméstica

Características: Coloración general gris azulada, con reflejos verde violáceos en el cuello y en el pecho. Dos bandas negras en el ala. Existe una gran variación en los colores.
Costumbres:Andan en grupos o en bandadas. Muy conocida y abundante en todo el país.
Nidificación: Construye el nido en construcciones, casilleros, huecos en paredes o en árboles, recipientes, sobre techos o en plataformas diversas. Emplea palitos, tallos, pajas.
La postura es de 2 huevos, elípticos, blancos.
Habita en todo Argentina, y se la encuentra en parques, edificios, plazas y praderas.

LAS PALOMAS MÁS ÚTILES AL HOMBRE:

paloma gigantepaloma gigante
paloma gigantepaloma gigante
paloma gigante paloma gigante
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UNA ANECDOTA SOBRE PALOMAS MENSAJERAS
Extraída del libro: «Historias Asombrosas de la 2° Guerra Mundial» de Jesús Hernández, quien nos relata:

La paloma Mary vence a los halcones nazis
Es posible que la paloma mensajera más destacada de la Segunda Guerra Mundial haya sido Mary. Sus inestimables servicios a los aliados llegaron a serle merecedores de una condecoración, en recompensa por las arriesgadas misiones que llevó con éxito.

A principios de 1945, a Mary se le encomendó un mensaje que debía trasladar desde el sector de Alemania tomado por le Aliados a la ciudad británica de Exeter. La paloma llegó a su destino con varias heridas provocadas por las garras de otra ave. Se trataba de los halcones que los alemanes entrenaban para matar las palomas mensajeras.

El empleo de halcones para yugular este canal de comunicación se inició cuando los alemanes descubrieron que la Resistencia francesa utilizaba palomas para enviar mensajes a Londres. Los aviones británicos lanzaban sobre suelo francés cajas con palomas mensajeras, en puntos previamente acordados, y los resistentes galos las soltaban una vez que habían introducido sus mensajes en los pequeños cilindros que llevaban adheridos a sus patas.

Los alemanes advirtieron esta práctica y dieron órdenes a sus guarniciones en la costa francesa de abatir a toda aquella paloma que dirigiera su vuelo hacia el mar. No obstante, los soldados teutones no mostraron demasiada puntería y se optó por combatirlas con halcones entrenados para ello. Pero, en el caso que nos ocupa, los halcones nazis no consiguieron su objetivo y Mar logró regresar a suelo inglés, con gran alegría de su propietario ; entrenador, Robert Tregovan.

Cuando sus lesiones quedaron restañadas, Maiy fue enviada de nuevo a Alemania. Allí se le volvió a confiar un importante mensaje que debía llegar urgentemente a Inglaterra. Al llegar a Exeter, su dueño la recogió en sus manos y pudo comprobar las heridas producidas por los halcones, pero además mostraba el impacto de varios perdigones y un ala rota. Pese a regresar en ese lamentable estado, había cumpido su misión y, poco después, ya estaba preparada para seguir sirviendo a la causa aliada.

Mary sufriría de nuevo las consecuencias de la guerra cuando una bomba destruyó su palomar. Aún así, la indestructible paloma logró sobrevivir, lo que le permitió recibir la Dickin Medal el 26 de febrero de 1945.

RIEGOS:

Nuestros tiempos se caracterizan, entre otras cosas, por un aprecio extraordinario de los animales; parece que, a medida que la civilización progresa y reduce los «habitat» naturales de las especies salvajes, poniendo a éstas en trance de extinción, el hombre intenta reparar la íalta y no sólo tolera a las que se instalan en su medio urbano, sino que les prodiga toda clase de solicitudes y cuidados. Un buen ejemplo de ello son las bandadas de palomas que sirven de ornato en célebres monumentos artísticos de plazas y parques de las ciudades.

Pero todo tiene un límite, porque cuando el número de las aves crece exageradamente, empiezan a surgir proble-.nas tanto económicos como sanitarios. Los daños de tipo económico se derivan del destrozo que ocasionan en las instalaciones eléctricas, en los almacenes de alimentos y, sobre todo, en los propios monumentos artísticos, que ensucian y corroen con sus deyecciones; a este respecto, hay que .señalar que, mientras en los mamíferos una serie de productos de desecho se expulsan disueltos por la orina (por ejemplo, la urea), en las aves, el nitrógeno sobrante se expulsa en forma de ácido úrico ¡nsoluble y de color blanco, que se acumula irregularmente en los relieves y esculturas, dándoles un desagradable  aspecto.

Pero  aun  siendo  estos  daños  importantes,   lo   son   mucho más los sanitarios.    En efecto, la paloma común (Columba livio) puede trasmitir a  los hombres ciertas enfermedades, como la ornitosis,  la histoplasmosis y la criptococosis. Por ello,  las autoridades sanitarias de casi todas las grandes  ciudades   del   mundo   procuran   limitar   el   número  de palomas que se alojan en los edificios de la urbe. Hay  una serie  de  drásticos  recursos que  permiten   la  eliminación rápida de las palomas; son, en gran parte, cebos, envenenados  que  provocan   la   muerte  de   las  aves.    Pero estas  medidas  no son  del  agrado de  los  ciudadanos,  que las  consideran  crueles;   en   más  de   una   ocasión,   airadas campañas   de   prensa   han   paralizado   las   matanzas   de palomas.

Existen  también  repelentes  para   las aves, que  se aplican en forma de pasta en aquellos lugares donde anidan o se posan. Pero su eficacia es muy discutible. Las tendencias actuales procuran disminuir, mediante previsiones de construcción, de eliminación de basuras, etc., las facilidades para anidar y alimentarse las palomas. Por ejemplo, los edificios funcionales ofrecen a las aves menos protección que los que ostentan cornisas, adornos, etc.; la recolección pronta y sistemática de basuras, papeles, ramas y otros materiales priva a las palomas de elementos para construir sus nidos y de alimentos para su nutrición.

En los edificios con motivos ornamentales se pueden poner en práctica otros recursos; por ejemplo, la disposición de los anuncios luminosos tiene la mayor importancia, pues, si están cerca de cornisas y adornos, proporcionan una excelente calefacción nocturna para las palomas en el invierno. Durante el día, las aves no suelen tener problemas de frío, porque su propia actividad muscular y su intenso metabolismo les proporcionan la energía calórica necesaria; pero es sabido que la mayoría de las aves se recoge antes del crepúsculo, y el frío de la noche representa una grave limitación para su desarrollo y supervivencia.

Todas estas medidas sanitarias suelen exagerarse, precisamente, durante los meses invernales, porque es cuando menor número de palomas hay y resulta más fácil la tarea. La disminución del número de parejas disponibles para anidar en primavera determinará una merma considerable en la proliferación de las palomas; es interesante señalar que, durante la primavera, nace el 30 % de los pichones; en el verano, el 35 %; en el otoño, el 20 %, y, en el’ invierno, sólo el  15 %.

El recurso más moderno para limitar las «comodidades» de las palomas en ciertas construcciones consiste en el choque eléctrico; en los lugares estratégicos de los edificios se instala un circuito de alambres por el que circula, intermitentemente, una corriente eléctrica de 3.000 a 10.000 voltios, pero de muy poca intensidad; cuando la paloma está desprevenida, sobreviene la descarga eléctrica, que la ahuyenta rápidamente; dos o tres sacudidas de este tipo determinan que la paloma evite posarse en lo sucesivo. La instalación resulta totalmente inofensiva para el hombre, e incluso para la paloma, a la que no causa ninguna lesión; únicamente, el susto.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Edición de Lujo Ed. CODEX
Historias Asombrosas de la 2° Guerra Mundial Jesús Hernández

 

Clasificación de las Plantas Características y Nombres

Clasificación de las Plantas
Características y Nombres

LOS VEGETALES: Clasificación y Nombres

Es fácil distinguir las plantas superiores de los animales superiores; en cambio, los límites entre las especies más simples son, a veces, muy imprecisos. Existen seres, como las clamidomonas y el volvox, que los zoólogos consideran animales, pero que los botánicos clasifican entre los vegetales.

La clasificación actual de los seres vivos se apoya aún en la gran obra del sueco Linneo. Pero, en el fondo, su criterio para agrupar las especies era arbitrario, porque se limitaba a buscar algún carácter visible y cómodo, sin preocuparse si era o no fundamental.

En el siglo XVIII , un joven sueco, Carlos Linneo, ideó una sistemática basada en los órganos de reproducción, las flores, lo cual promovió un revuelo de indignación entre los puritanos de aquel país, pero la esencia de esta clasificación se impuso.

DARL VON LINNÉ (LINNEO) (1707-1778):

DARL VON LINNÉ (LINNEO) (1707-1778): Naturalista sueco conocido principalmente por sus trabajos de botánica. Es autor de una clasificación de las plantas en veinticuatro clases, según los carecieres obtenidos del número y la disposición de los estambres. Las subdivisiones de las clases las estableció con arreglo al número y disposición de los carpelos del pistilo. Su sistema de clasificación fue acogido con inusitado entusiasmo y unanimidad. Menos conocida es su clasificación del reino animal, notable para su época.

¿Cuántas especies vegetales existen? ¿Trescientas mil? Es posible que más y entre ellas se dan diferencias tan acusadas como las que puedan observarse entre un baobab y un champiñón.

En el siglo pasado las ciencias biológicas sufren un vuelco. Descartada la posibilidad de la generación espontánea, aparece Darwin, que, con su teoría de la selección de las especies, sugiere un parentesco real entre organismos, aunque esta descendencia hubiera existido sólo en la mente del creador.

La paleontología se apodera del timón de la clasificación zoológica y botánica para decirnos cómo aparecieron realmente las especies, cómo están vinculadas y cuáles especies nacieron de otras. Las formas de transición son siempre poco abundantes y efímeras, lo que dificulta el trabajo; pero se puede considerar que la clasificación botánica está prácticamente concluida (habrá, sin duda, retoques de detalles).

Para ordenar las ideas, definir y clasificar, es muy importante y para llegar a comprender el variadísimo mundo vegetal, pero antes definamos que es un vegetal.

QUÉ ES  UN VEGETAL
No existe un criterio único. De las 350.000 especies conocidas, más de 250.000 tienen un pigmento verde complejo (del grupo de la clorofila) que, en presencia de luz, les permite sintetizar la parte principal de su propio cuerpo. En la mayoría de los vegetales los tejidos embrionarios, es decir, los lugares donde las células se multiplican, son abundantes, persistentes y activos: en principio, el crecimiento del vegetal es ilimitado, mientras el animal se somete a un esquema mucho más rígido. Casi todos los vegetales tienen, también, una armazón de celulosa. Y, por último, es común que las plantas sean inmóviles y los animales esténdotados de locomoción.

Siguiendo con la clasificación hoy se admiten en Botánica, cinco grupos o tipos que son:

Esquizofitas. Seres microscópicos, dotados de una sola célula que se multiplican por escisión, como las bacterias.

Talofitas. Que carecen de raíces, tallo, hojas y frutos. Unas tienen clorofila, como las algas, y otras carecen de ella, como los hongos. La unión de un alga y un hongo da lugar a un liquen.

Briofitas. Con clorofila y por tanto, verdes. Unas laminillas juegan el papel de hojas, pero carecen de aparato reproductor floral propiamente dicho. Son los musgos.

Pteridofitas. Con hojas y raíces, pero sin flores ni semillas. Su aparato reproductor es distinto de la flor. Son los heléchos.

Fanerógamas. Plantas completas con flores, raíz, tallo, etc. Si poseen semillas desnudas sin cubierta, como el pino, se llaman Gimnospermas. Si tienen, como el melocotón, la semilla dentro de un ovario, se denominan Angiospermas. Estas semillas pueden poseer dos cotiledones (Dicotiledóneas), como las judías, o pueden tener uno solo (Monocotiledóneas) a modo del trigo.

Esta clasificación cuajada de nombres técnicos es imprescindible para comprender, siquiera ligeramente, el variado y complejo mundo vegetal.

Luego se advierte que las clasificaciones no son, en la realidad, tan rigurosas y que existen abundantes casos dudosos. Así lo demuestra el mismo hecho de que muchas bacterias clasificadas como plantas, sean seres capaces de movimiento propio, traslaticio o de que los hongos, siendo vegetales, carezcan de clorofila.

Cuando se aprende que el mundo y la ciencia no son cosas demasiado sencillas y simples, se ha avanzado un gran paso en el camino del saber.

AMPLIACIÓN SOBRE  LA CLASIFICACIÓN: (Ver un cuadro o gráfica)
TALOFITAS
Su cuerpo o «talo» es tan rudimentario que no puede dividírselo en raíz, tallo y hojas. Algunos biólogos consideran que las esqui-zofitas (bacterias y algas unicelulares) forman   un  subreino  separado.

Bacterias. — Unicelulares, incoloras o coloreadas. Menos de un centesimo de milímetro de diámetro. Suelen carecer de clorofila. Núcleo mal  definido.

Algas. — Muy numerosas, desde las microscópicas y unicelulares, hasta las gigantescas algas marinas. Generalmente acuáticas, carecen de órganos diferenciados y semillas. Poseen clorofila. Las mixofitas, gelatinosas, viven en el barro y los vegetales en descomposición.

Hongos.—Son parásitos o saprofitos (viven de restos de organismos) porque carecen de clorofila. Se reproducen generalmente por esporos. Los liqúenes, curiosa mezcla de hongo y alga, son terrestres, logran sobrevivir en lugares inhabitables para otros vegetales, como las rocas.

hongos y algas

BRIOFITAS
Sus principales divisiones anatómicas (raíz, tallo, hojas) existen, pero se distinguen difícilmente.

Musgos. — Forman el grupo más importante, con tallo bien definido y hojas pequeñas. Las raíces son delicados pelos o rizoides. Hay musgos verticales y plumosos, y los hay rastreros. Se reproducen por esporos  femeninos y  masculinos.

musgos clasificacion plantas

Hepáticas. — A veces se parecen a los musgos, pero sus hojas carecen de nervadura central. Su ciclo vital, también sexual, es similar al de los musgos. Son pequeñas y sus raíces se componen de pelos o rizoides.

plantas hepáticas

PTERSDOFITAS
Además de los órganos elementales (raíz, tallo, hojas) poseen un sistema circulatorio, o sistema vascular, para el transporte interior de líquidos y alimentos.

Licopodios. — Su sistema vascular es un cilindro en la parte central del tallo, con separaciones para el agua que asciende y los alimentos que descienden. Suelen reproducirse generalmente por esporos masculinos y femeninos.

Helechos. — Forman el grupo más importante. Sus grandes hojas, muy ramificadas, forman los esporos, también sexuales. El tallo suele ser pequeño. Hubo heléchos enormes  en  la era  primaria.

helechos clasificacion

Belchos.—Se distinguen por su tallo nudoso y sus hojas, que emergen de los nudos en forma de ramilletes. La parte del tallo que queda bajo tierra forma un rizoma con raíces.   Reproducción   por   esporos  sexuales.

blechos plantas

FANERÓGAMAS O  ESPERMOFITAS
Son las que habitualmente consideramos «verdaderas plantas». Además de poseer raíz, tallo, hojas y sistema vascular, producen «semillas».  Se dividen en «gimnospermas» y «angiospermas».

GIMNOSPERMAS. — Su semilla está descubierta, desnuda, inserta en unas hojas modificadas que sustituyen al ovario (por ejemplo, el piñón). La plántula joven, o embrión, transcurre la primera etapa de su vida protegida y alimentada por la planta madre; luego queda en libertad.

planta ginosperma semilla desnuda

Son gimnospermas el pino, el alerce, el ciprés y la sequoia. El ginko, de hojas bifurcadas, es el último representante de un grupo otrora floreciente: se lo encuentra en el Japón. Las cicadáceas se asemejan a las palmeras, y en parte a los heléchos, debido a su penacho de hojas en el extremo superior de un tronco cilindrico.

Sus raíces son profundas. Las coniferas son gimnospermas leñosas. Sus hojas son pequeñas, a veces en forma de agujas. En su sistema vascular  suele   haber  tubos  con   resina.   La   misma planta es comúnmente masculina y femenina.

ANGIOSPERMAS. — Constituyen la abrumadora mayoría de las plantas terrestres. Además de los órganos y aparatos de las plantas ya descritas, poseen flores y frutos. Su semilla se oculta en un ovario. Su sistema vascular es muy superior al de las otras plantas. En el grupo de las monocotiledóneas, la semilla consta de una sola hoja modificada o »cotiledón», y la flor se divide, habitualmente, en tres o en múltiplos de tres. Son monocotiledóneas el lirio, el espárrago, el ananá, el plátano, el trigo, el arroz, la avena, etc.

planta angiosperma

En el grupo de las dicotiledóneas, la semilla consta de dos hojuelas modificadas o cotiledones, como se ve en los granos del café o del guisante. Las partes de la flor son cuatro o cinco, o sus múltiplos. Los vasos forman anillos en el tallo. Son dicotiledóneas la col, la rosa, el té, los cítricos, la vid, el castaño, e tomate  y  el  tabaco,   entre  muchas otras  que  responden  a  las característicos  señaladas.

Ver También: Reproducción de las Plantas

CRITERIO DE CLASIFICACIÓN DE LAS PLANTAS:
No hay acuerdo entre ios especialistas poi que la división es en parte artificial. El element natural y fundamental de la clasificación es la especie, que se define por la capacidad de los individuos para reproducirse dentro de ella. En esto se procede como en la clasificación de los animales: por ejemplo, dos gatos de variedades distintas pueden engendrar hijos fecundos, pero ello no es posible entre el tigre y el gato, porque pertenecen a diferentes especies.

Hay dos motivos principales para clasifica las plantas: el primero es reconocerlas fácilmente; el segundo, establecer su parenteso en la evolución. Para el primer objetivo s utilizan claves analíticas, como las características de los pétalos, de las hojas, etc. Este método se parece, en cierta manera, a la identificación policial de los individuos por sus impresiones digitales, y, en principio, ni dice mucho sobre sus semejanzas fisiológicas fundamentales.

Las especies se dividen luego en subespecies, variedades y subvariedades, razas, etc.,  hasta llegar al individúo. En sentido inverso las especies se agrupan en géneros, éstos en subfamilias (terminación oideas), familias (terminación áceas), subórdenes (íneas), órdenes (ales), y luego, en clases, subtipos, tipos, subreinos y reinos. Alguna de estas etapas puede faltar.

PARENTESCO ENTRE LAS ESPECIES
Cuando se estudian los vegetales fósiles se llenan y explican muchos huecos en la clasificación de los actuales. Se comprende, por ejemplo, por qué es difícil trazar una línea divisoria entre ciertos unicelulares animales o vegetales: en efecto, los animales se formaron cuando los seres unicelulares llegaron a tener un núcleo bien definido (euca-riotas); sus predecesores (protocariotas) no eran vegetales ni animales.

La paleontología nos revela, además, las formas de transición efímeras y desaparecidas: por ejemplo, de los peces a los batracios, de éstos a los reptiles, y de los reptiles a las aves o a los mamíferos.

Los factores que provocaron la evolución de los vegetales son los mismos que los que actúan en todos los seres vivos, o sea: las mutaciones, o cambios espontáneos del patrimonio hereditario, fuente de variabilidad de Jas especies; la recombinación genética, principalmente por la unión sexual, que permite lormar individuos con una amplia gama de características diferentes; la selección natural, que eliminó a los menos aptos, y, por último, la aislación, que en algunos casos Australia, islas Galápagos, etc.) permitió la supervivencia de especies aberrantes.

El animal necesita moverse: por eso su forma se ajusta a un patrón estricto y tiene ventaja en ser compacto. En cambio, el vegetal, que absorbe en vez de ingerir, gana al aumentar de volumen; y, como suele ser inmóvil, su crecimiento es más libre y su estructura menos integrada. Estas diferencias explican la mayor parte de las características especiales de la evolución.

NOMBRES COMUNES DE LAS PLANTAS
Desde tiempos inmemoriales las plantas recibieron un nombre común o vernáculo. Palabras como maíz, mandioca, papa, tomate, cacahuete, tabaco, sisal, petunia, yuca, aguacate, ananá, guayaba, quina, cacao, caucho, mate, etc., son de origen americano.

Aunque en las raíces sánscritas figuran muchísimas plantas actuales, una gran parte fue sustituida por términos latinos o germánicos; pero de raíces sánscritas subsisten voces como cáñamo, nabo, arroz (el alimento básico de la mitad de mundo), azúcar, yute, ramio, guisante, naranja, limón, copra, té, cándalo, etc.

De los antiguos iranios perviven vocablos como espinaca, ruibarbo, azafrán, nenúfar, pistacho, nuez moscada, etc. De los antiguos hebreos y fenicios provienen términos como cúrcuma, comino, margarita, mirra, nardo, canela, etc.

Los árabes nos legaron los nombres de algodón,   alcachofa,   sésamo,   áloe,   albarico-que, café, jazmín, lila, aceituna, etc. Los griegos nos transmitieron denominaciones como trébol, espárrago, achicoria, agave.
mijo, dátil, ciprés, rosa, mirto, acacia, azalea, glicina, plátano, etc.

De origen germanocéltico son frambuesa, grosella, pera, mora, «edelweiss», etc. Los aportes del latín son incontables.

En épocas modernas se crearon nombres en base al apellido del descubridor de la especie, se introdujeron palabras africanas (banana), se importaron nombres de distintos países (por ejemplo, del italiano: salsifí, coliflor, belladona, campánula, lavanda, etc.) y también se crearon denominaciones que hacían referencia a episodios o personajes históricos o mitológicos, especialmente en lo que se refiere a flores.

NOMBRE CIENTÍFICO DE UN VEGETAL
El nombre científico de una planta tiene que ser universal: por eso se usa el latín. Por otra parte, desde Linneo (1753) toda especie se designa por dos vocablos, como si se tratara de su nombre y apellido.

Por ejemplo, hay tres especies de trébol, el de los prados, el alpestre y el encarnado, que se denominan Trifolium pratense, Trifolium alpestre y Trifolium incarnatum, respectivamente, es decir, anteponiendo el nombre del género, común a ambos, al de la especie particular. Teofrasto (372-287 a. C), discípulo de Aristóteles, es el padre de la clasificación botánica; su nomenclatura abarcaba unas 500 especies.

BASES DE  LA CLASIFICACIÓN CIENTÍFICA
Los estudiosos procuran agrupar las especies según las características fundamentales de su organización y funcionamiento. Por ejemplo, se llaman talofitas todas aquellas plantas en las que no se distinguen claramente el tallo, la raíz y las hojas en el cuerpo o talo-, todas las demás plantas se agrupan dentro de las cormofitas, en las que tal subdivisión es visible.

Dentro de las talofitas (algas, hongos, liqúenes), algunos biólogos consideran como un verdadero subreino separado a las esquizofitas, organismos unicelulares que incluyen las bacterias y las microscópicas algas azules, llamadas cianofíceas.

Otra característica de algunas plantas es poseer un sistema circulatorio para el transporte de los materiales nutritivos o sintetizados. Se comprende que este sistema vascular, que caracteriza a las traqueofitas, sea más necesario en las plantas terrestres (que absorben por las raíces y sintetizan mediante las hojas).

El otro paso importante es la presencia de semillas, que caracteriza a las espermofitas o fanerógamas, las cuales forman la mayoría de las plantas terrestres superiores. Dentro de las fanerógamas la semilla puede estar oculta; son las gimnospermas, plantas muy antiguas, sin flores.

Si el proceso de reproducción es visible (flores, polinización, fruto), la planta pertenece a las angiospermas, que se dividen a su vez en dicotiledóneas y monocotiledóneas, según la semilla se componga de dos mitades, como el guisante, o forme una sola masa que almacene el albumen, como el arroz.

ALIMENTOS  DE  LAS PLANTAS
Con el anhídrido carbónico y el agua la planta elabora la mayor parte de su cuerpo: celulosa, almidón, ceras, etc. Aunque el nitrógeno abunda en el aire, forma moléculas inertes, y la planta necesita absorberlo del suelo en forma de nitratos, en los que es incomparablemente más activo. Muchos otros elementos son indispensables para la vida del vegetal, aunque a veces sólo requieran cantidades ínfimas (por ejemplo, el boro en la síntesis de los azúcares). Los elementos abundantes se llaman macro-alimentos, y los otros, microalimentos. El contenido seco de una planta superior se compone (exceptuados el carbono, el hidrógeno y el oxígeno) de los siguientes elementos, en millonésimas (valores promedio):

Macroalimentos
Nitrógeno total  …………….   15.000
Potasio y sodio……………..    35.000
Nitrógeno en nitratos (inorgánico)    1.000
Calcio   ……………………     2.500
Magnesio………………….     1.500
Fósforo total……………….  1.100
Azufre total   ………………. 2.000
Fósforo inorgánico  ………   750
Azufre inorgánico  …………. 500

Microalimentos
Cloro  …………………….       100
Boro ……………………..         20
Cinc  ……………………..         20
Hierro   ……………………       10
Manganeso   ………………..  25
Cobre…………………….            5
Molibdeno   ………………..     0,3

UTILIDAD  DE LOS VEGETALES
La vida animal es imposible sin los vegetales, que brindan, en forma de energía química, la energía del sol que sólo ellos son capaces de asimilar. De ahí la gran preocupación de muchos especialistas ante la invasión de los insecticidas, que, al exterminar las especies que favorecen la fecundación de las plantas (abejas, por ejemplo), alteran el equilibrio biológico.

Aunque la síntesis química poco a poco libera a la industria de su rígida dependencia con respecto a ciertas materias primas, aún obtenemos de las plantas la madera, el corcho, muchos materiales textiles, elementos para fabricar cuerdas, aceites vegetales, gomas, resinas, caucho, especias, perfumes, drogas, productos farmacéuticos, bebidas, colorantes, productos curtientes, cera, sustancias para la fabricación del papel, etc.

Ver un cuadro de la clasificación

Fuente Consultada:
La Enciclopedia del Estudiante TomoEnciclopedia Temática Ilustrada CONSULTORA Tomo 2
Revista Científica: TECNIRAMA N°12 Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología

La Vida de los Microbios Reproducción, Tamaño y Características

La Vida de los Microbios: Reproducción, Tamaño y Características

Los seres vivos más difundidos por la faz del planeta son los microbios, pues incluso en la Antártida se han observado colonias de diferentes especies. La enojosa mosca de las casas de campo se encuentra lo mismo en China que en África. Su enorme capacidad de proliferación no parece influir demasiado en el equilibrio que existe en el mundo. Sin pensamos que un infusorio, reproduciéndose sin trabas, al cabo de unos días podría dar lugar al billón de individuos, es fácil suponer que si éstos no murieran en cantidades enormes, invadirían el mundo en menos de un año.

Sólo una matanza continua y masiva permite que el equilibrio de la naturaleza no se desplace nunca en un sentido fatal. Hay animales que se reproducen de un modo tan fantástico que podrían poner diariamente 100.000 huevos, como ciertas tenias, mientras otros, como los mamíferos superiores, necesitan el transcurso de casi un año para dar a luz un solo ejemplar. Pero también en éstos la mortalidad es menor, mientras en los primeros (recordemos los huevos de esturión que se convierten en caviar diariamente) es impresionante.

microbios

Imagen de un microorganismo

Todos los cuerpos están formados por agrupaciones de átomos. Una molécula de agua, la mínima cantidad de agua posible, es en realidad la unión de 1 átomo de oxígeno y 2 de hidrógeno. La penicilina es más compleja. Sus 41 átomos, combinados de una manera especial, son: 18 de hidrógeno, 4 de oxígeno, 2 de nitrógeno y 1 de azufre.

Cuando se llega a estudiar la composición de la materia viviente, se entra en un campo complejísimo.

He aquí los átomos que forman una molécula de un compuesto llamado lactoglobulina:

Carbono………..    1.864
Hidrógeno………. 3.012
Oxígeno………..       576
Nitrógeno……..      468
Azufre…………           21
Total……..           5.941

Ahora bien, cualquier mezcla de estos 5.000 y pico de átomos no da lactoglobulina. Para que se dé esta molécula es preciso que los 5.000 y pico de átomos se combinen según una forma o un cañamazo único. Pues bien, la química del mundo vivo es aún más compleja.

Colocando en el portaobjetos de un microscopio una gota de agua tomada de una charca, es maravilloso ver la cantidad de seres vivos que se agitan en tan diminuto espacio. Seres vivos con su nutrición, su movimiento, su reproducción y una finalidad determinada.

El primero que tuvo la suerte de poder examinar los microbios en un aparato de su propia construcción fue el holandés Leeuwenhock, quien al darse cuenta de su reducido tamaño les llamó «animálculos». La pequeñez de los microbios es proverbial, pero es difícil darse cuenta de su exacta dimensión.

Si se colocaran 110 millones de bacterias productoras del tifus una al lado de otra, no llegarían a cubrir el grueso de una cerilla, y el microbio que produce el cólera es 25.000 veces más pequeño que el agente del tifus.

Supongamos que un hombre normal empieza a crecer y rebasando a todos los edificios conocidos, llega a alcanzar unos 2.000 m de alto, como una montaña cuya cúspide estuviese cubierta de nieve. Sería un hombre gigantesco, inconcebible. Entonces una bacteria corriente tendría el tamaño de un punto tipográfico. Para que una bacteria llegara a ser visible, debería aumentar de tamaño tanto como una pequeña mosca a la que viéramos convertirse en un elefante.

Si se tiene en cuenta el peso normal de los microbios, las cifras impresionan de un modo sorprendente. Un miligramo es la milésima parte de un gramo; un peso tan pequeño que es difícil de concebir en la vida corriente.

Pues bien, 500 millones de bacterias serían necesarias para equilibrar en una balanza el peso de un miligramo.

De todos es conocido el terrible insecto llamado «termita» devorador de madera y destructor implacable de edificios. Sin embargo, la hormiga que se come la madera no puede digerirla. Para convertir la celulosa en sustancia asimilable, es preciso que un protozoo que vive en su estómago, y que en relación con el insecto es muy pequeño, digiera la pasta que la termita arranca de la madera. Es fácil imaginar el tamaño de dicho protozoo.

Hasta que el científico no ha dispuesto de un microscopio electrónico, cuyo aumento permite convertir un cabello en un mástil de 6 m de grosor, no ha sido posible ver el virus de la poliomielitis, por ejemplo.

Sin embargo, el mundo de los microbios es muy diverso porque existen entre ellos tantas diferencias de tamaño como pueden darse entre una ballena y una almeja. Una miera es una milésima de milímetro, una medida un millón de veces más pequeña que un metro.

Un micrococus mide exactamente una miera de diámetro, pero el virus productor de la polio es cien veces más pequeño aún. El sentido de «cien mil veces más pequeño que un milímetro» se pierde completamente. Sólo una comparación puede aclarar algo esta idea de tamaño infinitamente pequeño al decir, por ejemplo, que si este virus aumentara hasta convertirse en la cabeza de un alfiler, la cabeza del alfiler, proporcionalmente, sería una pieza de 100 m de anchura.

MULTIPLICACIÓN: Si el tamaño sorprende, mucho más asombra la facilidad que tienen estos seres tan diminutos para reproducirse. Un hombre, para dar paso a la generación siguiente, necesita 25 años, y desde Cristo hasta hoy podemos calcular que en el mundo han existido unas 80 generaciones.

En condiciones apropiadas hay bacterias que se multiplican cada 15 minutos. En una jornada nacen, pues, 96 generaciones.

Así una primera bacteria produce:

A los 15 minutos…..      2 trillones
A los 30 minutos…..      4     »
A los 45 minutos…..      8      »
A las 16 horas……         18     »

Para contar los microbios producidos a las 24 horas sería precisa una cifra equivalente al número de segundos que hay en un millón de años.

Hemos hablado del peso de las bacterias. Pues bien, aquella bacteria primitiva habría lanzado al mundo en 3 días tantos microbios que, colocados en una hipotética balanza, equilibrarían el peso de 5 locomotoras. ¿Cómo sería posible tal cosa si los microbios no estudiesen dotados de un apetito y de una voracidad increíbles? Algunos de ellos, sumergidos en un caldo nutritivo, devoran el doble de su peso en azúcar, en una hora.

Gracias a esta vitalidad extraordinaria se reproducen de un modo vertiginoso. Es indudable que las bacterias, los fermentos, los protozoos, etc., llenarían el mundo si no murieran con la misma o mayor rapidez con que se multiplican. La lucha por la vida en este sentido es implacable.

Numerosos venenos y microbicidas inventados por el hombre se encargan de matar miles de millones de microbios para contrarrestar una reproducción escandalosa. Los pequeñísimos seres vivos se defienden, sin embargo. Algunos de ellos se enquistan formando esporas que pueden ser tan resistentes que son capaces de sobrevivir hasta 6o horas de cocción, pasadas las cuales aún hay vida en el diminuto envoltorio. Otras han permanecido enterradas durante 14 siglos, al cabo de los cuales surgen otra vez a la vida.

Esta resistencia a morir obligó a buscar otros medios para destruir algunos microbios nocivos y nacieron los antibióticos los cuales no matan, pero impiden la proliferación. El peligro para un enfermo, no es la invasión microbiana en sí. Más terrible es el incremento, la multiplicación de atacantes, que los leucocitos y los anticuerpos no pueden eliminar. La penicilina, en el caso de muchos cocus, obra en este sentido: impide la multiplicación de los microbios y, por tanto, los atacantes son fácilmente aniquilados por las defensas del organismo.

Se ha dicho que si un día nuestra civilización y la vida humana perecieran en un gigantesco conflicto atómico, la Tierra seria un planeta habitado exclusivamente por microbios, únicos seres capaces de sobrevivir a tan grandes calamidades. Incluso en la Antártida se han encontrado microorganismos, pues los microbios se hallan en todas partes.

Bacilos de la tuberculosis atacan a los esquimales de Groenlandia, gérmenes productores de la malaria infectan los países tropicales y en nuestras ciudades, se encuentran en grandes cantidades y variedad, desde los productores de enfermedades infecciosas hasta los que ocasionan la fermentación de la cerveza, la leche, el vinagre, etc.

tipos de microbios

Las rocas que la erosión desgasta y el hielo resquebraja habían sido primitivamente atacadas por invisibles microbios los cuales segregaron los ácidos que iniciaron la primera erosión. Esas lucecitas que se divisan en el agua del mar, durante las noches sin luna, son producidas por animales fluorescentes, por microbios que transforman en energía luminosa sus procesos vitales.

Las bacterias que descomponen los cuerpos muertos e inician la putrefacción de todas las sustancias orgánicas son microbios y, lo mismo en este caso que en las fermentaciones lácticas o vínicas, siempre y en todas partes surge el microbio, el ser vivo infinitamente pequeño, autor de una obra maravillosa.

Es preciso desechar la idea de que los microbios son siempre nocivos. En algunos casos, es cierto que producen terribles enfermedades. Casi todas las infecciones son debidas a microbios, es decir, bacterias o protozoos que penetran en el organismo y si pueden vencer el contraataque del cuerpo que se defiende, llevan a la muerte con facilidad. Los científicos, ayudados por las técnicas del laboratorio y, en especial, por el microscopio, han emprendido, desde hace años, la lucha contra estos enemigos invisibles e implacables.

Los peores y más difíciles de dominar han sido los virus llamados, hasta hace algunos años, «filtrantes», porque ningún microscopio podía localizarlos. La aparición del microscopio electrónico ha permitido fotografiar incluso al productor de la poliomielitis, cuyo diámetro de una centésima de miera (cien mil alineados ocuparían un milímetro), le hacía inaccesible a los microscopios ópticos.

Pero no todos los microbios son nocivos y no es desacertado afirmar que los benignos son más y tienen mayor utilidad y poder de la que ofrecen los malignos. En efecto, todas las fermentaciones gracias a las cuales obtenemos las levaduras, el alcohol, la cerveza, el queso, etc., son debidas a los microbios denominados fermentos, los cuales transforman el medio ambiente en que viven en otro, como producto de su actividad.

Muchas bacterias contribuyen a la putrefacción. La leche, los alimentos, la carne se vuelven agrios y se estropean debido a la acción de las citadas bacterias.

Cabe pensar qué ocurriría en el mundo animal, donde la muerte es la ley de cada día, si no existieran estas bacterias que por bosques, desiertos y sabanas, devuelven a la madre tierra las sustancias que un día fueron seres vivos. Estos desechos suelen ser tan pestilentes que sirven de aviso al hombre. Un pescado que huele mal, gracias a las bacterias de la putrefacción que se han desarrollado en él, sirve de aviso para el ama de casa que se disponía a adquirirlo.

Sin los microbios no sufriríamos la difteria ni la escarlatina ni forúnculos, ciertamente. Pero sin ellos tampoco tendríamos queso, mantequilla, pan ni pasteles. Incluso desconoceríamos el cacao y el café cuya elaboración requiere la presencia de microbios que transforman estos frutos insípidos en algo delicioso.

El hombre, finalmente, parece en camino de dominar este mundo vastísimo cuyo estudio, la Microbiología, es hoy una ciencia de gran porvenir. Dominar para provecho de la Humanidad, pues este avance ha permitido que, a mediados del siglo XX, la vida media de un obrero americano alcanzara los 70 años de edad, cuando 500 años antes el hombre se consideraba ya viejo a los 40, porque no sabía defenderse de sus más ínfimos enemigos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Temática Ilustrada CONSULTORA  Tomo 2

Biografia de Juan Manuel Fangio Campeon Mundial Formula 1

Biografia de Juan Manuel Fangio Campeón Mundial Formula 1

Juan Manuel Fangio (1911-1995): Nacido el día 24 de junio de 1911 en Buenos Aires, Argentina.  Fue un gran piloto de F1 logrando ganar cinco campeonatos mundiales.

Su debut como piloto fue en la carrera de Benito. Juárez en 1934, corrió con un Ford 1 prestado y tuvo que abandonar, ya que se fundió el motor.

Pese a la oposición de sus padres, puso de manifiesto una gran pasión y enorme entrega por el mundo del automovilismo, en 1939, los vecinos de su localidad hicieron una colecta y consiguieron dinero suficiente para comprarle un Chevrolet, con el cual compitió en una carrera nacional.

Juan Manuel Fangio

Ganó una etapa y luego se impuso en los 1.000 kilómetros de la Republica Argentina. Se corono campeón argentino dos años consecutivos. A la edad de 38 años compró su primer Maserati.

Vinieron más carreras y con ellas los triunfos. En 1948 se organizó una temporada internacional en Argentina, al mando de una Maserati 4CL y dos modelos de Simca-Gordini, dio prueba de sus condiciones como piloto de monopostos.
En la temporada del año siguiente logró su primera victoria en una carrera de Gran Premio, venciendo con una Maserati 4 CLI en el circuito callejero de Mar del Plata.
De ahí en más, su campaña continuó mayormente en Europa, logrando en el año 1949 seis victorias en Europa, como miembro del Equipo Argentino.

En el año 1950 entró en la escudería Alfa Romeo; y en el primer mundial disputado quedó en el primer puesto en tres grandes premios y acabó segundo en la competición.

En 1950 en el primer Campeonato Mundial de Pilotos de Fórmula Uno  es contratado por el equipo Alfa Romeo para conducir las Alfetta, perdiendo la posibilidad de ganar el título en la última carrera del año, a manos de su compañero de equipo Giuseppe Farina.

Un año después se proclamó por vez primera campeón del Mundo. En los dos años posteriores corrió con Ferrari, BRM, y Maserati.

La desgracia le jugo una mala pasada y en el año 1953 sufrió un grave accidente en Monza, lo que lo obligo a abandonar toda la temporada.

De regreso a la actividad en el año 1954, corriendo para Maserati y Mercedes, Juan Manuel Fangio logró su segundo campeonato del mundo. El tercero llegó a con Mercedes, y el cuarto, con Ferrari.

Al anunciar Mercedes Benz su retiro de las pistas a fines de 1955, ingresa en la escudería Ferrari en 1956 y nuevamente logra el Campeonato Mundial de la máxima categoría.

Luego de aquel año, en el cual no se encuentra del todo cómodo en el equipo del Cavallino Rampante, emigra a Maserati en 1957 y gana otro y último título del mundo, coronando el año con la carrera de su vida, el Gran Premio de Alemania en el circuito de Nürburgring, luego de también vencer en los Grandes Premios de Argentina, Mónaco y Francia.

En 1957, regreso a la escudería Maserati, y con esta consiguió su quinto y último título, forjando todo un record y convirtiendose en leyenda del automovilismo internacional.

Participó en algunas pruebas de la primera mitad de 1958 y, tras finalizar 40 en el Gran Premio de Francia el 6 de Julio anuncia su retiro.

Siguió muy ligado al automovilismo, recorriendo el mundo como uno de los mejores embajadores deportivos que ha tenido el país. Falleció en Buenos Aires el 17 de julio de 1995.

Luego abandono la actividad a la edad de 47 años. En el año 1995 dejo de vivir pero continua vigente su enorme trayectoria como deportista y calidad de persona.

maserati de Fangio

Entre 1951 y 1957, obtuvo cinco títulos mundiales de Fórmula 1, conduciendo con Mercedes Benz, Maserati, Alfa Romeo y Ferrari. Retirado en 1958, luego de su secuestro, mantuvo durante un extenso período el récord de más títulos en Fórmula 1, hasta que fue desplazado por Michael Schumacher en 2003.

Los números lo dicen todo: 7 temporadas, 2 subcampeonatos y 5 títulos, un récord que permaneció durante 46 años hasta la aparición del alemán Michael Schumacher. Disputó 51 carreras, de las cuales largó 48 desde la primera fila (29 pole positions). Se subió 35 veces al podio, de las cuales 24 fueron en el escalón más alto. Todo esto con cuatro escuderías diferentes y ante rivales mucho más jóvenes –se retiró a los 46 años– y teóricamente mejor preparados que él.

Cronología de Juan Manuel Fangio

24 de Junio de 1911: En la casa de la calle 13, en Balcarce, nace Juan Manuel Fangio. Sus padres son Loreto Fangio y Herminia D´Eramo.

1923: Deja la escuela para trabajar como mecánico en el taller de la Agencia Studebaker de Balcarce, de Manuel Viggiano.

1929: Disputa su primera carrera, como acompañante de Manuel Ayerza, sobre un Chevrolet ´28 cuatro cilindros. La competencia se disputa entre Coronel Vidal y Maipú.

24 de Octubre de 1936: Debuta como piloto en una carrera no oficial, en Benito Juárez, a bordo de un Ford A ´29 modificado. Abandona

27 de Marzo de 1939: Su primera carrera oficial. En Necochea con un Ford ´34, finaliza quinto.

18 de Octubre de 1938: Debuta en Turismo de Carretera, en el Gran Premio Argentino. Manejando un Ford cupé ´37, con Luis Finochietti. Arriba séptimo

12 de Octubre de 1940: Gana el Gran Premio Internacional del Norte, una carrera entre Buenos Aires y Lima, de 4.765 Km. de recorrido, con un Chevrolet. Es su primer triunfo en el automovilismo.

14 de Diciembre de 1940: Al calsificarse octavo en las Mil Millas Argentinas, obtiene el primer título de Campeón Argentino de Carreteras.

2 de Abril de 1942: Gana la carrera Mar y Sierras de Turismo de Carretera: será su última intervención hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

15 de Febrero de 1947: Vuelve a la actividad, con un tercer lugar en una prueba de Mecánica Nacional (monoplazas) en el circuito de Retiro, en Buenos Aires.

17 de Enero de 1948: Debuta en Máquinas Especiales (antecedente de la Fórmula 1) con un Maserati 1500 en Palermo. Abandona.

16 de Abril de 1950: Debuta en el equipo Alfa Romeo de F1 con una victoria en el circuito de Ospedaletti, en San Remo.

13 de Mayo de 1950: Debuta en el Primer Campeonato Mundial de Fórmula 1, integrando la escuadra Alfa Romeo, pero abandona por problemas de motor. La carrera se lleva a cabo en el circuito de Silverstone, Inglaterra.

21 de Mayo de 1950: Logra su primer triunfo en el Campeonato Mundial. Es el Grand Prix de Mónaco, en Montecarlo, con un Alfa Romeo 158, luego de esquivar una múltiple colisión en la primera vuelta que dejó afuera a nueve autos.

3 de Septiembre de 1950: Al abandonar el Gran Prix de Italia, pierde el título mundial a manos de su coequiper Ninno Farina

28 de Octubre de 1951: Se consagra por primera vez Campeón Mundial de Conductores al ganar el Gran Prix de España, en Pedralbes, con un Alfa Romeo 159. Es también, la última carrera de la escudería.

1 de Junio de 1952: Debuta con la ensordecedora BRM inglesa de 4500 cm3 en el Gran Premio de Albi, en Francia, pero abandona.

8 de Junio de 1952: Se despista en la primera vuelta del Gran Premio de Monza, cuando corría con una Maserati A6GCM de Fórmula 2. Había corrido el día anterior en Irlanda. «A las dos de la tarde llegué, a las dos y media largué y a las tres estaba en el hospital», recordó después. En el accidente sufre lesiones en las vértebras cervicales, que lo mantienen fuera de la actividad durante siete meses.

18 de Enero de 1953: Reaparece disputando el 1º Gran Premio de la República Argentina de Fórmula 1, pero abandona.

13 de Septiembre de 1953: Vuelve al triunfo en Fórmula 1, venciendo en el Grand Prix de Italia, obteniendo así el subcampeonato mundial.

19 de Noviembre de 1953: Sobre un Lancia D24 gana la Carrera Panamericana, 3.070 Km. de rutas desde la frontera norte a la sur de México

17 de Enero de 1954: Bajo una lluvia torrencial, gana por primera vez el Grand Prix de la Argentina de F1, con una Maserati 250F.

4 de Julio de 1954: Debuta en el equipo Mercedes Benz, en Francia. Marca la pole-position y consigue la victoria.

24 de Octubre de 1954: Con un tercer puesto en Pedralbes, consigue su segundo título del mundo. Ha ganado en seis de las ocho carreras.

16 de Enero de 1955: Con temperaturas que alcanzan los 50 grados, vence otra vez en el Grand Prix de Argentina: Es el único piloto que no es reemplazado durante las tres horas de carrera.

11 de Junio de 1955: Cuando lidera las 24 horas de Le Mans, sobre un Mercedes 300 SLR, se produce el tremendo accidente que le cuesta la vida a 83 personas.

11 de Septiembre de 1955: Con un triunfo en Italia, obtiene su tercer corona en la F1. Se despide del equipo Mercedes, que abandona las carreras, cerrando un ciclo brillante: nueve triunfos en doce carreras, de las cuales ocho pertenecen a Fangio.

22 de Enero de 1956: Debuta en el equipo Ferrari y obtiene el Gran Premio de la Republica Argentina.

28 de Abril de 1956: Con una Ferrari Sport, pena para clasificarse cuarto en las Mille Miglias italianas. «Fue la peor carrera de mi vida» dirá más tarde.

2 de septiembre de 1956: Su coequiper, Peter Collins, le cede su auto durante el Gran Premio de Italia para obtener su cuarto título mundial.

13 de Enero de 1957: De vuelta con Maserati, obtiene el Gran Premio de la Argentina.

23 de Marzo de 1957: Logra la victoria en las 12 horas de Sebring. Treinta y Cinco años después, su sobrino Juan obtiene esta carrera.

4 de Agosto de 1957: Vence en estupenda forma en el Grand Prix de Alemania, en Nurburgring, y logra su quinto título mundial. Es su mejor triunfo: luego de haber acumulado una diferencia de 28 segundos sobre las Ferraris de Hawthorn y Collins, se detiene en boxes para cambiar sus cuatro cubiertas, y no solo pierde la ventaja, sino otros 48 segundos. Faltando diez de las 22 vueltas previstas, inicia una impresionante recuperación, batiendo nueve veces el record de la pista. En la penúltima vuelta supera sucesivamente a Collins, en la recta detrás de los boxes, y a Hawthorn, en la zona de curvas de Fuchsrorhe, para vencer con 3.6 segundos de ventaja. Es su último triunfo en la F1.

2 de febrero de 1958: La victoria en el Gran Premio de la Republica Argentina sin puntos para el Mundial, es la última de su gloriosa campaña. Sólo volvería a correr dos pruebas más.

26 de febrero de 1958: Es secuestrado en Cuba. Liberado al día siguiente, no participa en la carrera de La Habana.

6 de Julio de 1958: Finaliza en el cuarto lugar del Gran Premio de Francia, después de haber largado, por primera vez, desde la tercera fila. Durante la competencia decide dejar de competir.

13 de Agosto de 1969: Es la cabeza visible de la Misión Argentina, un operativo con tres Torinos 380W y nueve pilotos, compitió en las 84 horas de Nürburgring, logrando un cuarto puesto.

15 de Febrero de 1972: Se inaugura el autódromo «Juan Manuel Fangio» de Balcarce, en su honor, en una carrera de Sport-Prototipo internacional.

25 de Mayo de 1973: Junto a otros grandes del automovilismo nacional, entre los que se destaca Oscar Alfredo Gálvez, disputa una prueba-exhibición en el Autódromo de Buenos Aires, la «Carrera del Recuerdo».

1974: Es nombrado presidente honorario de Mercedes-Benz Argentina, cargo que desempeña hasta su muerte.

4 de Diciembre de 1981: Sufre un grave ataque cardíaco, en Dubai, Emiratos Árabes Unidos.

8 de Diciembre de 1982: Es sometido a una operación de quíntuple By-Pass, realizada por René Favaloro.

22 de Noviembre de 1986: Se inaugura el Centro Tecnológico y Cultural Museo del Automovilismo «Juan Manuel Fangio» en Balcarce, hoy el más visitado de Sudamérica, con cerca de 100.000 visitantes al año.

11 de Junio de 1991: Cumple 80 años y se lo celebra con una magnífica fiesta: una cena en Buenos Aires y una carrera de Turismo de Carretera, ganada por Oscar Castellano, en Balcarce, coronada con una paella para 400 personas-

29 de Diciembre de 1993: Es internado a causa de una hipercalcemia en la sangre, provocada por una complicación en el tratamiento de diálisis.

17 de Julio de 1995: A la edad de 84 años, fallece en Buenos Aires. A su funeral asisten los mas grandes corredores de la historia.

Video sobre historias en la vida del campeón Fangio

Así corría Fangio

Todas las Carreras y Triunfos

Fangio Salva Su Vida

 

La tuberculosis en Argentina Historia de las Epidemia en Buenos Aires

Historia de La Tuberculosis en Argentina

HISTORIA DE LA TUBERCULOSIS EN ARGENTINA:  Desde fines del siglo XIX hasta la terminación de la Segunda Guerra Mundial, a medida que se esfumaban en el recuerdo las aterradoras epidemias de fiebre amarilla, cólera y viruela, pasaron al centro de la escena sanitarias otras enfermedades. No aparecían por espectaculares estallidos. Eran endémicas. Esto significa que estaban uno y otro mes y año tras año presentes. Sin dar tregua. Segaron cientos de miles de vidas jóvenes. En forma solapada, sin hecatombes catastróficas.

Por esto mismo no provocaban terror, sino un definido temor. Un blanco temor, valga la expresión, si se piensa que la más difundida de entre ellas, la tuberculosis, fue conocida mucho tiempo como la muerte blanca. Puede afirmarse con poco margen de error que ninguna otra enfermedad ha matado tantos seres en la historia de la humanidad, como la tuberculosis.

Es producida por el bacilo de Koch, microbio del que existen dos variedades, la humana y la bovina. La variedad humana ataca generalmente los pulmones, en tanto el bacilo vacuno se localiza en huesos, articulaciones y ganglios.

control de tuberculosisEl bacilo bovino está en la leche cruda de vacas tuberculosas. En nuestro país la tuberculosis bovina es frecuente. Hay dos procedimientos para terminar con las invalideces (deformaciones de columna, rengueras) provocadas por esta forma de tuberculosis. Sacrificar al ganado tuberculoso, método caro.

O bien hervir la leche de vaca, alternativa barata. Hasta 1950 la tuberculosis ocupaba el primer o segundo lugar como causa de muerte en prácticamente todos los países del mundo. Su solo nombre inspiraba profundo temor. Ni hablar de su siniestro seudónimo, tisis, que etimológicamente significa consunción.

Uno y otro, nombre y seudónimo, tenían además connotaciones peyorativas de implicancias clasistas. Tuberculoso y tísico, como sustantivos genéricos, se usaban como insultos. Porque tanto el pueblo como sesudos tratadistas asociaban —y asocian aun— la tuberculosis con la miseria. Este hecho psicosocial, así como la inevitable segregación que imponían las características de la enfermedad, hacían de la tuberculosis una enfermedad inconfesable, o poco menos.

Tiene capital importancia desvirtuar el equívoco. En ninguna época las clases acomodadas fueron inmunes a la tuberculosis. Esta es, antes que nada y mal que les pese a muchos sociólogos candorosos, una enfermedad transmisible. Ocasionada por un microbio para el que es susceptible todo el género humano, sin excepciones.

Que antes o ahora el número de enfermos observado entre el pobrerío fuera treinta o veinte veces mayor que el encontrado en estratos sociales más altos, no demuestra nada. Es decir, demuestra algo totalmente distinto a lo que siempre se dio por demostrado.

Traduce con elocuencia que el estrato social que disfruta de la mitad o más del producto nacional constituye numéricamente, según los tiempos, de un 3 a un 5 % del total de la población.

Las diferencias selectivas entre las clases sociales se daban en un campo distinto al de la susceptibilidad al bacilo.

Se observaba en lo que hacía a la difusión de la enfermedad y las posibilidades de un diagnóstico y un tratamiento oportunos. La probabilidad de contagió, dada la forma en que la afección se transmite, es mucho mayor cuando una familia de ocho miembros vive en uno o dos cuartuchos. Es altamente probable que se contagien todos, sin excepción.

Lo contrario ocurre si en un núcleo familiar se cuenta con dos cuartos, término medio —o uno— por cada conviviente.

La medicina de buena calidad ha sido y es un lujo. Estuvo y está reservada para quienes tengan no solo medios materiales sirio también un nivel de instrucción que les permita obtenerla. En el marco de los precarios recursos terapéuticos de la época, las posibilidades de supervivencia dependían más del diagnóstico temprano que de ninguna otra variable. El tratamiento, por !o demás, tenía por base el reposo.

Es obviamente claro que los menesterosos, los obreros no calificados con corto salario y larga prole, carecían de conocimientos y recursos para salir en busca del diagnóstico oportuno y no podían permitirse otro reposo que el de la muerte. De manera que ahí radicaba la real diferencia.

Con iguales posibilidades de enfermar, la mortalidad era más alta en los sectores de menores ingresos. La explicación radica en las diferentes condiciones de vivienda, instrucción, alimentación e ingresos. Piénsese en las consecuencias negativas de las actitudes más arriba expuestas.

Desde el punto de vista de la educación sanitaria la lucha antituberculosa en las primeras décadas de este siglo se centró en: «la tuberculosis puede ser curable si se diagnostica a tiempo». Mal podrían requerir ese diagnóstico oportuno los convencidos que esa enfermedad no acaecía a «gente como uno».

Y menos aun aquellos para quienes la tuberculosis era un baldón que hacía más negra su miseria. El tratamiento en los albores del siglo XX se asentaba en el trípode que constituían reposo, aumentación y clima.

El reposo era absoluto. En cama, al principio. En raposeras si se advertía mejoría. En los enfermos que curaban, el retorno a la actividad anterior a la enfermedad se hacía muy gradualmente. En ocasiones, en granjas y talleres para convalecientes se les readaptaba para tareas más, livianas que su ocupación anterior.

La alimentación tendía más a eventuales engordes que a cubrir racionalmente las necesidades vitales. Se sobrealimentaba, se cebaba a los enfermos en procura de aumentos de peso. Se preconizaban «alimentos» de mágicas propiedades reconstituyentes, como el jugo de carne. Este, en rigor, carece prácticamente de proteínas y su valor en calorías es ínfimo.

En materia de curas climáticas, se daba preferencia a la alta montaña y al mar para la atención de las tuberculosis de huesos, articulaciones y ganglios. Estas formas, ocasionadas por el bacilo bovino, curaban a costa de algún grado de invalidez motora —si estaban afectadas cadera o rodilla— y antiestéticas cicatrices cutáneas que sucedían a las supuraciones ganglionares. los fundamentos científicos eran: aire libre de polvos e impurezas e irradiación solar rica en rayos ultravioletas.

Para las localizaciones pulmonares se consideraban más indicados los aires mas serrano o de llanura. Funcionan todavía hoy el complejo senatorial oficial del Valle de Punilla, en Córdoba, y el sanatorio de Llanura Vicente López y Planes en Gral. Rodríguez, provincia de Buenos Aires. Los hospitales y sanatorios de cualquier tipo y ubicación geográfica perseguían, amén del tratamiento del enfermo, un objetivo epidemiológico.

Proveían la necesaria separación del enfermo de su medio familiar y laboral, para impedir que sembrase el contagio a su alrededor. Durante muchos años la meta inalcanzable de salud pública era habilitar el número de camas que permitiese tratar a todos los tuberculosos hospitalizándolos.

En el rubro medicamentos, se utilizaba una extensa variedad, de entre la que no había uno solo que tuviese real acción sobre el bacilo. La mortalidad era elevadísima. Morían niños, adolescentes y jóvenes, sobre todo. Algunas formas clínicas —la bronconeumónica, por ejemplo— y alguna localización —la meníngea— eran invariablemente mortales. Hasta las vecindades de 1950 no se conocía en el mundo un solo caso de meningitis .tuberculosa que hubiese curado o, meramente, sobrevivido.
Muchas mujeres jóvenes con tuberculosis a veces no muy avanzadas morían como consecuencia de la agravación que sufrían por efectos del embarazo y del parto. Una acción de la medicina de ayer era que la tuberculosa no debía casarse.

Si lo hacía, no debía embarazarse. Y si se embarazaba, debía interrumpirse ese embarazo. Si la infortunada daba a luz, el niño era separado de inmediato de la madre. Lo corriente era que la separación temprana ocasionase la muerte de la criatura, en tanto la madre también sucumbía.
Se moría por consunción o hemorragia, alternativamente. La tisis afilaba siniestramente los rasgos faciales del enfermo y reducía su tronco y miembros a una osamenta cubierta por un fláccido pellejo blanco amarillento.

Los vómitos de sangre, que a veces empeoraban un enfermo y otras terminaban con él, creaban en los sanatorios una angustiosa expectativa en cuanto la primavera sé reanunciaba. Era cosa sabida, todo tuberculoso hospitalizado lo sabía, que las temibles hemoptisis —término médico que designa al vómito de sangre proveniente del aparato respiratorio— arreciaban en primavera,

E! enfermo ingresaba al hospital convencido de tener muy pocas posibilidades de salir con vida. El pesimismo fatalista, la decepción y el descontento con respecto a la terapéutica, creaban un clima propicio para anhelar soluciones mágicas. Periódicamente surgía algún charlatán que pregonaba las excelencias de tal o cual recurso curativo milagroso. De inmediato se suscitaban verdaderos motines hospitalarios para exigir ser tratados con la panacea de turno.

El derecho a la esperanza era defendido fieramente, tanto más cuanto que los autoungidos genios se exhibían invariablemente en un papel de perseguidos por la camarilla académica y .de esforzados cruzados en lucha contra el statu quo. El último de estos falsos profetas en nuestro país, fue un tal Jesús Pueyo, que en los primeros años de la década del 40 anunció haber encontrado una vacuna curativa de la tuberculosis.

La circunstancia de haberse desempeñado durante años como peón en la cátedra de Bacteriología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, le dio —en la mentalidad popular— aires de verosimilitud a su afirmación.

Medió, además, una formidable campaña de promoción periodística, realizada por un vespertino muy popular entonces.

El resultado puede imaginarse. Los hospitales fisiológicos se convirtieron en verdaderos pandemonios. El clima de rebelión y la enloquecida euforia iban de la mano, en un crescendo alimentado por las presuntas curaciones que el diario —en cuyo local se inyectaba la vacuna— publicaba día por día. Después, muchos meses después, llegaron la decepción y el rencoroso silencio. La pretendida vacuna no había sido sino un espejismo más.

tuberculosis en argentina

Tuberculosis: Una Enfermedad Curable

Fuente Consultada: La Salud Pública – Historia Popular Cuaderno N°:82 Antonio Bellore

La sifilis en la historia Zar Ivan Enrique VIII y Pedro de Mendoza

La Sífilis en la Historia:

sifilis en la historia

La Enfermedad                  Iván El Terrible                 Enrique VIII                Pedro de Mendoza

El contagio microbiano

En el siglo XVI, hace su la aparición una enfermedad nueva, tan temible como temida: la «gran viruela», a la que el médico poeta italiano Fracastor dará en el año 1530 el nombre que lleva desde entonces, la «sífilis».

¿Esta enfermedad llegó en la tripulación, cuando Cristóbal Colón llegó de regreso de la Española por primera vez a Palos, el 15 de marzo de 1493, o la segunda vez a Cádiz, el 11 de junio de 1496? Esto parece hoy poco probable, tan rápida fue la difusión de la sífilis en el último decenio del siglo XV y el primero del XVI. Veamos como autores de finales del siglo XV y de principios del xvi describen las primeras manifestaciones.

El primer texto que hace alusión a la sífilis es un corto poema de 124 versos, De scorra pestilentiali, compuesto antes de 1496 por un profesor de derecho de Estrasburgo, Maria Sebastian Brandt, y publicado en 1498 en sus Carmina.

El segundo es igualmente un poema, de Joseph Grümbeck (o Grümpeck), nacido en Burhausen (Baviera), secretario del emperador Maximiliano de Austria: De la Mentulagre, enfermedad pestilente desconocida durante los siglos precedentes, escrito entre 1496 y 1506 (Mentulagre es una palabra formada por el autor partiendo de méntula = miembro viril y del griego agreó =yo tomo).

Grümbeck escribió también en la misma época un Tratado de la scorre prestilentiae o mal francés, conteniendo su origen y tratamiento (aquí adopta el término scorre, partiendo del griego Skb = impureza, basura). Hallándose en Augsburgo le llama poderosamente la atención el poema de Brandt y decide reunir a su vez todo lo que se sabe sobre esta extraña enfermedad y los remedios que conviene utilizar.

 En realidad la astrología tiene un papel importante en las concepciones nosológicas de Grümbeck (como en las de Brandt, por otra parte). Y, como es de esperar, el mejor auxilio llega todavía Je Dios.

Sin embargo, la primera afirmación del posible origen americano de la sífilis se encuentra en una obra de un médico sevillano, Rodrigo Díaz de la Isla, escrito entre 1504 y 1506: Tratado llamado Fruto de todos los santos, contra la enfermedad serpentina, venida de la isla Española. Asegura que a lo largo del viaje de regreso de la Española, uno de los hermanos Pinzón, piloto de Cristóbal Colón, habría sufrido una extraña enfermedad de la piel; él mismo habría curado en Barcelona a marineros afectados por esta enfermedad.

En 1497, Nicola Neoniceno publica en Venecia un libelo titulado Libellus de epidemia quam vulgo morbum gallicum vocant (Libro sobre la epidemia llamada comúnmente mal francés).

En fin, en 1498, el español Francisco López de Villalobos (nacido en 1474 en Villalobos, en la diócesis de León) publica en Salamanca un poema titulado Sumario de la Medicina, en romance trovado, con un tratado sobre las pestíferas bubas. Todavía, en este caso, se trata de un poema. En 76 estrofas de 10 versos, el autor expone todo el saber de su época concerniente a la sífilis, muy reciente puesto que había aparecido cinco años antes en el Viejo Continente.

López Villalobos observó la sífilis con un espíritu muy médico, y la describió perfectamente. Se trata sin duda de una enfermedad cutánea nueva. Es contagiosa y comienza siempre en el órgano con el cual se comete el pecado de lujuria: es una pequeña llaga dura, indolora, negruzca, a la que acompañan ganglios inguinales. Algún tiempo después aparecen síntomas generales: fatiga, abatimiento, dolores de cabeza, trastornos del sueño; después erupciones cutáneas: manchas, pápulas, vesículas, tubérculos, escamas; dolores articulares; en fin, lesiones óseas, sobre todo en la cresta de las tibias; y úlceras gomosas. Se trata, pues, de una enfermedad general, rebelde a todas las medicaciones.

Hay que citar todavía un autor, el caballero Ulrich von Hutten, que publica en 1519 un opúsculo titulado De guaiaci medicina et morbo gálico, que alcanza en su momento un gran éxito. El autor no es médico, ya que se trata de un truculento hombre de guerra, por suerte humanista. Pero conoce bien la sífilis, pues ha sido cruelmente atacado por ella. Escribe su obra para divulgar mejor el tratamiento por medio de madera de Guayaco, que al parecer a él le dio buen resultado.

Señalemos también los pasajes dedicados a esta enfermedad en la Practica in arte chirurgica, de Juan de Vigo (1460-después de 1517), médico del papa Julio II, aparecida en 1514. Las páginas que consagra a la sífilis figuran entre las más interesantes de su tratado (constituyen el libro V):

«En el mes de diciembre del año 1494 (año en que el rey Carlos Vil pasó los Alpes con el ejército francés para reconquistar el reino de Nápoles), se extendió por casi toda Italia una enfermedad de naturaleza hasta entonces desconocida. Los franceses le llamaron entonces mal de Ñapóles, pues pretendían haberla contraído en Ñapóles y llevado a su país. Los napolitanos, por su parte, le dieron el nombre de mal francés, porque se había manifestado y extendido por primera vez en Italia en la época de la expedición francesa.

Los genoveses la llamaron por su parte lo male de le tavelle, los toscanos lo male de le bulle, los lombardos lo male de le brosule y los españoles las búas. Cada pueblo, en una palabra, le asignaba una denominación según su conveniencia. Poco importa, por lo demás, tal o cual denominación, lo esencial, para nosotros, es saber tratar y curar esta enfermedad.

«El contagio del que ella deriva se realiza sobre todo por el coito,es decir, por el comercio sexual de un hombre sano con una mujer

enferma o inversamente de un hombre enfermo con una mujer sana.» Los primeros síntomas de esta enfermedad se daban casi invariablemente en los órganos genitales, es decir, en la verga o en la bulva. Consistían en pequeños granos ulcerosos, de una coloración marronácea y lívida, a veces incluso negra, otras ligeramente blanquinosa. Estos granos estaban delimitados por un anillo de una dureza callosa.

»Por más que se combatieran estos primeros granos con toda suerte de remedios interiores, raramente se lograba impedir que su veneno se extendiera por todo el organismo. Se producían entonces sobre las partes genitales nuevas ulceraciones, tan difíciles de curar como prontas a reproducirse después de su curación. Después la piel se cubría de granos encostrados y de pápulas salientes parecidas a pequeñas verrugas. Estas erupciones llenaban sobre todo la frente, el cráneo, el cuello, el rostro, los brazos, las piernas y a veces incluso se extendían por toda la superficie del cuerpo…»

El primer autor francés que escribió sobre la sífilis fue el médico de Rouen Jacques de Béthencourt, autor de una Nueva cuaresma de penitencia y purgatorio de expiación para uso de los enfermos afectados del mal francés, o mal venéreo…, aparecida en 1527. Él es el primero en haber sustituido por el nombre de «mal venéreo» (morbus venereus) las expresiones utilizadas hasta el momento para designar la enfermedad:

«Se hace la injuria a algunos santos de atribuirles esta enfermedad. De ahí que se le llame «mal de San Sementé», o «mal del santo varón Job», etc. Es una indignidad, es una profanación imputar a tales santos un mal vergonzoso que deriva de las pasiones culpables, y que tiene su origen primero en un coito impuro… Rechacemos, pues, estas denominaciones sacrilegas y, considerándolo todo bien, demos a este mal el nombre que mejor le conviene, el de «mal venéreo».

Pero será sobre todo el gran poema de Girolamo Fracastoro (nacido en Verona en 1478 y muerto en 1553) Syphilis, sive morbus gallicus, el que alcanzará un gran éxito incluso cuando no aporta gran cosa nueva respecto al conocimiento semiológico de la enfermedad.

Girolamo Fracastoro nació en Verona en 1478 en el seno de una familia donde se hallan médicos ilustres. Su infancia ya fue objeto de leyendas. Se dice que había nacido con la boca cerrada y que fue necesaria una operación para abrírsela. Algunos meses más tarde su madre es herida por el rayo con el niño en brazos y el bebé resulta indemne. Dotado de una memoria prodigiosa se aplica al estudio de la filosofía, luego de las ciencias, lo que le merece una distinción por parte del cardenal Bembo, uno de los más célebres humanistas del siglo XVI.

Fuente Consultada: Historia Cultural de la Enfermedad Marcel Sendrail El Siglo de la Enfermedad Contagiosa

Grandes Bandas de Rock Argentinas Mejores Grupos de Rock Argentinos

Grandes Bandas de Rock Argentinas

• Banda Sui Generis

• Banda Seru Girán

• Banda Soda Stereo

• Banda Los Cadillac

• Banda Los Redonditos de Ricota

• Banda Los Auténticos Decadentes

• Banda Los Caballeros de la Quema

• Banda Los Abuelos de la Nada

UN POCO DE HISTORIA SOBRE ESA ETAPA
Orígenes del Rock:
Los años’60 y 70

Estos años se caracterizaron por importantes transformaciones en la familia nuclear, las relaciones entre padres e hijos y las relaciones de género. Los adolescentes de esta época expresaron la crisis de estas transformaciones por medio de la rebeldía y la euforia. Una de las maneras de expresar este estado de rebeldía fue el fenómeno de los movimientos musicales que se sucedieron en estos años.

El movimiento del rock que hoy conocemos se entroncó así con dos tendencias de esa época, que son algo contradictorias. Por un lado, con la idea de rebelión y protesta contra las instituciones tradicionales. En los orígenes del rock hay un conato de rebelión en contra de los roles familiares y las restricciones morales a las relaciones sexuales. A veces también existe una cierta ironía acerca del «estilo de vida burgués», que se definía por tener un trabajo estable en la oficina, una casa, un auto y una familia tipo.
Por ejemplo, Charly García y Mito Mestre decían en la canción «Aprendizaje«:

Aprendía ser formal y cortés
cortándome el pelo una vez al mes.
Y si me aplazó la formalidad,
es que nunca me gustó la sociedad.

El proyecto de vida burgués era considerado chato, mediocre y vacío por muchos integrantes de la generación de los ’60 y 70. Promovían la vida comunitaria, la sexualidad libre, la vuelta a la naturaleza viviendo en granjas y cultivando la tierra. También buscaban desarrollar nuevas formas de sensibilidad estética, exploraban las artes visuales, además de la música, y experimentaban con drogas como una manera de trascender los límites de los sentidos convencionales. Buscaban percibir el mundo a través de los efectos alucinógenos de diversas drogas.

La banda de los corazones solitarios del sargento Peppers
En agosto de 1962, los Beatles hicieron su primera presentación en público en su ciudad, Liverpool. Sus integrantes: John Lennon, Paul Me Cartney y George Harrison habían trabajado en clubes nocturnos de Inglaterra y Alemania desde mediados de los 50 hasta que el productor Brian Epstein los descubrió en 1961. Epstein les cambió el tipo de vestuario, reemplazó al baterista por Ringo Star y lanzó una gran campaña de promoción que en menos de un año los llevó a la fama mundial.

Las canciones del grupo, mayoritariamente de Lennon y Mc Cartney, se destacaron por su gran calidad musical y por sus diferentes estilos, que iban de la balada al rock and roll, pasando por el twist y la música sinfónica.

bandas de rock nacional


(Versión Flash)

 

Según la mayoría de los críticos musicales, La banda de los corazones solitarios del sargento Peppers (1967) es el mejor disco de los Beatles y uno de los mejores de la música contemporánea. Fue el primer «álbum conceptual», en el que todos los temas tenían relación entre sí. En él, el grupo incorporó música electrónica y una orquesta sinfónica.

La tapa del disco es una típica expresión del arte pop, en el que se emplearon técnicas como la fotografía, el collage y figuras de artefactos (como el televisor) y estatuillas baratas de «adorno». Allí aparecen, por ejemplo, los Beatles de cera que se encuentran en el Museo de Madame Tussot de Londres, junto con los auténticos, que lucen el uniforme de la banda. Aparecen además pensadores como Karl Marx; escritores como Edgar Alian Poe y Osear Wilde; actores como Charles Chaplin, Marylin Monroe y Marión Brando. A la derecha, sobre el sweater de una muñeca puede leerse «Bienvenidos los Rolling Stones», en referencia a la tradicional rivalidad con el grupo de Mick Jagger.
La fama de los Beatles no tenía fronteras y en todo e mundo su música influyó en los jóvenes que la hacían propia.
(ver la portada)

Hasta su separación, en 1970, el grupo apoyó los movimientos pacifistas y se opuso explícitamente a la guerra de Vietnam en sus declaraciones públicas y a través de canciones como «Dale una oportunidad a la paz».

GOBIERNOS MILITARES EN ARGENTINA: En Argentina hubo entre 1930 y 1983 varios golpes militares. El último de ellos, y el más sangriento, comenzó en 1976. Este último golpe fue el resultado de un conflicto profundo en nuestra sociedad que se desarrolló fundamentalmente a partir de la proscripción del peronismo en 1955. En este conflicto se dirimían los intereses de las clases obreras y de los sectores dominantes de la sociedad. En nuestro país, muchas veces la rebelión política y la rebelión estética y moral fueron simultáneas. Entonces también se unieron las formas de resistencia a estos cambios. Por ejemplo, usar el pelo largo y barba era sinónimo de adherir a una ideología revolucionaria. Por eso era frecuente que la policía arrestara y rapara a un joven que caminaba por la calle simplemente por el largo de su cabellera y por no afeitarse. El golpe militar que ocurrió en nuestro país en 1976 se relaciona con los conflictos políticos. Sin embargo, atacó también, y de una manera inusitada, muchos de los componentes estéticos y éticos de la cultura juvenil de esa época. Esto se debió a la asociación entre los ideales políticos del peronismo, el comunismo y la estética de los hipples. Por su parte los militares, por su propia formación, tenían una particular aversión al pelo largo, los pantalones vaqueros, la música rock y la vida bohemia de los jóvenes rebeldes.

LOS JÓVENES EN ARGENTINA: En nuestra región, muchos jóvenes aprovecharon los movimientos juveniles revolucionarios para expresar su rebeldía en contra de la sociedad burguesa a la que consideraban injusta. Cuando buscamos explicaciones para estas actitudes advertimos que tanto los hippies como los revolucionarios rechazan a la sociedad burguesa, pero mientras los primeros eran pacifistas, los segundos confiaban en lograr cambios mediante la fuerza de las armas.

Así fue como en los años ’60 y ’70 los jóvenes se volcaron masivamente a la participación política. Por ejemplo, proliferaron los centros de estudiantes en las escuelas secundarias y en las universidades.

Algunos jóvenes adherían a los ideales peronistas y buscaban propiciar el regreso de Perón al país y levantar la prohibición de su partido. Otros jóvenes, más inspirados en la gesta del Che Guevara, trataban de reproducir su movimiento en nuestro país. Todos estos procesos hicieron que el espíritu contestatario de los jóvenes se canalizara como una activa protesta política, que se mezclaba con la rebeldía cultural y estética que predominaba en Europa y los Estados Unidos.

Así, en la Argentina y en muchas otras partes de América latina, se crearon movimientos que resultaban de la fusión o mezcla de las diversas formas de protesta. Es decir, que la manera de «ser joven» en esos años usualmente surgía de una intrincada combinación de todas estas posiciones políticas, de la adhesión a nuevos códigos morales, y de la sensibilidad artística y musical. Por ejemplo, la moda de usar el pelo largo y la tendencia a expresar los ideales en canciones.

La ruptura con el modelo de familia nuclear, estable y con autoridad paternal, también fue cuestionada por toda esta generación, indistintamente de sus diferencias en relación con la lucha armada. La ruptura con mandatos morales que prohibían el ejercicio de la sexualidad hasta el matrimonio o discriminaban por las preferencias sexuales (homosexualidad) también resulta de las convicciones comunes de toda esta generación.

Pero es importante indicar que, más allá de estas coincidencias, existieron algunas diferencias entre los grupos juveniles. Algunos de estos movimientos se manifestaron, fundamentalmente, entre los sectores de la clase media universitaria, mientras otros involucraron más a sectores de clase obrera. En nuestro país, los grupos revolucionarios cercanos a la figura del Che Guevara convocaron a jóvenes estudiantes universitarios. El peronismo también convocó a jóvenes de estos sectores e involucró además a los obreros.

Lo mismo puede decirse de la estética rebelde de los movimientos musicales. Éstos fueron más aceptados entre los jóvenes de clase media urbana que en otros sectores de la sociedad. Claro que si bien esto fue así en los orígenes, con el tiempo, particularmente el rock argentino, convocó a más y más sectores de la sociedad, como por ejemplo el caso del Rock Chabón en los ’80 y ’90. Este género expresa la estética de los sectores de clase media baja y clases populares. Se vincula especialmente con la experiencia de jóvenes que viven en los bordes de la marginalidad, que no están tan claramente incluidos en los grupos más tradicionales como lo estuvo, por ejemplo, el grupo Sui Generis. Ejemplos de este género son La Renga y la controvertida banda Callejeros.

El efecto de las innovaciones de los jóvenes durante los años ’60 aún hoy influye en las prácticas de los jóvenes actuales. Que hoy a nadie le llame la atención que un varón use el pelo largo o que la juventud se identifique con ciertos estilos musicales, incluso con ciertas formas de consumir música —como ir a recitales callejeros—, es en gran medida el resultado de los cambios que introdujeron los jóvenes de los ’60.

La participación política en nuestras universidades (un fenómeno que no es común en muchas otras partes del mundo), y la adhesión a partidos políticos que ya no tienen consenso en algunas universidades y facultades el resultado de las tradiciones que se inauguraron en los años ’60.

Hacia fines de 1977, gran parte de los conjuntos de rock se disolvieron. Los principales músicos eligieron el camino del exilio. El movimiento de rock pareció apagarse entonces entre la música-disco, la moda «Travolta», el «chetismo» y el clima de algarabía y patrioterismo que inundaba al país «Campeón del Mundo».

Desde 1979 se operó una resurrección del rock nacional con el retorno de sus líderes históricos. Adquirió además, una función extra musical pues se constituyó en uno de los ámbitos privilegiados de oposición al régimen militar. Los contenidos de las canciones se volvieron más cuestionadores como en Canción de Alicia en el país, Inconsciente colectivo o José Mercado.

En los recitales, aparecieron cánticos contra el gobierno: «¡el que no salta es un militar!» y desde 1981, «¡Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar!» Cuando estalló la guerra de Malvinas, el movimiento de rock organizó el «Festival de la Solidaridad Latinoamericana». Se realizó en el estadio del club Obras Sanitarias de la Nación, de Buenos Aires, el 16 de mayo de 1982, con el doble propósito de ratificar su voluntad de paz y prestar algún tipo de ayuda material a los soldados.

He aquí un testimonio de ese festival que se transformó en el festival de la paz:
«Cuando León [Gieco] comienza a hacer sonar la armónica se produce un silencio muy especial en el estadio, es un silencio agazapado, deseoso. Y efectivamente sale la canción tan esperada que setenta mil gargantas se ponen a cantar… Sólo le pido a Dios…»

Fuente Consultada: AS Adolescencia y Salud Polimodal – Educación Secundaria Superior – Gagliardi-Martiñá-Míguez

Ver: Rock Internacional The Doors

Ver: Historia de The Pink Floyd

El Pararrayos de Benjamin Franklin Experiencia Barrilete Invento de

El Pararrayos de Benjamín Franklin
Historia de la Experiencia del Barrilete

Benjamín Franklin, científico: (Boston, 17 de enero de 1706 – Filadelfia, 17 de abril de 1790) Filósofo, político, físico, economista, escritor y educador, figura clave en la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, creó las bases de lo que hoy se entiende como «el ciudadano americano ejemplar».Era el decimoquinto de los hijos y comenzó a aprender el oficio de su padre, que era un pequeño fabricante de velas y jabón.

Cansado de este trabajo, se colocó a los 12 años en la imprenta de un familiar, desarrollándose así su amor a la cultura. El escaso tiempo libre lo empleaba en devorar todo tipo de libros que caían en sus manos.

Sus primeros versos y artículos los publicó en un periódico que su cuñado había fundado. A los 17 años, debido a discusiones con él, se traslada a Nueva York para hacer fortuna. Respaldado por el gobernador de Filadelfia, instala una imprenta y decide ir a Londres a comprar el material. Allí, olvidándose un poco de sus propósitos principales, trabaja en la imprenta Pelmer, conociendo a distinguidas personalidades.

PARARRAYOSEn cambio, el exceso atraía a la deficiencia, y el fluído eléctrico se vertía del exceso a la deficiencia, neutralizándose ambos y quedando descargados.

Franklin propuso que el exceso se llamara electricidad positiva, y la deficiencia, electricidad negativa. No se especificaba qué variedad de electricidad, la vítrea o la resinosa, era positiva y cuál negativa.

Franklin conjeturó arbitrariamente y se equivocó, pero eso es irrelevante. Pueden utilizarse los nombres y olvidarse los significados literales.

Franklin observó cómo se descargaba la botella de Leyden. Cuando la carga eléctrica se agotaba, emitía una chispa (luz) y un chasquido (sonido).

A Franklin le sorprendió la semejanza entre la chispa —un rayo en pequeño— y el chasquido —un pequeño trueno—. Entonces invirtió el razonamiento: durante una tormenta, ¿acaso tierra y cielo formaban una gigantesca botella de Leyden, y el rayo y el trueno significaban una descarga igualmente gigantesca?

Decidió experimentar. En 1751, hizo volar una cometa durante una tormenta. La cometa iba provista de una punta metálica a la que estaba unido un largo hilo de seda. Al final del hilo, cerca de donde se encontraba Franklin (que sujetaba el hilo de seda con un segundo hilo que permanecía seco), había una llave de metal.

Cuando se concentraron las nubes de tormenta y el hilo empezó a dar muestras de carga eléctrica (las fibras separadas se repelían unas a otras), Franklin puso el nudillo cerca de la llave, y ésta chisporroteó y crujió igual que una botella de Leyden. Además, Franklin cargó una de esas botellas sirviéndose de la llave, con la misma facilidad que si fuera una máquina de fricción.

La botella de Leyden cargada con electricidad del cielo se comportaba exactamente igual que si se hubiera empleado electricidad terrestre. O sea que ambas eran idénticas.

Franklin fue capaz de dar una inmediata aplicación práctica a su descubrimiento. Decidió que el rayo se abatía sobre un determinado edificio cuando éste almacenaba una carga durante una tormenta. Su experiencia con la botellas de Leyden le demostraba que éstas se descargaban con mucha mayor facilidad si se las proveía de una aguja.

Es decir, que la carga se disipaba con tanta rapidez a través de la aguja, que las botellas no podían ser cargadas a la primera. ¿Por qué no, entonces, fijar una varilla metálica puntiaguda en lo alto de un edificio y conectarla adecuadamente con el suelo, a fin de que cualquier carga que almacenara pudiera descargarse rápida y silenciosamente, y que ninguna carga se acumulara hasta el punto de desencadenar una descarga de consecuencias desastrosas?

Franklin publicó sus ideas sobre la materia en 1752 en Poor Richard’s Almanac, y en seguida empezaron a instalarse los pararrayos (líghtning rods, «varillas para el rayo»), primero en América y luego en Europa. Demostraron su eficacia, y por vez primera en la historia una catástrofe natural no se prevenía mediante la plegaria o los encantamientos mágicos de una u otra clase, que realmente nunca daban resultado, sino por la confianza en la comprensión de las leyes naturales, que sí era eficaz.

En cuanto los pararrayos aparecieron en los campanarios de las iglesias (que al ser el punto más elevado de la ciudad eran particularmente vulnerables), la cuestión quedó clara para todos.

PARA SABER MAS…

Aunque se lo recuerda sobre todo como hombre de estado, Benjamín Franklin realizó también valiosas contribuciones al conocimiento científico. Nació en 1706 y era el número quince de los hijos de una modesta familia de Boston. Fue, principalmente, autodidacto, pero asistió durante algún tiempo a la escuela local.

A la edad de 12 años era aprendiz de impresor. Cinco después dejó su ciudad natal para dirigirse a Filadelfia, donde continuó dedicado a ese trabajo.

En 1729 se estableció y abrió con buen éxito su propia impresora, y compró la Pennsylvania Gazette. Poco después, inició su carrera política como secretario de la asamblea general de Pensilvania. En 1751 fue elegido miembro de ésta Corporación y de 1753 a 1774 lo nombraron administrador general de correos de las  colonias norteamericanas.

Visitó Inglaterra en diversas ocasiones, a fin de negociar con el gobierno británico asuntos de interés para los colonos. Fue durante estos viajes cuando realizó una serie de experiencias que demostraron las características y el curso de la corriente del golfo de México, una corriente de agua templada que se dirige desde el golfo, por la costa este de Norteamérica, hacia el Norte, y en las costas de Newfoundland cambia de rumbo, hacia el Este y atraviesa el Atlántico.

Para levantar la carta de esta corriente, determinó la temperatura del agua del océano a diversas profundidades. Las naturalezas del trueno y del rayo habían interesado durante siglos a los científicos y a los filósofos, pero a Franklin lo llevó este interés a investigarlas experimentalmente.

Para ello, preparó un barrilete, que fijó con un clavo al extremo de un cordel. Cerca del otro extremo lo prendió con una llave. Lanzó el barrilete cuando pasó sobre su cabeza un nubarrón-tormentoso y, en seguida, saltó de la llave una gran chispa eléctrica. Pudo ser algo muy peligroso, puesto que no había preparado ningún aislador en esta parte del cordel del barrilete.

Como la lluvia empapaba el cordel, ello incrementaba su conductividad eléctrica; la electricidad fluía libremente por dicha cuerda y pudo comprobar que poseía las mismas propiedades que la electricidad generada por fricción. El feliz resultado de esta experiencia condujo a la utilización de los pararrayos para proteger los edificios, especialmente los de más altura.

Realizó, además, otra contribución al estudio de la electricidad: demostró la existencia de cargas positivas y negativas. Aunque no está claro quién fue el inventor de las lentes bifocales, fue él ciertamente el primero que las describió. Antes, si una persona necesitaba dos clases de lentes para leer y para ver objetos lejanos, era forzoso que dispusiese de dos anteojos distintos. Sin embargo, esta dificultad fue superada al unir en un mismo cristal dos medias lentes diferentes.

La inferior proporcionaba los aumentos adecuados para la lectura y la superior, de menor aumento, se podía utilizar para enfocar objetos distantes. Franklin estaba demasiado entregado a las actividades políticas para poder prestar a las científicas las atenciones deseables. Ayudó a redactar la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y, poco después, en 1790, murió cuando abogaba por la abolición de la esclavitud de los negros.

Biografia Palito Ortega Idolo Nacional de la Musica Popular

Biografía Palito Ortega Idolo Nacional de la Música Popular

Palito Ortega: El Chico Triste de las Canciones Alegres:

Ramón Bautista Ortega, más conocido popularmente como «Palito», se enmarca dentro de aquellos personajes que de acuerdo a sus diferentes facetas en la vida la sociedad lo admira o lo repudia, debido a los diversos emprendimientos y labores que ha pretendido realizar durante su trayectoria.

Quienes aman e idolatran a Palito prefieren recordar sólo aquella imagen del joven provinciano lleno de sueños, que un día se dirigió a Buenos Aires en un tren desde su Tucumán natal para hacer realidad sus más íntimos deseos, que precisamente consistían en lograr convertirse en un cantor de fama comparada a la de su ídolo Elvis Presley.

Aquel joven, que después de pasar el día entero vendiendo café por la calles porteñas, volvía a la triste y desolada pieza de pensión, y mientras observaba cómo se descascaraba la pared de aquella fría habitación improvisaba sus tímidos cánticos con una guitarra prestada y en mal estado.

Sin embargo, a pesar del romanticismo que rodea a la vida y trayectoria del músico, lo cierto es que muchas personas desdibujan la imagen de aquel cantante popular, que ganó millones gracias a su talento, anteponiendo la carrera política que en algún momento le valiera críticas inagotables.

Quienes hablan del Palito político son por lo general aquellos periodistas que olvidan por completo la trayectoria artística del músico, y que intentan opacar su figura por intermedio de su desenvolvimiento en el ámbito político en tiempos de la presidencia de Carlos Saúl Menem.

Cabe mencionar en este aspecto que Ramón Ortega fue en principio elegido Gobernador por el pueblo de Tucumán en el año 1991, y aunque aquello escrutinios fueron acusados de fraudulentos por la corriente Bussista, que se oponía al Justicialismo, lo cierto es que Palito gobernó su provincia natal hasta el año 1995, con una estrategia diseñada por Carlos Saúl Menem, que se desenvolvía en aquel momento como Presidente de la Nación Argentina.

A partir del año 1995 hasta el 2001, Ramón Ortega ocupó el cargo de Senador por Tucumán, y durante este ínterin, precisamente en 1999 se presentó como candidato a la Vicepresidencia de la Nación por el Partido Justicialista, con la fórmula Duhalde-Ortega.

Con los años, su faceta de artista volvió a surgir desplazando por completo ambiciones políticas que nublaran su mente durante una larga temporada, y a finales del 2002 Palito volvió a ruedo con sus entrañables canciones, realizando giras por todo el territorio americano, reeditando para el disco de forma digital sus más importantes éxitos, y lanzando uno de sus más cuidados trabajos discográficos, titulado «Cronología».

Es por todo ello que en el presente artículo intentaremos destacar la trayectoria artística del músico, que en definitiva siempre ha estado presente en el corazón de los argentinos, y que más allá del gusto de las masas ha demostrado ser un cantautor tan popular que incluso han llegado a comparar con Carlos Gardel, salvando las distancias.

Ramón Bautista Ortega llegó a este mundo un caluroso 28 de febrero de 1941 en un pequeño pueblo llamado Lules de la provincia de Tucumán, y fue registrado legalmente el 8 de marzo de ese mismo año, debido a la distancia geográfica que existía entre la casa paterna del niño y la ubicación física del juez de paz.

Sus orígenes eran realmente humildes, ya que el pequeño Ramón era el segundo hijo del matrimonio compuesto por Juan Ortega, obrero azucarero del ingenio Mercedes, y Nélida Rosario Saavedra, que se dedicaba durante todo el día a la crianza de sus hijos, que con el correr de los años serían siete hermanos.

Las necesidades en el hogar eran muchas, y los pequeños debían dedicarse al trabajo a penas comenzada su niñez. Así fue que Ramón comenzó a trabajar con tan sólo 5 años de edad en diversos oficios, entre los que se desenvolvió como lustrabotas, asistente de su padre en las cañas de azúcar, y vendedor ambulante. Mientras tanto, se encargaba de cuidar y velar por su hermano menor, llamado Jorgito.

El trabajo constante que llevaba a cabo el pequeño lo condujo al abandono de sus estudios primarios, pero contó con la solidaridad de una maestra que dedicaba sus noches a darle clases a Ramón, sin recibir dinero a cambio, pero sí mucho cariño.

En este contexto no es difícil imaginarse que Palito tuvo también una adolescencia muy complicada, teñida de tristezas y necesidades, que intentaba soslayar con cualquier tipo de trabajo que apareciera ante él, y disfrutando de la compañía de su familia.

Fue al cumplir los 15 años que Ramón decidió embarcarse en un viaje en búsqueda de sus sueños más profundos, y dejó su pueblito de Tucumán para instalarse en la ciudad de Buenos Aires que tras sus deslumbrantes luces y sonidos ensordecedores parecía dar promesa a su utopía.

Pero la inocencia de aquel joven dio lugar a la primera desilusión del viaje, ya que Palito fue engañado y estafado por un ocasional compañero de tren, que le robó ávidamente todo el dinero que el joven había juntado durante meses para su estancia en la urbe junto al Río de la Plata.

Esta desventura provocó que Ramón debiera pasar su primera noche en Buenos Aires durmiendo bajo el cobijo de las estrellas, recostado en un rígido y frío banco de la Plaza Retiro, mientras los pensamientos de soledad y desconfianza se adueñaban de su mente.

Pero aquel episodio no amedrentó su personalidad luchadora, por lo que con las primeras luces del alba Palito se encaminó hacia la búsqueda de cualquier tipo de trabajo y changas que le permitieran tener una cama limpia para dormir y comida que saciara su apetito.

Uno de sus trabajos ocasionales, precisamente el de cafetero ambulante, lo condujo sin saberlo a las puertas de Canal 7 y de Radio Belgrano, ingresando poco después como ayudante de sonidos del animador Carlos Ginés, para su programa radial «Levántese contento». El trabajo de Ortega consistía en golpear diferentes objetos e instrumentos que simulaban ruidos cotidianos.

Poco tiempo después, precisamente en el año 1957, Palito tuvo una de las grandes oportunidades de su vida, cuando conoció en persona a Dino Ramos con el cual más adelante conformaría un popular dúo autoral, y que siempre fue considerado el descubridor del talento de Ortega. Fue Dino Ramos quien actuó de representante de Palito ante los directivos de la compañía R.C.A. Victor, donde el joven músico grabó sus dos primeros temas bajo el nombre artístico «Palito Ortega».

Con el debut televisivo del músico, y su posterior inclusión en el exitoso ciclo «El Club del Clan», que se emitía por la pantalla de Canal 13, Palito logró rápidamente convertirse en uno de los artistas más requeridos y admiradas por la sociedad argentina, alcanzando luego una fama mundial incomparable.

Su personalidad y modo de ser humilde, sincero e incluso tímido, le valió el apodo de «El Chico Triste de las Canciones Alegres», y no pasó mucho tiempo para que aquel joven delgado e inocente proveniente de Tucumán se convirtiera en una de las figuras más destacadas de la música melódica nacional, llegando incluso a ser considerado el único e indiscutido Rey de la llamada Nueva Ola.

La fama desmedida lo llevó también a convertirse en figura cinematográfica, participando en una serie de importantes producciones nacionales que se convirtieron en clásicos, como aquella película titulada «Mi Primera Novia», donde Palito conoció a la que sería su esposa de toda la vida y madre de sus hijos, la joven actriz Evangelina Salazar.

Sin dudas, Ramón «Palito» Ortega ha sabido conquistar el corazón de la mayoría de los argentinos, precisamente porque su vida demuestra que los sueños pueden estar al alcance de cualquiera, siempre y cuando la lucha por lograrlos esté acompañada de talento y perseverancia.

Traer a Sinatra a la Argentina parecía una misión imposible. Pero, dólares mediante. Palito Ortega lo consiguió, aunque después dijo que había quedado casi en la ruina. El cantante estadounidense llegó al país en agosto de 1981, cantó durante cuatro noches en el Sheraton y una quinta, en el Luna Park.

Un tema que preocupaba a los organizadores era la seguridad del visitante. Pleno gobierno militar, con Roberto Viola como presidente de facto, se dispuso que la seguridad dependiera de la Policía Federal.

Así lo ordenó el gobierno militar, y a Sinatra se le dio trato de presidente. ¿Qué significaba eso? Brindarle seguridad total, con todos los pasos del cantante controlados, con agentes de seguridad en edificios cercanos, como también custodia en el interior y exterior del hotel Sheraton, donde se hospedó con su comitiva. En. total, fueron afectados unos 300 policías a tarea de la seguridad del famoso visitante

 

 

Fuente Consultada: Graciela Marker

Ver: Grandes Bandas de Rock en Argentina

ORDEN DEL LIBERTADOR SAN MARTÍN Condecoracion Argentina Maxima

«ORDEN DEL LIBERTADOR SAN MARTÍN»

EN AGOSTO DE 1943 EL GOBIERNO DE FACTO DISPUSO CREAR POR DECRETO LA ORDEN DEL LIBERTADOR SAN MARTÍN DOS AÑOS DESPUÉS SE APROBÓ EL DISEÑO DEL COLLAR DE ESA ORDEN, LA MÁXIMA DISTINCIÓN QUE CONCEDE EL ESTADO ARGENTINO A PERSONALIDADES EXTRANJERAS RELEVANTES LAS QUE, PARA CONSERVAR LA POSESIÓN DEL COLLAR, DEBEN MANTENER UNA CONDUCTA INTACHABLE.

El gobierno de Edelmiro Farrell dictó el decreto 5000 del 17 de agosto de 1943, aniversario de la muerte del Gral. José de San Martín y de este modo instituyó la condecoración con el nombre «Orden del Libertador San Martín». El decreto fue respaldado luego por la ley 13302 del 21 de mayo de 1948, que derogó la anterior medida, pero manteniendo la exigencia de conferirla a extranjeros. Luego del golpe de 1955 , el decreto ley 16628 derogó parte de la ley anterior y modificó algunos artículos.

Argentina pudo entonces integrar el conjunto de estados que en el mundo poseían una condecoración nacional máxima para retribuir las distinciones que otros países otorgaban a sus autoridades o ciudadanos , lo que en el terreno de la cortesía internacional , resulta indiscutible para una adecuada política de relación entre estados.

Una vez constituida la condecoración, se dispuso concursar el diseño del collar. Para ello el Consejo de la Orden dispuso convocar a concurso público a diseñadores y escultores a principios de 1945. De entre los proyectos presentados el Consejo eligió el del ingeniero Ángel E. Ibarra García. El 3 de mayo de 1945 se reunió el Consejo para considerar el bosquejo preparado por Ibarra García, el que fue aprobado en general, dejándose para otra reunión considerar las objeciones en particular.

El collar está compuesto por dieciocho elementos. Diez de ellos son coronas de laureles elípticas, alternadas por cuatro piezas que representan al sol que aparece en la primera moneda argentina de plata acuñada en 1813 en Potosí.

Los laureles rematan en sus extremos en sendas nervaduras de hojas, de acuerdo al uso de los ornamentos coloniales bordados en el frac que San Martín usó como Protector del Perú. Los de su extremo anterior están unidos por un eslabón con forma de infinito, y las del interior por el broche de la divisa mencionada.

Los laureles representan las glorias logradas por el Libertador en su campaña sudamericana, cuyo eslabón del extremo exterior se pierde en el infinito.

El sol es fiel reproducción de aquella primera moneda patria. Es figurado, como en heráldica, con un total de 32 rayos alternados, 16 rectilíneos y 16 flamígeros. La pieza central es la divisa nombrada.

La segunda parte está compuesta por tres elementos. De la divisa pende un cóndor andino de frente, en actitud de volar. Sostiene en sus garras una doble corona de laureles que sirve de lecho a la réplica del sable corvo desenvainado.

El cóndor es mudo testigo de las proezas sammartinianas andinas. Los laureles simbolizan las glorias que logró San Martín con su genio. Finalmente, la pieza principal es el gran medallón que pende de la corona de laureles.

El gran medallón representa al sol, con sus rayos flamígeros y rectilíneos que sirve de sostén a la medalla con la efigie del Libertador, mostrado con uniforme en perfil tres cuartos, dentro de un cintillo y un doble círculo esmaltado con los colores nacionales, distribuidos de la misma forma en que se usó en la bandera del Ejército de los Andes.

Condecoracion a Eva Peron Orden del Libertador Unica Excepcion

Condecoración a Eva Perón
Orden del Libertador

Párrafo aparte merece el Collar que, en Grado Extraordinario, fuera conferido a la señora María Eva Duarte de Perón, única excepción en la historia del Collar, en lo que a sus destinatarios se refiere.

Le fue otorgado por ley 14.128 del 18 de julio de 1952. Esta ley agregó un segundo apartado en el articulo 4″ de la ley 13.202, que justificó el uso.

La condecoración fue impuesta por el presidente Perón, en su calidad de Gran Maestre de la Orden, el 21 de julio de 1952. De características notables, esta pieza fue única por su contenido.

El Collar no incluyó nombre o imagen personal alguna, sólo el habitual busto del Libertador y su nombre. Poseyó seis piezas principales: un gran medallón; corona de laureles con e! sable corvo; cóndor andino; gran Escudo Nacional con cuatro banderas; el Collar compuesto con los escudos de las entonces catorce provincias unidos por una doble cadena de tambores (réplica del tambor de Tacuarí) y cierre de laureles con remate de un gran sol.

El Collar estuvo constituido por 4.574 piezas, distribuidas en 3.821 de oro y platino y 753 piedras preciosas, entre brillantes, esmeraldas y rubíes. Su confección se le adjudicó a la joyería Ghiso S.A. Su bosquejo y trazado lo realizó la diseñadora de joyas Aída Louzao, teniendo como base el original de Ibarra García.

Acaecido, el levantamiento militar de 1955, el gobierno dispuso el embargo de bienes del ex presidente Perón y su esposa a través del decreto-ley 8124/57, que tuvo antecedente en el decreto-ley 5148/55.

La condecoración, junto a otras joyas y piezas de arte, en primera instancia, fue ofrecida en subasta pública el 21 de octubre de 1957. Los peritos del Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires aconsejaron su desengarce y venta en lotes.

El acto del des engarce se efectuó ante el escribano Miguel F. Punta, el 15 de enero de 1958 en dicho banco (inventario número 279 T.G.).

Luego en 55 apreciados lotes fueron subastados y adquiridos por distintos compradores.

El agraciado debe usar el Collar en las grandes ceremonias a las cuales es invitado y asiste el presidente de la Nación. En actos oficiales menores debe usar la miniatura de la insignia.

Esta es una réplica en escala reducida del mismo, excepto el Collar propiamente dicho.

En la vida civil debe usar la pequeña cinta especial de tela de hilo metálico dorado, que se le entrega con el Collar, para su uso en e! ojal del saco.

Respecto a los demás grados de la Orden, ellos son: la Gran Cruz, que se compone solamente de una banda de fa ya blanca y azul celeste con medalla y placa de oro; Gran Oficial, banda y placa de oro y plata; Comendador, medalla circular, corona de laureles todo en oro y plata y venera azul celeste y blanca; Oficial, medalla circular y corona en plata y oro y cinta azul celeste y blanca; Caballero, medalla circular en oro y cinta azul celeste y blanca.

Estos grados son entregados con su miniatura y distintivo para su uso en la solapa de la prenda. La Orden del Libertador General San Martín y otras piezas notables pueden ser admiradas en el Museo de la Diplomacia Argentina.

Obra de la Fundación Evita

Fuente: Revista  Todo Es Historia Nro.315

Biografia de Perez Esquivel Argentino Premio Nobel de la Paz

Biografía de Perez Esquivel Argentino Premio Nobel de la Paz

ADOLFO PEREZ ESQUIVEL: El 26 de noviembre de 1931 nació Adolfo Pérez Esquivel en la ciudad de Buenos Aires. Su padre, Cándido Pérez González, un pescador gallego. Su madre, Mercedes Petrona Esquivel, correntina, hija de una india guaraní. De la rama española heredó el gusto por el mar y la navegación. De la indígena, tal vez, esa paciencia que muchas veces tuvo que tener para poder navegar contra corriente a lo largo de su vida. Su madre murió cuando él tenía tres años de edad. Su padre, al no poder mantener reunida la familia, decidió buscar ubicación para sus cuatro hijos.

Argentino Perez Esquivel, premio Nobel de la Paz

Adolfo fue a dar al Patronato Español. Allí comenzó su amor hacia la escultura cuando Josefa, la portera, le enseñó a tallar la madera, labor en que ocupaba las horas muertas dentro del asilo. Al tiempo volvió a reunirse con su familia. Fueron a vivir a una casa de inquilinato del barrio de San Telmo, zona de carpinterías y tambos. Allí transcurrió el resto de su infancia y su adolescencia. Repartía su tiempo entre el estudio y la

calle, donde jugaba con los pibes de la barriada a la bolita, el balero, la pelota de trapo, los barriletes. Ya en la adolescencia trabajaba de día haciendo changas como vendedor de diarios o flores y estudiaba Bellas Artes con Benito Quinquela Martín en el taller que éste tenía en La Boca.

Por las noches acudía al colegio secundario. En algunas ocasiones, con sus amigos, se acercaban al café La Tranquera, en Avenida de Mayo, para escuchar desde afuera a Azucena Maizani. El joven Pérez Esquivel era un gran lector. Con frecuencia retiraba libros de una biblioteca popular y se pasaba horas leyendo bajo un árbol del Parque Lezama.

Cuando podía, los compraba usados, en un puesto detrás del Cabildo. Allí una tarde un vendedor le ofreció dos libros que lo marcarían hasta la actualidad: La Autobiografía, de Mahatma Gandhi y Las montañas de los siete círculos, del monje trapense Tomas Merton. Poco después otro acontecimiento fue importante en su formación. Victoria Ocampo invitó a Lanza del Vasto a dar una conferencia en la Facultad de Derecho y Pérez Esquivel asistió a ella. “Ahí fui comprendiendo la otra dimensión, más profunda, la dimensión espiritual del compromiso que uno había asumido, lo que me ayudó a profundizarlo y llevarlo adelante. Mi compromiso parte de lo espiritual más que de lo social y lo político, estos dos órdenes se integran a todo el sentido espiritual como una necesidad del compromiso concreto.”

MILITANTE DE LA NO VIOLENCIA: Los años sesenta lo encontraron militando en los grupos cristianos de base. Para entonces la militancia cristiana se radicalizó hasta el punto, en muchos casos, de asumir la violencia como forma de resolución de los conflictos. Claro ejemplo fue Camilo Torres, él cura guerrillero colombiano. En la Argentina el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, asumió la postura de acompañar la lucha de los oprimidos.

Otros grupos cristianos, si bien compartían los ideales propuestos por los sectores radicalizados, (ambos bebían de las aguas de la Teología de la Liberación) , no compartían el camino de la violencia y planteaban una resistencia diferente, más pacífica. En estos últimos militaba Pérez Esquivel. “Son formas distintas de encarar los caminos. Creo que cada uno en la vida tiene que optar y asumir el compromiso. Yo opté por la no violencia porque creo en eso. Esto no significa para nada pasividad, sino una resistencia y una lucha permanente contra todo tipo de injusticia.«

La búsqueda constante de los valores de la dignidad de la persona humana, como o hicieron Dom Helder Cámara, el Mahatma Gandhi, Martin Luther King, y todos los movimientos de Derechos Humanos que trabajan en una dimensión no violenta. En 1974 se fundó el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), una organización social laica de inspiración cristiana-ecuménica. Sus orígenes se remontan a fines de los años sesenta. Allí confluyeron diversos grupos comprometidos en promover los valores cristianos y la metodología de la acción no violenta a partir de los procesos de liberación latinoamericanos. Adolfo Pérez Esquivel fue uno de sus fundadores y el primer Coordinador General Latinoamericano.

Un año después, en 1975, el gobierno de Isabel Martínez de Perón se convirtió en el gabinete de ensayo del accionar represivo, que se amplificaría durante el gobierno militar. Las Tres A funcionaban a pleno, los asesinatos y las primeras desapariciones pasaron a se una realidad cotidiana. En ese momento un grupo de personas, entre las que figuraba el futuro premio Nobel de la Paz, dieron forma a dos organismos humanitarios: La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. Al comenzaron a recibir distintas denuncias sobre los abusos policiales, parapoliciales y estatales.

LA DICTADURA Y LA CÁRCEL: El 29 de marzo de 1976 parte hacia Europa para realizar una gira programada un año antes. Dos semanas más tarde los integrantes del Serpaj, entre ellos su hijo Leonardo, fueron detenidos y llevados a la Superintendencia de Seguridad de la Policía Federal, para se interrogados sobre el paradero su coordinador. Un día después fueron dejados en libertad. A fines del mismo año regresó al país.

El 4 de abril de 1977, al presentarse en el Departamento Central de Policía para retirar su pasaporte, a fin de realizar un viaje a Colombia, quedó detenido. Desde allí lo trasladaron a la Superintendencia de Seguridad donde permaneció treinta y dos días sin ser interrogado ni informado sobre la causa de su detención. En la madrugada del 5 de mayo lo “trasladaron. Lo llevaron a lo que luego se conocería como los vuelos de la muerte”. Una contraorden lo salvó. Lo enviaron a la Unidad 9 de La Plata, donde permaneció hasta julio de 1978 a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, sin proceso alguno en su contra. Su arresto fue prolongado, bajo la forma de libertad vigilada, durante 14 meses más.

“Me torturaron cinco días en la prisión de La Plata. Nunca me preguntaron nada… Una vez el Subjefe del Penal de La Plata me lleva a una oficina y comienza a insultarme. Me dice: “A vos no te va a salvar ni De Nevares, ni Aramburu. Ni la Virgen te va a salvar…’” Jamás, a pesar de la presentación de hábeas corpus, de la insistencia internacional, que era muchísima, dieron explicación alguna… “Hubo también otras presiones físicas y psíquicas… a veces abrían la puerta del calabozo y recibía una trompada, amenazas de muerte… mucha presión psicológica, porque me aplicaron el régimen de máxima peligrosidad.“ Una situación denigrante.

Estando en prisión fue cuando recibí el Memorial Juan XXIII de la Paz, dado por Pax Christi Internacional, que aquí se ocultó totalmente. Si bien en Argentina se ocultaba la figura de Pérez Esquivel, internacionalmente se desató una gran campaña por su libertad. La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos y distintas Iglesias y Organizaciones Sociales de Europa, presionaron sobre el gobierno militar. Los Movimientos de Paz y No Violencia tomaron el consulado argentino en Barcelona, pidiendo su liberación.

En 1978, Mairead Corrigan Maquair y Betty Williams, dos mujeres de Irlanda del Norte, quienes habían recibido el Premio Nobel de la Paz en 1976, realizaron la primera presentación de Adolfo Pérez Esquivel ante el Comité Nobel, presentación que se reiteró dos veces más, hasta su designación en 1980.

El 10 de diciembre de 1980, ningún diplomático argentino se encontraba en el Aula Magna de la Universidad de Oslo. Tan solo un periodista, Luis Mario Bello, del diario La Nación, viajó para estar presente en la entrega del Premio. Nuevamente los medios oficiales ignoraron a Pérez Esquivel. Desde los medios oficialistas el mensaje era que “se le había otorgado el Premio Nobel de la Paz a un terrorista que había estado preso”.

Ver: Discurso en Oslo

Actualmente Adolfo Pérez Esquivel sigue trabajando en el Serpaj, organismo que preside en Argentina. Realiza el mismo trabajo que desarrolló desde los años 70. Cotidianamente recibe denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en el continente. El Serpaj colabora con los juicios a los militares de la dictadura que se llevan a cabo en España, Francia, Italia y Alemania. Da apoyo jurídico y mantiene una aldea en General Rodríguez para los “chicos de la calle”. En ese lugar más de 220 pibes reciben capacitación profesional.

CRÓNICA DE LA EPOCA: (Por Pérez Esquivel)

«El 13 de octubre, el embajador de Noruega me informó que me otorgaban el Nobel de la Paz; no lo esperaba, tuve que serenarme frente al impacto de la noticia y ie dije al embajador que mi trabajo no era la lucha de una persona, sino la lucha compartida en todo el continente y por lo tanto lo asumía en nombre de los pueblos de América latina, de todos aquellos que trabajan por construir la paz. Para la dictadura militar fue un duro golpe, acusando al comité Nobel de acción política en contra del Gobierno.

Los medios censuraron la noticia, salvo Ariel Delgado, de Radio Colonia del Uruguay; trataron de ocultar el hecho y decir que era brasileño, paraguayo, uruguayo. El 15 de octubre intentaron asesinarme en la esquina de la sede del Serpaj, en México y Bolívar, pero un taxi se cruzó y logramos salvar nuestras vidas.

La dictadura tardó 36 horas en reaccionar de la peor forma, los medios periodísticos adictos buscaron desacreditar al Comité Nobel y nuestro trabajo, pero se abrieron puertas de la resistenciay las acciones se multiplicaron en marchas, ayunos y denuncias sobre las violaciones de los derechos humanos. El 10 de diciembre en Oslo, Noruega, recibí el Premio Nobel y reafirmé el compromiso con los pueblos latinoamericanos. No asistió el embajador argentino, que tenía prohibida su presencia por la dictadura militar, ytuve serias dificultades para salir del país.

La dictadura comenzó una persecución y censura sistemática frente a la situación de que el mundo conoce las atrocidades cometidas contra el pueblo y la solidaridad internacional aumentó significativamente. Esos cambios nos dan oxígeno para continuar la lucha interna en defensa de la viday derechos de nuestro pueblo.»

Biografía de Adolfo Perez Esquivel- Fuente Consultada: Revista Todo Es Historia Nro. 400 (Biografías)

Grandes Mujeres Argentinas Historia de Vida de Mujeres Famosas

LA MUJER EN LA HISTORIA: MUJERES ARGENTINAS

FAMOSAS Y DESTACADAS MUJERES ARGENTINAS
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Juana AzurduyJulieta Lanteri Cecilia Grierson
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Alicia Moreau de Justo Victoria Ocampo «Nini» Marshall
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«Lola» Mora Mercedes Sosa «Tita» Merello
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Alfonsina Storni Eva Duarte de Perón Rebeca Gerchmann
Grandes Mujeres Argentinas Personajes Argentinos SimbolosGrandes Mujeres Argentinas Personajes Argentinos Simbolos Grandes Mujeres Argentinas Personajes Argentinos Simbolos
Susana Gimenez Norma Aleandro Mirta Legrand
Grandes Mujeres Argentinas Personajes Argentinos Simbolos
Gabriela Sabatini Abanderadas Mujeres en la Historia

PRIMERAS MUJERES INNOVADORAS ARGENTINAS

Desde la revolución del 1890 cuando la estudiante de medicina Elvira Rawson ayudó en la atención de heridos y apoyó la causa de la Unión Cívica y la escritora Eufrasia Cabral se dirigió a los cívicos, en arengas promotoras de la adhesión a Leandro Alem, la presencia pública de la mujer en la política argentina comenzó a crecer.

Hacia los años del Centenario podían distinguirse dos grandes corrientes feministas. Una, representada por el Consejo Nacional de Mujeres, fundado por la médica Cecilia Grierson en 1895, que apuntó a reunir a las asociaciones femeninas del país y consolidar las actividades que realizaban en el orden cultural, educacional, asistencial, religioso o caritativo. Otra, de nuevo cuño, donde la defensa de los derechos civiles y políticos de la mujer fueron el centro de sus desvelos. Especialmente las mujeres vinculadas con el socialismo y con los librepensadores y también quienes seguían al radicalismo sostuvieron este programa general.

No así las mujeres anarquistas que rechazaban esta modalidad de activismo político por considerarlo de corte reformista cuando lo que ellas creían necesario era un proyecto revolucionario. En el orden de las agrupaciones políticas fue el Partido Socialista el que incluyó desde el principio en su programa la extensión del sufragio universal a las mujeres y en sus estatutos, la facultad de votar resoluciones partidarias para quienes dispusieran de los derechos políticos y para «las mujeres anherentes, despojadas por k ley de estos derechos».

Así, en 1904 resultó elegida como miembro del Comité Ejecutivo Nacional del partido, Gabriela Laperriére de Coni, una distinguida y activa militante por los derechos de la mujer. Por otro lado, muchas mujeres con hondo compromiso partidario colaboraron con los principios de escuela de civismo que alentaban la labor del Partido Socialista. A ello apuntaron sus programas de creación de bibliotecas, talleres, cursos y recreos infantiles que funcionaron en los centros de la agrupación.

Este afán por modernizar y elevar la cultura política nacional sobre la base de una educación cívica sin concesiones a los hábitos de la «política criolla» distinguió también la trayectoria de las agrupaciones femeninas socialistas. Con otro estilo, más apegado a las tradiciones de la burguesía media y alta, la acción de las mujeres en el radicalismo, que también fundaron y sostuvieron centros femeninos muy activos, apeló al acompañamiento y sostén de la labor de los hombres y a la práctica del asistencialismo en apoyo de los sectores de menos recursos, como una de las maneras de dar cuenta de su actividad política.

Mujeres en la Política Argentina

LA MUJER EN LA HISTORIA: MUJERES ARGENTINAS

Remedios de los Aborigenes Americanos Medicina Pre Colonial

Remedios de los Aborígenes Americanos

EN TIERRA FIRME: LA NUEVA ESPAÑA: En México se pueden para obtener los datos médicos de dos cronistas que vivieron allí. El primero es el franciscano fray Bernardino de Sahagún quien recopiló información sobre el mundo azteca en la obra Historia General de las Cosas de Nueva España (México).

Había tratamientos para todos los males del cuerpo y las medicinas eran mayoritariamente de origen vegetal: corteza, hojas, raíces, flores y hasta hollín. Un ejemplo: para el dolor de oído se usaba el chili o ají picante.

También había ingredientes de origen animal y uno de ellos era la orina que se usaba para curar caspa, sarna y cráneos descalabrados. Otro ejemplo: la madre que tenía poca leche para amamantar, comía asado el vergajo de los perrillos, esto es, el órgano sexual de los perros chihuahua.

A veces se reunían ingredientes de ambos orígenes Domo en un emplasto para el dolor de muelas hecho con “gusano revoltón” mezclado con trementina. O el compuesto para las nubes de los ojos hecho de nuevo de lagartija, hollín vegetal y agua.

Un caso interesante de a medicina azteca es el de la duración de huesos quebrados de un modo que puede interpretarse como implantación de prótesis.

Escuchemos al fraile Sahagún: «se ha de raer y legrar el hueso encima de la quebradura, cortar un palo de tea que tenga mucha resma, y encajallo con el tuétano del hueso para que quede firme, y atarse muy bien, y cerrar la carne con el patle. . . »“ «Patle” significa veneno, por lo cual deducimos que debió ser una sustancia muy fuerte, de efectos antibióticos.

También había operaciones de cirugía estética para nariz y labios partidos que se cosían con cabello de la víctima.

Para las bubas de la sífilis, que, según escribe el fraile “Lastiman mucho con dolores y tullen las manos y los pies, y están arraigadas en los huesos”, los médicos aztecas recomendaban brebajes y baños. Lo interesante de este dato es que de nuevo corrobora la presencia del mal en épocas prehispánicas..

Medicina Colonial

Mural de Diego Rivera La Medicina Colonial

Ahora escuchemos los testimonios del soldado-cronista Bernal Díaz del Castillo, del ejército de Cortés, autor de Historia verdadera de la conquista de Nueva España. Sus testimonios son muy valiosos porque, entre otras cosas, nos muestran los padecimientos del conquistador en particular y del hombre de aquel tiempo, ya fuera indio o español.

Así, Díaz del Castillo nos habla del «mal de llagas» y del «mal de lomos» refiriéndose a las ulceraciones y dolores que a los soldados se les manifestaba en hombros y espalda por tanto marchar cargando armas y pertenencias.

También describe los padecimientos que tenían directa incidencia en la salud: el hambre que los inducía a comer alimentos intoxicantes o en mal estado, la sed que los enloquecía, los dientes quebrados por hondazos de indios, pero también por masticar granos de maíz, a veces el único alimento, y el riesgo de vivir en las llamadas “tierras dolientes”, bajas, húmedas, calientes e infestadas de mosquitos transmisores del paludismo.

Otro padecimiento grande era la falta de sal y qué decir de los encuentros con los indios de los que todos salían “cada cual con su herida”. Estas no sólo significaban dolor y dificultad o imposibilidad de movilizarse, sino también la amenaza de la infección.

Para evitarla las cauterizaban con aceite hirviendo, pero había veces que no lo tenían y entonces, cuenta Díaz del Castillo, sacaban el unto —la grasa— de un indio muerto, lo fundían y lo vertían en las heridas. Podemos imaginar el sufrimiento extra que tal cura acarrearía, fuera de las feas cicatrices que dejaría.

En su relato se refiere a las pestes que se ensañaban con la humanidad de aquel tiempo. Nos cuenta de una que a él lo tuvo “muy malo de calenturas y echaba sangre por la boca, y gracias a Dios —dice— me curé porque me sangraron”, recurso médico muy usado tanto por indios como por españoles, juntamente con las purgas y dietas.

A veces las pestes cruzaban el mar desde España a América, como fue la viruela, originaria del Viejo Mundo y responsable, junto a otras enfermedades infecciosas “importadas”, del 75% de las muertes ocurridas entre los indígenas.

Díaz del Castillo narra el caso de un navío en el que se declaró el «mal de modorra» del que muchos murieron, tanto en el trayecto como al llegar a Méjico, entre ellos el licenciado Luis Ponce de León, funcionario de la Corona: “Viniendo del monasterio del señor San Francisco, de oír misa— escribe el cronista— le dio una muy recia calentura y echóse en la cama, y estuvo cuatro días amodorrido… y todo lo más del día y de la noche era dormir; y desque aquello vieron los médicos.., les pareció que era bien que se confesase y recibiese los San tos Sacramentos.., y después de recibidos.., hizo testamento” .

Cuenta el caso de una nave que llegó a Méjico, proveniente de Cuba, trayendo sesenta sol dados. “Todos —escribe— estaban dolientes y muy amarillos e hinchadas las barrigas.., y los sanos, por burlar les… pusimos los panciverdetes, porque traíar los colores de muertos…” ¿Y con qué servicio médico contaban esos soldados conquistadores para aliviar sus sufrimientos? .

Diaz del Castillo menciona a “un zurujano que se llamaba maestre Juan, que curaba algunas malas heridas.., a excesivos precios, y también un medio matasanos que se decía Murcia, que era boticario y barbero, que también curaba”.

Un caso singular era el del soldado Juan Catalán, especie de enfermero y santón, que mientras él y sus compañeros se curaban como mejor podían, “nos las santiguaba y ensalmaba.., todas las heridas y descalabradas”.

Agrega que los indios amigos se impresionaron tanto al verlo obrar como un inspirado, poseedor de dones divinos, que “iban a él y eran tantos, que en todo el día tenía harto de curar”.

No falta en la crónica de Díaz del Castillo la tremenda presencia de la sífilis y hace una patética e inolvidable descripción de un sifilítico: “era muy viejo y caducaba, y estaba tullido de bubas

A continuación agrega un detalle curioso: “estaba tan doliente y ético que le daba de mamar una mujer de Castilla, y tenía unas cabras que también bebía leche dellas…” Es decir que su debilidad era tal, que su estómago no aguantaba otro alimento fuera de leche materna o similar.

Muchas más informaciones de interés médico pueden encontrarse en el inagotable manantial de las crónicas de la conquista.

Al igual que las seleccionadas para este artículo, la mayoría nos impresionan por los primitivos y hasta extravagantes recursos del arte de curar de aquel tiempo; sin embargo, ellos fueron pasos, experimentaciones, ensayos y búsquedas que han contribuido al desarrollo y excelencia de la medicina actual.

PRIMEROS MÉDICOS DE BUENOS AIRES COLONIAL Y SUS HONORARIOS

En 1778 habla en Buenos Aires nueve módicos, dos cirujanos, seis sangradores, cinco boticarios y cuarenta y ocho herberos. El cabildo vigilaba el ejercicio honesto de la medicina y cierta prudencia en la cobranza de honorarios. En 1781 se estableció un arancel según el cual los médicos debían cobrar:

Por una visita simple: 4 reales.
Por visita a medianoche: 1 peso.
Por operación quirúrgica simple: 2 pesos.
Por operación compuesta (como la amputación de las dos piernas): 4 pesos.
Por la amputación de una pierna: 1 peso.
Por visita a dos leguas: a 1 peso por legua.
Por visita que dure días: 6 pesos por día.

En otro arancel se autorizó a los «barberos flebótomos» a cobrar 2 reales por un sangría, y 2 reales por las sanguijuelas. Poner ventosas importaba 2 reales; y y 3 si eran sajadas. Las obstétricas cobraban por su labor 5 pesos y 1 por la visita, para atender a señoras «ricas o de clase»; y sólo 2 pesos con 4 reales si se trataba de mujeres pobres y esclavas.

EL PROTOMEDICATO Y LA PRIMERA ESCUELA DE MEDICINA

Para examinar a quienes quisieran ejercer la medicina y para fiscalizar el desempeño de los que la ejercían, a fin de asegurar su idoneidad y velar por la salud pública, se constituyó en las principales ciudades americanas —así como en la metrópoli— un tribunal presidido por el protomédico.

En 1570, Felipe II creó el Protomedicato del Perú, y en 1640 se estableció el de Córdoba. En Buenos Aires, el virrey Vértiz estableció el «Tribunal Real de Protomedicato» el 17 de agosto de 1780 y designó para ejercer el cargo al doctor Miguel O’Gorman, a quien secundaron, entre otros, el médico Francisco Argerich y el licenciado José Alberto Capdevila.

La Real Cédula del 19 de julio de 1798, por la cual se convalidó el establecimiento del Protomedicato, con jurisdicción en todo el virreinato, autorizaba también la instalación de una Escuela de Medicina, de la que fueron profesores conspicuos los médicos Agustín E. Fabre y Cosme M. Argerich, como catedráticos de Cirugía y Medicina, respectivamente.

Según el plan de estudios, en 1er. año se estudiaba Anatomía y vendajes; en 29, Elementos de química farmacéutica, fisiología y botánica; en 39, Instituciones médicas y materia médica; en 4ª, Heridas, tumores, úlceras y enfermedades de los huesos; en 59, Operaciones y partos; en 6ª Clínicas.

LA VACUNA EN EL RÍO DE LA PLATA

A Miguel O’ Gorman se deben los primeros empeños por las inoculaciones variolosas en el Río de la Plata.

Por otra parte, a raíz de la inmunización descubierta por Jenner, el rey Carlos IV envió al médico Francisco Javier de Balmis a América para la propagación y práctica del descubrimiento.

El virus vacuno se introdujo en Montevideo por una fragata portuguesa en la que venían 38 esclavos inoculados. De allí, el traficante Antonio Machado Carvalho trajo la vacuna a Buenos Aires a mediados de 1805, inoculada en dos negritos. Desde entonces el gran propagador de la vacuna en el Río de la Plata fue el canónigo Saturnino Segurola.

LA REVOLUCIÓN DE MAYO

La Primera Junta dé Gobierno envió expediciones al interior para sostener con las armas los principios del Pronunciamiento de Mayo, frente a las asechanzas de los realistas.

En esas expediciones fueron enrolados médicos, entre los que merece especial mención el Dr. Juan Madera, Primer Cirujano de la Expedición Auxiliadora del Alto Perú, a quien secundaría Manuel Casal, como segundo cirujano, y Sixto Molouni como boticario. 

La guerra de la independencia contó con la abnegada cooperación de ilustres médicos, como los doctores Cosme Argerich y Diego Paroissien, quienes aliviaron el dolor de los soldados y fortalecieron el patriotismo con su ejemplo.

Fuente Consultada: Revista «Todo es Historia» Nota de Teresa Piossek Prebisch

Leer Parte I de Medicina Colonial

La Medicina y Primeros Medicos en Argentina Colonial -Virreinato-

La Medicina y Primeros Médicos en Argentina Colonial o Virreinato del Río de la Plata

LA MEDICINA EN ESPAÑA: La segunda mitad del siglo XV y las primeras décadas del siguiente fueron fecundas para el desarrollo de la ciencia medica en España.

La autorización conferida por Fernando de Aragón, en 1488, a los médicos y cirujanos de la cofradía de San Cosme y San Damián de abrir o atomizar los cuerpos de los hombres y mujeres que murieran en su hospital, dio a la ciencia médica una sólida base para que pudieran iniciarse los estudios prácticos de anatomía.

Las autopsias y las disecciones cadavéricas, que desde entonces se practicaron regularmente, permitieron llegar a un mejor conocimiento de la anatomía humana, el cual, además de reemplazar la tradicional anatomía comparada de Galeno, abrió nuevos horizontes para la fisiología —en la que pronto surgirían genios creadores como Servet— y permitió a los cirujanos perfeccionar su técnica y los métodos operatorios.

De ahí que los primeros años del siglo XVI señalen para España el comienzo de la enseñanza verdaderamente científica de la anatomía, la difusión de nuevos tratamientos terapéuticos, una multiplicación de los centros de enseñanza, un extraordinario adelanto de la medicina operatoria (tratamiento quirúrgico de las fístulas y curación de las heridas mediante suturas), la incorporación a los planes de estudio de la medicina legal y de las materias clínicas y la construcción de hospitales.

Producido el Descubrimiento de América, los monarcas españoles se preocuparon de que en la expediociones que partína hacia las Indias  occidentales no faltasen médicos y de que se fundasen hospitales en las nuevas poblaciones americanas.

Así vemos que en las instrucciones acordadas por los Reyes Católicos a Colón con motivo de su tercer viaje (1498) se imponía al almirante: «Así mismo debe ir un Físico, e un Boticario, e un Herbolario e algunos instrumentos e música para pasatiempos de las gentes que allá han de estar.»

Conforme se iba operando la conquista y más tarde la colonización, la Corona fue dando normas básicas para resolver los problemas sanitarios en América; el conjunto de estas disposiciones reales registradas dentro de las Leyes de Indias constituye todo un código sanitario.

Entre estas importantes disposiciones se reglamenta:

«Que ninguno cure de medicina, ni cirugía, sin grado ni licencia.»

«Que los protomedicos no den licencias a los que no parecieren personalmente a ser examinados.»

«Que se visiten las boticas y medicinas.»

Si España volcó en sus provincias de ultramar su rica herencia médica, tampoco puede negarse que ésta se enriqueció con nuevos conocimientos con el arte de curar indígena y el aporte de un gran número de drogas americanas: jalapa, quina, copaiba, zarzaparrilla, coca, bálsamo de Tolú, etc.

Como explica un historiador, «el encuentro de la medicina europea con la americana no fue un choque, sino un abrazo»: en lugar de excluirse se complementaron admirablemente.

Por lo que respecta a nuestro país, ignoramos si en las expediciones de Solís (1516) y la de Magallanes (1519) al Río de la Plata viniese algún médico; en todo caso, sus nombres no se han conservado, pero sí conocemos los de expediciones posteriores.

En la de Sebastián Caboto (1527), fundador de la primera población en territorio argentino (fuerte Corpus Chisti) , hallamos en calidad de cirujanos a los maestros Pedro de Mesa, Juan Fernando de Molina y Hernando de Alcázar.

Sabemos que con Mendoza vino el médico Hernando de Zamora; sospechamos que el cirujano sea el bachiller Martín de Armencia, pero ignoramos quién fue el boticario.

Otros galenos fueron llegando en expediciones posteriores, según obligación ordenada por el monarca español, y más tarde, ya en marcha la colonización, correspondió a los Cabildos extender títulos, dar carta de aprobación y castigar el ejercicio ilegal de la medicina.

Que los Cabildos tomaron a pecho todo lo referente a la salud pública son pruebas: la frecuencia en exigir la exhibición de los documentos legales, la represión del curanderismo en todas sus fases, el empeño en retener en la ciudad los médicos y cirujanos de prestigio y, por qué no decirlo también, la vigilancia en mantener precios moderados en los medicamentos y fijar aranceles a los profesionales.

Durante los primeros años de la colonización, el Río de la Plata careció de médicos. Los enfermos confiaban su curación a los esfuerzos de la naturaleza.

Las heridas y traumatismos todos sabían curarlas; mas, tratándose de enfermedades internas, las circunstancias obligaron a menudo a recurrir a las prácticas y elementos curativos utilizados por los aborígenes.

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Respecto a la llegada de nuevos «médicos» a estas lejanas e inhóspitas tierras, el médico Omar López Mato explica en su libro «La Patria Enferma» lo siguiente:

Fundada una vez más Buenos Aires por don Juan de Garay, se destinó un predio en la nueva aldea para instalar un hospital que habría de llamarse como el patrono de la ciudad, San Martín de Tours, y debía ubicarse en la manzana de 25 de Mayo y Corrientes. Este proyecto nunca se concretó porque justamente faltaba quien lo atendiera.

El mismo padre Guillermo Furlong afirmaba: «Nació pues la ciudad de Buenos Aires sin tener médico, boticario ni cura, trinidad infaltable en todo pueblo».

El primero en instalarse en la aldea diciendo ser médico fue el portugués Manuel Álvarez, aunque algunos sostienen que ya andaba por estos lares un tal Pedro Díaz que no debió de haberlo pasado nada bien, ya que Antonio López, uno de los primeros habitantes de la nueva Buenos Aires, fue condenado por herir fieramente a Díaz.

Quizás haya sido éste el primer litigio por praxis médica en estas tierras que no se resolvió por los intrincados caminos de las leyes sino por vía directa de los puños.

Manuel Álvarez tuvo más suerte (o quizá más conocimientos) y el 31 de enero de 1605 firmó un contrato con el Cabildo, en el que la institución se comprometía a pagarle cuatrocientos pesos en frutos de la tierra, a cambio de sus servicios.

Sin embargo, era tan miserable la aldea que, escasos meses después, el pobre maese Álvarez reclamaba los honorarios que no le habían sido abonados aún.

Al año debió renunciar, cansado de tantos reclamos insatisfechos. Le cabe al maese Álvarez ser el primer médico de Buenos Aires en recibir un «paga dios» como honorarios por sus servicios. Muchos más engrosarían esta lista que parece no tener fin.

A lo largo del mismo 1605 se instaló en Buenos Aires otro médico, el portugués Juan Fernández de Fonseca, y al año siguiente otro de la misma nacionalidad.

Esta proliferación de galenos lusitanos obedeció a la simple razón de que, ese año, los inquisidores portugueses visitaron las colonias del Brasil. No es extraño suponer que muchos cristianos nuevos hayan buscado otros horizontes para no sufrir viejos tormentos eclesiásticos.

Correspondió a un tal Miranda el honor de figurar en el primer recibo por honorarios médicos otorgado en Buenos Aires. Constaba que el galeno había asistido a doña María de Bracamonte, viuda del gobernador Valdez y de la Banda, sin especificar la suerte de doña María, que no debió de haber sido tan funesta ya que, al menos, saldó sus deudas.

En 1608 apareció don Francisco Bernardo Xijón, el primer médico español con título hábil y reconocido. Comenzó con el doctor Xijón un problema que hostigaría durante largos años la práctica de la medicina nacional: la legitimidad de los diplomas que certifiquen la condición de galeno.

Como cinco galenos para este villorrio era un exceso, el doctor Xijón solicitó que el Cabildo les exigiera a los demás médicos (o supuestos médicos) que mostraran sus títulos habilitantes.

Mutis por el foro, silencio en la noche. Los galenos truchos recogieron sus petates y, de la noche a la mañana, nada se supo de ellos. Don Xijón quedó así como único prestador en toda la ciudad, pero no por mucho tiempo porque, acompañando a Ortiz de Zarate, llegó a estas orillas el italiano Lorenzo de Menaglioto, quien decía ser médico, al igual que el cirujano portugués Juan Escalera de la Cruz, quien arribó junto al nuevo gobernador don María Negrón, a fines de 1609. Nuevo conflicto en puertas.

Para 1630 ya eran varios los médicos que vivían en Buenos Aires, y pocos los recaudos que se tomaban para confirmar su condición, a pesar de los periódicos reclamos del doctor Xijón, que ya tenía cansados a los honorables miembros del Cabildo con tanta litigiosidad.

Muerto el doctor Xijón, el vizcaíno Alonso Garro de Aréchaga tomó la antorcha de la legitimidad, aunque para ese entonces los títulos eran fácilmente reproducibles y las falsificaciones estaban a la orden del día.

Don Garro propuso a los cabildantes que lo importante era demostrar la ideoneidad del profesional y sus conocimientos. ¿Cómo? Pues, hombre, ¡con un examen! ¿Y quién sería el examinador? ¿Quién otro que Alonso Garro de Aréchaga?

Fue así como Garro, secundado por el médico Francisco Navarro, examinó a Pedro de Silva y a Antonio Pasarán para valorar sus condiciones de profesionales. Este último pasó el examen mientras que Silva fue reprobado.

Fue este el primer examen de medicina tomado en la ciudad de Buenos Aires.

«La Patria Enferma»
Omar López Mato

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En lo tocante al número de médicos, si bien hubo épocas en que escasearon en algunas poblaciones, de ordinario estuvieron bien dotadas de estos artífices de sanidad; así, en 1765 tenía Buenos Aires unos diez médicos y cirujanos, lo que ciertamente no era poco para una población de 18.000 habitantes.

En un principio, las ciudades más importantes ordenaban el envío temporario de un médico a villas dependientes de su jurisdicción, pero a fines del siglo XVIII aún en estas escuálidas poblaciones fueron estableciéndose facultativos.

CONTRIBUCIÓN DE LAS ORDENES RELIGIOSAS. Al establecer las Reducciones entre los indios guaraníes, los jesuítas, a fuer de celosos misioneros, tuvieron que improvisarse en expertos enfermeros, pues los indígenas, tan fuertes y sanos en su vida selvática, se enfermaban con facilidad estando reunidos en pueblos.

Naturalmente que estos primeros jesuítas, no entendiendo mucho en medicina y medicamentos, suplieron con más buena voluntad que ciencia adecuada, el oficio de galenos.

Con el tiempo, el conocimiento que llegaron a tener de las propiedades curativas de ciertas plantas, y valiéndose a veces de las prácticas que habían visto hacer a los indígenas, algunos de estos religiosos llegaron a adquirir prestigio en el difícil arte de curarjcomo el santafesino Buenaventura Suárez y el tirolés Segismundo Aperger, que se atrevieron a hacer curaciones más o menos atrevidas sin que por ello dejaran de ser dos curanderos de buena ley, por exigencia de los tiempos.

Estas mismas limitaciones indujeron a los misioneros a pedir a su general el envío de hombres especializados en la ciencia de Galeno.

Con cuatro médicos de prestigio contó la Compañía de Jesús: los Hermanos Blas Gutiérrez, Juan Zubeldía y Pedro Montenegro, y el P. Tomás Falkner.

Pocas noticias poseemos de los dos primeros, mientras que sí sabemos que Hermano Pedro Montenegro, excelente herbolario y hábil cirujano, fue el más grande médico con que contaron las Reducciones guaraníticas en el siglo XVIII. Prueba de esta capacidad son sus renombradas obras afines a la materia Libro de Cirugía y sobre todo el Recetario Médico, conocida modernamente con el nombre de «Materia Médica Misionera», que consta de cinco partes, siendo la última un agregado posterior.

En cuanto  Tomás Falkner, estudió medicina en la capital inglesa bajo la dirección del célebre médico Ricardo Mead; al terminar su carrera fue comisionado al Río de la Plata por la «Royal Society», de Londres, para que en nombre de la institución y a expensas de la misma estudiara las propiedades médicas de las aguas y yerbas americanas.

Llegado a Buenos Aires en 1730, dos años después abjuró el calvinismo e ingresó en la Compañía de Jesús, españolizando su apellido por «Falconer», autorizándosele a ejercer la medicina con ciertas restricciones .

Ordenado sacerdote en 1739, ejerció por espacio de veintiocho años su doble apostolado de misionero y médico; fue también un herborista célebre y compuso la extensa obra A treatise on American distempers cured by American druggs («Tratado sobre las enfermedades americanas curadas con medicinas americanas»), cuyos originales, lastimosamente, se han extraviado.

Tal fue la figura simpática de este relevante médico inglés de la época colonial, y con el cual sólo puede parangonarse otro eximio médico británico: Miguel Gorman.

¿Entre los curanderos de otras Ordenes adquirió celebridad en su época el franciscano fray Pedro Luis Pacheco, que desde 1791 a 1806 atendió con notable pericia a toda clase de personas, y, además de extender receta, él mismo administraba un botiquín en elconvento, lo que le atrajo no pocas contrariedades de parte de boticarios aprobados.

Cerramos esta apretada exposición sobre la labor médica de los jesuítas haciendo referencia a los Padres Betlemitas, institucion de origen americano  dedicada exclusivamente al servicio de hospitales.

Solicitados por el Cabildo de Buenos Aires, llegaron al país el 4 de noviembre de 1727, haciéndose cargo del Hospital San Martín, y más tarde de los hospitales de Córdoba y Mendoza, de donde salieron en 1817 acompañando al ejército de los Andes.

ORGANISMOS SANITARIOS EN LA ÉPOCA COLONIAL:
Hospitales coloniales. La fundación de hospitales en la época hispana se asienta en la legislación respectiva.

Así, en la Recopilación de los Reinos de Indias, en la ley I, leemos:

«Encargamos y mandamos a nuestros Virreyes, Audiencias y Gobernadores que con especial cuidado provean, que en todos los pueblos de Españoles e Indios de Provincias y jurisdicciones, se funden Hospitales dónde sean curados los pobres enfermos, y que se exercite la caridad Christiana.»

Como ésta, otras muchas sabias y benéficas disposiciones.Consecuentes con estos principios de carácter público, los fundadores de ciudades señalaron en el égido de las poblaciones el solar destinado a hospital, de ordinario al lado de la iglesia.

Llama la atención la disposición del fundador de San Juan, capitán Juan Jufré, al destinar solares para dos hospitales: uno destinado a los españoles y otro a los naturales.

Mas si se señalaron los solares, nuestro país casi no tuvo hospitales hasta principios del siglo XVIII. Las razones eran muy sencillas: las gentes de entonces, como las de ahora, preferían cuidar sus enfermos en casa; además, la población gozaba de excelente sanidad al disponer de vastos terrenos, recibiendo las casas aire y sol sin limitación y llevando sus moradores un régimen de vida muy frugal a base de alimentos sanos y de mucho ejercicio (léase: «trabajo»).

Pero, más que nada, la carencia de edificios hospitalarios se explica por la escasez de población; como muy graciosamente acota el P. Furlong: «no había hospitales porque no había enfermos, y no había enfermos porque no había habitantes»; y prueba de ello es que algunas veces el Cabildo, deseando aprovechar el local, disponía «alquilar la casa del hospital a los que la quisieran», o bien lo transformaban en «Casa de Recogimiento para mujeres’ en peligro o Beaterío» .

Cabe hacer notar que la mayoría de los hospitales de la época hispánica surgieron no tanto al conjuro de los Cabildos cuanto a la munificencia de individuos de fortuna: fueron, como se estila ahora, fundaciones particulares.

La ciudad de Córdoba contó con el Hospital Santa Eulalia casi desde el comienzo de su existencia (1577).

El dinámico Garay, al hacer el trazado de Buenos Aires, señaló el solar para el edificio del «Hospital del Señor San Martín» (manzana comprendida por las actuales calles: 25 de Mayo, Sarmiento, Corrientes y Reconquista).

Si bien este solar cumplía con la disposición de la Recopilación de Indias, dictada en 1573, que ordenaba levantar los hospitales cerca de la iglesia, se cambió la ubicación primitiva por ser un lugar despoblado, teniendo además en cuenta lo «distante del comercio, y por lo mismo, ser mayor la dificultad para reunir las limosnas, y además, viniendo por la mar la mayor parte de los pobres enfermos, era más a propósito la cuadra que tenían (por calles) Fernando Barrios, Francisco Rivero, el capitán Antón Higuera y Pedro Izarra .

Habiendo cedido los pobladores esas tierras, se erigió en ella el hospital, por el gobernador Hernandarias, el 6 de junio de 1605, en la manzana comprendida por las actuales calles: Defensa, Balcarce, México y Chile. Este hospital destinado sólo a hombres fue conocido desde entonces como «Hospital del Alto de San Pedro».

Durante mucho tiempo estuvo exclusivamente al servicio de los militares del presidio, «los cuales se encontraban tan desasistidos, que morían más a la necesidad que al rigor del accidente».

A partir de 1745, después de largas y engorrosas tramitaciones, el hospital que había sido de militares, se convirtió en general y se encargó a un vecino notable de la ciudad, don Domingo de Basavilbaso de traer de Potosí cuatro o cinco padres bethlemitas para que se pusiesen al frente del establecimiento (1761).

De 16 camas que contaba el hospital, los bethlemitas las aumentaron a 84 en sucesivas ampliaciones.

En este sitio se mantuvo por muchos años, prestando a la población menesterosa sus humanitarios servicios, hasta que con el correr del tiempo y el aumento de población se encontró reducido el local, trasladándose, mediante la indispensable célula Real, al barrio de la «Residencia», llamado así por estar ubicado allí la mansión o residencia de los sacerdotes de la Compañía de Jesús.

Comprendía un espacioso terreno de manzana y media abarcadas por las calles Bethleem (hoy Humberto), Santa Bárbara (San Juan), San Martín (Defensa) y Santo Cristo (Balcarce).

El antiguo hospital se destinó entonces para convalecientes, locos, incurables y enfermos contagiosos, con el nombre de «Santa Catalina», subsistiendo hasta 1821 en que fue clausurado por decreto.

En cuanto al hospital de la Residencia, que fue durante muchos años el único con que contó la ciudad, subsistió hasta 1882 en que se habilitó el «Buenos Aires» y en el hicieron sus cursos clínicos todos los médicos que recibieron en la ciudad en ese largo período de tiempo.

Fuente Consultada:
HISTORIA DE LA CULTURA ARGENTINA ARTE-LITERATURA-CIENCIAS de Manuel Horacio Solari Editorial «El Ateneo»
HISTORIA DE LA CULTURA ARGENTINA Tomo II de Francisco Arriola Editorial Stella

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AMPLIACIÓN:

En las crónicas de la conquista de América hay interesante información sobre temas relativos a salud, enfermedad y medicina.

Se la encuentra a partir de la que podemos llamarla crónica fundadora, aquella titulada Relación acerca de las antigüedades de los indios cuyo autor es Fray Ramón Pané, de la Orden de los Gerónimos.

Es la primera obra escrita en nuestro continente, en una lengua europea, y la primera investigación etnográfica sobre indígenas americanos.

Así explicaba un misionero la despiadada terapéutica que había presenciado entre los indígenas de Tierra del Fuego.

«Cuando un indio, hombre o mujer, viejo o joven, grande o chico, se halla enfermo, se llama al médico, quien hace colocar al enfermo a sus pies, y después de repetidas fricciones en la parte dolorida, si ésta es, por ejemplo, el vientre, se pone encima, de pie o de rodillas, y lo pisotea fuertemente.

Cuando la parte enferma es la cabeza, las espaldas o el hombro, entonces se cambia de procedimiento: se reemplazan los pisotones por tremendos puñetazos, que el enfermo recibe con resignación.

Estos «tratamientos terapéuticos» los juzgan tan necesarios que, si no pudieran recibirlos, les parecería faltarles el mundo entero. Es verdad que muchas veces la impaciencia del alma para abandonar el cuerpo la obliga a marcharse antes de que el «tratamiento» termine; mas, esto’ no es suficiente para que ellos cambien de sistema.

Estas «curas» van generalmente acompañadas de gritos, imprecaciones, amenazas, gestos y contorsiones ridículas para obligar al espíritu maligno a huir; pues, según ellos, vive en el cuerpo del enfermo.»

El procedimiento es propio de todas las tribus salvajes de América. Los hechiceros, que también eran curanderos, sacerdotes y adivinos, trataban de «ahuyentar al espíritu maléfico que se había apoderado del enfermo», mediante sopladuras, succiones, u otros recursos mágicos.

Pero, por otra parte, los indígenas adquirieron conocimiento empírico sobre las propiedades terapéuticas de numerosas hierbas y substancias naturales: quina, zarzaparrilla, tabaco, coca, grasa de iguana o de puma, etc.

Estos recursos, así como los «remedios caseros» y supersticiones terapéuticas de linaje español, fueron recogidos por el saber de curanderos, enraizados en la creencia popular.

medicina colonial

Cuando a fines de 1493 Cristóbal Colón llegó por segunda vez a la isla de Santo Domingo lo acompañaba el fraile que había aprendido la lengua de los indios arawak, pobladores de la región.

Colón le encomendó vivir en sus aldeas para informarse sobre sus creencias, costumbres y prácticas, entre las cuales estaban algunas relativas a la medicina.

Según cuenta Paré, entre los indios arawaky como suele ocurrir en los pueblos primitivos— la medicina era ejercida por el brujo de la tribu quien debía poner cara de enfermo, guardar dieta y purgarse juntamente con el paciente.

Lo hacía con aspiraciones de polvo de cohoba que, además, le provocaba alucinaciones.

A veces el enfermo se curaba y, otras, fallecía. En este caso los deudos se comunicaban con su espíritu y si éste les decía que había muerto por mala praxis, apaleaban al brujo-médico hasta dejarlo muerto.

Si se enteraban que había sobrevivido a la golpiza, lo atacaban nuevamente y esta vez —escribe Paré— “le sacan los ojos y le rompen los testículos».

Un dato médico valioso lo hallamos en uno de los mitos que recogió el fraile, relativo a los primeros seres humanos que habitaron la isla.

Dice así: originalmente, todos vivían en cuevas, pero un día, un joven llamado Guahayona decidió buscar otro lugar dónde vivir. Se fue aunque no sin compañía ya que instó a todas las mujeres a seguirlo, incluso a las casadas que abandonaron esposos e hijos.

Recorrió la isla durante un tiempo hasta que en un momento dado, quizá porque ya habrían nacido niños que demorarían su marcha, decidió abandonar el harén y continuar solo.

Pero pronto comenzó a extrañar la compañía femenina y creyó hallarla al encontrarse con una mujer. Intentó conquistarla, pero sucedía según escribe Pané “que el promiscuo Guahayona estaba lleno de aquellas llagas que nosotros [los españoles] llamamos mal francés” .

En otras palabras, padecía síilis y Guabonito (que así se llamaba la mujer) en lugar de ceder a sus requerimientos lo aisló hasta que se curó.

Este mito —que, como varios, debió tener alguna raíz histérica— responde a una pregunta que se plantea la ciencia:¿los españoles contagiaron la sífilis a los aborígenes americanos o éstos a ellos?

La conclusión a que nos conduce el mito es que, a fines del siglo XV, hacía mucho que la enfermedad existía en el Nuevo Mundo, tanto como para estar incorporada a una vieja tradición arawak.

También existía en Europa, donde se la identificaba como “mal francés’ o de “Nápoles”. Es decir que ya entonces estaba difundida por todo el globo.

La Paleontología corrobora el dato ya que en esqueletos aborígenes prehispánicos se han encontrado lesiones típicas de la sífilis.

Años después, en 1533, en la misma Santo Domingo se produjo un caso de interés médico que narra Gonzalo Fernández de Oviedo, primer cronista oficial de la Corona española, en su obra Historia General y Natural de las Indias.

Cuenta que a un joven matrimonio le nacieron siamesas, un pequeño monstruo compuesto por dos cuerpos unidos desde el esternón hasta el ombligo, dos cabezas, cuatro brazos y cuatro piernas.

El hecho causó asombro general, pero, curiosamente, antes que despertar una inquietud científica planteó un problema teológico: ese extraño engendro, ¿debía ser considerado una sola persona poseedora de una sola alma o como personas con dos almas? se preguntó el sacerdote que lo bautizó, quien concluyó se trataba de lo segundo.

Las  siamesas fueron visitadas una delegación compuesta autoridades, vecinos, forasteros, religiosos, más nuestro cronista quien observó que así físicamente, en un sector, formaban un solo ser y, en el resto, eran dos personas distinta, a  veces actuaban al unísono y otras, independientemente. Esto avivaba la pregunta: eran una sola persona o dos?.

 A la semana las siamesas murieron. Fernández de Oviedo presenció la autopsia y comprobó que el único órgano que compartían era el hígado; en el resto, “reunían todas las cosas que en dos cuerpos humanos suele haber… por lo cual —concluye-—muy claramente se conocía ser dos personas y haber allí dos ánimas Así quedó resuelto el principal problema que había suscitado el caso.

Fuente Consultada: Revista «Todo es Historia» Nota de Teresa Piossek Prebisch

Sigue Parte II de Medicina Colonial

 


Principales Investigadores de la Medicina en Argentina Historia

Principales Investigadores de la Medicina-Primeras Cirugias-

GUILLERMO RAWSON, FUNDADOR DE LA CRUZ ROJA ARGENTINA

Principales Investigadores de la Medicina

LOS ESTUDIOS DE LA ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA HUMANAS EN ARGENTINA

El estudio de la anatomía en nuestro país está íntimamente ligado con la historia de la medicina. Los primeros antecedentes se remontan al año 1779, en que fue creado por el Virrey Vértiz el Real Protomedicato de Buenos Aires. Esta institución, inaugurada el 17 de agosto de 1780, tenía por objeto controlar el ejercicio de la medicina y la venta de medicamentos.

El Protomedicato comenzó a funcionar bajo la dirección del médico irlandés Miguel O’Gorman, secundado por el Licenciado José Alberto de Capdevilla y el Dr. Francisco Cosme Argerich.

Paralelamente a la obra realizada por esta institución, comenzaron los verdaderos estudios médicos en nuestro país. En 1793 se facultó al Tribunal para enseñar oficialmente la cirugía y la medicina, y el Protomedicato se instaló en el Colegio de San Carlos, teniendo como anexo la Escuela de Medicina, cuyos planes de estudio tenían una duración de 6 años. Los cursos comenzaron en 1801 con 13 alumnos.

En el año 1802 el Dr. O’ Gorman fue remplazado en el dictado de sus cátedras por el Dr. Cosme Argerich.

En 1812, la Escuela tuvo que interrumpir su marcha por los acontecimientos revolucionarios, hasta que se nombró una comisión integrada por los doctores Cosme Argerich, Luis Chorroarín y Diego Zabaleta para reorganizar la enseñanza de la medicina. Es así como en 1813 se creó el Instituto Médico, integrado por seis catedráticos, con un plan de estudios de seis años y con enseñanza gratuita.

Este instituto funcionó hasta 1821, año en que fue fundada la Universidad de Buenos Aires. El 17 de abril de 1822, Rivadavia fundó la Academia de Medicina cuya misión era propender al desarrollo de la medicina y fomentar las investigaciones científicas.

A partir de esa época comenzó una situación desfavorable para los estudios de medicina, que entraron en un período de completa decadencia hasta 1852. En ese año, con la creación de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, se reanudó el progreso de esta ciencia. Fue nombrado presidente el Dr. Juan Antonio Fernández, continuándole en el cargo, de 1862 a 1873, el eminente cirujano y primer profesor de cirugía, Dr. Juan José Montes de Oca.

El 27 de setiembre de 1877 fue criada en Córdoba la Facultad de Ciencias Médicas, siendo su primer decano el médico holandés Dr. Herry Weyenberg, quien redactó el plan de estudios.

En la actualidad el movimiento científico argentino es extraordinario en sus diversos órdenes, ya que nuestros hombres de ciencia ocupan un lugar de privilegio por sus adelantos e investigaciones científicas en los centros médicos mundiales.

Investigadores argentinos
Cosme Argerich (1758-1820). Médico argentino muy destacado por su actuación en la historia de la medicina en nuestro país. Durante varios años presidió el Instituto Médico Argentino. También se destacó como patriota al actuar en la guerra de la Independencia. El Hospital Militar Central de Buenos Aires lleva su nombre.

Principales Investigadores de la Medicina Guillermo Rawson (1821-1890). Eminente médico e higienista argentino nacido en San Juan. Sus obras trascienden al extranjero, siendo muy elogiadas. Orientó la ciencia medien hacia la medicina preventiva y la medicina social.(imagen)

Ignacio Pirovano (1842-1895). Médico argentino que se destacó notablemente en cirugía, llegando a ser considerado el mejor cirujano de Sudamérica. Introdujo e! uso del microscopio en histología patológica. Uno de los hospitales de Buenos Aires lleva su nombre.

Pedro Lagleyze (1855-1916). Médico y cirujano argentino que se destacó por sin notables estudios como oculista, siendo considerado corno el precursor de la oftalmología argentina.

Juan B. Justo (1865-1928). Destacado médico y cirujano argentino que también sobresalió como sociólogo, político y economista. Se perfeccionó en las mejores clínicas europeas, innovando la técnica operatoria en nuestro país. Inició en la Argentina la cirugía abdominal.

Luis Agote (1869-1954). Médico y catedrático argentino, autor de numerosos trabajos. Intervino en congresos internacionales representando a nuestro país. Se destacó mundialmente por su método de trasfusión de sangre citratada.

Pedro Chutro (1880-1937). Médico y cirujano argentino. Se destacó en esta última especialidad sobre la que realizó numerosos trabajos. Intervino como médico en la primera Guerra Mundial, actuando en la sanidad militar francesa.

Principales Investigadores de la Medicina Enrique Finocchieto(1881-1948). Médico y cirujano argentino, creador de numeroso instrumental quirúrgico y de nuevas técnicas operatorias. Fue profesor universitario y sus técnicas fueron continuadas por sus discípulos y por su propio hermano Ricardo, que también se distinguió en la misma especialidad. Fue miembro de la Academia Nacional do Medicina.(imagen)

Bernardo Alberto Houssay (1887-1972). Investigador, médico y fisiólogo argentino, que en 1947 recibió el Premio Nobel de Medicina y Fisiología por sus trabajos de investigación realizados sobre la relación entre el páncreas y la hipófisis.

LA MEDICINA Y LA CIRUGIA EN ARGENTINA:

Los estudios de medicina. — En el ambiente creado por la tiranía —donde no existía libertad e imperaba el temor, el servilismo y la sumisión— no podría prosperar ninguna manifestación científica.

Esta situación desfavorable para las ciencias, fue más grave aun para la ciencia médica, pues por la influencia que los médicos ejercían en las familias —donde sus opiniones eran escuchadas—, el tirano les temía. De ahí que el primer ataque a la ciencia médica consistiera en la eliminación de los profesores que no evidenciaran su incondicionalismo a la dictadura.

Prueba terminante al respecto la constituye el texto del decreto de 20 de abril de 1835, que, basándose en que «en los preceptores de nuestra juventud deben resaltar además de la virtud, moralidad y suficiencia, una fidelidad y decidida adhesión a la causa de la Federación, a fin de que impriman en sus alumnos esos religiosos sentimientos», dispuso separar de sus cátedras a los doctores Juan Antonio Fernández y Juan José Montes de Oca, porque —dice— «no hay otro arbitrio para salvar al país de los males que le amenazan, sino depurar todo lo que no sea en consonancia con la opinión general del país, alejando definitivamente de los cargos públicos a aquellos que abiertamente lo han contrariado». El texto es tan elocuente que no es preciso agregar ningún comentario.

A la destitución de profesores, Rosas añadió la reunión de varias cátedras en una. Así los estudios de medicina entraron en un período de completa decadencia. De 1835 a 1852, anota Eliseo Cantón, «sólo llegaron a recibirse de médicos algunos curanderos».

Caído el tirano, el gobierno de la provincia de Buenos Aires se preocupó de reorganizar la escuela de medicina.

Atendiendo a la necesidad impostergable de reanimar los estudios, dictó el decreto de 15 de abril de 1852 que abordó y solucionó en forma transitoria todas las cuestiones vinculadas con la enseñanza de la medicina.

Reintegró a sus cátedras a los profesores que habían sido destituidos.

Estableció un plan de estudios que, siguiendo las tendencias dominantes en las universidades europeas, dio preferencia a las materias fundamentales, determinando que patología interna y externa debían enseñarse teóricamente, mientras clínica médica y quirúrgica debía dictarse en la sala de los hospitales y en la cabecera de los enfermos.

Finalmente, separó los estudios de medicina de la universidad, dejándolos a cargo de una comisión integrada por los doctores Juan Antonio Fernández, Juan José Montes de Oca y Teodoro Alvarez.

En octubre de 1852 los estudios volvieron a incorporarse a la universidad, dándose a la escuela de medicina la categoría de facultad, y se creó el Consejo de Higiene Pública y la Academia de Medicina.

El Consejo, que fue presidido por el doctor Irineo Portela, tenía la misión de velar por el mejoramiento de todo lo vinculado con la salud pública. Debía, en consecuencia, adoptar medidas para impedir la introducción de enfermedades infecciosas y epidémicas, difundir la vacuna, inspeccionar las farmacias, vigilar la introducción de drogas y perseguir al curanderismo.

En cuanto a la Academia de Medicina no fue, en realidad, una nueva creación, pues el gobierno se limitó a hacer resurgir la creación de Rivadavia. El objetivo concreto que se le señaló fue contribuir al «adelantamiento de la medicina y sus ciencias auxiliares».

Estas medidas encauzaron los estudios de medicina y permitieron el progreso de la ciencia de curar.

La cirugía. Hasta ese momento la cirugía que se practicaba entre nosotros era rudimentaria y limitadísima: se reducía a ligaduras, amputaciones, desarticulaciones, tallas pe-rienales y tumores externos.

Pero, a partir de 1852 comenzaron a destacarse en el campo de la cirugía diversos profesionales que, inspirados por deseos de mejoramiento y renovación, adoptaron y difundieron las técnicas operatorias impuestas pollos grandes maestros de Europa. Tal, por ejemplo, el caso de Teodoro Alvarez (1818-1889), cuyas intervenciones fueron las primeras que alcanzaron numerosos éxitos.

Un progreso sensible experimentó la cirugía argentina con Manuel Augusto Montes de Oca (1831-1882), que fue un eximio maestro y un cirujano eminente. Hasta entonces las heridas eran lavadas con una esponja empapada en una infusión de eucaliptus, conservada generalmente en una palangana cnlozada.

Cualquiera fuese el carácter o las complicaciones de las heridas, en cada sala de cirugía siempre se usaba una esponja y la misma palangana para todos los enfermos. Montes de Oca advirtió la presencia de un peligro, pero no llegó a descubrirlo.

«Hay algo que nos rodea o que está en nuestras mismas manos —decía— y que causa tan terribles complicadones en las heridas. Una vez que lo hayamos descubierto y evitemos esta complicación, la cirugía realizará enormes progresos». De ahí que al conocer el sistema de Lister —la antisepsia— lo implantara y se preocupara por difundirlo.

Montes de Oca fue un creador en cirugía, pues ideó procedimientos operatorios verdaderamente originales —amputación de la pierna a «colgajo rotuliano» y amputación con el term.ocauterio— que ampliaron el campo de la cirugía y mere-1 cieron elogios de los especialistas extranjeros.

Su semblanza como cirujano ha sido trazado por Eliseo Cantón de la manera siguiente:. «Examinaba a fondo sus enfermos, establecía razonando el diagnóstico, y si de él surgía el tratamiento quirúrgico hacía preparar al paciente para intervenir, previa explicación y elección del método operatorio a aplicar. . . Profundo conocedor del terreno en que operaba, y seguro de su arte, era un audaz en cirugía, pero no un impulsivo. Tenía la visión clara para salvar las dificultades del momento; improvisaba sobre el terreno, y no había aparato ni órgano que detuviera su cuchillo, cuando creía salvar con él a sus operados».

Después de Montes de Oca el ejercicio de la cirugía fue monopolizado, durante casi una década, por Ignacio Pirovano (1844-1895).

Su mérito radicó en haber sistematizado, en forma práctica y efectiva, la antisepsia que, al evitar las infecciones que producían un elevado índice de mortandad entre los operados, revolucionó la cirugía. En elogio de Pirovano se ha dicho que «fue siempre un cirujano de conciencia, que jamás abusó de su arte incomparable ni entre la clientela hospitalaria».

El progreso decisivo de la cirugía argentina se debió a Juan B. Justo, personalidad que ocupa un lugar prominente en la historia de nuestra ciencia médica.

PARA SABER MAS…
CRÓNICA DE LA ÉPOCA
El Bicentenario Fasc. N° 4 Período 1870-1889 Rawson, El Fundador de la Cruz Roja

El doctor Guillermo Rawson, junto con Toribio Ayerza, fundó la Cruz Roja Argentina el pasado 10 de junio. Rawson pertenece a una familia de médicos y su padre es un importante doctor estadounidense, Aman Rawson.

Nació el 27 de junio de 1821 en San Juan, donde realizó sus primeros estudios. A los 18 años se mudó a Buenos Aires donde, en colegios jesuitas, se distinguió en las áreas científicas. Egresó de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en 1844, con mención de honor.

Regresó a San Juan ya como un médico de renombre y comenzó a militar en política. Se lo designó para ocupar una banca en la legislatura, desde la cual se opuso con vehemencia al gobernador de facto de la provincia, el caudillo Naza-rio Banavídez. Esta postura política le valió la cárcel en 1853, pero siguió defendiendo el valor de la democracia. Mantuvo esa postura mientras ocupó los cargos de senador, ministro del Interior y presidente interino, siempre defendiendo la legalidad y las libertades cívicas.

Como diputado, en el Congreso de Paraná, se destacó por su oposición a Justo José de Urquiza.

En 1862, el presidente Bartolomé Mitre lo nombró Ministro de Interior y desde so ministerio asistió a Marcos Paz cuando Mitre dejó el gobierno para encabezar los ejércitos de la Triple Alianza. Durante unos meses de 1868, quedó solo al frente de la primera magistratura, tras la muerte de Paz.

Por la ley de amnistía general, tratada en 1875, sostuvo una fuerte polémica con Domingo Sarmiento desde sus respectivas bancas del Senado. Pero su intensa actividad pública no lo hizo desatender el ejercicio de la medicina.

Se convirtió en el primer catedrático de Higiene Pública en el país, luego se lo nombró miembro de la Academia de Medicina y en 1876 representó a la Argentina en el Congreso de Filadelfia, con un destacado estudio sobre la higiene pública de la ciudad, que fue el más completo que se realizó sobre el tema.

La importancia de este trabajo es que despierta el interés por los estudios de higiene y su carácter social y vinculado con el aspecto demográfico.

Rawson redactó proyectos para modificar la urbanización de Buenos Aires para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. También planificó medidas variadas para el control de los alimentos y la higiene urbana. Ese año fue nombrado Académico de Honor de la Facultad de Medicina. Gracias a que el presidente Nicolás Avellaneda ratificó el Convenio de Ginebra, recientemente se dio lugar a la fundación de la Cruz Roja Argentina.

CRÓNICA II: Primera Operación Abdominal en Argentina

El día 22 de abril de este año se practicó la primera operación abdominal en Buenos Aires. El cirujano que la realizó es el escocés John A, Alston. Se trató de unaovariotomía.eneldomiciliode la enferma, y se usó el éter como anestésico. Esta operación se viene realizando desde hace poco en Inglaterra, Francia y los Estados Unidos con la misma anestesia.

Laactividadquirúrgicayelusode la anestesia en nuestro medio se vienen desarrollandodesde hace unos añostantoen el Hospital General de Hombres como en el de Mujeres. El Hospital de Hombres cuenta ya con 400 camas, aunque susantiguos pabellones están en pésimas condiciones de higiene. Se han comenzado las gestiones para la adquisición de terrenos adecuados donde se pueda construir nuevos edificios para el nosocomio destinado a los varones, como lo disponen las leyes pertinentes.

Cabe recordar que tras la expulsión de los jesuítas en 1767, los betlehemitasaprovecharon para solicitar la construcción de un hospital más amplio y moderno en los terrenos que aquellos poseían. Fue llamado Hospital General de Hombres y es el que todavía hoyestáen uso en las condiciones descriptas. En 1863 se creó en ese hospital una sala para oficiales del ejército, que luego se transformó en el primerhospital militar y,en laparte noroeste de la convalecencia, se abren las puertas para el Hospital para Hombres Dementes.

A fines deesemismoañose logró habilitar una sección de la nueva Casa de Dementes, con capacidad provisoria para 123 enfermos Se trasladaron allílos alienados más peligrosos e incómodos, quedando en el cuadro del hospital los demás, incesantemente aumentados. Su aspecto y su hacinamiento hacen imprescindiblelaagilizacíón délos trámites y laconstrucción del nuevo Hospital General de Hombres.

El Primer Colectivo Argentino Taxis-Colectivos Inventos Argentinos

El Primer Colectivo Argentino-Taxis-ColectivosCURIOSIDADES

Bolígrafo  – Dactilografía  –  Quniela –  Colectivo  –  Tranfusión Dulce de Leche  –  Bastón Ciegos  –  Jeringa Descartable  –  Técnica de ByPass

En la década del 20 del siglo pasado, la población de Buenos Aires empezaba a crecer rápidamente, el constante revuelo y la consternación por conseguir transporte comenzaba a ser uno de los inconvenientes que se debía sortear en la naciente urbe. El transporte no se encontraba en condiciones de cubrir las nuevas necesidades de la ciudad y de un mercado en expansión.

Como consecuencia, enormes extensiones de la ciudad se encontraban aisladas y lejos de cualquier posibilidad de trasladarse con cierta rapidez. En ese entonces, el transporte era brindado por tranvías y subtes, ambos de propiedad inglesa, y por algunos ómnibus y taxis.

primeros colectivos en argentina

Precisamente el servicio de taxis (coches con taxímetros), precursores del «auto-colectivo» o “taxi-colectivo”, carecía de pasajeros ya que casi nadie podía pagarlo por su alto costo y el negocio se iba perjudicando. Los taxistas comenzaron a transitar en fila india por las arterías céntricas con la banderita levantada para conseguir pasajeros, pero sin ninguna suerte (de allí surgió la palabra “yirar” como expresión de dar vueltas y vueltas sin resultados positivos).

El 24 de septiembre de 1928 se puso en práctica por primera vez. Los taxis estaban detenidos en esa esquina de Carrasco y Rivadavia (hay versiones que aseguran que era en Lacarra y Rivadavia) y sus conductores fuera de los vehículos ofreciendo a los gritos un viaje hasta Caballito por veinte centavos, la quinta parte de lo que hubiese costado en un taxi hasta ese día. Hasta Flores, sólo diez centavos. Los transeúntes no entendían nada. Hasta que subió uno. Y luego otro. Y otro.

En total, cuatro en la parte de atrás, ampliada con transportines (asientos plegables adicionales) y otro pasajero junto al conductor. A las ocho y media de la mañana del 24 de septiembre de 1928 partía con rumbo a Primera Junta el primer colectivo de la historia del país y del mundo.

Esa modalidad que nació como fruto del apriete, de la malaria, no había sido probado nunca en ningún lugar del planeta. Lo que siguió no fue fácil en ningún frente: en el empresario, la Compañía Anglo Argentina, dueña de los tranvías, intentó por todos los medios acabar con el transporte recién nacido acusándolo de competencia desleal; en el cotidiano, ya por entonces había pasajeros que se pasaban de listos y de sección para pagar menos el viaje.

Los primeros tranvías aparecieron con la electrificación de los servicios y correspondió a la Compañía Anglo Argentina la iniciativa, que echó a rodar la línea 2 el 30 de julio de 1902. Esta es la línea numerada más antigua de la ciudad. En la medida que se inauguraban nuevos servicios iban apareciendo más números de línea.

Pero la inventiva de los flamantes colectiveros detuvo el fraude de entrecasa: uno de ellos hacía una marca con tiza en el pantalón del pasajero pan saber adónde había subido y hacerle abonar lo justo en su punto de descenso ya que era entonces cuando se pagaba. También le pasaban un cepillo para ropa por la marca, eso si. Muy poco después, el 12 de octubre, día de la asunción de Ynigoyen, se inauguraba la segunda línea de taxis-colectivos. La primera fue bautizada, claro está, como la Nr. 1; esta segunda ya no está tan claro, como la N0 8. Iba también por Rivadavia pero llegaba hasta Plaza de Mayo.

El “taxi-colectivo” era un simple vehículo convencional con una capacidad para 7 personas. Luego irían expandiéndolo paulatinamente, el colectivo será el resultado del uso del automóvil carrozado sobre el chasis de camión adaptado -con pequeñas mejoras- con el fin de aumentar la capacidad de pasajeros. Es por ello que conserva su característica trompa, a diferencia de los ómnibus con su parte frontal achatada.

Al competir en la misma calle hubo malestar, encontronazos, peleas y se dice que hasta algún tiro al aire, pero finalmente decidieron fusionarse y formar una sola línea que terminó siendo muy exitosa. El colectivo afrontó inconvenientes de todo tipo, ofensivas de los tranvías, impuestos especiales, incluso expropiaciones. Pero ganó las batallas y terminó ganando la guerra. El invento pasó a Uruguay, Paraguay, Brasil y, poco a poco, a muchas otras ciudades del mundo.

El vehículo creció , fue pintado con alegres colores que servían para identificarlo, inscribió en sus costados el nombre de la empresa, llevó indicaciones y leyendas fileteadas finamente y hasta dejó que le colgaran el consabido zapatito del nene del espejito retrovisor. Cada uno de sus inventores fue dando un pasito más atrás y más allá, adonde siempre hay lugar, pero dejándonos su creatividad de recuerdo. Y el colectivo, ahí anda. literalmente hablando.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

El lunes 24 de septiembre, en Primera Junta, los transeúntes se encontraron con una novedad, ocho choferes de taxi que voceaban: «¡A Plaza Flores diez centavos!». Todos ellos habían decidido ofrecer viajes colectivos para enfrentar la creciente escasez de pasajeros como consecuencia de la exorbitante tarifa de un peso que se está cobrando.

La idea surgió la tarde anterior en el café La Montaña, de avenida Rivadavia y Carrasco, donde los taxistas José García Gálvez, Pedro Echegaray, Rosendo Pazos, Felipe Quintana, Lorenzo Forte, Rogelio Fernández, Aristóbulo Bianchetti, Antonio González y otros, discurrían sobre cómo ganar clientes. Al parecerfue Manuel Pazos el que tuvo la idea de llevar por un precio módico a varios pasajeros que fueran al mismo destino.

Pese a las intensas lluvias de esa mañana no les fue fácil convencer a los potenciales clientes, hasta que a las 8 y media se animó un caballero y, tras él, subieron otros. El éxito del emprendimiento sumó autos y ahora ya establecieron un recorrido: desde Primera Junta, con una parada en Plaza Flores, finalizando en Lacarra y Rivadavia, donde comienza el recorrido inverso.

Los taxistas anunciaron que el 12 de octubre dará inicio una nueva ruta, desde Nazca y Rivadavia hasta Plaza de Mayo. Y hay otra novedad: como los vehículos están quedando chicos, los socios José Fonte y José Chinfalo carrozaron su coche en el taller de Calzón v Rodriguez Hnos. con lo que pueden llevar a diez pasajeros cómodamente sentados.

Cabe destacar que las mujeres, al principio reticentes a viajarsolas en un auto con tantos hombres, comenzaron a utilizar el servicio cuando algunos choferes optaron por incluir a novias o hermanas en el pasaje. Las empresas ferroviarias y tranviarias de capital extranjero, sobre todo la Angloargentina, presionan a las autoridades para que eliminen esta competencia, que les resta pasajeros, pero todo indica que no lo van a conseguir.

Fuente Consultada:
Crónica Loca de Víctor Sueiro y www.prensamercosur.com.ar