La Década Infame

La Oposicion o reacciones al gobierno de Juan Manuel de Rosas

La Oposición o Reacciones al gobierno de Juan Manuel de Rosas

El levantamiento de Corrientes. La primera reacción armada contra la política de Rosas se produjo en Corrientes. El 20 de enero de 1839, el gobernador, coronel Genaro de Astrada, desligó a su provincia de la Confederación e hizo un llamado — que no tuvo eco— a las demás integrantes de aquélla. De tal manera, emprendió solo la guerra al Restaurador.

Rosas, en tanto, facultó al general Pascual Echagüe —gobernador de Entre Ríos— para dominar la insurrección. Junto con los generales Justo José de Urquiza y Servando Gómez, Echagüe invadió Corrientes con un ejército de 7.000 efectivos. El 31 de mayo del mismo año, las fuerzas correntinas cayeron derrotadas en Pago Largo. Berón de Astrada fue sacrificado en el campo de batalla; los prisioneros, degollados, y la rebelión, refrenada por completo.

La conspiración de Maza. Simultáneamente, en Buenos Aires se tramaba una conspiración para derrocar el régimen rosista. Los elementos conjurados, que habían pertenecido a la Asociación de Mayo, se agruparon en el Club de los Cinco y contaron con el apoyo del jefe del Regimiento 3 de Caballería coronel Ramón Maza — cuya familia tenía íntima amistad con Rosas — para realizar el pronunciamiento militar.

En conocimiento de la conjura, Rosas ordenó la detención del coronel Maza el día anterior al del estallido revolucionario. La situación del Dr. Manuel Maza — padre de Ramón y presidente de la Legislatura de Buenos Aires— se tomó muy delicada.

En homenaje a la antigua amistad, Rosas, por intermedio del cónsul norteamericano Alfredo Slade, le propuso abandonar el país. Pero Maza no se acogió al exilio y fue asesinado en su despacho de la Legislatura (27 de junio de 1839). Al día siguiente, fue fusilado su hijo Ramón. No obstante el rigor, los otros complicados en la conjura recibieron el indulto más adelante.

La Revolución del Sur. La intriga revolucionaria de Maza no fue un hecho aislado; se vinculaba con una insurrección en la campaña planeada por un núcleo de hacendados del Sur de la provincia de Buenos Aires.

La revolución, cuyos principales jefes eran Pedro Castelli y Ambrosio Crámer, se produciría coincidentemente con una invasión del general Lavalle. El movimiento estalló en el pueblo de Dolores (29 de octubre de 1839) y tuvo repercusiones de idéntico significado en Monsalvo (Maipú) y Chascomús.

A último momento Lavalle cambió su estrategia y marchó hacia Entre Ríos. Los sublevados fueron abandonados a su suerte y derrotados por el coronel Prudencio Rosas en Chascomús (7 de noviembre de 1839). Castelli y Crámer fueron degollados y sus cabezas fueron expuestas en picas en las Plazas de Dolores y Chascomús, respectivamente. Los sobrevivientes huyeron hacia el Tuyú en donde fueron recogidos  por los barcos franceses que bloqueaban el puerto de Buenos Aires. La Revolución del Sur fue declarada “crimen de alta traición contra el Estado”.

La campaña de Lavalle. Los exiliados en Montevideo, constituidos en Comisión Argentina, habían proyectado un movimiento armado contra Rosas. El general Juan Lavalle —cuyo cambio de planes malogró la Revolución del Sur— recabó ayuda d los franceses bloqueadores y organizó una campaña militar con el fin de batir la fuerzas gubernamentales.

Lavalle partió de la isla de Martín García y desembarcó cerca de Gualeguaychú internándose, luego, en territorio entrerriano. El 20 de setiembre de 1839, derrotó en Yeruá a las tropas del gobernador delegado Vicente Zapata. Pasó a Corrientes provincia en donde entrevistó al gobernador Pedro Ferré —quien prestó ayuda a si causa— y estableció el campamento de Ombú para la organización del ejército A principios de 1840, aumentadas sus fuerzas a 4.000 hombres gracias a los contingentes correntinos de Ferré y equipadas aquéllas con armamento y pertrechos franceses, Lavalle se dirigió a Diamante.

El 10 de abril de 1840, sostuvo un encuentro con las tropas de Echagüe en Don Cristóbal, cuyo resultado indeciso le obligó a batirse nuevamente en Sauce Grande (16 de junio de 1840) hasta alcanzar la victoria. Sin embargo, Lavalle no sacaba partido de su triunfo y, dirigiéndose a Buenos Aires, desembarcó eh San Pedro conel auxilio de la escuadra francesa. Esa misma noche (5 de agosto de 1840) dispersó a las fuerzas federales del general Angel Pacheco en el arroyo Tala y, en su marchó hacia Buenos Aires, se demoró inexplicablemente en Merlo. Su tardanza dio ocasiór a Rosas para alistar sus fuerzas en combinación con Manuel Oribe y Juan PabloLópez, quienes lo hostigaron obligándole a internarse en Santa Fe. Allí, Lavalle tomó por asalto la ciudad a pesar de la resistencia opuesta por el general Eugenio Garzon.

La coalición del Norte. Durante la administración de Bernabé Piedrabuena en la provincia de Tucumán (1838), su ministro de gobierno Marco M. Avellaneda —imbuído por el ideario de la Asociación de Mayo— inició un movimiento para derrocar el régimen rosista. El proyecto, alentado por el gobernador, se extendió también a las provincias d& Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja, que se pronunciaron contra Rosas. Advertido de los detalles del hecho, el gobernador de Santiago del Estero, Felipe Ibarra, lo comunicó a Buenos Aires.

Rosas, entonces, comisionó al general La Madrid para que retirase de Tucumán las armas que habían quedado en la provincia después de la guerra contra la Confederación Peruanoboliviana; pero, a poco de llegar, La Madrid se rebeló y se plegó a la revolución. El 24 de setiembre de 1840 las provincias adheridas al pronunciamiento constituyeron la Liga del Norte.

La Madrid, nombrado jefe de las tropas rebeldes, tomó la ciudad de Córdoba y esperó allí la incorporación de Lavalle. Pero Oribe —que había salido de Buenos Aires con 10.000 efectivos— alcanzó a Lavalle en Quebracho Herrado (28 de noviembre de 1840) lo derrotó y, prácticamente, destruyó su ejército. La provincia de Córdoba fue evacuada y, en diciembre, tomada por Oribe.

La Madrid retrocedió hasta Tucumán y Lavalle estableció su cuartel general en Sinsacate (Córdoba). Desde allí desprendió dos destacamentos, hacia Mendoza y 7/8 de enero de 1841) por las fuerzas del general Angel Pacheco; el segundo, sorprendido y destrozado en Machigasta (La Rioja, 20 de marzo de 1841) por el gobernador de Mendoza, José Félix Aldao.

La situación del ejército unitario se tomó crítica, pues mientras Lavalle marchaba rumbo a Tucumán, Aldao invadía La Rioja y derrotaba en Sañogasta (20 de junio de 1841 i al gobernador de la provincia y jefe de la Liga del Norte, general Tomás Brizuela, quien fue asesinado por sus propios soldados.

El 16 de agosto del mismo año, Acha penetró en San Juan y obtuvo una victoria sobre las fuerzas del gobernador Nazario Benavídez en Angaco; pero con tan poca suerte que, al mes siguiente, cayó vencido en el mismo sitio. Fusilado junto al río Desaguadero, su cabeza fue expuesta en una pica.

La Madrid, a su vez, entró en Mendoza con el resto de sus tropas; allí fue derrotado por Pacheco en la batalla de Rodeo del Medio (24 de setiembre de 1841). Los sobrevivientes huyeron a Chile.

En medio del desconcierto de la guerra, Lavalle se reunió con Marco Avellaneda —ahora gobernador de la provincia— en Tucumán; su propósito era no perder el dominio de Salta y Jujuy. No obstante, Oribe invadió Tucumán y derrotó a Lavalle en Famaillá (19 de setiembre de 1841) donde aniquiló sus fuerzas. Avellaneda, Vilela y otros fugitivos del desastre, traicionados por el capitán Sandoval, cayeron prisioneros. Sometidos a un Consejo de Guerra por Oribe, fueron degollados en Metán (Salta, 3 de octubre de 1841) y sus cabezas expuestas en la plaza mayor de la ciudad de Tucumán.

Lavalle, por su parte, inició la retirada hacia el Norte con los restos de su ejército —200 hombres—. Una partida federal lo alcanzó en Jujuy y le dio muerte el 9 de octubre de 1841

La Década Infame Características Causas Consecuencias Resumen

Resumen de la Década Infame – Características, Causas y Consecuencias

A partir del 6 de setiembre de 1930, fecha en que se verifica el pronunciamiento militar del general Uriburu, se inaugura en el país un período que la historia recuerda con el sugestivo calificativo de «Década Infame«, título de uno de los libros del periodista José Luis Torres, que por extensión se usó para definir todo ese tramo de nuestra existencia nacional.

Un desprecio por lo popular evidenciado en las clases dirigentes, una marcada intervención de los intereses económicos externos, son las caractersticas más definidas de esa época.

Y a ellas debe agregarse la práctica de componendas (tratos ilegales) y métodos electorales que desvirtuaron el sentido democrático de las elecciones, convirtiendo al acto comicial en un verdadero fraude, «un fraude patriótico», para usar palabras de los interesados en perpetuarse en el gobierno, a toda costa.

golpe militar de 1930

El de 6 de septiembre de 1930 el general José Félix Uriburu lidera un golpe militar que  derroca al presidente Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical, quien había sido elegido democráticamente para ejercer su segundo mandato en 1928

LA HISTORIA ARGENTINA: El 6 de septiembre de 1930, un golpe militar encabezado por el general José Félix Uriburu desalojó del poder algobierno de Hipólito Yrigoyen.

La coalición revolucionaria, que sólo compartía su oposición al gobierno radical y su vocación conservadora y oligárquica, pronto se escindió en dos líneas.

Una de ellas, liderada por Uriburu, acompañado por un núcleo nacionalista y por grupos conservadores de Buenos Aires, pretendía transformar el orden político nacional, de acuerdo con las ideas de los regímenes fascistas que estaban creciendo en Europa.

La otra, liderada por el general Agustín P. Justo (imagen izq.) , procuraba la restauración del orden político anterior a 1916.

Respecto a Uriburu su gobierno tendría un caracter autoritario, represivo y violento, restringiendo las libertades políticas de un sector de la población, como por ejemplo los obreros, pero a  partir de 1931, la línea política fue marcada por Justo, quien, en noviembre de ese año, fue elegido presidente.

El rasgo saliente de esa política fue el control fraudulento del proceso electoral (llamado fraude patriótico) con el fin de impedir la vuelta del radicalismo al poder.

Dos hombres vinculados al forjismo, (Dellepiane y del Mazo) pusieron un acento especial a sus denuncias: las vinculaciones existentes entre esa práctica electoral denominada fraude patriótico y los grandes negociados de la época, que los gobiernos fraudulentos realizaban juntamente con los intereses económicos extranjeros y particularmente con el colonialismo británico.

Se referían a casos como el de la CHADE, los transportes de Buenos Aires y sobre todo el tratado Roca-Runciman que fue denominado «Estatuto legal del coloniaje».

La Justificación del Fraude Patriótico: La práctica del fraude patriótico no duró un día: al contrario, por más de 10 años fue la escalera que condujo a los principales sitiales desde los cuales se ejerce el poder.

Pero ya desde el gobierno del general Uriburu (desde el 6 de setiembre de 1930 al 20 de febrero de 1932) van apareciendo los primeros escritos y proclamas que dejan entrever una serie de justificaciones y propuestas del fraude patriótico.

Uno de los soportes intelectuales del nuevo régimen, el interventor de la provincia de Córdoba, Carlos Ibarguren, es el eje de ese pensamiento que hace referencia a «la incapacidad de las mayorías» para darse un gobierno «inteligente y armónico».

Según esas tesis, las mayorías argentinas, por su reciente incorporación a la vida política del país, no se han consustanciado con las esencias de la nacionalidad, viven una especie de minoría de edad, son arrastradas por los demagogos, no analizan suficientemente los deberes inherentes a ese derecho —el voto— que se les ha otorgdo y, por todo ello, necesitan de una tutela. Leopoldo Lugones

Esos conceptos son completados por los que emitió otro de los ideólogos de la revolución militar setembrina: el poeta Leopoldo Lugones.

Prolífico autor, Lugones redondea estas frases en Política Revolucionaria, El único candidato, El Estado Equitativo, La Patria Fuerte y La Grande Argentina y expresa: la tutela debe ser ejercida por «los viejos señores» y quienes mejor representan a esos verdaderos «gentlemen» que son los militares.

Las masas mayoritarias —agregaba— no ven más allá de su categoría de «clientela de las urnas» y por eso le corresponde al Ejército decidir sobre los contenidos a ofrecerles en una «limitación de boletas» que acentuén la «grandeza» y prescindan de la «debilidad» y de la «pequenez» de las apetencias populares.

A partir de ese momento, por intermedio de ese lenguaje doctoral, paternalista y «formativo», el fraude estaba justificado y se lanzaría a imponer su metodología: la política del favor personal, la corrupción, el asalto a los clubes opositores, el robo y la violación de las urnas, la confiscación y adulteración de las libretas cívicas y hasta la tortura y la muerte, si era necesario. Prácticas no demasiado caballerescas, después de todo.

CARACTERÍSTICAS: Esta nueva etapa histórica, es conocida popularmente como «la década infame», y se caracterizó por la ausencia de la participación popular, la persecución a la oposición, la tortura a los detenidos políticos, la creciente dependencia de nuestro país y la proliferación de los negociados.

Hacia mediados de la década del ’30 se produjeron algunos cambios en la situación política y social.

El radicalismo levanta la abstención electoral, lo que le permitió a Amadeo Sabattini alcanzar la gobernación de Córdoba. Por otro lado, aumentó la agitación social, sobre todo a causa de las huelgas del sector de la construcción.

Las elecciones del 5 de septiembre de 1937 le dieron el triunfo a la fórmula Roberto M. Ortiz-Ramón S. Castillo. Una vez en el gobierno, Ortiz intentó llevar a cabo ciertos cambios en las prácticas políticas de la restauración conservadora.

Pero en 1940, gravemente enfermo, el presidente se vio obligado a delegar el poder en manos del vicepresidente Castillo.

En 1942, poco antes de su muerte, Ortiz renunció a su cargo y Castillo quedó como presidente.

Agustín P. Justo

Ver: Gobierno de Agustin P. Justo y Biografia

El general Justo asumió el mando el 20 de febrero de 1932 y en esta forma reanudó el normal funcionamiento de sus instituciones.

El presidente dispuso seguir una política de conciliación y una de sus primeras disposiciones fue el levantamiento del estado de sitio.

La situación financiera era delicada, por cuanto el gobierno provisional no había llegado a controlar el déficit económico.

La crisis mundial continuaba perjudicando a nuestro país y había originado el alza de las tarifas aduaneras y el cierre de importantes mercados del extranjero.

El gobierno tomó una serie de medidas, entre ellas modernizó el sistema rentístico y aplicó por primera vez el impuesto a los réditos, creó el Banco Central de la República y levantó un empréstito interno de carácter patriótico.

La dependencia económica de nuestro país con Gran Bretaña y la política proteccionista adoptada por esta última nación después de la Conferencia de Ottawa   (mediados   de   1932)   agravaron   el   problema   económico   argentino.

En efecto: en la citada asamblea, dicha potencia manifestó que de preferencia se abastecería con productos de sus propios dominios, con lógica exclusión de los países extranjeros.

Esta disposición provocó inquietud en nuestro gobierno y en los círculos ganaderos, por cuanto Gran Bretaña se surtía particularmente de carnes argentinas.

El general Justo dispuso que partiera hacia Londres una comisión presidida por Julio A. Roca, a fin de gestionar un convenio comercial con Gran Bretaña.

Después de difíciles tramitaciones se firmó en Londres el tratado Roca-Runciman, así llamado por los funcionarios que representaron a los dos países.

El convenio resultó muy beneficioso para la potencia europea, que pasó a controlar el 85 % de la exportación de nuestras carnes y además se aseguraba un «benévolo tratamiento» para los capitales británicos invertidos en la Argentina.

La firma del tratado provocó intensos debates en el Congreso Nacional —se recuerda la oposición del senador Lisandro de la Torre—, aunque fue aprobado.

El gobierno aplicó un plan económico intervencionista y dispuso regular oficialmente la producción. Se creó la Junta Nacional de Carnes, la Reguladora de Granos, la de la Industria Lechera y la Reguladora de Vinos.

La decisión con que fueron encarados los difíciles problemas de la crisis —más el aporte de las buenas cosechas y el impulso del trabajo— permitió obtener el éxito deseado a fines de 1936.

Entre las realizaciones progresistas de la presidencia del general Justo merecen citarse: la instalación de una amplia red de elevadores de granos, el impulso dado a la explotación petrolífera, la creación de la Dirección Nacional de Vialidad, que construyó gran cantidad de caminos pavimentados —entre ellos el de Buenos Aires a Mar del Plata—, la inauguración de importantes obras públicas, como la Plaza de la República y la avenida 9 de Julio; la habilitación de nuevas líneas de subterráneos, etc.

En el orden social se promulgaron leyes relativas a indemnizaciones por despido, a vacaciones pagas y al descanso el sábado por la tarde.

Resumen de la Década Infame: (1930-1943)

  • El presidente Irigoyen enfermó y fue reemplazado por el vicepresidente Martínez.
  • El radicalismo estaba dividido entre los personalistas o irigoyenistas y los antipersonalista.
  • Al nivel mundial había una verdadera crisis económica causada por la caída de la bolsa de Wall Streetdando lugar al nacimiento de gobiernos autoritarios que derrocaron a aquellos democráticos, como el fascismo y el nazismo.
  • El crack del 24 de octubre de 1929 de la bolsa norteamericana generó:
  1. a) Una gran recesión mundial.
  2. b) Caída de la producción
  3. c) Caída de los salarios.
  4. b) Desocupación.
  5. e) Se achicaban las exportaciones.
  6. f) No había créditos internacionales.
    • Los items a) al f) no fueron ajenos a la Argentina.(huelgas, desorden social, hambre)
    • En el año 1930 hubo 10 movimientos o golpes militares de los cuales 6 salieron exitosos.
    • En Argentina, Irigoyen ya no era garantía para los intereses de los grupos económicos, que se encontraban asediados por la crisis mundial.
    • El 6 de septiembre de 1930 un golpe militar encabezado por el salteño Uriburu destituye al régimen democrático de Irigoyen, de esta manera se inicia la década infame, vuelven los antiguos conservadores, oligarcas, que defendían el modelo agro exportador.
    • Irigoyen fue detenido en la isla Martín García.
    • Ellos odiaban al radicalismo, lo llamaban «la chusma» y el pueblo aceptó este golpe pensando que podría ser una solución a sus problemas laborales.
    • Los golpistas se dividieron en dos líneas, la de Agustín P. Justo que quería volver al orden político anterior a 1916, y la otra con tendencias fascista, que deseaba implantar el régimen de Musolinni, basado en el corporativismo. Quería reformar la Constitución Nacional.
    • Uriburu gobernó durante 18 meses e implantó el estado de sitio y la ley marcial, disolvió el Congreso, intervino las provincias y universidades, persiguió a los opositores, e intentó modificar la ley Saenz Peña. Fue un gobierno sumamente autoritario, de todas manera comienza una etapa de apertura democrática.
    • Se realizan elecciones en 1931 para gobernador de la prov. De Buenos Aires, y gana el vapuleado partido radical, poniendo de manifiesto el descontento de una mayoría con el régimen instaurado.
    • El gobierno golpista no pudo aceptar esta derrota y decide anular las elecciones, argumentando un fraude electoral, de esta manera esta derrota dá por fracasado el proyecto pro- fascista de Uriburu, el cual se retira del escenario político.
    • La política de J. P. Justo toma vigor y forma la CONCORDANCIA, un partido político formado por la unión de diversas fuerzas, como los socialistas, comunistas, conservadores, radicales no personalistas. El vicepresidente propuesto era Julio Argentino Roca hijo.
    • El partido radical no concurrió a los comicios porque fue proscrito por el gobierno, su candidato era Marcelo T. De Alvear.
    • La Concordancia le ganó al partido de Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto, conocido como la Alianza Civil. Agustín P. Justo militar, ingeniero civil y conservador llegó al poder.
    • La crisis mundial que inicialmente se pensó que sería un desorden pasajero y que pronto se reactivaría, continuó con sus males y las medidas tomadas en su momento no alcanzaron a equilibrar el caos.
    • Los gobierno afectados se alejaron del liberalismo, para intervenir activamente en la economía nacional, por ejemplo en EE.UU. Rooselvelt lanzó el plan «New Deal» o Nuevo Trato.
    • Nació el proteccionismo, dejando de lado el libre cambio de Adam Smiht, padre del liberalismo económico y se crearon Juntas Reguladoras de Precios y Producción de granos, carnes, y demás productos. Se reestructuró Y.P.F. y se creó el Banco Central.
    • Se realizaron grandes obras civiles, como la Avda. Gral. Paz y 9 de Julio. Se creó la Dirección Nacional de Vialidad que construyó miles de Km. de rutas.
    • Se construyó el Colegio Militar de El Palomar, el Hospital Militar de Campo de Mayo, la Escuelas de Aviación de Córdoba y demás edificios militares, confirmando a su vez su papel en la sociedad.
    • A nivel internacional, Inglaterra país que siempre tuvo una estrecha relación comercial con Argentina, tomó medidas nacionales, que protegían a la industria inglesa y dejaba de lado la compra de carnes y cereales a nuestro país.
    • Como esta medida perjudicaba notablemente a los terratenientes, ganaderos y hacendados, frigoríficos, estancieros, dueños del poder económico y político del país, presionaron para que el gobierno tome medidas que le aseguren su bienestar económico.
    • Una comisión encabezada por Julio Argentino Roca hijo, se dirigió a Europa y firmó el famoso Tratado de Roca-Runciman, en donde Argentina le concedía todo de tipo de beneficios y protecciones a las empresas inglesas que mantuvieran su relación comercial con los poderosos de Argentina.
    • Le aseguró una ganancia mínima a las empresas inglesas que se dedicaban al transporte de pasajeros y de carga, como los trenes y transporte urbano. Así también les eliminó el impuesto de sus importaciones de elementos para el mantenimiento de sus mismos transportes.
    • Lisandro de la Torre, senador por Santa Fe, denunció en el Congreso estas maniobras del gobierno nacional, en pos de un grupo poderoso, el cual gozaba de privilegios y además se estaban protegiendo a las industrias frigoríficas extranjeras.
    • Esta situación hizo que un matón a sueldo intentara matarlo, pero su compañero de bancada, Enzo Bordabehere, se interpuso en el recorrido de la bala, y resultó muerto.
    • Lisandro de la Torre, se aleja de política y en 1939 se suicida.
    • De todas maneras el clima de crisis continuaba, pues las exportaciones de los productos tradicionales no se mantuvo como se esperaba, y la clase conservadora junto a su modelo agropecuario entró en crisis.
    • El gobierno entonces apoyó la incipiente industria nacional, marcando una etapa denominada como proceso de sustitución de importaciones, ahora en el país se construiría lo que antes de importaba. En 7 años la industria creció un 45%. (pero la industria liviana , productos de consumo)
    • Surgieron industrias textiles, de electrodomésticos, de remedios, de productos químicos, de máquinas agrícolas. Las industrias de asentaron en Capital Federal y Gran Bs.As., Bahía Blanca, Rosario, Santa Fé, Córdoba, etc. Hubo como un éxodo desde la zona rural a la ciudad que les ofrecía alguna salida laboral. Nacieron las villas miserias en los alrededores de las ciudades. Los recorridos de los tranvías y nuevos colectivos se extendieron.
    • De esta manera el modelo agro-exportador llegó a su fin.
    • En 1930 nació la C.G.T. y se fue fortaleciendo al paso de los años pues los obreros industriales crecieron al compás de la evolución industrial.
    • En 1938 hay nuevamente elecciones, llega al poder por la Concordancia, Roberto Ortíz y Ramón Castillo, por supuesto se recurrió al fraude electoral.
    • Ortíz deseaba terminar con este sistema fraudulento pero no pudo sanear la clase política, su salud empeoró por una diabetes, dejándolo ciego; ya alejado del gobierno fue sustituido por su segundo: Ramón Castillo quien retomó las prácticas del fraude. Simpatizaba con las potencias del Eje, pero se mantuvo en la neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial, decisión tomada por su antecesor presidencial.
    • Ortíz apoyó la candidatura para las nuevas elecciones a un conservador salteño, Robustiano Patrón Costa, que defendía los intereses norteamericanos. De llegar este al gobierno (seguramente mediante el fraude) ponía en peligro las ideas fascistas de un grupo militar (logia) conocido como el GOU (grupo de oficiales unidos), que apoyaban al Eje y temían que la Argentina cambiara su postura frente a la Guerra.
    • El 4 de Junio de 1943 esta logia decidió llegar al poder mediante un golpe de estado, tomando ahora la presidencia Pedro Ramírez, ministro de guerra del gobierno anterior. Ahora como Ministro de Guerra llegaba el Gral. Domingo Perón quien también organizó la Secretaria de Previsión Social.
    • Nuevamente se volvía a repetir la historia y un gobierno democrático era volteado por un golpe militar, que recurriría a prácticas autoritarias como la disolución del Congreso, proscripción de partidos políticos y control de los medios de comunicación e intervención a las universidades.
  • Finalizó la restauración conservadora de la misma forma en que llegó al poder: un golpe militar.

CONCLUSIÓN: «Década Infame» y «Fraude Patriótico» son los pilares de una de las etapas más negras de la historia política argentina, en la cual los valores cívico democráticos sufrieron un duro ataque. En esa época, el proceso electoral fue despojado do su más íntima significación, la de permitir que los put los, a través de comicios limpiamente celebrados, instituyan los gobiernos que más adecuados consideren y que, después de todo, serán quienes regirán su futuro. Al contrario, en esos años, la voluntad popular fue continuamente bastardeada.

La violencia fue la moneda corriente y en sus casos extremos estuvo representada por las muertes del diputado cordobés José Guevara (1933) y del senador nacional Enzo Bordabehere (1935) y por la inauguración de las torturas «a la moderna» —picana eléctrica incluida— aplicadas por los poseedores de más de un apellido famoso. Como telón de fondo de ese cuadro de fraude electoral y de represión a los opositores, se recortaban los más resonantes casos de escándalos económicos y la más descarada intervención del colonialismo inglés.

En lo que respecta a la economía, los ingresos de la aduana disminuyeron debido a la caída del comercio con el resto del mundo. Consecuentemente se sucedieron numerosas quiebras de negocios y empresas. La moneda nacional perdió valor, disminuyeron las exportaciones e importaciones, cayendo los salarios de las clases media y baja, y se incrementó la desocupación.

El fraude en las provincias: La práctica del fraude patriótico no era privativa de la capital, también las provincias conocieron también la aplicación de ese metido, nefasto para los intereses populares y la democracia. Buenos Aires, Santa Fe y Corrientes, pilares de población y de productividad, fueron las que más lo padecieron.

En la primera de las citadas, las figuras de Alberto Barceló y su hombre de confianza, Luis Ruggiero «Ruggierito», se destacaron nítidamente. Mediante una política de favores personales y de concesiones económicas, ambos fueron tejiendo una compleja red de intereses y dependencias, en cuya cúspide se instalaba Barceló, especie de señor de horca y cuchillo de Avellaneda, vinculado a los altos estratos dirigentes y sociales del país.

A su lado, «Ruggierito» era el indicado para la realización de los «trabajos sucios» y para el trato directo con la «clientela electoral», cuya psicología dominaba, porque era uno de ellos. Barceló, verdadero campeón del «voto cantado» fue amo político —y más que político— de toda esa zona del sur y Ruggiero lo secundó eficiente y fielmente hasta que cayó víctima de un atentado preparado, según algunos, por el propio Barceló, que venía su prestigio empañado por la creciente popularidad de su guardaespaldas.

En Corrientes, por su parte, el gran defensor del fraude patriótico fue Juan Ramón Vidal, que tenía en su casa, como un verdadero trofeo, una biblioteca atestada de libretas cívicas y se paseaba por delante de las mesas receptoras de votos con un cartel que decía: «Los hijos de Corrientes, como son valientes, votan en voz alta». En los alrededores de la basílica de Itatí, se vendían estampitas con su rostro al pie de la imagen de la Virgen.

En Santa Fe, por último, quien dominaba la escena en este sentido era Juan Cepeda, propiciador de métodos tan simples como su nombre: compra de libretas, favores personales, desaparición de boletas y de urnas, persecusión —por medio de comisarios y jueces de paz— de los más díscolos.

AMPLIACIÓN DEL TEMA
CRÓNICA DE LA ÉPOCA
AGUSTÍN P. JUSTO SE IMPUSO MEDIANTE FRAUDE
NOTA DEL HISTORIADOR MARIO GLUCK
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

Este año fueron las elecciones nacionales, que tuvieron por objetivo normalizar la situación institucional. Agustín P. Justo y Julio Argentino Roca (h) ganaron por un margen importante a su principal rival: la Alianza Civil, formada por los partidos Demócrata Progresista y Socialista, que llevó como candidatos a Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto. La Unión Cívica Radical decidió abstenerse, por la proscripción de su candidato «natural», Marcelo T. de Alvear. Sin embargo, su proscripción no llevó a sus afiliados y simpatizantes a votar en blanco, salvo una pequeña minoría.

La Alianza Civil denunció fraude, especialmente en las provincias de Buenos Aires y Mendoza. Dicho fraude se hizo, según algunos, con el consentimiento del gobierno provisional, en apoyo del candidato triunfante. Hasta ahora no está probada esta denuncia, pero se sabe que algunos grupos ligados al Partido Demócrata Nacional han reincidido en viejas prácticas que creíamos desterradas. De cualquier manera, aunque la denuncia de la Alianza Civil se comprobara y se decidiera anular las elecciones, unos nuevos comicios no lograrían revertir significativamente los resultados electorales. Las posibilidades de la Alianza estaban y están en sus dos territorios fundamentales: Capital Federal para los socialistas y Santa Fe para los Demócratas Progresistas.

Independientemente de esta denuncia, las elecciones estuvieron signadas por un clima en el que el fraude, la proscripción y la represión política estuvieron a la orden del día. Prueba de ello fueron la anulación de las elecciones a gobernador de la provincia de Buenos Aires, la persecución a disidentes, como la escritora Salvadora Medina Onrubia, y el veto a la candidatura de Alvear.

A primera vista, se podría pensar que estas elecciones representan un triunfo de lo que el destituido caudillo radical llamo el «régimen», es decir, los sectores más conservadores de nuestra sociedad. Los apoyos de una parte del ejército, la Sociedad Rural, el Partido Demócrata y los grupos conservadores del interior serían una prueba contundente de esa primera impresión. Esa visión inicial empieza a tener matices cuando vemos que los apoyos que recibió Agustín P. Justo también vienen de otros sectores, como los recientemente escindidos Socialistas Independientes, radicales antipersonalistas, como José Nicolás Matienzo y Eduardo Laurencena, y caudillos del mismo partido preocupados por la cuestión social, como el impetuoso Ricardo Caballero de Santa Fe. Otro de los apoyos notables fue el de la Unión Nacional Agraria, partido constituido por la Federación Agraria Argentina, representante de los chacareros.

Quizá debamos preguntarnos quién o quiénes fueron derrotados para entender el resultado electoral. En primer lugar, es claro el fracaso del general José Félix Uriburu y su ideólogo Carlos Ibarguren, con su proyecto corporativo e inspirado parcialmente en el fascismo italiano. También fracasaron los que, como en algún momento lo hizo Lisandro de la Torre, acompañaron al militar en su cruzada destructiva contra el personalismo radical, en tanto expresión del voto de las masas. Así, tanto el proyecto de destruir los partidos políticos como el de consagrar el voto calificado resultaron inviables como formas de limitar la participación política democrática.

En cambio, Agustín Justo apostó a integrar aunque sea una parte del radicalismo en su versión antipersonalista. Además, consiguió adhesiones en el Ejército, en los grupos nacionalistas y en la propia izquierda con los socialistas independientes. Algunos sugieren que el general Justo es el hombre del momento porque es el mal menor para todos. Lo cierto es que claramente se está mostrando como un político hábil, capaz de conseguir apoyos de lo más heterogéneos. Tampoco desdeñó las recomendaciones; se dice que recibió durante toda la campaña centenares de pedidos de empleo, a los que respondió solícitamente, al mejor estilo del criticado Yrigoyen.

Justo entiende que hay cambios en la política argentina ante los que no se puede ser ciego como pretendió Uriburu. La realidad indica que no se puede hacer política sólo con los notables, sino que hay que atender a las masas, y no se puede prescindir de la Unión Cívica Radical.

Allegados al presidente electo nos han informado algunos nombres de su futuro gabinete: entre los más destacados se encontrarían el radical antipersonalista Manuel de Iriondo, en el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública; el socialista independiente Antonio de Tomaso en Agricultura, el abogado y estudioso de las finanzas Alberto Hueyo en Economía y el prestigioso Carlos Saavedra Lamas en Relaciones Exteriores. Por lo que se puede ver se trata de hombres de gran prestigio y capacidad intelectual y técnica para la administración. Sin embargo, aún está por verse si su administración será capaz de afrontar los desafíos de la economía y la política en estos tiempos, signados por la crisis económica que estalló hace apenas dos años.

NOTA DEL HISTORIADOR MARIO GLUCK
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

Gobierno de Hipólito Yrigoyen Conflictos y Causas de su Caída

PRESIDENCIA DE HIPÓLITO YRIGOYEN
Conflictos Políticos y Sociales-Causas de su Derrocamiento

Yrigoyen llega a la Presidencia con un enorme prestigio. Los diputados radicales han difundido en sus discursos la fascinante personalidad del caudillo, los grandes momentos de su vida y sus renunciamientos. (Desde 1892 ha rechazado los cargos de senador, diputado, gobernador y ministro). Su firmeza moral es legendaria y sus opositores rara vez ponen en duda su honradez, que es exaltada incluso por hombres del Régimen ,como por ejemplo, Pellegrini.

Yrigoyen Hipolito Gobierno

Ya Presidente, no se embriaga con el poder y no tolera ninguna forma de inmoralidad. Sobran los ejemplos. Cuando una gran inundación provoca la muerte de miles de vacas, el gobierno provincial le propone retirar sus animales antes de que llegue el agua a sus campos; Yrigoyen contesta: «Mientras no hayan sacado la hacienda del último vecino no sacarán la mía».

Y en cierta oportunidad en que los propietarios de ganado se niegan a venderlo por los bajos precios que se les ofrece, Yrigoyen rechaza con indignación la oferta que le hacen para vender el suyo. También fue Yrigoyen una fuerza corruptora a pesar suyo. Como es un buen sentimental, necesita ser amado y admirado; se siente, con sinceridad, el salvador del país y busca que lo alienten: fomenta así la adulación. Por otra parte, su sensibilidad ante la miseria lo lleva a repartir su fortuna personal —no muy grande—, la de sus amigos y a distribuir puestos administrativos en forma indiscriminada.

PRESIDENCIA DE HIPÓLITO YRIGOYEN

  • Hipólito Yrigoyen fue una figura mística del radicalismo, nunca emitió un discurso, no le interesaban los reportajes y escapaba de las fotos
  • 1916 hay elecciones bajo la flamante Ley Saenz Peña de 1912, el radicalismo presenta  la fórmula presidencial: Hipólito Yrigoyen – Pelagio Luna
  • Se enfrentan 3 partidos políticos: Radicales, los Conservadores y unos pocos Socialistas que habían logrado afianzarse en la ciudad de Bs. As. Lisandro de la Torre quiso unificar a liberales y conservadores de distintas provincias en el Partido Demócrata Progresista pero no lo pudo conseguir.
  • El Radicalismo era un partido político bastante organizado de alcance nacional, apoyado por comités distribuidos en todo el país.
  • Los conservadores eran un grupo heterogéneo de ideas políticas, poco organizado, pero convencidos de su triunfo electoral. Formaban parte del mismo todos los políticos que habían llegado al poder en 1880 de la mano de Julio Argentino Roca, es decir representaba al oficialismo.
  • Triunfa el radicalismo y se convierte en el primer presidente electo según la ley Saenz Peña.
  • Fue un gobierno nacionalista y popular.
  • Yrigoyen representaban a los sectores bajos y medios de la sociedad que desde principio de siglo se oponían a la conducción política de la vieja dirigencia oligarca. Estos sectores habían sufrido un cambio intelectual debido a su preparación educativa gratuita (ley 1420), y exigían su participación política y mejoras de las condiciones laborales.
  • Surgieron los primeros sindicatos que se reproducen por todo el país presionando cada vez mas al gobierno. Tenían una postura mas moderadora frente a los anarquistas, aceptaban el capitalismo y creían en la negociación mediante el diálogo.
  • Su gobierno trató desde un primer momento repartir mas equitativamente las riquezas del estado y las ganancias generadas del modelo agro exportador vigente.
  • Trato de mantener un diálogo fraternal entre el estado-patronal-obreros aunque muchas veces las manifestaciones sociales se les escapaba del control.
  • Debió soportar los efectos de la Primera Guerra Mundial, ya que hubo una caída importante de las exportaciones durante los 2 primeros años de su gobierno.
  • La economía sufría de una importante inflación y los sueldos caían constantemente, por otro lado disminuyó notablemente las exportaciones generando desocupación.
  • Trató de gobernar bajo los mandatos de la Constitución, repudió e intentó depurar los actos fraudulentos de las elecciones anteriores.
  • Sancionó leyes tales como la jubilación  de empleados de empresas privadas, jornadas de 8 horas, el descanso dominical, salario  mínimo, contratos colectivos de trabajo.
  • Prohibió el desalojo y aumentos de alquileres.
  • Protegió a los indígenas y los radicó legalmente en sus tierras.
  • Fomento la agricultura y la ganadería, otorgando créditos blandos a los productores.
  • Compró barcos usados e impulsó la Marina Mercante Nacional.
  • Apoyó la explotación del petróleo (encontrado de casualidad en 1907), y creó Y.P.F., frenando el intento del monopolio de empresas extranjeras.
  • Impulsó la nacionalización de los ferrocarriles en manos de los ingleses.
  • Los conservadores aun tenían mayoría en la Cámara de Diputados y Senadores y tuvieron la capacidad de bloquear gran cantidad de proyectos del ejecutivo.
  • Muchas provincias también quedaron en manos de los conservadores, e Yrigoyen apuntó el control a las mismas a través de intervenciones federales, pues consideraba ilegítimos a esos gobiernos que estaban desde antes de las elecciones de 1916.
  • Yrigoyen buscó apoyo en la juventud, en el sector estudiantil, y apoyó la Reforma Universitaria, estos venían pidiendo. El movimiento se originó en Córdoba y protestaban contra la injerencia e influencia eclesiástica en la educación. Además se oponían a los métodos obsoletos de enseñanza. Estos estudiantes habían recibido las ideas socialista de la revolución rusa y mexicana.
  • También intentó un acercamiento con los obreros apoyando algunas huelgas que  los sindicatos decidían realizar como medidas de fuerza para conseguir distintas mejoras laborales.

Conflictos Destacados:

Semana Trágica:

Los obreros de los talleres metalúrgicos Vasena en 1919, demandaban una reducción de la jornada laboral a 8 horas diarias y repudiaban la reducción salarial y el despido arbitrario. A fin de contrarrestar la huelga los empresarios contrataron personal (Liga Patriótica) para que juntamente con la fuerzas del orden persiguieran a los obreros, ocasionando en muchos la muerte. Hubo saqueos a armerías, incendio de iglesias, toma de talleres. El Gral. Dellepiane fue el encargado de repeler la rebelión que duró una semana.

La Patagonia Rebelde:(ampliar el tema)

La caída de las exportaciones y del precio de la lana hizo que se amontonaran totalmente los depósitos de fardos de lanas por falta de compradores. En 1920 y 1921 se generaron huelgas de peones que ya vivían en condiciones inhumanas. En 1922 impulsados por F.O.R.A. (Federación Obrera regional Argentina) exigieron mediante estas huelgas mejoras salariales y condiciones de trabajo. Paralelamente grupos de delincuentes se infiltraron y cometieron desmanes que se lo atribuyeron a los obreros. Los terratenientes reprimieron con violencia estos hechos. Yrigoyen envió al teniente Varela para que resuelva el conflicto y utilizó todo su poder para calmar a los huelguistas, muchos fueron torturados, muertos y fusilados. Algunos escaparon a Chile.

La Forestal:

En 1905 una empresa inglesa adquirió 2.300.000 ha. con bosques de quebracho colorado en la provincia de Chaco y Formosa. Se iba a extraer tanino para curtir cueros. La explotación fue depredadora y nunca se tuvo en cuenta un plan de reforestación de estos árboles, dado que el quebracho tarda 150 años en alcanzar la edad para la extracción del tanino. Pero no solo se explotaron los bosques sino también a todos los hacheros que vivían bajo condiciones de vida lamentable, casi esclavizante. Poca comida, muchas horas de trabajo, sin protección sanitaria, se enfermaban de tuberculosis o los mordía una víbora. La esperanza de vida era de aproximadamente 35 años. El estado nunca controló lo que allí sucedía.

La Vida del Obrero en el BosqueComo Compró Las Tierras
El Monopolio ComercialComprar «La Ley»

Reforma Universitaria:

Fue un movimiento que se inició en Córdoba y se extendió a otras Universidades Nacionales. Los estudiantes reclamaban participación en el gobierno de las facultades, junto a profesores y ex alumnos. Además pedían una modernización y actualización de metodología didácticas, profesores y planes de estudios, y se oponían a la injerencia eclesiástica   en la conducción de la misma. Yrigoyen apoyó la reforma y la misma se llevó a cabo con éxito.

Gabinete Presidencial:
Hipólito Yrigoyen
Vicepresidente: Pelagio B. Luna

MINISTROS
Agricultura: Honorio A. Pueyrredón, Alfredo Demarchi, Eudoro Vargas
Gómez y Carlos J. Rodríguez.
Guerra: Elpidio González y Julio Moreno.
Hacienda: Domingo Salaberry.
Interior
: Ramón Gómez y Francisco Beiró.
Justicia e Instrucción Pública:
José E. Salinas.
Marina: Federico Álvarez de Toledo, Julio Moreno y Tomás Zurueta.
Obras Públicas:
Pablo Torello.
Relaciones Exteriores y Culto:
Carlos A. Becú y Honorio A. Pueyrredón.

Ver: Yrigoyen y el petróleo argentino

SITUACIÓN INTERNACIONAL:

  • En 1914 comienza la Gran Guerra Mundial, Argentina se mantuvo en una posición neutral, pues quería mantener el negocio con los clientes tradicionales como Inglaterra.
  • Alemania hunde un barco de EE.UU. y este país decide entrar en el conflicto. Argentina sigue neutral, y comienza un alejamiento de los EE.UU.
  • Triunfó la revolución del proletariado, dirigido por Lenín, en Rusia. El zar fue destituido y los obreros, soldados y campesinos se hicieron del poder politizo ruso.

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AMPLIACIÓN DEL TEMA:

Al acercarse el fin de la primera presidencia de Yrigoyen reúne la Convención Radical para elegir candidato y, contra opinión de la mayoría de los delegados que proponen un vi y honrado radical, Yrigoyen impone a Marcelo T. de Alvear Lo elige porque siendo extraño al partido, sin este apoyo, tendrá que confiar la orientación política de su gobierno a Yrigoyen Pero sus planes fallan pues ya en la Presidencia, Alvear el entre sus ministros solo un hombre de confianza de Yrigoyen poco a poco, va echando por tierra las conquistas y la actitud antiimperialista del caudillo radical.

En 1923 se produce una nueva división del partido radical y en las elecciones internas triunfa la tendencia de Yrigoyen, que se seguirá llamando Unión Cívica Radical, frente a la minoría que apoya a Alvear —la Unión Cívica Radical Antipersonalista.

La segunda presidencia y el fin: Pero el desprestigio del gobierno de Alvear arrastra también a los antipersonalistas y eleva la personalidad de Yrigoyen.En las elecciones para gobernador en Salta, Tucumán, Santa Fe y Córdoba, entre balas, grandes manifestaciones y atentados, triunfa el yrigoyenismo.

Ya casi nadie duda del resultado de las próximas elecciones presidenciales y un intento de golpe militar fracasa. Se distribuyen empleos, se encarcela a los radicales, se los amenaza. Pero todo es inútil. Yrigoyen dobla en votos a los adversarios sin aparecer una sola vez en público, sin pronunciar un solo discurso, sin hacer manifiestos ni reportajes. Y el 12 de octubre de 1928, al asumir nuevamente la Presidencia de la Nación, otra vez Yrigoyen es ovacionado.

Pero ahora un cordón de soldados se alinea en la calzada, por orden de Alvear, e impide el desborde de la multitud. Yrigoyen mantiene la política iniciada en su primer gobierno. Cuando el gobierno de Santiago del Estero está a punto de vender a una compañía extranjera 1.700.000 ha. de bosques fiscales lo impide. También interviene como arbitro entre las compañías tranviarias de Rosario y sus obreros, fallando a favor de estos últimos. Además, en una entrevista con el presidente electo de Estados Unidos, Hoover, le plantea con franqueza que el gobierno argentino ve con preocupación la política norteamericana de desconocimiento de la soberanía de aquellos países donde los ciudadanos norteamericanos tienen intereses. Hoover le contesta que repudia esa política intervencionista e Yrigoyen le replica que, por supuesto, desaprueba la intervención norteamericana en Nicaragua. Hoover, luego de un silencio, le dice que mientras él sea presidente no intervendrá jamás en los asuntos internos de otros países.

Pero Yrigoyen comienza a mostrar lentamente los signos de la vejez y la lentitud que caracterizó su primer gobierno adquiere ahora enorme gravedad pues paraliza la administración. Los papeles se amontonan en su despacho y se retardan por meses. La oposición lo combate cada vez con más saña y en ella se encuentran ahora también los estudiantes; los militares conspiran y la prensa usa los lemas de las manifestaciones para favorecer el golpe. Lencina, hijo de una familia mendocina de gran arraigo es asesinado y se culpa a Yrigoyen.

Este hecho marca el derrumbe del prestigio del caudillo. En este clima, un joven intenta asesinar a Yrigoyen y es acribillado por la custodia. No pudo recibir golpe más tremendo: el optimismo del viejo caudillo se desploma. Los primeros meses de 1930 nos muestran a un Yrigoyen envejecido, enfermo. Sus enemigos tienen resuelto ya el golpe de Estado.

El desorden administrativo, las arbitrariedades, el asesinato de Lencina, son usados por los diarios para apoyar a los golpistas y a las empresas petroleras —que pierden millones de pesos a causa de la política Yrígoyenista—. En marzo, por primera vez en 17 años, los radicales son derrotados en la Capital en las elecciones para diputados. Otro tanto ocurre en Córdoba.

El pueblo de Entre Ríos se dispone a defenderse por las armas pues se rumorea la intervención a esa provincia; este suceso promueve aguerridas manifestaciones en las calles porterías, Muchos radicales comprenden que Yrigoyen debe abandonar el poder, pero nadie se atreve a decírselo, sobre todo porque él no se da cuenta de su declinación mental. La revolución se espera de un día para otro.

Aparte de los jefes militares, se cuentan entre los golpistas activos, jóvenes de la oligarquía porteña —influidos por ideas fascistas—. Pero el golpe tiene el apoyo de toda la oposición y la indiferencia copular. Violentas manifestaciones estudiantiles precipitan los sucesos y el 5 de setiembre Yrigoyen delega el mando en el Vicepresidente. Es tarde: el 6 estalla la revolución. El viejo caudillo no quiere creerlo y está convencido de que el general Uriburu —jefe del movimiento— no cuenta con el Ejército; sin embargo, ordena al Vicepresidente que no resista. Luego de algunos tiroteos las tropas llegan frente a la Casa Rosada donde ondea la bandera que ofrece la rendición. Grupos de exaltados saquean e incendian, entre otras, la casa radical. José E. Uriburu es ya Presidente Provisional.

Yrigoyen parte a La Plata y allí renuncia a su cargo; mientras tanto, los exaltados han asaltado su casa y quemado sus muebles, sus libros, sus papeles.
A raíz de un intento revolucionario del 8 de setiembre —rápidamente sofocado— Uriburu encarcela a Yrigoyen en el barco de guerra «Belgrano» primero y luego en Martín García. Lo acompañan su ex Ministro del Interior, su hija y su secretaria, que hacen más soportable su soledad. Desde la isla asiste al des-prestigio de la dictadura de Uriburu. El gobierno provisional pretende reformar la Constitución y la Ley Sáenz Peña, interviene la Universidad arrasando con la Autonomía, y, entre otras cosas, inhabilita a Alvear como candidato a la Presidencia de
a Nación.

En 1931 se realizan las elecciones y triunfa el candidato de los conservadores: Agustín P. Justo. En febrero de 1932, un día antes de la transmisión del mando, termina el cautiverio de Yrigoyen. Una multitud lo espera tanto en su llegada al puerto como en la casa de su sobrino, donde se alojará.

También en las calles se organizan manifestaciones que vitorean a Yrigoyen y lanzan gritos hostiles contra el gobierno. El pueblo de Buenos Aires, a pesar del silencio de los diarios, se entera de que «el viejo» ha vuelto.

Durante los meses siguientes ejerce la jefatura del radicalismo. Su salud ha mejorado y se lo ve —como siempre— sereno, amable, sentencioso. A! descubrirse una conspiración de algunos militares radicales, Yrigoyen es recluido otra vez en Martín García aunque no haya intervenido en ella. Tiene 80 años. A mediados de enero de 1933 regresa a Buenos Aires por consejo médico. Se lo ve muy enfermo y se habla de una vieja afección bronquial. Se teme un cáncer.

A pesar de una breve mejoría, su mal se agrava a principios de julio. Los diarios dan la noticia y una multitud comienza a reunirse frente a su casa. El 3 de julio a las 7 y 20 de la tarde, se abren los balcones y un hombre pide a los presentes que se descubran. Luego dice: «En este momento acaba de morir el defensor más grandes que haya tenido la democracia en América. Pero no ha muerto. ¡Vive ciudadanos! ¡Vivirá siempre! ¡Viva el doctor Hipólito Yrigoyen!» La muchedumbre contesta con un ¡Viva! y espontáneamente canta el Himno Nacional.

Fuente Consultada: Enciclopedia  Argentina: Mi País, Tú País Hipólito Yirigoyen Fasc. Nº 72 Editorial Centro Editor de América Latina S.A.