La Democracia con Alfonsín

Modo de Vida en la Antidemocracia o Regimenes Totalitarios

Modo de Vida en la Antidemocracia o Totalitario

El término «antidemocracia» no existe en el vocabulario político técnico. Aquí lo usaremos para designar a los regímenes contrarios a la democracia, especialmente a los regímenes totalitarios. Existen gobiernos no democráticos que no son antidemocráticos, sino que aspiran a convertirse en democráticos.

Requisitos esenciales a la democracia son:

1. Reconocimiento de la dignidad del hombre, de su libertad y de sus derechos;

2. Reconocimiento de que la soberanía pertenece al pueblo y de que el objeto de la sociedad es servir al hombre;

3. Existencia de un poder surgido de elección popular y sometido a normas de derecho. Negación del poder incontrolado, arbitrario o despótico.

Característica de los regímenes antidemocráticos son entre otros:

1. Existencia de un poder despótico o tiránico, cuyo ejercicio no puede ser controlado por el pueblo.

2. Negación de las libertades humanas fundamentales, de asociación, de prensa, etc. En los países comunistas se niega incluso la libertad religiosa.
3. Carencia de garantías jurídicas para defensa de los derechos.

4. Imposición de una ideología a través de la propaganda, prensa, radio, escuela.

5. Existencia de un partido único y persecución a los otros grupos políticos.

Se da también otro tipo de antidemocracia, cuyo ejemplo puede ser la «democracia ateniense». Un grupo social, los hombres libres, gozan de todos los derechos, mientras la inmensa mayoría de la población, los esclavos,, están privados de ellos.

Cosa semejante sucedió, y en parte sucede aún, en los regímenes liberales individualistas. Existen teóricamente formas políticas democráticas, pero en la práctica gran cantidad de la población vive en la miseria, carente de medios económicos, de asistencia sanitaria, de educación suficiente. Se les reconocen derechos políticos, pero no se respetan sus derechos económicos y culturales.

Donde no existe justicia social no se respetan los derechos del hombre y por lo tanto no hay democracia.

antidemocracia

UNA FORMA DE ESCLAVITUD

En muchas sociedades antiguas existía la esclavitud. La esclavitud se originaba por nacimiento, por conquista, por compra.

Al esclavo no se lo consideraba persona. Carecía de derecho a disponer de sí mismo. Estaba sujeto al dominio y voluntad de otros.
En la época moderna hemos visto desarrollarse otra forma de esclavitud: la de los estados totalitarios.

En el nazismo, el facismo, el comunismo, el hombre ya no se pertenece a sí mismo, sino a la raza, al estado, al partido. Los hombres no son considerados como personas, sino como instrumentos, como «cosas».

Las más elementales libertades y derechos son sacrificados. Incluso los hijos pertenecen antes al Estado que a sus propios padres.

No está permitido disentir o tener opiniones contrarias al régimen imperante. Los campos de concentración, las cárceles o el confinamiento en Siberia es el destino de quienes se atreven a disentir o conspirar contra los gobernantes.

No sólo en los países totalitarios hay hombres que viven en condiciones semejantes a la de los antiguos esclavos. También en los países subdesarrollados en que no existe justicia social hay grupos humanos explotados, considerados casi únicamente como instrumentos de trabajo, a quienes la miseria, la ignorancia o la opresión no les permiten hacer valer sus derechos. En Sudamérica existen todavía muchos grupos humanos en estas condiciones.

COACCIÓN FÍSICA Y PSÍQUICA

En toda sociedad organizada existe la fuerza física o psíquica para obtener, si es necesario por su uso, el cumplimiento de las leyes y la obediencia a los gobernantes.

Se obedece por responsabilidad interna, por convicción y consentimiento, o bien se obedece por temor y obligado por la coacción.

El orden familiar pide que los hijos obedezcan por responsabilidad, por convicción, por lealtad. Pero el recto padre de familia está dispuesto, si falla la responsabilidad de sus hijos, a obligarlos a cumplir sus deberes y obligaciones.

Cosa semejante sucede en la sociedad política. Los ciudadanos deben a las leyes justas y a los legítimos gobernantes obediencia y colaboración por sentido de responsabilidad. Pero si la responsabilidad ciudadana falla, el gobierno mantiene la capacidad y los medios de obligarlos a cumplir sus obligaciones o sancionarlos por sus faltas. De otro modo no puede mantenerse el orden.

En las democracias este hecho tiene características propias:

1. Todos los miembros de la sociedad son partícipes activos de la vida comunitaria y se saben responsables del bien común. Obedecen y colaboran por responsabilidad.

2. Los gobernantes disponen de la fuerza, pero su uso está garantizado por leyes y procedimientos, de modo que sólo pueda ser usada para defensa de la justicia y del orden.

En los Estados modernos el monopolio del uso legítimo de la fuerza lo tiene el Estado. Los procedimientos judiciales, las actuaciones policiales, las sanciones aplicadas, son diversas formas de uso de la fuerza.

No debe confundirse gobierno democrático con gobierno ineficiente o débil. La democracia debe tener los medios para garantizar el orden, la justicia y obligar a todos a colaborar en el bien común. Pero rechaza la arbitrariedad en el uso de la fuerza.

La fuerza debe usarse únicamente para defensa de la justicia y protección del débil.

importa mucho en las democracias la educación de la responsabilidad de los ciudadanos y del sentido de solidaridad, de colaboración, y de obediencia a las leyes.

Importa, asimismo, que en los gobernantes, además de su honestidad y capacidad, resplandezca el sentido de justicia y de sacrificio en el servicio de la comunidad. Sólo así tendrán autoridad moral y podrán lograr, con el mínimo uso de la fuerza, la obediencia y colaboración de los ciudadanos.
Cuanto mayor es la autoridad moral que tiene un padre de familia, menos obligado se ve a recurrir al uso de la fuerza. Lo mismo sucede con los gobernantes.

Los sistemas totalitarios se caracterizan por el abuso de la fuerza.

LA SUMISIÓN POR EL TERROR

El terror, el abuso de la coacción física o psíquica son medios de que se valen los regímenes totalitarios para conseguir la obediencia y sumisión de los gobernados. «El terror» fue llamado el régimen dictatorial instaurado por Robespierre y los jacobinos durante la revolución francesa.

En los regímenes totalitarios los resortes del Estado son usados para imponer los designios o caprichos de los gobernantes. Las actuaciones judiciales y los procedimientos policiales pasan a ser instrumentos de violencia o terror al servicio de los grupos dominantes.

Los regímenes totalitarios pretenden lograr un modo uniforme de pensar, de sentir y de obrar, una fiel y sumisa aceptación de las directivas impartidas. Para esto se valen de dos medios:

1. La persuasión. Por todos los medios se busca lograr la adhesión entusiasta de los gobernados. Se montan gigantescos sistemas de propaganda, se regimenta la prensa y los medios de difusión de ideas, se utiliza toda la fuerza del sistema escolar en manos exclusivas del Estado.

2. El terror. No se permite expresión individual o social contraria al régimen. Se controlan todas las reuniones, e incluso la correspondencia y los teléfonos privados. La delación y el espionaje son armas a las que no se teme recurrir.

Se amenaza abierta u ocultamente a los disconformes. El empleo, los bienes económicos, la propia seguridad personal o de los miembros de la familia se ven amenazados. Tampoco se rehuye el uso de la violencia física, procedimientos policiales arbitrarios, secuestros, confinamiento, torturas, campos de concentración, etc.

RESISTENCIA A LA OPRESIÓN

«El hombre libre, decía Aristóteles, obedece por convicción al poder legítimo, pero no tolera el poder despótico. Prefiere la muerte a la opresión».

Ya en la Edad Media los teólogos del cristianismo elaboraron la teoría de resistencia al poder tiránico y a las leyes injustas.

No existe poder humano que sea ilimitado. Todo poder, además de las limitaciones que le impone el ordenamiento constitucional y legal de un país, está limitado:

— Por el orden ético y el derecho natural.

— Por los derechos inalienables de la persona humana.

— Por su propio fin, que es la búsqueda del bien común.

La opresión puede provenir:

1. de un poder ilegítimo o usurpador.

2. del mandato injusto o arbitrario de un poder legítimamente constituido.

Al poder ilegítimo, incluso en el caso de que sus mandatos no sean inicuos, no se le debe obediencia, ni colaboración. Sólo el impedir daños mayores a la comunidad puede obligarnos en conciencia a obedecerlo. Lo mismo puede afirmarse del poder legítimo cuando da un mandato para lo cual no tiene competencia.

Cuando el poder ilegítimo da un mandato que es contrario al orden moral se le debe resistencia, que según las circunstancias puede ir desde la simple negación de colaboración, hasta la resistencia por la fuerza.

Si el mandato injusto proviene de la legítima autoridad se deben agotar todos los medios legales y pacíficos para que lo modifique. Sólo después de agotados tales medios puede justificarse la resistencia activa.

En la democracia es primordial que los ciudadanos no sólo respeten los derechos y libertades de los demás, sino que exijan el respeto a sus propios derechos. La actitud de muchos ciudadanos que por comodidad toleran sin protestar o sin recurrir a los medios eficaces que los funcionarios, los empleados de la administración, u otros ciudadanos no cumplan sus deberes para con ellos va destruyendo el espíritu cívico sin el cual ninguna democracia perdura.

Fuente Consultada: Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

Biografía de Margaret Thatcher Gobierno y Política Neoliberal

RESUMEN DE LA VIDA DE MARGARET THATCHER Y SU POLÍTICA NEOLIBERAL

Una de las mas importantes figura de la historia política británica. Francois Mitterrand decía que tenía «la boca de Marilyn y los ojos de Calígula», pero es conocida mundialmente como la «Dama de hierro», Margaret Thatcher personificó durante diez años a la Gran Bretaña conservadora. Excluyendo el compromiso de su acción política, impuso un cambio económico completo, proyectando a su país hacia la era neoliberal. Tomó partido por la guerra contra el Estado benefactor. Su balance resulta aún hoy cargado de consecuencias para la sociedad inglesa.

Nacida en 1925 en Grantham, un pequeño pueblo inglés, Margaret Roberts es la hija de un comerciante de alimentos. Gracias a una beca, ella pudo estudiarquímica en la Universidad de Oxford, donde fue elegida presidente de la Asociación de Estudiantes Conservadores. Posteriormente, se unió al partido conservador, y continuó estudiando derecho o ciencias jurídicas. Mas tarde se casa con Dennis Thatcher y tienen dos hijos, gemelos Mark y Carol. Dennis era un hombre de negocios diez años mayor que ella.

 

Margaret Thatcher

La política aplicada por su gobierno es conocido como ‘thatcherismo’, y consistió en la aplicación extrema de los principios liberal-conservadores, con lo que, en buena medida, desmontó el Estado de bienestar logrado por gobiernos anteriores.

Ver: Neoliberalismo y Capitalismo

Una vez casada, se dedicó plenamente a la política. Despues de haber sufrido tres fracasos sucesivos ee circunscripciones tradicionalmente adeptas a los laboristas, logró su primera victoria electoral en 1959, convirtiéndose en diputada inamovible de Finlay, suburbio residencial del norte de Londres.

En 1959, como miembro de la Cámara de los Comunes, sigue creciendo de manera constante en la jerarquía del Partido Conservador, convirtiéndose en ministro de Educación en 1970. En el seno del gobierno de Heath, Margaret Thatcher recibió la cartera de educación y asuntos científicos. Al querer emprender una modernización del sistema educativo, ella tuvo que reducir sus ambiciones. Las restricciones presupuestarias la llevaron a suprimir las distribuciones gratuitas de leche en las escuelas. Fue ridiculizada por entonces con un apodo poco glorioso: la «ladrona de leche».

La gran ambición de Margaret Thatcher era llegar a ser canciller, y estaba convencida de que los conservadores se perdían en una cierta «estupidez doctrinaria»: la concepción del Estado Benefactor parecía aceptada por el conjunto de la clase política inglesa, que intentaba sobre todo preservar el consenso social.Ella trataría siempre de derrotar ese concepto y hacia hincapié en la necesidad de reducir la carga de gastos innecesarios del estado.

Margaret Thatcher vota la despenalización de la homosexualidad y la legalización del aborto en contra de la gran mayoría de su partido. En 1975, para sorpresa de todos, pues como candidata tenía pocas probabilidades, se las arregla para liderar el partido conservador en el lugar de Edward Heath y es la primera mujer en ocupar este cargo. Toda una novedad en Europa, donde a comienzos de la década de 1980 la política todavía era un universo casi exclusivamente masculino. Durante la votación de mayo de 1979, los electores británicos entregaron en forma masiva sus sufragios al Partido tory (Partido conservador), seducidos por una fuerte campaña que se remontaba a las fuentes del conservadurismo.

Margaret Thatcher, fue una seguidora de la doctrina neoliberal y monetarista de Friedrich Hayek y Milton Friedman, quería limitar la oferta de dinero en circulación en la lucha contra la inflación, que corroe la economía. También debe dar al público una sensación de esfuerzo y el éxito individual, y lucha por la reducción del papel de los sindicatos y el Estado.

En el exterior, pronto se supo del carácter duro e inflexible de este nuevo actor político, y en efecto, antes de asumir la función de primer ministro hizo notar por sus posturas extremadamente firmes con respecto al bloque del Este. La URSS era el gran enemigo que ella denuncia en sus discursos, lo que le valió la parte de los periodistas soviéticos el apodo de «Dama de Hierro».

Thatcher Margart Primer Ministro

Con el apoyo de una campaña publicitaria inspirada en las prácticas estadounidenses, los conservadores ganaron la victoria en las elecciones parlamentarias y Margaret Thatcher se convierte en 04 de mayo 1979 el primer ministro en la primera mujer del Reino Unido. Asimismo, mantendrá en el poder durante más de 11 años, hasta 28 de noviembre 1990.

Siguiendo con su política de un «estado mínimo», implementa medidas en contra de los sindicatos y de la privatización de las empresas públicas, pero inicialmente los resultados no llegan y el descontento social sigue siendo ascendente.

Debe enfrentar, además, un renacimiento de agitación en Irlanda del Norte. Miembros del IRA (Ejército Republicano Irlandés), encarcelados por cometer ataques asesinos, reclaman el estatuto de prisionero político. Margaret Thatcher, que los ve como delincuentes, ni más ni menos, niega el pedido. El 5 de mayo de 1981, su líder Bobby Sands murió después de 65 días de ayuno voluntario, y después de él otros nueve prisioneros.

La tensión es enorme en las Islas Británicas y en todo el mundo, pero aparece una gran ocación en la primavera de 1982: el ataque argentino a las Islas Malvinas ofrece una oportunidad para rehacer la unidad nacional y así demostrar que su país es una gran potencia, status que parecía haber perdido.

Margaret Thatcher tenía una fuerte afinidad con los EE.UU., y a la vez que Gran Bretaña quería tener mas presencia en América en la lucha contra el socialismo. Fue clave el papel de la CIA para el derrocamiento y muerte de Salvador Allende, el primer prsidente socialista elegido democráticamente, y su reemplazo por una junta militar que se adaptara mejor a los negocios e intereses de la política exterior de Estados Unidos. La Junta estaba presidida por el general Augusto Pinochet, quien aplicó las primeras políticas económicas de orden neoliberal en América Latina.

Con Thatcher tendría una excelente relación hasta sus últimos días, y para la victoria británica fue crucial el apoyo logístico yespía del gobierno chileno, deuda que siempre renoció Inglaterra.

Luego del triunfo británico en la Guerra de Malvinas , el regreso a puerto de la Royal Navy dio lugar a manifestaciones patrióticas en la más pura tradición victoriana. Margaret Thatcher sacó partido de este vasto despliegue y su popularidad llegó a su apogeo, lo que le permitió triunfar en las elecciones de 1983 y dar un nuevo impulso a su política.

En octubre de 1984, una bomba colocada por el IRA explotó en el hotel Brighton, donde los conservadores mantienen su conferencia, matando a cinco personas pero Margaret Thatcher y su esposo Dennis no estaban. Ella pronuncia un discurso con gran firmeza al día siguiente, que marcó como líder político y que le valió la admiración universal.

Utiliza esta popularidad particular durante la huelga de mineros de 1984-85: el gobierno quiere cerrar muchas minas porque esta industria ya no le es rentable. Los mineros empezaron una larga y amarga huelga, pero fue inútil, el gobierno no reacciona. Los sindicatos derrotados, quedando permanentemente debilitados y finalmente aceptan el proyecto de gobierno.

La agitación social en la era Thatcher
La política de Margaret Thatcher chocó con una poderosa reacción sindical. Así, en 1980, la huelga de la siderurgia se prolongó durante trece semanas. Pero el movimiento más duro fue el de los mineros, que prosiguió durante un año, de marzo de 1984 a marzo de 1985. Desencadenada por la entrada en vigor de una nueva legislación que restringía el derecho a huelga, la prueba de fuerza entre el jefe del sindicato Arthur Scargill y la primera ministra terminó con la derrota de los trade-unions. La inflexibilidad de Margaret Thatcher una vez más dio resultado, gracias a la demagogia política que Scargill, muy inclinado al marxismo, empleó a costa de ella, apartándose así de la opinión pública. Los problemas sociales no se limitaron al campo laboral: en ciertos suburbios ingleses, afectados en particular por la crisis y la cesantía, se exaltaron los ánimos a intervalos regulares. Las comunidades de inmigrantes de Brixton y Tottenham en Londres, y de Toxteh en Liverpool, chocaron duramente con las fuerzas del orden en 1981 y 1985.

Absolutamente convencida de los méritos de las tesis de su política «neoliberal», Margaret Thatcher considera fundamental la privatización de los ferrocarriles y también va a confiar los ahorros privados para que financien la construcción del Eurotúnel debajo del Canal de la Mancha. Esto dará como resultado un fracaso económico en el mercado de valores que va a arruinar los pequeños inversores.

Thatcher y Reagan

En la política exterior Margaret Thatcher despierta reacciones ambiguas: muy cerca de Ronald Reagan, con quien comparte un anticomunismo visceral.

A parti de 1984 la creciente pauperización de los estratos modestos y el aumento exponencial de la cesantía, con más de tres millones de cesantes, suscitaron críticas cada vez más agudas en contra de la política ultraliberal.En noviembre de 1990, debilitada por la propuesta de creación de un impuesto muy impopular, el «poll tax«, se ve obligada a renunciar por su propia mayoría parlamentaria y deja espacio a su «delfín» para John Major.

Este último no logra establecerse permanentemente. Es derrotado en gran medida en 1997 por el «nuevo laborismo» de Tony Blair.

Sus últimos años fueron empañadas por la enfermedad de Alzheimer (en común con su ex compañero Ronald Reagan, por lo que sus apariciones públicas disminuirán gradualmente en la medida del progreso del deterioro de la salud y de sus facultades.

En junio de 2007, todavía es capaz de dar una entrevista a la BBC. En noviembre de 2009, por invitación del primer ministro laborista Gordon Brown, fue a una recepción en el 10 de Downing Street para la inauguración de un retrato de la obra representativa del artista Richard Stone. Vuelve allí en junio de 2010 por invitación del nuevo jefe de gobierno, el conservador David Cameron. La oportunidad para un último adiós a sitio e donde pasó sus mejores momentos como figura de la política británica.

Fallece en Abril de 2013 a la edad de 87 años, sus cenizas fueron enterradas seis meses después en el Royal Hospital de Chelsea porque allí descansan los restos de su marido.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1925 Nacimiento de Margaret Hilda Roberts en Grantham, Lincolnshire, el 13 de octubre.
1951 Se casa con Dennis Thatcher.
1953 Termina sus estudios de derecho.
1959 Victoria electoral de Margaret Thatcher en la circunscripción de Finchley.
1970 – 1974 Es ministra de educación del gobierno de Heath.
1975 Margaret Thatcher asume la dirección del Partido conservador.
1979 Victoria de los conservadores. Margaret Thatcher asume el cargo de primera ministra.
1980 Huelga de la siderurgia.
1981 Motines en los suburbios de Londres y de Liverpool.
1982 Guerra de las Malvinas.
1983 Nueva victoria de los conservadores.
1984- 1985 Huelga de los mineros.
1985 Oleada de motines en los suburbios ingleses.
1987 Victoria del Partido conservador. Margaret Thatcher ocupa por tercera vez el cargo de primera ministra.
1990 Renuncia a volver a presentarse a las elecciones al frente del Partido conservador. Le sucede John Major.
1992 Éxito electoral de los conservadores.
Margaret Thatcher es elevada a la dignidad de par de Inglaterra e Ingresa en la Cámara de los Lores.
1993 Margaret Thatcher publica sus Memorias.
2002 Publica Stateaaft: Strategies for a Changing World, sobre relaciones internacionales.
2013 Fallece

Fuente Consultada:
Biografías Hicieron Historia Larousse Tomo II Entrada: Margaret Thatcher

Causas del Subdesarrollo de América Latina Hegemonia Britanica

Causas del Subdesarrollo de América Latina

Dominación y subdesarrollo: Durante mucho tiempo se pretendió convencer a los pueblos de Iberoamérica de que sus males residían en su incapacidad de absorción de las influencias modernizantes de los países más desarrollados. La recomendación entonces era la total apertura de puertas para la difusión de capitales, tecnología, instituciones y formas culturales provenientes de las mayores potencias capitalistas.

villa miserias en america latina

Nuestro subdesarrollo era atribuible a la perduración de elementos tradicionales, arcaicos, feudales, que tienen origen en la conquista española. El desarrollo capitalista, la estrecha ligazón al sistema capitalista mundial, se planteaba como la solución para nuestros males.

Pero se nos recomendaba paciencia: el subdesarrollo era la antesala del desarrollo, una etapa similar a la que todos los países actualmente avanzados pasaron en su momento. Con paciencia y subordinación a los consejos de aquellos países, algún día veríamos florecer pujantes nuestras economías, instituciones y cultura.

Actualmente, los latinoamericanos hemos comprendido que la raíz del atraso radica justamente en nuestra estrecha vinculación al sistema mundial capitalista. El subdesarrollo no es la antesala del desarrollo, sino la consecuencia del desarrollo de otras potencias. El desarrollo y el subdesarrollo son claramente visualizados como las dos caras de una misma moneda: somos subdesarrollados porque otros son desarrollados.

La dependencia hacia las potencias desarrolladas, la dominación que éstas ejercen sobre nosotros, se torna la clave de nuestros problemas. André Gunder Frank ha estudiado esta relación entre el desarrollo de las potencias capitalistas y el subdesarrollo de los países latinoamericanos, enunciando dos hipótesis básicas. La primera expresa lo que nosotros terminamos de afirmar: que el subdesarrollo de América Latina es el resultado de su participación en el proceso de desarrollo capitalista mundial.

La segunda proposición afirma que los países satélites logran su mayor desarrollo industrial capitalista clásico cuando y allí donde sus lazos con la metrópoli son más débiles. Señala dos tipos de aislamiento, el primero de los cuales reconoce como causa la guerra o depresión en la metrópoli. Cinco crisis aportan pruebas a su hipótesis: la depresión europea del siglo XVII, las guerras napoleónicas, la primera guerra mundial, la depresión de la década del 30 y la segunda guerra mundial.

En el mismo sentido, el historiador argentino José María Rosa atribuye a las dificultades de la metrópoli española para garantizar una frecuente comunicación con sus colonias, el incipiente desarrollo industrial registrado en América española desde el siglo XVII; «América tuvo que bastarse a sí misma. Y ello le significó un enorme bien: se pobló de industrias para abastecer en su casi totalidad el mercado interno.» (Rosa, Defensa y Pérdida de Nuestra Independencia Económica.)

La Independencia y la apertura al libre comercio, permiten la invasión de las potencias europeas, fundamentalmente de Inglaterra, que busca nuevos mercados para su producción manufacturera, desalojando a las rudimentarias industrias locales. Ante la limitación de nuestros mercados, los empréstitos ingleses constituyen el único medio para abrir los circuitos comerciales; la nueva metrópoli nos facilitaba, en préstamos bastantes onerosos, los medios para pagar las mercancías que ella misma nos enviaba.Sin embargo, entre mediados de 1820 y hasta 1850 aproximadamente, se observarán una serie de intentos de desarrollo autónomo.

A pesarque se había producido la apertura de los puertos de América al libre comercio, todavía Gran Bretaña no estaba en condiciones de garantizar la regularidad de sus flotas hasta puntos tan distantes, lo que recién ocurrirá en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se generalice la utilización de los barcos a vapor. La endeblez de los vínculos con Gran Bretaña en este período se corresponde con la falta de consolidación de las clases dominantes iocales.

En esta situación se verifican una serie de intentos de desarrollo autónomo que, usualmente, protegen las industrias artesanales a través de aranceles aduaneros. Es el caso de Rosas en Argentina, que en 1835 dicta una Ley de Aduanas que defiende la producción de vastas zonas interiores afectadas por el librecambio.

En Colombia, entre 1826 y 1848 se lleva a cabo una política proteccionista en apoyo de la industria basada en pequeños talleres. El gobierno de Lucas Atamán, en México, llegará más lejos, otorgando préstamos para instalar industrias, especialmente textiles; se forma el Banco de Avíos, cuyo capital se integraba mediante un impuesto a las importaciones de algodón. Pero, en todos los casos, la mitad del siglo XIX marca el límite, pasado el cual los liberales se afianzan e imponen una política complementaria de los intereses de Gran Bretaña, que ya estaba en condiciones de subordinar férreamente a nuestros países.

El segundo tipo de aislamiento contenido en la hipótesis de Frank es el de aquellas regiones que por razones geográficas estuvieron débilmente vinculadas al sistema mercantilista y capitalista. El ejemplo típico es el Paraguay, que, sin posibilidades de utilizar las vías de navegación, promueve un desarrollo que, con el tendido de redes ferroviarias y la introducción de la industria siderúrgica hacia 1865, lo sitúa entre los países más avanzados de América del Sud. Luego de la derrota en la guerra de la Triple Alianza viene la imposición del libre cambio y la penetración inglesa.

Con la afirmación de la «modernidad occidental», terminó en Paraguay el desarrollo autónomo, constituyéndose en uno de los países más pobres del continente. Cuando las metrópolis restablecen los lazos comerciales e inversionistas y recuperan el control de áreas que intentaron afirmar su soberanía, el desarrollo previo es aplastado o canalizado en direcciones que consolidan la dependencia de los centros hegemónicos.

Las formas de dominación abarcan todas las instancias de nuestras sociedades, el control de los gobiernos, las Fuerzas Armadas, la economía, las organizaciones sindicales, instituciones culturales y medios de difusión. En esta ocasión analizaremos fundamentalmente la penetración económica, y la acción de los monopolios, como uno de los puntos de partida fundamentales para las demás acciones del neocolonialismo.

«A mucha gente le llama la atención ese estado permanente dé perturbación del orden y a menudo de la paz en los países iberoamericanos. Este hecho, aparentemente inexplicable para los que no conocen a nuestros países, aparece como hasta natural para los que sabemos cómo se desarrolla la vida real de esos pueblos explotados por el imperialismo, con la complicidad de las oligarquías nativas que medran con ello, amparadas en sus guardias pretorianas, que no titubean en convertir en fuerzas de ocupación cuando peligra «la colonia» o los intereses creados. . . No saldremos nunca de nuestra triste condición de «subdesarrollados» en tanto seamos tributarios de la explotación imperialista.»
Juan D. Perón, La Hora de los Pueblos.

cuadro caracteristicas mundo en desarrollo

Consideraciones históricas sobre la penetración económica en América Latina
De acuerdo con la concepción que hemos esbozado, las fases del subdesarrollo estarán determinadas, en lo fundamental, por los requerimientos económicos de los centros dominantes y por sus proyectos geopolíticos de expansión y seguridad. Desde antes de la Independencia hasta nuestros días, podemos señalar cuatro etapas en la evolución de las economías de los centros hegemónicos.

Las del capitalismo comercial, capitalismo industrial (en su faz libreempresista), imperialismo yneoimperialismo. La primera de ellas caracterizada por la preminencia de Portugal y España —que actúan como intermediarias de otras naciones europeas—, las siguientes por la hegemonía inglesa con la que competirán más tarde Estados Unidos, Francia y Alemania, y la última, en la que existirá influencia de los países del Mercado Común Europeo, pero Estados Unidos será el centro imperialista fundamental.

A cada una de estas corresponderán distintas formas de organización de la economía iberoamericana, que transitará desde lo que denominaremos modo dependiente colonial exportador hasta el capitalismo dependiente agro-exportador y el capitalismo industrializado dependiente. Sólo nos han de interesar en este trabajo las etapas de capitalismo monopólico, especialmente lo que se ha dado en denominar «neo-imperialismo», teniendo en cuenta que las tendencias del desarrollo capitalista llevan inexorablemente al dominio monopolice mundial. Como dijera el economista norteamericano Magdoff, «el imperialismo no es asunto de elección para la sociedad capitalista; es el modo de vida de tal sociedad»,

La hegemonía británica
Baran y Sweeze  describen las notas características de la etapa que se inicia en las potencias capitalistas avanzadas en el último cuarto del siglo XIX:

«La segunda fase, iniciada a partir de 1880 más o menos, se caracteriza por el dominio del capital financiero. La concentración y centralización del capital conduce a la expansión de la forma corporativa, de los mercados de valores, etc. En este escenario los banqueros copan la iniciativa, promueven combinaciones y monopolios sobre los cuales sientan su dominio y devienen así un sector decisivo dentro de la clase capitalista. Como los banqueros negocian con capitales más que con mercaderías, su interés primordial en los países subdesarrollados consiste en exportar capitales hacia ellos a las tasas más altas de ganancia que sean posibles. Los capitalistas financieros de cada país imperialista quieren establecer un dominio exclusivo donde sus rivales no puedan entrar y dentro del cual sus inversiones permanezcan perfectamente protegidas. No quiere decir, desde luego, que la exportación de capital se contraponga a los objetivos del período precedente —materias primas ymercados— pues, por el contrario, una y otras se complementan a las mil maravillas. Se trata sólo de que en !a teoría Hilferding-Lenin es la exportación de capital la que domina la política imperialista.»

Dentro de este panorama general, a partir de la crisis capitalista de 1873, gran cantidad de pequeñas y medianas empresas comienzan a arruinarse y son reemplazadas o absorbidas por grandes corporaciones que centralizan en sus manos la mayor parte de la producción de una rama de la economía (concentración horizontal) o las fases complementarias de un proceso productivo, Asimismo, las grandes empresas, al disponer de mayores capitales, pueden incorporar los nuevos y costosos adelantos tecnológicos, que les proporcionan nuevas ventajas sobre la competencia.

Surgen así los grandes trusts, cartels y otras formas de monopolio. Todas estas son uniones que tienen como propósito unificar o coordinar diversas empresas bajo una sola dirección con el fin de aumentar la tasa de ganancia. Para lograr dicho aumento de beneficio se exportan capitales a países donde haya menor competencia, se pueda pagar salarios más bajos que los exigidos por los sindicatos de los países desarrollados y se pueda producir con los equipos ya superados por el progreso técnico.

¿Cuáles eran los países inversores en el período que se cierra en la Primera Guerra Mundial? En 1914 las exportaciones británicas de capital ascendían a 18.288 millones de dólares, que representaban el 52 % del total invertido; luego venían Francia (23 %), Alemania (15 %) y los Estados Unidos (10 %). En líneas generales, los capitales extranjeros (y los sectores nativos a ellos ligados) inducen a los estados latinoamericanos a promover obras de infraestructura (transportes, comunicaciones, etcétera) destinadas a facilitar la producción de alimentos y materias primas con destino al mercado europeo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

El Capitalismo Americano en America Latina Influencia Economica EE.UU.

El Capitalismo Americano en America Latina

Estados Unidos y el surgimiento de los conglomerados multinacionales.
Hasta 1900 Gran Bretaña ocupa la posición hegemónica sobre el continente, basada en los mecanismos ya referidos, reforzados por e! control de los circuitos bancarios y financieros. Pero en las primeras décadas del siglo se fortalece en el escenario latinoamericano un adversario que ya tenía amplio desarrollo en Centroamérica y en el Caribe: los Estados Unidos. Con la finalización de la primera guerra mundial, la posición de los países inversores sufre transformaciones.

El predominio inglés comienza a decaer y los Estados Unidos se convierten en acreedores de vencedores y vencidos. A partir del período comprendido entre las dos guerras mundiales, los Estados Unidos se convirtieron en la principal fuente de capitales para el resto de América. En los años de la depresión, y durante la segunda guerra mundial, la corriente de capitales se interrumpe hasta que, luego de 1943, los capitales norteamericanos han abarcado la mayoría de las actividades económicas de América Latina.

Los Estados Unidos  desembolsaron más del 70 % de los préstamos netos para desarrollo concedidos a los países latinoamericanos, y es el país de origen de casi el 80 % de las inversiones directas (incluidas las reinversiones de beneficios) durante el período/Í951 – 62. De acuerdo con los datos de la CEPAL (Comisión Económica Para América Latina de las Naciones Unidas), el total de la corriente neta de capital a largo plazo desde los Estados Unidos hacia América Latina, entre 1951 y 1963, asciende a 10.840 millones de dólares, correspondiendo 6.936 millones a capitales privados (64 %) y 3.904 a capital público (36 %).

Cabe que nos preguntemos si lo único que ha variado en la segunda postguerra es el desplazamiento de Inglaterra por los Estados Unidos como potencia inversionista hegemónica o si también estamos en presencia de una nueva etapa en el «desarrollo del subdesarrollo». Antes mencionamos una etapa «neoimperialista»; corresponde ahora que expliquemos cuáles son las transformaciones ocurridas en los centros hegemónicos, fundamentalmente en Estados Unidos.

La concentración económica en los Estados Unidos
Es un hecho usualmente destacado que el grado de concentración del poder económico ha experimentado un notorio incremento en la economía norteamericana de las últimas décadas: para la totalidad de las corporaciones observamos que la participación de las 200 primeras en el total de los bienes corporativos ha aumentado drásticamente: del 49 % en 1950 al 55 % en 1962. Una parte sustancial de este aumento es atribuible a la creciente proporción de fusiones y adquisiciones realizadas en los últimos años: las primeras 200 corporaciones compraron 1.900 compañías en el período 1950-1962. Al mismo tiempo, es de notar que las cinco corporaciones más grandes poseen el 13 % de los bienes corporativos en el renglón de las manufacturas. Estas cinco corporaciones participan en el 20 % de las ganancias netas.

El surgimiento de los conglomerados económicos es la característica predominante de la actual evolución de la economía estadounidense. Estas empresas, de gigantescas dimensiones, se caracterizan por el hecho de que a través de fusiones o adquisiciones han diversificado su producción de bienes y servicios en múltiples actividades no relacionadas. Por ejemplo, la Minnesotta Mining produce, además de la cinta Scotch, otros 2.000 productos diferentes, que abarcan desde rollos y cámaras fotográficas, pasando por ácido sulfúrico hasta aisladores eléctricos, además de controlar la Mutual Broadcasting System.

La Textron era al principio una empresa textil; actualmente su renglón más importante es el de helicópteros, elaborando también alimentos para pollos, embarcaciones de fibra de vidrio, calefactores portátiles, prensas para papel de aluminio, maquinaria óptica, aceite de lino, autos eléctricos para golf, etc.

Este nuevo fenómeno debe ser atribuido a dos razones: 1) la búsqueda de nuevas formas de inversión más retributivas, que se observa muy especialmente en las corporaciones mayores; 2) la necesidad de las corporaciones gigantes de protegerse de los efectos de los ciclos comerciales o de una excesiva dependencia de los gastos gubernamentales.

Celso Furtado, por su parte, señala que la inversión en múltiples sectores con un mínimo de relación posibilita la reducción de los riesgos que implica la inversión y, constatando que las empresas que se han expandido por la vía de la conglomeración poseían gran disponibilidad de dinero, afirma que ese potencial financiero es el elemento fundamental para la participación exitosa en un nuevo mercado.5 Es importante tener en cuenta que el conglomerado económico no es sólo una diversificación de la producción (como la empresa citada más arriba, que produce 2.000 clases de artículos), sino también una diversificación geográfica: actúa en muchos países al mismo tiempo.

Señalamos este segundo aspecto pues le posibilita la obtención de más bajos costos de producción por unidad merced al control del mercado mundial o de grandes regiones. La tendencia a la dispersión de las empresas manufactureras en diferentes espacios geográficos se acentúa a partir de la segunda postguerra, ya convertidos los Estados Unidos en centro organizador y administrador del sistema capitalista mundial.

Esa tendencia se ha acentuado tanto en la actualidad que es posible afirmar, siguiendo a Theotonko dos Santos: «El sector de las grandes empresas norteamericanas ligado a la inversión en el exterior… se constituye en el elemento integral de esas empresas, disponiendo de alta participación en el total de sus inversiones y ganancias». En resumen, el desarrollo del capitalismo afianza las empresas gigantescas (en especial las norteamericanas), que encuentran estrechos los límites de sus economías nacionales, y son dichas empresas las que internacionalizan la economía capitalista. En esta etapa, lógicamente, coincide con la norteamericanización del sistema.

mapa de america latina

La política de las corporaciones
Cada corporación aspira a lograr su independencia financiera mediante la creación interna de fondos de los que pueda disponer libremente la dirección. Además puede, como parte de su política, obtener préstamos, directa o indirectamente, de instituciones financieras, aunque están en condiciones usualmente de evitar la dependencia del control financiero, tan común en los grandes negocios de hace cincuenta años.

Lo que señalan los autores de «El Capital Monopolista» es la singular transformación ocurrida en la unidad de la economía capitalista: la empresa. Para ellos, en la etapa inicial del capitalismo monopólico las grandes corporaciones tienen a los banqueros como figuras rectoras, en el momento en que más acuciante era la necesidad de capitales dado el inmenso volumen de capital original necesario para acometer empresas de alto nivel tecnológico. Más tarde, cuando las corporaciones recogen una rica cosecha de utilidades derivadas del monopolio, se encontraron cada vez más capaces de autofinanciarse. De tal manera, las grandes corporaciones fueron tornándose cada vez más independientes, tanto de los banqueros como de los accionistas fuertes.

En esta situación, los cálculos internos y externos son efectuados con absoluta independencia de cualquier control ajeno a la corporación misma, y es precisamente esa capacidad de autofinanciamiento la que posibilita crecer aún más gracias a la absorción y fusión con otras empresas.

De todo lo expuesto surgen dos series de cuestiones vinculadas con la nueva forma asumida por el capitalismo monopólico y su relación con los países subdesarrollados. Por un lado, dado que la penetración económica se realiza a través de conglomerados multinacionales, la ubicación y el papel que se le asigne a una subsidiaria en cualquiera de nuestros países no va a depender de las necesidades locales sino de los planes de la metrópoli, puesto que la racionalidad del sistema creado por la casa matriz se establece en el nivel del conjunto de la corporación y no de una de sus partes. Esa planificación en aras de una mayor rentabilidad determinará que la planta instalada produzca unos productos y no otros, que permanezca o sea levantada e instalada en el país que otorgue mayores posibilidades.

Por otra parte, las corporaciones multinacionales tienden a reproducir en los países dominados la estructuración interna que prevalece en los centros hegemónicos: el control monopólico de los distintos mercados por las corporaciones gigantes autofinanciadas.

Si se quiere entender el comportamiento de la empresa extranjera hay que tener en cuenta que, si bien actúa en el marco del país donde se localiza, es parte de un cuerpo cuya cabeza, la casa matriz, está situada en el exterior: La fuerte expansión de las subsidiarias y filiales de las matrices externas, sobre todo norteamericanas, se efectúa con la misma lógica que guía a la expansión en el centro hegemónico: se basa en la política de amplia retención de utilidades y captación del ahorro interno nativo, que, al reforzar el autofinanciamiento, permite nuevas y más eficaces conglomeraciones.

Estamos en este momento bordeando directamente el tema de las «desnacionalizaciones». Antes de entrar en él, deseamos completar el panorama de las tendencias internas de los centros hegemónicos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

Los Gobiernos Democraticos en Argentina desde 1983

Los Gobiernos Democráticos en Argentina

ANTECEDENTES:
Las elecciones de 1983
La movilización y los disturbios del 16 de diciembre aceleraron los tiempos políticos.

En el mes de febrero de 1983, Bignone se vio obligado a establecer un cronograma electoral y fijó el 30 de octubre de 1983 como fecha para los comicios, a pesar de que no pudo lograr que los partidos aceptaran clausurar la revisión del pasado.

En el mes de abril, el gobierno dio a conocer el llamado «Documento Final». Con el objetivo de terminar con las «secuelas de la lucha antisubversiva», en ese documento, las Fuerzas Armadas declaraban que «los desaparecidos estaban muertos».

El documento fue rechazado por la mayoría de las organizaciones políticas y sociales, incluida la Iglesia.

También el Papa condenó el documento militar y este hecho contribuyó a que el episcopado argentino emitiera una condena, venciendo la oposición de los obispos más cercanos a la dictadura.

Alfonsín reclamó que fuera «la justicia» y no sólo «la Historia» quien se encargara de revisar el pasado, y también denunció la existencia de un pacto sindical-militar para tender un manto de olvido sobre la actuación militar entre 1976 y 1983.

Con estos hechos, Alfonsín inició su campaña electoral, diferenciándose de las actitudes más prudentes del justicialismo y asumiendo el discurso más duro de oposición a la dictadura. Los radicales se presentaron como los portavoces de los valores democráticos y de la libertad política.

Esta propuesta tan amplia e imprecisa permitió a la UCR aglutinar una gran mayoría electora!, pero también puso de manifiesto su debilidad programática.

El peronismo, por su parte, sumido en un complicado proceso de disputas internas entre diversos sectores, eligió como candidato a Luder, representante de la tendencia moderada.

Los resultados de las elecciones del 30 de octubre estuvieron marcados por una gran polarización del electorado: la UCR obtuvo aproximadamente 7.500.000 votos (el 52%) y 5.700.000 (el 40 %) el PJ.

El triunfo de un candidato radical sobre uno peronista en elecciones sin proscripciones sorprendió a gran parte de la sociedad. Los militares adelantaron la fecha de traspaso del gobierno y, en un clima de euforia, que se vivió en las calles y plazas de todo el país, Raúl Alfonsín asumió la presidencia el 10 de diciembre de 1983.

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La democracia (1983-2013): Después de la guerra de Malvinas, el gobierno militar quedó desarmado y en poco tiempo reapareció la oposición.

Entre 1982 y 1983, la situación económica se agrava y comenzaron las protestas sociales, los conflictos gremiales y las huelgas generales. La sociedad demostraba en actos y manifestaciones masivas en Plaza de Mayo su repudio contra la dictadura.

La democracia era vista como la bandera contra el autoritarismo que habían ejercido los gobiernos militares. La ciudadanía renovaba su interés por la participación y se afiliaba a los tradicionales partidos tradicionales.

En las elecciones internas del radicalismo fue elegido como candidato presidencial por la U.C.R. el líder del Movimiento de Renovación y Cambio, Raúl Alfonsín.

El discurso democrático y antiautoritario del candidato radical tuvo gran repercusión, sobre todo entre la juventud.

El peronismo, en cambio, carecía de una estructura partidaria y de toda práctica de debate interno. Así, lejos de toda renovación, fueron elegidos como candidatos Ítalo Luder y Bittel.

RETORNO DE LA DEMOCRACIA EN 1983- RAÚL ALFONSÍN

El 30 de octubre de 1983, el peronismo fue derrotado por primera vez en elecciones libres por la fórmula radical, que obtuvo el 52% de los votos.

El Presidente Raúl Alfonsín electo asumió el 10 de diciembre con gran apoyo social.

Se restablecieron las libertades públicas y los derechos humanos, y la cultura argentina volvió a destacarse en el mundo.

La herencia dejada por la dictadura militar fue muy pesada y los sucesivos gobiernos (Raúl Alfonsín y Carlos Menem) vieron condicionados sus planes sociales y políticos por las presiones económicas.

Menem entendió que la solución pasaba por una política de privatizaciones.

Esta política generó una breve etapa de bienestar (1991-1995), pero que concluyó con una profunda crisis que generó desocupación y aumentó notablemente la deuda externa.

De la Rúa presidente
El candidato de la Alianza, Fernando de la Rúa, triunfó en las elecciones presidenciales de 1999 con el 48,5% de los votos, venciendo al justicialista Eduardo Duhalde.

La situación económica manifestaba una profunda crisis: mientras que el Estado no encontraba cómo financiar sus gastos, los capitales internacionales desaparecían.

La única salida era devaluar el peso y terminar con la convertibilidad, pero el Presidente se negó a tomar esa decisión. Ni una suba de impuestos (el «impuestazo»), tampoco la reducción de los salarios públicos en un 13%, alcanzaron para equilibrar la situación.

En diciembre de 2000, el gobierno obtuvo un crédito de 30.700 millones de dólares denominado en una amplia campaña publicitaria el «Blindaje», que no tuvo efectos positivos.

En marzo de 2001, el titular de la cartera de Economía en ese entonces, José Luis Machinea, fue reemplazado por Ricardo López Murphy. El nuevo ministro propuso un programa de ajuste sobre los salarios de los empleados estatales y el presupuesto de educación. Hubo sucesivas protestas populares. Su plan fue rechazado y debió renunciar.

El 20 de marzo de 2001, De la Rúa convocó a Domingo Cavallo, que se había desempeñado como ministro de Economía durante el gobierno de Carlos Menem, y antes, como presidente del Banco Centra! en la última etapa del gobierno de facto.

Ver: Gobierno de Nestor Kirchner

Proceso de Reorganizacion Nacional en 1976 Gobierno de la Junta Militar

PERÍODO MILITAR DE REORGANIZACIÓN MILITA – RAFAEL VIDELA – 

La dictadura  Militar: La muerte de Perón dejó sin control al conjunto de fuerzas que habían coexistido conflictivamente bajo su liderazgo.

La muerte del líder privó al gobierno de una conducción legítima y aceptada por el conjunto del peronismo, que pudiera reformular los acuerdos políticos y sociales para asegurar la gobernabilidad del país.

Junta Militar Videla, Masera Agostini

El régimen militar instalado en marzo de 1976 y presidido por el general Jorge Rafael Videla desplegó una represión inédita, cuyas consecuencias aún se hacen sentir en la Argentina.

Ya en 1974 estaban dadas las condiciones que explican algunas de las actitudes que tomaría la dictadura militar. Por un lado, la política era concebida como una guerra: le objetivo no era dirimir los conflictos sino exterminar físicamente al enemigo.

Por otro el propio Estado había abandonado toda racionalidad legal y desde algunas de sus dependencias, como el Ministerio de Bienestar Social, se organizaban acciones armadas

Cuando las Fuerzas Armadas se hicieron cargo del poder en 1976, tomaron la represión en sus manos y, para ello, involucraron a otras instituciones del Estado desde la propia presidencia hasta las policías provinciales.

Sin embargo, esta expansión del terrorismo de Estado” se debía menos a la violencia guerrillera (que, para 1976 estaba en franca decadencia) que al proyecto político y social de los militares que tomaron el poder.

En efecto: la violencia alcanzó a todos los sectores de la sociedad desde sindicalistas hasta intelectuales, desde estudiantes secundarios hasta amas de casa.

La arbitrariedad y la universalidad eran, en efecto, condiciones básicas para imponer el terror en la sociedad.

Como si de una operación militar se tratara, las jerarquías de las Fuerzas Armadas dividieron al país en varias zonas y distribuyeron el control entre ellas, en especial Armada y el Ejército.

IDEOLOGÍA DEL «PROCESO DE REORGANIZACIÓN NACIONAL»
DOCUMENTO

La guerrilla ha dejado de ser una alternativa en la Argentina puesto que se encuentra quebrada en su capacidad operacional y se halla aislada de la población. No sólo se han descabezado sus cúpulas y se ha destruido su aparato logístico y de propaganda sino que se ha puesto de manifiesto, de una vez para siempre, su verdadera y patológica esencia […].

[La lucha] no se agota en el plano militar. Por el contrario, abarca a todos los sectores. En ese sentido adquieren relevancia los medios de comunicación que deberán realizar una permanente tarea de esclarecimiento ante la opinión a fin de desnudar las mentiras de la prédica extremista. […]

El comienzo de la recuperación nacional se advierte ya en todos los órdenes. En lo moral es otro el clima que se respira. Los responsables de la corrupción y el peculado han sido puestos a disposición de la justicia, sin perjuicio de la sanción recaída por el Acta Institucional contra algunos de los principales culpables del estado de cosas imperante al 24 de marzo.

En lo cultural y educacional se concretan las bases para una vida espiritual enriquecida y una enseñanza primaria, media y superior sin sectarismos ni deformaciones. En lo económico se ha superado el estrangula-miento del sector externo, se ha reducido el déficit fiscal, se ha revertido la tendencia inflacionaria a márgenes tolerables y se han creado condiciones de confianza y seriedad para las inversiones.

En lo social se ha impedido la desocupación en masa y se promueven todos los medios para mitigar el descenso del salario real que, debo subrayarlo nuevamente, es la Consecuencia directa de la irresponsable política económica del gobierno anterior, basada en el consumo a expensas de la producción. Declaraciones de Jorge R. Videla a la revista Gente, octubre de 1976.

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