La Enseñanza

Historia de la Universidad de Oxford y Cambridge Origen de los Colegios

HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE OXFORD Y CAMBRIDGE

La vieja Oxonium
En el siglo IX, la ciudad se llamó Oxonium, y tuvo su origen en un monasterio. En el siglo X, el raro nombre se había transformado en Oxenaford; en el XI era ya Oxeníord y luego Oxford. El significado originario es «Vado de los Bueyes».

En días remotos, Oxford había formado parte del reino de Wessex, y sus murallas constituían la más firme defensa del valle superior del Támesis. Durante la conquista normanda, fue asaltada la fortaleza de Oxford por las huestes de Guillermo el Conquistador. En 1071, Roberto d’Oilgy fundó, en torno al antiguo monasterio, un pequeño burgo que había de convertirse en una de las ciudades más hermosas del Reino Unido. Por algún tiempo residieron allí los reyes de Inglaterra… Fue hacia el 1133 cuando se reunió en Oxford un núcleo de hombres anhelantes de saber y conocer que dieron origen a la futura universidad.

Más adelante, en 1167, según dice Juan de Salisbury, «Francia, la más civilizada de las naciones, expulsó a todos sus estudiantes extranjeros». Casi al mismo tiempo, Enrique II de Inglaterra prohibió a los clérigos ingleses cruzar el canal; las cláusulas del «edicto» eran terminantes. «El Rey desea — decía una de ellas — que todos los escolares sean obligados a volver a su país, so pena de ser privados de sus beneficios.» Arrojados, pues, de Francia, y llamados por Inglaterra, los estudiantes ingleses regresaron a su patria. Casi todos venían de París. Casi todos fueron a parar a Oxford.

Universidad de Oxford

Schoía Secunda Ecclesiae
Antes de esta inmigración, efectuada en 1167, ninguna escuela inglesa estaba reconocida como studium generale. Después de 1168 se encuentran múltiples referencias al Studium de Oxford, que en consecuencia se supone creado por los estudiantes llegados de París y refrendado por la autoridad real. Y en 1257 se habla ya de la primera universidad inglesa, como de la Schola Secunda Ecclesiae, o sea de la segunda escuela del mundo, la que no reconocía sino una escuela primera: la de París. En esta época del primer florecimiento reuníanse en Oxford unos 3.000 escolares y maestros, si bien este número no era permanente.

Los colegios
Los colegios — Colleges — o mansiones residenciales de los estudiantes dan su característica, y aun su razón de ser, a la universidad británica. El origen de los colegios es, en Oxford, el mismo que en todas las viejas universidades. La precaria situación de los estudiantes pobres inspira la creación de los chests universitarios, o fundaciones de beneficencia; los halls o residencias, autorizados por las dignidades universitarias, toman pronto tal incremento, que absorben la auténtica misión de la universidad.

Los de más antigua fundación fueron el de la Universidad, creado por Guillermo Durham en 1249; el Balliol, fundado por Juan Balliol — padre del rey de Escocia de igual nombre— hacia 1263, y el Merton, organizado por Walter de Merton en 1264.

El fundador de este colegio instituyó también los Estatutos de su organización, original concepción de la educación universitaria tan bien acordada con la mentalidad inglesa, que los Estatutos de Merton fueron adoptados en todos los colegios de Oxford y de Cambridge.

La Universidad de Oxford fue calcada en la de París; pero Oxford, en los siglos XII y XIII, no era sede episcopal, por lo que el obispo de la diócesis debió nombrar —hacia 1214— su canciller, quien tenía por misión regir elstudium y conferir los grados. Este representante del obispo y jefe de la Universidad era elegido por los maestros. Los rectores — después procuradores — eran los representantes de la facultad de Artes y de toda la Universidad.

Luchas Civiles y Decadencia
Durante el período de la Reforma —siglo XVI—, la Universidad de Oxford — como la de Cambridge — hubo de sufrir la confiscación de sus tierras y rentas, si bien la influencia del Renacimiento, las enseñanzas de Erasmo y las figuras de Colet, Grocyn y Linaere dieron días de gran esplendor a la Universidad de Oxford.

Mas al estallar la revolución inglesa, y con ella la consiguiente guerra civil, Oxford se distinguió por su decidido apoyo a los realistas. Reclutado el ejército de las Cabezas Rapadas por el Parlamento, parapetado en Westminster, el rey Carlos estableció su corte en Oxford, adonde le acompañaron ochenta y ocho miembros de la Cámara de los Lores (la mayoría) y sesenta y cinco (una minoría) de los Comunes.

Perseguido de cerca por el ejército puritano al mando de Cromwell, Carlos I estableció su cuartel general en el Colegio de la Magdalena («Magda-len’s College»), cuyos gobernantes le dieron todo el oro, plata y cobre de la institución, así como todas sus alhajas, para que pudiese fundir armas. A pesar de ello, Cromwell tomó el colegio y pasados los días, decapitado el monarca, triunfantes los puritanos y en vigor la transitoria «Commonwealth», esta significación realista de las universidades desató contra ellas la malquerencia de los puritanos.

Guillermo Dell llegó a proponer al Parlamento la abolición de las dos universidades inglesas, cuyos métodos resultaban anacrónicos, y el establecimiento de escuelas de enseñanza superior por todo el país. La firmeza del propio Cromwell, erigido canciller de Oxford, salvó a la Universidad.

Sin embargo, la acusación formulada por Dell no carecía de fundamento. Los estatutos por que se regían Oxford y Cambridge eran viejísimos. La formación de una escuela de Matemáticas, en Oxford dio lugar a un renovado florecer; mas, al empezar el siglo pasado, la disciplina se encontraba relajadísima y la organización ceñida por fórmulas arcaicas. Dijérase inminente la decadencia del espíritu de Oxford.

Sólo en el año 1850, el Gobierno británico aumentó y reorganizó el profesorado, y se le dotó con cierta esplendidez, merced a las contribuciones de los colegios, siempre el más poderoso elementó de la organización universitaria. A su vez los College se emanciparon de sus anacrónicos estatutos medievales, recibiendo constituciones nuevas. Se trató de suprimir los privilegios, aumentando el número y la cuantía de las becas. Se desterraron las vejaciones y juramentos tradicionales.

Una reforma posterior admitió en la Universidad a alumnos no adjuntos a los colegios (non adsaipti) llegando a contar la Universidad de Oxford, al terminar el siglo pasado, con unos 3.000 miembros entre profesores y estudiantes. Se iniciaba entonces el potente renacer, ahora confirmado.

Oxford actual
Hoy como ayer, integran la famosa universidad inglesa los miembros de los veintiún colegios y cinco salas o «halls». El organismo superior de la Universidad es la «House of Convocation», compuesta de 6.528 miembros y a la que pertenecen todos los Magistri Artium. Mediante el pago de una modesta cuota anual, los magistri, allí donde se encuentren, mantienen su relación con la Universidad, en cuyos registros constan todos sus nombres.

Los alumnos deben sufrir un examen de ingreso para entrar en la Universidad. Tres o cuatro años de estudios y tres exámenes conducen al grado de bachiller. Para obtener la nota denominada with honours (con honores: honorífica) es necesario someterse a diferentes exámenes de Humanidades (Latín, Griego, Lógica y Filosofía), Matemáticas, Ciencias Naturales, Ciencias Jurídicas. Teología, Lenguas orientales. Inglés y Lenguas modernas. Tres o cuatro años más de estudios y el pago de ciertos derechos — ahora sin examen — dan acceso al grado de Magisfer. Otros grados y prerrogativas exigen nuevos exámenes especiales. Los ingresos de la Universidad de Oxford ofrecen a ésta la posibilidad de financiación y, además, la realización de otros trabajos.

Los colegios o Colleges siguen siendo el eje de todo el vasto mecanismo universitario. Son los tres más antiguos el «University College», el «Balliol» y el «Merton»; el más moderno es el «Hert-ford College», fundado en 1874; el más importante, el «Christ Church College», fundado por el cardenal Wolsey en 1532.

El de la «Magdalena», de histórica reminiscencia y famoso por su torres y sus jardines, data del año 1458. El «New College» o «Colegio Nuevo» fue fundado en 1380 por Wikeham; «All Souls» data de 1437; «Brasenose», de 1509; «Corpus Christi», de 1526; «Jesús», de 1571; «Oriel», del año 1326; «Lincoln», de 1427; «Queen’s», de 1340; «St. John’s», de 1555; «Trinity», de 1554; «Wadham», de 1612; «Pembroke», de 1624; «Worcester», de 1714, y «Keble», de 1870.

Como puede verse por todas estas fechas, los colegios de Oxford representan siete siglos, de los que no pasa uno sin levantarse alguna nueva fundación. Hay varios institutos de carácter privado (además del antiquísimo «St. Edmund-Hall»), y completan el cuadro cuatro colegios destinados únicamente al alumnado femenino: «Lady Margare! College», «Sommerville Hall», «St. Hugh’s Hall» y «St. Hilda’s Hall».

La influencia espiritual de Oxford no es limitada por las murallas de su recinto ni por el abrazo con que el mar ciñe las islas de Britania. Unidos en la labor fecunda a Oxford están «St. David’s College», de Lampeter; «University College», de Nottingham; «Firth College», de Sheffield; «Reading College», de Southampton, y las universidades de Kapstadt, Sydney, Calcuta, Lahor, Bombay, Adelaida, Madras, Melbourne, Nueva Zelanda, Allahabad, Toronto, Tasmania, Malta y Nueva Brunswick entre otras muchas. ¿Puede imaginarse más poderoso y vasto imperio intelectual?

Bibliotecas. Museos. Imprenta
La biblioteca de Oxford, denominada Biblioteca Bodleyana, abierta al público en el siglo XIV por Richard Bury, enriquecida en 1440 por Humphray y en 1697 por Tomás Bodley, contiene un millón de volúmenes, cuarenta mil manuscritos y cincuenta mil monedas. Hay que añadir a este importante monumento la institución Taylor, fundada en 1847 para la enseñanza de las lenguas modernas, y la Biblioteca creada en el año 1714 por Radcliffe.

Los Museos y Galerías de la Universidad guardan maravillosos tesoros artísticos; entre ellos muchos originales de Rafael y Miguel Ángel. (En relación con ellos está la Escuela de Arte fundada en 1872 por Ruskin.) El «Ashmolean Museum» contiene notabilísimas curiosidades, y el «Universitary Museum» encierra importantes colecciones de Historia Natural. Completan dignamente este cuadro dos observatorios, un Jardín botánico, el «Seldhonian Theatre» y la imprenta o «Claréndon Press».

La imprenta de Oxford es una de las más antiguas e importantes del mundo. Fue fundada a base de caracteres llegados de Colonia, hacia el año 1478. De esta época datan incunables, como los «Comentarios de San Jerónimo al Símbolo de los Apóstoles» y la oración Pro Milone, de Cicerón.

La tarea editorial de la Universidad de Oxford ha sido magnífica. A partir del año 1665 se imprimieron en ella los veintitrés primeros números de la «Oxford Gazette», el diario más antiguo de Inglaterra. En 1674 comenzó la publicación del «Almanaque de Oxford», que sale a luz todavía Oxford se asienta en Cambridge. Algún tiempo después se establecieron en la ciudad los franciscanos y medio siglo más tarde los dominicos.

El hecho de conferirse grados en Oxford y Cambridge a los miembros de las órdenes mendicantes, cosa que no hacían las otras universidades, tuvo gran importancia en la vida de las universidades inglesas.

Parece ser que la situación de Cambridge tuvo gran influencia en la fundación de su universidad. «Cambridge fue en algún tiempo un importante centro puente de comunicación —dice míster Stephen Gaselee, C. B. T., ex alumno y ex profesor de esta universidad —, puesto que era el único camino de paso desde los puertos del este de Inglaterra a las ricas ciudades comerciales del interior.

Estos distritos estaban separados por una larga faja de terreno pantanoso y selvático, y el puente que cruza el río Cam era la única vía comercial entre la Inglaterra oriental y la central. No es, pues, de extrañar que esta vía de paso fuera elegida por predicadores espontáneos y conferenciantes errabundos como centro de sus actividades y que surgieran allí escuelas de gramática y de teología.»

Fuentes Consultadas: Enciclopedia UNIVERSITAS Tomo 17 Salvat

La Literatura en la Edad Media Géneros y Características

La Literatura en la Edad Media
Autores, Género y Características

monje eruditoLa literatura medieval europea se extiende, según diferencias que dependerán de cada país, entre los siglos V y XV.

En realidad, sus límites están determinados por la caída del Imperio romano, en su tramo originario, y por la aparición, en su final, del movimiento renacentista. Tan dilatado período ofrece, necesariamente, una diversidad de caracteres, difíciles de sintetizar.

Puede señalarse, sin embargo, un extraordinario vitalismo, que relega hoy críticamente el viejo concepto de la «noche medieval». Por el contrario, se impone la tendencia a estimar el tono móvil y luminoso de las creaciones estéticas del medievo, sobre las que se asientan todos los logros de la cultura europea.

Otra determinante vendría dada por la continua recuperación de las formas clásicas greco-latinas, abatidas por la irrupción bárbara sobre el Imperio de Roma. Desde este tiempo mismo se inicia una lenta reconstrucción de las formas artísticas destruidas, de tal forma que Europa, en lo que aquí nos concierne, debe rehacer sus géneros literarios partiendo casi de cero, después de haber alcanzado la extrema perfección—ya vista—en el campo de la prosa, el verso y la escena. Tan larga convalecencia y rehabilitación puede llamarse la Edad Media, y cuando el mundo recobrado alcanza cierto parecido formal con el remoto «paraíso perdido» nos hallamos en el Renacimiento.

La literatura y el arte medieval se nutren de las fuentes populares. Una violenta corriente irrumpe en la escena creadora, de tal manera que los futuros eruditos con dificultad podrán separar la aportación popular neta de la propia de los artistas de profesión. En torno a este problema se centra todo el proceso de los orígenes de la nueva epopeya, concadenada, en dicho punto, a la antigua.

No podrán olvidarse las circunstancias históricas, ni la presencia de otras fuerzas culturales presionando sobre la resurgente Europa. Largos módulos que vienen desde el lejano Oriente hasta alcanzar las tradicionales vías de penetración mediterránea, y otros más cercanos y concretos que canaliza y depura España a través de su angustioso y constructivo medievo.

El latín fue el lenguaje universal de la civilización medieval. Usado en la iglesia y en la escuela, permitía a los hombres letrados comunicarse en cualquier parte de Europa.

El resurgimiento intelectual de la Alta Edad Media incluyó una explosión de literatura latina. Aunque el latín seguía utilizándose para propósitos literarios, en el siglo XII gran parte de la literatura creativa se estaba escribiendo en los idiomas vernáculos (los idiomas locales, como el español, francés, inglés o alemán).

En el transcurso de la Edad Media existió una literatura popular vernácula, la cual se manifestó, sobre todo, en las sagas germanas, celtas, islandesas antiguas y eslavas. Pero, en el siglo XII surgió un nuevo mercado para la literatura vernácula cuando los laicos educados, en las cortes y en la nueva sociedad urbana, buscaron avenidas novedosas de entretenimiento.

Tal vez la literatura vernácula más popular del siglo XII fue la poesía trovadoresca, principalmente producto de nobles y caballeros. Esta poesía se centró en el amor cortesano, el amor que un caballero profesaba a una dama, generalmente una dama noble casada, la cual lo inspiraba a convertirse en un osado caballero y en un poeta aún mejor. Un buen ejemplo se puede encontrar en los lamentos de un noble cruzado, Jaufré Rudel, quien acaricia el recuerdo de una dama soñada tiempo atrás, de la cual asegura que siempre estará enamorado, aunque teme que nunca la conocerá:

Lo más triste, lo más gozoso, es que debo partir,

Dejadme contemplarla por un sólo día,

Mi amor de lejos,

No la veré, porque su tierra y la mía

están separadas, y los senderos son difíciles de encontrar Tantas veredas, yyo perderé mi camino,

Así lo quiere Dios.

Sí, no conoceré otro amor más que el de ella,

Y si no es el de ella, no habrá amor ninguno.

Ella ha sobrepasado todo.

Tan hermosa es, tan noble, que sería

Un prisionero de las huestes de los infieles [musulmanes] En una tierra lejana, si sobre mí

Sus ojos se posaran

Aunque surgió en el sur de Francia, la poesía trovadoresca también difundió en el norte de Francia, Italia y Alemania.

Otro tipo de literatura vernácula fue la épica heroica. El primero y más fino ejemplo es la obra titulada la Chanson de Roland (El Cantar de Roldán) , que apareció alrededor del año 1100 escrito en un dialecto del francés, lengua romance derivada del. Las chansons de geste (cantares de gesta) se escribieron para una sociedad dominada por el varón. Los principales acontecimientos descritos en estos poemas, como en El cantar de Roldán, son batallas y torneos políticos. Su mundo gira alrededor de los combates en que los caballeros pelean bravamente por sus reyes y señores. Las mujeres desempeñan un pequeño papel, o ninguno, en este género literario.

Aunque las chansons de geste seguirían produciéndose en el siglo XII, se volvió popular un tipo distinto de poema largo, el romance cortesano. Éste se compuso en dísticos rimados y trataba de un asunto romántico: caballeros valientes, damas virtuosas, malvados magos, palacios encantados, hadas, animales parlantes y extraños bosques. La historia del rey Arturo, el rey legendario de los bretones del siglo y se convirtió en un tema popular del romance corte sano. Las mejores versiones de las leyendas arturianas sobreviven e las obras de Chrétien de Troyes, cuyos romances cortesanos fuero considerados por sus contemporáneos como las obras de un magistral narrador de cuentos.

El Cantar de Roldán es uno de los mejores ejemplos deL chanson de geste medieval o épica heroica. Inspirado en un acontecimiento histórico, relata la emboscada a la retaguardia del ejército franco de Carlomagno en los Pirineos. Se escribió trescientos años después del acontecimiento que al parecer narra, pero arroja más luz sobre el siglo XI, que sobre la época de Carlomagno. Vascos cristianos que emboscaron al ejército de Carlomagno se convierten en musulmanes; los soldados francos, en caballeros franceses. Este texto cuenta la muerte de Roldán, sobrino de Carlomagno, quien comandaba la diezmada retaguardia.

AMPLIACION SOBRE LOS GÉNEROS LITERARIOS

La poesía épica. Hoy día puede aceptarse la unidad de origen de la épica europea, a partir de un tronco común germánico, diversificado luego en cada literatura nacional. Una serie de caracteres, casi siempre de tipo costumbrista, se reiteran en las epopeyas nórdicas, francesa y española. Sin embargo, puede decirse que hay un proceso de realismo acentuado a medida que descendemos geográficamente; de tal manera que los elementos legendarios, de pura imaginación, contenidos en la epopeya germánica, como aparecen en el Beowulf (hacia 700), en los fragmentos del Hildebrando (800), en la canción de Los Nibelun-gos, e incluso en los más tardíos de Tristán e Isolda y Parsifal, no se encuentran ya en la épica francesa, cuya Chanson de Roland se apoya en ciertos elementos históricos.

Este historicismo se acentúa de modo notable en la épica castellana, cuyo carácter central es precisamente el realismo de su contenido. En el Poema del Cid (hacia 1140) la historia se convierte en leyenda e igual ocurre, con mayor o menor intensidad, en otros poemas, como el de los Infantes de Lara, el del Cerco de Zamora, Garci-Fernández, Bernardo de El Carpió, etc.

El Cid histórico y el Cid literario: En el Cantar de mio Cid se narran as gestas de un personaje real, nacido en Burgos en torno a 1043. Sin embargo, la obra presenta abundantes pasajes y personajes aventados por necesidades literarias, como la visión del arcángel Gabriel, a afrenta de Corpes, el engaño de las arcas, el encuentro del Cid y el león o la celebración de las cortes de Toledo; se trata de elementos insertados por el autor que buscan, en último término, engrandecer a figura del héroe.

El poema, además, omite ciertos hechos reales, como la procedencia leonesa de doña Jimena, perteneciente a la alta nobleza, y modifica el orden de las batallas. El protagonista del Cantar, dotado de una gran humanidad y rasgos realistas, es un personaje verosímil, pero no real. La figura del héroe se ve Idealizada por la ficción, que exagera sus rasgos y configura una historia con una progresión ascendente. El Cid, gracias a su esfuerzo, va paulatinamente superando los embates de su mala fortuna, conquistando una fama y una honra que en justicia no debía haber perdido y alcanzando una posición social mayor de la que tenía al comienzo de la obra.

La poesía lírica. Una serie de focos líricos se localizan en la Edad Media europea, de los cuales tres se destacan por su antigüedad e influencias: el Provenzal, el galaico-portugués y el arábigo-andaluz, con fuertes concomitancias y mutuas presiones. Los críticos han teorizado con amplitud en torno a la prioridad de estos grupos y M. Pidal ha defendido la del arábigo-andaluz con pruebas basadas en el empleo de una estrofa, el zéjel, de aquella ascendencia, generalizado luego en Europa.

Los temas son igualmente similares, y el de mayor tratamiento, el del «amor cortés», se repite con fórmulas estereotípicas (figuras de la «donna» o mujer casada, del galanteador, del marido celoso, de los «mestureros», etc.). Las más cercanas escuelas italianas del dolce stil nuovo, de tono prerrenacentista, heredarán dichas corrientes. La figura del trovador, que sustituye al juglar épico, dignifica el oficio con su verdadera creación poética.

Los límites entre la pura lírica y otros factores juglarescos, más groseros, son difíciles de discernir en autores «goliardescos», como Francois Villon, el Arcipreste de Hita o Chaucer, o en poemas como el Román de la Rose. Es un fruto de la época, en que aparecen mezclados simbólicamente el vagabundo, el peregrino y el clérigo; el estudiante nocherniego y el caballero bretón.

Literatura eclesiástica. Dentro de las corrientes espirituales cristianas cabe distinguir las escolásticas y las místicas, ambas con abundante repercusión literaria. Representan la primera postura Tomás de Aquino (Fallecido 1274) y Abelardo (Fallecido 1142) y la segunda Bernardo de Claraval (1153) y Francisco de Asís (f 1226).

Drama. El teatro medieval se desarrolla en torno a dos fuentes de inspiración: la religiosa y la profana. La liturgia cristiana da origen a obras que van evolucionando hasta constituir un teatro propio, en el que el latín queda sustituido  por las lenguas modernas. El ciclo del Nacimiento y el ciclo de la Pasión son sus focos principales, luego ampliados a la totalidad de las Escrituras. Los Misterios, los Milagros, las Moralidades y los Autos, son sus más usuales manifestaciones. Las piezas profanas cultivan temas escolares y pastoriles en farsas y églogas.

El Cantar de Roldán

Siente Roldán que la muerte lo cerca.

Se le escapa el cerebro por las orejas.

A Dios ruega que llame a su lado a sus pares.

Y para él mismo implora ayuda al ángel Gabriel.

A fin de evitar la vergüenza, ha cogido en una mano

su olifante, y con la otra su espada Durandarte.

Más allá de donde una saeta de ballesta alcanza,

hacia España se dirige, a un barbecho,

y sube a un cerro donde un hermoso árbol

cubre cuatro gradas de mármol.

Allí, en la hierba verde se desploma

y se desvanece, pues la muerte lo cerca(…)

Siente Roldán que la muerte lo apremia

Y lo recorre de la cabeza al corazón.

La sombra de un pino ha buscado

Y sobre la hierba se ha echado de bruces.

La espada y el olifante ha puesto bajo su cuerpo

Y su cabeza ha vuelto hacia los paganos.

Y así ha hecho para que Carlos y los franceses

Digan que el bravo conde, en verdad,

Ha sido un conquistador hasta la muerte.

Pronta y repetidamente se ha confesado

Y sus pecados ofrece a Dios con su guante.

Siente Roldán que su hora está cerca.

Mira hacia España desde lo alto de un monte escarpado

Y se golpea el pecho con la mano:

«Mi culpa confieso y tu misericordia imploro, Señor,

Por todos los pecados, sean grandes o pequeños,

Que desde mi nacimiento he cometido

Hasta este día en que la muerte me alcanza’:

Su guante derecho hacia Dios ya tiende

Y ángeles del cielo hacia él descienden.

 

El derecho romano en las universidades de la alta edad media

El Derecho Romano en la Universiades Medievales

loba, romulo y remoUn enfoque sistemático del conocimiento se expresó también en el área del derecho. De especial importancia fue el redescubrimiento de la gran obra legal de Justiniano, el Corpus Iuris Civilis (Código de derecho civil), conocido por el occidente medieval, antes del año 1100, sólo mediante fuentes de segunda mano. Al principio, los maestros de derecho —como Irnerio de Bolonia— se contentaban con explicar a sus estudiantes el significado de los términos legales romanos.

Gradualmente fueron siendo más complejos, a tal grado que, para mediados del siglo XII, los “doctores en derecho’ habían desarrollado comentarios y tratados sistemáticos de los textos legales.

 Las ciudades italianas, sobre todo Pavia y Bolonia se convirtieron en centro5 prominentes del estudio del derecho romano. En el siglo XIII los juristas italianos estaban sistematizando los diversos comentarios profesionales sobre el derecho romano en un comentario único conocido como la glosa ordinaria. El estudio del derecho romano en las universidades consistió en el aprendizaje de los textos de derecho, junto con sus glosas.

Este resurgimiento del derecho romano ocurrió en un mundo dominado por un código jurídico muy diferente del de los romanos. El derecho europeo comprendía una mezcolanza del código germánico de leyes, las costumbres feudales y las regulaciones urbanas. El deseo de conocer un mundo más ordenado —ya evidente en el estudio de la teología— tal vez hizo inevitable que los europeos dieran entusiastamente la bienvenida a un enfoque más sistemático del derecho romano.

El entrenamiento de los estudiantes en el derecho romano, en las universidades medievales, alentó la aplicación de sus principios a medida que los estudiantes llegaban a ser jueces, abogados, escribas y consejeros para las ciudades y monarquías de Europa occidental. A comienzos del siglo XIII el viejo sistema de la ordalía estaba siendo reemplazado por un proceso racional de toma de decisiones basado en la recopilación sistemática y en el análisis de la evidencia, lo cual fue una clara indicación del impacto del derecho romano en el sistema legal europeo.

La Escolastica en las Universidades de la Edad Media Estudio Ciencia

La Escolástica en las Universidades de la Edad Media

El renacimiento de la antigüedad clásica

aristotelesOtro aspecto del renacimiento intelectual de la Alta Edad Media fue el redescubrimiento del interés por las obras de la antigüedad clásica de los trabajos de los griegos y romanos.

En el siglo XII se introdujo en Europa occidental una gran cantidad de obras científicas y filosóficas, incluyendo las obras médicas de Galeno e Hipócrates, las de geografía y astronomía de Ptolomeo, así como las de matemáticas de Euclides y Arquímedes. Pero, sobre todo, el occidente disponía ahora de las obras completas de Aristóteles.

Durante la segunda mitad del siglo XII todos los trabajos científicos de Aristóteles se tradujeron al latín, que servía como idioma internacional para hablar y escribir en el occidente. Este gran flujo de las obras de Aristóteles tuvo un impacto abrumador en occidente. Llegó a considerársele como “el maestro de los que saben’ el hombre que, al parecer, abarcaba todos los campos del conocimiento.

No obstante, la recuperación de las obras científicas y filosóficas griegas no fue un proceso simple. Había sobrevivido muy poco conocimiento del griego en Europa. Por tanto, fue a través del mundo musulmán que el occidente recuperó a Aristóteles y a los demás autores griegos. La traducción de las obras griegas al árabe había sido sólo un aspecto de una brillante civilización musulmana.

En el siglo XII estos escritos ahora se traducían del árabe al latín, haciéndolos accesibles al occidente. En todas partes en las que las culturas musulmana y cristiana coincidieron —en el reino normando de Sicilia (en el sur de Italia) y, sobre todo, en España— el trabajo de traducción lo realizaban académicos árabes y judíos.

No obstante, el mundo islámico hizo algo más que contribuir intelectualmente al occidente con esas traducciones. El trabajo científico que realizó en los siglos IX y X, le permitió adelantarse al mundo occidental, y en los siglos XII y XIII los trabajos árabes sobre física, matemáticas, medicina y óptica estuvieron al alcance del occidente gracias a las traducciones al latín.

Además, cuando las obras de Aristóteles fueron llevadas a occidente en la segunda mitad del siglo XII, estuvieron acompañadas por los comentarios escritos de extraordinarios filósofos árabes y judíos. Un ejemplo fue Ibn-Rushd o Averroés (1126-1198), quien vivió en Córdoba y compuso un comentario sistemático sobre casi todos los trabajos sobreviviente de Aristóteles.

El Desarrollo del escolasticismo

abelardoLa importancia del cristianismo en la sociedad medieval tal vez hizo inevitable que la teología asumiera un papel central en el mundo intelectual europeo. Ya sea en las escuelas monásticas, en las catedralicias o en las universidades, la teología, el estudio formal de la religión, imperó como la “reina de las ciencias».

A comienzos del siglo XI los esfuerzos por aplicar la razón o el análisis lógico a las doctrinas teológicas básicas de la iglesia tuvieron un impacto significativo en el estudio de la teología. La palabra escolasticismo se utilizó para referirse al sistema filosófico y teológico de las escuelas medievales.

Una preocupación fundamental del escolasticismo fue el intento de reconciliar fe y razón para demostrar que, lo que se aceptaba por fe, estaba en armonía con lo que podía aprenderse por la razón. El método escolástico llegó a ser el modo de aprendizaje básico de las universidades.

En esencia, este método consistió en plantear una pregunta, presentar citas contradictorias sobre esa cuestión y, después, llegar a conclusiones. Fue un sistema que exigió un pensamiento analítico riguroso. Aunque el escolasticismo alcanzó su punto máximo en el siglo XIII, tuvo sus comienzos en el mundo teológico de los siglos XI y XII, sobre todo en la obra de Pedro Abelardo.

Abelardo (1079-1142) estudió en el norte de Francia, pero desprecio a sus maestros como insignificantes, y se dedicó a la enseñanza de la teología en París. Personalidad llena de color, Abelardo fue un maestro popular qUe atraía a muchos estudiantes. Individuo con un enorme ego, llegó a ser conocido por el gusto con que se enfrascaba en argumentaciones con sus compañeros estudiantes, así como por sus amoríos con su alumna Eloísa.

Ella tuvo un hijo de Abelardo y se casó en secreto con él. Pero su tío que había contratado a Abelardo como tutor de su sobrina, buscó venganza, como relató Abelardo en una narración de su vida titulada Historia de mis desgracias:

“Una noche ellos se vengaron de mí de la forma más cruel y vergonzante, cuando estaba descansando y durmiendo en la habitación interior de mi cabaña… Cortaron aquellas partes de mi cuerpo con las que perpetré el hecho que los apenaba»

Pedro Abelardo fue el principal responsable del desarrollo del nuevo enfoque escolástico en la teología. En su obra más famosa Sic et Non (Sí y no), hizo listas de los pasajes de las Escrituras y de los padres de la iglesia que se contradecían de manera flagrante entre sí, y ponía énfasis en la necesidad de utilizar la lógica o el razonamiento dialéctico, para reconciliar de un modo sistemático las aparentes diferencias. Resumió su método con estas palabras: “Por la duda, llegamos a inquirir y, mediante la inquisición, alcanzamos la verdad”.

A principios del siglo XII una controversia importante, el problema de los universales comenzó a ocupar a muchos teólogos. El asunto básico se refería a la naturaleza de la realidad misma: ¿qué constituye lo que es real? Los teólogos estaban divididos en dos principales escuelas de pensamiento, reflejo de previas tradiciones del pensamiento griego, sobre todo las escuelas divergentes de Platón y Aristóteles.

Al seguir a Platón, los escolásticos realistas asumieron la posición de que los objetos individuales que percibimos con nuestros sentidos —como los árboles— no son reales, sino meras manifestaciones de ideas universales (la arboreidad) que existen en la mente de Dios. Para los realistas la verdad sólo puede descubrirse mediante la contemplación de los universales.

La otra escuela, los nominalistas, se apoyaban en las ideas de Aristóteles, y creían que sólo los objetos individuales eran reales. Desde su punto de vista de las ideas universales, o conceptos, eran simplemente nombres (en latín, nomina, de ahí el nombre de nominalistas). La verdad sólo podía descubrirse examinando los seres individuales.

En el siglo XIII los escolásticos enfrentaron un nuevo reto: cómo armonizar la revelación cristiana con el pensamiento de Aristóteles. El gran influjo de las obras de Aristóteles en occidente, durante la Alta Edad Media, causó gran consternación entre los teólogos. Se tenía en tanta estima a Aristóteles que se le llamaba “el filósofo” a pesar de haber llegado a conclusiones mediante el pensamiento racional —y no por la revelación— y de que varias de sus doctrinas, como la mortalidad del alma individual, contradecían las enseñanzas de la iglesia. El intento más famoso por reconciliar a Aristóteles y las doctrinas del cristianismo fue el de Santo Tomás de Aquino.

Tomás de Aquino (1225-1274) estudió teología en Colonia y París y enseñó en Nápoles y París, y fue después que trabajó en su famosa Summa Theologica (Una summa de teología —una summa era un compendio de conocimiento que intentaba reunir el aprendizaje recibido de los siglos anteriores acerca de un tema determinado en un todo). La obra maestra de Aquino fue organizada de acuerdo con el método dialéctico de los escolásticos. Aquino primero planteaba una cuestión, citaba las fuentes y ofrecía opiniones contrarias a ese asunto, y después las resolvía llegando a sus propias conclusiones. De este modo, Aquino planteó y analizó cerca de seiscientos artículos o asuntos

La reputación de Aquino deriva de su intento magistral por reconciliar la fe con la razón. Dio por sentado que existían verdades derivadas de la razón y verdades obtenidas por la fe. Sin embargo, estaba seguro d que dos verdades no podían estar en conflicto entre si:

La luz de la fe, infusa libremente en nosotros, no destruye la luz del conocimiento natural (la razón), implantada en nosotros naturalmente. Aunque la luz natural de la mente humana es insuficiente para mostrarnos esas cosas que se nos hacen manifiestas por la le, sin embargo, es imposible que dichas cosas —que el principio divino nos proporciona a través de la fe— sean contrarias a las que la naturaleza ha razón implanta en nosotros. De hecho, si ese fuese el caso, una u otra serían falsas y, puesto que ambas nos las da Dios, Dios tendría que ser el autor de una falsedad, lo cual es imposible… es imposible que esas cosas que son de la filosofía puedan ser contrarias a las cosas que son de la fe.

La mente natural, sin ayuda de la fe, podía llegar a verdades concernientes al universo físico. No obstante, sin la ayuda de Dios, la sola razón desamparada no podría captar verdades espirituales como la de la Trinidad (la creencia de que Dios, Jesús y el Espíritu Santo son tres manifestaciones de la misma deidad única) o la Encarnación (la creencia de que Jesús durante su vida fue Dios con forma de humano).

Ver: La Educación Medieval

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PARA SABER MAS…

El problema que más inquieta al hombre de la Edad Media es la reafirmación de la fe. Defender, fundamentar el credo cristiano, basado en la Santa Biblia y en los Santos Padres de la Iglesia, era tema apasionante de discusiones entre los estudiosos, maestros y discípulos. La Teología (ciencia que trata de Dios) que la asignatura fundamental de la enseñanza en la Edad Media.

Llega el siglo XIII y se produce una intensa, honda y creciente actividad intelectual. Los árabes y lo; judíos difunden las doctrinas griegas, al mismo tiempo que se inicia el conflicto entre la teología cristiana y la propia teología árabe y judía. En ese mundo latino, unido por la fe, el pensamiento griego y en especial la influencia de Aristóteles, irrumpen peligrosamente.

Los pensadores cristianos tendrán que contener esta invasión. Para discutir, pues, y rechazar el error que proviene de esas doctrinas, hay que acercarse a él, llegar a la fuente. Entonces se lee, se conoce, se discute a Aristóteles, a pesar de la prohibición que regía en algunas universidades. De este conocimiento va a surgir el remedio contra la infiltración de las ideas nuevas. Y aparece la escolástica, nombre que sirvió para designar la filosofía, los métodos y la práctica de la enseñanza influidos por la doctrina aristotélica y que caracterizan a este período. He aquí sus fundamentos:

Los puntos discutidos de la doctrina cristiana deben debatirse, pero teniendo en cuenta las opiniones autorizadas.

La aplicación de la filosofía de Aristóteles permite refirmar racionalmente la verdad religiosa.

La razón y la fe no tienen por qué contradecirse.

Así, Aristóteles es redescubierto en Occidente. La escolástica se practicaba y se enseñaba en las escuelas secundarias medievales y en las flamantes universidades del siglo XIII. En ellas los dominicos y franciscanos, órdenes religiosas surgidas en esa época, absorbieron casi por completo la investigación y el estudio de su tiempo.

A San Anselmo, el «doctor magnificus» (1033-1109), nacido en Aosta (Italia), y arzobispo de Canterbury (Inglaterra), se lo considera el Padre de la escolástica. Los dominicos San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino fueron grandes maestros y prestigiosas figuras de la escolástica.

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La doctrina escolástica había tenido una larga elaboración. Contribuyen a un primer período, del siglo VI al XII , san Agustín y san Anselmo. Hacia el año 1120, el célebre monje san Bernardo, con su ascética severa y su lirismo desbordante, y el racionalista Abelardo, se orientan hacia una cultura popular y lírica, es decir»gótica». Se abandona la concepción simbólico-platónica del Universo, a los Padres de la Iglesia, para dar lugar a filósofos preocupados por descubrir el orden racional del universo y apasionados por su clasificación. El descubrimiento y traducción de los textos lógicos de Aristóteles determinó el esplendor de la escolástica favoreciendo la aparición de sistemas filosóficos, como el de santo Tomás, el de san Buenaventura, etc., que se difundieron notablemente gracias al advenimiento de una nueva institución docente: las Universidades.

Desde el siglo XIV en adelante comienza la decadencia, ya se puede apreciar la pérdida de prestigio y del dominio exclusivo que la escolástica había ejercido en Europa durante cuatro siglos. Las causas son varias. La escolástica, que pudo formular una terminología filosófica, cayó en infinitas disputas acerca del valor de las palabras y de los términos, que no tenían más objeto que la discusión misma. Los maestros se limitaban a compendiar a sus antecesores, abandonando los estudios críticos. Su lenguaje estaba lleno de barbarismos, mientras malgastaban el tiempo en multitud de problemas estériles.

El método de la enseñanza comprendía la lectio (lección, lectura) y la disputatio (controversia). Como base de la lectio se explicaban determinados autores. Abrigábase el convencimiento de que en ellos estaba resumida toda la ciencia. Considerábase que la esencia de la lectio consistía en que el maestro explicara la materia en cuestión a los estudiantes, y éstos la retuvieran en la memoria, o la escribieran al dictado en sus códices para aprenderla. Se trataba, pues, simplemente, de transmitir los conocimientos existentes.

La disputatio tenía por objeto demostrar el dominio de los conocimientos adquiridos en la lectio, o también sus posibles aplicaciones. Un día por semana la disputatio era solemne; concurrían a ella todos los profesores y alumnos de la escuela. Un «magister» exponía un tema filosófico, al terminar proponía cierto número de principios (tesis) y bajo su dirección, comenzaba inmediatamente la controversia. Los bachilleres, dirigidos por el presidente, trataban de rebatir estos argumentos (responderé).

La práctica de la controversia motivó una tendencia a la sutileza y a la dialéctica insubstancial. Especialmente a fines de la Edad Media, discutíase sobre muchas cuestiones que hoy nos parecen risibles y hasta insensatas. No hay que olvidar que esas prácticas eran muy indicadas para ejercitar la perspicacia lógica, para comprender rápidamente las razones e inconveniencias de las cosas y para aplicar estos razonamientos a los propios conocimientos.

La escolástica llegó a constituir un sistema único de explicación del pensamiento cristiano. Suele creerse que es la filosofía exclusiva de la Iglesia, mas debe recordarse que también otras corrientes filosóficas, que no estuvieron de acuerdo con el sentir de la Iglesia, se propagaron bajo formas escolásticas.

Fuente Consultada:
Historia de la Educación – Juan Carlos Zuretti – Editorial Itinerarium – Colección Escuela –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA – Microsoft
Enciclopedia del Estudiante Tomo 19-Historia de la Filosofía – Editorial Santillana
Wikipedia –

La universidad en la edad media Trivium y Cuatrivium Los Estudiantes

La universidad en la edad media Trivium y Cuatrivium

ENSEÑANZA EN LA UNIVERSIDAD MEDIEVAL

estudiante de la universidad mediaLos estudios iniciales del alumno de una universidad medieval se centraban en el curriculum de las artes liberales tradicionales. El trivium consistía en gramática, retórica y lógica; el quadrivium abarcaba aritmética, geometría, astronomía y música.

Las clases eran impartidas en latín, que proveía un medio de comunicación común para los estudiantes, sin importar su país de origen. Básicamente, la instrucción de la universidad medieval se realizaba mediante el método de la conferencia. La palabra lectura se deriva del latín y significa “leer”.

Antes del desarrollo de la prensa, acontecido en el siglo XV, los libros eran caros, y pocos estudiantes podían pagarlos así que los maestros leían de un texto (como una colección de leyes, si la asignatura era derecho) y después añadían comentarios, que llegaron a conocerse como glosas.

No se aplicaban exámenes después de una serie de lecciones pero cuando un estudiante solicitaba un grado (las mujeres no asistían a las universidades en la Edad Media) un tribunal de maestros lo sometía a un examen oral comprensivo. Estos exámenes se realizaban después de un periodo de estudio que podía alargarse de cuatro a seis años.

El primer grado que un estudiante podía obtener era un A. B., el artium baccalaureus o bachiller en letras; más tarde podía recibir un A. M., artium magister, maestro en artes. Todos los grados eran técnicamente licencias para enseñar, aunque la mayoría de los estudiantes que las recibían no ejercían como maestros.

Tras completar el curriculum de artes liberales, un estudiante podía ir a estudiar derecho, medicina o teología que era la materia considerada más importante en el currículo medieval. El estudio del derecho, la medicina o la teología era un largo proceso que podría prolongarse una década o más. A un estudiante que aprobara sus exámenes finales orales se le daba el grado de doctor, lo cual le permitía impartir su materia oficialmente.

Muchos estudiantes que buscaban obtener grados avanzados primero recibían el grado de maestro y enseñaban asignaturas de las artes, mientras seguían aspirando a los grados avanzados.

Los estudiantes que recibían grados de una universidad medieval podían estudiar otras carreras —además de la enseñanza— más lucrativas. Se consideraba que un grado en derecho era esencial para quienes desearan servir como consejeros de reyes y príncipes. Las crecientes burocracias administrativas de los papas y reyes también demandaban una oferta de escribanos en posesión de una educación universitaria capaces de conservar los registros y redactar documentos oficiales.

LOS ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD MEDIEVAL

Los estudiantes de las universidades medievales provenían predominantemente de los niveles intermedios de la sociedad medieval, las familias de los pequeños caballeros, mercaderes y artesanos. Todos eran hombres; muchos eran pobres, pero ambiciosos y con deseos de ascender socialmente. Muchos estudiantes medievales comenzaban cuando tenían de catorce a dieciocho años, y recibían su licenciatura en letras en los primeros años de su segunda década de existencia. El estudio de un doctorado en una de las escuelas especializadas en derecho, medicina o teología significaba, cuando menos, otros diez años. No era extraño que los hombres obtuvieran su grado de doctor cuando tenían más de treinta y cinco años o, incluso, ya empezaban a rebasar los cuarenta años.

Existen similitudes obvias entre los estudiantes medievales ylos de esta época. En ese entonces, como ahora, muchos de ellos tomaban sus estudios en serio y trabajaban duro. En esa época, como en la actualidad, el alcohol, el sexo y las tentaciones para gastar dinero eran también comunes. En las universidades medievales los manuales proporcionaban modelos de cartas que los estudiantes podían usar para solicitar dinero a sus padres, tutores o patrones.

El siguiente es un ejemplo tomado de Oxford:

De B. a su venerable maestro A., saludos. La presente es para informarle que estoy estudiando en Oxford con la mayor dedicación, pero las cuestiones monetarias se interponen con frecuencia en el camino de mi promoción, pues hoy hace dos meses que gasté lo último que me envió. La ciudad es cara y tiene muchas exigencias; tengo que alquilar alojamiento, comprar artículos de primera necesidad y proveerme de otras cosas que ahora no puedo especificar. Por lo que respetuosamente suplico a su paternidad que, mediante los impulsos de la divina piedad pueda asistirme, de manera que pueda completar lo que bien he comenzado.

La falta de inclinación al estudio no es precisamente un fenómeno moderno, como lo ilustra esta carta que un padre de esa época escribió a su hijo:

A su hijo G., que reside en Orléans, P. de Besançon manda saludos con celo paternal.

Está escrito: “El haragán en su trabajo es hermano del derrochador: He descubierto recientemente que vives de manera disoluta y perezosa, con más tendencia a lo licencioso que a la moderación, al juego que al trabajo, y que prefieres rasguear la guitarra, mientras otros están en sus estudios; y sucede que has leído sólo un volumen de leyes, en tanto que tus compañeros más diligentes ya han leído varios. Por tanto, he decidido exhortarte aquí para que te arrepientas absolutamente de tus modales disolutos y descuidados, para que ya no puedas ser llamado un despilfarrador, y que la vergüenza logre hacerte regresar a una buena reputación.

Como habrá terminado esta historia?

Las universidades medievales compartieron la atmósfera violenta de la época. Los registros de las cortes de leyes revelan numerosos casos de disturbios en las universidades europeas. Un profesor alemán finalmente fue despedido por apuñalar a uno de sus muchos colegas en las reuniones del cuerpo académico. Un estudiante en Bolonia fue atacado en el salón de clases por otro estudiante, armado con una espada. Los reglamentos de Oxford trataron de disminuir la y violencia, prohibiendo a los estudiantes portar armas en clase. No eran raras las peleas entre las personas del pueblo y los miembros de la universidad, que subían de tono hasta convertirse en motines sangrientos

A pesar de la violencia, las universidades resultaron decisivas para la civilización medieval no sólo por el desarrollo del aprendizaje que, a fin de cuentas, es el primordial objetivo de una universidad, sino por proveer un mecanismo para la capacitación del personal que actuaba como administradores, abogados y médicos en una sociedad crecientemente especializada.

Las universidades medievales participaron en la atmósfera violenta de su tiempo. Las disputas entre togados y población a menudo se tradujeron en conflictos sangrientos, en especial durante el periodo formativo de las universidades. Este texto se ha tomado de una descripción anónima de un motín estudiantil que tuvo lugar en Oxford a finales del siglo XIII

Motín estudiantil en Oxford

[Los ciudadanos] capturaron y encarcelaron a todos los estudiantes que pudieron encontrar, invadieron sus habitaciones, causaron estragos en sus bienes y pisotearon sus libros. Ante tal provocación, los oficiales disciplinarios de la universidad enviaron a sus asistentes a la ciudad para prohibir a los estudiantes que abandonaran sus posadas. Pero todas las órdenes y exhortos fueron en vano.

Hacia las nueve de la mañana siguiente, bandas de universitarios desfilaban por las calles en formación militar. Si los oficiales universitarios no pudieron refrenarlos, el alcalde fue igualmente incapaz de contener a sus ciudadanos. La gran campana de San Martín sonó dando la voz de alarma; los cuernos de buey también se hacían oír en las calles; se enviaban mensajeros al interior para reclutar campesinos aliados.

Los académicos Y estudiantes y maestros], que llegaban a tres mil en total, iniciaron su ataque simultáneamente en varios barrios. Destruyeron depósitos de especias, cuchillería y otros. Armados con arcos y flechas, espadas y escudos, hondas y piedras, cayeron sobre sus oponentes. Mataron a tres e hirieron a cincuenta o más. Una de las bandas tomó posición en High Street, entre las iglesias de Santa María y Todos los Santos, y atacó la casa de un tal Edward Hales.

Este Hales era un antiguo enemigo de los académicos. No había medias tintas con él. Cogió su ballesta y, desde una cámara alta, envió una infalible flecha hacia un ojo del pugnaz rector. La muerte de su valiente líder provocó el descorazonamiento de los académicos. Entonces huyeron, perseguidos de cerca por los ciudadanos y la gente del campo. Unos fueron abatidos en la calle; otros, que se habían refugiado en las iglesias, fueron sacados y conducidos sin piedad a prisión, azotados con látigos y picados con púas de hierro.

De inmediato, ambas partes presentaron ante el rey acusaciones de asesinato, violencia y robo. Los ciudadanos reclamaban una indemnización de tres mil libras: Los comisionados para dirimir la cuestión, sin embargo, los condenaron a pagar doscientos marcos despidieron a los administradores y desterraron a doce de los más turbulentos ciudadanos de Oxford.

Orígenes de las universidades en la edad media Enseñanza Medieval

LA EDAD MEDIA: PRIMERAS UNIVERSIDADES

resumen de la edad media 

El mundo artístico e intelectual de la Alta Edad Media: En la Baja Edad Media la cultura está en manos de la Iglesia, pese a la cada vez mayor presión por parte de los municipios. Los estudiantes universitarios son considerados a todos los efectos como clérigos menores, y en caso de que cometan algún delito o deban rendir cuentas ante la justicia son siempre juzgados por tribunales eclesiásticos, no civiles.

La Alta Edad Media fue una época de estupenda vitalidad artística e intelectual. El periodo fue testigo del crecimiento de las instituciones educativas, un renacimiento del interés por la cultura antigua, un despertar del pensamiento teológico, el resurgimiento de la ley, el desarrollo de una literatura vernácula y una explosión de actividad en el arte y la arquitectura.

Si bien los monjes continuaron desempeñando un importante papel en la vida intelectual, cada vez más el clérigo secular, las ciudades y las cortes (fueran de reyes, príncipes o altos funcionarios eclesiásticos) comenzaron a ejercer una nueva influencia. De importancia especial fueron las nuevas expresiones que surgieron en los pueblos y ciudades. 

 Surgimiento de las Universidades

Las universidades, tal como las conocemos con profesorado, estudiantes y grados académicos fue un producto de la Alta Edad Media. La palabra universidad se deriva de la palabra latina universitas, que significa corporación o gremio, y hacía referencia a un gremio de maestros o estudiantes. Las universidades medievales eran gremios educativos o corporaciones que formaban a individuos instruidos y capacitados.

El siglo XII corresponde a un renacimiento de los estudios. En esta época nacieron en Italia las primeras universidades. De allí, la nueva organización escolar se extendió hasta más allá de los Alpes. Durante el siglo XIII se instituyeron universidades en varias ciudades de Europa. Gozaron de gran renombre y atrajeron a numerosos estudiantes

LOS ORÍGENES DE LAS UNIVERSIDADES

LOS ORÍGENES DE LAS UNIVERSIDADES

Productos de la Alta Edad Media, las universidades proporcionaron a los estudiantes educación artística liberal básica y la oportunidad de continuar estudiando leyes, medicina o teología.

Los cursos se enseñaban en latín, principalmente por maestros que leían de libros. No había exámenes en los cursos individuales, pero los estudiantes tenían que pasar un examen oral completo para obtener un grado.

La educación en la Alta Edad Media descansaba, sobre todo, en el clero, es decir, en los monjes. Aunque las escuelas monásticas fueron centros de aprendizaje desde el siglo IX, fueron rebasadas en el curso del siglo XI por las escuelas catedralicias, organizadas por el clero secular (monástico). Las escuelas catedralicias se extendieron con rapidez en el siglo XI.

Había veinte en el año 900, pero para el año 1000, su número había crecido cuando menos hasta doscientas, ya que cada ciudad catedralicia se sentía obligada a establecer una. Las más famosas fueron las de Chartres, Reims, París, Laon y Soissons, todas ubicadas en Francia que era, en verdad, el centro intelectual de Europa en el siglo XII.

Aunque el propósito principal de la escuela catedralicia era educar a los sacerdotes para ser hombres de Dios más letrados, también atrajeron a otros individuos que deseaban contar con alguna educación, pero no querían ordenarse sacerdotes. Muchos administradores universitarios tuvieron títulos como los de canciller, preboste y decano, originalmente utilizados para los funcionarios de los capítulos de la catedral.

La primera universidad europea apareció en Bolonia, Italia (a menos que uno esté de acuerdo de conceder esta distinción a la primera escuela de medicina, establecida con anterioridad en Salerno Italia). La fundación de la Universidad de Bolonia coincidió con la renovación del interés por el derecho romano sobre todo por el redescubrimiento del Código de Derecho Civil de Justiniano (véase la opción Renacimiento del derecho romano).

En el siglo XII un gran maestro, como lrnerio (1088-1125) podía atraer a estudiantes de toda Europa. La mayoría de ellos eran seglares, a menudo individuos de edad que desempeñaban funciones de administradores de los reyes y príncipes, y estaban deseosos de aprender más sobre derecho para aplicar sus conocimientos en sus profesiones.

Para protegerse, los estudiantes de Bolonia formaron un gremio, o universitas, que el emperador Federico Barbarroja reconoció y al cual le dio una cédula en 1158. Aunque el cuerpo docente también se organizó como grupo, la universitas de estudiantes de Bolonia tuvo mayor influencia. Obtuvo, por parte de las autoridades locales, una promesa de libertad para los estudiantes, regulé el precio de los libros y del hospedaje y, además, determinó los estudios de las cuotas y el profesionalismo de los maestros. Se multaba a los profesores si faltaban a una clase o comenzaban tarde sus lecciones. La Universidad de Bolonia siguió siendo la mejor escuela de leyes de Europa durante la Edad Media.

En el norte de Europa, la Universidad de París se convirtió en la primera universidad prestigiosa. Varios maestros —que habían recibido su licencia para enseñar de la escuela catedralicia de Notre Dame, de París— comenzaron a aceptar estudiantes extra por una paga. A finales del siglo XII estos maestros de París formaron una universitas, o gremio de maestros.

En 1200, el rey de Francia Felipe Augusto reconoció de manera oficial la existencia de la Universidad de París. La Universidad de Oxford, en Inglaterra, se organizó según el modelo de la de Paris, y apareció por primera vez en 1208. Una migración de académicos de Oxford, ocurrida en 1209, condujo a la fundación de la Universidad de Cambridge. En la Alta Edad Media los reyes papas y príncipes rivalizaron en la fundación de nuevas universidades. A finales de la Edad Media había ochenta universidades en Europa, la mayoría de ellas localizadas en Inglaterra, Francia, Italia y Alemania.

La enseñanza universitaria se imparte en el mismo domicilio del maestro, en las salas de los convenios y en los colegios. En éstos residen los estudiantes becarios. Fundar un colegio dotándolo de algunas becas, constituye una especie de mecenazgo. Así, el colegio del Ave María es fundado por un burgués del Nivemais en la ladera de la colina de Santa Genoveva, en París (1339). Seis escolares reciben en él alimento v alojamiento. París llegó a contar con una cincuentena de colegios, pero los estudiantes preferían residir en los albergues o en domicilios particulares.

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…
Con el desarrollo de las ciudades se va afirmando paulatinamente el florecimiento intelectual de la Edad Media. En la época anterior, se practicaban de buen grado varios oficios al mismo tiempo, siguiendo el ejemplo de los monjes. Pero con el «renacimiento» urbano del s.XII emerge una clase específicamente intelectual que se alimenta de cultura teológica, pero también de un saber proveniente de la Antigüedad y de la ciencia árabe. A las escuelas de los palacios y de los monasterios suceden centros de enseñanza que, sin dejar de depender del rey y de la Iglesia, harán ostentación de personalidad propia cada vez en mayor medida.

El florecimiento de la enseñanza: París brilla con intenso esplendor. Los maestros instalados en la Cité y en la orilla izquierda atraen a numerosos estudiantes que desean aprender junto a los canónigos, o bien junto a los profesores agregados, a los que el obispo confiere el derecho de enseñar. El estudiante aprende esencialmente teología, saber considerado como la cima de las disciplinas escolares. Pero la filosofía racionalista va ganando adeptos poco a poco, dando nacimiento a círculos de reflexión que resultan más o menos diabólicos a los ojos de determinados religiosos que consideran París como un lugar de perdición. Por el contrario, los estudiantes, a imitación de los goliardos, clérigos indisciplinados y vagabundos que critican a la Iglesia, ven en la capital un paraíso sobre la tierra y el centro del mundo. Muchos de los jóvenes que desean aprender no tienen fortuna. Para ganarse la vida, se ven obligados a practicar diversos oficios. Como no dudan en ir de ciudad en ciudad a fin de escuchar a un maestro reputado, empeñan vestimenta y libros para intentar fortalecer su menguado peculio. El papado llega a tomar medidas en favor de la gratuidad de la enseñanza, pero los maestros continuarán exigiendo el pago de sus lecciones.

La Universidad se hace autónoma: El s. XIII es el siglo de las universidades, cuya aparición sigue siendo oscura en la actualidad. El hecho es que, durante él, se empeñan en una lucha sin cuartel tanto contra las autoridades civiles, como contra las eclesiásticas. La Universidad de París consigue su autonomía en 1229, después de cruentos acontecimientos que enfrentan a estudiantes y policía real. En efecto, la gran huelga que dura desde 1229 a 1231, la sustrae a la autoridad del obispo. En Inglaterra y en Italia las universidades adquieren libertades semejantes. Los reglamentos universitarios precisan entonces la organización de los estudios, su duración, los programas y las modalidades de exámenes, aspectos que varían según los lugares y las épocas. En la Universidad se ingresaba muy joven, pues en ella se mezclaba lo que hoy conocemos por enseñanza primaria, secundaria y superior.

El triunfo de las ideas laicas: En los s. XIII y XIV, las universidades son el marco de conflictos entre los laicos y los miembros de diversas órdenes religiosas, como los dominicos y los franciscanos. Las tendencias laicas son las que triunfan a finales de la Edad Media, y las universidades se condenan a sí mismas a muerte, dejando de admitir a estudiantes pobres, con lo que se van constituyendo ricas aristocracias universitarias que se separan del mundo del trabajo y traicionan el espíritu universalista de los primeros establecimientos de enseñanza.

Comienzo de la jornada: El primero de los estudiantes que se despertara debía tocar la campanilla, antes incluso de saltar de la cama. Al igual que en los monasterios, dicho instrumento marcaba las diversas etapas de la jornada. Al salir de la sala de cursos, el estudiante deambulaba por las calles, se ganaba los favores de las mozas y bebía en los figones.

ALGO MAS… En el siglo XII, la universidad de Bolonia fue el principal centro de estudios jurídicos. En ella se enseñaba, especialmente, el derecho romano tal como lo estableció el emperador Justiniano en el año 534. Con la escuela de los glosadores, y, más tarde, de los posglosadores, se establecieron los principios jurídicos que invocaron los príncipes y, sobre todo, el emperador Federico Barbarroja para afianzar contra la Iglesia sus pretensiones al poder absoluto y universal.

De Italia, donde, siguiendo el ejemplo de Bolonia, se abrieron las universidades de Padua, Módena, Pavía, Roma y Napóles, la nueva enseñanza del derecho cruzó los Alpes e influyó profundamente en el mediodía de Francia.

La primera universidad francesa se estableció en París, ricamente dotada por Robert de Sorbon, amigo del rey Luis XI. En su memoria se le llamó la Sorbona, nombre que se dio primero a la Facultad de Teología y seguidamente a toda la institución. Mont-pellier, Tolosa y Orleáns fueron dotadas de establecimientos similares.

Las primeras universidades que se fundaron en España fueron las de Falencia (1208), Salamanca (1218), Valencia (1245), Sevilla (1254) y Lérida (1300). La de Salamanca fue famosa en el mundo entero y durante el siglo XIV llegó a tener más de catorce mil estudiantes. Su biblioteca, fundada por Alfonso el Sabio, era la mejor dotada de Europa en humanismo y sagrada teología.

En Oxford, Inglaterra, también se fundó una universidad a principios del siglo XII. En Europa central aparecieron más tarde: en Praga, en 1347; en Cracovia, en 1364; en Viena, en 1365; en Heidelberg, en 1386, y en Colonia, en 1388.

Sin embargo, las universidades procedentes de las antiguas escuelas episcopales no tardaron en sustraerse al poder de los obispos y se pusieron bajo la autoridad de los papas. Esto les dio carácter internacional. Acogían a alumnos de todas las naciones europeas y sn ellas enseñaban profesores procedentes de numerosas comarcas. En el siglo XIII, los profesores más famosos de París fueron un italiano, santo Tomás de Aquino, y un alemán, Alberto el Grande. Por lo general, las universidadesscomprendían diversas facultades: Teología, Derecho, Medicina y -Artes.

Esta última era una especie le sección preparatoria para estu-iiantes de dieciséis a veinte años; en ella se enseñaban las «artes liberales». Después los estudian-tes escogían una especialidad. Mu-chos frecuentaban varias universidades durante el curso de sus estudios. Para ellos esto no constituía dificultad alguna, pues en todas partes el idioma en que se enseñaba era el latín.

Existieron muchas universidades famosas; así, Salerno y Montpellier eran conocidas en todas partes como centros de estudios de medicina, mientras que Bolonia y Orleáns se dedicaban más a los estudios jurídicos, y París, Oxford y Salamanca destacaban en materia de teología. En aquella época la teología estaba considerada la ciencia más importante. Se basaba en la filosofía que, sin embargo, sólo se dedicaba a la defensa de la fe apología). (Fuente Consultada: Enciclopedia Juvenil AZETA Tomo III Editorial CREDSA)

Fuentes Consultadas:
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest
Gran Atlas de Historia Universal – Miniphone
La Aventura del Hombre en la Tierra Tomo I