La Era Meiji en Japón

Sun Yat-sen Padre de Republica China Reconstruccion Politica

Sun Yat-sen Padre de República China

El «Padre de la República China» En el movimiento renovador se destacaba, por su inteligencia y patriotismo, un hombre al que se conoce hoy como «padre de la República China», Sun Yat-sen, inspirador del movimiento nacionalista chino y jefe, en ese momento, del pequeño partido Tungminghui, que más tarde se transformaría en Kuomintang.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En 1898, el joven emperador chino y un grupo de reformadores intentaron introducir un vasto programa de reformas, pero los conservadores manchúes, encabezados por la emperatriz heredera, dieron un golpe de Estado para evitar que éste fuese llevado a cabo.

Entre tanto, las potencias extranjeras, convencidas de que China se encontraba al borde del derrumbe, se unieron para provocar numerosas riñas y obtener mayores derechos y concesiones, formando esferas de influencia y arrendando territorios como bases de operaciones. Esto produjo una ola de xenofobia que inspiró el ‘Levantamiento de los Bóxers en el noreste de China. Los rebeldes primero atacaron a los misioneros y en seguida a las legaciones extranjeras en Tientsin y Pekín. Las potencias extranjeras enviaron tropas al norte de China, mientras Rusia invadía gran parte de Manchuria. El arreglo final extrajo aún mayores concesiones de los chinos y les impuso enormes indemnizaciones.

Después de 1901 por fin se reconoció que los cambios eran imperativos, adoptándose una serie de reformas: se modernizó la estructura del estado. Se crearon asambleas elegidas; las fuerzas armadas fueron modernizadas; se actualizó el código legal, sé realizaron reformas educacionales y se abolieron los exámenes para ingresar al servicio civil, que eran los grandes responsables de las actitudes ultraconservadoras de la burocracia.

En el plano económico, se introdujeron modificaciones igualmente radicales. Los ferrocarriles, la minería, el sistema bancario y la industria experimentaron un rápido crecimiento. Sin embargo, la modernización se concentró en los Puertos del Tratado, donde no existía la intervención estatal. Aquí también florecieron la prensa, las editoriales y los colegios modernos y, aparejado a ellos, los partidos revolucionarios y reformistas.

A partir de la década de 1890, un gran número de jóvenes fue enviado a estudiar al extranjero, sobre todo a Japón, los que regresaron convertidos a las ideas políticas occidentales. Al mediar el año 1910, muchos de ellos estaban participando en el gobierno, los negocios, la educación y en las fuerzas armadas. No obstante, comenzó a quedar en evidencia que los conservadores manchúes, a pesar de las reformas, estaban decididos a mantenerse en el poder.

Sobrevino un descontento generalizado con la autoridad imperial, y las ideas revolucionarias sustituyeron las políticas de reformas. Los grupos revolucionarios proliferaron en todas partes. Cuando en 1911 estalló un pequeño motín en el ejército en Wu-chang, el gobierno manchú huyó y en el transcurso de dos meses casi todas las provincias habían declarado su independencia. Prácticamente no hubo enfrentamientos armados. El partido revolucionario T’ung-men’hui instaló un gobierno provisional en Nankín, donde su líder Sun Yat-sen fue proclamado presidente el 1 de enero de 1912.

La prédica de Sun Yat-sen dio, por fin, sus frutos, y el 28 de diciembre de 1911, tras el estallido de la revolución en Hankow y Wuchang, Nankín y Cantón, fue proclamada la república en la ciudad de Nankín, designándose presidente a Sun Yat-sen. Al producirse la renuncia de Pi-Yu, sobrino de la «emperatriz viuda»‘y entonces emperador, Yuan Shi Kai, general del ejército, exigió la presidencia para sí. Sun Yat-sen, en la emergencia, renunció. Hasta 1916 se prolongó el gobierno de Yuan Shi Kai.

En la fecha citada, tras su muerte, fue disuelto el Parlamento, algunas provincias se declararon independientes y comenzó un período de anarquía, en el curso del cual el gobierno se desintegró prácticamente, cayendo en manos de jefes militares regionales, los llamados «señores de la guerra» o Tüchun.

La anarquía reinante fue aprovechada por diversas potencias que, mientras reconocían al gobierno central, trataban directamente con los Tüchun de las diversas regiones. Entretanto, Sun Yat-sen y los miembros de su partido, el Kuomintang, se reunieron en Cantón, formando un nuevo gobierno y poniendo en vigencia la Constitución de 1912. Sun Yat-sen, nuevamente, fue designado presidente. Corría, en esos momentos, el año 1921. Sun Yat-sen se dispuso entonces a ocupar la presidencia y hacer realidad los fines de su movimiento, expresados en los «Tres principios del pueblo» que contenían las bases de la nueva democracia china:

a)El Principio de la Nacionalidad

b)El Principio de la Democracia

c)El Principio de la Subsistencia

Sun Yat Sen había previsto también las tres fases en que dividiría el proceso de reconstrucción política, la cuales era:

1) Período de gobierno militar

2)Período de Tutela Política

3)Establecimiento de un régimen democrático representativo

SUN YAT-SEN: El estadista chino, promotor de la revolución que derribó a la monarquía, nació en 1866 en la villa Biografia Sun Yat-sen Padre de Republica China Reconstruccion Politicade Chui Heng, condado de Hsiang Shan, en Kwang-tung, Sun Yat-sen prestó servicios en un hospital angloamericano de Cantón y, a los veinte años, emigró a Hong Kong, donde estudió medicina en una escuela de reciente fundación. Sun Yat-sen fue el primer graduado chino en Medicina moderna.

Ejerció su profesión en Macao y posteriormente regresó a Cantón, donde comenzó a organizar sociedades secretas y revolucionarias y empezó su lucha contra la monarquía y los abusos de los extranjeros. Finalmente, tras un fallido complot para asesinarlo, huyó a Honolulú, de donde pasó a los Estados Unidos y, posteriormente, a Londres.

Aunque se había puesto precio a su cabeza, regresó a China y organizo el Kuomintang. Por último, en 1907, al frente de muy pocos hombres, se alzó contra el régimen imperial.

Debió huir nuevamente a Europa, donde vivió largo tiempo, organizando y dirigiendo diversas intentonas subversivas que fracasaron sucesivamente, en China. Hacia 1911, la revolución lo llevó al poder como presidente de China. Al poco tiempo debió dimitir en favor de Yuan Shi Kai. Posteriormente, al morir Yuan Shi Kai, Sun Yat-sen formó parte del gobierno que se constituyó en Cantón y proclamó la independencia del sur en 1917.

Sin embargo, al no poder resistir la presión militar, huyó a Shanghai y en 1921 proyectó una triple alianza chino-ruso-alemana. Hacia 1923 obtuvo el apoyo ruso y la colaboración de enviados especiales, civiles y militares. En 1925, en Pekín, enfermó gravemente y murió poco después. Su tumba, monumental, fue levantada en Nankín, al pie de las Montañas Púrpuras, y a ella se trasladaron sus restos en 1929.

CHIANG KAI-SHEK TOMA POSECIÓN: En marzo de 1927 el general Chiang Kai-shek y su ejército revolucionario entraron en Shanghai, el centro industrial y comercial de China. La ciudad, paralizada por las huelgas organizadas por el Partido Comunista chino, no ofreció resistencia y no se disparó un solo tiro. Las fuerzas de Chiang, una alianza heterodoxa entre el Partido comunista y el Kuomingtang, el partido revolucionario burgués, controlaban la mayor parte del país. Parecía que la guerra civil había terminado y los comunistas se vanagloriaban de ello. Sólo Manchuria, gobernada por el general Zhang Zuolin, permanecía fuera de la esfera de influencia de Chiang.

Stalin, desde Moscú, una vez finalizado el conflicto con Trotski por la dirección de los bolcheviques, estaba exultante. La victoria comunista en la guerra civil de China se consideró, en general, como una victoria de Stalin. El país más poblado del mundo estaba a punto de caer en su esfera. Sin embargo, Chiang tenía otros planes. Los acontecimientos se sucedieron sorprendentemente: tras tomar Shanghai, movilizó a sus soldados contra los sindicatos, expulsó del Kuomingtang a los comunistas, declaró ilegal el Partido Comunista, estableció un gobierno nacionalista y se autoproclamó presidente. Los comunistas quedaron afuera: sólo gobernaba Chiang.

Moscú rompió las relaciones diplomáticas con el régimen anticomunista de Chiang. Los agentes del Komintern en China huyeron a Rusia. El general Chiang renovó su campaña contra Zhang Zuolin, el último obstáculo a su sueño de una China unificada. En 1928, Zuolin fue asesinado y su hijo y sucesor hizo las paces con Chiang. Así, se completó la unificación de China bajo los nacionalistas.

«Restituir a la raza china la facultad de administrarse, de establecer el régime-republicano y de realizar el Estado socialista». Este programa de Sun Yat-Sen abandonado por el nuevo presidente de la República, Yuan-Tché-Kai, que, poco a poco, implantó en China una auténtica dictadura. Imagen en donde Yuan-Tché-Kai se hace cortar la coleta en 1912

PARA SABER MAS…
1911:CAÍDA DE UNA DINASTÍA CHINA

La revolución china introdujo el gobierno republicano en este país y acabó con dos mil años de gobierno imperial. Esto ocurrió el 10 de octubre de 1911, cuando unos soldados disidentes sitiaron el arsenal de Wuhan, en el centro de China, y persuadieron al comandante de la brigada, Li Yuanhong, para que se uniese a la rebelión. Hábilmente, el general Li dejó de ser leal al emperador Qing y tomó partido por los rebeldes, un cambio que contribuyó de modo decisivo a la propagación de la revuelta.

La corrupta dinastía Qing había conseguido salvarse varias veces estableciendo reformas constitucionales. No obstante, los chinos radicales (sobre todo Sun Yat-sen, líder revolucionario entonces en el exilio) estaban dispuestos a acabar con ella. Numerosos chinos consideraban que la dinastía Qing era una imposición extranjera, con lo cual se fortalecieron aún más los sentimientos en contra de ella.

De hecho, fue fundada en 1644 por guerreros procedentes de Manchuria que conquistaron China. Al cabo de 250 años, los manchúes aún no se habían integrado a la sociedad china.

Esto colocó a la corte real en desventaja cuando intentó crear un ejército para controlar a los rebeldes.

La dinastía reclutó el apoyo del general retirado Yuan Shikai, que conservaba la lealtad de muchos oficiales del ejército en el norte del país. Mientras, Sun Yat-sen había regresado a China tras 16 años de exilio y tomó el mando de la revolución. En diciembre se convocó una reunión republicana en Nanking y los delegados eligieron a Sun Yat-sen presidente de la república, declarada recientemente en el sur de China. Sun, consciente de la fuerza de Yuan en el norte y de la fragilidad de una nación dividida, le ofreció la presidencia al general a cambio de la disolución de la dinastía. Yuan aceptó enseguida y blandiendo su sable aconsejó a Pu Yi, el emperador indefenso, que abdicara.

El 12 de febrero de 1912 Pu Yi abdicó oficialmente. Al día siguiente Sun Yat-sen se retiró, y Yuan Shikai se convirtió en presidente de China.

Ver: Historia de China Desde Sus Orígenes

Guerras del Opio en China Primera Guerra por Droga Tratado de Nankín

Guerras del Opio en China
Primera Guerra por Droga

El comercio con China era muy rentable, pero el Gobierno chino rechazaba cualquier influencia «bárbara». Los europeos buscaron otras formas de comerciar.

En el siglo XVIII, la seda, el algodón, el té, la porcelana y los objetos esmaltados chinos  eran sumamente apreciados en Europa, pero resultaban muy caros y escasos, además, esto significaba un gran esfuerzo para las ya apretadas finanzas europeas provocadas por las guerras napoleónicas. Los  comerciantes de Portugal, Gran Bretaña, Italia  y los Países Bajos intentaron ampliar el comercio con China. Pero los poderosos emperadores chinos, que controlaban cualquier contacto entre su pueblo y los extranjeros, no estaban interesados.

Qianlong, emperador durante sesenta años, era un erudito y un tradicionalista que no tenía tiempo para los «bárbaros». El problema de los europeos era que tenían que pagar todos los productos en plata, ya que los comerciantes chinos no tenían permitido intercambiar productos extranjeros por artículos chinos. Además, los europeos sólo tenían permiso para comerciar en Cantón (Guangzhou), donde eran encerrados en las llamadas factorías (una especie de almacenes fortificados) y comerciaban a través de intermediarios chinos.

Los comerciantes europeos eran muy competitivos y se peleaban por conseguir los  mejores artículos chinos y por llevarlos luego a Europa lo más rápidamente  posible para conseguir  establecer los precios más altos.

EL COMERCIO DEL OPIO

Los europeos buscaron otras formas de comerciar. El opio era una droga que tradicionalmente se usaba masivamente (mezclado con tabaco) en China desde el siglo XV con fines medicinales; los europeos entablaron relaciones con los traficantes de droga chinos, a quienes vendían grandes cantidades de opio (5.000 barriles por año en la década de 1820) desde países como Birmania.

A cambio recibían lujosos artículos chinos. El comercio creció a finales del siglo XVIII y, aunque el Gobierno Qing intentó detenerlo, en la década de 1830 el opio se consumía ampliamente en China: hacía perezosas a las personas, dañaba la sociedad y la economía, y causaba ingentes gastos al país.

China alcanzó su mayor extensión durante el reinado de Qianlong, extendiendo su poder a Asia Central y el Tibet. Esta expansión fue muy costosa y aportó muy pocos beneficios, salvo mantener alejados a los británicos y los rusos.

Qianlong (1711-1795) gobernó China durante sesenta años desde 1735.
Fue un emperador-filósofo que fomentaba las artes, escribía poesía y fundaba bibliotecas.

 LA DINASTÍA QING

Los emperadores Qing no estaban interesados en desarrollar el comercio porque tenían urgentes asuntos internos que solucionar. Los años de paz y prosperidad habían conducido a un excesivo crecimiento de la población (400 millones en 1800) y había escasez de alimentos. Los impuestos eran elevados, la corrupción estaba creciendo y la población se desplazaba de un lugar a otro en busca de mejores oportunidades.

Los Qing eran muy conservadores y testarudos. Como resultado de esta actitud, hubo protestas y levantamientos, organizados con frecuencia por sociedades secretas con ambiciones políticas. La secta del Loto Blanco provocó una rebelión campesina que duró de 1795 a 1804. El objetivo de esta guerra era debilitar el respeto del pueblo por la dinastía Qing. Los extranjeros (japoneses, rusos, tibetanos y otras minorías étnicas, así como los europeos en sus clípers y sus cañoneros) también acechaban las costas de China.

LA INTERVENCIÓN EUROPEA

Los emperadores Qing creían que China era el centro del mundo. Describían su país como «el Reino Medio, rodeado de bárbaros». Cuando un embajador británico, lord Macartney, viajó a Pekín (Beijing) en 1793, el emperador Qianlong se negó a tratar asuntos comerciales. Desde entonces, los extranjeros decidieron hacer las cosas a su manera y el lucrativo comercio del opio aumentó.

El té, la seda y la porcelana eran productos muy solicitados en Europa. Pero había un problema: la sociedad china se basaba en la filosofía de la autosuficiencia. Desde mediados del siglo XV, China había sido una civilización independiente de las flotas y el comercio de ultramar con remotas colonias vasallas.

Los alimentos y los bienes de lujo se fabricaban todos en el mercado nacional. El propio emperador chino así lo explicaba en una carta dirigida al rey Jorge III de Inglaterra en 1793, como respuesta a una solicitud comercial de Gran Bretaña:

Su majestad vive allende los mares … La diferencia entre nuestros usos y leyes morales y los suyos es tan profunda que nuestras costumbres y tradiciones nunca arraigarían en su tierra … Los productos de su país no me son útiles. En consecuencia, no hay necesidad de traer las mercancías de bárbaros extranjeros para intercambiarlas por nuestros productos.

Desde  comienzos del siglo XIX, muchos chinos se sentían oprimidos en ciertos aspectos de su vida y el opio, que se fumaba como el tabaco, les proporcionaba una vía de escape. Cuando en 1839 los chinos intentaron detener el comercio, los británicos les declararon la guerra. También el control del suministro mundial de té por parte de China estaba a punto de venirse abajo: durante la década de 1830, el inglés Robert Fortune robó varias plantas de té mientras viajaba por China; las llevó a la India y estableció allí plantaciones que competirían con las chinas.

A pesar de los esfuerzos del Imperio Qing por aislarse de la interferencia extranjera, hacia 1850 las influencias europeas en China eran ya muy profundas. Por un lado, los misioneros occidentales estaban muy atareados conviniendo a algunos sectores de la sociedad china a la palabra de Jesucristo y, por el otro, los comerciantes superaron los embargos comerciales imperiales con una combinación de contrabando ilegal y diplomacia de la cañonera.

Esas muestras de soberbia autosuficiencia por parte del emperador chino, provocaron una reacción imperialista de lo más extrema. Si los chinos no querían los productos occidentales, entonces algo habría que hacer para que los quisieran.

Los consejeros de la Compañía Británica de las Indias Orientales encontraron la poco honorable solución del narcotráfico. Montaron un elaborado sistema con el que los comerciantes británicos compraban té chino en Cantón y emitían notas de crédito para los comerciantes chinos, que luego podían canjear por el opio que los agentes bengalíes de Calcuta pasaban de contrabando por la frontera.

Entre 1750 y 1860, miles de toneladas de opio cultivado en los campos de amapolas de Bengala fueron introducidas ilegalmente en China a cambio de seda, té y porcelana. El intercambio fue un golpe maestro del ingenio. Los británicos, en lugar de pagar las mercancías con valiosas monedas de plata, utilizaron como moneda de cambio el opio que cultivaban en una zona próxima como Bengala. Y el problema de la autosuficiencia de China se resolvió mediante el estímulo de su dependencia a una droga muy adictiva.

El Templo del Cielo fue reconstruido en 1751 durante el reinado de Qianlong. La inmensa sala de oración de madera estaba profusamente decorada y el tejado estaba cubierto con azulejos de cerámica azul.

Situado en Pekín, es uno de los centros más visitados del país. construido en 1420, fue usado por los emperadores Ming y Ching para ofrecer sacrificios al cielo pidiéndole abundantes cosechas. Su forma geométrica lo convierte en una de las obras más originales de la arquitectura china.

Presidiendo la plaza de Tien An Men- cuya traducción literal significa «paz celestial» – la puerta del mismo nombre da entrada a la Ciudad Prohibida. Como en todos los grandes edificios chinos, un retrato de Mao figura en primer plano

LAS GUERRAS DEL OPIO:  El opio, introducido por inescrupulosos comerciantes, llegó a ser un artículo indispensable para el chino corriente. Serían muchos, sin embargo, los que se opondrían tenazmente a su distribución y empleo, conociendo sus peligros.

Los comerciantes europeos utilizaron el adictivo poder del opio para establecer fuertes vínculos comerciales con China, que deseaba permanecer aislada de los extranjeros.

Los chinos apenas habían tenido contacto con el resto del mundo durante siglos. Muchos comerciantes europeos estaban  muy interesados en los productos chinos, sobre todo en las sedas y porcelanas, que tan populares en Europa. Sin embargo, el Gobierno chino sólo les autorizó a comerciar en un puerto, Cantón (Guangzhou), lo que le permitía controlar mejor las transacciones.

Para solventar este problema, los comerciantes extranjeros comenzaron a introducir opio de contrabando en el país, de tal forma que los chinos se vieran obligados a intercambiar sus objetos preciosos por esta droga. El Gobierno chino intentó detener este tráfico y, en 1839, los oficiales chinos, bajo las órdenes del alto comisionado de Cantón, Lim Tse-hsu, visitaron los almacenes británicos, en donde encontraron y quemaron unas 20000 cajas de opio.

Las estaciones comerciales extranjeras, o factorías, en Cantón (Guangzhou) eran los únicos lugares donde estaba permitido el comercio con China. Los europeos no podían viajar fuera de estos límites y sólo podían comerciar durante ciertos meses.

Los ingleses se indignaron ante lo que consideraban una confiscación de propiedad privada y, como respuesta, enviaron barcos de guerra que amenazaron a los chinos y sitiaron el puerto.

Los chinos se negaron a pagar una compensación, prohibieron el comercio con los ingleses y dispararon sobre las fuerzas británicas.

De esta forma comenzó la primera guerra del Opio (1839-1842) entre chinos y británicos.

EL TRATADO DE NANKIN

La guerra era desigual porque las fuerzas británicas eran muy superiores; bombardearon Cantón y arrebataron Hong Kong a los chinos. Al acabar la guerra, los británicos obligaron a los chinos a firmar el Tratado de Nanking (Nanjing), que abría los puertos de China a Gran Bretaña. China también tuvo que pagar una compensación y entregó la isla de Hong Kong a los británicos.

Poco después de que Marx escribiera su profetice manifiesto, estalló en China la mayor guerra civil de la historia de los seres humanos. Se estima que entre 1850 y 1871 veinte millones de personas fallecieron en la Revolución Taiping, esto es, veinte veces más que en la guerra de Secesión de Estados Unidos, que tuvo lugar en la misma época.

El mayor responsable del agresivo método que los británicos emplearon con los chinos fue el ministro de Asuntos Exteriores de la época, Henry Temple, tercer vizconde de Palmerston. Siempre estaba dispuesto a usar la fuerza en lo que consideraba la defensa de los intereses británicos en ultramar. En este y en los posteriores «tratados desiguales», los chinos se vieron obligados a ceder a las demandas europeas. Lo que realmente temían los chinos era que el comercio exterior acabara sometiendo a su país a la influencia extranjera.

Hay imágenes en donde la esposa de un fumador de opio destruye públicamente la pipa de su marido. La venta de opio y su consumo habían estado prohibidos en China por orden del emperador desde comienzos del siglo XVIII.

Los barcos, como este barco mercante inglés en el puerto de Lintin, en 1834, transportaban las enormes cantidades de opio que en esa época vendían los comerciantes europeo para poder comprar los valiosos artículos chinos.

La isla de Hong Kong se convirtió en colonia británica en 1842. Pronto se transformó en un centro de comercio. En 1860, se agregó la península de Kowloon, y en 1898 los británicos firmaron un contrato de arrendamiento de 99 años por los llamados Nuevos Territorios.

MALESTAR SOCIAL

Los problemas, promovidos sobre todo por los ingleses, volvieron a surgir a mediados de la década de 1850 en la segunda guerra del Opio (1856-1860), de la que también salieron victoriosos los británicos, que forzaron a los chinos a otro tratado. El Tratado de Tientsin, firmado en 1858, obligaba a los chinos a abrir más puertos a los comerciantes europeos. Otros países, como Francia y Estados Unidos, firmaron a su vez otros «tratados desiguales», consiguiendo para sus ciudadanos derechos especiales y aumentando la influencia occidental en China. Comerciantes y misioneros impacientes entraron en seguida en el país.

A Durante las guerras del opio, a la marina inglesa, inmensamente superior, le resultó muy fácil hundir los inestables juncos chinos. Y La rebelión de los Taiping (1851-1864) fue aplastada por los líderes chinos con ayuda de las potencias extranjeras que querían, que continuara en el poder la dinastía Qing.

 Al mismo tiempo, el inmenso Imperio chino se desbarataba gradualmente. La dinastía Qing, que tenía el poder, se enfrentó con rebeliones promovidas por los campesinos hambrientos.

La rebelión de los Taiping (1851-1864) comenzó con la pretensión de los habitantes de que la tierra se dividiera equitativamente entre el pueblo. Las potencias extranjeras ayudaron a sofocar la rebelión porque querían que la dinastía Qing continuara en el poder para que se siguieran respetando los tratados.

FECHAS CLAVES:

1839 Los oficiales chinos destruyen los cargamentos de opio británicos.

1839 Estalla la primera guerra del Opio.

1842 China firma el Tratado de Nankín.

1844 Tratado de Wanghia con Estados Unidos.

1851 Se desencadena la rebelión de los Taiping.

1856 Estalla la segunda guerra del Opio.

1858 China firma el tratado de Tintsin.

1898 Gran Bretaña logra un contrato de arrendamiento de 99 años sobre los Nuevos Territorios.

Opio es un narcótico que procede de la desecación del jugo de las cápsulas verdes de la amapola del opio, Papaver somniferum. El opio crece principalmente en Turquía e India. La demanda mundial de opio es de unas 680 toneladas métricas al año, aunque muchas veces esta cantidad se distribuye de forma ilegal. (Imagen: Amapola, sin las hojas de la flor)

Las moléculas de opiáceos tienen propiedades analgésicas similares a los compuestos llamados endorfinas o encefalinas producidos en el organismo. Con una estructura similar, las moléculas de opiáceos ocupan muchos de los receptores nerviosos de éstas y proporcionan el mismo efecto analgésico que el producido de forma natural en el organismo. Los opiáceos producen primero una sensación de placer y euforia, pero cuanto mayor es su empleo mayores son las cantidades que demanda el organismo para alcanzar el mismo estado de bienestar. Su retirada origina muchas alteraciones, por lo que los adictos mantienen su consumo con el fin de evitar los efectos adversos, más que de alcanzar el estado inicial de euforia.

La malnutrición, las complicaciones respiratorias, y el descenso de la presión sanguínea son algunos de los trastornos asociados a la adicción. Hoy el opio se vende en la calle en forma de un polvo o un sólido marrón (café) oscuro, y se fuma, ingiere, o inyecta. Aunque el narcótico sintético metadona se ha utilizado para ofrecer a los adictos un medio de liberarse de los opiáceos, también crea adicción. La recuperación completa de la adicción a los opiáceos requiere años de rehabilitación social y psicológica.