La Gripe

Propiedades de las Proteínas Concepto y Clasificación

Propiedades de las Proteínas:Concepto y Clasificación

LAS PROTEÍNAS: Existe una gran preocupación por las proteínas en la alimentación. Y no es en vano, pues estos nutrientes presentan dos características peculiares: Forman la base de la estructura del organismo, siendo el componente más importante de los músculos, de la sangre, de la piel y de todos los órganos internos. Los huesos también están formados por proteínas de colágeno, sobre los que asientan el calcio y otros minerales. Un 17% del peso de nuestro cuerpo está formado por proteínas, es decir, de 10 a 12 kilos para un adulto normal. No se almacenan en el organismo constituyendo una reserva alimentaria, a diferencia de lo que ocurre con las grasas o los hidratos de carbono. Por ello, es necesario ingerirlas de forma constante a lo largo de la vida.

PROTEÍNAS: Las moléculas de hidratos de carbono y grasas, contienen solamente carbono, hidrógeno y oxígeno, pero las proteínas tienen, además, átomos de nitrógeno y algunas veces átomos de azufre y fósforo, y ocasionalmente hierro, yodo u otros elementos. Sus moléculas son las más complicadas de todas las sustancias, porque en cada una de ellas se encuentran grandes cantidades de átomos combinados y distribuidos de distinta manera.

Esto explica también, que el número de proteínas diferentes sea realmente asombroso, hasta el extremo que cada especie viviente tiene algunas que son características de ella y no se encuentran en ninguna otra.

La importancia de las proteínas reside en que, junto con el agua, forman las bases de toda la materia viviente o protoplasma. También forman parte del material hereditario llevado en los cromosomas de los núcleos celulares. Las enzimas, catalizadores que son muy necesarios para la vida, son proteínas. Las proteínas también se usan como depósitos alimenticios, particularmente en las semillas de muchos vegetales.

Puede compararse a las proteínas con los polisacáridos. ya que sus moléculas están formadas por uniones. Muchas moléculas de azúcar se unen para formar un polisacárido. Las unidades que componen las proteínas se llaman aminoácidos. El más simple de los aminoácidos es la glicina o ácido aminoacético. Su fórmula es: NH2CH2COOH.

El grupo NH2 , (grupo amino) es básico, y el hidrógeno del grupo carboxilo (—COOH) lo hace ácido. Las sustancias que pueden actuar como bases o como ácidos se llaman anfoteros.

El grupo básico amino de una molécula de aminoácido, puede reaccionar con el grupo ácido carboxilo de otra molécula para formar un dipéptido. De esta manera pueden unirse por sus extremos muchos aminoácidos, formando largas cadenas llamadas polipép-tidos y eventualmente moléculas proteicas. Cada molécula de proteína está formada por grandes cantidades de aminoácidos.

Se conocen alrededor de veinticinco aminoácidos. Dentro de ciertos límites, los animales pueden sintetizar (esto es, construir) algunos aminoácidos a partir de moléculas más simples. También pueden convertir algunos aminoácidos en otros. Sin embargo, una cantidad de aminoácidos no puede sintetizarse ni obtenerse, a partir de otros; tienen que estar presentes en la dieta y se llaman aminoácidos esenciales, para distinguirlos de los otros no esenciales.

Los aminoácidos son capaces de combinarse en variadas proporciones y puede repetirse muchas veces la misma serie de varios aminoácidos, o series levemente distintas, de manera tal que puedan formarse grandes cantidades de proteínas diferentes.

Las proteínas que se encuentran en los núcleos de las células se llaman nucleoproteínas. Se cree que los cromosomas están formados en su mayor parte por nucleoproteínas, y se ha demostrado que al gunos virus consisten en masas de nucleoproteínas. De este modo, ciertas nucleoproteínas deben considerarse como causantes de varias enfermedades infecciosas.

Se piensa también, que las nucleoproteínas de las células animales y vegetales, son las productoras de otras proteínas, quizá produciendo las enzimas capaces de unir ios aminoácidos necesarios. En el núcleo, moléculas de importancia (ácidos nucleicos) que están dispuestas en hilera sobre los cromosomas, contienen moléculas de azúcar. Los ácidos nucleicos (principalmente él ácido dexosirribonucleico o DNA), junto con ciertas proteínas, nucleoproteínas, forman las bases del material hereditario, cuyas «instrucciones» regulan todas las actividades de un organismo.

En otros post hemos visto, los hidratos de carbono (o carbohidratos), las grasas (o lípidos) y las proteínas, constituyen compuestos orgánicos que, en variables proporciones, se encuentran en el protoplasma de la. célula, tanto animal como vegetal.

Si bien estos compuestos del carbono son, además de las fuentes permanentes de energía, los proveedores de los elementos que se transforman en sustancia viva, no por esto, todo es material de restauración, ni combustible que se emplee de inmediato: gran parte es almacenado cómo reserva, y es así como las plantas guardan en sus diversos órganos sustancias amiláceas (almidón secundario), lípidos (en semillas, frutos y cortezas) y reservas proteicas (yemas y bulbos, y aleurona en semillas), y los animales, grasas (compuestas por glicerol y ácidos grasos) que acumulan como material energético que oportunamente empleará el organismo.

En el cuerpo humano, por ejemplo, las grasas dedepósito o lípidos de reserva, yacen, sobre todo, en el panículo adiposo subcutáneo (la mitad de la grasa total del organismo), envolviendo los ríñones, en el mesenterio y entre los espacios intermusculares. En los distintos animales, la composición, consistencia y proporción del tejido adiposo varía con el régimen alimenticio y con el clima La fauna circumpolar y muchos mamíferos marinos se protegen con una gruesa capa aislante de tocino (de más de cuarenta centímetros de espesor en las ballenas) que impide la pérdida de calor del cuerpo en el agua.

Los animales hibernantes (o de reposo invernal) reducen la frecuencia cardíaca y respiratoria, así como su metabolismo, y viven durante el período de letargo a expensas de su grasa de depósito. Las plantas almacenan materiales energéticos para los períodos de inactividad fotosintética: la reserva más común es el almidón (sustancia insoluble en agua) que se deposita en tallos y raíces, para ser transformado nuevamente en azúcares para su asimilación.

La semilla acumula alimento (proteínas, grasas, almidones) para el germen, en los tejidos nutricios (albumen) que acompañan al embrión, o en los cotiledones.

La plántula vivirá y se desarrollará merced a ese alimento hasta el momento en que funcionalmente pueda obtenerlo del medio en que vive. Entre los carbohidratos del grupo de los polisacáridos, hemos nombrado ya a la celulosa. La celulosa responde a la fórmula (C6H10O5) y constituye el tejido de sostén en la arquitectura de las plantas. (En las largas cadenas de una compleja molécula de celulosa, n puede representar millares.)

Forma la pared resistente de la célula vegetal y su estructura fibrosa le confiere enorme importancia industrial como material textil. (Su gran valor para la industria, reside en el hecho de que es insoluble en la mayoría de los solventes, aunque al ser atacada por ácidos, como el nítrico, acético o sulfúrico, origina esteres de fácil disolución en solventes orgánicos.).

La celulosa tiene una gran variedad de aplicaciones (sedas artificiales, papel, celuloide, explosivos, etc.), que abarcan desde los tejidos que el hombre viene utilizando desde los albores de su industria (por ejemplo, el algodón, muchos siglos antes de Cristo) hasta los plásticos, a los cuales los nuevos y constantes adelantos de la ciencia y de la técnica otorgan ilimitadas posibilidades.

Los compuestos orgánicos llamados proteínas, que constituyen los elementos fundamentales del pro-toplasma celular de los seres vivientes, se caracterizan por contener invariablemente nitrógeno, además del carbono, el hidrógeno y el oxígeno (y eventualmente, azufre, fósforo, hierro y yodo).

La molécula proteica (la mayor y más compleja de todos los elementos protoplasmáticos) cuya estructura no es cabalmente conocida, se sabe no obstante que está formada por unidades más simples, los aminoácidos (se han señalado alrededor de treinta y cinco aminoácidos distintos, veinticinco de los cuales fueron identificados por investigaciones posteriores). Los aminoácidos difieren en la estructura de sus fórmulas, aunque en todos ellos figure un grupo básico amino (NH2) y un grupo ácido (COOH).

Las proteínas representan elementos imprescindibles para la nutrición del organismo, pues además de suministrar energía, es a sus expensas que se reponen los materiales de desgaste, y se reparan tejidos, plasma sanguíneo, hemoglobina y la proteína orgánica que incesantemente es catabolizada. La deficiencia de proteínas en el organismo, se traduce, entre otros trastornos, en alteraciones funcionales y disminución de la resistencia a las infecciones y traumatismos.

Sólo ciertos aminoácidos pueden ser sintetizados por el organismo animal (los vegetales los sintetizan a todos). Se denominan entonces esenciales los aminoácidos que, siendo imprescindibles en la dieta del individuo, el organismo no puede sintetizarlos y debe procurárselos mediante la ingestión directa o indirecta de vegetales (el término esencial no implica preponderancia de un aminoácido sobre otro).

Las proteínas formadas solamente por aminoácidos, como son las que se encuentran en la leche (caseína), en la clara del huevo (albúmina), la queratina de las estructuras córneas de los animales (astas, pezuñas, pelo, uñas) se denominan simples.

Las que se componen de aminoácidos y otros complejos orgánicos, como la’ hemoglobina, las lipo-proteínas, las glucoproteínas y las nucleoproteínas, constituyen proteínas conjugadas. La importancia que el déficit proteico tiene para la salud, es hoy bien conocida por la medicina, de manera que es posible corregir los trastornos que esta carencia produce, mediante una adecuada dieta.

Repetidas experiencias indican que, en el hombre, es suficiente un gramo de proteína por kilogramo de peso y por día, tratando de que, la mayor proporción corresponda a proteínas de origen animal (leche, carne, visceras glandulares, huevo).

CONCEPTO Y CLASIFICACIÓN:
Se designa con el nombre de proteínas un conjunto de sustancias nitrogenadas muy complejas, que se encuentran formando parte de la materia viviente. Su importancia fundamental se debe al papel que desempeñan en la formación y funciones de la célula viva; hasta ahora, ésta constituye, precisamente, el único sistema capaz de sintetizarlas.

Las proteínas se encuentran profusamente en el proto-plasma celular, en los virus, en los genes, en los anticuerpos, etc. Están compuestas de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, en una proporción sensiblemente constcrnte; casi todas poseen, además, azufre, aunque este elemento no es indispensable.

Entre sus propiedades generales, merecen destacarse:
1°) tienen elevado peso molecular, que oscila entre 10.000 y 1.000.000 de unidades (la sal común o cloruro sódico, por ejemplo, no llega a 60 unidades);
2°) como consecuencia de su elevado peso molecular, forman soluciones coloidales con el agua;
3°) son muy inestables frente a los cambios de temperatura y acidez (pH);
4°) en solución, constituyen iones anfóteros, es decir, ,se comportan unas veces como ácidos y otras como bases; por eso actúan como dipolos frente a campos eléctricos.

Las proteínas están formadas, generalmente, por una serie de unidades más sencillas, que se denominan aminoácidos porque llevan un grupo amínico (-NH2), de carácter básico, y un grupo carboxilo (-COOH), de carácter ácido; de aquí las propiedades anfóteros de todas las proteínas. Los aminoácidos constituyen los eslabones de la gran molécula proteica. Las proteínas se pueden clasificar en sencillas (simples) y conjugadas. Las primeras son aquellas que por hidrólisis (escisión por el agua) rinden exclusivamente aminoácidos; las segundas son las que están formadas por un grupo proteico (una proteína sencilla) y un grupo prostético (un agrupan-tiento orgánico distinto de las proteínas).

En las proteínas sencillas se agrupa, a su vez, otra serie de ellas, clasificadas de acuerdo con sus solubilidades:
1°) albúminas, solubles en agua y soluciones salinas;
2°) globulinas, insoluoles en agua y solubles en soluciones salinas;
3°) prolaminas, insolubles en agua y en alcohol absoluto, pero solubles e» alcohol al 70 %;
4°) glutelinas, insolubles en disolventes neutros (agua, soluciones salinas, etc.) y solubles en ácidos y álcalis;
5°) escleroproteínas, insolubles en agua y no hidrolizables por las enzimos proteolíticas. Se dividen en colágenos, que, tratadas con agua hirviendo, dan gelatinas; elastinas, que no dan gelatinas y se encuentran en los tejidos elásticos; queratinas —existentes en los pelos, uñas y cuernos—, caracterizadas por su gran proporción de azufre,
6°) distónos, poseen carácter básico y se encuentran en los tejidos glandulares;
7°) protaminas, muy semejantes a las histonas, pero de peso molecular más bajo. No contienen azufre y, por tanto, poseen un elevado porcentaje de nitrógeno.

Las proteínas conjugadas se clasifican en varios grupos, según el grupo prostético que proporcionen: por hidrólisis:
1°) nucleoproteínas, en las que el grupo prostético es de ácido nucleico;
2°) mucoproteínas, que contienen aminoazúcares como grupo prostético;
3°) lipoproteínas, grupo prostético de fosfolípidos y esferoides;
4°) cramoproteínas, pigmentos coloreados, como la hemoglobina, la clorofila y las flavoproteínas;
5°) fosfoproteínas, que contienen, como grupo prostético, ácido fosfórico (caseína, vitelina, etc.); son solubles en álcalis;
6°) metolproteínas, que portan elementos metálicos (hierro, magnesio y cobre).
Esta clasificación no es rígida, puesto que algunas proteínas podrían incluirse en varios grupos; así, la hemoglobina, que está clasificada como cromoproteína por su color, podría estar incluida en las metolproteínas, porque contiene hierro.

Proteína vegetal versus proteína animal
Hasta hace poco se creía que los vegetarianos debían combinar diferentes fuentes de proteínas en cada comida para obtener los ocho aminoácidos que proporcionan proteínas completas. La razón es que la mayoría de las proteínas de origen vegetal (que no contienen los ocho aminoácidos esenciales) son incompletas. Los consejos más recientes, sin embargo, afirman que una dieta variada, que contenga una amplia gama de alimentos proteínicos vegetarianos, es suficiente, y es innecesario tener que preocuparse demasiado por consumir proteínas completas en cada comida.

No obstante, la Sociedad Vegetariana hace una excepción con los niños pequeños, a cuyos padres se les aconseja que utilicen el método de la combinación en cada comida para garantizar la ingesta adecuada de proteínas. Este método consiste en mezclar legumbres con cereales (por ejemplo, judías sobre una tostada, pita y puré de garbanzos, arroz y ensalada de judías), cereales con un producto lácteo (queso sobre una tostada, cereales y leche) o legumbres con féculas (patatas y lentejas guisadas).

Los estudios con vegetarianos adultos demuestran que éstos tienden a consumir menos proteínas que los no vegetarianos. Sin embargo, corno ya hemos visto en el primer capítulo, muchos de nosotros comemos más proteínas (en ocasiones, muchas más) de las que necesitamos.

¿Qué cantidad de proteínas deberíamos tomar?
Las autoridades sanitarias recomiendan que hasta un 15 % de las calorías de nuestra dieta provenga de las proteínas. La OMS sugiere entre un 10 y un 15 %, un intervalo con el que coincide la mayoría de profesionales de la nutrición. Una guía más precisa, según los especialistas, consiste en calcular 0,75 g de proteínas por día y kilogramo de peso, lo que se acerca al nivel del 10 % en la mayoría de los casos. Esta cifra es menor que la cantidad media que se toma en la actualidad (13,5 % aproximadamente); es decir, muchas personas toman más proteínas de las necesarias. Reducir ligeramente el consumo de proteínas permite el aporte de más calorías a partir de hidratos de carbono complejos, muy importantes para la salud. El cuadro superior muestra la ingesta recomendada de proteínas según el cálculo de 0,75 g por día y kilogramo.

¿Qué pasa si tomamos demasiadas proteínas?
Cada gramo de proteínas contiene 4 calorías. Todas las proteínas que consumimos y no son necesarias para las funciones anteriormente mencionadas pueden ser convertidas en glucosa y utilizadas como fuente de energía. Teniendo en cuenta que las fuentes animales tradicionales de proteínas son más caras que las fuentes de energía que proceden de los hidratos de carbono, es posible que su bolsillo también prefiera no gastar el dinero en proteínas que no necesita.

Por supuesto, si la ingesta media actual de proteínas se cifra en un 13,5 %, se deduce que algunas personas consumen una cantidad muy superior. Una dieta rica en proteínas (sobre todo, en proteínas de origen animal) ha sido relacionada con la desmineralización de los huesos: en la orina se excreta más calcio, por lo que las mujeres deben tener especial cuidado en reducir el consumo de proteínas a menos del 15 %. Se tienen claros indicios de que las dietas ricas en proteínas (en especial, las de origen animal) ejercen un efecto perjudicial a largo plazo en la función renal. Asimismo, se cree que el consumo elevado de proteínas puede estar relacionado con la hipertensión.

Por estas razones, las autoridades sanitarias recomiendan que el consumo diario de proteínas no sobrepase 1,5 g por kilogramo de peso corporal. Por ejemplo, para una mujer de 63,5 Kg. resulta una cifra de 95 g de proteínas por día, o menos de 20 % de las calorías totales diarias (lo que demuestra que, a pesar de lo esencial de las proteínas, sobrepasar muy ligeramente y de forma habitual las cantidades que se aconsejan puede ocasionar problemas).

Fuente Consultada:
Las Claves de la Ciencias de la Salud
Nuevo Estilo de Vida-Disfrútalo Tomo I
Los Alimentos Que Consumimos Judtih Wills

Minerales que el Cuerpo Necesita Calcio Yodo Hierro Magnesio Humano

Minerales Que el Cuerpo Necesita

Se conocen unos veinte minerales que forman parte de la composición de nuestro organismo. Los minerales constituyen el 5% del peso del cuerpo, es decir unos 3,5 kilos para un adulto de 70 kilos (154 libras). En nuestro organismo, los minerales están renovándose continuamente. Cada día se eliminan con la orino, las heces, el sudor y otras secreciones, unos 30 gramos de minerales? los cuales tienen que ser necesariamente reemplazados por medio de los alimentos.

La fuente más importante de minerales son los alimentos de origen vegetal en su estado natural, especialmente si proceden de cultivos biológicos. Por ello, las dietas cárnicas, y las basadas en productos refinados tienden a ser deficitarias en minerales. Esto se agrava por el hecho de que los suelos de cultivo se empobrecen en minerales, debido el uso intensivo de abonos inorgánicos.

En realidad, es posible que los productos que adquirimos en el mercado contengan menos minerales de los que deberían tener según las tablas de composición de los alimentos. Por ello debemos prestar especial atención a los minerales de la dieta, sobre todo al calcio y al hierro.

Los Minerales: calcio, yodo

Los Minerales que el cuerpo necesita

Calcio: Es al mineral más abundante del organismo, cuyas sales forman la sustancio que confiere dureza al esqueleto y a la dentadura. El cuerpo de un adulto contiene entre 1 y 1,5 kilos de calcio la mayor parte del cual (el 99%) se encuentra en los huesos y en los dientes, y una pequeña parte (el 1%) en la sangre y en el resto del organismo.  Además de formar parte del esqueleto, el calcio realiza otras interesantes funciones en el organismo.

  • Interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos, especialmente en el corazón, manteniendo de esta forma el ritmo cardíaco.
  • Es necesario para que la sangre coagule con normalidad.
  • Regula el equilibro ácido-básico de la sangre, evitando que esta se vuelva demasiado ácida. De esta forma, neutraliza la acidez que normalmente se produce en el metabolismo de las proteínas.

El calcio necesita de la vitamina D para poder ser absorbido en el intestino, y pasar así a la sangre. Una deficiencia de vitamina D produce los mismos síntomas que la falta de calcio.

La deficiencia de calcio se manifiesta en primer lugar por un cuadro clínico llamado tetania, que se caracteriza por calambres musculares, que pueden lLgar a verdaderos espasmos. Cuando persiste, se producen alteraciones del ritmo cardíaco (palpitacionesY irritabilidad nerviosa, pérdida de la dureza normal de los huesos (raquitismo en los niños, osteoporosis y osteomalacia en los adultos), dolores en las arLiculaciones y pérdida de piezas dentarias.

Necesidades diarias de calcio
Niños800
Jóvenes 11-241200
Hombres Adultos800
Mujeres Adultas800
Embarazadas1200
Madres que Lactan1200

El calcio en la alimentación vegetariana: El calcio es un mineral muy abundante en los alimentos vegetales, especialmente en las nueces o frutos secos y en las leguminosas. Una alimentación a base de fruta, cereales y hortalizas aporta sobradamente el calcio que necesita el organismo, con notables ventajas sobre la alimentación cárnica. Entre los alimentos animales, solo la leche y sus derivados contienen cantidades importantes de calcio, pero es muy escaso en la carne y en el pescado.

Hay que tener presente que el ácido oxálico contenido en algunos alimentos puede dificultar la absorción del calcio, al formar con él sales insolubles (oxalato cálcico). Aunque los alimentos ricos en ácido oxálico, como el cacao, las espinacas y las acelgas, también contienen abundante calcio, es prudente tomarlos en pequeñas cantidades cuando se requiere una dieta alta en calcio.

Fósforo: La práctica totalidad del fósforo que contiene el organismo se halla en los huesos y en los dientas, combinado con el calcio. La cantidad de fósforo que se ingiere con la dieta, debe estar en relación con la de calcio. El fósforo se halla ampliamente distribuido entra todos los alimentos, tanto vegetales como animales, por lo que su aporte no supone ningún riesgo.

La leche y sus derivados son la mejor fuente de calcio entre los productos de origen animal. Sin embargo, la leche de vaca contiene abundante grasa, necesaria para el desarrollo del ternero, pero no para los seres humanos, especialmente si son adultos. El sésamo y los frutos secos oleaginosos proporcionan tanto o más calcio que la leche, con la ventaja de no contener grasas saturadas ni colesterol.

Por el contrario, el principal problema del fósforo es su exceso en relación al aporte de calcio. Esto ocurre especialmente en las dietas ricas en carne, pues esta contiene mucho fósforo y muy poco calcio (hasta diez veces más en la carne de cerdo). Este exceso de fósforo en la dieta cárnica hace que el calcio sea peor aprovechado, y es otro factor más que explica la mayor frecuencia de osteoporosis entre las mujeres que consumen mucha carne.

En los alimentos vegetales, así como en la leche y en los huevos, la cantidad de fósforo guarda una relación mucho más equilibrada con la de calcio, de forma que con una alimentación ovolactovegetariana no existe riesgo de ingerir un exceso de fósforo.

Hierro: El organismo de un adulto contiene entre 3 y 4 gramos de hierro. Esta es ciertamente una cantidad muy pequeña, pero realiza funciones de importancia vital. La mayor parte del hierro se encuentra en la sangre formando parte de la hemoglobina, que da el típico color rojo y permite el transporte del oxígeno desde los pulmones hasta todas las células.

En el organismo el hierro no existe como elemento químico aislado, que se comporta como un auténtico veneno, sino unido a proteínas, especialmente la llamada ferritina

Necesidades diarias de hierro: La mayor parte del hierro que hay en el organismo se recicla, por lo que en condiciones normales las pérdidas de este mineral son muy pequeñas. El hiervo se pierde con las células que se descarnan de la piel y de las mucosas que revisten el tubo digestivo y las vías urinarias. Esto supone 0,91 miligramos diarios para un adulto.

Las almendras son uno de los alimentos más ricos en calcio (266 mg. por 100 gr. Su contenido en fósforo (454 mg. por 100 gr. guarda una proporción bastante equilibrada con el de calcio.

Necesidades diarias de hierro
Niños10
Hombres 11-2412
Hombres Adultos10
Mujeres 11-5015
Mujeres 51+10
Embarazadas30
Madres que Lactan15

En ciertas situaciones, aumentan las necesidades de hierro:

  • Las mujeres que menstrúan pierden 2 miligramos diarios con la sangre menstrual, por lo que una mujer pierde durante los días de la regla tres veces más hierro que normalmente.
  • Durante el embarazo y la lactancia aumentan las necesidades de hierro, pero esto queda compensado con el hecho de no haber pérdidas menstruales.
  • En la adolescencia se intensifica la demanda de hierro como consecuencia del crecimiento y de la aparición de la menstruación en las muchachas.
  • Cualquier hemorragia anormal produce pérdidas importantes de hierro, que pueden provocar fácilmente un estado anémico.

El hierro de los vegetales se encuentra en forma de sales férricas, mientras que el de los alimentos animales, llamado también hierro hem, aparece en forma de sales ferrosas. Ambos tipos de hierro se absorben con dificultad en el intestino, hasta el punto de que solo de un 10% al 20% del hierro de procedencia vegetal es absorbido, y un 30% del hierro que se encuentra en la carne o en los alimentos animales. Por ello, al calcular las necesidades diarias, se debe pensar en ingerir, como medida de seguridad, diez veces más del hierro que realmente necesitamos.

El hierro en la alimentación vegetariana: El hierro se halla ampliamente distribuido en todos los alimentos animales y vegetales, y una dieta variada aporta sobradamente las necesidades diarias, incluso para las mujeres. La menor absorción del hierro procedente de los vegetales, se compensa sobradamente por dos hechos:

  • La concentración de hierro en la mayoría de los alimentos vegetales es más alta que en las carnes, excepto en el hígado. La leche apenas contiene hierro.
  • Se ha comprobado que la vitamina C, mucho más abundante en la dieta vegetal, aumenta considerablemente la absorción de hierro, llegando a duplicarla. Esta es una importante razón para tomar en cada comida hortalizas y/o fruta fresca, ricas en vitamina C.

Las dietas vegetales no tienen por qué ser pobres en hierro, sino todo lo contrario. De hecho, la anemia por causas alimentarias es bastante frecuente, afectando por igual tanto a los que comen carne como a los vegetarianos. Durante una época se pensó que la carne era necesaria por su contenido en hierro, y que quienes no la tomaban, corrían el riesgo de anemia. Pero hoy sabemos que la dieta vegetal es superior en cuanto a contenido de hierro, y que su absorción no plantea problemas si se consumen abundantes alimentos frescos ricos en vitamina C.

Los frutos secos (nueces), las legumbres y los cereales poseen más hierro que la carne, excepción hecha del hígado. La harina de soja, con la cual se fabrica la carne vegetal, tiene tres veces más hierro que la carne de vaca (la de mayor contenido en hierro). La OMS recomienda el consumo abundante de melocotones (duraznos), albaricoques, ciruelas, uvas y pasas, como excelentes fuentes de hierro, por su fácil digestión y absorción. El alga espirulina, la levadura de cerveza y el polen son, junto con la soja, los alimentos vegetales más ricos en hierro.

En personas que presentan una absorción baja de hierro, o cuando aumentan las necesidades diarias, puede resultar recomendable tomar suplementos de este mineral. Además de los preparados farmacéuticos clásicos, los hay también procedentes de extractos vegetales.

Yodo: El organismo necesita el yodo para sintetizar con él las hormonas producidas en la glándula tiroides. Estas hormonas cumplen importantes funciones mnetabólicas:

  • Aceleran la combustión de los nutrientes que nos proveen de energía (hidratos de carbono, grasas y proteínas).
  • Son imprescindibles para el desarrollo normal del sistema nervioso en los niños, de forma que cuando escasean por falta de yodo, se produce una forma dc retraso mental (cretinismo).

Cuando un adulto sufre carencia de yodo, el tiroides se hipertrofia (aumenta de tamaño), para intentar compensar la carencia y producir así la suficiente hormona tiroidea. A este aumento de tamaño se lo llama bocio simple (hay otras causas de bocio).

Las necesidades de yodo son muy pequeñas: 0,14 miligramos diarios. Normalmente la fruta y las hortalizas pueden aportar suficiente cantidad de yodo, si el suelo en el que se han cultivado lo contiene. Pero hay terrenos pobres en yodo (generalmente los alejados de las costas), y otros que se han empobrecido de este mineral por causa de la agricultura intensiva, que agota las reservas minerales de los terrenos. Por ello no son raras las deficiencias. Para prevenirlas, conviene:

  • Usar sal marina, o que haya sido enriquecida con yodo
  • Consumir algas alimentarias.

Los pescados también contienen abundante yodo, aunque su consumo no resulta imprescindible para satisfacer las necesidades diarias.

Magnesio: El cuerpo de un adulto contiene de 20 a 25 gramos de magnesio. Forma parte de la estructura de los huesos, junto con el calcio y el fósforo, aunque en mucha menor proporción. El magnesio es un componente esencial del principal pigmento del mundo vegetal, la clorofila, al igual que el hierro lo es de la hemoglobina de la sangre.

El magnesio ha cobrado importancia en los últimos años, debido a que se han descubierto numerosas funciones fisiológicas en las que desempeña un papel decisivo.

Ocurre con frecuencia que la alimentación habitual aporta cantidades insuficientes de este importante mineral. Ello es debido a un consumo escaso de cereales integrales, frutos secos (nueces, almendras, etc.), ricos en magnesio, así como al empobrecimiento de los suelos en este minera!. El abuso permanente de los abonos nitrogenados en la agricultura intensiva causa desequilibrios bioquímicos en los suelos, y, como consecuencia, en los vegetales que crecen en ellos. Las plantas ya no contienen la cantidad de minerales que deberían tener, especialmente de magnesio, que es uno de los más sensibles al empobrecimiento del suelo.

Esta es la razón por la cual se debe prestar una atención especial al magnesio, y recurrir, en determinados casos de carencia, al uso de suplementos minerales como el cloruro de magnesio.

Necesidades diarias de magnesio
Niños80-170
Hombres 15-18400
Hombres Adultos350
Mujeres 15-18300
Mujeres Adultas280
Embarazadas320
Madres que Lactan355

Las fresas <frutillas) contienen una amplia gama de sales minerales, entre ellas el magnesio. que las hace diuréticas y muy apreciadas en las enfermedades de los riñones.

Hay que tener presente que las necesidades diarias de magnesio, establecidas por el U.S. National Research Council es de 350 mg. para hombres adultos y 280 mg. para mujeres adultas al dia. Aunque es cierto que el consumo de grandes dosis de sales de magnesio no tiene efectos indeseables, tampoco está probado que tenga una acción terapéutica especial. El exceso de magnesio se elimino con las heces, provocando además un efecto laxante.

El uso de suplementos de magnesio en forma de soles, está indicado en los casos siguientes:

  • Cuando existe el riesgo de que el aporte alimentario sea insuficiente, por consumir pocos vegetales frescos, o porque estos procedan de tierras de cultivo empobrecidas por el uso intensivo de abonos químicos
  • En épocas de la vida en las que hay un aumento de las necesidades diarias (crecimiento, embarazo, lactancia).
  • Cuando la absorción intestinal está alterada por diversas afecciones digestivas, como por ejemplo colitis o intervenciones quirúrgicas.

Funciones

Actúa como catalizador de numerosas reacciones químicas que se llevan a cabo en el organismo, relacionadas con la combustión de los nutrientes y la producción de energía. Realiza una función especialmente importante en el sistema nervioso, regulando la transmisión de sus impulsos a lo largo de los nervios periféricos

La carencia de magnesio se manifiesta de formas muy variadas:

  • Cansancio general y sensación de fatiga.
  • Calambres musculares, contracturas, temblores en los párpados o en otros músculos (fenómeno conocido como fasciculaciones musculares).
  • Alteraciones neurovegetativas con tendencia al espasmo en diversos órganos, que se manifiestan por: dolores de estómago, colon irritable, dolor o espasmo uterino durante la regla (dismenorrea), sensación de opresión en el pecho y palpitaciones cardiacas entre otros.

Los frutos secos, los cereales, las legumbres y las verduras, son la fuente más importante de magnesio. Una dieta vegetariana variada puede satisfacer sobradamente las necesidades de magnesio, especialmente si procede de cultivos biológicos en los que se usan abonos orgánicos que contienen una amplia gama de minerales.

Ver: Tabla de Calorías de los Alimentos