La Religión en la Mesopotamia

Rios Tigris y Eufrates Origen de Civilizaciones Caracteristicas

Rios Tigris y Eufrates Caracteristicas de la Mesopotamia
Primeros Pueblos Organizados

EL TIGRIS Y EL EUFRATES: De las altas montañas nevadas de Armenia bajan dos grandes ríos, el Eufrates y el Tigris, que corren primeramente en direcciones opuestas y acaban por reunirse.

El Eufrates es al principio torrente impetuoso que salta de cascada en cascada, luego corre por una garganta profunda entre paredes de rocas abruptas o montones de piedras caídas.

Se dirige al Oeste, luego al Sur, como para arrojarse al Mediterráneo. En esta parte de su curso es tan rápido que una barca no podría navegar por él, y los habitantes lo cruzan tendiéndose encima de odres de piel de carnero unidos con listones de madera.

mapa de la mesopotamia

Al salir de las montañas, el Eufrates se torna río tranquilo, de ciento a ciento veinte metros de anchura, que corre lentamente en medio de una inmensa llanura desierta. De pronto da vuelta al Este y se dirige definitivamente al golfo Pérsico.

Atraviesa una comarca árida, donde.no recibe más que pobres riachuelos, casi secos en verano, siendo el más importante el Caboras. Parte de sus aguas se pierden en la llanura donde forman grandes pantanos cubiertos de espesos cañaverales.

El resto no es más que un río de lodo, larga cinta de agua amarillenta que se arrastra penosamente por la arena.

El Tigris es, una tercera parte más corto, pero más profundo, más rápido y caudaloso. Brota muy cerca de una de las dos ramas del Eufrates, de la que solamente le separa el espesor de una montaña.

Es primero torrente espumoso que hierve en gargantas abruptas, luego río de cien metros de ancho que corre como una flecha al pie de acantilados de rocas grises.

Desemboca en una gran llanura inclinada hacia el Sur, y ahí recibe caudalosos afluentes que bajan como él de las altas montañas y siempre están bien provistos de agua.

Por eso sigue siendo rápido y poderoso en toda estación. Se ensancha hasta contar más de doscientos metros y se hace navegable para las barcazas desde Mossul, y para los barcos de vapor a partir de Bagdad.

Dirigiéndose siempre al Sudeste, llega a la llanura baja por donde corre el Eufrates.

En Bagdad, los dos ríos no están separados sino por unas cuantas leguas de terreno llano, y sus aguas pueden reunirse en canales.

Corren entonces paralelamente unos cuarenta kilómetros, luego se separan de nuevo, y solamente ochenta leguas más lejos se reúnen definitivamente para
formar un río de quinientos metros de ancho, cuyo curso interrumpen ias arenas, y que desemboca, al fin, en el golfo Pérsico.

En otro tiempo, el Tigris y el Eufrates tenían sus desembocaduras aparte, y el mar se introducía mucho más en la comarca. La tierra acarreada por los ríos ha cegado todo el fondo del golfo. En nuestra época todavía, la orilla del mar retrocede un kilómetro aproximadamente cada cuarenta años.

CALDEA Y MESOPOTAMIA: La gran llanura baja, que apenas se eleva por encima del nivel del mar, donde se unen el Tigris y el Eufrates, forma Caldea.

La larga faja de terreno comprendida entre los dos ríos en la parte en que sus cursos son paralelos eran llamada Mesopotamia palabra griega que significa entre los ríos.

Caldea y Mesopotamia constituían una llanura sin accidentes, formada enteramente por una tierra jugosa y amarillenta acarreada por los ríos, sin una roca ni un pliegue de terreno. El país es muy seco.

En invierno caen grandes lluvias durante unos cuantos días y en todo el resto del año llueve muy raras veces.

Los vientos soplan con violencia. En invierno un cierzo frío, que viene de las montañas del Norte, de ordinario con cielo despejado, hace descender la temperatura. Por la mañana, en enero, hiela. Las charcas se cubren de hielo que se deshace durante el día.

A partir del mes de abril el calor se hace pesado, y en verano es abrumador, pues el termómetro sube a 45° y hasta 50° a la sombra. No se puede estar al sol a mediodía.

Los habitantes se encierran en habitaciones oscuras, semejantes a cuevas. Muchos duermen al aire libre en las terrazas de sus casas, pues las noches mismas son sofocantes.

Durante varios meses no cae una gota de agua. El viento del Sudeste, que viene del mar, se seca al pasar por los desiertos y no trae lluvias; pero llena el aire de un polvo fino de arena que se mete por la nariz y por la garganta.

Caldea, como Egipto, está rodeada de inmenso desierto de arena y sería también un desierto árido sin el Eufrates y el Tigris.

Estos ríos hacen habitable la comarca. Han llevado en otro tiempo la tierra y proporcionan el agua que la fertiliza.

Este desierto fue en otro tiempo uno de los países más fértiles del mundo. El suelo de Caldea, a condición de tener agua, es de una fecundidad incomparable.

Hoy todavía, en primavera, cuando acaba de llover, el suelo se cubre de una hierba espesa y alta y de flores tan abundantes que forman apretado tapiz.

Los antiguos caldeos habían construido diques para contener las inundaciones, abrieron pantanos para conservar el agua y canales para conducirla a la llanura. De esta suerte obtenían cosechas sorprendentes, sobre todo de cereales. El trigo se cría naturalmente en el país como hierba silvestre.

No había otros árboles en Caldea que palmeras a lo largo de los ríos o de los canales, y en los huertos, naranjos y algunos frutales. Pero las palmeras productoras de dátiles proveían a casi todas las necesidades de los habitantes.

De ellas se sacaba una especie de pan, un vino, vinagre, azúcar e hilos con los que se tejían telas.

Los troncos de palma servían para vigas, los huesos de dátiles para quemar en las fraguas y para alimentar el ganado. Se dice que una canción persa enumeraba trescientas sesenta aplicaciones de la palmera.

Grandes rebaños de bueyes y carneros pastaban en las praderas. En las orillas de los ríos y de los canales abundaban los gansos y los patos, las aguas estaban llenas de barbos y carpas. Durante treinta siglos, este país ha alimentado a una de las poblaciones más numerosas del mundo.

ASIRIA: La región situada al Norte de Caldea, remontando el Tigris, hasta las montañas del Norte y del Este, formaba Asiría. Es también una llanura, pero cortada por ondulaciones del terreno y aun por algunas cadenas de rocas grises.

El suelo, formado de arena o de rocas, es naturalmente seco e improductivo, pero a orilla de los ríos se extienden capas de tierra fértil y la arena misma se torna fecunda cuando se riega. Los asirios, lo mismo que los caldeos, lograron tierras de labor y huertos llevando el agua de los ríos al desierto.

La parte baja de Asiría tiene casi el mismo clima seco y abrasador que Caldea. Era también comarca de trigo y cereales, sin árboles.

En la parte alta, el invierno es más crudo que en Caldea y durante tres meses caen grandes lluvias y a veces también nieva. En primavera, el rocío es abundante y en ocasiones estallan grandes tempestades. El verano no es tan caluroso.

El sol es terrible durante el día, pero las noches son mas frescas y el aire menos seco. Por este lado crecen bosques de nogales, de plátanos, de encinas y de sicómoros.

Se encuentran en Asiría (y faltan en Caldea), canteras de pfedra, de arenisca blanda, de alabastro fácil de sacar en lajas, de mármol. Hay en las montañas del Nordeste minas de hierro, de cobre, de plomo y de plata.

Animales silvestres recorrían los desiertos, en la llanura leones, leopardos, gacelas, avestruces, perdices, búfalos, asnos silvestres, liebres, puerco-espines; en las montañas, osos, gamos, rebecos. Hoy casi todos estos animales han desaparecido.

CIUDADES ANTIGUAS DE CALDEA
Los sacerdotes caldeos pretendían que su país había tenido reyes desde hacía más de treinta mil años, y uno de estos reyes, contaban, había reinado dos mil setecientos años. Se trata evidentemente de una fábula, pero lo cierto es que en la llanura del Eufrates hubo reinos muy antiguos, quizá aún más que en Egipto.

Más de tres mil años antes de Jesucristo, los habitantes de Caldea sabían cultivar el trigo, hacer estatuas de barro cocido, explotar los metales.

Tenían ya escritura y dibujaban, construían ciudades y monumentos.
Estas ciudades estaban hechas de adobes. Al caer han formado montículos de tierra, de que está sembrada la llanura del Eufrates.

Exploradores ha habido que tuvieron la idea de excavar en algunas de estas colinas y encontraron diez ciudades desaparecidas: en el bajo Eufrates, Ur, Eridú, Uruk, Larsam, Sirtela; más arriba, entre el Eufrates y el Tigris, Nippur, Sippar, Agadé, Babilú. Todo lo que sabemos de estas ciudades y de su historia, se debe a estas excavaciones.

Cada ciudad adoraba a su dios particular y le había erigido un templo, cuyo sacerdote era a la vez rey de la ciudad. Algunos de estos reyes-sacerdotes sometieron a las ciudades vecinas y reunieron parte de Caldea en un solo reino. Uno de los más antiguos. Urea, llevaba ya el título de «rey de Ur, rey de Sumir y de Accad».

Durante más de dos mil años se sucedieron de esta suerte en Caldea reyes de los que no sabemos casi nada; muchas veces ni siquera el nombre. En este largo período, el país fue dos veces conquistado por reyes extranjeros que fundaron nuevas dinastías.

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Historia de los Caldeos Origen Costumbres Religion Arte

Historia de los Caldeos Origen Costumbres Religion Arte

Se denomina CALDEA a una antigua región de Asia stuada al NO del golfo Pérsico, atravesada por el río Eufrates, que coincide parcialmente con la Baja Mesopotamia y hoy forma parte Irak.

El nombre proviene de la tribu de los hadu o caldeos, de la familia de los arameos. Al asumir la milenaria tradición cultural de la región de Sumer a Babilonia pasando por Ur se identificó a Caldea con la cultura de Mesopotamica. Los caldeos llegaron a la Baja Meopotamia a principios del I milenio a C.

mapa de caldea historia
La gran llanura baja, que apenas se eleva por encima del nivel del mar, donde se unen el Tigris y el Eufrates, forma Caldea. La larga faja de terreno comprendida entre los dos ríos en la parte en que sus cursos son paralelos eran llamada Mesopotamia palabra griega que significa entre los ríos.

Caldea, como Egipto, está rodeada de inmenso desierto de arena y sería también un desierto árido sin el Eufrates y el Tigris. Estos ríos hacen habitable la comarca. Han llevado en otro tiempo la tierra y proporcionan el agua que la fertiliza.

Abandonaron su vida nómada asentándose en las ciudades, y, hacia la mitad del siglo IX a.C. ormaron seis principados: Larak, Bit-Dakkuri, Bit-Amukkani, Bit-Silani, Bit-Sa’alli y Bit- Yakin, donde tuvo lugar el renacimiento de Babilonia, en esos momentos sometida por los Asirios.

Nabopolasar (625-606 a. C.) conquistó Nínive (611 a. C.) se apoderó de gran parte del Imperio asirio y frenó la expansión egipcia en Siria y Palestina.

Su hijo Nabucodonosor II (605-562 a. C.) extendió el poder de Caldea y de Babilonia, su capital, con nuevas conquistas. El último rey caldeo, Nabonido (556-539 a.C.), fue perdiendo territorios en favor de los medos, de manera que Babilonia quedó reducida a un pequeño enclave que en el año 539 a. C. cayó en manos de Ciro II de Persia.

Fue administrada como una satrapía más y protagonizó varias rebeliones.

En el 331 a. C, la región fue conquistada por Alejandro Magno y posteriormente se mantuvo bajo la influencia de los partos, los romanos y los sasánidas.

los caldeos

COSTUMBRES

Eran los caldeos un pueblo de agricultores. Labraban la tierra con arados pequeños tirados por bueyes, la regaban sacando agua de los ríos o de los canales con un cubo atado con una cuerda a un madero en forma de balancín. Criaban rebaños de bueyes y de carneros.

Las tierras que pertenecían a distintos dueños se medían y separaban con guardacantones. Se arrendaban y se vendían.

Asirios y caldeos habitaban casi todos en las ciudades. Las casas estaban comunmente cubiertas con tierra y eran bajas y oscuras porque se trataba de resguardarse de los ardores del sol.

En las grandes ciudades había muchos obreros. Se fabricaban en Caldea bonitas telas de hilo o de lana, que servían para hacer vestidos y tapices. Estas telas, de colores brillantes, estaban adornadas con bordados que representaban hombres, animales y plantas.

Fueron célebres en toda la antigüedad. Se hacían en Asiria y Caldea lindas armas damasquinadas, muebles de marfil y madera con incrustaciones de oro y plata, sillas y arneses de cuero magníficos.

Las gentes ricas usaban como adornos collares, brazaletes, pendientes, e iban vestidas con una túnica de hilo, otra de lana y manto bordado.

Llevaban el pelo largo, rizado cuidadosamente en largos bucles que caían sobre los hombros, la barba larga y trenzada hasta el pecho. Las gentes de poca importancia no llevaban más que una túnica y andaban con los pies descalzos.

El rey y los señores tenían varias mujeres, que vivían encerradas en departamentos donde nadie penetraba y de los cuales no se las dejaba salir. Las mujeres del pueblo, por el contrario, vivían en libertad y hasta sal ían con la. cara descubierta.

RELIGIÓN

En los tiempos más antiguos, las ciudades principales de Caldea y Asiría habían empezado por tener cada una su dios, que los habitantes adoraban como su dueño y protector. Luego todos los dioses fueron adorados a la vez en todas las ciudades.

Había varios dioses principales, y entre ellos: Marduk, dios de Babilonia, (imagen abajo) que se llamaba también Bel-Marduk, era el dios del sol y príncipe de las legiones de estrellas.

dios marduk

Se le representaba como un guerrero armado de lanza, arco, escudo y maza, para combatir a los malos espíritus, o como rey sentado en su trono, con tiara a la cabeza coronada por cuernos de toro en señal de su fuerza.

Assur, el dios de los asirios, tenía también la figura de guerrero o de rey. Muchas veces se le representa cerniéndose en el cielo, en el centro de un círculo, con un arco en la mano, provisto de dos grandes alas.

Hea, el dios-pez, se representaba con cuerpo de pescado y cabeza humana, o en forma de hombre con cola de águila y cubierto con piel de pescado. Se decía que había salido de las aguas para enseñar a los hombres las ciencias, las artes, la construcción y la agricultura.

Sin, el,dios de Ur, que se llamaba el «brillante», era un dios de la luna. Samas, el dios de Sippara, era un dios del sol y se le representaba sentado en un trono con un cetro y el disco del sol en la mano.

Ninip tenía la figura de vigoroso cazador que ahogaba entre sus brazos a un león. Se le llamaba «el dueño de la fuerza, el señor de la espada y de los ejércitos».

Nergal, el dios de Cutha, era dios-león; y se le representaba muchas veces con cuerpo de león y torso de hombre, o con cabeza de león en cuerpo humano.

Ramán, el dios del cielo, del trueno y de las lluvias, apellidado «el señor de los canales, el dios de la fecundidad, el dueño de la tempestad», era un guerrero armado con hacha y a la cabeza una tiara con cuatro cuernos. En la mano tenía el rayo.

Nebo, el dios de la escritura, de la ciencia y de la adivinación, era representado como un viejo con mucha barba vestido con iarga túnica, a la cabeza una tiara con cuernos de toro.

Se pensaba que dirigía los movimientos de las estrellas y guardaba especialmente a los reyes.

La diosa Istar, adorada en Arbelas y Nínive, era representada bajo diferentes formas. Unas veces era la «reina de las batallas revestida de coraza y con el casco de guerra a la cabeza; otras era la diosa del amor, representada entonces con figura de paloma; otras una madre con su hijo en los brazos».

Se adoraba a otras varias diosas. Belit, Zerpaníd, Mylita, que eran probablemente distintos nombres de una misma divinidad.

Se creía que por bajo de estas grandes divinidades había otros dioses menos poderosos: uno adorado.en forma de serpiente con cabeza humana, otro representado como pájaro gigantesco, «el pájaro de la tempestad», un dios de las cosechas, un dios del Eufrates.

Se creía también en genios servidores de los grandes dioses. Tenían forma humana con cuatro grandes alas desplegadas, o de gigantesco toro alado con cabeza de hombre y cola de león.

Delante de la puerta de sus palacios, los reyes asirios mandaban esculpir genios de esta clase para servirles de guardianes.

Los dioses eran representados en estatuas de piedra, de oro y de plata, vestidas con ricas telas. Se conservaban cuidadosamente en santuarios donde los sacerdotes tan sólo tenían derecho.a penetrar.

Eran sacados y llevados en procesión en las fiestas. Para honrar a los dioses se sacrificaban animales, se quemaba incienso, se derramaban bebidas en el suelo, se cantaban himnos y se recitaban oraciones. He aquí la que Nabucodonosor mandó grabar en su estatua:

«Marduk, señor de los países, escucha mis palabras. Te he construido un templo; haz que pueda estar orgulloso de tu gloria.

Haz que alcance la vejez en Babilonia, que me harte de posteridad, que reciba los tributos de los reyes de todos los países del mundo, que mis descendientes gobiernen a los hombres hasta el fin de los siglos».

ASTROLOGIA

En el aire transparente de Caldea los astros tienen de noche un brillo muy distinto al que presentan en nuestros cielos, constantemente brumosos.

Los caldeos, mirando aquellas brillantes constelaciones, se habían dado cuenta de que algunos de estos astros cambian sin cesar de posición con respecto a los otros y habían aprendido a distinguir los planetas de las estrellas.

Consideraban ser los cinco planetas. Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, así como el Sol y la Luna, manifestaciones especiales de los dioses, y los llamaban ios intérpretes de éstos. Cada planeta representaba a una divinidad y llevaba su nombre.

caldeos astrologia

Un color estaba consagrado a la vez al astro y al dios. Mercurio, el astro de Nebo, tenía el azul; Venus o Istar, el blanco; Marte o Nergal, el rojo; Júpiter o Marduk, el púrpura; Saturno o Ninip, el negro; la Luna o Sin, el plateado; el Sol o Samas, el dorado.

Los caldeos habían observado también que cada día el sol sale por sitio distinto a los anteriores y que de esta suerte da la vuelta al cielo durante el año. Habían reconocido los doce grupos de estrellas o constelaciones, entre las cuales sale el sol sucesivamente.

onsideraban asimismo estas constelaciones como seres divinos, los «señores de los dioses». Los caldeos, habituados a ver en los astros divinidades, creían que manifestaban la voluntad de los dioses y que era posible, estudiando sus movimientos, adivinar lo que iba a suceder en la tierra.

Los sacerdotes eran, por tanto, al mismo tiempo adivinos. Predecían los vientos, las lluvias, las inundaciones, los grandes calores, las buenas y malas cosechas. Predecían también los acontecimientos políticos, la muerte de los reyes, las guerras, las derrotas.

Pero lo que les hizo principalmente célebres entre todos los pueblos antiguos, fue el arte de predecir lo que sucedería a cada individuo. Imaginaban los caldeos que la posición de los astros en el momento en que el niño viene al mundo, indica de antemano todo su destino.

Cada individuo tiene su estrella, bajo el influjo de la cual permanece toda la vida. Si la estrella es buena, será feliz; si mala, será desgraciado. Bastaba saber bajo qué astro había nacido un hombre para predecir su suerte.

Era lo que los griegos llamaban el horóscopo, y astrología a esta adivinación mediante los astros.

Observando el cielo, los caldeos habían hecho también descubrimientos cuya exactitud ha sido comprobada más tarde.

Habían llegado a calcular los movimientos de los planetas y prever los eclipses de luna, habían determinado los doce signos del, zodíaco y visto que el año se compone de trescientos sesenta y cinco días y cuarto, habían inventado el cuadrante solar. Fueron los creadores de la Astronomía.

MAGIA

Imaginaban los caldeos que el mundo está lleno de espíritus invisibles, sin cesar ocupados en hacer daño a los hombres. Se los representaba de diferentes formas.

Unos eran fantasmas, las almas de los muertos, que volvían al mundo para asustar a los vivos; y otros eran demonios, y se les representaba con figuras horrendas y fantásticas.

Los caldeos atribuían a los demonios todas las desgracias y, sobre todo, las enfermedades. Había un demonio de la peste, otro de la calentura, otro de las úlceras.

Para curar la enfermedad, se trataba de expulsar al demonio. Utilizábanse para ello varios procedimientos que los caldeos habían imaginado de muy antiguo y que conservaron durante miles de años.

los caldeos

Se invocaba a un dios poderoso rogándole que viniera a combatir al demonio, por ejemplo, al dios Marduk o al dios del fuego. Se le decía: «Fuego destructor de los enemigos, arma terrible que ahuyenta la peste, fuego brillante y fecundo, aniquila el mal».

O bien se colocaba a la puerta de la casa la imagen de un dios o de un genio benéfico, con objeto de asustar a los demonios.

Los procedimientos más utilizados eran las fórmulas mágicas y los talismanes. Se creía que ciertas palabras y determinados movimientos ejercían un poder especial al cual no podían resistir los demonios, que bastaba pronunciar esas palabras o hacer esos movimientos para poner en fuga a los demonios.

Para curar al enfermo, se recitaba sobre su cuerpo una fórmula que ordenaba a los malos espíritus irse, la siguiente, por ejemplo: «Que el demonio malo salga, que los demonios se cojan el uno al otro, que el espíritu favorable penetre en su cuerpo».

Los talismanes eran tiras de tela en que se había escrito una fórmula mágica, piedras preciosas o collares en que se había grabado la imagen de una divinidad o una fórmula como ésta: «Demonio malo, peste maligna, el Espíritu de la tierra os ha hecho salir de su cuerpo. Que el genio favorable, el buen coloso, el espíritu bienhechor vengan con el Espíritu de la tierra. Encanto del dios poderoso, poderoso, poderoso».

Los caldeos creían que había fórmulas para llamar a los demonios como las había para alejarlos.

Del mismo modo que se podía curar a un individuo enfermo expulsando ai demonio, se podía hacer enfermar a un individuo sano dejando que el genio malo entrase en su cuerpo.

Por eso se tenía mucho miedo a los hechiceros, que se llamaban «hombres maléficos». Se imaginaba que podían destruir las cosechas, hacer que lloviera granizo, producir enfermedades, ya pronunciando palabras misteriosas, ya dando bebidas encantadas, ya mirando de cierta manera a las gentes a quienes querían hacer daño.

Fueron célebres durante toda la antigüedad los caldeos como adivinos, magos y hechiceros.

A ellos se remonta la creencia en los hechizos, en los filtros, en el mal de ojo, en los sortilegios, en los talismanes y en los amuletos que todos los pueblos civilizados han adoptado y que persisten todavía en todo el Oriente, y aun en los países occidentales entre las gentes de escasa instrucción.

Se usaban todavía en la Edad Media, contra los malos espíritus, fórmulas en la lengua asiria, como, por ejemplo: Hilka, ni/ka, bescha, bescha: ¡Vete, vete, malo, malo! .

PESAS Y MEDIDAS

Inventaron los caldeos todas las medidas de tiempo y de longitud, todos los pesos de que se sirvieron los demás pueblos de la antigüedad.

Dividían el año en doce meses, unos de veintinueve, otros de treinta días, según la revolución de la luna alrededor de la tierra. De esta suerte, el año suyo era más corto que el año verdadero de trescientos sesenta y cinco días y cuarto, calculado por el movimiento de traslación de la tierra alrededor del sol.

Para compensar la diferencia, intercalaban cada seis años un mes complementario de treinta días. Ellos imaginaron la semana de siete días en recuerdo de los siete planetas.

El séptimo era un día de descanso, en que no se debía guerrear ni administrar justicia, ni siquiera tomar medicina. Ellos dividieron el día en veinticuatro horas, la hora en sesenta minutos, el minuto en sesenta segundos.

Hicieron también la división del círculo en 360 grados, del grado en sesenta minutos, del minuto en sesenta segundos, del segundo en sesenta terceros, con los signos: ° grado, minuto, » segundo, «‘ tercero.

Respecto a las medidas de longitud imaginaron un sistema completo de medidas.

Eran ellas: el palmo, de 27 centímetros; el codo, de 52 centímetros; la pértica, de 12 palmos; el pletro, de 10 pérticas; el estadio.

Las medidas de superficie eran el pie cuadrado, el codo cuadrado y el estadio cuadrado.

Los pesos eran la mina, 305 gramos; el talento, que pesaba 60 minas. La mina se dividía en 60 dracmas.

MONUMENTOS

Los caldeos y los asirios construyeron gran número de monumentos. Hoy todavía está el país sembrado de enormes ruinas.

No disponían los arquitectos caldeos de piedra para edificar. Mandaban hacer ladrillos con tierra arcillosa amasada con agua y puesta en un molde.

Los ladrillos cocidos, es decir, metidos en el horno, tomaban color encarnado y eran muy resistentes. Los ladrillos crudos, adobes, habían sido simplemente secados al sol. Su color era parduzco y se deshacían más fácilmente que los otros, utilizándose para las terrazas y los muros gruesos exteriores.

El ladrillo tenía comúnmente 31 centímetros de largo y 10 centímetros de espesor, y llevaba una inscripción que se había hecho con un sello de metal en el barro todavía blando.

Se juntaban los ladrillos con mortero de arcilla o de cal, muchas veces también con asfalto. Para construir edificios sólidos con ellos, era necesario hacer muros muy gruesos, poco altos y sin ventanas.

construccion de la ladrillos
Construccion de la ladrillos

Los arquitectos asirios conservaron el mismo sistema, aun cuando hubiera piedra en las montañas de su país. No utilizaron ésta más que en los cimientos, los enlosados y los bajorrelieves.

La construcción empezaba con una ceremonia religiosa. El rey en persona iba a depositar en los cimientos un cilindro de piedra y arcilla, el temen, en que se había grabado una inscripción conmemorativa.

Se depositaban también figuritas, amuletos y placas de oro, de plata y de cobre.

Se depositaban también figuritas, amuletos y placas de oro, de plata y de cobre. Se han encontrado las ruinas de los palacios de siete u ocho reyes de Asiria. El mejor conservado y conocido es el del rey Sargón, descubierto en Khorsabad.

Estaba construido sobre enorme terraza cuadrada, de diez hectáreas de superficie, cuyos ángulos estaban orientados exactamente a los cuatro puntos cardinales. Se llegaba a ella por anchas escaleras, subiendo los coches por suave plano inclinado o rampa.

Se encontraba primeramente una puerta abovedada, flanqueada por dos torres cuadradas que coronaban almenas.

A ambos lados de la puerta, al exterior, dos gigantescos toros alados, con cabeza humana, estaban puestos de perfil con la cara vuelta hacia la puerta. Otros dos estaban colocados de frente dentro de ésta, de modo que al llegar se vieran siempre dos cabezas de genios.

La puerta conducía a un gran patio cuadrado (de 976 metros cuadrados de superficie), que era el patio de honor donde se celebraban las ceremonias-. Lo rodeaban grandes cámaras que tenían todas sus puertas al patio, comunmente flanqueada por colosos.

Comunicaba con otros patios, rodeados de cámaras semejantes, habiendo de esta suerte diez patios grandes o pequeños y más de sesenta cámaras. Las paredes estaban cubiertas de placas de alabastro en que se habían esculpido relieves representando los grandes hechos del rey.

El pavimento era de cuadrados de ladrillos cubiertos con tapices, y donde no habían de colocarse éstos, era de losas de piedra con labores imitando los dibujos de los tapices. En esta parte del palacio habitaban los hombres y se recibía a los visitantes.

En un rincón, al lado de un pequeño templo, se alzaba una pirámide de siete pisos, consagrada al culto de los astros.

Detrás de las salas de los hombres, en un edificio enteramente aislado, rodeado de altos muros, y donde no se podía entrar sino por dos puertas fortificadas, estaban los departamentos de las mujeres. Eran cámaras dispuestas alrededor de varios patios.

Las paredes del patio principal estaban cubiertas de azulejos que representaban animales fantásticos, y a cada lado de las puertas se alzaban grandes estatuas pintadas. Este patio estaba rodeado de filas de columnas que formaban soportal y sostenían una galería. Las columnas, revestidas de bronce y terminadas por un haz de palmas de bronce dorado, semejaban palmeras.

El resto del palacio estaba ocupado por los alojamientos de los criados, las cocinas, las despensas, los graneros, los hornos de cocer pan, las cuadras por el parque donde se guardaban las lanzas, los escudos y los carros de guerra; por la sala del tesoro, donde se depositaban el oro, la plata, los objetos cogidos en la guerra o enviados como tributo.

El palacio comprendía en total 208 salas, de tamaño diferente. Todas eran estrechas, y las grandes mucho más largas que anchas, semejaban galerías. Ninguna tenía ventanas, entrando la luz y el aire por una gran puerta, a veces de cinco metros de altura, que daba a un patio. Se hacía así para defenderse del calor.

TEMPLOS ESCALONADOS

Los templos caldeos y asirios tenían la forma de altas torres cuadradas. Los había en todos los palacios de los reyes de Asiria, pero los más grandes eran los de Babilonia.

La ruina llamada Birs Mimrud tiene todavía 71 metros de altura. Esta ruina es un resto del templo de Belo, que tenía 370 metros de cada lado. En el centro, sobre una terraza que dominaba la llanura, se alzaba la gran torre cuadrada de 185 metros de lado.

Birs Nimrud

Birs Nimrud

Sostenía una torre semejante, pero más pequeña, ésta una tercera más pequeña todavía, y así sucesivamente hasta el número de siete.

Había, pues, siete torres superpuestas, cada una en disminución respecto a la anterior. Cada torre estaba consagrada a uno de los siete astros y pintada del color de este astro, en el orden siguiente, partiendo desde abajo: blanco, negro, púrpura, azul, rojo, plata, oro.

Una escalera en espiral, colocada al exterior, conducía de una torre a otra. Encima de la última torre se elevaba una capilla que contenía una mesa de oro y un lecho ricamente adornado, donde velaba un sacerdote, cubierta con una cúpula dorada, que brillaba al sol.

La altura total era de más de 100 metros. La torre del palacio de Sargón tenía 43 metros de lado y cada uno de los pisos seis de altura.

Relieves

Se han encontrado pocas estatuas caldeas o asirías, y no tienen ni con mucho la hermosura de las estatuas egipcias. El país no daba buenos materiales.

La piedra de Asiria es una caliza blanda, fácil de cortar en lajas delgadas, muy buena para bajorrelieves, muy mala para estatuas. En Caldea no hay piedra en absoluto. Las estatuas halladas en Sirtela han sido hechas con piedra negra traída por mar.

Todas representan personajes de pie o sentados, vestidos con trajes largos bordados y los pies descalzos.

Los escultores asirios hicieron principalmente bajorrelieves en grandes lajas de alabastro o de caliza blanda, destinados a adornar las paredes de los palacios. Los mayores se alzaban en los muros de fuera.

relieves caldeos

Representaban genios de talla colosal, ya un genio con cabeza de águila, ya un gigante que ahogaba a un león, ya un toro alado con cabeza humana.

Había en Khorsabad 26 pares de toros alados, de cuatro a cinco metros de altura. Estaban tallados en dos caras, de modo que parecían estatuas adosadas a la pared.

A la cabeza llevan como adorno una tiara, el pelo rizado, y miran con aire severo. No se puede entrar en la sala asiria del Louvre sin que sorprenda el poderío y la majestad de estos monstruos.

En las paredes interiores, los bajorrelieves representaban escenas de la vida del rey que había mandado a edificar el palacio. En Khorsabad, se han encontrado dos mil metros de bajorrelieves, y más todavía se han sacado de los palacios de Kalak y de Nínive.

Toda esta escultura ha sido ejecutada en pocos años y ha sido necesario, por tanto, emplear muchos artistas a la vez, por lo cual los bajorrelieves son de muy desigual valor.

Las escenas de batalla distraen e instruyen a la vez, porque el artista ha representando todo detalladamente, las filas de cautivos que se conducen, los cadáveres en el campo de batalla, los árboles en la montaña, los pájaros en sus nidos o en las ramas.

Pero comunmente el dibujo es torpe, diríase que son como los dibujos que los niños pintan en sus cuadernos. Los hombres resultan más altos que los caballos y más altos todavía que las fortalezas, los peces son tan grandes como los barcos, los buitres tienen la talla de los cadáveres que devoran, y los pájaros son tan altos como los árboles. Ni la menor ¡dea de perspectiva.

En general, el artista agranda a los personajes que le interesan más, hace al rey más alto que sus ministros, a los asirios de más estatura que sus enemigos. No sabe dibujar las cabezas más que de perfil, y cuando hay que poner a alguien de frente, le coloca la cabeza atravesada.

Las caras no tienen expresión alguna, no ríen ni lloran. Los cuerpos están casi siempre cubiertos con pesados vestidos que no dejan ver más que la cabeza, los pies y las manos.

Hay, sin embargo, trozos notables, y son los grandes relieves que representan al rey y sus servidores. El artista ha dibujado con perfección la parba y el pelo rizado, los bordados del manto y de la tiara, las franjas de seda de la parte inferior del vestido.

A veces la figura parece un retrato.
Las obras maestras de este arte asirio son los perros de caza y las fieras. En un relieve que representa una cacería de Assurbanipal, una leona atravesada por tres flechas se alza sobre las manos rugiendo. La parte trasera de su cuerpo, ya paralizada, se expresa con perfecta realidad.

Los ladrillos que formaban los muros de los palacios estaban enteramente tapados por un estuco blanco, encima del cual se pintaban adornos al fresco. Los adornos dibujados, ya en las losas y los azulejos, ya en los tapices y los vestidos, representaban comúnmente plantas, animales fantásticos o combinaciones de líneas.

Los festones, las palmas, las flores, los grifos, las quimeras, casi todos los modelos de ornamentación empleados en Oriente, y que nosotros los occidentales imitamos, nos vienen de los caldeos.

INSCRIPCIONES Y ESCRITURA

En las ruinas de todas las ciudades de Caldea y Asiria, aun las más antiguas, se han encontrado inscripciones. Más de tres mil años antes de nuestra Era, los caldeos sabían escribir.

La mayor parte de las inscripciones están impresas en ladrillos que tienen diferentes formas. Unos son losetas planas, otros parecen pastillas de jabón, otros tienen forma de tonelito.

Se empleaba para escribir en estos ladrillos un estilete de metal terminado en una cabeza plana de forma triangular.

Se apoyaba esta punta en el barro cuando todavía estaba blando, y así se trazaban signos que tenían todos la forma de triángulo alargado y que semejan flechas o cuñas.

Por esto los eruditos han llamado a esta escritura cuneiforme, derivada de la latina cuneus, cuña.

Cuando se había terminado de escribir, se metía el barro en el horno para endurecerlo, y io impreso se hacía imborrable. Toda la biblioteca encontrada en el palacio de Assurbanipal se compone de ladrillos escritos por ambos lados.

caldeos

Este sistema ha servido para escribir no solamente la lengua caldea y asiria, sino las lenguas de todos los países vecinos; el susiano, el armenio, el capadocio, el medo y el persa.

La escritura caldea y asiria era muy complicada. Cada signo estaba formado por la reunión de varios trozos en forma de cuñas. En los tiempos antiguos un signo representaba una palabra, como en nuestros jeroglíficos: por ejemplo, sol, luna, pescado.

Luego se escogieron ciertos signos para representar solamente una sílaba, ba, bi, ga, la, lum, kat, y en estos caracteres silábicos se escribieron la mayor parte de las palabras.

Pero había más de doscientos caracteres silábicos, muchos de los cuales se parecían y era fácil confundir. Además, se habían conservado algunos de los antiguos caracteres, de los que cada uno representaba una palabra, y ocurría con frecuencia que el mismo signo sirviera a la vez para designar la palabra entera y una sílaba.

Había también signos que podían leerse de dos maneras completamente distintas, por ejemplo, an o ilú.

Esta escritura era muy difícil, aun para los caldeos, que necesitaban para guiarse libros especiales, vocabularios, gramáticas, diccionarios. De ellos se han encontrado muchos, que han ayudado a los eruditos modernos a descifrar los otros textos.

Ampliar Sobre El Tema: Los Caldeos

Fuente Consultada:Historia Universal Ilustrada de Charles Seignobos Tomo I Editorial Publinter Bs.As. – Los Caldeos –

Biografia de Senaquerib Rey de Asiria

Biografía del Rey Senaquerib

Castellanizado Senaquerib (Sin ajer-irba, «oh dios de la luna, aumenta mis hermanos») es una figura extraña y sorprendente en la historia de Asiría.

Nos gustaría poseer más detalles sobre las circunstancias de su vida que no las solas relaciones oficiales. Pues si sobre su cabeza alienta la tragedia y en su corazón anida una ferocidad inaudita, en cambio otros aspectos nos lo revelan como un hombre entusiasmado por la naturaleza.

senaquerib

Senaquerib fue rey de Asiria desde el 705 a. C. hasta su muerte, el 20 de Tevet de 681 a. C., así como de Babilonia entre 705 y 703, y nuevamente desde 689 a. C. hasta su muerte.

En efecto, el probable instigador del asesinato de su padre Sargón II, el destructor de Babilonia, el ejecutor de millares de víctimas, el hombre de la cólera arrebatada, fue un enamorado de las plantas y de los animales.

En su palacio de Kuyundshik, al Sudoeste de Nínive, reunió el primer parque zoológico de la historia, y en sus bellísimos jardines cultivó las plantas y los árboles frutales exóticos y raros.

Fue el introductor del cultivo del algodón en Mesopotamia. Asimismo, los relieves de la época nos lo presentan como escalador de montañas, el primer alpinista que jamás haya existido.

Como monarca, su paso se reveló por una estela de Sangre y de furor. Para sujetar a la rebelde Babilonia, unas veces sublevada por un caldeo y otras por un nativo del país, Senaquerib tuvo que emprender varias campañas.

En 703 un usurpador, Marduk-zakir-schumi, se apoderó del gobierno babilónico, pero al cabo de pocos días murió a manos de Mardukapalidina, probablemente el mismo personaje caldeo de la época de Sargón II.

Senaquerib acudió con un ejército poderoso, derrotó al caldeo, a pesar del auxilio que éste recibió de Suthruk-Narkundu, rey del Elam, e instauró en Babilonia la regencia de Belibni, un indígena educado en Asiría (702).

En aquella ocasión, Senaquerib cortó muchas cabezas y deportó 200.000 babilonios a otras tierras. Pero estas medidas no fueron suficientes, ya que en 599 se produjo una nueva insurrección, fomentada por Marduk.

Senaquerib deshizo a los conjurados, destituyó a Belibni y nombró gobernador a su propio hijo Asur-nadin-schuml. Para acabar con el peligro de Marduk y del Elam emprendió una campaña por la costa del golfo Pérsico, cuyo resultado fue extirpar para siempre el poderío de los caldeos (694).

Pero, mientras tanto, el nuevo soberano de Elam, Khalluni, aprovecha tan favorable contingencia para penetrar en Babilonia, apresar al regente y substituirlo por un tal Nirgal-Mus-hizib.

El furor de Senaquerib no conoció límites. Sus armas devastaron Mesopotamia, derrotaron a elamitas y babilonios, pero no lograron restablecer la situación, puesto que de 692 a 689 rigió a Babilonia el caldeo Mushizib-Marduk apoyado por Umman-Minanu de Elam.

Después de una lucha agotadora, con una gran batalla cerca de Jaluli (691), que no fue decisiva, a mediados de noviembre de 689 Senaquerib se apoderó de Babilonia y, como castigo por su rebelión, ordenó saquearla, pasar a cuchillo a todos sus habitantes, incendiarla y arrasarla.

Este monstruoso decreto fue recordado con horror durante muchas generaciones y abrió un abismo irreparable entre Asiría y Babilonia.

En Occidente, Senaquerib prosiguió la política de su padre, en particular porque continuaban las intrigas de los faraones egipcios para soliviantar a los pueblos todavía independientes de Palestina.

Tirhaka fomentó los deseos del rey de Judá, Ezequias, y del rey de Sidón, Elulaios, para verse libres del yugo asirio. Formóse una liga, y contra ella dirigió su ejército Senaquerib.

En el transcurso de una memorable campaña, derrotó a los fenicios, venció a los egipcios en la batalla de Eltekeh (701), devastó los campos de Judá y puso sitio a Jerusalén. Doscientos mil hebreos fueron deportados a Mesopotamia, pero Ezequias logró capitular en buenas condiciones.

Más tarde, en 686, emprendió Senaquerib una nueva expedición: puso sitio a la fortaleza egipcia de Pelusium, pero no logró conquistarla pues una peste le obligó a levantar el campo.

A fines del año 681, con ocasión de hallarse celebrando una fiesta en Nínive, en honor del dios Nusku, Senaquerib fue asesinado por Asur-shar-uzur, uno de sus hijos, que quería disputar el trono a su hermano mayor Asarhadón. De esta manera se cumplía el infalible aserto de que quien a hierro mata, a hierro muere.

BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Francisco I Sforza
Biografia de Cosme de Medicis
Biografia de Federico de Montefeltro
Biografia de Fra Angelico
Biografia de Ludovico Sforza
Biografia Andrea del Verrocchio
Biografia della Pico de la Mirandola
Biografia de Filipino Lippi

La Cultura Humana y El Hombre Su Relación y Función Social Valores

Cultura Humana:Concepto y Su Relación Con El Hombre
Función Social de la Cultura

EL HOMBRE Y LA CULTURA
Cultura y culturas

Generalmente, cuando hablamos de cultura pensamos que gente culta es aquella muy educada, que sabe mucho, que va a conciertos o que concurre frecuentemente a las exposiciones de pintura. Sin duda, estas personas son cultas. Pero si sólo ellas lo fueran, la cultura afectaría a una pequeña parte de la población; y esto no es así. Todos tenemos cultura, porque esta idea abarca mucho más que esas muestras de refinamiento. «La cultura es todo lo que el hombre hace, dice o piensa.» (Ver abajo concepto de Cultura y Sociedad)

Concepto: Cultura, conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo social en un periodo determinado. El término ‘cultura’ engloba además modos de vida, ceremonias, arte, invenciones, tecnología, sistemas de valores, derechos fundamentales del ser humano, tradiciones y creencias. A través de la cultura se expresa el hombre, toma conciencia de sí mismo, cuestiona sus realizaciones, busca nuevos significados y crea obras que le trascienden. (Ver: Manifestaciones Culturas de Argentina)

la cultura humana su funcion social

En conclusión, la cultura es el conjunto de formas de comportamiento y maneras de pensar característicos de un grupo de personas. Cuando un niño nace, el grupo le enseña cómo comportarse según lo que se considera correcto y –aunque a lo largo de su vida– haya costumbres que cambien, lo principal de esta manera de comprender el mundo se mantiene inalterable. Así, la cultura es una herencia que el hombre recibe y mantiene a lo largo de su vida aunque se introduzcan cambios parciales.

Cuando un chico nace en nuestro país, aprenderá a hablar español; estará obligado a ir a la escuela a partir de los cinco años; no podrá casarse sin consentimiento de sus padres antes de los dieciocho y muchas cosas más que nos parecen naturales pero que no lo son. En otras culturas, las costumbres son diferentes.

Los elementos que integran cada cultura son las formas de vida, es decir, la manera en que una sociedad asegura su subsistencia y se adapta al medio físico; la estructura social, o sea, cómo se ordena la sociedad teniendo en cuenta las relaciones que mantienen sus integrantes entre sí (parentesco, vecindad, clases sociales, sexo, edad); las creencias, los valores, las normas y los principios aceptados mayoritariamente (lo que la sociedad considera que está bien y que está mal); la organización política (formas de gobierno, autoridades, leyes), y la religión, la lengua, el arte.

Sin embargo, las culturas cambian. Estos cambios pueden producirse por la lenta aparición y aceptación de nuevas pautas o costumbres. Pero, normalmente, la mayor parte de los cambios son el resultado del contacto con pueblos que tienen rasgos diferentes. Estos contactos tradicionalmente se producían como consecuencia de las guerras o las conquistas, pero también por vías pacíficas como el comercio. A esta forma de introducir cambios -cuando las innovaciones se transfieren de un grupo cultural a otro- se la llama difusión. No todo se transfiere de un grupo a otro sin problemas. Es fácil que se transmitan nuevas técnicas para producir alimentos. Pero no será tan simple que se adopte una nueva religión.

Cultura y conceptos

Cultura es una palabra proveniente del latín que significa cultivo, y en este sentido podría entenderse como el acto de cultivar y mejorar las facultades físicas, morales e intelectuales del hombre. De hecho, la cultura es lo realizado por el hombre, ya sean transformaciones o innovaciones materiales o creaciones sociales, científicas, artísticas, religiosas, éticas, etcétera, que le ayuden directa o indirectamente a satisfacer sus necesidades.

Para algunos estudiosos del tema, las palabras cultura y civilización son sinónimos. Aunque en estricto sentido no debiera ser así, ya que el concepto civilización se toma como los avances logrados por las sociedades más dinámicas y, por tanto, está más bien ligada a los centros urbanos que al campo; en cambio, la cultura es un término más amplio que incluye la civilización, pero además, las manifestaciones de todo tipo que el hombre ha dejado en el planeta.

Son significativos en el proceso histórico de los pueblos, los préstamos culturales (aculturación), que en forma amistosa u hostil han practicado entre sí; en otras palabras, intercambio cíe conocimientos, costumbres, ideología, etcétera. Ejemplos de esta situación se tienen a lo largo cíe la Historia, así están España y América, el primero es el pueblo dominante y el segundo, el dominado. Roma conquistada por los bárbaros se les impone culturalmente.

Se parte del hecho de que el hombre para vivir con sus semejantes, debe adaptarse a la forma de vida del grupo en el cual se encuentra, tal situación (endoculturación), que puede ser consciente o inconsciente, se inicia en la niñez y culmina con la muerte. Ahora bien, al paso de los siglos, en las diversas áreas geográficas se han ido desarrollando diferentes culturas, dependiendo éstas de los hábitos, actitudes y conductas de los pueblos.

Aspectos de la cultura

El hombre, por su inteligencia y por su capacidad de razonar, se distingue de los demás animales. La vida de éstos en general conserva las mismas costumbres de sus antepasados, en tanto que el hombre las altera, cambia, etcétera, de ahí que su herencia social y cultural lo transforma en el tiempo y en el espacio.

Curioso es destacar la semejanza de los fines de todas las culturas entre sí, esto es, se tiende a una unidad psíquica de la humanidad. Las necesidades que experimenta el ser humano pueden ser de orden primario (o fisiológicas), secundarias (psíquicas), y su satisfacción es variada en cada cultura.

Habrá mejor comprensión de la cultura si se basa en ciertos aspectos de orden material e inmaterial, mediante los cuales se llega a la satisfacción de las necesidades arriba citadas.

Los aspectos de la cultura son:
I) Material: en el que se considera a la tecnología
II) Inmaterial: La organización social, las estructuras políticas y de educación
Los sistemas de creencias, el control del poder
Las artes gráficas y plásticas, el folclor y la música
El lenguaje

El hombre puede alterar y adaptar el lugar donde se encuentra para poder vivir. Lo realizado por el hombre para satisfacer sus necesidades físicas, constituye la cultura material, la cual no es parte de la cultura, sino el producto de la misma, y mediante su estudio se conoce la vida que desarrollaron los seres humanos.

La tecnología se puede considerar como la suma de las técnicas que poseen los miembros de una sociedad. La aplicación de la tecnología da como resultado artefactos, tales como instrumentos, recipientes, alimentos, vestidos, albergues, etcétera.

La cultura del hombre primitivo, poco a poco se fue transformando, como cuando pudo comunicarse con sus semejantes a través de la expresión, o al producir utensilios o armas punzo cortantes, así como vasijas, y un arte rudimentario.

Notemos que la habilidad para comunicarse a través del lenguaje permitió al hombre poder transmitir a sus semejantes y sobre todo .a sus descendientes, sus experiencias, y de esta forma, las nuevas generaciones fueron aprendiendo más y en su momento enriquecieron el conocimiento general, el que muchos miles de años más tarde, recibió otro impulso fuerte al iniciarse la escritura y todavía hubieron de pasar otros miles de años más para que la imprenta permitiera una difusión más amplia de las ideas.

Nada hay que delate tanto el grupo social al que pertenece un individuo, como su manera de hablar. La entonación y el vocabulario señalan de forma sintomática su origen, cultura, educación y, en muchos casos, hasta su profesión. Así, se encuentran ciertos lenguajes particulares dentro de la lengua común. Un grupo de individuos relacionados por un oficio o por un mismo interés habla, a veces inconscientemente, con una forma especial de lenguaje, con terminología propia, para tratar las cosas que sólo a ellos interesan. Los que integran dichos grupos no se preocupan de que los extraños no los entiendan; antes presumen de ello, estrechando así una íntima solidaridad y multiplicando sus peculiares expresiones.

Entre el dialecto -expresión lingüística de una unidad geográfica- y lo que llamaremos lengua de grupo -correspondiente a un círculo social- existe una diferencia fundamental. Un hombre puede vivir toda su vida con sólo un dialecto. Es ésta una forma particular de la expresión universal, ya que con ella puede manifestarlo todo, y las demás lenguas pasarle inadvertidas hasta su muerte. Es su lenguaje, y con él le basta; es algo tan propio como su ser y su personal forma de vivir.

No podemos decir lo mismo respecto de la lengua de grupo. Cuando una afición o una profesión obligan a crear una lengua especial, vigente sólo para los que pertenecen a ella, únicamente unos pequeños matices de vocabulario y algunas construcciones, la separan de la expresión corriente.

Los que forman el grupo -marinos, médicos, futbolistas, etcétera-, crean este lenguaje para los asuntos que los asocian, y el resto de las manifestaciones vitales no se incluye en él. De esta forma, a diferencia del dialecto, es una lengua incompleta y no sirve para la vida de un modo total e inconsciente.

Más difícil sería precisar la distinción entre lengua de grupo y argot. Ambos divergen algo del habla natural y conviven con ella en la conciencia del hablante. Ambos se utilizan en la relación entre los miembros de un grupo; únicamente el secreto con que se esconde el valor de las palabras del argot subrayaría su clandestinidad.

Argot sería, por antonomasia, la lengua secreta de los que viven fuera de la ley. Argot se llama al lenguaje de los bajos fondos de París, mientras en Londres lo denominan slang, y gergo en Italia. Lengua de germanía es su equivalente español; caló no es exactamente lo mismo, pues lo hablan sólo los gitanos.

Un caso especial es el del lenguaje médico, que siendo lengua de grupo, se convierte en argot por voluntad expresa de los profesionales que, con su extraña jerga, vedan piadosamente la verdad al enfermo o a sus familiares, demasiado sensibles a una realidad desagradable.

Por su parte, los instrumentos y herramientas de trabajo fueron facilitando la convivencia social, y al mismo tiempo, determinaron una división de las labores ligada a la forma de producir.

En tanto analizamos los diversos modos de producción de las sociedades a través de su historia, podemos imaginarnos la evolución de la cultura desde las sociedades primitivas nómadas, dedicadas a la cacería y a la recolección de frutos y el cambio que vendría cuando se empezó a explotar la agricultura, lo que trajo como resultado el hombre sedentario, empezándose a formar así pequeños asentamientos humanos que paulatinamente se convirtieron en ciudades con una cada vez más compleja división del trabajo que producía a su vez, mayores intercambios culturales como el conocimiento de idiomas, de puntos geográficos, de formas de vida y organización; pasando por las épocas de la civilización Griega Clásica, del Imperio Romano, de la Edad Media, del Renacimiento, de la Revolución Industrial, y los cambios de organización democrática derivados de la Revolución Francesa, hasta llegar a la cultura de la civilización industrial moderna. En este largo esfuerzo, muchos hechos y muchos hombres han dejado una huella imborrable.

DEMOCRACIA: FUNCIÓN SOCIAL DE LA CULTURA:

Para la democracia lo más valioso es el hombre; la búsqueda del bien común se concreta en la permanente preocupación de las autoridades para hacer llegar los beneficios de la salud y de la educación a un número cada vez más creciente de habitantes.

Precisamente una de las características más salientes de la democracia verdadera —de la democracia «real», o «efectiva»— es la igualdad de oportunidades para todos. La enseñanza y la educación puestas al alcance del pueblo posibilitarán el grado mínimo de virtud y de cultura de la ciudadanía de cuyo seno surgirán los gobernantes y los funcionarios.

Todos los documentos relacionados con los derechos humanos han hecho hincapié en el derecho de todo hombre a acceder a la educación y a la cultura.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (Naciones Unidas, 1948), dice en su artículo 26:

«1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

2. La Educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia, y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos y religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos».

Los índices elevados de analfabetismo, la semialfabetización, las dificultades para que los habitantes de bajos y medianos ingresos lleguen a la educación técnica o universitaria, demuestran bien a las claras que, en muchos países americanos, en el aspecto que consideramos, la simple enunciación de los derechos no pasa de allí.

El pan de la ciencia, de las artes, de la cultura, en general, debe estar al alcance del pueblo. No puede admitirse que sea el privilegio de un sector, ni siquiera de aquellas personas de gran capacidad intelectual y de mucha fuerza de voluntad. Por eso el gobierno puede imponer un mínimo de enseñanza y controlar a padres y alumnos sobre su cumplimiento.

La formación física, la enseñanza de las ciencias en general y de las artes, los cursos de adultos, los profesionales y técnicos, etc., tienen que estar al alcance del pueblo.

Este enfoque político no es tan sólo democrático, sino también profundamente humano. Es deber del estado velar continuamente por el aumento de la eficiencia intelectual y cultural de los habitantes por el apoyo a la difusión del libro, a la multiplicación de las bibliotecas populares, centros de cultura y recreación, al fomento del arte, de publicaciones instructivas y formativas, etc.

En este aspecto es importante el control de los medios de comunicación —especialmente internet, prensa, radio y televisión— para que sean el vehículo de la educación, de la cultura, de la belleza, en la sociedad.

Función social de la cultura, en último término, significa ponerla al servicio del mejoramiento personal y social. Ello se logra crean do las condiciones necesarias para que los derechos que solemnemen lo enumeran la Constitución y las leyes, tengan una vigencia real y práctica pará lodos los habitantes del país.

LA CULTURA AL SERVICIO DE LOS MIEMBROS DE LA SOCIEDAD:

El mejoramiento del estado sanitario de la población es una de las metas fundamentales del bien común.

La otra es el esfuerzo educativo y cultural, como acabamos de explicar en el punto anterior.

Se trata de verdaderas prioridades de la acción de gobernar.

Los resultados inmediatos de estos dos esfuerzos prioritarios serán el perfeccionamiento técnico, el aumento de la productividad, un mejor reparto de riqueza, una calidad superior de vida, etc.; es decir, la promoción material y moral de los integrantes de la sociedad.

El esfuerzo de instrucción, educación y formación técnica debe ser paralelo a la implantación de métodos de fabricación, explotación y administración, modernos y eficaces, que se adapten a las características de cada región. El mismo, quizá, deberá dirigirse con más énfasis, en un país como el nuestro, pródigo en cultivos y ganados, hacia el sector agrícola, más propenso a la inercia y a la penetración de los sistemas modernos.

La creación de centros de salud, escuelas industriales, estaciones experimentales, etc., constituye como escribe Gustavo F. J. Cirigliano, un gasto productivo dentro del presupuesto del estado:

«El hecho de invertir en educación depende del valor que se le asigna a ésta. Cuando un gobierno carece de verdadera visión política, se despreocupa de la estructura educacional. Habi-tualmente no quiere invertir en educación porque no se la considera productiva… No es la educación la que, por su naturaleza, es improductiva. Es su papel dentro de la política más amplia que la convierte en tal. Si se considera que el potencial de un país se puede dividir en riqueza o recursos naturales, por un lado, y capacidad humana, por el otro, nos encontramos con que de esta última es responsable la educación que forma los técnicos, los profesionales, los dirigentes, los políticos y los ciudadanos en general».

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LECTURA COMPLEMENTARIA:
CONCEPTOS DE SOCIEDAD Y CULTURA:

Sociedad y cultura son dos conceptos que se necesitan mutuamente. Tanto es así que algunos autores sólo utilizan uno de ellos para referirse a ambos. Para diferenciarlos, podríamos señalar que la sociedad está integrada por un grupo de hombres y mujeres y que la cultura es todo lo hecho y aceptado por ese grupo humano.

Se piensa, generalmente, que la cultura es privativa del «hombre culto»: una persona erudita, afecta a las artes plásticas y a la música clásica, alguien que uno podría decir que sabe muchas cosas. Si bien ésta es una noción bastante arraigada, no sólo las »bellas artes» son cultura, también lo es el sistema de valores y de comportamientos que comparten los miembros de una sociedad. La cultura de una sociedad indica, por ejemplo, cómo debe ser la relación entre hombres y mujeres, qué alimentos se comen con más frecuencia, etcétera.

El término «cultura» alude, entonces, a las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la forman. Los patrones explícitos de comportamiento son aquellos que están expresados claramente, por ejemplo, en la redacción de una ley. Los patrones implícitos, por el contrario, no están escritos ni explicitados, son prácticas sociales durables, que se consideran importantes para el bienestar del grupo. Las costumbres acerca de cómo se deben comportar padres e hijos son un ejemplo.

La cultura es obra exclusiva de los grupos humanos que la comparten, incluye también los objetos materiales que han creado o que aceptan y usan las personas en su quehacer cotidiano.

La cultura es dinámica, se transforma. Los elementos que la forman –creados y construidos por los hombres– actúan sobre los miembros de la sociedad que la produce y, al mismo tiempo, el ser humano conserva la posibilidad de introducir nuevas construcciones. Pensemos, por ejemplo, en cómo influyeron en la vida de las personas los avances científicos y tecnológicos de este siglo: la televisión, el satélite, las computadoras, etc. Estos elementos modificaron la vida de las personas y, a la vez, impulsaron la aparición de nuevas creaciones humanas.

Fuente: Educación Cívica 2 – Edit. Santillana – Secundaria – Casullo-Bordone-Hirschmann-Masquelet y Otros