La Revolución China

La Larga Marcha de Mao Ejercito Rojo Partido Comunista Gran Marcha

La Larga Marcha de Mao
El Ejercito Rojo del Partido Comunista

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA: La dinastía manchú de los Qing declinó a lo largo del s. XIX, mientras aumentaba la influencia europea en China. A su caída siguió un período de caos y de gobierno de los caudillos regionales.

LA CAÍDA DEL IMPERIO: En 1905, el político Sun Yal-sen fundó la Alianza Revolucionaria con el fin de expulsar a los manchúes y establecer un gobierno republicano. Las tropas nacionalistas tomaron Wuchang el 10 de octubre de 1911 y en pocas semanas las provincias del sur se habían independizado. Cuando los manchúes reclamaron el apoyo del Ejército del Norte su líder, Yuan Shikai, conminó al emperador a abdicar y, en marzo de 1912, asumió como presidente de la república. En enero de 1916 aceptó una invitación a convertirse en emperador, pero poco después abandonó el cargo y murió.

La Larga Marcha de Mao

EL PARTIDO NACIONALISTA: La Alianza Revolucionaria de 1912, liderada por Sun Zhongshan, se transformó en el Partido Nacionalista. Yuan Shikai expulsó del parlamento a los miembros del Partido Nacionalista, y éstos se trasladaron al sur, a Cantón (Guangzhou), donde Sun Zhongshan reorganizó el partido con ayuda de la URSS. Tras la muerte de Sun Zhongshan, en 1925, la dirección del partido pasó gradualmente a manos de Chiang Kai-shek.

LOS CAUDILLOS REGIONALES: A partir de 1916, en China no hubo un verdadero gobierno central, y su control estaba en manos de caudillos Entre ellos se destacaron ZhangXun, «el general de la trenza», que restauró por breve tiempo al emperador manchú Pu Yi; Ceng Yuxiang, «el general cristiano», que prohibió el juego a sus tropas, y Yan Xishan, «el gobernador modelo» de Shanxi.

MOVIMIENTO POPULAR: El 4 de mayo de 1919, durante la conferencia de paz celebrada en París , se anunció que las antiguas colonias alemanas en China serían entregadas a Japón, lo que provocó grandes manifestaciones. Ese incidente dio su nombre al Movimiento del Cuatro de Mayo, que se oponía al confucianismo y era receptivo a una ola de nuevas ideas.

EL PARTIDO COMUNISTA CHINO (PCC)
PARIDO COMUNISTA CHINO: Fundado por revolucionarios que habían militado en el movimiento del Cuatro de Mayo, el primer congreso del PCC tuvo lugar en julio de 1921, y él asistió un joven Mao Tsé Tung.

LA HISTORIA CHINA:
LA GRAN MARCHA DE MAO:
Tras la caída de la dinastía manchú en 1911, China vivió un largo período de inestabilidad. Los nacionalista reunificaron el país, pero se detuvieron ante la invasión japonesa de 1937. Los comunistas llegaron al poder en 1949 y durante los 25 años siguientes intentaron una transformación revoluciona.

La guerra entre el Koumintang de Chiang Kaishek y los campesinos del Ejército Rojo se prolongó en China hasta 1928. Al Ejército Rojo (brazo armado de los comunista) lo formaban voluntarios severamente disciplinados y sin embargo existía una igualitaria hermandad entre hombres y oficiales. Los más eminentes entre sus líderes eranChang Kuot’ao y Mao, viejos amigos desde los días estudiantiles en Pekín y cofundadores del Partido Comunista Chino de Shangai.

Sus metas eran extremas: confiscar las haciendas a sus dueños y distribuir la tierra entre los campesinos pobres; establecer pautas socialistas en los medios de producción y corregir la desigualdad existente entonces en China.

Los soldados chinos gozaban antes de una reputación de crueldad. Hasta un proverbio se refiere a eso: «El hierro bueno no se convierte en clavo, así como tampoco el hombre bueno se transforma en soldado». Mao cambió esto. Sus soldados, a diferencia de los otros, trataban bien a la gente.

Decía una canción:
«1. Cierren las puertas cuando abandonen una casa. 2. Devuelvan y arrollen las esteras de paja. 3. Sean corteses y amables con la gente y ayúdenla. 4. Devuelvan los artículos prestados. 5. Sean honestos en todas las trasacciones con los campesinos. 6. Paguen todos los artículos comprados. 7. Sean limpios, pongan las letrinas a una distancia prudencial de las casas.»

El comienzo de 1930 concierne al recién nacido Ejército Rojo. Chiang Kaishek comenzó una guerra total pero perdió batallas. El Ejército ganaba practicando sus slogans tácticos: «Cuando el enemigo avanza, retrocedemos. Cuando hace alto y acampa, lo molestamos. Cuando busca evitar la batalla, lo atacamos. Siempre que retrocede, lo perseguimos».

Entonces Chiang comenzó a usar nuevos métodos sugeridos por sus consejeros prusianos. Construyó una serie de fuertes, extendió carreteras y comenzó a rodear al Ejército Rojo.

Los rojos recibían al consejo alemán a través del general Li The (Otto), que había sido metido de contrabando por el Comintern, el Soviet Comunista Internacional.

Mao y otros líderes habían ganado batalladas operando desde la campiña y evitando las ciudades. Pero contra su consejo, Li The comprometió alrededor de 180.000 hombres en grandes batallas planeadas para tomar pueblos y ciudades. Y fueron derrotados gravemente.

Después de 7 años de luchas y triunfos, el Ejército Rojo se encontró rodeado. Las únicas opciones eran k rendición o la retirada. En un audaz golpe, Mao decidió retirar los 90.000 hombres que habían sido dejados a su cargo.

El 16 de octubre de 1934 comenzaron lo que más tarde se conoció como Liang Wan WuCh’ienLi Ch’ang Ch’eng, la Larga Marcha de 25.000 li.. Comenzó en Fukien y terminó al final de la carretera, cerca del desierto de Gobi —una distancia de casi 9.700 kilómetros. Desde Jenofonte no hubo tan magnífica y moralmente triunfal retirada. Fue un camino marcado por batallas, privación, muerte y fe. Miles murieron.

El Ejército comenzó abriéndose paso entre las líneas y se instaló en Kweichow donde tomó el cuartel general del gobierno. Aquí, en una conferencia del politburó, Mao fue hecho presidente del Partido. Fue bastante fácil para ellos cruzar el Yangtze superior, el río de la Arena Dorada, pero desde allí se introdujeron en las montañas salvajes de Yünnan del este, donde un río traicionero corría a través de desfiladeros a miles de pies de profundidad. Todos los puentes para cruzarlo estaban ocupados por tropas enemigas. Todas las balsas habían sido conducidas a la orilla opuesta.

Chiang se figuró que había ganado y todo lo que debía hacer era acabar con ellos, cogiéndolos en el desfiladero. Olvidó su desesperación y su ingenio.
Una fuerza del comando rojo, después de caminar 85 millas a través de las montañas en 24 horas, capturó a un grupo nacionalista en un cruce. Entonces se pusieron los uniformes enemigos y persuadieron a las tropas de la otra orilla para que les mandaran balsas. Cruzaron el río en la oscuridad, se defendieron contra el ataque y se aseguraron una ruta hacia el este.

Pero había otro río para cruzar, el Tatú en Szechwan del este. Mao sabía que era imperioso que el Ejército Rojo rechazara a Chiang hacia el río. Para lograrlo, entraron en una peligrosa zona de tierra dominada por aborígenes, los Lolos, que odiaban a los chinos. Había dos clases de Lolos, Blancos y Negros. Los rojos se acercaron a los Negros diciéndoles que eran chinos rojos, enemigos de los chinos blancos (los nacionalistas) y, por lo tanto, amigos de ellos.

Gracias a un comandante rojo que conocía el idioma de los Lolos, se llegó a un acuerdo y el Ejército pudo tomar un atajo a través de su territorio. Fueron los primeros en cruzar el puente del Tatú. Si no lo hubieran hecho así, probablemente los hubieran empujado por la fuerza hacia las montañas del Tibet para morir en la nieve.

Delante de ellos estaban las montañas, las grandes montañas nevadas de Szechwan y muchas más detrás de ellas. Mao dijo después: «Sólo en la cima de Paotung Kand, el ejército perdió las 2/3 partes de sus animales de carga. Cientos cayeron y no se levantaron más».

A los hombres y mujeres de la Marcha no les fue mucho mejor. En julio llegaron al este de Tibet, donde encontraron el Cuarto Frente del Ejército Rojo, conducido por Chang Kuot’ao.
Este y Mao se disputaron la supremacía, pero la disputa se interrumpió por el avance de las fuerzas de Chiang y la creciente de un río que dividía físicamente los dos ejércitos. Después, el ejército de Mao avanzó por semanas a través de lóbregos bosques, junglas, pantanos traicioneros y pasos montañosos constantemente amenazados por nativos que los odiaban.

«Buscar una oveja —reflexionó Mao más tarde— cuesta la vida de un camarada.»

En setiembre estaban muy metidos en los casi inhabitados Campos de Pastoreo. Llovía casi todo el tiempo y tuvieron que tomar su camino, guiados por nativos capturados, a lo largo de estrechos pasadizos para afirmar el pie.

Se perdió mucha gente, se desplomaban en el pasto mojado o desaparecían en los pantanos. No había nada que comer, excepto vegetales e hierbas salvajes. Por las noches «ligábamos y uníamos arbustos para construir refugios rudimentarios». Y, a pesar de la lluvia, no había agua potable; algunas veces debieron beber su propia orina.

Para la época que entraron en la llanura Kansu, quedaban sólo 7.000 hombres. Después de descansar un tiempo, se abrieron paso entre la caballería muslime y se encontraron las fuerzas rojas locales en el norte deShensi. Era el 25 de octubre de 1935. La Larga Marcha había concluido.

De los 368 días de viaje, 235 habían sido empleados en marchas diurnas y 18 en nocturnas. El Ejército calculó haber pasado una escaramuza con el enemigo por día y 15 días en batallas más importantes; cruzado 24 ríos y 18 cadenas de montañas, 5 de las cuales tenían nieves eternas.

En Pekín, un piso entero del Museo Revolucionario está dedicado a la Larga Marcha. En un enorme mapa, luces de colores trazan cada etapa de la marcha, mientras un guía recuenta la historia.

La Revolucion Cultural de Mao Tse Tung en China Historia Resumen

La Revolución Cultural de
Mao Tse Tung en China

La última campaña de Mao:  Un anciano Mao Tsé Tung inició una última campana en 1966 con el objetivo de aniquilar a sus enemigos del Partido Comunista Chino, el aparato político que había construido durante toda su vida. En abril, tras una purga contra los altos oficiales hostiles, Mao estableció el Grupo Central de la Revolución Cultural con sus partidarios.

Biografia de Mao Tse Tung Larga Marcha de Mao Revolucionario ChinoSu tarea consistía en desmantelar una burocracia recalcitrante y reanimar el fervor revolucionario de China, que Mao sentía apagado. Como ayuda adicional, acudió a la fuerza más radical de China, sus estudiantes universitarios. Les encargó que destruyeran el «revisionismo» y que suprimieran a los viajeros del «camino capitalista». Así se inició la revolución cultural proletaria, que provocó unas 400.000 muertes.

Durante la primera fase del movimiento, los llamados Cincuenta Días, entre junio y agosto de 1966, los estudiantes tomaron los centros universitarios, atacaron a sus autoridades y denunciaron a funcionarios contrarios al partido de Mao. La violencia iba aumentando y apareció un grupo sumamente destructivo: los Guardias Rojos, grupos de asalto adolescentes.

Estos, que seguían la enseñanza de Mao de «aprender la revolución haciéndola», atacaron a los «monstruos y fantasmas» burgueses y hundieron a China en el caos. A fines de año, unos diez millones de guardias habían desfilado ante el presidente para recibir su bendición.

Mientras los Guardias Rojos se desbandaban, Mao fortaleció su posición dentro del partido. Hizo una purga entre los principales defensores de la reforma económica: el presidente Liu Shaoqi y el secretario general del partido, Deng Xiaoping, y entre sus partidarios.

Respaldado por el general Lin Biao, comandante del ejército, y por la Banda de los Cuatro, el grupo extremista dirigido por su tercera mujer, Jiang Qing, Mao transformó el partido en una organización casi militar, dedicada al pensamiento maoísta y a continuar la revolución. Objeto del culto a la personalidad, disolvió a los guardias rojos en 1968 (más tarde recriminó sus excesos) y gobernó como una especie de emperador hasta su muerte en 1976

MAO TSE TUNG Y EL SOCIALISMO
«La revolución socialista tiene por objetivo liberar las fuerzas productivas. La transformación de la propiedad individual en propiedad colectiva socialista dentro de la agricultura y la artesanía, y de la propiedad capitalista en propiedad socialista dentro de la industria y el comercio privados, libera necesariamente y en gran medida las fuerzas productivas. Se crean así las condiciones sociales para un inmenso desarrollo de la producción industrial y agrícola.» (Mao Tse Tung, Discurso ante la Conferencia Suprema de Estado, 1956).

«Estamos realizando no sólo una revolución en el sistema social: la transformación de la propiedad privada en propiedad social, sino también una revolución en la técnica: la trasformación de la producción artesanal en producción moderna, mecanizada y en gran escala. Ambas revoluciones se hallan ligadas entre sí. En la agricultura, dadas las condiciones de nuestro país, la cooperativización debe proceder al empleo de la gran maquinaria. De ahí que en ningún caso podamos considerar la industria y la agricultura, la industrialización socialista y la transformación socialista de la agricultura, como dos cosas separadas y aisladas una de otra, ni podamos destaca: una y subestimar la otra.» (Mao Tse Tung, Sobre el problema de la cooperativización agrícola, 1955).

«El nuevo sistema social acaba de establecerse y su consolidación requiere tiempo. No se puede suponer que el nuevo sistema, junto con establecerse, queda totalmente consolidado, cosa que es imposible. Se irá consolidando paso a paso. Para su consolidación definitiva, es necesario no sólo llevar a cabo la industrialización socialista de! país y preservar la revolución socialista en el frente economice sino también realizar una lucha revolucionaria socialista y una educación socialista constantes y arduas en los frentes políticos e ideológico. Aparte de ello, se requiere la contribución de diversos factores internacionales.» (Mao Tse Tung, Discurso ante la Conferencia Nacional del P. C. Ch sobre el Trabajo de Propaganda, 1957).

«La lucha de clases, la lucha por la producción y la experimentación científica son los tres grandes movimientos revolucionarios para construir un poderoso país socialista. Constituyen una garantía real de que los comunistas se verán libres del burocratismo e inmunes al revisionismo y el dogmatismo, y permanecerán siempre invencibles; una garantía segura de que el proletariado, en unión con las amplias masas trabajadoras podrá llevar adelante la dictadura democrática.» (Mao Tse Tung, Nota a los «Siete buenos documentos de la provincia de Chechiang acerca de la participación de los cuadros en el trabajo manual», 1963).

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

MAO ZEDONG (1893-1976) gobernó China en calidad de máxima autoridad del partido comunista desde 1949 hasta su muerte. Su rostro presidió banderas y carteles, como muestra de la fe ciega que los chinos tuvieron en su líder. Sus citas, recogidas en el «Libro rojo», constituyeron la guía ideológica y práctica de todo un pueblo.

NUEVOS VALORES Mao quiso cambiar radicalmente la nación. Combatió las ideas tradicionales, especialmente la de que el joven debe obedecer al viejo, y la mujer al varón. Por el contrario, las mujeres debían ser autónomas, y los ancianos habían de prestar atención a los jóvenes. Todos tenían que utilizar vestidos similares.

LOGROS TEMPRANOS Desde el comienzo, Mao tuvo el apoyo de la gran mayoría, formada sobre todo por campesinos. Muchos de ellos se vengaron dando muerte a los señores que durante siglos los habían explotado. Más importante aún fue su organización en cooperativas para trabajar una tierra que por fin era de ellos. Al mismo tiempo, China se convirtió en un país con una asistencia sanitaria garantizada para todos.

LAS GRANDES POLÍTICAS Algunas de las grandes operaciones políticas de Mao resultaron problemáticas. En 1958 anunció el comienzo del «gran salto adelante»: un intento de acrecentar la velocidad de los cambios revolucionarios. Los campesinos se reunieron en comunas con el objetivo de incrementar sus cosechas. Al mismo tiempo se inició un proceso de rápida industrialización. Las malas cosechas, sin embargo, costaron la vida a más de 20 millones de personas.

LA REVOLUCIÓN CULTURAL En 1966 Mao dio inicio a la revolución cultural. Los jóvenes que apoyaban al presidente, conocidos como «guardias rojos», fueron llamados para controlar todo lo referente a la cultura y su transmisión. Los niños podían acusar a sus padres de seguir viejas costumbres o de adoptar actitudes críticas respecto al presidente Mao. Los intelectuales debían colaborar en las labores agrarias. Se suspendieron muchas actividades universitarias e industriales. La revolución cultural produjo una crisis intensa en la organización política y tuvo como resultado una reacción de restauración de un orden más democrático.

CHINA DESPUÉS DE MAO
Tras la muerte de Mao, en 1976, sus cuatro máximos colaboradores, conocidos como la Banda de los cuatro, fueron arrestados. Los nuevos dirigentes cambiaron el timón del proceso revolucionario. Mao había intentado hacer de China un estado libre de cualquier poder extranjero, pero los nuevos gobernantes solicitaron la ayuda económica de Estados Unidos y Japón. Mao había predicado una vida productiva y sencilla; el cambio trajo consigo una mentalidad consumista de corte occidental. La empresa privada reapareció en China.

Biografia de Hervert Marcuse Resumen Filosofo Socialista Historia

BiografÍa de Hervert Marcuse
Resumen FilÓsofo Socialista

Biografia de Hervert Marcuse Resumen Filosofo Socialista Historia«Para qué queremos una revolución si no conseguimos un hombre nuevo? Jamás lo he entendido. ¿Para qué? Naturalmente para lograr un hombre nuevo. Éste es el sentido de la revolución, tal como lo veía Marx, no la revolución burguesa» 

Herbert Marcuse nació en Berlín en 1898. Después de estudiar literatura, se interesó por la filosofía, trasladándose a Friburgo para asistir a las clases que impartía Heidegger.

Pero fue la lectura de Marx, en especial de sus Manuscritos económico-filosóficos, lo que produjo un giro radical en su pensamiento, acuciado más por una necesidad derivada de la situación política en Alemania (el fracaso de la revolución, encarnado en el asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg y el afianzamiento del nacionalsocialismo, que auguraba la victoria del nazismo y el fracaso de una

 política socialista), que por una elección personal. Efectivamente, la clase obrera alemana fue incapaz de detener a Hitler, por lo que su ascenso no se entendió como un hecho aislado o accidental, sino que fue interpretado por los intelectuales, especialmente por los integrantes de la Escuela de Frankfurt, como un estadio derivado del desarrollo del capitalismo tardío. A esta escuela accedió Marcuse en 1932, a través de Kurt Ríezler, amigo de Heidegger y de Horkheimer.

Fundada por un científico judío vinculado al radicalismo marxista, la Escuela de Frankfurt comenzó su andadura como parte del lnstitut fürSozialforschung, el Instituto de Investigación Social, dedicado a estudiar los movimientos obreros, revisar las teorías de Marx y analizar desde una perspectiva interdisciplinar (filosofía, ciencias sociales, epistemología, psicoanálisis, economía, etc.) distintos problemas sociales, sobre todo los concernientes a la situación de Occidente y a su contrapartida comunista.

El lnstítuto se enfrentó tanto al capitalismo burgués como al socialismo bolchevique, criticando las filosofías que los justificaban: el positivismo y el marxismo ortodoxo.

Como miembro de la Escuela de Frankfurt, también denominada Teoría Crítica, Marcuse colaboró en todos los proyectos interdisciplinares que tendían a configurar un nuevo modelo de teoría social. Trasladada a la Columbia University (New York) en 1934, la escuela, dirigida por Horkheimer, mantuvo viva la tradición de los intelectuales de izquierda y sirvió de referencia a todos los movimientos emancipatorios. Su análisis crítico estaba claramente orientado a la transformación del mundo, a una praxis social que desocultara el tipo de racionalidad sobre el que se asientan las sociedades modernas industrializadas, sean liberales o socialistas, racionalidad que permitía mantener y confinar al mundo en su estado existente.

La Teoría Crítica asume que el teórico, el investigador, es un elemento endógeno a la realidad que interpreta y que pretende transformar. Su relación con ella es dialéctica, porque es parte constitutiva de la sociedad que pretende conocer y en la cual se origina su análisis: toda cultura pertenece a una estructura ideológica que tiende a perpetuar el sistema que la genera, desviando las acciones individuales de la emancipación así como de la propia comprensión de la realidad en la que se encuentra sumergida. La Teoría Crítica pretende liberar a los individuos de estas formas ideológicas de dominio.

Marcuse encontró en Freud la posibilidad de una praxis subversiva que desenmascarase cómo son los propios individuos los que inconscientemente reproducen e internalizan la represión de las sociedades capitalistas y comunistas, echando a perder toda revolución. Después de trabajar en la OSS (Oficina de Servicios Secretos) de Estados Unidos para luchar contra el fascismo, Marcuse publicó Eros y civilización (1955), en la que sintetizó el pensamiento de Marx y Freud, eli­minando el pesimismo de este último, que, en su obra El malestar de la cultura, afirmaba que inevitablemente toda civilización estaba estructurada sobre la re­presión y el sufrimiento. Para -Marcuse, los dos instintos fundamentales de la teoría freudiana, Eros y Thánatos, no desembocan inevitablemente en sistemas opresivos. En el propio inconsciente del hombre se encuentra la posibilidad de instaurar una sociedad no represiva, que se fundamente en la liberación de los instintos, mediante una autosublimación de la sexualidad del Eros. Todo producto y actividad cultural (arte, filosofía, etc.) evidencia un impulso inconsciente en el hombre hacia la libertad y la felicidad, capaz de instaurar una nueva sociedad libre y permisiva, en la que no se produzca un superávit de trabajo, ni restricciones innecesarias en la sexualidad, ni enajenación alguna, mediante la liberación de aquellos condicionantes históricos y sociales que reprimen el principio del placer.

La lucha por la existencia necesita la modificación represiva de los instintos principalmente por falta de medios y recursos suficientes para una gratificación integral, sin dolor y sin esfuerzo, de las necesidades instintivas. Si esto es verdad, la organización represiva de los instintos se debe a factores exógenos —exógenos en el sentido de que no son inherentes a la «naturaleza» de los instintos, sino que son producto de las especificas condiciones históricas bajo las que se desarrollan los instintos. (Eros y civilización).

Queda abierta la posibilidad de que, mediante una praxis adecuada que cambie esos condicionantes, la sociedad pueda llegar a ser libre y no represiva. Estos valores se desarrollaron en la cultura de los años sesenta; Marcuse se convirtió en su abanderado teórico y político.En 1964 escribió una obra extremadamente crítica con las sociedades capitalistas y comunistas avanzadas: El hombre unidimensional. En ella denunciaba que k aparente libertad de los sistemas democráticos escondía subrepticiamente muy sutiles y organizadas formas de represión y control social, que impedían el desarrollo dé potencial revolucionario y transformador.

Las sociedades industriales avanzadas se sirven de la cultura, los medios de in formación, la publicidad, el arte, e incluso la filosofía para reproducir y perpetuar e sistema existente, impidiendo que surja dentro de él la oposición, la crítica y la negatividad. Anticipándose a la doctrina del «pensamiento único» y de la «globalizacíón», Marcuse denuncia la unidimensionalidad, la homogeneidad aplastante del pensamiento y la acción, esferas castradas de todo impulso transformador, crítico revolucionario. Falta una verdadera conducta opositora, una cultura disidente orientada a la transformación y emancipación dé las estructuras represivas y «unidimensionales».

En contra de los postulados marxistas ortodoxos, que veían en el propio desarrollo del capitalismo la consecución de su crisis, y en la clase obrera, el proletariado, un potencial revolucionario que traería necesariamente una sociedad sin clases Marcuse cree que el capitalismo ha fagocitado la posibilidad emancipatoria de la clase trabajadora a través de una venenosa «tolerancia represiva», una política estable basada en el «bienestar» y en el control social absoluto cada vez menos identificable.

Por este motivo, la esperanza de una liberación y de la consecución de una sociedad abierta y libre, deja de estar en manos del proletariado: son las minorías no integradas, los grupos marginales y radicales, los únicos que pueden llevar a cabo una oposición total y una verdadera emancipación. A estos grupos prestó su ayuda Marcuse, alimentando una nueva izquierda contraria al marxismo ortodoxo y radicalmente crítica y opositora contra el establishment.

En sus escritos posteriores, Tolerancia represiva (1965), Ensayo sobre la libe-radón (1969) y Contrarrevo­lución y revuelta (1972), Marcuse se dedicó a vertebrar un pensamiento abiertamente crítico con el liberalismo y alentador de todo movimiento social revolucionario, lo que le granjeó la enemistad del ámbito académico más oficialista. Denunció asimismo que el movimiento de los sesenta había generado una reacción conservadora y contrarrevolucionaria, enmascarada bajo una apariencia liberal y permisiva. Esta postura enormemente crítica de sus escritos provocó que no pudiera seguir trabajando como profesor en la Universidad de Brandeist, por lo que tuvo que, marcharse a California (La Jolla), donde vivió retirado, consagrado a dar conferencias, articular grupos radicales, publicar artículos, etc., bajo una perspectiva marxista y libertaria.

Hacia el final de su vida, Marcuse dio un giro hacia la estética con su obra La dimensión estética (1979). En el arte se esconde un potencial enormemente revo­lucionario y emancipatorio que se proyecta hacia la meta de una sociedad más libre y menos represiva.

Hasta el final de sus días (muere en 1979), Marcuse fue uno ‘de los intelectuales de mayor influencia en Estados Unidos. Su importancia se fue eclipsando a medida que se desvanecían aquellos movimientos y grupos radicales de izquierda a los que él prestó su apoyo, y en razón de la clara postura neoconservadora de las so­ciedades contemporáneas. No obstante, sus escritos —algunos, inéditos, se hallan en la Stads Bibliotek de Frankfurt— suponen una de las más críticas y positivas aportaciones de la Escuela de Frankfurt. En palabras de Lubasz, que celebró una con­versación con Marcuse emitida por la BBC de Londres, la Teoría Crítica a la que pertenecía Marcuse se opuso «al primado de la producción de mercancías, a la dominación carente de sentido, a la irracionalidad, a la manipulación, a la opresión. Al margen de todo lo que, por lo demás, pueda decirse de la Escuela de Frankfurt, una cosa parece cierta: ha sido fuente de inspiración del pensamiento político crítico de nuestro tiempo. Es un ejemplo de filosofía radical».

Marcuse defendió cualquier movimiento de carácter social y revolucionario, pero, en el caso de los movimientos estudiantiles de finales de la década de los sesenta, afirmó que, bajo la apariencia de una revolución de carácter liberal y permisivo, se enmascaraba una reacción conservadora y claramente contrarrevolucionaria. Barricadas en las calles de París en 1968.

Biografia de Mao Tse Tung Revolucionario Socialista Chino Su Gobierno

Biografía y Gobierno de Mao Tse Tung Revolucionario Socialista Chino

Mao Tse-tung, revolucionario, teórico y estadista, fue durante décadas el líder indiscutible del comunismo chino. Su papel fue crucial en la creación y primer desarrollo de la República Popular China.

Poeta, erudito y hombre de acción, Mao es uno de los grandes teóricos del marxismo-leninismo en acto revolucionario, partiendo de las realidades chinas pero elevando su práctica a los problemas de la revolución mundial.

A su muerte en 1976, después de la desaparición de Chu En-lai, era el único superviviente de los hombres que forjaron el Partido Comunista e hicieron la revolución socialista en China.

En 1918 entró en contacto con grupos marxistas chinos y en 1921 participó en la fundación del Partido Comunista Chino. Siendo miembro del Comité Central, en 1923 pasó a desempeñar funciones en el Partido Nacionalista, unido por entonces al Partido Comunista.

Biografia de Mao Tse Tung

Al producirse la ruptura entre ambas organizaciones políticas en 1927, comandó un movimiento revolucionario campesino en Hunan y Jianxi, y constituyó en 1931 la República Soviética China. Pero tuvo que huir ante los nacionalistas (la larga marcha de 1934-1935). Aliado (1937-1941) y más tarde adversario de Chang Kai-shek en la lucha contra los japoneses, reconquistó China continental (1946-1949).

Como presidente del Consejo de la República (1954-1959) y del Partido Comunista llegó a ser el principal personaje de China e inspiró el «gran salto adelante» (1958), la ruptura con la URSS (1960) y la Revolución cultural (1966).

Su pensamiento, expresado en numerosas obras filosóficas y poéticas, fue resumido en el Libro Rojo, Citas del presidente Mae Tsé Tung.

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DESCRIPCION DE LA VIDA DE MAO TSE TUNG

Su Juventud: Mao Tse-tung era hijo de un campesino relativamente próspero de Shao Sahn, provincia de Hunan.

Obligado por su padre a abandonar los estudios para trabajar en la granja familiar, el joven Mao escapó de su casa, y en 1911 ingresó en la escuela secundaria de Changsha, donde entró en contacto con la cultura occidental y con las ideas del nacionalista Sun Yat-sen.

Ese mismo año estalló la revolución de Wuhan, que acabaría sustituyendo a la dinastía Manchú por un régimen republicano.

El joven Mao se enroló en el ejército revolucionario durante seis meses, en los que se forjaría su admiración por los líderes militares y su nacionalismo.

Vuelto a la escuela de Changsha, completó sus estudios mientras colaboraba con la revista Nueva Juventud (1915), dirigida por Chen Duxiu, que criticaba el lastre que las viejas tradiciones chinas suponían para el desarrollo del país. También por esa época Mao comenzó sus actividades políticas fundando varias asociaciones estudiantiles, como la Sociedad de Estudios del Nuevo Pueblo.

En 1918 obtuvo el puesto de bibliotecario en la Universidad de Pekín, donde recibió la influencia de Chen Duxiu y de Li Dazhao —introductor de los estudios sobre el marxismo— y profundizó en sus lecturas revolucionarias. Mientras pasaba una temporada en Changsa, estalló el movimiento revolucionario del 4 de mayo (1919), opuesto a la imposición de mandatos japoneses en China por el tratado de Versalles.

A lo largo de estas protestas los radicales chinos derivaron hacia el marxismo-leninismo y el abandono de la cultura tradicional china; aparecía una nueva generación en la escena política. Mao organizó actividades revolucionarias en Changsa y fundó la rama local de la Liga de Jóvenes Socialistas (1920).

El PCC y el Kuomintang

En 1921 se convirtió en uno de los miembros fundadores del Partido Comunista Chino (PCCh ó PCC). Poco después se produjo la alianza con el Kuomintang de Sun Yat-sen (1923), con el objetivo común de «derrocar al imperialismo». Mao pasó a ser miembro de la directiva del partido.

Convencido del potencial revolucionario de la población campesina, en la Encuesta sobre el movimiento campesino en el Hunan (1927) reflejó su convicción de que el mundo rural podía ser la fuente del resurgimiento chino.

La muerte de Sun Yat-sen (1925) propició la ascensión en el Kuomintang del general Chiang Kaishek, que unificó a las fuerzas conservadoras del partido y alejó del poder a los izquierdistas.

A pesar de ello, tanto los comunistas chinos como la URSS continuaron colaborando con el Kuomintang, en la esperanza de alcanzar juntos los fines revolucionarios.

En 1926 Jiang emprendió una gran expedición hacia el norte para someter a los <<señores de la guerra» locales, derrocar al gobierno conservador de Pekín y unificar el país. En ella contó con el apoyo de los obreros, los comunistas y el movimiento campesino.

Tras varios éxitos, Chiang emprendió la represión de sus antiguos aliados en los territorios que controlaba (1927).

Mao, junto con otros líderes comunistas, organizó un ejército capaz de enfrentarse a las fuerzas nadonalistas y al mismo tiempo logró el apoyo campesino mediante la puesta en marcha de una reforma agraria.

Biografia de Mao Tse Tung Revolucionario Socialista ChinoDesde su refugio en las montañas de Jiangxi y auxiliado por Zhu De como jefe militar, desarrolló una guerra de guerrillas en el medio rural, que obtuvo algunos éxitos.

Pero la insistencia del comité central del partido y de la Internacional Comunista en llevar la lucha a las grandes ciudades provocó nuevos desastres, y Mao ordenó la retirada de sus fuerzas, oponiéndose a los dirigentes del PCC (1930).

Vuelto a su base de Jiangxi, reorganizó sus fuerzas y rechazó varias ofensivas nacionalistas. En 1931 se convirtió en presidente de la República Soviética China de Jiangxi, aprovechando la distracción de las fuerzas nacionalistas por la invasión japonesa de Manchuria.

La Larga Marcha y la guerra chino-japonesa

La masiva campaña militar emprendida por Chiang (1934) desalojó a los comunistas de Jiangxi. 100.000 militantes emprendieron junto a Mao una Larga Marcha de 10.000 Km. hasta encontrar un nuevo refugio en Yan’an, al noroeste (1935). Durante su transcurso, Mao se hizo por fin con las riendas del PCC y consiguió restaurar la moral y el espíritu combativo de los 10.000 soldados que llegaron al final del viaje.

Ante la invasión japonesa, que desde 1937 pretendía controlar toda China, el PCC y el Kuomintang unieron sus fuerzas contra el enemigo común. Durante la guerra chino-japonesa (1937-1945) los comunistas lideraron la lucha contra el invasor, aumentando su popularidad, completada con reformas agrarias favorables al campesinado. Al mismo tiempo aumentaron sus efectivos militares.

En esos años Mao escribió varias obras: Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria en China (1936), Sobre la práctica, Sobre la contradicción (1937), Sobre la guerra prolongada y La nueva democracia (1938). Por esa misma época comenzó un proceso de «sinización» del marxismo, que buscaba su adaptación a la realidad china frente a las tesis dictadas en Moscú. Su campaña de rectificación (1942-1943) le sirvió para educar a los nuevos militantes comunistas y para restar influencia a los líderes pro soviéticos, reforzando su poder personal sobre el partido, del que se convirtió en presidente en 1943.

La guerra civil y el nacimiento de la República Popular

Tras la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial y su retirada de China, el PCC y el Kuomintang reiniciaron la guerra civil (1945-49). A pesar de la superioridad d sus fuerzas y del apoyo estadounidense, el Kuomintang fue perdiendo terreno ante los comunistas, que, incluso sin el apoyo soviético, contaban con una superior organización, el apoyo de millones de campesinos y la buena disposición de la población de los territorios que controlaban. La brutalidad, el despotismo, la corrupción y los errores militares del régimen nacionalista fueron sus peores enemigos; tras sucesiva derrotas, en 1949 sus líderes abandonaron el continente, estableciendo un nuevo Estado en la isla de Formosa (Taiwán).

El 1 de octubre Mao proclamó en Pekín la Re pública Popular China y se convirtió en el jefe del gobierno. Ese mismo año había publicado De la dictadura democrática popular, donde establecía las bases del gobierno popular y preveía la eliminación de los «enemigos del pueblo». La represión de los elementos contrarrevolucionarios se llevó a cabo masivamente en 1951. Al mismo tiempo se emprendió la ingente tarea de la reconstrucción económica y la modernización del país, adoptando para ello el modelo soviético de planes quinquenales (1953).

De las Cien Flores a la Revolución Cultural

Presidente de la República desde 1954, al año siguiente Mao anunció el abandono del modelo soviético de desarrollo, convencido de que la colectivización agraria debería extenderse por todo el país para mejorar las condiciones de vida de la población y lograr una transformación social. Para Mao la movilización social era el requisito necesario para el progreso técnico, y no al revés. Se apoyó en los cuadros provinciales y locales para vencer las resistencias en el seno del comité central del partido.

Con la campaña de las Cien Flores (1956-57) intentaba atraerse a los intelectuales y a las clases no revolucionarias, permitiendo la libre expresión de sus ideas. Pero cuando la libertad de expresión se tradujo en críticas al poder del partido y su dirigente, Mao suspendió rápidamente el experimento. Su siguiente campaña, el Gran Salto Adelante (1957-58), pretendía multiplicar la producción agrícola e industrial, mediante vastos proyectos de colectivización.

Pero los problemas técnicos y de planificación y la retirada de las ayudas soviéticas provocaron una grave crisis económica. Mao renunció a la presidencia de la República (1958), pero seguía al frente del partido. Ante la creciente oposición en el seno de dicha organización, Mao comenzó a apoyarse en el ejército y en su jefe Lin Piao (1960).

En 1963 se produjo la ruptura con la URSS; la nueva situación de distensión Este-Oeste y la insistencia soviética en que China redujera su agresividad regional convencieron a Mao de que la URSS habla traicionado los principios de la revolución, y de que China debía asumir el liderazgo comunista, especialmente en el Tercer Mundo.

La necesidad de superar los desastrosos efectos del Gran Salto Adelante obligó a Mao a tolerar los planes de recuperación económica apoyados por Liu Shaoqi (nuevo presidente de la China) y Deng Xiaoping, abandonando su sueño colectivista. Sin embargo, a partir de 1962 intentó oponerse al «desviacionismo capitalista» de las nuevas políticas. Por ello desarrolló un Movimiento de Educación Socialista, con escaso éxito. La ruptura entre Mao y sus críticos, encabezados Liu Shaoqi y Peng Zhen, estalló en 1965. Desde Shangai, Mao preparó un proceso de depuración ideológica, conocido como la Revolución Cultural Proletaria.

Pretendía devolver la voz y el poder al pueblo, frente a las burocracias del partido. Decenas de miles de Guardias Rojos, jóvenes aleccionados con la lectura del Libro rol (colección de citas de Mao publicada por primera vez en 1964) destruyeron todo indicio de burocratización y aburguesamiento en el partido y el Estado. Este proceso sirvió también para eliminar, incluso físicamente, a todos los elementos críticos y a los que se oponían a la idea de revolución constante de Mao, o simplemente a su creciente poder personal.

El reflujo: Pero el cuestionamiento de toda autoridad implicaba el riesgo de anarquía, y a partir de 1969 Mao se apoyó cada vez más en el ejército frente a los comités revolucionarias populares. El IX Congreso del PCCh (abril) restableció en sus cargos a muchos de los antiguos dirigentes, aunque tendrían que compartir el poder con las nuevas fuerzas emergidas de la Revolución Cultural. El nuevo primer ministro Chou Enlai fue el encargado de diseñar una fórmula de compromiso entre el partido, los comités revolucionarios y el ejército, que se rompería a favor del primero en 1971.

Durante esos años también se produjo una apertura al exterior, la RPCh ingresó en la ONU (1971) y Mao se entrevistó con diversos mandatarios de potencias capitalistas. Sus últimos años estuvieron presididos por la lucha en torno a su sucesión. Tras la muerte de Lin Piao (1971) y Chou Enlai (1976), el grupo pragmático encabezado por Deng Xiaoping logró desbancar a los radicales de la Banda de los Cuatro.

A pesar de la campaña de «desmaoización» tras la muerte del histórico dirigente (9 de septiembre de 1976), éste permanece como símbolo de la nueva China.

AMPLIACIÓN DE SU BIOGRAFÍA:
SUS ULTIMOS AÑOS: A comienzos de 1967 estaban ya definidos los objetivos políticos de la revolución: extensión de la misma a campos y fábricas, fusión de intelectuales y estudiantes con obreros y campesinos, desarrollo de una amplia democracia en el seno de las masas y crítica de la línea burguesa.

En Shanghai, los «obreros rebeldes» accedían a la toma del poder en la vida ciudadana; por todo el país hubo comités revolucionarios con esta función. Por su parte, el «centro» trató de consolidar la alianza entre «obreros rebeldes», cuadros revolucionarios y ejército popular para madurar los resultados alcanzados.

La asunción del control desde el otoño de 1968 cedió paso a nuevas oleadas de vanguardias obreras en dirección a centros escolares, administración, etc., para culminar el proceso revolucionario.

Luego de la condena y exclusión de Liu Shao-chi (octubre de 1968) tuvo lugar el IX congreso del Partido Comunista (abril de 1969), cuando las tensiones fronterizas con la URSS (río Ussari) alcanzaban mayor virulencia. El congreso cerraba una etapa de aguda lucha antirrevisionista, pero no era el fin de la lucha de clases en la fase de transición.

Consolidado el pensamiento de Mao como eje de la revolución china, Chu En-lai cohesionó el estado y sus aparatos, mientras que Lin Piao, cuyo papel fue determinante al frente del ejército popular, fue designado por el congreso sucesor de Mao en calidad de vicepresidente del estado. Un año después intentaba, apoyado por Chen Po-ta, hacerse con la dirección del país en el pleno del comité central en Lushan (1970).

Entre este fracaso y su muerte (septiembre de 1971, al intentar huir a la URSS tras un complot abortado) se dibuja un proceso de oposición a Mao en torno a dos ejes: la recomposición de las relaciones con Estados Unidos y la preponderancia del ejército sobre el Partido. Tras la muerte de Lin Piao, Chen Po-ta era excluido del comité central y del partido (inicios de 1972) y, en 1973, diversos dirigentes purgados durante la revolución cultural eran restituidos en sus cargos.

El X congreso (agosto de 1973) reafirmó la unidad, dañada por los acontecimientos de 1970-1971. Pero, al mismo tiempo, preveía que las orientaciones económicas y sociales debían ser clarificadas por el Consejo consultivo político del pueblo chino y por la Asamblea nacional popular (reunida en 1975 al proclamarse la nueva constitución), una vez las conquistas de la revolución cultural en la superestructura eran confirmadas como avance en la vía socialista: derecho a la rebelión; deber de ir a contracorriente; reducción de la burocracia a su más simple expresión; ascenso de los «obreros rebeldes» a cargos de dirección del Partido.

En el IX congreso, las relaciones con la URSS estuvieron en primer plano, pero el X congreso (informe de Chu En-lai) ponía más énfasis en el llamado «tercer mundo». El «socialimperialismo» de la URSS, adversario más temible en el plano táctico, no ocultaría, sin embargo, que Estados Unidos continúa con sus características imperialistas.

Las relaciones chino-norteamericanas parecían situarse en su justo lugar después de las visitas de Kissinger y Nixon a China (1971-1972) y del primer ministro japonés Tanaka, que dieron lugar al restablecimiento de relaciones con Estados Unidos y Japón, seguidas por todo el mundo capitalista.

China parecía entrar, desde 1970, en el juego estipulado por Estados Unidos y la URSS (potencia nuclear; ingreso en la ONU, 1971), y mantenía relaciones con regímenes fascistas (Chile) o apoyaba movimientos neocolonia-les (Angola) dando argumentos a quienes creían desaparecido el internacionalismo chino de los años sesenta.

Desde la óptica china lo que ha cambiado, sin embargo, merced al fracaso del imperialismo en Asia (Vietnam; poder socialista mantenido en China; ascenso de regímenes socialistas en Camboya y Laos) es la política de Estados Unidos para mantener aislada a China del contexto internacional, con el apoyo indirecto y eventual de la URSS.

En otro sentido, utilizando las diversas contradicciones (Europa-Estados Unidos y Europa-URSS), China iría acercándose a otros países capitalistas con el fin de debilitar la política excluyente de las dos grandes potencias, merced a explotar la amenaza sobre los países situados en la denominada por Mao «zona intermedia», y siguiendo el axioma maoista acerca De las RELaciones internacionales: «los países quieren la independencia, las naciones la liberación, y el pueblo quiere la revolución.»