La Revolución Verde

Lucha Mundial Contra El Hambre, la Pobreza Objetivos

Lucha Mundial Contra El Hambre, la Pobreza y la Educación
Objetivos de la Campaña

Objetivo 1:Erradicar el Hambre y La Pobreza:

Objetivo 2:Educación Universal:

Objetivo 3: Igualdad Entre Los Géneros:

Objetivo 4: Reducir La Mortalidad Infantil:

Objetivo 5: Reducir La Mortalidad Materna:

Objetivo 6: Combatir el Paludismo, Tuberculosis y HIV

Objetivo 7: Sostenibilidad Ambiental

Objetivo 8: Pacto Global Para El Desarrollo

«La pobreza es un problema muy complejo y es importante discriminar aquellos aspectos que son estructurales y que hacen a las capacidades de las personas, de la pobreza de ingreso aunque, en muchos casos, coinciden. Aquellas familias o personas que son pobres por tener menores capacidades, menores activos, en general por esta razón tienen más alta probabilidad de ser pobres por ingresos. Pero no todos los pobres por ingresos tienen déficit de capacidades.»

LA GUERRA CONTRA LA POBREZA DESPUÉS DE LA S.G.M.
Aunque la ONU se concibió ante todo como un instrumento pacificador, sus fundadores también se propusieron ocuparse de una amplia gama de temas económicos, sociales, culturales y humanitarios. Desde sus primeros y accidentados años, en que la ONU ayudó a reconstruir la Europa de la posguerra y dio alojamiento a millones de refugiados, una proliferación de nuevos programas han brindado ayuda para combatir el analfabetismo, la enfermedad, el hambre y la pobreza del mundo. Esta labor es administrada por más de una docena de organismos especializados, entre ellos la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO). En 1975, los fondos totales de que disponía la ONU para todas sus actividades, incluyendo préstamos e inversiones, se aproximaban a los 7.000 millones de dólares, suma que refleja el enorme crecimiento y la diversificación alcanzada por la organización mundial en sus tres primeras décadas.

LUCHA CONTRA El hambre mundial

OBJETIVOS DE LA CAMPAÑA:

1-ERRADICAR EL HAMBRE Y POBREZA: Actualmente, unas 1.200 millones de personas en todo el mundo malviven con menos de un dólar diario y el hambre afecta a más de 800 millones de personas . Más de la cuarta parte de los niños de los países en desarrollo sufren malnutrición y 13 millones de ellos mueren cada año por enfermedades e infecciones derivadas del hambre.

Durante la década de los noventa los niveles de extrema pobreza disminuyeron de un 29 a un 24%, y 40 millones de personas dejaron de pasar hambre. Entre 1990 y 2001, se ha conseguido que 250 millones de personas que habitan en el continente asiático dejen de subsistir con menos de un dólar diario. Sin embargo en otras regiones de África los pobres son cada vez más pobres.

Este objetivo es uno de los principales retos y prioridades que tiene la humanidad para garantizar una vida digna para todos; el objetivo 1 es esencial para el cumplimiento de los demás objetivos.

hambre en el mundo

2-EDUCACION UNIVERSAL: Uno de cada cinco niños en edad escolar en los países en vías de desarrollo no acude a la escuela, y en algunas regiones, como en el África sub-Sahariana, esta cifra puede alcanzar el 40%. En total, más de 121 millones de niños en el mundo se ven privados del derecho a ir a la escuela. Sin embargo, las políticas educativas implementadas durante los años noventa han demostrado que conseguir la educación universal es posible.

En todas las regiones del mundo se han registrado aumentos en la matriculación entre 1990 y 2004; la escolaridad en Bangladesh, por ejemplo, ha pasado del 60% al 84% en tan sólo diez años; y algunos países de América Latina y el Caribe han llegado a alcanzar el 97% de matriculación escolar.

educacion mundial y la pobreza

3-IGUALDAD ENTRE GENEROS: El 70% de las personas que sobreviven con menos de un dólar al día son mujeres, ganan entre un 20 y un 50 % menos y tan sólo un 1% de la propiedad de la tierra les pertenece directamente.

Aproximadamente dos tercios de la población analfabeta mundial son mujeres. Las políticas de desarrollo han demostrado que la educación de las niñas es un aspecto crucial para lograr relanzar la importancia del papel de la mujer, la disminución de la mortalidad infantil o la reducción de la transmisión del VIH/Sida.

Las mujeres están infrarrepresentadas en la mayoría de los regímenes políticos del mundo. Sin embargo en más de 80 países del mundo se están tomando medidas concretas para garantizar la participación de la mujer en la política, incluyendo países de la región subsahariana y varios países de América Latina y Caribe.

Aunque éste será uno de los Objetivos que no se verán cumplidos para el 2015, no debemos dejar de insistir en la importancia que tiene a nivel trasversal en todos los demás objetivos.

4-REDUCIR LA MORTALIDAD INFANTIL: Cada año mueren 11 millones de niños menores de 5 años por causas relacionadas directamente con la pobreza. El 70 % de las muertes se deben a la malnutrición o a infecciones fácilmente evitables en países ricos como infecciones respiratorias, diarreas o malaria. No obstante, la evolución en las tres últimas décadas demuestra que el objetivo 4 es alcanzable.

En algunas regiones, gracias al crecimiento económico, una mejor nutrición y el acceso a la atención sanitaria se ha mejorado enormemente la tasa de supervivencia de los niños.Destacan África Septentrional donde se ha pasado de un 87 por cada mil en 1990 a 38 por cada mil en 2003.

En América Latina y el Caribe se ha pasado de 54 a 32 y en Asia meridional de 126 a 90. Sin embargo, la situación apenas mejora en el África Subsahariana, en los países asiáticos de la antigua URSS o en Asia Occidental.

5-REDUCIR LA MORTALIDAD MATERNA: Cada minuto una mujer muere por causas relacionadas con el embarazo, lo que supone más de 500.000 muertes anuales, el 99% en países en vías de desarrollo.

El riesgo de muerte por embarazo afecta en el África Subsahariana a una de cada 16 mujeres, frente a una de cada 3.800 en el mundo desarrollado. Las complicaciones en el embarazo y en el parto son la causa principal de discapacidades y muertes entre las mujeres entre 15 y 49 años. Con las medidas adecuadas, el logro del Objetivo Cinco es posible.

Éstas se resumen en tres:Aumentar el acceso a servicios de planificación familiar seguros y eficaces. Suministrar acceso rápido y adecuado a cuidados de obstetricia en caso de emergencia, para tratar hemorragias, infecciones e hipertensión. También es necesario asegurar que un doctor o comadrona esté presente en cada parto. El personal sanitario debe contar con los medios y el ambiente adecuados para que su labor sea mucho más efectiva.

6-COMBATIR EL PALUDISMO, TUBERCULOSIS Y HIV: El VIH/Sida es la principal causa de muerte en el África Subsahariana y está entre las cuatro principales causas del mundo. En el año 2002, 2,4 millones de personas perdieron la vida, y unos 14 millones de niños quedaron huérfanos de padre y madre. Las tasas de infección indican que los logros en materia de tratamiento no vienen acompañados de éxitos en materia de prevención.

El paludismo se cobra la vida de un niño cada 30 segundos; en las zonas endémicas puede verse afectado hasta el 60% de la población escolar y es la causa de la mayoría de los abortos.

Sin embargo es posible reducir el impacto de esta enfermedad con medidas tan sencillas como la distribución de mosquiteras. La tuberculosis se cobra cerca de 1,7 millones de vidas al año, casi todas en países en vías de desarrollo en la región del sudeste asiático y el África Subsahariana.

7-SOSTENIBELIDAD AMBIENTAL: Una de cada cinco personas en el mundo no tiene acceso a agua potable y unos 600 millones de personas viven irregularmente en chabolas en ciudades de África, América Latina y Asia con consecuencias desastrosas para su salud.

La condición de los bosques, que son esenciales para la vida de muchas de las 1.200 millones de personas que viven en la extrema pobreza, ya que en ellos reside el 90% de la biodiversidad terrestre, están desapareciendo a una velocidad drástica. Si no se consigue frenar el deterioro del ecosistema, las repercusiones serán fatales para el desarrollo económico de los países en vías de desarrollo y para la sostenibilidad medioambiental del planeta.

Alrededor de 1000 millones de personas no disponen de suministros habituales de energía, obligándoles a talar árboles para obtener leña y al uso de combustibles fuertemente contaminantes que perjudican la salud humana. La contaminación del aire en lugares cerrados provoca más de 1,6 millones de muertas al año, especialmente en mujeres y niños.

PACTO GLOBAL PARA EL DESARROLLO: El elemento central de los Objetivos del Milenio es la aceptación de que la lucha contra la pobreza es una empresa colectiva, cuyos resultados beneficiarán a todos los países.

El Objetivo 8 establece que, para erradicar la pobreza y sus causas implícitas, es necesario crear una Alianza Global para el desarrollo, dónde los países pobres se comprometan a fortalecer sus aspectos de gobernabilidad, fortalecer sus instituciones y diseñar unas políticas de desarrollo que prioricen los servicios y bienes básicos. Por su lado, los países ricos se comprometieron a aportar más ayuda oficial al desarrollo, no sólo cuantitativa, sino cualitativamente, aliviar la deuda externa de los Países Pobres Muy Endeudados (PPMEs ) , e incrementar el comercio y la transferencia de tecnología a los países pobres.

Todo esto disminuir los subsidios y las tarifas que discriminan e impiden el crecimiento de los países pobres. La contribución de los países ricos es esencial para el alcance de los Objetivos.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

DEFINICIONES DE LA POBREZA: Tradicionalmente, la pobreza ha sido definida como carencias de consumo o de ingresos  de económicos. Para este enfoque, los individuos y los hogares son pobres cuando sus ingresos o consumos se encuentran por debajo de cierto límite, definido socialmente como un mínimo de calidad de vida aceptable en una comunidad.

Así, por ejemplo, si se considera el problema de la alimentación y se define la pobreza a partir de la carencia de medios, el costo monetario de la canasta alimentaria básica constituye un indicador adecuado para medir la pobreza. De acuerdo con este enfoque, deja de ser pobre quien logra acceder a cierto nivel de ingresos.

Se puede suponer, entonces, que el crecimiento económico es suficiente para superar la pobreza. Sin duda, para reducirla es necesario un crecimiento económico que incorpore los temas de la desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza, pero aún así, el enfoque de la pobreza a partir de los ingresos es limitado. El ingreso es una de las múltiples dimensiones de la pobreza y al ignorar las demás, se parcializa el problema.

La exclusión de una persona de la participación en el proceso de toma de decisiones que afectan su vida, es una forma de privación que no queda reflejada en la dimensión del ingreso. Por ejemplo, una persona analfabeta que no puede acceder a una cabal comunicación e interacción con los otros es una persona pobre porque se ve privada de una dimensión que hace a su desempeño en la vida social.

Para ir más allá de esta reducción del concepto de pobreza a la dimensión del ingreso, el enfoque del Desarrollo Humano propone una concepción abarcadora de la condición humana. Desde este enfoque, la pobreza significa la privación de una vida larga, sana y creativa; del disfrute de un nivel decente de vida, de la libertad, la dignidad y el respeto por sí mismo y por los demás.

La atención se traslada de los medios (en particular, el ingreso) a los fines que los individuos persiguen y, por lo tanto, a las libertades sustantivas necesarias para satisfacerlos. Pobreza es, entonces, la privación de capacidades y libertades para el desarrollo integral de las personas.

LA MEDICIÓN DE LA POBREZA: Distintas definiciones de la pobreza marcan diferencias en el de medirla. Es bastante frecuente asistir, a través de los medios de comunicación masivos, a discusiones sobre la verdadera dimensión de la pobreza en la Argentina. Para algunos, la extensión de los programas sociales y de los subsidios por desempleo redujeron notablemente el porcentaje de pobres en nuestro país. Para otros, estos datos, si bien relevantes, no alcanzan para revertir la situación.

Si una medición se guía por el enfoque según el cual la pobreza se define como carencias de consumo o de ingreso, entonces las variables que se destacan son dos: el costo monetario de la canasta alimentaria básica y el nivel de ingresos de la población.
Si, en cambio, la pobreza es entendida como privación de capacidades y libertades para que las personas puedan desarrollarse de acuerdo con sus fines, entonces habrá que tener en cuenta otras variables (además del ingreso y del costo de la canasta básica) para medirla se utiliza el índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) que incluye los siguientes servicios básicos: agua, saneamiento y educación, y reconoce la necesidad del empleo y la participación.

Sin embargo, si bien el NBI logra captar a los pobres estructurales, no capta a los nuevos pobres, es decir, a las personas empobrecidas por la caída de los ingresos en el país (quienes en ciertos casos, aún gozan de algunos de los servicios básicos mencionados por el NBI).

Para lograr una mejor aproximación al problema dentro de los límites de las estadísticas disponibles, y captar de este modo los contrastes que existen entre regiones y provincias de la Argentina, el análisis de las necesidades básicas se debe complementar con el de la pobreza y la indigencia.

• La línea de indigencia establece si los hogares cuentan con los ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas.

• La línea de pobreza establece, a partir de los ingresos de los hogares, si éstos tienen la capacidad de satisfacer, por medio de la compra de bienes y servicios, un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales.

LA ALIMENTACIÓN MUNDIAL El progreso técnico y científico benefició tanto a la agricultura como a la industria y a los servicios, pero en las partes menos desarrolladas del mundo los beneficios se agotaron con rapidez debido al rápido crecimiento de la población. De este modo, entre principios de la década de los 60 y 1973, la producción agrícola mundial aumentó en un 29 por ciento, y la mayoría de las grandes regiones se aproximaban a este promedio, excepto África, que no superaba el 20 por ciento; pero la producción per capíta descendió en África, América Latina y Oriente Medio; sólo las economías industrializadas se mantuvieron bien por delante de su crecimiento demográfico.

En conjunto, los países desarrollados, que seguían teniendo un excedente de exportación de cereales en 1954, empezaron a convertirse en importadores netos en 1955, y hacia 1965 el total de sus importaciones sumaba los 16,5 millones de toneladas; en 1966, sólo las importaciones de India eran equivalentes a un cuarto de la cosecha de Estados Unidos. Los costes de estas crecientes importaciones de alimentos procedentes del mundo desarrollado se convirtieron en una carga imposible.

Los aumentos en su propia producción agrícola podían ser enormes, con la apropiación de la tecnología occidental, como lo demuestra la «Revolución Verde», un término que tuvo buena acogida en aquel tiempo. En su sentido más estricto, se refería al desarrollo de razas de trigo, maíz, arroz y otros cereales de alta productividad, rápido crecimiento y adaptables, pero también podía utilizarse para hacer referencia a cualquier aspecto de la mejora en la tecnología y la estructura agrarias. Las primeras variedades de alta productividad de maíz fueron creadas en México en un centro de investigación financiado por la fundación Rockefeller.

A mediados de la década de los 60, la cosecha de maíz por hectárea en México se había duplicado y la producción total triplicado. Algunas nuevas variedades de trigo y arroz mejoraron las cosechas hasta un 350 por ciento.

Hacia 1970, las mayores superficies cultivadas con variedades de alta productividad de arroz eran Taiwán (el 74 por ciento de la producción total), Filipinas (50 por ciento), Pakistán (42 por ciento) y Corea del Sur (40 por ciento), y para el trigo en México (90 por ciento), Nepal (50 por ciento), Pakistán (49 por ciento) e India (33 por ciento).

Las proporciones en otros lugares eran mucho más bajas. Hacían necesaria una cuidadosa distribución del agua, la eliminación de las malas hierbas, la protección contra las enfermedades, una mayor mecanización y una buena organización de la comercialización, pues era necesario comprar las semillas en lugar de apartar una pequeña cantidad de la cosecha para sembrar las semillas, como era habitual. A menudo se hacía necesario una mejora de la infraestructura, y un cambio estructural. Todo ello significaba que las mejores cosechas tendían a beneficiar a los agricultores más ricos, y no a los más pobres. Asimismo, los países más pobres no podían beneficiarse.

El término «Revolución Verde» tampoco hizo justicia a las continuas mejoras, incluida la experimentación con semillas, que se habían realizado anteriormente. Quizás sea más realista afirmar que la «Revolución Verde» desempeñó su papel en el aumento a largo plazo de la producción agrícola de algunos de los países más pobres.

A principios de los años sesenta, un grupo de científicos, economistas, funcionarios gubernamentales y técnicos agrónomos, apoyados por fundaciones asistenciales y grandes negociantes agrícolas, elaboraron una serie de técnicas que debían conducir a una mayor producción agraria. El conjunto se conocería como la Revolución Verde. Consistía en la introducción de semillas mejoradas que, con gran cantidad de fertilizantes, pesticidas, buena irrigación y drenaje, producen plantas de alto rendimiento. Las cosechas mejoraron espectacularmente. La producción de alimentos creció y aunque con las nuevas semillas el proceso agrícola era más caro, los ingresos más altos lo compensaban. Los «dolores del crecimiento». Diez años después, aparecieron algunos efectos secundarios preocupantes. Las nuevas semillas «milagro» eran más uniformes y por tanto mucho más vulnerables al ataque de los insectos y las enfermedades. En el pasado, una zona podía contener tipos muy distintos de trigo o arroz, y no todos sufrían las mismas clases de plagas. Después de la Revolución Verde, un simple puñado de variedades puede constituir el grueso de la cosecha de un país. Y éste no es solamente un problema del mundo pobre. En 1970, la plaga meridional de la hoja del maíz tuvo desastrosos efectos en la cosecha de maíz americana. Como quiera que las grandes compañías productoras de semillas encuentran más provechoso limitar las variedades que se ofrecen al consumidor, este problema va en aumento. La producción, recolección y conservación de las variedades mundiales está principalmente en manos del mundo rico, aunque la mayoría de ellas procede originalmente del Sur, que así ve cómo otro de sus recursos naturales queda bajo el control del Norte.

¿Quién consume qué? Cuando la gente habla de la presión que se ejerce sobre los recursos mundiales, suele citar el crecimiento demográfico de los países pobres como la mayor amenaza. El mundo —dicen— debe mantener un equilibrio correcto entre los recursos que poseemos y el número de personas que los consumen. Demasiada gente y la ecuación falla. Otros piensan que el problema es más complicado, porque hay personas que utilizan los recursos a mucha más velocidad que otras. Por ejemplo, los países ricos tienen el 25 % de la población mundial, pero consumen alrededor del 66 % de los alimentos de que dispone el mundo. Solamente sus animales consumen el 30 % del grano mundial.

Y lo mismo ocurre con la energía. Los países industrializados en conjunto consumen el 85 % del petróleo mundial.Mientras la industria en el Norte justifica el uso de energía, la relativa baratura del petróleo hasta principios de los 70, permitió también a los occidentales desarrollar un tipo de vida con un alto consumo de energía, a veces malgastada.

Algunos hábitos alimentarios occidentales son también muy despilfarradores, hablando en términos globales. En Occidente hay quien come cinco veces la cantidad de grano que consume una persona pobre, el 90 por ciento del cual es por vía cárnica y láctea procedente de animales que, a su vez, han sido alimentados con grano. La producción de un kilo de carne o de un producto lácteo puede absorber hasta 10 kilogramos de grano.

Los expertos han llegado a la conclusión de que una reducción de solamente el 10 por ciento de la cantidad de carne que comen los estadounidenses dejaría libre suficiente grano como para alimentar a 60 millones de personas, y al mismo tiempo reduciría el número de ataques cardíacos de EE.UU.

Problemas y alternativas. Pero aunque una reducción de la demanda de grano para forraje podría afectar la cantidad de este producto disponible para el consumo humano, la disponibilidad por sí misma no es suficiente. Si el grano extra ha de llegar a los pobres, debe venderse a un precio que puedan pagar. Sin embargo, si el precio del grano baja mucho, tal vez los agricultores reduzcan la producción.

A pesar de las dificultades que se encuentran para transformar los cambios de estilo de vida del mundo rico en beneficios positivos para los pobres, existe indudablemente un desencanto creciente ante la idea occidental del desarrollo por el desarrollo.

La gente busca estilos de vida alternativos y un mayor crecimiento espiritual. Hay quien  cree que el verdadero cambio del mundo será el resultado de decisiones individuales, no de los gobiernos, y que únicamente cuando un número suficiente de personas haya cambiado sus valores personales y sus ideales, podrá empezar a cerrarse de verdad el abismo que separa el mundo rico del mundo pobre.

¿Un enfoque miope? Muchos supone que cualquier mejoría depende de la capacidad del Norte para dejar de considerar que el desarrollo del Sur es una amenaza, y empezar a reconocer que es de interés común que la economía mundial se fortalezca, que sus recursos se administren y conserven mejor y que la pobreza y el hambre sean eliminados. No pretenden que la reestructuración del actual orden económico se vaya a hacer sin dolor para el Norte, pero insisten en que las ganancias superan con mucho los costes.

Otros argumentan que el escollo para el verdadero progreso no está solamente en la miopía del Norte, sino también en su falta de voluntad política. Los políticos obran siguiendo una política a corto plazo porque quieren ser reelegidos.

¿Un cambio de actitudes? El número creciente de pequeños grupos políticos de presión, especialmente los que se preocupan por la protección del medio ambiente, puede ser el primer signo de que los occidentales empiezan a cuestionar los valores por los que han estado viviendo. Aumenta la creencia de que todos compartimos el mundo, en los países ricos y en los pobres, y de que las naciones han de trabajar juntas para cuidarlo. También recibe mayor apoyo la idea de que la gente del Tercer Mundo, y no sólo sus gobiernos, debe tener más voz en el proceso de desarrollo.

Con todo esto se relaciona la idea de que el camino para lograr un mundo mejor no es crear más y más riqueza, sino cambiar los conceptos de la gente. En lugar de ver el progreso como el desarrollo de más y más productos, deberíamos, tal vez, verlo como el desarrollo de las personas y sus posibilidades.

Los problemas planteados en este libro pueden parecer difíciles de resolver, pero no hay razón para no buscar honradamente una respuesta. Como dijo un escritor: «¿Cómo podemos superar el miedo de que tal vez no existan respuestas? No con la autodecepción, sino con una razonable esperanza» (Francés More Lappé).

DATOS SOBRE EL HAMBRE

870 millones de personas no tienen lo suficiente para comer. El 98% de estas personas viven en países subdesarrollados y el 15% está desnutrida.
Las mujeres constituyen un poco más de la mitad de la población mundial, pero representan más del 60% de las personas con hambre en el mundo.
La desnutrición contribuye con la muerte de 2,6 millones de niños menores de 5 años, un tercio del total global.
En los países en desarrollo, 1 de cada 6 niños—casi 100 millones—tiene bajo peso. También 1 de cada 4 tiene problemas en el desarrollo y hay tendencias a aumentar dicha proporción.
El 80% de los niños con retraso en el crecimiento viven en 20 países.Unos 66 millones de niños van a la escuela primaria con hambre en los países en vías de desarrollo, de los cuales 23 millones están en África.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que se necesitan más de 3.000 millones de dólares al año para llevar alimentos a 66 millones de niños en edad escolar que sufren hambre.

 

Las Mujeres en los Países Pobres

Fuente Consultada:
Mundo Rico, Mundo Pobre
Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo, FAO,2012

EL HAMBRE EN EL CONGO, ÁFRICA

EL HAMBRE EN EL CONGO, ÁFRICA

Muchos niños se encuentran en alto riesgo de inanición en el oriente de la República Democrática del Congo, según advirtió el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Los cinco años de guerra civil han tenido un efecto drástico en la vida de la población local, afirmó este ente de la Organización de las Naciones Unidas. Representantes del PMA encontraron, durante una visita a un hospital local, a niños con síntomas de desnutrición grave.

Una reciente nota en el diario New Yor Time, explica el hambre en el Congo de la siguiente y desgarradora manera:

HAMBRE EN EL CONGO, ÁFRICAKINSHASA, República Democrática del CongoHoy comerán los hermanos mayores: Cynthia, de 15 años, y Guellor, de 13. Mañana, tocará el turno a los pequeños, Bénédicte, Josiane y Manassé, de 3, 6 y 9 años, respectivamente.

Por supuesto, los pequeños armarán un escándalo. «Claro, piden comida, pero no tenemos», dijo su madre, Ghislaine Berbok, policía quien percibe 50 dólares al mes. Se les dará un poco de pan en el desayuno, pero nada más.«En la noche, se sienten débiles», señaló. «Pero no hay nada que podamos hacer».

Los Berbok practican un ritual familiar que en Kinshasa es casi tan común como los techos de metal corrugado y las calles de terracería: el «corte de energía», como irónicamente lo llaman los residentes de la capital, de unos 10 millones de habitantes. Algunos días, algunos niños comen y otros no. En otros días, todos los niños comen y los adultos no.

El término «corte de energía» –délestage, en francés- se utiliza con la intención de evocar otra rutina odiada de la vida citadina: los apagones escalonados. Délestage es universalmente utilizado en el África de habla francesa para describir estos apagones decretados por el Estado, pero cuando se aplica al racionamiento de comida, ilustra un frío cálculo de supervivencia que un jefe de familia debe imponer dolorosamente al resto.

Aunque los residentes de Kinshasa a menudo se reúnen en esquinas bulliciosas para debatir sobre política, su lucha cotidiana podría ayudar a explicar por qué la capital no experimentó continuas manifestaciones masivas luego de que fueron anunciados los polémicos resultados electorales, el mes pasado. Ocurrieron protestas y enfrentamientos callejeros de manera esporádica, pero el margen de supervivencia en la ciudad es tan reducido como para que la mayoría de la gente se manifieste tanto tiempo.

 «La gente en Kinshasa es tan pobre, que vive al día», expresó Théodore Tréfon, investigador en el Museo Real para África Central, en Bélgica. «Simplemente no tienen los medios para movilizarse durante mucho tiempo».

Más allá de eso, el gobierno deja poco espacio para las expresiones de descontento popular. Human Rights Watch indicó que los soldados congoleses han ultimado a por lo menos 24 personas y han detenido a docenas más tras los comicios fallidos que llevaron al presidente Joseph Kabila de vuelta al poder.

El racionamiento de alimentos no es algo nuevo en Congo, un país rico en minerales y paisajes verdes, y sin embargo, también uno de los más hambrientos del mundo. El país se sitúa en el último lugar del índice Global del Hambre 2011, una medición de la desnutrición y la nutrición infantil compilada por el instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, y ha empeorado. Se considera que la mitad del país está mal alimentada.

Eric Tollens, experto en nutrición en Congo, en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, culpó al «abandono total de la agricultura por parte del gobierno», que está obsesionado con la extracción de minerales valiosos, como el cobre y el cobalto. Menos del 1 por ciento del presupuesto nacional de Congo, apuntó, se destina a la agricultura.

Los donadores extranjeros financian «todos los proyectos agrícolas», dijo, y «enormes cantidades de alimento» son importadas en esta rica tierra, lo que vuelve costosa a la comida.

Al citar dos naciones subsaharianas que perpetuamente se tambalean al borde de la hambruna, aseveró: «es peor que en Níger o Somalia».

En el hogar encabezado por Elisa Luzingu y su cuñada Marie Bumba -el esposo de Luzingu está desempleado- los niños oscilan entre los 7 y 17 años. Délestage significa que no comen tres días por semana. «Mis hijos estudian, así que es muy difícil», comentó Luzingu.

En los días en que no comen, agregó Bumba, los niños «andan muy cansados y hambrientos».

 

EL HAMBRE EN ETIOPÍA, ÁFRICA

EL HAMBRE EN ETIOPÍA, ÁFRICA

El problema de Etiopía: En Etiopía las sequías tienen una cierta periodicidad. La primera gran crisis de hambre registrada en los anales tuvo lugar en el siglo XIV, y posteriormente se han ido repitiendo cada 13 o 14 años a lo largo de los seis siglos pasados. Con el tiempo, la frecuencia de las malas cosechas se ha acelerada y ha llegado a una periodicidad de 7 a 8 años en los últimos decenios. Han influido en esta evolución factores como la reducción de la superficie de bosques, la erosión del suelo y las peculiaridades de su orografía.

Hace setenta años los bosques espesos cubrían aún un 40% del territorio de país, mientras que hoy representan un máximo de un 3,5%. Y Finalmente, cuando se tratan las causas del desastre actúa hay que subrayar que las precipitaciones atmosféricas han sida estas últimas añas un 30% inferiores a las habituales. fenómeno que es característica no sólo de África, sino también de otras zonas de la Tierra.

mapa de ETIOPIA Y ERITREAMILLONES DE PERSONAS MUEREN DE HAMBRE ETIOPIA Y ERITREA

 La antigua cultura etiope: El nombre de Etiopía procede del término griego aethiops («persona con la cara quemada», «negro») y antes el país se llamó Abisinia. Sima-do en el este de África, entre Sudán y Somalia, es el país cristiano más antiguo del continente y, al contrario que sus vecinos, nunca fue colonizado. A la ocupación por las tropas de Mussolini durante la Segunda Guerra Mundial.

(1936-1941) siguieron la independencia bajo el gobierno del emperador Haile Selassie —con el apoyo británico— hasta 1974 y un gobierno militar marxista hasta 1991. El actual primer ministro, Meles Zelawi, del partido EPRDF (Ethiopian People’s Revolutionary Democratic Front), anteriormente fue marxista y hoy es partidario de la economía de libre mercado.

Al norte de Etiopía se halla Eritrea, antigua provincia independiente desde 1993 y una fuente de continuos conflictos armados en la frontera. Las únicas constantes son el hambre y la sequía (en 1973 y 1987-1988) con los consecuentes problemas para abastecer a la población.

En 1984 un millón de personas murió de hambre en Etiopía, uno de los países más pobres de África. Actualmente, dos tercios de la población (74 millones) siguen siendo analfabetos, y la mayoría de ellos vive de la agricultura o, en su defecto, de la ayuda internacional contra el hambre. Allí, la esperanza de vida de los hombres es de tan sólo 46 años, mientras que la de las mujeres es de 49.

Los fallecimientos masivos de 1984

 La crisis de 1984 se anunció ya en 1981, cuando se perdió la cosecha por la gran sequía. La ayuda internacional fue lenta. En la primavera de 1984 no llovió y los rebaños de la importante región agrícola de Sidamo fueron víctima de una enfermedad. En marzo, el gobierno anunció que se avecinaba una hambruna, pues el país sólo podía producir 6,2 millones de toneladas de cereal, un millón menos de las necesarias.

Sin embargo, la ayuda de muchos gobiernos fue más bien discreta, seguramente porque no querían apoyar el régimen marxista del gobernante Mengistu Haile Mariam, quien destinaba más dinero a la compra de armas que a la de alimentos y se encontraba en guerra civil con las provincias norteñas de Eritrea y Tigre.

HAMBRE ETIOPIA Y ERITREAEn verano decenas de miles de personas murieron de hambre y la organización humanitaria Oxfam tomó la iniciativa y puso a disposición ayudas por valor de 500 000 libras esterlinas. Pero los problemas de distribución y las críticas al gobierno etíope, al que se le reprochó entre otras cosas que repartiera el cereal entre las tropas antes que entre la población necesitada, provocaron mas retrasos pese a que en Europa hubo record de cosechas.

Las aportaciones no llegaron hasta que octubre las imágenes de la consunción de las víctimas impactaron a los espectadores de todo el mundo y despertaron recuerdos de la hambruna padecida por la antigua república de Biafra en la década de 1960.

Fueron sobre todo las iniciativas de músicos y actos benéficos, como conciertos bajo el lema Live Aid, los que motivaron a h opinión pública y reunieron grandes sumas de donativos. Entre tanto la situación en África se agudizó porque mucha gente huía de la guerra civil de Sudán. Por desgracia, la ayuda llegó tarde: decenas de miles de personas murieron de hambre o a causa de las manifestaciones carenciales relacionadas con la nutrición.

Eritrea, el país más joven de África

Dos tercios de la población de Eritrea (4,4 millones) viven de la ayuda internacional contra e] hambre. No obstante, el país tiene grandes problemas para aceptar la ayuda externa. En su afán de mostrarse independiente exige impuestos por las ayudas, detiene la distribución de cereales entre los hambrientos y confisca camiones de las organizaciones humanitarias.

Los extranjeros sólo pueden moverse fuera de la capital, Asmara, con permisos especiales. Esta desconfianza se debe a las malas experiencias habidas con Estados Unidos y la Unión Soviética, que han apoyado a Etiopía, pero la consecuencia es que cada vez son más las personas que mueren de hambre. El país sólo produce el 30% del cereal que necesita y vive entre otras cosas de las transferencias de dinero que realiza la población residente en el extranjero y de los créditos de China.

En lugar de favorecer un desarrollo perdurable con un fomento encauzado y asistencia a la construcción e intensificación de la infraestructura, a menudo las organizaciones humanitarias sólo distribuyen ayudas, incluso en épocas con récord de cosechas como en 2001 en Etiopía. Todos los años se importan unas 800 000 toneladas de cereales, de las que por lo menos el 30% acaba en el mercado libre.

Con ello se hunden los precios del mercado propio y en consecuencia, muchos campesinos en vez de cereal sólo plantan khat, una droga para mascar. Las empresas comerciales estatales ganan un buen beneficio con las ayudas y a la hora de distribuir favorecen con frecuencia a la propia gente, ya sean miembros de la etnia o también aliados políticos.

¿Por qué millones de personas mueren de hambre?

¿Se deben las hambrunas sólo a factores climáticos? La respuesta a esta pregunta es un contundente «no». Contribuyen también el atraso económico, los métodos de cultivo anticuados, los conflictos por los territorios y las tensiones entre diferentes etnias y grupos religiosos (en ambos países hay casi un 50% de musulmanes y un 40% de cristianos), el uso del hambre como estrategia bélica, los destierros con la consiguiente ruptura de estructuras familiares, el sida (en Etiopía hay casi 2 millones de infectados) e incluso la forma en que se concede la ayuda al desarrollo internacional.

Pero estos problemas no se limitan a Etiopía y Eritrea. En África hay 200 millones de personas desnutridas y la sequía raramente es la causa principal. Las guerras civiles desempeñan un papel decisivo pues producen inestabilidad. La miserable administración, la corrupción, los muchos años sin invertir en agricultura, el crecimiento demográfico descontrolado y la división del suelo agrario en parcelas mínimas son problemas de los propios países. Pero que África se convierta en mercado de consumo de bienes del primer mundo es un problema que, aunque casi siempre bienintencionado, se importa a los países del Tercer mundo desde fuera.

Hambre en el Mundo Desnutrición y Analfabetismo Mundial

Hambre en el Mundo Desnutrición y Analfabetismo Mundial

16 DE OCTUBRE DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN

Sin palabras Muchos de los 1020 millones de personas hambrientas que hay hoy en el mundo son niños, con una taza de micronutrientes diaria, no tendrían hambre. Vale 0,25 U$s. Cada segundo se gastan 1,500,000 dólares en armamentos. Con una reducida fracción de ellos s podría cambiar la situación de los niños hambrientos.

Se proclama el 16 de octubre de 1979, por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),con el propósito de concientizar a las poblaciones sobre la problemática de la alimentación a nivel mundial y para fortalecer la solidaridad, promoción y protección de la salud, a través del derecho a la alimentación en la lucha contra el hambre y la desnutrición en las poblaciones.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria6.jpg

Historia: Documento Real Sobre el Hambre del profesor Sergius Morgulis:

El Hambre no sólo destruye la salud y el cuerpo, sino que es, aún en mayor grado, un destructor de la moral y del carácter. En dura lucha para conservar la vida, se anulan todos los escrúpulos, el vecino se levanta contra el vecino y los fuertes no dan descanso a los débiles. Con la maravillosa fuerza de su sencillez una crónica rusa del siglo XIII relata los horrores del hambre en la provincia de Novgorod:

«Estábamos todos furiosos de irritación; un hermano se levantaba contra su hermano, un padre no sentía piedad por el hijo, las madres no tenían merced para sus hijas; negábamos a nuestro vecino una migaja de pan. La caridad nos había abandonado; sólo la tristeza, la melancolía y los lamentos habitaban dentro y fuera de nuestras viviendas. Era indudablemente una visión amarga; veíamos cómo los niños lloraban pidiendo por caridad un poco de pan; pero todo era en vano y caían muertos como moscas».

Todavía eran más aterradoras las consecuencias del hambre. Sólo podemos obtener informes muy vagos de la realidad de los efectos que dejaba el hambre. Prugavin nos habla de miles de campesinos que sufrían escorbuto, tifus exantemático, gripe y diarrea en la terrible hambre que se extendió por las provincias centrales de Rusia en 1898.

Largo tiempo después del hambre, todavía casi todos los niños sufrían de erupciones cutáneas, de raquitismo, de diarreas y de inflamación purulenta de los ojos. Los médicos que fueron a los distritos afectados para socorrer a las víctimas del hambre notaron la gran proporción de personas con graves enfermedades de los ojos.

La gran hambre irlandesa de 1848 dejó también gran cantidad de hombres y mujeres ciegos. El doctor Emmet informa que el número de ciegos aumentó desde 13.812 en 1849, hasta 45.947 en 1851 … Se trata de un efecto específico de ciertos tipos de inanición y se encuentra invariablemente en todos los casos de grave déficit nutritivo.»

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria6.jpg

ALIMENTOS POR EXCELENCIA:

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/hambre1.jpg

LA POBREZA MATA: «El mundo está recorrido por olas de  cambio científico y tecnológico. Se suceden las rupturas epistemológicas y los cambios paradigmáticos, en numerosas disciplinas. Crecen a diario nuevas áreas del conocimiento como la genética, la microelectrónica, La informática, la robótica, la ciencia de los materiales, la biotecnología, las ciencias de la comunicación y muchas otras»

El stock tecnológico básico está siendo totalmente renovado, y a humanidad tiene una excepcional capacidad para producir bienes y servicios de nuevo cuño. Es posible ampliar fuertemente la esperanza de vida, tener cosechas plurianuales fuera de estación, conectar la computadora, el televisor y el teléfono, fabricar autos movidos por electricidad, y muchos otros desarrollos casi no soñables poco tiempo atrás.

Sin embargo, los beneficios del progreso tecnológico están llegando sólo a un sector del género humano. Grupos masivos están excluidos, y  luchando por asegurar las necesidades más básicas  de sus familias. Todos los días perecen cerca de 26.000 niños por causas totalmente enfrentables, ligadas a la pobreza.

Casi la mitad de la población de un plañera con enormes capacidades de producción se halla por debajo del nivel de la pobreza, y la quinta parte, en indigencia o pobreza extrema. Si utilizaran todo lo que ganan solo para comprar alimentos  igual no les alcanzaría.

Cada año mueren 18 millones de personas por causas vinculas  a la pobreza. La mayor parte niños. La gran mayor parte evitables.» Bernardo Kliksberg

HAMBRE MUNDIAL: Más de mill millones de personas del mundo están subalimentadas, esto es, disponen de menos de 1.900 calorías diarias. De este número, 820 millones se encuentran en países en vías de desarrollo, en contraste con las 823 millones que había en 1990.

Este informe anual publicado ayer por la FAO, Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, no muestra ninguna mejora en estos últimos diez años. En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de noviembre de 1996, los jefes de Estado y de gobierno de 180 países se fijaron como objetivo reducir a la mitad para el 2015 la cantidad de gente con hambre.

De todos modos, es cierto que a raíz del crecimiento demográfico, la proporción de personas subalimentadas en los países pobres pasó de un 20% en 1990-1992 a un 17% en 2001-2003. Este cambio sigue siendo débil. “En realidad, no se logró ningún progreso» admitió Jacques Diouf, director general de la FAO, para quien esta baja de 3 millones en la cantidad de personas subalimentadas en los países pobres “puede deberse aun error estadístico.

Según la organización, “las tendencias más recientes son verdaderamente preocupantes”. Muestran un aumento de 26 millones de personas desnutridas entre 1995-1997 y 2001-2003, luego de una baja de 100 millones en los años 80. La mediocridad de estos resultados oculta importantes disparidades regionales.

Asia y el Pacífico registraron progresos reales, con excepción de Corea del Norte, Bangladesh y Pakistán. En China solamente, la cantidad de personas desnutridas disminuyó en 45 millones. Latinoamérica registra mejoras también, salvo en Venezuela.

La FAO subrayó que la cantidad de personas subalimentadas aumentó en Cercano Oriente, en el norte de Africa y en la región africana al sur de Sahara. Esto hizo que la cantidad de desnutridos pasara en 10 años de 169 a 206 millones, cuando los objetivos fijados en 1996 hablaban de la necesidad de llevar esa cifra a 85 millones para 2015. Los países con mayor peligro son también los que pasaron por guerras, como Burundi, Eritrea, Liberia, Sierra Leona o la República del Congo.

Si se tienen en cuenta los resultados de estos últimos años, sólo el este asiático logrará disminuir en más de la mitad su cantidad de desnutridos, mientras que el sudeste asiático la reducirá sólo en un tercio, como Latinoamérica.

En el Cercano Oriente y en el norte africano, la situación se agravará, de hecho, ya que las personas subalimentadas serán 36 millones en 2015, luego de las 24 millones que hubo en 1990.

Es en la zona africana al sur del Sahara en donde la situación es la peor. Y así se mantendrá, al parecer. El informe de la FAO muestra que la concentración del hambre en las zonas rurales demuestra que sin inversiones fuertes para el desarrollo rural y agrícola, no podrá haber ninguna mejora significativa.

Sin palabras Muchos de los 1020 millones de personas hambrientas que hay hoy en el mundo son niños, Con una taza de micronutrientes diaria, no tendrían hambre. Vale 0,25 U$s. Cada segundo se gastan 1,500,000 dólares en armamentos. Con una reducida fracción de ellos s podría cambiar la situación de los niños hambrientos.

El hambre El hambre no es sólo la manifestación de la necesidad de comer, significa la privación continua de alimentos suficientes, lo que impide llevar una vida sana y digna. El hambre, padecida durante los primeros años de vida, retrasa el desarrollo físico y mental de los niños y los deja más vulnerables a las enfermedades.

El grado de nutrición se mide por las calorías consumidas por persona. La cantidad de calorías necesarias depende de varios factores: edad, sexo, clima, peso promedio por persona y tipo de ocupación.

Así, por ejemplo, la FAO estableció en 3.000 calorías diarias las necesidades mínimas para un hombre activo de 75 Kg. de peso, y 2.400 para un hombre del mismo peso con vida sedentaria y 4.500 calorías diarias para los que realizan trabajo manual pesado. Actualmente, la FAO considera que, por debajo de 2.500 calorías diarias promedio/habitante hay problemas serios de desnutrición. Por debajo de 1.900 calorías diarias hay problemas graves de hambre.

AMPLIACIÓN DEL TEMA: Cada año, en los países en vías de desarrollo, nacen algo más de 20 millones de niños con insuficiencia de peso. El crecimiento de uno de cada tres niños se ve alterado a causa de una subalimentación crónica y los daños infligidos se consideran irreversibles.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), «desde hace dos décadas, las situaciones de emergencia alimentaria son cada vez más numerosas. Durante la década de 1980, se registraban unas 15 por año; desde el cambio de milenio, el promedio se elevó a más de 30. Este aumento afecta sobre todo a África, donde las crisis alimentarias son casi tres veces más frecuentes».

Entre las causas naturales del problema, las sequías ocupan el primer lugar. Un acceso adecuado al agua incrementa los rendimientos agrícolas y permite a las poblaciones mejorar su alimentación: en todo el mundo, el 17% de las tierras agrícolas irrigadas genera el 40% del total de los productos alimenticios.

Otras razones, como las inundaciones, las heladas o la invasión de langostas inciden también en esta situación. Pero las causas humanas (conflictos, desplazamientos poblacionales, decisiones económicas) intervienen cada vez más, y originaron algo más del 35%> de las emergencias alimentarias en 2004, contra el 15% que se registraba en 1992. Para la FAO, «los factores de origen humano y natural suelen potenciarse unos a otros, generando las crisis más graves y duraderas. Entre 1986 y 2004, fueron 18 los países que estuvieron en crisis más de la mitad del tiempo y, en todos los casos, la guerra o los problemas económicos y sociales habían provocado o agravado la situación».

En materia económica, las orientaciones neoliberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, con el consentimiento de los gobiernos locales, tienen una enorme gravitación en el aumento de la inseguridad alimentaria, al exigir la eliminación de los subsidios a los productos de primera necesidad y destinar prioritariamente las riquezas producidas al pago de la deuda externa.

La feroz liberalización de las economías de los países en vías de desarrollo, erigida en dogma en los «planes de ajuste estructural» de los organismos financieros internacionales, contribuye a desorganizar la producción agrícola en el Sur. La situación se agrava por los subsidios agrícolas de los países del Norte y las reglas desiguales del comercio mundial.

Además, la ayuda externa a la agricultura cayó fuertemente en términos reales desde 1980: para África, la ayuda exterior por persona empleada en la agricultura no supera el 25% de la que se registraba en 1982. Las donaciones, sobre todo, se conceden en función de criterios geoestratégicos y no benefician a los países que más las necesitan.

PRODUCCIÓN EN CAÍDA: La propagación del sida es también un factor determinante. En África Austral, al menos una de cada cinco personas que trabajan en el sector agrícola morirá antes de 2020, lo que amenaza seriamente el acceso a la alimentación de los habitantes de la región. De hecho, el crecimiento de la producción agrícola y pecuaria en el mundo viene frenándose desde hace algunos años y, según la FAO, «la baja tasa de crecimiento en 2002 (menos del 1% a nivel mundial) involucra una caída de la producciónpor habitante».

El África Subsahariana se encuentra en una situación crítica: «es la única región donde la producción de plantas comestibles por habitante no aumentó en el transcurso de los últimos 30 años. Tras un marcado descenso en la década de 1970 y a comienzos de los años ’80, se estancó y aún se encuentra en los niveles registrados hace 20 años». Un ejemplo patético es la República Democrática del Congo. En este país rico en recursos naturales, el 71% de los habitantes padece hambre. De los 35 países que enfrentan graves carencias alimentarias, 24 son africanos, lo que revela el fracaso del modelo actual.

Hambre en Sahel África Sequia, Langostas Arrasan Cosechas en África

Hambre en Sahel África – Langostas Arrasan Cosechas en África

El caso del Sahel: El hambre en el mundo en general y en la zona del Sahel en especial no es una catástrofe con un claro desencadenante. Se trata de una calamidad insidiosa que se ha convertido en un estado permanente, y que a lo largo de los años ha evolucionado en tragedia humana. Sahel, en árabe, significa «costa» u «orilla». Fue el botánico francés Auguste Chevalier (1873-1956) quien hacia 1900 generalizó este término para la zona que incluye el borde meridional del Sahara.

Se trata de un área semiárida de transición entre el desierto y la sabana, que se extiende a través de África desde el Atlántico hasta el mar Rojo y una pequeña parte del océano Índico. Rigurosos períodos de sequía en este territorio han tenido consecuencias terribles para la población, que con intervalos de tan sólo unos pocos años padece continuas hambrunas.

Hambre en Sahel Africa Sequia, Langostas Arrasan Cosechas en AfricaEsta situación de hambrunas crónicas es común a un grupa de países de la zona del Sahel: Senegal, Malí, Mauritania, Burkina Fasso, Níger y Chad.

Estos países tienen condiciones climáticas y naturales parecidas y son víctimas de la ofensiva del desierto, que ya ha devorada la mitad de su territorio. Tienen un pasado colonial común y la mayoría continúan prisioneras en el embrollo de la dependencia neocolonial.

Los rasgas sociales, geográficas, climatológicas e históricas de este grupo de países permite afirmar que el problema del hambre tiene los mismas orígenes en todos (con variaciones insignificantes).

Y hay diversas elementos de carácter social que aún lo hacen más grave.

En la mencionada región se registra una reducción constante de la población rural, mientras que la productividad del trabaja agraria no tan sólo no crece, sino que incluso tiende a disminuir.

Otra ejemplo alarmante es el abandona del campo par parte de la juventud, hecha que priva a la agricultura de la mano de abra can más rendimiento.

Entre el resto de causas importantes de las crisis alimenticias en el área saheliana, hay que citar también el clima desfavorable, la escasa fertilidad del suelo tropical y el problema del agua, porque no hay sistema de irrigación y el Estado concede poca atención a este factor.

De todas formas, y pese a la importancia que tienen los factores climatológicas y naturales, éstas no llegan a ser decisivos.

Con un verdadera interés internacional y un esfuerza par parte de las países ricas se podrían financiar proyectas para impedir la desertización del suela y fomentar el aprovechamiento del agua. Convendría, también, que hubiera un verdadero cambia en las estructuras económicas mundiales y unas nuevas relaciones en el comercio internacional que eliminaran la dependencia de los países subdesarrollados.

El hambre, un mal extendido
En el África moderna el hambre es un mal muy extendido. Muchos países del continente no están en condiciones de producir suficientes alimentos para su población. Por ello, sus habitantes están supeditados a las importaciones, para las que a su vez no se dispone de suficientes medios financieros.

Eso significa que dependen de la benevolencia de las naciones ricas industrializadas que les apoyan en forma de ayuda al desarrollo. Pero la ayuda al desarrollo no es meramente altruista, es también un negocio, ya que se devuelve con un pago de intereses continuo.

Algunos de los factores que sobre todo en la zona del Sahel han desempeñado una y otra vez un papel decisivo son las sequías, la aridez del suelo, ya de por sí muy seco, las oscilaciones del clima, la erosión y los ataques de parásitos, en especial las bandadas de langostas; todo ello produce la pérdida continua de las cosechas con catastróficas consecuencias para la población.

A esas condiciones naturales que el ser humano se ha visto obligado a afrontar allí desde siempre, se unen otras causas importantes de la escasez de alimentos, como es por ejemplo la inestabilidad política con enfrentamientos armados, sobre todo guerras civiles en las que el hambre se emplea intencionadamente como estrategia bélica. Pero también la corrupción y la mala economía unidas a una política comercial desastrosa para la agricultura africana son elementos clave del hambre y el sufrimiento de la gente.

En otras partes del continente negro también resulta entre tanto decisiva la epidemia de sida, que al diezmar a gran parte de la población trabajadora tiene efectos económicos sobre la agricultura y por lo tanto sobre la alimentación de los habitantes. Según datos de la ONU, desde 1985 han perecido 7 millones de agricultores en 25 países africanos; otros 15 millones de personas están amenazados de muerte.

Entre la sabana húmeda y el Sahara
La zona del Sahel abarca un territorio de 3 millones de km2. El cinturón seco se extiende desde el Atlántico hasta el mar Rojo y una pequeña franja del océano Índico. En esa zona se encuentran diferentes regiones (por ejemplo, el norte de Senegal, el sur de Malí) de diez estados: Senegal, Mauritania, Malí, Burkina Faso. Níger, Nigeria, Chad, Sudán, Etiopía y Eritrea, que, sin excepción, se cuentan entre los más pobres del mundo. El borde meridional de la zona del Sahel forma la sabana espinosa, que luego pasa a ser la sabana seca y después la húmeda, la cual se une finalmente por el sur a la selva tropical.

El borde septentrional de la zona del Sahel llega hasta el Sahara y tiene por tanto un clima cálido y seco. Según esta distribución, los diferentes territorios reciben más o menos precipitaciones, que oscilan entre los 20 mm. al norte y los 500 mm. al sur, sobre todo en época de monzón, de los meses de junio a septiembre.

Desde comienzos de la década de 1960, esas precipitaciones son cada vez menores y el Sahara avanza insidiosamente hacia el sur. La temperatura media es relativamente alta, unos 20 ºC, por lo que la escasa lluvia que cae en los pocos meses húmedos sufre una fuerte evaporación. La propia tierra absorbe muy poca humedad. Las consecuencias son las sequías, la pérdida de cosechas y el hambre.

Exceso de población y de pastoreo
Las escasas precipitaciones de las últimas décadas por una parte y la enorme explosión demográfica por otra, unidas a la existencia de ganados cada vez mayores, han causado un excesivo pastoreo en la ya de por sí parca vegetación. El número de reses, que ha aumentado intensamente, se come las pocas plantas con raíz incluida. Además, los animales pisotean el suelo duro y seco, que se hace más denso y por tanto más propenso a que el viento arrastre su capa superior; el desierto se expande.

De vez en cuando ha habido períodos más ricos en lluvia, por lo que los campesinos, que en principio eran nómadas, ya no se trasladan con sus ganados en pos de la humedad, como hacían en siglos anteriores, y en cambio se fían de las perforaciones de pozos.

También las zonas de cultivo se extienden cada vez más hacia el árido norte, haciendo necesario el riego artificial. Como consecuencia, también aquí se ha perforado una cantidad jada vez mayor de pozos y, lo que es peor, sin planificación, algo que con el paso del tiempo produce una reducción drástica del agua freática. El equilibrio ecológico de ese cinturón seco se ha alterado sensiblemente, lo que ocasiona el avance de la desertización, es decir, del Sahara. 3ntre 1968 y 1973 especialmente, así como de 1982 a 1984, esto condujo a la catástrofe.

El hambre y las enfermedades infecciosas costaron la vida a miles de personas. Muchos de los Tuareg que vivían en el Sahel se trasladaron al sur tras perder sus ganados y se instalaron en las míseras periferias de las ciudades del borde meridional de esa zona.

El sector agrícola en el mundo ha tenido en 2007 una producción record de 2.300 millones de toneladas, un 4% más que el año anterior. Desde 1961 la producción mundial de cereales se ha triplicado, mientras que la población se ha duplicado. Las personas consumimos menos de la mitad de esta producción mundial, la mayor parte se utiliza para consumo animal, y cada vez más, para biocombustibles.

«Hemos permitido que los alimentos sean transformados de algo que alimenta a las personas y les asegura el sustento, en una simple mercancía para la especulación y los negocios», indica Grain. La última gran hambruna de la franja del Sahel fue en 2005. Se trata de «emergencias cíclicas», predecibles, que no surgen por sorpresa y que pueden evitarse con los recursos que la humanidad tiene en el siglo XXI. Un asunto de ética y desarrollo humano.

Sin lluvia no hay cosecha ni dinero, sólo hambre: El responsable a nivel internacional de los programas de alimentación y de la distribución de Hambre en Sahel Africa alimentos es Naciones Unidas. Toda persona debería disponer diariamente de 2100 calorías.

En períodos de hambruna eso supone tener que llevar a los territorios afectados, con la mayor brevedad, toneladas de alimentos en forma de arroz o maíz, lentejas, alubias, aceite y cantidades más pequeñas de sal y azúcar. Ello crea, entre otras cosas, un gran problema de logística.

El transporte por los territorios en guerra es a menudo imposible por cuestiones de seguridad; la consecuencia es una inminente escasez de alimentos. Niños y ancianos sufren desnutrición crónica

. La situación es alarmante en Níger, pero también en Malí, Mauritania o Burkina Faso, y las reservas están agotadas.

En las últimas décadas no son tantas las personas que han muerto de hambre en sí, aunque debilitadas por el hambre y la continua desnutrición y a causa de las secuelas de infecciones como la tuberculosis, el tifus y últimamente el cólera han muerto cientos de miles. También ha muerto el ganado; sólo en Mauritania se perdieron 1,6 millones de reses y hubo que traer nuevos rebaños.

La zona del Sahel se ha extendido en los últimos años hasta las islas de Cabo Verde. El poder colonial portugués taló la madera de todas las islas dando lugar a la erosión del suelo, y donde no hay árboles cada vez llueve menos. También Gambia, antigua colonia británica, está amenazada por la desertización. Cada vez se pierden más cosechas.

La Desnutrición en África Causas del Subderarrollo y Hambre

Causas de la Desnutrición en África

ANTECEDENTES: El mundo poscolonial empezó a gestarse una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial y tuvo su gran momento inicial en 1947, con la independencia de la India. A partir de entonces, se vinieron abajo los fundamentos geopolíticos del orden colonial establecidos por Europa desde el siglo XVI. Pronto aparecieron algunas de las características más significativas del nuevo período: la ola de emancipación en Asia y África, los nacionalismos del Tercer Mundo que se cobijaron a la sombra de la política de bloques marcada por la Guerra Fría, el grupo de los Países No Alineados y la inmigración hacia los países industrializados.

La alternativa socialista al neoliberalismo occidental dio marcha a la primera etapa del movimiento anticolonialista, pero la caída del comunismo dejó paso al pesimismo poscolonial y a la teoría ejemplar, en muchos casos, de que modernización era igual a occidentaliza-ción. El subdesarrollo se convirtió en uno de los problemas estructurales más graves de la mayoría de los países africanos, asiáticos y sujetos a una asfixiante dependencia económica y social de los países más desarrollados.

A falta del colonialismo clásico, se impuso el neocolonialismo. La teoría poscolonial, utilizada como arma crítica a partir de la década de 1980, trató diversos aspectos de las sociedades que sufrieron el colonialismo y tuvo gran popularidad en los medios académicos de Estados Unidos, especialmente en los estudios de antropología, etnología, historia y literatura.

Las crisis cíclicas africanas: En los últimos años el epicentro de la crisis alimenticia el mundo en desarrollo se ha trasladado del sur de Asia continente africano. La sequía en África: Hacia mediados de la década de los años ochenta la situación adquirió dimensiones especialmente graves en los países del Sahel, Etiopía, Sudán y algunos Estados del sur de África.

África muere de hambre: Cuarenta millones de personas en África sufren de hambruna a consecuencia de las sequías que afectan al continente. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) los países del Cuerno de África y del sur del continente necesitan asistencia de manera urgente. Sólo en Etiopía y Eritrea entre 10 y 14 millones dependen de la ayuda internacional. Sólo en el cuerno de África hay más de 10 millones de personas afectadas. «Si los donantes responden con rapidez estamos a tiempo de evitar una catástrofe humana de graves proporciones», aseguró James T. Morris director del Programa Mundial de Alimentos.  «Si no se toman medidas, el año próximo asistiremos a una devastadora oleada de sufrimiento y muerte», (Fuente Consultada: 2002, BBC)

Según datos de la ONU, en la zona del Sahel el grado de autoabastecimiento alimentario se redujo del 98% al 65% en 1973 y al 55% en 1985. En la región saheliana, 4 de cada 10 niños y 6 de cada 10 mujeres embarazadas sufren anemia como consecuencia de la subalimentación crónica. En el año 1970 a cada africano le correspondía una media de 220 kg de alimentos básicos por año, mientras que ahora es sólo de 180 kg. Además, allí donde no se alcanzan formas de siniestro catastrófico, el hambre está presente de una manera «latente».

niños africanos comiendo

Conclusiones del Simposio Internacional sobre
«El hambre en los países afro-asiáticos; problemas pendientes de solución», celebrado en Praga en 1985


La falta de alimentos en el Tercer Mundo:
Entre los problemas socioeconómicos que hay que resolver en los países que se acaban de
independizar en las últimas décadas. destaca el de los alimentos por sus efectos particularmente dramáticos. Muchos datos la demuestran: en el mundo en vías de desarrollo hay más de 1.000 millones de personas que sufren hambre, desnutrición o subalimentación. mientras que el valor de los alimentos que se consumen, calculado en calorías per cápita y en contenido proteínico es. respectivamente, un 50% y un 100-200% más bajo que en los Estados capitalistas industrializados.

Sobre el fondo de la profunda desigualdad económica y social que existe en la mayoría de los países del área considerada, la penuria absoluta de alimentos hace que el hambre sea un fenómeno crónico que afecta a millones de personas, sobre todo a los sectores más pobres de la población. Veamos algunos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): a principios de los años setenta el total de los que sufrían hambre era de 400 millones, y en 1980 llegaba ya a los 500 millones.

A medio decenio actual esta cifra oscila entre los 600 y los 700 millones. Se toma como criterio de hambre el grado extremo determinado por el “nivel crítico» de las necesidades energéticas del organismo humano, es decir, un nivel mínimo que sólo permite subsistir al lado de la muerte por inanición.

Las causas del hambre

Muchos de los nuevos países que se independizaron en las décadas del 60 y 70 de las potencias coloniales europeas presentaban un cuadro desalentador, con una economía dependiente de la exportación de productos agrícolas y materias primas, una mínima industrialización, escasa infraestructura, altos índices de analfabetismo, elevado crecimiento demográfico, subalimentación, enfermedades… En medio de un clima internacional marcado por la Guerra Fría, estaban abocados irremediablemente a inclinarse por uno de los dos bloques mundiales. Alarmados por la situación en el mundo, sobre todo tras la guerra de Corea, tomaron la iniciativa de mantenerse alejados del enfrentamiento Este-Oeste. Poco a poco, la neutralidad pasiva se convirtió en un activo no alineamiento. El Tercer Mundo, término acuñado en la década de 1950 para marcar distancias con respecto a los otros dos mundos, el capitalista y el comunista, engloba a los países menos desarrollados de África, Asia y Latinoamérica.

[…] Las causas que impiden dar solución al problema alimenticio hay que buscarlas en la dependencia económica respecto a los centros capitalistas, en las crisis cíclicas que sufre el sistema capitalista y en la explotación de sus recursos humanos y naturales con medios neocolanialistas. Uno de los obstáculos más serios que imposibilita el autoabastecimiento alimenticio del Tercer Mundo es la división del trabajo, en la esfera de la producción de alimentos, entre los Estados capitalistas industrializados y los países en desarrollo. Alrededor de 100 consorcios transnacionales controlan, de hecho, todo el agrobusiness, y tienen la agricultura de decenas de países sometida a sus intereses.

Como resultado, la agricultura del Tercer Mundo produce mercancías que no pueden cubrir las necesidades alimenticias de la población, pero que tienen una fuerte demanda en el mercado capitalista mundial. He aquí lo que escribe el experto norteamericano Albert L. Huebner: “Existe la opinión de que África es una especie de esponja que sólo puede subsistir gracias a la ayuda alimenticia masiva y directa del exterior. Pero, de hecho, es una fuente rica y perenne de productos que consumen diariamente los países desarrollados: carne, legumbres, té, café, cacao, azúcar e incluso flores naturales para adornar las mesas de las comidas”.

La situación de subdesarrollo imperante en muchos países del Tercer Mundo se debía tanto a la ausencia de estructuras económicas y sociales adecuadas para el desarrollo como ala dependencia económica y social heredada de la etapa colonialista. A ello se sumaba la falta de cuadros dirigentes experimentados, el poco peso de las clases medias y la inestabilidad política. Por si fuera poco, el Tercer Mundo se convirtió con frecuencia en el escenario de las rivalidades y conflictos que enfrentaban a las grandes potencias.

El hambre en el mundo: La FAO considera que el mínimo alimenticio vital para un individuo adulto está en torno a las 2.500 kilo/calorías y los 60 gramos de proteínas diarias y que son imprescindibles al menos 1.500 kilo/calorías diarias para mantener la vida. En más de 60 países del mundo, las calorías disponibles son inferiores a las mínimas necesidades de superviviencia. En 1989, el suministro diario apenas llegaba a las 1.700 kilo/calorías en países como Mozambique, Etiopía o Chad, mientras en los países ricos, superaba las 3.400. Los países donde existen estos problemas están situados en el área del Tercer Mundo y la inmensa mayoría corresponden al continente africano.

Fuente Consultada:
Revista TIME – Historia del Siglo XX – La Descolonización de África –