La Sociedad En La Década del 60

Punks Nuevos Modelos Culturales del Siglo XX

Punks:Nuevos Modelos Culturales del Siglo XX

TEMAS TRATADOS:

1-Los Guardias Rojos
2-Los Hippies
3-Los Hikikomoris
4-Los Hakers
5-Los Punks
6-Los Ravers

Donde no hay futuro no puede haber pecado. Somos las flores del vertedero de basura. Somos el veneno en su maquinaria humana. No hay futuro para ti. No hay futuro para mí    . (“God Save the Queen”, The Sex Pixtols)

(Sid and Nancy (A. Cox, 1986) es un filme que narra la historia) de la pareja más famosa de la música punk: Sid Vicious y su novia Nancy Spungen. En el verano de 1976, poco después de la explosión de los Sex Pistols, había nacido en Londres, en los barrios sur-occidentales y alrededor de King’s Road, un nuevo estilo sincrético bautizado con el significativo nombre de punk (literalmente: persona o cosa de calidad inferior).

La Gran Bretaña de mediados de la década de 1970 distaba mucho de ser aquel estado del bienestar, paraíso de la libertad, que había dado lugar a las felices sub culturas surgidas en el swinging London de la década de 1960. La crisis del petróleo había dado un toque de alerta a las sociedades industriales avanzadas y había cuestionado su fe en el progreso indefinido. (imagen izquierda: Sex Pistols

Aunque la “decadencia” de Inglaterra no había llegado a afectar la credibilidad de la monarquía y del sistema parlamentario, se anunciaban malos tiempos para la lírica y buenos para las políticas conservadoras (M. Thatcher estaba a la vuelta de la esquina).

En los suburbios urbanos empezaban a manifestarse disturbios étnicos, como los que tuvieron lugar en 1976 en el carnaval de Notting Hill, tradicional y pacífico festival del multiculturalismo.

Los jóvenes fueron los primeros en padecer los efectos de la recesión económica y de los recortes sociales: la vida era cada vez más cara, las oportunidades laborales menores y la institución escolar estaba cada vez más desprestigiada. El punk surgió cuando las oficinas del paro se colapsaron. La crisis se deja notar también en el terreno estrictamente musical. A mediados de la década de 1970, el rock estaba estancado en una crisis de creatividad: la mayor parte de los grupos pop habían suavizado su música y su mensaje, y muchos habían caído en el comercialismo, pasando a engrosar el star system.

A su vez, los mass media habían engendrado la disco-music que se podía escuchar en las cadenas musicales y en las grandes discotecas. Una figura sirve para señalar esa evolución: el glamrock representado por un David Bowie con una música progresivamente tecnificada, una imagen sofisticada y sexualmente ambigua y un mensaje cada vez más desclasado y despolitizado. Es en este contexto en el que hacen su aparición los Sex Pistols. Formado en 1975, los “Pistolas Sexuales” debutaron a principios de 1976 y pronto atrajeron la atención pública con su música distorsionada, sus atrevidos atuendos y sus actitudes provocativas.

Explorando la simplicidad del primer rock’n’roll, los Pistols hacían una música áspera, saturada de sonidos impuros. El ritmo acelerado y el volumen elevado se combinan con letras iconoclastas y apariciones en directo que son todo un espectáculo, que llaman a la destrucción de todo lo que les molesta y a la autodestrucción como forma de acceder al fin del mundo y a la redención. En abril de 1976 Johnny Rotten abandonó el escenario de un concierto para participar en una riña entre el público; en septiembre una chica es cegada por una botella de cerveza lanzada durante un festival, lo que precipitó una campaña de pánico moral hacia el punk; en diciembre los Sex Pistols suscitan un gran escándalo al utilizar palabras obscenas en un programa televisivo de la BBC; en enero de 1977 provocan un incidente en el aeropuerto de Heathrow, al ponerse a escupir y vomitar.

El clímax llega el 7 de junio de 1977, día del Jubileo de la Reina, cuando cantan bajando por el Támesis un provocador God Save the Queen y arrojan excrementos al retrato de la monarca. Mientras tanto, sus discos han sido censurados, sus conciertos prohibidos y sus apariciones públicas controladas. Cuando el grupo se disuelve, en 1978, han grabado sólo 5 discos, pero el imaginario punk dispone de una amplia galería de imágenes y símbolos con los que armar una subcultura. Para Dick Hebdige (1979), el punk contenía los reflejos distorsionados de las más importantes sub culturas británicas de posguerra. En el ámbito musical, retomaba elementos provenientes de David Bowie y del glitter-rock, del proto-punk americano (Ramones), del rock londinense de inspiración mod, del rhythm and blues, del soul, del reggae.

Esta alianza de tradiciones musicales diversas y aparentemente incompatibles encontraba una ratificación en un estilo de vestir igualmente ecléctico, que reproducía el mismo tipo de cacofonía en el ámbito visual: tupés y cazadoras de cuero rocker, pelo corto estilo mod y espectaculares mohicanos, mocasines y botasskinhead, pantalones de tubo y calcetines de colores vivos, nomadismo y suciedad hippies, candados y correas sado-maso, etc.

Este conjunto de cosas literalmente “prendidas” con alfileres e imperdibles se convirtió en el altamente fotogénico fenómeno conocido como punk, que procuró a la prensa amarilla una reserva de material sensacionalista y a la prensa de calidad un catálogo de ejemplares rupturas de los códigos, suscitando una curiosidad popular tan aterrada como fascinada.

Ello explica su capacidad para convertirse en síntoma de todo un conglomerado de problemas contemporáneos. La mayor parte de los “actores” punk provenían de ambientes urbanos populares; la estética del movimiento, la retórica de la autodestrucción, de la agresividad, reflejaban una identidad proletaria; la actitud anti-intelectual y el aparente desencanto vital —no future—, le alejaban de las venas contestatarias vigentes en la década anterior; las formas y contenidos del movimiento proseguían la tradición de las sub culturas obreras británicas de posguerra. Sin embargo, los punks tendieron a actualizar buena parte de las características de los movimientos juveniles de clase media, acercándose progresivamente a una identidad contracultural.

A través de los Who y de Clash, el punk conectó con el cine underground y el arte de vanguardia. Recuperando la vena ácrata, captó elementos del surrealismo y del dadá. Como la contracultura de los años sesenta, el punk experimentó un proceso de fusión que conllevó, por una parte, la difusión masiva de alguno de sus elementos (incluyendo una tendencia hacia la comercialización) y, por otra parte, su fisión en diversas corrientes (punk-rock, hardcore, tecnopunk, etc.) que exploraban soluciones simbólicas implícitas en elprotopunk (la solución consumista, la solución anarquizante y la solución futurista).

Estas tendencias pueden ordenarse según dos grandes polos: el expresivo (máscara y carnaval) propugnó el discurso de la autodestrucción, el nihilismo cínico, las drogas, la sofisticación de peinados, tatuajes y baile; el polo activista (anarquía y contestación) lo conectó con múltiples iniciativas político-culturales, del anarquismo a los squatters, de la protesta antirracista y antimilitarista al videoarte. Años después, los cyberpunk estarían también en los inicios de las cibercultura.

Fuente Consultada: Historia Universal Fin de Siglo Las Claves del Siglo XXI y Wikipedia

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