Las Normas de Trabajo Siglo XIX

Concepto de Trabajo Resumen Las Clases Hecho Economico e Historia

Resumen Sobre Concepto de Trabajo
Las Clases, Historia y Hecho Económico

Concepto Básico de Trabajo: La actividad que realiza el hombre para procurarse los bienes necesarios para satisfacer sus necesidades, modificando las condiciones que le han sido impuestas por la Naturaleza constituye el trabajo.

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Introducción: El hombre es un ser con necesidades. El concepto de necesidad le es inmediato e impuesto. Tanto para subsistir como para realizarse y perfeccionarse, el hombre necesita continuamente de algo que tiene que encontrar fuera de sí mismo y tiene que encontrarlo con cierta cantidad de esfuerzo propio o trabajo.

Se da una necesidad cuando entre lo que se es o lo que se posee y lo que se quiere ser o se quiere poseer hay un desequilibrio. Y como el hombre es un ser racional, ese desequilibrio adoptará normalmente la forma de desequilibrio que generará un deseo.

La economía admite las necesidades como deseos alcanzables; satisfacer una necesidad supone para ella la desaparición de ese deseo para un restablecimiento del equilibrio.

El origen de las necesidades puede responder a cualquiera de los siguientes factores.

• Una exigencia biológica de reposición de energías que el organismo gasta constantemente para mantener su normal funcionamiento.

• El deseo —muy humano— de buscar la perfección en todos los aspectos posibles de la vida.

• Un factor de tipo social o ambiental, ya que la evolución de la civilización entraña, a la vez, un aumento de los bienes y servicios que el hombre precisa para satisfacer sus necesidades —que incrementan progresivamente—. Por ello se puede afirmar que el número de necesidades es infinito.

Según estas premisas, algunos especialistas dividen las necesidades en necesidades de subsistencia o fisiológicas y necesidades de civilización o sociales (artificialmente creadas). Puede deducirse la relatividad de las necesidades, ya que el ideal al que se aspira, es decir, el concepto de bienestar, no es uniforme para todos los hombres.

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El ingreso desde el punto de vista económico: El hecho económico, que es, sin duda alguna, un hecho humano, está referido a la actividad del hombre que se origina en la existencia de necesidades y de la escasez de recursos o medios para satisfacerlas. (mas abajo seguimos este tema)

La escasez es el elemento básico para que pueda concebirse una actividad económica, dado que si los bienes.no fueran escasos, es decir se encontraran en cantidad suficiente y disponible para la satisfacción de las necesidades del hombre, no sería necesario la realización de ningún esfuerzo o sacrificio y, por lo tanto, no existiría una actividad que tienda a obtenerlos.

Al referimos a la escasez, no hacemos otra cosa que establecer una relación entre la cantidad disponible de bienes y las necesidades que deben ser satisfechas con los mismos. En consecuencia no tenemos en cuenta aquellos bienes que por ser abundantes se encuentran a disposición de todos y no son propiedad de nadie (aire, agua, etc.)

Pero para que un bien no requiera actividad económica alguna para procurárselo no sólo significa su abundante existencia en la Naturaleza sino también, aunque exista en cantidades limitadas, carecer de la aptitud para satisfacer alguna necesidad del hombre.

De lo expresado puede deducirse, entonces, que el hombre desarrolla una actividad en procura de la obtención de bienes o servicios para satisfacer sus necesidades, en tanto esos bienes no sean abundantes y deba realizar un esfuerzo o sacrificio para obtenerlos.

La obtención de dichos bienes es un acto económico que se conoce como ingreso y su aplicación a la satisfacción de sus necesidades, representa el consumo de dichos bienes y servicios.

El esfuerzo tendiente a procurarse dichos ingresos se realiza en el hombre común por medio del trabajo, que es una actividad de carácter personal y, en el caso de determinadas organizaciones sociales como la empresa, merced a la actividad personal del empresario (titular de la empresa), de los trabajadores que emplea bajo su dependencia y del capital o elementos que utiliza para llevar a cabo la actividad propuesta.

La Escasez:

La experiencia demuestra que el hombre no sólo tiene variadas necesidades, sino que además, en muchísimas ocasiones, entre las necesidades que debe satisfacer y los medios precisos con que cuenta para ello hay un desequilibrio. Es decir, que los medios son escasos respecto a los fines que con ellos hay que alcanzar.

Entre los medios precisos para la satisfacción de sus necesidades uno es el tiempo que el hombre ha de dedicar para producirlos, ya sea con su esfuerzo o con su trabajo. Sin duda, tanto el tiempo como el trabajo son escasos. A este último —además de requerir un tiempo— se opone la necesidad del descanso.

Pero no sólo son los medios relativamente escasos, sino que además, en la inmensa mayoría de los casos, son también susceptibles de usos alternativos. Es decir, se trata de unos medios que pueden ser empleados para la satisfacción de varias necesidades.

Por ejemplo, un terreno puede dedicarse a la construcción de viviendas, de una planta industrial o de una vía de comunicación, o bien puede emplearse para el cultivo de trigo o patata, etcétera. Que el trabajo humano, medio básico para la satisfacción de las necesidades, tiene múltiples posibilidades de utilización, es un hecho claro y evidente.

La Elección:

Existe una multiplicidad de fines a alcanzar, es decir, de necesidades a satisfacer, que pueden ser jerarquizadas a partir de su importancia o del deseo que provocan; por otra parte, también existe una limitación de los medios y del tiempo para atender a aquellas necesidades. Esta es precisamente la base del problema económico, la esencia del hecho económico.

El hombre, como ser racional, tiene que utilizar medios disponibles y susceptibles de usos diversos de la manera más acertada posible en la perspectiva de obtener el máximo beneficio de esos medios, que en ocasiones son limitados. El principio racional que debe regir el comportamiento humano es el de ¡a óptima utilización de los recursos —escasos—, una vez realizada una jerarquización de fines.

Afirmar que el objeto de la economía es el estudio de un determinado tipo de actos humanos, es decir, el estudio de las opciones que se pueden tomar cuando los medios son escasos, no es totalmente cierto. Sería más propio decir que el objeto de la economía es un aspecto determinado de los actos humanos.

La expresión actividad económica es un término útil y cómodo y se usará continuamente; pero teniendo en cuenta que, por ser una abstracción, no se da como tal en la realidad. El mismo acto humano desarrolla, además del aspecto económico, otros aspectos; jurídico, social, político, etc.

El problema económico así entendido es anterior e independiente del sistema socioeconómico y político en el que se organiza y estructura la convivencia humana.

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Concepto:EL TRABAJO

Como decíamo al inicio, el TRABAJO es la actividad que realiza el hombre para procurarse los bienes necesarios para satisfacer sus necesidades, modificando las condiciones que le han sido impuestas por la Naturaleza constituye el trabajo.

El trabajo presenta para el hombre dos características fundamentales que suponen:

— La realización de un esfuerzo para vencer las condiciones de la Naturaleza.

— Un sacrificio o privación de su menor esfuerzo a través del ocio o el descanso.

El trabajo se clasifica como económico cuando se efectúa, en todo o en parte, con vistas a algún bien distinto del placer directamente derivado del mismo. Sin embargo hay que destacar que la ociosidad también es penosa a veces.

Muchas personas trabajan más de lo que harían si consideraran sólo el placer resultante del trabajo; pero cuando se goza de buena salud, el placer es mayor que la fatiga, aun cuando el trabajo se realice mediante remuneración.

Naturalmente, la definición es elástica; un agricultor que trabaja en su jardín al anochecer piensa, principalmente, en el fruto que obtendrá de su trabajo; un mecánico que regresa a su hogar después de un día de duro trabajo halla un positivo placer en cultivar su jardín, pero tiene también en cuenta el fruto que obtendrá de su esfuerzo; en cambio un rico que haga lo mismo, aunque se sienta orgulloso de hacerlo bien, se preocupará probablemente muy poco del ahorro pecuniario que el cultivo personal de su jardín pueda reportarle. (Jevons)

Muchas veces nos preguntamos si no existen en la Naturaleza bienes que el hombre pueda proporcionárselos sin trabajo alguno; sin embargo, no existen riquezas naturales que en alguna medida no requieran la intervención del trabajo del hombre.

Gide indica con claridad que esto resulta de la etimología misma de la palabra producto: productum = sacado de algún sitio.

Y, ¿quién, sino la mano del hombre, había de haberlo retirado? Para que los frutos puedan servir a la satisfacción de nuestras necesidades, aun los que por sí misma nos da la Naturaleza: piñones, bananas, dátiles, o todos los crustáceos y mariscos que en Italia son llamados frutti di mare, preciso es aún que el hombre se tome la molestia de recogerlos.

Breve Historia de los Regímenes del Trabajo

El origen del trabajo se remonta a la industria de familia o doméstica, que tuvo su desarrollo en las sociedades primitivas y se prolongó hasta comienzos de la Edad Media.

Los hombres se encontraban divididos en pequeños grupos autónomos que no producían más allá de lo que reclamaban sus propias necesidades; tales grupos se constituían por miembros de una sola familia, entendiéndose como tal a la familia patriarcal que iba aumentando con elementos extraños a ella, como los esclavos convertidos posteriormente en siervos.

Dicho tipo de organización social se desarrolló también en Roma, donde los esclavos ejercían toda clase de oficios para los opulentos señores de la época; posteriormente los señores feudales tenían para el mismo fin a los siervos que constituían la verdadera fuerza del trabajo en la Edad Media.

A esta primera gran manifestación del trabajo organizado le sigue el éxodo constante de cierto número de individuos que se van aparando de esos grupos comunes y se convierten en trabajadores especializados, o sea, artesanos, y dado que no poseen medio alguno, salvo sus rudimentarios instrumentos de trabajo, ofrecen sus servicios de puerta en puerta constituyendo el grupo de trabajadores ambulantes.

Estos trabajadores ambulantes no son asalariados en el concepto actual de la palabra, pues no se encuentran subordinados a patrón alguno, sino que prestan sus servicios al público en general; manifestaciones de este tipo pueden ser equiparadas en la actualidad al caso del afilador, deshollinador, sillero, etc.

A medida que va avanzando la civilización, el trabajador ambulante se convierte en artesano sedentario, establecido con negoció propio, y el régimen corporativo lo llama maestro; requiere para su ayuda el concurso de miembros de su familia o aprendices.

Esta artesanía es una de las características del trabajo durante la Edad Media; en esta etapa el artesano no trabaja más que por encargo y produce con sus ayudantes para un mercado sumamente reducido.

La expansión del mercado local, como consecuencia del mayor contacto entre los pueblos, provoca la necesidad de incrementar la producción e independizar dicho proceso de comercialización o contacto con los consumidores.

Nace entonces el intermediario para la colocación de los productos, interviniendo éste también en el suministro de materia prima a los artesanos, llegando en muchos casos al arriendo de las herramientas de trabajo.

Poco a poco el artesano se convierte en un asalariado y el intermediario o contratista en patrono, situación que se consolida cuando este último reúne a los artesanos en un mismo local de su propiedad.

No puede decirse que el régimen del artesanado haya desaparecido totalmente dentro de las actuales manifestaciones laborales, si bien sólo es posible encontrarlo en pequeños comerciantes que generalmente se dedican más a realizar reparaciones que a fabricar elementos o cosas. Tal el caso de los cerrajeros, pintores, relojeros, electricistas, etc.

Con la aparición del patrono por un lado y el nacimiento de los asalariados por otro surge el régimen corporativo, que comienza a sentar las bases de las primeras asociaciones obreras para la defensa de salarios y el acercamiento de las relaciones entre los trabajadores.

Lógicamente que el régimen corporativo imponía a los obreros una serie de restricciones a su libertad individual al par que los protegía, y es necesario avanzar bastante tiempo en la historia para en-contrarríos con el asalariado tal como hoy lo conocemos.

Sin duda alguna que ha sido el extraordinario progreso industrial el que ha modificado profundamente las condiciones de trabajo, la forma de prestación de la mano de obra y las garantías de contratación.

Cierto es que cada vez se ha limitado la autonomía del trabajador para la prestación de sus servicios a los patronos, pero no es menos cierto que tanto las asociaciones de trabajadores como el Estado han sido los más fervientes defensores del hombre desamparado que por su debilidad económica se entregaba al primer postor.

Clases de Trabajo

El trabajo puede ser clasificado desde distintos puntos de vista de acuerdo a las características bajo las cuales se realiza; sin embargo nosotros nos hemos de referir a sus aspectos fundamentales dividiéndolo:

1º) Según quien lo realiza, en cuyo caso puede ser:

INDIVIDUAL o sea el efectuado por una sola persona.

COLECTIVO o sea el que se realiza por dos o más personas, abarcando esta clasificación desde el simple trabajo de un taller hasta el que se efectúa en las grandes empresas.

2º) Según la tarea que se efectúa, o sea:

INTELECTUAL cuando el hombre pone en juego los recursos de su propia inteligencia.

MATERIAL cuando el trabajo se realiza en razón de la fuerza o habilidad puesta por el hombre.

Sin embargo esta clasificación no es absoluta pues en ambos casos se complementan; solamente son definibles en forma independiente por la mayor aplicación de uno de tales aspectos.

3º) Según la actividad desarrollada, dando lugar a su clasificación en múltiples ramas, oficios o habilidades.

Muchos adoptan también las siguientes clasificaciones aun cuando con ciertas limitaciones puedan ser equiparadas a ésta:

— Trabajo de dirección y trabajo de ejecución

— Trabajo calificado y no calificado

4º) Según la relación existente hacia quien se realiza, puede ser:

INDEPENDIENTE o por cuenta propia como el caso del empresario o profesional.

EN RELACIÓN DE DEPENDENCIA cuando el trabajo se efectúa por cuenta ajena bajo las órdenes de otra persona o empresa.

Respecto de esta última característica del trabajo las distintas legislaciones han establecido normas protectoras a quien lo realiza, denominándolo con el nombre genérico de trabajador.

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EL HECHO ECONÓMICO: Centrado el problema económico en la escasez y la elección con criterio de racionalidad, las cuestiones básicas a analizar se reducen a tres: qué, cómo y para quién producir.

QUÉ PRODUCIR: Como consecuencia de la» escasez, y al no poder atenderse a todas las necesidades en toda su intensidad y amplitud, surge la obligación de seleccionar los fines o bien las necesidades, o al menos señalar el nivel al que van a ser atendidos cada uno de los fines.

Esto supone, naturalmente, una jerarquización de los mismos según la importancia atribuida a cada necesidad. Es lo mismo decir qué necesidad se va a satisfacer, que precisar el qué se va a producir, ya que lo uno comporta lo otro.

CÓMO PRODUCIR: Si ia actividad económica ha de ser racional, lo que se quiere producir (las necesidades que se quieren satisfacer) hay que producirlo con un gasto mínimo de recursos, lo cual es lo mismo que afirmar que habrá que utilizar los recursos de la mejor manera posible para que el rendimiento sea máximo, es decir para que se satisfagan el mayor número de necesidades. Este «cómo hay que producir» tiene tres aspectos diferentes:

Seleccionar la técnica: Hay que seleccionar la técnica económica más apta, entendiendo por técnica, en un sentido amplio, la combinación de factores productivos.

Elegir el lugar: Hay que elegir el lugar más apto para la producción; no es lo mismo, por ejemplo, ubicar una planta siderúrgica junto a los yacimientos de carbón, que junto a los de mineral de hierro, o junto a ¡os centros consumidores. La localización crea problemas de transporte (que también es una actividad económica), que pueden encarecer indebidamente el producto, lo que equivale a provocar un despilfarrp de recursos.

Fijar el tiempo: Hay que fijar también cuál es el tiempo más óptimo para la producción de cada bien. El tiempo es una variable importante en economía. Recuérdese, por ejemplo, que el interés que se paga al capital (un elemento del costo de producción) depende del tiempo.

PARA QUÉ PRODUCIR: En el estadio actual del desarrollo económico, la actividad económica es también una actividad social. Los procesos productivos requieren la colaboración de distintos elementos o de diversos grupos sociales; es preciso, entonces, una distribución de lo producido colectivamente entre los productores, directos o indirectos. El problema de la distribución se considera una parte muy importante del problema económico general.

Fuente Consultada:
Economía y Contabilidad Para 3º Año del Ciclo Básico Unificado de Apolinar E. García Editorial Sainte Claire
Enciclopedia Universal de Ciencias Sociales – La Economía – Editorial Océano

Historia del Transporte de Cargas Hasta el Ferrocarril

HISTORIA DEL TRANSPORTE DE CARGAS HASTA EL PRMER TREN A VAPOR

Al dominar la energía, al explotar las materias primas, al construir cosas o alimentar gente, el progreso ha estado siempre estrechamente relacionado con los adelantos del transporte. Por ejemplo, ninguna cantidad de energía muscular sería capaz de llevar centenares de toneladas de material de Buenos Aires a Córdoba en diez horas, pero una locomotora moderna lo hace con facilidad.

El hombre puede usar madera como materia prima para construir carros que van a ser arrastrados por caballos, pero debe aprender a usar el hierro antes de construir locomotoras. Al edificar una choza de barro, un hombre puede acarrear los materiales por sí mismo, pero un rascacielos exige enormes vigas que se pueden transportar sólo por medios mecánicos. En el problema de la alimentación, la falta de transporte hacía depender antes a cada localidad de sus propias cosechas, mientras que hoy las facilidades de transporte les dan a los habitantes de cada lugar la posibilidad de comer alimentos producidos en cualquier parte de la tierra.

transporte miscular de cargas

Las ilustracion superior representan algunos de los métodos principales que los hombres han usado en distintas épocas para simplificar el problema de mover cosas. Los de la primera ilustración están valiéndose, como lo harían los de la Edad de Piedra, tan sólo de la fuerza de sus músculos. Pero también denotan cierto ingenio. Uno de ellos, al colocar un bulto sobre su cabeza, no sólo se ha asegurado de que el peso está parejamente distribuido sobre todo su cuerpo, sino que se ha dejado también ambas manos libres para poder abrirse camino a través de la jungla.

Los otros dos han atado cuerdas a sus cargas, de modo que pueden inclinarse hacia atrás y usar su propio peso para transportarlas, en vez de agacharse incómodamente para arrastrarlas.Los tres hombres de la primer ilustración  están transportando unas 50 toneladas; los mismos no llegarían a arrastrar 500 kilos por tierra.

historia del transporte

En las ilustracion siguiente nadie está sosteniendo peso alguno. En ambos casos, el agua soporta el peso del bote y de su carga, y el único problema es que éste siga la dirección requerida. En un caso esto se consigue utilizando remos; en el otro, sogas. No es extraño que a través de la historia los hombres hayan preferido el transporte por agua al transporte por tierra siempre que tuvieron que mover pesos realmente considerables.

historia del transporte de carga por el agua

Cuando el hombre tuvo que mover grandes cargas por tierra, se valió de los animales. Hoy todavía usamos caballos para atravesar caminos difíciles, fuertes perros para arrastrar trineos por el hielo, elefantes para que separen la maleza con sus colmillos y transporten pesados troncos con sus trompas, y hasta no hace mucho se hacía arrastrar trineos cargados a los caballos en zonas sin caminos. En estos casos, también, el hombre ha usado su ingenio.

Siempre que le fue posible ideó arneses para facilitar a los animales su labor, evitándoles fatigas innecesarias, y unció varios animales juntos a fin de hacerles compartir el esfuerzo de tirar de una carga pesada. Puso a los trineos lisos patines capaces de reducir al mínimo la fricción que se debía vencer.

Las ilustracion de abajo muestran medios de transporte que aprovechan las fuerzas naturales en vez de los músculos. La balsa no está solamente sostenida por el agua sino también empujada por la corriente. El barco de vela está sostenido por el agua y movido por el viento que hincha las velas. El trineo alpino, con su pesada carga, es impulsado pendiente abajo enteramente por la fuerza de la gravedad; su conductor sólo debe guiarlo.

Las láminas de abajo representan cuatro etapas en el desarrollo de la rueda, gran invento que hizo el transporte por tierra más fácil al reducir los efectos de la fricción y al permitir mover cargas por toda clase de superficies duras.

tipos de ruedas historia

Debajo de cada rueda se ve la figura de los vehículos que la usaron: un carro alema´n, un carro romano, una diligencia del siglo XVIII y de primeros autos del siglo XX.

Disminuir los efectos de la fricción ha sido siempre uno de los grandes problemas para el transporte por tierra. Las ruedas lo solucionaron, en parte, especialmente cuando los carreteros aprendieron a hacerles llantas con aros de hierro. Pero se necesitaba algo más: una superficie lisa para que las ruedas pudieran deslizarse.

Hasta hace poco más de un siglo, ni los mejores caminos mantenían su superficie dura y lisa durante mucho tiempo. Muy pronto se ponían barrosos, anegados y llenos de surcos. Pero por lo menos en una industria, en la cual grandes pesos debían moverse continuamente, los ingenieros encontraron la manera de resolver el problema. Desde el siglo XV muchas minas de carbón fueron equipadas con largos rieles paralelos, a lo largo de los cuales los hombres o caballos podían arrastrar fácilmente pesados vagones provistos de ruedas con pestaña.

Ciertos motores de vapor se hicieron por vez primera a fines del siglo XVII y comienzos del XVIII, y entre los inventores estaban: Dionisio Papin, francés; Fernando Berbiest, flamenco, y dos ingleses, Savery y Newcomen. Pero casi todos los primitivos motores de vapor estaban destinados a hacer funcionar bombas y eran en cambio inapropiados para las locomotoras. Todos funcionaban por el principio de bombear vapor primero dentro de un cilindro, para expulsar el aire, y luego enfriarlo, de tal modo que se condensara en agua y dejara un vacío.

La presión de la atmósfera exterior luego movía el extremo de una palanca, colocada dentro del cilindro, hacia abajo, y de este modo elevaba el otro extremo que, provisto de un recipiente, levantaba agua de un pozo o una mina anegada.

James Watt mejoró el diseño del motor de vapor de Newcomen, conectándole un condensador. En lugar de tener que enfriar todo el cilindro, era necesario enfriar sólo el pequeño condensador. El motor de Watt no sólo ahorraba combustible, sino que funcionaba más velozmente que el de Newcomen —lo suficiente como para mantener una rueda girando. Pero todavía no era el más apropiado para impulsar una locomotora, porque un condensador requiere una constante provisión de agua fría.

Watt mismo y hombres como Guillermo Murdock, que trabajaba con él en la fábrica Boulton, y Watt, en Birmingham, pronto advirtieron que la manera de mejorar sus motores era abandonar el uso de vapor condensado y utilizar directamente la presión del vapor. Bastante antes de fines del siglo XVIII, pudieron construir motores en los cuales el vapor empujaba un extremo de un pistón y, cuando éste se movía, cerraba una válvula y abría otra, de manera que el vapor presionara contra su otro extremo, impulsándolo de vuelta otra vez.

progreso del ferrocarril

Hacia 1802, Murdock y Ricardo Trevithick, un hombre con amplios conocimientos de los motores de vapor usados para bombear en minas de estaño en Inglaterra, habían hecho locomotoras realmente satisfactorias. (Una locomotora de vapor había sido construida 40 años antes por el francés Cugnot, pero ésta podía funcionar sólo durante un cuarto de hora y viajando a menos de 4,5 kilómetros por hora.) Un poco más tarde del triunfo de Murdock y Trevithick, muchos inventores crearon nuevas locomotoras, pero ninguna logró tanta fama como la «Rocket» de Jorge Stephenson, que en 1829 transportó carga a casi 45 kilómetros por hora.

Veinte años después, una red de ferrocarriles se extendió por toda Inglaterra, y mucho antes de terminar el siglo XIX la mayor parte de los grandes sistemas ferroviarios eran ya realidad.

Con el tiempo nacieron los proyectos de grandes ferrocarriles transcontinentales que unen las costas este y oeste de América del Norte, y que aceleraron la colonización del lejano oeste estadounidense. Famosa obra, hasta nuestros días,  fue la ruta del Transiberiano, que une a Vladivostok con Moscú, recorriendo más de 8.000 kilómetros. Otros ferrocarriles conectan a Moscú con Varsovia, Berlín, París y otras capitales.

Fuente Consultada:
El Triunfo de la Ciencia La Máquina a Vapor Globerama Edit. CODEX

El Desarrollo Económico de Estados Unidos Siglos XIX y XX

HISTORIA DEL PROGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

La Guerra de Secesión
Las trece colonias inglesas de América del Norte proclamaron su independencia el 4 de julio de 1776. Al año siguiente se formó una Confederación denominada «Estados Unidos de América».

Finalizada la guerra emancipadora, la desorganización y la pobreza amenazaban con hundir al nuevo país en la anarquía; era necesaria la creación de un gobierno central y, con este propósito, se reunieron en Filadelfia los delegados de toda la Unión.

En 1787 la Asamblea proclamó una Constitución republicana, y en esa forma quedó organizado definitivamente el país. Jorge Washington fue ele gido Presidente.

A los primeros Estados se les unieron otros —voluntariamente o por conquista—, mientras la inmigración europea aumentaba gradualmente la población de la joven república.

La colonización del Oeste acrecentó el número de Estados y también llevó a su punto más grave el problema de la esclavitud, defendida en la región agrícola del Sur como necesidad económica.

george washington presidente de ee.uu.

Washington gobernó por dos períodos legales (1789-1797). Le sucedió John Adama (1797-1801) y luego llegó al poder Tomás Jetterson (1801-1809), cuyo mayor acierto fue la comprn a Napoleón Bonaparte de Luisiana, cedida, a Francia por España. Esto duplicó la extensión del  país.

El problema, que dividió a la opinión pública norteamericana, se encauzó en dos grandes partidos antagónicos: el Republicano o antiesclavista y el Demócrata o proesclavista.

El descontento motivó que los Estados del Sur (secesionistas) decidieran separarse de los del Norte (unionistas), luego que el republicano Abraham Lincoln fue elegido Presidente para el período 1861-65. El gobierno central declaró rebeldes a aquellos Estados, y esto motivó el comienzo de la llamada Guerra de Secesión entre los nordistas y sudistas.

Abraham Lincoln

Después de una terrible lucha de cuatro años (1861-65), que causó gravísimos daños al país, la victoria correspondió a los del Norte y la esclavitud fue abolida en el Sur.

La gran inmigración
Estados Unidos superó con rapidez los daños causados por la cruenta guerra de Secesión, debido a sus grandes recursos en hierro, carbón y petróleo, como también al oro, que se extraía de los ricos yacimientos de California. Un país con esas posibilidades fue motivo de atracción para el inmigrante europeo, en una época propicia pues el exceso de pobladores del viejo continente buscaba nuevas tierras para establecerse.

Se calcula que entre los años 1870 y 1910 llegaron a los Estados Unidos 20 millones de inmigrantes. Los anglosajones y los germanos eran mayoría al principio, pero con el correr del tiempo más de la mitad de los entrados a país eran latinos —particularmente italianos—, judíos y eslavos.

Inmigrantes Europeos

Inmigrantes Europeos LLegan a EE.UU.

Esta gran corriente inmigratoria representó un problema porque el gran aluvión humano podía convertir a la nación en un Estado ingobernable. Sin embargo se inició un gran proceso de asimilación y los europeos se «americanizaron» principalmente a través de la instrucción elemental, que no sólo redujo el  analfabetismo, sino también eliminó  las diferencias  de  origen.

En una primera época, los inmigrantes trabajaron en el campo pues faltaban brazos en las grandes plantaciones de cereales, algodón y tabaco, mientras que en el sur del país, el negro continuó con esa tarea.
El problema racial no fue superado y se extendió hacia el norte, cuando los negros debieron trasladarse a esas regiones, ante la saturación de la mano de obra en las plantaciones sureñas.

El desarrollo vertiginoso
Después de la guerra de Secesión quedaron atrás los tiempos en que los pioneros luchaban contra los indios y se inició el período del asentamiento pacífico, aunque esto no detuvo la corriente colonizadora hacia el oeste. Comenzaron a poblarse las grandes ciudades y son ellas las que —a fines del siglo XIX— atraen a la mayoría de los inmigrantes. En el año 1900, Nueva York cuenta con 3 millones de habitantes y Filadelfia con 1  millón.

El ciudadano se caracterizó por su afán de trabajo y espíritu de iniciativa. Todos buscaron la oportunidad para mejorar su condición de vida y modestos comerciantes llegaron a convertirse en hombres muy adinerados. Se inició entonces un período de extraordinario desarrollo, favorecido por los recursos naturales del país y donde había que hacer cosas para enriquecerse.

El progreso de la industria norteamericana se debió principalmente a los siguientes factores:

a)   Abundancia de recursos naturales.
b)   Gigantesco mercado interior.
c)   Aporte de técnicos capacitados e ingeniosos inventores.
d)   Concentración de capitales financieros.

El boom económico convirtió a los Estados Unidos en potencia cepitalista, con un auge de los monopolios, los pool y los trusts. Entre loa años 1860 y 1900 la producción se multiplicó por veinte, pero los establecimieiiio-. industriales sólo se triplicaron en la misma época, lo que indica un crecimiento de las antiguas empresas y no la apertura —en gran cantidad- de otras nuevas.

Surgieron los «reyes» de la monarquía económica y capitalista: Rockefeller del petróleo, Carnegie del acero, Armour de la carne conservada, Vanderbilt de los ferrocarriles, Duke del tabaco, Ford de los automóviles.

Los obreros se agruparon en asociaciones con fines prácticos y do carácter pacifista y, en general, no adhirieron a posiciones extremas. Les mejoras sociales fueron llegando de a poco, a través de los partidos tradicionales, el republicano y el demócrata.

Predominio internacional
Durante largo tiempo, los Estados Unidos se colonizaron a sí mismos, por cuanto el desarrollo económico fue un movimiento hacia el interior que convirtió al país enan u nación continental. Pero esta posición no significó aislacionismo y una vez terminada la colonización interior, la enorme producción norteamericana comenzó a dirigirse en gran parte hacia el exterior.

A fines del siglo XIX, Estados Unidos inició una política imperialista con el objeto de poner bajo su dependencia política o económica a ciertos países. Intervino directa o indirectamente en América Central para ocupar Puerto Rico y ejercer control sobre Cuba —donde guerreó para expulsar a los españoles— y Santo Domingo.

Ante la negativa de Colombia a vender parte del istmo de Panamá para la construcción de un canal. Estados Unidos envió una flota que proclamó la independencia de Panamá (1903), país que accedió a la presión nortéame ricana y la obra fue inaugurada en 1914. El canal de Panamá se convirtió en uno de los pasos más estratégicos del mundo, al permitir la navegación entre el Atlántico y el Pacífico.

La gran crisis
Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Estados Unidos fue, de las potencias democráticas, la que llevó la mejor parte, frente a una Europa empobrecida. Alejada geográficamente de la guerra, participó en ella casi al término y sus pérdidas humanas fueron mínimas, en relación con sus aliados. Mientras los británicos quedaron agotados, los norteamericanos conquistaron gran parte de los mercados tradicionales europeos, aumentaron sus inversiones y mejoraron sus industrias. Esta situación originó una época de prosperidad.

En el año 1929, se produjo en los Estados Unidos una saturación de mercados. Debido a un excesivo desarrollo de la producción, los artículos no encontraban compradores y las existencias se amontonaban en forma alarmante. Esta situación, sumada a una ansia especulativa, hizo prever una grave crisis económica.

El 24 de octubre se inició un dramático descenso del valor de las acciones en la Bolsa de Nueva York. En pocas semanas comenzó a faltar el dinero, se paralizaron los negocios y quebraron seis mil Bancos. El hecho de que la crisis se iniciara en los Estados Unidos —país al que le debía dinero el resto del mundo— hizo que la catástrofe adquiriera trascendencia universal.

La gran crisis mundial, también llamada Gran Depresión, se prolongó varios años y recién en 1933 los gobiernos pudieron superar los efectos más graves.

Nueva etapa en el desarrollo
La gran crisis se produjo cuando gobernaba los Estados Unidos el presidente Hoover,  del   partido  republicano,  quien   en   las   elecciones  de 1932  fue vencido por el demócrata Franklin D. Roosevelt. Entre los años, 1933  y 1939, el último —al frente del gobierno— tomó medidas que significaron cambios fundamentales en la economía norteamericana, por medio de un programa que recibió el nombre de New Deal expresión inglesa que significó «nueva política económica». Fue un plan de desarrollo general, con una mayor intervención del Estado en la economía.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, puede afirmarse que de todas las potencias de Occidente, la vencedora fue Estados Unidos. El país no sufrió los estragos de los bombardeos y al término del conflicto aumentó su expansión política y económica.

Muerto el presidente Roosevelt, la obra del partido demócrata fue continuada por su sucesor Harry Truman (1945-1953). Bajo su gobierno y ante la grave crisis que afrontaban los países europeos después de la guerra, se aprobó una ley de cooperación económica, denominada Plan Marshall. Se estableció un aporte de 12.000 millones desolares a entregar en el período 1948-1952, enferma de préstamo.

En el gobierno del presidente republicano David Eisenhower (1953-1961) se aprobó la integración escolar de la población negra. Esta presidencia señaló el apogeo político, militar y económico de los Estados Unidos en el mundo.

En las elecciones del año 1960 triunfaron los demócratas y fue elegido John Kennedy (1961-1963), primer mandatario católico en la historia del país. Se entrevistó en la ciudad de Viena con el Premier ruso Kruschev, pero más tarde, ante la actitud soviética —consotrucción del muro de Berlín—, el presidente dispuso reanudar las experiencias nucleares. Kennedy fue asesinad en noviembre de 1963, cuando visitaba la ciudad de Dallas (Texas).

Le sucedieron, hasta 1976, los presidentes: Lyndon Johnson (1963-69) del partido demócrata; Richard Nixon (1969-74) republicano y Gerald Ford (1974-76) republicano.

Ver: Revolución Industrial En Estados Unidos

Fuente Consultadas:
HISTORIA 5 Historia Argentina
José Cosmelli Ibañez Edit. TROQUEL
El Progreso en los Estados Unidos

Revolucion Industrial en Estados Unidos EE.UU. Su Industrializacion

Revolución Industrial en Estados Unidos EE.UU.
Su Industrialización

Revolucion Industrial en Estados Unidos EE.UU.

Revolución
Agrícola I
Revolución
Algodonera
Revolución
Metalúrgica

Durante el siglo XIX existió un condicionante del proceso de formación de Estados Unidos: su inicio hacia el despegue industrial. Esta condicionante lo era con respecto a Europa, de la cual había surgido. Sin embargo, este joven país con la esperanza puesta en consumar su independencia contra reaccionó; sumado a sus necesidades de expansión territorial, en gran parte desconocida, y a la que necesariamente había que conquistar, consecuentemente se procuró un carácter particular:

• Un “espíritu de empresa” era lo que caracterizaba a esta sociedad de pioneros. Sin embargo, esta sociedad estadounidense resultó de las diferentes clases sociales y la desigualdad de fortunas, una sociedad “antagonizada” ya sea por la pugna de grupos sociales que poseían intereses disidentes o por la oposición en sí. El resultado de esta situación fue similar a los conocidos en Europa: intolerancia al feudalismo y a la tradición secular de los conflictos mentales.

• Los movimientos relacionados entre la natalidad y mortalidad trajo como consecuencia la presión demográfica. Así, a lo largo del siglo XIX el comportamiento demográfico evidenciado por la constante afluencia de migrantes, pesaba sobre el crecimiento continuo. Además influyó de manera excesiva la extensión territorial y el consecuente movimiento hacia el oeste en este país.

• El liderazgo económico y tecnológico de Inglaterra hicieron mucho por el desarrollo industrial estadounidense. Aunque también podría decirse que los inventores del joven país con sus propias contribuciones y orientaciones hicieron por Inglaterra.

Evolución demográfica

El proceso demográfico de Estados Unidos tuvo tres rasgos esenciales que lo caracterizaron. En cuanto a la población, este país no superaba los cuatro millones de habitantes en el primer período; sin embargo la misma se fue duplicando cada 23 años, hasta que en vísperas de la Guerra de Secesión logró alcanzar los 32 millones. No obstante, en el último tercio del siglo se evidenciaría un relativo descenso en dicho crecimiento. Por lo tanto, la presión demográfica de dicho país posee los siguientes aspectos fundamentales.

Ritmo de mortalidad y natalidad

Desde principios de siglo y hasta 1870, la tasa de natalidad se mantuvo en 45 por ciento aproximadamente; hasta descender de 38 a 30 por ciento en 1890. El alza del nivel de vida y del progreso general, acompañaron esta evolución. La tasa de natalidad siempre fue superior a la tasa de mortalidad, aunque esta último también siempre fue menor que en Europa. A tal punto que se paso de un 25 por ciento en 1800 al 20 por ciento en 1865. Para finalizar con un 17.2 por ciento en los inicios del siglo XX.

La inmigración

Fundamentalmente podemos hacer énfasis en dos corrientes migratorias: la primera de ellas con llegada de inmigrantes desde Inglaterra y Alemania antes de 1870. Y la segunda que se produjo después con una nueva oleada proveniente de Europa meridional y Europa del Este. Sin embargo, hacia 1890 se inició una emigración nórdica. Tal es así que el creciente desarrollo de Estados Unidos suponía una verdadera esperanza para aquellos que padecían de la opresión o de la miseria, como fue el caso de los austriacos, polacos, rusos, entre otros. Estadísticamente, la proporción de extranjeros y americanos nacidos en el extranjero se conservó entre un 10 y 13 por ciento. Cabe destacar, que lo que facilitó con frecuencia la existencia de estas corrientes migratorias fueron los avances en la navegación.

La conquista de la frontera

Un largo proceso de organización, el cual brindaba un amplio abanico de resultados económicos, sociales y culturales; fue el escenario concreto por el cual durante todo el siglo XIX esta nación expandía sus fronteras iniciales. Por ejemplo, en 1803 se incorporaron Ohio, Vermont, Kentucky y Tennesse, corriéndose la frontera hacia el oeste del río Mississipí. Sumado a ello, el territorio de Louisiana se incorporó ese año a través de una compra.

Esta sumatoria continuó en 1818, cuando la región central de la frontera con Canadá fue cedida por Inglaterra. Un año después de este hecho, Florida fue vendida por España. Pese a todo ello, el territorio estadounidense tuvo modificaciones sustanciales durante la década de los cuarenta, más precisamente cuando se anexa Texas en 1845, un año más tarde lo hizo Oregon y definitivamente se estableció el actual mapa de Estados Unidos en 1848 con la incorporación de la Alta California y Nuevo México.

La expansión hacia el oeste

Un hecho fundamental fue el aumento de la movilización hacia el oeste, lo que implicó que en el ámbito económico, los centros urbanos materialicen la etapa inicial de la industrialización en Estados Unidos. A partir de ese momento se desarrollo un proceso de proletarización, observado con anterioridad en Inglaterra, y que conllevaba las difíciles condiciones sociales de vida en aquel entonces. Pero además, con la memoria aún fresca de los discursos revolucionarios de la guerra de la independencia, entraron en refutación las condiciones impuestas por la explotación capitalista y la conciencia de libertad de amplias masas de población. Para aquellos miles de hombres y mujeres que no estaban dispuestos a convertirse en asalariados, el oeste fue su esperanza. A tal punto que hacia la conquista de la frontera se “colaban” importantes contingentes humanos, sin importar la fuerte presión demográfica.

La oferta de mano de obra industrial se resintió y los empresarios se vieron forzados a desarrollar un mejoramiento tecnológico, que supliera la relativa escasez de mano de obra con una mecanización cada vez más perfeccionada. En el terreno económico se trazó lo que podríamos llamar una división geográfica del trabajo, con tres polos fundamentales que se articularían armónicamente: el este industrial, el oeste agrícola y el sur algodonero. Incluso antes de conocer las enormes ventajas del ferrocarril, la interrelación entre los tres polos se veía favorecida por la extraordinaria red fluvial natural: el oeste vendía sus productos agrícolas a los estados del sur, utilizando el Mississipí que enlazaba con Ohio. Al mismo tiempo, el sur exportaba algodón a la industria textil de los estados del este.

La industrialización

En la segunda mitad del siglo XIX la industria estadounidense creció más que ninguna otra en el mundo. Las primeras manufacturas se crearon con importación de mano de obra extranjera especializada. La guerra de 1814 contra Inglaterra, al cortar la entrada de los productos británicos, permitiría la creación de algunas industrias, que ya en 1816 comenzaron a crecer considerablemente. Después de 1840-1860, la utilización de la hulla y el vapor impulsaron notablemente la siderurgia y el transporte.

El mercado interior se amplió y se unificó. Gracias al gran mejoramiento de las comunicaciones, el país avanzó económicamente a un ritmo bastante rápido. Los países capitalistas europeos se expandían colonizando regiones lejanas; los estadounidenses se desarrollaron principalmente dentro de su país, concentrando esfuerzos en la explotación de sus inmensos recursos naturales. El desarrollo de la industria algodonera, por ejemplo, se extendió a partir de 1816. En 1860 se concentró en Nueva Inglaterra un conjunto industrial algodonero, que empleaba cerca de 122 mil obreros.
Su gran impulso estuvo condicionado por la entrada de la máquina de vapor y el rezago de la máquina doméstica.

Los dueños de bancos, ferrocarriles, acero y petróleo se apoderaron de las tierras de los aborígenes, impusieron hipotecas y absorbieron la economía esclavista del sur. Importaron millones de trabajadores y obreros especializados, para superar las técnicas europeas. Chinos y filipinos construyeron ferrocarriles y granjas con jornadas excesivas y bajos salarios; pero sobre todo se edificaron fortunas sobre millones de esclavos negros.

cuadro sintesis revolucion industrial

Fuente Consultada: Historia Universal Gómez Navarro y Otros.

Industrializacion en Alemania Revolucion Industrial Alemana

Industrialización en Alemania
Revolución Industrial

La industrialización en Alemania en el Siglo XIX: En el siglo XIX, Prusia impulso un plan político que tenía cono finalidad la unificación alemana. Este además, estaba estrechamente vinculado al proceso de desarrollo económico de dicho país. Sin embargo, este proyecto de Bismark de la “gran Alemania” no fue llevado a cabo hasta 1871, ya que los Estados confederados e independientes no se unirían. No obstante, estos Estados evolucionaron hacia la industrialización de manera ventajosa, refiriéndonos al nivel económico, a esta política de unificación varios años antes.

Los motivos fueron los siguientes:

1. En los Estados federales, se permitió la libre circulación de hombres, mercancías y capitales, a partir de la creación de la unión aduanera (Zollverein) en 1834. Es así, como puede afirmarse que el proceso de industrialización alemán, tuvo un factor determinante: la precedente unidad económica sobre la unidad política.

2. El desarrollo de los Estados, estuvo signado por el papel decisivo que iniciaba el gobierno prusiano. Tal es así, que Prusia patrocinaba la planificación de la unificación aduanera, y la reorganización y concentración de mercados dispersos o paralizados tras los duros efectos económicos que habían causado las guerras napoleónicas. Ello era posible en ese entonces, porque era el Estado más fuerte política y económicamente. Por todo Alemania se extendió esta iniciativa prusiana, estimulando además a la construcción de ferrocarriles y nuevas vías de comunicación; ya que su ventaja era el gran aprovechamiento de la red fluvial natural del norte y por supuesto, la gran arteria del Rhin.

La deseada unificación de la economía, fue favorecida y resultante del decisivo criterio de relativo librecambismo económico adoptado. A tal punto que cuando Prusia en 1818 presentó la reducción y simplificación de los nuevos aranceles aduaneros, estos tuvieron un impacto beneficioso sobre las manufacturas, las cuales redujeron sus gravámenes como consecuencia. Al Zollverein, unión aduanera de Prusia, poco a poco se fueron incorporando los Estados alemanes, ya que deshicieron sus acuerdos comerciales contraídos fragmentariamente. Cabe aclarar, que estos fueron reacios al principio a tal unión porque temían la hegemonía emprendida por Prusia. Consecuencia: aceptación de la policía arancelaria prusiana y en la misma, se encargaron de negociaciones comerciales con otros países.

Entonces, en Alemania el conocido Zollverein, fue para el desarrollo industrial su “precondición”. ¿Por qué? Por que una treintena de pequeños Estados, soberanos y separados por barreras aduaneras, evitaron las dificultades planteadas sobre la construcción de redes de comunicación y de movilización de capitales y mano de obra, tras la unificación económica y la creación de un único mercado.

La demografía:

La movilidad de mano de obra y las necesidades del mercado de trabajo implicaron una verdadera revolución demográfica. Proceso que sucedió de manera paralela, y cuya función fue indispensable para que se lleve a cabo la revolución industrial en Alemania. Tal es así que en el siglo XIX, la presión demográfica dejo unos resultados en dicho país: la población pasó en 1800 a un total de 24 millones de habitantes, a 36 millones en 1850, y a 56 millones en 1900. Un ejemplo de ello puede ser, en la Alemania oriental, entre 1783 y 1850, cuando la emancipación de los campesinos en los Estados alemanes favoreció la natalidad, y en donde además el régimen de servidumbre estaba muy desarrollado. Por otra parte, las condiciones de vida de los campesinos se vieron mejoradas tras la liberación de las prácticas feudales en la agricultura.

La agricultura:

Durante el siglo XIX, quienes adquirieron un carácter verdaderamente revolucionario, fueron las transformaciones comprobadas en la agricultura alemana. El suelo sufrió una total organización provocada por la emancipación campesina y además por la progresiva caída del régimen de servidumbre. Aumentando sus superficie cultivable de manera considerable, tras el abandono progresivo del barbecho. Por ejemplo, estas en 1800, ocupaban la cuarta parte del suelo cultivable; pero en 1861, no inmovilizaban más que 16 o 18 por ciento de él, para finalizar con solamente el cuatro por ciento a finales del siglo.

El desarrollo industrial:

Como mencionábamos anteriormente, el Zollverein fue también para el desarrollo industrial alemán un precondicionante, conocido años después tras la unificación económica y aduanera también. La aportación tecnológica y de las corrientes de emigración de cuadros técnicos y obreros calificados, proporcionados de Gran Bretaña, fueron las ventajas que gozó la industrialización alemana.

Sin embargo, cabe aclarar que su desarrollo fue más tardío que el de Inglaterra y el de Francia. No obstante, el medio de transporte fundamental en el caso alemán porque se antepuso al proceso de despegue y ofreció a la iniciativa estatal y privada el balance positivo de las experiencias europeas antes nombradas, fue el ferrocarril.
Pero el legítimo relanzamiento industrial prusiano y que se extiende a toda Alemania con base en la unificación del mercado, se refiere a la producción de hierro y carbón a mediados del siglo XIX. Simultáneamente con una conciencia clara de los grandes recurso naturales alemanes, y gracias al boom tecnológico y ferroviario de dicho período.

Tal es así que la producción alemana de carbón en las minas de Ruhr, del Sarre y Alta Silesia, en 1820 alcanzaron en conjunto cerca de un millón de toneladas, para luego pasar a seis millones en 1850. En síntesis, la rápida industrialización de Alemania se debí básicamente a las iniciativas estatales en el campo económico, sumado a la presión demográfica vivenciada, los recursos naturales y la puesta a punto de una extraordinaria red de vías de comunicación. Permitiendo en corto tiempo, dominar el continente europeo.

cuadro revolucion industrial

Fuente Consultada: Historia Universal Gómez Navarro Gàrgari y Otros.

Revolucion Industrial en Francia Avances Tecnologicos

Revolución Industrial en Francia

Industrialización en Francia:Un “despegue” del crecimiento no fue lo que caracterizó en el siglo XIX al desarrollo económico de Francia. Sino al contrario, este evidenció una lenta transformación de sus técnicas de producción. Por tal motivo podría afirmarse que el desenvolvimiento industrial francés para nosotros, no será adjetivado como revolución con su total connotación como concepto. Tal es así, que a lo largo del siglo XIX, la economía francesa se transformo de una manera gradual. La clave de este proceso está sujeto al desplazamiento progresivo de su centro de gravedad: la agricultura, hacia el desarrollo de la industria, localizada en pocas ciudades y principalmente en el norte de este país.

fabrica de la epoca industrial en Francia

Evolución demográfica

Francia evidenció desde finales del siglo XVIII hasta principios del XX, una baja de la tasa de natalidad mucho más marcada que en otros países, comprobada a través de su evolución demográfica. En cambio, la tasa de mortalidad disminuyó mucho menos rápidamente. Esta doble tendencia tenía como objetivo frenar el crecimiento de la población francesa. Tal es así que podemos observar diferentes etapas pertenecientes a esta directriz:
1800-1810 La diferencia entre las tasas de natalidad y mortandad era de 5.4 por ciento.

1850 Descenso hasta 4 por ciento (entre ambas tasas).
1913 Oscilación alrededor de 1 por ciento.

Una caída absoluta fue la finalización de este proceso en el período de entreguerras. A tal punto que de una manera alarmante en el siglo XIX, Francia logra reducir su tasa de natalidad. Por lo que se tradujo además, en un aumento cada vez más débil de la población. No obstante, el resultado que arrojó este crecimiento neto fue un alargamiento de la longevidad. En consecuencia, Francia evidenció un proceso que se conoce como “envejecimiento demográfico o de la población”.
Para comprender el proceso de industrialización en Francia, no existió el factor determinante de la presión demográfica. Esto es contrariamente a lo que sucedió en Inglaterra, por lo que se puede afirmar entonces, que la ausencia de esta presión redujo en gran medida la demanda global y por lo tanto también frenó los ritmos del desarrollo industrial.

Desarrollo agrícola

El progreso real de Francia se caracterizó por un largo retraso en las reformas técnicas y estructurales. Tal es así que cuestiones fundamentales al respecto dieron su inicio, estas son cinco en total:

1-Quienes fueron los únicos que invirtieron durante mucho tiempo en el campo, fue el campesinado a pesar de sus escasos recursos. Sin embargo, sobre ellos recaían los impuestos del régimen señorial y del fisco real. La nobleza es quien canalizaba estos volúmenes económicos en inversiones costosas.

2-La estructura de la propiedad de la tierra no fue modificada sustancialmente tras la revolución burguesa de 1789; sino que se reforzó las pequeñas y medianas propiedades a través de la venta de los bienes nacionales. A tal punto que sin una articulación posible, se dio una coexistencia de latifundio, mediana y pequeña propiedad.

3-El restablecimiento del derecho de primogenitura fue boicoteado por la oposición en el Parlamento, en 1826, bajo la Restauración. Por lo tanto, quien sufrió una parcelación desfavorable al progreso técnico fue la propiedad agrícola, tras la continuación del reparto de tierras por herencia. Por el contrario que los terratenientes británicos, sus pares franceses no mostraron el mismo interés hacia los nuevos métodos de producción.

4-En cuanto al sistema de arrendamientos, no se produjo modificaciones sustánciales. Solamente hubo una venta de propiedades en forma de pequeños lotes de tierras, incluso dentro de las grandes propiedades, por parte de los terratenientes, es decir de la aristocracia o de la gran burguesía. El objetivo de este hecho fue impedir que obtengan elevados rendimientos, por parte de las posibles grandes extensiones.

5-El siglo XVIII se había caracterizado por un importante alza de la productividad agrícola, no supo se aprovechado por Francia. Quien tampoco emprendió los enclousures, “revolución de los cercados”, como lo promovió Inglaterra.

Etapas del crecimiento agrícola

• 1770-1789. La crisis de superproducción evidenciada durante el último tercio del siglo XVIII, hizo decaer la tendencia alcista registrada regularmente guante ese mismo siglo. Tal es así que esta crisis, produjo la ruina de pequeños y medianos propietarios vitivinícolas y cerealistas, tras el descenso de sus precios, es decir el del vino y por lo tanto el de los cereales. Quien disparó repentinamente los precios, fue la helada prematura del verano prerrevolucionario. Dependiente del crecimiento agrícola, la industria francesa sufriría finalmente estos colapsos. Así “convaleciente”, sería el diagnóstico de la situación agrícola, resultante a finales de este siglo.

• El perfeccionamiento de las herramientas y maquinarias, el empleo de abonos y la preparación de suelos, junto al aumento de las superficies de tierra de cultivo y el desarrollo de los medios de transporte; provocó desde principios del siglo XIX hasta 1864, un rápido crecimiento de la producción.

• 1870-1900. Se manifestó una fase de crecimiento lento. La competencia de los países de ultramar y las guerras del Segundo Imperio pueden considerarse las causas fundamentales de este fenómeno.

• De principios del siglo XX a 1914. Volvió a aumentar la productividad agrícola, aunque el estallido de la Primera Guerra Mundial cortó esa tendencia.

Comienzos de la industrialización en Francia

El conjunto de factores que favorecieron el desarrollo industrial francés durante el siglo XIX tuvo su origen en las reformas revolucionarias, en los órdenes institucional y político que se sucedieron a la caída del Antiguo Régimen; lo cual podríamos denominar “precondiciones” del desarrollo.  La revolución burguesa de 1789 liquidé el feudalismo y abolió la servidumbre. La ley de marzo de 1791 sepulté definitivamente el régimen gremial de las corporaciones de oficio, que paralizaba la iniciativa privada y llegaría a ser el blanco donde concentraría la ira de todo adepto a las teorías del librecambismo.

Por otra parte, se realizó toda una reorganización territorial de la geografía francesa. Las antiguas provincias fueron sustituidas por nuevas demarcaciones, que Napoleón acabó de ordenar en el marco de una estrecha centralización administrativa. Se suprimieron las aduanas interiores entre las provincias. Hombres, mercancías y capitales lograron desplazarse libremente. El espacio geográfico francés se convirtió en un mercado único, protegido por un elevado arancel exterior.

En 1790 la Asamblea adopté el sistema métrico, mucho más simple que el antiguo sistema de pesas y medidas, lo cual favoreció notablemente los intercambios.

Tanto la Convención como el Directorio darían un fuerte impulso a la creación de instituciones dedicadas al estudio y a las investigaciones científicas.

A mediados del siglo XIX, estas iniciativas ofrecían ya claros resultados con Saint Simon y sus seguidores, cuyas teorías sobre la industrialización y el desarrollo de las técnicas financieras, así como la reorganización de los transportes (las vías fluviales del norte comunicarían los focos de concentración industrial, junto con el ferrocarril), darían como resultado una organización económica más funcional.

• Hubo factores desfavorables que convergieron contrariamente en el desarrollo industrial de Francia.

Francia carecía de importantes recursos de carbón y de mineral de hierro, lo cual provocó que, finales del siglo XIX, el 53.5 por ciento de las importaciones francesas de mercancías fueran materias primas necesarias para la industria. Era el único país industrial que necesitaba importar carbón.

El ahorro y la inversión

En el siglo XIX no era escaso el capital, pero su ahorro no fue suficientemente productivo. Si bici existió atesoramiento, el ahorro francés se canalizó, en mas de la mitad, hacia la inversión en el extranjero, y el préstamo al Estado estuvo económicamente mal dirigido. El Estado bien pudo haber empleado este ahorro para fines productivos, aunque normalmente lo dirigió hacia el financiamiento de su déficit presupuestario.

El proteccionismo

El panorama económico general del siglo XIX francés sufrió el peso del ideario “colbertista”, defensor a ultranza de un Estado obsesionado por el control y la defensa de la economía nacional, frente a la competencia extranjera. A largo plazo, la política proteccionista arrojaría piedras contra su propio tejado, cuando surtieron efecto sus aspectos más negativos: el freno a la difusión de nueva técnicas, al recelar de cualquier “hipoteca nacional”, que pudiera suponer un alto grado de dependencia tecnológica y, por otra parte, en un contexto económico internacional, tendente al librecambismo, cualquier actitud de prolongado proteccionismo inhibiría el crecimiento interior. Algunos casos concretos resultaron altamente demostrativos: los derechos de aduanas impuestos sobre el carbón y las materias primas aumentaron los costos de producción o evitaron el desarrollo de la obtención de hierro mediante coque.

Inestabilidad política

Francia padeció, a lo largo del siglo XIX, más sacudidas políticas que la mayor parte de los países industrializados: las revoluciones de 1830 y 1848, el conflicto de Crimea de 1854-1856 y la guerra de 1870. Al fin y al cabo, estos hechos supusieron una sangría periódica de hombres y recursos, que hay que sumar al conjunto de factores que retrasaron el progreso económico francés.
La industria textil y la industria del hierro en Francia, como es el caso inglés, fueron las primeras en dar el salto hacia adelante en el proceso que va de una economía artesanal a una economía

Industria textil

Hacia mediados del siglo XVIII existía en Francia una industria textil rural. Los talleres dispersos de carácter familiar trabajaban el lino y el algodón a domicilio. En algunos casos, los trabajadores se asociaban bajo la tutela de un comerciante que proporcionaba las materias primas. Esta estampa de hiladuras y manufacturas “de aldea” se mantuvo por generaciones, hasta el momento en que el comerciante-abastecedor, enriquecido por el auge del mercantilismo, comenzó a importar máquinas y a construir fábricas.

Desafiando las fuertes tendencias proteccionistas del Estado del Antiguo Régimen, estos comerciantes viajaron a Inglaterra, visitaron talleres británicos, se empaparon en nuevas técnicas gracias a las abundantes revistas especializadas y, bien por simples licencias obtenidas de las autoridades inglesas, o por la política del contrabando, iniciaron una corriente de suministro de material técnico, combinándola con una amplia red de espionaje económico. Los empresarios ingleses y sus expertos técnicos viajaron a Francia atraídos por la perspectiva de aumentar sus beneficios.

John Kay, en 1747, instaló en París la primera lanzadera volante. El gobierno francés se vio obligado a reconocer el talento y la iniciativa de Kay. Sus complicados artefactos comenzaron a funcionar en los centros textiles de Normandía.

La industria textil del norte y las fábricas de pana de Ruán comenzaron a desarrollarse a mediados del siglo XVIII con maquinaria y mano de obra inglesas, bajo la tutela y, a la vez, el recelo terno de París, presionado por las ilusiones de la iniciativa privada.

La energía hidráulica y la de vapor instaladas por primera vez en Alsacia, en 1830, ya se concentraban en cerca de dieciocho mil telares hidráulicos o de vapor.

En Calais y Boloña, a principios del siglo XIX, comenzó una fase decisiva en la fabricación de encajes bajo el asesoramiento, en sus inicios, de mano de obra inglesa calificada.
En conjunto, concluimos que Francia supo aprovecharse de las técnicas de producción textil de Inglaterra. Sin embargo, el desarrollo de la industria textil fue mucho más lento. Lo mismo ocurrió en los restantes sectores industriales.

La industria siderúrgica

Con respecto a Alemania y a Inglaterra, Francia llevaba un gran retraso en la producción de hierro, el cual tendía a mitigarse a través de una política aduanera fuertemente proteccionista. El escaso desarrollo de las vías de comunicación mitigaba la competencia interior: cada productor tenía su “monopolio”, reducido a la zona geográfica donde estaba radicada la empresa.

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se repitió en el campo de la siderurgia la colaboración franco-inglesa: llegada de tecnología y mano de obra calificada británicas.
Entre 1760 y 1786 se fundaron varias empresas metalúrgicas y mecánicas. En Saint Etienne se realizaron las primeras experiencias de producción de hierro con coque. Los altos hornos de La Creusot fueron construidos con fondos privados y ayuda financiera estatal, convirtiéndose así en la primera concentración carbón-mina de hierro.

Sin embargo, los progresos no fueron realmente sensibles en el campo de la siderurgia hasta mediados el siglo XIX. Bajo la Restauración se inició en Francia la fabricación de acero. Con lentitud fue penetrando también la técnica del crisol.

Hacia finales del siglo XVIII se introdujo la máquina de vapor, que en un principio no interesó demasiado a los empresarios franceses. En 1810 la industria francesa contaba solamente con 200 máquinas de vapor, frente a unas cinco mil que funcionaban en Gran Bretaña.

Aparte de los factores desfavorables a la industrialización en Francia, enunciados anteriormente, habría que añadir que el elevado precio del carbón y de los transportes, la insuficiente calificación de la mano de obra, las unidades productivas de pequeño tamaño, el espíritu rutinario y, a menudo, la insuficiencia de los capitales, constituyeron aspectos del desarrollo económico específico de Francia.

cuadro revolcuion industrial

Fuente Consultada: Historia Universal Gómez Navarro y Otros.

Revolucion Industrial en Inglaterra

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN INGLATERRA

En el período comprendido entre fines del siglo XVIII y principios del XIX, nace en Inglaterra lo que se conoce como capitalismo industrial. Si quisiéramos puntualizar este hecho, podríamos citar otras fechas que concretan esta cuestión. Por ejemplo, Paul Monteaux y I.S. Ashton son historiadores que admiten que el mismo hecho tiene lugar cuando se pasa de una economía artesanal a la economía industrial, en el período comprendido entre el reinado de Jorge III en 1760 y el comienzo del reinado de Guillermo IV en 1830.

Sin lugar a dudas, que el desarrollo y el apogeo de la economía inglesa a partir de este hecho iniciado, lo vivenciaría la Era Victoriana (1837-1901). Convirtiéndose este en el prototipo del sistema capitalista, identificado con distintas bases teóricas como las de Adam Smith (fundador del liberalismo económico), David Ricardo (continuador del pensamiento económico clásico) y Tomás Malthus (economista y demógrafo).

Cabe aclarar, que esta revolución tuvo lugar en el proceso de acumulación de capital y en los métodos de producción, pero con el costo de más de medio siglo de duración. En otras palabras, la revolución Industrial se trató de un proceso lento que provocó cambios sustantivos en materia económica, social y cultural.

Imagen de la Época

Desarrollo de la agricultura

Para que la industrialización se lleve a cabo existió una condición necesaria: el desarrollo agrícola. Tal es así que podemos afirmar con creces que no hubiese existido la Revolución Industrial en Inglaterra, sin una verdadera “revolución agrícola”. Tal es así, que esta actividad económica, la agrícola experimentó un aumento en la productividad durante el siglo XVIII. Esto derivó en un detrimento de la “cantidad de mano de obra” relacionada con la explotación agrícola, obligándola de alguna manera a reducirla.

La consecuencia más visible de esta reducción, fue la migración de miles de hombres y mujeres que dedicaban su vida plenamente al campo hacia las grandes ciudades, esperando y disponiéndose hacia la demanda de mano de obra que necesitasen estas grandes concentraciones industriales. Por ejemplo, ya para 1800, las principales ciudades inglesas como Londres, Birmingham, Bristol, Liverpool y Manchester poseían más de 50.000 personas residentes.

Por otra parte, la demanda de útiles y herramientas para la explotación de la tierra, fue otra de las grandes transformaciones agrícolas y de despegue industrial, ya que ligado a ello se produciría la actividad metalúrgica, con la producción del arado de hierro, las trilladoras mecánicas, entre otras. Este aumento de productividad agropecuaria en el mundo rural, estimuló al mismo tiempo a la industria textil.

Este siglo XVIII, que tuvo como protagonista paralela a la revolución agrícola inglesa, se exteriorizó a través de transformaciones institucionales y técnicas. Porque cabe decir, que la existencia de ese desarrollo industrial a partir de una economía artesanal, no pudo haber existido sin el desarrollo previo o coincidente de la agricultura.

El cercado de los campos

Hasta principios del siglo XVIII, el campo inglés conservaba extensiones considerables, las cuales pertenecían y eran trabajadas por los yeomen (pequeños propietarios) pero de una manera ineficaz, porque la parcelación y la localización irregular de sus explotaciones, condicionaba sus explotaciones.

Tal es así, que el peso de las leyes sobre cercamiento de fincas hizo que durante este siglo, los pequeños propietarios fueran eliminados poco a poco. Esta nueva ley ordenaba “el cercado de los campos, prados y pastos abiertos y comunes y de las tierras libres y comunales de la parroquia…”. Ligado a ello, se conoció como enclousures acts, a las actas de “cercamiento” promulgadas desde el Parlamento.

Así, incapaces de pagar los gastos de cercado, los pequeños propietarios inmediatamente abandonaron sus explotaciones, cesando de sus derechos como tales. Claramente esto fue consecuencia ineludible de la política de ordenación y reorganización de las explotaciones llevada a cabo en ese entonces, que benefició la concentración de la propiedad rural en pocas manos.

Sin embargo, que el factor determinante del aumento de la productividad, fue esta nueva concentración de la propiedad rural, con base entonces en las leyes de cercados y, por ende en los nuevos criterios de reorganización de explotaciones agropecuarias extensas.

Transformaciones técnicas

También debe tomarse en cuenta, que otro factor primordial, fueron los realmente espectaculares avances técnicos.
El sistema de Norfolk. Lord Towshend, impulsó en la región de Nork un conjunto de innovaciones, tales como el drenaje de suelos, que se preparaba posteriormente con margas y abonos. Sumado a ello, sin emplear el barbecho y con el objetivo principal de evitar el agotamiento de los suelos, se llevaron a cabo las primeras experiencias de alternancia de cultivos. Por ejemplo, primero se cultivaba trigo; segundo tubérculos forrajeros; tercero, cebada y cuarto, alfalfa o trébol. También para facilitar la alimentación del ganado durante el invierno, se iniciaron cultivos de prados artificiales. Esto provocó que entre 1730-1760 en Nork se duplicara el valor de las tierras, y que la nobleza viera como interesante el desarrollo de la agricultura.

Perfeccionamiento de los medios de producción. Nuevos tipos de arados y herramientas de hierro son las maquinarias que se introdujeron para aquel entonces, dando lugar más tarde a la aparición del arado de acero. Además se perfeccionaron e inventaron nuevas trilladoras, desarrollándose también nuevos métodos de drenaje. Por otra parte, en cuanto a los ganados vacuno, caballar y lanar; gracias a los sistemas empíricos pudo mejorarse su calidad.

Iniciativas científicas. Todos los empeños por mejorar la agricultura fueron dejando un importe secuela de iniciativas científicas y culturales en las relaciones de los propietarios rurales: aparecieron publicaciones como Revista de los agricultores y el Periódico de los agricultores.

Sin embargo, la gran masa de trabajadores agrícolas fue perdiendo la seguridad de antaño. Los progresos de la trilla mecánica redujeron los niveles de empleo en los meses de invierno. El obrero agrícola comenzó a soportar la difícil experiencia del desempleo técnico.

Desarrollo de los transportes

En el transporte y las comunicaciones, Inglaterra se hallaba en el siglo XVIII rezagada con respecto os países europeos. Durante, las primeras décadas del siglo XVIII se dio una verdadera “fiebre de canales”, debida fundamentalmente a la iniciativa privada. Como consecuencia, se redujo el costo del transporte, con lo cual se estimularon todas las fórmulas de actividad económica.

En 1761 quedaría inaugurado el primer canal (el canal de Worsley), inspirado en las realizaciones francesas, en cuanto a vías de comunicación fluvial se refiere. La construcción de puentes, canales, túneles, carreteras se entendió pronto como una tarea apremiante, que, en pleno “despegue” industrial, facilitaría el traslado de la población y de los intercambios. A mediados del siglo XVIII, Inglaterra comenzó a desplegar una amplia red de canales y carreteras, y a finales del siglo XVIII estaban en 2500 kilómetros de canales.

El sistema de carreteras de peaje activó la iniciativa privada; su construcción se vería favorecida por el amplio movimiento de redistribución de tierras prevista por la ley de cercados. El ferrocarril fue consecuencia de la Revolución Industrial, pero no formó parte de la fase “revolucionaria en la industrialización. En 1830 no llegaban a los 100 kilómetros las líneas férreas en Gran Bretaña.

Primeros Trenes a Vapor

Desarrollo Demográfico:

A pesar de la inexistencia de un censo general al cabo del siglo XVIII, hoy por hoy es relativamente fácil detectar las distintas fases de la evolución de la población inglesa durante esa etapa. Para facilitar el estudio se ofrece, de entrada, un esquema general:
1700-1740 Fase de estancamiento, cuando se produjeron con relativa frecuencia etapas cortas de reducción de la población.
1750 Se inició el despegue demográfico.
1771-1830 Se duplicó la población en Inglaterra y el País de Gales.

En términos generales, el siglo XIX inglés, en concreto de 1800 a 1914, experimentó la cuadruplicación de su población, pasando, aproximadamente, de los diez a los cuarenta millones de habitantes. Con base a estos datos es posible deducir que, durante el periodo de la Revolución Industrial, demográfica fue considerablemente, alta, decreciendo luego, poco a poco, hasta principios del siglo XX.

La presión demográfica como factor de desarrollo sólo representaba una variable dependiente de factores externos. Sin embargo, con la Revolución Industrial se convertiría en una nueva fuerza motriz incorporada a la evolución de las estructuras de la sociedad. A partir del momento en que las transformaciones técnicas permitieron aumentar el volumen de la producción, el crecimiento demográfico iría creando nuevas necesidades y, en consecuencia, nuevas salidas para Los productores. El crecimiento de La población se convirtió así en un factor esencial del progreso. Sin presión demográfica, dejó de existir un factor esencial del crecimiento de la demanda y, por ello, el desarrollo industrial quedó paralizado o frenado. La oferta de mano de obra estaba en función de la población.

El progreso técnico

El progreso técnico es una de las condicionantes más importantes de la Revolución Industrial. La herramienta manual poco a poco fue sustituida por la máquina, gracias a los perfeccionamientos tecnológicos y a la utilización del vapor como fuente de energía. Este conjunto de descubrimientos transformó las relaciones entre el factor trabajo y el factor capital. Se operó entonces el gran salto de la fase artesanal a la infraestructura tecnológica moderna, transformando las condiciones de vida y de trabajo.

Los inventores y el contexto económico y social

Desde finales del siglo XVIII el proceso de creación tendía a ser más científico y “colectivo”, tanto a nivel de la empresa como del modo de producción general del país. El Estado y las empresas privadas invirtieron sumas considerables en el progreso técnico. Inventor y empresario se integrarían en equipos dotados de medios científicos de trabajo, e intentarían dar solución a cada nuevo problema que planteaban los inicios de la sociedad industrial.

La industria textil

En este campo comenzó a verificarse, antes que en ningún otro, el paso de la independencia artesanal al régimen de contratación. Los grandes telares desplazarían el mundo artesano de las manufacturas textiles. Los comerciantes capitalistas comenzaron a concentrar un utillaje costoso y voluminoso en las fábricas. El antiguo artesano textil, dueño de su arcaico medio de producción, se vio obligado a contratarse en las fábricas, cuyos ritmos de producción coparon rápidamente los circuitos clásicos de distribución y cambio.

Hacia 1730, John Kay inventó la lanzadera volante, que permitía tejer en menos tiempo piezas de mayores dimensiones.
En 1770, Hargreavas obtuvo la patente de una máquina que hilaba con varios hilos a la vez, y gracias a los sistemas de husos se aumentó la producción. La utilización de fuentes de energía, hidráulica en un principio y a vapor después, multiplicó su potencial. Lo que en un momento fue un descubrimiento para explotación doméstica, se fue convirtiendo en compleja maquinaria de uso industrial.

Alrededor de 1780 apareció el telar mecánico de Cartwigth, que permitió a las empresas de tejido absorber la superproducción de hilaturas. Asimismo, la máquina de vapor pronto fue incorporada a los talleres mecánicos, ampliando los marcos de producción y la estructura fabril.

El hierro

La industrialización del hierro se dio con el empleo del carbón en los altos hornos. La madera como alimento fundamental de las fundiciones amenazaba, por la voracidad de éstas, con la desaparición de amplias zonas de bosque. Inglaterra, además, no contaba con suficientes reservas madereras.
Sobre 1710, Abraham Darby descubrió el carbón de coque. Este carbón, perfeccionado por sucesivos tanteos, permitió el desarrollo paralelo de la producción de hierro y de carbón: dos fuentes de riqueza fundamentales para Inglaterra en el siglo XIX. La poderosa corriente de aire que exigía la combustión del coque en los altos hornos se vio facilitada por la máquina de vapor.

La máquina de vapor

Se desarrolló a lo largo del siglo XVIII como una nueva fuente de energía adaptada a los más importantes procesos de explotación industrial. Las primeras bombas de vapor, que se utilizaban para bombear el agua de las minas de carbón y de cobre, consistían en máquinas ineficaces y peligrosas.

James Walt dedicó toda su vida a transformar aquellas rudimentarias máquinas de vapor en verdaderas máquinas de precisión. A partir del momento en que Walt encontró la manera de configurar los mecanismos fundamentales del artilugio que “producía movimientos” oscilatorios, de tal manera que generaran un movimiento circular, la antigua aplicación exclusiva para bombeo de as de depósitos, salmueras o destilerías, fue inmediatamente aplicada como fuerza motriz en el acarreo por levantamiento de enormes volúmenes de agua (con grandes ruedas giratorias), en las iciones, en los telares mecánicos y en los transportes.

cuadro resumen revolucion industrial

Fuente Consultada:
Historia Universal Gómez Navarro y Otros.Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

 

Los cientificos del siglo XIX Descubrimientos y avances de la ciencia

Los Científicos del Siglo XIX – Descubrimientos y Avances

Física y Matemática. Las ciencias físicas, naturales y humanas experimentaron el mismo impulso que la técnica y la industria. En física se realizaron experiencias con la luz y la electricidad. En 1903 Ernesto Rutherford descubrió los elementos radioactivos y años más tarde ideó un modelo del átomo. En 1895, Guillermo Róngten descubrió los rayos X.

En 1905, Alberto Einstein basándose en sus estudios matemático revo1ucionó la concepción del cosmos con su Teoría de la Relatividad, punto de partida de nuevas investigaciones. Este descubrimiento significó un enorme adelanto de la ciencia ,comparable a los realizados por Copérnico, Kepler y Newton.

Biología. Esta ciencia vio ampliado su campo de estudios al conocerse la división celular, las leyes de la herencia y la existencia de los cromosomas. Carlos R. Darwin (1809-1892) revolucionó el saber biológico con su Obra sobre el origen de las especies en términos de selección natural (1859).

Tomando como base los estudios de Lamarck (1744-1829) sobre la evolución biológica de las especies, Darwin amplió esta teoría afirmando que en dicha evolución existía una lucha por la vida en la que sólo las especies más fuertes conseguían sobrevivir.

Los avances médicos y el mejoramiento de los métodos de higiene lograron un progreso en beneficio de una mejor salud pública y una mayor expectativa de vida.

El notable cirujano inglés José Lister (1827-1912) luchó con denuedo por hacer entender a sus contemporáneos la importancia de la desinfección de los instrumentos de cirugía y. propugnó así la aplicación de métodos de asepsia.

El éter comenzó a ser utilizado como anestesia para las operaciones quirúrgicas, hecho que fue paralelo a la práctica de una cirugía más avanzada.

Roberto Koch (1843-1910) descubrió los bacilos que producen la tuberculosis y el cólera. Por otra parte la difteria fue atacada con la aplicación del suero antidiftéricos.

El francés Luis Pasteur (1822-1895) ideó un proceso de conservación de los alimentos al descubrir que la fermentación era producida por bacterias y que al exponer dichos alimentos a altas temperaturas éstas morían. Este procedimiento recibió el nombre de pasteurización.

Por otra parte, el estudio de las bacterias dio origen a una nueva ciencia: la bacteriología. Al mismo tiempo, los estudios permitieron el descubrimiento de la vacuna antirrábica. Psicología y Psicoanálisis.

El siglo XIX fue el siglo de los revolucionarios científicos. Sigmund Freud (1859-1939) dio un giro rotundo a la psicología. Con su teoría del psicoanálisis abrió grandes puertas para el conocimiento del interior del hombre, su conducta y sus motivaciones.

Su obra marcó un hito en la historia de los estudios psicológicos y fue la piedra fundamental de la Psicología del siglo XX.

Sociología. En una época de grandes cambios, convulsiones y explosión social, el estudio de las relaciones entre los hombres no podía mantenerse al margen de tales procesos.

La Sociología adquirió importancia relevante en esos momentos. Surgieron, como se verá más adelante, numerosas y distintas corrientes cuyos más destacados representantes fueron Heriberto Spencer (1820-1903), Augusto (1788-1857), Emilio Durkheim (1858-1917) y Weber (1864-1920), entre otros.

Así el hombre no solo experimentó una gran confianza y esperanzas por las posibilidades que la ciencia abría para el progreso, sino que se encontró con que su panorama interior y su relación con el Cosmos se ampliaban casi al infinito.

UNA NUEVA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA
El clima sereno de fines de siglo se vio transformado, bruscamente, por una serie relampagueante de descubrimientos científicos revolucionarios, que se sucedió como un verdadero fuego de artificio:

En 1892, Lorenz descubría la naturale2a de la electricidad; en 1895, los rayos X fueron descubiertos por Roentgen; en 1896, Henri Becquerel demostró la radiactividad de ciertas sustancias; en 1898, los esposos Pierre y Marie Curie descubrieron el primer cuerpo radiactivo: el radium; en 1900, Max Planck formulaba la «Teoría de los Quantos»; en 1902, el inglés Rutherford descubrió la estructura del átomo; en 1905 Einstein elaboraba la teoría de la relatividad. Pero nadie logró entrever sus prodigiosas consecuencias: la era atómica.

Todos estos descubrimientos produjeron la crisis de cierto positivismo científico. Se comenzó a dudar: si un cuerpo simple —el radium— liberaba a otro cuerpo simple —el helio—, y se transformaba en un tercer cuerpo simple, esto significaba, sencillamente, la quiebra del sagrado principio de Lavoisier, según el cual «nada se crea, nada se destruye, todo se transforma», y la del análisis. La alquimia, viejo sueño del hombre medieval, era, por tanto, posible.

En otro campo, las afirmaciones proféticas del químico ruso Mendeleiev resultarían exactas. Este había confeccionado una tabla de los cuerpos, según sus pesos atómicos, pero muchas casillas de ella quedaron vacías. Ante el pesimismo general con relación a su trabajo, dijo: «Verán ustedes cómo cada casilla vacía será ocupada por un cuerpo actualmente desconocido.» Y, efectivamente, poco a poco, se fueron descubriendo nuevos cuerpos, que pasaron a ocupar, según su peso atómico, las casillas vacías.

Revolucionarios fueron también los trabajos realizados por otro sabio ruso, Pávlov: sus investigaciones sobre los reflejos condicionados en los animales y en el hombre permitieron establecer una relación entre la fisiología y la psicología. En genética, los trabajos de De Vries, expuestos, en 1901-1903, en sus «Teorías de las mutaciones», vendrían a apoyar las conclusiones de Darwin.

Los escritos del monje Mendel, publicados treinta años antes en un oscuro periódico austríaco, fueron examinados de nuevo, y el americano Morgan se dedicó a explicar científicamente las afirmaciones del gran precursor de la genética moderna.

Una de las principales consecuencias de toda esta revolución científica fue la aparición de un espíritu nuevo. Poincaré había advertido ya que «el papel de las teorías no consistía en ser verdaderas, sino en ser útiles». A principios del siglo XX, se tenía el convencimiento de que el sabio no llegaría jamás a conseguir el conocimiento definitivo de las cosas. Las leyes científicas eran consideradas relativas, y no podían ser comprobadas más que en ciertas condiciones.

Y algunos, como Brunetiére, proclamaron la quiebra de la ciencia. El sabio americano Millikan dijo: «Todos comenzamos a ver que los físicos del siglo XIX habían sido tomados demasiado en serio, y que no habíamos llegado tan lejos como pensábamos en el estudio del universo.»

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

A partir del medidos del siglo XIX hubo tal desarrollo cientifico que podemos decir que había comenzado una nueva era del mundo. En efecto, el progreso técnico era algo deslumbrante, y se convertiría en el verdadero motor de la economía, absorbiendo sumas fabulosas de dinero.

A lo que respondió el nacimiento de una organización capitalista de gran empuje, no sólo a escala de cada estado, sino también a escala mundial. El mundo pareció irse empequeñeciendo. Cada acontecimiento político y económico, alcanzaba, en seguida, una repercusión internacional.

A las matemáticas correspondió determinar los métodos que habían de utilizar las demás ciencias. El sabio francés Henri Poíncaré (1854-1912), «cerebro vivo de las ciencias racionales», fue el símbolo del denodado trabajo de análisis que había de caracterizar a la segunda mitad del siglo XIX.

En este período, la escuela matemática alemana demostró una gran originalidad: los trabajos de Bemhard Riemann (1826-1866) fueron de una especial importancia; él fue el iniciador de las geometrías no euclidíanas.

Los físicos comprobaron y fijaron los conocimientos ya adquiridos: perfeccionaron la termodinámica (es decir, la ciencia que estudia las relaciones entre el calor y el trabajo), merced a las investigaciones de los alemanes Helmholtz y Clausius, y del inglés lord Kelvin.

Las experiencias de dos franceses, Fizeau y Foucault, determinaron las condiciones de la velocidad y de la propagación de la luz en los diversos medios; el principio de Doppler-Fizeau permitió medir la velocidad de las estrellas.

Estos trabajos fueron proseguidos por los alemanes Kirchhoff y Bunsen, a los que se debió la revelación de la estructura de la materia: en efecto, ellos descubrieron, en 1860, el análisis espectroscópico, y en adelante, podría conocerse, medíante él, la composición de cada cuerpo.

Nació la astrofísica, que probaría la unidad de los materiales que componen el universo. Así, por ejemplo, se descubrió la existencia del helio en el Sol, antes de descubrirla en la Tierra. Las investigaciones de Faraday y de Maxwell sobre la teoría electromagnética de la luz fueron confirmadas por Hertz, en 1889.

La química orgánica empezó a desarrollarse con Berthelot (1827-1907). El punto de partida fue el descubrimiento de los alcoholes, por Dumas; a raíz de esto, fue descubierta una serte de otras familias de cuerpos: los hidrocarburos, los aldehidos, etcétera.

El alemán Kekulé estudió las moléculas, los átomos y las fórmulas desarrolladas de los cuerpos. El francés Le Bel y el holandés Vant Hoff fundaron la estereoquímica. Henri Saínte-Claíre Devílle consiguió, en 1854, preparar índustríalmente el aluminio, abriendo el camino, así, a una nueva metalurgia.

PASTEUR Y DARWIN
La biología se aprovechó, igualmente, de los métodos científicos. Los fenómenos de la vida se analizarían, en lo sucesivo, científicamente. Así lo comprendió Claude Bernard (1813-1878). En 1851, demostró la función glicogenética del hígado, que puso al descubierto la primera secreción interna. Posteriormente, escribió su «Introducción al estudio de la medicina experimental», libro capital que aún en nuestros días no ha perdido interés.

En esta obra afirmó textualmente: «La medicina, que hasta ahora había sido empírica, se va convirtiendo en científica.»

Un sabio de formación química, Louis Pasteur (1822-1895), provocó una auténtica revolución en la biología y en la medicina. Estudiando el fenómeno de la fermentación, descubrió que se debía a unos organismos vivos: los microbios. Su teoría iba, entonces, en contra de la opinión sustentada por los demás sabios, para los que la fermentación era un fenómeno puramente químico.

En 1867, descubrió el procedimiento que se llamaría de la parteurización, es decir, de la destrucción de los microbios por el calor. Y demostró también que no existía la generación espontánea. «¡No! No existe la generación espontánea. Todo ser vivo nace de otro ser vivo», afirmó. En seguida se dedicó a aplicar sus descubrimientos a la medicina, y desarrolló, metódicamente, el procedimiento de la vacunación que Jenner había utilizado contra la viruela.

Muchos sabios continuaron la obra de Pasteur, y entre ellos hay que rilar, especialmente, a su discípulo, el doctor Roux, por su descubrimiento de la vacuna contra la difteria, y al alemán Koch, descubridor de los bacilos de la tuberculosis y del cólera. La práctica de la asepsia y de la antisepsia hizo progresar considerablemente a la cirugía. Esta revolución producida en la medicina explica, en parte, el desarrollo demográfico.

En 1859, se publicó una obra que alcanzó mucha resonancia: «El origen de las especies por la selección natural», cuyo autor era el inglés Carlos Darwin (1809-1882). Este, influido por los estudios de Lamarck v de Malthus, afirmaba que la vida era una evolución.

Y, para sostener su tesis, formuló tres postulados, que podrían resumirse así: 1) las formas derivan unas de otras; 2) el motor de esta evolución es la selección natural; 3) los caracteres adquiridos se transmiten por herencia.

Inmediatamente surgió una serie de protestas contra la teoría de Darwin: el Vaticano, indignado, recordó que el cuerpo del hombre había sido creado por Dios; y en Francia, aunque (iuvier había muerto treinta años antes, los «fijistas» reaccionaron violentamente. Durante este período, Mendel emprendió el estudio científico de la herencia.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre