Lección XX

Historia de Roma Antigua Evolución,la Vida,Religion El Imperio Romano

HISTORIA DE ROMA ANTIGUA:

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Ver:Conología Historia de Roma

INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE ROMA ANTIGUA:

El Imperio Romano unificó por primera vez gran parte de Europa.
Su desarrollo y sus instituciones siguen influyendo en el mundo actual.

La Fundación de Roma

Cuenta la leyenda que Roma la fundaron en 753 a. C. los hijos gemelos de Marte, Rómulo y Remo.

Abandonados al nacer, fueron amamantados por una loba antes de decidir fundar su propia ciudad. Rómulo asesinó a su hermano tras una disputa por el emplazamiento de esta y con ello se convirtió en soberano de lo que en la fecha era una tribu feroz y temida.

Al final de su vida, se dice que Rómulo fue llevado por Marte a los cielos en un nubarrón para ser deificado como Quirino.

En realidad, Roma llevaba habitada por humanos miles de años.

Los primeros romanos eran un pueblo muy disciplinado y organizado que formó alianzas con tribus latinas vecinas para sobreponerse a los etruscos gobernantes y hacia 265 a. C. ya había subyugado toda Italia. Los monarcas se escogían entre los nobles, muchos de ellos etruscos, y empezaron a desarrollar sistemas militares y cívicos.

La monarquía iniciada por Rómulo acabó en 509 a. C. cuando el tirano Tarquinio el Soberbio fue derrocado y se fundó una nueva república romana.

Esta joven república comenzará una gran aventura de conquista, en primer lugar, de Italia, y después del Mediterráneo, de Oriente y de Europa, para convertirla, algunos siglos más tarde, en dueña de gran parte del mundo antiguo.

La expansión romana fue progresiva y a veces duradera, consiguiendo dejar una huella indeleble en la civilización occidental.

La conquista de Italia

Roma necesitó más de 150 años para imponer su preponderancia a sus vecinos.

En el 309 batió a los etruscos en Vadimon, y, en el 295, aplastó a una coalición de samnitas, umbríos y galos enSentinum, con lo que dominó toda la Italia central, exigiendo la sumisión de las ciudades griegas del sur de la península.

Sólo Tarento, que ostentaba el monopolio del comercio en el Adriático, resistirá, aunque capitularía en el 272, después de rudos combates.

La necesidad de encontrar recursos suplementarios para una población creciente juega en favor del avance de la expansión.

La implantación en el Mediterráneo

Cartago, que controlaba el Mediterráneo, era una ciudad demasiado poderosa. Roma pretextó hostilidades en Sicilia y entró en lucha con ella, con lo que comenzaron las guerras púnicas.

Cuarenta años de combate le permitieron implantarse en Sicilia, en España, en Cerdeña, en Córcega y en África del Norte, antiguas posesiones cartaginesas.

Roma se volverá entonces hacia el Oriente griego, donde los combates con Filipo  y su hijo Perseo desembocarían en la anexión de la Macedonia hacia el año 168.

Y a pesar de una cruenta derrota de los romanos ante los partos, la expansión hacia Oriente prosiguió, y con ella el enriquecimiento de los senadores y de los caballeros, así como el reforzamiento del ejército y una innegable prosperidad comercial.

Pero en la propia Italia, la dominación de Roma no tiene lugar sin tropiezos.

Algunas ciudades se levantan, en efecto, descontentas de su suerte.

En esta atmósfera enrarecida que precede al Imperio se impondrán algunos generales ambiciosos, como Mario, que se distingue en Numidia contra Yugurta, y que bate a los cimbrios y a los teutones.

O Sila, quien, con el apoyo de sus soldados, desobedece a los senadores y se hace nombrar dictador.

Y por último, Pompeyo, quien, en el año 64, vence a Mitrídates, rey del Ponto, conquista Siria y se apodera de Jerusalén, permitiendo a Roma controlar todas las rutas de Asia y preparando, así, la supremacía imperial.

El dominio en Europa

Roma acabaría por someter a Europa, extendiendo a ella la civilización y la lengua latinas. César comienza dicha empresa anexionándose la Galia, después de la caída de Alesia, en el 52.

Los emperadores la completarán. Bajo el remado de Augusto, en efecto, el ejército romano pacifica España, invade Galitzia y alcanza el Danubio y el Elba.

Pero el fracaso de Varo en Teutoburgo, en el año 17, detiene el avance de los romanos en Germania.

Durante todo el Imperio, Roma hará la guerra tanto por razones económicas como para protegerse del mundo bárbaro.

¿Quién gobernaba Roma?

A la caída de los últimos reyes se organiza la república. El pueblo queda representado por asambleas: los comicios, de los que todos los ciudadanos pueden formar parte, aunque, en realidad, sólo los ricos dan su opinión.

Los comicios eligen para un corto mandato a los magistrados, los más importantes de los cuales son los cónsules.

El Senado, por último, representa el verdadero poder de la República. Lo integran 300 miembros reclutados entre los antiguos magistrados. Controla el ejército y dirige también la política exterior de Roma.

Las siglas SPQR (Senatus populusque romanus: el Senado y el pueblo de Roma) rubrican las declaraciones oficiales, pero es el Senado, de hecho, el que domina.

Razones de las conquistas

Lo que se acostumbra llamar «el imperialismo romano» no parece que tuviera por únicas causas la carencia de tierra o los conflictos sociales.

Por otro lado, Roma tampoco buscaba imponer sus costumbres religiosas o políticas a los demás pueblos.

De hecho, la ambición de los generales y la avidez de los hombres de negocios jugaron un papel en la política de expansión.

Pero el motivo de las conquistas fue, sobre todo, un temor muy extendido en toda la Antigüedad: la seguridad de un Estado estaba en peligro cuando tenía próximo otro Estado fuerte. Y el orgullo del pueblo romano, muy confiado en su destino, hizo el resto.

¿Cómo estaba organizado el ejército?

Aristocrático en tiempo de los reyes, el ejército fue reformado en los s.V y IV a.C., con la entrada en él de los plebeyos.

Los ciudadanos, que debían equiparse a sus expensas, quedaban divididos en 5 clases: los más ricos servían en la caballería; los menos ricos, en la infantería ligera.

Todos los ciudadanos comprendidos entre los 17 y los 46 años eran movilizables hasta que hubieran completado, por lo menos, 10 campañas en la caballería, o 20 en la infantería.

En realidad, los cónsules seleccionaban al azar a los hombres de que tenían necesidad en el curso de cada una de las campañas.

SIMPÁTICO VIDEO:RESUMEN HISTORIA DE ROMA

Fuente Consultada: Gran Atlas de la Historia Universal

Origen de Roma La Monarquia Romana Los Etruscos Los Reyes

Origen de Roma La Monarquía Romana

EL MEDIO GEOGRÁFICO: La civilización romana, la más grande y duradera de la antigüedad, se desarrolló en la península itálica, situada al Occidente de Grecia y en el centro del mar Mediterráneo, al que en cierto modo divide en dos cuencas. Dicha península tiene la forma de una bota y está limitada al norte por los Alpes, un semicírculo de montañas muy altas, cubiertas le nieve, que encierra un valle de naturaleza muy fértil, regado por el río Po, que desemboca en el mar Adriático.

En forma longitudinal se extienden los montes Apeninos, que descienden hacia los mares laterales, el Adriático y el Tirreno, dando lugar, en la margen occidental, a la existencia de múltiples llanuras, algunas muy feraces, como las surcadas por los ríos Amo y Tíber.

Próximas al continente, se encuentran tres grandes islas: Córcega, Cerdeña y Sicilia, esta última apenas separada de la península por el estrecho de Mesina y escasamente distante del continente africano. El clima es benigno, sobre todo en el Sur, con un sol brillante y permanente, lo que favorece el establecimiento del hombre y el cultivo del suelo.

LOS PUEBLOS QUE LO HABITARON

Los primitivos habitantes de este privilegiado territorio, fueron los ligures, que hacia el año 1500 a.C. se establecieron en el Norte, en la región que hoy se conoce precisamente como la Liguria. Luego aparecieron los italiotas, procedentes del centro de Europa —indoeuropeos, como los pueblos que invadieron Grecia por la misma época— que se impusieron sobre los ligures y se radicaron en la región central, donde se integraron en numerosas tribus, entre las que podemos mencionar a los sabinos, que fueron los que iniciaron el asentamiento en la Campania; en seguida los siguieron los latinos, que ocuparon el valle del Tíber y su zona adyacente, que se llamaba el Lacio; más tarde arribaron los umbrios, que se quedaron en la llanura del Po; y finalmente, los ilirios, que se localizaron en el Véneto. Otros grupos menores ocuparon distintas posiciones.

Los etruscos: Sin embargo, los habitantes de mayor repercusión en la península itálica, fueron los etruscos, a quienes los griegos llamaron tirrenos, cuyo verdadero origen se desconoce, pero se supone llegados del mar Egeo, hacia el año 1000 a.C., como consecuencia de la gran expansión griega que los empujó hacia el Oeste y los obligó a establecerse en las ostas itálicas, en la región de la Toscana, entre los ríos Amo y Tíber.

Los etruscos fundaron varias ciudades independientes entre sí, aunque unidas federativamente, y rápidamente se extendieron desde los Alpes hasta la Campania, alcanzando elevados niveles culturales, en cuyas expresiones se advierte la combinación de elementos de origen griego y cretense.

Las ciudades tenían un rey, que concentraba la suma del poder. Los descendientes de los invasores constituían la nobleza, en tanto que el resto de la población vivía en servidumbre. La principal actividad económica fue la agricultura, que prosperaba en las tierras fértiles, debido a las importantes obras de desecación de los pantanos que llevaron a cabo.

Su religión, como la de los pueblos orientales —salvo los hebreos—, fue politeísta, aunque reconocían una trinidad común, integrada por Júpiter, Juno y Minerva. Los muertos eran objeto de un culto especial, a la manera de los egipcios. Además ofrecían a los dioses sacrificios de animales y, en ocasiones, de seres humanos, como resultado de combates singulares. Creían también en los presagios, que se hacían sobre la observación del vuelo de las aves o del análisis de las entrañas de los animales sacrificados; y efectuaban plegarias de impetración a los dioses. Los arúspices estaban encargados de interpretar las recopilaciones en las que estaban contenidas las normas para la organización de la comunidad y las relaciones entre sus miembros.

Las manifestaciones artísticas también tuvieron reminiscencias de los griegos y orientales, pero con el aporte de nuevos elementos de gran originalidad. En arquitectura se destacaron por la construcción de puentes, acueductos y cloacas, cuya excelencia los hace valederos hasta la actualidad. También fue muy importante la construcción de carreteras y la erección de murallas hechas de piedras, sin cemento. En estas construcciones aplicaron el arco y la bóveda, que luego tanto difundieron los romanos.

La civilización etrusca floreció hasta el año 600 a.C. aproximadamente, en que al chocar con los italiotas y con los griegos, terminó por desaparecer. La decadencia comenzó con la derrota en la batalla naval de Cumas, en el año 520 a.C., librada contra la flota griega en un intento de apoderarse de las colonias próximas a Nápoles.

Aprovechando esta circunstancia, en el año 509 a.C. se sublevaron los latinos y lograron que los etruscos se retiraran de la margen opuesta del Tíber, abandonando la región del Lacio.

Para esa época penetraron los galos por el Norte de Italia, obligando a los etruscos a desalojar la rica zona del Po, que desde entonces se conoció como la Galia Cisalpina (de este lado de los Alpes). De esta manera, los etruscos quedaron reducidos a sus primitivas posesiones en la Toscana, hasta ser dominados por los romanos.

LA MONARQUÍA: Como vimos, los latinos, se establecieron en el valle del Tíber y su comarca circundante, que se llamaba el Lacio, llanura escasamente fértil que se recostaba sobre el mar Etrusco, que más tarde se denominó mar Tirreno. La región no era muy favorable, por sus terrenos bajos y pantanosos, y estaba cercada al Norte por los etruscos y al Sur por los griegos. Esta circunstancia hizo que sus habitantes buscaran la forma de poder defenderse mejor de sus vecinos.

En el año 753 a.C., un grupo de familias procedentes de Alba Longa resolvió establecerse en el monte Palatino, donde fundaron una aldea, llamada en un principio Germal, y más tarde conocida como Palatina.

Con la llegada de otras familias, fueron ocupando los montes vecinos, hasta completar siete poblaciones, las cuales se unieron federativamente, a la manera de los etruscos, constituyendo el Septimontium o Liga de los Siete Montes, que conservó una relación muy estrecha con Alba Longa, que era la ciudad de origen de sus miembros.

Sin embargo, poco después aparecieron los etruscos, quienes conquistaron toda la región del Lacio y sometieron a Alba Longa y a todas las ciudades de la Liga, que se unificaron en una sola ciudad a la que llamaron Roma, nombre que deriva de la palabra etrusca rumón, que significa río.

La leyenda: Según la leyenda, narrada por el famoso escritor Virgilio en su obra La Eneida, el príncipe troyano Eneas, después de la toma de su ciudad por los griegos, huyó hacia Italia en busca de refugio, y llegó hasta el Lacio, donde se estableció y fundó la ciudad de Lavinio.

Origen de Roma La Monarquia Romana

Ascanio, hijo de Eneas, que había acompañado a su padre, lo sucedió como rey de Lavinio y, a su vez, erigió otra ciudad a la que llamó Alba Longa.

Mucho tiempo después, Numitor, descendiente de Ascanio, fue derrocado por su hermano Amulio, quien ordenó que R5mulo y Remo, hijos de Rea Silvia, hija, a su vez de Numitor, fueran abandonados en las márgenes del Tíber para que murieran de hambre. Sin embargo, los niños fueron alimentados por una loba, hasta que un pastor los encontró y los crio en su casa. Cuando Rómulo y Remo crecieron, fueron reconocidos por su abuelo Numitor, y al enterarse de su origen noble, derrocaron a Amulio y restablecieron a Numitor en el trono de Alba Longa

Fue entonces cuando Rómulo y Remo decidieron fundar una nueva ciudad en el monte Palatino, a escasa distancia del mar, de manera tal que pudiera recibir por el Tíber las mercaderías necesarias y a la vez estuviera suficientemente alejada para resguardarse del ataque de los piratas.

Ambos hermanos trazaron los límites de la ciudad a la que llamaron Roma— y abrieron un foso que la rodeaba. Rómulo dio aviso que castigaría severamente a quien se atreviera a cruzarlo, y como Remo lo hizo, le dio muerte sin piedad.

Además, como la ciudad se fue poblando de pastores, sin el aporte necesario de mujeres para fundar familias, Rómulo organizó una fiesta e invitó a sus vecinos, los sabinos, que confiadamente fueroa, acompañados de sus mujeres y sus hijas. Durante el transcurso de la misma, a una señal convenida, los romanos raptaron a las mujeres, lo que dió origen a una guerra con los sabinos, que terminó por mediación de las mismas mujeres raptadas, las que habiéndose convertido en esposas de los romanos, se interpusieron entre los combatientes y los reconciliaron.

Posteriormente, en el año 715 a.C., el fundador de Roma desapareció en forma misteriosa. En cierta ocasión en que pasaba revista a sus tropas, se produjo una terrible tempestad, pasada la cual nadie volvió a verlo, lo cual dio lugar a que se tejieran muchas conjeturas, entra ellas la de su asesinato y, finalmente, a que se lo adorara como a un dios.

A Rómulo le sucedió Numa Pompilio, un jefe de origen sabino, que era famoso por su sabiduría. Durante su reinado se dictaron las primeras leyes que rigieron a los romanos. Además dió forma definitiva a su religión.

A Numa Pompilio le siguió Tulio Hostilio, de inspiración guerrera, quien atacó a los albanos y los venció por completo después de una larga contienda, con lo que Alba Longa quedó subordinada a los romanos.

La guerra se definió por el enfrentamiento de tres hermanos, los Horacios, que combatieron por los romanos, con los tres Curiacios, que lo hicieron por los albanos. En el primer choque murieron dos Horacios y fueron heridos los tres Curiacios. Entonces el último Horacio fingió huir y ultimó por separado a los Curiacios, que estando heridos no pudieron perseguirlo a la misma velocidad.

Luego ocupó el trono Anco Marcio, también de origen sabino, que ordenó la construcción del puerto de Ostia.

Después fue encumbrado Tarquino el Antiguo, nacido en Tarquinia, ciudad de Etruria, que introdujo en Roma las costumbres etruscas. Tuvo especial preocupación por el embellecimiento de Roma y ordenó la construcción de un templo consagrado a Júpiter, que se llamó el Capitolio, debido a que cuando se estaba excavando para colocar los cimientos del edificio, se encontró una cabeza (capitis en latín), lo que según los augures, indicaba que Roma’ llegaría a ser la capital o cabeza del mundo. Durante su reinado también se construyeron el Circo, el Foro y la Cloaca Máxima.

A Tarquino el Antiguo le sucedió su yerno, Servio Tulio, que era hijo de una esclava y había sido criado en el palacio de Tarquino. Este rey incorporó los distritos etruscos a la alianza romana y dividió a la sociedad en clases, según su fortuna. Además rodeó a la ciudad de una fortificación y creó registros para los ciudadanos. Debido a este hecho, que perjudicaba a las antiguas familias, pereció víctima de una conspiración.

Le siguió Tarquino el Soberbio quien desvirtuó la obra realizada por su antecesor y pretendió gobernar con poderes absolutos. Con el propósito de conquistar a las colonias griegas del Sur, organizó una campaña que, como vimos, le resultó adversa. No obstante, según la leyenda, su caída se produjo por una tropelía cometida por su hijo Sexto quien, abusando de la hospitalidad de su pariente Tarquino Cola tino, violó a su esposa Lucrecia, quien se mató de desesperación. Su esposo ultrajado, que se encontraba en campaña, y Lucio Junio Bruto, sublevaron al pueblo y derrocaron a Tarquino el Soberbio, quedando abolida la monarquía (510 a.C.). El rey fue reemplazado por los cónsules y comenzó la República.

LA REPUBLICA:
EL GOBIERNO:

El gobierno solamente podía ser ejercido por los patricios, que eran los descendientes de los fundadores o padres de la ciudad. Los patricios constituían una aristocracia, integrada por un grupo reducido de familias, cuyos jefes formaban parte del Senado, que era la institución más importante de Roma. Era presidido por el rey y a su muerte ejercía transitoriamente el poder hasta que elegía a su sucesor.

Además, existía la Asamblea del Pueblo o Comicios por curias, que era convocada por el rey para reunirse al pie del Capitolio. Allí se concentraban las treinta curias que agrupaban a los patricios y clientes de una misma zona.

La autoridad suprema era ejercida por el rey que era, a la vez, jefe militar, sumo sacerdote y juez supremo. Sin embargo, la monarquía era electiva y su poder estuvo limitado por el Senado y La Asamblea del Pueblo

LA ECONOMÍA: La economía se basaba en la explotación de la tierra, por lo cual la mayoría de la población era de campesinos. Las familias de mayor fortuna poseían grandes rebaños de bueyes y carneros.

Como medio de cambio se utilizó el ganado, pecus, en latín, de lo que derivó la palabra pecunia, que significa dinero. En los primeros tiempos la economía estuvo limitada a estas manifestaciones porque la vida de los romanos era primitiva y sencilla. Recién con el proceso de expansión y conquista, estas características cambiaron para dar lugar al lujo y los placeres. Roma se convirtió entonces en un parásito del Imperio.

LA SOCIEDAD: La sociedad se integraba con una clase alta o nobleza, que estaba constituida por los patricios, que detentaban todos los privilegios; y una clase baja, la plebe, compuesta por los extranjeros y vecinos, que carecían de derechos y no tenían ninguna participación en el gobierno. Los plebeyos podían incorporarse a una familia de patricios, en calidad de protegidos o clientes, con lo cual lograban mayor seguridad. Patricios y clientes reunidos, formaban lo que se llamaba la gens.

Además se encontraban los esclavos, que eran los prisioneros d guerra y los plebeyos deudores, a los cuales no se los consideraba como personas sino como cosas. Los que lograban su liberación mediante un pago, se convertían en clientes.

Dentro de la organización social, la familia ocupaba un lugar sobresaliente y constituía la institución más sólida del estado. Estaba integrada por todos los que rendían culto al mismo antepasado, es decir, no sólo, el padre, la madre y los hijos, sino también los clientes y los esclavos.

De acuerdo con el principio de la patria potestad, el padre ejercía la máxima autoridad sobre la familia, no obstante lo cual, la mujer gozaba de consideración y respeto, aunque no participaba de la vida política.

El matrimonio tenía carácter religioso y era indisoluble, lo que aseguraba la solidez de la sociedad romana. Con la corrupción de las costumbres se introdujo el divorcio, que contribuyó a la decadencia y la disolución de la sociedad.

LA RELIGIÓN: La religión romana fue politeísta y resultó de la combinación de elementos de distinta procedencia.

En un principio, los latinos practicaron un culto doméstico, cuyo sumo sacerdote era el padre de familia. En todas las casas ardía el hogar o fuego sagrado y se veneraba a los menes, que eran los espíritus de los antepasados; a los lares, que eran los espíritus protectores de la casa; y a los penates, o genios del bien. A Vesta, diosa del hogar, se le dedicaba un culto especial. En su honor se fundó un colegio de sacerdotisas, llamadas vestales, que mantenían en el altar de la diosa el fuego sagrado. Las vestales debían permanecer vírgenes y si faltaban a su compromiso eran enterradas vivas.

Con la dominación de los etruscos, se introdujeron nuevas creencias, principalmente la adoración a la trinidad constituida por Júpiter, Juno y Minerva. También alcanzaron popularidad la adivinación y los presagios.

El culto público estuvo a cargo de sacerdotes, subordinados al colegio de Pontífices, que presidía el pontífice máximo, o sea el rey.

Posteriormente, cuando los romanos se vincularon a los griegos, adoptaron todos sus dioses, a quienes cambiaron de nombre, de tal manera que Zeus fue Júpiter; Hera, Juno; Atenea, Minerva; Artemisa, Diana; Afrodita, Venus; Démeter, Ceres; Hermes, Mercurio; Ares, Marte; Hefestos Vulcano; Poseidón, Neptuno; Hestia Vesta; y Apolo, que no cambió de denominación

Lo que más llama la atención fue la relación contractual que los romanos establecieron con los dioses, a quienes les ofrecían promesas  a cambio de favores que, si no se cumplían , daban lugar al repudio y la recurrencia a otros dioses.

Fuente Consultada: Historia Para 1er. Año de José Maria Ramallo

La Monarquia en Roma Antigua Sociedad y Gobierno Romano

LA MONARQUÍA EN ROMA ANTIGUA

LA SOCIEDAD: La sociedad se integraba con una clase alta o nobleza, que estaba constituida por los patricios, que detentaban todos los privilegios; y una clase baja, la plebe, compuesta por los extranjeros y vecinos, que carecían de derechos y no tenían ninguna participación en el gobierno.

Los plebeyos podían incorporarse a una familia de patricios, en calidad de protegidos o clientes, con lo cual lograban mayor seguridad. Patricios y clientes reunidos, formaban lo que se llamaba la gens.

Además se encontraban los esclavos, que eran los prisioneros de guerra y los plebeyos deudores, a los cuales no se los consideraba como personas sino como cosas. Los que lograban su liberación mediante un pago, se convertían en clientes.

Dentro de la organización social, la familia ocupaba un lugar sobresaliente y constituía la institución más sólida del estado. Estaba integrada por todos los que rendían culto al mismo antepasado, es decir, no sólo, el padre, la madre y los hijos, sino también los clientes y los esclavos.

De acuerdo con el principio de la patria potestad, el padre ejercía la máxima autoridad sobre la familia, no obstante lo cual, la mujer gozaba de consideración y respeto, aunque no participaba de la vida política.

El matrimonio tenía carácter religioso y era indisoluble, lo que aseguraba la solidez de la sociedad romana. Con la corrupción de las costumbres durante la republica se introdujo el divorcio, que contribuyó a la decadencia y la disolución de la sociedad.

Las Clases Sociales en Roma Monárquica:

Patricios: Formaban la aristocracia romana, el sector dirigente y privilegiado. Los únicos considerados como “ciudadanos romanos, con derecho a votar, ocupar los cargos políticos y religiosos. Además eran el sector más rico, dueño de las grandes extensiones de tierra.

Se consideraban descendientes de los fundadores de Roma y estaban organizados en un consolidado sistema familiar. Las familias patricias se agrupaban en gens: integradas por los descendientes de un mismo genio, semidios, al que veneraban. Las gens se agrupaban de a diez y formaban una curia, congregación religiosa de las familias. Con el tiempo, las curias se convirtieron en instituciones políticas, las votaciones se realizaban por medio de ellas (cada familia votaba dentro de la curia a la que pertenecía). El nombre de patricios deriva de patris (padre), y alude a los jefes de las gens.

Clientes: Eran personas que no pertenecían a ninguna gens, extranjeros o refugiados pobres, que se ponían balo la protección de un patricio. Este les brindaba ayuda económica, los defendía ante la lusticia y les permitía participar de las ceremonias religiosas. A cambio, el cliente lo acompañaba en la guerra y lo ayudaba en algunos trabajos, o en todo lo que se le solicitase. Las familias patricias se enorgullecían de tener clientela importante o numerosa.

Plebeyos: A medida que la ciudad romana crecía, apareció un elemento social nuevo: la plebe. La integraban los extranjeros, los refugiados y los clientes que se habían enemistado con sus patronos. Se los consideraba hombres libres, pero no ciudadanos, por lo tanto se hallaban excluidos de la vida política y también religiosa (no participaban del culto oficial). Antes de las reformas de Servio Tulio, tampoco podían integrar el ejército. Les estaba prohibido contraer matrimonio con los integrantes del patriciado.

Esclavos: Se encontraban en la escala inferior de la sociedad. Se dedicaban a las tareas serviles y no tenían ningún derecho. En los primeros tiempos de Roma formaban un grupo poco numeroso, que se fue incrementando con el desarrollo de las conquistas y la expansión romana.

GruposDerechos legalesOrigenActividades  y riqueza

Patricios

Hombres libres con derechos civiles y políticos. Descendientes de los fundadores de RomaGrupo social más rico gracias a la posesión de grandes latifundios.

Plebeyos

Hombres libres con derechos  civiles y políticos completos desde el s. III a.C.

Pueblos vencidos, extranjeros asentados en Roma o descendientes ilegítimos.

 

Campesinos, artesanos y comerciantes y clientes

Clientes

Plebeyos, pero con  alguna dependencia jurídica con su patrónSituación de pobreza o inseguridad les lleva a solicitar protección de un patricio

 

Ayudaban al patricio del que dependían

Libertos

Hombres libres con derechos civiles limitadosAntiguos esclavos que compraron su libertad o la recibieron por los servicios prestados

 

Todo tipo de actividades

Esclavos

Propiedad de un patricio o del EstadoNacimiento, prisioneros de guerra o por comisión de  delitos gravesTodo tipo de actividades

LA MONARQUÍA EN ROMA ANTIGUAEL GOBIERNO: El gobierno solamente podía ser ejercido por los patricios, (imagen: patricio romano) que eran los descendientes de los fundadores o padres de la ciudad. Los patricios constituían una aristocracia, integrada por un grupo reducido de familias, cuyos jefes formaban parte del Senado, que era la institución más importante de Roma. Era presidido por el rey y a su muerte ejercía transitoriamente el poder hasta que elegía a su sucesor.

Además, existía la Asamblea del Pueblo o Comicios por curias, que era convocada por el rey para reunirse al pie del Capitolio. Allí se concentraban las treinta curias que agrupaban a los patricios y clientes de una misma zona.

La autoridad suprema era ejercida por el rey que era, a la vez, jefe militar, sumo sacerdote y juez supremo. Sin embargo, la monarquía era electiva y su poder estuvo limitado por el Senado y La Asamblea del Pueblo

Organización Política:
La Realeza:
El rey elegido por la Asamblea, duraba  en su cargo de por vida. A su muerte el poder volvía al estado. El Senado designaba a un rey interino, mientras se elegía un sucesor.

El Senado: lo integraban los jefes de la familias patricias. Sus funciones en esa época eran esencialmente consultivas: asesor al rey en sus actividades.

La Asamblea o Comicios por Curias: Formada exclusivamente por los ciudadanos, sus funciones eran variadas , desde las legislativas (votar leyes, declarar la guerra)  y las judiciales hasta la elección de los reyes. Cada familia votaba dentro de su curia.

LA ECONOMÍA: La economía se basaba en la explotación de la tierra, por lo cual la mayoría de la población era de campesinos. Las familias de mayor fortuna poseían grandes rebaños de bueyes y carneros.

Como medio de cambio se utilizó el ganado, pecus, en latín, de lo que derivó la palabra pecunia, que significa dinero. En los primeros tiempos la economía estuvo limitada a estas manifestaciones porque la vida de los romanos era primitiva y sencilla. Recién con el proceso de expansión y conquista, estas características cambiaron para dar lugar al lujo y los placeres. Roma se convirtió entonces en un parásito del Imperio.

Roma contó con algunas riquezas minerales: las salinas en la desembocadura del Tiber y minas de oro y de plata. Estos recursos ayudaron mucho para que desde su comienzos tuviera una actividad comercial importante.

Los hombres  de la ciudad se dedicaban a las artesanías, carpinteros, herreros, y algunos también abastecía al pueblo de alimentos y útiles necesarios para la vida diaria, como carniceros, panaderos, tenderos.

Estatuilla del siglo VI a.C. indicando el origen campesino del pueblo romano. Hasta el comienzo de las guerras contra Cartago ,
no se emplearon esclavos como fuerza de trabajo para la agricultura.

En las tumbas era costumbre representar escenas de la actividad que había ejercido el difunto.

Un taller familia donde se fabrican vasos metálicos, la balanza
ocupa un lugar central porque el precio dependía del peso.

Una tienda donde se despachan frutas y
piezas de caza.

Carnicero despachando

LA RELIGIÓN: La religión romana fue politeísta y resultó de la combinación de elementos de distinta procedencia. En un principio, los latinos practicaron un culto doméstico, cuyo sumo sacerdote era el padre de familia.

En todas las casas ardía el hogar o fuego sagrado y se veneraba a los menes, que eran los espíritus de los antepasados; a los lares, que eran los espíritus protectores de la casa; y a los penates, o genios del bien. A Vesta, (imagen) diosa del hogar, se le dedicaba un culto especial. En su honor se fundó un colegio de sacerdotisas, llamadas vestales, que mantenían en el altar de la diosa el fuego sagrado. Las vestales debían permanecer vírgenes y si faltaban a su compromiso eran enterradas vivas.

Con la dominación de los etruscos, se introdujeron nuevas creencias, principalmente la adoración a la trinidad constituida por Júpiter, Juno y Minerva. También alcanzaron popularidad la adivinación y los presagios.

El culto público estuvo a cargo de sacerdotes, subordinados al colegio de Pontífices, que presidía el pontífice máximo, o sea el rey.

Posteriormente, cuando los romanos se vincularon a los griegos, adoptaron todos sus dioses, a quienes cambiaron de nombre, de tal manera que Zeus fue Júpiter; Hera, Juno; Atenea, Minerva; Artemisa, Diana; Afrodita, Venus; Démeter, Ceres; Hermes, Mercurio; Ares, Marte; Hefestos Vulcano; Poseidón, Neptuno; Hestia Vesta; y Apolo, que no cambió de denominación

Lo que más llama la atención fue la relación contractual que los romanos establecieron con los dioses, a quienes les ofrecían promesas  a cambio de favores que, si no se cumplían , daban lugar al repudio y la recurrencia a otros dioses.

PARA SABER MAS…
La gens, la gran familia aristocrática, era el elemento fundamental de la sociedad romana. La suprema autoridad de la familia estaba representada por el padre, el pater familias, que tenía funciones sacerdotales y jurisdicción sobre la vida y la muerte de los miembros de la misma. Los hijos casados adultos seguían formando parte del grupo familiar, al que se sumaba la esposa y los hijos.

A veces, la gens llegaba a reunir más de cien personas, aunque sólo el padre disponía del patrimonio familiar. También formaban parte de la familia los criados, los esclavos y los labradores originarios de las aldeas en las que las familias nobles tenían sus propiedades. Estos últimos mantenían con el patronus una relación de tipo moral, de fidelidad recíproca que se traducía en el respaldo económico y legal del patrono y la adhesión y el apoyo político por parte del clíens.

La disciplina doméstica se fundamentaba en principios como la humildad, la veneración, la obediencia, el respeto y la pureza. Normas que constituyeron, a su vez, la base de la disciplina militar. A pesar del rigor y la severidad, la vida familiar romana se caracterizó por la píelas (afecto) y el cariño.