Los Derechos Humanos

Biografia de Dostoievski Fiodor Escritor Ruso Obra Literaria Resumen

Biografía de Dostoievski Escritor Ruso Obra Literaria

Fiódor Dostoievski, nació en Moscú en 1821 (Calendario gregoriano) y fallece en San Patersburgo en 188, es uno de los principales escritores de la Rusia zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo XIX.

También se los considera casi sin duda como uno de los mayores novelistas de todos los tiempos, donde echa mano de las abundantes herramientas estilísticas de su época, pero abandona pronto el exitoso realismo de su primera publicación de 1846, llamado «Pobres gentes» y se adentra por caminos singulares y tortuosos como en «El doble», «Noches blancas» que le restan popularidad. También dedicó una etapa de su vda al periodismo.

Biografia Mijáilovich Dostoievski escritor ruso

Se graduó como ingeniero en 1843, carrera que abandonó para dedicarse a la literatura y frecuentar los medios liberales. En 1846 escribió Pobres Gentes.

Posteriormente, publicó una serie de relatos (El doble, 1846; La patrono Joziaika, 1847; Corazón débil y Noches blancas, 1848).

Después ingresó en un círculo de jóvenes socialistas, quienes fueron acusados de un complot contra el Estado y condenados a muerte.

Pero la pena les fue conmutada por el zar Nicolás I, por cuatro años de trabajos forzados en Siberia y su cumplimiento acentuó su epilepsia.

Regresó a San Petersburgo en 1859 y su producción desde entonces fue muy abundante, a pesar de sufrir penurias económicas hasta su muerte, causadas por su afición al juego.

Sus principales obras son: la casa de los muertos (1861), Humillados y ofendidos (1861), Memorias del subsuelo (1864), Crimen y castigo (1866), El idiota (1868), Los endemoniados (1870) y Los hermanos Karamazov (1880), considerada su obra maestra.

Los ejes de sus relatos son: la psicología profunda de sus personajes y la relación de esos personajes con los ideales de la Rusia.

Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació el 30 de octubre de 1821 en el Hospital de los pobres de Moscú, donde su padre era médico.

Éste, Mijaíl Dostoievski, era un extraño y sombrío personaje, hijo de un pope, que había iniciado la carrera eclesiástica en un seminario del que terminó por huir en 1809 para estudiar medicina y verse convertido al cabo de muy poco tiempo, a causa de las necesidades de la guerra, en cirujano militar durante las campañas napoleónicas.

Poco después de concluir la contienda se casó, tuvo un primer hijo, Mijaíl (nacido en 1820) y se retiró del servicio incorporándose al Hospital de los pobres moscovita. Suele describírsele como un hombre de mal carácter, atrabiliario, violento y despótico, avaro y excesivamente aficionado al alcohol.

La madre del escritor, María Fiódorovna Necháieva, nacida en 1800 y once años más joven que su marido, sensible, afectuosa e inteligente, tuvo una existencia triste y a menudo humillante que su hijo iba a recordar siempre con emoción.

Fiódor y su hermano mayor empiezan sus estudios en escuelas privadas y en 1834 ingresan en el internado de Chermak, donde ambos se apasionan por los autores rusos y extranjeros que entonces estaban más de moda: entre los rusos, Pushkin, Lérmontov, Gógol; entre los extranjeros, Walter Scott, Schiller, Goethe, Balzac, Víctor Hugo

Años más tarde, uno de sus antiguos condiscípulos describiría al Dostoievski de esta época como «un muchacho serio, pensativo, rubio, de rostro pálido. Los juegos apenas le atraían.

Y durante los recreos casi nunca dejaba los libros». Su gran ilusión es ya escribir y empieza efectivamente una novela tomando como modelo a la novelista inglesa Ann Radcliffe, entonces muy en boga.

En  1838, siguiendo las indicaciones de su padre, pasa a la Escuela de Ingenieros, y allí recibe la trágica noticia de la muerte de su padre, asesinado por sus siervos en junio de 1839; las circunstancias de este crimen nunca llegaron a aclararse, pero sin lugar a dudas el hecho impresionó muchísimo a Dostoievski, quien se sentía moralmente culpable por haber deseado de un modo más o menos inconsciente la desaparición de este padre vicioso y tiránico.

Dos meses después de morir éste, Fiódor tuvo otra grave crisis de epilepsia que se produjo al presenciar un cortejo fúnebre por las calles, y el tema del parricidio será el núcleo de su última e impresionante novela, Los hermanos Karamázov.

En agosto de 1843 termina la carrera y se le destina a un modesto cargo del departamento de ingenieros de San Petersburgo, con un sueldo de tres mil rublos anuales. Pero se siente, como él dice, «poeta y no ingeniero» y sólo sueña con escribir, ir al teatro, a la ópera y también comienza sus primeros pasos como autor literario.

Su primera novela, Pobres gentes, entusiasmará también a todos cuando el manuscrito empieza a circular en 1845; sus amigos se declaran maravillados, pero para Dostoievski vale más la opinión del famoso crítico Bielinski, quien afirma que es una obra maestra.

Súbitamente es la fama, las obras que publica a continuación encuentran una mala acogida. El doble, El señor Projarchin y La patrona, las tres de 1846, no gustan y llega la depresión y el desaliento.

En diciembre de 1846 empieza a publicar otra novela, Niétochka Nezvánova

En otoño de 1847 y Dostoievski publica una serie de relatos y novelas cortas: Polzúnov, Un corazón débil, El ladrón honrado, Un árbol de Navidad y una boda, La mujer de otro y Noches blancas, todas en 1848.

En enero del año siguiente el proyecto de la imprenta clandestina ya está en marcha, y el 23 de abril de 1849, a las cuatro de la madrugada, Dostoievski es detenido por la policía y encerrado, junto con los demás conspiradores en la fortaleza de Pedro y Pablo.

A fines de septiembre se inició el proceso que terminó con un veredicto de culpabilidad, lo cual significaba la muerte, pena que será modificada a pocos minutos de su fusilamiento cuando llega un correo del Zar, con un indulto, donde lo envían a realizar trabajos forzados a la Siberia por cuatro años.

Esta experiencia le permite una observación minuciosa de la gente del pueblo y le conduce a descubrir los Evangelios, lo que influye poderosamente en su carácter. Recuerdos de la casa de los muertos es una terrible descripción de estos años de presidio.

Dostoievski, como otros novelistas de su siglo (Dickens, Balzac), publica sus novelas por entregas en diversos periódicos. Así aparece Humillados y ofendidos. El escritor viaja, batalla con la censura y lleva una vida muy activa.

En 1866 enviuda y escribe El jugador, estremecedora confesión, basada en su propia experiencia, de un hombre poseído por la pasión del juego. En este mismo año escribe Crimen y castigo. El idiota le otorga nueva celebridad. Su última gran novela es Los hermanos Karamazov.

Su estilo, inconfundible, se distingue por una tensión nerviosa exacerbada, por una especie de vibración interior. Los protagonistas son generalmente criminales, enfermos o locos, siempre fuera de la normalidad.

Son personajes que viven en una crisis continua; en su interior se produce una dramática lucha entre las fuerzas del bien y del mal.

Con frecuencia el protagonista, humillado bajo el peso de las injusticias sociales, se muestra a sí mismo como un bufón y parece experimentar un placer morboso en su decadencia.

En esta situación es objeto de visiones y alucinaciones que dan al relato un tono estremecido. El envilecimiento de la persona, el pecado y la redención son otros tantos aspectos siempre presentes en la obra de Dostoievski.

A partir de 1876 se publica el Diario de un escritor en forma de revista, y en la misma van apareciendo también diversos relatos como El mujik Marev (1876), La sumisa (1876) y El sueño de un hombre ridiculo (1877).

Su fama ha llegado a un punto culminante, todo el mundo quiere conocerle y sin darse cuenta le roban un tiempo precioso, es elegido miembro de la Academia de Ciencias, sección de lengua y literatura rusa (1877), el propio zar le ruega que hable con sus hijos, «sobre quienes podría usted tener una benéfica influencia».

En 1878, cuando muere su hijo Alexéi, ya está trabajando en la que será la última de sus novelas, Los hermanos Karamázov, de la que lee diversos fragmentos en actos públicos en el curso de 1879.

Los hermanos Karamázov, que terminó en noviembre de 1880, es considerada unánimemente como la síntesis genial de toda la obra dostoievskiana.

Los grandes temas del escritor —la fe, el sufrimiento de los niños, la voluntad de parricidio, la desazón de la culpa, la soberbia de la inteligencia, etc.— forman aquí una vertiginosa sinfonía que representa en los diversos personajes de los cuatro hermanos —todos en el fondo asesinos de su padre— otras tantas facetas de la propia personalidad de Dostoievski.

Libro insondable y arrebatador, es el gran testamento de un hombre enfermo y agotado, que se sabe a las puertas de la muerte, y que revive en su imaginación el drama de su niñez, actualizado por la reciente muerte de su hijo y madurado a lo largo de toda una torturada existencia.

Todavía en los meses que le quedan de vida va a conocer el fervor popular con motivo de la inauguración del monumento a Pushkin en Moscú (junio de 1880).

Dostoievski pronuncia entonces un famoso discurso que resume su pensamiento y que es acogido con un gran entusiasmo.

Vuelve a su refugio de Stáraia Rusa y en octubre regresa a San Petersburgo ya a punto de terminar Los hermanos Karamázov.

Además de la epilepsia, cuyos ataques se habían hecho menos frecuentes aunque más intensos, sufría una enfermedad pulmonar que se iba agravando y que el 26 de enero de 1881 le produjo dos hemorragias. El día 27 de 1881 se reprodujeron las hemorragias y a las ocho y media de la tarde murió.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Dostoievski Fiódor, “El Analista de las Profundiades del Alma” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografía de Balzac Honore Novelista Resumen de su Obra Literaria

Biografía de Balzac Honoré
Novelista Resumen de su Obra Literaria

Novelista francés (Tours 1799-París 1850). A pesar de sus pretensiones aristocráticas, Balzac era de familia modesta.

Educado en un colegio de Vendóme, se trasladó, siendo joven, a París, donde llevó, hasta los 30 años, una vida singularmente aventurera, llena de tanteos, de esfuerzos en diversos sentidos y de empresas fracasadas.

Alojado en un desván durante muchos años, entre 1822 y 1828 acumuló infinidad de volúmenes, la mayoría bajo seudónimo, para los que no hallaba editor.

Una voluntad menos sólida que la suya hubiera abandonado, pero Balzac tenía una fe inquebrantable en su propio genio y perseveró de modo infatigable.

Por otra parte, intentó animosamente asegurar su independencia por medio de especulaciones industriales.

Fue editor, impresor, etc. Pero ninguna de sus empresas triunfó, y sólo le dejaron deudas. Ante la falta de éxito volvió con más ahínco a la literatura.

novelista balzac honore

OBRAS IMPORTANTES DE BALZAC

Luis Lamben.
La piel de zapa,
Jesús en Flandes.
Eugenia Grandet.
Cuentos festivos.
La obra maestra desconocida.
Papá Goriot,
Los campesinos.
El médico de aldea. Serafita.
La misa del ateo.
La hija de Eva.
La prima Bette.
El primo Pons.
Vautrin (drama).
Pamela Giraad (drama).

BIOGRAFIA

Bernard-Francois, padre del escritor, hizo carrera y algo de fortuna durante el período revolucionario y se instaló en Tours en 1797; allí, en 1799, nacía el segundo de los hijos del matrimonio; se le puso el nombre de Honoré.

Mientras su padre se aprovecha de los cambios políticos de la época, Honoré cursa sus primeros estudios en el colegio Le Gay de Tours.

Al parecer, la familia no manifestaba un cariño excesivo para con sus hijos y el niño fue paseado de colegio en colegio, pasando de Tours a Vendóme y de allí a su casa, porque su salud flaqueaba.

La vida de colegial hizo de él un niño regordete y apático, mal estudiante y ávido lector, autor de versos de ripio y dedicado esencialmente, según él mismo dice, a la contemplación.

En medio de una familia más bien desunida que atraviesa períodos difíciles para un oportunista —corren los años 1814-1815, los del primer destierro de Napoleón, los Cien Días y Waterloo—, el joven Honoré hace lo que puede, sigue las tendencias ideológicas de su padre y abandona el colegio parisiense del señor Lapitre —ferviente legitimista—, donde proseguía sus estudios desde que la familia se había trasladado a París.

Los estudios de segunda enseñanza los acabó en otra pensión, la de los señores Beuzelin y Ganser, adscrita al instituto Charlemagne: las notas del futuro novelista seguían siendo poco brillantes.

Por decisión de su padre se matricula para cursar la carrera de Derecho y va a hacer prácticas en el bufete del procurador Jean-Baptiste Guillonnet-Melville, que le serviría más tarde de modelo para el personaje de Derville que aparece repetidas veces en la Comedia Humana.

Hacia abril de 1818, le tenemos en el estudio del notario Victor-Édouard Passez, pero salta a la vista que lo suyo no son las leyes.

Cuando proclama que tiene vocación literaria, su familia se escandaliza, pero el padre se muestra dispuesto a ayudarle, dándole un plazo de dos años para probar sus fuerzas y asignándole una parquísima cantidad que tan sólo le permite sobrevivir.

Años de miseria, de ilusiones, de proyectos inspirados por la falta de experiencia (como la tragedia neoclásica en verso) y que culminan en la redacción de una tragedia histórica en cinco actos y en verso, Cromwell, acabada en marzo de 1820 y cuya lectura, organizada por la familia, fue un fracaso estrepitoso.

No se desanimó el joven autor, y nos consta que empezó entonces a redactar dos novelas, Sténie y Falthurne; no acabó estas obras, en las que manifiesta a la vez su postura liberal y la influencia de la novela negra al estilo inglés.

En sus correrías por la capital había conocido a un foliculario especializado en escándalos y política, Auguste Lepoitevin; tenía montada una fábrica de literatura barata que suministraba a los editores el tipo de texto que mejor se podía vender según la moda del momento.

Balzac colaboró en la elaboración de estos textos que todo lo debían —o casi— a Walter Scott, como Charles Pointel, publicado en noviembre de 1821, y La heredera de Birague, historia basada en los manuscritos de Dom Rago, ex prior de los benedictinos, puesta al día por sus dos sobrinos, el señor A. de Viellerglé y Lord R’hoone (este último nombre es anagrama de Honoré). Con el mismo seudónimo firma Jean-Louis o la expósita (marzo de 1822), dramón con traidor perverso, y, en junio, Clotilde de Lusignan o el apuesto judío.

Entretanto, Balzac se había enamorado de la señora de Berny, que tenía veintidós años más que él, y se había convertido en su amante.

Esta experiencia tiene interés porque es probablemente la fuente de un tema que aparece a menudo en las obras posteriores, el del joven impetuoso y falto de experiencia con la señora casada, generalmente mayor, que hace a la vez los papeles de cicerone social, de madre y de amante.

Se vuelve a encontrar este tema en El vicario de las Ardenas, otra novela negra con agravantes incestuosos y eclesiásticos, escrita en 1822 como El centenario o los dos Beringheld, historia fantástica, lúgubre y terrorífica en el mejor estilo inglés.

Con el nuevo seudónimo de Horace de Saint-Aubin, con que ha firmado las dos anteriores obras, firma también el año siguiente La última hada o la última lámpara maravillosa. Todas estas primeras obras no hacen de él sino un escritor a sueldo, sin originalidad ni porvenir.

Acaso comprendió que por aquel camino no iba a conseguir la fortuna y se lanzó a los negocios editoriales hacia 1825 y luego, como las cosas salían bastante mal, en un rasgo de su carácter del que nunca curaría, a los de imprenta.

Acortemos los detalles diciendo que todo acabó en quiebra y en deudas cuantiosas que pagaron su familia y la señora de Berny.

El último chuan o la Bretaña en 1800, obra publicada en 1829, se puede considerar como la primera piedra de la futura Comedia Humana; aunque sigue debiendo mucho a Walter Scott, Balzac ha logrado escribir una novela original, ambientada en hechos presentes en todas las memorias; pero el éxito dista mucho de ser clamoroso.

Las relaciones que tiene con la viuda de Junot le permiten introducirse en los ambientes literarios y mundanos de la capital, donde a finales de 1829 consigue llamar la atención del público con Fisiología del matrimonio o meditaciones de filosofía ecléctica sobre la dicha y la desdicha conyugales, publicadas por un joven soltero.

El libro, más que profundo, era picante y fue bien recibido. A partir de entonces, Balzac se especializa en narraciones breves, que se publican en los periódicos, como El verdugo (enero de 1830), firmado por primera vez Honorato de Balzac.

De esta época datan numerosos relatos que se recogerían luego en los dos volúmenes de las Escenas de la vida privada: La vendetta, Gobseck, El baile de Sceaux, La paz del hogar, La casa del gato que juega a la pelota, Una doble familia.

Mientras está efectuando un viaje por el valle del Loira, tienen lugar en París los acontecimientos de julio de 1830 que instalan a Luis Felipe de Orleans en el trono: la burguesía acaba de triunfar sobre la reacción monárquica. Balzac, que se inclinaba hacia un vago liberalismo, se orienta ahora hacia unas opiniones legitimistas cada vez más claras, aunque difíciles de justificar.

 La idea de corrupción de los valores sociales, responsable de todos los males de la Francia de la primera mitad del siglo XIX, empieza a imponerse en su pensamiento.

El cuento filosófico titulado Cero, que publica en La Silhoutte el 3 de octubre de 1830, es buena muestra de ello. Al mismo tiempo, apoya al partido legitimista con artículos como Sobre la proyectada destrucción del monumento erigido al duque de Berry o Ensayo sobre la situación del partido monárquico; en estos textos aboga por la participación de los ultras en la vida política, especialmente por medio de la prensa.

En agosto de 1831 se publica La piel de zapa, obra de la que la crítica da valoraciones contradictorias, pero es el primer éxito de masas del autor; le da fama y dinero y así tiene la posibilidad de contraer nuevas deudas.

Su nueva posición le obliga a satisfacer las exigencias del dandy que ha firmado El tratado de la vida elegante (noviembre de 1830).

La verdad es que trabaja mucho, gana bastante dinero porque no para de publicar (Los cuentos grotescos, La señora Firmiani, El mensaje), pero gasta todavía más. Su fama ha llegado hasta la lejana Rusia, donde la literatura francesa encuentra terreno abonado en la aristocracia.

Precisamente recibe cartas entusiasmadas de una condesa ucraniana, la señora Hanska, figura que dominaría los veinte últimos años del autor. Se encontraron por primera vez en Suiza en septiembre de 1833.

Para el escritor son años fundamentales porque al tiempo que concluye Eugenia Grandet y va escribiendo su novela más sublime e ideal (según él), Serafita (en realidad unas bochornosas disposiciones filosófico-metafísicas), firma un contrato ventajoso para sus Estudios de costumbres en el siglo XIX y ya tiene hecho el plan de su obra futura, aunque todavía no le ha dado el título genérico de la Comedia Humana.

Es de gran importancia también la publicación, en La Revue des Deux Mondes, de Papá Goriot, obra en la que está trabajando en diciembre de 1834, porque es el primer libro en el que empieza a aplicar sistemáticamente el principio de la reaparición de los personajes de una novela a otra. Por aquel entonces trabaja dieciocho horas diarias, es considerado como el más fecundo autor del momento, pero no como el mejor.

Se consuela del desdén de Saínte-Beuve efectuando un viaje con la condesa Hanska, mientras Papá Goriot se reedita dos veces y se adapta para el teatro. Apenas ha dejado a la condesa rusa, le nace una pasión por otra gran dama, la condesa Guidoboni-Visconti, que le ayudó económicamente, tuvo un hijo suyo y sirvió de prototipo para el personaje de lady Dudley.

Sigue ambicionando una carrera política y, para disponer del indispensable trampolín, compra la mayor parte de las acciones de La Chronique de Paris, semanario para el que contrata a un joven autor llamado Théophile Gautier.

A esta revista dedicó gran parte de su tiempo y le debió un fracaso más en sus ambiciones personales. En sus columnas se publicaron La interdicción, La misa del ateo, parte de El lirio del valle y El gabinete de antigüedades.

El secreto de esta extraordinaria capacidad de trabajo lo reveló Balzac a Gautier recomendándole una higiene mental y física drástica, reservando las horas nocturnas para la concepción de la obra; por lo demás, dormir poco, comer menos y alejarse de las mujeres.

Por su cuenta, Balzac hacía caso omiso de muchas de estas piadosas recomendaciones: bebía café en grandes cantidades para poder conservar su lucidez durante las largas sesiones de trabajo que se imponía.

Trabajo cuyo método da idea del genio creador del autor al tiempo que deja suponer que siempre estuvo preocupado por el destino final del texto en curso, como si recordara dolorosamente las primeras experiencias literarias de su juventud.

Después de esbozar esquemáticamente el tema, enviaba el guión a la imprenta y sólo cuando ésta le devolvía las primeras galeradas se ponía a escribir en serio.

Lo que era palabra se convertía en frase, las frases en párrafos, incisos, digresiones, convirtiendo la hoja impresa en la pesadilla de los tipógrafos.

En sintesis, y sin tener en cuenta las clasificaciones que adoptó más tarde, cuando emprendió la labor de ligar todas las partes de su obra bajo el título general de La comedia humana, entre sus principales novelas se destacan: Un episodio bajo el terror, La obra maestra desconocida, El coronel Chabert, El médico rural, Eugenia Grandet, Séraphita, Papá Goriot, Las ilusiones perdidas, El lirio del valle, César Birotteau, Ursule Mirouet, Un asunto tenebroso, Esplendores y miserias de las cortesanas, Modeste Mignon, El primo Pons…

El momento más glorioso de la carrera de Balzac, que en cierto modo marca el florecimiento de su genio, es la época en que publicó los cuentos y novelas que posteriormente clasificaría, en su Comedia humana, en Escenas de la vida privada y Escenas de la vida de provincias. Las principales son La mujer abandonada, La mujer de treinta años, Las solteras, etc.; y, en primer lugar, Eugenia Grandet.

Durante más de quince años mantuvo una correspondencia apasionada con Eveline Hanska,  con la que se casó poco antes de morir.

Su obra novelística aporta una penetrante descripción de la sociedad francesa surgida de la revolución de 1789, cuyas principales características son los temas arquetípicos de Balzac: el declive de la nobleza, la euforia de la burguesía, la omnipotencia del dinero y la ascensión social de los plebeyos ambiciosos y sin escrúpulos.

A partir del año 1849, comienza una etapa de decaimiento, está  agotado; enfermo, sólo piensa en reunirse con la condesa Hanska, el matrimonio se ha convertido en su obsesión.

Es un hombre prematuramente envejecido el que parte para Ucrania en septiembre.

En enero de 1849 escribe a la administración del zar para conseguir la autorización de casarse; una vez concedida ésta, se puede fijar la fecha y el tan deseado matrimonio se celebra el 14 de marzo de 1850 en la iglesia de Santa Bárbara de Berdichev.

Los novios cincuentones emprenden el viaje a Francia el 25 de abril. Él con su corazón gastado, ella con su ataque de gota.

Al llegar a la capital francesa, Balzac tiene que guardar cama. En pocos meses, sus últimas fuerzas le abandonan y muere el 18 de agosto.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Honoré Balzac, «El Gran Novelsita Francés del Siglo XIX» – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

La Familia Argentina Valores y Evolución Desde la Epoca Colonial

La Familia Argentina: Valores y Evolución Desde la Etapa Colonial

LA FAMILIA ARGENTINA:

Su evolución y transformación desde el período hispánico hasta nuestras días:
El periodo hispánico imprimió su sello en el sentir, en el pensar y en el obrar de los habitantes de esta parte del Mundo; la Conquista instaló la raza y lengua hispánicas y con ellas la fe cristiana, el derecho, la justicia, la moral, los principios en que se basaba la constitución de la familia en España y en el mundo europeo occidental.

En la época de la conquista de América la familia española respondía al modelo de organización romano-cristiana, en la que la autoridad del padre era casi absoluta; en casos extremos hasta podía vender o empeñar a sus hijos. La religión católica atenuó esos rigores y logró eliminar esas prácticas.

La familia española en América o la familia criolla vivía en espaciosas casas de tres patios bajo la autoridad patriarcal, con esposa, hijos, criados, indios y esclavos. En muchos casos el esclavo recibía el apellido de la familia a la cual pertenecía. El historiador Diego Luis Molinari dice que fueron famosos el moreno Francisco Azcuénaga, la parda María Demetria Escalada de Soler, el negro Ortiz de Ocampo, etc.

En esas casonas se desarrollaban importantes actividades económicas que tendían a que la familia, en lo posible, se bastase a sí misma; eran además el centro de reunión de amigos y parientes.

Derechos civiles de la familia:
El hombre era considerado mayor de edad a los veinticinco años, pero después de los catorce podía contraer matrimonio; la mujer a los doce.

El mayor de veinticinco debía pedir consejo al padre antes de hacerlo; el menor de veinticinco, solicitar venia judicial en caso de negársele permiso paterno. El matrimonio no podía efectuarse sin consentimiento de los interesados.

La ley vedó a los altos magistrados casarse en los términos de su jurisdicción, como a sus hijos e hijas, pudiendo hacerlo sólo en virtud de permiso real; sin él quedaban suspensos en sus cargos, aunque el matrimonio tenía validez.

Se procuró mantener la integridad de la familia por medio de muchas disposiciones; el hombre casado sólo podía pasar a Indias en virtud de sólidas razones y con el consentimiento que por escrito debía dar la esposa. El lapso no se extendía a más de tres años, al término del cual se le obligaba a regresar a España.

La capacidad civil de la mujer era limitada; soltera estaba sometida a la autoridad del padre; en su falta, a sus hermanos mayores o parientes inmediatos.

Si la mujer era casada dependía del esposo. Solamente la viuda tenía capacidad jurídica.

En lo que se refiere al régimen de bienes del matrimonio, fue aceptado el de gananciales; esto es, los blenen adquiridos después de la celebración del matrimonio, luego de la muerte de uno de los cónyuges, debían repartirse entre el cónyuge sobreviviente y los hijos.

La autoridad paterna era sólida pero no absoluta, dado que estaba limitada por una serie de disposiciones. No podía disponer de los bienes ni de la dote de la esposa sin consentimiento libre de ella.

Tampoco podía suplantar la voluntad de los hijos para efectuar el matrimonio de ellos, porque en la negativa intervenía la justicia, como en los casos de oposición al matrimonio pretendido por los hijos. En su testamento sólo podía disponer de los bienes que poseía antes del matrimonio y de la mitad de los gananciales.

El divorcio vincular, o sea el que deshace el vínculo matrimonial, estaba proscripto, de acuerdo al Derecho Canónico (leyes eclesiásticas).

Dice Guillermo Borda «que contraer matrimonio suponía una irrevocalbe voluntad de vivir juntos, afrontando, si era precisó, actores y sufrimientos.»

Conviene recordar que la familia romana, en sentido propio, era un grupo de personas unido por la jefatura de uno de sus miembros, es decir, un conjunto de individuos, la domus, que vivían sometidos al poder doméstico de una sola autoridad. El vínculo que unía a esas personas era la sujeción a su jefe, llamado pater familiae, con un lazo de naturaleza civil o jurídico y no de parentesco, como lo entendemos actualmente.
Con el término pater familiae los romanos no hacían referencia a ¡a idea de generación o de paternidad, ni siquiera aludían al concepto de descendencia, sino exclusivamente a la situación de autonomía y poder de mando sobre la familia. De ahí que en el Derecho Romano las expresiones pater familiae y filius familiae no tienen el sentido actual de padre e hijo, sino de autoridad de uno de sus miembros y sumisión de los otros con respecto a él. Recién en la época romano-bizantina se comienza a utilizar el término familia en el sentido moderno.

La familia del período hispánico como sólido basamento social

La familia del período hispánico fue un centro de aprendizaje social. Bien organizada según los principios cristianos del derecho natural, constituía una fuerza educadora. La familia española o criolla reposaba toda entera sobre la unión conyugal, y ésta a su vez sobre el amor de los esposos. Estaba construida sobre este don mutuo y total de dos seres humanos.

La transformación de la economía nacional y la inmigración en grandes masas fueron factores que en la segunda mitad del siglo pasado hicieron sentir su influencia sobre la vida familiar argentina.

Pero, en razón de verdad, las características fundamentales de su organización, su clima espiritual y moral y su excepcional vigor, se mantuvieron firmes hasta principios de este siglo.

Influencias del mundo actual sobre la familia

Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) comenzaron a notarse los primeros síntomas de que estaba también alcanzando a nuestra sociedad la crisis de la familia.

Guillermo A. Borda en su Manual de derecho de familia asevera que el proceso se ha ido acrecentando aceleradamente en los últimos tiempos. El matrimonio ha perdido estabilidad, los cónyuges se separan por motivos vanos o sin motivo alguno.

Por desgracia el hogar ha dejado de ser ya el centro de reunión de antiguos tiempos; ha desaparecido la larga mesa familiar, siempre lista para recibir amigos; se prefiere la tertulia de cafó, las comidas en restaurantes, etc.

En las grandes ciudades, el agudo problema de la vivienda ha convertido la casa en un lugar estrecho e incómodo, en el que la convivencia, muchas veces, se hace penosa.

Dice Borda que hubiera sido vano pretender que nuestro país se mantuviera al margen de este fenómeno mundial.

En un mundo empequeñecido y unido por el prodigioso adelanto de la técnica de las comunicaciones, es imposible defenderse de la invasión de las corrientes del pensamiento y de las tendencias universales. Las naciones tienen en sus manos medios de difusión poderosos, como la prensa, el cine, la TV, que penetran arbitrariamente en los hogares perturbando las costumbres sencillas y rompiendo todos los esquemas de la moral y las buenas costumbres.

Advirtamos que esta crisis de la familia argentina se hace notar sobre todo en las grandes ciudades. En el interior y en las zonas rurales se mantiene la solidez de la institución familiar bastante intacta.

Obligaciones de los argentinos con respecto a la familia

Es evidente la obligación que tenemos todos los argentinos de revalorizar la familia,.porque en ella aprende el hombre a tener paciencia y a perdonar, a saber lo que es la verdadera autoridad y la confianza, a servir y a entregarse, a ayudar ya participar, a escuchar y a saber lo que es el sacrificio. La hermandad entre los hombres sólo es posible si se vive primero entre los hermanos y hermanas de una misma familia.

La lealtad entre los hombres sólo será posible cuando vuelva a haber fidelidad entre los cónyuges. Sólo habrá una verdadera comprensión entre los hombres, cuando los padres y los hijos se comprendan. La renuncia a las ansias de poder y de consumo sólo es posible cuando el amor ordena y controla la desenfrenada avidez del hombre.

Bien decía Franz Kónig que en la familia el hombre consigue liberarse de los tres pecados capitales de nuestro tiempo: del materialismo, del egoísmo y de la falta de fe.

La madre, primera mestra y educadora

Valores permanentes que caracterizan a la familia argentina

En el curso de la historia patria, los argentinos hemos vivido experiencias graves referidas a intentos torpes por querer destruir a nuestra familia.
Un caso evidente es el ataque a esta célula vital de la sociedad que de continuo ejerce la subversión marxista.

Pero, convencidos de que la fe y la familia son las dos columnas sobre las que se apoya la vida del hombre, hemos sabido mantener los valores permanentes que han llegado a dar perfiles característicos a nuestro núcleo familiar.

La Argentina se halla en un momento histórico de revalorización de la familia, porque entiende que es en la familia donde el hombre conoce el amor, que tiene sus raíces en Dios, y en ella el amor encuentra su natural desarrollo.

Entre los valores permanentes que caracterizan a la familia argentina, los más destacables son:

• El carácter indisoluble del matrimonio.

• El divorcio limitado tan sólo a la separación de los esposos y la de los bienes matrimoniales.

• El matrimonio que los esposos separados contraigan en otros países carece de valor legal en la Argentina.

• La mujer, en cualquiera de sus estados: soltera, casada, viuda, goza, tanto como el hombre, de derechos civiles, sociales y políticos.

• El matrimonio es un contrato irrescindible que origina derechos y obligaciones contemplados por nuestras leyes.

• Nuestra legislación considera el divorcio vincular en oposición formal con la constitución de la familia y estima que la unidad y la indisolubilidad de la comunidad conyugal, como también el orden del amor que debe presidirla, hallan su justificación en el interés de ios hijos, en las exigencias de salvaguardia y desarrollo del verdadero amor conyugal, en el respeto de la mujer y en la función del hogar en la sociedad.

• La Argentina considera a la familia como la defensa y la fuerza de la patria.

 

Fuente Consultada:
Formación Moral y Cívica Capitulo II de Blas Barisani – Editorial Estrada

Historia de la Actividad Económica del Hombre y Sus Realizaciones

Historia de la Actividad Económica del Hombre
Los Bienes , Producción y Materias Primas

NECESIDADES DEL HOMBRE: El hombre para subsistir y realizarse necesita determinados bienes materiales. La realidad nos muestra que estos bienes son limitados, mientras que las necesidades son ilimitadas. De ahí surge la actividad económica, que procura y distribuye esos bienes materiales.

El hombre tiene además inclinaciones y aspiraciones trascendentes, como la religión, el arte, la ciencia y la cultura; toca también a la actividad económica atender a ellas y satisfacerlas en la medida que los bienes materiales ayuden a conquistar esos bienes espirituales.

La actividad económica no debe ser un fin en sí misma sino uno de los medios por los que el hombre logre realizarse en sus necesidades, en sus deberes y en sus aspiraciones.

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«La economía y la técnica son fuerzas útiles e incluso necesarias mientras permanezcan sometidas a la obediencia de las exigencias espirituales superiores; y resultan peligrosas y nocivas cuando se les concede un indebido predominio, y por decirlo así, la dignidad de fin en sí mismas.» (Pío XII).

La necesidad es la carencia de un bien de la que el hombre es consciente. Las necesidades humanas se clasifican en:

• Necesidades materiales, que pueden ser satisfechas con bienes materiales, como el alimento, la vivienda, el vestido, etc.
• Necesidades espirituales, como la necesidad de afecto, de comunicación con sus semejantes, de libertad, de comprensión, etc.

BIENES ECONÓMICOS

Recibe el nombre de bien todo aquello que ayuda al hombre a lograr su plena realización personal o que sirve para satisfacer sus necesidades. Lo mismo que ellas, los bienes pueden ser espirituales (como la fe en Dios, la voluntad, el entendimiento) y materiales. La religión, el arte y la ciencia son bienes destinados a satisfacer las necesidades espirituales.

Entre los bienes materiales existen:

• Los bienes materiales no económicos, que por su abundancia no dan lugar a la actividad económica, tal es el agua de los mares, el aire que respiramos, las arenas del desierto. Entre estos bienes pueden incluirse la salud y la resistencia física de cada persona.

• Los bienes materiales económicos, que son los que existen en cantidad inferior a la requerida por las necesidades, y por lo tanto dan lugar a las actividades económicas.

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Para el marxismo, la actividad humana del trabajo es un bien económico. Esto es un error, puesto que el trabajo humano no es un bien económico porque no es un bien material aunque los resultados del trabajo del hombre puedan medirse en magnitudes materiales y su fruto pueda ser un bien material, porque su naturaleza íntima escapa a lo material. El trabajo, aun el trabajo manual, siempre es fruto de una persona, y por eso mucho más que una mercadería que pueda ser comprada o vendida es la obra de un ser espiritual.

Clasificación de los bienes económicos

Los bienes económicos pueden clasificarse en:

Bienes de consumo o directos, que son los destinados a satisfacer una necesidad inmediata, como los alimentos, los combustibles, el vestido.
Bienes instrumentales, de producción o indirectos. Son los medios que se utilizan para producir otros bienes económicos, tales como las materias primas, las maquinarias agrícolas e industriales, también los combustibles y los medios de transporte.
Bienes durables, que pueden usarse un tiempo más o menos largo sin destruirse, como los edificios, los muebles, los libros, las tierras cultivables; todos requieren, sin embargo, un mantenimiento adecuado.
Bienes no durables o fungibles, que se destruyen o consumen con el uso, como les alimentos, los combustibles, el papel, etc.

ALIMENTACIÓN
Aristóteles define la vida como un proceso de nutrición. Efectivamente, todo ser viviente recibe en forma continua sustancias que se incorporan y se eliminan del organismo haciendo posible las transformaciones químicas y ia producción de energía que caracterizan la vida. El hombre, como todos los seres vivientes, toma de la naturaleza los elementos que necesita para ese proceso: aire, agua, sales y sustancias orgánicas, vegetales y animales, que integran su alimentación.

La alimentación debe ser:

suficiente en cantidad, de acuerdo con la edad, condiciones de trabajo, desarrollo físico;
completa, por la variedad de los productos que la componen (frutas, carne, verduras, leche);
equilibrada, por la proporción de los elementos que la componen (grasas, proteínas, hidratos de carbono, etcétera):
adecuada también al individuo (su talla, su peso, su edad, sus ocupaciones, el clima, etc.).

La alimentación y la salud: Hipócrates (s. V a. C), llamado «padre de la nedicina», dijo «que su alimento sea su medi-:amento». Desde entonces y hasta ahora, grabas a los renovados esfuerzos de la ciencia, se lan descubierto hechos que demuestran que se puede conservar y recuperar ia salud por nedio de una conveniente alimentación. os conocimientos adquiridos y aplicados constituyen la dietoterapia.

Numerosos hechos animaron la investigación; entre ellos hay que recordar el trágico destino de las expediciones de navegantes que veían asoladas sus tripulaciones por el escorbuto. Esta enfermedad, debida a la carencia de ácido ascórbico o vitamina C, que faltaba en la dieta de a bordo, fue superada con la incorporación de alimentos frescos (frutas y verduras especialmente). El raquitismo causa estragos en poblaciones cuya alimentación es pobre en vitaminas A y D, contenidas especialmente en ciertas grasas de pescado: la carencia de proteínas aflige a las poblaciones que no disponen de una adecuada dieta de carne o de ciertos vegetales que las contienen.

El problema del hambre: El problema del hambre es un azote que aflige a la humanidad, y que pese a los esfuerzos realizados no ha sido posible eliminar completamente. Las últimas estadísticas indican que un 60% de la población mundial está mal alimentada. En nuestros tiempos el hambre tiene una estrecha relación con problemas de adelanto y cultura de los pueblos.

La situación es considerada por diversos organismos internacionales:

• La FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura, dependiente de las Naciones Unidas), encargada de proporcionar la asistencia técnica necesaria destinada a aumentar la productividad del suelo y la producción de alimentos para atender a las necesidades de la población mundial.

• La OMS (Organización Mundial de la Salud), dedicada a estudiar y remediar los problemas de la salud difundiendo una adecuada educación sanitaria, que lleve al mejor aprovechamiento de los recursos disponibles para conservarla (entre ellos, el alimento).

• La Comisión Seleccionada para el Desarrollo de Ultramar, que funciona en Londres. En su último informe (1976) dice que el hambre en el mundo es un problema de distribución.

En dicho informe de hace varios años ya se expresaba: «Aproximadamente hay 430 millones de personas en el mundo que sufren seria desnutrición; pero sólo se requerirá de un 2% en la producción anual de cereales (25 millones de toneladas) para ayudarlos eficazmente. Lo decisivo es que ese incremento se dirija realmente hacia las personas que lo necesiten.

Entre las directivas del Concilio Vaticano II se destaca el llamado a los gobiernos y a los particulares en el sentido de que según sus propias posibilidades presten su ayuda tanto a los individuos como a los pueblos que padecen hambre para palear ese flagelo y para que ellos mismos puedan producir lo que necesitan para alimentarse.

La vivienda, desde los más remotos tiempos, fue el lugar en el que el hombre buscó refugio en procura de descanso y de protección contra la intemperie. Fue siempre el lugar del encuentro familiar, la sede de su hogar; allí encuentra reposo para su fatiga, consuelo para sus penas, la alegría que le proporcionan las cosas más queridas.

A través de la historia y de las costumbres y necesidades de los pueblos ha adquirido diversas formas, desde los refugios naturales en las rocas (cuevas), las viviendas lacustres del neolítico, los sampanes chinos, los toldos de los Indios americanos, los iglús de los esquimales hasta las modernas construcciones, verdaderos monumentos de cemento, de las ciudades populosas de nuestra época.

En todos los tiempos y lugares la vivienda cumpie una función social y, especialmente en nuestros días, debe ser considerada para el hombre como un derecho.

Toda vivienda debe ser:

Adecuada a la cantidad y condición de quienes han de habitarla. Se evitará así la promiscuidad y el hacinamiento y la vida de familia podrá desarrollarse dentro de las normas de la moralidad y el orden.
Higiénica, limpia y aireada.
Confortable, para que la vida en ella sea grata.
Económica, es decir, estar al alcance de la capacidad de quienes han de adquirirla y conservarla.

El PROBLEMA DE LA VIVIENDA

El problema de la vivienda se ve agravado en nuestros días por el desequilibrio que producen las grandes industrias y el comercio al atraer hacia los centros urbanos a la mayor parte de la población. Ese fenómeno ha provocado el desarrollo de monstruosos centros poblados, en los que los habitantes se «refugian» en edificios de muchos pisos, donde se pierde la noción de la existencia del cielo, del sol y del verdor de las plantas.

La familia es donde nace y se desarrolla una nueva vida, la cual para no perecer necesita cuidado y educación. La familia es, pues, la dispensadora universal de la vida; la que entrega ciudadanos a las naciones. Estos ciudadanos desarrollan sus actividades en esas mismas naciones para engrandecerlas, integrando las instituciones sociales y propendiendo con su trabajo al ennoblecimiento de éstas.

SOLUCIONES PARA EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA
Las soluciones que actualmente se buscan para el problema de la vivienda se orientan hacia la necesidad de:

• Descongestionar las zonas administrativas y comerciales, llevando las correspondientes oficinas a barrios situados en la periferia de las ciudades.
• Erradicar las industrias de los centros urbanos, estableciendo normas acerca de a qué distancia mínima de ellos pueden instalarse.
• Fomentar el establecimiento de familias e individuos en las zonas rurales, creando para ello condiciones adecuadas de confort.
• Desarrollar una política crediticia accesible, que haga posible la adquisición de la vivienda propia.
• Alentar la inversión de capitales para la construcción de viviendas para alquilar.

La vivienda contribuye a ia dignificación del hombre y al mantenimiento de la salud física y moral de la población. Por lo tanto la primera acción del estado es la de auspiciar, estimular y proteger la construcción de viviendas dignas para toda la población del país.

EL VESTIDO
El vestido cumple en el hombre una doble función de protección y de adorno. En algunos casos representa los atributos de un cargo o una jerarquía.
El vestido en la realidad actual: El uso de una vestimenta adecuada y suficiente debe ser contemplado desde el punto de vista de las necesidades reales del ser humano. La simplificación de las costumbres y la incorporación de nuevos materiales (fibras sintéticas) ha ampliado el campo de posibilidades a fin de abaratar y hacer accesible los elementos del vestido a la mayor parte de las personas.

PROGRESOS, A TRAVÉS DE LA HISTORIA, EN LA OBTENCIÓN DE BIENES MATERIALES

En todos los tiempos a través de la historia, el hombre ha procurado la obtención de bienes materiales destinados a satisfacer sus necesidades inmediatas. Se ha valido para ello de sus dones (voluntad, entendimiento) y consciente o inconscientemente lo ha hecho para lograr el perfeccionamiento que lo coloca por sobre todos los demás seres creados.

Las primeras actividades económicas del hombre fueron:

• La recolección de frutos tal cual los ofrece la naturaleza.
• La caza, actividad casi exclusivamente reservada al varón; fomentaba el valor y daba prestigio. Estuvo muchas veces ligada a la magia y a prácticas religiosas.
• La pesca, a la que se unía el ingenio para dominar otro elemento: el agua.
• El apacentamiento de rebaños, a los que el hombre consiguió domesticar.
• La práctica primitiva de la agricultura, que arraigó al hombre a la tierra.

El cultivo de la tierra
El cultivo de la tierra arraigó ai hombre a un territorio y trajo consecuencias trascendentales:

• Lo convirtió de depredador en productor.
• Pudo alimentar a los animales domesticados.
• Se consolidó la idea de comunidad, de familia, de autoridad.

Importancia y aprovechamiento del agua: Un tema de tanta actualidad como el aprovechamiento del agua como técnica para asegurar la posibilidad de las siembras, el éxito de las cosechas y la supervivencia de los animales, fue preocupación constante del hombre desde los albores de la civilización.

Las llamadas civilizaciones agrícolas, asentadas junto a los grandes ríos (asirios y caldeos en la Mesopotamia, egipcios junto al Nilo, chinos entre los ríos Amarillo y Azul, hindúes junto al Ganges), aguzaron su ingenio para disponer del agua de acuerdo con sus necesidades. Fueron notables las obras de ingeniería que realizaron para su mejor aprovechamiento:

• Los asirios y los caldeos construyeron canales y cañerías subterráneos que conducían el agua hacia todas las direcciones. Se conservan todavía hoy macizos diques de piedra que retenían el agua para llevarla a los canales; se conocía además el uso de bombas con las que el agua llegaba hasta lo alto de las colinas. El historiador Herodoto dice que en los terrenos inundables de Babilonia las cosechas eran extraordinarias y que bosques de palmeras fructíferas se extendían por todo el país.

• Entre los egipcios la agricultura dependía de las crecientes del Nilo; al retirarse las aguas en otoño dejaban el suelo cubierto de un limo fértil que inmediatamente era aprovechado para las siembras. Realizaron obras de canalización, trabajos de limitación de los terrenos inundables, construyeron diques y terraplenes, supieron depurar las aguas.

Otras técnicas utilizadas Estos pueblos supieron de:

• Selección de semillas.
• Incorporación progresiva de nuevas especies comestibles.
• Utilización del arado.
• Adaptación de animales, especialmente vacunos, a las tareas agrícolas.
• Oportuno descanso de las tierras «fatigadas», a las que se volvía a cultivar sólo después de varios años.
• Almacenamiento de cosechas, especialmente en grandes recipientes de cerámica.
• Obtención de alimentos derivados de los frutos cosechados (harinas, aceites, etc.).

El uso de los metales.
La metalurgía

Recibe el nombre de metalurgía el conjunto de procedimientos que se siguen para extraer los metales de los minerales que los contienen y ponerlos en condiciones de ser utilizados.

Sólo a fines del neolítico se descubrieron las primeras técnicas; lo más probable es que dicho hallazgo haya sido casual. Pero desde que el hombre comprobó su utilidad inventó métodos de búsqueda de minerales y procedimientos para extraer los metales.

Valiosos auxiliares fueron otros descubrimientos, como:

• El carbón de leña, obtenido de troncos encendidos y apagados antes de su completa combustión.
• Hornos de fundición con adecuada disposición para concentrar el calor y permitir la ventilación constante y forzada del fuego.
• Recipientes apropiados (crisoles) para recibir al metal fundido.
• Las aleaciones destinadas a mejorar las condiciones de dureza y resistencia de ciertos metales. Tal es el caso del bronce (2900 a. C), aleación de cobre y estaño.

El uso de los metales, hacia 400 a. C, cambió la vida del hombre. Primeramente de cobre, luego de bronce, oro y plata se fabricaron adornos, armas y diversas herramientas; más tarde (1200 a. C.) el hierro sustituyó al bronce, especialmente en las armas e instrumentos. Pronto el uso de este metal se difundió por todo el mundo conocido desde India y China en Oriente hasta España en Occidente.

Se puede afirmar que la utilización del hierro marcó el paso de la prehistoria a la historia. Se produjeron adelantos como nunca se habían visto; el hombre logró:

• mejorar sus herramientas de trabajo;
• talar los árboles;
• perfeccionar sus armas, no sólo para la lucha, sino también para aumentar sus medios de subsistencia.

Las formas primitivas del comercio: El trueque es la forma más primitiva del comercio; consiste en el intercambio de productos sin intervención de la moneda.

El comercio por trueque presenta serias dificultades, ya que generalmente sucede que los objetos que una persona o comunidad posee en abundancia como para negociar el sobrante, no interesa a su probable comprador, ya que éste tiene lo mismo. Es el caso de los pueblos vecinos que cultivan o elaboran los mismos productos. Esa es la razón de los largos viajes de los comerciantes primitivos, generalmente de climas diversos y diferentes condiciones de suelo y relieve, llevando de un lugar a otro sus mercancías.

El uso de la moneda: La moneda se define como una pieza de metal o papel que representa el precio de las cosas y facilita su intercambio.

Mucho antes de la aparición de las primeras monedas (siglo VII a. C. ?) se utilizaron diversos medios que facilitaban el comercio; esas costumbres perduraron a pesar del uso de la moneda propiamente dicha. Así es que se fijaba el precio de las cosas relacionándolas con otras («un buey igual a 10 ovejas») o bien utilizando ciertos productos a modo de moneda, como el té en el Tibet, la sal en los pueblos mediterráneos, el cacao en América, las pieles en los pueblos cazadores.

La idea de utilizar piezas de metal como símbolo del precio de las cosas surgió de la comodidad que significaba por su duración, su fácil transporte y la posibilidad de fraccionar los valores. De los metales se utilizaron sobre todo el bronce, el oro y la plata; para los valores menores, el cobre y el estaño.

En un comienzo la moneda fue el metal en lingotes, que en cada ocasión debían pesarse; más tarde comenzó la acuñación de los valores en discos de diverso tamaño y espesor que llevaron impresa la efigie del gobernante y símbolos alegóricos.

La moneda desempeña el papel del intermediario en el comercio. Con ella el trueque de productos o de objetos se desdobla en dos operaciones:

• Se cambia un bien por moneda.
• Con esa moneda se adquiere otro bien.

El uso de la moneda significa:

• Un valor uniforme para las mismas cosas y en un mismo momento.
• Posibilidad de ahorro, ya que no siempre es necesario adquirir cosas con el dinero obtenido de la venta de bienes o en el trabajo.

La organización económica de la ciudad medieval

En la Edad Media se produjo en Europa la expansión del cristianismo, que trajo como consecuencias:

• El afianzamiento de la idea de que el hombre es un ser digno y trascendente.
• El ennoblecimiento del trabajo.

En la ciudad medieval es donde por primera vez se da la división del trabajo en tal forma que permite el desarrollo y el perfeccionamiento del trabajo artesanal; muchas de las artesanías de la Edad Media han perdurado a través de los tiempos, y las ciudades y pueblos en los que se practicaban han pasado a ser la cuna universal de esos oficios. Pueden ser ejemplos la labor de las tejedoras de puntillas de Bruselas (Bélgica), los artesanos del vidrio de Murano (Italia), los relojeros de la Selva Negra (Alemania), los forjadores de Toledo (España), etc..

Los artesanos se agrupaban en talleres y éstos en corporaciones. El taller estaba a cargo de un maestro, que tenía bajo su dirección varios oficiales y aprendices.

Las corporaciones se distinguían:

• Por su carácter monopólico, que impedía ejercer el oficio a quien no perteneciera a ellas.
• Por su autonomía, continuamente reclamada y sus pretensiones de participar en el gobierno público.
• Por sus reglamentos proteccionistas, que beneficiaban a sus componentes; el severo control que ejercían sobre los productos elaborados, así como la fijación y defensa de precios justos, favorecía por igual a los artesanos y al público consumidor, a la vez que evitó el enriquecimiento ilícito de unos a costa del trabajo de otros.
• Por su organización jerárquica.
En los talleres el maestro gozaba de merecido respeto; había adquirido su título con la elaboración de una obra maestra dentro de su especialidad: así había sido considerada por reunir las severas condiciones exigidas por la corporación. Los oficiales eran conocedores del oficio y se preparaban para ser maestros. Los aprendices no recibían paga pero eran mantenidos por el maestro, quien además se ocupaba de formar su carácter.

• Por el control de la producción que ejercían:
— Tenían un criterio formado acerca de la función social del capital.
— Impedían la competencia desleal; sólo se abrían nuevos talleres si la demanda del producto así lo exigía.
— Cada maestro no podía tener a su cargo más que un número determinado de oficiales y aprendices: aquellos a los que alcanzaba a dirigir y entrenar debidamente en el oficio.
— Siguiendo la concepción cristiana de la economía determinaban cuándo la ganancia era legítima y cuándo era abusiva.
Esta severa organización del trabajo hizo que hacia el siglo XIII las ciudades medievales gozaran de una próspera economía, basada en la alta calidad de sus productos y un comercio floreciente.

Surgió así una nueva clase social, la burguesía (de burgo = ciudad; burgués = habitante de la ciudad), integrada principalmente por comerciantes y banqueros, cuya influencia fue creciendo transformándose en un poderoso factor de poder.

Principios de la economía en la Edad Media
En la Edad Media quedaron afirmados determinados principios que fueron los que gobernaron su economía.

• Los bienes económicos sirven para que el hombre se perfeccione y logre sus fines espirituales.
• La sociedad civil y el estado deben intervenir para que eso se cumpla.
• La familia, la sociedad civil y la Iglesia deben cooperar en la obtención del bien común.
• El talento y las cualidades personales deben ser ejercidos totalmente y aplicados al trabajo u oficio que se desempeñe.
• La actividad económica debe responder a los designios que tiene Dios al otorgar la posesión de bienes materiales.

LOS ELEMENTOS DE LA PRODUCCIÓN

Factores de la producción
Llamamos producción al hecho de extraer y, según convenga, transformar los elementos naturales con fines útiles (alimentación, vestido, maquinarias, etcétera).
La producción se ha ido desarrollando y organizando en el transcurso de los siglos, con la mayor o menor influencia de tres factores fundamentales:
• La naturaleza.
• El trabajo.
• El capital.

La naturaleza
El hombre no crea; la naturaleza, por obra de Dios, le proporciona los elementos (frutos, sustancias minerales, etc.).La naturaleza es la que determina la tendencia económica de cada región. Por ejemplo: el Reino Unido es una nación manufacturera, porque su riqueza de minas de hierro y carbón le ha permitido fabricar máquinas y hacerlas funcionar. La República Argentina es un país principalmente agrícola-ganadero porque así lo determinan la extensión de sus llanuras, las características de sus suelos, el tipo de clima, etc..

El trabajo: El trabajo es el esfuerzo humano voluntario y consciente aplicado a fines útiles. En todo trabajo el hombre utiliza al mismo tiempo su fuerza física y su capacidad intelectual. Aun en aquellos trabajos que en apariencia son sólo físicos se utiliza la inteligencia.

El profesor que escribe en el pizarrón está realizando una tarea eminentemente intelectual, pero también está haciendo un esfuerzo físico; por su parte, el labrador, el carpintero albañil aplican su inteligencia en la ejecución de su labor.

Sabemos que, si bien los animales «trabajan» cuando cavan sus cuevas, construyen sus nidos, tejen sus «telas», etc., jamás progresan en su rutina y cada especie hace siempre lo mismo. En el trabajo del hombre, por el contrario, entran, además de la fuerza, el esfuerzo, la voluntad, la imaginación, etcétera, cualidades todas de su condición de ser espiritual.

El capital: El capital es el conjunto de bienes aplicados a la producción. Es factor instrumental porque ayuda al hombre a realizar su trabajo y a multiplicar su esfuerzo. Tal es el caso de una moderna cosechadora que permite a un solo hombre realizar el trabajo de muchos; para adquirirla se necesita invertir un capital que, a la vez, es fruto del trabajo.
Forman parte del capital aplicado al trabajo, tanto el dinero como las máquinas, herramientas, locales, etcétera, que lo hacen posible.

MATERIAS PRIMAS

Los recursos naturales son considerados materia prima porque es a partir de ellos que se elaboran otros productos. Según la economía moderna, son materia prima no sólo los productos naturales sino también aquellos que son fruto de alguna elaboración; un ejemplo es el acero, materia prima indispensable para la fabricación de maquinarias, pero que, a su vez, ha sido elaborado partiendo de otros productos naturales (hierro, carbón, etc.).

Producción de Materia Primas en Argentina: 

Los cultivos: Las cifras estadísticas indican que en nuestro país se están produciendo cambios en la orientación seguida en el cultivo de la tierra; así es que en los últimos tiempos:

• Ha disminuido la cantidad de hectáreas sembradas con cereales (soja, trigo, maíz, etc.) y lino.
• Ha aumentado el rendimiento por hectárea gracias a la cuidadosa selección de semillas.
• Ha aumentado la superficie sembrada con frutas y hortalizas. Esto es muy importante porque estos productos están destinados, más que ninguno de los otros, al consumo directo de la población; esto contribuye a diversificar su dieta con productos de efectivo poder alimenticio, vitamínico, etcétera.
• Se nota una evolución favorable en los cultivos industriales.
• Existen notables mejoras, sobre todo en calidad, en la producción de pastos y plantas forrajeras (alfalfa, sorgo, etcétera), destinados a la alimentación del ganado.

La producción forestal: La República Argentina cuenta con importantes áreas de bosques cuyo perfecto aprovechamiento constituye una de las principales metas a alcanzar. Entre ellas se destaca:

• El Chaco oriental, con extensiones pobladas de quebrachos, algarrobos, urundayes.
• La selva subtropical de Misiones, con pinos (especialmente útiles en la fabricación de papel), y maderas de calidad, como el cedro.
• La selva serrana del noroeste con cedros, quebrachos, eucaliptos (que se usa para alimentar los altos hornos siderúrgicos de Zapla).
• El parque de la Mesopotamia, con pinos y álamos.
• Los bosques al pie de los Andes patagónicos, especialmente de araucarias, cipreses, lengas y ñires.
La producción forestal es no sólo fuente de materia prima útilísima, sino de trabajo (aserraderos, fábricas de envases, de muebles, de papel, etc.).

La ganadería: La ganadería en la República Argentina representa, junto con la agricultura, casi el 70 % del total de las exportaciones del país, y ello se debe:

• A las excelentes condiciones físicas (suelo, clima, pastos, etcétera) que casi todo el país presenta para la cría de ganado.
• A la cuidadosa labor de selección y mejoramiento de razas llevada a cabo por el hombre de campo.
• Al mejoramiento de las pasturas destinadas a la alimentación de los animales.
• A los adelantos técnicos y científicos aplicados a la ganadería (vacunas, asistencia médico-veterinaria).

La pesca: El extenso litoral marítimo, así como los ríos del país contienen una valiosa riqueza en peces, cuya explotación no ha llegado, sin embargo, a su mayor perfeccionamiento y adecuado rendimiento.
Tanto la pesca de cabotaje (sin alejarse de las costas) como la pesca de altura (lejos de las costas), ofrecen la más diversa variedad de especies marinas, ya sean peces (caballas, pejerreyes de mar, merluzas, atunes, anchoas) o mariscos (crustáceos, pulpos, calamares).
La pesca de agua dulce en los ríos de llanura (dorados, pejerreyes, etc.), en los torrentes de la montaña (truchas y salmones principalmente) o en las lagunas interiores tiene, principalmente, interés deportivo.

La minería: La minería participa nada más que en una mínima parte en la producción total del país (menos del 4 %). El petróleo constituye la explotación mineral más importante, con miras a lograr en no mucho tiempo el autoabastecimiento del país en cuanto a este valioso combustible. Las principales áreas de explotación son:

• La cuenca del golfo de San Jorge (Chubut y Santa Cruz).
• La cuenca de Neuquén (Mendoza, Neuquén, La Pampa y Río Negro).
• La cuenca del noroeste (Salta y Jujuy).
• La cuenca de Cuyo (Mendoza y San Juan).
• La cuenca de Magallanes. Derivada de la explotación petrolera es importantísima la producción de gas natural, con la que se procura abastecer a la mayor parte de la población, especialmente por medio de gasoductos.

En cuanto a los demás productos minerales, las explotaciones son de menor importancia y no satisfacen las necesidades del país, aunque en algunos casos las posibilidades futuras son muy prometedoras, como las de los yacimientos de hierro en el noroeste y los de Sierra Grande, próximos al golfo de San Matías.

Las materias primas son:
• de origen vegetal, como los cereales, las frutas y hortalizas, plantas industriales (algodón, lino, girasol, caña de azúcar, té, yerba mate, tabaco, etc.), productos forestales (madera, celulosa), ciertas algas, etc..
• de origen animal, como los ganados (vacuno, ovino, porcino, etc.), las aves, los peces y mariscos, animales de pieles finas, etc.
• de origen mineral, como los combustibles (carbón, petróleo) y otras fuentes de energía (minerales radiactivos), metales (hierro, plomo, plata, níquel, etc.), piedras (mármoles, piedra pómez, etc.).

Para hacer posible el máximo aprovechamiento del trabajo del hombre, éste debe contar con obras de infraestructura realizadas por el estado o empresas particulares; tales obras son, por ejemplo:

• ferrocarriles,
• caminos,
• puentes,
• túneles,
• comunicaciones (teléfono, radio, satélites),
• puertos y aeropuertos,
• silos y elevadores de granos, etc.

Las industrias en la República Argentina
Por el grado de su importancia como país industrial, la República Argentina figura en el mundo moderno como un país en desarrolló. En la actualidad ha alcanzado ia etapa de una economía mixta, es decir, ya no es exclusivamente un país agrícola-ganadero; la industria abarca alrededor del 35 % de la producción total.

Entre las industrias más importantes se destacan:
• La siderurgia (elaboración de aceros), cuyo centro principal está en San Nicolás (provincia de Buenos Aires).
• La petroquímica (elaboración de productos derivados del petróleo y del carbón, como los plásticos).
• La fabricación de automotores.
• La industria textil.
• La elaboración de productos derivados de la agricultura y de la ganadería (alimentos, artículos de cuero, de lana y de algodón).
• Industrias químicas y farmacéuticas.

Las fuentes de energía
En los tiempos actuales el consumo de energía (electricidad, gas, petróleo, energía hidroeléctrica) es tan importante que sirve para medir la situación económica de los países más desarrollados con los que consumen mayor cantidad de energía por habitante:

• para el transporte,
• para la industria,
• para usodoméstico, etc.

En la República Argentina las principales fuentes de energía son las producidas:
• por la combustión del petróleo y del carbón,
• por las caídas de agua (diques y represas),
• por las plantas nucleares, como la de Atucha I y II (provincia de Buenos Aires) y la de Río Tercero (provincia de Córdoba).

El conjunto que forman la ciudad de Buenos Aires y los 19 partidos que la rodean consume más de la mitad de toda la energía que se produce.

Uno de los problemas que más preocupa al estado y a los particulares es la provisión de energía eléctrica a todos los puntos del país, especialmente a ios ambientes rurales. Muchas veces el hombre los abandona y se instala en la ciudad, sufriendo otras incomodidades con tal de disponer de adelantos técnicos cuyo uso es posible solamente por medio de la electricidad (iluminación, radio, cine, televisión, calefacción, refrigeración, etc.).

El transporte y comunicaciones
Los primeros medios de transporte terrestre fueron los animales, especialmente equinos (caballos, asnos, muías), camélidos (camellos, dromedarios), proboscídeos (elefantes). Más tarde, con la invención de la rueda (entre 4000 y 3000 a. C.) el hombre construyó vehículos en lenta evolución hasta la invención, a fines del siglo XVIII, de la máquina a vapor y, consecuentemente, del ferrocarril; de allí en adelante el hombre progresó en los dos últimos siglos más de lo que lo había hecho en el curso de más de 50.000 años. Al ferrocarril le siguió el automóvil. El transporte aéreo con el avión y, en nuestros días, con las naves interespaciales, ha hecho ciertos los más atrevidos sueños descriptos en los libros de ciencia-ficción.

En cuanto al transporte por agua, en un principio fue el preferido por el hombre, ya que por mar y sin alejarse de las costas estableció puertos y factorías que con el tiempo serían las grandes ciudades de hoy; el curso de los ríos le señaló caminos y lugares propicios para su instalación. Muchas de las actuales capitales del mundo son antiquísimos asentamientos del hombre; el río les proporcionó fáciles comunicaciones y transporte y, además, agua para beber y fertilizar sus cultivos.Entre las obras llamadas de infraestructura, aquellas destinadas al transporte y a las comunicaciones superan las conveniencias puramente económicas para ser vías por las que avanza el progreso social y cultural de los pueblos.

En la República Argentina el transporte y las comunicaciones reciben especial atención.

Ferrocarriles argentinos
El país poseía la más extensa red ferroviaria de América del Sur (más de 41.000 km de vías férreas). Sin embargo su distribución no atiende a las necesidades generales de todo el territorio, ya que la mayor concentración de vías se produce en la región de la Pampa y la Mesopotamia (más del 50 % del total). Lamentablemente durante el gobierno de Menem muchas líneas fueron levantadas o abandonadas, auqnue hoy hay un proyecto nacional de volver a integrar las economías regionales mediante el reacondicionamiento de esos mismos ramales abandonados en la década neoliberal de los 90.

Los caminos
En la República Argentina el desarrollo organizado de la red caminera comenzó en el año 1932, cuando por la Ley Nacional de Vialidad se creó la Dirección Nacional de Vialidad.

Actualmente el país cuenta con rutas nacionales y provinciales y caminos vecinales pavimentados; existen también caminos «mejorados» y rutas de tierra. El total de los caminos completa una extensión de aproximadamente 360.000 km.

Los caminos, recorridos por toda clase de automotores, enlazan las más distantes localidades, llevando pasajeros y productos y diseminando por todo el país los elementos necesarios para un desarrollo armónico de la técnica (maquinarias, herramientas, aparatos, etc.), del progreso agrícola-ganadero (semillas seleccionadas, animales finos, etcétera) y de la cultura y educación (transporte de escolares, profesores y maestros, elementos de difusión cultural).

Lo mismo podemos decir de la navegación marítima y costera (de cabotaje), de la fluvial en los ríos mesopotámicos y de la red aérea, que pone en rápida comunicación los más distantes puntos de este extenso país.

Las comunicaciones
A las comunicaciones telefónicas, telegráficas y radiofónicas, por las que la Argentina ocupa un lugar destacado en América del Sur (el primero en comunicaciones telefónicas), se han agregado las comunicaciones por vía satélite, con una estación terrena en Balcarce (provincia de Buenos Aires), que desde 1969 posibilita la inmediata comunicación telefónica y televisiva con la mayor parte de los países de Europa y América.

EL TRABAJO EN RELACIÓN CON LA PLENA REALIZACIÓN DEL HOMBRE Y SU DIGNIDAD

El trabajo
Desde el punto de vista económico, el trabajo es el ejercicio de la actividad humana aplicado a la producción de un bien destinado a satisfacer alguna de nuestras necesidades materiales.

El trabajo es querido por Dios y forma parte de los planes que forjó para que el hombre logre su propia perfección.

Leemos en el libro del Génesis en la Biblia que el hombre fue creado «ut operaretur» (para trabajar). La rebeldía del hombre con el pecado original no alteró el plan divino ni el sentido del trabajo; pero el desorden que el pecado introdujo hizo del trabajo un sinónimo de esfuerzo y fatiga.

El trabajo forma parte del cumplimiento de la voluntad de Dios, sobre todo si lo hacemos por un motivo sobrenatural y no sólo por conveniencias materiales (afán de lucro, poder, etc.). De esta manera habremos santificado el trabajo.

«El trabajo es testimonio de la dignidad del hombre, de su dominio sobre la Creación. Es ocasión de desarrollo de la propia personalidad. Es vínculo de unión con los demás seres, fuente de recursos para sostener a la propia familia; medio de contribuir a la mejora de la sociedad en la que se vive y al progreso de toda la humanidad.» José M. Escrivá de Balaguer: «El taller de José».

La división del trabajo
Ningún hombre es capaz de producir, por sí solo, todo cuanto necesita para cubrir convenientemente las necesidades de su vida material.

Esta limitación e insuficiencia de la productividad individual ha dado lugar en las sociedades primitivas a una primera forma de división del trabajo según el  sexo. Por ejemplo, en las tribus antiguas los hombres cazaban y pescaban y las mujeres recogían frutos y raíces.

El progreso de la producción económica en el transcurso del tiempo, mediante el establecimiento de la gran industria y la implantación de la producción intensiva y del trabajo colectivo, ha desarrollado otra forma posterior, que consiste en la repartición entre muchos operarios de las diversas etapas que se necesitan cumplir para la obtención de un producto. Esto es lo que se llama especialización de tareas.

Ventajas de la división del trabajo o especialización de tareas

La división del trabajo para la producción ofrece las siguientes ventajas:
• Economía de tiempo.
• Aumento de la habilidad de los trabajadores en determinada tarea, que permite un considerable crecimiento de la producción.
• Oportunidad de dar empleo a personas que de otra forma no trabajarían, especialmente mujeres, personas de edad, adolescentes, etc.
• Simplificación de las operaciones y disminución del tiempo de aprendizaje.

Desventajas de la división del trabajo:

La división del trabajo presenta los siguientes inconvenientes:
• Disminución del nivel intelectual de los trabajadores, al reducir sus tareas a operaciones muy simples, maquinales y monótonas.
• Aumento de accidentes por el descuido que ocasiona la monotonía de la labor.
• Utilización abusiva del trabajo de la mujer y de los adolescentes, si no media una reglamentación adecuada.

Áreas de aplicación de la división del trabajo:

La división del trabajo no puede aplicarse por igual a las diversas especialidades de la actividad humana. La industria manufacturera o fabril la admite en un grado máximo, en grado menor el comercio, en grado todavía menor la agricultura, en la cual es necesario que un mismo hombre se aplique a muy distintas operaciones.

Muchas veces la división del trabajo se aplicó y se aplica en forma egoísta.

Es por ello que la ejecución del trabajo debe estar rodeada de todas las precauciones y garantías que tornan más justas y humanas sus condiciones.
Por muy recomendable que pueda ser la división del trabajo, hay que precaverse contra toda desviación que convierta al obrero en autómata y disminuya su capacidad intelectual.

El trabajo debe, por el contrario, afianzar y aumentar el dominio de esas facultades, logrando la felicidad del hombre para que pueda así confiar en su capacidad y tener conciencia de su valer.

Clases de trabajo y sus problemas

El trabajo puede ser:
• En relación de dependencia, cuando se realiza para otros y se recibe una remuneración.
• Independiente, cuando se hace por cuenta propia.
El trabajo en relación de dependencia puede tener la desventaja de las bajas remuneraciones, cuando el patrón o empresario no contempla:
• la capacidad y eficiencia del empleado y su rendimiento;
• las necesidades mínimas (personales, familiares y sociales) de la persona que trabaja para él.

Las leyes laborales modernas tratan de aliviar estos inconvenientes obligando al empleador a respetarlas.
El trabajo independiente, por su parte, tropieza en muchos casos con la disponibilidad de bienes (locales, capitales, cantidad adecuada de materiales, herramientas), que hacen posible el adecuado rendimiento del esfuerzo realizado. Es deber del estado proteger a ¡a pequeña y mediana empresa.

La Iglesia Católica dedica especial atención a este tipo de actividad laboral porque:
• permite la relación más estrecha entre obrero y patrón, con el consiguiente conocimiento mutuo de sus necesidades e inquietudes;
• facilita el desarrollo de aptitudes personales;
• contribuye al perfeccionamiento del producto, por la atención directa que recibe su elaboración.
Un adecuado equilibrio entre la acción de las grandes empresas con personal numeroso y justamente remunerado, las medianas y pequeñas empresas y el trabajo personal e independiente, es el camino justo para lograr dentro de un país la realización del hombre y el respeto de su dignidad.

AHORRO Y PREVISIÓN
El ahorro
El ahorro consiste en dejar de gastar ei total de los ingresos para reservar algo para ei futuro. En su forma más simple se trata del ahorro individual, practicado particularmente por cada persona.

Sin embargo, en la práctica se recurre a instituciones especializadas (cajas de ahorro, bancos, etcétera), donde se depositan ios fondos y se pagan intereses.

El ahorro, en países de economía estable, es una buena costumbre digna de practicarse ya que acostumbra a las personas a valorar sus ingresos, a privarse de cosas superfluas y a protegerse para el futuro (vejez, enfermedad, invalidez).

La previsión es una forma de ahorro organizada de una forma que el dinero ahorrado se administra de tai manera que, sean cuales fueran los cambios económicos que sufra un país, los montos depositados se transforman en un momento dado (por jubilación, vejez, invalidez, enfermedad) en una entrada segura y constante que protege a la persona beneficiada con el sistema.

Actualmente la previsión se ha convertido en una necesidad y obligación social. El estado y los particulares están obligados a destinar pane del dinero obtenido por el trabajo a integrar ios fondos que se utilizan para cumplir los fines que persigue la previsión social:

• Protección de las personas en el orden económico.
• Salvaguardar la dignidad humana frente a los peligros de la vejez, la invalidez, el desamparo, etc.

El que elude las obligaciones que imponen las leyes de previsión (tanto empleadores como empleados) atenta contra el sistema y comete un verdadero delito social.

La cooperación
La cooperación o cooperativismo asocia a determinado número de personas que aportan capitales y a veces también trabajo, cuyos beneficios favorecen a los propios asociados. Las cooperativas pueden ser:

Cooperativas de crédito, en las que los capitales son destinados a facilitar a los asociados sumas determinadas, a ínteres razonable, para ampliar un negocio, construir una casa, adquirir bienes de consumo, etc.

Cooperativas de consumo. En este caso los capitales se invierten en mercaderías que, compradas en grandes cantidades, pueden llegar al socio a precios mucho más bajos que los ofrecidos en el comercio común.

Cooperativas de producción, en las que se asocian el capital y el trabajo para llevar a cabo una empresa, y los beneficios se reparten equitativamente entre capitalistas y trabajadores.

Fuente Consultada:
Formación Moral y Cívica Capitulo IV  de Blas Barisani  Editorial Estrada

Independencia de las Colonias Españolas en América Causas

CAUSAS DE LA INDEPEDENCIA DE LAS COLONIAS ESPAÑOLAS EN AMÉRICA

Antecedentes: La serie de cambios revolucionarios, trastornadores en lo político y en lo económico, en lo social y en lo espiritual, del mundo del siglo XVIII, se completa con los movimientos emancipadores en las distintas colonias españolas en América.

Bajo la doble influencia de las revoluciones americana y francesa y de las ideas liberales, los imperios coloniales que España y Portugal habían levantado a lo largo de los siglos se rebelan a principios del s.XIX.

A la burguesía criolla de Iberoamérica le bastan unos años, de 1810 a 1825, para terminar con el régimen de opresión económica y política impuesto por las metrópolis.

Dicha burguesía se rebela contra el acaparamiento de los altos cargos coloniales, siempre en manos de hombres de la metrópoli.

Estas insurrecciones son también obra de los héroes románticos, impregnados de ideales revolucionarios, que las encabezan, como Miranda en Venezuela o San Martín en Chile y en Perú. Pero es sobre todo Simón Bolívar el que desempeña un papel fundamental en la emancipación de Iberoamérica.

La liberación se lleva a cabo en dos etapas: la primera ola de insurrección, en los años 1810 a 1811, se salda con un fracaso y provoca una represión sangrienta; la segunda, que comienza en 1817, resulta decisiva y desemboca en la creación de numerosos pequeños Estados independientes. Pero esta fragmentación aumenta la fragilidad del continente, y sus naciones quedan a merced de las influencias exteriores.

La lucha por la emancipación de las naciones hispanoamericanas fue larga y dura. La antigua metrópoli no cedió en la lucha por la conservación de sus dominios, y en más de una ocasión pareció estar cerca de lograrlo.

Sin embargo, en los campos de batalla las armas americanas lograron, por fin, convalidar las declaraciones de independencia que los representantes de los pueblos habían anticipado.

Así terminó una etapa y comenzó otra en la vida de las recién constituidas nacionalidades de América. Ella debía ser tan difícil y no menos arriesgada que la anterior.

Como Bolívar lo advirtiera en célebre carta de 1815, era para entonces difícil «presentir la suerte futura del Nuevo Mundo, establecer principios sobre su política, y casi profetizar la naturaleza de gobierno que llegará a adoptar. Toda idea relativa al porvenir de este país me parece aventurada.

¿Se pudo prever, cuando el género humano se hallaba en su infancia, rodeado de tarita incertidumbre, ignorancia y error, cuál sería el régimen que abrazaría para su conservación? ¿Quién se habría atrevido a decir: tal nación será república o monarquía, ésta será pequeña, aquélla grande?

En mi concepto, ésta es la imagen de nuestra situación. Nosotros somos un pequeño género humano; poseemos un mundo aparte; cercado por dilatados mares, nuevo en casi todas las artes y ciencias, aunque en cierto modo viejo en los usos de la sociedad civil».

Pero en medio de todas las incertidumbres que podían tejerse en torno del futuro inmediato de ese «pequeño género humano» que se había emancipado, dos hechos se manifestaban con carácter definitivo: primero, el sentimiento de que la independencia política de las antiguas colonias constituía un proceso irreversible; segundo, que esa independencia debía afianzarse, en adelante, en forma de organización y desarrollo de Estados soberanos. Tal fue, en efecto, la consecuencia inmediata de la revolución en el mundo hispanoamericano y de las guerras emancipadoras que siguieron.

Las provincias sudamericanas iniciaron su lucha por la independencia en los primeros años del siglo XIX.

El primer grito correspondió a Caracas, el 19 de abril de 1810, cuando fue derrocado el gobernador y capitán general Emparán.

Las Juntas de Gobierno formadas en las capitales de los virreinatos, audiencias y capitanías generales de las colonias españolas de América sirvieron de arranque a la independencia americana.

Las ideas de la Revolución francesa, la ayuda de Estados Unidos, acabados de independizar a su vez, y la de Inglaterra fueron definitivas para los americanos, que se vieron favorecidos también por el factor geográfico, por la creciente fuerza de las burguesías locales, por el relajamiento de los vínculos que unían a las colonias y la metrópoli y por la falta de una marina española fuerte, consecuencia de la pérdida de Trafalgar.

Batalla de Carabobo

En la Enciclopedia HISTORIA UNIVERSAL Tomo 16 Editorial SALVAT –El Impacto de la Revolución Francesa-, para la explicación de las causas de la emancipación de la colonias españolas, cometa:

La historiografía liberal de la primera mitad del siglo XIX hace suyos en gran parte los juicios de Simón Bolívar, principal artífice de la emancipación de las colonias, y del escritor chileno Luis Amunátegui, según los cuales la ruptura entre España e Hispanoamérica se debería, fundamentalmente, a la ideología de la Ilustración, a los abusos del «pacto colonial» (con las consiguientes restricciones a los criollos) y a los manejos de los adversarios de España -Gran Bretaña y Francia-.

En definitiva, la independencia hispanoamericana constituiría la tercera fase del proceso revolucionario general que preside el hundimiento del Antiguo Régimen (el primero, la revolución norteamericana e independencia de Estados Unidos, y el segundo, la Revolución francesa).

A partir de la segunda mitad del siglo XIX se tienen en cuenta otros factores: la vinculación de los criollos con determinados focos políticos europeos, la invasión napoleónica en España, la labor de proselitismo de las sociedades secretas, como la de los masones, y la acción favorable a la independencia de los jesuítas expulsados por Carlos III (a través de la Carta a los españoles americanos, del peruano Juan Pablo de Vizcardo y Guzmán).

Desde el punto de vista socioeconómico, la independencia hispanoamericana es valorada en función de la expansión económica de la segunda mitad del siglo XVIII y sus repercusiones sociales -enriquecimiento de la burguesía criolla-.

Batalla de Maipú

El historiador y canonista español, profesor Manuel Giménez Fernández, a través de un examen de los sucesos de la revolución de mayo de 1810 en Argentina, cree ver en la emancipación un reflejo de las doctrinas populistas (de honda tradición en los tratadistas hispánicos del Siglo de Oro), en virtud del derecho del pueblo a la rebeldía, como portador de la soberanía, cuando se incumplen por la autoridad las ideas del buen gobierno. Invocando otros presupuestos, la emancipación ha sido considerada también como una guerra civil entre los hispanoamericanos, que terminaría con el triunfo del «feudalismo» criollo.

Atendiendo a las operaciones militares, el progresivo repliegue del dominio español en América a partir de 1808 se verifica en sentido inverso al que había presidido la conquista.

Es decir, los focos antillano y mexicano, que en el siglo XVI constituyeron los núcleos de irradiación del dominio español, se convierten ahora en los últimos reductos hispánicos. (El dominio español en el ámbito antillano sobrevivirá al proceso emancipador hispanoamericano y perdurará hasta 1898.).

Las campañas emancipadoras partieron de las regiones de La Plata y de Tierra Firme, y por Chile y Nueva Granada, respectivamente, alcanzaron al Perú, donde el virrey José Fernando Abascal se convierte en símbolo de la resistencia española.

El proceso sociológico es distinto según las regiones. En México, la emancipación la fraguaron los criollos, la comenzaron los mestizos -campañas indigenistas de los curas Hidalgo y Morelos –y la terminaron los españoles; en Venezuela fue protagonizada por la aristocracia criolla– lo que explica que, por reacción, los humildes «llaneros» de Orinoco fueran realistas-; en el Perú y Chile también por la aristocracia criolla, de origen vasco-castellano, y en Buenos Aires, por la naciente burguesía porteña.

A semejanza de lo ocurrido en España con la crisis del poder motivada por la invasión francesa de 1808, en América se constituyeron también Juntas Provinciales, que progresivamente pasaron de la fidelidad a la causa de Fernando VII a invocar la autodeterminación, esto es, el derecho de gobernarse por sí mismas.

En líneas generales puede afirmarse que entre 1808 y 1814 las tropas españolas lograron contener el proceso emancipador (fracaso de los intentos de Hidalgo y Morelos en México, mientras Bolívar se vio obligado a refugiarse en Jamaica y el ejército español de Morillo se afianzaba en Nueva Granada; en La Plata, Belgrano fracasaba en su intento de dominar el Paraguay, y los realistas triunfaban en Vilcapugio y Ayohuma).

De 1814 hasta 1820, la emancipación realizó progresos sustanciales -1816, San Martín y O’Higgins consolidan la independencia chilena en la batalla de Maipú; 1819, Bolívar proclama la unidad de Nueva Granada-.

Y de 1820 hasta 1824, la causa emancipadora gana las últimas batallas -1821, San Martín entra en Lima, y Bolívar triunfa en Carabobo; 1822, el «plan de Iguala» reconoce la independencia de México, mientras Antonio José de Sucre vence en Pichincha y Estados Unidos reconoce a las nuevas Repúblicas; 1823, el presidente norteamericano, James Monroe, proclama la doctrina que lleva su nombre (monroísmo), como advertencia a los intentos de la Santa Alianza europea y, concretamente, a los propósitos británicos en el Caribe, y 1824, el nuevo triunfo de Sucre, lugarteniente de Bolívar, en Ayacucho, remata el proceso emancipador-.

Batalla de Ayacucho

Batalla de Ayacucho, última batalla de la independencia sudamericana

Las potencias anglosajonas se opusieron tenazmente a los proyectos federalistas de Bolívar, quien se dio perfecta cuenta de los tres adversarios a los cuales había que vencer sucesivamente para que Hispanoamérica conquistara la independencia: a) España, b) Gran Bretaña, y c) Estados Unidos.

Los hechos se encargarían de darle la razón, puesto que, rotos los lazos de dependencia política respecto de España, los países hispanoamericanos cayeron bajo el vasallaje económico de Gran Bretaña en el siglo XIX, y de Estados Unidos en el XX.

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SINTESÍS: La independencia de las colonias españolas: 1808-1811

Crisis del estado español en 1808.

Legalidad napoleónica: José I, ahora es rey de España. Se arma una resistencia organizada de la junta de Sevilla, favorable a Fernando VII.

En la Constitución de Bayona, Napoleón establece una representación regular de las colonias en el gobierno español.

Napoleón cuenta con su popularidad en América para crear un apoyo fuerte a la monarquía de José I.

Son enviados emisarios franceses de José I y Napoleón encargados de comunicar a las autoridades locales de América el cambio dinástico.

Reacción: en México, tanto el virrey José de Iturrigaray como la Audiencia rechazan la opción napoleónica. En Caracas (15-VIII-1808): el capitán general Casas duda, pero el cabildo inclina la balanza a favor de Fernando Vil. En Bogotá (19-VIII-1808): reacción violenta contra Napoleón. En Buenos Aires: el virrey francés Liniers, sospechoso de ser partidario de José I, es depuesto por la oligarquía criolla.

No pudiendo aliar a América a su partido, Napoleón varía su política en 1809 y se muestra partidario de la Independencia, como medio para debilitar al enemigo.

Napoleón Inunda las colonias españolas de agentes que preparan movimientos independentistas: Desmolard es el instigador de la sublevación de Caracas en abril de 1810.

Ejemplo norteamericano de la Constitución y simpatías de Thomas Jefferson y sus amigos por la causa latinoamericana.

Hundimiento del partido nacionalista en la metrópoli frente a la Grande Armée.
Enero de 1810: la junta abdica en un consejo de Regencia.

AMÉRICA PROCLAMA SU INDEPENDENCIA
Buenos Aires: El virrey Cisneros, nombrado por la Junta de Sevilla en 1809 y aceptado en principio, es depuesto por una junta insurreccional controlada por patriotas radicales el 25 de mayo de 1810. Elección de una Junta que agrupa a los principales representantes de la aristocracia criolla (Belgrano). Repercusiones del movimiento en Bolivia, Paraguay y Uruguay. 1811: movimiento independentista de Chile.

México: Fracaso Inicial del virrey Iturrigaray al intentar liberarse de la Junta de Sevilla (1808) por la oposición de la oligarquía criolla de la Audiencia. Movimientos populares de Miguel Hidalgo (1811) y José María Morelos, que proclama el 6 de noviembre de 1813 la independencia de Nueva España.

Caracas: Congreso que reúne los cabildos de las ciudades venezolanas en marzo de 1811; la independencia es proclamada el 5 de julio; la Constitución de diciembre de 1811 reproduce la de jefferson.

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La FASE ADVERSA de l independencia de las colonias españolas: 1811-1815:

MOVIMIENTOS DE INDEPENDENCIA
25 de mayo de 1810: Junta insurredonal de Buenos Aires.

5 de julio de 1811: Proclamación de la independencia venezolana.

6 de noviembre de 1813: Proclamación de la independencia mexicana por Morelos.

I) DIFICULTADES DE CONSOLIDACIÓN AISLAMIENTO INTERNACIONAL
Gran Bretaña: Necesitada de la colaboración española en la lucha contra Napoleón, no se atreve de momento a ayudar abiertamente a los insurrectos, aunque su interés económico se inclina a poner fin al Imperio español.

Estados Unidos: Abastecedora de víveres a los ejércitos que combaten contra Napoleón en España, sacrifica su simpatía por los latinoamericanos a las buenas relaciones con la España de Fernando VII.

Francia: Napoleón, promotor de ; movimientos revolucionarios en América, se ve ahora aislado de ella por el bloqueo inglés.

Los patriotas americanos quedan reducidos a sus propias fuerzas en la lucha.

España cuenta con la simpatía de las potencias legitimistas: Fernando VIl aspira a interesar a la gran potencia del momento, la Rusia de Alejandro I, en la conquista de América.

Dificultades de comunicación terrestre entre los distintos núcleos geográficos.

La fragmentación territorial de América Latina se refleja en un aislamiento entre los distintos movimientos.

España cuenta con una fuerza marítima que le permite la comunicación rápida a lo largo de las costas americanas.

Divisiones internas de cada núcleo independentista: rivalidades personales, luchas de clanes, clases sociales y étnicas.

España cuenta con ejércitos más coherentes y bien organizados.

RESULTADOS
Virreinato del Perú: Fiel a España, el Perú es uno de los grandes apoyos en esta reconstitución del Imperio: recuperación de Quito (1812), victoria sobre la Junta de Santiago.

Virreinato de Nueva Granada: La oposición eclesiástica y nobiliaria hace fracasar la Primera República venezolana (1812) y las fuerzas de Boves (Indios, mestizos y llaneros) la Segunda (1815).

Virreinato de Nueva España: Iturbide, con un refuerzo de 8.000 hombres llegados de España, consigue triunfar de modo definitivo sobre Morelos (1814-1815).

Ver: Focos Revolucionarios en América Colonial

Fuente Consultada:
HISTORIA UNIVERSAL Tomo 16 Editorial SALVAT El Impacto de la Revolución Francesa

Biografia Luis XVIII Rey de Francia Gobierno Liberal

RESUMEN VIDA Y GOBIERNO DEL REY LUIS XVIII DE FRANCIA

Luis XVIII (1755-1824), fue rey de Francia (1814-1815, 1815-1824); quien ascendió al trono, luego de la caída del imperio napoleónico, y restauraron las monarquías a partir del Congreso de Viena. Intentó asumir la difícil tarea de gobernar con inteligencia y justicia, acatando la Constitución, pero sin que se olvidaran quién era: un rey.

Luis XVIII intentó instaurar una monarquía constitucional, pero se enfrentaría con los ultrarrealistas. Recibió el título de conde de Provenza siendo aún muy joven. Permaneció en París después de que estallara la Revolución Francesa en 1789, pero escapó a Bélgica al cabo de dos años.

Había llegado al poder en una edad avanzada, estaba casi inválido, y el largo exilio le había aleccionado. Dotado de una fina inteligencia, se dió cuenta de la imposibilidad de volver a imponer lisa y llanamente el Antiguo Régimen: tanto la Revolución como el Imperio habían cambiado para siempre las condiciones de la vida política. El régimen que ha de instaurar debe ser un régimen liberal, para asegurase gobernar sin conflictos internos y mas tranquilo. 

Luis XVIII de Francia

Después de los Cien Días y la nuevaabdicación de Napoleón, Luis XVIII,  refugiado en Gante, vuelve a Francia,gracias al apoyo de Wellington y a las  intrigas de Fouché. El gobernante fue en primer lugar el hombre de la Restauración, del retorno a  la monarquía después de los años de la Revolución y del Imperio.Él había vivido durante el destierro en Inglaterra y creía que con un régimen parlamentario como el inglés podría él disfrutar de más tranquilidad que si tuviera la responsabilidad de un gobierno personal.

Luis Estanislao Javier nació en Versalles el 17 de noviembre de 1755, a mitad del reinado de Luis XV, su abuelo. Era el tercer hijo del Delfín Luis y de María Josefa de Sajonia. Recibió primero el título de conde de Provenza y era llamado monseñor (título aplicado al hermano del rey), cuando en 1774 su hermano mayor llegó a ser el rey Luis XVI. En 1771 se casó con Luisa María Josefina de Saboya, de la cual no tuvo hijos.

Presentaba la imagen de un príncipe ilustrado, volteriano y libertino. No dudaba en oponerse a veces a su hermano, con el fin de cuidar su popularidad, pues hasta 1781 la ausencia de un descendiente directo lo hacía ser el heredero del trono.

Antecedentes: En 1814, cuando los Borbones vuelven al trono de Francia, aparentemente se quiere ignorar lo que ha ocurrido en el país en el curso de los últimos veinticinco años; el hermano de Luis XVI, Luis XVIII, regresa del exilio y fecha sus primeros decretos «en el año decimonono de mi reinado», y en 1825 Carlos X renueva las pompas más solemnes del Antiguo Régimen haciéndose consagrar en la catedral de Reims. Pero nadie podía ignorar que aquel cuarto de siglo que va desde la toma de la Bastilla (1789) a Waterloo (1815), tan pródigo en acontecimientos, no había pasado en balde, y uno de los indicios más claros de esa imposibilidad de resucitar el pasado lo tenemos en el estilo de la corte de la Restauración.

LA HISTORIA FRANCESA: Francia estaba agotada, Napoleón desde 1793, no había dejado de combatir: un millón cuatrocientos mil hombres habían perecido ya en los campos de batalla. El 30 de marzo de 1814, luego de un ataque de los aliado, se rendía en París. Desde el 31 de marzo de 1814, Francia se encontraba en  manos  de un Gobierno provisional, inspirado por Talleyrand. 

El 3 de abril consigue que el Senado vote la destitución del emperador. Pero, ¿quién le sustituirá?. Los soberanos aliados presentes en París, el zar sobre todo, no eran precisamente partidarios del regreso de los Borbones. pues temían que ello produjera un levantamiento popular.

Pero Talleyrand se adelanta y el 6 de abril, el mismo día de la abdicación de Napoleón, hizo que el Senado votase la constitución de un gobierno monárquico hereditario en favor de «Luis Estanislao Javier de Francia, hermano del último rey».

Los aliados aceptan el principio de legitimidad. Pero el nuevo soberano, retenido en Inglaterra por un ataque de gota, delega su representación en su hermano, el conde de Artois. Y hasta el 24 de abril no desembarca en Calais el antiguo conde de Provenza —que desde 1795 venía ostentando el nombre de Luis XVIII—, decidido a restablecer por completo el modo de gobierno «que durante catorce siglos había sido la gloria de Francia y hecho la felicidad de los franceses». Sin embargo, antes de entrar en la capital, que no había vuelto a ver desde 1791, Luis XVIII promete en la Declaración de Saint-Ouen gobernar como rey constitucional, tras lo cual entra en París, el 3 de mayo. El Te Deum se celebra en Notre Dame: la primera Restauración está hecha.

La familia Borbón fue reinstaurada en el trono de Francia en la persona de Luis XVIII (1814-1824). Luis fue lo bastante hábil como para comprender que la monarquía restaurada tenía que aceptar la obra constructiva de las eras revolucionaria y napoleónica.

Aceptó el Código Civil napoleónico con su reconocimiento del principio de igualdad ante la ley, se preservaron los derechos de propiedad de quienes habían comprado tierras confiscadas durante la Revolución. Se estableció una legislatura bicameral (es decir, de dos sedes), la cual consistía de la Cámara de los Pares, elegidos por el rey, y una Cámara de Diputados, elegidos por un electorado limitado a poco menos de cien mil personas ricas.

Con todo, la renuente moderación de Luis hallaba oposición en los liberales, ansiosos por extender las reformas revolucionarias, y en un grupo de ultrarrealistas que criticaban la disposición del rey a transigir y sostener tantas características de la era napoleónica. Los ultras esperaban retornar a un sistema monárquico dominado por una aristocracia terrateniente privilegiada y devolver a la iglesia católica su antigua posición de influencia.

La iniciativa pasó a los ultrarrealistas en 1824, en que murió Luis XVIII, y fue sucedido por su hermano, el conde de Artois, quien se convirtió en Carlos X (1824-1830). Carlos había sido el líder de los ultrarrealistas y estaba decidido a restaurar el antiguo régimen en la medida que le fuera posible.

Luis XVIII renunció a Versalles, que tenía para él penosos recuerdos y que le parecía además excesivamente incómodo. El inmenso palacio que había sido escenario de los fastos de la antigua realeza se convirtió en una especie de asilo para familias de emigrados ancianos, que, a pesar de ser nobles, no parecían sentir mucho respeto por el lugar: el gobernador de Versalles tuvo que recordarles que estaba prohibido tender la ropa en las ventanas e introducir cabras y gallinas en lo que había sido espléndida residencia de Luis XIV y sus sucesores.

En las Tullerías, es decir, en el corazón de París, se hizo un esfuerzo por reconstituir la corte de «antes del diluvio», pero lo más que se consiguió fue armar un vistoso decorado que a simple vista recordaba los esplendores de antaño. Títulos, grados, cargos y pensiones vuelven a repartirse como antes, reaparece la etiqueta palaciega de otros tiempos, pero la situación es muy distinta.

Luis XVIII ha otorgado una Carta a sus súbditos y un gesto o una palabra del rey ya no lo pueden todo; ahora hay ministros, diputados, políticos, incluso periodistas, que tienen tanto o más poder que el monarca. Al diluirse el absolutismo, la corte deja de ser el obligado punto de convergencia de todo el reino.

Inmediatamente después de la batalla de Waterloo (1815), recomenzó la lucha en el Parlamento, en las redacciones de los periódicos y en las calles con barricadas. Lo que se debatía, más que ventajas materiales, eran principios. Los Borbones insistían en sus derechos de soberanos por la gracia de Dios y otorgaban libertades constitucionales como un favor gratuito, no como un reconocimiento de la soberanía popular. Había concedido la Carta o Constitución, un poco para dar muestra de su benevolencia, pero una vez promulgada se sentía satisfecho con el poder que aquélla le reservaba.

Por otra parte, en la familia reinante no hay grandes personalidades capaces de magnetizar y someter a la nobleza y al país entero con la fuerza de su carácter. Luis XVIII es un anciano comprensivo, hábil y escéptico que sólo aspira a vivir en paz y a devolver a Francia el equilibrio y el orden, y que no tiene la menor pretensión de emular a su ilustre antepasado el Rey Sol.

El regreso de Napoleón durante el Imperio de los Cien Días le obligó a refugiarse en Gante hasta que sus partidarios volvieron a imponerse en la batalla de Waterloo (1815). Volvió al poder en una segunda Restauración, tratando de ejercer un gobierno moderado que salvaguardara parte de la herencia revolucionaria y limitara el revanchismo de los ultrarrealistas.

Tres importantes leyes promulgadas con tendencia liberal:

1) Votada en 1817, modificaba la forma de elección, obligando a los electores a desplazarse a la cabeza del departamento para votar. En adelante, los propietarios rurales y los grandes arrendatarios, adictos la mayor parte de las veces a las ideas de los ultras, no dominarían ya el escrutinio, mientras que los burgueses moderados de las ciudades veían aumentar su representación y su importancia.

2) Votada en 1818, la ley militar ponía fin a la conscripción napoleónica e instituía un ejército de 240.000 voluntarios; para impedir a los nobles que se adueñaran de todos los altos puestos, se establecía que los oficiales serían nombrados por examen o por antigüedad.

3) Votada en 1819, ley de prensa, abolía la censura, la autorización previa para la publicación, reducía el número de los delitos susceptibes de ser perseguidos y los sometía a los tribunales ordinarios.

Por último, a partir de 1817, y gracias a la política del barón Louis, la situación económica fue saneada; los empréstitos abiertos en Francia y en el extranjero se vieron coronados por el éxito, y se efectuó el equilibrio del presupuesto para varios años.

Esta política liberal benefició, sobre todo, a los independientes; su prensa alcanzó grandes tiradas, y su influencia creciente se concretó en las elecciones de 1819 con la conquista de muchos puestos obtenidos hasta entonces por los constitucionales; Decazes, inquieto, puso fin a las reformas, destituyó a los ministros más liberales, y se acercó a la derecha, que realizaba incansablemente una campaña de agitación contra las últimas leyes.

Por entonces —el 13 de febrero de 1820—, el obrero bonapartista Louvel asesinó, en el teatro de la Opera, al duque de Berry, segundo hijo del conde de Artois. La emoción que esto produjo fue grande, y Luis XVIII, presionado por su familia, destituyó a Decazes y llamó al duque de Richelieu.

Los ultras se hallaban decididos a no dejar impune el crimen y a cerrar definitivamente la era liberal, a Luis XVIII le fue imposible mantener esta vía intermedia y, finalmente, la derecha se impuso en el gobierno desde 1820; dicha línea reaccionaria continuaría bajo el reinado de su sucesor, Carlos X, haciendo inaceptable para los franceses la continuidad de la dinastía borbónica, que sería destronada por una nueva revolución en 1830.

Luego de un reinado de 10 años, falleció el 17 de Noviembre de 1824, su hermano, el conde de Artois le sucederá como Carlos X.

Carlos X, El rey de los ultrarrealistas

Carlos X, sucesor de Luis XVIII
El conde de Artois, hermano del rey Luis XVIII, era esbelto y afable en contraste con su hermano, obeso y perezoso. Durante los años de la Revolución y del Imperio, practicaba su propia política, enviando emisarios a la Vendée y a todos los frentes contrarrevolucionarios. Durante la segunda Restauración, su residencia llegó a ser uno de los centros del partido ultrarrealista, quienes luchaban para volver al antiguo régimen. Siendo rey de Francia a la muerte de su hermano, estuvo lejos de gozar de intuición política. El 29 de mayo de 1825 se hizo coronar en Reims y luego dejó el gobierno en manos de ministros ultra, Villéle y luego Polignac, que establecieron una política de restauración monárquica, en contradicción con las aspiraciones del país. Dicha política condujo a la revolución de julio de 1830; Carlos X abdicó entonces en favor de su nieto, el duque de Burdeos, y se exilió en Inglaterra.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA
1755  Nacimiento de Luis Estanislao Javier, el 17 de noviembre.

1771 Se casa con Luisa María Josefina de Saboya.

1774 Muerte de Luis XV. Luis XVI  asume como rey.

1781 Nacimiento del Delfín de Francia. Convocatoria de los estados generales.

1789 Toma de la Bastilla.

1791 Huida de Luis XVI, detenido en Varennes. El conde de Provenza huye a Bélgica.

1792 Proclamación de la República.

1793 Condenación y ejecución de Luis XVI.   El conde de Provenza asume el  título de regente.

1795 Muerte de Luis XVII. El conde  de Provenza asume el título de rey.  Comienzo del Directorio.

1799 Golpe de Estado de Bonaparte

1801 Firma del concordato con el papa

1804 Napoleón, emperador.

1813 Derrotas del Imperio.

1814 El Senado proclama la destitución de  Napoleón. El 2 de abril,  llama a Luis XVIII,  que se encuentra en París el 3 de mayo. Se promulga la Carta Constitucional.

1815 Los Cien Días y segunda Restauración. Cámara ultrarrealista.

1816 Disolución de la Cámara ultrarrealista. Asesinato del duque de Berry.  Ministerio ultrarrealista deVilléle.

1824 Muerte de Luis XVIII, el 17 de noviembre. Lo sucede Carlos X.

Biografia de Alejandro I Zar de Rusia Gobierno de Paulovich

RESUMEN VIDA Y GOBIERNO DEL ZAR DE RUSIA ALEJANDRO I PAULOVICH

Alejandro I había nacido en San Petersburgo en 1777. Era hijo de Pablo I y nieto de la gran zarina Catalina II. Su educación estuvo en manos de preceptores occidentales, especialmente de La Harpe, un coronel suizo que le puso en contacto con el pensamiento de la Ilustración y con los ideales nacionalistas en boga en la Europa del siglo XVIII.

Al comenzar el siglo XIX, Rusia era abrumadoramente rural, agrícola y autócrata. Al zar aún se le consideraba monarca por derecho divino con poder ilimitado. Alejandro I (1801-1825) se había criado en la tradición y las ideas de la Ilustración y tenía toda la voluntad para realizar reformas.

Con la ayuda de su consejero liberal, Michael Speransky, aflojó la censura, liberó prisioneros políticos y reformó el sistema educativo, creó escuelas y universidades. Prohibió los castigos crueles tan comunes eb aquella época, ordenó la administración pública creando ocho ministerios y mejoró la calidad de vida de los siervos, quienes representaban el 90% de la población rusa y vivían en condiciones de absoluta pobreza.

Alejandro I zar de rusia

Alejandro I Pavlovich (1777-1825), zar de Rusia (1801-1825) e hijo del zar Pablo I

Inicialmente fue enemigo de Napoleón, pero en 1807 se alió con Francia hasta 1812, cuando el emperador de los franceses toma la nefasta decisión de atacar Moscú, acción que concluyó con la pérdida de su ejército.

Luego de la derrota definitiva de Napoleón Bonaparte fue una de las fuertes personalidades que acudieron a Viena con la intención de reorganizar Europa de acuerdo con su propio criterio y según las conveniencias de sus respectivos países. Junto con el príncipe Metternich, supo sacar mejor partido del congreso de paz.

En 1815, fundó la Santa Alianza con Austria, Rusia y Prusia, con el objetivo de implantar el cristianismo en las potencias europeas, pero que fracasó a corto plazo. Los últimos años de la vida y reinado de Alejandro I se caracterizaron por un talante reaccionario y despótico. Le sucedió su hermano Nicolás I.

El temperamento autoritario y la formación intelectual acorde con los principios del Siglo de las Luces hicieron de Alejandro un perfecto arquetipo del déspota ilustrado, en el que se combinaban el absolutismo monárquico y la ideología progresista.

Alejandro subió al trono en 1801, tras la muerte de su padre, asesinado después de la conspiración de Pahlen. No están muy claras las relaciones que existían entre Alejandro y los regicidas, aunque parece cierto que, si bien al principio participó en el complot, éste escapó pronto de su control y el príncipe no tuvo intervención en el asesinato de su padre.

Desde los primeros años de su reinado, Alejandro puso en marcha una serie de reformas encaminadas a lograr la liberalización de las estructuras políticas de Rusia. De acuerdo con un equipo de consejeros que se inspiraban en las instituciones inglesas, abolió la censura, la policía secreta y la tortura como método judicial; aumentó las funciones de la Cámara Alta y colocó bajo su competencia el control de la justicia y de la administración.

En 1803, un decreto (ucase) del zar autorizaba a los señores territoriales a que pudieran liberar a sus siervos agrícolas, a los que debía entregárseles un lote de tierras a cambio del pago de una cuota. Todas estas medidas -así como una reforma de la enseñanza en 1804- debían desembocar en un proyecto de reorganización de las instituciones políticas presentado por Sperenski y apoyado por el monarca, en el año 1809. En el proyecto de Sperenski aparecían como órganos de gobierno cámaras representativas a nivel local o nacional, cuyos miembros deberían haberse elegido según un sistema censatario.

La puesta en práctica de estas medidas se vio dificultada por la oposición de la nobleza y por las repercusiones que los acontecimientos de Europa tenían en la política interior rusa.

Alejandro I no siguió una línea política fija en sus relaciones con las potencias europeas. Las alianzas de Rusia con Napoleón o con los enemigos del emperador francés se sucedieron a una velocidad vertiginosa desde 1801. En julio de ese año, el zar había firmado un tratado de paz con Gran Bretaña.

En octubre firmó con Bonaparte un acuerdo secreto que selló la alianza ruso-gala hasta 1805, año en el que Rusia participó en la coalición antifrancesa, junto con Gran Bretaña, Austria, Prusia y Suecia. Tras las victorias de Napoleón en Austerlitz, Eylau y Friedland, Alejandro firmó el Tratado de Tilsit (1807), por el que aceptaba el nuevo orden europeo y se adhería al bloqueo continental contra Inglaterra.

Tras la derrota de Napoleón, Alejandro se volvió más reaccionario, y su gobierno regresó a una estricta y arbitraria censura. No tardó en surgir la oposición proveniente de un grupo de sociedades secretas. Una de estas sociedades, conocida como la Unión del Norte, estaba compuesta por jóvenes aristócratas que habían servido en las guerras napoleónicas y se habían percatado de la existencia de un mundo fuera de Rusia.

La alianza con Francia proporcionó a Alejandro I ciertas ventajas territoriales, a costa de los países enemigos de Napoleón, como Suecia y Austria, pero significó el renacimiento de Polonia -apoyada por Napoleón- e importantes pérdidas comerciales, debido a que Gran Bretaña era el principal cliente de los productos agrícolas rusos.

El «matrimonio austríaco» de Napoleón señaló un nuevo cambio en las relaciones ruso-francesas, caracterizadas desde este momento por una hostilidad creciente que desembocó en la guerra abierta de 1812. Desde este año Alejandro I se convirtió en el principal enemigo de Napoleón y dirigió la coalición europea contra Bonaparte.

En 1814, de acuerdo con Talleyrand, apoyó la restauración de los Borbones en el trono francés y firmó con Luis XVIII un tratado en el que se reconocían a Francia las fronteras de 1789. Después de los Cien Días se opuso al reparto de Francia entre las potencias vencedoras y para garantizar el orden tradicional en Europa, fue el promotor de la Santa Alianza.

Durante este período estaba bajo la influencia de la viuda Krüdener y, de acuerdo con sus teorías, la Santa Alianza «pretendía mantener en el interior de los estados el orden tradicional y modelar sus relaciones exteriores de acuerdo con los principios de paz y concordia inspirados por el cristianismo».

Después de su victoria sobre Napoleón, Alejandro I orientó su política de acuerdo con los principios religiosos de la viuda Krüdener. Prestó su apoyo a las Sociedades Bíblicas, que preconizaban la unidad de todos los cristianos, y reanudó la política liberal que había caracterizado los primeros años de su gobierno, en pro de la liberación de los siervos y de la organización de un gobierno constitucional.

Pero hacia 1820, reaccionando frente a los movimientos revolucionarios que agrupaban a las clases más progresivas -sobre todo a grupos de oficiales jóvenes en contacto con el liberalismo europeo-, el zar cambió su política y tomó una serie de medidas autoritarias: restableció la censura, prohibió las asociaciones políticas; apoyó a la Iglesia ortodoxa, el mejor sostén religioso de la monarquía absoluta, y favoreció el régimen señorial autorizando las deportaciones de siervos a Siberia sin previo juicio.

En 1825, mientras efectuaba un viaje por tierras de Crimea, Alejandro I murió de forma inesperada. Rumores diversos, difundidos poco después de su muerte, afirmaban que había sido envenenado. Otra leyenda pone en duda que la muerte del zar fuese auténtica y se afirmaba que vivía como un ermitaño en algún lugar del Cáucaso. De esta manera, las contradicciones que habían caracterizado la actuación del zar Alejandro perduraban incluso después de su desaparición.

PARA SABER MAS…
A la muerte de Pablo I, le sucedió su hijo Alejandro (1801-1825). Tal vez éste llegó a estar al corriente de la conjuración para destronar a su padre; pero, en todo caso, su asesinato le causó profunda impresión. ¿Fue ello el motivo de aquella tristeza, de aquel «mal del siglo», que hicieron que se le llamase «el Hamlet del Norte»? Al igual que el héroe de Shakespeare, el nuevo zar de Rusia dio muestras siempre en su conducta de una gran indecisión.

Este autócrata no creía en la autocracia: quería liberar a los siervos y concedió nuevamente a los rusos el derecho de ir a estudiar en el extranjero. Con la ayuda de su ministro Speransky, intentó insuflar nuevas fuerzas al gobierno, siempre lento e ineficaz, de su vasto imperio. Speransky preparó una serie de reformas inspiradas en el Código napoleónico, llegándose a crear una Duma del Estado, especie de asamblea legislativa de Rusia.

La vida interior del país se vio influida entonces por la política exterior del zar. Después de Tilsitt (1807), Alejandro no podía dudar de que su acuerdo con Napoleón le abriría numerosas perspectivas. De todos los vecidos, él era el único que había tenido derecho a la admiración y hasta a la amistad del emperador de los franceses. Este primer reconocimiento de su valor y el reparto del mundo decidido en Tilsitt hicieron creer al zar que podría grabar su nombre en la historia de su país con el mismo brillo que Pedro el Grande.

Creía que su valor y el genio de su pueblo le permitían alimentar las mayores ambiciones. Y, bajo esta óptica, emprendió grandes reformas. Pero el fracaso de la política reformadora de Speransky habría de condenar —justa reacción de los hechos— la alianza con Napoleón.

Era, en efecto, dicha alianza maldita con el usurpador, con el advenedizo, lo que los nobles atacaban más. Pues para ellos, las tentativas reformistas del zar se debían a la contaminación francesa:  la Santa Rusia no debía ser tocada por la Revolución.

Además, el bloqueo lesionaba considera blemente los intereses de la nobleza. Ciertamente, Rusia dependía, de modo esencial, de sus exportaciones de trigo, pero también de las de madera, pieles y materiales para la marina, como telas de lino, cáñamo y cuerdas. Ahora bien, era Inglaterra la compradora del trigo o quien lo transportaba; era la marina inglesa la mejor cliente de Rusia.

El bloqueo perjudicaba, pues, tanto a Rusia como a los demás países europeos, pero los rusos podían pretender que su poderío les dispensara de dejarse arrastrar a una aventura contraria a sus intereses económicos más fundamentales. ¡Y si aún esos inconvenientes económicos se vieran compensados por ventajas políticas sustanciales!

El bloqueo paralizaba el Báltico, pero los rusos y Alejandro esperaban poder abrir una segunda ventana sobre un mar mucho más internacional: el Mediterráneo. Desde siempre, la política rusa había intentado lanzarse hacia el sur. El Imperio turco parecía una presa fácil, sobre todo contando con el apoyo de Napoleón, que podía paralizar toda amenaza contra los flancos de Rusia. Pero Napoleón no tenía prisa por intervenir en Oriente.

Estimaba, en efecto, y no sin cierta razón, que la mejor manera de mantener a Rusia en su alianza y dentro del espíritu de Tilsitt, consistía en no concederle ventajas más que con cuentagotas. Sabía bien que, en cuanto Rusia alcanzase lo que pretendía, corría el peligro de que se convirtiera en demasiado poderosa, y entonces aumentarían  sus exigencias.

Fuente Consultada:
Historia Universal Tomo 16 El Impacto de la Revolución Francesa Editorial SALVAT
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson J. Spielvogel
Hicieron Historia Biografías Tomo II Alejandro I de Rusia  Editorial Kapelusz
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo IX La Caída del Imperio Ruso

Ver: Zar Alejandro III de Rusia

Biografía de Monroe James Gobierno y Política Externa

RESUMEN VIDA Y GOBIERNO DE JAMES MONROE – LA COMPRA DE LUISIANA

SINTESIS BIOGRAFICA: Político y estadista estadounidense, nace en Westmoreland Country y muere en Nueva York. Se le considera el inspirador del aislacionismo. Lucha al lado de George Washington en la guerra de Independencia en 1776. Es diputado por Virginia entre 1782 y 1786, senador en 1790, embajador en Francia en 1794 y gobernador de Virginia en 1799.

Durante su misión en París, Francia, negocia la compra de Louisiana al gobierno francés. Como secretario de Estado en 1811 y de guerra en 1814, se caracteriza por su energía en la guerra con Inglaterra. En 1817 es elegido presidente y reelegido hasta 1825. Durante su mandato compra a España la península de Florida y expulsa a la fuerza a los colonos españoles asentados allí.

Concibe la doctrina política Monroe, que se considera el cimiento teórico de la intervención imperialista de Estados Unidos en el resto del continente americano. Reconoce en 1822 a los nuevos Estados latinoamericanos y declara: «América no será sede para colonias europeas; Estados Unidos no intervendrá en los conflictos del Viejo Continente, pero no permanecerá indiferente ante las potencias europeas que quieran establecer su sistema en el Nuevo Mundo; Estados Unidos considerará un agravio toda intervención europea contra las repúblicas americanas».

Esa doctrina aislacionista permanece vigente hasta la Primera Guerra Mundial.

BIOGRAFÍA: James Monroe (1758-1831), quinto presidente de Estados Unidos (1817-1825). Es recordado por haber proclamado la doctrina que determinaría por mucho tiempo la política exterior de su país y que prepararía su hegemonía en el continente americano, pues al liberar a su país de la diplomacia europea, preparó el camino para que Estados Unidos se transformase en una gran potencia mundial. Fue uno de los negociadores de la compra de Luisiana.

Participó como fundador del Partido Republicano, también llamado Partido Demócrata-Republicano. En 1794 fue embajador en Francia y Gran Bretaña y Ministro de Asuntos Exteriores con el presidente James Madison.

James Monroe, presidente de EE.UU.

James Monroe, autor de la declaración que lleva hoy su nombre (1823). Durante sus dos presidencias
puso término a las luchas entre republicanos y federalistas, admitió el ingreso de los Estados de Misuri y Maine a la  Confederación, reforzó las defensas de las costas y adquirió, en 1819, la Florida.

Nacido en el condado de Westmoreland, el 28 de abril de 1758, el joven Monroe fue admitido en el prestigioso William and Mary College de Williamsburg debido a sus brillantes resultados escolares. Se reveló allí como un alumno un poco indisciplinado, sobre todo deseoso de frecuentar los círculos acomodados de la capital de Virginia, donde en medio de la efervescencia se tramában los acontecimientos que pronto preludiarían la independencia de las colonias inglesas.

Al estallar en 1776 la guerra de la Independencia, Monroe se enroló en el 3er regimiento de Virginia en calidad de cadete, para luego incorporarse al cuartel general de George Washington. Se distinguió en los campos de batalla de Harlem Heights, White Plains y sobre todo de Trenton, donde su conducta heroica, que permitió a los colonos norteamericanos lograr la victoria, le valió ser promovido al grado de capitán.

Una vez finalizados los violentos combates de 1777 y 1778, Monroe era un soldado aguerrido, respetado, que Washington elevó al rango de oficial superior. Se le auguraba entonces una brillante carrera militar; sin embargo, después de la victoria decisiva de Yorktown sobre los ingleses en 1781, Monroe prefirió abandonarla carrera de las armas por las aulas universitarias. Durante dos años tendría como profesor de derecho a su ilustre compatriota Thomas Jefferson, autor de la Declaración de la Independencia, y que fue su mentor político.

Antecedentes de la Época: Bajo la presidencia de Washington se inicio el rápido desarrollo de los Estados Unidos de América. En íntima colaboración con el Congreso, se promulgó el sistema de Cortes Federales, la ley de impuestos aduaneros, la ley monetaria y la creación del Banco de los Estados Unidos. En 1790, un censo de población registró casi 4.000.000 de habitantes, y se estableció un ejército regular de 15.000 hombres.

Luego de un segundo mandato y rechanzando la posibilidad de un tercero, le sucedió John Adams (1797-1801), cuyo gobierno debió enfrentar dificultades políticas surgidas de la consolidación de los dos partidos tradicionales: los federalistas y los democrático-republicanos.

Estos últimos triunfaron en las nuevas elecciones presidenciales, llevando al cargo a Thomas Jefferson por dos períodos consecutivos (1801-1809). Durante el gobierno de Adams, la capital, establecida en Filadelfia, se trasladó a la nueva ciudad de Washington, donde fue inaugurada la White House (Casa Blanca).

Mas tarde bajo el gobierno de James Madison (1809-1817), se ocupó por la fuerza la Florida española, situación que fue solucionada en 1817 mediante la adquisición de los derechos sobre esos territorios. Entre los años 1812-1814, el gobierno de Madison debió enfrentar una guerra contra Gran Bretaña, conflicto terminó con la paz de Gand.A partir de entonces comenzó a perfilarse la potencia de la joven nación.

La conciencia nacional se robusteció, aumentó la población con inmigrantes del Viejo Continente que acudían a millares para radicarse en las tierras que, día a día, se arrancaban a los indios en una incontenible marcha hacia el Far West.

En 1816 es elegido James Monroe, candidato por el partido republicano, que durante el gobierno (1817-1825) se produjo la definición de la postura de EE. UU. ante los problemas coloniales en el continente americano. El anuncio de Monroe comprometía a la nación septentrional en el apoyo a sus hermanas hispanoamericanas en plena guerra por la Independencia.

Adquisición de Florida: Posesión española desde 1513, Florida fue ocupada por su ingleses durante la guerra de 1812, pero fueron los indígenas creek sus verdaderos amos. Al desinteresarse España de una colonia lejana, a los estadounidenses les pareció natural hacer valer su derecho sobre esta región.

So pretexto de una expedición contra los indígenas, y sin orden alguna del Congreso, el general Andrew Jackson se apoderó de Florida en 1814 sin disparar un solo tiro. Ante el hecho consumado, España aceptó las ofertas de compra que se le hicieron por una provincia definitivamente perdida. En 1819 por un tratado España cedió Florida a Estados Unidos por cinco millones  de dólares. El estado recién ingresaría a la Unión en 1845.

La Doctrina Monroe: Para 1825, después de que Portugal hubo reconocido la independencia de Brasil, casi toda América Latina se había liberado de la dominación colonial. Animados por su éxito en la sofocación de las rebeliones en España e Italia, las victoriosas potencias continentales se manifestaron en favor del uso de tropas para restaurar el control español en América Latina.

Esta vez prevaleció la oposición británica a la intervención. Ávidos de obtener el acceso a un continente entero para inversión y comercio, los británicos propusieron una acción conjunta con Estados Unidos contra la interferencia europea en América Latina.

Desconfiado de los motivos británicos, el presidente estodounidense James Monroe actuó solo en 1823, garantizando en la famosa Doctrina Monroe la independencia de las nuevas naciones latinoamericanas y advirtiendo contra cualquier intervención europea posterior en el Nuevo Mundo.

En realidad, los barcos británicos fueron más importantes para la independencia latinoamericana que las palabras estadounidenses. La armada británica se interpeponía entre América Latina y cualquier fuerza europea de invasión, y potencias continentales se mostraban en extremo renuentes a desafiar al poderío naval inglés.

Como presidente a partir de 1816, trató de representar a toda la nación, por lo que durante sus dos mandatos se apaciguaron las tensiones políticas entre federalistas y republicanos. Aunque cuestionó la competencia del Congreso para restringir la esclavitud en los diferentes Estados, aceptó el equilibrio pactado entre los intereses del Norte y los del Sur por el Compromiso de Missouri (1820), que dividía el país en Estados esclavistas y Estados abolicionistas. La Administración Monroe fijó también las fronteras con el Canadá británico (Convención de Londres, 1818) y extendió el territorio estadounidense mediante la compra de Florida a España (1819).

Al final de su segundo mandato, en 1825, James Monroe cedió su sillón en la Casa Blanca a John Quincy Adams. Retirado en sus tierras de Virginia, sin gran fortuna, se esforzó exigiendo al gobierno que aceptase indemnizarlo por sus misiones en Europa. No obtendría recompensa, por lo que pasaría modestamente sus últimos años en Nueva York, donde murió el 4 de julio de 1831.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1758 Nacimiento de James Monroe  en Virginia, el 28 de abril.

1774 Ingresa al William and Mary College.

1776 Comienzo de la guerra de la Independencia.  Monroe se enrola en el 3er regimiento  de Virginia y se distingue en la   batalla de Trenton.

1781 Victoria decisiva deYorktown. Monroe retoma los estudios de derecho.

1783 Es elegido representante de Virginia ante el Congreso.

1790 Monroe es elegido senador de Virginia.

1796 Es ministro plenipotenciario en Francia.

1799 Llega a ser gobernador de Virginia.

1803 Nueva misión en Francia. Negocia   la compra de Luisiana.

1803-1807 Ministro plenipotenciario en  Gran Bretaña y luego en España.

1810 Monroe ocupa un asiento en la   Asamblea de Virginia.

1811-1814 Es secretario de Estado del  presidente Madison.

1816 Monroe, candidato republicano, es elegido 5° presidente de los Estados Unidos.

1819 Adquisición de Florida.

1820 «Compromiso» de Missouri. Monroe es reelegido presidente.

1823 Proclamación de la  «doctrina Monroe».

1825 Monroe se retira a Oak Hill.

1831 Muerte de James Monroe, el 4 de Julio.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson J. Spielvogel
Hicieron Historia Biografías Tomo II James Monroe Editorial Kapelusz

Biografia de Príncipe Metternich Política y Conservadurismo Resumen

RESUMEN VIDA Y OBRA POLÍTICA DEL PRINCIPE DE METTERNICH

Klemens von Metternich, conde y príncipe de Metternich-Winneburg (1773-1859), fue un político y diplomático austríaco, que tras la Revolución Francesa y la grandiosa epopeya napoleónica, encarna el proceso del regreso al conservadismo social y político en Europa, al defender el absolutismo y oponerse al derecho de los pueblos a decidir por sí mismos. Es considerado uno de los grandes personajes de la política europea del periodo comprendido entre 1814 y 1848.

Para comprender la figura y el papel histórico de Metternich es necesario hacer una breve referencia a la historia austriaca del período anterior. El imperio austríaco se caracterizó desde su origen (1278) por dos tipos de problemas. En primer lugar la gran diversidad y extensión de sus territorios, obtenidos a lo largo de una complicada política matrimonial desde siglos atrás; política que, combinada con el azar, reunió bajo el cetro de la dinastía de los Habsburgo una enorme comunidad multinacional con principios e intereses similares, basados sobre todo en la solidaridad existente entre los estados del Danubio: Bohemia, Hungría y Austria.

En segundo lugar, la casa de los Habsburgo, sintiéndose heredera del Sacro Imperio Romano Germánico, pretendía el dominio de Europa mediante una marcada política universalista que la empujó a una larga serie de guerras. A raíz de la guerra de sucesión al trono de España extendió aún más sus dominios: Países Bajos, Milanesado y otros territorios italianos.

Todo este cúmulo de países —étnica y lingüísticamente diversos y con religiones dispares— gozaba de instituciones particulares a las que se superponían las centrales. En general, cada uno tenía una Dieta, a la que el gobierno había de sujetarse en materia de impuestos, nombramientos de funcionarios, etcétera… La nobleza ejercía un papel preponderante y procuraba oponerse tenazmente a cualquier intento reformador. Era una estructura de una coherencia precaria que sólo encontraba solidez en la corona. Se trataba de una unidad meramente dinástica que para mantenerse en pie exigía un constante estira y afloja diplomático, tanto en el orden interior como exterior.

klemens von metternich ministro

Metternich, Clemente ó Klemes, Príncipe de (1773-1859). Político austríaco. Negoció el matrimonio de Napoleón y María Luisa. En 1813 hizo entrar a Austria en la coalición contra Francia, participó en el congreso de Viena y se opuso a los movimientos de los liberales europeos. Metternich fue derrocado en 1848.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA DE METTERNICH: Institución de la Santa Alianza: En noviembre de 1815, Alejandro I de Rusia, Francisco II de Austria y Federico Guillermo III de Prusia formaron la Liga de la Santa Alianza para combatir a las consecuencias de Revolución Francesa en Europa. Se proponían la defensa mancomunada del Trono y del Altar. A ella se adhirieron todos los soberanos europeos, excepto Inglaterra y el Papa. El principal inspirador y mantenedor de este convenio fue el primer ministro austríaco Mctternich.

Los tres soberanos nombrados suscribieron la fórmula ae que debían prestarse en todo momento asistencia, ayuda y socorro, vaga fórmula que Metternich transformó en un sistema más ejecutivo. Las medidas contrarrevolucionarias de la Santa Alianza provocaron una gran reacción en todos los países europeos, donde se formaron grandes partidos liberales, defensores de las conquistas logradas por la Revolución, contrapuestos a los llamados conservadores, que pretendían la vuelta al pasado.

Metternich. propuso y consiguió que los soberanos se reunieran frecuentemente en Congresos para tomar acuerdos y que se interviniera con las armas en aquellos países donde los soberanos fuesen impotentes para mantener el poder absoluto.

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BIOGRAFÍA DEL METTERNICH

El 15 de mayo de 1773 nació en Coblenza (Alemania), descendiente de una ilustre y aristcrática familia renana. Su padre Franz Georg Karl, era conde de Metternich-Winneburg,y fue un enviado del emperador en tierras renanas y su familia permaneció siempre fiel a los Habsburgo desde la guerra de los Treinta Años.

En 1794, a la edad de 20 años mientras estudiaba en las universidade de Estraburgo,  y cuando se extiende la revolución francesa , los ejércitos revolucionarios avanzan sobre su pueblo;  se regfugian en Viena. Continuó sus estudio en la Universidad de Maguncia.  Conoció a la condesa Eleanor Kaunitz y contrajo matrimonio. Fue delegado de Austria en el Congreso de Rastadt (1797) y más tarde como embajador en Sajonia (1801), Prusia (1803) y París a petición de Napoleón (1806).

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Klemens von Metternich, conde y príncipe de Metternich-Winneburg (1773-1859

El estadista y diplomático austriaco Klemens Metternich-Winneburg fue la principal figura política de su país durante la primera mitad del siglo XIX. Dirigió su actividad internacional con el objeto de lograr el equilibrio de poder europeo que mantuviera la paz continental. Falleció en 1859, en Viena, once años después del estallido revolucionario que le obligó a él a dimitir de su cargo de canciller y al emperador Fernando I a abdicar.

Sus estudios en Estrasburgo y Maguncia, bajo la dirección de Niklas Vogt, le hicieron concebir un vasto plan para organizar Europa como una sociedad de naciones, que él concebía dirigidas por los principios de la más estricta legalidad dinástica. A pesar de su condición de aristócrata y de la firmeza de sus convicciones políticas, supo adaptarse a las circunstancias y esperar una ocasión propicia para realizar sus planes.

Vinculado a la diplomacia austríaca desde 1794, desempeñó con habilidad diversas misiones en Rastadt, Dresde y Berlín, hasta que en 1806 fue nombrado embajador en París. Aunque personalmente se consideraba enemigo de Napoleón, al que veía como el sucesor de la Revolución francesa, supo anteponer los intereses de Austria a sus sentimientos personales y fue el artífice de la alianza franco-austríaca, sellada con el matrimonio de la archiduquesa María Luisa con el emperador Napoleón.

Convencido de que el equilibrio de poder entre Rusia y Francia era la situación que más convenía a su país, mantuvo una postura un tanto equívoca durante la campaña de Rusia, intentando que la guerra se resolviese sin que hubiese vencedores ni vencidos. En 1813 se unió a la coalición antinapoleónica, pero cuando se produjo el triunfo de ésta, se esforzó por mantener a Napoleón en el trono francés para contrapesar la potencia de Rusia.

El tratado de París de 1814 le permitió restablecer la soberanía de Austria sobre los antiguos dominios en Alemania e Italia. En el congreso de Viena se opuso a las ambiciones de Prusia y de Rusia y apoyado por Castlereagh y Talleyrand, consiguió imponer sus principios para organizar a Europa como un mosaico de estados sometidos a la autoridad de los príncipes, «manteniendo la seguridad interior y exterior y la independencia e integridad de los estados particulares».

Antecedentes: Luego de la caída del emperador Napoleón, en octubre de 1813, comienza un proceso de reconstrucción de Europa, tratando de volver a aquel estado político pre-guerras napoleónicas donde los gobiernos absolutistas era la normalidad. Para ello de comienza firmando el Tratado de París, donde Francia y  los miembros de la coalición victoriosa el 30 de mayo de 1814, deciden reunir un congreso internacional en Viena para fijar el nuevo orden europeo.

Desde octubre de 1814 a junio de 1815, se reúnen allí más de 150 personas. Sin embargo, las decisiones importantes no se toman en sesión plenaria, sino que las toma un pequeño comité formado por algunos diplomáticos, entre los cuales destacan Metternich, por parte austríaca, y Talleyrand, que representa a la Francia de los Borbones.

Paralelamente a las sesiones de trabajo, Viena es, todas las tardes, el marco de numerosas fiestas, bailes y cenas. La alta sociedad vuelve a encontrar los antiguos esplendores y aprende el vals, que adquiere por entonces sus cartas de nobleza.

El Congreso de Viena

«El Congreso de Divierte» Caricatura de la época, sobre la actitud de los convocados frente a la errota definitva de Napoleón.

Presidido por Matternich, el congreso de Viena diseñó el mapa de Europeo inspirándose en los principios monáquicos e ignorando las reivindicaciones nacionalistas. En medio de suntuosas fiestas, bailes y festines, ofrecidos por la corte austríaca, se celebró el congreso de Viena. Fue el más importante realizado desde la paz de Westfalia, en 1648. Los 15 soberanos que se dieron cita, además de los innumerables diplomáticos, estuvieron acompañados por una retahila de secretarios y criados. Los principales plenipotenciarios fueron Wellington y Castlereagh por Gran Bretaña, el canciller Nesselrode por Rusia, los ministros Humboldt y Hardenberg por Prusia, Talleyrand por Francia y por supuesto Metternich por Austria. El congreso nunca realizó sesiones plenarias, ya que los distintos temas fueron discutidos y dirimidos por los aliados en sesiones secretas.

Las fuerzas de los violentos cambios desatados durante las guerras revolucionarias francesas y napoleónicas se calmaron temporalmente en 1815, al tiempo que los gobernantes trataban de restaurar la estabilidad, restableciendo gran parte del antiguo orden en una Europa asolada por la guerra.

Los reyes, los aristócratas terratenientes y las élites burocráticas recuperaron su control de los gobiernos nacionales, mientras que, internacionalmente, las fuerzas del conservadurismo trataban de mantener el nuevo status quo; algunos países utilizaron, incluso, la fuerza militar para intervenir en los asuntos internos de otros en su deseo de aplastar las revoluciones.

El jefe del Congreso de Viena fue el ministro austriaco del exterior, príncipe Klemens von Metternich (1773-1859). Diplómatico experimentado, engreído y seguro de sí, Metternich se describió en sus memorias de 1819: «Mi mente es de gran alcance. Estoy siempre por encima y más allá de la preocupación de la mayoría de hombres públicos; abarco un terreno mucho más vasto que el que ellos pueden ver. No puedo evitar decirme veinte veces al día: Cúan acertado estoy y cuan equivocados están ellos».

Metternich afirmaba que en Viena le había guiado el principio de la legitimidad. Para restablecer la paz y la estabilidad en Europa consideraba necesario restaurar a los monarcas legítimos que preservarían las instituciones tradicionales. Esto ya se había logrado con la restauración de los Borbones en Francia y España, al igual que el retorno de varios gobernantes a sus tronos en los estados italianos.

En otras partes, sin embargo, el principio de legitimidad fue, en gran medida, ignorado y completamente opacado por consideraciones de poder más prácticas. El tratamiento del congreso a Polonia, sobre la cual tenían pretensiones Rusia, Austria y Prusia, ilustra este proceder.

A Prusia y Austria se les permitió tener parte del territorio polaco. Se estableció un nuevo reino de Polonia, nominalmente independiente, de cerca de tres cuartas partes del tamaño del ducado de Varsovia, con la dinastía Romanoff de Rusia como sus monarcas hereditarios. Aunque el zar Alejandro I (1801-1825) concedió voluntariamente al nuevo reino una constitución que garantizaba independencia, así como su política exterior e incluso Polonia misma permaneció bajo control ruso. A Prusia se le compensó por su pérdidas de tierras polacas cediéndosele dos quintas partes de Sajoni, el reino alemán de Westfalia y la orilla izquierda del Rin.

Austria, a su vez, fue compensada por su érdida de los Países Bajos austríacos cediéndosele el control de dos provincias del norte de Italia: Lombardía y Venecia.

Mediante estos arreglos territoriales, las grandes potencias reunidas en Viena siguieron la práctica acostumbrada del siglo XVIII de mantener un equilibrio de poder entre ellas. En esencia, esto significba un balance de fuerzas políticas y militares que garantizaba la independencia de las grandes potencias, asegurando que ningún país pudiera dominar a Europa.  (Ver: Congreso de Viena)

La ideología del conservadurismo
Los arreglos de paz de 1815 no fueron sino el principio de una reacción conservadora decidida a contener a las fuerzas liberales y nacionalistas desatadas por la Revolución Francesa. Metternich y su clase fueron representantes de la ideología conocida como conservadurismo. Como filosofía política moderna, el conservadurismo data de 1790, cuando Edmund Burke (1729-1797) escribió sus Reflexiones sobre la Revolución Francesa, en reacción a este hecho histórico y, en especial, a sus ideas radicales republicanas y democráticas.

Burke enunció los principios de un conservadurismo evolutivo; sostenía que «el estado no debería considerarse como nada más que un convenio de asociación en un tratado de pimienta y café, a tomarse por interés temporal y a disolverse al capricho de las partes».

El estado era una asociación, pero «no sólo entre los vivos, sino entre éstos, los muertos y los que van a nacer». Ninguna generación, por ende, tiene derecho a destruir esta asociación; por el contrario, tiene el deber de preservarla y transmitirla a la siguiente. Ciertamente, «cambiando el estado con tanta frecuencia como las modas… ninguna generación podría vincularse con la siguiente». Burke advertía contra el derrocamiento con violencia de un gobierno mediante revolución, pero no rechazaba la posibilidad del cambio.

El cambio repentino era inaceptable, pero ello no eliminaba la posibilidad de él. El cambio repentino era inaceptable, no obstante lo cual no descartaba la posibilidad de mejoramientos graduales o evolucionarios.

Canciller: Como canciller de Austria su objetivo esencial fue la de  impedir a cualquier precio la revolución social y política, y Austria castigaría severamente los intentos liberales en el seno de la Confederación germánica. No obstante, fue una revolución la que expulsó a Metternich del poder.

El 13 de marzo de 1848 en Viena comenzó una revolución a a raíz de una trivial manifestación de estudiantes y burgueses liberales que abogaban por las libertades fundamentales ante la dieta de la Baja Austria. Paralelamente, otros manifestantes exigían frente a la cancillería la salida de Metternich.

Las tropas, llamadas de inmediato, abrieron fuego y ocasionaron una cincuentena de víctimas. Este tiroteo dio inicio al motín que se propagó muy pronto por los suburbios y transformó una manifestación liberal en una revolución social. Los obreros, cuyo número

Blanco del levantamiento debió huir urgnetnte al día siguiente. Se refugió en Inglaterra y luego en Bruselas de 1849 a 1850. El fin de la revolución y el establecimiento de un gobierno neoabsolutista le permitieron regresar a Austria, pero en adelante se mantuvo apartado de la vida política.

Falleció en Viena el 11 de junio de 1859.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1773 Nacimiento de Klemens, principe von   Metternich-Winneburg, en Coblenza, Alemania, el 15 de mayo.

1788 Estudia en Estrasburgo, Francia.

1790 Huye de la Revolución francesa y sigue sus estudios en Maguncia,Alemania.

1794 Obtiene su primer cargo en la  diplomacia austríaca.

1795 Se casa con la condesa Eleanor von    Kaunitz, nieta del antiguo canciller   austríaco, el príncipe von Kaunitz.

1799 Golpe de Estado de Bonaparte.

1801 Metternich es enviado como   embajador a Dresde, Alemania.

1803 Es embajador en Berlín.

1804 Napoleón es coronado emperador.

1806 Metternich, embajador en París.

1809 Derrota austríaca en Wagram. Metternich, ministro de asuntos   exteriores de Austria. Paz de Viena.

1815 Congreso de Viena. Firma de la Santa Alianza.

1817 Metternich es nombrado canciller.

1823 Intervención francesa en Grecia.

1834 La Unión aduanera (Zollverein) entra  en vigor en Alemania.

1835 Muerte de Francisco I de Austria.  Le sucede Fernando, su hijo mayor.

1848 Revolución en Viena. Huida de Metternich.

1850 Abdicación de Fernando I; Francisco José  llega a ser emperador.  Regreso de Metternich a Viena.

1859 Muerte de Metternich, el 11 de junio.

Fuente Consultada:
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson J. SpielvogelReacción, Revolución y Romanticismo
Hicieron Historia Biografías Tomo II Matternich Editorial Kapelusz

Biografía de Luis Felipe I de Francia Historia de su Gobierno

VIDA Y GOBIERNO DE LUIS FELIPE I, EL REY DE FRANCIA

Luis Felipe I de Orleans, (1773-1850) fue el rey de los franceses de 1830 a 1848, también conocido como el Rey Ciudadano (1773-1850). Era hijo de Luis Felipe José de Orleans (llamado Felipe Igualdad) y nació en París. Inicialmente llevó un reinado marcado por la prosperidad nacional, la estabilidad, y la fecundidad intelectual, pero finalmente fue destituído por sus tendencias autoritarias.

Pertenecía a la Casa de Borbón-Orleans, su padre era hermano del rey de Francia Luis XIV. Luis Felipe fue duque de Valois desde su nacimiento hasta 1785 y desde entonces el de duque de Chartres hasta 1793, año en el que su padre fue guillotinado y heredó el título de duque de Orleans. Políticamente predicaba con los ideales de fraternidad, libertad e igualdad de la Revolución Francesa de 1789.

Luis Felipe I Rey de Francia

Luis Felipe I Rey de Francia

Proclamado «rey de los franceses» por la gracia de Dios y la voluntad nacional, Luis Felipe I sería también el úitimo rey de Francia, cuando la misma voluntad nacional optó por la República. Llegó al poder tras una revolución y fue derrocado por otra. Durante los dieciocho años de su reinado proyectó la imagen de un soberano triste y sin grandeza en una Francia desgarrada.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA:

Tras la derrota de napoleón, asumió el trono de Francia Luis XVIII. Este rey respetó muchos de los derechos conquistados por la burguesía y, al mismo tiempo, le hizo concesiones políticas y económicas pues necesitaba de su apoyo para impedir nuevas demandas y el estallido de revoluciones más radicalizadas. Por ejemplo, respetó la igualdad de todos los franceses ante la ley y las libertades de pensamiento, prensa y culto.

Cuando murió Luis XVIII lo sucedió Carlos X. Este rey intentó restaurar la monarquía absoluta tal como era durante el Antiguo Régimen. Abolió la libertad de prensa y declaró el estado de emergencia por el cual quedaban suspendidas las garantías individuales. Pero cuando suprimió la Cámara de diputados, estalló en París un movimiento popular en el que participaron sectores de la burguesía, obreros y estudiantes en defensa de las libertades. Tres días después la lucha de los liberales había conseguido la renuncia de Carlos X.

La restauración monárquica impuesta por las potencias vencedoras en el Congreso de Viena no abolir las principales ideas difundidas en la revolución. Como vimos hubo una reacción bajo Carlos X, que terminó renunciando, y ahora su reemplazo en Luis Felipe, quien no sería un rey «a la antigua»: establecería una monarquía constitucional donde la influencia política de la burguesía —y de las finanzas— sería cada vez más sensible. A partir de este momento la vieja nobleza jamás reconquistaría sus privilegios.

Las restricciones impuestas a las libertades y las privaciones materiales de la población, terminarían por reencender la llama de la revolución. En tres oportunidades sucesivas (1830, 1848 y 1870) el pueblo de París saldría a las calles. Y restablecería la República en las dos últimas.

Luis Felipe había acido en París el 06 de octubre 1773, hijo Felipe Igualdad (apodo) , duque de Orleans. Desde 1785 hasta la ejecución de su padre, el 06 de noviembre 1793, era conocido como el duque de Chartres, a partir de entonces como el duque de Orleans y fue líder de la rama más joven de la familia Borbón.

En 1790, en pleno desarrollo de la revolución francesa el duque se unió al Club de los Jacobinos y como militar estuvo al servicio de la Convención; pero mas tarde, decidió escapar de Francia y buscar la protección austríaca en 1793 para evitar caer él también víctima del Terror. Permaneció en Suiza y Estados Unidos hasta su regreso a Francia en 1817, convirtiéndose enseguida en una figura apreciada por las clases medias liberales, por su postura a medio camino entre los excesos de la revolución popular y la reacción ultrarrealista que se impuso desde finales del reinado de Luis XVIII.

luis felipe i de francia

Restauró el Palacio de Versalles, abandonado desde la salida de Luis XVI en octubre de 1789, y estableció un museo de la historia de Francia, con una inscripción en su frontón: «a todas las glorias de Francia». También organizó el regreso de las cenizas de Napoleón (15 de diciembre de 1840) y erigidas al este de la ciudad de París.

Durante el inicio de su gobierno intento apoyar al sector republicano que lo había entronizado, pero con el tiempo su postura democrática fue cambiando, tomando alguna serie de medidas autoritarias , que se contradecían a su compromiso de mantener una monarquía constitucional. Acordó el matrimonio de su hija Luisa con Leopoldo I de Bélgica.

A partir de 1831, Luis Felipe I, que deseaba ejercer el poder por su cuenta, prefirió a los conservadores de la «Resistencia», encabezados por Guízot, en lugar de los partidarios del «movimiento» de La Fayette. Frente a las miserias, como el cólera de 1832, o las rebeliones, como las de los tejedores de seda de Lyon en 1831 y 1834, el rey respondió con indiferencia o por la fuerza.

Aunque el censo electoral se extendió a más personas, sólo un 9% de los electores podía votar. Esta clase dirigente que confiscó el poder en nombre de la razón fue muy corrupta, como lo revelaron una serie de escándalos financieros.

En política exterior, Luis Felipe I apoyó la gestión pacifista de Guizot, fundada en la alianza con Inglaterra, y en 1830 se lanzó con mesura en la colonización de Argelia, emprendida con ligereza tras un incidente diplomático en que el rey de Argelia le asestó un golpe de abanico al cónsul de Francia. Esta imprudencia alimentó su creciente impopularidad. Finalmente, la crisis de subsistencia de 1846-1847 fue la que volcó a las calles de París las muchedumbres hambrientas y encolerizadas.

Luis Felipe I y la Reina Victoria

La revolución de 1830 había llevado al poder a los sectores más ricos de la alta burguesía. Pero la pequeña burguesía y los sectores populares habían sido excluidos del sistema político autoritario, elitista y de sufragio censitario de Luis Felipe. La búsqueda de mayor participación política, así como el reclamo de mejores condiciones de trabajo y el derecho al voto, hicieron confluir en similares objetivos a sectores de la burguesía, intelectuales, estudiantes universitarios y trabajadores urbanos. Al mismo tiempo que las ideas liberales y democráticas se radicalizaban, comenzaron a tomar fuerza en Europa nuevas ideologías que reclamaban cambios en la organización de la sociedad y mejoras en la calidad y las condiciones de vida de los sectores obreros.

El 24 de febrero de 1848, el pueblo tomó el ayuntamiento gritando «viva la República» y Luis Felipe I abdicó en favor de su nieto. Al día siguiente, Francia ya era una República, al tiempo que el rey derrocado se refugiaba en Inglaterra, donde murió el 26 de agosto de 1850.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1773 Nace el duque de Valois, el 6 de octubre.

1774 Luis XVI es entronizado.

1785 El duque de Valois se convierte en duque de Chartres.

1789 Toma de la Bastilla.

1791 Huida del rey, que es arrestado en Varennes.

1792 Condena y ejecución de Luis XVI. Ejecución de Felipe Igualdad; el duque de Chartres toma el título de duque de Orleans.

1795 Muerte de Luis XVII. El conde de Provenza toma el título de Luis XVIII. Inicio del Directorio.

1799 Golpe de Estado de Bonaparte.

1804 Napoleón es coronado emperador.

1814 El Senado proclama la deposición de Napoleón I y llama a Luis XVIII. Luis Felipe toma posesión de una parte de sus bienes.

1815 Los Cien Días y la segunda Restauración.

1824 Muerte de Luis XVIII; Carlos X se convierte en rey.

1830 Revolución (las Tres jornadas gloriosas); Carlos X abdica. Luis Felipe I, rey de los franceses.

1831 Ministerio de Casimir Perier. Rebelión de los tejedores de seda de Lyon.

1832 Cólera en París.

1833 Ley Guizot para la enseñanza primaria.

1834 Disturbios republicanos en París. Segunda rebelión de los tejedores de seda de Lyon.

1848 Primera revolución (febrero) y proclamación 1 de la República. Abdicación de Luis Felipe I que se refugia en Inglaterra. Segunda revolución (junio).

1850 Muerte de Luis Felipe I, el 26 de agosto.

 

 

Libertades Individuales en un Estado de Derecho o Democratico

LA LIBERTADES EN LA VIDA EN DEMOCRACIA

Otros Temas Tratados

1-Declaración Universal de los Derechos del Hombre

2-Los Derechos Sexuales y Reproductivos

3-Violación de los Derechos Humanos

4-Los Derechos Civiles y Sociales

5-Libertades Individuales en un Estado de Derechos

6-Los Derechos Fundamentales

7-Deberes y Derechos del Hombre

8-La Libertad del Hombre

9-Las Garantías Constitucionales

10-Las Virtudes Civiles

Introducción: «Los pueblos piden más y mejor democracia» decía Pío XII. Para el hombre moderno, más que una forma de organización política,, la democracia significa una aspiración, un ideal, una esperanza de llegar a constituir sociedades humanas donde se respete la libertad y dignidad humanas. Donde la justicia y solidaridad social sean un hecho. Los hombres modernos toman cada día mayor conciencia de su propia dignidad y de los derechos que nacen de su condición de hombres.

Postulan que estos derechos y sus repercusiones en el orden político, social, económico y cultural sean respetados en el ordenamiento comunitario.
La democracia se convierte en una filosofía sociopolítica y en un estilo de vida.

Estudiar algunas de las características de la vida ciudadana en la democracia es el objeto de este capítulo. Y también lo es estudiar algunas características de la vida donde se niegan los principios fundamentales de la concepción democrática.

CONDICIONES PARA LA VIDA EN LA DEMOCRACIA

La vida en la democracia requiere como condiciones necesarias en los hombres que integran la comunidad:

— tener conciencia de su dignidad y libertad, de sus derechos y deberes;

— estar dispuestos a ejercer responsablemente su libertad, a cumplir sus deberes y exigir el respeto de sus derechos;

— reconocer igual dignidad a los otros miembros de la comunidad; que les respeten sus derechos y les exijan el cumplimiento de sus deberes;

— sentirse todos responsables de la marcha de la comunidad y su gobierno;

— reconocer a los grupos y asociaciones intermedias (familias, empresas, sindicatos, entidades docentes, etc.) sus derechos, fomentar su actividad y también exigirles el cumplimiento de sus obligaciones;

— obedecer lealmente a los gobernantes y colaborar con ellos en todo lo que es justo y provechoso para la comunidad.

Requiere, asimismo, la vida en la democracia que los gobernantes:

— Tengan alta estima y respeto de las libertades y derechos de individuos y grupos;

— que su gestión esté inspirada en el deseo de servir a la comunidad;

— que tengan el poder y la capacidad necesarios para conducir eficientemente la comunidad, ordenar la actividad de los grupos, urgir de todos el cumplimiento de los deberes y sancionar a los que no cumplen con ellos.

Son exigencias básicas y fundamentales. Donde estos principios no se dan, o por lo menos no se aspira seriamente a que se conviertan en realidad, no se da la democracia.

No debe confundirse la democracia con una mera forma política. Es ante todo una concepción vital que anima a gobernantes y a gobernados.

También los países totalitarios tienen constituciones que proclaman la soberanía popular, reconocen teóricamente los derechos y libertades de los ciudadanos, delimitan los poderes de los gobernantes. Así sucede en los países comunistas. Pero en la práctica no se vive la democracia, sino la sumisión del hombre al estado o al partido.

GOCE DE LAS LIBERTADES INDIVIDUALES EN LA DEMOCRACIA

El hombre está dotado de inteligencia y voluntad libre y es dueño de un destino que debe realizar bajo su propia responsabilidad.

La persona humana es fundamento, protagonista y fin del orden y de la actividad social, política y económica.

De la naturaleza humana nacen derechos y deberes inviolables e irrenunciables.

Estos postulados son básicos en todo orden político justo y humano. Mucho más en una democracia.

De la naturaleza humana brotan los derechos. No es la sociedad ni el estado quien los crea o los concede. El estado simplemente los ordena, los reglamenta y garantiza su ejercicio.

El derecho a tomar parte activa en la vida política nace de la naturaleza humana. No es el Estado quien lo crea. El Estado reconoce este derecho y mediante las leyes de ciudadanía, electorales, etc., lo garantiza y reglamenta.

El derecho y el deber de trabajar, el derecho a participar suficientemente de los bienes económicos nacen también de nuestra naturaleza. El estado, mediante leyes, reconoce estos derechos y ordena y estructura la actividad económica.

En los regímenes democráticos el ordenamiento social, económico, cultural, etc., tiene por objeto garantizar a todos estos derechos y crear las condiciones para su efectivo ejercicio.

El ordenamiento jurídico y la acción gubernamental y administrativa tienen el mismo objeto. La sociedad está para servir al hombre.

No basta que la sociedad y el estado reconozcan los derechos y libertades humanas, sino crean las condiciones y medios para que todos puedan efectivamente gozar de ellos.

De poco sirve el reconocimiento del derecho y la libertad de aprender, cuando no se crean las escuelas e instituciones suficientes o cuando muchos niños no pueden asistir a la escuela porque a los diez o doce años deben ganar su sustento.

Cosa semejante podemos decir:

— del derecho al trabajo cuando en una comunidad el proceso económico está conducido de tal forma que produce desocupación masiva;

— del derecho a formar una familia cuando el nivel de salarios es tal que no basta a subvenir a las necesidades fundamentales;

— del derecho a expresar libremente las ideas cuando la prensa y los órganos de difusión están dominados por grupos económicos o sectas ideológicas;

— del derecho a una conveniente asistencia médica cuando existen regiones enteras carentes de los mínimos recursos sanitarios;

— del derecho a controlar la acción de los gobernantes cuando la información es negada o falseada, etc.

Vamos a considerar una serie de libertades fundamentales en las sociedades democráticas. Pero queremos señalar que no es suficiente el reconocimiento teórico y formal de ellas. Es menester crear las condiciones sociales, económicas y culturales, que permitan a todos los miembros de la sociedad gozar de ellas.

voto popular

RESPETO A LA PERSONA HUMANA:
La vida en la democracia se caracteriza por el respeto de la persona humana.

Ese respeto se pone de manifiesto por el reconocimiento de la dignidad personal y de los derechos íntimos de la conciencia.

En la democracia, el hombre es «alguien» en la antidemocracia, es «algo».

Por más humilde que sea la condición de un hombre, en la democracia se lo reconoce como persona, con derechos inviolables que no pueden ser desconocidos y mucho menos atropellados.

Como ocurre en cualquier sociedad humana puede suceder que en algunas circunstancias personas que viven en países democráticos, vean atropellados sus derechos. Téngase en cuenta que esa violación de los derechos humanos no proviene de la democracia, sino que es una consecuencia del incumplimiento de los principios democráticos.

El ciudadano atropellado en sus derechos puede reclamar y exigir justicia; puede recurrir ante los tribunales para que las leyes sean cumplidas.

Cosa muy diversa sucede en la antidemocracia. La negación y violación de los derechos humanos no constituyen una excepción; es lo corriente.

Es la consecuencia del principio totalitario: el hombre es lo relativo, el Estado es lo absoluto.

El hombre no tiene dignidad y derechos esenciales: tiene solo los derechos que el Estado le acuerde y en la forma y medida en que se los acuerde.

El hombre existe para servir a la comunidad (partido, Estado, etc.); debe estar dispuesto a todo lo que sea conveniente o provechoso para la comunidad.

No tiene libertad para elegir, ni mucho menos para protestar y reclamar.

Goce de las Libertades Individuales en la Democracia

En la democracia, el hombre y los diversos grupos sociales gozan de todas las libertades individuales.

Esas libertades son, entre otras, la libertad de palabra, de culto, de reunión, de trabajo, etc.

Libertad de palabra.
Mejor que libertad de palabra debería decirse libertad de expresión.

La libertad de expresión, que comprende la libertad de opinión, de palabra, de prensa, puede definirse: libertad de manifestar el propio pensamiento.

El hombre se halla dotado de palabra para poder exteriorizar con mayor perfección sus estados anímicos: lo que piensa, lo que siente, lo que quiere.

Al manifestar sus estados anímicos exterioriza su pensamiento y sus opiniones. Esa exteriorización puede hacerla por medio de la palabra oral y difundirla también oralmente por radiotelefonía, teléfono, televisión, etc.
Puede exteriorizarlos por medio de la palabra escrita y difundirla por métodos gráficos: prensa (folletos, libros, diarios, revistas), correspondencia epistolar, etc.

Por la libertad de palabra el hombre tiene derecho a manifestar su propio pensamiento en conversaciones privadas y públicas; en reuniones pronunciando discursos, conferencias, etc. Tiene derecho de propagar ideas religiosas y civiles por medio de pláticas, reuniones, conferencias, mesas redondas, etc., utilizando la radio, la televisión y los demás medios de difusión.

No existe esa libertad cuando se espían las conversaciones y se controlan los teléfonos para conocer las opiniones adversas al régimen y así tomar represalias.

Cuando con la misma finalidad se controlan los sermones en las iglesias, las conferencias pronunciadas en salones o en la calle y, menos todavía, cuando se impide pronunciarlas o se niegan los permisos solicitados para realizarlas, o se impido su difusión radiotelefónica.

Esta situación tan penosa existe actualmente en todos los países sometidos por el comunismo. Hasta la predicación evangélica se halla amordazada; de ahí que se haya dado en llamar a la Iglesia subsistente en esos países la «Iglesia del silencio».

No debe confundirse libertad de palabra con el libertinaje que lleva a la propalación de rumores infundados, a la calumnia, a la destrucción de reputaciones ajenas; a la tergiversación intencionada de los hechos, a la información deformada.

La defensa de la justicia y de la verdad, el respeto por las opiniones y por fama de los demás son condiciones para el legítimo uso de esta libertad.

Los gobiernos deben respetar y fomentar esta libertad y garantizar el libre cumplimiento de su misión a los órganos de información, incluso cuando critican a los mismos gobernantes, o son sus adversarios. Pero debe cuidar también que se respeten los derechos de todos y no se dañe impunemente la fama ajena.

Debe, asimismo, el gobierno velar para que la prensa, radio, televisión, etc., estén al servició de la comunidad y no para provecho exclusivo de grupos económicos o ideológicos.

Libertad de prensa.
La libertad de prensa implica el derecho de publicar en diarios, libros, revistas, folletos, hojas volantes, etc., el propio pensamiento.

Este derecho puede ser violado directa o indirectamente.

Se lo viola directamente cuando se impide la publicación, o se cercenan los artículos o se clausuran los diarios. Se viola indirectamente cuándo se obstaculiza su ejercicio: restringiendo o negando la cuota de papel, recargando a la imprenta con impuestos arbitrarios, dificultando la circulación de los impresos, sea negando las franquicias postales o su distribución por el correo.

A veces, las autoridades se incautan de toda la edición o la compran para impedir que llegue al pueblo.

Libertad de información.
Un complemento de la libertad de expresión es la libertad de información.

Para que el hombre pueda juzgar rectamente debe estar bien informado acerca de los asuntos, conocer los hechos como son, en su realidad objetiva. De ahí el derecho o libertad de información.

La libertad de información es el derecho que tiene el hombre de conocer los sucesos tal como han ocurrido y de conocer las noticias y publicaciones difundidas.

Se lesiona este derecho cuando, sin motivo, se ocultan las noticias o se impide el acceso a las fuentes de información. Cuando se desfiguran o tergiversan los sucesos o se propalan noticias tendenciosas o falsas.

Se dice «sin motivo» porque puede haber motivos serios, como se verá más adelante, que legitimen la no propalación de ciertas noticias.

Libertad de no-expresión.
La libertad de no-expresión es consecuencia lógica de la libertad de expresión.

La libertad de no-expresión es el derecho que tiene toda persona a no exteriorizar el propio pensamiento.
Ninguna persona puede ser obligada o coaccionada a manifestar lo que piensa.

Ni el Estado ni autoridad alguna tiene derecho de obligar a una persona a manifestar, por ejemplo, sus creencias religiosas o su ideología política.

Atentan contra este derecho el uso del «narcoanálisis» y el detector de mentiras denominado «lie-detector» o «polígrafo»‘.

El narcoanálisis consiste en una especial forma ele interrogatorio, bajo la acción de una sustancia hipnótica, la cual inyectada por vía intravenosa, en dosis determinadas, favorece la revelación de actitudes o de contenidos mentales que el sujeto, cuando se halla en estado de conciencia clara tiene ocultos intencionada o conscientemente.

El detector de mentiras es un dispositivo que permite el registro simultáneo de manifestaciones somáticas diversas, incontrolables para el sujeto, que acompañan a sus reacciones emotivas.

Esas manifestaciones somáticas vienen a ser como indicaciones indirectas de las mentiras conscientes.

Limitaciones a la libertad de expresión y de información.

Hay quienes opinan que cualquier norma que se establezca o cualquier reglamentación de la libertad que se dicte, es un procedimiento antidemocrático. Temen que desaparezca la libertad. Este temor nace de que, con el pretexto de reglamentar la libertad de expresión, los gobiernos la suprimen para sus fines políticos.

La libertad de expresión puede ejercitarse en diversos planos: en el plano político, informativo, social, cultural, recreativo, etc.

La libertad de expresión, como cualquiera otra libertad, está circunscripta por la verdad, el bien y el derecho de los demás.

libertad de expresión

Con lodo, pura evitar el peligro do la supresión de la libertad, debe admitirse una amplia libertad de expresión en el plano político; pero semejante amplitud no puede admitirse en todos los otros planos.

Si no le es lícito al ciudadano libre, por el hecho de proclamarse libre, inferir ofensa violenta y daño a la libertad, a los bienes o a la vida de su prójimo, así tampoco puede ser lícito a la prensa atentar diaria y sistemáticamente contra la salud religiosa y moral de la humanidad.

La libertad de información debe ser mesurada. Si nunca es lícito desfigurar y tergiversar los hechos, tampoco es lícito lanzar a la fiebre de la curiosidad detalles y descripciones de miserias humanas que solo sirven para excitar la morbosidad y halagar las pasiones humanas menos nobles.

¿Qué ganan la democracia y la salud moral de la ciudadanía, cuando de todo suceso criminal se toma pie para descripciones y reconstrucciones que no son otra cosa que escuela de delitos e incentivo para el vicio?.

Tales detalles deberían estar reservados a la policía científica y a los magistrados judiciales.

Es terriblemente ingenua, por no decir criminalmente infame, la teoría de que es conveniente y necesario conocer y hasta experimentar las más abyectas miserias y depravaciones morales, para hacer sentir por ello tal repugnancia que no se llegará a cometerlas.

Dicha teoría no solo es inmoral, sino anticientífica. Supone desconocer las leyes de la sicología humana y las elocuentes enseñanzas de la experiencia que condensó esas conclusiones en gráficas sentencias: «Ojos que no ven, corazón que no siente»; «Las palabras mueven, el ejemplo arrastra»; «Quien con lobos anda, a aullar aprende».

Libertad de culto:
Libertad de culto es el derecho que todo hombre tiene de rendir homenaje externo a Dios. La libertad de culto está estrechamente relacionada con la libertad de las conciencias.

Esta libertad de las conciencias, que protege la dignidad de la persona humana, está por encima de toda violencia y de toda opresión.

libertad de culto

La libertad de conciencia consiste en que el hombre pueda honrar a Dios según el dictamen de su propia conciencia; la libertad de culto en que pueda profesar sin obstáculos su culto, tanto pública, como privadamente. Parte fundamental de este derecho es el respeto a la facultad que tienen todos los grupos religiosos a enseñar, profesar y propagar, de palabra y por escrito, sus creencias y doctrinas.

Ninguna ley del Estado puede entremeterse en el fuero privado de la conciencia religiosa de nadie, pues el hombre tiene derecho de seguir su conciencia, la voluntad de Dios, y de cumplir sus mandamientos sin impedimento alguno.
El culto es uno de los deberes de la conciencia.

«El creyente tiene un derecho inalienable a profesar su fe y a practicarla en la forma más conveniente a aquella.»

«Las leyes que suprimen o dificultan la profesión y la práctica de esta fe, están en oposición con el derecho natural.»

Son harto conocidas las intromisiones del Estado en el fuero de la conciencia religiosa ocurridas en el nazifascismo y las dificultades y hasta la negación del ejercicio del culto en los países sometidos al fascismo rojo comunista.

Libertad de Enseñanza:

La libertad de enseñanza

La libertad de enseñanza consiste:
1. en el derecho que tienen los hombres a reunirse para formar escuelas, colegios, universidades y otras entidades culturales;
2. el derecho de los padres a escoger el tipo de educación que prefieren para sus hijos;
3. el derecho de los miembros de la sociedad para concurrir a los centros de formación de su preferencia.

El monopolio estatal de la enseñanza es contrario a la democracia. Es característica de los regímenes totalitarios el pretender imponer, a través del monopolio de la enseñanza, una ideología y «uniformizar» las mentalidades. La democracia respeta la diversidad de las personalidades y de la cultura.
Importa que en una sociedad existan diversos tipos de escuelas y centros de formación.

A los padres pertenece por naturaleza el derecho a educar sus hijos. La Declaración Universal de Derechos Humanos lo reconoce: «Los padres tienen por prioridad el derecho a escoger el tipo de educación que debe darse a sus hijos».

Corresponde al Estado:

1. Fijar mediante leyes las condiciones para el ejercicio responsable de esta libertad;
2. Controlar la idoneidad de los profesores, la seriedad y eficiencia de la formación que se imparte;
3. Conducir la política educacional total de la comunidad; planificar la enseñanza previendo las necesidades futuras de la comunidad;
4. Velar por que todos los habitantes de la nación tengan efectivas posibilidades a acceder a una adecuada formación intelectual y técnico-profesional.
5. Armonizar los esfuerzos de los distintos entes, y centros educacionales;
6. Ayudar y fomentar todas las iniciativas serias y convenientes a la comunidad en el orden educacional y profesional.

Es derecho del Estado tener sus propias escuelas, colegios y Universidades. Este derecho pertenece antes a las provincias y municipios. Lamentablemente en nuestro país existe demasiado centralismo en el orden educacional.

Libertad de reunión y asociación.
Libertad de reunión es el derecho de organizar asambleas públicas y privadas, y de participar en ellas activa o pasivamente.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece en el artículo 20, 1: «Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas», y la Constitución Nacional en el artículo 14 reconoce a todos los habitantes el derecho de «asociarse con fines útiles» y el de «peticionar a las autoridades.»

El hombre tiende por naturaleza a unirse a sus semejantes para obtener algún beneficio común.

Si la unión es transitoria se organiza simplemente una conferencia, mitin, mesa redonda, etc.; si la unión es estable, se concreta en una sociedad.

La libertad de reunión se actualiza en todas las actividades humanas, pero de un modo muy especial, en el ámbito religioso, gremial y político.

La libertad de reunión es violada cuando se obstaculiza o se impide la realización de conferencias, asambleas, manifestaciones, procesiones, mítines, peregrinaciones, etc.

En la Argentina, a fines de 1954 y buena parte de 1955 se prohibieron no solo los actos políticos públicos, sino hasta las procesiones religiosas.

Por supuesto que las autoridades pueden intervenir moderadamente en las reuniones para conservar el orden y garantizar a los organizadores el ejercicio pacífico de Sus derechos. Pueden también reglamentar las reuniones, aunque deben estar atentos a que dichas reglamentaciones no se transformen en trabas que obstaculicen o aniquilen dicha libertad.

Respecto a las asociaciones, el hombre tiene el derecho, no solo de ingresar en ellas, sino también el de fundarlas y organizarías.

Un aspecto importante de la libertad de asociación es el que se refiere a los gremios o sindicatos.

Sindicato es la sociedad formada por personas de una misma profesión, o profesiones semejantes, para la defensa de los intereses profesionales.

Los sindicatos pueden ser de solo obreros, de solo patronos o de obreros y patronos.

La asociación de patronos y obreros de la misma profesión se llama «Corporación».

Las asociaciones gremiales fueron florecientes en la Edad Media.

Los monarcas absolutos y la Revolución Francesa fueron enemigos de las asociaciones profesionales. La ley francesa de 1791 prohibió las asociaciones, tanto de obreros como de patronos.

A pesar de que las coaliciones de los obreros eran reprimidas, estos acudieron a la huelga. El resultado fue que todas las leyes y amenazas fueron inútiles ante la imperiosa necesidad de la defensa de los propios intereses.
Por fin la ley francesa del 25 de mayo de 1864 proclamó la libertad de huelga.

Es antidemocrático y totalitario el sindicato único.

El sindicato único consiste en que los trabajadores deban estar afiliados a una única organización profesional, la cual generalmente, depende del partido que está en el gobierno. En los países verdaderamente democráticos debe existir pluralidad de sindicatos.

La pluralidad de sindicatos está más de acuerdo con las libertades humanas y con el espíritu de democracia. El artículo 23, 4, de la «Declaración Universal de los Derechos Humanos» reconoce esta libertad. «Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses».

Al par que el hombre tiene derecho de ingresar a las asociaciones, tiene también el derecho de no asociarse. Así lo reconoce la «Declaración Universal de los Derechos Humanos» en el artículo 20, 2: «Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación».

Los regímenes totalitarios atrepellan esta libertad cuando obligan a inscribirse en el sindicato único, que responde a la ideología del gobierno; cuando prohiben pacíficas reuniones obreras que se realizan piara la defensa de sus derechos y cuando no permiten la constitución de sindicatos.

La libertad de trabajo.
Trabajo es una actividad humana aplicada generalmente a la producción económica.

También puede definirse como: «el esfuerzo intelectual y manual que el hombre realiza para disponer, según las necesidades de su naturaleza y el desenvolvimiento de su vida, los recursos que Dios le ofrece» (1).

(1) El trabajo puede ser intelectual, material y mixto.
Trabajo intelectual es la aplicación de las facultades intelectivas del espíritu. Hay siempre, por lo menos un mínimo de contribución de la actividad material, pero tienen prevalencia las facultades intelectuales. Es el trabajo del inventor, del científico, del médico, del periodista, etc.

Trabajo material o muscular es aquel en que tienen predominio las fuerzas físicas.

Se dice que «tienen predominio las fuerzas físicas», porque no se descarta absolutamente la contribución intelectual, de lo contrario no sería ya actividad humana.
Es el trabajo del albañil, pintor, herrero, etc.

Tabajo mixto es aquel en que intervienen en forma proporcionada las energías musculares e intelectuales. Es el más frecuente en nuestros días por el progresivo perfeccionamiento de la técnica. Es el trabajo realizado al torno mecánico, el de] impresor, etc.

libertad de trabajo

Libertad de trabajo es el derecho que tiene todo hombre de elegir y ejercer la profesión, empleo o actividad que desee.

La libertad de trabajo comprende el derecho a:

• Elegir el tipo de trabajo que desee. » Ejercerlo sin violencia.
• Cambiar de trabajo.
• Establecer las condiciones del contrato de trabajo.
• Ser defendido por la autoridad pública contra quienes pretendan obstaculizar el ejercicio de una actividad lícita.

La «Declaración Universal de los Derechos Humanos» reconoce este derecho en su artículo 23: «Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo».

La Constitución Argentina en el artículo 14 bis, establece: «El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes…»

Contra la teoría del liberalismo que sostenía que el trabajo debía ser considerado una mercadería, que se ofrece y se paga como cualquier otro producto, ha prevalecido la doctrina social cristiana acerca de la dignidad del trabajo.

«El trabajo debe ser tratado como algo humano, necesario al hombre para su subsistencia, y no como un artículo de comercio».

«A través del trabajo el hombre toma dominio de sí y de su destino, irradia su personalidad en el mundo externo, se eleva a la categoría de colaborador de Dios».

El trabajo cumple, también, una «función social».

Mediante el trabajo el hombre cumple una actividad que interesa no solo a él individualmente, sino que interesa a toda la sociedad: coopera a satisfacer las necesidades de sus semejantes y contribuye al mejoramiento de la vida humana.

Además, el trabajo se realiza en colaboración que puede ser directa si la ayuda viene dada en forma inmediata, o indirecta si la ayuda viene a través de los productos obtenidos por otro: trabajadores.

El obrero tiene derecho a establecer las condiciones del con trato de trabajo.

Contrato colectivo de trabajo es un convenio suscripto por lo¡ sindicatos y los empleadores en el que se fijan la remune ración y todas las condiciones acerca de la realización del trabajo.

Se ha abandonado por anacrónica e injusta la tesis de que: «Es justo todo contrato de trabajo pactado libremente entre el obrero y el patrón, pues el obrero es libre de aceptarlo’ o no, y si lo acepta, quiere decir que está conforme con él».

Ese criterio llevó a la explotación de la clase obrera.

La única libertad que tenía el obrero era la miseria.

Ante esa alternativa se vio obligado a aceptar salarios irrisorios
y sueldos de hambre y condiciones de trabajo indignas de la
condición humana.

No están en el mismo pie de igualdad, el obrero y el empresario.

El obrero no tiene más capital que sus brazos, y con el fruto de su trabajo debe sostener a su familia, mientras que el empresario, principalmente las grandes empresas capitalistas, con bienes de fortuna, propiedades, pueden imponer condiciones injustas.

El gran empresario que no consigue obreros para su industria puede, en el peor de los casos, cerrar la fábrica y vivir de rentas; mientras que a los obreros que no consiguen trabajo, por no aceptar condiciones injustas, la única perspectiva que les queda es el hambre y la miseria.

Para salvar esos inconvenientes, los contratos de trabajo son colectivos y no individuales, concertados entre los sindicatos y los empresarios. El Estado debe intervenir para fijar condiciones justas tanto en lo que respecta a la manera de realizar el trabajo como en lo que se refiere a su remuneración. El conjunto de normas por las que el Estado interviene en las relaciones entre el capital y el trabajo se denomina legislación social.

El artículo 14 bis de la Constitución Nacional contempla lo referente a la legislación social.

La democracia rechaza la teoría totalitaria de que el Estado debe intervenir de tal forma que se transforme en patrono.

Cuando toda la economía está dirigida por el Estado, se debilita y muere la iniciativa privada, y todo pasa a manos del Estado: medios de locomoción, teléfonos, radios, energía eléctrica, gas, compañías navieras, etc.

La democracia va abandonando también la tesis que propugnaba la total abstención del Estado en las relaciones entre el capital y el trabajo, y va adoptando la doctrina social cristiana llevada a la práctica con su legislación social.
En los regímenes totalitarios no existe libertad de trabaja.

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LECTURA COMPLEMENTARIA:
Derechos y garantías de la seguridad individual

La seguridad individual es el estado de una persona que tiene garantizada su libertad frente al Estado y frente a los demás, de manera que no se la pueda afectar en forma arbitraria. Por este motivo, la seguridad personal comprende el conjunto de garantías que protegen los derechos individuales fundamentales, como la vida y la libertad. En nuestra Constitución estas protecciones se encuentran previstas, en su mayor parte, en el artículo 18. Constituyen una serie de prohibiciones, instrumentos o mecanismos legales.

■ Irretroactividad de la ley penal. El artículo 18 dispone que «ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso«, vedando de esta manera que una conducta que no era prohibida en el momento de su realización se transforme en delito por el dictado de una ley posterior.

Esta garantía impone, entonces, como requisito para que una conducta sea pasible de reproche penal, que la condena se funde en una ley. Esa ley deberá ser dictada por el Congreso, pues a él le corresponde el dictado del Código Penal conforme lo dispuesto en el artículo 75, inciso 12 de la propia Constitución. También implica que la conducta juzgada como delito se encuentre expresamente prevista en la ley. Si una conducta no está descripta en forma precisa en la ley penal, el juez no puede condenar tomando como referencia otra conducta similar. Esta garantía se denomina «prohibición de interpretación analógica».

Por último, esta garantía –la irretroactividad de la ley penal- requiere que la ley que describe la conducta y establece la pena debe ser previa a la realización del hecho. Esto significa no sólo que la conducta realizada debía constituir delito antes de su ejecución, sino también, que la pena prevista no puede incrementarse con posterioridad al momento del delito.

■ Juez natural. El artículo 18 prohibe los llamados «tribunales de excepción» o las comisiones especiales que se han creado a lo largo de la historia con el objeto de juzgar determinados hechos con posterioridad a su realización, generalmente con un fin de venganza o por determinados objetivos políticos. Para la Constitución, juez natural es aquel que se encontraba legalmente designado con anterioridad a que ocurrieran los hechos a juzgar.

■ Confesión. En nuestro sistema de garantías, nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo. Una persona acusada de la comisión de un delito no puede ser forzada a aportar pruebas en su contra, aunque ello implique que el delito pueda quedar impune. Este es así porque, en el estado de derecho, el respeto por las garantías individuales y la dignidad humana es un valor superior a cualquier otro.

■ Orden escrita. Nadie puede ser detenido sin orden escrita emanada de una autoridad competente. De esa manera se limita el poder de los órganos del Estado para ordenar la detención de personas, que sólo se podrá realizar con una orden de un juez competente. Una situación de excepción a este principio es la facultad que le otorga la legislación penal a cualquier persona para detener a otra cuando la sorprende in fraganti delicio, esto es, en el mismo momento de la comisión del hecho.

■ Debido proceso. Se llama de esta forma a la garantía que tienen las personas de acceder a la justicia y obtener en ella una decisión justa y oportuna. Las condiciones necesarias para la validez de esa decisión son: que sea dictada por un tribunal habilitado para el tema que se debata y que esté garantizada en el proceso la defensa en juicio.

■ Inviolabilidad del domicilio. El domicilio de una persona es inviolable y sólo se podrá acceder a él con una orden de allanamiento que debe ser dictada por escrjto por el juez competente. Cuando la Constitución protege el domicilió no lo hace sólo respecto al hogar o vivienda de una persona, sino también donde tiene su negocio u oficina, e incluso protege una vivienda ocasional, como un lugar de veraneo o la habitación de un hotel.

■ Inviolabilidad de la correspondencia y los papeles privados. La correspondecia de una persona es secreta y no puede ser abierta sin una orden de un juez competente. Esta cláusula incluye también las comunicaciones telefónicas, los diskettes de computación, los discos láser y cualquier otro soporte de información cuyo acceso no sea público.

■ Prohibición de la pena de muerte por causas políticas. Como ya fue visto al analizar el derecho a la vida, nuestra Constitución Nacional prohibe la aplicación de la pena de muerte por causas políticas. Esta prohibición hoy se extiende a la pena de muerte por cualquier causa, ya que el Código Penal no la contempla y no es posible su implantación en virtud de que nuestro país ha firmado e incoporado con jerarquía constitucional el Pacto de San José de Costa Rica.

■ Abolición de los tormentos y los azotes. La Constitución abolió para siempre las penas de tormentos y azotes y aunque parezca que esta disposición tiene sólo un valor histórico, esto no es así, porque lo que debe interpretarse es que la Constitución Nacional prohibe no sólo la tortura sino todo tipo de penas consideradas irracionales.

■ El régimen carcelario. La última de las garantías contenidas en el artículo 18 se refiere a las cárceles. Estas no son para castigo de los delincuentes sino para seguridad de los detenidos, por eso, la Constitución Nacional dispone que las cárceles deben ser sanas y limpias y que no se deben tomar medidas que mortifiquen innecesariamente a los allí detenidos.

Fuente: Educación Cívica 2 – Santillana – Secundaria – Casullo-Bordone-Hirschmann-Masquelet y Otros

Fuente Consultada:
Educación Democrática Escuela Secundaria Técnica Mario Alexandre
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

Pensamientos Sobre La Democracia Libertad, Justicia e Igualdad

Democracia:  Conceptos de Libertad, Justicia e Igualdad

LA  DEMOCRACIA: Podemos admitir que la democracia en no pocas naciones se ha desprestigiado. Pero pregunto: ¿Basta eso para justificar la abolición del régimen democrático? Cuando alguien enferma, lo que corresponde hacer no es matarlo, sino curarlo. ¿La decadencia de la democracia ha sido ocasionada por alguna deficiencia que le sea consustancial? ¡No! Esa deficiencia le ha sobrevenido, porque no se ha precavido contra una enfermedad parasitaria que en algunas regiones se ha adherido al régimen democrático, como puede adherirse, y de hecho se ha adherido, a cualquiera de los otros regímenes políticos. (puede leer mas abajo un resumen sobre todos estos conceptos)

Tal enfermedad es la falsa filosofía de la vida. Es, en términos teológicos, la concupiscencia de la vida. De donde resulta que la democracia, a fin de rehabilitarse, debe volverse más austera, lo que equivale a decir: debe hacerse cristiana. La democracia necesita un perfeccionamiento: nadie lo duda.

Pero perfeccionamiento no es sustitución! Abundan, por desgracia, en esta hora crítica del mundo, quienes se dejan seducir por el espejismo de un gobierno de fuerza, otorgando a la, fuerza una virtud que ni la lógica ni la experiencia permiten aceptar. Es necesario hacer una distinción: hay gobierno de fuerza y hay gobierno con fuerza. Gobierno de fuerza es aquel en que la fuerza se sirve del gobierno para el avasallamiento de los derechos y de las libertades.

democracia y soberania de un pueblo

Gobierno con fuerza es, en cambio, aquel en que el gobierno se sirve de la fuerza para la efectividad y la defensa de los mismos. Somos adversarios de todo régimen de gobierno de fuerza, y partidarios del sistema de gobierno con fuerza. No basta, en realidad, que un individuo o uña nación posea derechos y tenga libertades. Es necesario que una fuerza los haga respetar. Hoy, más que nunca, debe grabarse en la conciencia de los hombres y en el alma de las naciones, la célebre fórmula de Pascal: «La justicia sin fuerza es impotencia; la fuerza sin justicia es tiranía». [Es necesario, por lo tanto, hermanar la justicia con la fuerza, haciendo que lo justo sea fuerte, y lo fuerte sea justo]

¿Por qué sostengo el principio del régimen democrático? Porque León XIII, en su encíclica Diuturnum, anunció al mundo, en circunstancias históricas, que todos los regímenes políticos, ya de esencia monárquica, ya de republicana, son igualmente admisibles siempre que dejen en salvo los derechos divinos y humanos. Y porque la Constitución de mi Patria, a que debo formal sometimiento, como la Constitución norteamericana a que se lo deben, sus subditos, y las Constituciones de los países hermanos de América son esencialmente democráticas.

Y el dar a Dios lo que es de Dios nunca ha servido ni debe servir de obstáculo, sino de estímulo, para dar al César lo que es del César! Sostengo, en fin, el principio de la democracia, porque es un sistema de gobierno que obliga moralmente a todos los hombres de corazón a trabajar por la elevación del nivel moral y material del pueblo, ya que ningún régimen político abre tanto las puertas a los hijos del pueblo, para que lleguen a participar de las responsabilidades del poder, como el régimen  democrático.

– Miguel de Andrea: Del Discurso pronunciado el 2-IX-1942, en la Asamblea celebrada en Chicago, Estados Unidos de América (en Hacia un mundo mejor, Buenos Aires, 1942, ed. Difusión).

LA SINCERIDAD v LEALTAD DEL SUFRAGIO

No hay más que un medio seguro para salvar el honor del pueblo argentino, para que sus autoridades electivas no tengan origen en la mentira o él delito: la educación moral. Pero esta educación moral no pueden hacerla los profesores, los maestros, las pocas personas de buena intención que aisladamente se empeñan en promoverla.

La harán los jóvenes, hasta los niños que de buena voluntad adopten una conducta recta; que lleguen a comprender que es tan indigno, tan miserable ser ladrón de cosas o de dinero, como ser ladrón de votos o falsificador de registros electorales; la hará un joven, uno solo, de energía, de carácter, de firmeza, que sea capaz de concebir y de realizar la asociación de todos los jóvenes decididos a salvar la patria de esta ignominia, como los guerreros esforzados podrían salvarla de un ejército enemigo que la invadiera.

La República Argentina no tiene enemigos exteriores: está ligada con mil lazos de ideales humanos con todas las naciones de América y de Europa. Pero tiene adentro y entre sus propios hijos sus enemigos, sus únicos enemigos: los que mienten virtudes, los que las predican y no las observan; los que se burlan del ideal, que llaman lirismo; los que llegaron alguna vez a enriquecerse con los bienes públicos, defraudando dinero después de haber defraudado sufragios.

Rodolfo Rivahola:   «Una lección sobre el voto secreto», en Educación moral y cívica — Fernando en el colegio.    Buenos Aires, 1946, ed. Kapelusz y Cía.

AMENAZAS PARA LA DEMOCRACIA
Formas de ataque
Si el ataque a la democracia se anunciara con tronar de cañones o un llamado de clarín en el campo de batalla, los pueblos no tardarían en comprender que están en peligro. Pero ese ataque comienza generalmente en forma distinta y mucho más mortífera; a veces, con la untuosa sonrisa de un tirano.

La especulación con los sentimientos
¿Cómo llegan a verse envueltos los pueblos libres en las redes de la tiranía? A veces sus sentimientos los engañan. Como los técnicos en un laboratorio experimental, los jefes de la opresión estudian la suma de odio que una mentira repetida mil veces puede engendrar en el pueblo, y la de histeria que puede despertar un slogan entonado en una concentración.

Pero el hombre no es una rata soltada en un laberinto, donde se ha colocado un cebo para producir el efecto deseado. Cuando comprende que se intenta jugar con sus sentimientos, resiste…, siempre que conozca la verdadera base de estos. El tratar de especular- con ellos, implica desprecio del honor y la dignidad humanos; y si el hombre comprende la naturaleza del ataque, luchará.

Las emociones son variables. Si se las provoca con intención aviesa, pueden causar los peores y más peligrosos resultados. Si se las despierta, en cambio, con la razón y la lógica, pueden provocar las acciones más sublimes.

LA VIOLENCIA, sea cual fuere su objeto, es fomentada y dirigida por los jefes totalitarios…Cuando los gobernantes de un país son impulsados por móviles pacíficos, encuentran medios también pacíficos para llegar a los mismos fines…

EL ODIO hacia los judíos, y la práctica de ponerlos en ridículo, fueron las armas usadas por Hitler para llegar al poder, no solo en Alemania, sino también en Polonia… La histeria colectiva fomentada por el nazismo causó algunos de los actos más brutales que registra la historia. En contraste con esto, los grupos minoritarios, en países como los Estados Unidos, se convierten en parte integrante de la comunidad, porque el Gobierno se opone a todo acto que puede despertar en los hombres el odio al prójimo.

EL NACIONALISMO PERVERTIDO era la fuerza amenazante que hervía en las concentraciones de las tropas de asalto alemanas, durante el régimen de Hitler. Lqs jefes de movimientos como el nazismo y el comunismo emplean las grandes reuniones de pueblo y los festivales, la entonación de slogans y canciones, para despertar emoción en favor del dictador. El verdadero nacionalismo mueve a los hombres a hacer cuanto pueden por trasformar en realidad los más elevados ideales de su país.

LA FALSA INFORMACIÓN es causa de odio y desconfianza entre una nación y otra, y contribuye a que los dictadores puedan llevar sus pueblos a la guerra. Cuando la prensa, la radio, el cine se unen para repetir una mentira —como ocurrió cuando se usaron los comunicados comunistas para difundir la mentira de la guerra bacteriológica en Corea—, el público privado de libertad, carece de oportunidades para enterarse de la verdad.
No obstante, cuando los hombres se atreven a ir en su busca, pueden encontrarla. Las Naciones Unidas proporcionan equipos de investigación, para ponerla al descubierto en los problemas internacionales, y ofrecerla a los pueblos del mundo.

LA ADORACIÓN DEL HÉROE es otro medio que usan los dictadores, como Mussolini, para provocar en su pueblo la reacción deseada. Su retrato aparece en todas partes, y se enseña a las gentes a venerarlo y a seguir ciegamente sus deseos. Pero hay otra clase de jefe: el servidor del Estado. Trabaja con el pueblo, y la admiración y el respeto que despierta en sus compatriotas, provienen de su generoso interés por ellos y de los servicios que presta.

EL MIEDO es empleado para robar a un pueblo su dignidad y su confianza en sí. Guatemala fue otro ejemplo de la forma en que los gobiernos comunistas extirpan toda oposición y suprimen los derechos de la minoría mediante el terror y la violencia. Mientras el régimen comunista dominó ese país, el individuo careció en él de derechos, y su destino no tenía la más mínima importancia.

En cambio, en Filipinas, por ejemplo, un gobierno preocupado por el bienestar del pueblo siguió lá política opuesta. Los Hukbalahaps, a quienes dirigentes comunistas extranjeros indujeran a rebelarse contra su propia patria, fueron persuadidos, mediante programas nacionales de reforma agraria y rehabilitación, a unirse al resto de la comunidad y vivir pacíficamente con sus semejantes. Muchas familias Huk fueron reasentadas, y contemplan el futuro con dignidad y sin temor.

Richard M. Ketchum, ¿Qué es la democracia?

LAS LIBERTADES EN LAS DEMOCRACIAS
«Los acontecimientos de la Argentina han puesto de actualidad un problema que es fundamental para la subsistencia del régimen democrático: ¿Hasta qué punto puede permitirse que participen en el proceso de formación de los poderes públicos, agrupaciones políticas que tienen por meta final declarada la liquidación del régimen?… Entendemos por democracia, un régimen en que los poderes públicos se generen mediante elecciones libres, en que participen candidatos de distintas corrientes políticas, y se renueven periódicamente de la misma manera.

No es democracia pedir el asentimiento del electorado para una sola lista de candidatos, ni llamar al pueblo a una plaza pública, para hacerlo ratificar, con sus gritos, decisiones adoptadas de antemano. Nó es democracia, sobre todo, ningún régimen que permita aJ gobierno perpetuarse en el poder…

Las libertades que el régimen democrático involucra, los derechos que otorga, no pueden ponerse a disposición de quienes buscan como objetivo supremo su destrucción, del mismo modo que las garantías individuales no protegen al elemento antisocial.

Lo contrario coloca a los países democráticos en una evidente inferioridad en la lucha que actualmente sostienen para defenderse de la agresión material e ideológica de los totalitarios. Mientras en los países donde imperan dictaduras comunistas o fascistas, los partidos de oposición carecen de toda libertad, y sus partidarios son víctimas de implacables persecuciones, los totalitarios actúan con entera libertad en aquellos donde gobierna la democracia.
No se trata aquí de liberalismo o marxismo o cualquiera otra doctrina política, sino de una actitud intolerante y absolutista, que niega al adversario toda clase de derechos.

En Inglaterra, por ejemplo, el Partido Laborista fue gobierno. Cumplido su mandato, convocó a elecciones. Perdidas estas, entregó el poder. Pero donde, ya sea a través de comicios o por la fuerza, los comunistas o fascistas han llegado al gobierno, el proceso democrático ha sido suspendido indefinidamente, y no han vuelto más a efectuarse elecciones dignas de tal nombre. Es lógico, por lo tanto, que los regímenes democráticos nieguen a sus adversarios mortales el derecho a participar en los procesos electorales, generadores de los poderes públicos. Ello constituye, por una parte, una indispensable medida defensiva, y por otra, la reciprocidad frente al trato que sus partidarios reciben en los países totalitarios.

(De El Mercurio, de Chile, ed. del 2-IV-1962; en  La Prensa, ed.  del 3-IV-1962).

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RESUMEN SOBRE JUSTICIA, IGUALDAD Y LIBERTAD

Concepto de justicia
— La justicia es la virtud de dar a cada uno lo suyo.
— Sin justicia la convivencia no puede ser armónica y fecunda, ni servir a su objeto fundamental que es la ayuda mutua entre los hombres.
— El objeto de la sociedad y de la autoridad política es lograr el bien común. Sin un orden jurídico que garantice la justicia el bien común no se logra.
— Las leyes tienen por objeto realizar la justicia en las relaciones humanas.
— La justicia no es estática, sino dinámica. Al cambiar las circunstancias cambia «lo que a cada uno le corresponde». Es siempre un «ajustamiento» en las relaciones humanas.

— Es clásica la división de la justicia en:
1. conmutativa: regula las relaciones entre los particulares;
2. distributiva: regula las relaciones de la sociedad con sus miembros;
3. legal: regula las obligaciones de los miembros para con la sociedad.

— Se usa la denominación de justicia social para designar el conjunto de obligaciones de la sociedad y del estado para con sus miembros más débiles y desprotegidos y las obligaciones de los grupos social o económicamente más fuertes para con ellos.

— Tal concepto surgió en oposición al concepto liberal individualista de justicia.

La justicia como función del poder público
— Recibe el nombre de justicia el cúmulo de funciones que el estado cumple en la regulación y administración de la función judicial, o en concreto la organización judicial o de alguna de sus ramas. Así hablamos de la justicia argentina o francesa, de la justicia nacional o provincial; de la justicia civil o del trabajo, etc.

— Al establecimiento de la justicia en la sociedad concurren las tres funciones del poder. A la judicial le corresponde específicamente la administración de justicia, ser arbitro en los conflictos de derechos, juzgar y sancionar a los que han delinquido.

— En la Argentina la administración ordinaria de justicia está a cargo de las provincias. También existe una justicia federal para causas expresamente reservadas en la constitución.

— La legislación de fondo está establecida por los códigos nacionales. Los procedimientos son establecidos por las provincias.

Importancia de la justicia en la defensa de la libertad y de la democracia

— No puede existir democracia donde no existe justicia en su doble sentido:

1. como virtud que rige las relaciones sociales;
2. como organización del poder para garantizar el orden jurídico.

— Donde no hay justicia no hay paz: estallan los conflictos y las tensiones sociales.
— Los hombres dan su apoyo y colaboración a un orden de justicia; no lo dan a un orden que hace favoritismos y no garantiza la justicia.
— Los estados modernos se preocupan de montar un orden jurídico que garantice los derechos de todos y obligue a gobernantes y gobernados al cumplimiento de las leyes.
— La justicia y el ordenamiento jurídico de una comunidad debe ser expresión de solidaridad humana.

Habeas corpus
— Es un recurso judicial sumario para proteger la libertad física de las personas y tornar imposible la arbitrariedad.
— Pueden interponerlo los familiares, amigos, o el apoderado del detenido.
— El juez ante quien se interpone no examina si la persona es culpable o no, sino si ha silfo legal o ilegalmente detenida. Si su detención es ilegal ordena su liberación inmediata.
— El recurso de habeas corpus tiene antecedentes históricos muy antiguos.
— El recurso de amparo complementa el de habeas corpus.

Igualdad ante la ley
— La dignidad de la persona y de los derechos fundamentales es igual por naturaleza en todos los hombres.
— La sociedad democrática, entre sus rasgos característicos, cuenta:
1. reconocimiento de la igualdad esencial de los hombres;
2. ausencia de privilegios fundados en sangre o posición social;
3. igualdad ante la ley;
4. afán de ofrecer a todos igualdad de oportunidades.
— La igualdad ante la ley supone que las leyes se aplican, en igualdad de circunstancias y condiciones, igualmente a todos. No, por ejemplo, que todos pagan los mismos impuestos, sino que todos los que están en idénticas condiciones pagan lo mismo.
— La constitución nacional en su art. 16 establece que todos los argentinos son iguales ante la ley.
— La conquista de este principio es resultado de una larga lucha por la libertad:
— en la antigüedad era común la distinción de los hombres en libres y esclavos;
— en la edad media en señores y siervos.
— La vigencia universal del principio de igualdad ante la ley es conquista moderna.
—Al principio de igualdad jurídica en época contemporánea se han agregado nuevas conquistas:

1. el fin del colonialismo y el reconocimiento de la igualdad jurídica de los pueblos;
2. el derecho de todos los hombres en la democracia a igualdad de oportunidades económicas y culturales.

Independencia de la justicia en las democracias
— Los regímenes políticamente sanos se preocupan de asegurar la independencia judicial, como garantía de imparcialidad.
— Su objeto es asegurar que los gobernantes no influirán en las decisiones de los jueces.
— Para que la justicia sea imparcial no debe hacer acepción de personas y estar libre de presiones políticas, económicas y sociales.
— La constitución nacional establece:
1. que el Presidente de la Nación no puede ejercer funciones judi-
ciales;
2. que los jueces no pueden ser removidos de sus cargos;
3. que sus sueldos no pueden ser disminuidos mientras duran en sus funciones.

— Los jueces nacionales, en caso de que su conducta no responda a las exigencias de su cargo, pueden ser removidos mediante juicio político.
— Los jueces, lo establecen las leyes, no pueden ocupar otros cargos, excepto la docencia. Cualquiera de las partes en juicio puede recusar un juez si está ligado a la otra parte por parentezco, amistad o intereses.

Sometimiento de la justicia en los regímenes totalitarios
— Los regímenes totalitarios concentran todos los poderes en manos del dictador. Los órganos legislativos y judiciales son instrumentos de su voluntad.
—No se da en ellos efectiva separación de poderes, aunque se mantiene con frecuencia la ficción jurídica.
— Los jueces que se oponen a los designios de la dictadura son rápidamente substituidos.
— La administración de justicia deja de ser imparcial. Se favorece a los amigos del régimen y se perjudica a sus adversarios.

Sin libertad no hay justicia
— porque el que no exista libertad ya es una gran injusticia. Se niegan derechos fundamentales del hombre;
— porque donde el poder judicial se ve privado de su independencia y sometido a presiones no puede administrar imparcialmente la justicia. Surge el favoritismo y la inseguridad.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

Corrupcion y Demagogia en las Democracias Ejemplos

CARACTERÍSTICAS DE LA CORRUPCIÓN , DEMAGOGIA E INJUSTICIAS

Procedimientos demagógicos
Como ya se ha visto, la demagogia es la degeneración de la democracia.

Por estar apoyada la democracia en la voluntad popular, corre peligro de transformarse en demagogia. Esa transformación la realizan los demagogos. El demagogo busca el poder. Para alcanzarlo —o, si ya está en él, para conservarlo—, aplica el nefasto principio maquiavélico: «El fin justifica los medios», y separa así la política de la moral. Los procedimientos demagógicos de que se vale, son innumerables. Podrían citarse:, la mentira, el fraude, la prodigalidad, el halago, el soborno, las promesas, etc.

Son procedimientos demagógicos todos aquellos que intentan captarse la adhesión de las masas, con prescindencia de la licitud o ilicitud de los medios que emplea, y del verdadero bien de la nación y de los individuos.

Son procedimientos demagógicos, por ejemplo, el multiplicar, sin necesidad, los empleos públicos, para contar con mayor número de votos favorables; reducir las horas de trabajo, añadir otros nuevos a los días no laborables pagos y decretar el aumento masivo de sueldos y jornales, para halagar a los trabajadores; prolongar las vacaciones, multiplicar los feriados y conceder la exención de exámenes con promedio de cuatro o cinco puntos, para atraerse la simpatía y la adhesión de los estudiantes; despilfarrar el dinero de la nación para financiar campañas políticas, o en subsidios innecesarios; tolerar la inmoralidad en revistas, libros, cine, teatro, televisión, etc., para tener favorables a los individuos que trafican con esas miserias.

Al demagogo no le interesa que se hunda la nación por el déficit financiero, por la corrupción de la juventud y por la inmoralidad general; que disminuya el poder productivo y se detenga el desarrollo económico; que se rebaje el nivel cultural; que se pierdan los hábitos de trabajo y de ahorro, el sentido de la honestidad y responsabilidad, etc. Lo único que le interesa es satisfacer sus ambiciones, y para ello apela a todos los recursos.

Cuando habla al pueblo, siempre le recuerda sus derechos, reivindicaciones y virtudes; pero nunca sus defectos y deberes. Halaga las pasiones y compra las conciencias. La acción del demagogo puede resultar funesta para las democracias, pues la demagogia desprestigia a la democracia, con la cual se la confunde.

Ese peligro solo puede ser conjurado con una seria educación del pueblo, a fin de que no se deje engañar por los procedimientos demagógicos y sepa reaccionar y guiarse en sus decisiones por el dictamen de su conciencia y el verdadero bien de la patria.

soberania popular

Las Injusticias
Otro peligro que acecha a las democracias, son las injusticias. La justicia consiste en dar a cada uno lo que le corresponde. Se conocen tres clases de justicia:

Justicia conmutativa: Cada persona da a sus semejantes lo que les corresponde; por ejemplo, el comprador paga al almacenero los comestibles que lleva.

Justicia legal: Cada persona da al Estado lo que le corresponde; por ejemplo, paga los impuestos.

Justicia distributiva: El Estado da a cada uno lo que le corresponde; por ejemplo, vigilancia para defender la persona y los bienes, cargos públicos a quienes los hayan conquistado. Hay que agregar la justicia social.

Justicia social: Consiste en que cada uno dé a la sociedad su contributo y reciba de ella una parte proporciona] de ventajas. Cuando se falta a la justicia, se comete injusticia. Existe injusticia cuando el principio democrático de la igualdad ante la ley queda reducido a una fórmula escrita, sin vigencia efectiva.

Sucede cuando desde el poder se fomenta el favoritismo, el acomodo, la protección oficial, etcétera. Los afiliados al partido gobernante obtienen todas las facilidades, franquicias y ventajas, mientras que para los opositores todo son trabas, dificultades y negativas.

Los cargos y los ascensos no se otorgan según los méritos, sino por amistad, recomendación o afinidad política, aun con grave detrimento del nivel cívico, económico y cultural.

Corrupción

Corromper significa echar a perder una cosa.

Otro gran peligro para la democracia es la corrupción, y esta puede existir en las costumbres, en la administración pública y en la vida política.

La corrupción de las costumbres se origina cuando se quita a la educación toda base moral firme, de manera que la juventud no recibe de sus maestros principios fundamentales orientadores de la vida, y cuando se permite el abuso de la libertad.

Con el pretexto de que la democracia debe respetar la libertad de expresión, individuos inescrupulosos imprimen, exhiben y difunden láminas, revistas y libros obscenos, cuya finalidad es corromper a la juventud. Hasta justifican y hacen la apología de las mayores desvergüenzas, verdaderos estigmas de la sociedad.

La producción cinematográfica no marcha por otro camino. Parecería como si gran parte de los cineastas —actores y productores— estuvieran obsesionados por lo anormal, lo pasional. Es suficiente leer la propaganda, para advertir cómo se ataca y denigra a instituciones sagradas como el matrimonio y la familia; y al paso que es burlada la virtud, son glorificadas toda clase de perversiones. Cine y televisión parecerían ser, por momentos, escuelas del delito.

De esa manera se corrompen las costumbres y se pervierte la sociedad toda.

Huelga decir que el comunismo sopla en este fuego corruptor, para desintegrar la sociedad, y poder más fácilmente asestar su golpe.

La corrupción toma la forma de cualquier clase de delito: asaltos, robos, crímenes y estafas; desórdenes provocados por drogas, estupefacientes, bebidas alcohólicas, etc. Por otra parte, las leyes son de una lenidad incomprensible. Así se explica que la ciudadanía contemple alarmada la multiplicación pavorosa de robos, asaltos, atropellos, crímenes, depredaciones, etc., cometidos, muchas veces, hasta por menores de edad y aun por niñas.

Y se pregunta: «¿Cómo es posible que anden sueltos, o recobren enseguida la libertad, terroristas y delincuentes que han cometido a veces diez, veinte, treinta y hasta sesenta actos delictivos: robos, colocación de bombas, asaltos, crímenes, etc.?…»

La falta de principios éticos, hace que ciertos funcionarios malversen los caudales  públicos y lleven el  país a la ruina.

La corrupción administrativa se manifiesta en la coima, el soborno, el prevaricato, los negociados, la falsificación de documentos, los desfalcos, el enriquecimiento ilícito, etc., delitos que no encuentran la condigna sanción, por cuanto la generalización de los mismos o la extensión de la complicidad parafrasean tétricamente aquello de que «todos pusisteis en El vuestras manos».

El avance de la corrupción desalienta a muchos espíritus nobles y a la gran masa del pueblo, que desconfían de la democracia, por parecerles que se demuestra impotente para remediar tantos males.
Los extremistas de derecha y de izquierda explotan tantos escándalos y miserias, presentándolos como fruto del régimen democrático.

El comunismo marxista fomenta solapadamente, por una parte, tales corrupciones, provoca conflictos y divisiones, y siembra odios, y por otra, se presenta con ínfulas de redentor, capaz de remediar tantos males y transformar la tierra en un paraíso.

La corrupción política existe cuando se usan los procedimientos demagógicos ya enumerados, que halagan las pasiones populares y eclipsan la consideración y práctica de los deberes civiles y sociales.

El Sectarismo
Sectarismo equivale a partidismo exagerado.

Sectarismo es adhesión fanática a una idea o partido.
Al afirmar que la adhesión es fanática, queda dicho que es irracional, ciega, y que rechaza cuanto pueda pertenecer o provenir de otro grupo o partido.

Resulta natural que la persona entusiasmada por una idea o por la agrupación a que pertenece, la defienda con calor y le preste su adhesión decidida. Esto no significa que no pueda aceptar la existencia de algo bueno en ideas opuestas a las suyas, o que la actuación de otros grupos no pueda ser recta y beneficiosa.

En cambio, el sectarismo se caracteriza por su estrechez de miras, reducida perspectiva, restringido horizonte y combatividad virulenta.

El espíritu sectario puede resultar perjudicial a la democracia, porque antepone el interés del grupo y el punto de vista del partido, a los intereses más amplios y generales del pueblo y de la nación.

Por sectarismo, se considera al propio partido como poseedor del monopolio de la verdad política, de la honestidad administrativa y de las fórmulas mágicas para resolver todos los problemas.

Cuando el partido está en la oposición, el sectarismo se manifiesta por una resistencia cerrada, negativa y obstruccionista a todo lo que provenga de los poderes públicos. Cuando el sectarismo existe en el partido gobernante, se manifiesta por la infalibilidad que atribuye a todas sus ideas y actos; por el rechazo de cualquier insinuación o sugestión que pueda provenir del pueblo o de otros partidos, y por la persecución de los adversarios políticos.

PARA SABER MAS…

Falsas democracias
La democracia se deforma y degenera, cuando el concepto de pueblo es confundido y sustituido por el de masa.

No pocas veces la suerte de la sociedad ha dependido no del pueblo, sino de una multitud irresponsable e incontrolable que ha impuesto tumultuosamente sus caprichos o exigencias. También queda deformada, o mejor dicho, suplantada la de mocracia, cuando bajo el nombre de democracia usado como pantalla, se implanta el más despiadado despotismo. Es lo que ocurre con las denominadas Repúblicas Populares Democráticas, y que constituyen la burla más descarada y sangrienta de la democracia.

Las deformaciones más notables de la democracia son dos: la demagogia y la oligarquía.

Demagogia deriva del griego, demagogo: orador que covduce al pueblo, pero actualmente se ha perdido ese recto signifi cado, y por demagogia se entiende: dominación tiránica de la masa.

Hay quienes prefieren el término oclocracia, del griego, ochlos, turba, multitud, y kratein, dominar, que significa lo mismo que demagogia, pero parece ser un vocablo más apropiado. La democracia degenera en oclocracia cuando se adula a la masa y se estimula sus bajos apetitos, prescindiendo de la honestidad y rectitud y del verdadero bien del pueblo y de la Patria.

Táctica de los caudillos es conceder o prometer a la multitud todo aquello que la halague y todo aquello que solicite; fa natizarla para así conducirla a su antojo. Si bien la forma bicamarista, el sufragio universal, los derechos de las mayorías, etc., son elementos de la democracia, con todo pueden ser llevados a graves desviaciones que engendran la tiranía del número, el espíritu de partido, el atropello de las minorías, etc.

La oclocracia se aparta de las normas jurídicas y aplica, con aparato de prescripción legal, el propio capricho, las ambí ciones desbordantes y ahoga las iniciativas individuales del imperio de la fuerza y del terror.

Un ejemplo de los horrores de la demagogia túvose en Francia en la época de la Convención en que imperó el terror.

Proviene del griego, oligri, algunos y arche, mando, y significa: gobierno de unos pocos en su propio provecho. Es el abuso del poder que consiste en usarlo en daño del pueblo y en beneficio de una camarilla, generalmente de magnates y plutócratas.

Con apariencias de sistema constitucional parlamentario, exis te en la oligarquía un régimen personal y absoluto, aunque aliado con los caciques de una comandita.

Fuente Consultada:
Educación Democratica Mario Alexander Nivel Secundario Escuelas Técnicas

 

Factores Que Ponen en Peligro la Democracia Las Amenazas

FACTORES QUE PONE EN RIEGOS LOS SISTEMAS DEMOCRÁTICOS

1°) El concepto de libertad.
2°) La dignidad de la persona humana
3º) La Indiferencia Cívica
4º)Sectarismo
5º)Corrupción
6º)Injusticias

Más que un sistema político, la democracia es una forma de vida. Alcanzar esta forma y mantenerla requiere el esfuerzo constante de todos los hombres que integran una comunidad, gobernantes y gobernados. Múltiples y variadas formas de corrupción ponen en peligro la existencia de una sociedad democrática.

Unas afectan la participación activa y responsable de los ciudadanos en la vida y quehaceres comunitarios. Otras tornan a la democracia ineficaz para resolver los problemas sociales, lo que impulsa a los hombres a rechazarla y a buscar soluciones extremas.

La vida en la democracia se desenvuelve por el imperio  del  derecho. Elimina el despotismo, la arbitrariedad y la tiranía y hace brillar la ley a la cual deberán ajustarse todos, tanto gobernados como gobernantes. El hombre no es «algo», sino que es «alguien». La democracia establece el respeto de los derechos y de las libertades. Los abusos no son consecuencia de la democracia, sino resultado del incumplimiento de sus principios.  En la democracia las personas gozan de las libertades individuales, como la de expresión , de prensa, de información , de educación y de trabajar.

LA LUCHA POR LA DEMOCRACIA: Muchos pueblos aleccionados por una amarga experiencia política, se oponen con mayor energía al monopolio de un poder dictatorial incontrolable e intangible, y exigen un sistema de gobierno que sea más compatible con la dignidad y libertad de los ciudadanos».

La idea democrática se apodera de los pueblos, y obtiene por todas partes la aprobación y el consentimiento. Pero los ciudadanos quieren «más democracia y mejor democracia«. No ocultan su desengaño por la forma como se falsifica a la democracia, y cómo se la ha realizado hasta el presente en muchas partes.

El supremo ideal de «más democracia y mejor democracia» requiere lucha para defender la verdadera democracia, y para realizarla cada vez mejor.

La primera lucha es individual, de cada uno consigo mismo, en su doble aspecto negativo y positivo.

Negativo; reprimiendo y neutralizando las tendencias al egoísmo, a la apatía, al sectarismo, a la inmoralidad, a la injusticia, a la pereza, a la codicia…

Positivo: adquiriendo las virtudes propias del hombre honesto, fundamento de las virtudes sociales y del buen ciudadano. Sin moral privada no puede haber moral pública.

La segunda lucha es en el plano educativo. La democracia se salvará por el pueblo, y el pueblo sostendrá y mejorará la democracia cuando esté educado para ejercerla. Grave es en este punto la responsabilidad de la escuela, donde no siempre el educador, por desgracia, cumple con la obligación de «educar al soberano».

La tercera lucha es en la sociedad, afirmando la democracia sobre claros principios morales, y haciendo prevalecer los valores y fuerzas espirituales oponiendo al egoísmo, generosidad; a la apatía, preocupación; al materialismo, espiritualidad; a la avaricia, desprendimiento; a la debilidad, fortaleza; al espíritu de comodidad, el de sacrificio y abnegación; etc.

La lucha debe tender a consolidar las instituciones democráticas; a realizar una verdadera democracia, y no una simulación de democracia a gusto y paladar del demagogo de turno. Cuando la democracia peligra, se debe luchar para sostenerla, purificándola de los errores que la hacen tambalear; y cuando ha desaparecido, es necesario luchar también para reconquistarla, aun con riesgo del bienestar, la tranquilidad y la propia vida.

La subsistencia democrática de una sociedad democrática requiere:

1. que todos los ciudadanos se sientan responsables de la vida y progreso de la comunidad y estén dispuestos a tomar en ella activa y responsable participación;

2. que las libertades humanas, civiles, económicas y políticas, sean respetadas y promovidas;

3. que los gobernantes tengan el poder, la capacidad y la honestidad necesarios para conducir eficiente y justamente a la sociedad en provecho de todos.

En otras palabras, en una sociedad democrática, el gobierno, además de ser expresión de la voluntad popular y de respetar los derechos y la libertad de todos, debe administrar justicia y ser eficaz en el logro del bien común.

Se habla mucho de democracia y poco de gobiernos democráticos.

Una sociedad democrática requiere gobiernos eficientes y con autoridad, capaces no sólo de lograr el orden en la libertad, sino también de impulsar el desarrollo social y de dar rápida y efectiva solución a los problemas concretos que plantea cada momento hi,tórico: desocupación, vivienda, salud, educación, etc.

Cuando un sistema de gobierno no consigue dar respuesta a las necesidades surge el descontento, el orden se quiebra y el gobierno pierde el respeto y la adhesión de los gobernados.

La incapacidad reiterada de ciertos gobiernos democráticos para dar solución a problemas concretos (p. ej., el desarrollo económico e industrial, la equitativa distribución de la riqueza, la eficiencia del sistema educacional, el afianzamiento de las sociedades intermedias) ha llevado a muchos a dudar de la misma democracia como sistema político.

Hacer de la democracia un sistema que compagina libertad con autoridad, que respetando la libertad de hombres y grupos tiene la misma o mayor eficiencia que los regímenes no democráticos, es tarea de todos los miembros de la sociedad, de los que gobiernan y de los que son gobernados.

De los gobernados se requiere que participen activa y responsablemente en todas las actividades sociales y políticas; de los gobernantes, que sean capaces de conducir la sociedad con justicia y eficiencia.

La ausencia de cualquiera de estos elementos desprestigian al sistema democrático o lo tornan imposible.

La participación responsable de los ciudadanos se vicia o se altera por diversos factores.

Entre los principales: señalamos:

1. olvido de los deberes ciudadanos;
2. indiferencia egoísta por la cosa pública;
3. procedimientos demagógicos.

La eficacia, además de otras causas, desaparece cuando el sistema presenta:

4. injusticia;
5. corrupción;
6. sectarismo.

Algunos peligros que acechan a las democracias:
Los peligros que acechan a las democracias son externos e internos.

Los externos provienen de los extremismos, de derecha y de izquierda, que quisieran anular las formas democráticas y suplantarlas por el totalitarismo.

Los peligros internos tienen su origen en la mala interpretación de ciertos principios democráticos. Y esa interpretación equivocada puede llevar a consecuencias fatales para la democracia. Así, por ejemplo, se interpreta mal:

a) El Concepto de Libertad. Son muchos los que creen que la libertad consiste en hacer lo que uno quiere, y no lo que uno debe. El ejercicio de la libertad mal entendida desemboca en el abuso y en el libertinaje, y provoca anarquía, confusión y caos.

Se concede la misma libertad al bien y al mal, a la verdad y al error.
De esa falsa interpretación de la libertad derivan actitudes peligrosísimas para la democracia. Así, por ejemplo, se permite la difusión de doctrinas antidemocráticas y totalitarias, que envenenan las inteligencias y engañan a los incautos con falsas promesas y con la explotación interesada de las deficiencias que se advierten en las democracias.

El marxismo (casi desterrado como doctrina social, política y económica) aprovecha esa libertad que se concede al error y a los que conspiran contra la misma libertad; y, valiéndose de la propaganda mentirosa, presenta a la sociedad comunista como un paraíso terrenal, al mismo tiempo que describe con vividos colores los abusos capitalistas, la corrupción de costumbres, la carestía de la vida o la malversación de los caudales públicos, estimulando la lucha de clases, e incitando a renegar de la democracia, para entregarse al comunismo.

b) La dignidad de la persona humana. El profundo respeto que la democracia tiene para el hombre, lleva a muchos al error de considerar la naturaleza humana perfecta y naturalmente inclinada al bien, cuando una experiencia multisecular demuestra lo contrario.

Además de los peligros enunciados, existen otros; y algunos, como consecuencia de lo que se acaba de exponer, cuyo origen está en el seno mismo de las democracias. Los principales de estos peligros son: el olvido de los deberes ciudadanos, la indiferencia por la cosa pública, los procedimientos demagógicos, las injusticias, la corrupción y el sectarismo.

1-Olvido de los deberes ciudadanos y sus consecuencias

El primer peligro es el olvido de los deberes ciudadanos.

La democracia emancipa al hombre de los regímenes que menoscaban la dignidad humana; pero por emancipación, de ninguna manera debe entenderse liberación de obligaciones y ausencia de responsabilidad.

Además de los deberes propios de la clase o condición de cada uno, existen los deberes hacia los demás y hacia el Estado. El cumplimiento  de los deberes hacia el prójimo establece la armonía en la vida de relación.

Cada uno debe respetar los derechos ajenos, y de esa manera se verá respetado en los suyos.

Cuando sin motivo se vulneran esos derechos, se comete injusticia y se desequilibra la armonía social.
El primer deber hacia el Estado es el de respetar y cumplir las leyes.

Las leyes son disposiciones razonables establecidas para el bienestar general y la buena marcha del Estado. Entre esas leyes están las que obligan al pago de los impuestos y contribuciones.

Si todos descuidaran esas obligaciones, ¿de dónde sacaría el Estado los fondos para la realización de obras de bien público?

El incumplimiento de las leyes repercute en la comunidad.

El cumplimiento de la ley del sufragio es otro importantísimo deber ciudadano.

Esa ley se cumple no solo sufragando, sino sufragando bien, guiándose en la elección por el interés nacional y el bien de la república, y no por sola simpatía o por seguir una costum bre o  tradición familiar, o movido por mezquinos  intereses personales.

Otro deber ciudadano es el de armarse en defensa de la patria. En Argentina hasta el año 1994, el período de instrucción militar obligatoria es la conscripción. Sin motivos graves y reales —motivos que las leyes contemplan, estableciendo las distintas excepciones— no se deben buscar subterfugios para eludir su cumplimiento. De lo contrario, la patria no tendrá organizadas sus fuem armadas para la defensa de su soberanía, de la integridad d su territorio, y de la paz y libertad de sus ciudadanos.

No es posible enumerar todos y cada uno de los deberes. Sol recordar el de la solidaridad y el de servir lealmente a la na ción, sea desde el llano como desde los cargos públicos. No se puede dejar de mencionar tampoco la obligación  de respetar y obedecer a las autoridades legítimamente constituídas; deber, este, que fácilmente se olvida en las democracias.

Por la libertad que reina en ellas, muchos se creen con derechi a insultar y lanzar diatribas, cuando no calumnias, contra lo ciudadanos constituidos en autoridad, y se creen autorizado; a no obedecer sus disposiciones.

La insistencia en hablar de los derechos, parece que hicieron olvidar la existencia de los deberes. Son muchos los que recuerdan diariamente sus derechos, y los reclaman a tiempo y también a  destiempo; pero, lamentablemente, olvidan el cumplimiento de sus deberes.

Con mucho tino, los revolucionarios de Mayo establecieron que se enseñaran a la juventud argentina los deberes del hombre, para que supieran y recordaran que en todo derecho existe correlativamente un deber.

Es en la democracia donde el incumplimiento de los deberes produce mayores males.

En la democracia todos tienen, directa o indirectamente, participación en el gobierno e influencia en la marcha del Estado, de modo que el olvido de los deberes ciudadanos repercute desastrosamente en la nación.

Sucede, además, que la democracia establece un ambiente de amplia libertad. Cuando los ciudadanos olvidan sus deberes, esa libertad puede degenerar en libertinaje.

El olvido de los deberes trae como consecuencia, entre otras, las injusticias, la corrupción y la anarquía social.

Acongojan y entristecen el ánimo las noticias de corrupción administrativa, con la serie de funcionarios que traicionaron la confianza que la nación, había depositado en ellos, con sus desfalcos, fraudes y enriquecimiento ilícito. ¡Cómo se comprueba día a día la imperiosa necesidad de una sólida formación moral, basada en principios inmutables  y eternos, que solo puede proporcionar una educación integral que abarque al educando en todos sus aspectos!.

La mejor manera de dignificar a la democracia es cumpliendo los propios deberes impuestos por la ley moral.

2-La indiferencia egoísta por la cosa pública

Se denomina «cosa pública» el conjunto de asuntos y problemas que interesan al Estado, y a los miembros que lo componen.

Así, por ejemplo, pertenecen a la «cosa pública» la administración del Estado, el prestigio nacional, las relaciones internacionales, la moralidad pública, las relaciones entre obreros y empresarios, el problema de los transportes, el aseo de la ciudad, etc.

Indiferencia por la cosa pública significa apatía, falta de interés, despreocupación por los asuntos de provecho general. Tal indiferencia es egoísta, pues las personas se desentienden de todo aquello que es de interés general, para preocuparse por sus intereses particulares.

Le interesa lo que le afecta a él directamente; pero lo que trasciende el círculo de sus intereses inmediatos, es como si no existiera.

Sin embargo, todos deben colaborar para la solución de los problemas que se plantean, aunque esa preocupación les demande un poco de tiempo o les cause algunas molestias. La indiferencia hace que los problemas se agudicen y que los males se extiendan.

En muchas personas, esa indiferencia no es fruto de mala voluntad o de egoísmo consciente, sino simplemente de no advertir que forman parte integrante y vital de la nación, y que ningún problema que afecte al país puede ser ajeno al interés de los ciudadanos.

Piensan que tales asuntos incumben al Gobierno y a los demás, pero no a ellos.

Es cierto que algunos asuntos son de competencia exclusiva de las autoridades; pero en muchos otros se puede colaborar, aunque solo sea indirectamente.

Se debe tener bien presente esta verdad: todos y cada uno de los ciudadanos forman parte de la comunidad y la integran, no como espectadores de los sucesos, sino como actores y, a veces, protagonistas del bienestar general.

Nótese que las consecuencias de la indiferencia por la cosa pública, repercuten también sobre aquellos que la provocaron, pues los males generales, al fin y a la postre, afectan a las diversas clases sociales y a todos los ciudadanos. Una forma de indiferencia es la abstención electoral y la despreocupación por el sufragio.

El voto es un arma que la democracia pone en manos del ciudadano, para que con ella haga sentir su presencia: su aprobación o desaprobación.

Salvo el caso de fuerza mayor, nadie debe abstenerse de votar. A todos interesa que la nación esté bien gobernada; y es precisamente por el derecho del sufragio lealmente ejercido cómo se pueden elegir buenos mandatarios.

La juventud estudiosa argentina debe encender en su mente la llama del ideal y cultivar anhelos de superación. Proponerse desde ahora ser útil a la comunidad: no ser zángano, sino industriosa abeja, en la gran colmena humana.

Deben reflexionar los jóvenes, y recordar que los héroes y los grandes ciudadanos de la Patria no eran de una substancia diversa de la de ellos, y, no obstante, guiados por un gran ideal, marcaron rumbos luminosos en los derroteros de la Argentina. La terrible crisis moral, política y económica que afecta a la Argentina, debería constituir un poderoso estímulo para las nuevas generaciones.

Cada muchacho y cada niña deberían proponerse, sin vanidad ni jactancia, pero sí con decisión y entusiasmo, trabajar para lograr el resurgimiento nacional y la grandeza de la Patria.

3-Procedimientos Demagógicos:

Reciben el nombre de procedimientos demagógicos las prácticas destinadas a lograr la adhesión de las masas exaltando sus deseos e instintos, sin considerar el valor moral de los medios utilizados y el verdadero bien de la comunidad.

El demagogo, conocedor de las necesidades e instintos de aquellos a quienes se dirige, los usa hábilmente para encumbrar su propia persona o las -ideas que defiende. Actúa como si sólo él fuese capaz de solventar los males que afectan a la sociedad. Exalta las pasiones, fomenta los resentimientos y no repara en provocar odios. Habla siempre de derechos, nunca de obligaciones.

No sólo los dictadores usan prácticas demagógicas. También gobernantes que se dicen democráticos las usan para exaltar a un hombre, para mantener o aumentar su caudal electoral. Para ello aumentan sin necesidad los empleos públicos, distribuyen favores y subsidios; emprenden obras innecesarias y descuidan las necesarias, toleran la inmoralidad, crean impuestos injustos y no se atreven a cobrar los justos; manejan la política de salaries con fines electoralistas, etc.

Tales gobernantes, por temor a perder votos, jamás se atreven a tomar medidas de fondo que exigirían el sacrificio de todos. Y así los problemas se agravan día a día.

Es frecuente que en las campañas electorales distintas fuerzas políticas recurran a procedimientos de este tipo, ofreciendo soluciones que difícilmente se puedan llevar a la práctica, o que de hacerlo padecería toda la comunidad.

Las promesas de los demagogos, el continuo falseamiento de la verdad y la ausencia de responsabilidad conducen a la masificación del pueblo. Así se destruye la responsable participación ciudadana y con ella la democracia.

La demagogia es una degeneración de la democracia. En la democracia el gobernanate respeta la voluntad del pueblo; en la demagogia, se somete a los dictados de la plebe.

4-Injusticias

La justicia consiste en dar a cada unú lo que le corresponde. La justicia requiere que a cada uno se le concedan sus derechos y se le exijan sus obligaciones. Hay injusticia cuando un derecho no es respetado, una obligación no es cumplida, una falta queda sin sanción o un crimen sin castigo.

Estamos en presencia de injusticia cuando a individuos o grupos no se les concede lo que legítimamente les corresponde, o se les concede más de lo que le corresponde. También estamos en presencia de injusticia cuando a individuos y grupos no se les exige que cumplan sus obligaciones y deberes.
Es esencial para todo recto orden social crear un régimen de justicia para todos y garantizarlo, en el cual las obligaciones y beneficios sociales sean equitativamente distribuidos.

Donde no se logra la justicia no existe el bien común, ni la paz social. «La paz es resultado de la justicia».

Es responsabilidad del gobierno lograr y realizar la justicia para todos los individuos y sectores: tutelar los derechos de todos y de todos exigir sus obligaciones. Pero para que exista justicia para todos, debe prestar especial protección a los grupos social, económica o culturalmente más débiles.

La razón de esto es simple: están menos capacitados que otros grupos para defender por sí mismos sus propios derechos.

5-Corrupción:

Corrupción es la acción y efecto de corromper, echar a perder, podrir. Se puede corromper un gobierno, un sistema político, o una sociedad.
La corrupción política se manifiesta a través de prácticas y hechos concretos. Entre ellos podemos mencionar:

— inmoralidad administrativa,
— soborno de los funcionarios públicos,
— malversación de los fondos públicos,
— cargos otorgados por favoritismo y no por capacidad,
— parcialidad en la administración de justicia,
— tolerancia consciente de delitos,

— favoritismo en la adjudicación de licitaciones, conce-. siones y permisos, etc.

La corrupción indica siempre decadencia moral, relajamiento de las costumbres, pérdida de un sistema de valores.

En toda sociedad y en todo sistema de gobierno se dan hombres que no cumplen sus obligaciones, que por debilidad o maldad sucumben al mal; se dan también hombres delincuentes y corrompidos. La sociedad supone que los hombres pueden usar mal su libertad. Es función de la autoridad prevenir, corregir y castigar su mal uso, para que no dañe a todos.

Pero cuando el mal en una sociedad o un gobierno es consciente y sistemáticamente tolerado o fomentado, tal sociedad está al borde del caos.

Existen grupos de ideologías extremistas que no temen fomentar la corrupción y la inmoralidad privada y pública, social y política.

Saben perfectamente que así socavan los fundamentos de una sociedad democrática.

6-Sectarismo:

Llámase sectario al seguidor fanático e intransigente de una opinión o partido. Sectarismo es la actitud propia del sectario.
Cuando un partido, un grupo social, económico o ideológico, rechaza cuanto pueda provenir de otro grupo o partido, y se considera a sí mismo como el poseedor exclusivo de la verdad, o el único dotado de capacidad, estamos en presencia del sectarismo.

El hombre sectario ve como única verdad la suya, como única solución la propia, parcializa los problemas, no tiene en cuenta las ideas e intereses de los demás.

El sectario suele además tomar una actitud agresiva y virulenta.

Cuando un grupo sectario está en el gobierno se cierra sobre sí mismo, escoge los colaboradores dentro de su propio sector, considera que sus ideas son infalibles y no admite ideas, ni sugerencias de los otros grupos.

La democracia es convivencia armónica entre hombres que respetan mutuamente las ideas y opiniones de los demás. El sectarismo destruye la posibilidad de una tal convivencia.

LA LUCHA POR LA DEMOCRACIA

La democracia, lo repetimos, más que una forma política es una forma de vida y un sistema de valores. Es una búsqueda de un orden social acorde con la dignidad, la libertad y la solidaridad humana.

Una sociedad democrática no se establece, ni mantiene, sin el esfuerzo constante y creciente de sus miembros.

«Más y mejor democracia», decía Pío XII, es el clamor de los pueblos modernos. Los hombres de hoy ansian un orden social y un sistema político que cada día sea más justo, más eficiente, más solidario, más humano.

La democracia cree en la capacidad del hombre para perfeccionar constantemente su persona. Los hombres no podemos ser distintos, pero podemos ser mejores cada día. Nuestra naturaleza humana no cambia; nuestras personas pueden y deben perfeccionarse.

La democracia cree también en la capacidad de los hombres para perfeccionar la sociedad. Nunca llegaremos a una sociedad utópica o paradisíaca. Pero sí podemos aspirar a una sociedad en que haya más solidaridad, más respeto a la persona humana, mejor satisfacción de las necesidades económicas y sociales de todos.

La democracia no se afianza ni perfecciona sin el afán constante de los hombres para superarse a sí mismos.

La gran lucha que en una democracia deben sostener todos los ciudadanos, los gobernantes y los gobernados, es la lucha contra su propio egoísmo.
De aquí la importancia de una educación para el uso responsable de la libertad.

Fuente Consultada:
Educación Democratica Mario Alexander Nivel Secundario Escuelas Técnicas
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

El Estado Democrático y el Bien Común Resumen Función

El Estado Democrático y El Bienestar General de la Población

No basta que la sociedad respete la libertad de los hombres. Además de libertad, el hombre necesita pan, vivienda, asistencia médica y sanitaria, seguridad, descanso y recreación. Necesita también educación, formación técnica y profesional, desarrollo espiritual y cultural.

A los derechos se los respeta; a las necesidades se las satisface.

La sociedad debe respetar las libertades; debe también satisfacer las necesidades. El marxismo ofrece la satisfacción de las necesidades; pero anula las libertades. La democracia respeta las libertades y procura satisfacer las necesidades con mayor eficacia. Es esta la verdadera prueba que debe superar la democracia: crear un orden de prosperidad económica y de justicia social.

Superioridad de la democracia para resolver los problemas económico-sociales:

Función del Estado Democrático es procurar el bien común o bienestar general: la prosperidad, tanto de la sociedad como del individuo. El bien común debe abarcar al hombre completo: espíritu y materia, y satisfacerlo en todos sus aspectos. Una de las facetas de la vida del hombre —y, por lo tanto, una parte del bien común— es la que se refiere al aspecto económico.

La faz económica de la vida del hombre abarca: alimento, trabajo, vivienda, sueldo, mantenimiento de la familia y honesta distracción; medios de vida para el tiempo de enfermedad, desocupación, invalidez, vejez o infortunio; participación en la dirección de la empresa, en las ganancias, etc. De las exigencias propias de estos distintos rubros surge un problema: el problema económico.

Como ese problema afecta a los trabajadores y patronos, a los pobres y ricos, a las familias y al Estado —que es como decir que tiene influencia en la misma sociedad—, se denomina problema económico – social.

Problemas económico – sociales son los problemas que afectan, desde el punto de vista económico, a los individuos, a las familias y a la sociedad, y a las relaciones que existen entre las diversas clases sociales.

Todo problema reclama una solución. Como los problemas económico-sociales son difíciles, y todavía no resueltos satisfactoriamente, vienen siendo denominados la cuestión social. La cuestión social es compleja. Aunque corresponde al factor económico una parte preponderante, influyen en ella diversos factores: morales, religiosos, económicos y políticos. Si bien puede decirse que la cuestión social es casi tan antigua como la humanidad, solo en los últimos tiempos ha adquirido enorme importancia, hasta llegar a agudizarse en la actualidad.

FUNCIÓN DE LA DEMOCRACIA FRENTE A LAS DESIGUALDADES ECONÓMICAS

La superioridad de la democracia para resolver los problemas económico – sociales se funda en las siguientes razones:

1°) La democracia reconoce como principio básico la igualdad jurídica: todos son iguales ante la ley. Por consiguiente, no admite prerrogativas de sangre ni de nacimiento, títulos de nobleza, ni grupos o clases privilegiadas. En este pie de igualdad jurídica, resulta más fácil resolver con justicia los problemas que plantea la denominada cuestión social.

2°) El ambiente de libertad en que se desenvuelve la vida, permite conocer más fácilmente las dificultades que afectan a las clases sociales, y facilita a estas exponer y solicitar la solución de sus problemas.

Permite, asimismo, la organización libre, para defender los propios derechos y para resistir las medidas abusivas, aun con prudentes medidas de fuerza. Todos los regímenes democráticos —cosa que no sucede en los Estados totalitarios— reconocen el derecho de huelga como recurso lícito y extremo que tienen los trabajadores para la defensa de sus derechos, cuando las conversaciones y el arbitraje no surtieron efecto.

3°) La democracia otorga a todos, iguales posibilidades para llegar al poder. Personas de cualquier clase social pueden ocupar cargos públicos, y arbitrar los medios para solucionar los problemas que han sentido en carne propia. En la democracia, todos los hombres conocen mejor los problemas económico – sociales, por estar más en contacto con ellos, y por la mayor uniformidad que reina en la vida social.

4°) Los hombres de gobierno se hallan más interesados y comprometidos a atender esta clase de problemas, por haber sido elegidos en razón de una plataforma electoral que prometía la solución de los mismos, o a fin de contar con el apoyo de sus conciudadanos para mantenerse en el poder, pues la democracia se apoya en la voluntad popular.

Por lo tanto, existe interés en atender los reclamos del pueblo; también la opinión pública puede presionar por medio del sufragio. Estas consideraciones son suficientes para mostrar la superioridad de la democracia en la solución de los problemas económico – sociales.

El bien común: El objeto de la sociedad política es lograr el bien común. El bien común ha sido definido como «el conjunto de condiciones sociales que permiten y favorecen en los seres humanos el desarrollo integral de sus personas».

Función del Estado frente a la desigualdad económica:

La función del Estado no es hacer de la nación una poderosa potencia económica, política o militar: su función es lograr el bien común.

El bien común no está logrado cuando existen minorías excesivamente ricas, con superabundancia de bienes y comodidades, y grandes masas de indigentes, sin bienes de fortuna, y carentes hasta de lo más necesario.

De poco o nada vale la libertad política, cuando no está acompañada por la libertad económica.

El ciudadano económicamente pobre, no siempre estará en condiciones de actuar libremente: deberá aceptar, muchas veces, imposiciones de quien esté en situación más holgada, y, por lo tanto, en estado de mayor independencia. «Cuando se necesita comer, nadie es libre de trabajar o no trabajar».

El Estado no puede permanecer impasible, ante esa irritante desigualdad económica. El Estado debe intervenir para establecer la justicia social.

Respecto a la función del Estado frente a la desigualdad económica, existen varias posiciones. Dos son posiciones extremas, y una tercera, una posición intermedia.

1°)Ninguna intervención del Estado
Es la posición de aquellos que sostienen la absoluta libertad económica: libertad de comercio y de cambio; libertad do trabajo para hombres, mujeres y niños, y para toda tarea, tiempo y lugar; libertad de condiciones al estipular el contrato para el patrono, con la única condición de que el obrero consienta; libertad de propiedad ilimitada.

Esta teoría llevó al capitalismo y a la explotación de la clase obrera. La función del Estado se reducía a asegurar la libertad de contratar.

Fue la posición sostenida en el siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX, por la democracia liberal, y que ya nadie sigue, en razón de su injusticia social.

2°) Intervención absoluta del Estado
Es la posición de aquellos que sostienen que el Estado debe intervenir, no en virtud de su misión de velar por el bienestar y la paz de la comunidad que preside y gobierna, sino por ser el Estado la fuente de todo derecho y el origen de toda legalidad; y, por lo mismo, goza de poderes ilimitados para regular las relaciones entre cualquiera de sus súbditos, sometiéndolos a su omnímoda e inapelable decisión. Esta es la teoría comunista, en que el Estado es todo… y los individuos, inconscientes y anónimos engranajes del organismo estatal.

3°) Teoría de la intervención sistemática del Estado, ,   pero limitada, y de la intervención supletoria
Entre las dos posiciones extremas —ninguna intervención del Estado, y su absoluta intervención— se encuentra la posición intermedia de aquellos que postulan la intervención moderada del Estado: unos, en forma sistemática, y otros, en forma supletoria.

La diferencia entre la intervención sistemática y la supletoria reside en lo siguiente: los de la intervención sistemática sostienen que el Estado debe intervenir siempre, aunque en forma limitada, por la influencia que el contrato de trabajo ejerce sobre el bienestar general; y los de la otra teoría sostienen que el Estado debe intervenir con acción supletoria, únicamente cuando sea necesario para proteger los derechos del débil.

Esta última posición pertenece a una sana y recta concepción democrática. Parte del principio de que el Estado no debe hacer él, sino dejar hacer y ayudar a hacer: no se puede quitar a los individuos y atribuir a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfuerzo e industria.

Se basa en una serie de postulados democráticos:
a) La intervención del Estado no es deseable, es tolerable y no ha de ser sistemática, pues fácilmente degenera en abuso.

b)  Hay casos de excepción y pasajeros, en que el Estado puede y debe intervenir para resolver situaciones inconciliables.

c)  La intervención pública debe ser siempre limitada y restringida a lo necesario.

Las Funciones del Estado

Existen dos posiciones erróneas acerca del papel que corresponde al estado en la actividad económica: la liberal y la totalitaria.

El liberalismo sostiene que el estado no debe intervenir en economía porque su intervención es incompatible con la libertad. Según el liberalismo la ley de la oferta y la demanda y el principio de libre contratación deben regir la actividad económica. Consecuentemente defiende la absoluta libertad de la empresa y considera al trabajo como una mercancía. El estado sólo debe intervenir para guardar el orden y garantizar el cumplimiento de los contratos.

La concepción política y económica liberal está superada. Existen actualmente tendencias neo-liberales caracterizadas por su tendencia a disminuir indebidamente la intervención estatal.

La totalitaria defiende la intervención desmedida del estado en la actividad económica, por lo que es llamada también intervencionista. Esta concepción tiende a anular la iniciativa privada y a disminuir el derecho de propiedad privada. Convierte al estado en el gran industrial y el gran comerciante.

Su expresión extrema es el colectivismo comunista donde se niega la libertad económica, todas las empresas son estatales y no se permite la propiedad privada de los bienes de producción.

La experiencia histórica demuestra que donde se niega la libertad económica y el derecho a la propiedad privada surgen las tiranías políticas y que los gobiernos totalitarios siempre anulan la libertad económica. Se da así, en manos del grupo gobernante un poder absoluto e incontrolable.

La concepción personalista cristiana sostiene el equilibrio entre la iniciativa privada y la intervención estatal.

Por naturaleza propia la actividad económica pertenece a la libre iniciativa de los individuos y de los grupos. Pero el estado debe cuidar que el proceso económico nacional se desarrolle armónica y eficientemente, que se produzcan los bienes necesarios para la comunidad y que sean distribuidos eficientemente.

La intervención estatal, que cada día es más amplia y profunda por la complejidad de las sociedades modernas, no tiene por objeto disminuir la actividad privada, sino fomentarla, ayudarla, ordenarla, complementarla y hacerla servir al bien comunitario.

Corresponde a las autoridades políticas, entre otras funciones:

1. planificar la economía total del país;

2. procurar que existan fuentes de trabajo para todos los ciudadanos;

3. prevenir las crisis económicas;

4. cuidar de que los distintos sectores de la economía se desarrollen armónicamente: la producción agrícola-ganadera-minera, la industria y los servicios.

5. impulsar el desarrollo de las zonas más atrasadas del país.

Es también fundamental función del estado cuidar que los bienes producidos lleguen equitativamente a todos los miembros de la comunidad, para lo cual debe tener una justa política laboral y salarial y un eficiente sistema de impuestos.

La justicia pide que entre los miembros de una misma comunidad política no existan grandes diferencias económicas. Las diferencias económicas llevan aparejadas diferencias sociales y culturales.

A este propósito se expresó el Concilio Vaticano II: «a fin de satisfacer las exigencias de la justicia y de la equidad se debe procurar enérgicamente que sean suprimidas lo más rápidamente posible las enormes y crecientes desigualdades económicas actuales, que van acompañadas de discriminación individual y social».

En casi todos los países democráticos las estructuras económicas no responden aún a las exigencias de la justicia y solidaridad humana. Reformarlas implica vencer graves inconvenientes y solventar problemas sumamente difíciles. No se hace sin el esfuerzo y sacrificio de todos los sectores y sin una adecuada conducción política.

También en casi todos ellos se intentan profundas reformas para lograr un ordenamiento económico más eficiente y más justo. El mismo Concilio Vaticano afirma que se equivocan «los que se oponen a las reformas necesarias bajo el pretexto de falsa libertad», como también los partidarios de una economía colectiva que niega los derechos fundamentales del hombre.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica
Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
Instrucción Cívica 2 D.A. Sabsay – S.G. Jáuregui
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-

Función de las Fuerzas Armadas en Democracia Resumen

RESUMEN: LAS FUERZAS ARMADAS EN UN ESTADO DEMOCRÁTICO

Democracia como expresión de paz
La paz ha sido definida como la tranquilidad en el orden. La democracia es expresión de paz, porque busca el orden
reconociendo y respetando todos los derechos y libertades.

No puede existir orden y, por consiguiente, no puede existir paz, cuando se atrepellan los derechos y se cometen injusticias. Por ello surgen conflictos y luchas: huelgas, sabotajes, agresiones armadas.

Unas clases sociales se enfrentan con otras; grupos antagónicos chocan, y la defensa de los propios derechos o la lucha por la libertad o por justas reivindicaciones, pueden adquirir formas violentas y llegar hasta la guerra civil. Cuándo la democracia respeta y hace respetar los derechos, y cuando triunfa la justicia, se consolida la paz.

La democracia es expresión de paz, porque representa el sentir del pueblo; y el pueblo no quiere la guerra, pues ama la paz.

Las guerras se desencadenan, muchas veces, por intereses ocultos y decisión de los dirigentes, sin intervención del pueblo y por ambiciones imperialistas. Por regla general, todos los totalitarios alientan inquietudes imperialistas.

La verdadera democracia no tiene ni fomenta aspiraciones imperialistas. Esa actitud es por sí sola una garantía de paz. La democracia favorece la paz internacional, pues la guerra, que a los ojos de unos pocos se presentaría como un bien, aparece a los ojos del pueblo como un flagelo horroroso, con su secuela de destrucción, hambre y miseria.

Si la decisión dependiera del pueblo, no se llegaría a la guerra sino en casos absolutamente extremos; y quizá nunca, si todos los pueblos fueran democráticos.

El sentido civil de la democracia
La democracia encierra en su seno un sentido civil, porque es una manera de vivir y una forma de gobernar que pone como centro al hombre.

Lo considera el eje alrededor del cual gira toda la vida política; lo respeta en sus derechos y libertades, y en su finalidad trascendente. Ese es el sentido civil de la democracia. No lo considera, como hacen los regímenes colectivistas, un elemento de producción; ni, como el fascismo y el nazismo, un soldado, elemento de expansión y conquista. Para la democracia, el hombre es esencialmente lo que es: un ser humano. Las demás cualidades: ciudadano, obrero, militar, economista, político, etc., son accesorios que no destruyen ni disminuyen su carácter esencial de persona humana, cuya dignidad debe ser respetada y defendida.

La democracia tiene un sentido civil, porque es un estilo de vida impregnado de civilidad.

Mientras los regímenes totalitarios imprimen un carácter esencialmente militar a la vida ordinaria de la nación, la democracia desecha cuanto pueda tener visos de militarismo, e imprime a la vida un ritmo netamente civil. Ayuda a ello el ambiente de libertad en que se desarrolla la vida.

En los regímenes totalitarios, todo está controlado, fiscalizado y organizado militarmente.. Basta recordar a Rusia y a sus satélites, y a las milicias populares de Cuba: todo el pueblo está puesto en armas. La democracia rechaza semejante concepción de la vida.

Desfiles de Fuerzas Armadas

Las fuerzas armadas
El sentido civil de la democracia no significa negación u oposición a las fuerzas armadas.

Las fuerzas armadas son el conjunto de ciudadanos enrolados en los cuadros del ejército, la marina y la aeronáutica. La existencia de las fuerzas armadas es una exigencia de las democracias.

Ya se ha dicho que la democracia actúa, no por la presión de la fuerza, sino por el imperio del derecho. Pero el derecho debe tener a sus órdenes la fuerza, para hacerse respetar e imperar en la nación.

También se ha dicho que un poder sin autoridad es arbitrario; pero una autoridad sin poder es ineficaz. La democracia reclama la existencia de las fuerzas armadas, para tutelar y defender el derecho.

Su función en las democracias
Las fuerzas armadas son en las democracias las celosas defensoras del derecho y de los más altos intereses de la nación. Es decir, deben estar siempre prontas para defender su honor, la integridad de su territorio, la libertad de sus hijos, la Constitución y las leyes de la nación.

Las fuerzas armadas garantizan la paz interior, y el normal desenvolvimiento de las instituciones democráticas. Cumplen, además, una valiosa misión educadora. Año tras año llegan a sus filas, para recibir instrucción militar, millares de jóvenes, muchos de los cuales no han frecuentado la escuela primaria, y otros no han completado su formación cultural.

Las fuerzas armadas proporcionan a todos instrucción y educación, brindándoles mayores posibilidades para desempeñarse con éxito en la vida.

El poder de reserva: Cuando en la democracia se habla de los tres poderes de gobierno: legislativo, ejecutivo y judicial, se sobrentiende siempre uno previo y esencial: el poder del electorado que constituye el Gobierno.
El pensamiento político imaginó, junto a estos poderes clásicos, otro poder: el poder de reserva.

El poder de reserva, en definitiva, respaldaba a los otros, y es el que, en las grandes crisis, surgía para salvar el sistema. El poder de reserva es, en una monarquía constitucional, el poder del Rey.

Ante una invasión, ante una revolución, ante la disolución nacional, el poder del Rey puede todavía surgir, en Gran Bretaña, en Bélgica o en Holanda, como el elemento unificador y ordenador de la comunidad. En la América latina republicana no puede ser el Rey, sino la fuerza que es el apoyo de todo poder.

Las fuerzas armadas tienen en las democracias la función de poder de reserva.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica
Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
Instrucción Cívica 2 D.A. Sabsay – S.G. Jáuregui

Soberania Popular Definicion Concepto Poder del Pueblo Democracia

Soberanía Popular
Concepto, El Poder del Pueblo en la Democracia

Se dice que un poder es soberano cuando es independiente de cualquier otro. Es decir: no hay ningún otro poder superior a él. Ejercer soberanía es ejercer un poder independiente. El concepto moderno de soberanía fue creado en el siglo XVI por el francés Jean Bodin y aplicado entonces al poder que en esa época poseía el rey de Francia. Bodin y quienes pensaban como él justificaban la monarquía absoluta, sistema de gobierno donde todo el poder estaba en el Rey («el Soberano»).

soberania popular

En el siglo XVII esa idea empezó, lentamente, a ser reemplazada por la de la soberanía popular, dando lugar luego al concepto de democracia . La palabra soberanía expresa la idea de un poder supremo, ilimitado y perpetuo.

Durante la época monárquica , antes de la Revolución Francesa, cuando el rey no estaba limitado  en su autoridad por ninguna Constitución, se lo llamaba «soberano», porque no reconocía políticamente autoridad  superior a la de él. Recordemos que Luis XIV había llegado a decir: «El estado soy yo«; expresión que encierra sus ideas absolutistas, su pensamiento político: consideraba su autoridad como única y soberana.

Dice Joaquín V. González, al hablar de la soberanía: «No es fácil encontrar una definición que satisfaga todos los conceptos filosóficos, históricos y políticos de esta palabra; pero en teoría puede decirse que designa la potestad suprema para regir a la comunidad. En este sentido es el imperio de una comunidad organizada e independiente sobre la totalidad de sus individuos».

• Definición
Los autores que han escrito sobre el tema han dado definiciones muy diversas de soberanía. Nosotros inspirándonos en las palabras citadas de Joaquín V. González, la definimos de la siguiente forma:

Soberanía es el poder supremo, necesario al gobierno de un estado para poder regirlo. Por lo tanto, relacionamos la soberanía con el poder, afirmando que es una cualidad del mismo.

Cuando un país se organiza política y legalmente sin reconocer otro poder superior, afirmamos que es un país soberano.

En este sentido de cualidad del poder «la soberanía no pertenece a nadie; ni es del pueblo, ni de la nación, ni de ambos juntos», afirma G. J. Bidart Campos.

Por eso, con referencia a nuestro país podemos afirmar que:
el poder nacional es soberano;
el poder provincial es autónomo.

El poder del gobierno, el poder político, tiene qué ser supremo o soberano. El padre de familia tiene sobre su hijo, autoridad o poder; es lo que se llama «patria potestad». El sargento tiene autoridad o poder sobre soldado conscripto que está realizando el servicio militar. Pero, ni el poder del padre ni el del sargento son soberanos; su autoridad está limitada por la ley civil, en un caso, y por los reglamentos militares, en el otro. Es una autoridad que se ejerce únicamente en la forma que la voluntad suprema del gobierno lo indica.

• Diversas manifestaciones de la soberanía del estado

Un país libre e independiente, manifiesta su soberanía en dos aspectos:
De las fronteras para afuera: enviando embajadores a otros estados; representantes a los organismos internacionales (Naciones Unidas, Organización de Estados Americanos), los que son considerados por las respectivas Cartas, en el mismo piano de igualdad; celebrando tratados internacionales, etc.

En el orden interno, es decir, de !as fronteras para adentro: aplicando las penas y multas que prevén las leyes, recaudando impuestos, expropiando casas y campos para hacer una obra pública, etc.

Esta autoridad o poder del estado se ejerce en la forma que indican la Constitución y las leyes.
El gobierno tiene por objeto último lograr el bien común y por eso su autoridad soberana se refleja a través de los actos del poder legislativo, del poder ejecutivo y del poder judicial.

La única explicación de este poder tan grande es el servicio de la comunidad, de la persona humana. Si el gobierno se desvía de estos fines estaríamos frente a un abuso de autoridad, a una traición al espíritu democrático.

Alcance de la expresión «soberanía del pueblo»
En los libros y tratados sobre política, de los siglos XVIII y XIX, encontramos frecuentemente estas expresiones: «gobierno del pueblo», «soberanía popular», «voluntad general» y otras semejantes. Es evidente que los redactores de nuestra Constitución recibieron la influencia de los autores de aquella época. Así, el art. 33 habla de derechos y garantías de la Constitución que «nacen del principio de la soberanía del pueblo».

Rousseau, por ejemplo, en sus obras (El contrato social, Origen de la desigualdad entre los hombres) se muestra indeciso para explicar lo que él llama la «voluntad general».

• En uno de sus párrafos escribe que debe ser unánime:

«Cuando el pueblo estatuye sobre todo el pueblo. . . la materia sobre la cual se estatuye es general, como la voluntad que lo decreta. . . y este acto es la ley».

• En otro, parece afirmar lo contrario:
«Para que una voluntad sea general no es necesario que sea unánime; únicamente es indispensable que todos los votos se cuenten. . . Sólo hay una ley que por su naturaleza ha exigido el consentimiento unánime: el pacto social. . .; fuera de este caso, el voto del mayor número obliga a los demás».

Cuando un país nace a la vida independiente, la primera manifestación que hace de su soberanía es darse a sí mismo una constitución. El Preámbulo dice que los redactores de la misma eran «Representantes del Pueblo de la Nación Argentina»; el artículo 22 expresa que el pueblo gobierna «por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución»,

El pueblo, es decir, el conjunto de los ciudadanos, ¿gobierna realmente? No, porque ello no es posible; pero sí participa de alguna forma en el gobierno. Así, elige a los miembros del poder legislativo y del poder ejecutivo; estos representantes del pueblo, son los que juntamente con los miembros del poder judicial van a gobernar.

Es fácilmente comprensible que en un estado de millones de ciudadanos, los mismos no pueden gobernar por sí mismos; no pueden decidir los complejos asuntos de gobierno en materia internacional, económica, militar, social, etc.

El pueblo se limita a manifestar su voluntad en la elección de las autoridades nacionales, provinciales y municipales cuando es llamado al efecto.

En algunos países donde existen los juicios por jurados, los ciudadanos colaboran en la tarea gubernamental de administrar justicia. Nuestra Constitución, en su artículo 24, prevé esta participación popular, pero hasta la fecha no ha sido sancionada ninguna ley que organice el funcionamiento de dichos jurados populares.

La división de poderes
Desde Montesquieu se viene repitiendo que la acumulación de todas las funciones de gobierno en una sola mano equivale a suprimir la libertad, a establecer una tiranía. De que, por lo tanto, la división de poderes es uno de los caracteres fundamentales de un país republicano.

– ¿Quién era Montesquieu?
Carlos Luis de Secondat nació en 1689 en el castillo de La Bréde, cerca de Burdeos, Francia. Tenía 27 años cuando un tío, barón de Montesquieu y presidente en el Parlamento de Burdeos, le legó su cargo y su título. Más que los procesos judiciales, le atraían los estudios de botánica, anatomía y física.

En 1721 publicó «Cartas persas»; esta obra, que es una sátira y crítica de las instituciones francesas, tuvo un gran éxito. A raíz de ello vendió su cargo e inició un viaje de documentación por Europa; en Inglaterra vivió dos años. Retirado en su castillo de La Bréde, se dedicó a escribir. Fijó las nuevas tendencias del siglo XVIII; fue de inteligencia muy vasta y compleja, de gran espíritu lógico por su formación jurídica y de gran cultura científica.

En «Consideraciones sobre la causa de la grandeza de los romanos y de su decadencia» (1734) se muestra como historiador científico.

«El espíritu de las leyes» fue publicado en 1748. Es un estudio comparativo de las legislaciones en el cual Montesquieu volcó sus ideas políticas, históricas, religiosas, sociales, etc.

Su pensamiento sobre el poder
En la última de las obras mencionadas, en el libro XI, al hablar «De la constitución de Inglaterra» quiere demostrar que el sistema inglés de separación de los tres poderes asegura a los ciudadanos la libertad política; esta observación habría de ejercer una notable influencia en los movimientos republicanos de la sociedad moderna.
Escribe Montesquieu sobre el particular:

«En cada Estado hay tres clases de poderes: el poder legislativo, el poder ejecutivo de las cosas que dependen del derecho de gentes, y el poder ejecutivo de las que dependen del derecho civil.

Por el primero, el príncipe o el magistrado hace leyes por un cierto tiempo o para siempre, y corrige o deroga las ya establecidas. Por el segundo, declara la paz o la guerra, envía o recibe embajadas, establece la seguridad, previene las invasiones. Por el tercero, castiga los crímenes o juzga los diferendos entre los particulares. A este último se lo llama poder judicial y al otro, tan sólo, el poder ejecutivo del Estado.

La libertad política para un ciudadano es esa tranquilidad del espíritu que proviene de la convicción que cada uno tiene de su seguridad; y para que se posea esta libertad es preciso que el gobierno sea tal que un ciudadano no tenga por qué temer del otro.

Cuando en la misma persona o en el mismo cuerpo de la magistratura, el poder legislativo se une con el poder ejecutivo no existe libertad y se puede temer que el mismo monarca o el mismo senado sancione leyes tiránicas para ejecutarlas tiránicamente».

La división de los poderes, por lo tanto, es una garantía de la libertad, es una seguridad para el pueblo en lo que se refiere a sus derechos. Esta división impide a un poder invadir la esfera de los otros. Además, al dividirse las funciones se permite una acción política más eficaz porque cada órgano se especializa en su propia tarea. Ello no significa que cada uno gobierne por separado; los poderes están coordinados ya que forman el gobierno; los tres se prestan mutua colaboración.

Así, por ejemplo, el poder ejecutivo participa en la tarea legislativa presentando proyectos de ley al poder legislativo, promulgando las leyes, reglamentándolas mediante decretos, etc.

La tradición política republicana exige esta división como condición de equilibrio y armonía, como medida de prudencia que evita excesos.

Jorge Washington, en su célebre «Discurso de despedida», del 17 de setiembre de 1796, señaló a su pueblo sobre este principio político:

«…La libertad misma hallará su guardián más seguro en un gobierno… en el que los poderos estén adecuadamente distribuidos y arreglados…
Es igualmente importante, en un país libre, que el hábito de pensar inspire a los encargados del gobierno la cautela de conservarse dentro de sus respectivas esferas constitucionales, evitando, en el ejercicio de los poderes, que un departamento usurpe los de otro. El espíritu de la usurpación tiende a concentrar los poderes de todos en uno, y por ende a crear, cualquiera que sea la forma del gobierno, un verdadero despotismo… Si en opinión del pueblo se encuentra en cualquier particular viciosa la distribución o modificación de los poderes constitucionales, que se corrija por una enmienda en la forma que designa la Constitución. Pero que no haya alteración por usurpación, pues esto, aun cuando en algún caso puede ser instrumento de bien, es el arma acostumbrada por la que se destruyen los gobiernos libres…».

A pesar de la división y de la asignación de funciones, es indispensable la armonía de los poderes dado que la acción y finalidad del gobierno es una sola y no puede alcanzar el bien común sin la unificación de propósitos o metas políticas.

Fuente Consultada: Instrucción Cívica Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z

Los Prejuicios Sociales Consecuencias sociales Marginacion Xenofobia

Los Prejuicios Sociales y sus Consecuencias
Marginación Xenofobia

Los estudios psicosociales sobre identidad social se iniciaron en la década de los años setenta, con el objetivo de investigar y analizar los estereotipos sobre distintos grupos que existen en la sociedad, que provocan una disminución del rendimiento individual de los que conocen esos estereotipos y que pertenecen a esos grupos. Esta investigación también se dedica a buscar la forma en que podría solucionarse este problema.  Es una forma de discriminación hacia sectores de la población que se tienden a segregar para algunas tareas o encasillar para determinadas ocupaciones, que entorpece la oportunidad de movilidad social y desaprovecha el posible potencial de las capacidades individuales humanas.

cita de einstein sobre el prejuicio

LA VIDA EN SOCIEDAD: No se conoce ninguna sociedad que no tenga algún código moral, es decir, un conjunto de normas de conducta que regulen la convivencia. Las normas forman parte de la cultura, y no existe sociedad sin cultura. Se conocen muchos códigos morales, religiosos o legales, a menudo muy distintos. Pero cualquier sociedad tiene alguna moral aceptada por todos, un sistema de normas que establecen qué está bien y qué está mal, o qué hay que hacer en determinadas circunstancias.

Las sociedades de hoy son pluralistas. Esto significa que en una misma sociedad conviven grupos de distinto origen y cultura. No existe una cultura uniforme que se imponga a todos, y se admite que en la misma sociedad haya distintas creencias, costumbres y estilos de vida.

Las leyes determinan qué se puede hacer y qué no está permitido, pero igualmente se necesita encontrar un consenso sobre cuáles son los valores a respetar para mejorar la convivencia.

Hay sociedades que admiten la mentira, la venganza o la traición como conductas válidas en determinadas circunstancias como, por ejemplo, cuando se trata con enemigos o con extranjeros. Pero ninguna sociedad propone, por ejemplo, la mentira como norma moral obligatoria, porque si todos mintieran se destruiría la confianza mínima para que las personas puedan ponerse de acuerdo o trabajar juntas.

En todas las sociedades hay conductas que están permitidas y otras que resultan indiferentes. También hay algunas conductas que son obligatorias y numerosas que están prohibidas. Nos referimos a las llamadas normas sociales. Las normas sociales son los usos, las costumbres y las leyes.

El uso es la manera de comportarse que una determinada sociedad considera apropiada. Se espera que todos la sigan. Por ejemplo, saludar es un uso. Quien no saluda recibe una «sanción» social de carácter leve: dirán que es un engreído y sufrirá algún rechazo.

Las costumbres son aquellas normas cuyo cumplimiento está considerado como algo muy importante y valioso para la vida en sociedad: por ejemplo, la veracidad (no mentir), la lealtad (no traicionar) y la responsabilidad tanto hacia la familia como a la comunidad.

EL VACÍO SOCIAL: La sociedad puede castigar con el vacío social a una persona o considerarla como «no grata» cuando comprueba que ésta ha cometido actos de corrupción o de enriquecimiento ilícito, o actuó en su propio beneficio y en contra de los intereses de la comunidad. Existen ejemplos concretos en nuestro país, en los cuales los ciudadanos se unieron espontáneamente para sancionar a funcionarios que tuvieron una conducta inmoral. En algunos casos les impidieron disfrutar de su tiempo libre con sus amigos o familiares en una confitería o en un restorán, por no considerarlos aptos para compartir la vida con la sociedad en su conjunto. (Fuente: Filosofía Formación Ética y Ciudadaba I – Polimodal – Puerto de Palos)

SOBRE LOS PREJUICIOS SOCIALES:

Según la definción del diccionario, prejucio es: Juicio u opinión preconcebida que muestra rechazo hacia un individuo, un grupo o una actitud social. Este juicio está formado por una creencia, normalmente antes de haber sido producido como una acción judicataria.

Existen muchas definiciones de cultura. El antropólogo Edward B. Taylor fue uno de los primeros en definir este término desde la antropología como “[…] el complejo de conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera otras aptitudes y hábitos que el hombre adquiere como miembro de una sociedad”. (Citado en: Adela Cortina. Filosofía, Santillana, Madrid, 1996.)

Así, cada sociedad y cada grupo tiene sus propias pautas culturales, que en la convivencia intergrupal pueden ser contrastadas con las de otros grupos. Esta situación genera numerosos conflictos, cuando un grupo rechaza la cultura del otro. Muchos de estos conflictos se originan en prejuicios.

Se denomina prejuicios a ciertas concepciones que se forman las personas respecto de otros seres humanos o de sus acciones, en forma anticipada y arbitrarias; es decir, se trata de ideas fundamentadas en opiniones que no se examinan ni se busca verificarlas, sino que se aceptan irreflexivamente.

De esta manera, los prejuicios nos impiden conocer a nuestros semejantes tal como son. El racismo, el sexismo y la xenofobia son actitudes prejuiciosas porque inducen a los miembros de un grupo a considerar inferior a otra persona por el solo hecho de pertenecer a un grupo determinado, sin tener en cuenta ningún dato objetivo.

Los prejuicios están estructurados como oposiciones y tienen un alto grado de generalización. Se contraponen todas las personas pertenecientes a determinado grupo, asignándoles características negativas (por ejemplo, que son “malas”, “haraganas”, “irresponsables”, “sucias”, “ignorantes”, etcétera), a todas las de otro grupo, a las que se asignan características positivas (“buenas”, “trabajadoras”, “responsables”, “limpias”, “cuitas”, etc.).

Los prejuicios suelen ser tan fuertes y tan arraigados, que muchas veces se mantienen aunque las experiencias concretas los desmientan. En general resulta más difícil identificar los prejuicios favorables. Por ejemplo, cuesta reconocer que un aviso clasificado que solicita “vendedores” se base en el prejuicio de que las personas de sexo masculino desempeñarán mejor ese trabajo que las de sexo femenino.

Por ejemplo, si una mujer sabe que la sociedad en que vive cree que las mujeres no tienen habilidad para conducir vehículos, esa creencia puede bajar su rendimiento en su examen de manejo e impedirle aprobar varias veces, aunque disponga de la habilidad y la capacidad para hacerlo

La existencia de prejuicios se puede detectar en las acciones llevadas a cabo por personas, grupos e instituciones y también a través de lo que se dice, o sea, a través de las ideas y los sentimientos que, en forma explicita o implícita, se manifiestan en el lenguaje.

Algunas veces, los prejuicios de una sociedad se expresan de manera aparentemente inocente y no explícitamente agresiva: por ejemplo, los sobrenombres que se atribuyen a algunas personas —“petiso”, “gorda”— y los chistes que aluden a distintas comunidades o etnias—de “gallegos”, de judíos, de negros—. Lejos de ser sólo bromas, constituyen elementos irracionales que pueden atentar contra los valores democráticos y la igualdad de derechos de todas las personas.

Los sentimientos de desprecio o de aversión hacia determinadas personas o grupos incentivados por los prejuicios pueden llevar a que se hable mal de ellos, a que se evite el contacto, a atacarlos físicamente o —llegado a un extremo— a proponer su exterminio. Tomar conciencia de esto equivale a empezar a trabajar para eliminar los prejuicios, evitando las ideas y las acciones discriminatorias que se sustentan en ellos.

Estudios realizados en la Universidad de Chicago indican que el rendimiento de las mujeres que conocen el estereotipo del que forman parte, sobre su supuesta inhabilidad para las matemáticas en relación con los hombres, disminuía considerablemente si se las comparaba con las que no lo conocían.Frente a este dilema las personas pueden actuar de dos maneras, respondiendo a las expectativas sociales y apostando al fracaso o bien expresando de la mejor manera lo que saben, e intentar desmitificar estas ideas y atreverse como cualquier otro ser humano a tener éxito. Este fenómeno es denominado por los psicólogos la “amenaza del estereotipo”.

EJEMPLO DE DISCRIMINACIÓN POR PREJUICIOS

Un ejemplo típico de prejuicios fue cuando Susan Boyle se presentó en el concurso de Talentos Británicos y antes de escucharla cantar fue duramente criticada por la prensa, la producción del programa, los jueces y el público en general.

Pero luego de que cantara y emocionara al mundo, nos dió a todos una lección de vida y nuevamente confirmamos que no debemos prejuzgar a la gente por su aspecto físico, su condición social, su sexo, religión o lo que sea, porque nos perdemos de encontrarnos con los verdaderos talentos, cualidad y aptitudes que hacen verdaderamente a una persona.

LA SITUACIÓN DE LOS BOLIVIANOS EN LA ARGENTINA
Durante los años noventa, cerca de un millón de bolivianos emigraron a la Argentina en búsqueda de una mejor situación laboral. Las nuevas posibilidades de trabajo han estado opacadas por una serie de denuncias de xenofobia y racismo hacia miembros de la comunidad boliviana. Actualmente la situación de los bolivianos en la Argentina es bastante irregular. Han sufrido atropellos, atentados, asaltos, xenofobia y discriminación.

La revista La Primera publicó en su portada un artículo que decía: «Invasión silenciosa» y explicaba que los bolivianos venían a la Argentina a ocupar los lugares de los argentinos. «Si tenemos la piel morena, es porque somos originarios de esta tierra. Nosotros estamos colaborando con la economía argentina. Hemos introducido nuevos cultivos en la zona austral».

Vocero Boliviano, 29 de agosto de 2001

Fuente Consultada:
Sitio WEB: www.laguia2000.com y Filosofía de Editorial Santillana Ética Ciudadana II

Camara de Senadores Atribuciones Tiempo Mandato Funciones Poder

Atribuciones de la Cámara de Senadores 

LA CÁMARA DE SENADORES
Su carácter e integración: La Cámara de Senadores constituye la representación política nacional de las provincias y de la ciudad de Buenos Aires.
En plena vigencia del régimen federal, la representación senatorial de provincias en el Congreso Nacional es igualitaria, sin que se tenga en cuenta, en este caso, la importancia demográfica de cada provincia. El Senado se integra con tres senadores por cada provincia y tres senadores por la ciudad de Buenos Aires.

REQUISITOS MÍNIMOS PARA SER SENADOR. Las condiciones mínimas exigidas para ser senador nacional son las siguientes:

• Ser ciudadano argentino.
• Haber cumplido 30 años de edad,
• En caso de tratarse de extranjeros naturalizados, tener un mínimo de 6 años como ciudadano.
• Haber nacido en la provincia que lo elija (o en la Capital Federal, si es el caso) o tener dos años de residencia inmediata en ella.

La Constitución Nacional estableció la necesidad de contar con un ingreso personal superior a 2.000 pesos fuertes (de 1853) anuales, o una entrada equivalente, para poder ser senador nacional. Esta condición -resultado de la manera de pensar de aquella época- ha caído en desuso: no tiene aplicación real en nuestros días. Ha sido derogada por la costumbre.

DURACIÓN DEL MANDATO. Los senadores nacionales duran 6 años en su cargo y se los puede reelegir sin límite de tiempo.

La Cámara de Senadores se renueva por tercios cada dos años. Esto significa que una parte de los senadores debe abandonar sus cargos y elegirse reemplazantes.
En caso de vacancia antes de cumplir el período (por renuncia, muerte, etc.) debe efectuarse de inmediato la elección del reemplazante en la forma indicada por la Constitución y la legislación local.

EL VICEPRESIDENTE EN EL SENADO. La Cámara de Senadores es presidida por el Vicepresidente de la Nación. En los debates sólo vota en caso de empate. Cuando el Vicepresidente debe ocupar la Presidencia de la Nación (por renuncia, muerte o ausencia transitoria del Presidente) su función al frente del Senado es cumplida por un presidente provisional elegido por la misma cámara.

Cámara de Senadores

Cámara de Senadores en Argentina

Atribuciones exclusivas del Senado
Están determinadas por varios artículos de la Constitución Nacional y son las siguientes:

• El Poder Ejecutivo necesita del acuerdo (conformidad) del Senado para designar a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, a los jueces nacionales, a los altos funcionarios diplomáticos y a los oficiales superiores de las Fuerzas Armadas.
• El Senado es el que realiza el juicio político a los acusados por la Cámara de Diputados.
• Es necesario el acuerdo o autorización de esta cámara para la declaración del estado de sitio en caso de «ataque exterior».

«CÁMARA BAJA» Y «CÁMARA ALTA»
A través de lo analizado en las páginas anteriores, se habrá advertido la existencia de importantes diferencias entre ambas cámaras del Poder Legislativo.

La principal es la que surge del distinto carácter de su respectiva representación: popular en un caso, institucional en el otro, pues los senadores representan a las provincias.

Existe, además, una diferencia de la edad mínima exigida para ser diputado (25 años) o para ser senador (30 años). Se ha calificado como «cámara joven» a la de Diputados y se atribuyó (sin mayores fundamentos políticos) una función supuestamente moderadora a la de Senadores. La idea de los constituyentes de 1853 al adoptar este sistema fue «atemperar la impetuosidad juvenil» de los diputados con la acción de otra cámara que, históricamente, desempeñó un papel más conservador.

La denominación de «cámara alta» con que se identificó al Senado deriva de la tradición parlamentaria occidental, heredera del parlamentarismo británico. Antiguamente en el Reino Unido la «cámara alta» -la de mayor jerarquía- era la Cámara de los Lores, asamblea aristocrática sin poder real en nuestros días.

Fuente Consultada:
Instrucción Cívica
Norberto Fraga – Gabriel Ribas Editorial A-Z
Instrucción Cívica 2 D.A. Sabsay – S.G. Jáuregui

El Poder Legislativo Atribuciones Camara de Diputados Tiempo Mandato

Atribuciones del Poder Legislativo

El Poder Legislativo : En un sistema de gobierno basado en la división de poderes, la función principal del Poder Legislativo es la de sancionar y derogar las leyes. En este caso utilizamos la palabra ley en su sentido restringido y formal. El Poder Legislativo es ejercido por el Congreso. Nuestro Congreso está compuesto por dos cámaras: la Cámara de Diputados y del Senado, se lo llama de carácter bicameral. El Congreso tiene a su cargo la función legislativa. Cada una de las cámaras actúa de manera independiente pero, para que un proyecto se convierta en ley, es necesaria la voluntad concurrente de ambas cámaras.

Los diputados representan a la Nación en su conjunto. Es decir que aunque hayan sido elegidos por el electorado de un distrito determinado, representan al electorado total del país. Los senadores, en cambio, representan al distrito que los ha elegido. Los senadores defienden, en el Congreso, los intereses de las provincias que ellos representan, o de la Capital Federal.

poder legislativo

Cámara de Senadores Donde se Debaten las Leyes

Las cámaras se reúnen en sesiones ordinarias que comienzan el 1° de marzo  y se extienden hasta el 30 de noviembre de cada año También pueden reunirse en sesiones extraordinarias. Ello ocurre cuando el Presidente decide convocarlas fuera del término de sesiones ordinarias, o prorrogar el período ordinario. Sin embargo, cabe señalar que tanto el H. Senado como la Cámara de Diputados han interpretado que el Congreso tiene facultades suficientes para disponer la prórroga de las sesiones ordinarias en Resoluciones adoptadas durante el mes de diciembre de 2001

La Constitución determina los requisitos para ser senador o diputado, como así también el término de sus mandatos y las formas de elección.

La Cámara de Diputados se compone de representantes o diputados elegidos directamente por el pueblo de las provincias y de la ciudad de Buenos Aires.

REQUISITOS MÍNIMOS PARA SER DIPUTADO. Para poder ser diputado nacional es necesario reunir ciertas condiciones -requisitos- mínimas:
• Ser ciudadano argentino.
• Haber cumplido 25 años de edad.
• En caso de tratarse de un extranjero naturalizado, tener un mínimo de 4 años como ciudadano argentino.
• Ser nativo de la provincia que lo elija (o de la Capital) o haber residido en ella los dos años anteriores a la elección.

DURACIÓN DEL MANDATO Los diputados nacionales son electos para cumplir un mandato de 4 años y pueden ser reelegidos sin limitación de tiempo. La Cámara de Diputados se renueva por mitades cada 2 años. Esto significa que al cumplirse ese plazo, la mitad de los representantes deben dejar sus cargos y son reemplazados por los nuevos electos. (La Constitución estableció que en la primera legislatura se procedería a sortear a los diputados que sólo cumplirían un período de 2 años: Reiteradas interrupciones del ciclo constitucional a lo largo de las últimas décadas han obligado a aplicar este mecanismo en varias oportunidades.)

El texto constitucional también establece que en caso de vacante (por muerte, renuncia o cualquier otra razón), debe realizarse la elección del reemplazante en el distrito electoral correspondiente. Sin embargo, este sistema ha sido reemplazado por un régimen de suplencias.

Atribuciones exclusivas de la Cámara de Diputados
El Congreso posee una serie de atribuciones (es decir, de facultades) y de deberes.
La mayoría de esas atribuciones y deberes son comunes a ambas cámaras y las explicaremos un poco más adelante. Otras sólo pertenecen a cada una de ellas, son exclusivas del Senado o de la Cámara de Diputados.

Las atribuciones exclusivas de la Cámara de Diputados son las siguientes:

• Sólo la Cámara de Diputados posee la iniciativa para promover el tratamiento de proyectos de ley sobre contribuciones económicas que se impongan a la población (impuestos) y sobre el reclutamiento de tropas.
Esto es así, porque se entiende que esas leyes t pueden afectar el derecho de propiedad de los habitantes (en el caso de aprobarse nuevos impuestos) o su libertad personal (al regularse el servicio militar, por ejemplo) y se reserva la iniciativa en tales materias a los representantes directos del pueblo.

• Sólo la Cámara de Diputados tiene la facultad de iniciar juicio político al Presidente, al Vicepresidente de la Nación, al jefe del gabinete de ministros, a los ministros del Poder Ejecutivo y a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia. El juicio político -que ampliaremos al final de esta Unidad- se inicia cuando la Cámara de Diputados acusa ante el Senado a quien haya desempeñado mal su cargo o cometido delitos. (El juicio político puede dar como resultado la destitución del acusado y su posterior encausamiento judicial.)