Los Mejores Alimentos

Alimentos Transgenicos Manipulacion Genetica de los Alimentos

Alimentos Transgénicos
Manipulacion Genética de los Alimentos

Se denominan alimentos transgénicos a los obtenidos por manipulación genética que contienen un aditivo derivado de un organismo sometido a ingeniería genética; también se llaman así a aquellos que son resultado de la utilización de un producto auxiliar para el procesamiento, creado gracias a las técnicas de la ingeniería genética.

La biotecnología de alimentos aplica los instrumentos de la genética moderna a la mejora de localidad de los productos derivados de las plantas, animales y microorganismos. Desde tiempos remotos, él hombre ha seleccionado, sembrando y cosechado las semillas que permiten la obtención de los alimentos necesarios para el mantenimiento de su metabolismo .

De la misma manera, se ha fabricado pan, cerveza, vino o queso sin conocimiento alguno acerca de la ciencia genética involucrada en estos procesos. Desde muy antiguo, los genes de los alimentos han sufrido una modificación, destinada a aumentar sus cualidades benéficas. La biotecnología moderna permite a los productores de alimentos hacer exactamente lo mismo en la actualidad, pero con mayor nivel de comprensión y capacidad selectiva.

En un principio, el hombre se alimentaba de los animales que podía cazar o de las especies vegetales que crecían en su entorno más inmediato, Posteriormente se idearon técnicas para cultivar ciertas plantas. Cuando los primeros seres humanos decidieron establecerse y cultivar sus alimentos, en lugar de vagar para encontrarlos, nacieron la agricultura y la civilización.

Con el tiempo, los métodos se han vuelto más sofísticados, pero todos los intentos por mejorar los cultivos de alimentos han dependido, del enfoque popular de la naturaleza hacia la producción. Las aves y abejas aún permiten a los reproductores cruzar cultivos con sus parientes silvestres. La reproducción de híbridos desarrolla características deseables, tales como un sabor más agradable, un color más intenso y mayor resistencia a ciertas enfermedades vegetales.

La era de los denominados «alimentos transgénicos» para el consumo humano ddirecto se inauguró el 18 de mayo de 1994, cuando la Food and Drug Adminístration de los  Estados Unidos autorizó la comercialización del primer alimento con un gen «extraño»  el tomate Flavr-Savr; obtenido por la empresa Calgene. Desde entonces se han elaborado cerca de cien vegetales con genes ajenos insertados. Los productos que resultan de la manipulación genética se pueden clasificar de acuerdo con los siguientes criterios:

• Organismos susceptibles de ser utilizados como alimento y que han sido sometidos a ingeniería genética como, por ejemplo, las plantas manipuladas genéticamente que se cultivan y cosechan.

• Alimentos que contienen un aditivo derivado de un organismo sometido ingeniería genética.

• Alimentos que se han elaborado Utilizando un producto auxiliar para el procesamiento (por ejemplo, enzimas), creado gracias a las técnicas de la ingeniería genética. Este tipo de sustancias suelen denominarse alimentos recombinantes. Para incorporar genes foráneos comestibles en la planta o en el animal, es preciso introducir vectores o «parásitos genéticos», como plásmidos y virus, a menudo inductores de tumores y otras enfermedades —por ejemplo, sarcomas y leucemias…… Estos vectores llevan genes marcadores que determinan la resistencia a antibióticos como la kanamicina o la ampicilina, que se pueden incorporar a las poblaciones bacterianas (de nuestros intestinos, del agua o del suelo). La aparición de más cepas bacterianas patógenas resistentes a antibióticos constituye un peligro para la salud pública.

Existen diferentes alternativas para conseguir la mejora vegetal mediante la utilización de la ingeniería genética. En el caso de los vegetales con genes antisentido, el gen Insertado da lugar a una molécula de mRNA que es complementaria del mRNA de la enzima cuya síntesis se quiere inhibir. Al hibridarse ambos, el mRNA de la enzima no produce su síntesis.

En el caso de los tomates Flavr-Savr la enzima cuya síntesis se inhibe es la poligalacturonasa responsable del ablandamiento y senescencia del fruto maduro. Al no ser activo, este proceso es muy lento, y los tomates pueden recolectarse ya maduros y comercializarse directamente Los tomates normales se recogen verdes y se maduran artificialmente antes de su venta, con etileno, por lo que su aroma y sabor son inferiores a los madurados de forma natural. En este caso, el alimento no Contiene ninguna proteína nueva.

La misma técnica se ha utilizado para conseguir soja con un aceite de alto Contenido en ácido oleíco (89% o más, frente al 24% de la soja normal), inhibiendo la síntesis deja enzima oleato desaturasa. La introducción de genes vegetales, animales o bacterianos da lugar a la síntesis de proteínas específicas. La soja resistente al herbicida glifosato, Contiene un en bacteriano que codifica la enzima 5-enolpiruvil-shikimato-3-fosfato sintetasa. Esta enzima participa en la síntesis de los aminoácidos aromáticos y la propia del vegetal es inhibida por el glitosato; de ahí su acción herbicida. La bacteriana no es inhibida.

El maíz resistente al ataque de insectos contiene un gen que codifica una proteína de Bacillus thuringiensis, que tiene acción insecticida al ser capaz de unirse a receptores específicos en el tubo digestivo de determinados insectos, interfiriendo con su proceso de alimentación y causándoles la muerte.

La toxina no tiene ningún efecto sobre las personas ni sobre otros animales. La utilización de plantas con genes de resistencia a insectos y herbicidas permite reducir el uso de plaguicidas y conseguir un mayor rendimiento. Además, se ha obtenido una colza con un aceite de elevado contenido en ácido laúrico, mediante la inclusión del gen que determina la síntesis de una tioesterasa de cierta especie de laurel. Los vegetales resistentes a los virus se consiguen haciendo que sinteticen una proteína vírica que interfiere con la propagación normal del agente infeccioso.

Estos vegetales contienen proteína vírica, pero en menor proporción que las plantas normales cuando están severamente infectadas.

Los vegetales transgénicos más importantes para la industria alimentaria son, por momento, la soja resistente al herbicida glifosato y el maíz resistente al insecto conocido como taladro. Aunque en algunos casos se emplea la harina, la utilización fundamental del maíz en relación con la alimentación humana es la obtención del almidón, y a partir de éste, de glucosa y de fructosa. La soja está destinada a la producción de aceite, lecitina y proteína.

Beneficios de la biotecnología de alimentos

Estas nuevas técnicas auguran posibilidades reales de optimizar la producción de alimentos. El método mencionado en el caso de los tomates —cosechados para el con-, sumo directo, sin necesidad de que maduren artificialmente en cámaras— se está aplicando al cultivo de melones, duraznos, plátanos y papayas de mejor sabor, y a flores recién cortadas, cuya duración se prolonga. Más concretamente, la biotecnología influirá positivamente en los siguientes aspectos:

• Mejor calidad de los granos en semilla.

• Mayores niveles de proteínas en los cultivos de forrajes.

• Tolerancia a sequías e inundaciones

‘•Tolerancia a sales y metales.

• Tolerancia al frío y al calor.

Los experimentos de manipulación genética aplicados a  producción de maíz han arrojado un balance positivo en la actualidad el maíz y la soja son los vegetales transgénicos más importantes para la industria alimentaria.

Riesgos de la Biotecnología de los alimentos

La introducción de genes nuevos en el genoma de la planta o del animal manipulado provoca transformaciones impredecibles de su funcionamiento genético y de SU metabolismo celular; el proceso puede acarrear la síntesis de proteínas extrañas para el organismo —responsables de la aparición de alergias en los consumidores…..; la producción de sustancias tóxicas que no están presentes en el alimento no manipulado, así como alteraciones de las propiedades nutritivas (proporción de azúcares, grasas, proteínas, vitaminas, etc.).

Hay suficientes peligros reales como para afirmar que estos alimentos no son seguros. Las experiencias pasadas con biocidas como el DDT, aconsejan una prudencia extrema. Junto a los riesgos sanitarios, la amenaza para el medio ambiente es, incluso, más preocupante La extensión de Cultivos transgénicos pone en peligro la biodiversidad del planeta potencia la erosión y la contaminación genética, además del uso de herbicidas (un importante foco de contaminación de las aguas y de los suelos de cultivo).

Según un informe de la OCDE, el 66% de las experimentaciones de campo con cultivos transgénicos que se realizaron en años recientes estuvieron encaminadas a la creación de plantas resistentes a herbicidas La Agencia de Medio Ambiente de Estados Unidos advierte de que este herbicida de amplio espectro ha situado al borde de la extinción a una gran variedad de especies vegetales del país; por otro lado, está considerado uno de los más tóxicos para microorganismos del suelo, Como hongos, actinomicetos y levaduras.

Otra de las preocupaciones fundadas es el posible escape de los genes transferidos hacía poblaciones de plantas silvestres, relacionadas con dichos cultivos transgénicos, mediante el flujo de polen: la existencia de numerosas hibridaciones entre si todos los cultivos transgénicos y sus parientes silvestres ha sido bien documentada.

La introducción de plantas transgénicas resistentes a plaguicidas y herbicidas en los campos de cultivo conlleva un elevado riesgo de que estos genes de resistencia pasen, por polinización cruzada a malas hierbas silvestres emparentadas creándose así las denominadas «súper malas hierbas», capaces de causar graves daños en plantas y ecosistemas naturales.

A su vez, estas plantas transgénicas con características nuevas pueden desplazar a especies autóctonas de sus nichos ecológicos. La liberación de organismos modificados genéticamente al medio ambiente tiene consecuencias a menudo imprevisibles, pues una vez liberados —el animal o la planta —,se reproducen y se dispersan por su hábitat, imposibilitando cualquier control.

Ver: Organismos Geneticamente Transformados

Normas de Higiene Para Preparar Alimentos Manipulacion de Alimentos

Normas de Higiene Para Preparar Alimentos

NORMAS DE HIGIENE CON LOS ALIMENTOS: Un alimento bien cocinado puede contaminarse si tiene el más mínimo contacto con alimentos crudos.

Esta contaminación cruzada puede ser directa; como sucede cuando la carne cruda de polio entra en contacto con alimentos cocinados.

Pero también puede ser más sutil. Así, por ejemplo, no hay que preparar jamás un pollo crudo y utilizar después la misma tabla de trinchar y el mismo cuchillo para cortar el ave cocida; de lo contrario, podrían reaparecer todos los posibles riesgos de proliferación microbiana y de enfermedad consiguiente que había antes de cocinar el pollo.

Hay que lavarse bien las manos antes de empezar a preparar los alimentos y después de cualquier interrupción (en panicular si se hace para cambiar al niño de pañales o para ir al retrete).

Si se ha estado preparando cienos alimentos crudos, tales como pescado, carne o pollo, habrá que lavarse de nuevo antes de manipular otros productos alimenticios.

En caso de infección de las manos, habrá que venderlas o recubrirlas antes de entrar en contacto con alimentos.

No hay que olvidar que ciertos animales de compañía (penos, pájaros y, sobre todo, tortugas) albergan a menudo agentes patógenos peligrosos que pueden pasar a las manos de las personas y de éstas a los alimentos.

En torno los alimentos se contaminan fácilmente, conviene mantener perfectamente limpias todas las superficies utilizadas para prepararlos.

No hay que olvidar que cualquier desperdicio, migaja o mancha puede ser un reservorio de gérmenes.

Los paños que entren en contacto con platos o utensilios se deben cambiar cada día y hervir antes de volver a usarlos, también deben lavarse con frecuencia las bayetas utilizadas para fregar los suelos.

Los animales suelen transportar microorganismos patógenos que originan enfermedades alimentarias.

La mejor medida de protección es guardar los alimentos en recipientes bien cenados.

El agua pura es tan importante para preparar los alimentos como para beber.

Si el suministro hídrico no inspira confianza, conviene hervir el agua antes de añadirla a los alimentos o de transformarla en hielo para refrescar las bebidas. Importa sobre todo tener cuidado con el agua utilizada para preparar la comida de los lactantes.

PARA SABER MAS…
Alimentos en casa

* Frutas, la mayoría de verduras y los productos para ensalada. Lo ideal es mantenerlos en la nevera hasta e! momento de su uso, a menos que sea preciso madurarlos a temperatura ambiente.

Es conveniente guardarlos en compartimentos frescos, en cajas ventiladas o en bolsas de plástico agujereadas.

Las setas deben conservarse en bolsas de papel. Los plátanos se mantienen mejor en un ambiente fresco, fuera del frigorífico. Las patatas deben guardarse en un lugar fresco y oscuro.

Si las frutas y las verduras se depositan en un lugar cálido y luminoso pierden rápidamente la vitamina C.

Incluso en la nevera, las frutas y las verduras se deterioran de forma gradual, de manera que debe utilizar los productos a medida que los compre y desechar cualquier artículo arrugado, con manchas marrones, seco, que amarillee, leñoso o mohoso.

* Alimentos congelados. Deben guardarse inmediatamente en el congelador. Ponga juntos los diferentes tipos de congelados: la carne cruda en un lugar, los postres y los pasteles en otro. Coloque las carnes crudas en la parte inferior del congelador.

* Alimentos para congelar. Deben pelarse o deshojarse (en el caso de las verduras), o bien prepararse y congelarse en recipientes o bolsas de plástico resistentes inmediatamente después de la compra (en el caso de las frutas y las verduras, para conservar la máxima cantidad de vitamina C). Los productos frescos han de congelarse con el modo rápido.

* Carnes frescas, productos lácteos y todos los alimentos fríos. Deben guardarse en la nevera. Conserve la carne cruda, de ser posible, en un recipiente cubierto y hermético, en la parte inferior del frigorífico, alejada de las carnes preparadas, para evitar contaminaciones y una posible intoxicación.

* Tarros abiertos. Deben cubrirse y guardarse en la nevera.

* Latas abiertas. Es preciso decantar el contenido en un tarro de cristal o de porcelana, o al menos en uno de plástico resistente, y utilizar el producto dentro de las veinticuatro horas siguientes, ya que los elementos químicos del material de las latas pueden pasar a los alimentos.

* Los productos ricos en grasa. El queso, la mantequilla, el paté y las comidas grasas en general no deben envolverse en película transparente, puesto que ésta contiene productos químicos que pueden pasar a los alimentos.

* Queso. Debe guardarse en su recipiente con agujeros de ventilación. Los quesos individuales pueden envolverse en papel parafinado. Si se compra envuelto en película transparente, retírela en casa.

* Envases abiertos. Una vez abierta una botella, una lata, un tarro, un paquete, etc., el contenido no se conserva indefinidamente.

Preparación de los alimentos

Una preparación cuidadosa de los alimentos conserva las vitaminas hidrosolubles del grupo B y la vitamina C, y minimiza el riesgo de Intoxicación.

* Evite trocear, pelar o partir frutas, verduras y ensaladas frescas hasta justo antes de prepararlas, ya que las superficies expuestas pierden la vitamina C y comienzan a oxidarse.

* No deje las verduras en remojo (en caliente o en frío), ya que también se pierde la vitamina C.

* Cocine las verduras lo menos posible para conservar los nutrientes.

* Descongele bien las carnes, el pescado y los productos cárnicos antes de cocinarlos, a menos que la etiqueta aconseje otro método. Las aves deben descongelarse completamente (pinche las porciones con un cuchillo de punta fina).

La carne que sale muy fría de la nevera también debería dejarse a temperatura ambiente antes de cocinarla (pero no más del tiempo; necesario).

El problema de preparar el pollo y otras aves que no se han descongelado por completo es que el centro puede conservar el tono rosado  aunque la carne parezca estar lista, lo que significa que no se ha acabado con las bacterias.

No rellene las aves, ya que los rellenos pueden impedir que el interior de la carne se cocine por completo.

* Descongelación en microondas Hay que dar la vuelta a los alimentos descongelados en el microondas para que se descongelen de manera regular.

* Cuando manipule carne cruda en la cocina, utilice una tabla de picar limpia, reservada sólo para la carne. Las tablas de mármol albergan menos bacterias que las de madera o plástico, aunque algunas tablas de plástico están recubiertas con un compuesto antibacterias. Trocee la carne y póngala en un plato; tápela si no la va a poner directamente en la sartén.

* Lávese las manos y limpie los utensilios después de usarlos. Sumérjalos en agua hirviendo si lo considera necesario. Séquese bien las manos antes de manipular otros alimentos. Los limpiadores antibacterias pueden evitan que las bacterias se acumulen. Limpie los grifos que pueda haber tocado con las manos infectadas.

* Mantenga completamente limpias todas las superficies de trabajo, la nevera, los armarios, los recipientes y los utensilios y platos.

* Cocine bien la carne para evitar intoxicaciones. La carne picada, el pollo, las salchichas y las hamburguesas no deben presentar un tono rosado en el centro. El centro de los alimentos preparados en
el microondas debe hervir.

CONSEJOS PARA EVITAR INTOXICACIONES

# Compre la carne en un establecimiento de confianza, con una higiene escrupulosa.
# Nunca coma carne, pescado, aves o huevo pasados, o cuya fecha de consumo preferente haya caducado.
# Compre alimentos fríos, que hayan estado en neveras por debajo de 5 °C, y manténgalos a esta temperatura, o a una más baja, en casa.
# Transporte los alimentos frescos, fríos y congelados rápidamente y en bolsas isotérmicas.
# En casa, guarde los alimentos en las condiciones adecuadas. No deje que la carne cruda gotee en otros alimentos.
# Prepare bien la carne, el pescado, las aves y los huevos. Asegúrese de que la carne no presenta zonas rosadas una vez hecha.
# Proceda con especial precaución al recalentar comida. Cuando utilice el microondas, asegúrese de que los alimentos hierven en todo momento y déles la vuelta durante la cocción.
# Utilice rápidamente las sobras o tírelas.
# Mantenga muy limpios los utensilios, los platos, las sartenes y la cocina.
# Lávese y séquese las manos después de manipular alimentos crudos y antes de tocar otros.

Muchos microorganismos, como las bacterias y los hongos, se depositan sobre los alimentos, los descomponen y pueden provocar enfermedades de diversa gravedad. Para evitar la contaminación biológica de los alimentos, es necesario tener en cuenta cuáles son los contaminantes y qué enfermedades producen.

Tabla de Microorganismos Que Contaminan Alimentos

tabla de microorganimos que contaminan alimentosFuente Consultada:
Manual Para Manipuladores de Alimentos Dr. Fernando Manera
Los Alimentos Que Consumimos Judith Wills
Tabla de Microrganimos Biología Activa Polimodal Puerto de Palos.

Organismos Geneticamente Transformados o Modificados

Alimentos Genéticamente Transformados o Modificados:

¿Qué es la ingeniería genética?
Todo organismo viviente posee un patrón genético. Los genes contienen toda la información hereditaria que se necesita para que cada planta, cada animal o cada humano desarrolle sus características especiales.

Hasta años recientes, los genes se pasaban en cada especie a través de la reproducción sexual. Hoy, sin embargo, los científicos saben corno extraer material genético de un organismo vivo e introducirlo en otro.

De ese modo, damos a esa segunda especie nuevas características y nos desviamos de la evolución natural.

Esta «modificación genética» no sólo se puede hacer, por ejemplo, de fruta a fruta, sino también entre distintas especies (recientemente se ha introducido en los tomates un gen del pescado que los ayuda a conservar la forma cuando se congelan).

Asimismo, la modificación genética ha producido una vaca con leche «humana», que en el futuro se podrá utilizar para conseguir una leche más sana.

Hasta el momento, la ingeniería genética se ha aplicado principalmente a nivel comercial en grandes cultivos, como los de soja, maíz, colza, algodón, patatas y tomates. No obstante, hay laboratorios de pruebas en todo el mundo para una amplia variedad de otros alimentos modificados genéticamente o transgénicos.

Alimentar a la población mundial es uno de los desafíos de este siglo. Aunque en el mundo se produce una cantidad de alimento que sería suficiente para satisfacer las necesidades de toda la población, se estima que existen alrededor de dos mil millones de personas que sufren carencias nutritivas.

A esto se suma el aumento previsto en el número de personas para el siglo XXI.

La ingeniería genética propone una transformación de la situación agrícola mundial a través de la producción de alimentos provenientes de organismos modificados genéticamente, denominados transgénicos.

Un organismo transgénico es aquel al que le transfirieron genes de otro individuo diferente.

Como resultado, el receptor expresa características nuevas «importadas» de aquel que le cedió sus genes. Por ejemplo, plantas de maíz a las que se les transfiere un gen que les da resistencia a un virus, soja que se hace tolerante a un herbicida o, en el caso de la ganadería, vacas capaces de producir en su leche una hormona humana de aplicación terapéutica.

Otra aplicación de la ingeniería genética, más sofisticada y menos explotada aún en el mundo, se orienta a crear nichos alimentarios particulares, como productos con mayor contenido de alguna vitamina o un aceite de calidad particular.

Sin embargo, la producción, aprobación y consumo de alimentos transgénicos suscita polémicas entre sus partidarios y sus detractores.

Esta polémica tuvo su epicentro en Europa, impulsada por grupos ecologistas que exacerbaron sus reclamos a partir del surgimiento del síndrome de la «vaca loca» y, en los últimos años, la polémica se extendió a los Estados Unidos.

Entre la Unión Europea y los Estados Unidos suman 2000 las empresas biotecnológicas. En 1998, en los Estados Unidos solamente se sembraron 20 millones de hectáreas de maíz, soja y algodón transgénicos. También la Argentina, Brasil, China y Australia adoptaron esta tecnología.

Varios grupos de investigación en la Argentina trabajan en caracteres de mejoramiento agronómico que les proporcionan a las plantas resistencia a virus, a bacterias, a hongos y a insectos.

Casi el 85 % de la soja que se produce en la Argentina en los últimos años es transgénica resistente a herbicidas, y también tiene permiso de comercialización el maíz resistente a insectos, aunque todavía representa una parte pequeña de la cosecha.(Fuente: Biología II Ecología y Evolución – Pilomodal)

Los promotores de los transgénicos (organismos genéticamente transformados OGT), prometen que éstos serán más nutritivos, aumentarán las cosechas y disminuirán el uso de químicos y, por ello, son la solución para el hambre en el mundo. Deberíamos, nos dicen, aceptar los riesgos que conllevan, ya que todas las tecnologías tienen riesgos y siempre hay quienes no comprenden la ciencia y se resisten a los cambios.

La realidad de los transgénicos nos muestra que no cumplen con ninguna de estas promesas. Por el contrario, producen menos, usan más químicos, generan nuevos problemas ambientales y de salud, crean más desempleo y marginación, concentran la propiedad de la tierra, contaminan cultivos esenciales de las economías y las culturas, como el maíz, aumentan la dependencia económica y son un atentado a la soberanía.

1. La ingeniería genética se basa en más incertidumbres que conocimientos

Los transgénicos son organismos a los que se les ha insertado material genético, generalmente de otras especies, por métodos que jamás podrían ocurrir en la naturaleza.

Estudios recientes, aparecidos en publicaciones científicas, postulan que los dogmas centrales de la genética, desde la década de 1950, podrían estar fundamentalmente equivocados. Lo grave es que sobre este dogma central ¿equivocado? se están produciendo a gran escala organismos transgénicos que van a parar a nuestros alimentos, medicinas y a la biodiversidad circundante.

La tecnología de la ingeniería genética tiene tantas incertidumbres y efectos colaterales impredecibles, que no podría llamarse ingeniería ni tecnología. Es como construir un puente tirando bloques de una orilla a la otra, esperando que caigan en el lugar correcto. Durante el proceso aparecen todo tipo de efectos inesperados y los dueños de esta obra aseguran que no hay evidencias de que tengan impactos negativos sobre la salud o el medio ambiente, y que los que los cuestionan no son científicos. La realidad es peor, porque los transgénicos no son inertes, sino organismos vivos que se reproducen en el ambiente, fuera de control de los que los han creado.

2. Conllevan riesgos para la salud

Si usted fuera a una tienda y viera un anuncio de galletas que dice “no hay pruebas de que sean malas para la salud”, ¿las compraría? Yo no. Y creo que nadie más. Por supuesto, la industria biotecnológica no está buscando estas pruebas. Científicos independientes, como el Dr. Terje Traavik de Noruega, han encontrado en 2004 resultados alarmantes: alergias en campesinos debido a que inhalaron polen de maíz transgénico.

Pero la verdadera Caja de Pandora, son los efectos impredecibles: ni los que construyen transgénicos saben qué efectos pueden tener en la salud humana y animal, al recombinarse, por ejemplo, con nuestras propias bacterias o ante la posibilidad de que nuestros órganos incorporen parte de estos transgénicos, como ya ha sucedido en pulmones, hígado y riñones de ratas y conejos.

3. Tienen impactos sobre el medio ambiente y los cultivos

No hay casi estudios sobre los impactos en los cultivos y en el medio ambiente. Sin embargo, es claro y tristemente demostrado con la contaminación transgénica del maíz en México, que una vez que los transgénicos sean liberados, contaminarán los demás cultivos, por polen, viento e insectos. Los cultivos insecticidas pueden afectar a otras especies que no son plaga de los cultivos, tal como se comprobó que el polen de maíz Bt afecta a las mariposas Monarca —y en países de gran biodiversidad, los riesgos se multiplican.

En varias de las plantas de maíz contaminadas que se han descubierto en México, se notaron deformaciones.

4. No solucionan el hambre en el mundo: la aumentan

Según los promotores de los transgénicos, deberíamos aceptar todos estos riesgos, porque necesitamos más alimentos para la creciente población mundial. Pero la producción de alimentos no es la causa del hambre en el mundo. Actualmente se producen el equivalente a 3,500 calorías diarias por habitante del planeta: cerca de 2 kilos diarios de alimentos por persona, lo suficiente para hacernos a todos obesos. El hambre en el mundo no es un problema tecnológico. Es un problema de injusticia social y desequilibrio en la distribución de los alimentos y la tierra para sembrarlos. Los transgénicos aumentan estos problemas.

5. Cuestan más, rinden menos, usan más químicos

Desde que Estados Unidos comenzó con los transgénicos en 1996, el uso de agroquímicos aumentó en 23 millones de kilos.

Los cultivos transgénicos también producen menos. El cultivo más extendido, que es la soya tolerante a herbicidas (61% del volumen de transgénicos en el mundo) produce entre de 5 a 10% menos que la soya no transgénica.

Las semillas transgénicas son más caras que las convencionales. Esto hace que en algunos casos, aun cuando provisoriamente haya un pequeño aumento de producción, éste no compensa el gasto extra en semilla. La industria biotecnológica arguye que esto no puede ser verdad (aunque lo sea!), porque entonces los agricultores estadounidenses no usarían estas semillas. Lo cierto es que la mayoría no pueden elegir, va no tienen sus propias semillas, hay falta de opciones en el mercado y tienen fuertes ataduras con las multinacionales semilleras.

6. Son un ataque a la soberanía

Prácticamente todos los cultivos transgénicos en el mundo están en manos de cinco empresas transnacionales. Son Monsanto, Syngenta (Novartis – AstraZeneca), Dupont, Bayer (Aventis) y Dow. Monsanto sola controla más de 90% de las ventas de agrotransgénicos. Las mismas empresas controlan la venta de semillas y son las mayores productoras de agrotóxicos. Lo cual explica por qué más de las tres cuartas partes de los transgénicos que se producen en realidad —no en la propaganda— son tolerantes a herbicidas y aumentan el uso neto de agrotóxicos.

Aceptar la producción de transgénicos significa entregar a los agricultores, de manos atadas, a las pocas transnacionales que dominan el negocio y enajenar la soberanía alimentaria de los países.

7. Privatizan la vida

Todos los transgénicos están patentados, la mayoría en manos de las mismas empresas que los producen. Esto significa un atentado ético, en tanto son patentes sobre seres vivos, y además son una violación flagrante a los llamados “Derechos de los Agricultores” reconocidos en Naciones Unidas como el derecho de todos los agricultores a guardar su semilla para la próxima cosecha. Las patentes impiden esto y obligan a los agricultores a comprar semillas nuevas cada año. Si no lo hacen, se convierten en delincuentes. Las empresas multinacionales de transgénicos tienen iniciados cientos de juicios a campesinos de Norteamérica, por uso indebido de patente”.

8. Lo que viene: semillas suicidas y cultivos tóxicos

La próxima generación de transgénicos incluye cultivos manipulados para producir sustancias no comestibles como plásticos, espermicidas, abortivos, vacunas. En Estados Unidos hay más de 300 experimentos secretos (pero legales) de producción transgénica de sustancias no comestibles en cultivos: fundamentalmente en maíz. Se nombra la producción de vacunas en plantas como si esto fuera algo positivo: ¿pero qué sucedería con estos farmacultivos si se colaran inadvertidamente en la cadena alimentaria? La mayoría de nosotros ha sido vacunado contra algunas enfermedades. ¿Pero se vacunaría usted todos los días? ¿Qué efectos tendría esto? Ya se han producido escapes accidentales de estos cultivos.

En México, la siembra de maíz transgénico está prohibida y sin embargo desde el 2001 se ha encontrado contaminación del maíz campesino en varios estados de la república, al Norte, Centro y Sur del país. ¿Cómo sabremos que no sucederá con estos maíces? ¿Quién lo va a controlar, si las propias autoridades de la Secretaria de Agricultura firmaron en noviembre del 2003 un acuerdo con Estados Unidos y Canadá que les autoriza hasta un cinco por ciento de contaminación transgénica en cada cargamento de maíz importado que entra a México?

Las empresas que producen transgénicos están desarrollando diversos tipos de la tecnología “Terminator”, para hacer semillas “suicidas” y obligar a comprarlas para cada siembra.

9. La coexistencia no es posible ni el control tampoco

Tarde o temprano, los cultivos transgénicos contaminarán todos los demás y llegarán al consumo, sea en los campos o en el proceso poscosecha. Según un informe de febrero de 2004 de la Unión de Científicos Preocupados de Estados Unidos, un mínimo de 50 por ciento de las semillas de maíz y soya de ese país, que no eran transgénicas, están contaminadas. The New York Times (1-3-04) comentó sobre esto:

Contaminar las variedades de cultivos tradicionales es contaminar el reservorio genético de las plantas de las que ha dependido la humanidad en gran parte de su historia. […] El ejemplo más grave es la contaminación del maíz en México. La escala del experimento en el que se ha embarcado a este país —y los efectos potenciales sobre el medio ambiente, la cadena alimenticia y la pureza de las semillas tradicionales— demanda vigilancia en la misma escala.

Para detectar si hay transgénicos, dependemos de que la propia empresa que los produce nos entregue la información, cosa que son renuentes a hacer, y por la que ponen altos costos que cargan a las víctimas de la contaminación. “Casualmente”, luego de que se han sucedido los escándalos de contaminación, se ha hecho cada vez más difícil detectarlos.

10. Ataque al corazón de las culturas

La contaminación del maíz en México, su centro de origen, concentra todos los problemas que describimos hasta aquí, pero además es un ataque violento al corazón mismo de las culturas mexicanas: a su vasta cultura culinaria y los mil usos que se le dan al maíz, a sus economías campesinas, a las bases de la autonomía indígena. Con esta guerra biológica al maíz tradicional, las transnacionales podrían apropiarse y privatizar este tesoro milenario y colectivo de los mesoamericanos, obligando a los creadores del maíz a pagar para seguir usándolo en el futuro.

Las empresas multinacionales productoras y distribuidoras de transgénicos, así como los que favorecen las importaciones de maíz OGT, los que quieren levantar la moratoria que impide sembrar maíz OGT, o aprobar una ley de bioseguridad para legalizarlos, asumen una inmensa deuda histórica que los pueblos de México no van a permitir ni olvidar. Aldo González, zapoteco de Oaxaca, resume:

..somos herederos de una gran riqueza que no se mide en dinero y de la que hoy quieren despojarnos: no es tiempo de pedir limosnas al agresor. Cada uno de los indígenas y campesinos sabemos de la contaminación por transgénicos de nuestros maíces y decimos con orgullo: “Siembro y sembraré las semillas que nuestros abuelos nos heredaron y cuidaré que mis hijos, sus hijos y los hijos de sus hijos las sigan cultivando. E…] No permitiré que maten el maíz, nuestro maíz morirá el día en que muera el sol.

Ribeiro Silvia, La Jornada
17 de Abril 2004, México

Ver: Historia Descubrimiento del ADN