Los Pirineos

Historia de los Francos Formacion, Desarrollo y Caida del Reino

Historia de los Francos Formacion, Desarrollo y Caída del Reino

FORMACIÓN DEL REINO DE LOS FRANCOS: Cuando Clodoveo (481 a.C.) llega al trono, la Galia estaba dividida entre varios pueblos.

Al norte, el territorio que hoy forman Bélgica y la provincia del Rhin, estaba dividido entre cuatro pequeños reyes francos establecidos en Tournai, en Cambrai y en Colonia.

Entre Bélgica y el Sena, el país estaba ocupado por la banda de Siagrio.

Entre el Sena el Loire ya no había ejército. Los pueblos de estas comarcas se llamaban romanos y reconocían ser subditos del emperador, pero ya no sabían exactamente a quién tenían que obedecer.

Toda la comarca al sur del Loire, hasta los Pirineos, y toda la costa del Mediterráneo, hasta los Alpes, habían sido ocupadas por los visigodos.

Los burgundos tenían un reino que se extendía por los valles del Saona y del Ródano hasta el Durance.

mapa del reino franco año 480
Mapa de Europa Medieval Año 480

En veinticinco años, Clodoveo se hizo dueño de todo, excepto del territorio burgundo y de la costa del Mediterráneo. El rey de los ostrogodos de Italia conquistó la Provenza.

El Languedoc siguió siendo de los visigodos; pero fueron a establecer éstos su capital en Toledo, en el centro de España.

Todos los habitantes de los territorios sometidos por Clodoveo vinieron a ser subditos suyos.

La mayoría eran romanos,es decir, hablaban latín. Pero como fueran ya subditos del rey de los francos, se llamaban también francos, como las gentes de Clodoveo.

El país que se había llamado Galia comenzó a llamarse Francia, quiere decir, «país de los francos».

Clodoveo extendió su reino por el lado del país de los romanos hasta los Pirineos, y lo ensanchó por la parte de los pueblos germánicos del Norte.

Reunió todos los reinos habitados por los francos y aprovechó su triunfo sobre los alamanes para aumentar el territorio de los francos.

Los alamanes habían pasado el Rhin, ocupado la Alsacia y avanzado hacia la Lorena. Empezaban a tener un gran reino. Después de la primera guerra en que habían sido vencidos, atacaron de nuevo a Clodoveo.

En la batalla, el rey y la mayor parte de los nobles fueron muertos. Los que quedaban se refugiaron en las montañas de Suiza y en la comarca llamada más tarde Suabia (Wurtemberg).

Todo el resto del territorio que habían conquistado en Alsacia y en la orilla derecha del Rhin fue ocupado por los francos. Este territorio se hallaba entonces casi desierto; pero los francos lo poblaron poco a poco, y en esta forma duplicaron el terreno que poseían.

Después de haber formado este gran reino, Clodoveo ordenó a los obispos, que eran sus subditos, reunirse en Concilio en Orleáns (511 a.C). Acudieron 52 obispos, sobre todo los del centro de la Galia.

mapa de los francos merovingios
Avance de los francos dirigidos por su rey Clodoveo. Conquistaron el territorio entre el Somme y el Loira al duque galorromano Siagrio (487), duplicando la extensión de su reino. En el 493 el ostrogodo Teodorico conquistó Italia y Panonia al hérulo Odoacro.

DESARROLLO Y CRECIMIENTO DEL REINO

Al morir Clodoveo (511 a.C.) dejaba cuatro hijos; el mayor, Thierri, nacido de una esposa pagana que el rey había tenido antes que Clotilde, y los otros tres hijos de Clotilde.

Según costumbre de los germanos, se repartieron su tesoro y su reino. Al mayor le tocó la mayor parte, el territorio ocupado por los francos en Bélgica, y se estableció en Metz, Los otros tres recibieron cada uno su pedazo de territorio al norte del Loire y se establecieron uno en Orleáns, otro en París y el tercero en Soissons.

Se distribuyeron también el país romano al sur del Loire arrebatado a los visigodos, tomando cada uno unas cuantas ciudades.

Pero el reino Seguía siendo posesión común de los merovingios, y cuando uno de estos reyes moría sin dejar heredero, los otros recogían la herencia.

Como en el año 558 a.C. tres de los hijos de Clodoveo habían muerto, lo mismo que sus familias, el último superviviente. Gotario, reunió en sus manos todo el reino.

Los hijos de Clodoveo siguieron haciendo la guerra y acreciendo el reino de los francos. Los tres hijos de Clotilde —los reyes de Orieáns, de París y de Soissons— se pusieron de acuerdo para atacar el reinó de los burgundos.

clodoveo francos
Rey Clodoveo

El nuevo rey de los burgundos, Segismundo, se había hecho católico, pero ello no le salvó. Sus guerreros, no satisfechos, le apresaron y le entregaron o los francos junto con su mujer y su hijo.

Permanecieron prisioneros en Orleáns, juego fueron muertos y arrojados a un pozo. Los tres reyes francos se repartieron su reino (524 a.C).

Su hermano Godomar se defendió y conservó parte del territorio. Pero fue vencido en una segunda guerra, y en lo sucesivo todo el reino de los burgundos formó parte del reino de los francos (532 a.C).

El rey de los francos (Thierri) hizo la guerra a los turingios que habitaban el centro de Alemania hasta las montañas de Bohemia. Los francos se aliaron con los sajones, vecinos y enemigos de los turingios, e invadieron el país. Fue una guerra cruel, acerca de la cual sólo se contaban leyendas.

Los francos profesaban de antiguo rencor a los turingios. Decían que más de un siglo antes, como los turingios hubieran penetrado en el reino de los francos, habían obligado a éstos a que les diesen rehenes y los habían pasado a cuchillo.

Tras lo cual, invadiendo el país de los francos, colgaron a los jóvenes de los árboles por los tendones de las piernas, ataron 200 doncellas al cuello de caballos sin domar y los hicieron salir desbocados por el campo. Tendieron otras muchachas con el cuerpo estirado en el suelo e hicieron pasar por encima carros cargados.

El rey Thierri reunió a sus guerreros, les recordó aquellas matanzas y los llevó contra los turingios. Hubo gran batalla y tantos guerreros turingios muertos, que el río estaba lleno con sus cadáveres. Los francos pasaron por encima de ellos como por un puente.

El rey de los turingios fue muerto. Los francos se llevaron cautiva a su hija Radegunda, que casó con el rey Clotario y fue más tarde Santa.

Después se dividieron el territorio de los turingios con los sajones y ocuparon el país, que se llamó Franconia. Lo que quedaba del pueblo turingio se sometió, comprometiéndose a pagar tributo al rey de los francos.

Quedaban otros dos pueblos germanos todavía independientes: los alamanes en las montañas de Suiza y del Wurtemberg, los bávaros en la llanura del Danubio.

Ambos se reconocieron subditos del rey de los francos, sin dejar de mantener su jefe y sus costumbres. El reino de los francos se extendió entonces por toda la Galia y la mayor parte de Alemania.

COSTUMBRES DE LA ÉPOCA MEROVINGIA

Los reyes francos tenían dos clases de subditos:

1º) Los bárbaros, es decir, los francos, los burgundos y los otros pueblos que habían quedado del otro lado del Rhin: alamanes, bávaros y turingios, que conservaban su lengua, usos y costumbres.

2º) Los otros habitantes de la Galia, que se llamaban romanos y que hablaban latín.

Los romanos habitaban casi solos las ciudades, en las que continuaban agrupados alrededor de sus obispos, porque todos eran católicos.

Estas ciudades, frecuentemente destruidas por las guerras, no eran más que miserables poblados, con calles estrechas, en las que no vivían más que los servidores del obispo y los obreros que trabajaban para las iglesias, población poco numerosa, pobre e ignorante.

El consejero del rey Dagoberto, el célebre San Eloy, fue considerado gran artista porque había sabido hacer un trono de oro.

No obstante, los romanos y sus obispos eran los únicos que conservaban algo de la antigua civilización.

Como los caminos romanos no habían sido destruidos, los obispos se servían de ellos para comunicar unos con otros y reunirse a veces en concilio.

En cambio, los francos seguían siendo guerreros bárbaros. Llevaban el pelo en trenzas y largos bigotes.

Usaban pieles para cubrirse y vivían en el campo. Cada familia habitaba una casa de madera, sin ninguna división interior.

Los ricos habían adoptado la espada larga, la coraza provista de rodajas metálicas, las grebras y el casco; lujo que solamente podían permitirse los grandes propietarios.

Una coraza valía doce sueldos de oro, un casco seis, la espada siete, mientras que una vaca no valía más que un sueldo. Casi todos conservaban, por tanto, las antiguas armas: el arco, la lanza, la francisco y el puñal. No disponían más que de escudo de madera y combatían a pie.

Los reyes y los principales francos establecidos en la Galia habían llegado a ser propietarios de grandes dominios romanos y empezaban a cambiar de género de vida. No les gustaba vivir en las ciudades que eran pequeñas y estrechas.

Preferían hacerlo en el campo y la villa, que era una especie de pueblo.

En un edificio grande, por lo común de madera, llamado palacio y rodeado de un pórtico de columnas, habitaba el dueño.

Al lado estaban los alojamientos de los guerreros, sus compañeros. Más lejos, en casitas pequeñas, se alojaban los esclavos domésticos. Las mujeres, encerradas en un taller, hacían tejidos de hilo, cáñamo y telas de lana y los obreros fabricaban las armas y las alhajas.

Los campesinos eran quienes labraban las tierras y los pastores, guardaban el ganado.

COSTUMBRES DE LOS REYES

Los reyes se habían hecho poderosos y ricos, pero seguían conduciéndose como bárbaros.

Los cuatro hijos de Clotario, hijo de Clotilde, que se habían repartido su reino, pasaron la vida haciéndose la guerra unos a otros.

Chilperico repudió a su primera mujer y estranguló a la segunda, que era hija del rey de los visigodos, para casarse con una camarera de palacio, la famosa Fredegunda.

Tenía pretensiones literarias, Hacía versos latinos, había inventado cuatro letras del alfabeto y mandaba raspar los pergaminos para sustituir las letras antiguas por los caracteres de su invención. Pero seguía siendo bárbaro.

Había tratado, para proporcionarse dinero, de aum entar los impuestos, y había ordenado la formación de nuevos registros. Poco tiempo después sus dos hijos cayeron enfermos y murieron.

Fredegunda creyó que Dios hacía perecer a sus hijos para castigarlos por haber aumentado los impuestos.

Arrojó al fuego los registros de contribucines de las ciudades que le había dado su esposo. «Haz lo que yo —le decía— para que, si perdemos a nuestros hijos, nos libremos al menos de las penas eternas».

Y Chilperico renunció al cobro de los impuestos.
Dos reyes, nietos de Clodoveo, fueron asesinados.

Al tercero, el rey Gontran, un guerrero le dijo: «Sabemos dónde está el hacha bien afilada que ha cortado la cabeza de tus hermanos; pronto hará saltar la tuya».

Gontran, asustado, habló a los fieles reunidos en la iglesia: «Os conjuro —dijo—, hombres y mujeres; no me matéis como habéis matado a mis hermanos».

DESMEMBRACIÓN DEL REINO DE LOS FRANCOS

El reino de los francos, se dividió por primera vez entre los hijos de Clodoveo (511 a.C), y por segunda entre los hijos de Clotario (560 a.C), fue reunido de nuevo en una sola mano por Clotario II (613 a.C.) y poco a poco los subditos de los reyes francos se acostumbraban a no obedecerles.

Los pueblos de Alemania, bávaros, turingios, ala-manes, dejaron de pagar tributo. Cada uno tuvo su jefe (herzog) que se conducía como soberano independiente.

La antigua Galia se desmembró por los repartos entre los hijos del rey. Les grandes propietarios guerreros se habituaron a considerar a cada comarca como un reino distinto, y aunque no hubiera más que un rey, le pedían que enviase a su hijo o a su hermano, para que cada reino fuese independiente. De esta suerte se formaron cuatro reinos.

La Burgundia (antiguo reino de los burgundos) comprendía los valles del Saona y del Ródano.

La comarca situada al norte del Lore se dividió en dos reinos. La región colocada al este de la selva de las Ardenas, habitada por francos que conservaban su lengua, fue la Austrasia (país del Este).

La península, que avanza hacia el noroeste de la Galia había quedado despoblada por las invasiones.

Los celtas, procedentes de la Gran Bretaña, se habían establecido en aquel país, desierto entonces y que desde ese momento se llamó Bretaña.

Allí se hablaba, y se habla todavía, una lengua céltica. Los jefes bretones tomaron el título de reyes.

El país del sur del Loire, habitado por la población romana, de lengua latina, se llamaba Aquitania.

Un pequeño pueblo de guerreros, los vascos, que hablaban la antigua lengua de los iberos, descendió de los Pirineos en el siglo VII, se estableció en la comarca de Tolosa y avanzó poco a poco al norte hasta el Loire.

El jefe, llamado al principio duque de los vascos (o gascones), se hizo llamar duque de Aquitania.

Los visigodos conservaban todavía el territorio comprendido entre el Ródano y los Pirineos (llamado entonces Septimania).

El reino de los francos en la Galia estaba desmembrado entre seis pueblos.

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Los Cárpatos Ubicacion Características y Geografía Cadena Montañas

Cadena de los Cárpato:Ubicación, Características y Geografía

Cárpatos, principal sistema montañoso de Europa central y oriental, con 1.450 km de extensión en forma de gran semicírculo, desde la capital de Eslovaquia, hasta el cañón conocido como la Puerta de Hierro, cerca de Orşova, en Rumania. Los Cárpatos, cuyo ancho oscila entre 32 y 257 km, están divididos en sierras menores, como son los Pequeños Cárpatos, los Cárpatos blancos, los montes Tatra, los Cárpatos orientales y los Alpes de Transilvania.

Los Cárpatos forman parte del macizo de Europa central y describen un inmenso arco alrededor de la llanura húngara. Allí se encuentran ios paisajes más pintorescos y un verdadero paraíso para muchas especies animales. También en el plano militar tuvieron los Cárpatos un papel importante durante las dos guerras mundiales.

Los Cárpatos forman parte del sistema montañoso de Europa central. Son la continuación de los Alpes hacia el este, y se extienden en un inmenso arco que encierra cerca de mil quinientos kilómetros de la llanura húngara desde Bratislava,   aproximadamente, hasta el paso del Danubio en el monte Banat.

Igual que los Alpes, los Cárpatos son una formación joven que puede dividirse en cuatro zonas: Cárpatos occidentales, centrales, orientales y meridionales. Los Cárpatos occidentales son sin duda los más pintorescos, con varios picos que se elevan por encima de los 2.000 m. Podría creerse a primera vista que esta comarca es de difícil acceso, pero no es así, pues las pendientes se prestan cómodamente al trazado de carreteras por las  que puede penetrarse  fácilmente en el corazón del macizo.

Este sector de los Cárpatos está comunicado por muy buenas carreteras en todas direcciones, y todos aquellos que penetran en él gozan de la inolvidable belleza de los verdes valles o de los pastos de altura en los que la roca desnuda aflora acá y acullá.

Los Cárpatos occidentales deben la diversidad de su paisaje a su estructura geológica relativamente complicada.

Este sector de los Cárpatos es también, indudablemente, el más rico en minerales. De los flancos de la montaña se extraen oro, plata, bauxita y muchos otros metales.

vista de los carpatos

Cárpatos: Este sistema montañoso europeo se extiende desde Bratislava, la capital de Eslovaquia, hasta el cañón conocido como la Puerta de Hierro, cerca de Orşova, en Rumania.

La explotación de tales minerales tiene una historia muy movida. Ya en tiempo de los romanos sacaban oro de allí. También se encuentran vestigios de esa riqueza en los trajes tradicionales. Pensemos en todos los adornos que atestiguan la riqueza del país.

Los Cárpatos occidentales se extienden hasta el valle del Hernad-Topla. Desde allí se llega a los Cárpatos centrales, que terminan a su vez en las fuentes del Theib. A veces se da a esta parte el sobrenombre de «Cárpatos boscosos». Allí vive una fauna que ya no se encuentra en otros lugares: osos pardos y zorras, así como algún lobo y algún que otro lince.

Completamente al este y parcialmente en territorio soviético se extienden los Cárpatos orientales. Es la mayor cordillera de montañas volcánicas de Europa. Inmensas regiones han sido constituidas por lavas y muchas de las cimas son antiguos volcanes.

Esta comarca es también rica en minerales, lo que explica el gran desarrollo de la artesanía en la mayoría de los pueblos y el auge de la industria en las ciudades. La abundancia de mineral de hierro dio vida, en la comarca, a unos prósperos altos hornos. Los Cárpatos orientales gozan de fama, además, por sus estaciones termales.

En los Cárpatos orientales se encuentran, al lado de los macizos volcánicos, macizos cristalinos. Uno se apercibe inmediatamente de ello en los bosques densos que fueron siempre la base de una intensa actividad. Los habitantes de esa región gozan de justa fama en la tarea de derribar árboles. Son madereros natos, muy duchos, además, en el trabajo de la madera.

Finalmente, los Cárpatos meridionales se extienden por entero en Rumania. Gozan de justa fama por sus cumbres redondeadas y por sus hermosos pastos de altura, en los que pace un ganado grande y gordo. El macizo de Bucegi, que forma la extremidad sur de los Cárpatos rumanos, es muy boscoso. Hayas y abetos brotan allí en gran profusión.

También se encuentran en aquellos parajes toda clase de plantas y de flores típicas de las regiones montañosas al lado de ciertas especies que sólo crecen en los Cárpatos. Allí viven también roedores y otros mamíferos como los ciervos, los lobos, los osos y los gatos monteses.

Los Cárpatos no despiertan interés solamente desde el punto de vista físico, sino que representaron también, en distintas ocasiones, un papel estratégico importante. Hicieron las veces de barrera, aunque fuesen una barrera menos efectiva que otros sistemas montañosos.

Si se examina un mapa en relieve se ve inmediatamente que los Cárpatos se alzan como una muralla, como una protección contra un ataque lanzado desde la planicie de Podolia y desde las estepas de Ucrania situadas más al este.

Teniendo en cuenta que los Cárpatos se extienden en la zona fronteriza entre Rusia y los Estados de Europa central, resulta comprensible también que estuvieran comprendidos en la zona de operaciones militares durante las dos guerras mundiales, aunque fue en la primera de ellas cuando desempeñaron un papel importante. Desde el principio los rusos proyectaron invadir Hungría por los pasos carpáticos.

Ya en 1914, desde los primeros meses de la guerra, habían conseguido hacerse con algunos de estos pasos. Pero poco después se veían obligados a abandonar las posiciones conquistadas. Sin embargo, siguieron adelante con sus planes y el 4 de junio de 1916, bajo el mando de Brusilov, desencadenaron una segunda gran ofensiva mediante la cual amenazaron de nuevo los Cárpatos.

Esta vez la amenaza entrañaba más peligro, puesto que junto con los rusos entraron en liza los rumanos. El objetivo de éstos era la conquista de Transilvania, que formaba entonces parte de Hungría. Pero, desde el punto de vista etnográfico, la Transilvania’. era parcialmente alemana y parcialmente rumana.

Sin embargo, cuando ya los ejércitos ruso y rumano iban a cosechar algunos éxitos, la propia Rusia empezó a flaquear y a titubear a causa de dificultades de orden interno. Los rumanos, que habían entrado en Transilvania por las estribaciones de los Cárpatos meridionales, fueron rechazados. El 6 de diciembre de 1916 su propia capital, Bucarest, caía en manos de las potencias centrales.

Después de la guerra, el Tratado del Trianón (1920) atribuyó Transilvania a Rumania, situación confirmada después de la segunda guerra mundial, por el Tratado de París (1947). Transilvania, que los rumanos llaman el Ardeal, constituye en la actualidad el noroeste de Rumania y forma parte, pues, de los Cárpatos meridionales.

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Los Dolomitas Montañas al Norte de Italia Características

Los Dolomitas Montañas al Norte de Italia

Los Dolomitas, situados en el norte de Italia, ejercen gran atracción sobre los turistas. Es una subdivisión de los Alpes orientales y está situada en los Alpes Tiroleses del sur, al este del río Adigio. Varios de sus picos están formados por rocas dolomitas que destacan por sus inusuales colores.

Los Alpes dolomíticos alcanzan su mayor elevación en el monte Marmolada, a 3.342 m de altitud, y otros dieciocho picos llegan a los 3.050 m. Podemos encontrar glaciares en la cordillera. Muchos de estos elevados picos fueron escalados por primera vez a finales del siglo XIX por alpinistas británicos.

La región es fácilmente accesible por el puerto del Breñero. La región, es decir, el Tirol del sur o Alto Adigio, presenta sin embargo espinosos problemas al Gobierno de Italia. La mayoría de la población es efectivamente de lengua alemana y tendencia pro austríaca y pide ser anexionada a Austria. No hay ni que decir que Italia rehusa esta solución.

En el norte de Italia, entre el curso superior del Piave, al este, y el del Adigio, al oeste, se halla una de las partes más notables de los Alpes calcáreos meridionales: los Dolomitas. Éstos, pues, forman parte de los Alpes, pero tienen un carácter muy particular. Se ha dicho de los Dolomitas que son las montañas más verticales del mundo, aunque esta afirmación debe aceptarse con las naturales reservas.

Esto no impide que los picos desnudos aparezcan entretallados y dominen los pastos de altura y los bosques. Esas cumbres sobrepasan a menudo los tres mil metros. Las masas calcáreas que componen esas montañas están hechas de caliza hidráulica o dolomía, nombre que deriva del de Déodat de Gratet de Dolomieu, geólogo francés que realizó estudios sobre el macizo en el siglo XVIII.

dolomitas en italia

Las escarpadas paredes rocosas de los Dolomitas y sus famosas Tres Cimas (Tre Cime) se alzan para formar un majestuoso paisaje de casi 3.000 metros de altitud.

Aunque muy accidentada, la región, que ofrece a la contemplación fantásticos paisajes, es de acceso relativamente fácil al turista. Esto gracias a la gran carretera de los Dolomitas que parte de Cortina d’Ampezzo, al este, y corre hacia el oeste pasando por el puerto de Falzarego (2.117 m), Buchenstein, el puerto de Pordoi y el valle de Egga, hacia Bolzano (en alemán Bozen). El paisaje es extremadamente variado. Hay zonas de clima mediterráneo como Benaco y también estación de deportes de invierno muy visitadas.

Numerosos lagos añaden su encanto a los atractivos del país y los valles están unidos unos a otros por excelentes carreteras que atraviesan los puertos. En el norte se halla la frontera austro-italiana del puerto del Breñero, por donde circulan tanto el tráfico automovilístico como el ferroviario.

Los Dolomitas son así accesibles a los viajeros que vienen del norte, que también pueden pasar por el puerto de Resia y bajar hasta Merano y Bolzano.

Ya en la época romana el puerto del Breñero era muy frecuentado; era la ruta de la sal que procedía de regiones situadas al norte de la actual Austria. También se descubrieron importantes vestigios de la época romana en Vipiteno, a poca distancia del Breñero.

Sin embargo, no son estos lugares históricos los que proporcionan su encanto a esa parte de Italia, sino, principalmente, las bellezas de la naturaleza y la atmósfera típica de las poblaciones, de los pueblos y de sus habitantes.

Estos últimos visten a menudo, todavía, sus trajes regionales que difieren de un valle a otro. Son hábiles tallistas tanto los hombres como las mujeres. La madera más utilizada es la del Pinus cembra, que abunda en aquellos parajes. Son también muy típicas las charangas y fiestas folklóricas.

Es preciso recalcar que los hahitantes de los Dolomitas siguen muy apegados a sus tradiciones. Y, sin embargo, se trata de una región fronteriza no sólo entre dos Estados, sino entre dos comunidades de diferente idioma.

En efecto, hay tres grupos lingüísticos en la zona: los que hablan en alemán, que son la mayoría, los italianos y algunos miles de latinos o retorromanos. Estos últimos, aunque hablan un dialecto de raíz latina, son más afines a los habitantes de habla alemana que a los de habla italiana.

En efecto, la belleza del paisaje y la aparente alegría de vivir que demuestra la población en ocasión de un contacto superficial no impiden que debajo de estas apariencias se esconda un drama: la cuestión del Alto Adigio. Esta cuestión levanta en Italia una polvareda de discusiones apasionadas,  y mucho más en Austria.

El antiguo condado del Tirol, situado en buena parte en la región, fue dividido, después de la primera guerra mundial, entre Austria e Italia.

Como el condado estaba en un principio unido a Austria, los austríacos quieren que el Tirol del sur quede de nuevo unido a su país y apoyan sus reivindicaciones sobre consideraciones nacionalistas. Y los italianos, que lo tienen en sus manos, no quieren saber, como es natural, nada de ello, pues el elemento alemán es considerado por ellos como una especie de infiltración en una región latina.

Hay todavía otros elementos que hacen que el problema sea más arduo. Tal como está fijada actualmente, la frontera pasa aproximadamente por el puerto del Breñero, uno de los principales puntos de paso entre el norte y el sur de los Alpes.

Si se anexionara el Tirol del sur a Austria y a causa de ello había que hacer retroceder esta frontera más hacia el sur, el puerto del Breñero caería enteramente en territorio austríaco. Tal situación ofrecería a Italia inconvenientes no sólo de orden económico, sino también de orden estratégico.

Por otra parte, esa región, cuya población es en su mayoría de lengua alemana, se la ofrecieron a Italia los aliados como premio a su participación en la primera guerra mundial contra las potencias centrales (Alemania y Austria). El Tirol del sur fue otorgado de esta forma a Italia.

El Gobierno de Roma practicó en él una política de fuerte italianización, principalmente durante el régimen fascista. Toda la región hasta el Breñero quedó sometida a esta política y el alemán fue, dentro de lo posible, desterrado, especialmente en los servicios públicos.

Se favoreció la industrialización tanto como fue posible a fin de atraer, especialmente en la región de Bolzano, un máximo de italianos procedentes de provincias más meridionales. A despecho de estas medidas, la gran mayoría de la población siguió siendo de lengua alemana y pro austríaca.

Hitler, en ocasión del Anschluss, en 1939, respetó la frontera del Breñero para poder seguir contando con el apoyo de Mussolini. Después de la segunda guerra mundial tampoco se halló solu ción a la cuestión del Alto Adigio.

Sin embargo, se decidió que el Tirol del sur se convertiría en un territorio autónomo en el seno del Estado italiano.

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