Los Viajes de Colón

Biografia de Martin Alonso Pinzon Explorador Español

Biografia de Martin Alonso Pinzon-Explorador Español

La empresa del descubrimiento de América— pese a la nacionalidad de Cristóbal Colón — fue una empresa castellana. El genovés halló en España un clima histórico propicio a las misiones ecuménicas y una preparación marítima esencial para las grandes aventuras oceánicas.

Alonso Pinzon Martin
Martín Alonso Pinzón ​ fue un navegante y explorador español, codescubridor de América. Navegó junto con Cristóbal Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo, en 1492, como capitán de La Pinta. Martín Alonso nació en Palos de la Frontera, en el seno de una familia acomodada de marineros. Wikipedia
Fecha de nacimiento: 1441, Palos de la Frontera, España
Fallecimiento: 31 de marzo de 1493, Monasterio de La Rábida, La Rábida, España
Hermanos: Vicente Yáñez Pinzón, Francisco Martín Pinzón
Hijos: Arias Pérez Pinzón, Juan Pinzón, Catalina Pinzón, Mayor Pinzón, Leonor Pinzón
Padres: Mayor Vicente, Martín Pinzón

Sin referirnos a los lauros ganados por los catalanes en el Mediterráneo y en el Atlántico, las fachadas atlánticas de Castilla habían proporcionado desde el siglo XIV excelentes buques y atrevidos navegantes.

La marina cantábrica imperaba en los mares del Norte, mientras en los estuarios de la costa andaluza hervía el espíritu de descubrimiento, en contacto con los marinos mediterráneos y en noble emulación con los portugueses.

En esta zona hispánica nacieron los grandes auxiliares de Colón en el primer viaje trasatlántico, entre los cuales Martín Alonso Pinzón, figura destacada en el descubrimiento de América, tanto por la colaboración que prestó al almirante como por sus propios proyectos personales.

Miembro de una vieja estirpe de marinos de Palos de Moguer, en Huelva, donde nació hacia 1440, Martín Alonso dedicóse desde su juventud, con sus hermanos menores Francisco Martín y Vicente Yáñez, al tráfico y comercio marítimo.

Navegó por el Atlántico y el Mediterráneo, adquiriendo suma práctica en el arte de marear y reuniendo una fortuna no despreciable. Interesado por los descubrimientos lusos y por la fama de la existencia de islas y tierras más allá del Océano, Martín Alonso aprovechó un viaje a Italia para consultar una carta geográfica que se hallaba en la librería de Inocencio VIII en Roma.

Se ha aducido que este mapa fué el elemento esencial del descubrimiento de 1492. Aunque esta aseveración sea exagerada, puede afirmarse que Colón contaba con medios similares, y que, en todo caso, influyó grandemente en el apoyo que los Pinzones prestaron al descubridor para aprestar la armada de 1492.

Puesto en relación Martín Alonso con Cristóbal Colón por el padre Pérez, del convento de la Rábida, en un momento de desaliento para el genovés, celebraron varias conferencias a mediados de 1492.

No se sabe con certeza cuáles fueron las conclusiones a que llegaron, pero sí es cierto que Martín Alonso secundó los proyectos de Colón, no sólo ofreciéndole su auxilio material, sino el enorme crédito de que gozaba entre los marinos de Palos de Moguer.

En este momento, parece indudable que la acción ejercida por Martín Alonso fué decisiva para la organización de la empresa. Gracias a él, Colón pudo obtener un tercer buque, y substituir por otros mejores los dos primeros que había fletado.

Emprendida la navegación el 3 de agosto de 1492, Martín Alonso prestó relevantes servicios al almirante. El capitán de la Pinta, además de su pericia náutica, revelada en la reparación del timón de su carabela, contribuyó en dos momentos solemnes al feliz término de la empresa.

El primero, cuando se produjo el malestar de la marinería en la Santa María, que calmó con palabras de una energía sin igual; el segundo, cuando el 7 de octubre, no avistando tierra, aconsejó al almirante el cambio de rumbo hacia el suroeste., medida que debía llevar la flota colombina hacia las Lucayas y Guanáhaní.

En consecuencia, no son ciertas las reticencias de Colón sobre la intervención de Martín Alonso en el descontento de la tripulación de la Santa María, ni las imputaciones de desobediencia con que le calumnió desde las páginas de su Diario.

Estas imputaciones se ponen de manifiesto a raíz de la separación de la Pinta de las dos restantes carabelas el ai de noviembre de 1492. Colón atribuyó a Martín Alonso las peores intenciones, cuando en realidad el marino de Palos se le volvió a juntar el 6 de enero siguiente en la costa septentrional de la Española.

No parece que entre los dos personajes existiera mucha concordia, posiblemente debido al carácter en extremo receloso del almirante.

En el viaje de regreso, un temporal separó la Pinta de la Niña (14 de febrero), de modo que siguieron rumbos distintos. La Pinta navegó con sumas dificultades hasta el 4 de marzo, fecha en que avistó las costas de España y pudo refugiarse en el puerto de Bayona, de Galicia. En la misma fecha, Colón llegaba a Lisboa.

Desde Bayona, Martín Alonso dirigió un correo a las Reyes Católicos; pero éstos no quisieron recibirle sin ir acompañado por el almirante. Entonces puso proa a Palos, donde entró el 15 de marzo, el mismo día en que también Colón recalaba en este puerto.

Pero mientras el almirante se preparaba a gozar de la fama histórica, Martín Alonso, aquejado de grave enfermedad, era retenido en su lecho de muerte en Palos de Moguer. Murió a los pocos días, probablemente el 31 del mismo mes, sin que pudiera defender ante los Reyes Católicos y ante la Historia la parte esencial que tuvo en el descubrimiento del Nuevo Mundo.

fuente

Sebastian El Cano Elcano Historia Primera Vuelta al Mundo Magallanes

Sebastián El Cano Elcano Historia Primera Vuelta al Mundo

Recibimiento que se hizo a del Cano en la Corte.
Mercedes que se le concedieron

Juan Sebastián Elcano, también escrito Juan Sebastián del Cano o Juan Sebastián de El Cano (Guetaria, Guipúzcoa, España, 1476 – Océano Pacífico, 4 de agosto de 1526), fue un marino español que participó en la primera vuelta al mundo, quedando al frente de la expedición tras la muerte de Fernando de Magallanes.

Historia Primera Vuelta al Mundo

«Desde San Lúcar tenia escrito El Cano al Emperador participándole su llegada. El Monarca desde Valladolid, donde residía la Corte, le contestó a Sevilla, mandándole que fuese a darle cuenta de su viage, acompañado de dos de sus camaradas los que a él le pareciesen mas cuerdos y de mejor explicación.

Estaban en situación tan desastrada, que el mismo Emperador tuvo que dar orden a los oficiales de la Casa de Contratación, para que a todos tres los vistieran y auxiliaran.

Llegado Juan Sebastian a Valladolid, se presentó al Emperador con algunos indios que habían quedado vivos; con los regalos de los reyes de Molucas, y con las muestras de la especería.

El Monarca lo recibió muy bien, congratulándole con donaire por ser el primer hombre que hubiese rodeado nuestro globo por el Océano, como el Sol por su eclíptica, é hizo merced, á él y a sus compañeros, de la cuarta parte de la veintena que a Su Magestad pertenecía de todo lo que traian en sus cajas, incluyendo en la merced a los prisioneros hechos en Cabo Verde, los cuales ya habían sido remitidos a Lisboa en una nave llegada de Calicut, y fueron reclamados vivamente por el Emperador al rey de Portugal.

Concedió además a El Cano privilegio de introducción, y un escudo de armas, en cuya primera mitad, en lo alto, pusiese un castillo dorado en campo rojo, y en la otra mitad un campo dorado, sembrado de especería con dos palos de canela, tres nueces moscadas en aspa y dos clavos de especia, encima un yelmo cerrado y por cimera un globo con esta inscripción: Prirnus circunzdediste me. ¡Magnífico emblema, y sorprendente siglo aquel, en que la historia contemporánea, podía ofrecer tales imágenes para alentar el espíritu caballeresco y emprendedor!

En Valladolid, sin embargo, no todo fue placemes y satisfacciones para El Cano.

La tripulación de la nao San Antonio, que sublevada por el piloto Esteban Gómez contra su Capitán Álvaro de Mezquita, había dado la vuelta a España antes de atravesar el Estrecho, para cohonestar su desobediencia y rebelión, acriminó a Magallanes por las ejecuciones hechas, y dio muchas quejas de lo mal dirigida que iba la expedición.

Esteban Gómez entregó a los oficiales de la Casa de contratación a Alvaro de Mezquita, que lo traía aherrojado, y cuyos bienes fueron embargados, mientras se le formaba proceso.

Declararon cincuenta y cinco personas que venían en la nave; como no todas eran enemigas de Mezquita, ni habían aprobado lo hecho, las declaraciones fueron confusas y contradictorias.

Lo único que se sacó en limpio fue, que la conducta de Esteban Gómez no era del todo laudable, y a él y a cinco de sus principales compañeros se les metió también en la cárcel, mandándose depositar la nave y sus efectos.

Pronto salió de la prisión Esteban Gómez y obtuvo el mando de una Escuadra contra los corsarios que infestaban las Indias, mientras el infeliz Mezquita, víctima de la insubordinación de Gómez seguía preso como un malhechor y desposeído de sus bienes.

Cuando llegó la nao Victoria quiso el Emperador que se hiciese una información sobre la conducta de Magallanes y de los sucesos de su expedición, acerca de todo lo cual los tripulantes de la San Antonio habían hecho formar ideas muy oscuras.

En Valladolid, pues, fue requerido El Cano con sus dos compañeros Francisco de Albo, piloto de la Victoria y Fernando de Bustamante, su barbero ó cirujano.

La declaración de El Cano fue dura, culpando a Magallanes de falta de consideración hacia sus compañeros; de ene miga hacia los castellanos; de irreverencia hacia las órdenes del Rey; de dilapidación de su hacienda, interpretando como una de las causas del rigor que empleó contra los Capitanes que justició en el puerto de San Julián, el deseo de entregar el mando de las naves a los portugueses, sus parientes y amigos, como se vió en los cargos que dio a Álvaro de Mezquita y a Duarte de Barbosa.

Todas las respuestas con que satisfizo a las preguntas que se le hicieron, demuestran la ruda franqueza de un marino.

Debieran parecer poco generosas, tratándose de un hombre ilustre que fue su Caudillo, y que acabó sus días con una muerte gloriosa en la empresa; sino pudiera reconocerse en ellas el deseo de volver por la reputación de los que fueron justiciados, librando sus nombres de la nota de traidores, que se les impuso.

Nada encubrió de la parte que había tomado en aquel momento, en que de orden de Quesada se encargó del mando de la nave San Antonio y asestó sus cañones.

Que el Emperador quedó satisfecho de la declaración de El Cano, á pesar de esta confesión, lo indica el que poco después (el 23 enero de 1532) le hizo merced de una pensión vitalicia de quinientos ducados al año, asentados en la Casa de Contratación, de la especería establecida por aquel tiempo en la Coruña; y si bien no pudo cobrarla por el mal estado del Real Tesoro, su concesión es un testimonio de la benevolencia del Monarca hacia él.»

Fuente: Es parte del cap. IX de la Historia de del Cano, por Navarrete (E.) — Páginas 107 a 114 

Autoridades del virreinato del Rio de la Plata Creacion Virreinato

Autoridades del Virreinato del Río de la Plata

DESCUBRIMIENTO, CONQUISTA Y COLONIZACIÓN.
VIRREINATO DEL Río DE LA PLATA

EL rey Carlos III, por Real Cédula del 1 de agosto de 1776, creó el virreinato del Río de la Plata con carácter provisional, y definitivamente el 27 de octubre de 1777.

CREACIÓN DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

CAUSAS DE
LA CREACIÓN

 INTERNAS

1Crecimiento de la población. — La gran importancia de estas regiones se reflejó en el aumento de la población: llegó a 600.000 habitantes para todo el virreinato.
2Comercio e industrias. — La ganadería y la agricultura, con su desarrollo extraordinario, produjeron un gran comercio legal y de contrabando
3Problemas administrativos y judiciales. — La distancia enorme a que se encontraban las autoridades civiles y judiciales hacía necesaria la creación de un organismo autónomo.

EXTERNAS

Incursiones de los ingleses y franceses en la Patagonia.
Pretensiones portuguesas sobre el Río de la Plata.


Río de la Plata ocupaba los territorios de la República Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, los estados brasileños de Río Grande y Santa Catalina y la parte de Chile comprendida entre los paralelos 21° y 26°.

 En el año 1782 se dividió el vastísimo territorio del virreinato en ocho intendencias o gobernaciones y cuatro provincias subordinadas.

Intendencias: La Paz, Cochabamba, Chuquísaca, Potosí, Paraguay, Salta del Tucumán, Córdoba del Tucumán y Buenos Aires. Provincias subordinadas: Moxos, Chiquitos, Misiones y la Banda Oriental.

LAS AUTORIDADES DE LA ÉPOCA HISPÁNICA
Las autoridades que en la época hispánica gobernaban América residían unas en la península y otras en el nuevo continente.

Autoridades residentes en la península. — Eran las que tenían su residencia en España: el Rey, el Consejo de Indias y la Casa de Contratación.

El Rey. — Era la autoridad máxima y suprema. Su voluntad era irrevocable. Designaba los virreyes y capitanes generales.

Consejo de Indias. — Dictaba las leyes de Indias. Era la autoridad suprema después del rey en todos los asuntos derivados del gobierno de América. Proponía al rey las personas que ocuparían los cargo*1. Fue el más alto tribunal de justicia y sólo se podía apelar a él en casos de suma importancia, es decir, en aquellos en que el monto del valor en litigio fuera mayor de 6.000 pesos fuertes.

Casa de Contratación. — Entendía todo lo referente al comercio con las colonias, siendo un tribunal mercantil. Fijaba la naturaleza de los productos de importación y exportación y regulaba los precios.

Autoridades residentes en América. — Virreyes y capitanes generales. Eran las autoridades superiores designadas directamente por el rey para que lo representasen en sus respectivas jurisdicciones. Tenían a su cargo el poder ejecutivo, el mando supremo militar, la facultad de nombrar los gobernadores y ejercer el vicepatronato (designar los titulares en algunos cargos eclesiásticos y presidir las audiencias). Estaban sujetos al término de su mandato al «juicio de residencia», que consistía en investigar los actos del gobernante, siendo el Consejo de Indias el encargado de determinar el fallo. También estaban sujetos a este juicio los gobernadores.

Audiencias. — Fueron los más altos tribunales de justicia. Sus fallos eran inapelables y sólo se podía recurrir al Consejo de Indias en las casos extremos. Tenían funciones ejecutivas, pues sustituían al virrey en caso de ausencia o muerte. Sus componentes, llamados «oidores», eran designados por él rey y se les hacía juicio de residencia.

Consulados. — Eran tribunales mercantiles y a la vez juntas encargadas de fomentar la industria y el comercio. Sus miembros fueron elegidos por el rey y más tarde por elección de los comerciantes de América.

Cabildos. — Eran autoridades municipales encargadas de los asuntos edilicios y administrativos, de la higiene, abastecimiento, policía, educación, servicios públicos, etc., de la ciudad. Tenían dos funciones extraordinarias: la de asumir el gobierno al producirse la acefalía de los cargos de virrey, capitán general o gobernador, y la de liberar los asuntos de suma importancia, al declararse «cabildo abierto».

En estos casos concurrían a las sesiones los miembros ordinarios y los vecinos más caracterizados. Los miembros del cabildo (regidores o cabildantes) eran elegidos popularmente la primera vez, luego designados por el cabildante saliente, y también por compra del cargo en pública subasta.

Hernando Arias de Saavedra Gobernador de Santa Fe Gobernadores

Hernando Arias de Saavedra Gobernador de Santa Fe

DESCUBRIMIENTO, CONQUISTA Y COLONIZACIÓN.
LOS GOBERNADORES
Hernandarias. — Al abandonar el gobierno el último Adelantado Juan Torres de Vera y Aragón en 1590, los pobladores de Buenos Aires y la Asunción eligieron sus mandatarios interinos, recayendo el cargo en Hernando de Mendoza y en Hernando Arias de Saavedra, respectivamente.

Comienza entonces un nuevo período de la historia de nuestro país: la colonización propiamente dicha. La ocupación española deja de ser una empresa de particulares para ser una dependencia directa del Estado que designó a los gobernadores.

Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias por contracción), «el primer patriota gobernante», era criollo nacido en la Asunción en 1561. Su actuación fue brillante siempre. Desempeñó el cargo de teniente de gobernador en Corrientes, la Asunción y Santa Fe, para luego ser nombrado gobernador por elección popular y más tarde por el rey. Durante sus mandatos le preocupó la situación de los indios encomenderos; fundó escuelas, comprendió la necesidad de la enseñanza manual de los hijos de los conquistadores, impulsó el trabajo realizando una extraordinaria obra de colonización, fomentó el comercio con el Brasil y bajo su protección se establecieron las misiones jesuíticas, el primer molino de trigo y la primera fábrica de tejas. Exploró el sur en busca de la «Ciudad de los Césares», llegando hasta el río Colorado.

La gran extensión del territorio, la importancia extraordinaria del repoblado puerto de Buenos Aires y los peligros existentes (esta ciudad amenazada por los piratas y la Asunción por los mamelucos —criollos de San Pablo que asolaban al Paraguay—-), fueron las razones en que Hernandarias fundó un petitorio al rey Felipe III para dividir la Provincia del Río de la Plata en dos gobernaciones, Por Real Cédula del 16 de diciembre de 1617 se dispuso la creación de dos gobernaciones: la del Río de la Plata y la del Paraguay.
Hernandarias gobernó hasta 1618 y vivió sus últimos años en Santa Fe, considerado como uno de los padres de la patria. Murió en 1634.

Gobiernos
Teniente de gobernador en Corrientes (1588). Gobernador interino elegido popularmente (Asunción, 1590-93), Teniente de gobernador en Santa Fe (1593-95) de Teniente de gobernador en la Asunción (1595-97). Hernandarias Primer gobierno (elegido popularmente, Asunción 1597-99), Segundo gobierno (designado por el rey, 1602-1609). Tercer gobierno (designado por el rey, 1615-1613).

LAS GOBERNACIONES
LAS sucesivas fundaciones de ciudades en el interior del país y la influencia de las corrientes colonizadora del norte y del oeste, y finalmente la Real Cédula de 1617, dieron por resultado la división de nuestro territorio en tres gobernaciones: Tucumán y Río de la Plata, dependientes del Virreinato del Perú, y Cuyo, dependiente de Chile.

La división política actual, que se advierte en el mapa, permite establecer las provincias y territorios que formaban las antiguas gobernaciones.

Durante la época de los gobernadores, que se extiende desde 1618 hasta 1776, las gobernaciones del territorio argentino fueron en continuo progreso, La del Rí0 de la Plata, colonizada por la gente del pueblo español, es decir, trabajadora, sin el aliciente de la obtención de grandes riquezas en metales preciosos, se distinguió por sus características especiales del resto de América. En ésta, como en las otras gobernaciones, sólo se llegaba a la riqueza por el trabajo en la agricultura o en la ganadería, especialmente en esta última actividad, y por el desarrollo extraordinario de los ganados en las llanuras rioplatenses.

Fue así como nació el Comercio y también el contrabando, realizado por los portugueses establecidos en las márgenes orientales del río. La ciudad de Buenos Aires,’ que había progresado mucho, sustituyó a la Asunción como centro colonizador de estas regiones.

Los gobernadores más importantes fueron:
Diego de Góngora (1618-1622). — Fue el primer gobernador después de la división del territorio. Sometió a los indios charrúas.

José Martínez de Salazár (1660-1662). — Durante su gobierno se fundó el tribunal de la Audiencia, establecido en 1661, por orden del rey Felipe IV.

Bruno Mauricio de Zavala (1717-1734). — Fundó la ciudad de San Felipe de Montevideo, desalojando a los portugueses de esa región.

Pedro de Cevallos (1756-1766). — Se apoderó de la Colonia del Sacramento en el Uruguay, continuando la guerra contra los portugueses.

Francisco de Paula Bucarelli (1766-1770). — Tuvo a su cargo la expulsión de los jesuitas, decretada por Carlos III.

Juan José de Vértiz y Salcedo (1770-1776). — Este dinámico gobernante nacido en México impulsó el adelanto edilicio de Buenos Aires; fundó la Casa de las Comedias, (primer teatro), creó el primer servicio de alumbrado público, de velas de sebo, y contribuyó a la conquista de los dominios indígenas con la construcción de fortines, que serían la base de importantes ciudades, como Mercedes, Chascomús, etc.

Colonizacion del Rio de la Plata

Colonización del Río de la Plata Pedro de Mendoza y Juan de Garay

CONQUISTA DEL INTERIOR DEL PAÍS
Simultáneamente con la conquista de la región del Plata, a la que se llamó «corriente colonizadora del este*’, se realizó la del interior del país. La ocupación del territorio se hizo desde Chile y Perú, según dos corrientes colonizadoras: una del norte y otra del oeste.

Corriente del este
Buenos Aires

En 1536 por Pedro de Mendoza.
En 1580 por Juan de Garay.
Santa Fe  En 1573 por Juan de Garay.
Corrientes En 1588 por Juan Torres de Vera y Aragón.

Corriente del Norte:
Tucumán En 1565 por Diego de Villarroel.
Córdoba En 1573 por Gerónimo Luis de Cabrera.
Salta En 1582 por Hernando de Lerma.
La Rioja En 1591 por Juan Ramírez de Velasco.
Jujuy En 1593 por Francisco de. Argañaraz.
Catamarca En 1683 por F. Mendoza Mate de Luna.

Corriente del Oeste:
Santiago del Estero En 1553 por Francisco de Aguirre.
Mendoza En 1561 por Pedro del Castillo.
San Juan En 1562  por Juan Jufré.
San Luis En 1594  por Luis Jufré de Loayza.

LA CONQUISTA ESPIRITUAL

Con el conquistador laico, y a veces precediéndolo, llegaron al territorio americano diversas órdenes religiosas, destacándose los dominicos, franciscanos, mercedarios y jesuitas.

Ellos fueron los que interpretaron el verdadero sentido de las leyes de ocupación, considerando al indígena como un ser humano, digno de todo respeto, pero que tenía necesidad de ser educado.

Sacerdotes abnegados como San Francisco Solano y Fray Luis de Bolaños, ambos franciscanos, dieron su vida desempeñando esta obra evangelizadora; pero entre todas las órdenes que actuaron se distingue la Compañía de Jesús.

Las misiones jesuíticas ocuparon las partes sur y norte del Paraguay, el este de Corrientes, la gobernación de Misiones y parte de los territorios brasileños de Río Grande y Santa Catalina.

En las misiones jesuíticas sólo habitaron indios dirigidos por un Padre Rector y varios sacerdotes doctrineros. El Cabildo estaba formado por indios y cada pueblo tenía su iglesia, un convento y un colegio agrupados alrededor de la plaza y rodeados por las viviendas de los naturales.

El trabajo era obligatorio, y el producto se destinaba para la comunidad, comerciándose el resto. Los indios se dirigían a realizar las faenas de la agricultura al son de sus instrumentos y llevando la imagen de un santo. Regresaban en la misma forma. Así el trabajo era más llevadero. También aprendieron algunos oficios, como el de herrero, zapatero, etc.

Las mujeres hilaban y tejían el algodón, pero su tarea habitual era la crianza de sus hijos. La educación de los indios fue el principal cuidado de los jesuitas; les enseñaban la doctrina cristiana, a leer y escribir (para lo que editaron libros en rudimentarias imprentas), pero todo en guaraní, idioma autóctono de esas regiones que los jesuitas aprendieron para hacerse entender en la propia lengua de los naturales. También comprendieron el valor de la educación estética y les enseñaron la música, la escultura y la pintura.

LOS GOBERNADORES

Hernandarias. — Al abandonar el gobierno el último Adelantado Juan Torres de Vera y Aragón en 1590, los pobladores de Buenos Aires y la Asunción eligieron sus mandatarios interinos, recayendo el cargo en Hernando de Mendoza y en Hernando Arias de Saavedra, respectivamente.

Comienza entonces un nuevo período de la historia de nuestro país: la colonización propiamente dicha. La ocupación española deja de ser una empresa de particulares para ser una dependencia directa del Estado que designó a los gobernadores.

Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias por contracción), «el primer patriota gobernante», era criollo nacido en la Asunción en 1561. Su actuación fue brillante siempre.

Desempeñó el cargo de teniente de gobernador en Corrientes, la Asunción y Santa Fe, para luego ser nombrado gobernador por elección popular y más tarde por el rey.

Durante sus mandatos le preocupó la situación de los indios encomenderos; fundó escuelas, comprendió la necesidad de la enseñanza manual de los hijos de los conquistadores, impulsó el trabajo realizando una extraordinaria obra de colonización, fomentó el comercio con el Brasil y bajo su protección se establecieron las misiones jesuíticas, el primer molino de trigo y la primera fábrica de tejas. Exploró el sur en busca de la «Ciudad de los Césares», llegando hasta el río Colorado.

La gran extensión del territorio, la importancia extraordinaria del repoblado puerto de Buenos Aires y los peligros existentes (esta ciudad amenazada por los piratas y la Asunción por los mamelucos —criollos de San Pablo que asolaban al Paraguay—-), fueron las razones en que Hernandarias fundó un petitorio al rey Felipe III para dividir la Provincia del Río de la Plata en dos gobernaciones, Por Real Cédula del 16 de diciembre de 1617 se dispuso la creación de dos gobernaciones: la del Río de la Plata y la del Paraguay.
Hernandarias gobernó hasta 1618 y vivió sus últimos años en Santa Fe, considerado como uno de los padres de la patria. Murió en 1634.

Gobiernos
Teniente de gobernador en Corrientes (1588). Gobernador interino elegido popularmente (Asunción, 1590-93), Teniente de gobernador en Santa Fe (1593-95) de Teniente de gobernador en la Asunción (1595-97). Hernandarias Primer gobierno (elegido popularmente, Asunción 1597-99), Segundo gobierno (designado por el rey, 1602-1609). Tercer gobierno (designado por el rey, 1615-1613).

LAS GOBERNACIONES
LAS sucesivas fundaciones de ciudades en el interior del país y la influencia de las corrientes colonizadora del norte y del oeste, y finalmente la Real Cédula de 1617, dieron por resultado la división de nuestro territorio en tres gobernaciones: Tucumán y Río de la Plata, dependientes del Virreinato del Perú, y Cuyo, dependiente de Chile.

La división política actual, que se advierte en el mapa, permite establecer las provincias y territorios que formaban las antiguas gobernaciones.

Durante la época de los gobernadores, que se extiende desde 1618 hasta 1776, las gobernaciones del territorio argentino fueron en continuo progreso, La del Rí0 de la Plata, colonizada por la gente del pueblo español, es decir, trabajadora, sin el aliciente de la obtención de grandes riquezas en metales preciosos, se distinguió por sus características especiales del resto de América. En ésta, como en las otras gobernaciones, sólo se llegaba a la riqueza por el trabajo en la agricultura o en la ganadería, especialmente en esta última actividad, y por el desarrollo extraordinario de los ganados en las llanuras rioplatenses.

Fue así como nació el Comercio y también el contrabando, realizado por los portugueses establecidos en las márgenes orientales del río. La ciudad de Buenos Aires,’ que había progresado mucho, sustituyó a la Asunción como centro colonizador de estas regiones.

Los gobernadores más importantes fueron:
Diego de Góngora (1618-1622). — Fue el primer gobernador después de la división del territorio. Sometió a los indios charrúas.

José Martínez de Salazár (1660-1662). — Durante su gobierno se fundó el tribunal de la Audiencia, establecido en 1661, por orden del rey Felipe IV.

Bruno Mauricio de Zavala (1717-1734). — Fundó la ciudad de San Felipe de Montevideo, desalojando a los portugueses de esa región.

Pedro de Cevallos (1756-1766). — Se apoderó de la Colonia del Sacramento en el Uruguay, continuando la guerra contra los portugueses.

Francisco de Paula Bucarelli (1766-1770). — Tuvo a su cargo la expulsión de los jesuitas, decretada por Carlos III.

Juan José de Vértiz y Salcedo (1770-1776). — Este dinámico gobernante nacido en México impulsó el adelanto edilicio de Buenos Aires; fundó la Casa de las Comedias, (primer teatro), creó el primer servicio de alumbrado público, de velas de sebo, y contribuyó a la conquista de los dominios indígenas con la construcción de fortines, que serían la base de importantes ciudades, como Mercedes, Chascomús, etc.

Quien Fundo Buenos Aires? Colonizacion Buenos Aires Año de Fundacion

¿Quien Fundó Buenos Aires?

DESCUBRIMIENTO, CONQUISTA Y COLONIZACIÓN.
PRIMERA FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES

EL reino de Portugal pretendió siempre el dominio del Río de la Plata. Para hacer valer sus derechos, España decidió ocupar estas regiones y designó con el título de Adelantado a don Pedro ‘de Mendoza. Este personaje, que poseía grandes riquezas, capituló con el rey concediéndosele la parte de América comprendida entre los paralelos 25° y 36° desde uno al otro océano. Logró Mendoza organizar una expedición de once barcos con un total de 1.000 personas entre tripulantes, soldados y colonizadores, incluso siete mujeres. Traía además 100 cabezas de ganado caballar.

Partió la expedición el 24 de agosto de 1535 de San Lúcar, recalando en las Canarias, donde compró cuatro naves más. Tocó en la bahía de Río de Janeiro y de allí se dirigió directamente al Río de la Plata. Lo exploró minuciosamente y el 2 ó 3 de febrero de 1536 echó los cimientos de una población en las inmediaciones del Riachuelo de los Navíos, donde hoy está el parque Lezama, población a la que llamó Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire, por los votos que Mendoza había hecho a esta Virgen para recobrar su quebrantada salud. Allí se construyó una población de una manzana con casas hechas de barro y techo de paja, rodeadas de un muro de tierra, un foso y una empalizada para defenderla.

En los primeros tiempos fue fácil la alimentación de sus habitantes, pues los indios procuraron todo lo necesario. Pero las exigencias de los españoles fueron pronto tan desmedidas que los naturales se negaron a seguir manteniéndolos. No obstante, el hambre no se dejó sentir todavía, pues la caza y la pesca eran abundantes. Poco después chocaron los españoles con los indios, y en. un combate librado en el río Lujan contra los guaraníes de las islas y los pampas fueron muertos Diego de Mendoza, hermano del Adelantado, dos sobrinos de éste, el capitán Pedro Lujan —de allí el nombre del río— y muchos soldados. A este combate se le llamó de Corpus Christiporque fue el 15 de junio de 1536, día de esa festividad.

Los indios sitiaron entonces la población, sufriendo sus habitantes hambre durante muchos días y viéndose obligados a refugiarse en los buques al ser incendiada la población. Afortunadamente llegó del norte Juan de Ayolas con abundantes provisiones y con la noticia de haber fundado un asiento —Corpus Christi— en la desembocadura del río Coronda.

Un mes más tarde los expedicionarios se trasladaron al asiento fundado por Ayolas, instalándose cinco leguas al sur de Corpus Christi, en un fuerte llamado por Mendoza «Nuestra Señora de la Buena Esperanza». Desde allí envió a Ayolas al mando de una expedición para encontrar el camino del Perú; pero al no recibir noticias de éste, destacó a Juan de Salazar y Espinosa y a Gonzalo de Mendoza para que lo buscaran. Mientras se realizaba este viaje, Mendoza, viendo agravado su mal, partió para España, designando a Juan de Ayolas teniente de gobernador, con el encargo de vender a los conquistadores del Perú la concesión del Río de la Plata. Durante su regreso, el 23 de junio de 1537, Mendoza falleció víctima de su enfermedad.

LA CÉDULA REAL DE 1537
AL conocerse en España la noticia de la muerte del Adelantado, se designó veedor de la Corona en el Río de la Plata a Alonso de Cabrera, que trajo a estas tierras una cédula real fechada el 12 de septiembre de 1537, por la cual la reina Juana autorizaba a los habitantes de las mismas para elegir popularmente gobernador en el caso de qué Mendoza no hubiese dejado sucesor, o que éste hubiera muerto. Y hacía extensivo este derecho a todos los casos en que se produjera la acefalía del gobierno. Es éste un antecedente muy importante, que permitió a la población elegir en varias ocasiones a sus mandatarios.

FUNDACIÓN DE SANTA FE
DURANTE el gobierno (interino) del Río de la Plata, de Martín Suárez de Toledo, fue comisionado Juan de Garay, Alguacil Mayor de la Asunción, para fundar una ciudad —dando así realidad a su anhelo de «abrir puertas a la tierra y no permanecer encerrados»—, situada en el río Paraná.
Autorizado para buscar el mejor sitio, Garay bajó por el río Paraná junto con 75 criollos y 9 españoles, y a la altura del paralelo 31° fundó, el 15 de noviembre de 1573, la ciudad de Santa Fe.

SEGUNDA FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES
LA necesidad de una ciudad en el Río de la Plata se había hecho sentir, y la fundación de Santa Fe facilitó la repoblación de Buenos Aires. En 1580, Garay, teniente gobernador de las Provincias del Río de la Plata, lanzó un bando pidiendo voluntarios para esta empresa. Se alistaron en seguida sesenta jóvenes, la mayoría criollos. Hicieron la travesía, parte a pie para conducir el ganado y parte por el río. Exploraron la costa del Plata, y el sábado 11 de junio de 1580 dio por fundada Garay, a media legua de la antigua población, la Ciudad de la Trinidad, confirmando para el puerto el nombre de Santa María de los Buenos Aires.

El lugar elegido por Garay estaba a salvo de las inundaciones y defendido por dos grandes zanjas. Hizo el reparto de tierras marcando 250 manzanas de 140 varas de lado y calles de 11 de ancho. Correspondieron 46 manzanas a la planta urbana y el resto fue destinado para quintas. Fortificó la ciudad, le dio escudo y creó el Cabildo (que eligió por santo patrono a San Martín de Tours). Garay hizo una expedición hacia el sur, y al regresar para la Asunción en 1583, en las cercanías del río Baradero desembarcó con varios acompañantes dispuestos a pasar la noche. Como se descuidara la vigilancia, él y sus compañeros fueron ultimados por los indios.

Fuerte Sancti Spiritus Primer Poblacion en el Rio de la Plata Gaboto

Fuerte Sancti Spiritus
Primera Población en el Río de la Plata

DESCUBRIMIENTO DEL Río DE LA PLATA
EXPEDICIONES DE GABOTO Y GARCÍA
Poco después de la expedición de Magallanes, uno de los náufragos de Solís que permanecía en Santa Catalina, llamado Alejo García, inició un extraordinario viaje hacia el oeste en busca del legendario Rey Blanco, poseedor de fabulosos tesoros, que según los indios habitaba las Sierras del Perú.

Acompañado de varios aborígenes brasileños atravesó el territorio, cruzó el Alto Paraná, descubrió el Paraguay, donde trabó conocimiento con los guaraníes, quienes le informaron por el actual Chaco paraguayo y boliviano hasta Chuquisaca.

Cuando regresaba con un rico botín en oro y plata fue muerto junto al río Paraguay. Algunos de sus acompañantes lograron salvarse y llevaron a Santa Catalina la noticia del desastre y las muestras de los minerales, Desde este instante empieza a llamarse al río de Solís con el nombre de Río de la Plata.

En el mes de abril de 1526 los reyes de España enviaron al piloto mayor Sebastián Caboto hacia las islas Molucas, siguiendo la ruta de Magallanes. En Pernambuco primero, y en Santa Catalina después, Caboto reciñó informes precisos sobre los tesoros del Rey Blanco, y dispuesto a conquistarlos, al llegar al Río de la Plata se internó aguas arriba, hasta la desembocadura del Carcarañá, donde levantó el fuerte de Sancti Spiritus, primera población española en estas tierras. Siguió hacia el norte por el Paraná llegando hasta el Paraguay, pero la hostilidad de los indios lo hizo regresar.

En el caminó encontró a Diego García, que también había partido de España con rumbo a las Molucas y se había desviado al tener noticias de las riquezas de esas regiones. Conferenciaron los dos marinos y, no teniendo ninguno derecho sobre esas tierras, se unieron, y juntos exploraron el Paraguay y hasta más al norte del Pilco-mayo.

Regresaron al puerto de San Salvador para construir bergantines y proseguir explorando, y en esas circunstancias —septiembre de 1529— los indios asaltaron el fuerte, dieron muerte a la mayoría de los pobladores e incendiaron los ranchos. Ante esta desventura los dos navegantes abandonaron el Río de la Plata y tornaron a España.

Los Viajes de Colon Resumen del Descubrimiento de America

Los Viajes de Cristóbal Colón
Resumen del Descubrimiento de América

EUROPA A FINES DE LA EDAD MEDIA

Sintesis del Descubrimiento de America Cristóbal Colón:  Nació en Genova en 1451. Era hijo de Domingo Colón y Susana Fontanarrosa. De humilde origen, pues sus padres eran tejedores, hizo sus estudios primarios en una escuela que sostenía la corporación de obreros a la que aquéllos pertenecían.

En su juventud ejerció el oficio paterno, y joven aún realizó viajes por el mar Mediterráneo hasta la isla de Chío, de donde regresó a Génova para partir hacia Inglaterra. En este viaje la flota de que era tripulante fue apresada por los portugueses y llevada a Lisboa.

Prosiguió su viaje a Inglaterra, y una vez en ella siguió a las tierras del norte para volver luego a Portugal.

Allí contrajo enlace en 1478 con Felipa Moñíz de Perestrello, hija de Bartolomé Perestrello, uno de los descubridores de Madeira, por ese tiempo Colón realizó viajes a las costas atlánticas de África y a Madeira, enterándose allí de las leyendas que circulaban sobre la existencia de tierras al Occidente.

Maduró entonces su proyecto de viaje a las Indias por esa ruta y se lo presentó al rey de Portugal don Juan II, pero acompañado de tales exigencias que hicieron imposible su aceptación.

Decepcionado pasó a España, y en 1486 interesó al ministro Quintanilla, quien lo puso en relación con Fray Hernando de Talavera.

Este pidió consejo a un núcleo de sabios de la corte, que se reunieron en Córdoba para escuchar a Colón. Interrogado éste acerca de sus proyectos, no supo responder satisfactoriamente a ciertas preguntas que se le hicieron, debido a que sus conocimientos cosmográficos eran muy pocos, y no fue tomado en serio.

Insistió Colón nuevamente al ser protegido por el duque de Medinaceli, que quiso costear el viaje, pero el permiso real fue negado a último momento, cuando ya se terminaban los preparativos.

Decidió salir de España, dirigiéndose al puerto de Huelva, pero al no encontrar buque disponible se refugió en el convento franciscano de La Rábida. Allí, el prior, Fray Juan Pérez, se interesó por los planes del navegante y habló de ello al marino Martín Alonso Pinzón, quien encontró realizable el viaje.

Fray Juan Pérez, antiguo confesor de la reina Isabel la Católica, logró interesar a la soberana, quien recibió a Colón en Córdoba, donde el proyecto fue analizado por una junta de peritos y declarado factible.

Se ha dicho que la reina vendió sus joyas para costear la expedición, pero es absolutamente falso. La verdad es que dijo a sus íntimos que: «para ayudar al marino llegaría hasta a empeñar sus joyas si era necesario».

Finalmente, el 17 de abril de 1492, se realizaron entre Colón y la Corona las llamadas «Capitulaciones de la Ciudad de Santa Fe», que establecieron entre otras cosas:

a) Colón y sus descendientes recibirían el título de almirantes de las tierras que él descubriese,

b) Sería virrey y gobernador general de las mismas.

c) Recibiría la décima parte de la venta de los productos preciosos hallados en las tierras que descubriera.

d) Proveería la octava parte de los gastos de la expedición, y recibiría igual porcentaje de las ganancias de la misma.

1-Primer viaje: 

— Tres meses después de la firma de las capitulaciones estuvo equipada la expedición y tripulada por 90 hombres resueltos. Se aprontaron tres carabelas bastante deterioradas, la mayor de las cuales, la «Santa María», nave capitana comandada por Colón, medía 26 metros de longitud.

La seguían la «Pinta», a cargo de Martín Alonso Pinzón, y la «Niña», dirigida por Vicente Yáñez Pinzón, hermano del anterior.

El 3 de agosto de 1492 partió la expedición del puerto de Palos, y después de recalar en la Gran Canaria, pues la «Pinta» sufrió la rotura del timón, enfrentó el «Mar Océano», por el cual, según los cálculos del almirante, se podía llegar a las Indias. Seguramente estos cálculos eran demasiado optimistas, en lo que respecta al tiempo que para ello se invertiría.

Pero como las ansiadas playas no fueran avistadas después de varias semanas de navegación, los tripulantes amenazaron con retornar a España.

Por fin, el 12 de octubre de 1492, el marinero Juan Rodríguez Bermejo, tripulante de la «Pinta», divisó tierra.

Ese mismo día Colón desembarcó solemnemente en ella, tomando posesión en nombre de los reyes de España y. cambiándole la denominación de Guanahaní, que le daban los naturales, por la de San Salvador. Se trataba de una isla del grupo de las Lucayas, pero no se ha determinado aún exactamente cuál de ellas es.

De esta isla pasó a otras que llamó: Santa María de la Concepción, Fernandina, Isabela y Juana (Cuba), a la que por su extensión confundió con Cathay, enviando hacia el interior a dos emisarios que sabían varios idiomas para entrevistarse con el gran Khan, emperador de ese legendario reino, pero sin obtener resultado alguno.

De allí siguió a Haití, designándola Española, donde sufrió la pérdida de su nave, que encalló y se destruyó.

Con sus restos construyó un fuerte (Navidad), dejando a 43 hombres en el, en tanto que partía de regreso a España en enero de 1493, con la «Niña», pues Martín Alonso Pinzón, con la «Pinta», ya se había alejado, seriamente disgustado con el Almirante.

El viaje de regreso fue accidentado. En las islas Azores estuvo a punto de naufragar. Arribó a Portugal el 4 de marzo, donde dio a Juan II noticia del descubrimiento. El 15 de marzo de 1493 llegaba al puerto de Palos, 7 meases y 12 días después de su partida.

Como testimonio del viaje realizado llavaba varios indígenas, algunas plantas exóticas, perlas y una pequeña cantidad de oro. Fue recibido jubilosamente por los reyes en Barcelona, pero se creyó que sólo había hallado un camino hacia el lejano Oriente y no un continente nuevo.

2-Segundo viaje:

— El descubrimiento de las tierras por Colón produjo en España el deseo de obtener riquezas fabulosas. Esto y el espíritu aventurero del español hicieron que se aprontaran para el segundo viaje 17 naves con 1.500 hombres de tripulación, bajo las órdenes del Almirante.

El 25 de septiembre de 1493 partieron de Cádiz y llegaron el 2 de noviembre a las Antillas menores, descubriendo sucesivamente las islas Deseada, Dominica, Marigalante, Montserrat, Santa María la Redonda y la Antigua, San Martín, Santa Cruz y Puerto Rico.

Pasó a La Española, donde encontró el fuerte de Navidad destruido y sus habitantes muertos por los naturales. Fundó en la misma isla el poblado de Isabela y exploró las costas de Cuba descubriendo Jamaica, pero al volver a Isabela encontró a sus habitantes convulsionados. Poco después volvió a España con un cargamento de 500 indios esclavos, llegando a Cádiz el 10 de abril de 1495.

3-Tercer viaje.

— Tres años más tarde, en 1498, partió nuevamente con 600 hombres de desembarco por tercera vez;, desde San Lúcar en dirección a las tierras occidentales. Descubrió la isla de Trinidad y, con las bocas del Orinoco a la vista, exploró el golfo de Paria, las islas Margaritas y pasó .a La Española, donde su hermano Bartolomé había despoblado a la Isabela y fundado al sur de la isla a Santo Domingo, que fue el centro de la colonización en las Antillas.

Colón encontró a la población revolucionada, y las medidas en extremo rigurosas que adoptó para pacificar la isla fueron vanas.

Estas noticias llegaron a España, y los reyes enviaron al comisionado don Francisco de Bobadilla con plenos poderes. Este oyó a los descontentos y, precipitadamente, hizo encarcelar a Colón a sus hermanos Diego y Bartolomé, remitiéndolos engrillados a la Península, En España los reyes le restituyeron los antiguos honores y ordenaron su libertad.

4-Cuarto viaje.

— Colón realizó esta expedición como simple enviado de la Corona y con el objeto de explorar la tierra firme que descubriera en el viaje anterior. El producto se destinaría al rescate del Santo Sepulcro.

Salió de Cádiz con cuatro barcos y 120 hombres de tripulación el 11 de mayo de 1502. En las Antillas menores descubrió la isla Martinica. Trató de desembarcar en Santo Domingo, pero un nuevo enviado de la Corona, don Nicolás Ovando, se lo impidió, cumpliendo órdenes superiores.

El Almirante exploró el sur de Cuba (isla que nunca llegó a rodear) y pasó a las costas de América Central, que recorrió desde Honduras hasta el golfo de Darién, recogiendo en estas regiones una buena cantidad de oro. Pasó luego a Jamaica, donde naufragó, siendo recogido después de un año de penurias, para regresar finalmente a España en 1504, pobre y olvidado, sin que se le reconocieran sus derechos sobre lo que él creía que eran las Indias, murió en Valladolid el 21 de mayo de 1506.

PARA SABER MAS…

CRISTÓBAL COLÓN (1451-1506) fue relativamente justo en el tratamiento que dio a los indígenas del Nuevo Mundo. Los colonos españoles que le siguieron fueron mucho más crueles y despiadados.

MANO DE OBRA Los españoles emplearon a los indios como esclavos, gracias al sistema de encomienda. México y Perú fueron las principales colonias españolas del Nuevo Mundo. En estas áreas se encontraba el preciado oro y las minas de plata. También contaban con una gran población de indígenas para trabajar en ellas. Miles de nativos fueron explotados hasta la muerte, y otros se contagiaron de enfermedades endémicas en Europa, como la viruela y el sarampión.

EL PAPEL DE LA IGLESIA Para que los conquistadores no tuvieran el poder absoluto en las colonias, el gobierno español instauró un complicado sistema de control colonial. Los españoles justificaban la explotación de los nativos por el hecho de que ellos eran paganos (practicantes del culto a varios dioses) y no cristianos. Los sacerdotes cristianos intentaron convertir a los indígenas y derribaron los templos anteriores.

DERECHOS DE LOS NATIVOS
El gobierno español introdujo leyes para proteger a los indígenas a causa de las denuncias de Bartolomé de las Casas. España estaba muy lejos y los colonos creyeron que no era rentable tratar a los trabajadores nativos con humanidad.

NUEVOS ESCLAVOS DE ÁFRICA Hacia 1600, la población de indígenas americanos en las colonias españolas era la mitad de la que había cuando llegaron los españoles a comienzos del s. XVI. En aquella época las minas y plantaciones de azúcar en las colonias españolas y portuguesas las trabajaban esclavos traídos desde África. A partir del s. XVII, pero sobre todo a lo largo del s. XVIII, los holandeses y los ingleses se dedicaron a la trata de negros y empezaron a vender esclavos africanos a las colonias de América del Norte.

Antecedentes al Descubrimiento de America Cronologia

Antecedentes al Descubrimiento de América

Resumen del Descubrimiento de America

Durante casi un milenio, la Europa católica estuvo confinada a un área geográfica. Su mayor intento por extenderse más allá de sus fronteras, las Cruzadas, había fallado en gran medida.

Europa nunca había perdido por completo el contacto con el mundo exterior: los productos elaborados en Asia y África entraban a los castillos medievales, se leían los trabajos de filósofos musulmanes en las universidades y, en los siglos IX y X, los vikingos habían llegado incluso a las franjas orientales de América del Norte.

Pero en todos los casos, los contactos con las civilizaciones no europeas permanecieron limitados hasta finales del siglo XV, cuando los europeos se embarcaron en una notable serie de viajes a ultramar. ¿Qué los motivó a emprender viajes tan peligrosos a los confines de la Tierra?

Desde tiempo atrás los europeos se sentían atraídos por las tierras fuera de Europa. De hecho, en la Edad Media floreció mucha literatura imaginaria sobre «otros mundos».

En el siglo XIV, el autor de Los viajes de sir John Mandevitte habló de reinos (que él nunca había visto) llenos de piedras preciosas y oro.

Otras tierras eran más aterradoras. Según esto, en un país «habitan gigantes de 8.5 a 9 metros de estatura… Y comen carne humana con más gusto que cualquier otra carne»; y en las tierras lejanas del norte vivían «mujeres totalmente crueles y malvadas que llevan piedras preciosas en sus ojos. Y son tan especiales que si miran con ira a cualquier hombre lo matan en seguida con la mirada». Otros escritores hablaron de reinos cristianos misteriosos: el reino mágico del Preste Juan en África y una comunidad cristiana en el sur de la India que supuestamente fundó Tomás, el apóstol de Jesús.

Aunque el control musulmán de Asia Central impidió que Europa tuviera contacto con los países de lejano oriente, las conquistas de los mongoles en el siglo XIII reabrieron las puertas.

Los viajes medievales más famosos al oriente los realizaron los Polo de Venecia. Nicolás y Mafeo, comerciantes de esa ciudad, acompañados por Marco, hijo de Nicolás, emprendieron el largo viaje hacia la corte del gran gobernante mongol Kublai Kan (1259-1294) en 1271.

Un relato de las experiencias de Marco, los Viajes, fue el más informativo de todas las descripciones de Asia hechas por los viajeros europeos medievales. Otros siguieron el ejemplo de los Polo, pero en el siglo XIV, las conquistas de los turcos y luego el resquebrajamiento del imperio mongol redujeron el tránsito occidental a Oriente.

Con el cierre de las rutas terrestres, numerosos europeos se interesaron en llegar a Asia por mar para tener acceso a las especias y otros artículos preciosos de la región. Cristóbal Colón tenía una copia de los Viajes de Marco Polo cuando comenzó los preparativos de su travesía, que marcaría una época, por el océano Atlántico.

Un motivo económico, largamente acariciado en el Renacimiento, era una de las causas de la expansión europea.

Comerciantes, aventureros y funcionarios gubernamentales tenían grandes esperanzas de encontrar metales preciosos y nuevas áreas de comercio, en particular de acceso más directo a las especias del Oriente, que seguían llegando a Europa por los intermediarios árabes, pero su costo era exorbitante.

Muchos exploradores y conquistadores europeos no dudaron en expresar su deseo de obtener ganancias materiales.

Un conquistador español explicó que él y su gente fueron al Nuevo Mundo a «servir a Dios y su majestad, a dar la luz a aquellos que estaban en la oscuridad y a enriquecerse, como deseaban todos los hombres».

Esta declaración expresa otra razón importante de los viajes por ultramar: el celo religioso.

En Portugal y España, donde la mayoría de los musulmanes habían sido expulsados durante la Edad Media, se tenía una mentalidad de cruzados particularmente fuerte.

Los contemporáneos del príncipe de Portugal Enrique el Navegante decían que éste estaba inspirado en «su gran deseo de acrecentar la fe en nuestro Señor Jesucristo y llevarle las almas que habrían de ser salvadas».

Si bien la mayoría de los eruditos cree que el motivo religioso era secundario frente a las consideraciones económicas, sería candido pasar por alto el genuino deseo tanto de los exploradores como de los conquistadores, y no se diga de los misioneros, de convertir al «salvaje» al cristianismo.

Hernán Cortés, conquistador de México, preguntaba a los mandatarios españoles si no era su deber asegurar que los nativos mexicanos «fueran iniciados e instruidos en la santa fe católica», y predecía que si «la devoción, fe y esperanza que ahora tienen hacia sus ídolos se dirigiera ahora hacia el divino poder del verdadero Dios… obrarían muchos milagros».

Los asuntos espirituales y seculares estaban estrechamente entrelazados en el siglo XVI. Sin duda, la grandeza y la gloria, al igual que la franca curiosidad intelectual y el espíritu de aventura, también desempeñaron cierto papel en la expansión europea.

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EL PROYECTO DE CRISTÓBAL COLÓN:

En aquellos tiempos vivía en Lisboa, capital de Portugal, un marino genovés, Cristóbal Colón, que había llegado allí, según se cree, como sobreviviente de un naufragio.

Colón conocía la forma esférica de la Tierra –aunque la consideraba más pequeña de lo que en realidad es– y entendía, por tanto, que navegando hacia el oeste, es decir, en sentido contrario al seguido hasta entonces, sería igualmente posible llegar a las Indias.

Las ideas de Colón sobre la redondez de la Tierra no eran nuevas, ya que veinte siglos atrás los griegos habían establecido la forma del planeta, y calculado casi exactamente sus dimensiones.

Sin embargo, no fue fácil para Colón encontrar quien apoyara sus planes.

A pesar de todo, consiguió llegar hasta el rey de Portugal, el que, finalmente, rechazó su propuesta. Decepcionado, Colón se dirigió entonces a España con su hijo Diego. Al llegar al convento de La Rábida, pidió asilo a los frailes.

Por mediación de dos sabios sacerdotes de aquel convento, el prior fray Juan Pérez -que había sido confesor de la reina- y fray Antonio de Marchena, logró finalmente Colón ser recibido por los monarcas españoles, Fernando e Isabel, los Reyes Católicos.

Pero el momento no era propicio: España estaba aún en guerra contra los moros, que la habían invadido ocho siglos antes, y los reyes, abrumados por gastos y preocupaciones, sólo accedieron a someter los proyectos de Colón a una Junta, en Salamanca, la cual se manifestó en contra.

Dispuesto a volverse a Portugal, Colón regresó entonces al convento de La Rábida, en busca de su hijo. Pero no todo estaba perdido: durante los años transcurridos, España había desalojado por fin a los moros.

Una nueva entrevista fue pedida a los soberanos y, después de muchas vacilaciones, la reina Isabel decidió aceptarla propuesta de Colón. Se firmaron entonces las Capitulaciones y se organizó la expedición.

Tres naves fueron equipadas: la Santa María, la Pinta y la Niña, la tripulación se formó con ciento veinte hombres, entre los cuales había algunos marinos experimentados, como los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón, Pedro Alonso Niño y Juan de la Cosa, dueño este último de la Santa María.

Cristóbal Colón no tenía idea de la existencia de América cuando partió hacia el oeste en 1492.

Se conocía desde hacía tiempo que la Tierra era redonda, pero Colón, pensando que la Tierra era más pequeña de lo que es, creía que al navegar hacia el oste alcanzaría las Indias con mayor rapidez que circunnavegando África.

De hecho, sus tres barcos tardaron treinta y tres días en llegar a las Bahamas y tal era su convicción de que había alcanzados las Indias que se refirió a sus habitantes como indios.

Los orígenes de Colón son controvertidos, pero sus patronos eran Fernando e Isabel, rey y reina de una España que acababa de terminar la reconquista. Fernando e Isabel eran católicos fervientes y Colón informó que las Indias estaban llenas de paganos que se podrían convertir a la fe verdadera, y también llenas de oro.

La pretensión de la Corona de Castilla sobre las nuevas tierras en el oeste se vio contestada por Portugal, de manera que mediante el tratado de Tordesillas de 1494, propiciado por el papa, América se dividió entre los dos países, con Portugal ganando Brasil y quedando el resto para España. Los ingleses también tuvieron interés en el Nuevo Mundo y en 1496 el rey Enrique VII patrocinó a un navegante italiano, Juan Caboto, que al año siguiente llegó al noreste de América del Norte.

Pasarían otros noventa años antes de que los ingleses intentaran establecer asentamientos en América del Norte, pero más al sur españoles y portugueses aprovecharon su superioridad tecnológica frente a los nativos.

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CRONOLOGÍA DE LOS DESCUBRIMIENTOS EN AMÉRICA

———1485-86———
El marino portugués Diego Cao llega a las costas de África occidental. Muere durante el viaje de regreso.

———1487-88———
Durante una fuerte tempestad, el marino portugués Bartolomeu Díaz es arrastrado hasta el cabo de Buena
Esperanza, en el sur de África. Se convierte en el primer marino europeo que llega al océano índico.

——— OCT. 1492 ———
Cristóbal Colón, un navegante italiano, culmina una expedición financiada por la monarquía española de los Reyes
Católicos, desembarcando en América. Llega concretamente a San Salvador, en las Bahamas. En sus viajes posteriores,
Colón exploró y colonizó las islas y tierras del Caribe.

———1494———
El tratado de Tordesillas establece el primer reparto de zonas de influencia entre España y Portugal. La línea
de separación es el meridiano situado a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, la parte oriental es para
los portugueses, y la occidental para los españoles.

———1497———
Giovanni Caboto, un explorador italiano al servicio de Inglaterra, desembarca en Terranova, Canadá. Reclama Norteamérica para los ingleses.

———1497-99———
El navegante portugués Vasco da Gama bordea el cabo de Buena Esperanza y llega al océano índico. Un navegante indio le conduce hasta Calicut, India.

———1498-1500———
En su tercer viaje, Colón recorre Trinidad y Venezuela, a las que llama «el paraíso terrenal».

———1499 ———
Américo Vespucio, explorador italiano al servicio de los Reyes Católicos y la corona portuguesa, llega a las costas
de Venezuela y sostiene que las tierras descubiertas forman parte de un cuarto continente desconocido. El cartógrafo
alemán Martin Waldseemüller da origen al nombre de América, al denominar así las tierras descubiertas por Colón.

———1500 ———
Pedro Cabra! desembarca en Brasil y reclama el territorio para Portugal. En el mismo viaje visitará Mozambique
y Calicut, en la India.

———1502-04———
En su cuarto viaje, Colón recorre el Caribe, desde el golfo de México hasta Panamá. Los expedicionarios ven por
primera vez un caimán.

———1513———
Núñez de Balboa descubre el Océano  Pacífico y fija el istmo de Panamá, lo que demuestra que las tierras descubiertas
por Colón forman parte de un nuevo continente.

———1515———
Juan Díaz de Solís, llega al Río de la Plata.

———1519-22 ———
El navegante español Juan Sebastián Elcano da la primera vuelta al mundo por mar. Fernando Magallanes, que
estaba al mando de la expedición, murió durante la travesía.

———1534-55———
El francés Jacques Cartier se aventura por el río San Lorenzo (en Canadá), y llega hasta Montreal.

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