Los Virus

Fabricacion de Abono Con Residuos Organicos o Basura

Fabricación de Abono Con Residuos Orgánicos o Basura

La civilización de nuestros días tiende a concentrar a la gente en las grandes ciudades. El envasado de alimentos se incrementa cada vez más, y el resultado de ello es la acumulación de los restos de los envases y envoltorios en las basuras.

Estos dos factores plantean problemas difíciles de resolver a los servicios de limpieza de muchas ciudades. Se calcula que cada mil habitantes de una ciudad acumulan, diariamente, cerca de una tonelada de basuras domésticas: cenizas, papel, cascaras, latas de conserva, etc. Estos residuos deben ser tratados convenientemente, en beneficio de la sanidad pública.

En la actualidad, suelen usarse dos métodos principales: la cremación y el amontonamiento. El primero es, ciertamente, muy higiénico, pero el costo del equipo necesario para quemar 60.000 toneladas diarias, por ejemplo, de basura, es muy elevado.

Además, está el problema del humo que se produce; problema que va en aumento a medida que las disposiciones sobre la «pureza del aire» se van haciendo de aplicación cada vez más frecuente.

Y aún es más importante el problema de los residuos, pues también hay que eliminar las cenizas que resultan. Por lo tanto, la cremación no es un método satisfactorio para la eliminación de basuras.

El amontonamiento resulta económico, pero su necesidad más importante es la del espacio, y éste escasea cada vez más.

Por último, los montones de basura son insalubres y poco agradables y, si no se recubren convenientemente, pronto se convierten en lugares de reproducción para las moscas, las ratas y otras plagas.

El amontonamiento de basuras controlado ha representado un papel importante en la recuperación de terrenos de mala calidad, pero, tarde o temprano, los lugares de depósito acaban llenándose y, como consecuencia, debe recurrirse a la búsqueda de nuevos sistemas para tratar los residuos urbanos.

En las sociedades primitivas, los productos de desecho de las viviendas humanas fueron siempre devueltos directamente al suelo, de forma que la conservación de la materia orgánica de éste no era un problema.

El cultivador inteligente de nuestros días devuelve al terreno todo lo que puede (hojas de té, residuos de café, hierbas cortadas, etc.) mediante el sistema de los estercoleros o capas de mantillo.

La continua siembra y recolección de las cosechas del campo, sin reponer la materia orgánica, destruye pronto la composición del suelo. Naturalmente, no podemos echar directamente en los campos, en grandes cantidades, las basuras urbanas. Incluso si eso fuese admisible desde el punto de vista higiénico, el precio del transporte lo haría prohibitivo.

Sin embargo, recientemente se ha demostrado cómo pueden convertirse los desperdicios domésticos en productos útiles y cómo servirse de ellos eficazmente, con beneficio económico.

Esto se consigue fermentándolos, es decir, sometiéndolos a la acción de las bacterias, que los descomponen en productos inofensivos, los cuales pueden venderse fácilmente como abono. Con esto, los problemas de la eliminación de las basuras y de la fertilidad del suelo se resuelven simultáneamente.

El lodo depositado en la purificación y recuperación de aguas residuales plantea otra dificultad. Después del proceso de tratamiento en las plantas de purificación, se convierte en un material inofensivo, pero su eliminación en grandes cantidades constituye un problema.

A menudo este lodo se esparce sobre los terrenos de cultivo con buenos resultados, pero no es fácil manejarlo en forma líquida. Se puede secar el lodo antes de usarlo, pero la necesidad de espacio y tiempo requeridos es demasiado grande.

Por eso, la mejor solución que puede idearse es la de fermentarlo con basuras, tras de haberlo mezclado con ellas. Si se lo utiliza conteniendo un 70 % de humedad, abonos orgánicos y usarse en la fermentación de basuras en lugar de agua. Este lodo mejora el abono orgánico resultante, pero no es, en forma alguna, esencial para el proceso.

ASPECTOS  BIOLÓGICOS  DE  LA FERMENTACIÓN

El principio básico de la fermentación para la producción de abonos orgánicos compuestos (compost) es la descomposición del material por la acción de microorganismos en presencia de aire.

Este principio es el mismo, tanto en el amontonamiento de hojas hecho por el jardinero como en las grandes instalaciones para el aprovechamiento de las basuras urbanas.

En ausencia de aire (por ejemplo, si el material está empapado de agua o empaquetado compactamente), se multiplican otros microorganismos anaerobios y el material adquiere un olor a podrido, convirtiéndose en un lugar de reproducción para las moscas.

Cuando la fermentación se lleva a cabo correctamente, no existe tal problema. Las bacterias y los hongos aerobios, es decir, los que necesitan del aire, se encuentran normalmente en los desperdicios y no hace falta añadirlos.

Con una cantidad de aire y de humedad adecuada se multiplican rápidamente, y no sólo descomponen los desperdicios, sino que matan los gérmenes indeseables, los parásitos y las semillas de las malas hierbas.

Esto se lleva a cabo, en parte, por la naturaleza antibiótica de los hongos y, en parte también, por el calor desprendido por las llamadas bacterias termófüas (afines al calor) .

Se producen temperaturas del orden de los 70 ° C en las adecuadas fermentaciones, y ninguna bacteria patógena puede sobrevivir largo tiempo en estas condiciones. El lodo de la  purificación de las aguas residuales tiene siempre una composición muy semejante, pero la basura varía mucho, especialmente de invierno a verano.

En invierno, hay una gran proporción de cenizas, y, en verano, la cantidad de materia orgánica (desperdicios vegetales) es mucho mayor. Afortunadamente, el proceso puede tener lugar dentro de un margen muy amplio de composición. Sin embargo, resulta más eficaz cuando la razón carbono/nitrógeno es del orden de 30:1.

Cuando este cociente es más elevado (por ejemplo, cuando existen muchos papeles), el proceso es más lento, debido a que el nitrógeno se consume más rápidamente. La adición de compuestos de nitrógeno tiene cierto interés.

El abono, una vez terminada su fabricación, debe tener una razón C/N de aproximadamente 20:1.

La fabricación de abonos orgánicos por medio de amontonamientos de basuras hechos en jardines y huertas es un proceso muy lento, debido al escaso grado de división de muchos de los materiales usados y a lo bajo de las temperaturas al aire libre. También resulta un obstáculo la falta de una buena aireación. En las plantas industriales de fermentación, estas desventajas se evitan por medio de la trituración del material, antes de comenzar su fermentación, y por un mezclado continuo.

El aire puede añadirse a voluntad, y esto acelera considerablemente el proceso.

Lo que llevaría muchos meses en un jardín, en una fábrica moderna tiene lugar en sólo unos días. La destrucción durante el proceso de todos los microorganismos perjudiciales elimina los peligros para la salud pública, al hacer uso del abono, incluso cuando se incorpora el lodo de la purificación de las aguas residuales.

TÉCNICAS DE  FERMENTACIÓN  DE RESIDUOS URBANOS

En los últimos años, se han empleado distintos procesos en varias partes del mundo. Todos llevan aparejados el uso de grandes tanques para la fermentación del material y, en general, los procesos son muy parecidos. Se diferencian en el grado de selección empleada y en el momento en que ésta tiene lugar.

Como es lógico, las latas y otros objetos metálicos no pueden aprovecharse para fabricar abonos; por ello, se eliminan mediante detectores magnéticos y otros métodos de extracción. Estos funcionan deteniendo o invirtiendo una cinta transportadora, de tal forma que el objeto metálico puede separarse.

También pueden recuperarse los vidrios, papeles y trapos.

Las piedras, las escorias, etc., no tienen ningún valor y, por tanto, se tiran o se aplastan y trituran con martillos y molinos. En algunos métodos, solamente se recuperan los metales, y el resto del material, incluido el vidrio, se muele y pulveriza, pasando a los tanques de fermentación. Un método de este tipo es el sistema SMG – Multibacto, utilizado en Suiza.

El material pulverizado se conduce a la parte superior de una torre, junto con el lodo de la purificación de aguas residuales, y se vierte a través de varios pisos, mientras va siendo agitado.

Se aplica aire y humedad de acuerdo con las necesidades y, al cabo de sólo 24 horas, en la base de la torre se obtiene un abono utilizable. En la fase  final  tiene  lugar  cierta  desecación,  de modo que el abono obtenido es limpio y quebradizo.

El proceso de selección de los materiales puede tener lugar antes de que ocurra cualquier fermentación o después de un tratamiento preliminar.

Esto último resulta, ciertamente, más limpio, ya que la fermentación ha eliminado una gran parte de los materiales en descomposición.

La posibilidad de que se añadan a los campos trozos de cristal cortantes con el abono ha producido alarma con frecuencia, pero ella carece de fundamento. Cuando se hace la separación de forma apropiada, o se utilizan sistemas de trituración, lo único que llega al campo son trozos de cristal pequeños y redondeados, parecidos a granos de arena.

En este tipo de fermentaciones se encuentra la solución de varios de los problemas planteados por la civilización. Las basuras se convierten en un abono útil para los campos.

Nunca se ha producido una disminución en la demanda de esta clase de abonos orgánicos, que se pagan a precios de casi 6 dólares por tonelada. La mayoría de las autoridades urbanas los venden por contratación a una empresa, que es la que se encarga de la distribución del producto. De esa forma, no se arriesgan a almacenar cantidades demasiado grandes de material.

Si está bien fabricado y su proceso terminado, el abono orgánico de esta clase no tiene olor ni representa ningún peligro para la salud. Se maneja y empaqueta fácilmente, siendo también fácil aplicarlo al terreno, para mantener la fertilidad del suelo.

Esquema del Método Thompson

El tamiz de compuertas Thompson es uno de los dispositivos que se utilizan en la fabricación de abono orgánico. Consiste en un tambor hexagonal giratorio, con tres de sus lados perforados. Las basuras (seleccionadas o no, trituradas o enteras) se introducen por la puerta o tapa principal. Junto con el lodo de la purificación de las aguas residuales. Después de un periodo de rotación, se abren las compuertas de las paredes perforadas y penetra el aire, activando ia acción bacteriana. A intervalos, se hace girar el tambor durante un corto tiempo. Al cabo de unos 4 días, la fermentación es completa y el abono se descarga por rotación, manteniéndose las perforaciones abiertas. En caso de haber latas y botellas, se descargan después paro amontonamiento. No se debe tocar rsads con las manos.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°90 Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnología – Ciencia Aplicada: Fabricación de Abono –

Bebe Azul Vivien Thomas Vida y Obra Biografia El Carpintero Americano

Bebe Azul: Vivien Thomas Vida y Obra – Biografía

El carpintero estadounidense

Vivien Theodore Thomas Vivien Theodore Thomas  fue un técnico quirúrgico afro-americano que, en la década de los 40, desarrolló una técnica quirúrgica para tratar la tetralogía de Fallot.

Nació en New Iberia, cerca de Lago Providencia (Louisiana, Estados Unidos) el 29 de agosto de 1910. Su familia se trasladó posteriormente a Nashville (Tennessee), donde en la década de los 20, estudió en escuelas públicas, entre ellas, en la Pearl High School (conocida ahora como Pearl Cohn Magnet High School) en un sistema educativo marcado por la segregación racial. Trabajó como carpintero para financiarse sus estudios y en 1929 se matriculó como estudiante pre-médico en el Tennessee Agricultural and Industrial College.

La gran depresión, iniciada este año, le arrebató sus ahorros y le forzó a abandonar los estudios que había comenzado y a emplearse en 1930 como ayudante en el laboratorio de Alfred Blalock  en la Vanderbilt University (Nashville, Tennesse).

Sus habilidades como ayudante de cirugía y de investigador asociado (juntos investigaron las causas del choque hipovolémico que derivaría luego en el síndrome de aplastamiento), condujeron a Blalock a llevarlo consigo cuando se mudó a la John Hopkins University (Baltimore, Maryland) durante 1941. Fueron con él, su esposa Clara y su hijo. En 1943, Blalock comenzó a colaborar con la doctora Helen Taussig , que tenía una idea de cómo tratar el síndrome de los “bebés azules” (tetralogía de Fallot y otras cardiopatías congénitas).

La doctora Taussig también sufrió discriminación, en su caso de género, ya que si bien la John Hopkins University que admitía mujeres la aceptó; sólo la contrató como profesora titular cuando ya era reconocida internacionalmente y tras dieciséis años de desempeñar un puesto como mera instructora. Además, Taussig fue una adelantada en su tiempo pues apoyaba el ingreso de la gente de color a las facultades de medicina y al sistema de seguro social Medicare y el derecho al aborto. Ella sugería que un procedimiento adecuado para mejorar el síndrome de los “bebés azules” sería aumentar el flujo sanguíneo desde el corazón a los pulmones, lo que suponía el desarrollo de una técnica quirúrgica harto complicada y demandaba la creación de nuevos instrumentos médicos.

Thomas entendió su idea y, tras dos años de trabajo y de experimentos con 200 perros, desarrolló un procedimiento quirúrgico experimental satisfactorio. La primera perra operada, llamada Ana, es el único animal cuyo retrato cuelga de las paredes de la John Hopkins University. A fines de 1944, Blalock, asistido por Thomas, operó a la primera paciente, Eileen Saxon, que sólo sobrevivió dos meses. Sin embargo, el siguiente paciente, una niña de once años, recibió el alta hospitalaria a las tres semanas de ser intervenida.

Ambos casos y un tercero más, el de un niño de 6 años, fueron el núcleo de un artículo publicado por Blalock y Taussig en 1945 en el Journal of the American Medical Association (Blalock A, Taussig H. The surgical treatment of malformations of the heart in which there is pulmonary stenosis or pulmonary atresia. JAMA 1945; 128:189-202) en el que Vivien Thomas ni siquiera fue mencionado. Obviamente el procedimiento se conoce como de Blalock-Taussig. En un año, se realizaron más de 200 operaciones. (imagen: herramienta quirurgica creada por Vivien Thomas)

Mientras tanto, Thomas comenzó a formar a otros cirujanos en el procedimiento, pero su precariedad salarial le obligó a trabajar simultáneamente como camarero. Sin embargo, y tras negociar con Blalock, llegó a ser en 1946 el técnico mejor pagado de la John Hopkins University. En 1947, Thomas intentó reiniciar sus estudios de medicina pero, aunque se inscribió en la Morgan State University, al poco tiempo la realidad le hizo abandonar la idea. Blalock, que mantuvo una dualidad favorable-desfavorable respecto de la raza de Vivien Thomas en lo referido a reconocimientos internos e impedimentos externos, murió a los 65 años habiendo trabajado 34 de ellos con Thomas.

En 1975, la «John Kopkins University» reconoció la labor de Thomas con un doctorado honorario en leyes, ya que ciertas restricciones le imposibilitaron hacerlo en Medicina.

Thomas plasmó su vida en Partners of the Heart: Vivien Thomas and His Work with Alfred Blalock cuya última edición editada por University of Pennsylvania Press data de 1998 (foto 4). Falleció a los 75 años, el 26 de noviembre de 1985.

La “Johns Hopkins Medicine” ha creado la “Vivien Thomas Fund” con el fin de aumentar la diversidad en la John Hopkins University School of Medicine, rompiendo barreras económicas y raciales.

Vacuna contra el cancer detecta proteina MUCI Prevensión Nanosfera

Vacuna contra el Cáncer Detecta La Proteína MUCI
Prevensión

¿QUE ES EL CÁNCER?: El cáncer se produce cuando las células del organismo se han descontrolado. Una célula puede acumular cambios en sus genes que le permiten replicarse de una manera incontrolada, Esta célula podrá ocasionar un tumor, que se manifestará como un bulto o una masa palpable. Una vez que las células se vuelven cancerosas, pierden la función que solían desarrollar. Simplemente se reproducen indefinidamente. un tumor se considera benigno si permanece localizado en el lugar donde se originó. Sin embargo, los tumores benignos pueden ser fatales sí ponen en «peligro estructuras normales. Los tumores benignos del cerebro, por ejemplo, pueden ser mortales.

Los tumores malignos tienen la capacidad de extenderse por todo el organismo. Células individuales o grupos de células se desprenden del tumor primario, se desplazan por vía de la sangre o de la linfa por todo el cuerpo y se depositan en otros órganos, como el cerebro, los huesos o los pulmones. Cuando esto sucede, se forman tumores secundarios. Este proceso se denomina metástasis, denominación que se aplica igualmente a los tumores.

En muchos casos, la causa del cáncer es desconocida y varía según el tipo de cáncer de que se trate. Los estudios realizados sobre mujeres que han sufrido cáncer de mama han proporcionado algunos indicadores de los factores que interfieren en el desarrollo de esta enfermedad. El cáncer de mama es más común entre las mujeres que tienen un pariente cercano — la, madre o tina hermana— que también sufren de esta enfermedad. Esto sugiere que —al menos en ciertos casos— interviene un componente genético.

El cáncer de mama también es más común entre las mujeres que han tenido su menstruación a temprana edad, que tienen su primer hijo más tarde y que tienen una menopausia tardía. Estas observaciones nos indican que las influencias hormonales en !as mamas son importantes. Lo mismo sucede con el cáncer de los ovarios. Éste es menos común en mujeres que han usado lo métodos anticonceptivos orales durante muchos años, y por lo tanto han suprimido el ciclo mensual normal de la actividad de los ovarios.

Los factores ambientales tienen sin duda un papel importante en la aparición de ciertos tipos de cáncer. La exposición excesiva a la luz ultravioleta del Sol produce el melanoma o cáncer de la piel. Por otro lado, se podría evitar casi una tercera parte dé todas las muertes de cáncer si se dejara de fumar tabaco.

Los tratamientos para el cáncer dependen del tipo de tumor, del lugar donde está alojado et lugar primario y de la propagación de las células cancerosas. La quimioterapia (terapia de fármacos) puede lograr remisiones largas de este mal, pero se producen efectos secundarios dado que también se daña a las células normales y los glóbulos blancos se debilitan.

La terapia de radiación de iones utiliza radiaciones de iones —entre ellos, los rayos X y los rayos gamma— para destruir las células cancerosas. Se utiliza productos químicos para que las células malignas se vuelvan sensibles a la radiación y no dañen las células sanas. Se recurre a la cirugía para extirpar los quistes malignos, pero ésta solo es totalmente efectiva siempre y cuando las células cancerosas no se hayan trasladado a otras partes del organismo.

la gran vacuna contra el cáncer

LA SUPERVACUNA:

El cáncer de mama representa el 30% de todos los tumores que se diagnostican en la población femenina. Y de acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos se diagnostica un nuevo caso de cáncer de mama en algún lugar del mundo. De hecho, 1 de cada 8 mujeres desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida. Primera causa de mortalidad por cáncer en mujeres

Es más; el cáncer de mama constituye la primera causa de mortalidad por cáncer en mujeres. Así, y de acuerdo con las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), ocasionó la muerte de más de 6.200 mujeres en España en 2012. Y en 2008 fue responsable de la muerte de más de 460.000 mujeres en todo el planeta, una cifra que, como recuerda la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), constituye el 14% de la mortalidad total por cualquier cáncer en la población femenina.

En este contexto, debe destacarse que la supervivencia global a los cinco años del diagnóstico es a día de hoy superior al 85%. Y, de la misma manera, que la mortalidad asociada al tumor en los casos en los que el diagnóstico se realiza de forma precoz es inferior al 2%. De ahí la importancia de las campañas de concienciación sobre el diagnóstico temprano del tumor, caso de este Día Internacional.

La mayoría de los casos se diagnostican en edades comprendidas entre los 35 y los 80 años, con mayor incidencia entre los 45 y los 65.

La supervivencia ha mejorado notablemente en estos últimos 20 años gracias al diagnóstico precoz, a los hábitos de vida saludables, a la investigación médica y fundamentalmente a la concienciación de las mujeres. Se llega a alcanzar un 82,8% de supervivencia.

La previsión comienza con informarnos

LOS ÚLTIMOS AVANCES CIENTÍFICOS ACTUALES CONTRA EL CÁNCER

«SUPER-VACUNA» CONTRA EL CÁNCER
Los tratamientos que ayudan al organismo a autocurarse del cáncer son un tema candente de investigación, pues podrían evitar operaciones, radioterapias y quimioterapias. Uno que despierta un verdadero interés es una vacuna que enseña al sistema inmunitario a reconocer un rasgo único de las células cancerosas: una proteína llamada MUCI, que forma unos azúcares distintivos en su superficie cuando las células se vuelven malignas.

Una vez que el sistema inmunitario aprende a reconocer esos azúcares como un peligro, las defensas naturales del cuerpo pueden destruir las células anómalas sin dañar tejido sano. Según los investigadores que están desarrollando la vacuna, la MUCI puede detectarse en más del 70 por ciento de los cánceres letales, entre ellos los de mama, pulmón, páncreas y colon.

Y si la vacuna se administra después de una radioterapia o una quimioterapia, «podría eliminar todas las células tumorales restantes y evitar que reaparezca el cáncer», dice Geert-Jan Boons, investigador de la Universidad de Georgia. Ya se está probando la vacuna en humanos.

CONTROL CON NANOSFERA Imagine un tratamiento de cáncer que destruya los tumores antes de que sean lo suficientemente grandes como para ser detectados, sin efectos secundarios. Jennifer West, directora del Instituto de Biociencias y Bioingeniería de la Universidad Rice, investiga curas contra el cáncer con nanosferas (de un milésimo del tamaño de los glóbulos sanguíneos humanos).

Tal vez algún día un médico inyecte nanosferas en el flujo sanguíneo del paciente: si hubiera un tumor, las partículas se deslizarían por los vasos sanguíneos y se reunirían en él. Bañando al paciente con una alta dosis de luz infrarroja, que pasa a través dí cuerpo, las nanosferas se calentaría a 55° C y destruirían el cáncer, sin dañar el tejido sano.

Las nanopartículas no solo servirá) en casos de cáncer. El naciente campe de farmacogenómica pretende usar las en la creación de medicamento; especialmente diseñados para la enfermedad de un individuo y para un lugar preciso de su cuerpo.

Comprender mejor el genoma humano podría generar otros tratamientos. Craig Venter, fundador de Celera Genomics, jugó un papel esencial en la obtención de la secuencia del genoma humano, un mapa del orden exacto de los bloques que conforman nuestro ADN.

Venter, ahora director de un organismo sin fines de lucro que estudia genómica, predice que, en menos de una década, será posible obtener la secuencia de un individuo por solo 1.000 dólares (ahora cuesta entre 100.000 y 1 millón, dependiendo del nivel de detalle). Una vez que se llegue a ese precio, explica, el gobierno y las empresas aseguradoras querrán que todos pasen por el procedimiento.

Con esa información que, potencialmente, puede salvar nuestras vidas, cuidaremos mejor nuestra salud. «El individuo será cada vez más responsable de sí mismo», dice Ventor. «Si sabe que tiene riesgos de contraer cáncer de colon, por ejemplo, se hará exámenes más frecuentes».

Fuente Consultada: Revista Selecciones Mayo 2013

Primera Experiencia de Pasteur Con La Vacuna Resumen

Resumen Primera Experiencia de la Vacuna

En 1881 hizo una demostración dramática de la eficacia de su vacuna, inoculando con ella la mitad de un rebaño de ovejas mientras que inyectaba la enfermedad a la otra mitad. Las inoculadas con la vacuna sobrevivieron, todas las demás murieron. A continuación desarrolló una vacuna que, esperaba, sería eficaz contra la rabia, y con esta vacuna realizó su último y dramático experimento.

En 1885, cuando tenía sesenta y dos años, le llevaron un muchacho que había sido atacado y mordido por un perro rabioso. Le administró la vacuna al muchacho, aunque todavía no había sido probada, y le salvó la vida. Fue un digno clímax a la asombrosa carrera de un hombre que merece estar junto a Aristóteles y a Darwin en el salón de la fama de la biología.

Primera Experiencia de la Vacuna

El descubrimiento trascendental de Pasteur, fue el de la vacuna antirrábica. Pasteur comprobó que el germen no se desarrolla en medios de cultivo bacterianos; pero por el contrario, lo hace fácilmente si es inyectado en el sistema nervioso del perro o del conejo.

Pasteur efectúa pasajes sucesivos del germen en el tejido nervioso de esos animales llegando a obtener un virus de virulencia fija, a diferencia del encontrado en la naturaleza que es de virulencia variable. Las médulas infectadas por ese germen fijo dejadas en contacto del oxígeno y en atmósfera desecada pierden su virulencia y al ser inoculado un extracto de ellas a perros comprueba que esos animales se habían vuelto resistentes a ataques ulteriores del virus virulento: la vacuna antirrábica estaba descubierta.

Pasteur necesitaba hacer la comprobación de la eficacia de éstas en el ser humano.

En julio de 1885 se le presentó a Pasteur el caso de Joseph Meister, un pastorcito de 9 años de edad que había sido atacado por un perro rabioso en una aldea de Alsacia, Francia, donde vivía. El médico del lugar temió por su vida y decidió enviarlo a París para que lo examinara el famoso químico.

Pasteur quedó impresionado por las 12 o mas mordeduras profundas que el niño mostraba en manos y piernas. Ese mismo día el doctor Jacques Grancher, colega de Pasteur, le inyectó a Joseph líquido cefalorraquídeo tomado de la médula espinal de un conejo que había muerto de rabia 15 días antes. Joseph —que llegó acompañado de su madre— fue llevado al alojamiento que le había conseguido Pasteur, y entonces se inició una prolongada y angustiosa espera cada día le administraban una inyección más potente al niño.

Es así como el 6 de Julio de 1885, hace más de cien años, Pasteur inocula la vacuna al joven José Meister, que había sido mordido 12 veces por un perro rabioso. Se conoce ya que la experiencia tuvo éxito. José Meister sobrevivió y se cuenta que años después era portero del Instituto Pasteur hasta bastante avanzado el siglo XX. Junto a la fisiología, cuyo padre fue Claude Ber-nard, en el siglo pasado nace una nueva ciencia, la bacteriología, creada por un genio que como Ehrlich, el vencedor de la sífilis, no era médico.

EL QUÍMICO
Luis Pasteur era químico. Muy joven, descubrió en la fermentación del vino compuestos químicamente iguales, pero simétricos, como son dos imágenes en un espejo. Su clarividencia le mostró rápidamente que los organismos vivos formaban unos u otros de estos compuestos. Los problemas de fermentación de los industriales de la zona de Lila, de cuya facultad Pasteur era ya decano, lo llevaron a aislar el agente perturbador, que fue el primer «microbio» (el nombre se creó mucho más tarde).

EL BACTERIÓLOGO
Poco después, Pasteur descubrió la causa de la transformación del vinb en vinagre y aisló su agente; luego mostró que bastaba agua, azúcar y dicha bacteria para producir el vinagre, es decir, que lo que antes se creía necesitar una fuerza vital especial no era más que el proceso nutricio de una bacteria.

PUTREFACCIÓN E INFECCIÓN
Antes de Pasteur, Spallanzani y otros habían atacado la idea de la generación espontánea. Pero los sabios seguían creyendo que las putrefacciones, las fermentaciones y los microorganismos que se observaban en las sustancias alteradas, eran efectos del aire, que se debían al oxígeno u a otras sustancias contenidas en él. Con matraces de cuello muy delgado por los que podía penetrar el aire, pero que retenían las bacterias, el sabio demostró en forma concluyente que una sustancia libre de microorganismos no fermentaba si éstos no podían alcanzarla.

De allí surgió el método llamado pasterización que consiste en calentar los alimentos y luego preservarlos de los microorganismos, hasta el momento de consumirlos. Su conocimiento de los microbios lo llevó a curar enfermedades del gusano de seda y ocuparse, poco a poco, de temas que tenían relación con las enfermedades.

LA VACUNACIÓN
Pasteur tuvo entonces la idea audaz y genial de la vacunación. Su primera experiencia, coronada por el éxito, fue la de la enfermedad del carbunco en los ovinos. Luego descubrió el estafilococo, el estreptococo, el neumococo. Comprendió que el organismo se defiende fabricando sustancias que neutralizan al microbio, y su descubrimiento más popular —aunque no sea el más importante— fue el de la vacuna contra la rabia.

Desde entonces, rodeado de la admiración y del reconocimiento universal, Pasteur entró viviente en la inmortalidad.

La inmunología es la ciencia de la inmunidad. Ésta consiste en que un organismo que ha sufrido el ataque de un determinado microbio, aprende a producir anticuerpos capaces de neutralizarlo. Esto no ocurre con todas las enfermedades, pero sí con muchas de ellas, que por esta razón se padecen una sola vez en la vida. La idea genial del químico consistió en dar, preventivamente, microbios de virulencia atenuada con el fin de prevenir la aparición de las enfermedades.

La vacunación contra muchos males es hoy corriente. La humanidad no fue ingrata con Pasteur; pero los cuerpos de los millones de dolientes que por él se curaron son los verdaderos monumentos consagrados a su memoria.

Biografia de César Milstein Premio Nobel de Medicina Argentino

Biografía de César Milstein Premio Nobel de Medicina

Biografia de César Milstein Premio Nobel de MedicinaNació en Bahía Blanca (Buenos Aires) el 8 de octubre de 1927 y es considerado uno de los científicos argentinos de mayor prestigio a nivel internacional. En 1984 obtuvo el Premio Nobel de Medicina y Farmacología por sus trabajos para perfeccionar el sistema de defensa inmunológica con el que naturalmente cuentan los seres humanos.

Milstein  permaneció en Bahía Blanca hasta 1945, cuando se trasladó a la Capital Federal para estudiar en la Universidad de Buenos Aires y cuatro años más tarde, en 1956, recibir su doctorado en Química y un premio especial por parte de la Sociedad Bioquímica Argentina.

En 1957 se presentó y fue seleccionado por concurso para desempeñarse como investigador en el Instituto Nacional de Microbiología Carlos Malbrán, que atravesaba por entonces una época de esplendor de la mano de su director, Ignacio Pirosky. Al poco tiempo de haber ingresado a dicho Instituto, Milstein partió rumbo a Cambridge,

Inglaterra, beneficiado por una beca. El lugar elegido era nada menos que el Medical Center Research, uno de los centros científicos mundialmente reconocidos por su excelencia, y donde trabajaba Frederick Sanger – Premio Nobel de física catorce años más tarde-, que fue su director de investigaciones.

Una vez concluida la beca, las autoridades de aquel centro de investigaciones solicitaron a Buenos Aires una prórroga por dos años más, que fue aceptada de inmediato por las autoridades del Malbrán.

Al volver a la Argentina, en 1961, Milstein fue nombrado jefe del recientemente creado Departamento de Biología Molecular del Instituto Malbrán.

En el desempeño de este cargo, además de dedicarse al trabajo propiamente científico, quiso servir al mantenimiento físico del propio Instituto Malbrán, fabricando él mismo parte del mobiliario que se necesitaba para llevar a cabo las distintas prácticas, o reciclando muebles viejos y ya inservibles; obviamente, las dificultades presupuestarias se relacionaban en forma directa con este hecho.

Tras el golpe militar de 1962, el instituto Malbrán fue intervenido y el trabajo de Milstein, perjudicado: diversos inconvenientes político-institucionales, que incluyeron numerosas cesantías, perturbaron a su equipo en la etapa crucial de un programa de estudios muy avanzados para el contexto de entonces, incluso a nivel mundial. Milstein era uno de los que no había sido directamente damnificado, aunque ya estaba cansado de las gestiones y las estratagemas, de las intrigas y de los comentarios a hurtadillas: todo esto le sacaba la energía que deseaba dedicar a sus actividades científicas.

Y así, Milstein y su esposa hicieron las valijas y partieron, otra vez, rumbo a Gran Bretaña. En 1964 estaba nuevamente en el Medical Research Council de Cambridge, y fue durante ese mismo año que consiguió los primeros resultados que dos décadas más tarde lo harían merecedor del Premio Nobel de Medicina.

Hacia fines del siglo XIX, se logró establecer que los principales causantes de las enfermedades son microorganismos (virus y bacterias). Poco después se lograron identificar una serie de elementos minúsculos que viajaban por el torrente sanguíneo persiguiendo a las bacterias, a los virus -ambos agentes infecciosos provenientes del ambiente exterior-, e incluso a pequeñas porciones celulares pertenecientes al propio organismo.

Esta resistencia natural que todos los seres humanos llevan consigo sería muchos años más tarde rebautizada con el nombre de respuesta inmunitaria del organismo.

Los principales protagonistas de la lucha son, por el lado del organismo humano, las células macrófagas, los comúnmente conocidos como anticuerpos, denominadas «T helper» o cooperadoras, y las «T killer» o asesinas. Estas clases de conformaciones celulares deberán vérselas con el antígeno (el agente extraño que se introduce en el cuerpo y desata la respuesta inmune). No siempre el sistema inmune triunfa, y hay veces en que los microorganismos se salen con la suya, burlando al sistema inmunológico y ocasionándole al individuo una serie de trastornos orgánicos que pueden llevarlo a la muerte.

Al cabo de siglos, los microorganismos han demostrado ser buenos conocedores de las grietas que ofrece este sistema defensivo, y lo suficientemente sagaces como para desaprovecharlas.

Las células T llamadas T helper o cooperadoras, se encargan de reconocer y codificar las propiedades del invasor y luego dejan el campo a otro tipo de células, las «T killer» (asesinas), que serán las encargadas de destruir al virus o bacteria. Esta operación se repite cuantas veces sea necesario, hasta vencer al último de los microorganismos.

Una vez destruido el antígeno, o agente invasor, la información correspondiente queda archivada en el sistema inmunológico, de modo que el organismo quede bien pertrechado para una posible segunda incursión. Las especialistas en este trabajo son las llamadas «T memoria», otra variedad que se encarga de acumular, procesar y clasificar información de modo que el organismo pueda responder de inmediato a un nuevo ataque sin necesidad de tener que atravesar todas y cada una de las etapas del proceso anterior.

Aunque estos procesos se producen todos los días, a toda hora y en cualquier lugar sin que nadie tome debida nota, en más de una ocasión provocan malestares de índole variada, dolores, debilidad repentina, e incluso pueden dejar de por vida huellas visibles sobre la propia conformación de la piel. Esto es, ni más ni menos, lo que ocurre cuando las personas enferman.

El período que corresponde al desarrollo de las hostilidades entre el antígeno invasor y el sistema inmune, coincide con el tiempo que transcurre desde el momento en que se incuba la enfermedad, hasta que ésta se rinde ante las defensas inmunológicas. Cuando la primacía entre los bandos no está bien definida, es el momento en que las vacunas y los antibióticos empiezan a jugar un rol decisivo dentro del organismo.

En la mayoría de los casos, la función que cumplen las vacunas es la de incentivar al sistema inmunológico para que fabrique con un margen de tiempo razonable los anticuerpos necesarios para posibilitar que las posibles invasiones sean detenidas en la frontera que separa el cuerpo humano del mundo externo.

A pesar de que el mecanismo de respuesta inmunitaria no ha sido totalmente aclarado por la ciencia, en 1940 Pauling sugirió una teoría según la cual el organismo poseería una proteína capaz de amoldarse a cualquier agente invasor. Si esta suposición es correcta, los anticuerpos específicos que naturalmente fabrica el cuerpo humano serían algo así como trajes especialmente diseñados para determinadas ocasiones, aunque sin una medida uniforme, cuyos talles, sizas y anchos de manga habrán de confeccionarse en el momento de la acción. Como las poblaciones de células defensoras están integradas por una clase variada de anticuerpos que se hallan naturalmente capacitadas para atacar distintos puntos del antígeno invasor, han sido denominados policlonales.

El sistema tiene sus bemoles, tal como sucede habitualmente con cualquier sistema, y particularmente con los sistemas defensivos. Su flanco débil está dado precisamente por su gran capacidad de adaptación: esto constituye una limitación para el sistema inmunológico, puesto que por esa misma razón carecen de la afinidad necesaria como para enfrentarse con los agentes invasores de una forma contundente. En determinados casos, la falta de especificidad de los anticuerpos policlonales es comparable a la supuesta virtud de aquellos jugadores de fútbol que tienen la capacidad de amoldarse a cualquier puesto, pero que en realidad terminan por no jugar del todo bien en ninguno. Claro que esto sólo queda evidenciado cuando el rival que tienen enfrente resulta superior.

Hace varias décadas que la ciencia aplicada viene intentando con diferente fortuna fabricar líneas de anticuerpos puros en forma artificial, es decir, inmunosueros capaces de detectar y enfrentarse a una parte específica del antígeno con la esperanza de poder vencerlo. Para Milstein, esta posibilidad se fue convirtiendo de a poco en una obsesión que llevó consigo durante años, hasta que finalmente pudo convertirla en hipótesis, primero, y en un logro concreto, después, en los laboratorios de Cambridge y en colaboración con su colega George Köehler.

Milstein y Köhler debieron ingeniárselas entre 1973 y 1975 para lograr configurar los llamados anticuerpos monoclonales, de una pureza máxima, y por lo tanto mayor eficacia en cuanto a la detección y posible curación de enfermedades.

El gran hallazgo que le valió a Milstein el Premio Nobel produjo una revolución en el proceso de reconocimiento y lectura de las células y de moléculas extrañas al sistema inmunológico. Los anticuerpos monoclonales pueden dirigirse contra un blanco específico y tienen por lo tanto una enorme diversidad de aplicaciones en diagnósticos, tratamientos oncológicos, en la producción de vacunas y en campos de la industria y la biotecnología.

Imagen: Milstein a los 10 años en la puerta de su casa en Bahía Blanca

En cuanto a sus posibilidades de diagnosis para la realización de trasplantes, el uso de los monoclonales permitiría establecer el grado de afinidad entre los órganos y el organismo receptor, de tal modo de diagnosticar de antemano si el órgano trasplantado sufrirá o no rechazo.

En 1983, Cesar Milstein se convirtió en Jefe y Director de la División de Química de Proteínas y Ácidos Nucleicos de la Universidad de Cambridge.

Para entonces, Inglaterra lo había adoptado como ciudadano y científico, por lo que iba a compartir con la Argentina el honor del Premio Nobel que Milstein obtuvo en 1984 – compartido con Köhler– , por el desarrollo de los anticuerpos monoclonales.

En la actualidad, Cesar Milstein continúa trabajando en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge, aunque con visita la Argentina con bastante frecuencia. En 1987 fue declarado ciudadano ilustre de la Ciudad de Bahía Blanca y recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional del Sur.

El 24 de marzo de 2002, falleció los 74 años de una afección cardiaca en Cambridge.

MITOS Y SECRETOS:

LA DISCULPA DE LELOIR
Cuando Milstein tuvo que preparar su tesis doctoral, decidió hacerlo en la Fundación Campomar. El doctor Luis F. Leloir, director del Instituto, no lo admitió entre los becarios y le sugirió que probara suerte con el doctor Andrés Stoppani, profesor de Química Biológica. Años más tarde, cuando a Leloir le correspondió presentarlo como miembro honorario de la Academia Nacional de Ciencias Exactas y Naturales se disculpó por su desacierto y argumentó que, en ese momento, su laboratorio contaba con pocos recursos.

«EL PULPITO»
Cerca del antiguo edificio de la Facultad de Ingeniería y Química, en Perú 922, había un librero al que los estudiantes llamaban «el pulpo imperialista». El mote tenía su origen en el elevado precio que cobraba por los materiales de . estudio. Milstein, con su empuje habitual, pensó en romper el monopolio y organizó, en un pequeño rincón dentro de la misma facultad, la venta de apuntes y libros a bajo costo. Entonces, sus compañeros empezaron a llamarlo «pulpito».

SU «BANCO DE TRABAJO»
La beca de Cambridge comprendía un «banco de trabajo». Es decir, un lugar en el laboratorio. Por entonces hizo amistad con el doctor Frederick Sanger (dos veces premio Nobel). Como disponía de tiempo libre, encararon otro estudio que pronto dio buenos resultados. Pero, antes de concluirlo, se extinguió la beca y el «banco de trabajo» de Milstein pasaba a otro becario. Afortunadamente, Sanger asumió el papel de «fellow» (tutor) y gestionó un nuevo lugar para su flamante discípulo.

EN LAS MONTAÑAS
Milstein iba a Bariloche a practicar andinismo y, durante el ascenso, se separaba del grupo y no subía por la senda marcada. De una manera similar, también descubrió caminos para la ciencia.

COMPROMISO
Celia y César se recibieron el mismo año. Y él bromeó sobre compartir un largo viaje por Europa, a dedo. Le preguntó si sabía cocinar y limpiar la casa. Ante la respuesta negativa, la sorprendió diciendo que no importaba, porque él se encargaría de todo eso, pero durante toda la vida.

La Inmunidad: proteccion contra los microorganismos: lifoncitos B y T

La Inmunidad: proteccion contra los microorganismos: lifoncitos B y T

Los seres vivos, y en particular los vertebrados han desarrollado un conjunto de medidas que sirven de protección frente a los microorganismos y, en general, frente a toda estructura no reconocida como propia. Es el sistema inmunitario (foto: linfoncito T)

En nuestro ambiente se encuentran presentes una serie de agentes microbianos, como los virus, las bacterias, los hongos y los parásitos. Éstos pueden producir patologías que, sin un control por parte del organismo, pueden conducir a la muerte.

En el sistema inmunitario del hombre se pueden distinguir dos tipos de inmunidades: la inmunidad innata y la adaptativa.

La inmunidad innata actúa como una primera barrera frente a los agentes infecciosos que, de esta manera, son controlados sin llegar a provocar una infección. Si estas defensas iniciales no son suficientes, se elaboran entonces una serie de respuestas específicas para cada agente infeccioso. Las principales características de este sistema adaptativo son la especificidad y la memoria que guarda el organismo frente a este agente externo.

Respuestas inespecíficas

Entre las defensas innatas se puede mencionar la piel, las mucosas y una serie de ácidos y enzimas secretados por distintos órganos. La piel constituye, gracias a su capa de queratina, una primera barrera difícil de superar siempre y cuando no se produzca ninguna alteración en su estructura. Las mucosas están constituidas por una serie de células que segregan unas sustancias mucilaginosas para actuar de barrera defensiva. Los cilios, como las estructuras respiratorias, que crean corrientes de aire para eliminar el polvo, el polen, etc. En el estómago se secreta ácido clorhídrico para elevar el PH. En las lágrimas y en la saliva se secreta además un enzima de potente acción inmunológica: la lisozirna.

La segunda barrera que se encuentran los microorganismos después de la piel y las mucosas son una serie de células, como son los macrófagos y los micrófagos de la sangre y la linfa que conducen a la respuesta inflamatoria. Como consecuencia de la presencia de una herida las células de la zona responden liberando un derivado del aminoácido histidina, la histamina, que conlleva un aumento del flujo sanguíneo en esa zona, una elevación de la temperatura o lo que se conoce como inflamación. Ante la inflamación se van a movilizar los leucocitos o glóbulos blancos que circulan por la sangre. Dentro de ellos se pueden citar a los neutrófilos (el 60% de los leucocitos circulantes), que una vez localizada la lesión atraviesan las paredes capilares y fagocitan o destruyen a los microorganismos gracias a la liberación de múltiples enzimas hidrolfticas.

Otras células fagocíticas son los leucocitos basófilos y eosinófilos. Los primeros liberan histamina, para aumentar la respuesta inflamatoria y están además relacionados con los procesos alérgicos; de los eosinófilos no se conoce con exactitud su función, pero suelen estar presentes en infecciones ocasionadas por parásitos internos.

Los monocitos llegan a la zona infectada después de los neutrófilos y una vez allí se convierten en macrófagos con propiedades ameboides y fagocíticas. Estos monocitos se localizan en el bazo, en los ganglios linfáticos, en el hígado y en los pulmones donde se encargan de la eliminación de los patógenos presentes en estos órganos, que han conseguido superar las primeras barreras. El aumento de la temperatura que se produce normalmente ante una infección tiene lugar como consecuencia de la liberación por parte de los leucocitos de unas sustancias denominadas piretógenos, que mediante este proceso dificultan el desarrollo bacteriano en la infección.

El interferón

El tejido conectivo, los leucocitos y los linfocitos 1 de los vertebrados son capaces de producir una serie de glucoproteírias en respuesta a las infecciones de los virus. Estas proteínas conocidas como interferones poseen la particularidad de que no actúan directamente sobre la infección sino que su misión consiste en activar el sistema inmunitario del organismo, en lo que se considera como una respuesta semiespecífica.

Respuestas específicas

Las respuestas inmunes específicas se dan en dos niveles: celular, en el que participan los linfocitos B y T y humoral, que viene dada por proteínas en disolución, llamadas inmunoglobulinas.

Dentro del sistema inmunitario humano se pueden distinguir los órganos primarios, como son la médula ósea y el timo, zonas donde se originan las células inmunitarias o linfocitos que pasarán luego a los órganos secundarios del sistema linfoide para distribuirse por todo el organismo. En la médula ósea se encuentran las células Stem, que dan lugar a los linfoblastos y posteriormente a los linfocitos. Dentro de ellos se puede hablar de:

Linfocitos B. La maduración de los linfoblastos para convertirse en linfocitos se produce en la misma médula ósea, y la letra B corresponde con la bolsa de Fabricio de las aves que fue el primer lugar donde se localizaron. Los mamíferos carecen de esta bolsa y la maduración se produce en el feto en el hígado así como en la médula.

Linfocitos T Denominados con la letra T porque la maduración de los linfoblastos se produce en el timo. El timo en los mamíferos está constituido por dos lóbulos, se localiza en el tórax, sobre el corazón y los vasos sanguíneos mayores. Dentro de cada lóbulo se pueden distinguir una corteza con las células linfoides o timocitos inmaduros y una médula interna constituida por células maduras.

Los linfocitos maduros se distribuyen posteriormente por los órganos linfoides secundarios, como son el bazo —su acción es muy importante ante las infecciones donde el patógeno se transporta por la sangre—, localizado en la porción superior izquierda del abdomen, detrás del estómago; las amígdalas; los ganglios linfáticos, el apéndice fecal, y las placas de Peyer del intestino, que defienden a esta zona de los múltiples microorganismos que se encuentran en nuestro aparato digestivo habitualmente. Los ganglios linfáticos se pueden describir como unas estructuras de tejido esponjoso, constituidas en su mayor parte por los linfocitos y los macrófagos y que actúan como filtros de los patógenos transportados en la sangre y en la linfa. En este proceso la linfa entra en el ganglio por los vasos aferentes y pasa a la cisterna linfática donde recoge gran cantidad de células inmunitarias que serán luego transportadas por el sistema linfático, una vez han abandonado este reservorio de linfocitos y macrófagos a través de los vasos linfáticos eferentes.

La respuesta humoral tiene como base la síntesis en los linfocitos B de unas proteínas globulares de alto peso molecular: las inmunoglobulinas o anticuerpos. Son grandes estructuras proteicas constituidas por la asociación de dos cadenas polipeptídicas ligeras o L y dos cadenas pesadas o H. Estas cadenas se mantienen unidas gracias a la formación de enlaces o puentes disulfuro. Los llamados dominios de unión, en los extremos amino de ambas cadenas, son las zonas donde se reconoce y une el 1 patógeno o antígeno. Dentro del gran grupo de las inmurioglobulinas se puede hablar de cinco subgrupos importantes: las lg M, G, D, E y A. Las proteínas M, son de las primeras en actuar ante una infección y su misión fundamental es la de activar a otro sistema de proteínas llamado sistema de complemento y a los macrófagos. Las lgG constituyen el grupo de las gammaglobulinas; son las principales proteínas presentes en suero y su misión es la de activar el sistema de complemento; también tienen capacidad para unirse a los macrófagos y a los leucocitos. Las lgo, se han localizado principalmente en la superficie de los linfocitos B. Las lg E, se encuentran en los tejidos y están relacionadas con la liberación de histamina y por tanto con tos procesos de alergia. Por último, las lgA suponen la primera línea defensiva ante un patógeno y se han localizado en todas las secreciones externas así como en órganos tan importantes como los pulmones y los intestinos.

El modo de actuación de los anticuerpos consiste en recubrir al patógeno, combinarse con él para impedir su desarrollo adecuado y, bien actuando en solitario o con la colaboración del sistema de complemento, llevar a cabo gracias a enzimas líticas y a la fagocitosis de otras células del sistema inmune, la destrucción del agente extraño. Dentro de la respuesta humoral se pueden distinguir una respuesta primaria, en la que actúan principalmente las proteínas M, y una segunda respuesta más rápida y eficaz, ante el mismo patógeno, gracias a la memoria del sistema inmune, donde las principales protagonistas son las inmunoglobulinas G.

La inmunología celular es la consecuencia de la acción conjunta de los linfocitos B y los linfocitos T Los primeros actúan frente a virus, bacterias y las sustancias que pueden producir estos microorganismos y los linfocitos T lo hacen sobre las células del organismo que han sido infectadas por diferentes agentes patógenos. Estos linfocitos actúan gracias a la presencia en la superficie de las células de los llamados receptores de las células T. Existen tres tipos de linfocitos T, citotóxicos, auxiliares y supresores, y el proceso inmunitario es el siguiente:

Los linfocitos T citotóxicos reconocen las células que presentan en su superficie una proteína vírica y se unen a ella. Tras esto, gracias a la liberación de fuertes enzimas hidrolíticas, destruyen la célula infectada. Para favorecer la eliminación total de dichas células estos linfocitos segregan unas sustancias, las linfocinas, que permiten la actuación de los macrófagos.

Los linfocitos auxiliares son necesarios para la activación de los linfocitos B. Como consecuencia de la actuación de estos linfocitos, una vez que reconocen a los antígenos presentes en las células de los macrófagos, liberan una sustancia denominada interleucina 2, que provoca la activación de los linfocitos B, con la consiguiente formación de anticuerpos, y la maduración y diferenciación de los linfoncitos T citotóxicos. Los llamados linfoncitos T supresores, parecen estar relacionados con la mitigación de la respuesta inmune que puede desarrollar el organismo contra sus propias células.

Historia de las Cirugias Coronarias Avances en las Tecnicas Quirurgicas

Historia de las Cirugias Coronarias-Avances en las Técnicas Quirúrgicas

Posiblemente la conquista más espectacular de la medicina moderna ha sido el reemplazo del corazón de un paciente por otro, humano. Véase la hazaña: el 3 de diciembre de 1967 el mundo se conmovió ante la noticia de la proeza del doctor Christian Barnard.

El paciente Louis Washansky, afectado de una esclerosis cardíaca, en estado desesperante y próximo a expirar, recibió el corazón de Benise Á. Dawall, de 25 años, quien acababa de fallecer atropellada por un auto. La operación duró 4 horas y el paciente vivió 18 días. En un solo año fueron intervenidos con trasplantes más de cien enfermos. Más sorprendente aún fue la implantación de un corazón artificial por el cardiocirujano argentino Domingo Liotta.

Cirugias CoronariasDENTRO de los grandes progresos que ha experimentado la medicina, posiblemente el más espectacular de todos ha sido el alcanzado durante el siglo veinte.

El corazón, que permanecía inexpugnable ante el temor de los cirujanos que no se atrevían ya no sólo a hundir cautelosamente su bisturí sobre sus resistentes paredes, sino siquiera rozarlo suavemente, ahora es totalmente sustituido por otro proveniente de un ser humano en condiciones orgánicas y fisiológicas normales.

Y es que los grandes progresos obtenidos con los nuevos métodos de estudio, clínicos, radiológicos, con radioisótopos y ultrasonido, han permitido profundizar los conocimientos anatómicos, hemodinámicos y fisiopatológicos de las enfermedades cardíacas, congénitas y adquiridas, más el aporte de las investigaciones que se han efectuado sobre animales de experimentación y las diferentes y sofisticadas técnicas quirúrgicas creadas han hecho realidad el desarrollo significativo, en un tiempo breve del tratamiento quirúrgico con excelentes resultados.

De esta manera millares de enfermos cardíacos que morían sin haber sido operados, porque el cirujano no se atrevía a ello, han salvado sus vidas, desarrollando una actividad realmente sorprendente.

Domingo LiottaCardiólogos, cardiocirujanos, anestesiólogos, técnicos en monitoreo y enfermeras especializadas, trabajando en equipo bien sincronizado empezaron a obtener maravillosos resultados. Pero las primeras incursiones en el tratamiento quirúrgico del corazón fueron por traumatismos. Rehn, en 1896, efectuó, con todo éxito, la primera sutura en una herida cardíaca.

Años más tarde, otros cirujanos comenzaron a reparar heridas y laceraciones cardíacas.

El mismo Rehn practicó la primera pericardioetomía —operación del pericardio—, con buen resultado.

Con el transcurso del tiempo la cardio-cirugía se vio mejorada en forma considerable por las experiencias realizadas en el tratamiento quirúrgico de las cardiopatías congénitas. Entre los años 1939 y 1949 se pudo realizar la ligadura del conducto arteriosopermeable.

Antes de terminar la primera mitad de este siglo, extraordinarios cirujanos como Park, Clarence Crafoord, lograron progresos considerables con nuevas técnicas operatorias. Blalock y Taussig idearon la magnífica intervención quirúrgica de las cardiopatías cianóticas —los niños azules—, lo que se conoce con el nombre de tetralogía de Pallot y que consiste en realizar la unión entre la arteria subclavia y la arteria pulmonar, con el objeto de incrementar el pasaje de la sangre hacia los pulmones y asi brindar, por oxigenación, natural mejoría respiratoria.

Fue Charles Bailey, de Filadelfia, quien consiguió el cierre definitivo y completo de la comunicación inter-aurioular. Ya, en esos momentos, comenzaron a difundirse las propiedades beneficiosas de algunos materiales sintéticos, y la colaboración entre industriales y cirujanos trajo como consecuencia el empleo de estos productos con un resultado que sorprendió a los mismos autores.

Al doctor Kirklin se le debe el uso de un primer parche en el orificio septal.

La introducción de la circulación extracorpórea que permitió al cirujano las más riesgosas intervenciones quirúrgicas, desglosando momentáneamente del circuito al corazón humano, permitieron mejorar estas operaciones, más aún con la incorporación de la hipotermia —bajas temperaturas— cuyo iniciador fue el doctor Drew. Kolff y Effler, en 1958, tuvieron la tremenda osadía de obturar el orificio interventricular con un parche de material plástico de ivalón y a su vez Lillehei realizó el mismo procedimiento con parches multiperforados.

alexis carrel, rudolf mata, primeros medicos cirujanos destacados

Los cardiocirujanos no se conformaron con emplear exclusivamente materiales plásticos para la reconstrucción de regiones afectadas dentro del sistema circulatorio. Así, Baffles realizó la trasposición de la vena cava inferior y las venas pulmonares derechas. Robuseee anatomosó la vena cava superior a la pulmonar, obteniendo resultados alentadores. También W. T. Mustard logró un método por el cual se puede reconstruir la cavidad auricular.

En ciertas anomalías pulmonares otro gran cirujano, el doctor Muller, logró implantar en la aurícula izquierda una vena pulmonar derecha, pero el éxito total de esta asombrosa técnica pudo conseguirse a través del empleo de la circulación extracorpórea.

Otra de las enfermedades cardiacas que venía preocupando intensamente a los científico» fue el aneurisma del ventrículo izquierdo, problema que fue resuelto por Saurbuch, realizando la resección del mismo y, posteriormente, el doctor Dentón A. Cooley, que años después adquiriría renombre internacional por sus trasplantes cardíacos, puso en práctica la técnica quirúrgica para esta patología, mediante el uso de la bomba oxigenadora.

Pero no es posible dejar de señalar los espectaculares progresos alcanzados en la cirugía de los vasos, cuando el doctor R. Matas empleó la técnica de la endoaneurls-morrafía para el tratamiento de los aneurismas arteriales; y Alexis Carrel, cuando realizó suturas arteriales con agujas finas e hilo de seda.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, los cirujanos empezaron a emplear injertos homólogos y autólogos de vena para sustituir segmentos arteriales ocluidos. También aquí la cirugía se vio enormemente favorecida por la introducción de materiales sintéticos que no desencadenaban reacciones inmunitarias, como los tubos de fibras de cristal y otros de plata y vitalio.

Con el advenimiento del daerón, las prótesis vasculares alcanzaron su máxima expresión de éxito. Bueno es mencionar que en el conflicto bélico de Corea se utilizaron en los accidentados numerosas prótesis de esta naturaleza, para la sustitución de arterias lesionadas por traumatismos.

Los aneurismas aórticos, que tan elevada mortalidad producían, fueron también objeto de estudio y tratamiento. A Poppy y Olivera, dos ingeniosos cirujanos, se les ocurrió corregir esta deformación envolviendo la dilatación aórtica mediante celofán, con lo que se provocó una irritación química que favorecía su oclusión. Lowemberg tuvo otra ocurrencia, y en lugar del celofán colocaba alrededor del aneurisma una tira de piel como sostén de seguridad.

medicos cirujanos destacados

Blackemore imaginó otros procedimientos curiosos, y consistían en introducir un alambre en el aneurisma y el paso de una corriente eléctrica para provocar la coagulación de la sangre, y curar así esa anomalía. La extracción del aneurisma aórtico para evitar la mortalidad del paciente fue mejorándose mediante el empleo de injertos, y últimamente con prótesis. Pero se le debe a tres grandes cardiocirujanos, los doctores Dentón Cooley, M. E.

De Bakey y H. Bahuson el perfeccionamiento de distintas técnicas para el tratamiento quirúrgico de los aneurismas de aorta ascendente y descendente, empleando prótesis de daerón, que actualmente se siguen utilizando con resultados altamente satisfactorios.

Una de las preocupaciones experimentadas durante muchos años por los especialistas fue la de remediar las afecciones de la válvula mitral. Si bien la valvulotomía ya fue descripta en 1898 por Semweis, lo cierto es que, medio siglo después, fue Bailey quien con el dedo logró provocar el ensanchamiento de la mitral estenoada. Actualmente, la comisurotomía se sigue practicando, ya que es el tratamiento fisiológico de la válvula estrechada, y los resultados obtenidos han sido altamente satisfactorios.

Posteriormente se comenzó con el empleo de prótesis nútrales de esponja de evalón condensada; prótesis valvular esférica, válvula de nylon, válvula bivalva de poliuretano. Posteriormente, comenzó a usarse la prótesis bivalva con anillo metálico y la tan conocida válvula mecánica con bola enjaulada de goma siliconada, creación de Star Edwards.

Más tarde, en ese afán permanente de superación y perfeccionamiento, comenzaron a utilizarse las de anillo metálico y platillo carbón pirolítico, y, posteriormente, las biológicas con duramadre, y de porcino, extraídas del corazón del propio animal, tratadas convenientemente. Esta última técnica fue perfeccionada por el cardiociruj ano argentino Domingo Liotta, y su equipo de colaboradores. La diferencia entre la válvula mecánica y la biológica es que, con la primera, el paciente debe anticoagularse toda la vida, no así con la segunda.

Aquí no se detuvieron los extraordinarios adelantos de la cardíocirugía. En 1964, Garret llegó a efectuar el by pass aortocoronario mediante el empleo de una vena del mismo organismo del enfermo. Tres años más tarde, el doctor R. Favaloro y el equipo quirúrgico de la Cleveland Clinic comenzaron a practicar sistemáticamente esta operación con venas safenas autólogas, con el propósito de revascularizar el miocardio.

El cardiocirujano argentino lo introdujo en Buenos Aires, y desde entonces lo practica en forma rutinaria, con muy buenos resultados. Pero si bien todas las conquistas en este terreno fueron realmente extraordinarias, la más espectacular de todas en este siglo, y que seguramente marcará un jalón en las técnicas por prolongar la vida de los afectados del corazón, ha sido, sin duda alguna, el trasplante cardíaco empleando el corazón de otro ser humano, cuya vida prácticamente se hallaba extinguida.

Pero es necesario destacar que, cronológicamente, el primer científico que intentó el trasplante en perros fue Carrel. Guthre, en 1905, implantó el corazón suplementario en el cuello de otro can receptor. Mann, en 1933, anatomosó la carótida primitiva del receptor a la aorta del dador. Con esta técnica, Dewine, en 1933, trasplantó una serie de 30 corazones en perros, de los cuales 23 sobrevivieron, y el de máxima duración fue de 245 horas.

En 1957, Boake y Folts implantaron el corazón del perro dador en el abdomen del receptor, facilitando la perfusión coronaria mediante la unión de la aorta receptora con la aorta ascendente dadora. Asi, paulatinamente, se lograban nuevos avances que hacían presumir el pronto trasplante en el terreno humano.

Demijov, que logró ubicar el corazón del dador en el tórax del receptor, en 1955, consiguió la supervivencia de hasta seis días en estos animales, pero lo más importante de su trabajo es que llegó a la conclusión que desde el punto de vista fisiológico era ya posible realizar trasplantes homólogos de corazón en los seres humanos.

Sin embargo, las experiencias en perros continuaban aceleradamente, pues todavía los cardiocirujanos deseaban resolver algunos problemas que seguramente se iban a presentar en los trasplantados. Los perros con el corazón de otro perro ya no sólo vivían horas, sino que prolongaban su existencia por varios días.

Lower y Shumway consiguieron la supervivencia de 6 y 21 días. M. S. Barnard, hermano menor de Christian Barnard, logró efectuar, en 1967, trasplantes cardíacos homólogos en perros utilizando la hipotermia, o sea, muy bajas temperaturas.

Los animales trasplantados lograron vivir cuatro semanas; ya se encontraba en los umbrales del gran acontecimiento quirúrgico: sustituir un corazón humano averiado por otro sano de un paciente prácticamente sin vida.

El paso previo fue el haber logrado la inmunosupresión mediante una droga, el metrotexate, con el fin de evitar el rechazo del órgano del dador en el tórax del receptor. Poco tiempo antes, en 1964, Hardy trasplantó el corazón de un chimpancé en el tórax de un hombre. Solamente a la afiebrada mente de un audaz cirujano se le pudo haber ocurrido semejante acto quirúrgico.

El paciente sólo vivió una hora, debido al bajo volumen-minuto que produjo el órgano del animal.

El 3 de diciembre de 1967, las redacciones de todos los diarios del mundo, de los noticieros de la televisión y de la radiofonía, recibieron la sorprendente información del gran acontecimiento científico mundial que se vivió en Ciudad del Cabo. Christian N. Barnard, solamente conocido por un núcleo muy reducido de cardiocirujanos, tuvo la extraordinaria valentía y coraje de realizar el primer trasplante cardíaco en un ser humano.

El paciente, Louis Washansky, de 55 años, afectado de una esclerosis cardíaca, en estado desesperante y próximo ya a expirar, recibió el corazón de Denise A. Dowall, de 25 años, que acababa de fallecer atropellada por un auto.

La magnífica operación, que ha quedado grabada como la primigenia en uno de los capítulos más brillantes de la cirugía cardíaca, en donde se amalgamaron la audacia con la técnica, duró sólo cuatro horas. En ese breve lapso, breve para tan magnífica y minuciosa operación, un hombre prolongaba su vida latiendo en su pecho el corazón de otro ser humano.

Se instituyó el tratamiento con inmurán, cortisona y radioterapia, y más tarde con cobalto 60, para bloquear el rechazo del corazón ajeno. A las 36 horas, el paciente, que se encontraba bien, se alimentó, pero a los 18 días falleció, como consecuencia de una neumonía.

En el Maimonides Medical Center, Adrián Kantarowítz operó a un paciente de 19 días de vida y utilizó para el trasplante el corazón de otro niño, que nació anencéfalo, sólo vivió seis horas, pero lo suficiente para extraer algunas conclusiones de sumo interés. Desde entonces, otros cardiocirujanos, como Dentón Cooley y De Bakey repitieron esta operación.

Hasta diciembre de 1968, es decir, en un solo año en que se inició esta maravillosa técnica, más de cien pacientes fueron trasplantados: 48 sobrevivieron; 24, durante 3 meses, y el resto más de un año, entre ellos el segundo operado por Barnard, llamado Philip Blaiberg que tuvo una sobrevivencia de 19 meses.

Posteriormente, varios grupos de investigadores estudiaron la posibilidad de sustituir el corazón enfermo por un corazón artificial, del que ya existen varios modelos. Lo que se persigue es construir un aparato, protegido por una bolsa de plástico, colocado dentro del tórax y que desempeñe en forma definitiva la función sustitutiva del corazón.

El tipo de corazón artificial, que ha demostrado mayor eficacia, ha sido construido por el doctor W. J. Kolff, director de órganos artificiales de la Cleveland Clinic e inventor del riñón artificial. Tras distintas tentativas, construyó un bomba de material plástico accionada por aire comprimido con regulación electrónica. Todos los animales de experimentación murieron, y algunos sólo sobrevivieron un día. El can que más pudo vivir con el corazón artificial alcanzó las 26 horas.

Pero así como dos años antes el mundo se sorprendió ante la conquista que representó la implantación del primer corazón humano en un paciente, el 4 de abril de 1969, la historia de la medicina alcanzaba otra magnífica hazaña, prueba de destreza e inteligencia.

En Houston, Texas, el doctor Domingo Liotta, el médico argentino que venía trabajando desde hacía varios años en desarrollar un corazón artificial, juntamente con su hermano Salvador Liotta, con el doctor Dentón Cooley logró implantar el corazón artificial en un hombre, al que mantuvieron con vida durante 68 horas, previa etapa al trasplante de un corazón natural. Aunque el enfermo murió de complicaciones consecuentes a la segunda operación, el hecho importante es que estos cardiocirujanos demostraron que un corazón artificial puede sustituir realmente a un corazón humano. Este proceso representó un progreso en ese campo.

En lo que resta del siglo, las inquietudes científicas de estos hombres, que no hallan obstáculos para prolongar la vida de los pacientes cardíacos que antes morían irremediablemente en pocos días, alcanzarán otras técnicas que permitirán que el paciente, con otro corazón humano o con uno artificial, pueda prolongar su existencia con felicidad y sin mayores alteraciones orgánicas.

Fuente Consultada:
LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Cirugía de Grandes Vasos

La Caza de Brujas El Macartismo Persecución a famosos por comunistas

La Caza de Brujas: El Macartísmo

Una amenaza para la democracia

la caza de brujas en EE.UU. McCarthy Durante el período conocido como «caza de brujas», protagonizado por el senador católico McCarthy con el objetivo de perseguir la incursión comunista en Estados Unidos, la gran nación democrática bordeo la tentación fascista, al pasar por un período inquisitorial durante el cual muchos ciudadanos inocentes sufrieron persecución por simples sospechas. Veamos los hechos.

Para impedir la penetración nazi en Estados Unidos fue creado en 1938 el Comité de Actividades Antiamericanas. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, su patrocinador, el  senador Ranking, consiguió reactivarlo cuando estaba a punto de ser disuelto y fue convertido en una Comisión permanente de la Cámara de Representantes. La Guerra Fría dotaría a esta Comisión de un objetivo claro: la represión del comunismo en Estados Unidos.

A los pocos días de proponer Truman, en marzo de 1947, su programa para la contención del comunismo en Grecia, se aprobó el Programa de Lealtad de empleados federales, orientado a descubrir funcionarios infiltrados, cuyo objetivo sería supuestamente pasar secretos a la Unión Soviética.

Las tensiones de la Guerra Fría —bloqueo de Berlín, Alianza Atlántica— y sobre todo el estallido de la primera bomba atómica soviética en 1949 llevarían esta prevención anticomunista a un estado de histeria. Toda persona considerada sospechosa era inscrita en una lista, privada de su puesto de trabajo o internada en un centro de detención.

Espoleadas por McCarthy, las sesiones del Comité de Actividades  Antiamericanas, en un clima de sos­pecha alimentado por la difamación y los rumores, descubrieron efectivamente algunos culpables pero a costa de perseguir a muchos inocentes.

El senador católico elevó el nivel de los acusados cuando intentó acusar al prestigioso general Marshall, y ya en el mandato de Eisenhower, al secretario del ejército. Los méto­dos de McCarthy terminaron por desacreditarlo y fue destituido en 1954, aunque todavía continuó con menor ritmo la actividad del Comité durante algunos años.

Método: delación

Olvidando el principio jurídico de la presunción de inocencia, ante cualquier denuncia el Comité aplicaba la presunción de culpabilidad y era el acusado quien tenía que desmentir y aprobar su no pertenencia o simpatía por el Partido Comunista.

Quienes reconocían su culpa, podían lavarla delatando a sus camaradas. El clima de relación se extendió por algunos círculos culturales y tuvo su momento culminante en las audiencias del Comité en 1951. El récord fue batido por el guionista de cine Martín Berkeley al denunciar 162 nombres de presuntos infiltra­dos en la industria cinematográfica.

De esta forma, se confeccionaron listas negras. La publicada por el Congreso en 1952 incluía 342 nombres de «antiamericanos», a los que no se debía proporcionar trabajo en ninguna actividad.

McCarthy instó a que se constituyeran en las ciudades comités y grupos de vigilancia privados. Miles de personas perdieron sus trabajos, se negó el pasaporte a los sospechosos de comunismo y procesó a numerosos residentes extranjeros.

Actores y actrices famosos delante del Capitolio opuestos a la «caza de brulas»

Dos procesos famosos

En esta atmósfera de sospecha no todas las víctimas eran inocentes. Con la indagación tenaz de un miembro del Comité, Richard Nixon, futuro presidente, se descubrió que un antiguo alto cargo del Departamento de Estado, Alfred Hiss, era un espía soviético.

A su favor testificaron políticos destacados, entre ellos el Secretario de Estado Acheson, pero otros testimonios y algunas pruebas llevaron a su condenapor espionaje. El caso Hiss fue aprovechado por la derecha republicana para acusar a los demócratas de im­prudencia en la defensa de la seguridad nacional.

Más importante fue el proceso seguido contra los esposos Julius y Ethel Rosenberg (1950-1953), acusados de pasar secretos atómicos a Rusia. Detenidos por el FBI, fueron declarados culpables sin pruebas suficientes y condenados a muerte. A pesar de la campaña internacional en su favor fueron ejecutados en la silla eléctrica en la prisión de Sing Sing el 19 de junio de 1953.

Muchos años después se ha sabido que, aunque efectivamente pertenecían al Partido Comunista, los secretos transmitidos no tenían la trascendencia que pretendió el hermano de Ethel, David Greenglass, quien denunció a su familia para conseguir un trato favorable en las acusaciones que pesaban sobre él. Y que en cualquier caso había sido una actuación de la esposa, pero probablemente sin participación de Julius Rosenberg.

«Caza de brujas» de Hollywood

Uno de los blancos de la inquisición política fue el mundo del cine, entre otras razones porque la audiencia a directores y actores famosos proporcionó a los miembros del Comité una extraordinaria publicidad. Convocados a declarar 41 sospechosos, 19 de ellos se negaron a comparecer, juzgando la actuación indagatoria contraria a la Constitución, entre otros el escritor Alvah Bessie, el guionista Dalton Trumbo, el director Edward Dmytryk.

En apoyo de los que fueron motejados de «testigos inamistosos» se movilizó el denominado Comité de la Primera Enmienda, que integró a cerca de 500 profesionales del cine. En esa circunstancia defendieron la libertad figuras famosas, como Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Gregory Peck, Katherine Hepburn, Kirk Douglas, Burt Lancaster, Gene Kelly, John Huston. Entre los que colaboraron con el Comité y denunciaron a otros cineastas, pronunciando además dis­cursos patrióticos de tono anticomunista, comparecieron Gary Cooper, Ronald Reagan, Robert Taylor.

En la lucha entre el Comité de Actividades Antiamericanas y el Comité de la Primera Enmienda, la posición de la industria del cine, con la negativa de trabajo a los sospechosos, decantó la balanza produciendo deserciones en las filas de los defensores de la libertad; fue el caso de Humphrey Bogart, que se dio de baja de su Comité, y el del director Dmytryk, quien tras se condenado a seis meses de cárcel decidió, ya en prisión, confesar su militancia comunista y su arrepentimiento, proporcionando una lista de 26 correligionarios de partido. Con esta claudicación pública salió en libertad y encontró trabajo inmediatamente.

Perseguidos ilustres

Entre las víctimas de la histeria anticomunista hay que recordar a Charles Chaplin. Su confesión de que nunca había sido comunista ni había pertenecido a ningún partido no impidió que supiera que sería llamado a declarar. Decidió no regresar a Estados Unidos y fijó su residencia en Suiza.

Muchos profesores universitarios se encontraron en dificultades o sin trabajo. Y algunos escritores figuraron entre las filas de sospechosos de antiamericanismo. El alemán Bertold Brecht se vio obligado a atender las solicitudes del Comité, por su carácter de extranjero, aunque no por ello abandonó su apoyo al Comité de la Primera Enmienda.

El genial guionista Dalton Tnimbo no pudo firmar con su nombre algún filme excepcional; sólo en 1960 se supo que era el responsable del guión de «Éxodo» y «Espartaco».

El novelista Dashiel Hammet, autor de novelas negras, entre la que destaca El halcón maltés, se negó a testimoniar y fue condenado por desacato. Tras cinco meses en prisión, fue puesto en libertad por su penoso estado de salud. En este periodo, en una de las patrias de la libertad, fue precisamente la libertad la que se vio en peligro.

Un interrogatorio inquisitorial

(…) Una semana después recibí una llamada telefónica del Departamento de Inmigración para decirme que desearían formularme algunas preguntas. ¿Podían venir a mi casa?

—Desde luego —contesté.

Vinieron tres hombres y una mujer; la mujer traía una máquina estenográfica. Los otros llevaban unas cajitas cuadradas que contenían, indudablemente, magnetófonos. El principal interrogador era un individuo alto y delgado, de unos cuarenta años, apuesto y astuto.

Me di cuenta de que eran cuatro contra uno, y que debí haber hecho que estuviera presente mi abogado, aunque no tenía nada que ocultar.Los conduje a la veranda y la mujer llevó su máquina estenográfica y la colocó sobre una mesita.

Los otros se sentaron en un diván, con los magnetófonos delante. El interrogador sacó un dosier de unos treinta centímetros de alto, que depositó cuidadosamente en la mesa que tenía junto a él. Me senté enfrente. Luego empezó a hojear su dosier, hoja por hoja.

—Es Charles Chaplin su verdadero nombre?

—Sí.

Algunas personas dicen que su nombres es… (aquí mencionó un nombre de evidente sonido extranjero) y que usted es originario de Galitzia.

—No. Mi nombre es Charles Chaplin, como mi padre, y nací en Londres, Inglaterra.

—Dice usted que no ha sido nunca comunista?

—Nunca. No he formado parte jamás de una organización política en mi vida.

—Usted pronunció un discurso en el que dijo «camaradas». ¿Qué quería usted dar a entender con eso?

—Exactamente eso. Busqué la pa­labra en el diccionario. Los comunistas no tienen la exclusiva de esa palabra.

Continuó con preguntas por el estilo; luego, de repente inquirió:

—>Ha cometido usted alguna vez adulterio?

—Oígame —le contesté—, si está buscando una argucia para echarme del país, dígamelo y arreglaré mis asuntos de acuerdo con ello, porque no deseo permanecer en ninguna parte donde se me considere perso­na non grata.

—Oh, no! —me dijo—; es una pre­gunta que se hace al tramitar todos los permisos para una nueva entrada.

—Cuál es la definición de «adulterio»? —pregunté.

Los dos buscamos en el diccionario.

-Significa «fornicaciòn con la esposa de otro hombre» – me dijo

Reflexioné un momento

No, que yo sepa -le dije

-Si este país fuese invadido , lucharía por defenderlo?

-Con toda seguridad, quiero a esta Nación, aquí tengo mi hogar y aquí he vivido durante 40 años -contesté

-Pero Ud. no se ha hecho ciudadano americano.

-No hay ninguna ley en contra de eso. Sin embargo pago aquí mis impuestos.

-Pero por que sigue las consignas del parido?

– Si Ud. me dice lo que son las consignas del partido y de que partido podré contestarle si las sigo o no.

Testigo falso
Bajo la jefatura del recién desaparecido J. Edgar Hoover, tan llorado por Nixon, el F. B. I. llegó a un gran refinamiento en el empleo de confidentes a sueldo, a los que hacía prestar testimonio en los innumerables sumarios, audiencias y juicios a que daba origen la aplicación de la legislación maccarthysta. No importaba mucho que esta gente no cumpliera estrictamente el juramento de decir «la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad».

Entre estos confidentes, se distinguió sobremanera un personaje llamado Harvey Matusow. Tenía muy altas
calificaciones para su misión depuradora. Era un ex comunista, Y era un intelectual, un universitario. Intervino como testigo muy escuchado en innumerables procedimientos administrativos y judiciales. Contribuyó a que muchos norteamericanos «desleales» fueran a parar a la cárcel o quedaran en la calle. Causó grandes estragos en los círculos docentes.

Fue casi un «prestigio nacional», como amigo del senador Joseph R. McCarthy, asesor del Departamento de Justicia, conferenciante muy solicitado por los centros universitarios y meritorio estudioso en contacto con los
directorios de varias grandes empresas.

¿Qué indujo a este Harvey Matusow a publicar en 1954 su False Witness, su «Testigo falso»? No es probable que fueran los remordimientos o una venganza contra el F. B. I. y su jefe J. Edgar Hoover, que de tal modo lo habían degradado. Tal vez pensara más bien en los buenos dólares que sus revelaciones iban a procurarle, cuanda ya la reacción contra el maccarthysmo era tan patente. 4 En todo caso, su libro tuvo un éxito de escándalo. Porque puso al descubierto los innobles ardides y trampas y muy especialmente los testimonios falsos en que la persecución maccarthysta se basaba.

Intervenciones en los teléfonos, violaciones de la correspondencia, sumarios secretos «filtrados» deliberadamente a la prensa, malversaciones de fondos, testigos de la defensa a los que se secuestraba o sacaba del país para que no pudieran comparecer, testigos de la acusación, incluido el propio Matusow, a los que se daban instrucciones sobre lo que tenían que decir…

«En las sesiones secretas de las comisiones del Senado —escribió Matusow—, nos deteníamos después de cada pregunta y debatíamos privadamente para convenir cuál era la mejor respuesta que debían recoger las actas.» Y en otro lugar del libro, confesó: «Tuve que volver a vivir todas mis experiencias como un comunista, haciendo que cualesquiera observaciones o hechos insignificantes parecieran realmente siniestros.» Como es natural, el libro causó mucho revuelo.

Algunos pidieron que «fuera investigado el sistema de investigación» en que se basaba la aplicación de las leyes maccarthystas, pues era inadmisible que se encarcelara a gente sin más fundamento que los testimonios de perjuros profesionales.

En el New York Post, el «columnista» Murray Kempton dijo que los verdaderos culpables no eran Matusow y otros como él, sino «Harry Truman y J. Edgar Hóover» y pidió que se pusiera fin a la «caza de brujas».

Él Departamento de Justicia se enfadó mucho. Hizo que se acusara v procesara a Harvey Matusow. Quien terminó por ser condenado a tres años de prisión. No por sus confesados perjurios, sino por sus escandalosas revelaciones.

Los Ideólogos del maccarthysmo
El fenómeno maccarthysta no nació por generación espontánea. Tuvo muchos inspiradores que le prepararon el terreno en que pudo desarrollarse y poner en peligro cuanto de democrático había en la sociedad norteamericana. No eran, desde luego, los «ideólogos» del fascismo. La filosofía fascista había perdido toda vigencia después de la Segunda Guerra Mundial. Eran «ideólogos» que presuponían la democracia liberal representativa y la interpretaban a su modo, en forma que resultara grata a los poderes del dinero.

Uno de estos «ideólogos», muy destacado, fue Walter Lippman, el famoso comentarista político cuyos pronunciamientos eran leídos atentamente, no sólo en su propio país, sino en el mundo entero. Era un hombre muy preparado, autor de numerosos libros. Muchos Negaron a considerarlo una especie de voz extraoficial del gobierno norteamericano.

Había sido en su juventud un «radical», un socialista revolucionario, pero pronto adquirió —es una revolución ideológica frecuente— una mentalidad muy conservadora. Defender a los poderes del dinero resulta por lo general más lucrativo y menos arriesgado que combatirlos.

En sus libros y artículos, Lippman previno con insistencia contra lo que denominaba la «herejía jacobina». La «democracia» no debía dejarse arrollar por la masa, por esa «soberanía popular» que ha incurrido en lo pasado en tantos «errores». «El desgobierno del pueblo —llegó a decir en sus ‘Essays in Public Philosophy’— explica la declinación de Occidente».

En realidad, la desorientada masa proletarizada pedía únicamente tradición, estabilidad y orden. ¿Cómo procurárselos? No había que suprimir, claro está, el sufragio universal, esa expresión de un pueblo emancipado, pero había que buscar el modo de que la representación fuera «virtual», como lo había-sido en la Inglaterra del siglo XVIII. O sea —esto Lippman no lo decía—, en la Inglaterra de los ronen boroughs, de los «burgos podridos», aquellos que vendían su representación en los Comunes a! mejor postor.

En 1954 el ya veterano Lippman estuvo de visita en Italia. Le asustó la fuerza que mostraban allí los comunistas. Pero le tranquilizó lo que le dijo un «eminente Italiano». Fue esto: «Hemos decidido no entregar el Estado a los comunistas, no permitirles asumir el poder aunque las circunstancias les den la mayoría de los votos. Así, pues, evitaremos el peligro comunista, aunque cabe que el precio sea la pérdida de nuestra democracia y nuestras libertades». Lippman comentó que, «en principio, ésta parece la decisión justa».

«Con un gobierno democrático débil —agregó en su artículo fechado el 21 de octubre—, existe el serio peligro de que los demócratas sean apartados a un lado, renuncien a sus responsabilidades y dejen que el trabajo sucio sea hecho por una minoría. Si esto es así, se plantea la gran cuestión de si la decisión básica no debe ser sacada a la superficie, declarada y discutida públicamente y vindicada abiertamente en sus principios».

En otros términos, e! «trabajo sucio» no debía ser dejado en manos de una minoría de militares, policías y gente más o menos afín de los fascistas. Debía ser obra de los mismos «demócratas» y consistir en la proclamación de que eran «ilegales» la «herejía jacobina», la «subversión» del orden existente, la «agresión interna». Hasta con el arma del voto. McCarthy acababa de ser censurado por sus colegas del Senado. Se había decretado su muerte política. Pero Lippman, uno de sus inspiradores ideológicos, se mantenía en sus trece.

En realidad, actitudes así fueron muy corrientes entre los escritores y periodistas norteamericanos de aquellos tiempos. Un ejemplo típico de los entonces muy frecuentes cambios bruscos de posición lo ofreció Louis Fischer, un periodista «liberal» —en el sentido moderadamente izquierdista que la palabra tiene en Estados Unidos— que había luchado como voluntario en Palestina y España, había sido corresponsal durante largos años en Alemania y Rusia y era amigo de muchos políticos, norteamericanos y extranjeros. Había dedicado durante la Segunda Guerra Mundial grandes alabanzas a la Unión Soviética y Stalin.

En 1946, sin embargo, publicó «The Great Challenge«, sosteniendo que este «gran desafío» se planteaba entre la «dictadura soviética» y la democracia.

«La nueva política de los partidos comunistas, posterior a la disolución del Komintem —se lee en este libro—, tiende a servir los intereses nacionales de Rusia en mayor medida que a servir al Socialismo. . . . ‘Izquierdista’ y ‘rojo’ ya no son términos que puedan aplicarse a los comunistas; son paneslavos y sostenedores del imperialismo ruso.

«En países como Estados Unidos, donde los comunistas no son numerosos o no tienen la fuerza suficiente para entrar en el gabinete del Presidente, la nueva política comunista consiste en adquirir el máximo de influencia sobre los miembros del gabinete e introducirse en los departamentos del gobierno, los grandes partidos políticos, los diarios capitalistas, las radioemisoras, los sindicatos obreros y —durante el reinado del depuesto Eart Browder— en la Asociación Nacional de Industriales.

La antigua política comunista de ‘estorbar desde dentro’ se aplicó especialmente en el campo obrero y en los grupos izquierdistas. Hoy, el objetivo es adquirir influencia en todas las instituciones que tienen prestigio y poder.

«Cuando esta estrategia triunfa, lo menos que se logra es una suspensión de las críticas contra el gobierno soviético. Las organizaciones en las que tienen influencia los comunistas se deleitan en atacar al gobierno británico y, desde luego, a su propio gobierno. Pero de Moscú no se dice nada. Moscú es la vaca sagrada de los comunistas.

«Si la estrategia de la penetración falla, el Partido Comunista norteamericano siempre está en condiciones de arrojar unas cuantas de sus inocentes máscaras y lanzarse al ataque o, por lo menos, arrojar barro contra el perverso Goliat del capitalismo norteamericano, el peor enemigo de Rusia.

«Como consecuencia, mediante una ingeniosa maniobra, Stalin se ha visto libre de un estorbo. Oficialmente, el Komintem está disuelto; los gobiernos ya no pueden atribuir la acción comunista a las autoridades soviéticas. Por otra parte, los partidos comunistas son ahora más útiles a Moscú que cuando reconocían que estaban relacionados con Moscú. Los partidos comunistas extranjeros son un activo muy apreciable para el fomento de las finalidades mundiales de Rusia.»

¿No están ya aquí (expuestas en 1946), todas las razones en que se basó Joseph R. McCarthy para sus furibundas campañas, con el estímulo que le procuraba una «legislación anticomunista» fundada en consideraciones parecidas?

Fuente Consultada:
Cromo Historia del Mundo Contemporáneo.
Chaplin Mi Autobiografía, Salvat (1995)
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo N°5  Centro Editor de América Latina

Bacterias Que Comen Metales Microorganimos Combaten La Lluvia Ácida

Bacterias Que Comen Metales: Microorganismos Combaten La Lluvia Ácida

Las primeras células que aparecieron sobre la tierra fueron, seguramente, muy parecidas a las que hoy constituyen un grupo de microorganismos unicelulares que incluyen las bacterias y las cianobacterias. Éstas células, denominadas procariotas, carecen de núcleo celular, es decir que el material genético se encuentra libre en el citoplasma, no están compartimentadas (en el citoplasma no hay organelas, salvo en los ribosomas).

Son organismos muy pequeños, sencillos, pertenecientes a tiempos muy remotos; por esto en ellas no se desarrollan ni la mitosis (división celular indirecta), ni la meiosis (Tipo especial de división celular).

Las bacterias pueden vivir en cualquier lugar de la tierra, desde lugares cálidos a fríos.  También pueden encontrarse libres en la tierra o en el agua, a veces en el aire o habitar dentro de un ser vivo; nutriéndose en cualquiera de los casos de forma muy variadas.

Bacterias que ‘comen» metales

La industria metalúrgica, y en particular la de las técnicas de galvanizado, elimina al ambiente residuos, entre los que se encuentran los metales pesados como el níquel y el cadmio.

Estos metales constituyen la fuente de contaminación más importante de toda la biosfera, en especial de las aguas: su impacto ambiental es superior al que provocan los compuestos clorados y los residuos radiactivos juntos. Los metales pesados se encuentran diseminados en bajas concentraciones por todas partes, y su eliminación por métodos físicos o químicos resulta muy dificultosa.

Por otro lado, en el sorprendente mundo bacteriano existen bacterias capaces de «comer» petróleo, azufre, metano, y una gran variedad de sustancias químicas, entre ellas el hierro (en realidad, lo que hacen es incorporar y metabolizar estas sustancias).

Esta propiedad de algunas bacterias puede utilizarse para limpiar el ambiente, en especial las aguas contaminadas, pero en el caso de los metales pesados, hasta hace poco tiempo no podía ser aprovechada, ya que el níquel y el cadmio son residuos totalmente indigeribles e indestructibles. La única solución era filtrarlos para su condensación y posterior almacenamiento en un lugar seguro.

En 1996, un grupo de investigadores españoles, encabezados por el doctor Víctor De Lorenzo, logró crear mediante técnicas de ingeniería genética una bacteria útil para afrontar este problema y, de paso, inventó una tecnología que podría servir también para «cosechar» metales preciosos.

La idea inicial en la que se inspira el trabajo de estos investigadores es que cualquier bacteria es capaz de retener metales, debido a que tienen muchas cargas eléctricas negativas en el exterior de su envoltura; esta habilidad natural no es suficiente, pero se puede incrementar por ingeniería genética.

El experimento consiste en introducir en el material genético de las bacterias Escherichia coli un grupo de genes para que las bacterias produzcan una pequeña molécula de la membrana. Esta molécula, llamada polihistidina, tiene mucha avidez por «enganchar» metales pesados.

Al tener esta molécula en su membrana, las bacterias son capaces de retener diez veces más cantidad de átomos del metal que lo esperado. El inconveniente de la técnica es que las bacterias modificadas crecen con facilidad en el ámbito del laboratorio, pero difícilmente lo hacen en el medio natural. La idea para sortear este problema es recolectar bacterias del medio natural, modificarlas genéticamente y volverlas al medio para que limpien el agua contaminada.

BACTERIAS QUE COMBATEN LA LLUVIA ÁCIDA

La lluvia acida se debe principalmente a la formación de óxidos de carbono, nitrógeno y azufre que, en contacto con el agua, se convierten en ácidos que contaminan la atmósfera.

Provoca numerosos efectos perjudiciales; eleva la acidez de las aguas de los ríos y lagos afectando la flora y la fauna vinculadas a ellos; acidifica y desmineraliza los suelos, disuelve metales que contaminan las aguas, deteriora bosques y cultivos y también afecta materiales de construcción, etcétera.

Los óxidos de azufre provienen de diferentes fuentes de emisión: de las erupciones volcánicas, de los incendios de bosques y, sobre todo, de los procesos industriales metalúrgicos y de la combustión de combustibles fósiles. La concentración natural en la atmósfera de óxidos de azufre -cuya fórmula es SO (donde x puede ser 2 o 3)- es muy baja: varía entre 0,001 a 0,01 ppm (partes por millón).

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), es tolerable una concentración inferior a 0,03 ppm de promedio anual o 0,14 ppm de promedio diario (que corresponde a una concentración aproximada de 365 mg de óxido por metro cúbico de aire).

Lamentablemente, hoy en día, en la mayoría de los centros urbanos con alta densidad de población se superan estos márgenes, con el consiguiente riesgo para la salud humana. El dióxido de azufre es soluble en las partes húmedas del sistema respiratorio. Se absorbe en las vías respiratorias superiores y provoca su irritación y -si se encuentra en altas concentraciones- produce edemas pulmonares. Estos efectos semas notorios en ancianos, niños y personas con afecciones cardiovasculares y respiratorias.

Estudios científicos realizados por organismos internacionales han comprobado que una exposición prolongada a este gas puede incrementar la mortalidad por enfermedades respiratorias agudas. Además, ambos gases afectan a los asmáticos y/o personas que padecen de bronquitis crónica.

Durante los procesos metalúrgicos (mediante los cuales se preparan metales a partir de minerales, en general en forma de sulfuros) en la etapa de tostadón, se obtiene un óxido del metal que luego se reduce con carbono y dióxido de azufre gaseoso (SO.).

Este gas, en contacto con el oxígeno, se transforma en trióxido de azufre, S03 (g), que luego se combina con el agua para dar ácido sulfúrico (H2S04), proceso que se representa mediante las siguientes ecuaciones:

2 S02 + 02 ——–► 2 S03
S03 + H20 ——–► H2S04

El ácido sulfúrico es uno de los componentes de la lluvia acida, de allí que resulta imprescindible tratar de impedir la emisión de dióxido de azufre a la atmósfera. Se ha propuesto como solución a este problema utilizar las técnicas hidrometalúrgicas -recuperación de los metales de soluciones acuosas- pero presentan el inconveniente de que también producen cierta contaminación ambiental. En la combustión de combustibles fósiles, se oxidan compuestos inorgánicos y orgánicos de azufre, liberando también dióxido de azufre.

Las naftas presentan una cantidad variable de azufre, que luego de la combustión se convertirá en óxidos y más tarde precipitará como ácido sulfúrico en la lluvia acida. Además, el azufre se deposita sobre los metales, que actúan como catalizadores de escape de los vehículos que funcionan con nafta (platino, iridio, rodio), impidiendo la acción descontaminante de los mismos.

Esta contaminación podría evitarse eliminando los compuestos de azufre antes de realizar la combustión, pero resulta muy costoso.

La biotecnología aporta para estos casos una efectiva solución, algo lenta, sí, pero menos contaminante y más económica.

Las bacterias del género Thiobacillus, en particular las especies Thiobacillus ferrooxidans y Thiobacillus thiooxidans, son capaces de catalizar la oxidación de los compuestos reducidos de azufre a la forma sulfato
(so42-).

Estos microorganismos se encuentran, precisamente, en las minas de carbón que contienen sustancias azufradas y en las regiones mineras con alta presencia de azufre. Para la recuperación de metales a partir de los sulfuras propios, si los sulfates de los metales son insolubles es posible reemplazar el proceso metalúrgico por la denominada biolixiviación, mediante la cual se produce azufre elementa! y se logra la disolución del metal como ion positivo, por un mecanismo denominado directo. Las bacterias favorecen la oxidación del azufre hasta sulfato.

Cuando el mineral contiene hierro, se usa el Thiobacillus ferrooxidans que, como su nombre lo indica, cataliza la oxidación del catión ferroso (Fe2+) a catión férrico (Fe3+). El Fe3+ formado oxida el sulfuro metálico, se libera el azufre y se forma otra vez el Fe2+; el mecanismo es indirecto ya que el microorganismo no actúa sobre el sulfuro. El proceso resulta cíclico, porque el Fe2+ puede ser reutiliza-do por la bacteria para ser oxidado.

En los combustibles fósiles, el compuesto sulfurado más abundante es la pirita (FeS2). En estos casos, ambos Thiobacillus oxidan el azufre y el hierro e impiden la formación de dióxido de azufre. También intervienen en la oxidación del azufre hasta sulfato en los compuestos orgánicos sulfurados (como el tiofeno). En estos procesos, las bacterias se ponen en contacto con el carbón antes de la combustión del mismo, evitando así la lluvia acida.

Sitios de Internet:
http://www.bp.com/saw/spanish/resource/acidunk
http://www.doc.mmu.ac.uk/aric/index

Fuente Consultadas:

Bacterias Constitucion Microorganismos que atacan el cuerpo humano

Bacterias: Constitución, Microorganismos que Atacan el Cuerpo Humano

Las bacterias son organismos procariotas unicelulares pertenecientes al reino Monera. Existen tres grandes grupos de bacterias: eubacterias, cianobacterias, y arqueobacterias

Las primeras células que aparecieron sobre la tierra fueron, seguramente, muy parecidas a las que hoy constituyen un grupo de microorganismos unicelulares que incluyen las bacterias y las cianobacterias.  Estas células, denominadas procariotas, carecen de núcleo celular, es decir que el material genético se encuentra libre en el citoplasma, no están compartimentadas (en el citoplasma no hay organelas, salvo en los ribosomas).

Son organismos muy pequeños, sencillos, pertenecientes a tiempos muy remotos; por esto en ellas no se desarrollan ni la mitosis (división celular indirecta), ni la meiosis (Tipo especial de división celular).

Las bacterias pueden vivir en cualquier lugar de la tierra, desde lugares cálidos a fríos.  También pueden encontrarse libres en la tierra o en el agua, a veces en el aire o habitar dentro de un ser vivo; nutriéndose en cualquiera de los casos de forma muy variadas.

Eubacterias: En este grupo, podemos distinguir los siguientes tipos: cocos, bacilos, espirilos y vibriones.  Los cocos típicos son esféricos y pueden vivir aislados o formando grupos; los bacilos tienen forma de bastón y se desplazan gracias a pequeños flagelos; los espirilos  tienen forma de espiral y para desplazarse giran el cuerpo alrededor del eje de la espira; y los vibriones tiene el cuerpo celular corto y en forma de coma.

Sin embargo, cualquiera de las bacterias consta de los siguientes elementos: membrana plasmática, pared bacteriana, cápsula, citoplasma, material del núcleo, flagelos, fimbrias y Pili.

La primera de ellas, es una envoltura que protege y define el interior celular (citoplasma), ella se denomina membrana plasmática. Esta presenta una cadena de repliegues (mesosomas), cuya función es fijar el material genético, dirigir su duplicación y por lo tanto llevar a cabo la respiración.  La superficie de esta membrana esta constituida desde el punto de vista químico, en su gran mayoría por lípidos.

Cabe aclarar, que esta membrana esta protegida, por lo que conocemos por pared bacteriana. La misma esta compuesta por moléculas de azúcar características de las especies bacterias, llamadas peptidoqlucanos. Atendiendo a la estructura de esta pared, podemos distinguir dos grandes grupos de bacterias: gramposistivas o monoestratificada (que se tiñen con el colorante violeta de genciana) las cuales son perceptibles al daño de la lisozima.  Y por otra parte, el grupo de las gramnegativas o biestratificadas (que no realizan lo anterior) las cuales presentan dos capas, compuesta la más externa de ellas por lipoproteínas y lipopolísacáridos, lo que genera que no penetre la lisozima.

En general, la función primordial de toda pared celular (sea cual sea su clasificación) es la de dar rigidez a la célula y regular los procesos de intercambio de partículas por medio de la osmosis.

Otro de los elementos pertenecientes a las bacterias, es aquella que tiene como destino regular la entrada y salida ya sea de nutrientes, agua o de iones.  Actuando a su vez como reserva de alimentos.  Es lo que se denomina cápsula, cuya composición básicamente es por glúcidos como la glucosa, ácido urónico y acetilglucosamina.

Esta cápsula además permite a través de su estructura, la asociación de una bacterias con otras lo que forma colonias gracias a que posee gran cantidad de agua.  Actuando también como protectora de las bacterias frente al ataque de los bacteriófagos y de las células fagocíticas, y por último como la reserva de alimento para las mismas.

Dentro del mundo de los microbios, las bacterias y los virus son dos formas de vida dispares. Las primeras son organismos compuestos por una célula muy primitiva, ya que no posee núcleo, aunque se reproducen por sí solas. Bajo las condiciones adecuadas, pueden convertirse en millones en pocas horas por simples divisiones. Por el contrario, un virus es una criatura en el límite de lo que se considera vida.

No es otra cosa que un fragmento de ADN -o ARN- dentro de una cápsula. Cuando el virus entra en contacto con la célula, se pega a ésta y le inyecta su material genético. Este ADN secuestra la maquinaria celular para hacer copias de sí mismo y formar nuevos virus. La célula es una fábrica de virus.

Pero para que funcione, el agente viral debe hallar una puerta de entrada específica, esto es, un receptor que le abra paso. Así, las células sin ese receptor adecuado no pueden ser infectadas. Por eso, el virus de la polio sólo infecta a los seres humanos y a los primates más cercanos.

Es espacio interior de las células (es decir, el contenido que se encuentra por dentro de la membrana plasmática) se denomina citoplasma.  Este contiene una única organela celular, los ribosomas; divididos en dos subunidades. La primera 30S compuesta por ARN y 21 proteínas y la segunda, que es mayor que subunidad anterior, 50S compuesta por ARN y 34 proteínas.  Además de los ribosomas, es decir de estos orgánulos responsables de la síntesis de proteínas, el citoplasma contiene gránulos que almacenan glicógeno, lípidos o compuestos fosfatos.

Otra característica común a todas las células es el material genético, el cual es el encargado de dictar las características del organismo y se las transmite a sus descendientes. El ADN circular, es la única molécula que lo compone junto a la bicaleriaria sin proteínas historias asociadas.

Por otra parte, en algunas bacterias pueden existir lo que se denomina Plasmidios (es decir, pequeñas cuantías de ADN), lo cual su replicación será totalmente independiente al cromosoma bacteriano.  La importancia que se le atribuye a los plasmidios es la portación que los mismos hacen de la información genética para la lucha contra los antibióticos.

La zona basal y un tallo, es la composición de los flagelos; cuyo número fluctúan entre uno y cien. De esta composición, las fijaciones de la estructura a la célula bacteriana, se localizan en la zona basal; mientras que en el tallo se encuentran las hebras helicoidales de proteínas, tales como la elastina (que permite el traslado de las bacterias) y la flagelina.

Por último, encontramos las estructuras huecas que rodean en su totalidad a las gramnegativas; ellos son los pillis (involucrados en la conjunción y apareamiento de estas bacterias) y las fimbria (que se utilizan para adherirse a distintas superficies).

En consecuencia, con alrededor de 1600 especies, la eubacterias pueden presentar todas las rutas metabólicas existentes. Entonces clasificándolas según la utilización de oxígeno por parte de la misma para su metabolismo, podemos encontrar aquellas que si lo emplean, denominadas aerobias y aquellas que no lo necesitan denominadas anaerobicas.

Se denominan bacterias autótrofas a aquellas cuya alimentación se realiza con material inorgánico y la fuente de energía es el sol la energía química. Estas bacterias aprovechan la energía que se desprende de la oxidación de ciertos compuestos entre las que se pueden citar las bacterias del suelo, las ciclo del nitrógeno y las ciclo del azufre.

Por otro lado también existen las bacterias autótrofas fotosintéticas como las sulfobacterias verdes que realizan la fotosíntesis gracias a la bacterioclotofila, que absorbe la luz infrarroja. En este proceso no se utiliza agua , sino sulfuro de hidrógeno, y no se desprende oxigeno. Por su parte las bacterias heterótrofas se nutren gracias a compuestos orgánicos elaborados por otros organismos. Este tipo de bacterias llamadas saprofitas  y llevan a cabo la descomposición mediante fermentación y putrefacción de materia orgánica por lo que tienen un alto interés ecológicos e industrial.

Otras bacterias heterótrofas pueden vivir en simbiosis con otros organismos sin causarles daño o bien provocando alguna alteración en el organismo donde viven, como es el caso de las bacterias patógenas. Las bacterias pueden soportar condiciones ambientales adversas de sequedad, temperatura, agentes químicos, etc.

Su reproducción puede ser asexual, mediante bipartición, o parasexual, mediante la transformación, transducción o conjugación. En la bipartición la pared crece hasta establecer un tabique que separa a las dos células hijas; simultáneamente se produce la división del ADN. La transformación consiste en un intercambio de material genético entre dos bacterias.

Este mecanismo explica la resistencia de las bacterias a los antibióticos, pues una célula es capaz de asimilar el material genético disperso en el medio. La transducción supone un a.porte de material genético de una bacteria a otra gracias a la intervención de un virus.

La conjugación es un proceso en el que una bacteria dona material genético a otra gracias a la acción de los pili que rodean toda su estructura. En la clase Escherichia Coli, existen células denominadas F+, pues poseen el plasmido F, que se puede intercambiar con las células que no lo poseen, o células F-.

Cianobacterias: Son microalgas gramnegativas, también llamadas algas azules. En su estructura carecen de celulosa y son capaces de soportar condiciones extremas de salinidad, temperatura y ph Su hábitat suele ser las lagunas. lagos, cortezas de los árboles e incluso encanes. Pueden ser de color verde azulado gracias a la presencia de clorofila aunque otras presentan un color rojizo, púrpura o pardo debido a la presencia de otros pigmentos momo la fícoeritrina.

Este tipo de bacterias no poseen membrana nuclear ni los demás orgánulos Realizan la fotosíntesis gracias a unas laminillas interiores que contienen clorofila, ficocianina y toda la maquinaria enzimática necesaria para llevar a cabo este proceso.

Su pared celular es muy resistente y esta constituida por grandes moléculas compuestas por la unión de polisacáridos y polipéptidos Algunas de ellas presentan un mecanismo de defensa frente a la depredación de los peces, que consiste en la elaboración de Lina vaina alrededor de ellas que contiene pigmentos y toxinas.

Desde el punto de vista metabólico existen cianobacterias autótrofas fotosintéticas, que presentan la misma clorofila que las plantas superiores, usan el agua y desprenden oxígeno. Las cianobacterias son las responsables de la  formación de la capa de ozono que rodea nuestro planeta.

En los arrozales del sureste asiático existen cianobacterias capaces de fijar nitrógeno, lo que hace posible sucesivas cosechas sin tener que aportar este elemento en forma de fertilizantes. Otras características de las cianobacterias es que pueden formar relaciones simbióticas con los hongos para formar los líquenes, no poseen flagelos y sus movimientos pueden ser oscilatorios o por deslizamiento por el sustrato.

Su reproducción es únicamente asexual, por el mecanismo de fisión binaria. Como producto de esto tipo de reproducción se pueden formar esporas de resistencia, cuando las condiciones ambientales son adversas, que permanecen en estado de lactancia hasta que las condiciones pueden permitir el desarrollo de nuevas colonias.

Arqueobacterias: Este tipo de bacterias se distingue de los anteriores porque carecen de peptídoglucanos en su pared celular. Se adaptan mediante diferentes condiciones metabólicas a sobrevivir en las condiciones más extremas. En ellas se pueden distinguir varios grupos

• Las halobacterias, que viven en condiciones de extrema salinidad y son usadas para curar el pescado

• Las metanogenas, que pueden producir metano en condiciones de anaerobiosis, a partir de anhídrido carbónico e hidrógeno, Se pueden adaptar a sobrevivir en el aparato digestivo de algunos animales, y en el fondo de los pantanos y en las ciénagas.

• Las termoacidófilas, que pueden sobrevivir en aguas sulfurosas termales y, por tanto, en condiciones extremas en cimacio a temperatura y ácidos del medro Debido a las condiciones extremas del hábitat de este tipo de bacterias, algunos estudios sobre la aparición de la vida en la Tierra afirman que las arqueobacterias formaban parte de los primeros pobladores.

Fuente Consultadas: El Elixir de la Muerte Raúl A. Alzogaray (Ciencia que Ladra…) – Diccionario Espasa Calpe – Wikipedia