Mapa De La Antártida

El Tratado Antartico Objetivos Fundamentales Que establece? Sistema

El Tratado Antártico
El Tratado Antártico consta de un preámbulo, que reconoce el interés de toda la comunidad en que la Antártida se utilice con fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional. Reconoce la importancia de las contribuciones aportadas al conocimiento científico como resultado de la cooperación internacional en el campo cíe la investigación referida a la Antártida.

Ocho puntos fundamentales abordados en el Tratado son:

1. Soberanía
El Tratado no soluciona la cuestión de la soberanía territorial. Aunque la Conferencia no había sido convocada para tratar la cuestión de las reclamaciones territoriales, este era uno de los puntos más importantes. El artículo IV dispone que ninguna disposición de aquel momento se interpretará:

a) como una renuncia, por cualquiera de las partes contratantes, a sus derechos de soberanía territorial o a las reclamaciones territoriales en la Antártida, que hubiere hecho valer precedentemente;

b) como una renuncia o menoscabo, por cualquiera de las partes contratantes, a cualquier fundamento de reclamación de soberanía territorial en la Antártida que  pudiera tener, ya sea como resultado de sus actividades o de las de sus nacionales en la Antártida, o por cualquier otro motivo

c) como perjudicial a la posición de cualquiera de las partes contratantes, en lo concerniente a su reconocimiento o no reconocimiento del derecho de soberanía territorial, de una reclamación de soberanía territorial, de una reclamación o de un fundamento de reclamación de soberanía territorial de cualquier Estado en la Antártida.

Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras el presente Tratado se halle en vigencia constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en la Antártida, ni para crear derechos de soberanía en esta región. No se harán nuevas reclamaciones de soberanía territorial en la Antártida, ni se ampliarán las reclamaciones anteriormente hechas valer, mientras e presente Tratado se halle en vigencia.

El Tratado establece un statu quo, un principio de no innovar en la Antártida. Entre los países contratantes se presentan tres situaciones distintas: a) la de los países que habían hecho proclamaciones de soberanía o formulado reclamaciones territoriales; b) la de los que no habían hecho ni una cosa ni la otra, pero se reservaban el derecho de hacerlo en el futuro y mientras tanto no reconocían derechos de ningún país; c) la de los que ni reclamaban ni reconocían derechos.

La situación jurídica de la Antártida respecto de las reclamaciones territoriales ha sido antes y después del Tratado (puesto que no ha variado), la siguiente:

o la Argentina reclama derechos de soberanía desde los 25 hasta los 74 grados de longitud oeste;

o Chile reclama derechos de soberanía desde los 53 hasta los 90 grados oeste (no se cierra en el paralelo de 60 grados sur);

o el Reino Unido reclama derechos de soberanía desde los 20 hasta los 80 grados de longitud oeste;

o Australia reclama derechos de soberanía desde los 45 hasta los 136 grados de longitud este y desde los 142 grados este hasta los 160 grados este.

o Francia reclama derechos de soberanía desde los 136 hasta los 142 grados de longitud este;

o Noruega reclama derechos de soberanía desde los 20 grados de longitud oeste hasta los 45 grados de longitud este (el sector costero);

o Nueva Zelandia reclama derechos de soberanía desde los 160 grados de longitud este hasta los 150 grados de longitud oeste;

o los Estados Unidos no hacen ninguna reclamación territorial, pero se reservan el derecho de formular reclamaciones territoriales sin especificar el territorio;

o todas las reclamaciones territoriales, con excepción de la de Noruega, tienen forma de triángulo con el vértice en el Polo Sur;

o en el sector comprendido entre los 150 y los 90 grados de longitud oeste, no hay reclamaciones de soberanía;
en el sector argentino existe una superposición cíe reclamos de soberanía por parte de Chile y el Reino Unido. Respecto de este punto cabe señalar que hay una declaración de reconocimiento de mutuos derechos entre la Argentina y Chile;

o hay también reconocimientos recíprocos de derechos de soberanía entre Australia, el Reino Unido, Nueva Zelandia, Noruega y Francia.

Esas reclamaciones sólo rigen para las partes entre sí, no obligan a terceros países. El Tratado Antártico no reconoce derechos de soberanía, aunque en la práctica los países reclamantes los ejerzan, pero el ejercicio de esos derechos no es reconocido por la comunidad internacional.

2. Uso pacífico. No militarización

El artículo I dispone que la Antártida se utilizará exclusivamente para fines pacíficos. Prohibe toda medida de carácter militar, como el establecimiento de bases y fortificaciones militares. El Tratado no impide el empleo de personal o equipos militares para investigaciones científicas o para cualquier otro fin pacífico. Por tal motivo, las bases no pueden ser consideradas como bases militares aunque en algunos países, como el nuestro, sean en su mayoría establecidas y mantenidas por las Fuerzas Armadas.

3. Libertad de investigación y cooperación científica
El artículo II dispone la libertad de investigación científica en la Antártida y la cooperación para ese fin.

4. Explosiones nucleares. Desechos radiactivos
El artículo V prohibe toda explosión nuclear y la eliminación de desechos radiactivos.

5. Reuniones consultivas y especiales
Se establece en el artículo IX que las partes contratantes se reunirán en intervalos y en lugares apropiados con el fin de intercambiar informaciones, efectuar consultas, formular, considerar y recomendar a sus gobiernos, medidas para promover los principios y objetivos del Tratado.

Los países miembros plenos son los que resuelven los distintos aspectos que hacen al total de las actividades en la Antártida y lo hacen a través de las reuniones consultivas. A partir de 1976 comenzó otro tipo de reuniones, llamadas reuniones consultivas especiales, que se realizan para tratar cuestiones de gran trascendencia, cuyas resoluciones no re-quieren de posterior ratificación y son obligatorias para las partes contratantes.

6. Observadores
Con el fin de promover los objetivos y asegurar la aplicación de las disposiciones del Tratado, el artículo VII establece un sistema de inspección, mediante observadores designados por las partes contratantes, cuyos representantes estén facultados a participar en las reuniones consultivas.

7. Área de aplicación
El artículo VI dispone que las disposiciones del Tratado se aplicarán a la región situada al sur de los 60 grados de latitud sur, incluidas todas las barreras de hielo, dejando dispuesto que nada de lo establecido en el Tratado afectará en modo alguno los derechos de cualquier Estado, en lo relativo al alta mar, conforme al Derecho Internacional dentro de esa región.

8. Participación
Ratificaron doce Estados parte (la Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, el Japón, Nueva Zelandia, Noruega, Sudáfrica, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el Reino Unido y los Estados Unidos). Hay catorce países adherentes, que son aquellos que a pesar de no haber actuado en la Antártida, reconocen al Tratado Antartico como el instrumento legal regulador de la actividad en el continente blanco.

El Tratado Antártico posibilita que cualquiera de los países adherentes pueda pasar a la categoría de miembro pleno o miembro consultivo, con derecho a participar en las reuniones consultivas, con la condición de que establezca una base en la Antártida o envíe una expedición científica importante a cualquier parte de ella.

sintesis tratado antártico

Fuente Consultadas:
Espacios y Sociedades del Mundo
Política, Economía y Ambiente
La Argentina en el Mundo
C.V. Betone de Daguerre – S.M. Sassone

Trabajo realizado por: [email protected]

El protoloco de Madrid Objetivos Causas Proteccion Fauna Antartida

El protoloco de Madrid – Objetivos

El Protocolo de Madrid de 1991: clave geopolítica internacional Al entrar en vigencia el Tratado Antártico (1961), una de las principales preocupaciones de los científicos e investigadores fue la de establecer pautas para evitar que la presencia del hombre en la Antártida produjera un impacto tal que esta perdiera sus condiciones de pureza, que la constituían en el único laboratorio natural del planeta.

sintesis protocolo de madrid

Ya en la década de los sesenta estas inquietudes se reflejaron en una gran cantidad de recomendaciones, pautas de comportamiento acordadas entre los países miembros del Tratado, que al ser ratificadas por sus respectivos gobiernos se convierten en leyes. Todas estas recomendaciones quedaron plasmadas en la Convención para la Flora y la Fauna Antártica (1964), habiéndose logrado en este texto definir a la zona del Tratado Antártico como una «zona especial de conservación».

La IX reunión consultiva especial, reunida en noviembre de 1990 en Viña del Mar, negoció un régimen de protección del medio ambiente antártico y disposiciones relativas a actividades mineras y las relacionadas con hidrocarburos. Se realizaron cuatro ruedas de negociaciones, las cuatro últimas en Madrid, que concluyeron el 3 de octubre de 1991.

Este acuerdo complementa al Tratado Antártico y refuerza su sistema para garantizar que la Antártida siga utilizándose exclusivamente con fines pacíficos y no se convierta en escenario u objeto de discordia internacional. Los objetivos del Protocolo están contenidos en el preámbulo y en el artículo II.

En el preámbulo dice: «Convencidos de la necesidad de reforzar el sistema Antártico para garantizar que la Antártida siga utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y no se convierta en escenario u objeto de discordia internacional. Teniendo en cuenta la especial situación jurídica y política de la Antártida y la especial responsabilidad de las partes consultivas del Tratado Antártico de garantizar que todas las actividades que se desarrollen en la Antártida sean compatibles con los propósitos y principios del Tratado Antártico».

En el artículo II dice «Las partes se comprometen a la protección del medio ambiente y los ecosistemas de-pendientes y asociados y, mediante el presente Protocolo, designan a la Antártida como reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia».

El artículo III establece los principios a los que deberán ajustarse todas las actividades humanas en la Antártida disponiendo que «las actividades en el área del Tratado Antártico serán planificadas y realizadas de tal manera que se eviten:
1. efectos perjudiciales sobre las características climáticas y meteorológicas;
2. efectos perjudiciales significativos en la calidad del agua y del aire;
3. cambios significativos en el medio ambiente atmosférico terrestre incluyendo el acuático, glacial y marino;
4. cambios perjudiciales en la distribución, cantidad o capacidad de reproducción de las especies o poblaciones de especies de la fauna y flora;
5. peligros adicionales para las especies o poblaciones de tales especies en peligro de extinción o amenazadas, y 6. degradación o el riesgo sustancial de degradación de áreas de importancia biológica, científicas, estéticas o de vida silvestre…».

El artículo III dispone que las actividades en el área del Tratado Antártico deberán ser planificadas y realizadas sobre la base de una información suficiente, que permita evaluaciones previas y un juicio razonado sobre su posible impacto en el medio ambiente antártico y en sus ecosistemas dependientes y asociados, así como sobre el valor de la Antártida para la realización de tales investigaciones, incluyendo las investigaciones esenciales para la comprensión del medio ambiente global.

En suma, desde la entrada en vigencia del Tratado Antártico, ha sido constante la preocupación de las partes por lograr la protección del medio ambiente y de sus recursos.

El Protocolo ha generado un conjunto de normas creativas para ser aplicadas en un medio ambiente singular. En un documento elaborado por la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino, del año 1996, se sostiene: «El Protocolo es un nuevo desafío para sus países miembros puesto que no todos cuentan con los medios económicos para su efectivo cumplimiento, por lo que confiamos en que el espíritu de cooperación que ha animado esto por más de treinta años continuará y dará sus resultados».

Fuente Consultadas:
Espacios y Sociedades del Mundo
Política, Economía y Ambiente
La Argentina en el Mundo
C.V. Betone de Daguerre – S.M. Sassone

Trabajo realizado por: [email protected]