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Masacres Humanas en Armenia Los Jóvenes Turcos

DESGRACIAS HUMANAS: GENOCIDIO ARMENIO POR TURQUÍA

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Genocidio Armenio
Introducción:

Armenia fue uno de los primeros lugares en los que se desarrolló la civilización humana. Considerada por algunos especialistas como una de las primeras regiones donde se logró fundir el hierro y el cobre, también en Armenia algunos granos de cereales, como el centeno, pudieron haberse desarrollado por primera vez. Durante la mayor parte de su historia, Armenia fue regida u ocupada por potencias extranjeras, entre las que caben destacar los asirios, persas, romanos, mongoles, turcos y rusos.

Los estados armenios independientes duraron cortos periodos de tiempo en el pasado; el de mayor duración estuvo bajo el gobierno del rey armenio Tigranes el Grande. Durante su reinado, el territorio controlado por los armenios se extendía desde el mar Caspio al Mediterráneo y comarcas de la actual Siria. Este periodo de independencia finalizó en el 69 a.C. con la invasión de los romanos. Armenia se convirtió en el 301 d.C. en el primer Estado cristiano del mundo.

Armenia ha sido tratada de forma extremadamente violenta por las potencias extranjeras varias veces a lo largo de su historia. La invasión de los turcos Selyúcidas en el siglo XI tuvo como consecuencia la primera emigración a gran escala de los armenios. Otros periodos de emigración se sucedieron, especialmente a finales del siglo XIX, cuando los armenios sufrieron persecución por los gobiernos turco y ruso al discutir por sus demandas políticas. Las fuerzas turcas masacraron a los armenios.

El gobierno ruso, aunque no tan represivo como el turco, cerró las escuelas armenias y ordenó la confiscación de las propiedades de la Iglesia armenia. Las peores atrocidades contra los armenios que vivían en el Imperio otomano tuvieron lugar durante la I Guerra Mundial (1914-1918), cuando las deportaciones masivas y las masacres supusieron la eliminación de nueve de cada diez armenios residentes en Anatolia (la actual Turquía asiática).

El gobierno otomano acusó a los armenios de alinearse con los rusos y adujo como justificación para llevar a cabo las masacres y deportaciones masivas la situación de rebelión interna existente. Cientos de miles de armenios fueron desalojados de sus hogares en Anatolia y enviados al exilio en las áreas desérticas de la Siria actual. Un gran número de armenios pereció de hambre y enfermedades o fueron asesinados por soldados o civiles durante las marchas forzadas. Aunque el gobierno ruso y las potencias europeas elevaron sus protestas por las atrocidades otomanas, optaron por no intervenir.

En el momento de finalizar la I Guerra Mundial, más de 800.000 armenios habían muerto. Las masacres continuaron a comienzos de la década de 1920, por lo que muchos armenios huyeron a otros países, incluidos Rusia y Estados Unidos. De acuerdo con la mayoría de los historiadores, el trato concedido por las autoridades otomanas a los súbditos armenios del imperio constituyó el primer genocidio del siglo XX. No obstante, el actual gobierno turco rechaza que esos acontecimientos tuvieran el carácter de genocidio, pues argumenta que las muertes fueron el resultado de enfrentamientos bélicos, enfermedades y hambrunas.

Los Jóvenes Turcos se rebelan
Seis siglos después de su nacimiento, el Imperio Turco-Otomano se tambaleaba. En 1908 todavía contaba con Macedonia, Albania, Chipre, Palestina, Libia, Siria, Mesopotamia, las semiautónomas Creta y Bulgaria, y territorios en la costa del mar Rojo y el golfo Pérsico. Sin embargo, el Imperio, que en otro tiempo había llegado a cubrir la mayor parte del centro y el este de Europa, el oeste de Asia y el norte de África, había ido perdiendo territorios durante más de tres siglos. Considerado durante mucho tiempo como «el enfermo de Europa», el Imperio Turco se había arruinado a causa de las guerras constantes y la corrupción de sus gobernantes.

El sultán Abd al-Hamid II había suspendido la constitución y, para horror de los intelectuales, había desplegado una policía secreta corrupta. La masacre de 1890 de decenas de miles de armenios había suscitado el rechazo internacional. Amenazado por el creciente nacionalismo de los pueblos sometidos a Turquía y de sus vecinos balcánicos y por las ambiciones estratégicas de las grandes potencias, el Imperio Otomano parecía condenado a desaparecer. Eos Jóvenes Turcos protagonizaron una revuelta en 1908 para salvar y modernizar el decrépito Imperio y durante un tiempo pareció que iban realmente a alcanzar el éxito.

El movimiento de los Jóvenes Turcos se había iniciado en 1860 entre los escritores inspirados en la cultura y la filosofía europeas; los activistas alzaron su bandera, declarando que Turquía sólo podía escapar al dominio de Occidente si adoptaba un gobierno constitucional. Cuando los oficiales del ejército, frustrados por las pagas irregulares y un equipamiento obsoleto, empezaron a conspirar con intelectuales exiliados, el escenario estaba preparado. Tras varios motines entre los soldados, la sublevación empezó el 7 de julio en la ciudad macedonia de Salónica. Las demandas de los rebeldes no incluían la abdicación de Abd al-Hamid sino la restauración de la constitución. El 23 de julio, ante la expansión de la revuelta, Abd al-Hamid sorprendió a sus súbditos cediendo el rango de monarca constitucional.

«A partir de ahora todos somos hermanos. Ya no hay búlgaros, griegos, rumanos, judíos o musulmanes», proclamó un joven guerrero turco, «todos somos iguales; estamos orgullosos de ser otomanos». Su declaración era prematura. Aprovechando la ventaja del caos, Bulgaria proclamó inmediatamente su independencia. Luego Austria se anexionó Bosnia y Herzegovina, que hasta entonces cogobernaba con Turquía.

Creta, nominalmente una posesión de Turquía, declaró su unión con Grecia. Las amenazas turcas disuadieron a Grecia de aceptar la unión inmediatamente, pero el equilibrio de fuerzas estaba modificándose. Durante los dos años siguientes, Abd al-Hamid llevó a cabo una contrarrevolución desestabilizadora; un cretense fue primer ministro de Grecia e Italia invadió Libia. Sin experiencia gubernamental y asediados por varios frentes, los nuevos dirigentes turcos se desesperaron.

masacres de los jovenes turcos

Luego, convocaron elecciones para asegurarse la mayoría absoluta y confiaron cada vez más en la fuerza y en la intimidación. Sus esfuerzos ya no podían detener la erosión del dominio otomano. El Imperio se desmembró en las guerras balcánicas de 1912-1913 y fue abolido tras la Primera Guerra Mundial.

¿Qué es el Genocidio Armenio?: Las atrocidades cometidas contra el pueblo Armenio por el Imperio Otomano y el Estado de Turquía durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial y años anteriores y posteriores a ésta, son llamadas en su conjunto el Genocidio Armenio. El Genocidio es una forma organizada de matanza de un conjunto de personas con el objetivo explicito de ponerle fin a su existencia colectiva. Esto requiere un planeamiento central y una maquinaria organizada para implementarlo haciendo que el genocidio sea un prototipo de crimen de estado, ya que solo un estado cuenta con los recursos necesarios para llevar a cabo tal destrucción. El Genocidio Armenio fue planeado y administrado centralmente por el Estado de Turquía contra toda la población Armenia del Imperio Otomano. Fue llevado a cabo durante la Primera Guerra Mundial entre los años 1915 y 1918.

El pueblo Armenio fue sujeto a deportaciones, expropiaciones, secuestros, tortura, masacre e inanición. La gran mayoría de la población Armenia fue forzosamente removida desde Armenia y Anatolia a Siria, donde una gran parte de la población fue enviada al desierto para morir de hambre y sed. Gran número de Armenios fueron masacrados metódicamente a lo ancho y largo del Imperio Otomano. Mujeres y niños fueron raptados y brutalmente abusados. Toda la riqueza del pueblo Armenio fue expropiada. Después de menos de un año de calma al final de la Primera Guerra Mundial, las atrocidades contra el pueblo Armenio fueron reanudadas entre 1920 y 1923, donde los restantes armenios fueron victimas de más masacres y expulsiones. En 1915, treinta años antes de que la Organización de las Naciones Unidas adoptase la Convención sobre la Prevención y Castigo de los Crímenes de Genocidio, la comunidad internacional condenaba el Genocidio Armenio como un crimen contra la humanidad.

masacres de los jovenes turcos

La decisión para llevar adelante el genocidio en contra de la población Armenia fue tomada por el partido político que detentaba el poder en el Imperio Otomano. Este fue el Comité de Unión y Progreso (CUP) o Ittihad ve Terakkí Jemiyettí, conocido popularmente como los “Jóvenes Turcos”. Tres figuras del CUP controlaban el gobierno; Mehmet Talaat, Ministro del Interior en 1915 y Gran Primer Ministro en 1917 (Grand Vizier); Ismael Enver, Ministro de Guerra y Ahmed Jemal, Ministro de Marina y Gobernador Militar de Siria. Los Jóvenes Turcos bajo asamblea determinaron los altos cargos del gobierno y asignaron a los comandantes militares la efectiva ejecución del Genocidio.

 

 

Masacre en Ruanda Hutus y Tutsis Causas Genocidio

DESGRACIAS HUMANAS: LAS GUERRAS TRIBALES EN ÁFRICA HUTUS Y TUCSIS

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Ruanda (África)
Masacre de tutsis y hutus

Tutsi es un pueblo que conformaba la elite gobernante en los reinos africanos tradicionales situados en el sur de la zona occidental interlacustre de África centro-oriental, en los actuales Ruanda y Burundi y en una pequeña parte de la vecina Tanzania. Al parecer, conformaban una minoría que no sobrepasaba el 16% de las sociedades que dominaban; es decir, de 7 millones de personas que poblaban Ruanda en 1994, los tutsis no llegaban al millón.

masacre hutus tutsis

Hutu es un pueblo de agricultores que forman el núcleo de población de los reinos tradicionalmente situados entre el lago Victoria Nyanza y la serie de lagos que hay al oeste del Rift Valley de África centro-oriental, en los actuales Ruanda y Burundi.

Su idioma es una variante occidental de las lenguas bantúes de esa zona interlacustre. Generalmente, se admite que al igual que los twa, cazadores y recolectores de las zonas selváticas, los hutus ocuparon originalmente esta zona. Algo más al sur, en Tanzania, los agricultores del reino de Buha reconocen su parentesco con los hutus, aunque no se les conozca por el mismo nombre.

No existe información fidedigna acerca del número actual de su población, pero probablemente ascendía a unos cuatro millones antes de que Ruanda y Burundi alcanzaran la independencia a comienzos de la década de 1960.

Oficialmente, el genocidio de los tutsis en Ruanda, tuvo lugar en 1994, mas anteriormente hubo varias matanzas (progroms), hasta llegar a la de 1994 que se saldó con un millón de tutsis asesinados.

El diario belga «Le Soir», escribía al respecto « …se trataba de arrastrar al mayor número posible de personas [de hutus] en esa locura criminal, con el doble propósito de comprometer al máximo de gente, y de ser lo más eficaces posible. El resultado es elocuente: un millón de muertos y miles de asesinos».

Las causas de esa matanza, cómo no, tiene que ver con la posesión de las riquezas naturales del país. Los tutsis, en su mayoría ganaderos, habían sido favorecidos por los colonialistas alemanes, y cuando estos fueron derrotados en la P.G.M, fueron sustituídos por los belgas, que siguieron con la misma política, en detrimento de los hutus.

Así, mientras los tutsis recibían una cierta educación y sus jefes eran alzados a puestos políticos con sus migajas económicas, los hutus –agricultores- eran relegados, se les negaba el acceso a las escuelas, enseñanza, etc.,. Siendo mayoritarios en el país, eran sometidos por la minoría tutsi que los trataba como a siervos.

Los misioneros los católicos, se dedicaron a adoctrinar a los hutus y a inculcarles el sentimiento de ocupar su lugar mayoritario en el país. Ambas etnias estaban repartidas en dos países Ruanda y Burundi, curiosamente los dos únicos países cuyas fronteras existían antes de la llegada de los colonizadores.

Y no fueron modificadas. En 1962, al acceder a la «independencia» Burundi, los jefes y cabecillas hutus, fueron casi exterminados por los tutsis. Al mismo tiempo, en Ruanda, fueron los hutus los que masacraron a miles de tutsis, exilándose otros cuantos miles a Uganda y Ruanda.

La horrible masacre de 1994 en Ruanda en la que perecieron un millón de tutsis fue impulsada, y luego permitida por las potencias extranjeras presentes en la zona, que en vez de intervenir y parar la matanza, retiraron sus tropas bajo el pretexto de no ingerencia… La ONU, se limitó a redactar alguna resolución que, naturalmente, no fue aplicada.


La tribu oculta de Ruanda (TWA)

‘Nos reuníamos y bailábamos.
Pero ahora todo ha cambiado.
Es muy difícil reunirse y bailar,
porque la mayoría han muerto.’

Hombre Twa, 1995: La información sobre el baño de sangre de 1994 en Ruanda y el posterior éxodo de refugiados ha llamado la atención sobre las diferencias entre los tutsi y la mayoría hutu. Lógicamente se ha hablado sobre todo del genocidio llevado a cabo por extremistas hutu contra los tutsi y hutu moderados. Pero nada se ha dicho de los twa (o batwa) la tercera ‘tribu’, o mejor casta, de la sociedad ruandesa. (Hay tambien twa en Burundi, Uganda y Zaire).

Los twa forman parte de los pueblos ‘pigmeos’ de África central pero la mayoría, aunque de pequeña estatura, no son tan bajos como para distinguirlos fácilmente de otros ruandeses. Según el censo de 1991 había 29.000 twa en Ruanda, pero probablemente la cifra es inferior a la real. Se calcula que quedan ahora 11.000 en el país. Los twa estaban ya marginados de la sociedad ruandesa antes de que estallase la violencia en 1994.

Están divididos en 2 grupos: El primero, mayoritario, ha vivido por generaciones como la casta más baja de la sociedad ruandesa, dominado por la aristocracia tutsi y los campesinos hutu. Pocas veces tenían tierra para cultivar. Su principal fuente de subsistencia era la alfarería, pero la introducción de recipientes plásticos y metálicos arruinó este mercado.

También trabajaban como jornaleros en granjas hutu. Los twa son famosos como músicos y bailarines y solían ser mayoría en la compañía nacional de danza. El segundo grupo, llamados impunyu, ha vivido hasta hace muy poco en el bosque como cazadores recolectores.

Algunos vivían en el bosque de Gishwati hasta que fue talado casi totalmente para establecer plantaciones de té y pastos, un proyecto de desarrollo financiado por el Banco Mundial a principios de los 80. No se hizo un plan de reasentamiento para los twa, a los que se abandonó a mendigar en la carretera.

Posteriores proyectos que intentaban conseguirles tierras para cultivar han tenido sólo un éxito moderado. Los twa eran despreciados por los hutu y los tutsi. La discriminación adoptó distintas formas: tenían prohibido el acceso a las fuentes públicas y una taza en la que un twa había bebido se rompía para que nadie volviera a usarla. Hay muchas denuncias de batwa heridos o asesinados porque habían conseguido comprar algo de tierra o acumular bienes.

En 1991-92, un grupo de twa que habían recibido educación crearon 2 organizaciones para intentar mejorar su situación económica y social. Pero sus proyectos se destruyeron con la violencia del 94. Durante el genocidio, la comunidad twa ha sufrido horriblemente. A menudo se les ha perseguido como supuestos simpatizantes del Frente Patriótico Ruandés, o de los tutsi en general.

Por desgracia algunos twa están acusados de tomar parte en las masacres. Como eran un grupo particularmente vulnerable, pudieron ser obligados a matar o cometer atrocidades por miedo a ser asesinados. Unos 10.000 twa se unieron a los refugiados huídos a Zaire y Tanzania. En los campos de refugiados tienen menos acceso a las escasas provisiones que otros ruandeses.

En la desesperación y resentimiento después del genocidio, muchos twa, como los demás, han sido encarcelados o asesinados sin evidencias de culpabilidad. Han sido los hombres twa las principales víctimas, quedando mujeres y niños para defenderse por sí mismos. En 1995 se calculó que un 30% de los twa habían sido asesinados bien en las primeras matanzas o en las venganzas posteriores, o habían muerto de hambre o enfermedad, sobre todo niños.

En comparación, se estima que el 14% de la población ruandesa en conjunto (mayoritariamente tutsi) fueron masacrados. Probablemente un 30% más de twa (8 ó 9.000) están aún fuera del país, lo que supone que sólo el 40% de la población anterior a la guerra sigue en Ruanda. A medida que crece de nuevo la violencia en Ruanda, los twa siguen estando entre las víctimas.

Sin embargo, un motivo para el optimismo es que han restablecido sus organizaciones bajo el grupo colectivo ‘Communauté des Autochthones Rwandais’ o CAURWA. Es difícil para ellos reivindicar una identidad común, debido a que la política del actual gobierno de Ruanda no otorga reconocimiento oficial a las diferencias étnicas.

Sin embargo, a pesar de este y otros obstáculos, están trabajando duro para curar las heridas de su pueblo. Survival es una organización mundial de apoyo a los pueblos indígenas. Defiende su derecho a decidir su propio futuro y les ayuda a proteger sus vidas, tierras y derechos humanos. (Ampliar este tema: Guerra Tribales en África)

Guerra de Religión en Francia La Noche de San Bartolomé Hugonotes

LA NOCHE DE SAN BARTOLOMÉ:LAS GUERRAS DE RELIGIÓN EN FRANCIA

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Las Guerras de Religión Francesas, fueron  enfrentamientos políticos y sociales que tuvieron lugar en Francia, desde 1559 hasta 1598, provocados por la debilidad de la dinastía Valois ante el conflicto religioso y la rivalidad aristocrática, durante los cuales tuvo lugar el acceso de la Casa de Borbón al trono francés.

Se conoce como la Noche de San Bartolomé, al asesinato en masa de protestantes, (llamados hugonotes en Francia) en París, ocurrido el 24 de agosto de 1572. Para incrementar su poder, la reina madre, Catalina de Medici, intentó enfrentar a la facción católica francesa, liderada por la Casa de Guisa, con la facción de los hugonotes, liderada por la Casa de Condé. Celosa del creciente poder del líder hugonote Gaspard de Coligny, consejero de su hijo, el rey Carlos IX, Catalina ordenó su asesinato.

Guerra de Religion Francesa La Noche de San Bartolomé

Secretamente, en la Noche de san Bartolomé, el 23 de agosto, la reina madre Catalina de Médicis se dirigió a la habitación de su hijo. Sólo veía una salida para esta intolerable situación, si quería salvar la corona de Francia para su familia. La idea que tenía en la mente era una simple solución letal. Muy avanzada la noche, Catalina habló de complots de hugonotes para asesinar al rey, apoderarse de la corona y vender a Francia a su enemiga, Inglaterra. Habló hasta que el rey, en un estado de sugestión histérica, consintió en dar la orden que sólo él podía emitir: la de ejecutar «a los que pretenden levantarse contra el estado».

A los pocos minutos, la campana de la iglesia de Saint Germaint Auxerrois, que durante siglos había avisado a los ciudadanos de París para que tomaran las armas, tocaba a rebato. Los planes de Catalina estaban organizados a fondo. Los soldados recorrieron el palacio, sacando a los nobles hugonotes y a sus mujeres de la cama y matándolos allí mismo.

Un hombre escapó y entró gritando en la habitación de la recién casada princesa Margarita, sujetándola ante su cuerpo para que le sirviera de escudo. Otro hombre fue arrastrado y asesinado ante sus ojos. Un grupo de soldados se dirigió a la casa del almirante; esta vez realizaron su tarea sin cometer ningún error.

Fuera, en las calles, los ciudadanos estaban despiertos y dispuestos a saldar viejas cuentas. Para ellos, los hugonotes eran blasfemos y traidores, enemigos tanto de Dios como de la corona. Matarlos era hacer un favor a ambos.

En cuanto el rey firmó la orden, salieron mensajeros a caballo del Louvre advirtiendo a las provincias que debían demostrar su lealtad en la misma forma que el pueblo de París. En los días siguientes tuvieron lugar matanzas similares en los lugares en que los hugonotes estaban en minoría.

ANTECEDENTES Y  ORIGEN DEL CONFLICTO  
A pesar de la constante persecución, el calvinismo tuvo un fuerte impacto en las ciudades, las universidades y la nobleza de la Francia de principios del siglo XVI. La evangelización protestante era coordinada por un grupo de predicadores procedentes de Ginebra, enviados por Juan Calvino.

El rey Enrique II prohibió el protestantismo, pero su repentina muerte (en junio de ese año) fue interpretada por los reformadores como una señal del favor divino, y el número de conversiones se multiplicó. El trono pasó al hijo de 15 años de Enrique, Francisco II, que estaba manipulado por la católica familia de Guisa, especialmente por Francisco de Guisa y el cardenal de Lorena, quienes decidieron continuar con la campaña de persecución protestante iniciada por Enrique II, pero no pudieron evitar una intriga para secuestrar al Rey, la denominada conjuración de Amboise, preparada por la nobleza en marzo de 1560, que acabó en fracaso. A partir de entonces, los nobles protestantes, responsables de la misma, fueron llamados hugonotes.

Después de la muerte de Francisco I y de su inteligente hermana, los reyes de Francia trataron de restaurar el catolicismo romano. Entre tanto el grupo minoritario protestante-los hugonotes- se había convertido en partido político. Pronto los hugonotes contaron con algunos nobles destacados: Enrique de Navarra, Antonio de Borbón, el almirante Coligny y Luis de Condé, el mejor general de Francia en ese tiempo. En 1562 estalló en Francia una guerra civil religiosa intermitente.

Se debió a causas políticas y religiosas, y duró hasta 1594. El acontecimiento más destacado de ella fue la sangrienta matanza de San Bartolomé en agosto de 1572.

Cuando los dirigentes de los hugonotes vinieron a París para asistir al matrimonio de su rey Enrique de Navarra, miles de ellos fueron asesinados junto con muchos millares de otros hugonotes.  Este triste día se conoce como: La Noche de San Bartolomé.

Al hugonote Enrique, rey de Navarra y nieto de Margarita, se le ofreció la corona de Francia con la condición de que abjurara del protestantismo. Lo hizo por motivos políticos; pero durante su reinado, como el primero de la dinastía de los Borbones (1589-1610), favoreció a los hugonotes nombrándolos como ministros y mensajeros.

En 1598 promulgó el edicto de Nantes, que con sobrada ventaja fue el decreto más liberal concedido hasta ese entonces en la Europa occidental. En él se declaraba que la religión católica era la religión nacional, pero concedía un notable grado de libertad a los hugonotes. No se los perseguiría más debido a la religión, pero no se permitiría la celebración de servicios religiosos de los reformadores en París o dentro de un radio de 35 km.

El decreto asignaba ciudades de refugio para los hugonotes, a quienes también se les daba el derecho de desempeñar cargos públicos. Enrique IV acababa de trazar con su ministro Sully un plan de paz y comprensión general, al que se denominaba el “gran proyecto”, cuando fue asesinado por Ravaillac, un monje fanático, en 1610. El edicto de Nantes fue parcialmente abrogado por el cardenal Richelieu en 1628 y completamente revocado por Luis XIV en 1685.

La paz de Saint-Germain (1570) permitió una tregua, y que el almirante Coligny, hugonote, reforzase su influencia sobre Carlos IX. Catalina de Mediéis vio en peligro el inestable equilibrio entre católicos y protestantes, e instigó la matanza de la Noche de San Bartolomé (1572), en la que, en todo el país, fueron asesinados miles de hugonotes. Las nuevas luchas llevaron a Enrique III a hacer concesiones a los hugonotes en el edicto de Beaulieu, al tiempo que el protestante Enrique de Navarra era proclamado heredero al trono.

CRONOLOGÍA
1559
Los hugonotes celebran en París su primer sínodo nacional, a pesar de las persecuciones.
1562
Matanza de hugonotes en Vassy, que abre el período de las ocho guerras de religión.
1570
Fin de la primera guerra de religión; los hugonotes obtienen importantes concesiones.
1585
Guerra de los Tres Enriques, en la que perecen asesinados Enrique de Guisa y Enrique III; Enrique IV sube al trono.
1598
El edicto de Nantes otorga derechos a los hugonotes y pone fin a las guerras de religión.
1610
Asesinato de Enrique IV por un católico fanático, disconforme con su política religiosa y los derechos otorgados a los hugonotes.

Ampliar: Biografía de Catalina de Médicis y Matanza de Hugonotes

Epidemia de Poliomielitis Historia Cronologia

LA POLIOMIELITIS, EPIDEMIA, EVOLUCIÓN,
VIRUS Y SECUELAS

La Poliomielitis es enfermedad infecciosa viral del sistema nervioso central que en muchos casos provoca, como secuela, una parálisis. La mayor incidencia se produce entre los 5 y los 10 años, denominándose en este caso parálisis infantil. En climas templados su incidencia es mayor. La enfermedad fue descrita por el ortopeda alemán Jacob von Heine en 1840.

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SÍNTOMAS
El virus penetra en el organismo por vía digestiva y se extiende por los tractos nerviosos afectando a varias partes del sistema nervioso central. El periodo de incubación oscila entre 4 y 35 días. Los primeros síntomas incluyen astenia, cefaleas, fiebre, vómitos, estreñimiento, rigidez cervical y, en menor medida, diarrea y dolor en las extremidades. Como las células nerviosas destruidas no se reparan ni se reemplazan, la lesión de las que controlan los movimientos musculares puede producir una parálisis permanente. Cuando las células nerviosas afectadas son las de los centros respiratorios hay que aplicar al paciente respiración artificial. Sólo 1 de cada 100 casos de infección aguda de poliomielitis acaba en parálisis.

Existen evidencias de que la poliomielitis paralítica ocurre desde la antigüedad. El ortopedista alemán Heine fue quien describió, en 1840, la naturaleza epidémica de la enfermedad. En las décadas del 80 y 90, Medin caracterizó la historia natural de la infección y sus complicaciones neurológicas durante los brotes que se produjeron en Escandinavia.

La primera epidemia registrada en EE.UU. se produjo en Vermont y fue descripta por Caverly. Recién a principios de este siglo se logró un avance en el conocimiento de esta enfermedad a través de la investigación en monos a los que se les inoculó médula espinal humana, y de esta forma pudo descubrirse que el agente etiológico era un virus.

En la primera mitad del siglo, la poliomielitis paralítica registró un creciente número de casos, y recién en 1940 se reconocieron los tres serotipos distintos de virus que provocan la infección. En 1955, Jonas Salk elaboró la vacuna inactivada contra la polio IPV, y en 1961 se autorizó al Dr. Sabin la utilización de la vacuna oral atenuada (OPV). En 1987 se autorizó, en EE.UU., una nueva vacuna de poliomielitis inactivada (IPV), más potente y con una eficacia similar a la de la vacuna oral.

La introducción de las vacunas, en las décadas del 50 y del 60, hizo posible el control de la enfermedad en diversas partes del mundo. Por ejemplo, en EE.UU., se produjeron 21.269 casos, y durante 1996 no se registró ninguno, es decir que hubo una disminución de casos del 100%.

Por otro lado, en 1991, fue detectado en Perú el último caso de poliomielitis salvaje, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) certificó, en 1994, que los países americanos están libres de esta enfermedad. En el mundo, la iniciativa de erradicar la poliomielitis a través de programas estratégicos ha producido una reducción del número del casos de más del 80% desde mediados de la década del 80, y se estima la erradicación de la enfermedad para el año 2000.

Secuelas de una grave enfermedad
En el año 1964, EE.UU. declaró solo 121 casos. Sin embargo, el legado de la enfermedad permanecía. En 1977, el gobierno estadounidense declaró que había en ese país 254.000 personas paralizadas por la polio, y el número total de sobrevivientes de la enfermedad aún superaba los 600.000. A nivel mundial es posible que haya más de 10 millones de afectados, muchos de los cuales posiblemente experimentan los efectos del síndrome postpolio.

No es fácil percatarse de que existe un mundo silencioso y traicionero, el de los virus que nos rodean con una facilidad y cotidianeidad alarmantes. Porque allá afuera se esconde un universo armado con un arsenal interminable de adaptaciones evolutivas que sólo revelan las lentes de los microscopios más poderosos. Blandiendo sus siempre innovadoras armas, esperan al acecho la oportunidad de ensayarlas en la terra incógnita del cuerpo humano.

Lo cierto es que los virus han cambiado la geografía física, humana, económica, política y religiosa del planeta. Por su culpa reyes y reinas han muerto, dinastías enteras han sido alteradas, el control de países ha cambiado de manos, sórdidas alianzas han rodado por tierra y continentes completos fueron sometidos a otras culturas y creencias. En esta lucha constante entre hombre y virus, a veces pierde uno, a veces ganan los otros. Pero siempre habrá uno nuevo ocupando el lugar del que ayer causara terror en nuestras mentes colectivas.

El poliovirus es uno de los miembros de este bestiario diminutivo que perdieron la guerra. O por lo menos, que están a punto de perderla. Según uno de sus cruzados, el presidente de Rotary International, Glenn Estess, su institución estará en pie de guerra hasta que se produzca el último caso de polio: “Vamos a eliminar la polio de este planeta. Sabemos que lo podemos hacer y lo vamos a hacer”.

HISTORIA CRONOLÓGICA DE LA POLIOMIELITIS

El mal se conoce desde hace más de 3.000 años, pero hasta que no se identificó el virus y luego se desarrolló una vacuna apropiada no se le pudo hacer frente.

Éstos han sido los pasos seguidos más importantes:

1580-1350 a. de C. – Una estela egipcia muestra a un hombre con una pierna claramente atrofiada.
1789 – El médico inglés Michael Underwood ofrece la primera descripción clínica de la polio, refiriéndose a ella como una “debilidad de las extremidades inferiores”.
1840 – El médico alemán Jacob von Heine publica una monografía de 78 páginas que describe la enfermedad y la relaciona con la médula espinal.
1894 – Aparece la primera gran epidemia de polio en Vermont, EE.UU.,con 132 casos.
1908 – La poliomielitis se convierte en un mal identificable cuando los médicos austríacos Karl Landsteiner y Erwin Popper detectan el virus.
1916 – Una gigantesca epidemia causa 9.000 casos en Nueva York. La sociedad responde aislando a los pacientes, lo cual no sirve de nada.
1921 – Franklin Delano Roosevelt contrae la polio y termina afectado severamente.
1928 – Philip Drinker y Luis Shaw desarrollan el pulmón de acero, un tanque de metal equipado con una bomba que ayuda a respirar. La maquinaria es ensayada ese año y entra en producción comercial tres años después.
1932 – Franklin D. Roosevelt es elegido presidente de EE.UU. El primero y único presidente de ese país en usar una silla de ruedas logra esconder su condición al público estadounidense durante su presidencia.
1935 – Los médicos Maurice Brodie y John Kollmer compiten entre sí intentando desarrollar la primera vacuna contra la polio. Las pruebas de campo fallan con resultados desastrosos, y se culpa a las vacunas de causar muchos casos de polio, algunos de los cuales resultan fatales.
1940 – La enfermera australiana Elizabeth Kenny viaja a California, donde propone dar masajes a los pacientes, aplicarles estiramientos y compresas calientes en los músculos afectados como tratamiento contra la polio. Sin
embargo, es ignorada. Viaja entonces a Minnesota, donde una conferencia en la Clínica Mayo. Eventualmente, los tratamientos Kenny serán los más aceptados.
1945 – Con el fin de la Segur Guerra Mundial aparecen grandes epidemias de polio en EE.UU., traídas inmediatamente por las tropas, con un promedio de 20.000 casos anuales entre 1945 y 1949.
1948 – El laboratorio de Jonás Salk, uno de los cuatro que recibe dinero para desarrollar una vacuna, usa un nuevo método de cultivo del virus. Otros investigadores, como Albert Sabin, quien habría de desarrollar la vacuna oral, continúan trabajando con monos infectados.
1950 – Epidemia de polio en España que produce unos 1.500 casos anuales a lo largo de 13 años. El máximo histórico se dio en 1959 con 2.130 casos.
1952 – La histeria de la polio sacude EE.UU., donde hay 58.000 casos. Las primeras versiones de la vacuna de Salk tienen éxito en un reducido número de pacientes.
1954 – Se realizan pruebas clínicas masivas con la vacuna de Salk.
1955 – Programa nacional de vacunación en EE.UU. El número de casos baja a 5.600 en 1957.
1956 – En Argentina tiene lugar un grave brote que afecta a unas 7.000 personas y una mortalidad del 10 por ciento.
1962 – La vacuna de Salk es reemplazada por la vacuna oral de Sabin,
que es más fácil de administrar y ofrece inmunización más prolongada.
1964 – En Estados Unidos sólo quedan 121 casos registrados de poliomielitis.
1984 – Se organiza una conferencia en EE.UU. para estudiar los efectos del síndrome post polio.
1984 – Último caso de polio en Argentina, debido a una coordinada y constante acción inmunológica.
1988 – Con 350.000 casos de poliomielitis en todo el mundo, la OMS presenta una resolución para erradicar la enfermedad en el año 2000.
1991 – Se registra en Perú el último caso de polio en América.
1993 – La cifra total de casos de polio en el mundo baja a 100.000, la mayoría en Asia y África.
1994 – China lanza sus Días de Inmunización Nacional, vacunando a 80 millones de niños. El mundo occidental se declara “libre de polio”.
1995 – La India vacuna a 87 millones de niños.
2000 – Guerras, desastres naturales y pobreza en 30 países asiáticos y africanos evitan la completa erradicación de la polio. Brotes en Haití y República Dominicana, que habían estado libres de polio desde 1990. La Iniciativa de la Erradicación
Global de la Polio fija 2005 como la nueva fecha para terminar con ella. 2001 – 575 millones de niños se vacunan en 94 países.
2004 – Los ministros de salud de seis países con polio endémica se reúnen para tomar las medidas finales contra la enfermedad. Los casos en Asia bajan en un 50 por ciento, y más de 80 millones de niños son vacunados en África occidental y central.
2005 – La polio se extiende desde Nigeria hasta Sudán, con 105 casos confirmados, ilustrando la facilidad con que el virus viaja de un lugar a otro.

PARA SABER MAS…

HASTA 1949, los virus de la polio no podían obtenerse en grandes cantidades. Pero en ese mismo año se ideó una nueva técnica para producirlos en cultivos de tejidos y pronto se pudieron conseguir los tres tipos activos.

En 1952, Jonás Salk, científico norteamericano, preparó una vacuna inofensiva para los seres humanos, al igual que lo había sido para los animales de laboratorio, y que contenía los tres tipos de virus, muertos previamente con formalina.

En 1953, logró obtener permiso para efectuai pruebas en gran escala de su vacuna, las cuales dieron excelentes resultados. Sucesivos perfeccionamientos de la vacuna y de su forma de administrarla dieron como resultado que los inmunizados corrieran la décima parte del riesgo de adquirir la enfermedad que los no vacunados.

Sin embargo, la vacuna de Salk no era perfecta. Tenía que ser inyectada y para conseguir un grado razonable de protección eran necesarias por lo menos tres dosis que, por otra parte, no daban inmunidad total y estimulaban la producción de anticuerpos sólo en la sangre. Estos impedían la propagación del virus al sistema nervioso y, por tanto, evitaban la parálisis; pero no evitaban que el virus se multiplicase en la nasofaringe o en el intestino. Los individuos protegidos podían así albergar el virus en los intestinos y propagarlo a la comunidad.

Los defectos de esta primera vacuna eran, por consiguiente, bastante graves. Por ello, se prosiguieron con tenacidad las investigaciones con el fin de conseguir un tipo de inmunización más perfeccionada. Los trabajos tenían por objeto la producción de una vacuna fabricada con virus vivos que a la vez fueran suficientemente enérgicos, pero no hasta el punto de resultar peligrosos. Ya había tenido lugar un trágico accidente 1 en los Estados Unidos, a causa de una vacuna con virus no suficientemente atenuados.

En 1955, el profesor Albert Sabin consiguió una vacuna viva efectiva, que es la que se emplea en la actualidad casi universalmente. Puede tomarse por vía oral, en un terrón de azúcar, y una sola dosis proporciona protección eficaz durante varios años. Las personas inmunizadas con la vacuna Sabin — o cualquier otra del mismo tipo — son inmunes no sólo a la propagación del virus, sino asimismo a su presencia en la nasofaringe y en el intestino. Por tanto, no son agentes portadores de la enfermedad.

El grado de protección conseguido con la vacuna de Sabin es muy alto, por lo que actualmente en los países occidentales la polio es una enfermedad confinada virtualmente a aquellas personas que, por descuido o negligencia, no hayan sido inmunizadas.

Las personas paralíticas a causa de un ataque de polio son objeto de cuidados médicos mediante ejercicios intensivos para fortalecer los músculos que todavía conservan alguna actividad y mediante la reeducación de otros músculos para que se hagan cargo de alguna de las tareas que anteriormente llevaban a cabo los paralizados. Se enseña, pues, a los pacientes a hacer el mejor uso posible de sus cuerpos. Aquellos cuyas piernas han quedado paralizadas pueden aprender a andar de nuevo, si bien con alguna dificultad.

Los que en las primeras fases tienen que ser mantenidos a base de respiración artificial pueden abandonar sus respiraderos después de aprender a hacerlo de otro modo. Muchas invenciones nuevas, como las sillas mecánicas, máquinas para volver las hojas de los libros, para dictar y escribir, han sido construidas para ser empleadas por personas que apenas puedan moverse.

Los progresos de la ciencia médica han permitido que la humanidad evite el peligro de la poliomielitis. Quienes tengan la desgracia de haber sufrido sus efectos y hayan quedado paralíticos, pueden también rehabilitarse hasta cierto punto.

ATAQUE AL SISTEMA NUERVIOSO:
LA MÉDULA ESPINAL:
La parte de nuestro cuerpo atacada por la poliomielitis es el sistema nervioso, y de éste, la médula espinal. Ésta se halla encerrada en un largo conducto óseo, el conducto raquídeo, formado por la superposición de las vértebras, y se extiende desde el bulbo raquídeo por encima, hasta las primeras vértebras lumbares por abajo, en donde se aguza en forma de cono. Su longitud, en la persona adulta es de unos 45 centímetros.

Tiene el aspecto de un cordón blanquecino, de un grosor aproximado al de un dedo meñique y se halla recubierta por las tres meninges: duramadre, aracnoides y piamadre. A intervalos regulares y desde arriba hasta abajo se desprenden de la cara anterior y posterior de la médula, a cada lado de la línea media, dos raíces nerviosas, llamadas raíces raquídeas anterior y posterior, respectivamente, éstas al unirse entre sí, a poco de su nacimiento, van a formar un solo haz de fibras nerviosas, llamado nervio raquídeo, el cual, continuando su trayecto, se distribuye por las distintas partes del cuerpo, sobre todo por los músculos y la piel. Estos nervios suman sesenta y dos —treinta y uno a cada lado—, y llevan por consiguiente, cada uno, fibras que provienen de ambas raíces citadas, anterior y posterior.

Esta última, raíz sensitiva, lleva a la médula las impresiones recogidas por los órganos periféricos, y la primera, en cambio, lleva a los músculos los impulsos motores emanados de aquélla, por lo que se la llama raíz motora.

Por esta razón, los nervios raquídeos, formados por ambas, son llamados nervios mixtos. Ellos son los responsables de la inervación motora y sensitiva de todo nuestro cuerpo, exceptuados el cráneo y la cara, inervados por los llamados pares craneanos.

EL INTERIOR DE LA MÉDULA ESPINAL: Si observamos un corte transversal de la médula, veremos como otras partes del sistema nervioso central (cerebro, cerebelo, etc.) constituida por dos sustancias llamadas blanca y gris. Esta última ocupa en la médula la parte central y adopta en su conjunto una disposición que la asemeja a una H. Los cuatro extremos de la H llámanse astas o cuernos. Se distinguen dos anteriores, orientados hacia adelante, y dos posteriores, que se dirigen hacia atrás.

En ellos nacen las raíces de los nervios raquídeos que hemos estudiado anteriormente; de los anteriores, las motoras y de los posteriores, las sensitivas. Es en esta sustancia gris, en la que forma los cuernos anteriores, donde se asienta el virus de la poliomielitis. Esta palabra compuesta tiene su origen en términos griegos: “polios”, que significa gris y “míelos”, que quiere decir médula; a esto se añade la terminación “itis”, que significa inflamación; según esto, poliomielitis equivale a inflamación de la sustancia gris de la médula.

EL VIRUS
El agente causal de la poliomielitis pertenece a los llamados virus filtrables, denominados así por ser de un tamaño tan pequeño que pasan a través de los filtros. Las dimensiones de los virus son casi siempre inferiores a 0,2 micrones (1 micrón = 1/1000 de milímetro). Estos elementos, clasificados entre los vegetales inferiores, poseen algunas características de los organismos vivientes, e’omo.’su capacidad para reproducirse, pero poseen otras que los asemejan a compuestos químicos, como la estructura cristalina de algunos de ellos. Para poderlos ver es necesario recurrir a la ayuda de los más modernos elementos de investigación, como el microscopio electrónico, capaz de aumentar su tamaño muchos miles de veces.

La puerta de entrada de este virus en el organismo, se sabe que penetra en nuestro cuerpo utilizando dos vías principales: la mucosa nasal o faríngea y el tubo digestivo. Una vez ingresado en el mismo, utilizando las vías sanguínea, linfática o nerviosa, llega al sistema nervioso central, asentándose en los cuernos anteriores de la médula espinal, gracias a su propiedad neurotrópica, o sea, la de ser atraído por el tejido nervioso.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Vida Editorial Bruguera Tomo N°4 La Victoria Sobre la Poliomielitis
Enciclopedia Estudiantil Edición de Lujo Tomo III Edit. CODEX La Poliomielitis

Guerra Civil Hindues-Pakistaníes Creación de Pakistán

 GUERRA CIVIL HINDUES-PAKISTANÍES

malas noticias en el mundo

HISTORIA DE LA CREACIÓN DE PAKISTÁN

Los británicos gobernaron el subcontinente indio durante casi 200 años, desde 1756 hasta 1947. Después de la sublevación india en 1857, el gobierno británico abolió los poderes de la Compañía Británica de las Indias Orientales, que había dirigido el subcontinente en nombre de la Corona británica y tomó el control directo del gobierno.

Las reformas políticas facilitaron la formación de partidos políticos: el Congreso Nacional Indio, representante de la inmensa mayoría de hindúes, se creó en 1885; la Liga Musulmana para toda la India, por su parte, se constituyó en 1906 con la finalidad de representar y proteger la posición de la minoría musulmana.

Cuando los británicos introdujeron reformas constitucionales en 1909, los musulmanes pidieron y consiguieron listas electorales separadas. Esto garantizó a los musulmanes la representación en los cuerpos legislativos tanto provinciales como nacionales, hasta la independencia en 1947.

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En 1930, el poeta y filósofo sir Muhammed Iqbal ideó un Estado musulmán independiente en Asia meridional formado por la unión de las provincias noroccidentales de la India británica y el estado nativo de Jammu y Cachemira.

El nombre de Pakistán, que se empezó a usar para referirse a este Estado, se cree que se originó como una composición abreviada hecha con las letras de los nombres de las provincias involucradas, como la siguiente: Punjab, Afgania (Provincia de la Frontera del Noroeste), Kashmir (Cachemira), Indo-Sind y Beluchi stán. Otra explicación alternativa considera que el nombre significa ‘tierra de los puros’.

A finales de la década de 1930, Muhammad Alí Jinnah, dirigente de la Liga Musulmana y también considerado fundador de Pakistán, decidió que la única forma de preservar a los musulmanes indios de la dominación hindú era establecer un estado musulmán independiente.

En 1940, la Liga Musulmana confirmó oficialmente la separación de la India británica y la creación de Pakistán como un Estado musulmán independiente. Durante las conversaciones anteriores a la independencia en 1946, el gobierno británico consideró que la postura secesionista de la Liga Musulmana y la unidad territorial de la India propuesta por el Congreso eran irreconciliables, por lo que los británicos decidieron la partición y el 15 de agosto de 1947 transfirió el poder de forma separada a la India y a Pakistán, que quedó dividido en dos partes: Pakistán Occidental, que coincidía con el actual Pakistán, y Pakistán Oriental, el actual Bangla Desh. Los dos estaban separados por 1.600 km de territorio indio.

Problemas después de la división
La división del subcontinente provocó el traslado de la población. Aproximadamente 6 millones de hindúes y sijs salieron de Pakistán hacia la India, mientras que otros 8 millones de musulmanes hicieron el viaje contrario.

El traslado demográfico estuvo acompañado por un brote de violencia interétnica que provocó masacres y que reforzó el odio entre los dos países. La enemistad se intensificó más debido a los conflictos sobre la posesión de los antiguos estados nativos de la India. Casi la totalidad de esas 562 formas de gobierno ampliamente dispersas se unieron bien a la India o a Pakistán; sin embargo, los príncipes de Hiderabad, Junagat y Cachemira decidieron no unirse a ningún país.

El 15 de agosto de 1947 esos tres estados pasaron a ser técnicamente independientes, pero cuando el dirigente musulmán de Junagadh (de población predominantemente hindú) se unió a Pakistán un mes más tarde, la India se anexionó su territorio. El príncipe musulmán de Hiderabad (con mayoría de la población hindú) intentó posponer cualquier decisión, pero en septiembre de 1948 la India también se anexionó el territorio.

El mandato hindú de Jammu y Cachemira, con un 85% de población musulmana, decidió unirse a la India. Pakistán protestó ante estas anexiones que no respetaban los deseos y estalló la guerra entre ambos países. Aunque las Naciones Unidas (ONU) posteriormente resolvieron que debía mantenerse un plebiscito bajo los auspicios de la ONU que determinara el futuro de Cachemira, la India continuó ocupando aproximadamente los dos tercios del estado y se negó a mantener el plebiscito. Este punto muerto, que todavía se mantiene, ha intensificado el recelo y el antagonismo entre los dos países.

La era prerrepublicana
El primer gobierno independiente de Pakistán estuvo encabezado por el primer ministro Liaqat Alí Kan. Muhammad Alí Jinnah fue el gobernador general hasta su muerte en 1948. Desde 1947 hasta 1951 el país tuvo una época de verdadera inestabilidad. El gobierno tuvo que repartir sus esfuerzos entre organizar los órganos e instituciones del nuevo Estado con la acogida de gran número de refugiados procedentes de la India, a los que se unió la actitud de dirigentes de los anteriores estados, que desafiaban su autoridad. Además, no consiguió atraer la ilusión popular, al fracasar el programa de reformas económicas y sociales.

En su política exterior Liaqat estableció relaciones amistosas con los Estados Unidos, con la visita al presidente Harry S. Truman en 1950. La visita de Liaqat a Estados Unidos ocasionó un distanciamiento entre las relaciones de Pakistán y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), porque Liaqat había aceptado con anterioridad una invitación de Moscú que nunca realizó. Los Estados Unidos no dieron ayuda sustancial a Pakistán hasta tres años después, pero la URSS, el vecino más próximo a Pakistán, se sentía ofendido.

Después del asesinato de Liaqat en 1951, Jawaya Nazim al-Din, un paquistaní oriental que había sido gobernador general desde el fallecimiento de Jinnah, se convirtió en primer ministro. Sin embargo, incapaz de evitar el desgaste de la popularidad de la Liga Musulmana en Pakistán Oriental, fue obligado a ceder el cargo a otro paquistaní oriental, Muhammad Alí Bogra, en 1953. Tras la derrota de la Liga Musulmana en las elecciones de Pakistán Oriental en 1954, el gobernador general disolvió la Asamblea constituyente por considerarla no representativa. La Liga Musulmana tampoco dominó la nueva Asamblea que se reunió en 1955. Chaudhri Muhammad Alí, un paquistaní occidental, sustituyó a Muhammad Alí Bogra. Al mismo tiempo, Iskandar Mirza se convirtió en el gobernador general del país.

La nueva Asamblea constituyente promulgó un proyecto de ley que organizaba las cuatro provincias de Pakistán Occidental en una unidad política y administrativa que se hizo efectiva en octubre de 1955. La Asamblea también promulgó una nueva Constitución, que se adoptó el 2 de marzo de 1956 y declaraba Pakistán como una república islámica. Mirza fue elegido presidente provisional.

Cambios de gabinete
A pesar de la nueva Constitución, la inestabilidad política continuó debido a que no hubo ningún partido mayoritario estable en la Asamblea Nacional. El primer ministro Alí permaneció en el cargo sólo hasta septiembre de 1956, fecha en la que le sucedió Huseyn Shaheed Suhrawardi, dirigente de la Liga Awami de Pakistán Oriental. Su permanencia duró poco más de un año. Cuando el presidente Mirza descubrió que Suhrawardi estaba planeando una alianza entre las fuerzas políticas de Pakistán Oriental y Occidental con la intención de nombrar presidente a Firoz Kan Noon, dirigente del Partido Republicano, obligó a dimitir al primer ministro. La coalición que accedió al gobierno, dirigida por Ismail Ibrahim Chundrigar, permaneció solamente dos meses antes de que fuera remplazada por un gabinete del Partido Republicano dirigido por Noon. Sin embargo, el presidente Mirza vio que su influencia entre los republicanos estaba disminuyendo y que el nuevo primer ministro había hecho un acuerdo con Suhrawardi. Contra esta coalición, Mirza no tenía posibilidad de ser reelegido como presidente; entonces, proclamó la ley marcial el 7 de octubre de 1958, destituyó al gobierno de Noon y disolvió la Asamblea Nacional.

El general Muhammad Ayyub Kan, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y encargado de hacer efectiva la ley marcial, apoyó inicialmente al presidente, pero veinte días más tarde obligó a dimitir a Mirza y se autoproclamó presidente.

El mandato de Ayyub
Ayyub gobernó Pakistán de forma casi absolutista durante más de diez años y su régimen consiguió notables progresos, aunque no eliminó los problemas básicos de la sociedad de Pakistán. Una comisión nombrada por Ayyub realizó una reforma agraria que distribuyó alrededor de 900.000 ha de tierra entre 150.000 arrendatarios. Sin embargo, las reformas no acabaron con las relaciones feudales en el campo: aproximadamente 6.000 terratenientes todavía poseían una extensión tres veces mayor de la que recibieron los 150.000 arrendatarios. Durante el régimen de Ayyub, los fondos para el desarrollo se incrementaron más del triple en Pakistán Oriental, lo que mejoró la situación en la parte oriental, pero no se eliminaron las disparidades entre los dos sectores de Pakistán.

Quizás el cambio más generalizado del mandato de Ayyub fue su sistema de democracia básicas. Fueron nombrados 80.000 ‘demócratas básicos’, que eran dirigentes de áreas rurales o urbanas de todo el país que constituyeron un colegio electoral para las elecciones presidenciales y para las elecciones de los cuerpos legislativos nacionales y provinciales creados de acuerdo con la Constitución promulgada por Ayyub en 1962. Este sistema tenía cuatro escalas de gobierno, desde el nacional hasta el local. A cada escala se le asignaban ciertas responsabilidades para administrar las áreas rurales y urbanas, así como el mantenimiento de las escuelas primarias, las carreteras públicas y los puentes.

Ayyub también promulgó los decretos ley del matrimonio islámico y de la familia en 1961, que imponían restricciones a la poligamia y al divorcio, y reforzaba los derechos de herencia de las mujeres y de los menores.

Durante mucho tiempo, Ayyub mantuvo relaciones cordiales con Estados Unidos, estimulando las ayudas económicas y militares a Pakistán. Sin embargo, estas relaciones se deterioraron en 1965, fecha en la que estalló la guerra con la India por la cuestión de Cachemira. Entonces, los Estados Unidos suspendieron las ayudas económicas y militares a ambos países, negando así a Pakistán las armas que les eran necesarias. La URSS intervino como mediador en el conflicto, invitando a Ayyub y al primer ministro de la India Lal Bahadur Shastri a Tashkent. Según los términos del llamado Acuerdo de Tashkent de enero de 1966, los dos países replegaron sus ejércitos a las posiciones prebélicas y restauraron las relaciones diplomáticas, económicas y comerciales. Se iniciaron programas de intercambio y se incrementó el flujo de capitales hacia Pakistán.

El Acuerdo de Tashkent y la guerra de Cachemira hicieron crecer la frustración entre el pueblo de Pakistán y el resentimiento contra el presidente Ayyub. El ministro de Asuntos Exteriores Zulfikar Alí Bhutto renunció a su cargo y se volvió en contra de la dictadura de Ayyub y la pérdida de Cachemira. Ayyub intentó sin éxito restablecer su reputación y en marzo de 1969 dimitió. En lugar de transferir el poder al portavoz de la Asamblea Nacional, como establecía la Constitución, lo depositó en las manos del comandante en jefe del Ejército, el general Aga Muhammad Yahya Kan. Yahya se convirtió en presidente y declaró la ley marcial.

La guerra civil
En un intento para hacer su régimen más aceptable, Yahya despidió a casi 300 de los funcionarios más antiguos y limitó los poderes de unas 30 familias que presuntamente controlaban la mitad del producto nacional bruto de Pakistán al promulgar una ley contra los monopolios y restricción de las prácticas comerciales. También hizo obligatoria la transferencia de poderes a las autoridades civiles, pero las reformas propuestas se desbarataron.

Sin embargo, el gran desafío para la unidad del nuevo Estado era Pakistán Oriental, gobernado por Sheikh Mujibur Rahman, dirigente de la Liga Awami, quien insistió en una federación bajo la que Pakistán Oriental sería prácticamente independiente. Concibió un gobierno federal que se ocuparía solamente de los asuntos exteriores y de la defensa; incluso las monedas serían distintas, aunque libremente convertibles. Su programa estaba cargado de interés emotivo para los paquistaníes orientales. En las elecciones de diciembre de 1970, convocadas por Yahya, Mujibur Rahman ganó por mayoría abrumadora en Pakistán Oriental y consiguió una clara mayoría en la Asamblea Nacional. El Partido Popular de Pakistán (PPP), formado por Bhutto en 1967, surgió como el principal partido de Pakistán Occidental.

Sospechando que Mujibur practicaba una política secesionista, en marzo de 1971 Yahya pospuso indefinidamente la apertura de la Asamblea Nacional. Como respuesta, Mujibur acusó a Yahya de confabulación con Bhutto y estableció un gobierno prácticamente independiente en Pakistán Oriental. Los intentos de acuerdos pacíficos fracasaron pronto. Mujibur fue arrestado y conducido a Pakistán Occidental para juzgarle por traición. Mientras tanto, el ejército de Pakistán actuó en contra de los seguidores civiles de Mujibur, que solicitaban la independencia para Pakistán Oriental, o Bangla Desh (Nación Bengalí) como se iba a llamar.

La intervención militar provocó un gran número de víctimas civiles en Pakistán Oriental, y un auténtico éxodo de casi 10 millones de refugiados hacia la India. Los dirigentes de la Liga Awami se refugiaron en Calcuta y establecieron un gobierno en el exilio. Finalmente, intervino el ejército indio el 3 de diciembre de 1971 y el ejército de Pakistán se rindió 13 días después. El 20 de diciembre, Yahya renunció al poder en favor de Bhutto y en enero de 1972 comenzó a existir el Estado independiente de Bangla Desh. Cuando la Commonwealth admitió al nuevo estado un año después, Pakistán abandonó la organización hasta 1989. A pesar de esto, el gobierno de Bhutto reconoció diplomáticamente a Bangla Desh en 1974.

El gobierno de Bhutto
Bajo el mandato de Bhutto, un disminuido Pakistán comenzó a reactivar su vida nacional. Bhutto nacionalizó las industrias básicas, compañías de seguros, bancos de propiedad privada, escuelas y universidades. También realizó reformas modestas en la propiedad de la tierra que beneficiaron a los arrendatarios y agricultores de clase media. Además, alejó a las Fuerzas Armadas del proceso de toma de decisiones; pero para apaciguar a los generales destinó a Defensa aproximadamente el 6% de producto nacional bruto. En 1973, la Asamblea Nacional adoptó la quinta Constitución del país. Bhutto pasó a ser el primer ministro y Fazal Elahi Chaudhy le sustituyó como presidente.

Aunque discontinuamente, los militares se mantuvieron en silencio durante algún tiempo. El programa de nacionalizaciones de Bhutto y las reformas de la tierra le hicieron ganarse más adelante la enemistad de empresarios y grandes capitalistas, mientras que los dirigentes religiosos vieron en su socialismo un enemigo del islam; sin embargo, su error decisivo fue su incapacidad de negociar constructivamente con la oposición. Su mandato fue cada vez más represivo. En las elecciones generales de marzo de 1977 nueve partidos de la oposición se unieron en la Alianza Nacional de Pakistán (ANP) en contra del PPP de Bhutto. La Alianza Nacional de Pakistán (ANP) perdió en tres de las cuatro provincias y alegó que Bhutto había adulterado las elecciones generales. Boicotearon las elecciones provinciales unos días después y organizaron manifestaciones por todo el país que duraron seis semanas.

El régimen de Zia
Cuando la situación parecía no tener arreglo, el jefe de Estado Mayor del Ejército, el general Muhammad Zia Ul-Haq, dio un golpe de Estado el 5 de julio de 1977 e impuso otro régimen militar. Bhutto fue juzgado por asesinato político y fue ejecutado el 4 de abril de 1979.

Zia asumió formalmente la presidencia en 1978 y estableció la sharia (ley islámica) como ley fundamental y básica del país. La Constitución de 1973 se enmendó en un principió, pero después fue abolida en 1979 y se habilitaron cargos en los tribunales para garantizar el cumplimiento de la ley judicial islámica. Comenzó a funcionar un sistema bancario libre de intereses y se adjudicaron penas máximas al adulterio, a la difamación, al robo y al consumo de alcohol.

El 24 de marzo de 1981 Zia promulgó una orden constitucional provisional, que no se hizo operativa hasta el levantamiento de la ley marcial. Proponía el nombramiento de dos vicepresidentes y permitió la existencia de los partidos políticos que habían sido aprobados por una comisión antes del 30 de septiembre de 1979. El resto de los partidos (incluido el PPP, ahora dirigido por la viuda de Bhutto y por su hija, Benazir Bhutto) fueron disueltos.

Pakistán se vio afectado en gran medida por la intervención de la Unión Soviética en Afganistán en diciembre de 1979; en 1984, alrededor de 3 millones de refugiados afganos se establecieron a lo largo de la frontera entre Pakistán y Afganistán, lo que provocó el apoyo económico del gobierno y de los organismos de relieve internacional. En septiembre de 1981, Zia aceptó de Estados Unidos un paquete de ayuda económica y militar para un periodo de seis años (valorado en 3.200 millones de dólares). Después de un referéndum celebrado en diciembre de 1984, que aprobaba las medidas de Zia, y garantizaba su presidencia hasta 1990, éste permitió elecciones generales en febrero de 1985. Un gabinete civil tomó el poder en abril y la ley marcial finalizó en diciembre. Sin embargo, las demandas de la oposición hicieron que Zia, en marzo de 1988, disolviera el Parlamento y convocara nuevas elecciones. Tres meses después murió en un accidente aéreo y un régimen militar de transición se instauró en Pakistán.

Acontecimientos recientes
Gulam Isaq Kan fue nombrado presidente y Benazir Bhutto pasó a ser la primera ministra después de la victoria del PPP en las elecciones generales celebradas en noviembre de 1988. Ella fue la primera dirigente política femenina de un estado islámico moderno. En agosto de 1990, el presidente Isaq Kan rechazó su gobierno, atacando su mala conducta y declarando el estado de emergencia. Bhutto y el PPP perdieron las elecciones de octubre, después de las cuales fue detenida por corrupción y abuso de poder. El nuevo primer ministro, Nawaz Sharif, dirigente de la Alianza Democrática Islámica, continuó el programa de privatización de las empresas estatales y animó el comienzo de las inversiones extranjeras en la década de 1980.

También prometió la vuelta de la ley islámica y aliviar las continuas tensiones con la India sobre el asunto de Cachemira. Los cargos contra Bhutto se resolvieron y volvió a dirigir el PPP.

En abril de 1993, Isaq Kan utilizó su poder presidencial de nuevo, destituyendo a Sharif y disolvió el Parlamento. Sin embargo, Sharif apeló al Tribunal Constitucional de Pakistán, que declaró inconstitucionales las medidas de Kan y Sharif volvió a ser primer ministro. Sharif y Kan se vieron envueltos posteriormente en una lucha de poder que paralizó el gobierno paquistaní. En un acuerdo para acabar con la paralización, ambos dimitieron en julio de 1993 y se celebraron elecciones en octubre de ese año. El PPP ganó y Bhutto fue nombrada de nuevo primera ministra.

Con Bhutto en el poder, las relaciones entre la India y Pakistán se hicieron más tensas. Bhutto apoyó abiertamente a los rebeldes musulmanes de Jammu y Cachemira en sus enfrentamientos contra el ejército indio. También anunció que Pakistán continuaría con el desarrollo armamentístico nuclear, y así aumentó la preocupación de que podría comenzar una carrera nuclear entre Pakistán y la India, la cual ya poseía armas nucleares desde la década de 1960.

Pakistán ha sido considerado generalmente como un estado islámico moderado; los fundamentalistas islámicos ganaron solamente nueve escaños en la Asamblea Nacional en las elecciones de 1993, a pesar de que durante la década de 1990 parecía que los activistas islámicos conseguirían más escaños.

Ha habido informes persistentes de discriminación contra las minorías religiosas. Los incidentes aumentaron después de 1991, fecha en la que la asamblea decretó que el código criminal debería ser conforme a la ley islámica y la pena de muerte se hizo obligatoria para los condenados por blasfemia. En febrero de 1995, la oposición de las minorías religiosas aumentó por la condena a pena de muerte de dos cristianos, uno de ellos con 14 años, por escribir comentarios blasfemos en la pared de una mezquita en una población de la provincia de Punjab.

La imposición de la pena de muerte a un niño y los interrogantes sobre las pruebas provocaron una protesta tanto en Pakistán como en el extranjero. El Tribunal Supremo revocó la condena a finales de mes, alegando que no había evidencia que la sostuviera; pronto el fiscal, un imán (el que preside y dirige las oraciones públicas de los musulmanes) de la población, retiró los cargos.

El gobierno, que había apoyado los cambios de la ley, estaba atrapado en un dilema. Benazir Bhutto declaró estar “sorprendida” por las sentencias, pero no intervino. A pesar de esto, después de la sentencia del Tribunal Supremo, declaró que debía revisarse la ley, lo que habría de provocar reacciones populares.

En las elecciones legislativas celebradas el 3 de febrero de 1997, en una demostración de hastío ante la situación política, la mayor parte de los ciudadanos se abstuvieron de votar. Entre los que lo hicieron, una inmensa mayoría se decantó por la facción de la Liga Musulmana de Pakistán (LMP), dirigida por el ex-primer ministro Nawaz Sharif. Los escándalos financieros que afectaron al Partido Popular de Pakistán a lo largo de 1996, de la ex-primera ministra Benazir Bhutto, sufrió un duro revés.

Estos comicios tuvieron después de que el presidente Farroq Ahmad Kan Leghari disolviera, en noviembre de 1996, el ejecutivo encabezado por Bhutto. Era la segunda vez que Bhutto era apartada del poder y la tercera que la Asamblea Nacional era disuelta por el presidente desde que el país iniciara su transición democrática en 1988.

Tan sólo acudió a votar un 30% de los 56 millones de electores; los resultados oficiales mostraron que Sharif había obtenido más de 130 de los 217 asientos de la Asamblea Nacional, en tanto que el PPP consiguió menos de 20 actas de diputados.

Sharif hubo de enfrentarse con el presidente Leghari, quien había demostrado, al obligar a dimitir a Benazir Bhutto en noviembre de 1996, que estaba dispuesto a utilizar los poderes que la Constitución le otorgaba. Para ello, diseñó una normativa aprobada por el Parlamento por la que se reducían los poderes presidenciales en beneficio del ejecutivo y el legislativo.

Ver:Conflitos Religiosos Actuales

Hambruna en Bengala: Genocidios Hambrunas Pestes Epidemias

DESGRACIAS HUMANAS: HAMBRUNA EN BENGALA

malas noticias en el mundo

Habruna: La hambruna se puede definir como una grave escasez de alimentos en un área geográfica grande o que afecta a un gran número de personas. Comúnmente se dividen en las causadas por fenómenos naturales y aquéllas ocasionadas por acciones humanas.

Las causas naturales incluyen principalmente lluvias insuficientes, lo cual se denomina sequía, y menos frecuentemente inundaciones, terremotos, volcanes, plagas de insectos que destruyen las cosechas o enfermedades que abarcan extensas plantaciones. Las hambrunas causadas por los seres humanos incluyen principalmente situaciones de guerra, ya sea entre naciones o dentro de un país (guerra civil), pero también los bloqueos, insurgencia civil, o la destrucción deliberada de las cosechas.

hambre en bengala

La hambruna de 1943 en Bengala: Casi 100 años después de la hambruna de la patata en Irlanda, otro hongo, Helminthosporium oryzae, el causante de la mancha parda del arroz, desencadenó otra catástrofe en Bengala, entonces bajo soberanía británica (ahora parte del nordeste de la India y Bangla Desh). En 1942-3 se dieron las condiciones meteorológicas idóneas para favorecer la propagación de la enfermedad. Se sufrieron pérdidas importantísimas, llegando hasta el 90% o incluso causando la destrucción total del cultivo de arroz. Murieron más de 2 millones de personas de malnutrición y de hambre.

 

En 1942 Bengala sufrió varios episodios meteorológicos extremos, seguidos de la ocupación japonesa de Birmania, lo que significó el fin de las importaciones de arroz desde Japón y produjo gran escasez de alimentos y la hambruna de 1943. Muchos factores económicos también contribuyeron a la hambruna de Bengala.

La economía sufrió inflación durante la guerra y los agricultores y habitantes de las zonas rurales estaban en desventaja porque cobraban los beneficios de sus productos durante la cosecha, antes de la gran subida de los precios del arroz. Como los salarios no reflejaban el aumento de precios, los agricultores tenían menor poder adquisitivo para comprar alimentos

Un Dato Mas: La hermana Teresa se convirtió en madre Teresa en 1937, en el Convento de Loreto. Y en 1948, fundó su propia orden católica, las Misioneras de la Caridad. Calcuta, capital del estado de Bengala Occidental, es una de las ciudades más pobres del mundo. Desde ese momento en adelante ella es la madre Teresa. Su trabajo no se limita a la India, sino que se extiende a todo el mundo. Muchos consideran un privilegio trabajar con la madre Teresa. Cómo una mujer tan pequeña puede ser tan grandiosa.

Historias de Sobrevivientes de Auschwitz Relatos del Exterminio Nazi

HISTORIA DE SOBREVIVIENTES DE AUSCHWITZ

malas noticias en el mundo

Un Nuevo Motivo Para Vivir
(Relato Real – Capítulo X Los Hornos de Hitler de Olga Lengyel)

A veces, venían también hombres a nuestra enfermería. Generalmente eran internados que trabajaban en los campos de mujeres. Entre ellos llegó un día un francés ya entrado en años, a quien designaré con la inicial “L”. La herida que tenía en un pie lo convirtió en visitante asiduo de la enfermería. L. era una persona encantadora, y lo recibíamos con verdadera alegría. Todos los días nos traía noticias alentadoras de la situación militar y política de Europa. Mientras le curábamos sus lesiones, él calmaba nuestro es ‘ espíritu atribulado.

 Aquel hombre era casi la única fuente de noticias que teníamos. Por lo menos, nos daba información verídica, y no rumores fantasmagóricos. De la actitud de nuestros carceleros no podía sacar conclusión ninguna, porque parecían considerar al campo como institución de carácter permanente. Vista desde Auschwitz-Birkenau, aquella sangrienta guerra se nos hacía muy lejana y casi irreal.
La verdad era que no teníamos experiencias de guerra, como no fuesen, muy de tarde en tarde, algunas alarmas aéreas.

En cuanto sonaban las sirenas, los valientes S.S. ponían pies en polvoroso a toda velocidad y huían a esconderse en los bosques, deteniéndose exclusivamente para devolvernos a nuestros campos. Cerraban y atrancaban con todo cuidado las puertas: las presas quedaban expuestas al peligro de las bombas, pero los S.S. se escondían.

Como estaba yo pasando entonces por una grave depresión nerviosa, las noticias que nos traía L. eran un verdadero estímulo para mi espíritu. En lo material había mejorado mi situación desde que empezara a trabajar en la enfermería.

Pero mi vida me parecía una carga terrible. Había perdido a mis padres y a mis hijos, y no sabía una palabra de mi marido, que era la única persona cuya existencia me sostenía en el mundo de los vivos. Estaba mentalmente al borde del suicidio. Mis compañeras notaban a ojos vistos que me estaba demacrando día a día.

Me llamó a parte en cierta ocasión y me reprendió:

-No tiene usted derecho a destrozar su vida. Aunque esta existencia no represente atractivo ninguno personal para usted, no tiene más remedio que seguir adelante, aunque sólo sea para aliviar los sufrimientos de las personas que hay a su alrededor. El puesto en que está se presta perfectamente a rendir servicios muy valiosos.

Me miró con ojos penetrantes y continuó:

-Naturalmente, esto también tiene sus peligros. ¿Pero no hay acaso peligro en nuestra vida toda, mientras sigamos aquí? ¿No es el peligro el pan nuestro de cada día? Lo esencial es que tengamos un objetivo, una ilusión.
Entonces me tocó a mí mirarle cara a cara hasta el fondo de los ojos.

-Me pongo a su servicio -le contesté-. ¿Qué debo hacer? -Puede hacernos dos favores a todos -replicó-. En primer lugar, puede divulgar con cuidado todas las noticias que yo le traigo. Esto es de vital importancia para mantener alto el espíritu de nuestras prisioneras. ¿No le parece?. El correr “falsos rumores” estaba Prohibido por los alemanes bajo pena de muerte. ¿Pero qué ‘más daba morir? Yo ni siquiera pensaba en ello.-En segundo lugar -prosiguió-, el trabajo que usted desempeña la convierte en la mujer ideal para hacer de oficina de correos.

Empezarán a traerle cartas y paquetes. Usted las entregará según las instrucciones que se le den. Y no diga una palabra a nadie, ni siquiera a sus mejores amigas. Porque si la sorprenden, la someterán a interrogatorio, no queremos que haya testigo ninguno contra usted. ¡No toros son capaces de tolerar el tormento! ¿Se cree usted lo suficientemente fuerte para aguantar sus torturas? Me quedé en silencio. ¿Sería posible que hubiese más padecimientos todavía?

-Procuraré ser fuerte. Se quedó pensando, y añadió: -Otra cosa. Tenemos que observar cuanto ocurre aquí. Porque más adelante escribiremos todo lo que hemos visto. Cuando termine la guerra, el mundo tiene que enterarse de esto. Debe hacerse pública la verdad. A partir de aquel momento, tuve ya un motivo para vivir. Era miembro del movimiento de resistencia. Después de aquella entrevista, tuve ocasión de verme con otros elementos de la “resistencia”.

Limitábamos nuestras relaciones a nuestro trabajo, y ni siquiera nos preguntamos cómo nos llamábamos. Se hacía así por precaución obligatoria, para evitar traicionarnos recíprocamente en caso de que nos arrestasen y sometiesen a tortura. A través de estos nuevos contactos, me enteré por fin de los detalles más concretos sobre la cámara de gas y los crematorios.

Al principio, los condenados a muerte de Birkenau eran fusilados en el bosque de Braezinsky o ejecutados por gas en la infame casa blanca del campo de concentración. ]Los cadáveres eran incinerados en una fosa. Después de 1941, se pusieron en servicio cuatro crematorios, con lo que aumentó considerablemente el “rendimiento” de esta inmensa planta exterminadora.

En los Primeros tiempos, judíos y no judíos eran enviados por igual al crematorios sin favoritismo ninguno. A partir de junio de 1943, la cámara de gas y los crematorios estaban reservados exclusivamente a los judíos y gitanos. Como no fuese por error o por algún castigo especial, los arios no eran mandados allá. Pero, generalmente, éstos eran ejecutados por fusilamiento, horca o inyecciones de veneno.

De las cuatro unidades destinadas a crematorio que había en Birkenau, dos eran enormes y consumían un número extraordinario de cadáveres. Las otras dos eran más pequeñas. Cada unidad constaba de un horno, un gran vestíbulo y una cámara de gas. Por encima de cada unidad se erguía una alta chimenea, que generalmente estaba alimentada por nueve hogueras. Los cuatro hornos de Birkenau eran calentados por un total de treinta hogueras o fogatas.

Cada horno tenía sus grandes bocas. Esto es, había 120 bocas, en cada una de las cuales cabían al mismo tiempo tres cadáveres. Esto quería decir que podían destruirse 360 cadáveres en cada operación. Aquello no era más que el comienzo de la “Meta de Producción” nazi.

A trescientos sesenta cadáveres cada media hora, que era el tiempo necesario para reducir a cenizas la carne humana, salían 720 por hora, o sea, 17,280 cadáveres cada veinticuatro horas. Y conste que los hornos funcionaban con asesina eficiencia día y noche. Sin embargo, esto no era todo. Debe recordarse además las fosas de la muerte, en que se podían destruir otros 8,000 cadáveres diariamente. En números redondos, venían a cremarse al día unos 24,000 cadáveres. Admirable récord de producción… que deja muy en alto el pabellón de la industria alemana.

Estando todavía en el campo de concentración, logré hacerme con estadísticas detalladas del número de convoyes que llegaron a Auschwitz-Birkenau en 1942 y 1943.

Hoy los Aliados conocen el número exacto de tales contingentes, porque estas cifras fueron declaradas por los testigos muchas veces en el curso de los procesos contra los criminales de guerra. Voy a citar sólo unos cuantos ejemplos. En febrero de 1943, llegaban a Birkenau dos o tres trenes diarios.

Cada uno de ellos arrastraba de treinta a cincuenta vagones, En estos transportes llegaban una gran proporción de judíos, pero también otros numerosos enemigos políticos del régimen nazi, a saber, prisioneros políticos de todas nacionalidades, criminales ordinarios y un número considerable de prisioneros de guerra rusos. Sin embargo, la especialidad suprema de Auschwitz-Birkenau era el exterminio de los judíos de Europa, quienes constituían el elemento indeseable entre todos, según la doctrina nazi. Cientos de miles de israelitas eran quemados en los crematorios.

A veces había tal exceso de traba o en los mismos, que no daban abasto en una jornada diaria para desembarazarse de los cadáveres acumulados. Entonces tenían que quemarlos en las “fosas de la muerte”. Eran trincheras de más de cincuenta metros de largo por cuatro de ancho. Estaban provistas de un sistema muy hábil de drenaje para dar salida a la grasa humana.

Hubo además una temporada en que los trenes llegaban todavía en mayor número. El año 1943, fueron transportados cuarenta y siete mil judíos griegos a Birkenau. De ellos fueron ejecutados inmediatamente treinta y nueve mil.

Los demás fueron internados, pero murieron como moscas, porque no pudieron adaptarse al clima. Los griegos y los italianos fueron quienes sucumbieron en mayor número al frío y a las privaciones, probablemente porque eran los peor alimentados y los más depauperados de cuantos llegaban. El año 1944, tocó el turno a los judíos húngaros, y más de medio millón fueron exterminados.

Tengo las cifras correspondientes únicamente a los meses de mayo, junio y julio de 1944. El doctor Pasche, médico francés del Sonderkommando en el crematorio, me proporcionó los datos que publico a continuación, y conste que estaba en un puesto en que podía perfectamente enterarse de las estadísticas de exterminación:

Mayo, 1944 360,000
junio, 1944 512,000
Del 1 al 26 de julio, 1944 442,000
1,314,000

En menos de un trimestre los alemanes habían liquidado a más de 1.300,000 personas en Auschwitz-Birkenau.

Tuve muchas oportunidades para presenciar la llegada de los transportes de prisioneros. Un día se me mandó, en compañía de otras tres internadas, a buscar mantas para la enfermería. En el momento en que llegábamos a la estación, entraba en vías un transporte.

Los vagones de ganado estaban siendo vaciados de los seres humanos golpeados y enclenques que habían hecho el viaje juntos, a base de ciento ‘ por casta vagón. De aquella espesa y desgraciada turba, surgían gritos desgarrados en todos los idiomas de Europa, en francés, rumano, polaco, checo, holandés, griego, español, italiano… vaya usted a saber cuántos más. ¡Agual ¡Agual ¡Algo que beber!

Cuando llegué yo como ellos, lo había visto todo a través de una nube de incredulidad, -y no podía dar cuenta de los detalles; apenas era posible dar crédito a lo que se veía. Pero, pasado el tiempo, había aprendido a interpretarlo todo. Reconocí a ciertos jefes de las S.S.

Identifiqué al infame Kramer, a quien los periódicos habían de denominar “la bestia de Belsen ” cuya poderosa silueta dominaba la escena. Su máscara de hiel¿ bajo el pelo espeso vigilaba a los deportados con expresión viva y penetrante. Me sentí fascinada al mirarlo, como quien clava los ojos en una cobra. jamás olvidaré la tenue son risa de satisfacción al ver aquella masa humana tan completamente reducida y entregada a su voluntad.

Mientras eran desembarcados los prisioneros, la orquesta del campo, integrada por internados vestidos de pijamas rayados, interpretaba aires alegres para dar la bienvenida a los recién llegados. La cámara de gas esperaba, pero las víctimas tenían que ser tranquilizadas primero.

Las mismas selecciones que se realizaban en la estación eran efectuadas generalmente al compás de lánguidos tangos, de números de jazz y de baladas populares. A un lado esperaban la primera selección. Los viejos, enfermos y niños de menos de doce o catorce años eran destacados a la izquierda y el resto a la derecha.

La izquierda quería decir la cámara de gas y el crematorio de Birkenau; la derecha, detención temporal en Auschwitz. Todo tenía que llevarse a cabo “como era debido” en aquella lúgubre ceremonia. Las mismas tropas de las S.S. observaban escrupulosamente las reglas del juego. Tenían interés en evitar incidentes. Con aquella táctica, unos cuantos guardianes se bastaban para mantener el orden entre los millares de condenados.

Las separaciones daban pie a dramáticos episodios, pero los nazis sabían llevar la cosa a la perfección. Cuando una joven se empeñaba en no querer separarse de su madre anciana, muchas veces transigían’ y mandaban a la deportada unirse con la persona de quien no querían apartarse. Así, ambas pasaban al grupo de la izquierda, en línea recta hacia la muerte.

Luego, siempre a los compases de la música -no podía menos de recordar al Pie Piper de la leyenda-, los dos cortejos empezaban su procesión. En el interim, los internados de servicio habían reunido todos los equipajes. Los deportados seguían creyendo que se iban a encontrar con sus pertenencias cuando llegasen a su destino.

Otros internados colocaban a los enfermos en las ambulancias de la Cruz Roja. Los trataban con delicadeza hasta que las columnas se perdían de vista, pero en seguida, la conducta de aquellos esclavos de las S.S. cambiaba completamente.

Con verdadera brutalidad, empujaban a los enfermos a los camiones de la basura, como si fuesen sacos de patatas, porque las ambulancias ya estaban abarrotadas. Así taraban a sus compañeros de infortunio. En cuanto todo el mundo había encajado a empellones en su sitio, el camión salía en dirección a los crematorios, entre los gemidos y gritos de pavor de los pobres presos.

Gracias a la prueba directa que me conseguí a través del doctor Pasche y de otros miembros de la resistencia, puedo reconstruir las últimas horas de los que eran formados a la izquierda. Al compás de los aires cautivadores interpretados por los internados músicos, cuyos ojos estaban arrasados de lágrimas, el cortejo de los condenados ‘partía hacia Birkenau.

Afortunadamente, no tenían idea de la suerte que les estaba deparada. Al ver el grupo de construcciones de ladrillo rojo que se divisaban adelante, suponían que era un hospital. Las tropas de las S.S. que los escoltaban se conducían con irreprochable “corrección”. No eran tan finos cuando trataban con los seleccionados del campo, a los cuales no hacía falta manejar con guante blanco; pero a los recién llegados había que tratarlos con toda finura casta el fin. Los condenados eran conducidos a un largo viaducto subterráneo, llamado “Local B”, que se parecía al pasillo de un establecimiento de baños. Podían acomodarse allí hasta dos mil personas.

El “Director de los Baños”, de blusa blanca, repartía toallas y jabón … un detalle más de aquella inmensa farsa. Entonces los prisioneros se quitaban la ropa y dejaban todos sus objetos en una enorme mesa. Bajo los ganchos para colgar las prendas había placas que decían en todos los idiomas europeos: “Si desea usted recoger sus efectos al salir, torne nota, por favor, del número de su percha”.

El “baño” para el cual estaban siendo preparados los condenados, no era más que la cámara de gas, que caía a la derecha de aquel vasto pasillo o vestíbulo. Esta dependencia estaba equipada con muchas duchas, a cuya vista cobraban confianza los deportados. Pero los aparatos no funcionaban, ni salía agua de los gritos.

En cuanto los condenados llenaban la baja y angosta cámara de gas, los alemanes acababan con su farsa. Se quitaban las caretas. Ya no eran necesarias las precauciones. Las víctimas no estaban en condiciones de escapar ni de ofrecer la menor resistencia. Había ocasiones en que los condenados a muerte retrocedían al llegar a la puerta, como avisados por un sexto sentido. Los alemanes los empujaban brutalmente, sin tener inconveniente en disparar sus pistolas sobre la masa. La estancia se atascaba con el mayor número posible de deportados. Cuando quedaban fuera uno o dos niños, se les tiraba por encima de las cabezas de los adultos.

Luego la pesada puerta se cerraba como la losa de una cripta. Dentro de la cámara de gas se desarrollaban horribles escenas, aunque es mucho de dudar que aquella pobre gente sospechase ni siquiera entonces. Los alemanes no abrían inmediatamente el gas.

Esperaban. Porque los expertos habían visto que era necesario que subiese primero la temperatura de la habitación unos cuantos grados. El calor animal emanado del rebaño humano facilitaba la acción del gas. A medida que subía el calor, el aire se hacía pestilente. Muchos condenados murieron según tengo entendido, antes de que se abriesen las espitas del gas.

En el techo de la cámara había un boquete cuadrado, enrejillado y cubierto con un cristal. Cuando llegaba la hora, un guardián de las S.S., provisto de una careta antigás abría el hueco y soltaba un cilindro de “Cyclone-B”, gas preparado en Dessau a base de hidrato de cianuro. Se decía que el Cyclone-B tenía un efecto devastador. Pero no siempre ocurría así, probablemente porque los alemanes querían hacer economías debido al número elevado de hombres y mujeres que había que liquidar. Además, quizás algunos condenados opusiesen gran resistencia orgánica.

En todo caso, había muchas veces sobrevivientes; pero los alemanes no tenían entrañas: respirando todavía, se llevaban a los moribundos al crematorio y se los empujaba a los hornos. Según el testimonio de antiguos internados de Birkenau, muchas personalidades destacadas del nazismo, políticos y otros, estaban presentes cuando se inauguraron el crematorio y las cámaras de gas.

Se dice que expresaron su admiración por la capacidad funcional de aquella enorme planta exterminadora. El mismo día de la inauguración, fueron sacrificados doce mil judíos polacos, lo cual no era gran cosa para el Moloch nazi.

Los alemanes dejaban con vida cada vez a unos cuantos millares de deportados, pero únicamente con el objeto de facilitar el exterminio de millones de otros. A estas víctimas las obligaban a desempeñar los “trabajos sucios”. Eran parte del “Sonderkommando”. De tres a cuatrocientos atendían cada crematorio.

Su tarea consistía en empujar a los condenados al interior de la cámara de gas y, después de efectuado el asesinato en masa, debían abrir las puertas y sacar los cadáveres. Eran preferidos los médicos y dentistas para ciertas operaciones, los últimos, por ejemplo, para rescatar las dentaduras postizas de los cadáveres -y aprovechar los metales preciosos de que estaban hechas. Además, los miembros del Sonderkommando tenían que cortar el pelo a las víctimas, lo cual suponía otra ganancia para la economía nacional socialista.

El doctor Pasche, a quiera se le había destinado al Sonderkommando, me facilitó los datos de la rutina diaria del personal del crematorio. Porque, por extraño que parezca -y ésta no era la única circunstancia extraña y paradójica que había en los campos de concentración- los alemanes tenían un médico especial para atender a los esclavos de la planta exterminadora.

El doctor Pasche desempeñaba un puesto activo en el movimiento de resistencia, llevando las estadísticas diarias a riesgo de su vida. Comunicaba los datos que obtenía únicamente a los pocos de quienes podía estar totalmente seguro, con la es a de que algún día, dichas cifras fuesen conocidas del entero. El doctor Pasche no se hacía ninguna ilusión respecto a la suerte que le esperaba. Y, en efecto, fue “liquidado” mucho antes de la liberación de Auschwitz.

De los informes de los testigos visuales, podemos imaginarnos el espectáculo que ofrecía la cámara de gas cuando se cerraban las puertas. Entre las torturas de sus sufrimientos, los condenados trataban de treparse uno encima de otro.

Durante su agonía, había quienes clavaban las uñas en la carne de sus vecinos. Por regla general, los cadáveres estaban tan apretados y entremezclados que era imposible separarlos. Los técnicos alemanes inventaron unas pértigas provistas de ganchos en su extremo, que se clavaban en la carne de los cadáveres para extraerlos.

Una vez fuera de la cámara de gas, los cadáveres eran transportados al crematorio. Ya he dicho anteriormente que no era raro que hubiese todavía algunas víctimas con vida. Pero se les trataba como cadáveres y eran introducidos en los hornos con los muertos. Con un montacargas se levantaban los cadáveres y se metían en los hornos. Pero primero se les catalogaba metódicamente.

Los niños iban por delante, para que sirviesen de tizones; luego, llegaba su turno a los cadáveres depauperados, y, finalmente, a los más corpulentos.Mientras tanto, el servicio de recuperación funcionaba sin descanso.

Los dentistas sacaban a los cadáveres las dentaduras metálicas, los puentes, las coronas y las placas. Otros oficiales del Sonderkommando recogían los anillos, porque, a pesar de todo el control que tan rigurosamente se llevaba, había internados que se quedaban con ellos. Naturalmente, los alemanes no querían perder nada de valor.

Los Superhombres Nórdicos sabían aprovecharlo todo. En envases inmensos se recogía la grasa humana, que se había derretido (lo a altas temperaturas. No tenía nada de extraño que el jabón del campo fuese de manera tan peculiar. Ni hay por qué asombrarse de que los internados sospechasen a veces del aspecto de algunos pedazos de salchichón

Hasta las mismas cenizas de los cadáveres eran utilizadas para abonos de las granjas de labor y de los jardines aledaños. El “exceso” era arrojado al Vístula. Las aguas de este río se llevaron los restos de millares de pobres prisioneros.

El trabajo del Sonderkommando era, indudablemente, el más penoso y repugnante. Había dos turnos de doce horas cada uno. Este personal vivía en barrio aparte del campo, y tenía rigurosamente prohibido el contacto con los demás presos. A veces, a guisa de castigo, no se les permitía siquiera ‘volver al campo, sino que tenían que vivir en el mismo edificio de los crematorios. ¡Allí les sobraba calor, pero qué lugar más horrendo para comer y dormir.

La vida de los miembros del Sonderkommando era verdaderamente infernal. Muchos de ellos se volvieron locos. Con frecuencia se veía a un marido a quien obligaban a quemar a su misma mujer; a un padre que hacía otro tanto con sus hijos; a un hijo, con sus padres; y a un hermano, con su hermana.

Al cabo de tres o cuatro meses en aquel infierno, los trabajadores del Sonderkommando veían llegar su turno. Los alemanes lo tenían previsto así. Perecían en la cámara de gas y luego eran quemados por los que habían venido a ocupar sus puestos.

La planta exterminadora no podía dejar de producir, aunque cambiase el personal. Entonces tuve ya dos motivos para seguir viviendo: uno era trabajar por el movimiento de resistencia y ayudar cuanto tiempo pudiese mantenerme sobre mis pies; el segundo era soñar y rezar porque llegase el día en que fuese libre y pudiese decir al mundo entero:
“¡Esto es lo que vi con mis propios ojos ¡No podemos consentir que vuelva a repetirse

EL CANADA – ( De Libro: Los Hornos de Hitler de Olga Lengyel )
Teníamos en Auschwitz-Birkenau un edificio que no sé por qué se llamaba “Canadá”. Dentro de sus muros se almacenaban las ropas y demás pertenencias quitadas a los deportados cuando llegaban a la estación, o cuando se iban a duchar, o en el vestíbulo del crematorio.

El “Canadá” contenía una riqueza considerable, porque los alemanes habían animado a los deportados a que se llevasen sus objetos de valor. ¿No habían anunciado acaso en muchas ciudades ocupadas que no era “contra las ordenanzas” llevarse los efectos personales consigo? Esta invitación indirecta resultó mucho más eficaz que si hubiesen indicado directamente a las víctimas que se llevasen sus joyas. En realidad muchos deportados se llevaban cuanto podían, con la esperanza de ganarse algunos favores a cambio de sus objetos de valor.

En los equipajes se encontraban un poco de todo: tabaco, chamarras de piel jamón ahumado y hasta máquinas de coser. ¡Qué cosecha tan magnífica para el servicio de recuperación del campo En el Canadá había especialistas dedicados exclusivamente a descoser forros y despegar suelas con objeto de hallar tesoros ocultos.

El sistema debió dar a los alemanes buenos resultados, porque encargaron de la tarea a un contingente considerable de energía humana integrado por cerca de mil doscientos hombres y dos mil mujeres. Todas las semanas, salían de Auschwitz para Alemania uno o más trenes atiborrados de productos procedentes del servicio de recuperación.

A los numerosos objetos quitados a los deportados o sustraídos de sus equipajes, se añadía el pelo de las víctimas, procedente de los rapados de vivos y cadáveres. De todos los artículos almacenados en el Canadá que más dolorosamente me impresionaron, había una fila de coches de niño, que me trajeron al pensamiento a todos los desgraciados párvulos que los alemanes habían ejecutado.

Otra sección emocionante era la destinada a los zapatos de niños y juguetes, que siempre estaba bien abastecida. Pertenecer al personal del Canadá o estar asociado con sus comandos constituía un gran privilegio para los cautivos. Estos “empleados” tenían numerosas oportunidades de robar, y, a pesar de las amenazas de castigos severos, las aprovecha . han cuanto podían.

Pero aquellas ordenanzas no rezaban con los oficiales alemanes, los cuales hacían numerosos viajes de inspección al Canadá y se llevaban unos cuantos diamantes como recuerdo en una cámara fotográfica, o una pitillera. Muchos comandos robaban con la esperanza de poder comprar su libertad. Gracias a los sobornos de este tipo, ocurrieron muchas fugas mientras estuve en el campo. Generalmente no se salían con la suya. Los alemanes aceptaban de mil amores cuanto se les ofrecía, ‘ pero en lugar de facilitarles la huída, les complacía más abatir a tiros a sus clientes.

Los objetos robados del Canadá se negociaban después en el mercado negro.

Pese a las feroces medidas disciplinarias, teníamos un mercado negro muy activo. Los precios se fijaban de conformidad con la escasez de los artículos, lo pobre de las radones, y, naturalmente, en proporción con los riesgos que suponía conseguir el artículo en cuestión.

Por tanto, no debe extrañarse nadie de que una libra de Margarina costase 250 marcos de oro, o sea cerca de 100 dólares; un kilo de mantequilla, 500 marcos; un kilo de carne, 1,000 marcos. Un cigarrillo costaba 7 marcos, pero el precio de una fumada estaba sometido a fluctuaciones. Claro está, sólo unos cuantos podían permitirse esos lujos. Sólo los escrupulosos empleados o trabajadores del Canadá disponían de medios.

Tenían que establecer contacto con los que trabajaban fuera del campo o con los mismos guardianes, para poder cambiar sus objetos de valor por dinero o artículos raros. En estos dobles cambios, perdían mucho. A veces, una joya de gran valor se cambiaba por una botella de vino ordinario.

También contribuía al tráfico el personal de la cocina. Ellos eran igualmente de los privilegiados-, en comparación con un prisionero común.Se comía mejor en la cocina. Además, todos los que trabajaban allí podían conseguirse ropas mejores, gracias al cambio- por otros objetos, o sea, al Sistema de comercio por trueque. Los alimentos robados los cambiaban por zapatos o chaquetas viejas. Todas las tardes, entre las cinco y las siete, funcionaba fuera de las barracas un concurrido mercado negro.

Este tipo de tráfico en especie era resultado natural de las condiciones locales en que vivíamos. Era difícil sustraerse a él. Yo pagué la ración de pan de ocho días por una prenda que necesitaba para hacerme una blusa de enfermera. Pero además hube de sacrificar tres sopas para que me la cosiesen. Alimento o vestido era el eterno dilema en que nos encontrábamos. El mercado negro me lleva de la mano a tratar del “Campo Checo”, el cual fue, durante muchos meses, una fuente abundante de ropa.

Después de unas breves negociaciones, las internadas de nuestro campo tiraban sus raciones de margarina o de pan por encima de la alambrada de púas, al campo checo. Las checas, en cambio, nos arrojaban prendas de vestir. El negocio era peligroso. Si pasaba por allí algún guardián, podría clo r muy descerrajamos un tiro. 0 también, la ropa recibida podía quedarse enganchada en los alambres. Pero, como dice el refrán, “El que no se arriesga no cruza la mar”.

¿A qué se debía el que las checas fuesen más ricas que nosotras en prendas de vestir? La razón era posiblemente un simple capricho o desorden de la administración, o acaso, según se rumoraba, la intervención eficaz de personajes influyentes de Checoslovaquia.

A principios del verano de 1943, a uno de los transportes checos le ahorraron todas las formalidades de rigor; no hubo selecciones, ni confiscación de equipajes, ni cortes de pelo. Además, los hombres quedaron exentos de trabajos forzados y las familias permanecieron juntas, privilegio inaudito en Birkenau. Para sus pequeños, establecieron una especie de escuela.

Los checos eran los únicos que recibían regularmente paquetes de sus familias, por lo menos durante cierto tiempo. Aprovechaban los permisos-oficiales que se les concedían para solicitar toda clase de pertenencias útiles, sobre todo lana para tejer, con la que se confeccionaban prendas de abrigo, bien para su uso personal bien para el mercado negro.

Pero aquella situación de privilegio iba a durar poco tiempo. Al cabo de seis meses, el trato de favor se acabó. Un día, los checos se enteraron de que los alemanes estaban preparándose para liquidarlos. Inmediatamente tomaron el acuerdo de sublevarse. Pero la sedición fue un fracaso.

En el último momento fue envenenado el jefe, que era un antiguo profesor de Praga. Se hizo cargo de la situación el Lageraelteste, un criminal empedernido y bestial. La noche siguiente se distribuyeron entre los checos más tarjetas postales para que informasen a sus parientes cercanos que estaban bien y para que les pidiesen más paquetes de diferentes artículos. Pocas horas después, fueron exterminados todos, viejos y jóvenes, enfermos y sanos.No se perdió tiempo en transportar allá a otros checos para que llenasen su campo.

Tuve ocasión de comunicarme con el contingente del tren segundo. Estos checos fueron también objeto de un trato de favor, a excepción del alimento, que era abominable. Como animalitos hambrientos, sus hijitos vagaban junto a la alambrada, esperando que alguien Ies tirase algún resto de comida o un pedazo de pan. Un buen día- corrió la voz de que estaban siendo liquidados los integrantes del segundo grupo de checos. Primero se llevaron a los hombres, luego a las mujeres jóvenes. Los que quedaron, es decir, los niños y los viejos, no se forjaron ilusiones. Empezaron a cambiar cuanto tenían por un mendrugo de pan o margarina.

Por lo menos, querían hartarse antes de morir. Aquella tarde, un muchacho checo, que estaba enamorado de una Vertreterin joven ¿le nuestro campo, le dijo adiós a través de la alambrada de púas que nos separaba de ellos. Sabía cómo iba a terminar el dia para él.

-Cuando veas las primeras llamaradas del crematorio al amanecer -le dijo-, tómalo como mi saludo para ti.

La chica se desmayó. Él se la quedó mirando desde el otro lado de la alambrada con los ojos bañados de lágrimas. Nosotras la ayudamos a levantarse.
-Amada mía -continuó diciéndole él-.

Tengo un diamante que quería dártelo de regalo. Lo robé mientras trabajaba en el Canadá. Pero ahora voy a tratar de cambiarlo porque me den ocasión de poder pasar a tu campo y estar contigo antes de morir.
No sé cómo se las arreglaría, pero el caso es que lo consiguió, y el muchacho se presentó. Todo el mundo sabía que se aproximaba el fin del o checo. Podría ser cosa de un día más, acaso de unas cuantas horas solamente.

 La blocova dejó a la joven pareja a solas en su habitación. Las demás internadas se plantaron por la parte de afuera para vigilar, que no se presentase de repente algún alemán.

Mientras se llevaba a cabo la revista rutinaria de la tarde, los checos fueron obligados a entregar su calzado. Aquélla era una señal inequívoca.
Ya entrada la noche, llegaron al campo numerosos camiones de basura. Cuantos quedaban todavía en el campo checo tuvieron que treparse a ellos. Algunos oponían resistencia, pero los guardianes los golpeaban a palos o los atravesaban con sus pértigas de ganchos.

Pegadas a las paredes de nuestra enfermería, presenciábamos nosotras la horrible escena. La pequeña Vertreterin vio cómo metían a empellones a su novio checo en el vagón. La alborada nos sorprendió temblando delante de la pared; acababan de arrancar los últimos camiones. Nuestros ojos seguían la trayectoria del humo que eructaban los crematorios… Eran los restos de nuestros pobres vecinos. Durante la noche se le quedó casi completamente blanco el pelo a la joven Vertreterin.

Lo primeros rayos del sol revelaron, esparcidos por el suelo del campo checo, unos cuantos objetos abandonados una rebaja de pan, una muñeca de trapo y algunas prendas de vestir. Aquello fue todo lo que quedó dé la aldea checa de ocho mil almas, que tan corta vida habían tenido.

Fuente Consultada:
Olga Lengyel “Los Hornos de Hitler”