Masacre de Campaña del Desierto

Vida de Di Giovanni Severino Anarquista Italiano en Argentina

VIDA, ACCIONES Y EJECUCIÓN DEL ANARQUISTA  SEVERINO DI GIOVANNI

En el año 1919, a pocos meses de la triste recordada Semana Trágica comenzaron diversos asaltos de grupos anarquistas con la finalidad de  conseguir fondo económicos para costear los gastos de sus «aventuras sangrientas», apoyar el funcionamiento de los sindicatos, mantener las familias de los presos políticos y financiar propaganda y periódicos políticos para difundir sus ideas anarquistas que habían aprendido en Europa y que deseaban implantar en Argentina.

Entre los dirigientes mas destacados de este movimiento de protesta, existió un inmigrante que llegó escapando del fascismo italiano, y que es recordado hasta nuestro días por lo salvaje de sus acciones, llamado Severino Di Giovanni, quien representa el segmento probablemente más idealista y radicalizado del anarquismo argentino. Debido a sus posiciones intransigentes con el orden capitalista, encuentra enconados adversarios no sólo en el régimen político sino en las propias filas anarquistas.

Semana Trágica: El 7 de enero de 1919 hubo una manifestación de obreros en huelga frente a la fábrica Vasena; fueron atacados por la custodia de la empresa y por la policía, con saldo de varios muertos. El día 9, en el sepelio, la policía reprimió a la multitud y se entabló una lucha entre ambos bandos que dejó un saldo aproximado de 65 muertos y 130 heridos, entre los huelguistas, y de 4 muertos y 9 heridos, entre los policías.

Di Giovanni Severino

Di Giovanni, se lo recuerda como un  anarquista expropiador que tuvo en jaque a la policía argentina
durante seis años con sus asaltos y atentados.

ANTECEDENTES: los miles de inmigrantes que fueron llegando a Bs.As. con la idea de «hacerse la América», veían muchas injusticias sociales y laborales, por lo que decidieron luchar por sus derechos, como la jornada laboral de ocho horas, leyes sanitarias,  limitación del trabajo de los menores  y fundamentalmente por un salario digno y su participación en política.

Como respuestas a sus reclamos obtuvieron por parte del estado  una represión salvaje , violencia y la aplicación de la Ley de Residencia, donde eran expulasados de Argentina, y enviados a su país de origen. Como consecuncia se declararon violentas huelgas que siempre culminaban con la intervención y la represión policial. Fue éste el punto de inflexión respecto de la cuestión de la tolerancia hacia los inmigrantes. No sólo se expulsaba a los extranjeros, también se prohibieron las huelgas, se comenzó a reprimir y reglamentó la actividad sindical.

A fines del siglo XIX habían llegado a la Argentina contingentes de anarquistas españoles e italianos, entre los cuales estaban el catalán Diego Abad de Santillán y el italiano Enrico Malatesta, impulsores del movimiento anarquista en la Argentina. Malatesta, que residió en el país entre 1885 y 1889, publicó en Buenos Aires, en español e italiano, La Questione Sociale, precursor del periódico La Protesta, el diario ácrata más importante y permanente del siglo XX.

DI GIOVANNI SEVERINO: Poco después de la «Marcha sobre Roma» (1922) de Benito Mussolini, llegó a la Argentina Severino Di Giovanni, un obrero tipógrafo, que sería el más conocido de los anarquistas «vengadores» o individualistas de la Argentina.

Nacido en Italia el 17 de marzo de 1901,  en Chieti en la región de los Abruzos, a unos 180 kilómetros de Roma, era un adolescente   cuando se impregnó de las ideas libertarias.Estudió el magisterio y antes de graduarse comenzó a enseñar en una escuela de su aldea. En 1922 debió dejar la Italia fascista refugiándose en nuestro país, donde se desempeña como obrero tipógrafo entre otros trabajos.

Es un ávido lector, y aunque realizó estudios en su país natal, fue sobre todo la afición letrada la que lo convirtió en un erudito conocedor del pensamiento libertario. Durante algún tiempo editó el periódico Culmine, cuyo objetivo mayor es despertar la conciencia de los oprimidos y llamar a la destrucción del orden económico-jurídico.

En sus horas libres aprendió el oficio de tipógrafo y leyó todos los libros que llegaron a sus manos,
entre ellos, las obras de los teóricos anarquistas Proudhon, Bakunin, Malatesta y Reclús.

Y ahora, cuando promedia la década de 1920, lleva adelante, con un grupo sin duda menguado de seguidores, una serie de acciones apropiadoras con creciente despliegue de violencia, lo que incomoda al grupo anarquista del  conocido periódico libertario La Protesta, de gran predicamento entre los sectores obreros.

En 1922 se casó con Teresa Masciulli, una muchacha de su pueblo, con quien tiene tres hijos. La muerte de sus padres y la llegada al poder del fascismo lo decidieron a abandonar Italia y a partir junto a su esposa rumbo a la Argentina. Llegó a Buenos Aires en mayo de 1923 y de inmediato entró en contacto con los círculos anarquistas y antifascistas. Consiguió trabajo como obrero gráfico, se instaló en Morón (Bs.As.) y concurrió diariamente a reuniones para planear actos de agitación contra Mussolini y sus simpatizantes italianos residentes en la Argentina.

Refugiados en la casa de la familia Scarfó, ejerció una poderosa influencia sobre los hermanos Alejandro y Paulino Scarfó, a quienes convirtió al  credo libertario. También se enamoró con singular pasión de Josefa América, hermana  de aquéllos, a la sazón de 15 años. Pero todo indica que Severino sólo convivió con la   joven después de haberse separado de Teresa. Josefa América sigue con devoción la arriesgada militancia de su compañero. El grupo de Di Giovanni es conocido como el de los anarquistas expropiadores,  y muy a menudo cruza tiroteos con la policía movilizada tras sus huellas.

ALGUNAS DE SUS ACCIONES

Explica la periodista e historiadora María Seoane en su libro ARGENTINA El siglo del progreso y de la oscuridad (2003):

«En 1925, Di Giovanni escandalizó a la oligarquía argentina cuando irrumpió en el Teatro Colón en medio de una presentación artística organizada por la Embajada de Italia con motivo del vigésimo quinto aniversario de la llegada al trono de Víctor Manuel III. Se trataba de un acto protocolar, del cual participaban el entonces presidente argentino Marcelo Torcuato de Alvear —que gobernó entre 1922 y 1928—, la primera dama, los integrantes del gabinete de ministros, autoridades consulares y miembros de la más distinguida aristocracia.

La velada había comenzado con la entonación del Himno Nacional Argentino y, luego, con la Marcha Real Italiana. Súbitamente, desde la platea popular comenzaron a escucharse gritos: «¡Ladril ¡Assassini! ¡Viva l’anarchia!», mientras una lluvia de panfletos que denunciaban la opresión en Italia caía a la platea a los pies del embajador.

Di Giovanni continuó su actividad política organizando atentados contra bancos y hasta contra el consulado italiano en Buenos Aires, que causó 9 muertos y 34 heridos. Sus acciones dividieron al movimiento anarquista. Finalmente, fue declarado «enemigo público número uno» por el gobierno militar del general José Félix Uriburu y fusilado en la Penitenciaría Nacional el 10 de febrero de 1931. «

ARGENTINA El siglo del progreso y de la oscuridad

  • Severino y sus compañeros  con sus atentados antinorteamericanos. El 24 de diciembre de 1927 vuelan las casas centrales del Citi Bank y el Banco de Boston, con el lamentable saldo de dos muertos y  23 heridos. Las víctimas son trabajadores del banco, transeúntes y clientes.
  • A comienzos de 1928 el diario liberal de la colectividad italiana de Buenos Aires, L’Italia del Popólo, denuncia que el cónsul italiano, ítalo Capani, trabaja para la sección Orden Social de la Policía Federal, brindándole información sobre ciudadanos italianos antifascistas. Severino tiene información de que el cónsul visitará el nuevo edificio del consulado en la calle Quintana 475, junto al nuevo embajador italiano Martin Franklin. A las 11.42 del 23 de mayo de 1928 estalló una terrible bomba que destruyó casi completamente el consulado con un saldo de nueve muertos y 34 heridos. Era el atentado más grave cometido en la Argentina hasta ese momento.
  • Ese mismo día Severino se dirige a La Boca. Su objetivo era volar la farmacia de Benjamín Mastronardi, presidente del Comité Fascista de la Boca, en Almirante Brown 899. Deja en el lugar un poderoso artefacto oculto en un maletín. La bomba será casualmente desactivada por el pequeño Dante Mastronardi, hijo del farmacéutico, al que le llamó la atención el maletín, le quitó la manija y con ella el detonador.

EJECUCIÓN DEL ANARQUISTA EXPROPIADOR:
NOTA DEL HISTORIADOR  OSVALDO BAYER
PERIÓDICO EL BICENTENARIO FASC. N°7 PERÍODO 1930-1949
EL ÚLTIMO ANARQUISTA

Fue un crimen de la dictadura de Uriburu. El fusilamiento del anarquista más buscado de la Argentina: Severino Di Giovanni. La prensa lo pintaba como el asesino serial más cruel de nuestra historia.

La realidad era muy otra. Di Giovanni fue un luchador por el ideal anarquista: llegar al socialismo pero en libertad, no mediante una dictadura del proletariado. Era un maestro italiano, perseguido por el fascismo. Debió exiliarse con su familia y al llegar a Buenos Aires tomó contacto con los anarquistas.

Este movimiento estaba dividido entre los que creían llegar a la revolución social mediante sus publicaciones, asambleas y la fuerza sindical, y los que decían que había que combatir la violencia de arriba con la violencia de abajo. No bien llegado a Buenos Aires, comenzó a editar una revista en italiano, Culmine, donde propagaba sus ideas.

Para financiarla organizó asaltos a bancos y otras entidades. La primera vez que Di Giovanni salió en los diarios fue cuando en el Teatro Colón, el presidente Alvear le hizo una fiesta al embajador de Italia porque se cumplía un cuarto de siglo de la asunción del rey Víctor Manuel. Di Giovanni arrojó, desde el «paraíso» a la platea, volantes contra Mussolini y el rey, y gritó vivas al anarquismo. Y fue detenido.

Ya en libertad siguió trabajando como tipógrafo. Estaba casado con Teresina y tenía cuatro hijos. El dinero que ganaba lo dedicaba a su familia y a la edición de su periódico. Cuando en EE.UU. fueron ejecutados los anarquistas Sacco y Vanzetti, Di Giovanni hizo atentados de bomba: contra el monumento a Washington y contra el Citi Bank. En este último murieron dos inocentes; allí se equivocó. Pero siguió su línea de violencia.

Ayudado por dos hermanos jóvenes, Alejandro y Paulino Scarfó, Severino se enamoró de la joven Josefina América Scarfó, de 17 años. En enero último, Di Giovanni fue apresado y se le hizo un juicio militar sumario. Insólitamente, el oficial nombrado como defensor del reo hizo una defensa valiente del acusado. Pero el anarquista fue condenado a ser fusilado. Al día siguiente fue fusilado Paulino Scarfó.

La dictadura no tenía ningún derecho a hacer esto ya que la pena de muerte había sido anulada por el presidente Yrigoyen. Fueron muertes valientes las de los dos. Severino, antes de recibir los balazos mortales de los soldados, grito: «¡Vívala anarquía!».

Al conocer su muerte, la poetisa italiana Virgilia d’Andrea escribió: «De rosas, la sangre ese bello cuerpo cubre./ Mientras en los ojos ha naufragado el cielo/ un ruiseñor dulcemente canta/ y el alba se disuelve en tenue velo…».

POR OSVALDO BAYER
Historiador y ensayista

Fuente Consulatadas:
LOS MITOS DE LA HISTORIA ARGENTINA Tomo 3 Felipe Pigna
ARGENTINA EL Siglo del Progreso y de la Oscuridad María Seoane
Periódico EL BICENTENARIO N° 6 y 7 Períodos 1910-1929 y 1930-1949 Nota de Osvaldo Bayer

Origen del Voto Femenino en Argentina Reforma de la Constitucion

Origen del Voto Femenino Argentina
Reforma de la Constitución en el Gobierno de Perón

El 8 de setiembre de 1948 se sancionó la ley del voto femenino. Con ella las mujeres obtuvieron los mismos derechos y obligaciones políticas que los hombres, rigiéndoles la misma ley electoral. Se les entregó como documento de identidad la libreta cívica.

Votan las mujeres: En 1951 la mujer argentina concurrió por primera vez a las urnas como votante y como candidata. La ley 13.018, largamente esperada por el movimiento sufragista, se había aprobado por fin en un contexto bien diferente del que soñaron sus promotoras: Alicia Moreau de Justo, Elvira Rawson, Julieta Lanteri, Victoria Ocampo y María Rosa Oliver, para citar a algunas de las pioneras de esa lucha secular.

La ley, votada por unanimidad en 1947, fue publicitada como un logro exclusivo del peronismo y de Evita.

Eva comenzó entonces la selección de mujeres líderes con el objetivo de formar la rama femenina del Partido Justicialista. Las eligió por su capacidad de trabajo y de entrega, más que por sus antecedentes profesionales y así, con el impulso de las “chicas”, se organizó la rama femenina.


En los comicios nacionales de 1951, votó el 90% del padrón femenino. Por cierto que estos votos favorecieron al peronismo por encima del sufragio masculino y le permitieron ganar en la capital, el distrito más opositor.

En el Congreso de 1952 hubo un 25% de representación femenina, la más alta en la historia del siglo.

Pero ninguna de las pioneras feministas ingresó a las Cámaras. Una de éstas, Alicia Moreau de Justo, la infatigable viuda del fundador del Partido Socialista, ni siquiera pudo acudir a los comicios: había orden de detención contra ella. (Fuente Consultada: Argentina, Historia del país y de su gente María Saenz Quesada)

Se crearon nuevos organismos, dependientes del Ministerio de Economía y Finanzas, que se ocuparon de todo lo referente a la comercialización de las cosechas, al ordenamiento de las importaciones, a la fijación de los precios internacionales y a las atribuciones correspondientes al Banco Central de la República Argentina.

En ese año se repatrió la deuda externa y se adquirieron grandes empresas, como las de teléfonos, gas y ferrocarriles, pero no hubo mayormente inversión en nuevos bienes ni creación de riqueza, lo que motivé, según muchos, la progresiva descapitalización del agro en beneficio de la incipiente industrialización urbana.

El año 1914 fue importante pan quienes reclamaban la igualdad entre hombres y mujeres. Dos factores contribuyeron a este proceso La guerra europea fomentó la incorporación de las mujeres al mundo del trabajo y les otorgó nueva responsabilidades sociales como sustitutas de los hombres que se hallaban en los frentes de batalla. Sin embargo, antes del estallido de la guerra en Gran Bretaña, las sufragistas, que reclamaban el derecho del voto para las mujeres, abandonaron el carácter pacifista de sus campañas y realizaron una serie de actos que violaban las leyes.

REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN: Continuando un esquema definido de poder, al gobierno decidió la reforma de la Carta Magna para adaptarla a las nuevas circunstancias por las que atravesaba el país.

El Congreso dictó la ley de reformas de la Constitución, dé acuerdo con lo dispuesto en el artículo 30 de la misma. El 5 de diciembre de 1948 se efectuaron en todo el país las elecciones constituyentes, en las que el peronismo obtuvo la mayoría.

La convención nacional de 1949 aprobó, entre otras, las siguientes reformas a la Constitución: los derechos del trabajador, la familia y la ancianidad, la estatización de los servicios públicos, la reelección presidencial, la constitución de la Suprema Corte de Justicia como tribunal de casación, el derecho de propiedad como función social y la propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación sobre sus yacimientos petrolíferos, gasíferos, carboníferos y mineros.

Video Sobre La Discusión del Tema en el Congreso

UN POCO DE HISTORIA SOBRE EL SUFRAGIO FEMENINO:

Emmeline Pankhurst En 1890, trece años antes de que Emmeline Pankhurst formara la organización, a veces violenta, que la hizo mundialmente famosa, su marido, Richard, le hizo una pregunta que recordaría el resto de su vida: «¿Por qué no nos obligáis a daros el voto? ¿Por qué no nos sacáis los ojos?».

Aunque Pankhurst, madre dedicada exclusivamente a sus cuatro hijos, ya era conocida en los círculos feministas de Londres como fundadora (junto a su marido) de la Bga a favor del sufragio de las mujeres, no fue hasta 1903,111 años después de la publicación de la Reivindicación de los derechos de la mujer de Mary Wollstonecraft, cuando formó la Unión Social y Política de Mujeres, la más conocida organización sufragista de Gran Bretaña.

La USPM nació del desacuerdo de Pankhurst con el control, exclusivamente masculino, del movimiento laborista. Se presentó como candidata de la izquierda y fue elegida tutora de asistencia pública en su Manchester natal en 1894.

Tras la muerte de Richard en 1898, trabajó en el registro civil de nacimientos y defunciones. Estas experiencias aumentaron su simpatía por las mujeres de clase trabajadora y la convencieron a ella y a su hija mayor, Christabel (como Emmeline, una elocuente oradora a favor del socialismo y del feminismo), de que «los hombres de clase trabajadora eran tan injustos con las mujeres como los de las demás clases».

Con Christabel, Emmeline fundó el USPM para presionar a las asociaciones comerciales y al Partido Laborista en favor del derecho a voto de las mujeres.

Pronto, Emmeline y Christabel cambiaron de estrategia. Decidieron que mientras en Gran Bretaña el derecho al voto estuviera vinculado a la posesión de propiedades —el 40 % de los hombres tampoco podía ejercer ese derecho—, el sufragio de las mujeres solo sería posible en las clases adineradas.

Así el USPM renunció a sus intereses proletarios y empezó a reclutar matronas de la buena sociedad para interrumpir a los oradores liberales que no apoyaban los derechos de las mujeres, dando así lugar a espectaculares situaciones en las que señoras de la alta sociedad fueron expulsadas y abucheadas en los salones públicos.

Una vez que los liberales llegaron al poder, las Pankhurst (otra hija, Sylvia, se había unido a ellas) pasaron a la acción violenta: sus acaudaladas seguidoras empezaron a quemar los cables del telégrafo y algunas pinturas valiosas, casas vacías y las gradas de campos de criquet.

«Todo hombre con voto será considerado como un enemigo, a menos que decida aliarse con nosotras», escribió Christabel.

¡POR FIN, LA LEY!
Instalado el Congreso afluyeron numerosos proyectos. En la primera sesión de la Cámara Baja el diputado radical Ernesto Sanmartino —que en 1932 había sido autor de una iniciativa similar en su provincia, Entre Ríos— presentó su propuesta con la anuencia total del bloque partidario.

Presentaron igualmente proyectos los diputados laboristas Eduardo Colom, Miguel Petruzzi y José Emilio Visca, así como el conservador correntino Justo Díaz Colodrero.

Ese mismo año, el senador Lorenzo Soler, representante por Mendoza —de origen radical y uno de los fundadores de la Junta Renovadora de la UCR que luego se sumó al Partido Laborista—, presentó el suyo en el que expresaba: «Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán ‘sujetas a las mismas obligaciones que les acuerda o impone las leyes a los varones argentinos».

Con la primera sanción producida en- Senadores, el proyecto pasó a la Cámara de Diputados, donde fue tratado el 9 de septiembre de 1947. Allí todavía el representante del Partido Demócrata, Reynaldo Pastor, autor de un despacho por la minoría, recordó algunas de las objeciones clásicas para limitar los alcances de la norma, proponiendo quitarle el carácter de obligatoria. Pero los tiempos eran otros.

Más de medio siglo de luchas feministas y casi cuatro décadas de trabajo legislativo—reconocido entonces en el recinto parlamentario por el miembro informante del justicialismo—concluyeron con la sanción de la Ley 13.010.

Fue anunciada solemnemente el 23 de septiembre de 1947 desde los balcones de la Casa de Gobierno, por el presidente de la república general Perón y su Ministro del Interior, haciéndole entrega simbólica del texto a su esposa, Eva Duarte.

Ella impulsó, a partir de entonces, la creación de la rama femenina del partido peronista, cuyos estatutos se modificaron para promover la incorporación de mujeres, lo que se. vio reflejado en las elecciones siguientes.

Con la promulgación de esta ley, el sufragio se convirtió en universal para todos los ciudadanos mayores de edad y dueños de los requisitos mínimos para ejercer sus derechos cívicos en la Argentina.

Todas las provincias adoptaron una legislación semejante en su jurisdicción. Las mujeres se sumaron entusiastas y numerosas y buscaron paulatinamente, una mayor participación cívica.

Pero quedaba todavía otro largo camino para su incorporación efectiva a la vida política y para lograr el reconocimiento de su tarea y de su militancia mediante el acceso al ejercicio de responsabilidades partidarias y gubernamentales que le dieran cauce a su protagonismo.

Esa lucha todavía continúa en el terreno de la legislación y sobre todo en el de la cultura y de las prácticas políticas.

Historia del Sufragio Femenino

Fuente Consultada:
La Primera Presidencia de Perón – Biblioteca Política Argentina
Revista Todo Es Historia N° 404 Año 2001

La masacre de Srebrenica Genocidio Bosnio de los Servios -Milosevic-

La masacre de Srebrenica Genocidio Bosnio

Ocurrió hace una década, en julio de 1995: a medio camino entre Atenas y Roma, dos de las cunas de la civilización europea: las tropas serbias de Bosnia, dirigidas por el general Ratko Miadic, tomaron el enclave bosnio musulmán de Srebrenica y ejecutaron a más de 8.000 varones de entre 16 y 60 años de edad. No sólo fue la peor masacre perpetrada en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, sino también una operación militar que burló con una pasmosa facilidad la vigilancia de los 600 soldados holandeses enviados por la ONU para proteger la ciudad.

Desde entonces, Srebrenica se convirtió en sinónimo del cargo de conciencia de miles de europeos que fueron testigos de la indiferencia —y la complicidad?— con que sus gobiernos y las tropas de la ONU asistieron a la masacre. En Srebrenica las matanzas y los recuerdos se entremezclan en un presente continuo. Han pasado diez años, pero en el calendario de las víctimas el tiempo parece congelado porque muchos culpables siguen en libertad.

LA FÁBRICA DE LA MUERTE.

A cinco kilómetros al norte, en Potocari, se yerguen las ruinas de una vieja fábrica de baterías donde el 11 de julio de 1995 se hacinaron 25.000 civiles aterrorizados. Ahora se ha convertido en monumento en memoria de las víctimas con un monolito en el que está inscripta una frase conocida para los argentinos: “Nunca más”. Bajo ese monumento están enterradas 1.327 personas. Otras 500 victimas recientemente identificadas fueron enterradas en julio pasado, cuando se conmemoraba el aniversario de la matanza. En Tuzla y Vísoko, 5.000 bolsas con restos humanos esperan en las morgues el derecho a recuperar sus identidades.

Hatidza Mehmedovic tiene 53 años y es presidenta de Madres de Srebrenica una ONG dedicada a buscar desaparecidos. Ella busca a su marido y a sus hijos, de 21 y 18 años. En 2003, en la inauguración del memorial, no le permitieron hablar ante las autoridades, pero Hatidza pudo gritarle al ex presidente de Estados Unidos, BiU Clinton: “Por qué no hizo algo? ¿Por qué no hizo nada?”.

En diez años de investigaciones del Tribunal Penal Internaotinal para la antigua Yugoslavia  —como acusados de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad sólo e Srebrenica—, se ha logrado, tras cientos de audiencias, establece los hechos.

El 2 de julio de 1995, el general Ratko Mladic decidió atacar el enclave. Ese día arengó a sus hombres: “Ha llegado la hora de acabar con los turcos”. Mantuvo en silencio sus comunicaciones y cuando en la mañana del 6 lanzó un doble avance desde el sur sorprender a los 40.000 habitantes del enclave musulmán. Los 400 cascos azules, diseminados y escasos de armas y municiones, optaron por el repliegue a la fábrica de baterías, y el 11 de julio, sin oposición de la Armija (ejército bosnio), la ciudad cayó.

Ese día, los habitantes de Srebrenica se organizaron en dos grupos. Unos 25.000, la mayoría mujeres, niños y ancianos, se refugiaron en la fábrica-cuartel del batallón holandés y otros 15.000, entre ellos los 5.000 defensores del enclave, se agruparon en un bosque próximo. Su única opción era escapar hacia Tuzla, en territorio controlado por el gobierno de Sarajevo.

El día 12, el general Mladic, eufórico, apareció en Potocari acompañado de cámaras de la televisión serbiobosnia, repartió chocolatines entre los niños y prometió a los civiles que serían evacuados en micros a una zona segura. Después, con los focos apagados, ordenó la separación de los varones en edad de combatir para “localizar a los criminales de guerra”.

Los cascos azules se dejaron desarmar y franquearon la entrada de la fábrica a las tropas de Mladic para localizar a los presuntos combatientes. De ahí salieron presos 1.700 hombres. A algunos les pasaron los blindados por encima; a los otros, los fusilaron. Un testigo vio cómo una excavadora y tres camiones repletos de musulmanes se internaban en un bosque y volvían vacíos. Los holandeses elaboraron una lista de 242 varones a los que pretendían salvar. Ninguno ha aparecido con vida.

De los más de 30.000 habitantes de Srebreníca que en 1995 salvaron la vida, han retornado 4.000. De los más de 8.000 muertos y desaparecidos se sabe que 1.042 eran menores de 18 años. Los pocos hombres que deambulan por la ciudad son sobrevivientes de la columna de Tuzla. Los 1.700 varones de Potocari fueron asesinados.

LA GUERRA SUCIA DEL PENTÁGONO.

Durante cinco años, el profesor Cees Wiebes, de la Universidad de Amsterdam, tuvo acceso ilimitado a los archivos de las agencias de inteligencia holandesas y visitó asiduamente los cuarteles de los servicios secretos en las capitales de Occidente, indagando sobre la masacre.

Sus hallazgos fueron consignados en el informe titulado “Los servicios de inteligencia y la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995”, el cual incluye material extraordinario sobre operaciones encubiertas, interceptación de comunicaciones, espionaje y engaños, realizados por docenas de agencias de inteligencia en una de las guerras más sucias del nuevo orden mundial.

El informe detalla la alianza secreta entre el Pentágono y los grupos islámicos radicales del Medio Oriente encargados de ayudar a los bosnios musulmanes. Algunos de estos grupos ahora son combatidos por el mismo Pentágono en la llamada “guerra contra el terrorismo”. Con lo cual, sus operaciones encubiertas en Bosnia le pagaron en su propia moneda.

Tanto en Afganistán como en el Golfo Pérsico, el Pentágono había adquirido compromisos con los grupos islámicos y sus patrocinadores del Medio Oriente. En 1993 estos grupos radicales, que recibían apoyo de Irán y Arabia Saudita, estaban desesperados por prestar 3 ayuda a los bosnios musulmanes en su lucha dentro de la antigua Yugoslavia. Para ello recabaron la reciprocidad de los norteamericanos. Bill Clinton y el Pentágono se mostraron dispuestos a responder a sus promesas y montaron una operación del estilo Irán-Contras, violando flagrantemente el embargo de las Naciones Unidas contra el suministro de armas a cualquiera de los combatientes en Yugoslavia.

El resultado fue una vasta operación secreta de contrabando de armas a través de Croacia, la cual fue arreglada por la agencias de inteligencia de EE.UU., Turquía e Irán, trabajando en conjunto con grupos islámicos radicales que incluían desde los mujaidines afganos hasta el proiraní Hezbollah. Esa operación también fue el trasfondo sobre el que se consumó el tráfico de armas argentinas a los Balcanes durante la administración de Carlos Menem.

Wiebes revela que los servicios de inteligencia británicos obtuvieron pruebas documentales de que desde el comienzo de la guerra en Bosnia, Irán realizaba entregas de armas directamente a los musulmanes. Al mismo tiempo, los servicios secretos de Ucrania, Grecia e Israel se encontraban muy ocupados armando a los serbiobosnios.

TRÁFICO DE ARMAS.

Más que la CIA, fu el propio servicio secreto del Pentágono que operó como el poder oculto detrás de es tas operaciones. La fuerza de protección de ONU dependía de la capacidad de monitoreo de EE.UU para vigilar el cumplimiento d embargo sobre el comercio de armas en la región. Esto le dio al Pentágono la posibilidad de manipular el cumplimiento del embargo voluntad.

El tráfico de armas era un secreto a voces en el sitiado enclave desmilitarizado de Srebrenica. Cuando los embarques fueron descubiertos, los norteamericanos presionaron a la fuerza de protección de la ONU para que modificara sus informes.

La conclusión más importante del informe. de inteligencia sobre Srebrenica es clara. Aquellos que contaron con poderosos servicios de inteligencia, incluyendo a los norteamericanos y a los serbiobosnios, tuvieron la capacidad de salirse con la suya. Al contrario, que la ONU y el gobierno holandés estuvieran “privados de los medios y la capacidad para obtener informes de inteligencia” sobre el despliegue de fuerzas en este enclave, ayuda a entender por qué se equivocaron y contribuyeron a los terribles hechos que allí tuvieron lugar.

Durante la década transcurrida desde el fin de la guerra, las fuerzas de pacificación de la OTAN sólo han hecho tres intentos de detener a Radovan Karadzic, ex dirigente de lo serbiobosnios. El temible Ratko Miadicviv en Serbia y la Unión Europea no hace nada para que lo detengan, salvo ofrecer vagas pro mesas de abrirle el camino a la incorporación a la UE si el gobierno serbio convence a Mladic para que se presente en La Haya.

El principal arquitecto de las guerras de los Balcanes, Slobodan Milosevic, está en La Haya, pero Serbia sigue todavía negando los crímenes cometidos en su nombre, y lo mismo puede decirse de Croacia. Hace mucho tiempo que se ha desvanecido cualquier esperanza de que el proceso del Tribunal Internacional y las pruebas que dolorosamente están exponiéndose en público tengan un efecto ejemplificador.

Se han entregado varios acusados de diversos delitos de otros países balcánicos y durante los últimos meses se ha observado una ligera aceleración en el número de serbios con cargos de importancia, que se entregaron a la Justicia. Sin embargo, hasta que Miadic, el más1 sanguinario de los asesinos, no esté tras las rejas, la mancha de Srebrenica seguirá ensuciando a los gobiernos occidentales exactamente igual que al de Serbia.

«NO LO PUEDO OLVIDAR NI ENTENDER»
Por Carmen Algibay*

La masacre de Srebrenica fue el segundo caso en el que me tocó actuar en el Tribunal Penal Internacional de La Haya. Ya había existido una condena, la del general Radoslav Kirstic, que comandaba una de tas fuerzas responsables del ataque. Y a mi me tocó juzgar a los responsables de tas dos brigadas que consumaron la masacre. En algunas de las matanzas no quedaron sobrevivientes, pero hubo testimonios impresionantes de los propios soldados serbios. Recuerdo la declaración de uno de ellos:

“Bueno, yo no quería matar, pero me dijeron que si no lo hacia, me mataban a mí. Además uno de los jefes nos dijo que por lo menos teníamos que matar a un musulmán, para que nos entrara el gusto por matar’. Son cosas que uno no puede olvidar ni entender. Ese soldado que empezó a matar por miedo a que lo mataran, después de matar a un centenar de personas dijo: “No mato más”, y no le pasó nada. Ese testimonio fue muy impresionante. Además, fue el único que desde el inicio se declaró culpable. A partir de allí se reconstruyeron tas matanzas.

Frente a mi pasaron cuatro acusados: tres jefes de las brigadas y un jefe de ingenieros que fue quien intervino en el ocultamiento de los cuerpos en tumbas colectivas. Algunos se declararon culpables de “persecución” porque de esta manera evitaban el cargo de “genocidio’. Un jefe de inteligencia, que había organizado los lugares de detención y había colaborado en la organización de las matanzas, fue condenado a 27 años de prisión. Entre los acusados había personajes muy distintos: Kirstic, que ya estaba condenado como partícipe de genocidio pues estuvo a las órdenes del general Ratko Mladic, me pareció que era un hombre que tuvo la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. No tenía la cara de carnicero de Mladic, quien aún hoy permanece libre. En el caso de Ratko Mladic, estoy segura que fue quien dio la orden de matar a todos, pero Kirstic no lo parece. Era más bien un tipo tímido, callado. Pero finalmente fue el jefe del cuerpo que consumó la matanza.

Entre los cientos de testimonios que leí y escuché, una de las cosas que más me impactó fue la diferencia de perspectivas entre los hombres y las mujeres. Las mujeres tienen el problema de la familia: la mayoría ha perdido a padres, hijos, maridos y hermanos.

Como provienen de una sociedad patriarcal, jamás se van a recuperar. Había una mujer que me impresionó mucho. En la época de la matanza debe haber sido relativamente joven porque tenía un niño de seis años y otro de 14. Al adolescente se lo llevaron y lo mataron, pero la madre sigue pensando en él como si tuviera 14 años, como si estos diez años ni hubiesen pasado. Hoy vive en un campo de refugiados y aunque sabe que nunca va a poder volver a Srebrenica, no tiene fuerza ni interés en empezar su vida en otro lado. En cambio, los hombres que sobrevivieron a las matanzas, algunos incluso con heridas muy graves, tienen otra actitud. Han salvado la vida y están Llenos de empuje.

Todo el episodio de la Guerra de los Balcanes es una miniatura de lo que son todas las guerras en la historia de la humanidad. ¿Cómo es posible que todos los que hasta el día anterior eran buenos vecinos e incluso estaban relacionados por lazos de parentesco, se tornaran en enemigos explotando resquemores étnicos tan antiguos? ¿Cómo se pudo hacer brotar esa enemistad y ese salvajismo espantoso en el que todos pensaban: “Yo lo tengo que matar primero porque sino él me va a matar a mí”? Creo que fue algo fabricado y falso y que además, como en la mayoría de los casos, no tuvo que ver con diferencias religiosas ni de etnias, sino con intereses económicos y territoriales.

Con la propaganda se arrastró a la gente a la guerra y lo más tremendo es que la gente se dejó arrastrar. Esto es algo que no termino de entender, pero pasa en todos lados. Incluso nosotros, que no hemos tenido guerras mundiales, pero sí guerras locales, sabemos que la gente se convence con relativa facilidad sin pruebas ni evidencias y se deja arrastrar por esa propaganda.

La segunda conclusión es que en una guerra todo el mundo pierde. Cuando termina la guerra no hay ganadores. Uno va a Srebrenica y tiene la sensación de que ese lugar no se va a recuperar nunca: la mayoría de los hombres que uno ve son militares o policías o si no son viejos. No hay gente joven ni de mediana edad porque los mataron o se fueron escapando.

*Ex jueza del TPI de La Haya y actual ministre de la Corte Suprema de Justicia de La Nación

LA PATAGONIA REBELDE Represión de Campesinos Obreros Resumen Causas

LA PATAGONIA REBELDE Causa de la Represión a Campesinos y Obreros en la Patagonia

Introducción: En Santa Cruz, los trabajadores de las estancias y los frigoríficos protagonizan una huelga.

El detonante son los despidos, provocados por la crisis lanera mundial, pero los reclamos revelan problemas más profundos: pago en vales o mercancías, hacinamiento en las viviendas, arbitrariedad de patronos, ausencia de autoridad pública. La huelga trae desmanes: ataques a estancias, cobos, secuestros.

Actúan militantes anarquistas y “maximalistas”, lo que aumenta el pánico de los propietarios.

El presidente Yrigoyen envía tropas, al mando de Héctor B. Varela, un militar sensible a los problemas de los trabajadores, que propone un laudo contemplando la mayoría de sus demandas.

Patagonia Rebelde

La solución escandaliza a los grandes propietarios, a las empresas extranjeras vinculadas con ellos y a la Liga Patriótica de Manuel Carlés, que acusa de blandura al gobierno radical. Los propietarios hacen caso omiso del laudo, por lo que se reanuda la huelga y reaparecen los piquetes y los saqueos. Varela vuelve con sus tropas e instrucciones ambiguas: debe poner orden.

Luego de haber exigido una rendición incondicional, opta por una dura represión: por lo menos 400 personas son fusiladas, en una acción que sólo se completó a principios del año siguiente.

“La Patagonia trágica”

Las huelgas de peones ovejeros en la Patagonia ensombrecieron los dos últimos años de la presidencia de Yrigoyen. Estas huelgas respondían a trastornos en la economía; la guerra había bajado el precio internacional de la lana, único producto de la región.

Los territorios del Sur estaban casi al margen del gobierno central, a pesar de lo cual los presidentes Roca en 1899 y Sáenz Peña en 1912 habían visitado la Patagonia.

Fue precisamente en la parte más austral, en Santa Cruz, donde se desarrollaron las grandes huelgas de peones ovejeros que afectaron a los estancieros locales y a la poderosa compañía de las familias Menéndez y Braun.

Se reclamaba un sueldo mínimo de 100 pesos, comida en buen estado, dignas condiciones de higiene, velas para alumbrar en la noche y que las instrucciones de los botiquines sanitarios estuvieran en español en lugar de inglés.

La huelga de los peones en plena temporada de la esquila, en 1920-1921, recrudeció el temor a la acción de los bolcheviques.

A esto se sumó la sospecha de que Chile estaba detrás de los agitadores. Enterado de la crisis y presionado por Gran Bretaña, que estaba preocupada por las difíciles circunstancias de los compatriotas hacendados en Patagonia, el presidente radical Hipólito Yrigoyen envió en enero de 1921 a Santa Cruz a tropas del ejército al mando del teniente coronel Héctor Benigno Varela con la orden de normalizar la situación.

La represión, encomendada por Yrigoyen al teniente coronel Héctor Varela, tuvo lugar en dos etapas.

En la primera se llegó a un acuerdo pacifico entre patrones y huelguistas; en la segunda, 1921-1922, los peones ocuparon los establecimientos rurales y tomaron como rehenes a los hacendados o a sus mayordomos.

La represión militar de violencia inaudita estuvo a cargo de dos regimientos de caballería. Varela decretó por su cuenta la ley marcial y fusiló a decenas de huelguistas en las cercanías del lago Argentino y en otros parajes.

Una de las situaciones más sangrientas se vivió en la Estancia La Anita, donde centenares de obreros cayeron abatidos frente a pelotones de fusilamiento.

También se produjo un episodio trágico en los campos del establecimiento ganadero Bella Vista. Los cadáveres de los 200 peones que resultaron asesinados allí fueron trasladados a una fosa común en lo que hoy se conoce como el Cañadón de los Muertos, cerca de la localidad de Gobernador Gregores. Entre las 1500 víctimas que aproximadamente dejó el accionar militar en el sur argentino, se encontraban Hugo Soto y Facón Grande.

«Varela comenzó a dar cumplimiento a su bando y una a una fueron recuperadas las estancias. El grueso de los huelguistas, que se había reunido en la estancia La Anita, fue rodeado por las tropas de Varela, quien los intimó a la rendición incondicional. Antonio Soto, secretario de la Federación, y otros dirigentes les advirtieron a sus compañeros que no se rindieran porque serían masacrados.

La asamblea decidió por amplia mayoría entregarse. Soto por primera vez desobedeció la decisión de la mayoría y decidió partir a Chile con un grupo de compañeros. Los trabajadores de La Anita que se entregaron, unos 400, fueron despojados de sus pocos bienes materiales por los «defensores de la propiedad privada». Luego debieron pasar por estrechos corrales donde fueron golpeados, rapados con las máquinas de esquila por la soldadesca y encerrados en los galpones de las estancia.

Allí, sentados espalda contra espalda, cada uno debía sostener una vela encendida para su mejor vigilancia. A la mañana siguiente fueron obligados a formar en dos largas columnas. Varela en persona acompañado de los estancieros y miembros de la Liga Patriótica identificaban a los delegados de estancia.

A los delegados identificados, a los sospechosos, a los no simpáticos o no del todo complacientes, a los que les debían más de tres meses de sueldo, todos ellos cayeron bajo las balas del Regimiento 10 de Caballería comandado por Varela, quien previamente les hizo cavar a cada uno su propia tumba. En total fueron salvajemente fusilados en todo el territorio de Santa Cruz unos 1.500 trabajadores.» Fuente Consultada: Diario Clarín Por Felipe Pigna

Ante la gravedad de lo ocurrido, Yrigoyen desautorizó al represor. En 1923, apenas ocurridos estos acontecimientos, Varela era asesinado por un anarquista que deseaba venganza.

Las huelgas y fusilamientos concluyeron, pero las pasiones que dejó atrás el genocidio no quedarían a la deriva. Kurt Gustav Wilckens, un anarquista alemán que había sufrido el fusilamiento de su hermano, iniciaría la cadena de venganzas, un año después de la masacre.

Llegó a Buenos Aires para matar a Varela. Lo siguió cerca de su casa en el barrio de Palermo, le arrojo una bomba y luego lo liquidó con algunos balazos. (imag. izq. Wilckens)

Un centinela mató a Wilckens al encañonarlo por la mirilla del calabozo donde la víctima cumplía arresto. Finalmente, la secuencia de revanchas llegó a su fin con el homicidio del centinela por parte de un antiguo huelguista patagónico.

Para el Ejército, Varela era un militar ejemplar, mal recompensado por el gobierno. Para los elementos progresistas del país, la represión era injustificable y desmesurada. Se preguntaban La Vanguardia y Crítica:¿Le habrá dado Yrigoyen carta blanca al coronel Varela, para finalmente no hacerse responsable de las consecuencias?

Lo cierto es que al finalizar el mandato presidencial, en 1922 se había estrechado el margen de acción del primer gobierno elegido democráticamente por el pueblo. A pesar de esto, el sistema se mantenía con solidez apreciable. Hipólito Yrigoyen, hombre de transición formado como sus contemporáneos en la creencia en el progreso indefinido de la humanidad, debió experimentar no sólo la resistencia al cambio de los factores tradicionales de poder, sino también los primeros indicios de la quiebra del esquema económico que desde 1870 venía asegurando la prosperidad argentina.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
POR OSVALDO BAYER Historiador
Periódico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
1500 Obreros Fusilados en el Sur

[…] El panorama al comenzar las huelgas rurales era el siguiente: por un lado, la tierra dividida en latifundios. Todo había comenzado con la concesión Grünbein, a principios del siglo, cuando el presidente Julio Argentino Roca otorgó 2.517.274 hectáreas de campo a 19 estancieros británicos, nueve alemanes, cuatro franceses, seis españoles, un norteamericano, un chileno y un uruguayo, es decir, a ningún argentino.

Por otra parte, Mauricio Braun poseía ya en 1920 1.376.160 hectáreas de tierra patagónica, con 1.250.000 lanares que producían 5.000 millones de kilos de lana, 700 mil kilos de cuero y 2.500.000 kilos de carne anuales. Braun, además, poseía la Compañía Minera Cutter Cove, el Banco de Chile y Argentina, los frigoríficos de la South American Export Syndicate, la compañía de seguros La Austral, etc. Otros dos grandes poseedores de la fortuna patagónica fueron el español José Me-néndez y el portugués Nogueira.

Así como los propietarios dominaban la economía, tenían influencia en la política. A pesar de eso, se fueron organizando (a comienzos del siglo) a lo largo de las ciudades costeras patagónicas las primeras Sociedades Obreras de Oficios Varios, en sus comienzos de ideología anarquista. Fue así que comenzaron las primeras acciones por reivindicaciones obreras, al mismo tiempo que eran reprimidas con violencia por las policías de esos lugares. Toda esa lucha obrera tuvo un aire épico ya que no era fácil enfrentar al poder de las patronales que contaban, por supuesto, con el poder político y policial. Hubo una serie de movimientos reivindicativos hasta que se llegó a la primera gran huelga rural, en 1920.

Los centros activos de esa huelga estuvieron en las organizaciones obreras de Río Gallegos (cuya dirección la llevaba a cabo el joven español Antonio Soto), en Puerto Santa Cruz, a cargo también de un español, Ramón Outerello; en San Julián, donde sobresalía el dirigente obrero porteño Albino Arguelles, y en Puerto Deseado y la línea ferroviaria adyacente, donde actuaba el entrerriano José Font, llamado por la población «Facón Grande».

El paro del campo fue total. Justo en el tiempo de la esquila de la lana. La situación cobró gravedad ya que hubo enfrentamientos entre los trabajadores y la policía. En Puerto Deseado es muerto un manifestante y en El Cerrito, en un tiroteo, caen muertos cuatro policías y dos trabajadores. El clima se agrava. La embajada británica protesta ante el presidente Yrigo-yen y lo mismo la Sociedad Rural. La influencia política de ambas es muy grande, de manera que Yrigoyen resuelve enviar a Santa Cruz el regimiento 10 de Caballería, al mando del teniente coronel Várela, a terminar con el conflicto.

El militar observará los hechos y obligará a firmar entre las dos partes el primer convenio de trabajo rural santacruceño. Resuelto el caso, el regimiento vuelve a Buenos Aires. Se producirá entonces un hecho que nadie esperaba: los estancieros se niegan a cumplir con el convenio recientemente firmado. Se origina otra vez la huelga rural en toda Santa Cruz. La situación se agrava. Yrigoyen envía otra vez al Ejército. Pero esta vez con un respaldo inusitado: pena de muerte a quien se resista a volver al trabajo. Los trabajadores no esperaban algo así y, pese a todo, proseguirán la huelga.

Várela aplicará entonces la pena de muerte «por subversión». Se calcula en 1.500 el número de peones fusilados. Los estancieros festejarán esto con una fiesta en el local de la Sociedad Rural de Río Gallegos, donde le cantarán a Várela el «for he is a jolly good fellow» («porque eres un buen camarada»).

Se trata de la represión obrera más sangrienta de la historia argentina. Se hizo durante un gobierno elegido por el pueblo. Nunca hubo explicaciones.

Las únicas que reaccionaron fueron las prostitutas de Puerto San Julián que rechazaron a los soldados gritándoles «asesinos». La sociedad toda guardó silencio.

Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Fuente Consultada: La Argentina Historia del País y de Su Gente María Saenz Quesada
Los Años del Peronismo 1946-2006 Roberto Baschetti Caras y Caretas
La Primera Presidencia de Perón – Biblioteca Política Argentina

Leopolo II en el Congo Belga Explotacion Inhumana de la Población

LEOPOLDO II EN EL CONGO BELGA – EXPLOTACIÓN DE LA POBLACIÓN

Las incalculables riquezas que alberga el territorio congolés han sido objeto permanentemente de la codicia de reyes, imperios coloniales, multinacionales, políticos y aventureros de las más diversas categorías, siempre dispuestos a privar a los pueblos de sus recursos naturales. En el siglo XIX, durante el reparto europeo de África, el Congo fue entregado al rey Leopoldo II de Bélgica (1835-1909), quien lo gobernó durante décadas, como si se tratara de su hacienda privada.

Eufemísticamente se le denominó Estado Libre del Congo. El dominio belga fue sanguinario, incluso para los brutales estándares del colonialismo europeo en África. En la búsqueda de caucho y marfil, los belgas asesinaron a más de 15 millones de congoleses en los primeros 30 años de su dominio.

La historia de la explotación de los recursos económicos del Congo mientras fue propiedad de Leopoldo II, es una de las historias más sangrientas de la historia contemporánea.

Mientras en Europa se dedicaba a rodear su obra de un aureola de altruismo, en defensa del libre comercio y lucha contra el comercio de esclavos, iba dictando normas por las que expropiaba a los pueblos congoleños de todas sus tierras y recursos e incitaba a su ejército privado, la Fuerza Pública, a servirse de todo tipo de torturas, secuestros y asesinatos para someter a la población a los trabajos forzados que, en un brevísimo periodo de tiempo, le convertiría en uno de los hombres más ricos del mundo.

Para financiar tan colosal negocio se sirvió de todo tipo de engaños sobre su obra civilizadora, consiguiendo aportaciones y préstamos que nunca devolvería, de todo tipo de empresas, instituciones y el propio estado belga, en 1889 y 1895.

Además de crear su propia empresa para la extracción del caucho y marfil, concedía tierras a empresas privadas a cambio de un porcentaje sobre los beneficios. Es el caso la Compañía de Katanga o la Unión Minera del Alto Katanga que a partir de 1905 comenzaron a extraer mineral de cobre con la contrapartida del pago de un porcentaje al estado, que no era otro que el propio Leopoldo.

Pero aunque ya en 1890, el misionero americano G.W. Willians hizo la primera denuncia sobre las monstrusidades de las que fue testigo, aún tardarían 10 años en estallar el escándalo en Europa. La publicación en la prensa de los relatos y datos recogidos por escritores como Mark Twain y Joseph Conrad, misioneros como Willians Sephard, diplomáticos como el británico Casement, y sobre todo los trabajos de Edmund Dene Morel consiguieron finalmente, que los gobiernos europeos y EE.UU. comenzaran a investigar y oponerse al exterminio que se estaba llevando a cabo en el Congo.

El parlamento belga, haciéndose eco de este rechazo internacional , en 1908 obligó al rey Leopoldo a ceder sus dominios del Estado Libre del Congo, quedando todo el territorio bajo la autoridad del gobierno, pasado a llamarse Congo Belga.

 

LEOPOLDO II EN EL CONGO BELGA

Mientras Leopoldo II dictaba “normas” arbitrarias que expropiaban propiedades y recursos a los pueblos congoleños, permitía que su brutal ejército privado (la Fuerza Pública), cometiera todo tipo de atrocidades incluido el sistemático uso de torturas, secuestros y asesinatos que tenían el fin de aterrorizar literalmente a la población, para someterla más fácilmente a las ambiciones del rey.

AMPLIACIÓN:

El rey Leopoldo II (reinó entre 1865 y 1909) fundó el Estado Libre del Congo como su propio Estado privado, reivindicación que fue ratificada por las potencias reunidas en la Conferencia de Berlín. En 1881 Leopoldo aumentó de forma sustancial sus dominios tomando el control de la región rica en minerales de Kananga, después de que su ejército matara al rey, Msiri, cuya cabeza fue cortada y colgada en un poste. Huelga decir que el sucesor de Msiri firmó de buen grado un tratado de paz. Con esas nuevas tierras, Leopoldo II añadió un territorio 16 veces más grande que toda Bélgica a su Estado privado.

Leopoldo II de Belgica

Entre 1885 y 1908, el régimen de Leopoldo II infligió un terror absoluto sobre la población africana indígena, que era obligada a producir caucho y marfil para su exportación. El ejército de Leopoldo II, la Fuerza Pública (FP), aterrorizaba a la gente y se aseguraba de que todo individuo entregase una cuota determinada de caucho y marfil a un precio fijo. Quienes escogieron cazar elefantes salvajes para obtener su cuota de marfil eran explotados de forma implacable: el marfil por el que los africanos recibían 82 céntimos la libra, en Liverpool se vendía a 12,5 francos, un beneficio para Leopoldo II de más del 1.500%.

Cargada con el moderno armamento procedente de Inglaterra, la FP de Leopoldo II torturaba a los nativos, los tomaba como rehenes y violaba a las mujeres. Los soldados negros reclutados por la FP tenían permiso para cortar la mano derecha a quien no entregara su cuota de caucho. Incluso recolectaban cestos de manos humanas ahumadas, que los oficiales locales utilizaban como baza en lugar de entregar las cuotas de caucho oficiales. Recibían bonificaciones en función del número de manos que habían reunido.

Un enorme aumento de la demanda de caucho a partir de la década de 1890 potenció aún más los beneficios de Leopoldo II, a causa de la llegada de los neumáticos inflables, inventados por John Dunlop, que abrió su primera fábrica en Dublín en 1889.

Y PARA SABER MAS…
LEOPOLDO II DE BÉLGICA PIERDE EL CONGO

En tan sólo dos décadas, el rey Leopoldo II de Bélgica había convertido una parte de África central, ochenta veces mayor que su país natal, en su propiedad privada. Los beneficios de las lucrativas industrias del caucho y del marfil iban a parar directamente a su bolsillo. En 1908, sus abusos de poder y los malos tratos a los africanos provocaron tal escándalo que el Parlamento belga, en un esfuerzo por mantener la constitución monárquica y el poder real, votó la anexión del Estado Libre del Congo y la convirtió formalmente en una colonia.

Leopoldo había empezado a apropiarse de estas tierras a finales de 1870, cuando el explorador Henry Morton Stanley navegó por el río Congo y ofreció los tratados que había negociado con los jefes africanos, en primer lugar, a una desinteresada Gran Bretaña y luego a un ansioso Leopoldo. Hacia 1884, 450 jefes habían cedido sus derechos de soberanía al rey Leopoldo (que por entonces usaba a Stanley para negociar en su nombre). Después de que el rey construyera una carretera a través del interior, la «carrera por África» se aceleró.

El Tratado de Berlín de 1885 estableció fronteras y normas de libre comercio para el África colonial y clamó en defensa de los derechos de los nativos africanos. Leopoldo ignoró todas las estipulaciones del tratado, gobernando el Congo con cruel intransigencia.

Para él, el Congo era «el gran pastel africano». El rey impuso tasas altísimas, que prácticamente acabaror con el comercio internacional y las inversiones extranjeras. Los habitantes fueron desposeídos de todos sus derechos y obligados a recolectar caucho sin cobrar. «Aquí hay una cesta», decían los capataces a sus subordinados, «ve al bosque y si en una semana no has vuelto con 5 Kg. de caucho, ordenaré que incendien tu cabana y tú morirás en ella». Unos quince millones de personas fueron esclavizados de este modo, decenas de miles fueron asesinadas. Grupos como la Asociación Inglesa para la Reforma del Congo estallaron en protestas.

Tras haber adquirido yates, casas en el Mediterráneo y queridas, Leopoldo invirtió dinero en Bélgica. Construyó lujosas obras públicas (avenidas, parques, museos), todo para congratularse con el pueblo belga mientras el resto del mundo lo condenaba. Cuando Leopoldo se percató de que la opinión pública estaba en su contra de manera irrevocable y que el movimiento en favor de la anexión era imparable, de forma silenciosa y cautelosa, transfirió los bienes del Estado Libre y concesiones mineras a compañías secretas fuera del control del gobierno belga. El Congo que cedió a Bélgica, a pesar de ser rico en reservas naturales, estaba arruinado.Leopoldo II.

Fuente Consultada:
http://www.ikuska.com
El Gran Libro del Siglo XX de Clarín
Enciclopedia Juvenil AZETA Tomo 3 Editorial CREDSA
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher Lloyd Editorial Ariel

Masacres Humanas Guerras en China y Europa Consumo de Opio Droga

MATANZAS EN LA HISTORIA: GUERRA ENTRE CHINA Y EUROPA

Masacres Humanas Guerras en China

El comercio con China era muy rentable, pero el Gobierno chino rechazaba cualquier influencia «bárbara». Los europeos buscaron otras formas de comerciar. En el siglo XVIII, la seda, el algodón, el té, la porcelana y los objetos esmaltados chinos  eran sumamente apreciados en Europa, pero resultaban muy caros y escasos, además, esto significaba un gran esfuerzo para las ya apretadas finanzas europeas provocadas por las guerras napoleónicas.

Los europeos buscaron entonces otras formas de comerciar. El opio era una droga que tradicionalmente se usaba masivamente (mezclado con tabaco) en China desde el siglo XV con fines medicinales; los europeos entablaron relaciones con los traficantes de droga chinos, a quienes vendían grandes cantidades de opio (5.000 barriles por año en la década de 1820) desde países como Birmania.

A cambio recibían lujosos artículos chinos. El comercio creció a finales del siglo XVIII y, aunque el Gobierno Qing intentó detenerlo, en la década de 1830 el opio se consumía ampliamente en China: hacía perezosas a las personas, dañaba la sociedad y la economía, y causaba ingentes gastos al país.

Como consecuencia del aumento del consumo de opio en China (entre 100 y 150 millones de personas a comienzos del siglo XIX) monopolizado su comercio por el Imperio Británico, el gobierno chino lo prohibió, desembocando así la Primera Guerra del Opio (1839-1842) que perdería China y por la que ésta cedía Hong Kong a los ingleses.

La Segunda Guerra del Opio (1856-1860) tuvo lugar después de que los chinos se negaron a ceder ante la presión británica de legalizar el opio y permitir el acceso a puertos en el interior. Se calcula que en 1880 las importaciones chinas del opio pasaban de las 6.500 toneladas al año y la población adicta en más de 15 millones. Según estimaciones de historiadores, en este período murieron cerca de 60 millones de chinos.

Persecucion a los Hugonotes Masacres Religiosas de Protestantes

PERSECUCIONES A PROTESTANTES

Entre las masacres por asuntos religiosos entre católicos y protestantes franceses, la más recordadas se encuentra “La noche de San Bartolomé” (el 24 de agosto de 1572) en París cuando una gran cantidad de hugonotes fueron asesinados por los bandos católicos. Las rebeliones se extendieron por varias ciudades francesas, muriendo más de diez mil personas en todo el país en sólo una noche.

Esa noche toda la nobleza protestante se reunió en París en 1572 para asistir al matrimonio que tuvo lugar el 18 de agosto. Los festejos duraron varios días. El 22 de agosto Gaspar Coligni es objeto de un atentado.

Los protestantes, furiosos, amenazaron con vengarse implacablemente si no se hacía justicia de inmediato. En un consejo privado, el joven rey Carlos IX, su madre Catalina de Médicis y varios príncipes decidieron eliminar a Coligny.

A fin de evitar represalias, también ordenaron el asesinato de todos los protestantes que se hallaban en París a excepción de Enrique de Navarra (el nuevo yerno de Catalina salvará la vida al convertirse repentinamente al catolicismo) y el príncipe Condé.

Para hacer frente a los protestantes que tratarían de defenderse se llama a las milicias parisienses para que los burgueses católicos intervengan junto con los soldados. Esta decisión provoca la masacre que comenzará al alba.

Era el domingo 24 de agosto de 1572. Un toque de campana dio la señal hacia las cuatro de la mañana. Un grupo de mercenarios suizos se encargó de matar, mientras dormían, a muchos de los invitados protestantes alojados en el Louvre. El duque Enrique I de Guisa se dirigió con un grupo de hombres armados hasta la casa de Coligny, lo mató con una pica y arrojó el cuerpo por la ventana.

Los soldados y las turbas se lanzaron a las casas donde vivían los protestantes y los mataron. Mujeres y niños fueron arrastrados a las calles, pasados por la espada y sus cuerpos arrojados al Sena. Los arreglos de cuentas se enmarcaron tras los motivos religiosos; los acreedores fueron de pronto acusados de ser hugonotes:   los católicos parisienses detestaban a los hugonotes.

La masacre continué varios días a pesar de que el rey intentó detenerla. A lo largo del mes de septiembre las matanzas se sucedieron en las principales ciudades de Francia. Se calcula que en París hubo unas 3.000 víctimas, mientras que algunos autores estiman que el número total de asesinados en toda Francia llegó a los 70.000.

masacres humanas

Masacres de Ivan el Terrible en Rusia Matanzas en Rusia Zar

MATANZAS DE IVÁN EL TERRIBLE DE RUSIA

masacres humanas de ivan el terrible

Iván IV de Rusia («Iván el Terrible») muestra sus tesoros al embajador de la reina Isabel I de Inglaterra

Iván IV fue el primer zar de Rusia (el primero en usar este título) a los tres años, sucediendo a su padre, Basilio IV. Su madre se llamaba Elena Gliviski, que murió cuando el pequeño heredero contaba apenas ocho años. Ya huérfano de su padre, sufrirá toda clase de violencias y humillaciones por parte de una nobleza que utilizará al niño en sus intrigas y ambiciones.

Pero la existencia del pequeño será aún peor cuando, cumplidos los ocho años, asista a la muerte por envenenamiento de su madre, ya que se desató entonces, con más virulencia aún, la guerra entre las enfrenta das facciones nobles.

En 1570 basándose en acusaciones infundadas emitidas por el arzobispo de Novgorod descargó un golpe cruel y terrible sobre esta antigua ciudad provocando un número de muertes indeterminado de miembros de la buena sociedad de Novgorod, algunos ajusticiados por su propia mano, extremidad que gustaba de exhibir y junto a la que utilizaba una extensión artificial en forma de temible mazo de hierro del que sobresalía un espantable bastón del que nunca se separaba.

Años después, y como sintiese una enfermiza antipatía por esta misma ciudad de Novgorod, volvió a atacar a la misma a sangre y fuego, produciendo una auténtica matanza entre toda la población durante las cinco semanas que duró la ocupación.

La ciudad vio aterrorizada cómo acabaron pereciendo cerca de 60.000 de sus habitantes. No obstante, y como solía hacer en ocasiones semejantes, tras esta orgía de sangre el Zar sintió la necesidad ineludible de entrar a rezar en el convento de San Nicolás, en la misma diezmada ciudad de Novgorod. Aparentó en aquel templo un sincero arrepentimiento de sus crímenes que, a la postre, resultaba temporal.

Novgodod fue saqueada, incendiada y arrasada hasta los cimientos. La ocuparon durante cinco semanas y comenzaron asesinando a todos los hombres y ancianos. Las mujeres fueron torturas y ejecutadas y las niñas de entre 10 y 15 años utilizadas como esclavas sexuales durante esos 35 días. Algunos cronistas calculan que en Novgorod fueron masacradas más de 30.000 personas.

Después de la matanza, la hambruna y las epidemias extendieron más muerte por el territorio.

Ese mismo año continuaron en Moscú las matanzas y las ejecuciones en masa. Un gran número de familias de nobles fueron completamente exterminadas, incluyendo a los sirvientes y campesinos a su servicio, y las torturas alcanzaban a todos. Muchos eran ahogados, estrangulados o azotados hasta la muerte, también eran habituales los empalamientos o las víctimas quemadas vivas o asadas a fuego lento.

La Conquista de America Masacres y Epidemias Causas y Consecuencias

MATANZAS EN LA HISTORIA: LA CONQUISTA ESPAÑOLA EN AMÉRICA

masacres humanas

El 14 de marzo de 1519 el conquistador español Hernán Cortés desembarcó en las costas del golfo de México
con 11 barcos y 700 hombres para emprender la conquista del país.

Cuando Pánfilo de Narváez dejó Cuba en mayo de 1520, en su viaje a México llevó consigo a unos africanos, probablemente los mismos esclavos cristianizados (o sus hijos) que habían sido embarcados hacia las Indias Occidentales por orden del rey Fernando. Se cree que algunos enfermaron durante el viaje y al menos uno fue bajado a tierra en América estando aún enfermo. Éste infectó a otros tripulantes y la enfermedad, a la que llamaron la “gran lepra», se diseminó entre la población amerindia.

La descripción no tiene semejanza alguna con la lepra, y su rápida dispersión con una inmediata erupción cutánea no coincide con el aspecto de la frambesia o de la sífilis. Por estos datos, poca duda cabe de que se trataba de una forma letal de viruela.

La enfermedad, ciertamente, era más cruenta que la viruela conocida en la Europa del siglo XVI. Puede considerarse que una forma epidémica que afectaba a los nativos tlascaltecas fue transmitida por éstos a la capital en el primer intento abortado de su captura, durante el verano de 1521.

Cuando Cortés entró en la ciudad en agosto, encontró que casi la mitad de los habitantes habían muerto. En el curso de seis meses prácticamente no quedó un solo pueblo sin ser infectado en las regiones conocidas de la Nueva España. Se ha estimado que casi la mitad de la población azteca pereció en esa primera epidemia.

Una segunda epidemia que, se sabe, ingresó por medio de la llegada de barcos españoles, provocó devastación en 1531. Tres posteriores rebrotes, en 1545, 1564 y 1576, redujeron la población nativa de la Nueva España, de —se estima— entre 10 y 25 millones de habitantes anteriores a la Conquista a menos de 2 millones a comienzos del siglo XVII. En la misma época, también la población inca del Perú disminuyó, de cerca de 7 millones a, aproximadamente, medio millón.

La conquista de América (1492) por los europeos y la expoliación de ésta por sus herederos criollos ha provocado, aproximadamente, la muerte de alrededor de 100 millones de personas hasta la actualidad, entre matanzas, represiones y las múltiples enfermedades derivadas del encuentro intercultural.

Biografia de Gengis Kan Conquistas y Expansion del Imperio

Conquistas de Gengis Kan – Expansión de los Mongoles

Los mongoles cabalgaron durante siglos por las estepas de Asia. A comienzos del siglo XIII, un jinete implacable conquistó con dios el mayor imperio de la historia.

El imperio mongol fue fundado por Temujin, un príncipe huérfano del norte de Mongolia.

De joven tuvo que pedir refugio en otras tribus, pues su padre había sido asesinado por los tártaros. Pero, a los veinticinco años, consiguió reunir varias tribus y derrotó con ellas a los tártaros, pasando por la espada hasta el último enemigo.

En 1206, las demás tribus mongolas se sometieron a su autoridad y lo proclamaron su jefe con el nombre de Gengis Kan, que significa el «guerrero divino».

Al mando de su señor, los mongoles se lanzaron a conquistar el universo. Sometieron el sur de China, se apoderaron de Manchuria y en el año 1216 saquearon Cambaluc, la actual Pekín.

En 1219, cruzaron a caballo Asia y conquistaron Bujara y Samarcanda, en el actual Uzbekistán. Saquearon luego Georgia y derrotaron un vasto ejército comandado por todos los príncipes de Ucrania. Los dominios mongoles se extendían ya desde Corea hasta el mar Caspio.

BIOGRAFIA E HISTORIA DEL GENGIS KAN

Gengis Kan (nacido entre 1162 y 1167, y muerto en 1227). Antes de convertirse en Gengis Kan (escrito a veces Chingis Kan) se llamaba Temüjin.

A la edad de trece años se volvió jefe de un clan desesperadamente pobre de mongoles nómadas. Temüjin estaba hambriento de poder, así que puso manos a la obra combatiendo y derrotando a otros clanes, entre otros a los naimanes y tangutos (nombres que hoy día nadie recuerda pero que entonces eran importantes).

El primer objetivo de Genghis Kan estaba al alcance de la mano: las ricas y civilizadas tierras de la China septentrional, en que la una vez poderosa dinastía Sung había dejado de tener influencia.

conquista de los mongoles y sus matanzas

Estas tierras septentrionales habían caído en manos de los Kin (o Chin), un pueblo agrícola, cazador y pescador de la zona más tarde llamada Manchuria.

Estimulados por la opresión, los Kin se habían convertido en un pueblo guerrero a principios del siglo XII, derrotando a la dinastía Sung del Norte y poniendo a la China septentrional bajo su dominio.

Su régimen era brutal y convirtieron en esclavos a muchos de los Han que vivían en la China septentrional.

En 1206, cuando los uigures turcos le rindieron pleitesía, tomó el nombre de Gengis Kan, que significa “gran jefe” o “rey universal” .

Genghis empezó su ofensiva contra los Kin en la forma clásica mongol, es decir, reteniendo los tributos. Al mismo tiempo, hizo un pacto secreto con los Sung en la parte meridional de China.

Empezó su ataque a la provincia de Hsi-Hsia, en lo que ahora es la China centroseptentrional, en 1211.

El imperio Kin estaba protegido por la Gran Muralla de China, construida hacía más de mil años, pero por aquel tiempo estaba bastante mal conservada. Los mongoles, expertos en asedios, traspasaron pronto la muralla y las fortificaciones, donde los soldados Kin habían buscado refugio, matando a las guarniciones y a los civiles.

Asesinando, saqueando y quemando las hordas mongolas barrían cuanto encontraban a su paso, cruzando las provincias septen-tentrionales hasta Yenching (la actual Pekín), la capital de los Kin. Hacia 1215 Yenching había caído y los mongoles controlaban toda China al norte del Hoang Ho, o Río Amarillo.

Privaron a las ciudades chinas de sus riquezas y obligaron a los soldados chinos más aptos a instruir a los ejércitos mongoles en estrategia y en el uso de nuevas armas, incluyendo los explosivos. Los chinos del Norte dieron la bienvenida a los mongoles como libertadores de los odiados Kin más que como opresores.

Genghis Kan decidió dejar tranquila a la China meridional y pasar al Oeste, a través del Asia central, hacia el rico reino musulmán de Persia. Sus tropas bien entrenadas y extraordinariamente móviles se lanzaron a través del difícil país que ahora es el Sur de Siberia, superando los peligros de la nieve, el calor, las inundaciones y las arenas desérticas. Tomaron y saquearon muchas ciudades famosas, como Samarkanda, Tashkent, Bokhara y Herat.

El noroeste de la India y Afgha-nistán cayó en manos de los invasores.

En 1222 entraron en Europa, derrotando a los ejércitos ruso y búlgaro. A su muerte, Genghis Kan dominaba desde el Río Amarillo en el Este hasta los bancos del Dniéper en el sur de Rusia. Previo que este vasto y mal organizado imperio no podría sobrevivir intacto durante mucho tiempo.

Decretó que a su muerte se dividiera en cuatro partes gobernadas por sus tres hijos sobrevivientes, Ogdai, Jagatai y Tule, y los descendientes de su hijo mayor Juji, que había muerto anteriormente. Por consiguiente, cuando murió en 1227, tras una partida de caza, el título de Kan pasó a Ogdai, y él y Tule empezaron una nueva campaña de conquistas y pillaje en China que duraría hasta 1279.

 A su muerte el Imperio Mongol se extendía desde el mar Negro hasta el océano Pacifico.

La Horda Azul, como eran conocidos los mongoles, invadió la China de los Kin arrasándola. En el asedio a Pekín la peste, que ya recorría las estepas, se extendió rápidamente debido a la cantidad de cadáveres putrefactos y a las ratas infectadas que eran catapultadas al interior de las ciudades.

Durante los asedios, los mongoles desviaban cursos de agua, provocando sed o inundaciones, y terribles máquinas lanzaban «fuego griego» (un chorro de fluido ardiente). Después de una tregua en el verano de 1215, Pekín capitulaba. Despreciando la suntuosidad de la impresionante metrópolis china Gengis Kan se retiró hacia el norte mientras sus tropas la exterminaban y saqueaban.

Estas atrocidades eran producto de una visión nómada de la vida que llevo a los mongoles a la política de «tierra quemada», a convertir en desierto las tierras conquistadas. De este modo las zonas muy fértiles fueron restituida a la estepa mientras se asesinaba a miles de personas.

El terror que evoca la mención de los mongoles está directamente relacionado con la terrible devastación que se abatió sobre Asia central entre 1219 y 1221.

Las ciudades que ofrecían resistencia eran arrasadas hasta sus cimientos y su población exterminada. En dos años conquistaron todos los grandes centros comerciales de Asia central.

En Merv se alzaron macabras pirámides con las cabezas de hombres mujeres y niños. En Nishapurt Herat hubo también horribles masacres. El desierto recuperó lo que los siglo de civilización le habían arrancado laboriosamente.

Privadas de su base agrícola, multitud de ciudades de Asia central empequeñecieron o desaparecieron. A duras penas se salvaban algunos artesanos, condenados a la esclavitud, y los imanes. Los carruajes repletos de botín y de mujeres partirán hacia Mongolia.

masacres humanas

La Cruzada de los Niños a Jerusalen Una Masacre Humana

LAS CRUZADAS DE LOS NIÑOS EN LA EDAD MEDIA

La más fútil de estas expediciones fue la Cruzada de los niños, que tuvo lugar en 1212.

Treinta mil muchachos y muchachas franceses guiados por un joven pastor llamado Esteban y veinte mil niños alemanes bajo la dirección de un mozalbete llamado Nicolás, se pusieron en marcha para conseguir lo que las fuerzas militares no habían logrado.

Con una fe enternecedora creían que las aguas del Mediterráneo se separarían para dejarles pasar, como hicieron las del Mar Rojo ante los antiguos judíos en su huida de Egipto.

Pensaban que, una vez llegados a Palestina, otro milagro arrojaría a los musulmanes de Jerusalén, restaurando con ellos la fe cristiana.

Algunos niños se desanimaron y volvieron a casa antes de llegar muy lejos. Los que siguieron adelante con la cruzada murieron de hambre o privaciones, se ahogaron en el mar o fueron capturados y vendidos como esclavos.

Las Cruzadas comenzaron en 1095, cuando europeos de diversa procedencia, respondiendo al llamado del papa y unidos por el fervor religioso (eso decían), intentaron liberar Palestina, la Tierra Santa, de sus nuevos gobernantes turcos selyúcidas (por supuesto, nadie le preguntó a la gente que vivía en Palestina si deseaba ser liberada). 

Estos turcos islámicos, que conquistaron Asia Menor en el siglo once, vencieron a los ejércitos del Imperio Bizantino en la batalla de Manzikert, en 1071, y capturaron al emperador Romano IV Diógenes. Lo liberaron luego, pero el control bizantino sobre la región quedó maltrecho.

El predominio turco alarmó a la cristiandad toda (es decir, al mundo cristiano), y el eco llegó hasta Roma, en donde, para el papa Urbano II.

La gota que llenó la copa fue la toma de Palestina por los turcos selyúcidas incluida Jerusalén y los más sagrados santuarios cristianos. Lo peor para el papa eran los informes según los cuales los turcos maltrataban a los peregrinos que iban a visitar los santuarios de Tierra Santa.

Como musulmanes que eran, los gobernantes selyúcidas tenían poca razones para proteger a los viajeros cristianos, que eran presa fácil de los ladrones.

El papa estaba tan fuera de sí que en 1095 promovió una guerra para liberar a Jerusalén y ponerla de nuevo a salvo para los cristianos.

Las Cruzadas fueron la respuesta a su llamado. Al principio fueron tal vez empresas religiosas idealistas, pero degeneraron y se convirtieron en guerras brutales de odio y codicioso oportunismo.

Dos años tardó en llegar exhausto a Jerusalén el poderoso ejército cruzado vencedor en Nicea (primer enfrentamiento con los musulmanes, en junio de 1097), cuando la distancia se podía haber cubierto en unos dos meses de marchas moderadas.

Eran unos 1.200 caballeros y 12.000 infantes, sin maquinas de guerra, los que llegaban a la Ciudad Santa al borde del verano de 1099. Su victorioso asedio sólo se explica por la división de los musulmanes, incapaces de oponer un frente común a los cruzados.

El viernes 15 de julio, los jefes cristianos ordenaron el asalto general y rebasaron las murallas de la ciudad.

El asalto doblegó la resistencia de los guerreros fatimíes y los cruzados entraron en Jerusalén dispuestos a vengarse de cuantas privaciones habían pasado en los dos años y medio anteriores.

Todos los musulmanes fueron pasados a cuchillo, a excepción de los soldados refugiados en la torre de David que lograron negociar su libertad con uno de los jefes cruzados. Los judíos buscaron amparo en la sinagoga mayor, pero no les sirvió de nada porque los cristianos la incendiaron con ellos dentro. La masacre duró dos días. Niños, mujeres, ancianos, heridos…, no hubo quien se librara del infierno en el lugar considerado las Puertas del Cielo.

Cuando los hechos fueron conocidos, buena parte de la cristiandad se quedó atónita, por no hablar del horror y el resentimiento que causó entre musulmanes y judíos.

En Occidente, muchos sacerdotes dedicaron sus sermones a condenar la salvajada, abrumados de espanto porque una empresa bendecida por la Iglesia concluyera de ese modo inhumano y precisamente en Jerusalén.

La cuarta Cruzada, entre 1202 y 1204, tal vez fue la peor de todas. Los cruzados saquearon Constantinopla, ciudad cristiana, y luego establecieron allí otro efímero imperio latino.

Como si el cisma entre las iglesias católica romana y ortodoxa oriental no fuera ya suficientemente grave, a partir de estos acontecimientos se volvió permanente.

LAS CRUZADAS DE LOS NIÑOS: CAUSAS

MASACRES HUMANAS DE LA HISTORIA

A pie con niños campesinos: Lamentablemente, los miles de europeos del común que se dirigieron a Palestina plenos de fervor cristiano tenían una mínima probabilidad de sobrevivir: eran ignorantes y no estaban preparados en absoluto para lo que les esperaba.

Todo el asunto comenzó con la Cruzada del Pueblo, muchedumbre heterogénea que formó parte de la primera Cruzada, liderada por un monje predicador francés llamado Pedro el Ermitaño. Sus seguidores caminaron directo hacia una masacre selyúcida. (Para mayor información sobre Pedro el Ermitaño y su colega Gualterio Sans-Avoir,

La Cruzada de los Niños de 1212 fue la más lastimosa. Cerca de 50.000 pobres niños, y algunos adultos, pobres también, caminaron desde Francia y Alemania, movidos por la ilusión de recobrar Palestina para el control cristiano (esto había sucedido antes, en uno y otro sentido, durante más de cien años).

La mayoría de los niños que pudo llegar a los puertos italianos logró embarcarse sólo para ir a parar directamente a los mercados de esclavos del norte de África y Oriente Medio. De muy pocos se volvió a tener noticias. Algunos dicen que el cuento titulado El flautista de Hamelín está basado en esta Cruzada.

Genocidio en Guatemala Terrorismo de Estado Resumen

ASESINATOS DE INDÍGENAS EN GUATEMALA POR EFRÁIN RÍOS MONTT

CRUELES MATANZAS EN LA HISTORIA

masacres humanas

El conflicto guatemalteco tiene su origen, en gran medida, en el golpe militar de 1954 contra el gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán.

En los años que van de 1944 a 1954, Guatemala había vivido una etapa reformista conocida como la Primavera Democrática, aplicando importantes medidas como la reforma agraria, en donde miles de campesinos-agricultores se podían beneficiar económicamente y a la vez sacar al país del estancamientos económico.

Lamentablemente (y como casi siempre ha ocurrido), grandes empresas como la United Fruit, de capitales americanos, y con grande intereses en las plantaciones , se opusieron enérgicamente a las medidas de reformas y terminaron derrocando al flamante presidente con la ayuda militar de los EE.UU.

Desde ese momento se sucedieron regimenes militares, apoyados y controlados por los intereses estadoudinenses.

Estas circunstancias, unidas a la explotación feudal de la tierra, motivaron la aparición, a mediados de los años sesenta, de grupos guerrilleros de orientación izquierdista que, después de sufrir varias derrotas que casi supusieron su desaparición, en el año 1982 se englobaron en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Continuaron en su intención de luchar por un cambio revolucionario en el país, pero su discurso ideológico y sus programas se identificaron más con elementos nacionalistas, dando especial importancia a la población indígena, que no dudó en darles su apoyo.

También en 1982, un nuevo golpe de Estado llevó a la presidencia de la república de Guatemala el general Efraín Ríos Montt, que asumió todos los poderes, suprimiendo la constitución y declarando un Estado militar de extrema derecha.

Montt lanzó una fuerte campaña de represión contra la población indígena (a la que consideraba el sustento de la guerrilla) basada en la llamada «política de tierra quemada» que ya había iniciado el Gobierno guatemalteco en 1980.

Los militares guatemaltecos denominaron ‘operación Sofía’ y que fue puesta en práctica contra la población civil entre el 15 de julio y el 19 de agosto de 1982 en el departamento de Quiché y especialmente en el municipio de Nebaj. La ejecución de esa operación correspondió al cuerpo de paracaidistas, una fuerza especial dentro del Ejército guatemalteco.

La medida consistía en la destrucción de pueblos enteros situados en colmas donde supuestamente se escondían guerrilleros.

Durante los escasos 17 meses de su mandato (de marzo de 1982 a agosto de 1983) Efraín Ríos Montt asesinó 100.000 indígenas, dejando 500.000 refugiados y pueblos enteros (hasta 448) —principalmente en los departamentos occidentales de Quiche y Huehuetenango— literalmente arrasados, borrados del mapa, por el ejército y por las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC).

Los niños eran quemados vivos o sus cuerpos partidos a machetazos ante los ojos de sus padres. Para el ejército y las bandas de civiles, la violación de mujeres, jóvenes y niñas era un arma más de una guerra sin ley.

Un tercio de las víctimas de abusos sexuales eran menores de 17 años y el 35 por ciento sólo tenía 11 años. Según un informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) presentado en el año 2001, los niños fueron las principales víctimas de la guerra que durante más de 35 años desangró Guatemala.

Una de cada cinco víctimas era menor de 18 años y fue asesinada con los métodos más perversos: les partieron el cráneo, los aplastaron contra la pared o quemaron vivos. Los niños y niñas, en su mayoría mayas fueron torturados y sometidos a todo tipo de vejaciones.

Unos 150.000 niños supervivientes de las matanzas practicadas contra la población campesina se quedaron sin sus padres y, como en los años más crueles de la última dictadura argentina, otros miles fueron robados y entregados a familias adoptivas con un nombre falso.

La guerra que se libró en Guatemala hasta 1996 costó la vida a 200.000 personas, el 20 por ciento niños; de ellos, el 83,3 por ciento eran mayas. Un millón de personas quedó en condición de refugiadas o desplazadas.

El general y exdictador Efraín Ríos Montt, acusado de delitos de lesa humanidad, pudo presentarse a finales de 2003 a las elecciones presidenciales, a pesar de la prohibición establecida por la Constitución guatemalteca para aquellos candidatos que fueron golpistas.

En septiembre de 2007 logró un escaño como diputado por Frente Republicano Guatemalteco (FRG) en las elecciones generales celebradas en su país.

Conseguía de esta manera evadir a la justicia española que había cursado contra él una orden de búsqueda y captura para ser juzgado por genocidio y torturas, ya que los miembros del Congreso de la República en Guatemala disfrutan de inmunidad a no ser que sean suspendidos por un tribunal.

Hay que recordar que la instrucción contra el genocidio guatemalteco se sigue en la Audiencia Nacional a raíz de una querella que presentó en el año 1999 la Nobel de la Paz Rigoberta Menchú.

Esa querella sufrió varios parones judiciales hasta que en enero de 2008 el Tribunal Constitucional consideró que la Audiencia Nacional era competente para instruir ese caso.

La violencia que asoló Guatemala en los años 80 dejó profundas huellas en Rigoberta Menchú (n. 1959). Miembro de la comunidad quiché-maya, comenzó a defender los derechos de las mujeres indígenas cuando era una adolescente. Su familia fue acusada de participar en acciones guerrilleras. Sus padres y un hermano fueron detenidos, torturados y perdieron la vida a manos de los militares.

En 1981, partió al exilio, en México. Desde allí continuó con sus actividades a favor de las comunidades campesinas de su país. Cuando en 1992 recibió el premio Nobel de la Paz, Guatemala todavía no se había recuperado de cuatro décadas de gobiernos militares y violencia política, cuyo exponente era el general Efraín Ríos Montt. Esa lucha había estado caracterizada por secuestros, asesinatos y torturas. Unas 100.000 personas huyeron del país y unas 40.000 mujeres quedaron viudas.

En diciembre de 1992, esta indígena de 32 años de edad recibía una medalla de oro y un diploma de manos de Francis Sejersted, el presidente del Comité Nobel de Noruega. Sola, en el elegante salón de Oslo, en medio de una multitud de dignatarios y admiradores, ante las cámaras de televisión y periodistas de todo el mundo, Rigoberta Menchú Tum mostraba una franca sonrisa enmarcada en la morena cara redonda. Ataviada con el vestido tradicional de las mujeres quichés, sus largas trenzas negras contrastaban con los vestidos y peinados de gala de la concurrencia.

En palabras del Comité: «Rigoberta destaca como el símbolo viviente de la paz y la reconciliación entre las fronteras étnicas, culturales y sociales» en Guatemala, su país, y fuera de él.

Sobreviviente de la feroz persecución contra su raza y su familia, la dirigente del Comité de Unidad Campesina representaba la perseverancia de los indígenas en América, y de todas las minorías étnicas de la Tierra. Además del reconocimiento personal, la concesión del premio Nobel de la Paz en 1992 otorgaba relevancia internacional a las luchas -no siempre violentas- y movilizaciones que ese año se agruparon en la campaña «500 años de resistencia india, negra y popular».

No fue una concesión casual ni libre de polémicas. La portada de la revista Cambio 16 América anunció con cierto recelo: «Nobel de la Paz a una india en el V Centenario.» Luis Alberto Yon Rivera, portavoz del ejército guatemalteco, expresó que Rigoberta no merecía el premio. Y más de uno comentó que todo era una artimaña del imperialismo anglófilo para desprestigiar los festejos hispanos del V Centenario.

Para varios era escandaloso que el Comité premiara a la que en su autobiografía había hablado de «cómo su familia participó en la guerrilla, sobre su activismo político (que no indigenista) en el Ejército Guerrillero de los Pobres, la Organización el Pueblo en Armas, las Fuerzas Armadas Rebeldes, el Partido Guatemalteco del Trabajo…»

Otros más recordaban las condiciones infrahumanas y de constante explotación de los indígenas quichés, una de las 22 etnias que sobreviven en Guatemala.

Y en la imaginación de quienes leyeron Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, estaban las penurias y tragedias narradas en ese testimonio de quien recibiera 17 medallas de honor ese año: el padre quemado vivo, un hermano de 16 años salvajemente torturado y también quemado vivo en presencia de su familia. La propia Rigoberta recorriendo la selva para cultivar campos ajenos, la raquítica paga, el trabajo de sirvienta, el español aprendido en la adolescencia.

Al recibir el Nobel, consideró el premio como «un homenaje a los pueblos indígenas sacrificados y desaparecidos por aspirar a una vida más digna, justa, libre, de fraternidad y comprensión entre los humanos. Los que ya no están vivos por albergar la esperanza de un cambio de la situación de pobreza y marginarían de los indígenas, relegados y desamparados en Guatemala y en todo el continente».

Fuente Consultada: Dias Negros de la Humanidad de M. Paz Valdez Lira

Masacre Humana en Hiroshima y Nagasaki Explosion Nuclear

Masacre Humana en Hiroshima y Nagasaki
Explosión Nuclear

masacres humanas

El 26 de julio de 1945, el presidente norteamericano Harry Truman lanzó una proclama al pueblo japonés, conocida luego como la Declaración de Potsdam, pidiendo la rendición incondicional del Japón,el 29 de julio el premier japonés Suzuki como era previsible rechazó la propuesta de Truman.

El 3 de agosto, Truman dio la orden de arrojar las bombas atómicas en Hiroshima, Kokura, Niigata o Nagasaki. El objetivo le era indistinto y la suerte de cientos de miles de almas inocentes parecieron no importarle demasiado.

El 6 de agosto despegaba rumbo a Hiroshima la primera formación de bombarderos B-29.Uno de ellos, el Enola Gay, piloteado por el coronel Paul Tibbets, llevaba la bomba atómica; otros dos aviones lo acompañaban en calidad de observadores.

Súbitamente apareció sobre el cielo de Hiroshima el resplandor de una luz blanquecina rosada, acompañado de una trepidación monstruosa que fue seguida inmediatamente por un viento abrasador que barría cuanto hallaba a su paso. Las personas quedaban calcinadas por una ola de calor abrazador.

Muchas personas murieron en el acto, otras yacían retorciéndose en el suelo, clamando en su agonía por el intolerable dolor de sus quemaduras.

Quienes lograron escapar milagrosamente de las quemaduras de la onda expansiva, murieron a los veinte o treinta días como consecuencia de los mortales rayos gamma. Generaciones de japoneses debieron soportar malformaciones en sus nacimientos por causa de la radiactividad. Unas cien mil personas murieron en el acto y un número no determinado de víctimas se fue sumando con el paso de los días y de los años por los efectos duraderos de la radiactividad.

Hambruna en China Durante Gobierno de Mao

MATANZAS EN LA HISTORIA: HAMBRUNA EN CHINA

masacres humanas

El Gran Salto Adelante fue una serie de medidas económicas, sociales y políticas implantadas en la República Popular China por el gobierno del Partido Comunista de China (PCCh) a finales de los 1950 y principios de los 1960 con la intención de aprovechar el enorme capital humano del país para la industrialización.

El fracaso de estas medidas, unido a una serie de catástrofes naturales, produjo una hambruna que, según la mayoría de las estimaciones, provocó la muerte de entre 20 y 30 millones de personas.

El Gran Salto Adelante tomó diferentes elementos de la historia de la URSS para combinarlos en una única y original fórmula china. La idea era la de colectivizar y crear comunas como unidades económicas autosuficientes, que incorporaban la industria ligera junto a proyectos de infraestructuras. Se pensaba que a través de la colectivización y el trabajo en masa, la producción china de acero sobrepasaría la del Reino Unido en quince años.

También influyó la herencia histórica de China, en la que la lealtad de las autoridades locales al centro de poder se demostraba obteniendo buenos resultados en la implantación de las políticas impulsadas por éste, al igual que hacía la pequeña nobleza en los tiempos imperiales.

Esto generaba una competición de las autoridades locales para informar de lo bien que se estaban cumpliendo las ordenes, lo que generaba informes demasiado optimistas, o francamente falsos. Por otro lado, la docilidad del campesinado chino y el culto a la personalidad en la figura de Mao y la confianza que el pueblo sentía hacia él, llevó a estos campesinos a un paroxismo colectivo de trabajo interrumpido.

Hambruna en China Gran Salto Adelante de Mao Tse Tung

En la provincia de Henan se estableció una comuna experimental a principios de 1958, y pronto el modelo se fue extendiendo por el país. Decenas de millones de personas fueron movilizadas para producir un único producto, símbolo de la industrialización, el acero. Se crearon aproximadamente 25.000 comunas, con alrededor de 5.000 familias en cada una de ellas.

Durante un tiempo, explotando el recurso natural más importante de China, pareció que el gran salto funcionaba. En 1958, las cosechas fueron enormes y el gobierno requisó una cantidad récord de cultivos.

El año siguiente fue desastroso para la agricultura a causa del mal tiempo y de la diversificación del trabajo en las granjas, pero los requisitos del gobierno no disminuyeron, de modo que los campesinos, sin comida, empezaron a morir de hambre (entre 1959 y 1962 murieron veinte millones).

Mao reconoció el desastre, pero se negó a disculparse. Explicó a sus partidarios que Confucio, Lenin y Marx también habían cometido errores.

Masacre Humana en Camboya Genocidio

MATANZAS EN LA HISTORIA: LAS MATANZAS DE POL POT EN CAMBOYA

El genocidio camboyano fue dirigido por Pol Pot y ejecutado por el régimen de losJemeres Rojos, el partido político que gobernó la llamada Kampuchea Democráticade ideología maoísta entre 1975 y 1979, con una concepción extremista de revolución.

Durante el tiempo del gobierno de los Jemeres Rojos desaparecieron entre dos y tres millones de personas, por lo cual se constituyó en 2006 un Tribunal internacional para llevar a cabo el Juicio a los Jemeres Rojos en 2007

Se estima que fueron asesinadas mas de 2.000.000 personas, es decir una proporción mayor que uno de cada cuatro Camboyanos, lo primero que quería hacer era acabar con la población Urbana, por lo que no se le ocurrió otra cosa que deportar a todo el mundo al campo, y el que osaba tan siquiera tener mala cara era fulminado al instante, hubo ciudades enteras que al no poder ubicarlas en ningún sitio se les decido exterminar en campos de concentración al mas puro estilo nazi.

Fueron prohibidas la enseñanza, la libertad de desplazamiento, los médicos, pues se afirmaba que si una persona estaba tan enferma para necesitar un médico, era una lacra para el país y merecía morir, las creencias religiosas y filosóficas, la escritura, llevar gafas, ver a tus familiares, porque suprimió las familias como tal (y la autoridad paterna si se daba el soplo de que existía se mataba a toda la familia), se mataba a la gente que sabia leer, no estaban permitidas las relaciones sexuales extramatrimoniales, estaban prohibidas las manifestaciones públicas de afecto, castigaban con torturas inimaginables incluso a los niños que descubrían robando porque se morían de hambre.

Masacre en Argelia Lucha Por la Independecia de Argelia de Francia

MATANZAS EN LA HISTORIA: LA INDEPENDENCIA DE ARGELIA

masacres humanas

Para el pueblo de Argelia, el 8 de mayo de 1945, representa otra historia; ese día, las tropas colonialistas francesas masacraron a más de 40 mil argelinos que se manifestaban para reclamar su independencia del dominio francés. La ciudad de Sétif, al este de Argelia, fue el principal lugar donde la ofensiva terrestre y aérea francesa daba muerte a los manifestantes.

Hasta el día de hoy, el presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, continúa exhortando a las autoridades francesas para que se logre reconocer oficialmente esta masacre. En Paris están muy ocupados con otra agenda. Para sostener la “Argelia Francesa”, el colonialismo francés destruyo más de 8 mil aldeas, elimino a más de un millón de civiles y utilizo sistemáticamente la tortura.

Solo fue hasta 1962, cuando el presidente francés, Charles de Gaulle, firmo un tratado donde daba la autorización al pueblo argelino de realizar un plesbicito de autodeterminación. En Argelia hubo mas de un millón muertos, pero ni uno solo ha merecido un homenaje de grandes personalidades.

Paradoja de masacres. El 8 de mayo de 1945, mientas en Europa se festejaba la victoria sobre la Alemania Nazi, Francia continuaba otra masacre contra los árabes argelinos. Muertos también, pero no europeos.

Genocidio Ucraniano Holodomor Hambruna de Ucrania Stalin Regimen

MATANZAS EN LA HISTORIA: GENOCIDIO UCRANIANO

Stalin, dirigió la construcción del socialismo en la URSS, que pasó de ser un país rural a una potencia industrial. El nivel de vida de la población se elevó. En contraparte, dirigió un régimen represivo de la población, caracterizado por la presencia de campos de trabajo, campañas de represión política, y deportaciones. Diversos historiadores estiman que las víctimas del régimen de Stalin oscilan entre 4 y 60 millones de muertos.

Cuando Stalin alcanzó el poder en 1924, vio el nacionalismo ucraniano como una amenaza al poder soviético, creyendo que cualquier insurrección futura podría provenir probablemente de los kulaks. Así que decidió aplastarles utilizando los métodos que tan exitosos habían sido en la URSS durante la política de “liquidación como clase”.

En 1929, arrestó a miles de intelectuales ucranianos bajo falsos cargos y o bien los fusiló o bien los envió a campos de trabajo en Siberia. Llevó a cabo la colectivización de las explotaciones ucranianas requisando todas las tierras y el ganado privados, lo que afectó aproximadamente al 80% de la población de Ucrania, anteriormente conocida como el granero de Europa. Declaró a los kulaks enemigos del pueblo.

Se han estimado en diez millones de personas las que fueron desposeídas de sus hogares y pertenencias y enviadas a Siberia en trenes de mercancías sin calefacción, condiciones en las cuales pereció al menos un tercio de ellos. Los que se quedaron en Ucrania lo pasaron igual de mal, si no peor. Enfrentándose a la propaganda de guerra y a una ardua batalla, muchos kulaks se rebelaron, volviendo a sus propiedades, e incluso matando a las autoridades soviéticas locales.

Tan pronto como llegó a Stalin la palabra rebelión el pequeño éxito de los kulaks se tornó breve. Los soldados del Ejército Rojo fueron enviados para ahogar la rebelión y la policía secreta inició una campaña de terror con el objetivo de romper el ánimo de los kulaks.

En 1932, con la mayoría de las explotaciones ucranianas colectivizadas a la fuerza, Stalin ordenó un aumento en las cuotas de producción de comida. Lo hizo en múltiples ocasiones hasta que no quedó comida para los ucranianos. La cosecha de trigo de 1933 se vendió en el mercado mundial a precios por debajo del mercado. Los historiadores han calculado que dicha cosecha podría haber alimentado a los ucranianos por dos años.

Fuente Consultada: El Libro Negro del Comunismo. Stephane Courtois

Conquista de las Galias Guerras de Roma

 CONQUISTA DE JULIO CÉSAR DE LAS GALIAS

Podríamos definir a Julio César como un hombre político valiente y sagaz, escritor talentoso, un personaje brillante y mundano y estimado por la multitud. Carecía por completo de escrúpulos y fue un excelente soldado,  pero también era un individuo con altísimas ambiciones personales.

Roma necesitaba liderazgo después de décadas de una paz precaria tras la guerra civil de 88 a.C. En 60 a.C., tres individuos formaron el primer Triunvirato, ogobierno de tres, para restaurar el orden.

César era el miembro más joven. Al año siguiente los agradecidos romanos lo nombraron cónsul, primer cargo administrativo del gobierno. Un cónsul era como un primer ministro o un fiscal general y ahora tenía la oportunidad para  suplantar a sus dos rivales; y para ello necesitaba un ejército y dinero.

Para conseguirlos asumió el gobierno de la Galia Cisalpina y de la Narbonense, una región de la Galia Transálpina. Allí permanecería nueve años y, al mismo tiempo que libraba duros combates, se dio tiempo para escribir “La Guerra de las Galias”, memoria detallada de su actuación durante ese período.

En la Galia, cada tribu luchaba contra las demás, en interminables guerras de pillaje. Atraídos por las riquezas de esa región, los romanos, los germanos y los helvecios la invadieron al mismo tiempo. En tres años y atacando con apenas tres legiones, César conquistó el país.

Batió duramente a los helvecios, rechazó a los germanos y cubrió a la Galia con una red de fortificaciones. Al finalizar la campaña disponía de diez legiones formadas por soldados romanos, caballería gala y germánica, arqueros cretenses y egipcios y honderos de las Islas Baleares.

De acuerdo al historiador griego Plutarco, la campaña de Julio César en las Galias tuvo como resultado 800 ciudades conquistadas, 300 tribus celtas y germanas subyugadas, un millón de personas vendidas como esclavos y otros tres millones muertas en el campo de batalla y en múltiples razzias.

Ciudades enteras como la Numancia celtíbera, la Alesia gala o la Masada judía fueron sitiadas por las legiones romanas y sus poblaciones perecieron en masa, por el hambre, la peste o por decisión de sus habitantes que prefirieron matarse a sí mismos antes que caer en manos de los legionarios y ser violados, asesinados por vendidos como esclavos. El Imperio Romano durante siete siglos exterminó y esclavizó a millones de personas.

masacres humanas

Fortaleza de Masada Sufrimiento del Pueblo Judio ante Ataque Romano

MATANZAS EN LA HISTORIA: LA FORTALEZA DE MASADA

masacres humanas

La fortaleza de Masada o Massada es el símbolo de la lucha de la nación israelí por la libertad, contra el sometimiento al  poder político romano, dando un gran ejemplo de heroísmo y valor, eligiendo la muerte antes que sojuzgamiento de la esclavitud.

Discurría el año 73 de nuestra era. La Legión Décima de Roma se disponía a lanzarse sobre la fortaleza de Masada, desmantelada ya sobre la fiera meseta de roca, cuando los judíos celotes, encerrados en sus muros, tomaron una suprema decisión. En lugar de rendirse y someterse a las represalias y esclavitud de Roma, eligieron la muerte.

Cuando los ocho mil romanos decidieron sitiar a los judíos, encerrándolos en su misa fortaleza,  lo primero que hicieron  fue construir una serie de campamentos en donde asentarse por mucho tiempo ,y seguidamente cercaron la fortaleza con una profunda fosa acompañado de una muralla de tres kilómetros en la que alternaban ocho campamentos militares.

De esta manera ya no había escapatoria, y solo se quedaron abajo decididos a esperar el natural y lógico debilitamiento humano. Ante la imposibilidad de resistir el empuje romano, Ben Yair comprendió que aquello era el principio del fin y reuniendo a sus partidarios les exhortó a quitarse la vida antes de caer prisioneros. Elazar ben Yair, convenció a los 960 habitantes que sería mejor morir por sus propias manos y no vivir una vida de vergüenza y humillación como esclavos en manos de los romanos.

«…y se eligieron por sorteo 10 de entre ellos que debieran degollar a los demás. Cada uno se tendió en el suelo junto a su esposa e hijos muertos, abrazándolos y estiró el pescuezo voluntariamente para ser degollado por las personas que cumplían con esta terrible misión. Estas personas degollaron a todos sin temblar. Y después de ello rifaron entre si para que el que salga degollase a sus nueve compañeros y después se mate a si mismo…así murieron todos creyendo que no dejaban a nadie que cayera bajo el yugo romano…al día siguiente subieron los romanos a Masada. Cuando entraron con los defensores muertos, nos e alegraron esta vez al ver ante si sus enemigos muertos, sino que se admiraron por el valor de éstos y su gran decisión de burlarse de la muerte y no se echaron atrás por esa gran acción».

Masada cayó bajo el poder de Roma en abril de 73 d.C.