Masacre de Trelew

LA PATAGONIA REBELDE Represión de Campesinos Obreros Resumen Causas

LA PATAGONIA REBELDE Causa de la Represión a Campesinos y Obreros en la Patagonia

Introducción: En Santa Cruz, los trabajadores de las estancias y los frigoríficos protagonizan una huelga.

El detonante son los despidos, provocados por la crisis lanera mundial, pero los reclamos revelan problemas más profundos: pago en vales o mercancías, hacinamiento en las viviendas, arbitrariedad de patronos, ausencia de autoridad pública. La huelga trae desmanes: ataques a estancias, cobos, secuestros.

Actúan militantes anarquistas y “maximalistas”, lo que aumenta el pánico de los propietarios.

El presidente Yrigoyen envía tropas, al mando de Héctor B. Varela, un militar sensible a los problemas de los trabajadores, que propone un laudo contemplando la mayoría de sus demandas.

Patagonia Rebelde

La solución escandaliza a los grandes propietarios, a las empresas extranjeras vinculadas con ellos y a la Liga Patriótica de Manuel Carlés, que acusa de blandura al gobierno radical. Los propietarios hacen caso omiso del laudo, por lo que se reanuda la huelga y reaparecen los piquetes y los saqueos. Varela vuelve con sus tropas e instrucciones ambiguas: debe poner orden.

Luego de haber exigido una rendición incondicional, opta por una dura represión: por lo menos 400 personas son fusiladas, en una acción que sólo se completó a principios del año siguiente.

“La Patagonia trágica”

Las huelgas de peones ovejeros en la Patagonia ensombrecieron los dos últimos años de la presidencia de Yrigoyen. Estas huelgas respondían a trastornos en la economía; la guerra había bajado el precio internacional de la lana, único producto de la región.

Los territorios del Sur estaban casi al margen del gobierno central, a pesar de lo cual los presidentes Roca en 1899 y Sáenz Peña en 1912 habían visitado la Patagonia.

Fue precisamente en la parte más austral, en Santa Cruz, donde se desarrollaron las grandes huelgas de peones ovejeros que afectaron a los estancieros locales y a la poderosa compañía de las familias Menéndez y Braun.

Se reclamaba un sueldo mínimo de 100 pesos, comida en buen estado, dignas condiciones de higiene, velas para alumbrar en la noche y que las instrucciones de los botiquines sanitarios estuvieran en español en lugar de inglés.

La huelga de los peones en plena temporada de la esquila, en 1920-1921, recrudeció el temor a la acción de los bolcheviques.

A esto se sumó la sospecha de que Chile estaba detrás de los agitadores. Enterado de la crisis y presionado por Gran Bretaña, que estaba preocupada por las difíciles circunstancias de los compatriotas hacendados en Patagonia, el presidente radical Hipólito Yrigoyen envió en enero de 1921 a Santa Cruz a tropas del ejército al mando del teniente coronel Héctor Benigno Varela con la orden de normalizar la situación.

La represión, encomendada por Yrigoyen al teniente coronel Héctor Varela, tuvo lugar en dos etapas.

En la primera se llegó a un acuerdo pacifico entre patrones y huelguistas; en la segunda, 1921-1922, los peones ocuparon los establecimientos rurales y tomaron como rehenes a los hacendados o a sus mayordomos.

La represión militar de violencia inaudita estuvo a cargo de dos regimientos de caballería. Varela decretó por su cuenta la ley marcial y fusiló a decenas de huelguistas en las cercanías del lago Argentino y en otros parajes.

Una de las situaciones más sangrientas se vivió en la Estancia La Anita, donde centenares de obreros cayeron abatidos frente a pelotones de fusilamiento.

También se produjo un episodio trágico en los campos del establecimiento ganadero Bella Vista. Los cadáveres de los 200 peones que resultaron asesinados allí fueron trasladados a una fosa común en lo que hoy se conoce como el Cañadón de los Muertos, cerca de la localidad de Gobernador Gregores. Entre las 1500 víctimas que aproximadamente dejó el accionar militar en el sur argentino, se encontraban Hugo Soto y Facón Grande.

«Varela comenzó a dar cumplimiento a su bando y una a una fueron recuperadas las estancias. El grueso de los huelguistas, que se había reunido en la estancia La Anita, fue rodeado por las tropas de Varela, quien los intimó a la rendición incondicional. Antonio Soto, secretario de la Federación, y otros dirigentes les advirtieron a sus compañeros que no se rindieran porque serían masacrados.

La asamblea decidió por amplia mayoría entregarse. Soto por primera vez desobedeció la decisión de la mayoría y decidió partir a Chile con un grupo de compañeros. Los trabajadores de La Anita que se entregaron, unos 400, fueron despojados de sus pocos bienes materiales por los «defensores de la propiedad privada». Luego debieron pasar por estrechos corrales donde fueron golpeados, rapados con las máquinas de esquila por la soldadesca y encerrados en los galpones de las estancia.

Allí, sentados espalda contra espalda, cada uno debía sostener una vela encendida para su mejor vigilancia. A la mañana siguiente fueron obligados a formar en dos largas columnas. Varela en persona acompañado de los estancieros y miembros de la Liga Patriótica identificaban a los delegados de estancia.

A los delegados identificados, a los sospechosos, a los no simpáticos o no del todo complacientes, a los que les debían más de tres meses de sueldo, todos ellos cayeron bajo las balas del Regimiento 10 de Caballería comandado por Varela, quien previamente les hizo cavar a cada uno su propia tumba. En total fueron salvajemente fusilados en todo el territorio de Santa Cruz unos 1.500 trabajadores.» Fuente Consultada: Diario Clarín Por Felipe Pigna

Ante la gravedad de lo ocurrido, Yrigoyen desautorizó al represor. En 1923, apenas ocurridos estos acontecimientos, Varela era asesinado por un anarquista que deseaba venganza.

Las huelgas y fusilamientos concluyeron, pero las pasiones que dejó atrás el genocidio no quedarían a la deriva. Kurt Gustav Wilckens, un anarquista alemán que había sufrido el fusilamiento de su hermano, iniciaría la cadena de venganzas, un año después de la masacre.

Llegó a Buenos Aires para matar a Varela. Lo siguió cerca de su casa en el barrio de Palermo, le arrojo una bomba y luego lo liquidó con algunos balazos. (imag. izq. Wilckens)

Un centinela mató a Wilckens al encañonarlo por la mirilla del calabozo donde la víctima cumplía arresto. Finalmente, la secuencia de revanchas llegó a su fin con el homicidio del centinela por parte de un antiguo huelguista patagónico.

Para el Ejército, Varela era un militar ejemplar, mal recompensado por el gobierno. Para los elementos progresistas del país, la represión era injustificable y desmesurada. Se preguntaban La Vanguardia y Crítica:¿Le habrá dado Yrigoyen carta blanca al coronel Varela, para finalmente no hacerse responsable de las consecuencias?

Lo cierto es que al finalizar el mandato presidencial, en 1922 se había estrechado el margen de acción del primer gobierno elegido democráticamente por el pueblo. A pesar de esto, el sistema se mantenía con solidez apreciable. Hipólito Yrigoyen, hombre de transición formado como sus contemporáneos en la creencia en el progreso indefinido de la humanidad, debió experimentar no sólo la resistencia al cambio de los factores tradicionales de poder, sino también los primeros indicios de la quiebra del esquema económico que desde 1870 venía asegurando la prosperidad argentina.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
POR OSVALDO BAYER Historiador
Periódico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
1500 Obreros Fusilados en el Sur

[…] El panorama al comenzar las huelgas rurales era el siguiente: por un lado, la tierra dividida en latifundios. Todo había comenzado con la concesión Grünbein, a principios del siglo, cuando el presidente Julio Argentino Roca otorgó 2.517.274 hectáreas de campo a 19 estancieros británicos, nueve alemanes, cuatro franceses, seis españoles, un norteamericano, un chileno y un uruguayo, es decir, a ningún argentino.

Por otra parte, Mauricio Braun poseía ya en 1920 1.376.160 hectáreas de tierra patagónica, con 1.250.000 lanares que producían 5.000 millones de kilos de lana, 700 mil kilos de cuero y 2.500.000 kilos de carne anuales. Braun, además, poseía la Compañía Minera Cutter Cove, el Banco de Chile y Argentina, los frigoríficos de la South American Export Syndicate, la compañía de seguros La Austral, etc. Otros dos grandes poseedores de la fortuna patagónica fueron el español José Me-néndez y el portugués Nogueira.

Así como los propietarios dominaban la economía, tenían influencia en la política. A pesar de eso, se fueron organizando (a comienzos del siglo) a lo largo de las ciudades costeras patagónicas las primeras Sociedades Obreras de Oficios Varios, en sus comienzos de ideología anarquista. Fue así que comenzaron las primeras acciones por reivindicaciones obreras, al mismo tiempo que eran reprimidas con violencia por las policías de esos lugares. Toda esa lucha obrera tuvo un aire épico ya que no era fácil enfrentar al poder de las patronales que contaban, por supuesto, con el poder político y policial. Hubo una serie de movimientos reivindicativos hasta que se llegó a la primera gran huelga rural, en 1920.

Los centros activos de esa huelga estuvieron en las organizaciones obreras de Río Gallegos (cuya dirección la llevaba a cabo el joven español Antonio Soto), en Puerto Santa Cruz, a cargo también de un español, Ramón Outerello; en San Julián, donde sobresalía el dirigente obrero porteño Albino Arguelles, y en Puerto Deseado y la línea ferroviaria adyacente, donde actuaba el entrerriano José Font, llamado por la población «Facón Grande».

El paro del campo fue total. Justo en el tiempo de la esquila de la lana. La situación cobró gravedad ya que hubo enfrentamientos entre los trabajadores y la policía. En Puerto Deseado es muerto un manifestante y en El Cerrito, en un tiroteo, caen muertos cuatro policías y dos trabajadores. El clima se agrava. La embajada británica protesta ante el presidente Yrigo-yen y lo mismo la Sociedad Rural. La influencia política de ambas es muy grande, de manera que Yrigoyen resuelve enviar a Santa Cruz el regimiento 10 de Caballería, al mando del teniente coronel Várela, a terminar con el conflicto.

El militar observará los hechos y obligará a firmar entre las dos partes el primer convenio de trabajo rural santacruceño. Resuelto el caso, el regimiento vuelve a Buenos Aires. Se producirá entonces un hecho que nadie esperaba: los estancieros se niegan a cumplir con el convenio recientemente firmado. Se origina otra vez la huelga rural en toda Santa Cruz. La situación se agrava. Yrigoyen envía otra vez al Ejército. Pero esta vez con un respaldo inusitado: pena de muerte a quien se resista a volver al trabajo. Los trabajadores no esperaban algo así y, pese a todo, proseguirán la huelga.

Várela aplicará entonces la pena de muerte «por subversión». Se calcula en 1.500 el número de peones fusilados. Los estancieros festejarán esto con una fiesta en el local de la Sociedad Rural de Río Gallegos, donde le cantarán a Várela el «for he is a jolly good fellow» («porque eres un buen camarada»).

Se trata de la represión obrera más sangrienta de la historia argentina. Se hizo durante un gobierno elegido por el pueblo. Nunca hubo explicaciones.

Las únicas que reaccionaron fueron las prostitutas de Puerto San Julián que rechazaron a los soldados gritándoles «asesinos». La sociedad toda guardó silencio.

Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Fuente Consultada: La Argentina Historia del País y de Su Gente María Saenz Quesada
Los Años del Peronismo 1946-2006 Roberto Baschetti Caras y Caretas
La Primera Presidencia de Perón – Biblioteca Política Argentina

Leopolo II en el Congo Belga Explotacion Inhumana de la Población

LEOPOLDO II EN EL CONGO BELGA – EXPLOTACIÓN DE LA POBLACIÓN

Las incalculables riquezas que alberga el territorio congolés han sido objeto permanentemente de la codicia de reyes, imperios coloniales, multinacionales, políticos y aventureros de las más diversas categorías, siempre dispuestos a privar a los pueblos de sus recursos naturales. En el siglo XIX, durante el reparto europeo de África, el Congo fue entregado al rey Leopoldo II de Bélgica (1835-1909), quien lo gobernó durante décadas, como si se tratara de su hacienda privada.

Eufemísticamente se le denominó Estado Libre del Congo. El dominio belga fue sanguinario, incluso para los brutales estándares del colonialismo europeo en África. En la búsqueda de caucho y marfil, los belgas asesinaron a más de 15 millones de congoleses en los primeros 30 años de su dominio.

La historia de la explotación de los recursos económicos del Congo mientras fue propiedad de Leopoldo II, es una de las historias más sangrientas de la historia contemporánea.

Mientras en Europa se dedicaba a rodear su obra de un aureola de altruismo, en defensa del libre comercio y lucha contra el comercio de esclavos, iba dictando normas por las que expropiaba a los pueblos congoleños de todas sus tierras y recursos e incitaba a su ejército privado, la Fuerza Pública, a servirse de todo tipo de torturas, secuestros y asesinatos para someter a la población a los trabajos forzados que, en un brevísimo periodo de tiempo, le convertiría en uno de los hombres más ricos del mundo.

Para financiar tan colosal negocio se sirvió de todo tipo de engaños sobre su obra civilizadora, consiguiendo aportaciones y préstamos que nunca devolvería, de todo tipo de empresas, instituciones y el propio estado belga, en 1889 y 1895.

Además de crear su propia empresa para la extracción del caucho y marfil, concedía tierras a empresas privadas a cambio de un porcentaje sobre los beneficios. Es el caso la Compañía de Katanga o la Unión Minera del Alto Katanga que a partir de 1905 comenzaron a extraer mineral de cobre con la contrapartida del pago de un porcentaje al estado, que no era otro que el propio Leopoldo.

Pero aunque ya en 1890, el misionero americano G.W. Willians hizo la primera denuncia sobre las monstrusidades de las que fue testigo, aún tardarían 10 años en estallar el escándalo en Europa. La publicación en la prensa de los relatos y datos recogidos por escritores como Mark Twain y Joseph Conrad, misioneros como Willians Sephard, diplomáticos como el británico Casement, y sobre todo los trabajos de Edmund Dene Morel consiguieron finalmente, que los gobiernos europeos y EE.UU. comenzaran a investigar y oponerse al exterminio que se estaba llevando a cabo en el Congo.

El parlamento belga, haciéndose eco de este rechazo internacional , en 1908 obligó al rey Leopoldo a ceder sus dominios del Estado Libre del Congo, quedando todo el territorio bajo la autoridad del gobierno, pasado a llamarse Congo Belga.

 

LEOPOLDO II EN EL CONGO BELGA

Mientras Leopoldo II dictaba “normas” arbitrarias que expropiaban propiedades y recursos a los pueblos congoleños, permitía que su brutal ejército privado (la Fuerza Pública), cometiera todo tipo de atrocidades incluido el sistemático uso de torturas, secuestros y asesinatos que tenían el fin de aterrorizar literalmente a la población, para someterla más fácilmente a las ambiciones del rey.

AMPLIACIÓN:

El rey Leopoldo II (reinó entre 1865 y 1909) fundó el Estado Libre del Congo como su propio Estado privado, reivindicación que fue ratificada por las potencias reunidas en la Conferencia de Berlín. En 1881 Leopoldo aumentó de forma sustancial sus dominios tomando el control de la región rica en minerales de Kananga, después de que su ejército matara al rey, Msiri, cuya cabeza fue cortada y colgada en un poste. Huelga decir que el sucesor de Msiri firmó de buen grado un tratado de paz. Con esas nuevas tierras, Leopoldo II añadió un territorio 16 veces más grande que toda Bélgica a su Estado privado.

Leopoldo II de Belgica

Entre 1885 y 1908, el régimen de Leopoldo II infligió un terror absoluto sobre la población africana indígena, que era obligada a producir caucho y marfil para su exportación. El ejército de Leopoldo II, la Fuerza Pública (FP), aterrorizaba a la gente y se aseguraba de que todo individuo entregase una cuota determinada de caucho y marfil a un precio fijo. Quienes escogieron cazar elefantes salvajes para obtener su cuota de marfil eran explotados de forma implacable: el marfil por el que los africanos recibían 82 céntimos la libra, en Liverpool se vendía a 12,5 francos, un beneficio para Leopoldo II de más del 1.500%.

Cargada con el moderno armamento procedente de Inglaterra, la FP de Leopoldo II torturaba a los nativos, los tomaba como rehenes y violaba a las mujeres. Los soldados negros reclutados por la FP tenían permiso para cortar la mano derecha a quien no entregara su cuota de caucho. Incluso recolectaban cestos de manos humanas ahumadas, que los oficiales locales utilizaban como baza en lugar de entregar las cuotas de caucho oficiales. Recibían bonificaciones en función del número de manos que habían reunido.

Un enorme aumento de la demanda de caucho a partir de la década de 1890 potenció aún más los beneficios de Leopoldo II, a causa de la llegada de los neumáticos inflables, inventados por John Dunlop, que abrió su primera fábrica en Dublín en 1889.

Y PARA SABER MAS…
LEOPOLDO II DE BÉLGICA PIERDE EL CONGO

En tan sólo dos décadas, el rey Leopoldo II de Bélgica había convertido una parte de África central, ochenta veces mayor que su país natal, en su propiedad privada. Los beneficios de las lucrativas industrias del caucho y del marfil iban a parar directamente a su bolsillo. En 1908, sus abusos de poder y los malos tratos a los africanos provocaron tal escándalo que el Parlamento belga, en un esfuerzo por mantener la constitución monárquica y el poder real, votó la anexión del Estado Libre del Congo y la convirtió formalmente en una colonia.

Leopoldo había empezado a apropiarse de estas tierras a finales de 1870, cuando el explorador Henry Morton Stanley navegó por el río Congo y ofreció los tratados que había negociado con los jefes africanos, en primer lugar, a una desinteresada Gran Bretaña y luego a un ansioso Leopoldo. Hacia 1884, 450 jefes habían cedido sus derechos de soberanía al rey Leopoldo (que por entonces usaba a Stanley para negociar en su nombre). Después de que el rey construyera una carretera a través del interior, la «carrera por África» se aceleró.

El Tratado de Berlín de 1885 estableció fronteras y normas de libre comercio para el África colonial y clamó en defensa de los derechos de los nativos africanos. Leopoldo ignoró todas las estipulaciones del tratado, gobernando el Congo con cruel intransigencia.

Para él, el Congo era «el gran pastel africano». El rey impuso tasas altísimas, que prácticamente acabaror con el comercio internacional y las inversiones extranjeras. Los habitantes fueron desposeídos de todos sus derechos y obligados a recolectar caucho sin cobrar. «Aquí hay una cesta», decían los capataces a sus subordinados, «ve al bosque y si en una semana no has vuelto con 5 Kg. de caucho, ordenaré que incendien tu cabana y tú morirás en ella». Unos quince millones de personas fueron esclavizados de este modo, decenas de miles fueron asesinadas. Grupos como la Asociación Inglesa para la Reforma del Congo estallaron en protestas.

Tras haber adquirido yates, casas en el Mediterráneo y queridas, Leopoldo invirtió dinero en Bélgica. Construyó lujosas obras públicas (avenidas, parques, museos), todo para congratularse con el pueblo belga mientras el resto del mundo lo condenaba. Cuando Leopoldo se percató de que la opinión pública estaba en su contra de manera irrevocable y que el movimiento en favor de la anexión era imparable, de forma silenciosa y cautelosa, transfirió los bienes del Estado Libre y concesiones mineras a compañías secretas fuera del control del gobierno belga. El Congo que cedió a Bélgica, a pesar de ser rico en reservas naturales, estaba arruinado.Leopoldo II.

Fuente Consultada:
http://www.ikuska.com
El Gran Libro del Siglo XX de Clarín
Enciclopedia Juvenil AZETA Tomo 3 Editorial CREDSA
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher Lloyd Editorial Ariel

Masacres Humanas Guerras en China y Europa Consumo de Opio Droga

MATANZAS EN LA HISTORIA: GUERRA ENTRE CHINA Y EUROPA

Masacres Humanas Guerras en China

El comercio con China era muy rentable, pero el Gobierno chino rechazaba cualquier influencia «bárbara». Los europeos buscaron otras formas de comerciar. En el siglo XVIII, la seda, el algodón, el té, la porcelana y los objetos esmaltados chinos  eran sumamente apreciados en Europa, pero resultaban muy caros y escasos, además, esto significaba un gran esfuerzo para las ya apretadas finanzas europeas provocadas por las guerras napoleónicas.

Los europeos buscaron entonces otras formas de comerciar. El opio era una droga que tradicionalmente se usaba masivamente (mezclado con tabaco) en China desde el siglo XV con fines medicinales; los europeos entablaron relaciones con los traficantes de droga chinos, a quienes vendían grandes cantidades de opio (5.000 barriles por año en la década de 1820) desde países como Birmania.

A cambio recibían lujosos artículos chinos. El comercio creció a finales del siglo XVIII y, aunque el Gobierno Qing intentó detenerlo, en la década de 1830 el opio se consumía ampliamente en China: hacía perezosas a las personas, dañaba la sociedad y la economía, y causaba ingentes gastos al país.

Como consecuencia del aumento del consumo de opio en China (entre 100 y 150 millones de personas a comienzos del siglo XIX) monopolizado su comercio por el Imperio Británico, el gobierno chino lo prohibió, desembocando así la Primera Guerra del Opio (1839-1842) que perdería China y por la que ésta cedía Hong Kong a los ingleses.

La Segunda Guerra del Opio (1856-1860) tuvo lugar después de que los chinos se negaron a ceder ante la presión británica de legalizar el opio y permitir el acceso a puertos en el interior. Se calcula que en 1880 las importaciones chinas del opio pasaban de las 6.500 toneladas al año y la población adicta en más de 15 millones. Según estimaciones de historiadores, en este período murieron cerca de 60 millones de chinos.

Persecucion a los Hugonotes Masacres Religiosas de Protestantes

PERSECUCIONES A PROTESTANTES

Entre las masacres por asuntos religiosos entre católicos y protestantes franceses, la más recordadas se encuentra “La noche de San Bartolomé” (el 24 de agosto de 1572) en París cuando una gran cantidad de hugonotes fueron asesinados por los bandos católicos. Las rebeliones se extendieron por varias ciudades francesas, muriendo más de diez mil personas en todo el país en sólo una noche.

Esa noche toda la nobleza protestante se reunió en París en 1572 para asistir al matrimonio que tuvo lugar el 18 de agosto. Los festejos duraron varios días. El 22 de agosto Gaspar Coligni es objeto de un atentado.

Los protestantes, furiosos, amenazaron con vengarse implacablemente si no se hacía justicia de inmediato. En un consejo privado, el joven rey Carlos IX, su madre Catalina de Médicis y varios príncipes decidieron eliminar a Coligny.

A fin de evitar represalias, también ordenaron el asesinato de todos los protestantes que se hallaban en París a excepción de Enrique de Navarra (el nuevo yerno de Catalina salvará la vida al convertirse repentinamente al catolicismo) y el príncipe Condé.

Para hacer frente a los protestantes que tratarían de defenderse se llama a las milicias parisienses para que los burgueses católicos intervengan junto con los soldados. Esta decisión provoca la masacre que comenzará al alba.

Era el domingo 24 de agosto de 1572. Un toque de campana dio la señal hacia las cuatro de la mañana. Un grupo de mercenarios suizos se encargó de matar, mientras dormían, a muchos de los invitados protestantes alojados en el Louvre. El duque Enrique I de Guisa se dirigió con un grupo de hombres armados hasta la casa de Coligny, lo mató con una pica y arrojó el cuerpo por la ventana.

Los soldados y las turbas se lanzaron a las casas donde vivían los protestantes y los mataron. Mujeres y niños fueron arrastrados a las calles, pasados por la espada y sus cuerpos arrojados al Sena. Los arreglos de cuentas se enmarcaron tras los motivos religiosos; los acreedores fueron de pronto acusados de ser hugonotes:   los católicos parisienses detestaban a los hugonotes.

La masacre continué varios días a pesar de que el rey intentó detenerla. A lo largo del mes de septiembre las matanzas se sucedieron en las principales ciudades de Francia. Se calcula que en París hubo unas 3.000 víctimas, mientras que algunos autores estiman que el número total de asesinados en toda Francia llegó a los 70.000.

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Masacres de Ivan el Terrible en Rusia Matanzas en Rusia Zar

MATANZAS DE IVÁN EL TERRIBLE DE RUSIA

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Iván IV de Rusia («Iván el Terrible») muestra sus tesoros al embajador de la reina Isabel I de Inglaterra

Iván IV fue el primer zar de Rusia (el primero en usar este título) a los tres años, sucediendo a su padre, Basilio IV. Su madre se llamaba Elena Gliviski, que murió cuando el pequeño heredero contaba apenas ocho años. Ya huérfano de su padre, sufrirá toda clase de violencias y humillaciones por parte de una nobleza que utilizará al niño en sus intrigas y ambiciones.

Pero la existencia del pequeño será aún peor cuando, cumplidos los ocho años, asista a la muerte por envenenamiento de su madre, ya que se desató entonces, con más virulencia aún, la guerra entre las enfrenta das facciones nobles.

En 1570 basándose en acusaciones infundadas emitidas por el arzobispo de Novgorod descargó un golpe cruel y terrible sobre esta antigua ciudad provocando un número de muertes indeterminado de miembros de la buena sociedad de Novgorod, algunos ajusticiados por su propia mano, extremidad que gustaba de exhibir y junto a la que utilizaba una extensión artificial en forma de temible mazo de hierro del que sobresalía un espantable bastón del que nunca se separaba.

Años después, y como sintiese una enfermiza antipatía por esta misma ciudad de Novgorod, volvió a atacar a la misma a sangre y fuego, produciendo una auténtica matanza entre toda la población durante las cinco semanas que duró la ocupación.

La ciudad vio aterrorizada cómo acabaron pereciendo cerca de 60.000 de sus habitantes. No obstante, y como solía hacer en ocasiones semejantes, tras esta orgía de sangre el Zar sintió la necesidad ineludible de entrar a rezar en el convento de San Nicolás, en la misma diezmada ciudad de Novgorod. Aparentó en aquel templo un sincero arrepentimiento de sus crímenes que, a la postre, resultaba temporal.

Novgodod fue saqueada, incendiada y arrasada hasta los cimientos. La ocuparon durante cinco semanas y comenzaron asesinando a todos los hombres y ancianos. Las mujeres fueron torturas y ejecutadas y las niñas de entre 10 y 15 años utilizadas como esclavas sexuales durante esos 35 días. Algunos cronistas calculan que en Novgorod fueron masacradas más de 30.000 personas.

Después de la matanza, la hambruna y las epidemias extendieron más muerte por el territorio.

Ese mismo año continuaron en Moscú las matanzas y las ejecuciones en masa. Un gran número de familias de nobles fueron completamente exterminadas, incluyendo a los sirvientes y campesinos a su servicio, y las torturas alcanzaban a todos. Muchos eran ahogados, estrangulados o azotados hasta la muerte, también eran habituales los empalamientos o las víctimas quemadas vivas o asadas a fuego lento.

La Conquista de America Masacres y Epidemias Causas y Consecuencias

MATANZAS EN LA HISTORIA: LA CONQUISTA ESPAÑOLA EN AMÉRICA

masacres humanas

El 14 de marzo de 1519 el conquistador español Hernán Cortés desembarcó en las costas del golfo de México
con 11 barcos y 700 hombres para emprender la conquista del país.

Cuando Pánfilo de Narváez dejó Cuba en mayo de 1520, en su viaje a México llevó consigo a unos africanos, probablemente los mismos esclavos cristianizados (o sus hijos) que habían sido embarcados hacia las Indias Occidentales por orden del rey Fernando. Se cree que algunos enfermaron durante el viaje y al menos uno fue bajado a tierra en América estando aún enfermo. Éste infectó a otros tripulantes y la enfermedad, a la que llamaron la “gran lepra», se diseminó entre la población amerindia.

La descripción no tiene semejanza alguna con la lepra, y su rápida dispersión con una inmediata erupción cutánea no coincide con el aspecto de la frambesia o de la sífilis. Por estos datos, poca duda cabe de que se trataba de una forma letal de viruela.

La enfermedad, ciertamente, era más cruenta que la viruela conocida en la Europa del siglo XVI. Puede considerarse que una forma epidémica que afectaba a los nativos tlascaltecas fue transmitida por éstos a la capital en el primer intento abortado de su captura, durante el verano de 1521.

Cuando Cortés entró en la ciudad en agosto, encontró que casi la mitad de los habitantes habían muerto. En el curso de seis meses prácticamente no quedó un solo pueblo sin ser infectado en las regiones conocidas de la Nueva España. Se ha estimado que casi la mitad de la población azteca pereció en esa primera epidemia.

Una segunda epidemia que, se sabe, ingresó por medio de la llegada de barcos españoles, provocó devastación en 1531. Tres posteriores rebrotes, en 1545, 1564 y 1576, redujeron la población nativa de la Nueva España, de —se estima— entre 10 y 25 millones de habitantes anteriores a la Conquista a menos de 2 millones a comienzos del siglo XVII. En la misma época, también la población inca del Perú disminuyó, de cerca de 7 millones a, aproximadamente, medio millón.

La conquista de América (1492) por los europeos y la expoliación de ésta por sus herederos criollos ha provocado, aproximadamente, la muerte de alrededor de 100 millones de personas hasta la actualidad, entre matanzas, represiones y las múltiples enfermedades derivadas del encuentro intercultural.

Biografia de Gengis Khan Conquistas y Expansion del Imperio

Conquistas de Gengis Khan – Expansión de los Mongoles

Gengis Kan (nacido entre 1162 y 1167, y muerto en 1227). Antes de convertirse en Gengis Kan (escrito a veces Chingis Khan) se llamaba Temüjin. A la edad de trece años se volvió jefe de un clan desesperadamente pobre de mongoles nómadas. Temüjin estaba hambriento de poder, así que puso manos a la obra combatiendo y derrotando a otros clanes, entre otros a los naimanes y tangutos (nombres que hoy día nadie recuerda pero que entonces eran importantes).

El primer objetivo de Genghis Khan estaba al alcance de la mano: las ricas y civilizadas tierras de la China septentrional, en que la una vez poderosa dinastía Sung había dejado de tener influencia.

conquista de los mongoles y sus matanzas

Estas tierras septentrionales habían caído en manos de los Kin (o Chin), un pueblo agrícola, cazador y pescador de la zona más tarde llamada Manchuria. Estimulados por la opresión, los Kin se habían convertido en un pueblo guerrero a principios del siglo XII, derrotando a la dinastía Sung del Norte y poniendo a la China septentrional bajo su dominio.

Su régimen era brutal y convirtieron en esclavos a muchos de los Han que vivían en la China septentrional.

En 1206, cuando los uigures turcos le rindieron pleitesía, tomó el nombre de Gengis Kan, que significa “gran jefe” o “rey universal” .

Genghis empezó su ofensiva contra los Kin en la forma clásica mongol, es decir, reteniendo los tributos. Al mismo tiempo, hizo un pacto secreto con los Sung en la parte meridional de China.

Empezó su ataque a la provincia de Hsi-Hsia, en lo que ahora es la China centroseptentrional, en 1211.

El imperio Kin estaba protegido por la Gran Muralla de China, construida hacía más de mil años, pero por aquel tiempo estaba bastante mal conservada. Los mongoles, expertos en asedios, traspasaron pronto la muralla y las fortificaciones, donde los soldados Kin habían buscado refugio, matando a las guarniciones y a los civiles.

Asesinando, saqueando y quemando las hordas mongolas barrían cuanto encontraban a su paso, cruzando las provincias septen-tentrionales hasta Yenching (la actual Pekín), la capital de los Kin. Hacia 1215 Yenching había caído y los mongoles controlaban toda China al norte del Hoang Ho, o Río Amarillo.

Privaron a las ciudades chinas de sus riquezas y obligaron a los soldados chinos más aptos a instruir a los ejércitos mongoles en estrategia y en el uso de nuevas armas, incluyendo los explosivos. Los chinos del Norte dieron la bienvenida a los mongoles como libertadores de los odiados Kin más que como opresores.

Genghis Khan decidió dejar tranquila a la China meridional y pasar al Oeste, a través del Asia central, hacia el rico reino musulmán de Persia. Sus tropas bien entrenadas y extraordinariamente móviles se lanzaron a través del difícil país que ahora es el Sur de Siberia, superando los peligros de la nieve, el calor, las inundaciones y las arenas desérticas. Tomaron y saquearon muchas ciudades famosas, como Samarkanda, Tashkent, Bokhara y Herat.

El noroeste de la India y Afgha-nistán cayó en manos de los invasores.

En 1222 entraron en Europa, derrotando a los ejércitos ruso y búlgaro. A su muerte, Genghis Khan dominaba desde el Río Amarillo en el Este hasta los bancos del Dniéper en el sur de Rusia. Previo que este vasto y mal organizado imperio no podría sobrevivir intacto durante mucho tiempo.

Decretó que a su muerte se dividiera en cuatro partes gobernadas por sus tres hijos sobrevivientes, Ogdai, Jagatai y Tule, y los descendientes de su hijo mayor Juji, que había muerto anteriormente. Por consiguiente, cuando murió en 1227, tras una partida de caza, el título de Khan pasó a Ogdai, y él y Tule empezaron una nueva campaña de conquistas y pillaje en China que duraría hasta 1279.

 A su muerte el Imperio Mongol se extendía desde el mar Negro hasta el océano Pacifico.

La Horda Azul, como eran conocidos los mongoles, invadió la China de los Kin arrasándola. En el asedio a Pekín la peste, que ya recorría las estepas, se extendió rápidamente debido a la cantidad de cadáveres putrefactos y a las ratas infectadas que eran catapultadas al interior de las ciudades.

Durante los asedios, los mongoles desviaban cursos de agua, provocando sed o inundaciones, y terribles máquinas lanzaban «fuego griego» (un chorro de fluido ardiente). Después de una tregua en el verano de 1215, Pekín capitulaba. Despreciando la suntuosidad de la impresionante metrópolis china Gengis Khan se retiró hacia el norte mientras sus tropas la exterminaban y saqueaban.

Estas atrocidades eran producto de una visión nómada de la vida que llevo a los mongoles a la política de «tierra quemada», a convertir en desierto las tierras conquistadas. De este modo las zonas muy fértiles fueron restituida a la estepa mientras se asesinaba a miles de personas.

El terror que evoca la mención de los mongoles está directamente relacionado con la terrible devastación que se abatió sobre Asia central entre 1219 y 1221.

Las ciudades que ofrecían resistencia eran arrasadas hasta sus cimientos y su población exterminada. En dos años conquistaron todos los grandes centros comerciales de Asia central.

En Merv se alzaron macabras pirámides con las cabezas de hombres mujeres y niños. En Nishapurt Herat hubo también horribles masacres. El desierto recuperó lo que los siglo de civilización le habían arrancado laboriosamente.

Privadas de su base agrícola, multitud de ciudades de Asia central empequeñecieron o desaparecieron. A duras penas se salvaban algunos artesanos, condenados a la esclavitud, y los imanes. Los carruajes repletos de botín y de mujeres partirán hacia Mongolia.

masacres humanas

La Cruzada de los Niños a Jerusalen Una Masacre Humana

LAS CRUZADAS DE LOS NIÑOS EN LA EDAD MEDIA

La más fútil de estas expediciones fue la Cruzada de los niños, que tuvo lugar en 1212.

Treinta mil muchachos y muchachas franceses guiados por un joven pastor llamado Esteban y veinte mil niños alemanes bajo la dirección de un mozalbete llamado Nicolás, se pusieron en marcha para conseguir lo que las fuerzas militares no habían logrado.

Con una fe enternecedora creían que las aguas del Mediterráneo se separarían para dejarles pasar, como hicieron las del Mar Rojo ante los antiguos judíos en su huida de Egipto.

Pensaban que, una vez llegados a Palestina, otro milagro arrojaría a los musulmanes de Jerusalén, restaurando con ellos la fe cristiana.

Algunos niños se desanimaron y volvieron a casa antes de llegar muy lejos. Los que siguieron adelante con la cruzada murieron de hambre o privaciones, se ahogaron en el mar o fueron capturados y vendidos como esclavos.

Las Cruzadas comenzaron en 1095, cuando europeos de diversa procedencia, respondiendo al llamado del papa y unidos por el fervor religioso (eso decían), intentaron liberar Palestina, la Tierra Santa, de sus nuevos gobernantes turcos selyúcidas (por supuesto, nadie le preguntó a la gente que vivía en Palestina si deseaba ser liberada). 

Estos turcos islámicos, que conquistaron Asia Menor en el siglo once, vencieron a los ejércitos del Imperio Bizantino en la batalla de Manzikert, en 1071, y capturaron al emperador Romano IV Diógenes. Lo liberaron luego, pero el control bizantino sobre la región quedó maltrecho.

El predominio turco alarmó a la cristiandad toda (es decir, al mundo cristiano), y el eco llegó hasta Roma, en donde, para el papa Urbano II.

La gota que llenó la copa fue la toma de Palestina por los turcos selyúcidas incluida Jerusalén y los más sagrados santuarios cristianos. Lo peor para el papa eran los informes según los cuales los turcos maltrataban a los peregrinos que iban a visitar los santuarios de Tierra Santa.

Como musulmanes que eran, los gobernantes selyúcidas tenían poca razones para proteger a los viajeros cristianos, que eran presa fácil de los ladrones.

El papa estaba tan fuera de sí que en 1095 promovió una guerra para liberar a Jerusalén y ponerla de nuevo a salvo para los cristianos.

Las Cruzadas fueron la respuesta a su llamado. Al principio fueron tal vez empresas religiosas idealistas, pero degeneraron y se convirtieron en guerras brutales de odio y codicioso oportunismo.

Dos años tardó en llegar exhausto a Jerusalén el poderoso ejército cruzado vencedor en Nicea (primer enfrentamiento con los musulmanes, en junio de 1097), cuando la distancia se podía haber cubierto en unos dos meses de marchas moderadas.

Eran unos 1.200 caballeros y 12.000 infantes, sin maquinas de guerra, los que llegaban a la Ciudad Santa al borde del verano de 1099. Su victorioso asedio sólo se explica por la división de los musulmanes, incapaces de oponer un frente común a los cruzados.

El viernes 15 de julio, los jefes cristianos ordenaron el asalto general y rebasaron las murallas de la ciudad.

El asalto doblegó la resistencia de los guerreros fatimíes y los cruzados entraron en Jerusalén dispuestos a vengarse de cuantas privaciones habían pasado en los dos años y medio anteriores.

Todos los musulmanes fueron pasados a cuchillo, a excepción de los soldados refugiados en la torre de David que lograron negociar su libertad con uno de los jefes cruzados. Los judíos buscaron amparo en la sinagoga mayor, pero no les sirvió de nada porque los cristianos la incendiaron con ellos dentro. La masacre duró dos días. Niños, mujeres, ancianos, heridos…, no hubo quien se librara del infierno en el lugar considerado las Puertas del Cielo.

Cuando los hechos fueron conocidos, buena parte de la cristiandad se quedó atónita, por no hablar del horror y el resentimiento que causó entre musulmanes y judíos.

En Occidente, muchos sacerdotes dedicaron sus sermones a condenar la salvajada, abrumados de espanto porque una empresa bendecida por la Iglesia concluyera de ese modo inhumano y precisamente en Jerusalén.

La cuarta Cruzada, entre 1202 y 1204, tal vez fue la peor de todas. Los cruzados saquearon Constantinopla, ciudad cristiana, y luego establecieron allí otro efímero imperio latino.

Como si el cisma entre las iglesias católica romana y ortodoxa oriental no fuera ya suficientemente grave, a partir de estos acontecimientos se volvió permanente.

LAS CRUZADAS DE LOS NIÑOS: CAUSAS

MASACRES HUMANAS DE LA HISTORIA

A pie con niños campesinos: Lamentablemente, los miles de europeos del común que se dirigieron a Palestina plenos de fervor cristiano tenían una mínima probabilidad de sobrevivir: eran ignorantes y no estaban preparados en absoluto para lo que les esperaba.

Todo el asunto comenzó con la Cruzada del Pueblo, muchedumbre heterogénea que formó parte de la primera Cruzada, liderada por un monje predicador francés llamado Pedro el Ermitaño. Sus seguidores caminaron directo hacia una masacre selyúcida. (Para mayor información sobre Pedro el Ermitaño y su colega Gualterio Sans-Avoir,

La Cruzada de los Niños de 1212 fue la más lastimosa. Cerca de 50.000 pobres niños, y algunos adultos, pobres también, caminaron desde Francia y Alemania, movidos por la ilusión de recobrar Palestina para el control cristiano (esto había sucedido antes, en uno y otro sentido, durante más de cien años).

La mayoría de los niños que pudo llegar a los puertos italianos logró embarcarse sólo para ir a parar directamente a los mercados de esclavos del norte de África y Oriente Medio. De muy pocos se volvió a tener noticias. Algunos dicen que el cuento titulado El flautista de Hamelín está basado en esta Cruzada.

Genocidio en Guatemala Terrorismo de Estado Resumen

ASESINATOS DE INDÍGENAS EN GUATEMALA POR EFRÁIN RÍOS MONTT

CRUELES MATANZAS EN LA HISTORIA

masacres humanas

El conflicto guatemalteco tiene su origen, en gran medida, en el golpe militar de 1954 contra el gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán.

En los años que van de 1944 a 1954, Guatemala había vivido una etapa reformista conocida como la Primavera Democrática, aplicando importantes medidas como la reforma agraria, en donde miles de campesinos-agricultores se podían beneficiar económicamente y a la vez sacar al país del estancamientos económico.

Lamentablemente (y como casi siempre ha ocurrido), grandes empresas como la United Fruit, de capitales americanos, y con grande intereses en las plantaciones , se opusieron enérgicamente a las medidas de reformas y terminaron derrocando al flamante presidente con la ayuda militar de los EE.UU.

Desde ese momento se sucedieron regimenes militares, apoyados y controlados por los intereses estadoudinenses.

Estas circunstancias, unidas a la explotación feudal de la tierra, motivaron la aparición, a mediados de los años sesenta, de grupos guerrilleros de orientación izquierdista que, después de sufrir varias derrotas que casi supusieron su desaparición, en el año 1982 se englobaron en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Continuaron en su intención de luchar por un cambio revolucionario en el país, pero su discurso ideológico y sus programas se identificaron más con elementos nacionalistas, dando especial importancia a la población indígena, que no dudó en darles su apoyo.

También en 1982, un nuevo golpe de Estado llevó a la presidencia de la república de Guatemala el general Efraín Ríos Montt, que asumió todos los poderes, suprimiendo la constitución y declarando un Estado militar de extrema derecha.

Montt lanzó una fuerte campaña de represión contra la población indígena (a la que consideraba el sustento de la guerrilla) basada en la llamada «política de tierra quemada» que ya había iniciado el Gobierno guatemalteco en 1980.

Los militares guatemaltecos denominaron ‘operación Sofía’ y que fue puesta en práctica contra la población civil entre el 15 de julio y el 19 de agosto de 1982 en el departamento de Quiché y especialmente en el municipio de Nebaj. La ejecución de esa operación correspondió al cuerpo de paracaidistas, una fuerza especial dentro del Ejército guatemalteco.

La medida consistía en la destrucción de pueblos enteros situados en colmas donde supuestamente se escondían guerrilleros.

Durante los escasos 17 meses de su mandato (de marzo de 1982 a agosto de 1983) Efraín Ríos Montt asesinó 100.000 indígenas, dejando 500.000 refugiados y pueblos enteros (hasta 448) —principalmente en los departamentos occidentales de Quiche y Huehuetenango— literalmente arrasados, borrados del mapa, por el ejército y por las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC).

Los niños eran quemados vivos o sus cuerpos partidos a machetazos ante los ojos de sus padres. Para el ejército y las bandas de civiles, la violación de mujeres, jóvenes y niñas era un arma más de una guerra sin ley.

Un tercio de las víctimas de abusos sexuales eran menores de 17 años y el 35 por ciento sólo tenía 11 años. Según un informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) presentado en el año 2001, los niños fueron las principales víctimas de la guerra que durante más de 35 años desangró Guatemala.

Una de cada cinco víctimas era menor de 18 años y fue asesinada con los métodos más perversos: les partieron el cráneo, los aplastaron contra la pared o quemaron vivos. Los niños y niñas, en su mayoría mayas fueron torturados y sometidos a todo tipo de vejaciones.

Unos 150.000 niños supervivientes de las matanzas practicadas contra la población campesina se quedaron sin sus padres y, como en los años más crueles de la última dictadura argentina, otros miles fueron robados y entregados a familias adoptivas con un nombre falso.

La guerra que se libró en Guatemala hasta 1996 costó la vida a 200.000 personas, el 20 por ciento niños; de ellos, el 83,3 por ciento eran mayas. Un millón de personas quedó en condición de refugiadas o desplazadas.

El general y exdictador Efraín Ríos Montt, acusado de delitos de lesa humanidad, pudo presentarse a finales de 2003 a las elecciones presidenciales, a pesar de la prohibición establecida por la Constitución guatemalteca para aquellos candidatos que fueron golpistas.

En septiembre de 2007 logró un escaño como diputado por Frente Republicano Guatemalteco (FRG) en las elecciones generales celebradas en su país.

Conseguía de esta manera evadir a la justicia española que había cursado contra él una orden de búsqueda y captura para ser juzgado por genocidio y torturas, ya que los miembros del Congreso de la República en Guatemala disfrutan de inmunidad a no ser que sean suspendidos por un tribunal.

Hay que recordar que la instrucción contra el genocidio guatemalteco se sigue en la Audiencia Nacional a raíz de una querella que presentó en el año 1999 la Nobel de la Paz Rigoberta Menchú.

Esa querella sufrió varios parones judiciales hasta que en enero de 2008 el Tribunal Constitucional consideró que la Audiencia Nacional era competente para instruir ese caso.

La violencia que asoló Guatemala en los años 80 dejó profundas huellas en Rigoberta Menchú (n. 1959). Miembro de la comunidad quiché-maya, comenzó a defender los derechos de las mujeres indígenas cuando era una adolescente. Su familia fue acusada de participar en acciones guerrilleras. Sus padres y un hermano fueron detenidos, torturados y perdieron la vida a manos de los militares.

En 1981, partió al exilio, en México. Desde allí continuó con sus actividades a favor de las comunidades campesinas de su país. Cuando en 1992 recibió el premio Nobel de la Paz, Guatemala todavía no se había recuperado de cuatro décadas de gobiernos militares y violencia política, cuyo exponente era el general Efraín Ríos Montt. Esa lucha había estado caracterizada por secuestros, asesinatos y torturas. Unas 100.000 personas huyeron del país y unas 40.000 mujeres quedaron viudas.

En diciembre de 1992, esta indígena de 32 años de edad recibía una medalla de oro y un diploma de manos de Francis Sejersted, el presidente del Comité Nobel de Noruega. Sola, en el elegante salón de Oslo, en medio de una multitud de dignatarios y admiradores, ante las cámaras de televisión y periodistas de todo el mundo, Rigoberta Menchú Tum mostraba una franca sonrisa enmarcada en la morena cara redonda. Ataviada con el vestido tradicional de las mujeres quichés, sus largas trenzas negras contrastaban con los vestidos y peinados de gala de la concurrencia.

En palabras del Comité: «Rigoberta destaca como el símbolo viviente de la paz y la reconciliación entre las fronteras étnicas, culturales y sociales» en Guatemala, su país, y fuera de él.

Sobreviviente de la feroz persecución contra su raza y su familia, la dirigente del Comité de Unidad Campesina representaba la perseverancia de los indígenas en América, y de todas las minorías étnicas de la Tierra. Además del reconocimiento personal, la concesión del premio Nobel de la Paz en 1992 otorgaba relevancia internacional a las luchas -no siempre violentas- y movilizaciones que ese año se agruparon en la campaña «500 años de resistencia india, negra y popular».

No fue una concesión casual ni libre de polémicas. La portada de la revista Cambio 16 América anunció con cierto recelo: «Nobel de la Paz a una india en el V Centenario.» Luis Alberto Yon Rivera, portavoz del ejército guatemalteco, expresó que Rigoberta no merecía el premio. Y más de uno comentó que todo era una artimaña del imperialismo anglófilo para desprestigiar los festejos hispanos del V Centenario.

Para varios era escandaloso que el Comité premiara a la que en su autobiografía había hablado de «cómo su familia participó en la guerrilla, sobre su activismo político (que no indigenista) en el Ejército Guerrillero de los Pobres, la Organización el Pueblo en Armas, las Fuerzas Armadas Rebeldes, el Partido Guatemalteco del Trabajo…»

Otros más recordaban las condiciones infrahumanas y de constante explotación de los indígenas quichés, una de las 22 etnias que sobreviven en Guatemala.

Y en la imaginación de quienes leyeron Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, estaban las penurias y tragedias narradas en ese testimonio de quien recibiera 17 medallas de honor ese año: el padre quemado vivo, un hermano de 16 años salvajemente torturado y también quemado vivo en presencia de su familia. La propia Rigoberta recorriendo la selva para cultivar campos ajenos, la raquítica paga, el trabajo de sirvienta, el español aprendido en la adolescencia.

Al recibir el Nobel, consideró el premio como «un homenaje a los pueblos indígenas sacrificados y desaparecidos por aspirar a una vida más digna, justa, libre, de fraternidad y comprensión entre los humanos. Los que ya no están vivos por albergar la esperanza de un cambio de la situación de pobreza y marginarían de los indígenas, relegados y desamparados en Guatemala y en todo el continente».

Fuente Consultada: Dias Negros de la Humanidad de M. Paz Valdez Lira

Masacre Humana en Hiroshima y Nagasaki Explosion Nuclear

Masacre Humana en Hiroshima y Nagasaki
Explosión Nuclear

masacres humanas

El 26 de julio de 1945, el presidente norteamericano Harry Truman lanzó una proclama al pueblo japonés, conocida luego como la Declaración de Potsdam, pidiendo la rendición incondicional del Japón,el 29 de julio el premier japonés Suzuki como era previsible rechazó la propuesta de Truman.

El 3 de agosto, Truman dio la orden de arrojar las bombas atómicas en Hiroshima, Kokura, Niigata o Nagasaki. El objetivo le era indistinto y la suerte de cientos de miles de almas inocentes parecieron no importarle demasiado.

El 6 de agosto despegaba rumbo a Hiroshima la primera formación de bombarderos B-29.Uno de ellos, el Enola Gay, piloteado por el coronel Paul Tibbets, llevaba la bomba atómica; otros dos aviones lo acompañaban en calidad de observadores.

Súbitamente apareció sobre el cielo de Hiroshima el resplandor de una luz blanquecina rosada, acompañado de una trepidación monstruosa que fue seguida inmediatamente por un viento abrasador que barría cuanto hallaba a su paso. Las personas quedaban calcinadas por una ola de calor abrazador.

Muchas personas murieron en el acto, otras yacían retorciéndose en el suelo, clamando en su agonía por el intolerable dolor de sus quemaduras.

Quienes lograron escapar milagrosamente de las quemaduras de la onda expansiva, murieron a los veinte o treinta días como consecuencia de los mortales rayos gamma. Generaciones de japoneses debieron soportar malformaciones en sus nacimientos por causa de la radiactividad. Unas cien mil personas murieron en el acto y un número no determinado de víctimas se fue sumando con el paso de los días y de los años por los efectos duraderos de la radiactividad.

Hambruna en China Durante Gobierno de Mao

MATANZAS EN LA HISTORIA: HAMBRUNA EN CHINA

masacres humanas

El Gran Salto Adelante fue una serie de medidas económicas, sociales y políticas implantadas en la República Popular China por el gobierno del Partido Comunista de China (PCCh) a finales de los 1950 y principios de los 1960 con la intención de aprovechar el enorme capital humano del país para la industrialización.

El fracaso de estas medidas, unido a una serie de catástrofes naturales, produjo una hambruna que, según la mayoría de las estimaciones, provocó la muerte de entre 20 y 30 millones de personas.

El Gran Salto Adelante tomó diferentes elementos de la historia de la URSS para combinarlos en una única y original fórmula china. La idea era la de colectivizar y crear comunas como unidades económicas autosuficientes, que incorporaban la industria ligera junto a proyectos de infraestructuras. Se pensaba que a través de la colectivización y el trabajo en masa, la producción china de acero sobrepasaría la del Reino Unido en quince años.

También influyó la herencia histórica de China, en la que la lealtad de las autoridades locales al centro de poder se demostraba obteniendo buenos resultados en la implantación de las políticas impulsadas por éste, al igual que hacía la pequeña nobleza en los tiempos imperiales.

Esto generaba una competición de las autoridades locales para informar de lo bien que se estaban cumpliendo las ordenes, lo que generaba informes demasiado optimistas, o francamente falsos. Por otro lado, la docilidad del campesinado chino y el culto a la personalidad en la figura de Mao y la confianza que el pueblo sentía hacia él, llevó a estos campesinos a un paroxismo colectivo de trabajo interrumpido.

Hambruna en China Gran Salto Adelante de Mao Tse Tung

En la provincia de Henan se estableció una comuna experimental a principios de 1958, y pronto el modelo se fue extendiendo por el país. Decenas de millones de personas fueron movilizadas para producir un único producto, símbolo de la industrialización, el acero. Se crearon aproximadamente 25.000 comunas, con alrededor de 5.000 familias en cada una de ellas.

Durante un tiempo, explotando el recurso natural más importante de China, pareció que el gran salto funcionaba. En 1958, las cosechas fueron enormes y el gobierno requisó una cantidad récord de cultivos.

El año siguiente fue desastroso para la agricultura a causa del mal tiempo y de la diversificación del trabajo en las granjas, pero los requisitos del gobierno no disminuyeron, de modo que los campesinos, sin comida, empezaron a morir de hambre (entre 1959 y 1962 murieron veinte millones).

Mao reconoció el desastre, pero se negó a disculparse. Explicó a sus partidarios que Confucio, Lenin y Marx también habían cometido errores.

Masacre Humana en Camboya Genocidio

MATANZAS EN LA HISTORIA: LAS MATANZAS DE POL POT EN CAMBOYA

El genocidio camboyano fue dirigido por Pol Pot y ejecutado por el régimen de losJemeres Rojos, el partido político que gobernó la llamada Kampuchea Democráticade ideología maoísta entre 1975 y 1979, con una concepción extremista de revolución.

Durante el tiempo del gobierno de los Jemeres Rojos desaparecieron entre dos y tres millones de personas, por lo cual se constituyó en 2006 un Tribunal internacional para llevar a cabo el Juicio a los Jemeres Rojos en 2007

Se estima que fueron asesinadas mas de 2.000.000 personas, es decir una proporción mayor que uno de cada cuatro Camboyanos, lo primero que quería hacer era acabar con la población Urbana, por lo que no se le ocurrió otra cosa que deportar a todo el mundo al campo, y el que osaba tan siquiera tener mala cara era fulminado al instante, hubo ciudades enteras que al no poder ubicarlas en ningún sitio se les decido exterminar en campos de concentración al mas puro estilo nazi.

Fueron prohibidas la enseñanza, la libertad de desplazamiento, los médicos, pues se afirmaba que si una persona estaba tan enferma para necesitar un médico, era una lacra para el país y merecía morir, las creencias religiosas y filosóficas, la escritura, llevar gafas, ver a tus familiares, porque suprimió las familias como tal (y la autoridad paterna si se daba el soplo de que existía se mataba a toda la familia), se mataba a la gente que sabia leer, no estaban permitidas las relaciones sexuales extramatrimoniales, estaban prohibidas las manifestaciones públicas de afecto, castigaban con torturas inimaginables incluso a los niños que descubrían robando porque se morían de hambre.

Masacre en Argelia Lucha Por la Independecia de Argelia de Francia

MATANZAS EN LA HISTORIA: LA INDEPENDENCIA DE ARGELIA

masacres humanas

Para el pueblo de Argelia, el 8 de mayo de 1945, representa otra historia; ese día, las tropas colonialistas francesas masacraron a más de 40 mil argelinos que se manifestaban para reclamar su independencia del dominio francés. La ciudad de Sétif, al este de Argelia, fue el principal lugar donde la ofensiva terrestre y aérea francesa daba muerte a los manifestantes.

Hasta el día de hoy, el presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, continúa exhortando a las autoridades francesas para que se logre reconocer oficialmente esta masacre. En Paris están muy ocupados con otra agenda. Para sostener la “Argelia Francesa”, el colonialismo francés destruyo más de 8 mil aldeas, elimino a más de un millón de civiles y utilizo sistemáticamente la tortura.

Solo fue hasta 1962, cuando el presidente francés, Charles de Gaulle, firmo un tratado donde daba la autorización al pueblo argelino de realizar un plesbicito de autodeterminación. En Argelia hubo mas de un millón muertos, pero ni uno solo ha merecido un homenaje de grandes personalidades.

Paradoja de masacres. El 8 de mayo de 1945, mientas en Europa se festejaba la victoria sobre la Alemania Nazi, Francia continuaba otra masacre contra los árabes argelinos. Muertos también, pero no europeos.

Genocidio Ucraniano Holodomor Hambruna de Ucrania Stalin Regimen

MATANZAS EN LA HISTORIA: GENOCIDIO UCRANIANO

Stalin, dirigió la construcción del socialismo en la URSS, que pasó de ser un país rural a una potencia industrial. El nivel de vida de la población se elevó. En contraparte, dirigió un régimen represivo de la población, caracterizado por la presencia de campos de trabajo, campañas de represión política, y deportaciones. Diversos historiadores estiman que las víctimas del régimen de Stalin oscilan entre 4 y 60 millones de muertos.

Cuando Stalin alcanzó el poder en 1924, vio el nacionalismo ucraniano como una amenaza al poder soviético, creyendo que cualquier insurrección futura podría provenir probablemente de los kulaks. Así que decidió aplastarles utilizando los métodos que tan exitosos habían sido en la URSS durante la política de “liquidación como clase”.

En 1929, arrestó a miles de intelectuales ucranianos bajo falsos cargos y o bien los fusiló o bien los envió a campos de trabajo en Siberia. Llevó a cabo la colectivización de las explotaciones ucranianas requisando todas las tierras y el ganado privados, lo que afectó aproximadamente al 80% de la población de Ucrania, anteriormente conocida como el granero de Europa. Declaró a los kulaks enemigos del pueblo.

Se han estimado en diez millones de personas las que fueron desposeídas de sus hogares y pertenencias y enviadas a Siberia en trenes de mercancías sin calefacción, condiciones en las cuales pereció al menos un tercio de ellos. Los que se quedaron en Ucrania lo pasaron igual de mal, si no peor. Enfrentándose a la propaganda de guerra y a una ardua batalla, muchos kulaks se rebelaron, volviendo a sus propiedades, e incluso matando a las autoridades soviéticas locales.

Tan pronto como llegó a Stalin la palabra rebelión el pequeño éxito de los kulaks se tornó breve. Los soldados del Ejército Rojo fueron enviados para ahogar la rebelión y la policía secreta inició una campaña de terror con el objetivo de romper el ánimo de los kulaks.

En 1932, con la mayoría de las explotaciones ucranianas colectivizadas a la fuerza, Stalin ordenó un aumento en las cuotas de producción de comida. Lo hizo en múltiples ocasiones hasta que no quedó comida para los ucranianos. La cosecha de trigo de 1933 se vendió en el mercado mundial a precios por debajo del mercado. Los historiadores han calculado que dicha cosecha podría haber alimentado a los ucranianos por dos años.

Fuente Consultada: El Libro Negro del Comunismo. Stephane Courtois

Conquista de las Galias Guerras de Roma

 CONQUISTA DE JULIO CÉSAR DE LAS GALIAS

Podríamos definir a Julio César como un hombre político valiente y sagaz, escritor talentoso, un personaje brillante y mundano y estimado por la multitud. Carecía por completo de escrúpulos y fue un excelente soldado,  pero también era un individuo con altísimas ambiciones personales.

Roma necesitaba liderazgo después de décadas de una paz precaria tras la guerra civil de 88 a.C. En 60 a.C., tres individuos formaron el primer Triunvirato, ogobierno de tres, para restaurar el orden.

César era el miembro más joven. Al año siguiente los agradecidos romanos lo nombraron cónsul, primer cargo administrativo del gobierno. Un cónsul era como un primer ministro o un fiscal general y ahora tenía la oportunidad para  suplantar a sus dos rivales; y para ello necesitaba un ejército y dinero.

Para conseguirlos asumió el gobierno de la Galia Cisalpina y de la Narbonense, una región de la Galia Transálpina. Allí permanecería nueve años y, al mismo tiempo que libraba duros combates, se dio tiempo para escribir “La Guerra de las Galias”, memoria detallada de su actuación durante ese período.

En la Galia, cada tribu luchaba contra las demás, en interminables guerras de pillaje. Atraídos por las riquezas de esa región, los romanos, los germanos y los helvecios la invadieron al mismo tiempo. En tres años y atacando con apenas tres legiones, César conquistó el país.

Batió duramente a los helvecios, rechazó a los germanos y cubrió a la Galia con una red de fortificaciones. Al finalizar la campaña disponía de diez legiones formadas por soldados romanos, caballería gala y germánica, arqueros cretenses y egipcios y honderos de las Islas Baleares.

De acuerdo al historiador griego Plutarco, la campaña de Julio César en las Galias tuvo como resultado 800 ciudades conquistadas, 300 tribus celtas y germanas subyugadas, un millón de personas vendidas como esclavos y otros tres millones muertas en el campo de batalla y en múltiples razzias.

Ciudades enteras como la Numancia celtíbera, la Alesia gala o la Masada judía fueron sitiadas por las legiones romanas y sus poblaciones perecieron en masa, por el hambre, la peste o por decisión de sus habitantes que prefirieron matarse a sí mismos antes que caer en manos de los legionarios y ser violados, asesinados por vendidos como esclavos. El Imperio Romano durante siete siglos exterminó y esclavizó a millones de personas.

masacres humanas

Fortaleza de Masada Sufrimiento del Pueblo Judio ante Ataque Romano

MATANZAS EN LA HISTORIA: LA FORTALEZA DE MASADA

masacres humanas

La fortaleza de Masada o Massada es el símbolo de la lucha de la nación israelí por la libertad, contra el sometimiento al  poder político romano, dando un gran ejemplo de heroísmo y valor, eligiendo la muerte antes que sojuzgamiento de la esclavitud.

Discurría el año 73 de nuestra era. La Legión Décima de Roma se disponía a lanzarse sobre la fortaleza de Masada, desmantelada ya sobre la fiera meseta de roca, cuando los judíos celotes, encerrados en sus muros, tomaron una suprema decisión. En lugar de rendirse y someterse a las represalias y esclavitud de Roma, eligieron la muerte.

Cuando los ocho mil romanos decidieron sitiar a los judíos, encerrándolos en su misa fortaleza,  lo primero que hicieron  fue construir una serie de campamentos en donde asentarse por mucho tiempo ,y seguidamente cercaron la fortaleza con una profunda fosa acompañado de una muralla de tres kilómetros en la que alternaban ocho campamentos militares.

De esta manera ya no había escapatoria, y solo se quedaron abajo decididos a esperar el natural y lógico debilitamiento humano. Ante la imposibilidad de resistir el empuje romano, Ben Yair comprendió que aquello era el principio del fin y reuniendo a sus partidarios les exhortó a quitarse la vida antes de caer prisioneros. Elazar ben Yair, convenció a los 960 habitantes que sería mejor morir por sus propias manos y no vivir una vida de vergüenza y humillación como esclavos en manos de los romanos.

«…y se eligieron por sorteo 10 de entre ellos que debieran degollar a los demás. Cada uno se tendió en el suelo junto a su esposa e hijos muertos, abrazándolos y estiró el pescuezo voluntariamente para ser degollado por las personas que cumplían con esta terrible misión. Estas personas degollaron a todos sin temblar. Y después de ello rifaron entre si para que el que salga degollase a sus nueve compañeros y después se mate a si mismo…así murieron todos creyendo que no dejaban a nadie que cayera bajo el yugo romano…al día siguiente subieron los romanos a Masada. Cuando entraron con los defensores muertos, nos e alegraron esta vez al ver ante si sus enemigos muertos, sino que se admiraron por el valor de éstos y su gran decisión de burlarse de la muerte y no se echaron atrás por esa gran acción».

Masada cayó bajo el poder de Roma en abril de 73 d.C.

La Masacre de Trelew Grupo de Guerrilleros se Fugan de la Carcel

LOS ASESINATOS EN TRELEW
Grupos Guerrilleros se Fugan y Son Asesinados

Durante el gobierno de Lanusse continuaran los atentados políticos. Entre los principales hechos se destacaron los secuestros y asesinatos en Rosario del general Juan Carlos Sánchez (1919-1972) por parte del ERP y las FAR y en Buenos Aires del empresario déla FIAT Oberdan Sallustro (1915-1972) ideado por el ERP. Varios de los principales líderes guerrilleros de ERP, Montoneros y FAR fueron arrestados progresivamente y destinados al penal de máxima seguridad de Rawson (Chubut). El 15 de agosto de 1972 un número considerable de ellos se organizó para concretar la huida y conformaron un Comité de Fuga que planificó la toma de la prisión y el retiro en vehículos hacia el aeropuerto de Trelew.

Estaban divididos en dos grupos. El primero abordó un avión comercial secuestrado y partió hacia Chile. Entre sus integrantes se destacaban Santucho, Gomarán Merloy Domingo Menna (1947-1976) del ERP, Quieto y Osatinsky de FAR y Vaca Narvaja de Montoneros. Una vez arribados a destino, muchos de ellos lograron viajar a Cuba. Por otra parte, el segundo grupo esperó infructuosamente el otro avión que había sido desviado. Los diecinueve guerrilleras que no lograron huir mantuvieron tomado el aeropuerto hasta que debieron rendirse.

Fueron trasladados a la base aeronaval Almirante Zar, donde luego de una semana fueron sacados de sus celdas y fusilados. Tres de ellos lograron sobrevivir al ser considerados muertos. Entre los guerrilleros fusilados se encontraba Ana María Víllarreal (1935-1972), la esposa de Santucho, quien se encontraba embarazada.

masacre de trelew

El 15 de agosto, un grupo de guerrilleros detenidos en Rawson tomó el control del penal y logró huir. Seis de los principales dirigentes de Montoneros, FAR y ERP escaparon a Chile. Otros diecinueve se rindieron en el aeropuerto, al no poder abordar el avión que los trasladaría.Fueron llevados a la Base Aeronaval Almirante Zar y, en un supuesto intento de fuga, el 22 de agosto, dieciséis de ellos murieron fusilados a quemarropa. La “Masacre de Trelew” aumentó el descrédito del gobierno y provocó nuevos atentados.

Mientras Lanusse negociaba con Perón una salida electoral que permitiera la participación del peronismo, a través del delegado de Perón en la Argentina, Héctor Cámpora, los cientos de guerrilleros presos en el Sur organizaron la fuga más célebre de la que se tuviera memoria en la Argentina, sólo superada por la que había protagonizado el 6 de septiembre de 1971 la famosa guerrilla uruguaya Tupamaros, liderada por Raúl Sendic, del penal de Punta Carretas, en la ciudad de Montevideo.

El 15 de agosto de 1972, los guerrilleros iniciaron la fuga de la cárcel de máxima seguridad de Rawson, provincia de Chubut. Para esta operación se habían unido las principales organizaciones guerrilleras —ERP, Montoneros y FAR— que tenían a sus líderes presos. De los cien guerrilleros dispuestos a fugarse, sólo lograron hacerlo los principales jefes, que, a duras penas, atravesando una zona casi desierta, llegaron al aeropuerto donde otro grupo comando había secuestrado un avión.

Los evadidos viajaron a Chile, donde ya gobernaba el presidente socialista Salvador Allende y donde las organizaciones guerrilleras argentinas tenían vínculos sólidos, no sólo con el Partido Socialista de Allende sino con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que dirigían el sobrino del presidente chileno, Andrés Pascal Allende, y Miguel Enríquez. De los veinticinco combatientes que habían logrado alejarse del penal en todo tipo de vehículos, sólo seis pudieron llegar a Chile y luego a Cuba.

Los diecinueve restantes quedaron varados en el aeropuerto de la ciudad de Trelew, en la misma provincia de Chubut. Se rindieron ante la Marina, el juez y la prensa bajo la promesa de que se respetarían sus vidas; sin embargo, fueron trasladados a una base aeronaval y no a un penal, como se les había prometido. En la madrugada del 22 de agosto de 1972 fueron acribillados en sus celdas. Sólo sobrevivieron tres, que contarían más tarde lo sucedido. Y años después también serían asesinados.

La conmoción política y social fue inmensa. La opinión pública descreyó de la versión oficial de que se había tratado de un nuevo intento de fuga. En los días sucesivos, hubo manifestaciones en las principales ciudades de la Argentina. Y más de sesenta bombas fueron colocadas en protesta por la matanza. Peronistas, radicales, intransigentes, socialistas, comunistas, trotskistas y demo-cristianos condenaron al gobierno.

Perón, por su parte, calificó las muertes de «asesinatos» y la CGT declaró un paro activo de catorce horas. El gobierno prohibió velar en público a los guerrilleros y Lanusse envió emisarios a Chile para solicitar la extradición de los prófugos con la intención de juzgarlos como delincuentes comunes. Allende no cedió a la presión y les otorgó el salvoconducto para La Habana. Los entretelones de su decisión trascendieron muchos años después.

En la reunión con sus ministros en la que debía tomar la decisión, el presidente chileno, que sería derrocado por Augusto Pinochet en 1973, dijo: «Chile no es un portaviones para que se lo use como base de operaciones. Chile es un país capitalista con un gobierno socialista y nuestra situación es realmente difícil. La disyuntiva es entre devolverlos o dejarlos presos… Pero éste es un gobierno socialista, mierda, así que esta noche se van para La Habana».
El asesinato de los prisioneros que se habían rendido, conocido inmediatamente como «La masacre de Trelew», marcó el comienzo del fin del gobierno de Lanusse. Tres meses después, Lanusse permitió que Perón regresara a la Argentina luego de dieciséis años de exilio.

masacre trelew

El 22 de agosto la Armada Informó que, en un nuevo Intento de fuga, habían muerto 16 de ellos, pero los tres sobrevivientes dieron testimonio de una masacre premeditada. La solidaridad que el hecho despertó en el peronismo (el PJ decidió velar a tres de los caídos en su sede central) y en la sociedad en general convenció a la guerrilla de su tesis sobre la «escalada». Y llevó a los militares a sacar conclusiones que serían aún más perjudiciales para el futuro del país: dado que no se podía quebrar la voluntad de lucha de esa militancia en las cárceles, y que su muerte a plena luz del día producía mártires aún más peligrosos, la solución sería combatirla con el método del secuestro y la desaparición.

 

Relato de los sucesos de Trelew
Fuente Consultada: María Soane «Todo o Nada»

Eran, exactamente, las 18:00 hs. del martes 15 de agosto de 1972. Cuando comenzó la fuga, Osatinsky disparó sobre el guardia cárcel Juan Gregorio Valenzuela, que intentó impedir el escape, matándolo. Los guerrilleros lograron copar el penal. Los sindicalistas presos habían decidido no participar en la fuga. Los primeros en alcanzar la puerta fueron Santucho, Menna, Osatinsky, Vaca Narvaja, Gorriarán Merlo y Quieto.

Los guerrilleros estaban numerados para el orden de fuga del 1 al 110. Cuando ya estaban afuera de la cárcel, Santucho y los demás no encontraron los camiones que debían estar esperándolos para llevarlos al aeropuerto de Trelew; los tiros adentro de la cárcel los habían dispersado. El primer contingente de los seis máximos jefes guerrilleros tomó el único coche que había permanecido (…) Los 19 guerrilleros restantes, que habían logrado salir, llamaron desde la guardia penal a taxis y remises. Llegarían al aeropuerto de Trelew con un retardo fatal.

Santucho y el primer grupo entraron al aeropuerto cuando el avión de Austral —un BAC con 96 personas a bordo— estaba carreteando. Santucho cruzó la pista corriendo junto a Vaca Narvaja que, disfrazado de mayor del Ejército, hizo señas al avión para que parara. De la torre de control no entendían lo que estaba sucediendo. El avión se detuvo en ese momento porque los guerrilleros que habían subido antes en Trelew (…) ocuparon la cabina y amenazaron al comandante de a bordo.

Los primeros seis guerrilleros subieron, y ordenaron esperar unos minutos. (…) El piloto del BAC 111 intentó resistirse. Dijo: “No hay combustible para llegar a Puerto Montt.Encañonándolo, Santucho respondió: “Pues habrá que llegar igual»

Los 19 guerrilleros arribaron al convulsionado aeropuerto cuando el BAC 111 ya estaba en el aire. Tomaron la torre de control, pero a la media hora, rodeados por la Infantería de Marina y el Ejército, negociaron su rendición. No pensaban tomar rehenes civiles. Exigían ser regresados al penal de Rawson, revisación médica para prever torturas posteriores, la presencia de jueces, abogados y periodistas.

En el momento en que el avión de Austral aterrizaba en Puerto Montt, los guerrilleros detenidos eran llevados a la base aeronaval Almirante Zar, y no al penal como se les había prometido en las negociaciones. Fueron torturados durante días.

El Ejército y la Infantería de Marina formaron el control del penal de Rawson y ocuparon la ciudad de Trelew. El presidente Lanusse siguió desde Olivos las alternativas de la fuga. Puso bajo su control personal a los efectivos militares. (…)

El 22 de agosto a las 3.30 de la madrugada los 19 prisioneros de la base Almirante Zar fueron acribillados, supuestamente por una patrulla a cargo del capitán de corbeta Luis Emilio Sosa, y el teniente Roberto Bravo. (…) El gobierno explicó que se habla tratado de un intento de fuga. Los tres sobrevivientes de la masacre lo desmintieron.

El presidente Lanusse asumió, como comandante en jefe, la responsabilidad de lo actuado por la Marina. La versión oficial la difundió el jefe del Estado Mayor Conjunto, contraalmirante Hermes Quijada.

La noche del 22, el gobierno sancionó la ley 19.797 que prohibía la difusión de informaciones sobre o de organizaciones guerrilleras. En los días sucesivos, hubo manifestaciones en las principales ciudades de la Argentina. Y más de 60 bombas fueron colocadas en protesta por la matanza.

(1) Libro Negro de la Segunda Tiranía. Autores varios. (Editado por orden del decreto ley 479/56). 1958.
(2) Archivo particular de Roberto Baschetti.

Fuente Consultada:
Argentina El Siglo del Proceso y la Oscuridad (1900-2003) María Seoane

masacres humanas

 

El Regreso de Perón de España Violento Enfrentamiento Político

EL RETORNO DE PERÓN DE ESPAÑA: LA POLÍTICA VIOLENTA

masacres humanas

“La masacre de Ezeiza cierra un ciclo de la historia argentina y prefigura los años por venir. Es la gran representación del peronismo, el estallido de sus contradicciones de treinta años. Es también uno de los momentos estelares de una tentativa inteligente y osada para aislar a las organizaciones revolucionarias del conjunto del pueblo, pulverizar al peronismo por medio de la confusión ideológica y el terror, y destruir toda forma de organización política de la clase obrera. Ezeiza contiene un germen del gobierno de Isabel Perón y López Rega, la Triple A, el genocidio ejercido a partir del nuevo golpe militar de 76. el eje militar sindical en que el gran capital confía para el control de la Argentina”. Horacio Verbitsky «Ezeiza».

La jornada de Ezeiza: El 20 de junio de 1973 fue la fecha elegida para el retorno de Perón. Acompañado por artistas, políticos, sindicalistas, deportistas y hasta por el propio presidente Cámpora y el ministro López Rega, el viejo líder viajó desde Madrid en un avión especialmente preparado para la ocasión.

Perón retorna definitivamente al país y el generalísimo Franco lo despide en Barajas. Para su recepción se monta un palco en la Autopista a Ezeiza, a la altura del puente 12, donde confluye una multitud inmensa e inconmensurable. Mas de dos millones de personas, aguardaban la llegada de Perón, quien dirigiría un discurso a la concurrencia.

Tras 18 años de exilio Perón volvió definitivamente a Argentina el 20 de Junio de 1973. Ese día, la derecha y la izquierda peronista se enfrentaron en lo que pasó a la historia como la Masacre de Ezeiza. Aún se desconocen la cifra exacta de muertos y heridos que tuvo esa trágica jornada.

El lugar estaba custodiado por el coronel retirado Jorge Manuel Osinde, perteneciente a la derecha del peronismo, junto con un grupo fuertemente armado que tenía la orden de reservar los sectores más cercanos al palco a los grupos más tradicionales del justicialismo, e impedir el acercamiento de la izquierda peronista al mismo. Cuando las columnas de FAR y Montoneros intentaron ingresar en las primeras horas de la tarde, fueron sorpresivamente atacados a tiros desde el palco por los hombres de Osinde. Hubo 13 muertos y 365 heridos.

Estalla una violenta disputa por los lugares próximos al palco, entre las columnas organizadas por la Juventud Peronista y Montoneros y las dirigidas por el teniente coronel Osinde, nutridas por la Unión Obrera Metalúrgica, la Juventud Sindical Peronista, el Comando de Organización  y otros grupos del peronismo tradicional. Hay tiroteos, muchos muertos y cadáveres colgados de los árboles: la JP es vencida.

Ante la falta de seguridad, Perón decidió aterrizar en la base aérea militar de Morón y la multitud se retira desilusionada, sin haber podido recibir a su líder. Por la noche se dirigió al país por la cadena de radio y televisión. En su discurso, evitó referirse a los incidentes dijo “para un argentino, no hay nada mejor que otro argentino”, parafraseando su famosa frase “para un peronista, no hay nada mejor que otro peronista”, intentando de este modo unir a su movimiento y a todo el país.

Perón condena a los que ingenuamente piensan que pueden copar nuestro movimiento, que define por lo que las veinte verdades peronistas dicen, e invita al pueblo a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa.

El 13 de julio, Cámpora y Solano Lima fueron forzados a renunciar por los sectores tradicionales del peronismo, con el consentimiento de Perón. Luego de varias negociaciones, fue designado primer mandatario interino Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados y yerno de López Rega.

(1) Libro Negro de Ja Segunda Tiranía. Autores varios. (Editado por orden del decreto ley 479/56). 1958.
(2) Archivo particular de Roberto Baschetti.

EL RELATO DE UN CRONISTA TESTIGO DE LOS HECHOS

Los más graves enfrentamientos armados entre grupos antagónicos frente al palco donde debía hablar Perón a poco de su arribo al país comenzaron a sucederse pasadas las 14.30. Hasta esas horas todo se había desarrollado sin mayores novedades, después del incidente ocurrido a las 10, pero en un clima de gran tensión, ya que distintos sectores del peronismo trataron de ubicarse en lugares preferenciales frente al palco.

El estrado estaba ubicado sobre el puente de la ruta 205 en su cruce con la autopista a Ezeiza.

El clima se fue poniendo tenso cerca del mediodía. Eran exactamente las 14.35 cuando se iniciaron los graves y sangrientos enfrentamientos.

El desbande fue total detrás del palco. Las escaramuzas se sucedían. Varias personas pugnaban por llegar en medio del tiroteo a las ambulancias apostadas en el lugar, llevando heridos de bala.
Debajo del puente, el ir y venir de las ambulancias era constante. Por lo menos en la primera hora de enfrentamiento fueron retiradas diez personas heridas de bala y más de 20 con escoriaciones o presas de nervios.

Eran las 16.30 cuando Leonardo Favio reanudó la transmisión por los altavoces e hizo un llamamiento a la cordura. No obstante, en la zona boscosa se reanudaban los tiroteos. En un momento dado, Favio expresó: «Hay quienes están apostados sobre los árboles tirando contra compañeros y contra mi cabina». Después de algunos minutos agregó: «ningún peronista debe usar sus armas. Lo pide la comisión de seguridad».

Por un momento se silenció la transmisión. En la zona boscosa se repetían los tiroteos entre quienes estaban abajo y los que ocupaban los árboles a quienes se identificó como francotiradores.

A las 16.55, Favio volvió a hablar para decir que en esos momentos Perón tocaba suelo argentino en la base Morón.

Hubo bullicio general, por el anuncio, pero de inmediato se reanudaron los tiroteos.

La huida detrás del palco se hacía en dirección al barrio Esteban Echeverría, a 200 metros del lugar. Ambos sectores «capturaban» prisioneros a quienes se propinaban severos castigos con toda clase de objetos.

Con las primeras sombras de la noche proseguían los tiroteos en toda la zona. Se afirmaba, además, que dentro del palco oficial se había linchado a dos prisioneros.
 

Fuente Consultada:
Los Años del Peronismo 1946-2006 Roberto Baschetti Caras y Caretas
La Primera Presidencia de Perón – Biblioteca Política Argentina

Ver: La Operación Retorno

Bombardeo en Plaza de Mayo Causas y Consecuencias

CAUSAS DEL BOMBARDEO A PLAZA DE MAYO

El 16 de junio, aviones navales arrojan bombas sobre la Casa de Gobierno, que debía ser asaltada por infantes de Marina: Perón no se encuentra allí. La CGT convoca una concentración en Plaza de Mayo; el bombardeo con mas de 30 aviones deja 300 muertos y unos mil heridos. Al atardecer, Perón anuncia que el movimiento ha sido sofocado, y poco después se produce el incendio de las iglesias.

Hay 800 detenidos; se disuelven la Infantería de Marina y la Aviación Naval; suicidio del contraalmirante Gargiulo, uno de los jefes sublevados. El 5 de julio Perón propone una tregua política, anuncia el fin de la revolución peronista y convoca a la pacificación.

El día había amanecido lluvioso; la temperatura no superaba los 4 grados y la rutina de la ciudad era la normal. A las 12.40 se arrojaron 10 toneladas de bombas que provocaron más de 300 muertos entre mujeres, trabajadores y niños. Muchos más de 50 fueron reconocidos en las morgues por sus delantales blancos. Entre quienes allí cayeron había peronistas, antiperonistas, católicos, creyentes de todo credo, ateos, todos argentinos asesinados en nombre de Cristo, de la libertad y de la democracia.

GOLPE DE ESTADO:
EL 16 DE JUNIO DE 1955 TREINTA AVIONES DE LA MARINA DE GUERRA Y LA FUERZA AÉREA DESCARGARON CATORCE TONELADAS DE BOMBAS SOBRE PLAZA DE MAYO:

Era un día de semana. Era el 16 de junio de 1955. Se esperaba el medio porque estaba previsto el paso de una formación de aviones militares en desagravio a la quema de la bandera nacional ocurrida días antes. Había cierta cantidad de curiosos algo expectantes, periodistas y sobre todo, un número importante de peatones y transeúntes que iban o venían de sus lugares de trabajo, un lugar repleto —como se sabe— de oficinas públicas.

Incluso se pensaba que por las condiciones climáticas el paso de los aviones iba a ser suspendido para mejor oportunidad. Pero de golpe aparecieron sobre el horizonte y enfilaron hacia la Plaza de Mayo.

Inmensos fueron la sorpresa y estupor de todos los presentes cuando comprobaron en carne propia que esos aviones descargaban sus metrallas y bombas sobre sus humanidades y la Casa de Gobierno.

Uno de los bombazos horadó de lleno un ómnibus de transporte de pasajeros, despanzurrándolo por completo. Otro impacto pegó sobre un transporte escolar repleto de niños provincianos de visita en la gran ciudad, que iban a ir a saludar a su despacho al Presidente de la República.

Se trataba de un golpe militar con el fin de derrocar a Juan Domingo Perón e incluso asesinarlo. Eran aviones de la Marina de Guerra en su gran mayoría y algunos de la Fuerza Aérea. Los aviones marineros eran veinte North American-AT 6; cinco Beechcraft-AT 10 y cincoCatalina. Se calcula que el total de kilogramos arrojados alcanzó los 13.800, es decir casi 14 toneladas de bombas.

Un verdadero genocidio y caso único en la historia de la humanidad en que una fuerza aérea bombardea a sus connacionales y gasta en el intento más kilos de explosivos que los usados por la Luftwaffe alemana en el bombardeo de Guernica, durante la Guerra Civil Española.

Luego de tos primeros momentos de lógica confusión y desorden, las tropas leales al gobierno organizaron la defensa del lugar con fuego antiaéreo y el ataque a aquellos bastiones de los insurrectos, tales como el Ministerio de Marina. Un número importante de civiles peronistas tomó por asalto las armerías del centro y se sumó a la defensa, a su vez acrecentada por cantidades de camiones llenos de obreros que venían de los barrios capitalinos más humildes y del conurbano bonaerense, que padecieron así, los estertores del bombardeo aéreo.

Resulta insólito, cínico, el argumento esgrimido por los agresores para justificar tantas muertes: Apenas comenzó el bombardeo, la CGT dispuso el cese de actividades en la ciudad y la inmediata concurrencia con sus afiliados a la Plaza de Mayo. Esta determinación absurda fue la principal causa de la crecida cantidad de víctimas que cayó esa tarde”. (1)

Con el tiempo se conocieron algunos de los nombres y apellidos de aquellos civiles y militares que se alzaron contra la Constitución Nacional con el fin de dar un golpe de Estado. Entre los aviadores genocidas estaba el primer teniente de aeronáutica Osvaldo Cacciatore, luego ya como brigadier, intendente de la ciudad de Buenos Aires durante la dictadura del general Lanusse (26-3-71/25-5-73).

También descargaron sus bombas sobre el pueblo indefenso, el teniente de navío Carlos Massera, hermano de Emilio, quien luego como almirante sería dueño de vidas y propiedades en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), durante la última dictadura militar.

Otro dato: el único civil beligerante que acompañaba en los aviones que bombardeaban y se recluye en Uruguay —es decir que ametralló y tiró bombas— fue Miguel Ángel Zavala Ortiz, luego canciller del gobierno radical de Arturo Illia. Para colmo, quien esperaba en la vecina orilla a los aviadores alzados, para gestionarles asilo y hospedaje, era Suárez Mason. Sí: el mismo Guillermo Suárez Mason, quien como general, 22 años más tarde estará a cargo de varios centros clandestinos de reclusión, de torturas y de desapariciones, bajo la responsabilidad del Cuerpo de Ejército que él comanda.

Es por demás evidente que toda esta gente de haber sido dada de baja y sancionada como correspondía oportunamente, le hubieran evitado a nuestra nación muchos momentos de tristeza, dolor e intolerancia. Por el contrario, con el triunfo de la autodenominada “Revolución Libertadora” —tres meses más tarde— fueron reincorporados a sus cargos militares y aun ascendidos en el escalafón militar. Lo concreto, lo inadmisible, es que un hecho salvaje que produjo alrededor de 350 muertos y más de 2.000 heridos nunca tuvo culpables ni condenados por la Justicia.

Un muchachito joven, de clase acomodada, circunstancialmente fuera del país, vio con claridad lo que ocurría. Era Ernesto “Che” Guevara. Le escribirá a su madre, desde México, en una carta fechada el 20 de julio de 1955: “… para quienes no hay escapatoria posible ante la historia es para los mierdas de los aviadores que después de asesinar gente a mansalva se van a Montevideo a decir que cumplieron con su fe en Dios; es impresionante (que en nuestro país) la gente llore porque le quemaron su iglesia dominguera (hace referencia a la quema de iglesias —en represalia a los bombardeos— por una turba anticlerical que veía a la jerarquía eclesiástica involucrada en los hechos), pero le parece la cosa más natural del mundo que revienten a la cantidad de ‘negros’ que reventaron. No te olvides (mamá) que muchos de ellos fueron a morir por un ideal”. (2)

(1) Libro Negro de Ja Segunda Tiranía. Autores varios. (Editado por orden del decreto ley 479/56). 1958.
(2) Archivo particular de Roberto Baschetti.

PARA SABER ALGO MAS…
El saldo del 16 de junio: Muchos destrozos, 355 muertos y 600 heridos

Al tiempo que prosigue el bombardeo, los infantes de Marina se dirigen hacia la Casa Rosada y el Ministerio de Guerra. Perón se encuentra en el sexto piso de este ultimo edificio, en la oficina de Lucero, a quien ha encomendado las tareas de defensa y represión.

La batalla dura varias horas. El Ministerio de Marina es rodeado finalmente por el Regimiento Motorizado Buenos Aires y tropas de la I División de Ejército. Los rebeldes esperan refuerzos, que no llegan nunca.

Al caer la tarde, a las 17:45, la sublevación está aplastada. Los amotinados que se atrincheraron en la sede naval se rinden. Son detenidos los contralmirantes Aníbal Oli-vieri —ministro de Marina, plegado a la insurrección—, Toranzo Calderón y Benjamín Gargiulo, al mando de la infantería de Marina.

Este último se suicida poco más tarde. En medio de la refriega, la CGT, a través de Eduardo Vuletich, ofrece al gobierno la participación de los obreros para reprimir el intento gol-pista. A esto, Perón responde enérgicamente cjue esa tarea corresponde a las Fuerzas Armadas y, más precisamente, al Ejército. Sin embargo , es de hacer notar que en el ataque al Ministerio de Marina intervienen grupos de obreros armados junto con los soldados leales.

Los pilotos causantes de la masacre vuelan a Montevideo y en uno de los aviones viaja el radical unionista Zabala Ortiz, así como otros complotados civiles. El saldo es, según el informe oficial, de 355 muertos y más de 600 heridos, la mayoría inocentes ciudadanos que transitaban por Plaza de Mayo.

A las 18:00 habla Perón a todo el país. Afirma que el levantamiento ha sido sofocado y que la situación está bajo el control de las fuerzas leales. Pide calma a la población.

En el libro «Del poder al exilio…», Perón señala que esa vez «insistí en rogarle al pueblo que evitara los excesos y se abstuviera de reacciones inconsultas. Dije que toda represión ilegal nos pondría en un mismo nivel con los rebeldes y que entonces seríamos juzgados con el mismo desprecio.

Fue en esas circunstancias que algunos grupos de facinerosos, intentando sacar provecho del estado de confusión general, prendieron fuego a las iglesias (…) Los incendios iluminaron aquella noche de tragedia —agrega—. El rumor de lluvia y el crepitar del fuego se unían en una sinfonía infernal. Incendiaron la iglesia de San Ignacio, San Francisco, Santo Domingo, San Miguel y San Nicolás de Bari».

A esta lista proporcionada por Perón en 1956, durante su exilio de Panamá, deben agregarse los templos de La Merced, del Socorro, San Juan Bautista, la capilla de San Roque y la Curia Eclesiástica, y las iglesias de Asunción, en Vicente López y Jesús del Huerto, en Olivos. Nunca se aclaró quiénes fueron los responsables de estos incendios, y las especulaciones —sin pruebas— son obviamente ociosas. Lo cierto es que en ese momento el gobierno acusa a los comunistas como causantes de los vandálicos hechos.

La Iglesia y la oposición —eludiendo toda referencia a la masacre del 16—, sacan partido de las circunstancias y distribuyen panfletos en los que se reproducen conceptos de Perón del 1° de mayo de 1953: «Cuando haya que quemar, voy a salir yo a la cabeza de ustedes; pero entonces, si fuera necesario, la historia recordará la más grande hoguera que haya encendido la humanidad hasta nuestros días».

Un confuso episodio que fue protagonizado por Imaz
Uno de los acontecimientos que precipitaron la aceptación de la renuncia del presidente Perón en la madrugada del 20 de setiembre fue el protagonizado por el general Francisco A. Imaz que, según distintas versiones, con una ametralladora en las manos y a viva voz, exigió que se diera curso a la dimisión.

Por lo general, los testimonios difieren. El general Sosa Molina dice que Imaz entró sin armas y que, ante una orden suya, se retiró del 5° piso del Ministerio de Guerra, en donde se reunía la junta. El general Forcher expresa que él fue el que le pidió a Imaz y a los oficiales que lo acompañaban que se retirasen, lo que así hicieron.

El general Tanco señala, en cambio, que Imaz y otros oficiales entraron con las armas en la mano y que él les dijo «cosas irreproducibles», pero que obedeció y se fue.

El general Imaz dijo, simplemente: «No quiero volver a hablar sobre este tema, ya que todo ha sido puntualizado y repetido con lulo de detalles». Se refiere, en este caso, a un informe de los protagonistas ante el estado mayor del Ejército.

El general Fernando Aliaga García afirma que Imaz encabezó la irrupción en la sala donde estaban reunidos los generales acompañado por los oficiales antiperonistas Rosas, Pujol Ricci, Pereyra, Miqri Pereyra potros, mientras que otro grupo se encontraba custodiando el edificio del Ministerio, que había sido copado por ellos, precisamente, para exigirle a la junta militar la aceptación lisa y llana de la renuncia de Perón.

Según el mismo Imaz, la junta pretendía obviar esa dimisión y pasar a resistir militar y civilmente el alzamiento. Tras este golpe de mano, el general insurrecto se hizo cargo del Ministerio de Guerra y todas las decisiones posteriores quedaron en sus manos. (Fuente «Yo Fui Testigo» Cernadad-Halac Libro N° 16)

Gobiernos de Juan Perón

Fuente Consultada:
Los Años del Peronismo 1946-2006 Roberto Baschetti Caras y Caretas
La Primera Presidencia de Perón – Biblioteca Política Argentina