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Biografia de Maeterlinck Mauricio Obra Literaria Las Abejas

OBRA LITERARIA DE MAETERLINCK MAURICIO

Maeterlinck Mauricio (1862-1949), autor belga, nació en Gante, el 29 de agosto de 1862, y estudió leyes en la universidad de esta ciudad. Conocido fundamentalmente por sus obras de teatro, por las que recibió el Premio Nobel en 1911. Se dedicó a la docencia en EE.UU. Regresó a Europa después de la segunda guerra mundial y murió el 6 de mayo de 1949, en la localidad francesa de Niza.

Mauricio Maeterlinck, el gran escritor belga, ofreció hace tres cuartos de siglo, en 1901, un trabajo que presentaba una curiosa mezcla de nociones prácticas y literatura del mejor cuño: «La vida de las abejas». «No tengo la intención de escribir un tratado de apicultura», declaró su autor. «Todos los países civilizados los poseen excelentes y es inútil rehacerlos».

Más adelante, señaló: «Tampoco se trata de una monografía científica .. ., ni de una colección de estudios nuevos. No diré casi nada que no conozcan todos los que han observado un poco a las abejas». Y, algunos párrafos después, concretaba su pensamiento del siguiente modo: «Quiero hablar, simplemente, de las blondas avecillas de Ronsard, como se habla, a los que no lo conocen, de un objeto amado».

Este maravilloso estudio de Maeterlinck comprende siete extensos y documentados capítulos, cuyas denominaciones indican, de por sí, la excelente programación de la obra: «En el umbral de la colmena», «El enjambre», «La fundación de la colmena», «Las reinas jóvenes ‘, «El vuelo nupcial», «La matanza de los zánganos» y «El progreso de la especie».

Este valiosísimo material va seguido por una amplia bibliografía, con citas de libros que, en algunos casos, como en el de Aristóteles, Virgilio y otros, se remontan a la Antigüedad, junto con modernos estudios, monografías y manuales prácticos. El autor de «La vida de las abejas» Mauricio Maeterlinck, falleció en Niza, casi nonagenario, en 1949. Es considerado uno de los mayores poetas y dramaturgos de su tiempo.

La antigua y pintoresca ciudad de Gante, en Bélgica, donde nació el 29 de agosto de 1862, alimentó, seguramente, sus posteriores sueños de alcanzar la perfección espiritual a través de un éxtasis religioso, de un misticismo que pudiere elevar su alma hasta límites inimaginables. Premio Nobel de Literatura, en 1911, se vinculó desde joven a la escuela simbolista, cuyos postulados poéticos compartió. Surgieron así, en 1889, sus primeros volúmenes de versos y, ese mismo año, un drama rimado, «La princesa Maleine», que luego prosificó y fue representado, en París, con gran éxito. El diario «Le Figaro» calificó a su autor como «el Shakespeare belga«.

Misteriormente, Maeterlinck dio a conocer «La intrusa» -donde aparece, magnificada, la presencia de la muerte- y «Los ciegos» (creaciones, ambas, de 1890). Siguieron, entre otras, «Pélleas et Mélisande» (1892), a la que pondría música Debussy; «El tesoro de los humildes» (1896) y la fantasía en cinco actos «El pájaro azul», cuyo despliegue imaginativo resulta, todavía ahora, sorprendente.

Mención aparte merecen otros dos ensayos sobre temas de la naturaleza que integran, junto a «La vida de las abejas», un tríptico sin igual. Son ellos: «La vida de los termes«, donde describe las costumbres de estos insectos que corroen la madera, y «La inteligencia de las flores«, escritos, junto con la primera obra, entre los años 1901 y 1907. Caso singular, donde el estro poético y la erudición lograron combinarse sabiamente.

La sagaz observación de la naturaleza permitió a este singular escritor belga que no se caracterizaba, precisamente, por su optimismo, llegar a una especie de negación de lamuerte, teniendo en cuenta el misterioso principio que alienta en la energía universal.

Atento lector de Novalis, su posición simbolista estuvo en cierto modo coparticipada por un aliento romántico en el cual el sentido vital aparece como la más grande e inmarcesible de las metáforas.

Una especie de gran respeto ante el misterio de lo vivo, como fenómeno que excede todos los encasillamientos y las previsiones, proyecto abierto que se nutre a sí mismo para seguir adelante, fluye de sus páginas. Sin encerrarlo en ninguna de las confesiones, es la refirmación del espíritu el mensaje que contiene su notable construcción estilística.

Fuente Consultada: Fasc. N° 32 de la Enciclopedia Ciencia Joven Edit. Cuántica – Los Estilos Griegos –

Paulina Bonaparte Amante Hermana del Emperador Sexo adicta Insaciable

Biografía de Paulina Bonaparte Amante Hermana del Emperador

Paulina Bonaparte era la hermana preferida del que llegaría a convertirse en emperador de Francia. Nació en Ajaccio, Córcega, y fue la sexta hija de los Bonaparte, a la que siguieron siete hermanos más. A los quince años, Paulina se enamoró de un hombre que tenía cuarenta años y sus ardides como dandy no eran del gusto de la madre de Paulina, Leticia, por lo que fue descartado como futuro yerno.

En represalia por la negativa de su madre, Paulina comenzó a flirtear y a mantener relaciones sexuales con la mayoría de los componentes del gobierno de su hermano Napoleón.

Quizá no deba ser entendido como una venganza, sino más bien como un simple juego; Paulina era una joven de una belleza exquisita, los hombres la deseaban nada más verla, y ella supo utilizar ese inmenso atractivo para llevarse a la cama a aquellos que más le gustaban. 

Su capacidad de seducción era de tal calibre que los hombres se rendían como borregos a sus pies, y complacían cualquier capricho de la joven, por aventurado o excéntrico que éste fuera.

El 14 de junio de 1794, después de múltiples y variopintos líos de cama, Paulina, asesorada por su hermano, contrajo matrimonio con el general del emperador, Charles-Victor-Emmanuel Leclerc. Paulina navegó hasta esta isla en 1801 para reunirse con su marido, destacado allí para expulsar al rebelde Toussaint Louverture. 

Del matrimonio con Leclerc, en 1802, nacería su único hijo, Dernida Luis Napoleón, quien moriría dos años más tarde. A pesar de los devaneos de Paulina con los nativos o bien con los soldados de su marido, habitualmente de bajo rango, cuando Leclerc enfermó de fiebre amarilla, ella lo cuidó y estuvo a su lado hasta que murió, poco tiempo después, en noviembre de 1802.

Una vez de regreso en París, tardó poco más de ocho meses en con traer nuevas nupcias. Esta vez ya no se trataba del hijo de un molinero rico, venido a más en la jerarquía militar gracias al emperador de Francia, sino del hombre más rico de Italia; su nombre: el príncipe Camilo Borghese. En esa ocasión, Napoleón le escribió: «Ama a tu marido, haz que tu hogar sea feliz y, sobre todo, no seas frívola o caprichosa. Tienes veinticuatro años y deberías comportarte de forma madura y sensata». Esta carta fue algo así como una premonición de lo que ocurriría después.

Paulina no sólo siguió manteniendo relaciones sexuales variadas fuera del lecho conyugal, sino que terminó abandonando a su marido porque no le daba lo que ella quería. El príncipe tenía un miembro diminuto que no saciaba en absoluto las necesidades amatorias y carnales de su bella mujercita, por lo que poco tiempo después de catarlo decidió volver a la capital francesa, donde la esperaba el potente hombre, o habría que decir «miembro», que le causó la muerte.

El príncipe poseía todas las características que una mujer como Paulina podía desear, era un joven moreno, elegante y guapo, sus propiedades, palacios y fincas eran incontables, sin embargo, no disponía de lo más preciado para ella, de modo que, desde el primer día, sus relaciones sexuales fueron una verdadera calamidad. Ante los hechos irreparables, Paulina escribió a su tío: «Preferiría haber seguido siendo la viuda de Leclerc, con unos ingresos de tan sólo 20.000 francos, que estar casada con un eunuco».

Poco después se separó del príncipe eunuco y se trasladó a París en busca de aventuras. En 1806, tras múltiples catas, dio con la horma de su zapato. El elegido era un pintor de sociedad llamado Louis Philipp Auguste Forbin. Forbin era un hombre alto y bien formado de treinta años que contaba con un estupendo pene.

Pronto se convirtió tu el chambelán real de «la Venus». Debido a las diarias fornicaciones que llevaba a cabo con su potente chambelán, la salud de Paulina comenzó a resentirse. Fueron los médicos y la intervención de su madre quienes decidieron por ella: lo mejor que podía hacer Forbin era alistarse en el ejército francés y utilizar su potencia para otros menesteres.

Y así fue cómo Paulina se quedó sin su juguete sexual. Sin embargo, ella no podía renunciar a aquello que mayor placer le proporcionaba, por lo que, a pesar de las recomendaciones hechas por sus doctores, Paulina siguió con el mismo frenético ritmo sexual en el transcurso de los quince años posteriores. En Niza conoció a un músico llamado Blangini. Más tarde, en 1810, le tocó el turno al jefe del estado mayor de Napoleón, a continuación el objeto de su devoción sexual, que no afectiva, fue un actor. Se llamaba Frainçois Talma.

Paulina falleció de cáncer de útero en 1825, a los cuarenta y cuatro años, en Villa Borghese. Murió ataviada con sus mejores galas y pidió ser enterrada en el panteón familiar de los Borghese, entre papas.

Fuente Consultada: Sexoadictas o Amantes de Paula Izquierdo

Biografia de MESALINA Esposa de Claudio Una Vida de Lujuria

BIOGRAFIA DE MESALINA
La Lujuria en Roma

Descendiente de Augusto, pues su abuela materna era hija de Octavia, hermana del emperador, creció en un, ambiente de corrupción, y esto es lo único que puede disculparla ante los ojos de los hombres. Su madre, Domicia Lépida, era, en efecto, una mujer irascible, prostituida y libertina, que acostumbró a su hija a librarse a las pasiones más desordenadas.

A los dieciséis años, hacia el 40 aproximadamente, contrajo matrimonio con Claudio, en quien nadie veía entonces al sucesor de Calígula.

El asesinato de este emperador la elevó de repente a compartir con su esposo el lugar más preeminente de Roma. Pero Claudio, que conocía sus vicios, no permitió que se la elevara a la dignidad de Augusta.

Tampoco Mesalina puso mucho empeño en ello. Prefería escandalizar la ciudad, sobrepujando en licencia a Julia, hija de Augusto, que había dejado memoria sin igual por sus excesos pasionales.

mesalina

VEAMOS SU HISTORIA DE VIDA…

En la historia casi siempre se recuerda a la sociedad romana por su libertad sexual o promiscuidad, y que a caracterizado una etapa del imperio romano conocida como Julio-Claudia, en donde personajes como Tiberio, Calígula, Claudio, Julia y Mesalina, se consideran como los grandes exponentes de la lujuria reinante en el imperio Romano.

Esa «libertad sexual» en que se vivía, no era sólo el privilegio de los gobernantes.

La presencia de esclavos y esclavas en los hogares de los grandes señores permitía que se relacionarán sexualmente y también era algo bastante conocido por todo el mundo romano.

MESALINA Vida Sexual en Roma En este caso hablaremos de Mesalina, emperatriz romana , que se supone nacida en Roma, cuyo nombre se asoció con la crueldad, la lujuria y la avaricia.

Ella era la hija de Marco Valerio Mesala Barbatus, miembro de la aristocracia tradicional de la familia de la República romana.

Se casó hace 21 años con la que el que seria luego emperador Claudio (41-48), y fue su tercera esposa.

Tuvieron dos hijos: Octavia, futura esposa de Nerón, y Británico. Su reputación entre los historiadores de la época clásica, como Tácito y Suetonio, no era el mejor.

Descrita como una mujer despiadada y ambiciosa, con una enorme influencia sobre su marido el emperador, se basó en su posición para mimar muchas personas influyentes, entre ellos Valerio Asiático y Vinicius y se hizo famosa por su promiscuidad.

La figura de Mesalina, cuyo nombre se ha empleado, justamente, para representar la falta completa de pudor en una mujer de estirpe principal. Por su ascendencia, su matrimonio y su posición social, Valeria Mesalina había de ser ejemplo de todas las virtudes; por el contrario, fue encarnación de todos los vicios y vilipendio de la corte del emperador Claudio.

Cuenta la historia que al estrechar por primera vez la mano ante éste de Claudio, la notó blanda y pegajosa y después, llegado el momento de la intimidad, la joven esposa descubriría el resto de fealdades de su esposo: su prominente cabeza calva o su enorme barriga adiposa, entre otras.

Y, no pudiendo evitarlo, cerró los ojos al sentirse abrazada. Apenas Claudio cae en un sueño profundo, Mesalina abandona el lecho a respirar el aire de la noche y pudo descubrir que el jardín se encontraba un joven esclavo  llamado Ithamar, de origen sirio. Sin dudarlo, se aproximó a él, desabrochó su túnica, y se ofreció a las caricias del muchacho. Su noche de bodas había tenido, al final, algún sentido.

Jamás se privó en ningún momento de apurar todos los placeres del sexo, destacando en sus correrías su predilección por lo que, después, se llamaría masoquismo.

En efecto, en el mismo palacio imperial, además de recibir y disfrutar de sus amantes del momento, gozaba con los azotes que recibía (y a veces propinaba) como estímulo para conseguir un aún más alto grado de culmen sensual.

No obstante, algunos nombres de sus numerosos compañeros de lecho han llegado hasta nosotros. Sin intentar hacer una lista exhaustiva, he aquí algunos: Narciso, por ejemplo, fue el amante de una sola noche, pero esas horas serían suficientes para que la Emperatriz se burlara de él y propagara ante todos su desdicha como macho, lo que provocaría en el aludido un odio casi eterno que tendría importancia en el futuro.

También se entregó a Lucio Vitelio, y tampoco le satisfizo por la excesiva humillación de éste ante ella, idolatría que evidenciaba constantemente exhibiendo ante todo el mundo una sandalia usada por Mesalina colgada de su cuello que nunca se quitaba porque aquel calzado había ceñido uno de los pies de la emperatriz.

Se interesó asimismo por Palas (y se acostó con él) por una razón tan simple y evidente como la de que era administrador de las arcas del Imperio, puesto en el que había robado tanto, que era una de las mayores fortunas de Roma.

Ya en tromba, pasaron por sus brazos un forzudo jefe de gladiadores cuyo nombre no ha quedado en los anales; Vinicio, sobrino de su marido, el Emperador; Sabino, al que se aficionó por su hermosísima cabellera y sus penetrantes perfumes; además de varios desconocidos que gozaron de la Emperatriz por hechos tan inefables como tener unos ojos de un color irresistible, porque tenían las manos calientes, por estar cubiertos de vello en todo el cuerpo o, en fin, porque eran dueños de una piel lisa y suave como el terciopelo.

Tuvo relaciones con un atractivo joven llamado Tito, un absoluto capricho de la Emperatriz que se aficionó a sus encantos y su vigor de casi adolescente.

Tenía quince años, pero el favorecido de Mesalina poseía a tan tierna edad y jactancioso, se puso a propalar por todos los lugares sus aventuras amatorias con Mesalina.

La Emperatriz, avisada por su amiga la envenenadora Locusta, preparó la pócima que impediría al quinceañero llegar a la madurez.

Deseando rodear sus aventuras galantes de una más palpable discreción, recibía a sus visitantes en una casita de las afueras que aparentemente pertenecía a su sirvienta Livia.

Fue allí donde entró en contacto con aquel primer Mnéster, que ahora descubrió que no sentía una atracción excesiva por el sexo opuesto. Sin embargo, a Mesalina no le importó compartir con el la inauguración de la casita, asumiendo el desinterés que despertaba en su visitante pero sonsacándole noticias y chismes sobre el sexo de los romanos, de lo cual estaba a la última el actor.

Aunque en una dirección diferente, Mnéster tenía fama de ser maestro en lascivias, y sería este compartido interés el que provocaría que dos seres opuestos y diferentes llegaran a ser grandes amigos y confidentes. Y, sobre todo, su nuevo amigo se convirtió muy pronto en proveedor exclusivo de carne joven para la Emperatriz. Ésta tenía la seguridad de que los envíos de Mnéster tenían garantías suficientes para satisfacer el apetito venéreo de Mesalina.

El más evidente de sus pecados será presentado a través de sus visitas a la Suburra (el barrio más miserable y peligroso de Roma), excursiones y estancias en aquel lugar que escandalizaron incluso a sus contemporáneos y que fue una idea brillante más de su consejero de placeres, Mnéster, el actor. También sería recordada en sus correrías como prostituta, ya en el escandaloso barrio romano, lugar en el que usaba en sus transacciones camales el nombre de guerra de Lysisca.

En efecto, al caer la noche, la Emperatriz abandonaba el palacio y se dirigía, oculta por una peluca y los senos apenas cubiertos por panes de oro, a un conocido lupanar donde ocupaba un aposento y recibía a los clientes. Estos la preferían, además de por su belleza, porque no exigía juventud ni apariencia, y sí tan sólo potencia viril allá donde se encontrara, aunque fuese en sucios mozos de caballos.

Por allí desfilaría toda la tropa clientelar de la hembra original, creyendo todos que poseían a su meretriz habitual. No dejó de recibir Mesalina a ninguno, y según el mismo Juvenal, cuando hubo de regresar a palacio se entristeció, al marcharse al lecho imperial aún insatisfecha.

Las noches de la Suburra eran para Mesalina un continuo ajetreo que, no obstante , no satisfacía sus necesidades, a pesar de que alguna vez fue asaltada por más de una docena de fornidos atletas a los que, ellos sí, dejó bastante satisfechos. Agradecida por este triunfo sobre el otro sexo, se dirigió a obsequiar con otras tantas coronas de mirto a Príapo, su dios tutelar.

No se ponen de acuerdo los historiadores sobre si la prostitución de la Emperatriz fue continuada o excepcional. Juvenal, Tácito y Josefo se apuntan a la primera, y Dion a la segunda. Pero sea una u otra, parece que Mesalina recibió con agrado la idea de Mnéster porque ello le iba a proporcionar el honor de imitar a una reina que era su ídolo: Cleopatra.

La Reina egipcia, durante su estancia en Roma, había visitado también aquel barrio del vicio, adonde solía trasladarse, eso sí, del brazo de Marco Antonio, al que parecía gustarle el juego. Orgullosa de su belleza y de su dominio total sobre el hombre, la esposa de Claudio decidió superar con creces a la desgraciada faraona, y saciar así de una vez el apetito voraz de su carne.

Una anécdota cuenta que en un amanecer en el que regresaba de sus aventuras de meretriz, saludó al entrar en palacio a un soldado de la guardia pretoriana que estaba de centinela preguntándole si sabía quién era ella.

El interrogado, despistadísimo, contestó que por la vestimenta, sería una prostituta de burdel. Mesalina asintió con la cabeza y preguntó al soldado cuánto dinero llevaba encima. Al responderle el soldado que sólo dos óbolos, Mesalina dijo que era suficiente, entró en la garita, y coronó su último encuentro de la noche. Una vez con los dos óbolos en la faltriquera, los guardó en una cajita de oro en recuerdo de aquel breve pero intenso encuentro.

Ya en la pendiente resbaladiza de sus caprichos, y en constante búsqueda de nuevas sensaciones, decidió un día casarse con algunos de sus amantes, por ejemplo con Cayo Silio, un joven cónsul apuesto, y varonil de familia patricia, y que estaba locamente enamorada. A su vez también germinada la idea en los nuevos esposos de organizar un complot para asesinar a Claudio y coronar a Silio como nuevo emperador.

Uno de los ayudantes del emperador se lo comunicó a Claudio, el cual vio como peligraba su corona. Organizó la represión, ordenando matar a los amantes de su mujer. El primero a Silio. Mesalina, muerta de miedo, intentó ver a su esposo ; estaba segura de que si lo veía, éste se ablandaría y volvería a perdonar, como siempre, pero se adelantó el liberto Narciso, quien dio orden a la guardia en nombre del Emperador de acabar con la vida de Mesalina, era el año 48. También otros conspiradores fueron arrestados y sentenciados a muerte y ejecutado por orden del emperador.

Los escritores romanos, Juvenal en sus Sátiras (110-130 d.C.) y Tácito en sus Anales (ca. 150 d. C.), escribieron sobre ella tratándola como un fenómeno real, cuya escandalosa vida sexual obligó a su marido a matarla.

Fuente Consultada: Los Seres Mas Crueles y Siniestros de la Historia de José M. López Ruiz

Biografia de Frida Kahlo Resumida Vida y Obra Pintora Mexicana

 VIDA Y OBRA DE FRIDA KAHLO – DIEGO RIVERA

RESUMEN DE SU BIOGRAFÍA: Frida nació en 1907 en México, pero como le gustaba proclamarse una hija de la revolución, decía  que había nacido en 1910.

Su padre fue Guillermo Kahlo, descendiente de judíos húngaros; nació en Alemania.

A los 19 años viaja y se instala en México, casándose en segundas nupcias con Matilde Calderón.

La tercera de las hijas es Frida, será “la preferida” de su padre. Sus dos hermanas mayores fueron Matilde y Adriana; después de ellas nació el único hijo varón de la familia, el cual sobrevivió apenas unos días

FRIDA KAHLO

Su vida ha estado marcada por una gran tragedia, contrajo la polio a los seis años, esta primera enfermedad le dejó una secuela permanente: la pierna derecha mucho más delgada que la izquierda.

En 1922 entró en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México y fue precisamente en esta escuela donde entraría en contacto con su futuro marido, el conocido muralista mexicano Diego Rivera, a quien le había sido encargado pintar un mural en el auditorio de la escuela.

Ya habiendo superado esta deficiencia y cuando tenía unos 18 años de edad, fue cuando el autobús en el que viajaba se estrelló contra un tranvía.

 Sufrió fracturas múltiples y una barra de hierro atravesada por entrar en la cintura y sale por la vagina.

Debido a este último hecho tuvo que ser intervenida quirúrgicamente varias veces y pasó gran parte de su tiempo pintando en la cama. Durante su tiempo de convalecencia,  la madre le colgaba un espejo sobre la cama y Frida siempre se pintaba a si misma: «Me pinto porque estoy a menudo sola y porque soy el tema que mejor conozco.»

Tras su recuperación, que le devolvió la capacidad de caminar, una amiga íntima la introdujo en los ambientes artísticos de México donde se encontraban, entre otros, la conocida fotógrafa, artista y comunista Tina Modotti y Diego Rivera.

Frida admiraba a ambos, al artista y al hombre y quería su opinión acerca de su arte. Rivera estaba muy impresionado y la animó a continuar con su trabajo.

En agosto de 1929, cuando Diego tenía 42 años y Frida veinte menos, deciden unirse en matrimonio, la madre de Frida se horroriza y se niega a asistir a la boda, pues para ella su hija iba a casarse con un gordo comunista y ateo, varias veces divorciado y que le doblaba la edad.

Pero él, que ya es rico, logra neutralizar esa oposición pagando la hipotea que pesa sobre la casa de la familia en Coyoacán. Además, organiza una bulliciosa e inolvidable fiesta en la que no falta nada: el escándalo armado por su ex-mujer, llantos, borracheras y hasta tiros.

Frida escribiría más adelante: «Sufrí dos grandes accidentes durante mi vida. Uno en el cual un vehículo me atropelló. El otro accidente es Diego». 

Esposos, camaradas y amantes, pintores de contraste, juntos y opuestos, ella sobre la silla de ruedas, él desde el andamio con, fueron desde ese momento dos espacios contrapuestos del arte mexicano: la introspectiva y el extrovertido, «la paloma y el elefante», como los llamaron sus contemporáneos.

El clima político del país se tornaba progresivamente más inhóspito para los simpatizantes de la izquierda y el programa de pinturas murales que exaltaban la Revolución fue suspendido.

Pero la fama de Rivera en los Estados Unidos crecía y la pareja fue a Nueva York para participar en una retrospectiva de su pintura, 6rganizada por el Museo de Arte Moderno.

En esta etapa Frida era considerada sólo como su encantadora y algo exótica que acompañaba al famoso muralista El Museo de Detroit encargó una serie de murales y allí Frida sufrió un aborto.

Se trasladaron después a Nueva York  porque Diego fue contratado para realizar un mural paraa el Rockefeller Center. La obra, aún sin terminar originó un enorme escándalo por la insistencia del pintor en incluir un retrato de Lenín y finalmente fue destruida.

Retornan a México en 1935. La convivencia entre los dos artistas no es para nada plácida. Ambos se aman y se apoyan mutuamente, pero, autodefinidos como librepensadores, huyen de cualquier convencionalismo.

Frida acepta los romances más o menos públicos de Diego, hasta que éste entabla uno con Cristina, la hermana menor de ella. La pintora se enfurece.

Es entonces cuando inicia una larga secuencia de amores con hombres y mujeres famosos.

Se dice que Rivera toleraba mejor sus relaciones homosexuales y que los hombres que se acercaban a Frida lo ponían violentamente celoso.

Frida con su misterio y su belleza ambigua, era una las s más seductoras del momento.

Tenia una mirada penetrante, boca carnosa y ojos inesperadamente dulces bajo unas cejas agresivas.

Cuidaba con esmero su aspecto: se vestía con los trajes típicos de las indias tehuanas, de faldas largas y enaguas ribeteadas n puntillas. Para adornarse usaba collares, anillos y aretes de diseño precolombino y trenzaba sus cabellos sujetándolos con plumas y todo lo que tuviera a mano.

Había diseñado su propio personaje.

En vez de ocultar sus imperfecciones, las destacaba, desafiante. Por eso, en sus autorretratos el bozo que cubría su labio superior aparece exagerado.

Su vida con su marido siempre ha sido muy tumultuosa. Diego y Frida tenía muchos amantes no volver, las traiciones compensado el marido con los amantes de ambos sexos. El dolor más grande de Frida fue la imposibilidad de no tener hijos (aunque más de una vez embarazadas, las secuelas del accidente hizo imposible llevar un embarazo a término), lo que puso de manifiesto en muchas de sus pinturas.

El líder revolucionario ruso León Trotsky, asilado en México en 1937, fue uno de sus más controvertidos amores. A su llegada, Trotsky y su mujer se alojarol2en casa de los Rivera, y allí surgió un breve romance entre la pintora y el viejo y aún gallardo revolucionario.

Es probable que a Frida la moviese más la admiración que la atracción erótica; y también, en el afán de darle celos a Rivera con el hombre que en ese momento él más respetaba.

La aventura no sólo creó fuertes tensiones en la convivencia de las dos parejas, sino que inquietó sobremanera a todos los colaboradores cercanos de Trotsky.

Cualquier escándalo podía poner en juego su prestigio internacional. Pero el ruso, enamorado como un adolescente, no escuchaba a nadie; y fue Frida la que finalmente se cansó de la relación.

Él le siguió escribiendo apasionadas cartas, que ella nunca contestó, y todo terminó con la mudanza de los huéspedes y el violento alejamiento de Rivera y su esposa del trotskismo.

Pero ese amante célebre no fue el único, ni mucho menos: antes y después de Trotsky el nombre de Frida aparece ligado a actrices como Maria Félix, Dolores del Río, Paulette Goddard, pintoras como Georgia O’Keeffe y Emmy Lou Packard, asistente de Diego; además del fotógrafo Nickolas Muray, el gran escultor Isamu Noguehi, el joven galerista Julien Levy y otros.

Algunas amantes lo fueron también de Diego Rivera, a veces simultáneamente. Los escandalizados mexicanos murmuraban que Frida le quitaba las mujeres a su marido.

Ella no se preocupaba demasiado por lo que dijeran de sus amores. Seguía viviendo; y sobre todo, seguía trabajando.

En Enero de 1939 Frida viajó sola a París para una exposición de su trabajo, patrocinada por André Breton. A pesar de su limitado éxito en París, recibió comentarios favorables de los críticos. Una pintura de su exposición en París, “Autorretrato – El Marco ” se convirtió en la primera obra de un artista mexicano del siglo XX adquirida por el Museo del Louvre.

FRIDA KAHLO

UNA VIDA MARCADA POR LA ENFERMEDAD: A partir de 1946, la salud de Kahlo empeoró a pasos agigantados. En 1946 la operaron para quitarle un hueso de la pelvis y ponérselo en la columna vertebral. No dejaba de perder peso.

En 1949 su pie derecho, afectado por la poliomielitis que sufrió de pequeña, se puso peor. Diego estaba allí para apoyarla. Le prepararon una exposición individual en 1953 y ella asistió, aunque tumbada en una gran cama que llevaron a la galería.

También fue el año en que le amputaron la pierna por debajo de la rodilla. Trató de suicidarse al año siguiente. «Ahora quiero a Diego más que nunca, el día que Diego se muera, yo también me moriré con él, no pienso vivir sin él porque Diego es todo para mí», escribió.

Las últimas palabras de Frida escritas en su diario fueron «espero que la ausencia sea alegre y espero nunca regresar».

Él volvió a casarse al año de la muerte de ella con la marchante Emma Hurtado. Murió en 1957 de una crisis cardíaca. (Fuente Consultada: 99 Amores de la Historia de Alicia Misrahi)

La relación con Diego es cada día más tormentosa. A comienzos de 1940, la pareja se divorcia, aunque continúa apareciendo juntos en público.

En mayo, cuando se produce el primer intento de asesinato de Trotsky, Rivera se refugia en San Francisco, Estados Unidos, huyendo de los rumores que lo implican: se dice que prestó el camión en el que se trasladaron los agresores, pero nunca fue probado; más tarde se atribuyó esta colaboración a su amigo, el muralista David Siqueiros.

Lo que es sabido es que a las diferencias personales entre él y el ruso ahora suman otras mas hondas, de tipo político.

En una tarde de verano Trosky finalmente muere asesinado por el estalinista Ramón Mercader, que pasaría veinte años en una cárcel de México antes de regresar a su país y ser condecorado por sus servicios.

Frida es interrogada por la policía y decide reunirse con su marido en EE.UU., donde dos meses después se casan de nuevo, bajos las siguiente condiciones: 1) Ella se mantendría financieramente independiente con la venta de sus cuadros 2) Ella pagaría la mitad de los gastos de la casa y 3) no mantendrían relaciones sexuales.

Diego la echaba a faltar terriblemente y aceptó voluntariamente los términos. Se casaron de nuevo el 8 de Diciembre de 1940, el día del cumpleaños de Diego.

La relación con Diego es cada día más tormentosa. A comienzos de 1940, la pareja se divorcia, aunque continúa apareciendo juntos en público.

En mayo, cuando se produce el primer intento de asesinato de Trotsky, Rivera se refugia en San Francisco, Estados Unidos, huyendo de los rumores que lo implican: se dice que prestó el camión en el que se trasladaron los agresores, pero nunca fue probado; más tarde se atribuyó esta colaboración a su amigo, el muralista David Siqueiros.

Lo que es sabido es que a las diferencias personales entre él y el ruso ahora suman otras mas hondas, de tipo político.

Durante 1940 Frida participó en muchas exposiciones colectivas en México y USA.En la primavera de 1953 la Galería de Arte Contemporáneo de esta misma ciudad le organizó, por primera vez, una importante exposición.

La salud de Frida era muy mala por entonces y los médicos le prohibieron el asistir a la misma. Minutos después de que todos los invitados se encontraran en el interior de la galería se empezaron a oír sirenas desde el exterior.

La muchedumbre enloquecida se dirigió al exterior, allí estaba una ambulancia acompañada de una escolta en motocicleta. Frida Kahlo había sido llevada a su exposición en una cama de hospital. Los fotógrafos y los periodistas se quedaron impresionados.

Ella fue colocada en el centro de la galería. La multitud fue a saludarla. Frida contó chistes, cantó y bebió la tarde entera. La exhibición había sido un rotundo éxito.

Sus pinturas reflejan los duros momentos que ha pasado en su vida  y  eran  tan  «fuerte», que parecían  surrealista: «Creían que yo era surrealista, pero nunca lo fui. Nunca pinté sueños, sólo pinté mi propia realidad..»

Murió de neumonía en Coyoacán el 13 de julio de 1954. No se realizó ninguna autopsia. Fue velada en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y su féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista mexicano, un hecho que fue muy criticado por toda la prensa nacional. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas las alberga la Casa Azul de Coyoacán, lugar que la vio nacer.

En su diario la última frase, porque las dudas: «Espero alegre la salida y espero no volver jamás”.

Diego Rivera amor de Frida Kahlo

Diego Rivera. — Pintor muralista mexicano, nació en Guanajuato en 1886 y murió en México en 1957. Estudió en la capital de México, en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, influido por José Guadaluqe Posada.

Desde 1907 viajó por Europa regresando a su país natal en 1921. Al año siguiente creó junto a Orozco el «Movimiento Mural Mexicano», siendo su principal representante. Su pintura mural es de asuntos sociales y sobre todo la vida popular del pueblo mexicano.

Obras suyas nos las ha dejado patente en la secretaría de Educación pública, en la Escuela de Agricultura de Chapingo y en el anfiteatro de la Escuela preparatoria. A partir del viaje a Rusia (1927) se convirtió en el Creador de la estética revolucionaria mexicana y de exaltación del pueblo azteca. Pintó con este nuevo simbolismo el Palacio de Gobierno de Cuerna-vaca; el Palacio Nacional, en el de Bellas Artes e Instituto de Cardiología. En Moscú la Casa del ejército rojo, en los EE. UU., El Instituí of Artes of Detroit; Worther School de Nueva York, etc.

Ver: Vida de Diego Rivera

Ver: Biografia de David Siqueiros

Fuente Consultada: Amantes y Cortesanas de Cecilia B. Madrazo

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Los Trucos del Mago Harry Houdini La Tortura China y Bidon de Leche

BIOGRAFÍA Y TRUCOS DEL GRAN MAGO HOUDINI

trucos de houdini magoHARRY HOUDINI: (1874-1926): (Ehrich Weiss; Budapest, 1874-Detroit, 1926) Mago estadounidense de origen húngaro.

Hijo de un rabino húngaro emigrado a Estados Unidos, desde niño participó, por lo general como trapecista, en espectáculos circenses ambulantes.

Houdini fue un artista del escapismo, un mago, un ilusionista y, sobre todo, un actor que nunca confió en poderes sobrenaturales, sólo en una gran resistencia, en la agilidad y en una capacidad sorprendente para comprender las claves y los secretos de los grandes magos.

Miles de espectadores quedaron cautivados con sus huidas que desafiaban a la muerte.

Escapaba de jaulas y cofres atados con cadenas y sumergidos en agua y lograba desembarazarse de camisas de fuerza mientras flotaba en el aire a 22 metros de altura.

El hielo flotaba en el río Detroit mientras Harry Houdini, el mejor escapista del mundo, se disponía a efectuar el “Clavado de la muerte” llevando puestas esposas, grilletes y cadenas atadas al cuerpo.

Poco después del mediodía del 27 de noviembre de 1906. saltó desde un puente situado cerca del centro de la ciudad y desapareció por un boquete abierto previamente en el hielo, de unos 7.5 m de profundidad.

Como los minutos pasaron rápidamente y él no reapareció, los espectadores —entre ellos reporteros, fotógrafos y policías— temieron lo peor.

Houdini nunca había tenido dificultad para zafarse de sus trabas. Sabía cómo librarse fácilmente de las cadenas, y en la boca llevaba llaves para abrir las esposas y los grilletes.

Pero según confesó más tarde, esa vez una corriente lo arrastró río abajo hasta quedar cercado por un techo de hielo en apariencia interminable.

Entonces vio unas burbujas de aire atrapadas entre el hielo y el agua; ladeando la cabeza logró inhalar-las y permanecer consciente, y luego nadó en círculos cada vez más amplios hasta que encontró el boquete y fue sacado del agua, ocho minutos después de haberse arrojado al río.

A partir de esa ocasión los escapes bajo el agua figuraron entre los actos más asombrosos de Houdini.

Inmovilizado con esposas y grilletes y colocado en cajas de madera fuertemente selladas, se las ingenió para escapar de ríos como el Hudson de Nueva York y el Mersey de Liverpool, en Inglaterra.

Ehrich Weiss —alias Houdini, hijo de un rabino de Budapest— nació en 1874 y tomó su nombre artístico del mago francés Robert-Houdin.

Su familia se trasladó a Estados Unidos cuando él era niño.

A los seis años de edad hacia trucos de prestidigitación y de naipes, y a los 11 era ya experto en abrir cerraduras y desatar cuerdas.

Pasó su juventud viajando en circos por Estados Unidos, y perfeccionando algunos de los actos que lo harían famoso.

Houdini ejecutó por primera vez su escape del bidón de leche. en San Luis, Missouri, en 1908. Se anunció como un “misterioso desafío a la muerte”, y que Houdini correría el riesgo de ahogarse.

El truco residía en un revestimiento sin fondo oculto en el bidón. Houdini simplemente lo empujaba hacia arriba.

Pronto se cansó de los trucos con esposas que se abrían accionando un resorte secreto, así que para su primera evasión de un río utilizó esposas de policía —que son más difíciles de abrir—, en Dresde, Alemania, en 1901.

Cinco años después era ya el amo del espectáculo en Europa y América. Aceptó desafíos de banqueros, policías y cerrajeros, y a todos los derrotó con excepcional habilidad ocultando sus trucos con toda clase de gabinetes encortinados y biombos.

Uno de sus números más asombrosos fue escapar de la caja fuerte de un banco, la cual fue revisada por un grupo de funcionarios para cerciorarse de que en el interior no hubiera ninguna llave escondida.

Houdini, que vestía traje de baño, fue examinado por un médico en el escenario, y éste ratificó que no llevaba oculta ninguna llave.

El mago entonces estrechó la mano del médico y la del juez, que en realidad era asistente suyo le puso una llave en la mano.

El público entonces cómo Houdini entró a la caja fuerte y se corrieron unas cortinas delante de ella.

Harry Houdini prometió a su mujer que intentaría entrar en contacto con ella después de morir a pesar de estar en contra de los médium y de otros espiritistas. Bess Houdini, tras la muerte de su marido en la víspera del día de Todos los Santos de 1926, ofreció una recompensa de 10.000 dólares al primer médium que repitiera la frase secreta que habían acordado ella y su marido. Nadie pudo reclamar el dinero.

Mientras los minutos transcurrían la orquesta del teatro tocaba… pero no había aún indicios del escapista.

El público comenzó a pedirle al director que dejara salir al “moribundo”, a pesar de que Houdini no había dado la señal de socorro convenida: una serie de toquidos.

Entonces, cuando ya algunas mujeres comenzaban a gritar, las cortinas se abrieron y Houdini apareció a un lado de la caja cerrada.

En realidad él salió de la caja a los pocos minutos de haber entrado en ella, y pasó el resto del tiempo sentado en una silla leyendo un libro.

El secreto fue que a Houdini le entregaron la caja unas horas antes de subir el telón, así que sus asistentes tuvieron tiempo para cambiar la cerradura por una que pudiese abrirse por dentro con la llave oculta.

Antes de devolver la caja a sus dueños volvieron a instalar la cerradura original.

Una atmósfera de suspenso similar rodeó su escape de un bidón de leche lleno de agua. Houdini pidió a unos voluntarios que sujetaran la tapa del bidón con cuatro candados: al estar agachado dentro, no sólo parecía imposible que los alcanzara sino incluso que los viera.

Pero poco después de que corrieron las cortinas del escenario y la orquesta empezó a tocar, Houdini reapareció ante el asombrado público, chorreando agua.

El truco era que el bidón tenía un revestimiento sin fondo que embonaba con precisión en su interior, y debajo de él se agachaba Houdini.

La tapa y los candados sólo estaban fijos a la parte superior del revestimiento, al igual que los remaches de la tapa. Houdini le daba vueltas a éste hasta soltar el pestillo que lo sujetaba y entonces lo empujaba hacia arriba para quedar libre.

En julio de 1894, pidió prestado 2 dólares a su prometida para pagar su licencia de matrimonio y la Srita. Rahner
se convirtió en Bessie Houdini.

La fama de Houdini se debió en gran medida a otros dos trucos asombrosos: “El muro de ladrillo” y “El escape de la celda de tortura china”.

El muro era edificado sobre un armazón de acero de unos 3.5 m. de largo por 3 m de altura y luego llevado sobre ruedas hasta un escenario alfombrado; allí era colocado perpendicular a las butacas para que el público sólo pudiera ver uno de sus extremos.

Dos biombos de 1.8 m de altura se colocaban entonces a cada lado del muro, y después de que un grupo de voluntarios revisaba el escenario, Houdini se paraba detrás de uno de los biombos, agitaba las manos por encima y gritaba: “AhÍ voy!” Momentos después aparecía detrás del otro biombo y exclamaba: “Llegué!”

El truco era que había una puerta falsa abatible justo debajo del muro.

Cuando Houdini la abrió, la alfombra se hundió debajo de él y pudo deslizarse hasta el otro lado.

En octubre de 1926, durante una gira por Norteamérica, la confianza de Houdini en su fuerza muscular lo llevó a la tumba.

Un día que se encontraba en su camerino permitió a un robusto estudiante de Montreal que le pegara varias veces en el vientre, pero como recibió los golpes antes de estar listo, cayó como fulminado.

Pereció dos días más tarde con el apéndice gangrenado y peritonitis (inflamación de la membrana que recubre el interior del vientre) en la siguiente escala de su gira: la ciudad de Detroit, donde 20 años antes había efectuado su sensacional escape del río.

EVASIÓN DE LA CELDA DE TORTURA CHINA:

Houdini estrenó este acto en Alemania en 1912. Usaba un baúl de madera con molduras de metal y un vidrio al frente. lleno de agua.

Con los pies en un cepo. Houdini era llevado en alto y luego metido de cabeza en el baúl: el cepo estaba asegurado con candado a la parte superior de éste.

Contorsionándose, el mago lograba accionar un resorte oculto que separaba la parte posterior del cepo y le permitía liberar los pies y tener suficiente espacio para soltarse.

Escapaba en menos de cuatro minutos, pero para mantener la expectación. demoraba su aparición ocultándose detrás de las cortinas.

Para efectuar su acto Houdini navegó en bote hasta el centro del río y luego fue atado y colocado dentro de una caja: ésta entonces fue clavada y bajada al agua.

Mediante unos-resortes ocultos Houdini consiguió desatarse, y después cortó los clavos que fijaban la tapa con unas pinzas ocultas.

En segundos logró quitar ésta y salir a la superficie.

MUERTE DE HOUDINI:  La mañana del viernes un artista joven, acompañado de dos amigos saludó a Houdini.

Uno de los amigos, una estrella del boxeo en la Universidad, preguntó si tendría el privilegio de golpear a Houdini en el abdomen.

El estudiante quería convencerse de la fortaleza que Houdini proclamaba tener en su condición física. Houdini, quien se encontraba sentado, aceptó el reto.

No había terminado de levantarse aún, cuando el joven golpeó su abdomen con todas sus fuerzas. Después del inesperado golpe, la cara de Houdini se puso blanca mientras hacía esfuerzos para respirar.

Algunos minutos después, Houdini pidió al joven que lo golpeara nuevamente.

Esta vez él estaba preparado para recibir el golpe.

El estudiante lo golpeó una vez más y se encontró con un abdomen duro como un roble.

Houdini había comprobado su fortaleza y el joven boxeador quedó ampliamente impresionado. Houdini no se dio cuenta, pero en la demostración de su fortaleza al joven estudiante, había sufrido la ruptura del apéndice, que se convirtió en el umbral de su reto final.

Según una biografía reciente, la fama de Houdini se debió en gran parte a que este fue un espía del gobierno estadounidense y también un contra espía que a cambio de su información quería que el gobierno le hiciera la publicidad como el mejor mago de todos los tiempos. (Wikipedia)

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora – El Gran Libro del Siglo XX Clarín

Biografía Giordano Bruno Condenado Por Herejia a la Hoguera

Biografía: Giordano Bruno, Condenado a la Hoguera

GIORDANO BRUNO, condenado a la hoguera

(Nola, 1548 – Roma, 17 de febrero de 1600)  Filósofo italiano. Cursó los estudios primarios en su ciudad natal. Movido por una profunda vocación religiosa, ingresa muy joven en la Orden dominicana.

Sus nuevas teorías contra la concepción cosmológica aristotélica, influido en muchos aspectos por Copérnico, pronto le ocasionaron importantes problemas con las autoridades de la diócesis, por lo que decide abandonar la ciudad.

Giordano ve en Europa amplias posibilidades para desarrollar su teoría filosófica y comienza una gira por diferentes países del continente. Sobre el arte de retener en la memoria las verdades adquiridas y descubrir otras mediante la combinación de diferentes términos, inspirados en el «Ars magna» de Raimundo Lulio (1232), compone una serie de escritos que obtuvieron una considerable resonancia. Tuvo gran aceptación -quizás por su prestigio de gran maestro en el arte combinatorio de Lulio- su comedia «Candelaio».

PRIMEROS PROBLEMAS: comenzaron durante su adoctrinamiento, al rechazar tener imágenes de santos, aceptando sólo el crucifijo. En 1566 tuvo lugar el primer procedimiento en su contra por sospechas de herejía. Dicho proceso no prosperó y, en 1572, fue ordenado como sacerdote dominico en Salerno y pasó al estudio de Santo Domingo Mayor, recibiendo en 1575 el título de Doctor en Teología de la Orden.

En 1576 fue acusado de desviarse en la doctrina religiosa y tuvo que abandonar la orden, huyendo a Roma, donde consiguió asilo en el Convento de Santa María, en Minerva. Después de viajar por Italia y Francia llegó a Ginebra. Allí abandonó los hábitos.

Bruno residió durante bastante tiempo en Oxford, donde compuso la mayoría de sus diálogos italianos. También vivió en Alemania, donde realizó sus poemas latinos. Tras aceptar una proposición de Giovanni Mocenigo para que le enseñara el arte de la memoria, se traslada a Venecia. Sin embargo, pronto todas sus ilusiones se verán frustradas cuando el mismo Mocenigo, poco después de su llegada a la ciudad italiana, le denuncia a la Inquisición. Al poco tiempo, el filósofo es trasladado a Roma en calidad de arrestado y tiene que sufrir una condena de siete años en la cárcel.

A las numerosas invitaciones que Bruno recibió para que se retractase de sus teorías filosóficas, siempre respondió con negativas y su caso hubo de ser sometido nuevamente a sentencia con el veredicto final de pena capital. Fue quemado vivo en la plaza de Campo dei Fiori.

El Juicio a Giordano Bruno: A instancias de Giovanni Moncenigo, noble veneciano, regresó a Italia. Moncenigo se convierte en su protector, para impartir cátedra particular. El 21 de mayo de 1591 Moncenigo traiciona a Bruno entregándolo a la Santa Inquisición. El 27 de Enero de 1593 se ordena el encierro de Giordano Bruno en el Palacio del Santo Oficio, en el Vaticano.

Estuvo en la cárcel durante casi ocho años mientras se disponía el juicio —bajo el tribunal de Venecia—, en el que se le adjudicaban cargos por blasfemia, herejía e inmoralidad; principalmente por sus enseñanzas sobre los múltiples sistemas solares y sobre la infinitud del universo. Durante la ocupación napoleónica se han perdido la mayoría de los folios de ese juicio.

En 1599 se expusieron los cargos en contra de Bruno. Las multiples ofertas de retractación fueron desestimadas. Finalmente, sin que se tenga conocimiento del motivo, Giordano Bruno decidió reafirmarse en sus ideas y el 20 de enero de 1600 el Papa Clemente VIII ordenó que fuera llevado ante las autoridades seculares. El 8 de febrero fue leída la sentencia en donde se le declaraba herético impenitente, pertinaz y obstinado. Fue expulsado de la iglesia y sus trabajos fueron quemados en la plaza pública.

Durante todo el proceso fue acompañado por monjes de la iglesia. Antes de ser ejecutado en la hoguera uno de ellos le ofreció un crucifijo para besarlo pero Bruno lo rechazó, diciendo que moriría como un mártir y que su alma subiría con el fuego al paraíso. Fue quemado el 17 de febrero de 1600 en Campo dei Fiori, Roma.

OBRAS: Sus obras más importantes son «La cena del Miércoles de Ceniza», «Della causa, principio ed Uno y Dell’infinito Universo e mondi»; todas ellas se refieren a la filosofía naturalista de que era propulsor. De carácter moral son sus diálogos: «Lo spaccio della bestia trionfante», «Cabala del cavallo Pegaseo», «Degli eroici furori», etc. Destacan también sus tres poemas latinos: «Dei minimo», «De monade» y «De immenso et innumerabilibus».

En cuanto a su pensamiento, Bruno afirma que el más alto grado del conocimiento humano es la íntima unión con la naturaleza en su sustancial unidad, expuesto concienzudamente en «Degli eroici furori». Según Bruno, el hombre debe dirigir sus actos en perfecta conformidad a la necesidad natural, así como el ideal para el conocimiento humano consistiría en la identificación total con la naturaleza.

Una Anécdota Histórica: Giovanni Mocinego —personaje que traicionara a Giordano— fue acusado de herejía por descubrírsele tratando de dominar las mentes ajenas, cosa que Bruno se negó a enseñarle. Nunca se le tomó preso ni existió proceso en su contra. El Papa Clemente VIII dudó de la sentencia impuesta a Giordano antes de dictarla por dos razones:
1) No deseaba convertir a Bruno en un mártir
2) pensó en un momento que podía ser un ser santificado.
Filippo Bruno dijo al momento de recibir su sentencia: «ustedes tienen más miedo al leer mi sentencia que yo al recibirla».

PARA SABER MAS…
GIORDANO BRUNO, UNA VIDA ERRANTE
Uno de los pensadores más importantes del tiempo de Kepler y Galileo que, como éstos, fue víctima de la persecución eclesiástica fue Giordano Bruno (1548-1600), muerto en la hoguera a manos de la Santa Inquisición.

FORMACIÓN RELIGIOSA
Su formación fue eminentemente religiosa, primero en la orden de predicadores y luego, en 1565,60 la de los dominicos; en ellas se especializó en dialéctica, en filosofía aristotélica y en la teología de santo Tomás de Aquino. Pero Bruno no aceptaba todos los dogmas cristianos, poniendo en duda las imágenes de los santos, por lo que tuvo que sufrir pronto las sospechas por herejía.

De todos modos, en 1572fue ordenado sacerdote dominico en Salerno y obtuvo su doctorado en Teología, aunque cuatro años después volvió a ponerse en duda su entrega a la Iglesia, y acabó marchándose a Roma, para luego huir a Francia y Ginebra, donde abandonó su carrera eclesiástica. Allí, entró en contacto con Cal-vino, fundador de una república protestante, a la que criticó tan duramente que fue encarcelado, hasta que se vio obligado a retractarse y salir de Ginebra.

CONDENA Y HOGUERA
Instalado en Francia como profesor en la Universidad de París, en 1581, gracias al permiso del rey Enrique III, empezó a divulgar sus primeras obras, para más tarde viajara Londres como secretario de un embajador francés y en donde daría clases de cosmología copernicana en Oxford.

En 1585, volvió a Francia, pero como siguió teniendo problemas con el orden establecido, retomó su itinerario por distintas ciudades europeas, como Marburgo.Wittenberg, Praga, Helmstedty Frankfurt, donde logró publicar buena parte de su obra.

Al fin, merced a la ayuda del noble veneciano Giovanni Moncenigo, Bruno regresó a Italia. Pero su destino no se apartaba de las persecuciones por herejía. En 1592, Moncenigo lo denunció ante la inquisición; acusado de cometer blasfemias, tener una conducta inmoral y afirmar que el universo es infinito, permaneció encarcelado en el palacio del Santo Oficio del Vaticano, desde enero de 1593 hasta el día en que fue quemado vivo el 16 de febrero de 1600, en Campo de Fiori.

Según cuentan las crónicas, Bruno se negó a retractarse, durante su largo encierro; llegó a tal punto la confianza en sus ideas, que en el momento previo a la ejecución, cuando un monje le ofreció un crucifijo para besarlo, el pensador lo rechazó diciendo que no iba a morir como un mártir y que su alma ascendería al paraíso. Antes déla hoguera, tuvo tiempo de dirigirse a los jueces y pronunciar esta rotunda frase: «Tembláis más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla».

Fue autor de obras decisivas, entre ellas Sobre el infinito universo y los mundos (1584) y De los heroicos furores (1585). / T M.

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Mujeres Malvadas Malas Asesinas Brunilda Historia y Leyendas

Mujeres Malvadas, Asesinas: Brunilda – Historia y Leyendas

Era muy lista, pero muy cruel y muy audaz. Llevó adelante , y hasta las últimas consecuencias, su animadversión absoluta para la otra reina, Fregegunda de Neustria, con la que guerreó sin piedad y sin cuartel. Eran tal para cual, y tan sádicas la una como la otra.

Brunilla llegó a a educar a sus hijos y nietos dándoles clases de sexo y violencia, de como disfrutar sin freno de las orgías y de como , también sacar el máximo jugo al arte de matar. Ella misma, para dar ejemplos prácticos, ejecutaba ante sus tiernos escolares a alguien, como aquella ocasión en la que el condenado a morir fue todo un santo: san Desiderio, que Brunilda mandó lapidar por haberse atrevido a darle ciertos consejos sobre absurdos principios morales…

No obstante, su brillante carrera de crímenes había dado comienzo antes de su enemistad con la otra reina. Nada más casarse con Segiberto de Austrasia, le obligó a guerrear con su propio hermano, Chulderico de Neustra, ya que este último había repudiado a Galsuínda, hermana de ella.

Aquella guerra finalizó con la muerte de Segiberto, su esposo, al que le guardó brevísimo luto ya que volvió a casarse con Meroveo, hijo de Childerico, el que había matado a su esposo y la había hecho viuda, al tiempo que le proporcionaba el poder en forma de regencia por la minoría de edad de su nieto Teodoberto II, el cual, al crecer y conocer la no ejemplar biografía de su querida abuela, la expulsó de su lado.

Fue la infeliz Brunilda a buscar refugio junto a otro nieto, Teodorico II, rey de Borgoña, al que consiguió poner en contra de Teodoberto en una guerra fratricida, que acabó pese a las malas artes de la abuela. Contrariada, Brunilda decide matarlos a ambos, estrangulando a Teodoberto y envenenando a Teodorico, y libre ya de cualquier miembro de la familia que pudiera arrebatarle el poder, se proclamó doble reina de Borgoña y Austrasia.

Fue entonces cuando se acordó de aquella odiada Fredegunda, viuda también deChilderico. El odio hacia aquella mujer era imposible de soportar, por lo que la Reina de la doble corona decidió vengarse, una vez más, en terceras personas. Y así, declaró una guerra más, en esta ocasión, al hijo y sucesor en el trono de Fredegunda, el rey de Neustria, Clotario II.

Pero serían sus propios dobles súbditos los que le negaron nuevas levas y nuevos impuestos con que pagar aquellas guerras tan inútiles y odiosas. Y sublevándose contra su señora Brunilda, la maniataron y se la enviaron como trofeo al rey Clotario. El Rey agradeció el obsequio y se decidió a tomar cumplida venganza de todos los crímenes de aquella mujer tan inclinada a la maldad.

Aunque había sobrevivido a su gran rival, sin embargo Fredegunda se vengó de ella, después de muerta, en la persona, y por mediación, de su hijo el rey Clotario II, quien, en 613 y en Renéve, Bretaña, tras tres días de interminables suplicios, ató, desnuda, a la enemiga de su madre a la cola de un caballo salvaje hasta acabar destrozada después de una loca cabalgada del equino. Brunilda era, a la sazón, la primera mujer en ser torturada y ejecutada por aquel sistema, privilegio exclusivo de los reos de sexo masculino hasta ese momento.

Fuente Consultada: Los Seres Mas Crueles y Siniestros de la Historia de José M. López Ruiz

Grandes Amantes de la Historia Biografia de Condesa Castiglione

 Biografía de Condesa Castiglione

Virginia Oldoini: La mujer que conquistó a Napoleón III

Condesa Castiglione, amante de la historiaEl atrevimiento y la inteligencia se conjugaron a la perfección en la vida de la Condesa de Castiglione, que supo en todo momento sacar provecho no sólo de sus atributos físicos, sino también de una lúcida y brillante mente que le permitieron lograr cada uno de los cometidos que se propuso en su controversial existencia.

Si bien la Condesa ha sido siempre conocida por su título de nobleza, seguramente al escuchar su nombre, Virginia Oldoini, nos remita a la figura del Napoleón III, debido a que esta mujer de origen aristocrático logró conquistar el corazón del Emperador de Francia y convertirse en su amante.

No obstante, podemos vislumbrar su belleza enigmática y su hazaña única cuando nos encontramos como espectadores ante una de las tantas fotografías del artista Pierre-Louis Pierson, ya que Virginia Oldoini colaboró como modelo en varias oportunidades para sus capturas.

Las fotografías que se suceden demuestran sin dudas la idiosincrasia con que siempre se manejó la Condesa, sobre todo cuando vemos aquellos retratos en que Virginia muestra sin pudor alguno sus piernas y sus pies desnudos, o incluso en la fotografía en que aparece vestida como la Reina de Corazones.

Su personalidad avasallante, su belleza única y su inteligencia inquieta fueron las armas que la joven, que nació un 22 de marzo de 1837 en Florencia, Turín, utilizó para lograr adueñarse del corazón y la mente del hermético emperador Napoleón III, a quien consiguió influenciar poderosamente gracias a sus atributos, y convertirse en una de las principales responsables de la unificación italiana.

Gracias al hecho de haber nacido en el seno de una familia perteneciente a la nobleza itálica, Virginia fue educada durante su niñez y juventud dentro de un entorno cultural que la llevaron a desarrollar el contenido potencial de sus inmensas capacidades intelectuales.

Mientras tanto, a la par crecía vertiginosa la belleza innata de la joven, que ya desde niña lograba captar la atención de todos, y que con los años la convertiría en la mujer más deseada por los hombres oriundos de Turín, París y Londres.

Su título de Condesa le fue otorgado en plena juventud, cuando con diecinueve años Virginia fue obligada a convertirse en la esposa del Conde Francisco Verasis de Castiglione, que en aquellos tiempos se desenvolvía como ayudante del rey Victor Manuel.

La unión matrimonial empujada por la familia de Virginia se debió en gran parte a ciertos escritos producidos por la joven, que durante años colmaron las páginas de su diario íntimo, y que en una ocasión llegaron a manos de sus padres.

Dicho diario transcribía con lujo de detalles las diversas experiencias amorosas y sexuales de la joven Virginia, que al parecer habían comenzado a la corta edad de dieciséis años, cuando se produjo su primera aventura carnal con un oficial de la marina.

Cuando estas atrevidas páginas llegaron a las manos de la familia de Virginia, ya apodada en aquel momento Necchia, fue el momento elegido para hacer que la joven abandonara esa vida de cortesana, por lo que decidieron casarla con el Conde Francisco Verasis de Castiglione, boda que se concretó en el mes de enero de 1854.

La relación matrimonial no logró alcanzar las expectativas que ambos cónyuges tenían, debido principalmente al abismo que existía en sus personalidades.

Cabe destacar que Virginia se caracterizaba por ser una joven caprichosa, que gustaba de disfrutar de fiestas y rodearse de lujos, mientras que el Conde Francisco poseía un carácter más bien introvertido, por lo que no solía compartir las preferencias de su bella esposa.

Esto seguramente provocó que Necchia, en su arrebato atrevido acostumbrado, diseminara por todos los rincones de su ciudad natal y más allá de aquellos límites, el desafortunado comentario que aseguraba que su esposo era un «verdadero imbécil».

A pesar de que los dichos de Virginia llegaron a los oídos del Conde, su matrimonio continuó como de costumbre, e incluso tuvieron un hijo al que llamaron Giorgio.

Luego de convertirse en madre, y por ende cumplir con los mandatos de su esposo, Necchia decidió retomar su divertida vida, regresando a las largas noches de fiestas y lujos que tanto le apasionaban.

Fue precisamente en una de dichas reuniones nocturnas, que Necchia se reencontró con su primo Cavour, que por aquel entonces se desenvolvía como primer ministro del rey Víctor Manuel II de Cerdeña y el Piamonte.

Cavour no sólo comprobó que su prima ya era una mujer, sino que además se percató de su maravillosa belleza y su singular inteligencia, una conjunción que podría llegar a ser más que útil para sus planes políticos de independencia, por lo que inmediatamente le propuso a Necchia convertirse en espía y de esta manera conquistar el corazón del Emperador de Francia, Napoleón III.

La estrategia política entonces se convirtió en una verdadera manipulación sobre las decisiones de Napoleón III, por lo cual la joven condesa debió desplegar todo su encanto y astucia con el fin de enamorar al Emperador francés, y conseguir mediante sus sensuales regalos en el lecho toda la información confidencial de los próximos pasos que planeaba llevar a cabo el mandatario en el territorio.

Asimismo, Necchia debía lograr influenciar las decisiones de Napoleón III, con el fin de convencerlo para que sus tropas se enfrentarán a Austria y abandonaran el territorio de Italia, y de esta forma hacer posible la unificación de la región italiana, para lo cual la condesa utilizó sus más poderosas armas.

Se dice que al principio el Emperador, a pesar de hallarse totalmente deslumbrado por la joven, se reusó a iniciar un romance con Necchia, pero que finalmente y luego de la insistencia de la condesa, Napoleón III quedó cautivo de su encanto y se entregó por completo al idilio amoroso y la aventura sexual que le ofrecía esta hermosa joven.

El controvertido romance se extendió por algo más de un año, y a Necchia le valió el apodo que la señalaba como «la mujer del coño de oro imperial», debido a su condición de atrevimiento y a su constante e irrefrenable comportamiento sexual exhibicionista.

Cuando la aventura amorosa de Napoleón III llegó a la boca de todo su pueblo, la apasionada relación que mantenía con Virginia debió ser culminada abruptamente, y así fue que la condesa regresó a Turín, su ciudad natal, habiendo triunfado con creces en su misión.

Cabe destacar que según el testimonio de una gran cantidad de historiadores, su marido, el Conde Castiglione se encontraba al tanto y de acuerdo con la misión que le habían encomendado a su mujer, por lo que jamás se interpuso en el romance que mantuvo Necchia con Napoleón III.

Los años pasaron y mientras tanto Virginia continúo en su constante camino de diversión, seduciendo a un sinfín de hombres procedentes de la nobleza, entre los que podemos recordar al rey Victor Manuel II, el príncipe Henri de la Tour d’ Auvergne, el barón James de Rosschild, entre otros célebres caballeros y aristócratas.

No obstante, la belleza es un don efímero que hace que hasta la más hermosa de las flores se marchite, y eso fue precisamente lo que le sucedió a Necchia, que poco después de cumplir los 40 años, y a pesar de encontrarse aún en su juventud, la realidad de su vida la condujo por el camino de la locura.

Tal es así que debido a su permanente comportamiento excéntrico por las calles de París, el pueblo la comenzó a llamar «la loca de la plaza Vendóme».

La muerte implacable le terminó por arrebatar el último bosquejo de aquella belleza que años atrás había cautivado a todos los hombres que tuvieron la oportunidad de conocerla.

Y así fue que un frío 28 de noviembre de 1899 murió sola, cuando ya había sido olvidada por todos los nobles que en algún momento la amaron incondicionalmente.

Fuente Consultada: Graciela Marker

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Aspasia de Mileto Mujer de Pericles Hetaria y Esposa Vida de Aspasia

Aspasia de Mileto: Mujer de Pericles, Hetaria y Esposa – Vida de Aspasia

Aspasia, la cortesana más famosa de la antigüedad, vivió con Pericles, el líder ateniense en el siglo V antes de Cristo. El matrimonio había sido afectado por la prohibición del matrimonio entre atenienses y los extranjeros. Según Mario Attilio Levi, un biógrafo de Pericles:

«Después de un matrimonio fracasado, que acabó en divorcio, se unió a Aspasia, una mujer de gran cultura y la educación superior, natural de Samos, que no podían casarse porque el matrimonio con mujeres de esa isla no se encontraban entre los que estaban consintiendo entre los atenienses y los extranjeros…..Aspasia, ganó muchos amigos en el medio intelectual. «

Aspasia de Mileto Mujer de Pericles Hetaria y Esposa Vida de AspasiaAspasia nació en torno al año 480 a.d.C. en la ciudad griega de Mileto. Hija de una familia distinguida, se le atribuyen una belleza e inteligencia sin igual en el mundo antiguo.

Aspasia se convirtió rápidamente en una celebridad gracias a su belleza, talento e ingenio, frecuentando los mejores círculos de la ciudad.

Entre sus amistades figuraban personajes de la talla de Sócrates, Fidias, Alcibíades, Jenofonte y por supuesto: Pericles

Cuenta la historia que…. preocupaba en Atenas la gran cantidad de matrimonios entre hombres de la aristocracia y mujeres del pueblo llano, incluso hetarias , simples prostitutas o esclavas.

A las jóvenes de clase social alta les costaba cada vez más conseguir un candidato, y esto preocupaba a las familias ricas, porque frustraba su política de alianzas y concentración de riquezas.

Pericles lo solucionó muy rápido: prohibió el matrimonio entre hombres y mujeres de distintas clases sociales.

El mismo estaba casado con una dama muy aristocrática, con la cual tenía dos hijos.

Pero por esa época, alrededor del año 450 a.C., llegó a la ciudad Aspasia, una de las tantas mujeres que venían de Mileto a triunfar en la metrópoli más importante de la región. Aspasia había amasado fortuna dirigiendo un burdel en su ciudad natal aspiraba a más: en Atenas, aprovechando su gran inteligencia y cultura, cambió de rumbo y fundó una escuela de filosofía y declamación para los jóvenes.

Tenía veinticinco años, el cabello dorado y una voz melodiosa y expresiva. Tuvo tanto éxito con sus clases, que filósofos como Sócrates y Eurípides asistieron a ellas. El cuarentón Pericles tampoco quiso perdérselas… Y se enamoró perdidamente de Aspasia.

aspacia de mileto

Pronto fueron amantes, y ella quedó embarazada. Lo cual no hubiera sido nada del otro mundo si Pericles no hubiese pretendido casarse con ella, contraviniendo la propia y dichosa ley.

La oposición de la sociedad fue tal que no logró convertir a la cortesana extranjera en su legítima mujer. Pero se divorció, la llevó a su casa y vivió muchos años junto a su lado. Se dice que ella estaba detrás de muchas decisiones suyas, y que le escribía los discursos, como la memorable oración fúnebre que pronunció al comenzar la guerra del Peloponeso, y justamente, con respecto a esta guerra que terminó con la buena estrella de Pericles, los detractores de Aspasia sostenían que se originó por instigación de ella: además afirmaban que continuaba regenteando a prostitutas, y que al ser raptadas dos de ellas por oficiales de Megara, una polis vecina, había convencido a su amor de atacar aquella ciudad.

Aspasia aunaría los roles de esposa y de hetaira, dado que solo por este estatus, podía incorporarse a los círculos masculinos de la sociedad ateniense; también fue maestra de oratoria, según se puede leer en el Menexeno de Platón. Finalmente fue sometida a un proceso de impiedad; en torno a ello podemos suponer que se desarrollo el incipiente movimiento de emancipación femenina.

Pero es más fácil que la auténtica causa residiese en el afán expansionista de Atenas, a la cual  le venia muy bien asegurarse el control del Mar Egeo. De hecho, la polis era prácticamente un imperio que se había extendido a Sicilia, la costa gaditana, diferentes rincones de Asia Menor y numerosos archipiélagos.

Fue una catástrofe en la que murieron cientos de ciudadanos, que al encerrarse en las murallas d Atenas cayeron víctimas de la inexorable peste Por esta causa Peñoles fue apartado del poder. Pero volvió ocho años después, siempre con Aspasia a su lado, quien le sería fiel hasta la muerte.

La de él: al mes de quedarse sola, la viuda no dudó en casarse con un rico comerciante de la ciudad. Y retornó a las fuentes: fundó una «Academia de Elocuencia y Arte Amatorio», a la que iban a aprender las jóvenes que aspiraban a hacer carrera como hetairas. Una de sus mejores discípulas fue Lais de Corinto.

Fuente Consultada: Amantes y Cortesanas de Cecilia B. Madrazo

Amantes Famosos de la Historia Origen del Sadismo Marques de Sade

Origen del Sadismo – Marques de Sade

EL MARQUES DE SADE: El hombre que nos dio el sadismo
Sadismo. 1. Perversión sexual en la que se obtiene satisfacción infligiendo dolor físico o mental a otros (por ejemplo, a un objeto amado). 2. El gusto de la crueldad.

Marques de SadeParece ser que, por lo menos físicamente, el conde Donatien Alphonse Francois de Sade fue una bella persona, un hombre pequeño y hermoso de metro sesenta, con ojos azules, pero en definitiva de metro sesenta, como diría un masoquista.

De hecho se cuenta con varias descripciones del pequeño aristócrata.

Un autor le atribuye «ojos azules y pelo rubio bien cuidado», otro «un rostro pálido y delirado desde el que miran fieramente dos ojos negros», un tercero dice que «su belleza era tan sorprendente que todas las damas que lo conocían quedaban al momento presas de admiración».

Por desgracia no existe un retrato auténtico de De Sade, pero hay que suponer que este descendiente probable de la Laura que los inmortales poemas amorosos de Petrarca hicieron famosa cuatro siglos antes debía presentar un aspecto interesante.

En todo caso este vástago de la alta nobleza fue criado por su abuela y por su tío, un hombre de letras que le preparó para su ingreso en el Collége Louis le Grand, que entre sus graduados de fama contaba con Maximilien de Robespierre, la Gestapo hecha persona.

Siguió a la escuela un considerable período de servicio activo en el Ejército, iniciado cuando tenía sólo catorce años y de donde parece ser que De Sade emergió como un auténtico «fanático del vicio», el Filósofo del Vicio y el professeur du (rime, como le llamaron Michelet y Taine.

Para saber cuándo sucedió esto, y cómo sucedió, se precisaría un equipo médico compuesto de Freud, Jung, Job y el Buda viviente.

Uno de los factores fue la educación de De Sade, pero también la época licenciosa que le tocó vivir, sus largos años de estancia en la prisión, y quizás había también algún problema orgánico.

Lo cierto es que no se dispone de suficiente información digna de confianza sobre De Sade —todos sus voluminosos diarios fueron quemados—, y el intento de construir una biografía a base de las novelas de un .nitor está condenado al fracaso.

Sabemos que Sade se casó por dinero con Renée-Pelagie de Montreuil, comerciando su título a cambio  el medio millón de dólares de su dote.

El conde, que siempre pedía a la gente que le llamaran marqués, se embarcó después en una vida de escandaloso libertinaje, caracterizado por una infidelidad constante y por perversiones sexuales.

Están entre ellas el conocido asunto de Rosa Keller, a la que azotó y torturó, y lo que a veces se ha llamado Escándalo de Marsella, una orgía tras la cual se le acusó de sodomía, tortura y de envenenar a los participantes con bombones de cantárida en polvo recubiertos de chocolate.

Su suegra, amargada por el trato que recibía su hija, hizo lo posible para que fuera condenado en este último juicio.

Sade había estado ya en prisión, pero el escándalo de Marsella le valió una sentencia de muerte —aunque luego se demostró que en su mayor parte las acusaciones eran falsas—.Huyó a Italia y cuando al cabo de tres años regresó a París, le estaba esperando una celda de presidio no muy confortable.

Aunque las autoridades conmutaron la pena de muerte, Sade pasaría en prisiones o en el manicomio de Charenton, a partir de 1777, trece de los veintisiete años que le quedaban de vida. Fue en la prisión donde empezó a escribir las novelas y obras teatrales que hicieron entrar su nombre en el vocabulario universal.

Los 120 días de Sodoma (1785), que pasa revista a 600 variaciones del instinto sexual, Justina o las desgracias de la virtud (1790) y La historia de Juliette, o el vicio recompensado (1792) son algunas de sus obras repletas con mil descripciones de crueldad sexual. Sade, que no fue nunca capaz ni quiso nunca reformarse, murió en 1814 a los 74 años de edad, estando todavía en Charenton, donde escribía y dirigía obras teatrales de moda representadas por los asilados, a muchos de los cuales corrompía de paso. A veces sus visiones eran profundas y notables, pero su mente era, en general, un instrumento desordenado y desquiciado que se reflejó en su vida y en su obra licenciosa.

El «sadismo», la obtención de satisfacciones o de placer infligiendo dolor a los demás, puede ser de naturaleza sexual o derivar de un conjunto de motivos, entre ellos la frustración o el sentimiento de inferioridad. La vida de Sade indica que muchas de estas causas moldearon su retorcida personalidad.

Un párrafo de su testamento final reza así: «Que se planten bellotas sobre mi tumba para que desaparezca todo rastro de ella, y de este modo espero que este residuo de mi existencia quede borrado para siempre de la memoria de la humanidad.»

Biografía del Marqués de Sade

GRANDES AMANTES DE LA HISTORIA

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Rasputin y sus amantes Mujeres

Rasputín y sus Amantes – Muerte de Rasputín Historia 

El Poder Hipnótico Rasputín

El nombre Rasputín, que le dieron sus compatriotas de Pokrovskoye, significa «el vicioso». Y cuando descubrió que su rival, el cura local, estaba a punto de iniciar una investigación de sus herejías, dejó a su joven esposa y a sus tierras para difundir en otras partes su evangelio sexual —primero en los bosques, luego en casas de campo, donde mujeres con problemas le buscaban como salvador y curador—.

Se le veía a menudo en los baños públicos exhibiendo su fornido cuerpo a la admiración de jóvenes mujeres. Luego, cuando se presentaban en busca de redención, instaba a todas para que se envilecieran y aprobaran la carne».

Su voz adquiría un tono de dulzura seductora mientras se acercaba a las chicas más bonitas y les acariciaba los pechos hasta que confundía totalmente la excitación sexual con el fervor religioso. Los maridos presentes no tenían nada que objetar porque Rasputín les había convencido que el coito con sus esposas era un acto de redención deseado por Dios.

Pronto, hordas de campesinos procedentes de todas partes se echaban a sus pies besando el bajo de su negro caftán y gritando: «¡Padre Grigori, nuestro Salvador!».

Las noticias sobre los poderes curativos de aquel hombre santo, barbudo y sin lavar, de personalidad hipnótica, llegaron a la habitación donde yacía enfermo el único hijo del emperador, Alexis, hemofílico.

La más ligera caída le causaba dolorosas hinchazones azules debidas a hemorragias internas, y los médicos de la corte se veían impotentes.

La zarina había recurrido ya a personajes místicos cuando intentaba desesperadamente concebir un heredero para el trono. Uno de ellos, un clarividente de segunda categoría y antiguo ayudante de carnicero la había convencido que estaba embarazada, cuando en realidad no era así.

Luego le echaron por este motivo, pero antes profetizó que llegaría un nuevo «amigo» y hombre santo que la ayudaría.

Fue en noviembre de 1905 cuando Rasputín fue convocado al palacio por el zar Nicolás y la zarina Alejandra. Les abrazó y les besó sin manías, rezó una oración sobre el niño enfermo y se ganó pronto su confianza con suaves caricias sobre su cuerpo dolorido y una colección de historias de hadas siberianas que hablaban de caballos jorobados y jinetes sin piernas.

El niño respondió, los dolores e hinchazones se calmaron y la zarina con lágrimas en los ojos besó la mano de «su nuevo amigo» que creía enviado por el cielo para restaurar la salud de su hijo.

Cada vez que se reproducía la hemorragia interna, Rasputín estaba al lado de la cama. Pronto alcanzó la posición política de «zar por encima de los zares», porque Nicolás y Alejandra le pedían su aprobación ni decisiones importantes.

De hecho se convirtió en «un miembro» de la familia real.

Rasputín procedió rápidamente a consolidar este poder. Estableció su oficina y centro de redención en San Petersburgo, la capital.

Las continuas peticiones de favores políticos, que él estaba en condiciones de conceder, le proporcionaban grandes «honorarios» por parte de los ricos y de quienes esperaban serlo, mientras que a menudo se vaciaba los bolsillos el mismo día en favor de los pobres y necesitados.

Su comedor estaba abarrotado de mujeres ansiosas, que competían por sus favores sexuales y religiosos, que concedía fácilmente a las escogidas en un dormitorio adyacente llamado el «santo de los santos».

Prefería las bellezas aristocráticas a las bellezas campesinas porque «olían mejor», pero él no mejoró nunca sus propios olores campesinos y continuaba cogiendo la comida con la mano. Sin embargo, sus discípulas le consideraban la reencarnación de Cristo, enviado para resolver el conflicto entre frustración sexual y los principios de impureza impuestos por los clérigos ortodoxos.

Muchas de ellas encontraban por primera vez una felicidad casi idílica en los nudosos brazos del «Sátiro santo». Sin embargo, algunas no estaban preparadas para la redención y salían corriendo llenas de rabia de la pequeña habitación con la ropa en desorden, llorando o gritando con una furia incontrolable.

Los agentes de la policía secreta, presentes constantemente para proteger a Rasputín, sacaban a las mujeres ofendidas. Aunque algunas denunciaban que Rasputín las había violado, estas acusaciones no pasaban de las mesas de funcionarios inicresados que no se atrevían en actuar en contra suyo.

Los que lo intentaban perdían el favor del zar y de la zarina que o ignoraban o no daban crédito a las noticias sobre sus excesos.

Se hicieron muchos intentos para asesinar a Rasputín como encarnación del Mal y amenaza a la monarquía. Los prelados y monárquicos reaccionarios no sólo estaban en contra de su modo de vida, sino también de su claro populismo campesino. Iliodor, el más importante predicador de su época, que había sido antes amigo de Rasputín, montó una conspiración contra él.

Le llamaban el «imprecador»: injurió al monje campesino y publicó falsas acusaciones contra él en un panfleto llamado «El santo diablo», donde incluía citas de las cartas de la zarina —que había robado antes de la mesa de Rasputín— que hacían pensar en una relación sexual entre los dos. Como es lógico esto causó una conmoción nacional.

Una prostituta psicótica con manías religiosas fue incorporada a la conspiración y actuó como peregrina que pedía limosna a Rasputín. Cuando él metía la mano en el bolsillo para sacar algunas monedas le clavó un cuchillo en el vientre mientras gritaba: «He matado al anticristo».

Pero la gran fuerza y rápidos reflejos de Rasputín le salvaron la vida. Consiguió mantenerse en pie y se tapó la herida con una mano.

Tras una operación en el comedor, estuvo varias semanas entre la vida y la muerte, mientras el zar Nicolás hacía sus preparativos para la primera Guerra mundial.

Rasputín, que se había opuesto siempre a los señores de la guerra de la monarquía, se echó la culpa por no haber conseguido disuadir al monarca de aquel holocausto para Rusia, como había hecho dos años antes cuando convenció a Nicolás para que no se metiera en el conflicto de los Balcanes.

En este sentido Rasputín fue un auténtico hombre de paz.

Mientras la guerra iba de mal en peor, un acicalado aristócrata, el Príncipe Félix Yusupov, organizó una fiesta de medianoche para el prelado en el sótano de su castillo, utilizando como cebo a su bella esposa. Yusupov fascinaba a Rasputín con sus dotes para cantar canciones gitanas y tocar la guitarra.

En la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916, Rasputín, que había sido advertido por el Ministerio del Interior sobre la existencia de un complot contra su vida, se estaba divirtiendo enormemente.

Apuró vanos vasos de vino envenenado y comió pasteles llenos de cianuro potásico en número suficiente para matar a una vaca.

Yusupov cantaba nerviosamente las canciones deseadas acompañándose con su guitarra, mientras esperaba que el invitado cayera muerto.

Al ver que no pasaba nada, el príncipe se excusó con el pretexto de que iba arriba a buscar a su mujer, que en realidad estaba en Crimea.

El príncipe, para aplacar a los demás conspiradores, que se estaban impacientando, regresó con una pistola.

Disparó contra Rasputín que salió dando tumbos al patio, donde otro conspirador le disparó de nuevo. Le apuñalaron repetidas veces.

Dos días después se encontró su cuerpo maniatado bajo el hielo del río Neva, con un brazo suelto y los pulmones llenos de agua. Rasputín estaba todavía vivo cuando lo sumergieron y había fallecido ahogado. Tenía apenas 44 años.

Campesinos acongojados de todas partes y las mujeres que le querían, lloraron la muerte de un hombre notable que, en su opinión, había sido enviado por Dios para decir al zar la verdad. «Si muero», había profetizado correctamente Rasputín, «el emperador perderá pronto su corona».

GRANDES AMANTES DE LA HISTORIA

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Amantes Famosos de la Historia Ruski John

Amantes Famosos: Ruski John Vidas Curiosas de la Historia

El insatisfecho John Ruskin
John Ruskin (1819-1900), el principal crítico de arte y ensayista de la Inglaterra victoriana habría sido un desafío permanente para cualquier psiquiatra.

Era un ninfoléptico masturbador (una persona que sufre «un frenesí de  John Ruskinemociones, como en pos de algo inalcanzable») con inclinaciones homosexuales latentes.

A pesar de accesos maníaco-depresivos, que empeoraron después de sus cincuenta años y de eventuales desengaños y desintegración de su personalidad, Ruskin era también un dialéctico brillante y encantador, sensible a todas las formas de la belleza.

Escribió 37 volúmenes, que reflejan su pasión por la naturaleza, la pintura prerrafaelita y el significado «moral» de la arquitectura gótica. Fue un hombre celebrado en su época.

Sin embargo, su ninfolepsia contenía los ingredientes de la represión victoriana, aunque al final dejó de creer en Dios.

Su naturaleza minada y sensible se vio estimulada por la adulación de sus padres v por lo que él consideró como «una educación de convento».

La actitud posesiva de una madre bien organizada y su capacidad para reforzar los lazos emotivos entre los dos, sugiere una clásica relación freudiana de tipo edípico.

Cuando Ruskin se matriculó en Oxford su madre se trasladó a una casa cerca de sus habitaciones para que pudieran cenar juntos cada noche.

Y las cartas que ella le escribía estando él estaba de viaje por el continente trabajando en algún proyecto de arte, apenas disfrazan las intensas pasiones que sentía por su hijo único.

Como consecuencia, fracasó en su matrimonio y parece ser que fue virgen toda su vida.

Effie Gray, una chica inglesa bonita de clase media, de diecinueve años, se convirtió en 1848 en su esposa. Él tenía 29 años.

Pero la chica quedó estupefacta cuando se enteró que él no tenía intención alguna de consumar el matrimonio en la noche de bodas; le ofreció en cambio un pacto anormal, que ella aceptó con reservas y que él no cumplió: a saber, aplazar el coito seis años.

En 1854, y todavía virgen, consiguió ella anular el matrimonio.

Ruskin no comprendió los efectos perniciosos de la relación con sus padres hasta alcanzar la media edad.

Entonces les acusó de haber arruinado su vida y les envió emocionalmente de paseo. «Me criasteis afeminadamente», dijo, «¡y apagasteis en mí el fuego auténtico y la pasión de la vida!» Tras la muerte de su padre, Ruskin dijo que le había obligado a sacrificar su vida en vano.

Ruskin se masturbaba y se acusaba de «un vicio» y de «un suicidio cometido diariamente».

Los biógrafos parece que opinan que el motivo principal del desagrado que inspiraba a Ruskin la mujer sexual era haber visto, al casarse con Effie, que las mujeres tienen pelo público. Dicen que hasta aquel instante sólo había visto estatuas de mujeres con los pubis lisos y afeitados.

En la adolescencia, Ruskin manifestó los primeros síntomas de ninfolepsia al enamorarse de la hija del socio de su padre en el negocio de vinos, de quince años.

Era una firme católica a quien desagradaba «su engreimiento patriótico y protestante», y cuando le enseñó una historia escrita por él, sufrió «el éxtasis avasallador de sus burlas». Pero la imposibilidad de poseerla «la enriqueció como un halo».

En cierta ocasión, estando en Turín escribió a su padre sobre una chica de diez años «de pelo negro sobre los ojos, medio desnuda, con las piernas al aire hasta por encima de las rodillas, de miembros bellos, estirada como una serpiente sobre la arena…». Y añadió: «como es lógico, no creo que sea correcto que las chicas estén con las piernas desnudas sobre montones de arena, pero la vista era pintoresca, si no agradable…».

A medida que Ruskin envejecía se volvía un ninfoléptico irrecuperable, disfrutando con imágenes fantásticas de ninfas inalcanzables.

Y cuando tuvo ocasión de enseñar arte, en una distinguida escuela femenina, se aplicó a ello con evidente placer.

Sus extrañas relaciones con chicas bellas y pubescentes alcanzaron un punto culminante y realista en la forma tantalizante de Rosie La Touche, cuya madre pidió a Ruskin que diera clases de arte a la niña, que tenía entonces ocho años.

Los hados estaban tejiendo «otra red de amor» y cuando la precoz alumna cumplió los trece años él estaba ya perdidamente enamorado de ella. Y hay pruebas de que la madre estaba enamorada de él.

Sin embargo, la madre utilizó su paso al ateísmo para oponerse a que se casara con Rosie cuando ésta cumplió los 21 años.

Rosie le había asegurado que, a los 17 años, se enfrentaría con sus padres y sería su esposa, porque al parecer también le quería. Pero una carta vengativa escrita por k ex esposa, Effie, le hizo cambiar de opinión.

Le decía que su ex marido no podría hacer feliz nunca a una mujer «a causa de su especial naturaleza». «Es totalmente antinatural y este hecho incluye todo lo demás», dijo.

Ruskin intentó superar el efecto de la carta, pero la tragedia se vio complicada al desarrollar Rosie una psicosis religiosa intensa.

Empezó a desintegrarse y murió a los 26 años, negándose a recibir una última visita de Ruskin, porque él no quería jurar que su amor por ella cedía ante su amor por Dios.

Ruskin se volvió loco un tiempo y visitaba espiritistas que le prometían ponerle en contacto con Rosie.

Tenía violentas visiones de ella, y sueños, confundiéndola con santa Úrsula. Parece que compensó la tendencia volviéndose decididamente afeminado y llamando a todo el mundo «querido», lo cual producía sorpresa en la época. Desarrolló la técnica de llamar la atención haciendo al mismo tiempo como si la evitara.

Ruskin daba clases en Oxford. Dio su última clase en 1883, escandalizando a sus oyentes con expresiones y gestos obscenos hasta que los ayudantes le sacaron de la tarima.

Y en 1889, once años antes de morir y tremidos años después de haber conocido a su amorosa ninfa, Rosie, escribió para ella en Praeterita, su diario personal: «ni alta ni baja para su edad; algo tiesa cuando estaba de pie.

Los ojos, en aquella época de un color azul profundo que más tarde se volvieron llenos y suaves. Unos labios de perfil totalmente adorable; un poco anchos y con los bordes duros vistos de frente; el resto de sus rasgos los normales de una chica irlandesa bonita y bien criada; el pelo quizá más gracioso en forma de rizos cortos alrededor de la frente, y más suave que el aspecto que suelen tener las apretadas trenzas sobre el cuello…».

Era evidente que Ruskin continuó siendo un ninfoléptico hasta la vejez. Y quizá sus prolongados estados de ánimo inarticulados se recibían en parte a su continuo deseo por su amada ninfa.

Llevabaen el bolsillo interior de la chaqueta, entre dos finas láminas de oro, una carta que le había escrito Rosie en cierta ocasión.

Y cuando falleció, como un hombre no consumado, toda una nación agradecida le ofreció un lugar para su sepultura en el «Rincón del poeta» en la Abadía de Westminster, cerca de la tumba de Tennyson; pero de acuerdo con sus deseos se le enterró cerca de Conisten Water, donde había pasado los últimos años de su vida.

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Anne de Lenclos Famosos Amantes de la Historia Vidas Insolitas

Anne de Lenclos – Famosos Amantes de la Historia

Anne de Lenclos, La maestra del amor
Anne de Lenclos (1616-1705), una cortesana francesa delicadamente atractiva, dio un primer paso en favor de la Anne de Lenclosliberación de la mujer. La educó un padre cariñoso que era a la vez un músico con dificultades y un macarra a ratos.

Le enseñó a tocar el arpa, a bailar con gracia desde los 12 años de edad, a pensar por sí misma y a citar los ensayos de Montaigne. Pero, por encima de todo, le enseñó a comprender los instintos hedonistas de hombres… y de mujeres.

Ninon, así le llamaron, desarrolló un ingenio mordaz y un agudo sentido del negocio. Sus padres murieron cuando tenía veinte años, y ella invirtió una pequeña herencia con la habilidad suficiente para disfrutar de una pequeña renta vitalicia. Pronto se vio sitiada por una clientela acomodada, a menudo aristocrática, dispuesta a pagar generosamente por sus favores sexuales.

Pero ella no era una prostituta, y seleccionaba a sus amantes en función de su capacidad para devolverle el calor que ella daba. «Se necesita cien veces más inteligencia para amar adecuadamente que para mandar un ejército», decía, y añadía a menudo: «El amor sin gracia es como un anzuelo sin cebo».

No le costaba mucho llevar a la práctica sus acertadas opiniones sobre el amor. Cuando el conde de Choiseul demostró no estar a la altura en la cama, le despidió con una línea de Corneille: «¡Oh, cielos, cuántas virtudes me hacéis odiar!».

Un abate y un mariscal quedaron sometidos tan fuertemente a su hechizo que ambos reivindicaban el honor de haberla embarazado y tuvieron que decidir el caso recurriendo a los dados. Venció el mili-lar y educó con orgullo a su hijo. Incluso el cardenal Richelieu deseó su cuerpo, aunque ella prefería la mente de él. Ninon prevaleció sobre su amiga y rival, Marión Delorme, y satisfizo al famoso cardenal, pero previo pago de 50.000 coronas.

El «negocio» de Ninon floreció. Dividió a sus amantes en tres clases: «los paganos, los mártires y los favoritos». El filósofo SaintEvremond fue un favorito, y lo propio le cupo al marqués de Sévigué, que le inspiró la siguiente rapsodia de amor:

¡Amor, siento tu furia divina! Mi desazón, mis arrobos, todo anuncia tu presencia. Hoy se levanta para mí un nuevo sol; todo vive, todo tiene alma, todo parece hablarme de mi pasión, todo me invita a darle ánimos… Desde que te amo, mis amigos me son más queridos; me amo más a mí misma; los sones de mi laúd se me antojan más conmovedores, mi voz más armoniosa. Si quiero tocar una pieza se apoderan de mí la pasión y el entusiasmo; los efectos que provocan me obligan a parar a cada momento.

Luego sigue a mi arrobo un ensueño profundo, lleno de delicia. Estás siempre presente; te veo, te hablo, te digo que te quiero… Me felicito y me arrepiento; deseo tenerte y deseo huir de ti; te escribo y rompo a pedazos mis cartas. Leo de nuevo las tuyas; me parecen ahora más galantes, más tiernas, pocas veces apasionadas y siempre demasiado breves. Consulto mis espejos, pregunto a mis sirvientas sobre mis encantos. En definitiva, te quiero; estoy loca; y no sé qué será de mí si no cumples tu promesa esta noche.

Pero el lío de Ninon con el hijo del marqués parece que tuvo el efecto contrario, la actuación del joven caballero en la cama fue tristemente defectuosa. Tenía «un alma de buey hervido», dijo ella, «un cuerpo de papel mojado, con un corazón como una calabaza en un fricasé de nieve».

A la edad de cuarenta años, Ninon de Léñelos tenía la reputación «Dame des Amours», dijo Horace Walpole unos años más tarde. La inteligencia de Ninon comprendió que «la virtud de las mujeres es el mejor invento de los hombres». Al emanciparse, pudo afirmar a menudo que la moralidad de los hombres y de las mujeres era idéntica; que reducir a la mujer al papel de objeto sexual puramente para el placer de los hombres equivalía a excluirla totalmente del cumplimiento de todo lo que era capaz. Ninon trataba de igual a igual a sus clientes y esperaba de ellos la misma consideración.

Tenía también instintos de maestra, y fundó la Escuela de la Galantería. Sus alumnos eran jóvenes aristócratas, cuyas madres querían que aprendieran las artes más sutiles del amor. Ninon, la principal diseñadora, trataba algunos temas básicos: la psicología de las mujeres, el cuidado particular de una amante o de una esposa, las técnicas del galanteo y de la seducción, y la manera de acabar una relación. No faltaba tampoco un curso avanzado sobre la fisiología del sexo.

Su escuela se convirtió pronto en la locura de todo París. Pero incluso así las clases podían no ser satisfactorias. En este caso Ninon iniciaba con su alumno un programa demostrativo independiente. Se lo llevaba a la cama para educarlo en el arte del juego previo y del coito. Era, como Sócrates, un maestro sorprendente.

También las mujeres acudieron pronto a aprender sus expertos consejos sobre el arte de hacer el amor. En lugar de admitirlas en los mismos cursos que sus alumnos masculinos —el concepto de coeducación sexual parecía, pues, que superaba su comprensión—, les daba consejos en privado. Una mujer le preguntaba, por ejemplo: «¿Cómo han de ser de grandes los pechos de una mujer para atraer a un amante?», y ella contestaba: «Lo bastante grandes para llenar la mano de un hombre honesto».

Sin embargo, sus clases sobre lo que podría llamarse «El trato a una mujer» parecían indicar que consideraba la emancipación de las mujeres como algo reservado a casos como el suyo. «Está muy bien guardar comida para otro día», dijo, «pero hay que tomar el placer como llega… Habla continuamente a tu mujer sobre ella y raramente sobre ti. Ten por supuesto que está cien veces más interesada en los encantos de su propia persona que en toda la gama de tus emociones… Recuerda que hay momentos en los que una mujer prefiere que se la trate con algo de brusquedad y no con un exceso de consideración; los hombres se ven derrotados más a menudo por su propia torpeza que por la virtud de la mujer… Si tú eres el primero en dejar de amar, deja a la mujer la ventaja de romper contigo y de pasar por cruel… Cuando una mujer ha acabado con un hombre lo cambiar por cualquier cosa excepto por otra mujer.»

También llegó en una ocasión la tragedia. Cuando Ninon tenía 65 años la persiguió su hijo natural, el caballero de Villiers. Ella aceptó recibirle si el padre guardaba en secreto su real relación. El muchacho se enamoró tan profundamente de su madre que ella decidió contarle la verdad mientras le abrazaba maternalmente. El salió tambaleándose al jardín, gritó «¡Madre!» y se mató con su espada.

Ninon vivió hasta casi noventa años de edad. El refinado y voluptuoso La Fare escribió lo que podría ser muy bien su epitafio: «Nunca vi a Ninon en la flor de su belleza; pero a la edad de 50 años, e incluso pasados los 60, tenía amantes que la adoraban, y sus amigos eran los hombres más honorables de Francia. La visitó hasta sus 90 años la mejor sociedad de la época. Murió en plena lucidez, y con los encantos de su mente, que eran los mejores y más adorables que haya podido conocer en una mujer».

GRANDES AMANTES DE LA HISTORIA

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Casanova y las mujeres Grandes Amantes de la Historia Biografia

Casanova y las Mujeres
Grandes Amantes de la Historia – Biografía

Giacomo Casanova, fue, en esencia, un aventurero. Polifacético, en su afán de obtener sus objetivos era capaz de componer de manera brillante roles diversos.

Diplomático, soldado, médico, religioso, filósofo y hasta agente secreto. También fue un prolífico escritor.

Pero su arma más filosa fue, en cada acto de su vida, la seducción. Cautivó a monarcas, autoridades eclesiásticas, pensadores y burgueses. Aunque su predilección fueron las mujeres, en las que siempre encontró cobijo, cualquiera fuere su orden social: la enorme mayoría sucumbía ante él.

Aquellas conquistas amorosas, las que el propio Giacomo contabilizó con la impactante cifra de 132, llevaron a que su apellido trascendiera a la historia como sinónimo de libertino, dada su obsesión por el sexo opuesto y los placeres mundanos.

La historia también lo rescata como a un hombre que supo tejer un entramado tan inteligente como efectivo de relaciones.

Sus vivencias serían volcadas luego al papel con suma maestría, en una memorable autobiografía titulada La Historia de mi vida, obra celebrada como una genial descripción de su época, aunque, por transgresora, fue censurada hasta pleno siglo XX.

La historia de Giacomo Casanova comenzó en Venecia, cuando esta ciudad ostentaba autonomía. Nació el 2 de abril de 1725, tuvo cuatro hermanos y sus padres fueron actores de teatro de poca relevancia.

El propio Giacomo se describió en sus memorias como un niño con pocas luces. Pero a la edad de los 9 años, debió viajar a la vecina Padua a raíz de una enfermedad respiratoria y allí, donde permaneció muchos años, comenzó a ser educado mostrando muy buenos dotes para el aprendizaje, tanto en las materias humanísticas como en las orientadas a la ciencia.

El incomparable Casanova
CasanovaSolía comerse cincuenta ostras al desayunar, a menudo en compañía, dentro de una bañera construida para dos. Normalmente seducía a las esposas o hijas de sus amigos, a veces dos a la vez, si hay que darle fe.

Casi siempre jugaba al aventurero: espía condenado a prisión que se evade saltando el muro, amante que lucha en duelo con un marido ultrajado, jugador que consigue varias fortunas y se las gasta en mujeres y en vino. Siempre vivió de su cerebro.

Giovanni Jacopo Casanova de Seingalt fue un hombre de muchos talentos: fue sucesivamente periodista, narrador, soldado, gastrónomo, predicador, filósofo, violinista, alquimista, hombre de negocios, diplomático y amante.

La incomparable filosofía que guiaba los pasos de Casanova está expresada en un pasaje poco citado que aparece a la mitad de sus Memorias: «Los instantes en que el hombre se ve obligado a ceder a la desgracia o al sufrimiento son instantes robados a su propia vida; pero multiplica por dos su existencia si tiene el talento de multiplicar sus placeres, de cualquier clase que sean».

Así se comportó Casanova a lo largo de toda su vida, desde la edad de 16 años, cuando le expulsaron por conducta inmoral de un seminario de Venecia, su patria, hasta su muerte en Bohemia —donde era bibliotecario del conde Von Waldstein— en el castillo de Dux, si los 73 años, en 1798.

Entre estas dos fechas hubo más de lo que  un otro hombre hubiesen podido escribir. Las célebres memorias de Casanova totalizan aproximadamente 1.500.000 palabras, y sin embargo sólo llegan hasta sus 49 años.

Se hizo famoso por primera vez cuando, encarcelado en Venecia, en 1755, por haber actuado de urente secreto, escapó a Francia: la historia indudablemente exagerada de este episodio le convirtió en un héroe romántico en toda Europa.

Los franceses le nombraron rápidamente jefe de las loterías nacionales, un cargo que le valió su primera fortuna, pero en lugar de establecerse reemprendió sus viajes.

Florencia le expulsó; aunque parezca raro, el Papa le concedió la orden de la Espuela de Oro; también le expulsaron de Madrid; de 1774 a 1782 fue espía para los inquisidores estatales de Venecia. Allí donde iba no dejaba nunca de buscar nuevos placeres.

Se dice que la famosa autobiografía de Casanova es digna de fe en líneas generales, como un cuadro del siglo XVIII, pero no en sus detalles, aunque actualmente nos parece ya bastante morigerada, y los detalles no son tan licenciosos o picantes como antes parecían.

El ingenio elegante de Casanova, reflejado en estas páginas, le convirtió en el huésped bienvenido de gigantes como Voltaire y Federico el Grande, pero incluso en estos casos no pasaba de ser considerado como un homme a bonnes fortunes.

Como es lógico, se le recuerda principalmente como un gran amante, y su nombre sólo es igualado por Don Juan como sinónimo de mujeriego promiscuo.

Dijo que las mujeres eran su cocina, y se dedicó a conocer e inventar toda clase de trucos para atraerlas al banquete de su cama —desde estratagemas como el «juego de las ostras» (él y la probable candidata comían las ostras cada cual de la boca del otro, y a menudo las ostras caían entre dos «globos de alabastro») hasta las historias exageradas de sus proezas en cualquier campo—.

Este famoso amante es un ejemplo típico del seductor neurótico, cuya necesidad de gustar constituye la razón misma de su vida, pero fue tanto un caballero como un sensual, combinación que rara vez se da.

GRANDES AMANTES DE LA HISTORIA

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Famosos Amantes de la Historia Amor Masoquista Dolor y Sufrimiento

Famosos Amantes de la Historia – Amor Masoquista – Amor, Dolor y Sufrimiento

Leopold von Sacher-Masoch, «el primer masoquista»:

Masoquismo. Psiquiatría 1-. Estado anormal en el que la excitación la satisfacción sexuales dependen en gran parte de los abusos o el dolor físico sufridos por parte de uno mismo o de otra persona. 2a: La obtención del placer por las ofensas, la dominación o algún mal rito sufrido, 2b: La tendencia a buscar estos malos tratos. 3-. La aplicación a uno mismo de cualquier tipo de tendencias destructivas.

Leopold von Sacher-MasochLas primeras memorias de Leopold von Sacher-Masoch fueron las norias tenebrosas y sangrientas que le contaba su nodriza Handschalos cuentos de Iván el Terrible, de la Zarina negra de Halicz, de Casimiro III, llamado el grande y de su tiránica concubina judía Ester—, cuentos repletos de crueldad y de tormentos, en los que casi siempre el torturador era una mujer dominante y lasciva, y el torturado era un hombre víctima de sus sentimientos.

Durante la infancia de Leopold, su padre fue jefe de policía de Lemberg, la capital de Galitzia, y contribuyó a la educación violenta de su hijo con las historias que contaba en casa. Leopold tenía diez años cuando los terratenientes polacos montaron una revuelta armada contra la aristocracia austriaca.

Tenía doce años, en 1848, el año de las revoluciones, y pudo contemplarlas en las ensangrentadas calles de Praga, donde había sido trasladado su padre.

Las crueldades despiadadas de su tiempo dieron pábulo a su imaginación, y compuso obras de teatro sobre las revueltas, que luego representaba en su pequeño teatro de marionetas. Sus sueños estaban poblados de escenas de ejecuciones y de martirios en los que se veía a menudo prisionero de algún personaje inexorable y demoníaco.

Su vida se hizo aparentemente más tranquila cuando trasladaron a su padre a Graz, en el sur de Austria.

Los Sacher-Masoch se movían entre la mejor sociedad, y Leopold era su orgullo. El muchacho consiguió su doctorado en leyes a los diecinueve años y dio clases de historia en la universidad al año siguiente.

Su mayoría de edad coincidió con la publicación de su Rebelión de Gante bajo Carlos V, una historia excelente, severamente ignorada por sus colegas académicos a causa de su facilidad de lectura y porque se sabía que su autor tenía sólo 21 años, le gustaba el teatro y estaba lleno de ideas locas sobre la libertad universal.

A la edad de 25 años, Leopold había abandonado la historia y el derecho en favor de la literatura. Parecía un joven normal de buena familia, considerable encanto y un prestigio literario creciente. Pero su sofisticación europea ocultaba un remolino de emociones primitivas.

Su subconsciente no estaba poblado por los austriacos educados y civilizados que veía cada día, sino por los campesinos feroces y medio salvajes de su infancia en Galitzia.

La madre de sus sueños, vividos no era el personaje de madonna perfecta que presidía la cíe gante residencia de Graz, sino la hembra robusta, despiadadamente tiránica, aterrorizante de las montañas de los Cárpatos.

Pero una cosa es soñar y otra muy distinta dar vida a los propios sueños a la luz del día. Leopold empezó precisamente a hacerlo consciente de que sus impulsos sexuales se salían de lo normal, se puso a buscar la realización más próxima posible de su ideal: la zarina dueña que le tiranizaría y humillaría, que llegaría de hecho a dañarle físicamente. Porque Leopold había descubierto que el dolor era el preludio necesario del placer.

La primera amante de Leopold fue la bella Anna von Kortowitz, una mujer unos diez años mayor que él, que abandonó a su marido y a sus hijos para vivir con él, pero que fue perdiendo interés en los látigos y las varas.

La relación continuó durante unos cuantos años tormentosos y finalizó cuando el nuevo amante que Leopold le había buscado —porque no podía sentirse satisfecho hasta que ella le traicionara— resultó ser un maleante.

Leopold se había visto obligado a escribir prolíficamente para mantener a Anna en el estilo de vida derrochador que ella exigía.

Descubrió que podía cultivar casi todos los géneros (excepto la poesía, que parece no haber ensayado nunca).

Publicó muchos cuentos a partir de sus experiencias teatrales (había interpretado profesionalmente algunos papeles), luego una segunda historia y finalmente su primera novela.

Había querido a Anna, pero cogió a Fanny Pistor, su siguiente acompañante, como si contratara a una actriz para una gira limitada.

Parte del contrato que firmaron ambos partícipes rezaba así: Don Leopold von Sacher-Masoch da su palabra de honor a la señora Pistor de convertirse en su esclavo y de satisfacer sin reservas durante seis meses todos sus deseos y órdenes.

Por su parte la señora Fanny Pistor no le obligará a cumplir nada contrario a su honor…, le dejará libres también seis horas diarias para llevar a cabo su labor profesional y renunciará a leer su correspondencia o sus composiciones literarias… La señora Pistor, por su parte, se compromete a llevar pieles con la mayor frecuencia posible, especialmente cuando se sienta llena de crueldad…

En un viaje que hicieron a Italia, la señora Pistor viajaba en primera clase, como una baronesa, mientras que Leopold iba en tercera, en calidad de doméstico, y en Venecia, de acuerdo con la fórmula, consiguió engañarle con otro hombre.

Demostró que era exactamente la mujer despótica y brutal que había deseado, y la relación fue realmente todo un éxito.

La obra más conocida de Lepold, La Venus de pieles, fue escrita ni esta época y la exposición detallada que contiene de su filosofía sexual le dio bastante notoriedad.

El hijo del comisario de policía era objeto de muchos chismorrees y recibió sacos de correspondencia escrita por damas anónimas, jóvenes (y no tan jóvenes).

Conoció su futura esposa bajo una farola de una pequeña calle de Graz; ella había acudido, bajo un velo espeso, a recuperar, previo acuerdo mutuo un paquete de cartas comprometedoras que una amiga suya le  había escrito a él.

Se hizo llamar Wanda, como la heroína de su última novela, llevaba un largo abrigo de pieles y se hacía la difícil. Unas semanas más tarde, cuando quedaron por fin solos, se le echó encima con un látigo.

Leopoldo quedó fascinado y aceptó casarse, aunque la ceremonia inicial se hizo en privado: él llevaba frac y corbata blancos y ella, desde luego, iba de pieles.

El matrimonio, formalizado más tarde por una ceremonia pública, duró quince años, pero no fue feliz. Wanda, como antes Anna, no sabía exactamente dónde se había metido.

Era la hija del criado de un noble y lo único a que aspiraba era al nombre socialmente prominente de Sacher-Masoch y a la vida de esposa de un intelectual, que suponía envidiable.

No había previsto que este intelectual le pediría que le azotara cada día con un látigo con clavos o que se pondría pesado pidiéndole que cogiera un amante.

A pesar de estar embarazada la mayor parte del tiempo, su marido continuaba presentándole un rosario de amantes en potencia, con la esperanza siempre optimista de que el último fuera un éxito.

Finalmente, al cabo de los años uno de los candidatos —un tal M. Armond, alias Jacques Ste. Cére, alias Jacob Rosenthal— se la llevó.

Mientras tanto, a pesar de todo, Leopold continuaba escribiendo. Aunque hoy en día se le lee poco, fue un personaje prominente de su época, y el 25 aniversario de la publicación de su primera obra se conmemoró de modo formal en Graz, y dio lugar a ceremonias públicas en Lemberg, Praga y Leipzig.

Por aquel entonces estaba viviendo con una joven alemana muy de su casa llamada Hulda Meister.

Se casaron después, y ella continuó cuidándole lealmente cuando el delicado equilibrio de su mente empezó a fallar. Al final lo envió calladamente a un manicomio, tras haber sufrido de su parte varios intentos de estrangularla.

Oficialmente había fallecido y se le lloró de modo digno, pero de hecho vivió diez años más, durante los cuales el neurólogo y psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing se enteró de los pormenores de su vida y llamó al tipo de aberración que el enfermo representaba «masoquismo».

Ver: Sadismo y Masoquismo

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