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Biografia de Bello Andrés Resumen Obras Mas Importantes

Resumen Biografía de Bello Andrés – Obra Literaria

Andrés Bello: Está considerado como el primer sabio de América en orden cronológico. Fue uno de los hombres de mayor cultura y talento del período neoclásico, y al mismo tiempo, uno de los más grandes maestros que ha dado hasta el presente Hispanoamérica.

Aunque venezolano por nacionalidad, puede ser considerado ciudadano de toda la América del Sud, por la influencia de su obra y su amor a estos países.

Nació en Caracas el 29 de noviembre de 1781. Fue poeta, jurisconsulto, filólogo y diplomático. Desde niño demostró un talento extraordinario.

Fue su profesor Fray Cristóbal de Quesada, que le inició en los estudios de castellano, latín y humanidades. Después cursó los estudios de Derecho y Medicina, pero los abandonó para seguir la carrera administrativa.

En 1802 ingresó como oficial segundo de la Secretaría en el Gobierno de Venezuela, donde pronto puso de relieve su competencia y laboriosidad.

Andrés Bello vivió durante las tres últimas décadas de la colonia española en Venezuela (donde nació, en la ciudad de Caracas) y algo más del primer medio siglo de vida independiente hispanoamericana.

De este período, los veinte primeros años corresponden al tiempo de lucha por la independencia nacional, cuyo desarrollo, vicisitudes y triunfo observó Bello desde Londres.

Los últimos treinta y tantos años de su vida, pasados en Chile, son los de la fijación de la existencia política y cultural de los nuevos estados de Hispanoamérica.

En líneas generales fue éste el tiempo de Bello: Colonia (en Caracas, 1781-1810); Guerras de Independencia (Londres, 1810-1829), gobierno y edificación de las nacionalidades hispanoamericanas (Chile, 1829-1865).

Su pensamiento está determinado por tales circunstancias, a las cuales debe siempre referirse lo que produjo, como único modo de explicar el alcance de su obra.

Si a esa condición externa se añade la consideración de las ideas y propósitos, de los conocimientos y carácter de Bello —es decir, su peculiaridad individual— podrá valorarse la significación de cuanto el intelectual venezolano llevó a cabo.

Para un hombre de su mentalidad, la vida colonial debía ofrecer escasas perspectivas de actuación pública.

No así en lo que atañe al estudio. Bello, como los hombres más notorios de su generación, se dedicó al conocimiento de la naturaleza y al estudio del pensamiento humano, a las letras.

El trópico brindaría continuos descubrimientos a su inquietud. Andrés Bello llevará impreso para siempre, en su sensibilidad, el paisaje de la tierra, que habrá de darle el principal tema de sus más grandes poemas, escritos en Londres.

En su primera juventud no fueron el latín y la ciencia escolástica las únicas dedicaciones: estudió el castellano, iniciando en ese tiempo sus investigaciones de la lengua (El análisis ideológico de los tiempos en la conjugación castellana); aprendió francés e inglés, ciencias médicas, geografía (de la cual fue maestro de Bolívar), matemáticas, filosofía, historia, de la que es muestra su Resumen de la historia de Venezuela, y otras muchas disciplinas.

Bello comenzó a editar por su propia cuenta en 1823, La Biblioteca Americana, que tuvo que suspender muy pronto, pero obtuvo mayor éxito con la revista trimestral El Repertorio Americano (1826), la cual alcanzó sólo a los cuatro números.

En el primer número apareció la Silva a la agricultura en la zona tórrida, una de sus mejores composiciones. Esta pieza lo colocó casi de inmediato en primera linea entre los escritores hispanoamericanos.

En los diecinueve años que Bello residió en Chile se cimentó su fama de erudito serio y responsable, dueño de un criterio crítico moderno y objetivo, así como también su fama de poeta sin par entre los hispanoamericanos.

Llegó a ocupar también algunos cargos diplomáticos, como ser el de secretario de la legación de Chile (1822) y luego igual jerarquía en la legación de Colombia (1824).

Andrés Bello

En las horas libres las dedicaba al estudio intenso de las humanidades, y su permanente asistencia a la biblioteca del Museo Británico le permitió obtener una cultura excepcional en su época. Aprendió griego, publicó una versión al español moderno del Poema del Cid, con notas, algunos ensayos literarios, y realizó valiosas traducciones.

La Caracas colonial pudo dar un hombre como Bello, quien, situado en Londres entre destacadas personalidades españolas e hispanoamericanas, tuvo capacidad para desempeñar un papel de primer orden.

No era gratuita la consideración y el respeto hacia Bello por parte de hombres como Blanco White, Gallardo, Salva, José Joaquín de Mora, Mendívil, entre los españoles; Fernández Madrid, García del Río, Irisarri, Olmedo, Egaña, Pinto, entre los hispanoamericanos; Holland, James Mili, Hamilton, entre los ingleses.

En Caracas, Bello había logrado asentar sólidamente las bases de su saber y de su carácter.

Los pocos escritos que se conservan de su juventud manifiestan los rasgos generales de la formación clasicista de las escuelas coloniales.

Virgilio y Horacio son los maestros epirituales de los jóvenes universitarios; con ellos, los clásicos castellanos; y, además de los textos de estudio generales de su tiempo, los pocos libros que podían adquirirse por vías clandestinas.

Se conservan de Bello algunos poemas primerizos y el texto en prosa del Resumen de la historia de Venezuela.

Hay noticias de trabajos gramaticales suyos y es sabido que fue redactor de La Gazeta de Caracas, aunque resulte difícil identificar sus escritos.

Se sabe, además, de la destacada presencia de Bello en las tertulias caraqueñas, con sus poemas originales y traducidos que le granjearon la denominación de Cisne de Anauco.

Entre los escasos restos de sus escritos juveniles que se poseen figura la égloga conocida por el primer verso Tirsis, habitador del Tajo umbrío.

Es un poema en quince octavas reales, de versificación superior al resto de sus composiciones juveniles, al menos de las conocidas hasta la fecha.

No logra el pleno acierto expresivo en cuanto a lenguaje se refiere, pero es interesante transcribir algunas de sus partes para esclarecer un aspecto de las fuentes formativas del ilustre caraqueño.

Hay en la égloga componentes latinos, influencia de la poesía bucólica española del siglo XVI. La fecha de creación, imprecisa, puede situarse alrededor de 1805, o sea a los veintitantos años de edad del poeta.

En resumen, la figura de Bello, joven, en Caracas al cambiar el siglo, aparece como la de un entusiasta colaborador de cuanta empresa cultural se iniciaba.

Se vislumbraba en él a un humanista en ciernes cuando en 1810 sale para Londres en misión oficial del nuevo gobierno venezolano, acompañando a Bolívar y a López Méndez.

La misión consistía en captar la adhesión del gobierno inglés y disponer de su ayuda para la lucha emancipadora que había comenzado.

En 1807 fue recompensado por el rey de España con una distinción honorífica, la de Comisario de Guerra por los extraordinarios servicios prestados.

Fallecido su padre en 1806 y su protector Vasconcellos en 1807, quedaron Bello y su familia en situación apurada.

Poco después fue nombrado secretario de la Junta  Central de Vacuna en Caracas, quedando desde entonces unida su vida a la historia de Venezuela.

En 1809 se reveló como poeta con imitaciones de Virgilio y de Horacio.

Participó en unión de Bolívar y López Madoz en el movimiento separatista contra España, siendo enviado a Londres, en 1810, en misión diplomática por el Gobierno Central de Caracas.

Residió en Londres durante diecinueve años, durante los cuales desempeñó el cargo de Secretario de las legaciones de Chile, Colombia y Venezuela, al par que dedicaba sus horas libres al estudio de la lengua griega, la filosofía y la literatura y gramática castellanas, dedicando también su atención a la enseñanza y al periodismo.

Bello elevó el tono de la diplomacia por medio de documentos meditados con maduro estudio y escritos en un lenguaje digno y correcto.

En 1810 fue enviado a Londres por el recién formado gobierno de Venezuela. En 1829 llegó a Chile, contratado por el gobierno, para servir un cargo en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Fue nombrado, además, primer rector de la Universidad de Chile, que se fundó en 1842. Su obra fue de dimensión continental.

El Código Civil de la República de Chile sirve de modelo a la codificaciones de otros países de América, y su Gramática de la Lengua Castellana se orienta a preservar la unidad idiomática de los pueblos del continente.

Hacia el año 1829 marchó a Chile para desempeñar un importante cargo oficial que el Gobierno de dicha República le había ofrecido.

Allí se le confio la dirección del periódico oficial de la nación, y desde sus columnas procuró ilustrar a la opinión pública chilena de las directrices que el Gobierno se había trazado.

Fundó el Colegio de Santiago, dedicándose a la enseñanza de diversas disciplinas y alternando sus actividades de la Administración con el profesorado.

El Gobierno, agradecido a su obra de cultura, convirtió en Universidad el Colegio, y Bello pasó a ser profesor y rector de la misma, alcanzando extraordinario prestigio, tanto por sus enseñanzas como por su modo de apreciar los asuntos internacionales.

Por encargo de los Estados Unidos arbitró en 1864 una cuestión pendiente entre la gran República del Norte y la del Ecuador.

También en 1865 fue solicitado su consejo por Colombia y el Perú para otra cuestión análoga. Su actividad era incansable.

Quiso remediar todas las lagunas que notaba en la enseñanza, y apreciando la falta de libros adecuados para la ilustración de la juventud, escribió un tratado de Derecho romano, otro de Derecho internacional, una Cosmografía, una Historia de la literatura antigua, una Gramática castellana, una Ortografía y métrica de la lengua castellana y otros trabajos eminentemente didácticos.

Redactó un Proyecto de Código Civil que sirvió de base al promulgado en 1865. Su Gramática de la lengua castellana (1847) le valió el nombramiento de miembro honorario de la Academia Española; dicha obra y sus celebradas poesías Silvas americanas son consideradas como sus mejores producciones.

Andrés Bello falleció en Santiago de Chile el 15 de octubre de 1865.

Bello recibió por gracia la nacionalidad chilena y realizó la parte más importante de su obra en este país. En el centenario y en el bicentenario de su natalicio, se han organizado homenajes, seminarios y actos académicos que comprenden todo el ámbito hispanoamericano.

Hay un hecho en la historia cultural de Venezuela que por su importancia merece ser destacado. Se trata del primer intento de crear una revista venezolana, El Lucero, emprendido por Andrés Bello y Francisco Isnardy en 1809.

Sus promotores solicitaron el apoyo del Real Consulado, y éste contestó en oficio del 28 de noviembre de 1809 acogiendo el proyecto con simpatía y animando a que imprimieran el prospecto y llevaran a término la obra planeada «que tanto debe contribuir a la ilustración y utilidad de los habitantes de Venezuela».

El texto del oficio dice así:
«Este Real Consulado ha visto del modo más satisfactorio el convencimiento del celo por su instituto con que Vmds. solicitan su protección para proporcionar al público el periódico llamado El Lucero, y enterado con suma complacencia, en la sesión de Gobierno celebrada ayer, del prospecto y representación, con que lo produjeron, acordó dispensarla en la mayor extensión a un papel, que tanto debe contribuir a la ilustración y utilidad de los habitantes de Venezuela, y como se promete que los conocimientos de Vmds. llenarán cuanto anuncian, dispuso anticiparles expresivas gracias, y que se les faciliten los escritos y noticias que se encuentren en sus archivos relativos a los objetos de que han de tratar, y los demás auxilios que se juzguen conducentes o necesarios y se hallen a nuestro alcance.

También estimó conveniente acordar suscribirse por veinticuatro ejemplares del papel indicado para repartir entre sus empleados en la forma que se hará saber a Vmds. al tiempo de ejecutarla, y que se impriman por su cuenta ciento del prospecto para calcularlo.

Todo lo que participamos a Vmds. para su inteligencia y satisfacción.»

El 3 de enero de 1810, ya impreso el prospecto, el Real Consulado ordenaba abonar el importe de la obra de impresión, hecha probablemente por Gallagher y Lamb.

El Lucero no pasó de ahí. No es probable que llegara a imprimirse algún número, por lo menos no ha llegado hasta hoy noticia de su existencia.

El mismo prospecto es pieza quizá definitivamente perdida. Nadie ha tenido la suerte de examinarlo con intención de historiador. No obstante puede rehacerse el carácter de la revista planeada por Bello e Isnardy, gracias a la preciosa información que da el Semanario del Nuevo Reino de Granada, de Caldas. La importancia de ese documento exige su transcripción:

NOTICIA LITERARIA: «Por el último Correo de Caracas hemos recibido el prospecto de un nuevo periódico intitulado El Lucero. Sus AA. D. Andrés Bello y D. Francisco Isnardy ofrecen llenar los números de este papel con artículos muy interesantes, y muy varios. Tales son: la Moral Civil; el Bello sexo; las Ciencias útiles; la Historia natural de Venezuela; la Física; la Medicina; la Química y Botánica; la Eloquencia y la Poesía; la pureza de la lengua; el Teatro; la Historia; y la estadística de Venezuela. Este nuevo papel lo ha tomado baxo de su protección ese Real Consulado de Comercio, esperamos que con este apoyo no tenga la suerte de casi todas las empresas literarias de América. Se suscribe en Caracas, y en toda esa Capitanía General, a cinco pesos por semestre.»

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica – Andrés Bello
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Andrés Bello, “El Educador de América” – Editorial Planeta

Biografia de EDITH PIAF Su Vida, sus amores y sus desgracias

Biografía de EDITH PIAF Su Vida, sus amores y sus desgracias

La vida de Edith Piaf (1915-1963) es una historia complicada. Edith Giovanna Gassion nació en 1915, en plena calle de París. Su madre separada y en plena pobreza, dá a luz con la ayuda de un gendarme.

También sus padres eran alcohólicos por lo que fue dejada al cuidado de su abuela quien regenteaba un “burdel”.

A los cuatro años sufrió de meningitis, la cual le generó una ceguera temporaria.

Ya de adolescente trabajó con su padre viajando con un circo o haciendo acrobacias en las calles. Probó fortuna con el canto callejero, junto a su media hermanaMamone (hija ilegítima de su padre), recogiendo pocas monedas diarias.

A los 16 años quedó embarazada, pero su hija Castelle falleció a los dos años de meningitis, además ella quedó imposibilitada de tener hijos.

En 1935 cuando cantaba en una avenida de París, fue vista por un empresario llamado Louis Lepleé, el cual quedó fascinado y la contrató para que trabajara en su bar, Lepleé fue quien la bautizó como “Piaf”, que significa pequeño gorrión, pues la veía como un pajarito con una poderosa voz.

Leplée la convirtió en una estrella enseñándole a mostrar su lento ante el público; aquel cabaret era además un lugar donde venían muchas celebridades de la capital. Pero su vida nunca fue camino de rosas; al poco tiempo, Leplée, al que ella llamaba “papa” apareció muerto en su despacho.

Aquel día no sólo perdió a su amigo y patrón , sino que la policía la trató como sospechosa del asesina.

A partir de este momento ella comenzó a beber y a drogarse de forma infernal, y se acostaba con cualquiera.

Edith era de esas mujeres que cuando se enamoran, lo hacen hasta la médula. De esas que, cuando se proponen conquistar a un hombre, olvidan el sentido de la dignidad.

Independientemente de las circunstancias en que se produjeran sus relaciones sexuales, Edith probó de todo y gozó con cada uno de sus amantes.

La palabra exceso no formaba parte de su vocabulario.

A finales de los años treinta del pasado siglo conoció al letrista Raymond Asso, quien la ayudó a salir de la cloaca en que había convertido su vida. De nuevo volvió a cosechar grandes éxitos gracias a sus canciones más famosas, como Je ne regrette rien, La vie en rose, Les amants de Paris, y otras.

Sus éxitos le proporcionaron grandes sumas de dinero que ella derrochaba con sus amantes y ayudando a todo aquel que se lo pidiera.

Pero su gran amor, «el único hombre al que he querido», según ella misma afirmó, fue el boxeador Marcel Cerdan, un marroquí de origen humilde que llegó a convertirse en una gloria nacional para Francia.

Se conocieron en París en noviembre de 1945 en un club en el que ella cantaba. Marcel se emocionó con su voz.

El encuentro decisivo no se produjo hasta 1947, en un restaurante francés de Nueva York. Enseguida se gustaron, quedaron para cenar y él se quedó en el hotel de Edith. En marzo de 1948 se produjo un nuevo encuentro.

Aunque ambos intentaron ser discretos, porque él estaba casado y tenía tres hijos, un periódico les descubrió.

Cerdan se las arregló para evitar que Marinette, su esposa, rompiera el matrimonio, pero sin dejar a Edith.

El 23 de mayo de 1948, Cerdan perdió por primera vez un combate y los periódicos acusaron a Piaf de traerle mala suerte. Sin embargo, sólo fue un revés pasajero y el 21 de septiembre se convirtió en campeón del mundo de los pesos medios.

Ella tenía tal pasión por Marcel que nunca estaba satisfecha y necesitaba tenerlo a su lado en cada minuto de su vida.

El llevaba una vida dedicada a su profesión, boxeando por distintos países de Europa, y ella necesitaba su cálida compañía, hasta que un día le rogó por su presencia. Cerdán subió a un avión, del cual no bajaría jamás pues se estrelló en una isla.

Edith estuvo a punto de acabar con su vida, pero Momone la vigiló y sedó para evitar otra tragedia.

Cuando Marcel se marchó, Edith volvió a su vida agitada. La menuda parisiense (medía 1,47 m.) fue una devoradora de hombres.

En aquellos momentos vivió sendos romances con el cantante Jean-Louis Jaubert y con el actor John Garfield. Entre otros amantes de la cantante se encuentran Eddie Constantinn, Yves Montand, Georges Moustaki y Charles Aznavour.

La tensión sexual que le producía el deseo del otro la hacía dormir con los puños cerrados. Le gustaban especialmente los hombres de ojos azules, pero no le hacía ascos a nadie. Sus relaciones siempre eran apasionadas y destructivas.

Ella se dejaba abofetear o maltratar por sus amantes, a cambio les era infiel siempre. Quizá la única excepción fue la que hizo con Yves Montand.

En 1958 conoció a Georges Moustaki, con el que mantuvo un al faire que duró algo más de un año. Ella entonces tenía cuarenta y dos y él sólo veintitrés, según Georges tenían una buena relación pero el alcohol y las drogas los separó.

Ella se encerraba en su cuarto a tomar cerveza, la que mezclaba con ansiolíticos y anfetaminas. Moustaki fue reemplazado por Douglas Davis un joven pintor.

En 1959 a Edith le diagnosticaron un cáncer, lo que ya no le permitiría recuperarse jamás, e ir debilitándose día a día.

Bajo estas circunstancias, un año antes de morir contrajo matrimonio con un peluquero con ambición de carrera en el mundo de la canción, llamado Théo Sarapo que tenía entonces veintiséis años.

Murió en 1963, a su entierro en París, , asistieron más de cuarenta mil personas. Todavía hoy en día se descubren flores frescas en la tumba donde está enterrada, en el cementerio de Pére-Lachaise Fue una mujer que conoció la más terrible de las desgracias, que es estar rodeada de personas que la adoraban mientras ella vivía en la más absoluta de las soledades.

El fin del amor

El 28 de octubre de 1949 se estrelló el avión en el que viajaba Cerdan camino de Nueva York. Allí se encontraba Edith, quien le había apremiado para que se reuniera con ella.

En memoria de Cerdan, Edith escribió «La belle histoire d’amour»: «Je n’oublierai jamais /Nous deux, comme on s’aimait /Toutes les nuits, tous les tours, 1… La belle histoire d’amour… 1… La bel/e histoire d’amour… /Pourquoi m’as-tu laissée ? /Je suis seule á pleurer, /Toute seule á chercher…»

La vida de Edith Piaf fue movida y azarosa.

Empezando por su nacimiento que fue en una esquina de una calle parisiense, donde su madre, alcohólica, fue atendida por dos policías. La misma Edith, muchos años después, acabaría como su madre tirada en la calle.

En 1951, tuvo un grave accidente de coche en el que se rompió varias costillas. Para aliviar su dolor los médicos le recetaron morfina, pero Piaf se convirtió en adicta y empezó a beber, y como su madre, a recoger hombres en las calles para aliviar su soledad.

Edith, quien estuvo a punto de suicidarse al enterarse de la muerte de Marcel, se volvió a casar dos veces más, pero jamás olvidó a Cerdan ni pudo quitarse de la cabeza que en parte había sido culpa suya.

RECORDANDO «EL HIMNO AL AMOR» DE EDITH PIAF

Fuente Consultada: 99 amores de la Historia y Sexoadictas

grandes amantes

Resumen de la Vida Evita Perón Historia de su Obra en el Gobierno

Resumen Biografía de Eva Perón
Apasionada, de férrea voluntad y enorme capacidad de trabajo y sacrificio, entre 1945 y 1952, María Eva Duarte de Perón gravitó decisivamente en la vida argentina. Su labor en favor de las clases desposeídas, su excluyen-te dogmatismo, le granjearon por igual la fervorosa adoración de sus partidarios y la animadversión y hasta el rencor de sus enemigos políticos.

Aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera hasta la victoria». Pronunciadas por una mujer pálida y debilitada, las palabras resonaban sobre más de un millón de manifestantes eufóricos por el hecho de escucharla e impresionados por el deterioro evidente de su estado físico.

Por entonces –17 de octubre de 1951– había trascendido que la salud de Eva Perón estaba resintiéndose, pero ninguno de sus seguidores se resignaba a aceptar la posibilidad de su desaparición.

Nacida el 7 de mayo de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, María Eva Duarte fue la menor de los cinco hijos de Juana Ibarguren y Juan Duarte. Su infancia, limitada por la pobreza y el estrecho marco de la vida pueblerina, transcurrió en Los Toldos y en Junín, dos apacibles localidades asentadas en el dilatado horizonte de la pampa argentina.

De ese ámbito se alejó para siempre en enero de 1935, cuando llegó a Buenos Aires dispuesta a abrirse camino en el medio artístico. Tres meses después consigue su primer trabajo como actriz de reparto, y con el correr del tiempo incursiona por el cine, se familiariza con el teatro y se convierte en figura de un género por entonces en pleno auge: el radioteatro. Hacia 1942 ya encabeza una compañía radioteatral, y en agosto de 1943 dan resultado sus primeros esfuerzos en el campo gremial: nace la Asociación Radial Argentina, entidad que agrupa a los trabajadores de la radiodifusión; María Eva ocupará la presidencia.

Por entonces, la situación político-social argentina había entrado en una fase de acelerados cambios. El 4 de junio de 1943 una revolución concluyó con una década de gobiernos conservadores. Entre los gestores del movimiento militar iba afirmando su personalidad política el coronel Juan Domingo Perón. El 27 de octubre de 1943 Perón se hizo cargo del Departamento Nacional del Trabajo y, desde allí, comenzó a impulsar la organización sindical de los trabajadores, desarrollando una política que lo convirtió pronto en líder de la clase obrera.

El 22 de enero de 1944, el coronel Perón y Eva Duarte se conocen en el transcurso de un festival artístico que se realiza con el fin de recolectar fondos para las víctimas del terrible terremoto que días antes había arrasado la ciudad de San Juan. Poco después ambos inician su relación sentimental, y Eva se vuelca con entusiasmo a difundir el ideario justicialista. Su capacidad de lucha queda demostrada durante las jornadas previas al 17 de octubre de 1945. Detenido Perón en la Isla Martín García, en el Río de la Plata, Eva se empeña en obtener su libertad entrevistando a militares, abogados y personajes influyentes.

Agotados esos recursos, decide gestionar un paro general de adhesión a Perón y recorre los sindicatos y fábricas más importantes lanzando una consigna ferviente: «hay que rescatar al coronel». El día 17 de octubre, declarada la huelga general, compactas columnas de trabajadores se dirigen a Plaza de Mayo y no se retiran hasta escuchar la palabra de Perón, quien es liberado y llevado precipitadamente a la plaza para satisfacer el reclamo popular.

Cinco días más tarde, Perón y Eva Duarte contraen matrimonio, sellando una unión afectiva que contribuye en forma decisiva a dar identidad política al naciente Movimiento Peronista. Pocos días después de la ceremonia, ambos inician las giras proselitistas previas a las elecciones del 24 de febrero de 1946, que llevan a Perón a la presidencia de la República.

Por esa fecha Eva ya había abandonado para siempre su carrera artística y debutado como oradora en concentraciones populares. Además, las ceremonias protocolares comenzaban a popularizar su imagen de Primera Dama, que terminó de modelarse entre principios de junio y fines de agosto de 1947, cuando visita España, Italia -donde es recibida por el Papa Pío XII, Portugal, Francia, Suiza y finalmente Brasil y Uruguay.

Poco después del regreso de Eva al país, el Parlamento sanciona la ley por ella inspirada que otorga el derecho de votar a la mujer, y un año más tarde es elegida Presidente del Partido Peronista Femenino. Para sus partidarias empezaba a ser Evita. Tenía entonces el poder, la fama y la gloria, pero nada de eso le hizo disminuir su acción en favor de los necesitados.

Desde la Fundación Eva Perón, organismo de ayuda social donde cumple jornadas agotadoras, atiende personalmente los pedidos de hombres y mujeres que acuden a solicitar apoyo económico, trabajo, consuelo, ayuda de todo tipo. Bajo su dirección, la Fundación construye escuelas de enfermeras, colonias de vacaciones, hospitales, hogares para ancianos, clínicas de recuperación infantil, comedores escolares.

Esa tarea modela su rostro de benefactora, la imagen de hada protectora que arraiga en vastos sectores del pueblo. Pero Eva también ofrece un perfil combativo que la convierte en centro de agitadas polémicas. Adorada por los seguidores del peronismo y detractada por los opositores, produce una polarización política casi irreversible, galvanizada por el explosivo énfasis que pone en la defensa de Perón y su gobierno. «Quiero que mi pueblo sepa que estamos dispuestos a morir por Perón»; «Pido a Dios que no permita a los insensatos levantar la mano contra Perón porque ese día yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la Patria para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista», proclama en las concentraciones.

Ardorosos, intransigentes, sus mensajes inflaman el entusiasmo de las multitudes y la convierten en «Abanderada de los Humildes», en la persona que expresa en forma cabal el sentimiento antioligárquico de la clase obrera peronista. Esa condición la lleva a protagonizar sucesos de ribetes excepcionales, como el del «cabildo abierto» que celebró el peronismo el 22 de agosto de 1951. En esa oportunidad, ante la proximidad de las elecciones presidenciales, el pueblo se concentró para pedir a Evita que aceptara la candidatura a la vicepresidencia de la Nación. El diálogo entre ella y las multitudes que le exigían la aceptación de la candidatura alcanzó en esa jornada dimensiones pocas veces vista.

«Compañeros …, yo renuncio a los honores, no a la ludia», argumenta ante el multitudinario reclamo. La presión de la multitud era tan fuerte que la concentración terminó sin que Eva pudiera dar una respuesta definitiva. Esta se conoció nueve días después, cuando el país entero escuchó por radio su rechazo a la candidatura, leído en voz baja y débil.

Para ese entonces su organismo estaba ya desgastado por la enfermedad. A principios de 1950, los médicos habían descubierto que un cáncer en pleno desarrollo amenazaba seriamente su salud y procuraron convencerla de que iniciara un severo tratamiento. Pero Evita, empeñada en que nada obstruyese su actividad, desechó las advertencias y siguió trabajando. El avance de la enfermedad fue implacable, y en noviembre de 1951 intensos dolores obligaron a internarla, aunque ya era tarde para detener el mal.

Debilitada por la anemia y sostenida por fuertes dosis de calmantes aparece por última vez en público el 4 de junio de 1952, oportunidad en que Perón asume por un nuevo período la presidencia de la Nación. Un mes y medio después, a las 20.25 del sábado 26 de julio, muere María Eva Duarte de Perón, Evita, para el pueblo. A las 21.10 Ja noticia .sacude al país entero. En Buenos Aires cines y teatros cierran sus puertas, así como bares, locales nocturnos y otros centros de diversión. Era el comienzo de unas exequias que asombraron al mundo: durante dos semanas más de dos millones de personas desfilaron ante el féretro protagonizando desgarradoras escenas, en una demostración de dolor popular con pocos antecedentes en el mundo.

Posteriormente su cadáver, embalsamado por el especialista español Pedro Ara, fue colocado en un túmulo mortuorio que se instaló en la sede de la Confederación General del Trabajo, la central de los trabajadores argentinos en Buenos Aires. Allí estuvo hasta que en 1955 -desalojado el peronismo del poder por un movimiento militar- un grupo de civiles y militares lo hizo desaparecer, hundiendo en el misterio el destino de los restos. La incógnita se reveló recién 16 años después, cuando fueron entregados a Perón en Madrid, España. Era el 3 de setiembre de 1971.

La devoción con que la recuerda el pueblo confirma una de las convicciones que Eva expresó con respecto a sus descamisados, poco antes de morir: «Ellos siempre me tendrán presente porque siempre habrá injusticias y entonces regresarán a mi recuerdo todos los tristes desamparados de esta querida patria».

Fuente Consultada: Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder

Biografia de Marilyn Monroe Vida y Obra Lista de Peliculas Resumen

Resumen Biografía de Marilyn Monroe Vida y Obra Cinematográfica

BIOGRAFIA DE MARILYN MONROE: De nombre Norma Jean Mortenson nació en Los Ángeles , el 1º de junio de 1926, el mismo año en que salía de este mundo Rodolfo Valentino. La niña creció en un ambiente tan fantasioso que cuando preguntó quién era su padre, le mostraron una foto de Clark Gable.

Ella misma definió el ambiente de Hollywood diciendo que «fracasar allí es como morirse de hambre mientras estás viendo un gran banquete y los aromas de un filet mignon te están volviendo loco».

Desde su nacimiento tuvo todo como para morirse de hambre: su madre, Gladys Mortenson, trabajaba como cortadora de películas en los laboratorios de Consolidated Film Industries.

Bella, traicionada, abandonada, luego viuda y sobre todo víctima de demencia hereditaria, muy pronto se sintió incapaz de cuidar a su hija y la dejó en sucesivos orfelinatos. Marilyn era hija de Martin Edward Mortenson, quien se casó con Gladys en 1924…esta es su historia.

Marilin Monroe Biografia

BIOGRAFÍA: El 11 de junio de 1926, Gladys Mortenson tuvo una niña en el Hospital General de Los Ángeles. Bautizada con el nombre de Norma Jeane Mortenson, pronto sabría que la vida está hecha de alegrías y tristezas.

Su madre la dejó al cuidado de su madrina antes de quedar internada en una institución psiquiátrica.

Su padre —Martin Mortenson— había muerto en 1929, en un accidente con su motocicleta. La pequeña Norma Jeane pasó por orfanatos y hogares sustitutos hasta que por fin pudo establecerse en la casa de una tía lejana, que la cuidaría durante su adolescencia.

MODELO DE REVISTAS Y MUJER CASADA

Norma Jeane creció hasta convertirse en una bella joven de cabellos castaños Y ojos vivaces. La miraban por la calle y ya se había acostumbrado a los piropos, por lo que decidió probar suerte en el mundo del espectáculo, iniciando su carrera como modelo.

Norma Jeane comenzó a aparecer en revistas, y sorpresivamente, a los dieciséis años de edad, se casó. James Dougherty —su marido entre 1944 y 1946— era un muchacho apuesto que vivía cerca de su casa.

Quiso a Marilyn y se preocupó por ella, pero no le gustaba mucho que su mujer trabajara como modelo. Obligado a ausentarse durante largas temporadas debido a su actuación como soldado en la Segunda Guerra Mundial, Jim no podía controlar a su esposa como quería, y el divorcio se hizo realidad.

Malos Momentos: «Tenía casi nueve años y vivía con una familia que tenía alquilada una habitación a un hombre llamado Kimmel. Tenía un aspecto muy serio y todo el mundo lo respetaba y lo llamaba señor Kimmel. Pasaba por su habitación cuando me dijo suavemente: ‘Pasa, por favor…’ Me sonrió y cerró la puerta con llave. Yo me quedé mirándolo. Estaba asustada pero no me atrevía a gritar… Cuando me rodeó con sus brazos, luché y pataleé con todas mis fuerzas, pero no hice ningún ruido. Era más fuerte que yo y no me soltaba. No dejaba de repetirme que fuera buena niña. Cuando abrió la puerta y me dejó ir, corrí a contarle a mi tía. Ella me dijo que jamás dijera nada malo de nuestro huésped, además él me había dado dinero para comprarme un helado.»

NACE UNA ESTRELLA:

En 1945, la belleza de Norma Jean se hizo inmensamente popular. Su imagen llegó a aparecer en la tapa de 33 de las más famosas revistas de la época. Aprovechando el éxito, un año después se despidió de su trabajo de operaría y se dedicó tiempo completo a su carrera de modelo.

Pronto recibió la propuesta de trabajar en cine y el 23 de julio de 1946 firmó contrato con la 20th Century-Fox, por un salario de U$S125 a la semana.

Durante aquellos comienzos, muchas personas se consagraron para aportarle algún atributo a su mitología. Emmeline Snively, la directora de la Blue Book Model Agency, se encargó más que nadie de sacarla del montón.

La relación entre ambas mujeres fue tomada por varios biógrafos para fundamentar la hipótesis sobre la bi-sexualidad de Marilyn.

Lo cierto es que la experta en mujeres bonitas consideró que la nueva promesa tenía una nariz demasiado larga y, sobretodo, que la distancia entre la nariz y el labio superior era demasiado corta. Solucionó el problema enseñándole a bajar el labio superior al abrir la boca.

Con el correr de los años se podía detectar un leve temblor en la boca de Marilyn al sonreír, que se convirtió en uno de sus rasgos característicos.

En el moldeado de su pupila, Snively también la convenció de que se convirtiera en rubia platinada y le enseñó a tirar la pelvis para atrás y el pecho hacia adelante al caminar.

El contoneo de las caderas, recurso que fue explotado en muchas de sus pelí culas, se atribuye a este consejo pero también al hecho de que el calzado de Marilyn escondía un truco. Algunos aseguran que le limaban uno de los tacos hasta quitarle un centímetro. De modo tal que para evitar la renquera, la caminante conseguía aquel irse tan provocativo.

Tiempo después, en algunos reportajes, la estrella negó toda posibilidad de artificio al respecto. El dato, sin embargo, sirvió para alimentar el mito. Su particular forma de hablar fue invención del director del film.

No estamos casados, quien, en 1952, durante el rodaje de la película, la ayudó a resaltar su voz suave y a la vez ronca, mediante el recurso de aspirar apenas y rápidamente antes de recitar cada frase.

El director de casting de la Twenty Century Fox, Ben Lyon le puso el nombre: Marilyn sonaba bien y se inspiraba en una actriz anterior, Marilyn Miller. El apellido lo eligió ella misma: Monroe, como su abuela.

NORMA LLEGA AL CINE:

Otra vez libre, Norma Jean logró finalmente un contrato con la 2Oth Century-Fox para trabajar en las películas de la productora.

Ben Lyon, el hombre que la descubrió, fue quien le sugirió que cambiara su nombre por otro mas cinematográfico”.

Y así nació Marílyn Monroe. Con el tiempo, la electrólisis retrasaría la línea de nacimiento de sus cabellos y la cirugía corregiría defectos en la dentadura, la nariz y el mentón. Faltaba un solo detalle, y Marilyn no dudó: el tono castaño de su cabello se convirtió en el rubio platinado por el que muchos suspirarían. A partir de 1950, cuando comienza a triunfar como actriz, Marilyn actuó en las siguientes películas:

A ticket to Tomahawk (dirigida por Richard Sale, en 1950).

La jungla de asfalto (dirigida por John Huston, en 1950).

Eva al desnudo (dirigida por Joseph Leo Mankiewicz, en 1950).

The fireball (dirigida por Tay Garnett, en 1950).

Right cross (dirigida por John Sturges, en 1950).

Hometown story (dirigida por Arthur Pierson, en 1951).

As young as you feel (dirigida por Harmon Jones, en 1951).

Love nest (dirigida por Joseph Newman, en 1951).

Lets make it legal (dirigida por Richard Sale, en 1951).

Clash by night (dirigida por Fritz Lang, en 1951).

No estamos casados (dirigida por Edmund Goulding, en 1952).

Niebla en el alma (dirigida por Roy Baker, en 1952).

Me siento rejuvenecer (dirigida por Howard Hawks, en 1952).

Cuatro páginas de la vida (dirigida por Henry Koster, en 1952).

Niágara (dirigida por Henry Hathaway, en 1953).

Los caballeros las prefieren rubias (dirigida por Howard Hawks, en 1953).

Cómo casarse con un millonario (dirigida por Jean Negulesco, en 1953).

Río sin retorno (dirigida por Otto Premiger, en 1954).

Luces de candilejas (dirigida por Walter Lang, en 1954).

La comezón del séptimo año (dirigida por Billy Wilder, en 1955).

Bus stop (dirigida por Joshua Logan, en 1956).

El príncipe y la corista (con Laurence Olivier, como director y coprotagonista, en 1957).

Con faldas y a lo loco (dirigida por Billy Wilder, en 1958).

El multimillonario (dirigida por George Cukor, en 1960).

Los inadaptados (dirigida por John Huston, en 1961).

Somcthings got to give (dirigida por George Cukor, en 1962, que quedó inconclusa con la muerte de la actriz).

Biografia de Marilyn Monroe Amores Famosos del Cine Sus Peliculas

Los inadaptados fue la última película que filmaron tanto Marilyn como sus dos compañeros de reparto: Clark Gable y Montgomery Clift.

Quienes asistieron al rodaje afirman que Gable tuvo infinita paciencia con la estrella, que llegaba tarde al estudio o, directamente, no se presentaba a trabajar.

La última mujer de Clark, Kay Spreckles, afirm6 que su marido había muerto debido al intenso estrés que significó filmar una película en esas condiciones.

JOE DI MAGGIO, EL HOMBRE QUE LA AMO

Biografia de Marilyn Monroe Amores Famosos del Cine Sus PeliculasMarilyn tenía veintiocho años cuando se casó con el famoso beisbolista Joe Di Maggio.

Era el tercer matrimonio de la mujer que ya era famosa y deseada por todos, (pues a Jim Dougherty le había sucedido el guionista Robert Slatze, con quien estuvo casada tan sólo un fin de semana).

Di Maggio persiguió a Marilyn con flores y atenciones hasta convencerla de casarse con él, pero para ella fue muy difícil mantenerse fiel a ese hombre que le exigía estar en casa temprano para cocinar la cena.

Di Maggio, que había abandonado a su esposa para casarse con la estrella, perseguía a Marilyn y montaba escenas de celos descomunales.

Criticaba los vestidos demasiado ajustados de su mujer y se negaba a acompañarla a los estrenos, pues no soportaba el asedio masculino, del que ella era objeto.

El matrimonio duró lo que un suspiro: el divorcio sobrevino el mismo año en que se habían casado, en 1954.

Una Marilyn demacrada y con marcas de golpes apareció ante los periodistas para anunciar que todo había terminado entre el popular beisbolista y ella.

A pesar de las discusiones y los golpes, Di Maggio nunca dejó de verse con Marilyn. Ella recurría a él —y lo hizo hasta pocos días antes de su misteriosa muerte— cada vez que atravesaba alguna de sus muchas crisis de    presivas.

ARTHUT MILLER PADRE Y MARIDO

En los comienzos de 1956, Marilyn estaba en el  apogeo de su carrera.

Sus actitudes provocativas fuera de la pantalla y los papeles de rubia explosiva para los que era convocada hicieron que en poco tiempo figurara en la lista de las diez estrellas más populares de Hollywood.

Era libre y los amantes se sucedían unos a otros. Marilyn, siempre necesitada de afecto, encontraba en el sexo una excusa para sentirse querida.

Había comenzado a refugiarse en el alcohol, y tomaba pastillas para dormir por las noches y para mantenerse despierta durante el día.

Tenía veintinueve años y suspiraba por un hombre al que conocía de vista: Arthur Miller.

El dramaturgo, casado y con hijos, no parecía reparar en la estrella, hasta que ella se le acercó demasiado durante una fiesta. El flechazo fue instantáneo y, en poco tiempo, Arthur y Marilyn comenzaron una relación sólida y estable.

En los comienzos de su noviazgo con Miller, Marilyn filmó El principe y la corista, la película en la que compartió cartel con el gran actor y director Laurence

Olivier. Durante el rodaje —que se llevó a cabo en Inglaterra— Arthur la llamaba por teléfono desde los Estados Unidos todas las noches utilizando el seudónimo de «Mr. Leslie”.

Marilyn estaba ansiosa por casarse; pero Arthur Miller prefería tramitar un divorcio pacífico de su esposa y no quería provocar ningún escándalo. Atenta, cariñosa y comprensiva, la estrella tuvo la paciencia necesaria para esperar a ese hombre que tanto la atraía.

El casamiento se hizo el 29 de junio de 1956. Marilyn ya conocía a sus futuros suegros y creía que por fin tendría una familia.

Si bien los primeros tiempos de la pareja fueron buenos, pronto comenzaron los problemas. Marilyn se aburría en la casa mientras Arthur se encerraba a escribir el guión de Los inadaptados; y él perdía la paciencia cada vez que Marilyn se encerraba a llorar en su cuarto, pidiendo atención.

Cuatro años después de la boda, y cansado de las infidelidades y los caprichos de su mujer, en 1960 Arthur Miller solicitó el divorcio. Habían quedado atrás los tiempos en que Marilyn lo llamaba “pa” y le cocinaba sus platos favoritos.

Uno de los hechos que desencadenaron la crisis definitiva de la pareja fue la aventura amorosa de Marilyn con el actor Yves Montand, con quien compartió cartel en la película El multimillonario.

Tanto Arthur Miller como Simone Signoret —la mujer de Montand— soportaron estoicamente el publicitado romance hasta que Montand se cansó de Marilyn y volvió con su esposa.

UNA EVA Y DOS ADANES

El divorcio de Arthur Miller fue demasiado para el frágil carácter de Marilyn; y sólo después de una serie de crisis depresivas y de un par de intentos de suicidio, logró estabilizarse su delicado equilibrio emocional.

Los hombres se sucedían unos a otros. Marilyn buscaba desesperadamente un poco de afecto, pero no lo encontraba.

Había conocido a John Fitzgerald Kennedy en 1954, y se había sentido irremediablemente atraída hacia él; pero pasarían años antes de que comenzara uno de los romances más sonados y prohibidos de la historia.

En 1954, Kennedy, un mujeriego empedernido, le había pedido a su cuñado, el actor Peter Lawford, que le presentara a Marílyn, pues quería pasar una noche con la rubia más sexy de los Estados Unidos.

El misterio que rodeó desde siempre a la relación hizo que los detalles fueran ambiguos; pero se supone que las relaciones entre la estrella y el ascendente político comenzaron en 1955, cuando Marilyn estaba divorciada de Joe Di Maggio y aún no se había casado con Arthur Miller.

Se dice que los encuentros furtivos continuaron durante el matrimonio con Miller y que se intensificaron en 1960, cuando Marilyn se divorció.

Jackie Kennedy, la esposa de John, siempre supo que su marido la engañaba, pero toleró la situación con entereza.

Marilyn, ingenuamente, creía que él se divorciaría para casarse con ella; pero la historia tendría un final diferente. John F. Kennedy, que sólo quería divertirse, ni siquiera pensaba en divorciarse y, como era su costumbre, decidió compartir a su nueva amante con su hermano menor, Robert Kennedy.

Así, Marilyn comenzó a tener relaciones con el Fiscal General de la Nación y con el futuro Presidente de la Nación.

MUERE UN MUJER Y NACE UNA LEYENDA: Hay quienes dicen que los Kennedy le habían confiado secretos que ella, despechada, estaba dispuesta a rebelar, y que ésa fue su sentencia de muerte.

Otros opinan que, abandonada por los hermanos y en medio de una profunda crisis depresiva, decidió tomar más pastillas de las que acostumbraba.

Lo cierto es que, la madrugada del 5 de agosto de 1962, se encontró el cuerpo sin vida de Marilyn, tendido en su cama. Tenía treinta y seis años y aún era dueña de la escultural figura que volvía locos a los hombres.

Se investigó poco y nada sobre su misteriosa muerte, pues la rubia más famosa estaba implicada nada menos que con el presidente de los Estados Unidos.

Para el funeral, el cuerpo de Marilyn fue colocado en un féretro de bronce, forrado por dentro con terciopelo color champagne. Le pusieron un vestido verde de Pucci y colocaron entre sus manos un delicado ramo de rosas. Cumpliendo la promesa hecha años antes, su maquillador favorito se presentó en la casa mortuoria con una modista y una peinadora, y trabajaron arduamente con la idea de quesu última imagen fuera la más deslumbrante.

Joe Di Maggio, su tercer marido, organizó su funeral y prohibió la entrada a la mayoría de los compañeros de trabajo de Marilyn. Durante el velatorio, junto a su féretro, lloró y besó a su ex-mujer, y la despidió para siempre con un simple “te amo”.

Joe Di Maggio siempre creyó que los Kennedy eran responsables del trágico final de Marilyn. Tres años después de la muerte de su ex-esposa, Robert Kennedy se acercó a estrechar la mano del ex-beisbolista durante un partido de homenaje a los Yanquis; pero éste dio un paso atrás y se negó a saludar al político.

TESTAMENTO DE MARILYN MONROE

Yo, Marilyn Monroe, digo, publico y declaro que ésta es mi última voluntad y testamento.

Primero
Mediante el presente documento, revoco todos los testamentos anteriores.

Segundo
Encargo al ejecutor de este testamento que pague mis deudas, los gastos de mi funeral y todos los impuestos lo más pronto sea posible después de mi muerte.

Tercero
Dejo en herencia a Berenice Miracle, si me sobrevive, la suma de 10.000 dólares. A May Reis, 10.000. A Norman y Hedda Rosten, y en el caso de que ambos me precedieran, a su hija Patricia Rosten, la suma de 5000 que debe ser usada para la educación de Patricia Rosten. Dejo en herencia todos mis efectos personales y mis ropas a Lee Strasberg. Es mi deseo que él los distribuya a discreción entre mis amigos, colegas y personas que yo haya querido.

Cuarto
Dejo en herencia la suma de 100.000 dólares para que sea repartida de la siguiente forma:
a) Para mantenerla, invertir y reinvertir de tal manera que se produzcan ganancias e intereses.
b) Destinar, de los intereses, 5000 dólares por año para el mantenimiento de mi madre mientras viva.
c) Para la Dra. Marianne Kris para que lo use con el fin de ayudar al trabajo de alguna institución psiquiátrica que ella considere relevante.

Quinto
Todo lo que queda, de lo que poseo, de lo que posea a la hora de la muerte, que haya heredado se repartirá de la siguiente manera: 25% a May Res 25% a Marianne Kris
Lo que resta de este balance será entregado a Lee Strasberg

Marilyn Monroe 14 de enero de 1961 Nueva York

Fuente Consultada:
Romances Famosos de la Década de los 50
Revista Semanal LEGADOS Nº5 Vida de Marilyn Monroe – Pagina 12- Autora Liliana Viola

Biografia de Marilyn Monroe Amores Famosos

Personajes enigmaticos de la historia Hombres Polemicos

MISTERIOSOS PERSONAJES LA HISTORIA: CAGLIOTRO, RAPUTÍN, PARACELSO

Cagliostro Rasputín Paracelso Matahari Nostradamus Houdini

FRANKENSTEIN: Una de las tardes más aburridas de la historia dio origen a un personaje imaginario que ha aterrado y fascinado al mundo entero. En una noche de tormenta de 1816, un notable grupo reunido en la Villa Diodati de lord Byron, junto al lago Ginebra, leía en voz alta historias de fantasmas junto a la chimenea mientras el viento aullaba y la lluvia golpeaba insistente contra las ventanas.

Frankestein

Los huéspedes de Byron eran el poeta Percy Bysshe Shelley, su futura esposa Mary Godwin, la hermanastra de Mary, Claire Clairmont, y su médico John Polidori.

Fastidiado por el mal clima y aburrido por este entretenimiento, Byron sugirió una competencia para escribir la mejor historia de horror. Poco después, el grupo consideraba la posibilidad de comprender el secreto de la vida y discutió si la electricidad no «podría restaurar la vida y crear un ente vivo a partir de la suma de diferentes partes muertas».

Mucho después de medianoche, tal como acostumbraban, los residentes de la villa se retiraron. Mary, en un estado de excitación, durmió mal. En la duermevela tuvo una horrible visión: «Vi a un pálido adepto de las artes malditas arrodillándose junto al ser que ensambló.

Vi al abominable fantasma de un hombre yaciendo cuan largo era y, de pronto, con ayuda de una enorme máquina, dio señales de vida y se movió de modo torpe.» Sobresaltada, Mary halló su historia de horror. Publicada dos años más tarde, el Frankenstein de Mary Shelley ha perdurado a través de más de un siglo y originó innumerables secuelas e imitaciones tanto en literatura
como en cine.

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Boris Karloff encamó al primer Frankenstein, creando un aterrador
pero patético monstruo.

NOSTRADAMUS:
Nacido el 14 de diciembre de 1503 como Michel de Notredame en Saint-Rémy, Provenza, fue uno de los personajes mas polémicos de la historia. Amante de la naturaleza y del cuerpo humano, decidió estudiar medicina, que debió abandonar en 1525 debido a una plaga de peste bubónica que azotó a Francia.

Debido a su pasión y amor por la ciencia médica, Michel siempre trató de ayudar a los enfermos sin preocuparse por el contagio, cosa que muchos médicos olvidaron su profesión. La gente siempre estuvo muy agradecida por su apoyo y supo ganarse la simpatía y respeto de la comunidad, muy importante mas tarde cuando se le negó la licencia al graduarse y pudo contar con el apoyo de todos los agradecidos de aquella dura época.

A pesar de los mitos que rodearon la vida de Nostradamus, el éxito de este astrólogo estuvo estrechamente relacionado con el contexto que conmocionó a la segunda mitad del siglo XVI, marcado por las guerras de Religión y el prestigio de la astrología que tocaba a su fin. Fue astrólogo de Catalina de Médicis y médico de Carlos IX. Nostradamus se hizo célebre por sus Centurias, una selección de profecías que fueron profusamente interpretadas en el  curso de los siglos..

A comienzos de la década de 1530 se encontraba en Agen donde se casó con una joven mujer descrita como «pudiente, muy hermosa y admirable». Tuvieron un hijo y una hija, pero la Inquisición, oficina de la Iglesia dedicada a suprimir la herejía, intervino en sus vidas. Conoció al humanista Julio César Escaliger: En el período siguiente recorrió la mayor parte del reino de Francia e incluso partió a Egipto en busca de su iniciación. La tarea de los historiadores fue complicada, ya que muy pronto los biógrafos de Nostradamus lo presentaron can una personalidad mística cuya palabra estaba inspirada por Dios. Jean-Aymé de Chavigny proporcionó el modelo en 1594 en su «breve discurso sobre la vida de M. Michel de Nostre-Dame».

Hacia 1545, Michel de Nostre-Dame trasladó a Salon-de-Provence, donde nuevamente contrajo matrimonio y continuó ejerciendo la medicina. Realizó intervenciones en Aix en 1546, en Lyon en 1547 siempre vendía remedios (su «farmacia»).

En la década de 1560 se dedicó a escribir almanaques, libros de gran difusión que contenían un calenadrio y predicciones astrológicas, acompañados de consejos de todo tipo.

Mas tarde volvió a ejercer la mediina médico como un galeno itinerante, adquiriendo la reputación de obrar milagros. Luego de recompensársele con una muy justa y oportuna pensión vitalicia, se estableció en Salón, entre Marsella y Aviñón, inició un negocio de cosméticos y se casó con una rica viuda que le dio seis hijos.

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LAURENCE DE ARABIA
UN HÉROE MISTERIOSO

La fascinación ejercida por Oriente sobre los occidentales jamás fue mejor personificada que por Thomas Edward Lawrence, historiador, arqueólogo y hombre de guerra. Figura mítica, «Lawrence de Arabia» encarnó a uno de los últimos héroes románticos del siglo XX.

Que buscaba Thomas Edward Lawrence en el desierto de Arabia, en donde se lo encuentra en numerosas fotografías, oculto bajo largos velos a la manera de los beduinos? Sin duda, una redención imposible. «Dios detesta el pecado, pero ama al pecador». Esta observación de la madre de Lawrence se solía considerar a menudo como una de las claves de la personalidad del héroe, profundamente marcado por el sentido del secreto y de una fuerte culpabilidad. Esta mujer fue la ama de llaves de Thomas Chapman, aristócrata irlandés del que iba a tener cinco hijos.

En la Inglaterra victoriana, la bastardía era una tara que más valía ocultar. Lawrence viviría toda su vida con este halo de misterio. Convencido desde joven que estaba llamado a un gran destino, Thomas Edward desarrolló una verdadera pasión por la Edad Media y se identificaba con sus héroes y caballeros. Luego, sus lecturas lo llevaron al Oriente. Partió en 1909 a descubrir las fortalezas de los cruzados de Siria.

Admitido en el Jesús College de Oxford, se especializó en arquitectura militar, para luego participar en las campañas de excavaciones en el emplazamiento hitita de Karkemish, en Siria (hoy en Turquía). Al estallar la Primera Guerra Mundial,  Lawrence quiso alistarse en el ejercito de Kitchener, pero se juzgó que era más útil en la sección geográfica del Estado Mayor General.

Su trabajo consistía en actualizar los mapas del Sinaí. Sin embargo, ingresó  a partir de 1915 en el Servicio de Inteligencia británico para los asuntos árabes en El Cairo. Con un fin secreto: «fabricar una nueva nación» e influir en la política ce corona británica en Oriente.

lawrence de arabia

Lawrence de Arabia

Personaje místico consciente de edificar su leyenda, Lawrence de Arabia fue un ser atormentado, guiado por un ideal expuesto a las contingencias políticas de las que preferirá más bien huir que renegar de sus compromisos.

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Biografia de Emily Bronte Autora de Cumbres Borrascosas Resumen

Resumen Biografía de Emily Bronte

RESUMEN BIOGRAFÍA DE las hermanas Bronté, (Charlotte, Emily y Arme). Escritoras inglesas, hijas de un pastor anglicano de origen irlandés, Patrick Bronté, y María Branwell de Penzance. Charlotte, Emily y Anne nacieron en Thornton, en el West Riding de York hire, donde su padre dirigía una parroquia; la primera en 1816, la segunda en 1818 y la tercera en 1820.

En este mismo año el padre fue nombrado cura de Haworth, pequeña ciudad próxima a Keighley, cerca de los pantanos. Las tres hermanas recibieron una educación limitada en internados. Desde temprana edad comenzaron a escribir novelas sobre países imaginarios, algunas de las cuales se publicaron postumamente. Charlotte y Anne se emplearon como institutrices, pero Emily no quiso abandonar Haworth y ayudó en las tareas de la casa.

En 1846 publicaron conjuntamente la obra Poems of Currer, Ellis and Acton Bell, y conservaron estos seudónimos masculinos (cuyas iniciales corresponden a las de sus nombres de pila) durante toda su carrera literaria. La obra no tuvo ningún eco.

La primera novela de Charlotte, Jane Eyre, obtuvo un éxito, resonante. Publicada en 1847, está considerada como una de las novelas inglesas más interesantes. Su siguiente novela, Shirley (1849), es muy inferior a Jane Eyre. En cambio, la tercera, Villete (1853), contiene una mayor riqueza literaria. Charlotte contrajo matrimonio con Arthur Bell Nicholls, en 1854, y falleció al año siguiente.

Su hermana, Emily, publicó su única novela en 1848: Wuthering Heights (Cumbres Borrascosas). Se trata de una obra importante, trágica y de una gran penetración psicológica. Emily murió un año después de verla publicada. La tercera hermana, Anne, publicó dos novelas mediocres: Atice Grey (1847) y The Tenant of Wildfell Hall (1848). También falleció un año después de esta publicación.

Las tres hermanas Bronté fueron enterradas en la iglesia de Hano e hija de Leopoldo I de bélgica. Al fracasar la aventura mexicana y morir fusilado su esposo (1867), Carlota, que había implorado en vano la ayuda de Napoleón III, regresó a Bélgica, donde vivió sesenta años con la razón perdida, falleciendo en 1927.

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Biografía de Emily Bronte

Huérfana de madre a los tres años, fue criada por su padre, un pastor anglicano, de acuerdo con los principios del ascetismo más riguroso. Esa rígida formación y la circunstancia de vivir en un mundo que negaba a la mujer otro destino que el hogar, no le impidieron, sin embargo, escribir una de las novelas más apasionantes del siglo XIX: Cumbres borrascosas.Emily Bronte

Haworth, aldea de piedra levantada sobre la ladera de una desolada colina de York-shire (Inglaterra), es lugar áspero, azotado por el viento y coronado de páramos. Allí llegó, el 25 de febrero de 1820, el reverendo Patrick Brunty o Bronte, acompañado por su frágil mujer, Mary Branwell, y sus seis hijos: Mary, Elizabeth, Charlotte, Patrick Branwell, Emily y Anne.

Los seis habían nacido en Thornton, otra aldea de York-shire, y se escalonaban entre los ocho años y los pocos meses de edad. Iban a habitar la casa parroquial, junto a la iglesia: dos pisos de piedra gris rodeada por un desnudo cementerio.

Lúgubre visión para los ojos de la madre’ enferma y para los absortos ojos infantiles.

El 15 de septiembre de 1821 muere la madre. Emily, nacida el 30 de julio de 1818, tiene apenas tres años. La hermana mayor de María Branwell, severa y resignada, se ofrece para ayudar al reverendo Bronte en la tarea de inculcar a esos niños el riguroso cumplimiento del deber, el orden, el horror por las complacencias y las debilidades de la carne, la extrema sencillez y el rechazo de toda efusión. No hay juguetes, ornatos ni golosinas.

El clan de los Bronte es un mundo aparte. Han aprendido a hablar en voz baja, a reunirse junto al fuego para contarse historias que ellos mismos inventan. Por las tardes vagan, tomados de la mano. A Emily es a quien más atrae ese paisaje áspero e implacable: es la más enérgica, la más reservada, la más firme y segura.

En 1824 Mary y Elizabeth, las mayores, son enviadas al internado que el reverendo Carus Wilson ha abierto en la aldea de Cowans Bridge. Poco después Charlotte y Emily van a acompartir con sus hermanas el encierro y la frialdad de ese inhóspito colegio en el que los rigores y las amenazas del sermón es lo único que abunda. La mala alimentación y las mortificaciones se llevan primero a Mary, que muere en la primavera de 1825. Un mes después la sigue Elizabeth.

Al cabo de unos meses el pastor Bronte decide retirar a las sobrevivientes. Retaceará sus meditaciones y sus laboriosos y frustrados poemas para inculcarles instrucción, secundado por su cuñada.

En los momentos de descanso, bajo la mirada larga y el oído corto de Tabby, la fiel criada, rezongona, perspicaz y supersticiosa, los cuatro niños se entregan a juegos en los que la erudición sirve de corcel a la fantasía. Tienen un periódico manuscrito, fundan escuelas en territorios inventados y cada uno posee su propia isla donde reina el héroe predilecto. Emily elige el territorio de Aran y coloca en él a Walter Scott.

En 1831 Charlotte, menuda, feúcha y apacible, parte para Roe Head, dispuesta a hacerse institutriz. Cuando vuelve, tres años después, Emily es ya una muchacha hermosa, alta y silenciosa, de mirada apasionada, que solo parece respirar con libertad bajo los vientos de ese páramo.

Charlotte es ahora la instructora de sus hermanas. A un costado Patrick Branwell -«Branwell» para todos- escribe y pinta. Brillante, talentoso, ya ameniza con su gracia y oratoria las reuniones de la aldea y fascina a los parroquianos de la taberna lugareña.

En 1835, cuando Charlotte regresa como maestra a Roe Head, Emily va con ella en calidad de alumna, pero, lejos de su ambiente habitual, su fuerza la abandona: está pálida, decaída, vulnerable a cualquier enfermedad. Se decide un canje: Anne, la más pequeña, ocupará su lugar en Roe Head. Por dos veces más Emily probará el desarraigo, con los mismos lamentables resultados que imponen el retorno como única y milagrosa medicina.

La primera será al año siguiente, cuando la economía del hogar exige que se traslade como maestra a una escuela de Halifax, donde se ve obligada a trabajar desde las seis de la mañana hasta las once de la noche. Son seis meses de esclavitud y de forzada convivencia con personas desconocidas; meses intolerables para su carácter reservado y rebelde, que solo protesta a través de los malestares de su cuerpo. Después regresa a Haworth y decide permanecer allí: ese es su elemento y esa su libertad.

Tabby, la vieja criada, ha quedado casi incapacitada. Emily amasa y hornea el pan, prepara la comida, plancha, cose; siempre con un libro abierto al lado y su espíritu volando en fantásticas ensoñaciones. Prefiere inclinarse sobre el polvo o el carbón, antes que hacerlo delante de esas gentes torpes, egoístas y tiranas que tanto Anne como Charlotte deben soportar lejos de allí como institutrices.

Cada Navidad sé reúne toda la familia. Es uno de los pocos acontecimientos que cambian la rutina de ese hogar, donde una visita o una excursión resultan absolutamente extraordinarios. Emily no tiene amigas ni amigos, ni la más incipiente vida social. Tampoco amores. Sus poemas apasionados —desconocidos para su familia- se dirigen a alguien a quien tal vez no encontrará nunca.

En 1842 Charlotte y ella se trasladan a Bélgica para perfeccionarse en lenguas extranjeras, en el instituto que dirige el matrimonio Héger, y fundar después un pensionado para niñas. Estudian vorazmente, reservadas, taciturnas, envueltas en vestidos anticuados y sin pliegues. La muerte de la tía las devuelve a Haworth antes de terminar el año. Charlotte volverá a partir, pero Emily permanecerá junto a sus ollas y sus escobas.

La soledad del erial seguirá alimentando las imágenes y las visiones de su poesía, mientras vaga acompañada de su fiel perro Keeper. Las vacaciones volverán a traerle a Charlotte sufriente, enamorada de Héger y desencantada; a Anne cada vez más pálida y dócil; al siempre adorado Branwell, que luego de cambiar muchos trabajos, parece haberse agregado a la misma casa donde presta servicio su hermana menor, también en carácter de instructor. Las esperanzas fraternas depositadas en él van siendo frustradas por la indolencia y la disipación.

En 1845 se conocen abiertamente algunas causas de su conducta: ha pretendido seducir a la señora Robinson, madre de sus alumnos y veinte años mayor que él, y el marido lo ha despedido. El alcohol y el opio no son ya refugios para su remordimiento secreto, sino estímulos para sus alardes en las francachelas de la vieja taberna. Cuando risotadas y canciones obscenas anuncian su regreso casi a la madrugada, tropezando entre las piedras del jardín, Emily se adelanta hasta el umbral en plena noche y con la lámpara en alto le ilumina el camino. Era la única que podía calmarlo cuando, enfurecido, amenazaba destrozar la casa.

Ese mismo año un cuaderno olvidado pone al descubierto el secreto de Emily: sus poemas. Las tres hermanas se confiesan mutuamente que escriben versos. Cada una encuentra admirables los de las otras dos y deciden publicarlos en un mismo volumen: Poemas, por Currer, Ellis y Acton Bell (las iniciales de los seudónimos corresponden a las de sus verdaderos nombres). En realidad, los únicos valiosos son los de Emily, y la crítica no tarda en advertirlo. A pesar de ello, solo se vendieron dos ejemplares.

Las hermanas no se desaniman e intentan otro género: la novela. Emily, que se ha asomado a las turbias aguas de las historias ajenas y leído las sombras en la mirada de su hermano, combina esos elementos con «un amor más fuerte que la muerte» y surge una novela violenta y trágica, Cumbres borrascosas, escrita con tinta roja sobre papeles negros. Publicada en diciembre de 1847, fue acogida como una pintura exagerada de depravaciones y espíritus extraviados, exaltados escandalosamente por «Ellis Bell, el hombre de gran talento, pero amargo, brutal y huraño». La posteridad, sin embargo, ha dado otro juicio y considera que Cumbres borrascosas es uno de los monumentos más notables producidos por el genio femenino en el siglo XIX.

Nada esperaba de ella Emily, y poco o nada esperaba ya del «mundo. Para 1848 el reverendo Bronte está casi ciego; Branwell, por su parte, vive cada vez más embotado por efecto del opio y el alcohol, y muere finalmente el 24 de septiembre en una crisis de delirium tremens.

La mano de Emily, que lo ha conducido con paciencia y firmeza y se ha esforzado por sostenerlo durante su agonía, escribe entonces: «Que sobre tu memoria extienda su ternura la compasión; que descanse liviana la tierra sobre tu pecho». Pero aunque mantuviera una apariencia de entereza, por dentro todo su ser se va desmoronando. La tos la desgarra pero rechaza las medicinas. Una mañana apenas logra bajar la escalera para alimentar a Keeper.

El 19 de diciembre de 1848, su desgarradora imploración es esta: «¡Oh, dejadme morir!, que al fin la voluntad y el destino cesen su lucha cruel, y que el bien conquistado y el mal vencedor se disuelvan en un reposo único.»

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Amores de Matahari Mujeres Famosas de la Historia Resumen

Amores de Matahari – Biografía
Mujeres Famosas de la Historia

Resumen Biografía de Mata Hari
Sus dotes de seducción y sus amoríos con personajes de la época a quienes frecuentaba le hicieron obtener muy pronto el éxito y la fama. Sin embargo, esas relaciones con la alta oficialidad europea durante la guerra del catorce la envolvieron en un oscuro episodio de espionaje, del que fue a la vez participante y víctima, pues su carrera mundana fue trágicamente tronchada por un pelotón de fusilamiento.

Amores de Matahari Mujeres Famosas de la Historia

Ella misma lo decía «Desde chica me fascinaron los uniformes». Y en efecto, en esos uniformes vendrían envueltas las sensaciones más intensas de su vida la boca sonriente y tibia del amante y la boca fría y letal de los fusiles apuntados a ella.

Margaretha Geertruida Zelle vino al mundo el 7 de agosto de 1876 en la ciudad holandesa de Leeuwarden. Los negocios de su padre —dueño de una próspera sombrerería- marchaban en esa época viento en popa, y Adam Zelle pudo rodear a sus hijos, Margaretha, Ari Anne, Cornelis Coenraad y Johannes, de una atmósfera suntuosa.

Desde muy niña Margaretha se destaca netamente entre las otras chicas por su belleza. En las distinguidas escuelas y colegios a los que asiste aprende lo necesario para desenvolverse en un mundo refinado y elegante, además del inglés, el alemán y otras materias elementales para una mujer culta de la época. Esta formación, sin embargo, no llega a frenar su irreprimible tendencia a pisar las candilejas: se la recordaba como la niña más atrevidamente vestida de Leeuwarden, la de los gestos más rebuscados, la que contaba historias fantasiosas, y la más descarada.

Pero en 1889 su mundo rosado se desvanece: quiebra el negocio de su padre, y este, sin abandonar su elegante sombrero de copa, su chaleco florido y su bastón, escapa a La Haya.

Incapaz de afrontar la situación, su esposa muere en 1891 y es enterrada por los vecinos, mientras Margaretha da rienda suelta a su dolor encerrándose en la casa y tocando el piano durante toda esa noche. Un tío la acoge luego en su hogar, algo cohibido ante esta sobrina audaz y deslumbrante.

PRELUDIO JAVANÉS
Pocos años después Margaretha tiene ocasión de poner en práctica lo que sería su lema de toda la vida «Más vale ser amante de un oficial pobre que de un banquero rico». Pero el oficial Rudolph McLeod no le pide que sea su amante. Él busca—y para eso ha puesto un aviso en los periódicos- esposa legítima. Entre las cartas que recibe hay una que incluye osadamente una fotografía. Cita inmediata, flechazo, declaración fulminante, como cuadra a un militar.

Y como a Margaretha no parece importarle que McLeod sea calvo, poco atractivo, sin patrimonio y veinte años mayor que ella, la boda se celebra sin dilaciones el 11 de julio de 1895.

Dos años después el matrimonio se embarca rumbo a las Indias Orientales, ya con un hijo, Norman John, a quien sigue a un año de distancia Jeanne Louise.

Se establecen en Medán, isla de Java, y allí el pequeño Norman, de dos años, muere envenenado. Unos hablan de la venganza de un subordinado de McLeod, otros de la de una niñera con la que el oficial habría tenido amoríos.
Las relaciones entre marido y mujer habían andado mal des-de el principio, y en 1902 McLeod acepta, a instancias de Margaretha, retornar a Europa. Allí, tras un nuevo intento de convivencia, el matrimonio se deshace definitivamente. El oficial se queda con Jeanne, mientras Margaretha vuelve a refugiarse en casa de su tío.

El telón caía así sobre otro capítulo de su vida, pero se iniciaban otros más dramáticos. Marcha a París, «lugar-dice-donde huyen las mujeres que se liberan de sus maridos».

NACE MATA HARI
París se hallaba entonces en el apogeo de la Belle Epoque, y el esnobismo y el gusto por lo exótico habían prendido fuertemente en la alta sociedad. Margaretha decide probar suerte, y en una muy exclusiva función de beneficencia se presenta como bailarina hindú. Para dar aliento a esta ficción posee ojos negros, cabello negro y, sobre todo, mucha imaginación.

Sus extravagantes contorsiones logran éxito inmediato y pronto se le acerca un personaje típico de la época, hombre serio o impostor, según los casos y los días. Émile Guimet es un poderoso industrial aficionado al orientalismo que ha fundado el muy valioso Museo Guimet, dedicado a las religiones de todo el mundo, y donde dan conferencias los más prestigiosos especialistas. Pero como buen hombre de negocios, sabe aprovechar la ocasión cuando se le presenta, aun a costa de la superchería.

Así es como anuncia que la bailarina «Mata Hari» (que en hindú significa «ojo del sol» u «ojo de la mañana») se presentará en el segundo piso de su Museo, para bailar «la danza de los siete velos», en un templete hindú que ha hecho traer de Asia.

Al día siguiente del debut llega la fama. Mata Hari deslumbra al «todo París», más por su audacia que por su arte, y más por sus atavíos que por la cadencia de sus movimientos. La fórmula es: sostén recamado de joyas, ancho cinturón de pedrería, pulseras con extraños signos y, sobre todo, desnudez.

Baila en los salones más aristocráticos de París, en el Trocadero y en el Olympia, en la Ópera de Montecarlo y hasta en la Scala de Milán. Europa se rinde a sus pies. Un industrial holandés lanza al mercado los cigarrillos »Mata Hari» y ella aplaude esta oportuna publicidad.

AMORES MARCIALES
Pero la danza hindú no acapara todo su tiempo. Otro uniforme surge en su vida: el de un noble alemán, oficial de alta graduación del Regimiento de Húsares de Westfalia. Von Kiepert alquila para su amante un suntuoso piso en la Nachosstrasse, en Berlín, y ella lo acompaña a las maniobras del ejército en Silesia. Entre tanto derrocha dinero a manos llenas, frecuenta los lugares más selectos y se relaciona con multitud de artistas, políticos, hombres de negocios y, por supuesto, militares.

Sin embargo, la guerra se encarga de trastornar sus vínculos cosmopolitas. En 1914 se refugia en Holanda, donde vuelve a bailar con gran éxito de crítica y de público. Allí encuentra también a otro oficial que la sostiene durante años con suculentos cheques.

Pero Holanda no era escenario apropiado para Mata Hari. En 1916 resuelve marcharse a París pasando primero por Londres. Pero Sotland Yard desconfía ya de esta bailarina con tantos amigos políticos y militares de diversas nacionalidades y no le concede la visa. Es el primer anuncio de la tormenta.

LA BELLA Y LOS FUSILES
Lo que la lleva a Francia es, más que nada, la presencia en ese país de Vadim de Massloff, oficial ruso, sin duda el hombre a quien más amó, y que se encuentra en Vittel, en los Vosgos, a la sazón zona militar.

Para llegar hasta allí debe entrevistarse con el capitán Ledoux, jefe del Servicio de Inteligencia francés, quien tiene que darle autorización para que se reúna con su amado.

Quiso su destino fatal que Ledoux, por sugerencia de Scotland Yard, ya la estuviera vigilando desde un año atrás. Astutamente, le propone «cooperar con Francia», y Mata Hari acepta, a cambio del permiso para pasar dos semanas entre los fuertes brazos del ruso, y de un millón de francos, que serán su dote para casarse con él. Su primera y única misión se desarrolla en Madrid, donde seduce con facilidad al agregado militar de la embajada alemana, quien no tarda en revelarle importantes secretos militares.

Regresa a Francia con su botín para reunirse con su amado, pero una orden de arresto la arranca brutalmente de su embeleso. Acusada de espía, es conducida a la prisión de Saint-Lazare. Siguen siendo oscuros los motivos que impulsaron a Ledoux a denunciar a su propia agente. En todo caso, Mata Hari era inocente.

Pero había tenido demasiados contactos con militares de demasiados países. Las pruebas estaban en su contra, y el 18 de octubre de 1917 Mata Hari debe enfrentar el pelotón de fusilamiento en el cuartel de Vincennes. Ni siquiera en esta ocasión descuidó su apariencia: zapatos de taco alto, pesado kimono de seda, amplia capa de terciopelo negro orlada con piel, sombrero de fieltro de ala ancha. Afrontó los fusiles sin vendaje, y después de la descarga, con el corazón destrozado, cayó con postrera elegancia.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Biografia de Norma Jeane Mortenson Resumen

Biografía de Norma Jean Mortenson

Resumen Biografía de Norma Jean Mortenson
Todas las hadas malignas se congregaron alrededor de su cuna: la locura, la ilegitimidad, la ignorancia, la pobreza. Aun así, Marilyn logró superar muchas de las limitaciones que le fueron impuestas por su origen y su ambiente; pero aunque llegó a ser envidiada, admirada y rica, no pudo realizar su sueño: tener un hijo.Biografia de Norma Jean Mortenson

De origen humilde y carácter tímido, pero dueña de una figura extraordinariamente sensual y un rostro perfecto, Norma Jean Baker logró convertirse en uno de los mitos eróticos más célebres del siglo XX, condición que le permitió acumular gloria y fama bajo el nombre que le impuso «un cazador de talentos» apenas empezó a escalar los peldaños de la fama: Marilyn Monroe.

Los miedos y las inseguridades que la acosaban le labraron, sin embargo, un infierno de frustraciones y de soledad del que acabó por evadirse, voluntaria o accidentalmente, por el mortal trampolín de los barbitúricos.

Su historia empezó el 1° de junio de 1926 en Los Angeles (California), y estuvo signada desde el comienzo por la ilegitimidad y la locura. Hija de padre desconocido, desde muy temprano debió afrontar el desamparo y la falta de afecto: en 1931, su madre, aquejada de una enfermedad mental hereditaria, debió ser recluida para siempre en un manicomio.

Desde ese momento la niña quedó bajo la tutela estatal y fue alojada en el Orfelinato del Condado de Los Angeles, institución que de vez en cuando la confiaba a familias que percibían veinte dólares mensuales por albergar y alimentar a criaturas huérfanas o abandonadas. Eran tiempos de crisis, y el oficio de padres adoptivos proveía de ciertos recursos a algunas familias venidas a menos.

El deambular entre el orfanato y los hogares postizos concluyó en 1938, cuando un matrimonio de apellido Goddard la adoptó formalmente. Pocos años después, Norma Jean alcanzó su talla definitiva (un metro sesenta y tres) y se transformó precozmente en una hermosa mujer de largo pelo rubio, capaz de despertar el creciente interés de los jóvenes.

Uno de ellos, de dieciocho años, no vaciló en proponerle casamiento, y fue así como el 19 de junio de 1942, seis meses después de que la segunda guerra mundial comenzara para Estados Unidos, Norma Jean Baker, que acababa de cumplir dieciséis años, se convirtió en la señora de James Dougherty, obrero de una fábrica de armamentos.

Seis meses después el amor dejaba lugar a la indiferencia. James se enroló en la marina de guerra y los azares de la guerra lo llevaron al frente. Norma Jean, por su parte, comenzó a trabajar en una fábrica de para-caídas donde conoció a un fotógrafo que la indujo a probar suerte como modelo publicitaria.

La muchacha, como tantas otras jóvenes norteamericanas, y especialmente de la zona de Los Angeles, aspiraba a ser estrella de cine y vio la propuesta con muy buenos ojos. Su imagen no tardó en aparecer en Pie, Click, Laugh, Sir, revistas acostumbradas a conjugar puritanamente lo erótico y lo pornográfico.

Como corolario de su nueva actividad, en octubre de 1946 (sesenta días antes de divorciarse) obtuvo un pequeño contrato de la poderosa empresa cinematográfica Twentieth Century Fox, uno de cuyos directivos, Ben Lyon, la convenció de que adoptara el seudónimo de Marilyn Monroe.

EN LA FABRICA DE LOS SUEÑOS
Los papeles que en cumplimiento del contrato le confió la Fox no pasaron de fugaces apariciones en Tormentas de odio y Juventud en peligro. De nada le valió, tampoco, intervenir en Las chicas del coro, producción del sello Columbia. En mayo de 1948 Marilyn Monroe se encontró sin trabajo y sin dinero. Decidió entonces retornar a la publicidad, y a cambio de cincuenta dólares se avino a posar desnuda, sobre un fondo de terciopelo rojo, para un almanaque. Otras fotografías por ese estilo le permitieron, aunque a duras penas, subsistir durante 1949.

A principios de 1950 fue incorporada al reparto de Locos de atar, película con que los hermanos Marx se despidieron del cine. Para ella, en cambio, fue el comienzo de una etapa de intensa actividad; antes de que concluyera 1951 había intervenido en otros nueve filmes: Mujer al fin, Mientras la ciudad duerme, La malvada, Fama sin gloria, El águila y la serpiente, Hometown story («Cuento del pueblo natal»), As young as you feel («Tan joven como te sientas») -estas dos no estrenadas—, Viudas adorables y Me jugué mi mujer. Este conjunto de títulos le sirvió de pasaporte para su primer papel importante: Tempestad de pasiones, que data de principios de 1952; su nombre figuró inmediatamente después del de los protagonistas.

Simultáneamente se publicó el almanaque para el que había posado desnuda, de manera que la aureola del escándalo sirvió para publicitar sus siguientes trabajos: Travesuras entre matrimonios, Almas desesperadas, Vitaminas para el amor y Lágrimas y risas.

Hacia el final de ese año conoció a Joe Di Maggio y se enamoró enseguida de ese ex astro del béisbol que no se cansaba de hablar de su familia, de sus ocho hermanos y de lo hermoso que es tener una parentela numerosa. En 1953 alcanzó el estrellato absoluto en Torrente pasional, cuya producción costó un millón de dólares pero rindió seis veces esa suma. Tan estruendoso triunfo personal se reiteró con Los caballeros las prefieren rubias y Cómo pescar un millonario.

Alborozada como una chiquilla, el 1° de enero de 1954 contrajo enlace con Di Maggio: sin embargo, nueve meses después anunció con tristeza la terminación de su matrimonio. Entre ambas fechas protagonizó Almas perdidas. Después del divorcio, en un esfuerzo por superar la postración en que había quedado sumida, filmó El mundo de la fantasía. A esa altura de su carrera, Marilyn Monroe ya se había convertido en la viva encarnación del sex-appeal, en una vestal erótica contemplada codiciosamente por millones de hombres.

Su figura sensual asomaba, desnuda o semidesnuda, en fotografías que adornaban piezas de solteros, lugares de trabajo y cualquier sitio donde predominara la presencia masculina, y su cuerpo voluptuoso se consagró como prototipo de la perfección femenina.

La desmesura del éxito cinematográfico, acompañado, no obstante, de su segundo fracaso sentimental, exacerbaron los defectos y las debilidades de Marilyn, que se sintió más aislada, más rechazada que nunca; a partir de ese momento y cada vez con mayor frecuencia, agravió a sus compañeros de tareas con arranques temperamentales, faltas de puntualidad y desconsideración. Convencida de que nadie la estimaba, se dejó abrumar por la melancolía y la depresión, y contrajo el hábito de tomar somníferos para conciliar el sueño.

HASTA LA CAÍDA
Toda su labor de 1955 se resumió en el film La comezón del séptimo año. Aunque el director , Billy Wilder se mostraba paciente y paternal con ella, Marilyn desde el primer día comenzó a hacer que todo marchara mal: llegaba tarde a las filmaciones, no saludaba a nadie, se enojaba por cualquier motivo. Por entonces unos amigos le presentaron a Arthur Miller, el dramaturgo que ya se había consagrado con La muerte de un viajante y Todos eran mis hijos. Fascinada por la inteligencia del escritor, asombrada de la cultura de ese hombre alto y de exterior severo que la trataba como si ella fuera su igual, Marilyn no vaciló en responderle afirmativamente cuando él le propuso que se casaran.

La boda se efectuó el 29 de junio de 1959. El divorcio sobrevino al cabo de cuatro años y cuatro meses. En ese lapso Marilyn protagonizó Nunca fui santa (1956), El príncipe y la corista (1957), Una eva y dos adanes (1959), La adorable pecadora y Los inadaptados (basada esta en un guión de Miller). El 11 de noviembre de 1960, al anunciar su tercer fracaso conyugal, Marilyn manifestó que en el escritor famoso solo había hallado a un hombre egoísta, indiferente a cuanto no fuera él mismo y su obra.

El derrumbe interior de Marilyn fue total. Jaqueada por el temor a la locura, defraudada (como consecuencia de abortos espontáneos) en sus aspiraciones de ser madre, insatisfecha con sus películas, vapuleada por los críticos que la juzgaban «un montón de carne» sin inteligencia y que la zaherían cuando manifestaba deseos de interpretar a alguna heroína de Dostoievsky, el 8 de febrero de 1961 se internó en una clínica psiquiátrica para someterse a una cura de sueño.

El 5 de marzo regresó a su hogar y el 22 de mayo empezó a filmar Something’s got to give (Algo tiene que reventar), producción en la que habría de mostrarse completamente desnuda. Pero al cabo de unos días dejó de concurrir a los estudios.

El 21 dejunio la empresa productora resolvió interrumpir definitivamente el rodaje.
El sábado 4 de agosto de 1961 fue el último día de su vida. La certidumbre de haberse quedado irremisiblemente gola impulsó a Marilyn a tomar una dosis de somníferos superior a la habitual: el suicidio le pareció el único camino apto para aliviar su terrible angustia.

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia

Alfonsina Storni Resumen de su Vida y sus Obras Poetisa Argentina

Alfonsina Storni: Resumen de su Vida y Sus Obras Poetisa Argentina

Resumen Biografía de Alfonsina Storni
Fue la suya una vida azarosa, marcada por el sacrificio, el dolor y la lucha. Fiel a sí misma hasta sus últimas consecuencias, persiguió incansablemente la poesía y la autenticidad; búsqueda insaciable que la empujó a una muerte trágica.

«Qué ejemplo va a ser para nuestras niñas una mujer que tuvo un hijo de soltera?
¡Y que hizo versos tan atrevidos!»

Alfonsina StorniEl encendido alegato de una de las contertulias convenció, esa tarde de 1939, a las damas de la Comisión Directiva del Consejo de Mujeres de Rosario: el homenaje que un grupo de profesoras y alumnas de la casa pretendía rendir a Alfonsina Storni en el primer aniversario de su fallecimiento no debía realizarse. Y no se realizó.


El episodio, minimizado por el tiempo, proporciona sin embargo la idea de una atmósfera, de un clima -prejuicioso, estrecho- a través del cual Alfonsina hubo de abrirse paso durante toda su vida. No le resultó fácil.

Fueron demasiados los desafíos que lanzó a lo largo de su carrera literaria. Su libertad de criterio, sus desafiantes actitudes, su empecinamiento en enfrentarse con las rígidas convenciones sociales de la época, le valieron antipatías y condenas.

Por eso imponer su controvertido estilo poético en el mundo de las letras, alcanzar el halago del reconocimiento público y, sobre todo, sentirse aceptada por los demás, fue un esfuerzo que acabó por fatigarla mortalmente.

DE PÁMPANOS Y MELANCOLÍAS
La capital de San Juan recibió por segunda vez a Paulina Martignoni y Alfonso Storni cuando regresaron en 1896 de Europa, dispuestos a luchar por una vida mejor. Traían consigo a su tercera hija, Alfonsina, nacida cuatro años antes en un cantón de la Suiza italiana.


De Suiza la poetisa conserva solo visiones borrosas. En cambio las imágenes de San Juan se perfilan en su memoria con mayor nitidez: «Crezco como un animalito, sin vigilancia, bañándome en los canales, trepándome a los membrillares, durmiendo con la cabeza entre pámpanos (…) A los seis años hurto, con premeditación y alevosía, el texto de lectura con el que aprendí a leer (…) A los ocho, nueve y diez años miento desaforadamente: crímenes, incendios, robos que no aparecen jamás en las noticias policiales».


La niña miente para dar un poco de sabor y excitación a un mundo cada vez más gris y amenazante. Su padre, hasta entonces empeñoso industrial, se había transformado de pronto en hosco y malhumorado, y terminó abandonando el cuidado de sus negocios. La situación económica de la familia se derrumbó, y en 1901 el matrimonio Storni decidió mudarse a Rosario.


Allí abrieron un bar al que con un jirón de nostalgia denominaron «Café Suizo». Dos precarias habitaciones en el fondo del local albergaban al matrimonio, a las dos hijas y al varón. Empeñosa, Alfonsina lava copas y sirve las mesas hasta bien entrada la noche. Pero el esfuerzo resulta inútil: Alfonso decae definitivamente y fallece en 1906, dejando a la familia en la indigencia.


Son tiempos que marcarán para siempre a la adolescente de , 14 años. Su única vía de escape a la opresiva situación es la fantasía transmutada en decenas de papelitos con pbritas de teatro y poemas tristes donde se habla de muerte y cementerios. «Desde entonces -escribirá Alfonsina- los bolsillos de mis delantales, los corpiños de mis enaguas; están llenos de papeluchos borroneados que se me van muriendo como migas de pan».

Pero la mayor parte del tiempo se le va en otros menesteres: empieza a «coser para afuera», y se emplea como operaría en un taller de confección. Hace por entonces una fugaz incursión como actriz teatral, pero al año debe reconocer su fracaso.

En 1910 obtiene -el título de maestra rural en la Escuela Normal Mixta de Coronda. Para pagarse los estudios ha trabajado como celadora en el mismo instituto por un sueldo que apenas le permite sobrevivir en la máxima estrechez. Consigue un puesto de maestra en Rosario y algunos de sus poemas dejan de ser privados y aparecen en las revistas Mundo Rosarino y Monos y Monadas. Pero estas creaciones menores dejan paso a una creación y una responsabilidad mayor: va a tener un hijo.
Enfrenta la situación sin remilgos, según su costumbre. Embarazada y soltera viaja a la Capital Federal, adonde llega en 1912. El 21 de abril nace su hijo.

LOS AÑOS DUROS
Los primeros tiempos en Buenos Aires no resultaron más fáciles que los de Rosario. Con su hijo a cuest

as debió trabajar de sirvienta, como cajera en una farmacia, como Ofendedora en una tienda y en otras ocupaciones por el estilo. Salta de un empleo a otro; las leyes de entonces protegen poco a los trabajadores y nada a las trabajadoras, sobre todo si son madres solteras. Por fin obtiene un empleo como corresponsal en una firma importadora, y en su tiempo libre compone su primera obra, «un pésimo libro de versos -dirá más tarde-. ¡Dios te libre, amigo, de La Inquietud del Rosal! Pero lo escribí para no morir».

El libro -algunas cosas «demasiado audaces» para la época que allí figuran- le cierra las puertas de su empleo pero le abre las de las peñas y cenáculos literarios. En la casa de Horacio Quiroga, en el atelier de Quinuela Martín, en el café Tortoni, en las reuniones que organiza el grupo Signo en el hotel Castelar, olvida un poco la época en que se preocupaba por las cuestiones sociales, y aquellos primeros de mayo en los que solía repartir panfletos anarquistas.


Sus nuevas amistades le permiten convertirse en colaboradora de algunas revistas de moda -La Nota, El Hogar Mundo Argentino, Atlántida-, y obtener finalmente un puesto de maestra directora del Colegio Marcos Paz y, más tarde, ingresar como celadora de la Escuela de Niños Débiles del Parque Chacabuco. El Dulce Daño (1918), Irremediablemente (1919) y Languidez (1920) consolidan definitivamente su prestigio poético. La consagración llega al serle otorgado el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, ambos en 1920.

Para entonces, Alfonsina es una de las personalidades descollantes en las veladas que tenían lugar en el subsuelo del café Tortoni. Allí solía poner punto final a interminables discusiones estéticas subiendo al estrado y recitando algunos de sus poemas.

EL TEMOR Y EL VIGOR
Los agradables momentos de las tertulias, empero, se alternaban con largas temporadas de soledad y depresión. Entonces frecuentaba la Vuelta de Rocha, o la confitería Munich en la Costanera Sur, y pasaba horas y horas absorta en la contemplación del río. Eran períodos en que se abandonaba a los temores y manías persecutorias que la habían acompañado siempre.

Entre tanto, su poesía mejora de libro a libro. Si desde el principio en toda su obra está presente el sentimiento, es evidente que a medida que pasa el tiempo crecen su dominio del idioma y sus recurso. Porque Alfonsina Storni no había nacido con habilidad para versificar; sus poemas son conquistas, muchas veces trabajosas, pero siempre plenas de originalidad y sinceridad. En 1925, cuando aparece Ocre -que pronto es editado en España y traducido a otros idiomas-, ya es un nombre consagrado en las letras.

Su fibra de artista, sin embargo, se muestra en un cambio de estilo que sorprende a todos: Mundo de los siete pozos, quedata de 1934, y Mascarilla y Trébol -su última obra- desorientan a los críticos, que no logran ponerse de acuerdo sobre su importancia. El martes 18 de octubre de 1938 toma un tren que se dirige a Mar del Plata.

 Durante los últimos años Alfonsina ha soportado golpes verdaderamente demoledores: en 1935 han debido extirparle un tumor canceroso del pecho, y al suicidio de Horacio Quiroga -un amigo entrañable cuya desaparición la afecta profundamente- en 1937 se suma, el 3 de febrero de 1938, el de Lugones. Ella se queja ahora de un ganglio inflamado. Últimamente ha estado leyendo obsesivamente tratados de medicina, intentando averiguar detalles sobre sus males, reales o imaginarios.

En Mar del Plata se aloja en una pensión donde ya ha estado otras veces y toma dosis cada vez mayores de calmantes, hasta que finalmente dejan de surtir efecto. El sábado 22 envía a La Nación su poema Voy a dormir. El lunes un dolor que le paraliza el brazo le impide escribir. El martes 25 sale de la pensión a la una de la madrugada. Algunos transeúntes la ven deambular por la playa.

Al día siguiente un diario local publica esta noticia: «Sobre la playa La Perla apareció esta mañana el cadáver de una mujer como de cincuenta años, de cabellos blancos, muy menuda y pobremente vestida. Recogido por marineros de la subprefectura, el cadáver fue conducido a la morgue del hospital para su reconocimiento, pues no llevaba encima documento alguno».

Cuenta Diego M. Zigiotto, en su libro «Historias Encadenadas de Buenos Aires«,  que una importadora de aceite de oliva, llamada BAU necesitaba una especie de publicista y Alfonsina se presentó como aspirante a aquel puesto, siendo la única mujer entre centenares de hombres, y nos dice: «Los responsables no quisieron atenderla, justamente porque era una mujer; pero insistió tanto que finalmente la entrevistaron. Le tomaron un examen que consistía en la redacción de una carta comercial y dos avisos: uno para publicitar el aceite y otro para una marca de yerba. Inmediatamente consiguió el puesto; sin embargo, debió aceptar la mitad del salario que cobraba el empleado anterior, por el simple hecho de ser mujer.

Mientras redactaba cartas y avisos publicitarios, compuso los poemas que publicó, en 1916, con el título de «La inquietud del rosal». Ella contaría años después cómo era su ambiente de trabajo en ese lugar. «Estoy encerrada en una oficina; me acuna una canción de teclas; las mamparas de madera se levantan como diques más allá de mi cabeza; barras de hielo refrigeran el aire a mis espaldas; el sol pasa por el techo pero no puedo verlo; bocanadas de asfalto caliente entran por los vanos y la campanilla del tranvía llama distante. Clavada en mi sillón, al lado de un horrible aparato para imprimir discos, dictando órdenes y correspondencia a la mecanógrafa, escribo mi primer libro de versos, un pésimo libro de versos. ¡Dios te libre, amigo mío, de ‘La inquietud del rosal’! Pero lo escribí para no morir».
 

Fuente Consultada:
Vida y Pasión de Grandes Mujeres – Las Reinas – Elsa Felder
Fascículos Ser Mujer Editorial Abril
Enciclopedia Protagonistas de la Historia Espasa Calpe
Wikipedia