Mentiras de los Gobiernos

Biografia de Jesse James Asaltante de Bancos y Trenes

RESUMEN DE LA VIDA DEL FAMOSO ASALTANTE AMERICANO: JESSE JAMES

El mayor mito de la historia del oeste americano , Jesse W. James (1847-1882), famoso asaltante  de bancos y trenes estadounidense, cuya fama sobrepasó las fronteras americanas para convertirse en uno de los proscripto mas conocidos del mundo. Murió como vivió, siempre al límite, traicionado por uno de sus hombres. Sentencia: Asesinado por Robert Ford, uno de sus lugartenientes.

Jesse James

James nació el 5 de septiembre de 1847 en el condado de Clay (Missouri). Fue el segundo hijo de Robert y Zerelda. Cuando James era muy pequeño su padre se fue en busca de oro a California y jamas regresó.Su madre se casó dos veces más y aumentó la familia a siete hermanos. Ya adolescente, en plena Guerra Civil Americana,  se sumó a un grupo ede guerrilleros confederados de Clarke Quantrill. Se alistó junto a su hermano mayor Frank, y se dedicaron a combatir a los yankee y a robar bancos.

Su aspecto físico era de una figura flaca y desgarbado, jamas podría uno pensar que dentro de ese cuerpo raquítico se escondía una persona valiente de un caracter agresivo y temerario.

Terminada la guerra en 1865, se prometió un perdón a los combatientes del Sur, y su grupo decidió presentarse a solicitarlo, pero era una trampa artera, pues fueron recibidos a balazos, en donde una bala perforó el pulmón de James. Pronto fue atendido por su prima Zerelda,  quien lo cuidó con tanto cariño, que nació un profundo amor entre ellos, para casarse en 1874.

Jesse dolido por la traición, forma una nueva banda  con los hermanos Thomas, Jim, John y Bob, de apeliido Younger, y de esta manera comenzaba la mítica la trayectoria de la banda de delincuentes más famosa de la historia americana. Su primera gran proeza fue el asalto el 13 de febreo de 1866 al Commercial Bank de Liberty (Missouri) en el que robaron cincuenta y ocho mil dólares. A partir de entonces, los asaltos fueron haciéndose más frecuentes y violentos, con el joven Jesse erigido como el auténtico jefe de la banda por su crueldad y su capacidad de mando.

El atraco a trenes se inicia a partir de 1873, cuando observan que debido a vulneralidad en seguridad y a la vez la facilidad para escapar rapidamente por las grandes extensiones del suelo americano. A corto plazo la compañia de ferrocarill, contrata una agencia de seguridad, para evitar nuevos asaltos y comienza así una guerra particular con la famosa Agencia de Detectives Pinkerton de Chicago. En el avance de la investigación, la agencia en unos de sus embestidas a la granja de la banda, asesinan al hermano menor de Jesse,  Archie de solo nueve años.

Siempre se recuerda el intento de asalto al banco First National Bank de Northfield (Minnesota) , un 7 de septiembre de 1876, cuando la policía local alcanza a reaccionar con celeridad y se produce un enfrentamiento sangriento en donde a excepción de Jesse y su hermano Frank, son todos los miembros capturados o asesinados, la banda quedó casi desbaratada, al punto que los dos hermanos se retiraron a Tennessee, donde vivieron tres años sin meterse en líos. Pero a Jesse le aburría la vida «tranquila», por lo que en 1879 volvió a formar una banda y retornó a los atracos a bancos y trenes.

En el año 1881, Frank decide cambiar de vida y retirarse de la vida delictiva, y ascienden a subalternos de Jesse,  los hermanos Ford, Robert y Charles. La vida del bandido día a día le era mas complicada, pues de había armado toda una red de control policial para capturarlo, poniendo además un precio de 10.000 dólares a su cabeza, cifra que para la época era mucho dinero y mucha gente estaba al tanto de su búsqueda.

A fines de 1881 traslada a su mujer y a sus dos hijos a Saint Joseph (Missouri), donde vivió escondido y recluído pues no se podía fiar de nadie, cualquiera podía traicionarlo, y asi fue, porque en 1883 es asesinado por la espalda, con un tiro en la nuca,  cuando estaba sobre una silla colgando un cuadro en un salon. El sicario fue su lugarteniente (pariente lejano) Robert Ford, sobornado por el Gobernador de Missouri, Thomas T. Crittenden,

Respecto a su hermano Frank, la opinión pública estadounidense lo trató como a un héroe y fue absuelto en dos ocasiones; murió en 1915 en su granja de Missouri.

Fuente Consultadas:
Mala Gente de Miguel Ángel Linares
Enciclopedia ENCARTA Microsoft

Los Crímenes de la Familia Puccio Historia de los Asesinatos

HISTORIA DE LOS ASESINATOS DE LA FAMILIA PUCCIO

La familia Puccio, fue una banda de secuestradores conocido como el «Clan Puccio», que cometieron una gran acción delicitiva entre 1982 y 1985, que los convirtió en uno de los grupos criminales mas famosos de Argentina, a tal punto que se ha estrenado un film («El Clan») para contar esta siniestra historia, que inclusive para muchos allegados a la familia estuvieron años para aceptarla, como por ejemplo, los compañeros de rugby de Alejandro defendieron su inocencia durante muchos tiempo.

Durante la dictadura de 1976-1983, Arquímedes Puccio fue miembro de la SIDE, la Triple A, y proporcionaba «alojamiento y comida» para los desaparecidos secuestrados por los militares. Cuando los militares en 1983 dejaron el gobierno y comenzó la democracia con el presidente Raúl Alfonsín , Puccio ya no podía gozar de la inmunidad que había disfrutado antes. Para mantener su espléndido nivel de vida, empezó a «trabajar por su cuenta»,  dirigiendo una banda deliectiva conformada por los integrantes de su familia y otros amigos.

El negocio era el secuestro extorsivo, y la serie de sus víctimas (una por año) fueron cuatro en total, primero el jugador de rugby Ricardo Manoukian, le seguiría el ingeniero Eduardo Aulet, luego el empresario Emilio Naum (que se resistió y fue asesinado) , y finalmente la empresaria Nélida Bollini de Prado, única mujer y  sobreviviente de esta obra macabra.

Arquimedes Puccio Jefe de una banda de secuestradores

Arquímedes Puccio jefe del clan. De profesión contador, siempre vinculado a la política, durante el 1° gobierno de Perón , en 1950 había sido diplomático de Perón, quien lo condecoró. También según sus declaraciones había estado en Montoneros, pero había pruebas de su vinculación con la Triple A como espía. La política la utilizaba para su propio provecho, inclusive trató de contrabandear armas a España, pero fue descubierto.

La familia vivía en San Isidro (en Martín y Omar al 500), Arquímedes era muy conocido y un respetado profesional en ciencias económicas.También ejerció como subsecretario de Deportes de la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires. Su señora  Epifanía era profesora de contabilidad y matemática en un colegio al frente de su casa.

En la planta baja de su vivienda tenían un negocio deportivo, y un bar en el edificio de al lado. Don Arquímedes , se pasaba barriendo la vereda a cualquier hora, contaban los vecinos.

Tenían cuatro hijos Alejandro, un gran jugador de rugby en el Club Atlético de San Isidro (CASI), que llegó a jugar en los Pumas, seguía Daniel , alias «Maguila», también deportista del rugby, pero no las condiciones de su hermano mayor. Silvia, una de sus hijas mujeres, estudiaba artes plásticas, y dos niños adolescentes en esa época llamados Guillermo y Adriana que nada tuvieron que ver en este drama.

Nadie jamás pudo imaginar que esta familia haya tenido una vida criminal paralela, pues su imagen social era muy bien vista, desde donde se la mirara. Aquímedes un hombre carismático y excelente profesional, su señora una destacada docente, junto a sus hijos estudiantes y buenos deportistas.

Quien se imaginaría la atrocidades que ocurría en ese tétrico sotáno disimulado, o en el baño de la planta alta, donde dejaban a sus vítimas atadas, encapuchadas y con muy poco alimentación durante varios días.

Esta banda secuestradora se organizó según planes de Arquímedes Puccio, quien convocó (y obligó) a sus hijos Daniel y Alejandro a seguir las reglas y órdenes para lograr de su objetivo. Nadie podía negarse o desobedecer las leyes de su autoritario padre. Además se apoyaron en la complicidad del militar retirado Rodolfo Franco, y los amigos de la familia Guillermo Fernández Laborda y Roberto Oscar Díaz, entre otros colaboradores.

En sus planes contaba en utilizar la fama y amistad que tenía Alejandro, y usarlo como carnada para atraer a sus víctimas, por lo que el clan se dedicó a secuestrar empresarios o amigos ricos, cercanos al círculo familiar, a quienes encerraba en el sótano de la casa. Paso seguido era un contacto telefónico y el pedido de un cuantioso rescate, a pesar, que nunca tuvieron la intención de liberar a ninguna sus víctimas, pues eran conocidas y serían descubiertos.

Orden Cronológico de las Capturas

22/07/1982: El joven empresario Ricardo Manoukian, amigo de Alejandro Puccio, fue hallado a los pocos dias, sumergido hasta la cintura en una laguna,  con tres tiros en la nuca. La familia pagó 250.000 dólares como rescate.

05/05/1983: Otro conocido de Alejandro por el rugby , un ingeniero, llamado Eduardo Aulet. También  secuestrado y asesinado. Pago del rescate 100.000 dólares. Su cadáver fue desenterrado recién en 1987, en un campo de General Rodríguez.

22/06/1984: Emilio Naum es asesinado al resistirse a ser secuestrado por Arquímedes Puccio.

23/08/1985: Fue el último caso. Nélida Bollini de Prado, por quien el «clan» pedía 500 mil dólares. Estuvo 32 días encerrada en el sótano de los Puccio, hasta que la policía pudo rescatarla.

Luego de la detención de la banda, por los secuestros de Manoukian, Aulet, Naum y Bollini de Prado, también fueron investigadas Epifanía y Silvia, pero la justicia no encontró pruebas suficientes para encerrarlas. Todo el mundo se preguntaba como era posible que ellas hayan convivido con el resto de la familia y no hayan sabido nada. Fue todo muy confuso, y todo el país estaba espantado con los acontecimientos.

La familia se separa de forma definitiva, y algunos de sus integrantes no ven mas a su padre en la vida. La hija mayor Silvia, muere de cáncer a los 52 años, la mas chica Adriana fue criada por un tío, y parece que hoy vive con Epifanía, su longeva madre de 90 años. El hermano menor Guilermo fue a vivir a Nueva Zelanda, jamás regresó.

Arquímedes cumplió 23 años de prisión, donde estudió para abogado. Salió libre en 2008 y un pastor evangélico lo acogió en General Pico, La Pampa. Según cuenta los pobladores, siempre andaba caminando por el barrio y se divertía preguntando si lo conocían, también Rodolfo Palacios en su libro «El Clan Puccio» contó que Puccio tuvo problemas con los vecinos del inquilinato. Entre otras cuestiones, porque barría a cualquier hora y molestaba. También presumía del sexo que tuvo con decenas de mujeres, que admiraba a Adolf Hitler y de los importantes cargos que ocupaba, pero jamas reconoció lo único fehacientemente comprobado, el secuestro de cuatro víctimas , de las cuales ters fueron asesinadas.

Al clan Puccio se le adjudican el secuestro y muerte de Ricardo Manoukie, de Eduardo Aulet (capturado el 5 de mayo de 1983); el homicidio de Emilio Naum, que se resistió a ser llevado el 22 de junio de 1984; y el secuestro de Nélida Bollini. Además de los Pucio, lo integraban cuatro tipos más. Algunos fueron condenados a reclusión perpetua. Arquímedes Puccio, el jefe,  era un contador que había militado en Tacuara. Alejandro, su hijo mayor juraba que no sabía nada de los secuestros e intentó suicidarse tres   veces , la primera en noviembre de 1982, arrojándose al vacío en Tribunales-.»Me tocó un padre que no tuve la opción de elegir», escribió en una carta a sus abogados. Alejandro murió en el año 2008.

 Biografía del Clan Puccio
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Caso de los Esposos Rosenberg Historia de la Ejecución Por Espionaje

CASO DE LOS ESPOSOS ROSENBERG
Historia de su Ejecución Por Espionaje

Dentro de la variada gama de causas que ventilan los tribunales de todas las latitudes para cumplir con su misión de instruir justicia, tal vez ninguna revista caracteres tan apasionantes como los casos de espionajes mayor y de alta traición. Ello porque en esta clase de procesos, más allá de la suerte individual de los acusados, están comprometidos el destino de una nación, de una causa, o de una guerra; en suma, los grandes intereses que mueven y dividen a los pueblos. En su conjunto, estos juicios representan, ni más ni menos, un panorama y una síntesis de las complejas peripecias del acontecer mundial. Aisladamente, cada uno constituye en sí un trozo de momento histórico crucial.

EL CONTROVERTIDO CASO DE LOS ESPOSOS ROSENBERG

Pero con la detención y condena de Harry Gold el affaire de «los robos atómicos» estaba aún lejos de terminar. Faltaba su capítulo más dramático. Gold mencionó en sus declaraciones que en 1945 había recibido de manos de David Greenglass, un técnico militar de Los Álamos, el esquema de una «lente implosiva», una de las piezas claves de la bomba. Arrestado Greenglass, a su vez decidió hablar claro: «He sido reclutado —afirmó— por mi hermana Ethel y mi cuñado Julias Rosenberg. Ambos dirigen una organización soviética encargada de obtener informes atómicos».

Así se inició el célebre caso del matrimonio Rosenberg. Los Rosenberg fueron detenidos el 17 de julio de 1950. Un amigo de la pareja, Morton Sobell, un experto en radar acusado de haberles facilitado un croquis ultrasecreto, huyó a México, donde según declaró después fue literalmente «secuestrado por un contando del F.B.I.».

Desde hacía tres semanas la guerra causaba estragos en Corea y los norteamericanos temían verse comprometidos de un momento a otro en un conflicto mundial. Así fue como en este clima, la angustia, la fiebre y la cólera colectiva que vivía el pueblo norteamericano iban a cristalizar en torno a los Rosenberg. (foto: Ethel y Julius Rosenberg)

A la reflexión de «Si Stalin no hubiese dispuesto de la bomba» se añadió con naturalidad la de «Si los Rosenberg no nos hubieran traicionado»…. en el ánimo de muchos personeros del Gobierno norteamericano.

En un clima de histerismo próximo al delirio, la pareja fue juzgada. El gran jurado federal reunido para examinar la causa inició sus labores el 6 de marzo de 1951, en la Corte de Nueva York. Julius y Elhel Rosenberg, Morton Sobell y David Greenglass fueron acusados de violar la ley federal con fines de espionaje.

El último de ellos se declaró culpable, y los tres primeros negaron su culpabilidad. Tras un dramático proceso, el magistrado Irving Robert Kaufman dictó sentencia el 5 de abril de 1951. Sobell fue condenado a 30 años de cárcel, Greeaglass a 15 y el matrimonio Rosenberg a la pena de muerte.

Antes de que la pareja fuera ejecutada en la silla eléctrica de Sing-Sing, el 19 de junio de 1953, el caso fue sometido a una de las más prolijas revisiones de toda la historia procesal norteamericana. La Corte de Distrito de los EE. UU. lo examinó 16 veces, a raíz de sucesivas apelaciones, solicitudes de remisión y demandas de clemencia al Presidente de la nación. Dieciséis años más tarde, en 1969, el caso Rosemberg continua apasionando a los historiadores habiéndose hecho varias comprobaciones a través de la perspectiva que otorga el tiempo.

Lo que queda en pie es que los Rosenberg, al parecer, pagaron por los otros inculpados. Condenado a 14 años de reclusión, el sabio Klaus Fuch fue liberado a los cinco años, prosiguiendo actualmente su brillante carrera científica en Alemania Oriental. Harry Gold, su contacto, deudor de 30 años, sólo cumplió 15.

Greenglass, por su parte, quien hizo recaer toda la responsabilidad sobre su cuñado y su hermana, salió del atolladero con un veredicto de 15 años, de los cuales purgó apenas un tercio. Y por su parte, Morton Sobell, el compañero de los Rosenberg, acaba de salir en libertad a principios de 1969, habiendo cumplido un poco más de la mitad de su pena.

Muchos juristas norteamericanos estiman que a la hora actual no se condenaría a muerte a los Rosenberg. Que la sentencia estuvo influida por el momento histórico que vivía los EE. UU. en los días del proceso.

En marzo de 1951 la guerra de Corea alcanzaba su punto culminante: Mac Arthur proyectaba invadir China y utilizar la bomba atómica. Asimismo, en el presente se piensa que los Roseriberg, aunque creían ayudar a la URSS con sus actividades de espionaje, todo aquello no tendría prácticamente ningún sentido desde el punto de vista científico.

Trataríase de un trabajo de aficionado, ridículo por ingenuo y absolutamente inofensivo. Los defensores de esta última tesis van aún más lejos y estiman que los rusos no tenían ninguna necesidad de los Rosenberg para convertir a su país en una potencia nuclear, ya que el físico soviético Kurtchakov al parecer conocía los .principios fundamentales de la bomba con anterioridad a los norteamericanos, como lo admite la revista «Time». Otros historiadores juzgan incluso totalmente inocentes a los Rosenberg, fundándose en la fragilidad de los testimonios que causaron la pérdida de los acusados.

Entre ellos figura Alain Decaux, quien les había dedicado una obra de teatro, representada a tablero vuelto este último tiempo en París, titulada: «Los Rosenberg no deben morir«. Por último, el testimonio de un antiguo militante del Partido Comunista norteamericano, Irwin Edelman, asegura que otro elemento capital intervino en perjuicio de los Rosenberg.

Este sería que los comunistas no deseaban verlos declarados inocentes, o condenados a una simple pena de prisión. Deseaban que se les ejecutase. Y entre bastidores habrían hecho cuanto estaba en su poder por conseguirlo, orientando incluso ciertos testimonios.

La razón era —según Edelman— que necesitaban imperiosamente mártires inmolados en aras de la guerra fría. El hecho es que, a dieciséis años de la ejecución de los Rosenberg, el caso sigue apasionando y sin haberse esclarecido del todo, y acaso nunca se conozca la exacta verdad de lo que ocurrió.

Del Dr. Harold C. Urey, científico nuclear, ganador del Premio Nobel, en una carta al New York Times:

«Después de haber leído los testimonios del caso de los Rosenberg, entiendo que no puedo acallar mis dudas sobre el veredicto y deseo citar los siguientes puntos:

«1) El testimonio de Max Elitch es de valor dudoso. Dice que él y Julius conversaron sobre espionaje pero que no transmitieron ninguna información durante cinco años. Esto no me parece probable.

«2) No se estableció de modo seguro que Sobell y Rosenberg hayan conspirado juntos.

«3) No s.e establecen las conexiones con otras personas fuera de Ruth y David Greenglass. La señorita Bentley fué incapaz de reconocer la voz telefónica que dijo: «Hable Julius» como la voz de Julius Rosenberg. Si ese «Julius» no era él en este caso, probablemente tampoco fuera cuando Harry Gold dijo: «Vengo de parte de Julius» al encontrarse con Greenglass en Nuevo Méjico. Del testimonio de Gold surge que no conocía en absoluto a Rosenberg. Me parece increíble que el nombre de un conspirador de primera importancia se utilizara en tales frases de identificación.

«4) No se establece ningún contacto entre Rosenberg y Anatoli A. Yakovlev.

«5) La acusación del Gobierno se apoya en el testimonio de Ruth y David Greenglass. El se ha confesado culpable pero no ha sido sentenciado y espera clemencia. Ella nunca ha sido acusada y juzgada, y parece, evidentemente, como premio a su testimonio. Existía una enemistad familiar entre los Greenglass y los Rosenberg debido a una diferencia de orden comercial. El testimonio de los Rosenberg contradice absolutamente el de los Greenglass.

«Encuentro que el testimonio de los Rosenberg es más digno de crédito que el de los Greenglass, aun cuando me doy cuenta de que no he tenido la ventaja de los jueces de escuchar y ver los testigos. ¿Es costumbre pagar a los espías con relojes pulsera y mesas? A Greenglass y a Fuchs se les pagó al contado. Los Rosenberg parecen haber sido pobres como ratas y la declaración de que Julius gastaba 50 ó 75 dólares por noche en los night clubs me parece muy dudosa. Si hubiera hecho ésto, habría aparecido como evidente e inexplicablemente rico ante todos sus socios.

«Sin embargo, aun cuando el veredicto sea correcto, me asombra que el mismo crimen reciba tan desigual castigo. Tratándose exactamente de la misma conspiración. Ruth Greenglass nunca fue enjuiciada, aun cuando admitió su culpabilidad al prestar testimonio; a David Greenglass lo condenaron a quince años de prisión; Morton Sobell y Harry Gold fueron condenados a treinta y a Ethel y Julius Rosenberg se los sentencia a muerte.

«Sólo estos dos últimos subieron al estrado de los testigos y sostuvieron su inocencia. Si la, pena capital se aplicara en el futuro al espionaje, me gustaría verla aplicada en casos donde la prueba se apoye en la declaración de testigos que no pueden sacar beneficio de su testimonio.

«Estamos comprometidos en una guerra fría con el tiránico gobierno de la Unión Soviética. Queremos ganar la aprobación y la lealtad de la gente del mundo entero. ¿No resultaría embarazoso que después de ejecutar a los Rosenberg se pudiera demostrar que los Estados Unidos habían ejecutado a dos personas inocentes y dejado en completa libertad a un culpable? Y recordad que en algún lugar, hay un representante de la Unión Soviética que conoce los hechos».

«Insisto en que se debe reconsiderar cuidadosamente esta sentencia».

Fuente Consultada:
Hechos Históricos Revista Nro.21 – Wikipedia – Secretos y Misterios de la Historia – Revista Muy Interesante

Historias de Espionaje En La Guerra Fria F.B.I., Espias y Traidores

Historias de Espionaje En La Guerra Fría
El F.B.I., Espías y Traidores

Dentro de la variada gama de causas que ventilan los tribunales de todas las latitudes para cumplir con su misión de instruir justicia, tal vez ninguna revista caracteres tan apasionantes como los casos de espionajes mayor y de alta traición. Ello porque en esta clase de procesos, más allá de la suerte individual de los acusados, están comprometidos el destino de una nación, de una causa, o de una guerra; en suma, los grandes intereses que mueven y dividen a los pueblos. En su conjunto, estos juicios representan, ni más ni menos, un panorama y una síntesis de las complejas peripecias del acontecer mundial. Aisladamente, cada uno constituye en sí un trozo de momento histórico crucial.

HISTORIA DE ESPIONAJE: 1

EL «CRIMEN DEL SIGLO»: Tras el tan comentado caso Hiss, las investigaciones acerca de las actividades pro-comunistas en los EE.UU. se intensificaron, alcanzando no sólo a los altos funcionarios gubernamentales, sino que extendiéndose a la esfera de los hombres de ciencia, de algunos de los cuales se comenzó a sospechar que estaban entregando secretos estratégicos a la URSS. Así fue como aparecieron ante la luz pública los casos Fuch, Harry Gold y Rosenberg.

A comienzos de septiembre de 1949 el F.B.I., a raíz de un informe ultra secreto encontró pruebas irrefutables de que agentes al servicio de la URSS habían robado datos vitales acerca de la fabricación de la bomba atómica y su mecanismo detonador.

En pocos días se llegó a la conclusión de que el culpable principal debía pertenecer a la misión científica extranjera, que en combinación con los físicos norteamericanos trabajó en el centro de Alamogordo en los experimentos nucleares de EE. UU. hasta obtener la bomba en 1945. Mientras se desarrollaba la intensa búsqueda en procura del responsable de este grave hecho, el Presidente Truman sacudió a su país al anunciar que su Gobierno «tenía pruebas de que en las últimas semanas se había producido en la URSS una explosión atómica».

El mundo se enteró entonces de que los EE.UU. ya no tenían el monopolio de la mortífera arma. Así fue como quedó flotando en Norteamérica la imagen de que de algún modo un traidor tenía que haber contribuido en algo a aquella proeza científica de los ruso. De esta manera , el robo de información nuclear pasó automáticamente a convertirse en «el crimen del siglo».

Klaus FushA fines de septiembre de 1949 los indicios reunidos apuntaban acusadoramente a Klaus Fuch, sabio nuclear que, como tantos hombres de ciencia, había escapado de Alemania a Inglaterra en 1933, cuando Hitler conquistó el poder.

Posteriormente, Fuch había viajado a los EE. UU., en 1943, como miembro de una misión británica para trabajar en la desintegración del átomo, con pleno acceso a todos los secretos básicos de las experimentaciones que se llevaban a cabo en Alamogordo. Detenido en Inglaterra en diciembre de 1949, Fuch no tardó en confesar su delito.

Reconoció haber entregado secretos atómicos a los rusos desde que empezó a trabajar en investigaciones nucleares, en 1942, hasta septiembre de 1949.

Sintiendo simpatías por el régimen soviético, confesó haber buscado por su propia iniciativa a los rusos, los cuales le dieron las contraseñas de un «desconocido» en Norteamérica, «Raymond», al cual había suministrado información atómica en forma irregular, pero frecuente, Klaus Fuch compareció ante el tribunal de Old Bailey el 1° de marzo de 1950, acusado de proporcionar informes sobre el diseño y montaje de armas nucleares a los rusos.

En concreto, Fuch se declaró culpable de «entregar a personas informaciones que podían ser útiles al enemigo». Su principal abogado defensor, Derek Curtis-Bennet, alegó en su descargo que cuando Fuch obtuvo la ciudadanía británica en 1942, «era un comunista conocido y jamás fingió en ser otra cosa». Sin embargo, el presidente de la Suprema Corte, Lord Goddard, después de escuchar cientos de testimonios, dictó sentencia dirigiéndose a Fuch con estas palabras: «Usted ha pagado con la más grosera de las traiciones la hospitalidad y la protección que le brindó este país. . . La máxima pena prevista es la de catorce años. Esa es la condena que le impongo».

En EE. UU., en tanto, faltaba por determinar quién era el «desconocido» al que Fuch había entregado la información atómica, y que se hacía llamar «Raymond».

Después de muchas pesquisas fue al fin encontrado: se trataba de Harry Gold, hijo de emigrantes rusos y químico de profesión, que había llegado al país a la edad de tres años. Habiendo entrado en contacto con círculos comunistas en su adolescencia, Gold había terminado por convertirse en un espía al servicio de la URSS, siendo el trabajo más grande de su carrera el haberse desempeñado como enlace entre Fuch y los soviéticos.

El químico debió comparecer ante un gran jurado en Brooklyn, el 9 de junio de 1950, acusado de espionaje. Se declaró culpable en Filadelfia, el 20 de julio de 1950, y el 9 de diciembre de aquel mismo año era sentenciado por el juez James P. McGranery a treinta años de cárcel.

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HISTORIA DE ESPIONAJE: 2

EL ESPÍA NUNN MAY:  Treinta años después del enjuiciamiento de Casement, la severa Corte de Old Bailey fue escenario de un sensacional caso de espionaje y traición que tuvo por protagonista a Alan Nunn May, científico británico cuyas simpatías hacia el marxismo lo impulsaron a convertirse en espía de los rusos y a suministrarles informaciones atómicas.

Nunn May, hijo de un fundidor de bronce, había nacido en Birmingham en 1911 y tras obtener una beca para el Trinity College de Cambridge, se había doctorado en matemáticas y ciencias naturales. Habiendo viajado a Leningrado en 1936, sus inclinaciones izquierdistas lo llevaron a ponerse así servicio de la URSS.

En 1942, durante la guerra, le cupo participar en razón de sus brillantes méritos científicos en el proyecto Tubo Alloys, en el laboratorio Cavendish de Cambridge, firmando la solemne promesa de respetar el Acta de Secretos Oficiales de su nación. Al año siguiente era enviado a Ghalk River, Canadá, para proseguir sus investigaciones, que estaban directamente vinculadas con la investigación nuclear.

En la primavera de 1945, época en que la primera bomba atómica iba a ser detonada en Álamo gordo, Numm May, por mediación de la embajada rusa  en Otawa recibió instrucciones de suministrar información nuclear para la URSS. Al parecer, cumplió esta tarea con gran éxito, dando a conocer los avances atómicos logrados en los laboratorios de Canadá y ocasionalmente los obtenidos en EE. UU., habiendo viajado en una oportunidad a Chicago.

Después de dirigirse a Moscú para dar cuenta de su labor, Nunn May retornó a Londres en septiembre de 1945, pasando a servir un cargo docente en el Kimgs College, desde el cual intentó continuar su labor de espionaje en favor de la URSS. Pero un funcionario del Departamento de Cifrado de la embajada rusa en Ottawa, llamado Gouzenko, desertó por aquellos días, llevándose consigo comprometedores documentos que consignaban las actividades de May.

Gouzenko se puso bajo la protección de la Policía Montada canadiense, no trepidando en divulgar cuanto sabía. Así fue como la policía inglesa, convenientemente enterada, comenzó a vigilar estrechamente a Nunn Maiy en Londres, y cuando tuvo en sus manos los antecedentes necesarios para proceder, lo arrestó el 4 de marzo de 1946.

Bajo la acusación de traicionar el Acta de Secretos Oficiales, la Corte de Old Bailey abrió proceso contra Nunn May, el cual fue declarado culpable, sentenciándosele a diez años de prisión. «Todo el asunto fue extraordinariamente penoso para mí —declaró el inculpado durante el juicio—, y si me comprometí en esto fue porque pensé que era una contribución a la seguridad de la humanidad. No lo hice por las ganancias materiales.»

Esta confesión fue esgrimida por la defensa de May como atenuante del delito. Sin embargo, el juez Oliver, quien presidió el caso, al dictar sentencia expresó lapidariamente: «Opino que usted no actuó como un hombre honorable, sino que con deshonor. Si fue el dinero lo que le impulsó a realizar lo que hizo, en efecto, consiguió dinero por ello».

El Ministro del Interior británico de la época, Chuter Ede , afirmó en la Cámara de los Comunes que Nunn May «había vendido los conocimientos que había adquirido al servicio de su país a un gobierno extranjero para uso privado y particular». Sin embargo, a pesar de la relevancia que tuvo el caso, nadie pudo describir a May con precisión.

Para unos fue «un hombre encantador, no muy alto, triste, con un sentido muy adusto del humor». Otros le recuerdan simplemente como una persona «incolora» o como «una especie de empleadillo de banco insípido«. En el momento de ser arrestado, Nunn May vivía solo, muy retraídamente, cobrando un salario de 800 libras anuales como profesor de física del Kings College, Liberado en diciembre de 1952, habiendo cumplido seis de los diez años de su condena, el científico se retiró a vivir en Cambridge.

El fin de la Guerra Fría

A fines de 1989 -el año en que se celebró el bicentenario de la Revolución Francesa- los televisores de todo el mundo mostraron cómo una multitud de alemanes orientales se dedicaba a demoler el Muro de Berlín. El Muro simbolizaba la división de Alemania -y del mundo- en dos mitades, que representaban el orden capitalista y el orden comunista.

El proceso que condujo a la caída del Muro -y a sucesivos cambios- fue iniciado a mediados de la década de 1980 por el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Mijaíl Corbachov. El propósito de Gorbachov era la reforma del sistema soviético, que condensaba en dos términos: perestroika -que aludía a la reestructuración económica- y glasnost -que remitía a la transparencia y a la apertura política-.

Este proceso suponía, además, una progresiva eliminación de los conflictos estratégico-militares con el bloque occidental, es decir, la terminación programada de la Guerra Fría. Esta tendencia de desmilitarización se puso de manifiesto con los acuerdos para el desarme celebrados con los Estados Unidos.

La reforma «desde arriba» del sistema soviético no tuvo el desarrollo imaginado por sus iniciadores. En pocos años, el régimen comunista se desmoronó, la Unión Soviética se desmembró y prácticamente desapareció como potencia mundial, encerrada en los problemas provocados por la transición de la economía centralmente planificada y el sistema de partido único, a la economía de mercado y la democracia representativa.

Las consecuencias del fin de la Guerra Fría todavía no pueden ser apreciadas en toda su magnitud. Sin embargo, hay cambios profundos y perceptibles que pueden destacarse: la suspensión de la amenaza de una guerra atómica entre las potencias y la reconversión de la industria bélica; la alteración de los equilibrios políticos y militares en las zonas calientes de la Guerra Fría –la Guerra del Golfo y el proceso de paz entre israelíes y palestinos se relacionan con este cambio-; la pérdida de atractivo del modelo comunista frente al capitalismo liberal; el surgimiento de movimientos nacionalistas en los países de Europa del Este y en la ex Unión Soviética; el crecimiento del integrismo islámico, y la configuración de un nuevo esquema de poder internacional marcado por un relativo declive del poderío de los Estados Unidos y los ascensos de Europa y, sobre todo, del Japón.

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HISTORIA DE ESPIONAJE: 3

EL AFFAIRE HISS  CHAMBERS: Durante los años de la «guerra fría«, que siguió a la última conflagración mundial, el F.B.I. después de haberse destacado en la década del treinta en su lucha contra el gangsterismo, se convirtió en la principal palanca del gobierno norteamericano en el combate contra la ideología y espionaje comunistas en toda la extensión del territorio.

En algunos casos la búsqueda de «complots comunistas» se convirtió en una verdadera psicosis, que llegaría más tarde a su punto culminante con el irrazonable «McCarthysmo«.

 En este clima, muy pronto saltó al tapete de la discusión el tema «comunistas infiltrados en el Gobierno», al afirmarse que no pocos funcionarios de Estado que desempeñaban cargos de confianza aparecían ligados al «comunismo internacional». Fue en esta atmósfera cuando en 1948 estalló el gran escándalo del caso Hiss (foto), el cual produjo una conmoción pocas veces igualada en los EE. UU.

En agosto de aquel año un ciudadano llamado Wbittaker Ghambers se presentó ante la Comisión de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes confesando que había sido miembro del Partido Comunista desde 1924 a 1937, y agregando que había pertenecido también al sistema de espionaje soviético, traficando con documentos sustraídos al Gobierno norteamericano.

Pero la conmoción alcanzó su clímax al asegurar Chambers qüe uno de sus  colaboradores en esta actividad era nada menos  que Alger Hiss, un joven y brillante diplomático norteamericano, que antes de la guerra y durante ella trabajó al servicio del Departamento de Estado. Al ventilarse en los tribunales, el caso Hiss-Chambers atravesó por variadas y sorprendentes alternativas.

Primero, Hiss negó todos los cargos en su contra, afirmando que sólo conocía a Ghambers bajo el nombre de George Crosely, escritor de segunda categoría. Después el acusado inició una demanda por calumnia e injurias contra Ghambers por calificarlo públicamente de «comunista», exigiendo una indemnización de 75 mil dólares. A esto Chambers replicó exhibiendo los documentos del Departamento de Estado que le había entregado Hiss para darlos al coronel Boris Bykov, agente soviético, y además algunos microfilms comprometedores. Por último, Hiss tuvo que reconocer que algunos de los documentos mostrados por Chambers estaban escritos de su puño y letra.

La labor del F.B.I.. en el caso Hiss consistió en investigar la exactitud de los cargos formulados por Ghambers y de las negativas del acusado. Entre otras pruebas, los agentes federales comprobaron que algunas informaciones exhibidas por Chambers habían sido dactilografiadas por la máquina de escribir de Hiss.

Localizaron asimismo a una mucama que reconoció haber visto al inculpado en la casa del denunciante y descubrieron a un tal Félix Inslerman, fotógrafo afiliado al Partido Comunista, quien efectuaba las fotocopias en microfilms que el funcionario del Departamento de Estado suministraba al espía. El primer acto del proceso se inició en mayo de 1949, después que un gran  jurado federal reunido en Nueva York dictara orden de encausamiento contra Alger Hiss, ,por perjurio, el 15 de diciembre de 1948.

En este primer proceso el jurado no llegó a ningún acuerdo, por carecerse todavía de pruebas condenatorias. Pero en un segundo juicio, realizado en noviembre de 1949, Hiss fue declarado culpable y condenado a cinco años de prisión, saliendo en libertad en noviembre de 1954.

Al parecer, esta sentencia relativamente suave se debió al hecho de que las informaciones proporcionadas por Hiss a Chambers no revestían un carácter muy grave para la seguridad nacional. El propio Wihittaker Ghambers al relatar el caso Hiss en su obra «El Testigo», empresa: «Las fuerzas que en definitiva ganaron para la nación la causa Hiss fueron: Tomas Murpby, Richard Nixon, los hombres del F.B.I, junto con los dos jurados de acusación, y Tom Donegan, y los otros jurados del proceso».

El entonces representante de California y hoy Presidente de EE. UU., Richard Nixon —quien se ha caracterizado por su posición vehementemente anticomunista— no trepidó en calificar a Hiss y sus actividades simplemente como «despreciables». En cambio, el entonces Presidente Trumao y su Secretario de Estado Dean Acheson guardando prudente reserva.

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HISTORIA DE ESPIONAJE: 4

Fuente Consultada: Hechos Históricos Revista Nro.21 – Wikipedia – Secretos y Misterios de la Historia – Revista Muy Interesante

F.B.I La Guerra Fria Espionaje Internacional Historias de Espionaje

F.B.I La Guerra Fría Espionaje Internacional
Historias de Espionaje

Dentro de la variada gama de causas que ventilan los tribunales de todas las latitudes para cumplir con su misión de instruir justicia, tal vez ninguna revista caracteres tan apasionantes como los casos de espionajes mayor y de alta traición. Ello porque en esta clase de procesos, más allá de la suerte individual de los acusados, están comprometidos el destino de una nación, de una causa, o de una guerra; en suma, los grandes intereses que mueven y dividen a los pueblos. En su conjunto, estos juicios representan, ni más ni menos, un panorama y una síntesis de las complejas peripecias del acontecer mundial. Aisladamente, cada uno constituye en sí un trozo de momento histórico crucial.

EL AFFAIRE HISS  CHAMBERS: Durante los años de la «guerra fría«, que siguió a la última conflagración mundial, el F.B.I. después de haberse destacado en la década del treinta en su lucha contra el gangsterismo, se convirtió en la principal palanca del gobierno norteamericano en el combate contra la ideología y espionaje comunistas en toda la extensión del territorio.

En algunos casos la búsqueda de «complots comunistas» se convirtió en una verdadera psicosis, que llegaría más tarde a su punto culminante con el irrazonable «McCarthysmo«.

 En este clima, muy pronto saltó al tapete de la discusión el tema «comunistas infiltrados en el Gobierno», al afirmarse que no pocos funcionarios de Estado que desempeñaban cargos de confianza aparecían ligados al «comunismo internacional». Fue en esta atmósfera cuando en 1948 estalló el gran escándalo del caso Hiss (foto), el cual produjo una conmoción pocas veces igualada en los EE. UU.

En agosto de aquel año un ciudadano llamado Wbittaker Ghambers se presentó ante la Comisión de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes confesando que había sido miembro del Partido Comunista desde 1924 a 1937, y agregando que había pertenecido también al sistema de espionaje soviético, traficando con documentos sustraídos al Gobierno norteamericano.

Pero la conmoción alcanzó su clímax al asegurar Chambers qüe uno de sus  colaboradores en esta actividad era nada menos  que Alger Hiss, un joven y brillante diplomático norteamericano, que antes de la guerra y durante ella trabajó al servicio del Departamento de Estado. Al ventilarse en los tribunales, el caso Hiss-Chambers atravesó por variadas y sorprendentes alternativas.

Primero, Hiss negó todos los cargos en su contra, afirmando que sólo conocía a Ghambers bajo el nombre de George Crosely, escritor de segunda categoría. Después el acusado inició una demanda por calumnia e injurias contra Ghambers por calificarlo públicamente de «comunista», exigiendo una indemnización de 75 mil dólares. A esto Chambers replicó exhibiendo los documentos del Departamento de Estado que le había entregado Hiss para darlos al coronel Boris Bykov, agente soviético, y además algunos microfilms comprometedores. Por último, Hiss tuvo que reconocer que algunos de los documentos mostrados por Chambers estaban escritos de su puño y letra.

La labor del F.B.I.. en el caso Hiss consistió en investigar la exactitud de los cargos formulados por Ghambers y de las negativas del acusado. Entre otras pruebas, los agentes federales comprobaron que algunas informaciones exhibidas por Chambers habían sido dactilografiadas por la máquina de escribir de Hiss.

Localizaron asimismo a una mucama que reconoció haber visto al inculpado en la casa del denunciante y descubrieron a un tal Félix Inslerman, fotógrafo afiliado al Partido Comunista, quien efectuaba las fotocopias en microfilms que el funcionario del Departamento de Estado suministraba al espía. El primer acto del proceso se inició en mayo de 1949, después que un gran  jurado federal reunido en Nueva York dictara orden de encausamiento contra Alger Hiss, ,por perjurio, el 15 de diciembre de 1948.

En este primer proceso el jurado no llegó a ningún acuerdo, por carecerse todavía de pruebas condenatorias. Pero en un segundo juicio, realizado en noviembre de 1949, Hiss fue declarado culpable y condenado a cinco años de prisión, saliendo en libertad en noviembre de 1954.

Al parecer, esta sentencia relativamente suave se debió al hecho de que las informaciones proporcionadas por Hiss a Chambers no revestían un carácter muy grave para la seguridad nacional. El propio Wihittaker Ghambers al relatar el caso Hiss en su obra «El Testigo», empresa: «Las fuerzas que en definitiva ganaron para la nación la causa Hiss fueron: Tomas Murpby, Richard Nixon, los hombres del F.B.I, junto con los dos jurados de acusación, y Tom Donegan, y los otros jurados del proceso».

El entonces representante de California y hoy Presidente de EE. UU., Richard Nixon —quien se ha caracterizado por su posición vehementemente anticomunista— no trepidó en calificar a Hiss y sus actividades simplemente como «despreciables». En cambio, el entonces Presidente Trumao y su Secretario de Estado Dean Acheson guardando prudente reserva.

Fuente Consultada: Hechos Históricos Revista Nro.21 – Wikipedia – Secretos y Misterios de la Historia – Revista Muy Interesante

Espionaje en la Guerra Fria Espia Nunn May Juicios a Espias y Traidores

Espionaje en la Guerra Fria: Nunn May Juicios a Espias y Traidores

Dentro de la variada gama de causas que ventilan los tribunales de todas las latitudes para cumplir con su misión de instruir justicia, tal vez ninguna revista caracteres tan apasionantes como los casos de espionajes mayor y de alta traición. Ello porque en esta clase de procesos, más allá de la suerte individual de los acusados, están comprometidos el destino de una nación, de una causa, o de una guerra; en suma, los grandes intereses que mueven y dividen a los pueblos. En su conjunto, estos juicios representan, ni más ni menos, un panorama y una síntesis de las complejas peripecias del acontecer mundial. Aisladamente, cada uno constituye en sí un trozo de momento histórico crucial.

EL ESPÍA NUNN MAY Treinta años después del enjuiciamiento de Casement (ver Caso I), la severa Corte de Old Bailey fue escenario de un sensacional caso de espionaje y traición que tuvo por protagonista a Alan Nunn May, científico británico cuyas simpatías hacia el marxismo lo impulsaron a convertirse en espía de los rusos y a suministrarles informaciones atómicas. Nunn May, hijo de un fundidor de bronce, había nacido en Birmingham en 1911 y tras obtener una beca para el Trinity College de Cambridge, se había doctorado en matemáticas y ciencias naturales. Habiendo viajado a Leningrado en 1936, sus inclinaciones izquierdistas lo llevaron a ponerse así servicio de la URSS.

En 1942, durante la guerra, le cupo participar en razón de sus brillantes méritos científicos en el proyecto Tubo Alloys, en el laboratorio Cavendish de Cambridge, firmando la solemne promesa de respetar el Acta de Secretos Oficiales de su nación. Al año siguiente era enviado a Ghalk River, Canadá, para proseguir sus investigaciones, que estaban directamente vinculadas con la investigación nuclear.

En la primavera de 1945, época en que la primera bomba atómica iba a ser detonada en Álamo gordo, Numm May, por mediación de la embajada rusa  en Otawa recibió instrucciones de suministrar información nuclear para la URSS.

Al parecer, cumplió esta tarea con gran éxito, dando a conocer los avances atómicos logrados en los laboratorios de Canadá y ocasionalmente los obtenidos en EE. UU., habiendo viajado en una oportunidad a Chicago.

Después de dirigirse a Moscú para dar cuenta de su labor, Nunn May retornó a Londres en septiembre de 1945, pasando a servir un cargo docente en el Kimgs College, desde el cual intentó continuar su labor de espionaje en favor de la URSS. Pero un funcionario del Departamento de Cifrado de la embajada rusa en Ottawa, llamado Gouzenko, desertó por aquellos días, llevándose consigo comprometedores documentos que consignaban las actividades de May.

Gouzenko se puso bajo la protección de la Policía Montada canadiense, no trepidando en divulgar cuanto sabía. Así fue como la policía inglesa, convenientemente enterada, comenzó a vigilar estrechamente a Nunn Maiy en Londres, y cuando tuvo en sus manos los antecedentes necesarios para proceder, lo arrestó el 4 de marzo de 1946. Bajo la acusación de traicionar el Acta de Secretos Oficiales, la Corte de Old Bailey abrió proceso contra Nunn May, el cual fue declarado culpable, sentenciándosele a diez años de prisión. «Todo el asunto fue extraordinariamente penoso para mí —declaró el inculpado durante el juicio—, y si me comprometí en esto fue porque pensé que era una contribución a la seguridad de la humanidad. No lo hice por las ganancias materiales.»

Esta confesión fue esgrimida por la defensa de May como atenuante del delito. Sin embargo, el juez Oliver, quien presidió el caso, al dictar sentencia expresó lapidariamente: «Opino que usted no actuó como un hombre honorable, sino que con deshonor. Si fue el dinero lo que le impulsó a realizar lo que hizo, en efecto, consiguió dinero por ello».

El Ministro del Interior británico de la época, Chuter Ede , afirmó en la Cámara de los Comunes que Nunn May «había vendido los conocimientos que había adquirido al servicio de su país a un gobierno extranjero para uso privado y particular». Sin embargo, a pesar de la relevancia que tuvo el caso, nadie pudo describir a May con precisión.

Para unos fue «un hombre encantador, no muy alto, triste, con un sentido muy adusto del humor». Otros le recuerdan simplemente como una persona «incolora» o como «una especie de empleadillo de banco insípido«. En el momento de ser arrestado, Nunn May vivía solo, muy retraídamente, cobrando un salario de 800 libras anuales como profesor de física del Kings College, Liberado en diciembre de 1952, habiendo cumplido seis de los diez años de su condena, el científico se retiró a vivir en Cambridge.

El fin de la Guerra Fría
A fines de 1989 -el año en que se celebró el bicentenario de la Revolución Francesa- los televisores de todo el mundo mostraron cómo una multitud de alemanes orientales se dedicaba a demoler el Muro de Berlín. El Muro simbolizaba la división de Alemania -y del mundo- en dos mitades, que representaban el orden capitalista y el orden comunista.

El proceso que condujo a la caída del Muro -y a sucesivos cambios- fue iniciado a mediados de la década de 1980 por el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Mijaíl Corbachov. El propósito de Gorbachov era la reforma del sistema soviético, que condensaba en dos términos: perestroika -que aludía a la reestructuración económica- y glasnost -que remitía a la transparencia y a la apertura política-.

Este proceso suponía, además, una progresiva eliminación de los conflictos estratégico-militares con el bloque occidental, es decir, la terminación programada de la Guerra Fría. Esta tendencia de desmilitarización se puso de manifiesto con los acuerdos para el desarme celebrados con los Estados Unidos.

La reforma «desde arriba» del sistema soviético no tuvo el desarrollo imaginado por sus iniciadores. En pocos años, el régimen comunista se desmoronó, la Unión Soviética se desmembró y prácticamente desapareció como potencia mundial, encerrada en los problemas provocados por la transición de la economía centralmente planificada y el sistema de partido único, a la economía de mercado y la democracia representativa.

Las consecuencias del fin de la Guerra Fría todavía no pueden ser apreciadas en toda su magnitud. Sin embargo, hay cambios profundos y perceptibles que pueden destacarse: la suspensión de la amenaza de una guerra atómica entre las potencias y la reconversión de la industria bélica; la alteración de los equilibrios políticos y militares en las zonas calientes de la Guerra Fría -la Guerra del Golfo y el proceso de paz entre israelíes y palestinos se relacionan con este cambio-; la pérdida de atractivo del modelo comunista frente al capitalismo liberal; el surgimiento de movimientos nacionalistas en los países de Europa del Este y en la ex Unión Soviética; el crecimiento del integrismo islámico, y la configuración de un nuevo esquema de poder internacional marcado por un relativo declive del poderío de los Estados Unidos y los ascensos de Europa y, sobre todo, del Japón.

Fuente Consultada: Hechos Históricos Revista Nro.21 – Wikipedia – Secretos y Misterios de la Historia – Revista Muy Interesante

Casos de Espionaje Mas Famosos de Historia

Casos de Espionaje Mas Famosos de Historia

Está escrito en la Biblia. Para vengar una afrenta amorosa, el pelilargo Sansón descargó una y otra vez su descomunal fuerza sobre los filisteos. Estos le tendieron infinidad de trampas para matarlo, pero ninguna dio resultado: siempre podía más la furia del gigante.

Sin embargo, cuando su figura ya adquiría dimensiones de imbatible, alguien propuso una nueva técnica para derrotarlo: averiguar el origen de su fortaleza.

Leyenda de Sansón y Dalila

En esos días, Sansón acababa de conocer a una hermosa nativa del valle de Soré: Dalila. Sagaz, el autor del plan la tentó para que entrara en el complot: le hizo saber que 1.100 monedas de plata serían suyas si le arrancaba al forzudo el secreto de su poderío y la convenció. Al principio, el gigante eludió con mentiras las astutas preguntas de la cortesana. Pero al final, la inteligencia de la seductora pudo más. «Soy un nazareno —le dijo— y son mis cabellos los que me hacen fuerte; si me los cortaran, me volvería débil como los demás hombres».

Con suprema picardía, Dalila lo hizo dormir sobre sus rodillas y, tras rasurarlo, lo entregó a ios filisteos, manso y vulnerable. El contrato se había cumplido.

Para muchos historiadores, la mercenaria actitud de Dalila de cambiar por dinero el secreto de la fuerza de Sansón inauguró el tráfico clandestino de información, por eso consideran a este dramático pasaje bíblico como el antecedente más remoto del espionaje.

Sin embargo, otros sostienen que los primeros «agentes secretos» datan de mucho antes y que su jefe fue Moisés.

Según la Biblia, envió —por orden de Jehová— a los representantes más destacados de las doce tribus que conducía rumbo a Canaán (la Tierra Prometida), para que averiguaran todo cuanto pudieran de ella y de sus habitantes. Más allá de las referencias bíblicas, los arqueólogos encontraron en Egipto, China, Grecia y Roma testimonios elocuentes de que los espías existieron mucho antes de la Era Cristiana.

• La primera policía secreta

El espionaje siempre ocupó en Oriente el rango de «ciencia preferida». «El espía es el ojo del rey; quien no lo tiene está ciego«, dice uno de los Proverbios para destacar su importancia. Hace 2.500 años, los espartanos ya tenían su policía secreta.

Se llamaba «Crypteia» y los jóvenes que la formaban eran famosos por sus sistemas de represión. Iban a las poblaciones de esclavos y mezclados entre ellos trabajaban a brazo partido para enterarse de cualquier intento de rebelión. Entre los atenienses también había un «James Bond«. Su nombre era Anaxilas y pese a su astucia fue descubierto por Demóstenes, quien lo mandó asesinar.

Emperador Julio César

Por relatos de la época se sabe que Epaminondas también era afecto a esta actividad, aunque no en carácter activo.

El famoso general contaba con un ejército de agentes que le proporcionaba datos sobre las filas enemigas. Era tan aficionado a esta materia que jamás planificó un combate sin antes conocer el informe de sus allegados. ¡Hasta la fecha de sus batallas dependía de esos mensajes! Pero, según surge de prolijos trabajos, fue Alejandro Magno quien hizo un «oficio» del espionaje.

Para desorientar a las fuerzas rivales, enviaba al campo enemigo personal entrenado para hacer circular noticias falsas.

Con ese método, más de una vez consiguió que el adversario gastara sus fuerzas atacando ejércitos fantasmas. ¿Qué sistemas se utilizaban para trasmitir los mensajes? Hasta la época de Julio César, macabros. Ninguno fue tan cruel como el empleado por un griego que, a punto de ser sorprendido, grabó a fuego palabras claves en el cráneo de un rapado esclavo.

Las técnicas sutiles llegaron con Julio César. El fue quien inventó los «mensajes cifrados». Mediante la trasposición de letras, armó un insólito alfabeto imposible de entender para quienes no estaban «en el tema». César, que heredó su predilección por el espionaje de Escipión, revolucionó el «arte» del acecho.

• La red de los venecianos

En el medioevo, junto con la intriga palaciega, el espionaje alcanzó formas refinadas y hasta un rey de Inglaterra llegó a practicarlo: Alfredo el Grande, quien en el siglo IX incursionó campamentos daneses.

Disfrazado de bardo y arpa en mano, convivió con la soldadesca enemiga y rescató toda la información que se le ocurrió. Poco después, desatada la guerra entre ambos países, Inglaterra se alzó con fácil victoria.

Siglos más adelante fue la República de Venecia la que marcó el rumbo. Su red de espionaje fue la mejor concebida hasta entonces. Integrada por multitud de agentes, su eficacia era asombrosa.

Allí estaban enrolados personajes famosos —como Marco Polo— y desconocidos científicos, panaderos, turistas, tenderos, niños y mujeres.

La Iglesia también conoció el espionaje. Carlos V estuvo empapado de todo cuanto ocurrió en las altas esferas eclesiásticas gracias al «brazo derecho» del papa Adriano IV. Volviendo a Venecia, era curioso el sistema empleado por el Consejo de los Diez, encargado de guardar el orden en la República. Diariamente trataba decenas de denuncias por «traición a la patria» o por «servir a potencias extranjeras». Tras cuidadas investigaciones, juzgaba. Si se confirmaba la denuncia, todos ios bienes del acusado pasaban a manos del acusador.

• Las ideologías también cuentan

Durante la época de la Reforma el espionaje se hizo más por ideología que por cuestiones materiales. Ejemplar fue el servicio de inteligencia español, que contó en sus filas con el embajador inglés en Francia (Stafford). Paralelamente al apogeo español, crecía en Inglaterra la figura de uno de los cerebros más grandes del espionaje mundial: Francis Walsingham, fue quien desenmascaró a Stafford, y en otras de sus gestiones, permitió conocer los planes de la famosa Armada Invencible. Por eso se lo considera  padre del espionaje británico.

Catalina la Grande —después zarina de las Rusias—, comenzó a cambiar paquetes de libras esterlinas por informes y le dio la razón. El espionaje francés alcanzó buen nivel durante la época de Richelieu, que reclutó ciertos eclesiásticos para su misión. De Napoleón se dice que desconfiaba de los espías y que los trataba como a traidores.

Sin embargo, su policía secreta fue una de las más costosas del mundo. Entre sus agentes sobresalieron Joseph Fouché y Karl Schulmeister, dos verdaderos «monstruos» de la información clandestina. Gracias a Wilhelm Stieber los alemanes tuvieron «su cuarto de hora». Su sistema fue uno de los más perfectos que se organizó en todos los tiempos.

En la guerra franco-prusiana, 36.000 agentes suyos pulularon sin ser advertidos por territorio galo. En nuestro continente, uno de los más entusiastas aficionados al espionaje fue George Washington, quien recurrió a los más insólitos ardides para difundirlo.

• El triunfo de los contraagentes

El estallido de la Primera Guerra Mundial encontró a las grandes potencias con el «sistema Stieber» listo para ser empleado. Sin embargo, su cometido fue casi nulo. Pese a que durante el conflicto participaron 45.000 espías (20.000, aliados), lo que en realidad funcionó a la perfección fue el contraespionaje.

En 1939, cuando el gobierno alemán tenía montado uno de los aparatos de informaciones más grandes de la historia, ocurrió casi lo mismo. Comandado por Walter Canaris, un genio en la especialidad, cosechó más fracasos que éxitos. Funcionó con eficacia en la crisis de Munich y en las conquistas de Noruega, Bélgica, Francia y Holanda.

Por un espía alemán, el capitán Günther Prien concretó una de las maniobras bélicas más audaces (penetrar con un submarino U-47 en la base de Scapa Flow, «un almacigo de minas», para volar el acorazado Royal Oak). El ataque a Pearl Harbor, inclusive, se desató por la información que le proporcionó a los japoneses Otto Kuehn. Pero todo eso resultó demasiado poco para el despliegue efectuado.

En 1941, el contraespionaje norteamericano acabó casi por completo con la red nazi. Después de la guerra, las tensiones entre Oriente y Occidente se encargaron de alentar al espionaje. Con una metodología y un instrumental que marchan al compás de los avances tecnológicos, los espías de hoy son casi científiecs Los ejemplos del literario «James Bono»‘ cada vez pertenecen menos a la ficción.

Los artificios tramados por Fleming comienzan a ser realidad y el canje del agente ruso Abel por el aviador norteamencano Powers revela que los espías ya tienen patria y que sus gobiernos «dan la cara» por ellos.

UNA SITUACIÓN REAL DE LA ÉPOCA:

Estaban cenando. La comida parecía de rutina y se desarrollaba con toda normalidad. El agente era un comensal más. De pronto, su «olfato» le hizo pensar que algo raro estaba sucediendo. Pensativo, se puso a «juguetear» con su tenedor en un plato y se encontró con algo sorprendente: el corazón de una aceituna en vez de contener un carozo escondía un… ¡micrófono! El hecho ocurrió en el país, no hace mucho, y sirve para testimoniar los insólitos recursos a que echan mano los espías para cumplir con su cometido.

Cualquier elemento les resulta eficaz para esconder sus «útiles» de trabajo. Un alfiler de corbata, un encendedor, un anillo, una flor o un botón. Detrás del más inofensivo adminiculó puede «latir» una cámara fotográfica, un micrófono, un somnífero y hasta un arma. Es una especie de arsenal clásico para todo tipo de espía.

Las cartas que juega para obtener con «elegancia» la información que busca. Cuando no lé queda otra alternativa, recurre a la violencia. Utiliza el rapto o el secuestro de las «cabezas» que le interesan (generalmente, militares o científicas) para someterlas a un variado método de confesión que abarca torturas, drogas, «lavados» de cerebro y el empleo de máquinas «de la verdad». Otros, en cambio, utilizan sistemas más refinados de persuasión: el soborno o la amenaza, por ejemplo. Una vez que el dato está con ellos, se disponen a superar la etapa más difícil de su oficio: la trasmisión de la información. Lograr que la película, la cinta grabada o el mensaje escrito traspongan la barrera que tiende el contraespionaje es, sin duda, la tarea más escabrosa.

Por eso quienes practican esta profesión aguzan permanentemente su imaginación, tramando los ardides más raros para obtener el éxito. Pero los ojos expertos que escrutan los medios habituales que usa el espionaje son tan hábiles que «ven debajo del agua». En este terreno, ya nadie es «autodidacta».

En escuelas especializadas—de alto nivel universitario— se educan tanto los espías como los contraespías. Allí aprenden el manejo de potentes y miniaturizados medios de radiotrasmisión, microfotografía y el estudio de la criptografía, disciplina que «arma» y «desarma» los mensajes cifrados.

• Los mensajes en clave

Y es precisamente el andarivel de la criptografía uno de los mayores del espionaje. «Inventada» por los egipcios —más de un investigador moderno se declaró impotente para traducir sus misteriosas tablillas—, también la usaron los romanos. Julio César fue el primero en advertir lo útil que sería su aplicación en la trasmisión de los informes, incorporándola así oficialmente a las técnicas del espionaje. Un abate español, Tritemio, a fines del siglo 15 la hizo popular con la edición de su libro Poligrafia. En el Renacimiento ya gozaba de total aceptación y recurrieron a ella inclusive los Reyes Católicos.

En la República de Venecia, que según señalamos en la página cuatro contó con perfecta red de espías, crearon cargos de «secretarios de cifras». Sobre su habilidad es bien elocuente esta frase que Felipe II dijo sobre ellos: «Venecia tiene brujos«. Entre los franceses, Richelieu empleó un código llamado «la gran cifra» para su correspondencia con los ministros y otro, el de «la pequeña cifra», para su carteo con autoridades menores.

Los dos conflictos mundiales le dieron a la criptografía carácter de técnica indispensable, contribuyendo en mucho a su perfeccionamiento. Su permanente empleo por parte de todos los escalones de mando, ya sea por teléfono, telégrafo o radio, obligaron a ajustaría al máximo para evitar que los mensajes fuesen comprendidos por sus enemigos. Hoy, en tiempos de paz, el extraño lenguaje «vuela» por todos los cielos del mundo.

Los espías lo cambian de continuo para confundir mas Pero los gabinetes especializados igual se las ingenian para traducirlos. ¿En qué se basan para efectuar su tarea? Tres son los caminos que se siguen para enviar un mensaje cifrado. Uno altera el orden de las letras que componen el texto. Otro, las sustituye por otras distintas y hasta por signos o números. Un tercero mezcla los dos anteriores para hacer todavía más compleja la tarea de los interpretadores.

El cifrado de los mensajes corre por cuenta de máquinas, del tipo de las de escribir, cuyo teclado está especialmente adaptado. Como cuentan con una infinita gama de símbolos, aseguran la complejidad del trabajo. Paralelamente a la criptografía se mueve la «quimiografía».

Su tarea consiste en detectar las trampas que tienden las tintas invisibles o especiales. Precisamente, bajo un simple e «inofensivo» punto se escondió no hace mucho un valioso informe. ¿Cómo fue posible hacerlo? Mediante la reducción fotográfica del trabajo, que ocupaba más de una carilla en su tamaño original. El experto ubicó el nada gramatical punto de pura casualidad. Creyendo que se trataba de una mancha, raspó el papel con su uña sin otra intención que quitarla. ¡Y se encontró con la sorpresa!

* Los nuevos sondeos

Hoy, la tecnología, la electrónica y la ciencia espacial relegan un tanto a estas mañas clásicas. Las graneles potencias cuentan con satélites que orbitan día y noche en busca de «grandes noticias» sin desechar las menores. Sobre su capacidad de captación, es terminante el resultado arrojado por una prueba norteamericana. No hace mucho, una cápsula fotografió … ¡la pelota de golf! con la que el presidente Nixon jugaba en su casa! Los espías modernos utilizan también el aire y el mar.

Como en el caso del aviador norteamericano Powers, derribado en territorio ruso cuando pilotaba un U-2, aparato supersónico capaz de alcanzar un techo muy elevado y provisto de cámaras fotográficas de formidable alcance y precisión. O como el caso del buque Pueblo,^ detenido en aguas coreanas, con particular instrumental. Pero, pese a la nueva ciencia de espiar, de ninguna manera puede decirse que se haya desterrado «la de siempre». ¿El «carozo», de moda?

A TODO O NADA:

SEMANA tras semana se devoraba las últimas entregas de la historieta. Las aventuras del «agente S-83» lo tenían fascinado. De Singapur saltaba a Perú; de allí a Brasil o a México. Siempre acompañado de beldades y frecuentando palacetes, el protagonista se movía como pez en el agua en un mundo peligroso, espectacular, que despertaba la envidia del lector. Esa es la imagen que la literatura, ej cine y la televisión dan en muchos casos del espionaje.

Una imagen que no es real porque la labor de los agentes secretos no es un «reino rosado» y su oficio generalmente se remunera con la muerte o el desprecio. Para los sicólogos, son «enfermos». Según ellos, solo fallas anímicas justifican tanto amor por el riesgo y no por los valores habituales.

Acusados de egocentristas, varios son los móviJes que impulsan su acción. Pueden ser sentimientos patrióticos o convicciones ideológicas; ambición de fortuna o de poder. «No hay espía humanista», sentencia un experto del tema al referirse a la metodología que aplican. Y enfatiza: «No reparan en los medios con tal de conseguir el fin». Pese a esta desolación, muy distinta de la que «pintan» el cine y la literatura, millares de seres se enrolan en esta actividad.

Son hombres y mujeres anónimos. Solo un número o una clave los distingue las más de las veces. Astutos, fríos y hasta macabros, cualquier lugar de la Tierra puede ser escenario de su misión.

Expertos en el arte de entregar datos erróneos, echar a correr falsos rumores o robar secretos de Estado, sus trabajos por lo general están rodeados de un profuso manto de silencio. En épocas de guerra, el menor descuido les es fatal y casi nunca son homenajeados por el país al que prestan servicio, excepto raras excepciones. Ni héroes —como el quimérico «S-83″— ni «padres de la patria». Solo son engranajes de un ejército de sombras, de fantasmas sin rostros. ¿Nadie es humano entre ellos? Algunos, sí. Y hasta hay auténticos genios. Figuras que escapan del anonimato para ingresar a la galería de agentes famosos. ¿Conocemos a los popes de este oficio? Pero, ¡cuidado con ellos!

Informes de Japón y de Turquía

Uno de ellos es Richard Sorge. Nacido en Bakú (URSS), donde su padre trabajaba como ingeniero petrolero del lugar, peleó en las filas alemanas durante la Primera Guerra Mundial. Herido, durante su internación fue ávido lector de textos marxistas y se convirtió al comunismo. En 1933, como miembro del Servicio de Inteligencia ruso fue enviado al Japón. Para los nipones era un periodista alemán, corresponsal de un diario y de una revista importantes de «su» país. Excelentes notas le permitieron granjearse amigos y vincularse con personas influyentes.

Sorge Richard

Fue así como instaló una formidable red que diariamente engarzaba sus novedades con Moscú. A fines de 1940 concretó el golpe maestro. Averiguó… ¡la fecha en que Alemania atacaría el territorio soviético! Sin demoras avisó a Moscú: «El 20 de junio de 1941, los nazis sobre nosotros», decía el lacónico mensaje. Cuando le llegó la respuesta, Sorge se quedó asombrado. ¡El Kremlin no le creía! Sin embargo, dos días después de la fecha anunciada por él (22 de junio), 170 divisiones de Hitler se descolgaban sobre Rusia. Sorge tenia razón. En 1944 murió ahorcado, víctima de la «Tokko» (policía secreta) nipona.

La URSS, en una demostración sin precedentes, lo honró poniendo su nombre a un barco y a una calle de Bakú. Hasta emitieron un sello de correos con su figura como homenaje final. Mientras su nombre se convertía en leyenda, en otro país de Oriente, en Turquía, comenzaba su carrera de espía un diligente yugoslavo: Elyesa Bazna, más conocido como «Cicero». Trabajando como camarero de la Embajada inglesa, se topó con ultrasecretos documentos sobre el escritorio del diplomático. Puesto en contacto con un hombre de la SS, ofreció el material a los alemanes a cambio de 20 mil libras esterlinas. Esa y otras entregas le permitieron acumular una montaña de dinero, pero falso. Murió en diciembre, al lado de su esposa —otra ex agente— en un modesto refugio monegasco. Fueron dos casos espectaculares. Uno, por ideas; el otro, por dinero.

• El hombre que engañó a Hitler

Sin embargo, ni Sorge ni Bazna alcanzaron la dimensión del «pequeño almirante». En 1935 tenía 48 años y una gran foja de espía. Ese fue el año clave de su carrera, porque le permitió encaramarse en el más alto puesto de la Abwehr (servicio de inteligencia alemán). Amante de los perros, del violín y de la equitación, Wühelm Canaris se convirtió así en el corazón del espionaje nazi. Merced a una exitosa campaña de falsos rumores que desató entre los aliados, hizo posible que Hitler entrara triunfante en Checoslovaquia.

Adolf Hitler

Su premio fue el grado de contraalmirante. Sin embargo, su desacuerdo con la crueldad de los SS lo llevó a complotar contra el Führer. Consiguió una prueba de que Hitler había estado bajo tratamiento siquiátrico en 1918 e inclusive tramó una conspiración para que un tribunal popular lo juzgara como demente. Decidido a malograr su política, envió agentes para que alertaran a los aliados sobre inminentes ataques a Dinamarca y Noruega.

Lo mismo hizo cuando se preparaban invasiones a Holanda, Bélgica e Inglaterra. Hasta consiguió que Franco se negara a unirse al Eje, por un mensaje en el que consignaba que la derrota alemana era inevitable. Su más acérrimo enemigo, Reinhard Heydrich («cabeza» de los SS), sospechó de él y laGes-tapo le colocó micrófonos en su oficina.

En febrero de 1945 Hitler disolvía la Abwehr y lo detenía. Dos meses después, una dura cuerda asfixiaba al «pequeño almirante» aunque sin darle muerte. Una argolla de hierro se encargaría de dejarlo de a poco sin aire. Fue una muerte «oriental» para uno de los más grandes espías de todos los tiempos. Sorge y Canaris integran un dúo de célebres, ya que fueron dos grandes «tiburones» en el arte de pasar información. Pero muchos otros también espiaron con perfección. Como el múltiple —arqueólogo, escritor, militar, aviador— Thomas Lawrence, más conocido por «Lawrence de Arabia». Como Mata-Hari, la sensual bailarina de la «danza de los siete velos».

Físicos como Fuchs y Pontecorvo, que en Inglaterra y Alamogordo recogieron informes sobre las bombas de uranio y plutonio para Rusia. Marinos como e! inglés Montagu, que tras lanzar en el mar el cadáver de un hombre de 30 años con mensajes, hizo entrar en una celada a los nazis.

Como Trepper, que dirigiendo una «orquesta» de 700 «músicos» lienó de informes alemanes a la URSS. Todos ellos —y muchos más— también ejercieron con maestría este oficio, evidenciando nervios de acero y mentes ideales para la intriga. Para cerrar, un caso insólito. Según el historiador español Vicens Vives, hasta Américo Vespucio, de quien viene el nombre de nuestro continente, fue espía de los españoles en Lisboa.

Fuente Consultada:
El Espionaje Fantasmas en Clave Historia Viva Fasc. N°191 La Razón

Historia del Caso de Roger Casement y la Condena de Mindszenty

Historia del Caso Casement Roger
La Condena del Cardenal Mindszenty

1:EL CASO CASEMENT:

Casos de Espionaje Político Traiciones en la Historia Caso CasementEl 14 de noviembre de 1913 el periódico «Irish Churchman» comentaba, refiriéndose a la lucha que desde hacia años los patriotas irlandeses libraban en procura de su autonomía de Inglaterra: «Contamos con la oferta de ayuda de un monarca de una poderosa nación del continente (léase el Kaiser), que se encuentra dispuesto a enviar un ejército lo bastante potente para relevar a Inglaterra de toda preocupación o propósito de Irlanda, coadyuvando para que ésta logre su soberanía». . .

Cuando al año siguiente advino la Primera Guerra Mundial, estas amenazas contra Inglaterra comenzaron a cobrar visos de verosimilitud. Los voluntarios que luchaban en pro de la independencia irlandesa, entre los que se contaban De Valera, Clarke, MacDermott, Pearse, Connoíly, MacDonagía, Plunkett y otros, decidieron solicitar el apoyo alemán para llevar a cabo él golpe revolucionario que proyectaban en Dublin, dispuestos a alzarse en armas antes de que la guerra concluyera. Por aquel entonces, Sir Roger Casement ofreció a los patriotas sus servicios.

Casement, un protestante de Ulster, era un tipo extraño y quijostesco, de maneras imperiosas, y cabello y barba de un negro azabache. Los revolucionarios en un principio no deseaban tratar con él a raíz de su filiación no católica —él catolicismo constituía el más alto ideal del movimiento—, pero a causa de su renombre internacional —había pertenecido al servicio consular británico desde 1895 a 1913— optaron en definitiva por no desestimar su colaboración. Más aún, no tardaron en ver en él al hombre preciso para ser enviado a Alemania en pos de obtener la ansiada ayuda del Kaiser.

En 1916 Casement partió a Alemania con la misión de rescatar allí una brigada de prisioneros de guerra irlandeses, obtener armas para el levantamiento de Dublin y, sobre todo, persuadir al gobierno germano que proclamara la independencia de Irlanda como uno de sus objetivos bélicos. Sin embargo, la misión de Casement no fue todo lo afortunada que se esperaba en razón de sus méritos diplomáticos.

En cuanto a su «brigada», apenas si se unieron 52 prisioneros irlandeses. Por su parte, el Estado Mayor alemán rehusó discutir cualquier proyecto de transporte de un ejército a Irlanda. Lo más que Casement (pudo obtener de la Wilhemstrasse, fue que ésta haría una tentativa para desembarcar algunas armas, municiones y explosivos en la costa irlandesa, que se desencadenarían ataques en el frente occidental durante Semana Santafecha prefijada para el alzamiento en Dublin— y que los zepelines iniciarían incursiones de diversión sobre Inglaterra. En definitiva, los alemanes se atuvieron estrictamente a estos términos.

Como primera providencia, el 9 de abril de 1916 un viejo remolcador, el «Aud», zarpó de Lübeek hacia la costa irlandesa bajo bandera noruega, con 20 mil fusiles camuflados en su Intuyendo claramente que los irlandeses iban a sucumbir en una lucha desigual, Casement decidió retornar a Irlanda antes de que arribara el «Aud» y ejercer presión ante los revolucionarios para que suspendieran el levantamiento. Para ello consiguió que los alemanes lo enviaran a su país en un submarino, el cual zarpó de Kiel el 12 de abril. Pero ya el servicio británico de de inteligencia estaba tras los pasos de  Casement, asi cuando éste desembarcó del submarino en un bote de salvamento en Tralee Bay, no tardó en ser aprehendido por la policía.

Enfermo y agotado, Casement fue detenido en unas dunas cercanas a la playa, donde se había echado a dormir. El alzamiento de Semana Santa, en tanto, constituyó un fracaso, a pesar de que durante siete días los patriotas irlandeses se batieron con bravura en las calles de Dublin. Arrestados los cabecillas, comenzaron inmediatamente los fusilamientos. Sofocada la revuelta y castigados sus promotores, restaba únicamente Sir Roger Casement por juzgar.

Fue condenado a muerte por la Corte de Old Bailey en julio de 1916, recayendo sobre él una sentencia de alta traición. Actuó de fiscal el Procurador General F. E. Smith, quien había trabajado con ahínco junto a Sir Edward Carson, líder de la causa unionista de Irlanda, que sustentaba la adhesión a Inglaterra y por tanto, enconado adversario de los separatistas. Así, pues, desde el principio no hubo ninguna duda en cuanto al resultado del juicio.

El 3 de agosto de 1916 Casement era ahorcado en la prisión de Pentonville. Años más tarde, en 1937, Eamonn de Valera, el único oficial veterano del levantamiento de Semana Santa de 1916 que se había librado de ser ejecutado, se convirtió en Primer Ministro del Estado Libre de Irlanda e introdujo una nueva constitución que, de hecho, transformó a este país en una república independiente. El reo de alta traición ante Inglaterra, Sir Roger Casement, pasó entonces a ser oficialmente venerado como uno de los mártires de la independencia irlandesa.

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2:EL CASO DE LA CONDENA DE MINDSZENTY

Conmoción mundial causó en 1948 el arresto y juicio relámpago en Hungría del monseñor Joseph Pehim, obispo titular de Esztergom y cardenal primado de su país, más conocido como el cardenal Mindszenty. El escenario del caso no dejaba de ser turbulento. Hungría, ocupada por las fuerzas rusas en la Segunda Guerra Mundial, había caído bajo el telón de acero sovietizante, instaurándose en ella el régimen socialista.

El Partido Comunista había elevado a los cargos supremos del país a Rakoszi y a Geroe, quienes llevaron adelante un gigantesco proceso de depuración que no respetaría ni a las más connotadas figuras de la resistencia húngara, como Nagy, Rajl y el propio Janos Kadar, acusados de «desviacionistas».

Una de las primeras medidas del gobierno de Rakoszi fue promulgar la libertad religiosa en Hungría. Hasta ese entonces, el único culto oficialmente aceptado era el catolicismo, muy acorde con la tradición ultramontana del país. Asimismo, esta determinación fue completada con la nacionalización de las escuelas particulares y su consiguiente laicización.

El cardenal Mindszenty, que otrora había sufrido persecuciones y cárcel de parte del gobierno pro hitlerista de Salatchi, no tardó en alzar su voz desde el púlpito y en sus cartas pastorales protestando contra lo que él consideraba «un atropello a la Iglesia». En esto el cardenal hizo oídos sordos a frecuentes advertencias de civiles y eclesiásticos, que le hicieron ver el peligro que corría, pues a poco andar la «libertad religiosa» se había transformado lisa y llanamente en una persecución anticatólica.

Los Tribunales del Pueblo, nuevo organismo judicial nacido al compás de la instauración del régimen marxista en Hungría, no tardaron en actuar implacablemente. Y así, el 26 de diciembre de 1948 la A.V.O., Policía Estatal Secreta, detuvo a Mindszenty en su sede primada, trasladándolo poco después a Budapest, bajo la cuádruple acusación de «alta traición, atentado contra la seguridad del Estado, espionaje y tráfico de divisas».

El proceso, de una duración increíblemente rápida, del 3 al 8 de febrero de 1949, basado en una declaración en la que el cardenal admitía todos los cargos en su contra, lo condenó a cadena perpetua. Pero poco después de su arresto el alto dignatario de la Iglesia había logrado entregar a su secretario un escrito en que decía: «No he tomado parte en ningún complot. No tengo nada de que acusarme, ni firmaré nada. Si firmara se debería a la debilidad del cuerpo humano y declaro de antemano invalidada mi firma».

El hecho es que la declaración de culpabilidad fue firmada por el cardenal, al parecer tras «lavado de cerebro» y torturas, avaladas por la circunstancia de que tras la sentencia tuvo que ser internado en una clínica antes de sufrir un largo calvario que incluyó reclusión en diversas prisiones.

También un dramático asilo en la Legación de EE. UU. durante la insurrección húngara de 1956, hasta ser puesto en libertad en 1968. Sin embargo el cardenal había tenido la suficiente entereza para anteponer a la firma del documento de su culpabilidad las iniciales C.F. que en latín significan «Coactus feci» («Lo hice coaccionado«)

Fuente Consultada: Hechos Históricos Revista Nro.21 – Wikipedia – Secretos y Misterios de la Historia – Revista Muy Interesante

Peores Dictadores de la Historia Crueles Lideres Genocidas

Peores Dictadores de la Historia Crueles Líderes Políticos Tiranos Genocidas

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TEMAS TRATADOS:

1-Biografia de Adol Hitler
2-Biografia de Josef Stalin
3-Biografia de Pol Pot
4-Los Jóvenes Turcos
5-Junta Militar Agentina

Un dictador es un político cuya mente, enferma de poder, va por un solo carril, y cuyo deseo consiste en imponer su voluntad y sus valores a todos los ciudadanos y eliminar a quienes no los aceptan. La búsqueda y la conservación del poder se convierten en el único objetivo de su existencia.

¿Cuáles serían los rasgos de la personalidad de los dictadores que contribuyen al desarrollo de esas características?. Freud explica que las causas de la desintegración de la personalidad deben buscarse en la infancia y que, en algunos casos, la frustración se origina en experiencias prenatales. La neurosis o la psicosis pueden originarse en una infancia desgraciada. La infancia y la adolescencia son etapas cruciales en el proceso de formación de un psicópata o un sociópata, algunas de cuyas características aparecen en la mayoría de los dictadores.

Un rasgo distintivo de la vida de los gobernantes autoritarios es, justamente, que han tenido una infancia y una adolescencia con grandes carencias, no sólo en el aspecto material sino también en el familiar. Hitler, Mussolini y Stalin tuvieron un pasado desgraciado, una madre abnegada y un padre al que detestaban. La rebeldía juvenil los llevó a tener problemas con las autoridades, que generaron en ellos un fuerte resentimiento. Sin afecto, inseguros, humillados en la etapa adolescente, incapaces de mantener relaciones sexuales satisfactorias, los dictadores buscaron compensar su baja autoestima mediante el uso y el abuso del poder.

Por supuesto, sería absurdo suponer que todos los niños desgraciados serán más adelante dictadores, delincuentes juveniles o psicópatas. Sin embargo, en estos casos la semilla del futuro se plantó en un terreno fértil y aguardó el momento en que la inteligencia y la capacidad de los hombres en cuestión propiciaran su germinación. Más adelante, las cizañas invadieron el sembradío.

Es posible encontrar explicaciones en el plano físico y el psicoanalítico? Stalin tenía la cara picada de viruela y era algo deforme. Mussolini estaba obsesionado con ofrecer una imagen de macho. Hitler tenía una personalidad muy femenina. Se cree que Mussolini y Hitler tuvieron sífilis, aunque no se sabe con certeza. El médico del Führer dijo que en 1942 su paciente padeció una encefalitis que se contagió en Vinnitsa.

El tratamiento al que fue sometido le originó una dependencia de las anfetaminas. Es probable que en los últimos años de la vida de Mussolini su equilibrio mental haya sido afectado por problemas de salud. La mala salud física, como hemos visto, puede ser un elemento importante en el desarrollo de las enfermedades mentales.

La conducta despiadada del dictador turco Kemal Atatürk tiene su origen en el hecho de que sufría de psicosis de Korsakoff, un trastorno cerebral por deficiencia de tiamina que puede atribuirse al alcoholismo y cuyos síntomas son la pérdida de memoria y la tendencia a la fabulación. En ciertos casos, los problemas de salud han sido un factor que incidió en la mente de los dictadores, pero en sí no son motivo suficiente para dar origen a personalidades tan perturbadas.

Así, la clave para comprender a esos tiranos se encuentra en el desarrollo de sus tendencias, en cómo las circunstancias les permitieron abusar del poder y perder la perspectiva. Para ellos, el poder se transformó en una obsesión que estaba por encima de todo lo demás y les ofrecía la oportunidad de dar rienda suelta a la expresión de viejos resentimientos, satisfacer ambiciones personales y liberar impulsos inconscientes. De este modo, los intereses privados se convirtieron en asuntos públicos.

Los resentimientos personales se mostraban como una ideología pensada para perseguir el bienestar del pueblo, y difundida con gran habilidad para ganar la voluntad pública y el entusiasmo por la política instrumentada. Uno de los aspectos más fascinantes de la psicología de masas es que millones de hombres y mujeres comunes hayan sido embaucados al punto que se comprometieron con una causa no sólo privada sino también descabellada.

Para reforzar su imagen, los dictadores necesitaban hacerla aparecer más imponente de lo que era, entonces buscaban la adulación pública, organizaban ceremonias grandilocuentes y fomentaban la construcción de magníficos monumentos.

Además, necesitaban acabar con la oposición, fuera esta real o imaginaria. Pero en medio de todas las cortes de sicofantes y la adulación ilimitada, los dictadores estuvieron siempre aislados de la realidad y conservaron su personalidad trastornada, de modo que dentro del autoengaño en que vivían tomaron decisiones que quizás, en última instancia, bien pueden haber sido suicidas o autodestructivas. Stalin, por ejemplo, falleció en su propia cama, pero, como ocurrió con Tiberio, quizás haya recibido un empujoncito para pasar al más allá.

Hitler se suicidó en el bunker de Berlín. Mussolini fue ejecutado por partisanos italianos. Ceausescu y su esposa fueron enjuiciados y fusilados. Quizá todos ellos no hayan estado locos, pero su personalidad era tan anormal que se tornó peligrosa.

Fuente Consultada: La Locura en el Poder de Vivian Green

Nasrallah, el lider de Hezbollah Perfil del Ideologo Islamico

Nasrallah, el Líder de Hezbollah

Hasan Nasrallah está exactamente en donde siempre quiso estar. ‘Desde los 9 años tengo planes para lo que comenzaría a hacer hoy» me confesó el líder de Hezbollah sobre su búsqueda de liderazgo cuando le visité hace no mucho tiempo en los barrios bajos del sur de Beirut.

“Cuando tenía 10 u 11 años, mi abuela usaba un pañuelo largo. Era negro y muy largo. Yo lo usaba alrededor de mí cabeza y le decía a todo el mundo que era un clérigo y que debían rezar detrás de mí”.

Nasrallah es un hombre de Dios, de las armas y del gobierno, una suerte de cruza entre el ayatolá Komeini y el che Guevara, un populista islámico así como un carismático táctico guerrillero.

El pañuelo negro en la cabeza —que significa que desciende del profeta Mahoma— se convirtió hoy en su sello distintivo y es el político más conocido del Líbano. Frases extraídas de sus discursos se convirtieron en los ring tones más populares de los celulares y su rostro es un popular fondo de pantalla de las computadoras. Su imagen está presente en afiches, llaveros y hasta tarjetas telefónicas. Hay taxistas que manejan escuchando sus discursos, en lugar de música.

A los 46 años, Nasrallah es también el líder más controvertido del mundo árabe, que figura en el eje del nuevo y más cruento enfrentamiento entre Israel y sus vecinos en un cuarto de siglo. Aún así, Nasrallah no es el prototipo del militante. Su carrera cruzó la compleja línea entre el extremista islámico y el político secular. “Es el Líder más astuto del mundo árabe, y el más peligroso» me dijo hace días el embajador israelí en EE.UU., Daniel Ayalon.

Hasta este brote de violencia m la frontera libanesa —las acciones de guerra en la frontera más graves que haya perpetrado Israel desde su invasión al Líbano en 1982—, Nasrallah desempeñó con éxito ambos roles.

Como ardiente populista, me exaltó en una oportunidad las virtudes de la democracia y luego argumentó que sólo los atacantes suicidas son los que pueden garantizar esa democracia. “Mientras haya combatientes que estén dispuestos a martirizarse, este país podrá mantenerse seguro se jactó en un discurso que pronunció este año. Hoy, sin embargo, el hombre que ayudó a crear Hezbollah tendrá finalmente que hacer una elección.

Cuando nos reunimos en su oficina, antes de esta nueva batalla con Israel, Nasrallah aseguraba que el futuro de Hezbollaz era un pacífico activismo político

“Tenemos ministros, parlamentarios, consejeros municipales, sindicalistas y grupos de empresas” se jactó mientras hablábamos en su cuartel centra (ahora bombardeado). “Si mantuvimos nuestras armas hasta Hezbollah ayuda a cerca de 250 mil libaneses y es el segundo proveedor de empleos del país ahora, se debe al hecho de que la necesidad que teníamos de ellas sigue vigente, a raíz de las constantes amenazas israelíes contra el Líbano.

Hoy somos un partido político hecho y derecho, independientemente de si continuamos con la resistencia o la detenemos “Las afueras de Beirut son conocidas como la “dahiya”, que en árabe quiere decir “suburbios”. A la zona se la conoce también como ese denso y pobre laberinto de villas miserias que también son tierra del Hezbollah. Su sucios callejones están llenos de humildes casitas de cemento.

Masas entrecruzadas de cables pasan de un edificio al otro. Son conexiones telefónicas, eléctricas o de TV por cable, ilegales todas. Mientras que en el centro de Beirut las luces brillan con fuerza, en la dahiya suele haber oscuridad porque el servicio eléctrico no funciona las 24 horas del día.

El Hezbollah se ha convertido en toda una empresa dentro de la dahiya, superando al Estado. Maneja un hospital así como escuelas, farmacias de descuento, almacenes y un orfelinato. Tiene un servicio de recolección de basura y hasta un programa de re construcción de viviendas dañadas durante la invasión israelí.

Apoya económicamente también a los familiares de los jóvenes que manda morir. Ayuda en total a cerca de 250 mil libaneses y es el segundo proveedor de empleos del país.

En la dahiya, Nasrallah es todo un icono, famoso por su oratoria y venerado como campeón de la minoría chiíta del Libano.

Nacido en un suburbio cristiano de Beirut en 1960, y el primero de nueve hijos, Nasrallah recién se sumó al Hezbollah después de la invasión israelí. Entrenado en el islam en los mejores seminarios de Irak e Irán, se convirtió en uno de los primeros líderes de los nuevos campos de entrenamiento de Irán.

“Por entonces, tenía 22 años” me confesó Nasrallah. “Solíamos discutir varios temas entre nosotros. Discutíamos por ejemplo cómo debíamos hacer para terminar con la ocupación israelí en nuestro país. Nos dimos cuenta lo que estaba pasando en Palestina, Cisjordania, la franja de Gaza, Golán y el Sinaí. Llegamos a la conclusión de que no podíamos confiar en los estados de la Liga Arabe ni en la ONU. La única forma que teníamos era la de tomar las armas y combatir a fuerzas de ocupación».

Con una fuerza de entre 600 y 1.000 hombres, además de miles de refuerzos que están dispuestos a martirizarse, Nasrallah logró lo que decenas de miles e los ejércitos de Egipto, Siria y Jordania no pudieron hacer en medio siglo —obligar a Israel a retirarse—. Hoy, el suyo es el último ejército privado del Líbano.

Nasrallah se convirtió en secretario general del movimiento e 1992, a los 32 años, luego que helicópteros artillados israelíes asesinaran a su predecesor. Su primera decisión importante fue modificar a un movimiento conocido por sus espectaculares acciones terroristas contra EE.UU. ,Francia e Israel y hacerlo ingresar en la política y postular candidatos para el Parlamento.

De todos modos, los cambio del Hezbollah bajo la conducción de Nasrallah no deben confundirse con la moderación. Cuando concluyó en 1990 la guerra civil en el Líbano, Hezbollah se vio obligado a participar en el sistema político —o verse enfrentado la pérdida de las armas que le habían dado poder-.

Hoy. Hezbollah tiene 14 bancas en el Parlamento —uno de’los bloques más grandes— y en 2000 se incorporó al gobierno. El Hezbollah fue el primero en desplegar atacantes suicidas islámicos en los tiempos modernos. Fue también el primero en perpetrar ataques múltiples de forma simultánea. Tanto Al Qaeda como Hamas y los insurgentes iraquíes (movimiento sunnitas todos ellos) copiaron sus tácticas.

Origen del poder de Hezbollah en el Libano Hasrallah lider del grupo

Origen del Poder de Hezbollah en el Líbano

La crisis de hoy en el Líbano es una crisis del Estado libanés. Es esta crisis estructural la que debe ser abordada si desean detener la violencia. Cuando Israel retiró a sus fuerza del  sur del Líbano en 2000 la impresión en todo el mundo fue que el gobierno libanés iba a reafirmar su autoridad en la zona evacuada. El Hezbollah, que fue el que lideró la lucha armada contra la ocupación israelí, debía desarmarse y reinventarse como fuerza política, en representación de la comunidad shiíta que fue históricamente marginada por las elites maronita, sunnita y drusa que gobernaron al Líbano.

poder en en libanoNada de esto ocurrió. En lugar de desplegar sus fuerzas en el sur del Líbano, el débil gobierno de Beirut consintió la decisión de Hezbollah de convertir a la zona en escenario para los ataques los últimos seis años, Hezbollah creó un virtual Estado adentro de  otro Estado. Su milicia se convirtió en la única fuerza militar del sur del Líbano y levantó puestos en la frontera con Israel. (foto: Nasrallah líder de Hezbollah)

La resolución 1559 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. que pide explícitamente el desarme de todas las milicias y la reafirmación de la autoridad del gobierno libanés en el sur, no fue escuchada.

Luego de la promocionada “Revolución del Cedro” de 2005, Hezbollah llegó hasta a sumarse al gobierno libanés, mientras mantenía paralelamente a su milicia armada y el control del sur.

Israel. por su parte, que se recuperaba todavía del trauma de su guerra en el Líbano de 1982, optó por no responder a los ataques de Hezbollah y confió en que los ataques no sufrirían una escalada. Con todo, este tipo de situaciones absurdas tienden a explotar, como ocurrió con el secuestro perpetrado por Hezbollah de dos soldados israelíes dentro de Israel.

Ya no se puede tolerar la continua existencia del ilegítimo Estado dentro de otro Estado que armó Hezbollah. Con todo, el Líbano es muy débil como para afirmar su soberanía. Para lograr que la soberanía libanesa se reafirme en el sur del Líbano, se necesita un sólido esfuerzo internacional, que vaya más allá de la actual retórica y forcejeos. Los principales elementos de una solución internacional de este tipo son los siguientes:

* Hezbollah debe liberar de inmediato, y sin condiciones, a los dos soldados israelíes.
* Israel debe suspender sus actividades militares en el Líbano.
* El gobierno libanés debe pedir ayuda para implementar resolución 1559 de la ONU; para este fin, se debe crear una fuerza internacional sólida y adecuadamente armada. Para tener éxito, esta fuerza debe actuar de forma muy distinta a los fallidos esfuerzo previos de la ONU en el Líbano.

La existente fuerza de La ONU en el sur del Líbano, la UNIFIL es una triste broma. Nunca impidió que los terroristas atacaran Israel y tampoco frenó la invasión israelí al Líbano en 1982.

Lo que se necesita es una delegación militar con un mandato claro para usar la fuerza. Debería ser internacional, y contar con la bendición de la ONU, pero no ser una fuerza de la organización. Y para sumarie legitimidad a su delicada misión dentro de un Estado árabe, de Se necesita una delegación militar con un mandato claro para usar la fuerza debieran sumársele soldados de Marruecos, Arabia Saudita, Pakistán, tal vez.

La misión de esta fuerza debiera ser la de desplegar -por la fuerza, de ser necesario— al Ejército Libanés en el sur de Líbano, para que participe en el desarme de Hezbollah y para que patrulle, la frontera libanesa-israelí, garantizando así que no haya incursiones desde ninguna de las partes.

Y última, pero no por ello me nos importante, hay algo que no es muy sabido y es que una de las anomalías del estado en el que se encuentra el Líbano hasta el día de hoy es que Siria no reconoció por completo su existencia como nación soberana (en los libros de texto de las escuelas sirias, el Líbano figura como parte de la Gran Siria). Por ende, no existen relaciones diplomáticas normales entre ambos países.

Algo absurdo, y peligroso. Sida debiera ser presionada para reconocer la soberanía e independencia del Líbano.  El vacío de autoridad legítima fue el que creó la crisis actual. Es necesario un cambio radical. Que sólo se podrá hacer realidad con una fuerza militar eficaz. De otro modo, estamos condenados a que los actuales ciclos de violencia continúen.

Shiomo Avineri Profesor de Ciencia Políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalen (Diario Clarìn).

Consideraciones Para Combatir El Terrorismo en el Mundo

Consideraciones Para Combatir El Terrorismo

…Las víctimas de los actos terroristas del 7 de julio son empleados, profesionales, estudiantes, arnas de casa, niños, ancianos. Igual que enl a estación madrileña de Atocha. Es igual que en las Torres Gemelas, de Nueva York. Pero si de los terroristas del 11 de septiembre Susan Sontag pudo decir que se los podía acusar de criminales, pero no de cobardes, quienes prepararon los atentados de Madrid y de Londres son exactamente eso: cobardes. Sus víctimas son inocentes.

 

Combatir El TerrorismoCombatir El Terrorismo

 

¿Cómo pueden los terroristas proclamar una razón, por válida que fuere, si el precio es la masacre de los inocentes? Silos terroristas tuviesen una causa -cuál será?— la causa yace en escombros, mezclada con la sangre le las víctimas.

¿Cómo combatir al terror? Las respuestas varían, pero todas son complejas. Lo cierto es que no se puede responder al terror con más terror, pues si el terrorismo es la respuesta al terrorismo, cabe preguntarse cuando cesará el terror.

 

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Imágenes del atentado en Madrid – 11-03-2204

Por una visión de futuro“Hay que tener cuidado”, dijo en su momento Madeleine Albright, secretaria de Estado de Bill Clinton; hay que tener cuidado de que la guerra contra el terrorismo no genere más terrorismo. Y hay que cuidarse, añade Hubert Vedrine, ex canciller de Francia, de que la alianza contra el terror sea puramente defensiva.

En otras palabras, la lucha contra el terror debe ir acompañada de una visión de futuro. Sin un proyecto pro positivo que atienda a los males de raíz del terror, éste ganará, con impunidad, todas sus batallas. De allí se desprenden tres consideraciones.

La primera es que se combate al terrorismo con buenos servicios de Inteligencia. Si los terroristas tienen la ventaja del sigilo, el anonimato y la oportunidad, el propósito de la inteligencia es acotar al máximo el si gil identificar las redes del terror el anonimato, desenmascarar a sus organizaciones y organizadores, oportunidad, adelantarse con buena inteligencia a las acciones de los terroristas.

Un ejemplo. Una joven funcionaria de la CIA en Arizona y Nuevo México tenía fichados a los kamikazes durante su entrenamiento en campos aéreo de esos estados. Su memorando llegó hasta el gobierno federal y allí se quedó dormido durante el largo y caliente verano del 2001.

Combatir El TerrorismoEl dolor humando frente a tanta barbarie

Relaciones turbias: La segunda demanda es menos difícil y consiste en poner contra la pared —política, financiera, jurídicamente—a los gobiernos que impunemente prestan cobijo a los terroristas.

Varios libros se han escrito para revelar los presuntos nexos entre grupos terroristas y gobiernos protegidos por la víctima de los terroristas, los Estados Unidos. Turbia es la relación entre el reino Saudita y los grupos de terror.

¿Y dónde encuentran techo los militantes de Al-Qaeda? ¿Será acaso en el Paquistán de Musharraf, tirano aliado de los Estados Unidos? Hay más:

¿cuánto durarían varios gobiernos de Medio Oriente sin la complicidad europea y norteamericana? La pretensión de que, aunque sean dictaduras que protegen a Occidente contra los terroristas es ya una probada patraña.

¿Tendrá Occidente, algún día y en bien propio, la valentía y la sabiduría de respetar el surgimiento de la voluntad democrática en Egipto, Arabia Saudita, Paquistán, aunque ello les cueste el poder a sus actuales aliados? Sin democracia verdadera, esa región seguirá siendo nido de terroristas.

Pero es a los ciudadanos de esas naciones, y no a Condoleeza Rice, a quienes corresponde expulsar del poder a los sátrapas actuales. Y con ellos, a los terroristas amparados por la mezcla explosiva de despotismo, feudalismo, complicidades inconfesables y realpolitik de conveniencia.

Pero hay una tercera consideración. Es la más importante y la más difícil. Consiste en expulsar al terrorismo de sus nidos mediante el desarrollo. Donde hay mejores niveles de vida, educación y salud; donde los ciudadanos sienten que son accionistas del progreso y de la libertad, el terrorismo no encuentra suelo fértil.

Pero una política global para el desarrollo no puede quedarse en palabras y buenas intenciones. Requiere un esfuerzo coordinado entre ricos y pobres. De éstos hay que esperar gobiernos que no devoren la cooperación con la corrupción. La sugerencia de George Soros —crear consejos meritorios por encima de toda sospecha entre gobiernos donantes y gobiernos recipientes— aguarda su hora de prueba.

Combatir El Terrorismo

Catastrófica realidad: De los ricos hay que esperar que comprendan claramente que su propia seguridad, su propia riqueza, dependen de la ampliación de la capacidad de consumo, del nivel de educación y de la vida democrática en los países del llamado Tercer Mundo. Hay que escuchar; para convertirlas en realidad, las palabras de Fernando Henri Cardoso “El terrorismo no será vencido mientras la cooperación internacional no extinga los focos que permiten al terror encenderse. Tarea de largo plazo que va a comprometer a varias generaciones, peco sólo si se inicia ahora mismo”.

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Fuente Consultada: Diario La Nación – 8-7-2005