Mesalina

Biografia de Claudio Emperador Romano Historia y Vida

Biografia de Claudio Emperador Romano

Según la historia, cuando Calígula fue asesinado los pretorianos clamaban por Claudio como nuevo emperador, oponiéndose al régimen republicano que el Senado deseaba instaurar.

Claudio era hermano de Germánico y tío del asesinado Calígula. La soldadesca halló al elegido por sus oficiales oculto en una cámara del palacio imperial, y le arrastró a su proclamación medio muerto de pánico (24 de enero del año 41).

biografia del emperador Claudio

Tiberio Claudio César Augusto Germánico​, historiador y político romano, fue el cuarto emperador romano de la dinastía Julio-Claudia, y gobernó desde el 24 de enero del año 41, hasta su muerte en el año 54. Nacido en Lugdunum, en la Galia, fue el primer emperador romano nacido fuera de la península itálica.

Tenía cincuenta años de edad, y hasta entonces nadie se había fijado en su persona. Siempre según las mismas fuentes, Claudio fue de natural humilde y encogido, enfermizo y débil, torpe y pusilánime, espíritu recto y pacífico, y dedicado a la pura erudición.

Un ser, pues, realmente secundario, a quien la diadema imperial habría de venir harto holgada.

Elevado de repente a lugar de tanta responsabilidad, el aprovechado discípulo de Tito Livio, pues este eminente historiador le había introducido en los recovecos de la erudición, confió el gobierno a los libertos y su persona a las intrigas y caprichos de sus dos últimas mujeres, Mesalina y Agripina.

Esta decisión hállase explicada no sólo por su naturaleza, sino por los avatares de su vida. Tiberio Claudio Nerón había nacido para obedecer y para ser menospreciado, en un complejo permanente de inferioridad.

Sus padres, Druso y Antonia, adoraban en Germánico, el mayor de los hermanos, mientras que Claudio era relegado a un lugar secundario en el afecto paterno (había nacido en Lyón el 1° de agosto del año 10 antes de Cristo).

Más tarde, cuando Augusto adoptó a Tiberio y a Germánico, Claudio fue excluido de cualquier cargo público, lo que se explica no sólo por su timidez, sino por la preocupación de la familia Julia de no confundirse con la Claudia.

De esta manera pasó lo mejor de su vida entregado a estudios sobre los etruscos y los Césares, cuyo carácter fué algo pedante. Es lógico que cuando fué llamado a gobernar se apoyara en los libertos y en sus esposas, dotadas de más recia personalidad, aunque no de buenas costumbres.

Este es, por lo menos, el relato tradicional. Lo que se desprende de los sucesos históricos y de los documentos arqueológicos, revela, por el contrario, que Claudio presidió una época de paz y prosperidad, y que, personalmente, siguió la política de rehacer el Principado de Augusto, comprometido por las veleidades de última hora de Tiberio y las tendencias orientalizantes de Calígula.

En efecto, logró que, de nuevo, el Senado y el ejército cooperasen en una misma función bajo la persona del emperador.

esposas de claudio
Las dos esposas del emperador Claudio. Mesalina (izquierda) fue educada en el mayor libertinaje. Casada a los dieciséis años con Claudio, siguió en la pendiente del vicio hasta hundirse en la mayor depravación. Su nombre ha quedado como símbolo de la impudicia femenina. Sus actos llegaron a tal extremo, que Claudio la hizo matar. Julia Agripina descendía de Germánico y Agripina la Mayor. De joven se casó con Domicio Aenobarbo. Desterrada por sus vicios por su hermano Calígula, regresó a Roma para casarse por segunda vez, ahora con su tío Claudio. Sin reparar en intrigas, logró el trono para su hijo Nerón

Y este éxito no puede ni debe atribuirse al gobierno de los libertos (Narciso, Palas, Calixto, Polibio), los cuales, si acertaron en algunas medidas de gobierno, como en la unificación progresiva del mundo romano y el desarrollo de los organismos administrativos, contribuyeron a rodear la persona de Claudio de una atmósfera de corrupción, vicios y desórdenes morales y físicos.

En todo caso, no debemos olvidar que bajo Claudio el territorio del Imperio se engrandece con Britania, Mauritania y Tracia; que las obras públicas adquieren singular desarrollo; que la prosperidad es general, y que se realizan los artículos básicos del programa del Imperio.

Pero la Historia, conducida por Tácito y Suetonio, se ha complacido mucho más en presentarnos a Claudio como juguete de sus esposas.

De una de ellas, Mesalina, mujer impúdica, sensual y egoísta, se libró por la muerte cuando sus devaneos con Cayo Silio terminaron en una conspiración en regla contra la vida del emperador (48).

De la otra, Agripina, cuya figura también comentaremos, no supo librarse jamás. Con tenacidad inquebrantable, Agripina logró que Claudio adoptase a su hijo, el futuro Nerón, en detrimento de Británico y Octavia, sus hermanastros.

Se desembarazó de todos los obstáculos que separaban a su hijo del trono; y cuando fué el mismo Claudio quien pudo constituir una barrera, le envenenó gracias al trágico saber de Locusta.

El hecho ocurrió el 12 de octubre del 54. Claudio debió morir al día siguiente. Pero esta tradición merece ahora muy poco crédito

fuente

Biografia de Maeterlinck Mauricio Obra Literaria Las Abejas

OBRA LITERARIA DE MAETERLINCK MAURICIO

Maeterlinck Mauricio (1862-1949), autor belga, nació en Gante, el 29 de agosto de 1862, y estudió leyes en la universidad de esta ciudad. Conocido fundamentalmente por sus obras de teatro, por las que recibió el Premio Nobel en 1911. Se dedicó a la docencia en EE.UU. Regresó a Europa después de la segunda guerra mundial y murió el 6 de mayo de 1949, en la localidad francesa de Niza.

Mauricio Maeterlinck, el gran escritor belga, ofreció hace tres cuartos de siglo, en 1901, un trabajo que presentaba una curiosa mezcla de nociones prácticas y literatura del mejor cuño: «La vida de las abejas». «No tengo la intención de escribir un tratado de apicultura», declaró su autor. «Todos los países civilizados los poseen excelentes y es inútil rehacerlos».

Más adelante, señaló: «Tampoco se trata de una monografía científica .. ., ni de una colección de estudios nuevos. No diré casi nada que no conozcan todos los que han observado un poco a las abejas». Y, algunos párrafos después, concretaba su pensamiento del siguiente modo: «Quiero hablar, simplemente, de las blondas avecillas de Ronsard, como se habla, a los que no lo conocen, de un objeto amado».

Este maravilloso estudio de Maeterlinck comprende siete extensos y documentados capítulos, cuyas denominaciones indican, de por sí, la excelente programación de la obra: «En el umbral de la colmena», «El enjambre», «La fundación de la colmena», «Las reinas jóvenes ‘, «El vuelo nupcial», «La matanza de los zánganos» y «El progreso de la especie».

Este valiosísimo material va seguido por una amplia bibliografía, con citas de libros que, en algunos casos, como en el de Aristóteles, Virgilio y otros, se remontan a la Antigüedad, junto con modernos estudios, monografías y manuales prácticos. El autor de «La vida de las abejas» Mauricio Maeterlinck, falleció en Niza, casi nonagenario, en 1949. Es considerado uno de los mayores poetas y dramaturgos de su tiempo.

La antigua y pintoresca ciudad de Gante, en Bélgica, donde nació el 29 de agosto de 1862, alimentó, seguramente, sus posteriores sueños de alcanzar la perfección espiritual a través de un éxtasis religioso, de un misticismo que pudiere elevar su alma hasta límites inimaginables. Premio Nobel de Literatura, en 1911, se vinculó desde joven a la escuela simbolista, cuyos postulados poéticos compartió. Surgieron así, en 1889, sus primeros volúmenes de versos y, ese mismo año, un drama rimado, «La princesa Maleine», que luego prosificó y fue representado, en París, con gran éxito. El diario «Le Figaro» calificó a su autor como «el Shakespeare belga«.

Misteriormente, Maeterlinck dio a conocer «La intrusa» -donde aparece, magnificada, la presencia de la muerte- y «Los ciegos» (creaciones, ambas, de 1890). Siguieron, entre otras, «Pélleas et Mélisande» (1892), a la que pondría música Debussy; «El tesoro de los humildes» (1896) y la fantasía en cinco actos «El pájaro azul», cuyo despliegue imaginativo resulta, todavía ahora, sorprendente.

Mención aparte merecen otros dos ensayos sobre temas de la naturaleza que integran, junto a «La vida de las abejas», un tríptico sin igual. Son ellos: «La vida de los termes«, donde describe las costumbres de estos insectos que corroen la madera, y «La inteligencia de las flores«, escritos, junto con la primera obra, entre los años 1901 y 1907. Caso singular, donde el estro poético y la erudición lograron combinarse sabiamente.

La sagaz observación de la naturaleza permitió a este singular escritor belga que no se caracterizaba, precisamente, por su optimismo, llegar a una especie de negación de lamuerte, teniendo en cuenta el misterioso principio que alienta en la energía universal.

Atento lector de Novalis, su posición simbolista estuvo en cierto modo coparticipada por un aliento romántico en el cual el sentido vital aparece como la más grande e inmarcesible de las metáforas.

Una especie de gran respeto ante el misterio de lo vivo, como fenómeno que excede todos los encasillamientos y las previsiones, proyecto abierto que se nutre a sí mismo para seguir adelante, fluye de sus páginas. Sin encerrarlo en ninguna de las confesiones, es la refirmación del espíritu el mensaje que contiene su notable construcción estilística.

Fuente Consultada: Fasc. N° 32 de la Enciclopedia Ciencia Joven Edit. Cuántica – Los Estilos Griegos –

Paulina Bonaparte Amante Hermana del Emperador Sexo adicta Insaciable

Biografía de Paulina Bonaparte Amante Hermana del Emperador

Paulina Bonaparte era la hermana preferida del que llegaría a convertirse en emperador de Francia. Nació en Ajaccio, Córcega, y fue la sexta hija de los Bonaparte, a la que siguieron siete hermanos más. A los quince años, Paulina se enamoró de un hombre que tenía cuarenta años y sus ardides como dandy no eran del gusto de la madre de Paulina, Leticia, por lo que fue descartado como futuro yerno.

En represalia por la negativa de su madre, Paulina comenzó a flirtear y a mantener relaciones sexuales con la mayoría de los componentes del gobierno de su hermano Napoleón.

Quizá no deba ser entendido como una venganza, sino más bien como un simple juego; Paulina era una joven de una belleza exquisita, los hombres la deseaban nada más verla, y ella supo utilizar ese inmenso atractivo para llevarse a la cama a aquellos que más le gustaban. 

Su capacidad de seducción era de tal calibre que los hombres se rendían como borregos a sus pies, y complacían cualquier capricho de la joven, por aventurado o excéntrico que éste fuera.

El 14 de junio de 1794, después de múltiples y variopintos líos de cama, Paulina, asesorada por su hermano, contrajo matrimonio con el general del emperador, Charles-Victor-Emmanuel Leclerc. Paulina navegó hasta esta isla en 1801 para reunirse con su marido, destacado allí para expulsar al rebelde Toussaint Louverture. 

Del matrimonio con Leclerc, en 1802, nacería su único hijo, Dernida Luis Napoleón, quien moriría dos años más tarde. A pesar de los devaneos de Paulina con los nativos o bien con los soldados de su marido, habitualmente de bajo rango, cuando Leclerc enfermó de fiebre amarilla, ella lo cuidó y estuvo a su lado hasta que murió, poco tiempo después, en noviembre de 1802.

Una vez de regreso en París, tardó poco más de ocho meses en con traer nuevas nupcias. Esta vez ya no se trataba del hijo de un molinero rico, venido a más en la jerarquía militar gracias al emperador de Francia, sino del hombre más rico de Italia; su nombre: el príncipe Camilo Borghese. En esa ocasión, Napoleón le escribió: «Ama a tu marido, haz que tu hogar sea feliz y, sobre todo, no seas frívola o caprichosa. Tienes veinticuatro años y deberías comportarte de forma madura y sensata». Esta carta fue algo así como una premonición de lo que ocurriría después.

Paulina no sólo siguió manteniendo relaciones sexuales variadas fuera del lecho conyugal, sino que terminó abandonando a su marido porque no le daba lo que ella quería. El príncipe tenía un miembro diminuto que no saciaba en absoluto las necesidades amatorias y carnales de su bella mujercita, por lo que poco tiempo después de catarlo decidió volver a la capital francesa, donde la esperaba el potente hombre, o habría que decir «miembro», que le causó la muerte.

El príncipe poseía todas las características que una mujer como Paulina podía desear, era un joven moreno, elegante y guapo, sus propiedades, palacios y fincas eran incontables, sin embargo, no disponía de lo más preciado para ella, de modo que, desde el primer día, sus relaciones sexuales fueron una verdadera calamidad. Ante los hechos irreparables, Paulina escribió a su tío: «Preferiría haber seguido siendo la viuda de Leclerc, con unos ingresos de tan sólo 20.000 francos, que estar casada con un eunuco».

Poco después se separó del príncipe eunuco y se trasladó a París en busca de aventuras. En 1806, tras múltiples catas, dio con la horma de su zapato. El elegido era un pintor de sociedad llamado Louis Philipp Auguste Forbin. Forbin era un hombre alto y bien formado de treinta años que contaba con un estupendo pene.

Pronto se convirtió tu el chambelán real de «la Venus». Debido a las diarias fornicaciones que llevaba a cabo con su potente chambelán, la salud de Paulina comenzó a resentirse. Fueron los médicos y la intervención de su madre quienes decidieron por ella: lo mejor que podía hacer Forbin era alistarse en el ejército francés y utilizar su potencia para otros menesteres.

Y así fue cómo Paulina se quedó sin su juguete sexual. Sin embargo, ella no podía renunciar a aquello que mayor placer le proporcionaba, por lo que, a pesar de las recomendaciones hechas por sus doctores, Paulina siguió con el mismo frenético ritmo sexual en el transcurso de los quince años posteriores. En Niza conoció a un músico llamado Blangini. Más tarde, en 1810, le tocó el turno al jefe del estado mayor de Napoleón, a continuación el objeto de su devoción sexual, que no afectiva, fue un actor. Se llamaba Frainçois Talma.

Paulina falleció de cáncer de útero en 1825, a los cuarenta y cuatro años, en Villa Borghese. Murió ataviada con sus mejores galas y pidió ser enterrada en el panteón familiar de los Borghese, entre papas.

Fuente Consultada: Sexoadictas o Amantes de Paula Izquierdo

Los Trucos del Mago Harry Houdini La Tortura China y Bidon de Leche

BIOGRAFÍA Y TRUCOS DEL GRAN MAGO HOUDINI

trucos de houdini magoHARRY HOUDINI: (1874-1926): (Ehrich Weiss; Budapest, 1874-Detroit, 1926) Mago estadounidense de origen húngaro. Hijo de un rabino húngaro emigrado a Estados Unidos, desde niño participó, por lo general como trapecista, en espectáculos circenses ambulantes.

Houdini fue un artista del escapismo, un mago, un ilusionista y, sobre todo, un actor que nunca confió en poderes sobrenaturales, sólo en una gran resistencia, en la agilidad y en una capacidad sorprendente para comprender las claves y los secretos de los grandes magos.

Miles de espectadores quedaron cautivados con sus huidas que desafiaban a la muerte. Escapaba de jaulas y cofres atados con cadenas y sumergidos en agua y lograba desembarazarse de camisas de fuerza mientras flotaba en el aire a 22 metros de altura.

El hielo flotaba en el río Detroit mientras Harry Houdini, el mejor escapista del mundo, se disponía a efectuar el “Clavado de la muerte” llevando puestas esposas, grilletes y cadenas atadas al cuerpo.

Poco después del mediodía del 27 de noviembre de 1906. saltó desde un puente situado cerca del centro de la ciudad y desapareció por un boquete abierto previamente en el hielo, de unos 7.5 m de profundidad. Como los minutos pasaron rápidamente y él no reapareció, los espectadores —entre ellos reporteros, fotógrafos y policías— temieron lo peor.

Houdini nunca había tenido dificultad para zafarse de sus trabas. Sabía cómo librarse fácilmente de las cadenas, y en la boca llevaba llaves para abrir las esposas y los grilletes. Pero según confesó más tarde, esa vez una corriente lo arrastró río abajo hasta quedar cercado por un techo de hielo en apariencia interminable.

Entonces vio unas burbujas de aire atrapadas entre el hielo y el agua; ladeando la cabeza logró inhalar-las y permanecer consciente, y luego nadó en círculos cada vez más amplios hasta que encontró el boquete y fue sacado del agua, ocho minutos después de haberse arrojado al río.

A partir de esa ocasión los escapes bajo el agua figuraron entre los actos más asombrosos de Houdini. Inmovilizado con esposas y grilletes y colocado en cajas de madera fuertemente selladas, se las ingenió para escapar de ríos como el Hudson de Nueva York y el Mersey de Liverpool, en Inglaterra.

Ehrich Weiss —alias Houdini, hijo de un rabino de Budapest— nació en 1874 y tomó su nombre artístico del mago francés Robert-Houdin. Su familia se trasladó a Estados Unidos cuando él era niño. A los seis años de edad hacia trucos de prestidigitación y de naipes, y a los 11 era ya experto en abrir cerraduras y desatar cuerdas. Pasó su juventud viajando en circos por Estados Unidos, y perfeccionando algunos de los actos que lo harían famoso.

Houdini ejecutó por primera vez su escape del bidón de leche. en San Luis, Missouri, en 1908. Se anunció como un “misterioso desafío a la muerte”, y que Houdini correría el riesgo de ahogarse. El truco residía en un revestimiento sin fondo oculto en el bidón. Houdini simplemente lo empujaba hacia arriba.

Pronto se cansó de los trucos con esposas que se abrían accionando un resorte secreto, así que para su primera evasión de un río utilizó esposas de policía —que son más difíciles de abrir—, en Dresde, Alemania, en 1901.

Cinco años después era ya el amo del espectáculo en Europa y América. Aceptó desafíos de banqueros, policías y cerrajeros, y a todos los derrotó con excepcional habilidad ocultando sus trucos con toda clase de gabinetes encortinados y biombos.

Uno de sus números más asombrosos fue escapar de la caja fuerte de un banco, la cual fue revisada por un grupo de funcionarios para cerciorarse de que en el interior no hubiera ninguna llave escondida. Houdini, que vestía traje de baño, fue examinado por un médico en el escenario, y éste ratificó que no llevaba oculta ninguna llave. El mago entonces estrechó la mano del médico y la del juez, que en realidad era asistente suyo le puso una llave en la mano. El público entonces cómo Houdini entró a la caja fuerte y se corrieron unas cortinas delante de ella.

Harry Houdini prometió a su mujer que intentaría entrar en contacto con ella después de morir a pesar de estar en contra de los médium y de otros espiritistas. Bess Houdini, tras la muerte de su marido en la víspera del día de Todos los Santos de 1926, ofreció una recompensa de 10.000 dólares al primer médium que repitiera la frase secreta que habían acordado ella y su marido. Nadie pudo reclamar el dinero.

Mientras los minutos transcurrían la orquesta del teatro tocaba… pero no había aún indicios del escapista. El público comenzó a pedirle al director que dejara salir al “moribundo”, a pesar de que Houdini no había dado la señal de socorro convenida: una serie de toquidos. Entonces, cuando ya algunas mujeres comenzaban a gritar, las cortinas se abrieron y Houdini apareció a un lado de la caja cerrada.

En realidad él salió de la caja a los pocos minutos de haber entrado en ella, y pasó el resto del tiempo sentado en una silla leyendo un libro. El secreto fue que a Houdini le entregaron la caja unas horas antes de subir el telón, así que sus asistentes tuvieron tiempo para cambiar la cerradura por una que pudiese abrirse por dentro con la llave oculta. Antes de devolver la caja a sus dueños volvieron a instalar la cerradura original.

Una atmósfera de suspenso similar rodeó su escape de un bidón de leche lleno de agua. Houdini pidió a unos voluntarios que sujetaran la tapa del bidón con cuatro candados: al estar agachado dentro, no sólo parecía imposible que los alcanzara sino incluso que los viera. Pero poco después de que corrieron las cortinas del escenario y la orquesta empezó a tocar, Houdini reapareció ante el asombrado público, chorreando agua.

El truco era que el bidón tenía un revestimiento sin fondo que embonaba con precisión en su interior, y debajo de él se agachaba Houdini. La tapa y los candados sólo estaban fijos a la parte superior del revestimiento, al igual que los remaches de la tapa. Houdini le daba vueltas a éste hasta soltar el pestillo que lo sujetaba y entonces lo empujaba hacia arriba para quedar libre.

En julio de 1894, pidió prestado 2 dólares a su prometida para pagar su licencia de matrimonio y la Srita. Rahner
se convirtió en Bessie Houdini.

La fama de Houdini se debió en gran medida a otros dos trucos asombrosos: “El muro de ladrillo” y “El escape de la celda de tortura china”.

El muro era edificado sobre un armazón de acero de unos 3.5 m. de largo por 3 m de altura y luego llevado sobre ruedas hasta un escenario alfombrado; allí era colocado perpendicular a las butacas para que el público sólo pudiera ver uno de sus extremos. Dos biombos de 1.8 m de altura se colocaban entonces a cada lado del muro, y después de que un grupo de voluntarios revisaba el escenario, Houdini se paraba detrás de uno de los biombos, agitaba las manos por encima y gritaba: “AhÍ voy!” Momentos después aparecía detrás del otro biombo y exclamaba: “Llegué!”

El truco era que había una puerta falsa abatible justo debajo del muro. Cuando Houdini la abrió, la alfombra se hundió debajo de él y pudo deslizarse hasta el otro lado.

En octubre de 1926, durante una gira por Norteamérica, la confianza de Houdini en su fuerza muscular lo llevó a la tumba. Un día que se encontraba en su camerino permitió a un robusto estudiante de Montreal que le pegara varias veces en el vientre, pero como recibió los golpes antes de estar listo, cayó como fulminado.

Pereció dos días más tarde con el apéndice gangrenado y peritonitis (inflamación de la membrana que recubre el interior del vientre) en la siguiente escala de su gira: la ciudad de Detroit, donde 20 años antes había efectuado su sensacional escape del río.

EVASIÓN DE LA CELDA DE TORTURA CHINA:

Houdini estrenó este acto en Alemania en 1912. Usaba un baúl de madera con molduras de metal y un vidrio al frente. lleno de agua. Con los pies en un cepo. Houdini era llevado en alto y luego metido de cabeza en el baúl: el cepo estaba asegurado con candado a la parte superior de éste. Contorsionándose, el mago lograba accionar un resorte oculto que separaba la parte posterior del cepo y le permitía liberar los pies y tener suficiente espacio para soltarse. Escapaba en menos de cuatro minutos, pero para mantener la expectación. demoraba su aparición ocultándose detrás de las cortinas.

Para efectuar su acto Houdini navegó en bote hasta el centro del río y luego fue atado y colocado dentro de una caja: ésta entonces fue clavada y bajada al agua. Mediante unos-resortes ocultos Houdini consiguió desatarse, y después cortó los clavos que fijaban la tapa con unas pinzas ocultas. En segundos logró quitar ésta y salir a la superficie.

MUERTE DE HOUDINI:  La mañana del viernes un artista joven, acompañado de dos amigos saludó a Houdini. Uno de los amigos, una estrella del boxeo en la Universidad, preguntó si tendría el privilegio de golpear a Houdini en el abdomen. El estudiante quería convencerse de la fortaleza que Houdini proclamaba tener en su condición física. Houdini, quien se encontraba sentado, aceptó el reto. No había terminado de levantarse aún, cuando el joven golpeó su abdomen con todas sus fuerzas. Después del inesperado golpe, la cara de Houdini se puso blanca mientras hacía esfuerzos para respirar. Algunos minutos después, Houdini pidió al joven que lo golpeara nuevamente.

Esta vez él estaba preparado para recibir el golpe. El estudiante lo golpeó una vez más y se encontró con un abdomen duro como un roble. Houdini había comprobado su fortaleza y el joven boxeador quedó ampliamente impresionado. Houdini no se dio cuenta, pero en la demostración de su fortaleza al joven estudiante, había sufrido la ruptura del apéndice, que se convirtió en el umbral de su reto final.

Según una biografía reciente, la fama de Houdini se debió en gran parte a que este fue un espía del gobierno estadounidense y también un contra espía que a cambio de su información quería que el gobierno le hiciera la publicidad como el mejor mago de todos los tiempos. (Wikipedia)

Fuente Consultada:
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora – El Gran Libro del Siglo XX Clarín

Grandes Amantes de la Historia Biografia de Condesa Castiglione

 Biografía de Condesa Castiglione

Virginia Oldoini: La mujer que conquistó a Napoleón III

Condesa Castiglione, amante de la historiaEl atrevimiento y la inteligencia se conjugaron a la perfección en la vida de la Condesa de Castiglione, que supo en todo momento sacar provecho no sólo de sus atributos físicos, sino también de una lúcida y brillante mente que le permitieron lograr cada uno de los cometidos que se propuso en su controversial existencia.

Si bien la Condesa ha sido siempre conocida por su título de nobleza, seguramente al escuchar su nombre, Virginia Oldoini, nos remita a la figura del Napoleón III, debido a que esta mujer de origen aristocrático logró conquistar el corazón del Emperador de Francia y convertirse en su amante.

No obstante, podemos vislumbrar su belleza enigmática y su hazaña única cuando nos encontramos como espectadores ante una de las tantas fotografías del artista Pierre-Louis Pierson, ya que Virginia Oldoini colaboró como modelo en varias oportunidades para sus capturas.

Las fotografías que se suceden demuestran sin dudas la idiosincrasia con que siempre se manejó la Condesa, sobre todo cuando vemos aquellos retratos en que Virginia muestra sin pudor alguno sus piernas y sus pies desnudos, o incluso en la fotografía en que aparece vestida como la Reina de Corazones.

Su personalidad avasallante, su belleza única y su inteligencia inquieta fueron las armas que la joven, que nació un 22 de marzo de 1837 en Florencia, Turín, utilizó para lograr adueñarse del corazón y la mente del hermético emperador Napoleón III, a quien consiguió influenciar poderosamente gracias a sus atributos, y convertirse en una de las principales responsables de la unificación italiana.

Gracias al hecho de haber nacido en el seno de una familia perteneciente a la nobleza itálica, Virginia fue educada durante su niñez y juventud dentro de un entorno cultural que la llevaron a desarrollar el contenido potencial de sus inmensas capacidades intelectuales.

Mientras tanto, a la par crecía vertiginosa la belleza innata de la joven, que ya desde niña lograba captar la atención de todos, y que con los años la convertiría en la mujer más deseada por los hombres oriundos de Turín, París y Londres.

Su título de Condesa le fue otorgado en plena juventud, cuando con diecinueve años Virginia fue obligada a convertirse en la esposa del Conde Francisco Verasis de Castiglione, que en aquellos tiempos se desenvolvía como ayudante del rey Victor Manuel.

La unión matrimonial empujada por la familia de Virginia se debió en gran parte a ciertos escritos producidos por la joven, que durante años colmaron las páginas de su diario íntimo, y que en una ocasión llegaron a manos de sus padres.

Dicho diario transcribía con lujo de detalles las diversas experiencias amorosas y sexuales de la joven Virginia, que al parecer habían comenzado a la corta edad de dieciséis años, cuando se produjo su primera aventura carnal con un oficial de la marina.

Cuando estas atrevidas páginas llegaron a las manos de la familia de Virginia, ya apodada en aquel momento Necchia, fue el momento elegido para hacer que la joven abandonara esa vida de cortesana, por lo que decidieron casarla con el Conde Francisco Verasis de Castiglione, boda que se concretó en el mes de enero de 1854.

La relación matrimonial no logró alcanzar las expectativas que ambos cónyuges tenían, debido principalmente al abismo que existía en sus personalidades.

Cabe destacar que Virginia se caracterizaba por ser una joven caprichosa, que gustaba de disfrutar de fiestas y rodearse de lujos, mientras que el Conde Francisco poseía un carácter más bien introvertido, por lo que no solía compartir las preferencias de su bella esposa.

Esto seguramente provocó que Necchia, en su arrebato atrevido acostumbrado, diseminara por todos los rincones de su ciudad natal y más allá de aquellos límites, el desafortunado comentario que aseguraba que su esposo era un «verdadero imbécil».

A pesar de que los dichos de Virginia llegaron a los oídos del Conde, su matrimonio continuó como de costumbre, e incluso tuvieron un hijo al que llamaron Giorgio.

Luego de convertirse en madre, y por ende cumplir con los mandatos de su esposo, Necchia decidió retomar su divertida vida, regresando a las largas noches de fiestas y lujos que tanto le apasionaban.

Fue precisamente en una de dichas reuniones nocturnas, que Necchia se reencontró con su primo Cavour, que por aquel entonces se desenvolvía como primer ministro del rey Víctor Manuel II de Cerdeña y el Piamonte.

Cavour no sólo comprobó que su prima ya era una mujer, sino que además se percató de su maravillosa belleza y su singular inteligencia, una conjunción que podría llegar a ser más que útil para sus planes políticos de independencia, por lo que inmediatamente le propuso a Necchia convertirse en espía y de esta manera conquistar el corazón del Emperador de Francia, Napoleón III.

La estrategia política entonces se convirtió en una verdadera manipulación sobre las decisiones de Napoleón III, por lo cual la joven condesa debió desplegar todo su encanto y astucia con el fin de enamorar al Emperador francés, y conseguir mediante sus sensuales regalos en el lecho toda la información confidencial de los próximos pasos que planeaba llevar a cabo el mandatario en el territorio.

Asimismo, Necchia debía lograr influenciar las decisiones de Napoleón III, con el fin de convencerlo para que sus tropas se enfrentarán a Austria y abandonaran el territorio de Italia, y de esta forma hacer posible la unificación de la región italiana, para lo cual la condesa utilizó sus más poderosas armas.

Se dice que al principio el Emperador, a pesar de hallarse totalmente deslumbrado por la joven, se reusó a iniciar un romance con Necchia, pero que finalmente y luego de la insistencia de la condesa, Napoleón III quedó cautivo de su encanto y se entregó por completo al idilio amoroso y la aventura sexual que le ofrecía esta hermosa joven.

El controvertido romance se extendió por algo más de un año, y a Necchia le valió el apodo que la señalaba como «la mujer del coño de oro imperial», debido a su condición de atrevimiento y a su constante e irrefrenable comportamiento sexual exhibicionista.

Cuando la aventura amorosa de Napoleón III llegó a la boca de todo su pueblo, la apasionada relación que mantenía con Virginia debió ser culminada abruptamente, y así fue que la condesa regresó a Turín, su ciudad natal, habiendo triunfado con creces en su misión.

Cabe destacar que según el testimonio de una gran cantidad de historiadores, su marido, el Conde Castiglione se encontraba al tanto y de acuerdo con la misión que le habían encomendado a su mujer, por lo que jamás se interpuso en el romance que mantuvo Necchia con Napoleón III.

Los años pasaron y mientras tanto Virginia continúo en su constante camino de diversión, seduciendo a un sinfín de hombres procedentes de la nobleza, entre los que podemos recordar al rey Victor Manuel II, el príncipe Henri de la Tour d’ Auvergne, el barón James de Rosschild, entre otros célebres caballeros y aristócratas.

No obstante, la belleza es un don efímero que hace que hasta la más hermosa de las flores se marchite, y eso fue precisamente lo que le sucedió a Necchia, que poco después de cumplir los 40 años, y a pesar de encontrarse aún en su juventud, la realidad de su vida la condujo por el camino de la locura.

Tal es así que debido a su permanente comportamiento excéntrico por las calles de París, el pueblo la comenzó a llamar «la loca de la plaza Vendóme».

La muerte implacable le terminó por arrebatar el último bosquejo de aquella belleza que años atrás había cautivado a todos los hombres que tuvieron la oportunidad de conocerla.

Y así fue que un frío 28 de noviembre de 1899 murió sola, cuando ya había sido olvidada por todos los nobles que en algún momento la amaron incondicionalmente.

Fuente Consultada: Graciela Marker

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