Mexico Precolombino

Geografía de México: Clima Recursos Naturales Cultivos Montañas

Breve Geografía de México
Clima, Recursos Naturales ,Cultivos y Montañas

México, situado al sur de Estados Unidos, es un país montañoso con una estrecha faja costera en la que el clima es muy cálido y húmedo. Pero, en las mesetas del interior, el clima es más fresco y hasta frío. El norte del país es más bien un desierto, una tierra extremadamente seca.

El sur es húmedo y el suelo está compuesto de tierras volcánicas muy fértiles. México es rico en minerales metálicos y en petróleo y gas natural. Es también el país más industrializado  de América  latina.

La jurisdicción federal mexicana se extiende, además del territorio continental de la república, sobre numerosas islas cercanas a sus costas. La superficie total del país es de 1.964.382 km², suma de la superficie continental e insular. La capital y ciudad más grande es la ciudad de México.

Cuenta con una población (2008) de 109.955.400 habitantes. La densidad de población en ese mismo año fue de 57 hab/km² a nivel nacional, aunque las diferencias son muy notables según los estados y las regiones. Cerca del 76% de los mexicanos vivían en áreas urbanas durante el año 2005.

Ver Un Mapa Con Los Estados de México

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/ciudad_mexico.jpg

Vista Aerea de UnaParte de la Ciudad de México

Al sur del río Grande el continente americano se transforma rápidamente en una delgada lengua de tierra: allí se encuentra México.

Las montañas Rocosas, que prosiguen a través del territorio mexicano, dejan muy poco espacio a la llanura. Tanto a lo largo de la costa atlántica como de la del Pacífico sólo hallamos una delgada faja costera cubierta en gran parte por los residuos amontonados en el transcurso de los siglos por los numerosos torrentes.

El ambiente es sofocante en esas regiones costeras que los mexicanos llaman «tierra caliente». Estas tierras bajas y cálidas son de carácter pantanoso y albergan a miríadas de insectos propagadores de la malaria y la fiebre amarilla.

La parte central de México la ocupan unas cordilleras: la Sierra Madre occidental y la Sierra Madre oriental, que se unen al sur del país y forman un macizo volcánico.

Las dos cordilleras, que alcanzan alturas superiores a los 3.000 m, encierran una vasta meseta interior de una altura aproximada de unos dos mil metros, cubierta generalmente de residuos volcánicos erosionados. Hace bastante más frío por aquí: es la «tierra fría».

El trópico de Cáncer corta en dos el territorio mexicano e influye notablemente en el clima y en el paisaje. El norte de México es seco y desértico; es una región muy pobre con una vegetación típica, puesto que está adaptada a la sequedad. Allí encontramos, entre otros, cactos gigantes capaces de llegar a los 8 m de altura.

A esta parte del país la llaman «bolsom». Al sur del trópico las lluvias son más abundantes y mejor adaptadas a la presencia del hombre. Es, por otra parte, en esta región más meridional en donde se desarrollaron las grandes civilizaciones indias.

No es difícil comprender que la economía de México depende esencialmente del medio natural. Las regiones costeras, cálidas y húmedas, no se prestan al cultivo; el clima da nacimiento a una vegetación espontánea lujuriante e invasora y, además, es muy malsano.

Ver Un Mapa del Clima de México

Durante los últimos decenios las técnicas modernas permitieron desmontar considerablemente y desecar la mayoría de los pantanos. La zona costera proporciona desde entonces caña de azúcar, plátanos, café y cacao.

Las mesetas meridionales del interior fueron siempre el corazón de la economía de México. Las tierras necesitan, sin embargo, una buena irrigación. Cumplida esta condición proporcionan hermosas cosechas, principalmente de maíz.

El suelo, muy fértil, es de origen volcánico. Las grandes ciudades diseminadas por estas mesetas permiten dar salida a una gran parte de la producción.

No hace mucho tiempo, la mayor parte del suelo mexicano servía a la cría de ganado vacuno; pero la utilización de métodos modernos trajo consigo numerosos cambios. La irrigación hizo verdaderos milagros y México produce y vende en la actualidad gran cantidad de algodón de buena calidad.

El cultivo del algodón no se desarrolló, sin embargo, como monocultivo, pues los agricultores cultivan asimismo trigo y arroz.

Dado que la superficie dedicada al cultivo ha aumentado notablemente, la cría de ganado se hace cada vez más intensiva y numerosas cabezas pacen en superficies de pasto relativamente restringídas.

Esto ha sido posible gracias a la producción de alimentos para el ganado. La supresión de los grandes latifundios ha favorecido también el desarrollo de la agricultura, mientras se espera mejorar la situación en el plano social por medio de profundas reformas.

La agricultura sigue siendo la ocupación principal, y la mitad de la población se ocupa en este sector de la economía.

La población rural se compone principalmente, en la actualidad, de pequeños propietarios agrupados en cooperativas que se hallan bajo el control del Estado, quien les concede ayuda financiera y técnica.

Si consultamos un mapa demográfico de México comprobaremos que los mexicanos se aglomeran en ciertas regiones. Así, en la parte central del país, o sea, 15 % de su superficie total se registra más de cincuenta por ciento de la población total. También es ahí donde se halla concentrada la mayor parte de las industrias.

Es curioso comprobar que esta parte de México no parecía apropiada para representar ese papel, pues se trata de una región montañosa en la que las mesetas están circundadas de altas cimas y de volcanes como el Popocatépetl, que llega casi a alcanzar los 6.000 metros.

La población mexicana aumenta rápidamente y el porcentaje de nacimientos es muy elevado. Cada año hay de 1.o00.000 mexicanos más. Como ocurre en numerosos países del mundo, los jóvenes que buscan trabajo emigran hacia las ciudades, que en los últimos lustros les han ofrecido numerosas posibilidades de ser contratados.

En todo tiempo, incluso en la época de los conquistadores, la industria minera ha representado en México un gran papel. Hay que decir que su subsuelo es muy rico. Además de los yacimientos de plomo, de cinc, de hierro y de cobre, México es también muy rico en plata. Proporciona casi veinte por ciento de la producción mundial y ocupa el primer lugar en el mercado mundial. Las firmas que explotan y exportan esos minerales son generalmente norteamericanas.

También se encuentra petróleo y gas natural, fuentes de energía que representan un gran papel en la economía. No sólo proporcionan materias primas a la industria química, sino que además producen electricidad.

La segunda guerra mundial fue el catalizador de la expansión industrial de México, que se ha convertido en uno de los países mejor equipados de América latina. Monterrey, en el nordeste del país, es un gran centro siderúrgico, mientras que México es el centro de una industria textil notablemente equipada. La actividad artesana es aún muy grande dentro del ramo textil, y los motivos de decoración de inspiración india o española abundan.

El desarrollo de la industria y del comercio prosigue favorablemente en México. La presencia, al norte, de un poderoso vecino es sin lugar a dudas un factor favorable, pues el país encuentra en Estados Unidos una salida a sus productos.

En muy poco tiempo México se ha convertido en un país cuyo porvenir está asegurado.

Ver Un Mapa Político de México

Ver: Breve Historia de México

Ver: La Ciudad de México

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/fuente_credsa3.jpg

Historia de Mexico Resumen De Su Independencia Antecedentes

Historia de México
Resumen De Su Independencia- Antecedentes y Desarrollo

A la historia de México la podemos dividir en dos partes: la primera corresponde al período que precedió a la llegada de los españoles; es decir, la historia de los toltecas, de los mayas y de los aztecas y la segunda se entiende desde la conquista española hasta nuestros días, que es la que explicaremos en esta página.  México fue conquistado por Hernán Cortés en menos de dos años.

La capital del imperio de los aztecas cayó en manos de los españoles en 1521. Al año siguiente, el emperador Carlos V, rey de España, nombró a Cortés gobernador, capitán general y justicia mayor de todo el territorio recientemente conquistado, que tomó el nombre de Nueva España.

Apenas finalizada la conquista, Cortés fue autorizado a conceder a sus camaradas en la empresa la propiedad de vastas tierras, y «encomiendas», es decir, el derecho de tener indígenas a su servicio. Los «encomenderos», o sea los colonizadores españoles así favorecidos, debían convertir, educar y proteger a los indígenas a cambio de síí trabajo o tributo.

En 1542 se dictaron las «Leyes Nuevas», prohibiéndose los repartimientos de indios y los malos tratos. A partir de 1595 la corona autorizó, por el sistema de «asientos», la introducción de esclavos negros, en mayar cantidad que hasta entonces. Hacia 1570 se habían fundado en México 35 pueblos españoles. Había unos 30.000 colonos de raza blanca, 25.000 negros y mulatos y tres millones y medio de nativos, de los cuales unos 800.000 estaban sujetos a tributo.

HISTORIA DESDE LA CONQUISTA DE ESPAÑOLA: Después que los españoles, bajo el mando de Hernán Cortés, se hubieron hecho dueños del imperio azteca, México se convirtió en el centro de un vasto imperio colonial al que pertenecían igualmente Venezuela y la actual América central. Este imperio colonial se llamó Nueva España. La dominación española en México duró exactamente tres siglos, desde la conquista de Cortés (1521) hasta la proclamación de la independencia (1821).

Luego del gobierno de Cortés, al año siguiente el gobierno fue confiado a un tribunal de 5 miembros llamado «Real Audiencia». La primera Real Audiencia presidida por Nuño de Guzmán, despojó de sus patrimonios a muchos compañeros del conquistador. En 1530 fue nombrada una nueva Audiencia, presidida por el obispo Ramírez del Fuenleal. Éste actuó con general beneplácito y permaneció en el poder hasta 1535 en que el gobierno de México fue encargado a un virrey.

El primero fue don Antonio de Mendoza, que permaneció en el cargo durante 15 años, poniendo de relieve su discreción y prudencia. Antonio de Mendoza es digno de figurar, junto con Cortés, como fundador de Nueva España. Desde 1535 hasta la proclamación de la independencia, México tuvo 63 virreyes, de los cuales Juan O’Donojú fue el último: con él llegó a su fin la dominación española.

Los colonizadores no sólo inculcaron en Nueva España la religión católica, la lengua castellana, las leyes y su propio estilo de vida europeo; también introdujeron nuevos productos, como el trigo y el ganado equino, nuevas técnicas e industrias. El comercio, sujeto al monopolio español, traficaba con la metrópoli por el puerto de Veracruz.

Los indios, que vivían en la mayor miseria, carecían de recursos, lo que no era el caso de los criollos. Muchos de éstos eran ricos y gozaban de una sólida instrucción. Ésta es la razón por la que la lucha por la independencia mexicana fue, en gran parte, obra suya.

Órdenes religiosas procedentes de España continuaron en el Nuevo Mundo su labor misionera y cultural; se importaron e imprimieron muchos libros; la enseñanza se llevó a cabo bajo la vigilancia de la Inquisición, instalada en la capital en 1571. En 1535 se estableció en México la primera imprenta americana. El primer libro impreso se llamaba «La escala espiritual para llegar al Cielo«; y a partir de 1537 empezaron a publicarse trabajos en lengua azteca.

Fray Juan de Zumárraga promovió la fundación del colegio de Tlaxcoco (1529). A su tiempo los jesuítas fundaron más de 30 colegios secundarios, entre los cuales fueron famosos el de Santa Cruz, de Tlatelcoco, y el de San Juan Evangelista, de Puebla.

Por Real Cédula de 1551 se fundó la Universidad de México, inaugurada dos años después, donde se enseñó teología, artes, leyes, retórica, gramática y lenguas indígenas. Notable desarrollo alcanzaron en Nueva España las bellas artes, de las cuales es un ejemplo la catedral de México, que constituye el más alto exponente del barroco americano.También fueron cultivadas las letras, destacándose entre otros el famoso dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón y la poetisa sor Juana Inés de la Cruz.

En 1722, a iniciativa del obispo Urzúa, del Yucatán, apareció «La Gaceta de México y Noticias de Nueva España«, ilustre antecedente del periodismo mexicano. El protomedicato, las escuelas y academias de artes y ciencias diversas desarrollaron otros aspectos de la cultura, que alcanzó alto grado de esplendor en el siglo XVIII.

Fueron  los criollos quienes, en el siglo XVIII, entraron en contacto con las ideas que se habían desplegado como velas en Europa, y quienes se vieron enfrentados a los resultados de las revoluciones americana y francesa.

Sería erróneo, sin embargo, pensar que los indios no tuvieron parte alguna en esta lucha por la libertad. El impulso salió incluso de una revuelta india que estalló en 1810, en un momento en que la madre patria española vivía bajo el yugo de la dinastía Bonaparte.

Los jefes de la revuelta de los indios eran dos curas: Hidalgo y Morelos. Aunque ambos perdieron la vida, aquello fue algo que produjo resultados tangibles. No solamente la lucha por la independencia fue llevada a buen fin, sino que los indios tomaron parte activa en ella.

Resultado de imagen para historiaybiografias.com benito juarez

En el período napoleónico, cuando España fue invadida por los franceses, sus posesiones se negaron a obedecer al nuevo rey José Bonaparte, hermano de Napoleón. También en México se produjeron desórdenes. El 15 de septiembre de 1810, Miguel Hidalgo, párroco de Dolores, reunió a sus indígenas y al grito de «¡Muera el mal gobierno!» dio comienzo a la revolución («Grito de Dolores»). Bien pronto se halló a la cabeza de 80 mil indígenas, a los cuales prometió restituir sus derechos; y abolió la esclavitud. Pero la revuelta fue finalmente sofocada y 10 meses después Miguel Hidalgo fue fusilado.

La revolución iniciada por Miguel Hidalgo, fue continuada por otro sacerdote, José María Morelos, quien después de tomar a Acapulco reunió el Congreso de Chilpancingo, que declaró la independencia de México el 6 de noviembre de 1813. Pero fue vencido en Valladolid  por Iturbide, y fusilado en San Cristóbal Ecatépec el 22 de diciembre de 1815.

La revolución prosiguió encabezada por otros jefes, entre los cuales se destacó, en el sur, Vicente Guerrero. Para pacificarlo, el virrey envió a Agustín de Iturbide. Pero éste propuso y acordó con los insurgentes el «Plan de Iguala», por el cual se disponía implantar una monarquía independiente constitucional (1821). Admitida esta determinación por el último virrey, quedó reconocida la independencia. El 27 de septiembre de 1821, las fuerzas revolucionarias ocuparon la capital.

Ciertas tribus como la de los yaquis, originarios de la región del golfo de California, llegaron incluso a representar un gran papel en esa lucha. Ésta, emprendida en la época napoleónica, iba a durar varios años. Las últimas tropas españolas no abandonaron el país hasta 1825.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

LAS REFORMA BORBÓNICAS:
Españoles, Criollos , Indios y Negros

Después de las reformas borbónicas del rey Carlos III de España (1759-1788), déspota ilustrado, las Indias Occidentales tienen, a finales del siglo XVIII, el aspecto de un imperio próspero. No ha habido otras mejor administradas que ellas, gracias a la introducción de novedosos sistemas administrativos que mejoraba los controles, disminuía la corrupción y agilizaba la burocracia.

Carlos III de España

Carlos III de España

Además, la renovación de la extracción de plata en México, el desarrollo de las plantaciones trabajadas por esclavos en las costas, una intensa ganadería en las llanuras del interior («gauchos» de la Pampa, «llaneros» del Orinoco), los cultivos y la recolección forestal (mate, quina, maderas preciosas) mantienen un activo comercio exterior.

Tan favorable incremento monopolio comercial y marítimo en provecho de la metrópoli, la acción de Carlos III contribuye a un renacimiento de intercambios entre España y sus colonias. Sin embargo, esta tendencia no sobrevivirá a la desaparición del rey reformador, y, después de 1790, el contrabando extranjero, inglés en primer lugar y norteamericano, ocupan un lugar preponderante en el comercio marítimo de las Indias.

Los criollos, que eran los hijos de españoles nacidos en tierra americana apenas representaban más que un 20% de la población total, estimada, hacia 1800, entre 15 y 16 millones (cerca de un 50% de aborígenes, 800.000 esclavos negros y una importante fracción mestiza) constituían el elemento socialmente dominante. Eran grandes terratenientes, con instrucción académica, que contaban con importantes partidas de esclavos, y se destacaban en los negocios. Esta clase social no soportaban verse excluídos de una parte del poder político y eliminados de la administración por 300.000 españoles de la metrópoli, funcionarios, soldados, miembros del clero regular o secular.

Conscientes de su poderío económico, orgullosos de ser americanos, están fascinados por el ejemplo con la independencia de las trece colonias inglesas del Norteamérica a partir de 1776.

Nutridos de la lectura de Montesquieu , de Rousseau, de los enciclopedistas franceses, del abate Reynal, los criollos radicales se afilian a las Logias Masónicas; que venían trabajando secretamente en busca de la enmancipación de las colonias españolas en América.

Así como los criollos gozaban de derechos políticos «recortados» frente a los peninsulares o españoles, los indígeneas y campesinos mas pobres muchas veces no podían obtener su parcela de tierra para el cultivo de subsistencia, porque los criollos eran dueños de grandes extensiones de tierras que imponían sus leyes y restringían el acceso a los campesinos mas pobres o a las comunidades de aborígenes.

México era la frontera española con los Estados Unidos y el Caribe, una región poblada y rica. La plata mexicana representaba el 67% de la producida en toda América. España obtenía de México los dos tercios de las rentas del imperio. Todo esto lo convertía en un punto estratégico para el poder español. La propiedad agraria se concentraba exclusivamente en manos de criollos poderosos; esto dejaba sin posesiones a los campesinos y las comunidades indígenas que dependían de conseguir trabajo en las haciendas. Entre 1720 y 1810 se produjeron varias crisis en el campo. El maíz, principal alimento de la población, escaseó por las sequías. El precio del maíz subió a 56 reales la bolsa, mientras el salario diario era de 2 reales. El hambre, la miseria y las enfermedades abatieron a la población campesina.

También los criollos como grandes terratenientes que se dedicaban a la cría de ganado o a la agricultura, tanbién poseían grandes silos para almacenar los granos y especular con el precio, para ofertarlos en los mejores momentos y que los favorecía económicamente, en cambio, los mas humildes (la gran mayoría de la población) se veían obligados vender sus cosechas en cualquier momento por que sus necesidades no podían esperar.

A partir de mediados del siglo XVIII se produjo en México un importante aumento demográfico. A principios del siglo XIX, la población se duplicó.

Ese crecimiento generó una mayor demanda de cereales, por lo que las haciendas comenzaron a aumentar su producción agrícola, desplazando cada vez más a los productores indígenas de sus tierras.

Los indios estaban sometidos al pago de tributos especiales, y los negros, a la esclavitud. Al mismo tiempo, por encima de todos los grupos sociales se hallaba la propia Corona española. La población de México estaba dividida en dos sectores bien polarizados: los que tenían todo (españoles y criollos), y los que no tenían nada. En consecuencia, los problemas políticos de la independencia estuvieron atravesados por reivindicaciones de tipo social mucho más amplias.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

DEL IMPERIO A LA REPÚBLICA:

Un movimiento revolucionario del 18 de mayo de 1822 obligó al Congreso a proclamar emperador a Iturbide, con el nombre de Agustín I. El general Antonio López de Santa Anna se sublevó en Veracruz contra Iturbide, quien debió abdicar y fue desterrado. No obstante, Iturbide volvió al país, motivo por el cual se lo fusiló en 1824.

Aquel mismo año se reunió un congreso constituyente y el 4 de octubre de 1824 sancionó una constitución federal de tipo norteamericano. El primer presidente de los Estados Unidos Mexicanos fue Guadalupe Victoria, a quien le sucedió Vicente Guerrero, que terminó trágicamente su mandato.

Desde entonces hubo ásperas luchas interiores entre los federalistas liberales y los centralistas conservadores, en las cuales descuella el general López de Santa Anna, de relevante acción pública durante varias décadas de la política mexicana.

En ese período se produjo la guerra de Texas. Los plantadores texanos se habían negado a obedecer una ley (1835) que concedía la libertad a los negros. En 1836 declararon su independencia y en 1845 pidieron la anexión de su territorio a los Estados Unidos. De este hecho derivó una guerra entre México y los Estados Unidos (13 de mayo de 1846), que finalizó con el tratado de Guadalupe Hidalgo (2 de febrero de 1848), por el cual México debió ceder a los Estados Unidos Texas, Nuevo México, Arizona y Alta California (o sea 1.338.000 kilómetros cuadrados de territorio).

Otros 116.000 kilómetros cuadrados de tierras mexicanas (territorio de la Mesilla) fueron cedidos a los Estados Unidos por 10 millones de dólares. Los límites que se trazaron entonces son los que aún hoy separan a ambos Estados.

En 1855 el coronel Villarreal se sublevó contra la dictadura de Santa Anna y proclamó el Plan de Ayutla, movimiento liberal que culminó con las reformas propugnadas por Miguel Lerdo y Benito Juárez, con la abolición de los privilegios eclesiásticos y militares y con la constitución de 1857. Ante la reacción conservadora del presidente Comonfort, Benito Juárez emprendió una nueva guerra, al término de la cual venció al frente de los liberales en Galpulalpan y entró en la capital el 11 de enero de 1861, iniciando un plan de reformas.

La independencia no trajo consigo la paz y, principalmente durante la primera mitad del siglo XIX, México se convirtió en un foco de revoluciones.

Entre 1821 y 1857 se registraron 250 guerras civiles y golpes de Estado. También después hubo muchos otros. Hay muchas razones que pueden explicar este estado de cosas.

En primer lugar, México no presentaba ni presenta todavía una unidad lingüística; aproximadamente diez por ciento de la población habla aún una lengua diferente del español. Esto no ayuda en nada a la eclosión de un sentimiento nacional.

El medio natural es también una traba para este sentimiento nacional. Altas cordilleras dividen a México en varias regiones, que en el siglo XIX estaban difícilmente en contacto. Por otra parte, vastas extensiones del sur del país están cubiertas de selvas vírgenes que constituyen una traba a las comunicaciones normales.

La división reina igualmente entre los individuos: blancos, mestizos e indios pensaron siempre en sus propios intereses antes que en los de toda la comunidad, lo cual se veía agravado durante el siglo pasado por el bajo nivel de cultura de la población. Añadamos a esto que los varios millares de letrados estaban divididos en dos campos.

Los conservadores ofrecieron su apoyo y fueron ayudados por las autoridades religiosas. Estaban en favor de una Administración fuertemente centralizada. Los liberales, por el contrario, a menudo muy anticlericales, se inclinaban por una organización federal.

Ambos grupos buscaban el apoyo del pueblo. No debe sorprendernos, pues, que México haya parecido presa fácil a las potencias extranjeras. Y México se vio obligado a ceder a Estados Unidos, hacia la mitad del siglo pasado, un territorio de una superficie de 1.650.000 kilómetros cuadrados.

Poco después, Benito Juárez, candidato del grupo liberal, llegó a la presidencia de la República. Juárez era de origen indio. La política del presidente Juárez contrarió en sus intereses a algunos Estados europeos, provocando la intervención de éstos y especialmente de Francia, cuyas fuerzas invadieron y dominaron el país.

Francia, cuyos destinos  regía  Napoleón  III,   creyó llegado el momento de derribar el régimen de Juárez y reemplazarlo por un imperio situado bajo la tutela francesa. Un ejército expedicionario francés, en cuyas filas militaban voluntarios belgas, se apoderó, el 5 de junio de 1863, de la ciudad de México, capital del país.Ofrecieron la corona a Maximiliano de Austria, quien, con el consentimiento de Francia, fue proclamado emperador de México; algunos conservadores locales le prestaron su apoyo

El 7 de junio de 1863 las tropas francesas ocuparon la capital. Con su apoyo, una junta de monarquistas restableció el imperio y ofreció la corona a Maximiliano de Habsburgo, archiduque de Austria, quien la asumió el 12 de junio de 1864. Juárez, que se había retirado a las montañas, emprendió entonces una guerra de guerrillas y además contaba con la ayuda de Estados Unidos, donde, entretanto, en 1865, había terminado la Guerra de Secesión. En cuanto Napoleón III retiró sus tropas de México, los republicanos, encabezados por Benito Juárez, capturaron al emperador Maximiliano en Querétaro, donde lo fusilaron el 19 de junio de 1867.

A la muerte de Benito Juárez (1872) asumió el gobierno Sebastián Lerdo, derrocado en 1876 por un movimiento que sostenía el plan de Tuxtepec. Lo encabezaba el general Porfirio Díaz, bajo cuya dictadura estuvo México desde entonces, durante 34 años. En esta época experimentó México amplio desarrollo económico.

Resultado de imagen para historiaybiografias.com benito juarez

Benito Juarez: Cuando Juárez, forzado por los acontecimientos, decidió no redimir la deuda exterior de México, Inglaterra, Francia y España quisieron forzarla a ello por las armas. Cuando, al año siguiente, Juárez propuso amortizar la deuda mediante pagos anuales, ingleses y españoles renunciaron a su proyecto.

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/porfirio_diaz.jpg

En 1872, Porfirio Díaz se hizo cargo de las riendas del Gobierno desde 1876 hasta 1911. Las enérgicas medidas que tomó le permitieron elevar el nivel de vida del país.

En 1910, sin embargo, estalló una nueva revolución instigada principalmente por la gente del campo, que se sentía oprimida y explotada por los grandes terratenientes. Díaz se vio obligado a huir. México pasó entonces por un período de confusión, pues quienes tomaron en sus manos las riendas del poder se vieron incapaces de gobernar el país de una manera eficiente.

Por otra parte, la influencia de Estados Unidos en México fue en aumento, especialmente después que empezó la explotación del petróleo. Durante la primera guerra mundial Estados Unidos llegó incluso a intervenir militarmente en México. Bien es verdad que el pueblo, pobre y hambriento, amenazaba la tranquilidad interior.

La Constitución de Querétaro, promulgada en 1917, intentó instaurar reformas radicales, y el Estado confiscó los bienes de la Iglesia, suprimió las concesiones extranjeras y concedió la autonomía a algunas comunidades indias. No llegaron a aplicarse todas las disposiciones de esta Constitución, aunque esto no impidió que en México soplaran fuertes vientos anticlericales después de la primera guerra mundial.

México no puso fin definitivamente a las persecuciones religiosas ni se aprestó a construirse un porvenir mejor hasta el comienzo de la segunda guerra mundial.

En 1910 estalló una nueva revolución popular guiada por Francisco I. Madero. Se proponía restaurar el sufragio popular y una justa distribución de las tierras, y contaba con el apoyo de dos ardientes revolucionarios, casi legendarios: Pancho Villa y Emiliano Zapata. El triunfo revolucionario dio el gobierno a Madero (1911); pero el general Victoriano Huerta lo depuso a principios de 1913. Poco después, Venustiano Carranza emprendió nuevamente la revolución liberal y agraria, con el apoyo de Pancho Villa y Emiliano Zapata; movimiento que culminó con la sanción de la avanzada Constitución de Querétaro, el 5 de febrero de 1917, base que fue de una profunda reforma social y económica.

Para Ampliar Ver: Revolución Mexicana

Resultado de imagen para historiaybiografias.com benito juarez

Ver: Emiliano Zapata

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

AMPLIACIÓN DEL TEMA: EN BUSCA DE LA INDEPENDENCIA

Los primeros movimientos a favor de la independencia, liderados por los grupos criollos, desataron la lucha de los campesinos y mestizos pobres. Así, los criollos perdieron el control y la independencia se transformó en una revolución social, es decir, un movimiento violento de indígenas y campesinos enfrentados con criollos y españoles poderosos, en busca de un cambie radical en la sociedad.

Miguel Hidalgo y Castillo

Miguel Hidalgo y Castillo

En septiembre de 1810, el cura del pueblo de Dolores, Miguel Hidalgo y Castillo convocó a los indios y mestizos de su parroquia a combatir por la independencia y la igualdad en el llamado Grito de Dolores que se extendió a otras ciudades. El movimiento buscaba la abolición del tributo indígena y la esclavitud, y la devolución de las tierras a las comunidades indígenas. Después de duros enfrentamientos con los criollos y los españoles, Hidalgo fue hecho prisionero y ejecutado. Su recuerdo quedó asociado a la independencia y a la lucha de los campesinos e indígenas.

LOS SUCESOS REVOLUCIONARIOS: Estamos en 1810, en el momento de la gran llamarada secesionista que sacude el continente sudamericano. Paralelamente, en el viejo mundo, producto de las guerras de España contra Inglaterra, la Corona española presionó a la colonia con un aumento de la proporción de la riqueza mexicana que se destinaba a España aumentando los impuestos, disposición que fue rechazada por todos los sectores sociales de la época.

Se produce entonces un acontecimiento extraordinario: las masas indias se ponen en movimiento. Una desesperada oposición a la rápida expansión de los grandes dominios en detrimento de las tierras colectivas de los pueblos, es su motivo más profundo. La primera sublevación se produce en la provincia de Guanajuato, al norte.

Está dirigida por el criollo Miguel Hidalgo y Costilla, un sacerdote que exigió una serie de medidas que incluían la supresión de los tributos indígenas, la distribución de tierras para los campesinos (que implicaba quitársela a sus nuevos dueños), y la libertad de los esclavos. Así, pudo reunir entre sus seguidores a indios, mestizos y mulatos. Sin embargo, no pudo atraer muchos criollos.

Condenado por la Iglesia, propietaria de tierras, y abandonado por los criollos propietarios, Hidalgo fue derrotado y ejecutado en mayo de 1811. Derrotado, Hidalgo es hecho prisionero el 17 de enero, y fusilado en el siguiente mes de julio. Tres meses después, en octubre de 1811, se produce una nueva sublevación, esta vez en el sur, donde la población india es más densa, bajo la dirección de un cura mestizo, llamado Morelos.

Morelo tenía un discurso más religioso y moderado. Apoyaba el pago del diezmo a la Iglesia y el respeto a la propiedad. Además, decía que la revolución la hacía «por la religión y la patria», bajo la figura de la Virgen de Guadalupe.

Los insurrectos dominan el país durante dos años, y, en abril de 1813, se apoderan del puerto de Acapulco, en el Pacífico. En septiembre de 1813, Morelos convoca una Junta en Chilpancingo. Se proclama la independencia, se forma un gobierno insurrecto y se redactan las bases de un programa: abolición de la esclavitud, reforma fiscal, igualdad ante la ley.

Morelo tras obtener algunas victorias militares, convocó a un Congreso, que en 1813  proclamó la independencia de México.

Sin embargo, bajo el impulso de Iturbide, oficial mexicano de origen vasco, se organiza el ejército leal. En el otoño de 1814, Iturbide recibe un refuerzo de 8.000 hombres de España. Mal equipadas, las milicias campesinas de Morelos son vencidas. El propio Morelos es hecho prisionero, y fusilado el 22 de diciembre de 1815. No obstante, algunos de sus partidarios continuaron peleando en las montañas.

En la frontera meridional de Nueva España, la Capitanía General de Guatemala había entrado en efervescencia, a partir de 1812. Todo vuelve al orden en 1814, con la noticia de restauración de Fernando VII en España.

Después de algunos años en 1820, la situación cambia cuando en la misma España los liberales tomaron el poder. Los liberales españoles anunciaron medidas similares a las propuestas por el cura Morelos en tierra mexicana y se declararon dispuestos a buscar un arreglo con las revoluciones hispanoamericanas. Ese acuerdo consistiría en otorgar el poder local a los revolucionarios a cambio de que estos reconocieran la soberanía española en América.

Esa situación incidió para que los sectores más influyentes de México intentaran nuevas estrategias. El bloque conservador, integrado por los estratos más poderosos de españoles, criollos y de la iglesia, apoyó a Agustín Iturbide, un oficial criollo de las tropas reales que había combatido contra Morelos, y decidieron realizar un acuerdo con los revolucionarios al mando de Vicente Guerrero.

Los conservadores creían que de esta manera se ponían a salvo de las medidas propiciadas por los liberales que tenían el poder en España. En tanto, los revolucionarios mexicanos pensaron que podrían salir de su aislamiento y acceder al poder. De este modo, el 24 de febrero de 1821 se acordó el Plan de Iguala, llamado también trigarante porque se proponía garantizar: la independencia, la igualdad entre españoles y criollos y la unidad en la fe católica.

Desde el punto de vista ideológico, los países del continente repartirán sus tendencias políticas entre dos opciones: la conservadora y la liberal. La primera, formada por propietarios de latifundios, miembros de la alta jerarquía eclesiástica y militar y la burguesía tradicional, defenderá el principio de la autoridad y el orden, las libertades controladas y el sufragio censitario. Los partidos liberales, por su parte, integran a profesionales, intelectuales, comerciantes, pequeños hacendados y funcionarios; son partidarios de las libertades individuales, el sufragio universal, la democracia y el estado laico. En este último punto estriban los antagonismos más exacerbados de todo el período, hasta el punto de que los intereses entre conservadores y eclesiásticos llegan a identificarse plenamente.

Otro nombre de este acuerdo es el de Plan de las Tres Garantías, programa político propuesto por el general Agustín de Iturbide proclamando la independencia de México. Iturbide, que, de oficial realista a las órdenes de los virreyes acababa de convertirse en dirigente de los mexicanos descontentos con el régimen liberal español que había obligado a Fernando VII a acatar la Constitución de 1812, al ser nombrado comandante general, se reunió con Vicente Guerrero, jefe de los guerrilleros del Sur, en la población de Iguala, para concertar el ecuerdo.

Proclamaba tres principios básicos:

1) La independencia de México, que sería gobernado por un príncipe español designado por Fernando VII;

2) El mantenimiento de la religión católica como la única del país y

3) La igualdad de derechos entre todos los habitantes de México (criollos y peninsulares).

Entre 1833 y 1855 México atravesó una de las etapas más convulsivas de su historia contemporánea. Insurrecciones, cuartelazos y gobiernos se sucedieron y protagonizaron una de las más importantes crisis que vivió la república tras su independencia.

El país se hallaba dividido entre conservadores y liberales, al tiempo que una débil situación económica, causada por el descenso de la producción agraria y minera, el hundimiento del comercio exterior e interior y la acentuada disminución de la clase media, favorecieron las revueltas sociales.

El descontento general llegó a un punto tal que, en menos de un año en el gobierno, Iturbide abandonó su sueño imperial en 1823 y abdicó el trono en favor de un ascendente y aún desconocido militar: el general Antonio López de Santa Ana. Pero el autoritarismo de este general, que había derrocado a Agustín de Iturbide , impulsó el malestar de los liberales hasta que aquél fue expulsado del país en 1855. (En 1853 Santa Ana asumió formalmente la dictadura con el título de Alteza Serenísima, reservándose el derecho de nombrar sucesor. )

General Antonio López de Santa Ana

Antonio López de Santa Ana

En cuanto a las relaciones externas, la guerra de Texas (1835-1836) no sólo privó a México de una buena parte de su territorio nacional, ratificado en el tratado de Guadalupe-Hidalgo (1848), sino que fomentó el sentimiento de frustración entre la población. La política seguida por Santa Anna durante su último mandato (1853-1855) colmó la paciencia de los liberales, quienes, alegando los ataques que sufrían las libertades civiles y políticas, acabaron con su presidencia personalista.

Derrotado Santa Ana por el general Ignacio Comonfort en 1855, el gobierno de México cayó muy pronto en manos del grupo conservador, al que los liberales se opusieron con toda firmeza, acaudillados por el célebre Benito Juárez; la Guerra de los Tres Años (1858-1861) terminó con el triunfo rotundo de Juárez, quien ejercía el poder como presidente de la Corte Suprema.

La entrada triunfal de Juárez en México, el 11 de enero de 1861, no aseguró, sin embargo, la tranquilidad. Juárez suspendió el pago de la deuda extranjera con Francia, Inglaterra y España, lo cual determinó que las citadas potencias enviaran fuerzas militares a México; España e Inglaterra aceptaron las explicaciones de Juárez, pero no así Francia, a la que convenía fortalecerse en América confiando en el éxito que tendría su eventual alianza con los confederados de Estados Unidos, para asegurarse prioridades comerciales.

Luis Napoleón jugó hábilmente sus cartas diplomáticas, y logró que una comisión de notables propiciara la coronación en México de Maximiliano de Habsburgo, hermano del emperador de Austria, para lo que Francia prestaría el apoyo militar necesario. Las tropas francesas invadieron México, y Benito Juárez debió trasladar la capital a El Paso, desde donde continuó las operaciones.

Maximiliano llegó a México en 1864, y pese a sus buenas intenciones no supo formar un gobierno propio y fuerte, pues se atuvo exclusivamente a Napoleón, el cual, presionado por Estados Unidos y con graves problemas en Europa, le retiró su ayuda militar y financiera.

El imperio fue destruído por Juárez en Querétaro, el 15 de mayo de 1867. Así la experiencia imperial de Maximiliano tuvo fin con su fusilamiento y el de sus principales generales, Juárez restableció la capital en México, desde donde prosiguió su gobierno de tendencia liberal y popular, propiciando las reformas constitucionales necesarias para llevar adelante sus planes.

En 1871 fue elegido presidente por tercera vez, pero falleció al año siguiente. Precisamente en estas elecciones de 1871, se opuso a Juárez unos de los más importantes generales de su grupo, Porfirio Díaz; el triunfo de aquél, su muerte y las circunstancias que se sucedieron engendraron una nueva guerra civil, terminada con la batalla de Tecoac, en el año 1876.

Ver: Revolución Mexicana

PÉRDIDA DE TEXAS: Los colonos norteamericanos que se habían instalado en Texas con el auspicio del gobierno mexicano se resistieron a aceptar la política de los conservadores. En 1836 el gobierno envió tropas militares al mando de Santa Ana, que logró vencerlas en la batalla de El Álamo. Sin embargo, los norteamericanos se reorganizaron, vencieron a Santa Ana y declararon la independencia de Texas.

Mapa del Territorio Perdido Por México

Mapa del Territorio Perdido Por México

No obstante, el gobierno conservador mexicano no reconocería la independencia de Texas, a pesar de que un sector minoritario del mismo gobierno consideraba que era conveniente establecer en Texas un Estado independiente que fuera protegido por Inglaterra y de ese modo pudiera contener el avance expansivo de los Estados Unidos.

Finalmente, la confrontación entre mexicanos y norteamericanos con la intervención del gobierno de los Estados Unidos se desarrolló entre 1845 y 1848, con la activa participación del general Santa Ana, convocado esta vez por los liberales que se encontraban en el gobierno. Los mexicanos perdieron la guerra y debieron entregar a los Estados Unidos los territorios de Texas, Nuevo México y California, lo que significaba más de la mitad de su territorio.

CONSECUENCIAS DE LA LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA:

La minería resultó afectada por la lucha al ser abandonadas, inundadas y destruidas muchas minas, y sus trabajadores y especialistas dispersados. Los capitales se ahuyentaron y el atraso técnico que se produjo, en comparación con otros países, resultó altamente perjudicial.

El centro y sur del país, en donde la agricultura encontraba sus mejores campos, sufrieron con los movimientos de población, más los cultivos desarrollados en gran escala que las pequeñas siembras dedicadas a la producción de granos indispensables para el sustento popular.

El comercio mexicano resultó lesionado. México cesó de exportar sus productos a las Antillas y su puesto fue ocupado por los norteamericanos. En el país se sustituyó el ingreso de mercaderías a través de España por el comercio yanqui, que empezó a hacer suyos, junto con Gran Bretaña, los mercados hispanoamericanos.

En 1815 llegó el último galeón de Filipinas a Acapulco. La guerra de Independencia puso fin al cambio de plata mexicana por sedas, porcelanas, bronces y especias de Asia, y principalmente a la prosecución de relaciones políticas y culturales con los países asiáticos. El comercio interior se paralizó un tanto con la guerra, pero después se recobró, de acuerdo con las nuevas posibilidades.

La riqueza pública sufrió una merma de más de la mitad; así, los ingresos de la República fueron menores de diez millones de pesos, lo que provocó un estado deficitario que día a día se agravó, por lo que el estado tuvo que recurrir a préstamos forzosos impuestos a nacionales, extranjeros y al clero, así como a empréstitos exteriores. El capital español se fugó hacia los bancos europeos, pero algunos criollos aumentaron su fortuna con el comercio y la actividad industrial.

La guerra de Independencia provocó el aumento de la movilidad social. Un sentimiento vivo de justicia social, que cristalizó en la mente de notables patriotas, comenzando con Hidalgo y Morelos, se mantuvo firme y luchó con brío en contra de viejas ideas e instituciones para lograr transformar al país, esgrimiendo como armas principales la mejor distribución de la tierra y profundas reformas educativas.

Al quedar abolida la esclavitud, los negros esclavos adquirieron mejores posibilidades de vida. Las .clases bajas, si bien no resolvieron del todo sus problemas al malograrse algunos de los principios revolucionarios sí modificaron su situación. Al indígena se le comenzaron a aplicar las ideas individualistas del liberalismo a través de nuevas normas legales.

Las masas populares que militaron en las filas de la insurgencia se sin tieron un tanto defraudadas con los principios fundamentales del régimen político-social instaurado por el grupo criollo, principalmente a partir del plan de Iguala, mediante el cual las clases dirigentes, de clara formación europea, conservaron la hegemonía; y la idea de una mejor repartición de la riqueza, de un cambio de estructura, que a tantos había impulsado a sumarse al movimiento insurgente, quedó así latente entre los grupos más desheredados.

Fuente: HISTORIA UNIVERSAL Tomo 16 Editorial SALVAT El Impacto de la Revolución Francesa

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

RESUMEN ETAPAS  DE LA INDEPENDENCIA DE MEXICO

■ El siglo XIX Independencia:

La independencia fue concretada en 1822, dio lugar a tres décadas de guerras civiles y gobiernos frágiles. La desorganización de la nación posibilitó que gran parte del territorio mexicano pasase a manos norteamericanas.

Formación del Estado: Los liberales dirigidos por Benito Juárez, impulsaron a mediados del siglo un proyecto de modernización y de construcción estatal.

La Constitución de 1857: Fue una constitución de tono liberal, lo cual se manifiesta en el acento que puso en las libertades públicas y de los individuos así como en su empeño por terminar con los restos de la organización colonial que aún subsistía en México. La Iglesia y los conservadores se opusieron a este proyecto y su resultado fue una nueva guerra de 10 años que postergó la organización del Estado.

■ La república organizada

La cohesión territorial y la organización del país fue dirigida finalmente por Porfirio Díaz (1876-1911) quien llevó a México al progreso económico y al orden pero estableciendo un régimen dictatorial que excluyó a las mayorías renegando así de los objetivos expresados por la Constitución de 1857.

■ Revolución mexicana

La Revolución Mexicana, que arrasó México entre 1910 y 1917, se dirigió contra la dictadura de Porfirio Díaz y movilizó amplios sectores del pueblo mexicano en demanda de participación política y reclamos económicos, especialmente en las zonas rurales. «Tierra y libertad» fue la consigna más conocida de este movimiento. Uno de sus resultados fue la Constitución de 1917 que introdujo la cuestión social, la reforma agraria y un mayor protagonismo del Estado.

■ México moderno
En las décadas del veinte y del treinta se reconstruyó el Estado, surgiendo el Estado de la Revolución Mexicana que buscó representar las aspiraciones de las mayorías. Esta obra culminó con el gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940), quien llevó adelante una política nacionalista, profundizó la reforma agraria, amplió los beneficios sociales, y organizó el PRI, Partido Revolucionario Institucional, el partido al que se Integraron los sectores que apoyaban la Revolución y que hasta hoy gobierna en México.

En la actualidad, México es una de las más ricas naciones de latinoamérica pero el ritmo de crecimiento ha disminuido mientras sus problemas sociales van en aumento. Aparecen también signos de descontento político. La dirigencia política busca nuevos impulsos para el desarrollo a través de la integración con los Estados Unidos y el Canadá que se ha concretado con el NAFTA (sigla en inglés del Tratado de Libre Comercio). Se espera así un aumento de las inversiones norteamericanas que den lugar a la creación de puestos de trabajo, así como facilitar la venta de productos mexicanos en América del Norte.

■ La Nación Mexicana y el pasado indígena
México fue sede de algunas de las más altas culturas indígenas precolombinas. La reivindicación de ese pasado constituye hoy un elemento principal en la cultura de ese país. Esta reivindicación es tanto más importante si se tiene en cuenta que la mayoría de los mexicanos actuales descienden de poblaciones autóctonas de América.

 

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

PARA SABER MAS…
Sobre la Guerra Por Texas
:
Luego del acuerdo con el gobierno mexicano las colonias angloamericanas se multiplicaron, y quince años más tarde la población de Texas, otrora harto escasa, se había incrementado con más de 20.000 colonos, que vivían organizados conforme a cánones para ellos tradicionales, pero violando las leyes mexicanas de colonización, que prohibían a los colonos establecerse en la costa y en la frontera, les exigían que fuesen católicos y que se sujetaran a las leyes mexicanas; exigencias que hasta 1830 no fueron urgidas por el gobierno.

Dicho gobierno mexicano, que había eximido a los colonos de todo impuesto aduanero por siete años, estableció en 1831 dos o tres aduanas para cobrarlos y algunos fortines militares. Esto y la prohibición de ulterior inmigración estadounidense a Texas irritó a los colonos, que instigados por Austin Moses (quien había hecho el acuerdo) se sublevaron.

La reposición de aduanas y fuertes, y, sobre todo, la implantación del sistema centralista en vez del federal en toda la república, en 1835, decidieron a los colonos a hacerse independientes. Y capitaneados por el general Sam Houston se enfrentaron durante un año a las tropas regulares de México; en 1836, Santa Anna se puso a la cabeza del ejército mexicano e invadió Texas para poner fin a la sedición. El 2 de marzo, los texanos declararon la independencia del país, y Houston se aprestó a dar la batalla decisiva.

Para ello necesitaba tiempo, y encomendó al coronel William Barret Travis que detuviera en todo lo posible a las fuerzas de Santa Anna. Travis se atrincheró en una antigua misión conocida por El Álamo, dispuesto a retardar las operaciones de Santa Anna; allí se le reunió el célebre explorador David Crocket, con trece de sus compañeros de Tennessee.

El total de la guarnición de El Álamo era de 188 hombres, para enfrentar a los 2.400 de Santa Anna. La defensa excedió toda previsión, ya que los texanos, sin excepción, resolvieron pelear hasta morir. Santa An-na copó, por cierto, la misión; pero la resistencia le representó la pérdida de setenta hombres, además de trescientos gravemente heridos.

El sacrificio de El Álamo dio a Houston el tiempo que necesitaba, y así pudo batir totalmente a Santa Anna en la batalla de San Jacinto (hoy Houston), el 21 de abril de 1836. Esta victoria permitió el establecimiento de la República de Texas, cuya breve vida de nueve años se desarrolló en la incertidumbre, por falta de posibilidades financieras y por la continua amenaza de México, que no cejaba en su afán de reconquista; a ello se sumaba, además, el incesante peligro representado por los indios.

De ahí que los dirigentes texanos, todos oriundos de hogares estadounidenses, acordaran finalmente acceder a requerimientos cada vez más intensos, y Texas acabara po: ser anexada a Estados Unidos, como 289 Estado de la Unión, el 29 de diciembre de 1845. Con ello, naturalmente, se precipitó la guerra entre México y Estados Unidos.

Fuentes Consultadas:
Historia Universal ESPASA Siglo XXI Independencia de México
SOCIEDADES 8° Año Vicens Vives de M. González y M. Massone
Sociedad, Espacio y Cultura Kapelusz EGB 3° Ciclo Prislei-Tobio-Geli
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo II Editorial ATENEO

Trabajo de Colaboración Alumnos de 4° Año Normal – Escuela J.M.Estrada N°1017

 

 

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/fuente_credsa3.jpg

Historia de Mexico Precolombino o Prehispanico Primeros Pueblos

Historia de México Precolombino o Prehispánico
Los Aztecas

Antes de la llegada de los españoles a México, el país estaba ocupado por diversos pueblos que alcanzaron alto grado de civilización. Eran los precursores de la civilización azteca. Los toltecas representaron un papel particularmente importante antes de que los aztecas les expulsaran. Todos estos pueblos eran notables agricultores y, especialmente, hábiles  arquitectos  y  escultores.

Los aztecas eran un pueblo belicoso que hacía continuamente la guerra para asegurarse los víveres y disponer de víctimas para los sacrificios humanos que ofrecían a sus dioses sanguinarios. Los aztecas eran también hábiles arquitectos y escultores. Sin embargo, su poderoso imperio cayó con facilidad en manos de los españoles cuando éstos llegaron en el siglo XVI.

Los que quieren penetrar los secretos del México precolombino (es decir, antes de la llegada de Cristóbal Colón) se hallan enfrentados a una difícil tarea. Se dice que dos grandes civilizaciones se habían desarrollado en México antes de la llegada de los europeos: la de los aztecas y la de los mayas. Esta opinión, que está muy extendida, es incompleta e imprecisa.

De hecho, México estaba habitado por varios pueblos, cada uno de los cuales tenía su propia cultura. Alguno de estos pueblos, los mayas, por ejemplo, vivían en las tierras bajas del sur. Otros habitaban el norte del país. Los aztecas ocupaban una región en cuyo centro se alza actualmente la ciudad de México, capital del país.

Para comprender la civilización azteca es indispensable estudiarla a la luz de otras civilizaciones importantes que la precedieron.

Los aztecas asentaron su hegemonía entre los siglos XIII y XV, pero, ya mucho antes, otros pueblos habían representado en México un papel importante.

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/guerrero_azteca.jpg

Guerrero Azteca

El valle situado en medio de la meseta mexicana y en el que se halla ubicada la ciudad de México es uno de los lugares del Nuevo Mundo más rápidamente ocupados por el hombre. Se han encontrado allí restos humanos que datan de hace once mil años.

De las civilizaciones que precedieron a la azteca forma parte la de la ciudad de Teotihuacán. Esta ciudad, situada en las proximidades de México, fue atacada e invadida por los toltecas, pueblo guerrero que emigró hacia el sur allá por los alrededores del año 1000. Impusieron su dominación a algunas ciudades mayas.

Estos toltecas es indudable que ejercieron gran influencia sobre los otros pueblos de México. Propagaron el culto al dios Quetzalcóatl. Esta divinidad, presentada bajo la forma de una serpiente emplumada, era considerada la creadora de la civilización.

Otra cultura que influyó sobre la civilización azteca es la de los zapotecas, cuyo principal centro se hallaba en Oaxaca. Este pueblo había edificado en los alrededores de Oaxaca una verdadera ciudad de los muertos. Los zapotecas concedían gran importancia al más allá y consagraban gran parte de sus actividades artísticas al culto de los muertos.

Los olmecas llegaron también al apogeo de su poderío antes de la fundación del imperio azteca y parecen incluso haber alcanzado el más alto grado de civilización de todos los pueblos mexicanos, principalmente después que se hubieron instalado más al sur, en las tierras bajas de los alrededores de Veracruz y Tabasco. Se conocen de ellos principalmente las grandes cabezas esculpidas en basalto y otras piedras duras. Algunas de ellas tienen más de dos mil quinientos años.

Todas aquellas comunidades se apoyaban en el cultivo del maíz. Contaban con buenos agricultores y con hábiles arquitectos y excelentes canteros. Algunos de estos pueblos tenían un calendario que podríamos considerar como notable.

Desde este punto de vista esos pueblos recuerdan a los mayas. Tenían, sin embargo, sus propios usos y costumbres, y su concepción de la belleza difiere de la de los mayas. La cultura de los olmecas, de los zapotecas y otros pueblos, son, por otra parte, más antiguas que la de los mayas.

Los aztecas, con los cuales entraron en contacto los conquistadores españoles, no eran, por otra parte, más que los herederos de estas viejas culturas, desaparecidas ya en aquella época, pero que habían dejado profundas señales. Los toltecas fueron quienes más influyeron sobre los aztecas. Su capital, Tula, se hallaba a unos doscientos kilómetros al norte de México. Su hegemonía se extendía sobre un vasto territorio que englobaba Teotihuacán, más cercano a México.

Todavía hoy se encuentran vestigios de la floreciente civilización que allí se desarrollara. Bien conocida es la pirámide del sol, de unos sesenta metros, y en cuya construcción hubieron  de intervenir con toda probabilidad varios millares de personas durante una veintena de años.

Comparados con los toltecas, los aztecas fueron probablemente un pueblo bárbaro al principio de su civilización. Eran muy belicosos y, sea lo que fuere, los toltecas llevaron las de perder en determinado momento y se retiraron más hacia el sur.

Los aztecas adoptaron una gran parte de la cultura tolteca y, en ciertos dominios, la completaron. Organizaron notablemente su territorio y administraron el país desde su capital, Tenochtitlán. Esta ciudad estaba construida en medio de un lago recubierto de verdor y de flores. Por ello se habla a veces de una Venecia mexicana. Tenochtitlán se hallaba en el lugar en el que se edificó la ciudad de México.

Después de haber conquistado el imperio azteca, los españoles hicieron desaparecer su capital. El lago fue desecado, y los canales, rellenados. Cuando se emprenden en México trabajos de desmonte se halla ya a dos metros de profundidad un espeso barro negro que es lo único que subsiste del antiguo lago de Tenochtitlán. Las casas estaban construidas sobre zampas y la ciudad se hallaba unida al dique por un malecón. La población de la capital azteca en la época de la conquista española se estima en unas setenta y cinco mil personas.

La vista de la ciudad debía de ser magnífica. Las calles eran anchas y rectas y numerosas embarcaciones surcaban los canales. También había puentes, plazas públicas, templos, pirámides y palacios.

La residencia del emperador se componía de varios edificios construidos alrededor de patios interiores y cercados por un magnífico jardín en el que se podían hallar las plantas más raras y a menudo también algunos animales. El aprovisionamiento de agua estaba asegurado por medio de acueductos.

Tenochtitlán era asimismo el teatro de espeluznantes atrocidades. Los aztecas estaban convencidos de que sus dioses exigían continuamente sacrificios humanos para conceder sus favores. Ésta era la razón de que los aztecas sacrificaran continuamente a los prisioneros conseguidos con ocasión de expediciones punitivas. Los cráneos de los pobres seres sacrificados se amontonaban en diferentes lugares de la ciudad.

Los historiadores admiten que durante las ceremonias religiosas que precedieron a la llegada de los españoles fueron sacrificadas unas veinte mil personas. Puede asegurarse, pues, que el poderío de los aztecas descansaba en el terror y era por ello muy vulnerable. Para los conquistadores españoles fue tarea fácil levantar a otros pueblos, especialmente el de los tlaxcaltecas, contra los aztecas y convertirlos en aliados suyos.

Los aztecas eran un pueblo belicoso que hacía continuamente la guerra para asegurarse los víveres y disponer de víctimas para los sacrificios humanos que ofrecían a sus dioses sanguinarios. Los aztecas eran también hábiles arquitectos y escultores. Sin embargo, su poderoso imperio cayó con facilidad en manos de los españoles cuando éstos llegaron en el siglo XVI

LOS AZTECAS:

Los aztecas o tenochas de Te-nochtitlán empezaron a representar en México un papel importante a partir del siglo xn. En el siglo xiv su capital se había desarrollado. Desde esta capital administraban su imperio, formado por cierto número de ciudades confederadas y de un extenso territorio conquistado a tribus vecinas.

El valle mexicano no bastaba, en la época de la hegemonía azteca, para proporcionar la alimentación necesaria a los numerosos habitantes. Esto explica, en parte, el belicismo de los aztecas. Ese pueblo guerrero consiguió someter a  sus vecinos con  bastante facilidad. Y éstos venían obligados a proporcionarles, en calidad de deudas de guerra, géneros alimenticios y otros productos de primera necesidad.

Al igual que sucedía con los asirios en la Antigüedad, la guerra era para los aztecas una rama de la economía. Pero su ejército estaba lejos de alcanzar el grado de organización del de los asirios. Se componía de multitud de pequeñas unidades organizadas a modo de clanes. Cada una con su mando propio, combatían en un conjunto de unidades.

El uso de las armas formaba parte de la instrucción elemental dada a cada uno de los jóvenes dentro del seno del clan. Las armas no eran nada notable, aunque los aztecas hubiesen podido penetrar el secreto del trabajo de ciertos metales. Pero las lanzas que empleaban en sus expediciones guerreras tenían la punta de piedra, aunque esto no fuera un obstáculo en sus conquistas.

En tiempos del emperador Moteczuma, en el siglo XV, los aztecas llegaron probablemente hasta Guatemala con estas armas. Se admite generalmente que devastaron parte de la ciudad de Cinchen Itzá, la capital de los mayas.

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/moteczuma.jpg

Las expediciones guerreras de los aztecas no sólo tenían la misión de asegurarse un botín y alimentos, sino también a los miles de personas necesarias para los sacrificios humanos. Los aztecas eran, en efecto, un pueblo muy religioso; pero adoraban a sus dioses de una forma que no podía ser más cruel. Gran número de sacerdotes y sacerdotisas era responsable del culto rendido a las divinidades masculinas o femeninas.

Los sacrificios humanos constituían la parte esencial del ritual… Después de haber ejecutado una danza en honor de la divinidad, los prisioneros de guerra eran conducidos hacia la plataforma del templo. Los sacerdotes les ataban entonces al ara de los sacrificios y les mataban arrancándoles el corazón.

La sociedad azteca se componía de varias clases sociales. Las más altas eran las de los sacerdotes y de los nobles. El resto de la población estaba dividida en clanes, cada uno de los cuales se hallaba bajo el mando de un funcionario que en tiempo de guerra era asimismo su comandante.

Los aztecas desarrollaban también actividades comerciales. La clase de los comerciantes tenía una religión separada y habitaba un barrio apartado de la ciudad. Finalmente estaban los agricultores, que trabajan el suelo que les correspondía por derecho según el clan. El principal cultivo era el maíz.

En el plano cultural los aztecas son menos interesantes que algunos otros pueblos mexicanos, pues se limitaron a adoptar las realizaciones de otros. Por ello las suyas propias carecen de originalidad.

Los aztecas conocían gran número de signos y un calendario que, aun siendo testimonio de un gran conocimiento de la astronomía, no podía rivalizar con el de los mayas. Eran también hábiles escultores y arquitectos. Sus templos en forma de pirámide estaban hechos de tierra recubierta de piedras. Los mayores de esos templos se edificaron en Tenochtitlán durante  la  segunda  mitad  del  siglo XV; poco antes, pues, de la llegada de los españoles.

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/ataque_cortes.jpg

Ataque de Hernán Cortés a los Aztecas

Sobresalían en las artes figurativas. Los relieves que decoraban los muros de los templos, así como las pinturas, dan testimonio de gran habilidad. Fabricaban también hermosas joyas en oro y jade, mosaicos hechos de piedras, conchas y plumas. Las telas que fabricaban eran muy hermosas. Puede, pues, parecer sorprendente que un pueblo que había alcanzado tal grado de evolución sucumbiera tan rápidamente a la conquista española.

Varias circunstancias explican el hecho. En primer lugar, allá por la época de la llegada de los españoles los aztecas esperaban la venida de una de sus mayores divinidades, Quetzalcóatl y su séquito. Según la leyenda, este dios se había alejado por mar y había de regresar del mismo modo bajo la apariencia de un hombre blanco y con barba.

Cuando Cortés y sus soldados desembarcaron, los aztecas se creyeron en presencia de su dios. Cortés desembarcó en 1519 en la costa de México, en la región de Tabasco. Le acompañaban unos quinientos hombres y disponía de una quincena de caballos y de diez pequeños cañones que componían lo esencial de su armamento.

Cuando se aventuró más lejos, Cortés se dio cuenta rápidamente de que los indios le temían y trataban de evitar las dificultades. Recibió rápidamente la ayuda de ciertas tribus como la de los tlaxcaltecas y la de los totonacos, que no deseaban otra cosa que sacudirse el yugo azteca.

Cortés y sus hombres se dirigieron muy decididos hacia Tenochtitlán a despecho de que emisarios de Moteczuma intentaban hacerles cambiar de parecer cubriéndoles materialmente de toda clase de regalos. Fue, pues, sin mucha dificultad como los conquistadores hicieron su entrada en Tenochtitlán, escoltados por un millar de indios.

El emperador Moteczuma II, que seguía creyendo que se encontraba en presencia de la divinidad tan esperada, acudió personalmente a su encuentro. Pronto se puso en claro que los españoles no eran dioses.

En los combates que siguieron, Moteczuma fue probablemente asesinado por su propia gente. Los españoles, que no eran tan numerosos para resistir un ataque azteca en masa, sufrieron fuertes pérdidas y se vieron obligados a batirse en retirada. El poderoso ejército azteca inició la persecución; pero Cortés consiguió retirarse en buen orden gracias a su ciencia táctica y a la superioridad de su equipo. Esta retirada, que aconteció la noche del 1° de julio de 1520, recibió el nombre de «noche triste».

Algunos meses más tarde Cortés volvía a pasar al ataque a la cabeza de un poderoso ejército en el que combatían numerosos indios, y en esta ocasión consiguió vencer a los aztecas de manera decisiva y apoderarse de la persona del nuevo emperador Cuauhtémoc, sobrino de Moteczuma II. No le hizo matar, sino que lo guardó como rehén a fin de evitar una nueva revuelta de los aztecas. Una vez descartada la amenaza, Cortés hizo colgar al emperador.

Todavía en nuestros días, Cuauhtémoc es considerado un héroe por los indios de México.

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/fuente_credsa3.jpg