Milosevic el arquitecto de la masacre

Biografia de Josip Broz Tito Presidente de Yugoslavia

Biografía de Josip Broz Tito
Presidente de Yugoslavia

En 1943, el general yugoslavo Mihajlouic, quien se había rebelado contra los alemanes que ocupaban el país, pasa a colaborar con los nazis. Estados Unidos, Gran Bretaña y la URSS deciden apoyar a la guerrilla comunista, que domina las montañas yugoslavas.

El mariscal Josip Broz, llamado Tito, logró en 1943 el apoyo de Occidente y de la URSS para luchar contra los nazis. Dos años más tarde, después de un rotundo triunfo electoral, proclamó la República Popular Federal de Yugoslavia.

Durante los 35 años en que Tito se mantuvo en el poder en Yugoslavia, cada 25 de mayo se celebró con gran alegría la fiesta de su cumpleaños. Sin embargo, Josip Broz nació el 7 de mayo de 1892 en Kumrovec, un pueblecito de Croacia situado a unos 60 kilómetros de Zagreb.

La casa natal de Josip Broz fue construida por su abuelo en 1860 y constaba de cuatro habitaciones.

En ella convivían las familias de dos de los hijos de su abuelo.

Tito fue el séptimo de los quince hijos que tuvieron sus padres, quienes, a pesar de poseer una notable extensión de terrenos cultivables, no disfrutaban de una situación económica holgada.

Biografia de Josip Broz Tito Presidente de Yugoslavia

Tito nació en el pueblo croata de Kumrovec, el 7 de mayo de 1892, y murió en Ljubljana, el 4 de mayo de 1980. Durante la Primera Guerra Mundial, Tito luchó como soldado del Imperio Austro-húngaro hasta caer prisionero de los rusos.

A su regreso a Yugoslavia e influido por las ideas revolucionarias rusas, Tito participó activamente en la fundación del Partido Comunista yugoslavo.

Cuando el ejército nazi ocupó su país, Tito organizó una guerrilla en las montañas para luchar contra él. En 1944, el mariscal Tito y sus guerrilleros entraron junto al Ejército Rojo en Belgrado y concluyeron la liberación de Yugoslavia.

SU BIOGRAFIA E HISTORIA POLITICA

El padre de Josip Broz era un campesino croata, que, además de trabajar sus tierras, se dedicaba a transportar viajeros.

Su madre provenía de una acomodada familia campesina de Trebce, pueblo distante unos seis kilómetros de Kumrovek, en Eslovenia.

Poco ha trascendido de la infancia y adolescencia de Tito. Siempre fue un tema oscuro, no sólo para los historiadores sino hasta para sus propios colaboradores.

Sí se sabe con total certeza que Tito visitaba a sus abuelos maternos con mucha frecuencia. Así comía mejor. Como sus abuelos sólo hablaban esloveno, Tito no aprendió el croata y esto le costó perder el primer año de escuela.

Muy joven se marchó a Sisak, porque no se sentía a gusto en su pueblo natal.A los 20 años encontró trabajo en la fábrica de automóviles Austro-Daimier. Su contacto con los ambientes obreros de la época determinó su posterior adscripción al Partido socialdemócrata de Croacia, que en aquellos años representaba a los sectores más activos del proletariado croata.

En 1913 se incorporó al ejército austro-húngaro, en el que llegaría a ostentar el grado de sargento mayor tras realizar un curso en la escuela de suboficiales durante 1914.

El asesinato del archiduque Francisco Fernando a manos de un servio, el 28 de junio de 1914 en Sarajevo, precedió el estallido de la primera gran guerra, en la que el imperio austro-húngaro luchó contra la Rusia zarista. Ese mismo año, Tito, que estaba en el ejército, fue detenido bajo la acusación de realizar propaganda antimilitar.

Recluido en Siberia, estudió estrategia militar, y por esa época dio comienzo el proceso que conduciría a la creación de Yugoslavia.

En 1917 escapó del campo de Siberia y se unió al levantamiento bolchevique. Fue a San Petersburgo y volvió a ser detenido. Estuvo en los Urales y Siberia, y fue en este último lugar donde conoció, en 1918, a Pelagia Bielousova, de 16 años, que en enero de 1920 se convirtió en su primera esposa, con quien tuvo cinci hijos.

Cuando regresó a su país, en 1920, el estado yugoslavo se encontraba sometido a fuertes tensiones entre los diversos pueblos que lo constituían: seis millones de servios, más de cuatro millones de croatas, millón y medio de eslovenos y cuatrocientos mil turcos y albaneses.

En aquel momento, Yugoslavia era una amalgama de pueblos, cuyas diferencias se polarizaban en torno al separatismo croata y el ultranacionalismo servio.

Tito se afilió al recién nacido Partido comunista de Yugoslavia y tomó parte activa en la organización de los sindicatos y del partido, declarado ilegal en 1921 por el Partido radical en el poder, fue detenido varias veces.

La carrera política de Tito se vio temporalmente interrumpida el 4 de agosto de 1928.

En esa fecha fue apresado por la policía y acusado de tenencia ilícita de armas y uso de explosivos. Condenado a cinco años de trabajos forzados, Tito aprovechó su estancia en las cárceles de Lepoglava, Marburgo y Ogulin para completar su formación comunista.

Tras su salida de la cárcel,se dirigió a Viena donde fue delegado por el Partido comunista yugoslavo para asistir al VII congreso del Komintern.

Permaneció en Moscú hasta 1935, donde impartió clases en la Escuela internacional Lenin y en la Universidad de las minorías nacionales de occidente.

Tito regresó a Yugoslavia en la primavera de 1937, y señaló a sus correligionarios la necesidad de impulsar la labor revolucionaria en el país. Tito marchó de nuevo a Moscú donde permaneció desde agosto de 1939 hasta enero de 1940.

Aprovechó su estancia en la capital moscovita para traducir la obra de Stalin Historia del Partido comunista de la Unión Soviética.

Durante estos años, la vida personal de Tito estuvo marcada por su relación con Herta Hass, estudiante de origen alemán y oriunda de Marburgo, a la que conoció en 1937 y con la que tendría un hijo, Aleksander-Misa; poco después de nacer éste, en la primavera de 1941, se separarían.

En 1941, Hitler mandó un ultimátum para que este país se adhiriese al Pacto tripartito o se preparase para la invasión. Tras largas discusiones, el 25 de marzo el gobierno claudicó, permitiendo el paso de las tropas alemanas por Yugoslavia.

Dos días más tarde, un golpe militar derrocó al gobierno, Tito  instaló la dirección del partido en Belgrado  y ante la inminente invasión alemana contra la U.R.S.S., Tito convocó una reunión del comité central del partido.

Desde setiembre de 1941 hasta enero del siguiente año, los alemanes lanzaron su primera ofensiva contra los partisanos y los expulsaron de Servia. A finales de noviembre, Tito contaba con 28 brigadas de 3.000 a 4.000 hombres cada una.

Los alemanes iniciaron una segunda ofensiva de enero a marzo de 1942 y una tercera en abril, obligando a Tito a retirarse a Bosnia occidental. Despúes de varios años de idas y vueltas bélicas, y el agotamiento del poderío alemán, el fin de la guerra se avecinaba y las grandes potencias tenían sus ojos puestos en Yugoslavia y en el hombre que había aglutinado la resistencia contra los alemanes.

Al poco tiempo se iniciaron las conversaciones , y se reunió con Churchill en agosto, en el cuartel general de los aliados en Italia. La conversación giró alrededor de las reivindicaciones yugoslavas sobre Triestre y de las relaciones entre el gobierno monárquico en el exilio y el gobierno comunista.

El 21 de setiembre voló a la U.R.S.S. para entrevistarse con Stalin. Ambos estadistas no llegaron a un total entendimiento pero acordaron la entrada «temporal» de tropas soviéticas en territorio yugoslavo.

La entrada de Tito en Belgrado tuvo lugar el día 20 de octubre de 1944. En diciembre del mismo año, las tropas alemanas habían sido desalojadas de casi todo el territorio yugoslavo y Tito se disponía a reconstruir el país bajo una óptica distinta.

En las primeras elecciones el Frente popular de Tito obtuvo una aplastante victoria. El 29 de noviembre se proclamó la república y Tito fue nombrado primer ministro.

La monarquía había sido derrocada, los realistas serían ejecutados y se eliminaría sin previo juicio ni condena a los guerrilleros anticomunistas. Meses más tarde, Mihajlovic fue detenido, juzgado en Belgrado, condenado a muerte y finalmente ejecutado.

En octubre de 1946, se procedió contra el cardenal arzobispo de Zagreb, Stepinac; acusado de colaboracionista, fue condenado a quince años de trabajos forzados, aunque salió de la cárcel en 1951.

Tito disponía de un ejército de partisanos auténticamente fieles y de recursos económicos suficientes para, en principio, regir su propio destino.

La primera medida de gobierno fue la promulgación de una nueva constitución de corte comunista y centralizador. Yugoslavia quedó oficialmente constituida como República Popular Federativa integrada por las repúblicas de Servia, Croacia, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia y Montenegro. El nuevo gobierno nacionalizó la banca, el comercio y la industria, y elaboró un plan quinquenal de industrialización.

En cumplimiento del acuerdo de paz firmado en París, Yugoslavia obtuvo, en febrero de 1947, los territorios anexionados a Italia en 1920, pero este acuerdo fue denunciado por Stalin y las relaciones entre Yugoslavia y la U.R.S.S. se deterioraron. La escisión entre Yugoslavia y la U.R.S.S. culminaría en 1948.

Stalin había intentado la sustitución de Tito por Hebrang, comunista croata que había dirigido el movimiento guerrillero en Croacia durante la segunda guerra mundial, de modo que la rotura con Moscú fue definitiva. El 28 de junio de 1948 Yugoslavia fue expulsada del Kominform. Stalin dijo de Tito: «Levantaré el dedo pequeño y Tito será barrido».

Por este distanciamiento con Stalin motivaron el acercamiento de Tito al bloque occidental y el inicio de la denominada «vía yugoslava hacia el socialismo». Los medios de producción fueron colectivizados, bajo un sistema de autogestión supervisado por el estado. Se mantuvo la propiedad privada de las empresas con menos de cinco trabajadores y, en mayo de 1953, se descolectivizaron las granjas, instaurándose la propiedad de la tierra.

La consolidación de las distancias políticas respecto de la U.R.S.S. generó una cierta oposición en el seno del partido comunista yugoslavo.

Desde su confirmación en el poder, Tito mostró permanentemente un gusto especial por las residencias, palacios y mansiones. En los años de posguerra, Tito instaló su residencia principal en el palacio Blanco de Belgrado y tomó distintos palacios para su uso personal.

En el orden personal, Tito gustó enormemente de la buena mesa y los buenos vinos (fue considerado un gran catador). Quería que su servicio fuera pulcramente uniformado; las camareras con cofia y excusalí blancos y los camareros de smoking.

Desde los primeros años de su mandato inició una serie de hábitos que mantendría durante toda su vida. A las 8 de la mañana ya estaba sentado frente a la mesa de trabajo; solía recibir visitas hasta la hora de comer; comía y cenaba siempre a la misma hora y después de la comida solía pasear un rato para continuar trabajando más tarde; se acostaba hacia las 11 de la noche y leía un rato, casi siempre boletines de las agencias de información.

Su carácter era distanciado e impenetrable incluso para sus colaboradores. Le gustaron los deportes y los practicó activamente. De todos ellos, en especial la caza. Asimismo, la fotografía, el billar, el ajedrez (fue bastante mal jugador), el dominó y la pesca formaron parte de sus aficiones. Tenía un gran sentido del humor.

Durante 1952, Tito se casó con Jovanka Budisavljevic a la que conocía desde 1946, cuando con 23 años fue destinada a su servicio personal como ama de llaves. Tito no tuvo ningún hijo con Jovanka y se separó de ella en 1978, al parecer a causa de su tendencia a inmiscuirse en política.

El 13 de enero de 1953 entró en vigor en Yugoslavia una nueva constitución, según la cual quedaron constituidas dos cámaras: la asamblea federal y el consejo de producción.

La visita de Kruschev a Yugoslavia en 1955 hizo que se reanudasen los contactos con la U.R.S.S. que, al año siguiente, condujeron a la rehabilitación del régimen de Tito durante la visita que éste realizó a Moscú. Tito fue recibido en el aeropuerto por Kruschev, quien reconoció los principios que Tito había defendido frente a Stalin sobre la «independencia de caminos hacia el socialismo».

 En 1954, Tito viajó a la India y al año siguiente comenzó un progresivo acercamiento a Nehru, primer ministro de la Unión India, y a Nasser, presidente de la República egipcia, para la formación de un bloque de países no alineados que culminaría con la celebración de la primera Conferencia de países no alineados, en setiembre de 1961.

Su política de no alineamiento y su defensa pública de los principios de la descentralización y de la autogestión, la implantación de la economía socialista de mercado y, en 1968, la invasión soviética de Checoslovaquia, el apoyo de Tito a Dubcek y la crítica abierta a la teoría brejneviana de la soberanía limitada fueron otros tantos motivos de una nueva disidencia y distanciamiento de Moscú.

Consecuencia de estos enfrentamientos fue el acercamiento de Yugoslavia a Occidente. Los primeros años de la década de los setenta estuvieron jalonados de acontecimientos: visita del presidente Richard Nixon, gira de Tito por E.U.A., Canadá, Gran Bretaña, Luxemburgo, Holanda y Bélgica, restablecimiento de las relaciones con el Vaticano y con la R.F.A. y visita de Tito a Pablo VI.

Los ostentosos éxitos diplomáticos obtenidos por Tito fortalecieron su posición frente a Moscú. Los dirigentes soviéticos intentaron mejorar las relaciones y limar las tradicionales hostilidades. A tal fin, Moscú concedió al presidente yugoslavo la Orden de Lenin en 1972, que le fue entregada durante una visita que Tito realizó el mismo año a la U.R.S.S.

 En febrero de 1974 entró en vigor la tercera constitución yugoslava, en la cual se establecía una presidencia compuesta por un representante de cada república y provincia autónoma de la federación. En mayo de este mismo año, Tito fue nombrado presidente vitalicio.

En años siguientes Tito recibió a Gerald Ford, a Fidel Castro y a Ceausescu, realizó una gira por América latina y visitó Suecia, Grecia, Portugal y Turquía.

Una enfermedad le atacó justo al empezar la nueva década del 80. Comenzó con una flebitis de la pierna izquierda; el 14 de enero fue operado a causa de una trombosis en la pierna pero, seis días más tarde, se hizo necesaria la amputación. Durante el postoperatorio apareció una insuficiencia cardíaca y el 14 de febrero cayó en estado de coma. Tito ya no se recuperó. El día 23 se le sumó al cuadro clínico una neumonía. Al mes siguiente se siguió manteniendo con vida al mariscal de forma casi artificial. Después de cuatro meses de enfermedad, murió.

El comunicado oficial decía lo siguiente: «El 4 de mayo de 1980, a las 15h 05m, en Ljubliana, el gran corazón del presidente de nuestra República Socialista Federativa de Yugoslavia dejó de latir».

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Josif Broz Tito  “el hombre que desafió a Stalin” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

La Matanza de Amritsar Política de No Violencia de Gandhi

La Matanza de Amritsar en la India
Política de No Violencia de Gandhi

GANDHI: LA MATANZA DE AMRITSAR:
La India era la «joya» del imperio británico. Entre aquella enorme masa humana —320.000.000 de habitantes en 1919—, el número de ingleses era exiguo: 60.000 soldados, 25.000 funcionarios y 50.000 entre colonos, técnicos y hombres de negocios. Sin embargo, después de la gran sublevación de 1857, había reinado la calma, en general. Desde luego, la burguesía intelectual reivindicaba un estatuto semejante al de los dominios.

masacre de amritsar en la India

Pero el «Congreso Nacional», centro de la oposición política, no había podido quebrantar la determinación inglesa. Durante la guerra, la India había dado 1.200.000 combatientes a la Gran Bretaña, y, a partir de  1919, la protesta nacional iba siendo más fuerte.

Las circunstancias económicas contribuían a provocar la crisis: las poblaciones campesinas se quejaban del aumento de los precios industriales y de las cargas fiscales, y, además, habían sufrido muy malas cosechas. Pero iba a entrar en juego una personalidad excepcional, decisiva: Gandhi. Este hombre, de familia rica y culta, había estudiado Derecho en Londres, y luego había sido abogado en Bombay.

Había residido en África del Sur, entregándose a la defensa de los 200.000 indios que habitaban allí, y allí fue donde estableció las bases de su Hind Svaraj, la Home Rule de la India. De nuevo en su patria, se mostró leal a la Corona, durante la guerra. Después, al comprobar que las promesas hechas por los ingleses en 1918 no se cumplían, se volvió resueltamente contra ellos.

En efecto, el secretario de Estado, Montagu, y el virrey, Chelmsford, deseosos de apaciguar a las masas nacionalistas indias, habían propuesto la creación de asambleas que, elegidas mediante un sistema electoral restringido de contribuyentes, participarían en la elaboración de ciertos textos legislativos.

En 1919, no había ya lugar a la aplicación de tales reformas, dado el despertar de las masas populares, conseguido por Gandhi, gracias al poder de atracción que le conferían su desprecio a los bienes materiales, su espíritu de sacrificio y su afán de establecer la armonía entre los hombres. En marzo, se desencadenó un movimiento contra los poderes excepcionales de policía que la potencia ocupante conservaba, a pesar del cese de las hostilidades. Una huelga general anunció una «campaña de desobediencia civil».

El 10 de abril, en Amritsar, aquellas reivindicaciones desembocaron en una matanza: 379 muertos y centenares de heridos. Gandhi condenó aquellas violencias, de las que él era indirectamente responsable. Entonces adoptó1 una nueva táctica: no-violencia, resistencia pasiva, boicot a los productos europeos, huelga del hambre y apoyo de los musulmanes. Al mismo tiempo, el emir de Afganistán, Amanullah, iniciaba las hostilidades, esperando provocar un levantamiento general de la India.

No lo consiguió, y fue vencido, pero obtuvo, de todos modos, un tratado de paz que reconocía la independencia de su país, poniendo1 fin al quasi-protectorado ejercido por la Gran Bretaña desde 1879. El Parlamento inglés, tras la lección de aquella crisis, se decidió a votar las reformas prometidas por el informe Montagu-Chelmsford. En diciembre de 1919, mediante la India-Act, se concedió una constitución para diez años.

El virrey estaba asistido por dos asambleas: la Asamblea legislativa y el Consejo de Estado. Además, en cada provincia, los gobernadores ingleses estarían asistidos por un Consejo ejecutivo indio. El cuerpo electoral se reducía a una minoría (un millón de electores), y el virrey y los gobernadores conservaban el derecho de veto sobre las decisiones de las Asambleas o de los Consejos. Los nacionalistas rechazaron la reforma.

LA DOCTRINA DE LA NO-VIOLENCIA
Gandhi fue el alma del movimiento de protesta. Practicaba una doble táctica: 1.°) no-participación en los empréstitos, huelgas de los tribunales, desprecio de las escuelas del gobierno, negativa a cualquier cargo civil o militar; 2.°) difusión del svadeshi, reivindicación de la independencia nacional.

Resultado de imagen para historiaybiografias.com gandhi

En 1922, se intentó un proceso contra el «agitador», el cual, encarcelado, fue considerado entonces como un santo y como un héroe nacional. Dos años después, fue puesto en libertad, pero el movimiento se había debilitado, y en el seno del Congreso se produjeron escisiones.

El antagonismo entre indios y musulmanes, aparentemente atenuado desde hacía algunos años, se manifestaba de nuevo, por el temor de los indios a que los musulmanes alcanzasen posiciones demasiado importantes en la vida política.

El ejercicio del derecho de sufragio, instituido por la India-Act, demostraba que el cuerpo electoral, aunque muy restringido, no era homogéneo: los grupos étnicos y lingüísticos minoritarios, existentes en el propio seno del pueblo indio, desconfiaban de los grupos mayoritarios, Además, durante los dos años en que Gandhi, encarcelado, no1 había podido dirigir el movimiento, la disciplina interna del mismo se había relajado.

La consigna de «no-cooperación» había sido sometida a revisión. Los moderados juzgaban oportuno colaborar con las autoridades inglesas, en beneficio, precisamente, de los pueblos de la India. Al mismo tiempo, comunistas y extremistas se oponían a la no-violencia de los prudentes.

Para Gran Bretaña, aquello equivalía a una tregua, pero, en 1930, Gandhi reanudaba la lucha con más ardor. Nuevamente encarcelado fue puesto en libertad por el virrey lord Irwins. Mientras tanto, las violencias de los extremistas hacían fracasar las dos conferencias de la Mesa Redonda (1930-1932), a pesar de que el virrey había logrado la participación de Gandhi en la segunda sesión.

Pero el Mahatma (el gran espíritu), al no haber obtenido la independencia que él reclamaba para su país, reanudó su campaña de desobediencia, y, tres veces encarcelado, declaraba la huelga del hambre para llamar la atención sobre la lamentable suerte de los Intocables.

En 1929, había llegado a la presidencia del Partido del Congreso Jawaharlatl Nehru, adepto de Gandhi, cuyo miticismo, sin embargo, no compartía. Aunque de tendencias socialistas, predicaba —igual que el Mahatma— la desobediencia civil, y, por este motivo, había sido encarcelado varias veces. En 1934, Gandhi se retiró de la vida política, y Nehru presidió la Conferencia pan-india.

Por último, la Constitución de 1935 creó un nuevo estatuto de la India, que no se aplicaría hasta 1937. La India se convertía en un Estado federal, con gobiernos responsables ante Asambleas elegidas, en las que el Partido del Congreso obtuvo fácilmente la mayoría.

El virrey conservaba atribuciones militares y diplomáticas, pero los nacionalistas reclamaban ya el estatuto de dominio, que liberaría a la India del control de Londres. Winston Churchill lo prometió formalmente, en el curso de la guerra, en 1942.

Fuente Consultada: HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo XII Editorial CODEX S.A. Gandhi, en la India

La masacre de Srebrenica Genocidio Bosnio de los Servios -Milosevic-

La masacre de Srebrenica Genocidio Bosnio

Ocurrió hace una década, en julio de 1995: a medio camino entre Atenas y Roma, dos de las cunas de la civilización europea: las tropas serbias de Bosnia, dirigidas por el general Ratko Miadic, tomaron el enclave bosnio musulmán de Srebrenica y ejecutaron a más de 8.000 varones de entre 16 y 60 años de edad. No sólo fue la peor masacre perpetrada en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, sino también una operación militar que burló con una pasmosa facilidad la vigilancia de los 600 soldados holandeses enviados por la ONU para proteger la ciudad.

Desde entonces, Srebrenica se convirtió en sinónimo del cargo de conciencia de miles de europeos que fueron testigos de la indiferencia —y la complicidad?— con que sus gobiernos y las tropas de la ONU asistieron a la masacre. En Srebrenica las matanzas y los recuerdos se entremezclan en un presente continuo. Han pasado diez años, pero en el calendario de las víctimas el tiempo parece congelado porque muchos culpables siguen en libertad.

LA FÁBRICA DE LA MUERTE.

A cinco kilómetros al norte, en Potocari, se yerguen las ruinas de una vieja fábrica de baterías donde el 11 de julio de 1995 se hacinaron 25.000 civiles aterrorizados. Ahora se ha convertido en monumento en memoria de las víctimas con un monolito en el que está inscripta una frase conocida para los argentinos: “Nunca más”. Bajo ese monumento están enterradas 1.327 personas. Otras 500 victimas recientemente identificadas fueron enterradas en julio pasado, cuando se conmemoraba el aniversario de la matanza. En Tuzla y Vísoko, 5.000 bolsas con restos humanos esperan en las morgues el derecho a recuperar sus identidades.

Hatidza Mehmedovic tiene 53 años y es presidenta de Madres de Srebrenica una ONG dedicada a buscar desaparecidos. Ella busca a su marido y a sus hijos, de 21 y 18 años. En 2003, en la inauguración del memorial, no le permitieron hablar ante las autoridades, pero Hatidza pudo gritarle al ex presidente de Estados Unidos, BiU Clinton: “Por qué no hizo algo? ¿Por qué no hizo nada?”.

En diez años de investigaciones del Tribunal Penal Internaotinal para la antigua Yugoslavia  —como acusados de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad sólo e Srebrenica—, se ha logrado, tras cientos de audiencias, establece los hechos.

El 2 de julio de 1995, el general Ratko Mladic decidió atacar el enclave. Ese día arengó a sus hombres: “Ha llegado la hora de acabar con los turcos”. Mantuvo en silencio sus comunicaciones y cuando en la mañana del 6 lanzó un doble avance desde el sur sorprender a los 40.000 habitantes del enclave musulmán. Los 400 cascos azules, diseminados y escasos de armas y municiones, optaron por el repliegue a la fábrica de baterías, y el 11 de julio, sin oposición de la Armija (ejército bosnio), la ciudad cayó.

Ese día, los habitantes de Srebrenica se organizaron en dos grupos. Unos 25.000, la mayoría mujeres, niños y ancianos, se refugiaron en la fábrica-cuartel del batallón holandés y otros 15.000, entre ellos los 5.000 defensores del enclave, se agruparon en un bosque próximo. Su única opción era escapar hacia Tuzla, en territorio controlado por el gobierno de Sarajevo.

El día 12, el general Mladic, eufórico, apareció en Potocari acompañado de cámaras de la televisión serbiobosnia, repartió chocolatines entre los niños y prometió a los civiles que serían evacuados en micros a una zona segura. Después, con los focos apagados, ordenó la separación de los varones en edad de combatir para “localizar a los criminales de guerra”.

Los cascos azules se dejaron desarmar y franquearon la entrada de la fábrica a las tropas de Mladic para localizar a los presuntos combatientes. De ahí salieron presos 1.700 hombres. A algunos les pasaron los blindados por encima; a los otros, los fusilaron. Un testigo vio cómo una excavadora y tres camiones repletos de musulmanes se internaban en un bosque y volvían vacíos. Los holandeses elaboraron una lista de 242 varones a los que pretendían salvar. Ninguno ha aparecido con vida.

De los más de 30.000 habitantes de Srebreníca que en 1995 salvaron la vida, han retornado 4.000. De los más de 8.000 muertos y desaparecidos se sabe que 1.042 eran menores de 18 años. Los pocos hombres que deambulan por la ciudad son sobrevivientes de la columna de Tuzla. Los 1.700 varones de Potocari fueron asesinados.

LA GUERRA SUCIA DEL PENTÁGONO.

Durante cinco años, el profesor Cees Wiebes, de la Universidad de Amsterdam, tuvo acceso ilimitado a los archivos de las agencias de inteligencia holandesas y visitó asiduamente los cuarteles de los servicios secretos en las capitales de Occidente, indagando sobre la masacre.

Sus hallazgos fueron consignados en el informe titulado “Los servicios de inteligencia y la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995”, el cual incluye material extraordinario sobre operaciones encubiertas, interceptación de comunicaciones, espionaje y engaños, realizados por docenas de agencias de inteligencia en una de las guerras más sucias del nuevo orden mundial.

El informe detalla la alianza secreta entre el Pentágono y los grupos islámicos radicales del Medio Oriente encargados de ayudar a los bosnios musulmanes. Algunos de estos grupos ahora son combatidos por el mismo Pentágono en la llamada “guerra contra el terrorismo”. Con lo cual, sus operaciones encubiertas en Bosnia le pagaron en su propia moneda.

Tanto en Afganistán como en el Golfo Pérsico, el Pentágono había adquirido compromisos con los grupos islámicos y sus patrocinadores del Medio Oriente. En 1993 estos grupos radicales, que recibían apoyo de Irán y Arabia Saudita, estaban desesperados por prestar 3 ayuda a los bosnios musulmanes en su lucha dentro de la antigua Yugoslavia. Para ello recabaron la reciprocidad de los norteamericanos. Bill Clinton y el Pentágono se mostraron dispuestos a responder a sus promesas y montaron una operación del estilo Irán-Contras, violando flagrantemente el embargo de las Naciones Unidas contra el suministro de armas a cualquiera de los combatientes en Yugoslavia.

El resultado fue una vasta operación secreta de contrabando de armas a través de Croacia, la cual fue arreglada por la agencias de inteligencia de EE.UU., Turquía e Irán, trabajando en conjunto con grupos islámicos radicales que incluían desde los mujaidines afganos hasta el proiraní Hezbollah. Esa operación también fue el trasfondo sobre el que se consumó el tráfico de armas argentinas a los Balcanes durante la administración de Carlos Menem.

Wiebes revela que los servicios de inteligencia británicos obtuvieron pruebas documentales de que desde el comienzo de la guerra en Bosnia, Irán realizaba entregas de armas directamente a los musulmanes. Al mismo tiempo, los servicios secretos de Ucrania, Grecia e Israel se encontraban muy ocupados armando a los serbiobosnios.

TRÁFICO DE ARMAS.

Más que la CIA, fu el propio servicio secreto del Pentágono que operó como el poder oculto detrás de es tas operaciones. La fuerza de protección de ONU dependía de la capacidad de monitoreo de EE.UU para vigilar el cumplimiento d embargo sobre el comercio de armas en la región. Esto le dio al Pentágono la posibilidad de manipular el cumplimiento del embargo voluntad.

El tráfico de armas era un secreto a voces en el sitiado enclave desmilitarizado de Srebrenica. Cuando los embarques fueron descubiertos, los norteamericanos presionaron a la fuerza de protección de la ONU para que modificara sus informes.

La conclusión más importante del informe. de inteligencia sobre Srebrenica es clara. Aquellos que contaron con poderosos servicios de inteligencia, incluyendo a los norteamericanos y a los serbiobosnios, tuvieron la capacidad de salirse con la suya. Al contrario, que la ONU y el gobierno holandés estuvieran “privados de los medios y la capacidad para obtener informes de inteligencia” sobre el despliegue de fuerzas en este enclave, ayuda a entender por qué se equivocaron y contribuyeron a los terribles hechos que allí tuvieron lugar.

Durante la década transcurrida desde el fin de la guerra, las fuerzas de pacificación de la OTAN sólo han hecho tres intentos de detener a Radovan Karadzic, ex dirigente de lo serbiobosnios. El temible Ratko Miadicviv en Serbia y la Unión Europea no hace nada para que lo detengan, salvo ofrecer vagas pro mesas de abrirle el camino a la incorporación a la UE si el gobierno serbio convence a Mladic para que se presente en La Haya.

El principal arquitecto de las guerras de los Balcanes, Slobodan Milosevic, está en La Haya, pero Serbia sigue todavía negando los crímenes cometidos en su nombre, y lo mismo puede decirse de Croacia. Hace mucho tiempo que se ha desvanecido cualquier esperanza de que el proceso del Tribunal Internacional y las pruebas que dolorosamente están exponiéndose en público tengan un efecto ejemplificador.

Se han entregado varios acusados de diversos delitos de otros países balcánicos y durante los últimos meses se ha observado una ligera aceleración en el número de serbios con cargos de importancia, que se entregaron a la Justicia. Sin embargo, hasta que Miadic, el más1 sanguinario de los asesinos, no esté tras las rejas, la mancha de Srebrenica seguirá ensuciando a los gobiernos occidentales exactamente igual que al de Serbia.

«NO LO PUEDO OLVIDAR NI ENTENDER»
Por Carmen Algibay*

La masacre de Srebrenica fue el segundo caso en el que me tocó actuar en el Tribunal Penal Internacional de La Haya. Ya había existido una condena, la del general Radoslav Kirstic, que comandaba una de tas fuerzas responsables del ataque. Y a mi me tocó juzgar a los responsables de tas dos brigadas que consumaron la masacre. En algunas de las matanzas no quedaron sobrevivientes, pero hubo testimonios impresionantes de los propios soldados serbios. Recuerdo la declaración de uno de ellos:

“Bueno, yo no quería matar, pero me dijeron que si no lo hacia, me mataban a mí. Además uno de los jefes nos dijo que por lo menos teníamos que matar a un musulmán, para que nos entrara el gusto por matar’. Son cosas que uno no puede olvidar ni entender. Ese soldado que empezó a matar por miedo a que lo mataran, después de matar a un centenar de personas dijo: “No mato más”, y no le pasó nada. Ese testimonio fue muy impresionante. Además, fue el único que desde el inicio se declaró culpable. A partir de allí se reconstruyeron tas matanzas.

Frente a mi pasaron cuatro acusados: tres jefes de las brigadas y un jefe de ingenieros que fue quien intervino en el ocultamiento de los cuerpos en tumbas colectivas. Algunos se declararon culpables de “persecución” porque de esta manera evitaban el cargo de “genocidio’. Un jefe de inteligencia, que había organizado los lugares de detención y había colaborado en la organización de las matanzas, fue condenado a 27 años de prisión. Entre los acusados había personajes muy distintos: Kirstic, que ya estaba condenado como partícipe de genocidio pues estuvo a las órdenes del general Ratko Mladic, me pareció que era un hombre que tuvo la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. No tenía la cara de carnicero de Mladic, quien aún hoy permanece libre. En el caso de Ratko Mladic, estoy segura que fue quien dio la orden de matar a todos, pero Kirstic no lo parece. Era más bien un tipo tímido, callado. Pero finalmente fue el jefe del cuerpo que consumó la matanza.

Entre los cientos de testimonios que leí y escuché, una de las cosas que más me impactó fue la diferencia de perspectivas entre los hombres y las mujeres. Las mujeres tienen el problema de la familia: la mayoría ha perdido a padres, hijos, maridos y hermanos.

Como provienen de una sociedad patriarcal, jamás se van a recuperar. Había una mujer que me impresionó mucho. En la época de la matanza debe haber sido relativamente joven porque tenía un niño de seis años y otro de 14. Al adolescente se lo llevaron y lo mataron, pero la madre sigue pensando en él como si tuviera 14 años, como si estos diez años ni hubiesen pasado. Hoy vive en un campo de refugiados y aunque sabe que nunca va a poder volver a Srebrenica, no tiene fuerza ni interés en empezar su vida en otro lado. En cambio, los hombres que sobrevivieron a las matanzas, algunos incluso con heridas muy graves, tienen otra actitud. Han salvado la vida y están Llenos de empuje.

Todo el episodio de la Guerra de los Balcanes es una miniatura de lo que son todas las guerras en la historia de la humanidad. ¿Cómo es posible que todos los que hasta el día anterior eran buenos vecinos e incluso estaban relacionados por lazos de parentesco, se tornaran en enemigos explotando resquemores étnicos tan antiguos? ¿Cómo se pudo hacer brotar esa enemistad y ese salvajismo espantoso en el que todos pensaban: “Yo lo tengo que matar primero porque sino él me va a matar a mí”? Creo que fue algo fabricado y falso y que además, como en la mayoría de los casos, no tuvo que ver con diferencias religiosas ni de etnias, sino con intereses económicos y territoriales.

Con la propaganda se arrastró a la gente a la guerra y lo más tremendo es que la gente se dejó arrastrar. Esto es algo que no termino de entender, pero pasa en todos lados. Incluso nosotros, que no hemos tenido guerras mundiales, pero sí guerras locales, sabemos que la gente se convence con relativa facilidad sin pruebas ni evidencias y se deja arrastrar por esa propaganda.

La segunda conclusión es que en una guerra todo el mundo pierde. Cuando termina la guerra no hay ganadores. Uno va a Srebrenica y tiene la sensación de que ese lugar no se va a recuperar nunca: la mayoría de los hombres que uno ve son militares o policías o si no son viejos. No hay gente joven ni de mediana edad porque los mataron o se fueron escapando.

*Ex jueza del TPI de La Haya y actual ministre de la Corte Suprema de Justicia de La Nación