Mitos y Creencias Celtas

Biografia de Luis de Gongora y Argote Caracteristicas de su Obra

Biografia de Luis de Góngora y Argote Caracteristicas de su Obra Literaria

Luis de Góngora y Argote cultivó la poesía de inspiración tradicional y también la poesía sofisticada del culteranismo. En ambos movimientos llegó a ser uno de los más grandes líricos de España.

Su poesía barroca es una de las más complicadas y difíciles de comprensión de toda la literatura española, y sin proponérselo, fue el modelo para un gran número de poetas, que constituyeron la escuela denominada gongorismo.

Góngora y Argote
Luis de Góngora y Argote fue un poeta y dramaturgo español del Siglo de Oro, máximo exponente de la corriente literaria conocida más tarde, y con simplificación perpetuada a lo largo de siglos, como culteranismo o gongorismo, cuya obra será imitada a lo largo de los siglos en Europa y América.
Fecha de nacimiento: 11 de julio de 1561, Córdoba, España
Fallecimiento: 24 de mayo de 1627, Córdoba, Españ

Vida. Nació en Córdoba, Andalucía (1561), en el seno de una familia culta.Su padre, hombre de las bibliotecas más ricas de la ciudad.

Estudió con los jesuítas y desde temprano se distinguió por su precocidad intelectual, pues a los quince años leía ya el latín, el italiano y algo menos el griego.

Fue enviado luego (1575) a estudiar derecho a la Universidad de Salamanca, donde adquirió una sólida educación en teología, filosofía y literatura, aunque no logra al parecer, obtener los últimos grados universitarios.

Regresó entonces a si ciudad natal, donde pasó algunos años entre versos y amistades, sin grandes preocupaciones ni trabajos, hasta obtener el grade eclesiástico de diácono.

Se le adjudicó entonces una prebenda en la catedral de Córdoba, que había quedado vacante por retiro de un tío suyo. Fue racionero de dicha catedral, aunque se dice que su vocación religiosa no era todavía muy firme.

Gozó de las rentas de ese cargo y en varias ocasiones el cabildo eclesiástico le encomendó misiones y embajadas por el país. Alguna vez fue amonestado por sus superiores jerárquicos por haber concurrido a fiestas de toros, escribir coplas populares o frecuentar el trafo con gentes de la comedia.

En una oportunidad estuvo en Salamanca (1593), donde tuvo algunos entredichos literarios con Lope de Vega, que se materializaron en composiciones burlescas y satíricas.

Estuvo también en la corte de Valladolid (1602) unos dos años, y allí tuvo oportunidad de conocer a los grandes escritores del momento. Su arte despertó desagrado en Quevedo, quien lo fustigó violentamente en algunas poesías.

Realizó algunos viajes por tierra de España, cuyos paisajes y costumbres despertaron su interés. Renunció más tarde a su prebenda en la Catedral de Córdoba (1611) y se retiró a vivir en una propiedad de campo cercana, donde compuso la Fábula de Polifemo y Galatea y la primera parte de las Soledades.

Se produjo entonces un gran revuelo en el ambiente literario español, y los artistas y críticos se dividieron en dos campos, el culterano y el conceptista.

Góngora parece haberse mantenido personalmente al margen de la polémica, llevado quizás por su investidura religiosa, su aristoefatismo intelectual o el temor. De todos modos, dejó inconcluso su poema Soledades.

Marchó poco después a Madrid (1617), donde se ordenó de sacerdote y logró una capellanía real.

Pero en su nuevo destino no logró la comodidad y la paz anhelada. La complicada vida de la corte, su soledad social y el aumento de sus deudas, pesaron dolorosamente sobre su espíritu y escribió muy poco.

A menudo regresaba a su ciudad natal para pasar temporadas.Se decidió entonces a publicar sus poesías para hacer trente a las deudas. Pero como no había conservado los originales, tuvo que atenerse a las copias de segunda mano de que disponía.

En esta tarea se encontraba, cuando enfermó y perdió la memoria. Regresó a Córdoba, enfermo y fatigado, donde falleció pocos meses después (1627).

El poeta: luz y tinieblas. La poesía de Góngora revela dos modalidades o estilos diferentes: las letrillas, romances y otras piezas en versos cortos por un lado, y por otro, los sonetos y poemas largos.

En un tiempo se habló de un Góngora «ángel de luz» y de otro Góngora «ángel de tinieblas», o sea de un Góngora claro y de otro oscuro. Se identificó al primero con las letrillas, romances y versos cortos, y al segundo, con los sonetos y poemas largos endecasílabos.

La crítica actual no comparte esta distinción tan tajante, fundada en el hecho de que una y otra manera aparecen combinadas: hay letrillas y romances con pasajes rebuscados y difíciles, pero hay también fragmentos claros en los poemas largos o sonetos.

Como en cierto modo las poesías de su juventud fueron del tipo fácil y luego el estilo se complicó con los años, se ha dicho también que el poeta «comenzó bien y acabó mal».

Esto tampoco es absolutamente cierto, aunque la evolución del poeta hacia formas expresivas más complicadas y culteranas es un hecho constatado por la crítica.

Las letrillas y romances. Las letrillas son poemas líricos con estribillos que se repiten al comienzo o al final de cada estrofa. Góngora tomó estos estribillos de canciones populares de la época, bailes, refranes u obras escritas, y sobre ellos elaboró sus composiciones (Aprended, flores en mí o Ándeme yo caliente, etc.), animándolas de un tono nostálgico o irónico.

Los romances de Góngora pertenecen a la especie de los «romances artísticos», así llamados para diferenciarlos de los primeros «romances viejos», anónimos y desgajados de las canciones de gesta.

Los de Góngora son en general de tema amatorio y están desarrollados con una sensibilidad y una delicadeza notables (En los pinares de Júcar).

Varios de ellos son de asunto morisco, y en ellos los moros aparecen idealizados como nobles y sensibles figuras, a pesar de tratarse precisamente de un momento histórico en que la lucha contra ellos había llegado a grandes atrocidades, con las de Granada (Servía en Oran al rey).

Algunas veces, las poesías son al mismo tiempo romances y letrillas por la forma de octosílabos con impares asonantados, y por el tono o contenido burlesco o por el estribillo (La más bella Hiña).

Los sonetos. Góngora fue un maestro en el soneto. Alguien lo ha calificado como «el más grande escritor español de sonetos» (Gerald Brenan). Los hay de todo tipo en su obra: burlescos, protocolares, amatorios, religiosos, descriptivos, narrativos, históricos, etc.

Los poemas largos. Compuso tres poemas largos, de los cuales los más elaborados son la Fábula de Polifemo y Galatea (1613) y las Soledades (1613-1614), en endecasílabos y heptasilabos.

Ambas piezas son típicamente culteranas y de difícil comprensión, por el amaneramiento de la sintaxis, la complejidad de las figuras literarias y la abusiva referencia a nombres y hechos de la mitología griega y latina.

En su momento causaron gran revuelo y avivaron la polémica entre conceptistas y culteranos. Pueden considerarse como las dos máximas expresiones —con sus excelencias y defectos— de la poesía culterana y gongorista.

Critica. Como poeta Góngora fue un artista frío, de muy estilizada dicción y una musicalidad ejemplares. Fue un poeta para la vista y el oído. Sus temas preferidos fueron cuadros, relatos mitológicos y rápidas narraciones.

Fue un artista puro, sin más finalidad que la poesía misma, y en este sentido, se lo ha considerado un precursor de la poesía actual.

Expresó muy poca vida sentimental y casi ninguna idea, y trabajó exclusivamente sobre el recurso de la imaginación, exquisita e ingeniosa.

Por esto se ha dicho que «su ingenio as brillantísimo, pero con sólo ingenio no se hacen poetas» (Pedro Henriquez Ureña).

Tuvo una concepción peculiar de la poesía, y la demostró coa su propia obra: la poesía no debe ser popular, llana y fácil -—como la que había cultivado Lope de Vega—, ni tampoco intelectual, sombría y sin colores como la de Quevedo.

La poesía debe ser brillante, nítida, sonora, musical, y describir espectáculos hermosos como una pintura. La actitud del poeta frente a la realidad debe ser visual.

Quiso escribir de una forma distinta y lo consiguió, aunque con resultados discutibles. En su tiempo gozó de popularidad y fama, pero tuvo también implacables enemigos.

En la actualidad es sólo objeto de interés y admiración para los especialistas y amantes de la literatura.

No fue un pedantesco imitador de la sintaxis latina, sino un hombre que buscó darle más libertad a la sintaxis castellana, enriquecer el vocabulario y lograr formas más exquisitas en el arte. Fue oscuro en muchísimos pasajes, al punto que algunos se consideran hoy en día definitivamente incomprensibles.

Fuente Consultada: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Albero Loprete Editoria Plus Ultra Capítulo «Góngora»

OBRAS Y EDICIONES: Romaneas y letrillas. Buenos Aires, Losada. 1939. Colección Las Cien Obras Maestras, Posmas y sonetos., Buenos Aires, Losada, 1940. Colección Las Cien Obras Maestras. Ambas con introducción de Pedro Henriquez Ureña.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Azorin. Góngora (En su Al margen de los clásicos, pags. 49-57. Buenos Aires, Losada, 1942). M. Artigas. Don Luis de Góngora y Argote. Bibliografía y estudio critico. Madrid.

OTRAS BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Teodosio I «El Grande»
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Biografia de Carlos II de Francia
Biografia de Luis de Gongora y Argote

Leyendas de Amor y Muerte Final Trágico o Amargo del Cuento

LEYENDA CHINA DE PIEDRA MORADA Y HAN CHUNG

Anderson Imbert («Los primeros cuentos del mundo») sintetiza así una historia de la dinastía china Hang, alrededor de cuarenta años después de Cristo: «El rey de Wu tiene una hija de dieciocho años, muy hermosa: la llama Piedra Morada. Un joven taoísta, Han Chung, se enamora de ella y ella de él. El rey se opone al matrimonio tan desigual.

El joven parte en viaje de estudios y la princesa muere de pena. Tres años después regresa Han Chung y al enterarse de que su amada ha muerto de amor visita su tumba y ruega al cielo por la felicidad de su alma. El alma de Piedra Morada se le aparece y lo invita a que lo acompañe.

amor chino tragico

La Leyenda de Piedra Morada y Hang

En la confluencia de dos mundos, el vivo y la muerta celebran, natural y sobrenaturalmente, sus nupcias. Al cabo de tres noches de amor tienen que separarse. La princesa lo despide dándole una perla. Perla que Han Chung muestra al rey al informarle que, después de todo, la princesa y él se casaron.

Con un increíble cuento de fantasmas -exclama el rey-quieres justificar el hecho de haber violado la tumba. La perla que me muestras está probando que fuiste allí a robar las joyas de mi hija muerta.

Y ordena que lo arresten. Han Chung se escapa de la prisión y vuelve a la tumba, donde refiere a Piedra Morada lo ocurrido. El alma de la princesa se le aparece al rey y lo convence de que Han Chung hadicho la verdad.»

Los cuentos de fantasmas acusan una de las inquietudes fundamentales del hombre: su preocupación frente a la muerte. Freud explicaba que el temor a la muerte es uno de los miedos esenciales del Individuo y que por eso el Instinto de conservación es el primero y más violento. Es esta carga de ansiedad la que sugeriría al Inconciente las posibles soluciones a la muerte. Estas se traducen a lo largo de’las civilizaciones en diferentes mitologías. Lo curioso es que, sin tener absolutamente ninguna conexión entre sí, las historias tengan analogías.

LA LEYENDA DE ORFEO Y EURÍDICE: Por ejemplo en la mitología griega el mito de Orfeo tiene puntos en común con la historia de la dinastía Hang. Orfeo, reputado como el músico más fascinante de la antigüedad, consigue seducir a las fieras con sus melodías. El día de su casamiento, una serpiente mata a su mujer, Eurídice.

Orfeo y Euridice

Leyenda de Orfeo y Euridice

Orfeo desciende a los infiernos y encanta con su música a las deidades infernales, que violan sus más férreos principios y le entregan a Eurídice, imponiéndole una condición: en su camino de vuelta al mundo no deberá mirar para atrás. Pero la curiosidad por lo vedado hace que Orfeo se vuelva y pierde a Eurídice. Regresado de esta manera a la vida, el músico deja su Instrumento y el hombre languidece de pena. Las bacantes, entonces, lo destrozan.

Una y otra historia, ambas procedentes de dos civilizaciones completamente distintas y hasta se diría antagónicas, coinciden en una excursión al país de la muerte y en el hecho de que sólo el amor puede trasponer sus fronteras. La historia oriental revela una mayor confianza en las bondades del más allá; los griegos, en cambio, demarcan claramente su criterio de hostilidad entre uno y otro mundo. La hazaña de Orfeo es posible -es la moraleja de esta historia– pero no sirve para nada.

Otra de las observaciones fundamentales en los grandes libros es la historia de Lázaro, consignada en la Biblia. Cristo resucita a Lázaro, y aunque el texto sagrado no abunde en detalles, es claro que Lázaro no puede retornar a su vida anterior.

Adviértase aquí la coincidencia con la figura de Orfeo, al regresar de los infiernos: tanto uno como otro se tornan melancólicos. Muchos escritores y poetas trataron a ambos personajes, y en casi todas las versiones Lázaro, en lugar de un privilegiado de la fortuna, aparece como un desgraciado suspendido entre uno y otro mundo.

Lázaro y Cristo

Lázaro es Curado

Los escritores católicos interpretan la anécdota como una enseñanza de Cristo demostrando la inutilidad de violar el secreto de la muerte. Porque la única forma de resurrección para el cristianismo es en el espíritu y no en la materia. La resurrección en el espíritu implica la bienaventuranza, pero en la materia supone la melancolía y la confusión. Pero curiosamente paganismo y cristianismo coinciden en este punto: tanto Lázaro como Orfeo, de su excursión al más allá, sacan sólo una profunda desdicha. La tradición china, en cambio, supone que se puede transitar de uno a otro estado (el amante cohabitando con la amada muerta) como si ambos fueran aspectos de una misma realidad.

LA LEYENDA DE CONLE: La literatura gaélica conserva manuscritos de aquella primera sociedad irlandesa prácticamente destruida por los vikingos en el siglo IX. El origen de los celtas continúa siendo un misterio, como también lo es el fuerte acento de originalidad desustradiciones, claramente diferenciadas de otras literaturas. En los anales de la gaélica –una lengua del grupo celta– figura otra llamativa historia sobre el más allá. «La aventura de Conle» es otro ejemplo de una Incursión en el otro mundo facilitada por el amor.

Conie, el pelirrojo, se encuentra con una mujer de sobrenatural belleza. Ella le explica que procede de la «tierra de los verdaderos vivos», donde no se conocen ni el pecado ni la muerte. El padre de Conle pregunta a su hijo con quién está hablando, y la mujer entonces se hace audible al progenitor, dlciéndole que ella se ha enamorado de Conle el pelirrojo y que, si él se casa con ella, se tornará Inmortal y partirán para siempre al reino de las hadas.

El padre de Conle, temeroso de perder a su hijo, acude a los servicios de un druida, y éste ahuyenta a la aparición. Pero antes de irse ella da una manzana a su amado. Este durante un mes no come sino de esa fruta, que continuamente vuelve a recobrar su plenitud. Al cabo de ese tiempo reaparece el hada y le dice que, por virtud de la manzana, ya está muerto y ya es inmortal. Pero Conle vacila todavía entre el amor a su familia y su pasión, hasta que parte con ella en una barca de cristal y desde entonces nadie ha vuelto a verlos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Tomo II Ediciones Cuántica N°24

El Código Manú en la India y Las Casta Sociales Resumen

BREVE DESCRIPCIÓN DEL CÓDIGO MANÚ EN LA INDIA

La India fabulosa, aquella a la que quiso llegar Colón sin sospechar que tropezaría antes con otro continente, es un territorio enorme -mayor que toda Europa si se excluye a Rusia- que ocupa un lugar preponderante no sólo en la historia mundial de las comunicaciones sino también en el plano de las ideas políticas.

Imperios y reinados fueron sucediendo al imperio primitivo establecido cuatrocientos años antes de Cristo. Aquél era más extenso aún que el de la India que los ingleses colonizaron y al que trataron de dar una lengua común. Las diferencias de raza e idioma, que subsisten aún actualmente en las diferentes regiones, originaban, hace más de veinte siglos, a un permanente estado de guerra que cambiaba sistemas políticos y provocaba revoluciones dinásticas.

El carácter que sorprende en este país a lo largo de su historia es que no haya constituÍdo, como los demás estados orientales, una organización teocrática, siendo el Estado independiente de la religión y no dominando esta última la política. La no injerencia de los sacerdotes en la administración permitió el desarrollo libre de la filosofía política, considerada una rama especializada del conocimiento.

A causa de esta concepción, los hindúes no consideraban el poder como resultado del derecho divino, y sus pensadores sostienen que el hombre es un ser peligros desde su nacimiento y que el Estado, con su autoridad y castigos, constituye una necesidad inevitable exigida por la humana naturaleza. Esta teoría resulta hoy totalmente moderna y contrasta con el pensamiento antiguo, que se apoyaba en monarquías absolutistas, algunas sin responsabilidad ni frenos.

Existía en India el consejo de ministros, que controlaba las iniciativas del soberano. Muchos filósofos preconizaban la igualdad y fraternidad entre los hombres mucho antes de Cristo y los pensadores políticos solían mostrarse partidarios de las instituciones democráticas, las asambleas populares y la libertad individual. Buda mismo -siglo V antes de Cristo– fue embanderado de las ideas democráticas y realizó campañas contra la monarquía.

Dentro de la mitología hindú, Manú era el nombre dado a cada uno de los catorce progenitores del género humano.

A este personaje múltiple se atribuye el Código que lleva su nombre y que es uno de los más antiguos y principales libros sagrados de la India, afirmándose que su redacción primera dataría del siglo XV antes de Cristo y que el transcurrir de los siglos no ha hecho sino corregir y aumentar sus preceptos primitivos.

Las leyes de Manú son 12 libros en sáncrito que contienen las reglas sociales, morales, educativas y religiosas que los brahamanes imponen a la sociedad. Predican abiertamente la total desiguldad social y presenta como una creación divina la división sociale en castas.

Manu (en sánscrito, ‘primer hombre’), en la creencia hindú los 14 progenitores de la humanidad, que gobiernan el mundo de forma individual durante un periodo de tiempo conocido como manvantara. La duración de un manvantara se estima en 4.320.000 años.

El primer manu se llamó Svayambhuva, que significa ‘hijo del que existe por sí mismo’ o Brahma. Según el poema épico indio Mahabharata, este manu fue el autor del Manu Smriti o Ley de Manu, un código renovado de leyes hindúes que contenía 100.000 versos según se decía (como se ordenó en la remota antigüedad) aunque en la actualidad consta de 2.685 versos, divididos en 12 libros.

Los investigadores modernos han fechado el Manu Smriti entre el año 600 a.C. al 300 d.C. El objetivo principal del libro, que contiene normas para la celebración de rituales y ceremonias, así como instrucciones morales y sociales, parece haber sido el fortalecimiento del sistema de castas de la India y la posición suprema de los brahmanes. Los brahmanes han profesado una gran veneración por este libro.

El texto del actual Código de Manú se compone de doce libros que incluyen distintos temas morales, políticos y religiosos. Esas leyes regieron la sociedad antigua durante siglos y aun tienen vigencia actualmente en temas como el de las castas, clasificación de ciudadanos en cuatro niveles diferentes, con derechos y deberes específicos dentro de cada clase.

Se basan éstas en fundamentos raciales, religiosos, económicos o (como el caso de los parias, dedicados a tareas duras e insalubres) puramente laborales. Los parias, que venían en último grado, no podían habitar en las ciudades; les estaba prohibido leer los Vedas y bañarse en el Ganges. Sufrían toda clase de humillaciones y se les negaba hasta la compasión que se tiene por los animales. Su trato era causa de contaminación; siempre debían saludar de lejos, y podía matarlos el guerrero a quien se aproximasen.

Los chatrias eran guerreros y tenían que defender el territorio. Los vasias cultivaban los campos y cuidaban rebaños, o se dedicaban al comercio.

Los brahmanes, en cambio, era la casta de los sacerdotes. Se los suponía salidos de la cabeza misma del dios y eran, junto con los chatrias, la clase dominadora. Los brahmanes eran, a un mismo tiempo, sacerdotes, médicos, jueces y poetas. Cuando morian, se les honraba con cantos de los Vedas, libros sagrados para los indios; los quemaban y echaban sus cenizas al Ganges.

codigo manu brahma, vishnu , shiva

Entre el 200 a.C. y el 100 d.C. fue escrito el Manu Smriti o Código de Manú y se crearon las cuatro grandes divisiones hereditarias de la sociedad india, hoy todavía vigentes: brahamanes, chatrias,vacias y parias

Ver: Hinduismo en la India

Las casta: En la India durante miles de años han existido las castas. Dicen que cuando Brahma, el dios creador, hizo al primer hombre, de su boca surgieron los sacerdotes (brahmanes), de sus brazos los guerreros (kshatriyos), de sus muslos los agricultores, comerciantes y ganaderos (voishyas) y de sus pies los servidores (shudras). Además de las castas principales existen más de 2.000 subcastas que se diferencian por sus profesiones, pertenencia a un territorio determinado u otros factores. Aunque la discriminación es cada vez menor en la actualidad, la separación de castas sigue siendo muy fuerte a la hora de los matrimonios.

Algunos preceptos del Código Manú:

* Liberación de la Miseria
* Liberación de la Violencia* Liberación de la explotación
* Liberación de la deshonra
* Liberación de la muerte prematura.

Para muchos traduce la ideología esclavista de la antigua India, porque defiente el estático sistema social de castas, promueve el castigo como forma de represión y dominio para conservar la separación en estratos sociales.

Ver: Creencias de Pueblos Primitivos

Vida de Plinio El Viejo Escritor Romano Obra Literaria

Vida de Plinio «El Viejo» – Escritor Romano – Obra Literaria

LA VIDA DE PLINIO EL VIEJO: Plinio el Viejo, uno de los más originales escritores del siglo I, durante toda su vida ayudó a sus semejantes a comprender los maravillosos fenómenos de la naturaleza. Consideraba que tal misión era la más digna para un estudioso.

De entre sus muchos escritos, la única obra que nos ha llegado es «Naturalis Historia» (Historia Natural) en 37 libros. En ella se encuentra expuesta la sabiduría de su época, relativa a astronomía, geografía, medicina, zoología, botánica y otras ramas de la ciencia.

Para comprobar el gran interés que durante muchos siglos despertó esta obra, es suficiente leer el juicio que de la misma hizo Jorge Luis Buffon, el gran naturalista francés del siglo XVIII.

«La Historia Natural —dice Buffon— comprende la del Cielo y la de la Tierra. Sorprende que en todos sus argumentos Plinio sea igualmente grande: la profundidad de las ideas y la belleza del estilo dan realce a su gran erudición. Su trabajo es variado como la naturaleza». Precisamente por eso, Plinio es considerado como uno de los más grandes; naturalistas antiguos.

SOLDADO Y ESCRITOR
Plinio el Viejo, así llamado para distinguirlo de su sobrino, que también fue un ilustre escritor, nació en Como, en el año 23. Al pasar a la historia como un estudioso y polígrafo, sería lógico imaginarlo desde joven dedicado exclusivamente al estudio de sus libros. Sin embargo Plinio, sin descuidar sus estudios predilectos, profesó la carrera militar.

A los 22 años fue a Germania como comandante de caballería; hecho que le permitió recoger informaciones para su obra «Bellorum Germaniae viginti» (Las guerras de Alemania) en la cual, además de describir los acontecimientos bélicos en los que había tomado parte, Plinio se refirió a todas las guerras que sostuvo Roma contra los germanos.

Sus méritos de soldado y de escritor le facilitaron la carrera; en efecto: actuó primero en la Galia, luego en África y finalmente en España, en calidad de procónsul. La actividad de Plinio fue realmente prodigiosa: de día desempeñaba su cargo de procurador y durante la noche se dedicaba al estudio. La obra a la que dedicó sus mayores esfuerzos fue la «Naturalis Historia«, pero encontró también tiempo para escribir libros de historia y de gramática.

En el año 71, Plinio fue nombrado almirante de la flota del Mediterráneo occidental, estacionada en Miseno (Nápoles) . Allí, en la paz del golfo de Nápoles, dio término a su obra monumental, que fue publicada en el año 77.
A los 54 años de edad, Plinio alcanzó el prestigio máximo, y es considerado por todos el hombre más docto de su siglo.

VICTIMA DE LA CIENCIA
Cuando el 23 de agosto del año 79 tuvo lugar la espantosa erupción del Vesubio que sepultó las ciudades de Herculano, Estabia y Pompeya, Plinio ,no titubeó en partir de Miseno para observar de cerca el extraordinario fenómeno.

Desgraciadamente, esta curiosidad científica le costó la vida. El fin del gran naturalista fue descrito por su sobrino en una extensa carta enviada al historiador Cornelio Tácito, en la cual le decía: «La nube que salía del Vesubio se alzaba parecida a un pino, a veces blanca, a veces negra. A mi tío le pareció interesante observarla de cerca.

Llegó a Estabia cuando del Vesubio se desprendían gigantescas llamas. En, otros lados era de día; allí, en cambio, reinaba la noche más obscura, a intervalos aclarada por muchas luces. En cierto momento, mi tío sintió que el polvoriento humo dificultaba su respiración y no se pudo mantener más en pie. A la mañana siguiente fue hallado muerto.»

Fuente Consultada:
Enciclopedia del Estudiante Tomo IV CODEX

Mitos y Creencias de los Celtas Religion y Dioses Celtas

Mitos y Creencias de los Celtas – Religión

Los celtas carecieron de una unidad mitológica, como de alguna manera correspondía al extenso y complejo conglomerado de tribus y pueblos que ellos constituyeron. De esta manera, según las regiones, aparecen dioses y mitos con distintos nombres y, por lo general, con singularidades locales. Aun así, es posible destacar una serie de temas recurrentes, como las aventuras de guerreros valerosos y heroicos, y una particular interpretación del mundo de la naturaleza con intrigantes y misteriosas dimensiones.

Justamente por esa carencia de unidad, la mitología celta ha tenido varias subdivisiones, entre las que se destacan la céltica antigua; la irlandesa, a su vez dividida en varios ciclos (el Mitológico, el de Ulster, el del héroe Fionn y el Histórico); y finalmente la galesa.

En la mitología irlandesa, existe un mito originario en el que dos razas se hallan en permanente guerra: la de los Tuatha De Danann y la de los Fomoré. Los primeros eran el quinto grupo de habitantes de Irlanda y estaban asociados con los grandes reyes y héroes; los segundos, en cambio, constituían un pueblo de gigantes que amenazaban constantemente con invadir Irlanda, representando a las fuerzas del mal.

En el panteón irlandés, sobresalía Dagda, señor de los elementos y guía divino de los druidas. Según la leyenda, fue él quien condujo a la victoria a los Tuatha De Danann contra los Fomoré, quienes a su vez tenían a Balar como su principal divinidad. Dagda era señalado como un dios bondadoso, glotón y muy activo sexualmente. Se lo representaba con un caldero siempre inagotable y un arpa mágica que podía sonar sin que su dueño la tocara.

Finalmente, cargaba una maza que tenía el poder de matar o resucitar según con cuál de sus extremos golpeara. A Balar, por su parte, se lo figuraba con un ojo en la frente y otro en la nuca, que habitualmente estaba cerrado, pero cuando se abría causaba la muerte de quien lo mirara.

Otros dioses importantes de la mitología irlandesa son Morrigan, diosa de la guerra;Erigid, diosa del fuego y la poesía; Goibniu, dios de los artesanos que forjan las armas de los guerreros; Diancech, dios de la medicina; Angus, dios del amor; y Lug, que por cumplir todas las funciones divinas carece de una en especial.

Finalmente, sobresale también Cernunnos, dios de la abundancia y de los animales salvajes. Representado con orejas y cuernos de ciervo, suele estar acompañado por una serpiente con cabeza de carnero.

También los celtas galos creyeron en importante cantidad de divinidades, entre las que se destacaron Taranis, Teutates y Esus.

Dentro de este escenario mitológico, los celtas en general dieron particular importancia al mundo subterráneo, morada de las almas de los difuntos, a los que creían inmortales. También prestaron atención a los elementos de la naturaleza, como el aire y el fuego, que los druidas decían saber manejar contra los enemigos.

Esta cosmovisión promovió la confección de armas específicamente diseñadas para su uso en rituales y ceremonias religiosas, en honor a alguna de sus divinidades o para ser enterradas junto a los guerreros caídos en el campo de batalla. En esos objetos, era común la empuñadura de oro con incrustaciones de piedras y marfil. También las vainas eran profusamente decoradas con predominio de figuras antropomorfas y zoomorfas.

En cascos y escudos, en cambio, se destacaban las figuras geométricas, especialmente compuestas de círculos y líneas curvas.

Además de la metalurgia en oro, plata, hierro y bronce, los celtas trabajaron la piedra y la madera, a las que tallaron y pulieron para transformarlas en las figuras de sus dioses. Particularmente importantes son los grandes monumentos graníticos que se hallan dispersos por toda la geografía celta, como los dólmenes y los menhires.

En especial se destacan grandes bloques que fueron enterrados verticalmente, en los que realizaron diversos tipos de inscripciones. Se sabe que no siempre estas piedras fueron plantadas por los propios celtas, sino por sociedades anteriores, como parte de cultos solares o bien para indicar posesiones o enterramientos. Pero los celtas las integraron a su mundo y en ellas grabaron cruces y textos escritos en el alfabeto «ogham» utilizado por los sacerdotes.

Incluso, consideraron que semejantes bloques de piedra, cuyo peso y tamaño hacían pensar en una gran fuerza e inteligencia para su transporte y enterramiento, debieron de haber sido el producto de una sociedad tan poderosa como sabia, lo que alimentó aun más su devoción hacia ellos. Según los antiguos celtas, estos monumentos tenían diferentes poderes mágicos y, de acuerdo con la calidad de cada uno, cumplían distintas funciones. Así, a sus pies se realizaban juramentos antes de las batallas, promesas, curaciones y ceremonias de fecundidad.

religion celta
CUCHULAINN: ESTA ESTATUA DE UN ÁNGEL Y UN HOMBRE ARMADO CON UNA ESPADA ES UNA REPRESENTACIÓN DE UNO DE LOS MÁS GRANDES HÉROES CELTAS: CUCHULAINN. SE ENCUENTRA EN LA UNIVERSIDAD DE QUEEN’ S, BELFAST, IRLANDA.

EL SACRIFICIO HUMANO: Según los registros y testimonios romanos, los celtas practicaron rituales y ceremonias sacrificiales, en las que animales y seres humanos eran arrojados a los ríos y lagos, como ofrendas s los dioses. También habrían realizado sacrificios en gran escala, sobre todo de prisioneros, aunque esta última cuestión puede haber surgido de una exageración romana o una difamación de sus enemigos.

Lo que sí está documentado son los ritos que ofrecieron a sus guerreros muertos en combate, a quienes les dedicaban un enterramiento especial, en el que adornaban al fallecido con armas bellamente decoradas, calderos y vituallas para su vida en el más allá.

Fuente Consultada:
Los Celtas Tomo N° 18 Grandes Civilizaciones de la Historia
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver

Los Druidas Sacerdotes Celtas Sacrificios Humanos y Ceremonias

Los Druídas Sacerdotes Celtas
Sacrificios Humanos y Ceremonias

DRUIDAS: Antigua orden de sacerdotes de la Gran Bretaña prerrománica y de Irlanda. Aparentemente combinaban funciones sacerdotales, judiciales y políticas. Algunos cronistas relatan sus ritos, incluidos sacrificios humanos y su veneración por el roble y el muérdago. Practicaban la adivinación y la astrolor: Entre sus creencias tenía lugar destacado aquella según la cual después de la muerte, el alma se transfería a otro cuerpo. Su símbolo era el huevo de la serpiente

Los druidas eran los sacerdotes legendarios de los celtas, pero también se ocupaban de instruir a los jóvenes sobre moral y mitología. Predecían el futuro a través de la observación del cielo y las estrellas, y a veces también mediante el sacrificio humano. El culto de los druidas ha conseguido prevalecer hasta la actualidad.

Los druidas oficiaron tanto de sacerdotes como de médicos, debido a sus conocimientos sobre las cualidades medicinales de las plantas. Eran también astrónomos, filósofos, magos y videntes. La tradición los ha recogido con sus largas túnicas blancas, sus hoces de oro y marmitas mágicas. No obstante, el druida histórico fue una figura clave en la sociedad celta, consejero de la nobleza y cultor de la tradición oral.

reuinion de sacerdotes druidas

UN LUGAR DÉ REUNIÓN: Los druidas preservaban sus secretas fórmulas mágicas de dos maneras. Por un lado, evitando dejar registro escrito de sus actuaciones; por otro lado, realizando sus prácticas en el interior de grandes bosques, alejados de miradas indiscretas. Por lo general, estos bosques albergaban una nutrida población de robles. Según la tradición, anualmente los druidas se congregaban en el bosque de los Carnutos, presuntamente al norte de Dublín, donde compartían sus conocimientos y asombrosos descubrimientos.

La imagen clásica de los druidas nos llega por comentarios de Plinio el Viejo, escritor y naturalista romano. Fue él quien los ha retratado con largos vestidos blancos y blandiendo una hoz de oro, con la que cortaban el muérdago de uso ritual. Los druidas eran grandes sabios, socialmente muy respetados, y se los tenía como intermediarios entre los hombres y sus divinidades.

EL MUÉRDAGO que crece en las copas de los árboles del bosque constituía un elemento importante en las ceremonias de los druidas, quienes le atribuían poder curativo mágico.

LE’tttvo un papel destacado en tas rías locales. De hecho, algunas interpretaciones atribuyen el propio término druida a una derivación de «drus«, voz celta que designa a este árbol. Dominador del bosque, el roble albergaba espíritus y criaturas de esta mitología.

UNA HOGUERA era lo que necesitaba el druida para cocer sus productos mágicos, por lo general en un caldero de bronce o plata. Allí mezclaba el muérdago con otros elementos naturales, elaborando pócimas sanadoras para el cuerpo y el espíritu.

COLABORADORES Por lo general el druida trabajaba solo o apenas ayudado por una persona, a la que a veces transmitía sus conocimientos, a la manera de discípulo. Éste, a su vez, debía mantener el secreto de lo revelado.

LOS SACRIFICIOS: Entre las funciones que se les atribuyeron a los druidas, se destaca la de oficiantes en ceremonias religiosas, en las que no faltaron sacrificios humanos y de animales. Según testimonian la mayoría de las fuentes, los druidas solían celebrar sus reuniones en los claros de los bosques.

 LA ÉLITE ESPIRITUAL DE LOS CELTAS
Por la función que ejercían, los druidas representaban una especie de élite espiritual dentro de la sociedad celta. Pero también eran poetas, médicos, astrónomos, filósofos y magos. Todo lo que en la actualidad se sabe acerca de los druidas proviene de fuentes de la antigüedad, y no cabe duda de que esa información no tiene por qué ser objetiva: los autores de aquellos escritos no siempre se esforzaron en hacer una descripción objetiva.

En la Edad Media, bajo la influencia cristiana, y sobre todo en épocas recientes, las descripciones son sobre todo esotéricas o neocélticas, y por lo tanto no susceptibles de comprobación y en la mayoría de los casos muy subjetivas. Ni tan siquiera el significado del nombre es del todo inequívoco: druida procede del celta dru, «básico» o «a través de», y uid, «sacerdote», pero otras etimologías lo hacen derivar de drus, «roble».

TRANSMISIÓN ORAL DE CONOCIMIENTOS
Julio César recoge en sus Comentarios sobre la guerra de las Galias el trabajo de los druidas; Plinio el Viejo los describe como hombres1 vestidos de blanco con hoces de oro y ramas de muérdago que tuvieron su época de esplendor durante las campañas militares de los romanos. Ciertas fuentes afirman que ya estaban en activo en Stonehenge. Sin embargo, otros críticos dicen que Stonehenge ya estaba en rumas cuando los druidas llegaron a ese lugar. En cualquier caso, tomando como fuente los informes romanos, los druidas no erigieron ningún templo, sino que llevaban a cabo sus rituales en bosquecillos o en claros de bosque.

Por los escritos citados sabemos que los druidas transmitían a los novicios los conocimientos necesarios en forma de versos. Las fuentes históricas dicen que hacían falta 20 años para aprendérselos de memoria. En aquella época los celtas poseían ya una tradición escrita, pero se prohibía a los druidas que escribieran sus conocimientos sobre astronomía y fenómenos de la naturaleza. Sólo estaba permitida la transmisión por vía oral de una generación a otra. La rima facilitaba la memorización. Reflexionemos un momento cuántos conocimientos debía de grabar en su memoria un druida en el trans-

Mujeres druidas: Se oye a menudo hablar de druidas femeninos. En los mitos celtas aparecen Mebd de Connacht y Ceridwen. Según parece, esta última fue una mujer druida que preparó una pócima que confería sabiduría sobre el pasado, el presente y el futuro. En principio el brebaje era para su hijo Affagdu, para compensar su fealdad con sabiduría. Pero cuando lo estaba preparando su ayudante tomó tres gotas y huyó para escapar a su ira. En su huida iba adoptando diversas formas, hasta que al final se transformó en un grano de trigo que Ceridwen se tragó. A consecuencia de eso Ceridwen se quedó embarazada, y dio a luz a otro hijo, al que se considera el padre de todos los druidas. Según esta leyenda se cree en la existencia de mujeres druidas, que incluso cumplían el papel de guías espirituales.

curso de 20 años. Muchas de las obras que por entonces se transmitían oralmente se conservan en verso. Hoy en día se sabe que las instrucciones de navegación se conservaron durante siglos gracias a la transmisión oral.

LOS DRUIDAS NEOCÉLTICOS
El arqueólogo William Stukeley se considera el padre de los druidas modernos. En 1792 se instauró en Gales una ceremonia para celebrar el solsticio de verano en la que se consagró a druidas. Con el incipiente movimiento nacionalista, Irlanda y Gales no se veían ya como parte de Inglaterra, sino como estados independientes con una lengua y cultura propias.

Abocados a la clandestinidad, los druidas se situaban siempre cerca de las logias secretas. El druismo neocélticose considera hoy una forma de paganismo, y los druidas actuales se ven a sí mismos como sucesores directos de los históricos.

Los druidas utilizan el muérdago como ingrediente en la preparación desús pócimas mágicas. Para el sumo sacerdote el muérdago era signo de la presencia de los dioses en un árbol, y por consiguiente se consideraba una planta con poder curativo. Por eso sólo se cortaba con una hoz de oro, mientras se celebraban oficios divinos,;/ se recogía con un paño blanco.

Los druidas veneraban la naturaleza, y eran expertos en sus secretos y fuerzas ocultas. Sus ritos y conjuros se realizaban en lugares especialmente sensibles a ciertas misteriosas energías. Casi todas las catedrales góticas se erigieron en esos mismos sitios sagrados, honrados como tales desde la más remota Antigüedad. Hoy sabemos que se trata de accidentes geológicos, como fracturas en las placas tectónicas o corrientes de agua subterráneas, que eventualmente podrían producir algún tipo de vibraciones telúricas.

La Catedral de Chartres, por ejemplo, se levanta sobre los vestigios de un centro del culto druídico, cubiertos después por un templo romano, que en el siglo IV dio lugar a una basílica cristiana, a su vez reemplazada sucesivamente por varias iglesias hasta llegar a la famosa catedral. Otro caso interesante es el de la Catedral de Mans, en la que se conserva un auténtico menhir prehistórico, bastante intacto, en el ángulo sudoeste de una nave lateral.

Fuente Consultada:
Los Celtas Tomo N° 18 Grandes Civilizaciones de la Historia
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver

Diosa Sedna La Leyenda Esquimal de Sedna

Diosa Sedna La Leyenda Esquimal de Sedna

Según dice la legenda, Sedna era una bella mujer Inuit, que vivía con su padre que era viudo, era vanidosa y creía que era demasiado hermosa para casarse con cualquier hombre. Todas las veces desdeñó a cazadores que vinieron para casarse con ella.

Finalmente, un día, su padre le dijo a ella “Sedna, no tenemos comida y tendremos hambre pronto, necesitas un esposo que te cuide, así que con el primer cazador que venga a pedir tu mano, te deberás casar con el”.

Sedna ignoró a su padre y siguió peinándose su cabello, mientras miraba su imagen reflejada en el agua.

Pronto su padre vio otro cazador que se aproximada. El hombre estaba elegantemente vestido con pieles, lucía muy bien, aunque se tapaba su cara. El padre de Sedna le dijo al hombre “Si desea encontrar una esposa, yo tengo una hermosa hija. Ella puede cocinar y coser y se que será muy buena esposa.

Protestando desesperadamente, Sedna fue puesta en la barca del cazador, para llevarla a su nueva casa. Pronto arribaron a una isla. Sedna miró a su alrededor, no podía ver nada. Ninguna choza, ninguna tienda, apenas rocas peladas y un acantilado.

El cazador se puso frente a Sedna, mientras tiraba hacia abajo su capucha, mostrando una risa malvada, el esposo de Sedna no era un hombre como ella había pensado, sino un cuervo que se había disfrazado.

Ella gritó e intentó escapar, pero el pájaro la arrastró a un claro en el acantilado. Ese sería el nuevo hogar de Sedna pelos de animal y plumas de pájaros puestos alrededor de una roca dura y fría. El único alimento que ella tenía para comer era pescado. Su esposo, el cuervo le traía pescados crudos después de volar durante un día en busca de alimento.

Sedna era muy infeliz y desgraciada. Gritó y gritó llamando a su padre, sus gritos cruzaron todo el ártico, su padre los pudo oír y se sintió culpable, estaba muy triste por lo que había hecho. Se subió a su barca y luchó durante días a través de las frígidas aguas del ártico, cuando llegó a la isla donde estaba Sedna, ella estaba en la orilla.

Sedna abrazó a su padre entonces abordaron rápidamente la barca y huyeron lejos. Después de muchas horas de navegar, Sedna se dio vuelta y vio a una figura negra lejana en la distancia. Sintió miedo, sabía que era su esposo que venia enojado en busca de ella.

El enorme y negro cuervo se lanzó sobre la barca que se meneaba en el océano. El padre de Sedna tomó el remo con el que quiso pegarle al cuervo, pero falló, el negro pájaro continuó acosándolos, finalmente aleteado sobre el océano se lanzó sobre la barca. Una gran tormenta comenzó a batir, el Océano ártico que estaba tranquilo pronto se convirtió en una tempestad que sacudía a la minúscula barca hacia adelante y atrás. El padre de Sedna estaba muy asustado. Asió a Sedna y la lanzó sobre la borda de la barca en el océano. » Aquí, gritó, aquí esta su preciosa esposa no me lastima por favor, tómela.»

Sedna gritó y luchó, su cuerpo comenzó va entumecerse en las heladas aguas árticas, nadó hacia la barca y se aferró con sus dedos en la borda. Su padre, aterrorizado por la tormenta que rugía con todas sus fuerzas, pensando solamente el, asió el remo y comenzó a golpear los dedos de Sedna.

Sedna gritó para que su padre se detuviera pero fue inútil. Sus dedos congelados se agrietaron y cayeron en lo profundo del océano, convirtiéndose en focas. Afectada por las energías maléficas de su esposo, Sedna intentó otra vez nadar y aferrarse a la borda de la barca de su padre.

Él padre tomo otra vez al remo y comenzó a golpearle las manos. Las manos de Sedna, congeladas por el mar ártico se agrietaron como pasó con sus dedos. Los trozos de sus manos se convirtieron en ballenas que habitaron en lo profundo del mar, Sedna no podía luchar más y comenzó a hundirse.

Sedna, que no falleció, atormentada y encolerizada por qué le había sucedido,. se convirtió, y sigue siendo hoy, la diosa del mar. Sedna y los compañeros de ella son las ballenas que la rodean en la parte profunda del océano.

Su cólera y furia contra hombre es la agita los mares y genera las tormentas y tempestades mas violentas. Los esquimales cazadores tienen un gran respecto por ella. La leyenda debe ser tratarla con respecto. El guía espiritual Shaman debe nadar en lo profundo para peinar el pelo negro, largo y enredado de Sedna.

Esto calma a Sedna y ya calmada suelta sus ballenas y focas para permitir que el Inuit coma de la generosidad del mar. Es por esta razón que en el Ártico norte después que un cazador pesca algún alimento, le deje caer el agua en su boca, es un gesto para agradecer a Sedna por su amabilidad en permitir que él alimente a su familia.


Mujer Inuit (sign. «el pueblo»)

Fuente Consultada:
Leyenda En Inglés Descargada de Internet y Traducida al Español por Ing. Francisco García López (Colaborador del Sitio)

Expediciones Militares a Jerusalem en la Edad Media Historia

UNA EXPEDICIÓN MUY PARTICULAR: LA CRUZADA DE LOS NIÑOS

DECENAS de miles de niños, provenientes de Francia y Alemania, participaron en las cruzadas infantiles ocurridas en 1212. Pobres, sin armas, en abigarrada procesión, desfilaron por los caminos y aldeas de la Europa medieval para tratar de conseguir lo que no habían obtenido sus mayores: la conquista del Santo Sepulcro. Casi todos murieron en el continente y unos pocos, que lograron atravesar el Mediterráneo y desembarcar en territorio sarraceno sufrieron una suerte igualmente desdichada.

La Cruzada de los Niños produjo profundo impacto entre los contemporáneos de la Europa cristiana. Numerosos cronistas consignan el paso de los niños y la reacción, no siempre benévola, que hallaron durante su marcha.

Algunos de ellos hablan del fenómeno como de una sola cruzada, pero los modernos historiadores coinciden en señalar que se trató de varios movimientos simultáneos, que se unieron en dos grandes expediciones, la francesa y la alemana, y cuya patética trayectoria puede relatarse separadamente.

«No hay apenas en la Edad Media, salvo si» duda el caso de Juana de Arco, una serie de hechos en que la historia se revele tan impregnada de mito, y en que el mito parezca también recubrir la historia por completo, contó esas cruzadas infantiles que conmovieron a la cristiandad occidental durante el año 1212 tan profundamente, que los cronistas que omiten referirse a la Cuarta Cruzada hablan de esas partidas misteriosas», dice el historiador francés Paul Alphandéry.

Una de las referencias más antiguas con que se cuenta es una crónica francesa:

«En el mes de junio, un niño pastor llamado Esteban, que era del pueblo denominado Cloyes, decía que el Señor se le había aparecido en la figura de un pobre peregrino. Después de haber aceptado de él el pan, le dio unas cartas dirigidas al rey de Francia. Esteban se dirigió donde el monarca, acompañado por otros pastores de su edad. Poco a poco se formó en torno suyo una gran multitud, procedente de todas las Gallas, de más de treinta mil personas».

Todos los testimonios coinciden en que se trataba de niños pobres, pastorcillos o hijos de los aldeanos. Durante el camino se les unían miles y miles de personas. Poco a poco se agregaban adultos: criados y criadas, campesinos, siervos, artesanos, pobres habitantes de las villas.

El rey de Francia, Luis VIII, no aprueba la aventura. Después de consultar a los maestros de la Universidad de París, ordena disolver las falanges infantiles. Una parte obedece, pero la mayoría se reorganiza y prosigue la peregrinación. A medida que progresa la marcha, los niños se organizan en grupos, encabezadas por estandartes. No llevan alimentos, ropas ni dinero, y viven apenas de la limosna que les entregan los vecinos de las villas y ciudades por donde cruzan en su marcha iluminada hacia el Santo Sepulcro.

Cuando se les pregunta hacia dónde se dirigen, contestan: «Hacia Dios«. En general, la Iglesia parece haberse opuesto a esta peregrinación. Los «Annales Marbacenses» dicen: «Canto generalmente somos de una gran credulidad para tales novedades, muchos creyeron que esto procedía no de ligereza de espíritu, sino de devoción e inspiración divina. Les ayudaban, entonces, a sus gastos y les proveían de alimentos y de todo lo que era necesario. Los clérigos y algunos otros cuyo espíritu era más cuerdo, estimando este viaje vano e inútil, se declaraban en contra, a lo que los seglares se resistían con violencia, diciendo que su incredulidad y su oposición procedían de su avaricia más que de la verdad y la justicia».

Durante la marcha se consignan numerosos otros testimonios que hablan de la conmoción y de las disensiones que provocaba el paso de los animosos peregrinos por las ciudades francesas. En San Quintín se registró un hecho curioso, cuando una sentencia arbitral castigó por igual al Cabildo y a los burgueses.

A los últimos por haber querido prestar ayuda a los peregrinos quitando los bienes a los canónigos, y al primero, por haberlo evitado. A pesar de las penalidades de la larga caminata, del hambre, las enfermedades y, en algunos casos, de la hostilidad pública, una parte importante de estos pequeños cruzados franceses logró arribar al puerto de Marsella. Allí llegaron a un acuerdo con dos armadores que prometieron llevarlos a Siria. Miles de ellos se embarcaron en siete grandes bajeles.

A los pocos días fueron sorprendidos por una furiosa tempestad y dos de las embarcaciones naufragaron cerca de la isla de Cerdeña, en la roca denominada Reclus. Todos los pasajeros se ahogaron. Los cinco navíos restantes llegaron a Alejandría y Bujía. Allí los dos armadores, traicionando a los niños, los vendieron a los mercaderes y a los jefes sarracenos como esclavos. Según Alberico de Troyes, que relata el fin de esta patética aventura, 400 de los pequeños cruzados fueron comprados por el califa.

Otro relato de la época dice que en 1230, es decir, dieciocho años después de la Cruzada de los Niños, Maschemuc de Alejandría «conservaba aún 700 que ya no eran niños, sino hombres en toda la plenitud de la edad». A los que quedaron en Marsella y otros que se desperdigaron durante la caminata, el Papa les ordenó que recibieran la cruz, pero que esperaran atravesar el mar y combatir contra los sarracenos cuando tuvieran la edad suficiente.

EL pastor Esteban, que inició este vasto movimiento de los niños, hay pocas referencias concretas. Tenía unos doce años de edad. Se sabe que casi inmediatamente después de aparecer con el mensaje que le «ordenaba» dirigirse a Jerusalén para recuperar el Santo Sepulcro, se vio rodeado por la fe y la adhesión de miles de otros niños y, luego, por adultos que se agregaban a la extraordinaria caravana.

Algunos de sus contemporáneos le atribuían milagros. Se le llamaba el pequeño profeta y el niño milagroso. Un cronista lo describe sobre una carreta adornada con alfombras, rodeado por una muchedumbre de grandes y pequeños adictos, que caminaban cantando himnos religiosos y enarbolando estandartes. Al mismo tiempo, otros niños, arrastrados por el ejemplo, comenzaron igualmente a predicar en los pueblos franceses y a reunir otros pequeños ejércitos de inocentes. Nada detiene a estos muchachos que abandonan todo y arrostran cantando los mayores peligros y penalidades, arrastrados por una suerte de mística vorágine hacia su desdichado destino final.

EN EL mismo año se produjo el mismo fenómeno colectivo en Alemania: «Apareció un niño, cuenta un cronista, Nicolás de nombre, que reunió en torno suyo a una multitud de niños y de mujeres. Afirmaba que por orden de un ángel debía dirigirse con ellos a Jerusalén para liberar la cruz del Señor, y que el mar, como en otro tiempo al pueblo israelita, les permitiría atravesarlo a pie enjuto.» Otro cronista dice que Nicolás llevaba una cruz sobre sí «que debía ser en él señal de santidad y de poder milagroso; no era fácil reconocer cómo estaba hecha, ni de qué metal».

Tapeaie hablaba sobre el poder marcha y atravesó la mitad de Europa hacia Genova, donde esperaban embarcarse. Pero sólo una parte del grupo original llegó, en realidad, a la costa italiana. En la primera parte del camino el paso de esta tropa irreflexiva suscitó oleadas de emoción y sentimiento popular. Se les socorría con gran liberalidad. Las ciudades a veces los esperaban para alimentarlos y hacían colectas para ayudarlos en la prosecución de su peligrosa ruta. Hubo también reacciones de violencia contra el clero, que trató de oponerse a esta marcha infantil hacia el Santo Sepulcro.

La hueste estaba integrada por niños de ambos sexos, y, poco a poco, tal como ocurrió en el caso de la marcha de los infantes franceses, se agregaron personas mayores, sobre todo criados, criadas y campesinos. Se trata de un fenómeno que ocurrió frecuentemente en las cruzadas y que sería muy difícil de explicar hoy. La gente sencillamente dejaba sus ocupaciones, su familia, su vida común y corriente y tomaba la cruz, por lo general para ir a sufrir una suerte dura en tierras extranjeras. Se había extendido, además, la firme convicción de que los niños conseguirían aquello en que habían fracasado sus mayores. Se trata de «Nicolás, servidor de Dios, parte para la Tierra Santa. Con los Inocentes él entrará en Jerusalén.»

Los niños alemanes que partieron de Colonia parecen haber seguido la ruta que va hacia Maguncia, Spira, Colmar, toda la orilla izquierda del Rin y los Alpes, para entrar en la Italia del norte. En esta etapa del viaje el recibimiento no fue nada de amistoso. Numerosas pruebas habían caído ya sobre los niños, obligados a soportar sucesivamente el hambre, la sed, el calor y el frío. Unos pocos de ellos regresaron y otros murieron en la ruta. Pero el empeñoso ejército de niños, sin embargo, seguía adelante. Las poblaciones de la Italia del norte se mostraron, en general, hostiles a esta marcha.

Muchos niños fueron capturados por los montañeses y convertidos en sirvientes. Otros .fueron despojados de lo poco que llevaban. La partida, muy disminuida, pero, a pesar de todo, compuesta por unas siete mil personas, niños y adultos, encabezados por Nicolás, llegó a Genova. Los habitantes de la ciudad ordenaron, sin embargo, a los peregrinos que abandonaran inmediatamente el lugar. Los motivos de la medida: «Porque estimaban, dice un cronista, que ellos se dejaban llevar más bien por la ligereza de su espíritu que por la necesidad»

Había otros motivos mas materiales. Se temía que el aumento súbito de la población fuera un motivo de encarecimiento del pan, en una ciudad con un abastecimiento alimenticio limitado. Creían, asimismo, los genoveses, que la multitud de peregrinos podía ser origen de disturbios. Por último, había un motivo de alta política esgrimido por los notables. El emperador alemán estaba en pugna con el Papa, y los genoveses, en esta contienda, se ponían del lado de la Iglesia.

Fue un momento terrible para los miles de pequeños cruzados, que habían conseguido llegar hasta la costa luego de tremendas penalidades. La multitud, desanimada, se dispersó. Un grupo logró llegar a Roma, donde «se convencieron de su fervor inútil. Hubieron de reconocer que ninguna autoridad los sostenía», como dice un historiador. «Comprometidos por su voto de cruzada, no podían ser relevados del cumplimiento del mismo, salvo los niños, que no habían alcanzado la edad de la discreción, y para ayudarles no encontraban a nadie, como no juera por parte del Papa, que las señales de la más completa desaprobación. Habían cedido al impulso del milagro y según parece ya había pasado la edad del milagro».

El regreso fue lamentable. En los «Anuales Marbacenses» se dice que «volvieron hambrientos y descalzos, uno a uno y en silencio», Frustrada la «gran esperanza», ya nadie les daba nada. Por el contrario, eran recibidos con hostilidad en todas partes. A fines de año, en el invierno, volvieron a atravesar los Alpes. Apenas unos pocos pudieron sobrevivir a esta última prueba, a través de los senderos intransitables, la nieve, la escarcha y el frío. Otros pocos, demasiado desanimados para volver a su patria, se quedaron en las ciudades italianas, acampando en las plazas o los alrededores. Los mismos «Aúnales» señalan que «una gran parte de ellos yacían muertos de hambre en las ciudades, en las plazas públicas, y nadie los enterraba».

La población sedentaria se volvió abiertamente ahora en contra de ellos. Lo que al principio fue visto como una anarquía mística, la presencia en este ejército de muchachos y muchachas ahora se veía como una señal de deshonestidad y licencia. Por otra parte, parece indudable que a las tropas de niños se unió un cierto número de gente indeseable, mujeres de mal vivir y hasta delincuentes comunes, cuya presencia, entre o detrás de los destacamentos infantiles, acabó por dar el golpe de muerte a este extraordinario movimiento que en su oportunidad emocionó y conmovió a toda Europa.

ALPHONSE Dupront ha tratado de explicar este movimiento casi misterioso. En primer lugar ¿que pensaron los contemporáneos?. «Todos notan en su lengua asombrada , el prodigio: Esta cosa inaudita en su curso de los siglos…» El prodigio es sensible a todos. Todos se asombran. Pero este asombro no es más que muy rara vez admiración y simpatía. El prodigio no es el milagro. Únicamente Alberico de Troyes hablará de «esta expedición milagrosamente llevada a cabo».

Richter de Sénones es el único que se apiada del desastre de estas tropas de niños y deja oír, al evocarlas, las lamentaciones de Jeremías: «Los niños han pedido pan y no ha habido persona que se los dé», El redactor de la Crónica de San Medarno de Soisspns escribe: «Algunos afirman que antes de producirse esa extraña partida de niños, cada diez años los peces, las ranas, las mariposas, los pájaros, habían partido de la misma manera, cada uno según el orden y la estación de su especie».

Dice Dupront: «La historia, por lo demás, se muestra poco preocupada por explicar el fenómeno singular de las expediciones infantiles. Los historiadores que han presentido su originalidad observan inmediatamente lo extraordinario que hay en ellas al compararlas, sin más, a las procesiones generales, ordenadas por Inocencio lll en 1212, para obtener del cielo la paz de la Iglesia universal y el éxito de los ejércitos cristianos contra los sarracenos de España. Todos, sin excepción, están invitados a unirse a la procesión, sin que nadie pueda excusarse». Levantamiento en masa que no puede menos que emocionar a los espíritus en que las procesiones celebraban.

DOS vías de explicación pueden permitir aclarar la significación histórica de esas partidas. Una completamente externa; en efecto, esas procesiones infantiles no son en la historia de la Edad Media una singularidad sin precedentes; desde hace menos de un siglo se desarrolla, en el país normando, en particular, la «Cruzada Monumental» de los penitentes constructores, que, arrastrando pesadas carretas cargadas de herramientas, de piedras y de morteros, marchan para ayudar a levantar o a restaurar no pocos lugares del culto de la religión de Chartres o de Caen, y al atravesar un río se detienen junto con sus carros, se ponen en oración y pasan, si no a pie enjuto, al menos vadeando…

Algunas de estas piadosas procesiones estaban compuestas de elementos diversos: hombres, mujeres y niños, pero otras lo estaban únicamente de niños, y nada se asemeja más a las cruzadas infantiles que estas columnas de jóvenes penitentes que llegan, desafiando los riesgos del camino, con cirios y estandartes al frente, entonando cánticos. Maimón de Saint-Pierre-sur-Dive, que ha descrito en su abadía la obra de los penitentes constructores, nos descubre detalles sorprendentes. En primer lugar, el hecho de que los niños se flagelaran, invocando la piedad de la Virgen para los enfermos.

Los jóvenes penitentes de Saint-comparan con las huestes infantiles que sucumbieron bajo los golpes de los soldados de Herodes y las cruzadas infantiles llevan la marca constante de esta identificación. Cuando el Papa Gregorio IX erige una capilla en la isla de San Pietro, en la costa de Cerdeña, cerca del lugar donde se destrozaron los navíos de los armadores marselleses cargados de peregrinos infantiles, la dedica a «los nuevos Inocentes». ¿Rito litúrgico o rito de sacrificio? Como los Inocentes de la Natividad, los niños se ofrecen como primeras víctimas. «Lo que quiera Dios hacer de nosotros, lo aceptaremos con toda alegría». Claramente el canto de marcha celebrará la redención por medio de la sangre. El sacrificio de los niños se ofrece por la salvación de la cristiandad entera.

Dupront dice también: «Si bien hay en la Cruzada de los Niños una manifestación de sacrificio, el espíritu pasivo de población no parece, sin embargo, prevalecer. Por el contrario, Nicolás lleva la cruz de la victoria; esos niños quieren la victoria, así como saben que no depende más que del milagro, el de su cruzada misma. Jerusalén ha sucumbido por los pecados de los grandes^ y de los orgullosos. La reconquista de los Santos Lugares no puede esperarse ya más que del milagro, y el milagro no puede producirse ya más que en favor de los más puros: de los, niños y de los pobres».

En conclusión, para Dupront, por medio de los niños y de su sacrificio, «se logra la renovación de la idea de la cruzada y, con más seguridad aún, su continuidad».

Fuente Consultada: Revista Hechos Mundiales N°22 Las Cruzadas – Wikipedia – Historia Universal Tomo II – Tomo de Historia Enciclopedia Cosmos

Cronologia de las Cruzadas del Siglo XII

Cruzadas del siglo XII Cronología
Principales Sucesos

Las Cruzadas Se designan con este nombre las expediciones que, bajo el patrocinio de la Iglesia emprendieron los cristianos contra el Islam con el fin de rescatar el Santo Sepulcro y para defender luego el reino cristiano de Jerusalén.

La palabra «Cruzada» fue la «guerra a los infieles o herejes, hecha con asentimiento o en defensa de la Iglesia».

Aunque durante la Edad Media las guerras de esta naturaleza fueron frecuentes y numerosas, sólo han conservado la denominación de «Cruzada» las que se emprendieron desde 1095 a 1270. Según Molinier, las Cruzadas fueron ocho.

Cuatro a Palestina, dos a Egipto, una a Constantinopla y otra a África del Norte. Las causas de las Cruzadas deben buscarse, no sólo en el fervor religioso de la época, sino también en la hostilidad creciente del Islamismo, en el deseo de los pontífices de extender la supremacía de la Iglesia católica sobre los dominios del Imperio Bizantino, en las vejaciones que sufrían los peregrinos que iban a Tierra Santa para visitar los Santos Lugares, y en el espíritu aventurero de la sociedad feudal.

Cuando los turcos selúcidas (selyúcidas) se establecieron en Asia Menor (1055) destruyendo el Imperio Árabe de Bagdad, el acceso al Santo Sepulcro se hizo totalmente imposible para los peregrinos cristianos.

Las dos Cruzadas del siglo XII
1144 Muerto Fulco de Jerusalén, los musulmanes pueden conquistar el principado de Edesa. El papa Eugenio III apela a Luis Vil de Francia y hace predicar la Cruzada a Bernardo de Claraval. Predicando también en Alemania, Bernardo se separa de la voluntad pontificia, aunque consigue la adhesión del emperador Conrado III y de numerosos príncipes.

1147 La dieta de Francfort pone fin, al menos por el tiempo de la Cruzada, a las disensiones entre los príncipes alemanes. Durante la ausencia del emperador se hará cargo de la regencia el arzobispo de Maguncia. Los príncipes sajones son autorizados a seguir el voto de Cruzada luchando contra los eslavos aún paganos.

El ejército alemán llega a Constantinopla a través de Hungría y Bulgaria. Contra los consejos del emperador Manuel I, Conrado divide su ejército: mientras el grueso, conducido por él, atraviesa directamente el Asia Menor, el obispo Otón de Freising bordea la costa con un pequeño destacamento, que pronto es aniquilado por los turcos en Laodicea.

Hostigado constantemente por los turcos, con pocos víveres y diezmado por la enfermedad, el ejército imperial sufre grandes pérdidas y debe retroceder. Mientras Conrado III, herido, permanece en la corte de Manuel I, el resto de sus tropas se unen a las francesas en Nicea. Por vía marítima Luis Vil alcanza Antioquía con una parte de sus caballeros.

1148 El rey de Francia, a quien se ha unido el emperador a finales del invierno, entra en  Jerusalén. Dos ataques comunes contra Damasco y Ascalón no consiguen ningún triunfo y hacen renunciar a la finalidad misma de la expedición: la reconquista de Edesa. Mientras, la presencia de la reina Leonor de Aquitania en Tierra Santa ha provocado escándalos que comprometen la eficacia de las operaciones. Conrado III deja Palestina para pasar el j, invierno en la corte bizantina.

1149 Conrado y Luis vuelven a sus estados. El fracaso militar de la Cruzada compromete el prestigio del papado. A partir de este momento, la situación de los estados cristianos de Oriente se hace más delicada, mientras el Islam encuentra un caudillo que sabe coordinar los esfuerzos: Saladino.

1185 Muerte de Balduino IV y apertura de una crisis dinástica en Jerusalén.

1187 Batalla de Hattin. Caída de Jerusalén en manos de Saladino. El papa Gregorio VIII apela a ‘»‘ los reyes católicos de Occidente.

1188 Dieta de Maguncia: el emperador Federico Barbarroja organiza la Tercera Cruzada. Auxilio del normando Guillermo de Sicilia a los reductos cristianos en Palestina y Siria.

1189 Acuerdo de Nonancourt entre Felipe Augusto de Francia y Ricardo I de Inglaterra. Federico I parte de Ratisbona hacia Oriente.

1190 Federico Barbarroja en Asia. Creación de la Orden de los Caballeros Teutónicos. Muerte accidental del emperador en Cuida.

1191 Recuperación de San Juan de Acre por Ricardo Corazón de León. El rey de Francia se retira de la Cruzada.

1192 Tregua de tres años entre Ricardo I y Saladino: el reino de Jerusalén en poder de Saladino; los peregrinos cristianos podrán visitar libremente Tierra Santa en pequeños grupos y sin armas.

LAS CRUZADAS: En 1076, los turcos selyúcidas toman Jerusalén. En 1095, en el Concilio de Clermont, en Francia, el Papa Urbano II pide auxilio a príncipes y caballeros para reconquistar Tierra Santa. Lo ayuda, proclamando la cruzada, Pedro el Ermitaño, que había estado en Palestina y viaja ahora por Francia, Alemania e Italia, contando las crueldades a que fue sometido.

Es él quien dirige la llamada Cruzada Popular, constituida por 18.000 campesinos, mendigos, aventureros y místicos, casi todos masacrados por los turcos.

La primera gran Cruzada, organizada en 1096, toma Antioquía tres años después. Logra dominar Jerusalén y la transforma en un reino con organización feudal.

En 1147 se organiza la Segunda Cruzada, que no obtuvo ninguna victoria notable. La reconquista de Jerusalén por Saladino, en 1187, provoca la organización de la Tercera, llamada de los Reyes, que llega a las costas de Siria pero no a la ciudad santa.

La Cuarta Cruzada se dirige a Constantinopla, dominándola y constituyendo en el oriente bizantino el Imperio Latino, que durará cincuenta años.

En 1228, Federico II entra en Jerusalén e impone una solución realista, estableciendo un condominio de cristianos y musulmanes. Mas éstos terminan por retomar enteramente el control de la ciudad en 1244.

Cuatro años después, Luis IX, rey de Francia, se dirige a Egipto, donde es aprisionado y liberado después de pagar un alto rescate. En 1270, en camino a Túnez, una epidemia de peste a bordo hace víctima a parte de la tripulación y al rey.

En 1291,- Acre, último reducto católico del Cercano Oriente, es retomado por los musulmanes.

Batalla de Constantinopla Ataque Turco a Bizancio Mohamed Sultan

Batalla de Constantinopla – Ataque Turco a Bizancio El Sultán Mohamed II

ANTECEDENTES: La historia del Imperio Bizantino es realmente larga, por eso se hace indispensable dividirla en tres partes. La primera va desde su fundación hasta el reinado de Justiniano, el primer emperador realmente bizantino; la segunda abarca la organización del Imperio; y la tercera su último esplendor y la decadencia final.

Según la leyenda, Bizancio fue fundada en el 657 a. C. por navegantes griegos provenientes de la ciudad de Megara y comandados por un tal Byzas. Su ubicación estratégica en la orilla europea del Bosforo, a caballo entre el mar Negro y el Mediterráneo, entre Europa y Asia la convertían en la llave del comercio entre Oriente y Occidente, lo que hizo que se la disputen numerosos pueblos de la Antigüedad.

Finalmente, el 11 de mayo del año 330 de nuestra era fue solemnemente consagrada como la capital del Imperio Romano de Oriente y rebautizada Constantinopla. El emperador Constantino quería que fuera una Nueva Roma, el flamante símbolo de un imperio renovado: un imperio cristiano.

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El emperador Constantino fundó Constantinopla en el lugar donde se levantaba la ciudad griega de Bizancio. Su intención fue recrear a Roma, pero en Oriente.

Constantino forjó a Constantinopla en el nuevo orden iniciado por el emperador Diocleciano, que se caracterizaba por el absolutismo imperial, la centralización administrativa y la sacralización de un emperador unayestático y distante.

Con una economia próspera, escasos desequilibrios sociales, una vida urbana desarrollada, una estructura estatal sólida, una capital inexpugnable y una hábil diplomacia, el Imperio Romano de Oriente (Grecia, los Balcanes, Asia Menor, Siria, Palestina y Egipto) consiguió dominar a los bárbaros y no solo sobrevivir, sino brillar con luz propia.

En el siglo VI, bajo el reinado de Justiniano, el Imperio Romano de Oriente se sintió lo suficientemente fuerte como para reconquistar los restos del Imperio de Occidente. Entre 532 y 544, bajo la dirección de los grandes generales Belisario y Narsés, el Imperio recuperó África, Sicilia, Italia y parte del sur de Hispania. El Mediterráneo se convirtió nuevamente en un dominio romano.

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FIN DEL IMPERIO BIZANTINO
CAÍDA DE CONSTANTINOPLA:
Cuando Justiniano asumió el gobierno en 527, el Imperio Romano de Oriente tenía los mismos límites que en la época de Diocleciano. Este, dos siglos y medio antes, había dividido al Imperio Romano en cuatro regiones administradas independientemente por él y otros tres gobernantes.

En 308 estas regiones fueron unificadas en dos grandes divisiones, formando una parte de Oriente y otra de Occidente. En 324 el emperador Constantino reunificó el Imperio y trasladó la capital a Bizancio, declarada «la capital cristiana», con el nombre de Constantinopla.

En 395 el Imperio fue definitivamente dividido entre los dos hijos del emperador Teodosio, y en 476, Rómulo Augusto, emperador de Occidente, fue depuesto por el jefe bárbaro Odoacro. La parte occidental del Imperio dejó de existir. Bajo Justiniano los límites de la Romanía Oriental (o Bizancio), fueron parcialmente asegurados y extendidos.

En el este consiguió firmar acuerdos de paz con los persas, y en el oeste sus generales Belisario y Narsés realizaron sucesivas conquistas: en África del Norte en 535, en Italia en 553, en el sur de España en 554. Pero esa expansión fue pasajera: tres años después de la muerte de Justiniano, los longobardos (o lombardos) conquistaron buena parte de Italia (que Bizancio había arrebatado a los ostrogodos).

Bizancio luchó, durante muchos siglos, contra los godos, los persas, los búlgaros, los árabes, los turcos, etc., constituyendo así el gran baluarte de protección de Occidente. En 976-1025, alcanzó su máximo poderío; en 1203, fue saqueada por los Cruzados; y en 1453 fue conquistada por los turcos otomanos.

mapa imperio bizantino

Mapa del Imperio Bizantino

Batalla de Constantinopla (1453): La antigua ciudad de Constantinopla, en otro tiempo plaza fuerte leí Imperio Romano del Este, atrajo a muchos conquistadores en sus mil años de historia.

En 1453 fue atacada por el poderoso Imperio Otomano. Las inmensas tierras orientales habían ya caído bajo las manos de los turcos, quienes ahora pusieron su vista sobre la misma ciudad.

ataque a constantinoplaMohammed II, cruel gobernador pero enérgico e inteligente general, mandaba una fuerza de entre 80.000 y 150.000 hombres, dividida en tres tipos de soldados: los turcos pobremente armados ; indisciplinados; los reclutas anatolios que eran un poco mejor que los anteriores; y los jenízaros, soldados que eran la flor y nata del ejército turco.

Estos últimos eran cristianos por origen, apartados de sus padres a la edad de 12 años y entrenados cuidadosamente en si arte de la guerra. Eran los soldados más eficaces de ese tiempo.

Mohammed introdujo algo nuevo en el sitio de Constantinopla: la artillería. Los anteriores intentos de tomar la ciudad habían fracasado a menudo por sus 13 millas de gruesas murallas, pero el musulmán planeó primero hacer volar algunas secciones de este muro para eliminar la barrera de paso.

Para pelear contra los turcos, el emperador Constantino XI tenía sólo 8.000 hombres, aunque ellos estaban bajo el mando de un veneciano ingenioso, Giovanni Giustiniani. Constantino también trató de obtener ayuda de otros estados cristianos, pero el cisma entre los católicos romanos y los griegos ortodoxos había resultado muy encarnizado como para poder ser superado. Entonces, mientras el resto de la cristiandad se debatía y observaba, los turcos atacaban Constantinopla.

Al principio las cosas no fueron bien para los invasores: su flota no pudo entrar en el puerto. Las aberturas ocasionadas por los cañoes musulmanes fueron rápidamente tapadas por los valientes defensores romanos.

Después de haber sido varias veces rechazados por Giustiniani, Mohammed trató de aproximar una gigante torre de madera de la muralla, pero el veneciano respondió colocando barriles de pólvora debajo de la estructura para volarla.

La defensa de este hombre resultó tan satisfactoria que Mohamed lo trató de sobornar para que desertara. En un último y desesperado asalto, el turco mandó sucesivas  oleadas de soldados para atacar las secciones más debilitadas de 11 muralla. Pero los defensores los hicieron retroceder con picas, ballestas y pólvora, y hasta los jenízaros sufrieron serias pérdidas.

Entonces, repentinamente, Giustiniani fue herido y se vio obligado a renunciar al mando. Recobrando su coraje, los jenízaros ganaron la delantera y dieron el ataque final mientras los enemigos trataron valientemente de recobrar sus fuerzas. Sin líder, la ciudad cayó definitivamente.

EL SULTÁN MOHAMED II: Los emperadores del siglo XV debieron darse cuenta de que la caída de la ciudad era casi inevitable. Los escritos bizantinos de finales de la Edad Media presentan cierto espíritu de resignación: los bizantinos aceptaban su destino como un castigo de Dios por sus pecados.

Sin embargo, tenían la constante esperanza de que ocurriría algún milagro: que la Virgen, la especial protectora de la ciudad, vendría en su ayuda. En 1402 los turcos otomanos sufrieron una tremenda derrota en la batalla de Ankara, en Asia Menor, a manos de Tamerlán, el Timur mongol de Oriente Medio.

Para los bizantinos esto parecía una intervención divina. Pero el respiro no duró mucho. Cuando en 1451 el embajador e historiador bizantino Sfrantzes se enteró del acceso al trono otomano de Mohamet II, dijo: «Es la peor noticia que podía haber oído.»

El nuevo sultán era un joven despiadado y decidido.

Había anunciado que, en cuanto controlara las riendas de la autoridad, «destruiría el imperio de los romanos y reduciría a la nada a todos los imperios cristianos».

Mohamet, «astuto como un zorro», pronto descubrió su juego. Constantinopla estaba erigida sobre un triángulo de tierra con el mar en dos de sus lados y una muralla terrestre en el oeste.

La larga y angosta ensenada del lado norte formaba el puerto llamado Cuerno de Oro. Tanto las fronteras terrestres como las marítimas estaban fortificadas. Anteriormente la capital había dominado la entrada al mar de Mármara y el acceso al mar Negro a través de los estrechos del Bosforo. Pero ahora la costa de Asia Menor estaba en manos otomanas, con un fuerte llamado Anadolu-Hissar en la costa asiática del Bosforo.

Durante la primavera de 1452 Mohamet construyó otro fuerte llamado Rumili-Hissar en las vertientes europeas del Bosforo (donde se encuentra todavía). Por tanto, los otomanos dominaban el Bosforo.

Al otro lado de las inmensas murallas fortificadas del lado oeste continental de la ciudad se sabía que Mohamet estaba concentrando sus tropas en Tracia. Se dice que tenía por lo menos 150.000 hombres entre el mar de Mármara y el Cuerno de Oro, incluyendo los famosos soldados regulares llamados jenízaros, así como numerosos soldados irregulares, los bachibozucos, e innumerables parásitos cuyo único interés era el pillaje. Su artillería contaba con enormes cañones.

El más grande necesitó sesenta bueyes para arrastrarlo hasta las murallas de Constantinopla y doscientos hombres para sujetarlo en su carreta. A principios de abril de 1453 el ejército turco estaba fuera de las murallas de tierra.

Fuente Consultada: Almanaque de los Insólito Tomo 3 Wallace-Wallechinsky

El Cisma de Oriente Gran Cisma Origen Separacion Iglesia Ortodoxa

El Cisma de Oriente-Gran Cisma

Separación de la Iglesia Occidental de La Ortodoxa Católica

Separación de la Iglesia Occidental de La Ortodoxa CatólicaLas causas de la separación de la Iglesia Occidental de la Ortodoxa fueron las ambiciones de papas y su desvío de la fe. Esta división prolongó durante dos siglos con relación a las siguientes circunstancias:

1) Problema de los patriarcas Ignacio y San Focio: en la segunda mitad del siglo IX, en Constantinopla, fue destituido ilegalmente el Patriarca Ignacio y se eligió, en su lugar a San Focio. La opinión de los habitantes se dividió. Para solucionar la discusión, fue convocado un concilio (861) adonde se invitó también el Papa Nicolás I, que a su vez envió sus delegados.

Eso confirmó la elección del patriarca San Focio los legados papales confirmaron esta decisión. Sin embargo  Nicolás condenó a sus enviados y rechazó el fallo cuando elevó, de esta manera, su poder individual por encima de la resolución conciliar.  

2) Discusiones acerca de la Iglesia Búlgara: surgieron entre las cátedras de Roma y Constantinopla relacionadas con la cuestión de la iglesia de Bulgaria que pertenecía antaño a la cátedra romana, pero ya en el tiempo del emperador juliano fue transferida al patriarca de Constantinopla, Los papas convencieron a los búlgaros deque la subordinación eclesiástica a Constantinopla podía resultar en la dependencia política de los griegos. Por consiguiente el zar (rey) búlgaro Boris cortó sus relaciones con Constantinopla e invitó a los misioneros latinos.

Acto seguido, el santo patriarca Focio, en sus epístolas dirigidas a otros patriarcas denuncié las ilegales pretensiones de los papas y su apartado de la fe ortodoxa Para discutir esta cuestión fue convocado un concilio en Constantinopla (867), que rechazó las pretensiones de los papas y el desvío de la Iglesia Occidental. Sin embargo, la comunicación oratoria entre ambas iglesias continuaba normalmente.

 Al mismo tiempo, los latinos comenzaron a considerar al patriarca San Focio su enemigo, y lo excomulgó 3) Separación de las iglesias: la de la Iglesia Occidental tuvo lugar en el siglo XI. Si se toma en cuenta nuevos desvíos, además de los manifestados anteriormente —el uso del pan ácimo durante la Liturgia en vez del fermentado, el patriarca de Constantinopla, Miguel Cerulario denunció las innovaciones Comenzaron relaciones entre las iglesias de Roma y Constantinopla.

Los legados del Papa (León IX), :in cifrar esperanza alguna en las discusiones, compusieron el acta de excomunión del patriarca y de toda la Iglesia Oriental, y al celebrar el servicio divino! la colocaron sobre el altar de la catedral de Santa Sofía en el año 1054, A su vez, el patriarca Miguel Cerulario convocó en Constantinopla un concilio que excomulgó a dichos delegados de la Iglesia. Desde este momento, a Iglesia Occidental se aparté definitivamente de la Ortodoxa.

El alejamiento de los católicos romanos puede dividirse en dos categorías: el alejamiento del espíritu cristiano, por un lado, y el orgullo y las ambiciones por el otro, las cuales se introdujeron en la Iglesia por intermedio de los papas cuando estos se atribuyeron la infalibilidad en cuestiones de fe y buscaron con ansiedad el poder temporal.

Desviaciones de los dogmas de la fe: 1) Filioque; 2) Doctrina del primado papal: 3) Doctrina de infalibilidad papal en cuestiones de fe (1870): 4) Doctrina sobre la indulgencia 5) Doctrina del purgatorio; 6) Doctrina de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios, que no tiene pecado ancestral (1854).

Dirección eclesiástica. Desviaciones en la dirección eclesiástica del Celibato del clero; 2) Establecimiento de la dignidad de cardenales, desconocida en la Antigüedad y, debido a esta innovación, la alteración de los tres grados de la jerarquía sagrada.

Ritos y costumbres. Desviaciones en los ritos y costumbres: 1) Bautismo por ablución en lugar de inmersión; 2) Confirmación de los adultos solo por un obispo; 3) El uso del pan ácimo (hostias) en la Liturgia en lugar del fermentado: 4) Comunión de los laicos solo bajo una especie: pan; 5) Deterioro del ayuno al permitir el uso de leche, huevos hasta carne; 6) Empleo de instrumentos musicales (árgano) durante e divino oficio; 7) Bancos para estar sentados en la iglesia; 8) Realización del oficio divino en idioma latín, el uso de las campanillas, etc.

Los Celtas Origen Resumen de su Historia

Los Celtas Origen – Resumen de su Historia

Durante la Antigüedad, en el sur de Europa florecieron las civilizaciones griega y romana, mientras que, más al norte, numerosos pueblos practicaban una vida nómada o seminómada. Entre éstos figuraba el grupo de los celtas, nombre colectivo de distintos pueblos que cambiaban constantemente de lugar de residencia y se mezclaban entre sí. Probablemente los celtas eran originarios de la región del Danubio, es decir, del sur y sudoeste de Alemania.

Del siglo VI al III antes de Jesucristo partieron de allí para invadir gran parte de Europa. Unos quinientos años antes de Jesucristo gozaban de una civilización que los historiadores han llamado «civilización de la Téne», porque sus más antiguos vestigios se han encontrado en la región arqueológica suiza del mismo nombre (cerca del lago de Neuchátel).

ORIGEN DE LOS CELTAS: La historia de los celtas está cubierta de incertidumbres. Algunos historiadores suponen tribus de origen indoeuropeo que en el tercer milenio a. de C. ocuparon los montañas de los Cárpatos, cadena de montañas de Europa central que se extiende como un arco por Eslovaquia, Polonia y Rumania, siendo su pico más alto el Tatra, de 2.600 m. Los celtas tenían una riquísima tradición oral y rara vez usaban lenguaje escrito.

Por lo tanto, los detalles de su antigua vida cotidiana debieron ser armados con referencias arqueológicas y leyendas que los monjes irlandeses fueron coleccionando. Los celtas nunca formaron una federación de tribus o un imperio político, aunque compartían una lengua común e ideas religiosas similares.

Los celtas difícilmente puedan ser considerados realmente como una unidad. En verdad, lo que habitualmente se conoce como celtas no es sino un conglomerado de tribus y pueblos de diversos orígenes que se asentaron en una franja sumamente amplia de Europa, durante un período que, convencional-mente, se extiende desde el año 500 a.C. hasta los primeros siglos de la era cristiana.

A pesar de esto, sus antecedentes e influencias pueden ser rastreados en una etapa mucho más amplia, que se remonta a los finales de la Edad de Bronce. No obstante, este conglomerado compartió una serie de rasgos comunes que, como las tradiciones, creencias y lengua, le otorgó una misma identidad bajo el nombre de celtas.

El origen y el desarrollo de los pueblos celtas se asocian a la Edad de Hierro europea, y más precisamente a la llamada Cultura de los Campos de Urnas, que floreció hacia fines de la Edad del Bronce. Aquélla recibió su denominación por las curiosas prácticas crematorias de sus muertos y la posterior inhumación de las cenizas en recipientes de cerámica.

Dispersa por el este y el centro de Europa entre los años 1300 y 800 a.C., la Cultura de los Campos de los Campos de Urnas es el primer antecedente de los celtas. Posteriormente, ya en los inicios de la Edad del Hierro, surgió en ese mismo espacio geográfico la Cultura del Hallstatt, que se desarrolló entre los siglos VIII y V a.C.

A diferencia de la anterior, serán sus características, al menos en su último período, los enterramientos sumamente lujosos de los personajes de la élite dirigente y la construcción de edificios defensivos de mayor complejidad. En este período, los celtas compartieron la Cultura de Hallstatt con los ilirios, a la vez que extendieron su presencia en el interior de la Península Ibérica, donde se establecieron en el siglo VII a.C.

En el siglo siguiente hicieron lo propio hacia el noreste ibérico, donde se hallaban instalados los íberos. Todos estos movimientos migratorios eran bien conocidos por los antiguos griegos y romanos. De hecho, Heródoto los denominó «keltoi», y los romanos comenzaron a definirlos como «galatae» o «galli«.

LA CULTURA DE «LA TÉNE»
Durante la última fase de la Edad del Hierro, conocida como «La téne», desarrollada a partir del siglo V a.C., la presencia celta se extendió sin pausa, alcanzando desde la Península Ibérica hasta las orillas del mar Negro.
El proceso se inició hacia fines del siglo V a.C., cuando a causa de la presión demográfica de otros pueblos del norte se generalizó un movimiento migratorio y los celtas llegaron al corazón mismo del mundo grecorromano. Aproximadamente en el 400 a.C., sus incursiones culminaron con la ocupación del valle del Po, en Italia.

No tardarían mucho en iniciar recorridos hacia el sur y ya en 387 a.C. asediaron Roma, a la que luego saquearon. La cultura de «La Téne» tomó su nombre de un asentamiento descubierto a mediados del siglo XIX en las cercanías del lago Neuchatel, en Suiza. Las investigaciones asociaron finalmente este hallazgo con una práctica religiosa y ritual, en la que los antiguos celtas realizaban sacrificios de animales y seres humanos, y arrojaban a los cursos de agua objetos preciosos a manera de ofrendas a los dioses.

El avance de los celtas continuó en diferentes direcciones, entre ellas hacia las Islas Británicas. Las primeras oleadas migratorias se realizaron durante el siglo V a.C. y se repitieron dos siglos más tarde. Efectivamente, algunos registros arqueológicos revelan la presencia celta en Manda ya en el siglo III a.C. Finalmente, a principios del siglo I a.C. se sucedió una nueva migración masiva.

También en el siglo IV a.C. los celtas dirigieron sus pasos hacia el sudeste europeo, hasta la región del Báltico y la parte occidental de Turquía. Alejandro Magno supo de ellos en Macedonia y es sabido que en el año 279 a.C. iniciaron el saqueo de la ciudad de Delfos, aunque al parecer parecer una nevada les impidió concluirlo.paralelamente, en Asia Menor, los celtas llegaron a establecerse en una región que aún conserva el nombre de Galacia.

LA EXPANSIÓN: Por su carácter migrador, los celtas no se establecieron definitivamente desde un principio. Contrariamente, sus migraciones los llevaron a través de Europa. Una vez establecidos temporalmente, talaban los bosques con sus hachas de hierro y trabajaban el suelo con rejas del mismo metal. De este modo, sus cosechas eran más abundantes que las de los demás pueblos, que disponían de utillaje inferior.

La gran expansión celta implicó la movilización de numerosas tribus independientes, aunque unidas por lazos culturales. Entre los siglos V y II a.C. se dispersaron en todas direcciones y fundaron ciudades fortificadas, a la vez que intensificaron el comercio con grupos vecinos. Hacia el siglo II a.C. aparecieron las fortificaciones llamadas «oppidas«, que pretendieron actuar como valla contra el avance romano.

mapa de los celtas
En el siglo V a.C., tres elementos se aunaron para promover una nueva expansión de las originarias tribus celtas: el importante crecimiento demográfico, la presión ejercida por nuevos grupos llegados desde el este y, finalmente, la vigencia de una nobleza guerrera capaz de iniciar una migración conquistadora. El resultado sería la colonización de vastos territorios de Europa central y occidental que incluyeron desde casi la totalidad de la Península Ibérica hasta territorios en Asia Menor.

Dada su natural tendencia a la actividad migratoria, cada vez realizaban expediciones más arriesgadas con el propósito de adueñarse de extensos territorios. Así pues, el año 400 antes de nuestra era cruzaron los Alpes e invadieron Italia. A orillas del Alia, a 15 km de Roma, toparon con el ejército romano. Al primer encuentro con aquellos temibles «bárbaros», los romanos, aterrorizados, huyeron y se refugiaron en la colina del Capitolio.

Al no hallar resistencia, los galos —así llamaban los romanos a los celtas— se apoderaron de Roma y la saquearon. Pero no lograron adueñarse del Capitolio. Sin embargo, la leyenda dice que una noche los celtas intentaron asaltarlo, pero no lograron su objetivo porque los gansos sagrados, fieles defensores de la colina, despertaron a los romanos con sus graznidos. Advertido a tiempo, Marco Manlio rechazó el asalto y expulsó a los celtas.

LA DECADENCIA: Los celtas no tuvieron un poder centralizado. No resulta extraño que con esta característica, hayan sido conquistados por los romanos, quienes entre los siglos II a.C. y I se adueñaron de la Galia Transalpina y la mayor parte de Britania. Fruto de ello fue la asimilación de este pueblo a la cultura romana, al extremo de abandonar sus tradiciones y lengua.

Con el tiempo, también perdieron sus dominios en España y a finales del Imperio Romano apenas conservaban territorios en el noroeste de Francia, Irlanda y Gales. En estas dos ultimas zonas, en cambio, la resistencia, combinada con lo breve de la estadía romana, permitió que su lengua y cultura sobrevivieran. Incluso en el siglo VII realizaron un intento para expandir su influencia, cuando los escotos irlandeses invadieron Caledonia, región rebautizada como Escocia.

En el siglo I antes de Jesucristo entraron por segunda vez en contacto con los romanos. Entre los años 58 y 51 antes de Jesucristo, el general romano Julio César sometió toda la Galia y la convirtió en provincia romana. En sus Comentarios sobre la guerra de las Galias encontramos numerosos datos sobre la forma en que vivían los celtas de aquella época. Precisamente por entonces los druidas representaron un papel importante, pues eran a la vez sacerdotes, jueces, maestros y consejeros políticos. Siguiendo el ejemplo de griegos y romanos, los celtas también veneraron a numerosos dioses y diosas. Para ellos la encina y el muérdago eran sagrados. La escultura estaba al servicio de la religión y con frecuencia representaba al jabalí. La divinidad jabalí que presentamos en la ilustración está representada según forma humana.

Vercingétorix de la tribu arvernaEL ÚLTIMO LÍDER GALO: En 52 a.C. y a ios 20 años, Vercingétorix -de la tribu arverna del centro de Francia- había logrado una federación de grupos galos cuyos jefes le delegaron el mando militar.

Julio César, gobernador romano de la Galia, tenía un poderoso ejército, pero el líder galo optó por no darle batalla abierta sino hacer guerra de guerrillas y replegarse al interior para alejar al enemigo de sus bases, mientras incendiaba cosechas y aldeas para dejarlo sin suministros.

Tuvo varios éxitos hasta que en la ciudad de Alesia las legiones de Julio César lo sitiaron con ayuda de otros galos y germanos aliados a Roma. Vercingétorix debió rendirse, fue llevado a Roma, exhibido como trofeo y ejecutado tras cinco años preso, en 46 a.C.

ceramica celta

 LA CERÁMICA
LA PRODUCCIÓN ARTESANAL ADQUIRIÓ CADA VEZ MAYOR COMPLEJIDAD.
FIGURA DE TERRACOTA DE LA CULTURA DE VILLANOVA, EDAD DEL HIERRO, ITALIA.

PARA SABER MAS…

LOS GUERREROS celtas tenían un aspecto ciertamente amenazador. Por lo general iban vestidos con unos pantalones de tejido basto, pero cuando entraban en combate iban desnudos. Sólo llevaban unos torques (una especie de gargantillas) y el cuerpo pintado de azul con un tinte extraído de las hojas de una planta llamada glasto.

ARMAS CELTAS
Los guerreros celtas usaban espadas, lanzas y hondas y se protegían con escudos de bronce o madera. Se dirigían hacia el enemigo a pie, gritando y golpeando sus escudos y algunos hacían sonar unas trompetas de guerra, llamadas carnyxes, que llevaban consigo.

GUERREROS VENCEDORES
Los guerreros vencedores disfrutaban de una posición privilegiada dentro de la tribu. Se dirigían hacia la batalla en unos carros ligeros de madera tirados por robustos ponis. Un auriga guiaba el carro hasta la batalla mientras el guerrero tiraba lanzas al enemigo. Ya en plena batalla el guerrero saltaba a la ludia blandiendo su espada. El auriga estaba siempre atento y si el guerrero se encontraba en una situación delicada le recogía y le sacaba de la zona de peligro.

BANQUETES DE VICTORIA
Después de una victoria, los celtas celebraban grandes banquetes que solían durar varios días. Los asistentes escuchaban a poetas y músicos que cantaban las proezas de los guerreros vencedores. Los celtas también guardaban las cabezas de los enemigos vencidos como trofeos sagrados.

EJÉRCITOS INDISCIPLINADOS Aunque los celtas eran fieros luchadores y solían intimidar a sus contrarios, la indisciplina de sus ejércitos les hacía menos eficientes de lo que cabía esperar. Tenían su propia tradición sobre lo que era un combate honorable. Creían, por ejemplo, que era inaceptable que un guerrero fuera atacado por dos enemigos al mismo tiempo. La consecuencia de esto fue que los celtas fueron aplastados con facilidad por las disciplinadas tropas romanas, muy superiores en armamento, táctica y entrenamiento.

Fuente Consultada:
Los Celtas Tomo N° 18 Grandes Civilizaciones de la Historia
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver