Moneda medieval

El Origen del Dinero Resumen Caracteristicas y Función

El Origen del Dinero y Monedas
Función, Características y Objetivo

Origen: El cambio o trueque, forma más primitiva del comercio, y que consistía en el intercambio de una cosa por otra, se realizó en un principio entre miembros de una comunidad y se fue extendiendo a otras comunidades ubicadas en zonas cada vez más distantes entre sí.

Pero si bien en un principio resultó de suma utilidad entre los hombres ofrecía serias dificultades en su practicidad motivadas principalmente por la disparidad cada vez mayor de los valores y volúmenes de los elementos o cosas que se canjeaban.

Así, por ejemplo, el cambio de un buey por pescado o granos no resultaba siempre fácil dado el distinto valor de tales productos y teniendo en cuenta su difícil fraccionamiento.

Se buscó entonces un elemento o cosa común de poco volumen y de fácil trasporte que permitiera servir de patrón o unidad de medida en el cambio de productos.

Fueron varios los elementos que se utilizaron a tal fin, tales como granos, pieles, sal, té, bueyes, algodón, etc. El vocablo pecuniario sinónimo de monetario deriva del término latín pecunia que significa moneda. Y éste a su vez proviene de la palabra pecus cuyo significado es cabeza de ganado.

En la búsqueda de objetos que tuvieran una perdurabilidad mayor, se comenzó a usar metales, principalmente el cobre, la plata y el oro; tales metales se usaron primeramente bajo la forma de armas y adornos, luego en lingotes y finalmente en discos, facilitándose en esta última forma su fraccionamiento.

trueque

Estos discos de metal debidamente fraccionados sirvieron como unidad de cambio siendo de aceptación general, y su peso y valor fueron garantizados por las autoridades de cada Estado o comunidad mediante una marca o cuño oficial.

En la Edad Media se llamaba señoreaje el acto por el cual los soberanos reducían la cantidad de metal fino en la moneda manteniendo ésta su valor.

Dicha reducción les reportaba un beneficio inmediato a los mismos.

Nace así la moneda acuñada, que es el dinero de uso legal, patrón de intercambios.

La constante evolución de la humanidad permitió al hombre tomar contacto con otros hombres y regiones, favorecido por el desarrollo cada vez mayor de los medios de trasporte.

Los intercambios entre estados y comunidades se fueron haciendo cada vez más frecuentes, y esa unidad de medida elegida continuó sirviendo a tales intercambios al punto tal que en la actualidad los pagos de país a país se siguen efectuando mediante la entrega de oro, que es la moneda internacional por excelencia.

No obstante, en cuanto a los pagos que se realizan dentro de un mismo país, los respectivos gobiernos han impuesto el papel moneda, constituido por papeles impresos emitidos y firmados por el gobierno de una nación y que se emplea como moneda o dinero corriente para intercambios dentro de su territorio.

Es importante señalar que algunos países que se han destacado por su potencialidad industrial y/o comercial han hecho prevalecer su papel moneda como unidad de cambio internacional en remplazo del oro.

Funciones

La moneda ha sido a través de los años un instrumento que ha facilitado enormemente el intercambio entre los hombres. Pero su real importancia estriba en que, al igual que las unidades de longitud (el metro, el centímetro, etc.) nos permiten medir distancias en términos cuantitativos, la moneda nos sirve para expresar el valor de elementos o cosas a los efectos del intercambio de bienes.

monedas antiguas

Características

Las características que presenta la moneda como medio de pago, reconocidas a través del tiempo por los hombres, pueden sintetizarse en las siguientes:

1º) El gran valor que representa con relación a su peso y volumen.

2°) Reconocimiento unánime como medio de pago que impide juzgar acerca de su calidad.

3º) Su divisibilidad que permite fraccionar su valor en forma ilimitada.

4º) La dificultad en su falsificación que impide la circulación de un medio de pago que no se encuentra debidamente controlado.

En virtud de tal carácter, la moneda cumple diferentes funciones que pueden ser resumidas así:

— Es la medida de todos los valores, ya que todas las cosas y elementos pueden ser expresados, en cuanto a su valor, en moneda.

— Es un instrumento de adquisición directa, puesto que permite adquirir cualquier bien en función de su valor.

— Es un instrumento de liberación de deudas, pues tiene una fuerza cancelatoria de las mismas al constituirse en un medio de pago reconocido legalmente.

— Es un medio de atesoramiento de riquezas para el día en que la necesitemos, pues conserva indefinidamente su valor.

Funciones de la Moneda:

a) Medida de Todos Los Valores

b) Instrumento de Adquisición Directa

c) Instrumento de Liberación de Deuda

d) Medio de Atesoramiento de Riqueza

caracterisitcas de las monedas

¿Qué es el dinero?

Previo a su definición resulta interesante efectuar una enumeración de las diversas clases de dinero que todos conocemos.

Comencemos, entonces, con el dinero que comúnmente tenemos en nuestros bolsillos y utilizamos para realizar nuestros gastos diarios.

También existe el dinero con el cual se pagan los salarios (sueldos, jornales, etc.) en forma tal que los trabajadores reciben habitualmente su dinero en la misma forma en que lo gastan.

Esta primera clase de dinero es lo que se conoce como dinero en efectivo y puede adoptar las siguientes formas:

— En monedas metálicas
— En billetes

Tanto las monedas metálicas como los billetes son emitidos por el Banco Central el cual los obtiene a través de su Casa de Moneda a medida que los necesita para proporcionar cambio al público.

Las monedas metálicas se hacen de metal, cobre, staño, zinc (anteriormente eran de oro o de plata) y el valor intrínseco (de sus componentes) es siempre inferior a su valor de circulación.

Por lo tanto, no son dinero de cuerpo entero que valgan su valor nominal, sino dinero simbólico que debe su valor como dinero a la garantía que le presta el Estado emisor.

Pero lo que realmente importa es que sea lo más difícil de fal sificar, pues la tentación de falsificar dinero aumenta a medida que mayor es la diferencia entre su valor intrínseco y su valor moneda rio.

antiguo billete mexicado siglo xix

En cambio, los billetes se hacen, no de metal, sino de papel; por supuesto nadie pretende que posean un valor intrínseco impor tante, no obstante, se elaboran con papel de gran calidad y con marcas de agia. tomándose mucho cuidado en la impresión, la cual cons tituye un trabajo muy especializado.

Al igual que en el caso de las monedas metálicas dichas precau ciones son indispensables, tanto para producir el papel moneda que resista el uso, como para protegerlo de la falsificación que ofrece perspectivas de importantes ganancias para quienes quisieran realizarla.

En síntesis, podemos agrupar, entonces, a las monedas simbólicas y a los billetes simbólicos como la clase de dinero que el hombre y mujer común recibe en salarios y utiliza en los pequeños pagos cotidianos.

Las personas de más alto nivel económico y las empresas rea ben, generalmente, sus ingresos no en dinero en efectivo, sino en cheques.

Para ello deben tener una cuenta en un Banco, en la cual entregan a éste los cheques que reciben y cubren sus gastos diarios, en parte en dinero efectivo que han sacado de su banco mediante la presentación de cheques pagaderos a si mismo (portador) y en parte librando cheques a favor de sus acreedores (a la orden).

ejemplo de un cheque en blanco

En caso de no tener cuenta bancaria, buscan a otra persona, generalmente un comerciante que les cambie sus cheques por dinero en efectivo y entonces cubren sus gastos pagando con ese dinero recibido.

En la actualidad, sobre todo en las empresas, la mayor parte de los pagos se realizan por medio de cheques y en países en que el uso de cheques se ha generalizado también el individuo común realiza sus gastos menores mediante la entrega de cheques.

A esta altura de nuestro desarrollo debemos hacer una aclaración fundamental. Las monedas metálicas y los billetes son dinero, pero los cheques no lo son.

Es que la esencia del dinero es que se puede pasar de mano en mano en sucesivos actos de circulación.

Si bien normalmente, un cheque circula, lo hace por una sola vez (sobre todo luego de las reformas a nuestra legislación vigente).

En efecto, se extiende a favor de una persona determinada que tiene que firmar el reverso (endosar) como recibo por el dinero. Es decir la persona a cuyo favor ha sido extendido el cheque, lo endosa, lo presenta al banco y lo cobra.

Así, pues, los cheques no son dinero, sino simplemente órdenes dadas a un banco para que transfiera dinero, o dominio sobre el dinero depositado anteriormente, de una persona a otra.

Surge entonces nuestra pregunta ¿si los cheques no son dinero, qué son los depósitos bancarios que transfieren?

Es que la persona que tiene cuenta en un banco conserva cierta cantidad de poder adquisitivo en su poder, o lo guarda en su casa, en forma de dinero en efectivo; pero por lo general, las cantidades que se guardan de este modo son comúnmente pequeñas.

La mayor parte del poder adquisitivo que obtiene todo individuo lo conserva en forma de depósito en su banco, hasta que decide utilizarlo. Por eso en cualquier momento puede librar un cheque contra las sumas que le hayan sido acreditadas en los libros de su Banco.

Para la mayoría de las personas tales depósitos son tan válidos como el dinero en efectivo con la única condición de que se pueda confiar justificadamente en la capacidad de pago del Banco. Sin embargo, en nuestro país, este tipo de depósitos se encuentra garantizado por el Estado, a través del Banco Central, lo cual le otorga la máxima seguridad.

También en el mundo moderno se considera a los bancos como depósitos seguros del poder adquisitivo y acerca de la conveniencia de mantener el dinero en forma de depósitos bancarios.

Ahora bien, los depósitos bancarios son de dos clases y reciben el nombre de:

— En cuenta corriente
— A plazo fijo

Las cuentas corrientes representan sumas depositadas contra las que el titular puede disponer mediante la emisión de cheques sin previo aviso.
Por eso los bancos guardan estas sumas por cuenta de sus propietarios pero no abonan interés alguno sobre ellas.

En cambio, los depósitos a plazo fijo son sumas depositadas a condición que no serán retiradas sin antes avisar con determinado plazo de anticipación, y sobre dichos depósitos los bancos pagan intereses.

De lo expuesto podemos resumir nuestro concepto del dinero ampliando nuestro concepto inicial (monedas y billetes), diciendo que también los depósitos bancarios son dinero, aun cuando los cheques no lo sean, en razón que los depósitos tienen exactamente las mismas cualidades que las monedas metálicas y los billetes, en razón que pueden ser transferidos indefinidamente de mano en mano en pago de bienes o servicios o en la liquidación de deudas y obligaciones de cualquier clase.

En efecto, la diferencia entre el cheque y depósito radica en que el primero es una promesa de pago del Banco, incorporada a un pedazo de papel transferible en cambio un depósito bancario es una promesa de pago semejante pero inscripta en los libros de los bancos, y sobre los cuales se gira por medio de los cheques.

Hemos circunscripto la idea del dinero a los medios de pago antes mencionados.

Infravaluación monetaria.

Los estados de desequilibrio causados por la inflación y la deflación deben tratarse de superar por los efectos que ellos producen en la actividad económica.

Evidentemente un valor del dinero estable con precios constantes permiten a todo aquel que participa en el proceso económico planear su actividad no sólo a corto sino a largo plazo, pues el instrumento de medición con que ha de valorizar los distintos bienes y servicios no ha de sufrir modificación alguna.

En cambio, cuando oor las distintas causas aue un proceso inflacionario  desequilibra el valor de la moneda, disminuyendo su poder adquisitivo, se produce la llamada infravaluación monetaria, en razón que el aumento de precios resultante de tal situación obliga a la necesidad de disponer de mayores recursos monetarios para adquirir idéntica cantidad de bienes y servicios.

Corrección monetaria

De allí que cuando se opera un proceso de desequilibrio en el valor del dinero se tienden a adoptar medidas que lo neutralicen a efectos de lograr su estabilización.

Quizás en ese sentido la experiencia en casi todas las naciones del globo este signada más por el fenómeno de la inflación que por el de la deflación y entre las medidas más comunes aplicadas para atacarla hayan sido las siguientes:

— La estabilización de las rentas.

— El control de los precios, principalmente de aquellos de los bienes y servicios de primera necesidad.

— El control de los créditos, fuente de creación indiscriminada del dinero.

— Equilibrio de los presupuestos públicos con el fin de economizar la emisión incontrolada de dinero por parte del Estado.

— Orientar las inversiones que se realizan hacia la producción de bienes esenciales.

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Ampliación sobre el dinero:

¿Que es el Dinero?

Resulta interesante efectuar una enumeración de las diversas clases de dinero que todos conocemos.

Comencemos, entonces, con el dinero que comúnmente teñe mos en nuestros bolsillos y utilizamos para realizar nuestros gastos diarios.
También existe el dinero con el cual se pagan los salarios (suel dos, jornales, etc.) en forma tal que los trabajadores reciben habí tualmente su dinero en la misma forma en que lo gastan.

Esta primera clase de dinero es lo que se conoce como dinero en efectivo y puede adoptar las siguientes formas:

— En monedas metálicas
— En billetes

Tanto las monedas metálicas como los billetes son emitidos por el Banco Central el cual los obtiene a través de su Casa de Moneda a medida que los necesita para proporcionar cambio al público.

Las monedas metálicas se hacen de metal, cobre, estaño, zinc (anteriormente eran de oro o de plata) y el valor intrínseco (de sus componentes) es siempre inferior a su valor de circulación.

Por lo tanto, no son dinero de cuerpo entero que valgan su va lor nominal, sino dinero simbólico que debe su valor como dinero a la garantía que le presta el Estado emisor.

Pero lo que realmente importa es que sea lo más difícil de falsificar, pues la tentación de falsificar dinero aumenta a medida qur mayor es la diferencia entre su valor intrínseco y su valor monetario.

En cambio, los billetes se hacen, no de metal, sino de papel por supuesto nadie pretende que posean un valor intrínseco importante, no obstante, se elaboran con papel de gran calidad y con marcas de agua. tomándose mucho cuidado en la impresión, la cual cons tituye un trabajo muy especializado.

Al igual que en el caso de las monedas metálicas dichas precauciones son indispensables, tanto para producir el papel moneda que resista el uso, como para protegerlo de la falsificación que ofrecíaperspectivas de importantes ganancias para quienes quisieran realizarla.

En síntesis, podemos agrupar, entonces, a las monedas simbólicas y a los billetes simbólicos como la clase de dinero que el hombre y mujer común recibe en salarios y utiliza en los pequeños pagos cotidianos.

Las personas de más alto nivel económico y las empresas rec ben, generalmente, sus ingresos no en dinero en efectivo, sino en cheques.

Para ello deben tener una cuenta en un Banco, en la cual entregan a éste los cheques que reciben y cubren sus gastos diarios, en parte en dinero efectivo que han sacado de su banco mediante la presentación de cheques pagaderos a si mismo (portador) y en parte librando cheques a favor de sus acreedores (a la orden).

En caso de no tener cuenta bancaria, buscan a otra persona, generalmente un comerciante que les cambie sus cheques por dinero en efectivo y entonces cubren sus gastos pagando con ese dinero recibido.

En la actualidad, sobre todo en las empresas, la mayor parte de los pagos se realizan por medio de cheques y en países en que el uso de cheques se ha generalizado también el individuo común realiza sus gastos menores mediante la entrega de cheques.

A esta altura de nuestro desarrollo debemos hacer una aclaración fundamental.

Las monedas metálicas y los billetes son dinero, pero los cheques no lo son.

Es que la esencia del dinero es que se puede pasar de mano en mano en sucesivos actos de circulación.

Si bien normalmente, un cheque circula, lo hace por una sola vez (sobre todo luego de las reformas a nuestra legislación vigente).

En efecto, se extiende a favor de una persona determinada que tiene que firmar el reverso (endosar) como recibo por el dinero. Es decir la persona a cuyo favor ha sido extendido el cheque, lo endosa, lo presenta al banco y lo cobra.

Así, pues, los cheques no son dinero, sino simplemente órdenes dadas a un banco para que transfiera dinero, o dominio sobre el dinero depositado anteriormente, de una persona a otra.

Surge entonces nuestra pregunta ¿si los cheques no son dinero, qué son los depósitos bancarios que transfieren?

Es que la persona que tiene cuenta en un banco conserva cierta eantidad de poder adquisitivo en su poder, o lo guarda en su casa, en forma de dinero en efectivo; pero por lo general, las cantidades que se guardan de este modo son comúnmente pequeñas.

La mayor parte del poder adquisitivo que obtiene todo individuo lo conserva en forma de depósito en su banco, hasta que decide utiilizarlo. Por eso en cualquier momento puede librar un cheque contra las sumas que le hayan sido acreditadas en los libros de su banco.

Para la mayoría de las personas tales depósitos son tan válidos como el dinero en efectivo con la única condición de que se pueda confiar justificadamente en la capacidad de pago del Banco. Sin embargo, en nuestro país, este tipo de depósitos se encuentra garantizado por el Estado, a través del Banco Central, lo cual le otorga la máxima seguridad.

También en el mundo moderno se considera a los bancos como depósitos seguros del poder adquisitivo y acerca de la conveniencia de mantener el dinero en forma de depósitos bancarios.
Ahora bien, los depósitos bancarios son de dos clases y reciben el nombre de:

— En cuenta corriente
— A plazo fijo

Las cuentas corrientes representan sumas depositadas contra las que el titular puede disponer mediante la emisión de cheques sin previo aviso.
Por eso los bancos guardan estas sumas por cuenta de sus propietarios pero no abonan interés alguno sobre ellas.

En cambio, los depósitos a plazo fijo son sumas depositadas a condición que no serán retiradas sin antes avisar con determinado plazo de anticipación, y sobre dichos depósitos los bancos pagan intereses.

De lo expuesto podemos resumir nuestro concepto del dinero ampliando nuestro concepto inicial (monedas y billetes), diciendo que también los depósitos bancarios son dinero, aun cuando los cheques no lo sean, en razón que los depósitos tienen exactamente las mismas cualidades que las monedas metálicas y los billetes, en razón que pueden ser transferidos indefinidamente de mano en mano en pago de bienes o servicios o en la liquidación de deudas y obligaciones de cualquier clase.

En efecto, la diferencia entre el cheque y el depósito radica en que el primero es una promesa de pago del Banco, incorporada a un pedazo de papel transferible en cambio un depósito bancario es una promesa de pago semejante pero inscripta en los libros de los bancos, y sobre los cuales se gira por medio de los cheques.

Fuente Consultada:
Economía y Contabilidad Para 3º Año del Ciclo Básico Unificado de Apolinar E. García Editorial Sainte  Claire

Las Moneda en la Edad Media Circulación de Dinero en la Edad Media

Las Moneda en la Edad Media
La Circulación de Dinero

El universo económico del siglo IX se apoyaba en dos monedas fuertes: el sólido o besante, bizantino, y el diNar árabe, ambas de oro.

En realidad, el solidus numisma bizantino significaba la continuación del solidus aureus nummus, fijado por el emperador Constantino en 72 piezas por libra/oro (4,48 g), con emisiones fraccionarias de medio sueldo (semissis) y de un tercio (triens). Bajo Anastasio I (493-518), aparte de la moneda de oro, se emiten, siguiendo la tradición de los miliareses de Constantino, denarii de plata, con el valor de una doceava parte del sueldo, y fallís de cobre, a razón de 288 piezas por sueldo.

El califato omeya, hacia el primer tercio del siglo VII, inspirándose en el áureo bizantino, emite el dinar de oro, que presenta una iconografía similar -busto imperial y gradas surmontadas de una cruz-, sustituyendo el signo cristiano por un globo.

A su vez, adopta el antiguo dracma de plata de la Persia sasánida con el nombre de dirhem, en una relación respecto al dinar de 1/10. No obstante, sigue circulando ampliamente la moneda original extranjera. El creador de una moneda «nacional» o propiamente arábiga fue el califa Abd al-Malik (685-705), quien desmonetizó la moneda circulante y acuñó una tipología original, sustituyendo los antiguos emblemas por unos textos, de carácter histórico o religioso, dispuestos en renglones.

Imagen Izq. Anverso de un dirhem

En los diversos estados que se forman después de las invasiones se perpetúan los valores romano-bizantinos, con tendencia, sin embargo, a la rarificación del solidus aureus, sustituido cada vez más por los triens o tremises, con el valor de un tercio.

A partir del siglo VIII la vida económica sufre una intensa regresión y se basa casi exclusivamente en el intercambio o en el pago en especies: ganado, caballos, vestidos, armas o metal no amonedado. No se pierde, con todo, el concepto de moneda, que permanece como unidad de cuenta. Así, en el reino de Asturias, un buey se valora en un solido et tremise (796), y en el 802, un hombre vende al monasterio de Lorsch un dominio por 14 onzas de plata, una espada y una túnica de seda. A partir de Carlomagno se deslindan claramente dos áreas geográficas, que están bajo el dominio de la plata o del oro.

Aparte de las monedas en oro de los ducados lombardos y de la emitida por el conde de Barcelona Berenguer Ramón I (1018-1035), el diñar musulmán,con el nombre de mancuso, acuñado por del el califato de Oriente o por Al-Andalus, es  la principal divisa dentro del comercio internacional.

Su influjo es tan considerable, que el mismo besante, entre los siglos VIII y X, adopta su tipología, que imitarán también los reyes hispánicos. Muy interesante sería poder seguir el circuito del mancuso árabe, desde que entra en Europa por los países mediterráneos hasta que regresa a Oriente por el camino de las caravanas que atraviesan los países eslavos.

El Imperio carolingio adopta como unidad el dinero de plata, doce de los cuales forman un sueldo, y veinte de éstos, una libra; sueldo y libra constituyen tan sólo unidades de cuenta. Debido a su inferioridad, la moneda carolingia tuvo que ser protegida mediante algunas capitulares de carácter general.

Imagen Izq. Reverso de un mancuso

Gracias a esta política, el estado carolingio recupera de modo exclusivo el derecho de batir moneda, que en tiempos merovingios detentaban las iglesias y los monederos privados. Por la capitular de Mantua (781) se define el concepto de maneta publica, la cual sólo podrá ser emitida en el taller palatino.

Luis el Piadoso amplió el derecho a nueve ciudades, que aumentaron con el fraccionamiento de los estados. A partir de Carlos el Calvo, los nacientes principados usurpan el derecho de batir moneda.

Las cecas principales de la época y territorios carolingios fueron: Aquisgrán: Palacio imperial; Francia oriental: Maguncia; Alsacia: Estrasburgo; Lorena: Cambray, Colonia, Bonn, Duurstede, Dinant, Lieja, Metz, Verdún; Francia: Amiens, Anas, Attigny, Brujas, Kassel, Courtrai, Compiégne, Corbie, Gante, Laon, París, Reims, Rúan; Neustria: Angers, Blois, Chartres, Évreux, Le Mans, Orleans, Tours; Borgoña: Autun, Auxerre, Besancon, Dijon, Langres, Lyon, Nevers, Troyes; Bretaña: Nantes, Rennes; Aquitania: Bourges, Poitiers, Clermont, Limoges; Toulousain: Toulouse; Gascuña: Agen, Burdeos, Dax; Marca Hispánica: Barcelona, Ampurias, Gerona, Roda (¿Rosas?); Septimania: Narbona; Provenza: Arles, Aviñón, Vienne; Italia: Lucca, Milán, Treviso, Venecia.

PROBLEMA CON LAS MONEDAS: Si la moneda cuya función es medir el precio de todas las cosas es variable e incierta, nadie sabrá lo que tiene; los contratos serán inciertos; los gravámenes, tasas, gajes, pensiones, rentas, intereses y honorarios, inciertos; las penas pecuniarias y multas fijadas por las costumbres y ordenanzas serán también variables e inciertas; en resumen, todo el estado de la hacienda y de muchos negocios públicos y privados quedarán en suspenso. Aún es más de temer que la moneda sea falsificada por los príncipes, fiadores y deudores como son de la justicia ante sus subditos.

El príncipe no puede alterar el peso de la moneda en perjuicio de los subditos y menos aún en perjuicio de los extranjeros que tratan con él y comercian con los suyos, pues está sujeto al derecho de gentes. Si lo hace, se expondrá a la reputación de falso monedero, como el rey Felipe el Hermoso, llamado por el poeta Dante/akí/icatore de maneta. El fue quien, por primera vez en este reino, rebajó la moneda de plata a la mitad de su ley, lo que trajo como consecuencia grandes desórdenes entre sus subditos […].

La ley y el peso de la moneda deben ser regulados adecuadamente, para que ni príncipes ni subditos la falsifiquen a su antojo. A ello estarán dispuestos siempre que se les presenta ocasión, aunque se les queme vivos. La razón de ser de todos los falsificadores, cercenadores y alteradores de moneda, radica en la mezcla de metales. Si éstos se emplearan en su estado puro, no podrían sustituirse unos por otros, ya que difieren entre sí en color, peso, consistencia, sonido y naturaleza.

Por consiguiente, para evitar los inconvenientes apuntados, es preciso ordenar en la república que las monedas sean de metales simples y publicar, siguiendo el ejemplo de Tácito el emperador de Roma, un edicto por el que se prohiba, bajo pena de prisión y confiscación de los bienes, mezclar el oro con la plata, o la plata con el cobre, o el cobre con el estaño o con el plomo. Podría exceptuarse de la prohibición la mezcla del cobre con el estaño, que produce el bronce o metal sonante, ya que entonces no se usaba tanto como ahora, así como la mezcla del estaño dulce con el cobre, para poder fundir cañones […].

Si se acuñan las piezas de oro y plata con los mismos peso, nombre y ley, es decir, con igual aleación en ambos casos, no subirán ni bajarán nunca de precio, como ahora ocurre casi cada mes, a gusto del pueblo o de los poderosos que rodean a los príncipes. Tras acaparar y tomar en préstamo monedas fuertes, las hacen subir de precio, y así ha habido quien, después de pedir prestados cien mil escudos, hizo subir el precio del escudo en cinco sueldos con lo que de un golpe ganó veinticinco mil francos […].

López Cordón, Ma. Victoria et al,
Análisis y comentarios de textos históricos II.
Edades Moderna y Contemporánea,

Fuente Consultada: Historia Universal Salvat Tomo 10

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