Monte Fujiyama

Dia del Planeta Tierra Consejos Para Cuidar el Planeta, las 3R

Día del Planeta Tierra – Consejos Para Cuidar el Planeta

LA SUPERVIVENCIA DE LA ESPECIE HUMANA Y LA GESTIÓN AMBIENTAL
La naturaleza está sometida a unos principios de funcionamiento que aseguran su permanencia. A no ser que acaezca una catástrofe natural o que las personas intervengan de alguna manera, los ecosistemas suelen mantenerse en su etapa climax.

Cuando acontece alguna alteración, los ecosistemas sufren regresiones. Muchos recursos de los ecosistemas son utilizados también por el ser humano; de hecho, casi todas las materias que necesitamos están en ellos. Y las personas las empleamos bien en estado natural o bien transformándolas en nuestras industrias. Es decir, dependemos completamente de la naturaleza. Y esto es así porque, en realidad, somos parte de ella.

Así, lo que le suceda a los ecosistemas termina afectando a la sociedad humana. So por ejemplo, extraemos algunos recursos naturales en exceso, sin darles tiempo a que se regeneren, descomponemos ecosistemas, interrumpimos su funcionamiento, antes o después no existirán dichos recursos en cantidad suficiente.

Por tanto, el futuro del ser humano está supeditado al futuro de la naturaleza. Hoy día existen recursos suficientes para mantener incluso a una especie tan abundante como la humana; lo importante es aprender a no derrochar esos recursos y a repartirlos adecuadamente.

La producción excesiva de desechos, basura y contaminaciones por parte de las personas puede terminar envenenándolo todo: desde los ecosistemas hasta nuestra propia civilización.

3R:reducir, reutilizar y reciclar

La reutilización de materiales es una alternativa que ya se maneja para evitar la sobreexplotación de recursos naturales

La recuperación de especies amenazadas permite rebajar el impacto negativo de la actividad humana en los ecosistemas.

La utilización de energías alternativas es otra vía para reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera.

Soluciones desde la actuación humana: el desarrollo sostenible
Adoptar los hábitos de la época preindustrial no parece factible en la sociedad occidental actual. Sin embargo, no debemos caer en la desidia y seguir actuando como si la actividad humana no tuviese consecuencias negativas para el suelo que pisamos o el aire que respiramos.

Ahora que muchos de los problemas causados por las personas están comenzando, es cuando se deben poner más medios para solucionarlos e intentar convivir en paz con nuestro planeta.

En 1987, la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo definió el desarrollo sostenible como «el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades».

CONSEJOS PARA SALVAR EL PLANETA Y HACER EN CASA
Por Annie Leonard en el libro «La Historia de las Cosas»

1.Evite los productos que filtren tóxicos en la comida, en el cuerpo o en la casa. En caso de que no logre determinar si un producto contiene sustancias químicas peligrosas, comuníquese con el número de servicio al cliente que se encuentra en el  envase. Si no recibe una respuesta satisfactoria, no lo compre. En GoodGuide.com encontrará información sobre las sustancias tóxicas presentes en miles de productos específicos. Y si desea enterarse de las últimas novedades científicas sobre sustancias químicas tóxicas, consulte los invaluables recursos de Environmental Health News en http://www.environmentalhealthnews.org.

He aquí algunos de los peores productos que conviene evitar:

• Las sartenes antiadherentes de teflón: la sustancia antiadherente es el politetrafluoroetileno. Cuando esta sustancia se calienta -como suele ocurrir con las sartenes-, libera gases tóxicos vinculados al cáncer, las insuficiencias orgánicas, el daño reproductivo y otros efectos nocivos para la salud.

• Los juguetes de pvc, las cortinas para ducha de pvc, la envoltura de alimentos de pvc, cualquier cosa que tenga pvc. El pvc es el plástico más peligroso en todas las etapas de su ciclo vital: la producción, el uso y el desecho. No lo deje entrar en su casa. Para aprender más sobre el pvc, visite http://www.besafenet.com/pvc/.

• Los colchones, las almohadas, los sofás u otros muebles tratados con éteres difenil polibromados (pbde), una sustancia supertóxica vinculada a la toxicidad hepática, tiroidea y del desarrollo neurológico. Si en la etiqueta dice «tratado con ignífugos» o algo similar, tenga cuidado. Para aprender más sobre retardantes de llama, puede visitar http://www.cleanproduction.org y http://www.greensciencepolicy.org.

La Green Guide sobre los pbde de la Coalición de Tóxicos de Washington [Washington Toxic Coalition] explica cómo evitar los retardantes de llama tóxicos en los productos de consumo y está disponible en http://www.watoxics.org/files/GreenProductGuide.pdf.

2. Reduzca sus desechos. A pesar de que la basura doméstica es ínfima en compa ración con el volumen de los residuos industriales, es obvio que conviene reducirla: es una tarea fácil, permite conservar recursos, y cada bolsa de basura que no va a parar a un relleno sanitario o (peor aun) que no se quema en un incinerador es un punto a favor del planeta. He aquí algunas formas de comenzar:

• Evite las botellas descartables, las bolsas de plástico, los vasos desechables de café, las latas: estos artículos, diseñados para usarse durante apenas unos segundos, son totalmente inútiles y fáciles de eliminar por completo con una mínima planificación previa. No se sienta mal si está en apuros y tiene que usarlos alguna vez, pero trate de que no se convierta en una regla.

• Compost o abono orgánico: coloque un cubo aparte en la cocina para los restos de comida y participe en programas municipales de compostaje o elabore compost en su casa. Es fácil, se evita que los materiales orgánicos acaben en los vertederos y rellenos sanitarios, se evita el mal olor en la bolsa de basura y se obtiene un excelente fertilizante natural (en reemplazo de los perjudiciales fertilizantes químicos) para la tierra del jardín o de las plantas interiores. En Internet hay muchas guías para elaborar compost en entornos rurales, suburbanos y urbanos.

3. Adopte alternativas orgánicas en lo referente a los alimentos, el jardín y los productos de limpieza. No permita que los pesticidas y los químicos tóxicos ingresen en su comida, en su jardín ni en su casa. Nunca olvide que los pesticidas fueron concebidos para matar: para eso están. Se los vincula a los más diversos problemas de salud, desde el cáncer hasta las disfunciones neurológicas y reproductivas. Y lo peor es que estas sustancias se acumulan cada vez más en nuestro medio ambiente y en nuestro organismo. Evite la lavandina y use limpiadores que no sean tóxicos

Los que tienen envases de lujo son caros, pero existen sustitutos baratos y accesibles que se preparan con ingredientes económicos como el vinagre, el bicarbonato y el jugo de limón. ¡Es muy fácil prepararlos!

4. Use menos energía: maneje menos, vuele menos, cuelgue la ropa en un tendedero, consiga una bicicleta, baje la calefacción y póngase un pulóver. Revise la casa en busca de fugas y arréglelas. Creo que no es necesario explicar por qué.

5. Desenchufe la tv: ¿por qué sentarse a mirar a una caja de mensajes rutilantes que nos adoctrinan durante horas en la cultura del consumo cuando hay tantas alternativas mucho más placenteras? Me di cuenta de esto hace unos años, cuando al terminar el tv Turnoff Week (un programa nacional en el que los niños se comprometen a aguantar sin mirar tv durante una semana), mi hija me dijo «¡Me divertí tanto esta semana! Me encantaría hacerlo siempre». Y así lo hizo.

6. Invierta en la economía deseada. Cuando compre, cuando invierta dinero, cuando elija un banco, cuando contrate a alguien para que ayude con las tareas domésticas, cuando haga cualquier transacción monetaria, pregúntese si ese dinero que tanto le costó ganar está apoyando la economía que usted desea o la economía de la que quiere escapar. Algunas buenas opciones son los productos locales, los que tienen certificación sindical, los de comercio justo. A menudo la mejor opción es comprar productos de segunda mano,…o no comprar nada.

VARIACIONES EN EL CLIMA MUNDIAL: Las condiciones de temperatura y de precipitaciones favorables para los distintos tipos de cultivos y para los ecosistemas están en vías de migrar hacia latitudes y altitudes más elevadas, del orden de los 150 metros en altura o 200 kilómetros en latitud. Un país como Francia registra 1,1°C adicional por un recalentamiento global de 0,74°C.

El mundo acaba de experimentar siete años sucesivos de déficit de cereales. Regiones como Australia, California, el norte de China, Rajastán, la cuenca mediterránea o el nordeste brasileño tienen ya dificultades importantes, que afectan los cultivos de verano y las praderas.

Con 2°C de aumento de su temperatura, en comparación con la época preindustrial, un país como Uganda dejaría prácticamente de tener un clima propicio para el café, cultivo que le suministra dos tercios de sus divisas; los desastres biológicos afectarían desde un cuarto hasta la mitad de las especies en México, y también en Australia, el norte de China o el sur de África.

Con 2,5 °C adicionales hacia fines del presente siglo, alrededor de 2.500 a 3.000 millones de personas podrían resultar afectadas por la escasez de agua a partir de 2050. El deshielo de los glaciares del Himalaya amenazará a los agricultores de Asia continental, con caudales reducidos en verano y violentas crecidas de primavera.

Finalmente, la temperatura presentará picos más frecuentes, como la canícula europea de 2003, con las secuelas de más incendios y menor crecimiento vegetal; fenómenos a los cuales la agricultura orgánica, que utiliza suelos en mejor estado, ha demostrado ser menos vulnerable que la convencional. A la inversa, las técnicas que introdujo la «revolución verde», en particular la irrigación, convergen con el recalentamiento para convertir en inexplotables algunas superficies; a consecuencia de la salinización perdemos el 8% de las tierras irrigadas cada año.

REDUCCIÓN BE LAS COSECHAS Con el deshielo y el aumento de la evaporación y, por lo tanto, de las precipitaciones, de aquí a 2100 los océanos podrían elevarse de 20 a 60 centímetros (sin tener en cuenta el flujo rápido de los glaciares groenlandeses y antárticos). Ahora bien, 250 millones de personas viven a menos de un metro de altura sobre el nivel del mar, y muchas tierras cultivables y megalópolis se encuentran en los litorales. Una elevación de medio metro inundaría 16.000 km2 en Bangladesh, 20.000 en Vietnam y 30.000 en Indonesia.

En un primer momento, el aumento de temperatura y de productividad vegetal en las regiones septentrionales podría compensar el déficit sufrido por las regiones secas o en vías de desaparición. Sin embargo, las irregularidades meteorológicas acentuadas perturbarán el crecimiento de las plantas.

Durante el verano de 2006 en Europa, la sucesión de dos meses cálidos y secos, y luego un mes de agosto relativamente frío provocó una reducción de las cosechas de verduras del 5% a 50%, según las especies.

En la última parte de este siglo la producción alimentaria vegetal podría decrecer globalmente. Para garantizar un equilibrio mundial aceptable, habría que duplicar por lo menos (e incluso quintuplicar, en ciertas regiones) los rendimientos agrícolas actuales, y cubrir el déficit asiático masivo con exportaciones latinoamericanas y africanas.

Fuente Consultada:
«La Historia de las Cosas» Por Annie Leonard
El Atlas del Medio Ambiente Le Monde Diplomatique

Las Señales de Transito Señales Viales Iconos Indicaciones Viales

Señales de Tránsito o Viales Los Iconos Indicaciones

El auto, el tren, la bicicleta, el colectivo, son algunos de los innumerables MEDIOS DE TRANSPORTE.

Éstos circulan en las calles de las ciudades y en las rutas de las afueras, por lo tanto exigen un orden: saber cuándo un auto puede adelantar a otro, cuándo avanzar y cuándo detenerse, en qué lugar los peatones tienen más derecho que los conductores…

Esas y muchas otras acciones están ordenadas por las reglas de tránsito.

► CONOCERLAS Y RESPETARLAS ES PARTE DE LA EDUCACIÓN VIAL.

En las calles de las ciudades, si observas atentamente, verás diferentes señales que te informan (por ejemplo, la senda peatonal indica el sitio por el que los peato-deben cruzar la calle).

También verás algún cartel que previene accidentes (como los que comunican la presencia de hombres trabajando). O verás una flecha pintada en el asfalto que indica que en esa esquina está permitido doblar a la derecha…

• SEÑALES DE REGLAMENTACIÓN

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Descargar Los Iconos

Animación Sobre las Señales

LAS 10 SEÑALES VIALES MAS UTILIZADAS

leyes-vialesSi se detiene, use la baliza para evitar accidentes.
En autopistas, prohibido circular en bicicleta
Respete «Prohibido estacionar»
Los niños menores de 10 años deben atrás con culturen seguridad.
Respete las velocidades máximas
leyes-vialesSi quiere detenerse, use los espacios ‘»Permitido estacionar»
Respete el ‘No retornar»
No beba alcohol antes ni durante el viaje
Lleve el matafuegos a su alcance, dentro del habitáculo
Los cinturones de protegen a quienes los usan

IMPORTANCIA DE ENSEÑAR A RESPETAR LAS REGLAS DE TRÁNSITO:

No les quepa duda, cuando sus hijas e hijos aprenden educación vial, aparte de aprender a salvaguardar su vida y la de los demás, están aprendiendo mucho más.

Están desarrollando su inteligencia emocional, están consolidando sus vínculos con la sociedad, con su entorno, están también aprendiendo a autorrespetarse y a respetar a los demás y a todo cuanto les rodea.

Circular correctamente significa no empujar a un anciano con bastón, cruzar la calle con el semáforo en verde y también aparcar la bicicleta en el lugar adecuado (y no, por ejemplo, agrediendo el tronco de un árbol joven acabado de plantar).

Por supuesto, cuando los padres y madres enseñan a su pequeños a circular con respeto y a cumplir a rajatabla las normas de circulación, aparte de ofrecerles un valioso seguro de vida, les están obsequiando con mucho más.

Las personas capaces de respetar unas normas de circulación, bien como peatones o pasajeros, bien como conductores, son personas que demuestran ser capaces de vivir en sociedad y compartir un espacio común con sensatez y generosidad.

Por eso, la circulación vial debe estar considerada como un importante valor ético, comparable con la solidaridad, el respeto, la paz, la libertad o la fraternidad, por citar sólo algunos ejemplos.

Podemos pues, efectuando un divertimento lingüístico, agregar la siguiente máxima: «Para saber cómo es una persona, sólo hay que observar cómo conduce y cómo circula».

Reflexionemos y pensemos pues, y de eso no les quepa la menor duda, que nuestro espacio y libertad como peatón, pasajero o conductor empieza o acaba allá donde empieza o acaba el espacio y la libertad de las restantes personas que nos rodean, y que circulan por las mismas calles que nosotros, también en calidad de peatones, conductores o pasajeros.

(Fuente: Guía Pedagógica de Seguridad Vial – Educación Urbana)

TEST: ¿QUE TAL TRANSITAMOS? Debes Responder Verdadero (V) o Falso (F)

Así averiguamos si, realmente, conocemos la información que transmiten y comunican, y si nuestro comportamiento es suficientemente cívico y respetuoso. Luego, nos autoevaluamos con la tabla

1 Sólo cruzamos cuando el semáforo está en verde de forma fija.
2 Estamos atentos a las señales de tránsito posicionadas en un palo vertical, y también a las marcas viales, las señales pintadas sobre el pavimento o calzada.
3 Cumplimos las indicaciones que nos comunican las señales de tránsito según nuestro apuro. Cumplir las señales no es tan importante.
4 Cuando vemos una señal de peligro, extremamos la prudencia.
5 Cruzamos la calle con el semáforo en rojo, aunque no circulen vehículos por la calzada.
6 Si circulamos en bicicleta no respetamos el stop, es solo para otros vehículos
7 Si una calle es peatonal (porque así lo indica una señal de tránsito), hacemos caso a la señal y no circulamos por ella en bicicleta.
8 Si vamos en bicicleta y vemos una señal de peligro o prevención, que indica que por donde estamos circulando suelen haber niños y niñas, no nos preocupamos y circulamos normalmente.
9 Si vemos a un amigo o amiga no cumplir la indicación de una señal de tráfico, le explicamos que si todo el mundo respetase las señales de tránsito se evitarían la mayor parte de los accidentes de circulación.
10 Sólo cruzamos la calle por el paso o senda peatonal, aunque el semáforo esté en verde.

Autoevaluación:
De 0 a 3 puntos !Uy,uy!,uy!, esto está francamente mal.
De 4 a 6 Hay que esforzarse un poco mas, aunque vas en buen camino
De 7 a 8 Buena calificación , sigue aprendiendo sobre la circulación publica
De 9 a 10 Eres muy bueno, y conoces las normas básicas de tránsito

PARA LOS PEATONES EN LA CIUDAD

En las calles de las ciudades, los peatones compartimos gran parte del espacio por el que circulamos con los vehículos. El espacio destinado a los peatones son las aceras (veredas o banquetas). Veamos qué normas debemos seguir los peatones cuando circulamos por la calle.

1normas de transito y señalesSeguimos las indicaciones de las señales de tránsito y los semáforos.
2normas de transito y señalesUsamos los pasos o sendas peatonales.
3normas de transito y señalesCaminamos siempre por las aceras, lejos de los bordes. Sólo bajamos a la calle cuando tenemos que cruzar.
4normas de transito y señalesCruzamos únicamente en los pasos o sendas peatonales.
5normas de transito y señalesCuando cruzamos, antes de bajar a la calle, observamos hacia ambos sentidos de circulación por si se acerca un auto
6normas de transito y señalesNo pasamos nunca entre dos vehículos estacionados.
7normas de transito y señalesNunca atravesamos un cruce en diagonal. Para ir a una esquina opuesta, cruzamos dos veces en ángulo recto (90° grados).
8normas de transito y señalesAyudamos a los discapacitados, ancianos y niños a cruzar las calles.
9normas de transito y señalesJugamos en lugares alejados del tránsito de vehículos.
10normas de transito y señalesPrestamos atención a las entradas y salidas de autos de los garajes.
TEST DEL PEATÓN RESPONSABLE Debes Responder Verdadero (V) o Falso (F)
1Estamos atentos a los cambios de luces del semáforo. Sólo avanzamos cuando el semáforo se ha puesto en luz verde. Nunca cruzamos en ámbar o amarillo, y jamás en rojo.
2Cruzamos la calle a paso ligero y estamos atentos por si cambia el semáforo y un auto arranca velozmente.
3Si estamos utilizando el celular cruzamos la calle por el paso o senda peatonal, sin preocuparnos
4Andamos por la calle de un modo disciplinado: no circulamos de manera descuidada, chocando contra los otros peatones, interceptando el paso de los demás, gritando y dando empujones.
5Sabemos que es peligroso circular por el borde de la acera (vereda o banqueta). Nunca lo hacemos.
6Siempre paseamos por la acera. Nunca lo hacemos por la calzada.
7Siempre cruzamos la calle en línea recta (es el camino más corto). Jamás lo hacemos en diagonal.
8Cruzamos cuando el semáforo se pone en luz verde, pero antes de avanzar miramos a ambos lados. Así nos aseguramos de que no se acerca un auto.
9Cuando en el paso o senda peatonal aguardamos poder cruzar la calle, lo hacemos en la calzada, nunca en la acera.
10Descendemos de los vehículos por el lado de la calzada, y no cruzamos hasta que el vehículo del que hemos descendido se ha alejado.

Autoevaluación:
De 0 a 3 puntos !Uy,uy!,uy!, esto está muy mal, debes mejorar como peatón
De 4 a 6 Vas por buen camino, pero debes seguir aprendiendo las normas del peatón
De 7 a 8 Buena calificación , casi eres un buen peatón
De 9 a 10 Eres un peatón responsable

► LA BICI COMO MEDIO DE TRANSPORTE.

Alrededor de los ocho años la mayoría de los chicos tiene un mayor interés por andar en bicicleta por la vía publica, en viajes hacia la escuela, el club, la casa de un amigo o la plaza del barrio.

Pero atención: para circular por las calles de la ciudad es necesario conocer las normas de un ciclista:

• La Legislación Nacional prohíbe a los menores de diez años conducir una bicicleta por la vía publica a no ser que vayan acompañados de otra persona de mayor edad.

• Las indicaciones de los semáforos vehiculares tienen total validez para los ciclistas.

• Hay que circular por la derecha o por los lugares reservados para el tránsito de bicicletas (carriles)

• No hay que tomarse de otro vehículo.

• Es indispensable respetar todas las señales de tránsito: señales verticales (Pare, Dirección Obligatoria, Contramano… en fin: las que vez en las páginas siguientes) y las marcas en el pavimento (líneas longitudinales continuas, sendas peatonales, líneas de Pare, etc.) En las esquinas, los peatones tienen prioridad para cruzar.

• Andar de a dos sobre una bicicleta -además de estar prohibido- es un gran peligro; se pierde estabilidad y se aumenta la distancia de frenado.

PARA LOS CONDUCTORES DE BICICLETAS

1

Si circulados por la calzada o por el carril bicicleta (si lo hay), debemos seguir las normas de conducción de un vehículo de motor, y además seguir unas normas concretas para la bicicleta. En realidad, debemos conducir con mucha precaución, ya que estamos compartiendo el espacio con los vehículos de motor.

2

Mucha precaución en los cruces. En los cruces muy
transitados, descendemos de la bicicleta y cruzamos a pie
arrastrándola.

3No pedaleamos pegados a los autos aparcados o estacionados. Así no nos golpearán, si, de un modo imprevisto, abren la puerta de un vehículo.
4Para adelantar a un transeúnte o a otro ciclista, primero avisamos con el timbre. Tras constatar que se han percatado de nuestra presencia e intención, avanzamos, pero siempre por la izquierda.
PARA
«PARAR»
ÓPARA
«GIRAR»

leyes-viales

Para girar o parar, siempre miramos primero detrás de nosotros. Así averiguamos si es posible realizar la maniobra deseada. Las maniobras se indican con el brazo izquierdo.

1Cómo indicar que paramos
Primero miramos hacia atrás. Luego, extendemos el brazo izquierdo lateral y horizontalmente, al tiempo que lo subimos y lo bajamos. Poco a poco reducimos la marcha hasta parar por completo.
2Cómo indicar que giramos a la izquierda
Primero miramos hacia atrás. Luego, extendemos el brazo hacia la izquierda,
y giramos sin brusquedad.
3Cómo indicar que giramos a la derecha
Primero miramos hacia atrás. Luego, levantamos el brazo izquierdo flexionando el codo (el brazo debe quedar en forma de «L»), y giramos sin brusquedad.

PARA LOS PEATONES EN CARRETERAS

Por las carreteras deben circular los vehículos, y no los peatones. Pero si no nos queda más remedio que desplazarnos por la carretera, seguimos las siguientes normas:

1leyes-vialesA pie por la carretera circulamos siempre por la izquierda, bien alejados de la calzada, en el sentido opuesto al de los autos. Así controlamos los vehículos que se nos aproximan frontalmente.
2leyes-vialesLa carretera tiene doble sentido de circulación (derecha e izquierda). Por eso, antes de cruzar se debe mirar a la izquierda y a la derecha. Cuando estamos seguros de que no es peligroso cruzar, atravesamos la carretera.
3leyes-vialesPor las carreteras, los vehículos circulan mucho más rápido que en las ciudades. Por eso, debemos cruzar por el lugar que tenga más visibilidad.
4leyes-vialesAntes de cruzar la carretera, calculamos a qué distancia se encuentran los vehículos que se aproximan por ambos lados y la velocidad a la que circulan.
5leyes-vialesSi vamos en grupo, nos desplazamos en fila, uno detrás de otro, ordenadamente y sin juguetear.
6leyes-vialesSi circulamos con bolsas o paquetes, los sujetamos con la mano del lado opuesto a la calzada. Así evitamos que algún vehículo nos golpee o arrastre al engancharse el paquete al auto.
7leyes-vialesPor la noche hay poca visibilidad, por eso debemos llevar linterna y elementos fluorescentes o reflectantes en la ropa, para que los conductores de los vehículos nos distingan con facilidad.
8leyes-vialesUn peatón jamás camina por la autopista o la autovía.

CURIOSIDAD: EL FUTBOL Y LA LUZ AMARILLA DE LOS SEMÁFOROS:

El popular historiador argentino, Daniel Balmaceda, nos cuenta en su libro:»Historia de las Palabras», una singular historia donde explica como nació la idea de colocar una luz amarilla en los semáforos.

Durante el mundial de futbol en Inglaterra, en el año 1966, Argentina debía enfrentar al local, y el historiador lo cuenta así: » El partido se llevó a cabo en el estadio de Wembley, el 23 de julio.

Durante el primer tiempo, Antonio Ubaldo Rattín estiró su pierna para detener a Bobby Charlton y el arbitro alemán Rudolf Kreitlein (quien esa tarde dio clases de pésimo arbitraje) lo amonestó.

A los 35 minutos, Roberto Perfumo derribó a un inglés en la puerta del área. Rattín, capitán del equipo, se quejó ante Kreitlein por la actitud agresiva del jugador inglés que recibió la falta. El réferi le hizo entender por señas que si seguía hablándole, lo expulsaba.

Continuó el juego, Rattín se acercó al arbitro, insistiendo sobre el tema y el alemán lo expulsó. Fue en vano que el argentino intentara explicarle que siendo el capitán podía hablarle.

De todas maneras tuvo que salir y continuaba con las pulsaciones altas afuera de la cancha. Un ex réferi inglés, Ken Aston (empleado por la FIFA luego de su retiro), intentó calmarlo.

El dato curioso es que cuando el alemán expulsó a Rattín, lo hizo mediante señas: no existían las tarjetas.

Además, al finalizar el partido (que la Argentina perdió por un 0-1), el alemán informó que los hermanos Jackie y Bobby Charlton —del equipo inglés— habían sido amonestados.

El tema de las amonestaciones generó una polémica porque los espectadores, los periodistas y a veces los técnicos no se enteraban hasta que terminara el juego. En ese problema pensaba Ken Aston —el que intentó calmar a Rattín— cuando manejaba por las calles de Londres, un tiempo después.

Un semáforo lo obligó a frenar.

Ahí se le ocurrió, viendo las luces del aparato, la idea de las tarjetas.

Sugirió la amarilla como amonestación, es decir, advertencia; y la roja para expulsión. Las tarjetas comenzaron a usarse en el Mundial de 1970.»

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Monte Etna Erupciones Flora y Fauna Ubicacion Altura Caracteristicas

Monte Etna Erupciones Flora y Fauna
Ubicación ,Altura ,Características

Según la mitología griega, Zeus, durante su victoriosa guerra contra los gigantes, fulmina al terrible Tifeo; pero, en vez de anular para siempre su terrible fuerza, lo sepulta bajo la imponente mole del Etna. El monstruo, devorado por la ira, escupe torrentes de fuego que, arrasando cuanto encuentran en su camino, acaban precipitándose en el mar. Por su parte, Hefesto (Vulcano para los romanos), dios del fuego y herrero de los dioses, instala su fragua en las entrañas de la montaña y, con la ayuda de los cíclopes, bate el hierro infatigablemente. Estos antiquísimos testimonios literarios, que hincan sus raíces en mitos y leyendas seguramente prehistóricos, confirman la milenaria actividad eruptiva del Etna.

El 4 de septiembre de 2007 el Etna erupcionó violentamente vomitando lava a hasta 400 m de altura, junto con ceniza y humo, que fueron lanzados sobre los pueblos en las cercanías del volcán. Fue visible desde las lejanas llanuras de Sicilia y concluyó a la mañana siguiente.

El Etna es un volcán activo en la costa este de Sicilia, entre las provincias de Mesina y Catania. Tiene alrededor de 3.322 metros de altura, aunque ésta varía debido a las constantes erupciones. La amplitud inferior de la base del volcán tiene 150 km. y limita al este con el Mar Jónico. La montaña es hoy en día 21,6 metros menor que en 1865. Es el volcán activo con mayor altura de la placa Euroasiática, el segundo en referencia a la Europa política después del Teide y la montaña más alta de Italia al sur de los Alpes. El Etna cubre un área de 1.190 km2, con una circunferencia basal de 140 kilómetros.

Testimonio gigantesco de la actividad de los antepasados del Etna es el hórrido y fascinante valle del Bove, al este del cuerpo principal del volcán, con sus escarpadas paredes de basalto que se yerguen perpendicularmente a más de mil metros de altura. Estas paredes no son mas que la parte interna de los grandes abismos por los que se derramaron las corrientes de lava de volcanes precedentes. Se calcula que en este valle había, por lo menos, tres volcanes que surgieron en épocas muy remotas y que después se hundieron a consecuencia de algún cataclismo.

LAS ERUPCIONES: Entre las erupciones más antiguas, vale la pena recordar la del año 396 antes de Cristo, porque influyó, en cierto sentido, en los acontecimientos históricos de su tiempo. La impresionante colada de lava llegó hasta el mar, cortando el camino a las tropas cartaginesas que, desde Naxos (Taormina) se dirigían hacia Catania. Fue probablemente esta colada, realizando un espectacular salto por un barranco al norte de la ciudad de Acireale, la que creó una de las escolleras más sugestivas de la costa oriental de Sicilia.

En tiempos más recientes tuvo lugar la más famosa y terrible erupción que pueda recordarse: la de marzo de 1669. A una cota de 1.000 metros, en la parte sur del volcán, sobre la población de Nicolosi, se abrió una fisura increíblemente amplia, que casi llegó hasta el cráter central. Se originaron al instante una serie de bocas explosivas que arrojaron una enorme cantidad de material, dando lugar a la formación de unas colinas de alrededor de 300 metros, los montes Rossi, que son de los más altos en su género.

De la parte inferior de la gran fisura surgió un violento río de lava muy fluida que, destruyéndolo todo en su camino, rompió las murallas defensivas de Catania, sepultó una parte de la ciudad, y avanzó seiscientos metros mar adentro; la población se refugió en los campos circundantes que no habían sido alcanzados por la lava o en los barcos anclados en el puerto, que rápidamente se dirigieron a alta mar.

Un detalle curioso en esa historia de desolación es el sorprendente destino del bellísimo castillo Ursino, de construcción suaba, un fuerte que antes estaba aislado en el mar y que, una vez acabada la erupción, se encontró en el interior de tierra firme. Hoy día, el castillo, perfectamente conservado, forma parte de la ciudad.

Entre las erupciones del siglo XIX (y se cuentan precisamente diecinueve) vale la pena mencionar la del año 1865 por otro curioso detalle: la lava arrojada por el volcán llegó hasta los pinos situados a los pies del monte Frumento, el mayor de los conos adventicios del Etna, y formó alrededor de los troncos de estos árboles una envoltura de roca fundida que luego se solidificó sin quemarlos. Los pinos continuaron vegetando normalmente.

También fue notable la erupción de 1886, que dio lugar a la formación de un cráter adventicio, el monte Gemmellaro. En el curso de esta erupción, el flujo de lava amenazaba Nicolosi —abandonado ya por sus habitantes— pero, de repente e inexplicablemente, se detuvo detrás del santuario de Altarelli. Aquella aterrorizada gente lo atribuyó a un milagro… E importantísima, en nuestro siglo, es la serie de fenómenos que, a partir de mayo de 1911 originó la formación del cráter subterminal del nordeste y que se ha convertido en el desahogo de flujo más importante del volcán.

La erupción más desastrosa de este último periodo fue la de noviembre de 1928: la lava, que brotaba del valle del Leone, en la parte oriental del volcán, avanzó sin resistencia, destruyendo la pequeña y floreciente ciudad de Mascali, cortando carreteras y líneas férreas y llegando casi hasta el mar.

La mayoría de las erupciones posteriores afectaron la parte nordeste del volcán. Desde 1950 los fenómenos eruptivos se han sucedido prácticamente sin solución de continuidad, constituyendo un motivo de gran interés para los vulcanólogos de todo el mundo. Afortunadamente, la mayoría de las coladas, cuya capacidad es de centenares de millones de metros cúbicos de roca fundida, se canaliza hacia el inmenso valle del Bove, que se ha convertido en un verdadero depósito de seguridad, casi imposible de colmar.

Sin embargo, al tomar otros caminos, la lava amenaza con frecuencia los centros habitados, por lo general centros de veraneo, que son muy numerosos en esta zona y se encuentran diseminados por las pendientes del volcán. Entre los más afectados figuran los municipios de Milo, Fornazzo y Rinazzo que, en los últimos cuarenta años, han sufrido la pérdida de bosques enteros, cultivos y sembrados, además de la destrucción de muchas casas de la periferia.

Pero, desde otro punto de vista, también hay que confesar que, muy a menudo, los edificios no han sufrido daños. Ello se debe a que las bocas eruptivas están localizadas casi siempre a cotas elevadas; o también al hecho de que una vez superadas las escarpadas pendientes de los primeros trechos, el recorrido de la lava se hace notablemente más lento a causa, a su vez, de los obstáculos e irregularidades que encuentra en ese terreno tan accidentado.

Por otra parte, el peligro para las vidas humanas puede proceder de determinadas explosiones, especialmente si algunos visitantes incautos se acercan demasiado a las bocas activas. Por ejemplo, en el verano de 1979, cayeron gruesos fragmentos de roca, desprendidos del cráter central, sobre un grupo de turistas que pasaban una temporada en Piano del Lago, matando a nueve de ellos. Por esta razón, se insiste siempre en recomendar que los excursionistas, aunque formen grupos numerosos, no se aventuren por las zonas altas del volcán sin ser acompañados por los guías profesionales, que siempre están disponibles en los refugios.

Algunas veces, mientras se producen los fenómenos explosivos; todo el cielo de los alrededores del Etna, momentos antes absolutamente claro y sereno, se oscurece de repente; entonces, sobre muchas ciudades del litoral empieza a caer una arena finísima y negra y diminutas escorias, proyectadas por los gases que, desde las entrañas del volcán, se han remontado hasta estratos muy altos de la atmósfera y que luego han sido esparcidos por el viento, llegando hasta lugares muy alejados.

En el verano de 1962, la incontenible presión de los gases internos hizo saltar el llamado «tapón» del cráter central: una impresionante masa de basalto y de escoria se levantó entonces verticalmente hasta unos centenares de metros, acompañada por un hongo de humo espectacularmente denso y rojizo. Esta columna de humo, de más de diez mil metros de altura y visible a gran distancia, fue comparada a la que produce una explosión atómica.

En la primavera de 1968 se produjo otro fenómeno impresionante, considerado por el insigne investigador Haroun Tazieff como único en la historia de la vulcanología. Y, desgraciadamente, su aparición tuvo pocos testigos. Ocurrió que, mientras un experto guía del CAÍ conducía un grupo de turistas a través del cráter central para admirar las fantásticas explosiones que se producían en el cráter del nordeste, se oyó a sus espaldas un estruendo ensordecedor, comparable al grito de un titán.

El guía, que se había quedado solo porque los turistas huyeron rápidamente, pudo ver cómo se elevaba una columna de fuego pálido y transparente, acompañada de aquel extraordinario sonido; tras una breve pausa se formó otra columna de fuego y se produjo un nuevo fragor, y así, sucesivamente, se fue repitiendo cada dos segundos el extraño fenómeno. Se originaba en una boca que se había abierto de improviso en la superficie y que medía cinco por siete metros; de esta boca y a lo largo de una pared circular incandescente, de unos trescientos metros de profundidad, brotaba del interior del volcán, a intervalos muy regulares, una columna de gas encendido. El fenómeno de la Bocea Nuova (así se llamó el pozo) duró, ininterrumpidamente, dieciocho meses, atrayendo a una gran afluencia de curiosos.

LA ZONA DEL ETNA: Por todo lo que se ha dicho hasta ahora podría creerse que la zona de los alrededores del volcán no está habitada por el hombre, temeroso sin duda de los peligros que ello supone. Pero no ocurre nada de eso, sino todo lo contrario. Además de Catania, que es la segunda ciudad siciliana en número de habitantes y que se extiende a los pies del volcán, todas las pendientes del mismo, especialmente las sudorientales, están salpicadas hasta los quinientos metros de altura y más, de pueblecitos y de aldeas florecientes, con un elevado índice de población que aumenta además durante el verano con la llegada de numerosos turistas.

Esto es así debido a la concurrencia de una serie de factores particulares relacionados con el volcán, el cual, por un lado, perjudica a los habitantes, destruyendo sus casas y cultivos, pero, por otro, los compensa ampliamente, pues proporciona una notable fertilidad al suelo.

Desde el punto de vista hidráulico, las zonas del Etna son riquísimas, ya que las nieves de la montaña, que se van acumulando en su parte superior durante el invierno, se funden en primavera, proporcionando grandes cantidades de agua que desciende desde los niveles superiores, a través de los casquijos de lava, escorias y arenas muy permeables, en una infinita serie de cursos subterráneos. Estos cursos, abriéndose camino a través de las rocas basálticas, se van ramificando a lo largo de las pendientes y fluyen al valle. Asimismo, las arenas volcánicas que llueven del cielo y las rocas de lava, menos compactas y que se deshacen bajo la acción del viento y de la lluvia, ricas ambas en fosfatos y en sales potásicas, fertilizan intensamente los campos.

Pero, después de todo lo dicho, sería injusto silenciar las cualidades de tenacidad y de laboriosidad de los habitantes de esta zona quienes, desde hace milenios, se dedican, con inquebrantable fe a reconstruir cuanto el volcán arrasa. Parece casi que exista una confrontación deportiva entre la «montaña» (así llaman estas gentes al Etna, con una mezcla de respeto y de afecto) y los sicilianos de la zona.

El catanes afirma con orgullo que su ciudad ha sido destruida siete veces por el volcán, queriendo subrayar con esto la firmeza de las reconstrucciones, para las cuales siempre se ha venido utilizando, como material de construcción, el muy compacto basalto lávico de las coladas: este basalto, roto, fraccionado y modelado con gran esfuerzo por los picapedreros de la época, ha servido para construir calles y edificios, monumentos e iglesias, destinados a perdurar en el tiempo. De basalto lávico es también el elefante con el obelisco egipcio que adorna la plaza del Duomo y que es e! símbolo de Catania.

En los campos se arranca el manto de basalto en dos fases; primero con cultivos de chumberas, cactáceas que crecen en cualquier tipo de terreno y cuyas raíces, penetrando en las cavidades y grietas de la costra de lava, acaban por arrancarla, y después con un paciente trabajo de rozado, formación de terrazas y traslado de humus, que caracteriza a todos los cultivos de media pendiente de la zona.

A medida que desde el mar se va ascendiendo hasta la altura máxima del volcán van apareciendo todas las variedades de cultivo y de vegetación al compás del cambio de clima y de la naturaleza del suelo, La zona más baja, hasta los 500-600 metros está cubierta de plantas siempre verdes, con extensos cultivos de agrios (naranjas, limones y mandarinas) que constituyen la mayor riqueza de la zona sudorienta!; arraiga también los eucaliptos, pitas e higueras chumbas. De los 600 a los 1.200 metros domina la vid, que produce vinos muy apreciados, de fuerte graduación alcohólica; a la misma altitud prospera también el cultivo del pistacho. En la zona boscosa crecen los castaños, que conviven con los manzanos hasta cerca de los 1.700 metros.

Más arriba empieza el reino del pino lárice. Los lugares expuestos al sol se hallan salpicados de retama, cuyas flores, de un amarillo espléndido, desprenden un agradable olor. La vegetación desaparece al llegar a los 2.000 ó 2.500 metros; aquí los desnudos y quemados declives de la montaña aparecen salpicados por el astrágalo etneo, una planta coriácea y muy espinosa, de extraña y compacta forma esférica.

De las cabras, ciervos y venados que hace tiempo poblaban la franja boscosa del Etna, hoy sólo se conserva el recuerdo. Pero donde hay vegetación, viven numerosos conejos silvestres y liebres; también es frecuente el zorro rojo. En el aire, hasta las cotas más elevadas, dominan los cuervos y los gavilanes; más raros son los halcones. Y muy difundida, hasta en la cima misma del volcán, se halla la mariquita encarnada, considerada por todos como portadora de buena suerte.

La existencia de un volcán como el Etna en un lugar tan privilegiado como es el centro del Mediterráneo no podía dejar de atraer a un turismo numeroso y activo; pero, como sucede a menudo, también invasor. El Etna se presta para realizar muchísimas excursiones; no faltan carreteras para subir incluso a sus puntos más altos y todas estas carreteras están en buen estado. La llamada concretamente carretera del Etna, que se completó en 1949, es la más importante y más frecuentada; corre a lo largo de las laderas del volcán, desde Catania a los montes Silvestri, a 2.000 metros de altura, interesante grupo de conos adventicios. A lo largo de su recorrido se puede contemplar la espléndida alternancia de exuberantes cultivos, límpidos panoramas, bosques frondosísimos, majestuosas colinas cónicas, prados muy verdes y negros campos de lava retorcida y desgarrada.

En verano, cuando la nieve se ha fundido, el viajero que recorre la carretera del Etna, dejando a su izquierda la bella pineda de Serra la Nave (a unos 1.700 m) y siguiendo hacia la cima, tiene la sensación de penetrar en un mundo «distinto», donde todo es precario y donde todo puede cambiar de un momento a otro bajo el impulso de fuerzas incontrolables. Cuando se llega al refugio Sapienza, situado a 1.910 metros, es difícil sustraerse a la tentación de realizar una escalada al cráter central, que se divisa, como una mole suspendida, casi sobre la cabeza de quien lo observa desde abajo.

La excursión puede realizarse con facilidad gracias a un audaz funicular que supera un desnivel de unos mil metros y deposita a los turistas en la altiplanicie denominada Piano del Lago, sobre la que se levanta el citado cono central, de unos trescientos metros de altura.

Mar de los Sargazos Ubicación Porque se llama sargazos? Historia

Mar de los Sargazos Ubicación
¿Porque se llama sargazos?

El Mar de los Sargazos no se asemeja a ningún otro: no lo limita la tierra firme, sino las vigorosas corrientes del océano Atlántico. Mar en el mar, sus quietas aguas han dado origen a historias y leyendas. ¿Qué misterios hicieron de este desierto marino un fértil campo para la imaginación?

MAR DE LOS SARGAZOS: «El sargazo es un alga marina de color oscuro que se aglomera de manera impresionante en algunos mares, especialmente en Océano Atlántico noroccidental entre las Islas Azores, archipiélago portugués, y las Indias Occidentales, alrededor de los 35° N de latitud. A esta región oceánica se la llama Mar de los Sargazos y es el lugar predilecto de las anguilas marinas para desovar. La anguila es un pez sin aletas abdominales, de cuerpo largo y cilíndrico que puede medir hasta un metro.

Su carne es comestible.  Vive en los ríos, pero cuando sus órganos sexuales llegan a la plenitud se interna en el mar para iniciar la reproducción. La angula es la cría de la anguila que sólo mide hasta 8 cm de largo y 3 de espesor. Desde el lugar en que nace  llega a las costas y hace el camino inverso subiendo por los ríos, acompañada por millones de hermanitas. Las angulas cocidas se tornan blancas y son muy apetecidas y en algunos lugares, de alto precio.»

El Mar de los Sargazos ha inspirado temor a muchas generaciones de navegantes; aún circulan leyendas sobre barcos atrapados en su flotante vegetación y marineros arrastrados al fondo. Aunque esto pertenece al dominio de la fantasía, el lugar es una rareza biológica y marina. Las anguilas de Europa y América se reprodujeron allí mucho antes de que estos continentes se separasen.

Esta extensión de agua lenta y giratoria que se sitúa entre las islas Bermudas y las de Sotavento, mide 5,2 millones de km²; ha sido llamada «desierto biológico» y ha sido comparada con una gigantesca balsa de algas marinas a la deriva. Todas estas descripciones son inexactas. Las algas se concentran en ciertos puntos, y amplias zonas permanecen limpias. En las propias algas y bajo el océano vive una exótica población, entre cuyas rarezas destaca una especie de pejesapo, el pez sargazo, que se prende de las plantas con aletas prensiles como dedos.

Relatos de malezas, niebla y una extraña quietud que se remontan a cinco siglos antes de Cristo permiten especular si este mar fue hallado por navegantes primitivos. Sin embargo, es más probable que Cristóbal Colón y sus hombres fueran los primeros en admirar este fenómeno.

En su travesía rumbo a las Indias, en 1492, los marineros pudieron contemplar largamente la enmarañada vegetación, doradas frondas oliváceas tendidas de un extremo a otro del horizonte. Pudieron observar las vesículas llenas de gas, parecidas a bayas, que mantienen suspendidas las algas cerca de la superficie. Las llamaron sargazos, en recuerdo de las pequeñas uvas cultivadas en sus tierras mediterráneas.

Las masas de materia vegetal flotantes están compuestas, sobre todo, por una cierta especie de algas, Sargassum natans. Conocidas como «eringes», poseen dos características distintivas: existen sin necesidad de las rocas costeras en las que se originaron y se reproducen por fragmentación. Los brotes pueden desprenderse y prosperar por sí mismos, con lo que la especie se perpetúa indefinidamente.

Los sargazos son la base de la cadena alimenticia de la zona. El plancton —conjunto de organismos microscópicos que nutren lo mismo a ballenas que a arenques— no se desarrolla aquí a causa de la temperatura elevada. En torno de las algas vive, en cambio, una peculiar comunidad animal.

Adheridas a las frondas hay pequeñas algas, como los corales blandos, y gusanos tubulares, que filtran las aguas para recoger alimento. En partes, las frondas parecen estar cubiertas por parches de tierra: se trata de animales musgosos o briozoarios, seres diminutos que habitan desde los trópicos hasta los polos.

Por lo general nacen de huevos fertilizados, pero aquí se desprenden de la madre organismos nuevos, ya formados, imitando a las algas anfitrionas. Para llevarse el alimento a la boca se sirven de vellos menudos.

Si el peso del alimento ingerido resulta excesivo para el grupo de algas, caen hasta las profundidades oceánicas, donde mueren de frío. Los pequeños cangrejos y camarones de las frondas corren mejor suerte: cuando éstas empiezan a descender, se mudan a otra.

Este es el reino de la apariencia: muchas criaturas sobreviven gracias al camuflaje. Los camarones desarrollan motas blancas para semejar briozoarios, mientras que los largos y espigados espetones parecen ramas de algas.

La adaptación más impresionante es la del pez sargazo. Con su coloración de alga, puede sorprender y devorar presas de hasta 20 cm, casi su propio tamaño. Si se ve en peligro, traga agua y se infla para ahuyentar al agresor.

Uno de los más extraños secretos del Mar de los Sargazos fue también uno de los más indescifrables. Hasta principios del siglo XX, la asombrosa vida de las anguilas europeas y americanas, que se reproducen allí, era un misterio. Incluso en la actualidad aún se desconocen varios rasgos centrales de este ciclo vital.

Otras especies también procrean en este mar. El calor del agua y la ausencia de predadores (por la falta de plancton) atraen a atunes, lucios y peces voladores, que depositan sus huevos en copiosas ristras adheridas a las algas. Aun así, según los biólogos, la anguila es el único animal que vuelve para morir en esta región extraordinaria caracterizada por la constante transformación.

Mítico mar No es difícil entender por qué el Mar de los Sargazos, a lo largo de los siglos, se ha visto envuelto en el misterio. Para el ojo inexperto no es sino una zona de aguas estancadas cubiertas de algas, que sería inútil pretender cruzar. Pero en realidad este mar contiene menos algas de lo que se cree y, lejos de hallarse estancado, no cesa de moverse. La corriente del Golfo, con rumbo al este, lo impulsa hacia el norte en el sentido de las manecillas del reloj, mientras que las del Trópico de Cáncer, que corren en dirección oeste, lo mueven hacia el sur.

MIGRACIÓN DE LAS ANGUILAS
Los misteriosos hábitos reproductivos de estos peces que migran largas distancias hasta e! Mar de los Sargazos desconcertado siempre a los científicos. Muchos elementos del ciclo vital de las anguilas se desconocen, pero los trabajos pioneros del oceanógrafo danés Johanne Schmidt (1877-1933) desentrañaron los aspectos básicos.

Las hembras depositan sus huevos en las cálidas aguas del Mar de los Sargazos a profundidades de 400 a 750 m.

Al madurar, las larvas son arrastradas por los flujos de la corriente del Golfo. Las larvas de las anguilas americanas viajan a América del Norte, en tanto que después de una travesía de 18 meses, las de las anguilas europeas arriban al Viejo Continente: han crecido y adelgazado, se parecen ya a las anguilas jóvenes. Conocidas en esta etapa como anguilas de cristal, ambos tipos llegan por fin al agua dulce.

En los siguientes ocho o nueve años, los machos permanecen en los esteros, mientras que las hembras aventuran en largos viajes río arriba. En este lapso ambos sexos se alimentan y crecen como si se prepararan extenuante viaje de retorno. Luego, en el otoño, c dice a las hembras que es tiempo de reproducirse. Esta; descienden por los ríos, en busca de agua salada y mar abierto. Seis meses después se hallan de vuelta en el Mar de los Sargazos, donde procrean y mueren.

Se ignora qué impele a las anguilas a viajar, aunque se cree que, de cualquier modo, la fuerza de la corriente de Golfo remolcaría a las larvas. Es posible que un cambio fisiológico posterior las haga preferir e agua dulce. Aun así, e! retorno es más dificultoso que la partida. ¿Se guían por las estrellas o por ultrasonidos? Están influidas, acaso por el campo magnético terrestre? Parece probable que, al aproximarse a! Mar de los Sargazos, el recuerdo las atraiga a las cálidas aguas donde nacieron.

Fuente Consultada: Mundos Extraños y Lugares Asombrosos Reader´s Digest

La Leyenda del Monte Kilimanjaro Historia Flora y Fauna Descubridor

LA LEYENDA DEL KILIMANJARO
Historia, Flora y Fauna

Esta montaña ha inspirado leyendas innumerables, muchas de las cuales circulan todavía entre las gentes que viven en sus proximidades.

La Leyenda del Monte Kilimjaro

La primera noticia que de él se tuvo en Occidente procedía del misionero alemán Johannes Rebmann, quien, con Ludwig Krapf, descubrió el macizo en 1848. Sin embargo, su descripción, en la que hablaba de un pico alto, cubierto de nieve y… tan cerca del ecuador, fue acogida con escepticismo, incluso ridiculizada.

Una de ellas, atribuida a los masai, habla de un antiguo trono guardado en Kibo. Según dicha leyenda, Menelik, hijo del rey Salomón y de la reina de Saba, salió un día de su palacio para conquistar nuevas tierras más allá de las fronteras de su reino.

El soberano logró victoria tras victoria, reuniendo grandes tesoros por donde quiera que fuera; pero, con el tiempo, se cansó de sus empresas y decidió volver a su país. Y entonces ocurrió que, al abandonar la región de la actual Tanzania, el camino que seguía se vio interrumpido de pronto por la inmensa mole del Kilimanjaro.

Convencido de que el macizo era el lugar más alto de la Tierra y que por esa razónNgai, su dios, había de vivir en su cumbre, Menelik decidió emprender la ascensión del monte en busca del apoyo de la divinidad, pues se encontraba enfermo y tenía el presentimiento de que su fin estaba próximo. Menelik convocó a sus más fieles y esforzados guerreros para que le acompañaran hasta las proximidades del cráter, hasta el lugar de las nieves perpetuas. Pero desde este punto continuó solo, llevando consigo sus más preciados tesoros. Cuando alcanzó la cima, Menelik cayó en brazos de Ngai.

El dios lo acogió amorosamente y lo llevó a un trono que había preparado especialmente para el animoso y emprendedor soberano. Y en el preciso momento en que se sentaba en él, Menelik recobró súbitamente su salud y su vigor… Dicen que Menelik reina allí todavía, mostrando su benevolencia hacia cualquiera que escale el Kilimanjaro en honor suyo. Pero su tesoro continúa siendo inviolable, enterrado profundamente en el hielo y bajo el ojo eternamente vigilante de Ngai.

Desde entonces y hasta nuestros días, todos los escaladores que se aventuran en el interior del cráter ven un solitario y extraño pináculo de hielo que se yergue, enigmático, en medio de restos de lava. Nadie sabe exactamente lo que es… Pero todo el mundo quiere creer que este mudo y gélido monumento no es otra cosa que aquel fabuloso trono ofrecido a Menelik y que sigue en pie, eternizado, con la vida que le diera una leyenda…

Monte Kilimanjaro en Africa Tanzania Descubrimiento Medidas

Monte Kilimanjaro en África
Tanzania Descubrimiento

El Kilimanjaro no es, en realidad, una montaña, sino una formación constituida por tres volcanes enlazados según un eje esteoeste y de 80 kilómetros de longitud. Cada uno de estos volcanes del Kilimanjaro, formados a lo largo de un período de millones de años, tiene su compleja historia, reveladoras todas ellas de diversos tipos de actividad volcánica.

Algunas secciones del macizo, por ejemplo, fueron producto de un brote relativamente tranquilo de lava; otras nacieron como consecuencia de erupciones más violentas, que arrojaron fragmentos cargados de gas, llamados piedra pómez, hacia lo alto de la atmósfera.

La primera noticia que de él se tuvo en Occidente procedía del misionero alemán Johannes Rebmann, quien, con Ludwig Krapf, descubrió el macizo en 1848. Sin embargo, su descripción, en la que hablaba de un pico alto, cubierto de nieve y… tan cerca del ecuador, fue acogida con escepticismo, incluso ridiculizada.

El más antiguo y más erosionado de estos volcanes, el llamado Shira, se ha reducido a ana especie de pliegue escasamente discernible en el extremo occidental del grupo de montañas.

ALGUNOS DATOS DEL VOLCÁN

Kilimanjaro
Volcán
3 Cimas:
Kibo 5895 m.
Shira:3962 m.
Mawenzi 5149 m.
Parque de 1700 Km2
Primera Ascensión: 1889 de la cima Kibo. Alemania Hans Meyer y Ludwing Purtscheller

El Mawenzi, que le sigue en antigüedad, se eleva 5.354 metros sobre el nivel del mar, en el extremo oriental del macizo; también éste carece de la forma tradicional de los volcanes, pues la suya está enmascarada por gigantescos acantilados negros y por unos agudos pináculos de roca, minas de la pared de un antiguo cráter que ha sido despojado de sus cenizas por siglos y siglos de constante erosión.

El Kibo, situado en el centro del macizo, es el más joven y más elevado pico del Kilimanjaro, alcanzando la altura de 5.895 metros. Aunque nunca ha entrado en erupción en los tiempos históricos, temblores de tierra de su entorno y los agujeros dentro del cráter, que despiden humo y gases calientes, indican que todavía hay actividad en las hondas y misteriosas profundidades de su cono.

Y a pesar de estar tan sólo a 320 kilómetros al sur del ecuador, el Kibo se halla cubierto por un espeso manto de hielo de unos 60 metros de espesor y que se extiende hasta 4.000 metros por debajo de la cumbre.

A unos 260 kilómetros tierra adentro, el Kilimanjaro constituye una inmensa barrera natural frente a los vientos monzónicos, cargados de humedad, que barren el este de África desde mediados de marzo hasta agosto. Los vientos que se dirigen de suroeste a oeste provocan fuertes lluvias en las bajas laderas de la vertiente sur y nieve y hielo en los puntos más altos. Pero, durante casi todos los demás meses del año, los vientos cálidos y secos del norte agostan la vertiente norte de este macizo africano.

La densidad de los centros habitados está estrechamente vinculada a la cantidad de lluvia que cae en la región y a las zonas de vegetación del macizo. La vertiente meridional está habitada por granjeros en el cinturón selvático que rodea el volcán, desde los 1.800 a los 3.000 metros sobre el nivel del mar.

En cambio, en las laderas septentrionales la población es más bien escasa: aquí la agricultura se limita al cultivo del piretro, una planta del género Chrysanthemum, que se utiliza en la producción de insecticidas para la exportación.

Los granjeros de las laderas meridionales pertenecen a varios grupos tribales, pero en su mayoría son chagas, miembros de una de las tribus de más elevado nivel de vida, mejor organizadas y más modernas de África. Loschagas, que emigraron a la falda de la montaña hace varios siglos, se encuentran hoy sólidamente enraizados en el lugar y su número es de unos 500.000 individuos.

En los suaves, húmedos y fertilísimos suelos volcánicos del Kilimanjaro, los chagascultivan una gran variedad de vegetales, que van desde el trigo, cebollas, ñames, algodón y mandioca, en las zonas más bajas, a los plátanos, café y Eleusine en las regiones altas.

La Eleusine, un producto regional, es un grano utilizado para hacer mbeke, la cerveza de los nativos, acompañamiento prácticamente esencial de todas las ceremonias y acontecimientos de este pueblo.

Para asegurarse un adecuado suministro de agua para sus cosechas, los chagas han construido un ingeniosísimo sistema de riego: mediante unos diques cuidadosamente planificados y proyectados para llevar el agua a grandes distancias, enlazan las zonas secas con los torrentes y ríos de montaña.

Los chagas creen que Ruwa, el dios del Kilimanjaro, les habla a través de las fuentes que brotan en las laderas de la colosal montaña y les proporcionan agua para sus campos. A lo largo del tiempo, estos hombres han desarrollado muchos ritos tradicionales relacionados con Ruwa.

Por ejemplo, entierran a sus muertos con la cara vuelta hacia el Kibo, y los niños, después de una granizada, que suele ser un fenómeno sumamente raro en este lugar, recogen puñados de granizo y se lo ponen sobre la cabeza —remedando la imagen del Kibo con la cima cubierta de nieve— para así poder crecer altos y fuertes lo mismo que el monte. Cuando dos personas se acercan una a otra en un camino, la que viene de una altura mayor debe saludar la primera porque procede de una dirección más favorable. Y cuando un joven de lava, debe mirar hacia el Kibo, fuente del agua fría, pues de lo contrario Ruwa arrojaría a su padre a la seca llanura de la base de la montaña.

En esta misma región viven también los masai, pertenecientes al grupo nilo-camita. Antiguamente temidos por las tribus sedentarias y agrícolas de origen bantú, con el tiempo han ido siendo expulsados de muchas tierras y empujados hacia las zonas esteparias de la frontera de Kenia. Hoy, estos masaison un pueblo típicamente ganadero y sus asentamientos muy representativos de su peculiar estilo de vida; en sus poblados hay un recinto central, el llamado kraal, destinado exclusivamente a albergar los animales, y rodeado por las cabañas, bajas y cubiertas de barro y de estiércol, en las que esos hombres viven.

Resulta sumamente curioso que ni los chagas ni los masai tengan un nombre con el que denominar al monte Kilimanjaro, y asimismo constituye un misterio el origen de la palabra con la que los occidentales lo conocen. Hay quien sugiere raíces semánticas del swahili, el principal idioma de las gentes de la costa oriental de África, y en este caso «Kilimanjaro» podría derivar de una expresión que significa «montañita», lo cual, ciertamente, es una interpretación un tanto desconcertante.

Otros pretenden que la voz «Kilimanjaro» se desarrolló a partir de palabras que significaban «montaña» y «agua» en el idioma de los masai. Mas lo cierto es que el Kilimanjaro se conoció en el mundo en la mitad del siglo XIX.

La primera noticia que de él se tuvo en Occidente procedía del misionero alemán Johannes Rebmann (imagen derecha) , quien, con Ludwig Krapf (imagen izq.),descubrió el macizo en 1848. Sin embargo, su descripción, en la que hablaba de un pico alto, cubierto de nieve y… tan cerca del ecuador, fue acogida con escepticismo, incluso ridiculizada.

No obstante, otros misioneros y exploradores, con base más científica y más dispuestos a creer en el informe, siguieron las huellas de Rebmann y Krapf y también comunicaron haber visto el mismo notable y sorprendente monte.

Algunos que trataron de escalar parte del volcán, se vieron obligados a volver atrás, bien por la dificultad del terreno, bien por la cerrada oposición de los nativos, que tomaron como una ofensa la intrusión de gentes extrañas en un lugar que ellos consideraban como sagrado.

El reverendo Charles New, un inglés, alcanzó la zona de nieve del Kibo en 1871, y dos años más tarde regresó con la esperanza de completar la ascensión; pero la expedición fue seriamente obstaculizada por los chagas, y New, sin haber logrado su propósito, murió (se dice que asesinado) en su viaje de regreso a la costa.

En 1887, el doctor Hans Meyer ascendió a 5.500 metros antes de quedar totalmente bloqueado, al parecer a causa de una pared impracticable del glaciar de hielo. Asistido por Ludwig Purtscheller, escalador profesional, Meyer volvió en 1889 con un buen equipo. Ambos escaladores avanzaron a través del cinturón de bosque con relativa comodidad, cruzaron .el herbazal, un extenso cinturón de brezos, y llegaron por fin a la barrera alpina desierta. Y aquí encontraron que esta región era una extensión árida, cubierta de arena volcánica, de fragmentos de piedra pómez y de trozos de lava solidificada lanzada por el volcán muchos años antes.

Meyer y Purtscheller (imagen abajo) acamparon, para pasar la noche, en una gruta que se abría en la vertiente oeste del Kibo y a la mañana siguiente iniciaron la escalada a través de una zona llena de cascotes volcánicos hasta alcanzar el glaciar que más tarde se llamaría deRatzel.

Con la ayuda de piolets siguieron hacia arriba, por una traicionera pared de hielo que se inclinaba con un ángulo de treinta y cinco grados. Ante ellos se abría, como una monstruosa boca, el cráter del Kibo, de más de dos kilómetros, de diámetro. Entonces los exploradores procedieron a la anotación de la presión atmosférica que imperaba en aquel elevado lugar y a calcular la altura de muchos picos.

Con emoción y alegría, Meyer izó la bandera alemana, pronunciando solemnemente, al hacerlo, las siguientes palabras: «En mi derecho, como primera persona que lo ha escalado, bautizo este desconocido pico con el nombre de monte Kaiser Guillermo, el pico más alto de toda África y tierra alemana.» Y ese monte Kaiser Guillermo de aquel entonces es actualmente el Pico de la Libertad.

Ver: La Leyenda del Kilimanjaro

Conquista del Everest Escalar la Montaña Mas Alta Mundo Hillary

Hillary Conquista del Everest
Escalar el Everest Montaña Mas Alta Mundo

INTRODUCCIÓN: A fines de mayo de 1953, los ciudadanos británicos, especialmente los que habitaban en Londres, sentían que en la medida que pasaban los días un cosquilleo cada vez más excitante se iba apoderando de ellos. Se acercaba el 4 de junio, fecha en que se coronaría a la Reina Isabel II, en una ceremonia que sería la más fastuosa que hubiere presenciado el mundo.

Pero había un hombre en particular, que aunque se encontraba a una enorme distancia de la City, tenía un doble motivo para estar nervioso. Se trataba del representante del gobierno de Su Majestad ante el Rey de Nepal, un gentleman habitualmente muy flemático, como corresponde a un Lord inglés, y diplomático por añadidura.

Hillary conquista el Everest

Además de la expectación que lo invadía ante una nueva Soberana, le preocupaba el resultado de una misión en la que él tenía parte de responsabilidad: el décimo intento que realizaban los británicos para ascender al Everest, la montaña más alta de la Cordillera de los Hiamalaya.

Los criados lo veían pasearse inquieto por los jardines de la sede de la Embajada en Katmandú, la ciudad capital del reino asiático. Más de una vez había llamado la atención a alguno de ellos, cosa que también era desusada en él. La servidumbre atribuía esta irritación al acontecimiento que se viviría en la metrópoli, al cual, según habían advertido, no concurriría el amo de la casa.

La tensión de aquellas buenas gentes terminó el 30 de mayo, luego de que el diplomático recibiera un mensaje por radio desde el interior del país. A partir de ese minuto todo fue sonrisas en la lujosa mansión. El embajador estaba pletórico de alegría, y ninguno de ellos podía explicar el motivo de este cambio tan brusco, pero a la vez tan tranquilizador.

El secreto lo compartían solamente el diplomático y su familia. La razón del vuelco en su conducta se debía precisamente a que el mensaje radial le había confirmado una noticia que sería el regalo más espectacular que pudiera recibir Su Alteza en el día inolvidable de su coronación.

El mensaje en cuestión decía:
«Malas condiciones de la nieve. Expedición abandonó el campamento base el 29 esperando mejor tiempo. Hillary y Tensing bien. John Hunt, Coronel del Cuerpo Real de Fusileros del Rey.»

Dicho tenor no era consecuente con el júbilo del Embajador. ¿Cómo podía interpretarse esa aparente mala noticia, con un regalo «real»?

El misterio había que buscarlo en una conversación sostenida 75 días antes con el Coronel Hunt, Jefe de la expedición británica que se proponía conquistar el Everest. A objeto de evitar que oídos indiscretos se enteraran antes que los de Su Majestad del resultado de la empresa, los hombres convinieron en que la clave de la comunicación sería si se citaban nombres.

Así, lo que en realidad se informaba era que el éxito había «coronado» la misión.

Edmund Hillary, un neozelandés de 34 años, y Tensing Norkay, un fiel y valeroso «sherpa» de 39, ¡habían conquistado por primera vez en la historia de la humanidad la cima del monte Everest, el monte más alto del mundo, el que se alza a 8.882 metros sobre el nivel del mar!

Como estaba previsto, la noticia se envió también en clave al Primer Ministro Anthony Edén, quien informó del magno triunfo a la Reina Isabel II, antes de que saliera en su carroza hacia la Abadía de Westminster.

hillaryLos pares del reino aguardaban el momento de encaminarse a la abadía de Westminster para asistir a la coronación de la reina Isabel 11, mas al parecer prestaban mayor atención a un titular del diario The Times, de Londres, que a la pompa que los rodeaba. Lo que tanto les cautivaba, esa mañana de junio de 1953, era la sensacional noticia de que el Everest, el monte inaccesible, acababa de ser conquistado, y por montañistas ingleses.

Tan gloriosa empresa, concluida precisamente la víspera de la coronación de la joven soberana, parecía el digno heraldo de una segunda edad isabelina.

El Everest, con sus 8848 m de altitud, es la montaña más alta del mundo. En la región, este pico del Himalaya, al que los ingleses dieron el nombre de Everest en honor del topógrafo de la India del siglo XIX que midió por primera vez su altitud, es más conocido por Chomolungma, o «Diosa Madre del Mundo».

Chomolungma se alza entre el Tíbet y Nepal, y, fianqueado por otras cimas inmensas, aparece inconquistable e inaccesible. «En primer lugar, sería necesario encontrar la montaña», decía el alpinista inglés George Mallory, antes de su precursora expedición de 1921.

Mallory encontró el Everest, pero en 1924 perdió la vida en su intento de escalarlo. En el curso de los tres decenios siguientes, no menos de otras nueve expediciones debieron declararse vencidas por las aterradoras dificulta des que presenta: abruptas paredes de roca, gruesas capas de nieve en polvo, furiosas ventiscas, un frío cruel y penetrante, y una altitud tal que los pulmones no pueden soportarla.


A pesar de ello, cuando la Roya] Geographical Society y el Club Alpino designaron al coronel Johíi Hunt, de 42 años, para que capitanease la expedición británica de 1953 al monte Everest, centenares de niontañistas le ofrecieron sus servicios.

EverestDe ellos, diez fueron aceptados: Charles Evans, cirujano del cerebro, hombre pelirrojo de 33 años de edad; Charles Wylie, de 32, silencioso militar; Alfred Gregory, de 39, agente viajero, hombre atildado y de corta estatura; Wilfrid Noycc, de 34, tímido maestro de escuela; Tom Bourdillon, de 28, físico corpulento pero ágil; Michacl Westmacott, de 27, especialista en estadísticas y dueño de una insuperable técnica montañista; y George Band, de 23, que fue presidente del Club de Alpinismo de la Universidad de Cambridge y a quien Hunt consideraba «el montanista más brillante de Inglaterra».

Hunt, que necesitaba hombres con experiencia en la nieve y el hielo, tuvo que buscar a los tres últimos expedicionarios fuera de las Islas Británicas.

Dos neozelandeses satisfacían los requisitos: George Lowe, de 28 años de edad, hombre larguirucho y de vigor casi sobrehumano; y Edmund Hillary, de 33, soltero, apicultor en Auckland, de casi dos metros de estatura, que calzaba enormes botas y que, según decía, practicaba el montañismo «por mera diversión». Luego se les agregó un veterano de cinco expediciones anteriores al Everest: Tensing Norkay, de 39 años, individuo de la tribu sherpa del Himalaya; aunque no sabía leer ni escribir, mostraba el aire inconfundible del hombre que sabe lo que vale. Mientras los demás componentes del equipo se ejercitaban en Gales y en Nueva Zelanda, Tensing subía y bajaba los cerros cercanos a su casa de la India, cargado con una mochila llena de piedras. «Esta vez lo voy a lograr», se juraba en silencio. «O lo hago o me muero.»

Durante la primera semana de marzo de 1953, los expedicionarios del Everest se reunieron en Katmandú, ciudad de templos y palacios situada en el boscoso valle de Nepal. Allí, se les agregaron Tensing y un médico, un fisiólogo, un camarógrafo y un corresponsal del Times de Londres, diario que había adquirido derechos exclusivos para publicar la crónica de la ascensión.


Llegado el 10 de marzo, la expedición había emprendido la marcha de 270 km hacia el este, hacia el primer campamento base, establecido en el monasterio de Thyangboche. Engrosaban ya sus filas un grupo de sherpas experimentados, hechos a trabajar a grandes altitudes, y 350 porteadores entre los que se contaban algunas mujeres, que constituían un bullicioso complemento.

Los montañistas de Hunt cruzaron el valle cubierto por las rojas flores del rododendro. Luego iniciaron el sinuoso ascenso de las montañas, doblaron hacia el norte y atravesaron Namcha Barwa, la pequeña capital de los sherpas. Un poco más arriba, a 4100 m, se alzaba el santuario budista de Thyangboche. En este punto, Hunt y sus compañeros armaron 20 tiendas de campaña.

El monasterio, vasto edificio coronado por una perilla de oro, se levantaba entre campos de azules primaveras y bosques de enebro. Alrededor vagaban faisanes, perdices y almizcleros. Los monjes dedicaban el tiempo a destilar un licor de arroz con aroma de clavo, conocido como leche del lama, y a adorar a los dioses que habitan el Chomolungma. La cima del Everest se avistaba desde una eminencia y de su silueta triangular se levantaba una nube de nieve en polvo como un penacho de plumas.Dio comienzo entonces un periodo de riguroso entrenamiento y aclimatación que duraría tres semanas.

A medida que los expedicionarios se aventuraban a alturas cada vez mayores, sus pulmones se expandían, se les tensaban los músculos, preparándose al asalto de la pared meridional de la montaña gigantesca. Los siete rasgos topográficos de esta pared les eran bien conocidos: el glaciar de Khumbu, ondulado y cubierto de morenas; la escarpada Cascada de Hielo; el Circo Occidental, valle de hielo entre el Everest y el Lhotse; la pared de éste, aterradora, casi vertical; el ventoso Collado del Sur, de 8000 m; el Pico del Sur, que se eleva a 8748; y, por último, la inmaculada cresta que lleva hasta la cumbre y que sólo se conocía por algunas fotografías aéreas.

La aclimatación a alturas de 6000 m debía lograrse gradualmente. Los montañistas requerían tiempo para que su médula ósea formara más glóbulos rojos portadores de oxígeno. A más de 6000 metros se necesitaba respirar con tanques de oxígeno. La falta de este elemento causa náuseas, aceleración del pulso, visión nublada y peligroso aturdimiento. Hunt experimentaba con dos sistemas diferentes: el de circuito abierto, en el cual el aire exhalado se pierde definitivamente, y el de circuito cerrado, en el cual pasa por un filtro de cal y sosa cáustica que elimina el anhídrido carbónico para poder aspirar otra vez el aire, mezclado con oxígeno puro.

En la tercera semana de abril el campamento base se había trasladado ya al glaciar de Khumbu, a una altitud de 5450 m. La cabecera del Khumbu, al pie mismo del Everest, es la formidable y cambiante Cascada de Hielo, de 600 m de longitud.Allí, Hillary, Lowe, Band y Westmacott se dedicaron a abrir una «escalinata» lo bastante firme para los sherpas cargados con pesados fardos. Era obra dificultosa y traicionera, complicada aún más por las ventiscas, los aludes y el lento avance de todo glaciar. Había moles de hielo del tamaño de una casa, y agujas como campanarios que sólo se podían salvar con escalas de cuerda. Era preciso valerse de pértigas y escaleras de aluminio para cruzar profundas grietas, demasiado anchas para franquearlas de un salto.

El campamento 11, consistente en dos tiendas de un metro cada una, se estableció a mitad de la Cascada de Hielo, a 5900 m. A éste seguía el campamento 111, a 6150, y en breve se hicieron sentir los efectos de tales altitudes: confusión mental, entusiasmo decreciente. Fue allí donde James Morris, el corresponsal del Times, advirtió por primera vez que Hillary «tenía una vena de grandeza». Morris, que vio a aquel hombre vigoroso tallando gradas en el hielo sin descanso, pintaba su energía como «casi demoniaca». Hillary «exhalaba una vitalidad desbordante, elemental, contagiosa … bajo esa energía y compañerismo mostraba una sutil gravedad».

En el Circo Occidental establecieron el campamento IV o base avanzada; el V, al pie de la imponente pared del Lhotse; y el VI y VII, a 7000 y 7300 m respectivamente, en la pared misma del Lhotse.

Mientras se ejecutaban todas aquellas tareas, entre Hillary y Tensing se fue estableciendo una asociación sumamente prometedora. Hacían una curiosa pareja: el uno, esbelto y anguloso; el segundo, bajo de estatura y vigoroso aunque flaco. El 26 de abril, cuando ambos hacían su primera ascensión juntos, Hillary saltó temerariamente sobre una grieta de la Cascada de Hielo; atado a él venía su compañero.

Hillary describe así el incidente: «Fue demasiado para el borde voladizo, que se desprendió con un ruido seco y se precipitó hendidura adentro conmigo encima. No tuve mucho tiempo para pensar. Sólo supe que debía evitar el verme aplastado contra el hielo por el bloque que caía girando, y violentamente apoyé los pies, provistos de crampones, contra una de las paredes y los hombros contra la otra. Un instante después sentí que la cuerda se tensaba y vi que el bloque rodaba lejos de mí.

Tensing había reaccionado con rapidez … Manipulaba la cuerda con superior habilidad, como lo demostró en esa ocasión en que tan cerca estuve de una catástrofe. Aunque tal vez no fuese técnicamente notable en el hielo, era hombre muy vigoroso y resuelto, y se aclimataba a la perfección. Su principal virtud, en lo que a mí toca, consistía en que estaba preparado para proceder con firmeza y celeridad.» Ya de regreso en el campamento base, Hillary confesó: «Sin Tensing, yo no habría pasado de hoy.»

Seis días después, durante otra ascensión de prueba, Hillary y Tensing hicieron el recorrido de ida y vuelta entre el campamento base y la base avanzada usando oxígeno en circuito abierto. El viaje se consideraba empresa de tres días, pero Hillary y Tensing regresaron al anochecer del mismo día, a pesar de una fuerte ventisca. Tan extraordinaria acción los consagró como la pareja de escaladores más vigorosa de la expedición.

El 2 de mayo Hunt dispuso un descanso de varios días a más baja altitud, que deberían tomar todos excepto Lowe y Band, quienes seguían en el Lhotse abriendo una ruta hacia el Collado del Sur. Los montañistas se congregaron en una meseta que se extendía diez kilómetros más abajo del campamento base, y allí gozaron de aquel paisaje de flores y hierba como de un tónico necesario antes de acometer la ascensión en firme.


Regresaron al campamento base el 7 de mayo para recibir instrucciones de su capitán. Encaramados en alguna caja o tendidos sobre un saco de dormir, los montañistas aguardaban, reprimiendo el aliento, a que se les asignara el papel que cada uno desempeñaría en el acto final del drama. Primeramente, Lowe, Band y Westmacott, anunció Hunt, terminarían, el 15 de mayo, de abrir la ruta para escalar la pared del Lhotse, tras de lo cual Noyce y Wylie establecerían el campamento VIII a cerca de 8000 m de a,ltitud en el Collado del Sur, inhospitalaria depresión en una gran crestería de hielo y roca, barrida por los vientos. Evans y Bourdillon, partiendo de allí, efectuarían la primera tentativa de alcanzar la cima. Su objetivo principal sería reconocer el Pico del Sur, sólo 100 metros más bajo que la cumbre del mundo, pero separada de ella por una arista que ningún escalador había visto jamás. Sólo si eran suficientes sus reservas de oxígeno y que continuara el buen tiempo deberian proseguir ascendiendo hacia la cúspide.

Si no lograban llegar, Hillary y Tensing habrían de partir del Collado del Sur antes de 24 horas, recogiendo en su camino una tiendecilla y provisiones que Gregory y Hunt descargaríana 8500 m. La pareja debería establecer a continuación el campamento IX lo más cerca posible de la cima, para iniciar el asalto decisivo tras una noche de sueño reparador.
El médico del equipo, Michael Ward, de 27 años de edad, fue el único que objetó el plan de Hunt. Se oponía a que el capitán ascendiera a aquella altura. Mejor que nadie, Ward apreciaba los reveladores surcos del rostro de Hunt. «Ya ha hecho usted más de la cuenta», le advertía a Hunt. r-ste le agradeció su interés, pero el plan original no sufrió alteración.

A las 5 de la tarde siguiente Lowe comunicó por radio, desde la pared del Lhotse, que Band se encontraba enfermo y tendría que descender. Entre tanto, ayudado intermitentemente por Ward, Noyce y el sherpa Ang Nyima, Lowe continuaba metiendo clavijas en la pared del Lhotse, decidido a mantener una ruta abierta contra los fuertes vientos y las densas nevadas.

Al concluir su obra, Lowe había pasado diez noches consecutivas a más de 7000 metros de altitud. Griffith Pugh, el fisiólogo, estaba inquieto por los posibles efectos que ello tuviera en el cerebro de Lowe. Su hazaña, declaró Hunt, «ha pasado a la historia del montañismo como un épico triunfo de la tenacidad y la destreza». Ya para terminar, contaría Noyce, Lowe se encontraba tan agotado que cayó dormido durante una de las comidas, con una sardina colgándole de la boca.

El 21 de mayo, Noyce y el sherpa Annulla efectuaron la primera ascensión de la pared del Lhotse hasta el campamento Vlll, en el Collado. «En el curso de mi vida he estado en muchos sitios desiertos y salvajes», decía Tensing refiriéndose al lugar, «pero jamás en ninguno como el Collado del Sur. Es un llano abierto … una desolación de roca y hielo castigada sin cesar por el rugido del viento.»
El primer intento para alcanzar la cima del Everest se hizo el 26 de mayo, partiendo del campamento VIII. El día previsto amaneció despejado y brillante. Evans y Bourdillon, equipados con oxígeno de circuito cerrado, emprendieron el ascenso de la enorme garganta nevada de más de 300 m de altura que conduce al Pico Sur del Everest. Ya entrada la mañana, los que estaban en el Collado vieron dos lejanas siluetas que trepaban con paso firme hacia el pico. En el campamento reinaba enorme agitación. George Lowe informó que sólo Tensing, por lo general inclinado a dar voces y a cantar en falsete cuando se sentía feliz, «había dejado de sonreír … La idea de que cualquiera que no fuera Tensing llegase a la cúspide no le complacía.»

A la una de la tarde Evans y Bourdillon alcanzaron el Pico del Sur. Con sus 8748 m era el punto más alto jamás escalado por el hombre. Los dos montañistas anhelaban seguir adelante por la última crestería, que descendía precipitadamente antes de subir hasta la cima. Pero el día estaba muy avanzado, y Evans calculaba que tardarían cinco horas en llegar hasta allá y volver, aparte de las que necesitarían para regresar al Collado del Sur. Por añadidura, su provisión de oxígeno se agotaba, y se hallaban más rendidos de lo que se figuraban.
Completamente exhaustos, descendieron parte de la garganta a trompicones y llegaron al campamento Vlll a las 4:30 de la tarde, «con el rostro cubierto de escarcha», escribía Hunt, «como seres de otro planeta».

Esa noche la temperatura descendió a 253 C bajo cero. Apretujados en tres tiendas, sin suficientes aparatos de «oxígeno nocturno» para que pudieran dormir, todos pasaron una mala noche. «El viento azotaba el Collado», comentaría Lowe, «sacudiendo las tiendas, gimiendo, rugiendo y restallando incesantemente.» Evans y Bourdillon amanecieron en malas condiciones, y Hunt tuvo que conducirlos hasta una altura inferior. Los fortísimos vientos continuaban machacando las tiendas, lo que obligó al segundo grupo de escaladores a postergar su intento hasta el siguiente día. El 28 amainó el viento y, a las 8:45 de la mañana, Lowe, Gregory y Ang Nyima se pusieron en marcha a fin de preparar la ruta garganta arriba. Una hora después Hillary y Tensing los siguieron. Iban provistos de oxígeno en circuito abierto, que Tensing prefería porque «no causaba tan mal efecto cuando se cerraba la llave de paso».
Al mediodía, los escaladores y su grupo de apoyo se reunieron en una elevada cordillera. Continuaron adelante hasta una altitud de 8340 m donde recogieron la tienda y las provisiones allí descargadas por Hunt y Gregory dos días antes. Su cargamento les resultaba ya agobiante, pues pesaba entre 20 y 30 kilos. A las 2:30 de la tarde llegaron a una altitud de 8500 m aproximadamente. En este punto, las dos parejas se separaron.

Hillary y Tensing ocuparon las horas siguientes en disponer una plataforma de dos metros (el campamento IX) bajo una escarpa rocosa para armar allí su tienda. El sitio resultaba incómodo por tener dos niveles, uno 30 cm más alto que el otro. No obstante los fuertes vientos que soplaban, los montañistas consiguieron asegurarlas sogas a unos tanques de oxígeno hundidos en la nieve circundante. Tensing preparó una cena de sopa caliente, sardinas, frutas en conserva descongeladas, dátiles, bizcochos, jalea, miel y enormes cantidades de té, asícomo una bebida compuesta de jugo de limón y azúcar en polvo, disueltos en agua tibia. A las 6 de la tarde se metieron en sus sacos de dormir: Tensing en el nivel inferior, y el larguirucho Hillary en el superior, donde se acomodó semitendido, semisentado. Tensing no olvidaría nunca las incomodidades de esa noche. «A oscuras», relató después, «charlamos de nuestros planes para el día siguiente. Luego, nos colocamos las mascarillas de oxígeno y tratamos de dormir. Dentro de nuestros sacos acolchados, llevábamos puesta toda la ropa. Pasaban las horas. Yo dormitaba y despertaba, dormitaba y despertaba. Y cada vez que despertaba, me ponía a escuchar. A medianoche el viento había dejado de soplar. Dios es muy bueno con nosotros, me dije.»

A las 3:30 de la madrugada Tensing se asomó a mirar fuera de la tienda. A la luz del alba se distinguía el monasterio de Thyangboche, a unos 4250 m más abajo del campamento IX. El sherpa abrigaba la esperanza de que los monjes estuviesen rezando por él y su compañero. Tras de hacer un rápido desayuno, los dos montañistas se encontraban listos para acometer la prueba más importante -de su vida. Pero cuando Hillary fue a coger sus botas, lo único que se había quitado, las halló completamente congeladas. Tardaron una hora en deshelarlas. Por fin, a las 6:30 de la mañana, los escaladores cubiertos con tanta ropa que sus extremidades parecían de hidrópico, conectaron el oxígeno y emprendieron el ascenso hacia el Pico del Sur. Tensing iría delante hasta que Hillary se sintiera seguro de sus botas.

La cuesta estaba nevada y resbaladiza. En determinado momento Hillary cayó al suelo tan pesadamente que lanzó una exclamación, preguntándose en alta voz si no sería peligroso seguir adelante, a lo que Tensing contestó: «Como usted quiera.» Sin que mediase otra palabra, ambos continuaron ascendiendo. No tardaron en encontrarse trepando por un filo cada vez más angosto hacia el punto donde Evans y Bourdilloti les habían depositado valiosos tanques de oxígeno. «Aquel estrecho filo conducía hasta una grandiosa y empinada ladera de nieve que llegaba al Pico del Sur», contaba Hillary. «Evans y Bourdillon habían subido por los peñascos de la izquierda, y descendieron por la cuesta nevada. Sus huellas apenas se veían, y ni una ni otra ruta nos agradaba.

Analizamos la cuestión y optamos por la nieve. Comenzamos a ascender por escalones de unos 30 cm de fondo, cubiertos de una delgada costra de nieve formada por el viento y con muy poco espacio para valerse del piolet. La situación era deplorable, y, cuando me asaltaba el miedo, yo mismo me decía: ¡No hagas caso! Se trata del Everest, y tienes que correr riesgos.’ Tensing parecía muy contrariado, pero no decía nada de regresar. Turnándonos en la delantera, avanzábamos lentamente. Un centenar de metros más arriba la subida se hizo menos pendiente, entre la nieve asomaban más rocas y nuestra tensión disminuyó.»

A las. 9 de la mañana Hillary y Tensing pisaron el Pico del Sur y vieron cómo se extendía frente a ellos la crestería final que llega a la cúspide. «Contemplábamos la cresta con cierta ansiedad, pues allí estaba el meollo de la ascensión … Tanto Tom como Charles (Bourdillon y Evans) habían comentado las dificultades que presentaba, y no abrigaba yo grandes esperanzas.» Ofrecía una vista «impresionante y aun aterradora», decía Hillary. «A la derecha, grandes y contorsionadas cornisas, y moles voladizas de nieve y hielo, se extendían cual dedos retorcidos sobre la caída vertical de 3000 m que mide el paredón del Kangshung. Cualquier intento de poner pie en tales cornisas sólo podría llevar al desastre. Desde las cornisas, la cordillera descendía bruscamente hacia la izquierda, hasta donde la nieve termina en la inmensa pared de roca que se eleva del Circo Occidental. Sólo parecía haber algo a nuestro favor: la fuerte cuesta nevada que se extendía entre las cornisas y los rocosos precipicios estaba cubierta de nieve probablemente helada y firme. Con nieve blanda tendríamos pocas esperanzas de avanzar por la crestería. Pero si lográbamos tallar escalones en aquella pendiente, conseguiríamos adelantar un poco.»
Por fortuna, la nieve estaba firme. Mientras Tensing le iba soltando cuerda, Hillary se aventuraba a lo largo de la cresta, abriendo pacientemente un escalón tras otro.

Los escaladores llegaron, cerca de las 10 de la mañana, a un obstáculo formidable que Hillary temía desde que lo observó por primera vez, con unos prismáticos, cuando estaban en Thyangboche. Era un gran peñasco, de unos 12 m de altura que de pronto juzgó «imposible de salvar para nuestras débiles fuerzas». No podrían escalarlo directamente por ser de paredes demasiado lisas, resultaba insalvable por la izquierda, y al lado derecho sólo había una profunda y angosta grieta entre la roca y una cornisa de nieve congelada. Comprimiéndose dentro de esta chimenea, Hillary fue clavando sus crampones hacia atrás en la nieve y asiéndose a todo intersticio que lograba encontrar, para ascender poco a poco a lo alto del peñasco y alcanzar un resalto seguro. Tensing lo siguió, y Hillary sintió «la vehemente seguridad de que ya nada podría impedirnos llegar a la cima». Y continuaron adelante, cortando gradas pausadamente, siempre ascendiendo la escarpa interminable.

Hillary escribía: «Nuestro ardor del principio había desaparecido ya por completo, convertido en una torva brega. En esto, advertí que la cordillera., en vez de seguir ascendiendo monótonamente delante de mí, descendía bruscamente, y divisé allá abajo, a lo lejos, el Collado del Norte y el Glaciar de Rongbuk. Al levantar la vista vi un estrecho borde de nieve que subía hasta una cumbre nevada. Unos golpes más del hacha contra la dura nieve, y nos hallamos en la cima.»
Tensing lo describe así: «Un poco antes de la cumbre, Hillary y yo nos detuvimos. Los dos miramos hacia arriba. Y seguimos adelante. Seguimos subiendo despacio pero seguros. Y de pronto nos vimos allí. Hillary pisó la cumbre el primero, y yo después que él.» Eran las 11:30 de la mañana de] 29 de mayo de 1953.
La primera reacción de Hillary fue de profunda gratitud por no tener más peldaños que abrir. Tensing sonreía bajo la mascarilla de oxígeno. Ambos montañistas cambiaron un formal apretón de manos. Esto, sin embargo, no fue bastante para el gozoso sherpa. «Agité los brazos y luego se los eché al cuello a Hillary, y nos dimos palmadas en la espalda, hasta casi faltarnos el aliento a pesar del oxígeno.» Tensing desplegó, atadas a su piolet, las banderas de las Naciones Unidas, del Reino Unido, la India y Nepal. A continuación se irguió en la cumbre, y Hillary lo fotografió.

Cuando ambos tendían la mirada hacia abajo desde la cima del mundo, Hillary pensó en los. muchos montañistas que habían perdido la vida por querer encontrarse donde él estaba. Incluso buscó alguna señal de Mallory y de su compañero, Andrew Irvine, que rnurieran en la empresa, pero nada encontró. Tensing abrió un agujero en la nieve, y depositó una ofrenda de chocolate, caramelos y bizcochos para los dioses del Chomolungma. Hillary, por su parte, enterró un pequeno crucifijo blanco que alguien había enviado a Hunt por correo. Transcurrieron quince minutos, durante los cuales Hillary tomó algunas fotografías. En seguida, recordando que su provisión de oxígeno era limitada y tendría que bastarles para bajar desde la cúspide hasta el Pico del Sur, emprendieron el descenso, hundiendo los crampones con cuidado en los escalones tan laboriosamente abiertos durante su ascensión. Al cabo de una hora llegaban al Pico del Sur, donde recogieron los tanques de oxígeno guardados allí.

Después de beber unos tragos de jugo de frutas, continuaron la marcha. Para entonces ambos montañistas se sentían fatigados en extremo. Un fuerte soplo de viento, un movimiento en falso podría precipitarlos de cabeza al glaciar de Kangshung, 3000 m más abajo. Consciente de ello, Hillary apisonaba cada escalón para que estuviera seguro antes de bajar.
Pararon en el campamento IX para beber algo caliente, y allí cambiaron de tanques de oxígeno. Al ir abriéndose camino en su descenso por la helada garganta, podían ver allá abajo, a sus pies, las tiendas del campamento VIII, sacudidas por el viento. A unos 50 m del campamento esperaba George Lowe con sopa caliente para los escaladores, que ya sentían entumecidas las piernas. «¡Vaya! ¡Hemos vencido a ese endemoniado!», exclamó Hillary sonriendo.

Al día siguiente el grupo victorioso descendió la pared del Lhotse para llegar al Circo Occidental, donde Hunt aguardaba noticias con gran impaciencia. De repente, alguien avistó a los escaladores, y una ansiosa muchedumbre salió de las tiendas.

Cuando estaban a sólo 15 m del campamento, señaló Lowe hacia la cima agitando los brazos triunfalmente. Westmacott y Hunt se precipitaron al encuentro de los que volvían, y tras de ellos fueron Gregory con su gorro de borla, Bourdillon con los tirantes colgando, Evans con el sombrero vuelto hacia arriba. Hillary alzó el piolet en alto; Tensing mostraba una luminosa sonrisa. Todos se abrazaron y se estrecharon las manos, riendo y llorando a la vez.

HILARY Y NORGAY

Edmund Hillary y Tenzing Norgay durante la expedición

CRONOLOGÍA DE LAS EXPLORACIONES

1852 — En esta década se mide por primera vez la altura del pico XV y se cree que podría ser la cima más alta del mundo, pero los medios técnicos no dan para más.

1865 — El pico XV recibe el nombre de Everest en honor de Sir George Everest, geógrafo y topógrafo Gales, responsable de la topografía de la India entre 1830 y 1843.

1921 — Primera expedición británica sin éxito.

1922 — Segunda expedición y primera en la que se producen muertes a causa de la ascensión: siete sherpas perecen a causa de una avalancha.

1933 — Primer vuelo sobre el Everest.

1953 — Primer ascenso realizado por el neozeolandés Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgary el 29 de mayo a las 11:30 horas.

1960 — Un equipo chino realiza la primera ascensión por la arista norte el 25 de mayo.

1963 — James Whittaker se convierte en el primer americano en alcanzar la cima. • Los también americanos Willi Unsoeld y Tom Hornbein son los primeros en ascender por la arista oeste.

1965 — El sherpa Nawang Gombu se convierte en la primera persona en ascenderlo dos veces.

1975 — l-a japonesa Junko Tabei es la primera mujer en subir a la cima. • La china Phantog es la primera por la cara norte.

1978 — Peter Habeler y Reinhold Messner se convierten en los primeros en ascender la montana sin oxígeno por la vía normal. • La polaca Wanda Rutkiewicz es la primera mujer europea en ascender al Everest.

1979 — l-a alemana Hannelore Schmatz se convierte en la cuarta mujer en ascender al Everest y la primera en morir en la montaña durante el descenso; tenía 39 años.

1980 — Primer ascenso invernal por los polacos Leszek Cichy y Krzysztof Wielicki, y primer ascenso en solitario y sin oxígeno del alemán Reinhold Messner entre el 18 y el 21 de agosto.

1988— La australiana Lydia Bradey se convierte en la primera mujer en ascender sin oxígeno. • El sherpa Kagzi Sherpa establece un primer récord de velocidad en 20 horas y 24 minutos desde el campamento base y sin oxígeno.

1990 — El australiano Timothy John Macartney-Snape sí convierte en el primer hombre en ascender a pie al Everest después de recorrer 1.200 Km. desde el Golfo de Bengala en una expedición denominada Sea fo Summit.

1992 — El francés Pierre Tardivel realiza el primer descenso con esquís.

1995 — A. J. Hargreaves es 1a primera mujer en ascender en solitario y sin oxígeno.

1996 — Góran Kropp pedalea más de doce mil kilómetros desde su Suecia natal y asciende el Everest sin oxígeno y en solitario. • Araceli Segarra es la primera española en alcanzar la cima.

1998 — Tom Whittaker, americano de 49 años, se convierte en la primera persona en ascender con una pierna ortopédica y con la ayuda de cuatro sherpas.

2000 — Primer descenso de esquí verdadero por el esloveno Davo Karnicar. • Ese año asciende a la montaña Erik Weihenmayer, la primera persona ciega.

2001 — El americano Sherman Bull sube a la montaña con 64 años. • Stefan Gall es el primero en lanzarse en snowboard desde la cima y Marco Siffredi el primero en completar el descenso de esa forma. • El sherpa Temba Tsheri, de 16 años, es la persona más joven en ascender a la cima.

2003 — El 23 de mayo, el sherpa nepalíPemba Dorjie realiza la ascensión más rápida de la historia, en 12 horas 45 minutos. • Por primera vez, tres hermanos, los sherpas Da Nuru, Jangbu y Lhakpa Gelu, ascienden a la cima el mismo día. • El norteamericano Gary Guller se convierte en la primera persona en subir al Everest con una sola pierna por sí mismo. • Yuichiro Miura, de 70 años, se convierte en la persona más vieja en ascender a la cima.

2004 — El 21 de mayo, el sherpa Pemba Dorjie asciende la montaña en 8 horas y 10 minutos, una hazaña increíble que muchos consideran dudosa.

Capital del Imperio Azteca Tenochtitlan Descripción de Hernan Cortes

Capital del Imperio Azteca Tenochtitlan
Descripción de Hernan Cortes

Hernán Cortés fue un noble español de clase modesta que vino al Nuevo Mundo en 1504 a buscar fortuna. Desobediente a las órdenes de sus superiores, Cortés emprendió una campaña independiente de conquista, y venció al Imperio Azteca (1519-1521); escribió una serie de cinco «Cartas de relación» al emperador Carlos V para justificar su acción.

El segundo informe contiene una descripción de Tenochtitlan, la capital del Imperio. Al conquistador español y a sus hombres les impresionó esta ciudad, imponente en su arquitectura, pese a haber sido construida por un pueblo carente de la tecnología europea, que no contaba con vehículos de ruedas ni con instrumentos de metal duro.

Descripción que Cortés hizo de Tenochtitlán:

Hernán Cortes«La gran ciudad de Tenochtitlan está construida en medio de este lago salado, y hay dos leguas del corazón de la ciudad a cualquier punto de tierra firme. Cuatro calzadas conducen a ella, todas hechas a mano y algunas de doce pies de ancho. La ciudad misma es tan grande como Sevilla o Córdoba; las calles principales son muy anchas v recta; están apisonada; pero unas cuantas, y por lo menos la mitad de las vías públicas más pequeñas, son canales por los cuales van en sus canoas.

Más aún, incluso las calles principales tienen aberturas a distancias regulares para que el agua pueda pasar libremente de una a otra, y sobre estas aberturas que son muy anchas cruzan grandes puentes de enormes vigas, muy firmemente puestos, tan firmes que sobre muchos de ellos pueden pasar diez hombres a caballo a la vez.

Viendo que si los nativos intentaban cualquier treta contra nosotros tenían todas las oportunidades para ello por la forma en que está construida la ciudad, porque quitando los puentes de las entradas y salidas podrían dejarnos morir de hambre sin posibilidad de llegar a tierra firme, inmediatamente me puse a trabajar en cuanto entré en la ciudad en la construcción de cuatro bergantines, y en breve tiempo los tuvimos terminados, de modo que podía embarcar trescientos hombres y los caballos para pasar a tierra firme cuando lo deseara.

La ciudad tiene muchas plazas abiertas en las que se reúnen continuamente los mercados y se hace el negocio general de comprar y vender productos. Una plaza en particular es el doble de tamaño de la de Salamanca, y está completamente rodeada de arcadas, donde diariamente hay más de sesenta mil personas comprando y vendiendo. Toda clase de mercancías como puedan encontrarse en la Tierra están en venta aquí, sean de alimentos y vituallas, o de adornos de oro y plata, o plomo, latón, cobre, hojalata, piedras preciosas, huesos, conchas, caracoles y plumas; la piedra caliza para construir se vende igualmente allí, piedra tosca y pulida, ladrillo cocido y sin cocer, madera de todas clases en toda etapa de preparación…

Hay una calle de vendedores de hierbas, donde hay toda suerte de raíces y plantas medicinales que se encuentran en la Tierra. Hay casas como boticas, donde venden medicinas hechas de estas hierbas, para beber y para usar como ungüentos y bálsamos. Hay barberías donde puede hacerse cortar y lavar el cabello. Hay otras tiendas donde se pueden adquirir alimentos y bebidas…

Por último, para evitar prolijidad en decir todas las… maravillas de esta ciudad, diré simplemente que la manera de vivir entre la gente es muy semejante a la de España, y considerando que ésta es una nación bárbara, apartada del conocimiento del verdadero Dios o de la comunicación con las naciones iluminadas, uno bien puede maravillarse del orden y buen gobierno que donde quiera se mantiene.

El servicio de Moctezuma y esas cosas que despiertan admiración por su grandeza y estado tomaría tanto describirlas que le aseguro, majestad, que no sé donde empezar con esperanza alguna de terminar. Pues, como ya he dicho, qué podría ser más asombroso que el que un monarca bárbaro como él tenga reproducciones hechas de oro, plata, piedras preciosas y plumas de todas clases de todas las cosas que haya en su tierra, y tan perfectamente reproducidas que no hay platero u artesano del oro en el mundo que pudiera mejorarlas, ni se puede entender qué instrumentó podrían haber usado para dar forma a las joyas; y del trabajo de las plumas, su igual no ha de verse, ya sea en cera o en bordado; tan maravillosamente delicado es.»

Fuente Consultada: Civilizaciones de Occidente Tomo «B» Jackson Spielvogel

La Vuelta Al Mundo A Pie Mujer Recorre el Mundo Caminando

La Vuelta Al Mundo A Pie: Mujer Recorre el Mundo Caminando

¿Qué se necesita para dar la vuelta al mundo a pie?  Valor y resistencia física, sin duda, pero también una actitud mental que te mantenga en marcha a pesar de las dificultades. Cuando la escocesa Fona Campbell recorrió a pie 31.521 kilómetros, atravesando cuatro continentes, terriblemente a causa de ampollas infectadas que hicieron en los pies. El dolor de una sola ampolla haría detener a mucha gente; sin embargo, Bell aprendió caminando, superar la barrera del dolor, y recorrió miles de kilómetros hasta convertirse en la primera mujer que daba la vuelta al mundo a pie.  Lo peor no fueron las ampollas, declaró después, sino las noches en África, cuando su voluntad se debilitaba.

Campbell, recorrer el mundo a pie

Para conseguir un lugar en el Libro Guiiiness de los Récords por haber dado la vuelta al mundo a pie, hay que atravesar como mínimo cuatro continentes y empezar y acabar en el mismo lugar, aunque la marcha no tiene que ser continua.  Con una tenacidad rayana en la obsesión, Campbell realizó una excursión que duró once años en la que recorrió veinte países de Norteamérica, Australia, África y Europa.

La primera mujer

Dos estadounidenses habían conseguido dar la vuelta al mundo a pie antes que ella.  David Kunst, que recorrió 23.250 km por cuatro continentes entre junio de 1970 y octubre de 1974, fue el primero al que se le verificó la marca.  Steven New man, que fue aún más rápido, tardó sólo cuatro años en recorrer 24.959 km, atravesando cinco continentes entre abril de 1983 y abril de 1987. El primero en conseguirlo, aun que la marca no esté verificada, fue George Schilling, también estadounidense, que inició la marcha en 1897 y la terminó en 1904.  Arthur Blessitt de Florida asegura haber recorrido la distancia más larga: 50.559 kilómetros por siete continentes, desde diciembre de 1969.

La primera meta de Campbell fue recorrer Gran Bretaña.  Cuando salió de John O’Groats, en Escocia, el 16 de agosto de 1983, tenía dieciséis años y no era plenamente consciente de la empresa que estaba emprendiendo.  La distancia más larga que había recorrido hasta entonces eran 40 kilómetros, cuando era niña.  Se entrenaba caminando por el Hyde Park de  Londres con una mochila llena de listines telefónicos.

El periódico Eveniiig Staizdard oyó hablar de su proyecto y se ofreció a pagarle el alojamiento hasta llegar a Lands End, en el extremo sur de Inglaterra, y a cubrir sus gastos de mantenimiento diarios.  Campbell recorrió unos 40 kilómetros diarios, seis días por semana, y terminó el recorrido en 50 días.  Su esfuerzo se vio recompensado pues consiguió reunir 25.000 libras para un escáner.

La etapa americana

Dos años más tarde Campbell deci­dió recorrer Estados Unidos desde Nueva York hasta Los Ángeles.  El esfuerzo físico que supone caminar tantos kilómetros es la parte visible de una expedición así, pero la programación y la administración implican una gran cantidad de trabajo. Campbell tardaría unos seis meses en recorrer 5.600 kilómetros por el continente americano, y necesitaba un patrocinador que pagara sus gastos.  A cambio, el patrocinador exigía la atención de los medios de comunicación a lo largo de la ruta.

Campbell también necesitaba un equipo de apoyo compuesto por dos personas: una para conducir un vehículo de apoyo en el que tendría que vivir a lo largo del recorrido, y otra para contactar con los medios de comunicación locales.  Además del patrocinador y el equipo, tenía que conseguir una caravana, comida, ropa, material, dinero para gasolina y una institución benéfica a la que vincularse.

Se puso en contacto con la organización Live Aid y les informó de que quería reunir dinero para ellos recorriendo Estados Unidos a pie.  El entusiasmo de Live Aid fue tan grande que Campbell anunció su intención de dar la vuelta al mundo. Encontró un equipo de apoyo de dos hombres y juntos volaron a Estados Unidos.  Tenían 500 libras entre los tres, no tenían patrocinador, y Campbell sólo tenía dieciocho años.

En los Estados Unidos se pusieron a hacer llamadas y consiguieron el patrocinador que necesitaban.  Campbell inició la aventura el 16 de agosto de 1985.  Mientras avanzaba por las calles de Nueva York con su ropa de deporte nueva se preguntaba si conseguiría cumplir lo que había prometido, y si soportaría la presión de las entrevistas y las apariciones públicas que se esperaba que hiciera a lo largo del camino.  Recorrer 40 kilómetros diarios era una cosa, pero hacer entrevistas y asistir a recep­ciones públicas tras haber pasado todo el día caminado era diferente.

La expedición no funcionó demasiado bien. «A veces me planta ha y decía: no puedo hacer esta entrevista, y me metía en la caravana», escribió más tarde. Por otra parte, tuvo enfrentamientos mora­les y emocionales con su equipo de apoyo, que no quería perder el dinero del patrocinador.

Pero ella siguió caminando, sobre todo por­que abandonar habría resultado muy violento. Tras haber recorrido 1.900 kilómetros, Campbell empezó a sentirse muy cansada y a encontrarse mal.  Redujo la marcha y empezó a retrasarse respecto al programa.  Un médico le confirmó que estaba embarazada y le dio una cita para practicarle un abor­to, pero debería espe­rar varias semanas.

El viaje tenía que continuar, pero la tentación de montarse en la carava­na en lugar de caminar fue cogiendo fuerza y Campbell cedió en illinois, Missouri, Oklahoma y Texas.  Sólo recorría a pie los últimos kilómetros al entrar y salir de las ciudades, y el resto del tiempo iba en la caravana.  Después del aborto hizo todo el camino a pie desde Clovis, Nuevo México, hasta Los Ángeles, pero la mala conciencia por haber hecho trampa la atormentaría durante años.  Durante el resto del recorrido alrededor del mundo, marcaba el camino al final de cada jornada con un aerosol de pintura, y al día siguiente empezaba a caminar desde la marca.

 De Sidney a Perth

Dos años más tarde Campbell inició el recorrido de Australia, desde Sidney hasta Perth, una distancia de 5.100 kilómetros.  Andaba corta de dinero y se había propuesto la impresionante meta de recorrer entre 65 y 80  kilómetros diarios   para cubrir la distancia antes de que  se le agotaran los fondos. En su piso parecido sencillo,pero ahora tenía que hacer una doble maratón cada día: torear a la maquinaria de la publicidad y re­unir fondos para Sport Aid 88.

Fue un camino muy duro.  En las primeras etapas la gente la interrumpía continuamente para preguntarle por qué lo hacía.  A medida que pasaban los kilómetros, los pies se le iban llenando de ampollas, y al final de cada jornada el conductor tenía que extraerle el pus con una jeringuilla, pero ella no pensaba abandonar.

Cruzar el desierto fue un infierno. La temperatura alcanzaba los 60 °C y Campbell tenía que viajar por la noche.  Prefería estar sola, así que la caravana de apoyo se adelantaba y la esperaba cada 16 kilómetros.  Fueron 95 días luchando contra las heridas hasta llegar a Perth.  Tras haber hecho trampa en América, ahora se había demostrado a sí misma que estaba mental y físicamente preparada para cruzar un continente a pie.  Durante una entrevista en Perth anunció que pensaba recorrer África.

Un continente peligroso

África exigía una concienzuda pre­paración y un equipo de apoyo con experiencia.  Era difícil conseguir patrocinador pues las empresas eran cautelosas debido al elevado riesgo de fracaso.  No querían ver su logotipo sobre un cadáver.  Pero antes de empezar 1991 Campbell lo tenía todo organizado y partió hacia Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Su meta era Tánger, en la costa del norte de África.  Para llegar hasta allí tendría que caminar 16.900 kilómetros atravesando 13 países.  Era el trayecto más difícil y más peligroso, pero Campbell se había comprometido y dijo que prefería morir a abandonar.  Y estuvo a pun­to de morir en varias ocasiones.

Hizo frente a la mosca tse-tse, a los incendios y a posibles ataques de leones.  En Zaire (actual Repú­blica Democrática del Congo) y en Zambia los aldeanos violentos se mofaban de ella y le lanzaban pie­dras, y Campbell y su equipo de apoyo fueron detenidos y acusados de espionaje.  Se salvaron gracias al valor y la paciencia de uno de los miembros del equipo.

A menudo las condiciones eran pésimas.  Campbell caminaba con diarrea y malaria, y contrajo fiebre tifoidea.  Una guerra interrumpió la expedición en Zaire, y cuando Niger también se convirtió en zona de guerra, Campbell tuvo que dar un rodeo de 4.000 kilómetros.

Regresó en dos ocasiones a Gran Bretaña para esperar a que la ruta quedara libre y reunir más di­nero.  Los equipos de apoyo se iban sucediendo, pero a pesar de sufrir una profunda depresión que casi la obligó a abandonar, Campbell siguió adelante.  Luchó con las dunas del desierto de Mauritania, cruzó un campo de minas en la frontera con el Sáhara occidental y esquivó violadores en potencia en Marruecos.  Tardó dos años en cruzar África, pero en 1993, en Tánger, Campbell finalmente se bañó en el Mediterráneo.  Sólo quedaba Europa

Europa con un burro

En 1994, Campbell viajó desde Al­geciras, en España, hasta Calais, en Francia, pero esta vez lo hizo ella sola.  Nunca había viajado sin un equipo de apoyo, y quería intentarlo. Compró una mula, y luego un burro para transportar las provisio­nes, y emprendió el camino.

Se aproximaba al final de un viaje espectacular, y sin embargo la perseguía el miedo a ser descubierta.  No se perdonaba haber hecho trampas en la etapa del viaje, nueve años atrás. Atormentada por un equipo de filmación cruzó los Pirineos, atravesó rapidamente Francia, Cruzó el Canal de la Mancha ‘ Y se dispuso a volver al Punto de partida, John O’Groats, acompañada POI- un grupo de jóvenes de Raleigh International.  Los medios de comunica­ción la acosaban continuamente, pero sólo un reportero caminó un día entero con ella para obtener in­formación de primera mano. Un circo de periodistas la recibió a su llegada a John O’Gioats, en Escocia, de donde había partido once años atrás.

 El tramo pendiente

Al año siguiente, Campbell viajó a Indianapolis y recorrió a pie el traamo de Estados Unidos que había quedado pendiente, arrastrando SLI equipo en un carrito.  Sólo la acompañaba un perro. Ffyona Campbell reconoce que, como hizo trampa, no puede decir que sea la primera mujer que dio la vuelta al mundo a pie, pero el Libro Guinnes de los Records, tiene su marca registrada como «el viaje a pie más largo realizado por una mujer».  Su increíble resisten­cia y su decisión la ayudaron a conseguir un logro épico.  Basta con mirar un mapa de América, Australia o África para comprobarlo.

Amelia Earhart, quien en 1932 se convirtió en la primer mujer en cruzar el Atlántico volando en solitario y sin escalas. Murió cinco años después, con solo 39 años, cuando intentaba ser la primera mujer en dar la vuelta al mundo en avión, esta vez con un copiloto.