Muerte de Facundo Quiroga

Biografía de Facundo Quiroga Historia de su Asesinato

Biografía de Facundo Quiroga Historia de su Asesinato

Facundo Quiroga nació en San Juan de los Manos, provincia de La Rioja, en 1788. Fueron sus padres José Prudencio Quiroga y Juana Rosa de Argañaraz. A los dieciséis años comenzó a trabajar en la conducción de los arreos de su padre; a los veinte, éste le encargó la administración de los bienes familiares.

Poseído por la pasión del juego que lo dominara toda la vida, en 1812 perdió una importante suma de dinero perteneciente a su padre. Abandonó el hogar y se alistó en el contingente de doscientos hombres que formara el comandante de la frontera sur de Mendoza, Manuel Corvalán.

Facundo Quiroga Caudillo Riojano

Partió con los reclutas en dirección a Buenos Aires, donde fue destinado al Regimiento de Granaderos a Caballo. Se dirigió a su provincia, de donde había sido reclamado por su padre.

De 1816 a 1818 fue capitán de milicias en el departamento de San Antonio bajo las órdenes del comandante Juan Fulgencio Peñaloza, a quien reemplazó en 1817. En ese año contrajo enlace con María de los Dolores Fernández.

En la Gaceta de Buenos Aires del 31 de enero de 18i8 apareció un decreto de Pueyrredón reconociéndolo Benemérito de la Patria. En diciembre de 1818 se dirigió a Córdoba; a fines de enero de 1819 emprendió el regreso a su provincia.

Al llegar a la ciudad de San Luis fue detenido por orden del gobernador.

El 8 de febrero de 1819 estalló en San Luis una conspiración de los jefes españoles vencidos en las luchas por la Independencia.

Quiroga mereció una medalla de plata, decretada por el Congreso para todos los leales defensores del orden en la sublevación de San Luis. Se hizo cargo del gobierno de La Rioja, que ejerció desde el 28 de marzo hasta el 22 de julio de 1823.

El 6 de diciembre de 1824 en Buenos Aires abrió sus sesiones el Congreso General Constituyente.

El 15 de agosto de ese año se había fundado en La Rioja el Banco y Casa de Moneda, del cual era accionista principal, siendo su presidente Braulio Costa. En octubre de 1825 llegó a Buenos Aires Rivadavia, quien había fundado en Londres la River Plate Mininy Association que explotara las minas de La Rioja.

Esta provincia y sus hombres, Quiroga muy especialmente, se pronunciaron contra el Congreso y contra Rivadavia.

El 18 de setiembre de 1826 la Legislatura riojana decidió no reconocer la presidencia de Rivadavia ni las leyes emanadas del Congreso. En mayo se movilizó contra Paz y fue derrotado en La Tablada el 23 de junio.

La derrota fue festejada en los círculos gubernistas de La Rioja. De regreso en su provincia, Quiroga hizo fusilar, el 19 de julio, a Inocencio del Moral y sus dos hijos, entre otros, que eran quienes más se habían caracterizado en sus burlas para con el derrotado.

Quiroga no deseaba seguir la guerra. El 10 de enero de 1830 desde Mendoza escribió a Paz una carta, que tenía la primera declaración a favor de la organización nacional.

A pesar de todo siguió la guerra y volvió a enfrentarse a Paz en Oncativo, siendo su ejército destrozado el 25 de febrero de 1830. Se dirigió a Buenos Aires, donde fue recibido como un triunfador.

El 18 de diciembre de 1832 los gobiernos de Mendoza y San Juan designaron a Quiroga director de la guerra contra los indios que azotaban sus fronteras.

Al regresar de su misión, fue asesinado en Barranca Yaco, jurisdicción de Córdoba, el 16 de febrero de 1835, por una patrulla que comandaba Santos Pérez, persona de confianza de los Reinafé.

EL ORDEN PROVINCIAL: Si se estudia la organización política de La Rioja durante la actuación de Quiroga, se observará que se destaca la vigencia de un ordenamiento legal mucho más establecido de lo que suele suponerse.

El análisis de ciertos aspectos sustanciales de las relaciones entre los poderes provinciales riojanos (el gobierno y la Sala de Representantes) y Quiroga, que se iniciaron en 1820, sugiere la necesidad de matizar esa imagen del caudillo que, seguido por sus huestes, dominaba a su antojo una tierra de nadie.

Por una parte, se observa que, junto al poder de Quiroga, se mantenía una estructura política/legal, a veces de origen colonial; por otra, se advierte que el desarrollo de instituciones estatales en la provincia no era una simple formalidad.

Por el contrario, estas instituciones, aunque rudimentarias, traducen el surgimiento de nuevas condiciones políticas, que se inscribían dentro de los esfuerzos por consolidar soberanías provinciales autónomas en el Río de la Plata, durante la primera mitad del siglo XIX.

Lo cierto es que el poder particular del caudillo estaba basado sobre relaciones informales (familiares, amistosas, comerciales) y formales, y se amparaba en una legalidad que. estaba presente tanto en sus relaciones políticas como en sus actividades privadas.

Así, el poder de Quiroga se asentaba, también, en su condición de ganadero, comerciante y prestamista de grandes sumas de dinero.

En su carácter de hombre de negocios, se sometía a ciertas normas prácticas que regulaban las relaciones comerciales de la época, como la escrituración de la compra de tierras o el pago de derechos de exportación a su provincia.

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Historia del Asesinato de Quiroga

Asesinato de Quiroga: Juan Facundo Quiroga se había radicado nuevamente en Buenos Aires luego de la victoriade la Ciudadela, en noviembre de 1831.

En noviembre de 1834 se produjo un conflicto entre los gobernadores federales de Salta y Tucumán, Pablo Latorre y Alejandro Heredia, respectivamente.

Quiroga fue presionado por Rosas y por el gobernador bonaerense Maza para que fuera a reconciliarlos, con plenos poderes. Quiroga partió de Buenos Aires el 16 de diciembre de 1834.

Pero, al llegar a Santiago del Estero se enteró que Latorre había sido derrocado y muerto, el 29 de diciembre de 1834.

Desde el 3 al 6 de enero de 1835 se reunió con Juan Felipe (barra, gobernador santiagueño, y el tucumano Heredia, para reconocer al nuevo gobierno salteño.

Y asimismo firmó con ellos un tratado efe alianza y amistad que debía extenderse a las demás provincias argentinas. Era una liga que significaba el comienzo de la organización nacional y respondía exclusivamente a Quiroga.

Luego de la firma de tal pacto, emprendió Quiroga el regreso en compañía de su secretario José Santos Ortiz.

En el trayecto le advirtieron que el capitán José Santos Pérez lo esperaba con una partida para matarlo. Quiroga aseguró con soberbia que «a una orden mía se pondrán a mi servicio».

El 15 de febrero de 1835 entraron en la provincia de Córdoba e hicieron noche en la posta de Intihuasi. Al amanecer prosiguieron viaje y a las once de la mañana del 16 de febrero de 1835, en el recodo solitario de Barranca Yaco, una partida armada detuvo el carruaje. «¡Alto!» gritó el jefe del grupo. Quiroga asomó la cabeza por la ventanilla de la diligencia y gritó colérico: «¿Qué significa esto, quién manda esta partida?».

Adivinó la situación y trató de tomar una de sus pistolas pero un disparo le penetró por el ojo izquierdo y le atravesó la cabeza. De inmediato otro de los gauchos de la partida le enterró un cuchillo en la garganta. Sus últimas palabras fueron: «¡No maten a un general!».

Todos fueron exterminados pues no debía haber testigos. Pero e correo Agustín Marín y el ordenanza de José Santos Pérez, que viajaban detrás de la diligencia retrasados en sus cabalgaduras, advirtieron a lo lejos lo que pasaba y se ocultaron en unos matorrales.

La noticia del asesinato de Quiroga llegó a Buenos Aires e 3 de marzo y el acontecimiento impresionó a la opinión pública. Rosas, ante este hecho, escribió: «¡Miserables, ya lo verán ahora!. El sacudimiento será espantoso y la sangre argentina correrá en porciones».

El asesinato se atribuyó en un principio a una conspiración unitaria. Pero luego de una investigación, se llegó a la conclusión que el suceso estaba íntimamente ligado a las diferencias en el campo federal. Los autores materiales del asesinato y sus cómplices más directos fueron procesados.

El 25 de octubre de 1837 fueron fusilados en la Plaza de Mayo, Santos Pérez (jefe de la partida) y los hermanos José Vicente y Guillermo Reinafé, caudillos cordobeses distanciados con Quiroga y protegidos de Estanislao López.

EL ORDEN PROVINCIAL: Si se estudia la organización política de La Rioja durante la actuación de Quiroga, se observará que se destaca la vigencia de un ordenamiento legal mucho más establecido de lo que suele suponerse.

El análisis de ciertos aspectos sustanciales de las relaciones entre los poderes provinciales riojanos (el gobierno y la Sala de Representantes) y Quiroga, que se iniciaron en 1820, sugiere la necesidad de matizar esa imagen del caudillo que, seguido por sus huestes, dominaba a su antojo una tierra de nadie.

Por una parte, se observa que, junto al poder de Quiroga, se mantenía una estructura política/legal, a veces de origen colonial; por otra, se advierte que el desarrollo de instituciones estatales en la provincia no era una simple formalidad.

Por el contrario, estas instituciones, aunque rudimentarias, traducen el surgimiento de nuevas condiciones políticas, que se inscribían dentro de los esfuerzos por consolidar soberanías provinciales autónomas en el Río de la Plata, durante la primera mitad del siglo XIX.

Lo cierto es que el poder particular del caudillo estaba basado sobre relaciones informales (familiares, amistosas, comerciales) y formales, y se amparaba en una legalidad que. estaba presente tanto en sus relaciones políticas como en sus actividades privadas.

Así, el poder de Quiroga se asentaba, también, en su condición de ganadero, comerciante y prestamista de grandes sumas de dinero.

En su carácter de hombre de negocios, se sometía a ciertas normas prácticas que regulaban las relaciones comerciales de la época, como la escrituración de la compra de tierras o el pago de derechos de exportación a su provincia.

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AMPLIACIÓN DEL TEMA:

Juan Facundo Quiroga se hallaba un día en Chepes, adonde había llegado para inaugurar una capilla. Un comedido no tardó en revelarle que en Guaja había un joven de gran fortaleza y sumamente hábil en el manejo del puñal y la lanza.

El Tigre ordenó que se lo trajeran, y a poco llegó el mozo: se llamaba Ángel Vicente Peñaloza y era robusto, rubio y de ojos celestes, como muchos descendientes de los primeros colonizadores españoles.

Mientras el rasguido de las guitarras llenaba el aire perfumado de jazmines y el gauchaje se divertía en la fiesta pueblerina, Peñaloza se presentó ante Quiroga. Facundo lo chuceó en seguida: «Tengo noticias de que anda cometiendo faltas. Y es bueno que se enmiende». Humilde, el interpelado respondió: «Si así lo comprende, mi general, comprometo mi palabra de llanista que de hoy en adelante no tendrá por qué reprocharme». Satisfecho con la respuesta, Facundo sigue uno de sus impulsos y lo desafía: «Ahora me va a probar que es bueno y digno de mi amistad; primero vamos a pulsear; después nos veremos en el puñal».

Ál momento fueron preparadas dos sillas y una mesa; los contendientes se aferraron las manos y el paisanaje se arremolinó expectante.

La pulseada era pareja: los dos hombres transpiraban tratando de quebrar la resistencia del otro y las venas del cuello parecían a punto de estallarles.

Era obvio que ambos pugnaban por ganar, pero sus fuerzas corrían parejas. Por fin el Tigre se puso de pie y abrazó a su oponente: la primera prueba había terminado y ahora venía el visteo.

Las cosas siguieron el mismo camino: Facundo atacó de punta y de plano, pero la defensa del Chacho fue impecable y le paró todos los golpes. Nuevos abrazos rubricaron el fin del duelo y Facundo exclamó: «Vean, muchachos: responde este llanista. Es valiente y hábil. Desde hoy se alistará en nuestros ejércitos».

Y así ocurrió, en efecto. Todas las actitudes del riojano lo distinguían del común de los caudillos. Así, por ejemplo, solía concurrir a ‘los bailes que se daban en su homenaje vistiendo sus habituales pilchas de gaucho, y en ciertos casos rehusaba ocupar el sitio de honor que se le reservaba y prefería obstinadamente permanecer charlando en la puerta.

Cuesta creerlo al comprobar su bonhomía, su inveterada sencillez paisana, pero en ‘las batallas el coraje de Peñaloza superaba cualquier límite: una de sus especialidades consistía en acercarse a los cañones enemigos, enlazarlos y llevárselos a la rastra con los caballos.

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FACUNDO Y ROSAS: ¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo!

Tú posees el secreto: ¡revélanoslo! Diez años aún después de tu trágica muerte, el hombre de las ciudades y el gaucho de los llanos argentinos, al tomar diversos senderos en el desierto, decían: «¡No! ¡no ha muerto! ¡Vive aún! ¡Él vendrá!» ¡Cierto! Facundo no ha muerto; está vivo en las tradiciones populares, en la política y revoluciones argentinas; en Rosas; su heredero, su complemento; su alma ha pasado a este otro molde más acabado más perfecto; y lo que en él era sólo instinto, iniciación, tendencia, convirtióse en Rosas en sistema, efecto y fin.

La naturaleza campestre, colonial y bárbara, cambióse en esta metamorfosis en arte, en sistema y en política regular, capaz de presentarse a la faz del mundo como el modo de ser de un pueblo encarnado en un hombre que ha aspirado a tomar los aires de un genio que domina los acontecimientos, los hombres y las cosas.

Facundo, provinciano, bárbaro, valiente, audaz, fue reemplazado por Rosas, hijo de la culta Buenos Aires, sin serlo él; por Rosas, falso, corazón helado, espíritu calculador, que hace el mal sin pasión y organiza lentamente el despotismo con toda la inteligencia de un Maquiavelo.

Tirano sin rival hoy en la tierra, ¿por qué sus enemigos quieren disputarle el título de grande que le prodigan sus cortesanos? Si, grande y muy grande es, para gloria y vergüenza de su patria, porque si ha encontrado millares de seres degradados que se unzan a su carro para arrastrarlo por encima de cadáveres, también se hallan a millares las almas generosas que en quince años de lid sangrienta no han desesperado de vencer al monstruo que nos propone el enigma de la organización política de la República.

Un día vendrá, al fin, que lo resuelvan, y el Esfinge Argentino, mitad mujer por lo cobarde, mitad tigre por lo sanguinario, morirá a sus plantas, dando a la Tebas del Plata el rango elevado que le toca entre las naciones del Nuevo Mundo.

DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO, FACUNDO.

El Pronunciamiento de Urquiza Contra Rosas Causas y Desarrollo

Capítulo 5 (II): Causas Pronunciamiento de Urquiza contra Rosas
Antecedentes y Desarrollo de los Acontecimientos

El 5 de abril, Urquiza envió una circular a las provincias instándolas a romper los vínculos con el gobernador de Buenos Aires, «quien —decía la nota— pretende prolongar indefinidamente su dictadura». El 1º de mayo de 1851, Urquiza concretó su pronunciamiento contra Rosas. En el documento redactado al efecto, se decía que la situación física de Juan Manuel de Rosas —aludía a las réiteradas manifestaciones del gobernador porteño sobre su precaria salud— «no le permite por más tiempo continuar al frente de los negocios públicos dirigiendo las relaciones exteriores y los asuntos generales de paz y guerra de la Confederación».

Concluía afirmando que el pueblo entrerriano reasumía su soberanía delegada por el Pacto Federal, en el gobernador de Buenos Aires y que «la provincia de Entre Ríos queda en actitud de entenderse directamente con los demás gobiernos del mundo, hasta tanto… sea definitivamente constituída la república».

ANTECEDENTES: Por 1851, ya algunos diarios de la época ya lo anunciaban, se debía organizar definitivamente el país, para que ordenado pudiera insertarse en el mundo e iniciar un verdadero despegue econonomico y social para todos los ciudadanos. Lamentablemente era por demas evidente que el país debía organizar politicamente sus instituciones, pero Juan Manuel Rosas no estaba de acuerdo con una medida de esa importancia. El artículo produjo sensación en los medios políticos, y varios personajes influyentes comunicaron a Urquiza que desagraviara al gobernador de Buenos Aires, aurtejüje en realidad la publicación río contenía una sola palabra ofensiva.

Urquiza sostuvo que la prensa de Entre Ríos no dependía de su gobierno aunque participaba «del deseo de ver la República definitivamente arreglada«. Mientras en los círculos allegados a Rosas ya se hablaba de «traición», Urquiza dirigió el 5 de abril una circular a los gobernadores de las provincias, exhortándolos a aceptar la renuncia que periódicamente presentaba el gobernador de Buenos Aires, y que era costumbre rechazar.

El 1º de mayo de 1851, Urquiza anunció su ruptura con Rosas por medio de un decreto conocido históricamente como «el pronunciamiento». Después de aceptar la renuncia presentada repetidas veces por el último, declaraba que la provincia de Entre Ríos reasumía el ejercicio» de las Relaciones Exteriores —que habían sido otorgadas a Rosas por el Pacto Federal de 1831— y también el derecho a «entenderse directamente con los demás gobiernos del mundo«. En consecuencia, la provincia de Entre Ríos quedaba separada del resto de la Confederación.

Por otro decreto de la misma fecha, Urquiza dispuso abolir el lema «¡Mueran los salvajes unitarios!» reemplazándolo por ‘¡Mueran los enemigos de la Organización Nacional!«.

La adhesión solicitada por Urquiza a los demás gobernadores de la Confederación no halló eco favorable y —con excepción de Corrientes— esos mandatarios se mantuvieron obedientes a Rosas.

Era evidente que el Restaurador esgrimía el federalismo como bandera, pero en la práctica su gobierno era unitario de hecho, por cuanto desde Buenos Aires dominaba el país entero. A pesar de la negativa de los mandatarios provinciales a apoyar el pronunciamiento, la actitud de Urquiza significó la expresión de un movimiento federalista —encabezado por las provincias del litoral— destinado a superar el periodo de inconstitución y organizar definitivamente el país sobre las bases de los acuerdos interprovinciales.

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Historia del Pronunciamiento de Urquiza: La política de gobierno llevada por Justo J. De Urquiza, hizo que la provincia tenga cierto progreso y solidez económica, pero algunas medidas tomadas por el poder centralista de Rosas, a veces iban en contra de su progreso, hecho que fue provocando oposición hacia este dictador.

Justo José de urquiza

Las diferencias entre ambos gobernantes básicamente fueron:

  • El Tratado de Alcaraz entre Madariaga y Urquiza que resolvió en forma pacífica el conflicto correntino, pero Rosas se enteró que a pesar de que entraba en la confederación Madariaga no iba a apoyar rotundamente a Rosas, situación que generó la ruptura del pacto entre Urquiza y Madariaga.
  • Rosas había sido reelegido por tercera vez en 1850, y como lo hacía habitualmente renuncia de al cargo de gobernador y a la facultad de comandar las relaciones exteriores. Entre Ríos y Corrientes aceptan la renuncia y recuperaron la facultad del ejercicio de las relaciones exteriores.(Pronunciamiento de Urquiza)
  • Entre Ríos comienza una política de abrir sus puertas a emigrados o exiliados políticos, medida que generó la protesta de Rosas.
  • Se publica en Entre Ríos un artículo mostrando lo necesario que es dictar definitivamente una Constitución que organizara la Nación. Rosas le exigió una rectificación y Urquiza le contestó que no interfiriera con el ejercicio de la Libertad de Prensa y exhortó a las provincias para que cortaran sus vínculos con este gobernador autocrático.
  • La Legislatura Porteña acusó a Urquiza como «traidor y loco».

Como enfrentar a Rosas?:

Rosas Juan Manuel

  • Tuvo el apoyo de Brasil que había roto relaciones con Rosas y de la Banda Oriental, que estaba oprimida por el sitio de Montevideo.
  • Corrientes aceptó el pedido de Urquiza y cortó los vínculos con el poder central.
  • Se formó así una Triple Alianza, ya que vieron conveniente la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay para alentar y mejorar las economía regionales que habían sido castigadas por el centralismo porteño.
  • En 1851 cae el ejército sitiador de Oribe y el ejército oriental pasa a manos de Urquiza.
  • Luego el Ejército Grande pasa el río Paraná y se enfrenta el 3 de Febrero de 1852 en Caseros en un breve encuentro, donde Rosas es derrotado.
  • Rosas envía su renuncia a la Legislatura y pide asilo al encargado de negocios británicos, trasladándose e Inglaterra con su familia, donde vivirá hasta su muerte en 1877.
  • Urquiza entra en Buenos Aires y asume el poder nacional con el propósito de organizar definitivamente al país bajo una Constitución republicana, representativa y federal.
  • Vicente López y Planes es nombrado gobernador interino de la provincia de Buenos Aires.
  • Urquiza se reúne en Palermo con otros gobernadores para firmar un protocolo por el cual se encargaba a Urquiza para el manejo de las relaciones exteriores y se invitaba a todas las provincias a una convención para organizar jurídicamente la Nación Argentina.
  • El principal opositor de Urquiza fue Valentín Alsina porque se pensaba que Urquiza era otro tirano igual que Rosas, ya que se rehusaba a destituir los gobernadores rosistas, pues planteaba una política de reconciliación.
  • Los gobernadores se reunieron en San Nicolás y el 31 de mayo de 1852 firmaron el Acuerdo de San Nicolás por el cual establece que el pacto federal era la ley fundamental de la República.
  • Urquiza fue nombrado Director Provisorio de la Confederación, encargado de las relaciones exteriores y jefe de los ejércitos.
  • A partir de este acuerdo las provincias solventaron los gastos nacionales en función del producto de sus aduanas exteriores.
  • Buenos Aires rechazó este acuerdo pues no estaba dispuesta a perder el control de su puerto y aduana, que justamente era lo que le permitía progresar y por otro lado arruinaba a las provincias interiores. Tampoco aceptaban la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay.
  • Urquiza trasladó el Congreso a Santa Fe donde se sancionaría la Constitución Nacional en 1853.
  • En Santa Fe se reúnen todos los gobernadores (eran 13 provincias) y el 1 de mayo de 1853 se sanciona la Constitución Nacional, sin la presencia de Buenos Aires. Todos los intentos de incorporar Bs. As. A la confederación fueron nulos, y finalmente Urquiza decide levantar el sitiamiento militar a la provincia.
  • La nueva constitución de orientación liberal, basada según un libro escrito por Juan Bautista Alberdi, llamado Bases y puntos de partida para la organización constitucional de la república argentina y se basaron también en la constitución de EE.UU. . Se tomo como modelo la forma: representativa, republicana y federal.
  • A partir de este momento comienza una separación (secesión) dentro de un mismo territorio, la Confederación por un lado y la provincia de Bs. As. Por otro, trabajando en forma independiente como otro estado más. Dictó su propia constitución y buscó legitimación o reconocimiento en Francia.
  • De todas manera la constitución nacional exigía la federalización de la provincia de Bs. As. Y la nacionalización de la Aduana y Puerto.
  • La Confederación siempre buscó un acercamiento a Buenos Aires, y se fueron estableciendo Pactos de Convivencia, para garantizar la defensa en todo el territorio y luchar contra el avance de indio.
  • La economía de la Confederación fue siempre muy pobre y estancada, pues la economía regionales estaban por el piso, como salida se sanciona la Ley de Derechos Diferenciales, donde se trataba de que los barcos descarguen directamente sus mercaderías en los puerto internos, como Rosario, para aumentar así los ingresos aduaneros.
  • Como respuesta el gobernador Alsina prohibió el tránsito de mercaderías del interior por el territorio de su provincia, hacia el puerto de Bs. As., generándose una fricción entre ambos gobiernos que desembocó en la batalla de Cepeda en donde las fuerza porteñas al mando de Mitre fueron abatidas en Octubre de 1859.
  • Se firma entonces el tratado de San José de las Flores, donde se estipula de que manera Buenos Aires se incorporaría a la Confederación Argentina. Buenos Aires nacionalizaría la Aduana y Puerto, pero recibiría por el termino de 5 años una suma equivalente al presupuesto provincial de 1859, para que pueda cumplir con sus compromisos de pagos por deudas contraídas.
  • Algunos políticos como Sarmiento y Mitre sabían que era necesario la unidad política y que no podían convivir dos estado dentro de uno, por lo que vieron correcto este pacto, pero no estaban de acuerdo en la metodología aplicada. Para los comerciantes esta unión era importante porque se ampliaban sus mercados.
  • Se debía reformar la Constitución según lo exigía Bs. As. , pero no hubo acuerdos rápidos, además por otro lado se sucedieron hechos violentos en algunas provincias de la Confederación, todo esto hizo que produzca un enfrentamiento armado en septiembre de 1861 en Pavón. En esta batalla no hubo una definición clara de victoria, ya que Urquiza de retiró del combate otorgándole cierto predominio a Bs. As., que luego de una negociación entre Mitre y Urquiza se consolidó el triunfo de Buenos Aires.
  • La federalización de la provincia se solucionó temporariamente, permitiendo residir en calidad de invitados por el termino de 5 años a las autoridades nacionales hasta tanto se elija la capital definitiva de la república.(Ley de compromiso)
  • Mitre asume en 1862 como presidente de la Nación Argentina.

Confederación Nacional Vs. Buenos Aires:

La Constitución Nacional sancionada por todas las provincias debía cuanto antes lograr:

  1. a) La unidad política, es decir unirse todas las provincias.
  2. b) La unidad económica, para promover el desarrollo económico, integrar las economía locales y estimular el comercio nacional e internacional,

Pero la confederación no tenía los recursos económicos para hacer frente a estas necesidades. La falta de disponibilidad económica hizo que:

No se formaran ejércitos.

No se realicen obras públicas, tales como caminos, puertos, vías ferroviarias, etc.

No se paguen en término los sueldos del estado.

Creció la deuda pública.

Se intentó fomentar la inmigración europea, y fue el caso de algunas colonias en Santa Fe, Entre Ríos y Misiones.

Se abrió los ríos Paraná y Uruguay para el comercio exterior y se eliminaron algunos impuestos.

Por el contrario Bs. As. Vivió una etapa muy próspera económicamente, desarrollando la actividad ganadera y agrícola, y pasó a ser el centro comercial, cultural y financiero del país. En 1853 había 2000 negocios y 700 talleres. Triplicó en comercio exterior, en pocos años, exportando cuero, lanas y sebo.

Buenos Aires era la París de América del Sur, en 1857:

  • Se inauguraron los primeros 10 km. De vías férreas, desde el Teatro Colón hasta Floresta. Se utilizaba una máquina usada llamada La Porteña, que había sido utilizada en la Guerra de Crimea.
  • Alumbrado público a gas en todas las calles
  • Línea telegráfica.
  • Mejoras en el transporte pasajero.
  • Apertura de escuelas rurales y urbanas.
  • Creación de colonia de inmigrantes.

El Congreso confederado, por otra parte, dictó una ley que facultaba al presidente a procurar la incorporación de Buenos Aires en forma pacífica o ‘por la fuerza de las armas’. El gobierno porteño interpretó esto como una declaración de guerra y nombró a Bartolomé Mitre jefe del ejército provincial.

Luego de la batalla de Pavón quedó acéfalo el gobierno de la nación al renunciar las autoridades ejecutivas y legislativas residentes en Paraná. Mitre asumió entonces el gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires y convocó a los representantes de todas las provincias a una asamblea para elegir autoridades nacionales y resolver sobre el lugar de residencia y financiamiento del ejecutivo. Los aspectos más importantes por resolver durante su gobierno fueron alcanzar la unidad nacional controlando los alzamientos del interior que se oponían al centralismo.

La población de la provincia de Buenos Aires se agrupaba en torno de dos partidos políticos; loschupandinos o cocidos, porque se decían que habían sido cocidos por las calderas de Urquiza (partidarios de la anexión de la provincia al resto de la Confederación) y los pandilleros (liberales, enemigos de Urquiza y partidarios de una política autonomista).

Mitre pertenecía al partido liberal, pero nacionalista, es decir que deseaba fervientemente la anexión definitiva de Bs.As. a la Confederación, y lograr la unidad política definitiva, en cambio Valentín Alsina, era autonomista, ultraporteñista, y quería subordinar el interior al poder de Bs. As. Se oponían a la federalización de la provincia y a la nacionalización de la aduana. Una salida para la residencia de la capital de la nación en Bs.As. fue la ley de compromiso, donde se permitía residir durante 5 años a las autoridades nacionales hasta tanto se resuelva esta situación.

El Mundo De Esa Época:

  • 1855 Guerra de Crimea entre Inglaterra, Francia, Rusia, Turquía, Italia.
  • 1860 Guerra de Secesión en EE.UU. entre el norte industrial y el sur feudal
  • 1870 Guerra Franco-Prusiana donde Francia es derrotada, el imperio de Napoleón III cae, y se forma el imperio alemán de Guillermo II.

Inventos:

  • Luz a gas en el interior de las casas, ya se utilizaba en el alumbrado publico.
  • El acero para la construcción.
  • Se detectaron microbios que eran desconocidos.
  • En el campo se utilizó el alambre para cercos y el molino de viento.
  • El frío artificial para el trasporte de carnes en barcos
  • Nuevos barcos con pasajes mas económicos.

PARA SABER MAS…

En la colección El Bicentenario Fasc. N°3 Período 1850-1869 la historiadora Marcela Ternavasio se pregunta: ¿Como se explica este pronunciamiento de un hombre identificado con el federalismo y que siempre había sido leal a Juan M. Rosas?.

El viraje de Urquiza tiene, sin duda, una historia que lo explica y hunde sus raíces en las tensiones creadas entre Buenos Aires y el resto de las provincias -especialmente las del Litoral- desde tiempo atrás. Tales tensiones derivaban del monopolio ejercido por la provincia de Buenos Aires respecto del comercio ultramarino, la aduana y la libre navegación de los ríos. Gracias a ese monopolio y a las condiciones naturales de las que gozaba, la provincia más rica de la Confederación pudo experimentar un exitoso proceso de expansión ganadera desde la década de 1820.

Durante los años 40, Entre Ríos logró recuperarse económicamente de la devastación sufrida luego de las guerras de independencia y de las guerras civiles, estimulada por la llamada «guerra grande» en Uruguay y el bloqueo anglo-francés en Buenos Aires. Los estancieros entrerrianos -entre los que se encontraba el propio Urquiza- se convirtieron en los proveedores de la sitiada ciudad de Montevideo y por ello tenían sumo interés en mantener el tráfico costero con la capital uruguaya.

Por otro lado, Rosas mantenía con Brasil una situación conflictiva desde tiempo atrás. Luego de la firma de los tratados que culminaron con el bloqueo anglo-francés, Buenos Aires y el imperio brasileño quedaron con las manos libres para enfrentarse en el escenario siempre disputado: la Banda Oriental. La pretensión de Brasil era mantener asegurada su provincia más meridional -Río Grande do Sul- y lograr la libre navegación del río Paraná, mientras Rosas evaluaba esta pretensión como una muestra más de laH apetencias del imperio brasileño y de su ancestral deseo expansionista sobre el Río de la Plata.

La recuperación económica de Entre Ríos actualizó los viejos temas de disputa entre Buenos Aires y las provincias del Litoral. Si bien Rosas había logrado acallar estas disputas durante largos años, su latente presencia terminó por estallar en conflicto abierto este año. Al rompimiento de relaciones entre la Confederación Argentina y el Brasil se sumó el «pronunciamiento» de Urquiza por el cual se hizo explícita su aspiración de ver constituido el país.

Al suprimir en los documentos públicos la fórmula impuesta por Rosas «¡Viva la Confederación Argentina! ¡Mueran los salvajes unitarios!» y reemplazarla por la de «¡Viva la Confederación Argentina! ¡Mueran los enemigos de la organización nacional!», el gobernador de Entre Ríos puso de manifiesto aquella aspiración.

Consciente de que este gesto significaba una declaración de guerra al régimen rosista, Urquiza esperaba que el resto de las provincias se unieran a su desafío. Pero sólo Corrientes adhirió al pronunciamiento, mientras en Buenos Aires el hecho fue aprovechado, como tantas otras veces en el pasado reciente, para polarizar aún más el espacio político. Urquiza fue tildado de «loco» y la ex capital volvió a vivir las ya conocidas muestras de adhesión federal. Pero el pacto firmado a fines de mayo entre el gobierno de Entre Ríos, Uruguay y el Imperio del Brasil dejó sellada la alianza del bloque antirrosista y dio lugar a la movilización de tropas que no tardarán en enfrentarse en el campo de batalla.

Batalla de la Vuelta de Obligado Resumen Antecedentes y Causas

Batalla de la Vuelta de Obligado – Resumen ,Antecedentes y Causas

El Combate de la Vuelta de Obligado se produjo el 20 de noviembre de 1845. El sitio se encuentra entre San Pedro y Ramallo, y allí estableció su puesto de combate el general Lucio Mansilla.

Con el fin de detener el avance de los buques ingleses y franceses en el Río Paraná, tras desatarse el bloqueo anglo-francés.

La batalla fue despareja y, a pesar del valor de nuestros patriotas y de las tres cadenas puestas a lo ancho del río, los invasores pasaron pero no lograron su objetivo y, finalmente, tendrán que desagraviar al pabellón nacional.

Juan Manuel de Rosas fue un político argentino, gobernador de Buenos Aires en los períodos 1829-1832 y 1835-1852. Amado por sus seguidores, y temido y odiado por sus opositores, quienes lo llamaron tirano y dictador. Lo cierto es que estuvo en el poder por más de 20 años, con facultades extraordinarias otorgadas por la legislatura provincial, tratando de ordenar el país contra la anarquía política.

En «Palabras de Historiador» de Felix Luna, el autor lo define como «el mas contradictorio, el mas controvertido y el que ha registrado mas polémicas y el que siempre será un personaje muy ambiguo, muy difícil de definir» (pag.72) 

LA VUELTA DE OBLIGADO: El sitio de Montevideo impulsado por Juan Manuel de Rosas tenía el objeto de combatir al jefe oriental Rivera y a los exiliados opositores.

Atacados sus intereses comerciales en el Río de la Plata, Inglaterra y Francia apresaron la escuadra argentina del almirante Guillermo Brown y mantuvieron el propósito de remontar el Paraná para comerciar con el Paraguay.

En la Vuelta de Obligado se extendió una triple cadena para cerrarles el paso y se dispusieron baterías frente al río. Luego de intensos combates, las naves anglofrancesas quebraron la línea de defensa argentina, pero no encontraron poblaciones que quisieran adquirir sus mercaderías.

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extranjeras
El delegado
inglés firma un
tratado de paz
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Francia,
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tratado similar,
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ANTECEDENTES DE LA VUELTA DE OBLIGADO: Desde 1840 se había renovado en Inglaterra el interés por el comercio con América del Sur. Para la expansión de su actividad económica reclamaba la libre navegación de los ríos. Rosas no estaba dispuesto a aceptar esta exigencia.

Al mantener el control de la navegación y de las recaudaciones aduaneras perseguía varios propósitos: engrosar el tesoro de la provincia; lograr el apoyo de los comerciantes porteños favorecidos por su política; ocasionar perjuicio a sus opositores de las provincias del litoral; ejercer presión económica sobre Paraguay para que éste terminara por incorporarse a la Confederación; influir sobre la política seguida por Uruguay y por Brasil.

A partir de 1842 se reanudó un conflicto interno en la Banda Oriental, y Rosas intervino apoyando a uno de los bandos. Esta decisión del gobernador de Buenos Aires provocó la reacción de Francia y de Gran Bretaña y la decisión de una intervención conjunta en el Río de la Plata.

Para Gran Bretaña, la posibilidad de una acción coordinada entre la Banda Oriental y Buenos Aires significaba la anulación de la división política en el Río de la Plata —impuesta por su mediación con la creación, en 1826, de la República Oriental del Uruguay como Estado independiente—.

Los intereses británicos se veían gravemente amenazados por el peligro de una política conjunta de los dos países que controlaban el comercio y la navegación en el río de la Plata.

Los intereses de los comerciantes ingleses en Montevideo y en Buenos Aires no eran los  mismos. Pero los dos grupos se beneficiaban con la navegación pacífica del río de la Plata y con la apertura de los ríos interiores (el Paraná y el Uruguay) al comercio internacional

Cuando en 1843 Oribe inició el sitio de Montevideo, luego de haber derrotado a Rivera en Arroyo Grande, la flota argentina al mando de Brown inició el bloqueo por mar. La defensa de la ciudad quedó al mando del general Paz que formó legiones de extranjeros. El representante inglés Mandeville y el francés de Lurdemediaron para poner fin a esta situación. Rosas rechazó la mediación.

El comandante de la escuadra inglesa en el Atlántico actuó por su cuenta y desconoció el bloqueo. Florencio Várela partió a Europa en representación de Rivera y de la Comisión Argentina (unitarios) para gestionar la intervención armada anglofrancesa contra el gobernador de Buenos Aires.

En esta oportunidad, también Brasil intervino en el conflicto a favor de sus propios intereses.

A mediados de 1844 propuso a Gran Bretaña una acción conjunta contra Buenos Aires para eliminar la influencia argentina en la Banda Oriental y establecer la apertura de la navegación de los ríos interiores. Esta apertura era necesaria, declaraba, para poner fin al aislamiento del Paraguay.

Finalmente, el gobierno inglés también decidió intervenir con el objetivo de lograr la libre navegación de los ríos y mantener el equilibrio rioplatense según el tratado de 1828 frente a las pretensiones de incorporar la Banda Oriental al sistema rosista.

En 1845, Mandeville fue reemplazado por William Ouseley, quien no se entendió con Rosas y en setiembre declaró el bloqueo al río de la Plata. En abril de ese año, naves inglesas y francesas bloquearon el puerto de Buenos Aires.

El caudillo oriental Manuel Oribe —con el apoyo de Rosas— mantenía sitiada la ciudad de Montevideo por tierra y, desde 1843, Buenos Aires sitiaba por el río las costas de la Banda Oriental.

Pero las naves inglesas desconocían el bloqueo de las naves porteñas y permitían el aprovisionamiento de Montevideo. A mediados de 1845 y después de un ultimátum, las fuerzas navales británicas y francesas robaron a la escuadra argentina»: la capturaron y la obligaron a fondear en el puerto de Buenos Aires. Meses más tarde se propusieron remontar el río Paraná, para poner en práctica el objetivo de la libre navegación de los ríos interiores.

Rosas no estaba dispuesto a permitirlo y preparó la defensa, que resultó heroica. En la Vuelta de Obligado sobre el río Paraná, el 20 de noviembre de 1845, en una larga batalla en la que sufrieron numerosas pérdidas materiales y humanas, las fuerzas militares y navales porteñas intentaron impedir el paso de las naves extranjeras.

Rosas nombra al general Lucio Norberto Mansilla, oficial de San Martín en Chacabuco, comandante interino de la División Norte. Con más patriotismo que recursos se propuso detener a los invasores en las barrancas de la Vuelta de Obligado, al norte de la localidad de San Pedro.

De costa a costa del río Paraná ancló veinticuatro pontones atados con triple cadena y en tierra desplegó 2.200 soldados, con 35 piezas de artillería.

 

En la mañana del 20 de noviembre de 1845, el general Mansilla arengó a las tropas: «¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis!… Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables aquí no lo serán! Tremole el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea».

Con la última estrofa del Himno Nacional Argentino se abrió el fuego sobre el enemigo. La heroica lucha duró varias horas y a la caída del sol ingleses y franceses desembarcaron y se apoderaron de las baterías. La escuadra cortó las cadenas y siguió hacia el Norte. Murieron doscientos cincuenta argentinos y medio centenar de integrantes de la escuadra aliada.

En febrero de 1845, el comisionado brasileño ante las cortes de Londres y París —e vizconde de Abrantes— informó a la corte de Río de Janeiro los propósitos secretos de la intervención anglo-francesa en el Río de la Plata. Según le había informado el ministro francés Guizot, los propósitos eran: 1) convertir a Montevideo en «factoría comercial para las potencias marítimas»; 2) obligar a la «libre navegación» del Plata y sus afluentes;3) independizar Entre Ríos y Corrientes «si sus habitantes lo quisiesen»; 4) fijar los límites del Estado Oriental, Paraguay y el Nuevo Estado de la Mesopotamia «con presindencia del Brasil»; 5) conservar el Estado de cosas en el resto de la Confederación «si Rosas accediera a la razón sin recurrir a las armas» o diese libertad de comercio. En caso contrario, levantar contra él a las fuerzas locales adversarias suficientes para obrar apoyados por las fuerzas navales y poner en Buenos Aires un gobierno «que dé muestras de amistad hacia Europa».

Fuente Consultadas:
Historia Argentina y El Mundo Contemporáneo Alonso-Elizalde-Vázquez
Grandes Protagonistas de la Historia Argentina Juan Manuel de Rosas

Biografia de Juan Manuel de Rosas Vida Política y Su Gobierno

Biografía de Juan Manuel de Rosas
Vida Política y Obra de Gobierno

La Confederación Rosista

Fracasos de la Oposición

Carta de la Hacienda de Figueroa

Juan Manuel de Rosas: Juan Manuel de Rosas fue un político argentino, gobernador de Buenos Aires en los períodos 1829-1832 y 1835-1852.

Amado por sus seguidores, y temido y odiado por sus opositores, quienes lo llamaron tirano y dictador. Lo cierto es que estuvo en el poder por más de 20 años, con facultades extraordinarias otorgadas por la legislatura provincial, tratando de ordenar el país contra la anarquía política.

En «Palabras de Historiador» de Félix Luna, el autor lo define como «el mas contradictorio, el mas controvertido y el que ha registrado mas polémicas y el que siempre será un personaje muy ambiguo, muy difícil de definir» (pag.72)

Juan Manuel de Rosas

Comienzos del caudillo:

Nació en Buenos Aires (n. en Buenos Aires, 30 de marzo de 1793 – † Southampton, Hampshire, 14 de marzo de 1877) , en el seno de una de las familias más destacadas de la ciudad. Su verdadero nombre era Juan Manuel Ortiz de Rozas; pero decidió «acriollarlo» y aplebeyarlo, ya antes de su primera aparición en la política, por Juan Manuel de Rosas.

La niñez del pequeño Juan Manuel estuvo signada por la severidad materna y la vida campestre, dos señas que dejarán en él un profundo registro que lo marcará de por vida. Autoridad máxima del clan, su madre Agustina condujo la familia y los negocios con mano férrea, sin escatimar latigazos con sus pequeños niños a la hora de los escarmientos y el orden.

El pequeño Juan Manuel aprendió sus primeras letras en la casona, hasta que cumplidos los ocho años comenzó a estudiar en un establecimiento privado dirigido por Francisco Javier Argerich, uno de los más prestigiosos.

La formación institucional, sin embargo, no duraría más que un año, tiempo suficiente para quien ya tenía predestinado un lugar en los negocios familiares y en la política.

Para entonces, la vida rural y los saberes de sus labores era todo lo que necesitaba para ponerse, en el momento adecuado, a la cabeza de la administración de la estancia.

Y en esas labores va a descollar rápidamente, domando potros y participando en las más variadas tareas junto a los peones. También desde entonces asimiló la cultura del gaucho y escuchará las primeras historias de malones.

Para algunos de sus hermanos habrá otros destinos, como la carrera militar -Prudencio- y el comercio -Gervasio-.

Entre sus hermanas destacarán Dominga Mercedes, mujer de gran cultura, y Agustina, la futura esposa de Lucio V. Mansilla.

Tenía trece años en 1806 cuando los acontecimientos políticos que sacudían al Río de la Plata lo convocaron para su primera incursión en la milicia: una escuadra inglesa había invadido el territorio.

Las autoridades virreinales dejaron indefensa a la población, que debía enfrentar una fuerza expedicionaria numerosa y bien pertrechada. Santiago de Liniers organizó entonces las armas de la exitosa resistencia, alistando voluntades para enfrentar al invasor.

El reclutamiento implicó la formación de una compañía de niños en el Regimiento de Migueletes, cuya misión era colaborar con la reposición de municiones y Juan Manuel se reclutó voluntariamente. Luego de la rendición, Liniers lo devolvió a sus padres, portador de honrosa carta testimonial.

De grande fue hombre práctico, de espíritu conservador, y con todas las características de un caudillo. La primera interrupción en sus actividades de estanciero fue debida a las invasiones inglesas.

Amasó una gran fortuna como ganadero y exportador de carne de vacuno, en la época en que el virreinato del Río de la Plata luchaba por su emancipación del dominio español. En 1818 comienza a hacer algunas comisiones políticas, al tiempo que entró a administrar y poblar las estancias de Juan José y Nicolás Anchorena.

Mas tarde compraría con Terrero (quien lo acompañaría durante sus dos futuros mandatos) las estancias San Martín y Del Rey, entre otras.

Empezó a adquirir prestigio y durante la década del ’20 se transformo en uno de los personajes más importantes de Buenos Aires. Llegó a tener un ejército personal formado por peones: Los Colorados del Montes. Y durante el gobierno de Rodríguez ocupó el cargo de comandante de campaña.

Entre 1313 y 1824, Rosas va a construir una formidable empresa rural, compuesta de extensoscampos, estancias y saladeros. Fue uno de los principales artífices de la conquista de nuevas tierras para el ganado y la colonización.

La vida política: Como decíamos antes, hasta 1820, Rosas se empleó afondo en sus actividades económicas. No obstante, otros conflictos van a conspirar contra sus actividades, forzándolo a inmiscuirse de lleno en la vida política.

El movimiento que concluyó con la independencia no había logrado estructurar una unidad que englobara al conjunto de las provincias bajo un mismo gobierno. Los conflictos entre Buenos Aires y las provincias, y en ocasiones entre estas mismas, y posteriormente entre unitarios y federales, arrasaron al territorio con situaciones que hundieron a unos y otros en agudas crisis políticas y económicas.

Hacia 1820, uno de los mayores frentes de conflicto lo constituyó el enfrentamiento entre Buenos Aires y los caudillos de Santa Fe y de Entre Ríos, Estanislao López y Francisco Ramírez, quienes eran aliados de José Gervasio Artigas, líder de la Banda Oriental y de la Liga de los Pueblos Libres. Los caudillos rechazaron la Constitución de 1819, inspirada por Buenos Aires, y reclamaron su autonomía.

Tras la Batalla de Cepeda, la disputa culminó en victoria para los caudillos, precipitando la caída del director supremo José Rondeau. El nuevo gobierno provincial de Buenos Aires puso paños fríos a la contienda con la firma de tratados de no beligerancia entre las partes, pero al poco tiempo éstos exhibieron sus limitaciones, aunque finalmente se logró la paz interior.

La paz lograda permitió a Buenos Aires un período de prosperidad y Rosas supo aprovecharla. Para entonces contaba con un puerto exportador propio, el de Ensenada, y entre 1821 y 1824 aumentó considerablemente sus propiedades rurales. Ala vez reforzó las fronteras con el indio, desatendidas durante el conflicto con el Litoral, participando en algunas de las campañas de Rodríguez hacia el sur.

Las fronteras ya no estarían abandonadas a su suerte, y el propio Rosas fue poco después nombrado comandante de los Ejércitos de Campaña a fin de mantener pacificada la región. De este modo, se consolidará aún más como un respetado líder militar.

Juan Manuel de Rosas Retrato Óleo

Rosas fue retratado por numerosos artistas que exaltaron su personalidad a través de una imponente estampa militar No obstante, el caudillo federal gustaba más de la austeridad y simpleza de la vida campestre que de las grandes galas. Incluso manifestó una persistente Indiferencia hacia las condecoraciones y medallas que le otorgaron. Arriba, óleo de Fernando García del Molino, 1839.

Primer gobierno:

Durante el primer gobierno de Rosas, el país no estaba organizado como una nación, sino que las provincias se habían enfrentado firmando por un lado la Liga Unitaria (Córdoba, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Juan, San Luis, Tucumán, Salta y Mendoza) y por el otro lado el Pacto Federal (Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes).

El 6 de diciembre de 1829 la legislatura eligió a Rosas gobernador y le otorgaron facultades extraordinarias. Si ya gobernaba de afuera, ¿cómo no iba a hacerlo ahora que estaba en el poder?

Desde el principio declaró enemigo al partido unitario, y utilizó la famosa divisa: «El que no está conmigo, está contra mí» para atacarlos. Por lo que puso a su favor a los burgueses, conservadores y reaccionarios, a los católicos, a los gauchos descontentos, a los indios, a la plebe urbana y a parte de la población rural.

Rosas apareció como un restaurador, debido a la actitud de desprecio, de violación de derechos que habían dado los anteriores gobiernos. En su contra aparecieron los unitarios, los jóvenes ilustrados, los liberales, los militares y viejos patricios de la revolución.

Su gobierno era centralista, respetuoso de los señores feudales siempre y cuando estos le estuviesen sometidos. Tenía un criterio proteccionista antieuropeo, de un nacionalismo estrecho, y reacio a los cambios y a lo extranjero. Su primera medida en el gobierno, de hecho, fue suprimir la libertad de prensa y adueñarse de ella. Sin embargo este primer periodo fue solo una imagen de lo que sería el segundo término, ya que aquí Rosas no tenía experiencia verdadera en la política.

Así es que en 1832 Rosas impide que la Comisión Representativa convoque a un congreso general para organizar la república. La idea de Rosas era que el país no estaba en condiciones de entrar en una organización general; debía mantenerse la unión de las provincias sólo con el Pacto Federal. «Debemos existir y después organizarnos», era su argumento.

Segundo Gobierno:

El 7 de marzo de 1835 la Legislatura, confirió el gobierno a Rosas por cinco años con la suma del poder publico, sin mas restricciones que conservar y proteger la religión católica, y sostener y defender «la causa nacional de la Federación». El nombramiento fue confirmado por un plebiscito que dio 9720 votos a favor y 8 en contra. Se le depositó la suma del poder público de la provincia; Pero ¿Cómo llegó Rosas a tener todo este apoyo? Debemos por ende analizar el período 1832-1835, tiempo en que Rosas no gobernó.

Primero Rosas no aceptó en 1832 la reelección sin los poderes extraordinarios. Y a partir de allí se lo eligió varias veces para que vuelva al poder, pero en todas se negó debido a que no le otorgaban los poderes especiales; él deja el gobierno para trabajar desde afuera y dificultar al gobierno muy astutamente. Segundo, la policía, el ejército, la prensa y las masas estaban a su merced.

Tras formar su propio Partido Restaurador Apostólico, y con el apoyo de la Sociedad Popular Restauradora, conocida como ‘La Mazorca’, que aterrorizó a sus adversarios unitarios, Rosas formó alianzas con los líderes de las demás provincias argentinas, logrando el control del comercio y de los asuntos exteriores de la Confederación. Un hecho más que decisivo fue la revolución de los restauradores del 11 de octubre de 1833: El gobernador Balcarce ordenó que se diera a lugar un juicio al periódico El Restaurador de las leyes, por lo que se empapeló Buenos Aires con carteles que anunciaban el proceso al «Restaurador de las leyes».

Y la gente de los suburbios pensó que el juicio era a Rosas, ya que también se lo conocía con ese nombre. Y al iniciarse la audiencia se produjo un enorme alboroto que terminó con el sitio de la ciudad por parte del general Pinedo, adherido a la protesta. Y el ejército del gobierno se encontraba con Rosas en el sur en la campaña «exterminadora» del desierto.

Balcarce debió renunciar, y posteriormente lo mismo harían José Viamonte y V.Maza (luego del asesinato de Quiroga). Al volver de la expedición al desierto, la legislatura le acordó una medalla. Sin embargo no poseía un espíritu bélico, aunque supo explotar su prestigio. Así Rosas aparecía como el único capaz de calmar la situación.

Es en esta etapa de temor y anarquía política en la que Rosas aparece como el único capaz de terminar con el difícil momento y establecer la paz tan esperada.

asesinato de Quiroga

Represión:

El ejercicio de las atribuciones extraordinarias y la acción de la Sociedad Popular Restauradora, le permitieron eliminar la oposición, ya sea unitaria o federal. Hubo destituciones y fusilamientos en masa, y se decretó el uso obligatorio de las divisas punzó. Se empapelaron las ciudades con cárteles como: «¡Mueran los salvajes unitarios!» o «¡Vivan los federales!». Afirmó su lucha sobre los unitarios y exigió una sumisión total a la federación, no solo en Buenos Aires sino en todo el interior. Abolió la independencia del poder judicial, y llegó a ejercer personalmente facultades judiciales (como el caso de los hermanos Reinafé, a quienes se los encontró culpables y se los colgó).

Fue una época de terror para los unitarios, o mas bien para todos los que no estuvieran a favor del dictador. Todos los opositores se debieron exiliar, en general a Uruguay, o eran juzgados aquí. La gente se retractaba, se cuidaba de cualquier motivo de sospecha, como hablar, pasear, escribir, etcétera. La simple sospecha de complicidad con un unitario bastaba para ser ejecutado; la sociedad Popular Restauradora fue un club terrorista y temido. Rosas también se aseguró de que su retrato estuviera expuesto en todos los lugares públicos tras autoproclamarse ‘tirano’ en 1842.

manuel vicente mazaEn junio de 1839 fue descubierta en Buenos Aires una conspiración organizada por Manuel V. Maza, presidente de la Sala de Representantes, que tenía contacto con otros movimientos que actuaban en la campaña y con los emigrados.

Maza y su hijo fueron muertos. La misma suerte tuvieron los cabecillas de la Rebelión de los Hacendados del Sur de la provincia, que tuvo su foco en Chascomús y Dolores. Estos alzamientos debían coincidir con la invasión de Lavalle a Buenos Aires, lo que no pudo concretarse.

Los unitarios, con imprudentes golpes de estado, con medidas, arbitrarias, con su recurso a los actos habilidosos, crearon el clima propicio al desprecio por la ley. Rosas pudo destruir la anarquía pero creó un miedo pavoroso.

En el primer gobierno se había limitado a organizar la administración de Buenos Aires, y en el segundo a todo el país, colocando gobernadores sometidos en las demás provincias.

Medidas:

Tuvo una política centralista y sus intereses se identificaron con los de Buenos Aires. Lo favorecía el puerto único, y el 18 de diciembre de 1835 estableció la Ley de Aduanas, por la cual se protegían los productos e industrias de las provincias impidiendo la penetración de productos extranjeros que compitieran con los del país, aunque se conservaba a Buenos Aires como único puerto de ultramar. Esta medida era un interesante intento de proteccionismo económico que benefició a ciertas industrias nacionales; Sin embargo favorecía a Buenos Aires, por lo que el litoral se opuso a ellas.

Al principio de su segundo gobierno llamó a los jesuitas de Europa, ofreciéndoles protección y mantenerlos y colocarlos en universidades y colegios. Así buscó presentarse como protector de la religión, de las ciencias, y de las letras. (5) Si bien la iglesia y la prensa eran auxiliares importantes de Rosas, la última sanción de su gobierno era la fuerza, aplicada por militares y la policía. La organización militar no solo estaba para defender sino para controlar, a la población.

Sin embargo para superar la crisis económica provocada por las luchas internas y los bloqueos, decretó cesantías en masa, rebajó los sueldos, redujo el presupuesto de la Universidad, prohibió la exportación de oro y plata, entre los más importantes.

Legado del gobernador:

La sociedad tomó su forma bajo el gobierno de Rosas y subsistió después de él. La hegemonía de los terratenientes, la degradación de los gauchos, la dependencia de los peones, todo eso fue herencia de Rosas. El ayudó a crear una sociedad; comenzando por la estancia estableció valores que se extendieron a toda la provincia y se convirtieron en alma en el estado de Rosas. «Subordinación era su palabra favorita, la autoridad su ideal y el orden su logro. Elogiaba a las clases bajas y a los pobres (a quienes siempre ayudó) por su obediencia. Rosas explicaba los orígenes de su régimen como una desesperada alternativa para la anarquía; y sus medidas represoras eran un mal necesario.

Defensor de la Soberanía Argentina:
La guerra con Francia

Desde 1830, Francia buscaba aumentar su influencia en América Latina y, especialmente, lograr la expansión de su comercio exterior. Consciente del poder inglés, en 1838 el rey Luis Felipe exponía ante el parlamento que “sólo con el apoyo de una poderosa marina podrían abrirse nuevos mercados a los productos franceses…”. En marzo de 1838 una escuadra de guerra francesa bloqueó el puerto de Buenos Aires.

Sobre el reclamo particular de Francia —la eximición del servicio de armas para sus súbditos—, el gobierno de Buenos Aires retrasó la respuesta por más de dos años. Rosas no se oponía a reconocer a los residentes franceses en el Río de la Plata el derecho a un trato similar al que se daba a los ingleses. Pero sólo estuvo dispuesto a reconocerlo cuando Francia envió un ministro plenipotenciario (con plenos poderes) para la firma de un tratado, lo que significaba un trato de igual a igual y un reconocimiento de la Confederación Argentina como un Estado soberano.

La Convención fue acordada entre el gobierno de Buenos Aires, encargado de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina, y el representante del gobierno de Francia el 29 de octubre de 1840. Esta Convención se conoce como el Tratado Mackau-Arana porque los ministros que lo firmaron fueron el almirante barón de Mackau por Francia y Felipe Arana por Buenos Aires. El tratado establecía el levantamiento del bloqueo al puerto de Buenos Aires y la devolución de la isla Martín García y de los barcos capturados al gobierno de Buenos Aires por parte de Francia, y a su vez, el gobierno de Buenos Aires acordaba eximir del servicio de armas a los súbditos franceses y pagar indemnizaciones a los perjudicados por el conflicto.

La intervención de Gran Bretaña y Francia

A partir de 1842 se reanudó un conflicto interno en la Banda Oriental y Rosas intervino apoyando a uno de los bandos. Esta decisión del gobernador de Buenos Aires provocó la reacción de Francia y de Gran Bretaña k decisión de una intervención conjunta en el Río de la Plata.

Para Gran Bretaña, la posibilidad de una acción coordinada entre  la Banda Oriental y Buenos Aires significaba la anulación de la división política en el Río de la Plata —impuesta por su mediación con la creación, en 1828, de la República Oriental del Uruguay como Estado independiente—. Los intereses británicos se veían gravemente amenazados por el peligro de una política conjunta de los dos países que controlaban el comercio y la navegación en el río de la Plata.

Los intereses de los comerciantes ingleses en Montevideo y en Buenos Aires no eran lo mismos. Pero los dos grupos se beneficiaban con la navegación pacífica del río de la Plata y con la apertura de los ríos interiores (el Uruguay) al comercio internacional.

En esta oportunidad, también Brasil intervino en el conflicto a favor de sus propios intereses. A mediados de 1844 propuso a Gran Bretaña una acción conjunta contra Buenos Aires para eliminar la influencia argentina en la Banda Oriental y establecer la apertura de la navegación de los ríos interiores. Esta apertura era necesaria, declaraba, para poner fin al aislamiento del Paraguay.

Finalmente, el gobierno inglés decidió intervenir con el objetivo de lograr la libre navegación de los ríos y mantener el equilibrio rioplatense según el   tratado de 1828 frente a las pretensiones de incorporar la Banda Oriental al sistema rosista. Además, la larga duración de la crisis oriental comprometía la estabilidad económica de la región y perjudicaba a los sectores mercantiles extranjeros y locales. Francia aceptó intervenir limitando sus objetivos —según declaró— a la defensa de la independencia oriental frente a la intervención argentina. En abril de 1845, naves inglesas y francesas bloquearon el puerto de Buenos Aires.

LA LIBRE NAVEGACIÓN DE LOS RÍOS: El tratado del Cuadrilátero -firmado en la ciudad de Santa Fe, el 25 de enero de 1822, por Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes-establecía la paz, amistad, unión y respeto recíproco entre las provincias firmantes; la alianza frente a una posible agresión exterior o interior; la libre navegación de los ríos y la no asistencia al congreso organizado en Córdoba, según lo dispuesto en el Pacto de Benegas. Al mismo tiempo, acordaba la convocatoria a un congreso general cuando las condiciones se volvieran propicias. Según el historiador Clifton Kroeber, en La navegación de los ríos en la historia argentina, lo que las provincias litorales entendían por libre navegación de los ríos, es decir, comercio directo con el exterior a través de sus muelles o el trasbordo de las cargas de naves extranjeras en el Río de la Plata sin tener que pagar impuestos a la provincia de Buenos Aires, difería de lo entendido o aceptado por los porteños, pues, en Buenos Aires, «ninguna facción [..,] estaba dispuesta a renunciar a su posición de dominio en el comercio».

El caudillo oriental Manuel Oribe —con el apoyo de Rosas— mantenía sitiada la ciudad de Montevideo por tierra y, desde 1843, Buenos Aires sitiaba por el río las costas de la Banda Oriental. Pero las naves inglesas desconocían el bloqueo de las naves porteñas y permitían el aprovisionamiento de Montevideo.

A mediados de 1845 y después de un ultimátum, las fuerzas navales británicas y francesas “robaron a la escuadra argentina”: la capturaron y la obligaron a fondear en el puerto de Buenos Aires. Meses más tarde se propusieron remontar el río Paraná, para poner en práctica el objetivo de la libre navegación de los ríos interiores. Rosas no estaba dispuesto a permitirlo y preparó la defensa, que resultó heroica.

En la Vuelta de Obligado sobre el río Paraná el 20 de noviembre de 1845, en una larga batalla en la que sufrieron numerosas pérdidas materiales y humanas, las fuerzas militares y navales porteñas intentaron impedir el paso de las naves extranjeras.

Acerca de JUAN MANUEL DE ROSAS

«Ningún personaje hispanoamericano, salvo, quizá, Bolívar, ha apasionado tanto como Rosas a los pueblos que descienden de España. Hubo un momento en que, a juicio de medio continente, él representó su libertad y sus derechos. Más aún, se le consideró en ese momento como la conciencia de América. En Europa fue discutido como aquí: alabado por unos y denigrado por otros. Entre nosotros, Juan Manuel de Rosas es un tema de actualidad desde hace ciento veinte años. Puede afirmarse que hoy es el único tema histórico de actualidad.

Se le exalta a Rosas y se le condena, con Igual furia por ambas partes. Se invoca al patriotismo para defenderlo, como se lo Invoca para atacarlo. Sin exageración, puede afirmarse que el nombre de Rosas divide al país en dos grandes bandos enemigos (…), Existe un ansia por saber la verdad. Muchos argentinos se preguntan: ¿por qué se excluye de nuestra historia a aquel de quien dijo San Martín que la contienda que sostenía contra Francia o Inglaterra era «de tanta trascendencia como la de ¡a emancipación de la España»? ¿Por qué ese odio «oficial» a Rosas?.

Creo absolutamente necesario que los argentinos empiecen a comprender a Rosas, porque Rosas es el más serio problema que nos divide. Pero ‘comprender’ no significa ‘amar’, ni siquiera ‘admirar’. Comprender a Rosas significa reconocer que gobernó en épocas absolutamente anormales: que careció de los recursos más indispensables por causa de los bloqueos de nuestro único puerto y de las guerras que él no provocó: y que defendió a la patria con talento, tenacidad, habilidad y patriotismo.»

Manuel Gálvez, Vida de Juan Manuel de Rosas

LA VUELTA DE OBLIGADO
1841Oribe derrota a
Rivera, cuyo poder
queda reducido a
Montevideo


Juan Manuel de Rosas Durante el
conflicto mantuvo una decidida  actitud en defensa
de la soberanía nacional.

1842Oribe, con
apoyo de Rosas, sitia
Montevideo.
1845El gobierno
inglés protesta
Inglaterra y Francia
declaran bloqueados
los puertos de la Confederación.
1846Fracasan las
negociaciones
de un acuerdo
pacífico con las
potencias extranjeras

El sitio de Montevideo impulsado por Juan Manuel de Rosas tenía el objeto de combatir al jefe oriental Rivera y a los exiliados opositores. Atacados sus intereses comerciales en el Río de la Plata, Inglaterra y Francia apresaron la escuadra argentina del almirante Guillermo Brown y mantuvieron el propósito de remontar el Paraná para comerciar con el Paraguay. En la Vuelta de Obligado se extendió una triple cadena para cerrarles el paso y se dispusieron baterías frente al río. Luego de intensos combates, las naves anglo francesas quebraron la línea de defensa argentina, pero no encontraron poblaciones que quisieran adquirir sus mercancías.

1849El delegado
inglés firma un
tratado de paz
con la Confederación
1850Francia,
mediante un
tratado similar,
da por terminado el
bloqueo

La defensa de la Confederación:Disponía de 24 embarcaciones desmanteladas atadas con triple-cadena, un total de 2.200 hombres en tierra, y 35 piezas de artillería, que conformaban las baterías.

Escuadra anglo francesa:
Contaba con 11 navíos de guerra entre ellos 3 vapores de un gran poder de fuego, un total de 99 cañones de grueso calibre y 100 buques mercantes cargados de productos.

Enfrentamiento con Urquiza:

Biografia de Urquiza Carta HistóricaUrquiza, que hasta ese momento era uno de los aliados de Rosas, decidió iniciar una rebelión con el motivo de organizar al país. El 1 de mayo de 1851 inició el levantamiento; y 24 días después señaló su programa constitucional.

Corrientes se adhirió al movimiento y contó con el apoyo militar de Uruguay y Brasil. El 21 de noviembre se firmó un acuerdo más amplio entre el imperio del Brasil, Uruguay, Entre Ríos y Corrientes para eliminar a Rosas.

El 3 de febrero de 1852 Urquiza derrotó al gigante Rosas en la batalla de Caseros. El caudillo criollo escapó ileso de la batalla y unos días después del país.

Ésta batalla marcó un momento decisivo en el país, e inició una nueva etapa. Rosas pasó el resto de su vida en el exilio y murió en Southampton (Hampshire, Gran Bretaña).

LAS ENFERMEDADES DE ROSAS
Desde 1820 Rosas sufría de problemas renales y en 1842 ese mal se agravó. Lo atendió el doctor James Lepper (1785-1851), médico de la marina inglesa que trató a Napoleón, a bordo del Bellerophon, cuando éste estaba prisionero en la rada de Plymouth en vísperas de zarpar para Santa Elena. El doctor Lepper llegó a Buenos Aires en 1822, con lord Ponsomby, y se radicó en la ciudad. Era el médico preferido de Rosas y de su familia, y el gobernador le obsequió una casa con altos en la esquina de Potosí (hoy Alsina) y Defensa.

Lepper actuó intensamente en el Hospital Inglés, en su primitivo local de la calle Independencia 15 y después en su segunda ubicación de Uruguay 222. El 18 de junio de 1848 fue empleada en este hospital, por primera vez en la Argentina, la anestesia por medio de éter; la utilizó el Dr. Juan Guillermo Mackenna. Lepper operó a Rosas el 6 de julio de 1844 y le extrajo una piedra, del tamaño de un garbanzo, que se le había incrustado en la uretra; la extracción fue con instrumentos y sin anestesia; el enfermo todavía se estaba reponiendo tres meses después. El doctor Ventura Pedro Bosch (1814-1871) atendía a Rosas de su estrechez uretral aplicándole sondas. En julio de 1848 Lepper le hizo un análisis de orina y encontró exceso de ácido úrico.

En fecha no determinada, entre 1848 y 1851, Rosas sufrió una nueva operación, rea/izada por el Dr. Teodoro Álvarez (1818-1889), quien le aplicó anestesia con éter y en pocos minutos le extrajo un cálculo de la uretra, por vía rectal, del tamaño de un huevo de paloma. Álvarez había sido discípulo del Dr. José María Fonseca (1799-1843), quien, becado por el gobierno de Las Meras, había sido, a su vez, discípulo del célebre Dupuytren en París durante 1826-1829. Álvarez extrajo el cálculo de Rosas por el método de talla bilateral de Dupuytren: talla mediana, latera/izada, supra-púbica, recto vesical, incisión de la uretra y sección de la próstata.

Resumen Conclusión:

De 1829 a 1832 y de 1835 a 1852 gobernó Buenos Aires Juan Manuel Rosas. Conocido como el gran dictador, fue sin dudas un poderoso estanciero y un caudillo político, que representó los intereses porteños. Ejerció una dictadura y demoró mientras estuvo al poder la organización nacional con el argumento de que el país no estaba preparado. Si bien se lo conoció como el Restaurador de las Leyes, solo sancionó dos leyes en sus casi 30 años de gobierno; Rosas anhelaba la libertad anárquica y despreciaba las reglas.

Rosas tuvo movimientos de resistencia en casi todo el país, protagonizados por unitarios y federales liberales. Montevideo fue el centro de esa conspiración, cuyos métodos eran el terrorismo, el asesinato, el fraude, la unión con el extranjero, confiscaciones. Los opositores sentenciaron a Rosas a gobernar sin un día de tranquilidad. Su fracaso se debió a la falta de unidad en su coordinación y a la diversidad de tendencias que participaron. En su mayoría recurrieron al apoyo extranjero, lo que les acarreó desprestigio frente al caudillo porteño que se mostraba como defensor de la soberanía nacional. Estos solo tuvieron éxito cuando se unieron para luchar contra el dictador.

La oposición fue perseguida y ejecutada durante 15 años en el poder. Los unitarios, con imprudentes golpes de estado, con medidas, arbitrarias, con su recurso a los actos habilidosos, crearon el clima propicio al desprecio por la ley. Fueron éstos quienes tildaron a Rosas como el personaje más siniestro del siglo XIX en la Argentina. Buscando material sobre Rosas me he encontrado con autores que estaban a favor (José M. Rosa), y otros en contra (Dellepiane); Rosas hizo cosas buenas y cosas malas; pero ¿Por qué nunca intentó organizar al país? En todo el tiempo que gobernó ¿nunca se podría haber hecho una constitución? Rosas se equivocó al haber rehusado a su pueblo a un régimen estable y organizado.

Por otro lado debe remarcarse la intención de ejercer una economía proteccionista y favorecer a las industrias locales. Aunque es verdad que siempre terminó actuando con los intereses de Buenos Aires (Ej: La ley de Aduana).

También defendió enérgicamente la soberanía nacional ante las pretensiones extranjeras de disponer libre tránsito en ríos nacionales, y nunca dejó de reclamar la devolución de las islas Malvinas por parte de Inglaterra. Y justamente el mismísimo general San Martín lo elogiaba por su patriotismo y defensa contra el extranjero: » El sable, que me ha acompañado en toda la guerra de la Independencia de la América del Sur, le será entregado al general de la República Argentina, don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarnos.»

Por otro lado debemos decir que Rosas persiguió y castigó a los unitarios, catalogándolos de salvajes, mientras su gobierno no tuvo nada de federal. El era un federal personalista, lo que lo diferencia con los federales liberales. Centralizó el poder en Buenos Aires, y otorgó a esta provincia el manejo de los fondos de la Aduana. Además las provincias respondían a él, ya que sus respectivos gobernadores habían sido elegidos por Rosas.

CRONOLOGÍA DE ROSAS:

1783: Nace el 30 de marzo, en Buenos Aires.
1806: Participa de la reconquista de Buenos Aires, en manos de tropas inglesas.
1811: Su padre le encarga la administración de la estancia El Rincón de López.
1813: Contrae matrimonio con Encarnación Ezcurra y abandona la administración de los bienes de su familia.
1815: Integra la sociedad comercial con Luis Dorrego y Juan Terrero para la explotación de saladeros.
1817: Esa sociedad funda la estancia Los Cerrillos.
1820: Como consecuencia de la caída del Directorio en la batalla de Cepeda, Rosas interviene en política y con sus milicianos integra la campaña del gobernador interino Dorrego contra la provincia de Santa Fe. Se convierte en el artífice y garante del tratado de paz firmado con Estanislao López, el 24 de enero.
1825: Designado por el gobernador Las Heras, integra la comisión demarcadora de la nueva línea de frontera y se le encarga la instalación de fortines.
1827: El presidente provisorio Vicente López lo nombra «Comandante general de las milicias existentes en la campaña de la provincia de Buenos Aires».
1826: El gobernador Dorrego le encarga la misión de celebrar y conservar la paz con los indios, preparar un plan de extensión de la frontera y establecer una población en Bahía Blanca.
1828: Rosas integra las fuerzas de Dorrego derrotada por los unitarios, comandados por Lavalle. Mientras el primero busca refugio en Santa Fe, el segundo es capturado y fusilado en Navarro.
1829: Rosas es electo gobernador propietario de Buenos Aires.
1831: Pacto Federal.
1833:
Comanda la campaña del desierto. Revolución de los Restauradores.
1835: Asesinato de Quiroga en Barranca Yaco.
1837:Rosas vuelve a ser elegido gobernador investido de facultades extraordinarias y la suma del poder público.
Rosas declara la guerra a la Confederación Peruano-Boliviana.
1838: Se inicia el bloqueo francés. Muere Encarnación Ezcurra. Surge la Asociación de la Joven Generación Argentina. Rebelión de los Hacendados del Huí
1839: Conspiración de Maza.
1840: Rosas, atrincherado en Caseros, hace  que Lavalle vea frustrada su expedición para derrocarlo. Formación de la Liga del Norte. Triunfo federal en Quebracho Herrado.
Fin del conflicto de Francia con la Confederación.
1841: Muerte de Lavalle.
1842: Octubre, se aplica en Buenos Aires una política de terrorismo de Estado.
1843: Invasión de la Banda Oriental y sitio de Montevideo.
1845: Intervención armada anglo francesa en el Río de la Plata. Bloqueo de Buenos Aires. Batalla de la Vuelta de Obligado.
1850: La Confederación Argentina rompe relaciones diplomáticas con Brasil.
1851: Alianza de Brasil, Entre Ríos y Montevideo contra Rosas. Pronunciamiento de Urquiza. Formación del Ejército Grande.
1852: Batalla de Caseros. En abril, Rosas y su hija Manuelita llegan a Inglaterra y se radican en una granja en Southampton.
1857: Rosas fallece el 14 de marzo de 1877 y es enterrado en el cementerio de Southampton.

La Aduana en el Gobierno de Rosas Ley Aduanera Proteccion Industria

La Aduana en el Gobierno de Rosas – Ley Aduanera Protección Industria

La economía y la ley de aduanas de 1836:

rosas gobernador de buenos aires 1836

Mientras Buenos Aires gozaba de una prosperidad relativa, el resto del país estaba estancado. Las causas eran varias: Pedro Ferré, de Corrientes, y los representantes de otras provincias había reclamado a Buenos Aires por el librecambismo, que anulaba a las industrias locales.

Para que disminuyeran ésas protestas, Rosas dictó, el 18 de diciembre de 1835, la Ley de Aduanas, que entraría en vigor al año siguiente.

Con ella se proponía proteger los productos e industrias de las provincias, aunque no las libraba de modo alguno de la hegemonía de Buenos Aires.

Gravaba con altos derechos y hasta prohibía introducir en Buenos Aires artículos del exterior que compitiesen con los del país, pero sólo el puerto de Buenos Aires estaba habilitado para manejar el comercio exterior y, así, obligaba a las provincias a entrar en la línea económica porteña. Lo que se prohibía en Buenos Aires era prohibido en todo el país.

El país marchaba hacia una gran crisis; el cierre de los ríos Paraná y Uruguay a la navegación extranjera obligaba a enviar todos los productos a Buenos Aires, único lugar, además, donde se podían adquirir mercaderías del exterior. Por otra parte, durante as guerras civiles que tuvieron por escenario el Litoral y el interior entre 1839 y 1841, las tropas faenaron gran cantidad de ganado, arrasaron campos y destruyeron

talleres, en parte como consecuencia de las operaciones militares y en parte como castigo a las sublevaciones. Sin embargo, en Buenos Aires la ganadería seguía progresando.

El ganado hasta entonces pacía libremente, ante la imposibilidad de limitar los campos debido a su gran extensión; pero merced a la iniciativa de Richard Newton, quien en 1844 tendió el primer alambrado y ensayó un nuevo sistema de marcas y señales, desapareció la hacienda sin dueño y se consolidó la propiedad de la tierra.

Las principales industrias derivadas del ganado eran la saladeril y los cueros vacunos; también fue incrementada la caza del ñandú y la nutria. El saladero, establecimiento donde la carne era salada para su conservación y exportación, representó durante muchos años la principal industria exportadora del país; sus mercados eran aquellos países que aún conservaban una forma de producción esclavista (como el Brasil y Cuba), pues la calidad de la carne salada era pésima.

Fuente Consultada: Historia Argentina y El Mundo Contemporáneo Editorial AIQUE –
La Nación Argentina Historia 3 Editorial Kapelusz